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MODELOS DE INTERVENCIÓN
EN TRABAJO SOCIAL
Una propuesta metodológica para su construcción
Martín Castro Guzmán
Julia Del Carmen Chávez Carapia
Alejandra Vianney Arellano Sierra
MODELOS DE INTERVENCIÓN
EN TRABAJO SOCIAL
Una propuesta metodológica para su construcción
Primera edición, febrero de 2019
© 2018 Universidad Autónoma de Yucatán
ISBN: 978-607-8527-74-8
Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social
Universidad Nacional Autónoma de México
Derechos reservados conforme a la ley
Formación: Rosa María García Hernández
Impreso en los talleres de Editorial Shaad
Todos los artículos de este libro fueron sometidos a dictaminarían 
doble ciego por pares académicos
Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirecta del 
contenido de la presente obra, sin contar previamente con la autoriza-
ción expresa y por escrito de los editores, en términos de lo así previsto 
por la Ley Federal del Derecho de Autor y, en su caso, por los tratados 
internacionales aplicables.
noviembre, 2018
Introducción 7
Eje temático
Fundamentos teóricos metodológicos en el
diseño de modelos en trabajo social
Los modelos, una contribución científica para la intervención social 17
Martín Castro Guzmán
Julia del Carmen Chávez Carapia
Eje temático
Modelos de Intervención en Trabajo Social
Modelo de empoderamiento para las mujeres; Un análisis de las 
jefaturas femeninas en el contexto de la migración internacional 95
Martín Castro Guzmán
Julia del Carmen Chávez Carapia
Claudia Yudith Reyna Tejada
Propuesta de Modelo de Comunicación Asertiva en la Pareja 127
Cecilia Sarahi de la Rosa Vázquez
Rosa Isabel Garza-Sánchez
Blanca Diamantina López Rangel
Griselda de Jesús Granados Udave
Análisis de la violencia laboral en México para la intervención 
de Trabajo Social desde la perspectiva de género 151
Gabriela Isabel Vázquez Díaz
Gladys Alejandra Castillo Villegas
Daniel Alejandro Llanes Alpuche
Índice
Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas de libertad 183
Alejandra Vianney Arellano Sierra,
Silvia Andrea Serrano Padilla
Fátima Estefani Matos Llanes
Modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos de 
emprendimiento social en Trabajo Social 213
Ricardo Daniel Chan Trujeque
Jessica Beatriz Betancur Zaldívar
Modelo de intervención de trabajo social para fomentar habilidades
sociales en la convivencia escolar a nivel secundaria 239
Saydi Paloma Santoyo Fuentes
Josué Méndez Cano
María Eugenia Sosa Esparza
Modelo para la adaptación de menores en desamparo 261
Eduardo Humberto Caamal Reyna
Diana Alejandra Euan Cabaña
Rubén Eliseo Méndez Pérez
José Ramiro Tah Escamilla
Elsy Rebeca Viejo Castillo
Colectivos sociales y acompañamiento comunitario: hacía un 
modelo de comunicación y autogestión para el trabajo social 285
José de Jesús Esparza Bautista
Ermila Moo Mezeta
Modelo para el fortalecimiento de la participación laboral en 
adultos mayores 303
Russel Carrillo Puc
David Castillo Díaz
Fernanda Pech Piña
Seydi Ruiz Estrella
Angela Tun Lozada
7
Cuando se habla de modelos, hay que resaltar que su diseño y ela-boración se gestan a partir de la necesidad de representar fenó-menos, de comprender desde un punto racional como se presenta 
nuestro mundo, es decir, es el producto de un trabajo científico, del saber 
humano, encaminado al desarrollo de la ciencia, la tecnología, a través 
de procesos que permiten generar conocimientos y técnicas para abordar 
la realidad y sus problemáticas. En esta dinámica, la disciplina de trabajo 
social construye modelos de intervención social basados en el conocimien-
to científico, descifrando las diversas dificultades sociales que acontecen 
y profundizando en las diversas causas que las originan, para diseñar pro-
puestas y estrategias que transformen tanto los entornos como las cir-
cunstancias de la realidad. De esta manera, trabajo social, como disci-
plina de las ciencias sociales, se fortalece por medio de la contribución 
de los saberes humanos relativos a las realidades sociales y perfecciona su 
actuar por medio de modelos.
Introducción
“Nunca cambias las cosas peleando por la realidad existente. 
Para cambiar algo, inventa un nuevo modelo que haga que el 
modelo existente sea obsoleto” 
R. Buckminster Fuller.
8
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano
El libro “Modelos de Intervención en Trabajo Social; una propuesta me-
todológica para su construcción”, es una obra que busca contribuir al diseño y 
construcción de mo delos de intervención social, bajo un enfoque de la in-
novación y el desarrollo de técnicas desde una óptica disciplinar; donde 
el trabajo científico, es el eje central del estudio, sobre todo de aquellos 
trabajadores sociales que tienen como función sustantiva la investigación 
y la docencia, además de fomentar el conocimiento a través de la difu-
sión de sus hallazgos, con el fin de fortalecer los programas de estudios 
que ofertan las diversas Instituciones de Educación Superior en Trabajo 
Social, pero también, la obra está dirigida tanto a quienes estudian una 
licenciatura, como al profesorado y trabajadores/as sociales que se en-
cuentran en ejercicio profesional.
El libro, invita a introducirse al mundo de las ideas, esquemas, proble-
mas sociales, marcos teóricos y metodologías de intervención, se presenta 
desde el análisis conceptual, hasta el diseño y construcción de modelos de 
intervención social; en la perspectiva de que el lector tenga la posibilidad 
de identificar de manera clara y precisa los elementos más importantes 
para la construcción de modelos de intervención en trabajo social.
Es substancial señalar que los elementos teóricos-metodológicos que 
aparecen en cada uno de los apartados, fueron revisados y analizados con 
rigor científico, bajo una visión epistémica, donde los modelos, son el 
resultado del quehacer científico, y la interrelación entre teoría-práctica, 
adquiere una función especial al entrar en correspondencia con las pro-
blemáticas sociales existentes, como la migración, inseguridad, corrup-
ción, violencia laboral, de pareja y escolar, pérdidas y duelos, si tua ciones 
de desamparo en menores, desempleo, apatía comunitaria y exclusión de 
personas adultas mayores. De manera general, la obra pretende ser una 
guía metodológica que proporcione al especialista y profesional, las he-
rramientas epistemológicas para la construcción de modelos, donde se 
planteen intervenciones que se ajusten a la materialidad existente y atien-
dan creativamente las problemáticas sociales desde la visión del trabajo 
social.
9
Introducción
El libro está organizado en dos Ejes Temáticos: el primero, denomi-
nado “Fundamentos teóricos metodológicos en el diseño de modelos en 
trabajo social”, y el segundo, conceptualizado como “Modelos de in-
tervención en trabajo social”. Ambos ejes de estudio, fueron esbozados 
desde la complementariedad en la relación teoría-práctica.
El primer Eje Temático, corresponde al planteamiento teórico meto-
dológico, se inicia con el análisis teórico sobre las diferentes concepcio-
nes que existen sobre el concepto de modelo, con el fin de precisar los 
elementos, características teóricas y metodológicas, que faciliten la cons-
trucción de modelos de intervención en el plano de lo social. En esta ver-
tiente subjetiva, trabajo social como profesión, y en el dilema de definirse 
como disciplina o ciencia, se ha convertido en una carrera profesional 
encargada de la estabilidad social en diferentes contextos y situaciones 
sociales. Partiendo de ello, la utilización de lo científico, ha potenciado 
su identidad ante el estudio y la intervención de los fenómenos sociales.
Bajo este análisis ontológico del quehacer profesional y el diseño de 
modelos, se observa que el hacer ciencia desde trabajo social, no es una 
tarea fortuita o espontánea, sino es el resultado de un entramado de ta reas 
que se relacionan con la investigación-intervención, donde el método 
científico adquiere un peso fundamental en el caminardiario de profe-
sionales del trabajo social, sobre todo de aquellos que se dedican al dise-
ño, ejecución y evaluación de modelos de intervención social, de bido a 
que se apropian de cada fase y momento del proceso científico, así como 
de las herramientas que este profesional debe dominar en sus diferentes 
actuares con la sociedad. 
Este apartado teórico, caracteriza a la ciencia más allá de la com-
prensión y explicación de fenómenos sociales, definida como un pro-
ceso y resultado del queha cer científico, generadora de conocimientos 
y respuestas a los problemas que enfrenta y, en algunos casos, demanda 
la sociedad. Conocimientos que son manejados en su calidad de paradig-
mas y modelos, que sirven de guía para visualizar situaciones y aplicar en 
diversas realidades, en función a lo que se desea modificar o transformar. 
10
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano
Su importancia se identifica en el fundamento científico, haciendo de 
utilidad los elementos teóricos y filosóficos que satisfacen el deseo del saber 
en el universo, donde el hombre es el eje central.
En este eje analítico, la teoría es conceptualizada, como el cúmulo de 
conocimientos de un área en específica; asimismo, como la búsqueda 
de la verdad y la relación entre el que conoce (sujeto), y lo que se conoce 
(objeto), en un proceso donde se identifican, describen y se explican si-
tuaciones, pero sobre todo son conocimientos en el marco subjetivo que 
fundamentan el diseño y la construcción de modelos de intervención en 
un marco filosófico; donde las propuestas teóricas se deben pensar, re-
flexionar y demostrar. En este sentido, la filosofía contribuye al de sarrollo 
del pensamiento y la solución de problemáticas, dando oportunidad al 
quehacer de los trabajadores sociales. 
En este abordaje epistemológico, la definición del concepto de mode-
lo, se analiza desde diversos autores, se plantea la revisión de las categorías 
de análisis para posteriormente presentar las particularidades que confor-
man un modelo y su interrelación para la interpretación del fenómeno. 
En este sentido, el modelo es definido como la explicación de la realidad, 
prototipo de actuación, esquema teórico, molde o guía, interpretación 
explícita, representación abstracta, principio de acción y descripción del 
quehacer profesional. Así, también, es definido, desde la ideología, como 
el conjunto de ideas que representan la acción humana en un contexto de 
dominación e interrelaciones. Equiparando en algunos casos el modelo a 
los paradigmas. No obstante, mientras los paradigmas permiten a los su-
jetos tener una visión del mundo, los modelos contribuyen a solucionar 
problemas, son una parte operativa que genera el cambio.
Desde el punto de vista, de su construcción, los modelos son el resul-
tado del proceso de investigación científica, y su diseño es una represen-
tación que facilita la explicación del problema (objeto de estudio) en 
sus múltiples aspectos y dimensiones. Situación que se complejiza aún 
más, cuando se incorporan al esquema, acciones y actividades enfocadas 
a generar cambios en las problemáticas investigadas, donde la planeación 
11
Introducción
adquiere un papel central, pasando con ello, a la conformación de los 
modelos intervención social; los cuales son caracterizados como el conjun-
to de acciones organizadas que tienen como fin generar bienestar, por 
medio de la solución de problemas y la satisfacción de necesidades obje-
tivas y/o subjetivas. 
Los modelos de intervención son aquellos que desde las ciencias bási-
cas y aplicadas buscan influir en la realidad social de forma directa; estos 
modelos son denominados en un marco de la orientación y atención de 
los usuarios en las instituciones públicas, privadas y sociales; son una 
guía de intervención, para la aplicación de acciones y el desarrollo de la 
ciencia misma. 
En esta perspectiva del desarrollo científico, trabajo social como dis-
ciplina de las ciencias sociales, fundamenta su quehacer a través del uso 
de teorías, métodos, técnicas e instrumentos para realizar su quehacer 
profesional y con el propósito de construir o modificar modelos de inter-
vención social. Tarea ardua, no solo por su diseño, sino también por su 
implementación, lo que representa un importante reto profesional, por 
la escasa construcción de modelos; ya que aún enseñamos y utilizamos 
modelos que fueron construidos a finales siglo pasado, para atender los 
niveles tradicionales de intervención: caso, grupo y comunidad. En tér-
minos generales, los modelos de intervención son aquellas representa-
ciones teóricas-metodológicas que inciden en la realidad y que promue-
ven un cambio. 
El segundo Eje Temático “Modelos de intervención en Trabajo 
Social”, está conformado por nueve capítulos; todos ellos, son mode-
los, elaborados como estrategias metodológicas que están dirigidos a 
la atención de una problemática social en particular que enfrenta la 
población en este Siglo xxi. Las propuestas que se presentan en este 
Eje, son ideas subjetivas de elementos y experiencias sistematizadas que 
pueden ser retomadas para su aplicación, dependiendo del problema, el 
contexto y las circunstancias institucionales donde se pretenda operar. 
Cabe destacar que las problemáticas que se abordan en cada uno de los 
12
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano
modelos, son resultado de complejos procesos sociales, económicos y 
políticos en contextos específicos, pero que sin duda son parte del que-
hacer del trabajo social contemporáneo. 
El primer capítulo, “Modelo de empoderamiento para las mujeres; 
un análisis de las jefaturas femeninas en el contexto de la migración in-
ternacional” los autores hacen referencia al fortalecimiento y el ejercicio 
de la ciudadanía y el liderazgo femenino, desde la perspectiva de géne-
ro, partiendo del análisis de la problemática de la migración masculina 
internacional que vive México, en relación a la participación que tienen 
las mujeres en sus localidades y familias, ante la ausencia de la figura 
masculina. La propuesta se fundamenta desde el plano teórico; y presenta 
un diseño metodológico para empoderar las mujeres que enfrentan di-
ficultades en los espacios privados y públicos, a causa de la migración. 
El segundo capítulo, “Propuesta de Modelo de Comunicación Aser-
tiva en la Pareja”, se centra en el estudio de la violencia en pareja, plan-
teando la comunicación verbal, como una herramienta central para la 
disminución de esta problemática. Asimismo, se abordan los elementos 
favorecedores de la comunicación, donde los y las profesionales de tra-
bajo social adquieren una función sustancial al dirigir y motivar la par-
ticipación de la pareja en la solución de sus problemas mediante el uso 
de la comunicación asertiva y pacífica. 
El tercer capítulo, “Análisis de la violencia laboral en México para 
la intervención de Trabajo Social desde la perspectiva de género” las au-
toras presentan la problemática del moobing o acoso laboral en México, 
desde sus consecuencias en la salud y las legislaciones con injerencia en 
la violencia laboral. La propuesta está dirigida a hombres y mujeres con 
el objetivo de atender situaciones de violencia, mediante la intervención 
profesional multidisciplinaria con enfoque de género.
Para el cuarto capítulo, “Modelo de intervención en pérdidas con 
personas privadas de libertad”, la propuesta expone la problemática re-
lacionada con las pérdidas y los duelos a lo largo del ciclo vital humano. 
Con respecto a ello, el modelo de atención individualizada, centra su 
13
Introducción
atención en la población privada de libertad sentenciada en los Centros 
de Reinserción Social, su finalidad es generar aceptación y participación 
activa de la persona al proceso de reintegración a la sociedad. El modelo 
está compuesto por cinco fases que parten de la sentencia de la persona, 
inicia con la focalización de la pérdida hasta el seguimiento de caso, uno 
de los aspectosa resaltar es que esta propuesta se vincula con los nuevos 
ordenamientos del funcionamiento penitenciario en México y el coa-
ching tanatológico.
El quinto capítulo, “Modelo de Intervención para el fortalecimiento 
de procesos de emprendimiento social en Trabajo Social”, señala el forta-
lecimiento de trabajo social para la atención trascendente de los proble-
mas sociales y la contribución del bienestar social. Se abordan diversas 
problemáticas tales como el desempleo, la carencia de atención por parte 
del Estado para atender cuestiones públicas, que tienen como resultado 
la oportunidad a este profesional para incursionar en áreas potenciales y 
emergentes como el emprendimiento social. Los autores, hacen un análi-
sis de las características para ejercer el emprendimiento y proponen un 
modelo que aborda cinco fases para fortalecer los procesos de empren-
dimiento desde la disciplina de trabajo social. 
Para el sexto capítulo “Modelo de intervención de trabajo social para 
fo mentar habilidades sociales en la convivencia escolar a nivel secundaria”, 
los autores exponen las principales causas que influyen en el bajo rendi-
miento y deserción escolar, como lo es, la violencia, los problemas familiares y 
el desempleo. A partir del análisis de los resultados de investigación, propo-
nen fortalecer los vínculos escolares, mejorar los procesos de comunicación 
asertiva y disminuir la violencia, a partir de una propuesta metodológica 
que contempla procesos de intervención a nivel grupal y familiar.
El séptimo capítulo “Modelo para la adaptación de menores en des-
amparo”, hace referencia a una propuesta dirigida al personal directivo 
y operativo de los centros de asistencia social para niñas, niños y adoles-
centes, sin cuidado parental o familiar. La finalidad de esta propuesta, 
es brindar herramientas metodológicas para la adecuada adaptación del 
14
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano
menor a los procesos y dinámicas institucionales. El modelo, está con for-
mado por seis fases que van desde el marco teórico hasta la evaluación y 
sistematización, donde le plan de intervención es el eje central del mode-
lo, constituido por diez sesiones en las que se identifican las funciones y 
responsabilidades que asume el profesional de trabajo social. 
En el octavo capítulo “Colectivos sociales y acompañamiento comu-
nitario: hacía un modelo de comunicación y autogestión para el trabajo 
social” los autores, señalan que es una propuesta metodológica que des-
cribe el quehacer profesional del trabajador social en el desarrollo comu-
nitario a partir de incursionar en los proyectos que realizan los colectivos 
sociales, donde la comunicación adquiere una función determinante, y 
la autogestión se convierte en un eje y en una visión de futuro a alcanzar 
con el desarrollo de las estrategias propuestas. 
En el noveno capítulo “Modelo para el Fortalecimiento de la Parti-
cipación Laboral en Adultos Mayores”, se plantea como problemática el 
cambio demográfico sin precedentes y la falta de atención a este sector 
poblacional: la falta de oportunidad laboral, de salud, de vida digna. 
Frente a esta problemática, se propone un modelo dirigido a personas 
adultas mayores que desean incrementar su ingreso económico y que 
puede ser aplicado en el ámbito público o privado por trabajadores so-
ciales. El fortalecimiento del envejecimiento saludable, es la guía de esta 
propuesta de modelo.
La obra está compuesta por un total de diez capítulos, todos ellos 
evaluados y dictaminados por investigadores de diversas Instituciones de 
Educación Superior. La propuesta editorial, es el resultado del trabajo co-
laborativo que impulsa el Grupo de Investigación “Política Social y Desarro-
llo Humano” del programa académico de Licenciatura en Trabajo Social 
de la Universidad Autónoma de Yucatán; esta institución, es la responsa-
ble del financiamiento de la obra, a través del Programa de Fortalecimiento 
de la Calidad Educativa (PFCE), de la Secretaría de la Educación Pública.
Los Coordinadores
Eje temático
Fundamentos teóricos metodológicos en el
diseño de modelos en trabajo social
17
Los modelos, una contribución científica 
para la intervención social 
Martín Castro Guzmán1
Julia del Carmen Chávez Carapia2
“La historia de la ciencia nos demuestra que toda teoría 
es perecedera. Con cada verdad que nos es revelada ga-
namos un mejor entendimiento de la naturaleza, y nues-
tras concepciones y vicisitudes cambian por completo”.
Nikola Tesla
Introducción
Si partimos de la idea de que los modelos de intervención en trabajo social, 
no es el resultado de una actividad inmediata de atención al problema; sino 
el resultado de una actividad científica, donde la investigación tiene una 
función fundamental en su diseño e implementación de propuestas; en 
este sentido, la construcción de Modelos, es el resultado del acercamiento 
1 Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de 
Yucatán y Profesor de Asignatura de la Universidad Nacional Autónoma de México. 
Presidente de la Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social, acanits. In-
tegrante del Sistema Nacional de Investigadores de conacyt. sni ii.
2 Profesora de Carrera de Tiempo Completo y Coordinadora del Centro de In-
vestigaciones y Estudios de Género, de la Escuela Nacional de Trabajo Social, en la 
Universidad Nacional Autónoma de México. Vicepresidenta de la Academia Nacional 
de Investigación en Trabajo Social, acanits. Integrante del Sistema Nacional de Inves-
tigadores de conacyt. sni i.
18
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
epistemológico de los sujetos en permanente interrelación con su objeto 
de estudio, bajo un proceso metodológico. Es también, el resultado del 
trabajo sucesivo del desarrollo científico, sobre todo de aquellos espe-
cialistas que observan y aplican nuevos conocimientos y estrategias de 
intervención, enriqueciendo con ello, la teoría y la metodología con una 
nueva forma de ver y actuar sobre el problema. En otras palabras, es ha-
blar de ciencia, de un binomio inseparable de dos conceptos esenciales 
para el quehacer científico, los paradigmas y los modelos.
Bajo este planteamiento epistemológico del quehacer humano, en 
la ciencia se promueve el uso de paradigmas y modelos, como resulta-
do del quehacer científico, no solamente para explicar los problemas, 
sino también para brindar soluciones a los mismos, a través de respuestas 
factibles y planificadas, con el uso razonado de recursos disponibles y 
metodologías acordes y afines, que facilitan los procesos de coordinación 
interinstitucional y la participación de los sujetos sociales, involucrados 
en las diversas problemáticas.
Para Kuhn (1971), hablar de ciencia, es hablar de la constelación de 
hechos, teorías y métodos, es hablar de esquemas, imágenes, conceptos 
y transformaciones; de lo que actualmente se conoce como ciencia, de 
su significado, avances, logros y retrocesos, del momento histórico que 
la comunidad científica vive, al trazar un bosquejo diferente de los con-
ceptos que emplea para esclarecer y plantear alternativas posibles a los 
problemas. En este proceso de construcción científica, la observación y 
la experiencia adquieren una función determinante al percibir e inte-
riorizar en las múltiples situaciones que caracterizan y determinan los 
problemas en los que se desea intervenir.
Bajo este enfoque de la reconceptualización de la ciencia, Kuhn 
(1971), en su obra La estructura de las revoluciones científicas, hace una 
propuesta axiomática e indiscutible, al plantear los paradigmas, como 
una propuesta epistemológica que revoluciona el pensamiento científico 
y las ciencias en sus múltiples áreas y disciplinas; este aporte innovador, 
además de revolucionar el pensamiento científico, contribuye al desarrollo 
19
Los modelos, una contribución científica…
de las sociedades al cambiar las viejas formas de ver y hacer las cosas, a pe-
sar de las múltiplesposturas y controversias discursivas, entre los partida-
rios de la antigua tradición y de aquellos que trazan nuevos paradigmas.
En este engranaje epistemológico, el conocimiento científico adquiere 
un papel fundamental en la construcción de paradigmas; y los modelos, 
son también el resultado de ese trabajo científico; ambos, son producto 
de la ciencia y son la respuesta a los problemas planteados en sus diversos 
ámbitos y espacios de intervención. 
El objetivo de esta primera parte del libro es analizar la conformación 
de los modelos de intervención desde un enfoque interdisciplinario, como 
una construcción teórica-metodológica, para los procesos de intervención 
social en situaciones que comprendan: modificaciones y cambios de acti-
tudes, de formas de vida, de maneras de comprender la vida cotidiana, el 
poder, orden patriarcal, entre otras y que a su vez son sociales, colectivas o 
individuales en un proceso de análisis reflexivo y crítico. 
La ciencia como fundamento de los paradigmas
Para Bunge (2013), la ciencia es útil, no solo porque busca la verdad 
a los problemas planteados, sino también, porque son la respuesta y la 
solución efectiva a los mismos. Respuesta teórica y práctica que se va pu-
liendo en la medida en que el investigador planeta nuevos hallazgos a 
los problemas, como superación no acabada de los fenómenos naturales 
y sociales que enfrentan los individuos en la sociedad. En este sentido, la 
ciencia es eficaz en la provisión de conocimientos, métodos y herramien-
tas para conocer y actuar en la realidad, generando el bien para algunos o 
el mal para otros. Así también Bunge (2013), expone que la ciencia es útil 
a la sociedad, en la medida en que los conocimientos científicos, son em-
pleados para la edificación de paradigmas y modelos, como una forma de 
visualizar el mundo y plantear acciones de impacto en los problemas que 
20
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
faciliten una transformación y cambio, en concordancia con la realidad 
en sus múltiples dimensiones y facetas.
Para el análisis de la ciencia, Bunge (2013), hace una división de 
ésta; exponiendo que hay ciencias formales (ideales) y ciencias fácticas 
(materiales); mientras que en la primera el conocimiento científico se de-
muestra y se prueba mediante la racionalidad de los sujetos, en la segun-
da el conocimiento se verifica, a través de un proceso para confirmar o 
desechar las hipótesis planteadas. En ambos casos; el conocimiento que 
se obtiene a partir de las ciencias de la naturaleza y de la sociedad, es pro-
ducto de la racionalidad y la objetividad; definiendo Bunge (2013), el 
conocimiento racional como el proceso mental, donde la percepción de 
la realidad, se imprimen en sensaciones e imágenes y se traducen en ope-
raciones mentales, construyendo ideas de las percepciones; por tanto, las 
ideas, son el punto de partida del conocimiento, las teorías, los conceptos 
y los modelos. En el caso del conocimiento objetivo, se plantea desde 
la realidad objetiva, es decir, a partir de interacción sujeto-objeto para 
alcanzar la verdad fáctica, verificando o adaptando las ideas a los hechos.
En la ciencia como un proceso metodológico del saber-hacer, el co-
nocimiento científico es obtenido por la utilización métodos, técnicas 
e instrumentos con alto sentido de rigurosidad y que son apropiadas 
al objeto de estudio, donde la observación y la experimentación ad-
quieren un papel fundamental en el desarrollo y la construcción del 
conocimiento. Además, se caracteriza por el uso adecuado de teorías 
científicas que facilitan la explicación y la descripción de sus principios 
y causas que originaron el problema para su conocimiento y estudio. 
Bajo esta perspectiva del saber-hacer, se analizan varias definiciones 
sobre el concepto de ciencia, con el fin identificar los principales in-
dicadores analíticos que permitan dilucidar sobre la construcción del 
conocimiento científico.
De estas definiciones, se puede señalar que la ciencia hace referencia 
al conjunto de conocimientos sistematizados, objetivos y verificables 
que se aplican a la solución de los problemas de la vida cotidiana, mediante 
21
Los modelos, una contribución científica…
las técnicas del saber-hacer; del saber científico; donde la investigación 
y la filosofía de la ciencia, son el eje motor de los hallazgos y de un 
nuevo conocimiento que dan respuesta a los problemas y enriquecen 
el imaginario y la cultura como un todo integral, que da sentido y que 
permite a los sujetos, una nueva visión del mundo real en sus diversas 
dimensiones.
Cuadro 1.
Análisis de la definición de ciencia
Autor Definición Indicador Analítico
Kröber
(1986)
No sólo como un sistema de conceptos, 
proposiciones, teorías e hipótesis, sino 
también, simultáneamente, como una forma 
específica de la actividad social dirigida a la 
producción, distribución y aplicación de los 
conocimientos acerca de las leyes objetivas de 
la naturaleza y la sociedad.
Sistema de conceptos, 
proposiciones, teorías 
e hipótesis, actividad 
social, producción, 
distribución y aplicación 
de los conocimientos, 
leyes objetivas.
Chávez
(2005)
Es un saber que parte de lo objetivo y que se 
expresa subjetivamente en categorías, leyes 
y teorías, su alcance no es solo universal y 
atemporal, sino que posee un contenido 
histórico concreto, en tanto es un reflejo de 
un contexto socioeconómico determinado.
El saber, Objetivo, 
Subjetivo. Categorías, 
Leyes, Teorías, Universal, 
Histórico.
Ruiz
(2005)
Es la esfera de la actividad investigativa 
dirigida a la adquisición de nuevos 
conocimientos sobre la naturaleza, la 
sociedad y el pensamiento humano.
Actividad de 
investigación,
Adquisición de nuevos 
conocimientos.
Núñez 
(2005)
Como sistema de conocimientos que 
modifica nuestra visión del mundo real 
y enriquece nuestro imaginario y nuestra 
cultura; se le puede comprender como 
proceso de investigación que permite obtener 
nuevos conocimientos, los que a su vez 
ofrecen posibilidades nuevas de manipulación 
de los fenómenos.
Sistema, nuevos 
conocimientos, modifica 
nuestra visión del mundo 
real, enriquece nuestro 
imaginario y nuestra 
cultura. Proceso de 
investigación.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
22
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Teoría del conocimiento
Una definición epistémica de los modelos del conocimiento, según Hessen 
(2005), es que la teoría de los valores se divide con arreglo a las distintas 
clases de valores: la teoría de los valores éticos, de los valores estéticos y 
de los valores religiosos. Se obtienen así, tres disciplinas llamadas: ética, 
estética y filosofía de la religión. En el caso de teoría de la ciencia, Hessen 
(2005) la define como la teoría material de la ciencia, o como teoría de 
los principios materiales del conocimiento humano. La cual se divide en 
formal y material. Llama a la primera lógica, y a la última teoría del co-
nocimiento:
• La lógica, investiga los principios formales del conocimiento, esto es, 
las formas y las leyes más generales del pensamiento humano. La 
lógica pregunta por la corrección formal del pensamiento, esto es, 
su concordancia consigo mismo, por sus propias formas y leyes, y se 
le conoce como la teoría del pensamiento correcto.
• La teoría del conocimiento se dirige a los supuestos materiales gene-
rales del conocimiento científico, pregunta por la verdad del pen-
samiento, esto es por su concordancia con el objeto, y se le conoce, 
como la teoría del pensamiento verdadero.
En este sentido la filosofía, es el cúmulo de reflexiones sobre los principios 
del conocimiento, pensamiento y acción humana. Es el conjunto de prin-
cipios que se establecen o suponen para explicar cierta clase de hechos. El 
termino filosofía deriva del griego y quiere decir amor a la sabiduría o, lo 
que es lo mismo, deseo de saber, de conocer. En su caso la epistemología, 
es una rama de la filosofía que trata los problemas filosóficos. Se ocupa dela definición del saber y de los conceptos relacionados, de las fuentes, los 
criterios, los tipos de conocimiento posible, del grado con el que cada uno 
resulta cierto; así como la relación entre el que conoce y el objeto conocido. 
23
Los modelos, una contribución científica…
La teoría del conocimiento, es una teoría que explica e interpreta desde el 
punto de vista filosófico el conocimiento humano. 
Filosofía de la ciencia, epistemología o teoría del conocimiento, se ocu-
pan de la definición del saber y de las nociones interrelacionadas, de las 
fuentes, los juicios, los tipos de conocimiento posible, y la categoría con 
que cada uno resulta cierto. Así como la relación entre el que conoce (su-
jeto), y lo que se conoce (objeto), donde los elementos que intervienen en 
el acto de conocer son: el sujeto cognoscente y el objeto conocido.
La actitud del filósofo ante la totalidad de los objetos, según Hessen 
(2005), es una actitud intelectual, una actitud del pensamiento. El filó-
sofo trata de conocer, de saber. Es por esencia un espíritu cognoscente. Al 
respecto Moran (2006) rescata las aportaciones de los grandes filósofos, 
que dieron origen al nacimiento de la epistemología:
• Sócrates, es el creador de la filosofía occidental, y sus aportaciones 
pueden definirse en tres elementos: a) un postulado de la virtud del 
conocimiento “la virtud es conocimiento porque es obediencia a la 
facultad de razonar…” (Moran, 2006, p.28); b) la invención de 
la definición; y, c) la incorporación de la epistemología al campo 
de la filosofía social. 
• Platón, a través de un enfoque dialéctico establece una relación en 
la construcción de conceptos, su estructura, y la conexión entre sí 
de forma sintética, asimismo, plantea una diferencia sustancial en 
el conocimiento: Mientras que la doxa (opinión), se refiere al conoci-
miento parcial, superficial y limitado; episteme, lo concibe como el 
conocimiento científico, sistemático y riguroso.
• Aristóteles, su aportación fundamental, en la búsqueda de conoci-
miento se centra en la búsqueda generalizaciones a partir de obser-
vaciones particulares, con ello fundamenta los principios inductivos 
y experimentales.
24
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
En este sentido, la filosofía de Sócrates y Platón, se presenta, como au-
torreflexión del espíritu sobre los valores teóricos y prácticos, así como 
la belleza y lo verdadero, es decir, está dirigido a los elementos del es-
píritu. En cambio, Aristóteles instruye acerca de la esencia de las cosas, 
las conexiones y el principio último de la realidad: la filosofía, como la 
concepción del universo.
En la época moderna, Descartes, Spinoza y Leibnitz, refiere Hessen 
(2005), revelan toda dirección hacia el conocimiento del mundo obje-
tivo. La filosofía se presenta de un modo expreso como una concepción 
del universo. Se plantea la teoría de las ideas innatas: Según ella, nos 
son innatos cierto número de conceptos, los más importantes. No pro-
ceden de la experiencia, sino representan un patrimonio originario de 
la razón. 
Kant toma el carácter de autoconcepción del espíritu, como reflexión 
universal del espíritu sobre sí mismo, una reflexión del hombre culto 
sobre su total conducta valorativa, la razón se convierte en el eje de ese 
pensamiento y de un proceso de autorreflexión humana. En este sentido 
la filosofía se presenta en primer término como teoría del conocimiento 
o como fundamentación crítica del conocimiento científico, pero no se 
limita a la esfera teórica, sino que prosigue hasta llegar a una fundamen-
tación crítica de las restantes esferas del valor. 
Luke combate con toda decisión la teoría de las ideas innatas. Adopta 
una posición rigurosamente empirista. Señala que hay una experiencia 
externa (sensación) y una experiencia interna (reflexión). David Hume, 
divide las ideas (percepciones) de Luke en impresiones e ideas de Luke. 
Por impresiones entiende las vivas sensaciones que tenemos cuando ve-
mos, oímos, tocamos. Son respuestas de la sensación y de la reflexión. 
Por ideas entiende las representaciones de la memoria y de la fantasía, 
menos vivas que las impresiones que surgen en nosotros sobre la base de 
éstas. Todas las ideas proceden de las impresiones y no son nada más que 
copias de las impresiones. (Hessen 2005).
25
Los modelos, una contribución científica…
En el siglo xix, se revive el tipo aristotélico de la filosofía en los sis-
temas del idealismo alemán, principalmente en Schelling y Hegel. Los 
neokantianos, plantean la eliminación de todos los elementos materiales 
y objetivos, que existen de modo innegable en Kant, tomando así la filo-
sofía un carácter puramente formal y metodológico. La evolución total 
del pensamiento filosófico nos ha conducido a determinar dos elementos 
en el concepto esencial de la filosofía: concepción del yo y concepción 
del universo (Hessen, 2005).
La historia de la filosofía se presenta finalmente como un movimien-
to pendular entre estos dos elementos. Por totalidad de los objetos puede 
entenderse tanto el mundo exterior como el mundo interior, tanto el ma-
crocosmos como microcosmos. La filosofía es autorreflexión del espíritu 
sobre la conducta valorativa teórica y práctica, y a la vez una aspiración al 
conocimiento de las últimas conexiones entre las cosas, a una concepción 
racional del universo.
En Platón y Kant, existe una relación de medio a fin. La reflexión del 
espíritu sobre sí mismo es el medio y el camino para llegar a una imagen 
del mundo, a una visión metafísica del universo (Moran, 2006). La filo-
sofía es un intento del espíritu humano para llegar a una concepción del 
universo, mediante las funciones valorativas teóricas y prácticas, media-
dos por el proceso de autorreflexión (Hessen 2005).
En relación teoría-práctica se observa una auto-reproducción y veri-
ficación de la teoría, no obstante los procesos para elaborar teoría son in-
versos, es decir, la práctica es la fuente de la teoría. Por su parte, la teoría 
es el cúmulo de conocimientos de una determinda área, la abstracción es 
el proceso de integración de la experiencia con la teoría para elaborar un 
razonamiento. La generalización implica la aplicación y verificación de 
leyes que se han comprobado con los métodos inductivo y deductivo, la 
sistematización implica la construcción de categorías a partir de la teoría 
y la experiencia, que culminará en la construcción de nuevas teorías. 
Lo concreto pasa al plano de lo abstracto, hacia un proceso de ra-
cionalización, en otras palabras, avanza de la experiencia sensorial al 
26
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
pensamiento abstracto para elaborar conceptos y razonamientos que a su 
vez generen teoría (Netto, 1991). La práctica es el medio de vinculación 
entre el hombre y el mundo objetivo, también es através de ella que se 
genera un proceso de conocimiento y el descubrimiento de la verdad ob-
jetiva, siempre se parte del método científico, ubicando a la práctica y a la 
teoría en un proceso dialéctico.
Bajo esta perspectiva entre el sujeto y el objeto; lo subjetivo y lo 
objetivo; la teoría y la práctica, la filosofía de la ciencia, es el conjunto de 
reflexiones sobre los principios del conocimiento, pensamiento y acción 
humana. Conjunto de principios que se establecen o suponen para ex-
plicar cierta clase de hechos. Filosofar-Reflexionar del espíritu sobre sí 
mismo, es pensar, es concebir el mundo en una realidad penetrable por el 
pensamiento, en donde todo se debe demostrar, es decir, ser pensado, ya 
que pensar es de por si juzgar. Por lo que de antemano debemos rechazar 
todo aquello que se declare impenetrable para el pensamiento, o sea que 
se diga: que no puede ser pensado o que no necesita prueba. La filosofía tiene 
por objeto indagar sobre los problemas. 
La ideología, una herramienta que contribuye al 
desarrollo de la Ciencia
En la historia humana, las relaciones sociales más elementales y básicas, 
son aquellasque los hombres contraen en la producción de sus medios 
de vida y de su vida misma. Estas relaciones generan en las mentes de 
los hombres una reproducción o expresión ideal, inmaterial, de aquellas 
relaciones sociales materiales, que dan lugar a sus formas de vida; donde 
lo normativo, emociones, ideas y creencias, son parte fundamental de las 
relaciones entre los sujetos. 
Bajo este principio de las relaciones, la ideología adquiere un papel 
fundamental en el desarrollo de la sociedad, donde la ciencia está in-
mersa en cualquier situación de la vida del ser humano. Entendiendo, la 
27
Los modelos, una contribución científica…
ideología, como el conjunto de ideas que caracterizan al sujeto, grupo, 
colectividad y sociedad en general, en función de las relaciones sociales con 
los modos de producción que son compatibles entre sí y que están espe-
cialmente referidos a la conducta social. 
El concepto de ideología se constituye como paradigma dominante 
en el mundo occidental a partir del pensamiento de Marx y del estudio 
de la ideología alemana que prevalecía en esa época. La propuesta de elevar 
a la ideología al rango científico procuraba la diferenciación respecto a la 
tradición filosófica de matriz escolástica (Ricoeur, 2001). Esta corriente 
ve a la ideología como una deformación; exclusiva de la realidad, sino 
también de la ciencia. En consecuencia, lo ideológico pasa a ser conside-
rado como precientífico y hasta anticientífico.
Las distintas interpretaciones del concepto, pueden presentarse como 
construcciones intelectuales de teorías rivales o como corrientes académi-
cas enfrentadas, con un carácter ideologizado; es decir, el término ideología 
resulta estar ideologizado. Existe cierta paradoja de la definición de la ideo-
logía que contrapone el esfuerzo intelectual por precisarla y las posiciones 
subordinadas en la que nos encontramos al hacerlo. 
Para tener una idea más clara de lo que representa la ideología en la 
construcción del conocimiento científico; se analizarán diversas inter-
pretaciones conceptuales del término, con el fin de identificar algunos 
indicadores analíticos que den cuenta de la importancia que representa 
la ideología para la ciencia.
Cuadro 2. 
Análisis conceptual de Ideología
Autor Definición Indicador Analítico
Head 
(1985)
La ideología es una especie de filosofía 
semántica. Es una forma nueva de 
acercarse al conocimiento. 
Filosofía semántica. 
Forma de acercarse al 
conocimiento.
28
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Autor Definición Indicador Analítico
La ideología no es más que la ciencia de 
las ideas. Ciencia de las Ideas.
Ricœur 
(2001)
En la ideología alemana, la ideología es 
entendida como una deformación. Es 
producir una imagen invertida, es algo 
que falsea la realidad.
Una deformación. Producir 
una imagen invertida. 
Falsear la realidad.
Pasquale 
(2012)
Por este concepto, entiende los procesos 
intelectuales dirigidos por las clases 
dominantes con la intención de crear 
consenso en una sociedad dada.
Proceso intelectual dirigido 
por la clase dominante. 
Crear consenso en una 
sociedad dada.
Ricœur
 (2001)
Sistema de ideas que denota una 
deformación de la realidad, que opera 
integrando una estructura social o un 
imaginario social y que busca legitimar 
una situación de poder dentro de un 
contexto histórico dado para imponer 
un modelo social, económico y político 
hegemónico. 
Sistema de ideas. 
Deformación de la 
realidad, estructura social 
o imaginario social. Busca 
legitimar una situación de 
poder. Imponer un modelo 
social, económico y político 
hegemónico.
Žižek, 
2003
Estudia la existencia material de 
la ideología, es decir, las prácticas, 
los rituales y las instituciones. Los 
denomina aparatos ideológicos del 
Estado, en una relación dinámica entre 
poder, ideología y Estado.
Las prácticas, los rituales y 
las instituciones. Aparatos 
ideológicos del Estado.
Portantiero
(1980)
El lenguaje, la cultura, las costumbres 
y la religión. Son herramientas 
desarrolladas por el capitalismo para 
legitimar su orden social imponiendo 
una situación hegemónica, sin la 
necesidad de imponerse mediante un 
acto coercitivo 
El lenguaje, la cultura, las 
costumbres y la religión. 
Legitimar su orden social. 
Imponer una situación 
hegemónica, sin la 
necesidad de imponer bajo 
la coerción.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
En términos generales la ideología es un: proceso intelectual dirigido por 
la clase dominante que busca crear consensos y legitimar una situación 
29
Los modelos, una contribución científica…
de poder en una sociedad dada, es la ciencia de las ideas, es una filosofía 
semántica, que hace referencia al significado de los términos y proposi-
ciones científicas. Asimismo, es conceptualizada como una forma de 
acercarse al conocimiento, mediante un sistema de ideas e imaginarios 
invertidos, como producto de la realidad.
Así también, es catalogada; como un proceso de deformación de la 
realidad, la estructura social y el imaginario social, con la finalidad de 
imponer un modelo social, económico y político creado o en su caso 
descomponer un orden dado Nisbet, (2003), y Aron (1976), mediante 
el uso de prácticas ideológicas (rituales, instituciones, lenguaje, cultura, 
costumbres y la religión); prácticas que en el pensamiento de Antonio 
Gramsci, las denomina, como una relación entre la estructura y superes-
tructura; colando la superestructura como el espacio ideológico que es 
clave para el dominio hegemónico. 
Las ideologías describen y postulan los modos de actuar de las colec-
tividades en la realidad, ya sea desde un sistema general, como sociedad 
o desde sus propios sistemas específicos: en lo económico, social, científi-
co-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, ambiental u otros sis-
temas relacionados al bien común de las colectividades. En este sentido, 
según Di Pasquale (2012), cualquier clase de caracterización conceptual 
que se haga sobre algún proceso o situación, es un intento de definición, 
con fuerte carga ideológica en sí mismo, debido a que toda interpre-
tación, asume una intencionalidad, una posición en y desde lo social, 
y cabría hacerse las siguientes interrogantes: ¿Bajo qué tipo operaciones 
intelectuales logramos desideologizar el concepto mismo de ideología? y 
¿Hasta qué punto no falseamos o modificamos la realidad social?
