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Parte V
Semiología
general
1 I C O N T E N ID O
Capítulo 16 El examen físico y su confiabilidad
Capitulo 17 Impresión general
Capítulo 18 Piei
Capitulo 19 Anexos cutâneos
Capitulo 20 Tejido celular subcutáneo
Capitulo 21 Sistema venoso superficial
Capitulo 22 Sistema linfático
Capítulo 23 Sistema osteoarticulomuscular
Capitulo 24 Extremidades
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El examen físico
y su confiabilidad
Horacio A. Argente y Marcelo £ Âfvarez
INTRODUCCIÓN
El examen tísico es el acto que realiza el médico va-
liéndose solo de sus sentidos e instrumentos sencillos
(estetoscopio, martillo de reílejos, termômetro, esfig-
momanómetro) con el tut de reconocer Ia normalidad o
Ias alteraciones físicas (signos) producidas por Ia enfer-
medad.
cuando se examina al paciente sin slis ropas, Existe una
inspección general que permite apreciar, entre otras cosas,
Ia constitución, el estado de nutrición, el color y estado de
Ia piei, Ia distribución pilosa, la actitud v la marcha; Ia ins-
pección segmentaria de la cabeza, las fauces, el cuello, el
tronco y las extremidades permite detectar asimetrías, de
formidades, latidos y lesiones específicas.
Durante mucho tiempo se considero el examen físico
como una parte Fundamental dei examen clinico y la
capacidad dei médico era juzgada porei arte y la ciên
cia en su realización. Sin embargo, el advemmiento de méto
dos complementarios para el diagnostico, cada vez más pre
cisos y sofisticados, Io hizo caer en el descrédito y se llegó así
a su abandono casi total. Pero el encarecimiento progresivo
de la medicina y el reconocimiento de que los estúdios com
plementados tienen sus errores y lim ilaciones (falsos positi
vos y negativos) han llevado al resurgimientD dei examen fí
sico como una parte vital dei examen clinico. Su realización
completa y ordenada permite no solo orientar y racionalizar la
solidtud de exámenes, sino también genera confianza y forta
lece la reladón médíco-paciente.
La secuencía dei examen físico sigue el clásico provér
bio: primero ver, luego tocar v finalmente escuchar, es
decir, realizar primero la inspección, luego la paipación y
la percnsión y por último la auscultación. De la misnia
manera que en la realización de ia anamnesis, el médico
experimentado deja de lado el método exhaustivo y uti
liza el hipotético-deductivo pai'a realizar un examen f í
sico dirigido hacia la búsqueda específica de elementos
que lo ayuden a descartar o reforzar ias hípótesis diagnos
ticas gene radas.
INSPECCIÓN
Se inicia desde ei primer contacto entre el paciente y el
médico, continua durante toda la anamnesis y se completa
PALPACIÓN
Es la apreciación manual de ia sensibilidad, la tempera
tura, la forma, el tamano, la consistência, ia situación y los
movimientos de la región explorada. Se realiza sobre los
tegumentos o a través de ellos (paipación) o introdu-
ciendo uno o más dedos por los orifícios naturales (tacto),
como por ejemplo, el tacto rectal o vaginal.
La paipación puede ser monomanual o bimanual, con
las manos separadas, sobrepuestas o yuxtapuestas en di
ferentes ângulos. Puede ser superficial, con la mano de
plano, como la mano de escultor sobre el abdômen, o
profunda, con los dedos en tlexíóii más insinuados para
lograr una mayor profundidad. La paipación permite de
tectar:
Sensibilidad: es lo primero que se explora, en especial
si se ha relendo la presencia de dolor. Puede detectar hi-
perestesia cutânea (híperalgesia superficial), como eu los
procesos inflamatorios de la piei o las neuralgias, o hipe-
ralgesia profunda o dolor con la presión en un punto o
una zona. Es importante la exploración de los puntos do
lorosos y las zonas gatillo, ya que podrian orientar sobre
la exístencia de una determinada patologia. Li examen de
la sensibilidad se completa con Ia exploración neurológica
de las sensibilidades superficial (táctil y dolorosa) y pro
funda ( barestesia, dolor profundo, etc.).
Temperatura: la de la superfície corporal puede eva-
luarse sobre la frente o el tronco y deberá corroborarse
con el uso dei termômetro. La paipación también permite
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148 Parte V - Semiología general
detectar variaciones local es de Ia temperatura, como por
ejemplo su aumento en los procesos inflamatorios o
infecciosos (tromboflebitis, erisipela, artritis) o su dismi-
nución en los casos de vasoconstricción (Raynaud u obs-
trucción arterial).
Forma, tamaiio, consistência v situación: su deter-
minacion es Ia fmalidad más importante de la palpación
y tiene especial valor en el abdômen, donde permite de
tectar las características semiológicas de órganos como
el hígado, el bazo, los riikmes y las vísceras huecas. Se uti-
Itzan dos tipos de movimientos: de deslizamiento, paralelo
a ia superfície de contacto, con mayor o menor presión
según la profundídad con que se quieta palpar, yen gene
ral utilizando toda la palma de la mano; de tanteo, per
pendicular a la superfície, apoyando solo !a yema de los
dedos y con movimientos de flexión a nivel de las articu-
laciones metacarpofaíángicas (en ocasiones se utiliza una
mano oponente como piano de resistência),
Movim ientos: la palpación permite detectar distintas
variedades de movimientos. Entre ellos, los más impor
tantes son:
Vibraciones: pequenos estremecimientos percibi-
dos: a) sobre el tórax o el cuello durante la emisíón de
la voz, denominadas vibraciones vocales; b) sobre el
trayecto de cualquier artéria o el corazón, debido al
paso de !a sangre con un flujo turbulento, ilamadas
frêmito, o c) sobre el tórax o ia región precordial, por
el roce de ias pleuras o ei pericardio inflamados, de
nominadas frote pleural o pericárdico, respectiva-
mente.
• Latidos: movimientos de expansión v retracción sobre
el tórax, relacionados con el corazón v los grandes
vasos (choque de la punta y otros latidos precordiaies),
o sobre las artérias (pulso arterial y latidos aneurismá-
ticos).
• Movimientos respiratórias: relacionados con el acto
de la respiración, se perciben sobre el tórax (expansión
respiratória) y en ei abdômen por el descenso dei dia
fragma (desplazamiento inspiratorio).
PERCUSIÓN
Esta técnica, descrita inicialmente por Josep Leopold
Auenbrugger (Epónimos ,_^ " ) 1 pone en vibración cuer-
pos elásticos que emiten ondas sonoras, ias cuales se
propagan a través dei aire, llegan al oido y producen en
él la sensación de sortido. Permite así apreciar las carac
terísticas de los sonidos generados al golpear determina
das zonas de la superfície corporal, en particular el tórax
y ei abdômen. El tono percutorio refleja fundamental
mente la libertad de la pared corporal para vibrar, y esta
depende de los órganos en contacto con ella, de los mús
culos y huesos subyacentes y de otras presiones exter
nas (véase cap, 35 Exumen físico dei aparato respirató
rio). Se utiliza la técnica dígito-digital, en la cual un dedo
percutor (el índice o medio de la mano derecha) golpea
sobre un dedo plexlmetro (el dedo medio o el índice de
la mano izquierda) apoyado sobre la superfície para ex
plorar, Se reconocen tres sonidos funda menta Jes; •
• Sonoridad: es un sonido de íntensidad fuerte, tono
baio y duración prolongada. Se Io obtiene percutiendo
sobre el pulntón aire ado.
• Matidez: es un sonido de escasa Íntensidad, tono alto
y duración breve. Aparece cuando se percute sobre un
pulmón privado totalmente de aire (neumonía, ateiec-
tasia) v/o cuando entre este \ la superfície dei tórax se
interpone líquido (derrame pleural). Es idêntico al que
se obtiene al percutir sobre órganos macizos como el
hígado o el bazo, o sobre ias masas musculares.
• Timpanismo: es un sonido musical con Íntensidad su
perior a los otros dos sonidos, duración máxima v to-
nalidad intermedia entre el mate y el
sonoro. Normal
mente se lo percibe percutiendo sobre órganos de
contenido solo aéreo (estômago e intestinos) y en el
tórax sobre el espado de Traube.
Sumados a estos tres sonidos fundamentales pueden
describirse otros dos, que son:
• Submatidez: es una variación dei sonido mate con
mayor sonoridad y tono más grave. Se encuentra en
zonas dei pulmón con menor aireación que la necesa-
ria para producir sonoridad o cuando disminuye la lâ
mina de pulmón por encima de un órgano sólido; el
ejemplo característico es la submatidez hepática.
Hipersonoridad: constituye una variedad de Ja sono
ridad caracterizada por ser más fuerte, más grave (de
tono más baio) y de mayor duración, pero sin el carac
ter musical dei timpanismo. Se encuentra en pulmo-
nes hiperaireados (enfisema y durante una crisis de
asma) y en ei neumotórax.
AUSCULTACIÓN
Es la apreciación con el sentido dei oido de los fenô
menos acústicos originados en el organismo, sea por la
actividad dei corazón y la circulación de la sangre (aus
cultación cardiovascular), por la entrada y salida de ajre
en el aparato respiratório (auscultación pulmonar) o
por el trânsito en el tubo digestivo (auscultación abdo
minal).
Se utiliza para ello ei estetoscopio o íonendoscopio,
creado en 1816 por el médico francês René Teófílo Laén-
nec (Epónimos Aaô) que ha sutrido numerosas modifi-
caciones con el progreso cientifico v dei cuai hoy existen
muchos modelos o tipos, pero que difíeren poco entre si,
Todos cuentan con un receptor, que es ia pieza que se
apova sobre ei paciente, que puede ser abierta (campana)
o estar cerrada por un diafragma (membrana). Algunos
modelos tienen campana v diafragma, o incluso más de
una de ellas. La campana es más apta para la auscultación
de ruidos de ba;a frecuencia (ruídos cardíacos y algunos
soplos), mientras que el diafragma es mejor para tos de
frecuencia más elevada (la mayor parte de los soplos y los
generados en los pulmones). Cuando se utiliza la cam
pana, si se ejerce más presión sobre la piei, esta se estira
y se pone tensa, y se auscultan mejor los ruidos de mayor
frecuencia (como si fuera una membrana). Los tubos
trausniisares deben ser semirrfgidos, con un diâmetro in
terior de aproximadamente 3 mm y una longitud no
mayor de 35 cm. Las ojivas auriculares (una para cada
oido, y por eso se denomina estetoscopio biauricular)
deben adaptarse en forma hermética a los orifícios dei
conducto auditivo externo, sin provocar moléstias.
La auscultación recoge los sonidos originados en un
sistema elástico movilizado por una fúerza (vibración) en
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El examen fisico y su confiabilidad 1*9
presencia de un medio transmisor. Cuando Ia vibradón
está compuesta por un fenômeno ondulante igual \ regu
lar, se denomina tono fundamental. Si al movimientoque
genera el tono fundamental de una frecuencia determi
nada se le agregan otros con una frecuencia múltiplo de
la primera, se originan sobretonos armóntcos v al conjunto
se Io denomina sonido. Si, por el contrario, el fenômeno
vibrátil es irregular v desigual, conformado por un com-
plejo heterogêneo de distintas frecuencias, se produce un
ruído. La intensidad de los ruídos y sonídos depende de !a
menor o mayor amplitud dei ciclo, El oido humano per-
cibe frecuencias de entre 16 v 20.000 ciclos por segundo
(Hertz), con una franja óptima entre 500 y -LOGO Hertz.
La mavoría de los fenômenos acústicos cardiovasculares
se encuentran por debaio de 400-500 Hertz, Io que ex
plica la diíicultad para su percepción y la necesidad de un
largo entrenamiento.
La actividad respiratória y cardiovascular origina rui-
dos, y solo por excepción se producen sonidos. Son de
naturaleza muy variada y se los denomina, por analogia
con los fenômenos acústicos natural es, soplos, sibilancias,
chasquidos, estertores, írotes, etc., o por su onomatopeya,
por ejemplo, clic.
El examen auscidtatorio se realiza en la actualidad con
el estetoscopio biauricular y debe efectuarse en un am
biente adecuado, silencioso, que permita al examinador
concentrar su atención y no sufrir interferências acústicas
o de otra índole. La auscultaciôn inmediata, con el oido
aplicado directamente sobre la piei con ía interposición
de la panoleta, ha caído en desuso.
CONFIABILIDAD DE LOS HALLAZGOS FÍSICOS
La exactitud dei examen físico es fundamental, pues a
partir de él se generan hipótesis diagnosticas, se solicitan
estúdios coraplementarios, se realizan luicios sobre el
pronóstico y se instauran tratamientos.
Hace ya varias décadas, diversos estúdios pusieron
de maniíiesto ia falta de coincidência en los halíazgos
entre los médicos {discrepância interobservador) o aun
entre dos observacíones de un misino médico en mo
mentos diferentes (discrepância intraobservador). Esta
idea generó la percepción injustificada de que el exa
men físico era poco científico y carecia dei rigor de
otros estúdios tecnológicos, como los de laboratorio o
Ias imágengs.
El examen clinico (anam neiis y examen físico) es
mucho más poderoso y redituable que los examenes
complementarieis para establecer el diagnóstico, el
Dronòsticoy la terapêutica en la msyaria de los pacientes yen
casi todos los casos.
Para eomprender esta idea es necesario primero defi
nir los conceptns de exactitud, concordância y discrepân
cia aplicados al examen físico.
Exactitud: es la íidelidad de una observación clínica
respecto dei estado clinico real dei paciente.
Concordância o coincidência: es cuán a menudo,
cuando vários médicos revisan a un mismo paciente,
coinciden en ia presencia o ausência de ese signo.
Discrepância: es la falta de coincidência en las obser-
vaciones entre los médicos o entre dos observacíones de
un mismo médico.
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La coiijiabilidad de un hallazgo físico se refiere a cuán
a menudo, cuando vários médicos revisan a un mismo pa
ciente, coinciden en que ese signo f ísico está presente o
ausente. La confiabilidad puede definirse como coinci
dência simple, es decir, la proporción dei total de las ob-
servaciones en lacual los médicos están deacuerdo sobre
el hallazgo. Por ejemplo, si dos médicos que auscultan a
cien pacientes con manifestaciones clinicas de insuficiên
cia cardíaca (disnea v edema) coinciden en ía existência
de un tercer ruido en 5 pacientes y en su ausência en 75,
la coincidência simple es dei 80% (5+75/100). En los 20
pacientes restantes, solo uno de los dos médicos ausculto
el tercer ruido.
La ventaja de la coincidência simple es que es fácil
de entender y calcular, pero tiene la desventaja de no
tener en cuenta que la coincidência puede deberse uni
camente al azar {por ejemplo, si el segundo médico op
tara simplemente por arrojar una moneda para decidir
si el tercer ruido está presente o no). Para solucionar
este problema, la mavoría de los estúdios clínicos
expresan la coincidência interobservador utilizando el
coeficiente kappa. Este coeficiente representa la pro
porción de coincidência potencial sin participación dei
azar. Sus valores habituales se encuentran entre 0 y 1;
un valor k de 0 indica que la coincidência observada es
la misma que podría esperarse por el mero azar, mien-
tras que un valor k de 1 indica una coincidência per-
fecta, es decír, una coincidência Io más alejada posible
de la que se lograria solo por mtervención dei azar. Por
convención, los valores de k entre 0 y 0,2 índican coin
cidência débil; entre 0,2 y 0,4, coincidência regular;
entre 0,4 y 0,6, moderada; entre 0,6 v 0,8, sustancial y
entre 0,8 y 1, casi perfecta.
l / i Sí bien todos los estúdios sobre las observacíones cli-
nicas han detectado discrepancias interobservador
e intraobservador y un desemperro de los médicos
muy variable y subóptimo. la mayoría de las determinacio-
nes inconsistentes
son, de manera notona, mas consistentes
que Io esperado sobre la base de la casualidad. Con contadas
excepciones, la coincidência es mejor que la esperada por
azar (k mayor que 0) y un 60"a de los halíazgos físicos tienen
un índice sc de 0,4 o mayor lindícando una coincidência mo
derada o rnejorl.
