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MODELOS DE INTERVENCIÓN EN TRABAJO SOCIAL Una propuesta metodológica para su construcción Martín Castro Guzmán Julia Del Carmen Chávez Carapia Alejandra Vianney Arellano Sierra MODELOS DE INTERVENCIÓN EN TRABAJO SOCIAL Una propuesta metodológica para su construcción Primera edición, febrero de 2019 © 2018 Universidad Autónoma de Yucatán ISBN: 978-607-8527-74-8 Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social Universidad Nacional Autónoma de México Derechos reservados conforme a la ley Formación: Rosa María García Hernández Impreso en los talleres de Editorial Shaad Todos los artículos de este libro fueron sometidos a dictaminarían doble ciego por pares académicos Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirecta del contenido de la presente obra, sin contar previamente con la autoriza- ción expresa y por escrito de los editores, en términos de lo así previsto por la Ley Federal del Derecho de Autor y, en su caso, por los tratados internacionales aplicables. noviembre, 2018 Introducción 7 Eje temático Fundamentos teóricos metodológicos en el diseño de modelos en trabajo social Los modelos, una contribución científica para la intervención social 17 Martín Castro Guzmán Julia del Carmen Chávez Carapia Eje temático Modelos de Intervención en Trabajo Social Modelo de empoderamiento para las mujeres; Un análisis de las jefaturas femeninas en el contexto de la migración internacional 95 Martín Castro Guzmán Julia del Carmen Chávez Carapia Claudia Yudith Reyna Tejada Propuesta de Modelo de Comunicación Asertiva en la Pareja 127 Cecilia Sarahi de la Rosa Vázquez Rosa Isabel Garza-Sánchez Blanca Diamantina López Rangel Griselda de Jesús Granados Udave Análisis de la violencia laboral en México para la intervención de Trabajo Social desde la perspectiva de género 151 Gabriela Isabel Vázquez Díaz Gladys Alejandra Castillo Villegas Daniel Alejandro Llanes Alpuche Índice Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas de libertad 183 Alejandra Vianney Arellano Sierra, Silvia Andrea Serrano Padilla Fátima Estefani Matos Llanes Modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos de emprendimiento social en Trabajo Social 213 Ricardo Daniel Chan Trujeque Jessica Beatriz Betancur Zaldívar Modelo de intervención de trabajo social para fomentar habilidades sociales en la convivencia escolar a nivel secundaria 239 Saydi Paloma Santoyo Fuentes Josué Méndez Cano María Eugenia Sosa Esparza Modelo para la adaptación de menores en desamparo 261 Eduardo Humberto Caamal Reyna Diana Alejandra Euan Cabaña Rubén Eliseo Méndez Pérez José Ramiro Tah Escamilla Elsy Rebeca Viejo Castillo Colectivos sociales y acompañamiento comunitario: hacía un modelo de comunicación y autogestión para el trabajo social 285 José de Jesús Esparza Bautista Ermila Moo Mezeta Modelo para el fortalecimiento de la participación laboral en adultos mayores 303 Russel Carrillo Puc David Castillo Díaz Fernanda Pech Piña Seydi Ruiz Estrella Angela Tun Lozada 7 Cuando se habla de modelos, hay que resaltar que su diseño y ela-boración se gestan a partir de la necesidad de representar fenó-menos, de comprender desde un punto racional como se presenta nuestro mundo, es decir, es el producto de un trabajo científico, del saber humano, encaminado al desarrollo de la ciencia, la tecnología, a través de procesos que permiten generar conocimientos y técnicas para abordar la realidad y sus problemáticas. En esta dinámica, la disciplina de trabajo social construye modelos de intervención social basados en el conocimien- to científico, descifrando las diversas dificultades sociales que acontecen y profundizando en las diversas causas que las originan, para diseñar pro- puestas y estrategias que transformen tanto los entornos como las cir- cunstancias de la realidad. De esta manera, trabajo social, como disci- plina de las ciencias sociales, se fortalece por medio de la contribución de los saberes humanos relativos a las realidades sociales y perfecciona su actuar por medio de modelos. Introducción “Nunca cambias las cosas peleando por la realidad existente. Para cambiar algo, inventa un nuevo modelo que haga que el modelo existente sea obsoleto” R. Buckminster Fuller. 8 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano El libro “Modelos de Intervención en Trabajo Social; una propuesta me- todológica para su construcción”, es una obra que busca contribuir al diseño y construcción de mo delos de intervención social, bajo un enfoque de la in- novación y el desarrollo de técnicas desde una óptica disciplinar; donde el trabajo científico, es el eje central del estudio, sobre todo de aquellos trabajadores sociales que tienen como función sustantiva la investigación y la docencia, además de fomentar el conocimiento a través de la difu- sión de sus hallazgos, con el fin de fortalecer los programas de estudios que ofertan las diversas Instituciones de Educación Superior en Trabajo Social, pero también, la obra está dirigida tanto a quienes estudian una licenciatura, como al profesorado y trabajadores/as sociales que se en- cuentran en ejercicio profesional. El libro, invita a introducirse al mundo de las ideas, esquemas, proble- mas sociales, marcos teóricos y metodologías de intervención, se presenta desde el análisis conceptual, hasta el diseño y construcción de modelos de intervención social; en la perspectiva de que el lector tenga la posibilidad de identificar de manera clara y precisa los elementos más importantes para la construcción de modelos de intervención en trabajo social. Es substancial señalar que los elementos teóricos-metodológicos que aparecen en cada uno de los apartados, fueron revisados y analizados con rigor científico, bajo una visión epistémica, donde los modelos, son el resultado del quehacer científico, y la interrelación entre teoría-práctica, adquiere una función especial al entrar en correspondencia con las pro- blemáticas sociales existentes, como la migración, inseguridad, corrup- ción, violencia laboral, de pareja y escolar, pérdidas y duelos, si tua ciones de desamparo en menores, desempleo, apatía comunitaria y exclusión de personas adultas mayores. De manera general, la obra pretende ser una guía metodológica que proporcione al especialista y profesional, las he- rramientas epistemológicas para la construcción de modelos, donde se planteen intervenciones que se ajusten a la materialidad existente y atien- dan creativamente las problemáticas sociales desde la visión del trabajo social. 9 Introducción El libro está organizado en dos Ejes Temáticos: el primero, denomi- nado “Fundamentos teóricos metodológicos en el diseño de modelos en trabajo social”, y el segundo, conceptualizado como “Modelos de in- tervención en trabajo social”. Ambos ejes de estudio, fueron esbozados desde la complementariedad en la relación teoría-práctica. El primer Eje Temático, corresponde al planteamiento teórico meto- dológico, se inicia con el análisis teórico sobre las diferentes concepcio- nes que existen sobre el concepto de modelo, con el fin de precisar los elementos, características teóricas y metodológicas, que faciliten la cons- trucción de modelos de intervención en el plano de lo social. En esta ver- tiente subjetiva, trabajo social como profesión, y en el dilema de definirse como disciplina o ciencia, se ha convertido en una carrera profesional encargada de la estabilidad social en diferentes contextos y situaciones sociales. Partiendo de ello, la utilización de lo científico, ha potenciado su identidad ante el estudio y la intervención de los fenómenos sociales. Bajo este análisis ontológico del quehacer profesional y el diseño de modelos, se observa que el hacer ciencia desde trabajo social, no es una tarea fortuita o espontánea, sino es el resultado de un entramado de ta reas que se relacionan con la investigación-intervención, donde el método científico adquiere un peso fundamental en el caminardiario de profe- sionales del trabajo social, sobre todo de aquellos que se dedican al dise- ño, ejecución y evaluación de modelos de intervención social, de bido a que se apropian de cada fase y momento del proceso científico, así como de las herramientas que este profesional debe dominar en sus diferentes actuares con la sociedad. Este apartado teórico, caracteriza a la ciencia más allá de la com- prensión y explicación de fenómenos sociales, definida como un pro- ceso y resultado del queha cer científico, generadora de conocimientos y respuestas a los problemas que enfrenta y, en algunos casos, demanda la sociedad. Conocimientos que son manejados en su calidad de paradig- mas y modelos, que sirven de guía para visualizar situaciones y aplicar en diversas realidades, en función a lo que se desea modificar o transformar. 10 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano Su importancia se identifica en el fundamento científico, haciendo de utilidad los elementos teóricos y filosóficos que satisfacen el deseo del saber en el universo, donde el hombre es el eje central. En este eje analítico, la teoría es conceptualizada, como el cúmulo de conocimientos de un área en específica; asimismo, como la búsqueda de la verdad y la relación entre el que conoce (sujeto), y lo que se conoce (objeto), en un proceso donde se identifican, describen y se explican si- tuaciones, pero sobre todo son conocimientos en el marco subjetivo que fundamentan el diseño y la construcción de modelos de intervención en un marco filosófico; donde las propuestas teóricas se deben pensar, re- flexionar y demostrar. En este sentido, la filosofía contribuye al de sarrollo del pensamiento y la solución de problemáticas, dando oportunidad al quehacer de los trabajadores sociales. En este abordaje epistemológico, la definición del concepto de mode- lo, se analiza desde diversos autores, se plantea la revisión de las categorías de análisis para posteriormente presentar las particularidades que confor- man un modelo y su interrelación para la interpretación del fenómeno. En este sentido, el modelo es definido como la explicación de la realidad, prototipo de actuación, esquema teórico, molde o guía, interpretación explícita, representación abstracta, principio de acción y descripción del quehacer profesional. Así, también, es definido, desde la ideología, como el conjunto de ideas que representan la acción humana en un contexto de dominación e interrelaciones. Equiparando en algunos casos el modelo a los paradigmas. No obstante, mientras los paradigmas permiten a los su- jetos tener una visión del mundo, los modelos contribuyen a solucionar problemas, son una parte operativa que genera el cambio. Desde el punto de vista, de su construcción, los modelos son el resul- tado del proceso de investigación científica, y su diseño es una represen- tación que facilita la explicación del problema (objeto de estudio) en sus múltiples aspectos y dimensiones. Situación que se complejiza aún más, cuando se incorporan al esquema, acciones y actividades enfocadas a generar cambios en las problemáticas investigadas, donde la planeación 11 Introducción adquiere un papel central, pasando con ello, a la conformación de los modelos intervención social; los cuales son caracterizados como el conjun- to de acciones organizadas que tienen como fin generar bienestar, por medio de la solución de problemas y la satisfacción de necesidades obje- tivas y/o subjetivas. Los modelos de intervención son aquellos que desde las ciencias bási- cas y aplicadas buscan influir en la realidad social de forma directa; estos modelos son denominados en un marco de la orientación y atención de los usuarios en las instituciones públicas, privadas y sociales; son una guía de intervención, para la aplicación de acciones y el desarrollo de la ciencia misma. En esta perspectiva del desarrollo científico, trabajo social como dis- ciplina de las ciencias sociales, fundamenta su quehacer a través del uso de teorías, métodos, técnicas e instrumentos para realizar su quehacer profesional y con el propósito de construir o modificar modelos de inter- vención social. Tarea ardua, no solo por su diseño, sino también por su implementación, lo que representa un importante reto profesional, por la escasa construcción de modelos; ya que aún enseñamos y utilizamos modelos que fueron construidos a finales siglo pasado, para atender los niveles tradicionales de intervención: caso, grupo y comunidad. En tér- minos generales, los modelos de intervención son aquellas representa- ciones teóricas-metodológicas que inciden en la realidad y que promue- ven un cambio. El segundo Eje Temático “Modelos de intervención en Trabajo Social”, está conformado por nueve capítulos; todos ellos, son mode- los, elaborados como estrategias metodológicas que están dirigidos a la atención de una problemática social en particular que enfrenta la población en este Siglo xxi. Las propuestas que se presentan en este Eje, son ideas subjetivas de elementos y experiencias sistematizadas que pueden ser retomadas para su aplicación, dependiendo del problema, el contexto y las circunstancias institucionales donde se pretenda operar. Cabe destacar que las problemáticas que se abordan en cada uno de los 12 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano modelos, son resultado de complejos procesos sociales, económicos y políticos en contextos específicos, pero que sin duda son parte del que- hacer del trabajo social contemporáneo. El primer capítulo, “Modelo de empoderamiento para las mujeres; un análisis de las jefaturas femeninas en el contexto de la migración in- ternacional” los autores hacen referencia al fortalecimiento y el ejercicio de la ciudadanía y el liderazgo femenino, desde la perspectiva de géne- ro, partiendo del análisis de la problemática de la migración masculina internacional que vive México, en relación a la participación que tienen las mujeres en sus localidades y familias, ante la ausencia de la figura masculina. La propuesta se fundamenta desde el plano teórico; y presenta un diseño metodológico para empoderar las mujeres que enfrentan di- ficultades en los espacios privados y públicos, a causa de la migración. El segundo capítulo, “Propuesta de Modelo de Comunicación Aser- tiva en la Pareja”, se centra en el estudio de la violencia en pareja, plan- teando la comunicación verbal, como una herramienta central para la disminución de esta problemática. Asimismo, se abordan los elementos favorecedores de la comunicación, donde los y las profesionales de tra- bajo social adquieren una función sustancial al dirigir y motivar la par- ticipación de la pareja en la solución de sus problemas mediante el uso de la comunicación asertiva y pacífica. El tercer capítulo, “Análisis de la violencia laboral en México para la intervención de Trabajo Social desde la perspectiva de género” las au- toras presentan la problemática del moobing o acoso laboral en México, desde sus consecuencias en la salud y las legislaciones con injerencia en la violencia laboral. La propuesta está dirigida a hombres y mujeres con el objetivo de atender situaciones de violencia, mediante la intervención profesional multidisciplinaria con enfoque de género. Para el cuarto capítulo, “Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas de libertad”, la propuesta expone la problemática re- lacionada con las pérdidas y los duelos a lo largo del ciclo vital humano. Con respecto a ello, el modelo de atención individualizada, centra su 13 Introducción atención en la población privada de libertad sentenciada en los Centros de Reinserción Social, su finalidad es generar aceptación y participación activa de la persona al proceso de reintegración a la sociedad. El modelo está compuesto por cinco fases que parten de la sentencia de la persona, inicia con la focalización de la pérdida hasta el seguimiento de caso, uno de los aspectosa resaltar es que esta propuesta se vincula con los nuevos ordenamientos del funcionamiento penitenciario en México y el coa- ching tanatológico. El quinto capítulo, “Modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos de emprendimiento social en Trabajo Social”, señala el forta- lecimiento de trabajo social para la atención trascendente de los proble- mas sociales y la contribución del bienestar social. Se abordan diversas problemáticas tales como el desempleo, la carencia de atención por parte del Estado para atender cuestiones públicas, que tienen como resultado la oportunidad a este profesional para incursionar en áreas potenciales y emergentes como el emprendimiento social. Los autores, hacen un análi- sis de las características para ejercer el emprendimiento y proponen un modelo que aborda cinco fases para fortalecer los procesos de empren- dimiento desde la disciplina de trabajo social. Para el sexto capítulo “Modelo de intervención de trabajo social para fo mentar habilidades sociales en la convivencia escolar a nivel secundaria”, los autores exponen las principales causas que influyen en el bajo rendi- miento y deserción escolar, como lo es, la violencia, los problemas familiares y el desempleo. A partir del análisis de los resultados de investigación, propo- nen fortalecer los vínculos escolares, mejorar los procesos de comunicación asertiva y disminuir la violencia, a partir de una propuesta metodológica que contempla procesos de intervención a nivel grupal y familiar. El séptimo capítulo “Modelo para la adaptación de menores en des- amparo”, hace referencia a una propuesta dirigida al personal directivo y operativo de los centros de asistencia social para niñas, niños y adoles- centes, sin cuidado parental o familiar. La finalidad de esta propuesta, es brindar herramientas metodológicas para la adecuada adaptación del 14 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Alejandra V. Arellano menor a los procesos y dinámicas institucionales. El modelo, está con for- mado por seis fases que van desde el marco teórico hasta la evaluación y sistematización, donde le plan de intervención es el eje central del mode- lo, constituido por diez sesiones en las que se identifican las funciones y responsabilidades que asume el profesional de trabajo social. En el octavo capítulo “Colectivos sociales y acompañamiento comu- nitario: hacía un modelo de comunicación y autogestión para el trabajo social” los autores, señalan que es una propuesta metodológica que des- cribe el quehacer profesional del trabajador social en el desarrollo comu- nitario a partir de incursionar en los proyectos que realizan los colectivos sociales, donde la comunicación adquiere una función determinante, y la autogestión se convierte en un eje y en una visión de futuro a alcanzar con el desarrollo de las estrategias propuestas. En el noveno capítulo “Modelo para el Fortalecimiento de la Parti- cipación Laboral en Adultos Mayores”, se plantea como problemática el cambio demográfico sin precedentes y la falta de atención a este sector poblacional: la falta de oportunidad laboral, de salud, de vida digna. Frente a esta problemática, se propone un modelo dirigido a personas adultas mayores que desean incrementar su ingreso económico y que puede ser aplicado en el ámbito público o privado por trabajadores so- ciales. El fortalecimiento del envejecimiento saludable, es la guía de esta propuesta de modelo. La obra está compuesta por un total de diez capítulos, todos ellos evaluados y dictaminados por investigadores de diversas Instituciones de Educación Superior. La propuesta editorial, es el resultado del trabajo co- laborativo que impulsa el Grupo de Investigación “Política Social y Desarro- llo Humano” del programa académico de Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Yucatán; esta institución, es la responsa- ble del financiamiento de la obra, a través del Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (PFCE), de la Secretaría de la Educación Pública. Los Coordinadores Eje temático Fundamentos teóricos metodológicos en el diseño de modelos en trabajo social 17 Los modelos, una contribución científica para la intervención social Martín Castro Guzmán1 Julia del Carmen Chávez Carapia2 “La historia de la ciencia nos demuestra que toda teoría es perecedera. Con cada verdad que nos es revelada ga- namos un mejor entendimiento de la naturaleza, y nues- tras concepciones y vicisitudes cambian por completo”. Nikola Tesla Introducción Si partimos de la idea de que los modelos de intervención en trabajo social, no es el resultado de una actividad inmediata de atención al problema; sino el resultado de una actividad científica, donde la investigación tiene una función fundamental en su diseño e implementación de propuestas; en este sentido, la construcción de Modelos, es el resultado del acercamiento 1 Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de Yucatán y Profesor de Asignatura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Presidente de la Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social, acanits. In- tegrante del Sistema Nacional de Investigadores de conacyt. sni ii. 2 Profesora de Carrera de Tiempo Completo y Coordinadora del Centro de In- vestigaciones y Estudios de Género, de la Escuela Nacional de Trabajo Social, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Vicepresidenta de la Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social, acanits. Integrante del Sistema Nacional de Inves- tigadores de conacyt. sni i. 18 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia epistemológico de los sujetos en permanente interrelación con su objeto de estudio, bajo un proceso metodológico. Es también, el resultado del trabajo sucesivo del desarrollo científico, sobre todo de aquellos espe- cialistas que observan y aplican nuevos conocimientos y estrategias de intervención, enriqueciendo con ello, la teoría y la metodología con una nueva forma de ver y actuar sobre el problema. En otras palabras, es ha- blar de ciencia, de un binomio inseparable de dos conceptos esenciales para el quehacer científico, los paradigmas y los modelos. Bajo este planteamiento epistemológico del quehacer humano, en la ciencia se promueve el uso de paradigmas y modelos, como resulta- do del quehacer científico, no solamente para explicar los problemas, sino también para brindar soluciones a los mismos, a través de respuestas factibles y planificadas, con el uso razonado de recursos disponibles y metodologías acordes y afines, que facilitan los procesos de coordinación interinstitucional y la participación de los sujetos sociales, involucrados en las diversas problemáticas. Para Kuhn (1971), hablar de ciencia, es hablar de la constelación de hechos, teorías y métodos, es hablar de esquemas, imágenes, conceptos y transformaciones; de lo que actualmente se conoce como ciencia, de su significado, avances, logros y retrocesos, del momento histórico que la comunidad científica vive, al trazar un bosquejo diferente de los con- ceptos que emplea para esclarecer y plantear alternativas posibles a los problemas. En este proceso de construcción científica, la observación y la experiencia adquieren una función determinante al percibir e inte- riorizar en las múltiples situaciones que caracterizan y determinan los problemas en los que se desea intervenir. Bajo este enfoque de la reconceptualización de la ciencia, Kuhn (1971), en su obra La estructura de las revoluciones científicas, hace una propuesta axiomática e indiscutible, al plantear los paradigmas, como una propuesta epistemológica que revoluciona el pensamiento científico y las ciencias en sus múltiples áreas y disciplinas; este aporte innovador, además de revolucionar el pensamiento científico, contribuye al desarrollo 19 Los modelos, una contribución científica… de las sociedades al cambiar las viejas formas de ver y hacer las cosas, a pe- sar de las múltiplesposturas y controversias discursivas, entre los partida- rios de la antigua tradición y de aquellos que trazan nuevos paradigmas. En este engranaje epistemológico, el conocimiento científico adquiere un papel fundamental en la construcción de paradigmas; y los modelos, son también el resultado de ese trabajo científico; ambos, son producto de la ciencia y son la respuesta a los problemas planteados en sus diversos ámbitos y espacios de intervención. El objetivo de esta primera parte del libro es analizar la conformación de los modelos de intervención desde un enfoque interdisciplinario, como una construcción teórica-metodológica, para los procesos de intervención social en situaciones que comprendan: modificaciones y cambios de acti- tudes, de formas de vida, de maneras de comprender la vida cotidiana, el poder, orden patriarcal, entre otras y que a su vez son sociales, colectivas o individuales en un proceso de análisis reflexivo y crítico. La ciencia como fundamento de los paradigmas Para Bunge (2013), la ciencia es útil, no solo porque busca la verdad a los problemas planteados, sino también, porque son la respuesta y la solución efectiva a los mismos. Respuesta teórica y práctica que se va pu- liendo en la medida en que el investigador planeta nuevos hallazgos a los problemas, como superación no acabada de los fenómenos naturales y sociales que enfrentan los individuos en la sociedad. En este sentido, la ciencia es eficaz en la provisión de conocimientos, métodos y herramien- tas para conocer y actuar en la realidad, generando el bien para algunos o el mal para otros. Así también Bunge (2013), expone que la ciencia es útil a la sociedad, en la medida en que los conocimientos científicos, son em- pleados para la edificación de paradigmas y modelos, como una forma de visualizar el mundo y plantear acciones de impacto en los problemas que 20 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia faciliten una transformación y cambio, en concordancia con la realidad en sus múltiples dimensiones y facetas. Para el análisis de la ciencia, Bunge (2013), hace una división de ésta; exponiendo que hay ciencias formales (ideales) y ciencias fácticas (materiales); mientras que en la primera el conocimiento científico se de- muestra y se prueba mediante la racionalidad de los sujetos, en la segun- da el conocimiento se verifica, a través de un proceso para confirmar o desechar las hipótesis planteadas. En ambos casos; el conocimiento que se obtiene a partir de las ciencias de la naturaleza y de la sociedad, es pro- ducto de la racionalidad y la objetividad; definiendo Bunge (2013), el conocimiento racional como el proceso mental, donde la percepción de la realidad, se imprimen en sensaciones e imágenes y se traducen en ope- raciones mentales, construyendo ideas de las percepciones; por tanto, las ideas, son el punto de partida del conocimiento, las teorías, los conceptos y los modelos. En el caso del conocimiento objetivo, se plantea desde la realidad objetiva, es decir, a partir de interacción sujeto-objeto para alcanzar la verdad fáctica, verificando o adaptando las ideas a los hechos. En la ciencia como un proceso metodológico del saber-hacer, el co- nocimiento científico es obtenido por la utilización métodos, técnicas e instrumentos con alto sentido de rigurosidad y que son apropiadas al objeto de estudio, donde la observación y la experimentación ad- quieren un papel fundamental en el desarrollo y la construcción del conocimiento. Además, se caracteriza por el uso adecuado de teorías científicas que facilitan la explicación y la descripción de sus principios y causas que originaron el problema para su conocimiento y estudio. Bajo esta perspectiva del saber-hacer, se analizan varias definiciones sobre el concepto de ciencia, con el fin identificar los principales in- dicadores analíticos que permitan dilucidar sobre la construcción del conocimiento científico. De estas definiciones, se puede señalar que la ciencia hace referencia al conjunto de conocimientos sistematizados, objetivos y verificables que se aplican a la solución de los problemas de la vida cotidiana, mediante 21 Los modelos, una contribución científica… las técnicas del saber-hacer; del saber científico; donde la investigación y la filosofía de la ciencia, son el eje motor de los hallazgos y de un nuevo conocimiento que dan respuesta a los problemas y enriquecen el imaginario y la cultura como un todo integral, que da sentido y que permite a los sujetos, una nueva visión del mundo real en sus diversas dimensiones. Cuadro 1. Análisis de la definición de ciencia Autor Definición Indicador Analítico Kröber (1986) No sólo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías e hipótesis, sino también, simultáneamente, como una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Sistema de conceptos, proposiciones, teorías e hipótesis, actividad social, producción, distribución y aplicación de los conocimientos, leyes objetivas. Chávez (2005) Es un saber que parte de lo objetivo y que se expresa subjetivamente en categorías, leyes y teorías, su alcance no es solo universal y atemporal, sino que posee un contenido histórico concreto, en tanto es un reflejo de un contexto socioeconómico determinado. El saber, Objetivo, Subjetivo. Categorías, Leyes, Teorías, Universal, Histórico. Ruiz (2005) Es la esfera de la actividad investigativa dirigida a la adquisición de nuevos conocimientos sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano. Actividad de investigación, Adquisición de nuevos conocimientos. Núñez (2005) Como sistema de conocimientos que modifica nuestra visión del mundo real y enriquece nuestro imaginario y nuestra cultura; se le puede comprender como proceso de investigación que permite obtener nuevos conocimientos, los que a su vez ofrecen posibilidades nuevas de manipulación de los fenómenos. Sistema, nuevos conocimientos, modifica nuestra visión del mundo real, enriquece nuestro imaginario y nuestra cultura. Proceso de investigación. Fuente: Elaboración propia, 2018. 22 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Teoría del conocimiento Una definición epistémica de los modelos del conocimiento, según Hessen (2005), es que la teoría de los valores se divide con arreglo a las distintas clases de valores: la teoría de los valores éticos, de los valores estéticos y de los valores religiosos. Se obtienen así, tres disciplinas llamadas: ética, estética y filosofía de la religión. En el caso de teoría de la ciencia, Hessen (2005) la define como la teoría material de la ciencia, o como teoría de los principios materiales del conocimiento humano. La cual se divide en formal y material. Llama a la primera lógica, y a la última teoría del co- nocimiento: • La lógica, investiga los principios formales del conocimiento, esto es, las formas y las leyes más generales del pensamiento humano. La lógica pregunta por la corrección formal del pensamiento, esto es, su concordancia consigo mismo, por sus propias formas y leyes, y se le conoce como la teoría del pensamiento correcto. • La teoría del conocimiento se dirige a los supuestos materiales gene- rales del conocimiento científico, pregunta por la verdad del pen- samiento, esto es por su concordancia con el objeto, y se le conoce, como la teoría del pensamiento verdadero. En este sentido la filosofía, es el cúmulo de reflexiones sobre los principios del conocimiento, pensamiento y acción humana. Es el conjunto de prin- cipios que se establecen o suponen para explicar cierta clase de hechos. El termino filosofía deriva del griego y quiere decir amor a la sabiduría o, lo que es lo mismo, deseo de saber, de conocer. En su caso la epistemología, es una rama de la filosofía que trata los problemas filosóficos. Se ocupa dela definición del saber y de los conceptos relacionados, de las fuentes, los criterios, los tipos de conocimiento posible, del grado con el que cada uno resulta cierto; así como la relación entre el que conoce y el objeto conocido. 23 Los modelos, una contribución científica… La teoría del conocimiento, es una teoría que explica e interpreta desde el punto de vista filosófico el conocimiento humano. Filosofía de la ciencia, epistemología o teoría del conocimiento, se ocu- pan de la definición del saber y de las nociones interrelacionadas, de las fuentes, los juicios, los tipos de conocimiento posible, y la categoría con que cada uno resulta cierto. Así como la relación entre el que conoce (su- jeto), y lo que se conoce (objeto), donde los elementos que intervienen en el acto de conocer son: el sujeto cognoscente y el objeto conocido. La actitud del filósofo ante la totalidad de los objetos, según Hessen (2005), es una actitud intelectual, una actitud del pensamiento. El filó- sofo trata de conocer, de saber. Es por esencia un espíritu cognoscente. Al respecto Moran (2006) rescata las aportaciones de los grandes filósofos, que dieron origen al nacimiento de la epistemología: • Sócrates, es el creador de la filosofía occidental, y sus aportaciones pueden definirse en tres elementos: a) un postulado de la virtud del conocimiento “la virtud es conocimiento porque es obediencia a la facultad de razonar…” (Moran, 2006, p.28); b) la invención de la definición; y, c) la incorporación de la epistemología al campo de la filosofía social. • Platón, a través de un enfoque dialéctico establece una relación en la construcción de conceptos, su estructura, y la conexión entre sí de forma sintética, asimismo, plantea una diferencia sustancial en el conocimiento: Mientras que la doxa (opinión), se refiere al conoci- miento parcial, superficial y limitado; episteme, lo concibe como el conocimiento científico, sistemático y riguroso. • Aristóteles, su aportación fundamental, en la búsqueda de conoci- miento se centra en la búsqueda generalizaciones a partir de obser- vaciones particulares, con ello fundamenta los principios inductivos y experimentales. 24 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia En este sentido, la filosofía de Sócrates y Platón, se presenta, como au- torreflexión del espíritu sobre los valores teóricos y prácticos, así como la belleza y lo verdadero, es decir, está dirigido a los elementos del es- píritu. En cambio, Aristóteles instruye acerca de la esencia de las cosas, las conexiones y el principio último de la realidad: la filosofía, como la concepción del universo. En la época moderna, Descartes, Spinoza y Leibnitz, refiere Hessen (2005), revelan toda dirección hacia el conocimiento del mundo obje- tivo. La filosofía se presenta de un modo expreso como una concepción del universo. Se plantea la teoría de las ideas innatas: Según ella, nos son innatos cierto número de conceptos, los más importantes. No pro- ceden de la experiencia, sino representan un patrimonio originario de la razón. Kant toma el carácter de autoconcepción del espíritu, como reflexión universal del espíritu sobre sí mismo, una reflexión del hombre culto sobre su total conducta valorativa, la razón se convierte en el eje de ese pensamiento y de un proceso de autorreflexión humana. En este sentido la filosofía se presenta en primer término como teoría del conocimiento o como fundamentación crítica del conocimiento científico, pero no se limita a la esfera teórica, sino que prosigue hasta llegar a una fundamen- tación crítica de las restantes esferas del valor. Luke combate con toda decisión la teoría de las ideas innatas. Adopta una posición rigurosamente empirista. Señala que hay una experiencia externa (sensación) y una experiencia interna (reflexión). David Hume, divide las ideas (percepciones) de Luke en impresiones e ideas de Luke. Por impresiones entiende las vivas sensaciones que tenemos cuando ve- mos, oímos, tocamos. Son respuestas de la sensación y de la reflexión. Por ideas entiende las representaciones de la memoria y de la fantasía, menos vivas que las impresiones que surgen en nosotros sobre la base de éstas. Todas las ideas proceden de las impresiones y no son nada más que copias de las impresiones. (Hessen 2005). 25 Los modelos, una contribución científica… En el siglo xix, se revive el tipo aristotélico de la filosofía en los sis- temas del idealismo alemán, principalmente en Schelling y Hegel. Los neokantianos, plantean la eliminación de todos los elementos materiales y objetivos, que existen de modo innegable en Kant, tomando así la filo- sofía un carácter puramente formal y metodológico. La evolución total del pensamiento filosófico nos ha conducido a determinar dos elementos en el concepto esencial de la filosofía: concepción del yo y concepción del universo (Hessen, 2005). La historia de la filosofía se presenta finalmente como un movimien- to pendular entre estos dos elementos. Por totalidad de los objetos puede entenderse tanto el mundo exterior como el mundo interior, tanto el ma- crocosmos como microcosmos. La filosofía es autorreflexión del espíritu sobre la conducta valorativa teórica y práctica, y a la vez una aspiración al conocimiento de las últimas conexiones entre las cosas, a una concepción racional del universo. En Platón y Kant, existe una relación de medio a fin. La reflexión del espíritu sobre sí mismo es el medio y el camino para llegar a una imagen del mundo, a una visión metafísica del universo (Moran, 2006). La filo- sofía es un intento del espíritu humano para llegar a una concepción del universo, mediante las funciones valorativas teóricas y prácticas, media- dos por el proceso de autorreflexión (Hessen 2005). En relación teoría-práctica se observa una auto-reproducción y veri- ficación de la teoría, no obstante los procesos para elaborar teoría son in- versos, es decir, la práctica es la fuente de la teoría. Por su parte, la teoría es el cúmulo de conocimientos de una determinda área, la abstracción es el proceso de integración de la experiencia con la teoría para elaborar un razonamiento. La generalización implica la aplicación y verificación de leyes que se han comprobado con los métodos inductivo y deductivo, la sistematización implica la construcción de categorías a partir de la teoría y la experiencia, que culminará en la construcción de nuevas teorías. Lo concreto pasa al plano de lo abstracto, hacia un proceso de ra- cionalización, en otras palabras, avanza de la experiencia sensorial al 26 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia pensamiento abstracto para elaborar conceptos y razonamientos que a su vez generen teoría (Netto, 1991). La práctica es el medio de vinculación entre el hombre y el mundo objetivo, también es através de ella que se genera un proceso de conocimiento y el descubrimiento de la verdad ob- jetiva, siempre se parte del método científico, ubicando a la práctica y a la teoría en un proceso dialéctico. Bajo esta perspectiva entre el sujeto y el objeto; lo subjetivo y lo objetivo; la teoría y la práctica, la filosofía de la ciencia, es el conjunto de reflexiones sobre los principios del conocimiento, pensamiento y acción humana. Conjunto de principios que se establecen o suponen para ex- plicar cierta clase de hechos. Filosofar-Reflexionar del espíritu sobre sí mismo, es pensar, es concebir el mundo en una realidad penetrable por el pensamiento, en donde todo se debe demostrar, es decir, ser pensado, ya que pensar es de por si juzgar. Por lo que de antemano debemos rechazar todo aquello que se declare impenetrable para el pensamiento, o sea que se diga: que no puede ser pensado o que no necesita prueba. La filosofía tiene por objeto indagar sobre los problemas. La ideología, una herramienta que contribuye al desarrollo de la Ciencia En la historia humana, las relaciones sociales más elementales y básicas, son aquellasque los hombres contraen en la producción de sus medios de vida y de su vida misma. Estas relaciones generan en las mentes de los hombres una reproducción o expresión ideal, inmaterial, de aquellas relaciones sociales materiales, que dan lugar a sus formas de vida; donde lo normativo, emociones, ideas y creencias, son parte fundamental de las relaciones entre los sujetos. Bajo este principio de las relaciones, la ideología adquiere un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad, donde la ciencia está in- mersa en cualquier situación de la vida del ser humano. Entendiendo, la 27 Los modelos, una contribución científica… ideología, como el conjunto de ideas que caracterizan al sujeto, grupo, colectividad y sociedad en general, en función de las relaciones sociales con los modos de producción que son compatibles entre sí y que están espe- cialmente referidos a la conducta social. El concepto de ideología se constituye como paradigma dominante en el mundo occidental a partir del pensamiento de Marx y del estudio de la ideología alemana que prevalecía en esa época. La propuesta de elevar a la ideología al rango científico procuraba la diferenciación respecto a la tradición filosófica de matriz escolástica (Ricoeur, 2001). Esta corriente ve a la ideología como una deformación; exclusiva de la realidad, sino también de la ciencia. En consecuencia, lo ideológico pasa a ser conside- rado como precientífico y hasta anticientífico. Las distintas interpretaciones del concepto, pueden presentarse como construcciones intelectuales de teorías rivales o como corrientes académi- cas enfrentadas, con un carácter ideologizado; es decir, el término ideología resulta estar ideologizado. Existe cierta paradoja de la definición de la ideo- logía que contrapone el esfuerzo intelectual por precisarla y las posiciones subordinadas en la que nos encontramos al hacerlo. Para tener una idea más clara de lo que representa la ideología en la construcción del conocimiento científico; se analizarán diversas inter- pretaciones conceptuales del término, con el fin de identificar algunos indicadores analíticos que den cuenta de la importancia que representa la ideología para la ciencia. Cuadro 2. Análisis conceptual de Ideología Autor Definición Indicador Analítico Head (1985) La ideología es una especie de filosofía semántica. Es una forma nueva de acercarse al conocimiento. Filosofía semántica. Forma de acercarse al conocimiento. 28 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Autor Definición Indicador Analítico La ideología no es más que la ciencia de las ideas. Ciencia de las Ideas. Ricœur (2001) En la ideología alemana, la ideología es entendida como una deformación. Es producir una imagen invertida, es algo que falsea la realidad. Una deformación. Producir una imagen invertida. Falsear la realidad. Pasquale (2012) Por este concepto, entiende los procesos intelectuales dirigidos por las clases dominantes con la intención de crear consenso en una sociedad dada. Proceso intelectual dirigido por la clase dominante. Crear consenso en una sociedad dada. Ricœur (2001) Sistema de ideas que denota una deformación de la realidad, que opera integrando una estructura social o un imaginario social y que busca legitimar una situación de poder dentro de un contexto histórico dado para imponer un modelo social, económico y político hegemónico. Sistema de ideas. Deformación de la realidad, estructura social o imaginario social. Busca legitimar una situación de poder. Imponer un modelo social, económico y político hegemónico. Žižek, 2003 Estudia la existencia material de la ideología, es decir, las prácticas, los rituales y las instituciones. Los denomina aparatos ideológicos del Estado, en una relación dinámica entre poder, ideología y Estado. Las prácticas, los rituales y las instituciones. Aparatos ideológicos del Estado. Portantiero (1980) El lenguaje, la cultura, las costumbres y la religión. Son herramientas desarrolladas por el capitalismo para legitimar su orden social imponiendo una situación hegemónica, sin la necesidad de imponerse mediante un acto coercitivo El lenguaje, la cultura, las costumbres y la religión. Legitimar su orden social. Imponer una situación hegemónica, sin la necesidad de imponer bajo la coerción. Fuente: Elaboración propia, 2018. En términos generales la ideología es un: proceso intelectual dirigido por la clase dominante que busca crear consensos y legitimar una situación 29 Los modelos, una contribución científica… de poder en una sociedad dada, es la ciencia de las ideas, es una filosofía semántica, que hace referencia al significado de los términos y proposi- ciones científicas. Asimismo, es conceptualizada como una forma de acercarse al conocimiento, mediante un sistema de ideas e imaginarios invertidos, como producto de la realidad. Así también, es catalogada; como un proceso de deformación de la realidad, la estructura social y el imaginario social, con la finalidad de imponer un modelo social, económico y político creado o en su caso descomponer un orden dado Nisbet, (2003), y Aron (1976), mediante el uso de prácticas ideológicas (rituales, instituciones, lenguaje, cultura, costumbres y la religión); prácticas que en el pensamiento de Antonio Gramsci, las denomina, como una relación entre la estructura y superes- tructura; colando la superestructura como el espacio ideológico que es clave para el dominio hegemónico. Las ideologías describen y postulan los modos de actuar de las colec- tividades en la realidad, ya sea desde un sistema general, como sociedad o desde sus propios sistemas específicos: en lo económico, social, científi- co-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, ambiental u otros sis- temas relacionados al bien común de las colectividades. En este sentido, según Di Pasquale (2012), cualquier clase de caracterización conceptual que se haga sobre algún proceso o situación, es un intento de definición, con fuerte carga ideológica en sí mismo, debido a que toda interpre- tación, asume una intencionalidad, una posición en y desde lo social, y cabría hacerse las siguientes interrogantes: ¿Bajo qué tipo operaciones intelectuales logramos desideologizar el concepto mismo de ideología? y ¿Hasta qué punto no falseamos o modificamos la realidad social? La clase social dominante, dueña de los medios de producción y ad- ministradora de la riqueza, define las ideas dominantes, que no son otra cosa que la expresión de las relaciones materiales dominantes concebi- das como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase, son también las que confieren el papel dominante a sus ideas. Se trata así de una formación social específica cuya función histórica considera y 30 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia hasta ahora justifica y preserva el orden material de las distintas forma- ciones económicas sociales, lo que origina las ideas de poder, control, autoridad y jerarquía. La oposición de la ciencia a la Ideología dominante, proviene del papel de la ciencia que es contrario a los intereses materiales basados en la desigualdad social; que no es otra cosa que poner al descubierto la verdadera estructura de las relaciones sociales, su carácter histórico y no natural de la desigualdad social y de las formas de reproducción ideoló- gica que asumen un papel encubridor y justificador. Bajo esta vertiente analítica, la ciencia conduce al camino del conocimiento científico y la verdad relativa, ambos son determinantes de la praxis social, que com- prende el cambio y la transformación propia de los seres humanos por construir mejores formas de vida y desarrollo. Los paradigmas y la ciencia En la literatura, existe una gran cantidad de definiciones sobre el con- cepto de paradigma; por ejemplo, Briones (1997) refiere que un para- digma de investigación es una concepción del objeto de estudiode una ciencia, de los problemas para estudiar, de la naturaleza de sus métodos y de la forma de explicar, interpretar o comprender los resultados de la investigación realizada. En esta definición, Briones acota que todas las disciplinas, como parte de las ciencias, en especial las ciencias sociales, requieren de un paradigma de investigación para abordar su objeto de estudio, el cual les permita no solamente la explicación del problema, sino también precisar el método y sobre todo analizar los resultados; es decir, la investigación social deberá precisar el paradigma el cual utili- zará en su acercamiento con el objeto de estudio, ya sea cualitativo o cuantitativo. 