La clase social dominante, dueña de los medios de producción y ad-
ministradora de la riqueza, define las ideas dominantes, que no son otra 
cosa que la expresión de las relaciones materiales dominantes concebi-
das como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada 
clase, son también las que confieren el papel dominante a sus ideas. Se trata 
así de una formación social específica cuya función histórica considera y 
30
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
hasta ahora justifica y preserva el orden material de las distintas forma-
ciones económicas sociales, lo que origina las ideas de poder, control, 
autoridad y jerarquía.
La oposición de la ciencia a la Ideología dominante, proviene del 
papel de la ciencia que es contrario a los intereses materiales basados 
en la desigualdad social; que no es otra cosa que poner al descubierto la 
verdadera estructura de las relaciones sociales, su carácter histórico y no 
natural de la desigualdad social y de las formas de reproducción ideoló-
gica que asumen un papel encubridor y justificador. Bajo esta vertiente 
analítica, la ciencia conduce al camino del conocimiento científico y la 
verdad relativa, ambos son determinantes de la praxis social, que com-
prende el cambio y la transformación propia de los seres humanos por 
construir mejores formas de vida y desarrollo. 
Los paradigmas y la ciencia
En la literatura, existe una gran cantidad de definiciones sobre el con-
cepto de paradigma; por ejemplo, Briones (1997) refiere que un para-
digma de investigación es una concepción del objeto de estudiode una 
ciencia, de los problemas para estudiar, de la naturaleza de sus métodos 
y de la forma de explicar, interpretar o comprender los resultados de 
la investigación realizada. En esta definición, Briones acota que todas las 
disciplinas, como parte de las ciencias, en especial las ciencias sociales, 
requieren de un paradigma de investigación para abordar su objeto de 
estudio, el cual les permita no solamente la explicación del problema, 
sino también precisar el método y sobre todo analizar los resultados; es 
decir, la investigación social deberá precisar el paradigma el cual utili-
zará en su acercamiento con el objeto de estudio, ya sea cualitativo o 
cuantitativo.
31
Los modelos, una contribución científica…
Cuadro 3. 
Análisis de la definición de paradigma
Autor Definición Indicador Analítico
Kuhn 
(1971)
Una completa constelación de creencias, 
valores y técnicas, etc., compartidas de una 
determinada comunidad.
Constelación de 
creencias, valores y 
técnicas.
Briones 
(1986)
Es una concepción del objeto de estudio 
de una ciencia, de los problemas generales 
a estudiar, de la naturaleza de sus métodos 
y técnicas, de la información requerida, 
y finalmente, de la forma de explicar, 
interpretar o comprender —según el caso— 
los resultados de la investigación realizada
Objeto de estudio de 
una ciencia. Interpretar o 
comprender. Resultados 
de la investigación.
Latorre 
(1996)
Es un sistema de creencias y actitudes, 
compartido por un grupo de científicos, que 
fundamenta los supuestos epistemológicos y 
metodológicos de la investigación.
Sistema de creencias 
y actitudes. Supuestos 
epistemológicos y 
metodológicos.
Capra 
(1996)
Toda comunidad científica en común, posee 
un conjunto de términos, valores, técnicas, 
que le permitan definir los problemas 
y diseñar soluciones legítimas a dichos 
problemas. 
Comunidad científica, 
conjunto de términos, 
valores, técnicas. Definir 
los problemas y diseñar 
soluciones..
Contreras 
(1996)
Es un sistema de creencias, principios, 
valores y premisas que determinan la visión 
que una determinada comunidad científica 
tiene de la realidad, el tipo de preguntas 
y problemas que es legítimo estudiar, así 
como los métodos y técnicas válidos para la 
búsqueda de respuestas y soluciones.
Sistema de creencias, 
principios, valores y 
premisas. Visión de una 
determinada comunidad 
científica. Métodos y 
técnicas válidos para la 
búsqueda de respuestas y 
soluciones.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Con base en estas definiciones, se puede decir, que el paradigma cien-
tífico constituye un conjunto de ideas que orientan y organizan la investi-
gación científica de una disciplina, haciéndola comunicable y modificable 
al interior de una comunidad científica que utiliza el mismo lenguaje. 
32
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Asimismo, el paradigma, es una estructura conceptual, son ideas, pen-
samientos, creencias y valores de razonamiento de un determinado gru-
po que comparten problemas y soluciones durante cierto periodo de 
tiempo. 
Desde una perspectiva científica, Kuhn (1971) en su libro La estructu-
ra de las revoluciones científicas, llama paradigma a la estructura conceptual 
que integra perspectivas teóricas y métodos que dan al investigador una 
visión del mundo, una forma de ver y hacer las cosas, una nueva forma de 
leer la realidad; es decir, una ventana mental que da pauta a la elaboración 
de nuevas teorías, como eje articulador de diversos elementos que respaldan 
la ciencia y que permite la construcción de un nuevo conocimiento. 
El término paradigma se ha utilizado ampliamente en las diversas dis-
ciplinas científicas, en la que establece que los paradigmas designan una o 
más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comu nidad 
científica particular reconoce durante cierto tiempo con fundamento 
para su práctica posterior. De acuerdo con estas ideas, en ciertos mo-
mentos, empiezan a producirse algunas anomalías o discrepancias entre 
la teoría y la realidad, iniciándose una transición gradual hacia un nuevo 
paradigma, del cual puede seguir otra ciencia, estando con ello en presen-
cia de una revolución científica. 
Así mismo, podemos definir al paradigma, como el conjunto de reali-
zaciones científicas “universalmente” reconocidas, que durante un tiempo 
proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad cientí-
fica. Un paradigma no solamente envuelve, sino controla, define, delimita 
todo lo que se percibe, lo que se cree que es. Así también, el paradigma, 
es definido, como un modelo o patrón sostenido por una disciplina cien-
tífica, que supone una forma de pensar. Cuando se habla de cambio de 
paradigma, se hace referencia a la evolución de pensamiento que ocurre en 
las disciplinas y en las sociedades a través de la historia y que promueve el 
surgimiento de un nuevo modelo imperante de pensamiento. 
En este sentido, el paradigma proporciona a los miembros de la co-
munidad científica que lo aceptan, una visión global de su campo de 
33
Los modelos, una contribución científica…
trabajo, de las normas de investigación y de los posibles problemas a 
resolver, como de los patrones y tipos de soluciones posibles, de modo 
que el paradigma organiza y define la práctica profesional. A partir de 
esta reflexión, los modelos adquieren un papel fundamental, como parte 
de la ciencia, al ser definidos, como una construcción simplificada de la 
realidad, que surge de la teoría y que, como tal, puede ser constatada 
empíricamente en la práctica, en este sentido el modelo ofrece una expli-
cación de la realidad y guía la práctica (De la Red, 1993).
La investigación, eje rector en la construcción de 
modelos
¿Cuál es el sentido de la investigación social hoy? Está es una pregunta, a la 
cual se le intentará dar respuesta, o por lo menos descubrir algunas pistas 
que permitan elaborar una aproximación al problema planteado. Para 
dicho fin, se identificarán algunos aspectos que intervienen en el estudio, 
visualizando su influencia y el peso relativo que estos aspectos tienen en 
los procesos de investigación, así como la importancia que representan 
en el diseño y elaboración de modelos de intervención en el marco de las 
ciencias sociales.
Para entrar en detalle, es esencial discutir acerca del objeto de estudio, 
algunos expertos en metodología parten de la idea: lo que el sujeto quiere 
conocer sobre el problema que quiere investigar, idea que se va perfeccio-
nando y acotando en la medida en que el investigador se acerca a los fun-
damentos teóricos, al revisar las teorías y la literatura más actual que le 
permitan dialogar sobre el problema, hasta llegar a formular una interro-
gante acorde y en consonancia con los datos empíricos, problematizando 
el planteamiento de investigación del fenómeno que quiere abordar.
En este proceso de construcción científica; en las ciencias sociales, 
han coexistido diferentes posturas teóricas y diversas configuraciones me-
todológicas, no solo para entender, comprender y abordar el problema de 
34
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
investigación, sino también, para dar respuesta al cómo se construye el 
objeto de estudio y qué metodología es la más adecuada para dar respues-
tas a las interrogantes de investigación. 
Según Berger y Luckman (1968) en Cea D’Ancona (2001), son tres 
aspectos que determinar el objeto de estudio: la sociedad con su dinámica 
propia; la sociedad como producto del hombre; y el hombre como producto 
de la sociedad, y dependiendo de qué aspecto se anteponga, así será la 
explicación que resulte de la realidad social: positivismo, funcionalismo, 
teoría crítica, fenomenología, etnometodología, interaccionismo simbó-
lico, teoría de sistema, o materialismo histórico dialéctico. Esta concep-
ción plural del objeto, conlleva diversas alternativas metodológicas, en la 
necesidad de adecuar el método al objeto (Cea D’Ancona, 2001).
Para otros autores, significaaquello o algo que se quiere investigar, 
tomando en cuenta su naturaleza y sobre todo sus características. No 
obstante, los expertos (metodólogos) coinciden en la importancia que repre-
senta y asume la teoría sobre el problema, no sólo en los conocimientos 
sino en la experiencia que el investigador tiene, al elaborar una expli-
cación lógica, racional y sistematizada del problema; es decir, cuando 
se habla de objeto de estudio, se hace una abstracción del problema, se 
subjetiviza el problema, se identifican los rasgos básicos, sus atributos y 
características, lo que le da sentido a la investigación, como eje central en 
la construcción del conocimiento científico.
En esta perspectiva epistémica, el investigador asume un enfoque 
teórico e ideológico sobre el problema, debido a que el sujeto en su po-
sición de investigador, no está libre de sus preconceptos, prejuicios y 
preferencias, disyuntiva en la que se tiene que estar consciente, porque la 
conciencia es lo que acerca al investigador a la objetividad y a la dialogi-
zación de los problemas y los fenómenos sociales. 
Lo que nos llevaría a plantear la siguiente interrogante: ¿Qué es la 
teoría?, la teoría, según Tecla (1975) es un conjunto de proposiciones que 
tienen como fin explicar, describir y predecir las conductas en un área de-
terminada de fenómenos”, es el fundamento subjetivo y conceptual a los 
35
Los modelos, una contribución científica…
problemas y los fenómenos sociales. Asimismo, la teoría es conceptuali-
zada, como el conjunto de conceptos, categorías, indicadores analíticos 
que reflejan, describen y explican objetivamente la realidad; esta se basa 
en estructuras complejas del conocimiento que se encuentran ligadas a la 
práctica; de esta manera, la teoría explica la realidad y se orienta hacia el 
conocimiento y solución de problemas, objeto de estudio del investigador 
(Munch, 2002).
Para algunos autores, como Babbie (2000), cuando se habla del ob-
jeto de estudio, se le debe dar importancia a los objetos microsociales a 
partir del análisis de las macroteorías que en muchos de los casos no 
las incluyen; y de los objetos microsociales, se deben de abordar sus 
rasgos y sus atributos, rescatando sobre todo los elementos subjetivos 
que resultan de estos. En algunas situaciones la investigación adquiere 
un carácter pragmático, ya que se investiga para intervenir sobre los 
procesos o para mostrar caminos conducentes a esa intervención, a tra-
vés de la propuesta de métodos; este tipo de investigación se realiza por 
necesidad, y se le puede llamar académica, porque está al servicio de 
quien quiere usarla.
Por otra parte, las macroteorias se ocupa de explicar problemas ma-
crosociales, como la pobreza y el desarrollo, es decir, conjuntos grandes 
de la sociedad, o incluso de sociedades enteras, por ejemplo, la lucha 
entre las clases, las relaciones internacionales, el gobierno, la religión, la 
familia, la migración, la exclusión, etc., en cambio las microteorías, tratan 
de las cuestiones de la vida social en el nivel de los individuos y los grupos 
pequeños (Babbie, 2000). 
Bajo esta perspectiva de la explicación de los problemas y los fe-
nómenos sociales; las macro y micro teorías son fundamentales para 
abordar y conocer los problemas de investigación; así como para asumir 
directrices que guíen los procesos de intervención en la atención de es-
tos problemas. Bajo este proceso metodológico, generando una relación 
entre la teoría y la práctica. Proceso que puede ser entendido, como una 
auto-reproducción y verificación de la teoría, donde la práctica adquiere 
36
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
un sentido epistemológico en la construcción conocimiento, al ser la 
fuente de la teoría. 
Asimismo, el sujeto inmerso en un proceso de abstracción y razo-
namiento de una parte significante de la realidad social, contribuye a 
la explicación científica de los problemas que se ha propuesto conocer 
e intervenir, mediante el uso sistemático y ordenado del conocimiento, 
es decir, en el desarrollo de la teoría, la sistematización adquiere un 
alto valor al organizar, analizar y conceptualizar la experiencia. Proceso 
que implica la construcción de categorías a partir de la teoría y la expe-
riencia; para finalmente, culminar en la construcción de nuevas teorías 
(Castro, 2017).
En algunos casos, se confunde investigación con intervención; en la 
primera, son actividades racionales y empíricas que permiten conocer 
las causas y las relaciones entre las variables de investigación, y en la se-
gunda, son respuesta y acciones inmediatas que contribuyen a la solución 
de un problema en la realidad; ambas contribuyen al desarrollo de un 
proceso sistemático que transforma la realidad, con el uso adecuado de la 
teoría acompañado del rigor teórico-metodológico. 
En los procesos de investigación e intervención, existe una conver-
gencia de objetos, métodos y de técnicas, esta tradición viene de finales 
de los años 70, situación que se expresa con mucha nitidez, cuando el 
metodólogo determina el problema, las teorías y los métodos a seguir en 
el proceso de construcción del conocimiento. En esta lógica, la teoría 
brinda los elementos conceptuales para entender el problema, pero a su 
vez, el problema define el método para recolectar y analizar el dato, me-
diante el uso de las técnicas e instrumentos, que el investigador define, 
al diseñar su proyecto de investigación.
37
Los modelos, una contribución científica…
Los modelos, un hallazgo en la investigación científica
Desde esta perspectiva ontológica, los modelos son representaciones for-
males de los sistemas reales. Es decir, son un esquema formal de elemen-
tos interconectados, donde las palabras y los símbolos adquieren una 
función especial en términos lógicos de un sistema ideal, sobre todo en 
las disciplinas de las ciencias sociales, como es el caso de trabajo social. 
Los modelos surgen y se desarrollan, como parte de un proceso de 
investigación, donde la teoría y la metodología, son el eje esencial para 
conocer y actuar sobre el problema, y son a su vez, son la fuente del co-
nocimiento y el origen de la ciencia, donde el investigador tiene la 
posibilidad de descubrir las distintas relaciones de las variables que 
conforman un hecho o fenómeno, además de ir ascendiendo en el paso 
de lo abstracto a lo concreto, constituyéndose de esta forma el paso a 
la realidad.
Esquema 1.
La construcción del conocimiento científico
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Es un puente entre 
la realidad y la teoría 
científica
Es la representación 
teórica de la realidad 
subjetiva
Es una visión de 
mundo y una manera 
de hacer las cosas
Es la más alta y 
completa forma del 
conocimiento científico
Es un símbolo abstracto, 
construido idealmente y 
lógicamente coherente
Es una imagen intuitiva y 
dinámica de un fenómeno, 
son ideas predeterminadas 
en la mente
1
Ideología
2
Arquetipo
3
Concepto
4
Teoría
5
Paradigma
6
Modelo
REALIDAD 
SOCIAL
38
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
La realidad, la ideología, los arquetipos, los conceptos, las teorías y los 
paradigmas son importantes desde el punto de vista de la filosofía de la 
ciencia para la construcción de los modelos; y son un hilo conductor 
que hay que ir construyendo en forma consecutiva, complementando y 
perfeccionando cada una de las etapas, ya que la conclusión de una, con-
tribuye al inicio y el desarrollo de la otra; es la sustancia para el desarrollo 
de cada una de las etapas del proceso científico. 
El Modelo es el resultado final del proceso científico; el cual inicia 
con la percepción de la realidad, donde la ideología adquiere una función 
especial, al ser el puente entre la realidad y la teoría científica; además de 
ser, el primer extracto significativo de la realidad; donde las ideas, poste-
riormente pasarán a formar parte de los arquetipos, conceptos, teorías y 
paradigmas, hasta llegar a conformar el Modelo, conla finalidad de que 
tengan una utilidad, no para explicar la realidad social, sino para inter-
venir en ella.
Para hacer un análisis de fondo, de lo que implica el concepto de mode-
lo, es necesario revisar con detalle las categorías e indicadores analíticos de 
cada una de las definiciones que existen en el mundo de la literatura. West 
(1959), entiende al modelo como un patrón, una especie de molde que se 
emplea como guía para el diseñador de la enseñanza. Dicho molde puede 
ayudar al diseñador a “ver el bosque desde los árboles” y al mismo tiempo, 
permite reparar en los detalles a lo largo del proceso, se asemeja al molde o 
plantilla que se utiliza como guía para formar una pieza u objeto.
39
Los modelos, una contribución científica…
Esquema 2. 
Definición de Modelo de C. West (1959)
El modelo es una unidad de medida que permite comparar resultados, 
cifras, y hacer diversos cálculos, presentados en forma Plantilla o Molde, 
que facilita el diseño de cualquier proceso, ya sea educativo, adminis-
trativo u operacional. Es también, el diseño de un objeto que se quiere 
reproducir varias veces de forma estandarizada.
Para Wartofsky (1981), el modelo no constituye una entidad abstrac-
ta en sí misma, sino una ayuda para llegar a conseguir y/o hacer algo en 
el futuro. Sirve de ayuda a la imaginación para tratar de comprender lo 
que está sucediendo y los modos de acción que se planearon para crear 
un determinado futuro, contrario o mejor al que existe hoy en día y que 
es claramente insatisfactorio. El modelo, no se queda en ideas abstrac-
tas, sino que hace énfasis en la exploración intelectual que conduce a la 
experimentación, destacando como deberían de ser las cosas y lo que se 
debería hacer. 
Retomando a Hill (1986) y Lutz (1970), Viscarret (2007), expone 
que los modelos en Trabajo Social, son elementos simbólicos de un con-
junto de principios de acción relativos a un campo definido de fenó-
menos o de experiencia. Asimismo, explica que el modelo se diseña a 
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Patrón, especie de 
Molde
Forma Matemática de un 
Sistema-Realidad
Enseñanza, Pieza, 
Objeto
Guía, Molde
Diseño, Plantilla
Modelo
40
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
partir del estudio de los problemas sociales, donde las acciones están 
sistematizadas y son fundamentales en la solución de los problemas, so-
bre todo, cuando las acciones, trascienden el plano de las explicaciones 
como un principio o mecanismo de intervención, que permite aclarar los 
principios de acción e identificar los métodos y técnicas que deben ser 
utilizadas. El modelo igualmente precisa las condiciones del medio en el 
cual se puede hacer el uso correcto de esos principios.
Para Campanini y Luppi (1991) un modelo es un sistema abierto, for-
mado por elementos que son interdependientes y que, a través de proce-
sos continuos tienen una función explicita e intercambian información 
con entradas y salidas perfectamente definidas, en un ambiente dinámico 
(contexto) al que el sistema organizativo debe adaptarse constantemente.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Esquema 3. 
Definición de Modelo de Lutz (1970)
Algo
Simbólico
Métodos y 
técnicas
Fenómenos de la 
Experiencia
Conjunto de 
principios de acciónModelo
41
Los modelos, una contribución científica…
Wilson (1993) conceptualiza al modelo como la interpretación explicita 
de lo que uno entiende de una situación, o tan solo de las ideas de uno 
acerca de esa situación. Puede expresarse en símbolos o palabras, pero en 
esencia es una descripción de entidades, procesos o atributos y las rela-
ciones entre ellos. Puede ser descriptivo o ilustrativo, pero, sobre todo, 
debe ser útil.
Esquema 5. 
Definición de Modelo Wilson (1993)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Esquema 4. 
Definición de Modelo de Campanini y Luppi (1991)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Sistema abierto Elementos Interdependientes
Intercambio continuo 
de información
Ambiente 
dinámico
Modelo
Interpretación 
explícita
Símbolos o 
Palabras
Ideas de una 
situación
Descripción de 
entidades, procesos
o atributos
Modelo UTIL
Matemáticas
42
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Los modelos están enfocados a la solución de las problemáticas en la socie-
dad; es decir, un modelo es la respuesta operativa al problema planteado; 
es el resultado del proceso de investigación, lo anterior, indica que todo 
modelo debe tener una utilidad, como respuesta a los diversos problemas, 
sean estos económicos, culturales, políticos, sociales o ambientales. 
Para Aracil (1993), un modelo constituye una representación abs-
tracta de un cierto aspecto de la realidad y tiene una estructura que está 
formada por los elementos que caracterizan el aspecto de la realidad mo-
delado, y por las relaciones entre elementos. 
Esquema 6. 
Definición de Modelo Aracil (1993)
Ander (1995), señala que el modelo es una expresión abstracta de la rea-
lidad, donde la relación de los elementos adquiere una correspondencia 
con esa realidad; asimismo, acota que el modelo, es un instrumento y 
recurso interpretativo del pensamiento y las prácticas de un determinado 
cuerpo profesional, por lo que, en todas las formas de intervención pro-
fesional, existen modelos. 
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Representación 
Abstracta
Un cierto aspecto de 
la realidad
Relación entre 
ELEMENTOSEstructura
Modelo
43
Los modelos, una contribución científica…
Esquema 7. 
Definición de Modelo, Ezequiel Ander Egg (1995)
Así mismo, Ander (1995), acota que el modelo, es la representación o 
construcción simplificada de una clase de fenómenos destinados a ex-
plicar los fenómenos de la realidad o actuar sobre ella. De acuerdo a 
esta postura teórica, podemos decir que, en todas las situaciones sociales, 
económicas, políticas, culturales y ambientales en las que interacciona el 
hombre, como en sus problemáticas, procesos de desarrollo científico y 
tecnológico, se construyen modelos, como un recurso, no tan solo para 
interpretar la realidad, sino para actuar en ella, mediante la planeación de 
acciones y estrategias operativas. 
Du Ranquet (1996), señala que el modelo describe lo que hace el 
trabajador social, la manera en que recoge los datos, elabora una hipóte-
sis, elige los objetivos, estrategias y técnicas que convienen a los problemas 
en contrados. Según éste, cada modelo privilegia una o varias teorías, que 
les proporcionan los conocimientos y las bases sobre las que pueden apo-
yarse las hipótesis de trabajo y el desarrollo de tratamiento. 
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Expresión 
Abstracta
Conjunto de 
relaciones y 
elementos
Instrumento y 
Recurso 
Interpretativo
Correspondencia con 
la REALIDAD
La Práctica Pensamiento
Modelo
44
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Este proceso de planeación del quehacer profesional, lo retoma Karheinz 
(1997) al caracterizar al modelo, como un paradigma o prototipo de actua-
ción en el que objetivos, contenidos, métodos y procedimientos o estrategias 
que se encuentran relacionados e interconectados en un todo significativo. 
Asimismo, plantea que el sentido o significado de este todo constituye el 
referente último para la justificación y la fundamentación del modelo.
Esquema 9. 
Definición de Modelo, Karheinz (1997)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Esquema 8. 
Definición de Modelo de Du Ranquet (1996)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Describe el 
quehacer de TS
Problemas encontrados 
en la Realidad
Conocimientos,
Hipótesis de 
Trabajo
Elabora hipótesis, elige 
objetivos, estrategias y 
técnicas
Teorías
Modelo
Todo 
Significativo
Relacionados e 
interconectado
Objetivos, contenidos, métodos, 
procedimientos o estrategias
Prototipo de 
ActuaciónParadigma
Modelo
45
Los modelos, una contribución científica…
De esta definición, se puede señalar que los elementos que forman parte 
de un modelo; deben de estar íntegramente relacionados e interconecta-
dos, ya quela suma de las acciones que se desarrollan en cada uno de sus 
elementos, permite concretizar todo el proceso significativo, para el que 
fue diseñado el modelo. 
Para Tamayo (1998), el modelo es una aproximación teórica a lo real, 
por medio de la cual los postulados y suposiciones conceptuales pueden 
ser aplicados a la realidad. Intento de sistematización y descripción de lo 
real, en función del presupuesto teórico. Son estructuras simplificadas 
o conocidas que se emplean para investigar la naturaleza de los fenóme-
nos que los científicos desean explicar.
Esquema 10. 
Definición de Modelo, Tamayo (1998)
De esta definición, se puede reflexionar que la abstracción teórica de un 
extracto significativo de la realidad, es elemento importante para visua-
lizar la posible intervención en un determinado problema de la realidad, 
a través de procesos de sistematización que permitan no solamente des-
cribir la información, sino también ordenar, analizar, pero sobre todo 
conceptualizar los procesos de actuación de la realidad.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Aproximación 
Teórica a lo Real Aplicados a la REALIDAD
Estructura 
Simplificada
Modelo
Postulados y Suposiciones 
Conceptuales
46
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Para Chávez (2010), el modelo es la representación abstracta de dis-
tintos elementos que se interrelacionan en una situación social y son 
parte del objeto de estudio. Asimismo, señala que el modelo es un ins-
trumento, un recurso interpretativo del pensamiento y de las prácticas 
profesionales, que facilitan no sólo la explicación integral de los proce-
sos sociales, sino resultan ser una guía para la acción profesional. En este 
sentido, el modelo permite realizar una lectura crítica del alcance y limi-
taciones de la acción. En la actualidad, es cada vez más necesario contar 
con un esquema básico en la orientación de la práctica para lograr un 
trabajo eficaz y correcto, con rigurosidad metodológica y científica; lo 
anterior obliga a los profesionistas a confrontar y explicar situaciones 
viejas con nuevos recursos interpretativos, acompañados en la utiliza-
ción de los modelos de intervención social.
Esquema 11. 
Modelo, Chávez (2010)
Los modelos permiten dar un sentido integral a la intervención y llevan 
implícito el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos pueden con-
vertirse en nuevos referentes teóricos, una vez que se lleva a cabo el aná-
lisis crítico entre la teoría y los resultados de la acción (Chávez, 2010).
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Recurso 
Teórico
Guía metodológica de 
intervención Teoría-Práctica
Lectura Crítica e Interpreta la 
RealidadModelo
47
Los modelos, una contribución científica…
De las definiciones anteriores, podemos señalar que el término mo-
delo no se usa para designar la realidad, sino para hacer una representa-
ción o construcción intelectual simplificada y esquemática de una clase 
de fenómenos, contenidos o procesos a los que se pretende comprender 
y actuar a pesar de su complejidad. 
De acuerdo a esta postura teórica, en todas las situaciones sociales, 
económicas, políticas, culturales y ambientales en las que interacciona el 
hombre, como en sus problemáticas y procesos de desarrollo científico 
y tecnológico, se construyen modelos, como un recurso, no tan solo para 
conocer e interpretar la realidad, sino para actuar en ella, mediante la 
planeación de acciones y estrategias operativas. 
Proceso metodológico para la construcción de modelos 
de intervención en trabajo social
Un modelo, es la representación teórica de una realidad objetiva, el tér-
mino, proviene de la idea de “moldear”; palabra que sugiere una cierta 
idea de acción, de construcción. Un modelo, es la representación o cons-
trucción intelectual simplificada y esquemática de una clase de fenóme-
nos, hechos, problemas, contenidos o procesos, a los cuales se pretenden 
comprender a pesar de su complejidad. 
En la construcción de un modelo se seleccionan los elementos rele-
vantes y sus interrelaciones que se sustituyen con representaciones iso-
mórficas que facilitan la comprensión e investigación de un aspecto de 
la realidad. Para otros, es el arquetipo o punto de referencia para imitarlo 
o reproducirlo, es decir, la representación en pequeño de alguna cosa o 
proceso.
Para Chávez (2010) en Castro (2010), la construcción de modelos de 
intervención en trabajo social, deben comprender al menos tres etapas 
para su formulación:
48
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
• En la primera etapa, se debe destacar la importancia de contar con 
un marco teórico explicativo de la realidad social y que este pueda 
concretarse en la guía de la acción operativa y retroalimentar nue-
vamente los postulados teóricos básicos. Este marco teórico deberá 
estar compuesto por macro y micro teorías, con el fin de fortalecer 
el análisis integral de un fenómeno social; así también, con otras 
teorías sociales que fortalezcan la acción de los profesionales; repre-
senta un cuerpo teórico que guía la praxis en trabajo social.
• Para la segunda etapa, se deben destacar la vinculación entre los re-
ferentes teóricos y los concretos que permiten identificar las dimen-
siones, categorías, ejes e indicadores, que en interrelación con los 
ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales determinan la 
expresión de un fenómeno, problema o situación social. De ahí se 
desprenden todos los elementos diagnósticos del objeto de estudio 
por parte de los profesionales de lo social (Chávez, en Castro 2010).
• Y en la tercera etapa, se encuentra el proceso metodológico caracte-
rizado en tres momentos:
✓ Un momento, donde se definen las categorías de análisis que 
orientan la intervención y se definen los métodos y las técni-
cas apropiados para trabajar las categorías elegidas y la limita-
ción de los espacios y sujetos de intervención; 
✓ Otro momento que contemple la planeación operativa de las 
acciones, la ejecución de la propuesta y la evaluación del pro-
ceso de intervención;
✓ Un tercer momento que remita al análisis crítico de la con-
gruencia metodológica de las categorías utilizadas y el proce-
so propuesto de intervención directa con población (Chávez, 
2010).
49
Los modelos, una contribución científica…
Así mismo, Chávez (2010) en Castro (2010) expone que, en la construc-
ción de modelos, debe existir una retroalimentación entre las fases del 
marco teórico, conceptual e interpretativo, con el análisis concreto de la rea-
lidad social para obtener el diagnóstico de la situación (objeto de estudio) 
y con ello, la definición de la estrategia metodológica de intervención, por 
lo que se presenta la retroalimentación entre la teoría y la acción social 
concreta.
En esta lógica de acercamiento conceptual y metodológico, los mo-
delos permiten dar un sentido integral a la intervención y llevan implíci-
to el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos pueden convertirse 
en nuevos referentes teóricos una vez que son objetivizados en la realidad 
social, llevando a cabo el análisis crítico entre la teoría y los resultados de 
la acción.
Escartín (1997) en Viscarret (2007), expone que un modelo en Traba-
jo Social es una miniteoría, una categoría operacional y un instrumento 
de análisis. Se diferencia de la teoría científica en su reducido dominio y 
en que no están sujetos a las leyes. Por tanto, dependiendo del objeto al 
que van dirigidos, los modelos contienen en sí una teoría y una práctica 
diferente; es decir, el modelo lleva implícitos los siguientes elementos:
• Teóricos que le dan sustento.
• De análisis que explican su aplicación a una realidad determinada.
• Metodológicos técnicos.
• Funcionales en la relación a resultados obtenidos.
• Filosóficos, ideológicos y valores implícitos (De la Red, 1993).
Por su parte, Lutz (1970) en Viscarret (2007), al hablar de los elementos 
que integran el modelo, señala las siguientes dimensiones:
• Por el tipo de fenómenos a los que el modelose dirige, ya sea los 
aspectos de la experiencia humana concebidos como problemáti-
cos, dolorosos o indeseables.
50
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
• El contenido conceptual utilizado para dar cuenta de los problemas 
para concebirlos, para analizarlos de manera sistemática y para de-
terminar los objetivos de la intervención del Trabajo Social y tam-
bién los principios de ayuda.
• La naturaleza de la intervención del Trabajador Social por medio 
del modelo. Es decir, los diferentes objetivos que se asigna o que 
puede alcanzar, tanto en términos teóricos como operacionales; y 
los principios de acción que caracterizan el modelo y los procedi-
mientos, los métodos y las técnicas por los que son aplicados. 
• La naturaleza de los medios o marcos institucionales en los cuales el 
medio es empleado.
• La sociología de la práctica, contenida en el modelo. Más especí-
ficamente, este punto toca al modo y la intensidad con los que la 
práctica y el practicante son considerados o no como profesiona-
les, tanto por ellos mismos como por otros.
• Los valores y la ética subyacentes en el modelo de prácticas.
• La manera como se concibe en el modelo al individuo que vive el 
problema o que lo sufre. Esta variable identifica las diversas con-
cepciones según las cuales se atribuye la causa de las dificultades, ya 
sea a las características propias como ser humano o como persona, 
dentro de su identidad individual o las circunstancias exteriores a la 
persona, o aun a cualquier interacción entre los factores internos y 
externos del individuo. Esta variable identifica igualmente la natu-
raleza y la fuerza de las capacidades de la persona para hacer frente 
a sus problemas.
• La naturaleza de la relación significativa entre el trabajador social y 
la persona a la que ayuda (Lutz, citado en Hill, 1986)
Tomando en cuenta estos elementos, Viscarret (2007), señala que los 
modelos, son de uso frecuente en la vida académica y profesional de las so-
ciedades actuales, siendo indispensable para describir, comprender, expli-
car y predecir los acontecimientos, hechos, fenómenos o situaciones que 
51
Los modelos, una contribución científica…
suceden en los diferentes ámbitos de lo real. Asimismo, explica que el 
modelo, al igual que la teoría, contribuye a tener una imagen o represen-
tación de las diversas partes de la realidad. Es una especie de descripción 
o representación de la realidad (hechos, situaciones, fenómenos, proce-
sos, estructuras y sistemas, entre otros), y que, por lo general, está en 
función de unos supuestos teóricos o de una teoría. Dicha representación 
es una construcción racional de un campo de estudio concreto y suele 
presentarse en diferentes grados de abstracción.
Con base a las diversas definiciones que se han abordado en este apar-
tado; se puede decir que el Modelo, no se usa para designar a la realidad, 
sino más bien, se emplea para hacer una representación o construcción 
intelectual simplificada y esquemática de una clase de fenómenos, proble-
mas, contenidos o procesos a los que se pretende comprender a pesar de su 
complejidad. En este sentido, para diseñar y/o construir un modelo de 
intervención es importante tomar en cuenta los siguientes elementos: 
• El Esquema Teórico, es un elemento esencial del modelo, debido a que 
este no solamente facilita la descripción y explicación de los proble-
mas; sino que adquiere una función conductora, que guía el actuar 
del profesional sobre la problemática misma, a través de una planea-
ción sistemática, donde la subjetividad adquiere un valor esencial en 
el quehacer profesional. Los esquemas son una abstracción mental 
que diseña el sujeto social para representar el problema de forma cla-
ra y sintética, con el fin de comprender y actuar sobre éste. 
• La Realidad Social, donde la problemática es una parte significativa 
de la realidad; son todas aquellas situaciones por las que pasa o 
enfrenta el sujeto social para resolver sus necesidades; representan 
un obstáculo para el sujeto social en función de su desarrollo, 
bienes tar y calidad de vida. Problemática que tiene diferentes di-
mensio nes, desde las económicas, políticas, sociales, culturales, am-
bientales, entre otras.
52
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
• Las Teorías Sociales, permiten tener una concepción racional de la 
realidad y de los procesos; e intentan dar una visión o explicación 
sobre cualquier asunto de la realidad, es una forma de saber lo que 
se pretende conocer del mundo; la teoría significa mirar, observar 
y especular; es una abstracción que intenta explicar la realidad; asi-
mismo, es definida, como una sistematización final de los proce-
sos de investigación e intervención social, que implica la búsqueda 
ordenada y sistemática del conocimiento, y que además de consti-
tuir una acción final, representa también un punto de partida.
• El Actor Social, Sector o Sujeto Social, es la persona, el grupo o la 
colectividad, que tiene una necesidad o enfrenta situaciones pro-
blemáticas. Esta entidad es concebida a partir de la noción de in-
dividuo(s), portador de las ideas y acciones que permiten generar 
cambios y trasformaciones en la realidad, lo cual conduce especial-
mente a la objetivación de las relaciones sociales.
• La metodología, son los métodos, las técnicas y los instrumentos que 
se utilizan para conocer e indagar sobre el problema, tanto desde 
el estudio documental, y trabajo empírico del problema planteado, 
como desde los métodos y las técnicas que se utilizan para actuar 
sobre el problema mismo, es decir, los métodos, técnicas e instru-
mentos que se utilizan en el diseño, elaboración y ejecución de pro-
gramas y proyectos de acción como una respuesta a la problemática 
demandada por los sujetos sociales.
• Las Interrelaciones, permiten articular y dinamizar las funciones que 
tienen los elementos y que son parte del esquema, sistema o pro-
ceso. Estas interrelaciones, son un factor esencial en el esquema 
metodológico, en la construcción de modelos teóricos y de inter-
vención social. Esta interrelación de los elementos que integran un 
esquema metodológico, es el eje central y el motivo por el cual el 
53
Los modelos, una contribución científica…
modelo fue construido, como una respuesta al problema y a la nece-
sidad que demanda una solución.
Con base a estos elementos; es importante precisar, en todo modelo de 
intervención social, es importante profundizar en el problema y/o necesi-
dad del sujeto (individual, grupal y colectivo), a través del uso de las teo-
rías, debido a que nos permiten no solo describir, sino también explicar 
en forma causal la problemática existente; asimismo, estas perspectivas 
teóricas son la guía epistemológica para su atención e intervención pro-
fesional desde las propias instituciones.
En términos generales, los modelos de intervención en trabajo social, 
son un proceso teórico, conceptual y metodológico, que facilita no sola-
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Esquema 12. 
Proceso metodológico para construir un Modelo de Intervención
Problemas sociales macro 
y microsociales
Actores sociales
Diagnóstico
Evaluación
Praxis
Investigación
Intervención
Planeación y 
programación social
Teorías 
Sociales
Proceso metodológico
Realidad
Teoría
54
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
mente la explicación de los problemas sociales, sino que además contri-
buyen a la solución de los mismos. Los modelos son una representación 
teórico-objetiva de la realidad, en las que los diversos elementos que la 
integran se interrelación en un proceso que es dinámico y cambiante.
Es este esquema metodológico la teoría, no solamente es visualidad 
como un elemento para fundamentar el problema, sino también para 
profundizar en forma causal en el problema; así también para establecer 
las estrategias que faciliten su atención y la eliminación de las causas mis-
mas generadoras de la problemática. En esteproceso de construcción de 
alternativas, tanto la investigación como la programación son importan-
tes; al igual que la propia ejecución de los planes, programas y proyectos; 
la supervisión de las actividades programadas; los recursos (materiales, 
técnicos y financieros); además del papel que juega la evaluación, como 
un elemento que permite identificar los errores y los aciertos a fin de 
corregir los primeros y dimensionar los segundos.
En síntesis, la construcción de un Modelo, es un trabajo intelectual y 
es el resultado de un proceso de investigación científica, donde la episte-
mología y la sistematización adquieren una función esencial en su diseño. 
En esta lógica epistémica, la sistematización adquiere una función pri-
mordial en el análisis de los problemas y la redefinición de conceptos, 
pero sobre todo en la construcción de nuevas teorías sociales que per-
mitan entender esos problemas, las necesidades que se presentan y las 
demandan los sujetos sociales como parte de la realidad en la que se 
encuentran inmersos. En este proceso de construcción teórica, la siste-
matización es fundamental para la construcción de sistemas y modelos 
de intervención en trabajo social, ya que no solamente proporciona la 
teoría para entender los problemas, sino también proporciona las he-
rramientas metodológicas para actuar en forma cada vez más efectiva 
en el problema mismo (Castro, 2017).
55
Los modelos, una contribución científica…
Los modelos en las diversas disciplinas 
De acuerdo a la problemática misma, como a las propias necesidades de 
los sujetos sociales e instituciones públicas, privadas y sociales, se cons-
truyen los modelos y estos son un recurso interpretativo del pensamiento 
y las prácticas de un determinado cuerpo profesional, por lo que, en todas 
las formas de intervención profesional, existen modelos; los cuales son 
clasificados según la ciencia o las propias disciplinas que la integran:
Black (1967), hace una clasificación en cuatro tipos de modelos: 
• Los modelos escala: Constituyen simulacros de objetos reales o imagi-
narios que conservan proporciones relativas del original. Representan 
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Figura 13. 
Diseño y Construcción de Modelos de Intervención
Epistemología 
(Desde donde 
se aborda el 
problema)
Evaluación 
(Logros 
del modelo)
Modelo
Que se 
espera 
modificar
Realidad 
(problema)
Metodología 
de 
intervención
Teorías para 
conocer, 
actuar y 
profundizar en el 
problema
56
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
algunos de los rasgos más relevantes del original sustituido y se esta-
blece una cierta identidad entre el modelo y el objeto representado; 
una maqueta sería un ejemplo de este tipo de Modelo.
• Los modelos analógicos: Al igual que los modelos de escala, guardan 
relaciones de identidad con el objeto representado, suponen una re-
producción de la estructura original; pero en este caso guardan un 
nivel de mayor abstracción, se sintetizan y codifican propiedades 
del objeto real para facilitar la “lectura” o interpretación de las mis-
mas. Ejemplo: un mapa impreso.
• Los modelos matemáticos. Son representaciones de la realidad en 
forma ecuaciones que expresan relaciones, funciones y decisiones 
entre variables que describir y analizan el comportamiento del sis-
tema, buscan interpretar la realidad a través de ciertas fórmulas, ci-
fras y símbolos matemáticos. 
• Los modelos teóricos: Consisten en introducir un nuevo lenguaje, 
sugerido por una teoría conocida pero empleado a un nuevo do-
minio de aplicación. Asumen funciones descriptivo —explicati-
vas y predicativas del fenómeno que representan.
Para Mario Bunge (1980), los modelos son sistemas conceptuales que 
intentan representar aspectos interrelacionados de sistemas reales. Este 
modelo también forma parte de los modelos teóricos; no obstante, auto-
res como Achinsters en Galeana (1999), quien caracteriza a los modelos 
teóricos a partir de las siguientes características:
• Un modelo teórico es un conjunto de supuestos acerca de algún 
objeto o sistema.
• Un modelo teórico, describe un tipo de objeto o sistema atribuyén-
dole lo que podría llamarse una estructura interna, una composición 
57
Los modelos, una contribución científica…
o un mecanismo que explicará, al tomarlo como referencia, diversas 
propiedades de ese objeto o sistema.
• Un modelo teórico se considera como una aproximación útil para 
ciertos propósitos. El valor de un modelo determinado puede juz-
garse pues, desde dos puntos de vista diferentes, aunque relacio-
nados: cuán bien sirve a los fines para los que se emplea, y cuán 
completa y exacta es la representación que propone.
• Es frecuente que un modelo teórico se formule, desarrolle y hasta 
llegue a denominarse con base en una analogía entre el objeto o 
sistema descrito por él y algún otro objeto o sistema diferente. Esto 
implica una comparación en la que se observan propiedades y prin-
cipios similares en algunos aspectos.
Por su parte Van Dallen y Meyer (1971), definen los modelos de investi-
gación como estructuras simplificadas o conocidas que se emplean para 
investigar la naturaleza de los fenómenos que los científicos desean expli-
car; es decir, es el conjunto de pre-supuestos ensamblados lógicamente 
que orientan el pensamiento y la investigación, como lo señala Bogdan 
y Bilken (1982). 
