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Enrique Álvarez Conde
Rosario Tur Ausina
Derecho Constitucional
CUARTA EDICIÓN
ÍNDICE
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978
1. BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
2. RECURSOS WEB DE DERECHO CONSTITUCIONAL
2.1. INSTITUCIONES
a) Europeas
b) Estatales
c) Autonómicas
d) Internacionales
2.2. NORMATIVA Y JURISPRUDENCIA
a) Normativa
b) Jurisprudencia
2.3. OTROS RECURSOS WEB
a) Observatorios
b) Centros de Documentación
c) Bibliotecas Virtuales
d) Asociaciones de Derecho constitucional
e) Latinoamericanas
3. PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
3.1. PRÁCTICAS
a) Fuentes del Derecho
b) Derechos
c) Monarquía
d) Cortes Generales
e) Gobierno
f) Poder Judicial
g) Tribunal Constitucional
h) Estado autonómico
3.2. LECTURAS Y MATERIALES
a) MAQUIAVELO. El Príncipe. Capítulos XVIII (De
qué modo deben guardar los príncipes la fe
prometida) y XXI (Cómo debe conducirse un
príncipe para adquirir consideración), Tecnos,
2011.
b) HOBBES. Leviatán. Segunda Parte, capítulos 17
(Causas, generación y defi nición de un Estado)
y 18 (De los derechos soberanos por institución),
Tecnos, 2010.
c) BODIN. Los seis libros de la República. Libro
Primero, capítulo VIII (De la soberanía), Tecnos,
2010.
d) LOCKE. Dos Tratados sobre el Gobierno Civil.
Segundo Tratado, capítulos VII (De la sociedad
política o civil), y XII (De los poderes legislativo,
ejecutivo y federativo del Estado), Tecnos, 2010.
e) MONTESQUIEU. Del espíritu de las leyes. Libro XI,
capítulos V (Del objeto de cada Estado) y VI (De
la Constitución de Inglaterra), Tecnos, 2007.
f) ROUSSEAU. El Contrato Social. Libro Primero,
capítulos VI (Del Pacto Social), VII (Del
soberano) y VIII (Del Estado civil), Tecnos,
2009.
g) ROUSSEAU. Discurso sobre el origen y los
fundamentos de la desigualdad entre los hombres.
Segunda Parte, fragmento, Tecnos, 2010.
h) WOLLSTONECRAFT. Vindicación de los derechos de
las mujeres. Fragmentos, Istmo, 2005.
i) HAMILTON, MADISON, JAY. El Federalista. Ensayos
nº 10 y 78, Fondo de Cultura Económica, México,
2001 (1ª ed. en español, 1943); El Correo de
Nueva York, 1787 (Ensayo X); McLean, Nueva
York, 1788 (Ensayo 78).
j) Declaración del Buen Pueblo de Virginia, 1776.
k) Declaración de Derechos del Hombre y del
Ciudadano, 1789.
l) Sentencia del Tribunal Supremo EEUU, caso
Marbury vs. Madison, 1803.
4. ESQUEMAS
4.1. ESTADO CONSTITUCIONAL
4.2. FUENTES DEL DERECHO
4.3. DERECHOS
4.4. MONARQUÍA
4.5. CORTES GENERALES
4.6. GOBIERNO
4.7. PODER JUDICIAL
4.8. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
4.9. ESTADO AUTONÓMICO
[1]
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE
6 DE DICIEMBRE DE 1978
Aprobada por las Cortes en Sesiones Plenarias del
Congreso de los Diputados y del Senado celebra-
das el 31 de Octubre de 1978.
Ratifi cada por el Pueblo Español en Referéndum de 6
de Diciembre de 1978.
Sancionada por S.M. el Rey ante las Cortes el 27 de
Diciembre de 1978.
DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA, A TO-
DOS LOS QUE LA PRESENTE VIEREN Y ENTEN-
DIEREN, SABED: QUE LAS CORTES HAN APRO-
BADO Y EL PUEBLO ESPAÑOL RATIFICADO LA
SIGUIENTE CONSTITUCIÓN:
PREÁMBULO
La Nación española, deseando establecer la justicia, la
libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos
la integran, en uso de su soberanía, proclama su volun-
tad de:
Garantizar la convivencia democrática dentro de la
Constitución y de las leyes conforme a un orden econó-
mico y social justo.
Consolidar un Estado de Derecho que asegure el im-
perio de la ley como expresión de la voluntad popular.
Proteger a todos los españoles y pueblos de España en
el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tra-
diciones, lenguas e instituciones.
Promover el progreso de la cultura y de la economía
para asegurar a todos una digna calidad de vida.
Establecer una sociedad democrática avanzada, y
Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pa-
cíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos
de la Tierra.
En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo espa-
ñol ratifica la siguiente
CONSTITUCIÓN
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo 1
1. España se constituye en un Estado social y demo-
crático de Derecho, que propugna como valores su-
periores de su ordenamiento jurídico la libertad, la
justicia, la igualdad y el pluralismo político.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español,
del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monar-
quía parlamentaria.
Artículo 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble uni-
dad de la Nación española, patria común e indivisible
de todos los españoles, y reconoce y garantiza el de-
recho a la autonomía de las nacionalidades y regiones
que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Artículo 3
1. El castellano es la lengua española oficial del Esta-
do. Todos los españoles tienen el deber de conocerla
y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficia-
les en las respectivas Comunidades Autónomas de
acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas
de España es un patrimonio cultural que será objeto
de especial respeto y protección.
Artículo 4
1. La bandera de España está formada por tres franjas
horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla
de doble anchura que cada una de las rojas.
2. Los estatutos podrán reconocer banderas y enseñas
propias de las Comunidades Autónomas. Estas se
utilizarán junto a la bandera de España en sus edifi-
cios públicos y en sus actos oficiales.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 5
La capital del Estado es la villa de Madrid.
Artículo 6
Los partidos políticos expresan el pluralismo político,
concurren a la formación y manifestación de la volun-
tad popular y son instrumento fundamental para la par-
ticipación política. Su creación y el ejercicio de su acti-
vidad son libres dentro del respeto a la Constitución y a
la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán
ser democráticos.
Artículo 7
Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones em-
presariales contribuyen a la defensa y promoción de los
intereses económicos y sociales que les son propios. Su
creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro
del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura in-
terna y funcionamiento deberán ser democráticos.
Artículo 8
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército
de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen
como misión garantizar la soberanía e independen-
cia de España, defender su integridad territorial y el
ordenamiento constitucional.
2. Una ley orgánica regulará las bases de la organiza-
ción militar conforme a los principios de la presente
Constitución.
Artículo 9
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a
la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.
2. Corresponde a los poderes públicos promover las
condiciones para que la libertad y la igualdad del
individuo y de los grupos en que se integra sean rea-
les y efectivas; remover los obstáculos que impidan
o dificulten su plenitud y facilitar la participación
de todos los ciudadanos en la vida política, econó-
mica, cultural y social.
3. La Constitución garantiza el principio de legalidad,
la jerarquía normativa, la publicidad de las normas,
la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras
no favorables o restrictivas de derechos individuales,
la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdic-
ción de la arbitrariedad de los poderes públicos.
TÍTULO I
De los derechos y deberes fundamentales
Artículo 10
1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables
que le son inherentes, el libre desarrollo de la per-
sonalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los
demás son fundamento del orden político y de la
paz social.
2. Las normas relativas a los derechos fundamentales
y a las libertades que la Constitución reconoce se in-
terpretarán de conformidad con la DeclaraciónUni-
versal de Derechos Humanos y los tratados y acuer-
dos internacionales sobre las materias ratificados
por España.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
CAPÍTULO PRIMERO
DE LOS ESPAÑOLES Y LOS EXTRANJEROS
Artículo 11
1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y
se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.
2. Ningún español de origen podrá ser privado de su
nacionalidad.
3. El Estado podrá concertar tratados de doble nacio-
nalidad con los países iberoamericanos o con aque-
llos que hayan tenido o tengan una particular vin-
culación con España. En estos mismos países, aún
cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho
recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin
perder su nacionalidad de origen.
Artículo 12
Los españoles son mayores de edad a los dieciocho
años.
Artículo 13
1. Los extranjeros gozarán en España de las libertades
públicas que garantiza el presente Título en los tér-
minos que establezcan los tratados y la ley.
2. Solamente los españoles serán titulares de los de-
rechos reconocidos en el artículo 23, salvo lo que,
atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda esta-
blecerse por tratado o ley para el derecho de sufra-
gio activo en las elecciones municipales.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. La extradición sólo se concederá en cumplimiento
de un tratado o de una ley, atendiendo al principio
de reciprocidad. Quedan excluidos de la extradición
los delitos políticos, no considerándose como tales
los actos de terrorismo.
4. La ley establecerá los términos en que los ciudada-
nos de otros países y los apátridas podrán gozar del
derecho de asilo en España.
CAPÍTULO SEGUNDO
DERECHOS Y LIBERTADES
Artículo 14
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda
prevalecer discriminación alguna por razón de naci-
miento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra
condición o circunstancia personal o social.
Sección primera.
De los derechos fundamentales y de las libertades
públicas
Artículo 15
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física
y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos
a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.
Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan
disponer las leyes penales militares para tiempos de
guerra.
Artículo 16
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de
culto de los individuos y las comunidades sin más
limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria
para el mantenimiento del orden público protegido
por la ley.
2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideolo-
gía, religión o creencias.
3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los po-
deres públicos tendrán en cuenta las creencias re-
ligiosas de la sociedad española y mantendrán las
consiguientes relaciones de cooperación con la Igle-
sia Católica y las demás confesiones.
Artículo 17
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la segu-
ridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino
con la observancia de lo establecido en este artículo
y en los casos y en la forma previstos en la ley.
2. La detención preventiva no podrá durar más del
tiempo estrictamente necesario para la realización
de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento
de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo
de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto
en libertad o a disposición de la autoridad judicial.
3. Toda persona detenida debe ser informada de for-
ma inmediata, y de modo que le sea comprensible,
de sus derechos y de las razones de su detención,
no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza la
asistencia de abogado al detenido en las diligencias
policiales, en los términos que la ley establezca.
4. La ley regulará un procedimiento de “habeas cor-
pus” para producir la inmediata puesta a disposición
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
judicial de toda persona detenida ilegalmente. Asi-
mismo, por ley se determinará el plazo máximo de
duración de la prisión provisional.
Artículo 18
1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad per-
sonal y familiar y a la propia imagen.
2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro
podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o
resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.
3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en
especial, de las postales, telegráficas y telefónicas,
salvo resolución judicial.
4. La ley limitará el uso de la informática para garan-
tizar el honor y la intimidad personal y familiar de
los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.
Artículo 19
Los españoles tienen derecho a elegir libremente su re-
sidencia y a circular por el territorio nacional. Asimis-
mo, tienen derecho a entrar y salir libremente de Espa-
ña en los términos que la ley establezca. Este derecho
no podrá ser limitado por motivos políticos o ideoló-
gicos.
Artículo 20
1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expre-
sar y difundir libremente los pensamientos, ideas y
opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier
otro medio de reproducción. b) A la producción y
creación literaria, artística, científica y técnica. c)
A la libertad de cátedra. d) A comunicar o recibir li-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
bremente información veraz por cualquier medio de
difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de
conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de
estas libertades.
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse
mediante ningún tipo de censura previa.
3. La ley regulará la organización y el control parla-
mentario de los medios de comunicación social de-
pendientes del Estado o de cualquier ente público
y garantizará el acceso a dichos medios de los gru-
pos sociales y políticos significativos, respetando el
pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas
de España.
4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los
derechos reconocidos en este Título, en los precep-
tos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente,
en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia
imagen y a la protección de la juventud y de la in-
fancia.
5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones,
grabaciones y otros medios de información en vir-
tud de resolución judicial.
Artículo 21
1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin ar-
mas. El ejercicio de este derecho no necesitará de
autorización previa.
2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito pú-
blico y manifestaciones se dará comunicación pre-
via a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuan-
do existan razones fundadas de alteración del orden
público, con peligro para personas o bienes.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 22
1. Se reconoce el derecho de asociación.
2. Las asociaciones que persigan fines o utilicen me-
dios tipificados como delito son ilegales.
3. Las asociaciones constituidas al amparo de este ar-
tículo deberán inscribirse en un registro a los solos
efectos de publicidad.
4. Las asociaciones sólo podrán ser disueltas o suspen-
didas en sus actividades en virtud de resolución ju-
dicial motivada.
5. Se prohiben las asociaciones secretas y las de carác-
ter paramilitar.
Artículo 23
1. Los ciudadanos tiene el derecho a participar en los
asuntos públicos, directamente o por medio de re-
presentantes, libremente elegidos en elecciones pe-
riódicas por sufragio universal.
2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones
de igualdad a las funciones y cargos públicos, con
los requisitos que señalen las leyes.
Artículo 24
1. Todas las personas tienen derecho a obtener tutela
efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de
sus derechos e intereses legítimos, sin que, en nin-
gún caso, pueda producirse indefensión.
2. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario
predeterminado por la ley, a la defensa y a la asis-
tencia al letrado, a ser informados de laacusación
formulada contra ellos, a un proceso público sin di-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
laciones indebidas y con todas las garantías, a utili-
zar los medios de prueba pertinentes para su defen-
sa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse
culpables y a la presunción de inocencia. La ley re-
gulará los casos en que, por razón de parentesco o
de secreto profesional, no se estará obligado a de-
clarar sobre hechos presuntamente delictivos.
Artículo 25
1. Nadie puede ser condenado o sancionado por accio-
nes u omisiones que en el momento de producirse
no constituyan delito, falta o infracción administra-
tiva, según la legislación vigente en aquel momento.
2. Las penas privativas de libertad y las medidas de
seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y
reinserción social y no podrán consistir en trabajos
forzados. El condenado a pena de prisión que estu-
viere cumpliendo la misma gozará de los derechos
fundamentales de este Capítulo, a excepción de los
que se vean expresamente limitados por el conte-
nido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y
la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a
un trabajo remunerado y a los beneficios correspon-
dientes de la Seguridad Social, así como al acceso a
la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.
3. La Administración civil no podrá imponer sancio-
nes que, directa o subsidiariamente, impliquen pri-
vación de libertad.
Artículo 26
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Se prohiben los Tribunales de Honor en el ámbito de
la Administración civil y de las organizaciones profe-
sionales.
Artículo 27
1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce
la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo
de la personalidad humana en el respeto a los prin-
cipios democráticos de convivencia y a los derechos
y libertades fundamentales.
3. Los poderes públicos garantizan el derecho que
asiste a los padres para que sus hijos reciban la for-
mación religiosa y moral que esté de acuerdo con
sus propias convicciones.
4. La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.
5. Los poderes públicos garantizan el derecho de todos
a la educación, mediante una programación general
de la enseñanza, con participación efectiva de todos
los sectores afectados y la creación de centros do-
centes.
6. Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la li-
bertad de creación de centros docentes, dentro del
respeto a los principios constitucionales.
7. Los profesores, los padres y, en su caso, los alum-
nos intervendrán en el control y gestión de todos los
centros sostenidos por la Administración con fon-
dos públicos, en los términos que la ley establezca.
8. Los poderes públicos inspeccionarán y homologa-
rán el sistema educativo para garantizar el cumpli-
miento de las leyes.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
9. Los poderes públicos ayudarán a los centros docen-
tes que reúnan los requisitos que la ley establezca.
10. Se reconoce la autonomía de las Universidades, en
los términos que la ley establezca.
Artículo 28
1. Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La ley
podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este dere-
cho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás
Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará
las peculiaridades de su ejercicio para los funciona-
rios públicos. La libertad sindical comprende el de-
recho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elec-
ción, así como el derecho de los sindicatos a formar
confederaciones y a formar organizaciones sindica-
les internacionales o a afiliarse a las mismas. Nadie
podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.
2. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajado-
res para la defensa de sus intereses. La ley que regu-
le el ejercicio de este derecho establecerá las garan-
tías precisas para asegurar el mantenimiento de los
servicios esenciales de la comunidad.
Artículo 29
1. Todos los españoles tendrán el derecho de petición
individual y colectiva, por escrito, en la forma y con
los efectos que determine la ley.
2. Los miembros de las Fuerzas o Institutos armados o
de los Cuerpos sometidos a disciplina militar podrán
ejercer este derecho sólo individualmente y con arre-
glo a lo dispuesto en su legislación específica.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Sección segunda.
De los derechos y deberes de los ciudadanos
Artículo 30
1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defen-
der a España.
2. La ley fijará las obligaciones militares de los espa-
ñoles y regulará, con las debidas garantías, la obje-
ción de conciencia, así como las demás causas de
exención del servicio militar obligatorio, pudiendo
imponer, en su caso, una prestación social sustituto-
ria.
3. Podrá establecerse un servicio civil para el cumpli-
miento de fines de interés general.
4. Mediante ley podrán regularse los deberes de los
ciudadanos en los casos de grave riesgo, catástrofe
o calamidad pública.
Artículo 31
1. Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos
públicos de acuerdo con su capacidad económica
mediante un sistema tributario justo inspirado en
los principios de igualdad y progresividad que, en
ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.
2. El gasto público realizará una asignación equitativa
de los recursos públicos, y su programación y eje-
cución responderán a los criterios de eficiencia y
economía.
3. Sólo podrán establecerse prestaciones personales o
patrimoniales de carácter público con arreglo a la
ley.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 32
1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer ma-
trimonio con plena igualdad jurídica.
2. La ley regulará las formas de matrimonio, la edad
y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes
de los cónyuges, las causas de separación y disolu-
ción y sus efectos.
Artículo 33
1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la
herencia.
2. La función social de estos derechos delimitará su
contenido, de acuerdo con las leyes.
3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos
sino por causa justificada de utilidad pública o in-
terés social, mediante la correspondiente indemni-
zación y de conformidad con lo dispuesto por las
leyes.
Artículo 34
1. Se reconoce el derecho de fundación para fines de
interés general, con arreglo a la ley.
2. Regirá también para las fundaciones lo dispuesto en
los apartados 2 y 4 del artículo 22.
Artículo 35
1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el
derecho al trabajo, a la libre elección de profesión
u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una
remuneración suficiente para satisfacer sus necesi-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
dades y las de su familia, sin que en ningún caso
pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
2. La ley regulará un estatuto de los trabajadores.
Artículo 36
La ley regulará las peculiaridades propias del régimen
jurídico de los Colegios Profesionales y el ejercicio de
las profesiones tituladas. La estructura interna y el fun-
cionamiento de los Colegios deberán ser democráticos.
Artículo 37
1. La ley garantizará el derecho a la negociación co-
lectiva laboral entre los representantes de los traba-
jadores y empresarios, así como la fuerza vinculante
de los convenios.
2. Se reconoce el derecho de los trabajadores y em-
presarios a adoptar medidas de conflicto colectivo.
La ley que regule el ejercicio de este derecho, sin
perjuicio de las limitaciones que puedan establecer,
incluirá las garantías precisas para asegurar el fun-
cionamiento de los servicios esenciales de la comu-
nidad.
Artículo 38
Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la
economía de mercado. Los poderes públicos garantizan
y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad,
de acuerdo con las exigencias de la economía general
y, en su caso, de la planificación.
CAPÍTULO TERCERO
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978DE LOS PRINCIPIOS RECTORES DE LA POLÍTICA SOCIAL Y
ECONÓMICA
Artículo 39
1. Los poderes públicos aseguran la protección social,
económica y jurídica de la familia.
2. Los poderes públicos aseguran asimismo, la protec-
ción integral de los hijos, iguales éstos ante la ley
con independencia de su filiación, y de las madres,
cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilita-
rá la investigación de la paternidad.
3. Los padres deben prestar asistencia de todo orden a
los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, du-
rante su minoría de edad y en los demás casos en los
que legalmente proceda.
4. Los niños gozarán de la protección prevista en los
acuerdos internacionales que velan por sus dere-
chos.
Artículo 40
1. Los poderes públicos promoverán las condiciones
favorables para el progreso social y económico y
para una distribución de la renta regional y personal
más equitativa, en el marco de una política de esta-
bilidad económica. De manera especial realizarán
una política orientada al pleno empleo.
2. Asimismo, los poderes públicos fomentarán una
política que garantice la formación y readaptación
profesionales, velaran por la seguridad e higiene en
el trabajo y garantizarán el descanso necesario, me-
diante la limitación de la jornada laboral, las vaca-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
ciones periódicas retribuidas y la promoción de cen-
tros adecuados.
Artículo 41
Los poderes públicos mantendrán un régimen público
de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que ga-
rantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes
ante situaciones de necesidad, especialmente en caso
de desempleo. La asistencia y prestaciones comple-
mentarias serán libres.
Artículo 42
El Estado velará especialmente por la salvaguardia de
los derechos económicos y sociales de los trabajadores
españoles en el extranjero y orientará su política hacia
su retorno.
Artículo 43
1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.
2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar
la salud pública a través de medidas preventivas y de
las prestaciones y servicios necesarios. La ley esta-
blecerá los derechos y deberes de todos al respecto.
3. Los poderes públicos fomentarán la educación sa-
nitaria, la educación física y el deporte. Asimismo
facilitarán la adecuada utilización del ocio.
Artículo 44
1. Los poderes públicos promoverán y tutelarán el ac-
ceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. Los poderes públicos promoverán la ciencia y la in-
vestigación científica y técnica en beneficio del in-
terés general.
Artículo 45
1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio am-
biente adecuado para el desarrollo de la persona, así
como el deber de conservarlo.
2. Los poderes públicos velarán por la utilización ra-
cional de todos los recursos naturales, con el fin de
proteger y mejorar la calidad de vida y defender y
restaurar el medio ambiente, apoyándose en la in-
dispensable solidaridad colectiva.
3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado an-
terior, en los términos que la ley fije se establecerán
sanciones penales o, en su caso, administrativas, así
como la obligación de reparar el daño causado.
Artículo 46
Los poderes públicos garantizarán la conservación y
promoverán el enriquecimiento del patrimonio históri-
co, cultural y artístico de los pueblos de España y de los
bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen
y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados
contra este patrimonio.
Artículo 47
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una
vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos pro-
moverán las condiciones necesarias y establecerán las
normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, re-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
gulando la utilización del suelo de acuerdo con el inte-
rés general para impedir la especulación.
La comunidad participará en las plusvalías que genere
la acción urbanística de los entes públicos.
Artículo 48
Los poderes públicos promoverán las condiciones para
la participación libre y eficaz de la juventud en el desa-
rrollo político, social, económico y cultural.
Artículo 49
Los poderes públicos realizaran una política de previ-
sión, tratamiento, rehabilitación e integración de los
disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que
prestarán la atención especializada que requieran y los
ampararán especialmente para el disfrute de los dere-
chos que este Título otorga a todos los ciudadanos.
Artículo 50
Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones
adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficien-
cia económica a los ciudadanos durante la tercera edad.
Asimismo, y con independencia de las obligaciones fa-
miliares, promoverán su bienestar mediante un sistema
de servicios sociales que atenderán sus problemas es-
pecíficos de salud, vivienda, cultura y ocio.
Artículo 51
1. Los poderes públicos garantizarán la defensa de los
consumidores y usuarios, protegiendo, mediante
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los
legítimos intereses económicos de los mismos.
2. Los poderes públicos promoverán la información
y la educación de los consumidores y usuarios, fo-
mentarán sus organizaciones y oirán a éstas en las
cuestiones que puedan afectar a aquéllos, en los tér-
minos que la ley establezca
3. En el marco de lo dispuesto por los apartados ante-
riores, la ley regulará el comercio interior y el régi-
men de autorización de productos comerciales.
Artículo 52
La ley regulará las organizaciones profesionales que
contribuyan a la defensa de los intereses económicos
que les sean propios. Su estructura interna y funciona-
miento deberán ser democráticos.
CAPÍTULO CUARTO
DE LAS GARANTÍAS DE LAS LIBERTADES Y DERECHOS FUN-
DAMENTALES
Artículo 53
1. Los derechos y libertades reconocidos en el Capítu-
lo segundo del presente Título vinculan a todos los
poderes públicos. Sólo por ley, que en todo caso de-
berá respetar su contenido esencial, podrá regularse
el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tu-
telarán de acuerdo con lo previsto en el artículo 161,
1, a)
2. Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las
libertades y derechos reconocidos en el artículo 14
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
y la Sección primera del Capítulo segundo ante los
Tribunales ordinarios de preferencia y sumariedad
y, en su caso, a través del recurso de amparo ante
el Tribunal Constitucional. Este último recurso será
aplicable a la objeción de conciencia reconocida en
el artículo 30.
3. El reconocimiento, el respeto y la protección de los
principios reconocidos en el Capítulo tercero infor-
marán la legislación positiva, la práctica judicial y la
actuación de los poderes públicos. Sólo podrán ser
alegados ante la Jurisdicción ordinaria de acuerdo
con lo que dispongan las leyes que los desarrollen.
Artículo 54
Una ley orgánica regulará la institución del Defensor
del Pueblo, como alto comisionado de las Cortes Ge-
nerales, designado por éstas para la defensa de los de-
rechos comprendidos en este Título, a cuyo efecto po-
drá supervisar la actividad de la Administración, dando
cuenta a las Cortes Generales.
CAPÍTULO QUINTO
DE LA SUSPENSIÓN DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES
Artículo 55
1. Los derechos reconocidos en los artículos 17, 18,
apartados 2 y 3, artículos 19, 20, apartados 1, a)
y d), y 5, artículos 21, 28, apartado 2, y artículo
37, apartado 2, podrán ser suspendidos cuando se
acuerde la declaración del estado de excepción o de
sitio en los términos previstos en la Constitución. Se
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
exceptúa de lo establecido anteriormente el aparta-
do 3 del artículo 17 para el supuesto de declaración
de estado de excepción.
2. Una ley orgánica podrá determinar la forma y los
casos en los que, de forma individual y con la ne-cesaria intervención judicial y el adecuado control
parlamentario, los derechos reconocidos en los ar-
tículos 17, apartado 2, y 18, apartados 2 y 3, pue-
den ser suspendidos para personas determinadas, en
relación con las investigaciones correspondientes a
la actuación de bandas armadas o elementos terro-
ristas. La utilización injustificada o abusiva de las
facultades reconocidas en dicha ley orgánica pro-
ducirá responsabilidad penal, como violación de los
derechos y libertades reconocidos por las leyes.
TÍTULO II
De la Corona
Artículo 56
1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad
y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento
regular de las instituciones, asume la más alta repre-
sentación del Estado español en las relaciones in-
ternacionales, especialmente con las naciones de su
comunidad histórica, y ejerce las funciones que le
atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los
demás que correspondan a la Corona.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. La persona del Rey de España es inviolable y no está
sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre
refrendados en la forma establecida en el artículo
64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo
lo dispuesto en el artículo 65,2.
Artículo 57
1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores
de S. M. Don Juan Juan Carlos I de Borbón, legíti-
mo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en
el trono seguirá el orden regular de primogenitura y
representación, siendo preferida siempre la línea an-
terior a las posteriores; en la misma línea, el grado
más próximo al más remoto; en el mismo grado, el
varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de
más edad a la de menos.
2. El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde
que se produzca el hecho que origine el llamamien-
to, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los
demás títulos vinculados tradicionalmente al suce-
sor de la Corona de España.
3. Extinguidas todas las líneas llamadas en derecho,
las Cortes Generales proveerán a la sucesión en la
Corona que más convenga a los intereses de España.
4. Aquellas personas que teniendo derecho a la suce-
sión en el trono contrajeren matrimonio contra la
expresa prohibición del Rey y de las Cortes Gene-
rales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona
por sí y sus descendientes.
5. Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de
hecho o de derecho que ocurra en el orden de suce-
sión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 58
La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán
asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto
para la Regencia.
Artículo 59
1. Cuando el Rey fuere menor de edad, el padre o la
madre del Rey y, en su defecto, el pariente mayor de
edad más próximo a suceder en la Corona, según el
orden establecido en la Constitución, entrará a ejer-
cer inmediatamente la Regencia y la ejercerá duran-
te el tiempo de la minoría de edad del Rey.
2. Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su au-
toridad y la imposibilidad fuere reconocida por las
Cortes Generales, entrará a ejercer inmediatamente
la Regencia el Príncipe heredero de la Corona, si
fuere mayor de edad. Si no lo fuere, se procederá de
la manera prevista en el apartado anterior, hasta que
el Príncipe heredero alcance la mayoría de edad.
3. Si no hubiere ninguna persona a quien corresponda
la Regencia, ésta será nombrada por las Cortes Ge-
nerales, y se compondrá de una, tres o cinco perso-
nas.
4. Para ejercer la Regencia es preciso ser español y
mayor de edad.
5. La Regencia se ejercerá por mandato constitucional
y siempre en nombre del Rey.
Artículo 60
1. Será tutor del Rey menor la persona que en su tes-
tamento hubiese nombrado el Rey difunto, siempre
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
que sea mayor de edad y español de nacimiento; si
no lo hubiese nombrado, será tutor el padre o la ma-
dre mientras permanezcan viudos. En su defecto,
lo nombrarán las Cortes Generales, pero no podrán
acumularse los cargos de Regente y de tutor sino en
el padre, madre o ascendientes directos del Rey.
2. El ejercicio de la tutela es también incompatible con
el de todo cargo o representación política.
Artículo 61
1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Genera-
les, prestará juramento de desempeñar fielmente sus
funciones, guardar y hacer guardar la Constitución
y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos
y de las Comunidades Autónomas.
2. El Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad,
y el Regente o Regentes al hacerse cargo de sus fun-
ciones, prestarán el mismo juramento, así como el
de fidelidad al Rey.
Artículo 62
Corresponde al Rey: a) Sancionar y promulgar leyes.
b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar
elecciones en los términos previstos en la Constitución.
c) Convocar a referéndum en los casos previstos en los
casos previstos en la Constitución. d) Proponer el can-
didato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nom-
brarlo, así como poner fin a sus funciones en los térmi-
nos previstos en la Constitución. e) Nombrar y separar
a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presi-
dente. f) Expedir los decretos acordados en el Consejo
de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes.
g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir,
a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros,
cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente
del Gobierno. h) El mando supremo de las Fuerzas Ar-
madas. i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a
la ley, que no podrá autorizar indultos generales. i) El
Alto Patronazgo de las Reales Academias.
Artículo 63
1. El Rey acredita a los embajadores y otros represen-
tantes diplomáticos. Los representantes extranjeros
en España están acreditados ante él.
2. Al Rey corresponde manifestar el consentimiento
del Estado para obligarse internacionalmente por
medio de tratados, de conformidad con la Constitu-
ción y las leyes.
3. Al Rey corresponde, previa autorización de las Cor-
tes Generales, declarar la guerra y hacer la paz.
Artículo 64
1. Los actos del rey serán refrendados por el Presiden-
te del Gobierno y, en su caso, por los ministros com-
petentes. La propuesta y el nombramiento del Pre-
sidente del Gobierno, y la disolución prevista en el
artículo 99, serán refrendados por el Presidente del
Congreso.
2. De los actos del Rey serán responsables las perso-
nas que los refrenden.
Artículo 65
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una
cantidad global para el sostenimiento de su Familia
y Casa, y distribuye libremente la misma.
2. El Rey nombra y releva libremente a los miembros
civiles y militares de su Casa.
TÍTULO III
De las Cortes Generales
CAPÍTULO PRIMERO
DE LAS CÁMARAS
Artículo 66
1. Las Cortes Generales representan al pueblo español
y están formadas por el Congreso de los Diputados
y el Senado.
2. Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa
del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la
acción del Gobierno y tienen las demás competen-
cias que les atribuya la Constitución.
3. Las Cortes Generales son inviolables.
Artículo 67
1. Nadie podrá ser miembro de las dos Cámaras simul-
táneamente, ni acumular el acta de una Asamblea de
Comunidad Autónoma con la de Diputado al Con-
greso.
2. Los miembros de las Cortes Generales no estarán
ligados por mandato imperativo.
3. Las reuniones de Parlamentarios que se celebren sin
convocatoria reglamentaria no vincularán a las Cá-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
maras, y no podrán ejercer sus funciones ni ostentar
sus privilegios.
Artículo 68
1. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y
un máximo de 400 Diputados, elegidos porsufragio
universal, libre, directo y secreto, en los términos
que establezca la ley.
2. La circunscripción electoral es la provincia. Las po-
blaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas
cada una de ellas por un Diputado. La ley distribuirá
el número total de Diputados, asignando una repre-
sentación mínima inicial a cada circunscripción y
distribuyendo los demás en proporción a la pobla-
ción.
3. La elección se verificará en cada circunscripción
atendiendo a criterios de representación proporcio-
nal.
4. El Congreso es elegido por cuatro años. El mandato
de los Diputados termina cuatro años después de su
elección o el día de la disolución de la Cámara.
5. Son electores y elegibles todos los españoles que es-
tén en pleno uso de sus derechos políticos. La ley
reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del de-
recho de sufragio a los españoles que se encuentren
fuera del territorio de España.
6. Las elecciones tendrán lugar entre los treinta días y
sesenta días desde la terminación del mandato. El
Congreso electo deberá ser convocado dentro de los
veinticinco días siguientes a la celebración de las
elecciones.
Artículo 69
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. El Senado es la Cámara de representación territo-
rial.
2. En cada provincia se elegirán cuatro Senadores por
sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por
los votantes de cada una de ellas, en los términos
que señale una ley orgánica.
3. En las provincias insulares, cada isla o agrupación
de ellas, con Cabildo o Consejo Insular, constituirá
una circunscripción a efectos de elección de Sena-
dores, correspondiendo tres a cada una de las islas
mayores -Gran Canaria, Mallorca y Tenerife- y uno
a cada uno de las siguientes islas o agrupaciones:
Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gome-
ra, Hierro, Lanzarote y La Palma.
4. Las poblaciones de Ceuta y Melilla elegirán cada
una de ellas dos Senadores.
5. Las Comunidades Autónomas designarán además
un Senador y otro más por cada millón de habitan-
tes de su respectivo territorio. La designación co-
rresponderá a la Asamblea legislativa o, en su de-
fecto, al órgano colegiado superior de la Comunidad
Autónoma, de acuerdo con lo que establezcan los
estatutos, que asegurarán, en todo caso, la adecuada
representación proporcional.
6. El Senado es elegido por cuatro años. El mandato
de los Senadores termina cuatro años después de su
elección o el día de la disolución de la Cámara.
Artículo 70
1. La ley electoral determinará las causas de inelegi-
bilidad e incompatibilidad de los Diputados y Se-
nadores, que comprenderán en todo caso: a) A los
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
componentes del Tribunal Constitucional. b) A los
altos cargos de la Administración del Estado que de-
termine la ley, con la excepción de los miembros
del Gobierno. c) Al Defensor del Pueblo. d) A los
Magistrados, Jueces y Fiscales en activo. e) A los
militares profesionales y miembros de las Fuerzas
y Cuerpos de Seguridad y Policía en activo. f) A los
miembros de las Juntas Electorales.
2. La validez de las actas y credenciales de los miem-
bros de ambas Cámaras estará sometida al control
judicial, en los términos que establezca la ley elec-
toral.
Artículo 71
1. Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabili-
dad por la opiniones manifestadas en el ejercicio de
sus funciones.
2. Durante el período de su mandato los Diputados y
Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo
podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No
podrán ser inculpados ni procesados sin la previa
autorización de la Cámara respectiva.
3. En las causas contra Diputados y Senadores será
competente la Sala de lo Penal del Tribunal Supre-
mo.
4. Los Diputados y Senadores percibirán una asigna-
ción que será fijada por las respectivas Cámaras.
Artículo 72
1. Las Cámaras establecen sus propios Reglamentos,
aprueban autónomamente sus presupuestos y, de co-
mún acuerdo, regulan el Estatuto del Personal de las
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Cortes Generales. Los Reglamentos y su reforma
serán sometidos a una votación final sobre su totali-
dad, que requerirá la mayoría absoluta.
2. Las Cámaras eligen sus respectivos Presidentes y
los demás miembros de sus Mesas. Las sesiones
conjuntas serán presididas por el Presidente del
Congreso y se regirán por un Reglamento de las
Cortes Generales aprobado por mayoría absoluta de
cada Cámara.
3. Los Presidentes de las Cámaras ejercen en nombre
de las mismas todos los poderes administrativos y
facultades de policía en el interior de sus respectivas
sedes.
Artículo 73
1. Las Cámaras se reunirán anualmente en dos perío-
dos ordinarios de sesiones: el primero, de septiem-
bre a diciembre, y el segundo de febrero a junio.
2. Las Cámaras podrán reunirse en sesiones extraor-
dinarias a petición del Gobierno, de la Diputación
Permanente o de la mayoría absoluta de los miem-
bros de cualquiera de las Cámaras. Las sesiones ex-
traordinarias deberán convocarse sobre un orden del
día determinado y serán clausuradas una vez que
éste haya sido agotado.
Artículo 74
1. Las Cámaras se reunirán en sesión conjunta para
ejercer las competencias no legislativas que el Títu-
lo II atribuye expresamente a las Cortes Generales.
2. Las decisiones de las Cortes Generales previstas en
los artículos 94,1, 145,2 y 158,2, se adoptarán por
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
mayoría de cada una de las Cámaras. En el primer
caso, el procedimiento se iniciará por el Congreso,
y en los otros dos, por el Senado. En ambos casos, si
no hubiera acuerdo entre Senado y Congreso, se in-
tentará obtener por una Comisión Mixta compues-
ta de igual número de Diputados y Senadores. La
Comisión presentará un texto que será votado por
ambas Cámaras. Si no se aprueba en la forma esta-
blecida, decidirá el Congreso por mayoría absoluta.
Artículo 75
1. Las Cámaras funcionarán en Pleno y por Comisio-
nes.
2. Las Cámaras podrán delegar en las Comisiones Le-
gislativas Permanentes la aprobación de proyectos
o proposiciones de ley. El Pleno podrá, no obstante,
recabar en cualquier momento el debate y votación
de cualquier proyecto o proposición de ley que haya
sido objeto de esta delegación.
3. Quedan exceptuados de lo dispuesto en el aparta-
do anterior la reforma constitucional, las cuestiones
internacionales, las leyes orgánicas y de bases y los
Presupuestos Generales del Estado.
Artículo 76
1. El Congreso y el Senado, y, en su caso, ambas Cá-
maras conjuntamente, podrán nombrar Comisiones
de investigación sobre cualquier asunto de interés
público. Sus conclusiones no serán vinculantes para
los Tribunales, ni afectarán a las resoluciones judi-
ciales, sin perjuicio de que el resultado de la inves-
tigación sea comunicado al Ministerio Fiscal para el
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportu-
nas.
2. Será obligatorio comparecer a requerimiento de las
Cámaras. La ley regulará las sanciones que puedan
imponerse por incumplimiento de esta obligación.
Artículo 77
1. Las Cámaras pueden recibir peticiones individuales
y colectivas, siempre por escrito, quedando prohibi-
da la presentación directa por manifestaciones ciu-
dadanas.
2. Las Cámaras pueden remitir al Gobierno las peti-
ciones que reciban. El Gobierno está obligado a ex-
plicarse sobre su contenido, siempre que las Cáma-
ras lo exijan.
Artículo 78
1. En cada Cámara habrá una Diputación Permanen-
te compuesta por un mínimo de veintiún miembros,
que representarán a los grupos parlamentarios, en
proporción a su importancia numérica.
2. Las Diputaciones Permanentes estarán presididas
por el Presidente de la cámara respectiva y tendrán
como funciones la prevista en el artículo 73, la de
asumir las facultades que correspondan a las Cáma-
ras, de acuerdo con los artículos 86 y 116, en caso
de que éstas hubieran sido disueltas o hubiere expi-
radosu mandato, y la de velar por los poderes de las
Cámaras cuando éstas no estén reunidas.
3. Expirado el mandato o en caso de disolución, las
Diputaciones Permanentes seguirán ejerciendo sus
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
funciones hasta la constitución de las nuevas Cortes
Generales.
4. Reunida la Cámara correspondiente, la Diputación
Permanente dará cuenta de los asuntos tratados y de
sus decisiones.
Artículo 79
1. Para adoptar acuerdos, las Cámaras deben estar re-
glamentariamente y con asistencia de la mayoría de
sus miembros.
2. Dichos acuerdos, para ser válidos, deberán ser apro-
bados por la mayoría de los miembros presentes, sin
perjuicio de las mayorías especiales que establezcan
la Constitución o las leyes orgánicas y las que para
elección de personas establezcan los Reglamentos
de las Cámaras.
3. El voto de Senadores y Diputados es personal e in-
delegable.
Artículo 80
Las sesiones plenarias de las Cámaras serán públicas,
salvo acuerdo en contrario de cada Cámara, adoptado
por mayoría absoluta o con arreglo al Reglamento.
CAPÍTULO SEGUNDO
DE LA ELABORACIÓN DE LAS LEYES
Artículo 81
1. Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los
derechos fundamentales y de las libertades públicas,
las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el ré-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
gimen electoral general y las demás previstas en la
Constitución.
2. La aprobación, modificación o derogación de las le-
yes orgánicas exigirá mayoría absoluta del Congre-
so, en una votación final sobre el conjunto del pro-
yecto.
Artículo 82
1. Las Cortes Generales podrán delegar en el Gobier-
no la potestad de dictar normas con rango de ley
sobre materias determinadas no incluidas en el artí-
culo anterior.
2. La delegación legislativa deberá otorgarse mediante
una ley de bases cuando su objeto sea la formación
de textos articulados o por una ley ordinaria cuando
se trate de refundir varios textos legales en uno solo.
3. La delegación legislativa habrá de otorgarse al Go-
bierno de forma expresa para materia concreta y con
fijación del plazo para su ejercicio. La delegación se
agota por el uso que de ella haga el Gobierno me-
diante la publicación de la norma correspondiente.
No podrá entenderse concedida de modo implícito o
por tiempo indeterminado. Tampoco podrá permitir
la subdelegación a autoridades distintas del propio
Gobierno.
4. Las leyes de bases delimitarán con precisión el ob-
jeto y alcance de la delegación legislativa y los prin-
cipios y criterios que han de seguirse en su ejercicio.
5. La autorización para refundir textos legales deter-
minará el ámbito normativo a que se refiere el con-
tenido de la delegación, especificando si se circuns-
cribe a la mera formulación de un texto único o si
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
se incluye la de regularizar, aclarar y armonizar los
textos legales que han de ser refundidos.
6. Sin perjuicio de la competencia propia de los Tribu-
nales, las leyes de delegación podrán establecer en
cada caso fórmulas adicionales de control.
Artículo 83
Las leyes de bases no podrán en ningún caso: a) Autori-
zar la modificación de la propia ley de bases. b) Facul-
tar para dictar normas con carácter retroactivo.
Artículo 84
Cuando una proposición de ley o una enmienda fuere
contraria a una delegación legislativa en vigor, el Go-
bierno está facultado para oponerse a su tramitación.
En tal supuesto, podrá presentarse una proposición de
ley para la derogación total o parcial de la ley de dele-
gación.