31 Los modelos, una contribución científica… Cuadro 3. Análisis de la definición de paradigma Autor Definición Indicador Analítico Kuhn (1971) Una completa constelación de creencias, valores y técnicas, etc., compartidas de una determinada comunidad. Constelación de creencias, valores y técnicas. Briones (1986) Es una concepción del objeto de estudio de una ciencia, de los problemas generales a estudiar, de la naturaleza de sus métodos y técnicas, de la información requerida, y finalmente, de la forma de explicar, interpretar o comprender —según el caso— los resultados de la investigación realizada Objeto de estudio de una ciencia. Interpretar o comprender. Resultados de la investigación. Latorre (1996) Es un sistema de creencias y actitudes, compartido por un grupo de científicos, que fundamenta los supuestos epistemológicos y metodológicos de la investigación. Sistema de creencias y actitudes. Supuestos epistemológicos y metodológicos. Capra (1996) Toda comunidad científica en común, posee un conjunto de términos, valores, técnicas, que le permitan definir los problemas y diseñar soluciones legítimas a dichos problemas. Comunidad científica, conjunto de términos, valores, técnicas. Definir los problemas y diseñar soluciones.. Contreras (1996) Es un sistema de creencias, principios, valores y premisas que determinan la visión que una determinada comunidad científica tiene de la realidad, el tipo de preguntas y problemas que es legítimo estudiar, así como los métodos y técnicas válidos para la búsqueda de respuestas y soluciones. Sistema de creencias, principios, valores y premisas. Visión de una determinada comunidad científica. Métodos y técnicas válidos para la búsqueda de respuestas y soluciones. Fuente: Elaboración propia, 2018. Con base en estas definiciones, se puede decir, que el paradigma cien- tífico constituye un conjunto de ideas que orientan y organizan la investi- gación científica de una disciplina, haciéndola comunicable y modificable al interior de una comunidad científica que utiliza el mismo lenguaje. 32 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Asimismo, el paradigma, es una estructura conceptual, son ideas, pen- samientos, creencias y valores de razonamiento de un determinado gru- po que comparten problemas y soluciones durante cierto periodo de tiempo. Desde una perspectiva científica, Kuhn (1971) en su libro La estructu- ra de las revoluciones científicas, llama paradigma a la estructura conceptual que integra perspectivas teóricas y métodos que dan al investigador una visión del mundo, una forma de ver y hacer las cosas, una nueva forma de leer la realidad; es decir, una ventana mental que da pauta a la elaboración de nuevas teorías, como eje articulador de diversos elementos que respaldan la ciencia y que permite la construcción de un nuevo conocimiento. El término paradigma se ha utilizado ampliamente en las diversas dis- ciplinas científicas, en la que establece que los paradigmas designan una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comu nidad científica particular reconoce durante cierto tiempo con fundamento para su práctica posterior. De acuerdo con estas ideas, en ciertos mo- mentos, empiezan a producirse algunas anomalías o discrepancias entre la teoría y la realidad, iniciándose una transición gradual hacia un nuevo paradigma, del cual puede seguir otra ciencia, estando con ello en presen- cia de una revolución científica. Así mismo, podemos definir al paradigma, como el conjunto de reali- zaciones científicas “universalmente” reconocidas, que durante un tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad cientí- fica. Un paradigma no solamente envuelve, sino controla, define, delimita todo lo que se percibe, lo que se cree que es. Así también, el paradigma, es definido, como un modelo o patrón sostenido por una disciplina cien- tífica, que supone una forma de pensar. Cuando se habla de cambio de paradigma, se hace referencia a la evolución de pensamiento que ocurre en las disciplinas y en las sociedades a través de la historia y que promueve el surgimiento de un nuevo modelo imperante de pensamiento. En este sentido, el paradigma proporciona a los miembros de la co- munidad científica que lo aceptan, una visión global de su campo de 33 Los modelos, una contribución científica… trabajo, de las normas de investigación y de los posibles problemas a resolver, como de los patrones y tipos de soluciones posibles, de modo que el paradigma organiza y define la práctica profesional. A partir de esta reflexión, los modelos adquieren un papel fundamental, como parte de la ciencia, al ser definidos, como una construcción simplificada de la realidad, que surge de la teoría y que, como tal, puede ser constatada empíricamente en la práctica, en este sentido el modelo ofrece una expli- cación de la realidad y guía la práctica (De la Red, 1993). La investigación, eje rector en la construcción de modelos ¿Cuál es el sentido de la investigación social hoy? Está es una pregunta, a la cual se le intentará dar respuesta, o por lo menos descubrir algunas pistas que permitan elaborar una aproximación al problema planteado. Para dicho fin, se identificarán algunos aspectos que intervienen en el estudio, visualizando su influencia y el peso relativo que estos aspectos tienen en los procesos de investigación, así como la importancia que representan en el diseño y elaboración de modelos de intervención en el marco de las ciencias sociales. Para entrar en detalle, es esencial discutir acerca del objeto de estudio, algunos expertos en metodología parten de la idea: lo que el sujeto quiere conocer sobre el problema que quiere investigar, idea que se va perfeccio- nando y acotando en la medida en que el investigador se acerca a los fun- damentos teóricos, al revisar las teorías y la literatura más actual que le permitan dialogar sobre el problema, hasta llegar a formular una interro- gante acorde y en consonancia con los datos empíricos, problematizando el planteamiento de investigación del fenómeno que quiere abordar. En este proceso de construcción científica; en las ciencias sociales, han coexistido diferentes posturas teóricas y diversas configuraciones me- todológicas, no solo para entender, comprender y abordar el problema de 34 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia investigación, sino también, para dar respuesta al cómo se construye el objeto de estudio y qué metodología es la más adecuada para dar respues- tas a las interrogantes de investigación. Según Berger y Luckman (1968) en Cea D’Ancona (2001), son tres aspectos que determinar el objeto de estudio: la sociedad con su dinámica propia; la sociedad como producto del hombre; y el hombre como producto de la sociedad, y dependiendo de qué aspecto se anteponga, así será la explicación que resulte de la realidad social: positivismo, funcionalismo, teoría crítica, fenomenología, etnometodología, interaccionismo simbó- lico, teoría de sistema, o materialismo histórico dialéctico. Esta concep- ción plural del objeto, conlleva diversas alternativas metodológicas, en la necesidad de adecuar el método al objeto (Cea D’Ancona, 2001). Para otros autores, significaaquello o algo que se quiere investigar, tomando en cuenta su naturaleza y sobre todo sus características. No obstante, los expertos (metodólogos) coinciden en la importancia que repre- senta y asume la teoría sobre el problema, no sólo en los conocimientos sino en la experiencia que el investigador tiene, al elaborar una expli- cación lógica, racional y sistematizada del problema; es decir, cuando se habla de objeto de estudio, se hace una abstracción del problema, se subjetiviza el problema, se identifican los rasgos básicos, sus atributos y características, lo que le da sentido a la investigación, como eje central en la construcción del conocimiento científico. En esta perspectiva epistémica, el investigador asume un enfoque teórico e ideológico sobre el problema, debido a que el sujeto en su po- sición de investigador, no está libre de sus preconceptos, prejuicios y preferencias, disyuntiva en la que se tiene que estar consciente, porque la conciencia es lo que acerca al investigador a la objetividad y a la dialogi- zación de los problemas y los fenómenos sociales. Lo que nos llevaría a plantear la siguiente interrogante: ¿Qué es la teoría?, la teoría, según Tecla (1975) es un conjunto de proposiciones que tienen como fin explicar, describir y predecir las conductas en un área de- terminada de fenómenos”, es el fundamento subjetivo y conceptual a los 35 Los modelos, una contribución científica… problemas y los fenómenos sociales. Asimismo, la teoría es conceptuali- zada, como el conjunto de conceptos, categorías, indicadores analíticos que reflejan, describen y explican objetivamente la realidad; esta se basa en estructuras complejas del conocimiento que se encuentran ligadas a la práctica; de esta manera, la teoría explica la realidad y se orienta hacia el conocimiento y solución de problemas, objeto de estudio del investigador (Munch, 2002). Para algunos autores, como Babbie (2000), cuando se habla del ob- jeto de estudio, se le debe dar importancia a los objetos microsociales a partir del análisis de las macroteorías que en muchos de los casos no las incluyen; y de los objetos microsociales, se deben de abordar sus rasgos y sus atributos, rescatando sobre todo los elementos subjetivos que resultan de estos. En algunas situaciones la investigación adquiere un carácter pragmático, ya que se investiga para intervenir sobre los procesos o para mostrar caminos conducentes a esa intervención, a tra- vés de la propuesta de métodos; este tipo de investigación se realiza por necesidad, y se le puede llamar académica, porque está al servicio de quien quiere usarla. Por otra parte, las macroteorias se ocupa de explicar problemas ma- crosociales, como la pobreza y el desarrollo, es decir, conjuntos grandes de la sociedad, o incluso de sociedades enteras, por ejemplo, la lucha entre las clases, las relaciones internacionales, el gobierno, la religión, la familia, la migración, la exclusión, etc., en cambio las microteorías, tratan de las cuestiones de la vida social en el nivel de los individuos y los grupos pequeños (Babbie, 2000). Bajo esta perspectiva de la explicación de los problemas y los fe- nómenos sociales; las macro y micro teorías son fundamentales para abordar y conocer los problemas de investigación; así como para asumir directrices que guíen los procesos de intervención en la atención de es- tos problemas. Bajo este proceso metodológico, generando una relación entre la teoría y la práctica. Proceso que puede ser entendido, como una auto-reproducción y verificación de la teoría, donde la práctica adquiere 36 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia un sentido epistemológico en la construcción conocimiento, al ser la fuente de la teoría. Asimismo, el sujeto inmerso en un proceso de abstracción y razo- namiento de una parte significante de la realidad social, contribuye a la explicación científica de los problemas que se ha propuesto conocer e intervenir, mediante el uso sistemático y ordenado del conocimiento, es decir, en el desarrollo de la teoría, la sistematización adquiere un alto valor al organizar, analizar y conceptualizar la experiencia. Proceso que implica la construcción de categorías a partir de la teoría y la expe- riencia; para finalmente, culminar en la construcción de nuevas teorías (Castro, 2017). En algunos casos, se confunde investigación con intervención; en la primera, son actividades racionales y empíricas que permiten conocer las causas y las relaciones entre las variables de investigación, y en la se- gunda, son respuesta y acciones inmediatas que contribuyen a la solución de un problema en la realidad; ambas contribuyen al desarrollo de un proceso sistemático que transforma la realidad, con el uso adecuado de la teoría acompañado del rigor teórico-metodológico. En los procesos de investigación e intervención, existe una conver- gencia de objetos, métodos y de técnicas, esta tradición viene de finales de los años 70, situación que se expresa con mucha nitidez, cuando el metodólogo determina el problema, las teorías y los métodos a seguir en el proceso de construcción del conocimiento. En esta lógica, la teoría brinda los elementos conceptuales para entender el problema, pero a su vez, el problema define el método para recolectar y analizar el dato, me- diante el uso de las técnicas e instrumentos, que el investigador define, al diseñar su proyecto de investigación. 37 Los modelos, una contribución científica… Los modelos, un hallazgo en la investigación científica Desde esta perspectiva ontológica, los modelos son representaciones for- males de los sistemas reales. Es decir, son un esquema formal de elemen- tos interconectados, donde las palabras y los símbolos adquieren una función especial en términos lógicos de un sistema ideal, sobre todo en las disciplinas de las ciencias sociales, como es el caso de trabajo social. Los modelos surgen y se desarrollan, como parte de un proceso de investigación, donde la teoría y la metodología, son el eje esencial para conocer y actuar sobre el problema, y son a su vez, son la fuente del co- nocimiento y el origen de la ciencia, donde el investigador tiene la posibilidad de descubrir las distintas relaciones de las variables que conforman un hecho o fenómeno, además de ir ascendiendo en el paso de lo abstracto a lo concreto, constituyéndose de esta forma el paso a la realidad. Esquema 1. La construcción del conocimiento científico Fuente: Elaboración propia, 2018. Es un puente entre la realidad y la teoría científica Es la representación teórica de la realidad subjetiva Es una visión de mundo y una manera de hacer las cosas Es la más alta y completa forma del conocimiento científico Es un símbolo abstracto, construido idealmente y lógicamente coherente Es una imagen intuitiva y dinámica de un fenómeno, son ideas predeterminadas en la mente 1 Ideología 2 Arquetipo 3 Concepto 4 Teoría 5 Paradigma 6 Modelo REALIDAD SOCIAL 38 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia La realidad, la ideología, los arquetipos, los conceptos, las teorías y los paradigmas son importantes desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia para la construcción de los modelos; y son un hilo conductor que hay que ir construyendo en forma consecutiva, complementando y perfeccionando cada una de las etapas, ya que la conclusión de una, con- tribuye al inicio y el desarrollo de la otra; es la sustancia para el desarrollo de cada una de las etapas del proceso científico. El Modelo es el resultado final del proceso científico; el cual inicia con la percepción de la realidad, donde la ideología adquiere una función especial, al ser el puente entre la realidad y la teoría científica; además de ser, el primer extracto significativo de la realidad; donde las ideas, poste- riormente pasarán a formar parte de los arquetipos, conceptos, teorías y paradigmas, hasta llegar a conformar el Modelo, conla finalidad de que tengan una utilidad, no para explicar la realidad social, sino para inter- venir en ella. Para hacer un análisis de fondo, de lo que implica el concepto de mode- lo, es necesario revisar con detalle las categorías e indicadores analíticos de cada una de las definiciones que existen en el mundo de la literatura. West (1959), entiende al modelo como un patrón, una especie de molde que se emplea como guía para el diseñador de la enseñanza. Dicho molde puede ayudar al diseñador a “ver el bosque desde los árboles” y al mismo tiempo, permite reparar en los detalles a lo largo del proceso, se asemeja al molde o plantilla que se utiliza como guía para formar una pieza u objeto. 39 Los modelos, una contribución científica… Esquema 2. Definición de Modelo de C. West (1959) El modelo es una unidad de medida que permite comparar resultados, cifras, y hacer diversos cálculos, presentados en forma Plantilla o Molde, que facilita el diseño de cualquier proceso, ya sea educativo, adminis- trativo u operacional. Es también, el diseño de un objeto que se quiere reproducir varias veces de forma estandarizada. Para Wartofsky (1981), el modelo no constituye una entidad abstrac- ta en sí misma, sino una ayuda para llegar a conseguir y/o hacer algo en el futuro. Sirve de ayuda a la imaginación para tratar de comprender lo que está sucediendo y los modos de acción que se planearon para crear un determinado futuro, contrario o mejor al que existe hoy en día y que es claramente insatisfactorio. El modelo, no se queda en ideas abstrac- tas, sino que hace énfasis en la exploración intelectual que conduce a la experimentación, destacando como deberían de ser las cosas y lo que se debería hacer. Retomando a Hill (1986) y Lutz (1970), Viscarret (2007), expone que los modelos en Trabajo Social, son elementos simbólicos de un con- junto de principios de acción relativos a un campo definido de fenó- menos o de experiencia. Asimismo, explica que el modelo se diseña a Fuente: Elaboración propia, 2018. Patrón, especie de Molde Forma Matemática de un Sistema-Realidad Enseñanza, Pieza, Objeto Guía, Molde Diseño, Plantilla Modelo 40 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia partir del estudio de los problemas sociales, donde las acciones están sistematizadas y son fundamentales en la solución de los problemas, so- bre todo, cuando las acciones, trascienden el plano de las explicaciones como un principio o mecanismo de intervención, que permite aclarar los principios de acción e identificar los métodos y técnicas que deben ser utilizadas. El modelo igualmente precisa las condiciones del medio en el cual se puede hacer el uso correcto de esos principios. Para Campanini y Luppi (1991) un modelo es un sistema abierto, for- mado por elementos que son interdependientes y que, a través de proce- sos continuos tienen una función explicita e intercambian información con entradas y salidas perfectamente definidas, en un ambiente dinámico (contexto) al que el sistema organizativo debe adaptarse constantemente. Fuente: Elaboración propia, 2018. Esquema 3. Definición de Modelo de Lutz (1970) Algo Simbólico Métodos y técnicas Fenómenos de la Experiencia Conjunto de principios de acciónModelo 41 Los modelos, una contribución científica… Wilson (1993) conceptualiza al modelo como la interpretación explicita de lo que uno entiende de una situación, o tan solo de las ideas de uno acerca de esa situación. Puede expresarse en símbolos o palabras, pero en esencia es una descripción de entidades, procesos o atributos y las rela- ciones entre ellos. Puede ser descriptivo o ilustrativo, pero, sobre todo, debe ser útil. Esquema 5. Definición de Modelo Wilson (1993) Fuente: Elaboración propia, 2018. Esquema 4. Definición de Modelo de Campanini y Luppi (1991) Fuente: Elaboración propia, 2018. Sistema abierto Elementos Interdependientes Intercambio continuo de información Ambiente dinámico Modelo Interpretación explícita Símbolos o Palabras Ideas de una situación Descripción de entidades, procesos o atributos Modelo UTIL Matemáticas 42 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Los modelos están enfocados a la solución de las problemáticas en la socie- dad; es decir, un modelo es la respuesta operativa al problema planteado; es el resultado del proceso de investigación, lo anterior, indica que todo modelo debe tener una utilidad, como respuesta a los diversos problemas, sean estos económicos, culturales, políticos, sociales o ambientales. Para Aracil (1993), un modelo constituye una representación abs- tracta de un cierto aspecto de la realidad y tiene una estructura que está formada por los elementos que caracterizan el aspecto de la realidad mo- delado, y por las relaciones entre elementos. Esquema 6. Definición de Modelo Aracil (1993) Ander (1995), señala que el modelo es una expresión abstracta de la rea- lidad, donde la relación de los elementos adquiere una correspondencia con esa realidad; asimismo, acota que el modelo, es un instrumento y recurso interpretativo del pensamiento y las prácticas de un determinado cuerpo profesional, por lo que, en todas las formas de intervención pro- fesional, existen modelos. Fuente: Elaboración propia, 2018. Representación Abstracta Un cierto aspecto de la realidad Relación entre ELEMENTOSEstructura Modelo 43 Los modelos, una contribución científica… Esquema 7. Definición de Modelo, Ezequiel Ander Egg (1995) Así mismo, Ander (1995), acota que el modelo, es la representación o construcción simplificada de una clase de fenómenos destinados a ex- plicar los fenómenos de la realidad o actuar sobre ella. De acuerdo a esta postura teórica, podemos decir que, en todas las situaciones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales en las que interacciona el hombre, como en sus problemáticas, procesos de desarrollo científico y tecnológico, se construyen modelos, como un recurso, no tan solo para interpretar la realidad, sino para actuar en ella, mediante la planeación de acciones y estrategias operativas. Du Ranquet (1996), señala que el modelo describe lo que hace el trabajador social, la manera en que recoge los datos, elabora una hipóte- sis, elige los objetivos, estrategias y técnicas que convienen a los problemas en contrados. Según éste, cada modelo privilegia una o varias teorías, que les proporcionan los conocimientos y las bases sobre las que pueden apo- yarse las hipótesis de trabajo y el desarrollo de tratamiento. Fuente: Elaboración propia, 2018. Expresión Abstracta Conjunto de relaciones y elementos Instrumento y Recurso Interpretativo Correspondencia con la REALIDAD La Práctica Pensamiento Modelo 44 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Este proceso de planeación del quehacer profesional, lo retoma Karheinz (1997) al caracterizar al modelo, como un paradigma o prototipo de actua- ción en el que objetivos, contenidos, métodos y procedimientos o estrategias que se encuentran relacionados e interconectados en un todo significativo. Asimismo, plantea que el sentido o significado de este todo constituye el referente último para la justificación y la fundamentación del modelo. Esquema 9. Definición de Modelo, Karheinz (1997) Fuente: Elaboración propia, 2018. Esquema 8. Definición de Modelo de Du Ranquet (1996) Fuente: Elaboración propia, 2018. Describe el quehacer de TS Problemas encontrados en la Realidad Conocimientos, Hipótesis de Trabajo Elabora hipótesis, elige objetivos, estrategias y técnicas Teorías Modelo Todo Significativo Relacionados e interconectado Objetivos, contenidos, métodos, procedimientos o estrategias Prototipo de ActuaciónParadigma Modelo 45 Los modelos, una contribución científica… De esta definición, se puede señalar que los elementos que forman parte de un modelo; deben de estar íntegramente relacionados e interconecta- dos, ya quela suma de las acciones que se desarrollan en cada uno de sus elementos, permite concretizar todo el proceso significativo, para el que fue diseñado el modelo. Para Tamayo (1998), el modelo es una aproximación teórica a lo real, por medio de la cual los postulados y suposiciones conceptuales pueden ser aplicados a la realidad. Intento de sistematización y descripción de lo real, en función del presupuesto teórico. Son estructuras simplificadas o conocidas que se emplean para investigar la naturaleza de los fenóme- nos que los científicos desean explicar. Esquema 10. Definición de Modelo, Tamayo (1998) De esta definición, se puede reflexionar que la abstracción teórica de un extracto significativo de la realidad, es elemento importante para visua- lizar la posible intervención en un determinado problema de la realidad, a través de procesos de sistematización que permitan no solamente des- cribir la información, sino también ordenar, analizar, pero sobre todo conceptualizar los procesos de actuación de la realidad. Fuente: Elaboración propia, 2018. Aproximación Teórica a lo Real Aplicados a la REALIDAD Estructura Simplificada Modelo Postulados y Suposiciones Conceptuales 46 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Para Chávez (2010), el modelo es la representación abstracta de dis- tintos elementos que se interrelacionan en una situación social y son parte del objeto de estudio. Asimismo, señala que el modelo es un ins- trumento, un recurso interpretativo del pensamiento y de las prácticas profesionales, que facilitan no sólo la explicación integral de los proce- sos sociales, sino resultan ser una guía para la acción profesional. En este sentido, el modelo permite realizar una lectura crítica del alcance y limi- taciones de la acción. En la actualidad, es cada vez más necesario contar con un esquema básico en la orientación de la práctica para lograr un trabajo eficaz y correcto, con rigurosidad metodológica y científica; lo anterior obliga a los profesionistas a confrontar y explicar situaciones viejas con nuevos recursos interpretativos, acompañados en la utiliza- ción de los modelos de intervención social. Esquema 11. Modelo, Chávez (2010) Los modelos permiten dar un sentido integral a la intervención y llevan implícito el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos pueden con- vertirse en nuevos referentes teóricos, una vez que se lleva a cabo el aná- lisis crítico entre la teoría y los resultados de la acción (Chávez, 2010). Fuente: Elaboración propia, 2018. Recurso Teórico Guía metodológica de intervención Teoría-Práctica Lectura Crítica e Interpreta la RealidadModelo 47 Los modelos, una contribución científica… De las definiciones anteriores, podemos señalar que el término mo- delo no se usa para designar la realidad, sino para hacer una representa- ción o construcción intelectual simplificada y esquemática de una clase de fenómenos, contenidos o procesos a los que se pretende comprender y actuar a pesar de su complejidad. De acuerdo a esta postura teórica, en todas las situaciones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales en las que interacciona el hombre, como en sus problemáticas y procesos de desarrollo científico y tecnológico, se construyen modelos, como un recurso, no tan solo para conocer e interpretar la realidad, sino para actuar en ella, mediante la planeación de acciones y estrategias operativas. Proceso metodológico para la construcción de modelos de intervención en trabajo social Un modelo, es la representación teórica de una realidad objetiva, el tér- mino, proviene de la idea de “moldear”; palabra que sugiere una cierta idea de acción, de construcción. Un modelo, es la representación o cons- trucción intelectual simplificada y esquemática de una clase de fenóme- nos, hechos, problemas, contenidos o procesos, a los cuales se pretenden comprender a pesar de su complejidad. En la construcción de un modelo se seleccionan los elementos rele- vantes y sus interrelaciones que se sustituyen con representaciones iso- mórficas que facilitan la comprensión e investigación de un aspecto de la realidad. Para otros, es el arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo, es decir, la representación en pequeño de alguna cosa o proceso. Para Chávez (2010) en Castro (2010), la construcción de modelos de intervención en trabajo social, deben comprender al menos tres etapas para su formulación: 48 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia • En la primera etapa, se debe destacar la importancia de contar con un marco teórico explicativo de la realidad social y que este pueda concretarse en la guía de la acción operativa y retroalimentar nue- vamente los postulados teóricos básicos. Este marco teórico deberá estar compuesto por macro y micro teorías, con el fin de fortalecer el análisis integral de un fenómeno social; así también, con otras teorías sociales que fortalezcan la acción de los profesionales; repre- senta un cuerpo teórico que guía la praxis en trabajo social. • Para la segunda etapa, se deben destacar la vinculación entre los re- ferentes teóricos y los concretos que permiten identificar las dimen- siones, categorías, ejes e indicadores, que en interrelación con los ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales determinan la expresión de un fenómeno, problema o situación social. De ahí se desprenden todos los elementos diagnósticos del objeto de estudio por parte de los profesionales de lo social (Chávez, en Castro 2010). • Y en la tercera etapa, se encuentra el proceso metodológico caracte- rizado en tres momentos: ✓ Un momento, donde se definen las categorías de análisis que orientan la intervención y se definen los métodos y las técni- cas apropiados para trabajar las categorías elegidas y la limita- ción de los espacios y sujetos de intervención; ✓ Otro momento que contemple la planeación operativa de las acciones, la ejecución de la propuesta y la evaluación del pro- ceso de intervención; ✓ Un tercer momento que remita al análisis crítico de la con- gruencia metodológica de las categorías utilizadas y el proce- so propuesto de intervención directa con población (Chávez, 2010). 49 Los modelos, una contribución científica… Así mismo, Chávez (2010) en Castro (2010) expone que, en la construc- ción de modelos, debe existir una retroalimentación entre las fases del marco teórico, conceptual e interpretativo, con el análisis concreto de la rea- lidad social para obtener el diagnóstico de la situación (objeto de estudio) y con ello, la definición de la estrategia metodológica de intervención, por lo que se presenta la retroalimentación entre la teoría y la acción social concreta. En esta lógica de acercamiento conceptual y metodológico, los mo- delos permiten dar un sentido integral a la intervención y llevan implíci- to el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos pueden convertirse en nuevos referentes teóricos una vez que son objetivizados en la realidad social, llevando a cabo el análisis crítico entre la teoría y los resultados de la acción. Escartín (1997) en Viscarret (2007), expone que un modelo en Traba- jo Social es una miniteoría, una categoría operacional y un instrumento de análisis. Se diferencia de la teoría científica en su reducido dominio y en que no están sujetos a las leyes. Por tanto, dependiendo del objeto al que van dirigidos, los modelos contienen en sí una teoría y una práctica diferente; es decir, el modelo lleva implícitos los siguientes elementos: • Teóricos que le dan sustento. • De análisis que explican su aplicación a una realidad determinada. • Metodológicos técnicos. • Funcionales en la relación a resultados obtenidos. • Filosóficos, ideológicos y valores implícitos (De la Red, 1993). Por su parte, Lutz (1970) en Viscarret (2007), al hablar de los elementos que integran el modelo, señala las siguientes dimensiones: • Por el tipo de fenómenos a los que el modelose dirige, ya sea los aspectos de la experiencia humana concebidos como problemáti- cos, dolorosos o indeseables. 50 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia • El contenido conceptual utilizado para dar cuenta de los problemas para concebirlos, para analizarlos de manera sistemática y para de- terminar los objetivos de la intervención del Trabajo Social y tam- bién los principios de ayuda. • La naturaleza de la intervención del Trabajador Social por medio del modelo. Es decir, los diferentes objetivos que se asigna o que puede alcanzar, tanto en términos teóricos como operacionales; y los principios de acción que caracterizan el modelo y los procedi- mientos, los métodos y las técnicas por los que son aplicados. • La naturaleza de los medios o marcos institucionales en los cuales el medio es empleado. • La sociología de la práctica, contenida en el modelo. Más especí- ficamente, este punto toca al modo y la intensidad con los que la práctica y el practicante son considerados o no como profesiona- les, tanto por ellos mismos como por otros. • Los valores y la ética subyacentes en el modelo de prácticas. • La manera como se concibe en el modelo al individuo que vive el problema o que lo sufre. Esta variable identifica las diversas con- cepciones según las cuales se atribuye la causa de las dificultades, ya sea a las características propias como ser humano o como persona, dentro de su identidad individual o las circunstancias exteriores a la persona, o aun a cualquier interacción entre los factores internos y externos del individuo. Esta variable identifica igualmente la natu- raleza y la fuerza de las capacidades de la persona para hacer frente a sus problemas. • La naturaleza de la relación significativa entre el trabajador social y la persona a la que ayuda (Lutz, citado en Hill, 1986) Tomando en cuenta estos elementos, Viscarret (2007), señala que los modelos, son de uso frecuente en la vida académica y profesional de las so- ciedades actuales, siendo indispensable para describir, comprender, expli- car y predecir los acontecimientos, hechos, fenómenos o situaciones que 51 Los modelos, una contribución científica… suceden en los diferentes ámbitos de lo real. Asimismo, explica que el modelo, al igual que la teoría, contribuye a tener una imagen o represen- tación de las diversas partes de la realidad. Es una especie de descripción o representación de la realidad (hechos, situaciones, fenómenos, proce- sos, estructuras y sistemas, entre otros), y que, por lo general, está en función de unos supuestos teóricos o de una teoría. Dicha representación es una construcción racional de un campo de estudio concreto y suele presentarse en diferentes grados de abstracción. Con base a las diversas definiciones que se han abordado en este apar- tado; se puede decir que el Modelo, no se usa para designar a la realidad, sino más bien, se emplea para hacer una representación o construcción intelectual simplificada y esquemática de una clase de fenómenos, proble- mas, contenidos o procesos a los que se pretende comprender a pesar de su complejidad. En este sentido, para diseñar y/o construir un modelo de intervención es importante tomar en cuenta los siguientes elementos: • El Esquema Teórico, es un elemento esencial del modelo, debido a que este no solamente facilita la descripción y explicación de los proble- mas; sino que adquiere una función conductora, que guía el actuar del profesional sobre la problemática misma, a través de una planea- ción sistemática, donde la subjetividad adquiere un valor esencial en el quehacer profesional. Los esquemas son una abstracción mental que diseña el sujeto social para representar el problema de forma cla- ra y sintética, con el fin de comprender y actuar sobre éste. • La Realidad Social, donde la problemática es una parte significativa de la realidad; son todas aquellas situaciones por las que pasa o enfrenta el sujeto social para resolver sus necesidades; representan un obstáculo para el sujeto social en función de su desarrollo, bienes tar y calidad de vida. Problemática que tiene diferentes di- mensio nes, desde las económicas, políticas, sociales, culturales, am- bientales, entre otras. 52 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia • Las Teorías Sociales, permiten tener una concepción racional de la realidad y de los procesos; e intentan dar una visión o explicación sobre cualquier asunto de la realidad, es una forma de saber lo que se pretende conocer del mundo; la teoría significa mirar, observar y especular; es una abstracción que intenta explicar la realidad; asi- mismo, es definida, como una sistematización final de los proce- sos de investigación e intervención social, que implica la búsqueda ordenada y sistemática del conocimiento, y que además de consti- tuir una acción final, representa también un punto de partida. • El Actor Social, Sector o Sujeto Social, es la persona, el grupo o la colectividad, que tiene una necesidad o enfrenta situaciones pro- blemáticas. Esta entidad es concebida a partir de la noción de in- dividuo(s), portador de las ideas y acciones que permiten generar cambios y trasformaciones en la realidad, lo cual conduce especial- mente a la objetivación de las relaciones sociales. • La metodología, son los métodos, las técnicas y los instrumentos que se utilizan para conocer e indagar sobre el problema, tanto desde el estudio documental, y trabajo empírico del problema planteado, como desde los métodos y las técnicas que se utilizan para actuar sobre el problema mismo, es decir, los métodos, técnicas e instru- mentos que se utilizan en el diseño, elaboración y ejecución de pro- gramas y proyectos de acción como una respuesta a la problemática demandada por los sujetos sociales. • Las Interrelaciones, permiten articular y dinamizar las funciones que tienen los elementos y que son parte del esquema, sistema o pro- ceso. Estas interrelaciones, son un factor esencial en el esquema metodológico, en la construcción de modelos teóricos y de inter- vención social. Esta interrelación de los elementos que integran un esquema metodológico, es el eje central y el motivo por el cual el 53 Los modelos, una contribución científica… modelo fue construido, como una respuesta al problema y a la nece- sidad que demanda una solución. Con base a estos elementos; es importante precisar, en todo modelo de intervención social, es importante profundizar en el problema y/o necesi- dad del sujeto (individual, grupal y colectivo), a través del uso de las teo- rías, debido a que nos permiten no solo describir, sino también explicar en forma causal la problemática existente; asimismo, estas perspectivas teóricas son la guía epistemológica para su atención e intervención pro- fesional desde las propias instituciones. En términos generales, los modelos de intervención en trabajo social, son un proceso teórico, conceptual y metodológico, que facilita no sola- Fuente: Elaboración propia, 2018. Esquema 12. Proceso metodológico para construir un Modelo de Intervención Problemas sociales macro y microsociales Actores sociales Diagnóstico Evaluación Praxis Investigación Intervención Planeación y programación social Teorías Sociales Proceso metodológico Realidad Teoría 54 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia mente la explicación de los problemas sociales, sino que además contri- buyen a la solución de los mismos. Los modelos son una representación teórico-objetiva de la realidad, en las que los diversos elementos que la integran se interrelación en un proceso que es dinámico y cambiante. Es este esquema metodológico la teoría, no solamente es visualidad como un elemento para fundamentar el problema, sino también para profundizar en forma causal en el problema; así también para establecer las estrategias que faciliten su atención y la eliminación de las causas mis- mas generadoras de la problemática. En esteproceso de construcción de alternativas, tanto la investigación como la programación son importan- tes; al igual que la propia ejecución de los planes, programas y proyectos; la supervisión de las actividades programadas; los recursos (materiales, técnicos y financieros); además del papel que juega la evaluación, como un elemento que permite identificar los errores y los aciertos a fin de corregir los primeros y dimensionar los segundos. En síntesis, la construcción de un Modelo, es un trabajo intelectual y es el resultado de un proceso de investigación científica, donde la episte- mología y la sistematización adquieren una función esencial en su diseño. En esta lógica epistémica, la sistematización adquiere una función pri- mordial en el análisis de los problemas y la redefinición de conceptos, pero sobre todo en la construcción de nuevas teorías sociales que per- mitan entender esos problemas, las necesidades que se presentan y las demandan los sujetos sociales como parte de la realidad en la que se encuentran inmersos. En este proceso de construcción teórica, la siste- matización es fundamental para la construcción de sistemas y modelos de intervención en trabajo social, ya que no solamente proporciona la teoría para entender los problemas, sino también proporciona las he- rramientas metodológicas para actuar en forma cada vez más efectiva en el problema mismo (Castro, 2017). 