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Consideraciones sobre la organización psicopática
de personalidad
Edgardo H. Rolla *
Bases teóricas '
Comenzaré con una reseña de mi actual punto de vista acerca
de la psicología y psicopatología del individuo. En cierta forma es 'difí-
cil ser original a esta altura del desarrollo de nuestros. conocimientos.
Tal vez la principal originalidad sea la manera de reformular o recom-
paginar ideas anteriores, para dar lugar de esta manera a una nueva
forma de comprender puntos de vista previos que a su vez constituye
una serie de ejes de nuevas líneas de pensamientos, .nuevas reformula-
ciones. Nuevos hallazgos llevan a nuevas conceptuaclones 'cómo la que
aquí presento. .
Considero que a la altura actual de nuestros conocimientos no es
operativo continuar hablando sin cuidado de enfermedad mental,' de
salud mental, curación, adaptación, desadaptación, etcétera. Para definir
las diferencias entre enfermedad y salud mental hace falta' exponer con-
ceptos articulados en tal forma que al final la definición se torna más bien
un complejo desarrollo de ideas entre las cuales más de una vez se
omiten hipótesis que otro expositor considera claves. O sea que en una
reunión entre varios autores, podríamos comprobar que se tarda una
buena cantidad de tiempo en lograr un acuerdo acerca de qué es salud
mental.
Pienso que es más sencillo hablar de organizaciones de perso-
. nalidad resultantes de las diversas series complementarias o situaciones
que operaron a lo largo de la conformación evolutiva de un sujeto y que
llevan a que en un momento dado de su vida éste se nos presente. con
características que permiten aplicar una denominación distintiva. Esta
denominación distintiva aparece así como resultado no de una línea ge-
nética, que sería una concepción fatalista, sino de la imbricación de los
múltiples elementos, de factores determinantes, intervinientes o depen-
dientes, etcétera, que van dando las características epiqenétlcas, o sea so-
bre la base de la incorporación de adquisiciones últimas para llegar' a una
* Dirección: Avda, del Libertador 2698, .129 "C", Capital Federal, Argentina,"
Edgardo H. Rolla
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determinada forma de personalidad. Se trata por lo tanto de maneras de
ser en las que hay rasgos, tendencias, actitudes variables, estereotipos,
etcétera, que son predominantes y por ende permiten la adjudicación
de una de las designaciones por sobre otras. Una caracteropatía histé-
rica tiene elementos que nos permiten distinguirla de una caracteropatía
obsesiva; una organización histérica de personalidad tiene caracterís-
ticas que nos permiten diferenciarla de una caracteropatía histérica o de
una neurosis histérica.
La hipótesis sobre la compaginación evolutiva de los distintos
factores que provienen de los campos intra e lnterpersonales del su-
jeto (hipótesis epigenética) lleva a la idea de que la evolución no puede
fundamentarse en un punto de vista genético sino que es necesario to-
mar en cuenta el aprendizaje que haga y logre un sujeto acerca de la
incorporación y compaginación de sus nuevas adquisiciones. Puede
darse una infinita posibilidad de logro de "adquisiciones últimas", o
bien, por el contrario, al quedar saturada la capacidad creadora de un
sujeto, puede ocurrir que se estabilice y constituya estereotipos que a
su vez configuran otro de los sellos característicos de una organización
de personalidad que hacen que' un individuo sea una psicopatía histé-
rica, una, neurosis histérica, una caracteropatía histérica o una orga-
nización histérica de personalidad. Sin duda, las diferencias entre unas y
otras son objetivables, descriptibles, comunicables, y aun, si se quiere,
experimentales, porque de lo contrario las denominaciones que corres-
pondan a estos cuadros no tendrían significado .
. Entre tales características está el hecho de que algunas "de tales
organizaciones de personalidad se nos presentan con un funcionamien-
to que no logra una adecuación en el conjunto de las situaciones de
campo en las que interviene. Según el consenso general de nuestro
sistema de vivir,· llamaremos enfermedad a tales organizaciones, agre-
gando que esta denominación puede carecer de valor si se considera
que la personalidad está funcionando en situaciones de campo, en arn-
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
bientes, o aun en tiempos distintos de los habituales, y que es en ellos
donde se muestra asincrónica o desacompasada.
Por ejemplo, puedo argumentar recordando el hecho de que en
algunos países el uso de la marihuana o haschich es habitual y perfecta-
mente lícito desde tiempos muy pretéritos, mientras que en otros lugares
el empleo de esta sustancia es considerado como una drogadicción y
perseguido severamente por las autoridades policiales. En algunos lu-
gares se ha aceptado explícitamente la exhibición de la homosexualidad
y se permite el matrimonio de homosexuales, mientras que en otras re-
giones la homosexualidad es considerada como una severa y avergon-
zante enfermedad. Además, podemos recordar lo que significa la socie-
dad actual y los sistemas generales de conducta de la gente, como per-
turbadores de las posibilidades individuales, y a veces tanto que llegan
a ser alienantes o excluyentes. Si tomamos como parámetro en deter-
minado lugar que el consenso de la conducta general, o sea lo que se llama
civilización o cultura, es de determinada manera, observaremos que hay
individuos que tienen, como resultado de las series complementarias
que operaron en su desarrollo evolutivo, una organización de perso-
nalidad que no puede sincronizarse con la forma de vivir expresada en
la conducta activa de los demás, al igual que con la velocidad del des-
arrollo de los sucesos o la forma general de manifestar los sentimientos
que tiene esa gente. Hay una interacción entre el individuo y la orga-
nización social, y si el individuo no puede poner parte de su actividad
en favor de la producción de cambios dentro de su ambiente y simul-
táneamente elaborar y reelaborar las absorciones o introyectos de los
impactos que su medio habitual le provee, en algún momento habrá de
sentirse marginado y reaccionará mostrándose contra su organización
social o aislándose en forma más o menos definitiva. En ambos casos la
tendencia es considerar enfermo mental a ese sujeto, o enfermo de la
conducta, aplicar sanciones médicas o policiales, y especular con diver-
sas apreciaciones que no explicitan ni solucionan nada, pero que entre-
tienen, mientras continúa vigente un determinado sistema de cultura 19
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dentro de un grupo comunal ti nacional. Por supuesto no quiero decir' que
los grupos comunales o nacionales no tienen derecho a asumir cierto
tipo de defensa si las actividades de uno o varios individuos se ma-
nifiestan evidentemente disociales. Quisiera que quede claro que ser
simplemente disocial no equivale al ejercicio de ese rol que a mi en-
tender resulta central en un individuo dentro de su sociedad: realizar
intercambios con la dirección básica de producir modificaciones que
signifiquen una mayor integración de todos los miembros de su grupo
social.
Uno de los índices de lo que llamamos salud mental ha de ser la
capacidad de producir acciones, acompasadas con ideas, que sigan ese
principio de intercambio individuo-sociedad con una permanente ten-
dencia a producir modificaciones. La creatividad que un sujeto demuestre
al servicio de este principio puede ser considerada otro de los índices
fundamentales para lo que denominamos 'salud mental.
Quiero enfatizar que un individuo puede comprender muy bien los
sucesos y sus variables que acaecen durante la época que le toca vivir
dentro de un determinado grupo comunal o nacional incluyendo el grupo
familiar. La posibilidad de captación de los sucesos y su secuencia esta-
ría en relación con lo que' denominamos inteligencia o, si se quiere, co-
ciente intelectual. Pero esto no es suficiente para que un individuo no se
sienta marginado y, en relación con el" proceso' afectivo individual, no
vivacon un sentimiento de depresión casi permanente o crónica ante
la comprobación de que su captación no es a la vez fuente de produc-
ción de acciones de real intercambio. Ser' inteligente, en el sentido de
comprender las situaciones, y luego no' poder producir acciones que
signifiquen la' manifestación de la .creatividad, es una de las causas
fundamentales de la' depresión crónica de un sujeto. Es el caso de las
personalidades esqulzoides, a las' que también denominamos personali-
dades narcisistas, las, personalidades borderline, o ciertas personalida-
des histéricas, que poseen un buen cocienté intelectual pero unainefi-
ciencia notoria en cuanto va la pragmática ;de su vivir.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
Entre tales organizaciones de personalidad que ostentan un alto
cociente intelectual. pero en las cuales .Ias posibilidades creativas se
estereotipan al punto que los sujetos que parecen eficaces en determina-
do tipo de acciones en cambio se muestran casi totalmente apragmá-
ticos o inoperantes en otros tipos de conducta, se encontraría lo que
denominamos comúnmente psicópata, al cual en mi forma de concep-
tualizar denomino organización psicopática de personalidad.
Quiero intercalar ahora otro elemento fundamental en mi manera
de conceptual izar. Se ha hablado y se continúa hablando de las neurosis
infantiles universales, en el sentido de todas las vicisitudes que el niño
ha de enfrentar y superar de alguna manera, aunque más no sea sobre-
viviendo, y que son producto de las series complementarias, a lo largo
del desarrollo evolutivo. Entre las series complementarias cuenta la
inmadurez psicobiológica y por ende la dificultad psicosocial que pre-
senta el niño desde su nacimiento hasta determinada época de la vida.
De la resolución de la neurosis infantil emerge luego el carácter del
sujeto y así la organización de personalidad del mismo. Todo niño debe
enfrentarse con esas vicisitudes, pero a mi entender no se trata de com-
binaciones más o menos complejas de neurosis, sino de que a medida
que se van produciendo experiencias ,de intenso cambio dentro de la
cotidianidad del niño, emergen situaciones de confusión en las cuales
éste puede llegar, en algunos casos,. a perder en forma muy aguda su
sentimiento de identidad personal, o sea su sentimiento de identidad
de Self. Es decir que a lo largo de su desarrollo evolutivo todo niño pasa
por episodios durante los cuales pierde la noción de su identidad, su
mismidad, su capacidad para percibirse a sí mismo, y la fantasía que
tiene acerca de su Self se vuelve confusa y grotesca.
Los episodios confusioriales corresponden a lo que denominamos
clínicamente episodios de psicosis, en este caso psicosis. confusional.
De la frecuencia y duración de esos episodios, dependerá que se pro-
duzca en la evolución del niño una detención o perturbación del proceso
natural de aprendizaje., Aludo aquí al aprendizaje en. un amplio sentido 2;
Edgardo H. Rolla
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que para nosotros, psicólogos, incluye no sólo aprendizaje de las áreas
de lo instintivo o educativo, sino también (y es en especial a esto que me
refiero) de las acciones motoras y de la capacidad de mantener y recu-
perar, luego de los episodios confusionales, el sentimiento de identidad.
Si los episodios de psicosis confusional fueron frecuentes y soste-
nidos y por lo tanto la detención y la perturbación del aprendizaje re-
sultaron también marcadas, el niño irá retrasándose con respecto a la
evolución de todo su grupo familiar y luego su grupo comunal. En los
casos en que los episodios confusionales no fueron frecuentes y soste-
nidos, el niño, el púber o el adolescente mostrará actitudes de repara-
ción en relación con esos episodios. Si estos episodios fueron fre-
cuentes y sostenidos, el individuo emerge con conductas que muestran
un carácter de restitución psicótica, o sea sistemas vicariantes en los
cuales se incrementan determinadas actitudes o rasgos caracterológicos
para compensar o cubrir los defectos o déficits que presentan otros
aspectos de la caracterología. Es decir que ocurre una combinación de
elementos evolutivos y restitutivos en la organización de personalidad.
En el caso de episodios confusionales frecuentes y sostenidos,
con situaciones severas de frustración frente al desarrollo natural del
aprendizaje, el niño emerge con una natural predisposición que desem-
boca durante la adolescencia en una labilidad particular frente al proceso
de captación-elaboración-retransmisión de los estímulos ambientales o
intrapersonales, que sucumbe en una disgregación psicótica de carac-
terísticas severas. También puede emerger con determinadas modalida-
des de conducta difícilmente reversibles, o sea, en términos generales,
difícilmente curables, que presentan una característica de restitución
(conducta de restitución o psicótica), tal como ocurre con la homosexua-
lidad clínica o la organización psicopática de personalidad.
La drogadicción severa con características irreversibles y ciertos
tipos de personalidad muy depresiva, tales como la necrofilia o como la
perversión que se injerta o acompaña a la conducta psicopática, las
perversiones con características de criminalidad y otras, son variables
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalid'acll
de combinaciones de la organización psicopática de personalidad con
mantenimiento de la gratificación anaclítica, es decir lo que Melanie
Klein denomina fase perverso polimorfa, a la que en otras palabras po-
demos denominar perseveración de las conductas perversas.
En líneas generales podemos decir que la conducta perversa sig-
nifica fundamentalmente el agregado de exhibicionismo y escoptofilia
como una forma muy primitiva de gratificación sexual que es conser-
vada en el individuo psicópata con la finalidad de sortear determinadas
variables de la ansiedad de castración. El exhibicionismo en general
es el fundamento de las maniobras disociales y por lo tanto, si este
exhibicionismo no constituye uno de los rasgos característicos de la or-
ganización de un sujeto, las posibilidades de modificar su conducta son
mayores.
Por último quiero destacar que los episodios de psicosis confu-
sional no están solamente relacionados con situaciones de frustración o
de fracaso durante la vida del niño. Situaciones muy bien venidas, tales
como la bipedestación y la marcha, las primeras construcciones sintác-
ticas con respuestas coincidentes con lo esperado por el niño, los éxitos
en los agrupamientos sociales primerísimos que realiza el niño, son al-
gunas de las tantas fuentes de episodios de psícosls confusional, que
naturalmente tendrán un valor mucho menos perturbador que los episodios
confusionales relacionados con severas crisis de frustración. Pero quiero
señalar esto para que no se entienda que los episodios confusionales
están únicamente relacionados con las situaciones de privación o frus-
tración, sino que los logros de marcado signo positivo en la evolución
de un sujeto producen también una desorganización de la identidad del
Self como para dar lugar a un episodio confusional.
Características de la organ.ización psicopática de personalidad
Si aceptamos que una organización psicopática de personalidad
implica fundamentalmente un tipo de conducta restitutiva en relación 23
Edgardo H. Rolla
con episodios psicóticos confusionales severos de la infancia, tendremos
que encontrar en esa conducta señales características de un comporta-
miento altamente estereotipado, señales que se hacen insólitamente fijas
y que corresponden a lo que conocemos como compulsión repetitiva.
Al mismo tiempo, ya 'que todo esto es el resultado de fenómenos res-
tltutivos, la organización de personalidad de un sujeto tiene caracterís-
ticas irreversibles, o muy difícilmente mutables; en términos corrientes,
la "curación" de estos individuos es una tarea harto compleja.
No intento discutir en esta presentación la validez de las hipó-
tesis sobre los instintos de vida y de muerte. Si recurro al término com-'pulsión repetitiva, no lo utilizo específicamente ligado al concepto de
instinto de muerte, sino ligado a la noción del estereotipo y a la fijeza
del mismo en la conducta de un psicópata.
A mi entender, las características irreversibles, la fijeza de los
estereotipos y la compulsión repetitiva, son propias de lo que denomi-
namos conducta de restitución psicótica.
Por otra parte, en la organización psicopática de personalidad,
cualquiera sea la variable fenoménica o la forma clínica que pueda
presentar, existe una especie de común denominador. El sello básico de
'la organización psicopática de personalidad lo constituye la gratificación,
Impulslva, compulsiva e, inefable que el 'sujeto logra a través de una
actuación que tiene por finalidad el robo, el fraude, la estafa, la impostura.
Se abusa frecuentemente de la denominacón a tal punto que suele
escucharse decir que un sujeto es "medio psicópata" o "un psicopatón"
porque presenta "evidentes señales psicopáticas", etcétera. Son expre-
siones populares, y no científicas. Para que un sujeto pueda ser consi-
derado realmente un psicópata, o sea ubicado dentro de la organización
psicopática de personalidad, de características prácticamente irreversi-
bles, es necesario poder detectar en él la maniobra tendiente a realizar
el robo, la estafa, el fraude, la impostura. No puede ser considerado
.como psicópata un sujeto que es simplemente un actuador, aunque sus
. '24 : actuaciones (acting-out) signifiquen acciones exhibicionistas tendientes
Consideraciones sobre la organización psicopática .de personalidad
a producir reivindicación, pero sin dañar a otro. Si ,ese..sujeto nos
muestra que en determinado momento de su presentación en una situa-
ción de campo, da señales de agotamiento de 'su capacidad .de espera
y control proyectivo de la ansiedad, inesperadamente (compulsiva e im-
pulsivamente) habrá de producir la maniobra 'de conducta proveedora
de la gratificación a que me refiero anteriormente.
Por otro lado, quiero recordar que cualquier individuo, aun los
·que podemos considerar normales, los que funcionan con' un alto grado
-de abstracción y capacidad de predicción, que es el fundamento de una
producción creativa, presentan en su conducta habitual episodios de
comportamiento de tipo psicopático, es decir; la necesidad de mentir, de
realizar una conducta dolosa en alguna oportunidad, la tendencia a pe-
queños brotes de cleptomanía, etcétera. No me refiero pues a estos ele-
mentos que son constituyentes naturales de cualquier organización de
·personalidad. Mi énfasis está puesto en la caracterización de individuos
que han hecho de su forma de vivir un tipo de especialización de la coor-
dinación motora estriada, y por ende de la coordinación de su pensa-
miento, en el sentido casi único de desarrollar actitudes que le permitan
cometer con un máximo de impunidad las acciones fundamentales carac-
terísticas del psicópata, y que pueden resumirse en la búsqueda de una
gratificación reivindicatoria a través del robo, la estafa, el fraude, la im-
postura.
Podría darse el siguiente ejemplo: si un individuo pide un helado
y se lo dan, y luego pide un segundo helado, y necesita efectuar una se-
rie de maniobras más o menos demostrativas de presión para conseguir
ese segundo helado, aunque produzca molestias y perturbaciones en un
tercero no puede ser considerado un psicópata. Para ser psicópata es
necesario que, luego del primer helado,' el individuo 1'10 pida el segundo,
sino que lo robe.
La gratificación no' surge por lo tanto de obtener el segundo' ha-
·lado, sino del hecho mismo de robar, de engañar, .de estafar, de la im-
postura.' . "
•• " , I . ,', 25
Edgardo H. Rolla
Material clínico
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Quiero desarrollar a esta altura de mi exposición elementos clínicos
que considero útiles para continuar el desarrollo de estas ideas.
Se trata de una joven de una belleza más bien llamativa y con
cierta preparación universitaria. Logra obtener el amor de un individuo
que luego de un tiempo, y dadas sus condiciones particulares, puede su-
ministrarle múltiples posibilidades de bienestar y de gratificaciones de
distinto orden, como para que la joven pueda considerarse muy feliz y
dispuesta a retribuir con su amor los homenajes recibidos. La vida en co-
mún llega a hacerse muy placentera, tanto que para algunos amigos esta
pareja constituye uno de los exponentes de la pareja feliz, una especie
de paradlqrna,
Luego de un tiempo de convivencia la joven pide a su compañero un
favor: hacer efectivo un cheque que determinada compañía comercial
ha entregado a su padre, con fecha muy posterior a la presente. Dado
que el padre necesita ese dinero en efectivo, ella ha pensado que nadie
mejor que su compañero puede solucionarle el problema. Por supuesto,
el hombre accede inmediatamente y espera la llegada del cheque para
satisfacer el pedido de su enamorada.
Este hombre tiene determinadas actividades que lo hacen capaz
de darse cuenta de un engaño en términos de transacciones comerciales.
De tal manera, cuando llega el cheque observa que no está a nombre del
padre de la joven sino de otra persona, que a su vez ha endosado el
cheque con una firma ilegible. Además, luego de ese endoso hay dos
endosos más con firmas poco legibles, ninguna de las cuales corresponde
al nombre del padre de la joven. Por otro lado, el hombre observa que la
presunta fecha del cheque a la cual había aludido la joven no era tal,
sino que correspondía a dos meses después de la mencionada. El hombre
hace notar a la joven esos detalles, y le propone que, dado lo insólito
del cheque, será mejor que le entregue el dinero requerido (una cantidad
apreciable) y la joven lleve a su padre el dinero y el cheque de vuelta para
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
que él mismo lo cobre y, cuando lo haya hecho, le reintegre el préstamo.
El hombre agrega que, si no logra cobrarlo, igualmente no tendrá que
hacerse problema por la devolución. Ocurre entonces algo tan insólito
como el aspecto del cheque. La joven insiste en que para llevarse el
dinero su compañero ha de quedarse con el cheque y, como este reitera
que no hace falta, la joven se retira ofendida del cuarto donde se encuen-
tran y deja el cheque sobre el .escritorio de trabajo de su compañero.
Al día siguiente no hablan del asunto, y dos días después el hombre, un
poco perturbado ya por el hecho de que el cheque sigue sobre su es-
critorio, insiste en dar el dinero y también en que la joven se lleve el
cheque. Nueva protesta y enojo de ésta que asegura terminantemente que
ni se llevará el cheque ni el dinero a menos que las cosas sucedan como
ella pide, es decir que el dinero sea a cambio del cheque y que su com-
pañero lo deposite en su cuenta en el momento oportuno. Seguramente
el hombre podría haber aceptado la posición de la joven (ya que estaba
dispuesto a entregar el dinero como una forma de gratificar a su amada),
haberse quedado con el cheque y, si éste no era válido, haberlo quemado
o tirado al canasto de papeles, pero se trataba de una lucha entre la
impostura y un sentido rígido, quizá altamente obsesivo, de la correc-
ción. Tal es así que como siguiera insistiendo en que la joven se llevara
el dinero y el cheque, ésta terminó por enojarse seriamente. Hizo una
pelota con el cheque, lo metió en su cartera y aseguró que no volvería
a ver jamás a su amado. Parecía no haber forma de que éste consiguiera
convencer a la joven de que se llevara el dinero y de que estaba de
acuerdo en quedarse con el cheque, que como dijo posteriormente, estaba
decidido a quemar o a tirar al canasto. La joven no aceptó esta nueva
oferta y se fue sin el dinero y con la pelota del cheque en su cartera.
La joven desapareció algunos días de la casa en que convivían
y luego reapareció como si nada hubiera ocurrido, tan cariñosa y con-
descendiente como siempre. El episodio fue olvidado, y, pasado ya un
tiempo, un día en que comenzaba a hacerse más marcada la dificultad
genital que había emergido entre ambos, cuando hastaentonces el com- 27
Edgardo H. Rolla'
28
portamiento sexual había Ilegádoa ser muy satisfactorio, ante una dls-
cusión con protesta airada por parte del hombre, la joven volvió a mani-
festar su necesidad de irse de la casa y desaparecer por unos días, ya
que no podía ser siempre ella la acusada de actitudes perturbadoras para
la felicidad de la pareja. Así lo hizo, y algunos días después, cuando el
hombre llegó a su casa, posiblemente triste y decidido a pedir a su amada
.que volviera, encontró que la vivienda había sido prácticamente desman-
telada y que solamente quedaban en ella álgunos muebles de difícil mo-
vilidad. El portero del edificio informó a nuestro hombre que, según in-
formación de la joven, ella había resuelto mudarse de casa debido a
que le era imposible vivir con, un hombre que' era violento y la hada
objeto de múltiples vejámenes, incluso la incitaba a la promiscuidad sexual.
Sin embargo, la maniobra había sido burda y nuestro hombre pudo
contrarrestarla con relativa facilidad ya que se decidió a obligar a la
joven, a través de' Ía' acción policial, a que le fuera devuelta una serie
de objetos que ésta se había llevado, incluyendo portadocumentos con
tarjetas de crédito. Luego de este incidente que abrevio para mostrar lo
'esencial de este material clínico, pasó un tiempo y, ante el asombro de
los Intimes que conocían el suceso, la joven votvió a entablar relaciones
con nuestrohombre y a proclamar su vida con él. Después de algunas
'semanas en 'que 'parecían' haberse reanudado la paz y el amor, la joven
,solicitó a su hombre un favor de bastante envergadura que éste se apre-
suró a complacer. Para poder complacer este pedidO nuestro hombre
debía comprometer 'su influencia frente a otras personas, pero hizo todo
, ,
lo necesario para que la joven fuera satisfecha prontamente en su pe-
dido. Luego de esto, á los' pocos días la joven volvió a desaparecer de
la casa de convivencia ¡levándose otra vez' algunos artefactos de la misma,
.alqunos libros de propiedad de su compañero, mientras que, como ac-
titud' complementaria de la irresponsabilidad de la conducta reivindica-
toria del psicópata, dejó olvidado; en un rincón de la habitación, un bolso
'con un valiosísimo vestido y una costosa cartera de mujer que el hombre
'le habla regalado en algunos de los varios viajesque hicieron por diversas
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad'
partes del mundo. En esta oportunidad la-'joven también ácusó al hombre
de ser violento y de vejarla con sus exigencias .:
~r tal clrcunstancla 'el protagonista prefirió dar por terminada la
relación y no iniciar actitud de represaliáalguna, procurando mantener
inconmovible una distancia como para no ser víctima de otra estafa o
de otra impostura.