Artículo 85
Las disposiciones del Gobierno que contengan legis-
lación delegada recibirán el título de Decretos Legis-
lativos.
Artículo 86
1. En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el
Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas
provisionales que tomarán la forma de Decretos-le-
yes y que no podrán afectar al ordenamiento de las
instituciones básicas del Estado, a los derechos, de-
beres y libertades de los ciudadanos regulados en el
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas
ni al Derecho electoral general.
2. Los Decretos-leyes deberán ser inmediatamente so-
metidos a debate y votación de totalidad al Con-
greso de los Diputados, convocado al efecto si no
estuviere reunido, en el plazo de los treinta días si-
guientes a su promulgación. El Congreso habrá de
pronunciarse expresamente dentro de dicho plazo
sobre su convalidación o derogación, para lo cual el
reglamento establecerá un procedimiento especial y
sumario.
3. Durante el plazo establecido en el apartado anterior,
las Cortes podrán tramitarlos como proyectos de ley
por el procedimiento de urgencia.
Artículo 87
1. La iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al
Congreso y al Senado, de acuerdo con la Constitu-
ción y los Reglamentos de las Cámaras.
2. Las Asambleas de las Comunidades Autónomas po-
drán solicitar del Gobierno la adopción de un pro-
yecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una
proposición de ley, delegando ante dicha Cámara un
máximo de tres miembros de la Asamblea encarga-
dos de su defensa.
3. Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y
requisitos de la iniciativa popular para la presenta-
ción de proposiciones de ley. En todo caso se exi-
girán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No
procederá dicha iniciativa en materias propias de ley
orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni
en lo relativo a la prerrogativa de gracia.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 88
Los proyectos de ley serán aprobados en Consejo de
Ministros, que los someterá al Congreso, acompañados
de una exposición de motivos y de los antecedentes ne-
cesarios para pronunciarse sobre ellos.
Artículo 89
1. La tramitación de las proposiciones de ley se regu-
lará por los Reglamentos de las Cámaras, sin que
la prioridad debida a los proyectos de ley impida el
ejercicio de la iniciativa legislativa en los términos
regulados por el artículo 87.
2. Las proposiciones de ley que, de acuerdo con el ar-
tículo 87, tome en consideración el Senado, se re-
mitirán al Congreso para su trámite en éste como tal
proposición.
Artículo 90
1. Aprobado un proyecto de ley ordinaria u orgánica
por el Congreso de los Diputaciones, su Presiden-
te dará inmediata cuenta del mismo al Presidente
del Senado, el cual lo someterá a la deliberación de
éste.
2. El Senado en el plazo de dos meses, a partir del día
de la recepción del texto, puede, mediante mensa-
je motivado, oponer su veto o introducir enmiendas
al mismo. El veto deberá ser aprobado por mayoría
absoluta. El proyecto no podrá ser sometido al Rey
para sanción sin que el Congreso retifique por ma-
yoría absoluta, en caso de veto, el texto inicial, o
por mayoría simple, una vez transcurridos dos me-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
ses desde la interposición del mismo, o se pronuncie
sobre las enmiendas, aceptándolas o no por mayoría
simple.
3. El plazo de dos meses de que el Senado dispone
para vetar o enmendar el proyecto se reducirá al de
veinte días naturales en los proyectos declarados ur-
gentes por el Gobierno o por el Congreso de los Di-
putados.
Artículo 91
El Rey sancionará en el plazo de quince días las leyes
aprobadas por las Cortes Generales, y las promulgará y
ordenará su inmediata publicación.
Artículo 92
1. Las decisiones políticas de especial trascendencia
podrán ser sometidas a referéndum consultivo de
todos los ciudadanos.
2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante
propuesta del Presidente del Gobierno, previamente
autorizada por el Congreso de los Diputados.
3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el pro-
cedimiento de las distintas modalidades de referén-
dum previstas en esta Constitución.
CAPÍTULO TERCERO
DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES
Artículo 93
Mediante la ley orgánica se podrá autorizar la celebra-
ción de tratados por los que se atribuya a unaorganiza-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
ción o institución internacional el ejercicio de compe-
tencias derivadas de la Constitución. Corresponde a las
Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la ga-
rantía del cumplimiento de estos tratados y de las reso-
luciones emanadas de los organismos internacionales o
supranacionales titulares de la cesión.
Artículo 94
1. La prestación del consentimiento del Estado para
obligarse por medio de tratados o convenios reque-
rirá la previa autorización de las Cortes Generales,
en los siguientes casos: a) Tratados de carácter po-
lítico. b) Tratados o convenios de carácter militar.
c) Tratados o convenios que afecten a la integridad
territorial del Estado o a los derechos y deberes fun-
damentales establecidos en el Título I. d) Tratados
o convenios que impliquen obligaciones financieras
para la Hacienda Pública. e) Tratados o convenios
que supongan modificaciones o derogación de al-
guna ley o exijan medidas legislativas para su ejecu-
ción.
2. El Congreso y el Senado serán inmediatamente in-
formados de la conclusión de los restantes tratados
o convenios.
Artículo 95
1. La celebración de un tratado internacional que con-
tenga estipulaciones contrarias a la Constitución
exigirá la previa revisión constitucional.
2. El Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede re-
querir al Tribunal Constitucional para que declare si
existe o no esa contradicción.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 96
1. Los tratados internacionales válidamente celebra-
dos, una vez publicados oficialmente en España,
formarán parte del ordenamiento interno. Sus dis-
posiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas
o suspendidas en la forma prevista en los propios
tratados o de acuerdo con las normas generales del
Derecho internacional.
2. Para la denuncia de los tratados y convenios interna-
cionales se utilizará el mismo procedimiento previs-
to para su aprobación en el artículo 94.
TÍTULO IV
Del Gobierno y de la Administración
Artículo 97
El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Ad-
ministración civil y militar y la defensa del Estado.
Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria
de acuerdo con la Constitución y las leyes.
Artículo 98
1. El Gobierno se compone del Presidente, de los Vi-
cepresidentes, en su caso, de los Ministros y de los
demás miembros que establezca la ley.
2. El Presidente dirige la acción del Gobierno y coor-
dina las funciones de los demás miembros del mis-
mo, sin perjuicio de la competencia y responsabili-
dad directa de éstos en su gestión.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. Los miembros del Gobierno no podrán ejercer otras
funciones representativas que las propias del man-
dato parlamentario, ni cualquier otra función públi-
ca que no derive de su cargo, ni actividad profesio-
nal o mercantil alguna.
4. La ley regulará el estatuto e incompatibilidades de
los miembros del Gobierno.
Artículo 99
1. Después de cada renovación del Congreso de los
Diputados, y en los demás supuestos constituciona-
les en que así proceda, el Rey, previa consulta con
los representantes designados por los grupos políti-
cos con representación parlamentaria, y a través del
Presidente del Congreso, propondrá un candidato a
la Presidencia del Gobierno.
2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el
apartado anterior expondrá ante el Congreso de los
Diputados el programa político del Gobierno que
pretenda formar y solicitará la confianza de la Cá-
mara.
3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la
mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su con-
fianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presi-
dente. De no alcanzarse dicha mayoría, se somete-
rá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y
ocho horas después de la anterior, y la confianza se
entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase
la confianza para la investidura, se tramitarán suce-
sivas propuestas en la forma prevista en los aparta-
dos anteriores.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la
primera votación de investidura, ningún candidato
hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey
disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elec-
ciones con el refrendo del Presidente del Congreso.
Artículo 100
Los demás miembros del Gobierno serán nombrados
y separados por el Rey, a propuesta de su Presidente.
Artículo 101
1. El Gobierno cesa tras la celebración de elecciones
generales, en los casos de pérdida de la confianza
parlamentaria previstos en la Constitución, o por di-
misión o fallecimiento de su Presidente.
2. El Gobierno cesante continuará en funciones hasta
la toma de posesión del nuevo Gobierno.
Artículo 102
1. La responsabilidad criminal del Presidente y los
demás miembros del Gobierno será exigible, en su
caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier de-
lito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de
sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciati-
va de la cuarta parte de los miembros del Congreso,
y con aprobación de la mayoría absoluta del mismo.
3. La prerrogativa real de gracia no será aplicable a
ninguno de los supuestos del presente artículo.
Artículo 103
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. La Administración Pública sirve con objetividad
los intereses generales y actúa de acuerdo con los
principios de eficacia, jerarquía, descentralización,
desconcentración y coordinación, con sometimiento
pleno a la ley y al Derecho.
2. Los órganos de la Administración del Estado son
creados, regidos y coordinados de acuerdo con la
ley.
3. La ley regulará el estatuto de los funcionarios públi-
cos, el acceso a la función pública de acuerdo con
los principios de mérito y capacidad, las peculiari-
dades del ejercicio de su derecho a sindicación, el
sistema de incompatibilidades y las garantías para
la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.
Artículo 104
1. Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, bajo la depen-
dencia del Gobierno, tendrán como misión proteger
el libre ejercicio de los derechos y libertades y ga-
rantizar la seguridad ciudadana.
2. Una ley orgánica determinará las funciones, princi-
pios básicos de actuación y estatutos de las Fuerzas
y Cuerpos de seguridad.
Artículo 105
La ley regulará: a) La audiencia de los ciudadanos, di-
rectamente o a través de las organizaciones y asocia-
ciones reconocidas por la ley, en el procedimiento de
elaboración de las disposiciones administrativas que
les afecten. b) El acceso de los ciudadanos a los archi-
vos y registros administrativos, salvo en lo que afecte
a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
los delitos y la intimidad de las personas. c) El proce-
dimiento a través del cual deben producirse los actos
administrativos, garantizando, cuando proceda, la au-
diencia del interesado.
Artículo 106
1. Los Tribunales controlan la potestad reglamenta-
ria y la legalidad de la actuación administrativa, así
como el sometimiento de ésta a los fines que la jus-
tifica.
2. Los particulares, en los términos establecidos por
la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda
lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y de-
rechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre
que la lesión sea consecuencia del funcionamiento
de los servicios públicos.
Artículo 107
El Consejo de Estado es el supremo órgano consultivo
del Gobierno. Una ley orgánica regulará su composi-
ción y competencia.
TÍTULO V
De las relaciones entre el Gobierno
y las Cortes Generales
Artículo 108
El Gobierno responde solidariamente en su gestión po-
lítica ante el Congreso de los Diputados.
Artículo 109
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Las Cámaras y sus Comisiones podrán recabar, a través
de los Presidentesde aquéllas, la información y ayuda
que precisen del Gobierno y de sus Departamentos y de
cualesquiera autoridades del Estado y de las Comuni-
dades Autónomas.
Artículo 110
1. Las Cámaras y sus Comisiones pueden reclamar la
presencia de los miembros del Gobierno.
2. Los miembros del Gobierno tienen acceso a las se-
siones de las Cámaras y a sus Comisiones y la fa-
cultad de hacerse oír en ellas, y podrán solicitar que
informen ante las mismas funcionarios de sus De-
partamentos.
Artículo 111
1. El Gobierno y cada uno de los miembros están so-
metidos a las interpelaciones y preguntas que se le
formulen en las Cámaras. Para esta clase de debate
los Reglamentos establecerán un tiempo mínimo se-
manal.
2. Toda interpelación podrá dar lugar a una moción en
la que la Cámara manifieste su posición.
Artículo 112
El Presidente del Gobierno, previa deliberación del
Consejo de Ministros, puede plantear ante el Con-
greso de los Diputados la cuestión de confianza so-
bre su programa o sobre una declaración de política
general. La confianza se entenderá otorgada cuando
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
vote a favor de la misma la mayoría simple de los
Diputados.
Artículo 113
1. El Congreso de los Diputados puede exigir la res-
ponsabilidad política del Gobierno mediante la
adopción por mayoría absoluta de la moción de cen-
sura.
2. La moción de censura deberá ser propuesta al me-
nos por la décima parte de los Diputados, y habrá de
incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno.
3. La moción de censura no podrá ser votada hasta que
transcurran cinco días desde su presentación. En los
dos primeros días de dicho plazo podrán presentarse
mociones alternativas.
4. Si la moción de censura no fuere aprobada por el
Congreso, sus signatarios no podrán presentar otra
durante el mismo período de sesiones.
Artículo 114
1. Si el Congreso niega su confianza al Gobierno, éste
presentará su dimisión al Rey, procediéndose a con-
tinuación a la designación de Presidente del Gobier-
no, según lo dispuesto en el artículo 99.
2. Si el Congreso adopta una moción de censura, el
Gobierno presentará su dimisión al Rey y el candi-
dato incluido en aquélla se entenderá investido a los
efectos previstos en el artículo 99. El Rey le nom-
brará Presidente del Gobierno.
Artículo 115
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
1. El Presidente del Gobierno, previa deliberación del
Consejo de Ministros, y bajo su exclusiva responsa-
bilidad, podrá proponer la disolución del Congreso,
del Senado o de las Cortes Generales, que será de-
cretada por el Rey. El decreto de disolución fijará la
fecha de las elecciones.
2. La propuesta de disolución no podrá presentarse
cuando esté en trámite una moción de censura.
3. No procederá nueva disolución antes de que trans-
curra un año desde la anterior, salvo lo dispuesto en
el artículo 99, apartado 5.
Artículo 116
1. Una ley orgánica regulará los estados de alarma, de
excepción y de sitio, y las competencias y limitacio-
nes correspondientes.
2. El estado de alarma será declarado por el Gobierno
mediante decreto acordado en Consejo de Ministros
por un plazo máximo de quince días, dando cuenta
al Congreso de los Diputados, reunido inmediata-
mente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser
prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el
ámbito territorial a que se extienden los efectos de
la declaración.
3. El estado de excepción será declarado por el Go-
bierno mediante decreto acordado en Consejo de
Ministros, previa autorización del Congreso de los
Diputados. La autorización y proclamación del es-
tado de excepción deberá determinar expresamen-
te los efectos del mismo, el ámbito territorial a que
se extiende y su duración, que no podrá exceder de
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
treinta días, prorrogables por otro plazo igual, con
los mismos requisitos.
4. El estado de sitio será declarado por la mayoría ab-
soluta del Congreso de los Diputados, a propuesta
exclusiva del Gobierno. El Congreso determinará su
ámbito territorial, duración y condiciones.
5. No podrá procederse a la disolución del Congreso
mientras estén declarados algunos de los estados
comprendidos en el presente artículo, quedando au-
tomáticamente convocadas las Cámaras si no estu-
vieren en período de sesiones. Su funcionamiento,
así como el de los demás poderes constituciona-
les del Estado, no podrán interrumpirse durante la
vigencia de estos estados. Disuelto el Congreso o
expirado su mandato si se produjere alguna de las
situaciones que dan lugar a cualquiera de dichos es-
tados, las competencias del Congreso serán asumi-
das por su Diputación Permanente.
6. La declaración de los estados de alarma, de excep-
ción y de sitio no modificarán el principio de res-
ponsabilidad del Gobierno y de sus agentes recono-
cidos en la Constitución y en las leyes.
TÍTULO VI
Del Poder Judicial
Artículo 117
1. La justicia emana del pueblo y se administra en
nombre del Rey por Jueces y Magistrados integran-
tes del poder judicial, independientes, inamovibles,
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
responsables y sometidos únicamente al imperio de
la ley.
2. Los Jueces y Magistrados no podrán ser separados,
suspendidos, trasladados ni jubilados, sino por algu-
na de las causas y con las garantías previstas en la
ley.
3. El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo
tipo de procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo
juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzga-
dos y Tribunales determinados por las leyes, según
las normas de competencia y procedimiento que las
mismas establezcan.
4. Los Juzgados y Tribunales no ejercerán más funcio-
nes que las señaladas en el apartado anterior y las
que expresamente les sean atribuidas por ley en ga-
rantía de cualquier derecho.
5. El principio de unidad jurisdiccional es la base de
la organización y funcionamiento de los Tribunales.
La ley regulará el ejercicio de la jurisdicción mili-
tar en el ámbito estrictamente castrense y en los su-
puestos de estado de sitio, de acuerdo con los prin-
cipios de la Constitución.
6. Se prohiben los Tribunales de excepción.
Artículo 118
Es obligado cumplir las sentencias y demás resolucio-
nes firmes de los Jueces y Tribunales, así como prestar
la colaboración requerida por éstos en el curso del pro-
ceso y en la ejecución de lo resuelto.
Artículo 119
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
La justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley y,
en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficien-
cia de recursos para litigar.
Artículo 120
1. Las actuaciones judiciales serán públicas, con las
excepciones que prevean las leyes de procedimien-
to.
2. El procedimiento será predominantemente oral, so-
bre todo en materia criminal.
3. Las sentencias serán siempre motivadas y se pro-
nunciarán en audiencia pública.
Artículo 121
Los daños causados por error judicial, así como los
que sean consecuencia del funcionamiento anormal de
la Administración de Justicia, darán derecho a una in-
demnización a cargo del Estado, conforme a la Ley.
Artículo 122
1. La ley orgánica del poder judicial determinará la
constitución, funcionamiento y gobierno de los Juz-
gados y Tribunales, así como el estatuto jurídico de
los Jueces y Magistrados de carrera, que formarán
un Cuerpo único, y del personal al servicio de la
Administración de Justicia.
2. El Consejo General del Poder Judicial es el órgano
de gobierno del mismo. La ley orgánica establece-
rá su estatuto y el régimen de incompatibilidades
de sus miembros y sus funciones, en particular en
materia de nombramientos, ascensos, inspección y
régimen disciplinario.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. El Consejo General del Poder Judicial estará inte-
grado por el Presidente del Tribunal Supremo, que
lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por
el Rey por un periodo de cinco años. De estos, doce
entre Jueces y Magistradosde todas las categorías
judiciales, en los términos que establezca la ley or-
gánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Di-
putados, y cuatro a propuesta del Senado, elegidos
en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus
miembros, entre abogados y otros juristas, todos
ellos de reconocida competencia y con más de quin-
ce años de ejercicio en su profesión.
Artículo 123
1. El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda Es-
paña, es el órgano jurisdiccional superior en todos
los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garan-
tías constitucionales.
2. El Presidente del Tribunal Supremo será nombrado
por el Rey, a propuesta del Consejo General del Po-
der Judicial, en la forma que determine la ley.
Artículo 124
1. El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones
encomendadas a otros órganos, tienen como misión
promover la acción de la justicia en defensa de la
legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del
interés público tutelado por la ley, de oficio o a pe-
tición de los interesados, así como velar por la inde-
pendencia de los Tribunales y procurar ante éstos la
satisfacción del interés social.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. El Ministerio Fiscal ejerce sus funciones por me-
dio de órganos propios conforme a los principios de
unidad de actuación y dependencia jerárquica y con
sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcia-
lidad.
3. La ley regulará el estatuto orgánico del Ministerio
Fiscal.
4. El Fiscal General del Estado será nombrado por el
Rey, a propuesta del Gobierno, oído el Consejo Ge-
neral del Poder Judicial.
Artículo 125
Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular y par-
ticipar en la Administración de Justicia mediante la ins-
titución del Jurado, en la forma y con respecto a aque-
llos procesos penales que la ley determine, así como en
los Tribunales consuetudinarios y tradicionales.
Artículo 126
La policía judicial depende de los Jueces, de los Tribu-
nales y del Ministerio Fiscal en sus funciones de ave-
riguación del delito y descubrimiento y aseguramiento
del delincuente, en los términos que la ley establezca.
Artículo 127
1. Los Jueces y Magistrados así como los Fiscales,
mientras se hallen en activo, no podrán desempe-
ñar otros cargos públicos, ni pertenecer a partidos
políticos o sindicatos. La ley establecerá el sistema
y modalidades de asociación profesional de los Jue-
ces, Magistrados y Fiscales.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. La ley establecerá el régimen de incompatibilidades
de los miembros del poder judicial, que deberá ase-
gurar la total independencia de los mismos.
TÍTULO VII
Economía y Hacienda
Artículo 128
1. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea
cual fuere su titularidad está subordinada al interés
general.
2. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad eco-
nómica. Mediante ley se podrá reservar al sector pú-
blico recursos o servicios esenciales, especialmente
en caso de monopolio, y asimismo acordar la inter-
vención de empresas cuando así lo exigiere el inte-
rés general.
Artículo 129
1. La ley establecerá las formas de participación de los
interesados en la Seguridad Social y en la actividad
de los organismos públicos cuya función afecte di-
rectamente a la calidad de la vida o al bienestar ge-
neral.
2. Los poderes públicos promoverán eficazmente las
diversas formas de participación en la empresa y fo-
mentarán, mediante una legislación adecuada, las
sociedades cooperativas. También establecerán los
medios que faciliten el acceso de los trabajadores a
la propiedad de los medios de producción.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 130
1. Los poderes públicos atenderán a la modernización
y desarrollo de todos los sectores económicos y, en
particular, de la agricultura, de la ganadería, de la
pesca y de la artesanía, a fin de equiparar el nivel de
vida de todos los españoles.
2. Con el mismo fin, se dispensará un tratamiento es-
pecial a las zonas de montaña.
Artículo 131
1. El Estado, mediante ley, podrá planificar la activi-
dad económica general para atender a las necesida-
des colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo
regional y sectorial y estimular el crecimiento de la
renta y de la riqueza y su más justa distribución.
2. El Gobierno elaborará los proyectos de planifica-
ción, de acuerdo con las previsiones que le sean su-
ministradas por las Comunidades Autónomas y el
asesoramiento y colaboración de los sindicatos y
otras organizaciones profesionales, empresariales
y económicas. A tal fin se constituirá un Consejo,
cuya composición y funciones se desarrollarán por
ley.
Artículo 132
1. La ley regulará el régimen jurídico de los bienes de
dominio público y de los comunales, inspirándose
en los principios de inalienabilidad, imprescripti-
bilidad e inembargabilidad, así como su desafecta-
ción.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. Son bienes de dominio público estatal los que de-
termine la ley y, en todo caso, la zona marítimo-
terrestre, las playas, el mar territorial y los recursos
naturales de la zona económica y la plataforma con-
tinental.
3. Por ley se regularán el Patrimonio del Estado y el
Patrimonio Nacional, su administración, defensa y
conservación.
Artículo 133
1. La potestad originaria para establecer los tributos
corresponde exclusivamente al Estado, mediante
ley.
2. Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones
locales podrán establecer y exigir tributos, de acuer-
do con la Constitución y las leyes.
3. Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del
Estado deberá establecerse en virtud de ley.
4. Las administraciones públicas sólo podrán contraer
obligaciones financieras y realizar gastos de acuer-
do con las leyes.
Artículo 134
1. Corresponde al Gobierno la elaboración de los Pre-
supuestos Generales del Estado, y a las Cortes Ge-
nerales, su examen, enmienda y aprobación.
2. Los Presupuestos Generales del Estado tendrán ca-
rácter anual, incluirán la totalidad de los gastos e
ingresos del sector público estatal y en ellos se con-
signará el importe de los beneficios fiscales que
afecten a los tributos del Estado.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de
los Diputados los Presupuestos Generales del Esta-
do al menos tres meses antes de la expiración de los
del año anterior.
4. Si la Ley de Presupuestos no se aprobara antes del
primer día del ejercicio económico correspondien-
te, se considerarán automáticamente prorrogados
los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la apro-
bación de los nuevos.
5. Aprobados los Presupuestos Generales del Estado,
el Gobierno podrá presentar proyectos de ley que
impliquen aumento del gasto público o disminución
de los ingresos correspondientes al mismo ejercicio
presupuestario.
6. Toda proposición o enmienda que suponga aumento
de los créditos o disminución de los ingresos pre-
supuestarios requerirá la conformidad del Gobierno
para su tramitación.
7. La Ley de Presupuestos no puede crear tributos. Po-
drá modificarlos cuando una ley tributaria sustanti-
va así lo prevea.
Artículo 135
1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus
actuaciones al principio de estabilidad presupuesta-
ria.
2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán
incurrir en un déficit estructural que supere los már-
genes establecidos, en su caso, por la Unión Euro-
pea para sus Estados Miembros.
Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máxi-
mo permitido al Estado y a las Comunidades Autó-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
nomas, en relación con su producto interior bruto.
Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio
presupuestario.
3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de
estar autorizados por ley para emitir deuda pública
o contraer crédito.
Los créditos para satisfacer los intereses y el capi-
tal de la deuda pública de las Administraciones se
entenderán siempreincluidos en el estado de gas-
tos de sus presupuestos y su pago gozará de priori-
dad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de
enmienda o modificación, mientras se ajusten a las
condiciones de la ley de emisión.
El volumen de deuda pública del conjunto de las
Administraciones Públicas en relación con el pro-
ducto interior bruto del Estado no podrá superar el
valor de referencia establecido en el Tratado de
Funcionamiento de la Unión Europea.
4. Los límites de déficit estructural y de volumen de
deuda pública sólo podrán superarse en caso de ca-
tástrofes naturales, recesión económica o situacio-
nes de emergencia extraordinaria que escapen al
control del Estado y perjudiquen considerablemen-
te la situación financiera o la sostenibilidad econó-
mica o social del Estado, apreciadas por la mayoría
absoluta de los miembros del Congreso de los Di-
putados.
5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que
se refiere este artículo, así como la participación, en
los procedimientos respectivos, de los órganos de
coordinación institucional entre las Administracio-
nes Públicas en materia de política fiscal y financie-
ra. En todo caso, regulará:
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
a) La distribución de los límites de déficit y de deu-
da entre las distintas Administraciones Públicas, los
supuestos excepcionales de superación de los mis-
mos y la forma y plazo de corrección de las desvia-
ciones que sobre uno y otro pudieran producirse.
b) La metodología y el procedimiento para el cálculo
del déficit estructural.
c) La responsabilidad de cada Administración Pública
en caso de incumplimiento de los objetivos de esta-
bilidad presupuestaria.
6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus
respectivos Estatutos y dentro de los límites a que
se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones
que procedan para la aplicación efectiva del princi-
pio de estabilidad en sus normas y decisiones pre-
supuestarias.
Artículo 136
1. El Tribunal de Cuentas es el supremo órgano fis-
calizador de las cuentas y de la gestión económica
de Estado, así como del sector público. Dependerá
directamente de las Cortes Generales y ejercerá sus
funciones por delegación de ellas en el examen y
comprobación de la Cuenta General del Estado.
2. Las cuentas del Estado y del sector público estatal
se rendirán al Tribunal de Cuentas y serán censura-
das por éste. El Tribunal de Cuentas, sin perjuicio
de su propia jurisdicción, remitirá a las Cortes Ge-
nerales un informe anual en el que, cuando proceda,
comunicará las infracciones o responsabilidades en
que, a su juicio, se hubiere incurrido.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. Los miembros del Tribunal de Cuentas gozarán de
la misma independencia e inamovilidad y estarán
sometidos a las mismas incompatibilidades que los
Jueces.
4. Una ley orgánica regulará la composición, organiza-
ción y funciones del Tribunal de Cuentas.
TÍTULO VIII
De la Organización Territorial del Estado
CAPÍTULO PRIMERO
PRINCIPIOS GENERALES
Artículo 137
El Estado se organiza territorialmente en municipios,
en provincias y en las Comunidades Autónomas que se
constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía
para la gestión de sus respectivos intereses.
Artículo 138
1. El Estado garantiza la realización efectiva del prin-
cipio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la
Constitución, velando por el establecimiento de las
diversas partes del territorio español, y atendiendo en
particular a las circunstancias del hecho insular.
2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas
Comunidades Autónomas no podrán implicar, en
ningún caso, privilegios económicos o sociales.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 139
1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y
obligaciones en cualquier parte de territorio del Es-
tado.
2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que direc-
ta o indirectamente obstaculicen la libertad de circu-
lación y establecimiento de las personas y la libre cir-
culación de bienes en todo el territorio español.
CAPÍTULO SEGUNDO
DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL
Artículo 140
La Constitución garantiza la autonomía de los munici-
pios. Estos gozarán de personalidad jurídica plena. Su
gobierno y administración corresponde a sus respecti-
vos Ayuntamientos, integrados por los Alcaldes y los
Concejales. Los Concejales serán elegidos por los ve-
cinos del municipio mediante sufragio universal, igual,
libre, directo y secreto, en la forma establecida por la
ley. Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales o
por los vecinos. La ley regulará las condiciones en las
que proceda el régimen del concejo abierto.
Artículo 141
1. La provincia es una entidad local con personali-
dad jurídica propia, determinada por la agrupación
de municipios y división territorial para el cum-
plimiento de las actividades del Estado. Cualquier
alteración de los límites provinciales habrá de ser
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
aprobada por las Cortes Generales mediante ley or-
gánica.
2. El Gobierno y la administración autónoma de las
provincias estarán encomendados a Diputaciones u
otras Corporaciones de carácter representativo.
3. Se podrán crear agrupaciones de municipios dife-
rentes de la provincia.
4. En los archipiélagos, las islas tendrán además su admi-
nistración propia en forma de Cabildos o Consejos.
Artículo 142
La Haciendas locales deberán disponer de los medios
suficientes para el desempeño de las funciones que la
ley atribuye a las Corporaciones respectivas y se nutri-
rán fundamentalmente de tributos propios y de partici-
pación en los del Estado y de las Comunidades Autó-
nomas.
CAPÍTULO TERCERO
DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS
Artículo 143
1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconoci-
do en el artículo 2 de la Constitución, las provincias
limítrofes con características históricas, culturales y
económicas comunes, los territorios insulares y las
provincias con entidad regional histórica podrán ac-
ceder a su autogobierno y constituirse en Comuni-
dades Autónomas con arreglo a lo previsto en este
Título y en los respectivos Estatutos.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. La iniciativa del proceso autonómico corresponde a
todas las Diputaciones interesadas o al órgano inte-
rinsular correspondiente y a las dos terceras partes
de los municipios cuya población represente, al me-
nos, la mayoría del censo electoral de cada provin-
cia o isla. Estos requisitos deberán ser cumplidos
en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo
adoptado al respecto por alguna de las Corporacio-
nes locales interesadas.
3. La iniciativa, en caso de no prosperar, solamente
podrá reiterarse pasados cinco años.
Artículo 144
Las Cortes Generales, mediante ley orgánica, podrán,
por motivos de interés nacional:
a) Autorizar la constitución de una comunidad autóno-
ma cuando su ámbito territorial no supere el de una
provincia y no reúna las condiciones del apartado 1
del artículo 143. b) Autorizar o acordar, en su caso,
un Estatuto de autonomía para territorios que no es-
tén integrados en la organización provincial. c) Sus-
tituir la iniciativa de las Corporaciones locales a que
se refiere el apartado 2 del artículo 143.
Artículo 145
1. En ningún caso se admitirá la federación de Comu-
nidades Autónomas.
2. Los Estatutos podrán prever los supuestos, requisi-
tos y términos en que las Comunidades Autónomas
podrán celebrar convenios entre sí para la gestión y
prestación de servicios propios de las mismas, así
como el carácter y efectos de la correspondiente co-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
municación a las Cortes Generales. En los demás
supuestos, los acuerdos de cooperación entre las
Comunidades Autónomas necesitarán la autoriza-
ción de las Cortes Generales.
Artículo 146
El proyecto de Estatuto será elaborado por una asam-
blea compuesta por los miembros de la Diputación u
órgano interinsular de las provinciasafectadas y por los
Diputados y Senadores elegidos en ellas y será elevado
a las Cortes Generales para su tramitación como ley.
Artículo 147
1. Dentro de los términos de la presente Constitución,
los Estatutos serán la norma institucional básica de
cada Comunidad Autónoma y el Estado los recono-
cerá y amparará como parte integrante de su orde-
namiento jurídico.
2. Los Estatutos de autonomía deberán contener: a) La
denominación de la Comunidad que mejor corres-
ponda a su identidad histórica. b) La delimitación
de su territorio. c) La denominación, organización y
sede de las instituciones autónomas propias. d) Las
competencias asumidas dentro del marco estableci-
do en la Constitución y las bases para el traspaso de
los servicios correspondientes a las mismas.
3. La reforma de los Estatutos se ajustará: al proce-
dimiento establecido en los mismos y requerirá, en
todo caso, la aprobación por las Cortes Generales,
mediante ley orgánica.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 148
1. Las Comunidades Autónomas podrán asumir com-
petencias en las siguientes materias:
1. Organización de sus instituciones de autogobierno.
2. Las alteraciones de los términos municipales
comprendidos en su territorio y, en general, las
funciones que correspondan a la Administra-
ción del Estado sobre las Corporaciones locales
y cuya transferencia autorice la legislación sobre
Régimen Local.
3. Ordenación del territorio, urbanismo y vivienda.
4. Las obras públicas de interés de la Comunidad
Autónoma en su propio territorio.
5. Los ferrocarriles y carreteras cuyo itinerario se
desarrolle íntegramente en el territorio de la Co-
munidad Autónoma y, en los mismos términos,
el transporte desarrollado por estos medios o por
cable.
6. Los puertos de refugio, los puertos y aeropuertos
deportivos y, en general, los que no desarrollen
actividades comerciales.
7. La agricultura y ganadería, de acuerdo con la or-
denación general de la economía.
8. Los montes y aprovechamientos forestales.
9. La gestión en materia de protección del medio
ambiente.
10. Los proyectos, construcción y explotación de los
aprovechamientos hidráulicos, canales y rega-
díos de interés de la Comunidad Autónoma; las
aguas minerales y termales.
11. La pesca en aguas interiores, el marisqueo y la
acuicultura, la caza y la pesca fluvial.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
12. Ferias interiores.
13. El fenómeno de desarrollo económico de la Co-
munidad Autónoma dentro de los objetivos mar-
cados por la política económica nacional.
14. La artesanía.
15. Museos, bibliotecas y conservatorios de música
de interés para la Comunidad Autónoma.
16. Patrimonio monumental de interés de la Comu-
nidad Autónoma.
17. El fomento de la cultura, de la investigación y, en
su caso, de la enseñanza de la lengua de la Co-
munidad Autónoma.
18. Promoción y ordenación del turismo en su ámbi-
to territorial.
19. Promoción del deporte y de la adecuada utiliza-
ción del ocio.
20. Asistencia social.
21. Sanidad e higiene.
22. La vigilancia y protección de sus edificios e ins-
talaciones. La coordinación y demás facultades
en relación con las policías locales en los térmi-
nos que establezca una ley orgánica.
2. Transcurridos cinco años, y mediante la reforma de
sus Estatutos, las Comunidades Autónomas podrán
ampliar sucesivamente sus competencias dentro del
marco establecido en el artículo 149.
Artículo 149
1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las si-
guientes materias:
1. La regulación de las condiciones básicas que ga-
ranticen la igualdad de todos los españoles en el
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
ejercicio de los derechos y en el cumplimiento
de los deberes constitucionales.
2. Nacionalidad, inmigración, emigración, extran-
jería y derecho de asilo.
3. Relaciones internacionales.
4. Defensa y Fuerzas Armadas.
5. Administración de Justicia.
6. Legislación mercantil, penal y penitenciaria; le-
gislación procesal, sin perjuicio de las necesarias
especialidades que en este orden se deriven de
las particularidades del derecho sustantivo de las
Comunidades Autónomas.
7. Legislación laboral; sin perjuicio de su ejecución
por los órganos de las Comunidades Autónomas.
8. Legislación civil, sin perjuicio de la conserva-
ción, modificación y desarrollo por las Comuni-
dades Autónomas de los derechos civiles, forales
o especiales, allí donde existan. En todo caso, las
reglas relativas a la aplicación y eficacia de las
normas jurídicas, relaciones jurídico-civiles re-
lativas a las formas de matrimonio, ordenación
de los registros e instrumentos públicos, bases
de las obligaciones contractuales, normas para
resolver los conflictos de leyes y determinación
de las fuentes del derecho, con respeto, en este
último caso, a las normas de derecho foral o es-
pecial.
9. Legislación sobre propiedad intelectual e indus-
trial.
10. Régimen aduanero y arancelario; comercio exte-
rior.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
11. Sistema monetario: divisas, cambio y convertibi-
lidad; bases de la ordenación de crédito, banca y
seguros.
12. Legislación sobre pesas y medidas, determina-
ción de la hora oficial.
13. Bases y coordinación de la planificación general
de la actividad económica.
14. Hacienda general y Deuda del Estado.
15. Fomento y coordinación general de la investiga-
ción científica y técnica.
16. Sanidad exterior. Bases y coordinación general
de la sanidad. Legislación sobre productos far-
macéuticos.
17. Legislación básica y régimen económico de la Se-
guridad Social, sin perjuicio de la ejecución de
sus servicios por las Comunidades Autónomas.
18. Las bases de régimen jurídico de las Adminis-
traciones públicas y del régimen estatutario de
sus funcionarios que, en todo caso, garantizarán
a los administrados un tratamiento común ante
ellas; el procedimiento administrativo común,
sin perjuicio de las especialidades derivadas de
la organización propia de las Comunidades Au-
tónomas; legislación sobre expropiación forzosa;
legislación básica sobre contratos y concesiones
administrativas y el sistema de responsabilidad
de todas las Administraciones públicas.
19. Pesca marítima, sin perjuicio de las competen-
cias que en la ordenación del sector se atribuyan
a las Comunidades Autónomas.
20. Marina mercante y abanderamiento de buques;
iluminación de costas y señales marítimas; puer-
tos de interés general; aeropuertos de interés
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
general; control del espacio aéreo, tránsito y
transporte aéreo, servicio meteorológico y ma-
triculación de aeronaves.
21. Ferrocarriles y transportes terrestres que transcu-
rran por el territorio de más de una Comunidad
Autónoma; régimen general de comunicaciones;
tráfico y circulación de vehículos de motor; co-
rreos y telecomunicaciones; cables aéreos, sub-
marinos y radiocomunicación.
22. La legislación, ordenación y concesión de recur-
sos y aprovechamientos hidráulicos cuando las
aguas discurran por más de una Comunidad Au-
tónoma, y la autorización de instalaciones eléc-
tricas cuando su aprovechamiento afecte a otra
Comunidad o el transporte de energía salga de su
ámbito territorial.
23. Legislación básica sobre protección del medio
ambiente, sin perjuicio de las facultades de las
Comunidades Autónomas de establecer normas
adicionales de protección. La legislación bási-
ca sobre montes, aprovechamientos forestales y
vías pecuarias.
24. Obras públicas de interés general o cuya realiza-
ción afecte a más de una Comunidad Autónoma.
25. Bases de régimen minero y energético.
26. Régimen de producción, comercio, tenencia y
uso de armas y explosivos.
27. Normas básicas del régimen de prensa, radio y
televisión y, en general, de todos los medios de
comunicación social, sin perjuicio de las faculta-
des que en su desarrollo y ejecución correspon-
dan a las Comunidades Autónomas.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA1978
28. Defensa del patrimonio cultural, artístico y mo-
numental español contra la exportación y la ex-
poliación; museos, bibliotecas y archivos de ti-
tularidad estatal, sin perjuicio de su gestión por
parte de las Comunidades Autónomas.
29. Seguridad pública, sin perjuicio de la posibili-
dad de creación de policías por las Comunidades
Autónomas en la forma que se establezca en los
respectivos Estatutos en el marco de lo que dis-
ponga una ley orgánica.
30. Regulación de las condiciones de obtención, ex-
pedición y homologación de títulos académicos
y profesionales y normas básicas para el desa-
rrollo del artículo 27 de la Constitución, a fin de
garantizar el cumplimiento de las obligaciones
de los poderes públicos en esta materia.
31. Estadística para fines estatales.
32. Autorización para la convocatoria de consultas
populares por vía de referéndum.
2. Sin perjuicio de las competencias que podrán asumir
las Comunidades Autónomas, el Estado considera-
rá el servicio de la cultura como deber y atribución
esencial y facilitará la comunicación cultural entre
las Comunidades Autónomas, de acuerdo con ellas.
3. La materias no atribuidas expresamente al Estado
por esta Constitución podrán corresponder a las Co-
munidades Autónomas, en virtud de sus respectivos
Estatutos. La competencia sobre las materias que no
se hayan asumido por los Estatutos de Autonomía
corresponderá al Estado, cuyas normas prevalece-
rán, en caso de conflicto, sobre las de las Comuni-
dades Autónomas en todo lo que no esté atribuido a
la exclusiva competencia de éstas. El derecho esta-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
tal será, en todo caso, supletorio del derecho de las
Comunidades Autónomas.
Artículo 150
1. Las Cortes Generales, en materias de competencia
estatal, podrán atribuir a todas o a alguna de las Co-
munidades Autónomas la facultad de dictar, para sí
mismas, normas legislativas en el marco de los prin-
cipios, bases y directrices fijados por la ley estatal.
Sin perjuicio de la competencia de los Tribunales,
en cada ley marco se establecerá la modalidad del
control de las Cortes Generales sobre estas normas
legislativas de las Comunidades Autónomas.
2. El Estado podrá transferir o delegar en las Comuni-
dades Autónomas, mediante ley orgánica, faculta-
des correspondientes a materia de titularidad estatal
que por su propia naturaleza sean susceptibles de
transferencia o delegación. La ley preverá en cada
caso la correspondiente transferencia de medios fi-
nancieros, así como las formas de control que se re-
serve el Estado.
3. El Estado podrá dictar leyes que establezcan los prin-
cipios necesarios para armonizar las disposiciones
normativas de las Comunidades Autónomas, aun en
el caso de materias atribuidas a la competencia de és-
tas, cuando así lo exija el interés general. Correspon-
de a las Cortes Generales, por mayoría absoluta de
cada Cámara, la apreciación de esta necesidad.
Artículo 151
1. No será preciso dejar transcurrir el plazo de cinco
años, a que se refiere el apartado 2 del artículo 148,
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
cuando la iniciativa del proceso autonómico sea
acordada dentro del plazo del artículo 143, 2, ade-
más de por las Diputaciones o los órganos interinsu-
lares correspondientes, por las tres cuartas partes de
los municipios de cada una de las provincias afecta-
das que representen, al menos, la mayoría del censo
electoral de cada una de ellas y dicha iniciativa sea
ratificada mediante referéndum por el voto afirma-
tivo de la mayoría absoluta de los electores de cada
provincia en los términos que establezca una ley or-
gánica.
2. En el supuesto previsto en el apartado anterior, el
procedimiento para la elaboración del Estatuto será
el siguiente:
1. El Gobierno convocará a todos los Diputados
y Senadores elegidos en las circunscripciones
comprendidas en el ámbito territorial que pre-
tenda acceder al autogobierno, para que se cons-
tituyan en Asamblea, a los solos efectos de ela-
borar el correspondiente proyecto de Estatuto de
autonomía, mediante el acuerdo de la mayoría
absoluta de sus miembros.
2. Aprobado el proyecto de Estatuto por la Asam-
blea de Parlamentarios, se remitirá a la Comisión
Constitucional del Congreso, la cual, dentro del
plazo de dos meses, lo examinará con el concur-
so y asistencia de una delegación de la Asamblea
proponente para determinar de común acuerdo
su formulación definitiva.