El cuadro 16-1 presenta un listado de signos lisicos y
sus índices K de acuerdo con diferentes estúdios,
Etiologia de la discrepância clinica
Las causas de la discrepância clinica son variadas y
respondeu a múltiples factores, Resulta práctico anali-
zarias según dependan dei examinador, el examinado o el
examen.
El examinador
Variaciãn biológica de ios sentidos: más importantes
que las alteraciones patológicas de los sentidos (disminu-
ción de la agudeza visual, presbíacusia) son las alteracio
nes relacionadas con fenômenos biológicos como el can
sando o el sueno, especialmente evidentes después de
muchas horas de guardia, v que causan ntuchos errores
en las observacíones clínicas.
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ISO Parte V - Semiología general
CUADRO 16-1. Concordância Interobservadorde
algunos signos físicos según distintos estúdios
Hallaigo
Coeficiente
kappa
Marcha anormal 0,11-0,52
Aspecto "anêmico" por observación
de la piei
0,23-0,48
Alleración dei estado nutricional 0,27-0,36
Aumento de la temperatura por
palpación de la piei
0,00-0,23
Rigidez de nuca (presente o ausentei 0,76
Disminución de las vibraciones vocales 0,24
Matidez percutoria 0,16-0,52
Auscultación de sibilancias 0,43-0,93
Choque de la punta presente 0,68-0,82
Presencia de 4.° ruido cardíaco 0,15-0,52
Defensa 3bdominal 0,36
Bazo palpable 0,33-0,75
Higado, nodular o no 0,29
Aneurisma de aorta abdominal
(presente o no)
033
Pulso periférico (presente o ausente) 0,52-0,92
Pulso periférico (normal o disminuidü' 0,01-0,15
Paralisis facial ipresente o ausentei 0,48-0,68
Flapping (presente o ausentei 0,42
Palestesid normal o disrrnnuida 0,45-0,54
Reflejos asimetricos en las piernas 0,52
Signo de Babinski 0,17-0,61
Tendessem a registrar inferências en lugar de eviden
cias: Ias médicos incorporan ea su conciencia los haliaz-
gos dei examen físico como evidencia sensorial, que en ei
proceso diagnóstico se transforma y sintetiza mental
mente en una o más inferências. De esta manera, un dolor
opresivo retroesternal irradiado ai brazo izquierdo se de
fine como un angor típico, y una orina de color rojo, como
hematuria. Estas inferências se utiiizan en algoritmos
diagnósticos, para elaborar hipótesis diagnosticas, para
presentar a los pacientes frente a otros colegas, y se regis-
tian además en las historias clínicas. Si son errôneas, y
muchas veces lo son, se extraen de elias conclusíones
equivocadas y esto aumenta el error diagnóstico.
SujeciÓH a esquemas de chisificación diagnostica: los
esquemas de clasificación de las enfermedades estable-
cen puntos de corte arbitrários que a menudo son dema
siado estrictos, o vagos o inconsistentes. En ocasiones lle-
van a discusíones estériles acerca de si un paciente tiene
o no determinada enfermedad.
Atrapamiento por la expectativa previa: los médicos
tienden a encontrar aquelio que desean o esperan. De esta
manera, si por distintos motivos ftarea adicional, necesi-
dad de medicar, etc.) deseamos que nuestro paciente no
tenga hipertensión arterial, tenderemos a subestimar sus
registros de tensión arterial; si nuestra presunción diag
nostica es insuficiência cardíaca, tenderemos a auscultar
un tercer ruído inexistente.
Stmple incompetência: Ia discrepância clinica es inevi-
table cuando ei médico no sabe bien como interrogar, ver,
palpar, percutir o auscultar, o como interpretar sus ha-
IJazgos con estas mamobras.
Los resultados de esta incompetência pueden ser ries-
gosos o trágicos, y resaltan la Importância de Ia ense-
nanzd. d aprendizaje y, en especial, de la conserva-
crón de las habilidades clínicas. Por este motivo, debe ponerse
mucho enfasis en el domimo de la realizadón de la historia
clinica por parte de las estudiantes de medicina y en la edu-
cación continua dei médico.
El examinado
Variación biológica dei sistema examinado: muchos
signos físicos como eí peso, la tensión arterial, el pulso o
la auscultación de un irote pericárdico pueden variar de
dia en dia o de hora en hora, dependiendo de diversos fac-
tores. Si bien los médicos reconocen esto, no siempre se
acepta que muchas mediciones consideradas "exactas",
como el ECG o la fracción de eyección, sufren las mísmas
variaciones biológicas. Estas provocarán inconsistências
en las descripciones clínicas v, cuando la variación atra-
viese determinados puntos de corte, en ei diagnóstico de
los pacientes.
Efectos de ia enfermedad y la medicación; en ocasio
nes, las aiteraciones que provoca la misma enfermedad o
su tratamiento pueden ocasionar discrepancias en las ma-
nifestaciones clínicas referidas por el paciente o detecta
das en él en diferentes momentos. Es el caso dei relato va-
riable y poco seguro de un paciente con deterioro
cognitivo o las variaciones en ia palpación dei abdômen
en un paciente con un abdômen agudo que redbió an-
tiespasmódicos.
Memorta y reflexión: los pacientes, en especial los que
padecen enfermedades crônicas o han pasado muchos
dias internados, tienden a reftexionar y buscar explícacio-
nes sobre la causa de sus problemas. Con frecuencia han
consultado a vários médicos y han buscado información
científica por su cuenta. De esta manera reorganizan re-
cuerdos dispersos v desordenados en el tiempo en patro-
nes ordenados errôneos. Esta tendencia se refuerza
cuando se les realizan historias clínicas repetidas y es una
causa común de discrepância,
El examen
Circunstancias inadecuadas para el examen: aspectos
como un ambiente ruidoso, mal iluminado o frio, las
manos frias dei examinador o la falta de privacidad mien-
tras se realiza la anamnesis pueden impedir una correcta
recolección de datos valiosos para el diagnóstico.
Defbiiciósi vaga o ambígua dei signo: si lo que se su-
pone que debe encontrar el examinador esta definido de
manera ambígua o existen muchas posibies mamobras
para ponerlo de manifiesto, la discordância interobserva-
dor es la regia. Un ejemplo claro es la diferencia en los co
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El examen fisico y su confiabiltdad 151
eficientes kappa cuando lo que debe definirse es si un
pulso está o no presente en comparación con lo que su
cede cuando se evaiúa si está normal o disininuido fpues
cada médico tiene su propia percepción de lo que es nor
mal o disminuido) (véase cuadro 16-1).
Comunicación irtadecuada entre et paciente y et mé
dico: tanto la aprensión por parte dei paciente con res-
pecto a su verdadero estado de saiud, como la considera-
ción excesiva dei médico hacia él (“viejos conocidos"),
pueden impedir el descubrimiento de datos sustanciales
para el diagnóstico.
Funcionamiento o utilización incorrecta de tos instru
mentos diagnósticos: son ejemplos característicos la de-
terminación errônea de Ia tensíón arterial por el uso de
esfigmomanóinetros madecuados o mal calibrados, o la
mterpretación errônea de un trazado electrocardiográ-
ficü con ias derivacíones mal colocadas, mala calibración
o velocidad tnadecuada dei papel.
Cómo evitar la discrepância clinica
Ci El médico debe invertir tiempo y e ifue izo en mejorar
k l la exactitud y consistência de sus observaciones clím-
cas.Tom arseel tiempo necesario para interrogara un
paciente en forma profunda y concienzuda. conocer la téc
nica adecuada de Ias maniobras dei examen fisico, junto con
su rédito y limitaciones, y perfeccionar el método hipotético-
deductivo para el diagnóstico clinico son Ias estratégias fun-
damentales. La semiología es la ciência que
inicia al estudiante
en su aprendizaje y que sentara Ias bases para su correcta apli-
caciòn a lo largo de toda su vida profesional.
Se describen a continuación Ias principales estratégias
para prevenir o minimizar Ja discrepância clínica,
Adecttar el lugar dei examen a la tare a diagnostica:
seíeccionar un lugar con luz, temperatura, silencio y pri
va cidad apropiados.
Corroborar los haliazgos clave: repetir el interrogató
rio o el examen físico a menudo permite descubrír ele
mentos importantes que pasaron inadvertidos la primera
vez. Consultar registros prévios o interrogar a familiares
o testigos puede poner de manifiesto Información q ue por
diferences motivos ei paciente es incapaz de describir. La
soiicitud de pruebas diagnosticas adecuadas permitirá re-
tórzar o confirmar los haliazgos y diagnósticos presun-
tivos. Pedir a un colega que examine a nuestro paciente
“a ciegas" (sín comunicarle nuestras conclusiones) \ rea-
lice una parte clave dei examen físico ayudará a confir
mar nuestra presunción.
Registrar tanto la evidencia como la inferência: el
registro tanto de nuestros haliazgos sensoriaies (hepato-
megalia duro-pétrea, dolorosa y ascitisj como de nuestra
inferência (metástasis hepáticas v carrinomatosLs perito-
neal) permite una mejor comunicación entre los médi
cos, el seguimiento de la evolución y progresión de la en-
térmedad y la reevaluación de los datos clínicos iniciales
cuando ias pruebas adicionales o hechos siguientes de-
muestran que la inferenda diagnostica original estaba
equivocada.
Utilizar auxiliares técnicos apropiados: las medicio-
nes de distancia y tamano a menudo se realizan sobre la
base dei ancho de los dedos (hepatomegalia de tres trave-
ses de dedo), líneas imaginarias (cicatriz sobre la línea
medioclavicular) o la comparación con elementos como
frutos o vegetaies (adenomegalia dei tamano de una
nuez), cuando en realidad es mucho más preciso utilizai'
cintas métricas o regias.
Intentar una interpretado» independiente de ias
pruebas diagnosticas solicitadas: ias pruebas que re-
quieren una evaluación basada en la observación, como
los LCG, los ecocardiogramas, las radiografias y otras,
pueden interpretarse en forma sesgada por la expectativa
previa, pues el médico es proclive a encontrar exacta-
mente lo que espera, sea que exista o no. Siempre que re
sulte posibie, es deseable que un observador indepen
diente emita también su opinión.
Aplicar las ciências sociales eu lapráctica médica:
el fortalecimiento de la relación médico-paciente im
plica mejorar no solo el arte de la medicina sino tam
bién e! de la buena medicina científica, Tener en cuenta
el impacto de los factores interpersonales y dei compor-
tamiento es esenciai para el diagnóstico, ei tratamiento
y el seguimiento de los pacientes. Es importante saber
escucharlos, comprenderlos, observar sus conductas no
verbales, facilitar la comunicación y mantener siempre
una relación empática. Tildar a un paciente de hipocon
dríaco, pusilânime o "difícil" puede llevar al médico a
disminuír la calidad de su atención y cometer importan
tes errores,
CONCLUSIÓN
Una de ias principales oblígaciones dei estudiante, y
también dei profesional en actividad, es mejorar su
competência clínica en pos dei mejor cuidado de sus
pacientes. St bien ambos deben aprender a reconocer
con humildad que pueden equivocarse, deben esme-
rarse para que esto ocurra la menor cantidad de veces
posibie.
Como dice Alvan Feinstein, “Para avanzar en el arte y
en la ciência dei examen clínico, el principal desafio que
debe enfrentar un médico es mejorar él inferno"
Véase Bibliografia cap. 16 El examen fís ico ysu confiabilidad
Véase Autoevaluación cap. 16 El examen físico y su confiabilidad V
Véase Video 1 Procedinnentos de la técnica exploratória kc
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Impresión general
Alfredo Larguia y Elsa Saavedra
INTRODUCCIÓN
En este capítulo se consideran una serie de íteins que
permiten realizar una primera inspección general dei pa
ciente, que podría llainarse“evaluadón clínica rápida'! Su
utilidad aumenta con la experiencia v con el desarrollo dei
“ojo clínico" dado que muchas veces, solo con esta impre
sión general, se puede hacer una aproximación diagnos
tica o por Io menos definir un síndroine, Antecede al exa-
men físico meticuloso por aparatos y sistemas,
Los ítems que la componen son en cierto modo arbitrá
rios ya que pueden agregarse otros, como la temperatura
corporal, ía frecuencia respiratória, la frecuencia cardíaca
y ia tensión arterial, y puede incluir hallazgos que, por su
relevância condicionan los pasos para seguir, como por
ejemplo la presencia de signos de shock.
Se consideran a continuado» el estado de condencia,
la actitud o postura, ei decubito, el hábito, la fades, ei es
tado de nutrición y el estado de hidratación.
ESTADO DECONCIENCIA
Muclios de los términos invoiucrados para definir el
estado de condencia se prestan a ambigüedades ya que se
han ganado un lugar en el lenguaje cotidiano; es por eso
que se intentará dar una defínición práctica dentro dei en
foque médico,
En fealidad, el estado de la condencia se evalúa de
manera instintiva antes de iniciar la anam nesís por
que de el depende la relevância que se dara a Ias
respuestas dei paciente; incluso puede su rg iría necesidad
de realizar la anamnesis a un familiar.
Condencia es el estado de percepciàn dei paciente, de
si nnsmo y dei ambiente y la capacidad de reacción a un
estímulo tanto externo como interno. En su evaluación se
pueden distinguir dos aspectos; ei nível de la condencia.
que hace referencia a ias variaciones dei estado de alerta
normal (depende dei sistema actívador reticular ascen
dente o SARA), y ei contenido de la condencia, en
cuanto a ia caiidad dei pensamiento y de la conducta (re
side en la corteza cerebral en forma difusa).
El nível de la condencia se evalúa mediante la ínspec-
ción; así el nivel más alto se denomina vigília y e! paciente
se haila despierto; el segundo nivel es el paciente somno-
liento; con mayor deterioro, el paciente se baila dormido
pero se despierta brevemente con el estímulo nociceptivo
y se iiama estupor; por último, cuando eí paciente no se
despierta se denomina coma. La progresión a través de
cada uno de estos niveles indica un deterioro rostrocau-
dal en el SARA dei tronco encefálico.
Pai a evaiuar el contenido de la condencia debe haber
una conexión de diálogo con el paciente que permita eva-
luar la conservación de la orientación autopsíquica y aio-
psiquica dei indivíduo, La orientación autopsíquica hace
referencia al correcto conociiniento de quién es él e in-
cluve su historia personal: nombre, edad, estado ctvil, pro-
tésión, etc., mientras que la orientación alopsiquica hace
referencia al reconocimiento de ios de más, a la onenta-
ción espadai, es decir, dei lugar donde se haila (dirección,
ciudad, província, pais), v a la temporal (hora dei dia, dia
de ia semana, dia dei mes, estación, ano), Se evalúa me
diante ias preguntas;
;,Cuál es su nombre? Orientación autopsíquica.
- íQuiénes son los que io rodean? Orientación alopsi
quica.
- iDónde se encuentra? Orientación en ei espacio.
- íQué dia es hoy? Orientación en el tiempo.
La lucidez implica estar frente a un paciente vigii que
se haila orientado autopsíquica mente y alopsíquicamente,
es el estado máximo de nivel y contenido de ia condencia.
La coníusión es una alteración de los contenidos de la
condencia con un nivel de condencia de vigília. Se carac
teriza por un marcado déficit en la orientación autopsí-
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ímpresión general 153
CUADRO17-1. Escala de Glasgow
Apertura ocular
Respuesta Puntaje
Espontânea
Ante una orden
verbal
Ante estimulo doloroso
Sin respuesta
4
3
2
1
Orden verbal Obedece 6
Localiza dolor 5
Respuesta motora Retira miembro estimulado 4
Estimulo doloroso Flexiona 3
Extiende 2
No responde 1
Orientado 5
Conversación confusa 4
Respuesta verbal Palabras inapropiadas 3
Incomprensible 2
No responde 1
quica y, en especial, ia alopsíquica, con profunda deso-
dentación temporoespacial. Cs convim que aparezcan alu-
cinaciones, sobre todo visuales, pero también auditivas v
somatoestésicas de diferentes características. Pnede or-
ganizarse en un delírio, llamado delírio confusionai de
mecanismo alucinatorio y poco estructurado que condi
ciona que Ia conducta dei paciente se subordine a ia pro-
ducción delirante. Cl paciente se halla ansioso, raramente
indiferente, a menudo aterrorizado e incluso agresivo, con
Ia posíbilidad de condicionar conductas peligrosas para
sí y para los demás.