Esto no significa que si el hombre hubiera deseado ejercitar un
castigo o una venganza contra la muchacha no lo hubiera conseguido
fácilmente, pero esta vez pudo convencerse de ,la actitud psicopática de
la muchacha y de que de nada le servirla intentar una corrección, porque
esto solamente produciría el restablecimiento . y el mantenimiento del
vínculo y por ende la propensión a caer víctima de un nuevo engaño.
Hipótesis epigenéticas
El material clínico que presento es a mi entender ilustrativo para
reforzar las proposiciones que expuse 'anteriormente, y, por otro lado,
para ampliarlas y extraer nuevas conclusiones. La muchacha del caso
podía haber obtenido, al lado tíe este' hombre, diversos suministros para
considerarse una mujer satisfecha y dispuesta á' disfrutar de los halagos
de su destinoy por lo tanto a consolidar su progreso. 'Tenía desde el más
rendido amor hasta las más diversas cóndlclones de bienestar como para
hacer grato su vivir y poder dedicar su capacidad 'creativa a producir in"
tercamolo positivo en su: mundo.
, Daré algunos antecedentes familiares que pueden ser considera-
dos como elementos de las series complementarias que aparecieron entre
todos los que dieron como resultado que ¡ella'se organizara psicopática-
mente para lograr una salida 'de sus eplsodios ccnftisionales y por ende
para poder mantener su sentimiento de identidad personal,' o sea su
sentimiento de identidad de'Seif. Mi punto de vista es epígenético, es
Edgardo H. Rolla
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decir que considero que un desarrollo evolutivo se fundamenta en lo
que se ha denominado continuidad genética. Lo epigenético significa
que la tarea de aprendizaje que todo niño y adolescente hace para el
desarrollo del comando de su coordinación motora y por ende de su
pensamiento, así como para el logro del control interno de la ansiedad
(lo que ímptlca las posibilidades de un mantenimiento sostenido de la
identidad de 5elf), constituye un aprovechamiento continuado de los in-
tercambios sociales en el grupo familiar y los grupos comunitarios. Este
aprovechamiento significa a su vez que continuamente se modifica el
proceso genético con la incorporación y asimilación de adquisiciones
nuevas, que sin borrar lo que es sustancial de la personalidad de un
niño, le van imprimiendo otros caracteres, de modo tal que su conducta
puede aparecer fuertemente transformada al cabo de un tiempo. Es decir
que no estoy de acuerdo con una posición que tuve en algún tiempo,
según la cual es esencial la situación familiar para el resultado del des-
arrollo evolutivo de un niño o un adolescente en una relación de causa-
efecto en un sentido aristotélico. Pienso que diversas posibilidades en
el aprendizaje de los intercambios y de la conducta pueden haber lle-
vado a un niño a diferenciarse y discriminarse sustancialmente del resto
del grupo familiar. Esto nos puede servir de apoyo para entender por
qué, dentro de un grupo familiar, de acuerdo con las circunstancias en
que se desarrolló la vida del mismo, algunos de sus miembros pueden
ser psicópatas, otros neuróticos y otros pueden tener comportamientos
relativamente bien adecuados.
La madre de esta muchacha era una mujer de características muy
dominantes, de esas personalidades a las que comúnmente se denomi-
nan tercas, y tenía sobre el marido una influencia visible en cuanto a
la toma de decisiones. Habían constituido una pareja relativamente ais-
lada de amistades y parientes, por otro lado escasos, y desde los co-
mienzos de la formación de este grupo familiar habría habido señales
de dificultades en el manejo de las ansiedades de separación por parte
Consideraciones sobre la organización pSicopática de personalidad
de la madre, que quería tener continuamente a su hombre al lado, y
que se evidenciaron aún más en el hecho de que la .muchacha, que era
la primera de dos hermanos (el segundo, un varón), tuvo un nacl-
mlento muy difícil y la madre debió ser ayudada con maniobras obsté-
tricas, con un forceps, para completarlo. El forceps había lastimado la
cara de la recién nacida sobre uno de los pómulos, de tal manera que
la muchacha, que como dije era relativamente bonita, conservaba como
un estigma permanente de su dificultad de nacimiento (o sea de la difi-
cultad que tuvo su madre para afrontar la ansiedad de separación),
una cicatriz en la cara que disimulaba muy bien con afeites. El segundo
hijo no había tenido un nacimiento tan difícil, pero en cambio su lac-
tancia fue prácticamente nula. Siendo tres años menor que la hermana,
la mayor parte del tiempo fue atendido por ella en la administración de
Jos alimentos que debían serie suministrados, bajo la vigilancia de la
madre que así nuevamente controlaba su ansiedad de separación. El
padre era un hombre físicamente bien conformado, pero con una capa-
cidad mental reducida y una profesión que sustentaba dudosamente
su masculinidad, la de confeccionar vestidos para mujeres en un peque-
ño taller privado. Estos productos eran vendidos a casas mayoristas, de
manera que su trabajo tampoco detentaba la publicidad de su propio
nombre. En cierta época del desarrollo de esta familia la situación eco-
nómica fue discretamente buena, pero el padre efectuó algunas manio-
bras dolosas con respecto a sus socios y compradores,de tal manera
que hubo que efectuar también maniobras de escape tendientes a pro-
ducir el traspaso de sus bienes a nombre de su mujer para que no le
fueran embargados por deudas y faltas de pago que había cometido.
Tenía también dos actitudes perverso-psicopáticas: su afición al alcohol
y al juego. Cuando la familia entró en dificultades económicas y tuvieron
que hacer las maniobras referidas para evitar las sanciones punitorias,
la muchacha fue instada a que aparentara de cualquier forma poseer una
ubicación social que sin duda le era imposible obtener legalmente. Tenía
que concurrir a fiestas de su colectividad para las cuales se vestía con ,31
Edgardo H•. Rolla
32
'ropas 'prestadas, 6 aparentar actitudes que estaban lejos de correspon-
der a su situación real. .
Por otra parte, la madre consideraba que las actividades sexuales
eran solamente un complemento del vivir, y no necesariamente for-
maban parte de la vida de una persona. Esto era algo así como pen-
sarque debían ser utilizadas para consolidar posiciones. Mostraba
una tendencia a mantener la casa en que vivían especialmente po-
blada de, elementos femeninos: además de la hija había dos mucha-
chas que no te.nían un rol fijo, ya que podían ser empleadas de taller,
empleadas. domésticas, o' hijas adoptivas, y una perrita que era ob-
jeto del cariño de toda la familia, a la cual se mantenía virgen y
'alejada de. todo contacto sexual, a pesar de tener varios años de
existencia. Toda la conducta de la familia tenía características de un
aislamiento casi autista, con muy pocas amistades. Las únicas salidas
,qu~ hacía el padre era ir a satisfacer sus necesiqad~s, de jugador.
, . Por lo tanto, la impostura y el dolo habían sido elementos presen-
tes y formativos en el aprendizaje y el desarrollo de nuestra muchacha,
y por otro lado elementos persistentes de importancia como factores in-
tervinientes en todo eldesarrotlo de este grupo familiar. No he podido
detectar en mi investigación qué influencia pueden haber tenido sobre
ese grupo famlllarIos factores sociales y en .especlal los tactores socio-
'económicos, los elementos de la .relaclón explotador-explotado, la plus-
''{alía, etcétera, Sin duda deben de, estar presentes como' otros' factores
intervinientes, pero si enfatizamos el grado de predominancia de ciertos
tactores intervlnlentes para 'llegar a adjudicarles 'características de tacto-
'res determinantes, más podemos hablar' en este caso de lo que' significaba
'Ia 'dificuitad creativa de esta familia y, como derivado de ello, el resenti-
miento' y' el deseo de reivindlcaclón que sustentaban todas sus comuni-
caciones, acciones y tendencias. Mi intención en esta discusión es sola-
mente mostrar la relación que pueden haber tenido los factores sociales,
como elementos de aprendizaje, y los factores individuales, para la de-
·teriminación de' una organización psicopática de personalidad. Muestro
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
elementos clínicos que sirven para sustentar algunos puntos de vista acerca
de dicha organización de personalidad, que aparece en una adolescente
alrededor de su veintena y determina la conducta estereotipada. Tengo la
intención de presentar una descripción fundamentalmente fenoménica, y
proponer inferencias teóricas acerca de la compaginación 'eplqenétlca y
las probabilidades de reorganización que un sujeto como éste puede tener.
En el decurso del desarrollo evolutivo, y con las condiciones tal
como las presentamos en este ejemplo clínico, podría haber ocurrido que
la muchacha encontrara un objeto de desplazamiento que le diera la
posibilidad de construir una vinculación idealizada que le sirviera de jalón
para reanudar su aprendizaje y emerger así de su estereotipo. Las carac-
terísticas autistas que señalé para este grupo familiar implicaban la difi-
cultad que podía haber tenido la muchacha cuando era niña para idealizar
un maestro, alguna personalidad artística, alguna figura sobresaliente en
el deporte o algo por el estilo. Ese objeto de desplazamiento creo que es
sustancial para construir conductas defensivas frente a nuevos episodios
de ansiedad confusiona!. Recuerdo el caso de una familia similar, en la
cual el niño había idealizado altamente a su pediatra, vinculación que era
permitida por el grupo familiar a través del truco de características psico-
páticas que usaba el niño de enfermarse para recuperar la vinculación
afectiva con el médico. Posteriormente, como ese pediatra era un po-
lltlco prominente, el niño, ya adolescente, inició sus actividades políticas,
'1 de esta manera se fue distanciando cada vez más de su grupo fami-
liar, de características carcelarias, y pudo lograr una exogamia que le fue
muy provechosa. El hallazgo de un objeto que permite el desarrollo de
una idealización positiva, ya que constituye un objeto de desplazamiento
que sustenta la dirección del aprendizaje del niño 'en el sentido de un
futuro, es a mi entender sustancial para la construcción de los sistemas
efectivos de exoqamla, justamente porque el niño puede ejercitarse" en
accionar y pensar en relación con el futuro, y crear así el desarrollo de
su capacidad de predicción.
33
Edgardo H. Rolla
Perturbación de la identidad sexual psicológica
34
En el caso de nuestra muchacha, las características individuales
del grupo primario, la actitud. de líder natural de la madre, las actitudes
pasivas y dolosas del padre, dan en los hijos una resultante bastante
perturbadora para una sincronía del desarrollo evolutivo en cuanto a lo
cronológico y en cuanto a la organización sociocultural del momento.
Por otra parte, en estos casos la madre suele acentuar el desprestigio
del padre, con frecuentes quejas y alusiones a la escasa protección que
éste' brinda. Se produce una serie de incertidumbres acerca de cuáles
son las modalidades más adecuadas y conducentes para el logro de un
sentimiento de seguridad en la ubicación tanto dentro del grupo familiar
como frente al grupo social. Esta incertidumbre está profundamente rela-
cionada con uno de los elementos esenciales para la conservación del
sentimiento de identidad, cual es la maduración de la genitalización, o
sea el logro de la. madurez genital del sujeto, la adquisición de la identi-
dad sexual psicológica. La indefinición de esta identidad sexual psicoló-
gica permite al sujeto una ubicación insólitamente adecuada tanto en el
rol heterosexual como en el rol homosexual. Recordemos la tendencia
que tenía la madre de poblar el ambiente familiar de sujetos femeninos
y el rechazo ostensible que mostraba frente a la sexualidad adulta.
Esto produce por otra parte el mantenimiento de modalidades in-
fantiles para obtener el alivio de la tensión sexual, el logro de gratifica-
ciones que signifiquen un símil de la gratificación sexual. Freud denominó
a esto sistema anaclítico de gratificación.
El término "anaclitico" significa que es poslble obtener ese senti-
miento de gratificación sexual con alivio de la tensión de la necesidad
sexual, por la excitación y gratificación de cualquier parte del cuerpo
estimulada convenientemente. Una caricia en los cabellos, en la boca,
en los muslos, en los pies, en la espalda, en el ano, o también en la zona
genital, produce en el sujeto el alivio de esa necesidad sexual y por ende
una gratificación que equivale de alguna manera al orgasmo genital del
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
adulto. Considero que una de las cosas más difíciles de superar en la
época de la adolescencia es el hecho de que toda la facilitación anaclí-
tica ha d-e ir perdiéndose y siendo sustituida por la centralización de las
posibilidades de obtener la descarga y la gratificación de la necesidad
sexual en la zona genital. Sucede que lo natural da origen a una especie
de amenaza, que podemos denominar ansiedad de castración, de carácter
insólito, ya que la genitalización o la maduración del adolescente, con la
correspondiente pérdida de lo anaclítico, le significa una nueva forma
de dependenciaen relación con la necesidad de la búsqueda del mante-
nimiento del vínculo 'con un compañero sexual, so ·pena de sentirse inso-
portablemente solo.
La situación se tornaría dilemática ya que se da en un eje semán-
tico que no produce antftesis, yendo de la soledad insoportable a la si-
tuación de producir maniobras que denominamos agresión, tendientes
al restablecimiento de la gratificación anaclítica.
Volviendo al modelo que estoy utilizando como línea central para
mi descripción, señalaré que la muchacha del material clínico había de-
jado de ser virgen cuando, de acuerdo con las leyes, ya era considerada
mayor de edad; lo había hecho con un gran sentimiento de culpa y por
lo tanto a escondidas de la madre. Luego de esto, habiendo presentado
a ese primer hombre como su novio, frente a cuya relación la madre pa-
recía no oponerse mayormente, no pudo mantener"el vínculo, y sin que
realmente hubiera una explicación más o menos racionalizada, rompió
el contacto. De ahí en adelante se vinculó con muchos individuos con la
característica de que a pesar de que la relación comenzaba como un
"gran amor", el vínculo nunca se prolongó por más de un mes o dos;
relataba con gran satisfacción que una vez había mantenido una relación
amorosa por tres meses. Esto era para ella una especie de triunfo, ya que
constituyó el máximum de posibilidad de mantenimiento que había ob-
tenido hasta ese momento.
Por otra parte señalaba que desde que había comenzado a tener
relaciones heterosexuales observó que su transpiración corporal era pro- 35
Edgardo H. Rolla
36
fusa, al extremo que le producía molestias en ciertas regiones del cuerpo,
como por ejemplo las axilas, la zona interglútea, que presentaban señales
de una parasitación crónica por hongos. Relataba que en oportunidades
de estar acostada con un hombre su transpiración era tan profusa que
dejaba empapadas las sábanas y muchas veces inclusive el colchón y la
almohada. Cuando posteriormente entabló relación con el hombre que es
el partenaire que figura en el material clínico, a medida que fue consi-
guiendo obtener relaciones sexuales satisfactorias¡ perdió totalmente ese
síntoma de transpiración, y en cambio era notoria la humedad de la vagina,
a tal punto que estaba siempre presente el, prurito vulvar, que luego se
hizo prurito perineal, incluyendo el ano, y nuevamente apareció el tema
de la parasitosis, ya que eran parásitos intestinales los que le producían
el prurito, parásitos de tipo de los oxiuros.
Yo tomaré este aspecto para volver a referirme a la modalidad
anaclítica de conseguir la gratificación sexual, en oposición con la geni-
talización del sujeto. Cuando la muchacha funcionaba al estilo anaclltlco,
todo su cuerpo se erotizaba para tener la posibilidad de la gratificación
sexual a través de cualquier contacto. Entonces era cuando traspiraba
profusamente, como señal neurovegetativa de la erotización total del
cuerpo. Cuando posteriormente, consiguió ubicarse en un nivel de geni-
tallzaclón, era solamente la vagina la que traspiraba y mantenía una per-
manente humedad que alcanzaba la raíz de los muslos, el periné y el
ano. Esto correspondía a la permanente excitación sexual y, por lo tanto,
era lo que determinaba el prurito y naturalmente la posibilidad de para-
sitosis vaginales.
Recuerdo que algunos investigadores americanos han llegado a la
conclusión de que la humedad vaginal que corresponde al instante de
excitación sexual en una mujer, es una humedad similar a la traspiración
de las demás partes del cuerpo; es esta humedad la que lubrica la vagina
para la penetración y que luego se modifica, durante el acto del coito
a través de las secreciones de las glándulas propias de la vagina. El
hecho de que pueda compararse la traspiración general.·y 'profusa de
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
todo el cuerpo durante el período de la erotización anaclítica, con la loca-
lización de la traspiración en las zonas genitales, si se logra la genita-
lización, nos refuerza el punto de vista señalado anteriormente, según el
'cual la pérdida de lo anaclítico y el logro de la genitalización" si bien
constituyen un progreso en cuanto a la estructuración del Self, significan
por otra parte un incremento de la ansiedad, puesto que implican la ne-
cesidad de técnicas sociales para el mantenimiento del vín-culo con el
'partenalre sexual. En la muchacha de este material clínico, en tanto se
trataba de una organización psicopática de personalidad, la humedad
vaginal durante la época de su ubicación en un nivel de genitalización,
tenía que estar exagerada en la forma descripta, ya que para el mante-
nimiento del vínculo con el hombre tenía que estar excesivamente eroti-
zada su genitalización.
Por otra parte había en ella múltiples' rasgos de impostura. Por
ejemplo, había estudiado una profesión en una especie de escuela privada
en la cual por determinada forma de conducta podía tener un progreso
sin interrupciones y luego lograr un título que era más bien el exponente
general de la impostura. El conocimiento que trabó¡con el hombre con el
cual construyó su' vínculo más sostenido, a tal punto que pudo lograr un
cierto tiempo de convivencia, había comenzado con el hecho de que para
la obtención definitiva de' ese título, aparentemente profesional, debía
presentar una monografía a guisa de tesis. Siéndole imposible la creación
de la misma, pudo obtener, a través de esa dificultad, las primeras
ayudas de nuestro hombre, quien prácticamente le construyó esa tesis,
que fue muy elogiada en su presentación y le sirvió a la muchacha para
la obtención del título. Sin duda, el hombre se prestaba, al igual que la
madre y el padre, para,el fomento de la impostura; tendríamos que decir
que el partenalre "fácil" para un individuo de características pslco-
páticas es un sujeto- que tiene una alta idealización de los valores de la
vida, por ejemplo, la 'ayuda, 'el amor, 'la justicia, el respeto por el sexo
'femenino y la belleza; etcétera; 16 que en términos pslcoanalltlcos sig-
nifica profundamente que existe en .el .sujeto una compulsión a reparar 37
Edgardo H.. Rolla
objetos dañados, compulsión que por otra parte es de alguna manera
lindera con fantasías reivindicatorias en relación con propias dificultades
infantiles, superadas con gran esfuerzo.
De manera que la impostura no es fácilmente percibida por indi-
viduos como el hombre de este material clínico, que luego de haber fa-
bricado la tesis para la muchacha festejó el triunfo de ella como si real-
mente lo fuera. La relación fue convirtiéndose en un vínculo amoroso
donde al comienzo emergieron algunas dificultades de orden sexual
genital; aparte del problema de la traspiración que mencioné anterior-
mente, desde el punto de vista de los factores determinantes e intervinien-
tes, recordaré por un lado la forma que tenía la madre de la muchacha de
apreciar el valor y el destino de la genitalidad, con un fundamento utilitario,
y por otro lado la indefinición sexual, o sea la intensa bisexualidad de la
[oven, que reforzaba las fantasías subyacentes de utilitarismo, es decir,
la posibilidad de suministrar una gratificación de necesidades genitales
para lograr la satisfacción en otras áreas (con lo cual la joven gratificaba
fantasías perversas infantiles), inclusive urgencias de compañía que
solventaran la soledad. Sin duda, también debió de operar, en especial
en los comienzos de esta relación, cierto monto de agradecimiento por
la ayuda del hombre.
El hecho es que la vinculación fue mejorando tanto en lo afectivo
como en el desempeño genital, hasta que las cosas empezaron a fun-
cionar en términos de vínculo amoroso intenso casi con el apasiona-
miento de los romances novelescos, y culminó con la decisión de ambos
personajes de establecer una convivencia definitiva en una casa que
fuera de ambos.
Las cosas se desarrollaron de esa manera durante un tiempo en
.que podríamos suponer que hubo una posibilidad de reorganización de
la estructura psicopática de la muchacha sobre labase del amor incon-
dicional que el hombre le brindaba. Pero a pesar de todo el amor que
pueda dársele a un psicópata éste finalmente sucumbe a la necesidad
38 de. la gratifiCación de profundas necesidades reivindicatorias que se
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
constituyen en determinado momento en urgencias lmperlosas.. Cuando
se llega a este punto, con diversas formas de racionalización el, amor
es dejado a un lado y reaparece la necesidad de la impostura, la estafa
y el robo.
La capacidad de espera
El lapso que se establece entre el funcionamiento pslcopátlco,
seguido por un período de funcionamiento aparentemente genitalizado,
y luego por la reaparición del funcionar psicopático sería el resultado
de la combinación de los elementos entre los cuales figurarían el en-
frentamiento, con cierto grado de perplejidad, de la situación novedosa
en la cual una persona de cierta importancia brinda protección y cariño
sin otro interés que la retribución de cariño; y la curiosidad con' todos
los factores de indagación instrumentados a la manera psicopática, con
aspectos de identificación proyectiva, identificación mimética, atención
y desatención selectivas. Estos aspectos, que sustentan el estilo de
indagación, al mismo tiempo prestan servicio a la reidentificación que
el psicópata necesita efectuar, so pena de caer en confusión. L~ re-
identificación personal está sustentada principalmente por la instrumen-
tación de la identificación proyectiva, que se pone al servicio de la inda-
gación y la reidentificación permanente del objeto, que, en especial en
este caso clínico, presenta características novedosas. Hay un gran monto
de ,gratificación proveniente de la indagación 'que al mismo tiempo sig-
nifica, para el psicópata, el ejercicio del control omnipotente sobre el
objeto. La postergación de la gratificación impulsiva y compulsiva de las
necesidades de reivindicación, lleva implícitas la utilización y compagi-
nación de todos los conccímientos que se van adquiriendo, como ele-
mentos que sirven para la preparación, en parte consciente y en parte
inconsciente, de un camino de rodeo que en el momento oportuno fa-
cilitará la acción impulsiva. Esa preparación es algo así como una pro-
mesa de que la gratificaéión será mayor ya que, además de satisfacer 39
Edgardo H. .Rolla
la urgencia reivindicatoria, operará a guisa de una creatividad que el
psicópata es consciente de que no tiene.
Esta situación ha traído alguna confusión entre diversos puntos
de vista de los teorizadores de la psicopatía. En efecto, si una de las
características del psicópata es la imposibilidad de la espera cuando surge
la necesidad urgente, y esto produce la incoherencia del pensamiento y
la necesidad de actuar, en el caso de la muchacha de este material
clínico parecería que la posibilidad de una larga espera contradiría el
diagnóstico de personalidad psicopático. Por eso puse el énfasis en que
hay sucesos que significan para el individuo psicópata una novedad que
estimula la curiosidad y la indagación, que se superponen con el control
omnipotente del objeto, y simultáneamente le permiten una toma de co-
nocimiento del objeto, todo lo cual es el fundamento de ese largo rodeo
o compás de espera que permite "saborear el desenlace impulsivo".
También podemos tener en cuenta lo que ocurre en las psicopatías
disociales, en que el agrupamiento en pandilla permite el planeamiento y
la programación del acto delictivo, sea éste el robo a un banco o el
ataque a un establecimiento similar, y en que el trabajo de preparación
es a veces prolongado y la notoria capacidad de espera en estos casos
está relacionada con la preparación del acto de la descarga impulsiva.