55 Los modelos, una contribución científica… Los modelos en las diversas disciplinas De acuerdo a la problemática misma, como a las propias necesidades de los sujetos sociales e instituciones públicas, privadas y sociales, se cons- truyen los modelos y estos son un recurso interpretativo del pensamiento y las prácticas de un determinado cuerpo profesional, por lo que, en todas las formas de intervención profesional, existen modelos; los cuales son clasificados según la ciencia o las propias disciplinas que la integran: Black (1967), hace una clasificación en cuatro tipos de modelos: • Los modelos escala: Constituyen simulacros de objetos reales o imagi- narios que conservan proporciones relativas del original. Representan Fuente: Elaboración propia, 2018. Figura 13. Diseño y Construcción de Modelos de Intervención Epistemología (Desde donde se aborda el problema) Evaluación (Logros del modelo) Modelo Que se espera modificar Realidad (problema) Metodología de intervención Teorías para conocer, actuar y profundizar en el problema 56 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia algunos de los rasgos más relevantes del original sustituido y se esta- blece una cierta identidad entre el modelo y el objeto representado; una maqueta sería un ejemplo de este tipo de Modelo. • Los modelos analógicos: Al igual que los modelos de escala, guardan relaciones de identidad con el objeto representado, suponen una re- producción de la estructura original; pero en este caso guardan un nivel de mayor abstracción, se sintetizan y codifican propiedades del objeto real para facilitar la “lectura” o interpretación de las mis- mas. Ejemplo: un mapa impreso. • Los modelos matemáticos. Son representaciones de la realidad en forma ecuaciones que expresan relaciones, funciones y decisiones entre variables que describir y analizan el comportamiento del sis- tema, buscan interpretar la realidad a través de ciertas fórmulas, ci- fras y símbolos matemáticos. • Los modelos teóricos: Consisten en introducir un nuevo lenguaje, sugerido por una teoría conocida pero empleado a un nuevo do- minio de aplicación. Asumen funciones descriptivo —explicati- vas y predicativas del fenómeno que representan. Para Mario Bunge (1980), los modelos son sistemas conceptuales que intentan representar aspectos interrelacionados de sistemas reales. Este modelo también forma parte de los modelos teóricos; no obstante, auto- res como Achinsters en Galeana (1999), quien caracteriza a los modelos teóricos a partir de las siguientes características: • Un modelo teórico es un conjunto de supuestos acerca de algún objeto o sistema. • Un modelo teórico, describe un tipo de objeto o sistema atribuyén- dole lo que podría llamarse una estructura interna, una composición 57 Los modelos, una contribución científica… o un mecanismo que explicará, al tomarlo como referencia, diversas propiedades de ese objeto o sistema. • Un modelo teórico se considera como una aproximación útil para ciertos propósitos. El valor de un modelo determinado puede juz- garse pues, desde dos puntos de vista diferentes, aunque relacio- nados: cuán bien sirve a los fines para los que se emplea, y cuán completa y exacta es la representación que propone. • Es frecuente que un modelo teórico se formule, desarrolle y hasta llegue a denominarse con base en una analogía entre el objeto o sistema descrito por él y algún otro objeto o sistema diferente. Esto implica una comparación en la que se observan propiedades y prin- cipios similares en algunos aspectos. Por su parte Van Dallen y Meyer (1971), definen los modelos de investi- gación como estructuras simplificadas o conocidas que se emplean para investigar la naturaleza de los fenómenos que los científicos desean expli- car; es decir, es el conjunto de pre-supuestos ensamblados lógicamente que orientan el pensamiento y la investigación, como lo señala Bogdan y Bilken (1982). No obstante, es importante distinguir entre modelos de investigación y modelos de orientación. Tanto unos como los otros corresponden a la categoría de modelos teóricos, pero su distinción es necesaria. La lite- ratura sobre modelos de intervención recoge la definición de modelo de investigación, sin que se establezca una clara distinción entre estos dos ti- pos. En las ciencias básicas y en las ciencias aplicadas, los modelos son tipi- ficados como modelos de intervención, debido a que los encuadres teóricos y metodológicos deben de tener una actuación directa en la realidad que se busca intervenir. Son modelos que representan diseños de procedi- mientos o procesos recomendables para las ciencias aplicadas. No cons- tituyen modelos teóricos por su ausencia de funcionalidad explicativa y predictiva. Su función consiste en proponer líneas de actuación práctica 58 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia en relación con un fenómeno concreto. En este sentido son prescriptivos y normativos. Dentro de esta tipología, se encuentran los modelos denominados de orientación, los cuales son definidos, como una representación simbó- lica de la realidad que refleja el diseño, sirven de guía para la acción, su función consiste en proponer líneas de actuación práctica. Dentro de estos modelos encontramos: los modelos enfocados a la orientación psicopedagógica, los modelos clínicos, de servicios, programas, consulta, tecnológicos e intervención social. Otros modelos son: el modelo clínico, el cual emplea la entrevista como el procedimiento característico para afrontar la intervención di- recta e individualizada. Se concreta básicamente en la relación personal orientador-orientado, tutor-alumno, orientador-padres y tutor-padres. Esta relación de ayuda tiene como objetivo prioritario satisfacer las nece- sidades de carácter personal, educativo y socio-profesional del individuo. Esta relación, si bien es eminentemente terapéutica, puede también tener una dimensión preventiva y de desarrollo personal. En el caso del modelo de servicios, corresponde al cliente la iniciativa de pedir ayuda, en respuesta a su problemática. Este modelo se halla en gran medida vinculando a las instituciones predominantemente públi- cas y con un carácter social y educativo. Una característica común de los servicios dependientes de la administración pública mexicana es que muestran una línea muy jerarquizada con una fuerte dependencia admi- nistrativa, pero sin una clara coordinación y asesoramiento. Para que este modelo pueda sobrevivir y ser eficaz, ha de adecuarse a la situaciónactual y saber convivir con el resto de modelos. El modelo de servicios, a su vez se apoyó en la construcción de modelo de programa, como superación y complemento del modelo de servicios. El modelo de programas se estructura en las siguientes fases: análisis del contexto para detectar necesidades; formular objetivos; planificar activi- dades; realizar actividades; finalmente, evaluación del programa. La ca- racterística de este modelo se centra en que sólo mediante la intervención 59 Los modelos, una contribución científica… por programas es posible asumir los principios de prevención, desarrollo e intervención social, y con ello proporcionar un carácter educativo y social a la orientación. Otro modelo que es importante señalar es el modelo de consulta, el cual se define como la relación entre dos o más personas del mismo sta- tus que plantean una serie de actividades con el fin de ayudar/asesorar a una tercera. Los objetivos de las funciones de consulta son: La función de consulta como actividad profesional de ayuda a los diferentes agentes y a la propia Institución u Organización; la función de consulta como una estrategia de intervención y formación. Tres pueden ser los campos de estudio: el campo de la salud mental; el campo de las organizaciones y el campo educativo. En el caso de los modelos tecnológicos, tienen una connotación esen- cialmente de intervención a través de la tecnología se encuentra en una fase de desarrollo inicial. En ese proceso de desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías a la educación y a la orientación, se podrían se- ñalar tres fases, en la primera los medios tecnológicos se utilizaban como ayuda a la medición y evaluación de pruebas psicotécnicas (potenciación del cálculo); en la segunda estos medios ya no sólo se utilizaban como medición y evaluación, sino que constituían verdaderas bases de datos actualizadas de tipo educativo y ocupacional; y en la tercera se crean au- ténticos sistemas para el asesoramiento y la orientación con la aparición de programas interactivos para ser utilizados a través de ordenadores personales. La intervención profesional de trabajo social Por regla el trabajador social es un funcionario público del Estado (Fa- leiros, 1997), debido a que su acción profesional esta determinada por éste, regido por normas burocráticas, subordinado jerarquicamente se- gún el sistema de escalafones político-institucional, realizando labores 60 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia ejecutivas administrativas de la problemática social (Netto, 1997). No obstante el trabajador social debe reconocer el área de incertidumbre (Crozier,1981), la cual le permite actura libremente en la estructura. Por lo tanto realiza dos actividades: la de coerción y la de consenso (Iamamo- to,1997), debatiendo entre los intereses institucionales y las necesidades populares, por lo que el Trbajador Social tiene el compromiso y la obliga- ción de ser consciente de esta tensión, y ubicarse dentro de ella. No se puede negar que la empiria y los procesos de la práctica en trabajo social son primordiales para entender los fenómenos sociales, es entonces en el uso de métodos y su fundamentación teórica donde se en cuentra sus debilidades, quiza no el tratamiento de datos, sino en la comprensión, interpretación y crítica de éstos para transformar la reali- dad, para ello es necesario reotomar en primera instancia a los clásicos, sin olvidar las nuevas aportaciones priviligiando el sentido crítico para su abordaje, análisis e incorporación en las investigaciónes. En el practicismo se entiende como verdad teórica la fiel reproduc- ción ideal, del conocimiento de lo real. Cuando se habla de práctica como fundamento y finalidad de la teoría se debe entender, que no se trata de una relación directa e inmediata, ya que una teoría puede surgir para cubrir necesidades determinadas, por lo que la teoría responde a las necesidades prácticas y tiene su fuente en la práctica, es decir, la práctica precede a la teoría (Sanchez, 1990). Esta perspectiva, pragmatiza la teoría y la reduce a un conocimiento instrumental. Pensar la teoría como derivación directa y localizada de la práctica implica un pragmatismo puro, en un utilitarismo, es decir, pen- sar la práctica como objetivo directo de la teoría, elimina cualquier teoría y toda investigación, que no tenga en la práctica inminente, inmediata, su intencionalidad directa. Asmismo, pensar la práctica como criterio de verdad, implicaría la inexistencia de toda teoría que no fuera ape- nas un conocimiento instrumental aplicable empíricamente (Montaño, 1997). Si las teorías sociales estan sujetas a comprobación simplemente no existirían por que dependen de un contexto y una temporalidad 61 Los modelos, una contribución científica… dinámica y relativa. Asimismo, la práctica se considera una instancia ex- perimental, como un laboratorio, mientras para Marx la práctica social es un todo, respecto a la verdad, se plantea sólo en función de la utilidad en la práctica social. En conclusión, el practicismo considera en la relación prácti ca- teoría: • A la práctica social como práctica profesional directa, localizada, específica y singular. • A la teoría como mera clasificación, tipologización y sistematiza- ción de datos empíricos obtenidos en esta práctica. • Al generalizar la teoría y la ley como la previsión y el control de esta práctica. • El criterio de verdad como útil y eficaz para tal control y manipu- lación de lo real. Para Ander (1995), la intervención es una expresión que se introduce en el campo de las prácticas sociales para designar el conjunto de actividades realizadas más o menos de manera sistemática y organizada para actuar sobre un aspecto de la realidad social con el propósito de producir un impacto determinado. De esta definición, se puede observar que toda intervención para que tenga un impacto en la realidad social requiere de elementos de planeación y es un sinónimo de práctica social; la cual es entendida por Tze Tung (1968), como el único criterio donde se comprueba la verdad del co nocimiento del mundo exterior. El conocimiento del hombre queda con firmado sólo cuando éste logra los resultados esperados en el proceso de la práctica social. Si el hombre quiere obtener éxito en su trabajo, es decir, lograr los resultados esperados, tiene que hacer concordar sus ideas con las leyes del mundo exterior objetivo. Después de sufrir un fracaso, extrae lecciones de él, modifica sus ideas haciéndolas concordar con las leyes del mundo exterior y, de esta manera, puede transformar el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere decir con “el fracaso es la madre 62 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia del éxito” y “cada fracaso nos hace más listos”. El conocimiento del hom- bre no puede separarse ni en lo más mínimo de la práctica. Lenin dijo: “La práctica es superior al conocimiento (teórico), porque posee no sólo la dignidad de la universalidad, sino también la de la realidad inmediata.” (Tze Tung, 1968). Bajo este enfoque de la práctica social, la intervención es tomar parte en cierto asunto, acción o actividad con el objetivo de mejorarlo o provocar algún cambio (Kapelusz, 1979) También es definido como el conducto de un organismo cuyo propósito es alterar el ambiente o su relación con el mismo. Dirección o influencia en las acciones de un individuo (Dic- cionario Trillas, 1996). Desde el punto de vista etimológico, intervenir, proviene del latín interventio, que significa “venir entre, interponerse”, siendo en uso más corriente sinónimo de mediación, intercesión, de buenos oficios, de ayu- da, apoyo, cooperación. También puede asociarse a otros sentidos como los de intromisión, injerencia o intrusión — más o menos correctiva. En cuanto a la intromisión política o económicamente fuerte en los asuntos internos ajenos. La intervención en escala internacional también se da cuandouna tercera nación se entromete en los conflictos surgidos entre dos países. (Belchem y Price, 2007). Cuadro 4. Conceptos de Intervención Autor Definición Categorías de Análisis Barlett, 1970 Es la acción profesional o practicante que va dirigida hacia alguna parte del sistema o proceso social con la intención de inducir un cambio en ello. Acción profesional o practicante. Dirigida hacia alguna parte del sistema o proceso social. Inducir un cambio. 63 Los modelos, una contribución científica… Autor Definición Categorías de Análisis Diccionario Kapelusz de la Lengua Española. Es la acción o efecto de intervenir, es decir tomar parte en cierto asunto, acción o actividad con el objetivo de mejorarlo o provocar algún cambio. Es la acción o actividad. Tomar parte en cierto asunto. Mejorarlo o provocar algún cambio. Franco D. 2004 Es un tipo de especialización de la acción social, cuyo objetivo es prevenir y canalizar; es un conjunto de procedimientos para hacer el bien. Y sin detallar su clasificación como actividad social, se ha dicho también que es el arte de hacer el bien hecho. Tipo de especialización de la acción social. Prevenir y canalizar. Conjunto de procedimientos para hacer el bien. Arte de hacer el bien hecho. Ander E. 2005 Expresión que se introduce en el campo de las prácticas sociales para designar el conjunto de actividades realizadas más o menos de manera sistemática y organizada para actuar sobre un aspecto de la realidad social con el propósito de producir un impacto determinado. Práctica Social. Conjunto de Actividades. Sistemática y Organizada. Actuar sobre un aspecto de la realidad social. Producir un impacto determinado. Fuente: Elaboración propia, 2018 Desde la perspectiva de la especialización de la acción social, Franco (2004) precisa que la intervención tiene como objetivo el prevenir y ca- nalizar; además, nos dice que es un conjunto de procedimientos y acti- vidades sociales para hacer el bien. Es decir, es la acción profesional o practicante que va dirigida hacia alguna parte del sistema o proceso social con la intención de inducir un cambio en ello. (Barlett, 1970) Desde la postura de Trabajo Social (Eroles, 2005), es realizar las ac- ciones de clarificar, apoyar, informar, asistir, asesorar, persuadir, influir, controlar, poner en relación, crear oportunidades, planificar, programar, evaluar, sistematizar, coordinar, gestionar, interactuar con el entorno del asistido. Producir cambios intencionados, por lo que se convierte en 64 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia instrumento del progreso civilizatorio. Los fundamentos pueden ser de distinta índole: morales, religiosos, legales, políticos o económicos, así como promovida por diversos agentes sociales, incluido el propio Esta- do, aunque no es exclusiva de éste. Desde el punto de vista antropológico, (Barfield, 2000), señala que la intervención es la capacidad de los seres humanos para afectar sus propias posibilidades de vida, así como las de los otros y de desempeñar un papel en la formación de las realidades sociales en las cuales parti- cipan. El individuo actuando para alcanzar por medio de su interés nuevas conjunciones y direcciones de la vida social. Como se puede ob- servar, los elementos predominantes en estos conceptos son las acciones dirigidas hacia la atención de la problemática social, y la posibilidad de incidir en un cambio. Intervención Social Hablar de intervención social, es hablar de acción social como un con- cepto que le antecede y que sin duda no se podría entrar a un debate teórico sobre el tema, sin antes hacer una reflexión exhaustiva sobre este concepto propuesto por Max Weber. Para Weber según Ritzer (1999), la acción social, es un concepto que tiene una orientación subjetiva y que es comprensible en la propia conducta de los individuos. Aún, cuando se habla de colectividades, ya que solo existe desde la lógica de Weber una conducta o varias personalidades individualidades, donde los procesos reflexivos y la acción resultante significativa entre el origen del estímulo y la conclusión de la respuesta que enmarca la acción. En un modo dife- rente, la acción está destinada a ocurrir cuando los individuos atribuyen significados subjetivos a sus acciones. En la teoría de la acción social, el análisis de Weber se centra en los individuos y no en la colectividad, debido a que las formaciones no son otra cosa que desarrollos y entrelazamientos de acciones específicas de 65 Los modelos, una contribución científica… personas individuales, puesto que sólo éstas pueden ser sujetos de una ac- ción orientada por su sentido. A la acción le concierne en último término los individuos, no las colectividades (Ritzer, 1999). Desde los tipos ideales, Weber (1991) plantea la acción, como una racionalidad con arreglo a fines o acción que está determinada por las expectativas, tanto por los objetos del mundo exterior, como de los otros sujetos. Asimismo, como una racionalidad con arreglo a valores, o acción estipulada por la creencia consciente en el valor —ético, estético, reli- gioso o de cualquier otra forma de entender la conducta. Por otro lado, tipifica la acción, desde un ángulo afectivo que está determinado por el estado emocional del actor y, por otro lado, la acción tipificada por aspec- tos tradicionales en los modos de comportamiento habituales del actor y por sus costumbres. Desde un enfoque conceptual, Ander (1995) define intervención, como el conjunto de actividades realizadas de manera más a menos sistemática y organizada, que operan sobre un aspecto de la realidad social con el pro- pósito de producir un impacto determinado; actividades que se apoyan en referentes teórico-metodológicos y técnicas de acción, cuya intencio- nalidad está dada por el marco ideológico, político o filosófico de quien realiza esas acciones. Así mismo, Ander (1995) puntualiza, que todo proceso de interven- ción, tiene una intención o propósito que influye en las condiciones so- ciales que surgen de la no satisfacción de ciertas necesidades básicas y de la existencia de determinados problemas que afectan a los destinatarios de estas actividades y que cualquier intervención social debe basarse en una teoría que le de fundamento, ya sea para conocer los problemas y las necesidades de intervención o en su caso, apoyarse de teorías que le permitan actuar con mayor grado de efectividad a la hora de solucionar problemas o satisfacer necesidades sociales. Por otra parte, Hernández (1991), define la intervención, como el conjunto de acciones y principios metodológicos que dan respuesta a determinados problemas y necesidades no resueltas en la sociedad, que 66 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia presentan y enfrentan las personas, y que sin duda son las condiciones necesarias para que se dé el cambio, o en su caso, la estabilización del cambio alcanzado. Para Galeana (1999), la intervención social es el conjunto de acciones comunitarias, profesionales e institucionales que dan respuesta a situacio- nes sociales reales, que demandan los individuos, grupos y colectividades para la determinación de caminos viables que contribuyen a elevar la ca- lidad de vida a partir de potenciar tanto servicios como recursos sociales existentes en los propios sujetos y en su entorno. Desde la postura profe- sional, Lowy (1983) puntualiza que la intervención social, es una acción profesional calificada sobre un sistema social derivada de un diagnóstico social a través de medios adecuados y destinada al cambio. Para una mejor comprensión del tema, en el siguiente cuadro se hace mención de distin- tos conceptos de intervención social y sus indicadores de análisis. Cuadro 5. Conceptos de Intervención Social. Autor Definición Categorías de Análisis Carvalan 1997 Acción organizada de un conjunto de individuos frente a problemáticas sociales no resueltas en la sociedada partir de la dinámica de base de la misma. Acción organizada. Problemáticas sociales no resueltas. Sociedad. Dinámica. Galeana 1999 Conjunto de acciones que se enfrentan a situaciones sociales reales, problemáticas y complejas de los individuos, grupos, comunidades y colectivos sociales que demandan la determinación de caminos viables que contribuyen a elevar la calidad de vida a partir de potenciar tanto servicios como recursos sociales existentes en los propios sujetos y en su entorno. Conjunto de acciones. Situaciones sociales reales. Problemáticas complejas de los individuos, grupos, comunidades y colectivos sociales. Determinación de caminos viables que contribuyen a elevar la calidad de vida. Potenciar tanto servicios como recursos sociales. 67 Los modelos, una contribución científica… Autor Definición Categorías de Análisis Galeana 1999 Hacer dirigido a la atención de un problema, demanda y/o requerimiento de uno o varios sujetos sociales. Atención de un problema demanda y/o requerimiento de uno o varios sujetos sociales. Fantova 2000 Es la búsqueda del cambio social, la solución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y liberación de las personas para incrementar el bienestar social a través de redes. Cambio social. Solución de problemas. Incrementar el bienestar social Ander 2005 Cualquier intervención social debe basarse en una teoría que la fundamenta, en unos métodos y en unas técnicas que le permitan ser eficiente a la hora de solucionar problemas o satisfacer necesidades sociales. Teoría que la fundamenta. Métodos y en unas técnicas. Solucionar problemas. Satisfacer necesidades sociales. Fuente: Elaboración propia, 2018. De lo anterior se puede apreciar que existe un común denominador en los planteamientos de los distintos autores, que destacan indicadores como metodología, cambio, solución de problemas, calidad de vida, a través de la intervención de un profesional, en este caso, del trabajador social. La cual implica también, la utilización de una técnica, con medios sociales usados, y planificada adecuadamente. Entre ellos se menciona la explica- ción, la información, la interpretación; el dar estructura, el uso de fuen- tes sociales, de ayuda o apoyo, etc. En este sentido, la intervención social requiere de un proceder me- todológico que implica un hacer planificado orientando a algún objetivo unido a valores. Además de un proceder científico, planificado y evalua- ble de acuerdo a criterios o principios técnicos y de una acción profesio- nal que atienda a través de la programas y proyectos, las problemáticas sociales, derivadas de un diagnóstico social. 68 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia La intervención social y los nuevos escenarios En la actualidad existe una serie de nuevas y complejas interrogantes sobre la relación Estado-Sociedad. Su complejidad puede ser estudiada desde diferentes perspectivas. Una posible vía de acceso es el análisis y el estudio de la intervención en lo social, la cual se transforma en una especie de “modalidad de comunicación” entre ambos espacios (Car- balleda, 2002). En un principio, se podría afirmar superficialmente la existencia de un fuerte deterioro, tanto en la esfera del Estado como en la Sociedad; en este aspecto, la intervención se presenta ya sea como una especie de interlocutor entre ambos espacios o como una fuente hacia dónde dirigir interrogantes. En otras palabras, la intervención puede revelar lo que ocurre tanto en el Estado como en la sociedad, para poner en práctica acciones de beneficio social. La aparición de nuevas interrogantes, el surgimiento de nuevos as- pectos institucionales, la emergencia de nuevas problemáticas sociales, y la consecuente aparición de nuevas formas de comprender y explicar lo social, se transforman en otras y diferentes perspectivas en las cien- cias sociales. A su vez, todos estos cambios impactan en forma relevante en la in- tervención del profesional en trabajo social, ya que la demanda de nuevas modalidades, formas, instrumentos y métodos traen como consecuencia nuevos aspectos teóricos. La aparición de nuevas formas de análisis de la cuestión social abre panoramas hasta hace poco tiempo, impensables e inexplotables. Por otra parte, los efectos de la llamada “globalización” repercuten en forma sustantiva en la esfera de los Estados-Nación, en la cual surgen in- convenientes relacionados con lo que se ha llamado “crisis de legitimidad y representación”. Crisis que, en definitiva, atraviesa a las instituciones del Estado, a las sociales y por supuesto, a la intervención desde éstas (Castro, 2010). 69 Los modelos, una contribución científica… A todas estas cuestiones se suma en la actualidad la existencia de una revisión acerca de los problemas sociales que aborda en forma diferente los aspectos de la denominada “nueva cuestión social”, especialmente desde la perspectiva de la “construcción y abordaje de los problemas sociales” (Carballeda, 2002). Por medio de la praxis que este profesional, ha lleva- do a cabo desde los inicios de la humanidad misma. En un principio, el concepto de praxis se remonta a los pensado- res griegos y latinos. Para ambos, la praxis implica una realización, pero fundamentalmente acción, y se presenta como opuesto a la teoría. Kant vinculó práctica y moral, circunscribiendo esa relación al ámbito de la “razón práctica”: práctico no sería lo conocido, sino lo realizado por la razón. Marx hará de la praxis humana un instrumento para la transforma- ción del mundo. Sin oponer teoría y práctica, considerará que la praxis es la fuente de todo conocimiento. Desde esta perspectiva, debe enten- derse la praxis como una unidad dialéctica entre la acción humana y el conocimiento; de ahí surge la concepción marxista de la visión ideológi- ca del mundo (Carballeda, 2002). Por su parte Aylwin (1999), plantea que la práctica y la teoría, son dos actividades diferentes, complementarias y no opuestas, con interde- pendencia dialéctica. Asimismo, señala que las funciones de la práctica en relación a la teoría, permiten una reflexión permanente y con la po- sibilidad de que la experiencia sea enriquecida o refutada a través de la teoría; a su vez, expone que la teoría tiene una función orientadora con respecto a la práctica que permite, junto con la ideología, determinar la dirección de ella en función de la consecución de las metas fijadas. Este proceso epistemológico entre la teoría y la práctica, aporta elementos para el conocimiento de la realidad que es su objeto de acción. En el caso de la praxis, es importante señalar, en las prácticas de las diversas disciplinas, se vinculan inevitablemente a la intervención. Es de- cir, su quehacer profesional, se va construyendo lenta y paulatinamente 70 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia entorno a las acciones y actividades cotidianas en respuesta a los proble- mas que enfrentan los sujetos en su cotidianidad (Castro, 2010). En los orígenes de la intervención en lo social existe una permanente construcción discursiva del “otro”. Ese otro que en distintas etapas de la historia de la acción social fue constituido como sujeto. De ahí que con el transcurrir del tiempo se acrecienta el saber sobre aquello que se pre- tende encaminar, encauzar o funcionalizar. Es decir, desde las prácticas de intervención fueron construyéndose dominios de saber cada vez más tecnologizados que generan la aparición de “diferentes” donde antes ha- bía “iguales”. Desde esta perspectiva, la intervención en lo social (Carballeda, 2002) será un instrumento significativo, a veces sutil, otros más desembozados: por un lado, explicará la necesidad de iluminar y racionalizar a ese otro, y por otro, aplicará cada vez más nuevas modalidades, instrumentos y métodos de intervención. En la actualidad la “caída” del Estado, en tanto constructor y repara- dor de lo social, implica unaserie de consecuencias. La primera de ellas se relaciona con la identidad. El Estado se constituyó como un fuerte constructor de identidades mediante diferentes formas de intervención. Desde las empresas estatales, por ejemplo, se otorgaba, si se quiere, un sentido diferente al trabajo, ya que éste asumía como propio el atributo de sostenimiento del “todo social” (Castro, 2010). Las medidas del Estado de Bienestar implicaron una enorme ex- pansión de lo público, generando identidades en diferentes modalida- des institucionales. Desde el Estado se conformaron nuevas formas de sociabilidad que implicaron nuevas modalidades de construcción de la identidad. A partir de la irrupción del neoliberalismo y el “achicamiento” de los Estados – nación, muchas de estas formas de construcción de identidad comienzan a entrar en crisis. Asimismo, la irrupción del mercado en la vida cotidiana transforma en altamente competitivos los espacios de trabajo: donde antes había cooperación hoy existe la puja por mejorar 71 Los modelos, una contribución científica… o mantenerse en el puesto de trabajo, fuertemente presionados por la incertidumbre del afuera (Castro, 2010). El avance del liberalismo se presentó como una “posibilidad”, en tan- to propuso los modelos regulatorios de la empresa, dejando al Estado sin posibilidades de mostrarse frente a la sociedad en términos publicitarios o de marketing, dado que en su “competencia” con la empresa éste no pudo en su momento, posicionarse en forma diferente o favorable; con- trariamente a lo que se vive hoy en día, pues el Estado interviene regu- lando a las empresas privadas al igual que a las sociales y públicas, que este dirige. Por otra parte, la acción social se “privatiza”. Las empresas comienzan a intervenir en lo social, ya que estas intervenciones pueden significar un incremento en las ventas –una empresa que invierte en la acción social tiene en la actualidad una mejor presencia en la sociedad (Carballeda, 2002). Los nuevos debates, en especial dentro de la esfera de las políticas sociales y el Estado, se orientan en gran parte hacia las nociones de “ex- clusión” y de “ciudadanía”, y muestran un plano de análisis que puede ser interesante para la intervención en lo social. Los cambios ocurridos en la sociedad nos permiten observar también la emergencia de nuevas pro- blemáticas, relacionadas con la exclusión, los procesos de precarización y vulnerabilidad. En pocas palabras, la sociedad se torna progresivamente más desigual, y estas desigualdades se multiplican en diferentes esferas y aspectos, y son cada vez más difíciles de captar mediante las formas clásicas de intervención (Carballeda, 2002). Esta intervención se debe basar en una teoría que la fundamente, en unos métodos y unas técnicas que le permitan ser eficiente a la hora de solucionar problemas o satisfacer necesidades sociales. Es la búsqueda del cambio social, la solución de problemas en las relaciones humanas, el fortalecimiento y liberación de las personas para incrementar el bienestar social a través de redes. La intervención social (Política Social) es puesta en marcha por el Esta- do, con el objetivo de realizar un tipo de justicia social que sea concordante 72 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia con el modelo de desarrollo definido por el mismo Estado. Una repre- sentación social de determinados elementos es una interpretación de las necesidades humanas, una visión de la acción social (individual o colec- tiva) en la resolución de la problemática; una concepción del receptor de la intervención y una priorización de un agente en la resolución de la problemática en la que intervine el Estado y la Sociedad Civil. Los problemas se relacionan con materias que trascienden del am- biente local del individuo y del ámbito de su vida interior. Tienen que ver con la organización de muchos ambientes dentro de las instituciones de una sociedad histórica en su conjunto, con las maneras en que dife- rentes medios se ubican e interpretan para formar la estructura más amplia de la vida social e histórica. Es una cualidad mental que parece pro- meter de la manera más dramática la comprensión de nuestras propias realidades intimas en relación con las más amplias realidades sociales. La necesidad sentida de revalorar la ciencia física refleja la necesidad de un nuevo denominador común. Es el sentido humano y el papel social de la ciencia, sus consecuencias. Al hablar de intervención y práctica social, se hace necesario abordar, antes que nada, la parte teórica de los modelos de intervención social. Modelos de intervención en Trabajo Social Indistintamente en los documentos institucionales que elaboran los tra- bajadores sociales en los diversos campos y áreas de intervención, se uti- liza en forma reiterativa el concepto de Modelo para plantear objetivos y justificaciones de programas y proyectos; en muchos casos sin conoci- miento de causa, de lo que implica teórica y metodológicamente su defi- nición y construcción, más aún cuando se le anexa en forma gramatical y funcional, el concepto de intervención. Asimismo, es utilizado reiteradamente por los colegas de trabajo so- cial, como un sinónimo de metodología de intervención en trabajo 73 Los modelos, una contribución científica… social. Cabe aclarar que los modelos son procesos más amplios y la metodología forma parte de estos procesos; ya sea para investigar un problema social o para actuar sobre ese problema. Es decir, el modelo es la representación objetiva teórica de una realidad concreta y que a través de acción se busca incidir en esa realidad, y la metodología son el conjunto de métodos que se utilizan para lograr determinado fin. Dos cosas o situaciones, totalmente distintas, la segunda está inmersa dentro de la primera y para que se concretice la primera (modelo), es prioritario aplicar la metodología. En síntesis, podemos decir que no puede existir un modelo sin metodología. En trabajo social, se emplean modelos, según los niveles tradicionales de intervención caso, grupo y comunidad los cuales se caracterizan por: • Los modelos de trabajo social en caso, son representaciones teóri- co metodológicas que permiten comprender y actuar sobre algún problema en particular que demande o manifieste el sujeto social denominado “cliente”. Por ejemplo, destaca el modelo centrado en la resolución del problema; modelo diagnóstico social (Du Ranquet, 1991). • Los modelos de grupo en trabajo social, son esquemas teórico me- todológicos para conocer y actuar sobre situaciones problemáti- cas de los grupos, bajo estrategias operativas y focales. Destaca el Modelo Familiar integrador, estructural y psicoanalítico (Du Ranquet, 1991). • Modelos de comunidad. Es un sistema teórico y metodológico com- plejo que permite indagar y actuar sobre los problemas sociales de la población enmarcada en una comunidad; dentro de estos mo- delos se encuentran los planteados por Ander (1995), Lima (1963), Gallardo (1973) y Kisnerman (1998). 74 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Ander (1995), propone el “Modelo de organización y desarrollo de comu- nidad”, como una forma de intervención que coadyuve a resolver la pro- blemática de los pueblos subdesarrollados a atrasados de América Latina, se ve fuertemente influida por la corriente desarrollista que se caracterizó por los años sesentas. Enfatiza el aspecto del desarrollo, como el concepto más amplio en el que se circunscriben las acciones de desarrollo comu- nitario; asimismo, concibe al desarrollo, como un estado superior, como un modelo a alcanzar por los países subdesarrollados; sin embargo, reco- noce que el problema del subdesarrollo no es esencialmente económico, sino un fenómeno integral en el que se incluyen problemas económicos, sociológicos, políticos, así como técnicos y psicológicos. El desarrollo de la comunidad, es para Ander (1995), una técnica o práctica social; no es unafilosofía, ni es una ciencia: está en el plano de la pra xis, de la acción social, entendiéndose por técnica social un conjun- to de reglas prácticas y sistemáticas, cuyos procedimientos al ser aplica- dos se traducen en acciones, mediante las cuales se modifica o transforma algún aspecto de la sociedad. Como técnica social, el modelo se apoya en el conocimiento científico de los social y en los marcos teóricos-interpre- tativos que proporcionan las ciencias sociales (sociología, antropología, economía, ciencias políticas, pedagogía y Psicología social). Para aquellos que actúan con una coherencia global, la acción social se sustenta tam- bién en una ideología o filosofía, ya que ésta proporciona los principios rectores que conciernen a la forma en que debe ser organizada y debe funcionar la sociedad. El objetivo del modelo es la promoción del hombre y la movilización de los recursos humanos e institucionales, mediante la participación ac- tiva y democrática de la población, a través del estudio, planeamiento, y ejecución de programas a nivel de comunidades de base, destinados a mejorar sus niveles de vida y sus modalidades operativas, se centran en la acción con la comunidad y no sobre la comunidad, donde el esfuerzo, acción y dirección emanan de la base. Es decir, hay desarrollo de comu- nidad cuando las acciones se promueven y ejecutan como un proceso 75 Los modelos, una contribución científica… educativo concientizador que desarrolla las potencialidades latentes de los individuos, grupos y comunidades, para su auto desarrollo. El modelo, está configurado por la integración y fusión de cuatro componentes: el estudio de la realidad, de los problemas, necesidades, recursos y conflictos; la programación de las actividades; la acción social, conducida de manera racional; y la evaluación de lo realizado. Desarro- llando, en cada una de estas etapas o momentos de intervención, la par- ticipación de la misma población. En el proceso metodológico y esquema operativo, el modelo está conformado por las siguientes fases: Estudio, investigación, diagnóstico; la programación; la ejecución y la evaluación. Desde luego que estas eta- pas no son rígidas, sino flexibles e íntimamente entrelazadas. Gallardo (1973) diseña el “modelo de aproximaciones sucesivas”, el cual surge a partir del movimiento de reconceptualización en Chile en los años sesentas, década en que se dio otro movimiento de gran tras- cendencia en este país: el de la Reforma Universitaria en 1968. En este periodo se agudiza la radicalización política, se da una gran influencia de nuevos partidos de izquierda, y por ende, un proceso de politización en estrecha vinculación con Trabajo Social, en sus tareas de organizar. Dicho movimiento propició las condiciones para redefinir a la profesión de asis- tente social, reestructurar su organización, hacer cambios en el Plan de Estudios y en las formas de enseñanza. Así para Chile, el movimiento de reconceptualización implica primeramente una revisión técnico-me- todológica, es decir, el análisis de los métodos tradicionales: Caso, Grupo y Comunidad. En relación con la metodología, se postula el Método Básico, con una estructura única, que puede ser aplicada a diferentes realidades u objetos, asumiendo distintas características. También se implementa el “Taller”, como una nueva forma pedagógica. Durante este periodo co- bra gran importancia la figura de Paulo Freire (Exiliado en este País), quien desarrollo los postulados sobre: concientización, método de alfa- betización e investigación temática, entre otros. Estos planteamientos 76 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia son incorporados en el aspecto teórico de la reconceptualización y tienen repercusión tanto en la educación como en la práctica social. Dentro de este contexto nacional, se sustenta la metodología de eta- pas sucesivas propuesta por Gallardo (1973). La Fundamentación teórica en la que se apoya, parte del Materialismo Histórico Dialéctico, del cual hace una breve explicación desde tres enfoques: como teoría, como mé- todo y como filosofía. A partir de dichos elementos teóricos, la autora explica el Trabajo Social en cuanto a ciencia y tecnología, sosteniendo que este es praxis social, por estar referido a la acción; acción que se de- riva de la Práctica Social, la que debe ser reflexionada para volver actuar en ella. Y agrega que, tecnología y praxis se amalgaman en un momento determinado, una es continuación de la otra. Así como tecnología es la continuación y complementación de la ciencia. La práctica es el fundamento del conocimiento humano, que vincula el pensamiento con la realidad. Por lo tanto, la práctica es la actividad sensible material de los hombres, en virtud de la cual se transforman los objetos, fenómenos y procesos de la realidad. Gallardo (1973), como parte del proceso metodológico, plantea para este modelo de interven- ción, su apoyo en dos aspectos teóricos importantes: Uno referente al método y el otro enfocado a las técnicas. En cuanto al método, explica que éste se basa en el método cien- tífico, y lo caracteriza como el cuerpo conceptual de categorías y leyes formuladas, que constituyen elementos directivos para cualquier disci- plina, y trata, a través de él, de encontrar sus propias vías para abordar los fenómenos: es decir, trata de establecer su método particular. En cuanto a las técnicas, éstas deben rescatarse o retomarse de las utilizadas en la investigación y en otras disciplinas sociales. En síntesis, Gallardo (1973) plantea como los elementos metodológicos para su modelo: 77 Los modelos, una contribución científica… • Investigación: preliminar y descriptiva (Primera y segunda Aproxi- mación). • Diagnóstico general: mecanismos de jerarquización del problema. (Tercera aproximación). • Programación: Planteamiento de objetivos, Revisión de planes, Determinación de recursos, Planteamiento de alternativas de ac- ción, Elaboración de códigos, y Capacitación básica. (Cuarta apro- ximación). • Ejecución: Calendarización, Capacitación técnica y Asesoría social. (Quinta aproximación). • Evaluación: Verificación. (Sexta aproximación). Kisnerman (1998), desarrolla el “modelo de intervención diagnóstica e in- tervención planificada”. Este modelo se apoya en los postulados del Tra- bajo Social Reconceptualizado, entendiéndose éste como un quehacer humano que tiende a integrar, esencialmente una práctica teórica re- volucionaria, en el sentido de “contribuir auténticamente al cambio de estructuras”, a partir de la inserción en un contexto temporal-espacial determinado, e incidir de esta forma, en la transformación de una reali- dad dada. El primer elemento que en el modelo se ubica es el objeto, el cual se le interpreta como aquello que una disciplina estudia y transforma su acción. Dentro del trabajo social Tradicional, el objeto fue el hombre, en sí; mientras que en el trabajo social reconceptualizado, son las situaciones problemas, generados por carencias y necesidades sociales. En esta fase el objeto como materia de conocimiento y acción, se nos da por evidencia, pero para ello sea encarado con rigor científico, necesita ser abordado por medio de cuatro categorías: conocimiento, re- flexión, decisión y acción. Categorías que se operacionalizan a partir de la identificación de la situación percibida, como todo aquello que constituye la realidad del hombre, grupo, institución o comunidad, en tanto realidad dada. 78 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia El esquema operativo plantea las siguientes etapas: un proceso de etapa de investigación diagnóstica: exploratoria, descriptiva y explicativa, pronóstico, diagnóstico estructural y tipología de diagnóstico; asimismo, un proceso de la etapa de intervención planificada: definición de políticas, elaboración e implementación de planes, ejecución de planes, control y evaluación de planes y tipología de intervención. Lima (1963),elabora el “modelo de intervención en la realidad”; pro- puesta elaborada en Venezuela, como una alternativa al quehacer profe- sional tradicional. Esta propuesta se enmarca en las elaboraciones que surgieron a propósito del movimiento de Reconceptualización del Tra- bajo Social, a finales de la década de los setentas, implicando un pro- fundo cuestionamiento a los objetivos y métodos que había recogido el desarrollo de práctica profesional. La reconceptualización presenta una opción en el terreno teórico y en la perspectiva política e ideológica de la profesión, acorde con los nuevos signos que elaboran las clases sociales subalternas de las sociedades latinoamericanas en esta coyuntura de agu- dización de las contradicciones y de álgida movilización política. Esta redefinición mantiene la especificidad de la profesión —inter- venir en la problemática social—, pero cambia sustancialmente la pers- pectiva que orienta la intervención profesional: ya no se utilizará el saber profesional para mantener las condiciones de vida imperantes, sino que se practicará un cambio radical en las relaciones sociales inherentes al sistema capitalista. La nueva perspectiva del trabajo social convierte los procesos intrín- secos a la práctica social y a su devenir histórico (concientización y trans- formación social) en objetivos específicos de la práctica profesional. De esta forma, se define el objeto de la intervención, circunscribiéndolo a la conciencia de las clases subalternas. De tal manera que también se ofrece un cambio de perspectiva en el vínculo que caracteriza la relación del profesional con la población: de técnico paternalista y “tratante”, pasa a ser un “agente propulsor”; sin embargo, el vínculo no se transforma, 79 Los modelos, una contribución científica… se sigue planteando una relación de dominio, aunque encubierta por la intención de lograr una intervención participativa de la población. El modelo de intervención de la realidad propone “integrar”, armó- nicamente, el carácter práctico y teórico de la profesión, estableciendo relación dialéctica entre ambos, que permita conocer la realidad donde pretende intervenir y, de esta forma, arribe a la “concreción de los mo- delos transformadores, productos del resultado predictivo del conoci- miento teórico”. El procedimiento metodológico es la dimensión de la estrategia que indica operativamente como se produce el tránsito mencionado. El pro- cedimiento planteado en el “modelo de intervención en la realidad” cons- tituye un proceso compuesto por seis fases de intervención a las que corresponden tres niveles de conocimiento: • Sensitiva: Captación de la realidad en su totalidad. • De información: Lograr un conocimiento descriptivo de la comuni- dad (Estadísticas diversas). • Investigación participante: Búsqueda de la estructura esencial de la realidad, tanto cualitativa, como cuantitativa. Análisis conceptual. Descubrir las conexiones y contradicciones de lo esencial. Pasar de lo interno a lo externo, de lo singular y particular a lo general y abstracto. Ambos desarrollan esta fase conjuntamente. La partici- pación de la masa es fundamental. • Determinación: Retornar al punto de partida, pero no al todo caóti- co de la inmediatez, sino al concreto del pensamiento, al concepto ricamente estructurado y comprendido. Reproducir el objeto de estudio en toda su integralidad dialéctica, disolver el mundo fe- tichizado que encumbre y desvirtúa la realidad, obstaculizando la acción transformadora. 