No obstante, es importante distinguir entre modelos de investigación 
y modelos de orientación. Tanto unos como los otros corresponden a la 
categoría de modelos teóricos, pero su distinción es necesaria. La lite-
ratura sobre modelos de intervención recoge la definición de modelo de 
investigación, sin que se establezca una clara distinción entre estos dos ti-
pos. En las ciencias básicas y en las ciencias aplicadas, los modelos son tipi-
ficados como modelos de intervención, debido a que los encuadres teóricos 
y metodológicos deben de tener una actuación directa en la realidad que 
se busca intervenir. Son modelos que representan diseños de procedi-
mientos o procesos recomendables para las ciencias aplicadas. No cons-
tituyen modelos teóricos por su ausencia de funcionalidad explicativa y 
predictiva. Su función consiste en proponer líneas de actuación práctica 
58
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
en relación con un fenómeno concreto. En este sentido son prescriptivos 
y normativos.
Dentro de esta tipología, se encuentran los modelos denominados de 
orientación, los cuales son definidos, como una representación simbó-
lica de la realidad que refleja el diseño, sirven de guía para la acción, 
su función consiste en proponer líneas de actuación práctica. Dentro 
de estos modelos encontramos: los modelos enfocados a la orientación 
psicopedagógica, los modelos clínicos, de servicios, programas, consulta, 
tecnológicos e intervención social.
Otros modelos son: el modelo clínico, el cual emplea la entrevista 
como el procedimiento característico para afrontar la intervención di-
recta e individualizada. Se concreta básicamente en la relación personal 
orientador-orientado, tutor-alumno, orientador-padres y tutor-padres. 
Esta relación de ayuda tiene como objetivo prioritario satisfacer las nece-
sidades de carácter personal, educativo y socio-profesional del individuo. 
Esta relación, si bien es eminentemente terapéutica, puede también tener 
una dimensión preventiva y de desarrollo personal.
En el caso del modelo de servicios, corresponde al cliente la iniciativa 
de pedir ayuda, en respuesta a su problemática. Este modelo se halla en 
gran medida vinculando a las instituciones predominantemente públi-
cas y con un carácter social y educativo. Una característica común de 
los servicios dependientes de la administración pública mexicana es que 
muestran una línea muy jerarquizada con una fuerte dependencia admi-
nistrativa, pero sin una clara coordinación y asesoramiento. Para que este 
modelo pueda sobrevivir y ser eficaz, ha de adecuarse a la situaciónactual 
y saber convivir con el resto de modelos.
El modelo de servicios, a su vez se apoyó en la construcción de modelo 
de programa, como superación y complemento del modelo de servicios. 
El modelo de programas se estructura en las siguientes fases: análisis del 
contexto para detectar necesidades; formular objetivos; planificar activi-
dades; realizar actividades; finalmente, evaluación del programa. La ca-
racterística de este modelo se centra en que sólo mediante la intervención 
59
Los modelos, una contribución científica…
por programas es posible asumir los principios de prevención, desarrollo 
e intervención social, y con ello proporcionar un carácter educativo y 
social a la orientación.
Otro modelo que es importante señalar es el modelo de consulta, el 
cual se define como la relación entre dos o más personas del mismo sta-
tus que plantean una serie de actividades con el fin de ayudar/asesorar a 
una tercera. Los objetivos de las funciones de consulta son: La función 
de consulta como actividad profesional de ayuda a los diferentes agentes 
y a la propia Institución u Organización; la función de consulta como 
una estrategia de intervención y formación. Tres pueden ser los campos 
de estudio: el campo de la salud mental; el campo de las organizaciones 
y el campo educativo.
En el caso de los modelos tecnológicos, tienen una connotación esen-
cialmente de intervención a través de la tecnología se encuentra en una 
fase de desarrollo inicial. En ese proceso de desarrollo y aplicación de 
las nuevas tecnologías a la educación y a la orientación, se podrían se-
ñalar tres fases, en la primera los medios tecnológicos se utilizaban como 
ayuda a la medición y evaluación de pruebas psicotécnicas (potenciación 
del cálculo); en la segunda estos medios ya no sólo se utilizaban como 
medición y evaluación, sino que constituían verdaderas bases de datos 
actualizadas de tipo educativo y ocupacional; y en la tercera se crean au-
ténticos sistemas para el asesoramiento y la orientación con la aparición 
de programas interactivos para ser utilizados a través de ordenadores 
personales.
La intervención profesional de trabajo social
Por regla el trabajador social es un funcionario público del Estado (Fa-
leiros, 1997), debido a que su acción profesional esta determinada por 
éste, regido por normas burocráticas, subordinado jerarquicamente se-
gún el sistema de escalafones político-institucional, realizando labores 
60
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
ejecutivas administrativas de la problemática social (Netto, 1997). No 
obstante el trabajador social debe reconocer el área de incertidumbre 
(Crozier,1981), la cual le permite actura libremente en la estructura. Por 
lo tanto realiza dos actividades: la de coerción y la de consenso (Iamamo-
to,1997), debatiendo entre los intereses institucionales y las necesidades 
populares, por lo que el Trbajador Social tiene el compromiso y la obliga-
ción de ser consciente de esta tensión, y ubicarse dentro de ella.
No se puede negar que la empiria y los procesos de la práctica en 
trabajo social son primordiales para entender los fenómenos sociales, 
es entonces en el uso de métodos y su fundamentación teórica donde se 
en cuentra sus debilidades, quiza no el tratamiento de datos, sino en la 
comprensión, interpretación y crítica de éstos para transformar la reali-
dad, para ello es necesario reotomar en primera instancia a los clásicos, 
sin olvidar las nuevas aportaciones priviligiando el sentido crítico para su 
abordaje, análisis e incorporación en las investigaciónes.
En el practicismo se entiende como verdad teórica la fiel reproduc-
ción ideal, del conocimiento de lo real. Cuando se habla de práctica como 
fundamento y finalidad de la teoría se debe entender, que no se trata de 
una relación directa e inmediata, ya que una teoría puede surgir para 
cubrir necesidades determinadas, por lo que la teoría responde a las 
necesidades prácticas y tiene su fuente en la práctica, es decir, la práctica 
precede a la teoría (Sanchez, 1990). 
Esta perspectiva, pragmatiza la teoría y la reduce a un conocimiento 
instrumental. Pensar la teoría como derivación directa y localizada de la 
práctica implica un pragmatismo puro, en un utilitarismo, es decir, pen-
sar la práctica como objetivo directo de la teoría, elimina cualquier teoría 
y toda investigación, que no tenga en la práctica inminente, inmediata, 
su intencionalidad directa. Asmismo, pensar la práctica como criterio 
de verdad, implicaría la inexistencia de toda teoría que no fuera ape-
nas un conocimiento instrumental aplicable empíricamente (Montaño, 
1997). Si las teorías sociales estan sujetas a comprobación simplemente 
no existirían por que dependen de un contexto y una temporalidad 
61
Los modelos, una contribución científica…
dinámica y relativa. Asimismo, la práctica se considera una instancia ex-
perimental, como un laboratorio, mientras para Marx la práctica social es 
un todo, respecto a la verdad, se plantea sólo en función de la utilidad en 
la práctica social. En conclusión, el practicismo considera en la relación 
prácti ca- teoría:
• A la práctica social como práctica profesional directa, localizada, 
específica y singular.
• A la teoría como mera clasificación, tipologización y sistematiza-
ción de datos empíricos obtenidos en esta práctica.
• Al generalizar la teoría y la ley como la previsión y el control de esta 
práctica.
• El criterio de verdad como útil y eficaz para tal control y manipu-
lación de lo real.
Para Ander (1995), la intervención es una expresión que se introduce en 
el campo de las prácticas sociales para designar el conjunto de actividades 
realizadas más o menos de manera sistemática y organizada para actuar 
sobre un aspecto de la realidad social con el propósito de producir un 
impacto determinado. 
De esta definición, se puede observar que toda intervención para 
que tenga un impacto en la realidad social requiere de elementos de 
planeación y es un sinónimo de práctica social; la cual es entendida por 
Tze Tung (1968), como el único criterio donde se comprueba la verdad 
del co nocimiento del mundo exterior. El conocimiento del hombre queda 
con firmado sólo cuando éste logra los resultados esperados en el proceso 
de la práctica social. Si el hombre quiere obtener éxito en su trabajo, 
es decir, lograr los resultados esperados, tiene que hacer concordar sus 
ideas con las leyes del mundo exterior objetivo. Después de sufrir un 
fracaso, extrae lecciones de él, modifica sus ideas haciéndolas concordar 
con las leyes del mundo exterior y, de esta manera, puede transformar el 
fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere decir con “el fracaso es la madre 
62
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
del éxito” y “cada fracaso nos hace más listos”. El conocimiento del hom-
bre no puede separarse ni en lo más mínimo de la práctica. Lenin dijo: 
“La práctica es superior al conocimiento (teórico), porque posee no sólo la 
dignidad de la universalidad, sino también la de la realidad inmediata.” 
(Tze Tung, 1968). 
Bajo este enfoque de la práctica social, la intervención es tomar parte 
en cierto asunto, acción o actividad con el objetivo de mejorarlo o provocar 
algún cambio (Kapelusz, 1979) También es definido como el conducto 
de un organismo cuyo propósito es alterar el ambiente o su relación con 
el mismo. Dirección o influencia en las acciones de un individuo (Dic-
cionario Trillas, 1996).
Desde el punto de vista etimológico, intervenir, proviene del latín 
interventio, que significa “venir entre, interponerse”, siendo en uso más 
corriente sinónimo de mediación, intercesión, de buenos oficios, de ayu-
da, apoyo, cooperación. También puede asociarse a otros sentidos como 
los de intromisión, injerencia o intrusión — más o menos correctiva.
En cuanto a la intromisión política o económicamente fuerte en los 
asuntos internos ajenos. La intervención en escala internacional también 
se da cuandouna tercera nación se entromete en los conflictos surgidos 
entre dos países. (Belchem y Price, 2007).
Cuadro 4. 
Conceptos de Intervención
Autor Definición Categorías de Análisis
Barlett, 
1970
Es la acción profesional o 
practicante que va dirigida hacia 
alguna parte del sistema o proceso 
social con la intención de inducir 
un cambio en ello. 
Acción profesional o 
practicante.
Dirigida hacia alguna 
parte del sistema o 
proceso social.
Inducir un cambio.
63
Los modelos, una contribución científica…
Autor Definición Categorías de Análisis
Diccionario 
Kapelusz de 
la Lengua 
Española.
Es la acción o efecto de intervenir, 
es decir tomar parte en cierto 
asunto, acción o actividad con el 
objetivo de mejorarlo o provocar 
algún cambio. 
Es la acción o actividad.
Tomar parte en cierto 
asunto.
Mejorarlo o provocar 
algún cambio.
Franco D.
 2004
Es un tipo de especialización de 
la acción social, cuyo objetivo es 
prevenir y canalizar; es un conjunto 
de procedimientos para hacer el 
bien. Y sin detallar su clasificación 
como actividad social, se ha dicho 
también que es el arte de hacer el 
bien hecho. 
Tipo de especialización de 
la acción social.
Prevenir y canalizar.
Conjunto de 
procedimientos para hacer 
el bien.
Arte de hacer el bien 
hecho.
Ander E. 2005 Expresión que se introduce en el 
campo de las prácticas sociales para 
designar el conjunto de actividades 
realizadas más o menos de manera 
sistemática y organizada para actuar 
sobre un aspecto de la realidad 
social con el propósito de producir 
un impacto determinado.
Práctica Social.
Conjunto de Actividades.
Sistemática y Organizada.
Actuar sobre un aspecto 
de la realidad social.
Producir un impacto 
determinado.
Fuente: Elaboración propia, 2018
Desde la perspectiva de la especialización de la acción social, Franco 
(2004) precisa que la intervención tiene como objetivo el prevenir y ca-
nalizar; además, nos dice que es un conjunto de procedimientos y acti-
vidades sociales para hacer el bien. Es decir, es la acción profesional o 
practicante que va dirigida hacia alguna parte del sistema o proceso social 
con la intención de inducir un cambio en ello. (Barlett, 1970) 
Desde la postura de Trabajo Social (Eroles, 2005), es realizar las ac-
ciones de clarificar, apoyar, informar, asistir, asesorar, persuadir, influir, 
controlar, poner en relación, crear oportunidades, planificar, programar, 
evaluar, sistematizar, coordinar, gestionar, interactuar con el entorno del 
asistido. Producir cambios intencionados, por lo que se convierte en 
64
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
instrumento del progreso civilizatorio. Los fundamentos pueden ser de 
distinta índole: morales, religiosos, legales, políticos o económicos, así 
como promovida por diversos agentes sociales, incluido el propio Esta-
do, aunque no es exclusiva de éste. 
Desde el punto de vista antropológico, (Barfield, 2000), señala que 
la intervención es la capacidad de los seres humanos para afectar sus 
propias posibilidades de vida, así como las de los otros y de desempeñar 
un papel en la formación de las realidades sociales en las cuales parti-
cipan. El individuo actuando para alcanzar por medio de su interés 
nuevas conjunciones y direcciones de la vida social. Como se puede ob-
servar, los elementos predominantes en estos conceptos son las acciones 
dirigidas hacia la atención de la problemática social, y la posibilidad de 
incidir en un cambio.
Intervención Social
Hablar de intervención social, es hablar de acción social como un con-
cepto que le antecede y que sin duda no se podría entrar a un debate 
teórico sobre el tema, sin antes hacer una reflexión exhaustiva sobre este 
concepto propuesto por Max Weber. Para Weber según Ritzer (1999), la 
acción social, es un concepto que tiene una orientación subjetiva y que 
es comprensible en la propia conducta de los individuos. Aún, cuando se 
habla de colectividades, ya que solo existe desde la lógica de Weber una 
conducta o varias personalidades individualidades, donde los procesos 
reflexivos y la acción resultante significativa entre el origen del estímulo 
y la conclusión de la respuesta que enmarca la acción. En un modo dife-
rente, la acción está destinada a ocurrir cuando los individuos atribuyen 
significados subjetivos a sus acciones.
En la teoría de la acción social, el análisis de Weber se centra en los 
individuos y no en la colectividad, debido a que las formaciones no son 
otra cosa que desarrollos y entrelazamientos de acciones específicas de 
65
Los modelos, una contribución científica…
personas individuales, puesto que sólo éstas pueden ser sujetos de una ac-
ción orientada por su sentido. A la acción le concierne en último término 
los individuos, no las colectividades (Ritzer, 1999).
Desde los tipos ideales, Weber (1991) plantea la acción, como una 
racionalidad con arreglo a fines o acción que está determinada por las 
expectativas, tanto por los objetos del mundo exterior, como de los otros 
sujetos. Asimismo, como una racionalidad con arreglo a valores, o acción 
estipulada por la creencia consciente en el valor —ético, estético, reli-
gioso o de cualquier otra forma de entender la conducta. Por otro lado, 
tipifica la acción, desde un ángulo afectivo que está determinado por el 
estado emocional del actor y, por otro lado, la acción tipificada por aspec-
tos tradicionales en los modos de comportamiento habituales del actor y 
por sus costumbres.
Desde un enfoque conceptual, Ander (1995) define intervención, como 
el conjunto de actividades realizadas de manera más a menos sistemática 
y organizada, que operan sobre un aspecto de la realidad social con el pro-
pósito de producir un impacto determinado; actividades que se apoyan 
en referentes teórico-metodológicos y técnicas de acción, cuya intencio-
nalidad está dada por el marco ideológico, político o filosófico de quien 
realiza esas acciones.
Así mismo, Ander (1995) puntualiza, que todo proceso de interven-
ción, tiene una intención o propósito que influye en las condiciones so-
ciales que surgen de la no satisfacción de ciertas necesidades básicas y de 
la existencia de determinados problemas que afectan a los destinatarios 
de estas actividades y que cualquier intervención social debe basarse en 
una teoría que le de fundamento, ya sea para conocer los problemas y 
las necesidades de intervención o en su caso, apoyarse de teorías que le 
permitan actuar con mayor grado de efectividad a la hora de solucionar 
problemas o satisfacer necesidades sociales.
Por otra parte, Hernández (1991), define la intervención, como el 
conjunto de acciones y principios metodológicos que dan respuesta a 
determinados problemas y necesidades no resueltas en la sociedad, que 
66
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
presentan y enfrentan las personas, y que sin duda son las condiciones 
necesarias para que se dé el cambio, o en su caso, la estabilización del 
cambio alcanzado.
Para Galeana (1999), la intervención social es el conjunto de acciones 
comunitarias, profesionales e institucionales que dan respuesta a situacio-
nes sociales reales, que demandan los individuos, grupos y colectividades 
para la determinación de caminos viables que contribuyen a elevar la ca-
lidad de vida a partir de potenciar tanto servicios como recursos sociales 
existentes en los propios sujetos y en su entorno. Desde la postura profe-
sional, Lowy (1983) puntualiza que la intervención social, es una acción 
profesional calificada sobre un sistema social derivada de un diagnóstico 
social a través de medios adecuados y destinada al cambio. Para una mejor 
comprensión del tema, en el siguiente cuadro se hace mención de distin-
tos conceptos de intervención social y sus indicadores de análisis. 
Cuadro 5. 
Conceptos de Intervención Social.
Autor Definición Categorías de Análisis
Carvalan
1997
Acción organizada de un conjunto 
de individuos frente a problemáticas 
sociales no resueltas en la sociedada partir de la dinámica de base de la 
misma.
Acción organizada.
Problemáticas sociales no 
resueltas.
Sociedad.
Dinámica.
Galeana 
1999
Conjunto de acciones que se 
enfrentan a situaciones sociales 
reales, problemáticas y complejas de 
los individuos, grupos, comunidades 
y colectivos sociales que demandan 
la determinación de caminos viables 
que contribuyen a elevar la calidad 
de vida a partir de potenciar tanto 
servicios como recursos sociales 
existentes en los propios sujetos y en 
su entorno.
Conjunto de acciones.
Situaciones sociales reales.
Problemáticas complejas de los 
individuos, grupos, comunidades 
y colectivos sociales.
Determinación de caminos 
viables que contribuyen a elevar 
la calidad de vida.
Potenciar tanto servicios como 
recursos sociales.
67
Los modelos, una contribución científica…
Autor Definición Categorías de Análisis
Galeana 
1999
 Hacer dirigido a la atención 
de un problema, demanda y/o 
requerimiento de uno o varios 
sujetos sociales. 
Atención de un problema 
demanda y/o requerimiento de 
uno o varios sujetos sociales.
Fantova 
2000
Es la búsqueda del cambio 
social, la solución de problemas 
en las relaciones humanas y el 
fortalecimiento y liberación de 
las personas para incrementar el 
bienestar social a través de redes. 
Cambio social.
Solución de problemas.
Incrementar el bienestar social
Ander
2005
Cualquier intervención social 
debe basarse en una teoría que la 
fundamenta, en unos métodos y 
en unas técnicas que le permitan 
ser eficiente a la hora de solucionar 
problemas o satisfacer necesidades 
sociales. 
Teoría que la fundamenta.
Métodos y en unas técnicas.
Solucionar problemas.
Satisfacer necesidades sociales.
Fuente: Elaboración propia, 2018.
De lo anterior se puede apreciar que existe un común denominador en 
los planteamientos de los distintos autores, que destacan indicadores como 
metodología, cambio, solución de problemas, calidad de vida, a través 
de la intervención de un profesional, en este caso, del trabajador social. La 
cual implica también, la utilización de una técnica, con medios sociales 
usados, y planificada adecuadamente. Entre ellos se menciona la explica-
ción, la información, la interpretación; el dar estructura, el uso de fuen-
tes sociales, de ayuda o apoyo, etc. 
En este sentido, la intervención social requiere de un proceder me-
todológico que implica un hacer planificado orientando a algún objetivo 
unido a valores. Además de un proceder científico, planificado y evalua-
ble de acuerdo a criterios o principios técnicos y de una acción profesio-
nal que atienda a través de la programas y proyectos, las problemáticas 
sociales, derivadas de un diagnóstico social.
68
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
La intervención social y los nuevos escenarios
En la actualidad existe una serie de nuevas y complejas interrogantes 
sobre la relación Estado-Sociedad. Su complejidad puede ser estudiada 
desde diferentes perspectivas. Una posible vía de acceso es el análisis y 
el estudio de la intervención en lo social, la cual se transforma en una 
especie de “modalidad de comunicación” entre ambos espacios (Car-
balleda, 2002).
En un principio, se podría afirmar superficialmente la existencia de 
un fuerte deterioro, tanto en la esfera del Estado como en la Sociedad; 
en este aspecto, la intervención se presenta ya sea como una especie de 
interlocutor entre ambos espacios o como una fuente hacia dónde dirigir 
interrogantes. En otras palabras, la intervención puede revelar lo que 
ocurre tanto en el Estado como en la sociedad, para poner en práctica 
acciones de beneficio social. 
La aparición de nuevas interrogantes, el surgimiento de nuevos as-
pectos institucionales, la emergencia de nuevas problemáticas sociales, 
y la consecuente aparición de nuevas formas de comprender y explicar 
lo social, se transforman en otras y diferentes perspectivas en las cien-
cias sociales.
A su vez, todos estos cambios impactan en forma relevante en la in-
tervención del profesional en trabajo social, ya que la demanda de nuevas 
modalidades, formas, instrumentos y métodos traen como consecuencia 
nuevos aspectos teóricos. La aparición de nuevas formas de análisis de la 
cuestión social abre panoramas hasta hace poco tiempo, impensables e 
inexplotables.
Por otra parte, los efectos de la llamada “globalización” repercuten en 
forma sustantiva en la esfera de los Estados-Nación, en la cual surgen in-
convenientes relacionados con lo que se ha llamado “crisis de legitimidad 
y representación”. Crisis que, en definitiva, atraviesa a las instituciones 
del Estado, a las sociales y por supuesto, a la intervención desde éstas 
(Castro, 2010).
69
Los modelos, una contribución científica…
A todas estas cuestiones se suma en la actualidad la existencia de una 
revisión acerca de los problemas sociales que aborda en forma diferente los 
aspectos de la denominada “nueva cuestión social”, especialmente desde 
la perspectiva de la “construcción y abordaje de los problemas sociales” 
(Carballeda, 2002). Por medio de la praxis que este profesional, ha lleva-
do a cabo desde los inicios de la humanidad misma.
En un principio, el concepto de praxis se remonta a los pensado-
res griegos y latinos. Para ambos, la praxis implica una realización, pero 
fundamentalmente acción, y se presenta como opuesto a la teoría. Kant 
vinculó práctica y moral, circunscribiendo esa relación al ámbito de la 
“razón práctica”: práctico no sería lo conocido, sino lo realizado por 
la razón.
Marx hará de la praxis humana un instrumento para la transforma-
ción del mundo. Sin oponer teoría y práctica, considerará que la praxis 
es la fuente de todo conocimiento. Desde esta perspectiva, debe enten-
derse la praxis como una unidad dialéctica entre la acción humana y el 
conocimiento; de ahí surge la concepción marxista de la visión ideológi-
ca del mundo (Carballeda, 2002).
Por su parte Aylwin (1999), plantea que la práctica y la teoría, son 
dos actividades diferentes, complementarias y no opuestas, con interde-
pendencia dialéctica. Asimismo, señala que las funciones de la práctica 
en relación a la teoría, permiten una reflexión permanente y con la po-
sibilidad de que la experiencia sea enriquecida o refutada a través de la 
teoría; a su vez, expone que la teoría tiene una función orientadora con 
respecto a la práctica que permite, junto con la ideología, determinar la 
dirección de ella en función de la consecución de las metas fijadas. Este 
proceso epistemológico entre la teoría y la práctica, aporta elementos 
para el conocimiento de la realidad que es su objeto de acción.
En el caso de la praxis, es importante señalar, en las prácticas de las 
diversas disciplinas, se vinculan inevitablemente a la intervención. Es de-
cir, su quehacer profesional, se va construyendo lenta y paulatinamente 
70
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
entorno a las acciones y actividades cotidianas en respuesta a los proble-
mas que enfrentan los sujetos en su cotidianidad (Castro, 2010).
En los orígenes de la intervención en lo social existe una permanente 
construcción discursiva del “otro”. Ese otro que en distintas etapas de la 
historia de la acción social fue constituido como sujeto. De ahí que con 
el transcurrir del tiempo se acrecienta el saber sobre aquello que se pre-
tende encaminar, encauzar o funcionalizar. Es decir, desde las prácticas 
de intervención fueron construyéndose dominios de saber cada vez más 
tecnologizados que generan la aparición de “diferentes” donde antes ha-
bía “iguales”.
Desde esta perspectiva, la intervención en lo social (Carballeda, 2002) 
será un instrumento significativo, a veces sutil, otros más desembozados: 
por un lado, explicará la necesidad de iluminar y racionalizar a ese otro, 
y por otro, aplicará cada vez más nuevas modalidades, instrumentos y 
métodos de intervención.
En la actualidad la “caída” del Estado, en tanto constructor y repara-
dor de lo social, implica unaserie de consecuencias. La primera de ellas 
se relaciona con la identidad. El Estado se constituyó como un fuerte 
constructor de identidades mediante diferentes formas de intervención. 
Desde las empresas estatales, por ejemplo, se otorgaba, si se quiere, un 
sentido diferente al trabajo, ya que éste asumía como propio el atributo 
de sostenimiento del “todo social” (Castro, 2010).
Las medidas del Estado de Bienestar implicaron una enorme ex-
pansión de lo público, generando identidades en diferentes modalida-
des institucionales. Desde el Estado se conformaron nuevas formas de 
sociabilidad que implicaron nuevas modalidades de construcción de la 
identidad. 
A partir de la irrupción del neoliberalismo y el “achicamiento” de los 
Estados – nación, muchas de estas formas de construcción de identidad 
comienzan a entrar en crisis. Asimismo, la irrupción del mercado en 
la vida cotidiana transforma en altamente competitivos los espacios de 
trabajo: donde antes había cooperación hoy existe la puja por mejorar 
71
Los modelos, una contribución científica…
o mantenerse en el puesto de trabajo, fuertemente presionados por la 
incertidumbre del afuera (Castro, 2010).
El avance del liberalismo se presentó como una “posibilidad”, en tan-
to propuso los modelos regulatorios de la empresa, dejando al Estado sin 
posibilidades de mostrarse frente a la sociedad en términos publicitarios 
o de marketing, dado que en su “competencia” con la empresa éste no 
pudo en su momento, posicionarse en forma diferente o favorable; con-
trariamente a lo que se vive hoy en día, pues el Estado interviene regu-
lando a las empresas privadas al igual que a las sociales y públicas, que 
este dirige. Por otra parte, la acción social se “privatiza”. Las empresas 
comienzan a intervenir en lo social, ya que estas intervenciones pueden 
significar un incremento en las ventas –una empresa que invierte en la 
acción social tiene en la actualidad una mejor presencia en la sociedad 
(Carballeda, 2002).
Los nuevos debates, en especial dentro de la esfera de las políticas 
sociales y el Estado, se orientan en gran parte hacia las nociones de “ex-
clusión” y de “ciudadanía”, y muestran un plano de análisis que puede ser 
interesante para la intervención en lo social. Los cambios ocurridos en 
la sociedad nos permiten observar también la emergencia de nuevas pro-
blemáticas, relacionadas con la exclusión, los procesos de precarización y 
vulnerabilidad. En pocas palabras, la sociedad se torna progresivamente 
más desigual, y estas desigualdades se multiplican en diferentes esferas y 
aspectos, y son cada vez más difíciles de captar mediante las formas clásicas 
de intervención (Carballeda, 2002).
Esta intervención se debe basar en una teoría que la fundamente, en 
unos métodos y unas técnicas que le permitan ser eficiente a la hora de 
solucionar problemas o satisfacer necesidades sociales. Es la búsqueda 
del cambio social, la solución de problemas en las relaciones humanas, el 
fortalecimiento y liberación de las personas para incrementar el bienestar 
social a través de redes. 
La intervención social (Política Social) es puesta en marcha por el Esta-
do, con el objetivo de realizar un tipo de justicia social que sea concordante 
72
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
con el modelo de desarrollo definido por el mismo Estado. Una repre-
sentación social de determinados elementos es una interpretación de las 
necesidades humanas, una visión de la acción social (individual o colec-
tiva) en la resolución de la problemática; una concepción del receptor 
de la intervención y una priorización de un agente en la resolución de la 
problemática en la que intervine el Estado y la Sociedad Civil.
Los problemas se relacionan con materias que trascienden del am-
biente local del individuo y del ámbito de su vida interior. Tienen que 
ver con la organización de muchos ambientes dentro de las instituciones 
de una sociedad histórica en su conjunto, con las maneras en que dife-
rentes medios se ubican e interpretan para formar la estructura más amplia 
de la vida social e histórica. Es una cualidad mental que parece pro-
meter de la manera más dramática la comprensión de nuestras propias 
realidades intimas en relación con las más amplias realidades sociales. La 
necesidad sentida de revalorar la ciencia física refleja la necesidad de un 
nuevo denominador común. Es el sentido humano y el papel social de 
la ciencia, sus consecuencias. Al hablar de intervención y práctica social, 
se hace necesario abordar, antes que nada, la parte teórica de los modelos 
de intervención social.
Modelos de intervención en Trabajo Social
Indistintamente en los documentos institucionales que elaboran los tra-
bajadores sociales en los diversos campos y áreas de intervención, se uti-
liza en forma reiterativa el concepto de Modelo para plantear objetivos 
y justificaciones de programas y proyectos; en muchos casos sin conoci-
miento de causa, de lo que implica teórica y metodológicamente su defi-
nición y construcción, más aún cuando se le anexa en forma gramatical 
y funcional, el concepto de intervención.
Asimismo, es utilizado reiteradamente por los colegas de trabajo so-
cial, como un sinónimo de metodología de intervención en trabajo 
73
Los modelos, una contribución científica…
social. Cabe aclarar que los modelos son procesos más amplios y la 
metodología forma parte de estos procesos; ya sea para investigar un 
problema social o para actuar sobre ese problema. Es decir, el modelo 
es la representación objetiva teórica de una realidad concreta y que a 
través de acción se busca incidir en esa realidad, y la metodología son 
el conjunto de métodos que se utilizan para lograr determinado fin. 
Dos cosas o situaciones, totalmente distintas, la segunda está inmersa 
dentro de la primera y para que se concretice la primera (modelo), es 
prioritario aplicar la metodología. En síntesis, podemos decir que no 
puede existir un modelo sin metodología.
En trabajo social, se emplean modelos, según los niveles tradicionales 
de intervención caso, grupo y comunidad los cuales se caracterizan por:
• Los modelos de trabajo social en caso, son representaciones teóri-
co metodológicas que permiten comprender y actuar sobre algún 
problema en particular que demande o manifieste el sujeto social 
denominado “cliente”. Por ejemplo, destaca el modelo centrado 
en la resolución del problema; modelo diagnóstico social (Du 
Ranquet, 1991).
• Los modelos de grupo en trabajo social, son esquemas teórico me-
todológicos para conocer y actuar sobre situaciones problemáti-
cas de los grupos, bajo estrategias operativas y focales. Destaca 
el Modelo Familiar integrador, estructural y psicoanalítico (Du 
Ranquet, 1991).
• Modelos de comunidad. Es un sistema teórico y metodológico com-
plejo que permite indagar y actuar sobre los problemas sociales de 
la población enmarcada en una comunidad; dentro de estos mo-
delos se encuentran los planteados por Ander (1995), Lima (1963), 
Gallardo (1973) y Kisnerman (1998).
74
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Ander (1995), propone el “Modelo de organización y desarrollo de comu-
nidad”, como una forma de intervención que coadyuve a resolver la pro-
blemática de los pueblos subdesarrollados a atrasados de América Latina, 
se ve fuertemente influida por la corriente desarrollista que se caracterizó 
por los años sesentas. Enfatiza el aspecto del desarrollo, como el concepto 
más amplio en el que se circunscriben las acciones de desarrollo comu-
nitario; asimismo, concibe al desarrollo, como un estado superior, como 
un modelo a alcanzar por los países subdesarrollados; sin embargo, reco-
noce que el problema del subdesarrollo no es esencialmente económico, 
sino un fenómeno integral en el que se incluyen problemas económicos, 
sociológicos, políticos, así como técnicos y psicológicos.
El desarrollo de la comunidad, es para Ander (1995), una técnica o 
práctica social; no es unafilosofía, ni es una ciencia: está en el plano de 
la pra xis, de la acción social, entendiéndose por técnica social un conjun-
to de reglas prácticas y sistemáticas, cuyos procedimientos al ser aplica-
dos se traducen en acciones, mediante las cuales se modifica o transforma 
algún aspecto de la sociedad. Como técnica social, el modelo se apoya en 
el conocimiento científico de los social y en los marcos teóricos-interpre-
tativos que proporcionan las ciencias sociales (sociología, antropología, 
economía, ciencias políticas, pedagogía y Psicología social). Para aquellos 
que actúan con una coherencia global, la acción social se sustenta tam-
bién en una ideología o filosofía, ya que ésta proporciona los principios 
rectores que conciernen a la forma en que debe ser organizada y debe 
funcionar la sociedad. 
El objetivo del modelo es la promoción del hombre y la movilización 
de los recursos humanos e institucionales, mediante la participación ac-
tiva y democrática de la población, a través del estudio, planeamiento, 
y ejecución de programas a nivel de comunidades de base, destinados a 
mejorar sus niveles de vida y sus modalidades operativas, se centran en 
la acción con la comunidad y no sobre la comunidad, donde el esfuerzo, 
acción y dirección emanan de la base. Es decir, hay desarrollo de comu-
nidad cuando las acciones se promueven y ejecutan como un proceso 
75
Los modelos, una contribución científica…
educativo concientizador que desarrolla las potencialidades latentes de 
los individuos, grupos y comunidades, para su auto desarrollo.
El modelo, está configurado por la integración y fusión de cuatro 
componentes: el estudio de la realidad, de los problemas, necesidades, 
recursos y conflictos; la programación de las actividades; la acción social, 
conducida de manera racional; y la evaluación de lo realizado. Desarro-
llando, en cada una de estas etapas o momentos de intervención, la par-
ticipación de la misma población.
En el proceso metodológico y esquema operativo, el modelo está 
conformado por las siguientes fases: Estudio, investigación, diagnóstico; 
la programación; la ejecución y la evaluación. Desde luego que estas eta-
pas no son rígidas, sino flexibles e íntimamente entrelazadas.
Gallardo (1973) diseña el “modelo de aproximaciones sucesivas”, el 
cual surge a partir del movimiento de reconceptualización en Chile en 
los años sesentas, década en que se dio otro movimiento de gran tras-
cendencia en este país: el de la Reforma Universitaria en 1968. En este 
periodo se agudiza la radicalización política, se da una gran influencia de 
nuevos partidos de izquierda, y por ende, un proceso de politización en 
estrecha vinculación con Trabajo Social, en sus tareas de organizar. Dicho 
movimiento propició las condiciones para redefinir a la profesión de asis-
tente social, reestructurar su organización, hacer cambios en el Plan de 
Estudios y en las formas de enseñanza. Así para Chile, el movimiento 
de reconceptualización implica primeramente una revisión técnico-me-
todológica, es decir, el análisis de los métodos tradicionales: Caso, Grupo 
y Comunidad.
En relación con la metodología, se postula el Método Básico, con 
una estructura única, que puede ser aplicada a diferentes realidades u 
objetos, asumiendo distintas características. También se implementa el 
“Taller”, como una nueva forma pedagógica. Durante este periodo co-
bra gran importancia la figura de Paulo Freire (Exiliado en este País), 
quien desarrollo los postulados sobre: concientización, método de alfa-
betización e investigación temática, entre otros. Estos planteamientos 
76
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
son incorporados en el aspecto teórico de la reconceptualización y tienen 
repercusión tanto en la educación como en la práctica social. 
Dentro de este contexto nacional, se sustenta la metodología de eta-
pas sucesivas propuesta por Gallardo (1973). La Fundamentación teórica 
en la que se apoya, parte del Materialismo Histórico Dialéctico, del cual 
hace una breve explicación desde tres enfoques: como teoría, como mé-
todo y como filosofía. A partir de dichos elementos teóricos, la autora 
explica el Trabajo Social en cuanto a ciencia y tecnología, sosteniendo 
que este es praxis social, por estar referido a la acción; acción que se de-
riva de la Práctica Social, la que debe ser reflexionada para volver actuar 
en ella. Y agrega que, tecnología y praxis se amalgaman en un momento 
determinado, una es continuación de la otra. Así como tecnología es la 
continuación y complementación de la ciencia.
La práctica es el fundamento del conocimiento humano, que vincula 
el pensamiento con la realidad. Por lo tanto, la práctica es la actividad 
sensible material de los hombres, en virtud de la cual se transforman los 
objetos, fenómenos y procesos de la realidad. Gallardo (1973), como 
parte del proceso metodológico, plantea para este modelo de interven-
ción, su apoyo en dos aspectos teóricos importantes: Uno referente al 
método y el otro enfocado a las técnicas.
En cuanto al método, explica que éste se basa en el método cien-
tífico, y lo caracteriza como el cuerpo conceptual de categorías y leyes 
formuladas, que constituyen elementos directivos para cualquier disci-
plina, y trata, a través de él, de encontrar sus propias vías para abordar los 
fenómenos: es decir, trata de establecer su método particular. En cuanto 
a las técnicas, éstas deben rescatarse o retomarse de las utilizadas en la 
investigación y en otras disciplinas sociales.
En síntesis, Gallardo (1973) plantea como los elementos metodológicos 
para su modelo: 
77
Los modelos, una contribución científica…
• Investigación: preliminar y descriptiva (Primera y segunda Aproxi-
mación).
• Diagnóstico general: mecanismos de jerarquización del problema. 
(Tercera aproximación).
• Programación: Planteamiento de objetivos, Revisión de planes, 
Determinación de recursos, Planteamiento de alternativas de ac-
ción, Elaboración de códigos, y Capacitación básica. (Cuarta apro-
ximación).
• Ejecución: Calendarización, Capacitación técnica y Asesoría social. 
(Quinta aproximación).
• Evaluación: Verificación. (Sexta aproximación).
Kisnerman (1998), desarrolla el “modelo de intervención diagnóstica e in-
tervención planificada”. Este modelo se apoya en los postulados del Tra-
bajo Social Reconceptualizado, entendiéndose éste como un quehacer 
humano que tiende a integrar, esencialmente una práctica teórica re-
volucionaria, en el sentido de “contribuir auténticamente al cambio de 
estructuras”, a partir de la inserción en un contexto temporal-espacial 
determinado, e incidir de esta forma, en la transformación de una reali-
dad dada.
El primer elemento que en el modelo se ubica es el objeto, el cual se 
le interpreta como aquello que una disciplina estudia y transforma su 
acción. Dentro del trabajo social Tradicional, el objeto fue el hombre, en 
sí; mientras que en el trabajo social reconceptualizado, son las situaciones 
problemas, generados por carencias y necesidades sociales. 
En esta fase el objeto como materia de conocimiento y acción, se 
nos da por evidencia, pero para ello sea encarado con rigor científico, 
necesita ser abordado por medio de cuatro categorías: conocimiento, re-
flexión, decisión y acción. Categorías que se operacionalizan a partir 
de la identificación de la situación percibida, como todo aquello que 
constituye la realidad del hombre, grupo, institución o comunidad, en 
tanto realidad dada.
78
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
El esquema operativo plantea las siguientes etapas: un proceso de 
etapa de investigación diagnóstica: exploratoria, descriptiva y explicativa, 
pronóstico, diagnóstico estructural y tipología de diagnóstico; asimismo, 
un proceso de la etapa de intervención planificada: definición de políticas, 
elaboración e implementación de planes, ejecución de planes, control y 
evaluación de planes y tipología de intervención.
Lima (1963),elabora el “modelo de intervención en la realidad”; pro-
puesta elaborada en Venezuela, como una alternativa al quehacer profe-
sional tradicional. Esta propuesta se enmarca en las elaboraciones que 
surgieron a propósito del movimiento de Reconceptualización del Tra-
bajo Social, a finales de la década de los setentas, implicando un pro-
fundo cuestionamiento a los objetivos y métodos que había recogido el 
desarrollo de práctica profesional. La reconceptualización presenta una 
opción en el terreno teórico y en la perspectiva política e ideológica de 
la profesión, acorde con los nuevos signos que elaboran las clases sociales 
subalternas de las sociedades latinoamericanas en esta coyuntura de agu-
dización de las contradicciones y de álgida movilización política.
Esta redefinición mantiene la especificidad de la profesión —inter-
venir en la problemática social—, pero cambia sustancialmente la pers-
pectiva que orienta la intervención profesional: ya no se utilizará el saber 
profesional para mantener las condiciones de vida imperantes, sino que 
se practicará un cambio radical en las relaciones sociales inherentes al 
sistema capitalista.
La nueva perspectiva del trabajo social convierte los procesos intrín-
secos a la práctica social y a su devenir histórico (concientización y trans-
formación social) en objetivos específicos de la práctica profesional. De 
esta forma, se define el objeto de la intervención, circunscribiéndolo a la 
conciencia de las clases subalternas. De tal manera que también se ofrece 
un cambio de perspectiva en el vínculo que caracteriza la relación del 
profesional con la población: de técnico paternalista y “tratante”, pasa 
a ser un “agente propulsor”; sin embargo, el vínculo no se transforma, 
79
Los modelos, una contribución científica…
se sigue planteando una relación de dominio, aunque encubierta por la 
intención de lograr una intervención participativa de la población.
El modelo de intervención de la realidad propone “integrar”, armó-
nicamente, el carácter práctico y teórico de la profesión, estableciendo 
relación dialéctica entre ambos, que permita conocer la realidad donde 
pretende intervenir y, de esta forma, arribe a la “concreción de los mo-
delos transformadores, productos del resultado predictivo del conoci-
miento teórico”.
El procedimiento metodológico es la dimensión de la estrategia que 
indica operativamente como se produce el tránsito mencionado. El pro-
cedimiento planteado en el “modelo de intervención en la realidad” cons-
tituye un proceso compuesto por seis fases de intervención a las que 
corresponden tres niveles de conocimiento:
• Sensitiva: Captación de la realidad en su totalidad.
• De información: Lograr un conocimiento descriptivo de la comuni-
dad (Estadísticas diversas).
• Investigación participante: Búsqueda de la estructura esencial de la 
realidad, tanto cualitativa, como cuantitativa. Análisis conceptual. 
Descubrir las conexiones y contradicciones de lo esencial. Pasar de 
lo interno a lo externo, de lo singular y particular a lo general y 
abstracto. Ambos desarrollan esta fase conjuntamente. La partici-
pación de la masa es fundamental.
• Determinación: Retornar al punto de partida, pero no al todo caóti-
co de la inmediatez, sino al concreto del pensamiento, al concepto 
ricamente estructurado y comprendido. Reproducir el objeto de 
estudio en toda su integralidad dialéctica, disolver el mundo fe-
tichizado que encumbre y desvirtúa la realidad, obstaculizando la 
acción transformadora.