Transformación de la ansiedad en miedo
40
Es de todos conocida la severa intolerancia que el psicópata tiene
para con la ansiedad, siendo ésta reemplazada por una suerte de tensión
muscular permanente que se pone al servicio de la atención selectiva y
de todos los sistemas de indagación, al par que permite la selección y el
ordenamiento de lo introyectivo de manera tal gue los sucesos, objetos
y tipos de vinculación que se den en una situación de campo, sean rápl-
..damente captados y puestos en una especie de colección fotográfica, y
por lo tanto a disposición no consciente de la acción que cometerá el
sujeto. En este sentido, el cociente intelectual de un psicópata es habi-
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
tualmente alto, la capacidad de comprensión está altamente desarro-
llada, pero correspondiendo a lo que llamamos funcionamiento intelec-
tualizado o desafectívlzado. Todas las funciones afectivas del sujeto están
puestas exclusivamente al servicio de la anulación de la ansiedad y su
transformación en esa tensión muscular estriada corporal, que a su vez
sirve para mantener el alerta, la indagación, el control omnipotente, la
introyección, etcétera. Es una comprensión fría, altamente desafectivizada,
sin misericordia por el destino del objeto, y por ende sin asomos de
sentimiento de culpa o de necesidad de reparación, con una absoluta
irresponsabilidad racionalizada de la conducta, y por otro lado con un
gran monto de miedo que en un momento dado desemboca en la urgencia
reivindicatoria y motiva la actuación. Un psicópata difícilmente mata por
impulso propio, hace matar o comete el crimen por indicación de otro;
tampoco se suicida sino que se mezcla en situaciones en las que se puede
hacer matar; cuando está presente el crimen, la organización pslcopátlca
está adicionada con sistemas perversos muy profundos y primitivos, como
la necrofilia. El miedo es manejado también mediante la tensión muscular
que provee el alerta y el control omnipotente del objeto. Este control
permite al sujeto la mutación entre presentaciones de personalidad que
aparentemente se acercan a lo que podemos considerar normal. El sujeto
psicópata que se muestra seductor y condescendiente puede percibir
con bastante seguridad una situación de peligro. Si esta situación no
coincide con el emergente de su urgencia reivindicatoria, su captación
le permitirá transformar aquella presentación histérica en una presenta-
ción fóbica dando lugar a una fuga oportuna, por ejemplo.
O sea que la ansiedad, el sentimiento de lo incierto, de que algo
puede pasar y de que no se sabe lo que es,-de· que hay dificultad para
producir y coordinar pensamientos, se transforma, a través de la tensión
muscular estriada, en miedo, que es un sentimiento no incierto sino
relacionado con determinados objetos de una situación de campo, sean
éstos o no realmente la fuente que inspira ese miedo. La muchacha de
este material clínico manifestaba frecuentemente a su hombre que, asom- 41
Edgardo H•. Rolla
brosamente, sentía miedo de él. Si trataban de esclarecer entre ambos
el, por qué de este miedo insólito, resultaba que en última instancia estaba
relacionado con que, siendo el hombre un sujeto importante, podría sen-
tirse atraído en cualquier momento por otra mujer y dejar a un lado a su
compañera. En tales circunstancias, podría estallar una crisis tan grande
de celos que llevaría a escenas de violencia, y esto era lo que determi-
naba el miedo. El hombre se esforzaba por demostrar a su compañera
que esto era un pensar. que no: tenía fundamentos, naturalmente sin el
menor resultado, ya que la crisis con expresiones de miedo se repetía
posteriormente.
El hecho de que el miedo surja como transformación de la ansie-
-dad, de la incertidumbre, es también la demostración de que la ansiedad
es. una combinación de fantasías o percepciones de poder .ser agredido
y de la percepción de la necesidad de agresión violenta por parte del
propio sujeto. En el caso del material clínico, las explicaciones que se
producían en la pareja servían para reforzar el control omnipotente por
parte de la muchacha y le facilitaban .el control de la agresión y el man-
tenimiento del tiempo de espera. Por otro lado, provocar estas explicita-
clones era. una maniobra psicopátlca,puesto que significaba inocular en
el objeto de vinculación una mayor necesidad de sometimiento, una mayor
.necesldad de entrega y de condescendencia. Al mismo tiempo le ínocu-
laba .así cierto monto de culpa, ya que si en el caso de nuestro hombre
éste sentía que su alejamiento por ser atraído por otra mujer era tan 'im-
portante para la muchacha, tenía una especie de ventaja que le asegu-
raba la posesión del amor de ella, y además terminaba asimilando el
sentimiento de superioridad que la joven le estaba provocando, o sea
que sucumbía al halago narcisista.
La secuencia en la crisis impulsiva
42
Este punto de vista de la transformación de la ansiedad o incerti-
dumbreen emociones como el miedo y la curiosidad, perceptibles a través
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
de la tensión muscular y el alerta permanente, nos permite teorizar acerca
de la crisis impulsiva cuando el emergente reivindicatorio cobre extrema
urgencia.
La disociación y el aislamiento afectivo con que vino operando el
individuo psicópata comienzan a tornarse inefectivos a raíz de que el
acercamiento espacial y vincular que tiene con su objeto víctima, le hace
experimentar una confusión creciente y por ende una gradual pérdida de
su sentimiento de identidad personal o identidad de Self. L~ percepción
de la confusión lo puede llevar a diferir el acometer el acto impulsivo.
Para diferir este acto construye fantasías de que él es el engañado, vejado,
burlado, robado, estafado, o sobornado por demostraciones afectivas con-
sideradas como dádivas o colmas, y que por lo tanto allanan el camino
para la necesidad y la urgencia reivindicatorias que gratificará a través de
conductas con características impulsivas epileptoides, es decir incoman-
dables e incontenibles.
La secuencia puede resumirse de esta manera: gran capacidad
de captación puede llevar a un psicópata a una pronta detección de los
objetos susceptibles a la vinculación psicopática; coordinación motora
comandada para la facilitación de los maniobras seductoras y el acer-
camiento, establecimiento y mantenimiento de la vinculación con esos
objetos; surgimiento (o no) de un compás de espera destinado a la
ejecución de un acto de menor o mayor magnitud reivindicatoria, y
generalmente en relación con la calidad del objeto elegido (en este caso
la tensión muscular presta mayor o menor tolerancia a la espera ya que
está puesta al servicio del control omnipotente, la indagación y el fichado
completo del objeto elegido); mantenimiento de la disociación y el aisla-
miento afectivo, es decir vinculación altamente intelectualizada y fría,
presencia consecuente para con el Objeto y estimulación permanente
de éste para que dé cariño; acercamiento espacial y vincular con el objeto
que va anulando y haciendo inefectivo el aislamiento afectivo, en especial
si la vinculación tiende a afectivizarse predominantemente con amor;
emergencia de la ansiedad confusional, sentimiento de confusión, sentí- 43
Edgardo H. Rolla
miento de pérdida de la identidad de Self, sentimiento de: pérdida de la
independencia; salida a través de un emergente paranoide, con el senti-
miento de ser engañado, sobornado, etcétera; impulso incomandable e
incontenible, epileptoide, compulsivo, de' urgencia, extrema, de satisfacer
reivindicatoriamente esa construcción paranoide; empleo de la coordina-
ción motora, que estuvo siempre alerta a través de la tensión muscular,
para realizar acciones necesarias, más o menos simples, más o menos
complejas, pero siempre rápidas, destinadas a la satisfacción de la fanta-
sía reivindicatoria, a través de la impostura, la estafa, el robo, o inclusive
el crimen.
Voracidad y sus motivaciones
44
Como dije anteriormente, en la organización pslcopátlca disocial,
las" fantasías reivindicatorias están dirigidas contra el grupo social, la
sociedad, que es acusada, más allá de lo que indudablemente merece,
por las situaciones de privación a las que a veces se ve sometido un
sujeto.
Por lo tanto, un sujeto psicópata es intolerante para la ansiedad y
también altamente intolerante para la afectivización de sus vínculos, es-
pecialmente para el amor. En el caso de la muchacha de este material,
se produjo un período durante el cual la genitalización del vínculo pare-
cía mostrar una buena realización del amor, y la pareja podía experimen-
tarqratificaclonee orgásticas. Sin embargo, había en la muchacha una
sutil pero permanente expresión de su insatisfacción, con la exigencia
también sutil y seductora de nuevas gratificaciones genitales; el control
de la afectivización del vinculo por el amor era llevado a cabo por un in-
cremento de la voracidad, que le permitía mostrarse slernpre insatisfecha,
aun genitalmente, a pesar de lo gratificante que fueran sus relaciones
sexuales. Quiero decir con esto que hit voracidad y la insatisfacción son
movilizadas e incrementadas para' producir' la anulación de las gratifica-
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
clones reclbldasy de esta. .manera ejercer el control del vínculo por el
amor. Si surgieran dificultades para la presentación de estos fenómenos,
la amenaza del estallido. del emergente confusional puede ser aun conver-
tida histéricamente en sensaciones corporales, que, al revés de lo que se
encuentra en la histeria de conversión, en forma de anestesia, en el
psicópata aparece. en. forma de hlperestesta.: tal como lo mencioné al
referirme al prurito que sustentaba, además, las fantasías de para-
sltosls intestinales que pasan del ano a la vagina, como expresión del
temor paranolde a la invasión. La necesidad de masturbarse introducien-
do objetos en la. vagina, dado que los dedos no son suficientes para
producir gratificación, resulta frecuente. La muchacha del ejemplo clí-
nico solía introducirse varios dedos y debía frotarse. largo tiempo, o
tenía necesidad de introducir cuerpos más sensitivizantes que los dedos,
como bananas o el mango de cepillos de cabello. Concordantemente
necesitaba coitos prolongados. Es oportuno señalar que la disociación y
el aislamiento afectivos son llevados a cabo no solamente por la repre-
sión sino en su mayor parte por la identificación proyectiva, de tal ma-
nera que los afectos disociados, en especial el amor, se hacen extrema-
damente intensos en el partenaire sexual, tanto como son inexistentes
en el psicópata, ~sta identificación proyectiva subliminal se produce me-
diante maniobras que aparentan ser altamente cariñosas y provocan en
el partenalre erecciones por períodos insólitamente largos. El hombre
del ejemplo clínico manifestaba su asombro por la capacidad, que nunca
había tenido, de mantener coitos por lapsos de hasta más de una hora
de duración, y además por la recuperación de la capacidad eréctil, que
surgía con una frecuencia también insólita luego de haber tenido un
coito. De tal manera habían llegado a sostener lo que el hombre llamaba
"maratones sexuales", ocurriendo que algunos fines de semana estuvie-
ron dedicados .exclusivamente a realizar coitos.
De paso, esto puede llevarnos, por un lado, a considerar las
causas de lo .que. conocemos como ninfomanía, y, por otro, a considerar
si la prostltuclón es únlcamente la trarisformación psicopática del amor en 45
Edgardo H. Rolla
una provisión comercial de alimentos, o si también interviene el elemento
de hambre vaginal.
Recordemos que psicoanalíticamente el fundamento primitivo y
arcaico de la organización psicopátlca estaría en relación con la carencia
de padre como objeto primario, al cual, según la fantasía inconsciente,
se tiene acceso únicamente a través del objeto primario madre. Dicha
privación es sentida como un robo que el objeto madre efectúa al niño,
que debe recurrir a maniobras similares al robo para acercarse al objeto
padre. Este acercamiento se realiza vorazmente, con hambre de contac-
to corporal, con un fundamento masturbatorio. Por otra parte, el hijo debe
disociarse, permanecer alerta, con tensión muscular estriada, para cons-
tatar la ubicación espacialdel objeto madre y huir a tiempo de modo tal
que ésta no sorprenda el contacto masturbatorio. No es que se tema al
castigo como acción retaliativa, sino que se teme a la intensificación de
la separación entre el niño y el objeto padre, a las expresiones de deni-
gración con relación a este objeto, y aun a la inducción por parte de
la madre para que el padre cometa actos que representen fracasos ines-
perados y vergonzantes. Estos fracasos favorecen una intensa desideali-
zación que actúa a guisa de guardián invisible y silencioso, por el des-
precio que el niño experimenta también por dicho objeto padre, y que
mantiene la separación y el alejamiento entre padre e hijo.
En términos de la teoría de Melanie Klein agregaría que se pro-
duce una dificultad casi insalvable en. el pasaje del pecho al pene, al
constatar el hijo que ese pene existe, que es un pene presente, pero
al cual solamente se puede tener acceso si se es rápido, por un tiempo
habitualmente fugaz, con un contacto vorazmente físico, de tipo mastur-
batorio.
Dificultad para el aprendizaie e incapacidad de predicción
46
La reivindicación producida por la actitud impulsiva y compulsiva,
que se constituye en un estereotipo de conducta, se hace objeto de una
Consideraciones sobre la organización psleopétlca depe'rsonalidad
especie de adiestramiento, de tal manera que 'al sujeto psicópata le
resulta muy difícil el aprendizaje de otros tipos de comportamiento. La
gratificación obtenida con el acto impulsivo reivindicatorio cede pronta-
mente, puesto que no significa una concreta recuperación del objeto, del
cual el sujeto careció a lo largo de 'su,período evolutivo. Esto da a la
organización psicopática de personalidad características de pronóstico
que a mi entender son concluyentes, por la irreversibilidad de este tipo
de conducta, ante la gran dificultad del aprendizaje por la experiencia y
porende de la construcción de funciones predictivas. La carencia fue
marcada y prolongada durante el período evolutivo, y los episodios de
pslcosls confusional debieron de haber sido frecuentes y sostenidos, con
un gran monto de miedo y odio hacia el objeto madre, y fuerte desprecio
hacia el objeto padre. Simultáneamente se dio la imposibilidad de una
preexogamia temprana a través de la idealización de un objeto extra-
grupo que hubiera permitido la continuación del aprendizaje y la construc-
ción de pensamientos en relación con el. futuro. ,
Esa imposibilidad de aprender de la experiencia para desarrollar
así funciones de creatividad y predicción, que son exponentes de una
personalidad que llamamos madura, incrementa por otro lado el senti-
miento de dependencia en relación con los objetos y en relación con el
sistema psicopático de conducta. Si aceptamos que la organización psi-
copática de personalidad significa una restitución psicótica, el pronós-
tico clínico es de escasas posibilidades de modificación; por otra parte,
si se priva a un sujeto psicópata del ejercicio de su tipo de conducta im-
pulsiva para el logro de la impostura,' la estafa o el' robo, veremos que
aparece inevitablemente la estructura psicótica, es decir, aparecen' el
delirio y probablemente alucinaciones.
Esto es mucho más evidente en la forma clínica que denominamos
psicopatía obsesivo-paranoide; la' larga preparación del acto reivindica-
torio, el compromiso al cual un individuo como éste arrastra el múltiples
objetos susceptibles a la vinculación psicopática, y la realización de 'ac-
tuaciones reivindicatorias de, evidente córte megalómaníaco, son 'elemen- 47
Edgardo H. Rolla
tos que rubrican una historia clínica que muestra fácilmente al sujeto .en
un ruidoso fracaso.
Relaciones intra e interpersonales en psicopatias y caracteropatías
Voy a tratar de presentar los elementos de psicopatología clínica
que he formulado hasta ahora desde un punto de vista más estrictamente
referido a la dinámica de las vinculaciones objetales intra e ínterpersona-
les. Procuraré inferir el movimlento intrapersonal en una organización
pslcopática de personalidad; y compararlo con la dinámica intrapersonal
de una caracteropatla, en especial con la de la personalidad bOrderline,
que podemos considerar como más severa en cuanto al pronóstico.
También haré lo mismo al enfocar las vinculaciones interpersonales.
Ya señalé que creo posible abandonar conceptualizaciones for-
muladas sobre la base de juicios de valor acerca de que las experien-
cias prevías ala largo de un desarrollo evolutivo han sido "buenas" o
"malas". Es preferible afirmar, en cambio, que las experiencias que han
ido organizando el desarrollo epigenético de un sujeto tienen como ca-
racterísticas, para ser positivas (al favorecer la ubicación del sujeto en un
.nivel cognitivo-conceptual de integración *), el haber sido múltiples y
variadas, con un mínimo de estereotipos, de tal manera que para el
48
Considero que la organización de personalidad en la cual un sujeto se establece predominantemente,
luego de su- adolescencia, se puede dar en uno de estos tres niveles a los que denomino nivel Ideatlvo
de Integración, nivel afectivo de integración. y nivel cognitivo conceptual de integración.
El primero corresponde a lo que habitualmente se denomina personalidad esqulzoide, narcisista,
en el cual funcionan las psicosis, las psicopatfas y ciertas caracteropatras que se estabilizaron tem-
pranamente en el desarrollo eplgenétlco.
El nivel afectivo corresponde a la personalidad ciclotfmlca, fuera de los episodios pslcótlcos,
a las caracteropatras con estabilización eplgenética en un punto evolutivo más avanzado y a las neurosis.
En el nivel cognitivo conceptual el sujeto es capaz de ubicarse ideatlvamente en la situación
de campo, llevar a cabo a través de esto un adecuado ejercicio de la predicción, por lo tanto afee.
tlvizar adecuadamente su vinculación en dicha situación de campo y accionar sintácticamente su coor-
dinación motora de tal manera que las construcciones ideativas se vinculen en un nivel onlrlco '(Incons-
ciente) con construcciones Ideatlvas pretéritas y asl se transformen en imágenes mnémlcas que dan
lugar a los pensamientos, que son una fuente motivadora Interac1uante con la coordinación motora.
Es decir, se produce la acción que denominamos sublimatoria. -
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
individuo hayan constituido diversas formas de vivenciar ansiedad y de
compaginar epigenéticamente lo vivido, que le permitieron tener un con-
trol interno cada vez más positivo de la ansiedad, y, por lo tanto, una re-
ducción del monto de fantasías reivindicatorias por los episodios de
psicosis confusional y, por otro lado, de las actuaciones impulsivas que
gratifican tales fantasías.
El proceso de exogamia con que debe culminar el desarrollo del
período de la adolescencia en un sujeto, ha de incluir, dentro de las vici-
situdes históricas epigenéticamente compaginadas, la vivencia de múl-
tiples situaciones de microexogamia, que produjeron la ansiedad corres-
pondiente, la vivencia de frustación frente a la incapacidad para la inte-
gración de un sujeto para operar en el mundo interpersonal, la búsqueda
de reafirmación y reaseguramiento de la identidad de 8elf a través de un
retorno a lo interpersonal pero intrafamiliar (hecho que significa el alivio
de la ansiedad por la estereotipia de los códigos en las comunlcaclones),
la percepción de los cambios de la organización de personalidad actual
con respecto a la previa, y la capacidad de predicción en relación con la
personalidad futura, capacidad que tarde o temprano permitirá un nuevo
ensayo exogámico del niño y del joven.
En las futuras resultantes de la organización pslcopática o de la
organización caracteropática, hay un pasado común, en el sentido de la
frecuencia y la duración de los episodios de psicosis confusional del
niño hasta la entrada en la pubertad y la adolescencia. En ambos casos
considero que no es operativo buscar la madre "psicopatizante" o "el
padre ausente o negativo", la abuela talo el hermano con tal caracte-rística. Debemos considerar el conjunto, donde cada uno aporta sus
características, que da como resultado la consolidación de un grupo
familiar con un mínimum de intercambio social con el extragrupo. En
este intercambio social las incursiones por el extragrupo tienen un obje-
tivo estereotipado. Por lo tanto no son fuente apreciable de interconexión
que permita a los niños y jóvenes el aprendizaje por la experiencia, a 49
Edgardo H. R~lIa
50
través de la adopción de múltiples y variadas configuraciones de siste-
mas surgidos de la compaginación y recompaginación por ensayo y error
de diversos subslstemas, que producen la reorganización del individuo con
una síntesis en logro y por lo tanto con una reafirmación del sentimiento
de identidad de Self, o con una síntesis en frustración que lleve al sujeto
a buscar nuevas síntesis a través de nuevas compaginaciones dialécticas.
Toda esta situación de una múltiple variedad de experiencias que
son, a mi entender, las que luego conforman un nivel onírico de modelos
mentales que pueden. resultar operativos en posteriores situaciones de
desorganización. En cierto modo se trata de un criterio cuantitativo, en el
sentido de que múltiples experiencias que hayan provocado en el su-
jeto la necesidad de adopción de nuevos códigos de recepción (introyec-
ción) y de emisión (proyección), significan un acrecentamiento de la
plasticidad de comportamiento, una facilitación para la predicción y el
reconocimiento de una situación de campo y, por ende, un desarrollo de
la creatividad. En las familias de futuros psicópatas o caracterópatas, el
grupo codifica y recodifica sus sistemas comunicativos, con lo cual da a
los individuos un mínimum de gasto de esfuerzo psíquico y de tiempo
para la comprensión de los mensajes y facilita la convivencia intragrupo.
La distribución de roles es fija, determinada a través de elementos de
acción y no a través de la construcción progresiva de símbolos que se
alejen de las simbolizaciones primitivas.
El tiempo evolutivo no es fuente de mayor ansiedad para el íntra-
grupo, y los intercambios con el extragrupo son controlados a través de
comportamientos obsesivos. Por ende, la ansiedad de separación es mí-
nima. La ansiedad de descubrimiento de las modificaciones que impri-
me el transcurso del tiempo también queda referida a unas pocas carac-
terístlcas objetivables de los objetos de la situación de campo (enveje-
cimiento biológico, reacciones emocionales circunstanciales con motivo
de frustraciones intergrupos, etcétera).
De tal manera la compaginación de complementariedad, necesa-
ria para la construcción de preconceptos tales como adentro y afuera,
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
interno y externo, antes y después, no tiene mayor significado para los
individuos de ese grupo, y por lo tanto los objetos intrapersonales se
corresponden casiecuacionalmente con los objetos interpersonales.
Si se producen necesidades de actuación en el extragrupo, la identi-
ficación de los objetos, para mantener esa equivalencia ecuacional, se
construye a través de una identidad de predicados y no de sujetos y
complementos.
Por consiguiente los episodios de psicosis confusional (o desor-
ganización confusional) que los individuos sufren en determinados en-
frentamientos con el extragrupo, favorecen únicamente el aprendizaje
de determinadas modalidades de coordinación motora estriada para pro-
ducir un pronto retorno a la vinculación objetal interpersonal intragrupo.
La señal de la inminencia de la emergencia de la confusión se apoyará
cada vez más en la percepción (a través de la tensión muscular que re-
emplaza a la ansiedad) de la necesidad compulsiva de efectuar el acto
impulsivo (robo, impostura, etcétera) que facilite al sujeto el retorno a
la situación de estereotipo intragrupo, retorno que le significa el resta-
blecimiento de un equilibrio.
Intercalaré un breve material clínico de la misma paciente que me
sirve de modelo central para esta presentación. Relató que luego de que
fuera compelida por la policía a la devolución de algunos de los objetos
robados, de regreso al intragrupo familiar, se pasaba horas recostada en
su pequeño cuarto ubicado en un altillo, sufriendo la intensidad del calor
de esa época del año. Repasaba los sucesos vividos recordando con
perplejidad que unos días antes la madre había adquirido un canario que
estaba ubicado en una hermosa jaula, en el patio de la casa. Pocos días
después la madre y el hermano (que también había roto su noviazgo y
pasaba gran parte del día tendido en la cama) descubrieron que en el
techo de la casa saltaba un canario que parecía estar extraviado; al
principio pensaron que era el propio que se había escapado de la
jaula, pero descubrieron que era otro. La madre y el hermano subieron
al techo pasando por el altillo donde habitaba la joven, y con toallas 51
Edgardo H. Rolla
52
mojadas consiguieron dar caza al pajarillo, al que inmediatamente me-
tieron en la jaula junto al otro, Los observaron pensando que se entablaría
alguna pelea entre ambos, pero para el asombro de todos ambos paja-
rillos comenzaron a cantar sus trinos y "trajeron por fin de vuelta la
. alegría a esa casa donde parecía que todo bienestar se había empa-
ñado", La muchacha comparaba la alegría del grupo, incluyendo la perrita
"soltera", que le hacía tantos festejos por su regreso, con lo precario de
su ubicación en ese mismo grupo y el anterior bienestar que había go-
zado al lado de su hombre. 'Comentó que continuamente pensaba que
sentía imposible sustituir la anterior "suntuosidad" con este modo tan
I
precario de vivir. Poco tiempo después comenzó a salir por las tardes o
las noches en búsqueda de encuentros amorosos que le significaran
una ganancia monetaria. Al mismo tiempo reforzó una amistad íntima con
una compañera de trabajo, con la cual a veces salía en busca de un hom-
bre que conformara una situación triangular para la dramatización del
encuentro genital.