La obnubilación es un estado con reduccíón dei con-
tenido de Ia conciencia caracterizado por la disminución
de la atención, la más vulnerable es la voluntária, y un de
terioro discreto de la memória, tanto de la inmediaia
como de la reciente, que condiciona una hipomnesia de
fijación, La somnolencia es ei nivel habitual de ia concien
cia y ia respuesta aíectiva linda entre la indiferencia y !a
ansiedad. La orientación temporal se compromete de
modo particular y, la espacial, en forma algo más tardia
con compromiso leve o preservación de la autopsíquica.
La sensopercepción es poco nítida, difusa y el curso dei
pensamiento se entorpece v lentitlca.
La vatoración global de la conciencia se realiza de ma
neia práctica mediante la escala de Glasgow que explora
y cuantlfica las respuestas motoras, verbal y de apertura
palpebral otorgando un puntaje dado a la mejor respuesta
obtenida en cada item (cuadro 17-1). Esta escala, de fácil
realización, permite no solo definir la situación inicial dei
paciente sino también su evolución en el tiempo. La ob-
tención de uiva respuesta de 15 puntos implica estado de
lu c id ez ; ia obtención de 3 puntos, com a p ro fu n d o (caso
clínico 17-1 y caso clinico 17-4
ACTITUD O POSTURA
La actitud o postura está dada por la relación armó-
nica que mantienen los distintos segmentos dei cuerpo
Caso clínico 17-1
Antuán, de 74 anos, cardropata y anticoagulado por una fibri-
lación auricular crônica, iba al volante de su automóvil cuando
suíre una colisión con otro vehiculo sin lesiones de considera-
aón aparente. Se mega a recrOir mayor atención médica des-
pues de los pnmeros auxílios y retorna a su casa. A los 3-4 dias
comienza con cefaieas intensas difusas, a Io que se agrega u n
episodio de movim ienlos rápidos e incontrolables de su
miembro suoerior derechD y la brusca tnstaiación de un
■'supor" dei cual no se Io puede despertar, según Io relatado
por sus familiares. Entra en un servicio de urqencia con un
Glasgow de 7/15,
(Qué cuadro neurológico presenta?
iE n qué diagnóstico se debe pensar?
(Hay algún antecedentecontributivo?
(Cóm o interpreta el puntaje de Glasgow?
C o m e n t á r io
El paciente presenta un deterioro -auido y progresivo de su
nivel de conciencia. un cuadro convulsivo y un posible sin-
drome de hipertensión endocraneana, El com tenzodel cua
dro luego de 3-4 dias dei accidente debe hacer presumir un
hematoma subdural. Este es el resultado típico de un trau
m atismo con impacto en direcciòn anteropostenor; es
común en ancianos y en pacientes anticoagulados, por ro-
tura de senos venosos o de las venas corticales. El puntaje
7/ 15 Io ubica en la situación intermedia entre la lucidez y el
coma profundo.
entre sí. Si no se observan anormalidades, se denomina
actitud compuesta. Determinadas actitudes o posturas
tienen un indudable valor semiológico.
La ortoptiea es la posición sedente {o de sentado) obli-
gada dei paciente con disnea grave, ante la imposíbUidad
de permanecer acostado por !a exacerbación de la sensa-
ción de falta de aire. Es típica de la insuficiência cardíaca
descom pensada.
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154 Parte V - Semiología general
Caso clínico 17-2
Cláudio, de 35 anos, oriundo de la província de Jujuy y tiaba-
jador en Ia construccion, presenta tos no productiva oersis-
lente, sudorauon nocturna y sensacion de falta de aire que
complica su desemperro laborai. Decide consultar a una guar-
dia hospitalaria ante la aparición de un dolor torácico dere-
cho que le impide ahora respirar profundo y que Io obliga a re
cos tarse sobre el lado contrario, con Io cual consigue aliviar el
dolor.
^Cuál puede ser la causa de su dolor torácico?
iQ ué relación tiene el dolor torácico y la adopción dei
decúbito lateral?
íQ ué estúdio le solicitaria para aclarar su presunción?
C o m e n t á r io
£1 dolor torácico que aumenta con la respiración profunda
(tipo puntada de costado) suele corresponder a un dolor pleu-
ritico yes ocasionado por !a fricuon de ambas serosas inflama
das. El paciente adoDta el decúbito latera dei lado sano para
limitar la friccion de Ias pleuras inflamadas.
Una radiografia de tórax podria evidenciar un derrame pleu-
ral escaso, que vela solo el seno costodiafragmático dei lado
afectado. Con el mismo estúdio se oodrian visualizar lesiones
en el parénquima pulmonar orientadora, en primer término,
de una tuberculosis pulmonar.
Los grandes derrames pericárdicos obligan a la posi-
cióti gemtpectoral o en plegaria mahometana (de rodi-
llas v agazapado sobre los brazos flexionados para facilitar
la respiración).
También son características Ias posturas antálgicas,
como la hiperextensión de Ja columna ante el dolor lum-
bar intenso,
DECÚBITO
El decúbito (dei latín decumbere, yacer) es la postura o
aetitud que adopta el enfermo acostado. Permite conclu-
siones de gran valor diagnóstico, aigunas patognomómcas.
Una de las características de ia salud es la posibiiidad
de adoptar y mantener una aetitud de pie erguida, cami-
nar o correr, sentarse, agacharse, arrodillarse o acostarse,
con total libertad de movimientos. Sin embargo, diferen
tes situaciones patológicas son capaces de modificar al-
gunas de esas actitudes.
Ai inspeccionar al paciente en decúbito se debe cons
tatar en primer lugar si este es activo o pasivo. Cs activo
cuando puede adoptarlo v modificario voluntariamente.
Es pasivo en ia situación contraria (p. ej,, perdida de la
conciencia, caquexia, parãlisis diversas, fracturas inmo-
vilizadas). Es decir, implica la inmovilidad dei paciente.
El decúbito activo puede ser, a su vez, indiferente, pre
ferencial u obligado Es indiferente cuando se Io puede
variar a voluntad sin impedimentos. Es preferencial si al
adoptarlo el enfermo se siente mejor v disminuyen o de-
saparecen sus moléstias (dolor, disnea, palpitaciones), y
obligado cuando la patologia que padece imposibilita
otras posiciones (afecciones articulares, parãlisis, con-
tracturas, dolores),
En cuaiquiera de estas variedades, ei paciente puede
colocarse en decúbito dorsal, veutral o lateral. El decú
bito dorsal o suptuo se adopta de manera preferente u
obligatoría en estados de astenia, adinamia, consunción,
deshidratación, coma, parãlisis, distensión abdominal (as-
citis, iieo, tumores) o peritonitis, es decir, en afecciones
generalmente graves. El decúbito veutral o prono se ob
serva en muchas enfermedades dolorosas dei abdômen,
cólicos intestinales y hepáticos, úlcera gastroduodenal (en
especial la forma penetrante en el pâncreas}, pancreatitis
y tumores dei pâncreas y pericarditis. La adopción dei de
cúbito lateral tiene gran sigmficación diagnostica en aigu
nas enfermedades. El paciente cardíaco con cardiomega-
lia importante se acuesta sobre el lado derecho para
atenuar la sensación desagradable de los latidos contra la
cama y la disnea.
En la pleuresía, en sus primeras etapas,
ei paciente se acuesta sobre el lado sano para atenuai la
friccion de ias pleuras inflamadas, Io que dismmuye el
dolor, Cuando se instala el derrame, lo hace sobre e! lado
enfermo para aumentar la amplitud respiratória dei he-
mi tórax sano y atenuar la disnea (caso clinico 17-2 y caso
clinico 17 5 Tv" ). Los enfermos con grandes hepatome-
galias se inclinan hacia la dereeba para evitar que el hi-
gado comprima eí estômago.
En el síndrome tueníngeo, se produce una contractura
intensa de los músculos cervicodor.sales y lumbares que
provoca una hiperextensión dorsal. Esto, sumado a la lle-
xión de las piernas y los musios sobre el abdômen, pro-
duce la postura en “gatillo de fusil” u "opistótonos”. Es
un elemento diagnóstico precoz v también puede apare
cer en el tétanos,
En sintesis, la inspección dei decúbito permite obser-
vaciones de significativa proyección diagnostica, fáciles
de apreciar, por lo cual debe figurar siempre en la histo
ria clínica (fig. 17-1),
HÁBITO
El hábito o tipo constitucional es el aspecto global que
proporciona la inspección directa dei ser humano, basado
sobre la medida o proporción relativa de sus segmentos
corporales. Ha sido objeto de innumerabies y detaliados
estúdios en la literatura médica, hasta el extremo de mo
tivar el disesio de un instrumental ad hoc de diferentes
formas v tamanos.
Los artistas plásticos también se preocuparon por las
medidas dei cuerpo humano en especial durante el Rena-
cimiento. Recuérdense los célebres dibujos de Leonardo
da VincL La trascendencia de! tema debe buscarse en la
asociación atribuída a cada tipo constitucional con una
patologia prevalente v un temperamento o personalidad
psicopática propios, que permitirian actuar preventiva
mente.
Desde Hipócrates de Cos (Epónimos ), que dís-
tinguía tres tipos de hábito (el tísico, el atlético y el apo-
plétíco) hasta nuestros dias, la nomenclatura recogida
de gran cantidad de trabaios es extraordinariamente va
riada, pero en último término coincide con los que se
reconocen en la actualidad: brevilíneo, m ediolíneo y
iongilíneo.
El hábito brevilíneo, tnacroesplácnico o pia tico tiende
a la baja estatura. Se caracteriza por la cabeza corta (bra-
quicefalia), el cuello corto y grueso, el tórax redondeado,
las costlllas horizontalizadas, ei ângulo epigástríco ob
tuso, et corazón horizontalizado (radiográficamente,
puede simular cardiomegalia), el abdômen voluininoso,
ia distancia xifbumbilical aumentada y los miembros cor-
tos. Suelen ser musculosos, con tendencia a la obesidad.
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impresión general 155
Fig . 1 7-1. Algoritmo
diagnóstico dei decúbito.
Ei inibi to íongiláteo, micraespldcnieo o asténico es el
contrapuesto a! brevilineo. Tiende a Ja alta estatura, la ca-
beza alargada (dolicocefalia), el cuello largo y delgado, el
tórax alargado v aplanado eu sentido anteroposterior, Ias
costiilas verticalizadas, el ângulo epigástrico agudo, el dia
fragma descendido con el corazón alargado (en gota), el
abdômen plano y Ias extremidades largas. La columna
alargada tiende a la citosis y la escoliosis. Estas personas
suelen ser poco musculosas v delgadas.
El hábito mediolíneo o nornioesplácnico es el término
medio entre Jos anteriores. Tienden a una estatura me
diana. Son proporcionados y armónicos. Estarían repre
sentados por el Apoio dei Belvedere en el hombre y la
Venus de Milo en la mujer. El tórax se parece a un cono
truncado invertido, et ângulo epigástrico es de 90". El as
pecto general es iuerte y atlético.
A pesar de la amplia bibliografia sobre el tema, se
considera que ei hábito en sí carece de correlación con
enfermedaaes y personalidades psícopátícas determi
nadas,
FACJES
LTna expresíón facial atenta, con un tinte acorde a Ias
variantes étnicas y de transparência de la piei, y simétrica,
es considerada normal o compuesta. De la aiteración de
la anatomia y la morfología, de la coloracíón, y de la ex-
presión, surgen una serie de indícios que pueden orientar
sobre patologias subyacentes. Son ejemplos:
■ Facies anêmica: palidez cutaneomucosa más notable
en lábios, nariz y mejillas (fíg. 17-2).
« Facies en "alas de m ariposa” : eritema malar que
respeta los surcos nasogenianos, frecuentemente
acompafiada de alopecia, característica dei lupus eri
tema toso sistêmico (LES) (fíg. 17-3).
• Facies en heliotropo: coloracíón azul-violácea de los
párpados (se observa en la dermatomiositis).
• Facies cianótica: coloracíón azulada de mejillas, lá
bios, lóbulos de la orejas y punta de la nariz por au-
Fig . 17-2. Faaes anêmica. Nótese la palidez de los lábios.
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a.
\Q
156 Parte V - Semiología general
r que respeta el surco nasogensano.
mento de Ia concehtración de hemoglobina reducida
en sangre capilar, mayor de 5 g/dL (insuficiência car
díaca, cardiopatías congênitas, hipoxemia en general).
Mención especial merece la facies m itra f palidez ge
neral, cianosis peribucal y eritrosis inalar (estenosis
mi trai).
• Facies tctérica: coloración amarillenta que tine Ias es-
cleróticas y el paladar duro en su etapa inicial y que
luego impregna todos los tegumentos, con tintes más
o menos intensos según la concentradon de bilirru-
bina (fig. 17-4).
• Facies hipotiroidea: cara abotagada, de tinte páiído-
aniariJJento, párpados e de matizados (por infiltración
Fig. 1 7-4. Facies ictérica.
Fíg . 1 7-5. Facies hipotiroidea.
dei celular) (fig. 17-5). Comparte símilitud con la fa
cies megaloblástica v la facies renal (marcado edema
matinal bilateral de párpados).
• Facies hipertiroidea: mirada briilante y vivaz; re-
tracción de los párpados (aumento de Ja hendidura
palpebral) que permite ver un segmento de escleró-
tica alrededor dei íris; protrusión dei globo ocular
(proptosis) e inyecdon conjuntival (fig. 17-6A y B).
• Facies cushingoidea: cara redonda “en luna llena" con
hirsutismo (distribución anômala de pelo facial) y
acotnpanada de giba dorsal (fig. 17-7A y 8).
Fíg. 17-6A y B. Facies hipertiroidea.
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Impresión general 157
Fig. 1 7-9. Fatie i miastén ca.
• Facies acromegálica; protrusión de arcos superciliares
y de maxilar inferior por credmiento óseo (tumores de
hipófisís) (fig. 17-8).
• Facies parkinsoniana: inexpresiva, con perdida de mí-
mica (“facies de jugador de pôquer"), piei seborreica y
lustrosa.
• Facies miasténica: ‘expresión somnolienta", con pár-
pados superiores descendidos (ptosis palpebral) que se
acentúa con el correr dei dia; cabeza inclinada hacia
atrás para poder ver mejor (miastenia grave) (fig. 17-9).
Facies caquéctica: adelgazada, estructuras óseas pro-
minentes por fusión de masas musculares y perdida de
depósitos degrasa; tosas temporales excavadas, arcadas
zígomáticas prominentes, globos oculares hundidos. Se
observa en las entermedades terminales (fig. 17-10).
Fsg. 17-10. Facies caquéctica.
Fig.17-7 A y B. Facies cushingoidea o'vcara de luna llena"
Fig. 1 7-B. Facres acromegalica por tumor de hipófisis en el po-
süueratorio de una cirugía transésfenoidat
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158 Parte V - Semiología general
Fig. 17-13A y B. Fades mogólica.
Fig-1 7-11. Fadei depresiva.
Facies depresiva: acentuación de pliegues gestuales
irontales, simulando ia letra griega “omega* expresión
poco vivaz, apatia (fig. 17-11).
• Facies edematosa: ei edema de Ia cara se hace muy
prominente en los párpados debido a Ia laxitud de sú
tejido celular subcutáneo, Es muy característica de la
glomeruloiiefritis diíusa aguda v dei síndrome nefró-
tico (fig. 17-12).
• Fades m ogólica: la cara se redondea,
con epicanto
en el angulo interno de los oios, orejas pequenas, na
riz en silla de montar, macroglosia relativa (fig. 17-13A
yB).
Lejos de agotar la multiplicidad de patrones semioló-
gicos, esta resena intenta describir los más significa
tivos.
