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Psicología forense en materia familiar. Guía para la elaboración del dictamen pericial Psicología forense en materia familiar. Guía para la elaboración del dictamen pericial Eric García-López Doctor en Psicología Clínica, Legal y Forense. Periodo docente del doctorado en Neurociencia, Universidad Complutense de Madrid. Posdoctorado en Evolución y Cognición Humana (EvoCog-IFISC-UIB-CONACYT). Ha sido investigador visitante del Instituto Max Planck de Derecho Penal Internacional (Friburgo, Alemania) y profesor titular en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador Titular, Instituto Nacional de Ciencias Penales. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, del Mental Health, Law & Policy Institute de la Universidad Simon Fraser y de la International Association of Forensic Mental Health Services. Olga Leticia Galicia García Maestra en ciencias del comportamiento y Licenciada en psicología con diplomados en psicología criminológica, alienación parental, evaluación neuropsicológica y neuropsicología clínica. Miembro fundador de la Asociación Mexicana de Justicia Terapéutica, (AMTJ), miembro de la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica, la Asociación Latinoamericana de Psicología Jurídica y Forense, y la Sociedad Mexicana de Psicología. Presidenta del Colegio Mexicano de Profesionistas de la Psicología. Perito en psicología, integrante de las listas de auxiliares del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México desde hace 25 años. Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Editor responsable: Lic. Georgina Moreno Zarco Editorial El Manual Moderno Nos interesa su opinión, comuníquese con nosotros: Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V. Av. Sonora 206, Col. Hipódromo, Alcaldía Cuauhtémoc, 06100, Ciudad de México, México (52-55) 52-65-11-00 info@manualmoderno.com quejas@manualmoderno.com Psicología forense en materia familiar. Guía para la elaboración del dictamen pericial D.R. © 2019 por Eric García-López, Olga Leticia Galicia García, Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V. ISBN: 978-607-448-822-7 versión electrónica Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. núm. 39 Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida sin permiso previo por escrito de la Editorial. DISTRIBUCIÓN GRATUITA / PROHIBIDA SU VENTA Para mayor información sobre Catálogo de producto Novedades Instrumentos de evaluación en línea y más www.manualmoderno.com http://www.manualmoderno.com/ Director editorial: Dr. José Luis Morales Saavedra Editora de desarrollo: Lic. Tania Flor García San Juan Diseño de portada: DG. Elena Frausto Sánchez Carta del editor Editorial El Manual Moderno se complace en presentar la obra Psicología forense en materia familiar. Guía para la elaboración del dictamen pericial, la cual es resultado de una colaboración profesional e institucional de los psicólogos forenses del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, el reconocido autor Eric García-López y la maestra Olga Leticia Galicia García. Esta guía pretende ser un puente de comunicación práctico y un punto de reunión inicial para peritos psicólogos y otras áreas afines a la salud mental que ejercen la psicopatología forense en México, en donde se proponen lineamientos de evaluación psicológica familiar, abiertos al diálogo interdisciplinario, inicialmente en el del derecho de familia, pero extensivo progresivamente a otros ámbitos del derecho penal, civil, laboral, etc. En Manual Moderno el ejercicio de Responsabilidad Social Empresarial ha definido su forma de trabajo y, de manera paulatina, se construye y reafirma mediante prácticas ejemplares e iniciativas innovadoras con impacto en diferentes: ética y transparencia empresarial, cuidado del medio ambiente, calidad de vida en la empresa y vinculación con la comunidad. Con la distribución de esta guía, la editorial lleva a la práctica sus valores empresariales pero, sobre todo, busca que los profesionales de la psicología y la salud mental puedan acudir ante los tribunales de justicia con una guía de actuación basada en la experiencia y el conocimiento forense, tanto de quienes pertenecen al público como del privado. Especial reconocimiento y agradecimiento a las personas y empresas que colaboraron en este proyecto a través de sus aportaciones profesionales en formación (Arturo Castro García), diseño de portada (Elena Frausto Sánchez), elaboración de índice (Leticia García García), aportación de papel, impresión y encuadernación (ADISA S.A. de C.V.). Colaboradores del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Sergio Aguilar Álvarez Bay. Maestría y especialidad en Psicoterapia Racional Emotiva Conductual, Instituto de Terapia Racional Emotiva de México. Maestría en Alta Dirección de Empresas (MEDE), Instituto Panamericano en Alta Dirección de Empresa (IPADE Business School). Licenciado en Filosofía, Universidad Panamericana y coautor del libro “Límites de la argumentación ética en Aristóteles”. Director de Evaluación e Intervención Psicológica para Apoyo Judicial del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Profesor titular en el Programa de Maestría, Instituto de Terapia Racional Emotiva de México. Karen Eugenia Cintra Buenrostro. Licenciatura en Psicología, Universidad Autónoma de México. Maestría en Criminología, Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México. Perito en Psicología del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México desde hace 8 años. Daniel Estrada Silva. Licenciatura en Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México. Psicólogo Especializado, adscrito a la Subdirección de Evaluación Psicológica de la Coordinación de Intervención Especializada del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Participante en el “Programa de Relaciones de Pareja y Familia, Correlatos y Predicción de los Síntomas Depresivos” de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. Laboró como psicólogo en la Dirección Ejecutiva de la Defensoría de los Derechos de la Infancia del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de la Ciudad de México. Roberto González Toríz. Licenciatura en Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México, Maestrante en Criminología, Instituto de Formación Profesional de la PGJCDMX, y en Psicología Criminal y Forense, Instituto Ciencia Aplicada. Certificaciones Internacionales por parte de la Academy of Behavorial Profiling y The Forensic Criminology Institute en Perfilación Criminal y Victimología Forense. Entrenamiento especializado en Psicología Forense aplicada al ámbito familiar, penal y civil, Metodología de la Evaluación Pericial, Aplicación de Protocolo de Estambul, Estudios sobre Víctimas y Violencia, entre otros. Testigo experto en Psicología Forense. Psicólogo Especializado en la Subdirección de Evaluación Psicológica del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Rocío Estela López Orozco. Licenciada en psicología, Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra en prevención del delito y sistemas penitenciarios, Instituto de Prevención del Delito. Doctora en Ciencias penales y política criminal, Instituto Nacional de Ciencias Penales. Cuenta con un entrenamiento especializado en autopsia psicológica por el Instituto Cubano de Antropología. Subdirectora de Evaluación psicológica del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Ex funcionaria del sistema penitenciario y del de menores infractores, asesora penitenciaria del grupo PRECOOR. Perito en psicología forense. Gabriela Noriega Sánchez. Licenciatura en Psicología, Universidad de Ecatepec. Diplomado en Psicología Forense, Academia Internacional de Formación en Ciencias Forenses A.C. Auxiliar en el Departamento de Psicología de la Fiscalía Especializada en la Ejecución de Penas y Medidas Judiciales de la Penitenciaríadel Estado de Chihuahua. Psicóloga Especializada, Unidad de Asesoramiento Psicológico en Materia Familiar. Perito en Psicología, Subdirección de Evaluación de la Dirección de Evaluación e Intervención Psicológica para Apoyo Judicial del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Mariana Ortiz Castañares. Maestría y especialidad en Terapias Psicosociales, Universidad Mexicana. Licenciada en psicología, Universidad Iberoamericana. Responsable de la Coordinación Especializada para Apoyo Judicial en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, donde también ha ocupado los siguientes cargos: Psicóloga Especializada de la Unidad de Asesoramiento Psicológico en Materia Familiar, Coordinadora de Apoyo Psicológico Parental y Directora de Evaluación e Intervención Psicológica. Ex Directora General de Recursos Humanos en iniciativa privada y ex Directora de Servicios Sociales en la Secretaría de Gobernación. Contenido Carta del editor Colaboradores del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Introducción Capítulo 1. Breve perspectiva sociodemográfica Capítulo 2. Consideraciones preliminares para el uso de esta guía Capítulo 3. La figura del perito en psicología para el derecho familiar Capítulo 4. La psicología forense y sus aportaciones al contexto jurídico familiar Capítulo 5. Algunos aspectos jurídicos Capítulo 6. El dictamen pericial Capítulo 7. Técnicas de evaluación Capítulo 8. Consideraciones finales Referencias Anexo I. Propuesta de formato de informe psicológico forense en materia familiar Anexo II. Código ético del psicólogo Anexo III. Marco legal de la evaluación psicológica pericial y forense en materia familiar Anexo IV. Esquema de dictaminación psicológica familiar Tabla de contenido Preliminares Carta del editor Colaboradores del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Introducción Capítulo 1. Breve perspectivasociodemográfica Capítulo 2. Consideraciones preliminares para el uso de esta guía Capítulo 3. La figura del perito en psicología para el derecho familiar Capítulo 4. La psicología forensey sus aportaciones alcontexto jurídico familiar Capítulo 5. Algunos aspectos jurídicos Capítulo 6. El dictamen pericial Capítulo 7. Técnicas de evaluación Capítulo 8. Consideraciones finales Referencias Anexo I. Propuesta de formatode informe psicológicoforense en materia familiar Anexo II. Código ético del psicólogo Anexo III. Marco legal de la evaluación psicológica pericial y forenseen materia familiar Anexo IV. Esquema de dictaminación psicológica familiar Introducción Las relaciones entre el derecho y el estudio del comportamiento humano son tan antiguas, que sus raíces se encuentran en los primeros intentos legislativos y periciales. Por ejemplo, pueden encontrarse referencias sobre la reparación del daño o el falso testimonio en años tan distantes como el de 2392 a.C (en el Código de Hammurabi) o en los títulos hebreos de Nezikim y Rhalabah, en la Ley del Talmud. Asimismo, existen documentos orientales -como el Hsi Yüan Lu de entre los años 1100 a 1200 a.C- donde se incluyen las actuaciones clínicas ante los tribunales de justicia. Además, el derecho romano -por ejemplo, en el Digesto, Pomponius Dig. XXVI, 26.7.61- establece que ha de fallarse sin castigo lo que ocurra por padecimiento mental (Impune autem puto admittendum, quod per furorem alicuis accidit) y es muy conocido el cuestionamiento romano al libre albedrío de una persona trastornada: furiosi nulla voluntas est. En el mismo sentido, vale la pena recordar que: Furioso sententia a judice vel arbitrio dice non potest¹ (ni el juez ni el árbitro, pueden dictar sentencia para un loco). Por su parte, Modestinus advirtió que el parricidio no habría de ser sancionado penalmente en caso de que hubiese evidencia de trastorno mental en el sujeto activo (si per furorem aliquis parentem occiderit, impunitus erit²). Ahora bien, las raíces históricas no sólo están vinculadas a situaciones homicidas, sino hay también evidencia de las interacciones entre Derecho y Psicología en materia civil, por ejemplo, en los casos de testamento: Furiosus tempore intermissi furoris testamentum facere potest; nam furor superveniens non pesimit actum prius perfectum. La llamada “locura” en aquel tiempo, tenía también impacto en las leyes medievales. Por citar un caso -vinculadas las alteraciones mentales a la demonología (homo rabiosus aut demoniacus)- se afirmaba en el Fuero Juzgo (año 634) que no podía ser imputable quien cometiera un homicidio estando afectado de sus facultades cognitivas y volitivas: “quien mata a otro homme sin su grado (sin querer) no conociendo e ninguna malquerencia non avie contra el, non debe prender muerte”. Por último, vale la pena mencionar lo expresado en las Siete Partidas del Rey Sabio: el homme que es fuera de su seso non face ningún fecho enderezadamente et por ende non se puede obligar porque non sabe ni entiende por ello (citado en Esbec y García-López, 2016, p. 235-238). Como puede apreciarse en estos párrafos breves, la historia de afectos / encantos y desencantos o entre el Derecho y la Psicología es muy antigua y verdaderamente fascinante. Los juristas frecuentemente se cuestionan acerca de la naturaleza del comportamiento humano, en particular el que ocurre entre las personas que han sido víctimas o perpetradores de delitos, de los testigos y quienes demandan la reparación de un daño sufrido y, particularmente, la conducta que ocurre al interior de la familia. Por tal motivo, solicitan del psicólogo dar respuesta ante diversos cuestionamientos surgidos del contexto de la justicia, por lo que esta guía facilitará el trabajo a quienes deben dar contestación a dichos cuestionamientos desde una perspectiva científica, aportando hallazgos y evidencia empírica que facilite la toma de decisiones judiciales. En México, la práctica de la psicología jurídica y forense no se encuentra plenamente estructurada y desarrollada, debido -entre otros factores- a la notable ausencia de posgrados acreditados (Morales, García-López y Mercurio, en prensa)— a la falta de guías, lineamientos, inventarios, manuales o protocolos específicos de actuación para la evaluación psicológica forense y el ejercicio pericial. Existen esfuerzos muy importantes (principalmente expuestos a través de actas de congresos nacionales e internacionales, capítulos de libros o documentos institucionales o diplomados y cursos intensivos) que, a pesar del esfuerzo, no han conseguido establecerse como puntos de referencia para una práctica forense estandarizada en los diferentes estados de la República Mexicana. Así, los dictámenes periciales que se suscriben -tanto en el ámbito público como en el privado- son realizados de acuerdo con el conocimiento y experiencia que cada perito ha ido adquiriendo de la experiencia cotidiana y las prácticas profesionales observadas en otros países, pero sin un acuerdo generalizado, claro y preciso sobre las etapas y metodología de consenso para la evaluación psicológica con fines periciales y forenses. De tal manera que, al no contar con una metodología de consenso, cada perito psicólogo formula un objetivo, procedimiento y conclusiones que, aún para un mismo caso, pueden diferir radicalmente de un perito a otro; lo que ha llevado a la falsa creencia de que cualquier procedimiento es válido, que toda orientación psicológica puede realizar aportaciones forenses, que todo tipo de entrevista (libre o semi-estructurada) e incluso cualquier instrumento de evaluación psicológica, puede ser llevado ante los tribunales de justicia como elemento definitorio o trascendente dentro de un dictamen pericial. Aún más, parece estar permitido en casos complejos, no incluir ningún tipo de instrumento de evaluación e incluso así comparecer