Puede ser que en esta situación la identidad de Self, en el sentido
intragrupo, se hubiera consolidado, y por lo tanto había que reactivar
conductas de impostura como las que dirigía la madre cuando forzaba
a la muchacha a asistir a las fiestas con ropas prestadas y aparentando
una holgura económica de la que carecía. En otras palabras, podemos in-
ferir que la prostitución tiene en gran parte, como constelación motiva-
cional, la gratificación de conformaciones de relaciones objetales lntra-
Personales que son directamente, ecuacionalmente, vertidas en el extra-
grupo en forma de actuaciones que conforman al mismo .tiempo satis-
facciones através de la impostura (hacer el amor pero para ganar dinero),
·el robo, la estafa (fantasía de robar a los hombres la potencia genital;
en términos algo más profundos, fantasías ,de robarles el pene para lle-
várselo a la madre) y el fraude. Este se logra por los desplazamientos
no contradictorios del proceso primario, en el sentido de que "la orgía
ge,nital triangular" gratifica la reunión anaclítlca (perverso polimorta
según Melanie Klein) con la amiga íntima que "es directamente la ma-
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
dre", y, al mismo tiempo que 'gratifica esta vlnculáclón objetal intraper-
sonal-Interpersonat. implica el permiso para tener también una gratifica-
ción anaclítica de apariencia genital con el, objeto padre. Sería una
especie de fraude o de engaño a dos puntas.
En todas esas situaciones es fácil de aceptar la idea de que la
gratificación central de todo un suceso está dada por el, sentimiento de
éxito en la eficacia del control omnipotente que significa.la "conducción",
un secreto liderazgo o manejo que lleva a los objetos a sentirse 'como
si fueran gratificados pero a los cuales se está utilizando para grati-
ficarse a través de un triunfo reivindicatorio.
En la organización borderllne podemos' ver qúe la vinculación sim-
biótica intragrupo familiar se apoya en un tipo diferente de código: Están
permitidas ciertas actitudesde rebeldía, y aun seudoexogamias que
puedan ser prolongadas. Estas tienen siempre las características de un
solo sistema reivindicatorio, la expresión de rebeldía y oposlclonísmo en
el ejercicio de las acciones vinculares. Esto se logra a través ,de la con-
ducta proteiforme frente a los objetos intrafamiliares y luego con los ob-
jetos del extragrupo, aunque la conformación mimética (proteiforme)
puede ser muy diferente de la desarrollada en el intragrupo. Ese mime-
tismo está rubricado por' actitudes rebeldes, de desafío (individuos ter-
cos y caprichosos) y de frecuente oposlclonlsrno, así,como ser un sistema
muy encubierto de "liderazgo liderado;'. ',' , "
Cuando la intolerancia por parte de los objetos a la conformación
mlméttca (y al mismo tiempo oposicionista)' produce la ruptura de un
vínculo, la respuesta 'delsujétó caracterópata es también única, y coñ~
siste en la-liberación compulsiva de actitudes francamente -hostlles que
llegan a veces a un tipo de aqrsslvldad muy destructiva. Por otra parte,
en el mismo decurso de esa actitud agresiva destructiva puede produ-
cirse la vinculación con otro objeto en una nueva sltuaclón de campo que
lleva a 'la emergencia de un nuevo proceso mimético. El sujeto aparece
entonces pasando sucesivamente de una estrecha unión slmblótica mi-
mética a una actitud agresiva epileptoide (por lo impulsiva,incomandable 53
Edgardo H. Rolla '
54
y destructiva), a un abandanototal del objeto y la vinculación anterior y
a la construcción de una nueva vinculación con otro objeto. Parecen ocu-
rrir cambios muy drásticos en la actitud del sujeto borderline, que asom-
bra por la facilidad con que se desprende del anterior objeto vincular y la
rapidez con que construye un vínculo mimético con el nuevo objeto.
Podemos observarentonces algunas diferencias entre una organi-
zación psicopática y una caracteropatía. Tomando el borderline como
una de las caracteropatías de organización más primitiva, en cuanto a la
clínica de las reacciones emocionales, si bien ambos tipos de conductas
tienen las características de una teleología estereotipada, podemos acep-
tar que en el borderline existió un paso en el aprendizaje que no se dio
en el psicópata. El aprendizaje del proceso de la exogamia que ha de
culminar en los finales de la adolescencia, comienza en la época en que
el niño se reafirma en la bipedestación y en la marcha, cada vez más in-
dependiente.
En esa época, en el sequndo año .de vida, predominará en el niño
la conducta de tipo fóbico con el correspondiente ejercicio muscular de
marchas y contramarchas, la ubicación de jalones contrafóbicos, el do-
minio del equilibrio, todo ello tendiente al logro de la conceptualización
de la distancia óptima en el sentido espacial, que facilita a su vez el
aprendizaje de la diferenciación e individualización y por ende la reso-
lución de las simbiosis diádica y triádica (en una palabra, con el grupo
familiar). La conceptualización de la toma de distancia óptima permite
la internalización de los jalones y trayectos contrafóbicos que han de con-
vertirse en rituales y ceremoniales obsesivos (o sea contrafóbicos), la
elección de objetos acompañantes inanimados que constituyen los feti-
ches íntimos del, sujeto, el afianzamiento de la potencia a través de un uso
más conciso del control omnipotente, del control del sadismo y el maso-
quismo, y por ende la reducción del esfuerzo y el tiempo necesarios para
lograr la síntesis 'en logro del sentimiento de identidad del Self, así como
para su mantenimiento.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
En una especie de ordenamiento temporal, el niño pasará de la
conducta altamente persecutoria o paranoide, al control de su mundo
interpersonal a través de las actitudes histéricas (o sea del comportamien-
to utilizando su objeto vectorial o cuerpo), al aprendizaje, de la coordi-
nación motora estriada con el predominio de la conducta fóbica, y por
último la utilización de sus fantasías de control omnipotente con la in-
ternalización de todos los sistemas contrafóbicos logrados.
No quiero decir que éstas sean etapas, sino que es una secuencia
de predominio de una conducta del 5elt que es total en sus caracterls-
ticas, con la preeminencia de las modalidades señaladas.
Emergencia de episodios de psicosis confusionales infantiles
~n cada uno de los momentos de síntesis en frustración (en cuan-
to a la reorganización de la identidad de 5elf), y también en cada uno de
los momentos emocionalmente muy impactantes de síntesis en logro (de
reorganización de la identidad de 5elf), se producen, en el período evo-
lutivo de la niñez, emergencias de psicosis confusionales con una' di-
ficultad para la reorganización de la identidad o para la readaptación de
toda la conducta con el fin de refinar y mantener una identidad de 5elf
en logro.
. Estos episodios de psicosis confusional pueden ser de breve
duración y de emergencia espaciada, o tener una duración más o menos
sostenida y una emergencia más frecuente. Pienso que en los episodios
de psicosis confusional el aprendizaje de la vinculación interpersonal
sufre una detención y el sujeto se torna introvertido o autista. 5e ubica
en una comunicación preferente con los objetos de su mundo intraper-
sonal, Por otra parte, en el aprendizaje de la conducta interpersonal con
los ensayos de exogamia y por ende de vinculación con objetos del ex-
tragrupo que van siendo considerados como tales y revestidos de tal o
cual monto de idealización, prosigue la elaboración epigenética de la 55
Edgardo H. Rolla
construcción de símbolos, que lleva al niño a la adquisición de símbolos
más eficaces para la comunicación interpersonal, en la medida en que
le;permiten un mayor ahorro de: tiempo y esfuerzo, y por ende una abre-
viación del lapsc de desorganización y del incremento consiguiente de
la, ansiedad. ,
Las simbolizaciones primitivas con que el niño se maneja en
las primeras épocas van "madurando" con el enriquecimiento de la co-
municaclón con los objetos interpersonales del extragrupo familiar. Fi-
nalmente ,seproduce el encuentro, por diversas vías, con objetos que pue-
den ser revestidos de suficiente idealización como para que constituyan
objetos positivos de desplazamiento, los cuales pasan a convertirse en
jalones contrafóbicos en el desarrollo evolutivo. A medida que esos ob-
jetos adquieren constancia se supera el desplazamiento no contradic-
torio del proceso primario. Esta constancia de objeto está cimentada en el
hecho de que la idealización es mantenida y por lo tanto el correspondien-
te .contenldo persecutorio del objeto puede ser fácilmente reprimido por
~I sujeto.
Sostengo que en el proceso evolutivo de un individuo psicópata,
los lapsos de pslcosls confusional fueron prolongados y frecuentes; por
lo tanto, ia detención del aprendizaje fue notoria. En los intervalos inter-
psicosis en que se reemprendió el aprendizaje,· éste estuvo condicionado
por la conducta general del intragrupo familiar, de manera tal que no se
constituyeran vinculaciones con objetos interpersonales extragrupo que
pudieran proveer las características de depositarios de la idealización y
constltulr los cimientos de objetos idealizados para el desplazamiento en
, I
proceso secundario.
"
,
Limitaciones intrafamiliares
56
Las posibilldades del niño por cuenta propia debieron de tener
las. características de una especie de lucha contra el tiempo. Sus actos
debtan ser 'ejeQutados con gran rapidez, y para tal fin se estereotipaban.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
Tenían las características de un acto fraudulento, reivindicatorio (pero el
niño los sentía como lícitos)" y también las características del robo y del
engaño, ya que los efectuaba "en los descuidos" del control omnipo-
tente del grupo familiar. Asimismo, cuando el niño era sorprendido y
aparecían lasilenéiosa recriminación de la madre y el pánico del pa-
dre, debía aprender a construir racionalizaciones que explicasen su con-
ducta. Esta construcción"natural en la época del predominio de la con-
ducta tóblca de aprendizaje de la distancia óptima, irá transformándose
luego en 'el principal jalón y ritual contrafóbico, y de construcción de
racionalizaciones pasa a convertirse en la construcción de la Impostura.
El niño, naturalmente tabulador para la época del predominio fóbico, se
torna unfabulador teleológico, es decir un mitómano.
El apaciguamiento que el niño lleva a cabo tiene que referirse por
igual a la madre y al padre, y.a veces también a los hermanos. Si uno de
los niños se ha especializado en ese comportamiento, que también es
codificado por el grupo y permitido bajo ciertas condiciones, los demás
no necesitan modificar su conducta. Todos codifican el aprendizaje psi-
copático del niño que ya ha dado evidentes señales de que su comunica-
ción con el extragrupo no significa una deserción ni una exogamia. Tal
como lo señalé al' anallzar el material clínico, el niño recibe instrucciones
acerca de adquisiciones perversas: enseñanza del trasvestismo, en el
sentido de vestirse con ropas prestadas, de cleptomanía, en el sentido
de festejar un robo pero no disfrutar del objeto hurtado; tolerancia del
funcionamiento en el nivel afectivo de integración para cumplir con las
finalidades del código, por lo cual el amor hetero u homosexual puede
ser llevado a cabo con apasionamiento, siempre que sea respetada la
teleología del intragrupo ..
Por consiguiente, las técnicas de aprendizaje para la vinculaclón
interpersonal se adiestran en ese sentido, y la discriminación de los ob-
jetos sólo se hace de acuerdo con que sean considerados adecuados o
no para la obtención de' la .gratificación reivindicatoria. La diferencia-
ción sexual y las jerarquías carecen de importancia. El desempeño de 57
Edgardo H. Rolla
las tareas en un oficio o en una profesión es simplemente un conjunto de
acciones instrumentales que facilitan al sujeto la finalidad prescripta.
Motivaciones de los fracasos de la organización psicopática de personalidad
58
Parecería que con toda esta organización de personalidad, que
puede ampliar teleológicamente en cuanto al repertorio de su conducta,
un psicópata no debería tener problemas. Su vida debería desarrollarse
en, un estereotipo, pero sin que se produzcan los serios contratiempos
que un psicópata sufre realmente a lo largo de su existencia. Tal vez
no sea difícil imaginar que de lo último que he expuesto se puede in-
ferir el comienzo de la problemática conflictiva del psicópata. No importa
que no haya que tener en cuenta la discriminación de la identidad sexual
del objeto, o de las [erarqulas, o de las circunstancias, ya que el psi-
cópata sólo necesita detectar, con la fineza de su capacidad introyec-
tiva, si el objeto con el cual se vincula o trata de vincularse, es un indi-
viduo con una organización ciclotímica, que por lo tanto tiene, entre las
motivaciones arcaicas y no conscientes, una transformación de la com-
pulsión reivindicatoria en compulsión reparadora, y si posee algo que
lo haga susceptible de ser robado, estafado o defraudado.
En términos de valores, en correspondencia con la antigua deno-
minación de los psiquiatras, que llamaron a los psicópatas locos mo-
rales, psicóticos sin delirio, etcétera, el individuo no tiene necesidad
del aprendizaje de la discriminación entre el "bien" y el "mal". De esta
forma, no tiene concepto, ni preconcepto, ni aun noción del significado
de "daño", ya que la señal selectiva introyectable es el sufrimiento
del o de los objetos, y el psicópata no la puede introyectar. Esta difi-
cultad introyectiva en el funcionamiento de un individuo es también
instrumentada de tal modo que el psicópata hace ostensible sus dificul-
tades de comprender al otro, en el sentido de que se ha adiestrado en
una demostración histérica de su temor a ser engañado, ya que con su
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
"candor", con su pretendida ingenuidad, aparenta no poder distinguir
entre el engaño y no engaño por parte del objeto. Algunos autores sos-
tienen que el psicópata es incapaz realmente de distinguir entre el en-
gaño y el no engaño, y que hay un aspecto paranoide en su descon-
fianza con respecto a la gente; lo mismo ocurriría con la manifestación
de sus celos. Según mi experiencia, no puedo estar de acuerdo con
esto, sino que considero que son todos pasos dilatorios con que el indi-
viduo psicópata puede ahondar en la indagación acerca de las modali-
dades, los hábitos y el tiempo del objeto. Su cálculo de las posibilidades
no es un planeamiento sino un cálculo intuitivo con respecto al momento
en que ejecutará el acto reivindicatorio e implementará las demás
técnicas que lo llevan al sentimiento de que ha logrado el control omni-
potente sobre el objeto.
Pero hay dos situaciones que, justamente por no operar el sujeto
en un nivel cognitivo conceptual, no han sido conceptualizadas, y ambas
se producen cuando el psicópata deja de operar predominantemente en
el nivel ideativo de integración para instalarse en el nivel afectivo de
integración en procura de ese sentimiento de control omnipotente, o bien
cuando necesita utilizar ciertas abstracciones, para lo cual tendría que
ubicarse en el nivel cognitivo-conceptual y ser capaz de actos realmente
creativos.
La primera situación sucede cuando el individuo tiene que incre-
mentar sus demostraciones afectivas amorosas y sus escenas de celos,
para lo cual puede instalarse, principalmente si se trata de una vincula-
ción heterosexual, en un desempeño genitalizado que insensiblemente
reactivará su hambre crónica de amor (fuente principal de sus móviles
reivindicatorios). De la dramatización de su amor genitalizado va pasando
a sentir gratificaciones directas para su hambre de amor y en conse-
cuencia podría llegar a enamorarse realmente de su objeto sexual. Esto
podría tomarse como un paso natural hacia la curación y no s,e enten-
dería por qué no se instala definitivamente en ese nivel de integración y
con ese desempeño, por qué no "se deja enamorarse" totalmente de su 59
Edgardo H. Rolla
60
objeto. Considero que en tal situación se produce una pérdida gradual
del sentimiento de identidad de Self en la forma como está organizada
en el psicópata, y por lo tanto la confusión ·va dando lugar a la reemer~
gencia de episodios psicóticos pretéritos, que puede estallar en un
brote de psicosis confusional, que a mi entender es de por sí la es-
tructuración psíquica gatilladora del desencadenamiento del acto reivin-
dicatorio impulsivo que en un momento el sujeto lleva a cabo bajo una
especie de lema: "ahora o nunca".
En las organizaciones psicopáticas simples, éste es en muchos
casos el momento del fracaso de la preparación que el sujeto había
venido construyendo. Otras veces es solamente el' momento de la eje-
cución de un acto reivindicatorio "imperfecto", la separación y el ale-
jamiento de ese objeto, y la iniciación de un nuevo período de pre-
paración.
. En el supuesto de que un individuo hubiera tenido buen resultado
en la ejecución del acto reivindicatorio impulsivo (al poder diferirlo para
no actuar en confusión), de que la impunidad coronase dicha ejecución
y el objeto dañado no encontrase razones o maneras de ejecutar un
acto punitivo o retaliativo, sucedería lo contrario de lo expuesto en el
párr:afo precedente: el sujeto vería que sus técnicas psicopáticas se per-
fecclonan y que por lo tanto puede continuar en "ascenso" a través del
logro de "buenos resultados". Algunos continúan hasta alturas insospe-
chadas. Otros producen, en cualquier momento de este ascenso exitoso,
circunstancias que determinan un contraste que a veces derrumba lo
que habla venido siendo a los ojos del mundo una exitosa carrera de
construcciones. Se produce lo que clínicamente se denomina "el fra-
caso inexplicable" dentro de la conducta aparentemente triunfadora de
un psicópata.
Hablando en términos éticos y morales podemos decir que el mal
nunca triunfa, y que tarde o temprano el daño es. descubierto. Esto está
muy bienen términos éticos o religiosos,' pero en términos científicos
podemos tomar otro vértice para desentrañar el misterio del fracaso
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
inexplicable: si el individuo continuara disfrutando de su impunidad, su '
sentimiento de burla como premio por el acto reivindicatorio sólo sería
conocido por él mismo y ese disfrutar se convertiría de pronto' en tedio,
en un no poder gozar "las cosas buenas", los triunfos. El, sentimiento
de triunfo no puede permanecer por siempre ubicado en términos nar-
cisistas. Por otra parte hay en el psicópata una incapacidad para eje-
cutar un triunfo maníaco, dado que no puede ubicarse operativamente
en un nivel afectivo de integración.
Por lo tanto, si se hace necesario "darle vida" a las construccio-
nes triunfantes que se conforman en el nivel ideativo de integración,y
al no poder conferirles un sentido maníaco ya que es incapaz de operar
en el nivel afectivo de integración, el psicópata tiene que' pasar a una
tentativa de operancia en el nivel cognitivo-conceptual de integración.
Entonces emerge nuevamente la confusión ante la dificultad de concep-
tualizar abstracciones y por ende ante la imposibilidad de transformar
los robos (que no son logros) en fuente y destino sublimatorio daIás
acciones. El tedio ante la imposibilidad de comunicar sublimatoriamente
un triunfo narcisista lleva al psicópata a la necesidad de un "fracaso
inexplicable" que publicite la naturaleza dolosa de sus triunfos. En tér-
minos clínicos esto se expresa en la necesidad de un contraste econó-
mico muy ruidoso en el cual salen a luz maniobras que se ejecutaban
para la consecución de los triunfos, o bien en la necesidad de que sea
descubierto un acto delictivo que para el psicópata signifique el castigo
de la ley, o finalmente, como un emergente confusional inundante, en
la ejecución de un acto agresivo con tal modalidad sádica que determine
una contraofensiva, retaliativa o punitiva, que puede llegar a producir
la muerte.
Síntesis clínica
Un individuo que opera con una organización 'pslccpáttca de per-
sonalidad tiene un parecido muy significativo con lo que podríamos con- 61
Edgardo H. Rolla
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siderar como organización sublimatoria de personalidad. A veces es di-
fícil la distinción, si no se posee el suficiente lapso como para que apa-
rezca en algún momento, muchas veces inesperado, el acto impulsivo
del psicópata que lo delate como tal.
Una psicopatía paranoide (en la cual el lapso de preparación de
un plan, que tiene una mira teleológica más o menos lejana, es relati-
vamente prolongado) puede _dar lugar a que encontremos diversas opi-
niones sobre el mismo individuo. Algunos lo considerarán gran amigo,
generoso y listo para prestar ayuda; otros, indiferente y huidizo; otros
lo pensarán solitario y otros darán los datos correspondientes al episodio
de realización del acto impulsivo reivindicatorio; seguramente habrá re-
ferencias descriptivas que al mismo tiempo califican al sujeto.
. Quiero significar con esto que en una síntesis clínica de los ele-
mentos que configuran una organización psicopática de personalidad,
además de la descripción fenoménica de las aptitudes y los lapsos de
conducta que presenta el sujeto, es necesario agregar con énfasis que
la observación debe ser suficientemente prolongada. Salvo, naturalmen-
te, cuando se tenga una metodología particular por aplicar durante una
entrevista en la cual pueden encontrarse las señales para calificar al
sujeto. En las consideraciones previas expuse las distintas formas en
que acaece la dificultad para una personalidad psicopática durante el
funcionamiento interpersonal, tan pronto como el sujeto se ubica en el
nivel afectivo de integración para continuar vinculado. El nivel afectivo
implica además la construcción funcional de la situación triangular, que
en el sentido evolutivo significa inexorablemente el acercamiento hetero-
sexual y el rechazo homosexual.
En el funcionamiento con predominio de un nivel ideativo de in-
tegración, la situación triangular no se construye funcionalmente sino
que todo es estático, fotográfico, según el símil que he utilizado repe-
tidas veces, y para el individuo la vinculación tiene un sentido diádico
aunque esté funcionando en la situación triangular, simple o múltiple.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
Muchas veces se ha dicho que un psicópata comienza sus difi-
cultades cuando se encuentra en un desempeño social. O sea que mien-
tras un sujeto está solo no es psicópata. Esta afirmación parece más bien
una perogrullada, pero no lo es en el sentido de que un esquizofrénico
da muestras de su esquizofrenia aun cuando esté en el más absoluto de
los aislamientos y en pleno autismo. Un psicópata, tal como ocurre en
el caso clínico que relaté (cuando la muchacha se recostaba en su pieza
del altillo a reflexionar sobre todo lo sucedido), no se encuentra preso
de alucinaciones, delirios ni urgencias; pero, reproduciendo su dramá-
tica epigenética inicial, cuando necesita ponerse en contacto vincular
interpersonal exogámico, aparece inmediatamente la problemática con-
fusional y la solución a través del acto impulsivo compulsivo reivindica-
torio o sus equivalentes.
Puesto un psicópata en situación de operar en un campo objetal
interpersonal, mientras se mantengan las construcciones ideativas la fun-
ción introyectiva no presentará dificultad alguna. El sujeto captará cua-
lidades, movimientos y posiciones de los objetos de la situación de cam-
po y tendrá configurado algo así como un detallado mapa del conjunto.
Si se produce la afectivización de uno de los vínculos, el psicó-
pata, que podrá funcionar indistintamente como homosexual o hetero-
sexual cuando operaba en el nivel ideativo de integración, tendrá que
sentir el amor heterosexual y el odio homosexual a la manera de lo na-
turalmente evolutivo.
Todo va bien hasta que la afectivización amorosa, que sería la
que podría suministrarle nuevos elementos de aprendizaje y progreso,
se vuelve para el psicópata la fuente de ansiedad confusional y final-
mente de confusión. Si respondiera a la situación evolutiva, el amor
heterosexual llevaría a la construcción de una continuidad progresiva;
pero esto significa renunciar al código endogámico bajo cuya égida
se produjo todo el transcurso del vivir del niño, el latente, el púber y el
adolescente pre-psicópata. Renunciar a ese código implica encontrarse
bruscamente sin identidad y a merced de cualquier agresión persecu- 63
I;dgardo H. Rolla
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toria, naturalmente, en particular las fantaseadas, pero también las reales,
ya que el sujeto no ha aprendido a defenderse.
, En ese código endogámico el niño debe aprender a aplacar tanto
al objeto padre como al objeto madre, sin discriminación de sexos; pero
lo esencial, lo que está en la médula de todo episodio psicótico, sea éste
confuslonal, afectivo o esquizofrénico, es la transpolación de los roles fuera
del sentido evolutivo. Quiero decir que el niño no debe desviar su ca-
mino natural, la búsqueda de la madre, el enfrentamiento y la lucha con
el padre que culmina finalmente en el parricidio (naturalmente simbó-
lico, por cuanto si fuera concreto significaría la confusión del símbolo
con lo simbolizado). De igual manera, el decurso evolutivo natural para
la niña es el enfrentamiento, la competitividad, la lucha y flnalmente el
crimen de la madre, es decir el matricidio. Ambos fenómenos simbólicos
preceden a la exogamia, pues de lo contrario ésta no es tal, sino sen-
cillamente un exilio o en último caso un éxodo.
Lo perturbador es que el niño se dirige a efectuar el matricidio al
estilo de Orestes cuando está instigado por las Electras de la' familia o
ante la presentación débil, indefensa y caduca del padre, que convierte
a, la madre en autora de la aflicción y del infortunio.