80
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
• Elaboración de modelos: Selección de soluciones de carácter inme-
diato y mediato, a través de un sistema lógico de mecanismos de 
acción, dilucidar cómo proceder a la transformación de la realidad, 
de acuerdo con el conocimiento que tenemos. Proyectar científica-
mente la estructura para alcanzar su modificación.
• Ejecución y control: Operacionalización de los modelos. Solución de 
los problemas en una acción de “abajo hacia arriba”. Hallar en cada 
momento la estrategia y la táctica para orientar, organizar y movi-
lizar a la comunidad. Orientar en la dirección correcta. Organizar 
para que en las masas se den los organismos específicos para lograr el 
cambio en condiciones favorables.
Como una parte significativa de la disciplina de trabajo social, es im-
portante acotar que la disciplina, se ha desarrollado más en el plano de 
la práctica que en el plano de lo teórico; más que un defecto de la pro-
fesión, es una oportunidad, debido a que la disciplina ha generado en 
torno a su intervención con los diversos sectores sociales, toda una gama 
de experiencias que pueden ser sistematizadas para contribuir al enrique-
cimiento de la teoría y los procesos mismos de intervención. Siendo éste 
último, una veta de actuación para dicho profesional.
Campos emergentes de trabajo social y modelos de 
intervención
¿Por qué genera conocimiento interdisciplinario en trabajo social? Por-
que la variabilidad de muchos fenómenos supera las expectativas de las 
leyes universales esto equivale a aseverar que los conocimientos son reno-
vables. Todo avance en el conocimiento trae inherente nuevos niveles de 
ignorancia y error. Si bien se desarrolla la física cuántica y la nuclear, para 
81
Los modelos, una contribución científica…
lograr metas deseables y lograr la calidad de vida buscada, también trae 
aparejado un mal uso potencial de la misma. 
Los perjuicios generados a lo largo del desarrollo del conocimiento 
son el principal obstáculo para la integración de las ciencias. Otros impe-
dimentos para la integración interdisciplinar, son el error, el pensamiento 
ciego, y los problemas referentes a la interacción de la complejidad de los 
pensamientos.
La interdisciplina, esta es el abordaje de un fenómeno de estudio que 
involucra a una o más disciplinas, las cuales trabajan conjuntamente in-
tegrando sus resultados. Se parte de que se proviene de distintos mirado-
res, desde donde se establecerá un dialogo y se trabajará conjuntamente 
en pos de una meta común. En contraste, la multidisciplina es el abor-
daje desde diferentes ámbitos, pero en forma paralela. Y esa manera de 
trabajar en forma paralela eventualmente puede, o no, confluir en la solu-
ción de los problemas.
La transdisciplina, significa que un hallazgo en una disciplina res-
ponde a interrogantes dados por otras disciplinas. Tenemos el ejemplo 
de los hallazgos de la física trasladados a las cuestiones de la biología, 
por ejemplo, en la integración de la hélice de la vida, en donde Watson 
y Crick, un físico y un biólogo, interaccionan sus esfuerzos y arriban al 
modelo de la hélice mencionada. Disciplinas como estudios internacio-
nales, antropología, ciencia política, conviven aprendiendo de sus dife-
rencias y reconociendo la riqueza de cada una de ellas.
Los temas en torno a la disciplina y la interdisciplina tienen que fo-
mentarse en espacios de discusión teórica donde, a su vez, se trate acerca 
de las formas institucionales y estratégicas desde las cuales la Universidad 
pueda llegar a propiciar lo interdisciplinar. Es decir, es útil la discusión, 
pero al mismo tiempo es necesario pensar cómo la Universidad dispone 
estructuras, condiciones y espacios para posibilitar el trabajo en conjun-
to. Otro ámbito donde se impone la necesidad de lo interdisciplinario es 
en la investigación y en la formación, es decir, en el modo en que pode-
mos articular investigación y docencia.
82
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
Según Morin (2005), toda mirada implica una selección y un dejar 
de lado otras posibilidades. La selección forma parte de la oferta institu-
cional de nuestros programas, de las ventajas comparativas, del nicho que 
podemos ofrecer ante otras propuestas. Rastrear el nicho, o la identidad 
en nuestros programas señala a un proceso muy interesante donde, por 
un lado, muestra la necesidad de mirarse con respecto a otros programas, 
¿qué podemos haceren forma distinta con relación y, por otro lado, se 
manifiesta que partimos de lo que somos. Pues los programas expresan lo 
que somos, la historia de los profesores, las posibilidades y límites. Dentro 
de nuestras líneas hay algunas que ya forman un referente de la Universi-
dad, y hay algunas nuevas que han venido a refrescar lo que hacemos y a 
construir nuevas formas de entender la Sociología., la Antropología y 
hasta la Economía, que son los grandes puntales de nuestra acción.
Bajo esta perspectiva, Morin (2005) plantea que el desarrollo de 
las aptitudes generales del pensamiento permite un desarrollo mejor 
de las competencias particulares o especializadas. Asimismo, platea que 
el desarrollo de las actitudes generales del pensamiento permite un de-
sarrollo mejor de las competencias particulares o especializadas, ya que 
cuando más poderosa es la inteligencia general, mayor es la facultad 
para analizar problemas especiales. Así también, señala las grandes con-
centraciones de campos que sufren enormes atrasos en los casos en los 
que todavía reina la reducción y la compartimentación. Algunas dis-
ciplinas, permite articular entre sí disciplinas que hasta ahora estaban 
desunidas. Hace hincapié en los prodigiosos progresos de la biología 
molecular y de la genética, ya que estos permiten concebir el vínculo 
entre física, química y biología. 
La aptitud para plantear problema, la posibilidad de vincular co-
nocimientos profesional y social, sino también en la manera de ver e 
interpretar el mundo o sea su realidad social, debido a que surgen nuevos 
paradigmas en las teorías sociológicas y filosóficas. En esta disyuntiva 
mundial y conceptual, los profesionales de las diferentes áreas y campos 
del conocimiento, tienen la oportunidad y la responsabilidad de realizar 
83
Los modelos, una contribución científica…
un pleno despliegue de sus capacidades y potencialidades, realizando ac-
ciones con calidad y eficacia que lo lleven a alcanzar la imagen objetivo 
que este se proponga ya que ello propiciará un mejor enfoque teórico 
metodológico que guiará su quehacer práctico. Ante dicha situación, la 
disciplina de trabajo social, debe asumir un compromiso de cambio, ya 
que tiene la oportunidad de incursionar y compartir nuevos espacios 
de intervención profesional, formas de pensamiento y relaciones sociales 
emergentes, a través de un proceso de pos reconceptualización de sus 
funciones y objetivos.
El objetivo de este documento es hacer un análisis razonado y sobre 
todo con cierto ánimo de reflexión sobre los campos emergentes en los 
que actualmente incursionan los trabajadores sociales en México y las difi-
cultades que estos enfrentan debido a su formación teórico metodológi-
ca, como los problemas que se asumen al compartir objetivos y funciones 
similares con otras disciplinas sociales que están a la vanguardia de los 
cambios mundiales. 
Si partimos de la propuesta metodológica que plantea Mendoza 
(2002), en el entendido de que el objeto de intervención, es un sujeto 
individual, grupal o colectivo que plantea una necesidad y se acerca al 
aparato institucional para demandar su satisfacción, a través de la solici-
tud de un servicio institucional. Entonces su espacio profesional, estará 
ubicado en la tentativa decidida del sujeto por satisfacer sus necesidades 
de reproducción humana. En esta perspectiva, las tareas elementales del 
trabajador social, es el poder discernir con claridad y objetividad las ne-
cesidades auténticas, dentro de la multitud de situaciones problemáticas 
que enfrenta la población objeto de intervención, ya que ello posibili-
tara mejores alternativas de solución para su satisfacción. Así también, 
asumir cierto grado de conciencia sobre la responsabilidad del quehacer 
profesional, ya que, con su intervención teórica metodológica, puede 
conducir a situaciones y/o resultados no esperados, y que pueden afectar 
en forma directa o indirecta al individuo, la sociedad, al medio ambiente, 
como a las propias tecnologías utilizadas por la población.
84
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
En ese sentido, el profesional en trabajo social, estará en constante 
reto y expuesto a la crítica, debido a los procesos de cambio de la realidad 
social: sociedad, el individuo, la naturaleza y las tecnologías utilizadas. 
Por lo cual, tendrá que hacer una nueva lectura acerca de la importancia 
o no del trabajo social en la coyuntura internacional de hoy, pues existe 
la posibilidad de pensar, decir y hacer, sin olvidar que la imaginación y la 
creatividad son armas de lo posible para realizar el presente y el mañana. 
A su vez, este nuevo contexto de enfrentar “la problemática social” exige 
de una acción integradora, de ahí que el incursionar en trabajos, equipos 
multidisciplinarios es otro espacio y reto que debe abordar.
Por otro lado, la coyuntura actual ofrece al trabajador social nuevos 
desafíos, el cual está obligado enfrentar con propuestas y proyectos alter-
nativos de acción social. Sin embargo, a fin que este profesional, tenga 
respuestas acordes a las necesidades y/o problemática social debe en pri-
mera instancia definir su intervención profesional “consciente”. Pues con 
los procesos de democratización, modernización y descentralización, los 
trabajadores sociales tienen el deber de impulsar acciones que busquen 
en la población el conocimiento de los derechos y obligaciones del ciu-
dadano, generando así procesos de resocialización, encaminados a una 
cultura política de la sociedad civil. 
Esto a su vez significa el respaldo que debe impulsar a este profesio-
nal para incursionar en la formulación y diseño de políticas sociales y 
no sólo, como ejecutor de estas. Por tanto, la intervención profesional 
se debe orientar al fortalecimiento de las organizaciones sociales a fin de 
aportar a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática.
El profesional en trabajo social tiene una importante tarea para ayu-
dar a la potencialización de la sociedad civil, el Estado y su Sistema Polí-
tico, ya que es el profesional, que se encuentra dentro de las instituciones 
públicas, privadas y sociales, siendo el profesional más cercano a la pobla-
ción, lo que le permite trabajar con información de primera mano, con-
duciéndolo a un trabajo fuerte con los individuos, las organizaciones y la 
comunidad. Así también es importante, determinar a los nuevos actores 
85
Los modelos, una contribución científica…
sociales, con los cuales puede trabajar, reflexionando sobre el compro-
miso que asuma con ellos, es decir, considerar con qué tipo de sujetos 
se está trabajando y comprender su realidad y su práctica social, ya que 
cualquier respuesta a la persona humana puede tener un impacto diferen-
te, pues en la medida en que se resuelven los problemas, se crean otros. 
En este sentido, reconocer que hay la necesidad de colocarse a la par de 
los actores sociales, ya que a partir de ellos se pueden diseñar y elaborar 
diagnósticos, estudios, programas y proyectos, más objetivos, los cuales 
responderán más a las necesidades auténticas que estos tienen, pues di-
chas necesidades son producto de sus condiciones específicas de vida.
Sintetizando trabajo social tiene una enorme responsabilidad para 
crear, formular establecer e impulsar acciones sociales, definiendo sus 
funciones y tareas, en relación a la “gestión del desarrollo”, ya que no existen 
recetas para ello, pero si tiene mucho que aportar, a través de la potencia-
lización de sus capacidades y con una conciencia política que le permita 
conocer y analizar sus ventajas y limitaciones en forma objetiva, contri-
buyendo a un desarrollo más equitativo para los habitantes de las diversas 
comunidades con las que se interactúa.
Asimismo, si partimos de que cada contexto determina las necesi-
dades que dan origen al trabajo social, cada país tiene su propia historia 
sobre el cómo ha construido esta profesión y su desarrollo a lo largo del 
tiempo, puesto que éste lo orienta,aunque no lo determina. Algunos 
países como Bolivia, Japón, Brasil y Chile, crean la profesión a partir de 
haber enfrentado una guerra, otros por alguna necesidad prioritaria que 
marcó el requerimiento de la profesión. De manera que el trabajo social 
siempre esta vinculado al contexto, Así podemos afirmar que no existe 
un trabajo social absoluto, sino que existen muchos trabajos sociales, aún 
dentro de un mismo país.
Cierto es que existe un antes y un despuès con la reconceptualización 
en el trabajo social intentando implantar rupturas sobre los enfoques 
tradicionales que situan al trabajo social como una acción filantrópica y 
con estrecha relación a la Iglesia apareciendo como una forma de ayudar 
86
Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia
a cambio de beneficios divinos. No obstante, es innegable que siempre 
han existido intereses de por medio para realizar el bienestar social, sean 
estos de la Iglesia, de las clases altas, del Estado, etc…, anticipadamente 
se vislumbran relaciones de poder en una jerarquía horizontal o vertical. 
Bajo esta perpestiva, en un principio, al trabajador social no se le permi-
te cuestionar el orden social y la estructura económica en la cual se ubi-
ca. Sin embargo, cada país ha concebido la manera de profesionalizar al 
trabajo social creando escuelas, facultades en instituciones de educación 
superior para formar profesionistas y logar su inserción en la fuerza de 
trabajo participando en un proyecto de nación.
Actualmente los enfoques del trabajo social son abordados por una 
postura crítica que analiza su origen y función en la sociedad; y al igual 
que otras profesiones, el quehacer de los trabajadores sociales es cuestio-
nado y debatido al no ser considerado un trabajo científico que contribu-
ya al desarrllo de la ciencia, con teorías y métodos propios. No obstante, 
estos enfoques plantean cuatro categorías que se contraponen a dichos 
cuestionamientos:
• El reconocimeinto del trabajo social como disiciplina de las ciencias 
sociales y su competencia con otras disciplinas, para el uso de la 
teoría y la capacidad de construciión de la misma.
• La evaluación de la curricula que forma al trabajador social a tavés 
de licenciaturas y posgrados, es decir, todo lo relacionado con el 
ámbito académico.
• El aspecto del reconocimiento social de la profesión y la definicón 
clara de sus funciones.
• El desarrollo de los elementos metodológicos que ha aportado y/o 
compartido con otras disciplinas.
Ante estas categorías, México se encuetra con cierto avance, respecto al 
ambito académico, con reconocimiento social de la profesión, aunque 
no como lo amerita, repescto a los elementos metodológicos se ubica en 
87
Los modelos, una contribución científica…
la aplicación y reproducción de los instrumentos con pocas posibilidades 
de creación hacia nuevas propuestas. Sus debilidades se encuentran en el 
ambito disciplinar, especificamente sobre la poca y baja calidad de cons-
trucción de la teoría, es decir, de la sistematizasión de la práctica.
Los enfoques contemporáneos de trabajo social permiten diversas 
visiones sobre el contexto social, político, económico, es un reflejo del 
contexto, en el que se vive, pueden ser en el nivel micro, con el análsis e 
intervención indivual, grupal, hasta el nivel macro que analiza la estruc-
tra y tiene lugar de intervención en las comunidaes y grandes grupos.
Las categorías sobre lo disicplinar, académico, profesional y metodo-
lógico, se encuentran aún en construcción de desarrollo, unas quiza mas 
que otras, lo ideal sería que las cuatro se desarrollarán de igual manera, 
con lo que la profesiónn del trabajo social gozaría de un reconocimiento 
integral que culminará en una intervención en la realidad para cumplir 
el objetivo del bienestar social. Actualmente el trabajo social tiene mu-
chos retos, sin embargo quien lo representa es el profesionista, de él y de 
los integrantes del gremio depende que su función en la sociedad sea la 
adecuada, con pleno rocomiento sobre las relaciones de poder en la es-
tructura y una visión abierta y crítica para ser capaz de intervenir en la 
realidad desde donde se ubique por convicción.
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Eje temático
Modelos de Intervención en Trabajo Social
95
Modelo de empoderamiento para las mujeres. 
Un análisis de las jefaturas femeninas 
en el contexto de la migración internacional
Martín Castro Guzmán1
Julia del Carmen Chávez Carapia2
Claudia Yudith Reyna Tejada3
“La imaginación es más importante que el conocimiento” y 
“Todo debe simplificarse lo máximo posible, pero no más”. 
Albert Einstein
Introducción
La migración internacional como un efecto creciente de la reducción de 
oportunidades en el empleo, en el ingreso y en la calidad de vida, como 
efectos de la globalización, inciden de una manera determinante en las 
formas de vida de la familia, lo cual conlleva a que las mujeres jefas de 
familia enfrenten situaciones genéricas no tradicionales, como la toma 
decisiones y la organización de sus actividades en el ámbito de lo público, 
sin tener la experiencia ni los recursos adecuados. Estas situaciones llevan 
a las mujeres a una emancipación obligada, que modifica los patrones 
1 Profesor Investigador de Tiempo Completo en la Universidad Autónoma de Yu-
catán y Profesor de Asignatura en la Universidad Nacional Autónoma de México.
2 Profesora de Carrera de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad 
Nacional Autónoma de México.
3 Profesora de Tiempo Completo de la Facultad de Trabajo Social de la Universi-
dad Autónoma de Coahuila, Campus Saltillo.
96
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
tradicionales relacionados con el género y con su contexto urbano, rural 
o indígena, lo cual incide en su vida cotidiana de manera brusca y en 
ocasiones agresiva. Para enfrentar esta crisis hay mujeres que modifican 
su identidad de género, pero al llegar nuevamente el hombre retoman su 
papel tradicional, otras mujeres mantienen esos cambios lo cual produce 
dinámicas familiares diferentes y crisis. En este sentido la participación y 
la organización social, como dimensiones del ámbito público, inciden de 
manera importante en esos cambios de identidad de género, brindándo-
les la oportunidad de visualizar sus problemas de género y sus actitudes 
ante la familia, comunidad y sociedad.
En esta dinámica de la problematización de la identidad de género 
y de la emancipación obligada (Empoderamiento) de las mujeres jefas de 
familia ante el proceso de la migración internacional de la figura mas-
culina; las mujeres han ocupado un lugar de subordinación que se ha 
visibilizado a partir de las diversas luchas que han tenido que sostener 
las propias mujeres desde los movimientos feministas, en la academia e 
incluso, desde la propia cotidianeidad de las mujeres.
El hombre se le vincula con la esfera de lo público donde los patrones 
culturales están relacionados con el poder y la dominación y a la mujer se 
le ubica en el mundo privado con patrones culturales relacionados con la 
obediencia, el servicio y la sumisión, sus funciones son la reproducción, el 
man tenimiento y elbienestar familiar. Evidenciar esta existencia de esferas 
significó visibilizar que las mujeres se encontraban dentro de un sistema 
donde eran sometidas y dominadas por los hombres. 
Desde que se nace, se inculcan a las personas valores, comportamientos 
y normas que conforman su identidad de género, la cual se define como el 
sentido del yo en relación con el sentido de ser hombre o mujer, lo cual 
es, al mismo tiempo: privado y público, que se expresa a través de los 
significados sociales y de las relaciones de poder.
La identidad femenina y masculina, determinan lo que se espera de 
cada persona y la manera en que perciben y viven la vida. El hombre ve 
diferentes condiciones de vida en comparación con la mujer; cada uno 
97
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
le da un significado diferente a la realidad, a los problemas, a la familia, a la 
existencia personal. 
La identidad de las mujeres se construye a partir de la combinación 
de las áreas que determinan la manera en que se vive, se percibe, se intro-
yecta el ser mujer. Así la identidad femenina se basa en la definición social 
de su ser y de su cuerpo: un ser-de-otros y un ser-para-otros (Cervantes, 
1993). En resumen, identificarse como mujer significa hacer alusión a la 
esfera privada donde se aprender a ser madre, hermana, esposa, a cuidar 
a los demás y ser para otros sin importar las individuales de cada perso-
na. La identidad de género determina las características tanto de hombres 
como de mujeres dentro del marco de la dominación masculina, dentro de 
relaciones de desigualdad social. 
En esta perspectiva de análisis, la identidad femenina puede sufrir 
algunas modificaciones en ciertos fenómenos sociales, uno de ellos es 
el proceso de migración. En el contexto mexicano, los hombres son los 
que emigran en mayor número y las mujeres con sus familias se quedan a 
enfrentar las condiciones de pobreza existentes en las zonas expulsoras. Den-
tro de este contexto, de la migración internacional masculina, las mu-
jeres (que tradicionalmente ocupan el espacio privado) tienen que salir 
al mundo público como una estrategia para poder enfrentar y solventar 
las necesidades de su familia, lo cual logran involucrándose en procesos 
organizativos y participativos en la comunidad de pertenencia. El salir al 
mundo público conlleva ya una modificación de la identidad femenina 
tradicional, al participar en la comunidad se van transformando, de ma-
nera consciente o inconsciente, las prácticas de las mujeres y con ello su 
condición tradicional de género.
Algunas investigaciones señalan que el hecho de que las mujeres sal-
gan al espacio público, a causa de la migración internacional masculina, 
ha ocasionado ciertos cambios en los patrones familiares; por ejemplo, el 
incremento de la marginación, la doble o triple jornada de trabajo en su 
calidad de jefas de familia, el empoderamiento y las nuevas estrategias de 
supervivencia (Timur, 2000). 
98
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
Para Bertaux (1989), la actuación de las mujeres ante un contexto de 
migración aparece como actores sociales con capacidad de influencia e 
incidencia en los integrantes de la familia, lo que a largo plazo acaba por 
tener un peso en el espacio colectivo. Asimismo, las mujeres tienen cier-
tas posibilidades de modificar su identidad tradicional de género. Cuando 
las mujeres se involucran en organizaciones y participan en sus comunida-
des, se podría decir, que inician un proceso de cambios en su condición 
tradicional de género. 
Migración internacional, identidad de género, 
participación y organización social; un panorama para 
contextualizar el Modelo de Intervención 
La migración internacional no es un proceso nuevo, ha estado presen-
te en diversos momentos de la historia de México. Actualmente presenta 
características que la hace especial; y es que la migración internacional 
en los últimos decenios no solo se presenta como un movimiento de 
población, sino también como un movimiento de fuerza de trabajo, es 
decir, la migración se caracteriza como un movimiento de individuos 
económicamente productivos que no cuentan con un empleo en el país 
de origen que les permita satisfacer sus necesidades básicas y mantener 
su calidad de vida.
En este sentido, como lo señala (Castles, 2000), la migración es el 
hecho de atravesar la línea divisoria de una unidad política, durante un 
periodo mínimo de tiempo; comprende fundamentalmente dos tipos: 
la interna, que hace referencia al desplazamiento desde una zona a otra 
dentro de un mismo país, y la externa (internacional), donde se cruza la 
frontera que separa a un país de otro.
Para el caso de la migración internacional, es importante considerar 
cuatro vertientes analíticas: las relaciones entre los Estados (receptores 
y emisores), los procesos de trasnacionalismo inmigrante, el control 
99
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
fronterizo de inmigración y las consecuencias inesperadas; además los 
efectos de interacción en la incorporación de la población migrante. 
(Por tes, 2006). 
Asimismo; es importante observar el aumento de la complejidad en 
los procesos migratorios y los problemas que se generan; por un lado, 
admitir o no a los nuevos migrantes y en qué condiciones y por otro como 
hacer frente a las necesidades y derechos de los migrantes, quienes en 
general se convierten en miembros permanentes en las sociedades recep-
toras. (Timur, 2000).
La migración internacional es parte integrante de la mundialización 
que puede ser definida como una ampliación, profundización y acelera-
ción de la interconexión mundial en todos los aspectos de la vida social 
contemporánea. Tras la segunda guerra mundial, el volumen y el alcance 
de la migración internacional aumentó. La migración afectaba cada vez 
a más países y los países de inmigración recibían a personas procedentes 
de un amplio espectro económico, social y cultural. (Castles, 2000).
De acuerdo a las estadísticas del Centro Latinoamericano y Caribeño 
de Demografía (2006); en América Latina y el Caribe, la gran mayoría de 
los países de esta región se han convertido en países emisores de migran-
tes, el número de migrantes internacionales de esta región asciende a 
cerca de 25 millones, de los cuales alrededor de 18 millones residen en 
Estados Unidos. 
Es un hecho que la globalización, la integración económica y la cre-
ciente interdependencia entre las naciones están contribuyendo a inten-
sificar los movimientos migratorios. Asimismo, los modelos de desarrollo 
económico adoptados por los países latinoamericanos y caribeños no han 
tenido los resultados esperados en cuanto a la generación de crecimiento 
económico y empleo, lo cual, aunado a las grandes asimetrías económi-
cas regionales y a la presión demográfica heredada de los períodos de ele-
vado crecimiento poblacional, ha intensificado las presiones generadoras 
de emigración.
100
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
En consecuencia, la migración internacional hacia otras regiones se 
ha consolidado como un fenómeno persistente y creciente en la región, 
aumentando notablemente desde 1990. En congruencia con este dina-
mismo, América Latina y el Caribe aportan el mayor número de inmi-
grantes establecidos en España y en Estados Unidos. En este último país 
conforman más de la mitad de la población nacida en el extranjero y 
presentan una marcada heterogeneidad social y económica, una amplia 
diversidad en cuanto a su origen nacional y étnico, su estatus migratorio, 
su distribución territorial y sus niveles de organización.
Una manera de tener control sobre el proceso de migración, ha sido el 
de definir categorías de agrupación de los migrantes, aunque éstas sólo 
representan aproximaciones o fotografías de la situación analizada, por-
que los procesos de migración y los contextos en que se encuentran los 
sujetos son dinámicos. Entre las principales categorías de migrantes se 
encuentran (Castles, 2000):Trabajadores temporales, Profesionistas alta-
mente cualificados, Indocumentados (ilegales), Refugiados, Solicitantes 
de asilo, Migración forzada, Migrantes por reunificación familiar y Mi-
gración de retorno.
Las cifras sobre el fenómeno migratorio en el ámbito internacio-
nal, proporcionadas por la División de Población del Departamento de 
Asuntos Económicos y Sociales de la onu indican que (www.unmigra-
tion.org, 2006): 
• A nivel mundial, los migrantes internacionales alcanzaron los 191 
millones en 2005.
• En 2005, Europa albergó al 34% de todos los migrantes; América 
del Norte al 23 por ciento y Asia al 28. Sólo el 9 por ciento vivía 
en África, el 3 por ciento en América Latina y el Caribe y el otro 3 
por ciento en Oceanía.
• Alrededor de 6 de cada 10 migrantes internacionales (lo que tota-
liza 112 millones de personas) reside en países designados como de 
“ingresos altos”.
101
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
• Cerca de la mitad de los migrantes alrededor del mundo son mujeres. 
• En 72 países el número de inmigrantes decreció entre 1990 y 2005. 
Diez y siete naciones dieron cuenta del 75 por ciento del incremen-
to en el volumen de migrantes de ese periodo. Los Estados Unidos 
ganaron 15 millones de migrantes, mientras que Alemania y Espa-
ña recibieron 4 millones cada uno.
• Para el 2000 los principales países receptores de migrantes fueron 
Estados Unidos con 35 millones de migrantes, Rusia con 13 millo-
nes y Alemania con 7 millones.
• La división de Población del Departamento de Asuntos Económi-
cos y Sociales de la onu, considera que los migrantes internaciona-
les a nivel mundial desde 1965 al 2000 han tenido un incremento 
notable de 100 millones de personas, ya que para 1965 eran 75 
millones y en el 2000 son 175 millones. 
• Las regiones internacionales que tienen mayor número de migran-
tes están en primer lugar el continente asiático con 49, 781 millo-
nes de personas en el 2000. En segundo lugar, está Norteamérica 
con 27, 597 millones de personas en 1990 y 40,844 millones de 
personas en el 2000.
• Los países que envían mayor número de remesas por trabajo son 
Estados Unidos con 28.4 miles de millones de dólares Arabia Saudita 
con 15.1 y en tercer lugar Alemania con 8.2 miles de millones de 
dólares en contraposición los países que reciben mayor número 
de estas remesas son la India con 10 de millones de dólares, en se-
gundo lugar, esta México con 9.9 de millones de dólares y Filipinas 
con 6.4 de millones de dólares.
En el caso de México la migración internacional más importante es la 
dirigida a los Estados Unidos, y es debido al porcentaje de población 
mexicana que se encuentra en ese país, ya que, según la información pro-
porcionada por el Banco de México, constituye cerca del 60% del total 
de la población en los EU y, países de América Central como el Salvador, 
102
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
Guatemala, Honduras y Nicaragua constituyen otro 13%. Este flujo de 
migrantes mexicanos a los EU ha ido en constante crecimiento, como 
reflejo de una situación internacional que agudiza las problemáticas 
sociales.
El índice de intensidad del fenómeno migratorio deja ver que ya 
no se origina exclusivamente en las regiones con tradición migratoria, 
sino que se ha extendido, en mayor o menor medida a casi todo el te-
rritorio nacional. El índice registra que hay municipios en el estrato de 
muy alta intensidad migratoria en 16 estados de la república, 23 tienen 
al menos un municipio en el estrato alto, y en 26 estados hay municipios 
con intensidad migratoria media. (conapo, 2015).
La migración internacional en México se caracteriza por una mayor 
participación de los hombres que se trasladan de sus estados de origen y 
tienen como punto de destino principalmente los Estados Unidos. Este 
proceso es un fenómeno que tiene repercusiones en dos niveles, los ámbi-
tos sociales, políticos, económicos y culturales y el ámbito micro social re-
lacionado con la familia, la identidad de género y las condiciones de vida. 
Los contextos nacionales de migración se ubican en situaciones di-
versas como son las zonas de expulsión históricas, las de reciente expul-
sión y las expulsoras después de haber sido receptoras. Estos aspectos 
representan contextos de migración diferenciados no sólo en términos 
de procesos sino también de contextos como los rurales, urbanos e in-
dígenas.
Paralelamente a este proceso migratorio, se presenta una crisis que 
incide en la conformación de la identidad femenina y en la dinámica 
familiar, ya que son las mujeres quienes se quedan a enfrentar las con-
diciones de pobreza existentes en las comunidades expulsoras cuando 
los hombres migran, es decir a ser Jefas de Familia. Estas mujeres, que 
tradicionalmente ocupan el espacio privado, tienen que salir al mundo 
público como una estrategia para enfrentar y solventar las necesidades de 
su familia, involucrándose en los procesos productivos y de organización 
comunitaria.
103
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
En consecuencia, se presentan cambios con la participación de las 
mujeres en dichos procesos, al encontrar nuevas estrategias de supervi-
vencia que inciden en los patrones familiares y en la identidad de género. 
Las repercusiones de la migración internacional masculina inciden en la 
conformación de nuevas problemáticas particularmente, relacionadas con 
la situación de las mujeres. Estos son procesos que aún no ha sido sufi-
cientemente estudiados, ni analizados por lo cual, es importante abrir este 
ámbito de estudios ante un problema viejo que adquiere nuevas dimen-
siones a nivel internacional y que se manifiestan como un problema en 
crecimiento. 
La dinámica migratoria internacional incide de manera directa y for-
zosa en la situación familiar y en el papel de las mujeres ante el entor-
no social, lo cual origina situaciones de crisis y desintegración. En este 
proceso la participación y la organización de las mujeres, permite una 
sensibilización y visualización de la identidad de género a fin de asumirla 
o modificarla de manera consciente, como una respuesta al fenómeno 
migratorio en las zonas de origen.
Empoderamiento de las mujeres en el marco de la 
migración internacional masculina
Como parte de los hallazgos encontrados durante la Investigación Básica, sep- 
conacyt, denominada “El cambio de la identidad de género y la participa-
ción de las mujeres ante los procesos de migración de migración internacional 
masculina; un análisis en las zonas urbanas, rurales e indígenas”, durante el 
2009, se encontró que el Alto Índice de Empoderamiento de las Mujeres, es 
el resultado de varios factores:
• El trabajo que las instituciones han realizado en el tema del género.
• Los avances científicos y tecnológicos que han contribuido a que la 
mujer se incorpore al mercado del trabajo.
104
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
• La incorporación de la mujer a los programas de educación media 
superior y superior (licenciatura).
• El resultado del trabajo que las mismas mujeres han adquirido al 
incorporarse a los procesos de organización y participación social en 
sus localidades.
• Asimismo, la incorporación de la mujer a un mercado laboral de 
carácter informal, como formal.
Asimismo; se encontró en estas mis zonas, que el Medio y Bajo Índice de 
Empoderamiento de las Mujeres, es consecuencia de varias causas:
• La inequidad de género presente en las familias y localidades, como 
resultado de la cultura patriarcal que se práctica en la familia y las 
comunidades.
• La limitada cobertura que tienen los programas sociales que apli-
can las diversas instituciones públicas, privadas y sociales para aten-
der la problemática que viven las mujeres.
• La escasa participación de las mujeres en el sistema de educación 
básica.
• La limitada participación de la mujer a los procesos productivos.
• La incipiente participación de las mujeres en los procesos de orga-
nizacióncomunitaria presentes en sus localidades.
Entendiendo para este estudio, el empoderamiento, como un proceso de 
cambio, donde las mujeres van accediendo al poder y transformando 
de esta manera las relaciones de desigualdad entre los géneros. Es decir; 
como un proceso en el que las mujeres toman conciencia, individual y co-
lectiva de cómo las relaciones de poder influyen en su vida; adquieren 
confianza en sí mismas y sacan fuerza para poner en tela de juicio las 
desigualdades de género. (Chávez, Granados y Castro, 2009)
En este sentido, el empoderamiento, tal y como se ha definido, permite 
propiciar el equilibrio en las relaciones sociales entre hombres y mujeres, 
105
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
así como lograr conciencia de su identidad, en las nuevas formas de or-
ganización que tomen en cuenta lo masculino y lo femenino, pero sobre 
todo generar nuevos procedimientos que den la palabra a las mujeres y 
que permitan su acceso a la toma de decisiones, de las que generalmente 
están excluidas. (François Hainard y Christine Verschuur, 2006)
Cabe señalar que Empoderarse, es un término inglés “to empower” 
(François Hainard y Christine Verschuur, 2006), que se emplea en tex-
tos de sociología política, con el sentido de conceder poder a un colectivo 
des favorecido socioeconómicamente para que, mediante su autogestión, 
mejore sus condiciones de vida. En el caso de la mujer, se refiere a ganar 
poder por sí misma, mediante acciones participativas en la vida econó-
mica y política de la sociedad, ya sea de forma individual o colectiva.
Modelo de empoderamiento de las mujeres Jefas de Familia 
en el marco de la migración internacional
En los momentos actuales, donde prevalece la cultura del mercado, el Es-
tado Neoliberal y los grandes problemas económicos, políticos, cultura-
les, sociales y ambientales, es cada vez más necesario contar con alternativas 
sólidas y sistematizadas que orienten el quehacer disciplinario e institu-
cional; y en este proceso, los Modelos de Intervención adquieren un papel 
fundamental y son la respuesta a los grandes problemas sociales, como es 
el cambio de la identidad de género de las mujeres jefas de familia ante el 
problema de la migración internacional masculina. 
Desde este enfoque metodológico el Modelo es una representación 
abs tracta de distintos elementos que se interrelacionan en una situación so-
cial; es decir, como un instrumento y recurso interpretativo del pensa-
miento y las prácticas profesionales, que facilitan no sólo la explicación 
integral de los procesos sociales, sino que resultan ser una guía de inter-
vención ante el problema social manifestado.
106
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
Por tanto, el Modelo permite dar un sentido integral a la interven-
ción y lleva implícita el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos 
pueden convertirse en nuevos referentes teóricos, una vez que se lleva a 
cabo el análisis crítico entre la teoría y los resultados de la acción.
El “Modelo de empoderamiento de las mujeres Jefas de Familia”, repre-
senta una oportunidad de potencializar los procesos del ejercicio de la 
ciudadanía y el liderazgo femenino, los cuales conducirán a una paulati-
na cultura de participación que modifique los patrones culturales que 
han determinado de qué manera las mujeres ejercen la ciudadanía y el 
liderazgo en los diversos espacios comunitarios.
En este sentido, el empoderamiento se considera como la base desde 
la cual se generarán visiones alternativas de la mujer; así como el proceso 
mediante el cual estas visiones se convertirán en realidades a medida que 
cambian las relaciones sociales, donde el poder juega un papel esencial. 
El poder (Deere y León: 2002), citando a Jo Rowlands (1997:218-23), 
señala que condiciona la experiencia de la mujer y las relaciones de poder 
pueden significar dominación, pero también resistencia a fuentes exis-
tentes de poder, o servir como un mecanismo para obtener el control 
sobre éstas.
En distintas conferencias de la Organización de las Naciones Unidas, 
se ha afirmado que el Empoderamiento de las Mujeres es una cuestión 
esencial para el desarrollo sostenible y su objetivo consiste en reforzar el 
“poder”, por lo que ha recomendado este organismo internacional que se 
intervenga en los múltiples aspectos de la vida cotidiana de las mujeres 
para fortalecer su poder, sobre todo en los aspectos: económico, técnico, 
cultural, social o político.
En síntesis, el Empoderamiento de las Mujeres, es un proceso de cam-
bio, de toma de conciencia entre los géneros, donde las mujeres acceden 
al poder, con la finalidad de mejorar las relaciones de desigualdad y con-
diciones de vida de éstas y los integrantes de la familia.
Ante la problemática que viven las mujeres en las zonas urbanas, ru-
rales e indígenas de México a consecuencia de la migración internacional 
107
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
masculina que dificulta el empoderamiento de estas; se propone el si-
guiente Modelo de Intervención:
Esquema 1
Modelo para Empoderar a las Mujeres en el contexto de la 
Migración Internacional Masculina
El Modelo de Intervención para Empoderar a las Mujeres en las zonas ur-
banas, rurales e indígenas de México, contempla el desarrollo integral de 
nueve fases, cada una de ellas, con sus respectivos momentos. Desde la 
conformación de teorías para el conocimiento del problema, como de su 
intervención; hasta las fases de diseño, ejecución y operación de proyec-
tos, como las fases de supervisión y evaluación de las propuestas; todas 
ellas fundamentales no solamente para empoderar a las mujeres, sino 
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Metodología de 
Investigación
Estudio Explicativo: Identidad de 
Género de la mujer y Migración 
Internacional
Evaluación del proceso 
metodológico
Supervisión de las 
actividades
Proyecto 
Participación
Proyecto 
Capacitación
Proyecto 
Productivo
Participación 
Social
Empoderamiento 
de las Mujeres
Metodología de 
Intervención
Retroalimentación y 
Construcción Propuestas
Ejecución de Proyectos: Promisión 
y gestión de recursos para la 
ejecución y operación
Programación Social: Empoderar a 
las Mujeres en zonas urbanas,
rurales e indígenas
Perspectiva de 
Género
Urbana Rural Indígena
Teoría 
Social
Fase I
Fase II Fase III Fase IV
Fase VFase VI
Fase VII Fase VIII
Diagnóstico 
Social
108
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
también para reflexionar sobre las acciones, alances y obstáculos que se 
tuvieron durante la aplicación de la propuesta metodológica, como la 
construcción de un nuevo Modelo de Intervención, más enriquecido que 
el anterior, ello a través de fase de Retroalimentación y Construcción de 
nuevas propuestas.
En la Fase I ; corresponde al fundamento teórico que tiene el modelo; se 
apoya exclusivamente en dos teorías sociales, la primera hace referencia 
a la Perspectiva de Género sobre todo para explicar y comprender el 
problema de la identidad de género y el empoderamiento de las mujeres 
ante el proceso de migración internacional masculina y la segunda teoría 
social, que consiste en el Empoderamiento de la Mujeres, se enfoca para 
fundamentar los contenidos de las acciones educativas en el proceso me-
todológico de intervención a través de los proyectos sociales.
Esquema 2.
Teoría Social
Las teorías sociales propuestas se complementan en ambos procesos 
metodológicos; tanto para el conocimiento del problema objeto de in-
vestigación, como para la intervención en el mismo problema a través de 
programas y proyectos sociales sistematizados; como en todas las fases y 
Fuente: Elaboración propia, 2016.
Metodología de 
Investigación
Perspectiva de 
Género
Empoderamiento 
de las Mujeres
Metodología de 
Intervención
Teoría 
Social
Fase I
109
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
momentos del Modelo. Cabe señalar que en esta primera fase; se en-
riquece la teoría social, con otras teorías sociales complementarias,de 
acuerdo a las propias necesidades de los especialistas que estén ejecutan-
do el Modelo; como, por ejemplo, las teorías de la participación social, 
la ciudadanía, los derechos humanos y las teorías del desarrollo y bien-
estar social.
Perspectiva e identidad de Género
El género es una categoría de análisis que permite analizar el papel que se 
asigna a las personas en la sociedad, respecto a si es mujer u hombre. A 
través del género se deja al descubierto la manera en que las instituciones 
sociales reproducen lo femenino y lo masculino. (Chávez, Granados y 
Castro, 2009).
Son varios los autores que han trabajado y desarrollo la categoría del 
Género; dentro de estos, Lamas (1996) considera los trabajos realizados 
por Joan Scott en 1986, bajo la acepción socio científica; esta autora a 
brindado un panorama muy amplio respecto a las diversas concepciones 
que se tenían respecto al Género en los años 80s., el cual era utilizado 
como un sinónimo de mujeres, además de argumentar que la informa-
ción sobre mujeres es necesariamente información sobre los hombres, 
así también para designar las relaciones sociales entre los sexos, fue una 
categoría social impuesta a un cuerpo sexuado, sobre todo para designar 
la práctica sexual de los roles sociales asignados a hombres y mujeres. 
(Chávez, Granados y Castro, 2009).
De esta manera, si hacemos un análisis a profundidad podremos ob-
servar la influencia de distintos factores tales como el pensamiento, el 
momento histórico, la necesidad de cambio, los movimientos sociales, 
etc., en esta construcción teórica con respecto al género.
Por otra parte, Joan Scott (1986), señala que el género es un elemen-
to constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que 
110
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
distinguen a los sexos. Por su parte Benería (1987) lo define como: “… co-
mo el conjunto de creencias, rasgos personales, actitudes, sentimientos, 
valores, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a 
través de un proceso de construcción social que tiene varias caracterís-
ticas. En primer lugar, es un proceso histórico que se desarrolla a dife-
rentes niveles tales como el estado, el mercado de trabajo, las escuelas, 
los medios de comunicación, la ley, la familia y a través de las relaciones 
interpersonales. En segundo lugar, este proceso supone la jerarquización 
de estos rasgos y actividades, de tal modo que a los que se definen como 
masculinos se les atribuye mayor valor.” (Martín Casares, 2006).
El patriarcado es una de las bases, en la cual se muestran claramente 
los roles que deben adoptar los hombres y las mujeres, y gracias a esto, es 
como se nos ha enseñado a crear nuestra propia identidad, todo esto 
queda muy claro en la siguiente aportación teórica. “La sensación del do-
minio masculino puede observarse con mayor claridad durante una dis-
cusión, porque es en momentos de conflicto cuando el reconocimiento 
emocional de la autoridad masculina se hace más consiente en el hombre 
y en la mujer. La mayoría de las veces, cuando el hombre y la mujer 
desempeñan roles diferentes, que ellos y su sociedad definen como roles 
masculinos y femeninos respectivamente, no hay conflicto, y la sensación 
de autoridad no entra en juego. No es más que en situaciones conflictivas 
cuando esta sensación se hace evidente para el varón, que se vale de ella, 
y para la mujer, que ha de vencerla.
Dicho en otras palabras, la fuerza y la agresividad del varón, y la dul-
zura y la abnegación de la mujer, tratadas en nuestras novelas y películas, 
reflejan, no solamente el punto de vista de nuestra sociedad, sino el de 
todas las sociedades que jamás han existido.