ante los jueces. Lo anterior representa graves errores en la evaluación psicológica con fines periciales y forenses y ello compromete la credibilidad de los dictámenes, la pertinencia de los datos aportadospor el perito en psicología y la propia capacidad profesional de los así llamados expertos, restando no sólo valor probatorio a la pericial y, o informes en psicología, sino vulnerando los derechos de los justiciables. En este sentido, debe subrayarse el sentido ético y legal de las evaluaciones psicológicas con fines periciales y forenses, en este caso en el ámbito familiar, pero en general en todos los ámbitos donde se requieran estas evaluaciones. Aunque suena a verdad de Perogrullo, se debe recordar que está en juego la libertad, la propiedad o el mismo sentido vital de una persona y que, por lo tanto, la obligación tanto ética, como jurídica del experto en salud mental, es la de realizar un trabajo que respete los derechos humanos y sus garantías, de lo contrario, no sólo habrá de responder al reclamo ético, sino a la sanción legal que una malpraxis amerite. La guía que el lector tiene en sus manos, es un primer esfuerzo para estructurar un código de comunicación unificado en México. La idea central de este proyecto es que los profesionales de la salud mental puedan acudir ante los tribunales de justicia con una guía de actuación basada en la experiencia y el conocimiento forense de sus operadores, tanto de quienes pertenecen al ámbito público, como de quienes ejercen esta disciplina desde el ámbito privado y la investigación científica realizada en las universidades y los centros públicos de investigación. Asimismo, esta guía pretende ser un puente de comunicación práctico y un punto de reunión inicial para los peritos en comportamiento humano y salud mental que ejercen la psicopatología forense en México, proponiendo también el diálogo interdisciplinario con los juristas y operadores jurídicos, inicialmente en el ámbito del derecho familiar, pero extensivo progresivamente a otros ámbitos del derecho: penal, civil, laboral, canónico, etc. Esta guía es posible gracias a la generosa colaboración profesional e institucional de los psicólogos forenses del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, el Colegio Mexicano de Profesionistas de la Psicología A.C., el Instituto Nacional de Ciencias Penales, el Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Editorial El Manual Moderno que, como muestra de responsabilidad social, edita y distribuye gratuitamente. Notas 1 Digesto, L. XLII, título I, IX 2 Libro XLVIII, Tit IX, Ley 9, c 32, Modestinus, Libro XII. Pandectarum. Capítulo 1 Breve perspectiva sociodemográfica Con base en la información presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicada en febrero de 2019, en México la población de 15 años y más tiene las siguientes características: “58% se encuentra en unión libre, 32% es soltera y 11% es separada, divorciada o viuda³”. Asimismo, se mantiene la tendencia de varios años anteriores en cuanto a la disminución de matrimonios y el aumento de divorcios, ya que mientras los primeros descendieron en un 2.8%, los segundos aumentaron en un 5.6% durante 2016 a 2017 (INEGI, 2019, p.1). Además, “hay una disminución en la proporción de personas casadas, ya que pasó de 59.7% a 42.8% del 2008 al 2018”. El párrafo anterior ofrece un panorama claro del fenómeno e implica que más de la mitad de la población vive en pareja, con la posibilidad de encontrarse formando una familia, de diversa estructura e integración y con la presencia de hijos de diversas edades (propios o adoptados). Es muy importante conocer las variables sociodemográficas más actuales al momento de la evaluación (tanto clínica como con fines periciales), ya que el contexto juega un papel esencial en el comportamiento humano y ello debe ser explicado por los peritos ante los tribunales de justicia. Por ejemplo, es importante reconocer que al analizar “la situación conyugal de las personas, es posible identificar múltiples contextos de vulnerabilidad, lo cual resulta pertinente en el diseño de políticas públicas encaminadas a mejorar su nivel de vida” (INEGI, 2019). Para el contexto forense, estos datos sociodemográficos permiten al perito disponer de información valiosa en cuanto a la influencia que ejerce el contexto sociocultural durante la evaluación, y le permite poner en perspectiva el desarrollo personal de las partes evaluadas a lo largo del tiempo. Así, por ejemplo, vale la pena mencionar que en México hay cambios muy interesantes en los jóvenes de 15 a 19 años (figura 1-1, elaborada por el INEGI, 2019), pues este subgrupo “presenta un incremento de 21 puntos porcentuales” en cuanto a la conducta de vivir en unión libre. Asimismo, las personas de 15 a 29 años presentan “una disminución en la proporción de las casadas [entre 2008 y 2018], ya que pasó de 59.7 a 42.8%” Figura 1-1. Distribución porcentual de la población de 15 a 29 años actualmente unidas, por grupo de edad según tipo de unión, 2008 y 2018. También, dos de las gráficas más elocuentes en cuanto a casamientos y divorcios en México muestran la clara tendencia a postergar la edad para unirse en pareja. Además, la tendencia hacia la baja que muestran los matrimonios (excepción hecha del aumento que hubo entre 2010 y 2012) y la clara tendencia al alza que muestran los divorcios. La figura 1-2 no incluye los matrimonios entre personas del mismo sexo, ya que el porcentaje es muy pequeño, pues en 2017 el total de uniones matrimoniales entre hombres y mujeres “fue de 526,008 (99.5%) y 2670 (0.5%) entre personas del mismo sexo [...] 1264 entre hombres y 1406 entre mujeres” Figura 1-2. Matrimonios en México en el periodo de 2010 a 2017. Fuente: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/matrimonios2019_Nal.pdf Por otra parte, los divorcios muestran un incremento sostenido en nuestro país, pues si “en 2010 fueron 86,000; en 2017 fueron casi 150,000 (147,581)”, tal como se aprecia en la figura 1-3. Figura 1-3. Divorcios en México en el periodo de 2010 a 2017. Fuente: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/matrimonios2019_Nal.pdf Otro aspecto muy relevante y que fortalece la justificación de esta guía es el alto porcentaje que tienen los divorcios que se llevan a cabo con la necesidad de un fallo judicial (figura 1-4). Así, “en 2017 el 90.9% de los divorcios fueron judiciales, y de éstos: en 40.6% de los casos no tienen hijos menores de 18 años, en 27.6% sólo uno y en 21.2% hay dos [...] en 8.3% tienen tres o más hijos” (INEGI, 2019, Ob. Supra e infra). Vale la pena destacar también, “que de 2010 a 2017 ha disminuido la proporción de divorcios administrativos, al pasar de 14.1 a 9.1 por ciento.” Figura 1-4. Distribución porcentual de los divorcios por tipo de trámite. Fuente: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/matrimonios2019_Nal.pdf Las figuras 1-1 a 1-4 incluidas en esta guía son sólo un panorama general para mostrar la dimensión más amplia del fenómeno en el cual se inscribe la evaluación psicológica con fines periciales en materia familiar. Sin embargo, la problemática derivada de la ruptura de pareja y, o del matrimonio, es una de las más arduas, complejas, confusas y demandantes que una persona puede experimentar a lo largo de la vida, razón por la cual la atención a este fenómeno social exige conocer los recursos y herramientas psicológicas disponibles para hacer frente a esta situación. En este sentido, se recomienda abordar la problemática de la familia desde una perspectiva de justicia terapéutica: a) La cual implica que la decisión de recurrir al sistema de justicia para resolver un problema de familia, las partes en el juicio no solo logren resolver el conflicto, sino que incluso resulten fortalecidos con un mayor conocimiento o capacidad para enfrentar los problemas familiares, mediante procesos como la mediación judicial o extrajudicial, la convivencia familiar supervisada, los cursos psicoeducativos en co parentalidad positiva o el proceso de coordinación de parentalidad. b) Por ejemplo, se sugiere el texto introductoriopublicado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, “Justicia Terapéutica: experiencias y aplicaciones” (Wexler, Fariña, Morales y Colín, 2014). De igual manera, “Elaboración de informes periciales psicológicos en las disputas sobreguarda y custodia de los hijos” (Tejero, González Trijueque y García-López, 2014), y “Psicología y justicia: la convergencia entre el mundo psicológico y jurídico” (Maffioletti y Contreras Taibo, 2019), entre otros. c) Consultar los registros estadísticos, con información sociodemográfica actual para aproximarse al contexto en el cual se desenvuelve la persona evaluada. Comparar cómo se ha dado el desarrollo social en un periodo de tiempo determinado, puede brindar información muy valiosa para el análisis individual y, en conjunto, presentar los resultados de esta evaluación ante los tribunales de justicia. Para ello, en México se dispone de las herramientas de acceso libre, que proporciona el INEGI. Por ejemplo, el conjunto de datos sobre matrimonios y divorcios que el lector puede consultar libre y directamente en este enlace electrónico: https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/Proyectos/bd/continuas/nupcialidad/Divorcios.asp? s=est. Figura 1-5. Nupcialidad y divorcios. INEGI, 2017. Tanto el perito como el juez se verán muy fortalecidos al integrar con mayor frecuencia en sus análisis psicojurídicos, las aportaciones que a ambos brinda la estadística. Notas 3 Ahora bien, tal como se especifica en el comunicado del INEGI, en el que cita Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, “esta estructura [la situación conyugal] cambia radicalmente dependiendo de la edad de la población. Por ejemplo, si se analiza sólo al grupo de 15 a 29 años las proporciones son distintas, pues las personas solteras representan 67.8 por ciento” (INEGI, Ob. Supra). Capítulo 2 Consideraciones preliminares para el uso de esta guía El Poder Judicial posee la alta responsabilidad de impartir justicia de manera imparcial, pronta y expedita, con la participación cada vez mayor de científicos (en este caso del comportamiento humano), que deben aportar objetividad a los casos complejos que requieren el análisis de los integrantes de la judicatura. En este sentido, es muy relevante conocer lo expuesto en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, mismo que en la página 1269 del tomo XXVIII, indica: [...] en el artículo 17 constitucional, se establece la obligación del Estado de administrar justicia efectiva a los ciudadanos, la cual se desempeña mediante la actividad jurisdiccional. Esta función se traduce en la conducción y vigilancia del proceso, en el esclarecimiento de los hechos controvertidos y en la adopción de todas aquellas medidas para lograr ese fin, ya que no se puede dejar de cumplir bajo el pretexto de que faltan elementos aptos o suficientes que el juzgador estuvo en aptitud de recabar o completar. Por tanto, los poderes conferidos a los Jueces para dicha finalidad son deberes para ellos, es decir, no queda a su gusto o apreciación puramente subjetiva hacer uso de los mismos, en la forma y en el momento que quieran, pues de lo contrario se entendería que no tuvieran la obligación de realizar todo lo necesario para lograr la mejor resolución de los conflictos a que está obligado el poder público y en cuya representación actúan. ⁴ Así, dado que sus señorías están comprometidas con la impartición de justicia y el bien común, esta guía pretende ser un vehículo que comunique efectivamente a los expertos en salud mental y comportamiento humano, con los expertos en derecho, que han de emitir un fallo judicial en un contexto de tanta trascendencia, como lo es el ámbito familiar. Para concluir estos primeros párrafos, vale la pena resaltar la importancia de la Psicología (muy particularmente de la Psicología Jurídica y Forense) para el Derecho de Familia y su trabajo de manera articulada y armónica en el contexto judicial, de tal suerte que el estudio y avances de cada una de estas disciplinas derive en el beneficio mutuo y especialmente en beneficio de la sociedad. Con el fin de mencionar brevemente uno de los porqués de esta importancia (la de la Psicología en el Derecho), conviene citar una de las definiciones que aluden a esta parte del derecho privado: El derecho de familia se refiere a las normas de orden público e interés social que regulan y protegen a la familia y a sus integrantes, así como su organización y desarrollo integral, sobre la base del respeto a la dignidad humana, en orden a lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los instrumentos internacionales de derechos humanos ratificados por México, aplicables a la materia, fundamentalmente en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, así como del trabajo realizado por Naciones Unidas en favor de la familia a través de la División de Política Social y Desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. Instrumentos y actividades universales y regionales que contienen disposiciones dirigidas, entre otros muchos aspectos, al fortalecimiento de la capacidad de la familia para atender sus propias necesidades, el equilibrio entre el trabajo y las responsabilidades familiares, la prevención y sanción de la violencia familiar y la mejora en la calidad de vida de los integrantes de la familia (Pérez Contreras, 2010, p. 21). Como puede apreciarse, tanto los jueces, como los peritos en materia de psicología, tienen ante sí un reto y una responsabilidad mayúscula, ya que tanto el dictamen pericial, como el fallo judicial, impactarán de manera directa en la vida de las personas que integran una familia. Así, dada la trascendencia del trabajo pericial, el forense que acuda como experto ante los Tribunales de Justicia, debe conocer indispensablemente la importancia de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), particularmente en lo que respecta al Capítulo I, “De los Derechos Humanos y sus Garantías”, así como en los párrafos sexto y séptimo del artículo 4, que señalan: En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez. ⁵ Por otra parte, también debe considerar la perspectiva de género que, de acuerdo con la Ley General para la igualdad entre hombres y mujeres, se define como aquella “metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género (artículo 5, fracción VI de la ley referida). Tal como señala la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres: “cuando se habla de perspectiva de género, se hace alusión a una herramienta conceptual que busca mostrar que las diferencias entre mujeres y hombres se dan no sólo por su determinación biológica, sino también por las diferencias culturales asignadas a los seres humanos ”. En síntesis, este texto se apega a lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los criterios promovidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. También, se basa en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (2014) y subraya la importancia del Principio delInterés Superior de la Infancia. Ejemplo de lo anterior, es lo publicado en una Jurisprudencia de 2012, emitida en la 10a. Época; 1a. Sala; Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, que a la letra dice: “[…] los tribunales, en todas las medidas que tomen relacionadas con los menores, deben atender primordialmente al interés superior del niño” (SCJN, 2012, p. 334). Los forenses que hagan uso de esta guía deben conocer la normatividad aplicable a la infancia y la adolescencia y apegarse de manera irrestricta a ella. Su colaboración ética y profesional como expertos en salud mental, no sólo contribuye al sistema de justicia, sino al concepto de Justicia en sí mismo. Una aproximación al conocimiento de la normativa mencionada puede consultarse en la “Compilación de fundamentos útiles para la aplicación del Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren niños, niñas y adolescentes⁷.” Asimismo, los lectores disponen de un archivo anexo, en el cual encontrarán una selección de valiosas interpretaciones jurídicas y planteamientos específicos para el derecho familiar. Dicho anexo, debe ser estudiado por los expertos que acudan ante los tribunales de justicia para emitir sus dictámenes periciales. Notas 4 Cuarto Tribunal Colegiado en materia civil del Primer Circuito. Amparo directo 679/2007. Casa Driana, S.A. de C.V. 31 de octubre de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Leonel Castillo González. Secretaria: Ma. Luz Silva Santillán. 