De igual modo, la situación es altamente perturbadora si la niña,
en vez de seguir el desarrollo evolutivo natural de su acercamiento
heterosexual al padre, por instigaciónde la madre y demás figuras fe-
meninas del grupo, debe enfrentarse con la figura paterna y destruirla
para que deje de representar una figura débil y gobernable, vergüenza
del grupo, y también por ser una figura que, aunque débil por cuando
se deja estimular en sus crisis epileptoides, representa el peligro para
la figura, materna por la posibilidad del crimen uxoricida en cada una
de esas crisis epileptoides.
Como vemos, se da un juego y contrajuego de crímenes en el
cual' se mueven dramatizaciones intencionales, conjuros, conspiraciones,
instigaciones, etcétera. Se trata de un ambiente altamente psicopático en
su totalidad.
Consideraciones sobre la c:nganización psicopática de personalidad
Trataré de establecer una graduación en relación con la compul-
sividad del sujeto para llevar adelante su vida a través de una organi-
zación psicopática: Todos poseen, como común denominador, un eje
central de organización de pensamiento, el de cometer acciones que
signifiquen en determinado momento la posibilidad de utilizar a los ob-
jetos interpersonales 'de las situaciones de campo micro o macro so-
ciales, como' puerta de escape de 'los episodios confusionales, en espe-
cial cuando éstos amenazan producir una seria pérdida del sentimiento
de identidad de 8elf y por ende ,la emergencia de alucinaciones o la
organización de un delirio. Dentro de este común denominador, tomaré
en cuenta el predominio de la conducta que presentan los individuos
cuando organizan sus subsistemas en sistemas que dan el sello carac-
terístico a las diversas organizaciones de personalidad.
De tal manera habrá psicopatías en las cuales el predominio de
la conducta se afinca sobre todo en los sistemas demostrativos y evita-
tivos, a las que por lo tanto podemos calificar como dernostratlvas-evl-
, tativas. Esta modalidad clínica podría ser calificada como la de menor
severidad en las actitudes antisociales. Las actuaciones se presentan con
lapsos de remisión de la compulsión reivindicatoria, que permite al su-
jeto cierto tipo de convivencia social. Las actitudes impulsivas reívindl-
catorlas producen más contratiempos de carácter autopunitivo que de
puniciones y contra-ataques provenientes de lo interpersonal o el ex-
tragrupo. Este tipo, de, psicopatía correspondería a los sujetos que han
sido denominados caracteres masoquistas, que fracasan ante el triunfo,
acomodaticios, "trepadores", oportunistas, delatores, calumniadores, pro-
paladores de rumores, etcétera .
. En otro g'rupo' de 'psicópatas los lapsos de convivencia grupal o
social tienen la catacterfstica de una actitud entre introvertida y miste-
riosa de individuos que no se dan mucho a los amigos y que tienden a
la formación de círculos cerrados,' "íntimos", con períodos de aparente
productividad y logros. En un momento dado los psicópatas de, este tipo
se revelan como organizadores de grupos reivindicatorios antisociales, de 65
Edgardo H. Rolla
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grupos de delincuencia, con actitudes delictivas que están acomodadas
a determinados fueros de la ley y por lo tanto no pueden ser penables y,
en un grado más abierto, de las formas burdas de la dellncuencla, La
característica de estos sujetos es la de que durante los lapsos aparen-
tes de remisión, dedican su seudocreatividad (en el sentido de lo so-
cial) para la organización de acciones a veces minuciosamente planea-
das, y que se ponen en marcha cuando estos individuos, a veces Ifderes
ocultos, se ven forzados a desencadenarlas porque su detallismo obse-
sivo ya no los preserva por más tiempo de la amenaza de la confusión
y de la psicosis confusional, que, una vez más, gatilla la actitud impul-
siva reivindicatoria. A este tipo de psicópatas, con tal desarrollo de su
capacidad de planificación, podemos llamarlo psicópata de detalle, es
decir, obsesivo-compulsivo. Como vemos, son individuos de bastante
peligrosidad para sus objetos interpersonales y para la sociedad.
En un tercer grupo colocaré a los individuos psicópatas que, por
poseer un alto grado de tolerancia al tiempo de planificación, a través
de la minuciosidad obsesiva de su conducta de detalle, pueden posponer
la urgencia de la actitud impulsiva reivindicatoria, a veces por un tiempo
bastante prolongado. Pero a esa capacidad de mantenimiento de la iden-
tidad de 5elf a través de la instrumentación de la acción de detalle, se
agrega la sobrecarga de una frustración crónica y abrumante, referida, a
mi entender, casi patognómicamente, al hecho de que estos sujetos han
sido encargados del crimen de la figura parental homosexual, y no lo
han podido cometer. En la oportunidad que tuve de observar el desen-
lace de un sujeto en estas condiciones, que por razones particulares
quedó privado de la posibilidad de acción en el sentido de planeamiento
reivindicatorio, emergió primeramente una pslcosís afectiva con una
intensa actitud autoparanoide de autorreproches y autodesprecio, que
lo llevó a intentar diversas mutilaciones. Luego este delirio melancólico
y las alucinaciones cenestésicas referidas a su esquema corporal, dieron
lugar a la aparición de una psicosis de nivel ideativo con una franca
organización· de delirio y la' presencia de alucinaciones principalmente
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
de tipo visual; es' decir con la actitud perpleja del tipo del petlt mal, que
era seguida por una violenta descarga de excitación catatónlca motora
estriada.
A este tipo de psicopatía que utiliza los sistemas de detalle y. los
sistemas paranoides para el mantenimiento de la ubicación de los objetos
lnterpersonales y con ello la conservación de la identidad de Self, po-
demos denominarlo psicopatía obsesivo-paranoide, con todas las carac-
terísticas criminosas, necrofílicas, coprofílicas y coprofágicas que corres-
ponden a los componentes psicóticos afectivos e ideativos que intervie-
nen en esta restitución psicótica, muy propensa a revertirse en un
nuevo brote de psicosis confusional. La característica quizá más im-
portante desde el punto de vista clínico en cuanto a todo este conjunto
de elementos, es la de que el liderazgo está destinado a operar con los
grupos micro o macrosociales en tal forma que por un lado éstos sa-
tisfagan la compulsión criminal y por lo tanto lleven a cabo la orden
recibida desde la infancia de asesinar al objeto parental heterosexual.
y por otro 'lado gratifiquen las fantasías de preservación de ese objeto
heterosexual y, en último caso, al no ser este tipo directamente el' ase-
sino, pueda recuperar después de la muerte a dicho objeto (fundamento
de la actitud necrofílica y necrofágica).
Por lo tanto, se cumple aquí la regla básica de la actitud pslco-
pátlca, que es la de que puede efectuarse un acto impulsivo siempre
que se refiera al fraude, la estafa o la impostura, pero no el crimen
heterosexual, ya que en caso de cometerse, esto significaría la emer-
gencia' de la psicosis ideativa. El liderazgo de un psicópata está desti-
nado a comandar la ejecución del crimen, el cual es efectuado por otros
y por mandato.
Naturalmente, el que comete el crimen es también un psicópata
(algunas veces una personalidad' borderline), el cual no tiene inconve-
nientes en ser' el brazo ejecutor en tanto actúe por un mandato 'explícito
que se pueda exhibir, y no lmpllclto en -mensajesulfracodificados, como 67
Edgardo H. Rolla
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los del endogrupo familiar. Por lo tanto, /a responsabilidad no recae en
dicho ejecutor.
Justamente este elemento, la irresponsabilidad, es uno de los
más llamativos dentro de la modalidad general de la personalidad psico-
pática. En el trato común con estos individuos la gente suele desespe-
rarse ante la imposibilidad de apoyarse en un compromiso, en una pro-
mesa o en una actitud favorable en determinadas situaciones de campo.
Un individuo que nos entrega un cheque sin fondos y que se muestra
asombrado por tal emergente y nos da en cambio un nuevo cheque que
tampoco tiene fondos, y tal vez nuevamente se muestre asombrado, pre-
senta un~ de las señales más sencillas con lasque se puede diagnos-
ticar una personalidad psicopática.
Contrastando con esta situación, durante los lapsos no confu-
sionaleso los períodos de planeamientos que permiten la conservación
de la identidad de Self, un individuo psicópata puede parecer cumplidor,
eficaz, esforzado, buen compañero, siempre que no se le exija un acer-
camiento afectivo o que no se alteren demasiado ciertos ceremoniales
o rituales que también contribuyen al mantenimiento de su identidad.
Hay gente que se desespera y lamenta amargamente la traición
de un individuo, partenaire sexual, cónyuge, amigo, camarada, etcétera,
que en lo más inesperado de lo que parecía una simbiosis productiva
llevó a cabo una "traición".
Por otro lado, un psicópata ha dado señales de su impostura a
través de la asunción de roles para los cuales no estaba ni conformado,
ni preparado, ni sindicado. Es en cierto modo asombroso ver que la
impostura y la arrogancia psicopáticas, junto con la irresponsabilidad
de los preceptos que sostienen o de las acciones que cometen, son
juzgadas públicamente y paradójicamente objetos de inflación por el
conjunto social o comunal. Sin embargo el psicópata mismo no es agre-
dido por sus acciones sino sólo esporádicamente por gente que se ha
visto perjudicada. Esto implica algo así como que un psicópata de con-
ducta pública no solamente es tolerado por la comunidad, sino que en
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
algunas oportunidades hasta se lo ensalza y sigue con cierto grado de
fanatismo, y en más de una ocasión se lo defiende de la contra-agresión
de algunos otros. Psicoanalíticamente esto puede interpretarse en el
sentido de que ese sujeto se hace depositario de la ejecución de las fan-
tasías psicopáticas proyectadas por el público o la masa. En su obra sobre
psicología de las masas Freud habló bastante de esto y de las carac-
terísticas del IIder.
Pero no todo es genuinamente proyectivo desde el público. Una
personalidad pslcopátlca tiene una particular propiedad de fascinación,
a través de las cosas precisas que promete, del halo de misterio que
rodea su conducta en la cual contrastan la introversión, su presencia y la
aparición silenciosa y oportuna, la expresión de elogios y demostraciones
cariñosas siempre ajustadas a cada momento, la escasez de agresión
directa, y por otro lado lo bien fundamentado de sus conductas reivin-
dicatorias cuando éstas son utilizadas de modo exhibicionista.
Los movimientos suelen ser gráciles y medidos, pero por otro
lado una personalidad psicopática muy difrcilmente se destaque en los
deportes. La mayor parte de las veces estos sujetos no practican deporte
alguno y en ocasiones son bastante torpes para el baile o cualquier otro
tipo de movimiento rítmico. Esto es fácil de comprender si recordamos
que la forma casi permanente de controlar una ansiedad confusional
es la transformación de la misma en una tensión muscular que al mismo
tiempo sirve de alerta para la justeza de los movimientos, para la faci-
litación de la introyección y por ende la captación de la situación de
campo y el manejo de la función proyectiva, cuya misión principal no
sería comunicar el contenido de los mensajes, sino fascinar y tener un
control omnipotente dirigido hacia los movimientos de los otros, con la
finalidad de mantener la diferenciación y la conservación de la iden-
tidad de Self.
En un paciente solían presentarse de tanto en tanto algo así como
brotes de afición por el deporte, en especial el box y la natación. A veces
tenía temporadas de gimnasia con la fantasía de adelgazar. En box se 69
Edg'ardo H. Rolla
caracterizaba porque luego de algunas lecciones y de algunos asaltos,
desaparecía bruscamente del gimnasio con el pretexto de que todo era
siempre lo mismo y de que se aburría. En el momento del combate de
box que sostenía, luego de haber demostrado que podía pegar al rival,
cuando éste reaccionaba y avanzaba, él cerraba los ojos y daba vuelta
la cara, con lo cual facilitaba la aplicación de un golpe que a veces lo
resentía físicamente por algún tiempo. Producía así el fracaso inexpli-
cable. En natación hubo temporadas en que resolvió ver cuántas piletas
podía hacer en una sola sesión: cuando había llegado a nadar 75 idas y
vueltas le pareció que era importante aprender a nadar con las piernas
atadas y, cuando su maestro le señaló que esto le parecía una actitud
muy rara, a menos que él pensara realizar desembarco de contrabandos,
abandonó bruscamente la natación y no volvió a tirarse en una pileta.
Todo este aspecto relacionado con 'Ia coordinación motora es-
triada nos recuerda las actitudes motrices de los esquizofrénicos, en los
cuales uno de los síntomas más llamativos por tener en cuenta es la
incoordinación motora, que' está directamente conectada con la incoordi-
nación del 'pensamiento. 'Este es uno de los hechos que fundamenta mi
hipótesis de que la organización pslcopátlca de personalidad es una res-
titución psicótica que mantiene su capacidad de comunicación lnterper-
sonal porque el sujeto se adiestra en una sola capacitación, que es útil
para desarrollar automáticamente determinadas conductas cuando la
urgencia provocada por la ansiedad contusional y la amenaza de con-
fusión gatilla él desencadenamiento del acto compulsivo-impulsivo (epi-
lepfoide) relvlndlcatorlo.
70
Posibilidades pronóslicas
Con esas características clínicas y con el principio pstcopatolópico
de que la organización pslcopática es una restitución psicótica, el pro-
pósito de movilizar la continuación del progreso del aprendizaje en forma
directa es prácticamente un logro imposible.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
Puede pensarse, sin que tenga a disposición una comprobación
clínica terapéutica, ni en mi experiencia ni en la publicada por los au-
tores, que la conducta técnica terapéutica consistiría en que el sujeto,
ante la imposibilidad de mantener la organización de su acción motriz
coordinada teleológicamente, lleve a cabo una primitivización (regresión)
para que reemerjan la psicosis confusional y luego la psicosis ldeatlva,
y para intentar desde allí una reorganización por el aprendizaje que lleve
a la posibilidad de ubicarse predominantemente y por tiempo sostenido
en un nivel afectivo de integración.
Creo que tal logro terapéutico es de muy difícil consecución, y si
se lo intentara en' las prisiones, se encontraría sin duda la inmediata
resistencia por parte de las autoridades e incluso la "protección" por
parte de las mismas contra el intento de favorecer la reemergencia de
la psicosis.
Por otra parte, y como lo adelanté como pronóstico social en mi
libro PSicoterapia individual y grupal, las organizaciones psicopáticas y
borderline incrementan constantemente la casuística, posiblemente en
reemplazo de los antiguos líderes autocráticos y de las personalidades
histéricas.
Estas dos últimas organizaciones de personalidad no cuentan con
las facilidades de antaño en cuanto a la posibilidad de reconocimiento
público y del tiempo necesario para el desempeño de sus conductas
características; la velocidad y facilidad de las comunicaciones alrededor
de nuestro planeta y desde el extraplaneta, características de nuestra
era cósmica, producen una tal difusión de la información y del conoci-
miento que ya no es posible detentar la hegemonía de un descubri-
miento o de un procedimiento. Se va entronizando en el funcionamiento
psíquico de toda la gente una voracidad de poder que parece. ser una
ecuación simbólica con respecto a las fantasías de invulnerabilidad. Se-
gún mi entender, conocimiento, hambre de poder y fantasías de invul-
nerabilidad constituyen la tríada central que sustenta el inusitado incre-
mento de la violencia desarrollado en esta segunda parte del siglo. Se 71
Edgardo H. Rólla
habla" de cambios, situaciones de cambio, necesidad de cambio y por
otro lado cada grupo se siente el autor y productor de esas situaciones
de cambio. Pareciera que hay fenómenos de negación colectiva que im-
piden reconocerque nadie es de por sí autor de determinada situación
de cambio y de que estas situaciones se han independizado de los
movimientos de los hombres y conforman una inefable estructuración
con movimiento propio, que constituye en estos tiempos una fabulosa
superestructura que ha absorbido a los hombres como elementos me-
cánicos de ese movimiento. Los subsistemas de negación, represión y
aislamiento son eficaces para disipar la ansiedad de las desorganizacio-
nes y organizaciones permanentes que sufren los sujetos y el pánico
ante la ansiedad confusional y la confusión. A menos que se cumpla la
predicción que también expuse en Psicoterapia individual y grupal: que
se produzca una mutación genética y aparezca una nueva forma de ser
viviente, a cuyos miembros no sé si llamar superhombres, novohombres,
o con qué otra denominación, puedo animarme a pronosticar que dentro
de algún tiempo se habrán delimitado tres únicas organizaciones de
personalidad para la prosecución de la vida en este habitat terrestre: si
triunfa el afincamiento de la indiferencia y de la negación, la esquizo-
frenia; si triunfa la capacidad de liderazgo y de comando de la confusión
de los otros, la psicopatía; si triunfa la posibilidad de mimetizarse y se-
guir proteiformemente el comando de otros sin desarrollo de creatividad
e iniciativa, el borderline.
Esta conceptualización puede parecer melancólica y pesimista,
o bien puede parecer dentro del estilo de la ciencia-ficción. También
puede ser una conceptualización científica.
BJbJlografia
72
1. Bleger, J., "Simbiosis, psicopatía y mania", en A. Rascovsky y D. Llberman (compll.),
Psicoanálisis de la manía y la psicopatía, Paidós, Buenos Aires, 1966.
2. Campo, A., "El pensamiento y la culpa en la personalidad psicopática", trabajo
presentado en la Asociación Psicoanalitica Argentina, 1963.
Consideraciones sobre la organización psicopática de personalidad
3. Etchegoyen, H., "Comentarios sobre el análisis de un psicópata", trabajo presentado
en la Asociación Pslcoanalítica Argentina, 1960.
4. Ferschtut, G., y Serebriany, R., "Notas sobre la simbolización en la psicopatra", en
Psicoanálisis de la manía y la psicopat~a, op. cito
5. Freud, S., "Psicologla de las masas y análisis del Yo", O. C., Biblioteca Nueva,
Madrid, 1948.
6. Green, M., The Problem of Identity Crisis, Science and Psychoanalysis, Grune &
Stratton, 1966.
7. Grlnberg, L., "Relación objetal y modalidad en la identificación proyectiva en la
manía y pslcopatía", en Psicoanálisis de la mania y la pslcopatia, op. clt.
8. -, Y Llberman, D., "Identificación proyectiva y comunicación en la situación trans-
ferencial", en Psicoanálisis de la mania y la psicopatia, op. cito
9. Klein, M., El psicoanálisis de nlñes, Hormé, Buenos Aires, 1964.
10. Llberman, D., lingüística, interacción comunicativa y proceso psicoanalítico, Ga-
lerna-Nueva Visión, Buenos Aires, 1971-1972.
11. Masters, W. H., "The Sexual Response Cycle of the Human Female, 1, Gross Ana-
tomic Conslderations", Western Journal of Surgery, Obstetrlcs and Gynecology,
1960, 68.
12. Plchon Riviere, E., Del psicoanálisis a la pslcologia social, Galerna, Buenos Aires,
1971.
13. Rolla, E. H., Psicoterapia individual y grupal, Ediciones 3, Buenos Aires, 1962.
14. -, Elementos de pslcologia y psicopatologia pslcoanalltlca, Galerna, Buenos Aires,
1971.
15. Zac, J., "Consideraciones acerca de la pslcopatologla de las psicopatías", en Psi-
coanálisis de la mania y la pslcopatla, op, cito
7.3
Comentarios y contribuciones
Inaura Vaz Carneiro Lelo
74
Con la intención inicial de reformular ideas previamente expuestas y con el pro-
pósito de conceptualizar la organización pelcopátlca de la personalidad, Edgardo Rolla
no concluye su trabajo en un nivel cognitlvo-conceptual y consecuentemente creativo,
como se podría esperar. Su pronóstico acerca del futuro de la humanidad me pareció muy
pesimista, si no nihilista, puesto que si sólo existieran las tres únicas organizaciones de
la personalidad que él menciona: la esquizofrénica, la psicopática y la borderline, sin
el desarrollo de la creatividad y de la iniciativa, evidentemente nos hundlrlamos en el
caos total.
El trabajo creativo de Edgardo Rolla, de alto nivel cognitivo-conceptual, está
sin embargo expresado en su conceptualización científica de la organización psicopátlca
de la personalidad. Esta conceptualización, a mi modo de ver, debe ser entusiastamente
estudiada, discutida, criticada y acrecentada "epigenéticamente", dentro de una concep-
ción impllcita en su trabajo, que es la del proceso evolutivo.
El concepto de "organizaciones de la personalidad", por ser más amplio y
abarcar todo el largo proceso del desarrollo del ser humano, en el cual Rolla enfatiza
la contribución eplgenétlca, me parece altamente enriquecedor. Concuerdo con el autor
en que existe una interacción permanente entre el individuo y la organización social y
que es un índice de salud mental la capacidad del Individuo de producir modificaciones
en su ambiente que tengan un sentido creativo e integrador de su grupo social.
Considero que la hipótesis epigenétlca no excluye, sino que complementa, el
concepto evolucionista, o sea el concepto de continuidad genética ..
Pienso que las prohibiciones del grupo familiar .de incursionar en el extragrupo,
no son, en sí mismas, suficientes ni para evitar tal incursión por parte del niño, ni para
desencadenar los fenómenos confusionales o la conducta de restitución psicótica.
En mi experiencia clínica observé tres casos en que las incursiones en el extra-
grupo, prohibidas y castigadas con reproches y hasta con castigos corporales, a pesar
de que dejaron huellas en el sentido de la rebeldía y de la conducta reivindicatoria, no
engendraron una organización psicopátlca de la personalidad. Cabe aclarar que en el
grupo familiar de los pacientes a quienes me refiero, no prevalecía una conducta pslco-
pátlca como en el interesante e ilustrativo caso clinico relatado. Este hecho me lleva
a valorar más aún la contribución de los factores epigenéticos operativos en las fases
más primitivas del desarrollo del bebé, en ias cuales se establecen los vínculos de
Integración espacial, temporal y social de la personalidad (Grinberg y Grlnberg), de cuya
interrelación continua depende la adquisición del sentimiento de identidad, fuertemente
amenazado en la personalidad psicopátlca y en otros cuadros cHnicos, como la des-
personalización y la hlpocondrla crónica.
Comentarios y contribuciones
Winnicott, al estudiar la actividad creativa y la búsqueda del .Self, nos muestra
que la descripción del desarrollo emocional del individuo no puede ser hecha sólo en
términos del individuo, sino que también depende de la influencia del comportamiento
del ambiente.
Enfocando el "vivir creativamente" como un estado saludable, en oposición al
vivir sometido o de modo condescendiente, como una base enfermiza de vivir, nos
muestra que el sometimiento acarrea un sentimiento de futilidad para el individuo
que es asociado a la "idea de que nada vale la pena y de que la vida no es digna
de ser vivida".
Pienso que vivir creativamente es entrar en un intercambio con el grupo comu-
nitario y actuar sobre el ambiente, de un modo no sólo renovador sino integrativo. Sin
lugar a dudas, es el vivir creativo el que solidifica el sentimiento de identidad de Self.
No quedó muy clara para mí la posición cientrflca del autor con respecto al
concepto de salud mental en función de la "adecuación del individuo en el conjunto
de las situaciones de campo en que interviene".
Los ejemplos apuntados por Rolla acerca de la aceptación por ciertos grupos
de la marihuana y de la homosexualidad, no son ilustrativos de una adecuación ambiental.
Pienso que el hecho de que una conducta toxicomanlaca, pslcopátlca o perversa, sea
aceptada por un numeroso grupo social, no significa un índice de normalidad. SI un grupo
social defiende como normalidad un estado mórbido, revela, a través de eso, su propia
patologla manifiesta o latente.
Estoy plenamentede acuerdo con el enfoque de Rolla acerca de los episodios
.confuslonales con los cuales se enfrenta el niño durante su desarrollo, y que afectan
el sentimiento de identidad de su Sel1. También concuerdo con la idea de que si los
episodios confusionales fueron frecuentes y duraderos en la niñez, el individuo emergerá
con conductas que pueden presentar un carácter de restitución psicótlca, esto es: fijación
en estereotipos y compulsión repetitiva.
Sin embargo preguntarla: ¿por qué en ciertos niños los episodios confusionales
son frecuentes y duraderos a lo largo del proceso evolutivo, y en otros raros y transi-
torios? ¿Por qué la salida del episodio confusional se puede realizar a través de la
conducta psicopática, de la hlpocondrla, de la despersonalización, o aun de la norma-
lidad? ¿Por qué en estos tres tipos de defensa patológica contra la confusión, cada
individuo se comporta de un modo diferente?
En todos estos cuadros clínicos hay una perturbación grave del sentimiento de
ideiltidad de Self y, a veces (como en la despersonalización), de la identidad del medio.