ESTADO DE NUTRICIÓN
La valoraeión completa dei estado nutricional supera a
la simple evaluación de distribución dei tejido adiposo;
implica la anamnesis alimentaria, la determinación de al-
gunos marcadores de laboratório \ Ias mediciones antro-
pométricas (véase cap. 15 Pérdida y ganancia de peso). Al
respecto, la utilización dei índice de mas a corporal
(IM C ) es una primera, rápida y sencilla aproximación al
estado nutricional dei paciente y debe estar presente en
toda historia clinica (cuadro 17-2). Su cálculo se realiza
mediante la fórmula: IMC = peso/(taüa)r.
Se define como sobrepeso la presencia de un IM C
> 25. Para aumentar su sensibilidad, se agrega la medi-
ción dei perímetro de la cintura, cuyos valores > 102
en el hombre y > 88 en la mujer, indican un aumento de
la grasa intrabdomina! y son un factor de riesgo cardio-
vascular.
Fig. 1 7-12. Facies edematosa.
CUADRO 17-2. Interpretación dei índice de masa
corporal
Valor Interpretación
18,5 a 25 Peso normal
< 18,5 Bajo peso
>25 Sobrepeso
>30 Obesídad
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im presión general 159
CUADR017-3. Prirtclpales causas de pérdlda
pondera]
Endocrinas: Hipertiroidismo, diabetes
descompensada
Infecciosas Sepsis, infección por HIV, tuberculosis
Oncotogicas: Tumores sólidos, enfermedades
íinfohematoproliferativas
(leucemias, linfomas)
Malabsortivas: Diarrea, insuficiência Dancreática,
enfermedad celiaca.
Nutr.cianales: Falta de aporte
Renales: Pérdida de proteínas, vômitos
Psiquiátricas: Anorexia, cuadros psicóticos
Fig. T7-14. Paciente con caquexia. Obsérvense !os resaltos òseos
marcados y Ia dísmínuciún dei tejido celular subcutáneo.
índependientemente dei peso \ dei IMC, Ia inspección
v Ia palpación dei panículo adi poso v dei volumen muscu
lar son puntos clave dei examen. A simple vista, ei redon-
deamienta de los segmentos corporales con pmmineneia
dei abdômen en el hombre v las caderas y mamas en la
mujer avalan el diagnóstico de obesidad.
La perdida de peso que no es la consecuencia inme-
diata de un plan alimentado hipocalórico o de ta instau-
ración de actividad física con ese mismo fin debe ser ana-
lizada para descartar morbilidad v deberán investigarse
patologias asociadas, conocidas o que debutan con per
dida ponderai (cuadro 17-3).
Los enfermos portadores de una patologia oncoló-
gica terminal suelen presentar ei llamado síndrome de
intpregnaciótt constituído por astenia, anorexia y pér
dida de peso. En la impresión general se observa dismi-
nucíón dei tepdo celular subcutáneo y de ias masas
musculares, con resaltos óseos muy marcados (arcos
costaies, espinas ilíacas anterosuperíores, espinas dei
omóplato), tosas temporaies excavadas v mejillas hun-
didas (fig. 17-14).
Se debe tener en cuenta que todo aumento o disminu-
ción rápida de peso puede deberse a modificaciones dei
volumen dei líquido extracelular (edema-deshidratación),
ESTADO DE HIDRATACIÓN
I 'i Debe tenerse en cuenta que deberia expresarse con
mas propiedad como estado dei volumen dei liquido
extracelular ya que el agua es siempre acompanante
dei sodio y, en conjunto, determinan este volumen. Son ex-
cepcionales las pérdidas de agua libre, que es la verdadera
deshidratación o desecación, y la ganancia de agua libre que
es la verdadera sobrehidratadón o intoxicación hídrica. Siri
embargo, el lenguaje médico cotidiano ha consagrado el uso
de estado de hidrataciõn como sinônimo de evaluadón dei
volumen dei líquido extracelular.
Las alteradones dei estado de hidrataciõn general
mente traducen perturbaciones significativas dei medio
interno y dei equilíbrio hidroelectrolítico. Es por eso
que la detección de las dos situaciones fundamentales,
sobrehidratadón y deshidratación, debe remitir tem-
pranamente a su estúdio.
Sobrehidratadón
Su signo fundamental es ia presencia de edema, defi
nido como el aumento dei líquido extracelular a nivel dei
interstício, Cl movimiento de fluidos y solutos entre el es
pado vascular y ei extravaseular está regulado basica
mente por Ia presión hidrostàtica y la presión oncótíca. La
complejidad de este intercâmbio explica los diversos me
canismos fisiopatológicos que se traducen en edema
(véase cap. 12 Edema).
Para que el edema se haga aparente, se necesita un au
mento de 2 a -i litros dei agua corporal; por lo tanto, en
esta etapa el signo más sensible es el incremento dei peso,
que debe evaluarse a diário. Así, antes de que ei edema se
haga maniílesto, se deberá prestar atención a la ganancia
de peso previa (edema oculto) y a la impronta que dejan
en el cuerpo la ropa de cama v la vestimenta.
Cuando el edema es manífiesto se lo puede poner en
evidencia mediante una técnica sencilla que es la bús-
Fig. 1 7-15. Borrarmento de las estrueturas anatômicas habitua-
lès dei tübíllo por la presencia de edema.
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160 Parte V - Semiología general
Fig. 17-16. Edema sacro con signo de Ia fóves (flecto).
queda de! signo de la fóvea o dei godet. Se realiza me
diante la presíón digitai sobre un piano óseo dei paciente
(cara anterior de la tibia, maléolos, plano de los interóseos
en el dorso dei pie). La valoración se establece en grados
(1 a 4) según la deprestón (fóvea) dejada por la presión di
gital (figs, 17-15 y 17-16). En el cuadro 17-4, se presen-
tan los diversos tipos de edema.
La observación de estos signos, la pesada diaria dei pa
ciente \ la medición de ingresos líquidos y egresos (diure-
sis) dará una acabada idea de la evolución de los edemas.
Deshidratación
Es el déficit de agua corporal que frecuentemente se
acompana de déficit de sodio; en este caso recibe la deno-
minación deplecióu de volumen. Las causas más frecuen-
tes de deshidratación son;
- Falta de aporte o de ingesta.
- Liso excesivo de diuréticos.
- Diarrea intensa.
- Vômitos.
Fig . 17-17. Maniobra para poner de m anifiesto el signo dei
pl legue.
Caso clínico 17-3
Concordia, de 78 anos, vive sola en su domicilio, sin ningún
tipo de asistencia. Una vecina que la visita ocasionalmente la
encontro en su cama, confusa e incoherente. Solicito evalua-
ción medica de un servido de emergencia y los médicos que
la asistieron decidieron su internacion Al tngreso hospitalario
presentaoa alteraaon de la condeneis, los lábios y ía lengua
secos, y signo dei plregue marcado. Se le cüIücò una sonda ve-
sical que arrojo un débito escaso, de iOO mL, en el transcurso
dei primer dia.
iCóm o catalogaria el cuadro?
iCuáles serían las etiologias más frecuentes?
C o m en t á r io
La paciente se encuentra ostensiblemente deshidralada. !o
que se deduce de !a evaluacion neurológica, el estado de las
mucosas y la oliguna. En cuanto a su etiologia, descartadas
las patologias como la diabetes y !a insuficiência renal entre
atras cabe recordar que la falta de ingesta, la fiebre, el mal
uso de diuréticos y los vômitos y la diarrea son los motivos
más frecuentes dedeshidratación, pnricipalmenteen pacien
tes anosos.
Edema localizado PeriOrbitüno: máximo en las primeras horas dei día. Decrece cõn el transcurso dei dia.
5e observa en las nefropatias crônicas
Miembras superiores e inferiores: por obstrucción venosa o linfatica
Edema declive Se observa en miembras inferiores en los pacientes que deambulan,
Existe borramiento de las estructuras anatômicas habituales Iresaltos óseos y iigamentarios,
trayectos venosos)
Edema sacro Se observa en la aimohadilla sacra en pacientes postrados en cama
Anasarca Edema generalizado
visible en la cara, los flancos dei abdômen y los miembros inferiores.
Puede acompanarse con derrame pleural y/o pericárdico y ascitis (liquido en !a cavidad
peritoneal)
• m • w M t t n * * ••• M WM ••
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Impresión general
CUADR017-5. Signos de deshidratación
Signo Exploración
Signo dei pliegue Pellizco de la p;el en la cara anterior dei tórax
Sequedad de mucosas orales Observacion de los lábios y carrillos secos, lengua costrosa
Disminución de sudoración Axilas secas
Globos oculares blandos Palpación
Taquicardia de reposo Palpación dei pulso
Hípotensíón ortostática Registro de la tensión arterial en decúbito dorsal y sentado
Oliguría Diuresis por debajo de 500 m Udia
Letargo /confusión Exploración de la conoeneia. Se observa en la deshidratac ón moderada a severa
- Sudoradón excesiva.
- Poliuria (diabetes, insuficiência renal).
- Grandes quemados (lesión capiiar).
Su signo fundamental es Ia disminución de la turgen-
cia de la piei que se investiga mediante la búsqueda dei
signo de! pliegue. Para ponerlo de manifiesto, se toma
un pliegue de pie! dei paciente, entre los dedos dei exa
minador, en la regíón anterior dei tórax. En caso de ser
positivo, al soltarlo el pliegue permanece durante un
tiempo en lugar de desaparecer rápidamente (caso clí
nico 17-3) (fig. 17-17),
En el cuadro 17-5 se presentan los signos de deshidra-
tación.
Véase Bibliografia cap. 17 Impresión general 'V
Véase Autoevaluadón cap. 17 Impresión general i
Véase Video 2 Impresión general dei paciente 'TV
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Alberto Woscoffy Luís D. Sevinsky
INTRODUCCIÓN
La piei es el mayor órgano dei cuerpo, y es responsable
de numerosas funciones fisiológicas e inmunoiógicas, Su
peso es de 3 a 4 kg (6-7% dei peso corporal) y mide 2 m1.
En comparación, el músculo representa el 40% dei peso
corporal; ia grasa, el 15-25% y e! esqueleto, el 14%,
Es Ia barrera para Ias sustancias exógenas. Ias lesiones
físicas, químicas y patógenas, retiene agua y proteínas
endógenas, regula Ia temperatura corporal y es el órgano
sensorial donde se iocaiizan 4 de los 5 sentidos. Es uno de
los componentes principales de! sistema inmunitario y
tiene gran importância estética y psicosocial.
La semioiogía de la piei comprende su estúdio en to-
taiidad; no debe oividarse el cuero cabelludo, los plíe-
gues interdígitales, los submamaríos, los retroauricula-
res, los interglúteos, el conducto auditivo externo, Ias
unas, la boca, el glande y la vulva y la porción externa
dei ano,
CLAVES DEL DIAGNÓSTICO DERMATOLÓGICO
El diagnóstico es un desafio de la mente que debe eíec-
tuarse siempre antes de la indicación terapêutica. Es cos-
tumbre pretender diagnosticar dermatosis ai primer golpe
de vista sin realizar el trabajo semiológico prévio. Solo la
amplia experiencia permite evitar esta tarea. El clínico ge
neral debe razonar su diagnóstico con los siguientes plan-
teos:
- Identificaciôn de ia lesíón elemental.
- Características individuaies de Ia lesión y de toda la
erupción, anotando sus observaeiones.
Auxilio con un libro de dermatologia o un atlas que
describa ias dermatosis que se caracterizan esencial-
mente por esas lesiones. Por ejemplo, papulosas: pru-
rígo, líquen, urticaria; dermatosis con formas clínicas
papulosas: sifilide; vesiculosas: eccema, herpes simple,
zóster, varicela.
Configurada así la orientación diagnostica, deberá es-
tablecei se su asociación o vinculación con otros sistemas
dei organismo (articular, digestivo, neuropsíquico, etc,).
En conclusión, la aparente diticultad diagnostica de Ias
dermatosis, que tanto lamentan los médicos generales, se
resuelve con un estúdio clinico y de médios auxiliares ra-
zonado, sin que ello requiera un banco de memória de Ias
imágenes v is u ales.
ANAMNE5IS
Cuando un médico está frente a un paciente, io pn-
mero a que presta atención es al estado de su superfície
cutânea y de ias mucosas, À partir de la piei, ias faneras \
ias mucosas empezará el examen físico dei paciente y se
originará aiguna clave de diagnóstico de enfermedades
internas o, en su defecto, de una afección estrictamente
dermatológica.
En ia clínica médica, ia historia clínica completa es una
parte esencial de la evaluación inicial de cualquier pa
ciente. La técnica para obtener una historia clinica der
matológica es la misma que se hace para una historia
convencional, Sin embargo, conviene remarcar aigunos
aspectos más específicos;
• Preguntas específicas acerca de la erupción cutânea:
icuándo comenzó?, ^es continua o intermitente?
• ;Las lesiones son similares a las dei comíenzo o se han
modificado?
• ,;Cuáles son los sintomas cutâneos predominantes?,
ihay prurito o ardor o dolor?
• ^Está acompanada por sintomas sistêmicos (fiebre, as-
tenia)?
• Es importante el interrogatório dirigido a la historia
farmacológica. Se debe preguntar por medicamentos
recetados, los de venta libre (laxantes, analgésicos) y
medie aciones tópicas (para la piei o gotas oculares).
Adernas, sobre antecedentes de alergias previas a me
dicamentos.
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Fig. 1 8-1 A y B. Dístribudón de
lesiones dermatológicas.
Piel 163
Distribución de Ias lesiones diserninadas
Universal
(eritrudarm la pscrias ca j
D fusa
imicosrs fungoidè)
Simétrica Asimétrica
A
Distribución de Ias lesiones localizadas
» La historia familiar puede ayudar en el diagnóstico de
enfermedades hereditárias (neurofibromatosis).
• La historia de exposición laborai y a productos quími
cos en ocasiones es la clave dei diagnóstico.
° Los viajes recientes pueden ayudar a diagnosticar una
enfemredad infecciosa inusual (se deben tener en
cuenta áreas endêmicas específicas}.
• La historia sexual puede ser importante: ^es homose-
xual, bisexual o promiscuo?
exa m en fís ico
ei examen dei paciente desnudo se facilita con una
buena iluminación, variable en intensidad y ângulo, con
luz natural o eléctrica “de dia" y una temperatura agrada-
ble (+/-20 C), En Jos pacientes pudorosos se puede lo
grar el examen cutâneo total haciéndolos desvestir por
partes, comenzando por el dorso, luego la parte anterior
y después los miem br os. La inspección debe hacerse a
distancia y en la cercania de Ias lesiones.
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164 Parte V - Semiología general
Ccmfiguración
Lineal
O O D D O
OÜQOOOOo O c &ooooogo ° ° p OO o O a cio o O O <7000ococ,oCií>OOOOOQOOOÜ
Cünfluente Aislada Zosteriforme
(dermatrtis (verrugas (herpes zóster)
de contacto) planas)
Arciforme
P
Arcuata
tdermatofitosis)
Anular
(sarcoidosrs
anular)
Poltcídiica
(dermatolrtosis)
Serpentina
(larva migratória
cutânea)
Circular
En gotas
(psonasis en golas)
Numutar
(dermalilis numular)
Agrupada
_ o O °
t O b P p o
o » °
Herpeliforme Agmmada
(herpes simple) (nevo de Sprtz
múlliple)
o° o
° ° 0 o o o o o o ÕP
Corimbtbrme Moniliforme
(Verrugas) (lineas 'bordadas")
Fíg. 18-2. Configuracíón y distn-
buciòn de Ias lesiones dermato
lógicas.
Las lesiones deben ser examinadas a o(o desnudo v con
el auxilio de una lupa con una magniticadón aproximada
de 2,7', Es preciso paiparlas y trotarias. El examen dei pa
ciente acostado \ de pie permite acentuar algunas derma-
tosis con componente vascular.
La ínspección comprende evaluan
Ia topografia de las lesiones {simetria, zonas expues-
tas a Ia luz solar);
- Ia distribución (localizada-generaiizada, agrupada-
Itneal, confluente o herpetiforme) (flg.18-1 A y B);
las formas (redondeada, oval, anular, circinada, poli-
cíclica, sésil, pediculada o umbilicada);
el tamano, bordes, contornos, limites, superfície,
color y aspecto (polimorfo, monomorfo o seudopoli-
morio) (fig. 18-2),
La palpación proporciona una información muy útil
acerca de Ia proiundidad de las lesiones, su textura, ex-
tensión y fijación hacia estructuras subvacentes como el
hueso, o si están libres en el tejido celular subcutáneo.