168919. I. 4°.C.30K. Tribunales Colegiados de Circuito. Novena Época. Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXVIII, septiembre de 2008, p. 1269. Disponible en: http://sjf.scjn.gob.mx/SJFSist/Documentos/Tesis/168/168919.pdf 5 (CPEUM, consulta realizada el 13 de febrero del 2019. Documento disponible en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_270818.pdf) 6 Recuperado el 25 de abril de 2019 de: https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-la-perspectiva-de-genero-y-por- que-es-necesario-implementarla 7 Este documento también puede consultarse de manera gratuita en el siguiente enlace electrónico de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: https://www.sitios.scjn.gob.mx/codhap/sites/default/files/archivos/paginas/Anexo_infanciacolors.pdf Último acceso: 12-08-2019. Capítulo 3 La figura del perito en psicología para el derecho familiar En el sistema judicial, tradicionalmente se ha considerado al perito como un auxiliar del juez. Dicho perito aportará sus conocimientos y experiencia para dilucidar, sobre todo, aquello que comprenda su campo de conocimiento, en este caso, sobre el estudio científico del comportamiento humano: la Psicología y de manera muy específica, la Psicología Jurídica y la Psicopatología Forense. Estas disciplinas son tan cercanas entre sí, que hay quien las confunde, aunque su diferencia es clara; por una parte, la Psicología Jurídica implica el estudio científico del comportamiento humano en todos los ámbitos jurídicos, es la disciplina que estudia, investiga y analiza el comportamiento con relación al derecho y la justicia. Así, la Psicología Jurídica actúa como estructura, contexto y fuente de la expresión forense, pero no es lo forense, ya que la Psicopatología en dicha vertiente representa el estudio y la evaluación de los trastornos mentales, los problemas emocionales, las conductas desadaptativas y, en suma, la discapacidad psicosocial de personas vinculadas a procesos legales, con el fin directo de presentar dicha información ante el sistema de justicia (García-López, 2016). Por otra parte, el papel del psicólogo forense -de acuerdo con el Grupo de trabajo e investigación de la sección de Psicología Jurídica y Forense del Colegio de Psicólogos de Cataluña, (2014)- “[...] es el de un perito que emite informes que pueden ser utilizados en un proceso judicial” con distintas funciones, tales como: a) Asesor. b) Testigo experto. c) Perito. d) Mediador. e) Coordinador parental. f) Psicoterapeuta en el ámbito judicial. g) Acompañante judicial de niños y, o personas en alguna situación de discapacidad o vulnerabilidad. En este sentido, subrayando la idea del psicólogo como perito, Torres Coto (2016) menciona que el perito debía a) aceptar el cargo conferido, b) protestar el fiel y legal cumplimiento del mismo, c) imponerse del contenido de la prueba que ha de resolver y, por lo menos, de aquellas partes de los autos pertinentes o relacionadas con ella, aun cuando preferentemente debería ser de todo el asunto, d) realizar las pesquisas e investigación que se requieran para acopiar la información necesaria, e) inspeccionar o reconocer personalmente el o los bienes que han de valorarse, f) practicar personalmente todas las operaciones y análisis que sean precisos según las características de la prueba, g) obrar y conceptuar con imparcialidad, lealtad, veracidad y buena fe, h) fundamentar su dictamen, i) expresar los hechos en forma clara y precisa, j) emitir su dictamen por escrito en forma y tiempo, k) ratificar el mismo en la presencia judicial, con las formalidades de ley, l) asistir a las audiencias para las que se le cite y contestar las preguntas que en ellas le formulen los abogados de las partes, el representante social y si fuera el caso, el juez. El dictamen correspondía pues a la opinión fundada de un especialista, cuidando de la metodología y técnicas empleadas; no obstante, en el nuevo sistema de justicia oral en México, no es suficiente con aportar una opinión fundada, sino que se debe aportar un dato científico de prueba. Es decir, un hallazgo basado en una sólida y cuidadosa evaluación psicológica forense, que siga una metodología precisa y que el perito sea capaz de explicar de una manera comprensible para una audiencia judicial. En este sentido, vale la pena recordar lo planteado por Muñoz, Echeburúa y García-López (2014, p. 59 y ss) sobre los pasos en el proceso de la evaluación pericial psicológica: 1. Solicitud de la evaluación pericial. 2. Primera recopilación de información pertinente para el caso. 3. Formulación de hipótesis (se deben considerar simultáneamente hipótesis de dos tipos: basadas en el supuesto de cuantificación y basadas en el supuesto de semejanza. En las primeras se intenta comprobar si se produce un determinado fenómeno psicológico en los peritados y en qué intensidad se produce (por ejemplo, presencia de un cuadro psicopatológico, de un estilo educativo determinado, de unos factores de riesgo concretos, etcétera). Con las segundas se trata de averiguar si las características identificadas empíricamente en un grupo de sujetos (por ejemplo, mujeres víctimas de violencia en su relación de pareja, agresores sexuales, menores víctimas de abusos sexuales, etcétera) están presentes en el peritado (Amor, Echeburúa y Carrasco, 2010). El perito psicólogo siempre trabajará con una hipótesis y la contraria, evitando así fenómenos como la profecía autocumplida o el efecto Pigmalión (Rosentahal, 2002) 4. Operativización de las hipótesis mediante instrumentos y procedimientos de evaluación. Las hipótesis deben especificarse en función de las variables psicológicas implicadas y, a su vez, éstas deben ser operativizadas según los instrumentos de evaluación más adecuados. Se entiende que en esta fase es fundamental una formación especializada del perito psicólogo orientada al campo en el que va a actuar (selección de las variables implicadas e instrumentos de análisis). 5. Contrastación de las hipótesis. Esta fase se podría dividir en dos secuencias: a) una descriptiva, que implica la recogida y organización de la información obtenida mediante los distintos métodos de evaluación e incluye también los resultados de las pruebas aplicadas; y, b) una técnica, que supone la integración, análisis e interpretación del conjunto de los datos manejados en relación con las hipótesis planteadas. Como en todo acto científico, en el caso de que las hipótesis no sean confirmadas, se deberán reformular nuevas a la luz de los datos obtenidos. 6. Comunicaciónde resultados a través del informe psicológico forense y traslado al operador jurídico demandante. Además de un documento científico, el informe psicológico en el contexto forense adquiere la condición de documento legal y, como tal, está sujeto a distintos principios legales que garanticen una tutela judicial efectiva (publicidad, oralidad, contradicción e inmediación). En este sentido, en el informe debe recogerse de forma suficientemente explícita el proceso de evaluación realizado por el perito para que pueda ser reproducido y valorado por la autoridad correspondiente. 7. Ratificación. Si el órgano judicial así lo acuerda, el psicólogo forense deberá comparecer ante el mismo e intervenir en el sentido estipulado en la normatividad vigente. El acto de ratificación permite ilustrar a los distintos operadores jurídicos sobre el proceso de elaboración del informe y el sentido de los términos o métodos utilizados, resultando de especial importancia para el juzgador, que no dispone de otro medio para verificar la cualificación del perito y la calidad de su dictamen (Erice, 2006). El clima de enfrentamiento propio de los intereses contrapuestos que se dirimen en el procedimiento judicial convierte el acto de ratificación en una situación incómoda para el perito ya que habitualmente debe enfrentar la crítica y el cuestionamiento de su labor. Una previa preparación del acto de ratificación ayudará a manejar adecuadamente la ansiedad habitual de estas situaciones y contribuirá a una defensa segura y confiada del informe lo que, a su vez, revertirá en una valoración más positiva por el juez o tribunal (mayor credibilidad del dictamen). Es importante que el perito cuente para su ratificación con todo el material que ha utilizado para la elaboración del informe (por ejemplo, perfiles de las pruebas, informes clínicos, escolares o sociales, etc.), ya que le pueden ser solicitados durante su exposición En el anexo IV se describe de manera esquemática el papel del perito en psicología en el derecho familiar, con relación a los demás actores que intervienen: usuario, abogado, autoridad y perito. Capítulo 4 La psicología forense y sus aportaciones al contexto jurídico familiar Soria (2006) refiere que la psicología forense, pericial o psicología aplicada a los tribunales, es la rama de la Psicología Jurídica que desarrolla sus conocimientos y aplicaciones con miras a concluir sus hallazgos en el seno de una sala de justicia, con el propósito de auxiliar a jueces y jurados en la toma de decisiones. Entre las principales aportaciones por parte del profesional en materia de psicología en el escenario judicial, se encuentra la realización de valoraciones - llamadas también periciales- que, de acuerdo con lo expuesto por Galicia (en García- López, 2010), tienen como propósito la estimación cualitativa y cuantitativa de las características psicológicas sujetas a valoración, con la finalidad de corroborar no sólo su existencia, sino también las posibles peculiaridades y efectos, a través de instrumentos propios de la materia. En lo que respecta al área familiar, el experto en psicología cumple un enorme desafío: informar a la autoridad ordenadora -de manera puntual, ética y precisa- sobre las características psicosociales que permitan al especialista en derecho, allegarse de los elementos necesarios (respecto con las áreas cognitivas, emocionales, interpersonales y sociales de las personas evaluadas) para promover alternativas y soluciones a las problemáticas planteadas en derecho familiar (guarda y custodia, visitas y convivencias, pérdida de patria potestad, alimentos, etc.), preponderando esencialmente el interés superior de la niñez. Respecto al párrafo anterior, resulta destacable que la realización de las evaluaciones psicológicas con fines forenses suponen para el especialista en psicología contar indispensablemente con conocimientos jurídicos en derecho familiar, así como en la legislación correspondiente. Desde luego, lo anterior no significa que el experto en Psicología deba serlo también en Derecho. Es decir, no se pretende que el psicólogo forense sea también abogado (pues bastaría con que fuera Psicólogo Jurídico), pero sí se exige que conozca los límites y alcances de su profesión ante los tribunales de justicia. Además, otro criterio irrenunciable en la formación del forense es el conocimiento actualizado y pormenorizado de los instrumentos de evaluación psicológica, que deben cumplir con el estándar de la prueba exigible en todo ámbito judicial (Hunter, 2017; Larroucau, 2012; Taruffo, 2005). De igual manera, el forense debe conocer la naturaleza de los instrumentos de evaluación psicológica y dominar conceptos tales como validez, objetividad, confiabilidad y estandarización de dichos instrumentos para determinada población, las ventajas y desventajas de su uso, así como la adecuación y pertinencia a cada caso, situación y problemática jurídica específica. Es decir: sería un grave error incluir en el dictamen pericial, instrumentos y técnicas que no estén reconocidas por la comunidad científica internacional⁸ y carezcan de la fortaleza necesaria para resistir los cuestionamientos esperables en un entorno judicial. En este sentido, Estrada (en prensa) refiere que la psicología, en tanto disciplina científica, ha realizado valiosas aportaciones en torno al discernimiento de cuestiones sumamente delicadas –inherentes a la práctica pericial-, como lo son las variables involucradas a la violencia familiar (véase Corsi, 1994; Echeburúa & de Corral, 1998), valoración del testimonio y factores psicológicos asociados a denuncias de abuso sexual (véase Steller, 1989; Raskin & Esplin, 1991, Vrij, 2000, 2005), evaluación de la psicopatología en nociones involucradas en mayor o menor medida a la dinámica familiar o social (véase Jiménez-Gómez, 2006; Cantón-Duarte, Cortés-Arboleda & Justicia-Díaz, 2007; Doddi & Souto, 2008; Gómez-Maqueo & Heredia, 2014), competencias parentales (véase George, Kaplan & Main, 1985; Bermejo et al., 2006), directrices de evaluación (APA, 1994, 2010; Chacón y Cols, 2009) y componentes asociados a problemáticas en el mantenimiento de convivencias entre padres no custodios e hijos (véase Aguilar, 2006; Luengo & Coca, 2007; Bernet, 2008; López-Orozco, 2013). Por otra parte, Ramírez-Acuña (2008) alude que, en lo referente a las evaluaciones psicológicas forenses en el área familiar, el especialista o perito se encuentra obligado a informar y dar cuenta sobre los siguientes elementos: 1. El cuidado básico de la niña o el niño (expresión y recepción de afecto, escucha, aceptación, resolución de problemas cotidianos, disciplina, y atención de las necesidades de salud y alimento). 2. El autocontrol (estabilidad emocional, control de impulsos, roles y funciones parentales, y tolerancia a la frustración). 3. El manejo de estrés (con base en autocuidado y su relación a redes de apoyo, capacidades de afrontamiento y organización financiera en adherencia a la resolución de necesidades materiales del núcleo familiar). 4. Los factores sociocognitivos (análisis, reflexión y resolución de conflictos, con relación a las capacidades y necesidades de los niños). 