80 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia • Elaboración de modelos: Selección de soluciones de carácter inme- diato y mediato, a través de un sistema lógico de mecanismos de acción, dilucidar cómo proceder a la transformación de la realidad, de acuerdo con el conocimiento que tenemos. Proyectar científica- mente la estructura para alcanzar su modificación. • Ejecución y control: Operacionalización de los modelos. Solución de los problemas en una acción de “abajo hacia arriba”. Hallar en cada momento la estrategia y la táctica para orientar, organizar y movi- lizar a la comunidad. Orientar en la dirección correcta. Organizar para que en las masas se den los organismos específicos para lograr el cambio en condiciones favorables. Como una parte significativa de la disciplina de trabajo social, es im- portante acotar que la disciplina, se ha desarrollado más en el plano de la práctica que en el plano de lo teórico; más que un defecto de la pro- fesión, es una oportunidad, debido a que la disciplina ha generado en torno a su intervención con los diversos sectores sociales, toda una gama de experiencias que pueden ser sistematizadas para contribuir al enrique- cimiento de la teoría y los procesos mismos de intervención. Siendo éste último, una veta de actuación para dicho profesional. Campos emergentes de trabajo social y modelos de intervención ¿Por qué genera conocimiento interdisciplinario en trabajo social? Por- que la variabilidad de muchos fenómenos supera las expectativas de las leyes universales esto equivale a aseverar que los conocimientos son reno- vables. Todo avance en el conocimiento trae inherente nuevos niveles de ignorancia y error. Si bien se desarrolla la física cuántica y la nuclear, para 81 Los modelos, una contribución científica… lograr metas deseables y lograr la calidad de vida buscada, también trae aparejado un mal uso potencial de la misma. Los perjuicios generados a lo largo del desarrollo del conocimiento son el principal obstáculo para la integración de las ciencias. Otros impe- dimentos para la integración interdisciplinar, son el error, el pensamiento ciego, y los problemas referentes a la interacción de la complejidad de los pensamientos. La interdisciplina, esta es el abordaje de un fenómeno de estudio que involucra a una o más disciplinas, las cuales trabajan conjuntamente in- tegrando sus resultados. Se parte de que se proviene de distintos mirado- res, desde donde se establecerá un dialogo y se trabajará conjuntamente en pos de una meta común. En contraste, la multidisciplina es el abor- daje desde diferentes ámbitos, pero en forma paralela. Y esa manera de trabajar en forma paralela eventualmente puede, o no, confluir en la solu- ción de los problemas. La transdisciplina, significa que un hallazgo en una disciplina res- ponde a interrogantes dados por otras disciplinas. Tenemos el ejemplo de los hallazgos de la física trasladados a las cuestiones de la biología, por ejemplo, en la integración de la hélice de la vida, en donde Watson y Crick, un físico y un biólogo, interaccionan sus esfuerzos y arriban al modelo de la hélice mencionada. Disciplinas como estudios internacio- nales, antropología, ciencia política, conviven aprendiendo de sus dife- rencias y reconociendo la riqueza de cada una de ellas. Los temas en torno a la disciplina y la interdisciplina tienen que fo- mentarse en espacios de discusión teórica donde, a su vez, se trate acerca de las formas institucionales y estratégicas desde las cuales la Universidad pueda llegar a propiciar lo interdisciplinar. Es decir, es útil la discusión, pero al mismo tiempo es necesario pensar cómo la Universidad dispone estructuras, condiciones y espacios para posibilitar el trabajo en conjun- to. Otro ámbito donde se impone la necesidad de lo interdisciplinario es en la investigación y en la formación, es decir, en el modo en que pode- mos articular investigación y docencia. 82 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia Según Morin (2005), toda mirada implica una selección y un dejar de lado otras posibilidades. La selección forma parte de la oferta institu- cional de nuestros programas, de las ventajas comparativas, del nicho que podemos ofrecer ante otras propuestas. Rastrear el nicho, o la identidad en nuestros programas señala a un proceso muy interesante donde, por un lado, muestra la necesidad de mirarse con respecto a otros programas, ¿qué podemos haceren forma distinta con relación y, por otro lado, se manifiesta que partimos de lo que somos. Pues los programas expresan lo que somos, la historia de los profesores, las posibilidades y límites. Dentro de nuestras líneas hay algunas que ya forman un referente de la Universi- dad, y hay algunas nuevas que han venido a refrescar lo que hacemos y a construir nuevas formas de entender la Sociología., la Antropología y hasta la Economía, que son los grandes puntales de nuestra acción. Bajo esta perspectiva, Morin (2005) plantea que el desarrollo de las aptitudes generales del pensamiento permite un desarrollo mejor de las competencias particulares o especializadas. Asimismo, platea que el desarrollo de las actitudes generales del pensamiento permite un de- sarrollo mejor de las competencias particulares o especializadas, ya que cuando más poderosa es la inteligencia general, mayor es la facultad para analizar problemas especiales. Así también, señala las grandes con- centraciones de campos que sufren enormes atrasos en los casos en los que todavía reina la reducción y la compartimentación. Algunas dis- ciplinas, permite articular entre sí disciplinas que hasta ahora estaban desunidas. Hace hincapié en los prodigiosos progresos de la biología molecular y de la genética, ya que estos permiten concebir el vínculo entre física, química y biología. La aptitud para plantear problema, la posibilidad de vincular co- nocimientos profesional y social, sino también en la manera de ver e interpretar el mundo o sea su realidad social, debido a que surgen nuevos paradigmas en las teorías sociológicas y filosóficas. En esta disyuntiva mundial y conceptual, los profesionales de las diferentes áreas y campos del conocimiento, tienen la oportunidad y la responsabilidad de realizar 83 Los modelos, una contribución científica… un pleno despliegue de sus capacidades y potencialidades, realizando ac- ciones con calidad y eficacia que lo lleven a alcanzar la imagen objetivo que este se proponga ya que ello propiciará un mejor enfoque teórico metodológico que guiará su quehacer práctico. Ante dicha situación, la disciplina de trabajo social, debe asumir un compromiso de cambio, ya que tiene la oportunidad de incursionar y compartir nuevos espacios de intervención profesional, formas de pensamiento y relaciones sociales emergentes, a través de un proceso de pos reconceptualización de sus funciones y objetivos. El objetivo de este documento es hacer un análisis razonado y sobre todo con cierto ánimo de reflexión sobre los campos emergentes en los que actualmente incursionan los trabajadores sociales en México y las difi- cultades que estos enfrentan debido a su formación teórico metodológi- ca, como los problemas que se asumen al compartir objetivos y funciones similares con otras disciplinas sociales que están a la vanguardia de los cambios mundiales. Si partimos de la propuesta metodológica que plantea Mendoza (2002), en el entendido de que el objeto de intervención, es un sujeto individual, grupal o colectivo que plantea una necesidad y se acerca al aparato institucional para demandar su satisfacción, a través de la solici- tud de un servicio institucional. Entonces su espacio profesional, estará ubicado en la tentativa decidida del sujeto por satisfacer sus necesidades de reproducción humana. En esta perspectiva, las tareas elementales del trabajador social, es el poder discernir con claridad y objetividad las ne- cesidades auténticas, dentro de la multitud de situaciones problemáticas que enfrenta la población objeto de intervención, ya que ello posibili- tara mejores alternativas de solución para su satisfacción. Así también, asumir cierto grado de conciencia sobre la responsabilidad del quehacer profesional, ya que, con su intervención teórica metodológica, puede conducir a situaciones y/o resultados no esperados, y que pueden afectar en forma directa o indirecta al individuo, la sociedad, al medio ambiente, como a las propias tecnologías utilizadas por la población. 84 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia En ese sentido, el profesional en trabajo social, estará en constante reto y expuesto a la crítica, debido a los procesos de cambio de la realidad social: sociedad, el individuo, la naturaleza y las tecnologías utilizadas. Por lo cual, tendrá que hacer una nueva lectura acerca de la importancia o no del trabajo social en la coyuntura internacional de hoy, pues existe la posibilidad de pensar, decir y hacer, sin olvidar que la imaginación y la creatividad son armas de lo posible para realizar el presente y el mañana. A su vez, este nuevo contexto de enfrentar “la problemática social” exige de una acción integradora, de ahí que el incursionar en trabajos, equipos multidisciplinarios es otro espacio y reto que debe abordar. Por otro lado, la coyuntura actual ofrece al trabajador social nuevos desafíos, el cual está obligado enfrentar con propuestas y proyectos alter- nativos de acción social. Sin embargo, a fin que este profesional, tenga respuestas acordes a las necesidades y/o problemática social debe en pri- mera instancia definir su intervención profesional “consciente”. Pues con los procesos de democratización, modernización y descentralización, los trabajadores sociales tienen el deber de impulsar acciones que busquen en la población el conocimiento de los derechos y obligaciones del ciu- dadano, generando así procesos de resocialización, encaminados a una cultura política de la sociedad civil. Esto a su vez significa el respaldo que debe impulsar a este profesio- nal para incursionar en la formulación y diseño de políticas sociales y no sólo, como ejecutor de estas. Por tanto, la intervención profesional se debe orientar al fortalecimiento de las organizaciones sociales a fin de aportar a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática. El profesional en trabajo social tiene una importante tarea para ayu- dar a la potencialización de la sociedad civil, el Estado y su Sistema Polí- tico, ya que es el profesional, que se encuentra dentro de las instituciones públicas, privadas y sociales, siendo el profesional más cercano a la pobla- ción, lo que le permite trabajar con información de primera mano, con- duciéndolo a un trabajo fuerte con los individuos, las organizaciones y la comunidad. Así también es importante, determinar a los nuevos actores 85 Los modelos, una contribución científica… sociales, con los cuales puede trabajar, reflexionando sobre el compro- miso que asuma con ellos, es decir, considerar con qué tipo de sujetos se está trabajando y comprender su realidad y su práctica social, ya que cualquier respuesta a la persona humana puede tener un impacto diferen- te, pues en la medida en que se resuelven los problemas, se crean otros. En este sentido, reconocer que hay la necesidad de colocarse a la par de los actores sociales, ya que a partir de ellos se pueden diseñar y elaborar diagnósticos, estudios, programas y proyectos, más objetivos, los cuales responderán más a las necesidades auténticas que estos tienen, pues di- chas necesidades son producto de sus condiciones específicas de vida. Sintetizando trabajo social tiene una enorme responsabilidad para crear, formular establecer e impulsar acciones sociales, definiendo sus funciones y tareas, en relación a la “gestión del desarrollo”, ya que no existen recetas para ello, pero si tiene mucho que aportar, a través de la potencia- lización de sus capacidades y con una conciencia política que le permita conocer y analizar sus ventajas y limitaciones en forma objetiva, contri- buyendo a un desarrollo más equitativo para los habitantes de las diversas comunidades con las que se interactúa. Asimismo, si partimos de que cada contexto determina las necesi- dades que dan origen al trabajo social, cada país tiene su propia historia sobre el cómo ha construido esta profesión y su desarrollo a lo largo del tiempo, puesto que éste lo orienta,aunque no lo determina. Algunos países como Bolivia, Japón, Brasil y Chile, crean la profesión a partir de haber enfrentado una guerra, otros por alguna necesidad prioritaria que marcó el requerimiento de la profesión. De manera que el trabajo social siempre esta vinculado al contexto, Así podemos afirmar que no existe un trabajo social absoluto, sino que existen muchos trabajos sociales, aún dentro de un mismo país. Cierto es que existe un antes y un despuès con la reconceptualización en el trabajo social intentando implantar rupturas sobre los enfoques tradicionales que situan al trabajo social como una acción filantrópica y con estrecha relación a la Iglesia apareciendo como una forma de ayudar 86 Martín Castro Guzmán / Julia del Carmen Chávez Carapia a cambio de beneficios divinos. No obstante, es innegable que siempre han existido intereses de por medio para realizar el bienestar social, sean estos de la Iglesia, de las clases altas, del Estado, etc…, anticipadamente se vislumbran relaciones de poder en una jerarquía horizontal o vertical. Bajo esta perpestiva, en un principio, al trabajador social no se le permi- te cuestionar el orden social y la estructura económica en la cual se ubi- ca. Sin embargo, cada país ha concebido la manera de profesionalizar al trabajo social creando escuelas, facultades en instituciones de educación superior para formar profesionistas y logar su inserción en la fuerza de trabajo participando en un proyecto de nación. Actualmente los enfoques del trabajo social son abordados por una postura crítica que analiza su origen y función en la sociedad; y al igual que otras profesiones, el quehacer de los trabajadores sociales es cuestio- nado y debatido al no ser considerado un trabajo científico que contribu- ya al desarrllo de la ciencia, con teorías y métodos propios. No obstante, estos enfoques plantean cuatro categorías que se contraponen a dichos cuestionamientos: • El reconocimeinto del trabajo social como disiciplina de las ciencias sociales y su competencia con otras disciplinas, para el uso de la teoría y la capacidad de construciión de la misma. • La evaluación de la curricula que forma al trabajador social a tavés de licenciaturas y posgrados, es decir, todo lo relacionado con el ámbito académico. • El aspecto del reconocimiento social de la profesión y la definicón clara de sus funciones. • El desarrollo de los elementos metodológicos que ha aportado y/o compartido con otras disciplinas. Ante estas categorías, México se encuetra con cierto avance, respecto al ambito académico, con reconocimiento social de la profesión, aunque no como lo amerita, repescto a los elementos metodológicos se ubica en 87 Los modelos, una contribución científica… la aplicación y reproducción de los instrumentos con pocas posibilidades de creación hacia nuevas propuestas. Sus debilidades se encuentran en el ambito disciplinar, especificamente sobre la poca y baja calidad de cons- trucción de la teoría, es decir, de la sistematizasión de la práctica. Los enfoques contemporáneos de trabajo social permiten diversas visiones sobre el contexto social, político, económico, es un reflejo del contexto, en el que se vive, pueden ser en el nivel micro, con el análsis e intervención indivual, grupal, hasta el nivel macro que analiza la estruc- tra y tiene lugar de intervención en las comunidaes y grandes grupos. Las categorías sobre lo disicplinar, académico, profesional y metodo- lógico, se encuentran aún en construcción de desarrollo, unas quiza mas que otras, lo ideal sería que las cuatro se desarrollarán de igual manera, con lo que la profesiónn del trabajo social gozaría de un reconocimiento integral que culminará en una intervención en la realidad para cumplir el objetivo del bienestar social. Actualmente el trabajo social tiene mu- chos retos, sin embargo quien lo representa es el profesionista, de él y de los integrantes del gremio depende que su función en la sociedad sea la adecuada, con pleno rocomiento sobre las relaciones de poder en la es- tructura y una visión abierta y crítica para ser capaz de intervenir en la realidad desde donde se ubique por convicción. Referencias Ander-Egg, E. (1995). Diccionario de Trabajo Social. Argentina: lumen. Aracil, J. (1993). Introducción a la dinámica de sistemas. Madrid, España: Alianza Editorial. Aron, R. (1976). 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Eje temático Modelos de Intervención en Trabajo Social 95 Modelo de empoderamiento para las mujeres. Un análisis de las jefaturas femeninas en el contexto de la migración internacional Martín Castro Guzmán1 Julia del Carmen Chávez Carapia2 Claudia Yudith Reyna Tejada3 “La imaginación es más importante que el conocimiento” y “Todo debe simplificarse lo máximo posible, pero no más”. Albert Einstein Introducción La migración internacional como un efecto creciente de la reducción de oportunidades en el empleo, en el ingreso y en la calidad de vida, como efectos de la globalización, inciden de una manera determinante en las formas de vida de la familia, lo cual conlleva a que las mujeres jefas de familia enfrenten situaciones genéricas no tradicionales, como la toma decisiones y la organización de sus actividades en el ámbito de lo público, sin tener la experiencia ni los recursos adecuados. Estas situaciones llevan a las mujeres a una emancipación obligada, que modifica los patrones 1 Profesor Investigador de Tiempo Completo en la Universidad Autónoma de Yu- catán y Profesor de Asignatura en la Universidad Nacional Autónoma de México. 2 Profesora de Carrera de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México. 3 Profesora de Tiempo Completo de la Facultad de Trabajo Social de la Universi- dad Autónoma de Coahuila, Campus Saltillo. 96 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna tradicionales relacionados con el género y con su contexto urbano, rural o indígena, lo cual incide en su vida cotidiana de manera brusca y en ocasiones agresiva. Para enfrentar esta crisis hay mujeres que modifican su identidad de género, pero al llegar nuevamente el hombre retoman su papel tradicional, otras mujeres mantienen esos cambios lo cual produce dinámicas familiares diferentes y crisis. En este sentido la participación y la organización social, como dimensiones del ámbito público, inciden de manera importante en esos cambios de identidad de género, brindándo- les la oportunidad de visualizar sus problemas de género y sus actitudes ante la familia, comunidad y sociedad. En esta dinámica de la problematización de la identidad de género y de la emancipación obligada (Empoderamiento) de las mujeres jefas de familia ante el proceso de la migración internacional de la figura mas- culina; las mujeres han ocupado un lugar de subordinación que se ha visibilizado a partir de las diversas luchas que han tenido que sostener las propias mujeres desde los movimientos feministas, en la academia e incluso, desde la propia cotidianeidad de las mujeres. El hombre se le vincula con la esfera de lo público donde los patrones culturales están relacionados con el poder y la dominación y a la mujer se le ubica en el mundo privado con patrones culturales relacionados con la obediencia, el servicio y la sumisión, sus funciones son la reproducción, el man tenimiento y elbienestar familiar. Evidenciar esta existencia de esferas significó visibilizar que las mujeres se encontraban dentro de un sistema donde eran sometidas y dominadas por los hombres. Desde que se nace, se inculcan a las personas valores, comportamientos y normas que conforman su identidad de género, la cual se define como el sentido del yo en relación con el sentido de ser hombre o mujer, lo cual es, al mismo tiempo: privado y público, que se expresa a través de los significados sociales y de las relaciones de poder. La identidad femenina y masculina, determinan lo que se espera de cada persona y la manera en que perciben y viven la vida. El hombre ve diferentes condiciones de vida en comparación con la mujer; cada uno 97 Modelo de empoderamiento para las mujeres… le da un significado diferente a la realidad, a los problemas, a la familia, a la existencia personal. La identidad de las mujeres se construye a partir de la combinación de las áreas que determinan la manera en que se vive, se percibe, se intro- yecta el ser mujer. Así la identidad femenina se basa en la definición social de su ser y de su cuerpo: un ser-de-otros y un ser-para-otros (Cervantes, 1993). En resumen, identificarse como mujer significa hacer alusión a la esfera privada donde se aprender a ser madre, hermana, esposa, a cuidar a los demás y ser para otros sin importar las individuales de cada perso- na. La identidad de género determina las características tanto de hombres como de mujeres dentro del marco de la dominación masculina, dentro de relaciones de desigualdad social. En esta perspectiva de análisis, la identidad femenina puede sufrir algunas modificaciones en ciertos fenómenos sociales, uno de ellos es el proceso de migración. En el contexto mexicano, los hombres son los que emigran en mayor número y las mujeres con sus familias se quedan a enfrentar las condiciones de pobreza existentes en las zonas expulsoras. Den- tro de este contexto, de la migración internacional masculina, las mu- jeres (que tradicionalmente ocupan el espacio privado) tienen que salir al mundo público como una estrategia para poder enfrentar y solventar las necesidades de su familia, lo cual logran involucrándose en procesos organizativos y participativos en la comunidad de pertenencia. El salir al mundo público conlleva ya una modificación de la identidad femenina tradicional, al participar en la comunidad se van transformando, de ma- nera consciente o inconsciente, las prácticas de las mujeres y con ello su condición tradicional de género. Algunas investigaciones señalan que el hecho de que las mujeres sal- gan al espacio público, a causa de la migración internacional masculina, ha ocasionado ciertos cambios en los patrones familiares; por ejemplo, el incremento de la marginación, la doble o triple jornada de trabajo en su calidad de jefas de familia, el empoderamiento y las nuevas estrategias de supervivencia (Timur, 2000). 98 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna Para Bertaux (1989), la actuación de las mujeres ante un contexto de migración aparece como actores sociales con capacidad de influencia e incidencia en los integrantes de la familia, lo que a largo plazo acaba por tener un peso en el espacio colectivo. Asimismo, las mujeres tienen cier- tas posibilidades de modificar su identidad tradicional de género. Cuando las mujeres se involucran en organizaciones y participan en sus comunida- des, se podría decir, que inician un proceso de cambios en su condición tradicional de género. Migración internacional, identidad de género, participación y organización social; un panorama para contextualizar el Modelo de Intervención La migración internacional no es un proceso nuevo, ha estado presen- te en diversos momentos de la historia de México. Actualmente presenta características que la hace especial; y es que la migración internacional en los últimos decenios no solo se presenta como un movimiento de población, sino también como un movimiento de fuerza de trabajo, es decir, la migración se caracteriza como un movimiento de individuos económicamente productivos que no cuentan con un empleo en el país de origen que les permita satisfacer sus necesidades básicas y mantener su calidad de vida. En este sentido, como lo señala (Castles, 2000), la migración es el hecho de atravesar la línea divisoria de una unidad política, durante un periodo mínimo de tiempo; comprende fundamentalmente dos tipos: la interna, que hace referencia al desplazamiento desde una zona a otra dentro de un mismo país, y la externa (internacional), donde se cruza la frontera que separa a un país de otro. Para el caso de la migración internacional, es importante considerar cuatro vertientes analíticas: las relaciones entre los Estados (receptores y emisores), los procesos de trasnacionalismo inmigrante, el control 99 Modelo de empoderamiento para las mujeres… fronterizo de inmigración y las consecuencias inesperadas; además los efectos de interacción en la incorporación de la población migrante. (Por tes, 2006). Asimismo; es importante observar el aumento de la complejidad en los procesos migratorios y los problemas que se generan; por un lado, admitir o no a los nuevos migrantes y en qué condiciones y por otro como hacer frente a las necesidades y derechos de los migrantes, quienes en general se convierten en miembros permanentes en las sociedades recep- toras. (Timur, 2000). La migración internacional es parte integrante de la mundialización que puede ser definida como una ampliación, profundización y acelera- ción de la interconexión mundial en todos los aspectos de la vida social contemporánea. Tras la segunda guerra mundial, el volumen y el alcance de la migración internacional aumentó. La migración afectaba cada vez a más países y los países de inmigración recibían a personas procedentes de un amplio espectro económico, social y cultural. (Castles, 2000). De acuerdo a las estadísticas del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (2006); en América Latina y el Caribe, la gran mayoría de los países de esta región se han convertido en países emisores de migran- tes, el número de migrantes internacionales de esta región asciende a cerca de 25 millones, de los cuales alrededor de 18 millones residen en Estados Unidos. Es un hecho que la globalización, la integración económica y la cre- ciente interdependencia entre las naciones están contribuyendo a inten- sificar los movimientos migratorios. Asimismo, los modelos de desarrollo económico adoptados por los países latinoamericanos y caribeños no han tenido los resultados esperados en cuanto a la generación de crecimiento económico y empleo, lo cual, aunado a las grandes asimetrías económi- cas regionales y a la presión demográfica heredada de los períodos de ele- vado crecimiento poblacional, ha intensificado las presiones generadoras de emigración. 100 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna En consecuencia, la migración internacional hacia otras regiones se ha consolidado como un fenómeno persistente y creciente en la región, aumentando notablemente desde 1990. En congruencia con este dina- mismo, América Latina y el Caribe aportan el mayor número de inmi- grantes establecidos en España y en Estados Unidos. En este último país conforman más de la mitad de la población nacida en el extranjero y presentan una marcada heterogeneidad social y económica, una amplia diversidad en cuanto a su origen nacional y étnico, su estatus migratorio, su distribución territorial y sus niveles de organización. Una manera de tener control sobre el proceso de migración, ha sido el de definir categorías de agrupación de los migrantes, aunque éstas sólo representan aproximaciones o fotografías de la situación analizada, por- que los procesos de migración y los contextos en que se encuentran los sujetos son dinámicos. Entre las principales categorías de migrantes se encuentran (Castles, 2000):Trabajadores temporales, Profesionistas alta- mente cualificados, Indocumentados (ilegales), Refugiados, Solicitantes de asilo, Migración forzada, Migrantes por reunificación familiar y Mi- gración de retorno. Las cifras sobre el fenómeno migratorio en el ámbito internacio- nal, proporcionadas por la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la onu indican que (www.unmigra- tion.org, 2006): • A nivel mundial, los migrantes internacionales alcanzaron los 191 millones en 2005. • En 2005, Europa albergó al 34% de todos los migrantes; América del Norte al 23 por ciento y Asia al 28. Sólo el 9 por ciento vivía en África, el 3 por ciento en América Latina y el Caribe y el otro 3 por ciento en Oceanía. • Alrededor de 6 de cada 10 migrantes internacionales (lo que tota- liza 112 millones de personas) reside en países designados como de “ingresos altos”. 101 Modelo de empoderamiento para las mujeres… • Cerca de la mitad de los migrantes alrededor del mundo son mujeres. • En 72 países el número de inmigrantes decreció entre 1990 y 2005. Diez y siete naciones dieron cuenta del 75 por ciento del incremen- to en el volumen de migrantes de ese periodo. Los Estados Unidos ganaron 15 millones de migrantes, mientras que Alemania y Espa- ña recibieron 4 millones cada uno. • Para el 2000 los principales países receptores de migrantes fueron Estados Unidos con 35 millones de migrantes, Rusia con 13 millo- nes y Alemania con 7 millones. • La división de Población del Departamento de Asuntos Económi- cos y Sociales de la onu, considera que los migrantes internaciona- les a nivel mundial desde 1965 al 2000 han tenido un incremento notable de 100 millones de personas, ya que para 1965 eran 75 millones y en el 2000 son 175 millones. • Las regiones internacionales que tienen mayor número de migran- tes están en primer lugar el continente asiático con 49, 781 millo- nes de personas en el 2000. En segundo lugar, está Norteamérica con 27, 597 millones de personas en 1990 y 40,844 millones de personas en el 2000. • Los países que envían mayor número de remesas por trabajo son Estados Unidos con 28.4 miles de millones de dólares Arabia Saudita con 15.1 y en tercer lugar Alemania con 8.2 miles de millones de dólares en contraposición los países que reciben mayor número de estas remesas son la India con 10 de millones de dólares, en se- gundo lugar, esta México con 9.9 de millones de dólares y Filipinas con 6.4 de millones de dólares. En el caso de México la migración internacional más importante es la dirigida a los Estados Unidos, y es debido al porcentaje de población mexicana que se encuentra en ese país, ya que, según la información pro- porcionada por el Banco de México, constituye cerca del 60% del total de la población en los EU y, países de América Central como el Salvador, 102 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna Guatemala, Honduras y Nicaragua constituyen otro 13%. Este flujo de migrantes mexicanos a los EU ha ido en constante crecimiento, como reflejo de una situación internacional que agudiza las problemáticas sociales. El índice de intensidad del fenómeno migratorio deja ver que ya no se origina exclusivamente en las regiones con tradición migratoria, sino que se ha extendido, en mayor o menor medida a casi todo el te- rritorio nacional. El índice registra que hay municipios en el estrato de muy alta intensidad migratoria en 16 estados de la república, 23 tienen al menos un municipio en el estrato alto, y en 26 estados hay municipios con intensidad migratoria media. (conapo, 2015). La migración internacional en México se caracteriza por una mayor participación de los hombres que se trasladan de sus estados de origen y tienen como punto de destino principalmente los Estados Unidos. Este proceso es un fenómeno que tiene repercusiones en dos niveles, los ámbi- tos sociales, políticos, económicos y culturales y el ámbito micro social re- lacionado con la familia, la identidad de género y las condiciones de vida. Los contextos nacionales de migración se ubican en situaciones di- versas como son las zonas de expulsión históricas, las de reciente expul- sión y las expulsoras después de haber sido receptoras. Estos aspectos representan contextos de migración diferenciados no sólo en términos de procesos sino también de contextos como los rurales, urbanos e in- dígenas. Paralelamente a este proceso migratorio, se presenta una crisis que incide en la conformación de la identidad femenina y en la dinámica familiar, ya que son las mujeres quienes se quedan a enfrentar las con- diciones de pobreza existentes en las comunidades expulsoras cuando los hombres migran, es decir a ser Jefas de Familia. Estas mujeres, que tradicionalmente ocupan el espacio privado, tienen que salir al mundo público como una estrategia para enfrentar y solventar las necesidades de su familia, involucrándose en los procesos productivos y de organización comunitaria. 103 Modelo de empoderamiento para las mujeres… En consecuencia, se presentan cambios con la participación de las mujeres en dichos procesos, al encontrar nuevas estrategias de supervi- vencia que inciden en los patrones familiares y en la identidad de género. Las repercusiones de la migración internacional masculina inciden en la conformación de nuevas problemáticas particularmente, relacionadas con la situación de las mujeres. Estos son procesos que aún no ha sido sufi- cientemente estudiados, ni analizados por lo cual, es importante abrir este ámbito de estudios ante un problema viejo que adquiere nuevas dimen- siones a nivel internacional y que se manifiestan como un problema en crecimiento. La dinámica migratoria internacional incide de manera directa y for- zosa en la situación familiar y en el papel de las mujeres ante el entor- no social, lo cual origina situaciones de crisis y desintegración. En este proceso la participación y la organización de las mujeres, permite una sensibilización y visualización de la identidad de género a fin de asumirla o modificarla de manera consciente, como una respuesta al fenómeno migratorio en las zonas de origen. Empoderamiento de las mujeres en el marco de la migración internacional masculina Como parte de los hallazgos encontrados durante la Investigación Básica, sep- conacyt, denominada “El cambio de la identidad de género y la participa- ción de las mujeres ante los procesos de migración de migración internacional masculina; un análisis en las zonas urbanas, rurales e indígenas”, durante el 2009, se encontró que el Alto Índice de Empoderamiento de las Mujeres, es el resultado de varios factores: • El trabajo que las instituciones han realizado en el tema del género. • Los avances científicos y tecnológicos que han contribuido a que la mujer se incorpore al mercado del trabajo. 104 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna • La incorporación de la mujer a los programas de educación media superior y superior (licenciatura). • El resultado del trabajo que las mismas mujeres han adquirido al incorporarse a los procesos de organización y participación social en sus localidades. • Asimismo, la incorporación de la mujer a un mercado laboral de carácter informal, como formal. Asimismo; se encontró en estas mis zonas, que el Medio y Bajo Índice de Empoderamiento de las Mujeres, es consecuencia de varias causas: • La inequidad de género presente en las familias y localidades, como resultado de la cultura patriarcal que se práctica en la familia y las comunidades. • La limitada cobertura que tienen los programas sociales que apli- can las diversas instituciones públicas, privadas y sociales para aten- der la problemática que viven las mujeres. • La escasa participación de las mujeres en el sistema de educación básica. • La limitada participación de la mujer a los procesos productivos. • La incipiente participación de las mujeres en los procesos de orga- nizacióncomunitaria presentes en sus localidades. Entendiendo para este estudio, el empoderamiento, como un proceso de cambio, donde las mujeres van accediendo al poder y transformando de esta manera las relaciones de desigualdad entre los géneros. Es decir; como un proceso en el que las mujeres toman conciencia, individual y co- lectiva de cómo las relaciones de poder influyen en su vida; adquieren confianza en sí mismas y sacan fuerza para poner en tela de juicio las desigualdades de género. (Chávez, Granados y Castro, 2009) En este sentido, el empoderamiento, tal y como se ha definido, permite propiciar el equilibrio en las relaciones sociales entre hombres y mujeres, 105 Modelo de empoderamiento para las mujeres… así como lograr conciencia de su identidad, en las nuevas formas de or- ganización que tomen en cuenta lo masculino y lo femenino, pero sobre todo generar nuevos procedimientos que den la palabra a las mujeres y que permitan su acceso a la toma de decisiones, de las que generalmente están excluidas. (François Hainard y Christine Verschuur, 2006) Cabe señalar que Empoderarse, es un término inglés “to empower” (François Hainard y Christine Verschuur, 2006), que se emplea en tex- tos de sociología política, con el sentido de conceder poder a un colectivo des favorecido socioeconómicamente para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida. En el caso de la mujer, se refiere a ganar poder por sí misma, mediante acciones participativas en la vida econó- mica y política de la sociedad, ya sea de forma individual o colectiva. Modelo de empoderamiento de las mujeres Jefas de Familia en el marco de la migración internacional En los momentos actuales, donde prevalece la cultura del mercado, el Es- tado Neoliberal y los grandes problemas económicos, políticos, cultura- les, sociales y ambientales, es cada vez más necesario contar con alternativas sólidas y sistematizadas que orienten el quehacer disciplinario e institu- cional; y en este proceso, los Modelos de Intervención adquieren un papel fundamental y son la respuesta a los grandes problemas sociales, como es el cambio de la identidad de género de las mujeres jefas de familia ante el problema de la migración internacional masculina. Desde este enfoque metodológico el Modelo es una representación abs tracta de distintos elementos que se interrelacionan en una situación so- cial; es decir, como un instrumento y recurso interpretativo del pensa- miento y las prácticas profesionales, que facilitan no sólo la explicación integral de los procesos sociales, sino que resultan ser una guía de inter- vención ante el problema social manifestado. 106 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna Por tanto, el Modelo permite dar un sentido integral a la interven- ción y lleva implícita el uso de conceptos y categorías, cuyos supuestos pueden convertirse en nuevos referentes teóricos, una vez que se lleva a cabo el análisis crítico entre la teoría y los resultados de la acción. El “Modelo de empoderamiento de las mujeres Jefas de Familia”, repre- senta una oportunidad de potencializar los procesos del ejercicio de la ciudadanía y el liderazgo femenino, los cuales conducirán a una paulati- na cultura de participación que modifique los patrones culturales que han determinado de qué manera las mujeres ejercen la ciudadanía y el liderazgo en los diversos espacios comunitarios. En este sentido, el empoderamiento se considera como la base desde la cual se generarán visiones alternativas de la mujer; así como el proceso mediante el cual estas visiones se convertirán en realidades a medida que cambian las relaciones sociales, donde el poder juega un papel esencial. El poder (Deere y León: 2002), citando a Jo Rowlands (1997:218-23), señala que condiciona la experiencia de la mujer y las relaciones de poder pueden significar dominación, pero también resistencia a fuentes exis- tentes de poder, o servir como un mecanismo para obtener el control sobre éstas. En distintas conferencias de la Organización de las Naciones Unidas, se ha afirmado que el Empoderamiento de las Mujeres es una cuestión esencial para el desarrollo sostenible y su objetivo consiste en reforzar el “poder”, por lo que ha recomendado este organismo internacional que se intervenga en los múltiples aspectos de la vida cotidiana de las mujeres para fortalecer su poder, sobre todo en los aspectos: económico, técnico, cultural, social o político. En síntesis, el Empoderamiento de las Mujeres, es un proceso de cam- bio, de toma de conciencia entre los géneros, donde las mujeres acceden al poder, con la finalidad de mejorar las relaciones de desigualdad y con- diciones de vida de éstas y los integrantes de la familia. Ante la problemática que viven las mujeres en las zonas urbanas, ru- rales e indígenas de México a consecuencia de la migración internacional 107 Modelo de empoderamiento para las mujeres… masculina que dificulta el empoderamiento de estas; se propone el si- guiente Modelo de Intervención: Esquema 1 Modelo para Empoderar a las Mujeres en el contexto de la Migración Internacional Masculina El Modelo de Intervención para Empoderar a las Mujeres en las zonas ur- banas, rurales e indígenas de México, contempla el desarrollo integral de nueve fases, cada una de ellas, con sus respectivos momentos. Desde la conformación de teorías para el conocimiento del problema, como de su intervención; hasta las fases de diseño, ejecución y operación de proyec- tos, como las fases de supervisión y evaluación de las propuestas; todas ellas fundamentales no solamente para empoderar a las mujeres, sino Fuente: Elaboración propia, 2018. Metodología de Investigación Estudio Explicativo: Identidad de Género de la mujer y Migración Internacional Evaluación del proceso metodológico Supervisión de las actividades Proyecto Participación Proyecto Capacitación Proyecto Productivo Participación Social Empoderamiento de las Mujeres Metodología de Intervención Retroalimentación y Construcción Propuestas Ejecución de Proyectos: Promisión y gestión de recursos para la ejecución y operación Programación Social: Empoderar a las Mujeres en zonas urbanas, rurales e indígenas Perspectiva de Género Urbana Rural Indígena Teoría Social Fase I Fase II Fase III Fase IV Fase VFase VI Fase VII Fase VIII Diagnóstico Social 108 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna también para reflexionar sobre las acciones, alances y obstáculos que se tuvieron durante la aplicación de la propuesta metodológica, como la construcción de un nuevo Modelo de Intervención, más enriquecido que el anterior, ello a través de fase de Retroalimentación y Construcción de nuevas propuestas. En la Fase I ; corresponde al fundamento teórico que tiene el modelo; se apoya exclusivamente en dos teorías sociales, la primera hace referencia a la Perspectiva de Género sobre todo para explicar y comprender el problema de la identidad de género y el empoderamiento de las mujeres ante el proceso de migración internacional masculina y la segunda teoría social, que consiste en el Empoderamiento de la Mujeres, se enfoca para fundamentar los contenidos de las acciones educativas en el proceso me- todológico de intervención a través de los proyectos sociales. Esquema 2. Teoría Social Las teorías sociales propuestas se complementan en ambos procesos metodológicos; tanto para el conocimiento del problema objeto de in- vestigación, como para la intervención en el mismo problema a través de programas y proyectos sociales sistematizados; como en todas las fases y Fuente: Elaboración propia, 2016. Metodología de Investigación Perspectiva de Género Empoderamiento de las Mujeres Metodología de Intervención Teoría Social Fase I 109 Modelo de empoderamiento para las mujeres… momentos del Modelo. Cabe señalar que en esta primera fase; se en- riquece la teoría social, con otras teorías sociales complementarias,de acuerdo a las propias necesidades de los especialistas que estén ejecutan- do el Modelo; como, por ejemplo, las teorías de la participación social, la ciudadanía, los derechos humanos y las teorías del desarrollo y bien- estar social. Perspectiva e identidad de Género El género es una categoría de análisis que permite analizar el papel que se asigna a las personas en la sociedad, respecto a si es mujer u hombre. A través del género se deja al descubierto la manera en que las instituciones sociales reproducen lo femenino y lo masculino. (Chávez, Granados y Castro, 2009). Son varios los autores que han trabajado y desarrollo la categoría del Género; dentro de estos, Lamas (1996) considera los trabajos realizados por Joan Scott en 1986, bajo la acepción socio científica; esta autora a brindado un panorama muy amplio respecto a las diversas concepciones que se tenían respecto al Género en los años 80s., el cual era utilizado como un sinónimo de mujeres, además de argumentar que la informa- ción sobre mujeres es necesariamente información sobre los hombres, así también para designar las relaciones sociales entre los sexos, fue una categoría social impuesta a un cuerpo sexuado, sobre todo para designar la práctica sexual de los roles sociales asignados a hombres y mujeres. (Chávez, Granados y Castro, 2009). De esta manera, si hacemos un análisis a profundidad podremos ob- servar la influencia de distintos factores tales como el pensamiento, el momento histórico, la necesidad de cambio, los movimientos sociales, etc., en esta construcción teórica con respecto al género. Por otra parte, Joan Scott (1986), señala que el género es un elemen- to constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que 110 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna distinguen a los sexos. Por su parte Benería (1987) lo define como: “… co- mo el conjunto de creencias, rasgos personales, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social que tiene varias caracterís- ticas. En primer lugar, es un proceso histórico que se desarrolla a dife- rentes niveles tales como el estado, el mercado de trabajo, las escuelas, los medios de comunicación, la ley, la familia y a través de las relaciones interpersonales. En segundo lugar, este proceso supone la jerarquización de estos rasgos y actividades, de tal modo que a los que se definen como masculinos se les atribuye mayor valor.” (Martín Casares, 2006). El patriarcado es una de las bases, en la cual se muestran claramente los roles que deben adoptar los hombres y las mujeres, y gracias a esto, es como se nos ha enseñado a crear nuestra propia identidad, todo esto queda muy claro en la siguiente aportación teórica. “La sensación del do- minio masculino puede observarse con mayor claridad durante una dis- cusión, porque es en momentos de conflicto cuando el reconocimiento emocional de la autoridad masculina se hace más consiente en el hombre y en la mujer. La mayoría de las veces, cuando el hombre y la mujer desempeñan roles diferentes, que ellos y su sociedad definen como roles masculinos y femeninos respectivamente, no hay conflicto, y la sensación de autoridad no entra en juego. No es más que en situaciones conflictivas cuando esta sensación se hace evidente para el varón, que se vale de ella, y para la mujer, que ha de vencerla. Dicho en otras palabras, la fuerza y la agresividad del varón, y la dul- zura y la abnegación de la mujer, tratadas en nuestras novelas y películas, reflejan, no solamente el punto de vista de nuestra sociedad, sino el de todas las sociedades que jamás han existido. Para el propósito de este Modelo, la actitud subjetiva acerca del do- minio masculino no tiene importancia. Lo que tiene importancia teórica es por qué ocurre así, por qué no lo invierte ninguna sociedad o por qué no hay ninguna sociedad en la que no deje de manifestarse el dominio sexual en absoluto, si es que el dominio masculino no constituye una 111 Modelo de empoderamiento para las mujeres… adaptación a algún elemento suprasocial o inherente a la misma natura- leza de la sociedad”. (Goldberg, 1976). De esta manera, a partir del nacimiento de las personas, se va intro- yectando un sin fin de elementos que conforman la identidad, la cual se dirige a lo largo de la vida de los sujetos, en cuanto a pensamientos, razonamientos, sistemas de valores, costumbres, tradiciones, etc., y esto permeara por sobre todo el hecho de nacer mujer u hombre. Es importante entender que es la Identidad, antes de aterrizar la idea en lo que es Identidad de Género, para esto es primordial, conocer el pro- ceso que hay que recorrer, sobre la identidad; así como los posibles tipos de identidad que mencionan algunos autores. “La identidad de género es aprendida por los individuos, pero a la vez es asignada, lo que implica un poder. En los elementos asignados en la identidad de género el cuerpo es central. La identidad asignada, o sea la identidad social, se construye a través del imaginario social, con base en los símbolos genéricos de la diferencia biológica. El género femenino se asocia con el cuerpo que puede embarazarse, parir y amamantar: es un cuerpo de madre” (Hiroko Asakura, 2004) Si bien es cierto, Casares (2006) citando a Maqueira, señala que la identidad de género es “El complejo proceso elaborado a partir de las de- finiciones sociales recibidas y las autodefiniciones de los sujetos. Entran en juego sentimientos, actitudes, modelos de identificación o de rechazo que se incorporan a través de todo el ciclo vital y que supone un proceso de afirmación frente a o de distinción en relación a los demás” (Maquei- ra, 2001). En consecuencia, la identidad genérica o “generizada” no es estable y está relacionada con las prácticas sexuales de las personas y con la evolución en la forma de percibirse a sí mismas. De este modo, la identidad de género tiene que ver con la imagen que las personas, de ma- nera más o menos consciente, proyectan en al ámbito social en relación con la ideología de género dominante; así como la adecuación, trans- gresión o interiorización de los valores hegemónicos en cada momento de sus vidas.” 