Para el propósito de este Modelo, la actitud subjetiva acerca del do-
minio masculino no tiene importancia. Lo que tiene importancia teórica 
es por qué ocurre así, por qué no lo invierte ninguna sociedad o por qué 
no hay ninguna sociedad en la que no deje de manifestarse el dominio 
sexual en absoluto, si es que el dominio masculino no constituye una 
111
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
adaptación a algún elemento suprasocial o inherente a la misma natura-
leza de la sociedad”. (Goldberg, 1976).
De esta manera, a partir del nacimiento de las personas, se va intro-
yectando un sin fin de elementos que conforman la identidad, la cual 
se dirige a lo largo de la vida de los sujetos, en cuanto a pensamientos, 
razonamientos, sistemas de valores, costumbres, tradiciones, etc., y esto 
permeara por sobre todo el hecho de nacer mujer u hombre.
Es importante entender que es la Identidad, antes de aterrizar la idea 
en lo que es Identidad de Género, para esto es primordial, conocer el pro-
ceso que hay que recorrer, sobre la identidad; así como los posibles tipos 
de identidad que mencionan algunos autores. 
“La identidad de género es aprendida por los individuos, pero a la 
vez es asignada, lo que implica un poder. En los elementos asignados en 
la identidad de género el cuerpo es central. La identidad asignada, o sea la 
identidad social, se construye a través del imaginario social, con base en 
los símbolos genéricos de la diferencia biológica. El género femenino se 
asocia con el cuerpo que puede embarazarse, parir y amamantar: es un 
cuerpo de madre” (Hiroko Asakura, 2004)
Si bien es cierto, Casares (2006) citando a Maqueira, señala que la 
identidad de género es “El complejo proceso elaborado a partir de las de-
finiciones sociales recibidas y las autodefiniciones de los sujetos. Entran 
en juego sentimientos, actitudes, modelos de identificación o de rechazo 
que se incorporan a través de todo el ciclo vital y que supone un proceso 
de afirmación frente a o de distinción en relación a los demás” (Maquei-
ra, 2001). En consecuencia, la identidad genérica o “generizada” no es 
estable y está relacionada con las prácticas sexuales de las personas y con 
la evolución en la forma de percibirse a sí mismas. De este modo, la 
identidad de género tiene que ver con la imagen que las personas, de ma-
nera más o menos consciente, proyectan en al ámbito social en relación 
con la ideología de género dominante; así como la adecuación, trans-
gresión o interiorización de los valores hegemónicos en cada momento 
de sus vidas.”
112
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
Teoría del Empoderamiento
El término “empoderamiento” se ha utilizado de muchas maneras, y no 
siempre con un sentido emancipatorio, en sus diferentes usos se halla 
implícita la noción de personas que adquieren control sobre sus propias 
vidas y definen sus propias agendas; por lo general se asocia con los in-
tereses de quienes no poseen poder y se presume como una expresión de 
cambio. En el proceso de empoderamiento, se busca “lograr la igualdad 
entre hombres y mujeres” lo que exige una transformación en el acceso 
de la mujer tanto a la propiedad como al poder. (Deere y León, 2002).
El empoderamiento de la mujer cuestiona las relaciones familiares pa-
triarcales, pues puede conducir al desempoderamiento de los hombres y 
sin duda a la pérdida de la posición privilegiada que éstos han tenido en 
el patriarcado. Porque el empoderamiento ocurre cuando se da un cam-
bio en la dominación tradicional de las mujeres por los hombres, ya sea 
con respecto al control de sus opciones de vida, sus bienes económicos, 
sus opiniones o su sexualidad.
El empoderamiento de la mujer en la familia se manifiesta cuando la 
toma de decisiones unilateral con respecto a asuntos que afectan a todos 
los miembros de la familia ya no es la norma, en la que solamente se 
escucha la voz masculina; la mujer se hace presente en la lucha por este 
poder. Con esta responsabilidad que asume la mujer, se libera al hombre y 
la mujer se empodera en los diversos campos de actuación, tanto en la 
familia, como en otros espacios de la sociedad.
El empoderamiento no es un proceso lineal con un comienzo y un 
fin definitivo que es igual para diferentes mujeres o grupos demujeres. 
El empoderamiento es diferente para cada individuo o grupo según sus 
vidas, su contexto y su historia, y de acuerdo con la subordinación en los 
niveles personal, familiar y comunal, y otros niveles altos de organización 
en la sociedad. (Deere y León, 2002).
El análisis del empoderamiento en cada uno los ámbitos de actuación 
de los grupos sociales desfavorecidos (doméstico, productivo, comunitario), 
113
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
es importante no solamente para comprender las transformaciones que 
se dan en lo particular a partir de lo global; sino como estas dimensiones, 
en el plano de lo individual, familiar y colectivo incide también a nivel 
global. (Zapata Martelo, 2005).
Con base en este enfoque, (Zapata Martelo, 2005) describe que el 
análisis del empoderamiento, se da desde diversos ámbitos de actuación:
• Empoderamiento personal. Entendido como cambios positivos a 
nivel espiritual o psíquico de las personas, que se pueden mani-
festar en: adquisición de nuevas habilidades y aprendizajes, mayor 
participación, incursión e influencia en nuevos espacios, aprender 
analizar, expresarse, obtener y controlar recursos e incremento en la 
autoestima y autovaloración, entre otros.
• Empoderamiento Familiar. El cambio personal se refleja la mayoría 
de las veces en cambios en el ámbito familiar. Dichos cambios se lo-
gran cuando se desarrollan habilidades para la negociación y comu-
nicación. Se pueden apreciar en los procesos de participación activa 
en el grupo; mayor participación familiar en el trabajo doméstico; 
exigencia de los derechos como mujeres; y mejor distribución del 
tiempo, entre otros.
• Empoderamiento en el ámbito de los negocios. Algunos indicadores 
que reflejan el empoderamiento en este nivel, son una mayor ha-
bilidad para negociar con terceros, para tomar decisiones en los 
negocios, para administrarlo, para vencer los obstáculos en su fun-
cionamiento, así como plantear nuevas perspectivas de desarrollo 
micro empresarial.
• Empoderamiento en el ámbito colectivo. En este nivel, el empodera-
miento, se entiende como el proceso mediante el cual las mujeres tra-
bajan de forma integrada con el objetivo de lograr mayor habilidad 
114
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
y capacidad para enfrentar eventos externos, para incrementar su 
autoconfianza y luchar por su derecho a la independencia y así con-
trolar mejor sus recursos, así como lograr el reconocimiento de otras 
personas, para incrementar la seguridad y confianza de que con la 
organización las cosas se pueden lograr, y mejorar las relaciones con 
las mujeres.
• Empoderamiento en el ámbito comunitario. Cuando las mujeres 
comprenden la potencialidad de las acciones colectivas, a través de 
la organización social logran que las y los demás las escuchen y 
tomen en cuenta su posición, facilitando la posibilidad de posicio-
narse en una situación de liderazgo.
En los procesos de empoderamiento; el Estado y su sistema político (ins-
tituciones públicas) deberán crear las condiciones y los espacios (estruc-
tura comunitaria) para que las mujeres tengan una formación apropiada 
y pueda ayudárseles a comprender mejor el contexto de su vida y de su 
trabajo. (François Hainard y Christine Verschuur, 2006).
Por otro lado, desde la mirada de la sociedad civil, se considera im-
portante que, en los movimientos y organizaciones sociales, las mujeres 
reivindiquen y promuevan los cambios referidos a su visión de la socie-
dad y que crean la voluntad política para que quienes ejercen el poder 
se comprometan seriamente con él. Bajo esta perspectiva, el empodera-
miento es necesario siempre que las desigualdades en el reparto del saber, 
del poder y de los recursos impidan a las personas, a los grupos, a las 
comunidades en el mejoramiento de su calidad de vida, de manera autó-
noma, independiente y bien determinada.
En la Fase II, se aborda como estudio explicativo, el problema del cambio 
de la identidad genérica de las mujeres ente los procesos de organización y 
participación social en el ámbito de la migración internacional masculina, 
115
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
un análisis en las zonas urbanas, rurales e indígenas; es especial los esta-
dos de la Ciudad de México, Guanajuato e Hidalgo. 
En esta fase, se encontraron varios hallazgos, uno de ellos hace refe-
rencia al proceso de Empoderamiento de las Mujeres al participar en los 
procesos de organización social, sobre todo cuando estas mujeres asumen 
la responsabilidad que tenían los hombres en los procesos de desarrollo 
comunitario antes de que estos se fueran como migrantes. 
El Estudio Explicativo va más allá de la descripción de conceptos o 
fenómenos o del establecimiento de relaciones entre conceptos; está diri-
gido a responder las causas de los eventos físicos o sociales. Su interés se 
centra en explicar por qué ocurre un fenómeno y en qué condiciones se da 
este, o por qué dos o más variables están relacionadas.
El Estudio Explicativo, no solamente permitió conocer a profundidad 
la problemática que enfrentan las mujeres en sus lugares de origen, sobre 
todo cuando estas mujeres se incorporaron a las dinámicas comunitarias 
de su localidad, participando en las asambleas y reuniones de ejidatarios 
Fuente: Elaboración propia, 2016.
Esquema 3.
Estudio Explicativo
Perspectiva de 
Género
Estudio Explicativo: Identidad 
de Género de la mujer y 
Migración Internacional
Urbana Rural Indígena
Diagnóstico 
Social
Fase III
Fase II
116
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
o comités para atender los problemas de salud, educación o servicios 
públicos. 
Asimismo, el Estudio Explicativo proporcionó información para ela-
borar el diagnóstico social; enfocando los principales problemas que en-
frentan las mujeres durante el proceso de migración masculina, sobre 
todo, cuando estas mujeres asumen funciones y roles a las que no estaban 
acostumbradas por su identidad de género, lo cual provoca una emanci-
pación forzada al asumir una nueva identidad.
Para la Fase III; se hace identifica el problema de los factores que faci-
litan y obstaculizan en Empoderamiento de las Mujeres en el proceso 
de la migración Internacional Masculina; focalizando la participación de 
las mujeres en los procesos de organización comunitaria; además de su 
incorporación en los procesos productivos.
Esquema 4.
Diagnóstico Social
Fuente: Elaboración propia, 2016.
Programación Social: Empoderar 
a Mujeres en zonas urbanas, 
rurales e indígenas
Perspectiva de 
Género
Urbana Rural Indígena
Diagnóstico 
Social
Fase III
Fase II Fase IV
Estudio Explicativo: Identidad 
de Género de la mujer y 
Migración Internacional
117
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
El Diagnóstico Social; es una forma de evaluar o analizar el problema a tra-
vés de los datos, como producto de un estudio; es decir, es el reflejo de las 
condiciones y las circunstancias que están presentes en el problema, y que 
se observan a través de indicadores que caracterizan al problema. Asimis-
mo, el diagnóstico es una forma más instrumental, es un conjunto de des-
cripciones que permiten construir significados respecto de los fenómenos 
sociales (en el caso de las disciplinas de la ciencia social). 
El Diagnóstico, hace referencia a un proceso de investigación cientí-
fica, cuya finalidad es recabar información documental y empírica que 
permita visualizar la dimensión objetiva del problema social, su magni-
tud y el impacto en la sociedad; es decir, buscar información y recabar 
datos que faciliten el análisis y la interpretación del problema. 
En este sentido, el Diagnóstico como resultado del análisis que se 
realiza, tiene como fin la programación de acciones que permitan una 
intervención organizada en esos escenarios en donde están presentes los 
problemas; y su propósito radica en establecer una síntesis descriptiva 
y una interpretación y evaluación de la carencia social o de la situaciónpersonal y social (Colomer,1979).
En lo que respecta a la Fase IV; se enfoca al diseño del Programa Social, y 
la elaboración de documentos de proyectos, en tres vertientes: Participa-
ción, Capacitación y Proyectos Productivos; en las zonas urbanas, rurales 
e indígenas.
En la elaboración del Proyecto Social enfocado a propiciar la Partici-
pación de las mujeres de acuerdo a los diversos elementos que caracteri-
zan dicho proceso; dimensionando el involucramiento, la cooperación, 
colaboración, responsabilidad y la toma de decisiones de las mujeres en 
las organizaciones políticas, sociales y económicas de la comunidad; ello a 
través de diversas actividades y dinámicas de grupales.
En el segundo proyecto; denominado Capacitación; se busca que las 
mujeres tengan las herramientas y los conocimientos teóricos y concep-
tuales sobre el proceso de Empoderamiento de las Mujeres; a través de 
118
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
diversas estrategias enfocadas a la construcción de una cultura de la par-
ticipación, la ciudadanía y el poder.
En el tercer documento de proyecto; se plantea la elaboración de 
un proyecto productivo, ello con la finalidad de que las Mujeres tengan 
recursos económicos para resolver situaciones en sus familias, sobre todo 
para cubrir sus necesidades básicas. El proyecto puede ser gestionad en 
coordinación con las instituciones públicas, privadas y sociales encarga-
das de dinamizar y financiar dichas iniciativas productivas.
En la Fase V; denominada Ejecución del Proyecto; se deberán realizar las 
diversas acciones que faciliten la puesta en marcha del Proyecto; en dos 
momentos; en el primero, cubrir todos aquellos aspectos relacionados a 
Fuente: Elaboración propia, 2016.
Esquema 5.
Programación Social
Programación Social: Empoderar 
a las Mujeres en zonas urbanas, 
rurales e indígenas
Ejecución de Proyectos: Promisión 
y gestión de recursos para la 
ejecución y operación
Proyecto 
Participación
Fase IV
Fase IV
Proyecto 
Capacitación
Proyecto 
Productivo
119
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
la obtención de recursos materiales, humanos y técnicos, como el acon-
dicionamiento de espacios, con la finalidad de brindar un servicio de 
calidad en el segundo momento.
Esquema 6.
Supervisión de las actividades del Proyecto
En la Supervisión, como Fase VI de este Modelo, se realizan varias acciones 
de seguimiento, sobre todo, de aquellas actividades y recursos que fueron 
previamente programados en el documento de proyecto; lo anterior con el 
fin de cumplir con lo programa y dar un cierto grado de flexibilidad, 
para reprogramas actividades y recursos no considerados, pero que son 
de gran utilidad para la vida del proyecto.
En la Fase VII, referente a la Evaluación; en un primer momento se hace 
un análisis de las problemáticas que enfrentan las mujeres, a fin de dise-
ñar estrategias que incidan en la problemática; es decir, durante la ela-
boración de programas y proyectos que fortalezcan el empoderamiento 
de las mujeres jefas de familia, se debe corroborar la información pro-
porcionada por los estudios y el diagnóstico, con la información que se 
utiliza para el diseño de proyectos sociales. Asimismo, en un segundo 
mo mento, durante la fase de ejecución, se analiza y se reflexiona sobre lo 
Fuente: Elaboración propia, 2016.
Supervisión de las 
actividades
Fase VI Fase V
Ejecución de Proyectos: Promisión 
y gestión de recursos para la 
ejecución y operación
120
Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna
que se está haciendo, lo anterior con la finalidad de corregir el proceso 
de inter vención y en tercer momento, hace referencia a medir el impacto 
que tienen las actividades, sobre la problemática planteada, observar los 
cambios, el impacto que las actividades hicieron en el problema.
En la Fase VIII, retroalimentación y construcción de propuestas; a través de 
un proceso de sistematización, se describen y se clasifican cada una de los 
momentos más importantes de las fases, se recuperan las actividades, 
los métodos y las técnicas más representativas que se utilizaron durante 
la aplicación del modelo. Asimismo, se diseña el esquema metodológico 
utilizado, con sus fases y momentos, lo que ayuda a los sujetos a concep-
tualizar y teoriza con nuevos perspectivas y nuevos enfoques, donde la 
retroalimentación adquiere una función sustancia en la construcción de 
nuevos conocimientos. 
Conclusión
Con la aplicación de este esquema metodológico, se busca que las muje-
res jefas de familia asuman y compartan responsabilidades que antes sólo 
competían a los hombres y a liberar a éstos de los estereotipos de género, 
y también les abre la posibilidad de adquieran nuevas experiencias. Por 
consiguiente, el empoderamiento de las mujeres implica no sólo cambios 
en sus experiencias, sino también en las de sus compañeros y su familia, 
sobre todo, aquellas mujeres jefas de familia que participan en el merca-
do de trabajo, por la ausencia de su pareja que vive una situación de mi-
gración internacional, lo que se considera un reflejo del mayor grado de 
necesidad económica y cuando la mujer actúa y asume responsabilidades 
como jefa económica de su hogar. (Rosenhouse, 1989).
Por lo anterior, podemos decir, que la migración internacional, no 
solo empodera a las mujeres, sino las responsabiliza como Jefas de Familia 
en sus hogares, lo que constituyen un grupo homogéneo que comparte 
121
Modelo de empoderamiento para las mujeres…
una misma situación social, económica y política; donde estas mujeres 
tienen que salir de un mundo privado, para participar en un mundo 
público, que, en el mayor de los casos, el hombre tiene mayor precisa y 
dominio, no obstante, de que los hogares dependan de factores, como: 
los recursos económicos, su composición familiar, el acceso al empleo y los 
servicios de educación y salud, produciendo una variedad de situaciones 
que debe ser reconocida.
En este sentido, se puede decir, al igual que (Rosenhouse, 1989), que 
la Jefatura del Hogar, se relaciona a la estructura interna y la dinámica 
cotidiana de los hogares, y tiende a asumir que existe en el interior del 
hogar y entre sus miembros, una relación jerárquica en la que el “Jefe” 
o la “Jefa” es la persona más importante, que está regularmente presente 
en el hogar, que posee y ejerce la autoridad sobre los demás miembros 
del hogar, que toma las decisiones importantes y que es el proveedor 
principal de los recursos para satisfacer las necesidades de los integrantes.
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127
Propuesta de Modelo de 
Comunicación Asertiva en la Pareja
Cecilia Sarahi de la Rosa Vázquez1
Rosa Isabel Garza-Sánchez2
Blanca Diamantina López Rangel 3
Griselda de Jesús Granados Udave4
La verdadera sabiduría viene a cada uno de nosotros, 
cuando nos damos cuenta de lo poco que entendemos 
acerca de la vida, de nosotros mismos y del mundo 
que nos rodea. 
Sócrates
Introducción 
El presente capítulo incorpora una propuesta de modelo de comunicación 
asertiva en la pareja, a partir de un modelo de intervención social ya exis-
tente, denominado modelo de comunicación interacción. El cual tiene su 
1 Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de Coahuila; Doctora en 
Métodos Alternos de Solución de Conflictos de la Universidad Autónoma de Nuevo 
León; ex becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México; Maestría 
en Administración y Alta Dirección de la Universidad Iberoamericana; Licenciada en 
Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. saracecy@hotmail.com
2 Profesora Investigadora; Doctora en Ciencias de laEducación de la Universidad 
Autónoma de Coahuila, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (sni) nivel 
Candidato. isabelgarza@uadec.edu.mx 
3 Profesora Investigadora; Doctoranda en Ciencias de la Educación de la Universi-
dad Autónoma de Coahuila. blanca_diamantina@hotmail.com
4 Profesora de la Facultad de Trabajo Social, Maestra en Psicología Organizacional, 
Especialidad en Desarrollo Humano por ihpg, ggranados@uadec.edu.mx 
128
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
origen en la década de los 80’s, siendo el resultado del trabajo realizado 
por un grupo interdisciplinario, el cual utilizó el enfoque sistémico para 
su fundamentación teórica (Betalanfy 1972 como se citó en Acevedo 
Alemán, 2016).
El planteamiento del problema se encuentra ubicado en un déficit 
de comunicación que se refleja en las estadísticas de violencia que pre-
valece en las parejas mexicanas, las cuales indican que el 43.9% de las 
mujeres que tienen o tuvieron una pareja, sea por matrimonio, convi-
vencia o noviazgo, han sido agredidas por su pareja en algún momento 
de su vida, siendo la violencia de tipo emocional la principal (inegi, 
2017). Este tipo violencia utiliza como vía la comunicación oral, por lo 
que es pertinente aportar técnicas de intervención social que habiliten 
a la pareja con componentes que favorezcan un tipo de comunicación 
libre de violencia.
La comunicación se presenta como un proceso natural del ser huma-
no enfocada en la dinámica que sucede en la pareja. El conflicto como un 
proceso también adherido a la naturaleza humana, el cual requiere de 
un tratamiento pacifico para no desencadenar violencia. En ese sentido 
es preciso que las parejas cuenten con herramientas de comunicación 
co mo lo son el lenguaje asertivo y la escucha activa, componentes que co-
laboran con la solución de cualquier controversia favoreciendo la paz, 
siendo el trabajador social la persona indicada para promoverla mediante 
técnicas que se proponen en el modelo, así mismo Trabajo Social como 
disciplina social busca el estudio y producción de conocimiento en la in-
tervención social, centrándose en posicionar a las personas, su evolución, 
comportamiento hacia el mejoramiento de su calidad de vida, en este caso 
al abordar parejas.
A partir de una reflexión teórica sobre los componentes que favore-
cen la comunicación asertiva dentro de la pareja, el objetivo del presente 
capitulo es proponer técnicas desde el Trabajo Social al modelo de co-
municación-interacción lo que permitiría establecer estrategias de comu-
nicación asertiva. El eje central es reflexionar sobre la comunicación en 
129
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
pareja, la realidad actual de la comunicación de las parejas mexicanas, y 
los componentes que favorecen un dialogo libre de violencia.
La comunicación en pareja
Hablar acerca del tema de comunicación resulta complejo y cuando esta 
comunicación se refiere a la pareja, se convierte en un tema de gran inte-
rés principalmente porque es una característica básica para la conviven-
cia pacífica en donde la violencia evidencia que el ser humano carece de 
habilidades adecuadas para hacerlo. La comunicación forma parte del ser 
humano desde antes y después del nacimiento, en sus primeros meses 
encuentra diversas formas de comunicarse, al principio a través del llanto 
y movimientos, conforme pasa el tiempo desarrolla sus habilidades y su 
comunicación cambia, desde balbuceos hasta que empieza a conocer 
que puede comunicar sus necesidades mediante la palabra, a través del 
lenguaje. 
Las investigaciones revelan que hace treinta mil años la capacidad 
de hablar fue bien desarrollada y que los grupos existentes en diferentes 
partes del mundo podían hablar entre ellos, contar historias, enseñar a 
sus hijos y generalmente comunicarse con el habla tanto como se hace 
en la actualidad, para esto utilizaban un vocabulario estandarizado, con 
reglas de pronunciación, sintaxis y gramática, lo que sí es desconocido 
es el tipo de lenguaje inicial, sólo se conoce que se fue esparciendo y modi-
ficando (Defleur, Kearney, Plax, & DeFleur, 2005).
Según los estudios mencionados, se conoce la existencia del lengua-
je como forma de comunicación de hace miles de años, lo interesante es 
conocer si desde entonces había una comunicación oral violenta o no, 
¿en qué momento el hombre en su evolución desencadenó este tipo de 
violencia en la pareja? ¿Siempre ha existido desde los antiguos seres hu-
manos o este problema fue desarrollándose con el paso del tiempo?
130
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
En la actualidad el papel de la comunicación en las relaciones íntimas 
ha prestado especial atención a los patrones y estilos de comunicación 
presentes durante el intercambio simbólico llevado a cabo por las pare-
jas, diversos autores han planteado tipologías de los patrones/estilos de 
comunicación en la pareja, como se observa en la siguiente tabla:
Autor Estilos de comunicación en la pareja
Miller, Nunnally y 
Wackman (1976) Sociable, Demandante, Reflexivo, Consiente.
Norton (1978) Dominante, Dramático, Contencioso, Animado, Impaciente, Relajado, Atento, Abierto, Amistoso.
Hawkins, Weisberg y 
Ray (1980) Convencional, Controlado, Especulativo, Sociable.
Satir (1986) Aplacar, Culpar, Supra-razonar, Distraer, Irrelevante, Apertura.
Elaboración propia tomada de Sánchez Aragón y Díaz Loving (2003).
El tema que ha generado más literatura en relación con los patrones de 
comunicación, es en específico a las diferencias de género. Así, la evi-
dencia demuestra que las mujeres son más tendentes a expresar el afecto 
negativo y las quejas durante una discusión, mientras que los hombres 
tienden a retirarse o evitar la discusión (Christensen y Heavey, 1990; 
Gottman y Leven-son, 1988; Heavey, Layne y Christensen, 1993 como 
se citó en Montes-Berges, 2009). Este tipo de estudios manifiestan que la 
violencia no es ejercida solamente por el sexo masculino, debido a que 
es la mujer la que inicia con expresiones negativas, transmitiendo mensa-
jes agresivos que podrían desencadenar una discusión, siendo el hombre 
el que opta por un rol de una huida pasiva ante una posible discusión. 
Se observa un juego de poderes que no precisamente esta desencadenado 
por los hombres indicando un rol diferente que están manifestando las 
mujeres en una sociedad contemporánea. 
131
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
Comunicación violenta en parejas mexicanas 
Dentro de la cultura mexicana se encuentran diversos estudios que se 
han realizado respecto al tema de la violencia en la pareja. Al respecto un 
estudio encontró una medida culturalmente sensible que muestra una 
orientación social y de alto contexto, es decir, que se involucra el uso 
de mensajes implícitos e indirectos en donde se minimiza el contenido del 
men saje verbal y que es sensible a las formas que las personas utilizan 
para mantener la armonía o influenciar a la otra persona, que las per-
sonas utilizan para mantener la armonía o influenciar a la otra persona. 
Así mismo (Sanchez Aragon & Diaz Loving, 2003) identificaron los 
estilos positivos que usan las parejas mexicanas para comunicarse: Empá-
tico y Social Expresivo; Social Afiliativo; Social Auto-modificado y Sim-
pático y Social Normativo. Además, los estilos negativos: Estilos como el 
Maquiavélico y el Chismoso e Hiriente e Irritante Expresivo.
Los hallazgos empíricos indican que, en la pareja, el deseo y el afecto 
son elementos que conducen a las personas a comprometerse en una 
relación, observándose que cada vez son más las parejas que cambien 
los votos tradicionales del matrimonio: unidos hasta que la muerte nos 
separe, por uno alternativo: unidos mientras dure el amor. De esta for-
ma, el compromiso en la relación es una mezcla de deseos personales con 
restricciones internas y externas matizadas por las historias de amor en las 
que intervienela pareja (México, 2005).
Las investigaciones sobre los estilos de comunicación y la satisfacción 
marital marcan una alta correlación significativa entre estilos de comu-
nicación positivos y buena calidad de relación (Roca, 2003 como se citó 
en (Armenta Huerta & Diaz-Loving, 2008). Por otro lado, cuando en 
la pareja mexicana uno de ellos identifica que el otro miembro de la 
relación no se comunica de forma destructiva, fría, intolerante, severa, 
inexpresiva o distante, ellos tienen un estilo más platicador, oportuno y 
optimista al comunicarse y que esto a su vez produce la satisfacción con-
junta de la relación. Este tipo de resultados manifiesta la relevancia de la 
132
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
intervención social para habilitar a las parejas en estilos de comunicación 
de tipo asertivos.
Por su parte el Instituto Nacional de Estadística y Geografía — inegi— 
encargado de realizar todas las encuestas y censos referentes al territorio 
mexicano encontró que los matrimonios registrados en el país durante el 
2016 llego a 543 mil 749, siendo la cifra más baja de la historia, mien-
tras que el número de divorcios en el mismo año alcanzó los 139 mil 807, 
quince mil divorcios más que el año inmediato anterior, es decir que de 
cada 100 matrimonios hay 22.2 divorcios (inegi, 2018a). Asimismo, 
de cada 100 personas de 12 años o más el 54.2% están casadas, el 11.3% 
separado, divorciado o viudo y el 34.5% son solteros (inegi, 2018b).
Por otro lado la Encuesta Nacional sobre la Dinámica en las Rela-
ciones en los Hogares (endireh [inegi, 2017]) permite dimensionar y 
caracterizar la dinámica de las relaciones que mantienen las mujeres con 
las personas que integran sus hogares, particularmente con su esposo o 
pareja, con la finalidad de identificar si han experimentado situaciones 
adversas como agresiones de cualquier tipo, amenazas, coerción, inti-
midación, privación de su libertad o abusos verbales, físicos, sexuales, 
económicos o patrimoniales que les causaron un daño directo o tuvieron 
la intención de hacerlo. Dentro del ámbito de la pareja y familiar, la rela-
ción donde ocurre con mayor frecuencia la violencia contra las mujeres 
es en la pareja y, por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, pareja 
o novio.
El 43.9% de las mujeres que tienen o tuvieron una pareja, sea por 
matrimonio, convivencia o noviazgo, han sido agredidas por su pare-
ja en algún momento de su vida marital, de convivencia o noviazgo, 
Coahuila se encuentra en noveno lugar tanto para la violencia total a 
lo largo de su vida, como para la violencia reciente en los últimos doce 
meses (inegi, 2017).
Las estadísticas indican un panorama negativo respecto a la comu-
nicación, ya que se evidencia que existe violencia en la pareja, desde el 
noviazgo hasta el matrimonio o conveniencia. Respecto al estado de 
133
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
Coahuila ubicarse en el noveno lugar señala la existencia de un déficit en 
herramientas e intervención social que favorezcan un tipo de comunica-
ción asertiva dentro de la convivencia. 
Uno de los aspectos más complejos de la definición es el de la in-
tencionalidad (Organizacion Panamericana de la Salud, [ops] 2003), en 
este se destacan dos puntos importantes. Primero, aunque la violencia se 
distingue de los hechos no intencionales que causan lesiones, la presencia 
de la intención de usar la fuerza, no significa necesariamente que haya 
habido la intención de causar daño. El segundo punto relacionado con 
la intencionalidad radica en la distinción entre la intención de lesionar 
y la intención de “usar la violencia”, es decir, que, en algunas culturas, las 
personas tienen la intención de dañar a otros, pero, por sus antecedentes 
culturales y sus creencias no consideran que sus actos sean violentos. No 
obstante, la oms define la violencia teniendo en cuenta su relación con la 
salud o el bienestar de las personas.
La definición lleva implícitos otros aspectos de la violencia que no 
se enuncian de forma explícita, por ejemplo, incluye implícitamente to-
dos los actos de violencia, sean públicos o privados, sean reactivos (en 
respuesta a acontecimientos anteriores, por ejemplo, una provocación) 
o activos (que son decisivos para lograr resultados más favorables para el 
agresor o para anticiparse a ello) y tanto si tiene carácter delictivo como 
si no lo tiene (ops, 2003).
El conflicto es una parte inevitable de toda asociación humana, 
sin embargo, en las relaciones de pareja éste se intensifica debido a la 
intimidad y la interdependencia de la relación (Braiker y Kelley 1979), 
en toda relación humana existe el potencial de conflicto, y en las rela-
ciones mas cercanas o íntimas esto parece aumentar por la proximidad 
y frecuencia de las interacciones. Es así que las parejas a menudo se 
encuentran en situaciones de conflicto y las razones para ellos son mul-
tiples: el dinero, las actividades de la casa, las relaciones con los parien-
tes, las diferencias de valores, las expectativas sobre la relación, filosofías 
de vida, el uso del tiempo libre, la falta de atención, la relación con 
134
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
las amistades, entre otras. Entonces se puede decir que dentro de una 
relación de pareja se establecen convenios y negociaciones en donde 
una de las partes trata de obtener que la otra parte acepte sus ideas y 
resuelva sus necesidades.
Al conflicto se le suma el concepto de poder en la pareja, el poder 
como hecho positivo es la capacidad de decidir sobre la propia vida, pero 
también es la capacidad de decidir sobre la vida de otros, y se considera 
que el poder es un atributo de las interacciones sociales entre las personas 
y no de un individuo en particular. Es la conformación de un vínculo en 
el que se establecen reglas y fórmulas de poder que adquieren un único 
y común acuerdo. El poder como hecho negativo implica sometimiento, 
castigo, prohibición, y en las relaciones de pareja en donde existe la vio-
lencia hay un cierto desequilibrio de poder (Vargaz-Nuñez, Pozos Gutié-
rrez, López Parra, Diaz-Loving, & Rivera Aragón, 2011).
En este sentido el conflicto no es lo que se pretende eliminar, ya 
que se encuentra presente en la naturaleza humana, lo que se requiere es 
habilitar a la pareja en la forma en que se aborda para no desencadenar 
violencia. Para que realmente exista una transformación del conflicto en 
la que ambas partes lleguen a una solución equitativa se deben de apli car 
los componentes de comunicación que propicien un espacio de diálogo 
en paz.
Componentes que favorecen la comunicación en la pareja 
Dentro de la investigación para la paz existe una línea de investigación 
denominada constructivista, la cual se enfoca en el estudio de propuestas 
que favorezcan el fomento de la paz y la reducción o eliminación de la 
violencia en cualquiera de sus representaciones. En este sentido autores 
como De la Rosa Vázquez (2017) proponen el lenguaje asertivo y la es-
cucha activa como componentes de comunicación que favorecen la paz 
dentro de la pareja, mismos que se describen en este apartado.
135
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
La teoría de déficit señala que, si las personas no pueden tener con-
vivencias saludables, es porque no saben cómo hacerlo, no es porque 
no desean tenerlas (D. Burns, 2009). Por lo que se percibe que las 
personas seleccionan estilos de comunicación violenta probablemente 
porque no conocen otra forma de comunicarse, así que de la misma 
forma que aprendieron un estilo negativo, pueden aprender un estilo 
libre de violencia.
El lenguaje asertivo. En la convivencia humana existen tres formas 
de respuestas para enfrentar las relaciones interpersonales: el estilo aser-
tivo, la huida ansiosa y la respuesta agresiva (Aguilar Morales & Vargas, 
2010). En este apartado se describen las tres formas, detallando en espe-
cífico lacaracterística y el beneficio de utilizar un lenguaje asertivo como 
una forma de comunicación equilibrada que fomenta la comunicación 
en la pareja. 
• El primer estilo que se describe es la huida ansiosa, caracterizada 
por que la persona se comporta de manera pasiva, permite que 
violen sus derechos, que los demás se aprovechen de sus objetivos, 
se sienten frustradas, infelices, heridas y ansiosas; se muestran inhi-
bidas y retraídas y son las otras personas las que toman decisiones 
por ellas; 
• Sobre las respuestas agresivas, las cuales se caracterizan por vio-
lar los derechos de los demás, logrando objetivos a costa de otras 
personas, son beligerantes, humillan y desprecian a los demás; son 
explosivos de reacción imprevisible, hostiles e iracundos, además 
de entrometerse en las decisiones de los demás; 
• Finalmente, el estilo de respuesta de comunicación asertiva se en-
cuentra en medio de la pasividad y la respuesta agresiva, no hay una 
inactividad, pero tampoco se sobrepasan los límites de tal forma que 
exista violencia o agresión (Aguilar Morales & Vargas, 2010).
136
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
Continuando con el concepto de asertividad según Robredo (1995 como 
se citó en Gaeta González & Galvanovskis Kasparane, 2009), el termino 
proviene del latín asserere o assertum, que significa afirmar o defender, por 
su parte Rodríguez y Serralde (1991 como se citó en Gaeta González 
et al., 2009) hacen referencia y definen asertividad como un significado 
de afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoes-
tima, aplomo y comunicación segura y eficiente. Este tipo de respuesta 
se caracteriza porque protege sus propios derechos y respeta los de los 
demás, logra sus objetivos sin detrimentos de los otros, se sienten bien 
consigo mismo y tienen confianza; son personas que se muestran socia-
bles y emocionalmente expresivos; toman sus propias decisiones (Aguilar 
Morales y Vargas, 2010).
En este sentido se percibe dentro de las parejas actuales la carencia de 
ese punto medio de respuestas dentro de la convivencia diaria. Los resul-
tados de las estadísticas se inclinan a respuestas de tipo pasiva y agresiva 
por parte de los involucrados. La asertividad en la comunicación oral es 
la expresión de un profundo autoconocimiento en el cual la autoestima 
tiene un funcionamiento activo, ya que el individuo reconoce sus forta-
lezas, conoce sus debilidades, pero trabaja en las mismas para conservar el 
punto central del balance emocional que le permite desarrollar confianza 
y seguridad. La necesidad de encaminar el habla por medio de la educa-
ción hacia una mayor asertividad es una de las propuestas manifestadas 
en la investigación, darle la importancia que merece el lenguaje como 
eje rector para creación de relaciones libres de violencia dentro del ma-
trimonio. 
Dentro de las características del modelo de comunicación asertiva, 
autores como Aguilar Morales y Vargas Mendoza (2010) señalan una 
serie de derechos asertivos que las personas deben conocer para hacerlos 
valer y mejorar el tipo de relaciones que establecen con su alrededor. Se 
señalan los siguientes:
137
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
• Algunas veces usted tiene derecho a ser el primero. 
• Usted puede cometer errores. 
• Tiene el derecho de ser el juez de sus sentimientos y aceptarlos 
como válidos. 
• Puede tener sus propias opiniones. 
• Tiene derecho a cambiar de dirección o de parecer. 
• Puede protestar sobre algo que le parezca injusto.
• Tiene derecho a interrumpir para pedir una aclaración. 
• A intentar un cambio. 
• Tiene derecho a pedir ayuda emocional. 
• De expresar y sentir dolor. 
• Tiene derecho a ignorar a los demás. 
• De recibir reconocimiento por un trabajo bien hecho. 
• Usted tiene derecho a decir no. 
• Tiene derecho a permanecer solo, cuando los demás quieran com-
pañía. 
• A no anticiparse a los deseos y necesidades de los demás. 
• De no estar al pendiente de la buena voluntad de los demás. 
• Tiene derecho a responder o no hacerlo. 
• Continuando con la exploración de los derechos asertivos, la psi-
cóloga clínica Roca Villanueva (2005) menciona que tenemos de-
recho a: 
• Ser nuestros propios jueces. 
• Elegir o no hacerse responsable de los problemas de los demás. 
• Decidir si quiere dar explicaciones o no. 
• Cambiar de opinión. 
• Tener errores. 
• Decir no lo sé. 
• No necesitar que le aprueben los demás. 
• Tomar decisiones sin lógica. 
• No entender las expectativas ajenas.
• Tratar de no ser perfectos. 
138
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
Aguilar Morales y Vargas Mendoza (2010) señalan una serie de derechos 
asertivos que se percibe reflejan características de: seguridad, autonomía, 
decisión, no dependencia emocional. Lo significativo de la serie de linea-
mientos que proponen es la conexión con la esencia humana, la misma 
que refleja a un ser humano con la misión de aprendizaje continuo y la 
aceptación total de los errores. Reflejan la permisión sobre emociones de 
dolor, la reubicación de ideas para cambiar de camino sin la necesidad 
de dar explicaciones, del valor de la libertad en acción y pensamiento 
para expresar o no expresar, para convivir o no hacerlo ya que el optar 
por el modelo de comunicación asertivo es materia de autoestima y au-
toconocimiento. 
Otra de las características que menciona la asertividad es el derecho a 
decir no. La continua aceptación de las propuestas de las personas aun si 
estas van en contra de lo que realmente se piensa o se quiere hacer, puede 
incitar al desarrollo del abuso y manipulación, convirtiendo a la persona 
en una marioneta humana, perdiendo uno de los valores más importan-
tes del ser que es la dignidad (Riso, 2002). Para Vilchis Contreras (2015 
como se citó en Vargas, 2015) psicólogo y consultor, las personas que 
se encuentran dentro del circulo de la no asertividad, tienen problemas 
de autoestima ya que son personas que buscan la aceptación y recono-
cimiento de quien se encuentra a su alrededor, el no poder decir no es 
sinónimo de poca confianza en uno mismo. 
¿Cómo no poder decir no puede repercutir en la paz dentro de la 
pareja? Tratando de responder, la importancia radica en el contenido de 
la palabra. La expresión “no” trae consigo la capacidad de alta autoesti-
ma, valoración, respeto por pensamientos, necesidades o requerimientos, 
esta misma autoconsideración dependiendo si es positiva o negativa hace 
permeable el intercambio de mensajes pacíficos o violentos dentro del 
matrimonio. 
Respecto a la asertividad en la pareja Castanyer Mayer-Spiess (2011) su-
giere las siguientes recomendaciones: 
139
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
• Hacer una petición en lugar de hacer una demanda.
• Preguntas en vez de acusaciones 
• Al criticar a alguien más, hablar de lo que hace, no de lo que es. 
• Dejar de acumular emociones negativas, que no permanezcan sin 
comunicarlas.
• Discutir los temas uno por uno, no aprovechar y reprochar más 
cosas que molestan. 
• No hacer generalizaciones, utilizando palabras como siempre o 
nunca. 
• Hablar siempre pensando antes de decir algo, asegurándose que las 
consecuencias sean positivas.
• La comunicación que se establezca verbalmente debe ser congruen-
te con la no verbal.
Dentro de las coincidencias que sugieren los autores mencionados, se 
aporta la trascendencia que tiene establecer mensajes de forma concreta 
y clara sobre la acción y no sobre el sujeto, siempre estableciendo una 
cone xión cerebro-boca, para lo cual se requiere de habilidades como el 
manejo de las emociones para ejercer el autocontrol. Podría resultar sen-
cillo el practicar lo que mencionan los autores cuando no existen conflic-
tos latentes dentro de la relación de pareja, pero las relaciones humanas 
resultan complejas, la convivencia cotidiana trae consigo diferentes pun-
tos de vista y percepciones de realidadesen las que la lucha por defender 
cada uno su punto de vista, es una vía idónea hacia la violencia en cual-
quiera de su tipología, por lo que es preciso comprender que la comuni-
cación que brinda el estilo asertivo es una práctica constante. 
La escucha activa
Anteriormente se desarrolló el tema del lenguaje asertivo, en este pun-
to otro de los componentes que se proponen dentro del modelo es la 
140
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
escucha activa. Su definición es simple, se trata de escuchar bien, se 
refiere a hacerlo con comprensión y cuidado. El propósito de este tipo 
de escucha es empatizar y comprender al emisor. Es uno de los compo-
nentes más básicos de la comunicación humana y de los que menos se 
manifiesta en las personas (Hérnando Gómez, Aguaded Gómez, & Pé-
rez Rodríguez, 2011).
Algo relevante que mencionan estos autores es la carencia de la escucha 
activa en los seres humanos, un componente esencial de la co municación 
que debería estar presente en cualquier proceso de intercam bio de in-
formación. Por el contrario, se muestra ausente. Son reglas básicas del 
desarrollo del ser humano que no han sido enseñadas en el sistema tradi-
cional de educación, el mismo que enfoca la atención en materias escola-
res que pocas veces se usarán en la vida cotidiana o profesional. 
Hernando Gómez et al., (2011) indican que tener una escucha ac-
tiva requiere adoptar una actitud empática y realizar comportamientos 
de comunicación no verbal, como modificar el tono de voz más suave, 
conservar el contacto visual, gestos agradables y una postura que indique 
interés en lo que el emisor transmite para que pueda existir una escucha 
de tipo activa.
La escucha activa propicia una serie de posturas dinámicas que el 
cuerpo adopta para enviar señales de atención, participación, disposición 
y conexión con el emisor. Acciones que generan confianza en el proceso 
de comunicación, creando un ambiente armónico, el cual se percibe que 
favorece la resolución de conflictos y que en otras circunstancias sería 
imposible de abordar. 