LESIONES ELEMENTALES
Son Ia clave para el diagnóstico correcto de una enfer-
rnedad cutânea. Comprenden una serie de lesiones que
por su presentación se pueden clasificar en:
- Primarias: cuando apareceu sobre piei sana (cuadro
18-1).
- Secundarias: cuando asientan sobre piei previamente
lesionada (cuadro 18-2).
- Combinadas: cuando en una misma enfermedad se
asocian ias dos anteriores.
Lesiones elementales primarias
Mácula
Es una mancha donde se visualiza un cambio de colo-
ración sin que haya alteraciones en el relieve, depresión,
CUADR018-1. Lesiones elementales primarias
Mácula Vesícula
Papula Ampoila
Placa Pústula
Vegetación Escama
Nódulo Queratosis
Tumor
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Piei 165
CUAOR018-2. Lesiones elemerttales secundarias
Escama
Costra
Escara
Fisura o gneta
Perdida de sustancia
Atrofia
Esclerosis
Liquenificación
Cicatriz
espesor ni consistência, Las alteraciones se pueden pro-
ducir a nivel vascular cutâneo o por depósitos de sustan-
cias pígmentarias en ia epidermis o en Ia dermís. Por esa
razón se las divide en máculas vasculares y máculas pig-
mentarias (cuadros 18-3 y 18-4), La diferencia semioló-
gica entre una mácula vascular y una pigmentaria es que,
al realizar Ia vitropresión, esta última no desaparece.
Cuando el eritema cubre grandes extensiones de Ia
piei, se lo denomina exantema. El exantema puede ser
tnorbilifornie (tiene zonas de piei sana dentro dei eri-
tema) (fig. 18-5) y escarlatiniforme (toda la piei está
CUADR018-3. Máculas vasculares
Arterial
Venosa
Hipoflujo sanguíneo
Walformación vascular
Mecanismos
Congestiòn activa
Cangestión pasiva
Isquem ia
Ejem plos
Eritema solar (fig. 18-3)
Perniosis
Palidez
Telangiectasias (f ig . 18 4)
Angiomas
Nevo anêmico
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Fig. 1 8-5. Exantema morbiliforme en el tronco en un paciente Fig. 18-6. Melasma en Ia zona dei labio superior,
con mononucleosis infecciosa.
CUADR018-4. Máculas pigmentarias
Melanina Aumento Localizado Melasma (fig. 18-61
Generalizado Addison
Dssminución Localizado Eccematide acromiante
Generalizado Albinismo
Ausência Localizado o generalizado Vitiligo (fig. 18-7)
Hemoiiderlrta Depósito dérmico Púrpura
{fig. 18-8)
Equimosís
Petequias
Bilirrubina Generalizado
(piei y mucosas)
Icterícia
Fig. 18-7. Vitilugo extenso en el tronco. Fig . 18-8. Lesiones purpúricas en los miembros inferiores.
1 CUADR018-5. Claslfkadón de Ias pápulas
Aumento de Ia celularidad Aumento dei contenido liquido
Epidermis Verruga plana
Dermis Sifilis secundaria Urtícaria (f ig . 18 10)
Dermoepsdérmica Líquen plano (fig . 18-11 ]
Folicular Queratosis folicular
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Piei 167
Fig . 18-9. Dibujo esquemático
de pápulas. Epidérmica
Folicular
Dermoepidérmica
Dérmica
comprometida en la zona dei eritemaj. Ei enantema es Ia
locaiización mucosa dei eritema.
Pápula
Es una elevación circunscrita de la piei, de consistên
cia solida, tatnano pequeno (< 0,5 cm de diâmetro) y su-
perticial. 5u resolución es espontânea y no deja cicatriz.
La pápula puede dasificarse por su ubicación topográfica
Fig. 18 -10. Ronchas de urticaria en el tronco.
en ia piei o por su mecanismo de producdón fcuadro 18-
5 y fig. 18-9).
Placa
Es similar a Sa pápula, pero de fama no tnayor (0,5-
1 cm) y con infiitración. Predomina la extensiõn en
superfície y no ia profundidad. Ejemplo: erisipela (fíg.
18-12).
Fig. T8-11. Pápulas eritematovioláceas de( liquen plano en los
antebrazos.
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168 Parte V* Semiología general
Fig. 18-12. Placa de erisipela.
Vegetación
Constituye una proliferación de las papilas dcrmicas
que se proyectan por encima dei nivel de la piei, Ejemplo:
condilomas aeuminados [fig. 18-13). La verrugosidad es
una vegetación con un aumento de la capa córnea. Ejem
plo: verrugas vulgares (fig. 18-14) (caso clínico 18-1),
Nódulo
Es una lesión de consistência solida, mayor de 0,5-1 cm
y de localización profunda (hipoderm is). Predomina la
Fíg. 18-13. Condilomas aeuminados múitiples en el escroto.
profundidad y no la extensión. Son más palpables que vi-
sibles. Ejemplo: eritema nudoso (véase cap, 20 Tejido ce
lular subeutâneo).
Tubérculo o nódulo superfic ia l
Tienen consistência sólida y son circunscritos. Se ubi-
can sem iológicamente entre las pápulas y los nódulos.
Están localizados en Ia dermis. N o se rcsuelven en forma
espontânea y dejan cicatriz o atrofia secundaria. Pueden
ser agudos o crônicos. Ejemplo: forúnculo (fig. 18-15) v
lepra lepromatosa.
C aso clínico 18-1
Matias, de 20 anos, consulta por la presencia de una lesión
sobreelevada, con puntos negros en su interior, ligeramente
dolorosa a la compresión, en la planta de pie derecho.
Como antecedente comenta que estuvo de vacaciones
como mochilero en el sur de la Argentina y que probable
mente se clavó una astilla. La lesión comenzó hace 2 meses
y aumento de tamano. Cuando ca mina le genera un intenso
dolorffig. 1).
(Cuàlesson sus diifignósrícos presuntivos?
iQué prueba realizaria?
IQué conducta clínica aconsejaría?
C o m e n t á r io
El diagnóstico diferencial es clinico y se ptamea entre una
verruga plantar y un heloma (calIo). La clave diagnostica
está dada por ia perdida de los dermatoglifos en las verru
gas y el dolor a la compresión lateral y vertical. Una prueba
sencilla para realizar en el consultorio es el curetaje con una
hoja de bisturf esteril. Si aparecen puntitos hemorrágicos
oscuros en el espesor de la capa córnea confirma la presen
cia de una verruga vírósica i.vírus dei paptloma humano
HPV). El heloma es una hiperqueratosis reactiva a un trau
matísmo continuo como puede ser un punto de mal apoyo
plantar.
El tratamíento se basa en queratolíticos potentes para elimi
nar totalmente las células infectadas por el paptloma virus, Se
debe recomendar una consulta con el traumatólogo para des
cubrir puntos de mal apoyo plantar que predisponen a que
las verrugas reddiven. Fig. 1. Verruga plantar.
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Piei 169
Fíg. 18*14. Verruga vulgar en el dedo índice.
G om as
Constituyen una variedad de nódulos, Su evolución
consta de 4 períodos: crudcza, reblandecimiento, ulcera-
ción/evacuación y reparación cicatrizai, Ejcmplos: escro-
fulodermía, gomas dc las micosis profundas.
Tumor
Es una neoformación no inflamatoria, superficial o
profunda, de tamano varíable, de consistência sólida o dc
contenido líquido, con tendência a persistir y crecer inde-
finidamente, Ejcmplos: epitelioma basocelular (fig, 18-
16), quiste epidérmico (fig. 18-17).
Vesícula
Cavidad de contenido líquido y dc pequeno tamano
(< 5 mm), Son multitabicadas y están situadas cn la epi-
dermis. Su contenido puede ser seroso, hem orrágico o
purulcnto, Su mecanismo de íonnación puede ser:
Espongiosis: edema intercelular. Ejemplo: eccema (fig.
18-18).
- Degeneración balonizante y retictítar. las células se hin-
chan y se separan unas dc otras. Ejemplo: herpes zós-
ter (fig. 18-19).
Fig. 18-15. Forúnculo con cordón linfangítico en la pierna.
Am polia
Cavidad de contenido liquido, de mayor tamano (> 5
mm). Son uniloeulares y se encuentran en la epidermis.
Su contenido puede ser seroso, hemorrágico o purulento.
Sc forman por 2 mecanismos:
Despegarniento superficial (subcórneo). Ejemplo: impé-
tigo (fig. 18-20).
- Despegamiento
profundo (subepidénnico). Ejemplo:
dermatitis herpetiforme (fig. 18-21),
_ Acantólisis (perdida de las unioues intercclulares).
Ejemplo: pénfigo (fig. 18-22).
Pústula
Elevación circunscrita de la piei, con contenido pu
rulento desde su inicio, Puede ser folicular (ostcofolicu-
litis) y no folicular <fig, 28-23). Ejcmplos: psoriasis pus-
tulosa, farmacoderm ia pustulosa (fig, 18-24) (caso
clínico 18-2).
Escam as
Lamínillas de la capa córnea que se desprenden es-
pontáneam ente de la superfície cutânea. Ejemplo: ic-
tiosis.
Fig. 18-16. ta rc in o m a basocelular ulcerado en el tórax. Fig. 18-17. Quiste epidérmico en la frente.
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170 Parte V - Semiología general
Fig. 1 8-22, Pénfigo vulgar en Ia 2ona glútea. Fig. 18-21. Dermaôtis herpetiforme de Duhnng en el dorso.
Queratosis
Lesíón de consistência sólida, circunscrita, donde el
engrosamiento de la piei se hace a expensas de su capa
córnea (hiperqueratosis). Ejemplo: callosidades, querato-
dermia (caso clínico 18-3).
Lesiones elementales secundarias
Escamas
Las escamas que aparecen en la evolución de otra le
síón primaria se consideran escamas secundarias. Ejem
plo: eccema crônico (fig. 18-25) (caso clínico 18-4),
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Piei 171
F ig . l 8-24. Farmacodermia pustulosa en losgiúteos.
Caso clínico 18-2
Mauro, de 50 aiios, e i deportista y tuva num eroiai lesiones articulares y musculares jugando al fútbol y al tenis. Reabió cor-
ticoides inyectables en 3 oportunidades durante los últimos 2 meses. Comenzó hace 15 dias con lesiones pustulosas mul-
tiples, monomorfas, no prurigmosas en Ia espalda, el tórax y Ia frente ífig. 1). Como antecedentes de joven tuva acne mo
derado y varicela.
fCuále s 5on sus d/agndsf/cos presuntivos?
I Que conducta clinica Dconse/arro?
C o m e n t á r io
El antecedente de Ia administraoòn de cor-
ticoídes junto con la distribución de Ias pús
tulas y el monomorfismo lesional senalan
como diagnóstico presuntivo un acne coriti-
coideo. Se considera un efecto adverso de
los corticoides ya sean inyectables, oralés o
tópicos. En general no es necesaria la reali-
zación de biopsias. El tratamiento se basa en
la suspensión dei agente causai, minociclina
por via oral y compuestos tópicos con però-
xido de oenzoilo y antibióticos locales como
dindamicína o eritromicina.
Fig. 1 . Acné cortico ideo.
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172 Parte V - Semiología general
Caso clínico 18-3
Nicanor, de 60 anos, sin antecedentes patulogicos, consulta
por presentar en Ia cara, el escote, los antebrazos, eldorso de
manos y Ias Diernas mult oles lesiones de aspecto seco, ás
pero al tacto y queratòsico (fig. 1). Las lesiones asientan sobre
una oieí con gran cantidad de mancha^ hiperpigmentadas
irregulares e hipopigmentadas en forma de gota, lelangiecta-
sias y fragilidad cutânea. El paciente no sabe precisar ei
tiempo de evolución de Ia dermatosis pero supone que es de
mucho tiempo. Los sintomas que refiere son sequedad cutâ
nea, púrpura espontânea en las extremidades y prurito oca
sional. No mejora con Ia doíicación de cremas h idratantes. Ha-
bitualmente oractrca intensamente deportes al aire libre
ítems y remo). Su color de prel es blanca y sus ojos celestes. No
toma ninguna medícación
l Cuál es su diagnóstico inicial?
{Q uê estúdio solicitaria?
* Que conducta clínica aconsejaria?
C o m e n t á r io
El cuadro clinico dermatologico es muy característico. Las le
siones se deben a Ia radiación ultravioleta isoll que ha inci
dido en ía piei fotoexpuesta a Io largo de los anos. La grave-
dad de ía dermatosis depende dei tipo de piei. En pieles de
color mas claro y menor tolerância al sol es mayor Ia cantirfad
de dano solar y Ia aparición de lesiones cutâneas es más tem-
prana. Ei diagnostico es de fotodano solar y queratosis acti-
mcas. En general no es necesana Ia biopsia de piei oero en
casos sospechosos de un carcinoma espinocelular que apa-
rezca sobre una queratosis actinica estaria indicada. Es muy
importante Ia educación dei paciente con respecto a los
danos que producen las radiaciones solares en la p»el. Es reco
menda ule que el paciente use fotoprotectores (EPS mayor de
30) durante todo el ano y médios fisicos protectores isombre-
ros. gorros, mangas Jargasl.
El tratamiento está dirigido a eliminar las queratosis actinicas
y mejorar el aspecto general de la pieL Se pueders realizar tra-
tamientos destrucbvos de las queratosis como la electrocoa-
gulación y el curetaje, o cnocirugia. Si se comprueba un car-
cinoma espinocelular la círugia es la indicada. El tratamiento
con 5-fluorüuraciloy con imiquimod aduana destruyendo las
queratosis actimcas poco queratovcas. Una acción muy inte-
resante es que estos farmacos revelan la presencia de lesio
nes subclinicas en el área en que se aplican. El efecto adverso
es la gran irritaciõn que pueden orovocar.
Fig . l . A . B y C . Queratosis actinicas.
Costra
Es el resultado de la desecación de una secreción
fsuero, pus o sangre). Ejetnplo: costras melicéricas dei im-
pétígo (fig. 18-26).
Escara
Es una tbrmación de tejido nec rosado, delimitado de
la piei sana por un surco y que tiende a ser eliminado.
Ejemplo: akeraciones vasculares (fig. 18-27).
Fisura o grieta
Solución de continuidad lineal sin perdida de sustân
cia. Ejemplo: Usura en el mtertrigo (fig. 18-28).
Pérdida de sustancia
Com prende:
- Erosión o exuiceración: pérdida superficial de sustancia
que no deja cicatriz. Ejemplo: rascado.
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Piei 173
Fig. 18-25. Eccema crônico de Ia nuca.
Caso clínico 18-4
Roger. de 25 anos s»n antecedentes patológicos de importân
cia a excepción de sobrepeso, consulta por prurito importante
en zona inguinal. Refiere los sintomas desde hace 15 dias sin
respetar horários. En el examen dermatológico se ven en
ambas inglês lesiones eritematodescamativas de forma circi-
nada en Ia periferia. En el interior de Ia lesion una suave des-
camación y signos de excortación por rascado ífig. 1). Se aplicó>
cremas con corticoides con mejoria paraal de Ia üicazón.
ICuáles son sus diagnósticos presuntivos?
i Que examen confirmatorio realizaria?
iQ ué conducta clinica acansejaría?
C o m e n t á r io
Las claves diagnosticas de esta dermatosis estan dadas por
presentar unos bordes policiclicos, como díbu.ados y desca-
maciún fina con ligero ei tema por dentro de ese borde. La lo-
calización con signos de maceración ayudan con d diagnós
tico. El cuadro corresponde a una tina crural bilateral. El
diagnóstico diferencial se da con Ia psoriasis invertida, el ec-
cema, el eccema margmado de Hebra y el eritrasma. Como
examen confirmatorio se puede realizar un examen mcoló-
gico directo ivisualizaciòn de hifas de dermatofitos) y su pos
terior cultivo ijrichaphitum rubrum).
Se debe recomendar al pacsente el uso de una pasta antimicó-
tica y mantener (a zona Io más seca posible. Mantener su hi
giene personal evitando compartir su toalla. secar bien toda 1a
zona genital luego dei bano y usar ropa interior de aigodon
para absorber Ia sudoracion.