112 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna Teoría del Empoderamiento El término “empoderamiento” se ha utilizado de muchas maneras, y no siempre con un sentido emancipatorio, en sus diferentes usos se halla implícita la noción de personas que adquieren control sobre sus propias vidas y definen sus propias agendas; por lo general se asocia con los in- tereses de quienes no poseen poder y se presume como una expresión de cambio. En el proceso de empoderamiento, se busca “lograr la igualdad entre hombres y mujeres” lo que exige una transformación en el acceso de la mujer tanto a la propiedad como al poder. (Deere y León, 2002). El empoderamiento de la mujer cuestiona las relaciones familiares pa- triarcales, pues puede conducir al desempoderamiento de los hombres y sin duda a la pérdida de la posición privilegiada que éstos han tenido en el patriarcado. Porque el empoderamiento ocurre cuando se da un cam- bio en la dominación tradicional de las mujeres por los hombres, ya sea con respecto al control de sus opciones de vida, sus bienes económicos, sus opiniones o su sexualidad. El empoderamiento de la mujer en la familia se manifiesta cuando la toma de decisiones unilateral con respecto a asuntos que afectan a todos los miembros de la familia ya no es la norma, en la que solamente se escucha la voz masculina; la mujer se hace presente en la lucha por este poder. Con esta responsabilidad que asume la mujer, se libera al hombre y la mujer se empodera en los diversos campos de actuación, tanto en la familia, como en otros espacios de la sociedad. El empoderamiento no es un proceso lineal con un comienzo y un fin definitivo que es igual para diferentes mujeres o grupos demujeres. El empoderamiento es diferente para cada individuo o grupo según sus vidas, su contexto y su historia, y de acuerdo con la subordinación en los niveles personal, familiar y comunal, y otros niveles altos de organización en la sociedad. (Deere y León, 2002). El análisis del empoderamiento en cada uno los ámbitos de actuación de los grupos sociales desfavorecidos (doméstico, productivo, comunitario), 113 Modelo de empoderamiento para las mujeres… es importante no solamente para comprender las transformaciones que se dan en lo particular a partir de lo global; sino como estas dimensiones, en el plano de lo individual, familiar y colectivo incide también a nivel global. (Zapata Martelo, 2005). Con base en este enfoque, (Zapata Martelo, 2005) describe que el análisis del empoderamiento, se da desde diversos ámbitos de actuación: • Empoderamiento personal. Entendido como cambios positivos a nivel espiritual o psíquico de las personas, que se pueden mani- festar en: adquisición de nuevas habilidades y aprendizajes, mayor participación, incursión e influencia en nuevos espacios, aprender analizar, expresarse, obtener y controlar recursos e incremento en la autoestima y autovaloración, entre otros. • Empoderamiento Familiar. El cambio personal se refleja la mayoría de las veces en cambios en el ámbito familiar. Dichos cambios se lo- gran cuando se desarrollan habilidades para la negociación y comu- nicación. Se pueden apreciar en los procesos de participación activa en el grupo; mayor participación familiar en el trabajo doméstico; exigencia de los derechos como mujeres; y mejor distribución del tiempo, entre otros. • Empoderamiento en el ámbito de los negocios. Algunos indicadores que reflejan el empoderamiento en este nivel, son una mayor ha- bilidad para negociar con terceros, para tomar decisiones en los negocios, para administrarlo, para vencer los obstáculos en su fun- cionamiento, así como plantear nuevas perspectivas de desarrollo micro empresarial. • Empoderamiento en el ámbito colectivo. En este nivel, el empodera- miento, se entiende como el proceso mediante el cual las mujeres tra- bajan de forma integrada con el objetivo de lograr mayor habilidad 114 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna y capacidad para enfrentar eventos externos, para incrementar su autoconfianza y luchar por su derecho a la independencia y así con- trolar mejor sus recursos, así como lograr el reconocimiento de otras personas, para incrementar la seguridad y confianza de que con la organización las cosas se pueden lograr, y mejorar las relaciones con las mujeres. • Empoderamiento en el ámbito comunitario. Cuando las mujeres comprenden la potencialidad de las acciones colectivas, a través de la organización social logran que las y los demás las escuchen y tomen en cuenta su posición, facilitando la posibilidad de posicio- narse en una situación de liderazgo. En los procesos de empoderamiento; el Estado y su sistema político (ins- tituciones públicas) deberán crear las condiciones y los espacios (estruc- tura comunitaria) para que las mujeres tengan una formación apropiada y pueda ayudárseles a comprender mejor el contexto de su vida y de su trabajo. (François Hainard y Christine Verschuur, 2006). Por otro lado, desde la mirada de la sociedad civil, se considera im- portante que, en los movimientos y organizaciones sociales, las mujeres reivindiquen y promuevan los cambios referidos a su visión de la socie- dad y que crean la voluntad política para que quienes ejercen el poder se comprometan seriamente con él. Bajo esta perspectiva, el empodera- miento es necesario siempre que las desigualdades en el reparto del saber, del poder y de los recursos impidan a las personas, a los grupos, a las comunidades en el mejoramiento de su calidad de vida, de manera autó- noma, independiente y bien determinada. En la Fase II, se aborda como estudio explicativo, el problema del cambio de la identidad genérica de las mujeres ente los procesos de organización y participación social en el ámbito de la migración internacional masculina, 115 Modelo de empoderamiento para las mujeres… un análisis en las zonas urbanas, rurales e indígenas; es especial los esta- dos de la Ciudad de México, Guanajuato e Hidalgo. En esta fase, se encontraron varios hallazgos, uno de ellos hace refe- rencia al proceso de Empoderamiento de las Mujeres al participar en los procesos de organización social, sobre todo cuando estas mujeres asumen la responsabilidad que tenían los hombres en los procesos de desarrollo comunitario antes de que estos se fueran como migrantes. El Estudio Explicativo va más allá de la descripción de conceptos o fenómenos o del establecimiento de relaciones entre conceptos; está diri- gido a responder las causas de los eventos físicos o sociales. Su interés se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno y en qué condiciones se da este, o por qué dos o más variables están relacionadas. El Estudio Explicativo, no solamente permitió conocer a profundidad la problemática que enfrentan las mujeres en sus lugares de origen, sobre todo cuando estas mujeres se incorporaron a las dinámicas comunitarias de su localidad, participando en las asambleas y reuniones de ejidatarios Fuente: Elaboración propia, 2016. Esquema 3. Estudio Explicativo Perspectiva de Género Estudio Explicativo: Identidad de Género de la mujer y Migración Internacional Urbana Rural Indígena Diagnóstico Social Fase III Fase II 116 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna o comités para atender los problemas de salud, educación o servicios públicos. Asimismo, el Estudio Explicativo proporcionó información para ela- borar el diagnóstico social; enfocando los principales problemas que en- frentan las mujeres durante el proceso de migración masculina, sobre todo, cuando estas mujeres asumen funciones y roles a las que no estaban acostumbradas por su identidad de género, lo cual provoca una emanci- pación forzada al asumir una nueva identidad. Para la Fase III; se hace identifica el problema de los factores que faci- litan y obstaculizan en Empoderamiento de las Mujeres en el proceso de la migración Internacional Masculina; focalizando la participación de las mujeres en los procesos de organización comunitaria; además de su incorporación en los procesos productivos. Esquema 4. Diagnóstico Social Fuente: Elaboración propia, 2016. Programación Social: Empoderar a Mujeres en zonas urbanas, rurales e indígenas Perspectiva de Género Urbana Rural Indígena Diagnóstico Social Fase III Fase II Fase IV Estudio Explicativo: Identidad de Género de la mujer y Migración Internacional 117 Modelo de empoderamiento para las mujeres… El Diagnóstico Social; es una forma de evaluar o analizar el problema a tra- vés de los datos, como producto de un estudio; es decir, es el reflejo de las condiciones y las circunstancias que están presentes en el problema, y que se observan a través de indicadores que caracterizan al problema. Asimis- mo, el diagnóstico es una forma más instrumental, es un conjunto de des- cripciones que permiten construir significados respecto de los fenómenos sociales (en el caso de las disciplinas de la ciencia social). El Diagnóstico, hace referencia a un proceso de investigación cientí- fica, cuya finalidad es recabar información documental y empírica que permita visualizar la dimensión objetiva del problema social, su magni- tud y el impacto en la sociedad; es decir, buscar información y recabar datos que faciliten el análisis y la interpretación del problema. En este sentido, el Diagnóstico como resultado del análisis que se realiza, tiene como fin la programación de acciones que permitan una intervención organizada en esos escenarios en donde están presentes los problemas; y su propósito radica en establecer una síntesis descriptiva y una interpretación y evaluación de la carencia social o de la situaciónpersonal y social (Colomer,1979). En lo que respecta a la Fase IV; se enfoca al diseño del Programa Social, y la elaboración de documentos de proyectos, en tres vertientes: Participa- ción, Capacitación y Proyectos Productivos; en las zonas urbanas, rurales e indígenas. En la elaboración del Proyecto Social enfocado a propiciar la Partici- pación de las mujeres de acuerdo a los diversos elementos que caracteri- zan dicho proceso; dimensionando el involucramiento, la cooperación, colaboración, responsabilidad y la toma de decisiones de las mujeres en las organizaciones políticas, sociales y económicas de la comunidad; ello a través de diversas actividades y dinámicas de grupales. En el segundo proyecto; denominado Capacitación; se busca que las mujeres tengan las herramientas y los conocimientos teóricos y concep- tuales sobre el proceso de Empoderamiento de las Mujeres; a través de 118 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna diversas estrategias enfocadas a la construcción de una cultura de la par- ticipación, la ciudadanía y el poder. En el tercer documento de proyecto; se plantea la elaboración de un proyecto productivo, ello con la finalidad de que las Mujeres tengan recursos económicos para resolver situaciones en sus familias, sobre todo para cubrir sus necesidades básicas. El proyecto puede ser gestionad en coordinación con las instituciones públicas, privadas y sociales encarga- das de dinamizar y financiar dichas iniciativas productivas. En la Fase V; denominada Ejecución del Proyecto; se deberán realizar las diversas acciones que faciliten la puesta en marcha del Proyecto; en dos momentos; en el primero, cubrir todos aquellos aspectos relacionados a Fuente: Elaboración propia, 2016. Esquema 5. Programación Social Programación Social: Empoderar a las Mujeres en zonas urbanas, rurales e indígenas Ejecución de Proyectos: Promisión y gestión de recursos para la ejecución y operación Proyecto Participación Fase IV Fase IV Proyecto Capacitación Proyecto Productivo 119 Modelo de empoderamiento para las mujeres… la obtención de recursos materiales, humanos y técnicos, como el acon- dicionamiento de espacios, con la finalidad de brindar un servicio de calidad en el segundo momento. Esquema 6. Supervisión de las actividades del Proyecto En la Supervisión, como Fase VI de este Modelo, se realizan varias acciones de seguimiento, sobre todo, de aquellas actividades y recursos que fueron previamente programados en el documento de proyecto; lo anterior con el fin de cumplir con lo programa y dar un cierto grado de flexibilidad, para reprogramas actividades y recursos no considerados, pero que son de gran utilidad para la vida del proyecto. En la Fase VII, referente a la Evaluación; en un primer momento se hace un análisis de las problemáticas que enfrentan las mujeres, a fin de dise- ñar estrategias que incidan en la problemática; es decir, durante la ela- boración de programas y proyectos que fortalezcan el empoderamiento de las mujeres jefas de familia, se debe corroborar la información pro- porcionada por los estudios y el diagnóstico, con la información que se utiliza para el diseño de proyectos sociales. Asimismo, en un segundo mo mento, durante la fase de ejecución, se analiza y se reflexiona sobre lo Fuente: Elaboración propia, 2016. Supervisión de las actividades Fase VI Fase V Ejecución de Proyectos: Promisión y gestión de recursos para la ejecución y operación 120 Martín Castro / Julia del C. Chávez / Claudia Y. Reyna que se está haciendo, lo anterior con la finalidad de corregir el proceso de inter vención y en tercer momento, hace referencia a medir el impacto que tienen las actividades, sobre la problemática planteada, observar los cambios, el impacto que las actividades hicieron en el problema. En la Fase VIII, retroalimentación y construcción de propuestas; a través de un proceso de sistematización, se describen y se clasifican cada una de los momentos más importantes de las fases, se recuperan las actividades, los métodos y las técnicas más representativas que se utilizaron durante la aplicación del modelo. Asimismo, se diseña el esquema metodológico utilizado, con sus fases y momentos, lo que ayuda a los sujetos a concep- tualizar y teoriza con nuevos perspectivas y nuevos enfoques, donde la retroalimentación adquiere una función sustancia en la construcción de nuevos conocimientos. Conclusión Con la aplicación de este esquema metodológico, se busca que las muje- res jefas de familia asuman y compartan responsabilidades que antes sólo competían a los hombres y a liberar a éstos de los estereotipos de género, y también les abre la posibilidad de adquieran nuevas experiencias. Por consiguiente, el empoderamiento de las mujeres implica no sólo cambios en sus experiencias, sino también en las de sus compañeros y su familia, sobre todo, aquellas mujeres jefas de familia que participan en el merca- do de trabajo, por la ausencia de su pareja que vive una situación de mi- gración internacional, lo que se considera un reflejo del mayor grado de necesidad económica y cuando la mujer actúa y asume responsabilidades como jefa económica de su hogar. (Rosenhouse, 1989). Por lo anterior, podemos decir, que la migración internacional, no solo empodera a las mujeres, sino las responsabiliza como Jefas de Familia en sus hogares, lo que constituyen un grupo homogéneo que comparte 121 Modelo de empoderamiento para las mujeres… una misma situación social, económica y política; donde estas mujeres tienen que salir de un mundo privado, para participar en un mundo público, que, en el mayor de los casos, el hombre tiene mayor precisa y dominio, no obstante, de que los hogares dependan de factores, como: los recursos económicos, su composición familiar, el acceso al empleo y los servicios de educación y salud, produciendo una variedad de situaciones que debe ser reconocida. En este sentido, se puede decir, al igual que (Rosenhouse, 1989), que la Jefatura del Hogar, se relaciona a la estructura interna y la dinámica cotidiana de los hogares, y tiende a asumir que existe en el interior del hogar y entre sus miembros, una relación jerárquica en la que el “Jefe” o la “Jefa” es la persona más importante, que está regularmente presente en el hogar, que posee y ejerce la autoridad sobre los demás miembros del hogar, que toma las decisiones importantes y que es el proveedor principal de los recursos para satisfacer las necesidades de los integrantes. Referencias Acosta Díaz, Félix (2001), Jefatura de hogar femenina y bienestar familiar: re- sultados de la investigación empírica. Papeles de Población, vol. 7, núm. 28, abril-julio, 2001 Universidad Autónoma del Estado de México, México. Álvarez J. (1995). La emigración internacional en el estado de Hidalgo. En Hidalgo Población y Sociedad al siglo xxi. Universidad Autónoma del Esta- do de Hidalgo, México. 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El cual tiene su 1 Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de Coahuila; Doctora en Métodos Alternos de Solución de Conflictos de la Universidad Autónoma de Nuevo León; ex becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México; Maestría en Administración y Alta Dirección de la Universidad Iberoamericana; Licenciada en Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. saracecy@hotmail.com 2 Profesora Investigadora; Doctora en Ciencias de laEducación de la Universidad Autónoma de Coahuila, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (sni) nivel Candidato. isabelgarza@uadec.edu.mx 3 Profesora Investigadora; Doctoranda en Ciencias de la Educación de la Universi- dad Autónoma de Coahuila. blanca_diamantina@hotmail.com 4 Profesora de la Facultad de Trabajo Social, Maestra en Psicología Organizacional, Especialidad en Desarrollo Humano por ihpg, ggranados@uadec.edu.mx 128 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados origen en la década de los 80’s, siendo el resultado del trabajo realizado por un grupo interdisciplinario, el cual utilizó el enfoque sistémico para su fundamentación teórica (Betalanfy 1972 como se citó en Acevedo Alemán, 2016). El planteamiento del problema se encuentra ubicado en un déficit de comunicación que se refleja en las estadísticas de violencia que pre- valece en las parejas mexicanas, las cuales indican que el 43.9% de las mujeres que tienen o tuvieron una pareja, sea por matrimonio, convi- vencia o noviazgo, han sido agredidas por su pareja en algún momento de su vida, siendo la violencia de tipo emocional la principal (inegi, 2017). Este tipo violencia utiliza como vía la comunicación oral, por lo que es pertinente aportar técnicas de intervención social que habiliten a la pareja con componentes que favorezcan un tipo de comunicación libre de violencia. La comunicación se presenta como un proceso natural del ser huma- no enfocada en la dinámica que sucede en la pareja. El conflicto como un proceso también adherido a la naturaleza humana, el cual requiere de un tratamiento pacifico para no desencadenar violencia. En ese sentido es preciso que las parejas cuenten con herramientas de comunicación co mo lo son el lenguaje asertivo y la escucha activa, componentes que co- laboran con la solución de cualquier controversia favoreciendo la paz, siendo el trabajador social la persona indicada para promoverla mediante técnicas que se proponen en el modelo, así mismo Trabajo Social como disciplina social busca el estudio y producción de conocimiento en la in- tervención social, centrándose en posicionar a las personas, su evolución, comportamiento hacia el mejoramiento de su calidad de vida, en este caso al abordar parejas. A partir de una reflexión teórica sobre los componentes que favore- cen la comunicación asertiva dentro de la pareja, el objetivo del presente capitulo es proponer técnicas desde el Trabajo Social al modelo de co- municación-interacción lo que permitiría establecer estrategias de comu- nicación asertiva. El eje central es reflexionar sobre la comunicación en 129 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja pareja, la realidad actual de la comunicación de las parejas mexicanas, y los componentes que favorecen un dialogo libre de violencia. La comunicación en pareja Hablar acerca del tema de comunicación resulta complejo y cuando esta comunicación se refiere a la pareja, se convierte en un tema de gran inte- rés principalmente porque es una característica básica para la conviven- cia pacífica en donde la violencia evidencia que el ser humano carece de habilidades adecuadas para hacerlo. La comunicación forma parte del ser humano desde antes y después del nacimiento, en sus primeros meses encuentra diversas formas de comunicarse, al principio a través del llanto y movimientos, conforme pasa el tiempo desarrolla sus habilidades y su comunicación cambia, desde balbuceos hasta que empieza a conocer que puede comunicar sus necesidades mediante la palabra, a través del lenguaje. Las investigaciones revelan que hace treinta mil años la capacidad de hablar fue bien desarrollada y que los grupos existentes en diferentes partes del mundo podían hablar entre ellos, contar historias, enseñar a sus hijos y generalmente comunicarse con el habla tanto como se hace en la actualidad, para esto utilizaban un vocabulario estandarizado, con reglas de pronunciación, sintaxis y gramática, lo que sí es desconocido es el tipo de lenguaje inicial, sólo se conoce que se fue esparciendo y modi- ficando (Defleur, Kearney, Plax, & DeFleur, 2005). Según los estudios mencionados, se conoce la existencia del lengua- je como forma de comunicación de hace miles de años, lo interesante es conocer si desde entonces había una comunicación oral violenta o no, ¿en qué momento el hombre en su evolución desencadenó este tipo de violencia en la pareja? ¿Siempre ha existido desde los antiguos seres hu- manos o este problema fue desarrollándose con el paso del tiempo? 130 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados En la actualidad el papel de la comunicación en las relaciones íntimas ha prestado especial atención a los patrones y estilos de comunicación presentes durante el intercambio simbólico llevado a cabo por las pare- jas, diversos autores han planteado tipologías de los patrones/estilos de comunicación en la pareja, como se observa en la siguiente tabla: Autor Estilos de comunicación en la pareja Miller, Nunnally y Wackman (1976) Sociable, Demandante, Reflexivo, Consiente. Norton (1978) Dominante, Dramático, Contencioso, Animado, Impaciente, Relajado, Atento, Abierto, Amistoso. Hawkins, Weisberg y Ray (1980) Convencional, Controlado, Especulativo, Sociable. Satir (1986) Aplacar, Culpar, Supra-razonar, Distraer, Irrelevante, Apertura. Elaboración propia tomada de Sánchez Aragón y Díaz Loving (2003). El tema que ha generado más literatura en relación con los patrones de comunicación, es en específico a las diferencias de género. Así, la evi- dencia demuestra que las mujeres son más tendentes a expresar el afecto negativo y las quejas durante una discusión, mientras que los hombres tienden a retirarse o evitar la discusión (Christensen y Heavey, 1990; Gottman y Leven-son, 1988; Heavey, Layne y Christensen, 1993 como se citó en Montes-Berges, 2009). Este tipo de estudios manifiestan que la violencia no es ejercida solamente por el sexo masculino, debido a que es la mujer la que inicia con expresiones negativas, transmitiendo mensa- jes agresivos que podrían desencadenar una discusión, siendo el hombre el que opta por un rol de una huida pasiva ante una posible discusión. Se observa un juego de poderes que no precisamente esta desencadenado por los hombres indicando un rol diferente que están manifestando las mujeres en una sociedad contemporánea. 131 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja Comunicación violenta en parejas mexicanas Dentro de la cultura mexicana se encuentran diversos estudios que se han realizado respecto al tema de la violencia en la pareja. Al respecto un estudio encontró una medida culturalmente sensible que muestra una orientación social y de alto contexto, es decir, que se involucra el uso de mensajes implícitos e indirectos en donde se minimiza el contenido del men saje verbal y que es sensible a las formas que las personas utilizan para mantener la armonía o influenciar a la otra persona, que las per- sonas utilizan para mantener la armonía o influenciar a la otra persona. Así mismo (Sanchez Aragon & Diaz Loving, 2003) identificaron los estilos positivos que usan las parejas mexicanas para comunicarse: Empá- tico y Social Expresivo; Social Afiliativo; Social Auto-modificado y Sim- pático y Social Normativo. Además, los estilos negativos: Estilos como el Maquiavélico y el Chismoso e Hiriente e Irritante Expresivo. Los hallazgos empíricos indican que, en la pareja, el deseo y el afecto son elementos que conducen a las personas a comprometerse en una relación, observándose que cada vez son más las parejas que cambien los votos tradicionales del matrimonio: unidos hasta que la muerte nos separe, por uno alternativo: unidos mientras dure el amor. De esta for- ma, el compromiso en la relación es una mezcla de deseos personales con restricciones internas y externas matizadas por las historias de amor en las que intervienela pareja (México, 2005). Las investigaciones sobre los estilos de comunicación y la satisfacción marital marcan una alta correlación significativa entre estilos de comu- nicación positivos y buena calidad de relación (Roca, 2003 como se citó en (Armenta Huerta & Diaz-Loving, 2008). Por otro lado, cuando en la pareja mexicana uno de ellos identifica que el otro miembro de la relación no se comunica de forma destructiva, fría, intolerante, severa, inexpresiva o distante, ellos tienen un estilo más platicador, oportuno y optimista al comunicarse y que esto a su vez produce la satisfacción con- junta de la relación. Este tipo de resultados manifiesta la relevancia de la 132 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados intervención social para habilitar a las parejas en estilos de comunicación de tipo asertivos. Por su parte el Instituto Nacional de Estadística y Geografía — inegi— encargado de realizar todas las encuestas y censos referentes al territorio mexicano encontró que los matrimonios registrados en el país durante el 2016 llego a 543 mil 749, siendo la cifra más baja de la historia, mien- tras que el número de divorcios en el mismo año alcanzó los 139 mil 807, quince mil divorcios más que el año inmediato anterior, es decir que de cada 100 matrimonios hay 22.2 divorcios (inegi, 2018a). Asimismo, de cada 100 personas de 12 años o más el 54.2% están casadas, el 11.3% separado, divorciado o viudo y el 34.5% son solteros (inegi, 2018b). Por otro lado la Encuesta Nacional sobre la Dinámica en las Rela- ciones en los Hogares (endireh [inegi, 2017]) permite dimensionar y caracterizar la dinámica de las relaciones que mantienen las mujeres con las personas que integran sus hogares, particularmente con su esposo o pareja, con la finalidad de identificar si han experimentado situaciones adversas como agresiones de cualquier tipo, amenazas, coerción, inti- midación, privación de su libertad o abusos verbales, físicos, sexuales, económicos o patrimoniales que les causaron un daño directo o tuvieron la intención de hacerlo. Dentro del ámbito de la pareja y familiar, la rela- ción donde ocurre con mayor frecuencia la violencia contra las mujeres es en la pareja y, por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, pareja o novio. El 43.9% de las mujeres que tienen o tuvieron una pareja, sea por matrimonio, convivencia o noviazgo, han sido agredidas por su pare- ja en algún momento de su vida marital, de convivencia o noviazgo, Coahuila se encuentra en noveno lugar tanto para la violencia total a lo largo de su vida, como para la violencia reciente en los últimos doce meses (inegi, 2017). Las estadísticas indican un panorama negativo respecto a la comu- nicación, ya que se evidencia que existe violencia en la pareja, desde el noviazgo hasta el matrimonio o conveniencia. Respecto al estado de 133 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja Coahuila ubicarse en el noveno lugar señala la existencia de un déficit en herramientas e intervención social que favorezcan un tipo de comunica- ción asertiva dentro de la convivencia. Uno de los aspectos más complejos de la definición es el de la in- tencionalidad (Organizacion Panamericana de la Salud, [ops] 2003), en este se destacan dos puntos importantes. Primero, aunque la violencia se distingue de los hechos no intencionales que causan lesiones, la presencia de la intención de usar la fuerza, no significa necesariamente que haya habido la intención de causar daño. El segundo punto relacionado con la intencionalidad radica en la distinción entre la intención de lesionar y la intención de “usar la violencia”, es decir, que, en algunas culturas, las personas tienen la intención de dañar a otros, pero, por sus antecedentes culturales y sus creencias no consideran que sus actos sean violentos. No obstante, la oms define la violencia teniendo en cuenta su relación con la salud o el bienestar de las personas. La definición lleva implícitos otros aspectos de la violencia que no se enuncian de forma explícita, por ejemplo, incluye implícitamente to- dos los actos de violencia, sean públicos o privados, sean reactivos (en respuesta a acontecimientos anteriores, por ejemplo, una provocación) o activos (que son decisivos para lograr resultados más favorables para el agresor o para anticiparse a ello) y tanto si tiene carácter delictivo como si no lo tiene (ops, 2003). El conflicto es una parte inevitable de toda asociación humana, sin embargo, en las relaciones de pareja éste se intensifica debido a la intimidad y la interdependencia de la relación (Braiker y Kelley 1979), en toda relación humana existe el potencial de conflicto, y en las rela- ciones mas cercanas o íntimas esto parece aumentar por la proximidad y frecuencia de las interacciones. Es así que las parejas a menudo se encuentran en situaciones de conflicto y las razones para ellos son mul- tiples: el dinero, las actividades de la casa, las relaciones con los parien- tes, las diferencias de valores, las expectativas sobre la relación, filosofías de vida, el uso del tiempo libre, la falta de atención, la relación con 134 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados las amistades, entre otras. Entonces se puede decir que dentro de una relación de pareja se establecen convenios y negociaciones en donde una de las partes trata de obtener que la otra parte acepte sus ideas y resuelva sus necesidades. Al conflicto se le suma el concepto de poder en la pareja, el poder como hecho positivo es la capacidad de decidir sobre la propia vida, pero también es la capacidad de decidir sobre la vida de otros, y se considera que el poder es un atributo de las interacciones sociales entre las personas y no de un individuo en particular. Es la conformación de un vínculo en el que se establecen reglas y fórmulas de poder que adquieren un único y común acuerdo. El poder como hecho negativo implica sometimiento, castigo, prohibición, y en las relaciones de pareja en donde existe la vio- lencia hay un cierto desequilibrio de poder (Vargaz-Nuñez, Pozos Gutié- rrez, López Parra, Diaz-Loving, & Rivera Aragón, 2011). En este sentido el conflicto no es lo que se pretende eliminar, ya que se encuentra presente en la naturaleza humana, lo que se requiere es habilitar a la pareja en la forma en que se aborda para no desencadenar violencia. Para que realmente exista una transformación del conflicto en la que ambas partes lleguen a una solución equitativa se deben de apli car los componentes de comunicación que propicien un espacio de diálogo en paz. Componentes que favorecen la comunicación en la pareja Dentro de la investigación para la paz existe una línea de investigación denominada constructivista, la cual se enfoca en el estudio de propuestas que favorezcan el fomento de la paz y la reducción o eliminación de la violencia en cualquiera de sus representaciones. En este sentido autores como De la Rosa Vázquez (2017) proponen el lenguaje asertivo y la es- cucha activa como componentes de comunicación que favorecen la paz dentro de la pareja, mismos que se describen en este apartado. 135 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja La teoría de déficit señala que, si las personas no pueden tener con- vivencias saludables, es porque no saben cómo hacerlo, no es porque no desean tenerlas (D. Burns, 2009). Por lo que se percibe que las personas seleccionan estilos de comunicación violenta probablemente porque no conocen otra forma de comunicarse, así que de la misma forma que aprendieron un estilo negativo, pueden aprender un estilo libre de violencia. El lenguaje asertivo. En la convivencia humana existen tres formas de respuestas para enfrentar las relaciones interpersonales: el estilo aser- tivo, la huida ansiosa y la respuesta agresiva (Aguilar Morales & Vargas, 2010). En este apartado se describen las tres formas, detallando en espe- cífico lacaracterística y el beneficio de utilizar un lenguaje asertivo como una forma de comunicación equilibrada que fomenta la comunicación en la pareja. • El primer estilo que se describe es la huida ansiosa, caracterizada por que la persona se comporta de manera pasiva, permite que violen sus derechos, que los demás se aprovechen de sus objetivos, se sienten frustradas, infelices, heridas y ansiosas; se muestran inhi- bidas y retraídas y son las otras personas las que toman decisiones por ellas; • Sobre las respuestas agresivas, las cuales se caracterizan por vio- lar los derechos de los demás, logrando objetivos a costa de otras personas, son beligerantes, humillan y desprecian a los demás; son explosivos de reacción imprevisible, hostiles e iracundos, además de entrometerse en las decisiones de los demás; • Finalmente, el estilo de respuesta de comunicación asertiva se en- cuentra en medio de la pasividad y la respuesta agresiva, no hay una inactividad, pero tampoco se sobrepasan los límites de tal forma que exista violencia o agresión (Aguilar Morales & Vargas, 2010). 136 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados Continuando con el concepto de asertividad según Robredo (1995 como se citó en Gaeta González & Galvanovskis Kasparane, 2009), el termino proviene del latín asserere o assertum, que significa afirmar o defender, por su parte Rodríguez y Serralde (1991 como se citó en Gaeta González et al., 2009) hacen referencia y definen asertividad como un significado de afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoes- tima, aplomo y comunicación segura y eficiente. Este tipo de respuesta se caracteriza porque protege sus propios derechos y respeta los de los demás, logra sus objetivos sin detrimentos de los otros, se sienten bien consigo mismo y tienen confianza; son personas que se muestran socia- bles y emocionalmente expresivos; toman sus propias decisiones (Aguilar Morales y Vargas, 2010). En este sentido se percibe dentro de las parejas actuales la carencia de ese punto medio de respuestas dentro de la convivencia diaria. Los resul- tados de las estadísticas se inclinan a respuestas de tipo pasiva y agresiva por parte de los involucrados. La asertividad en la comunicación oral es la expresión de un profundo autoconocimiento en el cual la autoestima tiene un funcionamiento activo, ya que el individuo reconoce sus forta- lezas, conoce sus debilidades, pero trabaja en las mismas para conservar el punto central del balance emocional que le permite desarrollar confianza y seguridad. La necesidad de encaminar el habla por medio de la educa- ción hacia una mayor asertividad es una de las propuestas manifestadas en la investigación, darle la importancia que merece el lenguaje como eje rector para creación de relaciones libres de violencia dentro del ma- trimonio. Dentro de las características del modelo de comunicación asertiva, autores como Aguilar Morales y Vargas Mendoza (2010) señalan una serie de derechos asertivos que las personas deben conocer para hacerlos valer y mejorar el tipo de relaciones que establecen con su alrededor. Se señalan los siguientes: 137 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja • Algunas veces usted tiene derecho a ser el primero. • Usted puede cometer errores. • Tiene el derecho de ser el juez de sus sentimientos y aceptarlos como válidos. • Puede tener sus propias opiniones. • Tiene derecho a cambiar de dirección o de parecer. • Puede protestar sobre algo que le parezca injusto. • Tiene derecho a interrumpir para pedir una aclaración. • A intentar un cambio. • Tiene derecho a pedir ayuda emocional. • De expresar y sentir dolor. • Tiene derecho a ignorar a los demás. • De recibir reconocimiento por un trabajo bien hecho. • Usted tiene derecho a decir no. • Tiene derecho a permanecer solo, cuando los demás quieran com- pañía. • A no anticiparse a los deseos y necesidades de los demás. • De no estar al pendiente de la buena voluntad de los demás. • Tiene derecho a responder o no hacerlo. • Continuando con la exploración de los derechos asertivos, la psi- cóloga clínica Roca Villanueva (2005) menciona que tenemos de- recho a: • Ser nuestros propios jueces. • Elegir o no hacerse responsable de los problemas de los demás. • Decidir si quiere dar explicaciones o no. • Cambiar de opinión. • Tener errores. • Decir no lo sé. • No necesitar que le aprueben los demás. • Tomar decisiones sin lógica. • No entender las expectativas ajenas. • Tratar de no ser perfectos. 138 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados Aguilar Morales y Vargas Mendoza (2010) señalan una serie de derechos asertivos que se percibe reflejan características de: seguridad, autonomía, decisión, no dependencia emocional. Lo significativo de la serie de linea- mientos que proponen es la conexión con la esencia humana, la misma que refleja a un ser humano con la misión de aprendizaje continuo y la aceptación total de los errores. Reflejan la permisión sobre emociones de dolor, la reubicación de ideas para cambiar de camino sin la necesidad de dar explicaciones, del valor de la libertad en acción y pensamiento para expresar o no expresar, para convivir o no hacerlo ya que el optar por el modelo de comunicación asertivo es materia de autoestima y au- toconocimiento. Otra de las características que menciona la asertividad es el derecho a decir no. La continua aceptación de las propuestas de las personas aun si estas van en contra de lo que realmente se piensa o se quiere hacer, puede incitar al desarrollo del abuso y manipulación, convirtiendo a la persona en una marioneta humana, perdiendo uno de los valores más importan- tes del ser que es la dignidad (Riso, 2002). Para Vilchis Contreras (2015 como se citó en Vargas, 2015) psicólogo y consultor, las personas que se encuentran dentro del circulo de la no asertividad, tienen problemas de autoestima ya que son personas que buscan la aceptación y recono- cimiento de quien se encuentra a su alrededor, el no poder decir no es sinónimo de poca confianza en uno mismo. ¿Cómo no poder decir no puede repercutir en la paz dentro de la pareja? Tratando de responder, la importancia radica en el contenido de la palabra. La expresión “no” trae consigo la capacidad de alta autoesti- ma, valoración, respeto por pensamientos, necesidades o requerimientos, esta misma autoconsideración dependiendo si es positiva o negativa hace permeable el intercambio de mensajes pacíficos o violentos dentro del matrimonio. Respecto a la asertividad en la pareja Castanyer Mayer-Spiess (2011) su- giere las siguientes recomendaciones: 139 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja • Hacer una petición en lugar de hacer una demanda. • Preguntas en vez de acusaciones • Al criticar a alguien más, hablar de lo que hace, no de lo que es. • Dejar de acumular emociones negativas, que no permanezcan sin comunicarlas. • Discutir los temas uno por uno, no aprovechar y reprochar más cosas que molestan. • No hacer generalizaciones, utilizando palabras como siempre o nunca. • Hablar siempre pensando antes de decir algo, asegurándose que las consecuencias sean positivas. • La comunicación que se establezca verbalmente debe ser congruen- te con la no verbal. Dentro de las coincidencias que sugieren los autores mencionados, se aporta la trascendencia que tiene establecer mensajes de forma concreta y clara sobre la acción y no sobre el sujeto, siempre estableciendo una cone xión cerebro-boca, para lo cual se requiere de habilidades como el manejo de las emociones para ejercer el autocontrol. Podría resultar sen- cillo el practicar lo que mencionan los autores cuando no existen conflic- tos latentes dentro de la relación de pareja, pero las relaciones humanas resultan complejas, la convivencia cotidiana trae consigo diferentes pun- tos de vista y percepciones de realidadesen las que la lucha por defender cada uno su punto de vista, es una vía idónea hacia la violencia en cual- quiera de su tipología, por lo que es preciso comprender que la comuni- cación que brinda el estilo asertivo es una práctica constante. La escucha activa Anteriormente se desarrolló el tema del lenguaje asertivo, en este pun- to otro de los componentes que se proponen dentro del modelo es la 140 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados escucha activa. Su definición es simple, se trata de escuchar bien, se refiere a hacerlo con comprensión y cuidado. El propósito de este tipo de escucha es empatizar y comprender al emisor. Es uno de los compo- nentes más básicos de la comunicación humana y de los que menos se manifiesta en las personas (Hérnando Gómez, Aguaded Gómez, & Pé- rez Rodríguez, 2011). Algo relevante que mencionan estos autores es la carencia de la escucha activa en los seres humanos, un componente esencial de la co municación que debería estar presente en cualquier proceso de intercam bio de in- formación. Por el contrario, se muestra ausente. Son reglas básicas del desarrollo del ser humano que no han sido enseñadas en el sistema tradi- cional de educación, el mismo que enfoca la atención en materias escola- res que pocas veces se usarán en la vida cotidiana o profesional. Hernando Gómez et al., (2011) indican que tener una escucha ac- tiva requiere adoptar una actitud empática y realizar comportamientos de comunicación no verbal, como modificar el tono de voz más suave, conservar el contacto visual, gestos agradables y una postura que indique interés en lo que el emisor transmite para que pueda existir una escucha de tipo activa. La escucha activa propicia una serie de posturas dinámicas que el cuerpo adopta para enviar señales de atención, participación, disposición y conexión con el emisor. Acciones que generan confianza en el proceso de comunicación, creando un ambiente armónico, el cual se percibe que favorece la resolución de conflictos y que en otras circunstancias sería imposible de abordar. Dentro de las principales utilidades que la escucha activa proporcio- na, Ortiz Crespo (2007) describe las siguientes: • Creación de un ambiente positivo para una comunicación eficaz. • Reducir los mal entendidos. • Captar la información importante del emisor. • Aprender de la experiencia de los demás. 