Dentro de las principales utilidades que la escucha activa proporcio-
na, Ortiz Crespo (2007) describe las siguientes:
• Creación de un ambiente positivo para una comunicación eficaz. 
• Reducir los mal entendidos. 
• Captar la información importante del emisor. 
• Aprender de la experiencia de los demás. 
141
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
• Se evidencia el auténtico interés por la otra persona. 
• Reducción de conflictos tanto personales como laborales. 
• Se obtiene mayor confianza por parte del emisor. 
• Fortalecimiento de relaciones personales y laborales. 
• Se proyecta el respeto hacia las personas. 
Cala (2013) señala que la habilidad de escuchar con atención, sentimien-
to y discernimiento crítico, es la base de todas las relaciones de tipo afec-
tiva, familiar e interpersonal. Ser escuchado es una necesidad de tipo 
emocional, si se comprende en su totalidad la relevancia que tiene el ser 
humano por ser escuchado, las personas se preocuparían por ser excelen-
tes comunicadores, debido a la estrecha relación que existe entre escu-
char activamente y el sentimiento del amor (González A., 2015).
Las consecuencias que la escucha genera a nivel emocional son posi-
tivas, productivas y creadoras de conexiones de confianza que permiten 
establecer la reciprocidad en las relaciones interpersonales, específica-
mente dentro del matrimonio. Se percibe podría ser una forma de cui-
dado comunicacional con efecto cicatrizador que favorece la cultura de 
paz. La comunicación forma parte de la naturaleza humana, se encuentra 
inmersa en movimientos, gestos, sonidos, expresando un mensaje, sea 
consciente o no. Para Muñoz Hernán, Ramos Pérez, y Romera (2012) 
la escucha activa no es la excepción, porque implica mostrar apertura 
hacia la persona que está expresando. Para eso es necesario adoptar una 
serie de actitudes y comportamientos a nivel de comunicación verbal y 
no verbal.
Dentro de los beneficios que genera la escucha activa, es relevante 
la creación del ambiente de armonía que origina aceptar turnos de habla 
es tablecidos por el sentido común, este proceso va a ser motivado por el 
interés que se tenga en la otra persona. Sin ese ingrediente es complejo 
que la comunicación no verbal no se manifieste con cualquiera de sus 
indicadores. 
142
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
Modelo comunicación-interacción 
El trabajo social es una disciplina de las ciencias sociales conectada es-
trechamente al fomento del bienestar, así como al desarrollo humano y 
social. En el devenir histórico de los profesionales del trabajo social su 
centro de intervención es el hombre como ser pensante, y actuante de la 
transformación de su propia realidad. 
Su objeto de intervención de trabajo social es precisamente el área 
social, entendido como el espacio de las relaciones, las interacciones, 
los vín culos, los lazos que se establecen entre los sujetos sociales, o bien los 
procesos sociales, por lo que Tello (2015) retoma tres niveles de actua-
ción: individuo, grupo y comunidad.
Desde la perspectiva individual la intervención va en función de es-
tablecer contacto con hombres y mujeres, conocer los elementos de inte-
racción en el sujeto vinculándolo al proceso social, por lo que da explicación 
de su esencia, ya que el hombre es producto de dichas interacciones y va 
adoptando patrones de conducta de acuerdo a su familia y el grupo social 
en que se ha desarrollado, dicho grupo social puede ser el grupo de pares, 
grupos en política o grupos propiamente comunitarios.
 El trabajador social que interviene desde el aspecto individual debe 
ser capaz de tener un adecuado manejo de sus emociones evitando rea-
lizar transferencias, estando cara a cara debe tener una escucha activa 
que le permita dar atención desde todos sus sentidos para ser capaz de 
detectar el lenguaje no verbal que emana de la persona que solicita el 
servicio.
En el ámbito familiar se observa la atención va en función de pro-
porcionar atención de acuerdo a los cambios significativos de las familias 
que va desde el aumento de las familias urbanas, las familias con jefa de 
familia, el apoyo de la familia extensa en la crianza de los hijos, circuns-
tancias que van dando la pauta para que la atención en los grupos se 
vaya centrando en la familia como grupo primario de apoyo y grupo que 
proporciona contención, hacia el interior y exterior de la misma. 
143
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
La intervención de Trabajo social se centra en participar en la so-
lución de conflictos por lo que debe la familia de encontrar calidez, 
atención, comprensión, aliento y capacidad persuasiva (Agudelo 2016) 
evitando asumir una postura de dar instrucciones a la familia para pre-
sentarse como co-constructor de decisiones para la familia estableciendo 
un diálogo de respeto y de entendimiento a la diversidad. Aunado ello 
es necesario considerar las modificaciones que ha tenido la familia ya 
que de todos los cambios que ocurren en el mundo, ninguno supera en 
importancia a los que tienen lugar en nuestra vida privada- en la sexuali-
dad, las relaciones, el matrimonio y la familia (Giddens, 1999). La inter-
vención del Trabajador social debe ser globalizadora, dirigida a encauzar 
todos los aspectos que están distorsionados y evitar atender solamente 
alguno de ellos, parcializándolos (Ramírez 2017) Del mismo modo la 
intervención irá dirigida no sólo a solucionar el problema del momento, 
sino en su conjunto 
Para ello parte del establecimiento de modelos que le permitan reali-
zar intervenciones eficaces con la población a la cual atiende. Es necesa-
rio que señalar que las distintas series de modelos no son entes aislados 
sí, no corresponden a mundos distintos, ni a diferentes formas de sentir 
o pensar la realidad; simplemente, son formas diferentesde analizar los 
hechos o problemas sociales, diferentes formas de observarlos, que con-
dicionan la forma de intervenir sobre ellos (Viscarret, 2007).
Propuesta de Modelo 
Una de las tareas más significativas que ejerce un trabajador social frente 
a su contexto es la ejecución de modelos de intervención encaminados a 
propiciar el desarrollo de las personas con las que colabora, por tanto, 
es importante resaltar que el trabajador social al proponer, desarrollar 
y consolidar un modelo de comunicación asertiva en la pareja, tiene la 
tarea de acompañar, facilitar y capacitar a las parejas en los procesos que 
144
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
atañen a la comunicación libre de violencia, y con ello que cada pareja 
pueda ejecutar los cambios en las situaciones que estén obstaculizando 
su desarrollo.
El trabajador social al operar un modelo de intervención debe partir 
de un enfoque global y plural, donde su intervención tenga fundamentos 
éticos y metodológicos de la profesión, así como el entendimiento de la 
dinámica propia y unicidad de las parejas con las que trabajara, el respeto 
a las interacciones personales y con su medio social.
La concretización del perfil del trabajador social ante los nuevos es-
cenarios sociales, permite que se consolide un campo de intervención 
amplia y sobre todo integral, en donde se logre afianzar el desarrollo de 
los sujetos con los que participa activamente.
Modelo de c omunicación asertiva en la pareja
Base
Objetivos
Técnica
Teoría general de sistemas. Teoría de la 
percepción interpersonal. Teoría del 
aprendizaje social. Teoría de déficit.
Modificar las distorsiones psicológicas 
en la comunicación de pareja.
Sessiones de pareja en la que se 
proporciona información teórica. El 
trabajador social elabora un workshop 
de conflictos reales de pareja. Se 
realizan grupos de apoyo con parejas 
que manifiestan satisfacción en 
comunicación.
145
Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja
Técnicas
1. El trabajador social se convierte en un guía que facilita información 
teórica sobre la naturaleza del conflicto y proporciona herramientas para 
abordar los conflictos desde un enfoque de comunicación pacífica. 
2. Observación sensorial y participante, facilitando que el trabajador social 
y los participantes desarrollen la empatía como parte esencial de la inter-
vención en el modelo de comunicación.
3. Entrevistas, facilitando el contacto y conocimiento mutuo entre traba-
jador social y parejas, afianzando el conocimiento sobre la realidad y el 
contexto que se abordará.
4. Se realiza un workshop donde se ejemplifiquen situaciones reales que 
ocurren dentro de la relación donde se identifique su estrategia de solu-
ción del conflicto. El trabajador social evidencia áreas de oportunidad a 
resolver o modificar dentro del proceso de comunicación. 
5. Técnicas audiovisuales y de facilitación de grupos dentro del workshop.
6. Grupos de apoyo y construcción de redes de apoyo, en donde matri-
monios que manifiesten satisfacción en la comunicación y ausencia de 
conductas violentas compartan con matrimonios con distorsiones de co-
municación técnicas que han favorecido un estilo de comunicación aser-
tivo en su convivencia diaria. 
7. Informes Sociales, técnica documental que permitirá la sistematización 
de la experiencia desarrollada por el trabajador social, lo cual permitirá 
robustecer el conocimiento y praxis del mismo profesionista.
Conclusiones 
El modelo que se propone permite el trabajo con la pareja en donde 
el trabajador social realiza un papel de mediador, abordando una con-
dición individual y de pareja, la utilización de técnicas como la observa-
ción permiten visibilizar al usuario en su dinámica, en dicho modelo 
146
Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados
la habilidad en la comunicación y la escucha activa permite una inte-
racción adecuada para la generación de procesos cuyas intervenciones 
pretenden la modificación de aspectos comportamentales a nivel indi-
vidual y de pareja. 
El Trabajo Social es una disciplina profesional que desarrolla aporta-
ciones solidas desde el conocimiento que arroja la intervención social de 
su quehacer, logrando sistematizar la propia experiencia en pro de buscar 
alternativas que mejoren la calidad de vida específicamente de las parejas.
Se propone como técnica que el trabajador social actué como mo-
derador atenuando agresividades e incitando a un tipo de mensaje ante 
el conflicto de forma asertiva, en donde promueva la participación de 
ambas partes de la pareja, contribuyendo a la solución de conflictos de for-
ma pacífica.
El trabajador social puede hacer uso de estas concepciones para esta-
blecer un clima de relaciones humanas orientadas a la facilitación de 
técnicas, herramientas en las que la persona y grupos integren sus expe-
riencias de forma asertiva al fortalecimiento de sus capacidades, poten-
cialidades, recursos auto gestionables y se apropien conscientemente de 
su actuación en las diversas situaciones que viven como pareja.
La participación del trabajador social en este modelo de comuni-
cación permite al profesional promover respuestas innovadoras y dar la 
pauta para la creación de recursos basados en potencializar la dinámica 
de las parejas, así como su ambiente más próximo, como lo es la familia, 
amigos y fortalecer las redes de apoyo que acompañan a la pareja. 
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151
Análisis de la violencia laboral en México 
para la intervención de Trabajo Social desde la 
perspectiva de género
Gabriela Isabel Vázquez Díaz1
Gladys Alejandra Castillo Villegas2
Daniel Alejandro Llanes Alpuche3
“Si se espera que las mujeres hagan el mismo trabajo que 
los hombres, debemos enseñarles las mismas cosas”. 
Platón
Introducción 
La violencia laboral es un fenómeno que incide en los espacios en donde 
el ser humano se desenvuelve de manera cotidiana. Sin embargo, en oca-
siones este tipo de violencia conlleva a otras de ese mismo ámbito; por 
tal razón, es preciso establecer acciones de atención y prevención acerca 
de dicho fenómeno en los centros de trabajo.
Este tipo de violencia es también conocida como “mobbing”, térmi-
no que alude al acoso en los trabajadores y tiene efectos físicos y/o psíqui-
cos en determinadas situaciones, por lo que afecta en diferentes ámbitos 
1 Maestrante en Ciencias con Orientación en Trabajo Social. Profesora de Tiempo 
Completo. Universidad Autónoma de Yucatán.
2 Licenciada en Trabajo Social. Profesora de Tiempo Completo. Universidad Au-
tónoma de Yucatán.
3 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social. Universidad Autónoma de Yucatán.
152
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
de la vida del ser humano, en este caso el personal y, por ende, el labo ral del 
trabajador (Gasco-García y Cordente, 2011, citado en Gasco-García y 
Cordente, 2015).
Desde la disciplina de Trabajo Social se registran modelos tradicio-
nales para la intervención, entendiéndose a éstos como los más utilizados 
para la atención de determinados problemas, como podría ser la violen-
cia laboral o de cualquier tipo. Asimismo, existen modelos para inter-
venir en el problema de violencia de manera específica desde el Trabajo 
Social, como por el ejemplo, el Modelo de trabajo social para la atención 
de mujeres que viven violencia (Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2009). 
No obstante, hay que resaltar que dicho modelo atiende los diferentes 
tipos de violencia, incluida la laboral.
El objetivo del presente documento es identificar la situación de la 
violencia en el ámbito laboral con la finalidad de realizar una propuesta 
de un modelo para la intervención en dicha situación, desde la perspec-
tiva de género. Lo anterior es con el propósito de incidir en la realidad 
desde este enfoque.
Para alcanzar lo mencionado, este trabajo se integra de apartados que 
permiten primeramente contextualizar acerca de la situación de la vio-
lencia laboral en México, abordando algunas cifras de la violencia hacia 
las mujeres, así como la legislación relacionada en materia de violencia la-
boral. Seguidamente, se habla de la perspectiva de género y trabajo social 
haciendo hincapié de la importancia de esta herramienta en la interven-
ción como trabajadores sociales, ya que se refieren los principales mode-
los que se utilizan en los diferentes niveles de actuación. Finalmente, se 
presenta la propuesta del modelo, el cual se denominó: “Modelo de in-
tervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género” 
conformado de cuatro fases, cuyo objetivo es la atención a situaciones de 
violencia en el ámbito laboral, mediante la intervención en colaboración 
con otros profesionales desde la perspectiva género.
153
Análisis de la violencia laboral en México…
Panorama general acerca de la violencia en el ámbito 
laboral en México: Mobbing
En la actualidad existen diferentes tipos de violencia, como, por ejemplo, 
la física, la sexual, la económica, la psicológica, entre otras, mismas que 
pueden manifestarse en diferentes ámbitos o contextos de la vida del ser 
humano. Dentro de estos espacios la violencia incide, ya sea en el ámbito 
de las relaciones interpersonales como puede ser el familiar, de pareja, el 
escolar, el comunitario o el laboral. La violencia en este último ámbito 
también es denominada como acoso laboral o “Mobbing”, que en la tra-
ducción al español significa acoso. 
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (oit), 
Consejo Internacional de Enfermeras (cie), Organización Mundial de la 
Salud (oms), y la Internacional de Servicios Públicos (isp), la violencia 
laboral es definida como:
Incidentes en los que el personal sufre abusos, amenazas o ataques en cir-
cunstancias relacionadas con su trabajo —incluidos los viajes de ida y vuel-
ta a él— que pongan en peligro, implícita o explícitamente, su seguridad, 
su bienestar o su salud (oit, cie, oms, isp, 2002, p. 3).
Con base en lo anterior, se puede decir que la violencia laboral se mani-
fiesta a través de actos que realiza una persona a otra, demanera indirec-
ta o directa en relación con su trabajo. No obstante, es preciso señalar 
que las relaciones pueden suscitarse de jefe/a-trabajador/a o de trabaja-
dor/a-trabajador/a. 
Las consecuencias que tiene esta violencia se encuentran asociadas 
al estado de salud de las personas a las cuales les afecta, entre estas se 
hallan la depresión, cuadros de estrés, trastornos de ansiedad e inclusi-
ve hasta el suicidio (González, 2002, citado en Gasco-García y Cordente, 
2015). Por su parte, (González 2002, citado en Gasco-García y Corden-
te, 2015) señala que puede existir una nueva patología como consecuencia 
154
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
de dicha violencia, la cual denomina como “Síndrome de acoso” “donde 
el factor estresante son las relaciones interpersonales negativas con los 
demás miembros del grupo laboral, que no son ni siquiera conflictivas, 
sino peor aún, decididamente persecutorias” (p.116).
Existe una clasificación acerca de los tipos de violencia laboral reali-
zado por la California División of Ocupational Healt and Safety (osha) 
en tres grupos, contemplando a las personas implicadas y el tipo de in-
teracción que se genera entre ellas: la violencia tipo I, II y III. El tipo I, 
refiere que este grupo son personas que llevan a cabo el acto de violencia 
y no existe un trato legítimo con la víctima, como, por ejemplo, los robos 
a establecimientos comerciales, bancos y hasta personas comunes. Ahora 
bien, el tipo II se identifica porque existe alguna relación profesional 
entre el causante del acto violento y la víctima, siendo el primero quien 
recibe el servicio (cliente, consumidor, paciente, etc.), por consiguiente, 
la víctima es quien ofrece el servicio (conductores de autobús, personal 
de hospital, entre otros.) Por último, el tipo III el causante de la violen-
cia tiene una vinculación laboral directa con algún trabajador o grupo 
de trabajadores de una organización (Riquelme, 2006, citado en Gas-
co-García y Cordente, 2015).
A continuación, se presentan algunas cifras acerca de la violencia la-
boral hacia las mujeres en México, debido a que los datos que se obtienen 
están enfocados a esa población; sin embargo, este tipo de fenómeno lo 
viven también los hombres (Aguilar, Arriaga, Ortiz y Reséndiz, 2017). 
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relacio-
nes en los Hogares (endireh) efectuada en el 2016, y dirigida a mujeres de 
15 años en adelante de México, se encontró que en el ámbito de la vio-
lencia laboral el 26.6% ha experimentado este tipo de violencia, “princi-
palmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por 
embarazo” (inegi, 2017, p. 1). Asimismo, dicha encuesta resalta que la 
violencia que se presenta en el trabajo es la “discriminación, las agresio-
nes sexuales y las de tipo emocional como las humillaciones, degradación 
e intimidación” (inegi, 2017, p. 1).
155
Análisis de la violencia laboral en México…
Gráfica 1.
Prevalencia de la violencia en el ámbito laboral entre las mujeres de 
15 años y más, a largo de su vida, por grupo de edad, 2016
En la gráfica 1, se visualiza que las mujeres con mayor porcentaje de vio-
lencia laboral en México se encuentran entre los 25 a 34 años (32.2%), 
seguido del grupo de 35 a 44 años (29.1%), de 15 a 24 años (28.7%), de 
45 a 54 años y finalmente de 55 años y más. Esto indica que el grupo 
de mujeres entre 25 a 34 años son vulnerables a este tipo de violencia, ya 
que se encuentran en la etapa productiva para el trabajo.
Tabla 1.
Distribución de mujeres de 15 años y más que han trabajado por 
condición, tipo, clase y situación de violencia laboral según 
periodo de referencia
Condición, tipo, clase y situación de violencia 
laboral
Periodo de referencia
A lo largo 
de su vida 
n=33066522
En los últimos 
12 meses 
n=20074204
Total de mujeres que han trabajado1 100.0 % 100.0 %
Sin incidentes de violencia 83.5 % 89.8 %
Con incidentes de violencia2 16.5 % 10.2 %
Fuente: inegi. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2016b).
25 a 34 años 35 a 44 años 15 a 24 años 45 a 54 años 55 y mas
32.1
100
80
60
40
20
0
29.1 28.7 25.1 16.7
156
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
Condición, tipo, clase y situación de violencia 
laboral
Periodo de referencia
A lo largo 
de su vida 
n=33066522
En los últimos 
12 meses 
n=20074204
Violencia emocional 10.6 % 6.5 %
 Degradación 9.5 % 6.0 %
La han ofendido o humillado por el hecho de 
ser mujer (la hicieron sentir menos o mal) 5.0 % 2.8 %
La han ignorado o no la han tomado en cuenta, 
por ser mujer 3.8 % 2.4 %
Le han hecho comentarios ofensivos acerca de 
que las mujeres no deberían trabajar 4.5 % 2.9 %
Han comentado que sus logros o ascensos se 
debieron a que usted tuvo relaciones sexuales 
con algún superior
2.3 % 1.5 %
 Intimidación / acecho 2.3 % 1.2 %
 La han vigilado o seguido al salir del trabajo 2.3 % 1.2 %
 Violencia física 1.6 % 0.8 %
 La han pateado o golpeado con el puño 0.5 % 0.2 %
La han atacado o agredido con un cuchillo, 
navaja o arma de fuego 0.5 % 0.2 %
La han pellizcado, jalado el cabello, empujado, 
jaloneado, abofeteado o aventado algún objeto 0.9 % 0.5 %
 Violencia sexual 11.2 % 6.6 %
 Intimidación sexual 9.0 % 5.6 %
Le han enviado mensajes o publicado 
comentarios con insinuaciones sexuales, 
insultos u ofensas, a través del celular, correo 
electrónico o redes sociales (como Facebook, 
Twitter, WhatsApp)
2.5 % 2.1 %
Le han dicho piropos groseros u ofensivos de 
tipo sexual o sobre su cuerpo 6.6 % 4.1 %
Le han hecho sentir miedo de ser atacada o 
abusada sexualmente
 Acoso sexual / hostigamiento sexual
3.4 %
4.4 %
1.4 %
1.9 %
157
Análisis de la violencia laboral en México…
Condición, tipo, clase y situación de violencia 
laboral
Periodo de referencia
A lo largo 
de su vida 
n=33066522
En los últimos 
12 meses 
n=20074204
Le han propuesto o insinuado tener relaciones 
sexuales a cambio de mejoras o beneficios en el 
trabajo
4.1 % 1.7 %
Tomaron represalias en su contra, la 
castigaron, o trataron mal, porque se negó 
a tener relaciones sexuales (le limitaron sus 
posibilidades de mejora o promociones, 
intentaron despedirla o la despidieron, la 
congelaron o cambiaron de lugar, etc.)
2.0 % 0.9 %
 Abuso sexual 3.5 % 1.7 %
La han obligado a mirar escenas actos sexuales o 
pornográficos (fotos, revistas, videos o películas 
pornográficas)
0.2 % 0.1 %
Alguna persona le mostró sus partes íntimas o 
se las manoseó enfrente de usted 1.0 % 0.5 %
La han manoseado, tocado, besado o se le 
han arrimado, recargado o encimado sin su 
consentimiento
2.9 % 1.4 %
 Violación e intento de violación 1.2 % 0.4 %
Han tratado de obligarla a tener relaciones 
sexuales en contra de su voluntad 1.1 % 0.4 %
La han obligado a tener relaciones sexuales en 
contra de su voluntad 0.4 % 0.1 %
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2016a). Encuesta Nacional sobre la Diná-
mica de las Relaciones en los Hogares (endireh).
1 “La suma de los tipos, clases o situaciones no coincide con el total de mujeres, pues cada mu-
jer puede haber declarado más de un tipo de violencia. A nivel nacional se incluyen 705 casos” 
(Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a).
2 “No incluye discriminación en el trabajo” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 
2016a).
158
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
En la tabla 1 se observa que la violencia en el ámbito laboral en México 
tiene mayor incidencia en la violencia sexual (11.2%), específicamente 
por intimidación sexual (9.0%), entendiéndose como ofensas a través de 
algún medio o red social; seguidamente se encuentra la violencia emo-
cional (10.6%) por degradación (9.5%), misma que refiere a las ofensas 
o humillaciones por el hecho de ser mujer, y finalmente, se ubica la vio-
lencia física (1.6%). Lo dicho anteriormente, alude ala violencia que se 
ejerce a lo largo de la vida de las mujeres de 15 años en adelante. 
En ese mismo sentido, se halla que en los últimos 12 meses las mu-
jeres han sido víctimas de la violencia sexual (6.6 %) particularmente 
por intimidación sexual (5.6%); esto se puede explicar debido al libre 
acceso a las redes sociales y del inadecuado manejo de los medios de co-
municación. 
El inegi (2016b) en la endireh obtuvo que la entidad federativa 
con mayor prevalencia en la violencia laboral es la Ciudad de México 
(79.8); por el contrario, se encuentra Chiapas (52.4), siendo el menor 
estado con dicho tipo de violencia. En el caso de Yucatán (66.8) se ubica 
en el séptimo lugar de la encuesta. Cabe señalar que estas cifras corres-
ponden a las mujeres de 15 años en adelante que han sufrido este tipo de 
violencia a lo largo de su vida. Por otra parte, en los últimos 12 meses se 
registró que el estado con más violencia laboral fue Coahuila (30.0) y el 
menor fue Campeche (15.7), quedando Yucatán (19.3) en el vigésimo 
cuarto lugar a nivel nacional. 
En relación con el agresor (a) que ejerce la violencia emocional, física 
y/o sexual, en el ámbito laboral hacia las mujeres se encontró que son los 
compañeros(as) de trabajo (36.6% y 29.1% respectivamente) a lo largo 
de la vida laboral de las mujeres, de igual manera en los últimos 12 meses 
coincide con los mismos agresores anteriormente mencionados con la 
prevalencia de 36.5 % en la violencia emocional y 34.0% en la violencia 
física y/o sexual.
159
Análisis de la violencia laboral en México…
Tabla 2.
Distribución de mujeres de 15 años y más que experimentaron alguna 
situación de violencia laboral a lo largo de su vida, por condición y 
persona a la que contó lo ocurrido según tipo de violencia
Condición y persona a la que contó 
lo ocurrido
Total3
n= 
5463521
Tipo de violencia
Emocional
n=3505063
Física y/o 
sexual
n=3923913
Estados Unidos Mexicanos 100.0 100.0 100.0
No le contó a nadie 36.5 36.0 34.6
Le contó a alguien4 63.5 64.0 65.4
Esposo, novio o pareja 40.9 42.9 40.1
Algún familiar 63.5 65.5 63.2
Amiga(o) o compañera(o) 46.1 47.5 47.6
Supervisor(a) o gerente de su 
trabajo 21.9 22.7 22.2
Otra autoridad del trabajo 12.5 13.2 12.7
Persona de Sindicato 3.2 3.5 3.2
Psicóloga(o) o trabajador(a) 
social 3.4 4.0 3.4
Abogado(a) 2.1 2.5 2.4
Sacerdote, religiosa o ministro 1.5 1.7 1.8
Otra persona 2.9 2.7 2.8
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2016a). Encuesta Nacional sobre la Diná-
mica de las Relaciones en los Hogares (endireh).
3 “La suma de los tipos de violencia no coincide con el total, pues cada mujer pudo haber decla-
rado más de uno” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a).
4 “La suma de las personas a las que contó lo ocurrido no coincide con el total de las mujeres 
que le contaron a alguien pues cada mujer pudo haber contado lo ocurrido a más de una 
persona” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a).
160
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
Finalmente, en la Tabla 2 según el inegi (2016a) las mujeres que viven 
violencia laboral comparten su situación en su mayoría con alguien de 
confianza como el esposo, novio o pareja, algún familiar, amigo/a o com-
pañero/a, haciendo referencia a la violencia emocional, física y/o sexual. 
Así pues, es menor el número de personas que acuden con profesionales 
como el psicólogo (o), trabajador(a) social y abogado(a) para hablar del 
problema y atender la situación.
Legislación acerca de la violencia laboral en México
Entre los documentos de carácter jurídico que se abordarán en este capí-
tulo hacen referencia a la violencia laboral, los cuales serán: la Ley Federal 
del Trabajo (2014) y la Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en 
Igualdad Laboral y No Discriminación (2015).
Primeramente, en la ley Federal del Trabajo (2014) se menciona en su 
Artículo 3° Bis que para efectos de esta ley se entiende por: 
• Hostigamiento, el ejercicio del poder en una relación de subordi-
nación real de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral, que 
se expresa en conductas verbales, físicas o ambas; y 
• Acoso sexual, una forma de violencia en la que, si bien no existe la 
subordinación, hay un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un 
estado de indefensión y de riesgo para la victima independiente-
mente de que se realice en uno o varios eventos (p.18). 
Asimismo, en el artículo 47° apartado II de la Ley antes mencionada, se 
señala que una de las causas de rescisión de la relación del trabajo sin res-
ponsabilidad para el trabajador es que incurra durante sus labores en faltas 
de honradez, acciones de violencia, injurias, entre otros, hacia el patrón, 
personal administrativo y directivo de la empresa, así como a clientes y 
proveedores. Esta medida no se aplicará si el trabajador(a) es provocado 
161
Análisis de la violencia laboral en México…
o si actúa en defensa propia. Por otra parte, en el artículo 51 se señala 
lo mencionado en el artículo 47°, pero dirigido al patrón, familiares o 
cualquiera de sus representantes dentro del servicio. 
Por su parte, la Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en Igual-
dad Laboral y No Discriminación (2015) “se encuentra sustentada en 
la normatividad vigente en materia de igualdad y no discriminación a 
nivel internacional y nacional” (p. 6). En dicha norma se establecen 
ciertos instrumentos en conformidad a la carta magna y los tratados in-
ternacionales donde México está obligado a respetar y hacer cumplir de 
conformidad:
• El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
• La Convención Americana sobre Derechos Humanos. 
• Pacto de San José de Costa Rica
• Convención para la Eliminación de todas las formas de Discrimi-
nación contra la Mujer (cedaw, por sus siglas en inglés).
• Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
• Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la 
Violencia contra la Mujer, “Convención de Belém do Pará”.
• Convención Internacional sobre la Eliminación de todas la Formas 
de Discriminación Racial (cerd, por sus siglas en inglés). 
• Convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo (oit).
• Convenio 105 de la oit sobre la Abolición del Trabajo Forzoso. 
• Convenio 111 de la oit sobre la Discriminación en el Empleo y la 
Ocupación y su Recomendación (núm. 111) sobre la Discrimina-
ción (empleo y ocupación). 
• Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
• Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres (lgimh).
• Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia 
(lgamvlv).
• Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (lfped).
• Plan Nacional de Desarrollo.
162
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
• Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2013-2018.
• Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discri-
minación contra las Mujeres 2013-2018 (proigualdad).
• Programa Nacional para la Igualdad y No Discriminación 2014- 2018 
(pronaind).
Por lo anterior, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexi-
canos, en los artículos 1°, 4 y 123 se garantiza y reconoce los Derechos Hu-
manos, principios universales, interdependencia, indivisibilidad, igual dad 
del varón y la mujer ante la ley y el salario igual sin tomar en cuenta 
el sexo ni nacionalidad (Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en 
Igualdad Laboral y No Discriminación, 2015). 
Perspectiva de género y Trabajo Social
Actualmente, en la sociedad aún existen diferencias entre mujeres y hom-
bres; por ejemplo, los usos y las prácticas consideradas femeninas y mas-
culinas en la vida cotidiana. La mayoría de las personas hace referencia 
a dichas prácticas de la cultura, a las tradiciones y costumbres que desde 
la niñez se enseña, pero no se percibe que está inmerso en un modelo 
denominado androcentrista, que no se hace consciente y si se hace no se 
cuestiona. 
Guzmán y Bolio (2010) mencionan que:El androcentrismo (Andro=hombres; centrismo=centrarse en) es una mira-
da que se fija en lo masculino, y desde lo masculino, para observar las rea-
lidades. Impregnan el pensamiento científico, filosófico, religioso y político. 
Sin embargo, se relaciona no sólo con el hecho de que los investigadores o 
pensadores sean hombres, sino que además pone en evidencia que se trata 
de hombres y mujeres adiestrados en disciplinas que explican las realidades 
bajo modelos masculinos (p. 31).
163
Análisis de la violencia laboral en México…
Por ejemplo, una mirada androcéntrica es el lenguaje empleado frecuen-
temente por las personas, ya que se considera el masculino como ge-
nérico dejando a un lado lo femenino, usando un lenguaje sexista. De 
igual manera, cuando se trata a los sexos como dos grupos separados 
en lugar de considerar que tienen algunas características coincidentes, 
por lo cual da por entendido acciones y actitudes propias de un sexo o 
de una identidad de género, estereotipando las diferencias de género. 
En este sentido, como menciona Guzmán y Bolio (2010) “un sistema 
androcéntrico no contribuye a un desarrollo social e individual en igual-
dad de derechos y oportunidades” (p. 31).
Por consiguiente, la perspectiva de género es una herramienta de 
análisis que permite hacer reflexiones para interpretar el mundo y sus 
consecuencias. Es una mirada desde la cual se elaboran los conceptos de 
hombre y mujer, sus respectivas vocaciones en la familia, en la sociedad y 
la relación entre ambos. De este modo, los conceptos de sexualidad, ma-
trimonio, vida y familia también se ven radicalmente afectados (Lamas, 
2000). En otras palabras, es un instrumento que permite mirar de forma 
distinta al ser humano.
La perspectiva de género efectivamente representa una nueva forma 
de ver un fenómeno social, que implica analizar con mayor detalle cómo 
se relacionan los hombres y mujeres, adentrarse en los roles estereotipa-
dos asignados a cada género, pensar de forma distinta la condición de ser 
hombre o mujer y de las situaciones o problemas que viven de manera 
particular (Chávez, 2006, p. 43).
Esta manera de acercarse con una mirada distinta sobre los fenóme-
nos sociales ya existentes es una posibilidad de construir puentes para 
interrelacionar cómo la identidad genérica guarda relación con los patro-
nes reproducidos desde el nivel micro con la familia, hasta el nivel macro 
conformado con las estructuras culturales ya institucionalizadas. Tal 
vez con ello sea más sencillo de construir lo femenino, para comenzar 
a tener una visión distinta de lo que implicaría ser hombres y mujeres.
164
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
Por tanto, Guzmán y Bolio (2010, p. 35) refieren que el Instituto Na-
cional de las Mujeres plantea que la perspectiva de género apunta a la 
necesidad de solucionar los desequilibrios entre hombres y mujeres me-
diante acciones como:
• Redistribuir equitativamente las actividades entre los sexos (en los 
ámbitos público y privado).
• Valorar de manera justa los distintos trabajos que realizan hombres 
y mujeres.
• Modificar las estructuras sociales, mecanismos, reglas, prácticas y 
valores que producen la desigualdad.
• Fortalecer el poder de gestión y decisión de las mujeres.
Por lo anterior, la intervención del Trabajo Social es considerada una di-
mensión que proporciona identidad de la disciplina, como lo menciona 
Chávez (2014):
La disciplina ha desarrollado estrategias profesionales de intervención re-
troalimentando procesos de cambios significativos, a través de conformar 
técnicas de concientización que les permiten a los sujetos de estudio/inter-
vención identificar, visualizar y definir sus problemas para buscar alterna-
tivas de solución, individuales o colectivas (p. 75).
En este sentido el profesional en trabajo social interviene en diferen-
tes ámbitos utilizando modelos que guían el quehacer profesional. Por 
consiguiente, se presentarán los modelos de intervención en Trabajo So-
cial en el nivel individualizado, de acuerdo con Du Ranquet (2007): el 
modelo de diagnóstico o psicosocial, el modelo funcional, el modelo 
centrado en la resolución del problema, el modelo de modificación de 
conducta, el modelo intervención en situación de crisis y el modelo cen-
trado en la tarea. 
165
Análisis de la violencia laboral en México…
El modelo diagnóstico o psicosocial (ver tabla 3) se apoya de la teoría de 
los sistemas, ya que considera a la persona en sus diferentes roles en la 
realidad social y se centra en el diagnóstico; en este último se identifican 
elementos claves de la persona y su entorno para la intervención, para 
posteriormente establecer un plan de acción, ejecutar y evaluar. En este 
modelo, es importante destacar que la figura del trabajador social estable-
ce una relación con la persona que permite efectuar el tratamiento. Cabe 
señalar que el elemento central de este modelo es el diagnóstico. 
Tabla 3. 
Modelo diagnóstico o psicosocial
Objetivo Base teórica Fases
Tiene en cuenta el 
aspecto psicológico 
y social que 
comporta cada caso, 
es decir, la persona 
en su situación.
Da importancia 
a un diagnóstico-
evaluación que trata 
al mismo tiempo 
los problemas 
y recursos, los 
puntos fuertes y los 
puntos débiles de 
la persona y de la 
situación.
Se vale de la teoría 
de sistemas ya sea 
para la recogida de 
datos, la formulación 
del diagnóstico o 
la elaboración del 
plan de acción. Se 
dirige a la persona 
que pide ayuda en su 
contexto percibiéndola 
en la relación con 
las interacciones y 
transacciones de su 
entorno, pudiendo 
convertirse este entorno 
en el objetivo de los 
esfuerzos del trabajador 
social.
1. Fase inicial
Comprende el problema del 
cliente.
Establece un diagnóstico 
psicosocial de las fuerzas y 
debilidades del cliente y de su 
situación.
Compromete al cliente en el 
tratamiento estructurando de un 
plan de acción.
2. Programa de Trabajo
Establece una relación de trabajo 
entre el trabajador social y su 
cliente.
3. Técnicas de tratamiento
Tratamiento indirecto o trabajo 
con el entorno.
Tratamiento directo o trabajo con 
el cliente.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
166
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
En la Tabla 4, se presenta el modelo funcional inspirado en la teoría 
psicológica, en donde la responsabilidad de la situación problema que 
presenta la persona recae en ésta y no en el profesional en trabajo social, 
siendo este último un facilitador para considerar las posibles alternativas 
de solución del problema. Sin embargo, el papel que desempeña el in-
dividuo es central para elegir la solución a su problema, adquiriendo un 
mayor compromiso para el cumplimiento del plan de acción.
Tabla 4. 
Modelo Funcional
Objetivo Base Teórica Fases
En este modelo, el 
trabajador social 
actúa a partir de 
una psicología 
del crecimiento, 
del desarrollo, de 
la afirmación del 
sí, que sitúa el 
factor central del 
cambio en manos 
del cliente y no en 
las del trabajador 
social.
Se inspira en la teoría psicológica 
elaborada por Rank, que pone el 
acento sobre la voluntad en tanto 
que fuerza la integración y de 
organización de la personalidad. El 
trabajador social no es responsable 
ni del diagnóstico, ni del resultado 
de la relación. Es responsable de 
la facilitación del proceso en curso 
por el cual el cliente es ayudado a 
considerar las alternativas que se le 
ofrecen y a liberar su propio poder 
de elección y de desarrollo.
1. Fase inicial
Entrevista.
2. Fase intermedia
Profundización de la 
relación trabajador 
social-cliente.
3. Fase terminal
Evaluación.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
167
Análisis de la violencia laboral en México…
Tabla 5. 
Modelo Centrado en la Resolución del Problema
Objetivo Base Teórica Fases
El fin específico, 
en cada caso, 
debe limitarse a 
la obtención o a 
la aproximación 
de la solución 
buscada para 
un problema, 
específicamenteidentificado entre 
el cliente y el que 
presta la ayuda.
La base teórica de este 
modelo es esencialmente 
la psicología del 
yo, en particular, la 
formulación que de 
ella ofrecen Erikson y 
White. Las nociones 
de rol y de sistema 
permiten también 
comprender una gran 
parte de los problemas 
presentados por los 
clientes.
1. Fase inicial
La naturaleza del problema.
El significado del problema.
La o las causas del problema.
Los esfuerzos realizados para 
afrontar la resolución del problema.
La naturaleza de la solución o de 
los fines demandados a la ayuda 
psicosocial.
La naturaleza real de este servicio y 
sus medios con la relación al cliente 
y a su problema.
El funcionamiento 
social va a depender 
de la posición que 
ocupa una persona 
y del sentido de su 
identidad; por su 
manera de desempeñar 
un rol, expresará su 
personalidad, teniendo 
en cuenta la realidad 
y utilizando, pues, las 
funciones del yo.
2. Principales técnicas de 
tratamiento:
Preguntas y comentarios.
Informaciones y consejos.
Conocimiento de los recursos del 
medio y de su utilización.
Nota: el trabajador social utilizará el 
conjunto de estas técnicas teniendo 
en cuenta dos importantes factores: 
la red familiar y social del cliente y 
su propia relación de trabajo.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
Otro de los modelos que se utiliza en el trabajo social individualizado es 
el centrado en la resolución del problema (ver tabla 5), que se basa en la 
psicología del yo con aportaciones del modelo psicosocial, dado que exis-
te una relación entre la persona que ayuda y la que busca la ayuda. Esta 
última, a través dicha relación, estimula y libera fuerzas provocadas de la 
168
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
experiencia de sí misma; por lo tanto, aumenta la toma de conciencia, y 
de esta manera adquiere motivaciones de la personalidad para su benefi-
cio. Es importante mencionar, que este modelo se desenvuelve por fases 
y crisis, debido a que se apoya en las fuerzas utilizadas y desarrolladas 
durante una crisis para resolver la siguiente, donde el trabajador social 
funge como guía para lograr el resultado del tratamiento.
Tabla 6. 
Modelo de modificación de conducta
Objetivo Base Teórica Fases
Las actividades 
del trabajador 
social tienen 
como objetivo 
facilitar el cambio 
o establecimiento 
de una conducta. 
El trabajador social 
enseña al cliente 
cómo actuar 
sobre las variables 
que condicionan 
una determinada 
conducta, o toma 
como auxiliares 
a otras personas 
cuya acción es 
susceptible de 
influenciar la 
conducta del 
cliente.
La modificación de la conducta se 
apoya de la teoría del aprendizaje, 
entendiéndose aquí como 
aprendizaje una actividad que 
modifica de forma duradera las 
posibilidades de un ser humano. 
La teoría del aprendizaje tiene su 
origen en la corriente behaviorista 
de Watson y en las nociones de 
condicionamiento puestas de relieve 
por Pavlov y la escuela rusa.
En el modelo behaviorista, la 
palabra conducta se aplica a 
las respuestas observables de la 
conducta humana, poniendo el 
acento en los aspectos de ésta que 
son aprendidos. Esta conducta ya 
sea considerada como conducta 
normal o conducta problema, ha 
sido aprendida mediante un proceso 
de condicionamiento; es susceptible 
de ser modificada por la aplicación 
de lo que se sabe sobre el aprendizaje 
y sobre la modificación de conducta.
1. Fase inicial
Evaluación preliminar.
Especificación del 
problema.
Contrato o plan de 
modificación.
2. Fase de registro y de 
mantenimiento
Identificar los refuerzos.
Elección de un 
refuerzo.
Objetivo final.
3. Principales técnicas 
de tratamiento
Las técnicas de 
modificación de 
conducta tendrán 
relación con el 
condicionamiento 
clásico o 
respondiente, o con 
el condicionamiento 
instrumental u 
operante.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
169
Análisis de la violencia laboral en México…
En el modelo de modificación de conducta (ver tabla 6) el trabajador social 
es facilitador del cambio de la conducta enseñándole a cambiarla en un 
periodo corto, a través de diversas técnicas y reforzamientos que permitan 
modificarla y permanezca a largo del tiempo. Por tal motivo, este modelo 
se apoya de la teoría del aprendizaje. Asimismo, las personas significativas 
como por ejemplo familia, amigos, entre otros; que constituyen el entorno 
del individuo se denomina “agente o mediador de modificación”. 
Tabla 7. 
Modelo Intervención en Situación de Crisis
Objetivo Base Teórica Fases
Propone utilizar 
la situación 
en crisis para 
ayudar a los 
clientes a resolver 
los problemas 
actuales y a ser 
más fuertes y 
más capaces 
de controlar 
sus futuras 
dificultades, 
utilizando los 
mecanismos más 
adaptados
La teoría de la crisis se 
apoya sobre todo en 
la psicología del yo. 
Busca comprender a la 
persona apoyándose en 
las teorías desarrolladas 
por Freud y Rank, pero 
recurre a otros trabajos, 
en particular a los de 
Piaget y Erikson. De 
este último, conserva, 
sobre todo, la noción 
de desarrollo por fases 
y crisis. Adopta el 
postulado fundamental: 
en ciertos momentos 
sobrevienen periodos de 
conmoción que permite 
una nueva organización, 
una reestructuración. 