5. Las capacidades de interacción social (respecto al conflicto de pareja, separación y relación paterno o materno filial). La evaluación forense en el entorno familiar, a partir de lo expuesto por Chacón y colaboradores (2009), debe reconocer la complejidad de las dinámicas inherentes a dicha estructura social y brindar, en un dictamen pericial resumido y estructurado, información relevante respecto a las pautas de crianza, estilos de comunicación, características conductuales relacionadas con el cuidado y cualquier otro factor sujeto a análisis psicológico, con el propósito de ayudar en el proceso de toma de decisiones de los órganos judiciales correspondientes. Los autores reiteran que la elaboración de las evaluaciones periciales en materia de psicología, deben realizarse a través del uso de procedimientos, técnicase instrumentos válidos y fiables propios del área, tomando en cuenta no sólo las variables individuales relevantes a considerar, sino además las que estén relacionadas con la dinámica familiar y los contextos en que ésta se desenvuelve. Lo expuesto con anterioridad, brinda sustento a lo referido por Estrada y García- López (2018), respecto a que el carácter de la evaluación psicológica en los ámbitos forenses familiares no estriba en descalificar o connotar de manera negativa a los progenitores, sino brindar certeza al juzgador sobre las fortalezas y las áreas de oportunidad y promoción que los padres guardan en adherencia a las atenciones de sus hijos o familiares que pudieran estar bajo su cuidado. Como puede apreciarse, la evaluación psicológica con fines periciales y forenses en materia familiar debe brindar información objetiva y confiable para responder, entre otras, la siguiente pregunta: ¿Qué indicadores objetivos explican el cuidado del niño o adolescente? Estos indicadores objetivos pueden ser referidos en el dictamen pericial tanto a través de las pautas conductuales observadas y sustentables a lo largo del tiempo previo a la evaluación, como a través de los documentos que prueben el cuidado correspondiente (tarjetas de vacunación, boletas escolares, gastos comprobables en la atención, cuidado, esparcimiento , etc.). Además, es oportuno conocer los postulados inicialmente planteados por Diana Baumrind y continuados por varios grupos de investigadores a lo largo de los últimos 40 años, con el fin de identificar los estilos de crianza parentales y, de ser pertinente, señalarlos en el dictamen pericial de tal manera que el juzgador conozca también la importancia de estos modelos y pueda tomar una decisión que represente ante todo el interés superior de la infancia. Los lectores de este libro pueden inferir que el trabajo pericial en materia de psicología es altamente demandante y requerirán la inversión de un importante número de horas para la elaboración de un buen dictamen pericial. Al respecto, autores como Ackerman y Pritzl (2011) hicieron un seguimiento de casi 20 años sobre el uso de técnicas de evaluación y número de horas dedicadas a la labor pericial, observando que pasaron de una media de 21.9 horas para la elaboración de un informe en 1986, a 46.1 horas en 2008 (Tejero, González Trijueque y García-López, 2014). La tabla 4-1 muestra el promedio de tiempo que los profesionales dedicaron a las tareas periciales. Tabla 4–1. Tiempo medio invertido por los peritos psicólogos en las distintas fases del informe en procedimientos de custodia (adaptado de Ackerman y Brey Pritzl, 2011, publicado en Tejero, González Trijueque y García-López, 2014). Actividad Ackerman y Brey Pritzl (2008) Redacción del informe Entrevistas con progenitores Aplicación de test psicológicos Revisión de material Observación Entrevistas con menores Contactos con fuentes complementarias Ratificación del informe en juzgados o tribunales Entrevistas con otras personas significativas Consultar con abogados Total de horas Se podrán apreciar que la tarea pericial en materia de psicología forense exige una alta dedicación y por ello se requiere una formación especializada y una experiencia acreditada. Al mismo tiempo, es evidente que en México se necesitan más psicólogos forenses trabajando con el sistema de justicia, son necesarios más profesionales que integren las fiscalías, tribunales de justicia, comisiones de víctimas y derechos humanos, entre otras muchas instituciones donde la Psicología Jurídica puede realizar aportaciones muy significativas para los justiciables. Notas 8 Al respecto, vale la pena recordar la importancia del conocido “estándar Daubert”. Éste no es el único estándar, pero reúne al menos cuatro elementos que son inexcusables para el perito. A saber: 1. Falseable. Se evalúa rigurosamente la metodología en la cual se ha basado el experto para emitir sus conclusiones. Es decir, la teoría o técnica utilizada es demostrable. 2. Pública. Dicha metodología, ha sido revisada por pares y está sustentada en las publicaciones científicas internacionales. 3. Tasa de error. Se puede responder por la tasa de error conocida, y potencial, de la metodología utilizada por el experto. 4. Aceptación. La metodología goza de la aceptación de la comunidad científica internacional. De manera específica, se han publicado análisis sobre los estándares (Frye, Daubert, Kumho) y su relación con la prueba psicológica. Por ejemplo, con las publicaciones de Fradella, Fogarty y O´Neill (2003): The Impact of Daubert on the Admissibility of Behavioral Science Testimony; Gordon (2016): Crossing the Line: Daubert, Dual Roles, and the Admissibility of Forensic Mental Health Testimony; Goodman-Delahunty (1997): Forensic Psychological Expertise in the Wake of Daubert; Shapiro et al. (2015): Psychological expert witness testimony and judicial decision making trends, entre otros. 9 4. m. Conjunto de actividades con que se llena el tiempo libre. Fuente: Real Academia Española. Capítulo 5 Algunos aspectos jurídicos Sin una perspectiva adecuada para comprender el pensamiento y la conducta infantil, los adultos pueden elaborar conclusiones desde su propia realidad (adulta) con consecuencias difíciles de comprender y asumir para los niños en contacto con el sistema de justicia. En escenarios jurídicos y técnicos vinculados al proceso de administración de justicia, el riesgo de exigir al niño acciones que están fuera de sus posibilidades cognitivas, conductuales y afectivas, es alto. Lo anterior se debe esencialmente a que el proceso de justicia y todas sus diligencias han sido concebidos y diseñados desde y para los adultos. Esta guía pretende poner de relieve esta realidad, y al mismo tiempo requiere de los profesionales un conocimiento jurídico sobre los límites, alcances y responsabilidades de su ejercicio. También, exige al menos cuatro condiciones para ejercer las labores periciales y forenses: • Conocimientos especializados en psicología jurídica (específicamente relacionadas con la infancia y la adolescencia, con los procesos de separación y divorcio, con las investigaciones científicas sobre guarda y custodia de los hijos y, en este ámbito, sobre Justicia Terapéutica y Coordinación de Parentalidad). • Conocimientos jurídicos relacionados con el derecho de familia, los derechos humanos y los derechos y necesidades de la infancia y la adolescencia. • Responsabilidad ética y consciencia de las responsabilidades legales derivadas del ejercicio profesional en psicología forense de familia. Así, en este apartado se presentan algunos referentes jurídicos que los profesionales de la salud mental deben conocer para su labor profesional en este ámbito. Por ejemplo, lo señalado en el Amparo en revisión 6/2012, que a la letra indica: Conforme al artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la salud física y mental de los menores de edad es un derecho sustantivo garantizado expresamente, y reconocido en los tratados internacionales que en materia de derechos del niño, han sido firmados y ratificados por el Estado Mexicano, entre ellos la Convención sobre los Derechos del niño, así como en los criterios de los distintos órganos encargados de su interpretación, como los de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien a propósito de la “condición jurídica y derechos humanos del niño” determinó que en el artículo 3 del citado instrumento internacional, se consagra el principio del “interés superior del niño”, el cual implica que el desarrollo de éste y el ejercicio pleno de sus derechos deben ser considerados como criterios rectores para la elaboración de normas y su aplicación en todos los órdenes relativos a la vida de los menores de edad, a fin de evitar cualquier forma de daño a su salud física o mental o, incluso, ponerla en riesgo. Por lo tanto, en atención al citado principio y a fin de garantizar a los menores la tutela y el respeto de sus derechos reconocidos,en el desahogo de la prueba pericial en psicología que se les practique, las autoridades deben atender, como mínimo, al “Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niñas, niños y adolescentes”, publicado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que establece las reglas de actuación para el acceso a la justicia de ellos, fundadas en el respeto de sus derechos humanos, y creado con el fin de proveer a los juzgadores de una herramienta que pueda auxiliarlos en los casos en que exista un interés directo de los menores, independientemente de la situación en la que se encuentren¹ . Por otra parte, en el capítulo tercero “Reglas de actuación generales” del Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niñas, niños y adolescentes se aborda la temática sobre las periciales para esta población y en ella se manejan algunos puntos relacionados con su registro, repetición y valoración que deben considerarse; a continuación se enlistan de manera textual. a) Registro: el juez que admita como prueba una pericial en psicología o psiquiatría practicada a un niño o adolescente deberá solicitar que la misma se registre grabada en audio o imagen con el objetivo de que pueda ser estudiada posteriormente, evitando en la medida de lo posible mayor involucramiento directo y personal por parte del niño o adolescente, y para que la valoración de la pericial en su momento abarque el desarrollo de esta y no únicamente su resultado. b) Repetición: el juez deberá evitar en lo posible la repetición de periciales a las que es sometido un niño o adolescente. El uso de grabaciones periciales puede ser recomendable en aquellos casos en los que el niño ha sido víctima de algún tipo de violencia, cuidando que no sea un estresor relevante que altere los resultados. En estos casos la inspección de las grabaciones es un recurso para evitar la repetición de las evaluaciones. c) Valoración: respetando el sistema de libre y lógica valoración de la prueba pericial, se sugiere que la persona que imparte justicia tome en consideración los siguientes parámetros metodológicos al momento de resolver lo conducente: 1. Los conocimientos con los que cuenta la persona que funge como perito en infancia dentro de la materia de su pericia; 2. Si la persona que funge como perito conoció el expediente de juicio y antecedentes generales del niño o adolescente; 3. Si se sostuvo una interacción previa con el niño o adolescente para establecer un ambiente de confianza; 4. Si se contempla la narrativa libre del niño o adolescente, y 5. Si contiene los resultados de las pruebas aplicadas y no únicamente haciendo referencia a las conclusiones obtenidas a partir de las mismas. Los aspectos jurídicos deben ser consultados por el perito en sus fuentes originales y por lo tanto esta guía incluye también un anexo donde se ha reunido una selección de aquellas normas jurídicas que son de especial relevancia para el derecho de familia y tienen relación directa con la evaluación psicológica. En los próximos párrafos, se brindarán los elementos mínimos e indispensables para la elaboración del dictamen pericial. Notas 10 Noveno tribunal colegiado en materia penal del primer circuito. Amparo en revisión 6/2012. 14 de marzo de 2012. Unanimidad de votos. Ponente: Fernando Hernández Piña. Secretaria: Lorena Lima Redondo. Disponible en: https://www.buscatdh.bjdh.org.mx/Jurisprudencia%20Mexicana/2000875.pdf Capítulo 6 El dictamen pericial Como se ha mencionado, la elaboración de dictámenes periciales en el ámbito forense es el resultado del trabajo científico del experto en Psicología, que tiene como uno de sus propósitos coadyuvar en la impartición de justicia, a partir de la aportación de los elementos de prueba necesarios, encaminados a que el juzgador pueda tomar una determinación respecto al caso analizado. En este sentido, cabe mencionar lo establecido en el amparo directo 334/2002¹¹, que señala: PRUEBA PERICIAL. VALOR PROBATORIO DE LOS DICTÁMENES. Atendiendo a la naturaleza de la prueba pericial, a la finalidad de los dictámenes de los peritos y a que al juzgador le corresponde su valoración, independientemente de que las partes objeten tales dictámenes, éste se encuentra facultado para apreciar tanto la calidad técnica de los peritos, como la de sus dictámenes pues, de lo contrario, sería tanto como concederles valor probatorio por el solo hecho de no ser objetados, lo que atentaría contra la naturaleza misma de la prueba pericial, cuyos expertos [...] son coadyuvantes del Juez, cuando los dictámenes lo ilustren sobre cuestiones que escapan a su conocimiento y, por ello, se requiere que el perito, en cuyo dictamen se apoyará una resolución judicial, demuestre ante el juzgador que tiene plenos conocimientos. PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO. Por otra parte, Espinosa, Lobo y Guerrero (2016) señalan que: “[...] la necesidad de la evaluación proviene de la inquietud jurídica que plantea un abogado o una persona que se encuentre en conflicto con la Ley. Esta solicitud en muchas ocasiones puede escapar a la real posibilidad de dar respuesta desde la psicología, por lo que el psicólogo forense debe tener claridad acerca de lo que es viable y lo que no y hacérselo saber al solicitante”. De la misma forma, Galicia (2010) menciona que la labor forense retoma lo señalado por la psicología experimental, en cuanto al cumplimiento de las siguientes directrices (p.637): 1. Identificar y explicar la naturaleza de la conducta cuestionada. 2. Establecer hipótesis acerca de su origen y de las consecuencias de esta. 3. Seguir el lineamiento científico y describir la forma en que se llega a las conclusiones o dictaminación pericial psicológica. 4. Describir los métodos que se utilizaron para analizar los datos. 5. Explicar los procedimientos que se llevaron a cabo. 6. Describir las técnicas e instrumentos de investigación psicológica utilizados. 7. Contestar los interrogatorios solicitados o ampliados por las partes en el juicio, concluir sobre los temas particulares de manera concreta y mencionar las fuentes de recolección de los datos e información. En lo que respecta a la idoneidad del perito, Talarico (2003) señala que ésta puede ser comprendida como el conjunto de rasgos o capacidades implícitas en el profesionista, que supone no sólo la actuación responsable del mismo, sino además el cumplimiento de la tarea solicitada, en atención a los términos establecidos. Esta responsabilidad, por lo tanto, incluye y demanda en los peritos la neutralidad e imparcialidad, en cuyo informe desplegará la descripción de los hallazgos, en concordancia con el conocimiento científico que lo fundamenta. En este sentido, vale la pena subrayar que un elemento importante por considerar es que el informe se refiere exclusivamente a la situación y el momento en que se realiza. Por otra parte, Soria (2006) señala que el peritaje psicológico forense, debe comprenderse como “una evaluación realizada a petición del juez, que tiene como objetivo adquirir información relacionada con los implicados en un litigio, y que servirá como soporte judicial”. El informe pericial, comprendido por Chacón y colaboradores (2009) como un instrumento científico –imparcial, libre de mitos, falacias y prejuicios- que coadyuva en la toma de decisiones judiciales, debe contar no sólo con rigor en el diseño y desarrollo inherentes al área de diagnóstico, sino además con una estructura robusta, justificable y contrastable que brinde cuenta de lo obtenido a través de los instrumentos utilizados para su elaboración. Chacón et al. recomiendan la siguiente estructura de desarrollo: 1. Objetivo pericial. 2. Metodología. 3. Resultados. 4. Discusión forense. 5. Conclusiones. 