141 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja • Se evidencia el auténtico interés por la otra persona. • Reducción de conflictos tanto personales como laborales. • Se obtiene mayor confianza por parte del emisor. • Fortalecimiento de relaciones personales y laborales. • Se proyecta el respeto hacia las personas. Cala (2013) señala que la habilidad de escuchar con atención, sentimien- to y discernimiento crítico, es la base de todas las relaciones de tipo afec- tiva, familiar e interpersonal. Ser escuchado es una necesidad de tipo emocional, si se comprende en su totalidad la relevancia que tiene el ser humano por ser escuchado, las personas se preocuparían por ser excelen- tes comunicadores, debido a la estrecha relación que existe entre escu- char activamente y el sentimiento del amor (González A., 2015). Las consecuencias que la escucha genera a nivel emocional son posi- tivas, productivas y creadoras de conexiones de confianza que permiten establecer la reciprocidad en las relaciones interpersonales, específica- mente dentro del matrimonio. Se percibe podría ser una forma de cui- dado comunicacional con efecto cicatrizador que favorece la cultura de paz. La comunicación forma parte de la naturaleza humana, se encuentra inmersa en movimientos, gestos, sonidos, expresando un mensaje, sea consciente o no. Para Muñoz Hernán, Ramos Pérez, y Romera (2012) la escucha activa no es la excepción, porque implica mostrar apertura hacia la persona que está expresando. Para eso es necesario adoptar una serie de actitudes y comportamientos a nivel de comunicación verbal y no verbal. Dentro de los beneficios que genera la escucha activa, es relevante la creación del ambiente de armonía que origina aceptar turnos de habla es tablecidos por el sentido común, este proceso va a ser motivado por el interés que se tenga en la otra persona. Sin ese ingrediente es complejo que la comunicación no verbal no se manifieste con cualquiera de sus indicadores. 142 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados Modelo comunicación-interacción El trabajo social es una disciplina de las ciencias sociales conectada es- trechamente al fomento del bienestar, así como al desarrollo humano y social. En el devenir histórico de los profesionales del trabajo social su centro de intervención es el hombre como ser pensante, y actuante de la transformación de su propia realidad. Su objeto de intervención de trabajo social es precisamente el área social, entendido como el espacio de las relaciones, las interacciones, los vín culos, los lazos que se establecen entre los sujetos sociales, o bien los procesos sociales, por lo que Tello (2015) retoma tres niveles de actua- ción: individuo, grupo y comunidad. Desde la perspectiva individual la intervención va en función de es- tablecer contacto con hombres y mujeres, conocer los elementos de inte- racción en el sujeto vinculándolo al proceso social, por lo que da explicación de su esencia, ya que el hombre es producto de dichas interacciones y va adoptando patrones de conducta de acuerdo a su familia y el grupo social en que se ha desarrollado, dicho grupo social puede ser el grupo de pares, grupos en política o grupos propiamente comunitarios. El trabajador social que interviene desde el aspecto individual debe ser capaz de tener un adecuado manejo de sus emociones evitando rea- lizar transferencias, estando cara a cara debe tener una escucha activa que le permita dar atención desde todos sus sentidos para ser capaz de detectar el lenguaje no verbal que emana de la persona que solicita el servicio. En el ámbito familiar se observa la atención va en función de pro- porcionar atención de acuerdo a los cambios significativos de las familias que va desde el aumento de las familias urbanas, las familias con jefa de familia, el apoyo de la familia extensa en la crianza de los hijos, circuns- tancias que van dando la pauta para que la atención en los grupos se vaya centrando en la familia como grupo primario de apoyo y grupo que proporciona contención, hacia el interior y exterior de la misma. 143 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja La intervención de Trabajo social se centra en participar en la so- lución de conflictos por lo que debe la familia de encontrar calidez, atención, comprensión, aliento y capacidad persuasiva (Agudelo 2016) evitando asumir una postura de dar instrucciones a la familia para pre- sentarse como co-constructor de decisiones para la familia estableciendo un diálogo de respeto y de entendimiento a la diversidad. Aunado ello es necesario considerar las modificaciones que ha tenido la familia ya que de todos los cambios que ocurren en el mundo, ninguno supera en importancia a los que tienen lugar en nuestra vida privada- en la sexuali- dad, las relaciones, el matrimonio y la familia (Giddens, 1999). La inter- vención del Trabajador social debe ser globalizadora, dirigida a encauzar todos los aspectos que están distorsionados y evitar atender solamente alguno de ellos, parcializándolos (Ramírez 2017) Del mismo modo la intervención irá dirigida no sólo a solucionar el problema del momento, sino en su conjunto Para ello parte del establecimiento de modelos que le permitan reali- zar intervenciones eficaces con la población a la cual atiende. Es necesa- rio que señalar que las distintas series de modelos no son entes aislados sí, no corresponden a mundos distintos, ni a diferentes formas de sentir o pensar la realidad; simplemente, son formas diferentesde analizar los hechos o problemas sociales, diferentes formas de observarlos, que con- dicionan la forma de intervenir sobre ellos (Viscarret, 2007). Propuesta de Modelo Una de las tareas más significativas que ejerce un trabajador social frente a su contexto es la ejecución de modelos de intervención encaminados a propiciar el desarrollo de las personas con las que colabora, por tanto, es importante resaltar que el trabajador social al proponer, desarrollar y consolidar un modelo de comunicación asertiva en la pareja, tiene la tarea de acompañar, facilitar y capacitar a las parejas en los procesos que 144 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados atañen a la comunicación libre de violencia, y con ello que cada pareja pueda ejecutar los cambios en las situaciones que estén obstaculizando su desarrollo. El trabajador social al operar un modelo de intervención debe partir de un enfoque global y plural, donde su intervención tenga fundamentos éticos y metodológicos de la profesión, así como el entendimiento de la dinámica propia y unicidad de las parejas con las que trabajara, el respeto a las interacciones personales y con su medio social. La concretización del perfil del trabajador social ante los nuevos es- cenarios sociales, permite que se consolide un campo de intervención amplia y sobre todo integral, en donde se logre afianzar el desarrollo de los sujetos con los que participa activamente. Modelo de c omunicación asertiva en la pareja Base Objetivos Técnica Teoría general de sistemas. Teoría de la percepción interpersonal. Teoría del aprendizaje social. Teoría de déficit. Modificar las distorsiones psicológicas en la comunicación de pareja. Sessiones de pareja en la que se proporciona información teórica. El trabajador social elabora un workshop de conflictos reales de pareja. Se realizan grupos de apoyo con parejas que manifiestan satisfacción en comunicación. 145 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja Técnicas 1. El trabajador social se convierte en un guía que facilita información teórica sobre la naturaleza del conflicto y proporciona herramientas para abordar los conflictos desde un enfoque de comunicación pacífica. 2. Observación sensorial y participante, facilitando que el trabajador social y los participantes desarrollen la empatía como parte esencial de la inter- vención en el modelo de comunicación. 3. Entrevistas, facilitando el contacto y conocimiento mutuo entre traba- jador social y parejas, afianzando el conocimiento sobre la realidad y el contexto que se abordará. 4. Se realiza un workshop donde se ejemplifiquen situaciones reales que ocurren dentro de la relación donde se identifique su estrategia de solu- ción del conflicto. El trabajador social evidencia áreas de oportunidad a resolver o modificar dentro del proceso de comunicación. 5. Técnicas audiovisuales y de facilitación de grupos dentro del workshop. 6. Grupos de apoyo y construcción de redes de apoyo, en donde matri- monios que manifiesten satisfacción en la comunicación y ausencia de conductas violentas compartan con matrimonios con distorsiones de co- municación técnicas que han favorecido un estilo de comunicación aser- tivo en su convivencia diaria. 7. Informes Sociales, técnica documental que permitirá la sistematización de la experiencia desarrollada por el trabajador social, lo cual permitirá robustecer el conocimiento y praxis del mismo profesionista. Conclusiones El modelo que se propone permite el trabajo con la pareja en donde el trabajador social realiza un papel de mediador, abordando una con- dición individual y de pareja, la utilización de técnicas como la observa- ción permiten visibilizar al usuario en su dinámica, en dicho modelo 146 Cecilia de la Rosa / Rosa I. Garza / Blanca D. López / Griselda Granados la habilidad en la comunicación y la escucha activa permite una inte- racción adecuada para la generación de procesos cuyas intervenciones pretenden la modificación de aspectos comportamentales a nivel indi- vidual y de pareja. El Trabajo Social es una disciplina profesional que desarrolla aporta- ciones solidas desde el conocimiento que arroja la intervención social de su quehacer, logrando sistematizar la propia experiencia en pro de buscar alternativas que mejoren la calidad de vida específicamente de las parejas. Se propone como técnica que el trabajador social actué como mo- derador atenuando agresividades e incitando a un tipo de mensaje ante el conflicto de forma asertiva, en donde promueva la participación de ambas partes de la pareja, contribuyendo a la solución de conflictos de for- ma pacífica. El trabajador social puede hacer uso de estas concepciones para esta- blecer un clima de relaciones humanas orientadas a la facilitación de técnicas, herramientas en las que la persona y grupos integren sus expe- riencias de forma asertiva al fortalecimiento de sus capacidades, poten- cialidades, recursos auto gestionables y se apropien conscientemente de su actuación en las diversas situaciones que viven como pareja. La participación del trabajador social en este modelo de comuni- cación permite al profesional promover respuestas innovadoras y dar la pauta para la creación de recursos basados en potencializar la dinámica de las parejas, así como su ambiente más próximo, como lo es la familia, amigos y fortalecer las redes de apoyo que acompañan a la pareja. Referencias Acevedo Alemán, J. (2016). Modelo de intervención social construccionista. Ciu- dad de México: Pearson. Aguilar Morales, J. E., & Vargas, J. E. (2010). Comunicación Asertiva. Recu- perado el 17 de noviembre de 2014, de Asociación Oaxaquena de Psicología 147 Propuesta de Modelo en Comunicación Asertiva en la Pareja A.C: <http://www.conductitlan.net/psicologia_organizacional/comunica- cion_asertiva.pdf>. Armenta Huerta, C., & Diaz-Loving, R. (2008). Comunicación y Satisfacción: Analizando la Interacción de Pareja. Psicología Iberoamericana, 16(1), 23-27. Recuperado de <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=133915922004>. Braiker, H. 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Platón Introducción La violencia laboral es un fenómeno que incide en los espacios en donde el ser humano se desenvuelve de manera cotidiana. Sin embargo, en oca- siones este tipo de violencia conlleva a otras de ese mismo ámbito; por tal razón, es preciso establecer acciones de atención y prevención acerca de dicho fenómeno en los centros de trabajo. Este tipo de violencia es también conocida como “mobbing”, térmi- no que alude al acoso en los trabajadores y tiene efectos físicos y/o psíqui- cos en determinadas situaciones, por lo que afecta en diferentes ámbitos 1 Maestrante en Ciencias con Orientación en Trabajo Social. Profesora de Tiempo Completo. Universidad Autónoma de Yucatán. 2 Licenciada en Trabajo Social. Profesora de Tiempo Completo. Universidad Au- tónoma de Yucatán. 3 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social. Universidad Autónoma de Yucatán. 152 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes de la vida del ser humano, en este caso el personal y, por ende, el labo ral del trabajador (Gasco-García y Cordente, 2011, citado en Gasco-García y Cordente, 2015). Desde la disciplina de Trabajo Social se registran modelos tradicio- nales para la intervención, entendiéndose a éstos como los más utilizados para la atención de determinados problemas, como podría ser la violen- cia laboral o de cualquier tipo. Asimismo, existen modelos para inter- venir en el problema de violencia de manera específica desde el Trabajo Social, como por el ejemplo, el Modelo de trabajo social para la atención de mujeres que viven violencia (Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2009). No obstante, hay que resaltar que dicho modelo atiende los diferentes tipos de violencia, incluida la laboral. El objetivo del presente documento es identificar la situación de la violencia en el ámbito laboral con la finalidad de realizar una propuesta de un modelo para la intervención en dicha situación, desde la perspec- tiva de género. Lo anterior es con el propósito de incidir en la realidad desde este enfoque. Para alcanzar lo mencionado, este trabajo se integra de apartados que permiten primeramente contextualizar acerca de la situación de la vio- lencia laboral en México, abordando algunas cifras de la violencia hacia las mujeres, así como la legislación relacionada en materia de violencia la- boral. Seguidamente, se habla de la perspectiva de género y trabajo social haciendo hincapié de la importancia de esta herramienta en la interven- ción como trabajadores sociales, ya que se refieren los principales mode- los que se utilizan en los diferentes niveles de actuación. Finalmente, se presenta la propuesta del modelo, el cual se denominó: “Modelo de in- tervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género” conformado de cuatro fases, cuyo objetivo es la atención a situaciones de violencia en el ámbito laboral, mediante la intervención en colaboración con otros profesionales desde la perspectiva género. 153 Análisis de la violencia laboral en México… Panorama general acerca de la violencia en el ámbito laboral en México: Mobbing En la actualidad existen diferentes tipos de violencia, como, por ejemplo, la física, la sexual, la económica, la psicológica, entre otras, mismas que pueden manifestarse en diferentes ámbitos o contextos de la vida del ser humano. Dentro de estos espacios la violencia incide, ya sea en el ámbito de las relaciones interpersonales como puede ser el familiar, de pareja, el escolar, el comunitario o el laboral. La violencia en este último ámbito también es denominada como acoso laboral o “Mobbing”, que en la tra- ducción al español significa acoso. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (oit), Consejo Internacional de Enfermeras (cie), Organización Mundial de la Salud (oms), y la Internacional de Servicios Públicos (isp), la violencia laboral es definida como: Incidentes en los que el personal sufre abusos, amenazas o ataques en cir- cunstancias relacionadas con su trabajo —incluidos los viajes de ida y vuel- ta a él— que pongan en peligro, implícita o explícitamente, su seguridad, su bienestar o su salud (oit, cie, oms, isp, 2002, p. 3). Con base en lo anterior, se puede decir que la violencia laboral se mani- fiesta a través de actos que realiza una persona a otra, demanera indirec- ta o directa en relación con su trabajo. No obstante, es preciso señalar que las relaciones pueden suscitarse de jefe/a-trabajador/a o de trabaja- dor/a-trabajador/a. Las consecuencias que tiene esta violencia se encuentran asociadas al estado de salud de las personas a las cuales les afecta, entre estas se hallan la depresión, cuadros de estrés, trastornos de ansiedad e inclusi- ve hasta el suicidio (González, 2002, citado en Gasco-García y Cordente, 2015). Por su parte, (González 2002, citado en Gasco-García y Corden- te, 2015) señala que puede existir una nueva patología como consecuencia 154 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes de dicha violencia, la cual denomina como “Síndrome de acoso” “donde el factor estresante son las relaciones interpersonales negativas con los demás miembros del grupo laboral, que no son ni siquiera conflictivas, sino peor aún, decididamente persecutorias” (p.116). Existe una clasificación acerca de los tipos de violencia laboral reali- zado por la California División of Ocupational Healt and Safety (osha) en tres grupos, contemplando a las personas implicadas y el tipo de in- teracción que se genera entre ellas: la violencia tipo I, II y III. El tipo I, refiere que este grupo son personas que llevan a cabo el acto de violencia y no existe un trato legítimo con la víctima, como, por ejemplo, los robos a establecimientos comerciales, bancos y hasta personas comunes. Ahora bien, el tipo II se identifica porque existe alguna relación profesional entre el causante del acto violento y la víctima, siendo el primero quien recibe el servicio (cliente, consumidor, paciente, etc.), por consiguiente, la víctima es quien ofrece el servicio (conductores de autobús, personal de hospital, entre otros.) Por último, el tipo III el causante de la violen- cia tiene una vinculación laboral directa con algún trabajador o grupo de trabajadores de una organización (Riquelme, 2006, citado en Gas- co-García y Cordente, 2015). A continuación, se presentan algunas cifras acerca de la violencia la- boral hacia las mujeres en México, debido a que los datos que se obtienen están enfocados a esa población; sin embargo, este tipo de fenómeno lo viven también los hombres (Aguilar, Arriaga, Ortiz y Reséndiz, 2017). De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relacio- nes en los Hogares (endireh) efectuada en el 2016, y dirigida a mujeres de 15 años en adelante de México, se encontró que en el ámbito de la vio- lencia laboral el 26.6% ha experimentado este tipo de violencia, “princi- palmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo” (inegi, 2017, p. 1). Asimismo, dicha encuesta resalta que la violencia que se presenta en el trabajo es la “discriminación, las agresio- nes sexuales y las de tipo emocional como las humillaciones, degradación e intimidación” (inegi, 2017, p. 1). 155 Análisis de la violencia laboral en México… Gráfica 1. Prevalencia de la violencia en el ámbito laboral entre las mujeres de 15 años y más, a largo de su vida, por grupo de edad, 2016 En la gráfica 1, se visualiza que las mujeres con mayor porcentaje de vio- lencia laboral en México se encuentran entre los 25 a 34 años (32.2%), seguido del grupo de 35 a 44 años (29.1%), de 15 a 24 años (28.7%), de 45 a 54 años y finalmente de 55 años y más. Esto indica que el grupo de mujeres entre 25 a 34 años son vulnerables a este tipo de violencia, ya que se encuentran en la etapa productiva para el trabajo. Tabla 1. Distribución de mujeres de 15 años y más que han trabajado por condición, tipo, clase y situación de violencia laboral según periodo de referencia Condición, tipo, clase y situación de violencia laboral Periodo de referencia A lo largo de su vida n=33066522 En los últimos 12 meses n=20074204 Total de mujeres que han trabajado1 100.0 % 100.0 % Sin incidentes de violencia 83.5 % 89.8 % Con incidentes de violencia2 16.5 % 10.2 % Fuente: inegi. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2016b). 25 a 34 años 35 a 44 años 15 a 24 años 45 a 54 años 55 y mas 32.1 100 80 60 40 20 0 29.1 28.7 25.1 16.7 156 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes Condición, tipo, clase y situación de violencia laboral Periodo de referencia A lo largo de su vida n=33066522 En los últimos 12 meses n=20074204 Violencia emocional 10.6 % 6.5 % Degradación 9.5 % 6.0 % La han ofendido o humillado por el hecho de ser mujer (la hicieron sentir menos o mal) 5.0 % 2.8 % La han ignorado o no la han tomado en cuenta, por ser mujer 3.8 % 2.4 % Le han hecho comentarios ofensivos acerca de que las mujeres no deberían trabajar 4.5 % 2.9 % Han comentado que sus logros o ascensos se debieron a que usted tuvo relaciones sexuales con algún superior 2.3 % 1.5 % Intimidación / acecho 2.3 % 1.2 % La han vigilado o seguido al salir del trabajo 2.3 % 1.2 % Violencia física 1.6 % 0.8 % La han pateado o golpeado con el puño 0.5 % 0.2 % La han atacado o agredido con un cuchillo, navaja o arma de fuego 0.5 % 0.2 % La han pellizcado, jalado el cabello, empujado, jaloneado, abofeteado o aventado algún objeto 0.9 % 0.5 % Violencia sexual 11.2 % 6.6 % Intimidación sexual 9.0 % 5.6 % Le han enviado mensajes o publicado comentarios con insinuaciones sexuales, insultos u ofensas, a través del celular, correo electrónico o redes sociales (como Facebook, Twitter, WhatsApp) 2.5 % 2.1 % Le han dicho piropos groseros u ofensivos de tipo sexual o sobre su cuerpo 6.6 % 4.1 % Le han hecho sentir miedo de ser atacada o abusada sexualmente Acoso sexual / hostigamiento sexual 3.4 % 4.4 % 1.4 % 1.9 % 157 Análisis de la violencia laboral en México… Condición, tipo, clase y situación de violencia laboral Periodo de referencia A lo largo de su vida n=33066522 En los últimos 12 meses n=20074204 Le han propuesto o insinuado tener relaciones sexuales a cambio de mejoras o beneficios en el trabajo 4.1 % 1.7 % Tomaron represalias en su contra, la castigaron, o trataron mal, porque se negó a tener relaciones sexuales (le limitaron sus posibilidades de mejora o promociones, intentaron despedirla o la despidieron, la congelaron o cambiaron de lugar, etc.) 2.0 % 0.9 % Abuso sexual 3.5 % 1.7 % La han obligado a mirar escenas actos sexuales o pornográficos (fotos, revistas, videos o películas pornográficas) 0.2 % 0.1 % Alguna persona le mostró sus partes íntimas o se las manoseó enfrente de usted 1.0 % 0.5 % La han manoseado, tocado, besado o se le han arrimado, recargado o encimado sin su consentimiento 2.9 % 1.4 % Violación e intento de violación 1.2 % 0.4 % Han tratado de obligarla a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad 1.1 % 0.4 % La han obligado a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad 0.4 % 0.1 % Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2016a). Encuesta Nacional sobre la Diná- mica de las Relaciones en los Hogares (endireh). 1 “La suma de los tipos, clases o situaciones no coincide con el total de mujeres, pues cada mu- jer puede haber declarado más de un tipo de violencia. A nivel nacional se incluyen 705 casos” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a). 2 “No incluye discriminación en el trabajo” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a). 158 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes En la tabla 1 se observa que la violencia en el ámbito laboral en México tiene mayor incidencia en la violencia sexual (11.2%), específicamente por intimidación sexual (9.0%), entendiéndose como ofensas a través de algún medio o red social; seguidamente se encuentra la violencia emo- cional (10.6%) por degradación (9.5%), misma que refiere a las ofensas o humillaciones por el hecho de ser mujer, y finalmente, se ubica la vio- lencia física (1.6%). Lo dicho anteriormente, alude ala violencia que se ejerce a lo largo de la vida de las mujeres de 15 años en adelante. En ese mismo sentido, se halla que en los últimos 12 meses las mu- jeres han sido víctimas de la violencia sexual (6.6 %) particularmente por intimidación sexual (5.6%); esto se puede explicar debido al libre acceso a las redes sociales y del inadecuado manejo de los medios de co- municación. El inegi (2016b) en la endireh obtuvo que la entidad federativa con mayor prevalencia en la violencia laboral es la Ciudad de México (79.8); por el contrario, se encuentra Chiapas (52.4), siendo el menor estado con dicho tipo de violencia. En el caso de Yucatán (66.8) se ubica en el séptimo lugar de la encuesta. Cabe señalar que estas cifras corres- ponden a las mujeres de 15 años en adelante que han sufrido este tipo de violencia a lo largo de su vida. Por otra parte, en los últimos 12 meses se registró que el estado con más violencia laboral fue Coahuila (30.0) y el menor fue Campeche (15.7), quedando Yucatán (19.3) en el vigésimo cuarto lugar a nivel nacional. En relación con el agresor (a) que ejerce la violencia emocional, física y/o sexual, en el ámbito laboral hacia las mujeres se encontró que son los compañeros(as) de trabajo (36.6% y 29.1% respectivamente) a lo largo de la vida laboral de las mujeres, de igual manera en los últimos 12 meses coincide con los mismos agresores anteriormente mencionados con la prevalencia de 36.5 % en la violencia emocional y 34.0% en la violencia física y/o sexual. 159 Análisis de la violencia laboral en México… Tabla 2. Distribución de mujeres de 15 años y más que experimentaron alguna situación de violencia laboral a lo largo de su vida, por condición y persona a la que contó lo ocurrido según tipo de violencia Condición y persona a la que contó lo ocurrido Total3 n= 5463521 Tipo de violencia Emocional n=3505063 Física y/o sexual n=3923913 Estados Unidos Mexicanos 100.0 100.0 100.0 No le contó a nadie 36.5 36.0 34.6 Le contó a alguien4 63.5 64.0 65.4 Esposo, novio o pareja 40.9 42.9 40.1 Algún familiar 63.5 65.5 63.2 Amiga(o) o compañera(o) 46.1 47.5 47.6 Supervisor(a) o gerente de su trabajo 21.9 22.7 22.2 Otra autoridad del trabajo 12.5 13.2 12.7 Persona de Sindicato 3.2 3.5 3.2 Psicóloga(o) o trabajador(a) social 3.4 4.0 3.4 Abogado(a) 2.1 2.5 2.4 Sacerdote, religiosa o ministro 1.5 1.7 1.8 Otra persona 2.9 2.7 2.8 Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2016a). Encuesta Nacional sobre la Diná- mica de las Relaciones en los Hogares (endireh). 3 “La suma de los tipos de violencia no coincide con el total, pues cada mujer pudo haber decla- rado más de uno” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a). 4 “La suma de las personas a las que contó lo ocurrido no coincide con el total de las mujeres que le contaron a alguien pues cada mujer pudo haber contado lo ocurrido a más de una persona” (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016a). 160 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes Finalmente, en la Tabla 2 según el inegi (2016a) las mujeres que viven violencia laboral comparten su situación en su mayoría con alguien de confianza como el esposo, novio o pareja, algún familiar, amigo/a o com- pañero/a, haciendo referencia a la violencia emocional, física y/o sexual. Así pues, es menor el número de personas que acuden con profesionales como el psicólogo (o), trabajador(a) social y abogado(a) para hablar del problema y atender la situación. Legislación acerca de la violencia laboral en México Entre los documentos de carácter jurídico que se abordarán en este capí- tulo hacen referencia a la violencia laboral, los cuales serán: la Ley Federal del Trabajo (2014) y la Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación (2015). Primeramente, en la ley Federal del Trabajo (2014) se menciona en su Artículo 3° Bis que para efectos de esta ley se entiende por: • Hostigamiento, el ejercicio del poder en una relación de subordi- nación real de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral, que se expresa en conductas verbales, físicas o ambas; y • Acoso sexual, una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la victima independiente- mente de que se realice en uno o varios eventos (p.18). Asimismo, en el artículo 47° apartado II de la Ley antes mencionada, se señala que una de las causas de rescisión de la relación del trabajo sin res- ponsabilidad para el trabajador es que incurra durante sus labores en faltas de honradez, acciones de violencia, injurias, entre otros, hacia el patrón, personal administrativo y directivo de la empresa, así como a clientes y proveedores. Esta medida no se aplicará si el trabajador(a) es provocado 161 Análisis de la violencia laboral en México… o si actúa en defensa propia. Por otra parte, en el artículo 51 se señala lo mencionado en el artículo 47°, pero dirigido al patrón, familiares o cualquiera de sus representantes dentro del servicio. Por su parte, la Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en Igual- dad Laboral y No Discriminación (2015) “se encuentra sustentada en la normatividad vigente en materia de igualdad y no discriminación a nivel internacional y nacional” (p. 6). En dicha norma se establecen ciertos instrumentos en conformidad a la carta magna y los tratados in- ternacionales donde México está obligado a respetar y hacer cumplir de conformidad: • El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales • La Convención Americana sobre Derechos Humanos. • Pacto de San José de Costa Rica • Convención para la Eliminación de todas las formas de Discrimi- nación contra la Mujer (cedaw, por sus siglas en inglés). • Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. • Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, “Convención de Belém do Pará”. • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas la Formas de Discriminación Racial (cerd, por sus siglas en inglés). • Convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo (oit). • Convenio 105 de la oit sobre la Abolición del Trabajo Forzoso. • Convenio 111 de la oit sobre la Discriminación en el Empleo y la Ocupación y su Recomendación (núm. 111) sobre la Discrimina- ción (empleo y ocupación). • Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. • Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres (lgimh). • Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (lgamvlv). • Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (lfped). • Plan Nacional de Desarrollo. 162 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes • Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2013-2018. • Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discri- minación contra las Mujeres 2013-2018 (proigualdad). • Programa Nacional para la Igualdad y No Discriminación 2014- 2018 (pronaind). Por lo anterior, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexi- canos, en los artículos 1°, 4 y 123 se garantiza y reconoce los Derechos Hu- manos, principios universales, interdependencia, indivisibilidad, igual dad del varón y la mujer ante la ley y el salario igual sin tomar en cuenta el sexo ni nacionalidad (Norma Mexicana NMX-R025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación, 2015). Perspectiva de género y Trabajo Social Actualmente, en la sociedad aún existen diferencias entre mujeres y hom- bres; por ejemplo, los usos y las prácticas consideradas femeninas y mas- culinas en la vida cotidiana. La mayoría de las personas hace referencia a dichas prácticas de la cultura, a las tradiciones y costumbres que desde la niñez se enseña, pero no se percibe que está inmerso en un modelo denominado androcentrista, que no se hace consciente y si se hace no se cuestiona. Guzmán y Bolio (2010) mencionan que:El androcentrismo (Andro=hombres; centrismo=centrarse en) es una mira- da que se fija en lo masculino, y desde lo masculino, para observar las rea- lidades. Impregnan el pensamiento científico, filosófico, religioso y político. Sin embargo, se relaciona no sólo con el hecho de que los investigadores o pensadores sean hombres, sino que además pone en evidencia que se trata de hombres y mujeres adiestrados en disciplinas que explican las realidades bajo modelos masculinos (p. 31). 163 Análisis de la violencia laboral en México… Por ejemplo, una mirada androcéntrica es el lenguaje empleado frecuen- temente por las personas, ya que se considera el masculino como ge- nérico dejando a un lado lo femenino, usando un lenguaje sexista. De igual manera, cuando se trata a los sexos como dos grupos separados en lugar de considerar que tienen algunas características coincidentes, por lo cual da por entendido acciones y actitudes propias de un sexo o de una identidad de género, estereotipando las diferencias de género. En este sentido, como menciona Guzmán y Bolio (2010) “un sistema androcéntrico no contribuye a un desarrollo social e individual en igual- dad de derechos y oportunidades” (p. 31). Por consiguiente, la perspectiva de género es una herramienta de análisis que permite hacer reflexiones para interpretar el mundo y sus consecuencias. Es una mirada desde la cual se elaboran los conceptos de hombre y mujer, sus respectivas vocaciones en la familia, en la sociedad y la relación entre ambos. De este modo, los conceptos de sexualidad, ma- trimonio, vida y familia también se ven radicalmente afectados (Lamas, 2000). En otras palabras, es un instrumento que permite mirar de forma distinta al ser humano. La perspectiva de género efectivamente representa una nueva forma de ver un fenómeno social, que implica analizar con mayor detalle cómo se relacionan los hombres y mujeres, adentrarse en los roles estereotipa- dos asignados a cada género, pensar de forma distinta la condición de ser hombre o mujer y de las situaciones o problemas que viven de manera particular (Chávez, 2006, p. 43). Esta manera de acercarse con una mirada distinta sobre los fenóme- nos sociales ya existentes es una posibilidad de construir puentes para interrelacionar cómo la identidad genérica guarda relación con los patro- nes reproducidos desde el nivel micro con la familia, hasta el nivel macro conformado con las estructuras culturales ya institucionalizadas. Tal vez con ello sea más sencillo de construir lo femenino, para comenzar a tener una visión distinta de lo que implicaría ser hombres y mujeres. 164 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes Por tanto, Guzmán y Bolio (2010, p. 35) refieren que el Instituto Na- cional de las Mujeres plantea que la perspectiva de género apunta a la necesidad de solucionar los desequilibrios entre hombres y mujeres me- diante acciones como: • Redistribuir equitativamente las actividades entre los sexos (en los ámbitos público y privado). • Valorar de manera justa los distintos trabajos que realizan hombres y mujeres. • Modificar las estructuras sociales, mecanismos, reglas, prácticas y valores que producen la desigualdad. • Fortalecer el poder de gestión y decisión de las mujeres. Por lo anterior, la intervención del Trabajo Social es considerada una di- mensión que proporciona identidad de la disciplina, como lo menciona Chávez (2014): La disciplina ha desarrollado estrategias profesionales de intervención re- troalimentando procesos de cambios significativos, a través de conformar técnicas de concientización que les permiten a los sujetos de estudio/inter- vención identificar, visualizar y definir sus problemas para buscar alterna- tivas de solución, individuales o colectivas (p. 75). En este sentido el profesional en trabajo social interviene en diferen- tes ámbitos utilizando modelos que guían el quehacer profesional. Por consiguiente, se presentarán los modelos de intervención en Trabajo So- cial en el nivel individualizado, de acuerdo con Du Ranquet (2007): el modelo de diagnóstico o psicosocial, el modelo funcional, el modelo centrado en la resolución del problema, el modelo de modificación de conducta, el modelo intervención en situación de crisis y el modelo cen- trado en la tarea. 165 Análisis de la violencia laboral en México… El modelo diagnóstico o psicosocial (ver tabla 3) se apoya de la teoría de los sistemas, ya que considera a la persona en sus diferentes roles en la realidad social y se centra en el diagnóstico; en este último se identifican elementos claves de la persona y su entorno para la intervención, para posteriormente establecer un plan de acción, ejecutar y evaluar. En este modelo, es importante destacar que la figura del trabajador social estable- ce una relación con la persona que permite efectuar el tratamiento. Cabe señalar que el elemento central de este modelo es el diagnóstico. Tabla 3. Modelo diagnóstico o psicosocial Objetivo Base teórica Fases Tiene en cuenta el aspecto psicológico y social que comporta cada caso, es decir, la persona en su situación. Da importancia a un diagnóstico- evaluación que trata al mismo tiempo los problemas y recursos, los puntos fuertes y los puntos débiles de la persona y de la situación. Se vale de la teoría de sistemas ya sea para la recogida de datos, la formulación del diagnóstico o la elaboración del plan de acción. Se dirige a la persona que pide ayuda en su contexto percibiéndola en la relación con las interacciones y transacciones de su entorno, pudiendo convertirse este entorno en el objetivo de los esfuerzos del trabajador social. 1. Fase inicial Comprende el problema del cliente. Establece un diagnóstico psicosocial de las fuerzas y debilidades del cliente y de su situación. Compromete al cliente en el tratamiento estructurando de un plan de acción. 2. Programa de Trabajo Establece una relación de trabajo entre el trabajador social y su cliente. 3. Técnicas de tratamiento Tratamiento indirecto o trabajo con el entorno. Tratamiento directo o trabajo con el cliente. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). 166 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes En la Tabla 4, se presenta el modelo funcional inspirado en la teoría psicológica, en donde la responsabilidad de la situación problema que presenta la persona recae en ésta y no en el profesional en trabajo social, siendo este último un facilitador para considerar las posibles alternativas de solución del problema. Sin embargo, el papel que desempeña el in- dividuo es central para elegir la solución a su problema, adquiriendo un mayor compromiso para el cumplimiento del plan de acción. Tabla 4. Modelo Funcional Objetivo Base Teórica Fases En este modelo, el trabajador social actúa a partir de una psicología del crecimiento, del desarrollo, de la afirmación del sí, que sitúa el factor central del cambio en manos del cliente y no en las del trabajador social. Se inspira en la teoría psicológica elaborada por Rank, que pone el acento sobre la voluntad en tanto que fuerza la integración y de organización de la personalidad. El trabajador social no es responsable ni del diagnóstico, ni del resultado de la relación. Es responsable de la facilitación del proceso en curso por el cual el cliente es ayudado a considerar las alternativas que se le ofrecen y a liberar su propio poder de elección y de desarrollo. 1. Fase inicial Entrevista. 2. Fase intermedia Profundización de la relación trabajador social-cliente. 3. Fase terminal Evaluación. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). 167 Análisis de la violencia laboral en México… Tabla 5. Modelo Centrado en la Resolución del Problema Objetivo Base Teórica Fases El fin específico, en cada caso, debe limitarse a la obtención o a la aproximación de la solución buscada para un problema, específicamenteidentificado entre el cliente y el que presta la ayuda. La base teórica de este modelo es esencialmente la psicología del yo, en particular, la formulación que de ella ofrecen Erikson y White. Las nociones de rol y de sistema permiten también comprender una gran parte de los problemas presentados por los clientes. 1. Fase inicial La naturaleza del problema. El significado del problema. La o las causas del problema. Los esfuerzos realizados para afrontar la resolución del problema. La naturaleza de la solución o de los fines demandados a la ayuda psicosocial. La naturaleza real de este servicio y sus medios con la relación al cliente y a su problema. El funcionamiento social va a depender de la posición que ocupa una persona y del sentido de su identidad; por su manera de desempeñar un rol, expresará su personalidad, teniendo en cuenta la realidad y utilizando, pues, las funciones del yo. 2. Principales técnicas de tratamiento: Preguntas y comentarios. Informaciones y consejos. Conocimiento de los recursos del medio y de su utilización. Nota: el trabajador social utilizará el conjunto de estas técnicas teniendo en cuenta dos importantes factores: la red familiar y social del cliente y su propia relación de trabajo. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). Otro de los modelos que se utiliza en el trabajo social individualizado es el centrado en la resolución del problema (ver tabla 5), que se basa en la psicología del yo con aportaciones del modelo psicosocial, dado que exis- te una relación entre la persona que ayuda y la que busca la ayuda. Esta última, a través dicha relación, estimula y libera fuerzas provocadas de la 168 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes experiencia de sí misma; por lo tanto, aumenta la toma de conciencia, y de esta manera adquiere motivaciones de la personalidad para su benefi- cio. Es importante mencionar, que este modelo se desenvuelve por fases y crisis, debido a que se apoya en las fuerzas utilizadas y desarrolladas durante una crisis para resolver la siguiente, donde el trabajador social funge como guía para lograr el resultado del tratamiento. Tabla 6. Modelo de modificación de conducta Objetivo Base Teórica Fases Las actividades del trabajador social tienen como objetivo facilitar el cambio o establecimiento de una conducta. El trabajador social enseña al cliente cómo actuar sobre las variables que condicionan una determinada conducta, o toma como auxiliares a otras personas cuya acción es susceptible de influenciar la conducta del cliente. La modificación de la conducta se apoya de la teoría del aprendizaje, entendiéndose aquí como aprendizaje una actividad que modifica de forma duradera las posibilidades de un ser humano. La teoría del aprendizaje tiene su origen en la corriente behaviorista de Watson y en las nociones de condicionamiento puestas de relieve por Pavlov y la escuela rusa. En el modelo behaviorista, la palabra conducta se aplica a las respuestas observables de la conducta humana, poniendo el acento en los aspectos de ésta que son aprendidos. Esta conducta ya sea considerada como conducta normal o conducta problema, ha sido aprendida mediante un proceso de condicionamiento; es susceptible de ser modificada por la aplicación de lo que se sabe sobre el aprendizaje y sobre la modificación de conducta. 1. Fase inicial Evaluación preliminar. Especificación del problema. Contrato o plan de modificación. 2. Fase de registro y de mantenimiento Identificar los refuerzos. Elección de un refuerzo. Objetivo final. 3. Principales técnicas de tratamiento Las técnicas de modificación de conducta tendrán relación con el condicionamiento clásico o respondiente, o con el condicionamiento instrumental u operante. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). 169 Análisis de la violencia laboral en México… En el modelo de modificación de conducta (ver tabla 6) el trabajador social es facilitador del cambio de la conducta enseñándole a cambiarla en un periodo corto, a través de diversas técnicas y reforzamientos que permitan modificarla y permanezca a largo del tiempo. Por tal motivo, este modelo se apoya de la teoría del aprendizaje. Asimismo, las personas significativas como por ejemplo familia, amigos, entre otros; que constituyen el entorno del individuo se denomina “agente o mediador de modificación”. Tabla 7. Modelo Intervención en Situación de Crisis Objetivo Base Teórica Fases Propone utilizar la situación en crisis para ayudar a los clientes a resolver los problemas actuales y a ser más fuertes y más capaces de controlar sus futuras dificultades, utilizando los mecanismos más adaptados La teoría de la crisis se apoya sobre todo en la psicología del yo. Busca comprender a la persona apoyándose en las teorías desarrolladas por Freud y Rank, pero recurre a otros trabajos, en particular a los de Piaget y Erikson. De este último, conserva, sobre todo, la noción de desarrollo por fases y crisis. Adopta el postulado fundamental: en ciertos momentos sobrevienen periodos de conmoción que permite una nueva organización, una reestructuración. 