3. Si se alcanzare dicho acuerdo, el texto resultante
será sometido a referéndum del cuerpo electoral
de las provincias comprendidas en el ámbito te-
rritorial del proyectado Estatuto.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
4. Si el proyecto de Estatuto es aprobado en cada
provincia por la mayoría de los votos válidamen-
te emitidos, será elevado a las Cortes Generales.
Los plenos de ambas Cámaras decidirán sobre el
texto mediante un voto de ratificación. Aproba-
do el Estatuto, el Rey lo sancionará y lo promul-
gará como ley.
5. De no alcanzarse el acuerdo a que se refiere el
apartado 2 de este número, el proyecto de Es-
tatuto será tramitado como proyecto de ley ante
las Cortes Generales. El texto aprobado por éstas
será sometido a referéndum del cuerpo electoral
de las provincias comprendidas en el ámbito te-
rritorial del proyectado Estatuto. En caso de ser
aprobado por la mayoría de los votos válidamen-
te emitidos en cada provincia, procederá su pro-
mulgación en los términos del párrafo anterior.
3. En los casos de los párrafos 4 y 5 del apartado ante-
rior, la no aprobación del proyecto de Estatuto por
una o varias provincias no impedirá la constitución
entre las restantes de la Comunidad Autónoma pro-
yectada, en la forma que establezca la ley orgánica
prevista en el apartado 1 de este artículo.
Artículo 152
1. En los Estatutos aprobados por el procedimiento a
que se refiere el artículo anterior, la organización
institucional autonómica se basará en una Asamblea
Legislativa, elegida por sufragio universal, con arre-
glo a un sistema de representación proporcional que
asegure, además, la representación de las diversas
zonas del territorio; un Consejo de Gobierno con
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
funciones ejecutivas y administrativas y un Presi-
dente, elegido por la Asamblea, de entre sus miem-
bros, y nombrado por el Rey, al que corresponde
la dirección del Consejo de Gobierno, la suprema
representación de la respectiva Comunidad y la or-
dinaria del Estado en aquella. El Presidente y los
miembros del Consejo de Gobierno serán política-
mente responsables ante la Asamblea. Un Tribunal
Superior de Justicia, sin perjuicio de la jurisdicción
que corresponde al Tribunal Supremo, culminará la
organización judicial en el ámbito territorial de la
Comunidad Autónoma. En los Estatutos de las Co-
munidades Autónomas podrán establecerse los su-
puestos y las formas de participación de aquellas en
la organización de las demarcaciones judiciales del
territorio. Todo ello de conformidad con lo previsto
en la ley orgánica del poder judicial y dentro de la
unidad e independencia de éste. Sin perjuicio de lo
dispuesto en el artículo 123, las sucesivas instancias
procesales, en su caso, se agotarán ante órganos ju-
diciales radicados en el mismo territorio de la Co-
munidad Autónoma en que este el órgano compe-
tente en primera instancia.
2. Una vez sancionados y promulgados los respecti-
vos Estatutos, solamente podrán ser modificados
mediante los procedimientos en ellos establecidos
y con referéndum entre los electores inscritos en los
censos correspondientes.
3. Mediante la agrupación de municipios limítrofes,
los Estatutos podrán establecer circunscripciones
territoriales propias, que gozarán de plena persona-
lidad jurídica.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Artículo 153
El control de la actividad de los órganos de las Co-
munidades Autónomas se ejercerá: a) Por el Tribunal
Constitucional, el relativo a la constitucionalidadde
sus disposiciones normativas con fuerza de ley. b) Por
el Gobierno, previo dictamen del Consejo de Estado,
el del ejercicio de funciones delegadas a que se refie-
re el apartado 2 del artículo 150. c) Por la jurisdicción
contencioso-administrativa, el de la administración au-
tónoma y sus normas reglamentarias. d) Por el Tribunal
de Cuentas, el económico y presupuestario.
Artículo 154
Un Delegado nombrado por el Gobierno dirigirá la Ad-
ministración del Estado en el territorio de la Comuni-
dad Autónoma y la coordinará, cuando proceda, con la
administración propia de la Comunidad.
Artículo 155
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obli-
gaciones que la Constitución u otras leyes le impon-
gan, o actuare de forma que atente gravemente al
interés general de España, el Gobierno, previo re-
querimiento al Presidente de la Comunidad Autó-
noma y, en el caso de no ser atendido, con la apro-
bación por mayoría absoluta del Senado, podrá
adoptar las medidas necesarias para obligar a aqué-
lla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones
o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el
apartado anterior, el Gobierno podrá dar instruccio-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
nes a todas las autoridades de las Comunidades Au-
tónomas.
Artículo 156
1. Las Comunidades Autónomas gozarán de autono-
mía financiera para el desarrollo y ejecución de sus
competencias con arreglo a los principios de coor-
dinación con la Hacienda estatal y de solidaridad
entre todos los españoles.
2. Las Comunidades Autónomas podrán actuar como
delegados o colaboradores del Estado para la recau-
dación, la gestión y la liquidación de los recursos
tributarios de aquél, de acuerdo con las leyes y los
Estatutos.
Artículo 157
1. Los recursos de las Comunidades Autónomas esta-
rán constituidos por: a) Impuestos cedidos total o
parcialmente por el Estado; recargos sobre impues-
tos estatales y otras participaciones en los ingresos
del Estado. b) Sus propios impuestos, tasas y contri-
buciones especiales. c) Transferencias de un Fondo
de Compensación interterritorial y otras asignacio-
nes con cargo a los Presupuestos Generales del Es-
tado. d) Rendimientos procedentes de su patrimonio
e ingresos de derecho privado. e) El producto de las
operaciones de crédito.
2. Las Comunidades Autónomas no podrán en ningún
caso adoptar medidas tributarias sobre bienes situa-
dos fuera de su territorio o que supongan obstáculo
para la libre circulación de mercancías o servicios.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
3. Mediante ley orgánica podrá regularse el ejercicio
de las competencias financieras enumeradas en el
apartado 1, las normas para resolver los conflictos
que pudieran surgir y las posibles formas de cola-
boración financiera entre las Comunidades Autóno-
mas y el Estado.
Artículo 158
1. En los Presupuestos Generales del Estado podrá es-
tablecerse una asignación a las Comunidades Au-
tónomas en función del volumen de los servicios y
actividades estatales que hayan asumido y de la ga-
rantía de un nivel mínimo en la prestación de los
servicios públicos fundamentales en todo el territo-
rio español.
2. Con el fin de corregir desequilibrios económicos in-
terterritoriales y hacer efectivo el principio de soli-
daridad, se constituirá un Fondo de Compensación
con destino a gastos de inversión, cuyos recursos se-
rán distribuidos por las Cortes Generales entre las
Comunidades Autónomas y provincias, en su caso.
TÍTULO IX
Del Tribunal Constitucional
Artículo 159
1. El Tribunal Constitucional se compone de 12 miem-
bros nombrados por el Rey; de ellos, cuatro a pro-
puesta del Congreso por mayoría de tres quintos de
sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, con
idéntica mayoría; dos a propuesta del Gobierno, y
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
dos a propuesta del Consejo General del Poder Judi-
cial.
2. Los miembros del Tribunal Constitucional deberán
ser nombrados entre magistrados y Fiscales, Profe-
sores de Universidad, funcionarios públicos y Abo-
gados, todos ellos juristas de reconocida competen-
cia con más de quince años de ejercicio profesional.
3. Los miembros del Tribunal Constitucional serán de-
signados por un período de nueve años y se renova-
rán por terceras partes cada tres.
4. La condición de miembro del Tribunal Constitucio-
nal es incompatible: con todo mandato representa-
tivo; con los cargos políticos o administrativos; con
el desempeño de funciones directivas en un partido
político o en un sindicato y con el empleo al servi-
cio de los mismos; con el ejercicio de las carreras
judicial y fiscal, y con cualquier actividad profesio-
nal o mercantil. En lo demás, los miembros del Tri-
bunal Constitucional tendrán las incompatibilidades
propias de los miembros del poder judicial.
5. Los miembros del Tribunal Constitucional serán
independientes e inamovibles en el ejercicio de su
mandato.
Artículo 160
El Presidente del Tribunal Constitucional será nombra-
do entre sus miembros por el Rey, a propuesta del mis-
mo Tribunal en pleno y por un período de tres años.
Artículo 161
1. El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en
todo el territorio español y es competente para co-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
nocer: a) Del recurso de inconstitucionalidad con-
tra leyes y disposiciones normativas con fuerza de
ley. La declaración de inconstitucionalidad de una
norma jurídica con rango de ley, interpretada por la
jurisprudencia, afectará a esta, si bien la sentencia
o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa
juzgada. b) Del recurso de amparo por violación de
los derechos y libertades referidos en el artículo 53,
2, de esta Constitución, en los casos y formas que la
ley establezca. c) De los conflictos de competencia
entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de
los de éstas entre sí. d) De las demás materias que le
atribuyan la Constitución o las leyes orgánicas.
2. El Gobierno podrá impugnar ante el Tribunal Cons-
titucional las disposiciones y resoluciones adopta-
das por los órganos de las Comunidades Autóno-
mas. La impugnación producirá la suspensión de la
disposición o resolución recurrida, pero el Tribunal,
en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un pla-
zo no superior a cinco meses.
Artículo 162
1. Están legitimados: a) Para interponer el recurso de
inconstitucionalidad, el Presidente del Gobierno, el
Defensor del Pueblo, 50 Diputados, 50 Senadores,
los órganos colegiados ejecutivos de las Comunida-
des Autónomas y, en su caso, las Asambleas de las
mismas. b) Para interponer el recurso de amparo,
toda persona natural o jurídica que invoque un inte-
rés legítimo, así como el Defensor del Pueblo y el
Ministerio Fiscal.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
2. En los demás casos, la ley orgánica determinará las
personas y órganos legitimados.
Artículo 163
Cuando un órgano judicial considere, en algún proce-
so, que una norma con rango de ley, aplicable al caso,
de cuya validez dependa el fallo, pueda ser contraria a
la Constitución, planteará la cuestión ante el Tribunal
Constitucional en los supuestos, en la forma y con los
efectos que establezca la ley, que en ningún caso serán
suspensivos.
Artículo 164
1. Las sentencias del Tribunal Constitucional se publi-
carán en el Boletín Oficial del Estado con los votos
particulares, si los hubiere. Tienen el valor de cosa
juzgada a partir del día siguiente de su publicación y
no cabe recurso alguno contra ellas. Las que decla-
ren la inconstitucionalidad de una ley o de una nor-
ma con fuerza de ley y todas las que no se limiten a
la estimación subjetiva de un derecho, tienen plenos
efectos frente a todos.
2. Salvo que en el fallo se disponga otra cosa, subsisti-
rá la vigencia de la ley en la parte no afectada por la
inconstitucionalidad.
Artículo 165
Una ley orgánica regulará el funcionamiento del Tri-
bunal Constitucional,el estatuto de sus miembros, el
procedimiento ante el mismo y las condiciones para el
ejercicio de las acciones.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
TÍTULO X
De la reforma constitucional
Artículo 166
La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en
los términos previstos en los apartados 1 y 2 del artí-
culo 87.
Artículo 167
1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser
aprobados por una mayoría de tres quintos de cada
una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre am-
bas, se intentará obtenerlo mediante la creación de
una Comisión de composición paritaria de Diputa-
dos y Senadores, que presentará un texto que será
votado por el Congreso y el Senado.
2. De no haberse logrado la aprobación mediante el
procedimiento del apartado anterior, y siempre que
el texto hubiere obtenido el voto favorable de la ma-
yoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría
de dos tercios, podrá aprobar la reforma.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será
sometida a referéndum para su ratificación cuando
así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes
a su aprobación, una décima parte de los miembros
de cualquiera de las Cámaras.
Artículo 168
1. Cuando se propusiere la revisión total de la Consti-
tución o una parcial que afecte al Título preliminar,
al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o
al Título II, se procederá a la aprobación del princi-
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
pio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a
la disolución inmediata de las Cortes.
2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión
y proceder al estudio del nuevo texto constitucional,
que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios
de ambas Cámaras.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será
sometida a referéndum para su ratificación.
Artículo 169
No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo
de guerra o de vigencia de alguno de los estados previs-
tos en el artículo 116.
DISPOSICIONES ADICIONALES
Primera
La Constitución ampara y respeta los derechos históri-
cos de los territorios forales.
La actualización general de dicho régimen foral
se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la
Constitución y de los Estatutos de Autonomía.
Segunda
La declaración de mayoría de edad contenida en el artí-
culo 12 de esta Constitución no perjudica las situacio-
nes amparadas por los derechos forales en el ámbito del
Derecho privado.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Tercera
La modificación del régimen económico y fiscal del
archipiélago canario requerirá informe previo de la Co-
munidad Autónoma o, en su caso, del órgano provisio-
nal autonómico.
Cuarta
En las Comunidades Autónomas donde tengan su sede
más de una Audiencia Territorial, los Estatutos de Auto-
nomía respectivos podrán mantener las existentes, distri-
buyendo las competencias entre ellas, siempre de con-
formidad con lo previsto en la Ley Orgánica del Poder
Judicial y dentro de la unidad e independencia de éste.
DISPOSICIONES TRANSITORIAS
Primera
En los territorios dotados de un régimen provincial de
autonomía, sus órganos colegiados superiores, mediante
acuerdo aprobado por la mayoría absoluta de sus miem-
bros, podrán sustituir la iniciativa que en el apartado 2
del artículo 143 atribuye a las Diputaciones Provinciales
o a los órganos interinsulares correspondientes.
Segunda
Los territorios que en el pasado hubiesen plebiscitado
afirmativamente proyectos de Estatuto de autonomía y
cuenten, al tiempo de promulgarse esta Constitución,
con regímenes provisionales de autonomía podrán pro-
ceder inmediatamente en la forma que se prevé en el
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
apartado 2 del artículo 148, cuando así lo acordaren,
por mayoría absoluta, sus órganos preautonómicos co-
legiados superiores, comunicándolo al Gobierno. El
proyecto de Estatuto será elaborado de acuerdo con lo
establecido en el artículo 151, número 2, a convocato-
ria del órgano colegiado preautonómico.
Tercera
La iniciativa del proceso autonómico por parte de las
Corporaciones locales o de sus miembros, prevista en
el apartado 2 del artículo 143, se entiende diferida, con
todos sus efectos, hasta la celebración de las primeras
elecciones locales una vez vigente la Constitución.
Cuarta
1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorpora-
ción al Consejo General Vasco o al régimen auto-
nómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que
establece el artículo 143 de la Constitución, la ini-
ciativa corresponde al Órgano Foral competente, el
cual adoptará su decisión por mayoría de los miem-
bros que lo componen. Para la validez de dicha ini-
ciativa será preciso, además, que la decisión del Ór-
gano Foral competente sea ratificada en referéndum
expresamente convocado al efecto, y aprobado por
mayoría de los votos validos emitidos.
2. Si la iniciativa no prosperase, solamente se podrá
reproducir la misma en distinto período del man-
dato del Órgano Foral competente, y en todo caso,
cuando haya transcurrido el plazo mínimo que esta-
blece el artículo 143.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
Quinta
Las ciudades de Ceuta y Melilla podrán constituirse en
Comunidades Autónomas si así lo deciden sus respec-
tivos Ayuntamientos, mediante acuerdo adoptado por
la mayoría absoluta de sus miembros y así lo autorizan
las Cortes Generales, mediante una ley orgánica, en los
términos previstos en el artículo 144.
Sexta
Cuando se remitieran a la Comisión Constitucional del
Congreso varios proyectos de Estatuto, se dictaminarán
por el orden de entrada en aquella, y el plazo de dos
meses a que se refiere el artículo 151 empezará a con-
tar desde que la Comisión termine el estudio del pro-
yecto o proyectos de que sucesivamente haya conocido.
Séptima
Los organismos provisionales autonómicos se consi-
derarán disueltos en los siguientes casos: a) Una vez
constituidos los órganos que establezcan los Estatutos
de Autonomía aprobados conforme a esta Constitu-
ción. b) En el supuesto de que la iniciativa del proceso
autonómico no llegara a prosperar por no cumplir los
requisitos previstos en el artículo 143. c) Si el organis-
mo no hubiera ejercido el derecho que le reconoce la
disposición transitoria primera en el plazo de tres años.
Octava
1. Las Cámaras que ha aprobado la presente Constitu-
ción asumirán, tras la entrada en vigor de la misma,
las funciones y competencias que en ella se señalan,
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
respectivamente, para el Congreso y el Senado, sin
que en ningún caso su mandato se extienda más allá
del 15 de junio de 1981.
2. A los efectos de lo establecido en el artículo 99,
la promulgación de la Constitución se considerará
como supuesto constitucional en el que procede su
aplicación. A tal efecto, a partir de la citada promul-
gación se abrirá un período de treinta días para la
aplicación de lo dispuesto en dicho artículo. Duran-
te este periodo, el actual Presidente del Gobierno,
que asumirá las funciones y competencias que para
dicho cargo establece la Constitución, podrá optar
por utilizar la facultad que le reconoce el artículo
115 o dar paso, mediante la dimisión, a la aplicación
de lo establecido en el artículo 99, quedando en este
último caso en la situación prevista en el apartado 2
del artículo 101.
3. En caso de disolución, de acuerdo con lo previsto
en el artículo 115, y si no hubiera desarrollado le-
galmente lo previsto en los artículos 68 y 69, serán
de aplicación en las elecciones las normas vigentes
con anterioridad, con las solas excepciones de que
en lo referente a inelegibilidades e incompatibilida-
des se aplicará directamente lo previsto en el inciso
segundo de la letra b) del apartado 1 del artículo 70
de la Constitución, así como lo dispuesto en la mis-
ma respecto a la edad para el voto y lo establecido
en el artículo 69,3.
Novena
A los tres años de la elección por vez primera de los
miembrosdel Tribunal Constitucional, se procederá por
[89]
sorteo para la designación de un grupo de cuatro miem-
bros de la misma procedencia electiva que haya de cesar
y renovarse. A estos solos efectos se entenderán agrupa-
dos como miembros de la misma procedencia a los dos
designados a propuesta del Gobierno y a los dos que pro-
ceden de la formulada por el Consejo General del Poder
Judicial. Del mismo modo se procederá transcurridos
otros tres años entre los dos grupos no afectados por el
sorteo anterior. A partir de entonces se estará a lo esta-
blecido en el número 3 del artículo 159.
DISPOSICIÓN DEROGATORIA
1. Queda derogada la Ley 1/1977, de 4 de enero, para
la Reforma Política, así como, en tanto en cuanto no
estuvieran ya derogadas por la anteriormente men-
cionada Ley, la de Principios del Movimiento Na-
cional, de 17 de mayo de 1958; el Fuero de los Es-
pañoles, de 17 de julio de 1945; el del Trabajo, de 9
de marzo de 1938; la Ley Constitutiva de las Cortes,
de 17 de julio de 1942; la Ley de Sucesión en la Je-
fatura del Estado, de 26 de julio de 1947, todas ellas
modificadas por la Ley Orgánica del Estado, de 10
de enero de 1967, y en los mismos términos esta úl-
tima y la de Referéndum Nacional de 22 de octubre
de 1945.
2. En tanto en cuanto pudiera conservar alguna vigen-
cia, se considera definitivamente derogada la Ley de
25 de octubre de 1839 en lo que pudiera afectar a las
provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.
En los mismos términos se considera definitivamente
derogada la Ley de 21 de julio de 1876.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
[90]
3. Asimismo quedan derogadas cuantas disposiciones
se opongan a lo establecido en esta Constitución.
DISPOSICIÓN FINAL
Esta Constitución entrara en vigor el mismo día de la
publicación de su texto en el Boletín Oficial del Estado.
Se publicará también en las demás lenguas de España.
POR TANTO, MANDO A TODOS LOS ESPAÑOLES,
PARTICULARES Y AUTORIDADES, QUE GUAR-
DEN Y HAGAN GUARDAR ESTA CONSTITUCIÓN
COMO NORMA FUNDAMENTAL DEL ESTADO.
PALACIO DE LAS CORTES, A 27 DE DICIEMBRE
DE 1978.
TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 1978
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- Jefatura del Estado. Casa de su Majestad el
Rey
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- Congreso de los Diputados
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- Senado
http://www.senado.es
- Junta Electoral Central
http://www.juntaelectoralcentral.es
- Tribunal Constitucional
http://www.tribunalconstitucional.es
- Consejo General del Poder Judicial
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-Tribunal Supremo
http://www.poderjudicial.es
- Fiscalía General del Estado
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- Consejo de Estado
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- Defensor del Pueblo
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- Cooperación Multilateral, Participación Au-
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- Cooperación Bilateral con Comunidades Au-
tónomas
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- Información económico-financiera
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d) Internacionales
-Naciones Unidas
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- Organización de Estados Americanos
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- Comunidad de Estados Latinoamericanos y
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Martínez Marina de la Universidad de Oviedo
http://www.bibliotecadehistoriaconstitucional.
com/cgi-bin/library.cgi?site=localhost&a=p&
p=about&c=bibliote&l=es&w=utf-8
- Instituto de investigaciones Jurídicas, Uni-
versidad Nacional de México
http://info.juridicas.unam.mx/
d) Asociaciones de Derecho constitucional
- Asociación de Constitucionalistas de España
http://www.acoes.es/
- Asociación Española de Letrados de Parla-
mentos
http://www.aelpa.org/
- Academia internacional de Derecho Consti-
tucional
http://www.aidc.org.tn/index.php
- Asociación internacional de Derecho Cons-
titucional
http://www.iacl-aidc.org/
- Constitution Society
http://constitution.org/c5/index.php
- Corte constitucional Italiana
http://www.giurcost.org/
http://www.bibliotecadehistoriaconstitucional.com/cgi-bin/library.cgi?site=localhost&a=p&p=about&c=bibliote&l=es&w=utf-8
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http://info.juridicas.unam.mx/
http://www.acoes.es/
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http://www.aidc.org.tn/index.php
http://www.iacl-aidc.org/
http://constitution.org/c5/index.php
http://www.giurcost.org/
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 1
Ordene, de acuerdo principalmente, con los princi-
pios de jerarquía y competencia, el sistema de fuentes
en nuestro ordenamiento jurídico, teniendo en cuenta
la existencia de fuentes supranacionales y del ordena-
miento de las Comunidades Autónomas. Fundamente
y razone dicha ordenación.
PRÁCTICA FUENTES 2
En 1801 el entonces Presidente de los Estados Uni-
dos, Adams, nombró al Juez Marshall (anterior Secre-
tario de Estado) Presidente del Tribunal Supremo junto
con otros jueces entre los que se encontraba Marbury.
Al finalizar aquél su mandato, le sucedió como Presi-
dente de Estados Unidos Jefferson, quien decidió de-
signar a Madison como Secretario de Estado.
Algunos jueces, entre ellos Marbury, que habían
sido nombrados por el anterior Presidente no recibie-
ron la correspondiente notificación en la que constaba
el acceso a sus cargos, por lo cual decidieron solicitar
a Madison que dicho nombramiento se les notificara al
objeto de poder acceder al cargo.
Al no recibirse respuesta alguna por el Secretario
de Estado, Marbury solicitó al Tribunal Supremo que
emitiera un “mandamus” por el que se ordenaba a Ma-
dison que llevara a cabo la notificación requerida. Mar-
bury se basaba para ello en la Sección trece del Acta
Judicial que otorgaba al Tribunal Supremo competen-
cia para expedir dicho “mandamus”. La negativa cons-
tituía para el requirente, una manifiesta violación del
derecho a emitirun mandamiento.
El art. III de la Constitución norteamericana dispo-
ne la competencia a tal efecto del Tribunal Supremo
sólo por apelación, excepto en algunos casos en que
puede ser originaria, no encontrándose el supuesto ob-
jeto de litigio entre dichas excepciones. Por tal motivo,
se rechazó la petición de Marbury, pues se consideró
que el Tribunal no era competente para emitir manda-
mientos de modo originario. Ello generó una contra-
dicción entre la Constitución norteamericana y la Sec-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
ción trece del Acta Judicial, resuelta por Marshall con
la declaración de inconstitucionalidad de ésta última, al
considerar que suponía una ampliación de la competen-
cia del Tribunal.
CUESTIONES
1. ¿Puede considerarse que el demandante ganó el plei-
to? ¿Le reconoció el Tribunal la vulneración de su
derecho? ¿Fue designado juez Marbury?
2. ¿Emitió el Tribunal Supremo el mandamus?
3. ¿Hay una declaración de inconstitucionalidad en el
fallo de la resolución? En su caso, ¿qué norma de-
clara inconstitucional la sentencia?
6. ¿Cuál es el argumento central de la sentencia para
acordar la inconstitucionalidad?
7. ¿Cuál es el poder del Estado que se vio restringido
en sus competencias?
8. Teniendo en cuenta, como también ocurre en el or-
denamiento constitucional español, que la justicia
constitucional ha de recurrir a la inconstitucionali-
dad de la norma sólo en último término, procurando
salvar la misma a través de una interpretación con-
forme si ello fuera posible, en el presente caso ¿era
necesaria la inconstitucionalidad?
9. ¿Qué tipo de jurisdicción invoca Marbury al acudir
directamente al Tribunal Supremo? ¿Qué tipo de ju-
risdicción señala el juez Marshall que es la única
que pudo ser invocada en este caso?
10. ¿Cómo justifica el juez Marshall el control de cons-
titucionalidad por el Poder Judicial?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
11. Teniendo en cuenta la afirmación de Marshall cuan-
do dice que los jueces están obligados a ejercer con-
trol de constitucionalidad sobre las leyes y actos de
gobierno porque prestan un juramento de juzgar de
conformidad con la Constitución, a su juicio ¿po-
dría decirse que sólo hay Constitución cuando exis-
tiera un control de constitucionalidad ejercido por el
Poder Judicial?
12. En su opinión, ¿cuál cree que es realmente la cues-
tión de fondo en el caso Marbury vs. Madison?, ¿si
puede existir una Constitución sin control de consti-
tucionalidad, o quién va a ejercer este control?
CONSULTAR
Sentencia TS EEUU, caso Marbury vs. Madison
(1803)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 3
La Comunidad Autónoma de Galicia acuerda, me-
diante Real Decreto, la apertura de una Oficina de ges-
tión comercial en Bruselas dirigida a actuar como ór-
gano de relación y coordinación de la Comunidad con
las instituciones europeas. El Gobierno de la Nación
entiende que la mencionada norma vulnera la Consti-
tución e implica una invasión de las competencias que
corresponden al Estado. La Comunidad alega, por su
parte, que la reciente reforma de su Estatuto describe
de forma detallada las competencias en materia de rela-
ciones exteriores, encontrándose entre ellas la apertura
de dicha Oficina con sus correspondientes competen-
cias. Asimismo, el Estatuto también contempla la posi-
bilidad de que Comunidad Autónoma pueda concertar
acuerdos de carácter internacional con organismos in-
ternacionales, siempre que resulten afectadas materias
sobre las que aquélla tenga asumidas competencias.
CUESTIONES
1. Qué precepto o preceptos de la Constitución vulnera
el mencionado Real Decreto.
2. ¿Puede una Comunidad Autónoma asumir algún tipo
de competencias en materia de relaciones interna-
cionales?
3. ¿Qué vía de impugnación y ante qué órgano proce-
de?
4. Siendo el Estatuto de Autonomía la norma que con-
creta y delimita las competencias que corresponden
a las Comunidades Autónomas, ¿puede aquél blin-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
dar sus competencias delimitando, al mismo tiem-
po, las del Estado?
CONSULTAR
CE
SSTC 165/1994, 31/2010
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 4
El Consejo de Ministros aprueba un Real Decreto
Legislativo por el que se aprueba el Texto Refundido
de la Ley del Estatuto Básico del Funcionario Público,
cuando ya ha transcurrido el plazo de seis meses que le
concedieron las Cortes Generales para proceder a tal
refundición.
CUESTIONES
1. ¿Qué naturaleza jurídica tiene la norma aproba-
da? ¿es una norma reglamentaria o una norma
con fuerza de ley?
2. ¿Es impugnable el Real Decreto Legislativo?
3. ¿Ante quien? ¿Ante la jurisdicción ordinaria o
ante la jurisdicción constitucional?
4. ¿Por quien? ¿Puede hacerlo un diputado, un gru-
po parlamentario, o la Mesa de la Cámara?
5. ¿Por qué motivos?
CONSULTAR
CE art. 82
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 5
Durante el año 2012, el Gobierno del PP, con ma-
yoría absoluta en el Congreso de los Diputados, apro-
bó 29 Reales Decretos-leyes sobre diversas materias, la
mayoría de ellas relacionadas con la actual crisis eco-
nómica. Algunos de ellos fueron posteriormente con-
vertidos en ley, y la mayoría impugnados ante el TC. En
otro orden de cuestiones, la Junta de Andalucía aprobó
un Decreto-ley sobre el uso de la vivienda que ha sido
recurrido ante el TC.
CUESTIONES
1. ¿Todos los Decreto-leyes responden a una “ex-
traordinaria y urgente necesidad”? ¿Cuál es el
contenido de este concepto? Analícese a la luz de
la jurisprudencia del TC.
2. ¿Qué diferencias hay entre un Decreto-ley estatal
y autonómico? ¿Puede una Comunidad Autóno-
ma aprobar un Decreto-ley sin habilitación esta-
tutaria? Justifique la respuesta.
3. ¿La actual crisis económica permite una mayor
utilización de los Decretos-leyes? ¿Es la cri-
sis económica motivo suficiente per se, desde
el punto de vista jurídico-constitucional, para la
aprobación de un Decreto-ley?
CONSULTAR
Art. 86 CE
Estatutos de Autonomía
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 6
Señale si son verdaderas o falsas las siguientes afir-
maciones y argumente su respuesta:
1. La ley de asistencia jurídica gratuita es una ley
orgánica porque regula un derecho fundamental
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2. La Constitución establece que: son leyes orgá-
nicas, con carácter exclusivo, las relativas al de-
sarrollo de los derechos fundamentales y de las
libertades públicas, las que aprueban el régimen
electoral general y las que aprueben los Estatutos
de Autonomía
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
3. La ley que regula la organización, funcionamien-
to y funciones, etc. del Poder Judicial es una ley or-
dinaria, ya que tiene naturaleza administrativa
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4. Todos los preceptos de la Ley Orgánica 3/2007,
de 22 de marzo, para la igualdad de mujeres y
hombres tienencarácter orgánico
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. La ley por la que se elaboran los presupuestos
generales del Estado sigue el procedimiento de
aprobación de las leyes orgánicas, dadas sus es-
pecialidades
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6. Todo aspecto que afecte a un derecho funda-
mental de los arts. 14 a 29 ha de ser regulado por
Ley Orgánica
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
7. En el control parlamentario del Decreto-ley se
produce la exclusiva intervención del Congreso
de los Diputados
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8. Una ley de delegación es igual que una ley de
bases
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
9. Las Comunidades Autónomas no pueden dictar
decretos leyes
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10. Sólo el Poder Ejecutivo posee potestad regla-
mentaria
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 7
El Grupo de empresas españolas “Rumasa” fue ex-
propiado por el Gobierno español el 23 de febrero de
1983, en virtud del Real Decreto-ley 2/1983, de 23 de
febrero.
CUESTIONES
1. ¿Cuál fue la tramitación parlamentaria de dicho De-
creto-ley? Describa el procedimiento
2. ¿Qué vías de impugnación se siguieron contra esta
norma? Descríbalas
3. ¿Puede un Decreto-ley afectar a un derecho del Tí-
tulo I de la Constitución?
4. ¿Es conforme con la Constitución el Real Decreto-
ley de expropiación de Rumasa? Exponga los prin-
cipales argumentos del Tribunal Constitucional al
respecto
5. ¿Fue declarado inconstitucional el Real Decreto-
ley? ¿Por qué?
6. ¿Qué tesis sostuvo el Tribunal de Estrasburgo?
7. ¿Qué consecuencias tuvo la posterior sentencia del
TEDH sobre el caso respecto a la configuración de
la cuestión de inconstitucionalidad ante el Tribunal
Constitucional español?
CONSULTAR
CE, art. 86
SSTC 111/1983, 166/1986, 6/1991
STEDH, de 23 de junio de 1993
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA FUENTES 8
El pasado mes de septiembre del 2011, se aprobó una
reforma constitucional del art. 135 CE. La tramitación
se realizó de acuerdo con el procedimiento previsto en
el art. 167 CE, a través de un procedimiento de urgencia
y de lectura única conforme a lo previsto en los Regla-
mentos de las Cámaras. Este procedimiento “express”
fue impugnado ante el Tribunal Constitucional por los
grupos parlamentarios de IU y de UPyD, a través del co-
rrespondiente recurso de amparo, que fue desestimado
por el Tribunal en Auto de fecha 13 de enero de 2012.
CUESTIONES
1. Analice el procedimiento de reforma seguido, las
alegaciones de los recurrentes y el Auto del TC.
2. ¿El contenido de la reforma afecta a cuestiones fun-
damentales de nuestro sistema político y económico?
3. ¿Debió seguirse el procedimiento agravado del art.
168 CE, y en todo caso ser sometida a referéndum?
4. Analice las menciones a la Unión Europea que se ha-
cen en el nuevo art. 135.
5. Comente brevemente el desarrollo del art. 135 a tra-
vés de la Ley de Estabilidad presupuestaria de 2012.
CONSULTAR
Art. 135 CE
Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad
Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera
Reglamentos del Congreso y del Senado
Auto 9/2012 del Tribunal Constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 1
1. Realice una lectura de los siguientes textos y ordéne-
los cronológicamente.
2. Indique:
- Su naturaleza (textos constitucionales, históri-
cos, etc.) y características
- El contexto histórico con el que se corresponden
- Los derechos en ellos reconocidos
- Las razones que propiciaron su aprobación
Petition of Rights. Los lores espirituales y tempora-
les y los comunes, reunidos en Parlamento, recuerdan
humildemente a nuestro Soberano y Señor el Rey que,
mediante un estatuto (statute) promulgado bajo el rei-
nado de Eduardo I, comúnmente conocido con el nom-
bre Statutum de Tallagio non concedendo, se declaró
y decretó que el Rey o sus herederos no impondrían
ni percibirían impuesto o subsidio alguno en este Rei-
no sin la voluntad y consentimiento de los arzobispos,
obispos, condes, barones, caballeros, burgueses y otros
hombres libres de las corporaciones de este Reino; que,
por la autoridad del Parlamento, convocado en el vigé-
simo quinto año del reinado de Eduardo III, se declaró
y decretó que en lo sucesivo nadie podría ser compe-
lido a realizar préstamos al Rey contra su voluntad,
porque tales préstamos eran contrarios a la razón y a
las franquicias del Reino; y que otras leyes del Reino
prohíben imponer cargas o gravámenes conocidas con
el nombre de Benevolenceo cualesquiera otras impo-
siciones análogas; que por los citados estatutos y otras
leyes y estatutos válidos de este Reino, vuestros súbdi-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
tos han heredado esta libertad de que no podrán ser
compelidos a contribuir en impuesto, exacción, ayuda
o carga alguna sin el consentimiento general de la co-
munidad expresado en el Parlamento (…)
Habeas Corpus Amendment Act. Considerando las
importantes dilaciones en la respuesta de escritos de
habeas corpus, en que han incurrido los sheriffs, car-
celeros, y otros oficiales encargados de la custodia de
los súbditos del Rey que hubiesen cometido, o fuesen
sospechosos de perpetrar, conductas delictivas; dila-
ciones llevadas a cabo a través del rechazo de ulte-
riores recursos (alias and pluries) de habeas corpus,
y por otros subterfugios contrarios a sus deberes y a
las leyes conocidas de la tierra y orientados a eludir
su condescendiente obligación respecto a tales escri-
tos, resultando en consecuencia que muchos súbditos
del Rey han sido por estos hechos retenidos en prisión
durante un largo período para su angustia y vejación,
en supuestos en los que debían quedar en libertad bajo
fianza, por lo cual, para la protección y un más rápi-
do desagravio de todas las personas encarceladas por
cualquier acto criminal, o a las que se hagan sospecho-
sas de conductas delictivas, se declara por la Excelen-
cia Real, por y con el consejo y consentimiento de los
lores espirituales y temporales y los comunes, reunidos
en el actual Parlamento, que:
I. Siempre que una persona sea portadora de un ha-
beas corpus, dirigido a un sheriff, carcelero, ministro
o cualquier otro funcionario, en favor de un individuo
que se halle bajo su custodia, y dicho habeas corpus se
presente ante tales funcionarios, o se les deje en la cár-
cel o prisión, quedan obligados a manifestar la causa
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
de esta detención a los tres días de su presentación (a
no ser que la prisión sea motivada por traición o fe-
lonía mencionada inequívocamente en el warrant) pa-
gando u ofreciendo abonar los gastos necesarios para
conducir al prisionero, que serán determinados por el
juez o tribunal que haya expedido el habeas corpus,
a continuación del mandamiento, y que no podrán ex-
ceder de doce denarios por cada milla, y después de
haber dado por escrito la seguridad de pagar igual-
mente los gastos necesarios para presentar de nuevo
al prisionero, si ha lugar, así como la garantía de que
éste no se escapará en el camino, y después, además,
de remitir dicha orden; y quedará obligado también a
volver a presentar al individuo ante el Lord Canciller o
el Lord guardián (lord keeper) del Gran Sello de Ingla-
terra, o los jueces o barones de donde proceda el cita-
do mandamiento o cualquier otra persona que haya de
entender de la causa, a tenor de dicho mandamiento.
Este término de tres días es aplicable solamente en el
caso de que el lugar de la prisión no diste más de vein-
te millas del tribunal o lugar en que residen los jueces.
Si la distancia excede de las veinte millas y no pasa de
cien, el carcelero y demás empleados tendrán diez días
de término, y si pasa de cien millas, veinte días. (…)
Bill of Rights. Con base en todo ello, los dichos Seño-
res Espirituales, Temporales y Comunes, con base en sus
respectivas credenciales electorales, reunidos en plena y
libre representación de esta nación, tomando en la más
seria consideración los mejores medios para obtener los
dichos fines, y en primer lugar (como sus antepasados lo
hicieron en parecidas ocasiones) la vindicación y afir-
mación de sus antiguos derechos y libertades,
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
DECLARAN:
Que el pretendido poder de suspender las leyes o su
ejecución por autoridad real sin consentimiento del
Parlamento es ilegal;
Que el pretendido poder de exceptuarse de las leyes o
su ejecución por autoridad real, como ha sido asumido
y ejercido recientemente, es ilegal;
Que la comisión para erigir la antigua Corte de Comi-
sionados para Causas Eclesiásticas, y todas las otras
comisiones y juzgados de parecida naturaleza, son ile-
gales y perniciosas;
Que colectar dinero u oro para el uso de la Corona por
pretensión o prerrogativa, sin autorización del Parla-
mento, por mayor tiempo o en manera distinta en que
haya sido o sea autorizada, es ilegal;
Que es el derecho de los súbditos la petición ante el
Rey, y por ende todos los compromisos y trámites para
ejercerla son ilegales;
Que organizar o mantener un ejército dentro del reino
en tiempo de paz, a menos que tenga el consentimiento
del Parlamento, es contrario a la ley;
Que los sujetos protestantes pueden portar armas de-
fensivas adecuadas a sus condiciones como está pre-
visto por la ley;
Que la elección de los miembros del Parlamento debe
ser libre;
Que la libertad de palabra, debate y procedimientos en
el Parlamento no debe ser impedida ni cuestionada en
ningún juzgado o lugar distinto del Parlamento;
Que no deben requerirse fianzas excesivas ni imponer-
se multas excesivas ni crueles, ni imponerse castigos
inusuales;
Que los miembros de los jurados deben ser instalados
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
y desbandados de manera ordenada y que los jurados
que determinen en juicios por alta traición deben ser
propietarios plenos (freeholders);
Que todas las concesiones o promesas de multa o con-
fiscación en favor de personas particulares antes del
respectivo juzgamiento son ilegales y nulas;
Y que para compensación de todos los agravios y para
la enmienda, fortalecimiento y preservación de las le-
yes los Parlamentos deben convocarse frecuentemente.
Declaración del Buen pueblo de Virginia. Declara-
ción de derechos hecha por los representantes del buen
pueblo de Virginia, reunidos en convención plena y li-
bre, como derechos que pertenecen a ellos y a su poste-
ridad como base y fundamento de su Gobierno.
I. Que todos los hombres son por naturaleza igualmen-
te libres e independientes, y tienen ciertos derechos in-
herentes, de los cuales, cuando entran en un estado de
sociedad, no pueden ser privados o postergados; en
esencia, el gozo de la vida y la libertad, junto a los me-
dios de adquirir y poseer propiedades, y la búsqueda y
obtención de la felicidad y la seguridad.
II. Que todo poder reside en el pueblo, y, en consecuen-
cia, deriva de él; que los magistrados son sus admi-
nistradores v sirvientes, en todo momento responsables
ante el pueblo.
III. Que el gobierno es, o debiera ser, instituido para
el bien común, la protección y seguridad del pueblo,
nación o comunidad; de todos los modos y formas de
gobierno, el mejor es el capaz de producir el máximo
grado de felicidad y seguridad, y es el más eficazmente
protegido contra el peligro de la mala administración;
y que cuando cualquier gobierno sea considerado in-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
adecuado, o contrario a estos propósitos, una mayoría
de la comunidad tiene el derecho indudable, inaliena-
ble e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo, de
la manera que más satisfaga el bien común.
IV. Que ningún hombre, o grupo de hombres, tienen de-
recho a emolumentos exclusivos o privilegiados de la
comunidad, sino en consideración a servicios públicos,
los cuales, al no ser hereditarios, se contraponen a que
los cargos de magistrado, legislador o juez, lo sean.
V. Que los poderes legislativo y ejecutivo del estado
deben ser separados y distintos del judicial; que a los
miembros de los dos primeros les sea evitado el ejerci-
cio de la opresión a base de hacerles sentir las cargas
del pueblo v de hacerles participar en ellas; para ello
debieran, en períodos fijados, ser reducidos a un esta-
do civil, devueltos a ese cuerpo del que originalmente
fueron sacados; y que las vacantes se cubran por me-
dio de elecciones frecuentes, fijas y periódicas, en las
cuales, todos, o cualquier parte de los ex miembros,
sean de vuelta elegibles, o inelegibles, según dicten las
leyes.
VI. Que las eleccionesde los miembros que servirán
como representantes del pueblo en asamblea, deben
ser libres; que todos los hombres que tengan suficiente
evidencia de un permanente interés común y vincula-
ción con la comunidad, tengan derecho al sufragio, y
no se les puede imponer cargas fiscales a sus propieda-
des ni desposeerles de esas propiedades, para destinar-
las a uso público, sin su propio consentimiento, o el de
sus representantes así elegidos, ni estar obligados por
ninguna ley que ellos, de la misma manera, no hayan
aprobado en aras del bien común.
VII. Que todo poder de suspender leyes, o la ejecutoria
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
de las leyes, por cualesquiera autoridad, sin consenti-
miento de los representantes del pueblo, es injurioso
para sus derechos, y no se debe ejercer.