Fig . 1 .Tina crural.
Fig . 18-27. Escara con surco de delimitación en un dedo por en-
fermedad de Raynaud.
Fig , 18-28. Intertngo submamario con fisuras.
- Lltcemdón: pérdida de sustancia profunda que deia ci
catriz. Puede llegar a Ia dermis y a la hipodermis. Ejem-
plo: prurigo biopsiante [fig. 18-29)
- Úlcera: ukeración de curso crônico. Ejemplo: úlcera
venosa (fig. 18-30) (caso clinico 18-5).
- Excortación: es una pérdida de sustancia produeida
por el paciente con sus dedos, instrumental o traumá
tica.
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174 Parte
V - Semiología general
Fig. 1 8-29, Prurigo bsopsiante en Ia cara posterior dei muslo.
Atrofia
Dismínución dei espesor y de ia elasticidad de !a piei;
esta se amiga con facilidad. Ejemplo: fisiológica (senil),
patológica (estrías) (fig. 18-31).
Esclerosis
Induración de Ia piei, con dificultad para su plegado v
sin arrugas. Se adhiere a los planos profundos. Ejemplo;
escierodermia (fig. 18-32)
Liquenifícaciõn
Aumento dei espesor, pigmentación y cuadriculado
normal de Ia piei. Las iesiones denotan rase ado, Ejemplo:
ecceina crônico (fig. 18-33).
Cicatriz
Neofbrniación conjuntiva v epiteliai que reemplaza a
una perdida de sustancia o sustituye a un proceso intla-
matorio destruetivo. Las cicauáces pueden ser:
- Norinales.
- Viciosas: retraídas, hiperplásicas, adherentes,
- Queioides: cuando ei tejido fibroso crece por íuera de
los limites de la cicatriz inicial (fig. 18-34).
Fig . 18-30. Úlcera venosa en la cara interna de la pierna.
Caso clínico 18-5
Rigoberto, de ó7 anos, consulta por □resentar una lesión ero-
sivocostrosa defacil sangrado en ei paruado inferior izquierdo,
de 0,7 cm de diâmetro ifig. 1). Refiere que hace í meses se re
tiro una costra y desde ese momento no cicatrizo completa-
mente "el granito". Se aplico múltiples cremas antibióticas sin
ningün resultado. Es de tez blanca. Trabaja como ingeniero
agronomo en Ea provincia de Buenos Aires.Toma antiagregan-
tes plaquetarios y rosuvastdtina 10 mg oor dia.
•^Cudfes son sus diagnósticospresuntivos?
iQué examen debe realizarse?
iQué conducta terapêutica está indicada?
C o m en t á r io
La presencia de una lesión ulcerada en !a oiel que no cicatriza
en un ttempo razonanle (15 díasla pesar de tratamiento ade-
cuado o que se cura pero vuelve a ulcerarse ante el mínimo
traumatismo obliga a investigar su causa. Estas Iesiones se de-
beran evaluar con sumo cuidado y poniendo énfasss en su lo-
calizaciòn lareas expuestas al soli. tamano. bordes sobreeleva-
dos o perlados reborde nflamatorio. También se debe
observar el área donde se encuentra ia lesióri • presencia de
manchas o queratosis solares).
El diagnóstico clinico deberá completa rse con una biopsia de
piei que confirmara el diagnóstico presuntivo de carcinorna
basocelular.
El tratamiento indicado dependera de! área anatômica, edad
dei paciente, estado clinico general critério oncologico y es
tético. El tratamiento más adecuado para nuestro paciente es
la extirpación quirúrgica con márgenes de segundad. Para
asegurar el êxito dei tratamiento se puede realizar la extirpa-
ción de la lesión con control intraoperatorio dei tejido por CDn-
gelacfón íbiopsia por congelaciónl para evaluar la extensión
dei tumor.
Fig . 1 . Carcinorna basocelular.
Las iesiones eíementales por Jo general se presentan
asociadas o combinadas. Por ejemplo: eritematopapuJo-
sas, eritematoescamosas,
TÉCNICAS COMPLEMENTARIAS
Se descríben a continuación las principales técnicas
complementarias para el diagnóstico y sus indica-
c temes.
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Piei 175
Fig . 1 3-32. Eideródermia focalizada (morfea) en abdômen. Fig . 18-34. Queloide en el lóbulo de Ia oreja.
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Fig . 18-31. Estrías en Ia zona lumbar.
Diascopia: para diferenciar una lesión purpúrica de
una lesión vascular activa, ia compresión hrme con un
portaobjeto o con el dedo provocará un blanqueamlento
en ia segunda.
Raspado metódico: en Ias lesiones eritematoescamo-
sas, al curetear en forma suave v lenta se desprendeu Ias
distintas capas que tacilitan su diagnóstico diferencial.
Fricción de Ia piei: se puede evaluar el dermografismo
(formación de roncha) o el despegamiento ampoílar
(signo de Nikolski).
Punción: se realiza con una aguia estéril y sirve para
diferenciar lesiones sólidas de otras ampollares,
Pruebas de sensibilidad: se usan en especial para eva-
luar Ia lepra.
EXÁMENES COMPLEMENTARIOS
Se solicitan en general para confirmar un diagnóstico:
- Estúdio micológico.
- Cito diagnóstico de Tzanck (para enfei medades ampo
llares y virales).
Biopsia cutânea para estúdio histopatológico y de in-
mu nofl uoresce nc ia.
- Exámenes de laboratorio general: anáiisis sanguíneos
(evaluación de colagenopatias, procesos infecciosos).
Fig . 18-33. Eccema crônico en Ia jegión de Ia rodilla en un pa
ciente dtópico.
hormonales (tiroides, hormonas femeninas y mascu
linas).
Estúdios por imágenes: ecografía, Doppler arteriove-
noso, radiografias convencíonales.
- Dermatoscopia: para visualizar nevas y otras lesiones
pigmentadas.
- Examen con luz de Woodt para visualizar con una in-
tensidad de luz ultravioleta de baja intensidad distintas
fluorescências (dermatoflcias) ^ lesiones pigmentadas
(melasma) o apigmentadas (vitiligo).
- Estúdio de parches cutâneos: para evaluar pacientes
con dermatitis de contacto.
ENFOQUE DIAGNÓSTICO DEL PACIENTE
CON NEVOS
Los nevos son maliormaciones circunscritas de los
tegumentos, que pueden ser congênitos o adquiridos.
Se calcula que más dei 95% de Ia población tiene uno o
más nevos melanocíticos. La importância de Ia evalua
ción correcta de un nevo es el diagnóstico diferencial
con el melanoma maligno. Existen ciertos parâmetros
clinicos y dermatoscópicos que ayudan con una alta cer
teza al diagnóstico de un melanoma (casos clínicos 18-
6 y 18-7).
176 Parte V - Semiología general
Caso clín ico 18-6
Manolo, de 55 anos, consulta por una lesión localizada en es-
paida de 2 anos de evolucion. La esposa noto que esta lesion
crecio en este ultimo tiem oo y que aumento el espesor por Ia
presencia de escamas color pardo oscuro sobre ella. No tiene
antecedentes personales m familiares significativos. No tiene
antecedentes de melanoma Familiar.
Al examen dermatológico se palpa una lesión papulosa. mdu-
rada, de 1 cm de diâmetrocon escamocostras en su superfície
de color pardo. Poros dilatados y escamas de aspecto grasoso
(fig. 1). La lesion se localiza en Ia escapula derecha.
iCuáles son slts diagnósticos presuntivos?
^Qué exdmenej complementarios debe solicitar?
iQ ué conducta clinica acansejaría?
C o m e n t á r io
El diagnóstico de Ia lesion es clínico. La característica pnnci-
ps! es la apariencia de Ia lesión como pegada sobre la piei con
escamas untuosas y la dilatación dei poro folicular. El examen
clinico se puede completar con la dermatoscopia q ue se basa
en la transilum inadónde la piei con una luz polarizada y la vi-
sualizaciun de la lesion a través de una lente de aumento 10 >i,
La biopsia de piei estaria indicada en el caso de dudas diag
nosticas, en especial con un melanoma.
El diagnóstico presuntivo es uria queratosis seborreica. Se con
firmo con la dermatoscopia que mostrada los característicos
seudoquistes de millium y Ias seudoaperturas foficulares.
La conducta clinica depende dei deseo dei paciente. Es una
patologia benigna. Si refiere traumatismos o le desagrada es
teticamente se puede electrocoaguiar o realizar la destrucción
con criocirugia.
Fig . 1 . Queratosis seborreica.
Los parâmetros clínicos de transformación maligna
de una lesión pigmentaria son la variación o presencia
de:
- A simetria.
Bordes irregulares.
- Color variado.
Diâmetro modificado (crecimiento de la lesión).
Elevación en parte de ta lesión.
Estas características correspondeu a la regia dei
ABCDE.
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Caso clínico 18-7
Romtna, de J5 anos. sin antecedentes personales ni familiares
de importância consulta por una lesión color piei sobreele-
vada, papilomatosa. oedunculada de 1 cm de diâmetro en el
hombro \fig. 1). Le molesta cuando se engancha con el bretel
dei carp ina
(fCuafes essu diagnóstico presuntivo?
(Qué conducta clinica acansejaría?
C o m e n t á r io
El diagnósticodermatológicoes de un nevo intradérmico
oe-
diculado. Esta lesión raramente Se confunde con una verruga
filiforme. £s una lesión benigna que, en caso de que le mo
leste a la oaciente, se puede extirpar mediante la tecmca de
afeitado o extirpación incisional.
Fig . 1 . Nevo intradérmico pediculado.
El control de los nevos deberá ser realizado por el der-
matólogo 2 veces al ano, antes y después dei verano, En
todos los casos, se aconseja el autoexamen cutâneo por
parte dei paciente y la fotoprotección. En los casos de
gran cantidad de nevos de características atípicas, de lo-
calización difícil para controlar o con alta presunción
diagnostica de melanoma maligno, se aconseja realizar la
extirpación de L o 2 lesiones para su estúdio histopatolo-
gico. No se recomienda la extirpación profiláctica de
todos los lunares sino su control estricto por el paciente
y elderm atólogo(casoclínico 18 11
ENFOQUE DIAGNÓSTICO DEL PACIENTE
CON PRURITO
El prurito es un sintoma frecuente en la consulta der
matológica. Puede ser localizado o generalizado. Por Io
común e! prurito localizado responde a una enfermedad
dermatológica y el generalizado puede corresponder a
una manifestación primaria de una enfermedad sistêmica
(fig. 18-35).
Anamnesis y examen físico
El interrogatório es fundamentai para orientar el diag
nóstico correcto. Algunas de las preguntas clave que
deben hacerse ai paciente son:
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Piei 177
Fig. 1 8-35, Aígoritmo diagnóstico dei prurito.
- ,;Hace cuánto tiempo tiene prurito? {dias, semanas),
- iQué sensación ie despierta?, uemazón, ardor?
- ^Le pica en una zona en particular o es generalizado?
- ;Àlguien más de Ia família o contacto cercano tiene
prurito? Orienta hacia una escabiosis,
- iEl prurito es continuo v no ie permite conciliar el
sueno? Orienta sobre Ia gravedad, intensidad y grado
de compromiso,
- ^El prurito lo despierta a Ia noche? Orienta hacia una
eniermedad sistêmica,
- ^El prurito aparece cuando se ducha, o cuando hace
calor, o cuando tiene sequedad de piei? Puede orientar
hacia policitemia vera, prurito acuagénico, atopia y xe-
rosis.
- iEstá tomando derivados opiáceos, antipalúdicos o fár-
macos que pueden generar colestasis?
- íTiene antecedentes de atopia o alergias?
- iTiene alguna mascota en su casa?
- iEstá en contacto con plantas?
ES primer aspecto que se debe evaluar en un paciente
con prurito es cornprobar la presencia o ausência de lesio-
nes cutâneas, Estas podrán ser especificas de una derina-
tosis determmada o ínespecíficas, debido ai tascado crô
nico. En este último caso se deberá evaluar la posibilídad
de una enfermedad sistêmica, SLn embargo, la ausência
de iesiones cutâneas no excluye el diagnóstico de enfer-
medades dermatológicas. Los pacientes atópicos pueden
tener períodos sin Iesiones cutâneas y la atopia puede ma-
nifestarse solo con prurito. Otras veces. Ias Iesiones son
transitórias, como en la urticaria, y ei prurito es cons
tante.
Otro aspecto para tener en cuenta en el prurito ge
neralizado es su duración, En Ias formas crônicas, v en
ausência de Iesiones cutâneas específicas, como ya se
menciono, se deberá plantear la posibilidad de una en
fermedad sistêmica. Las Iesiones cutâneas ínespecíficas
secundarias al tascado, como la líqueniticación v la hi-
perpigmentación, revelan cronicidad.
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178 Parte V - Semiología general
Caso clínico 18-8
Monserrat, de 45 anos, se presentaen el consuitoriode derma
tologia por prunto intenso generalszadode 6 meses deevolu-
ciòn.Tiene períodos de mayor mtensidad pero no tiene rela-
ciòn con algún momento dei dia o noche. Los familiares que
viven con ella no mamfiestan ningúnsintoma. Refiere astenia
desde hate unos meses y dolo* abdominal recurrente. En el
examen dermatológico se vén lesiones exconadas en el tronco
y los msembros secundários al rascado (fig. 1). El laboratório
revela una anemia crônica no ferropenica, una entrosedimen-
tacion ■:VSGl elevada, y Ia enzimas hepáticas elevadas ítransa-
minasas por 2 y fosfatasa alcalina por 3).
jC u á le s su presuncián diagnostica?
iQ ué exómenes camplementarios odrc/ono/es esfcrn
indicados?
iQ ué conducta clinica aconsejaria?
C o m e n t á r io
Las características dei prurito y Ias alteraciones dei laboratorio
obligan a completar el estúdio de Ia paciente con una ecogra-
fia heoatica y Ia determinación de anticuerpos antimitocon-
drsales.Su positividad permite llegar al diagnóstico de cirrosis
bíliar primaria. La piei no revela signos patognomómcos de
esta enfermedad pero las características dei prunto en una
mujer joven obligan a realizar Ia rutina de lauoratorio orien
tada a una patologia hepattca. El tratamiento Io ndicará el mé
dico clm co con ácidD ursodesoxicólico, colesteramína, suple
mentos vitaminicos y de cálcio, adernas de corticoides.
- r •
Fig. 1. Lesiones por prurito crônico en una cirrosis bíliar pri
maria*
El patrórt temporal dei prurito es importante. El pru
nto nocturno es característico de la sarna, y el diagnóstico
de certeza se realiza al comprobar ias lesiones caracterís
ticas como los nóduJos, los slu co s en los espacios interdi-
gitales y las lesiones papulosas en las axilas, los pezones,
e! pene, las munecas v el pliegue subglnteo. El prurito ge
neralizado que aparece después dei bano se ve muy a me-
nudo en pacientes con policitemia vera. El prurito cons
tante diurno y nocturno es característico dei linioma de
Hodgkin, En este caso, el examen tísico estará dirigido a
la búsqueda de adenomegalias y hepatoesplenomegalia
(caso clinico 18-13
La periodicidad de la aparición dei prurito tambtên
orienta el diagnóstico etiológico. La xerosis cutânea es más
manifiesta en otono e invierno (caso clínico 18-12 ‘"'ã ).
Caso clínico 18-9
Luca, de 40 anos, consulta por prunto generalizado intenso
que le impide dormir y seguir con sus actividades laoorales
diarias. Comenzó hace i semanas con lesiones erstematove-
siculocostrosas en la zona de los todos, rodillas. nalgas y es-
palda. Las lesiones estan agrupadas.Tam bién refiere episó
dios de diarrea y bajó 2 kilos en estas semanas.
iCuál es su diagnóstico presuntivo?
iCóm o completaria el estúdio dei paciente?