6. Recomendaciones. Por otra parte, Jiménez (2010) refiere que, si bien no existe un formato único de informe psicológico forense, resulta recomendable abordar la siguiente secuencia (p.p. 696-697). a) Datos identificativos,en el que se contempla información en torno al nombre de la persona o instancia que ha remitido al evaluado, así como los generales de la persona evaluada y del evaluador. b) Procedimiento, comprendido como las consideraciones generales en torno a las evaluaciones realizadas, la metodología utilizada, los resultados y, en su caso, la sinopsis de las entrevistas. c) Conclusiones, siendo este uno de los apartados fundamentales del dictamen forense, en el que se engloban todos los elementos expuestos en el informe. d) Terminología técnica, comprendido como un apartado que contempla una breve y clara definición en torno a los conceptos propios al área utilizados en el dictamen. e) Anexo, siendo éste aplicable cuando resulte pertinente como medio de inclusión de documentación relacionada con el caso en cuestión. f) Bibliografía, entendida como el respaldo teórico ocupado a lo largo del proceso evaluativo y de la redacción del informe. g) Datos del evaluador. El dictamen psicológico forense se presenta por escrito, firmado y fechado, toda vez que, si así lo considera la autoridad ordenadora, deberá ser objeto de defensa en las audiencias de juicio oral por el profesional en materia de psicología. El propósito, es asesorar e ilustrar a la autoridad jurídica para auxiliarlo técnicamente sobre los hechos enjuiciados; dicha función implica que el psicólogo forense cuente con conocimientos generales en la materia -estudio de la conducta y procesos mentales-, y los inherentes al derecho -comportamiento e interacción, dentro del marco jurídico-. Es importante resaltar que la intervención del profesional en materia de psicología no puede ni debe circunscribirse a una cuestión diagnóstica o de tratamiento (García-López, 2004; 2014; 2016), sino contribuir al esclarecimiento del objetivo pericial y presentarse en un momento determinado dentro del proceso judicial: • Antes del proceso judicial. Como un medio de prueba sobre la necesidad de iniciar un proceso, como medida preventiva inmediata, para acreditar un hecho. • Durante el proceso judicial. Como una prueba pericial que debe seguir los lineamientos descritos en el código de procedimientos civiles con respecto a los requisitos legales y a los términos judiciales para su entrega o desahogo en audiencia oral. • Después del proceso judicial. Como un medio de seguimiento de las medidas señaladas o recomendadas en la sentencia y así acreditar que se ha cumplido con las medidas, que las condiciones descritas en los hechos se modificaron a favor del interés superior de los menores involucrados. Si bien al parecer no existe un formato unificado a nivel internacional para el desarrollo de estas labores, es importante mencionar que en concordancia con la experiencia profesional y de investigación realizada en la Subdirección de Evaluación -adscrita a la Coordinación de Intervención Especializada para Apoyo Judicial, del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (en adelante, TSJ)-, así como por peritos privados (adscritos a las listas de los auxiliares de la administración de justicia del TSJ), se deben de tomar en cuenta los siguientes aspectos: 1. Contacto inicial. Se refiere a la manera en la cual es requerida la elaboración del informe/dictamen pericial que puede ocurrir a solicitud de alguna de las partes en el juicio o bien, directamente por una autoridad que demande intervenir como perito único de ambas partes¹². Esta indicación puede realizarse tanto a la Dirección de Evaluación Psicológica del TSJ, como a alguno de los profesionales inscritos en la lista de peritos del mismo TSJ. 2. Primera entrevista del proceso de evaluación psicológica forense. En el ámbito privado, se conoce el objetivo de la evaluación, se solicita la lectura de los antecedentes del caso (si es que existe algún expediente) y se acepta o rechaza la realización del peritaje. Si se acepta, se explica detalladamente el procedimiento a seguir. En cambio, en el ámbito institucional, se reciben las solicitudes de evaluación psicológica y se deriva a un psicólogo evaluador, con la posibilidad de que el expediente judicial sea revisado. En ambos supuestos (público o privado), idealmente se solicita tener acceso a todos los documentos vinculados al caso motivo del peritaje. 3. Encuadre del proceso de evaluación psicológica con fines periciales. En esta etapa, se identifica a quiénes serán las personas que requieren de la evaluación psicológica; se planifica el número de sesiones y se acuerda el lugar, fecha y persona a quien deberá dirigirse para la evaluación. Es importante mencionar que ya desde esta fase del proceso se formulan las posibles hipótesis de trabajo para guiar la evaluación con fines periciales y forenses. 4. Evaluación psicológica forense. Se plantea desde la metodología empírico- analítica, en donde se sigue un procedimiento en el cual se integran aspectos generales de la evaluación psicológica clínica, pero implementando la metodología forense, necesaria para el control de la simulación y la disimulación. Asimismo, es indispensable tener en cuenta que el objetivo de este tipo de evaluaciones, es contestar la petición de la autoridad y, o de los abogados de las partes. Es decir, se reitera la necesidad de distinguir y establecer las diferencias entre la psicología clínica y la psicología forense (véase Muñoz, Echeburúa y García-López, 2014, p. 54 y ss¹³) 5. Integración y, o redacción del informe psicológico forense, teniendo en cuenta los siguientes elementos: a) Formato: elaboración en hojas membretadas o con logotipos institucionales. b) Datos generales: datos de las partes, número de expediente, tipo de juicio, registro intrainstitucional de la Dirección de Psicología o Servicios Periciales, autoridad a la que va dirigido el documento y número de juzgado. c) Presentación del perito: se introduce la información al juez por medio de un proemio en el que el perito se presenta como el experto encargado de evaluar a los involucrados e integrar el resultado. d) Datos de identificación de la persona evaluada: una ficha de identificación sociodemográfica es indispensable, en ella no deben referirse datos privados como la dirección o el número de teléfono, ya que no son necesarios para la evaluación. En ese sentido datos sociodemográficos como edad, lugar de nacimiento, escolaridad, ocupación, objetivo pericial y fecha de evaluación deben recabarse. e) Planteamiento del problema y, u objetivos periciales: en este apartado se puede exponer brevemente el objetivo del dictamen pericial, a quién se deberá evaluar, la razón y el fundamento jurídico, emisor de la solicitud y tipo de procedimiento judicial. f) Descripción metodológica: en todos los casos, la metodología de evaluación se basa en el método científico (empírico-analítico y método de extrapolación), con fundamento en tres modalidades de aplicación: • Desde una perspectiva longitudinal, mediante el estudio de los antecedentes del individuo, de la historia familiar, los factores protectores y de riesgo en la historia de la persona evaluada para poder estimar su efecto o participación en el momento actual al caso particular. • Desde una perspectiva transversal, mediante el estudio de las condiciones actuales, de las variables actuales que se encuentran presentes y que definen el momento de la familia. • Desde una perspectiva sistémica, mediante el estudio de los subsistemas que intervienen para la conformación de la dinámica familiar actual y que no debe perderse de vista la forma en cómo estos sistemas interactúan. Para realizar este tipo de abordaje metodológico, es necesario acceder a distintas fuentes de información y no limitarse al testimonio de la o las personas evaluadas, de tal manera que resulta muy recomendable estudiar el expediente judicial y, de ser posible, a las personas indirectamente involucradas en el asunto-motivo de evaluación pericial. Es necesario, también, seguir las recomendaciones respecto al protocolo de credibilidad hacia las personas evaluadas¹⁴, que incluyatanto un formato narrativo de entrevista de psicológica forense (que puede ser la “Entrevista Cognitiva mejorada de Fisher y Geiselman” [1992] o bien los modelos propuestos por autores como Arce y Fariña [2001], entre otros). Además, debe analizarse de manera sistemática la información vertida por cada una de las personas evaluadas, para detectar los puntos de coincidencia, la consistencia y la congruencia entre sus entrevistas. Estas tareas habrán de ser corroboradas o descartadas posteriormente con el apoyo de los resultados obtenidos en los instrumentos de evaluación psicológica que hayan sido seleccionados para el caso específico. Como en toda evaluación psicológica-forense, además de tener en cuenta el objetivo pericial, es necesario considerar la edad, el ámbito sociocultural y el grado de estudios de las personas evaluadas, así como la posible discapacidad sensorial al momento de seleccionar los instrumentos psicométricos que servirán de apoyo en la evaluación con fines periciales. Lo anterior es relevante, ya que la cantidad y variedad de las pruebas seleccionadas será distinta en cada caso, pues depende de si se va a evaluar a un preescolar, niña o niño, adolescente, adulto, persona de la tercera edad o personas indígenas, por ejemplo (Vaca, 2010). Cada técnica elegida para la evaluación debe tener una breve explicación de las características (cognitivas, de personalidad, etc.) que va a evaluar, para que quienes revisen el dictamen comprendan la razón de la selección de la batería que ahí se especifica. Estos procedimientos deben cumplir con los criterios propios de la psicología en lo que respecta a confiabilidad, validez, objetividad y estandarización, así como actualización. Con respecto al procedimiento, vale la pena subrayar que, en todos los casos, se debe iniciar con la explicación y obtención del consentimiento informado por parte de la persona evaluada, con la finalidad de asegurarse que el procedimiento se realiza con pleno conocimiento y anuencia; se le deberá explicar la cantidad de tiempo y, o sesiones que dicho proceso tomará, así como la aplicación de diversas técnicas y, o instrumentos de evaluación. Además, en el documento de consentimiento informado, se deberá precisar que los resultados de la evaluación serán entregados directamente ante la autoridad como parte del proceso judicial en el que se esté actuando. g) Resultados: el proceso de interpretación de los resultados debe tener la finalidad de dar respuesta al planteamiento del problema u objetivo del peritaje. Es decir, tratando de establecer una relación explicativa entre los resultados y los hechos controvertidos dentro del proceso judicial. En este sentido, es posible utilizar dos tipos de formatos, uno en el que sea necesario aportar los resultados crudos para conocer en dónde se ubica la respuesta de una persona con respecto a la media y estimar, en su caso, sus cualidades y, o competencias parentales y en algunos casos sus sintomatologías, o su nivel de vinculación afectiva; o pasar directamente al análisis funcional de la conducta en donde se encuentre representada la descripción de la dinámica de personalidad del evaluado. En todos los casos, los datos deben ser interpretados y valorados de manera conjunta y utilizando múltiples fuentes de información. No se recomienda utilizar pruebas de tipo proyectivo como único instrumento de evaluación para fines periciales (García-López, 2016; Lilienfeld, Wood y Garb, 2000; Lilienfeld et al, 2015). Por el contrario, estas herramientas auxiliares (nunca principales) deben ser tomadas con suma cautela en el ámbito forense y siempre deben complementarse con instrumentos de evaluación que puedan superar los estándares exigidos por los Tribunales de Justicia. Lo anterior, permitirá al psicólogo forense contextualizar adecuadamente los resultados de dichas pruebas de acuerdo con las características del evaluado. Desde 2010 el Anuario de Psicología Jurídica recordaba que “aunque las técnicas proyectivas gozaron de un gran reconocimiento durante más de cuatro décadas [...] a partir de los años sesenta han suscitado numerosas críticas entre los expertos en evaluación psicológica, derivadas, entre otros factores, del escaso soporte empírico constatado a través de la investigación (Márquez, Vizcarro y Fernández-Ballesteros, 2004)” (Arch, 2010, p. 64). Este mismo documento subraya que: “el uso de pruebas proyectivas en entorno forense ha recibido duras críticas por parte de los expertos (Grisso, 1990; Lilienfield, Wood y Garb, 2000; Medoff, 2003)”. Asimismo, “[...] respecto al uso concreto en evaluaciones de custodia de pruebas proyectivas basadas en el dibujo, la literatura científica señala con claridad que su fiabilidad y validez puede ser débil o inexistente (Baerger, Galatzer-Levy, Gould y Nye, 2002; Erickson et al., 2007; Hynan, 2003; Lally, 2001)” (Arch, 2010, p. 64). En los resultados, se toma en cuenta sólo la información necesaria solicitada por la autoridad judicial. Así, es necesario ser muy cauto en el manejo de la información clínica, especialmente en las apreciaciones que se hagan con fines periciales, ya que la actividad de las personas evaluadas se encuentra limitada por el contexto y objetivo pericial. Asimismo, es importante considerar tres aspectos principales de una evaluación pericial en psicología, a saber: • La correcta selección de las técnicas. • Su adecuada aplicación siguiendo la metodología explícita en los manuales de cada una de ellas. • Interpretación de los resultados. Dicha interpretación debe contextualizarse para cada caso particular y establecer una adecuada vinculación entre los datos recabados en la entrevista, en la revisión del expediente, los resultados obtenidos a través de pruebas psicométricas y los hallazgos de la investigación psicológica relacionada con el caso a dilucidar. Por último, se debe tener en cuenta que los resultados, obtenidos de la evaluación pericial, únicamente se refieren al momento y circunstancias en el que fueron realizados, con la posibilidad que no sean válidos para otros momentos o situaciones. Asimismo, cuando el caso lo requiera o sea solicitado, conviene incluir en el dictamen una lista clara y breve de recomendaciones, para su implementación en los contextos clínicos y psicosociales. h) Conclusión acerca de la persona evaluada y, o de la dinámica familiar: debe hacerse una conclusión en la que de manera breve se informen las características de la persona evaluada con relación al objetivo pericial y de la dinámica familiar encontrada, si se considera necesario, alguna recomendación de seguimiento o tratamiento que facilite la modificación de la problemática familiar que se está enfrentando. Ambas deben estar relacionadas con los resultados que la sustentan. i) Teorías explicativas: las teorías explicativas y, o hallazgos de investigación acerca de la temática central del dictamen juegan un papel fundamental toda vez que es necesario manejar un enfoque teórico que proporcione sustento a los hallazgos, lo que además fortalece la estructura lógica de la evaluación al desarrollar una congruencia entre los hallazgos de la misma, las teorías y la conclusión a la que se llega. Se trata pues de una argumentación basada en la evidencia, cuyo fundamento se verá reflejado a modo de síntesis en las conclusiones, pero ampliamente explicado en la discusión forense. Este ejercicio, permitirá aceptar o rechazar las hipótesis elaboradas en el planteamiento inicial del problema. j) Contestación al cuestionario pericial: se debe dar una respuesta puntual, clara, concreta y sustentada en los resultados de la evaluación