VIII. Que en todo juicio capital o criminal, un hombre
tiene derecho a exigir la causa y naturaleza de la acu-
sación, a ser confrontado con los acusadores y testigos,
a solicitar pruebas a su favor, y a un juicio rápido por
un jurado imparcial de su vecindad, sin cuyo consen-
timiento unánime, no puede ser declarado culpable; ni
tampoco se le puede obligar a presentar pruebas contra
sí mismo; que ningún hombre sea privado de su libertad,
salvo por la ley de la tierra o el juicio de sus pares. (…)
Constitución de los Estados Unidos
Preámbulo
Nosotros, el Pueblo de los Estados Unidos, con el Fin
de formar una Unión más perfecta, establecer Justi-
cia, asegurar la Tranquilidad interna, proveer la defen-
sa común, promover el Bienestar general y garantizar
para nosotros mismos y para nuestros Descendientes
los Beneficios de la Libertad, ordenamos y estable-
cemos esta Constitución para los Estados Unidos de
América.
Artículo I
Sección. 1. Todas las Facultades legislativas otorgadas en la
presente serán conferidas a un Congreso de los Estados Uni-
dos, el cual estará compuesto de un Senado y una Cámara
de Representantes.
Sección. 2. La Cámara de Representantes estará formada
por Miembros elegidos cada dos años por los Habitantes de
los diversos Estados, y los Electores en cada Estado deberán
reunir las Condiciones requeridas para los Electores de la
Rama más numerosa de la Legislatura Estatal.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
No será Representante ninguna Persona que no haya cum-
plido veinticinco Años de Edad y sido Ciudadano de los Es-
tados Unidos durante siete Años, y que no sea Habitante del
Estado en el cual resulte elegido al momento de la Elección.
[Los Representantes y los Impuestos directos serán distri-
buidos entre los distintos Estados que formen parte de esta
Unión, de acuerdo con su Población respectiva, la cual se
determinará sumando al Número total de Personas libres,
inclusive las obligadas a prestar Servicios durante cierto
Término de Años y excluyendo a los Indígenas no sujetos al
pago de Tributos, las tres quintas partes de todos los demás
Pobladores]*. El Recuento para estos fines deberá hacerse
dentro de los tres Años siguientes a la primera Sesión del
Congreso de los Estados Unidos y en lo sucesivo cada 10
años, en la Forma que dicho Organismo disponga por me-
dio de una Ley. El número de Representantes no excederá
de uno por cada 30 Mil habitantes con tal que cada Estado
cuente con un Representante cuando Menos; y hasta que se
efectúe dicho recuento, el Estado de New Hampshire tendrá
derecho a elegir tres; Massachusetts, ocho; Rhode Island y
las Plantaciones de Providence, uno; Connecticut, cinco;
Nueva York, seis; Nueva Jersey, cuatro; Pensilvania, ocho;
Delaware, uno; Maryland seis; Virginia, diez; Carolina del
Norte, cinco; Carolina del Sur, cinco y Georgia, tres.
Cuando se produzcan vacantes en la Representación de
cualquier Estado, la Autoridad Ejecutiva del mismo expedi-
rá Decretos de Elección para llenar tales Vacantes.
La Cámara de Representantes elegirá su Presidente y a sus
demás funcionarios; además estará investida de Facultades
exclusivas para la Impugnación de Funcionarios. (...)
Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano. Los
representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el me-
nosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas
de las calamidades públicas y de la corrupción de los go-
biernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne,
los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre,
a fin de que esta declaración, constantemente presente para
todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar
sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder
legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada
instante con la finalidad de toda institución política, sean
más respetados y para que las reclamaciones de los ciuda-
danos, en adelante fundadas en principios simples e indiscu-
tibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de
la Constitución y de la felicidad de todos.
En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara,
en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los si-
guientes derechos del hombre y del ciudadano:
Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres
e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden
fundarse en la utilidad común.
Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la
conservación de los derechos naturales e imprescriptibles
del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la
seguridad y la resistencia a la opresión.
Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencial-
mente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pue-
den ejercer una autoridad que no emane expresamente de
ella.
Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello
que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los dere-
chos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los
que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce
de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser de-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
terminados por la ley.
CONSULTAR
Textos completos de los documentos expuestos
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 2
Compare los siguientes preceptos de la Ley Orgáni-
ca 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranje-
ros en España y su integración social:
– relativos al derecho a la educación antes y des-
pués de la reforma que experimentó este precepto
en el año 2009.
– relativos al derecho a la sanidad antes y des-
pués de las reformas de 2009 y 2012.
DERECHO A LA EDUCACIÓN
“Art. 9. Derecho a la educación (Redacción según
LO 4/2000)
1. Todos los extranjeros menores de 18 años tienen de-
recho y deber a la educación en las misma condi-
ciones que los españoles, derecho que comprende el
acceso a una enseñanza básica, gratuita y obligato-
ria, a la obtención de la titulación académica corres-
pondiente y al acceso al sistema público de becas y
ayudas.
2. En el caso de la educación infantil, que tiene carácter
voluntario, las Administraciones públicas garantiza-
rán a existencia de un número de plazas suficientes
para asegurar la escolarización de la población que
lo solicite,
3. Los extranjeros residentes tendrán derecho a la edu-
cación de naturaleza no obligatoria en las mismas
condiciones que los españoles. En concreto, ten-
drán derecho a acceder a los niveles de educación
y enseñanza no previstos en el apartado anterior y
a la obtención de las titulaciones que correspondan
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
a cada caso, y al acceso al sistema público de becas
y ayudas
4. Los poderes públicos promoverán que los extranje-
ros residentes que lo necesiten puedan recibir una
enseñanza para su mejor integración social, con re-
conocimiento y respeto a su identidad cultural.
5. Los extranjeros residentes podrán acceder al desem-
peño de actividades de carácter docente o de inves-
tigación científica de acuerdo con lo establecido en
las disposiciones vigentes. Asimismo podrán crear
y dirigir centros de acuerdo con lo establecido en las
disposicionesvigentes.”
“Art. 9. Derecho a la educación (Redacción según
modificación de la LO 4/2000 por LO 2/2009)
1. Los extranjeros menores de dieciséis años tienen el
derecho y el deber a la educación, que incluye el ac-
ceso a una enseñanza básica, gratuita y obligatoria.
Los extranjeros menores de dieciocho años también
tienen derecho a la enseñanza postobligatoria.
Este derecho incluye la obtención de la titulación aca-
démica correspondiente y el acceso al sistema pú-
blico de becas y ayudas en las mismas condiciones
que los españoles.
En caso de alcanzar la edad de dieciocho años en el
transcurso del curso escolar, conservarán ese dere-
cho hasta su finalización.
2. Los extranjeros mayores de dieciocho años que se
hallen en España tienen derecho a la educación de
acuerdo con lo establecido en la legislación educa-
tiva. En todo caso, los extranjeros residentes mayo-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
res de dieciocho años tienen el derecho a acceder
a las demás etapas educativas postobligatorias, a la
obtención de las titulaciones correspondientes, y al
sistema público de becas en las mismas condiciones
que los españoles.
3. Los poderes públicos promoverán que los extranje-
ros puedan recibir enseñanzas para su mejor inte-
gración social.
4. Los extranjeros residentes que tengan en España me-
nores a su cargo en edad de escolarización obligato-
ria, deberán acreditar dicha escolarización, median-
te informe emitido por las autoridades autonómicas
competentes, en las solicitudes de renovación de su
autorización o en su solicitud de residencia de larga
duración.”
DERECHO A LA ASISTENCIA SANITARIA
“Art. 12. Derecho a la asistencia sanitaria (Redac-
ción según LO 4/2000)
1. Los extranjeros que se encuentren en España inscri-
tos en el padrón del municipio en el que residan ha-
bitualmente, tienen derecho a la asistencia sanitaria
en las mismas condiciones que los españoles.
2. Los extranjeros que se encuentren en España tienen
derecho a la asistencia sanitaria pública de urgencia
ante la contracción de enfermedades graves o ac-
cidentes, cualquiera que sea su causa, y a la conti-
nuidad de dicha atención hasta la situación de alta
médica.
3. Los extranjeros menores de dieciocho años que se
encuentren en España tienen derecho a la asistencia
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
sanitaria en las mismas condiciones que los espa-
ñoles.
4. Las extranjeras embarazadas que se encuentren en
España tendrán derecho a la asistencia sanitaria du-
rante el embarazo, parto y postparto.”
“Art. 12. Derecho a la asistencia sanitaria (Re-
dacción según modificación de la LO 4/2000 por LO
2/2009)
1. Los extranjeros que se encuentren en España, inscri-
tos en el padrón del municipio en el que tengan su
domicilio habitual, tienen derecho a la asistencia sa-
nitaria en las mismas condiciones que los españoles.
2. Los extranjeros que se encuentren en España tienen
derecho a la asistencia sanitaria pública de urgencia
por enfermedad grave o accidente, cualquiera que
sea su causa, y a la continuidad de dicha atención
hasta la situación de alta médica.
3. Los extranjeros menores de dieciocho años que se
encuentren en España tienen derecho a la asistencia
sanitaria en las mismas condiciones que los espa-
ñoles.
4. Las extranjeras embarazadas que se encuentren en
España tienen derecho a la asistencia sanitaria du-
rante el embarazo, parto y postparto.”
Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medi-
das urgentes para garantizar la sostenibilidad del Siste-
ma Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad
de sus prestaciones.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
Disposición final tercera. Modificación del artículo
12 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre
derechos y libertades de los extranjeros en España y su
integración social.
Se modifica el artículo 12 de la Ley Orgánica
4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de
los extranjeros en España y su integración social, que
tendrá la siguiente redacción:
«Artículo 12. Derecho a la asistencia sanitaria.
Los extranjeros tienen derecho a la asistencia sani-
taria en los términos previstos en la legislación vigente
en materia sanitaria.»
CUESTIONES
1. ¿Qué cambio de redacción se observa tras la refor-
ma legal de la LO 4/2000 en el segundo de los pre-
ceptos, acaecida en 2009? Identifique dicha refor-
ma en ambos casos ¿A qué objetivos respondió esta
reforma? ¿Se vieron afectados otros preceptos por
los mismos objetivos?
2. ¿En qué medida puede hacerse depender el ejercicio
de un derecho un fundamental de la adquisición del
permiso para residir en España? ¿Afecta ello a cual-
quier derecho?
3. Delimite la posición del Tribunal Constitucional
respecto a la naturaleza del derecho a la educación.
4. ¿Puede recurrir el Tribunal Constitucional a nor-
mas y resoluciones judiciales supranacionales para
interpretar una norma relativa a un derecho funda-
mental? ¿Y para cuestionar su validez?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. Qué cambio de redacción se observa en el caso la
sanidad tras la reforma legal de la LO 4/2000 en el
segundo de los preceptos, acaecida en 2012? Identi-
fique dicha reforma ¿A qué objetivos respondió esta
reforma?
6. ¿Qué consecuencias tiene la reforma sobre el dere-
cho a la asistencia sanitaria de las personas extran-
jeras? ¿Puede hacerse depender este derecho del re-
quisito de la residencia?
CONSULTAR
CE
LO 4/2000 y modificaciones posteriores
STC 236/2007
RDL 12/2006, de 20 de abril, de medidas urgentes
para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional
de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus pres-
taciones.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 3
El partido político “Democracia e Igualdad” presen-
tó para las elecciones locales de mayo de 2007 candi-
daturas en dos municipios de 6540 y 4100 habitantes
formadas en ambos casos, íntegramente por mujeres.
CUESTIONES
1. ¿A quien corresponde denegar la proclamación de
candidaturas en caso de que éstas no se ajusten al
ordenamiento jurídico? ¿Qué recursos podrían pro-
ceder con posterioridad?
2. ¿Qué norma o normas podrían vulnerar las men-
cionadas candidaturas? ¿Las consecuencias son las
mismas en los dos municipios citados? Teniendo en
cuenta los objetivos de la Ley de Igualdad, ¿vulnera
una candidatura integrada exclusivamente por hom-
bres el principio de igualdad? ¿Y si está formada
íntegramente por mujeres?
3. Exponga los diversos argumentos que utiliza el Tri-
bunal Constitucional para rebatir las alegaciones de
los recurrentes.
4. Analice brevemente el concepto de “participación
equilibrada” en la toma de decisiones y señale las
influencias europeas e internacionales. A su juicio,
en qué precepto o preceptos constitucionales se fun-
damenta la participación equilibrada.
5. A qué órganos o instituciones se extiende según la
Ley de Igualdad estatal. A qué otros órganos o insti-
tuciones cree usted que debería extenderse.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
CE
LOREG
Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igual-
dad efectiva de mujeres y hombres
Leyes autonómicas de igualdad
STC 12/2008, entre otras
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 4
Las Cortes Generales aprobaron en 2010 una nueva
Ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo que
introduce el aborto libre en el plazo de las primeras 14
semanas de gestación. La norma fue impugnada ante
el Tribunal Constitucional por el principal partido de
la oposición.
CUESTIONES
1. Exponga brevemente los diversos sistemas sobre re-
gulación del aborto, existentes en derecho compara-
do.
2. A qué sistemas responden, a su juicio, la ley anterior
y la nueva norma.
3. Exponga brevemente las principales líneas argu-
mentales de la jurisprudencia del Tribunal Constitu-
cional sobre el tema.
4. A su juicio, ¿cuál cree que podría ser la respuesta
del Tribunal al recurso planteado, teniendo en cuen-
ta su anterior doctrina?
5. Analice el contenido de ambas leyes y fundamente
una previsible decisión del TC, teniendo en cuenta
su jurisprudenciaanterior.
CONSULTAR
CE
Código Penal (arts. 144 a 146)
Ley Orgánica 2/2010
Ley Orgánica 9/1985
STC 53/1985
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 5
El Presidente del Congreso del Congreso de los Di-
putados dictó una Resolución estableciendo la fórmula
que sus señorías debían emplear para jurar o prometer
el acatamiento a la Constitución.
El Diputado Iñaki Gurruchaga, tras leer el Presiden-
te del Congreso la fórmula de juramento o promesa de
la Constitución, respondió: “sí prometo, por imperativo
legal”. El Presidente del Congreso adoptó un Acuerdo
disponiendo que el Sr. Gurruchaga quedaba privado de
sus derechos y prerrogativas, hasta que se produzca la
adquisición plena de su condición de Diputado. Con
posterioridad, éste acudió en vía de recurso de ampa-
ro ante el Tribunal Constitucional, el cual declaró nulo
el acuerdo del Presidente del Congreso y reconoció la
condición plena de diputado al recurrente.
CUESTIONES
1. Naturaleza jurídica de la resolución del Presidente
estableciendo la fórmula a emplear para jurar o pro-
meter acatamiento a la Constitución. ¿Puede impug-
narse? ¿Por qué vía?
2. ¿Es posible impugnar el Acuerdo del Presidente del
Congreso? ¿Ante quien? ¿Por qué vía? ¿Alegando
qué motivos?
3. ¿Es contrario a derecho el Acuerdo del Presidente?
4. . ¿Nuestra Constitución instaura una democracia
procedimental o una democracia militante? ¿Puede
identificar los preceptos constitucionales en uno y
otro sentido?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
CE
LOREG
Reglamento del Congreso de los Diputados
LOTC
SSTC 101/1983, 122/1983, 32/1985, 119/1990,
74/1991
SSTC sobre la Ley de Partidos (SSTC 48/2003,
6/2004, etc.)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 6
El Instituto Público “Libertad” del municipio de
Getafe aprobó en fecha 15 de mayo de 2011 una nor-
mativa interna por la que prohibía a las alumnas acudir
a clase con velo islámico. La alumna Adab H., alegan-
do motivos de conciencia, decidió no respetar la nor-
mativa y seguir acudiendo a clase con velo, lo que llevó
a la dirección del Instituto a acordar su expulsión.
CUESTIONES
1. ¿Se vulneró algún derecho fundamental de la alumna
al acordarse la expulsión? ¿Qué recursos procederían
en dicho caso?
2. ¿Considera usted que la normativa del Centro vulnera
algún precepto constitucional?
3. ¿Considera por el contrario que dichas medidas están
legitimadas por el simple hecho de que la prohibición
del velo contribuye a la erradicación de la desigual-
dad en que se encuentra la mujer que lo porta?
4. ¿O más bien contribuye a su efectiva igualdad la ple-
na libertad para portarlo?
5. ¿Qué normativa procedería elaborar a fin de que no
resultase vulnerado ningún derecho?
6. ¿Un Estado aconfesional, como el español, debe to-
lerar la simbología religiosa en los espacios educati-
vos (cruces y otros símbolos religiosos –dimensión
objetiva de los símbolos religiosos)? ¿Resulta ex-
tensible dicha respuesta al hecho de portar símbolos
(cruces, velos –dimensión subjetiva de los símbolos
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
religiosos)? Es decir, ¿merecen la misma respuesta
jurídica ambos supuestos?
7. ¿Afectan las consideraciones realizadas sobre los
centros docentes públicos a los centros docentes pri-
vados?
CONSULTAR
CE
Convenio europeo para la protección de los Dere-
chos Humanos y de las Libertades Fundamentales
Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Re-
ligiosa
Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del
Derecho a la Educación.
Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igual-
dad efectiva de mujeres y hombres
STC 34/2011
Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Hu-
manos, casos Lautsi c. Italia (Sentencia de la Sala de
3-11-2009 y Sentencia de la Gran Sala de 18 de marzo
de 2011)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 7
Dª Ana M., trabajadora de la empresa textil “Con-
fecciones Sánchez, S.L.”, fue despedida de su puesto
de trabajo. Recurrido ante los Tribunales, el Juzgado de
lo Social nº 3 de la ciudad pertinente lo declaró proce-
dente, estimando al respecto que se produjo una infrac-
ción del art. 5.a) y 20.2 en relación con el art. 54.2 del
Estatuto de los Trabajadores.
Dª Ana M. alegó que se habían vulnerado sus dere-
chos, pues el despido estuvo basado de modo exclusivo
en las dos siguientes pruebas. De un lado, una graba-
ción de una conversación privada con otra trabajadora
de la empresa, que fue quien cedió la mencionada gra-
bación a la dirección de la empresa. Y de otra parte,
unos correos electrónicos privados que Dª Ana M. re-
mitió y recibió desde la dirección de correo que tenía
aquélla como trabajadora de la mencionada empresa.
Con anterioridad a la presentación de la demanda,
se produce, en el año 2012, una reforma del Estatuto
de los Trabajadores, mediante Real Decreto-ley… En
consecuencia con ello, la demandante, entendiendo que
la nueva reforma le es aplicable, plantea ya en la pro-
pia demanda, la posible inconstitucionalidad de aquélla
por afectar a derechos fundamentales.
CUESTIONES
1. ¿Qué derecho considera que resultó vulnerado con
la grabación de una conversación por uno de los in-
terlocutores? Fundamente su respuesta.
2. ¿Considera que la utilización de correos privados
por la empresa en la que trabajaba Dª Ana M. vul-
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
neró algún derecho fundamental? ¿Y si los correos
interceptados por la empresa hubiera pertenecido a
una dirección de correo privada de Dª Ana M.?
3. Las pruebas obtenidas con vulneración de derechos
fundamentales, ¿pueden ser tenidas en cuenta en un
proceso judicial? Motive su respuesta y aplique el
razonamiento al supuesto práctico.
4. ¿Cuál cree usted que será la decisión del Tribunal
que resuelva la demanda presentada por Dª Ana M.?
5. ¿Se puede, mediante Real Decreto-ley regular el
contenido de los derechos laborales constitucional-
mente reconocidos? ¿Cree que el Real Decreto-ley
de reforma laboral del 2012 es inconstitucional?
¿Cree que afecta a algún derecho fundamental?
Fundamente adecuadamente su respuesta.
CONSULTAR
CE
LO 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del
derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, y
a la propia imagen
Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medi-
das urgentes para la reforma del mercado laboral
Dictamen 5/2012, de 3 de abril, del Consejo de Ga-
rantías Estatutarias de Cataluña
Estatuto de los Trabajadores
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 8
La procuradora Dª Isabel C.V., en representación de
D. Juan Antonio F.S., interpuso recurso de amparo con-
tra la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Su-
perior de Justicia de Extremadura, de 12 de febrero de
1992, por un despido promovido por la empresa “Sán-
chez S.A.”, y considerado procedente por la misma,
por incumplimiento del contrato de trabajo. La empre-
sa alegó que el D. Juan A. se había negado a la orden de
practicar el corte del jamón de bellota en un acto pro-
mocional, ante los medios de comunicación y la Con-
cejalía de Agricultura de Extremadura. Se alega posible
vulneración del derecho reconocido en el art. 18.1 CE.
CUESTIONES
1. Busque la sentencia e identifique de qué derecho es-
tamos hablando
2. Explique el contenido de este derecho
3. Que dos derechos colisionan en este caso. Cuando
se produce una colisión o conflicto de derechos que
procedimiento sigue el TC
4. Realice una valoración personal, exponiendo si está
de acuerdo con la decisión tomada por el Tribunal
argumentándolo adecuadamente
CONSULTAR
CE
Ley Orgánica de Protección Civil del Derecho al
Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia
Imagen. Ley Orgánica 1/1982, de 5 de Mayo
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
SSTC 107/1988,171/1990,197/1991, etc.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 9
El día 18 de Febrero de 2009 las asociaciones de
jueces convocaron una huelga que fue secundada por
alrededor de 2000 jueces. Su objetivo era pedir mejoras
para la Administración de Justicia quepermitan ase-
gurar el buen funcionamiento de este servicio público.
Los propios proponentes de la huelga, ante la inactivi-
dad del Consejo General del Poder Judicial y del pro-
pio Ministerio de Justicia, establecieron los correspon-
dientes servicios mínimos, amparándose, ante la falta
de legislación de desarrollo constitucional del derecho
de huelga, en el Real Decreto-ley de 1977.
Posteriormente el 29 de marzo del 2012 se convocó
en España una nueva huelga general, que en esta oca-
sión contó un menor seguimiento.
CUESTIONES
1. ¿Hay algún colectivo de personas que carezca de la
titularidad del derecho de huelga? Fundamente su
respuesta.
2. ¿Cree usted que es constitucional la huelga de jue-
ces? ¿Son éstos titulares del derecho de huelga?
Además de a los trabajadores, ¿afecta este derecho
a los funcionarios públicos? ¿y a los estudiantes? ¿y
a los inmigrantes ilegales, sin contrato de trabajo?
Fundamente su respuesta.
3. ¿Cuáles son los límites de este derecho? ¿Quién
debe fijar los servicios mínimos? Enjuicie la postu-
ra del Consejo General del Poder Judicial y del Mi-
nisterio de Justicia.
4. ¿Es lo mismo huelga que lock-out?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. ¿Qué ha establecido el TC respecto del contenido
del Derecho a huelga?. Cite algunas sentencias.
6. ¿Qué norma regula este derecho?
CONSULTAR
CE
Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre Re-
laciones de Trabajo
LO 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial
Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto básico del
empleado público
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 10
Un Diario de ámbito nacional publicó en fecha 21
de diciembre de 2011, una fotografía de un mensaje de
texto en el teléfono móvil de un diputado socialista, to-
mada durante el debate de investidura celebrado el día
anterior. Ante tal situación, el Presidente de la Cámara
ordena a la Secretaría General la realización de un in-
forme que pueda servir de base para adoptar las deci-
siones necesarias, a fin de evitar que estos hechos pue-
dan volver a repetirse.
CUESTIONES
1. ¿Considera que vulnera este acto algún derecho
fundamental? ¿Cuál y por qué?
2. ¿Estaría amparada por la libertad de expresión o la
libertad de información tal actuación?
3. ¿Cuál es la consecuencia jurídica o medida que cabe
ante tal actuación?
4. ¿Puede el Congreso, en virtud del principio de autono-
mía parlamentaria, dictar una instrucción restringien-
do la libertad de información? ¿Cuáles son los límites?
CONSULTAR
CE
Informe de 27 de diciembre de 2011, de los Servi-
cios Jurídicos del Congreso de los Diputados
Instrucción de la Presidencia del Congreso de los Di-
putados sobre Información Gráfica en la Cámara, de 28
de diciembre de 2011 (BOCG de 2 de enero de 2012)
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 11
En plena campaña electoral, los miembros del 15-M
mantienen su convocatoria de reunión en el Puerta del
Sol. A la vista de las consultas efectuadas por la Abo-
gacía del Estado y por la Junta Electoral Provincial de
Salamanca, la Junta Electoral Central prohíbe la con-
centración señalando que durante el periodo de campa-
ña electoral no se puede ejercitar el derecho de reunión,
y ordena el desalojo de la plaza. La decisión de la Junta
Electoral Central fue recurrida ante el Tribunal Supre-
mo y ante el Tribunal Constitucional, que desestimaron
los recursos planteados.
CUESTIONES
1. ¿El régimen jurídico de determinados derechos fun-
damentales puede verse alterado en plena campaña
electoral? ¿Por qué motivos?
2. Describa y analice fundadamente la decisión de la
Junta Electoral Central y de los Tribunales Consti-
tucional y Supremo.
3. ¿Bajo qué condiciones, según la normativa regula-
dora del derecho de reunión y en circunstancias no
relacionadas con procesos electorales, podría des-
alojarse la plaza?
4. ¿La existencia de actos electorales en la plaza puede
conllevar como medida sancionadora el desalojo?
Motive su respuesta.
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
LO 9/1983, reguladora del derecho de reunión
LOREG
Decisión de la Junta Electoral Central, de 19 de
mayo de 2011
Jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del
Tribunal Supremo
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 12
El día 19/05/2011 Sortu recurrió en amparo ante el
Tribunal Constitucional la decisión adoptada el día 30
de marzo por el Tribunal Supremo de prohibir la ins-
cripción de la formación abertzale en el registro de par-
tidos políticos del Ministerio del Interior. Este recurso
se encuentra aún sin resolver.
CUESTIONES
1. Cree usted que es equiparable la situación de Sor-
tu a la situación de Bildu. Fundamente su respuesta
analizando los argumentos tanto del Tribunal Supre-
mo como del Tribunal Constitucional, en las sen-
tencias sobre el caso Bildu, con especial mención
de las doctrinas mayoritaria y minoritaria en ambas
sentencias.
2. Analice los argumentos de la sentencia del Tribunal
Supremo sobre el caso Sortu, con especial referen-
cia a los mantenidos por la doctrina mayoría y los
votos particulares.
3. Explique las razones de la modificación de la LO-
REG en relación con estas cuestiones, y especial-
mente el art. 6.
CONSULTAR
CE
LOREG
STC 62/2011
STS (Sala del 61), de 1 de mayo de 2011
ATS (Sala del 61), de 30 de marzo de 2011
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 13
Los controladores aéreos en diciembre de 2010
abandonaron, alegando razones de baja laboral, su
puesto de trabajo, sin proceder a una declaración for-
mal de huelga. Dicho abandono paralizó durante varios
días el tráfico aéreo en España, afectando a miles de
pasajeros, que presentaron las oportunas reclamaciones
ante AENA y ante los Juzgados correspondientes.
El Gobierno, por su parte, procedió mediante Real
Decreto 1673/2010, de 4 de diciembre, a declarar el
Estado de Alarma, el cual fue con posterioridad pro-
rrogado. A su vez, los controladores aéreos recurrieron
dichas normas ante el Tribunal Supremo y el Tribunal
Constitucional, los cuales, por distintas razones, deses-
timaron los recursos correspondientes.
CUESTIONES
1. ¿Estamos en presencia del ejercicio del derecho de
huelga o de un abandono del puesto de trabajo?
2. ¿Afectó la conducta de los controladores a la libertad
de circulación, prevista en el art. 19 CE, de los usua-
rios de este servicio?
3. ¿Está suficientemente justificada la declaración del
Estado de Alarma? ¿Qué presupuestos han de cum-
plirse? ¿Y su prórroga?
4. Enjuicie las decisiones del Tribunal Supremo y del
Tribunal Constitucional.
5. ¿Se ajusta al ordenamiento la “militarización” de los
aeropuertos españoles en aquellas fechas?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
CE
Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio. Estados de
alarma, excepción y sitio
Real Decreto 1673/2010, de 4 de diciembre, por el
que se declara el Estado de Alarma para la normaliza-
ción del servicio público esencial
Real Decreto 1717/2010, de 17 de diciembre, por el
que se prorroga el Estado de Alarma declarado por el
Real Decreto 1673/2010, de 4 de diciembre
Jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del
Tribunal Supremo
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA DERECHOS 14
La STC 198/2012 declaró conforme a la Constitu-
ción la Ley 13/2005, de 1 de julio por la que se permitía
el matrimonio entre personas del mismo sexo. A esta
sentencia se opusieron cuatro votos particulares, uno
de ellos concurrente.
CUESTIONES
1. ¿Que significado tienen los votos particulares, di-
sidentes y concurrentes, a una sentencia?
2. Analice los argumentos de la mayoría y la mino-
ría del Tribunal. ¿En qué aspectos no coinciden y por
qué?
3. ¿Era necesaria una reforma de la Constitución
para reconocer la existencia de los matrimonios homo-
sexuales?
4. ¿Qué es la jurisprudencia evolutiva?
CONSULTAR
Art. 32 CE
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
Ley 13/2005, de 1 de julio
STC 198/2012
PRÁCTICA DERECHOS 15
Señale si son verdaderas o falsas las siguientes afir-
maciones y argumente su respuesta:1. La segunda generación de derechos concibe a
estos como auténticos derechos de prestación, es
decir, configura los llamados “derechos de soli-
daridad”
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2. El catálogo de derechos que recoge el Título I
de la Constitución no tiene un carácter exhausti-
vo y cerrado
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
3. Las personas extranjeras gozan en España de
los mismos derechos constitucionales que los na-
cionales
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4. Las discriminaciones indirectas no requieren de
voluntariedad por parte de quien aplica y/o decide
la medida supuestamente discriminatoria
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. La Ley del aborto (LO 2/2010) recoge un siste-
ma puro de indicaciones
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6. La Constitución Española consagra una demo-
cracia militante
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
7. La aconfesionalidad religiosa que proclama la
Constitución Española no implica la consagra-
ción de un “laicismo estatal” o beligerancia con-
tra el fenómeno religioso
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8. La lesión del derecho al secreto de las comuni-
caciones del art. 18.3 CE exige el acceso al men-
saje interceptado así como, en consecuencia, la
lesión del derecho a la intimidad del art. 18.1 CE
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
9. La libertad de expresión viene referida a opi-
niones mientras la libertad de información aludi-
ría a la transmisión de hechos veraces, por lo que
su régimen jurídico es diverso
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10. El ejercicio del derecho de reunión del art. 21
CE exige autorización de la autoridad gubernati-
va correspondiente
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA MONARQUÍA 1
La Casa de S.M. el Rey anuncia que los Príncipes
de Asturias van a ser padres por tercera vez. Durante el
embarazo de la Princesa se conoce que nacerá un niño
varón que, según la Constitución, ocupará el segundo
lugar en la sucesión a la Corona, inmediatamente des-
pués de su padre, el Príncipe de Asturias.
CUESTIONES
1. ¿Cuáles son las reglas constitucionales de sucesión
a la Corona?
2. ¿Puede considerarse que el principio de masculini-
dad es contrario al de igualdad proclamado en el art.
14 de la Constitución?
3. ¿Sería procedente reformar la Constitucióna fin de
que la Infanta Leonor, hija mayor de los Príncipes de
Asturias, fuera, en el futuro, la heredera del Trono?
4. ¿Cuáles son los trámites que deberían seguirse para
suprimir el principio de masculinidad en la sucesión
a la Corona?
5. La reforma de la Constitución para que la Infanta
Leonor fuera la futura sucesora del Trono, ¿debería
aprobarse antes de que naciera el hijo varón o podría
hacerse después?
6. Si se aprobara una reforma de la Constitución que
suprimiera el principio de masculinidad, ¿podría
considerarse que la Infanta Elena accedería a la con-
dición de Princesa de Asturias como heredera inme-
diata del Trono?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA MONARQUÍA 2
La Casa Real de S.M. el Rey toma una serie de de-
cisiones que afectan a la organización interna de la mis-
ma, como son la contratación de nuevo personal, la pre-
sencia de sus miembros en diferentes actos públicos,
etc… y que no son hechas públicas. Al mismo tiempo
evita emitir una información concreta sobre los viajes
privados del Rey. Durante esa misma época, un miem-
bro del Casa Real es imputado por la comisión de di-
versos delitos. Coincidiendo en el tiempo con ambas
situaciones, el Gobierno por su parte, aprueba un pro-
yecto de Ley de Transparencia que excluye de su ámbi-
to de aplicación a la Casa Real.
CUESTIONES
1. ¿Qué naturaleza jurídica tiene la Casa Real? ¿Son
fiscalizables sus actos?
2. ¿Cuándo actúa el Rey como Jefe del Estado y como
persona privada? ¿Tiene la misma posición consti-
tucional en las distintas situaciones?
3. ¿Tenemos la ciudadanía derecho a conocer y valorar
la vida privada del Rey? ¿es aplicable la jurispruden-
cia constitucional en torno a las personas públicas?
4. Dejando al margen la situación del Monarca, ¿cuál
es el régimen jurídico de los miembros de la Casa
Real?
5. ¿Se debe excluir a la Casa Real del ámbito de la
Ley de Transparencia? Fundamente jurídicamente
su respuesta.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
6. ¿Cómo juega, en este último supuesto, la Ley de Se-
cretos Oficiales?
CONSULTAR
CE
Normativa sobre la Casa Real
Ley 9/1968, de 5 de abril, reguladora de los Secre-
tos oficiales
Jurisprudencia constitucional
Proyecto de Ley de transparencia, acceso a la infor-
mación pública y buen gobierno del 2012
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRACTICA MONARQUÍA 3
La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a
responsabilidad. Sin embargo, estas características no
se predican de los demás miembros de la Casa Real, los
cuales, como ha demostrado el llamado caso Urdanga-
rín, pueden ser enjuiciados por la jurisdicción ordina-
ria, como el resto de la ciudadanía.
CUESTIONES
1. ¿Hay algún acto del Rey, público o privado, que no
esté sujeto a responsabilidad? ¿Nuestra Norma Fun-
damental constitucionaliza la figura del “rey delin-
cuente? ¿La inviolabilidad de la persona del Rey se
extiende a otros miembros de la Casa Real? Argu-
mente su respuesta.
2. ¿Los miembros de la Casa real deberían estar suje-
tos a algún tipo de aforamiento, tal y como lo están
los miembros de otros órganos constitucionales del
Estado?
3. Analice las diferentes partidas presupuestarias de la
Casa Real.
4. ¿Se debería aplicar, en su integridad, a la Casa Real,
la futura Ley de Transparencia?
CONSULTAR
Arts. 56 ss. CE
Proyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la In-
formación Pública y Buen Gobierno
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
Normativa internacional sobre responsabilidad de
los Jefes de Estado (recepción interna)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA CORTES GENERALES 1
Una vez aprobado por el Congreso de los Diputados,
se remite al Senado un proyecto de ley para su tramita-
ción legislativa en esta Cámara. Transcurridos dos me-
ses, el Senado no se pronuncia sobre el mismo, sin mo-
dificarlo ni vetarlo. Una vez publicado el proyecto de
ley, ya como ley, en el BOE, 50 senadores, de diferentes
grupos parlamentarios deciden presentan un recurso de
inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional ale-
gando vicios en el procedimiento legislativo, pues la Cá-
mara no se pronunció sobre el texto de la ley.
CUESTIONES
1. ¿Es obligatorio para el Senado pronunciarse sobre
un proyecto de ley remitido por el Congreso en el
plazo de dos meses?
2. ¿Qué valor jurídico tiene en este supuesto el silen-
cio del Senado?
3. Ante el silencio del Senado ¿se entiende aprobado
el proyecto de ley remitido sin que el Congreso ten-
ga que pronunciarse de nuevo?
4. Fundamente una decisión del Tribunal Constitucio-
nal sobre el recurso de inconstitucionalidad inter-
puesto.
5. ¿Incurre el Senado en alguna responsabilidad por
no pronunciarse en tiempo y forma?
CONSULTAR
CE
Reglamento del Senado
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA CORTES GENERALES 2
La Mesa del Congreso, con los votos de los cinco
miembros del PP, rechazo tras los comicios celebrados
en noviembre de 2011, la exigencia de Amaiur de for-
mar grupo parlamentario propio, alegando que no se
cumplían los requisitos exigidos por el Reglamento del
Congreso. La mencionada formación política no alcan-
zó el 15% de los votos en todas las circunscripciones en
las que presentó candidatura (en particular, no alcanzó
dicho porcentaje en Navarra).
CUESTIONES
1. Analice los fundamentos de la decisión de la Mesa
del Congreso.
2. ¿Se produce una violación del art. 23 CE?
3. ¿Qué consecuencias jurídicas, políticas y económi-
cas se derivan de la existencia de un grupo parla-
mentario?
4. ¿Cual debe ser la decisión del Tribunal Constitucio-
nal teniendo en cuenta los precedentes anteriores?
CONSULTAR
CE
Reglamento del Congreso
Jurisprudencia Constitucional (Auto 262/2007)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA CORTES GENERALES 3
A raíz de la publicación de un artículo y una novela,
se presentó una querella ante los Tribunales contra su
autor, D. C. Barral, por injurias. Tras la comisión de di-
chos hechos, D. C. Barral fue elegido senador. Ante la
solicitud por la justicia del oportuno suplicatorio para
su procesamiento, el senador decidió personalmente no
acogerse a la inmunidad y someterse, en consecuencia,
a la justicia. La Cámara, por su parte, se negó sin em-
bargo a conceder el suplicatorio. Tal decisión dio lugar
a un recurso del querellante, resuelto por Sentencia del
Tribunal Constitucional, quien señaló que la inmuni-
dad no puede ser alegada si el delito no guarda relación
con la actividad normal de los parlamentarios. La reso-
lución dio lugar a una nueva votación, que concedió lo
pedido en el suplicatorio, y al procesamiento y decisión
del Tribunal Supremo.
CUESTIONES
1. ¿Cuál es el sentido y finalidad de la inmunidad par-
lamentaria? ¿En qué caso o bajo qué condiciones
procede?
2. ¿Puede un miembro de la Cámara renunciar a las
prerrogativas parlamentarias? ¿O prevalece la deci-
sión de la Cámara?
3. Comente el contenido del fallo de la STC 90/1985.
¿En qué términos se configura el fallo estimatorio?
4. ¿Poseen las cámaras total autonomía en la conce-
sión del suplicatorio? ¿O existe algún deber de mo-
tivación del mismo? Argumente su respuesta.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
CE
STC 90/1985
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA CORTES GENERALES 4
El PDL ha obtenido un escaño en las últimas elec-
ciones generales. De haber obtenido 409 votos más, le
habría correspondido un segundo escaño. Ello justifi-
ca que presente recurso contencioso-electoral contra el
acto de proclamación de candidatos electos por la Junta
Electoral Provincial. El partido recurrente alega:
- que en dos mesas electorales de la circunscripción no
se ha hecho cómputo de los votos por correo, pretendien-
do que se anulen 892 votos emitidos en dichas mesas, por
ser de influencia decisiva en el resultado de la elección.
- que no se ha adjuntado al expediente electoral la
totalidad de las papeletas declaradas nulas por lo que
siendo 2.100 las mesas de la circunscripciónde Valen-
cia, solicita que se proceda a la apertura de los sobres
que contienen los votos declarados nulos para exami-
nar cuales lo son y cuales no y en todo caso, comprobar
si se han adjuntado al acta de cada mesa. Entiende el
recurrente que siendo 27.403 los votos nulos declara-
dos, la corrección de la irregularidad es decisiva para el
resultado de la elección.
COMENTARIO sobre el supuesto que se plantea
CONSULTAR
LOREG
SSTC 71/1989, 79/1989
SSTS 15-7-77, 21-7-1977, 21-4-1979, 22-10-1982
y 4-1-1983
Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la CV,
de 28 de Julio de 1986 (BCA 45/174)
PRÁCTICA CORTÉS GENERALES 5
Señale si son verdaderas o falsas las siguientes afir-
maciones y argumente su respuesta:
1. El Parlamento sigue siendo, en pleno S. XXI,
el “órgano activo” por excelencia, de la gestión
estatal
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2. El control judicial de las elecciones culmina
con el amparo electoral ante el Tribunal Consti-
tucional
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
3. Tanto la composición del Congreso como del
Senado se determinan mediante una fórmula
electoral de tipo proporcional
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4. El Senado es una cámara de representación te-
rritorial
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. La inviolabilidad parlamentaria es una prerro-
gativa que protege la función parlamentaria en sí
misma, y no a la persona que pueda desempeñarla
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6. Las Diputaciones Permanentes velan por los
poderes de las Cámaras, pero no ejercen todas sus
funciones
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
7. A la Presidencia de las Cámaras le corresponde
la interpretación y cumplimiento del Reglamen-
to, sin que quepa la posibilidad de suplir al mis-
mo en caso de omisión, pues esta función corres-
ponde al Pleno de las Cámaras
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8. En el procedimiento legislativo la norma se
entiende definitivamente rechazada si el Senado
veta la misma
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
9. Las mociones dan lugar a la dimisión del Go-
bierno en el caso de que aquellas hayan sido pre-
sentadas por éste y sean rechazadas por el Pleno
de la Cámara
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10. La titularidad de la disolución del Parlamento
puede corresponder al Monarca, con el refrendo
de la Presidencia del Congreso, si transcurren dos
meses desde la propuesta para la investidura de la
Presidencia del Gobierno y ningún candidato ha
obtenido la confianza de la Cámara
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA GOBIERNO 1
El Gobierno procede al reconocimientodel nuevo Es-
tado de Sudan del Sur. Dicho acuerdo implica la entrega
a este país de importantes cantidades de dinero para su
reconstrucción material y democrática.
CUESTIONES
1. ¿Que naturaleza jurídica tiene este acto de reconoci-
miento?
2. ¿Es un acto político o un acto fiscalizable ante los
Tribunales?
3. ¿Hay algún acto en este supuesto susceptible de fis-
calización jurisdiccional?
4. Dada la posición constitucional del Gobierno, ¿to-
dos sus actos deben ser fiscalizables? ¿Qué tipo de
fiscalización cabe?
CONSULTAR
CE
Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA GOBIERNO 2
El Consejo de Ministros aprueba un proyecto de ley
orgánica sobre juzgados de proximidad y lo remite a al
Congreso para su debate y, en su caso, aprobación.
Una vez publicado, el Grupo Popular presenta ante
la Mesa un escrito en el que solicita la devolución del
proyecto al Gobierno habida cuenta que carece de Ex-
posición de Motivos, no cuenta con el preceptivo in-
forme por razón de género, no con la correspondien-
te Memoria económica y no se sometió a Informe del
Consejo General del Poder Judicial. La Mesa deniega
tal petición.
Tras los trámites procedimentales en el Congreso y
el Senado, la Ley es promulgada y publicada. El Grupo
Popular pretende impugnarla ante el Tribunal Consti-
tucional.
CUESTIONES
1. ¿Cuáles son los trámites que integran el procedi-
miento de elaboración de los proyectos de ley?