C o m en t á r io
El paciente tiene un sintoma iprurito) asociado con lesiones cu
tâneas generalizadas de reciente comienzo junto con aiteracio-
nes digestivas. El diagnostico probable es el de una dermatitis
herpetiforme o de Duhring-Brocq mg. 1). Pd i la posible asocia-
cíón con la enfermedad celiaca, se debe realizar un examen de
laboratorio general,, determinación sérica de anticuerpos an-
tiendomisio y antigliadina, una biopsia cutânea con tinción con
hematoxilina y eosina e inmunófluorescencia directa y una en-
doscoDia digestiva alta y toaja ícon biopsia intestinal) El diag
nóstico diferencial se deoe realizar con el penfigoide ampollar
y la escabiosis. El tratamiento se basa en una dieta estricla lipre
de glúten y dapsona 100 a 200 mg,/dia.
Fig . 1. A y B. Dermatitis de Duh ring-Brocq.
• m • w M t t n * * ••• M WM ••
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Piei 179
Fig. 18-36 .Toxidermía por cocaína intravenosa.
Ütros signos indirectos que revelan la intensidad dei
pranto se observan en ias faneras, como ia presencia
de unas brillantes y pálidas. En el cuero cabeiiudo, o en
zonas con vello (brazos, piernas), el tallo dei pelo paede
estar fracturado a distintos niveles (casos clínicos 18-8
y 18-9).
Exámenes complementarios
La solicitud de exámenes de laboratorio se orientará
según los hallazgos dei interrogatório y el exanien tísico.
Si hay una alteración especifica, se focalizará ei estúdio
en esa dirección.
El estúdio histopatológico no ayuda al diagnóstico etio-
lógico dei prurito, sino que revela los câmbios histológi-
cos secundários
ai tascado.
CUADR018-6. Evaluadòn clínica dei paciente con
exantema
Epidem iologia
Edad dei paciente
Estacion dei ano
Historia de viajes
Geografia
Historia clinica
Naturaleza y evoíucíon dei rash
Sintomas asociados o pródromos
Contactos
Enfermedad de base
Medicamentos (de venta libre y prescritos)
Alergias o reacciones adversas a fármacos
Inmunizaciones
Exantemas prévios
Examen físico
Exantema: morfologia. distribución
Enantema: ubicación, tipo, faringitis
Otros signos físicos: aparienoa general, signos vitales.
organomegalia. adenopatias, compromiso articular,
meningismD
• m • w M t t n
Caso clín ico 18-10
Lautaro. de 34 anos, refiere que hace 1 semana comenzo con
lesíones eritematosâs de 1 cm de diâmetro, asintomaticas y
distnouidas en el tronco ífig. 1}. En el examen fisico se palpa-
ron adenopatias en Ia zona occipítal, pequenas y môviles. El
resto dei examen dermatologico es normal. En Ia anamnesis
refiere que hace 3 semanas tuva una angina que fue medi
cada con amoxicilina.También tuvo una pequena íesión ero
siva en el glande que atnbuyó a un traumatismo con el cierre
relampago dei pantalon. La herida cicatrizo sin dejar lesion vi-
sible en una semana.
(Cuáles son sus diagnósticos presun tivos?
iQué exámenes minimos complementarios realizaria?
(Qué conducta clínica aconsejaría?
C o m en t á r io
La presuncion clínica de un sècundarismo sifilitico (roseola sr-
filitical se fundamenta oor el exantema secundário a una ulce-
ración en zona uenital y Ia presencia de adenopatias occipita-
les Para llegar a un diagnóstico de certeza se debe pedir un
examen de laboratorio básico que incluya una VDRL cuantita-
tiva y una prueba de FTAabs. Se certifica el diagnóstico con
una VDRL cuantitativa de 64 dils y FTAaos reactive.
Por tratarse de una enfermedad de transmision sexual se debe
reinterrogar al paciente en busca de contactos sexuales para
su eventual tratam.ento. El tratamiento de pnmera línea es la
inyección mtramuscular de penicilina benzatinica 2.4O0.ÜOQ,1
vez por semana por 4 semanas.
Fig. 1. Exantema sifilítico.
ENFOQUE DIAGNÓSTICO DEL PACIENTE
CON EXANTEMA
La presentación de un paciente con lesíones eritema-
tosas confluentes en el tronco puede adoptar en general
dos patronas:
- exantema morbiliforme, cuando hay espacio de piei
sana, y
- exantema esearlatiniforme, cuando toda la superfície
cutânea está comprometida (fig. 18-36).
LTna vez establecído el diagnóstico dei síndrome de la
afección cutânea, es imperativo seguir la evolución de Ias
lesíones. Muchas veces, en ei transcurso de los dias apa-
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180 Parte V - Semiología general
recerán las claves diagnosticas que orientarán sobre la
etiología dei exantema.
La ananmesis es importante, pues algunos elementos
sugerirán el diagnóstico causai, por ejemplo, la prevalên
cia estacionai de ciertas entermedades iníectocontagiosas,
la edad dei paciente, el antecedente de viajes, la ingesta de
medicamentos o la historia de reacciones previas similares
(cuadro 18-6).
El primer paso dei exameu físico será determinar e!
grado de compromiso general dei paciente v, fundamen-
taimente, si tiene fiebre o no. Asimismo, comprobar la pre
sencia de lesiones en ias tauces. Así, existen exantemas
morbilLíormes infecciosos sín fiebre o con fiebre mode
rada, como los exantemas por enterovirus o secundários a
medicamentos o enfermedad dei suero. Si la signosinto-
matoiogía está acompanada por adenopatías occipitales o
retroauriculares, puede tratarse de una rubéola. Si el pa
ciente tiene fiebre alta (mayor de 39 "C) y presenta lesio
nes en la mucosa yugal (manchas de Koplik), el diagnós
tico es de sarampión (caso clinico 18-14 Av.: I, En cambio,
si el exantema tiene aspecto escarlatiniforme, acompahado
por taringitís y lengua aframbuesada, el diagnóstico clí
nico es de escarlatina.
Existen cuadros de shock asociados con un exantema,
como en el síndrome dei shock tóxico o en el síndrome
de ia piei escaldada.
En el cuadro 18-7 se enumeran las principales etiolo-
gias de los exantemas.
Los diagnósticos clínicos pueden confirmarse con
estúdios de laboratorio relativamente sencillos. Se
puede solicitar la determinación de IgM o IgG para rubé-
ola, sarampión, parvovirus B19, prueba de ELISA para
CUADRO 18-7. Etiologfas más frecuentes de los
exantemas
Exantemas de origen viral
Rubéola
Sarampión
Eritema infeccioso (parvovirus BI 9) (51 enfermedad í
Exantema súbito (herpes tipo 6) (6a enfermedad)
SIDA
Varicela
Exantemas por enterovirus {Coxsackie, ECHO vírus)
Mononucleosis infecciosa
Exantemas de origen bacteriano o por rickettsias
Síndrome de la piei escaldada estafilocócico
Síndrome dei shock tóxico
Sífilis secundaria boséola sifiiitica}
Escarlatina '.estreptococo beta-hemoliticu)
Meningococemia
Fiebre de las montanas rocosas (fhckeUhKJ rickettni!
Exantemas medicamentosos
Exantema por colagenopatias (LES)
Exantema de Ia enfermedad dei suero
HIV y serología paru sífilis. También, realizar ei hisopado
de fauces y el dosaje de los títulos de antiestreptolisina O
(confirma la escarlatina) (caso clínico 18-10).
Véase Bibliografia cap. 18 P ie i ç-
Véase Autoevaluacíón cap. 18 P ie i
Véase Video 3 Sistemas diseminados At
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Anexos cutâneos
Miguel Ángel Allevatoy Maria Inés Muzzio
UftAS
INTRODUCCIÓN
Las uflas cubren el dorso de Ia extremidad distai de ios
dedos, cumpliendosu función protectora \ facilitando la
prensión de objetos pequenos. Se forman a partir de una
invaginarión epidérmica, Eji la figura 19-1 se muestran
Ios diferentes detaiies anatômicos.
La queratina dura de ía lâmina ungueai se forma en
la matriz, que se encuentra cubierta y protegida por el
pliegue proximal. La cutícula es la parte córnea termi
nal de ese pliegue y se extiende sobre la lâmina a la cual
se adhiere intimamente, impidiendo la entrada de agua,
microorganismos, etc,, capaces de dar origen a procesos
inflamatorios e infecciones comunes (panadizo, paro-
niquia candidiásica),
La lúnula marca ia terminación distai de la matriz; es
visibie como medialuna en ios pulgares. La lâmina un-
gueal descansa sobre el lecho ungueat, que normalmente
contribuye muy poco a su formación pero se halla íntima
mente adherido a la cara ventral de la lâmina y la acom-
pana en su crecimíento distai.
Las unas crecen continuamente; en las manos apro
ximadamente 0,1 mm diários, mientras que en ios pies
más lentamente {la mitad o el tercio menos). E! estado de
nutrición y general de salud influyen sobre el creci-
miento.
MODIFICACIONES DE LA UNIDAD UNGUEAL
Modificaciones de la configuración
Anoniquia: ausência de una. Sus principales causas
son ia congênita {participando de síndromes malforma-
tivos), o la adquirida por fármacos, liquen piano y trau
matismos.
Onicoatrofia: desarrollo defectuoso de la una, que se
presenta fina y pequena.
Macroniquia: lâmina ungueai más ancha que lo nor
mal, con lecho y matriz similarmente atêctados.
Braquioniquia: el ancho de la una es más grande que el
largo, Esta modificación puede ocurrír aisladamente o
asociada con un acortamiento de la falange terminal.
Doticoniquia: el eje longitudinal es mayor que lo habi
tual. Se observa, por ejemplo, en la enfermedad de Mar-
fan o de Ehlers-Danlos (fig. 19-2).
Hapatoniquia: aplanamiento v afinamiento de la una
{fig. 19-3).
Coiíonsquia: una côncava, también conocida como
"una en cuchara'! Se observa en la deficiência de hierro,
la hemocromatosis, la diálisis, la porfiria, ia acromegalia
y la enfermedad tiroidea {figs. 19-4),
Unas hipocrãticas o en “vidrio de reloj”: es el incre
mento de la convexidad, ei diâmetro longitudinal \
transversal y dei ângulo de Lovibond, formado entre el
repliegue posterior
y ia placa ungueai, habitualmente de
180<!. Lstán presentes en ios dedos hipocráticos o en
“palillos de tambor" Su principal causa es la hipoxia crô
nica; otras causas son las enfermedades digestivas, en-
docrinas v metabólicas. También puede ser idiopática
{fig. 19-5).
Onicocattsis: engrosamiento de la una sin defórmadón,
Paquioniquia: engrosamiento de la lâmina ungueai
más hiperplasia dei lecho.
Onicogrifosis: engrosamiento, eiongación e hipercur-
vatura de ia una. Sus principales causas son la edad avan-
zada, la vascuiopatía periíerica la falta de corte de ia una.
Modificaciones de la superfície
Surcos longitudiuales: depresiones iongitudinales de la
lâmina ungueai por detención parcial \ multifocal de la
función de la matriz, Pueden presentarse como acanala-
duras o proyecciones rugosas, Pueden ser autoprovoca-
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182 Parte V - Semiología general
Fig . 19-1 A y B . Esquema anatô
mico de Ia una.
dos (fig. 19-6 A) u observarse en los trastornos circulató
rios (fig. 19-6B).
Onicorrexis: son estrías longitudinales, con fisuras o
sin ellas. Se observa en Ias alteradones vasculares pei iié-
ricas y en los ancianos.
Surcos tmnversaies de Beati: depresiones transversales
por detencíón parcial y transitória de la íunción de Ia ma
triz. Áparecen en la lúnula v avanzan dístalinente a me
dida que va creciendo la una. Sus prmcípales causas son
la iiebre en enfermedades graves, la erítrodermia y la de
ficiência de cinc (fig. 19-7).
Hoyuelos o udas punteadas: depresiones puntiformes
de la lâmina ungueal por alteradones de ia queratinizadón
en Ia matriz. Por Ias características clinicas se denomina
"una en dedal" Sus principales causas son la psoriasis, ia
atopeda areata y los traumatismos (fig. 19-8).
Elcaniquia: es la perdida de la sustancia oval en la
placa ungueal, mayor que la depresión puntiforme de
unos 2-3 mm.
Onicosquiziã: desprendimiento paralelo y horizontal
de Ias capas de la una, especial mente en la parte distai.
Sus principales causas son los tactores exógenos (contacto
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Anexos cutâneos 183
Fig. 19-2. Doliconiquia en un paciente con síndrome de Marfan, Fig. 19-3. Hapaloniquia en un paciente con anemia crônica.
Fig. 19-4 A . Coiloniquta fisiológica dei recién nacido. B. Coiloniquia adquirida en un paciente en diálisis por insuficiência renai
crônica.
con álcalis), Ias eníérmedades dermatológicas v no der
matológicas {líquen plano, policitemia vera), los fárma-
cos (retinoídes), Ia vejez, y puede ser idiopátiea (fig. 19-9}.
Tnujuioniqida: lâmina ungueal con una superficíe ás
pera y opacidad grisácea, que llega a ser frágil y romperse
en el borde libre (fig. 19-10).
Modificaciones en el color
Leucomqttia: pígmentación blanca de Ia una (fig .19-
11). Puede ser total, parcial, estriada o puntitbrme. Sus
principales causas son los traumatismos, la psoriasis y tos
tármacos. Son causas de leuconiquia aparente ia anemia,
la cirrosis {una de Terry), la hipoalbumínemia (una de
Muehrcke) y la insuficiência renal (una "mitad y mítad” o
hatfand Italf) (fig, 19-12).
Meianoniquia: pigmentación negra, total o parcial de
la lâmina ungueal por aumento de la melanina, Son cau
sas de meianoniquia parcial los nevos, la enfermedad de
Peutz-Jeghers, los traumatismos mínimos repetidos y
los hematomas subungueales. De la meianoniquia total,
la racial, la medicamentosa, el melanoma, ia enferme-
dad de Addison, el síndrome de Cushing y los hemato
mas subungueales (fig. 19-13).
Síndrome de Ias unas amanlias: coloracíón amarilla de
Ias unas q ue se observa en pacientes con EPOC avanzado
(fig. 19-14).
Modificaciones de la una y tejidos
periungueales
Ouicólisiu: separación de la lâmina ungueal dei lecho
en la parte distai y lateral que avanza hacia la lúnula. Sus
principales causas son: endocrinopatías (hipotiroidlsmo,
tirotoxicosis), fármacos, infecciones (micóticas o bacte-
Fig. 19-5. Unas en vidrio de reloj y dedos hipocráticos en un pa
ciente con EPOC
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184 Parte V - Semiología general
Fig. 19-6. Surcos longstudíndles. A. Auto provocados, por dsstrofia canalicuídr media. B. Fisiológicos en pacientei con edad avanzadd
(Ias canas de Ias unas}.
Fig. 1 9-7. Surcos transversaies de Beau:secundários a compro- Fig. 19-8. Unas en dedal en un paciente con psoriasis.
miso sistêmico severo.
Fíg 19-9 A y B. Onícosquízia en una paciente menopáosica ;"una florecida").
t ianas) déficit de hierro, traumatismos y aJteraciones cir
culatórias (fig. 19-15).
Onicomadesis: desprendimiento de Ia una por Ia parte
proximal y posterior caída. Sus principales causas son ias
enférmedades agudas graves, las enférmedades ampolia-
res, el estrés intenso y los traumatismos (fig. 19-16).
Paroniquia o perionixis: inflamación de los tejidos
periungueales caracterizada por la presencia de edema
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Anexos cutâneos ia s
Fig. 19-IO.Traquiomquia en un paciente que tngiere carbama- Fíg. 19-11. Leuconiquia.
zepina en forma crônica
Fig. 19-12. Unas mrtad y mitad. Fig. 19-13. Melanoniquia longitudinal por nevo melanocítico.