1. Fase inicial Crear una relación. Centrarse en la situación. Percibir la realidad. Organizar la acción. 2. Fase intermedia y principales técnicas Apoyarse sobre las capacidades del cliente. Ayudar al cliente a tener una percepción realista de su situación. Utilizar el apoyo del entorno. 3. Fin de la intervención Se resumen los progresos que ha habido desde el principio y se retoman los diferentes temas abordados, las tareas efectuadas, los objetivos alcanzados y los cambios ocurridos. Los comentarios del trabajador social resaltan los éxitos, esfuerzos del cliente, estimulando así la esperanza y la confianza en sí mismo. 170 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes Objetivo Base Teórica Fases La teoría de la crisis se interesa principalmente por las funciones de síntesis, de adaptación y de dominio de la realidad, tal como las ponen de manifiesto los trabajos de Redl y Wineman en L’enfant agressif. Se examina los proyectos futuros, los objetivos y tareas a fijar. Al hacer esto, el trabajador social se asegura de que la persona está capacitada para hacerlo, le ayuda a establecer la relación entre lo que acaba de conseguir y su capacidad para controlar otras situaciones difíciles. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). En la Tabla 7 se observa el modelo de intervención en situación de crisis que consiste en apoyar a las personas que presentan dicha situación, mis- mas que provocan estados de shock emocional que requieren de apoyo profesional. Esto se debe a la complejidad de las situaciones o proble- mas por las que atraviesan las personas, como por ejemplo muertes o pérdidas. Lo anterior, hace difícil distinguir entre las dificultades y pro- blemas: las primeras son complicadas y se pueden resolver sin ayuda; y las segundas representan una incapacidad para superar problemas sin ayuda, lo que podría conducir a una o varias crisis. El modelo centrado en la tarea o también llamado trabajo participativo por objetivos (ver tabla 8), tiene la finalidad de apoyar a las personas para alcanzar sus objetivos en un tiempo corto y determinado; dichos objetivos son propuestos por los mismos individuos. A diferencia del modelo de modificación de la conducta, éste no busca un cambio de per- sonalidad, actitudes o conducta, sino de una solución de un problema. La clave de esta intervención se encuentra en la autoestima del indi- viduo, ya que permitirá un mejor crecimiento para hacer frente a las dificultades que se presenten. 171 Análisis de la violencia laboral en México… Tabla 8. Trabajo Participativo por Objetivos o Modelo centrado en la Tarea Objetivo Base Teórica Fases Tratar solamente los problemas percibidos por la persona interesada,determinando con ella el objetivo de alcanzar en una fecha determinada. El modelo centrado en la tarea descrito por W. Reid y L Epstein se sitúa en la corriente del trabajo participativo por objetivos: pedagogía por objetivos, dirección participativa por objetivos (dpo), círculos de calidad, etc. Este método propone tratar solamente los problemas percibidos por la persona interesada, determinando con ella el objetivo de alcanzar en una fecha determinada. La expresión de trabajo participativo por objetivos pone de relieve estas características esenciales. El trabajo participativo se apoya de elementos teóricos, en la experiencia profesional y en diversas investigaciones. La teoría general de sistemas, la teoría de la comunicación, la teoría del aprendizaje, la teoría de los roles, la teoría psicoanalítica y, en particular, los estudios recientes sobre la psicología del yo proporcionan elementos que subyacen al modelo de casework centrado en la tarea. 1. Fase inicial Explorar las dificultades. Elegir la dificultad diana y fragmentarla. Determinar el objetivo Planificar las tareas. Definir el tiempo. Establecer el contrato. 2. Fase intermedia Puesta en marcha el contrato establecido en la primera o segunda entrevista. El trabajador social se centrará, con el cliente, en el encadenamiento de las tareas que permitan alcanzar el objetivo fijado. 3. Técnicas Clarificación. Aireación. Información. Consejo. Acompañamiento y alianza. Aprendizaje de conducta. Estimulación. Intervención con las personas u organismos que forman parte de la red social del cliente. 4. Fin de la intervención. Evaluación. Fuente: Elaboración propia, a partir Du Ranquet (2007). 172 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes En este sentido, los modelos de intervención son una construcción teó- rica para la definición objetiva y la construcción de estrategias necesarias para incidir en la realidad social, como se aprecia en las tablas anteriores sobre los principales modelos para la intervención en Trabajo Social. No obstante, existen otros modelos que se han creado desde la disciplina del Trabajo Social para abordar ciertos problemas y/o necesidades. Modelo de intervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género A manera de antecedente, en el año 2009 se creó un Protocolo para la Atención en Trabajo Social de los Casos de Violencia de Género Contra las Mujeres del Instituto de la Mujer Oaxaqueña que se guía del modelo denominado: “Modelo de Trabajo Social para la Atención de Mujeres que viven Violencia”, tomando en consideración el tema de violencia, mismo que tiene como objetivos: • Trabajar para que la persona pueda estar en una situación de se- guridad. • Ayudar en la construcción de procesos de toma de decisión. • Enlazar los esfuerzos de las demás áreas para ofrecer un servicio in- tegral y de calidad (Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2007, p. 31). En la Tabla 9 se observa la comparación de los modelos enfocados en la atención de situaciones de violencia; la diferencia radica esencialmente en las fases o etapas que cada uno establece para abordar la situación problema y la interrelación entre éstas, y además uno de estos modelos es exclusivo de trabajo social. Asimismo, existen ciertas características entre ambos modelos que los hacen diferentes: 173 Análisis de la violencia laboral en México… • Se identifica que en el Modelo 1 (M1) la atención se enfoca sólo a mujeres y en el Modelo 2 (M2) se atienden tanto a hombres como a mujeres, así como también a las personas involucradas en el problema. • Con relación en la problemática, el M1 se enfoca en los diferentes tipos de violencia (familiar, económica, sexual, laboral, psicológica y física), a diferencia del M2 que se centra en la violencia laboral. Tabla 9. Comparación de Modelos en situaciones de Violencia Modelo 1. Modelo de Trabajo Social para la Atención a Mujeres que Viven Violencia (Instituto de la Mujer Oaxaqueña, 2007) Modelo 2. Modelo de intervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género Fases o etapas Fases o etapas • Consideraciones previas Primer contacto • Consideraciones generales Posibles obstáculos para la atención. • Evaluación de los riesgos Valoración de la seguridad • Elaboración del plan de emergencia. Canalización • Apoyo en la búsqueda de opciones productivas. • Exploración Investigación e indagación a nivel individual, grupal y/o comunitario a través de técnicas y administración de instrumentos para un diagnóstico, con el apoyo de un equipo multidisciplinario. • Planeación Elaboración del plan de acción de acuerdo con el tipo de violencia en el ámbito laboral. • Ejecución Implementación y seguimiento de las actividades establecidas como parte de los profesionales en las respectivas áreas • Sistematización Recuperación y registro de las experiencias para mejorar la intervención y crear nuevos modelos. • La evaluación y los ajustes (Flexible) Fuente: Elaboración propia, 2018. 174 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes • Con respecto al nivel de atención del problema, el M1 se trabaja a nivel individualizado, es decir, únicamente con las mujeres que viven violencia y en el M2 se interviene en los tres niveles (indivi- dual, grupal y comunitario), considerando no sólo a las mujeres, sino también a los hombres que viven o atraviesan situaciones de violencia laboral. • En las fases de los modelos, se observa en el M1 la atención es so- lamente a corto plazo y en el M2 es a corto, mediano y largo plazo, de acuerdo con la situación de la violencia laboral que se presente. • En cuanto a los profesionales que intervienen en la problemática, en el M1 se desarrolla desde el Trabajo Social, en cambio en el M2 intervienen de manera multidisciplinaria. Por otra parte, los modelos antes presentados por Du Ranquet (2007) en las Tablas anteriores pueden ser un apoyo para la atención del problema de la violencia, incluyendo la laboral; sin embargo, éstos no están enfo- cados para atender únicamente la violencia laboral, ya que se requiere de una preparación en el tema para realizar una intervención de manera integral, por la complejidad del problema. En la página siguiente, en la figura 1 se presenta el esquema de la propuesta del Modelo para la intervención en situaciones de violencia laboral desde la perspectiva de género: El objetivo de este modelo es la atención a situaciones de violencia en el ámbito laboral, mediante la intervención en colaboración con otros profesionales desde la perspectiva de género. Las características principales de este modelo es la flexibilidad, puesto que al momento de llevarlo a cabo se realiza la evaluación y ajustes correspondientes a cada fase; y además, se basa en la perspectiva de género como una herramienta metodológica que apoya la intervención en situaciones de violencia laboral. Asimismo, se dice que poseen dichas características porque las fases se encuentran interrelacionadas y en alguna etapa se puede retomar dependiendo de la 175 Análisis de la violencia laboral en México… situación que se presente, con respecto al tipo de violencia experimenta- da en el contexto laboral y el género. Cabe señalar que antes de llevar a cabo dicho modelo se tendrá que capacitar de manera continua en materia de perspectiva de género a las personas involucradas en la implementación de las fases que lo constitu- yen, ya que como menciona Chávez (2014, p. 84): Fuente: Elaboración propia (2018). Figura 1. Propuesta del Modelo de intervención en situaciones de violencia laboral con perspectiva de género 4. Sistematización PG 1. Exploración PG 2. Planeación PG VIOLENCIA LABORAL PG 3. Ejecución Ajustes Ajustes Evaluación Evaluación PG- Perspectiva de Género Ajustes Ajustes 176 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes Abordar cambios y modificacionesen las relaciones de género implica par- tir de lo cotidiano en el ámbito microsocial interrelacionándolo con lo ma- crosocial y el sistema, para comprender de otra forma las interrelaciones que se presentan en esta dinámica de género desde la categoría del poder, y definir su influencia multidimensional en el ámbito de la vida pública y privada, para pasar después a tareas específicas que permitan nuevas formas de mirar estás relaciones de género en la perspectiva de de-construir para reconstruir relaciones equitativas entre mujeres y hombres. Por otro lado, entre otras de las características del modelo se encuentra el trabajo de manera multidisciplinaria, es decir, el trabajo colaborativo entre profesionales4. Esta propuesta, se compone de cuatro fases: la ex- ploración, planeación, ejecución y sistematización, llevando el proceso de la evaluación y ajustes en cada una de éstas como se expone en la figura 1. El contenido de cada fase se resume a continuación: Fase 1 Exploración. A partir de la manifestación de la violencia laboral, se establece un primer contacto entre la persona y el profesional en Tra- bajo Social iniciando con esta fase, la cual radica en la obtención del conocimiento de la realidad, es decir, la indagación del problema (cau- sas-efectos de la violencia en el ámbito laboral) en los diferentes niveles de intervención individual, grupal y/o comunitario, como, por ejemplo, el acercamiento a los centros de trabajo con las personas involucradas en el problema, así como la aplicación de entrevistas y administración de instrumentos, esto con la participación de un equipo multidisciplinario. Cada profesional requerido de acuerdo con la dimensión del pro- blema indagará en lo que le corresponda, esto dará pie a la creación de las acciones pertinentes en la planeación y ejecución. Hay que tener en 4 Cabe señalar que los asuntos relacionados a la logística y operación del modelo no se abordan en este capítulo, ya que el objetivo de éste es presentar una propuesta de intervención en situaciones de violencia laboral. 177 Análisis de la violencia laboral en México… cuenta que a partir de la implementación de ésta se evalúa y se realizan los ajustes para la mejora continua. Fase 2 Planeación. Posterior a tener identificado el problema y el diagnós- tico pertinente, se continua con la planeación y programación que con- siste en organizar y plantear objetivo y metas en conjunto con el equipo multidisciplinario para la atención de la violencia laboral. Para esto, se requiere la creación de un plan de acción que permitan establecer las ac- tividades y estrategias a realizar, considerando lo siguiente: cómo se reali- zarán, en qué periodo de tiempo se harán, quiénes serán los responsables de su cumplimiento y la forma en la que se evaluarán los resultados. Fase 3 Ejecución. La ejecución, se define como “Proceso en el cual se eje- cuta lo establecido en la planificación partiendo de los resultados obte- nidos en la investigación, se pretende alcanzar los objetivos propuestos” (Ander-Egg, 2003, p.147). En esta etapa se realizan las actividades pro- gramadas en el plan de acción, seguimiento y evaluación de éstas, así como los ajustes necesarios. Asimismo, en esta fase se considera relevante realizar acciones preventivas dentro del ámbito laboral, es decir, en el lugar de trabajo donde ocurrió dicha violencia dirigida a hombres y mu- jeres que laboran en éste, con la finalidad de trabajar no solamente con la persona o personas afectadas, sino con todo el personal para que conozcan y preserven sus derechos laborales y humanos. Fase 4 Sistematización. Según Martinic (1984 citado por Ocampo y Ber- degue, 2000) define a la sistematización como: “un proceso de reflexión que pretende ordenar u organizar lo que ha sido la marcha, los procesos, los resultados de un proyecto, buscando en tal dinámica las dimensiones que pueden explicar el curso que asumió el trabajo realizado” (p. 10). Por su parte, Castro (2016) señala que la sistematización permite recu- perar y registrar la experiencia del trabajo y la participación de varios ac- tores sociales o instituciones, con la finalidad de mejorar la intervención y 178 Gabriela I. Vázquez / Gladys A. Castillo / Daniel A. Llanes crear nuevos modelos. A partir de lo anterior, se retoman ideas y resulta- dos para luego realizar un esquema y la evaluación con los ajustes que se requieran. En este caso, para sistematizar la violencia en el ámbito laboral se requiere la recuperación y registro de las experiencias de la puesta en marcha del modelo en general, ya que permitirá mejorar la intervención y el modelo propuesto. Conclusión La violencia laboral es un fenómeno que afecta a hombres y mujeres en México, sin embargo, datos acerca del registro de la violencia hacia los hombres son escasos, pero esto no quiere decir, que esta población quede exenta de este fenómeno. A partir de esto, se sugiere realizar investigacio- nes tanto de manera cuantitativa o cualitativa con hombres sobre la per- cepción de dicha violencia o si han sido afectados por ésta, con la finalidad de aproximarse al fenómeno en cuestión desde su óptica. A partir de la revisión de la literatura, se identificó que cuando se habla de violencia en cualquiera de los ámbitos donde se presente está centrado hacia a la mujer, lo cual pueden indicar dos aspectos: el primero, que las mujeres son las más afectadas por la violencia históricamente y el segundo, que son las que denuncian o comparten su situación vivida. Asimismo, se puede concluir que las mujeres son vulnerables a este tipo de violencia laboral entre las edades de 25 a 34 años, esto de acuerdo con los datos presentados anteriormente. Este dato podría explicarse a partir de que se encuentran en la etapa productiva para el trabajo o que son las edades en donde los centros laborales solicitan debido a la etapa en la que se encuentran. La intervención de los y las profesionales involucrados (as) en este tipo de violencia deben estar preparados y conocer los efectos de la mis- ma, así como contextualizarse con la perspectiva de género para realizar 179 Análisis de la violencia laboral en México… acciones en beneficio a la igualdad y equidad entre hombres y las mujeres para la comprensión de la realidad. Desde el Trabajo Social, existen modelos centrados en atender la vio- lencia de manera general y dirigidos a mujeres, sin embargo, se considera importante incidir como profesionales en este tipo de violencia en el ám- bito laboral con perspectiva de género, considerando que todas las perso- nas pueden estar expuestas a este tipo de violencia. Finalmente, el modelo propuesto en este documento sirve de ante- cedente para futuras investigaciones e intervenciones con esta situación problema y al mismo tiempo contribuye a la atención de la violencia la- boral, considerando que la intervención para la atención de dicha violen- cia incluye a otros profesionales con una constante evaluación y ajustes en todo momento. Cabe resaltar, que dicho modelo se plantea desde el Trabajo Social, pero esto no se significa que otros profesionales no puedan llevarlo a cabo. Referencias Aguilar, D., Arriaga, V., Ortiz, J. y Reséndiz, R. (2017). El impacto del acoso sexual a hombres: El significado otorgado y su afrontamiento. Recuperado de <http://www.alternativas.me/attachments/article/124/El%20impac- to%20del%20acoso%20sexual%20a%20hombres.pdf>. Ander-Egg, E. (2003). Repensando la investigación-acción participativa. Bue- nos Aires: Lumen Hvmanitas. Castro, M. (2016). Sistematización en Trabajo Social. 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Robert A. Neimeyer. Introducción El individuo por naturaleza vive transformaciones durante la vida que traen consigo una serie de cambios, desprendimientos y abandonos, en donde los objetos, personas o situaciones, se definen en una pérdida. Si bien este tema y los procesos de duelo se relacionan comúnmente cuando un ser humano fallece, no obstante, el estudiarlo desde la intervención en contextos y poblaciones como el penitenciario permite ampliar el pano- rama y analizar este proceso para el desarrollo. A lo largo de este capítulo encontraremos como primer punto la contextualización de los diferentes modelos de intervención que pueden ser retomados en la disciplina del Trabajo Social para trabajar de manera 1 Profesores de Tiempo Completo de la Licenciatura en Trabajo Social. Universi- dad Autónoma de Yucatán. 2 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social. Universidad Autónoma de Yucatán. 184 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos individual, grupal y comunitaria, dependiendo de la naturaleza del pro- blema y el contexto en el que se desarrolla el mismo. En el siguiente apartado, se aborda la intervención con personas privadas de su libertad (ppl) que además se encuentran en calidad de sentenciadas, considerando las modificaciones normativas que tienen re- lación con el área penitenciaria en México, asimismo, el trabajador social realiza las funciones de gestión, administración, investigación, educación social, administración, planeación y programación social para intervenir con esta población. Por otra parte, se integra un apartado acerca de las pérdidas durante el ciclo vital del ser humano, tales como la pérdida de objetos externos, la pérdida de sí mismo, las pérdidas emocionales, las propias al desarro- llo humano y la de la vida, al mismo tiempo en la que se enmarcan las pérdidas más comunes cuando una persona es privada de su libertad, por ejemplo: la libertad misma, la familia, el estatus económico, el empleo y la autoridad que representaba dentro del núcleo familiar. Finalmente se incluye el Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas de su libertad, los enfoques que utiliza, sus diferentes fases y las recomendaciones para la aplicación de la misma. Modelos de intervención abordados desde la disciplina en Trabajo Social El Trabajo Social centra su actuar en bases teóricas que le permiten vi- sualizar un fenómeno de manera organizada, de esta manera utiliza los modelos de intervención que le serán de utilidad para la comprensión de esta realidad. Para ello, es necesario la revisión teórica, analizar los elementos que son relativos del fenómeno, procesar la información y estructurarlo para finalizar con el actuar. Un modelo de intervención es un camino que nos permite dirigir- nos al estudio de un fenómeno, un hecho, una materialidad, de manera 185 Modelo de intervención en personas… Tabla 1. Definición de modelo de intervención Autor Definición Categoría de análisis Carbajal (2002). Especie de descripción o representación de la realidad (hechos, situaciones, fenómenos, procesos, estructuras y sistemas), que por lo general, está en función de unos supuestos teóricos o una teoría. (p. 9) Representación de la realidad. En función de una teoría. Hechos. Fenómenos. Sesento (2012). Representación de un hecho o fenómeno propuesta como ideal a seguir. Pretende mostrar las características generales de la estructura de dicho fenómeno, explicar sus elementos, mecanismos y procesos, cómo se interrelacionan y los aspectos teóricos que le dan sustento, para facilitar su comprensión. (p. 13) Representación de un hecho. Ideal a seguir. Características del fenómeno. Aspectos teóricos. Viscarret (2014). Herramienta fundamental de análisis, descripción y predicción de lo que la ciencia dispone para llevar a cabo la sistematización, control y comprensión de los aspectos más relevantes de la realidad física y social. (citado en Fernández, 2014, p. 296) Herramienta de análisis. Ciencia. Realidad física y social. Vélez (2003) Conjunto de principios de acción relativos a un campo definido de fenómenos o experiencia. Conforma un esquema referencial para aplicar a la práctica: supone una representación simplificada y esquema de la realidad, que surge de la teoría, que puede ser contrastada en la práctica. (citado en Fernández, 2008, p. 62) Principios de acción. Fenómenos. Esquema. Teoría Práctica. Fuente: Elaboración propia, a partir de Carbajal, 2002, Sesento, 2012, Viscarret, 2014, citado en Fernández 2014 y Vélez, 2003, citado en Fernández, 2008. 186 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos estructurada y considerando sus particularidades para comprensión del mismo, resultando en acciones basadas en la teoría. A partir de lo anterior, se entiende por modelo a la representación y descripción de la realidad basados en un supuesto teórico y que es un ideal a seguir ante cualquier proceso. Un modelo puede explicar la reali- dad de alguna situación o un hecho. Viscarret (2014), menciona que “el modelo en Trabajo Social sirve para traducir las situaciones a las que se encuentra el profesional en un lenguaje que permita comprender, enten- der y explicar lo que ocurre” (citado en Fernández, 2014, p. 299). Es por ello que un modelo en Trabajo Social se aclara la situación en la que el profesional se encuentra inmerso y para así tener acciones teóricamente fundamentadas de la intervención profesional.Asimismo, en el Trabajo Social existen modelos que guían la inter- vención profesional, entre los que encontramos: el conductista, el psi- codinámico, cognitivo, sistémico, radical y humanista. A continuación, se describirán los diferentes modelos de intervención del Trabajo Social: • Modelo Psicodinámico. El modelo psicodinámico surge como un progreso de la ciencia de Psicología y Psiquiatría, tuvo influencia en Trabajo Social, ya que se empezó a tomar como prioridad e im- portancia al conocimiento de los problemas psicológicos y emocio- nales que a los económicos y sociales. Este modelo tiene como objetivo los conflictos conscientes e inconscientes para mejorar el funcionamiento de las personas, por lo que, en este enfoque, las causas internas son el foco de la inter- vención profesional. Esta teoría propone el desarrollo de la personalidad que se basa en las fuerzas opuestas y procura conseguir un equilibrio dinámico. Esta teoría pone su atención a facilitar el desarrollo de la perso- nalidad de los individuos, que ha podido verse interrumpida por problemas psíquicos que han afectado a estas personas. 187 Modelo de intervención en personas… Al mismo tiempo, el modelo psicodinámico se describe por me- dio de diferentes teorías como de la personalidad o del desarrollo humano: Teoría de la personalidad (ello, yo y superyó), y teorías de desarrollo (oral, anal, fálica, edípica, latencia y pubertad. Por otra parte, el trabajador social se centra en este modelo psi- codinámico con la tarea de “analizar la historia psicogénica, en la que se incluyen hechos relativos a la vida de la persona, experiencias traumáticas, defensas y tendencias y proporcionar ajuste al indivi- duo” (Hamilton, 1984, citado en Fernández, 2008, p. 71). • Modelo de modificación de conducta. El objetivo del conductismo es interpretar el comportamiento observable de las personas y deja a un lado el análisis de la conciencia. El Trabajo Social se ve atraído por esta corriente debido a que se tiene en cuenta las situaciones que controlan la conducta del problema, más que los factores que han contribuido a su desarrollo. Este modelo plantea dos estrate- gias de aplicación, la primera de forma aislada y la segunda de for- ma conjunta. Para este enfoque Trabajo Social realiza su intervención en ob- tener, suprimir o reforzar alguna conducta. El Trabajador Social es el que guía, dirige y lidera el proceso de cambio. Este modelo evita depositar la responsabilidad en el usuario. • Modelo de Intervención en crisis. Esta teoría es importante para el Trabajador Social, ya que, en la práctica profesional, este se desen- vuelve permanentemente con personas que se encuentran en estado de crisis. Este modelo se clasifica en las denominadas terapias bre- ves de intervención. Para los Trabajadores que trabajan bajo este modelo es impor- tante tener conocimientos sólidos sobre los conceptos y procesos de este enfoque, para que estos puedan hacer frente a los cambios que 188 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos ocurren en el proceso de intervención en crisis y evitar resultados negativos. La intervención en crisis es un método de ayuda para apoyar para una persona, grupo o familia para que puedan afrontar un suceso traumático y que los efectos negativos sean mínimos. El objetivo de la intervención en crisis es que las personas que se encuentran en estado de crisis experimenten nuevas opciones para hacer frente la problemática en la que se encuentran y con ello nuevas habilidades de afrontación de las crisis. • Modelo centrado en la tarea. Este modelo es desarrollado con base a las teorías y metodologías propias del Trabajo Social. Es un mo- delo orientado a proporcionar una respuesta breve, práctica y eficaz en donde el individuo se centre en la persecución de los objetivos específicos y la realización de las tareas para poder solu- cionar los conflictos. Por otra parte, fue diseñado para ayudar en las dificultades que experimentan las personas en interacción con sus situaciones sociales en donde los sentimientos internos son influenciados por aconte- cimientos externos. Se encuentra basado entre el trabajo conjunto del Trabajador Social y el usuario, asimismo, pretende proporcio- nar a los usuarios una experiencia en la solución de conflictos para que los clientes puedan ser capaces de afrontar sus conflictos. Este modelo centra su interés en identificar los elementos cen- trales del problema. La intervención se centra en explorar y diag- nosticar los problemas actuales que el usuario observa en su vida. Los elementos principales de este modelo son: La delimitación del problema, los objetivos, el límite de tiempo, las tareas a llevar a cabo y el contrato. • Modelo de gestión de caso. Aparece en Trabajo Social como un resul- tado de la preocupación por ofrecer una intervención más eficiente 189 Modelo de intervención en personas… y eficaz y al mismo tiempo más económica y este modelo se basa en teorías de la economía, la empresa y el comercio. La idea de este en foque es que los Trabajadores Sociales en cualquier momento de su intervención profesional realizan gestión, ya sea de uno mismo, de los demás o de recursos. Para la aplicación de este modelo se encuentran inmersos diferen- tes factores, tales como el entorno geopolítico, el tipo de servicio, de la agencia donde se lleve a cabo la intervención y del usuario con el que se está interviniendo. • Modelo Sistémico. El elemento central de su teoría son las interac- ciones de los elementos dentro de un sistema, incluyendo sus re- laciones, su interdependencia y su estructura. El Trabajador Social Sistémico define como principales propósitos mejorar la interac- ción, la comunicación de las personas con los sistemas que le ro- dean, mejorar las capacidades de la persona y contribuir a que las personas se relacionan con los demás sistemas que conforman su entorno para mejorar su calidad de vida y la mejora de las políticas sociales. El modelo sistémico no considera los problemas como atributos de las personas, sino que entiende los problemas como resultado de la interacción y de las comunicaciones deficientes como los demás sistemas. En este modelo el Trabajador Social puede trabajar con las per sonas implicadas en una problemática social. La intervención con personas privadas de la libertad En la historia de México, la privación de libertad ha evolucionado a tra- vés de diferentes visiones acerca del castigo y represión física de las per- sonas que han cometido un delito, y que van hasta el avance del respeto de los derechos fundamentales de las partes involucradas en el mismo. 190 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos Parte de la historia de las personas privadas de libertad presenta aspectos inhumanos y crueles que dieron parte al repensar de sus condiciones de vida y la congruencia que la justicia expone de manera constitucional en México. En los antecedentes constitucionales se retoman las denominaciones de la privación de la libertad según finalidad y los medios por los que se facilitará su reintegración a la sociedad, como la regeneración, readapta- ción y, por último y aplicado en la actualidad, la reinserción social. Cabe mencionar que en los diversos Centros de Reinserción Social según el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Pe- nitenciario Estatales 2017 se identificaron: 267 establecimientos penitenciarios estatales registrados al cierre de 2016: 92 recintos para hombres, 17 femeniles, 157 mixtos y un centro de alta seguridad para delitos de alto impacto. Estos establecimientos albergan a 188 mil 262 personas privadas de la libertad, aunque la capacidad instalada es de 170 mil 772 camas útiles. (Instituto Nacional de Estadística y Geo- grafía, 2017, p. 5). Ante este panorama, es importante reconocer la cantidad de personas privadas de libertad que se encuentranen los establecimientos de índole Federal, Estatal o municipal y que representa parte de la sociedad distri- buida en diferentes entidades de la República mexicana. En este sentido, las personas privadas de libertad, son aquellas perso- nas recluidas en un establecimiento de orden público, en un Centro de Reinserción Social, por la posible comisión de un delito penado por la Ley penal (detenido o vinculado a proceso) o por su responsabilidad en el mismo (sentenciado). A diferencia esta definición, una persona privada de libertad “sen- tenciada” es aquella persona recluida en un Centro de Reinserción Social por su responsabilidad en la comisión de un delito y por el que se le dicta una sentencia que responde una temporalidad, que cubrirá con 191 Modelo de intervención en personas… un tratamiento individual y social con el fin de cumplir una pena y lograr su reinserción a la sociedad por medio de lo constitucionalmente esta- blecido para su tratamiento y con base en los derechos humanos. En esta lógica, la reforma constitucional que da lugar a las bases para el funcio- namiento del sistema penitenciario y los medios de la reinserción social es el artículo 18 que especifica lo siguiente: El sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los dere- chos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir, observando los beneficios que para él prevé la ley. Las mujeres compurgarán sus penas en lugares se- parados de los destinados a los hombres para tal efecto. (Cámara de Dipu- tados, H. Congreso de la Unión, 2017, p. 17). Por otro lado, dan lugar a una serie de modificaciones en el sistema que permiten incluir servicio y atenciones con una visión humana hacia la población penitenciaria. Asimismo, el trabajo social es una profesión que va de la mano con la evolución de los derechos humanos de las personas privadas de libertad, considerando que la profesión se inserta en esta área desde sus inicios. Por lo que se refiere al profesional en trabajo social penitenciario, según Curbelo y Ledesma (2007). El profesional de la disciplina del Trabajo Social que desarrolla su interven- ción profesional en el contexto institucional penitenciario, con pertenencia institucional orgánica y funcional, cuya finalidad es el desarrollo humano y social de las personas privadas de libertad, para solucionar, prevenir y trans- formar las situaciones de necesidad de éstas, en prosecución de una efectiva reeducación y reinserción social. (Citado en Martínez, 2014, p. 14). 192 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos En este sentido, el trabajo social penitenciario realiza el quehacer profe- sional centrado en lograr la reinserción social de las personas privadas de libertad, considerando lo enmarcado en las normativas para el respeto de sus derechos fundamentales y teniendo esa visión humana para los diferentes servicios y atenciones haca la misma población. De esta manera el trabajador social aplica diferentes funciones y ac- ciones, que a lo largo de las reformas del sistema de justicia penal en México, que según el artículo 20 Constitucional lo establece como acu- satorio y adversarial, se han modificado para llegar al objetivo del esta- blecimiento penitenciario. Entre las funciones del trabajador social, se encuentran las propues- tas por Galeana (2005), investigación, orientación y asesoría, asistencia, capacitación y readaptación, estas funciones describen el que hacer del profesional en trabajo social en esta área, no obstante, hay que conside- rar que en este entonces no se aplicaba la reforma constitucional del art. 18 que especificas las bases del sistema penitenciario para la reinserción social y en menor medida al nuevo sistema de justicia penal en México que entra en vigencia en toda la República en el año 2016. Por lo que al adentrarnos al que hacer del trabajo social penitencia- rio, se adecúa por medio del régimen penitenciario, el nivel de seguridad del Centro, entre otros aspectos. Las funciones y acciones que se aplican con la población privada de libertad se enfocan en lo siguiente: • En la investigación, el profesional se centra en identificar las nece- sidades de las personas privadas de libertad de índole personal, fa- miliar, laboral, educacional, de salud. Realiza un diagnóstico social para la atención de los mismos. • Orientación: informa acerca de la dinámica del régimen peniten- ciario, canaliza a las personas privadas de libertad a los servicios para la atención de la necesidad específica, por medio de pláticas in- formativas acerca de los derechos y obligaciones de las personas 193 Modelo de intervención en personas… privadas de libertad, orienta acerca de los servicios que se sujetan a la atención de su problemática informando de los programas de atención, requisitos para acceder a ellos, el procedimiento a seguir, entre otros aspectos. • Gestión: el trabajador social, realiza acciones para la responder a las demandas de la población penitenciaria, considerando los recursos institucionales, materiales, humanos, económicos. • Educación social: el profesional se encarga de diseñar e implementar programas de intervención socio-educativa, de acuerdo a la proble- mática social, mediante al trabajo multi, inter y transdisciplinario, con fin de generar cambios consientes de actitudes y una partici- pación activa y directa en el proceso de su reinserción social. • Planeación y programación: Se diseñan programas y proyectos de intervención en el área de la reinserción social para la atención a los problemas y necesidades sociales de la población cautiva. Esto en conjunto con instituciones del tercer sector. • Administración: realiza acciones para controlar el funcionamiento de los servicios del trabajador social en el área penitenciaria. En relación con lo anterior, intervenir con población privada de liber- tad trae consigo el comprometerse desde lo social para brindar un trato humano, solidario, imparcial y con sentido de lo justo. De este modo se debe considerar que la población, adicionalmente a su problemática jurídica, puede presentar problemáticas de índole psicológico, emocio- nal, familiar, de salud, laboral, es decir, en cualquier dimensión en el que desarrolle un ser humano. Es por eso que, el trabajador social es el profesional idóneo para intervenir desde la mirada de lo humano, con el espíritu de servicio, 194 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos la disponibilidad de dar atención a cuestiones multifactoriales de las problemáticas socio-jurídicas. En este proceso, las personas privadas de libertad sentenciadas presentan pérdidas a lo largo de su proceso de re- insertarse a la sociedad, estos acompañados de un conjunto de desafíos que son necesarios identificarlos: desequilibrio económico, depresión, desintegración familiar, pérdida del espacio y libertad, inestabilidad, mismas a las que el trabajador social debe prestarle atención. Pérdidas de las personas privadas de libertad El ser humano por naturaleza atraviesa etapas en su vida, en las cuales sufre diversos cambios, mismos que son para el progreso del individuo, aunque en ocasiones el identificar el crecimiento que nos permiten cier- tas experiencias o cambios es una tarea ardua. Para conocer los diferentes cambios que presenta un individuo se retoma lo planteado en el Ciclo Vital Humano. Ciclo Vital Humano: En el ciclo vital humano presentado Papalia, Wen- dkos y Felman (2010) se visualizan claramente los cambios y pérdidas de cada etapa de la vida. En la etapa Prenatal (Concepción-Nacimiento), se da la concepción, se da la dotación genética, se desarrollan los órganos básicos, ocurre el mayor crecimiento físico, respecto a la dimensión cog- nitiva se desarrollan las capacidades del individuo para aprender y en lopsicosocial, responde a la voz de la madre. En otra etapa la Lactancia e Infancia (Nacimiento – 3 años), operan los sentidos y sistemas del cuerpo, desarrollan la habilidad para aprender y recordar, usan símbolos, resuelven problemas, en esta fase inicia el interés por los otros, entre ellos, los padres, y se da el cambio de la dependen- cia-autonomía. Posteriormente, en la Niñez temprana (3 a 6 años), el crecimiento es más estable, lento, el pensamiento es hasta cierto punto 195 Modelo de intervención en personas… egocéntrico, ya que pueden comprender la forma de pensar de las per- sonas, aumenta la independencia y se desarrolla la identidad del género. En la Niñez intermedia (de los 6 años a los 11 años), el ritmo del creci- miento disminuye, se da la madurez reproductiva, disminuye el egocen- trismo, el auto-concepto se vuelve más complejo y los padres asumen una importancia central. En el caso de la Adolescencia (de los 11 hasta aproximadamente los 20 años), los cambios físicos son más rápidos, se desarrolla la capacidad del pensamiento abstracto y el uso del razona- miento científico y la búsqueda de identidad se convierte en un aspecto esencial. En la etapa de la Adultez temprana; La salud física alcanza su máximo ni- vel y posteriormente empieza a decaer, el pensamiento y los juicios mora- les adquieren mayor complejidad, los rasgos y estilos de personalidad se establecen, aun cuando, ciertos sucesos de la vida generan cambios. En la Adultez media (De los 40 a 65 a los años) inicia el deterioro de las capacidades física, así como de la salud, las facultades mentales llegan a su nivel máximo y continua el desarrollo del sentido de identidad y entre lo más relevante de esta etapa se da una doble responsabilidad, cuidar a los hijos y a los padres. En la Adultez tardía (De los 65 años en adelante), la mayoría de las per- sonas son sanas y activas, aun cuando la salud y las habilidades físicas decaen, algunas áreas de la inteligencia y la memoria se deterioran, situa- ción que las personas buscan compensar de alguna manera, las personas poseen estrategias más flexibles para enfrentar las pérdidas personales y la búsqueda del significado de la vida asume una importancia central. Respecto a lo anterior, en el Ciclo Vital Humano se sufren de cam- bios que van desde el desarrollo de los sentidos, la autonomía, la búsqueda 196 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos de la identidad, el deterioro de las capacidades físicas, por mencionar al- gunos, y que dan lugar a las pérdidas a lo largo de la vida. Las pérdidas. A lo largo de nuestras vidas sufrimos diferentes pérdidas, desde el nacimiento con la separación del vientre materno, y la última, el cual se considera más dolorosa es la de nuestra muerte y de los seres más allegados a nosotros. Schiaffino (2016) define la pérdida como “la ausencia o carencia de algo que se tenía anteriormente, y este puede ser material o simbólico” (p. 12) como, por ejemplo: perder la vida, la liber- tad, a un ser querido, la salud, un coche, una casa. Pangrazzi (1993) enlista los tipos de pérdidas más comunes por las que pasan las personas durante su ciclo de vida: • Pérdida de la vida: pérdida total de la vida propia o de un ser querido. • Pérdida de aspectos de sí mismos: en este tipo de pérdida pueden aparecer la pérdida de la salud, que se presente algún tipo de disca- pacidad, ya sea visual, motriz, cognitiva y la pérdida de los valores o de la autoestima. • Pérdida de objetos externos: se refiere a todas las pérdidas mate- riales. • Pérdidas emocionales: perder a una pareja o algún amigo. • Pérdidas ligadas con el desarrollo: Tienen que ver con el propio ciclo vital y todo lo que se pierde de cada etapa de la vida. (p. 164- 165, citado en Cabodevilla, 2007). En esta lógica, las pérdidas son inevitables durante la vida, sin perder de vista que generan el desarrollo habilidades y conocimientos para supe- rar y poder utilizarlos de manera exitosa en sus diferentes etapas, es decir, que la pérdida puede ser una oportunidad de mejorar aspectos y obtener aprendizajes de lo vivido. 197 Modelo de intervención en personas… Ahora bien, durante las pérdidas se puede presentar un duelo que Posada (2005) lo define como “la respuesta psicológica, sentimiento y pensamiento que se presenta ante la pérdida de un ser querido” (citado en Oviedo, Falcón y Marquina, 2009, p. 5). Por lo anterior, podemos comprender el duelo como un proceso subjetivo y es en función de la ex- presión de un sentimiento ya sea de tristeza, dolor, desesperación o entre otros por la pérdida. Asimismo, se presentan diferentes tipos de duelo: • Duelo Anticipado: Se inicia antes de que ocurra la pérdida, este tipo de duelo facilita el proceso final. • Duelo Normal: Es el que sufre la persona afligida después de la pér- dida en la cual se acepta la realidad y se van dejando gradualmente los vínculos con la persona desaparecida. • Duelo Patológica: Es un duelo anormal en cuanto a su intensidad y duración, presentándose disturbios emocionales, por ejemplo, con- ductas asociales, desadaptativas e incluso estancamiento para conti- nuar con la cotidianidad normal de su vida. (Instituto Mexicano de Tanatología, 2011, p. 224). Cabodevilla (2007), basado en diversos autores como Bowly, Parkes, En- gel Y Sanders refiere diferentes etapas del duelo después de una pérdida, los cuales se describirán a continuación: • Fase de aturdimiento o estado de shock: En esta etapa la persona se encuentra incrédula ante la pérdida, en esta parte aparece la pena y dolor. • Fase de anhelo y búsqueda: esta fase se marca con la idea de encon- trar de nuevo la pérdida a medida que ésta se va tomando a concien- cia. En esta fase la persona puede encontrarse agresivo, irritable o presentar pérdida de la autoestima y de la identidad. 