2. ¿Qué consecuencias tiene la inobservancia, por el
Gobierno, de dichos trámites?
3. ¿Se puede impugnar el acuerdo aprobatorio de un
proyecto de ley por haberse inobservado el procedi-
miento establecido para su elaboración?
4. En el supuesto de que el proyecto de ley contuviera
estipulaciones contrarias a la Constitución, ¿se po-
dría impugnar? ¿Ante quien?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. Una vez aprobada Ley, ¿se puede impugnar por no
haberse respetado los trámites procedimentales es-
tablecidos para su elaboración? ¿Ante quien?
CONSULTAR
Ley 50/1997, del Gobierno
STC 108/1986
ATC 135/2004
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA GOBIERNO 3
Tras celebrarse las preceptivas consultas con los
representantes de los grupos parlamentarios que han
obtenido escaños en las últimas elecciones generales,
S.M. el Rey propone como candidato a Presidente del
Gobierno, al líder del Partido Renovador.
Tras convocarse la sesión de investidura y celebrado
el debate correspondiente, tiene lugar la votación, en la
que el candidato a Presidente del Gobierno obtiene 161
votos a favor, registrándose 161 votos en contra y 28
abstenciones. Por ello, el Presidente del Congreso de
los Diputados convoca una segunda sesión en la que se
celebra nueva votación, que arroja el mismo resultado.
Entonces el Presidente del Congreso suspende la se-
sión y pide dictamen a los letrados de la Cámara.
CUESTIONES
1. ¿Cuantos votos son necesarios para poder ser inves-
tido Presidente del Gobierno en primera vuelta?
2. Si no se obtienen los votos necesarios en primera
vuelta, ¿cuando ha de celebrarse la segunda?
3. En el supuesto que se contempla, ante el resultado
obtenido en la segunda vuelta, ¿qué debe hacer el
Presidente del Congreso?
4. ¿En qué supuesto el Rey tendría que convocar nue-
vas elecciones generales?
CONSULTAR
CE
Reglamento del Congreso
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA PODER JUDICIAL 1
El juez de Instrucción nº 5 de Madrid instruye un
procedimiento penal por delitos contra el medio am-
biente, urbanísticos y de blanqueo de capitales. El
asunto se sigue con gran interés en los medios de co-
municación.
Entre los imputados se encuentra una persona de re-
lieve público, Don ABC, pues es un cargo político co-
nocido en el país. El 10 de abril de 2008, a las 12 horas,
está citado en el Juzgado para declarar Don ABC. Se
prevé que asista un gran enorme número de medios de
comunicación para seguir la información. Ante ello se
producen las siguientes decisiones:
1º. El Juez Decano dicta un Acuerdo limitando el
acceso al edifico de los Juzgados, disponiendo que
sólo pase una cámara de televisión de uno de los me-
dios de comunicación, que grabará durante cinco mi-
nutos imágenes mudas y que luego deberá ceder al
resto de medios interesados. Se permite el acceso de
un fotógrafo con la misma obligación de ceder imá-
genes. No se puede acceder al Juzgado de Instrucción
nº 5.
2º.- El Juez de Instrucción, tras la declaración de
Don ABC, celebra una rueda de prensa a la que se per-
mite el acceso de todos los medios de comunicación.
En esa rueda de prensa el Juez informa de la existen-
cia del procedimiento judicial y de los delitos por los
que se sigue, de la duración previsible del proceso y
de las medidas cautelares adoptadas (prisión provisio-
nal de Don ABC eludible previa fianza de 1000.000
de €).
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CUESTIONES
1. ¿Quién es el titular del edificio-sede de los juzgados?
2. ¿Puede el decano disponer sobre la utilización o acce-
so a los edificios judiciales?
3. ¿Se puede actuar contra el acuerdo del juez decano?
4. ¿Cabe algún recurso?
5. ¿Ante quien se puede recurrir?
6. ¿Quien tiene legitimación para ello?
7. ¿Tiene don abc alguna acción contra el juez que ce-
lebra la rueda de prensa? ¿Cuál o cuáles?
8. ¿Comete el juez alguna falta sancionable?
9. ¿Puede tener intervención don abc en el procedi-
miento disciplinario que, en su caso, se pueda ini-
ciar?
10. ¿Qué tipo de intervención y hasta donde puede lle-
gar?
CONSULTAR
CE
LOPJ
LOTC
Sentencias del TC y del TS
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA PODER JUDICIAL 2
El Pleno del Consejo General del Poder Judicial
nombra a D. FGH Magistrado del Tribunal Supremo
por “ser el candidato más idóneo de todos los aspiran-
tes, dado su extensa experiencia profesional y las pu-
blicaciones realizadas”. Don MNR también aspiraba al
nombramiento, y ante la decisión adoptada por el Con-
sejo se plantea recurrir.
CUESTIONES
1. ¿Puede accionar D. MNR contra el nombramiento?
2. ¿Qué tipo de acción puede ejercitar y ante qué órga-
no?
3. ¿Es posible un proceso de tutela de derechos funda-
mentales?
4. ¿Cuál es el ámbito y extensión del control que se
puede ejercer contra estos acuerdos del Consejo Ge-
neral del Poder Judicial?
5. ¿Puede el órgano de control sustituir la decisión del
Consejo y nombrar magistrado del TS al recurrente?
CONSULTAR
CE
LOPJ
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRACTICA PODER JUDICIAL 3
La Ley Orgánica 4/2013, de 28 de junio, que ha sido
recurrida ante el Tribunal Constitucional, altera sustan-
cialmente la composición, estructura y funciones del
CGPJ, uno de los órganos constitucionales del Estado.
La razón de ser de dicha norma parece insertarse en el
proceso de crisis económica que conduce al Gobierno a
una drástica reducción del déficit presupuestario.
CUESTIONES
1. ¿Es constitucionalmente lícito alterar el significado
de los órganos constitucionales por razones de crisis
económica? ¿Y de los órganos autonómicos?
2. ¿En qué medida ello se produce en el presente
caso? Analice los cambios que esta ley produce en
el CGPJ.
3. ¿Cómo se combina la existencia de un órgano de
gobierno del poder judicial con la independencia de
jueces y magistrados? ¿Tiene sentido la existencia
de un Ministerio de Justicia?
4. ¿El principio autonómico debe extenderse al Poder
Judicial como si se tratara de un Estado Federal?
CONSULTAR
CE
Ley Orgánica 4/2013, de 28 de junio
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA PODER JUDICIAL 4
Como consecuencia de la rueda de prensa efectuada
por el Juez de Instrucción nº 5 de Madrid, a que se hace
referencia en el supuesto nº 1, el diario “La hora de
la verdad” publica un editorial en el que se critica con
dureza la actuación de este Juez, diciendo que ha sido
el instrumento judicial de intereses políticos y que su
actuación procesal y extraprocesal sólo ha tenido por
finalidad la destrucción política de D. ABC.
CUESTIONES
1. ¿Qué mecanismos de reaccióntiene el juez de ins-
trucción?
2. ¿Su reacción le aparta del proceso penal que instru-
ye?
3. ¿Qué facultades tiene al respecto el Consejo Gene-
ral del Poder Judicial para garantizar la independen-
cia del juez?
4. ¿Qué intervención tiene el fiscal sobre estas cues-
tiones?
CONSULTAR
CE
LOPJ
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA PODER JUDICIAL 5
El Gobierno dicta y el BOE publica un Real Decreto
Legislativo por el que se aprueba un Texto Refundido
del Estatuto de los Trabajadores en virtud de delega-
ción legislativa. Un Sindicato interpone recurso con-
tencioso-administrativo ante la Sala 3ª del Tribunal Su-
premo contra el referido Real Decreto Legislativo. Por
su parte, el Defensor del Pueblo interpone un recurso
de inconstitucionalidad.
CUESTIONES
1. ¿Es posible esta vía de impugnación de una norma
con rango de ley?
2. ¿Tiene legitimación el sindicato para esta impugna-
ción?
3. ¿Qué facultades tiene al respecto el Tribunal Supre-
mo?
4. ¿Se invaden competencias del Tribunal Constitucio-
nal?
5. ¿Qué efectos tiene el recurso interpuesto por el De-
fensor del Pueblo?
6. ¿Pueden requerirse de inhibición ambos tribunales,
el Supremo y el Constitucional?
CONSULTAR
CE
LOPJ
LOTC
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 1
En fecha 27 de julio de 2011, el Consejo de Minis-
tros acordó, con el dictamen favorable del Consejo de
Estado, solicitar al presidente del Gobierno la interpo-
sición de un recurso de inconstitucionalidad contra va-
rios artículos de la Ley 35/2010, de 1 de octubre, del
occitano, aranés en Arán, en lo referente al uso del ara-
nés como lengua preferente.
El Gobierno considera que una Ley de la Comuni-
dad Autónoma de Cataluña no puede entrar a regular el
uso de las lenguas cooficiales en la Administración Ge-
neral del Estado en la instrucción de sus procedimien-
tos administrativos.
CUESTIONES
1. Respecto a este tipo de recurso diga quiénes están
legitimados para interponerlos cuál es el plazo y el
objetivo del mismo.
2. Cree usted que el TC admitirá a trámite dicho recur-
so.
3. En caso de que se admita, cuál cree que será el fallo
del TC, que efectos tendría una sentencia que le die-
ra la razón al Gobierno.
4. Respecto al tema de las lenguas cooficiales el Tri-
bunal Constitucional se ha manifestado en varias
sentencias, cite alguna de ellas y explique cuál ha
sido el recorrido de la jurisprudencia constitucional
a este respecto.
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. El recurso de inconstitucionalidad nº 8045-2006, in-
terpuesto por noventa y nueve Diputados del Grupo
Parlamentario Popular del Congreso contra diversos
preceptos de la Ley Orgánica 6/2006, de 19 de julio,
de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña
dio lugar a la polémica STC 31/2010, de 28 de ju-
nio. Analice los argumentos jurídicos de dicha sen-
tencia en relación con las lenguas oficiales y argu-
mente si son aplicables al presente caso.
CONSULTAR
CE
LOTC
STC 31/2010 y otras resoluciones
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 2
El Pleno del Tribunal Constitucional, por providen-
cia de 5 de julio de 2011, ha acordado admitir a trámite
la cuestión de inconstitucionalidad número 3296-2011
planteada por la Sección Segunda de la Sala de lo Con-
tencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justi-
cia de Galicia, en el recurso de apelación nº 4649/2009,
en relación con el art. 64.4.ª de la Ley 16/2007, de 26
de diciembre, de Presupuestos Generales de la Comu-
nidad Autónoma de Galicia para el año 2008, por posi-
ble vulneración de los arts. 36 y 149.1.1 y 149.1.18 de
la Constitución.
CUESTIONES
1. Diga qué es una providencia y que diferencia existe
entre ésta, un auto y una sentencia.
2. ¿Quiénes están legitimados para interponer cuestio-
nes de inconstitucionalidad?
3. ¿Cuándo se debe presentar (momento temporal)?
¿Es obligatorio escuchar a las partes y al ministerio
fiscal?
4. En caso de que el Tribunal declare inconstitucional
los preceptos recurridos ¿cuáles serán los efectos?
5. Cree usted que los preceptos recurridos vulneran
los arts. 36 y 149.1.1 y 149.1.18 de la Constitución.
Fundamente jurídicamente su respuesta.
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
LOTC
Ley 16/2007, de 26 de diciembre, de Presupuestos
Generales de la Comunidad Autónoma de Galicia para
el año 2008
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRACTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 3
En el mes de noviembre del 2009 se celebraron
elecciones a Rector en la URJC, que fueron ganadas
por PGT. Uno de los candidatos, DR, impugnó la can-
didatura del Rector electo por entender que había su-
perado los dos mandatos establecidos en los Estatutos
de la Universidad. La sentencia del Juzgado de lo Con-
tencioso-Administrativo nº 23 de 10 de enero de 2011
desestimó dicha demanda. Recurrida aquella ante el
TSJ de Madrid, dicho Tribunal la estimó mediante sen-
tencia de 3 de junio de 2011. Y asimismo desestimo el
incidente de nulidad de actuaciones interpuesto por el
demandado. Con posterioridad, el TC, ante el recurso
de amparo interpuesto, acordó suspender la ejecución
de la sentencia mediante Providencia de 19 de diciem-
bre de 2011. Finalmente, el propio TC, en sentencia
192/2012 de 29 de octubre, en la que existe un voto
particular, concedió el amparo a PGT.
CUESTIONES
1. ¿Qué criterios de admisión operan en el actual ampa-
ro constitucional, tras la reforma de 2007? ¿En qué
consiste la transcendencia constitucional y cómo ha
sido fijada? Realice un análisis crítico.
2. ¿La exigencia de una relevancia constitucional se ha
cumplido en este caso, máxime si tenemos en cuen-
ta la jurisprudencia constitucional existente?
3. ¿Cuándo deben ejecutarse las sentencias firmes?
4. ¿Cabe todavía alguna vía judicial en este caso?
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
CONSULTAR
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
STC 192/2012
Resoluciones de la justicia ordinaria en el caso en
cuestión
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 4
La STC 23/2010, de 27 de abril de 2010 resolvió el
Recurso de amparo 4239-2006. Promovido por HF Re-
vistas, S.A., frente a las Sentencias de la Sala de lo Ci-
vil del Tribunal Supremo y de la Audiencia Provincial
de Madrid que estimaron la demanda de doña Isabel P.
por la publicación de un reportaje caricaturesco en la
revista “Noticias del Mundo”.
CUESTIONES
1. Realice un breve resumen de los antecedentes de he-
cho y diga que falló el Tribunal explicando algunos
de los fundamentos jurídicos utilizados para su ar-
gumentación.
2. Es coherente esta doctrina del Tribunal en relación
con sentencias anteriores sobre la misma materia.
3. Que debe entenderse por relevancia constitucional
tras la reforma de la LOTC en el 2007. ¿Cómo ha
definido el Tribunal Constitucional la relevancia
constitucional?
CONSULTAR
CE
LOTC
STC 23/2010 y otras resoluciones
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 5
La reforma de la LOTC del 2010 con motivo de la
imposibilidad de renovación de los magistrados del TC,
establece una limitación del mandato de los mismos,
reduciendo el periodo de 9 años previsto en la Cons-
titución.
CUESTIONES
1. Exponga el contenido de dicha reforma y razone los
motivos que han conducido a ella. ¿Es constitucio-
nal dicha reforma de la LOTC?
2. Ante la no renovación, en tiempo y forma, de los
magistrados del TC, ¿cabe alguna sanción jurídica?
¿Se debería haber aceptado la renuncia de tres ma-
gistrados acaecida en el 2011?
3. ¿Es constitucional la renovación de 2/3 o de la tota-
lidad de los magistrados en bloque, por el hecho de
que se produzca una simultaneidad de los periodos
de renovación?
4. Formule una propuesta de lege ferenda por la que se
evite la prolongación sin plazo del mandato de los
magistrados una vez ha finalizado aquel.
CONSULTAR
CE
LOTC (modificación por LO 8/2010)
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 6
Durante la IX Legislatura, el Senado tomo en con-
sideración, y remitió al Congreso, una reforma de laLOTC referente al control jurisdiccional de los Estatu-
tos de Autonomía.
CUESTIONES
1. Busque la mencionada iniciativa y exponga el iter
parlamentario de la misma. ¿En qué situación se
encuentra en la actualidad?
2. ¿Cuál es el objetivo de la reforma? ¿Es constitucio-
nal?
3. ¿Los Estatutos de Autonomía aprobados en referén-
dum deberían estar exentos de un control de cons-
titucionalidad? ¿Y las leyes, ordinarias u orgánicas
aprobadas de igual manera? ¿Ya la reforma consti-
tucional sometida a referéndum?
4. ¿Considera necesario el restablecimiento del recur-
so previo de inconstitucionalidad?
CONSULTAR
CE
LOTC
Proposición de ley del Senado presentada ante el
Congreso el 24 de junio de 2010
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 7
Las competencias del Tribunal Constitucional vie-
nen establecidas en la Constitución y en la LOTC, pu-
diendo ser ampliadas por cualquier Ley Orgánica. A lo
largo de estos años se han ido ampliando sucesivamen-
te las competencias del Tribunal Constitucional.
CUESTIONES
1. Que diferencia hay entre las competencias atribui-
das al TC por la CE y las atribuidas por la LOTC a
través de cualquier otra Ley Orgánica.
2. La LOTC, a la cual esta sometida el propio TC, ¿es
susceptible de un control de constitucionalidad?
3. Dentro de las competencias atribuidas al TC por vía
de modificación de la LOTC analice el significado
de las siguientes:
a) La modificación del amparo constitucional, ¿hay
hoy un auténtico amparo constitucional?
b) El conflicto en defensa de la autonomía local, ¿es
un sucedáneo del recurso de inconstitucionalidad?
c) Los recursos y conflictos sobre las normas forales
fiscales vascas, ¿se puede privar a la jurisdicción or-
dinaria de las competencias atribuidas constitucio-
nalmente?
CONSULTAR
CE
LOTC
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 8
La LOTC configura al Tribunal Constitucional
como intérprete supremo de la Constitución y del or-
denamiento jurídico. El propio Tribunal, en numerosas
sentencias (LOAPA, CATALUÑA….), ha ido perfilan-
do esta consideración con un excesivo celo que no ha
dejado de plantear importantes problemas jurídicos y
políticos.
CUESTIONES
1. Además del TC, ¿quiénes son los otros intérpretes
de la Constitución? ¿Cuál es la relación entre ellos?
¿Qué papel corresponde a la ciudadanía y a la doc-
trina científica?
2. ¿Cuál ha sido la relación del TC con los diferen-
tes operadores jurídicos, especialmente con el TS?
¿Qué soluciones deberían adoptarse al respecto?
Exponga la solución adoptada a través de la modifi-
cación de la LOTC por la LO 6/2007.
3. ¿Debe autolimitarse el TC en el ejercicio de sus
competencias? ¿Puede invadir las competencias de
los demás órganos constitucionales dada su condi-
ción de intérprete supremo? ¿Es lo mismo intérpre-
te supremo que intérprete único?
4. ¿Cuál es la relación del TC con el TEDH y con el
Tribunal de Justicia?
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
LOTC
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 9
Las decisiones del Tribunal Constitucional tienen
unos efectos que vienen determinados en la LOTC y
la LOPJ. Asimismo, los efectos de las sentencias de los
Tribunales ordinarios son distintos, según sea el Tribu-
nal que se trate. Finalmente, el Código Civil considera
a la jurisprudencia como fuente complementaria del or-
denamiento jurídico.
CUESTIONES
1. Identifique y analice los preceptos de las citadas
normas en el supuesto de hecho.
2. ¿Cuando podemos decir que nos encontramos ante
una jurisprudencia? Diferénciela de otras figuras
como la doctrina legal, la doctrina constitucional, la
doctrina científica, etc…
3. ¿Es la jurisprudencia una auténtica fuente del dere-
cho? Si es así, ¿cómo afectaría esta consideración
de fuente del derecho a principios tales como el im-
perio de la ley o la independencia de jueces y magis-
trados?
4. ¿En que lugar se sitúa jerárquicamente la jurispru-
dencia del Tribunal Constitucional en relación con
otras fuentes del Derecho? ¿Y la del Tribunal Supre-
mo? ¿Y la de los Tribunales Superiores de Justicia?
CONSULTAR
Preceptos correspondientes de la LOTC y LOPJ
Código Civil.
PRÁCTICA TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL 10
Señale si son verdaderas o falsas las siguientes afir-
maciones y argumente su respuesta:
1. La Constitución Española acoge un modelo de
justicia constitucional difusa
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2. La existencia de un Tribunal Constitucional
para todo el Estado no permite la configuración
por los Estatutos de Tribunales Constitucionales
en cada una de las Comunidades Autónomas
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
3. La justicia ordinaria no participa de ningún
modo en el ejercicio del control de constitucio-
nalidad, pues éste corresponde en exclusiva y en
régimen de monopolio al Tribunal Constitucional
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4. El Senado nombra a 4 magistrados del Tribu-
nal Constitucional a propuesta de las Asambleas
Legislativas de las Comunidades Autónomas, co-
rrespondiendo la decisión final a aquél, pues pue-
de alterar las propuestas autonómicas
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
5. Respecto a la duración del mandato de magis-
trados/as del Tribunal Constitucional, el retraso
en su renovación no puede restarse del mandato
de los nuevos que se designen
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6. Lassentencias del Tribunal Constitucional
pueden no limitarse al petitum de la demanda y
extenderse en otras consideraciones
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
7. El control previo de inconstitucionalidad está
previsto en el ordenamiento español contra Tra-
tados Internacionales y Estatutos de Autonomía
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8. Mediante el recurso de inconstitucionalidad
pueden impugnarse los reglamentos parlamenta-
rios
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
9. El recurso de amparo contra vulneraciones de
derechos provocadas por los poderes públicos
exige siempre y en todos los supuestos el agota-
miento de la vía judicial previa
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10. En los conflictos entre el Estado y las Comu-
nidades Autónomas se produce siempre la sus-
pensión de la disposición controvertida una vez
formalizado el conflicto ante el Tribunal Cons-
titucional
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PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 1
El modelo de Estado español, es un modelo sui
generis, ya que constituye una estructura estatal des-
centralizada, que no se identifica de forma exacta con
ninguna de las existentes anteriormente en el derecho
comparado. A este respecto, el art. 2 y otros preceptos
de la Constitución enumeran una serie de principios in-
herentes al mismo.
CUESTIONES
1. Identifique cuales son los principios establecidos en
nuestra Constitución, y exponga las consecuencias
jurídicas que se pueden deducir de los mismos.
2. Algunos principios, aunque no figuren en la Consti-
tución, son de creación jurisprudencial. Identifique
y analice las sentencias relativas a los mismos, con
especial incidencia en la Sentencia sobre el Estatuto
de la Comunidad Autónoma valenciana.
3. ¿Se han traslado estos principios, o algunos de ellos,
a la legislación de desarrollo, como pudieran ser los
propios Estatutos o la legislación administrativa?
Identifíquelos y analícelos.
4. ¿Seria necesaria una reforma constitucional para
explicitar más esos principios, teniendo en cuenta
la experiencia que ofrece el Derecho comparado?
Fundamente su respuesta.
CONSULTAR
CE
STC 247/2007
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 2
1. ¿Cuál es la forma territorial de los siguientes
Estados? ¿Cuáles son los motivos por los que
se adoptaron en su momento?
1. Holanda actual a) Federación
2. Alemania actual b) Confederación
3. España durante c) Estado unitario. Otros.
el franquismo
4. Estados Unidos durante
el S. XIX
5. Monarquías absolutas
del S. XVI
6. Suiza
7. Austria
8. La india
9. Argentina
10. Canadá
11. Australia
12. La Unión Europea
2. Califique como verdaderas (V) o falsas (F) las si-
guientes proposiciones. Fundamente las respuestas
verdaderas y corrija las falsas.
El Estado más descentralizado es el confederal
En el Estado regional cada región tiene su propia
soberanía
En el Estado federal existe una pluralidad de
Constituciones
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
La confederación tiene unidad jurisdiccional
El Poder Ejecutivo de los Estados descentraliza-
dos tiene las mismas características independien-
temente del modelo (regional, federal o confede-
ral)
Los Parlamentos de los Estados federados son
bicamerales
Las relaciones jurídicas entre los entes miembros
(CCAA) y la Unión (Estado Español) son de tres
tipos: jerarquía, coordinación y cooperación
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 3
1. Responda a las siguientes cuestiones fundamentado
cada una de sus respuestas
a) ¿Qué relación existe entre las CCAA y la
Unión Europea? ¿pueden las CCAA en el marco de
sus competencias representar a su región en orga-
nismos e instituciones de la UE? ¿Y presidir la de-
legación del Estado ante la UE?
b) ¿Cómo pueden participar las CCAA en las
decisiones europeas?
c) ¿Pueden participar en la fase ascendente y/o
en la fase descendente?
d) ¿Se ha articulado algún tipo de mecanismo
de participación de las CCAA en la ejecución de de-
recho comunitario? ¿Qué novedades aporta el Trata-
do de Lisboa al respecto?
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 4
El 23 de enero de 2013, el Parlamento de Cataluña
aprobó una Declaración atribuyendo al pueblo catalán
la condición de sujeto soberano e iniciando el proceso
para la independencia de Cataluña. Dicha resolución
fue recurrida por el Gobierno y declarada en suspenso
por el TC mediante Providencia. Una de estas fases del
proceso independentista es la elaboración de una Ley
de consultas populares que permita la celebración de
la misma, sin necesidad de que sea autorizada por el
Gobierno.
CUESTIONES
1. ¿Es realmente recurrible la Declaración del Parla-
mento catalán o estamos en presencia de un acto po-
lítico no sujeto a control jurisdiccional?
2. ¿Qué efectos jurídicos y políticos tiene la declara-
ción de la suspensión?
3. ¿Se puede celebrar una consulta popular sobre la in-
dependencia de Cataluña?
4. ¿Sería necesaria una previa reforma de la Constitu-
ción?
5. ¿Cuál sería la situación jurídica de una Cataluña in-
dependiente?
CONSULTAR
CE
Declaración soberanista del Parlamento de Catalu-
ña, de 23 de enero de 2013
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
Proyecto de ley catalán de consultas populares porvía de no referéndum
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 5
Los órganos de las Comunidades Autónomas, ade-
más de venir, en cierta forma, predeterminados en la
Constitución, son uno de los contenidos obligatorios de
los Estatutos de Autonomía. Al propio tiempo el art.
155 CE establece el llamado principio de coerción es-
tatal.
CUESTIONES
1. ¿Las Comunidades Autónomas han de tener una or-
ganización homogénea? A modo de ejemplo, puede
existir un parlamento regional de carácter bicameral
o un presidente autonómico que no sea diputado re-
gional?
2. ¿A qué tipo de controles están sometidos los órga-
nos de las CCAA? ¿Pueden éstas crear sus propios
órganos de control? Analice el caso del Tribunal de
Garantías estatutarias del Estatuto de Cataluña, así
como el significado de los Consejos Consultivos en
las diferentes CCAA.
3. A tenor de lo establecido en el art. 155 CE, ¿se
pueden disolver y/o suspender los órganos de las
CCAA? Razónelo
CONSULTAR
CE
Estatuto de Autonomía de Cataluña
STC 31/2010
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 6
Las competencias de las CCAA vienen determi-
nadas en la CE y en los diferentes Estatutos de Auto-
nomía, observándose una regulación heterogénea, ya
suficientemente analizada por nuestra jurisprudencia
constitucional, que plantea diversos problemas. Piense
que en estos momentos algunas CCAA, dada la crisis
económica en que nos encontramos, pretenden la devo-
lución de competencias al Estado.
CUESTIONES
1. ¿Qué papel desempeñan, en relación con la Cons-
titución, las diferentes regulaciones estatutarias en
materia competencial?
2. Por vía del art. 150 se pueden restringir y/o ampliar
las competencias de las CCAA? ¿Hasta que limites?
3. ¿Es posible devolver competencias al Estado? ¿Cuál
seria, en su caso, el procedimiento?
4. ¿Se han visto alteradas las competencias de las
CCAA por nuestro ingreso en la Unión Europea?
¿En qué sentido?
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 7
Todas las CCAA, sin excepción alguna, e incluidas
las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, deciden,
dada la crisis económica existente, establecer mediante
un convenio entre todas, un Organismo Común para el
ejercicio coordinado de todas sus competencias, en el
cual no participan el Estado ni las Corporaciones Lo-
cales.
CUESTIONES
1. ¿Es constitucional la existencia de este Organismo
Común?
2. ¿Puede el Estado recurrir la creación del mismo y
solicitar preventivamente su suspensión? ¿Pueden
hacer lo mismo las Corporaciones Locales?
3. En el caso de que fuera declarado constitucional,
¿cómo serían las relaciones de este Organismo Co-
mún con otros órganos multilaterales ya existentes?
4. Si fuese declarado inconstitucional, ¿varias CCAA
autónomas podrían crear un órgano similar, y con
idénticas funciones, que solo afectase a ellas?
CONSULTAR
CE
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 8
Debido a la crisis económica actual, parece que el lla-
mado Estado de las Autonomías se convierte en una de
las víctimas propiciatorias. A este respecto, desde deter-
minadas posiciones políticas se promueven diversas op-
ciones, como la devolución de competencias, la reduc-
ción de sus órganos de autogobierno, etc…, . Asimismo,
la Ley Orgánica de estabilidad presupuestaria contempla
diversas medidas a adoptar sobre las CCAA que no cum-
plan con las previsiones del déficit presupuestario.
CUESTIONES
1. ¿Es posible la reversibilidad del Estado de las Auto-
nomías mediante un proceso de recentralización?
2. ¿Cómo se pueden devolver las competencias auto-
nómicas al Estado? ¿Sería esto funcional?
3. ¿Es posible racionalizar la administración autonó-
mica mediante la supresión de determinados orga-
nismos públicos e instituciones de autogobierno?
Explicite cuales, en su opinión. ¿Cómo debería ha-
cerse? ¿Qué ocurre cuando hay una previsión esta-
tutaria de un organismo determinado y éste pretende
suprimirse?
4. ¿Cuál es el futuro de la Administración local? ¿Se
deben agrupar municipios? ¿Y suprimir las diputa-
ciones?
5. ¿Qué medidas puede adoptar el Gobierno en rela-
ción con las Comunidades Autónomas que no cum-
plan el déficit? ¿Puede dar instrucciones a sus au-
toridades y agentes? ¿Puede sustituir a sus órganos
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
y autoridades? ¿Puede sancionarles económicamen-
te? ¿Cómo?
CONSULTAR
CE
Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria
y Sostenibilidad Financiera
Jurisprudencia constitucional
PRÁCTICA ESTADO AUTONÓMICO 9
El Parlamento de Cataluña aprobó, en el mes de ju-
lio de 2014, la Ley de consultas populares, que permite
la convocatoria, sin previa autorización del Estado, de
pronunciamientos, jurídicamente no vinculantes, por
parte de la ciudadanía en torno a determinadas cues-
tiones, incluido el futuro político de Cataluña. Al día
siguiente de su aprobación, el Presidente de la Gene-
ralitat, mediante Decreto convocó a los catalanes ma-
yores de 16 años y extranjeros legalmente residentes, a
pronunciarse, en fecha 9 de noviembre del 2014, sobre
el futuro político de Cataluña a través de dos preguntas.
1) ¿Quiere Vd. que Cataluña sea un Estado?
2) ¿Quiere Vd. que Cataluña sea un Estado inde-
pendiente?
Por su parte, el Gobierno de la Nación impugnó, en
el mes de agosto, ambas normas, la Ley y el Decreto,
ante el Tribunal Constitucional, a través de la vía del
art. 161.2. CE, ante lo que se acordó la suspensión de
las resoluciones recurridas. No obstante lo anterior, el
Gobierno de la Generalitat continuo dictando disposi-
ciones referente a la referida consulta en temas tales
como la elaboración del censo electoral, la regulación
de la campaña institucional, los gastos electorales, el
procedimiento electoral, la campaña y la celebración
de la consulta. El Gobierno volvió a impugnar todas es-
tas disposiciones haciendo uso también del art. 161.2.
CE, lo que provoco la suspensión de las mismas por
parte del Tribunal Constitucional. Al propio tiempo, y
dado el cariz que tomaban los acontecimientos, acudió
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
a la vía de la art. 155 CE, dando las correspondien-
tes instrucciones a las autoridades de la Generalitat, las
cuales fueron recurridas por esta a través de la vía con-
tencioso-administrativa.
Llegado el día 9 de noviembre, el Tribunal aun no
había levantado la suspensión ni se había pronuncia-
do sobre las resoluciones recurridas. Ante ello, el Go-
bierno de la Generalitat intento celebrar la consulta con
arreglo a las normas que había dictado. Ante este he-
cho, el Gobierno de la nación, a través de la Delegación
del Gobierno de Cataluña, impidió la celebración de la
misma, provocándose importantes alteraciones del or-
den público.
CUESTIONES
1. Analice la constitucionalidad de las normas
dictadas por la Generalitat y el Gobierno de la Nación.
2. Fundamente jurídicamente la decisión que
debe adoptar el Tribunal Constitucional ante los recur-
sos ante el planteados.
3. Argumente la o las posibles soluciones a la cri-
sis institucional planteada.
CONSULTAR
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
Ley 9/2008, de 27 de junio, de convocatoria y regu-
lación de una consulta popular al objeto de recabar la
opinión ciudadana en la Comunidad Autónoma del País
Vasco sobre la apertura de un proceso de negociación
para alcanzar la paz y la normalización política
Ley 4/2010, de 17 de marzo, catalana de consultas
populares por vía de referéndum
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
Proyecto de ley catalán de consultas populares por
vía de no referendum
Resolución 5/X del Parlamento de Cataluña, por la
que se aprueba la “Declaración de soberanía y del de-
recho a decidir del pueblo de Cataluña”, de 23 de enero
del 2013
SSTC 42/2014, 103/2008
PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES
LECTURAS Y MATERIALES
MAQUIAVELO.
El Príncipe.
Capítulos XVIII
(De qué modo deben guardar los
príncipes la fe prometida) y XXI
(Cómo debe conducirse un príncipe
para adquirirconsideración),
Tecnos, 2011.
EL PRÍNCIPE 169
XVIII
Quomodo fides a principibus sit servanda*
Todos sabemos cuán loable es en un príncipe
mantener la palabra dada y vivir con integridad y no
con astucia; sin embargo se ve por experiencia en
nuestros días cómo aquellos que han tenido muy
poco en cuenta la pa labra dada y han sabido burlar
con astucia el ingenio de los hombres, han hecho
grandes cosas superando al final a aquellos que se
han basado en la lealtad164.
Debéis, pues, saber que hay dos modos de com-
batir: uno con las leyes; el otro con la fuerza; el pri-
mero es propio de los hombres, el segundo de las
bestias; pero, puesto que el primero muchas veces
no basta, conviene recurrir al se gundo. Por lo tanto
es necesario que un príncipe sepa ac tuar según con-
venga, como bestia y como hombre. Este punto ha
sido enseñado, de manera velada, a los príncipes
* De cómo los príncipes han de mantener la palabra dada.
164 Este capítulo del Príncipe es, como dice Burd, el que ma-
yor escándalo ha producido, «greater offence»; y según Sasso
en sus notas al Prín cipe, el texto mas «tormentato, studiato, vi-
lipeso, maledetto, tra quantine annoveri non solo l’intera opera
del Machiavelli, ma l’intero pensiero político moderno». Es éste,
efectivamente, un capítulo fundamental para entender no solo
la teoría de que de la situación del hombre en el mundo, en la
historia, deriva la necesidad del mal, sino también el drama de
la conciencia moral de Maquiavelo que, a pesar de saber cuán
deseable sería el ejercicio exclusivo del bien, ve cómo el mundo
de la política hace tal cosa imposible. Hay amargura y resenti-
miento en la constatación de que las circunstancias y el control
de las mismas imponen al hombre, ineludiblemente, la elección
del mal.
EL PRÍNCIPE 171
por los antiguos escritores, que nos cuentan cómo
Aquiles y otros muchos príncipes antiguos fueron
llevados al centauro Quirón, para que bajo su disci-
plina les educara. El he cho de tener por preceptor a
un ser que es medio bestia y medio hombre, no quie-
re decir otra cosa que el príncipe necesita saber ser
una y otra cosa; y que sin ambas naturalezas no es
perdurable.
Estando pues el príncipe obligado a saber com-
portarse a veces como una bestia, de entre ellas ha de
elegir a la zorra y al león165; porque el león no sabe
defenderse de las trampas ni la zorra de los lobos. Es
pues necesario ser zorra para conocer las trampas y
león para atemorizar a los lobos. Los que sólo imitan
al león no saben lo que llevan entre manos. Por con-
siguiente un señor prudente no puede, ni debe, man-
tener la palabra dada cuando tal cumplimiento se
vuelva en contra suya y hayan desaparecido los mo-
tivos que le obligaron a darla166. Y si los hombres fue-
sen todos buenos, este precepto no lo sería, pero
como son malos y no observan lo que te prometen,
tú tampoco tienes por qué observarlo. Además, ja-
más le han faltado a un príncipe motivos legítimos
con los que disimular su inobservancia. Sobre esto se
165 Esta imagen tiene varios antecedentes cultos: Cicerón,
De offi ciis, I, XIII, 41; en el párrafo anterior es evidente el eco ci-
ceroniano de «generazioni» (dos modos de combatir), De offi ciis
I, XI, 34; Dante, Infi erno XVII, 74-75, e infi nidad de populares.
Pero la novedad de Maquiavelo radica en el principio que quiere
expresar, y en su frecuente actitud de revestir la abstracción inte-
lectual con imágenes sensibles.
166 Primera formulación, según Sasso, del gran tema de la
«relatividad» de la palabra dada, de la reducción «militarista»
del principio de derecho natural: «pacta sunt servanda».
EL PRÍNCIPE 173
podrían aducir infinidad de ejemplos modernos y
mostrar cuántas paces, cuántas promesas se han re-
velado vanas y sin efecto, por la infidelidad de los
príncipes: y el que mejor ha sabido imitar a la zorra
ha salido mejor librado. Pero hay que saber disfrazar
bien tal naturaleza y ser un gran simulador y disimu-
lador, y los hombres son tan simples y tan obedientes
a las necesidades del presente, que el que engaña en-
contrará siempre quién se deje engañar.
No quiero callar uno de los ejemplos más recien-
tes. Alejandro VI no hizo nunca nada ni pensó nada
más que en engañar a los hombres: y siempre encon-
tró con quién po der hacerlo167. No hubo jamás hom-
bre alguno que aseverara con mayor eficacia ni que
afirmara cosa alguna con más juramentos y que, sin
embargo, menos la observara: y a pe sar de ello siem-
pre le salieron los engaños según sus deseos168, por-
que conocía bien este aspecto del mundo.
Un príncipe no ha de tener necesariamente todas
las cualidades citadas, pero es muy necesario que pa-
rezca que las tiene. Es más, me atrevería169 a decir
esto: que son perjudiciales si las posees y observas
siempre, y son útiles si tan sólo haces ver que las po-
167 En el original «subietto», ocasión, materia, individuo, es
decir gente dispuesta a dejarse engañar. La astucia de Alejandro
VI había ya alcanzado dimensiones proverbiales entre sus con-
temporáneos.
168 En el original «ad votum», según su deseo, sus esperan-
zas. Frecuentemente usado por Maquiavelo.
169 El termino «ardiró», me atreveré, lo utiliza Maquiavelo
para subrayar la gravedad, la excepcional crudeza de lo que va
a decir, no la novedad, ya que tales cosas no las dice de ninguna
manera por primera vez en este párrafo; las ha dicho ya en otros
lugares, incluso en el mismo capítulo.
EL PRÍNCIPE 175
sees: como parecer compasivo, fiel, humano, ínte-
gro, religioso, y serio, pero estar con el ánimo dis-
puesto de tal manera que si es necesario no serlo
puedas y sepas cambiar a todo lo contrario. Y hay
que te ner bien en cuenta que el príncipe, y máxime
uno nuevo, no puede observar todo lo que hace que
los hombres sean tenidos por buenos, ya que a me-
nudo se ve forzado para conservar el estado a obrar
contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad,
contra la religión. Por eso tiene que contar con un
ánimo dispuesto a moverse según los vientos de la
fortuna y la variación de las cosas se lo exijan, y
como ya dije antes, no alejarse del bien, si es posible,
pero sabiendo entrar en el mal si es necesario.
Debe, por lo tanto, el príncipe tener buen cuida-
do de que no se le escape jamás de la boca cosa algu-
na que no esté llena de las citadas cinco cualidades,
y debe parecer, al verlo y oírlo, todo compasión,
todo lealtad, todo integridad, todo humanidad,
todo religión. Y no hay nada que sea más necesario
aparentar que se practica, que esta última cualidad.
Y los hombres, en general, juzgan más por los ojos
que por las manos170; que a todos es dado ver, pero
to car a pocos. Todos ven lo que pareces pero pocos
sienten lo que eres y esos pocos no se atreven a opo-
nerse a la opinión de la mayoría que tiene además el
poder171 del Estado que les protege; y en las acciones
de todos los hombres, especialmente de los prínci-
170 En el original: «iudicano più alli occhi che alle mani»,
juzgan más por lo que se ve (por las apariencias) que por lo que
se toca (por la realidad). Confrontar con Discorsi, I, 25.
171 En el texto: «maestà dello stato», el poder, la fuerza, el
prestigio, el peso del Estado.
EL PRÍNCIPE 177
pes, donde no hay tribunal al que apelar, se atiende
al resultado172. Procure pues el príncipe ganar y
mantener el estado: los medios serán siempre juzga-
dos honorables y alabados por todos; ya que el vul-
go se deja cautivar por la apariencia y el éxito173, y en
el mundo no hay más que vu|go; y los pocos no tie-
nen sitio cuando la mayoría tiene donde apoyarse.
Cierto príncipe de nuestro tiempo, al que no es opor-
tuno nombrar174; no predica más qué paz y lealtad,
cuando de la una y de la otra es acérrimo enemigo; y
tanto la una como la otra, de haberlas observado, le
habrían arrebatado o la reputación o el Estado.
* De qué manera se ha de evitar el ser menospreciado y
odiado.
172 Ya en 1512, en los «Ghiribizzi» a Soderini, publicados
junto a sus Lettere,Maquiavelo había escrito: «Donde io vedo...
che si habbia nelle cose a giudicare il fi ne come le son fatte, et
non il mezzo come le si fanno». Ver también, Discorsi, III, 25.
Para Puppo, en sus notas a la ya ci tada edición del Príncipe,
este «fi ne» no indica fi nalidad a alcanzar, lo que llamamos tan-
tas veces hablando precisamente de Maquiavelo «fi n», sino éxi-
to fi nal de una determinada acción, conclusión. Tiene pues un
signifi cado técnico que se sustrae a toda valoración de carácter
ético o religioso.
173 Se refi ere a Fernando el Católico a propósito del que se
puede ver Príncipe, Capítulo XXI, y confrontar también la opi-
nión de Guicciardini, Op. ined., VI, 286: «lo credo bene che e’
sappi simularé sopra tutti li altri uomini».
174 Maquiavelo recuerda un tema ya desarrollado en los ca-
pítulos XIV, XVI y sobre todo XVII.
EL PRÍNCIPE 221
XXI
Quod principem deceat ut egregius habeatur*
Nada hace estimar tanto a un príncipe como las
grandes empresas o el dar de sí ejemplos extraordi-
narios. En nuestro tiempo tenemos a Fernando de
Aragón, actual rey de España. Podemos casi llamar-
le príncipe nue vo217, ya que de rey débil que era se ha
convertido por su fama y por su gloria en el primer
rey de los cristianos; y si examináis sus acciones, las
encontraréis todas grandiosas y alguna extraordina-
ria. Al principio de su reinado asal tó Granada218, y
aquella empresa fue el fundamento de su estado. En
primer lugar, la realizó en un momento en que no
tenía otras ocupaciones ni peligro de ser obstaculi-
zado219: mantuvo ocupados en ella los ánimos de los
barones de Castilla, que absortos en aquella guerra
no tenían ya tiempo para pensar en innovaciones. Y
* De lo que debe hacer el príncipe para ser estimado.