1. Fase inicial
Crear una relación.
Centrarse en la situación.
Percibir la realidad.
Organizar la acción.
2. Fase intermedia y principales 
técnicas
Apoyarse sobre las capacidades del 
cliente.
Ayudar al cliente a tener una 
percepción realista de su situación.
Utilizar el apoyo del entorno.
3. Fin de la intervención
Se resumen los progresos que 
ha habido desde el principio y 
se retoman los diferentes temas 
abordados, las tareas efectuadas, los 
objetivos alcanzados y los cambios 
ocurridos. Los comentarios del 
trabajador social resaltan los éxitos, 
esfuerzos del cliente, estimulando 
así la esperanza y la confianza en sí 
mismo.
170
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
Objetivo Base Teórica Fases
La teoría de la crisis se 
interesa principalmente 
por las funciones de 
síntesis, de adaptación 
y de dominio de la 
realidad, tal como las 
ponen de manifiesto 
los trabajos de Redl y 
Wineman en L’enfant 
agressif.
Se examina los proyectos futuros, 
los objetivos y tareas a fijar. Al hacer 
esto, el trabajador social se asegura 
de que la persona está capacitada 
para hacerlo, le ayuda a establecer 
la relación entre lo que acaba de 
conseguir y su capacidad para 
controlar otras situaciones difíciles.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
En la Tabla 7 se observa el modelo de intervención en situación de crisis 
que consiste en apoyar a las personas que presentan dicha situación, mis-
mas que provocan estados de shock emocional que requieren de apoyo 
profesional. Esto se debe a la complejidad de las situaciones o proble-
mas por las que atraviesan las personas, como por ejemplo muertes o 
pérdidas. Lo anterior, hace difícil distinguir entre las dificultades y pro-
blemas: las primeras son complicadas y se pueden resolver sin ayuda; 
y las segundas representan una incapacidad para superar problemas sin 
ayuda, lo que podría conducir a una o varias crisis.
El modelo centrado en la tarea o también llamado trabajo participativo 
por objetivos (ver tabla 8), tiene la finalidad de apoyar a las personas 
para alcanzar sus objetivos en un tiempo corto y determinado; dichos 
objetivos son propuestos por los mismos individuos. A diferencia del 
modelo de modificación de la conducta, éste no busca un cambio de per-
sonalidad, actitudes o conducta, sino de una solución de un problema. 
La clave de esta intervención se encuentra en la autoestima del indi-
viduo, ya que permitirá un mejor crecimiento para hacer frente a las 
dificultades que se presenten.
171
Análisis de la violencia laboral en México…
Tabla 8. 
Trabajo Participativo por Objetivos o Modelo centrado en la Tarea
Objetivo Base Teórica Fases
Tratar solamente 
los problemas 
percibidos por la 
persona interesada,determinando con 
ella el objetivo de 
alcanzar en una 
fecha determinada.
El modelo centrado en 
la tarea descrito por W. 
Reid y L Epstein se sitúa 
en la corriente del trabajo 
participativo por objetivos: 
pedagogía por objetivos, 
dirección participativa por 
objetivos (dpo), círculos de 
calidad, etc. Este método 
propone tratar solamente 
los problemas percibidos 
por la persona interesada, 
determinando con ella el 
objetivo de alcanzar en 
una fecha determinada. 
La expresión de trabajo 
participativo por objetivos 
pone de relieve estas 
características esenciales. El 
trabajo participativo se apoya 
de elementos teóricos, en la 
experiencia profesional y en 
diversas investigaciones. 
La teoría general de sistemas, 
la teoría de la comunicación, 
la teoría del aprendizaje, 
la teoría de los roles, la 
teoría psicoanalítica y, en 
particular, los estudios 
recientes sobre la psicología 
del yo proporcionan 
elementos que subyacen 
al modelo de casework 
centrado en la tarea.
1. Fase inicial
Explorar las dificultades.
Elegir la dificultad diana y 
fragmentarla.
Determinar el objetivo
Planificar las tareas.
Definir el tiempo.
Establecer el contrato.
2. Fase intermedia
Puesta en marcha el contrato 
establecido en la primera 
o segunda entrevista. 
El trabajador social se 
centrará, con el cliente, en el 
encadenamiento de las tareas 
que permitan alcanzar el 
objetivo fijado.
3. Técnicas
Clarificación.
Aireación.
Información.
Consejo.
Acompañamiento y alianza.
Aprendizaje de conducta.
Estimulación.
Intervención con las personas 
u organismos que forman 
parte de la red social del 
cliente.
4. Fin de la intervención.
Evaluación.
Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007).
172
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
En este sentido, los modelos de intervención son una construcción teó-
rica para la definición objetiva y la construcción de estrategias necesarias 
para incidir en la realidad social, como se aprecia en las tablas anteriores 
sobre los principales modelos para la intervención en Trabajo Social. No 
obstante, existen otros modelos que se han creado desde la disciplina del 
Trabajo Social para abordar ciertos problemas y/o necesidades. 
Modelo de intervención en situaciones de violencia 
laboral con perspectiva de género
A manera de antecedente, en el año 2009 se creó un Protocolo para la 
Atención en Trabajo Social de los Casos de Violencia de Género Contra 
las Mujeres del Instituto de la Mujer Oaxaqueña que se guía del modelo 
denominado: “Modelo de Trabajo Social para la Atención de Mujeres 
que viven Violencia”, tomando en consideración el tema de violencia, 
mismo que tiene como objetivos: 
• Trabajar para que la persona pueda estar en una situación de se-
guridad.
• Ayudar en la construcción de procesos de toma de decisión.
• Enlazar los esfuerzos de las demás áreas para ofrecer un servicio in-
tegral y de calidad (Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2007, p. 31). 
En la Tabla 9 se observa la comparación de los modelos enfocados en la 
atención de situaciones de violencia; la diferencia radica esencialmente 
en las fases o etapas que cada uno establece para abordar la situación 
problema y la interrelación entre éstas, y además uno de estos modelos es 
exclusivo de trabajo social. Asimismo, existen ciertas características entre 
ambos modelos que los hacen diferentes:
173
Análisis de la violencia laboral en México…
• Se identifica que en el Modelo 1 (M1) la atención se enfoca sólo 
a mujeres y en el Modelo 2 (M2) se atienden tanto a hombres 
como a mujeres, así como también a las personas involucradas en 
el problema. 
• Con relación en la problemática, el M1 se enfoca en los diferentes 
tipos de violencia (familiar, económica, sexual, laboral, psicológica 
y física), a diferencia del M2 que se centra en la violencia laboral.
Tabla 9. 
Comparación de Modelos en situaciones de Violencia
Modelo 1.
Modelo de Trabajo Social para la 
Atención a Mujeres que Viven Violencia
(Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2007)
Modelo 2. 
Modelo de intervención en situaciones de 
violencia laboral con perspectiva de género 
Fases o etapas Fases o etapas
• Consideraciones previas 
Primer contacto
• Consideraciones generales 
Posibles obstáculos para la 
atención.
• Evaluación de los riesgos 
Valoración de la seguridad
• Elaboración del plan de 
emergencia. 
Canalización
• Apoyo en la búsqueda de opciones 
productivas.
• Exploración 
Investigación e indagación a nivel 
individual, grupal y/o comunitario a 
través de técnicas y administración de 
instrumentos para un diagnóstico, con el 
apoyo de un equipo multidisciplinario.
• Planeación 
Elaboración del plan de acción de acuerdo 
con el tipo de violencia en el ámbito 
laboral.
• Ejecución 
Implementación y seguimiento de las 
actividades establecidas como parte de los 
profesionales en las respectivas áreas
• Sistematización 
Recuperación y registro de las experiencias 
para mejorar la intervención y crear 
nuevos modelos.
• La evaluación y los ajustes (Flexible)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
174
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
• Con respecto al nivel de atención del problema, el M1 se trabaja 
a nivel individualizado, es decir, únicamente con las mujeres que 
viven violencia y en el M2 se interviene en los tres niveles (indivi-
dual, grupal y comunitario), considerando no sólo a las mujeres, 
sino también a los hombres que viven o atraviesan situaciones de 
violencia laboral.
• En las fases de los modelos, se observa en el M1 la atención es so-
lamente a corto plazo y en el M2 es a corto, mediano y largo plazo, 
de acuerdo con la situación de la violencia laboral que se presente.
• En cuanto a los profesionales que intervienen en la problemática, 
en el M1 se desarrolla desde el Trabajo Social, en cambio en el M2 
intervienen de manera multidisciplinaria.
Por otra parte, los modelos antes presentados por Du Ranquet (2007) en 
las Tablas anteriores pueden ser un apoyo para la atención del problema 
de la violencia, incluyendo la laboral; sin embargo, éstos no están enfo-
cados para atender únicamente la violencia laboral, ya que se requiere 
de una preparación en el tema para realizar una intervención de manera 
integral, por la complejidad del problema.
En la página siguiente, en la figura 1 se presenta el esquema de la 
propuesta del Modelo para la intervención en situaciones de violencia 
laboral desde la perspectiva de género:
El objetivo de este modelo es la atención a situaciones de violencia 
en el ámbito laboral, mediante la intervención en colaboración con otros 
profesionales desde la perspectiva de género. Las características principales 
de este modelo es la flexibilidad, puesto que al momento de llevarlo a cabo 
se realiza la evaluación y ajustes correspondientes a cada fase; y además, se 
basa en la perspectiva de género como una herramienta metodológica 
que apoya la intervención en situaciones de violencia laboral. Asimismo, 
se dice que poseen dichas características porque las fases se encuentran 
interrelacionadas y en alguna etapa se puede retomar dependiendo de la 
175
Análisis de la violencia laboral en México…
situación que se presente, con respecto al tipo de violencia experimenta-
da en el contexto laboral y el género. 
Cabe señalar que antes de llevar a cabo dicho modelo se tendrá que 
capacitar de manera continua en materia de perspectiva de género a las 
personas involucradas en la implementación de las fases que lo constitu-
yen, ya que como menciona Chávez (2014, p. 84):
Fuente: Elaboración propia (2018).
Figura 1. 
Propuesta del Modelo de intervención en situaciones de violencia 
laboral con perspectiva de género
4.
Sistematización
PG
1.
Exploración
PG
2.
Planeación
PG
VIOLENCIA 
LABORAL
PG
3.
Ejecución
Ajustes
Ajustes
Evaluación Evaluación
PG- Perspectiva de 
Género
Ajustes
Ajustes
176
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
Abordar cambios y modificacionesen las relaciones de género implica par-
tir de lo cotidiano en el ámbito microsocial interrelacionándolo con lo ma-
crosocial y el sistema, para comprender de otra forma las interrelaciones 
que se presentan en esta dinámica de género desde la categoría del poder, 
y definir su influencia multidimensional en el ámbito de la vida pública y 
privada, para pasar después a tareas específicas que permitan nuevas formas 
de mirar estás relaciones de género en la perspectiva de de-construir para 
reconstruir relaciones equitativas entre mujeres y hombres.
Por otro lado, entre otras de las características del modelo se encuentra 
el trabajo de manera multidisciplinaria, es decir, el trabajo colaborativo 
entre profesionales4. Esta propuesta, se compone de cuatro fases: la ex-
ploración, planeación, ejecución y sistematización, llevando el proceso 
de la evaluación y ajustes en cada una de éstas como se expone en la figura 
1. El contenido de cada fase se resume a continuación:
Fase 1 Exploración. A partir de la manifestación de la violencia laboral, 
se establece un primer contacto entre la persona y el profesional en Tra-
bajo Social iniciando con esta fase, la cual radica en la obtención del 
conocimiento de la realidad, es decir, la indagación del problema (cau-
sas-efectos de la violencia en el ámbito laboral) en los diferentes niveles 
de intervención individual, grupal y/o comunitario, como, por ejemplo, 
el acercamiento a los centros de trabajo con las personas involucradas 
en el problema, así como la aplicación de entrevistas y administración de 
instrumentos, esto con la participación de un equipo multidisciplinario. 
Cada profesional requerido de acuerdo con la dimensión del pro-
blema indagará en lo que le corresponda, esto dará pie a la creación de 
las acciones pertinentes en la planeación y ejecución. Hay que tener en 
4 Cabe señalar que los asuntos relacionados a la logística y operación del modelo 
no se abordan en este capítulo, ya que el objetivo de éste es presentar una propuesta de 
intervención en situaciones de violencia laboral. 
177
Análisis de la violencia laboral en México…
cuenta que a partir de la implementación de ésta se evalúa y se realizan 
los ajustes para la mejora continua.
Fase 2 Planeación. Posterior a tener identificado el problema y el diagnós-
tico pertinente, se continua con la planeación y programación que con-
siste en organizar y plantear objetivo y metas en conjunto con el equipo 
multidisciplinario para la atención de la violencia laboral. Para esto, se 
requiere la creación de un plan de acción que permitan establecer las ac-
tividades y estrategias a realizar, considerando lo siguiente: cómo se reali-
zarán, en qué periodo de tiempo se harán, quiénes serán los responsables 
de su cumplimiento y la forma en la que se evaluarán los resultados.
Fase 3 Ejecución. La ejecución, se define como “Proceso en el cual se eje-
cuta lo establecido en la planificación partiendo de los resultados obte-
nidos en la investigación, se pretende alcanzar los objetivos propuestos” 
(Ander-Egg, 2003, p.147). En esta etapa se realizan las actividades pro-
gramadas en el plan de acción, seguimiento y evaluación de éstas, así 
como los ajustes necesarios. Asimismo, en esta fase se considera relevante 
realizar acciones preventivas dentro del ámbito laboral, es decir, en el 
lugar de trabajo donde ocurrió dicha violencia dirigida a hombres y mu-
jeres que laboran en éste, con la finalidad de trabajar no solamente con la 
persona o personas afectadas, sino con todo el personal para que conozcan 
y preserven sus derechos laborales y humanos. 
Fase 4 Sistematización. Según Martinic (1984 citado por Ocampo y Ber-
degue, 2000) define a la sistematización como: “un proceso de reflexión 
que pretende ordenar u organizar lo que ha sido la marcha, los procesos, 
los resultados de un proyecto, buscando en tal dinámica las dimensiones 
que pueden explicar el curso que asumió el trabajo realizado” (p. 10).
Por su parte, Castro (2016) señala que la sistematización permite recu-
perar y registrar la experiencia del trabajo y la participación de varios ac-
tores sociales o instituciones, con la finalidad de mejorar la intervención y 
178
Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes
crear nuevos modelos. A partir de lo anterior, se retoman ideas y resulta-
dos para luego realizar un esquema y la evaluación con los ajustes que se 
requieran. En este caso, para sistematizar la violencia en el ámbito laboral 
se requiere la recuperación y registro de las experiencias de la puesta en 
marcha del modelo en general, ya que permitirá mejorar la intervención 
y el modelo propuesto.
Conclusión
La violencia laboral es un fenómeno que afecta a hombres y mujeres en 
México, sin embargo, datos acerca del registro de la violencia hacia los 
hombres son escasos, pero esto no quiere decir, que esta población quede 
exenta de este fenómeno. A partir de esto, se sugiere realizar investigacio-
nes tanto de manera cuantitativa o cualitativa con hombres sobre la per-
cepción de dicha violencia o si han sido afectados por ésta, con la finalidad 
de aproximarse al fenómeno en cuestión desde su óptica. 
A partir de la revisión de la literatura, se identificó que cuando se 
habla de violencia en cualquiera de los ámbitos donde se presente está 
centrado hacia a la mujer, lo cual pueden indicar dos aspectos: el primero, 
que las mujeres son las más afectadas por la violencia históricamente y 
el segundo, que son las que denuncian o comparten su situación vivida. 
Asimismo, se puede concluir que las mujeres son vulnerables a este tipo 
de violencia laboral entre las edades de 25 a 34 años, esto de acuerdo con 
los datos presentados anteriormente. Este dato podría explicarse a partir 
de que se encuentran en la etapa productiva para el trabajo o que son las 
edades en donde los centros laborales solicitan debido a la etapa en la que 
se encuentran.
La intervención de los y las profesionales involucrados (as) en este 
tipo de violencia deben estar preparados y conocer los efectos de la mis-
ma, así como contextualizarse con la perspectiva de género para realizar 
179
Análisis de la violencia laboral en México…
acciones en beneficio a la igualdad y equidad entre hombres y las mujeres 
para la comprensión de la realidad. 
Desde el Trabajo Social, existen modelos centrados en atender la vio-
lencia de manera general y dirigidos a mujeres, sin embargo, se considera 
importante incidir como profesionales en este tipo de violencia en el ám-
bito laboral con perspectiva de género, considerando que todas las perso-
nas pueden estar expuestas a este tipo de violencia.
Finalmente, el modelo propuesto en este documento sirve de ante-
cedente para futuras investigaciones e intervenciones con esta situación 
problema y al mismo tiempo contribuye a la atención de la violencia la-
boral, considerando que la intervención para la atención de dicha violen-
cia incluye a otros profesionales con una constante evaluación y ajustes 
en todo momento. Cabe resaltar, que dicho modelo se plantea desde el 
Trabajo Social, pero esto no se significa que otros profesionales no puedan 
llevarlo a cabo.
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Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo/ Daniel A. Llanes
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Análisis de la violencia laboral en México…
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Ranquet, M. (2007). Los modelos en Trabajo Social: Intervención con perso-
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183
Modelo de intervención en pérdidas con 
personas privadas de libertad
Alejandra Vianney Arellano Sierra y
Silvia Andrea Serrano Padilla1
Fátima Estefani Matos Llanes2
Todo cambio implica una pérdida, del mismo modo que 
cualquier pérdida es imposible sin el cambio. 
Robert A. Neimeyer.
Introducción 
El individuo por naturaleza vive transformaciones durante la vida que 
traen consigo una serie de cambios, desprendimientos y abandonos, en 
donde los objetos, personas o situaciones, se definen en una pérdida. Si 
bien este tema y los procesos de duelo se relacionan comúnmente cuando 
un ser humano fallece, no obstante, el estudiarlo desde la intervención en 
contextos y poblaciones como el penitenciario permite ampliar el pano-
rama y analizar este proceso para el desarrollo. 
A lo largo de este capítulo encontraremos como primer punto la 
contextualización de los diferentes modelos de intervención que pueden 
ser retomados en la disciplina del Trabajo Social para trabajar de manera 
1 Profesores de Tiempo Completo de la Licenciatura en Trabajo Social. Universi-
dad Autónoma de Yucatán.
2 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social. Universidad Autónoma de Yucatán.
184
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
individual, grupal y comunitaria, dependiendo de la naturaleza del pro-
blema y el contexto en el que se desarrolla el mismo. 
En el siguiente apartado, se aborda la intervención con personas 
privadas de su libertad (ppl) que además se encuentran en calidad de 
sentenciadas, considerando las modificaciones normativas que tienen re-
lación con el área penitenciaria en México, asimismo, el trabajador social 
realiza las funciones de gestión, administración, investigación, educación 
social, administración, planeación y programación social para intervenir 
con esta población.
Por otra parte, se integra un apartado acerca de las pérdidas durante 
el ciclo vital del ser humano, tales como la pérdida de objetos externos, 
la pérdida de sí mismo, las pérdidas emocionales, las propias al desarro-
llo humano y la de la vida, al mismo tiempo en la que se enmarcan las 
pérdidas más comunes cuando una persona es privada de su libertad, por 
ejemplo: la libertad misma, la familia, el estatus económico, el empleo y 
la autoridad que representaba dentro del núcleo familiar.
Finalmente se incluye el Modelo de intervención en pérdidas con 
personas privadas de su libertad, los enfoques que utiliza, sus diferentes 
fases y las recomendaciones para la aplicación de la misma.
Modelos de intervención abordados desde la disciplina en 
Trabajo Social
El Trabajo Social centra su actuar en bases teóricas que le permiten vi-
sualizar un fenómeno de manera organizada, de esta manera utiliza los 
modelos de intervención que le serán de utilidad para la comprensión 
de esta realidad. Para ello, es necesario la revisión teórica, analizar los 
elementos que son relativos del fenómeno, procesar la información y 
estructurarlo para finalizar con el actuar.
Un modelo de intervención es un camino que nos permite dirigir-
nos al estudio de un fenómeno, un hecho, una materialidad, de manera 
185
Modelo de intervención en personas…
Tabla 1. 
Definición de modelo de intervención
Autor Definición Categoría de análisis
Carbajal
(2002).
Especie de descripción o representación de 
la realidad (hechos, situaciones, fenómenos, 
procesos, estructuras y sistemas), que por lo 
general, está en función de unos supuestos 
teóricos o una teoría. (p. 9)
Representación de la 
realidad.
En función de una 
teoría.
Hechos.
Fenómenos.
Sesento
(2012).
Representación de un hecho o fenómeno 
propuesta como ideal a seguir. Pretende 
mostrar las características generales de la 
estructura de dicho fenómeno, explicar sus 
elementos, mecanismos y procesos, cómo se 
interrelacionan y los aspectos teóricos que le 
dan sustento, para facilitar su comprensión. 
(p. 13)
Representación de un 
hecho.
Ideal a seguir.
Características del 
fenómeno.
Aspectos teóricos.
Viscarret 
(2014).
Herramienta fundamental de análisis, 
descripción y predicción de lo que la ciencia 
dispone para llevar a cabo la sistematización, 
control y comprensión de los aspectos más 
relevantes de la realidad física y social. (citado 
en Fernández, 2014, p. 296)
Herramienta de análisis.
Ciencia.
Realidad física y social.
Vélez 
(2003)
Conjunto de principios de acción relativos 
a un campo definido de fenómenos o 
experiencia. Conforma un esquema 
referencial para aplicar a la práctica: supone 
una representación simplificada y esquema de 
la realidad, que surge de la teoría, que puede 
ser contrastada en la práctica. (citado en 
Fernández, 2008, p. 62)
Principios de acción.
Fenómenos.
Esquema.
Teoría
Práctica.
Fuente: Elaboración propia, a partir de Carbajal, 2002, Sesento, 2012, Viscarret, 2014, citado 
en Fernández 2014 y Vélez, 2003, citado en Fernández, 2008.
186
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
estructurada y considerando sus particularidades para comprensión del 
mismo, resultando en acciones basadas en la teoría. 
A partir de lo anterior, se entiende por modelo a la representación 
y descripción de la realidad basados en un supuesto teórico y que es un 
ideal a seguir ante cualquier proceso. Un modelo puede explicar la reali-
dad de alguna situación o un hecho. Viscarret (2014), menciona que “el 
modelo en Trabajo Social sirve para traducir las situaciones a las que se 
encuentra el profesional en un lenguaje que permita comprender, enten-
der y explicar lo que ocurre” (citado en Fernández, 2014, p. 299). Es por 
ello que un modelo en Trabajo Social se aclara la situación en la que el 
profesional se encuentra inmerso y para así tener acciones teóricamente 
fundamentadas de la intervención profesional.Asimismo, en el Trabajo Social existen modelos que guían la inter-
vención profesional, entre los que encontramos: el conductista, el psi-
codinámico, cognitivo, sistémico, radical y humanista. A continuación, 
se describirán los diferentes modelos de intervención del Trabajo Social:
• Modelo Psicodinámico. El modelo psicodinámico surge como un 
progreso de la ciencia de Psicología y Psiquiatría, tuvo influencia 
en Trabajo Social, ya que se empezó a tomar como prioridad e im-
portancia al conocimiento de los problemas psicológicos y emocio-
nales que a los económicos y sociales.
 Este modelo tiene como objetivo los conflictos conscientes e 
inconscientes para mejorar el funcionamiento de las personas, por 
lo que, en este enfoque, las causas internas son el foco de la inter-
vención profesional.
 Esta teoría propone el desarrollo de la personalidad que se basa 
en las fuerzas opuestas y procura conseguir un equilibrio dinámico. 
Esta teoría pone su atención a facilitar el desarrollo de la perso-
nalidad de los individuos, que ha podido verse interrumpida por 
problemas psíquicos que han afectado a estas personas. 
187
Modelo de intervención en personas…
 Al mismo tiempo, el modelo psicodinámico se describe por me-
dio de diferentes teorías como de la personalidad o del desarrollo 
humano: Teoría de la personalidad (ello, yo y superyó), y teorías de 
desarrollo (oral, anal, fálica, edípica, latencia y pubertad.
 Por otra parte, el trabajador social se centra en este modelo psi-
codinámico con la tarea de “analizar la historia psicogénica, en la 
que se incluyen hechos relativos a la vida de la persona, experiencias 
traumáticas, defensas y tendencias y proporcionar ajuste al indivi-
duo” (Hamilton, 1984, citado en Fernández, 2008, p. 71).
• Modelo de modificación de conducta. El objetivo del conductismo es 
interpretar el comportamiento observable de las personas y deja a 
un lado el análisis de la conciencia. El Trabajo Social se ve atraído 
por esta corriente debido a que se tiene en cuenta las situaciones 
que controlan la conducta del problema, más que los factores que 
han contribuido a su desarrollo. Este modelo plantea dos estrate-
gias de aplicación, la primera de forma aislada y la segunda de for-
ma conjunta.
 Para este enfoque Trabajo Social realiza su intervención en ob-
tener, suprimir o reforzar alguna conducta. El Trabajador Social es 
el que guía, dirige y lidera el proceso de cambio. Este modelo evita 
depositar la responsabilidad en el usuario.
• Modelo de Intervención en crisis. Esta teoría es importante para el 
Trabajador Social, ya que, en la práctica profesional, este se desen-
vuelve permanentemente con personas que se encuentran en estado 
de crisis. Este modelo se clasifica en las denominadas terapias bre-
ves de intervención.
 Para los Trabajadores que trabajan bajo este modelo es impor-
tante tener conocimientos sólidos sobre los conceptos y procesos de 
este enfoque, para que estos puedan hacer frente a los cambios que 
188
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
ocurren en el proceso de intervención en crisis y evitar resultados 
negativos.
 La intervención en crisis es un método de ayuda para apoyar para 
una persona, grupo o familia para que puedan afrontar un suceso 
traumático y que los efectos negativos sean mínimos. El objetivo de 
la intervención en crisis es que las personas que se encuentran en 
estado de crisis experimenten nuevas opciones para hacer frente la 
problemática en la que se encuentran y con ello nuevas habilidades 
de afrontación de las crisis.
• Modelo centrado en la tarea. Este modelo es desarrollado con base 
a las teorías y metodologías propias del Trabajo Social. Es un mo-
delo orientado a proporcionar una respuesta breve, práctica y 
eficaz en donde el individuo se centre en la persecución de los 
objetivos específicos y la realización de las tareas para poder solu-
cionar los conflictos.
 Por otra parte, fue diseñado para ayudar en las dificultades que 
experimentan las personas en interacción con sus situaciones sociales 
en donde los sentimientos internos son influenciados por aconte-
cimientos externos. Se encuentra basado entre el trabajo conjunto 
del Trabajador Social y el usuario, asimismo, pretende proporcio-
nar a los usuarios una experiencia en la solución de conflictos para 
que los clientes puedan ser capaces de afrontar sus conflictos.
 Este modelo centra su interés en identificar los elementos cen-
trales del problema. La intervención se centra en explorar y diag-
nosticar los problemas actuales que el usuario observa en su vida. 
Los elementos principales de este modelo son: La delimitación del 
problema, los objetivos, el límite de tiempo, las tareas a llevar a 
cabo y el contrato.
• Modelo de gestión de caso. Aparece en Trabajo Social como un resul-
tado de la preocupación por ofrecer una intervención más eficiente 
189
Modelo de intervención en personas…
y eficaz y al mismo tiempo más económica y este modelo se basa en 
teorías de la economía, la empresa y el comercio. La idea de este 
en foque es que los Trabajadores Sociales en cualquier momento de 
su intervención profesional realizan gestión, ya sea de uno mismo, 
de los demás o de recursos. 
 Para la aplicación de este modelo se encuentran inmersos diferen-
tes factores, tales como el entorno geopolítico, el tipo de servicio, 
de la agencia donde se lleve a cabo la intervención y del usuario con 
el que se está interviniendo.
• Modelo Sistémico. El elemento central de su teoría son las interac-
ciones de los elementos dentro de un sistema, incluyendo sus re-
laciones, su interdependencia y su estructura. El Trabajador Social 
Sistémico define como principales propósitos mejorar la interac-
ción, la comunicación de las personas con los sistemas que le ro-
dean, mejorar las capacidades de la persona y contribuir a que las 
personas se relacionan con los demás sistemas que conforman su 
entorno para mejorar su calidad de vida y la mejora de las políticas 
sociales.
 El modelo sistémico no considera los problemas como atributos 
de las personas, sino que entiende los problemas como resultado de 
la interacción y de las comunicaciones deficientes como los demás 
sistemas. En este modelo el Trabajador Social puede trabajar con 
las per sonas implicadas en una problemática social.
La intervención con personas privadas de la libertad
En la historia de México, la privación de libertad ha evolucionado a tra-
vés de diferentes visiones acerca del castigo y represión física de las per-
sonas que han cometido un delito, y que van hasta el avance del respeto 
de los derechos fundamentales de las partes involucradas en el mismo. 
190
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
Parte de la historia de las personas privadas de libertad presenta aspectos 
inhumanos y crueles que dieron parte al repensar de sus condiciones de 
vida y la congruencia que la justicia expone de manera constitucional en 
México. 
En los antecedentes constitucionales se retoman las denominaciones 
de la privación de la libertad según finalidad y los medios por los que se 
facilitará su reintegración a la sociedad, como la regeneración, readapta-
ción y, por último y aplicado en la actualidad, la reinserción social. 
Cabe mencionar que en los diversos Centros de Reinserción Social 
según el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Pe-
nitenciario Estatales 2017 se identificaron: 
267 establecimientos penitenciarios estatales registrados al cierre de 2016: 
92 recintos para hombres, 17 femeniles, 157 mixtos y un centro de alta 
seguridad para delitos de alto impacto. Estos establecimientos albergan a 
188 mil 262 personas privadas de la libertad, aunque la capacidad instalada 
es de 170 mil 772 camas útiles. (Instituto Nacional de Estadística y Geo-
grafía, 2017, p. 5).
Ante este panorama, es importante reconocer la cantidad de personas 
privadas de libertad que se encuentranen los establecimientos de índole 
Federal, Estatal o municipal y que representa parte de la sociedad distri-
buida en diferentes entidades de la República mexicana. 
En este sentido, las personas privadas de libertad, son aquellas perso-
nas recluidas en un establecimiento de orden público, en un Centro de 
Reinserción Social, por la posible comisión de un delito penado por la 
Ley penal (detenido o vinculado a proceso) o por su responsabilidad en 
el mismo (sentenciado).
A diferencia esta definición, una persona privada de libertad “sen-
tenciada” es aquella persona recluida en un Centro de Reinserción Social 
por su responsabilidad en la comisión de un delito y por el que se le 
dicta una sentencia que responde una temporalidad, que cubrirá con 
191
Modelo de intervención en personas…
un tratamiento individual y social con el fin de cumplir una pena y lograr 
su reinserción a la sociedad por medio de lo constitucionalmente esta-
blecido para su tratamiento y con base en los derechos humanos. En esta 
lógica, la reforma constitucional que da lugar a las bases para el funcio-
namiento del sistema penitenciario y los medios de la reinserción social 
es el artículo 18 que especifica lo siguiente:
El sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los dere-
chos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la 
salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a 
la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir, observando los beneficios 
que para él prevé la ley. Las mujeres compurgarán sus penas en lugares se-
parados de los destinados a los hombres para tal efecto. (Cámara de Dipu-
tados, H. Congreso de la Unión, 2017, p. 17).
Por otro lado, dan lugar a una serie de modificaciones en el sistema que 
permiten incluir servicio y atenciones con una visión humana hacia la 
población penitenciaria. Asimismo, el trabajo social es una profesión que 
va de la mano con la evolución de los derechos humanos de las personas 
privadas de libertad, considerando que la profesión se inserta en esta área 
desde sus inicios. 
Por lo que se refiere al profesional en trabajo social penitenciario, 
según Curbelo y Ledesma (2007).
El profesional de la disciplina del Trabajo Social que desarrolla su interven-
ción profesional en el contexto institucional penitenciario, con pertenencia 
institucional orgánica y funcional, cuya finalidad es el desarrollo humano y 
social de las personas privadas de libertad, para solucionar, prevenir y trans-
formar las situaciones de necesidad de éstas, en prosecución de una efectiva 
reeducación y reinserción social. (Citado en Martínez, 2014, p. 14).
192
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
En este sentido, el trabajo social penitenciario realiza el quehacer profe-
sional centrado en lograr la reinserción social de las personas privadas de 
libertad, considerando lo enmarcado en las normativas para el respeto 
de sus derechos fundamentales y teniendo esa visión humana para los 
diferentes servicios y atenciones haca la misma población. 
De esta manera el trabajador social aplica diferentes funciones y ac-
ciones, que a lo largo de las reformas del sistema de justicia penal en 
México, que según el artículo 20 Constitucional lo establece como acu-
satorio y adversarial, se han modificado para llegar al objetivo del esta-
blecimiento penitenciario.
Entre las funciones del trabajador social, se encuentran las propues-
tas por Galeana (2005), investigación, orientación y asesoría, asistencia, 
capacitación y readaptación, estas funciones describen el que hacer del 
profesional en trabajo social en esta área, no obstante, hay que conside-
rar que en este entonces no se aplicaba la reforma constitucional del art. 
18 que especificas las bases del sistema penitenciario para la reinserción 
social y en menor medida al nuevo sistema de justicia penal en México 
que entra en vigencia en toda la República en el año 2016. 
Por lo que al adentrarnos al que hacer del trabajo social penitencia-
rio, se adecúa por medio del régimen penitenciario, el nivel de seguridad 
del Centro, entre otros aspectos. Las funciones y acciones que se aplican 
con la población privada de libertad se enfocan en lo siguiente:
• En la investigación, el profesional se centra en identificar las nece-
sidades de las personas privadas de libertad de índole personal, fa-
miliar, laboral, educacional, de salud. Realiza un diagnóstico social 
para la atención de los mismos. 
• Orientación: informa acerca de la dinámica del régimen peniten-
ciario, canaliza a las personas privadas de libertad a los servicios para 
la atención de la necesidad específica, por medio de pláticas in-
formativas acerca de los derechos y obligaciones de las personas 
193
Modelo de intervención en personas…
privadas de libertad, orienta acerca de los servicios que se sujetan a 
la atención de su problemática informando de los programas de 
atención, requisitos para acceder a ellos, el procedimiento a seguir, 
entre otros aspectos. 
• Gestión: el trabajador social, realiza acciones para la responder a las 
demandas de la población penitenciaria, considerando los recursos 
institucionales, materiales, humanos, económicos. 
• Educación social: el profesional se encarga de diseñar e implementar 
programas de intervención socio-educativa, de acuerdo a la proble-
mática social, mediante al trabajo multi, inter y transdisciplinario, 
con fin de generar cambios consientes de actitudes y una partici-
pación activa y directa en el proceso de su reinserción social. 
• Planeación y programación: Se diseñan programas y proyectos de 
intervención en el área de la reinserción social para la atención a los 
problemas y necesidades sociales de la población cautiva. Esto en 
conjunto con instituciones del tercer sector. 
• Administración: realiza acciones para controlar el funcionamiento 
de los servicios del trabajador social en el área penitenciaria. 
En relación con lo anterior, intervenir con población privada de liber-
tad trae consigo el comprometerse desde lo social para brindar un trato 
humano, solidario, imparcial y con sentido de lo justo. De este modo 
se debe considerar que la población, adicionalmente a su problemática 
jurídica, puede presentar problemáticas de índole psicológico, emocio-
nal, familiar, de salud, laboral, es decir, en cualquier dimensión en el que 
desarrolle un ser humano.
Es por eso que, el trabajador social es el profesional idóneo para 
intervenir desde la mirada de lo humano, con el espíritu de servicio, 
194
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
la disponibilidad de dar atención a cuestiones multifactoriales de las 
problemáticas socio-jurídicas. En este proceso, las personas privadas de 
libertad sentenciadas presentan pérdidas a lo largo de su proceso de re-
insertarse a la sociedad, estos acompañados de un conjunto de desafíos 
que son necesarios identificarlos: desequilibrio económico, depresión, 
desintegración familiar, pérdida del espacio y libertad, inestabilidad, 
mismas a las que el trabajador social debe prestarle atención.
Pérdidas de las personas privadas de libertad
El ser humano por naturaleza atraviesa etapas en su vida, en las cuales 
sufre diversos cambios, mismos que son para el progreso del individuo, 
aunque en ocasiones el identificar el crecimiento que nos permiten cier-
tas experiencias o cambios es una tarea ardua. Para conocer los diferentes 
cambios que presenta un individuo se retoma lo planteado en el Ciclo 
Vital Humano.
Ciclo Vital Humano: En el ciclo vital humano presentado Papalia, Wen-
dkos y Felman (2010) se visualizan claramente los cambios y pérdidas de 
cada etapa de la vida. En la etapa Prenatal (Concepción-Nacimiento), se 
da la concepción, se da la dotación genética, se desarrollan los órganos 
básicos, ocurre el mayor crecimiento físico, respecto a la dimensión cog-
nitiva se desarrollan las capacidades del individuo para aprender y en lopsicosocial, responde a la voz de la madre. 
En otra etapa la Lactancia e Infancia (Nacimiento – 3 años), operan los 
sentidos y sistemas del cuerpo, desarrollan la habilidad para aprender y 
recordar, usan símbolos, resuelven problemas, en esta fase inicia el interés 
por los otros, entre ellos, los padres, y se da el cambio de la dependen-
cia-autonomía. Posteriormente, en la Niñez temprana (3 a 6 años), el 
crecimiento es más estable, lento, el pensamiento es hasta cierto punto 
195
Modelo de intervención en personas…
egocéntrico, ya que pueden comprender la forma de pensar de las per-
sonas, aumenta la independencia y se desarrolla la identidad del género. 
En la Niñez intermedia (de los 6 años a los 11 años), el ritmo del creci-
miento disminuye, se da la madurez reproductiva, disminuye el egocen-
trismo, el auto-concepto se vuelve más complejo y los padres asumen 
una importancia central. En el caso de la Adolescencia (de los 11 hasta 
aproximadamente los 20 años), los cambios físicos son más rápidos, se 
desarrolla la capacidad del pensamiento abstracto y el uso del razona-
miento científico y la búsqueda de identidad se convierte en un aspecto 
esencial.
En la etapa de la Adultez temprana; La salud física alcanza su máximo ni-
vel y posteriormente empieza a decaer, el pensamiento y los juicios mora-
les adquieren mayor complejidad, los rasgos y estilos de personalidad se 
establecen, aun cuando, ciertos sucesos de la vida generan cambios. 
En la Adultez media (De los 40 a 65 a los años) inicia el deterioro de las 
capacidades física, así como de la salud, las facultades mentales llegan a 
su nivel máximo y continua el desarrollo del sentido de identidad y entre 
lo más relevante de esta etapa se da una doble responsabilidad, cuidar a los 
hijos y a los padres. 
En la Adultez tardía (De los 65 años en adelante), la mayoría de las per-
sonas son sanas y activas, aun cuando la salud y las habilidades físicas 
decaen, algunas áreas de la inteligencia y la memoria se deterioran, situa-
ción que las personas buscan compensar de alguna manera, las personas 
poseen estrategias más flexibles para enfrentar las pérdidas personales y la 
búsqueda del significado de la vida asume una importancia central.
Respecto a lo anterior, en el Ciclo Vital Humano se sufren de cam-
bios que van desde el desarrollo de los sentidos, la autonomía, la búsqueda 
196
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
de la identidad, el deterioro de las capacidades físicas, por mencionar al-
gunos, y que dan lugar a las pérdidas a lo largo de la vida. 
Las pérdidas. A lo largo de nuestras vidas sufrimos diferentes pérdidas, 
desde el nacimiento con la separación del vientre materno, y la última, 
el cual se considera más dolorosa es la de nuestra muerte y de los seres 
más allegados a nosotros. Schiaffino (2016) define la pérdida como “la 
ausencia o carencia de algo que se tenía anteriormente, y este puede ser 
material o simbólico” (p. 12) como, por ejemplo: perder la vida, la liber-
tad, a un ser querido, la salud, un coche, una casa.
Pangrazzi (1993) enlista los tipos de pérdidas más comunes por las 
que pasan las personas durante su ciclo de vida:
• Pérdida de la vida: pérdida total de la vida propia o de un ser 
querido.
• Pérdida de aspectos de sí mismos: en este tipo de pérdida pueden 
aparecer la pérdida de la salud, que se presente algún tipo de disca-
pacidad, ya sea visual, motriz, cognitiva y la pérdida de los valores 
o de la autoestima.
• Pérdida de objetos externos: se refiere a todas las pérdidas mate-
riales.
• Pérdidas emocionales: perder a una pareja o algún amigo.
• Pérdidas ligadas con el desarrollo: Tienen que ver con el propio ciclo 
vital y todo lo que se pierde de cada etapa de la vida. (p. 164- 165, 
citado en Cabodevilla, 2007).
En esta lógica, las pérdidas son inevitables durante la vida, sin perder de 
vista que generan el desarrollo habilidades y conocimientos para supe-
rar y poder utilizarlos de manera exitosa en sus diferentes etapas, es decir, 
que la pérdida puede ser una oportunidad de mejorar aspectos y obtener 
aprendizajes de lo vivido. 
197
Modelo de intervención en personas…
Ahora bien, durante las pérdidas se puede presentar un duelo que 
Posada (2005) lo define como “la respuesta psicológica, sentimiento y 
pensamiento que se presenta ante la pérdida de un ser querido” (citado 
en Oviedo, Falcón y Marquina, 2009, p. 5). Por lo anterior, podemos 
comprender el duelo como un proceso subjetivo y es en función de la ex-
presión de un sentimiento ya sea de tristeza, dolor, desesperación o entre 
otros por la pérdida. Asimismo, se presentan diferentes tipos de duelo:
• Duelo Anticipado: Se inicia antes de que ocurra la pérdida, este tipo 
de duelo facilita el proceso final.
• Duelo Normal: Es el que sufre la persona afligida después de la pér-
dida en la cual se acepta la realidad y se van dejando gradualmente 
los vínculos con la persona desaparecida.
• Duelo Patológica: Es un duelo anormal en cuanto a su intensidad y 
duración, presentándose disturbios emocionales, por ejemplo, con-
ductas asociales, desadaptativas e incluso estancamiento para conti-
nuar con la cotidianidad normal de su vida. (Instituto Mexicano de 
Tanatología, 2011, p. 224).
Cabodevilla (2007), basado en diversos autores como Bowly, Parkes, En-
gel Y Sanders refiere diferentes etapas del duelo después de una pérdida, 
los cuales se describirán a continuación:
• Fase de aturdimiento o estado de shock: En esta etapa la persona se 
encuentra incrédula ante la pérdida, en esta parte aparece la pena 
y dolor.
• Fase de anhelo y búsqueda: esta fase se marca con la idea de encon-
trar de nuevo la pérdida a medida que ésta se va tomando a concien-
cia. En esta fase la persona puede encontrarse agresivo, irritable o 
presentar pérdida de la autoestima y de la identidad.