a los cuestionamientos, formulados por la autoridad o por las partes en el proceso. k) Conclusiones generales: se hace una breve mención de la dinámica familiar y se explican los motivos psicológicos por los que no han sido capaces de resolver la conflictiva por la que se encuentran en litigio. l) Bibliografía: se relaciona con las teorías utilizadas para sustentar la informacióndescrita, por lo que es importante sea actualizada y relacionada con el objetivo pericial. m) Firma y datos del perito: es indispensable que aparezca el nombre,firma, cédula profesional y de posgrado del psicólogo responsable de la integración, pues con ello se muestra que el perito cuenta con los estudios requeridos para haber sido convocado. n) Ratificación: en muchas ocasiones, es necesario ratificar en todas y cada una de sus partes el contenido y la firma del peritaje, el mismo que con frecuencia se hace ante la presencia judicial (secretario de acuerdos) o bien, como parte del proceso de desahogo de la prueba, en la audiencia de juicio oral. Con respecto a la redacción del documento pericial, se recomienda que el lenguaje sea científico, pero no petulante, que sea claro y preciso, entendible para quien lo revise, evitando el uso de tecnicismos que requerirían la formación profesional en psicología. La redacción debe ser clara, concisa, ajustada a lo que se solicitó, pues a veces entre más información contenga, mayor confusión puede generar entre los ajenos a las ciencias del comportamiento humano. Como puede observarse, en los pasos aquí descritos, se ha omitido la información correspondiente a los antecedentes del caso, pues sólo se realizaba una repetición de la que ya consta en el expediente del juzgado, alargando innecesariamente el documento. Se ha trabajado con este formato sin encontrar dificultades para su comprensión, tanto por los jueces, magistrados, abogados y partes en conflicto. Su extensión es breve, lo que permite que se pueda dar lectura al informe completo, buscando que las partes que lo integran conlleven una lógica secuencial que permita la comprensión de su contenido (Anexo 1). A modo de síntesis de este apartado, se cita (García-López, 2016, p. 42) un primer bosquejo de formato unificado para la elaboración del dictamen pericial, que incluye de manera destacada el concepto de formulación funcional forense. Este formato [...] incluiría los pasos a seguir en el proceso de la evaluación psicológica con fines periciales, la metodología (Muñoz, Echeburúa y García- López, 2014), las fases (Jiménez, 2010), los criterios (Ackerman, 2010; Buela, 20016) y especialmente la formulación funcional forense, misma que ocurre cuando: «[...] Luego de recoger la información procedente de las distintas fuentes descritas, estamos en condiciones de desarrollar una formulación forense, aspecto más importante del trabajo del psicólogo forense, dado que le permitirá dotar de carácter explicativo al contenido de nuestro informe pericial. Los aspectos fundamentales por trabajar en esta segunda fase de análisis serían dos: a) elaborar las hipótesis de origen y mantenimiento del comportamiento de interés psicojurídico y b) plantear un modelo explicativo de cuándo, cómo y por qué el peritado desarrolló y mantuvo la conducta objeto de pericia; enfatizando, por otra parte, los factores antecedentes, consecuentes y de predisposición o vulnerabilidad» (p. 622). Aunque ya hemos tratado en otras ocasiones esta problemática, consideramos conveniente, citando a Peña, Andreu y Graña (2010), mencionar los pasos de la discusión forense: Se estructurará en apartados diferenciados y titulados, que harán referencia a las diferentes cuestiones formuladas por el demandante del informe, objeto de discusión. Los aspectos fundamentales que pueden estar presentes en una discusión forense, por ser objeto de pericia dentro del ámbito de estudio de la conducta [...], podrían ser entre otros: estado mental y psicológico [...] capacidades cognitivas y volitivas [...] simulación o sobre simulación y, en algunas ocasiones, recomendaciones terapéuticas. Se comenzará cada apartado exponiendo los datos obtenidos durante el proceso de evaluación (observación e impresión clínica, análisis descriptivo, exploración psicométrica, análisis documental, datos de informadores externos, etc.) que converjan y fundamenten las hipótesis explicativas con relación al objeto de la pericia. Se analizará en qué medida las hipótesis defendidas se adecuan a los hallazgos bibliográficos y científicos más actuales relativos al tema de estudio. La fundamentación de la discusión forense nunca podrá ser una inferencia arbitraria sin apoyo empírico o experimental; tampoco interpretaciones parciales de los datos obtenidos; referencias bibliográficas partidistas o no científicas; o únicamente la versión o referencias de la persona explorada. En la medida de lo posible, deberemos dar respuesta anticipada a posibles cuestiones que puedan ser objeto de pregunta o interés en la vista oral. (Peña, Andreu y Graña, 2010, p. 622). Notas 11 184808. VI.1o.C.57 C. Tribunales Colegiados de Circuito, novena época. Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XVII, Febrero de 2003, Pág. 1122. Disponible en: http://sjf.scjn.gob.mx/ SJFSist/Documentos/Tesis/184/184808.pdf 12 Ver artículo 347 del Código de Procedimientos Civiles donde se encuentran contemplados los requisitos de actuación del perito y los requisitos para el desahogo de la prueba. 13 Muñoz, J.M., Echeburúa, E. y García-López, E. (2014). La exploración psicopatológica dentro de la evaluación psicológica forense: propuestas de estructuración y pautas para su integración en el informe psicológico forense. En E. García-López (Ed.), Psicopatología Forense. Comportamiento Humano y Tribunales de Justicia. Bogotá, Colombia: Manual Moderno. 14 Los peritos deben recordar lo establecido en el artículo 5 de la Ley General de Víctimas, que incluye allí los principios, y entre ellos la buena fe. Al respecto, el citado artículo señala: Buena fe. Las autoridades presumirán la buena fe de las víctimas. Los servidores públicos que intervengan con motivo del ejercicio de derechos de las víctimas no deberán criminalizarla o responsabilizarla por su situación de víctima y deberán brindarle los servicios de ayuda, atención y asistencia desde el momento en que lo requiera, así como respetar y permitir el ejercicio efectivo de sus derechos. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGV_030117.pdf Capítulo 7 Técnicas de evaluación Con respecto al uso de instrumentos de evaluación psicológica en la evaluación correspondiente en materia familiar, Arch y Jame (2010), hacen referencia a la controversia existente para el uso de instrumentos que desde su construcción fueron conceptualizados para un objetivo clínico y que, por lo tanto, mediante dichos instrumentos no se puede valorar de manera directa la capacidad parental, la recomendación para el tipo de guarda y custodia, los vínculos familiares, etc. No obstante, de manera indirecta y manteniendo una aplicación conjunta de varios instrumentos, nos podrá aportar una confiabilidad concurrente, que hará factible confirmar que el rasgo detectado esté presente en diversos instrumentos, lo que implicará integrar un perfil que sí permita esclarecer la capacidad y competencias parentales de las personas evaluadas. Rorhrbaugh (2008) propone nueve criterios básicos para elegir y utilizar una prueba psicológica en el contexto forense de la evaluación de los menores de edad, que también puede aplicarse a la evaluación de adultos: • Identificar el problema o las características que deben evaluarse: definir el comportamiento o propiedad que refleja el tema legal o características de crianza. • Pertinencia: seleccionar el método y la técnica de evaluación que valore las preguntas (variables) solicitadas. • Publicación de la prueba: manual, normas y disponibilidad de la prueba. • Fiabilidad del instrumento. • Validez del instrumento • Varianza de error de medición. • Valoración del estilo de respuesta. • Contraste con las investigaciones en revistas de prestigio científico. • Formación especializada. Para el ámbito familiar existen distintos instrumentos de evaluación psicológica que han sido utilizados en la valoración psicológica pericial, algunos de ellos han sido adaptados y, o estandarizados para la población mexicana(Monroy y García-López, 2017). Muchos de los instrumentos psicométricos (cuantitativos) aún y cuando gozan de una mayor certeza en sus resultados, pueden resultar inválidos al ser contestados con un alto índice de defensividad o deseabilidad social (como es el caso de los inventarios de personalidad, tales como el MMPI-2, MCMI-III, PAI, CUIDA, entre otros). En tanto que las técnicas proyectivas, aunque podrían considerarse erróneamente más fiables dada la necesidad de los evaluados de otorgar una imagen altamente positiva de sí mismos, tampoco se encuentran libres de controversia, ya que han sido señaladas como técnicas con “escaso soporte empírico a través de la investigación” (Marquez, Vizcarro y Fernández Ballesteros, 2004, citados en Arch y Jame, 2010). Vale la pena recordar, que quienes acudan ante los tribunales de justicia en calidad de peritos, serán cuestionados y exigidos en la fundamentación de sus dictámenes periciales y una de las preguntas que mayor exigencia representa, está relacionada con el estándar de la prueba. En este sentido, ninguno de los instrumentos proyectivos por sí solo o en conjunto, puede responder a las exigencias de los estándares probatorios exigidos por los tribunales de justicia, por lo que no se recomienda su uso preponderante y mucho menos exclusivo (Garb, Woord, Lilienfeld y Nezworski, 2002; Medoff, 2003; Trygg et al., 2000). Dentro de los instrumentos de evaluación psicológica recomendados, están aquellos que cumplan al menos con cuatro criterios elementales: objetividad, validez, confiabilidad y estandarización. Ahora bien, no debe caerse en el error de sobreestimar los instrumentos de evaluación psicológica, ya que en el ámbito forense es frecuentemente citada la tendencia de las personas evaluadas, a simular o disimular alteraciones psicológicas dado el contexto judicial. Así, los peritos deben dedicar mucho cuidado no sólo a la elección de instrumentos específicos, sino también a que dichos instrumentos sean en efecto útiles para los fines periciales (Rosenfeld, Green, Pivorava, Dole y Zapf, 2010). Además, debe recordarse que “la principal limitación con la cuenta el perito psicólogo es que son escasos los instrumentos de evaluación elaborados específicamente para el contexto de exploración forense” (Muñoz, Echeburúa y García-López, 2014, p. 61). Así, las características del contexto forense “comprometen en gran medida los índices de fiabilidad y validez que estas pruebas han demostrado para su contexto original (clínico o educativo, por ejemplo” (Muñoz et al., Ob. Supra). Todo lo anterior aumenta la responsabilidad del perito en disponer de conocimientos muy actualizados, basados en la evidencia y aceptados por la comunidad científica internacional. Es decir, su dictamen no puede depender de instrumentos de evaluación psicológica propios del ámbito clínico o educativo, son fuentes de apoyo y pueden formar parte de la estructura del informe, pero no de sus cimientos. En síntesis, son “los indicadores de convergencia los que determinarán la calidad de la evaluación forense, [incluso] por encima de los índices de fiabilidad y validez de las pruebas individuales (Archer, 2006, citado por Muñoz, Echeburúa y García-López, 2014, p. 62). Por ello, adquiere tanta relevancia la formación académica, conocimiento científico, experiencia profesional y acreditación constantemente actualizada del perito, ya que le permitirá alcanzar los estándares señalados por Muñoz, Echeburúa y García- López (2014, p. 82) para un informe pericial que, entre otras características, implica: a) Organizar los datos recogidos durante el proceso de evaluación pericial en función de la demanda realizada. b) Integrarlos de forma coherente. c) Llevar a cabo un proceso explícito de análisis e interpretación de éstos en función de los conocimientos arrojados por la investigación científica actual. Si el lector desea conocer una lista actualizada de instrumentos de evaluación estandarizados y, o elaborados en México y otros países de la región latinoamericana, puede consultar los instrumentos de evaluación contenidos en la página web de Editorial El Manual Moderno y otras editoriales de referencia en el campo. Por otra parte, conviene recordar que una de las técnicas principales en la evaluación pericial es la entrevista y, de acuerdo con Ackerman y Pritzl (2011), “es la técnica que más tiempo ocupa a los peritos y es también la que con más frecuencia se emplea. Asimismo, vale la pena destacar que la mayoría de los autores propone un formato de entrevista semiestructurado (Tejero, González Trijueque y García-López, 2014, p. 134). Al respecto, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (2009) aporta un esquema para casos familiares basado en la propuesta de Ramírez (2003), cuyos puntos de abordaje se describen a continuación: • Historia familiar. • Relaciones interparentales posruptura valoradas por los padres. • Relaciones parentofiliales posruptura valoradas por el progenitor provisionalmente custodio. • Relaciones parentofiliales posruptura valoradas por el progenitor provisionalmente no custodio. • Hábitos relativos a la alimentación. • Hábitos relativos al sueño. • Hábitos relativos a la autoridad o disciplina. • Hábitos relativos a la autonomía/dependencia. • Hábitos relativos al ocio. • Desajuste psicológico parental. • Competencia/apoyo social de los progenitores. • Estabilidad laboral. • Conocimiento parental de los hijos y de su ajuste al divorcio. • Apoyo social de los hijos (informe parental). • Ajuste a nivel escolar. • Cambios efectuados o previstos a nivel intrafamiliar y ambiental. • Control percibido por padres sobre los cambios después de la separación. • Red de apoyo social de los hijos. • Relaciones parentofiliales valoradas por los hijos. • Relaciones interparentales valoradas por los hijos. • Preferencias motivadas de custodia de los hijos. Aunado a lo anterior, es también conveniente tomar en consideración los 11 principios planteados por Saywitz et al. (2010), cuya síntesis (tomada de Tejero et al., Ob. Supra) para la práctica de entrevistas con menores se reproduce a continuación: 1. Adecuar el entorno a la edad del menor, procurando la máxima intimidad y las menores distracciones posibles. 2. Adecuar a la edad del menor las explicaciones sobre el objeto de la entrevista, el papel del menor ante la evaluación y la función del profesional. 3. Crear un clima objetivo en la entrevista, donde el menor sienta que sus percepciones son exploradas y respetadas, pero no juzgadas. Mostrar la intención de escuchar todas las opciones, sin presionar al menor. 4. Esforzarse por establecer una buen rapport (contacto emocional) con el menor evitando mecanismos sugestivos. 5. Fomentar en la entrevista un clima de apoyo, no amenazante (sin reforzar o sugestionar las respuestas del menor). 6. Adecuar el objeto de la entrevista al desarrollo del menor. Utilizar conceptos y lenguaje comprensible para éste. 7. Establecer reglas de conversación, proporcionando instrucciones y ejemplos prácticos para fomentar su capacidad narrativa y autonomía del menor. 8. Implicar al menor en una gama de temas relacionados con el proceso de toma de decisiones, y obtener información de las ventajas y desventajas de las posibles opciones, en lugar de reducirlo a “donde prefiere vivir”. 