217 Sobre Fernando el Católico había hablado en la carta de
29 de abril de 1513, dirigida a Francesco Vettori (que para Sasso
es fundamental a la hora de hablar de la génesis del Príncipe),
publicado en Lettere, p. 257; o con amargas palabras en el capí-
tulo XVIII, del Príncipe.
218 La conquista de Granada duró diez largos años; con ella
se terminaba la reconquista y se cumplía la tarea de unifi cación
peninsular.
219 Para un agudo análisis de la situación del rey, de su si-
tuación econó mica y de sus complejas relaciones con la noble-
za, ver las cartas que constituyen la legación de Guicciardini en
España, Carteggi, edición de Palmarocchi, Bolonia, 1938,1, pp.
143-145; o las opiniones que sobre el rey vertió el mismo Guic-
ciardini en sus Ricordi, B51 y C77, o la Relazione di Spagna, en
Opere inedite, VI, 271 y siguientes.
EL PRÍNCIPE 223
él adquiría, entre tanto, reputación y poder sobre los
nobles sin que ellos lo advirtieran. Con dinero de la
Iglesia y del pueblo pudo mantener sus tropas y po-
ner sólidas bases con aquella larga guerra a su mili-
cia, que tanto honor le han proporcionado después.
Además de todo esto, para poder llevar a cabo em-
presas mayores, sirviéndose de la religión220, se dedi-
có con piadosa crueldad221 a expulsar y vaciar su rei-
no de marranos222; ejemplo por demás despreciable y
extraño. Bajo este mismo manto, atacó África223; lle-
vó a cabo la empresa de Italia224, y últimamente ha
asaltado Francia225; y así ha hecho y urdido cosas
grandes, que han mantenido siempre suspensos y
admirados los ánimos de sus súbditos y pendientes
del resultado final. Y todas estas acciones se han ido
sucediendo de tal manera, una a la otra, que no han
dado lugar a que nadie pudiese actuar, entre ellas,
tranquilamente contra él. Ayuda también mucho a
un príncipe el dar de sí ejemplos extraordinarios en
su política interna, como los que se cuentan de micer
Bernabó226 de Milán, de modo que cuando haya al-
220 Referencia aquí al uso político de la religión al que ha de-
dicado al menos cinco capítulos de los Discursos.
221 Recordar el capítulo XVII.
222 Al parecer, del árabe «mahran», vedado, como lo era el
cerdo para los musulmanes. Se aplicaba a falsos conversos, que
continuaban las prácticas de su antigua religión.
223 Conquistó la costa africana de Orán a Trípoli en 1509.
224 Se refi ere a la guerra contra los franceses para la conquis-
ta de Nápoles. En el capítulo III se hablaba de lo mismo pero
desde el punto de vista de Luis XII.
225 Ataque a Francia para obtener Navarra, 1512-1515.
226 Bernabó Visconti, sucedió, junto a sus hermanos, a Gio-
vanni Visconti en 1354 en la señoría milanesa. Por la temprana
EL PRÍNCIPE 225
guien que lleve a cabo, en la vida civil, alguna cosa
extraordinaria, ya sea en bien o en mal, se debe apro-
vechar la ocasión para premiarle o castigarle de tal
manera que dé mucho que hablar. Y, sobre todo, un
príncipe se las ha de ingeniar para que cada una de
sus acciones le proporcione fama de hombre grande
y de ingenio excelente.
También es estimado un príncipe cuando es un
verdadero amigo y un verdadero enemigo; es decir,
cuando sin miramientos se declara a favor de uno o
en contra de otro. Lo que es siempre más útil que per-
manecer neutral227; porque, si dos poderosos, vecinos
tuyos, llegan a las manos, o son de tal condición que
venciendo uno hayas de temer al vencedor, o no. En
cualquiera de ambos casos te será siem pre más fácil
tomar partido e intervenir abiertamente en la guerra;
porque, en el primer caso, si no te has decidido, serás
siempre víctima del vencedor, con placer y satisfac-
ción del vencido, y no tendrás razón ni cosa alguna
que te defienda o proteja; porque el que vence no
quiere amigos dudosos que no lo ayuden en la adver-
sidad; el que pierde, no te protege, por no haber que-
rido tú, con las armas en la mano, correr su fortuna.
Antíoco fue a Grecia llamado por los Etolios
muerte de sus her manos gobernó solo hasta el 6 de mayo de
1385 en que fue hecho prisionero y probablemente envenenado
(19 diciembre) por su sobrino Giangaleazzo. Los historiadores
al hablar de él señalan no sólo su crueldad y extravagancia, sino
también la clara visión unitaria y centralizadora de su política.
227 Una vez mas, Maquiavelo aprovecha la ocasión para cri-
ticar la «Via del mezzo», tantas veces preconizada por Floren-
cia. Ver Discursos, II, 15 y 25; III, 44, y muchas de sus cartas
privadas y de legación.
EL PRÍNCIPE 227
para ex pulsar a los romanos. Mandó embajadores a
los aqueos, aliados de los romanos, exhortándoles a
permanecer neutrales; mientras, por otra parte, los
romanos trataban de persuadirles para que lucharan
a su favor. Se discutió el asunto en la asamblea de los
aqueos, en la que el legado de Antíoco les persuadía
a que permanecieran neutrales, a lo que el legado ro-
mano replicó: «Quod autem isti dicunt non interpo-
nendi vos bello, nihil magis alienum rebus vestris est;
sine gratia, sine dignitate, praemium victoris eritis»228.
Y siempre ocurrirá lo mismo: que el que no es tu
amigo buscará tu neutralidad y el que es tu amigo te
pedirá que intervengas a su lado con las armas. Y los
príncipes indecisos, para cortar los peligros presen-
tes, escogen la mayoría de las veces el ca mino de la
neutralidad, y la mayoría de las veces precipitan su
ruina. Pero, cuando el príncipe se manifiesta valien-
temente a favor de una de las partes, si aquel con el
que te has aliado vence, aunque sea muy poderoso y
que tú permanezcas a su merced, te estará obligado
porque ha establecido contigo vínculos de afecto; y
los hombres no son nunca tan deshonestos229 como
228 Lo que estos os dicen, de no intervenir en la guerra, no
puede ser más contrario a vuestros intereses: sin clemencia, sin
dignidad, seréis el trofeo del vencedor. El ejemplo, citado aquí
de memoria, está sacado de Tito Livio, XXXV, 48 y repetido en
carta a F. Vettori del 20 de diciembre de 1514.
229 Russo ha observado cómo Maquiavelo con este recono-
cimiento de «non disonestá» de los hombres no mitiga en ab-
soluto su acostumbrado pesimismo. A esta observación, diga-
mos atenuada, sigue otra realista. Las victorias no son nunca «si
stiette» tan completamentelimpias, como para que el vencedor
pueda sentirse libre de miramientos; así que la razón po lítica,
aun en la victoria, aconseja ser prudente y no cometer injusti-
EL PRÍNCIPE 229
para oprimirte con tan gran muestra de ingratitud;
además, las victorias no son nunca tan completas
como para que el vencedor no tenga que tener cierto
temor, especialmente a la justicia: pero si aquel a
quien te has unido pierde, siempre te proporcionará
un refugio; mientras pueda te ayudará, sin olvidar
que te conviertes en el compañero de una fortuna que
puede resurgir. En el segundo caso, cuando los que
luchan entre sí son de tal calidad que tú no tienes por
qué temer al vencedor, es aún mucho más prudente
unirse a uno de ellos, porque colaboras en la ruina de
uno al que el otro debería salvar, si fuese sabio; y ven-
ciendo, queda a tu discreción, y es imposible que no
venza con tu ayuda.
Aquí hay que señalar que un príncipe ha de pro-
curar no aliarse nunca, para atacar a otros, con al-
guien más pode roso que él, a no ser que la necesidad
le obligue a ello como ya dijimos antes; porque si
vence te conviertes en su prisionero, y los príncipes
han de evitar, en lo posible, estar a la merced de
otros. Los venecianos se aliaron con Francia contra
el duque de Milán230, y podían muy bien haber evita-
do tal alianza; el resultado fue su ruina. Pero cuando
no se puede evitar (como les ocurrió a los florenti-
nos cuando el Papa y España fueron con sus ejérci-
tos a atacar Lombardía) entonces el príncipe debe,
por las razones ya dichas, tomar partido. Y que nin-
gún estado crea poder siempre to mar partido seguro
cias. Sin olvidar, por otra parte que Maquiavelo no considera al
hombre malo por naturaleza, sino por necesidad, y aquí la nece-
sidad le aconseja no ol vidar ninguna precaución, en este caso el
no ser «disonesto», con quien le ha ayudado.
230 Es un juicio expresado en Príncipe, III.
EL PRÍNCIPE 231
sino más bien que piense que habrá de tomarlos to-
dos dudosos, porque así sucede en el orden na tural
de los acontecimientos que siempre que se pretende
huir de un inconveniente se cae en otro; pero la pru-
dencia consiste en saber conocer la naturaleza de los
inconvenientes y tomar por bueno el menos malo231.
Un príncipe debe también mostrarse admirador
de la virtud, acogiendo a los hombres virtuosos232 y
honrando a los excelentes en algún arte. Además,
debe animar a sus conciudadanos para que puedan
ejercer pacíficamente sus actividades, ya sea en el co-
mercio, en la agricultura o en cualquier otra activi-
dad humana; y que nadie tema mejorar sus posesio-
nes por miedo a que se las arrebaten ni abrir un
nuevo negocio por miedo a los impuestos; por el
contrario debe instituir premios para quien quiera
hacer es tas cosas o para quien piense en mejorar de
una manera u otra su ciudad o su estado. Debe, ade-
más de todo esto, entretener al pueblo, en las épocas
convenientes, con fiestas y espectáculos. Y ya que
cada ciudad está dividida en corporaciones o en
barrios, debe tener en cuenta estás colectividades;
reunirse con ellas de vez en cuando, dar ejemplo de
humanidad y munificencia, teniendo siempre asegu-
rada, no obstante, la magnificencia de su dignidad,
porque esto no puede faltar nunca en cosa alguna.
* De los secretarios de los príncipes.
231 «Ma quello (il Senato romano)... sempre prese il meno reo
partito per migliore» en Discursos, I, 38 y análoga idea en I, 6.
232 Aquí «virtù» y «virtuosi» signifi can talento, capacidad; y
virtuoso será (como lo es cuando nos referimos a un instrumen-
to, virtuoso del vio lín) el que es excelente en su habilidad o arte.
HOBBES.
Leviatán.
Segunda Parte, capítulos 17
(Causas, generación y defi nición de un Estado) y 18
(De los derechos soberanos por institución),
Tecnos, 2010.
PART E SEGU NDA
DEL ESTADO
CAPITULO XVII
DE LAS CAUSAS, GENERACION
y DEF INICION DE UN ESTADO
La ca usa final, fin o designio de los hombres (que
nat uralmente aman la libertad y el dominio sobre los
dem ás) al introducir esta restricción sob re sí mismos (en
la que los vemos vivir formando Estados) es el cuidado
de su propia conservación y. por añadid ura. el logro de
una vida más a rmónica; es decir, el deseo de aba ndo nar
esa miserable cond ición de guerra que, tal como hemos
manifestado. es consecuencia necesaria de las pasiones
natur ales de los hombres, cuando no existe poder visible
q ue los tenga a raya y los sujete, por temor al castigo. a
la realización de sus pactos y a la observanica de las
leyes de nat uraleza estab lecidas en los capítulos XIV y
XV.
Las leyes de naturaleza (tales como las de justicia,
equidad, mode stia, piedad y, en suma, la de haz a otros
10 que quieras q ue otros haga n para ti] son, po r si
mismas, cuando no existe el temor a un determinado
poder que motive su observancia, con trar ias a nuestras
pasiones nat urales, las cuales nos ind ucen a la parciali-
dad, al orgullo. a la venga nza y a cosas semejantes. Los
pactos que no descansan en la espada no so n más que
palab ras, sin fuerza para proteger al hombre en modo
144 T II OM AS HOBBES
alguno. Por consiguiente. a pesar de las leyes de natu ra-
leza (que cada uno observa cuando tiene la voluntad de
observarlas, cuando puede hacerlo de modo seguro) si
no se ha instituido un poder o no es suficientemente
grande para nuestra seguridad, cada uno fia rá tan sólo, y
podrá hacerlo legalmente, sobre su propia fuerza y ma-
ña, para protegerse contra los demás hombres. En todos
los lugares en que los hombres han vivido en pequeñas
familias, roba rse y expolia rse unos a otros ha sido un
comercio. y lejos de ser reputado con tra la ley de natura-
leza, cuanto mayor era el botin obtenido, tan to mayor
era el honor. Entonces los hombres no observaban otras
leyes que las leyes del honor, que consistían en abstener-
se de la crueldad. deja ndo a los hombres sus vidas e
instr umentos de labor. Y así como entonces lo hac ian las
familias pequeñas, así ahora las ciudades y reinos, que
no son sino familias más grandes. esanchan sus dominios
para su propia seguridad, y bajo el pretexto de peligro y
temor de invasión. o de la asistencia que puede prestarse
a los invasores, justamente se esfuerzan cuanto pueden
para someter o debilitar a sus veci nos, mediante la fuerza
ostensible y las artes secretas, a falta de otra gara nt ía; y
en edades posteriores se recuerdan con honor tales he-
chos.
No es la conjunción de un pequeño número de hom-
bres lo que da a los Estados esa seguridad , porque
cuando se trata de reducidos números las pequeñas
adiciones de una parte o de otra hacen tan grande la
ventaja de la fuerza que son suficientes para acarrear la
victoria, y esto da aliento a la invasión. La multitud
suficiente para confiar en ella a los efectos de nuestra
seguridad no está determinada por un cierto número,
sino por comparación con el enemigo que tenemos, y es
suficiente cuand o la superioridad del enemigo no es de.
una naturaleza tan visible y manifiesta que le determine
a intenta r el acon tecimiento de la guerra.
y aunque haya una gran multitud, si sus acuerdos
están dirigidos según sus particulares juicios y partícula-
res apeti tos, no pueden esperarse de ellos defensa ni
protección contra un enemigo común ni contra las muo
l. EV/ ATAN 145
ruas ofensas. Porq ue discrepando las opiniones concer-
nientes al mejor uso y aplicación de su fuerza, los indivi-
duos componentes de esa multitud no se ayuda n. sino
que se obstaculizan mutuamente, y por esa oposición
mutua reducen su fuerza a la nada; como consecuencia,
fácilmente son sometidos por unos pocos que están en
perfecto acuerdo , sin contar con que de otra pa rte.
cuando no existe un enemigo común, se hacen guerra
unos a otros, movidos por sus par ticulares intereses. Si
pudiéramos imaginar una gran multit ud de individuos.
concordes en la observancia de la justicia y de otras leyes
de nat uraleza, pero sin un poder comú n para man tener-
los a raya, podríamos suponer igualmente que todo el
génerohumano hiciera lo mismo, y entonces no existiría
ni seria preciso que existiera nin gún gobierno civil o
Estado en absoluto, porque la paz existiría sin sujeción
alguna.
Tampoco es suficiente para la seguridad que los hom-
bres desearían ver establecida du rante su vida entera que
estén gobernados y dirigidos por un solo criterio durante
un tiempo limitado, como en una batalla o en una
guerra . En efecto. aunque obtengan una victoria por su
unánime esfuerzo contra un enemigo exterior, después,
cuando ya no tienen un enemigo común, o quien para
unos aparece como enemigo ot ros lo consideran como
amigo, necesariamente se disgregan por la diferencia de
sus intereses, y nuevamente decaen en situación de
guerra.
El único camino para erigir semeja nte poder común.
capaz de defenderlos contra la invasión de los extran-
jeros y contra las injurias ajenas, asegurándo les de tal
suerte que por su propia actividad y por los frutos de la
tierra puedan nutri rse a si mismos y vivir satisfechos. es
conferir todo su poder y fortaleza a un homb re o a una
asamblea de hombres. todos los cuales. por pluralidad de
votos. puedan reducir sus voluntades a una voluntad.
Esto equivale a decir: elegir un hombre o una asamblea
de hombres que represente su personalidad, y que cada
uno considere como propio y se reconozca a si mismo
como autor de cualquier cosa que haga o promueva
146 THOAf AS HOB8ES
quien representa su persona, en aquellas cosas que con-
ciernen a la paz y a la seguridad comunes; que, además,
sometan sus voluntades cada uno a la voluntad de aquél,
y sus juicios a su juicio. Esto es algo más que consentí-
miento o concordia; es una unidad real de todo ello en
una y la misma persona, instituida por pacto de cada
hombre con los demás, en forma tal como si cada uno
dijera a todos: autorizo y transfiero a este hombre o
asamblea de hombres mi derecho de gobernarme a mi
mismo, con la condición de que vosotros transferiréis a
él vuestro derecho y au torizaréis todos sus actos de la
misma manera. Hecho esto, la multitud así única en una
persona se denomina Estado, en latin Civitas. Esta es la
generación de aquel gran Leviat án, o mas bien (hablan-
do con mas reverencia) de aque l dios mortal , al cual
debemos. bajo el Dios inmorta l, nuestra paz y nuestra
defensa, porque en virtud de esta autoridad que se con-
fiere por cada hom bre part icula r el Estado posee y
utiliza tanto poder y forta leza que por el terror que
inspira es capaz de conformar las voluntades de todos
ellos para la paz en su propio país. y para la mutua
ayuda cont ra sus enemigos, en el extranjero. Y en ello
consiste la esencia del Estado, que podemos definir así:
una persona de cuyos actos una gran multitud. por
pactos mutuos realizados entre sí, ha sido instituida por
cada uno como autor. al objeto de que pueda utilizar la
fortaleza y medios de todos como lo juzgue oportuno
para asegurar la paz y defensa común. El titular de esta
persona se denomina soberano. y se dice que tiene poder
soberano; cada uno de los que lo rodean es súbdito suyo.
Se alcanza este poder soberano por dos conductos.
Uno. por la fuerza natu ral. como cuando un hombre
hace que sus hijos y los hijos de sus hijos le estén
sometidos, siendo capa z de destruirlos si se-niegan a ello:
o que por actos de guerra somete sus enemigos a su
voluntad . concediéndoles la vida a cambio de esa sumi-
sión. Ocurre el otro procedimiento cuando los hombre s
o asamb lea de hombres voluntar iamente. en la confianza
de ser protegidos por ellos contra todos los demás. En
este último caso puede hablarse de Estado político o
LEVIA TÁN 147
Estado por institución. y en el primero de Estado por
adquisición. En primer término voy a referirme al Esta-
do por institución.
CAPITU LO XVIII
DE LOS DERECHOS
DE LOS SOBERANOS
POR INSTITUCION
Dícese que un Estado ha sido instituido cuando una
multitud de hombres convienen y pactan, cada uno con
cada uno, q ue a un cierto hombre o asamblea de hom-
bres se le oto rgara, por mayort a, el derecho de represen-
tar a la persona de todos (es decir, de ser su representan-
te). Cada uno de ellos, tanto los que han votado en pro
como los q ue han votado en contra, debe a uto riza r
ladas las acciones y juicios de ese hombre o asamblea de
hombres lo mismo que si fueran suyos propios, al
objeto de vivir apaciblemente entre sí y ser protegidos
contra otros hombres.
De esta institución de un Estado derivan todos los
derechos y facultades de aquel o de aquéllos a q uienes se
confiere el poder sobera no por el consentimiento del
pueblo reunido.
En primer lugar, puesto que pactan, debe comprender-
se que no est án obligados por un pacto anterior a algu na
cosa q ue contradiga la presente. En consecuencia, q uie-
nes acaban de instituir un Estado y quedan po r ello
obligados por el pacto a considerar como prop ias las
acciones y juicios de uno, no pueden legalmente hacer un
pacto nuevo entre si para obedecer a cualq uier otro , en
una cosa cualquiera, sin su permiso. En consecuencia,
tam bién quienes son súbditos de un monarca no puden
sin su aquiescencia renunciar a la monarquía y retornar
a la confusión de una multit ud d isgregada; ni transferir
su personalidad de quien la sustenta a ot ro hom bre o a
148 T HOMAS HOBBES
otra asamblea de hombres, porque están obligados, cada
uno respecto de cada uno, a considerar como propio y
ser reputados como autores de todo aquello que pueda
hacer y considere adecuado llevar a cabo quién es, a la
sazón, su soberano. Así que cuando disiente un hombre
cualquiera, todos los restantes deben quebrantar el pacto
hecho con ese hombre, lo cual es injusticia; y además,
todos los hombres han dado la soberanía a quien repre-
senta su persona, y, por consiguiente, si lo deponen
toman de él lo que es suyo propio y cometen nueva-
mente injusticia. Por otra part e, si quien trata de depo-
ner a su soberano resulta muerto o es castigado por él a
causa de tal tentat iva. puede considera rse como autor de
su propio castigo. ya que es, por institución, autor de
cuanto su soberano haga. Y como es injusticia para un
hombre hacer algo por lo cual pueda ser castigado por
su propia autoridad. es también injusto por esa razón. Y
cuando algunos hombres, desobedientes a su soberano,
pretenden realizar un nuevo pacto no ya con los hom-
bres, sino con Dios, esto también es injusto, porque no
existe pacto con Dios, sino por mediación de alguien que
represente a la persona dívina; esto no lo hace sino el
representante de Dios que bajo él tiene la soberanía.
Pero esta pretensión de pacto con Dios es una falsedad
tan evidente, incluso en la propia conciencia de quien la
sustenta, que no es sólo un acto de disposición injusta,
sino también vil e inhumana.
En segundo lugar, como el derecho de representar la
persona de todos se otorga a quien todos constituyen en
soberano solamente por pacto de uno a otro, y no del
soberano en cada uno de ellos, no puede existir quebran-
tamiento de pacto por par te del soberano, y, en conse-
cuencia, ninguno de sus súbditos, fundándose en una
infracción, puede ser liberado de su sumisión. Que quien
es erigido en soberano no efectúe pacto alguno por
anticipado con sus súbditos es manifiesto, porque, o bien
debe hacerlo con la multitud entera, como parte del
pacto, o debe hacer un pacto singular con cada persona.
Con el conjunto como parte del pacto es imposible,
porque hasta entonces no constituye una persona ; y si
LE VIATAN 149
efectúa tantos pactos singulares como hombres existen,
estos pactos resultan nulos en cuanto adquiere la sobera-
nía, porque cualquier acto que pueda ser presentado por
uno de ellos como infracción del pacto es el acto de si
mismo y de todos los demás, ya que está hecho en la
persona y por el derecho de cada uno de ellos en parti-
cular. Además, si uno O varios de ellos pretenden que-
brantar el pacto hecho por el soberano en su institución,
y otros o alguno de sus súbditos, o él mismo solamente
pretende que no hubo semejante quebra ntamiento, no
existe entonces juez que pueda decidir lacontroversia; en
tal caso, la decisión corresponde de nuevo a la espada, y
todos los hombres recobran el derecho de protegerse a si
mismos por su propia fuerza, contrariamente al designio
que les anima al efectuar la institución. Es, por tanto,
improcedente garantizar la soberanía por medio de un
pacto precedente. La opinión de que cada monarca
recibe su poder del pacto. es decir, de modo condicional,
procede de la falta de comprensión de esta verdad obvia,
scgún la cual no siendo los pactos otra cosa que pala-
bras y aliento, no tienen fuerza para obligar, contener,
constreñir o proteger a cualquier hombre sino la que
resulta de la fuerza pública, es decir, de la libertad de
acción de aqucl hombre o asamblea de hombres que
ejercen la soberanía, y cuyas acciones son fi rmemente
mantenidas por todos ellos y sustentadas por la fuerza
de cuantos en ella están unidos. Pero cuando se hace
soberana a una asamblea de hombres, entonces ningún
hombre imagina que semejante pacto haya pasado a la
institución. En efecto, ningún hombre es tan necio que
afirme, por ejemplo, que el pueblo de Roma hizo un
pacto con los romanos para sustentar la soberanía a
base de tales o cuales condiciones que al incumplirse
permitieran a los romanos deponer legalmente al pueblo
romano. Que los hombres no advierten la razón de que
ocurra lo mismo en una monarq uía y en un gobíerno
popular procede de la ambición de algunos, que ven con
mayor simpatía el gobierno de una asamblea, en la que
tienen esperanzas de participar, que el de una monar-
quía, de cuyo disfrute desesperan.
ISO T HOMA S 1I0 BBES
En tercer lugar, si la mayoría ha proclamado un
soberano median te votos concordes, quien disiente debe
ahora consentir con el resto, es decir, avenirse a recono-
cer todos los actos que realice, o bien exponerse a ser
eliminado por el resto. En erecto, si volunta riamente
ingresó en la congregación de quienes constit uían la
asamblea, decla ró con ello de modo suficien te su volun-
tad (y, por tanto, hizo un pacto tácito) de estar a lo que
la mayoria de ellos ordenara. Por esta razón, si rehusa
mantenerse en esta tesitura o protesta contra algo de lo
decretado, procede de modo contrario al pacto, y, por
tanto . injustamente. Y tanto si es o no de la congrega-
ción, y si consiente o no en ser consultado, debe o bien
someterse a los decretos o ser dejado en la condición de
guerra en que antes se encontraba, caso en el cual cual-
quiera puede eliminarlo sin injusticia.
En cuarto lugar, como cada súbdito es, en virtud de
esa institución, autor de todos los actos y juicios del
soberano instituido, resulta que cualquier cosa que el
soberano haga no puede constituir inju ria para ninguno
de sus súbditos, ni debe ser acusado de injusticia por
ninguno de ellos. En erecto, quien hace una cosa por
autorización de otro no comete injuria alguna contra
aquél por cuya autorización actúa. Pero, en virtud de la
institución de un Estado, cada particular es au tor de
lodo cuanto hace el soberano. y, por consiguiente, quien
se queja de injuria por parte del soberano pro testa
contra algo de que él mismo es autor y de lo que, en
definitiva, no debe acusar a nadie sino a si mismo; ni a sí
mismo tampoco, porque hacerse injuria a uno mismo es
imposible. Es cierto que quienes tienen poder soberano
pueden cometer iniquidad, pero no injusticia o injuria en
la auténtica acepción de estas palabras.
En quinto lugar. y como consecuencia de lo que aca-
bamos de alirmar, ningún hombre que tenga poder sobe-
rano puede ser muerto o castigado de otro modo que
por sus súbditos. En erecto, considerando que cada
súbdito es autor de los actos de su soberano, aquél
castiga a otro por las acciones cometidas por él mismo.
Como el fi n de esta institución es la paz y la defensa
LEVIATAN I SI
de todos, y como quien tiene derecho al fi n lo tiene
también a 105 medios, corresponde de derecho a cual-
quier homb re o asamblea que tiene la soberanía ser juez.
a un mismo tiempo, de 105 medios de paz y de defensa, y
juzgar también acerca de los obstáculos e impedimentos
que se oponen a los mismos, asi como hacer cualquier
cosa que considere necesario, ya sea por anticipado, para
conservar la paz y la seguridad, evitando la discordia en
el prop io país y la hostilidad del extranjero, ya cuando la
paz y la seguridad se han perdido, para la recuperación
de la misma.
En sexto lugar, es inherente a la soberanía ser juez
acerca de qué opiniones o doctrinas son adversas y
cuáles conducen a la paz; y, por consiguiente. en qué
ocasiones, hasta qué punt o y respecto de qué puede
confiarse en los homb res cuando hablan de las multitu-
des, y quién debe examinar las doctr inas de todos los
libros antes de ser publicados. Porque los actos de los
homb res proceden de sus opiniones, y en el buen gobier-
no de las opiniones consiste el buen gobierno de los
actos humanos respecto a su paz y concordia. y aunque
en materia de doctrina nada debe tenerse en cuenta sino
la verdad, nada se Opone a la regulación de la misma por
via de paz. Porque la doctrina que está en contradicción
con la paz no puede ser verdadera, como la paz y la
concordia no pueden ir contra la ley de nat uraleza. Es
cierto que en un Estado, dond e por la negligencia o la
torpeza de los gobernantes y maestros circulan con
carácte r general falsas doctrinas, las verdades contrarias
pueden ser generalmente ofensivas. Ni la mas repent ina y
brusca introducción de una nueva verdad que pueda
imaginarse puede nunca quebrantar la paz, sino sólo en
ocasiones suscitar la guerra. En efecto, quienes se hallan
gobernados de modo tan remiso que se atreven a alzarse
en armas para defender o introducir una opinión. se
hallan aún en guerra, y su condición no es de paz. sino
solamente de cesación de hostilidades por temor mutuo;
y viven como si se hallaran con tinuamente en los prelu-
dios de la batalla. Corresponde, por consiguiente, a
quien tiene poder soberano ser juez o instituir todos los
152 TII OMA S H08BES
jueces de opiniones y doctrinas como una cosa necesaria
para la paz, al objeto de prevenir la discordia y la guerra
civil.
En séptimo lugar, es inherente a la soberanía el pleno
poder de prescribir las normas en virtud de las cuales
cada hom bre puede saber que bienes puede disfrutar y
que acciones puede llevar a cabo sin ser molestado por
cualquiera de sus conciudada nos. Esto es lo que los
hombres llaman propiedad. En efecto, antes de instituir-
se el poder soberano (como ya hemos expresado ante-
riormente) todos los hombres tienen derecho a todas las
cosas, lo cual es necesariamente causa de guerra, y, por
consiguiente, siendo esta propiedad necesaria para la paz
y dependiente del poder soberano, es el acto de este
poder para asegurar la paz publica. Esas normas de
prop iedad (o meum y tuum) y de lo bueno y lo malo, de
lo legitimo e ilegitimo en las acciones de los súbditos,
son leyes civiles de la ciudad de Roma, ya que siendo
ésta la cabeza de una gran par le del mundo, sus leyes en
aquella época fueron en dichas comarcas la ley civil.
En octavo lugar, es inherente a la soberanía el derecho
de judicatura. es decir, de oír y decidir todas las contro-
versias que puedan surgir respecto a la ley, bien sea civil
o natural, con respecto a los hechos. En efecto , sin
decisión de las con troversias no existe protección para
un súbdito contra las injurias de otro; las leyes concer-
nientes a lo meum y tu um son en vano, y cada hom bre
compete, por el apetito natural y necesario de su propia
conservación, el derecho de protegerse a si mismo con su
fuerza particular, que es condición de la guerra contraria
al fi n para el cual se ha instituido todo Estado.
En noveno lugar, es inherente a la soberanía el dere-
cho de hacer guerra y paz con otras naciones y Estados;
es decir, de juzgar cuándo es para bien público y qué
cantidad de fuerzas deben ser reunidas. armadas y paga-
das para ese fi n, y cuánto dinero se ha de recaudar de los
súbditos para sufragar los gastos consiguientes. Porque
el poder mediant e el cual tiene que ser defendidoel
pueblo consiste en sus ejércitos, y la potencialidad de un
ejército radica en la unión de sus fuerzas bajo un mando
LE Vf ATAN 153
que a su vez compete al soberano instituido, porque el
mando de las mititia sin otra institución hace soberano a
quien lo detenta. y , por consiguiente, aunque alguien sea
designado general de un ejército, quien tiene el poder
soberano es siempre generalísimo.
En décimo lugar, es inherente a la soberanía la elec-
ción de todos los consejeros, ministro s, magistrados y
funcionarios, tanto en la paz, como en la guerra. Si, en
efecto, el soberano está encargado de realizar el fin que
es la paz y defensa común, se comprende que ha de tener
poder para usar tales medios en la forma que él consíde-
re son más adecuados para su propósito.
En undécimo lugar, se asigna al soberano el poder de
recompensar con riquezas u honores, y de castigar con
penas corporales o pecuniarias, o con la ignominia, a
cualquier súbdito, de acuerdo con la ley que él previa-
mente estableció; o si no existe ley, de acuerdo con lo
que el saberano considera más conducen te para estimu-
lar los hombres a que sirvan al Estado o para apartarlos
de cualquier acto contrario al mismo.
Por últ imo, considerando qué valores acostumbran
los hombres a asignarse a sí mismos, qué respeto exigen
de los demás y cuán poco estiman a otros hombre s (lo
que entre ellos es constante motivo de emulación, quere-
llas, disensiones y, en definitiva, de guerras, hasta des-
truir se unos a otros o merma r su fuerza frente a un
enemigo común), es necesar io que existan leyes de honor
y un módulo oficial para la capacidad de lo hombres que
han servido o son apt os para servir bien al Estado, y que
exista fuerza en manos de alguien para poner en ejecu-
ción esas leyes. Pero siempre se ha evidenciado que no
solamente la militia entera o fuerzas del Estado, sino
también el fallo de toda s las contro versias, es inherente a
la soberanía. Corresponde, por tant o, al soberano dar
título de hono r y señalar qué preeminencia y dignidad
debe corresponder a cada hombre y qué signos de respe-
(o en las reuniones públicas o privadas debe oto rgarse
cada uno a otro.
Estos son los derechos que constituyen la esencia de la
soberanía y son los signos por los cuales un hombre
154 T HOMA S HOBBES
puede discernir en que hombres o asamb leas de hombres
está situado y reside el poder soberano. Son estos dere-
chos ciertamente incomunicables e inseparables. El po-
der de acuñar moneda; de disponer del patrimon io y de
las personas de los infantes herederos; de tener opción de
compra en los mercados y todas las demás prerrogativas
estatutarias, pueden ser transferidas por el soberano y
quedar, no obstante, retenido el poder de proteger a sus
súbditos. Pero si el soberano transfiere la militia será en
vano que retenga la capacidad de juzgar, porque no
pod rá ejecutar sus leyes; o si se desprende del poder de
acuñar moneda, la militia es inútil; o si cede el gobierno
de las doctrinas, los hombres se rebelaran contra el
temor de los espíritus. Así, si consideramos cualesquiera
de los mencionados derechos veremos al presente que la
conservación del resto no producid efecto en la conser-
vación de la paz y de la justicia, bien para el cual se
instituyen todos los Estados. A esta división se alude
cuando se dice que un reino intrinsecamente dividido no
puede subsistir. Porq ue si antes no se produce esta
división, nunca puede sobrevenir la divisi ón en ejércitos
contrapuestos. Si no hubiese existido primero una opi-
nión, admitida por la mayor parte de Inglaterra, de que
estos poderes estaban divididos entre el rey, los lo res y la
C ámara de los Comunes, el pueblo nunca hubiera estado
di ~idido ni hubiese sobrevenido esta guerra civil, prime-
ro, entre los que discrepaban en política, y despu és, entre
quíenes disentían acerca de la libertad en materia de
religión; y ello ha instruido a los hombres de tal modo
en este punto de derecho soberano que pocos hay en
Inglaterra que no advierta n cómo estos derechos son
inseparables, y como tales serán reconocidos general-
mente cuando muy pronto reto rne la paz; y así continua-
ra hasta que sus miserias sean olvidadas; y sólo el vulgo
considerará mejor que así haya ocurrido .
Siendo derechos esenciales e inseparables, necesaria-
mente se sigue que cualquiera que sea la forma en que
alguno de ellos haya sido cedido, si el mismo poder
soberano no los ha otorgado en términos directos y en
nom bre del soberano no ha sido manifestado por los
LEV IA 1il N 155
cedentes al cesionario, la cesión es nula; porque, aunque
el soberano haya cedido todo lo posible, si mant iene la
soberanía todo queda restaurado e inseparablemente
unido a ella.
Siendo indivisible esta gran autoridad, y yendo insepa-
rablemente aneja a la soberania, existe poca razón para
la opinión de quienes dicen que aunque los reyes sobera-
nos sean singu/is motores. o sea, de mayor poder que
cualquiera de sus súbditos. son vnwers ís minores, es
decir, de menor poder que todos ellos juntos. Porque si
con todos juntos no significan el cuerpo colectivo como
una persona, entonces todos juntos y cada uno significan
lo mismo, y la expresión es absurda. Pero si por todos
juntos comprenden una persona (asumida por el sobera-
no), entonces el poder de lodos juntos coincide con el
poder del soberano, y nuevamente la expresión es absur-
da. Este absurdo lo ven con claridad suficiente cuando la
soberanía corresponde a una asamblea del pueblo, pero
en un monarca no lo ven, y, sin embargo, el poder de la
soberanía es el mismo en cualquier lugar en que este
colocado.
Como el poder, también el honor del soberano debe
ser mayor que el de cualquiera o el de todos sus súbdi-
tos, porque en la soberanía esta la fuente de todo honor.
Las dignidades de lord, conde, duque y prineipe son
creaciones suyas. y como en presencia del dueño todos
los sirvientes son iguales y sin honor alguno, así son
también los súbditos en presencia del soberano. Y aun-
que cuando no están en su presencia parecen unos más y
otros menos. delante de él no son sino como las estrellas
en presencia del sol.
Puede objetarse aquí que la condición de los súbditos
es muy miserable, puesto que están sujetos a los capri-
chos y otras irregulares pasiones de aquel o aquellos
cuyas manos tienen tan ilimitado poder. Por lo común,
quienes viven sometidos a un monarca piensan que es
éste un defecto de la monarquía, y los que viven bajo un
gobierno democrático o de otra asamblea soberana atri-
buyen todos los inconvenientes a esa forma de gobierno.
En realidad, el poder, en todas sus formas. si es bastante
156 THOMAS H088ES
perfecto para protegerlos, es el mismo. Co nsidérese q ue
la condición de l hombre nunca puede verse libre de una
u otra incomodidad. y q ue lo más grande q ue en cua l-
quiera fo rma de gob iern o puede suceder pos iblemente al
pueblo en gene ral apenas es sensible si se compa ra co n
las miseria s y horribles cala mida des que aco mpa ña n a
una guerra civil o a esa disoluta condició n de los hom-
bres desenfrenad os, sin sujeción a leyes y a un poder
coercitivo que trabe sus man os, apartá ndoles de la rapi -
ña y de la venga nza. Considérese que la ma yor obstruc-
ció n de los gobe rna ntes sobera nos no procede del deleite
o del derecho qu e pueden espe rar de l daño o de la
debil itación de sus súbditos, en cuyo vigor consiste su
propia gloria y fortaleza, sino en su o bstinación misma,
que, contribuyendo involuntariamente a la prop ia defen-
sa, hace necesario para los gobe rna ntes obtener de sus
s úbditos cuanto les es posible en tiempo de paz para que
pueda n tener med ios, en cualq uier ocasión emergente o
en necesidades repentinas, para resistir o adquirir venta -
ja con respecto a sus enemigos. Todos los hom bres están
por naturaleza provistos de notables lentes de au men to
(a saber, sus pasiones y su egoísmo), vista a través de los
cua les cualqu ier pequeña co ntribución aparece como un
gra n ag ravio; están, en cambio, desprovistos de aquellos
otros lentesprospectivos (a saber, la mo ral y la ciencia
civil) para ver las miserias que penden sobre ellos y que
no pueden ser evitada s sin tales aportaciones.
CAPITU LO XIX
DE LAS DIVERSAS ESPECIES
DE GO BIERNO
POR INSTlTUCION y DE LA SUCESION
EN EL PODE R SOBERANO
La diferencia de gobiernos consiste en la diferencia del
soberano o de la persona rep resenta tiva de lod os y cada
uno en la multi tud. Ahora bien, como la sobe ranía reside
BODIN.
Los seis libros de la República.
Libro Primero, capítulo VIII
(De la soberanía),
Tecnos, 2010.
LOS SEIS llBROS DE LA REPUBllCA 47
'1ue tienen las mismas costumbres, las mismas leyes, los mismos
cargos, las mismas dietas, se los considera extranjeros entre sí ?
Tal es el caso de los suizos, unidos entre sí por la alianza a que
antes me referí, desde el :u10 131 5. Afirmo, sin embargo, 'lue ta-
les alianzas no impiden que sean extranjeros unos de otros, ni de-
terminan '1ue sean conciudadanos. .. En efecto, cargos comunes,
patrimonio común, dietas comunes, amigos y enemigos comunes,
no determinan la existencia de un estado común. .. , sino el poder
soberano de dar la ley a cada uno de sus súbditos . .. El mismo
juicio nos merecen las alianzas suscritas entre los romanos y las
ciudades de Italia, confederadas en liga ofensiva y defensiva con-
tra todos sin excepción, pese a lo cual constituían repúblicas se-
paradas en jurisdicción y soberanía ...
Es dudoso 'lue los súbditos puedan concertar alianzas particu-
lares, entre ellos o con otros príncipes, sin el consentimiento del
soberano. Los monarcas han tenido la costumbre de impedir tales
alianzas, debido a las consecuencias 'lue se pueden derivar y, en
particular, el rey católico lo ha prohibido, por edicto expreso, a
sus súbditos...
CAP iTULO VIU
DE LA SOBERANIA
La soberanía es el poder absoluto y perpetuo de una repúbli-
ca ... ' Es necesario definir la soberanía, porque, pese a c¡ue cons-
tituye el tema principal y que requiere ser mejor comprendido al
tratar de la república, ningún jurisconsulto ni filósofo político la
ha definido todavía. Habiendo dicho 'lue la república es un recto
gobierno de varias familias, y de lo que les es común, con poder
soberano, es preciso ahora aclarar lo que significa poder soberano.
Digo que este poder es perpetuo, puesto 'lue puede ocurrir 'lue se
conceda poder absoluto a uno o a varios por tiempo determinado,
los cuales, una vez transcurrido éste, no son más que súbditos.
48 lEA N BODIN
Por tanto, no puede llamárseles príncipes soberanos cuando osten-
tan tal poder, ya que sólo son sus custodios O depositarios, hasta
que place al pueblo o al príncipe revocarlos. Es éste quien permane-
ce siempre en posesión del poder. Del mismo modo que quienes
ceden el uso de sus bienes a otro siguen siendo propietarios y po-
seedores de los mismos, así quienes conceden el poder y 1'3 autori-
dad de juzgar o mandar, sea por tiempo determinado y limitado,
sea por tanto tiempo como les plazca, continúan, no obstante, en
posesión del poder y la jurisdicción, que los otros ejercen a título
de préstamo o en precario. Por esta razón, la ley manda que el go-
bernador del país, o el lugarteniente del príncipe, devuelva, una
vez que su plazo ha expirado, el poder, puesto que sólo es su
depositario y custodio. En esto no hay diferencia entre el gran ofi-
cial y el pequeño. De otro modo, si se llamara soberanía al poder
absoluto otorgado al lugarteniente del príncipe, éste lo podría
utilizar contra su príncipe, quien sin él nada sería, resultando e¡ue
el súbdito mandaría sobre el señor y el criado sobre el amo. Con-
secuencia absurda, si se tiene en cuenta e¡ue la persona del sobe-
rano está siempre exenta en términos de derecho, por mucho poder
y autoridad que dé a otro. Nunca da tanto e¡ue no retenga más
para sí, y jamás es excluido de mandar o de conocer por preven-
ción, concurrencia o evocación; o del modo que quisiere, de las
causas de las e¡ue ha encargado a su súbdito, sea comisario u ofi-
cial, a quienes puede quitar el poder atribuido en virtud de su ro-
misión u oficio, o tolerarlo todo el tiempo que quisiera.