En mi reciente trabajo (por publicar) sobre despersonalización e hlpocondrla,
sostengo la hipótesis de que la despersonalización es fundamentalmente una perturbación
de la identidad, desencadenada por el factor cambio, que puede ser flslco, pslqulco o
social, factor que actúa durante todo el proceso evolutivo del individuo .. 75
Comentarios y contribuciones
76
Defiendo la hipótesis de que la despersonalización y la hipocondria constituyen
poderosas defensas contra las llamadas angustias inimaginables (Winnicott), entre las
cuales. incluyo la angustia confusiona/.
Sin lugar a dudas, la hipótesis epigenética podría explicar por qué "dentro de
un grupo familiar, de acuerdo con las circunstancias en que se desarrolló la vida del
mismo, algunos de sus miembros pueden ser psicópatas, otros neuróticos y otros pueden
tener comportamientos relativamente bien adecuados".
Preguntaría: lo que Rolla llama "elementos de aprendizaje" ¿no podría ser
explicado por los procesos de identificación proyectiva e introyectiva?
¿La incapacidad para aprender por la experiencia no podría ser el resultado de
un ataque a la capacidad de pensar?
Utilizando un ejemplo citado por el autor, preguntaría: ¿por qué el niño que
también pertenecía a un grupo carcelario consiguió vincularse (a través del enfermarse)
con una figura adecuada a la idealización que necesitaba como un paso para lograr
una exogamia provechosa, y la paciente descripta en el material clínico no lo logró?
E. Rolla muestra, de un modo muy convincente, que la disociación y el aisla-
miento afectivo sucumben cuando la proximidad espacial y la vinculación con la
vfcllma traen al psicópata una confusión creciente, con la consecuente pérdida gradual
del sentimiento de identidad persona/.
Podríamos concluir que en el psicópata existe un permanente splitting entre el
nivel afectivo y el ideativo, permltiendo un aislamiento afectivo, tan caracterfstico de la
psicopatía.
Al describir con una gran capacidad de observación y de evaluación, las ca-
racterísticas psicológicas del psicópata y la secuencia de la crisis impulsiva (bien docu-
mentada por el material clínico), el autor nos ofrece elementos valiosos para la com-
prensión de la organización psicopática de la personalidad. Lamentablemente falta
material clínico que ilustre la conducta psicopática en la relación transferencia!.
También encontré excelente su contribución sobre la organización psicológica
del "partenaire fácil" para un individuo de características psicopáticas.
En relación con la secuencia en la crisis impulsiva, me agradaría sugerir algo
de mi experiencia, a modo de. contribución.
No me parece que la percepción de la confusión conduzca a la postergación
del acto impulsivo.
. Supongo que la postergación sólo es posible cuando el estado confusíonal no
se agudiza, pues, precediendo a la ejecución del acto impulsivo, el individuo, a través
de los mecanismos de splitting e identificación proyectiva, construye las fantasías de estar
siendo perseguido, humillado, engañado, robado, etcétera, lo que es considerado como
una justificación para la conducta delictiva,. que satisface la urgencia reivindicatoria.
Comentarios y contribuciones
Pienso que la salida a través de la emergencia paranoide representa un intento
de salir de la situación confusional (que pone en peligro el sentimiento de identidad de
5elf) por medio de un spliHlng excesivo y de la identificación proyectiva de los propios
aspectos delicuentes. La salida paranoide también libera al psicópata de experimentar
sentimientos de culpa. El acto agresivo, epileptoide, impulsivo, de caarcterlstlcas de-
lictivas, estaría así justificado.
También desearla recordar que la ansiedad confusional es, muchas veces, resul-
tante de la mezcla entre las ansiedades persecutoria y depresiva.
Mi pequeña experiencia clinica con personalidades psicopáticas me permite
suponer que es posible, en el curso del proceso anaHtico, la transformación del des-
precio, resultante de la desidealización del padre, en sentimiento de conmiseración.
Rolla supone que la conducta psicopática es irreversible, en virtud de la dificultad
del aprendizaje por la experiencia.
Pienso que si la pre-exogamla precoz fuera bien comprendida e interpretada
en la relación transferencial (en donde es intentada y temida), especialmente, a través
del análisis de la omnipotencia, tal vez nos permitirla vencer el carácter estereotipado
de la conducta psicopática.
La idealización transitoria y necesaria de un objeto extragrupo (analista), que
no existió en la niñez y que posibilitará la continuación del aprendizaje, puede ser
lograda, si el analista no se deja controlar y afectar por la gratificación narcisista, pro-
piciada por la técnica de seducción del psicópata. A este estadio dentro del proceso
psicoanalitico debería seguir una fase de desidealización progresiva y lenta. Pienso
qué esta conducta técnica puede posibilitar la sustitución de la 'conducta reivindicatoria
psicopática por la conducta creativa y reparadora.
Rolla afirma que "si se priva a un psicópata del ejercicio de su tipo de conducta
impulsiva", surge inevitablemente la estructura psicótica, esto es, aparece el delirio y
probablemente alucinaciones.
Admito que esta posibilidad pueda ocurrir, pero no estoy segura de que sea
inevitable. Concuerdo sí en que los episodios confusionales son inevitables y en que
de ellos el paciente puede salir con su Yo más integrado o no.
Por otro lado, si ocurre el surgimiento de un cuadro psicótico franco, aún así
eso no debería impedirnos continuar el análisis de tales pacientes.
Como H. Rosenfeld, considero válida la tentativa de tratar analíticamente la
psicosis, aunque sea todavía prematura una evaluación total de los resultados del método
psicoanalitico en las psicosis, asi como en las psicopatías.
Rolla sostiene que el aprendizaje de los procesos de exogamia comienza en la
época en que el niño se reafirma en la bipedestación y en la marcha, punto de vista que
encuentra apoyo en M. Mahler. Esta autora considera la fase de separación-Individuación :17
Comentarios y contribuciones
del desarrollo humano, iniciada con la blpedestación, como básica en la formación del
sentimiento de identidad.
Deseo recordar que Winnicott, entre tanto, ubica la primera diferenciación entre
Self - no Self y los vínculos de integración de la personalidad en la más temprana fase
del holding, fase en que las tendencias de integración, personalización y realización
entran en juego.
No quedan dudas de que la integración de la personalidad está estrechamente
vinculada con una estructuración epigenética que se hace más evidente en las fases
posteriores del desarrollo, especialmente en la adolescencia.
Con. todo, deseo enfatizar la contribución de la función ambiental del holding.
Cuando se evidencia el aprendizaje de la exogamia, después de la bipedestaclón
y de la marcha, a mi modo de ver ya está estructurado un modelo mentalcon base
en la relación del individuo con sus objetos primarios.
El defecto en el proceso del aprendizaje por la experiencia ya se encuentra
en el psiquismodel futuro psicótico, psicópata o borderline, o sea que el tipo de vinculo
objetal psicótico, pslcopático, borderline, neurótico o normal ya está establecido.
Según mi punto de vista, es el aprendizaje primitivo en la relación diádica o
triádica (grupo familiar) el que posibilitará, dificultará o impedirá el aprendizaje del
proceso de exogamia, indispensable para la adaptación del individuo al ambiente social.
Desearla preguntar: el fenómeno del "temper tantrum" que puede ser observado
en la más tierna infancia y que tiene características de una actuación epileptoide e impulsiva,
¿no podrla ser una proto-manifestación de la organización pslcopátlca de la personalidad?
La crisis confusional que acomete al niño que intenta trasgredir la prohibición
materna con consecuente autoflagelación, descontrol motor y de la capacidad de percep-
ción y comprensión, ¿no seria la primera manifestación de la ulterior conducta reivin-
dicatoria psicopática?
Con este último cuestionamiento al autor, sostengo la expectativa de que con-
tinúe en su _trayectoria creativa para brindarnos nuevas y valiosas contribuciones.
Horacio Etchegoyen
78
En este interesante trabajo el doctor Edgardo H. Rolla se propone estudiar la
psicopatla como una forma especial de organización de la personalidad. Según el autor,
esta expresión da mejor cuenta de los múltiples factores que intervienen en el desarrollo
del individuo y resulta menos comprometida que la de enfermedad, más estática y sujeta
a juicios de valer: sano o enfermo, normal o patológico, adaptado o inadaptado, etcétera.
Comentarios y contribuciones
La organización de la personalidad es la manera de' ser del individuo, mezcla- de actitudes
variables y fijas (estereotipos), de rasgos y tendencias, que se alcanza al finalizar el
perlado evolutivo. Tal como la describe Rolla, es algo· fijo, como el carácter según
Wilhelm Reich, aunque supongo que el concepto de Rolla aspira a ser más abarcatlvc.
A esta manera de ser, dice Rolla, se llega a través de una historia en que operan
de consumo el individuo, su familia y la sociedad; pero estas complejas interacciones
no se agotan en una causalidad lineal sino que exigen una comprensión eplgenétlca,
donde lo intra y lo interpersonal ya organizado, ya aprendido, juegan como factores
de la nueva experiencia: "Este aprovechamiento significa a su vez que continuamente
se modifica el proceso genético con la incorporación y asimilación de adquisiciones
nuevas, que sin borrar lo que es substancial de la personalidad de un niño, le van
imprimiendo otros caracteres, de modo tal que su conducta puede aparecer fuertemente
transformada al cabo de un tiempo". Paralelamente, al interferirse el proceso normal
del desarrollo y el aprendizaje -ya lo dijo Erikson- se afectará el total de la estructura
(de la personalidad), más allá de donde pueda haberse dañado puntualmente.
Sin pretender hacer una clasificación formal, Rolla menciona escalonadamente:
la organización psicótica de la personalidad (la esqulzotrenia), la más anormal de todas;
la organización pslccpátlca, a la que dedica su articulo; la caracteropátlca, donde
incluye como tipo especial y extremo el 'borderline'; y, por fin, una organización normal
sublimatoria. Aunque no lo diga claramente Rolla, cada una de estas organizaciones
asume diversas formas: histérica, fóblca, obsesiva, paranolde, etcétera, como desde hace
mucho nos enseñó Plchon-Bivlere.
Para Rolla, es inherente al desarrollo del niño (y el adolescente) la aspiración
de episodios (psicóticos) de confusión mental, que operan como núcleo de cristalización
de toda experiencia humana. Esta es, creo yo, la clave teórica del trabajo, y a ella se
remite el autor, una y otra vez, para evaluar no sólo la "organización psicopática de la
personalidad", sino también las otras.
Estos episodios cohfuslonales, sigue Rolla', derivan de las experiencias Intensas
de cambio en la vida cotidiana del niño, que lo llevan a perder agudamente su senti-
miento de identidad personal, el contacto consigo mismo, el conocimiento de su propio
Self. Todo niño, subraya, pasa inevitablemente por estas crisis de Identidad, que co-
rresponden a lo que clfnlcamente nadie dudarla de calificar como un episodio psicótíco,
si bien las más de las veces puede resolverse en forma espontánea y sin residuo. De
su frecuencia,' duración e intensidad dependerá la evolución del Individuo. Con un criterio
epigenético, es obvio, el desenlace de cada episodio habrá de gravitar en la eclosión y
el carácter del próximo, de donde resulta, sf entiendo bien a Rolla, que aprender es,
en última instancia, saber cómo superar estos momentos crítlcos para recuperar el
sentimiento de identidad del Self. Si se fracasa, sobreviene una perturbación o deten-
ción del aprendizaje, cuya consecuencia es una conducta de restitución psicótica, es 79
Comentarios y contribuciones
80
decir, un sistema vicarlante que acentúa: determinadas actitudes o rasgos caracterológicos
para cubrir ei defecto. (Hay que tener en cuenta que Rolla no habla simplemente de
angustias psicótlcas, como Melanle Kleln, sino estrictamente de psicosis y restitución
pslcótica.)
El desarrollo de la personalidad, es pues, para Rolla, una síntesis dialéctica
entre aprender y desaprender, entre elementos evolutivos y restitutivos, desde la confu-
sión y la psicosis a la normalidad.
La idea de que el desarrollo normal o patológico de la personalidad se da en
función de ineludibles episodios de psicosis confusional es una hipótesis atrayente pero
ditrcll de probar -a no ser que todo sintoma de ansiedad confuslonal se llame esttpu-
lativamente psicosis. La existencia de momentos de confusión (o de angustia confusional)
en Ias fases evolutivas de la vida es un hecho de la base empirica: se lo puede
advertir por observación directa o, retrospectivamente, en el curso de la neurosis trans-
ferencia!. Llamar a esto psicosis, sin embargo, es ya más discutible, aunque es esto,
sin duda, lo que Rolla propone, cuando insiste en que al desenlace negativo de estos
episodios sigue una restitución psicótica: el término es, muy claramente, el que
introdujo Bleuler para el brote esqulzotrénico y empleó después Freud para el delirio
de Schreber. Si el desenlace es favorable, en cambio, y lleva al aprendizaje y a la
evolución proqrasíva de la personalidad, ¿dlrla también Rolla que el episodio fue
psicótico? Supongo que sí; y, entonces, para ser coherente con su planteo, tendrá
que concluir que la psicosis confuslonal curó esta vez con 'restitutio ad integrum'. Esto
es aún más dificil de probar: se está hablando de momentos inevitables (y por tanto
normales) del desarrollo, que lo promueven en lugar de perturbarlo, y que, sin embargo,
son psicóticos. Pienso que la psicosis es algo más que una pérdida puntual del Juicio
de realidad; y la cllnlca psiquiátrica muestra, de hecho, formas ligeras del slndrome
confusional que cursan sin alcanzar el nivel psicótico. Que el niño, en un momento
dado, no comprenda un nuevo ordenamiento de la experiencia y se sienta confundido
y angustiado, 'perdido', como se dice comúnmente, a mi juicio no basta para diagnosticarlo
como pslcótlco, y menos cuando de esto resultan el aprendizaje y el crecimiento.
Por otra parte, Rolla destaca, y es interesante señalarlo, que estos episodios de
psicosis confusional del niño no están solamente relacionados con la frustración y el
fracaso; pueden tambíén surgir de cambios satisfactorios en medio de un ambiente
familiar atento y receptivo: "los logros de marcado signo positivo en la evolución de
un sujeto producen también una desorganización de' la Identidad del Self como para
dar lugar a un episodio confusiona!". En este caso particular -una especie de reacción
terapéutica negativa del aprendizaje- la confusión es según mi modo de ver contingente.
más síntoma que causa de la perturbación del crecimiento. (Comoes frecuente en la reac-
ción terapéutica negativa, sien algo puede valer este modelo, pienso que aquf la envidia
desempeña un papel decisivo.)
·Comentarios y ecntrlbuclenes
Sobre la base de los argumentos precedentes, concluiría esta parte de mi
comentario diciendo que el concepto de psicosis confusional, demasiado lato' e impre-
ciso, expone al riesgo de que pueda aplicarse a cualquier momento critico del desarrollo,
con lo que la tesis de Rolla perderla su significado, se haría irrefutable. (As! perdieron
vigencia el concepto de situación traumática de Freud, el de estado hipnoide de Breuer,
que algo recuerda al de Rolla y, el de Jung del complejo.) Rolla, creo yo, tendrá que
dar más pruebas de que los momentos confusionales del niño y el adolescente son de
naturaleza psicótica y, además, centrales en la dinámica del desarrollo; y derivar de
ello las consecuencias observacionales que permitan justificar su hipótesis.
De la lectura del presente trabajo y de otros del autor, puedo inferir que Rolla
. considera que el desarrollo de la personalidad parte de la confusión sujeto-objeto. La
primera tarea es discriminar esta confusión básica. Las angustias paranoides y depresivas
que postula Melanie Klein ingresan en el armazón teórico de Rolla como etapas
ulteriores, una vez alcanzada, bien o mal, la discriminación entre sujeto y objeto.
En este sentido sus ideas se acercan a las de José Bleger, aunque Rolla no
crea necesario postular un núcleo aglutinado y una posición glischrocárica previa a la
esquizoparanoide descripta por Klein.
1/
Los conceptos de Rolla que acabo de exponer, discutibles, según mi modo de
ver, cuando son aplicados al total del desarrollo psicológico, se hacen mucho más
claros y precisos cuando se circunscriben a la psicopatía.
Es convincente la forma en que Rolla explica la eclosión de las crisis psico-
páticas, en función del .riesgo frente al vInculo de amor genital con el objeto. Para
estos enfermos, el ligamen genital monta tanto como una amenaza concreta de la pérdida
de los Ifmites del Se/f y, consiguientemente, el peligro de un episodio -ahora sl psicótlco-
de confusión.· La psicopatía, afirma Rolla, se construye como una organización de la
personalidad que implica fundamentalmente "un tipo de conducta restitutiva en relación
con episodios psicóticos confusionales severos de la infancia". La conducta restltutiva
se aprecia en "las. característlcas irreversibles, la fijeza de los estereotipos y la compul-
sión repetitiva", que, para el psicópata, tienen su sello básico en la búsqueda de una
gratificación impulsiva medlante una actuación que tiende al robo, al fraude, la estafa
o la impostura.
La idea de 'restitución psicótica' que emplea Rolla en este trabajo, y también
en "Los modelos mentales en el proceso de diferenciación", merece algunos comentarios.
Freud la tomó de Bleuler para referirse a los síntomas productivos del delirio de scnrecer:
luego de haber sustraído su libido de la realidad durante el cataclismo psicótico, 81
Comentarios y contribuciones
82
Scherber re-inicia un nuevo contacto con la realidad a través de sus Ideas delirantes.
Sobre la base de este modelo, serIa tal vez más claro, al menos para mí, decir que el
resultado de los severos episodios de psicosis confusional del niño que va a ser
psicópata es una 'restitución psicopática'; pero no sé si esto es lo que verdaderamente
piensa Rolla, ya que a veces parece implicar que la psicopatía está intrlnsecamente ligada
a la esquizofrenia, por ejemplo cuando habla de la coordinación motora estriada. Si
fuera asi, nuevamente se decide Rolla por una hipótesis de nivel alto para explicar
toda la patologla, sin duda bajo la influencia de nuestro admirado maestro, el doctor
Plchon-Rlvlere y su concepción de la enfermedad única; aunque yo vuelvo a pensar que,
circunscriptas a la psicopatía, las ideas de Rolla se hacen más significativas y valederas.
Sobre la base del ilustrativo material clínico que nos presenta, Rolla afirma
que la perturbación de la identidad sexual ocupa un lugar muy importante en la diná-
mica de la ,personalidad del psicópata. La sexualidad no ha madurado, no se ha cen-
trado en lo genital; y, entonces, persiste un tipo anaclltlco de gratificación donde
todo el cuerpo, especialmente la piel y el sistema muscular estriado (y aquí se acercan
notoriamente las ideas de Rolla a las de Esther Bick), demanda el contacto y la caricia
que alivien la tensión y la soledad. En la paciente, la genitalización difusa se traducía
en un síntoma de conversión por demás típico, una fuerte sudoración acompañando al
coito. Cuando, al lado de un compañero que le permitió un transitorio progreso evolutivo,
pudo ella alcanzar un cierto grado de genitalización, la hipercrinia pasó del sistema
cutáneo a la vagina. Este avance puso a prueba toda la organización psicopática,
porque el vínculo genital significa un enorme incremento de la ansiedad ante el riesgo
de perder la individualidad mezclándose, confundiéndose con el objeto. En este punto
la explicación de Rolla, consecuente con sus ideas, pone énfasis en la diferenciación
sujeto-objeto y, consiguientemente, en la voracidad como pulsión, porque la voracidad
implica, al fin y al cabo, la unificación más cabal con el objeto. La otra explicación,
alternativa a la vez que complementaria, como en los trabajos de Betty Joseph y Zac,
es a partir de la envidia. "La sexualidad es utilizada como defensa frente a las ansiedades
confusionales", dice Zac en "El impostor". Pero no vaya discutir este punto y le dejó
ia palabra a Rolla. La descripción de la voracidad de la paciente es una de las mejores
páginas de su trabajo.
De todos modos, es en esta coyuntura de confusión y voracidad (y/o envidia) donde
se prepara la crisis que va a restablecer el estereotipado equilibrio de la organización
pslcopátlca de la personalidad para zafar de la confusión. El inédito vínculo con este
hombre que tanto sabe y puede gratificarla produce en la enferma perplejidad, es decir
sorpresa (sentimiento básico en la mente del psicópata), y esto moviliza el estado de
alerta, la curiosidad y la escoptofilia que habrán de, preparar la crisis psicopática, para
~vitar la confusión.
Comentarios y contribuciones
Los (retorcidos) objetivos del psicópata y la forma en que los alienta y los
busca están expuestos con concisa claridad y son un aporte valioso a la sistematización
de este cuadro clínico, que en los últimos años se ha ido comprendiendo y perfilando
por el esfuerzo de diversos autores, muchos de ellos argentinos. Rolla piensa que es
fundamental, para comprender al psicópata, tomar en cuenta que su objetivo es, bási-
camente, la búsqueda de una gratificación reivindicatoria a través del robo, la estafa,
el fraude o la impostura. Este es el sentido primario del sintoma pslcopátlco, mientras
que cuando esto se da a guisa de beneficio secundario ya habrá de dudarse del dIag-
nóstico. En este sentido, el psicópata busca el fraude o el dolo 'per se' y no para
beneficiarse. Responde, como dice Rolla, a una ética personal distorsionada y delirante,
pero severa y estricta. La gratificación no surge, por tanto, del beneficio obtenido sino
del hecho mismo del engaño. En este sentido, me atreveria a decir que el psicópata es
diabólicamente platónico.
Para terminar este comentario, creo que es valedera la explicación que ofrece
Rolla de la crisis psicopátlca a partir de la confusión (y ésta a su vez de la sorpresa),
pero no que esta explicación pueda extenderse al total del desarrollo de la personalidad.
atto F. Kernberg
El estudio psicoanalitico de la personalidad antisocial (la personalidad "pslco-
pátlca" de la psiquiatría clásica) representa uno de los campos más insatisfactorios
dentro de la investigación psicoanalítica. El mal pronóstico de estos pacientes no sólo
para el tratamiento psicoanalítico, sino también para cualquier forma de psicoterapia
hace que su estudio psicoanalítico resulte muy dificil. La situación se ve complicada por
el hecho de que el término "psicópata" seha usado de manera tan amplia y difusa
que pacientes con diversos tipos de psicopatologia se han agrupado en la bibliografia
psicoanalítica sin un claro esfuerzo por establecer un diagnóstico descriptivo y estructural
diferencial, de modo que no resulta fácil comparar los resultados terapéuticos. De este
punto de vista general, el esfuerzo del doctor Rolla por estudiar la organización de la
personalidad en las personalidades antisociales resulta muy positivo.
El doctor Rolla combina diversos enfoques psicoanalíticos y psicosociales en su
esfuerzo por delinear las caracteristicas estructurales de lo que él llama la organización
psicopátlca de la personalidad. Intentaré señalar de manera breve el concepto a que
he llegado con respecto a estos pacientes en los últimos años, y luego examinaré desde
este punto de vista el trabajo del doctor Rolla. Las personalidades antisociales mani-
fiestan la organización yoica caracteristica de los pacientes fronterizos. Hasta donde
resulta' posible determinarlo, sus características son similares a un subgrupo particular
de pacientes fronterizos, a saber, las personalidades narcisistas que funcionan en un 83
Comentarios y contribuciones
84
nivel fronterizo. Sin embargo, las estructuras de la personalidad antisocial difieren de
la personalidad narcisista trpica que funciona en un nivel fronterizo debido a un rasgo
adicional: I¡¡ ausencia total o el deterioro de las funciones superyoicas, de modo que
ni siquiera se mantiene la "moralidad mínima" de casi todos los pacientes narcisistas,
y no hay capacidad para experimentar culpa. Además, los pacientes con personalidad
antisocial no pueden experimentar genuina bondad, calidez, dependencia o idealización
con respecto a objetos externos (y concuerdo con la importancia que el doctor Rolla
atribuye a su incapacidad para alcanzar cualquier tipo o nivel de idealización).
Existen algunas paradojas notables en los hallazgos pslqulátrlcos y psicoanaliticos
generales con respecto a estos pacientes. El trabajo temprano de Bowlby sobre la
privación materna y el desarrollo posterior en el niño de la incapacidad para establecer
relaciones objetales normales, ha tenido una confirmación más reciente que indica que,
si bien los niños con privación materna y ambiental severa (pero sin psicosis manifiesta)
presentan un desarrollo emocional y social notablemente deficiente, se produce un
desarrollo suficiente de la diferenciación entre el sí mismo y el objeto como para permitir
una adaptación superficial a la realidad. De hecho, a veces se desarrolla una manipula-
ción muy hábil de las relaciones interpersonales sin ninguna capacidad para la empatía,
el amor, la culpa o la compasión. En otras palabras, la maduración y el desarrollo
cognitivos pueden compensar la falta de desarrollo de relaciones objetales internalizadas
al punto de promover la diferenciación de límites yoicos y la prueba de realidad en un
sentido restringido, pero no compensan la incapacidad paralizante para establecer
relaciones objetales interpersonales y, en particular, intrapsíquicas.