9. Utilizar preguntas abiertas y no directivas, que admitan en lo posible múltiples respuestas, invitando a los menores a responder con sus propias palabras. 10. Evitar el uso de técnicas sugestivas que sesguen las respuestas del menor, fomenten en él la especulación o provoquen que ceda a la presión de los estereotipos o de las expectativas del entrevistador. 11. Además, es importante considerar la guía orientativa para la evaluación psicológica en procedimientos de custodia, elaborada por la American Psychological Association y cuyo resumen (Tejero, González Trijueque y García-López, 2014, p. 145) se incluye en la tabla 7-1. Tabla 7–1. Guía orientativa para la evaluaciónpsicológica en procedimientos de custodia. Resumen de (Tejero, González Trijueque y García-López, 214). I. Pautas orientativas. Objetivo de la evaluación de guarda y custodia del menor a) El objetivo de la evaluación es ayudar a determinar el mejor interés psicológico del menor b) El bienestar del menor tiene una importancia esencial c) La evaluación se centrará en las cualidades de los padres, las necesidades de los hijos y el ajuste resultante II. Pautas generales. Preparación de la evaluación de guarda y custodia d) Los psicólogos se esforzarán por mantener su nivel de competencia y especialización e) Los psicólogos se esforzarán por mantener la imparcialidad en sus evaluaciones f) Los psicólogos se esforzarán por implicarse en la cultura de los informados, evitando cualquier práctica discriminatoria g) Los psicólogos se esforzarán por evitar conflictos de interés y duplicidad de roles en sus evaluaciones periciales de custodia III. Pautas de procedimiento. Realización de la evaluación de guarda y custodia h) Los psicólogos se esforzarán por establecer el alcance y las posibilidades de la evaluación en el momento oportuno, en consonancia con la naturaleza del objetivo solicitado i) Los psicólogos se esforzarán por obtener el consentimiento informado j) Los psicólogos se esforzarán por utilizar múltiples métodos en la obtención de datos k) Los psicólogos se esforzarán por interpretar los datos de obtenidos de forma coherente con el contexto de la evaluación l) Los psicólogos se esforzarán por completar la evaluación con la participación de las personas necesarias y las evaluaciones correspondientes m) Los psicólogos se esforzarán por basar sus recomendaciones, en su caso, en el mejor interés psicológico del niño n) Los psicólogos crearán el registro de sus datos y los mantendrán de acuerdo con las obligaciones legales y éticas Los forenses dedicados a evaluaciones con fines periciales en materia de guarda y custodia encontrarán muy apropiada la lectura del artículo “Elaboración de informes periciales psicológicos en las disputas sobre guarda y custodia” (Tejero et al., 2014; p. 123-161), donde dispondrán mayores detalles prácticos sobre esta evaluación específica. Para concluir este apartado, vale la pena reiterar la necesidad de dedicar fondos financieros para apoyar proyectos de investigación que permitan desarrollar instrumentos y procedimientos estandarizados de evaluación psicológica específicamente diseñados para ámbitos forenses en México y América Latina. Capítulo 8 Consideraciones finales La Evaluación Psicológica Forense es, sin duda, una de las labores más importantes y reconocidas no sólo por expertos en materia de psicología, sino también por quienes retoman lo expuesto en dictámenes periciales para la toma de decisiones en cuestiones y procedimientos judiciales. Si bien lo expuesto hasta ahora ha hecho énfasis en el área familiar, conviene además analizar lo inherente a las demás áreas del derecho, con el propósito de brindar mayores elementos a la autoridad ordenadora, en cuanto a los elementos que resulten sujetos a análisis jurídico y forense. Esta guía es una propuesta práctica para unificar formatos y procedimientos de evaluación psicológica con fines periciales y forenses en México, en materia familiar. Entre los objetivos de esta propuesta de unificación, está el fortalecer la presencia de la Psicología Jurídica y Forense como disciplina de referencia ante los Tribunales de Justicia, tal como ha ocurrido en otros países del mundo. La guía no busca ser un documento académico, sino un elemento operativo, de valor aplicado al ejercicio profesional de los expertos en salud mental y comportamiento humano que ejercen su labor en ámbitos periciales y forenses. Esta guía es un esfuerzo conjunto y está sujeta a discusión y revisión por parte de todos aquellos profesionales que estén dispuestos a mejorarla¹⁵. Su objetivo es fortalecer los puentes de comunicación interdisciplinares para brindar una mejor atención a los justiciables y contribuir así a nuestra sociedad desde el sistema de justicia. Notas 15 Para tal fin, se pone a la disposición de los lectores el correo electrónico del coordinador de esta publicación y la dirección postal: Dr. Eric García-López, Instituto Nacional de Ciencias Penales, Calle Magisterio # 113, Tlalpan Centro, Código Postal 14000, Ciudad de México, México. Correspondencia: garcialopez@gmx.com. Todas las comunicaciones recibidas serán compartidas con los coautores de esta guía y se dará respuesta puntual a las sugerencias para la mejora de la misma. Invitamos muy cordialmente a los psiquiatras y psicólogos forenses, abogados y trabajadores sociales que deseen mejorar este documento, a enviar sus análisis fundamentados para los fines que se señalan. Referencias Ackerman, M.J. (2010). Essentials of forensic psychological assessment. NY: Wiley. Aguilar, J. (2006). Síndrome de Alienación Parental: Hijos manipulados por un cónyuge para odiar a otro. España: Almuzara American Psychological Association. (1994). 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JUEZ DEL JUZGADO FAMILIAR DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO. P r e s e n t e. Con el fin de dar debido cumplimiento a la pericial psicológica que se me ha encomendado, quien suscribe, PERITO EN MATERIA DE PSICOLOGÍA nombrada por La Dirección de Evaluación e Intervención psicológica para Apoyo Judicial, dentro del término establecido, me dirijo a usted con el debido respeto, para presentarle el resultado de la evaluación psicológica practicada para el presente juicio. INFORME PSICOLÓGICO FORENSE FICHA DE IDENTIFICACIÓN Nombre: Edad: Fecha de nacimiento: Lugar de nacimiento: Ocupación: Último grado de estudios: Fecha de evaluación: OBJETIVO PERICIAL: • Metodología • Resultados • Conclusión • Teorías explicativas • Discusión forense • Conclusiones generales • Respuesta a los cuestionamientos enviados • Bibliografía PARA LOS EFECTOS LEGALES A QUE HAYA LUGAR. __________________________ ATENTAMENTE. Lic./ Mtro. Dr. Cédula(s) Profesional(es): FECHA DE ENTREGA: Nota: los datos obtenidos se examinan desde un marco de referencia, constituido por teorías del desarrollo y la personalidad, valorando e integrando la información, que sitúa al sujeto en un contexto de tiempo y espacio. Los psicólogos no basan sus evaluaciones o recomendaciones en datos o resultados de los test que estén desfasados con relación a los objetivos perseguidos en la actualidad o en resultados con una temporalidad anterior o posterior. Por lo tanto, los resultados aquí presentados deberán ser considerados al tiempo en que los mismos fueron emitidos. La información contenida y, o adjunta al presente, es confidencial y está protegida por la Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados para la Ciudad de México. Notas 16 Este formato es sólo una síntesis del planteamiento general. El forense debe añadir los aspectos específicos señalados en cada uno de los apartados descritos en este documento. Anexo II Código ético del psicólogo BASES GENERALES El psicólogo asume la responsabilidad de actuar, en el desempeño de sus actividades profesionales, académicas y científicasbajo un criterio rector, que es garantizar en todo momento el bienestar de todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que requieran sus servicios, dentro de los límites naturales de la práctica de la psicología. Por tanto, se adhieren a los siguientes principios: 1. Respeto a los derechos y dignidad de las personas. 2. Cuidado responsable. 3. Integridad en las relaciones. 4. Responsabilidad hacia la sociedad y humanidad. COMPETENCIAS Y HONESTIDAD DEL PSICÓLOGO Del apartado de la calidad de la valoración y, o evaluación psicológica. Artículo15. El psicólogo que construye, desarrolla, adapta, administra o usa técnicas de valoración, entrevistas, pruebas, cuestionarios u otros instrumentos y, o califica, o interpreta con fines clínicos, educativos, de selección de personal, organizacionales, forenses, de investigación u otros, lo hace en forma y con propósitos apropiados con base en los datos de investigación o acerca de la utilidad y la aplicación apropiadas de las técnicas. Es decir, las valoraciones, recomendaciones, informes y diagnósticos psicológicos o enunciados se basan estrictamente en información y técnicas (incluyendo entrevistas personales al individuo cuando es apropiado) suficientes y actuales para proporcionar sustento a sus interpretaciones y recomendaciones. Artículo 16. El psicólogo que desarrolla y conduce investigación con pruebas y otras técnicas de valoración utiliza procedimientos científicos y conocimiento profesional actualizado para su diseño, estandarización, validación, reducción o eliminación de sesgos y recomendaciones de uso. Artículo 17. El psicólogo que administra, califica, interpreta o usa técnicas de valoración se cerciora de que éstas se basan en datos sólidos que garanticen la confiabilidad, validez y normas, así como la aplicación apropiada y uso de las técnicas y, o instrumentos que emplea. Asimismo, toma decisiones, reconociendo los límites de la incertidumbre con la que es posible diagnosticar, emitir juicios o hacer predicciones acerca de individuos o grupos. Artículo 18. El psicólogo identifica situaciones en las que ciertas técnicas de valoración o normas no son aplicables o requieren de ajustes para su administración o interpretación. Debido a factores tales como género, edad, raza, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual, minusvalía, idioma o nivel socioeconómico de los individuos o grupos, no emplea técnicas o instrumentos solamente traducidos de otro idioma y, o cuyos datos acerca de su construcción, adaptación, validez, confiabilidad, estandarización y, o investigación de resultados se hayan determinado con base en estudios realizados en poblaciones diferentes a las que pertenezcan los individuos o grupos que pretende valorar. Artículo 19. El psicólogo que ofrece servicios de valoración a individuos pertenecientes a los pueblos indígenas de México u otros grupos emplea técnicas de valoración y normas elaboradas ex profeso o adaptadas debidamente para esa población y que tomen en cuenta su contexto cultural. Artículo 20. Al interpretar resultados de valoración, incluyendo interpretaciones automatizadas, el psicólogo toma en cuenta los diversos factores de la prueba u otros instrumentos de medida, y las características de la persona valorada que pudiesen afectar su juicio o reducir la precisión de las interpretaciones. Indica cualquier reserva significativa que tenga acerca de la precisión o las limitaciones de las interpretaciones. Artículo 22. El psicólogo no basa sus decisiones de valoración o intervención, o sus recomendaciones, en datos, normas o resultados de pruebas psicológicas obsoletas para propósitos actuales. De manera similar, no basa tales decisiones o recomendaciones en pruebas psicológicas o medidas inútiles o construidas con otros propósitos. Artículo 25. El psicólogo asume la responsabilidad por la aplicación, interpretación y uso de instrumentos de valoración apropiados, ya sea que el mismo califique e interprete los resultados o que emplee servicios automatizados o de otra índole. Artículo 27. El psicólogo hace esfuerzos razonables para mantener la integridad y seguridad de las pruebas y otras técnicas de valoración, de acuerdo con la ley, obligaciones contractuales, y con este código ético. No da a conocer los contenidos, respuestas y, o resultados posibles de pruebas e instrumentos psicológicos a no psicólogos, ni a estudiantes sin la supervisión adecuada. Instruye e informa a los estudiantes de psicología acerca de las faltas éticas en las que podrían incurrir si emplean técnicas u otros instrumentos de valoración psicológica. Artículo 28. En testimonios e informes forenses, el psicólogo testifica veraz, honesta e imparcialmente, además, de acuerdo con los procedimientos legales aplicables, describe con justeza las bases de sus testimonios y conclusiones. Y para evitar engaños, siempre que sea necesario, dará a conocer las limitaciones de sus datos o conclusiones. CALIDAD DE LAS INTERVENCIONES PSICOLÓGICAS Artículo 31. El psicólogo basa sus conclusiones, recomendaciones e intervenciones en resultados confiables y válidos de investigaciones científicas, valoraciones y diagnóstico psicológicos. COMUNICACIÓN DE LOS RESULTADOS Artículo 50. Cuando el psicólogo hace valoraciones, evaluaciones; o proporciona tratamiento, consejo, supervisión, enseñanza, consultoría, investigación, u otros servicios dirigidos a individuos, grupos, comunidades u organizaciones, lo hace utilizando un lenguaje razonablemente entendible para el receptor de sus servicios o actuación, proporcionando de antemano información apropiada acerca de la naturaleza de tales actividades y posteriormente sobre los resultados y conclusiones. Si la ley o los roles organizacionales impiden que el psicólogo proporcione tal información a individuos particulares o grupos, podrá hacerlo al término de su servicio. Artículo 51. El psicólogo se asegura de que se proporcione una explicación de los resultados utilizando un lenguaje entendible para la persona valorada o para otras personas autorizadas legalmente para actuar en favor de ésta. Independientemente de que las calificaciones e interpretaciones las realice el psicólogo, un ayudante, por medios automáticos u otros servicios externos, sólo el psicólogo puede tomar las medidas razonables para asegurar que se den las explicaciones apropiadas de los resultados. En los casos en los que la naturaleza de la relación impida dar estas explicaciones a la persona evaluada o personas autorizadas para recibirlas (como ocurre en algunos casos de selección o consultoría organizacional, preempleo o selección de elementos de seguridad, y evaluaciones judiciales o forenses), el psicólogo aclarará con antelación que no proporcionará tales explicaciones. Artículo 52. El psicólogo se abstiene de hacer uso indebido de las técnicas de valoración, intervenciones, resultados, e interpretaciones y toma las medidas razonables para evitar que otros hagan mal uso de éstas. Esto incluye el abstenerse de ceder datos o resultados crudos de pruebas a personas, que no sean los pacientes o clientes como es apropiado, y a quienes no estén calificadas para usar tal información. Artículo 53. El psicólogo documenta apropiadamente su trabajo profesional y científico para facilitar la prestación posterior de servicios por parte de él mismo o de otros profesionales, para asegurar la responsabilidad, y para cumplir con otros requisitos de instituciones o de la ley. El psicólogo se abstiene de externar opiniones acerca de individuos a los cuales no ha valorado debidamente, en dictámenes escritos o verbales, medio de comunicación alguno o en cualquier otra forma. Artículo 54. Cuando el psicólogo tiene razones para creer que los archivos de sus servicios profesionales se van a usar en autos legales involucrando