Puestas estas máximas como fundamentos de la soberanía,
concluiremos que ni el dictador romano, ni el harmoste de Es-
parta, ni el esimneta de Salónica, ni el llamado arces en Malta, ni
la antigua balie de Florencia, que tenían la misma función, ni los
regentes de los reinos, ni cualesquier otro comisario O magistrado
con poder absoluto para disponer de la república por tiempo Iimi-
2 . "Prevención'" y '"cvocaáón" <"n ¡nst i t~ciones proc<sola mediante las cualu
la j~ rj.di«ión reJJ luchó dic~zmente contra la io.ticia se:ñorial, en el primer caso,
o eontu b pro¡>ia juri. dicción ordinari., en C"l otro, c~. ndo se: estim. 1n que pod ía
",,$0,"< grave perjui cio al justiciable. En .mbos C0505, el procedimiento consistía
tn . tribuir el conocimien'" de un. cauSJ • un juez diferente del natural .
LOS SEIS LIBROS DE LA REPUBUCA 49
rado, tuvieron ninguno la soberanía. Sin embargo, los primeros dic-
tadores detentaron todo el poder en la mejor forma posible, lla-
mada por los antiguos latinos oplima Iege. No había apelación con-
tra ellos y todos los oficiales quedaban suspendidos. Después, roan-
do fueron instituidos los tribunos, éstos permanecían en sus car-
gos, aunque se nombrase un dictador, y su oposiciéc quedaba a
salvo; asi, si se interponía apelación cent ra el dictador, los tribunos
reunían a la plebe y citaban a las parles para alegar sus motivos
de apelación y al dictador para defender su juicio . . Se ve así que
el dictador no era príncipe ni magistrado soberano, como algunos
han escrito, sino simple comisario para conducir la guerra, repri-
mir la sedici6n, reformar e! estado, o instituir nuevos oficiales.
La soberanía no es limitada, ni en poder, ni en responsabilidad,
ni en tiempo. Del mismo modo, los diez comisarios establecidos
para reformar las costumbres y ordenanzas, pese a que tenían poder
absoluto e inapelable y todos los magistrados quedaban suspendi-
dos durante su comisión, no por ello detentaban la soberanía, )'a
que, cumplida la comisión, su poder expiraba, como ocurría con
e! del dictador , . . Supongamos que, cada año, se elige a uno o
varios de los ciudadanos y se les da poder absoluto para manejar
el estado y goberoarlo por entero sin ninguna clase de oposición.
ni apelación. ¿No podremos decir, en tal caso, que aquéllos tienen
la soberanía, puesto que es absolutamente soberano quien, salvo a
Dios, no reconoce a otro por superior ? Respondo, sin embargo, que
no la tienen, ya que sólo son simples depositarios de! poder, que
se les ha dado por tiempo limitado. Tampoco el pueblo se des-
poja de la soberanía cuando instituye uno o varios lugartenientes
con poder absoluto por tiempo limitado, y mucho menos si el
poder es revocable al arbitrio del pueblo, sin plazo predetermina-
do, En ambos casos, ni uno ni otro tienen nada en propio y deben
dar cuenta de sus cargos a ae¡uel de! que recibieron el poder
de mando. No ocurre así con el príncipe soberano, quien sólo está
obligado a dar cuenta a Dios.. , La razón de ello es que el uno
es príncipe, e! otro súbdito; el uno señor, e! otro servidor; el uno
propietario y poseedor de la soberanía, el otro no es ni propietario
ni poseedor de ella, sino su depositario.
)0 JEAN BODIN
El mismo juicio nos merecen los r~gentes oombndos durante
la ausencia o minoría' de edad de los príncipes soberanos, aunque
los edictos, ordenanzas )' patentes sean firmados y sellados con la
firma y sello de los regentes y en su nombre, como se acostumbra-
ba en este reino . . . En todo caso, es claro qu~, en t~rminos de
derecho, el señor pcede hacer todo lo que hace el procurador en su
nombre. El regente no es más que procurador del rey y del reino...
y. por ello, cuando el príncipe concede poder absoluto al regente
o al senado, en su presencia o en su ausencia, para gobernar en su
nombre, aunque el titulo de regente sea empleado en los edictos
y patentes, es siempre el rey quien habla y quien manda . . .
La palabraper~/Ma se ha de entender por la vida de quien
time el poder. Cuando el magistrado soberano por sólo un año
o por tiempo limitado y predeterminado continúa en el ejercicio
del poder que se le dio, necesariamente ha de ser o por mutuo
uuerdo o por l uerza. Si es por fuerza, se llama tiranía; DO obstantt',
el tirano es soberano, del mismo modo qce la posesión violenta del
ladrón es posesión verdadera y natural, aunque vaya contra la ley
y su anterior titular haya sido despojado. Pero si el magistrado
continúa en el ejercicio del poder soberano por mutuo cceseerí-
miento, sostengo que no es príncipe soberano pues lo ejerce por
tolerancia; mucho menos lo será si se trata de tiempo indetermina-
do, porque, en tal caso, lo ejerce por comisión precaria. ..
¿Qué diremos de quien recibe del pueblo el poder soberano
por toda su vida? En este caso es preciso hacer una distinci6n.
Si el poder absoluto le es dado pura y simplemente. DO a título
de magistrado o de comisario, ni en lorma de precario, es claro
que aquél es y puede llamarse monarca soberano, }'2 que el pueblo
se ha despejado de SU poder soberano para darle poses.i6n e in-
vestirlo, poniendo en a todo su poder, prerrogativas '1 soberanías...
Mas si el pueblo otorga su poder '2 alguien por vida, a titule de
oficial a lugarteniente, o por descargarse del ejercicio de su poder,
en tal caso, no es soberano. sino slmpl~ oficial, Icgarteniecte, u-
gente, gobernador o custodio y encargado del poder de otro. Aunque
~I magistrado instituya un lugarteniente perpetuo a cuyo cuidado
deja el pleno ejercicio de la jurisdicción, no por eso residirá en
LOS SEiS LIBROS DE LA REPUBUCA 51
la persona del teniente el poder de mandar ni de juzgar, ni la
facultad y fuerza de la ley; cuando se exceda en el poder que le
ha sido dado, todo lo que hiciere será nulo si sus actos no son
ratificados, confirmados y aprobados por quien ha conferido el po-
der . .. Cuando se ejerce el poder de otro por tiempo determinado
o 3. perpetuidad, sea por comisi6n, por instituci6n, O por delegación,
el <¡ue ejerce este poder no es soberano, aunque en sus patentes
no se le denomine ni procurador, ni lugarteniente, ni gobernador,
ni regente.. .
Examinemos ahora la otra parte de nuestra definici6n y veamos
qué significan las palabras poder "bso/ula. El pueblo o los señores
de una república pueden conferir pura y simplemente el poder so-
berano y perpetuo a alguien para disponer de sus bienes, de sus
personas y de todo el estado a su placer, así como de su sucesión,
del mismo modo que el propietario puede donar sus bienes pura
y simplemente, sin otra causa que su liberalidad, lo 'lue constituye
ta verdadera donación . . .
Así, la soberanía dada a un príncipe con cargas y condiciones
no constituye propiamente soberanía, ni poder absoluto, salvo si
las condiciones impuestas al nombrar al príncipe derivan de las
leyes divina o natural. Así, cuando muere el gran rey de Tartana,
el príncipe y el pueblo, a quienes corresponde el derecho de elec-
ción, designan, entre los parientes del difunto, al que mejor les
parece, con tal que sea su hijo o sobrino. Lo hacen sentar entonces
sobre un trono de oro y le dicen estas palabras: Te Sup/icdmos, ron-
sentimos , sugerimos fue reines sobre nosotros. El rey responde:
Si que'¡is eso de mí, es preciso fue estéis ¿ispueltos a harer lo
que )'0os mande, que el qlle )'0arde/le matar se" mllerlo incomm en-
t¡ , sin ¿iladón, , que JOdo el reino me sea remitido , ronsoJiJatlo
en mis manos. El pueblo responde así sea, y, a continuación, el rey
agrega : La palabra de mi bora será mi espatill, y todo el pueblo le
aplaude. Dicho esto lo toman y bajan de su trono y puesto en
tierra, sobre una tabla, los príncipes le dirigen estas palabras:
Mira hacia 10alzo , reconoce a Dios, , después mira esllllahia so-
br~ la qlle eJláJ aquí ahajo. Si gobiernas bien, lendráJ toda 10 fue .
desees; si 11 0 , raerás lal1 bajo y serás dupt>faJo en lal form4 que
" JEAN BODIN
no le f/~JaTá ni e/la t/lb/" Job" l. f"' te sien/lIS. Dicho esto, le
eleven y lo vitorean romo rq> de los tártaros. Este poder es abso-
luto y .soberano, JXK"que no está sujeto a otra condición que ceede-
cer lo que la ley de Dios y la natural man dan . Esta form a u ot ra
parecida se observa también , a veces, en los reinos y principados que
se transmiten por derecho de sucesión . . . y, pese a todo cuanto se es-
criba sobre el reino de Alagón," las for mas antigu as que se obser-
vaban en este reino no se guardan ya, ni el rey reú ne los estados.
como me ha referido un caballero españ ol. La forma consistía
en que- el gran magistrado que dios llam an el justicia de Ara gOO,
decía al rq' tSl:l5 palabras: No/ fll; N /lnIOI tesua romo vos, ,
poJemo/ mlÍJ fue fIO/ , vos elegimos " . on e/lal 1 nr.J ron-
Jitionn entra VOl' nos, l/ti f ue mande miÚ f ue VOl [ sic). .. Pese
a todo, d justicia de Aragón y todos los ~ados quedaban sujetos
al rey, quien no estaba de ningún modo obligado a segui r sus (00-
sejcs, ni a conceder sus peticiones .. . Esto es común a todas las
monarquías, como afirma Oldrad,' al tratar de los reyes de Francia
y España, qu ienes lim m , dice, poder absoluto.
Es c ereo que estos doctores no explican qué es ~I poder abso-
luto. Si decimos qu~ tiene pede r absolut o qu ien no ~.stá sujeto a las
leyes, no se hallará en el mundo príncipe soberano, pUtsto qu~
todos los príncipes de la tierra están soletes a las leyes de Dias y
de la naturaleza y a ciertas leyes humanas comunes a todos los
pueblos. y al cont rario, poede suceder que uno de los súbd itos
esté dispensado y exen te de todas las leyes, ordenanzas y costa m-
bres de 5U repú blica y no, por elle. será príncipe ni soberano .. .
B súbdito qu~ está exen to de la autoridad de las leyes siemp re
queda bajo la obediencia y sujeción de quienes detentan la sobe-
rania. Es eecesaric que quienes son soberanos no estén de ningún
modo sometidos al imperio de otro y puedan dar ley a los súbditos
y anular o enmendar las leyes inútiles; esto no pcede ser h«:bo
3. El ejmlplo de I~J iMtihKioneo~ hIJlU sido .pocuda por Hotmul
pon. peeee de ..,Ii~ .,1 modo eX pro«dft m un pe.b~ JqWl~
" d«ir. limiu <!o por II I$&mbln tsummtal.
4 . O lduduI <k Ponl., Cm. I" } ) , jur ilta italiano q~ ptOfes6 m Bolonil r
P,du'. luto r <k UIlOl "~iof ' qur ruyirron ,ran dif...iórl,
LOS SEIS LIBROS DE LA REPUBLlCA S3
por quien está sujeto a las leyes o a otra persona. Por esto, se dice
que el príncipe está exento de la autoridad de las leyes. El propio
término latino Iq implica el mandato de quien tiene la soberanía.
Así vemos que en todas las ordenanzas y edictos se añade la si-
guiente cláusula: N o obJ/Rllle todos los edictos 1 orde_ l/us, los
(paler hemos derogado y derogamos por lar presel1les y la deroga·
torie de lar derogllJotillr. Esta cláusula se agregaba siempre en las
leyes antiguas, 'aunque la ley hubiese sido publicada por el mismo
príncipe O por su predecesor. No hay duda que las leyes, orde-
nanzas, patentes, privilegios y concesiones de los príncipes sólo
tienen fuerza durante su vida, a menos que sean ratificados, por
consentimiento expreso o tácito, por el príncipe que tiene conocí-
miento de ellos. . . Observamos en nuestro reino que todos los co-
legios y comunidades solicitan del nuevo rey la confirmación de sus
privilegios, poder y jurisdicción . . .
Puesto que el príncipe soberano está exento de las leyes de sus
predecesores, mucho menos estará obligado a sus propias leyes y
ordenanzas. Cabe aceptar ley de otro, pero, por naturaleza, es im-
posible darse ley a sí mismo, o imponerse 'algo que depende de la
propia voluntad. Por esto, dice la ley: Nlllla obligatio {omirtere
{JOtert, qua!! a volu1lt(lte pronmtentis staJum capiJ, razón necesaria
que muestra evidentemente que el rey no puede estar sujeto a
sus leyes. Así como el Papa no se ata jamás sus manos, como dicen
los canonistas, tampoco el príncipe soberano puede atarse las suyas,
aunque quisiera. Razón por la cual al final de los edictos y orde-
nanzas vemos estas palabras: Porque tal es fluerfravoluntad, con
lo que se da a entender que las leyes del príncipe soberano, por más
que se fundamenten en buenas y vivas razones, sólo dependen de
su pura y verdadera voluntad.
En cuanto a las leyes divinas y naturales, todos los príncipes
de la tierra están sujetos a ellas y no tienen poder para connave-
nirlas, si no quieren ser culpables de lesa majestad divina, por
mover guerra a Dios. bajo cuya grandeza todos los monarcas del
mundo deben unciese e inclinar la cabeza con todo temor y reve-
rencia. Por esto, el poder absoluto de los príncipes y señores sobe-
54 JEAN BODIN
ranos no se extiende, en modo alguno, a las leyes de Dios y de la
naturaleza...
¿Está sujeto el príncipe a las leyes del país que ha jurado
guardar? Es necesario distinguir. Si el príncipe jura ante sí mismo
la observancia de sus propias leyes, no queda obligado ni a éstas,
ni al juramento hecho a sí mismo . .. Si el príncipe soberano pro-
mete a otro príncipe guardar las leyes promulgadas por él mismo
o por sus predecesores, está obligado a hacerlo, si el príncipe a
quien se dio la palabra tiene en ello algún interés, incluso aunque
no hubiera habido juramento. Si el príncipe a quien se hizo la
promesa no tiene ningún interés, ni la promesa ni el juramento
pueden obligar al que prometió. Lo mismo decimos de la promesa
hecha por el príncipe soberano al súbdito antes de ser elegido .. .
No significa esto que el príncipe quede obligado a sus leyes o a las
de sus predecesores, pero sí a las justas convenciones y promesas
que ha hecho, con o sin juramento, como quedaría obligado un
particular. Y por las mismas causas que éste puede ser liberado de
una promesa injusta e irrazonable, o en exceso gravosa, o prestada
mediando dolo, fraude, error, fuerza, o justo temor de gran daño,
así también el príncipe, si es soberano, puede ser restituido, por las
mismas causas, en cuanto signifique una disminución de su ma-
jestad. Así, nuestra máxima sigue siendo válida: el príncipe no está
sujeto a sus leyes, ni a las leyes de sus predecesores, sino a sus
convenciones justas y razonables, y en cuya observancia los súbditos,
en general o en particular, están interesados.
Se engañan quienes confunden las leyes y los contratos del
príncipe, a los que denominan también leyes o leyes pactadas. En
Aragón, se denomina ley pactada a una Ordenanza dictada por el
rey a pedimento de las cortes y, a cambio, recibe dinero o algún sub-
sidio. En tal caso, el rey queda, según se dice, obligado a ella, aun-
que no a las demás leyes; reconocen, sin embargo, que el príncipe la
puede derogar cuando cesa la causa de la ley. Todo ello es cierto
y se funda en razón y autoridad, pero no hay necesidad de dinero
ni de juramento pua obligar al príncipe soberano a la obediencia
de una ley en cuya observancia siguen estando interesados los súb-
ditos a quienes se hizo la promesa. L:a palabra del prlncipe debe
LOS SEIS LlBROS DE LA REPUBLlCA n
ser como un oráculo; éste pierde su dignidad cuando nos merece
tan mala opinión <:jue no lo creemos si no jura, o no se atiene a su
promesa si no le damos dinero. Pese a todo, sigue siendo válida
la máxima según la cual el príncipe soberano puede, sin consenti-
miento de los súbditos, derogar las leyes <JUe ha prometido y jurado
guardar, si la justicia de ellas cesa. Cierto es que, en este caso, la
derogación general no basta, si no hay derogaci6n expresa. Pero si
no hay justa causa para anular la ley que prometió mantener. el
príncipe no puede ni debe ir contra ella.
Tampoco está obligado a las convenciones y juramentos de sus
predecesores, como no sea su heredero , . . A este respecto, es pre-
ciso no confundir la ley y e! contrato. La ley depende de quien
tiene la soberanía, quien puede obligar a todos los súbditos. pero
no puede obligarse a sl mismo. La convención es mutua entre e!
príncipe y los súbditos, obliga a las dos partes recíprocamente y
ninguna de ellas puede contravenirla en perjuicio y sin consenti-
miento de la otra; en este caso, el príncipe no está por encima de
los súbditos. Cuando cesa la justicia de la ley que juró guardar, e!
príncipe no sigue obligado a su promesa, como ya hemos dicho;
los súbditos, por e! contrario, están, en cualquier caso. obligados
a sus promesas, a no ser que el príncipe les releve de ellas. Por
esto, los príncipes soberanos prudentes nunca juran guardar las
leyes de sus predecesores, o bien dejan de ser soberanos. Se dirá,
quizá, que e! Emperador, que tiene preeminencia sobre todos los
otros reyes cristianos, jura, 'antes de ser consagrado, en las manos
de! arzobispo de Colonia, guardar las leyes de! Imperio, la Bula
de oro, hacer justicia, obedecer al Papa, conservar la fe católica,
defender las viudas, los huérfanos y los pobres; he aquí, en resumen,
el juramento que prestó el emperador Carlos V, enviado después al
'Papa por e! cardenal Cayetano, legado en Alemania. A ello respondo
que e! Emperador está sujeto a los estados del Imperio y no se
atribuye la soberanía sobre los príncipes, ni sobre los estados, como
diremos en su lugar . El juramento de nuestros reyes, que es el
más bello y breve que pueda imaginarse, nada dice de guardar las
leyes y costumbres de! país, ni las de sus predecesores. Cito sus
palabras literalmente según las he copiado de un libro antiguo que
\ 6 JEAN BOOIN
se encuentra en la biblioteca de Reims: lu limÚ "d E,igium Regem,
Amw MLVlll . Henrico r eg l/4111e XXXII. lIIl. Ca/el/d . Junij. Ego
PhdippuJ Deo propirian/e mox /U III'US Rex Pranco rum, in dÜ or4í·
narioniJ mese, promit to com m V eo el lanCliJ eiuJ quad Im icuique
de nobis comissis cenomce m priuiJegium el debitam legem al ql(e
itn tiriam conservaba, el defem ionem, adiuvante Domino, 'luan/11m
polero exhibeho, sicet Rex in SIlO rtgno ulIicllique EpiscopoJ el
t u /eÚae sibi comistee per remon exbibere J ebet: popu/o l/uoque
nobis cr édito, me dispensarianem legum in i uo iure comístentem,
nostra 411{torilau concessurum. Qua perieera pos/lit es m in manas
ArchiepiJeop;. . . Pero be visto otro, en un pequeño libro muy an-
tiguo, en la Ab~d ía de Saint Allier, en Auvernia, con estas palabras:
furo en nombre de DiOJ todopoderosa } prometo gobernar bien}
como es debido a /OJ JúbditoJ confiadoJ a mi custodia 1 con todo
mi poder l1acer juicio, ;uJticia} misericordia ... Tanto en uno co-
mo en otra juramento, puede verse que no existe ninguna obli-
gación de guardar las leyes más de cuanto el derecho y la justicia
lo consientan .. .
En cuanto a las leyes que atañen al estado y fundación del
reino, el príncipe no las puede derogar por ser anejas e incorpora-
das a la corona, como es la ley sálica; si lo hace, el sucesor podrá
siempre anular todo lo que hubiere sido hecho en perjuicio de
las leyes reales, sobre las cuales se apoya y funda la majestad so-
berana . . .
Por lo que se refiere a las costumbres, generales o particula-
res, que no atañen 'a la fundación del reino, se ha observado la
costumbre de no alterarlas sino después de haber reunido, según
las formas prescritas, a los tres estados de Francia, en general, o
de cada bailiazgo; en particular. En cualquier caso, el rey no tiene
por qué conformarse a su consejo, pudiendo hacer 10 contrario de
lo que se pide, si la razón natural y la justicia de su designio le
~. B'¡fli"l.~J ' ¡j1lÜ MSJÜJ <onSti tul. o las circunKripciones intermedias de! la
administne;Ó<! ~l, cuy. «If\'lpctmci. se: extendí., eo gtnenl. I la adminiJtrlCi6a, 10
ju.lici.. 11 Mcie1l<l. y l. dcfrnso, aunque en l.o ~. qlMl no» inlcrft.l, JIl fUftCi6n
esencial ef2 la judicial. Paro un. n . etl descripción de SUJ orígenes. organiuci6n
y II~ibudon... ,·¡d. R. DoUCd, oh. rit., p;lgs. 2~1 r ss.
LOS SEIS liBROS DE LA REPUBUCA ~7
asisten. Precisamente, la ~randeza y majestad de un auténtico prín-
cipe soberano se ponen de manifiesto cuando, reunidos en asam-
blea, los estados de todo el pueblo dirigen humildemente deman-
das y peticiones a su príncipe; sin poder de mando y decisión, ni
voz deliberante, aceptan por ley, edicto u ordenanza todo lo que
e! re}' se sirve consentiro rechazar, mandar O prohibir . . . Si el
príncipe soberano estuviese sometido a los estados, no seda ni
príncipe ni soberano, y la república no sería ni reino ni menar-
quia, sino pura aristocracia de varios señores con poder igual, en
la <Jue la mayor parte mandaría a la menor, en general, y a cada
uno en particular . Pese a que en los parlamentos de! reino de
Inglaterra, que se reunen cada tres años, los estados gozan de ma-
yor libertad, como corresponde a pueblos septentrionales, en reali-
dad sólo proceden mediante peticiones y súplicas. . . ; los estados
no tienen poder alguno para decretar, mandar ni disponer y, ni sl-
quiera, pueden reunirse ° separarse sin mandato expreso. . . Si se
me dice que los estados no toleran la imposición de cargas extra-
ordinarias o subsidios como no sea con su asentimiento y censen-
timiento . . . , responderé que los demás reyes no gozan de mayor
poder que el de Inglaterra: ningún príncipe del mundo tiene poder
para levantar a su arbitrio impuestos sobre su pueblo, ni para apo-
derarse de los bienes ajenos... Sin embargo, si se trata de una
necesidad urgente, el príncipe no tiene que esperar la reunión de
los estados, ni el consentimiento del pueblo, cuya salvación depende
de la diligencia y previsión del príncipe prudente . . . La soberanía
del monarca en nada se altera ni disminuye por la presencia de los
estados;' por el contrario, su majestad se engrandece y enriquece
cuando todo su pueblo lo re<onoce como soberano, si bien en tales
asambleas, [os príncipes. por no disgustar a sus súbditos, conceden
y otorgan muchas cosas que no aceptarían si no fuesen abrumados
por las demandas, ruegos y justas quejas de un pueblo atormentado
y sufrido, las más de las veces a espaldas del príncipe, que no ve,
ni oye, ni sabe sino por los ojos, las orejas y la relación de otro.
Vemos así que el carácter principal de la majestad soberana y
poder absoluto, consiste principalmente en dar ley a los súbditos
en general sin su consentimiento. Sin acudir a países extraños,
18 l EAN BODIN
frecuentemente se ha visto en este reine cómo ciertas costumbres
genera les eran abolidas por los edictos de nuestros reyes sin oír
a los estados, cuando la injusticia de aquéllas era evidente . . . Es
preciso que el príncipe soberano tenga las leyes bajo su poder
par.l cambiarlas y enmendad as de acuerdo con las circunstancias,
como decía el jur isconsulto Sexto Ceci lia, del mismo modo que el
piloto debe tener en su mano el limón p2ra dirig irlo a su discre-
ción pues, de otro modo. el navío naufragaría antes que se pudiera
consultar el parecer de los pasajeros , .
Si es provechoso, para gobe rnar bien un estado, que el poder
del perocpe soberano esté por encima del de las leyes, aún resul-
la más úti l para los seéores en el estado aristocrático, y del todo
necesario al pueblo en el estado popular. Tanto en la monarquía
como en b. aristocc:acia. el monarca y los señores están separados
dd. pueblo y de la plebe, respectivamente. Por d io. en una y otn.
república, hay dos partes, a saber, aquel o aquellos que detentan
la supmna~!3nía y el pueblo, lo qu~ es causa de discusiones
entre ellos respreto a los derechos de la soberanía, diKUSiones qu~
cesan en el estado popular. Supuesto qu~ el prínc ipe o los señores
qu~ detentan el poder estuviesen obligados a conservar las leyes,
como algunos opinan, y no pudiesen dar ley sin la aprobación
del pueblo O del senado, tampoco pod ría ser ésta anulada leglti-
marnentc sin el consentimiento del uno o del ot ro, todo lo cual na
puede ocurr ir en ~I estado popular, si se considera que el pueblo
constituye un solo cuerpo y no se puede obligar a sí mismo. ¿Por
qué, pues --dirá alguno- el pueblo romano prestaba juramento
de guardar las leyes? . . El juramen te era en realidad prestado por
cada W'IO en par ticular , ya qu~ todos en general no lo hubieran FO'
dido hacer, si se tiene en cuenta que el juramento sólo puede pfCS.
tarse del menor al mayo r. Por el contrario, en la monarqufa, cada
uno, en particular , y todo el pueblo, como corporación, debe jurar
observar las leyes y prestar jura.mmto de fidelidad al monarca
soberano, el cual sólo debe juramento a Dios, de quien recibe el
cetro y el poder ... No debemos extra ñamos si Trajano, que fue
uno de los mejores príncipes que han existido, juró guardar las
leyes. no obstante esta r exento de ellas por su calidad de príncipe,
LOS SEIS LIBROS DE LA REPUBLlCA ~9
ya <jue lo hizo con el propósito de dar ejemplo a sus súbditos para
<j\le las observasen más celosamente . . Es verosímil <jue los demás
príncipes han mantenido la costumbre de prestar juramento a su
coronación, pese a detentar la soberanía por derecho de sucesión . .
Sin embargo, algunos autores de gran sabiduría afirman la neceo
sidad de <jue los príncipes sean obligados a prestar juramento de
guardar las leyes y costumbres del país, con lo cual aniquilan y
degradan la majestad soberana, que debe ser sagrada, para transo
formarla en aristocracia o en democracia. Ocurre, .asi, que el mo-
narca soberano, a! ver que se le roba lo que le es propio y que se
le quiere someter a sus leyes, termina por eximirse no sólo de las
leyes civiles. sino también de las de Dios }' de las naturales, conside-
rando todas iguales.. .
Es cierto que, en todas las repúblicas, quienes hacen las leyes
han acostumbrado siempre, con objeto de conferirlas mayor peso
y autoridad, añadir la siguiente f órmula : Por edicto perpetuo e irre-
rocable. En este reino se agrega al principio de tales edictos: A
lodo! lo! prt JemeJ 1 por venir, etc., lo que les confiere un carác-
ter de perpetuidad a la posteridad. Con objeto de diferenciarlos
aún más de los edictos provisorios, los sellan con cera verde y
lazos de seda verde y roja, y los otros con cera amarilla. Sin em-
bargo, ningún edicto es perpetuo, corno tampoco lo eran en Roma,
donde, no obstante, quien publicaba una ley agregaba 31 final que
no podía ser derogada ni por el senado ni por el pueblo; en rea-
lidad, el pueblo, "3 cada momento, anulaba las leyes ... En cual-
quier caso, es imposible darse una ley de la <j Ul;:' no 'fuepa aparo
tarse, porque, como hemos dicho, el edicto posterior conlleva
siempre derogación expresa de la cláusula derogatoria. POI todo
ello, Solón no quiso obligar a los atenienses a l-a perpetua obser-
vancia de sus leves. sino que se contentó con <jue se observaran
durante cien años; sin embargo, no tuvo que pasar mucho tiempo
para que él mismo pudiese constatar la mudanza de la mayor parte
de ellas. Por lo que se refiere a la verificación de los edictos,"
6 . El Parl. mento de Puís y 1.. rCSlf.nlcs cortes IObtranu dturrolluon, en
"i rrud de U50J in"~er'doJ, un cierlo control del poder lt¡lish livo, cspeci. lmenle
• ,,,,,'h de b .....,rifk. ción.. de los rdktos re.ln ; éstos sólo t r. n . pljabln \llI3
60 JEA N BODIN
llevada a cabo por los estados o los parlamentos, pese a ser im-
portante para su observancia, no significa que el príncipe sobe-
rano necesite de ella para legislar. A este respecto, Teodosio dice:
!JUfI141l11m esse, par~ mostrar que el consentimiento del senado
11011 1,11/1 nUIJJi' '''iJ esr, ({"'1m hu maf1Úali/. En este sentido, se
habla de la conveniencia de que el príncipe soberano guarde sus
propias leyes, porque nada le hará ser más temido y respetado
por sus súbditos. Por el contrario, nada hay que más debilite la
autoridad de sus leyes que el menosprecio que él' mismo haga de
ellas, ya que, como decía un antiguo senador romano, levius est,
el j ,tl 1JiUJ l IJa decreta iollere quam aliorum.
Si el príncipe prohibe el homicidio bajo pena de muerte, ¿nO
queda, pues, obligado a su propia ley ? En tal caso, dicha ley no
es suya, sino que se trata de la ley de Dios y de la naturaleza, a
la cual está más estrictamente obligado que cualquiera de sus súb-
ditos. No puede ser dispensado de ella ni por el senado, ni por
el pueblo, quedando siempre sujeto al juicio de Dios, que, como
dice Salomón, instruye la causa con todo rigor. Por ello, decía
Marco Aurelio que los magistradosson jueces de los particulares,
los príncipes de los magistrados y Dios de los príncipes . . Así,
quienes afirman, en términos generales, que los príncipes no están
sometidos a las leyes. ni incluso a sus propias convenciones, inju-
rian a Dios si no exceptúan las leyes divina y natural y las justas
convenciones y tratados en que participen. Algunos se engañan
al decir que el príncipe soberano no puede ordenar, contra La ley
de Dios, nada que no esté fundado en razón plausible. Pero, ¿qué
razón puede haber para contravenir la ley de Dios? Los mismos
autores afirman que aquel a quien el Papa dispensa de las leyes
divinas, nada tiene que temer de Dios .
Queda aún la siguiente objeción: Si el príncipe está obligado a
las leyes naturales, y las leyes civiles deben ser equitativas y justas,
stguesc que los príncipes están también obligados a las leyes ci-
viles. A ello se refiere lo que decía Pacatius al emperador Teodosio:
tan/mil ribi licet f NanlNm p~r ¡eges Iicebit, Respondo que toda
"C' '1l>C.' tw>lan sido publicados en I1 aud ir ncia <Ir 11 cortr y a$Wll dos r n . rgi' lfOl
<,,['« iol(1 orgoniza<iol 01 efecto ( ,." gi l/ " ", ,,r ) .
LOS SEIS liBROS DE LA. REPUBliCA 61
ley del príncipe soberano atañe al inlert-s público o al privado, o a
ambos 2. la vez, tratándose, según los casos, de lo útil contra. lo bo-
nato, o de lo útil que no concierne a lo honesto, o de lo honesto
sin lo útil, o de lo útil y lo honesto a la vez, o bien, de lo que
110 concierne ni a lo útil ni a lo honesto. Cuando digo honesto,
quiero decir lo que es honesto por derecho natural; en tal caso, es
evidente qut." todos los príncipes están sujetos, puesto que tales
leyes son naturales aunque sea el príncipe quien las haga publicar.
Con mayor rató n esta rá obligado, si la ley es justa y útil. Si la ley
no concierne ni a lo útil ni a lo honesto, no es preciso tenerla en
(lienta. Si lo útil se opone a lo honesto, es JUSto que Jo honesto
prevalezca . Arístides el Justo, decía qut." el consejo de Temístodes
era muy útil al público, pero deshonesto y despreciable. Si la ley
es útil y no perjudica a la justicia natural, el príncipe no está
sujeto a ella, sino que la puede modiflC.lr o anular, a su arbitrio,
siempre que la dt."rogación de la ley, al aportar provecho a los unos,
no perjudique a los derruís sin justa causa. El príncipe puede anular
y casar una buena ordenanza para dar paso a otra más o menos
buena, si se tiene en cuenta que lo útil, lo honesto y lo justo tienen
sus grados de más y menos. Si es, pues, lícito al prtod pe escoger,
entre las leyes útiles, las más útiles, también le será lícito escoger,
entre las leyes justas y honestas, las más equitativas y honestas,
sin importar que perjudiquen a unos y beneficien '3 OtrOS, siempre
que el provecho sea público y el perjuicio privado. Lo que no es
licito es que el súbdito contravenga las leyes de su prteope so
pretexto de honestidad o de justicia. . " porque la ley prOhibitiva
es más fuerte que la equidad aparente, si la prohibición no va di-
rectamente contra la ley de Dios y de la naturaleza. Muchas veces
la ley civil será buena, justa )' razonable y, sin embargo, el prln-
cipe no debe estar sujeto a ella en modo alguno; así, si prohibe
portar .urnas baio pena de muerte, con el fin de poner tbmino
a los homicidios y sediciones, el príncipe no debe quedar sujeto
a su ley. sino que, por el contrario, debe estar bien armado, para
defensa de los buenos y castigo de los malos.
El mismo juicio nos merecen las demás leyes y ordenanzas
(¡ue sólo conciernen a una parte de los súbditos y <¡ ue sólo son
62 lEAN BDDIN
justas en consideración a 'algunas personas, o durante cierto tiem-
po o para determinado lugar, o a la variedad de las penas que
siempre dependen de las leyes civiles, aunque la prohibición de
los delitos dependa del derecho divino y natural. A dichos edic-
tos y ordenanzas, los príncipes no están obligados en modo alguno,
salvo en lo que determine la justicia natural de los mismos, ce-
sando la cual el príncipe deja de estar obligado. Los súbditos en
cambio, continúan obligados basta que el prfncipe los derogue, ya
que la obediencia a los edictos y ordenanzas de aquel a quien Dios
ha dado poder sobre nosotros, constituye una ley divina y natural,
salvo si dichos edictos fuesen directamente contrarios a la ley de
Dios, que está por encima de todos los príncipes. Así como el
segundo vasallo debe juramento de fidelidad a su señor, hacia
todos y contra todos, a excepción de su príncipe soberano, el súb-
dito debe obediencia a su príncipe soberano, hacia todos y contra
todos, a reserva de la majestad de Dios, que es señor 'absoluto de
todos los príncipes del mundo.
De esta conclusión podemos deducir otra regla de estado, se-
gún la cual el príncipe soberano está obligado al cumplimiento de
los contratos hechos por él, tanto con sus súbditos como con los
extranjeros. Siendo fiador de las convenciones y obligaciones recl-
procas, constituidas entre los sú bdieos, con mayor raZÓn es deudor
de justida cuando se trata de sus propios actos. . . Su obligación
es doble: por la equidad natural, que quiere que las convenciones
y promesas sean mantenidas, y, además, por la confianza depcsl-
rada en el príncipe, quien debe mantenerla aunque sea en perjui-
cio suyo, ya que él es Formalmente el fiador de la confianza que
se guardan entre si todos sus súbditos. No hay delito más odioso
en un príncipe que el perjurio. Por eso, el príncipe soberano debe
ser siempre menos favorecido en justicia que sus súbditos cuando
se trata de su palabra . .. Todo ello debe servir como respuesta a
los doctores canonistas, que han escrito que el príncipe sólo puede
ser obligado naturalmente. Según dicen, las obligaciones son de
derecho civil, 10 cual es un error, porque es indiscutible, en términos
de derecho, que si la convención es de derecho natural o de derecho
común a todos los pueblos, también las obligaciones y las acciones
LOS SEIS UBR OS DE LA REPUBU CA 6}
serán de la misma naturaleza. Pero, a mayor abundancia, el prín-
cipe está en tal modo obligado a las convenciones hechas coc sus
súbditos, aunqu~ sólo sean de derecho civil, que no las pcede dero-
gar con $U poder absoluto. En esto convienen casi todos los doc-
tores en derecho, si se considera que el mismo Dios. como dice el
Maestro de las Sentencias, queda obligado a su promesa. . .
Hay una gran diferencia entre el derecho y la ley. El derecho
implica sólo la equidad; la ley conlleva mandamiento. la ley no
es otra cosa que el mandato del soberano que hace uso de su
poder.' Del mismo modo que el príncipe soberano no está obli-
gado a las leyes de los grie&os, ni de ningún extranjero, tampoco
lo está a las leyes de los romanos en mayor medida que a las suyas.
sino en cuanto sean conformes a la ley natural. A bta, como dice
Pindaro, todos los reyes y príncipes están sujetos, sin excepción de
papa ni emperador, pese a que ciertos aduladores afilman que
éstos pueden tomar los bienes de sus súbditos sin causa. Muchos
doctores, e incluso los c:mOflistu, reprueban esta opinión como
contraria a la ley de Dios, pero }'euan al admitir que les es posible
hacerlo usando de su poder absoluto. Seria mejor decir mediante
la fuerza o las armas, lo que constituye el derecho del más fuerte
y de los ladrones. Como hemos visto, el poder absoluto no signi.
fica otra cosa que la posibilidad de derogación de las leyes civiles,
sin poder atentar contra la ley de Dios, quien, a través de ella. ha
manifestado claramente la ilicitud de apoderarse, e incluso desear
los bienes ajenos. Quienes tales opiniones sustentan son más peli-
grosos que quienen las ejecutan, porq~ muestran las gatm al
1c6n y proveen a los príncipes con el velo de la justicia. A partir
de ahí, la perversidad de un tirano, alimentada por tales opiniones.
da curso a $U peder absoluto y a sus violentas pasiones, baceedc
qu~ la avaricia se convierta en ronfiscaci6n, el amor en adultttio,
la cólera en homicidio. ..
Además, constituye una incongruencia en derecho decir que
el príncipepuede hacer algo que no sea honesto, puesto que su
1 . . . .u J 1'1.,;••• ¿¡"'ti J,• • ;IIN : ;IIJ ",¡., J;,tI ;IIJI" , .ti itI f"oJ Uf"• • ,
.... . . tlJ: I~x . ""., .ti ¡"'1'" ",uiJ ••;'/1.". 1'trli"". En ",i. l,x "i!ti! "jil,,¡,
""./". 1""'''''' ~"J/.';I ;111111• .
64 JEAN BODIN
poder debe ser siempre medido con la vara de la justicia. . . Es
impropio decir que el príncipe soberano tiene poder para robar
los bienes ajenos y hacer mal, cuando, en realidad, sería impoten-
cia, debilidad y cobardía. Si el príncipe soberano no tiene poder
para traspasar los confines de las leyes naturales que Dios, del
cual es imagen, ha puesto, tampoco podrá tomar los bienes ajenos
sin causa justa y razonable, es decir, por compra, true<Jue o con-
fiscación legítima, o bien para hacer la paz con el enemigo, cuando
ésta sólo puede lograrse de este modo . .. Algunos no son de
este par«er, mas la razón natural quiere que lo público sea preferi-
do a lo privado y que los súbditos dejen de lado no sólo las inju-
rias y venganzas, sino también sus bienes para la salud de la
república ...
Una vez que cesan las causas antedichas, el príncipe no pue-
de tomar ni dar los bienes ajenos, sin consentimiento de su pro-
pietario. Debido a ello, en todas las donaciones, gracias, privile-
gios y actos del príncipe, se sobreentiende siempre la d ásula a
salvo el derecho de terrero, aunque no sea expresa... Cuando se
afirma que los príncipes son señores de todo, debe entenderse del
justo señorío y de la justicia soberana, quedando a cada uno la
posesión y propiedad de sus bienes. .. Por esta causa, nuestros re-
res, por las ordenanzas y sentencias de los tribunales, están obíi-
gados a distribuir los bienes que les han tocado por derecho de
confiscación o de albinagio, salvo los que son de nuda propiedad
de la Corona, a fin de que los señores no se perjudiquen en sus
derechos. Cuando el rey es deudor de su súbdito, está sujeto a
condena. Para que los extranjeros y la posteridad conozcan la sin-
ceridad con que nuestros reyes proceden en justicia, podemos citar
una sentencia de 1419, por la cual el rey fue excluido de las paten-
tes de restitución que había obtenido para cubrir las falras come-
ridas; por otra sentencia, dictada en 1266, el rey fue condenado a
pagar a su capellán el diezmo de los frutos de su huerto. Los par"
ricularcs no son tratados tan rigurosamente. Al príncipe soberano,
se le considera siempre como mayor cuando se trata de su interés
particular, y nunca se le restituye como a un menor. Pero la repú-
blica siempre es considerada como menor, lo cual sirve de respuesta
LOS SEIS U BROS DE LA REPUBUCA 65
a quienes opinan que la república no debe ser restituida, confun-
diendo el patrimonio del príncipe con el bien público, que en la
monarquía está siempre separado, pero que en la aristocracia y en
el estado popular es todo uno . . .
Qu édanos por ver si [el príncipe] está sujeto a los contratos
de sus predecesores, y si tal obligación es compatible con la sobera-
nía. Para resolver brevemente la infinidad de cuestiones que pue.
den plantearse a este respecto, afirmo que. si e~ reino es heredi-
tario, el príncipe está tan obligado corno lo estaría un heredero
particular por las reglas del derecho; así ocurre si el reino es defe-
rido por testamento a otro que no sea el más próximo pariente .
Si el reino es defer ido por testamento al más próximo par iente ,
es necesario distinguir, según el heredero instituido quiera aceptar
el estado en calidad de heredero, o renunciar a la sucesión del tes-
tador y pedir la corona en virtud de las costumbres y leyes del país.
En el primer caso, el sucesor queda obligado a los actos y pro-
mesas de su predecesor, como 10 estaría un heredero particular.
En el segundo, no queda obligado a los actos de su predecesor,
aunque el difunto hubiese jurado, ya que el juramento del pre-
decesor no vincula al sucesor; sin embargo, el sucesor queda obli-
gado en lo que haya redundado en beneficio del reino . . . Lo cual
concuerda COn una antigua sentencia del a ño 1256, por la que se
resolvió no estar el rey obligado a las deudas de sus predecesores.