198
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
• Fase de desorganización y desesperación: esta fase está marcada por 
sentimientos depresivos y la persona no puede encontrar ilusiones 
por la vida. La persona se siente vacía y con gran soledad.
• Fase de reorganización: la persona se va adaptando a su nueva vida 
después de la pérdida. (p. 167).
Asimismo, se menciona las cinco etapas del duelo propuestas por Kubler 
Ross, las cuales son: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Acepta-
ción o rechazo (citado en Castro, 2015 p. 12 y 13). En estas etapas, cada 
persona tiene una manera diferente de afrontar las pérdidas, según sus 
habilidades, personalidad y experiencias, y aunque se piensa que normal-
mente las etapas son dadas en el orden identificado, en muchas ocasio-
nes no todas las personas pasan por estas etapas. La duración del duelo es 
impredecible, pero se considera que el duelo termina cuando la persona 
que está atravesando por el proceso deja de sentir dolor por la pérdida.
Por otra parte, haciendo referencia a las pérdidas en las personas pri-
vadas de su libertad, Ibarra (2013) refiere que las primeras pérdidas por 
la que atraviesan es claramente la de su libertad, la dignidad, su espacio y 
vida privada, su familia, empleo, amigos, entre otros (citado por Orozco, 
2013. p. 8).
Un sentimiento y actitud que es probable que se presente en las per-
so nas privadas de su libertad es la desesperanza, Castro (2011), nos ha-
bla sobre cinco actitudes que hacen frente a la falta de esperanza (citado 
por Orozco, 2013, p. 8-10): la primera la omisión de lo real o lo positivo; 
la segunda, la sensación de víctimas; como tercera actitud es la carencia 
de la responsabilidad; la cuarta, la renuncia a la proactividad y la última 
es la eliminación de la esperanza.
Las etapas del duelo por las que atraviesan las personas privadas de 
su libertad son parecidas o se podría decir que iguales a las que mencio-
na Ross y descrito con anterioridad, el estudio descriptivo realizado por 
Orozco (2013) recupera experiencias y vivencias de una persona privada 
de su libertadante la pérdida de elementos que él consideraba importante 
199
Modelo de intervención en personas…
para su vida cuando fue recluido y se considera importante mencionar a 
continuación:
La etapa de negación, inicia cuando la persona es detenida para ser 
recluida, y los Tanatólogos la denominan como la etapa de impacto. La 
persona privada de su libertad piensa que la vida se estancia, se blo-
quean las emociones y puede presentar insomnio. En cuanto a ello, los 
cuestionamientos que se hacen las personas radican en la pregunta ¿por 
qué me está pasando esto? (Orozco, 2013). Un dato interesante, es que 
la mayoría de las personas no recuerda cómo fue su detención, ya que su 
mecanismo de defensa bloquea esta parte por la sensación de pérdida 
que presentan. Seguido de la negación aparece la Ira, en donde Orozco 
(2013) plantea que este sentimiento es en contra de la vida, contra Dios, 
la familia o el sistema penitenciario. 
Asimismo, este autor expone que, en la etapa de la negociación, la 
persona privada de su libertad busca justificaciones para el acto que co-
metió y posiblemente juren no volver a realizarlo. Otros de los aspectos 
en esta etapa es el planteamiento de la persona acerca de diversos desen-
laces de la situación, en donde el discurso puedo contener el “pudo ser 
diferente” o “hubiera”. 
La cuarta etapa es la de la depresión, Orozco (2013) indica que apa-
rece cuando la persona ya no puede seguir negando la pérdida, y es un 
momento vital, el apoyo de su familia y de la gente que lo rodea. La úl-
tima etapa es la aceptación, el autor consultado alude se presenta cuando 
la persona privada de su libertad acepta la situación en la que se encuen-
tra y empieza a darse cuenta que necesita participar y sentirse vivo. En 
esta etapa, la persona forma una rutina en el centro en el que se encuentra 
privada de libertad.
Sin duda perder la libertad trae consigo sentimientos confusos, sin 
embargo, durante su estancia en el centro penitenciario la persona em-
pieza experimentar más pérdidas, como su familia, su estatus social, su 
empleo, amigos, su pareja sentimental y la autoridad que representaba 
dentro de su núcleo familiar, por lo que es necesario que el trabajador 
200
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
social preste mayor atención al tratamiento tanatológico para que estos, 
aun estando insertos en un centro de reinserción puedan desarrollar sus 
potenciales.
Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas 
de su libertad sentenciadas
El Modelo de Intervención en pérdidas con Personas Privadas de su Liber-
tad Sentenciadas (mipppls), es un modelo que se centra en dos enfoques 
principales: el Modelo de Intervención Centrado en la Tarea y el Modelo de 
Coaching Tanatológico.
Tabla 2. 
Enfoques del mipppls
Modelo Centrado en la 
Tarea
Modelo de Coaching 
Tanatológico
Fases del MIPPPLS
La delimitación del 
problema
Focalización Focalización de la 
pérdida
Los objetivos Crear contexto
El límite de tiempo Establecimiento del quiebre
Las tareas a llevar a cabo. Validación del quiebre
El contrato. Esclarecimiento del quiebre
Exploración e indagación Plan de acción 
individualizada
Intervención Proceso de 
intervenciónPlan de acción
Cierre Evaluación de logros
Seguimiento del caso 
individualizado
Fuente: Elaboración propia a partir de Viscarret, 2014, y Castro, 2011.
201
Modelo de intervención en personas…
Este modelo de intervención, tiene como objetivo: Determinar un 
tratamiento de atención de pérdidas de las personas privadas de su liber-
tad sentenciadas para lograr la aceptación y adaptación a su nuevo estilo 
de vida con el fin de participar activamente en su proceso de reinserción 
social mediante una intervención individualizada basada en los Modelos 
Centrado en la Tarea y el Coaching Tanatológico.
Modelo de Intervención Pérdidas con Personas Privadas de 
Libertad Sentenciadas (mipppls)
Fuente: Elaboración propia, 2018.
Sentencia y plan de 
tratamiento o 
actividades establecido
Focalización 
de la pérdida
Plan de acción 
individualizada
Proceso de 
intervención
Evaluación de 
logros
Seguimiento 
de caso
- Identificación 
del tipo pérdida.
- Identificación 
de la etapa del 
proceso de duelo.
- Elaboración del 
Diagnóstico social
- Asignación de 
facilitador o 
consejero.
- Identificación de 
los recursos.
- Planeación de las 
tareas.
- Elaboración y 
firma del contrato.
- Presentación al 
Comité Técnico 
Interdisciplinario.
- Ejecución de 
las sesiones.
- Cierre de la 
intervención
- Verificar la 
participación 
en el proceso de 
reinserción.
- Identificación 
de avances y 
retrocesos.
Verificación del 
cumplimiento 
de contrato.
202
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
Estos enfoques dan lugar a las fases establecidas en el mipppls, retoman-
do desde un inicio las fases relacionadas con la investigación, en donde 
la identificación, caracterización del problema, las pérdidas y el duelo 
se hacen presente. Asimismo, la planeación y organización para llevar 
a cabo las actividades propias que se ejecutarán en la intervención. Se 
finaliza con con la evaluación y seguimiento considerando el cierre de la 
intervención del mismo modelo. 
Fases del modelo de intervención
El Modelo de Intervención en Personas Privadas de Libertad Sentencia-
das, se compone de cinco etapas: Focalización de la pérdida, que indaga 
acerca de la presencia de las pérdidas y momentos del proceso del duelo, 
se realiza un diagnóstico social para el análisis del plan de tratamiento 
a elaborar. Seguido de esta etapa, el Plan de Acción Individualizada, se 
planean las acciones, tareas, se realiza el primer contacto del profesional 
asignado con la persona privada de libertad, se firma el contrato personal y 
se plantean las actividades a seguir al Comité Técnico Interdisciplinario. 
En el Proceso de intervención, se ejecutan cada una de las tareas determi-
nadas para la persona privada de libertad, se establece la temporalidad de 
atención directa en la intervención y un cierre de la etapa. Se realiza la 
Evaluación de los logros, este con el fin de identificar los avances y retro-
cesos de la persona privada de libertad en cuanto al proceso de duelo y 
sus pérdidas y atender las áreas necesarias. Se finaliza con un Seguimiento 
de casos, que permite verificar de manera directa e indirecta el proceso de 
la persona privada de libertad para su reinserción social mediante a las 
tareas logradas y realizadas por la misma. 
Es importante subrayar que para la implementación del Modelo de 
intervención es necesario contar con el Plan de tratamiento o de activi-
dades del establecimiento penitenciario. 
203
Modelo de intervención en personas…
Focalización de la pérdida
La etapa, focalización de la pérdida, se inicia en un momento especial 
del proceso de la reinserción social, es decir, en la ejecución de la sentencia. 
De esta manera, a la persona se le ha dado a conocer el tiempo en el que 
cumplirá con su cumplimiento de la pena privativa de la libertad, así como 
el plan de actividades propio de la institución que determina el tratamien-
to de la persona privada de libertad. 
A partir de este momento, la etapa de la focalización de la pérdida, se 
centra en la investigación, misma que abarcará un diagnóstico social, en 
el detectar la o las pérdidas y la etapa del duelo que presenta la persona. 
• Identificación del tipo de pérdida. Mediante la entrevista individua-
lizada el facilitador identificará el tipo de pérdida que atraviesa la 
persona, este es un aspecto fundamental para determinar el plan de 
intervención de manera específica.
• Identificación de la etapa del proceso de duelo: El facilitador prime-
ramente elige el Modelo Tanatológico según diversos autores, por 
ejemplo, Kubler- Ross, Nancy O’Connor, William Worden, The-
rese Random, para posteriormente interpretar y ubicar a la persona 
en la etapa del proceso en el cual se encuentra. 
• Elaboración del diagnóstico social.Este se elabora a través de un ins-
trumento llamado estudio social que consiste en identificar la com-
posición familiar primaria y secundaria, las características de su niñez 
hasta la edad adulta, la versión del delito, período de reclusión y 
planes a futuro, sin embargo, se podía agregar, el pronóstico y tra-
tamiento, todo se integra para identificar las necesidades, recursos, 
habilidades, capacidades y actitudes de la persona para trabajar en 
su proceso de reinserción social.
204
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
Plan de acción individualizada
En la etapa de Plan de Acción Individualizado (pai), se realizan un con-
junto de actividades encaminadas a la elaboración, planeación, progra-
mación de las tareas que se llevarán a cabo en la etapa de “proceso de 
intervención”. En esta etapa es importante la colaboración del Comité Téc-
nico Interdisciplinario para llevarla a cabo.
• Asignación de facilitador o consejero. En cuanto a las primeras accio-
nes a realizar para llevar a cabo esta etapa, se encuentra la asignación 
del facilitador o consejero. Es importante contar con el profesional 
en materia de trabajo social o un profesional especializado en el área 
de la tanatología, esto con el fin de aplicar los conocimientos espe-
cializados en lo que respecta al mipppls. En esta misma, se realiza 
la presentación del facilitador o consejero a la persona privada de 
libertad, este primer acercamiento es con la finalidad de generar 
un estado de confianza y un clima de acompañamiento durante el 
proceso de intervención.
• Identificación de los recursos. Para la elaboración del pai, es necesario 
identificar los recursos:
✓ Materiales: material didáctico, espacios para la realización de 
las sesiones, actividades y tareas de la persona privada de li-
bertad.
✓ Humanos: personal institucional y/o familiares. 
✓ Institucionales: Asociaciones no gubernamentales. 
• Planeación de las tareas. La etapa de planeación de las tareas, se enfo-
ca a retomar el diagnóstico social, considerando de suma importan-
cia la etapa de tratamiento o plan de acción del mismo. El facilita dor 
o consejero en conjunto con la persona privada de libertad debe-
rá transformar el plan de acción en tareas, metas u objetivos que 
205
Modelo de intervención en personas…
realizará la misma persona privada de libertad para el logro de su re-
inserción social.
 De esta manera, la concentración y las dimensiones de las tareas 
son relativas a la situación en la que se encuentra la persona privada 
de libertad. Es decir, si en el Diagnóstico social se especifica en el 
apartado de tratamiento o plan de acción trabajar con la familia, 
una de las tareas sería: mejorar la comunicación con la pareja. (En 
este también puede ser la toma de decisiones, el tiempo de convi-
vencia, la confianza entre los miembros de la familia, entre otros). 
• Elaboración y firma del contrato. En el contrato de la persona priva-
da de libertad, se establecen los compromisos sobre las actividades 
que el usuario y trabajador social llevarán en todo el proceso. Así 
también se recaba la firma de la persona privada de libertad. 
• Presentación al Comité Técnico Interdisciplinario. Para finalizar con 
esta etapa, se realiza la presentación del Plan de Acción Individuali-
zada, en donde se dan a conocer las tareas encaminadas al logro de 
la aceptación y adaptación al estilo de vida relacionado a la reinser-
ción social. Esta presentación contribuye a sumar fuerzas entre el 
Comité Técnico Interdisciplinario y el facilitador o consejero de la 
persona privada de libertad en este modelo. 
Proceso de intervención
La intervención según es el trabajo desarrollado por el trabajador social 
desde el primer contacto por el usuario y forma parte del Trabajo Social con 
casos. La intervención lo conforma las relaciones interpersonales que se 
establezcan entre el trabajador social y el usuario, y en él está implíci-
to funciones de asesoramiento, orientación, evaluación y coordinación 
(Fernández, T., Ponce de León, L. 2006. p. 1).
206
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
En este sentido, el modelo de intervención en esta etapa se centra a 
llevar a cabo lo establecido en el pai, considerando lo establecido desde 
el contrato. En esta etapa, un aspecto elemental, es la participación de la 
persona privada de libertad en las diferentes actividades:
• Ejecución de las sesiones. En esta etapa del modelo de intervención, 
el trabajador social implementará las sesiones establecidas en el 
plan de acción individualizado, el proceso de intervención constará 
de seis sesiones quincenales, por lo que la temporalidad de esta eta-
pa es de tres meses. El contenido de las sesiones varía dependiendo 
a las tareas establecidas, mismas que tendrán relación con lo des-
cubierto en la fase de focalización de la pérdida. En las sesiones se 
puede trabajar:
✓ Conocer los tipos de pérdida y proceso del duelo. 
✓ Lecturas guiadas. 
✓ Biografías personales.
✓ Establecimiento de metas, atreves de la técnica “ruletas de la 
vida”. 
• Cierre de la intervención. En cuanto al cierre de la intervención, 
la persona privada de libertad identificará los logros que obtuvo 
durante el proceso de intervención. Este mismo puede ser en acom-
pañamiento del consejero o facilitador, integrantes del Comité Téc-
nico Interdisciplinario y/o familiares. 
El trabajador social será el encargado de enmarcar el avance y/o el éxito 
de esta etapa, así como los diferentes desafíos que fueron resueltos por 
las personas privadas de libertad. Antes de finalizar con la etapa, se espe-
cifican las actividades que son parte de la siguiente etapa, así como los 
compromisos. 
207
Modelo de intervención en personas…
Evaluación de los logros
A partir de esta etapa se evaluarán los logros obtenidos por el usuario 
durante el proceso de intervención, tomando en cuenta las metas y ob-
jetivos que se plantean en el pai, el trabajador social es el encargado de 
verificar el cumplimiento del contrato y de las tareas, utilizando las dife-
rentes técnicas e instrumentos propios del Trabajo Social.
• Verificar la participación en el proceso de reinserción. Por otra parte, 
el trabajador social verificará la participación que tiene el usuario 
en su plan de actividades otorgado en el Centro de Reinserción, asi-
mismo, las relaciones interpersonales adquiridas, su adaptación y 
aceptación a su nuevo estilo de vida. Se sugiere la realización de en-
trevistas con el personal del Centro con el que el usuario tenga una 
atención directa, con sus compañeros de módulo y con su familia. 
• Identificación de avances y retrocesos. Al mismo tiempo en esta fase 
estará inmerso la verificación de avances y retrocesos, aspectos que 
serán identificados por el profesional mediante la técnica de la obser-
vación y la escucha activa.
Seguimiento de casos
Con relación a la etapa de Evaluación el MIPPPLS, se continúa con un se-
guimiento que debe ser organizado en diferentes momentos, con la fina-
lidad de identificar la normalidad o anormalidad del proceso del duelo.
Verificación del cumplimiento del contrato. Con respecto a la etapa del 
seguimiento de casos, se realizarán tres sesiones mensuales y cuatro sesio-
nes trimestrales (para completar con el año y medio, así también con las 
12 sesiones). También, el Trabajador Social verificará que el usuario esté 
cumpliendo con el contrato establecido en la etapa de Plan de Acción 
208
Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos
Individualizado. Se propone que para realizar el seguimiento se hagan las 
siguientes actividades:
• Entrevista con el usuario.
• Entrevista con la familia.
• Solicitar un informe a los coordinadores de los departamentos ta-
les como el educativo, médico, psicología, seguridad, deportivo y 
criminología.
Recomendaciones para la aplicación del modelo de 
intervención
En cuestión la persona privada de libertad, es de suma importancia con-
tar consu plan de actividades establecido por el Centro de Reinserción 
Social. De este mismo aspecto, que los planes de actividades emitidos 
por el Centro de Reinserción Social, tengan como sugerencia o reco-
mendación la integración de las personas privadas de libertad a terapias 
de índole social, talleres, programas, etc. En el caso de los aplicadores del 
mipppls, que el personal del área de trabajo social cuente con capacita-
ciones de formación en tanatología. 
Conclusión
Las pérdidas son inevitables en la vida del ser humano, independien-
temente de la edad, contexto, y condiciones de vida, en este capítulo 
se abordó las pérdidas que sufren las personas privadas de su libertad y 
que además han sido sentenciadas. En la revisión bibliográfica se pudo 
identificar los tipos de pérdidas que atraviesan los seres humanos y cómo 
afrontan los duelos. Para ello, se propone un Modelo de Intervención en 
Pérdidas con Personas Privadas de su Libertad Sentenciadas, mismas que 
209
Modelo de intervención en personas…
ameritan ser atendidas a través de un profesional con conocimientos es-
pecializados y que bien puede ser el trabajador social. Asimismo, se vi-
sualiza provechoso que este mismo profesional sea asignado para trabajar 
con ellos el proceso de su tratamiento y rehabilitación para su reinserción 
en el ámbito social.
En conclusión, se considera pertinente abordar el manejo de las pér-
didas y duelos de las personas privadas de su libertad como parte inicial 
y fundamental de su proceso de reinserción social y de igual manera se 
cree necesaria la formación del trabajador social en el ámbito de la Tana-
tología y el Coaching Tanatológico o entrenamiento de vida.
Por otro lado, este Modelo de Intervención en Pérdidas con Personas 
Privadas de su Libertad Sentenciadas es importante debido a que se abor-
da desde los enfoques que vinculan al Trabajo Social penitenciario con la 
Tanatología y el Coaching Tanatológico, donde el trabajador social es el eje 
medular en todo el proceso del Modelo de intervención.
Para finalizar, se destaca que el trabajador social visualiza como actor 
principal a la persona privada de su libertad, donde de manera conjunta 
trabajan en el manejo de las pérdidas, para que éste se incorpore de ma-
nera satisfactoria en los programas de reinserción social con el efecto de 
reinsertarse de manera favorable a su entorno social al momento de su 
egreso.
Referencias
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213
Modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos 
de emprendimiento social en Trabajo Social
Ricardo Daniel Chan Trujeque 1 
Jessica Beatriz Betancur Zaldívar 2
“El factor más importante para ser agente de cambio 
es darse el permiso de serlo. Romper las cadenas 
mentales que nos hacen pequeños porque todo 
el mundo nos dice que no podemos”. 
Bill Drayton
Introducción
El Trabajo Social se ha transformado a través de las décadas, adquirien-
do mayor carácter científico y dejando de lado aquella concepción de 
antaño que catalogaba la profesión como únicamente “ayuda hacia el 
prójimo”, cargada de acciones meramente asistenciales. Tras el reconoci-
miento de la disciplina como ciencia social, las funciones que desempe-
ñan los profesionales adquieren relevancia posicionándose en áreas ahora 
consideradas como tradicionales como la de justicia, educación o salud, 
sin embargo, tras los cambios en la realidad, surgen áreas potenciales 
o emergentes escasamente exploradas por los trabajadores sociales que 
1 Docente del programa de Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Au-
tónoma de Yucatán y emprendedor social con el proyecto “Si a vivir, no a sobrevivir”.
2 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social y prestadora de servicio social en la 
Universidad Autónoma de Yucatán.
214
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
aportan a la generación de bienestar social y contribuyen al cumplimien-
to de los derechos humanos de los grupos vulnerables. 
Lo anterior nos hace reflexionar, que, si bien la labor del Trabajador 
Social en instancias gubernamentales de desarrollo social o salud es su-
mamente trascendente, se debe indagar sobre aquellos espacios de inter-
vención innovadores que permitan generar alternativas de solución ante 
las problemáticas sociales contemporáneas y que tomen en consideración 
el contexto neoliberal vigente en los tiempos actuales.
A consecuencia de tales procesos neoliberales,se ha ido disminuyen-
do la atención del estado ante las problemáticas de índole social, lo que 
deja un vacío en la atención de las múltiples carencias que presenta la 
población. Es entonces cuando se plantean la tipología de los diversos 
sectores, contemplando el público que le corresponde al estado; el sector 
privado que se encuentra regulado por el mercado y el tercer sector que 
hace referencia a las organizaciones de la sociedad civil, entre las cuales se 
encuentran los proyectos de emprendimiento social.
Ante ello, existen críticas en relación a las asociaciones civiles y los 
emprendimientos sociales que argumentan el fomento del sistema ca-
pitalista a través de éstos; sin embargo, valdría la pena preguntarse ¿si 
el estado no aporta para la solución de las problemáticas sociales nos 
deberíamos quedar de brazos cruzados?, ciertamente la respuesta en la 
que concordamos los autores del presente escrito es en la necesidad de 
generar acciones que aporten a la incidencia en las problemáticas socia-
les, que si bien es cierto deberían estar a cargo del estado, pero que al no 
verse solventadas por éste requieren de la intervención de los emprendi-
mientos sociales y más aún si se trata de mejorar la calidad de vida de los 
ciudadanos.
Imaginemos que desaparecen las organizaciones del tercer sector rela-
tivas al tratamiento de pacientes con enfermedades crónico degenerativas 
como es el caso del cáncer, debido a la sobrecarga del sistema de seguridad 
social, lo más probable es que los pacientes deban acudir al ámbito priva-
do para continuar con su tratamiento, no obstante, se encontrarían con la 
215
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
limitante de los costos excesivos por lo que las personas en estado de ca-
rencia no podrían permitirse el acceso a este derecho universal a la salud. 
Es ahí, dónde se vislumbra la importancia del emprendimiento social 
como factor clave para incidir inclusive en “un cambio de vida” de los 
individuos, debiendo siempre mediante ellos, fomentar una mayor in-
cidencia del estado ante las necesidades sociales involucrar, despertando 
una conciencia sobre la afectación que tienen para los ciudadanos.
Otra cuestión que se figura relevante en contemplar al emprendi-
miento social como una fuente para contrarrestar la fuerte crisis de em-
pleabilidad que afecta actualmente de manera generalizada a la nación 
mexicana y, por consiguiente, a los trabajadores sociales.
En ese sentido Arroyo Et. Al. pertenecientes a la Universidad Vera-
cruzana en 2012 indican lo siguiente:
Un problema que actualmente se presenta para egresados Universitarios es 
el desempleo, el cual crece cada día más. Esta situación se ha convertido 
en una problemática para todos los estudiantes que se especializan en una 
carrera. Según datos estadísticos, dirigidos por Mónica Beltrán realizada en 
el Centro de investigaciones de Estadística Aplicada de la Universidad Na-
cional en febrero del 2010, la cual dice que 1 de 5 egresados universitarios 
corre el riesgo de no poder insertarse laboralmente (p. 7). 
Con lo abordado en el párrafo anterior se hacen visibles problemáticas có-
mo la dificultad de inserción de egresados al mundo laboral, la escasa 
oferta de grados de Maestría y Doctorado que brinden mayores oportu-
nidades de crecimiento, el aumento importante de escuelas que ofrecen 
la Licenciatura en Trabajo Social, siendo que cada vez la competencia es 
mayor para los escasos puestos laborales que existen en oferta, en discre-
pancia con el vasto número de profesionales dispuestos a ser empleados; 
y si aunado a esto, tomamos en cuenta que algunos Trabajadores Sociales 
se encuentran laborando en espacios que no corresponden a su perfil 
profesional o cuya remuneración económica es irracional según el grado 
216
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
de estudios que poseen, como resultado nos enfrentamos a un contexto 
que exige al profesional en Trabajo Social considerar nuevas formas de 
reinventar su actua profesional mirando a las áreas emergentes y poten-
ciales que le permitan el pleno desarrollo de sus capacidades.
En ese aspecto Cabezas, Armas y Sabater (2014) ejecutan una inves-
tigación en torno a la situación social del Trabajador Social en La Rioja, 
España haciendo un comparativo histórico y estadístico sobre la pobla-
ción de profesionales Trabajadores sociales del que se retoma lo siguiente:
El dato comparativo más significativo es la presencia de profesionales que 
trabajan en otros campos no relacionados con el trabajo social, cuya cifra 
sólo es superada por el estudio de Cataluña de 1974. La crisis económica 
incide de forma directa en el menor porcentaje total de titulados que ejerce 
un trabajo en su ámbito de especialización. (p. 76).
Al analizar éstos aspectos, ha de reconocerse que el emprendimiento so-
cial representa una posibilidad de consolidar nuevas fuentes de empleo, 
para sí mismos y para los demás profesionistas, mientras que se contri-
buye a la innovación en cuanto a la solución de necesidades sociales, 
contribuyendo el bienestar social.
Ahora bien, a causa del carácter novedoso de dicha temática en Tra-
bajo Social; particularmente como lo es en el caso de México; es visible la 
insuficiencia de bibliografía o formación en materia de emprendimiento 
desde las universidades. Cuando no se contempla a profundidad el em-
prendimiento social como parte de los currículos académicos o los planes 
de estudio de las instituciones de Trabajo Social, no es de asombrarse que 
a los colegas se enfrenten con la intrincada interrogante de ¿cómo puedo 
con mis competencias y aptitudes profesionales llevar a cabo proyectos 
de emprendimiento social?
Es por ello que en el presente capítulo se presenta un modelo de 
fortalecimiento para los procesos de emprendimiento que funja como 
guía metodológica para la creación de proyectos de emprendimiento social 
217
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
desde y para los Trabajadores sociales; dicho modelo responde a la ne-
cesidad de conocer el emprendimiento social como un área potencial de 
intervención y que permite al profesional poner en práctica sus compe-
tencias a fin de desarrollar proyectos innovadores.
El Emprendimiento Social: Conceptos Fundamentales
Si hablamos que el emprendimiento en específico el social es un área po-
tencial de intervención para el Trabajador Social, es necesario identificar 
los elementos conceptuales que nos permitirán enmarcar esta práctica, 
por lo cual primeramente es necesario definir qué es el emprendimiento 
social, el cual para Dacin, et al. (2010) consiste en:
Adaptar las estrategias empresariales con el objetivo de contribuir al bien-
estar social. De esta forma, se entiende el emprendimiento social como 
la creación de nuevos productos, servicios y conductas empresariales que 
además de satisfacer las necesidades que demanda la sociedad supone una 
transformación social sostenible (p. 6).
Con lo cual, una de las líneas bases de la actividad emprendedora es desa-
rrollar o contribuir al bienestar de los individuos, través de la concepción 
de ideas creativas e innovadoras que respondan a necesidades reales, por 
otra parte, Bornstein y Davis (2012) definen al emprendimiento social 
como: 
Un proceso mediante el cual los ciudadanos construyen o transforman las 
instituciones para avanzar en soluciones a problemas sociales como la po-
breza, las enfermedades, el analfabetismo, la destrucción del medio am-
biente, la falta de vivienda y todo el catálogo de la miseria humana (p. 25).
218
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
Asimismo, Ashoka (2017) una de las organizaciones mundiales más re-
conocidas por impulsar a emprendedores de alto impacto alrededor del 
mundo define al emprendimiento como:
El proceso mediante el cual los ciudadanos construyen o transforman ins-
tituciones o sistemas para resolver problemas sociales. Implica la creación 
de nuevos equipos y recursos que mejorenla capacidad de la sociedad para 
abordar problemas y así, maximizar el impacto social a través de la susten-
tabilidad y la sostenibilidad. (párr. 5).
Las definiciones anteriores dan una pauta sobre el emprendimiento social 
y en todas converge la idea de generar un cambio optimizando los re-
cursos disponibles o creando nuevos recursos a fin de resolver problemá-
ticas sociales, de igual forma, es necesario conceptualizar a la innovación 
social la cual es un proceso intrínseco al emprendimiento e indispensable 
para el desarrollo de un proyecto.
Es emprendimiento social, ya que surge como respuesta a los grandes 
problemas sociales que existen en nuestro mundo, así mismo abre una 
oportunidad a las personas que trabajan para encontrar soluciones a estos 
problemas, hasta este punto es necesario aclarar cuál es la diferencia entre 
las organizaciones del tercer sector o también conocidas como sin fines 
de lucro y el emprendimiento social; las primeras tienen como principal 
objetivo solucionar problemas sociales sin importarles recibir una retri-
bución monetaria a cambio, pero, el emprendimiento social combina 
características de las empresas tradicionales como de las organizaciones 
de la sociedad civil con el objetivo de generar un impacto social y a su 
vez tener sustentabilidad económica que le permita ser escalable (tener 
un mayor alcance) y generar utilidades.
Es decir, entre la filantropía y las empresas se encuentra el empren-
dimiento social, siendo un hibrido de ambas, estas pueden proporcionar 
un producto o un servicio que atiendan una necesidad; en todo proceso 
de creación de proyectos interviene la innovación social la cual:
219
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
Trata de aportar “soluciones novedosas a problemas sociales que sean 
más efectivas, eficientes o sostenibles que las soluciones existentes y para 
las cuales el valor creado se acumule en la sociedad en su conjunto en lu-
gar de en los particulares” (Phills et al., 2008 citado de Alonso, González, 
y Nieto en 2015, p. 3).
Por este motivo, tanto la innovación social como el emprendimiento 
social persiguen el mismo objetivo, el bienestar de la sociedad, el cual 
debe ser solucionado a partir de la puesta en práctica de ciertas habi-
lidades en el emprendedor social, las cuales van desde el liderazgo hasta 
la proactividad, creatividad, responsabilidad, capacidad de gestión, entre 
otras; mismas que delimitarán el perfil de emprendedor social acorde a 
las necesidades y posibilidades del profesional en Trabajo Social.
El Trabajador Social: Emprendedor Social
A partir de las aportaciones anteriores es necesario adoptar al empren-
dimiento como un área potencial de intervención, en la cual los profe-
sionales en Trabajo Social podrán en práctica sus funciones sustanciales 
a través de la adopción de nuevos roles que complementan su actuar 
profesional, en este sentido, será el emprendimiento social un área de 
crecimiento que permitirá el desarrollo de proyectos que persigan algún 
fin (económico, político, social, entre otros) y que posean ciertas carac-
terísticas que den respuesta o solución a una problemática generando 
impacto social, posicionando de esta forma al trabajador social como un 
emprendedor social.
El emprendedor social es definido por Dees (1998) como una es-
pecie dentro del género de emprendedores. Dicha especie tiene una per-
cepción especifica de la realidad que desea mejorar a partir del desarrollo 
de su creatividad e innovación, por lo que es el emprendedor social una 
persona que tiene por objetivo realizar un cambio social positivo que lo 
orillen a transformar su idea inicial en una realidad, dichos emprendedores 
220
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
combinan el optimismo, creatividad, ingenio, empatía, comprensión, con 
una visión de negocios que le permiten perseguir un cambio social bus-
cando una utilidad social en lugar de una utilidad financiera. 
De igual forma Schwab Foundation (2011) señala que los empren-
dedores sociales impulsan la innovación social y la transformación en 
varios campos incluyendo educación, sanidad, medio ambiente y el de-
sarrollo de empresas. Persiguen objetivos de alivio de la pobreza, con 
un espíritu empresarial, métodos de negocios y el coraje para innovar y 
superar las prácticas tradicionales. Un emprendedor social, similar a un 
emprendedor tradicional, se basa en organizaciones fuertes y sostenibles, 
que son tanto empresas lucrativas como sin ánimo de lucro.
Con lo anterior y en similitud a lo declarado por la propia disciplina 
a través de la definición de su objeto y sujeto de estudio, el emprendedor 
social es un rol con posibilidad de ser adoptado por el trabajador social 
y es mediante el cual que las ideas o proyectos en desarrollo pueden ser 
encaminados hacia la sustentabilidad y sostenibilidad para que de este 
modo aporten a la empleabilidad de los propios profesionales, por lo 
que esta alternativa genera autoempleo y expande nuestras posibilidades 
de intervención.
Asimismo, es a través de la innovación que se abre la posibilidad del 
desarrollo de nuevos servicios e iniciativas que generen impacto social, 
teniendo como base la aplicación de metodologías propias de la disci-
plina las oportunidades pueden ser más específicas con lo que la calidad 
debe ser una de las metas a cumplir a partir de un constante aprendizaje 
y renovación de nuestras ideas.
Vinculación del Trabajo Social con el emprendimiento
Los procesos de emprendimiento resultan un medio innovador de mi-
tigar los estragos de la actual crisis en materia de economía. Según el 
Centro de Estudios Técnicos Empresariales “en una situación económica 
221
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
como la actual, el emprendimiento se destaca como la mejor manera de 
conseguir un empleo, y debe fomentarse desde escuelas y universidades”. 
(esine, 2013, p. 7).
Es a partir de las dificultades de inserción laboral en la que viven los 
profesionales en Trabajo Social y la puesta en práctica de su creatividad 
e innovación que surge el emprendimiento social como una herramienta 
más para potencializar sus habilidades en pro del desarrollo y bienestar 
social. 
Si algo caracteriza al Trabajo Social y al emprendimiento es la creatividad 
en la búsqueda de respuestas. Por ello, consideramos que es preciso tener en 
cuenta diferentes opciones de prestación de servicios como empresa de Tra-
bajo Social, donde los destinatarios finales del servicio puedan ser personas, 
grupos o colectivos en situación de dificultad social y no sólo de carácter 
económico, donde el cliente que paga el servicio pueda ser particulares, em-
presas, asociaciones no lucrativas, organizaciones corporativas o la propia 
Administración. En este ámbito también es importante la diversificación 
de clientes y de fuentes de financiación. (Raya y Caparrós, 2013, p. 340).
Sin duda alguna, las experiencias en emprendimiento social por parte de 
trabajadores sociales aún son escasas, sin embargo, países como España 
cuentan con organizaciones dedicadas a la promoción, capacitación y 
difusión del emprendimiento social, tal es el caso de la Asociación Nacio-
nal de Trabajadoras y Trabajadores Sociales en el Ejercicio Libre (atsel) 
quien enmarcan estas prácticas en el ejercicio libre de la profesión, defi-
niendo este como una: 
Actividad profesional de carácter privado ofertada por Trabajadores y Tra-
bajadoras Sociales que deciden ejercer su actividad, creando su servicio par-
ticular, desde el Trabajo Social y como un conjunto de acciones y servicios 
profesionales para ejercer funciones propias de la Disciplina. Actúa bajo 
los principios, técnicas y código deontológico del Trabajo Social, participa 
222
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
en nuevos ámbitos de intervención social, crea nuevos campos de acción 
siendo una oportunidad de ampliar horizontes y enfoques para avanzar, 
promoviendo el cambio y desarrollo social (atsel,2017).
Al respecto, Javier Espinosa, Trabajador Social de Málaga, España crea 
la empresa social llamada “jabega social” y en 2017 menciona los si-
guientes motivos como prinicpales para realizar una sensibilización en 
el Trabajo Social sobre la importancia de generar procesos de emprendi-
miento social: 
• Escasez de bibliografía especializada
• Desconocimiento generalizado de la profesión sobre el tema
• Creciente interés en esta forma de ejercer
• Desmontar los mitos y prejuicios que se le asocian
• Incidir en las claves para hacerlo
• Mostrarlo como una salida laboral viable 
Como consecuencia de esto, se presentan nuevas formas de intervención 
a partir de campos poco explorados por los trabajadores sociales, como 
lo es la planificación estratégica de servicios de bienestar, el análisis y 
desarrollo organizacional, marketing social, la comunicación e imagen 
en relación con temas sociales, la atención a situaciones de catástrofes 
y/o de emergencias, defensa de los derechos humanos, cooperación y 
solidaridad internacional (proyectos de desarrollo), prevención de riesgos 
laborales, mediación familiar, terapia familiar, counselling, mediación 
comunitaria, peritaje social, gestión y dirección de servicios y equipa-
mientos sociales.
Las propuestas anteriores sin duda resultan atractivas para el ejerci-
cio de la profesión, sin embargo, para ejecutarlas con éxito se deben con-
textualizar a los espacios actuales de intervención, es necesario una 
capacitación constante que refuerce las competencias del profesional de 
223
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
tal manera que el emprendimiento pueda integrarse como parte de las 
competencias de los trabajadores sociales.
A continuación, se podrá visualizar el esquema del modelo de in-
tervención para seguidamente bordar de manera más amplia las etapas 
mencionadas con sus componentes específicos.
Figura 1. 
Esquema del modelo de Intervención para el fortalecimiento de 
procesos de emprendimiento social en Trabajo Social
Fuente: Elaboración propia, 2018.
¿Ser emprendedor?
Capacitación en
emprendimiento
Construyendo
ideas 
Instrumento: 
Mapa de empatía
Problema
Impacto o 
afectación 
Posibles soluciones
Modelo de 
negocio social
CANVAS
Proyecto
EmprendedorPerfilEmprendedor
Identificación de 
necesidades
Idea emprendedora
Seguimiento del 
proceso 
emprendedor
Evaluación, Propuestas de 
mejora y Divulgación
Problema vs 
Solución
FASE 4
FASE 1
FASE 2 FASE 3
FASE 5
224
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
Modelo de Intervención para el fortalecimiento de 
procesos de emprendimiento social en Trabajo Social
Desde la identificación de necesidades hasta la consolidación de la es-
tructura base de un proyecto emprendedor, serán algunas de las fases 
y momentos que componen esta propuesta de modelo de interven-
ción y que tiene por objetivo, brindar una ruta o camino a seguir para 
aquellos trabajadores sociales interesados en comenzar un proceso de 
emprendimiento.
Cabe señalar, que el modelo propuesto se fundamenta en una me-
todología de intervención de carácter mixto, lo que quiere decir que se 
retomarán componentes cualitativos como cuantitativos en el trascurso 
de las etapas del mismo, de igual modo, se abordará desde un método de 
intervención de carácter sistémico en la medida en la que se establezcan 
alternativas de solución desde el emprendimiento, tomando en cuenta 
las interrelaciones de los actores involucrados y las problemáticas que 
enfrentan, como indica Quintero (1998):
Desde el punto de vista teórico-metodológico, la perspectiva sistémica ca-
pacita al Trabajador social para efectuar una gestión que genere acciones 
de cambio, y en la cual las conexiones y relaciones que se establecen en la 
interacción son vitales para superar el estancamiento y lograr ensanchar 
las posibilidades de la unidad de análisis llámese: individuos, grupos, or-
ganizaciones o comunidades; mostrando alternativas nuevas y distintas de 
acción (p. 6).
Dicho modelo, cuenta con cinco etapas para fortalecer los procesos de 
emprendimiento en Trabajo Social, siendo que la fase 1 contempla las 
características fundamentales que debe poseer un emprendedor social. 
La fase 2 representa la determinación de la idea de emprendimiento 
con la construcción del mapa de empatía para posteriormente en la fase 
3 efectuar un análisis profundo en relación a las problemáticas sociales 
225
Modelo de intervención para el fortalecimiento…
detectadas y las posibles soluciones ante éstas. En la fase 4 se genera en 
forma el proyecto emprendedor y en la fase 5 se lleva a cabo la evaluación 
de la pro puesta emprendedora.
Fase 1: Perfil del Emprendedor Social. ¿Ser Emprendedor? social y capa-
citación en emprendimiento Como cualquier nuevo ámbito en el cual 
nos vemos incluidos, el emprendimiento no es la excepción, es necesario 
contar un “background”; es decir, el conjunto de conocimiento y de com-
petencias/habilidades que consoliden lo que llamaremos Perfil Empren-
dedor, cuyo fundamento será la motivación y determinación por iniciar 
una idea innovadora, para lo cual los autores de este modelo sugerimos 
las siguientes: 
• Ser creativo e innovador: esta será una premisa básica durante todo 
el proceso de emprendimiento, será necesario poner en práctica 
la creatividad en la búsqueda de soluciones viables y reales a al-
gún problema del contexto donde nos desarrollamos, como por 
ejemplo, acceso al agua, pobreza, marginalidad social, inseguridad, 
igualdad de oportunidades, entre otros. 
• Capacidad de aprendizaje: para ser un emprendedor exitoso es nece-
sario reconocer que el proceso de aprendizaje y fortalecimiento de 
nuestras capacidades debe ser constante, para lo cual es necesario 
contar con disposición para la búsqueda de nuevas oportunidades 
que mejoren nuestra formación.
• Pasión: una forma idealista representada a partir del compromiso 
por el proyecto y cuyo resultado se visualiza en la entrega a las acti-
vidades y el cumplimiento de objetivos y metas trazadas.
• Capacidad de afrontar y asumir riesgos: como emprendedor social te 
enfrentarás a problemáticas cuyo trasfondo será difícil de determinar, 
226
Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar
sin embargo, la toma de decisiones para generar soluciones eficaces es 
una de las capacidades más importantes para el emprendedor.
• Trabajo en equipo: en el mundo del emprendedor es necesario sa-
ber cómo gestionar equipos de trabajo que permitan cumplir con 
los objetivos que orillen a la consolidación y puesta en marcha de 
nuestro proyecto.
• Visión: al iniciar este proceso se necesita contar con un plan donde 
se visualicen los objetivos finales, que nos apoyen a priorizar accio-
nes inmediatas, a mediano y largo plazo.
• Capitaliza el fracaso: sin duda hay emprendimientos en los cuales 
el fracaso es una de las fases por las cuales transitan, sin embargo, 
volver a empezar identificando los aprendizajes y experiencias vivi-
das permitirán alcanzar nuestro máximo potencial emprendedor 
para tener éxito.
De cumplir con lo anterior, el éxito de un emprendimiento no solo se 
logra al internar responder a una necesidad, si no que identificar las habi-
lidades con las que contamos y las que son necesarias fortalecer son parte 
de las estrategias a considerar al momento de iniciar un emprendimiento.
Fase 2. Tengo una Idea: En esta fase, para tener una idea se parte de la 
identificación del problema, con la finalidad de generar una idea que per-
mitan encontrar la solución al problema, a través de un mapa de empa-
tía, e cual es un instrumento que facilita la construcción de una idea. 
Para Iniciar un emprendimiento es necesario partir de un problema que 
en la mayoría de los casos se encuentra en nuestro contexto y con el cual los 
individuos, grupos o comunidades deben de lidiar, por lo cual para ini-
ciar esta fase se sugiere utilizar de manera indiferente alguna metodología 
diagnóstica que permita identificar