Los "caracteres sin afecto" en los niños, y las estructuras, derivadas de la
personalidad antisocial pueden reflejar la falta de desarrollo de relaciones objetales
internalizadas, pero ciertos hallazgos indican la posibilidad contraria, esto es, que tales
estructuras caracterológicas representen funciones defensivas contra estructuras pslcó-
~icas subyacentes. Hay pacientes con una estructura de personalidad antisocial que,
cuando se ven obligados a vivir en un marco terapéutico hospitalario que limita de manera
drástica su capacidad para llevar al terreno de la acción sus necesidades antisociales,
desarrollan una regresión psicótica con síntomatología esquizofrénica. Asimismo, la
exploración psicoanalítica de las personalidades narcisistas (que, desde el punto de
vista descriptivo y estructural, están muy relacionadas con la personalidad antisocial)
revela relaciones objetales internalizadas primitivas, patolóqlcas, muy activas.
En otras palabras, aún falta determinar en qué medida hay un "déficit primario"
en el desarrollo de las relaciones objetales internalizadas, sobre todo el núcleo más
temprano de la representación indiferen~iada si mismo-objeto (el "objeto interno bueno"
primario), a partir del cual se, desarrollan, el .núcleo yoico y la "confianza básica"; o
bien, en qué medida se. produce un. deterloro secundario de las relaciones objetales
Comentarios y contribuciones
internalizadas en las personalidades' narcisistas, que tendrla lugar luego de una etapa
del desarrollo en la que se han diferenciado las representaciones del si mismo y el
objeto, separando así la organización de la personalidad psicótica de la fronteriza.
Me inclino a suponer que una combinación de elementos constitucionales y
privación materna muy temprana determina una debilidad básica de la representación
original si mismo-objeto "bueno", pero que influencias ambientales particulares deter-
minan una manera muy patológica de manejar la agresión, que promueve un desarrollo
cognitivo prematuro, una adaptación superficial en reemplazo del vinculo emocional y
culmina en una estructura narcisista patológica antes (o en reemplazo) del desarrollo
de los precursores idealizados más tempranos del Superyó. El fundamento para esta
hipótesis surge del análisis de los hechos intrafamiliares tempranos en las estructuras
de la personalidad antisocial. El trabajo de Johnson y Szurek sobre "lagunas super-
yoicas" se ha visto confirmado por la observación de muchos autores en el sentido de
que la conducta antisocial en adolescentes y adultos parece satisfacer las necesidades
antisociales inconscientes de los padres y está sometida a la influencia de un estilo
de vida corrupto y antisocial que caracteriza la temprana vida familiar. Creo que las
alteraciones estructurales de las personalidades psicopáticas, la ausencia de integración
del Superyó o de una moralidad, mínima, y la total falta de capacidad para establecer
un vínculo emocional con otros significativos, deben surgir de un momento del desarrollo
anterior a aquel en que el niño puede captar e, integrar los sistemas de valores patoló-
gicos en los padres. Parece probable que los progenitores con una estructura antisocial
o una conducta antisocial permitan que existan serias contradicciones en la expresión
de amor y odio en las interacciones con sus hijos, sin que se establezca siquiera la
continuidad emocionalmente "lógica" del odio, la venganza, el resentimiento, la culpa
o el remordimiento. Tales progenitores interfieren todas las maneras realistas de elabo-
rar los mecanismos esquizo-paranoides, al tiempo que promueven la adaptabilidad su-
perficial y el desarrollo cognitivo al recompensar el desapego y la manipulación y al
establecerse como modelos de este tipo. Quizás se podria trazar una analoqía entre
este tipo de interacción progenitor-hijo y los desarrollos psicológicos y polítlcos que
tienen lugar en las organizaciones cuando un Ifder superficialmente cordial, pero bási-
camente indiferente, permite que se desarrollen serias contradicciones y conflictos
sin manifestar ninguna ansiedad o preocupación personal con respecto a ellos. Esos
conflictos institucionales estallan entonces en la forma de fenómenos grupales primitivos
alrededor de un Ifder de ese tipo sin que exista posibilidad alguna de canalizar la
agresión contra él de manera directa. Esto promueve una identificación generalizada
con un modelo manipulativo, no comprometido e indiferente, como única alternativa
con respecto a una rabia confusa y desorganizada.
En síntesis, la estructura de la personalidad antisocial puede implicar una debili-
dad particular en la internalización de relaciones objetales internalizadas "buenas",
complicada por un deterioro narcisista de las relaciones objetales internalizadas en la 85
Comentarios y contribuciones
86
etapa más temprana del desarrollo superyoico. El sí mismo patológico y grandioso
de los caracteres narcisistas tiene como base una debilidaddel desarrollo más temprano
de las representaciones si mismo-objeto libidinalmente cargadas. Se utiliza un si mismo
primitivo, omnipotente y totalmente despiadado para defenderse de reacciones de rabia
difusas, no organizadas, sin proyecciones paranoides específicas, que reflejan falta de
diferenciación en las relaciones objetales. Desde este punto de vista, estoy de acuerdo
con la observación del doctor Rolla en el sentido de que, en la historia de pacientes
con una organización psicopática de la personalidad, existen desarrollos potencialmente
psicótlcos. Digo "potencialmente" en contraste con la descripción que hace el doctor
Rolla de epísodios pslcóticos infantiles confusionales reales en tales pacientes, porque
el doctor Rolla sugiere que todos los niños desarrollan esas psicosis infantiles confu-
sionales y que la diferencia entre normalidad y patología sólo es de índole cuantitativa.
No concuerdo con esta formulación, porque creo que existe una gran diferencia entre
el desarrollo de individuos con organizaciones estrictamente psicóticas y fronterizas
y otras estructuras de la personalidad, cuyo grado de detención o regresión es menos
severo. Asimismo, en el análisis que hace el doctor Rolla no resulta claro si cuenta
con una historia realmente documentada de desarrollos psicóticos infantiles confusio-
nales en todos a casi todos los pacientes con organización psicopática que ha estudiado.
El doctor Rolla sugiere que un alto cociente intelectual puede ser uno de los
factores que permiten que las personalidades psicopáticas se desarrollen en términos
cognitivos a pesar de la severa patología de su vida afectiva; puede tratarse de un
factor contribuyente, pero hay pacientes con estructura antisocial de la personalidad
cuya inteligencia alcanza niveles relativamente limitados, de modo que la generalización
de este hallazgo es una cuestión opinable.
Concuerdo con el doctor Rolla en cuanto a la necesidad de establecer un diag-
nóstico diferencial claro con respecto a las estructuras de la personalidad antisocial y de
separarlas de los siguientes estados, que tienen un pronóstico más favorable: a) la
conducta "antisocial" que corresponde a la expresión de un sistema cultural de va-
lores en conflicto con otros sistemas de valores bajo condiciones de rápido cambio
cultural y social; b) "reacciones disociales", esto es, conducta antisocial que corresponde
a la adopción de lo que es la conducta "normal" de un grupo rebelde o alienado en
condiciones sociales anormales; e) la conducta antisocial que constituye una manifesta-
ción ocasional y periférica de una reacción neurótica subyacente en un adolescente;
d) la conducta antisocial que forma parte de un grado severo de patologia caracteroló-
gica distinta de la personalidad antisocial propiamente dicha (estructuras de personalidad
seudohistéricas o infantiles, caracteres "como si", caracteres narcisistas con rasgos
antisociales, etcétera). Esta clasificación destaca la necesidad, en lo que concierne
a' evaluar la conducta antisocial, de establecer un. marco de referencia social y cultural
Comentarios y contribuciones
además del marco puramente psicopatológico, y también en este sentido concuerdo con
el análisis del doctor Rolla.
El caso clínico analizado en forma detallada en este trabajo ilustra de manera
dramática las características clínicas de la personalidad antisocial. Habría sido inte-
resante saber más acerca del desarrollo temprano de esta paciente, en particular la
historia de las más tempranas relaciones intrafamiliares vistas desde una perspectiva
histórica, esto es, de manera objetiva, y también mediante la exploración psicoanalftica,
esto es, desde una perspectiva genética. En mi opinión, como ya he señalado antes,
los rasgos antisociales descriptos en la conducta de ambos progenitores parecen estar
relacionados con una época en el desarrollo de la paciente posterior al período en
que se debe de haber desarrollado en ella la estructura antisocial original. También
se debe recordar la tendencia de las personalidades antisociales a distorsionar el
pasado en términos de su necesidad de atribuir la culpa a quienes las rodean: a menudo,
las verdaderas fallas de los padres corresponden a aspectos por completo distintos
de los que el paciente señala para indicar cuán mal se portaron con él los padres y otras
personas.
Me resultó difícil seguir el razonamiento concerniente a los problemas de iden-
tidad sexual en la paciente del doctor Rolla. Según mi experiencia, los desarrollos pa-
tológicos de la identidad sexual son secundarios con respecto a la patología en la
formación de la identidad originada en un período previo al momento en que se produjo
el pleno desarrollo de los conflictos edípicos. De cualquier manera, la difusión de la
identidad y la identidad sexual patológica son rasgos comunes a todas las estructuras
fronterizas y no exclusivos de las personalidades antisociales.
La descripción clínica de los desarrollos patológicos de ansiedad y temor como
afectos básicos, y del desarrollo de avidez patológica e intrusión cognitiva como es-
fuerzos por controlar y explotar a los objetos, parece muy pertinente y tales aspectos
se reflejan en dificultades características en el tratamiento de estos pacientes.
Desde un punto de vista terapéutico, todos los autores están de acuerdo con
respecto al pronóstico poco favorable para el tratamiento psicoanalítico de pacientes
con estructura antisocial de la personalidad. Por desgracia quienes describen casos
que han mejorado, son los mismos que se han ocupado muy poco de establecer un
diagnóstico diferencial bien documentado al comienzo del tratamiento. Tanto en mi
labor psicoterapéutica con pacientes fronterizos como en el tratamiento psicoanalítico
de pacientes con personalidad narcisista, he comprobado que, cuanto más severa es
la patologla superyoica, peor es el pronóstico. En términos más sencillos, cuanto mayor
es el grado de deshonestidad, manipulación y mentira conscientes en la relación con
el analista, peor es el pronóstico y más prolongadas son las etapas preparatorias lnl- 87
Comentarios y contribuciones
ciales del tratamiento psicoterapéutico en los casos que pueden mejorar. En la prác-
tica clínica, esto significa que se debe determinar con sumo cuidado si el paciente
tiene alguna capacidad para experimentar sentimientos de culpa: me refiero a la
experiencia consciente de culpa, pesar o remordimiento, en contraste con los supuestos
teóricos acerca de la existencia de culpa inconsciente sobre la base de una conducta
autodestructiva. Esta no constituye una tarea fácil con pacientes que son muy hábiles
para ofrecernos lo que creen que buscamos.
Sería interesante que el doctor Rolla pudiera hacernos saber cuál fue el re-
sultado final del caso mencionado en su trabajo y de otros casos que ha estudiado. Es
de esperar que, a medida que proqresan nuestra comprensión y los procedimientos
terapéuticos para pacientes con una organización fronteriza de la personalidad y, en par-
ticular, una estructura narcisista de la personalidad, se vuelvan más fructrferos nuevos
enfoques terapéuticos para las estructuras antisociales de la personalidad propiamen-
te dicha.
88
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
Respuesta a Inaura Vaz Carneiro. Leao
Agradecer a Inaura lo enjundioso de su comentario, me resulta harto dltlcll,
porque siento que para responder adecuada y sentidamente tendría que escribir un traba-
jo sobre sus comentarios.
De todos modos trataré de responder con la misma lealtad afectiva y cientifica
con que me ha expresado su pensamiento, tanto en los conceptos desarrollados como
en las preguntas que formula.
Para comenzar diré algo que siempre he pensado: Darwin, Lamarck y otros,
junto con todo ro que nos han dicho acerca del desarrollo evolutivo de la sustancia viva
en este mundo, no destacaron argo que me parece obvio. A medida que las especies se
fueron diferenciando, con una evidente adecuación mayor de su organización psicobio-
lógica, las especies que puedenconsiderarse "anteriores" persistieron. Los peces si-
guen siéndolo, se multiplican y a su vez se diferencian en una gran cantidad de subespecies,
y lo mismo pasa con las aves,· los mamlferos, los primates. Aquella concepción según
la cual el hombre sucedía a los primates, fue reemplazada por la idea de que el hombre
era un primo hermano de los primates. O sea que a partir de una organización ya esta-
bilizada sobre este mundo, una mutación genética da lugar a una nueva forma de adap-
tación y adecuación a las diversas situaciones ecológicas. Por lo tanto no tenemos razones
para imaginarnos que el hombre tal como se nos presenta actualmente sea la última
resultante de la mutación genética que lo diferencia de los primates. Las circunstancias
se habrán de dar para que esté preparada otra mutación y un "primo hermano" del hombre
emerja en cualquier momento. La idea tiene un fundamento cientlfico, y sin embargo tiene
un cierto sabor terrorífico, como para que alguien me diga que mejor es no pensar y
seguir como se pueda mientras se den las cosas.
Es por eso que Inaura toma como un pronóstico de sentido nihilista, el afirmar
que el futuro de la humanidad se limita a las tres organizaciones que, seguramente,
significan la detención del desenvolvimiento de la creatividad. Pero en los párrafos en que
hice tal pronóstico, recordé que en mi libro Psicoterapia grupal hablé de esa mutación
genética y de la emergencia de una especie correspondiente a la era atómica (y a lo
que evidentemente ya es un hecho: lo antlatómlco), que podrá denominarse "super hom-
bre" o "novo hombre", o quién sabe con qué nombre se designarán los pensadores de
tal especie a sí mismos. Eln ellos está la continuación de la creatividad y de la iniciativa,
mientras que aquellas tres organizaciones vendrán a quedar, en un sentido, como los
"primos primates".
Porque si el hombre tiene ya un millón de años sobre este mundo, más o menos,
está suficientemente desarrollado como para que haya producido la era atómica y lo
que parece ya estar listo, lo antiatómico, y ha desarrollado la incursión por el espacio
sideral, y descubierto que' el Universo es finito, y que está poblado de un gran número 89
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
90
de galaxias, no vamos a ser tan darwinianos como para pensar que se hace necesaria
una readaptación evolutiva, sino que ya se está dando un conjunto de señales que permite
suponer que se encuentra en marcha una mutación genética que corresponde a los
cimientos de la nueva especie. Esos evidentes cambios tecnológicos no son los únicos
en que podemos notar esas señales, sino en cualquier otro aspecto de la actividad hu-
mana, por ejemplo la diferencia entre Picasso y Leonardo, o la diferencia entre García
Lorca, t.ope de Vega, o los romances del Cid.
De no producirse esa mutación genética, cosa que creo que ya está ocurriendo,
el hombre será cada vez más y más prisionero de las situaciones de cambio que puso
en marcha hace siglos, y que constituyen una vasta red de circuitos con funcionamiento
autónomo, una especie de máquina que ha aprisionado a su inventor y al maquinista.
En ese sentido, también pienso que tanto Cristo como Marx intentaron poner
en funcionamiento soluciones sentidas y pensadas con respecto a un contenido mani-
fiesto, pero no fueron realmente esas magnificas ideas las que dieron lugar a que en
el presente el colonialismo sólo pueda ser mantenido por la violencia, sino sencillamente
porque ya no es posible. En otro nivel, el magnífico cuerpo de teorías que nos legó
Freud no puede ser sostenido dogmáticamente en los términos que lo expresó, y necesita
ser reformulado y continuado evolutivamente.
Como vemos, este solo punto podría llevar muchas páginas para ser debidamen-
te comentado.
La idea de loepigenético puede convencer, en cierto modo sustituyendo ya a la
idea de la continuidad genética (en especial a la de las fases del desarrollo evolutivo),
puesto que lo epigenético puede darse de una u otra manera como resultante, a pesar
de las constancias biopsicológicas .del ser humano, en tanto está directamente en re-
lación con lo interactivo, que da lugar a.que la compaginación predominante de conducta
emergente en los distintos miembros.de un grupo familiar sea a veces tan diferente.
Así es que la prohibición de la exogamia progresiva, mejor dicho del aprendizaje
de la exogamia, aun cuando sea castigada con reprimenda o castigos corporales, produce
una conducta final diferente a la que describo en' el contexto de mi trabajo, fruto de
un complejo interjuego de mensajes contradictorios, en los cuales no aparecen para
nada los castigos corporales, ni las prohibiciones directas, sino que las actividades de
un niño o de un joven adolescente se relacionan con la tristeza de la madre, los fracasos
del padre, o aun ciertas contingencias sociales. Parece que doy más importancia a los
niveles de integración que denomino ideativo, afectivo y cognitivo-conceptual, que a la
integración espacial, temporal y social, que considero más bien una consecuencia de
la forma en que se combine la interacción para que los estereotipos se perpetúen y el
sujeto, a pesar de tener una buena integración espacial, temporal y social, sea sin em-
bargo un psicópata: conozca la geograffa de sus situaciones de campo habituales y
anexos, reconozca la individualidad de los objetos que pueblan dicha geografía espacial,
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
y adecue muy acertadamente la cronología de sus acciones para la búsqueda de su acto
reivindicatorio, y por fin conozca muy bien las reglas del juego sociales en las cuales
se mueve. Y sin embargo en su identidad de Self entra en desorganización por la pér-
dida del Self como objeto del propio Self, cuando los vínculos se afectivizan de una
manera que haría inoperante su programación reivindicatoria.
En otros de mis trabajos afirmé que ser inteligente (funcionamiento adecuado
de la introyección) y no ser creativo (funcionamiento perturbado de la proyección como
elemento para la construcción de modelos mentales depresivos) produce un sentimiento
de inoperancia, de impotencia, que luego lleva a una depresión que irá haciéndose
clínica en la medida en que los estereotipos no sean modificados. En el concepto de
adecuación a las situaciones de campo va implícito el funcionamiento adecuado de la
lntroyecclón y la proyecclón, y es justamente a través de la creatividad que el sujeto
imprimirá cambios en sus situaciones de campo. Propuse, como un modelo confusio-
nante, la idea de que en ese caso se argumentaría que- un sujeto adaptado a una situación
de campo mostrarla su nivelación .con situaciones grupales que, como Inaura dice, son
fa negación de la creatividad, es decir, de la salud mental. En otras palabras, es un
argumento falaz decir que "donde fueres, haz lo que quieres", como recomendaba Qui-
jote a Sancho, y la aceptación de la homosexualidad como criterio cultural, de la dro-
gadicción o de cualquier otra situación similar, puede ser interpretada falsamente como
una "buena adaptación" a una situación de campo, pero en ese caso se estaría descui-
dando ciertos planos, mientras que mí concepto de adecuación a la situación de campo
significa fundamentalmente la destrucción de los estereotipos.
Recurriendo al concepto de lo epigenético, o sea a la noción de la mutable
compaginación de las interacciones, puedo responder a las tres preguntas que Inaura
formula, tanto con respecto a la frecuencia y duración como con respecto a la no fre-
cuencia y transitoriedad de los episodios confusionales, así como con respecto a las
formas de salida de esos episodios. La resultante es lo que por fin se plasma en la ado-
lescencia como la organización básica de personalidad de un sujeto.
La tarea de aprendizaje de un sujeto, que psicOlógicamente significa el apren-
dizaje del comando de la introyección y la proyección y sus colaterales de identificación
proyectiva e introyectiva (o sea la compaginación de sus fantaslas inconscientes, la
transformaciónde las mismas en pensamientos y por fin en acción motora adecuada),
está en relación con esos psicodinamismos. En términos de M. Klein, podemos atribuir
la dificultad para aprender de la experiencia a un ataque a la capacidad de pensar; Bion
diría ala formación del. aparato para pensar pensamientos. Sin desconocer el valor de
estas conceptualizaciones, yo prefiero decirlo en términos de que la dltlcll tarea de
conformar modelos mentales onlricos (fantasías inconscientes), derIvados de las lntro-
yecciones, y la dificil tarea de compaginarlos con los introyectos previos (para un re-
sultado epigenético), ha. de tornarse abrumadora si no imposible y conducente a la 91
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
92
confusión, si el rimo o el adolescente se ven inundados y conmovidos muy a menudo
por señales incongruentes o contradictorias que les llegan desde su ambiente, y que
naturalmente estimularán lo contradictorio e incongruente de su dinámica afectiva lntra-
personal. Que esto produzca una distorsión en el aprendizaje del comando de la agre-
sión, es natural, hecho que, en términos de emociones, producirá miedo y rabia, y en
términos de acciones ataques tanto a los objetos internalizados (oniricos) como a los
objetos interpersonales (objetos ambientales).
En el texto del trabajo propuse una hipótesis con fundamento empírico-clinico,
y también de investigación no cllnica, de que la suerte de un desarrollo evolutivo está
también relacionada, dentro de las combinaciones epigenéticas, con que el niño consiga
desplazar sus idealizaciones a un objeto ambiental exogrupo, que por no pertenecer a su
cotidianidad no le exige la introyección de modelos contradictorios confusionantes. Esa
idealización puede ser, por lo tanto, mantenida "limpia" y construir el eje catalítico al-
rededor del cual se plasme un libre aprendizaje de la creatividad, aunque en el endo-
grupo la creatividad deba continuar limitándose a gratificar (apaciguar) los objetos con-
tradictorios confusionantes. Por razones obvias no incluí material directo de sesiones,
pero puedo decir aquí unas palabras: dentro de las actitudes de fraude y estafa incluyo
la delación, la murmuración calumniosa o la extorsión; aquí también un psicópata muestra
que está en dominio de la geografía espacial, del timing oportuno y de la "geog rafia"
de las personalidades. Ya que la tarea del psicoanalista es una. tarea llamada insalubre
(yo diría altamente riesgosa), la transferencia se desarrolla en un permanente intento de im-
poner al terapeuta el rol de objeto confusionable, de llevar el liderazgo de la tarea
analítica, con brotes de sobreidealización si eso pareciera darse; para tornarse luego
agudamente "transferencia negativa" (yo diría necesidad reivindicatoria) por el retorno
de la confusión proyectada. El psicópata sabe muy bien a quién "contarle" sus desven-
turas en el tratamiento, porque conoce, directamente o por intuición, quiénes son pro-
pensos a darle crédito con fines de utilidad personal o de política grupal. Y resulan así
ejecutores de la necesidad reivindicatoria. Un psicópata es feliz solamente cuando ha
conseguido que los otros se peleen.
Por algo Inaura dice, en el párrafo siguiente a sus consideraciones sobre la
relación transferencial, que mi contribución es excelente para detectar la organización
psicológica del "partenaire fácil".
En el instante de confusión la coordinación motora está regida directamente por
lo inconsciente, lo onfrico; de ahí el carácter impulsivo-compulsivo, epileptoide, del
acto. Podemos hacer unas analogías con la situación del animal que ataca a su presa
solamente cuando tiene hambre. En el psicópata el instante contuslonal es equivalente
al hambre por la carencia de dinamismos que mantengan su sentimiento de identidad,
es decir que le eviten una profunda pérdida del Self como objeto del propio Self.
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
Pienso que la organización psicopática es irreversible, en tanto que el desarrollo
transferencial responde netamente a las modalidades de un sujeto con estas caracte-
rísticas: la carencia de un objeto exogrupo para el desplazamiento de la idealización,
que le hubiera significado no organizarse psicopáticamente, es también reivindicada con-
tinuamente. Por lo tanto, el analista, como cualquier otro objeto, es aceptado como objeto
acompañante mientras aparece como susceptible de constituir el blanco de la acción
reivindicatoria. Por ejemplo, en otro caso, un sujeto consiguió movilizar gran parte de
su ambiente objetal a su favor con la exhibición de que su esposa había sido víctima
de relaciones sexuales por parte de su terapeuta; obtuvo algunas recompensas materia-
les y la "protección" de un buen número de individuos, pero en un segundo matrimonio,
luego de un "justificado divorcio", mostró a poco andar que utilizaba los contactos pro-
fesionales de su nueva esposa para obtener ventajas materiales (préstamos de dinero
que luego no podía devolver) de algunos individuos de su amistad; cuando éstos resol-
vieron interrumpir esos créditos, la "transferencia negativa," se mostró para con sus
amigos a través de diversos ataques calumniosos (aquí sí utilizo la palabra ataque), y
con respecto a su analista con la emergencia de un seria perturbación psicosomática.