Se engañan quienes interpretan indebidamente la fórmula emplea-
da a ~te respecto en la coronación de los reyes de Francia. Des-
pués que el arzobispo de Reims ha puesto la corona sobre la cabeza
del rey, asistido por los doce pares de Francia, le dice estas pala-
bras : Paraos ttquí 1 desde abora gozad del estado, que haIla eIle
momemo habéis tenido por suulión paterna y que ahora os es puel -
lO en las manos como Ilu dadero heredero, por la autoridad de
Dio¡ todopoderoso , por la transmisión f ue nOl01rOI, 101 obispot
J otros riU IIOS de Dial, ahora 01 hacemos. Lo cierto es que el rey
no muere jamás, como se dice, sino que desde el momento en que
uno muere, el varón más próximo de la dinastía toma posesión del
reino antes de ser coronado. Este no le es atribuido por sucesión
paterna, sino en virtud de la ley del reino.
66 JEAN BDDIN
Por consiguiente, si el príncipe ha contratado en calidad de
soberano en asunto que atañe al estado, y en su provecho, los su-
cesores quedan obligados, y mucho más si el tratado se hizo con
el consentimiento de los estados, las villas, las comunidades pnoci-
petes, Jos parlamentos, o los príncipes y grandes señores, aunque
en tal caso el tratado perjudicara la cosa pública, en consideración
a la obligación y fe de 10$ súbditos. Ahora bien, si el príncipe ha
contratado con el extranjero o con el súbdito, en asunto que atañe
a la cosa pública, sin consentimiento de los antedichos, en caso
de que el contrato ocasione gran perjuicio a la cosa pública, el
sucesor no queda en modo alguno obligado, y mucho menos si de-
tenta el estado por derecho de elección. . . Pero si los actos de su
predecesor han redundado en beneficio público. el sucesor siempre
queda obligado a ellos. cualquiera que sea su título de adquisición.
De otro modo, sería posible obtener benef icio en perjuicio de ter-
cero .. .
Se podrá objetar : ¿para qué todas estas distinciones, si todos
los pr íncipes deben observar el derecho de gentes, del que depen-
den las convenciones y últimas voluntades? Sin embargo, afirmo
que estas distinciones son necesarias, porque el príncipe no está
más obligado al derecho de gentes que a sus propios edictos, y si
el derecho de gentes es injusto, el príncipe puede, mediante sus
edictos. derogado en su reino y prohibir a los súbditos su uso.
Así se hizo en este reino con la esclavitud, pese a que era común
a todos los pueblos; del mismo modo puede comportarse el prín-
cipe en otros asuntos semejantes, siempre que no haga nada contra
la ley de Dios. Si la justicia es el fin de la ley, la ley obra del prín-
cipe y el príncipe imagen de Dios, por la misma razón, es necesa-
rio que la ley del príncipe sea hecha a medida de la ley de Dios.
Cxstnnc LX
DEL PRINC1PE TRI8UTARIO O f EUDATARIO Y SI ES SOBERANO, y DE LA
PRERROGATIVA DE HONOR ENTRE LOS PRINCIPES SOBERANOS
Esta cuestión merece un capítu lo aparte, tan to más cuanto na-
da tiene en común con los antiguos atributos de la soberanía, según
LOCKE.
Dos Tratados sobre el Gobierno Civil.
Segundo Tratado, capítulos VII
(De la sociedad política o civil), y XII
(De los poderes legislativo, ejecutivo y
federativo del Estado),
Tecnos, 2010.
[79]
CAPÍTULO 7
DE LA SOCIEDAD POLÍTICA O CIVIL
77. Dios, al hacer del hombre una criatura que, se-
gún el juicio divino, no era bueno que estuviese sola,
lo puso bajo fuertes obligaciones, tanto de necesidad
como de conveniencia, que lo inclinaban a vivir en so-
ciedad; y le otorgó también un entendimiento y un len-
guaje que le permitieran continuar su condición socia-
ble, y disfrutarla. La primera sociedad que se creó fue
la de hombre y mujer; y esto dio luego lugar a la so-
ciedad entre padres e hijos. Conforme fue pasando el
tiempo, a ésta se le añadió la sociedad entre amo y sier-
vo. Y aunque todos ellos pudieron reunirse, y de hecho
se reunieron en la mayoría de los casos formando una
sola familiaen la que el amo y señor, o la ama y seño-
ra, ejercieron una cierta autoridad familiar, todos estos
individuos, tomados por separado o tomados en con-
junto, no llegaron a formar una Sociedad Política, se-
80 JOHN LOCKE
gún veremos cuando consideremos los diferentes fines,
vínculos y obligaciones de cada una de éstas.
78. La sociedad conyugal se forma mediante un
contrato voluntario entre un hombre y una mujer. Y
aunque consiste principalmente en una unión mutua
y en el derecho a hacer uso del cuerpo del cónyuge
para alcanzar el fin primario del matrimonio, que es la
procreación, también lleva consigo una ayuda y asis-
tencia mutuas, y también una comunión de intereses,
no sólo necesaria para unir su cuidado y afecto, sino
también para la buena crianza de sus retoños, los cua-
les tienen el derecho de ser alimentados y mantenidos
por los padres hasta que sean capaces de valerse por
sí mismos.
79. Pues al ser la finalidad de la unión entre
hombre y mujer no sólo la procreación a secas, sino
también la propagación de la especie, esta unión entre
varón y hembra debe continuar una vez consumada
la procreación, y durante el tiempo que sea necesario
para alimentar y mantener a los jóvenes, los cuales de-
ben recibir sostenimiento de quienes los concibieron,
hasta que puedan independizarse y valerse por sí mis-
mos. Esta regla que el infinitamente sabio Hacedor
ha impuesto a todo lo que es obra suya vemos que es
rigurosamente obedecida por las criaturas inferiores.
En los animales vivíparos que se alimentan de hierba,
la unión entre macho y hembra sólo dura lo que dura
el acto mismo de la copulación; pues como la ubre de
la madre es suficiente para alimentar a la cría hasta
que ésta pueda comer hierba, el macho sólo se limita
a fecundar a la hembra, y no se preocupa luego de ésta
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 81
ni de la cría, pues él nada puede hacer que contribuya
a mantenerla. Pero entre las bestias de presa, la unión
dura más tiempo; pues como la hembra no puede ali-
mentarse debidamente a sí misma y a las numerosas
crías con lo que ella caza —siendo éste un modo de
vivir mucho más peligroso que el de pastar en la hier-
ba—, la ayuda del macho es necesaria para el mante-
nimiento de la familia, la cual no podrá subsistir sin
la asistencia conjunta del macho y de la hembra, has-
ta que las crías sean capaces de cazar por sí mismas.
Lo mismo se observa en todos los pájaros (excepto en
algunos domésticos que disponen de comida suficien-
te, lo que excusa al macho de alimentar y cuidar a los
polluelos), cuyas crías, al necesitar que se les traiga el
alimento al nido, hacen que el padre y la madre tengan
que permanecer unidos hasta que ellas sean capaces
de usar las alas y valerse por sí mismas.
80. Y en esto radica, según pienso, la razón prin-
cipal, si es que no es la única, de por qué, entre los hu-
manos, el varón y la hembra permanecen unidos por
tiempo más largo que el resto de las criaturas: porque
la hembra es capaz de concebir otra vez, y de facto es
común que de nuevo conciba y dé a luz a una nueva
criatura mucho antes de que la primera deje de depen-
der de la ayuda de sus padres y pueda valerse por sí
misma. Por eso ocurre que el padre, que está obligado
a cuidar a los hijos que ha engendrado, está también
bajo la obligación de continuar en sociedad conyugal
con la misma mujer por mucho más tiempo que otras
criaturas cuyos retoños son capaces de subsistir por sí
mismos antes de que la época de la procreación vuel-
va otra vez; así, en la mayoría de las criaturas, el lazo
82 JOHN LOCKE
conyugal se deshace pronto, y macho y hembra quedan
en libertad hasta que Himeneo17, en su acostumbrada
visita anual, los convoca otra vez para que elijan nueva
pareja. Considerando todo esto, uno no puede dejar de
admirar la sabiduría del gran Creador, el cual, habiendo
dado al hombre la capacidad de previsión y la facultad
de prepararse para el futuro, así como la de abastecer
sus necesidades en el presente, ha hecho necesario que
la asociación entre hombre y mujer dure más tiempo
que la que tiene lugar entre machos y hembras de otras
especies; pues, de este modo, su industriosidad puede
ser fomentada y sus intereses pueden unirse para hacer
provisión y acumulación de bienes para su uso común,
cosa que podría ser fácilmente impedida si la sociedad
conyugal fuese más inestable y estuviera sujeta a disol-
verse con mayor facilidad y frecuencia.
81. Mas a pesar de estos vínculos que pesan sobre
el género humano y que hacen que los lazos conyugales
sean más firmes y duraderos en el hombre que en cual-
quier otra especie animal, podríamos con razón pregun-
tarnos por qué este pacto no puede ser cancelado una vez
que la procreación se ha consumado y la educación y la
herencia han sido aseguradas y preparadas, ya por con-
sentimiento mutuo, o después de que haya pasado cierto
tiempo, o cuando se cumplen ciertas condiciones, como
ocurre con otros pactos voluntarios que, ni por la natura-
leza del pacto mismo ni por los fines que con él se pre-
tende lograr, son necesariamente vitalicios. Lo que quie-
ro decir es que pactos de este tipo no están regulados por
ley positiva que ordene que deban ser perpetuos.
17 [En la mitología griega, el dios nupcial.]
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 83
82. Pues sucede que el marido y la mujer, aunque
tienen una preocupación en común18, poseen sin embar-
go entendimientos diferentes; y habrá casos en los que,
inevitablemente, sus voluntades respectivas habrán de
diferir. Será por tanto necesario que la última decisión,
es decir, el derecho de gobierno, se le conceda a uno de
los dos; y habrá de caer naturalmente del lado del va-
rón, por ser éste el más capaz y el más fuerte. Mas esto,
al ser sólo aplicable a aquellas cosas que se refieren a
sus intereses y a su propiedad, deja a la madre en plena
y libre posesión de lo que por contrato es un derecho
peculiarmente suyo; y no da al hombre más poder so-
bre la vida de la mujer que el que la mujer tiene sobre la
vida del hombre. Así, el poder del marido está tan lejos
de ser el mismo que el de un monarca absoluto que la
mujer tiene en muchos casos la libertad de separarse de
él cuando el derecho natural o el contrato establecido
entre ambos lo permite, tanto si ese contrato ha sido he-
cho en un estado de naturaleza como si se ha realizado
según las costumbres o las leyes del país en el que vi-
ven; y los hijos, una vez consumada la separación con-
yugal, estarán bajo la custodia del padre o de la madre,
según el contrato lo haya determinado.
83. Pues como todos los fines del matrimonio han
de procurarse tanto bajo un gobierno político como en
el mero estado de naturaleza, el magistrado civil no
puede limitar ni el derecho ni el poder del marido o de
la mujer que son necesarios para alcanzar esos fines, a
saber: la procreación y la ayuda y apoyo mutuos mien-
tras los esposos permanecen juntos. Así, lo único que
18 [Es decir, la cría y enseñanza de sus hijos.]
84 JOHN LOCKE
podrá decidir el magistrado serán las controversias que
puedan surgir entre marido y mujer en lo referente a
esos fines. Si fuera de otro modo, y la absoluta sobera-
nía y poder sobre la vida y la muerte perteneciesen na-
turalmente al padre y fuesen necesarios en la sociedad
que forman marido y mujer, no podría haber matrimo-
nio en aquellos países donde al marido no se le permite
esa autoridad absoluta. Pero como los fines del matri-
monio no requieren del marido un poder así, tampoco
la condición matrimonial le da dicho poder, pues no
es éste necesario en tal estado. La sociedad conyugal
podría subsistir y alcanzar sus fines sin ese poder ab-
soluto del marido; y es más: la comunidad de bienes y
el poder sobre ellos, la ayuda y mantenimiento mutuos,
y todas las demás cosas que pertenecen a la sociedad
conyugal, pueden variarse y regularse por el contrato
que une al marido y a la mujer en matrimonio; lo úni-
co que es requeridoes que el contrato matrimonial sea
consistente con la procreación y cría de los hijos hasta
que éstos puedan valerse por sí mismos. Nada es, pues,
necesario en sociedad alguna que no sea necesario para
alcanzar los fines para los que fue establecida.
84. La sociedad entre padres e hijos, y los distin-
tos derechos y poderes que pertenecen respectivamente
a cada uno de ellos, es asunto que ya he tratado tan por
extenso en el capítulo precedente que nada necesito de-
cir aquí sobre el particular. Y me parece sobremanera
claro que este tipo de sociedad dista mucho de una so-
ciedad política.
85. Amo y siervo son nombres tan viejos como la
historia, pero se ha dado a individuos de muy diferen-
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 85
te condición. Pues un hombre libre se hace siervo de
otro vendiéndole, por un cierto tiempo, el servicio que
se compromete a hacer a cambio del salario que va a
recibir; y aunque, por lo común, esta circunstancia lo
hace formar parte de la familia de su amo y lo somete
a la ordinaria disciplina de éste, sólo da al amo un po-
der pasajero sobre él, y exclusivamente dentro de los
límites del contrato establecido entre ambos. Pero hay
otra clase de siervos a los que damos el nombre particu-
lar de esclavos. Éstos, al haber sido capturados en una
guerra justa, están por derecho de naturaleza sometidos
al dominio absoluto y arbitrario de sus manos. Como
digo, estos hombres, habiendo renunciado a sus vidas
y, junto con ellas, a sus libertades; y habiendo perdido
sus posesiones al pasar a un estado de esclavitud que no
los capacita para tener propiedad alguna, no pueden ser
considerados como parte de la Sociedad Civil del país,
cuyo fin principal es la preservación de la propiedad.
86. Consideremos, por tanto, a un padre de fami-
lia con todos estos subordinados suyos con los que está
relacionado —esposa, hijos, siervos y esclavos— y que
se aúnan bajo la regla doméstica de una familia. Esta
unidad familiar, aunque en lo que tiene de jerarquía,
funciones y agrupación de miembros se asemeja a un
pequeño Estado (Commonwealth), difiere mucho de él
en lo que respecta a su constitución, a su poder y a sus
fines. Y si se nos obliga a pensar que es una monarquía
y que el paterfamilias es el monarca absoluto, la mo-
narquía absoluta habrá de tener un poder sobremanera
fragmentado y breve; pues, según lo que ha quedado
dicho antes, está claro que el cabeza de familia tiene un
poder muy específico y restringido, tanto en lo que res-
86 JOHN LOCKE
pecta a su duración como en lo que respecta a las perso-
nas que están en el seno de la familia. Porque, con ex-
cepción de los esclavos —y la familia sigue siendo tal,
y el poder del paterfamilias sigue siendo igual, tanto si
en el hogar hay esclavos como si no los hay—, el padre
de familia no tiene poder legislativo sobre la vida y la
muerte de ninguno de los miembros familiares, ni tiene
tampoco ningún poder que la madre de familia no pue-
da ejercer con el mismo derecho que él. Y, ciertamente,
no podrá tener un poder absoluto sobre toda la familia
aquel que sólo tiene un poder muy limitado sobre cada
uno de los individuos que la forman. Mas en lo que res-
pecta a cómo una familia o cualquier otra asociación de
seres humanos difiere de una sociedad política, ello es
asunto que veremos mejor considerando en qué consis-
te la sociedad política misma.
87. Al nacer el hombre —como ya hemos proba-
do— con derecho a la libertad perfecta y a disfrutar sin
cortapisas todos los derechos y privilegios que le otor-
ga la ley de naturaleza, y en igual medida que cualquier
otro hombre o grupo de hombres en el mundo, no sólo
tiene por naturaleza el poder de proteger su propiedad,
es decir, su vida, su libertad y sus bienes, frente a los
daños y amenazas de otros hombres, sino también el de
juzgar y castigar los infringimientos de la ley que sean
cometidos por otros, y en el grado que la ofensa merez-
ca; tendrá, incluso, el poder de castigar con la pena de
muerte cuando, en su opinión, la atrocidad del crimen
así lo requiera. Ahora bien, como no hay ni puede sub-
sistir Sociedad Política alguna sin tener en sí misma el
poder de proteger la propiedad y, a fin de lograrlo, el de
castigar las ofensas de los miembros de dicha sociedad,
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 87
única y exclusivamente podrá haber Sociedad Política
allí donde cada uno de sus miembros haya renunciado a
su poder natural y lo haya entregado en manos de la co-
munidad, en todos aquellos casos en que no esté impo-
sibilitado para pedir protección de la ley que haya sido
establecida por la comunidad misma. Y así, al haber
sido excluido todo juicio privado de cada hombre en
particular, la comunidad viene a ser un árbitro que de-
cide según normas y reglas establecidas, imparciales y
aplicables a todos por igual, y administradas por hom-
bres a quienes la comunidad ha dado autoridad para
ejecutarlas. Y de este modo, la comunidad decide las
diferencias que puedan surgir entre sus miembros en
cuestiones de derecho, y castiga aquellas ofensas que
algún miembro haya cometido contra la sociedad, con
las penas que la ley haya estipulado. Guiándonos por
todo esto, nos resultará fácil averiguar quiénes com-
ponen, y quiénes no, una Sociedad Política. Aquellos
que están unidos en un cuerpo y tienen una establecida
ley común y una judicatura a la que apelar, con auto-
ridad para decidir entre las controversias y castigar a
los ofensores, forman entre sí una Sociedad Civil; pero
aquellos que carecen de una autoridad común a la que
apelar —me refiero a una autoridad en este mundo—
continúan en el estado de naturaleza; y, a falta de otra
persona, cada uno es en sí mismo juez y ejecutor, lo
cual es lo mismo que decir, como ya he mostrado antes,
que se halla en el más absoluto estado natural.
88. Así, el Estado (Commonwealth) se origina
mediante un poder que establece cuál es el castigo que
corresponde a las diferentes transgresiones de aquellos
que, entre los miembros de una sociedad, piensan que
88 JOHN LOCKE
merece la pena cometerlas; éste es el poder de hacer
leyes, y a él debe añadirse el poder de castigar cual-
quier daño que se le haga a un miembro de la Sociedad,
cometido por alguien que no pertenece a ella. Este se-
gundo poder es el de hacer la guerra y la paz. Y ambos
poderes están encaminados a la preservación de la pro-
piedad de todos los miembros de esa sociedad, hasta
donde sea posible. Mas aunque todo hombre que ha en-
trado a formar parte de cualquier sociedad civil y se ha
convertido en miembro de un Estado (Commonwealth)
ha renunciado a su poder de castigar las ofensas contra
la ley de naturaleza según le dicte su juicio personal,
ocurre que, junto con la entrega de ese poder de juzgar
que él ha cedido a la legislatura en todos aquellos ca-
sos en los que le fue posible recurrir a un magistrado,
también ha dado al Estado el derecho de emplear su
propia fuerza personal para que se pongan en ejecución
los juicios de dicho Estado. Y estos juicios formulados
por el Estado son, ciertamente, juicios suyos tanto si
son hechos por él mismo como si los formula su repre-
sentante. Y ahí tenemos el origen del poder legislativo
y ejecutivo de la Sociedad Civil, poder que consiste en
juzgar, mediante leyes, hasta qué punto deben castigar-
se las ofensas cuando son cometidas dentro del Esta-
do (Commonwealth), y, también, determinar, mediante
juicios ocasionales fundados en las circunstancias pre-
sentes del hecho, en qué medida deben vindicarse las
injurias procedentes de afuera. Y, en ambos casos, em-
plear todas las fuerzas de todos los miembros del cuer-
po social, cuando ello sea necesario.
89. Por lo tanto, siempre que cualquier número de
hombres esté así unido en Sociedad de tal modo que
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 89
cada uno de ellos haya renunciado a su poder ejecutivo
de ley natural y lo haya cedido al poder público, enton-
ces, y sólo entonces,tendremos una Sociedad Política
o Civil. Y esto se logra siempre que un grupo de hom-
bres en estado natural entra en sociedad para formar un
pueblo, un cuerpo político bajo un Gobierno Supremo;
o, si no, cuando alguno se une a un gobierno ya esta-
blecido, y se incorpora a él; pues, mediante ese acto,
autoriza a la sociedad, o, lo que es lo mismo, a la legis-
latura de la misma, a hacer leyes para él según el bien
público de la sociedad lo requiera, comprometiéndose,
en el grado que le sea posible, a prestar su asistencia en
la ejecución de las mismas. Esto es lo que saca a los
hombres del estado de naturaleza y los pone en un Es-
tado: el establecimiento de un juez terrenal con autori-
dad para decidir todas las controversias y para castigar
las injurias que puedan afectar a cualquier miembro del
Estado (Commonwealth); y dicho juez es la legislatu-
ra, o el magistrado nombrado por ella. Sin embargo,
siempre que haya una agrupación de hombres, aunque
estén asociados, que carezcan de un poder decisorio al
que apelar, seguirán permaneciendo en el estado de na-
turaleza.
90. De aquí resulta evidente que la Monarquía Ab-
soluta, considerada por algunos como el único tipo de
gobierno que puede haber en el mundo, es, ciertamen-
te, incompatible con la Sociedad Civil, y excluye todo
tipo de gobierno civil. Pues el fin al que se dirige la
sociedad civil es evitar y remediar esos inconvenientes
del estado de naturaleza que necesariamente se si-
guen del hecho de que cada hombre sea juez de su pro-
pia causa; y ese fin se logra mediante el establecimien-
90 JOHN LOCKE
to de una autoridad conocida a la que todos los miembros
de la sociedad pueden apelar cuando han sido víctimas de
una injuria, o están envueltos en cualquier controversia
que pueda surgir; y todos deben obedecer a esa auto-
ridad19. Allí donde haya personas que carezcan de una
autoridad así, es decir, una autoridad a la que apelar
cuando surja algún conflicto entre ellas, esas personas
continuarán en el estado de naturaleza; y en esa con-
dición se halla todo príncipe absoluto con respecto a
aquellos que están bajo su dominio.
91. Pues al suponerse que este príncipe absoluto
es el único que tiene en sí mismo el poder legislativo y
el ejecutivo, no existe juez ni recurso de apelación al-
guna a alguien que justa e imparcialmente y con autori-
dad pueda decidir, y de cuya decisión pueda esperarse
consuelo y compensación por algún daño o inconve-
niencia sufridos por causa del príncipe o por lo que él
ordene; de modo que un hombre así, ya sea que lo lla-
memos czar, o grand seignior, o cualquier otra cosa,
se encuentra, con respecto a los que se hallan bajo su
dominio, en el mismo estado de naturaleza con que se
encuentra con respecto al resto de la humanidad. Pues
allí donde haya dos hombres que no tengan una norma
establecida y un juez común al que apelar en esta tie-
rra para determinar las controversias legales que pue-
19 «El poder público de toda sociedad está por encima de cada
uno de los individuos contenidos en esa sociedad; y el uso principal
de este poder consiste en dar leyes a todos los que estén bajo él. Di-
chas leyes debemos obedecerlas en todos los casos, excepto cuando
haya una razón manifi esta que pruebe que la ley de la razón o la ley
de Dios mandan lo contrario» (Hooker, Eccl. Pol. lib. i. sección 16).
[Nota de Locke.]
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 91
dan surgir entre ellos, esos hombres seguirán perma-
neciendo en un estado de naturaleza20 y sujetos a todas
las inconveniencias que ello lleva consigo. La única y
lamentable diferencia para el súbdito —o, mejor diría-
mos, esclavo— de un príncipe absoluto sería ésta: que
mientras que en el ordinario estado de naturaleza tiene
la libertad para juzgar acerca de cuáles son sus dere-
chos y para defenderlos en la medida de sus fuerzas,
ahora, siempre que su propiedad sea invadida por vo-
luntad y mandato de su monarca, no sólo le faltará ese
recurso de apelación que deben tener los que viven en
sociedad, sino que, como si se le hubiera degradado y
no perteneciese ya al orden de las criaturas racionales,
20 «Para eliminar las ofensas, injurias y malas acciones de unos
contra otros», es decir, todas esas inconveniencias que iban anejas
al hombre en su estado de naturaleza, «no hubo otro modo de con-
seguirlo que pactar unos con otros, de común acuerdo, establecien-
do algún tipo de gobierno público y sometiéndose a él, y dándole
autoridad para dictar normas y para gobernar, para procurar así la
tranquilidad, la felicidad y el sosiego de todos. Los hombres siem-
pre supieron que cuando se les ofendía violentamente, ellos podían
defenderse a sí mismos; sabían que, aunque el propósito de cada in-
dividuo era buscar su propia comodidad, si ello se intentaba lograr
haciendo violencia a otros, no debía tolerarse, sino que todos de-
bían tratar de ofrecer resistencia sirviéndose de los medios adecua-
dos. Finalmente, sabían también que ningún hombre podía, según
los dictados de la recta razón, asumir la función de determinar su
propio derecho y proceder a mantenerlo según esa determinación;
pues todo hombre mira siempre por su propio interés y tiende a fa-
vorecer a aquellos por los que siente gran afecto. Supieron, pues,
que todas aquellas luchas y alborotos no podrían tener término, a
menos que cada hombre, de común acuerdo con los demás, diese su
consentimiento para ser gobernado por otro. Sin ese consentimiento
no podría justifi carse el que hombre alguno asumiese la responsabi-
lidad de ser señor o juez sobre los demás» (Hooker, Eccl. Pol. lib. i.
sección 10). [Nota de Locke.]
92 JOHN LOCKE
se le niega también la libertad de juzgar, o de defen-
der sus derechos. Y así, queda expuesto a todos los su-
frimientos e inconvenientes que un hombre puede te-
mer de otro que, hallándose en un estado de naturaleza
sin limitación alguna, está, además, corrompido por la
adulación y armado de poder.
92. Aquel que piense que el poder absoluto pu-
rifica la sangre de los hombres y corrige la bajeza
de la naturaleza humana sólo necesita leer la historia de
nuestro tiempo, o de cualquier otra época, para conven-
cerse de lo contrario. Un hombre que en las selvas de
América se comporta de manera insolente y ofensiva,
probablemente no se comportará mejor sentado en un
trono; mas, si lo ocupa, lo más probable es que se bus-
quen razones de sapiencia y de religión para justificar
el daño que haga a sus súbditos; y la espada silenciará a
todos aquellos que se atrevan a cuestionar su conducta.
Y en cuanto a la pregunta de qué protección procura la
monarquía absoluta, qué clase de padres de sus respec-
tivos países son los monarcas absolutos, y qué grado
de felicidad y seguridad disfrutan los súbditos cuando
este tipo de gobierno ha alcanzado la perfección, podrá
responderla fácilmente quien considere lo que última-
mente se cuenta de Ceilán21.
93. En las monarquías absolutas, lo mismo que en
otros sistemas de gobierno que hay en el mundo, los
súbditos pueden, ciertamente, apelar a la ley y a los jue-
21 [Se refi ere aquí Locke al relato de Robert Knox A Historical
Relation of the Island of Ceylon in the East India, publicado en su
tiempo.]
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 93
ces para que decidan cualquier controversia e impidan
posibles actos de violencia entre ellos. Esto es algo que
todo el mundo juzga necesario, y cualquier individuo
que pensase lo contrario sería declarado enemigo de
la sociedad y del género humano. Pero existen razones
para dudar que ello se deba siempre a un amor verda-
dero hacia la sociedad y hacia el género humano, y a la
caridad con que debemos tratarnos unos a otros; porque
ello no es más que lo que todo hombre que ama su pro-
pio poder, su provecho o su grandeza se ve obligado a
hacer de manera natural: impedir que los animales que
trabajan y se fatigan para darle a él placer y poderío
se hieran y destruyan mutuamente. Y así, el amo cui-
da de ellos,no porque los ame, sino porque se ama a sí
mismo y le encanta el provecho que ellos le procuran.
Porque si preguntamos qué seguridad, qué protección
hay en un Estado así frente a la violencia y la opresión
ejercidas por este monarca absoluto, esa pregunta será
ahogada en su raíz. Esos monarcas dirán que el mero
hecho de buscar seguridad merece ser castigado con la
muerte. Concederán que, entre un súbdito y otro, debe
de haber reglas, leyes y jueces, para su paz y seguridad
mutuas. Pero en lo que al monarca mismo se refiere,
éste tiene que ser absoluto y está por encima de esas
circunstancias; pues como tiene el poder de seguir ha-
ciendo daño y mal, está en su derecho cuando actúa
así. El mero hecho de preguntar cómo protegerse del
daño y de la injuria provenientes de quien tiene mayor
poder para causar esos males es ya estar predicando la
disidencia y la rebelión. Es como si los hombres, una
vez dejado el estado de naturaleza, y tras ingresar en
la sociedad, acordaran que todos ellos, menos uno, de-
ben estar bajo las leyes; y que la única persona que no
94 JOHN LOCKE
está sometida a ellas retiene toda la libertad propia del
estado de naturaleza, aumentada con el poderío y he-
cha licenciosa por la impunidad. Ello equivale a pensar
que los hombres son tan estúpidos como para cuidar de
protegerse de los daños que puedan causarles los gatos
monteses y los zorros, y que no les preocupa, más aún,
que encuentran seguridad en el hecho de ser devorados
por los leones.
94. Mas, por mucho que hablen los aduladores
para distraer el pensamiento de las gentes, ello no pue-
de impedir que los hombres se den cuenta de las cosas.
Y cuando reparan en que un hombre, de la condición
que sea, está exento de las reglas de la sociedad civil de
la que ellos son parte, y ven que no hay nadie en este
mundo a quien puedan apelar frente a los daños que re-
ciban de ese hombre, se considerarán a sí mismos en
estado de naturaleza con respecto a ese hombre, el cual
se encuentra de hecho en tal estado; y, tan pronto como
puedan, procurarán protegerse bajo la seguridad de la
Sociedad Civil que fue instituida con ese propósito y en
la que ingresaron precisamente por esa razón. Y así,
quizá en un principio —como mostraremos con más
detalle en la parte siguiente de este discurso— algún
hombre bueno y excelente que, habiendo alcanzado
preeminencia sobre los demás, recibiese en pago de su
bondad y sus virtudes ese tipo de autoridad natural con
la que un jefe gobierna a los demás y que le es entregada
para resolver las diferencias entre sus prójimos sin más
garantía que la que ofrecen su rectitud y su sabiduría, sin
embargo, cuando el tiempo dio autoridad y —como al-
gunos hombres se empeñan en predicarnos— santidad
a costumbres que se habían iniciado en épocas primiti-
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 95
vas como resultado de la negligencia e inocencia de las
gentes, aquellos primeros jefes naturales fueron sucedi-
dos por tipos de otra calaña; y el pueblo se dio cuenta
de que sus propiedades no estaban ya seguras bajo esa
clase de gobierno, a pesar de que la finalidad de ese go-
bierno no era otra que la de proteger la propiedad22; y
repararon en que no podrían sentirse seguros, tranqui-
los y formando parte de una sociedad civil hasta que la
facultad de dictar leyes fuese depositada en manos de
un cuerpo colectivo, ya recibiera éste la denominación
de «senado», «parlamento», o cualquier otra. Mediante
este procedimiento, cada individuo se hizo súbdito, en
igualdad con los demás, por humildes que éstos fueran,
de las leyes que él mismo, como parte de la legislatura,
había establecido. Y de este modo, nadie podía ya, ba-
sándose en su propia autoridad individual, hurtarse a la
fuerza de la ley establecida; y quedaba también exclui-
da toda pretensión de un individuo que quisiera decla-
rarse exento de sujeción a la ley, para así tener licencia
para cometer toda clase de abusos o para permitir que
alguno de sus subordinados los cometiera. «En una so-
22 «Al principio, cuando una cierta forma de regimentación fue
establecida, pudo ocurrir que no se pensara en dictar normas de-
talladas para gobernar, y todo le fuera permitido al jefe, en cuya
sabiduría y discreción el pueblo confi aba. Mas, con la experien-
cia, las gentes se dieron cuenta de los muchos inconvenientes que
esto llevaba consigo, y de que lo que en un principio habían ideado
como remedio no hacía sino agravar la herida que debía haber cura-
do. Vieron, pues, que vivir bajo la voluntad de un hombre se había
convertido en la causa del sufrimiento de todos los demás hom-
bres. Y esto los llevó a establecer leyes que permitiesen a todos los
hombres saber de antemano cuál era su deber, y los castigos que se
derivarían de no cumplirlo» (Hooker, Eccl. Pol. lib. i. sección 10).
[Nota de Locke.]
96 JOHN LOCKE
ciedad civil, ningún hombre puede estar exento de las
leyes que la rigen»23; pues si a algún hombre se le per-
mitiera hacer lo que le diese la gana, y no hubiera en
este mundo recurso de apelación para protegerse frente
a los daños que ese hombre cometiera, me pregunto si
dicho hombre no seguiría estando en un completo esta-
do de naturaleza y al margen de la sociedad civil. Así
sería, a menos que alguien dijera que el estado de natu-
raleza y la sociedad civil son una y la misma cosa, lo
cual no he oído hasta ahora que haya sido afirmado, ni
siquiera por los grandes apologistas de la anarquía.
23 «La ley civil, al ser un acto de todo el cuerpo político, debe
imperar sobre cada uno de los miembros de ese cuerpo» (Hooker,
ibíd.). [Nota de Locke.]
[143]
CAPÍTULO 12
DE LOS PODERES LEGISLATIVO,
EJECUTIVO Y FEDERATIVO
DEL ESTADO
143. El poder legislativo es aquel que tiene el de-
recho de determinar cómo habrá de ser empleada la
fuerza del Estado (Commonwealth), a fin de preservar
a la comunidad y a los miembros de ésta. Pero como
esas leyes (que han de ejecutarse constantemente y han
de estar siempre en vigor) pueden ser hechas en muy
poco tiempo, no es necesario que la legislatura haya de
estar permanentemente en activo, ni que tenga siem-
pre algo que hacer. Y como, debido a la fragilidad de
los hombres (los cuales tienden a acumular poder), és-
tos podrían ser tentados a tener en sus manos el poder
de hacer leyes y el de ejecutarlas para así eximirse de
obedecer las leyes que ellos mismos hacen; y como po-
drían también tener tentaciones de hacer las leyes a su
144 JOHN LOCKE
medida y de ejecutarlas para beneficio propio, llegan-
do así a crearse intereses distintos de los del resto de
la comunidad y contrarios a los fines de la sociedad y
del gobierno, es práctica común en los Estados (Com-
monwealths) bien organizados (donde el bien de todos
es debidamente considerado) que el poder legislativo
sea puesto en manos de diversas personas, las cuales,
en formal asamblea, tiene cada una, o en unión con las
otras, el poder de hacer leyes; y una vez que las leyes
han sido hechas, la asamblea vuelve a disolverse, y sus
miembros son entonces simples súbditos, sujetos a las
leyes que ellos mismos han hecho; lo cual es un nuevo
y seguro modo de garantizar que tengan cuidado de ha-
cerlas con la mira puesta en el bien público.
144. Pero como esas leyes que son hechas de una
vez y en poco tiempo tienen, sin embargo, constante y
duradera vigencia y necesitan ser ejecutadas y respe-
tadas sin interrupción, es necesario que haya un poder
que esté siempre en activo y que vigile la puesta en
práctica de esas leyes y la aplicación de las mismas. De
ahí el que los poderes legislativo y ejecutivo suelan es-
tar separados.
145. Hay en todo Estado (Commonwealth) otro
poder que podríamos llamar natural, y que responde al
que todo hombre tiene naturalmente antes de entrar en
sociedad. Pues aunque en un Estado los miembros de
éste son personas distintas las unas de las otras y como
tales son gobernadas por las leyes de la sociedad, ocu-
rre, sin embargo, que,en referencia al resto de la huma-
nidad, constituyen un cuerpo que está, como cada uno
de sus miembros lo estaba antes, en estado de natura-
SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL 145
leza con relación al resto del género humano. De esto
proviene el que las controversias que tienen lugar entre
un hombre cualquiera de la sociedad y otros hombres
que se encuentran fuera de ella sean de la competencia
del pueblo; y así, una injuria cometida contra un miem-
bro del cuerpo político hace que la comunidad entera
participe en la reparación de ese daño. De modo que,
así considerada, toda la comunidad viene a ser un solo
cuerpo en estado de naturaleza con respecto a todos los
demás Estados o personas que están fuera de dicha co-
munidad.
146. Esto conlleva, por tanto, un poder de hacer la
guerra y la paz, de establecer ligas y alianzas y de rea-
lizar tratos con todas las personas y comunidades fuera
del Estado. A este poder podríamos llamarlo «federa-
tivo», si tal apelativo resulta aceptable. Con tal que se
entienda la sustancia de lo que digo, me resulta indife-
rente el nombre que queramos darle.
147. Estos dos poderes, el ejecutivo y el federa-
tivo, aunque en realidad son distintos el uno del otro,
pues el primero se refiere a la ejecución de las leyes
municipales de la comunidad, dentro de ella y en refe-
rencia a las partes que la componen, y el segundo atañe
a la seguridad y al interés en asuntos exteriores con res-
pecto a los beneficios o daños que la comunidad pueda
recibir desde fuera, ambos están siempre casi unidos.
Y aunque la buena o mala administración de este po-
der federativo es de gran importancia para el Estado, es
mucho menos susceptible de regirse por previas y vi-
gentes leyes positivas que el poder ejecutivo; y por eso
ha de dejarse a la prudencia y sabiduría de aquellos que
146 JOHN LOCKE
lo tienen en sus manos la misión de administrarlo para
el bien público. Pues las leyes que se refieren a las rela-
ciones entre súbditos, como son dictadas para dirigir el
comportamiento de dichos súbditos, pueden preceder a
las acciones de éstos; mas lo que se hace en referencia
a súbditos extranjeros, al depender en gran medida de
lo que éstos hagan y de los cambios que tengan lugar en
sus intenciones e intereses, ha de dejarse a la prudencia
de aquellos a quienes se les ha encomendado ese poder,
a fin de que lo administren como mejor sean capaces de
hacerlo, y para ventaja del Estado.
148. Aunque, como he dicho, los poderes ejecuti-
vo y federativo de toda comunidad son realmente dis-
tintos entre sí, difícil es que estén separados y que se
depositen simultáneamente en manos de personas dis-
tintas; pues como ambos requieren para su ejercicio la
fuerza de la sociedad, casi resulta prácticamente impo-
sible poner la fuerza del Estado en manos distintas que
no estén subordinadas, o entregar los poderes ejecutivo
y federativo a personas diferentes que puedan actuar
separadas. De hacerlo así, la fuerza pública estaría bajo
mandos diferentes, lo cual causaría tarde o temprano el
desorden y la ruina.
MONTESQUIEU.
Del espíritu de las leyes.
Libro XI, capítulos V
(Del objeto de cada Estado) y VI
(De la Constitución de Inglaterra),
Tecnos, 2007.
174 MONTESQUIEU
CAPÍTULO V: Del fin de los distintos Estados.—Aunque
todos los Estados tengan, en general, el mismo fin, que es el
de mantenerse, cada uno tiene, sin embargo, uno que le es
particular. El engrandecimiento era el de Roma; la guerra, el
de Lacedemonia; la religión, el de las leyes judaicas; el co-
mercio, el de Marsella; la tranquilidad pública, el de las le-
yes chinas32; la navegación, el de las leyes de Riadas; la li-
bertad natural, el de la legislación de los salvajes; las delicias
del príncipe, por lo común, el de los Estados despóticos; la
gloria del príncipe y la del Estado, el de las Monarquías; el
objeto de las leyes de Polonia es la independencia de cada
ciudadano, pero de ellas resulta la opresión de todos33.
Existe también una nación en el mundo cuya constitución
tiene como objeto directo la libertad política. Vamos a exa-
minar los principios en que se funda: si son buenos, la liber-
tad se reflejará en ellos como en un espejo.
32 Fin natural de un Estado que no tiene enemigos en el exterior o que
cree tenerlos contenidos con barreras.
33 Inconveniente del Liberum veto.
DEL ESPÍRITU DE LAS LEYES 175
Para descubrir la libertad política en la constitución no
hace falta mucho esfuerzo. Ahora bien, si se la puede con-
templar y si ya se ha encontrado, ¿por qué buscarla más?
CAPÍTULO VI: De la constitución de Inglaterra.—Hay en
cada Estado tres clases de poderes: el poder legislativo, el
poder ejecutivo de los asuntos que dependen del derecho de
gentes, y el poder ejecutivo de los que dependen del derecho
civil.
Por el poder legislativo, el príncipe, o el magistrado, pro-
mulga leyes para cierto tiempo o para siempre, y enmienda o
deroga las existentes. Por el segundo poder, dispone de la
guerra y de la paz, envía o recibe embajadores, establece la
seguridad, previene las invasiones. Por el tercero, castiga los
delitos o juzga las diferencias entre particulares. Llamare-
mos a éste poder judicial, y al otro, simplemente, poder eje-
cutivo del Estado.
La libertad política de un ciudadano depende de la tran-
quilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada
uno de su seguridad. Y para que exista la libertad34 es nece-
sario que el Gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda
temer nada de otro.
Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo
en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad
porque se puede temer que el monarca o el Senado promul-
guen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.
Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separa-
do del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legis-
lativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos
sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo legisla-
dor. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la
fuerza de un opresor.
34 Aun cuando un hombre tuviese en Inglaterra tantos enemigos como
cabellos tiene en la cabeza, no le pasaría nada; y es mucho, pues la salud del
alma es tan necesaria como la del cuerpo. (Notas sobre Inglaterra.)
176 MONTESQUIEU
Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuer-
po de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejer-
ciera los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las
resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferen-
cias .entre particulares.
En la mayor parte de los reinos de Europa el Gobierno es
moderado porque el príncipe, que tiene los dos primeros po-
deres, deja a sus súbditos el ejercicio del tercero. En Turquía,
donde los tres poderes están reunidos en la cabeza del sultán,
reina un terrible despotismo.
En las Repúblicas de Italia, los tres poderes están reuni-
dos, y hay menos libertad que en nuestras Monarquías. Por
eso, el Gobierno necesita, para mantenerse, de medios tan
violentos como los del Gobierno turco. Prueba de ello son
los inquisidores de Estado35 y el cepillo donde cualquier de-
lator puede, en todo momento, depositar su acusación en una
esquela.
Veamos cuál es la situación de un ciudadano en estas Re-
públicas: el mismo cuerpo de magistratura tiene, como eje-
cutor de las leyes, todo el poder que se ha otorgado como
legislador; puede asolar al Estado por sus voluntades genera-
les, y como tiene además el poder de juzgar, puede destruir a
cada ciudadano por sus voluntades particulares.
El poder es único, y aunque no haya pompa exterior que
lo delate, se siente a cada instante la presencia de un príncipe
despótico.
Por eso, siempre que los príncipes han querido hacerse
déspotas, han empezado por reunir todas las magistraturas en
su persona; y varios reyes de Europa, todos los grandes car-
gos del Estado.
Creo que la mera aristocracia hereditaria de las Repúblicas
de Italia no corresponde