receptores de su servicio o participantes en su trabajo, tiene la responsabilidad de crear y mantener la documentación con tal detalle y calidad que sea congruente con el escrutinio razonable de un foro adjudicador.El psicólogo crea, mantiene, disemina, almacena, retiene, y desecha archivos o expedientes y datos relacionados con su investigación, práctica y demás trabajo de acuerdo con la ley y de manera que permita cumplir con los requerimientos de este código ético. CONFIDENCIALIDAD DE LOS RESULTADOS Artículo 61. El psicólogo mantiene la confidencialidad debida, al crear, almacenar, recuperar, transferir y eliminar los registros y expedientes bajo su control, sean escritos, automatizados o en cualquier otra forma. Lo hace con apego a la ley y de manera que permita el cumplimiento de los requisitos del presente código ético. Asimismo, el psicólogo está obligado a tomar las medidas pertinentes para proteger sus registros electrónicos de cualquier forma de incursión por parte de extraños. RELACIÓN CON COLEGAS Y OTROS PROFESIONALES Artículo 103. Cuando un psicólogo acepta proporcionar servicios a personas o entidades a petición de un tercero, aclarará en la medida de lo posible, al inicio del servicio, la naturaleza de su relación con cada una de las partes. Esta aclaración incluye el papel que desempeña (como terapeuta, consultor organizacional, de diagnóstico o testigo pericial), los usos probables de los servicios proporcionados o de la información obtenida, y el hecho de que podría haber límites a la confidencialidad. CONFIDENCIALIDAD Artículo 132. El psicólogo tiene la obligación básica de respetar los derechos de la confidencialidad de aquellos con quienes trabaja o le consultan, reconociendo que la confidencialidad puede establecerse por ley, por reglas institucionales o profesionales, o por relaciones científicas y toma las precauciones razonables para tal efecto. Artículo 133. Con el fin de minimizar intrusiones en la privacidad, el psicólogo sólo incluye en sus informes escritos u orales, consultorías o asesorías y similares, aquella información pertinente al propósito de dicha información. RELACIÓN CON LA SOCIEDAD Y LA HUMANIDAD El psicólogo se apega a este código ético al hacer declaraciones públicas relacionadas con sus servicios, productos, o publicaciones profesionales o con el campo de la psicología. Las declaraciones públicas no están limitadas, pero incluyen: anuncios pagados o no pagados, folletos, material impreso, lista de directorios, páginas en la internet, currículum vitae personales, entrevistas o comentarios para su uso en los medios, declaraciones en procedimientos legales, conferencias y presentaciones orales públicas, y materiales publicados. METACÓDIGO DE ÉTICA DE LA FEDERACIÓN EUROPEA DE ASOCIACIONES DE PROFESIONALES EN PSICOLOGÍA (EFPPA) Privacidad y confidencialidad 1. Los psicólogos restringirán su búsqueda y difusión de información a aquella que sea estrictamente necesaria para el propósito profesional. 2. Deberán almacenar y manejar adecuadamente la información y archivos, de forma que se asegure la confidencialidad, incluyendo la toma de medidas de seguridad para conseguir que los datos sean anónimos cuando sea necesaria su utilización y la restricción del acceso a los informes y archivos a aquellos que estén legitimados para ello. 3. Estarán obligados a informar a los clientes y otros con los que se mantiene una relación profesional de los límites, según la ley, del mantenimiento de la confidencialidad. 4. En el caso de que el sistema legal exija la revelación de alguna información, los psicólogos estarán obligados a proporcionar sólo aquella que sea relevante para el asunto en cuestión, manteniendo la confidencialidad de cualquier otra información. Artículo 12. Especialmente en sus informes escritos, la o el psicólogo será sumamente cauto, prudente y crítico, frente a nociones que fácilmente degeneran en etiquetas devaluadoras y discriminatorias, del género de normal/anormal, adaptado/inadaptado o inteligente/deficiente. Artículo 42. Cuando dicha evaluación ha sido solicitada por otra persona - jueces, profesionales de la enseñanza, padres, empleadores o cualquier otro solicitante diferente del sujeto evaluado- , éste último, o sus padres o tutores, tendrá derecho a ser informado del hecho de la evaluación o intervención y del destinatario del Informe psicológico consiguiente. El sujeto de un informe psicológico tiene derecho a conocer el contenido del mismo, siempre que de ello no se derive un grave perjuicio para el sujeto o para el/la psicólogo/a, y aunque la solicitud de su realización haya sido hecha por otras personas. Artículo 43. Los informes psicológicos realizados a petición de instituciones u organizaciones en general, aparte de lo indicado en el artículo anterior, estarán sometidos al mismo deber y derecho general de confidencialidad antes establecido, quedando tanto la o el psicólogo como la correspondiente instancia solicitante obligados a no darles difusión fuera del estricto marco para el que fueron recabados. Las enumeraciones o listas de sujetos evaluados en los que deban constar los diagnósticos o datos de la evaluación y que se les requiera al psicólogo por otras instancias, a efectos de planificación, obtención de recursos u otros, deberán realizarse omitiendo el nombre y datos de identificación del sujeto, siempre que no sean estrictamente necesarios. Anexo III Marco legal de la evaluación psicológica pericial y forense en materia familiar El conocimiento legal básico que debe comprender el psicólogo para la elaboración de la pericial en psicología debe contemplar, en primera instancia, las obligaciones y derechos de su intervención como perito o como testigo experto en su desempeño profesional; conocer algunos aspectos básicos de la normatividad aplicable a su función y en los asuntos legales en donde se le solicita su intervención, que se encuentran contemplados, para el caso de la Ciudad de México, en el código de procedimientos civiles, en el código civil y en las tesis jurisprudenciales de la SCJN. En el caso específico de su intervención como perito psicólogo en materia familiar es fundamental que puede consultar las distintas resoluciones de la Suprema Corte de Justicia sobre los distintos temas de familia, que ya han sido estudiados por dichos ministros y que representan un marco normativo que ayuda a la toma de resoluciones en los juzgadores. Por lo que resulta sumamente ilustrativo que el psicólogo consulte algunas de estas tesis y jurisprudencias, como las que a continuación se mencionan a manera de ejemplo: Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal (de acuerdo con la última reforma publicada en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México de fecha 18 de julio de 2018) http://www.aldf.gob.mx/archivo-ab814182c8da973b9fba2cabed6183b5.pdf Sección IV Prueba Pericial (Requisitos para la aceptación de cargo de perito) Artículo 347.- fracción III Sección IV Prueba Pericial Artículo 353.- Sobre el nombramiento de peritos (párrafo 1 y 7) SECCIÓN CUARTA PERICIAL Artículo 1016.- (obligación de asistir a la audiencia –junta de peritos-) TÍTULO DÉCIMO OCTAVO DEL JUICIO ORAL EN MATERIA FAMILIAR CAPÍTULO 1 DISPOSICIONES GENERALES Artículo 1019.- (párrafo 1 y 3) Artículo 1029.- (Audiencia de menores) Artículo 1030.- (Derecho de convivencia del padre no custodio) Capítulo III De las Pruebas Sección Tercera: De la Pericial Artículo 1065 Designación de perito (Párrafo 1, 2 y 3) Código Civil para el Distrito Federal (de acuerdo con la última reforma publicada en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México de fecha 18 de julio de 2018) http://www.aldf.gob.mx/archivo-0bd3121a0334f53844d2fe92b52fb5a2.pdf Artículo 282.- Medidas provisionales en el juicio de divorcio Artículo 283.- Sobre la Sentencia de Divorcio Artículo 285 CAPÍTULO III DE LA VIOLENCIA FAMILIAR Artículo 323 Ter Artículo 323 Quárter Artículo 323 Quintus Violencia Familiar Artículo 323 Sextus Artículo 414 Bis (Obligaciones de crianza) Artículo 416.- (Guarda y custodia) Artículo 416 Bis.- (Derecho de convivencia de la NNA con ambos progenitores) Artículo 416 Ter.- (Interés superior del menor) Artículo 417 (Escucha del menor) Artículo417 Bis (Asistente de menores) INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR Amparo directo en revisión 908/2006. 18 de abril de 2007. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Amparo directo en revisión 1475/2008. 15 de octubre de 2008. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Amparo en revisión 645/2008. 29 de octubre de 2008. Mayoría de cuatro votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Amparo directo en revisión 1187/2010. 1o. de septiembre de 2010. Cinco votos. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Amparo directo en revisión 2076/2012. 19 de septiembre de 2012. Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Tesis de jurisprudencia 25/2012 (9a.). Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión privada el veintiuno de noviembre de dos mil doce. Registro: 159897. Instancia: Primera Sala. Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta Libro XV, Diciembre de 2012, Tomo 1. Materia(s): Constitucional . Tesis: 1a./J. 25/2012 (9a.) Página: 334. http://sjf.scjn.gob.mx/SJFSist/Documentos/Tesis/1013/1013883.pdf INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR. SU CONCEPTO “Por interés superior del menor se entiende el catálogo de valores, principios, interpretaciones, acciones y procesos dirigidos a forjar un desarrollo humano integral y una vida digna, así como a generar las condiciones materiales que permitan a los menores vivir plenamente y alcanzar el máximo bienestar personal, familiar y social posible, cuya protección debe promover y garantizar el Estado en el ejercicio de sus funciones legislativa, ejecutiva y judicial, por tratarse de un asunto de orden público e interés social.”. Amparo Directo en revisión 69/2012. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Tesis 1a. CXXII/2012 (10a.), Décima Época, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, junio de 2012, Libro IX, Tomo 1, página 260, registro 2000988 https://sjf.scjn.gob.mx/sjfsist/Documentos/Tesis/2000/2000988.pdf INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR. SU FUNCIÓN NORMATIVA COMO PRINCIPIO JURÍDICO PROTECTOR “Esto es constituirse en una obligación para las autoridades estatales y con ello asegurar la efectividad de los derechos subjetivos de los menores, es decir, implica una prescripción de carácter imperativo, cuyo contenido es la satisfacción de todos los derechos del menor para potencializar el paradigma de la “protección integral”. Amparo directo 309/2010. 10 de junio de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: Walter Arellano Hobelsberger. Amparo directo 657/2010. 21 de octubre de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: Walter Arellano Hobelsberger. Amparo en revisión 257/2010. 11 de noviembre de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández Ruiz de Mosqueda. Amparo directo 733/2010. 25 de noviembre de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández Ruiz de Mosqueda. Incidente de suspensión (revisión) 356/2010. 9 de diciembre de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández Ruiz de Mosqueda. Secretario: Hiram Casanova Blanco. Registro: 162561. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta Tomo XXXIII, Marzo de 2011. Materia(s): Civil . Tesis: I.5o.C. J/15 . Página: 2188 http://sjf.scjn.gob.mx/sjfsist/Documentos/Tesis/164/164024.pdf INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR. SU RELACIÓN CON LOS ADULTOS “El concepto interés superior del menor, cuya salvaguarda es prioritaria en el sistema jurídico mexicano, permite delimitar con precisión y claridad los derechos y obligaciones que corresponden a las personas adultas en relación con los niños, para lo cual se privilegia el deber de atenderlos y cuidarlos, con el objeto permanente de alcanzar el mayor bienestar y beneficio posibles para ellos, como un imperativo de la sociedad; de manera que su protección se ubica incluso por encima de la que debe darse a los derechos de los adultos, con lo cual se cumple una trascendente función social de orden público e interés social”. Amparo directo en revisión 1187/2010. 1o. de septiembre de 2010. Cinco votos. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Registro: 162797; Instancia: PRIMERA SALA; Tipo: Tesis Aislada; Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta; Localización: Tomo XXXIII, Febrero de 2011; Materia(s): Civil; Tesis: 1a. XVI/2011; Pag. 616. http://sjf.scjn.gob.mx/SJFSist/Documentos/Tesis/162/162797.pdf JUICIOS DE GUARDA Y CUSTODIA. DE ACUERDO AL INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO DEBE VALORARSE LA TOTALIDAD DEL MATERIAL PROBATORIO QUE OBRA EN AUTOS “De acuerdo al interés superior del niño, en los procedimientos que directa o indirectamente trascienden los derechos de los menores, el juez debe decidir atendiendo al mayor beneficio del menor por lo que debe valorar todos los elementos probatorios que tenga a su alcance. En tal sentido, aun cuando en la demanda de guarda y custodia se omitan plantear hechos que podrían resultar perjudiciales para los menores, tal omisión no limita al juzgador a valorar el material probatorio en autos que pudiera corroborar tal situación”. Registro: 2006593; Instancia: Primera Sala; Tipo: Tesis Aislada; Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta; Decima época Localización: Tomo I Junio de 2014; Materia(s): Civil; Tesis: 1a. J.44/2014; Pag. 270. https://sjf.scjn.gob.mx/SJFSist/Paginas/DetalleGeneralV2.aspx? Anexo IV Esquema de dictaminación psicológica familiar Para la dictaminación psicológica en materia familiar es necesario que el Perito en Psicología conozca el papel que puede desempeñar dentro de este proceso: 1. Cuando un usuario vive una problemática familiar, que no puede gestionar o resolver por sus propios medios, una opción que tiene es buscar la resolución judicial para lo que consulta un abogado. 2. El abogado puede proponer un asesoramiento psicológico para corroborar que se está ante un fenómeno psicológico, p. ej., maltrato. 3. Una vez analizado el caso, se decide hacer una demanda ante la autoridad judicial y solicitar en el momento procesal oportuno, una pericial en psicología como medio probatorio de una determinada situación familiar. 4. Llegado el momento judicial, la autoridad ordena su desahogo. Las partes en el juicio son notificadas mediante el abogado, o bien mediante una notificación personal por parte del juzgado. De la misma manera, se le notifica al perito de manera oficial mediante un oficio o informal, por medio del abogado postulante para que acepte el cargo. 5. Una vez aceptado el cargo, el perito propone el día, hora y lugar para llevar a cabo la evaluación psicológica forense familiar del o los usuarios. El personal del juzgado notifica al usuario para que se presente a la evaluación psicológica o bien, el usuario puede ser notificado por medio de su abogado de manera directa. 6. El usuario se presenta a la cita de evaluación psicológica forense con el perito psicólogo. El psicólogo perito realiza la evaluación psicológica forense familiar y analiza los resultados y elabora un dictamen. 7. Dicho dictamen se entrega ante el juzgado familiar y el abogado y el usuario se dan por enterados del resultado del dictamen psicológico. La autoridad judicial valora el dictamen y, en su caso, toma decisiones o las medidas judiciales pertinentes al caso; en conjunto con otros medios probatorios. Cover Page Psicología forense en materia familiar