198 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos • Fase de desorganización y desesperación: esta fase está marcada por sentimientos depresivos y la persona no puede encontrar ilusiones por la vida. La persona se siente vacía y con gran soledad. • Fase de reorganización: la persona se va adaptando a su nueva vida después de la pérdida. (p. 167). Asimismo, se menciona las cinco etapas del duelo propuestas por Kubler Ross, las cuales son: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Acepta- ción o rechazo (citado en Castro, 2015 p. 12 y 13). En estas etapas, cada persona tiene una manera diferente de afrontar las pérdidas, según sus habilidades, personalidad y experiencias, y aunque se piensa que normal- mente las etapas son dadas en el orden identificado, en muchas ocasio- nes no todas las personas pasan por estas etapas. La duración del duelo es impredecible, pero se considera que el duelo termina cuando la persona que está atravesando por el proceso deja de sentir dolor por la pérdida. Por otra parte, haciendo referencia a las pérdidas en las personas pri- vadas de su libertad, Ibarra (2013) refiere que las primeras pérdidas por la que atraviesan es claramente la de su libertad, la dignidad, su espacio y vida privada, su familia, empleo, amigos, entre otros (citado por Orozco, 2013. p. 8). Un sentimiento y actitud que es probable que se presente en las per- so nas privadas de su libertad es la desesperanza, Castro (2011), nos ha- bla sobre cinco actitudes que hacen frente a la falta de esperanza (citado por Orozco, 2013, p. 8-10): la primera la omisión de lo real o lo positivo; la segunda, la sensación de víctimas; como tercera actitud es la carencia de la responsabilidad; la cuarta, la renuncia a la proactividad y la última es la eliminación de la esperanza. Las etapas del duelo por las que atraviesan las personas privadas de su libertad son parecidas o se podría decir que iguales a las que mencio- na Ross y descrito con anterioridad, el estudio descriptivo realizado por Orozco (2013) recupera experiencias y vivencias de una persona privada de su libertadante la pérdida de elementos que él consideraba importante 199 Modelo de intervención en personas… para su vida cuando fue recluido y se considera importante mencionar a continuación: La etapa de negación, inicia cuando la persona es detenida para ser recluida, y los Tanatólogos la denominan como la etapa de impacto. La persona privada de su libertad piensa que la vida se estancia, se blo- quean las emociones y puede presentar insomnio. En cuanto a ello, los cuestionamientos que se hacen las personas radican en la pregunta ¿por qué me está pasando esto? (Orozco, 2013). Un dato interesante, es que la mayoría de las personas no recuerda cómo fue su detención, ya que su mecanismo de defensa bloquea esta parte por la sensación de pérdida que presentan. Seguido de la negación aparece la Ira, en donde Orozco (2013) plantea que este sentimiento es en contra de la vida, contra Dios, la familia o el sistema penitenciario. Asimismo, este autor expone que, en la etapa de la negociación, la persona privada de su libertad busca justificaciones para el acto que co- metió y posiblemente juren no volver a realizarlo. Otros de los aspectos en esta etapa es el planteamiento de la persona acerca de diversos desen- laces de la situación, en donde el discurso puedo contener el “pudo ser diferente” o “hubiera”. La cuarta etapa es la de la depresión, Orozco (2013) indica que apa- rece cuando la persona ya no puede seguir negando la pérdida, y es un momento vital, el apoyo de su familia y de la gente que lo rodea. La úl- tima etapa es la aceptación, el autor consultado alude se presenta cuando la persona privada de su libertad acepta la situación en la que se encuen- tra y empieza a darse cuenta que necesita participar y sentirse vivo. En esta etapa, la persona forma una rutina en el centro en el que se encuentra privada de libertad. Sin duda perder la libertad trae consigo sentimientos confusos, sin embargo, durante su estancia en el centro penitenciario la persona em- pieza experimentar más pérdidas, como su familia, su estatus social, su empleo, amigos, su pareja sentimental y la autoridad que representaba dentro de su núcleo familiar, por lo que es necesario que el trabajador 200 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos social preste mayor atención al tratamiento tanatológico para que estos, aun estando insertos en un centro de reinserción puedan desarrollar sus potenciales. Modelo de intervención en pérdidas con personas privadas de su libertad sentenciadas El Modelo de Intervención en pérdidas con Personas Privadas de su Liber- tad Sentenciadas (mipppls), es un modelo que se centra en dos enfoques principales: el Modelo de Intervención Centrado en la Tarea y el Modelo de Coaching Tanatológico. Tabla 2. Enfoques del mipppls Modelo Centrado en la Tarea Modelo de Coaching Tanatológico Fases del MIPPPLS La delimitación del problema Focalización Focalización de la pérdida Los objetivos Crear contexto El límite de tiempo Establecimiento del quiebre Las tareas a llevar a cabo. Validación del quiebre El contrato. Esclarecimiento del quiebre Exploración e indagación Plan de acción individualizada Intervención Proceso de intervenciónPlan de acción Cierre Evaluación de logros Seguimiento del caso individualizado Fuente: Elaboración propia a partir de Viscarret, 2014, y Castro, 2011. 201 Modelo de intervención en personas… Este modelo de intervención, tiene como objetivo: Determinar un tratamiento de atención de pérdidas de las personas privadas de su liber- tad sentenciadas para lograr la aceptación y adaptación a su nuevo estilo de vida con el fin de participar activamente en su proceso de reinserción social mediante una intervención individualizada basada en los Modelos Centrado en la Tarea y el Coaching Tanatológico. Modelo de Intervención Pérdidas con Personas Privadas de Libertad Sentenciadas (mipppls) Fuente: Elaboración propia, 2018. Sentencia y plan de tratamiento o actividades establecido Focalización de la pérdida Plan de acción individualizada Proceso de intervención Evaluación de logros Seguimiento de caso - Identificación del tipo pérdida. - Identificación de la etapa del proceso de duelo. - Elaboración del Diagnóstico social - Asignación de facilitador o consejero. - Identificación de los recursos. - Planeación de las tareas. - Elaboración y firma del contrato. - Presentación al Comité Técnico Interdisciplinario. - Ejecución de las sesiones. - Cierre de la intervención - Verificar la participación en el proceso de reinserción. - Identificación de avances y retrocesos. Verificación del cumplimiento de contrato. 202 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos Estos enfoques dan lugar a las fases establecidas en el mipppls, retoman- do desde un inicio las fases relacionadas con la investigación, en donde la identificación, caracterización del problema, las pérdidas y el duelo se hacen presente. Asimismo, la planeación y organización para llevar a cabo las actividades propias que se ejecutarán en la intervención. Se finaliza con con la evaluación y seguimiento considerando el cierre de la intervención del mismo modelo. Fases del modelo de intervención El Modelo de Intervención en Personas Privadas de Libertad Sentencia- das, se compone de cinco etapas: Focalización de la pérdida, que indaga acerca de la presencia de las pérdidas y momentos del proceso del duelo, se realiza un diagnóstico social para el análisis del plan de tratamiento a elaborar. Seguido de esta etapa, el Plan de Acción Individualizada, se planean las acciones, tareas, se realiza el primer contacto del profesional asignado con la persona privada de libertad, se firma el contrato personal y se plantean las actividades a seguir al Comité Técnico Interdisciplinario. En el Proceso de intervención, se ejecutan cada una de las tareas determi- nadas para la persona privada de libertad, se establece la temporalidad de atención directa en la intervención y un cierre de la etapa. Se realiza la Evaluación de los logros, este con el fin de identificar los avances y retro- cesos de la persona privada de libertad en cuanto al proceso de duelo y sus pérdidas y atender las áreas necesarias. Se finaliza con un Seguimiento de casos, que permite verificar de manera directa e indirecta el proceso de la persona privada de libertad para su reinserción social mediante a las tareas logradas y realizadas por la misma. Es importante subrayar que para la implementación del Modelo de intervención es necesario contar con el Plan de tratamiento o de activi- dades del establecimiento penitenciario. 203 Modelo de intervención en personas… Focalización de la pérdida La etapa, focalización de la pérdida, se inicia en un momento especial del proceso de la reinserción social, es decir, en la ejecución de la sentencia. De esta manera, a la persona se le ha dado a conocer el tiempo en el que cumplirá con su cumplimiento de la pena privativa de la libertad, así como el plan de actividades propio de la institución que determina el tratamien- to de la persona privada de libertad. A partir de este momento, la etapa de la focalización de la pérdida, se centra en la investigación, misma que abarcará un diagnóstico social, en el detectar la o las pérdidas y la etapa del duelo que presenta la persona. • Identificación del tipo de pérdida. Mediante la entrevista individua- lizada el facilitador identificará el tipo de pérdida que atraviesa la persona, este es un aspecto fundamental para determinar el plan de intervención de manera específica. • Identificación de la etapa del proceso de duelo: El facilitador prime- ramente elige el Modelo Tanatológico según diversos autores, por ejemplo, Kubler- Ross, Nancy O’Connor, William Worden, The- rese Random, para posteriormente interpretar y ubicar a la persona en la etapa del proceso en el cual se encuentra. • Elaboración del diagnóstico social.Este se elabora a través de un ins- trumento llamado estudio social que consiste en identificar la com- posición familiar primaria y secundaria, las características de su niñez hasta la edad adulta, la versión del delito, período de reclusión y planes a futuro, sin embargo, se podía agregar, el pronóstico y tra- tamiento, todo se integra para identificar las necesidades, recursos, habilidades, capacidades y actitudes de la persona para trabajar en su proceso de reinserción social. 204 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos Plan de acción individualizada En la etapa de Plan de Acción Individualizado (pai), se realizan un con- junto de actividades encaminadas a la elaboración, planeación, progra- mación de las tareas que se llevarán a cabo en la etapa de “proceso de intervención”. En esta etapa es importante la colaboración del Comité Téc- nico Interdisciplinario para llevarla a cabo. • Asignación de facilitador o consejero. En cuanto a las primeras accio- nes a realizar para llevar a cabo esta etapa, se encuentra la asignación del facilitador o consejero. Es importante contar con el profesional en materia de trabajo social o un profesional especializado en el área de la tanatología, esto con el fin de aplicar los conocimientos espe- cializados en lo que respecta al mipppls. En esta misma, se realiza la presentación del facilitador o consejero a la persona privada de libertad, este primer acercamiento es con la finalidad de generar un estado de confianza y un clima de acompañamiento durante el proceso de intervención. • Identificación de los recursos. Para la elaboración del pai, es necesario identificar los recursos: ✓ Materiales: material didáctico, espacios para la realización de las sesiones, actividades y tareas de la persona privada de li- bertad. ✓ Humanos: personal institucional y/o familiares. ✓ Institucionales: Asociaciones no gubernamentales. • Planeación de las tareas. La etapa de planeación de las tareas, se enfo- ca a retomar el diagnóstico social, considerando de suma importan- cia la etapa de tratamiento o plan de acción del mismo. El facilita dor o consejero en conjunto con la persona privada de libertad debe- rá transformar el plan de acción en tareas, metas u objetivos que 205 Modelo de intervención en personas… realizará la misma persona privada de libertad para el logro de su re- inserción social. De esta manera, la concentración y las dimensiones de las tareas son relativas a la situación en la que se encuentra la persona privada de libertad. Es decir, si en el Diagnóstico social se especifica en el apartado de tratamiento o plan de acción trabajar con la familia, una de las tareas sería: mejorar la comunicación con la pareja. (En este también puede ser la toma de decisiones, el tiempo de convi- vencia, la confianza entre los miembros de la familia, entre otros). • Elaboración y firma del contrato. En el contrato de la persona priva- da de libertad, se establecen los compromisos sobre las actividades que el usuario y trabajador social llevarán en todo el proceso. Así también se recaba la firma de la persona privada de libertad. • Presentación al Comité Técnico Interdisciplinario. Para finalizar con esta etapa, se realiza la presentación del Plan de Acción Individuali- zada, en donde se dan a conocer las tareas encaminadas al logro de la aceptación y adaptación al estilo de vida relacionado a la reinser- ción social. Esta presentación contribuye a sumar fuerzas entre el Comité Técnico Interdisciplinario y el facilitador o consejero de la persona privada de libertad en este modelo. Proceso de intervención La intervención según es el trabajo desarrollado por el trabajador social desde el primer contacto por el usuario y forma parte del Trabajo Social con casos. La intervención lo conforma las relaciones interpersonales que se establezcan entre el trabajador social y el usuario, y en él está implíci- to funciones de asesoramiento, orientación, evaluación y coordinación (Fernández, T., Ponce de León, L. 2006. p. 1). 206 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos En este sentido, el modelo de intervención en esta etapa se centra a llevar a cabo lo establecido en el pai, considerando lo establecido desde el contrato. En esta etapa, un aspecto elemental, es la participación de la persona privada de libertad en las diferentes actividades: • Ejecución de las sesiones. En esta etapa del modelo de intervención, el trabajador social implementará las sesiones establecidas en el plan de acción individualizado, el proceso de intervención constará de seis sesiones quincenales, por lo que la temporalidad de esta eta- pa es de tres meses. El contenido de las sesiones varía dependiendo a las tareas establecidas, mismas que tendrán relación con lo des- cubierto en la fase de focalización de la pérdida. En las sesiones se puede trabajar: ✓ Conocer los tipos de pérdida y proceso del duelo. ✓ Lecturas guiadas. ✓ Biografías personales. ✓ Establecimiento de metas, atreves de la técnica “ruletas de la vida”. • Cierre de la intervención. En cuanto al cierre de la intervención, la persona privada de libertad identificará los logros que obtuvo durante el proceso de intervención. Este mismo puede ser en acom- pañamiento del consejero o facilitador, integrantes del Comité Téc- nico Interdisciplinario y/o familiares. El trabajador social será el encargado de enmarcar el avance y/o el éxito de esta etapa, así como los diferentes desafíos que fueron resueltos por las personas privadas de libertad. Antes de finalizar con la etapa, se espe- cifican las actividades que son parte de la siguiente etapa, así como los compromisos. 207 Modelo de intervención en personas… Evaluación de los logros A partir de esta etapa se evaluarán los logros obtenidos por el usuario durante el proceso de intervención, tomando en cuenta las metas y ob- jetivos que se plantean en el pai, el trabajador social es el encargado de verificar el cumplimiento del contrato y de las tareas, utilizando las dife- rentes técnicas e instrumentos propios del Trabajo Social. • Verificar la participación en el proceso de reinserción. Por otra parte, el trabajador social verificará la participación que tiene el usuario en su plan de actividades otorgado en el Centro de Reinserción, asi- mismo, las relaciones interpersonales adquiridas, su adaptación y aceptación a su nuevo estilo de vida. Se sugiere la realización de en- trevistas con el personal del Centro con el que el usuario tenga una atención directa, con sus compañeros de módulo y con su familia. • Identificación de avances y retrocesos. Al mismo tiempo en esta fase estará inmerso la verificación de avances y retrocesos, aspectos que serán identificados por el profesional mediante la técnica de la obser- vación y la escucha activa. Seguimiento de casos Con relación a la etapa de Evaluación el MIPPPLS, se continúa con un se- guimiento que debe ser organizado en diferentes momentos, con la fina- lidad de identificar la normalidad o anormalidad del proceso del duelo. Verificación del cumplimiento del contrato. Con respecto a la etapa del seguimiento de casos, se realizarán tres sesiones mensuales y cuatro sesio- nes trimestrales (para completar con el año y medio, así también con las 12 sesiones). También, el Trabajador Social verificará que el usuario esté cumpliendo con el contrato establecido en la etapa de Plan de Acción 208 Alejandra V. Arellano / Silvia A. Serrano / Fátima E. Matos Individualizado. Se propone que para realizar el seguimiento se hagan las siguientes actividades: • Entrevista con el usuario. • Entrevista con la familia. • Solicitar un informe a los coordinadores de los departamentos ta- les como el educativo, médico, psicología, seguridad, deportivo y criminología. Recomendaciones para la aplicación del modelo de intervención En cuestión la persona privada de libertad, es de suma importancia con- tar consu plan de actividades establecido por el Centro de Reinserción Social. De este mismo aspecto, que los planes de actividades emitidos por el Centro de Reinserción Social, tengan como sugerencia o reco- mendación la integración de las personas privadas de libertad a terapias de índole social, talleres, programas, etc. En el caso de los aplicadores del mipppls, que el personal del área de trabajo social cuente con capacita- ciones de formación en tanatología. Conclusión Las pérdidas son inevitables en la vida del ser humano, independien- temente de la edad, contexto, y condiciones de vida, en este capítulo se abordó las pérdidas que sufren las personas privadas de su libertad y que además han sido sentenciadas. En la revisión bibliográfica se pudo identificar los tipos de pérdidas que atraviesan los seres humanos y cómo afrontan los duelos. Para ello, se propone un Modelo de Intervención en Pérdidas con Personas Privadas de su Libertad Sentenciadas, mismas que 209 Modelo de intervención en personas… ameritan ser atendidas a través de un profesional con conocimientos es- pecializados y que bien puede ser el trabajador social. Asimismo, se vi- sualiza provechoso que este mismo profesional sea asignado para trabajar con ellos el proceso de su tratamiento y rehabilitación para su reinserción en el ámbito social. En conclusión, se considera pertinente abordar el manejo de las pér- didas y duelos de las personas privadas de su libertad como parte inicial y fundamental de su proceso de reinserción social y de igual manera se cree necesaria la formación del trabajador social en el ámbito de la Tana- tología y el Coaching Tanatológico o entrenamiento de vida. Por otro lado, este Modelo de Intervención en Pérdidas con Personas Privadas de su Libertad Sentenciadas es importante debido a que se abor- da desde los enfoques que vinculan al Trabajo Social penitenciario con la Tanatología y el Coaching Tanatológico, donde el trabajador social es el eje medular en todo el proceso del Modelo de intervención. Para finalizar, se destaca que el trabajador social visualiza como actor principal a la persona privada de su libertad, donde de manera conjunta trabajan en el manejo de las pérdidas, para que éste se incorpore de ma- nera satisfactoria en los programas de reinserción social con el efecto de reinsertarse de manera favorable a su entorno social al momento de su egreso. Referencias Cabodevilla, I. (2007). Las pérdidas y sus duelos. Scielo 30(3). 164-167. Re- cuperado de: <http://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v30s3/original11.pdf>. Cámara de Diputado, H. Congreso de la Unión. (2017). Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 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Bill Drayton Introducción El Trabajo Social se ha transformado a través de las décadas, adquirien- do mayor carácter científico y dejando de lado aquella concepción de antaño que catalogaba la profesión como únicamente “ayuda hacia el prójimo”, cargada de acciones meramente asistenciales. Tras el reconoci- miento de la disciplina como ciencia social, las funciones que desempe- ñan los profesionales adquieren relevancia posicionándose en áreas ahora consideradas como tradicionales como la de justicia, educación o salud, sin embargo, tras los cambios en la realidad, surgen áreas potenciales o emergentes escasamente exploradas por los trabajadores sociales que 1 Docente del programa de Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Au- tónoma de Yucatán y emprendedor social con el proyecto “Si a vivir, no a sobrevivir”. 2 Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social y prestadora de servicio social en la Universidad Autónoma de Yucatán. 214 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar aportan a la generación de bienestar social y contribuyen al cumplimien- to de los derechos humanos de los grupos vulnerables. Lo anterior nos hace reflexionar, que, si bien la labor del Trabajador Social en instancias gubernamentales de desarrollo social o salud es su- mamente trascendente, se debe indagar sobre aquellos espacios de inter- vención innovadores que permitan generar alternativas de solución ante las problemáticas sociales contemporáneas y que tomen en consideración el contexto neoliberal vigente en los tiempos actuales. A consecuencia de tales procesos neoliberales,se ha ido disminuyen- do la atención del estado ante las problemáticas de índole social, lo que deja un vacío en la atención de las múltiples carencias que presenta la población. Es entonces cuando se plantean la tipología de los diversos sectores, contemplando el público que le corresponde al estado; el sector privado que se encuentra regulado por el mercado y el tercer sector que hace referencia a las organizaciones de la sociedad civil, entre las cuales se encuentran los proyectos de emprendimiento social. Ante ello, existen críticas en relación a las asociaciones civiles y los emprendimientos sociales que argumentan el fomento del sistema ca- pitalista a través de éstos; sin embargo, valdría la pena preguntarse ¿si el estado no aporta para la solución de las problemáticas sociales nos deberíamos quedar de brazos cruzados?, ciertamente la respuesta en la que concordamos los autores del presente escrito es en la necesidad de generar acciones que aporten a la incidencia en las problemáticas socia- les, que si bien es cierto deberían estar a cargo del estado, pero que al no verse solventadas por éste requieren de la intervención de los emprendi- mientos sociales y más aún si se trata de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Imaginemos que desaparecen las organizaciones del tercer sector rela- tivas al tratamiento de pacientes con enfermedades crónico degenerativas como es el caso del cáncer, debido a la sobrecarga del sistema de seguridad social, lo más probable es que los pacientes deban acudir al ámbito priva- do para continuar con su tratamiento, no obstante, se encontrarían con la 215 Modelo de intervención para el fortalecimiento… limitante de los costos excesivos por lo que las personas en estado de ca- rencia no podrían permitirse el acceso a este derecho universal a la salud. Es ahí, dónde se vislumbra la importancia del emprendimiento social como factor clave para incidir inclusive en “un cambio de vida” de los individuos, debiendo siempre mediante ellos, fomentar una mayor in- cidencia del estado ante las necesidades sociales involucrar, despertando una conciencia sobre la afectación que tienen para los ciudadanos. Otra cuestión que se figura relevante en contemplar al emprendi- miento social como una fuente para contrarrestar la fuerte crisis de em- pleabilidad que afecta actualmente de manera generalizada a la nación mexicana y, por consiguiente, a los trabajadores sociales. En ese sentido Arroyo Et. Al. pertenecientes a la Universidad Vera- cruzana en 2012 indican lo siguiente: Un problema que actualmente se presenta para egresados Universitarios es el desempleo, el cual crece cada día más. Esta situación se ha convertido en una problemática para todos los estudiantes que se especializan en una carrera. Según datos estadísticos, dirigidos por Mónica Beltrán realizada en el Centro de investigaciones de Estadística Aplicada de la Universidad Na- cional en febrero del 2010, la cual dice que 1 de 5 egresados universitarios corre el riesgo de no poder insertarse laboralmente (p. 7). Con lo abordado en el párrafo anterior se hacen visibles problemáticas có- mo la dificultad de inserción de egresados al mundo laboral, la escasa oferta de grados de Maestría y Doctorado que brinden mayores oportu- nidades de crecimiento, el aumento importante de escuelas que ofrecen la Licenciatura en Trabajo Social, siendo que cada vez la competencia es mayor para los escasos puestos laborales que existen en oferta, en discre- pancia con el vasto número de profesionales dispuestos a ser empleados; y si aunado a esto, tomamos en cuenta que algunos Trabajadores Sociales se encuentran laborando en espacios que no corresponden a su perfil profesional o cuya remuneración económica es irracional según el grado 216 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar de estudios que poseen, como resultado nos enfrentamos a un contexto que exige al profesional en Trabajo Social considerar nuevas formas de reinventar su actua profesional mirando a las áreas emergentes y poten- ciales que le permitan el pleno desarrollo de sus capacidades. En ese aspecto Cabezas, Armas y Sabater (2014) ejecutan una inves- tigación en torno a la situación social del Trabajador Social en La Rioja, España haciendo un comparativo histórico y estadístico sobre la pobla- ción de profesionales Trabajadores sociales del que se retoma lo siguiente: El dato comparativo más significativo es la presencia de profesionales que trabajan en otros campos no relacionados con el trabajo social, cuya cifra sólo es superada por el estudio de Cataluña de 1974. La crisis económica incide de forma directa en el menor porcentaje total de titulados que ejerce un trabajo en su ámbito de especialización. (p. 76). Al analizar éstos aspectos, ha de reconocerse que el emprendimiento so- cial representa una posibilidad de consolidar nuevas fuentes de empleo, para sí mismos y para los demás profesionistas, mientras que se contri- buye a la innovación en cuanto a la solución de necesidades sociales, contribuyendo el bienestar social. Ahora bien, a causa del carácter novedoso de dicha temática en Tra- bajo Social; particularmente como lo es en el caso de México; es visible la insuficiencia de bibliografía o formación en materia de emprendimiento desde las universidades. Cuando no se contempla a profundidad el em- prendimiento social como parte de los currículos académicos o los planes de estudio de las instituciones de Trabajo Social, no es de asombrarse que a los colegas se enfrenten con la intrincada interrogante de ¿cómo puedo con mis competencias y aptitudes profesionales llevar a cabo proyectos de emprendimiento social? Es por ello que en el presente capítulo se presenta un modelo de fortalecimiento para los procesos de emprendimiento que funja como guía metodológica para la creación de proyectos de emprendimiento social 217 Modelo de intervención para el fortalecimiento… desde y para los Trabajadores sociales; dicho modelo responde a la ne- cesidad de conocer el emprendimiento social como un área potencial de intervención y que permite al profesional poner en práctica sus compe- tencias a fin de desarrollar proyectos innovadores. El Emprendimiento Social: Conceptos Fundamentales Si hablamos que el emprendimiento en específico el social es un área po- tencial de intervención para el Trabajador Social, es necesario identificar los elementos conceptuales que nos permitirán enmarcar esta práctica, por lo cual primeramente es necesario definir qué es el emprendimiento social, el cual para Dacin, et al. (2010) consiste en: Adaptar las estrategias empresariales con el objetivo de contribuir al bien- estar social. De esta forma, se entiende el emprendimiento social como la creación de nuevos productos, servicios y conductas empresariales que además de satisfacer las necesidades que demanda la sociedad supone una transformación social sostenible (p. 6). Con lo cual, una de las líneas bases de la actividad emprendedora es desa- rrollar o contribuir al bienestar de los individuos, través de la concepción de ideas creativas e innovadoras que respondan a necesidades reales, por otra parte, Bornstein y Davis (2012) definen al emprendimiento social como: Un proceso mediante el cual los ciudadanos construyen o transforman las instituciones para avanzar en soluciones a problemas sociales como la po- breza, las enfermedades, el analfabetismo, la destrucción del medio am- biente, la falta de vivienda y todo el catálogo de la miseria humana (p. 25). 218 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar Asimismo, Ashoka (2017) una de las organizaciones mundiales más re- conocidas por impulsar a emprendedores de alto impacto alrededor del mundo define al emprendimiento como: El proceso mediante el cual los ciudadanos construyen o transforman ins- tituciones o sistemas para resolver problemas sociales. Implica la creación de nuevos equipos y recursos que mejorenla capacidad de la sociedad para abordar problemas y así, maximizar el impacto social a través de la susten- tabilidad y la sostenibilidad. (párr. 5). Las definiciones anteriores dan una pauta sobre el emprendimiento social y en todas converge la idea de generar un cambio optimizando los re- cursos disponibles o creando nuevos recursos a fin de resolver problemá- ticas sociales, de igual forma, es necesario conceptualizar a la innovación social la cual es un proceso intrínseco al emprendimiento e indispensable para el desarrollo de un proyecto. Es emprendimiento social, ya que surge como respuesta a los grandes problemas sociales que existen en nuestro mundo, así mismo abre una oportunidad a las personas que trabajan para encontrar soluciones a estos problemas, hasta este punto es necesario aclarar cuál es la diferencia entre las organizaciones del tercer sector o también conocidas como sin fines de lucro y el emprendimiento social; las primeras tienen como principal objetivo solucionar problemas sociales sin importarles recibir una retri- bución monetaria a cambio, pero, el emprendimiento social combina características de las empresas tradicionales como de las organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de generar un impacto social y a su vez tener sustentabilidad económica que le permita ser escalable (tener un mayor alcance) y generar utilidades. Es decir, entre la filantropía y las empresas se encuentra el empren- dimiento social, siendo un hibrido de ambas, estas pueden proporcionar un producto o un servicio que atiendan una necesidad; en todo proceso de creación de proyectos interviene la innovación social la cual: 219 Modelo de intervención para el fortalecimiento… Trata de aportar “soluciones novedosas a problemas sociales que sean más efectivas, eficientes o sostenibles que las soluciones existentes y para las cuales el valor creado se acumule en la sociedad en su conjunto en lu- gar de en los particulares” (Phills et al., 2008 citado de Alonso, González, y Nieto en 2015, p. 3). Por este motivo, tanto la innovación social como el emprendimiento social persiguen el mismo objetivo, el bienestar de la sociedad, el cual debe ser solucionado a partir de la puesta en práctica de ciertas habi- lidades en el emprendedor social, las cuales van desde el liderazgo hasta la proactividad, creatividad, responsabilidad, capacidad de gestión, entre otras; mismas que delimitarán el perfil de emprendedor social acorde a las necesidades y posibilidades del profesional en Trabajo Social. El Trabajador Social: Emprendedor Social A partir de las aportaciones anteriores es necesario adoptar al empren- dimiento como un área potencial de intervención, en la cual los profe- sionales en Trabajo Social podrán en práctica sus funciones sustanciales a través de la adopción de nuevos roles que complementan su actuar profesional, en este sentido, será el emprendimiento social un área de crecimiento que permitirá el desarrollo de proyectos que persigan algún fin (económico, político, social, entre otros) y que posean ciertas carac- terísticas que den respuesta o solución a una problemática generando impacto social, posicionando de esta forma al trabajador social como un emprendedor social. El emprendedor social es definido por Dees (1998) como una es- pecie dentro del género de emprendedores. Dicha especie tiene una per- cepción especifica de la realidad que desea mejorar a partir del desarrollo de su creatividad e innovación, por lo que es el emprendedor social una persona que tiene por objetivo realizar un cambio social positivo que lo orillen a transformar su idea inicial en una realidad, dichos emprendedores 220 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar combinan el optimismo, creatividad, ingenio, empatía, comprensión, con una visión de negocios que le permiten perseguir un cambio social bus- cando una utilidad social en lugar de una utilidad financiera. De igual forma Schwab Foundation (2011) señala que los empren- dedores sociales impulsan la innovación social y la transformación en varios campos incluyendo educación, sanidad, medio ambiente y el de- sarrollo de empresas. Persiguen objetivos de alivio de la pobreza, con un espíritu empresarial, métodos de negocios y el coraje para innovar y superar las prácticas tradicionales. Un emprendedor social, similar a un emprendedor tradicional, se basa en organizaciones fuertes y sostenibles, que son tanto empresas lucrativas como sin ánimo de lucro. Con lo anterior y en similitud a lo declarado por la propia disciplina a través de la definición de su objeto y sujeto de estudio, el emprendedor social es un rol con posibilidad de ser adoptado por el trabajador social y es mediante el cual que las ideas o proyectos en desarrollo pueden ser encaminados hacia la sustentabilidad y sostenibilidad para que de este modo aporten a la empleabilidad de los propios profesionales, por lo que esta alternativa genera autoempleo y expande nuestras posibilidades de intervención. Asimismo, es a través de la innovación que se abre la posibilidad del desarrollo de nuevos servicios e iniciativas que generen impacto social, teniendo como base la aplicación de metodologías propias de la disci- plina las oportunidades pueden ser más específicas con lo que la calidad debe ser una de las metas a cumplir a partir de un constante aprendizaje y renovación de nuestras ideas. Vinculación del Trabajo Social con el emprendimiento Los procesos de emprendimiento resultan un medio innovador de mi- tigar los estragos de la actual crisis en materia de economía. Según el Centro de Estudios Técnicos Empresariales “en una situación económica 221 Modelo de intervención para el fortalecimiento… como la actual, el emprendimiento se destaca como la mejor manera de conseguir un empleo, y debe fomentarse desde escuelas y universidades”. (esine, 2013, p. 7). Es a partir de las dificultades de inserción laboral en la que viven los profesionales en Trabajo Social y la puesta en práctica de su creatividad e innovación que surge el emprendimiento social como una herramienta más para potencializar sus habilidades en pro del desarrollo y bienestar social. Si algo caracteriza al Trabajo Social y al emprendimiento es la creatividad en la búsqueda de respuestas. Por ello, consideramos que es preciso tener en cuenta diferentes opciones de prestación de servicios como empresa de Tra- bajo Social, donde los destinatarios finales del servicio puedan ser personas, grupos o colectivos en situación de dificultad social y no sólo de carácter económico, donde el cliente que paga el servicio pueda ser particulares, em- presas, asociaciones no lucrativas, organizaciones corporativas o la propia Administración. En este ámbito también es importante la diversificación de clientes y de fuentes de financiación. (Raya y Caparrós, 2013, p. 340). Sin duda alguna, las experiencias en emprendimiento social por parte de trabajadores sociales aún son escasas, sin embargo, países como España cuentan con organizaciones dedicadas a la promoción, capacitación y difusión del emprendimiento social, tal es el caso de la Asociación Nacio- nal de Trabajadoras y Trabajadores Sociales en el Ejercicio Libre (atsel) quien enmarcan estas prácticas en el ejercicio libre de la profesión, defi- niendo este como una: Actividad profesional de carácter privado ofertada por Trabajadores y Tra- bajadoras Sociales que deciden ejercer su actividad, creando su servicio par- ticular, desde el Trabajo Social y como un conjunto de acciones y servicios profesionales para ejercer funciones propias de la Disciplina. Actúa bajo los principios, técnicas y código deontológico del Trabajo Social, participa 222 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar en nuevos ámbitos de intervención social, crea nuevos campos de acción siendo una oportunidad de ampliar horizontes y enfoques para avanzar, promoviendo el cambio y desarrollo social (atsel,2017). Al respecto, Javier Espinosa, Trabajador Social de Málaga, España crea la empresa social llamada “jabega social” y en 2017 menciona los si- guientes motivos como prinicpales para realizar una sensibilización en el Trabajo Social sobre la importancia de generar procesos de emprendi- miento social: • Escasez de bibliografía especializada • Desconocimiento generalizado de la profesión sobre el tema • Creciente interés en esta forma de ejercer • Desmontar los mitos y prejuicios que se le asocian • Incidir en las claves para hacerlo • Mostrarlo como una salida laboral viable Como consecuencia de esto, se presentan nuevas formas de intervención a partir de campos poco explorados por los trabajadores sociales, como lo es la planificación estratégica de servicios de bienestar, el análisis y desarrollo organizacional, marketing social, la comunicación e imagen en relación con temas sociales, la atención a situaciones de catástrofes y/o de emergencias, defensa de los derechos humanos, cooperación y solidaridad internacional (proyectos de desarrollo), prevención de riesgos laborales, mediación familiar, terapia familiar, counselling, mediación comunitaria, peritaje social, gestión y dirección de servicios y equipa- mientos sociales. Las propuestas anteriores sin duda resultan atractivas para el ejerci- cio de la profesión, sin embargo, para ejecutarlas con éxito se deben con- textualizar a los espacios actuales de intervención, es necesario una capacitación constante que refuerce las competencias del profesional de 223 Modelo de intervención para el fortalecimiento… tal manera que el emprendimiento pueda integrarse como parte de las competencias de los trabajadores sociales. A continuación, se podrá visualizar el esquema del modelo de in- tervención para seguidamente bordar de manera más amplia las etapas mencionadas con sus componentes específicos. Figura 1. Esquema del modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos de emprendimiento social en Trabajo Social Fuente: Elaboración propia, 2018. ¿Ser emprendedor? Capacitación en emprendimiento Construyendo ideas Instrumento: Mapa de empatía Problema Impacto o afectación Posibles soluciones Modelo de negocio social CANVAS Proyecto EmprendedorPerfilEmprendedor Identificación de necesidades Idea emprendedora Seguimiento del proceso emprendedor Evaluación, Propuestas de mejora y Divulgación Problema vs Solución FASE 4 FASE 1 FASE 2 FASE 3 FASE 5 224 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar Modelo de Intervención para el fortalecimiento de procesos de emprendimiento social en Trabajo Social Desde la identificación de necesidades hasta la consolidación de la es- tructura base de un proyecto emprendedor, serán algunas de las fases y momentos que componen esta propuesta de modelo de interven- ción y que tiene por objetivo, brindar una ruta o camino a seguir para aquellos trabajadores sociales interesados en comenzar un proceso de emprendimiento. Cabe señalar, que el modelo propuesto se fundamenta en una me- todología de intervención de carácter mixto, lo que quiere decir que se retomarán componentes cualitativos como cuantitativos en el trascurso de las etapas del mismo, de igual modo, se abordará desde un método de intervención de carácter sistémico en la medida en la que se establezcan alternativas de solución desde el emprendimiento, tomando en cuenta las interrelaciones de los actores involucrados y las problemáticas que enfrentan, como indica Quintero (1998): Desde el punto de vista teórico-metodológico, la perspectiva sistémica ca- pacita al Trabajador social para efectuar una gestión que genere acciones de cambio, y en la cual las conexiones y relaciones que se establecen en la interacción son vitales para superar el estancamiento y lograr ensanchar las posibilidades de la unidad de análisis llámese: individuos, grupos, or- ganizaciones o comunidades; mostrando alternativas nuevas y distintas de acción (p. 6). Dicho modelo, cuenta con cinco etapas para fortalecer los procesos de emprendimiento en Trabajo Social, siendo que la fase 1 contempla las características fundamentales que debe poseer un emprendedor social. La fase 2 representa la determinación de la idea de emprendimiento con la construcción del mapa de empatía para posteriormente en la fase 3 efectuar un análisis profundo en relación a las problemáticas sociales 225 Modelo de intervención para el fortalecimiento… detectadas y las posibles soluciones ante éstas. En la fase 4 se genera en forma el proyecto emprendedor y en la fase 5 se lleva a cabo la evaluación de la pro puesta emprendedora. Fase 1: Perfil del Emprendedor Social. ¿Ser Emprendedor? social y capa- citación en emprendimiento Como cualquier nuevo ámbito en el cual nos vemos incluidos, el emprendimiento no es la excepción, es necesario contar un “background”; es decir, el conjunto de conocimiento y de com- petencias/habilidades que consoliden lo que llamaremos Perfil Empren- dedor, cuyo fundamento será la motivación y determinación por iniciar una idea innovadora, para lo cual los autores de este modelo sugerimos las siguientes: • Ser creativo e innovador: esta será una premisa básica durante todo el proceso de emprendimiento, será necesario poner en práctica la creatividad en la búsqueda de soluciones viables y reales a al- gún problema del contexto donde nos desarrollamos, como por ejemplo, acceso al agua, pobreza, marginalidad social, inseguridad, igualdad de oportunidades, entre otros. • Capacidad de aprendizaje: para ser un emprendedor exitoso es nece- sario reconocer que el proceso de aprendizaje y fortalecimiento de nuestras capacidades debe ser constante, para lo cual es necesario contar con disposición para la búsqueda de nuevas oportunidades que mejoren nuestra formación. • Pasión: una forma idealista representada a partir del compromiso por el proyecto y cuyo resultado se visualiza en la entrega a las acti- vidades y el cumplimiento de objetivos y metas trazadas. • Capacidad de afrontar y asumir riesgos: como emprendedor social te enfrentarás a problemáticas cuyo trasfondo será difícil de determinar, 226 Ricardo D. Chan Trujeque / Jessica B. Betancur Zaldívar sin embargo, la toma de decisiones para generar soluciones eficaces es una de las capacidades más importantes para el emprendedor. • Trabajo en equipo: en el mundo del emprendedor es necesario sa- ber cómo gestionar equipos de trabajo que permitan cumplir con los objetivos que orillen a la consolidación y puesta en marcha de nuestro proyecto. • Visión: al iniciar este proceso se necesita contar con un plan donde se visualicen los objetivos finales, que nos apoyen a priorizar accio- nes inmediatas, a mediano y largo plazo. • Capitaliza el fracaso: sin duda hay emprendimientos en los cuales el fracaso es una de las fases por las cuales transitan, sin embargo, volver a empezar identificando los aprendizajes y experiencias vivi- das permitirán alcanzar nuestro máximo potencial emprendedor para tener éxito. De cumplir con lo anterior, el éxito de un emprendimiento no solo se logra al internar responder a una necesidad, si no que identificar las habi- lidades con las que contamos y las que son necesarias fortalecer son parte de las estrategias a considerar al momento de iniciar un emprendimiento. Fase 2. Tengo una Idea: En esta fase, para tener una idea se parte de la identificación del problema, con la finalidad de generar una idea que per- mitan encontrar la solución al problema, a través de un mapa de empa- tía, e cual es un instrumento que facilita la construcción de una idea. Para Iniciar un emprendimiento es necesario partir de un problema que en la mayoría de los casos se encuentra en nuestro contexto y con el cual los individuos, grupos o comunidades deben de lidiar, por lo cual para ini- ciar esta fase se sugiere utilizar de manera indiferente alguna metodología diagnóstica que permita identificar