Para terminar mi grata tarea de contestar a Inaura, le diré que pienso que el
temper tantrum es a mi entender una manifestación temprana de rebeldía (al contrario
del pavor nocturno, que es una señal temprana de sometimiento), y que por lo tanto no
creo que sea una protomanitestaclón de una organización psicopática, sino más bien
una señal de que los episodios confusionales amenazan dar como resultante una orga-
nización borderline de personalidad. A mi entender la diferencia entre una psicopatía y
una caracteropatía (de la cual la más ilustrativa es la caracteropatía borderline), reside
en que el niño con una futura organización psicopática aprende desde muy temprano a
gratificar, a apaciguar, lo contradictorio y persecutorio de sus objetos primarios, a tra-
vés de "pacíficas y acertadas" maniobras activas de sometimiento, que luego compensa
con logros materiales y un permanente interjuego de desprecio y burla para con sus ima-
gas. La emergencia de la rebeldía como maniobra activa, aunque sea lrnpulslva-epllep-
toide, nos debe indicar que el niño ha conseguido hacer un desplazamiento de su Idea-
lización en un objeto exogrupo, o que sus objetos ambientales no son tan confusionantes.
Cuando la compaginación epigenética da lugar a que la rebeldía y el sometimiento
activo sean alternantes y con cierta frecuencia, el logro material durante la fase de so-
metimiento pueden ser la flagelación, los castigos corporales, etcétera, que inician la
entrada "justificada" en la fase de rebeldía. Este debe ser el principio de una futura
perversión.
Agradezco muy especialmente la atención que la doctora Carneiro dio a mi
trabajo.
93
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
Respuesta a Horacio Etchegoyen
94
Los comentarios del doctor Etchegoyen me han despertado un vivo interés, por
cuanto reflejan, antes que nada, la atención con que ha leído mi trabajo. A lo largo de
su exposición se evidencia que sus profundos conocimientos psicoanalíticos, psicopato-
lógicos, psiquiátricos, tanto generales como sobre el tema especifico, son vertidos justa
y adecuadamente acerca de cada tema en consideración, sin desperdicio, sin vagabundeo
literario ni ambigüedades. Esto me permitirá moverme con la comodidad que significa una
discusión científica tanto en las situaciones de coincidencia como en las de diferencias
conceptuales o de puntos de vista.
En efecto, mi conceptuación no es paralela a la de Wilhelm Reich,puesto que con-
sidero que más que algo fijo, la organización de la personalidad como manera de ser
de un individuo, es el sustrato básico que está determinado por sus modalidades predo-
minantes o preferidas, desde las cuales se reorganiza cuando se ha producido una ruptura
de su identidad deSelt. Si esas predominancias se evidencian fácilmente en la cotidianidad
del sujeto, las podemos denominar rigidez o coraza caracterológica; ya de por sf, y en
relación con lo estereotipado del funcionamiento, constituyen una caracteropatía. Si se
agregan elementos estereotipados de conductas impulsivas con contenido reivindicatorio
y' por ende destructivo, por lo menos apragmático, y lo teleológico de las acciones da un
Indice de lo irracional, de lo "psicótico" de los contenidos de las fantasías inconscientes
del sujeto, ya no se trata solamente de una rigidez o coraza caracterológica, de una
perturbación del carácter del individuo (caracteropatía), sino que incluye una perturbación
de las modalidades de acción que abarca al total de la funcionalidad del individuo (tanto
en su mundo intrapersonal como en su mundo de relaciones interpersonales), lo que nos
da derecho a agrupar a estos individuos con una denominación, "psicopatla", que analó-
gicamente significa una síntesis que incluye todos los elementos constituyentes de esta
organización de personalidad, y que pueden describirse con detalle.
Adelantándome a un comentario que hace posteriormente Etchegoyen, se podría
llamar una conducta de restitución pslcopátlca si es que realmente el concepto de con-
ducta de restitución psicótica produce cierta, confusión. Bleuler, otros psiquiatras y
también Freud, hablaron de síntomas restitutivos de la psicosis esquizofrénica (alucina-
ciones, delirios, etcétera). Si se reflexiona pausadamente sobre el concepto que propongo,
podrá verse que la conducta es una restitución psicótica pues, más que conducta vtca-
riante de defectos dejados por procesos psicóticos pretéritos, transitorios, recuperados (es
decir no permanentes o definitivos), es directamente la exponencia y resultante de esas
lagunas producto de la detención del aprendizaje (si se quiere, en términos de Freud:
de la transformación del Ello en Yo). La motivación de la actividad motora del sujeto es
la propia laguna o algo así como un instante de "no ser" del sujeto, es decir, en absoluto
no consciente, no comandable, por lo tanto, eplleptoide, y que aún estaría más allá de lo
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
que sería lo que aceptamos. como motivaciones inconscientes. 8egún Melanie Klein y sus dis-
cípulos, la fantasía inconsciente es un producto de la actividad del Yo. (Cuando utilizo tan
fuertemente la expresión "lagunas del no ser", trato de construir una imagen para dar a en-
tender que estoy refiriéndome a un instante de no existencia de un sujeto, que no es ni vida
ni muerte, que por lo tanto tampoco es de confusión sujeto-objeto, y que, curiosamente,
no tenemos inconveniente en aceptar en la secuencia que va desde la desrealización, hasta
el delirio de autorreferencia, la despersonalización, el pánico homosexual, la vivencia del
fin del mundo, la hebefrenia.) Lo que no entiendo muy bien es por qué Etchegoyen hace
gravitar el elemento tiempo como decisivo para la definic1ón de la psicosis, y le resulte
ditrc!l admitir que haya instantes de pérdida del 8elf como objeto del propio 8elf, que lleven
a la vivencia de la no existencia, sin muerte, aunque sean de breve duración. A pesar de
que hago notar que esa vivencia es similar a lo que llamamos fin del mundo, puede ser
una respuesta a serias frustraciones o a logros muy intensos que signifiquen un impacto
emocional de tal brusquedad y magnitud que hace que la organización inmediatamente
previa de personalidad no pueda absorberlo en el 8elf sin que éste sufra una tremenda
desorganización.
La expresión "partes psicótlcas y. partes no psicóticas" de la personalidad ha sido
aceptada sin mayores resistencias, y también ésa es una expresión analógica que implica
un significado mucho más complejo y vivencial que el término "ansiedades pelcótlcas",
propuesto por M. Klein.
La confusión sujeto-objeto corresponde a mi entender a un momento de extraña-
miento o desrealización, así como el delirio de autorreferencia es una tentativa de aceptar
tal confusión y resolverla via pasividad; si el deterioro por la pérdida del 8elf como objeto
del 8elf prosigue en un sentido procesal mente negativo, la secuencia de primitivización
transcurre tal como la describo arriba; el trabajo de diferenciación e individuación, tal
como lo describen Margaret Mahler y entre nosotros José Bleger, marca a mi entender
el recomienzo del aprendizaje, que al final se nos revela como la diferenciación sujeto-
objeto. Aquí concuerdo con Etchegoyen cuando dice que el aprendizaje es en última ins-
tancia saber cómo superar los momentos críticos para recuperar el sentimiento de iden-
tidad del 8elf. Bion diría que es la utilización de las experiencias previas, o sea la
integración epigenética del' transcurso evolutivo (comprendidos los instantes o episodios
de "confusión pslcótlca"), 'aprovechamiento para el cual concurren, tal como Etchegoyen
lo acepta, lo intrapersonal del sujeto, lo interpersonal inmediato, lo interpersonal social,
no en una línea de continuidad genética, sin estadios o fases de desarrollo, y sí en
cambio en una permanente compaginación epigenética. con un funcionamiento del total
de la personalidad, pero con predominio de tales o cuales tendencias o actitudes. 95
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
96
En términos de Freud,. el esquema procesal podria considerarse que va desde
"más allá del principio del placer", al "principio del placer" y por fin "al principio de
realidad".
Con cualquiera de los esquemas que utilicemos para la descripción del desarrollo
evolutivo, no creo que sea posible pensar que un sujeto llegue a la adolescencia y a la
adultez con "restitutio ad integrum". Podemos decir que un sujeto tiene que elaborar
la neurosis infantil. Elaborar ya significa que es una forma de compensación de lo que
ha dejado de tener una marcha inefablemente ideal: deberíamos admitir que la organiza-
ción del 8elf fue capaz, desde los comienzos, de absorber cualquier gama de impactos
emocionales y tendríamos un individuo adulto que podemos concebir también idealmente,
pero al que estamos de acuerdo en que no conocemos. O sea que el concepto "normal"
es también una expresión analógica para indicar un conjunto de condiciones (a lo que
yo denomino funcionamiento en nivel cognitivo-conceptual de integración), que Freud
resumiera al decir que un adulto normal es el capaz "de amar y trabajar". Yo modifico
la conceptualización de neurosis infantil para dar a entender, a través de la denominación
"psicosis confusionales del desarrollo", que esa neurosis infantil significa severos inci-
dentes, que nunca tienen "restitutio ad integrum", y que por más que resulten altamente
compensados (en términos de Melanie Klein, reparados), el sujeto queda con la incorpo-
ración, 'en el total de la organización básica final de su personalidad, con lo que gene-
realmente aceptamos como partes psicóticas, núcleos psicóticos y también ansiedades psi-
cóticas.
Si esos episodios de psicosis confusional del desarrollo son frecuentes y por otra
parte gradualmente de mayor duración cada uno de ellos (aquí sí entra a jugar el factor
tiempo, como propone Etchegoyen), las compensaciones a través de la continuación del
aprendizaje y del reaprendizaje, no han de ser suficientes para que el sujeto alcance el
nivel cognitivo-conceptual. En el stress que significa la adolescencia emergerá la orga-
nización psicótica ideativa o esquizofrénica de personalidad, o más tarde en la entrada
en la adultez, emergerá la organización psicótica afectiva ciclotímica de personalidad.
Si los episodios confusionales, o sea de pérdida de la identidad del Self, de no existencia,
fueron frecuentes y duraderos, la conducta resulta no compensadora, o reparadora, sino
restitutiva. Tenemos, en un grado de mayor severidad, la psicopatía, luego las caractero-
patías, y por fin lo que denominamos comúnmente neurosis.
Se me puede argumentar que hago operar un factor cuantitativo; también lo es
cualitativo, pero sería entrar en una discusiónno productiva, ya que el monto por dura-
ción o frecuencia, también significa severidad y persistencia de la desorganización de la
identidad de Self, y para una conceptuación psicopatológica o a los efectos clínicos, no
creo que tenga valor de decisión tal discusión. .
Convengo en que la envidia desempeña un papel decisivo. A veces digo con buen
humor que no sé qué es envidia 'en términos de psicopatología, aunque sin duda el mundo
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
.está lleno de envidiosos. Puede conservarse esta denominación que también es analógica,
es decir descriptiva, inclusiva y abarcativa. Pienso que si Melanie Klein dice que la
envidia es el puntal de la psicopatolog!a de la posición esquizo-paranoide, solamente
nos está mencionando una denominación analógica y en último caso un epifenómeno,
que puede desglosarse, por ejemplo, en los elementos que puntualizo como esenciales
para calificar a un sujeto de psicópata: una necesidad rivindicatoria ineludible e impulsiva
que lleva al sujeto a comportarse en niveles de fraude, impostura, estafa, delación, robo,
etcétera. Entonces tenemos que ahondar en el subsuelo de lo que es la envidia, término
popular y fácil, pero que debe corresponder a determinadas combinaciones motivacionales.
Por ejemplo, la insuficiencia de la identificación proyectiva y de la agresión muscular
para intentar la salida de los episodios confusionales en la adolescencia y en la adul-
tez; la absoluta insuficiencia de la represión, es decir de la demora de la descarga
muscular inmediata. Si, de acuerdo con mi punto de vista, esto corresponde a las lagunas
del "no ser", que significan el episodio de psicosis confusional, las actitudes reivindica-
torias destructivas de un psicópata equivalen a una voracidad incontrolable y dominante
que constituyen como una fotografia en positivo de lo que es en negativo la laguna del
no ser. Por lo tanto, por más que esa voracidad se incremente e instrumente de cualquier
manera, nunca llenará tales lagunas; de ah! lo compulsivo y repetitivo del problema.
La voracidad como pulsión, según Etchegoyen, implica la unificación más cabal
con el objeto. Esta afirmación es acertada si hablamos de la voracidad normal, destinada
a llenar un vacío evolutivo, a deveiar una incógnita o una incertidumbre; pero tal como
yo la describo, la voracidad resulta ineficaz para llenar las lagunas del no ser, y no hay
unificación con el objeto, aunque al devorar al objeto se intenta cumplimentar la fan-
tasía de llenar tales lagunas. De tal modo, no estoy totalmente de acuerdo con lo
que dicen Betty Joseph y también Zac, partiendo de la hipótesis de la envidia, acerca de que
la sexualidad es usada como defensa frente a las ansiedades confusionales. De acuerdo
con la terminología clásica podemos llamarlas defensas, pero en realidad es una tentativa
desesperada, compulsiva, impulsiva, epileptoide, de autocuración, que demuestra una y
otra vez al psicópata que tal técnica es ineficaz para tales fines de "curación". De lo
contrario, luego de haber cometido un "ataque envidioso", o sea una actitud, acción o
conducta psicopática, ante la inoperancia para conseguir la modificación de su persona-
lidad y ante el espectáculo del daño producido al o los objetos, el psicópata debiera
sentir desesperanza, rabia, culpa. Podría argumentarse que el "fracaso inexplicable"
equivale a tales sentimientos, lo cual nos dejaría perplejos ante la indiferencia, la ausencia
de rabia o dolor, yel pronto recomienzo de un planeamiento para la ejecución del próximo
acto reivindicatorio, así domo, por otro lado, ante la ausencia de placer de logro que
muestra el psicópata cuando el acto reivindicatorio fue cometido impunemente; la falta
de aprovechamiento de los resultados de un robo, una impostura, una delación, o cual-
quiera de los actos con que culmina el "ataque envidioso". '97
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
Espero haber estado coherente en mi respuesta al comentario de Etchegoyen.
Porque en realidad con mi respuesta he querido agradecer sobre todo la especial' deferencia
que me ha significado su comentario.
Respuesta a Otto F. Kernberg
98
Me gratifica ampliamente haber encontrado que Kernberg tiene muchos puntos
'de contacto con los conceptos expuestos en mi trabajo, tanto en el plano teórico, como
eh el cllnico.
En, efecto, la denominación de "psicópata" ha sido usada desaprensivamente no
sólo en trabajos cientrficos, sino que también se ha convertido en una expresión común
para aludir a determinadas conductas de ciertos individuos; es muy frecuente oír que se
dice: "es un psicopatón", "todo eso que ese sujeto hace es una gran psicopateada", "es
un gran pslcópata", etcétera.
Tanto en el texto como en la respuesta a los otros comentaristas, enfatizo la
.relacten que hay entre ciertas caracteropatfas, en especial la borderline, y las psicopatfas,
en tanto que efectivamente son variaciones de la denominada antiguamente personalidad
esquizoide, y más recientemente personalidad narcisista. Tanto Kernberg como Kohut
tienen estudios importantes sobre estas personalidades narcisistas. Señalo que uno de
los puntos comunes es la característica de la acción motora, que en determinados
momentos está motivada directamente desde el proceso primario, o si se quiere desde lo
inconsciente; por lo tanto la acción resulta impulsiva, compulsiva, incomandable, es decir,
epileptoide.
En las personalidades psicopáticas la motivación inconsciente que determina la mo-
tricidad, es algo asf como una respuesta sonambúlica, onlrica, que no deja culpabilidad,
y que responde a la organización de pensamiento que previamente se habla estado
desarrollando con la participación yoica, es decir consciente, del sujeto. En términos
estructurales concuerdo con Kernberg en que existe una completa ausencia o deterioro de
la imagen superyoica con relación a las reacciones impulsivas del psicópata. Pero también
se puede reformular esta idea sin recurrir al punto de vista estructural, diciendo que el
planeamiento consciente previo empalma incomandablemente para el sujeto con el
deterioro de la imagen del propio Self, tan pronto como las vinculaciones interpersonales
se afectivizan positivamente, ya que esto lleva a que la personalidad psicopática entre
en confusión con el Self del o de los interlocutores. Esta situación confusional puede
tormularse diciendo que corresponde a una pérdida del Self como objeto del propio Self,
a un instante de vida sin muerte pero sin sentimiento de existencia. Es una vivencia en la
que" metafóricamente podemos decir que se desarrolla un hambre incontrolable, que
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
lleva a producir una reacción equivalente a robarle el Self al otro u otros, para restaurar
asf una tal necesidad de supervivencia.
De esta manera no puede organizarse un sentimiento de culpa ni tampoco pueden
organizarse acciones para cimentar una simbiosis operante o defensas que no lleven a la
necesidad del robo, tal como sí sucede en las caracteropatlas.
Podemos decir que la idealización de los objetos interpersonales, y también la
proyección y el desplazamiento de la idealización del propio Self, no son posibles en
estos sujetos; es algo as! como un suplicio de Tántalo. No habria por lo tanto razón
para no pensar y decir que tales episodios confusionales por pérdida del Self como
objeto del propio Self (y no de confusión Self-objeto) son los que comienzan a producirse
muy tempranamente, desde las más primitivas tentativas que hizo el niño para efectuar
los desplazamientos de .sus idealizaciones. De una manera similar a Inaura Carneiro,
Kernberg relata la historia de niños que fueron sometidos a una severa privación materna
y ambiental, y que, si no llegaron a presentar una psicosis cllnlca, revelan, sin embargo
un déficit emocional, aunque puedan adquirir habilidad motora suficiente como para
obtener vinculaciones interpersonales. Sin duda .puede hablarse de que hay un cierto
grado de diferenciación, y ciertas posibilidades de construiruna simbiosis operativa, y
que lo que llamamos proceso intelectual (es preferible denominarlo funcionamiento
cognitivo), se produce, pero no está adecuadamente afectivizado como para que se
convierta en un Iunclcnamlento cognitivo-conceptual.
Concuerdo por lo tanto en que hay una ausencia del desarrollo de las relaciones
de objeto internalizadas, pero lo expreso también en mi manera de teorizar diciendo que
todos esos objetos internalizados, "buenos o malos" (es decir afectivizados), son los que
en sfntesis dan el "objeto Self", que se constituye como objeto del propio Selt, el funda-
mento del sentimiento de identidad y la seguridad de que no ha de sobrevenir la con-
fusión. Para una organización psicopática esto da como resultante que las posibilidades
de modificación de sus estructuras y funciones son muy lejanas, ya que toda vincula-
ción interpersonal, en la medida en que ha de ser afectivizada positivamente, produce
la pérdida o el déficit de la afectivación de ese objeto Self, y por ende el sentimiento
de pérdida del mismo, o sea la emergencia del episodio confusiona!. Tal como lo digo
en el texto del .trabajo (y Kernberg lo ratifica) si las actitudes pslcopátlcas no pueden
llevarse a cabo (como en el caso de una internación en un frenocomio), se produce
seguramente el estallido de la psicosis subyacente a ia organización pslcopática.
Me inclino a pensar, sin que esto pueda ser apoyado por verificaciones clfnicas
sino sólo por reconstrucciones, que en la organización psicopátlca concurren tanto el
déficit primario del desarrollo evolutivo, como posteriores deterioros de las adquisiciones
secundarias. Estos deterioros surgen a raíz de lo que justamente Kernberg menciona,
concordando conmigo, con respecto a un déficit muy temprano en el aprendizaje de la
coordinación motora estriada. Pero, como señalo en la respuesta a Inaura Carneiro, no 99
Respuesta a los. comentarios y las contribuciones
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da en la estructura de la orgahización psicopática lugar preferente a la emergencia del
temper tantrum, sino a la posibilidad de adquirir y reforzar el aprendizaje de desplaza-
mientos espaciales de acercamiento y alejamiento, presencia o ausencia, suficientes
como para apaciguar el significado persecutorio de los objetos ambientales en la me-
dida en que se les adjudica la producción de la confusión, es decir, el robar el objeto
Self al propio sujeto. A mi entender, esto constituye el germen de la actitud reivindi-
catoria, estereotipada.e irreversible del psicópata.
La posibilidad de adquisición de la capacidad motora con finalidades evitativas
dE! apaclaquarnlento y reivindicatorias, no se produce por una verdadera internaliza-
clón de. las vinculaciones interpersonales sino por una identificación imitativa de actí-
tudes cotidianas de los objetos ambientales. Es decir que, tal como lo afirman Johnson
y Szurek, en la actitud reivindicatoria de un psicópata está implfcita la propia reivindi-
cación. por el robo del "objeto Self" , más la identificación imitativa con las actitudes
reivindicatorias de los objetos ambientales.
Por cierto que es muy oportuna la mención que hace Kernberg acerca de ciertos
conflictos confusionales que irrumpen en forma de fenómeno de grupo primitivo, incluso
en muchas asociaciones científicas, en las cuales el líder psicópata controla toda
posibilidad de canalizar la agresión en su contra.
Lo que no parece haber estado claramente explicitado en mi exposición es el con-
cepto acerca de los episodios confusionales que van implfcitos en el desarrollo evolutivo de
todo individuo. Parece ser el único punto en que los tres comentaristas concuerdan en su
desacuerdo conmigo. No es, como parece haberlo entendido Kernberg, una resultante
sencilla de una sumación cuantitativa de esos episodios confusionales lo que da lugar
a una organización psicopática; Inaura Carneiro parece haber captado mejor mi concepto,
en tanto acepta decididamente la idea del crecimiento epigenético, según la cual no es
ni lo cualitativo ni lo cuantitativo lo que determina cierto resultado sino las formas de
·combinarse (o, como yo lo digo, compaginarse) los distintos elementos, factores o
situaciones que van concurriendo para el desarrollo de la identidad de Self del niño,
instante a instante. Por eso es que incluso vemos sucesos clínicos que pueden ser
considerados como episodios psicóticos confusionales transitorios del niño, en crisis
.de diarreas severas, vómitos, anorexia, fiebres, sin una causa evidente, a las que se le ad-
judican diferentes etiologías ínfecciosas o tóxicas. Estas crisis están relacionadas con episo-
dios de desorqanlzaclón del grupo familiar, en especial por actuaciones psicopáticas antiso-
ciales de alguno de los objetos ambientales significativos, y no aparecen en cambio relacio-
nadas con privación materna o paterna, ni con ninguno de los sucesos que la teoría pslco-
anatrtica incluye a veces con una extraña y aristotélica relación de causa a efecto. Como
dice Kernberg, una personalidad psicopática tiene una particular habilidad para la difa-
mación y la calumnia (que es condenada por. la legiSlación penal de todos los paises
como "intención de dañar"). Todo. esto resulta harto difícil de constatar en la transfe-
Respuesta a los comentarios y las contribuciones
rencia durante el proceso psicoanalitico o terapéutico. La obtención testimonial es lo
único que puede certificar los datos aportados casi anecdóticamente por el paciente
durante el tratamiento. En un libro en preparación, que espero ha de publicarse próxi-
mamente, me refiero mucho más ampliamente a la organización psicopátlca de la
personalidad, y expongo una metodologia que he utilizado en mi deseo de verificar
los antecedentes históricos familiares, grupales y aun ecológicos de las personalidades
psicopáticas a las que intenté dar tratamiento. En ese libro expongo también material
cHnico más detallado del caso que me sirve como base de esta exposición, así como
de otras personalidades pstcopátlcas a quienes hice entrevistas clinicas y terapéuticas
en la cámara de Gessell, lo que permitió que fueran testimoniadas por observadores
presenciales. En algunos casos hospitalarios hice la experiencia de tener la entrevista
clínica con la presencia directa de observadores no participantes vistos por el entre-
vistado. Esto me permitió verificar muy dramáticamente, como lo dice Kernberg, las
modalidades fraudulentas de los individuos entrevistados.
Con esto prefiero dar por terminada mi respuesta al comentario tan ilustrativa-
mente científico de Kernberg. Como me ocurrió con los otros colegas que me han
honrado con sus comentarios, mi capacidad de agradecer se empalidece, y solamente se
me ocurre volver a señalar que mi reconocimiento a Kernberg se resume en enfatizar
lo ilustrativamente cientifico de sus planteos.
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