Fig. 19-14. Sindrome de Ias unas amanllas. Fig. 19-15. Onicólisis.
de la piei que rodea la una, que luego aíecta ia tabla
externa v produce surcos transversales. Puede ser aguda
o crônica. La forma aguda es muy dolorosa y puede es
tar aconipanada de una colección de pus (panadizo)
(fig. 19-17AJ. Sus principales causas agudas son ias in-
fecciones (bactérianas o virales). Entre Ias crônicas, la
infección micótica, ia dermatitis por contacto v ia se
cundaria a vasculopatias periféricas (fig. 19-17B|. Afecta
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186 Parte V - Semiología general
Fig.l 9-16, Onicomadesís: com prómiso de varias unas por enfer-
medad sistêmica grave.
predomínantemente Ias unas de los dedos de las manos
y, en especial, a mujeres adultas o a hombres que en el
trabajo sumergen las manos en agua (lavacopas, cocine-
ros, etc,).
Onicocriptosis o uím encarnada: Ia forma laterodis-
tai es muy frecuente en adolescentes y es ocasionada
muchas veces por alteraciones ortopédicas o el uso de
un caizado inadecuado. Se Ia compara con el pelo en
carnado (fig. 15-18).
PELO
iNTRODUCCfÓN
El tbliculo piloso es una invaginación de la epidermis
que crece oblicuamente hacia la profundidad de la dermis.
La porción inferior se denomina bulbo, que se ensancha
para albergar la pupila dérmica, ricamente vascularizada,
que !o nutre. Las células ubicadas por encima de la papila
constituyen la matriz que, a semejanza de las células basa-
les de la epidermis, son la parte germinativa dei foliculo.
Los melanocitos migran y se ubican en la matriz para dar
los diferentes colores dei pelo (eumelanina: castano-negro;
feomelanina: rojo).
Fig . 19-18. Onicocriptosis o una encarnada.
La unidad pilosebácea comprende el tolículo piloso,
el músculo erector dei pelo, la glândula sebácea y, en al-
gunos lugares, la glândula apocrina, Un corte longitudi
nal permite distinguir cuatro porciones {fig. 19-19),
desde Ea superfície hacia la profundidad, que son: 1)
cuetlo o infundíbuLo: desde el orificio (acrotriquio) hasta
la desembocadura de la glândula sebácea; 2) istmo:
entre ei conducto de la glândula sebácea \ ia inserción
dei músculo erector; 3) porción inferior: desde la inser
ción dei músculo erector hasta el bulbo y 4) bulbo. Las
dos primeras porciones son permanentes, mientras que
la porción inferior v el bulbo son temporários, ya que
desapareceu durante la etapa de regresión dei foliculo
Fig. 19-17 A. Pároniquia aguda. B. Paroniquia crônica con alteraciones ungueales Secundarias.
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Anexos cutâneos 187
Caso clínico 19-1 Caso clínico 19-2
Vanína, de 25 anos, refieíe que desde hace 5 meses oierde
gran cantidad de pelo de su cuero cabelludo. Nota Ia caída
por Ia presencia de pelos en Ia almohada y, cuando se oana.
se tapa frecuentemente el desagüe de Ia baiiera. También
nota que cuando se peina tiene menos volumen de pelo. La
anamnesis revela que esta haaendo una dieta hipocalónca y
que Pajo 1 5 kilos en Ids últimos 6 meses. Sus menstruaciones
son regulares y abundantes. ISü estuvo embarazada. En el
exarnen físico se observa en el casco dei cuero caoelludo una
im portante d is mi nu ción de Ia densidad de pelo Ifig. I I , Ia
■ inea de implantacmn en Ia frente está conservada. Al realizar
el pull tesf en el área panetal se extraen fácilmente 8 pelos te-
logénicos.
.^Cisales sou sus diagnósticos presuntivos'7
^Qué exámenes mínimos cemplemeiitarios realizaria"'
LQue conducta clinica aconsejaria?
C o m e n t á r io
Cuando una mu^er consulta por un deflúvio telogemco im
portante se deben descartar Ias causas clínicas más frecuen-
les que son Ia anemia. Ia ferropenia y Ias alteraciones de Ia
función tiroidea. Para ello se debe solicitar un hemograma
completo y una determinación de férremia, ferritina yTSH. Si
se encuentran alteracrones en estos parâmetros, el trata-
miento sera el específico para cada una de Ias patologias. En
el caso de Yanma se pueden inferir algunas causas predispo-
nentes en Ia caída de pelo como Ia perdida de peso impor
tante con el consiguiente desequilíbrio vitam inicoy proteico
y Ias menstruaciones importantes que pueden ocasionar una
anemia crônica ferropémca. Si los análisis fueran normales se
pueden administrar amínoacidos ícistina + metionina - bio-
tinai por via oral. A todos los pacientes se les recomíendan
íociones con rruníoxidil ai 2 o 3 ::o para aplicar en el cuero ca-
oelludo. Lus resultados favo rabiei dei tratamiento recién se
evalúan a los 2 o 3 meses.
Fig. 1. Alopecia difusa.
{catágena) para volver a formarse durante Ia fase de cre-
cimiento (anágena).
CAPAS DEL PELO
EJ pelo está formado por tres capas: 1) la cutícula que
Io envuelve, 2) ía corteza, que es la pordón más gruesa e
importante, formada por queratina dura y 3) la médula.
Zelma, de 60 anos, consulta por caída de cabello en el cuero
cabelludo d e i ano deevolucion. Motó que en la frente el pelo
era menos denso con entradas importantes y tambien apare-
cieron más pelos en la zona de la barbilla, el cuello, el bozo y
en la zona de la aréola de Ias mamas. Habitualmente no tenia
que depilarse esas zonas pero hace 7 meses io hace cada 2-3
semanas. En el examen físico se comprueoa el hirsutismo y Ias
entradas alopécicas frontaies bilateraies de patrón masculina
•!fig. 1 ■ El estado general era bueno pero referia que tenia la
voz un poco más grave, como ronca.
i^Cuáles son sus diagnósticos prestnntivos?
GQue examen es mínimos cmnplemeütarios realizaria'1
L.Qiié conducta clinica aconsejaria?
C o m e n t á r io
En este caso es importante no pasar por alto el patron mas-
cu ino de alopeoa de reciente aparición en una mujer pos-
menopdusrcd. Se deben descartar casos similares en la famí
lia y solicitar estúdios de laboratono habituales para ias
alopecias (hemograma, ferremia, ferntrna y estúdios tiroi-
deos). Por el tipo de alopec!a e hirsutismo se debe solicitar
un perfil hormonal androgénico :de!ta 4 androstenediona,
SDHEA, testosterona total, libre y biodisponibfe, y 17-OH pro-
gesterona). Para completar la rutina se debe realizar una eco-
grafia ovarica y suprarrenal y una tDmografia computarizada
TC) abdominopélvica. En este caso se descubriô un tumor
funcionante androgénico a nível ovárico.
Fig. 1. Alopecra androgemca femeninà por tumor ovárico.
columna central de queratina blanda, continua, fragmen
tada o ausente según el tipo de pelo.
TIPOS DE PELO
Existen tres tipos principales de pelo:
■ Lcmugo: pelo delgado que cubre Ia piei deí feto y que
cae aproximadamente un mes antes dei nacimiento.
* Vello; pelo delgado, cortoy sin médula, cubre la mavor
parte dei cuerpo.
* Terminal: es el pelo que en su parte central tiene mé
dula, es largo, grueso, duro y pigmentado. Se encuen-
tra en ei cuero cabelludo, Ias pejas, las pestanas, la
barba, la axila y el púbis, Su crecimiento está influen
ciado por el nível de andrógenos circulantes.
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Parte V - Semiología general
Estralo
comeu
Epidermis
Vama
radicular
externa
Culícula
dei pelo
Corteza
Medula
Glândula
Vai na de
tejido
conectivo
sebácea
Museu Io
erector
dei pelo
Vaina
radicular
interna
Prequeratina
Queratma
Zonas
queratógenas
Matriz
conectivo
Fig. 19-19. Corte longitudinal
dei pelo.
CICLO Y CRECIMIENTO PILOSO
La actividad de cada pelo es individual, ciclicamente
programada v pasa por tres íases sucesivas: l)anágena o
de crecimiento, 2) catâgena o de invoiución y 3) telógena
o de reposo.
EJ cabello crece 0,33 mm por dia (1 cm por mes). La
caída fisiológica de pelo oscila entre 40 y 60 pelos diá
rios.
El 85% de ios pelos dei cuero cabelludo se encuentra
en lase anágena, el 1% en catâgena v ei 14% en telógena.
Este porcentaje no es igual para distintas áreas anatômi
cas (por ejemplo, en Ias piernas, ha\ un 50% en anagéna
y 50% en telógenaJ. Tanto la velocidad de crecimiento
como el porcentaje de pelos en anagéna varia de aeuerdo
con el sitio anatômico.
ALTERACIONES DEL PELO
Las alteraciones dei pelo pueden ser cuantitativas o
eualitativas. Entre las alteraciones cuantitativas se en-
cuentran ias alopecias, que, a su vez, pueden ser difusas o
circunscritas. Entre las formas difusas se encuentran ios
efhwios auagéiiiros (caída en anágeno) como el que su
cede con ia quimioterapia. Son más frecuentes los eflu-
vios telogénicos (caída en telógeno) que ocurren tres
meses después de las causas que io originan, como por
ejemplo fiebre, enfermedades sistêmicas crônicas, pos-
parto, cirugía v anestesia, dietas hipocalóricas e hipopro-
teicas, o fármacos (caso clínico 19-1),
La asociaciún de alopecia difusa de patrón mascu
lino en una mujer v presencia de hirsutismo debe hacer
sospechar un síndrome hiperandrogémco (caso ciíníco
19-2).
La alopecia circunscrita o por zonas {alopecia areata)
comprende ia perdida de pelos terminales, de forma re-
dondeada u oval, en cualquier localización, con inilama-
ción escasa o nula, que afecta a ambos sexos por igual.
La alopecia areata puede desaparecer en forma espon
tânea o con tratamiento y tiende a recidívar en un alto
porcentaje de los casos. En ocasiones puede abarcar
todo el cuero cabelludo (alopecia total) o todo el cuerpo
(alopecia universal), ambas son formas con mal pronós-
tico (fig. 19-20).
El hirsutismo representa ia presencia de un exceso de
crecimiento de pelo terminal en la mujer siguiendo un pa-
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Anexos cutâneos 189
Fig . 1 9-20. Alopeda areata total.
trón masculino. Se detecta por ia aparición de pelo ter
minal en la porción superior de la espaida, los hombros y
Ia mitad superior dei abdômen. Puede ser el resultado de
un aumento en la produceión de andrógenos o dei au
mento de la sensíbilidad dei folículo y la glândula sebácea
a los andrógenos (fig. 19-21).
El término de hipertricosis se utiliza para describir el
aumento de pelo, velloso, independientemente de los
andrógenos (véase cap. 51-3 Alteraciones dei vello cor
poral).
Las anomalias cualitativas se expresan fundamen
taimente en el talio piloso. Pueden presentarse como un
adeigazamiento de este, como en el hipertiroidismo, o un
engrosamiento como en el hipotiroidismo. También el
Fig . 19-21. Hirsutísmo.
tallo puede sufrir alteraciones que lo tornan más frágil.
Por ejemplo, arrosariado {momletrix), anillado (anmdati)
o retorcido (tortí). Estas últimas alteraciones muchas
veces se asocian con síndromes genéticos.
Véase Bibliografia cap. 19 Anexos cutâneos ■ v
Véase Autoevaluación cap. 19 Anexos cutâneos
Véase Video 3 Sistemas disennnados
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Tejido celular
subcutáneo
Miguel Ángel Allevatoy Maria Inés Muzzio
INTRODUCCIÓN
La hipodermis o tejido celular subcutáneo (TCS)
forma parte integral de Ia piei; deriva embriológica-
mente dei mesénquima, euyas céiulas dan origen a los
adipocitos. Su separación de ia dermis no es tranca y
podr/a considerarse que hav continuidad entre ambas
(f íg . 20 -1 }.
El TCS varia de grosor de una parte a otra dei cuerpo;
es inuy grueso en Ias palmas y las plantas y casi no existe
en los párpados, el lecho subungueal, el escroto y el
pene, y también varia su distribudón según Ia edad y el
sexo dei individuo (distribudón ginecoide v androide).
El elemento constitutivo básico de Ia hipodermis es el
adipocito o célula grasa. Las células grasas estãn organi
zadas en lobuliJlos, de aproximadamente 1 cm de diâme
tro, constituídos a su vez por colecciones microscópicas
de adipocstos, los mícrolóbulos, Los lobulillos están sepa
rados por tabiques de tejido conectivo, por donde trans-
curren los vasos sanguíneos, los liníáticos y los nervios.
La grasa subcutánea está constituída principal mente por
triglicéridos. El TCS constituye el 15-20% dei peso corpo
ral total dei hombre v el 20-25% dei peso corporal total de
la mujer.
Las funciones de la hipodermis son tres: 1) protección
coiltra traumatismos (almohadiilado absorbente), 2) con-
fleceptores
nerviosus
Hipodermis
Folículo
prlDSO
Vasos
sanguíneos
Glándufa
sudoripara
Vasos
cap liares
Epioermis
Glândula
sebacea Dermis
Fig. 20-1. Corte esquematíco de
(a piei normal.
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Tejido celular su bcutáneo 1S1
Fíg. 20-2. Lelulitih en la pierna izquierda con linfangitib.
servación de! calor corporal, pues actúa como material
aislante dei trio y 3} reservorio nutricional y de energia
(un gramo de grasa proporciona 9 calorias). Además per
mite la movilidad y el desplazamíento de la piei sobre los
planos profundos.
En la semiología dei tejido celular subcutáneo se rea
liza ia inspección y !a palpación; ios principales elemen
tos que deben explorarse son el trofismo y la distribución,
la presencia de signos de inflamación y edema, los gân
glios y vasos linfáticos superficiales y la existência de nó-
dulos y enfísema.
TROFISMO Y DISTRIBUCIÓN
La canüdad de tejido adiposo, como ya se menciono,
varia según Ias distintas regiones dei cuerpo, la edad, el
sexo y la constitución dei indivíduo y, en especial, según
su estado de nutrición. Es exagerada en la obesidad y dis-
minuye con el adelgazamiento.
En cuanto a la distribución, puede ser uniforme o
adoptar una forma especial no uniforme que se denomina
lipodistrofit7. La más frecuente es la lipodistrofla parcial
adquirida, denominada también progresiva o síndrome de
Bamiquer-Simonds (escasezy atrofia dei TCS en ia mitad
superior dei cuerpo con acumulación en la mitad infe
rior). También es bastante característica la distribución
en el síndrome de Cushing (giba dorsal).
Ei adelgazamiento o delgadez implica una disminución
generalizada dei TCS. Puede ser constitucional o deberse
a déficit de ingesta o diversas entérmedades (neoplasias,
hipertiroidismo, síndrome de malabsorción, infecciones
crônicas). Se denomina emactaciótt al adelgazamiento
marcado (más dei 25% dei peso teórico), cotisunción a la
emaciación más perdida de fuerza (perdida de masa mus
cular) y caquexia ai estádio terminal con postración en
cama.
SIGNOS DE INFLAMACIÓN
La inflamación dei tejido celular subcutáneo se debe casi
siempre a procesos infecciosos y se denomina celulitis. Su
extensión y magnitud dependerán funda mental mente de
la etiología, Existen formas localizadas y autolimitadas,
como en el caso de una herida en Ia piei o la picadura de un
insecto y otras de mavor magnitud v gravedad, como ia eri-
sipela y la celulitis por ciostridios (fig. 20-2).
Fig. 20-3. Ay B. Nódulos subcutáneos en pacientes con eritema
nudoso.
Se denominaJlenión a una celulitis localizada, de ins-
talación rápida y que tíende a la supuracíón. Cuando a los
signos de inflamación (calor, tumor, rubor y dolor) se
agrega tluctuación ( por colección líquida), se está en pre
sencia de un absceso.
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192 Parte V - Semiología general
CUADRO 20-1. Diagnóstico diferencial entre tromboflebitis y linfangitis superfídales
Tromboflebitis Linfangitis
Antecedente mas írecuente Inyección intravenosa en el biazo.
Vances en la pierna
Hereda o mfección
Fieüre iniciai Leve Alta
Escalofrio Falta Puede estar presente
Datar Localizado en el trayecto de la vena Ausente
Edema difuso Falta Falta
Rubicundez Localizada en el trayecto venoso Linea!
Adenitis Falta Presente
Cordón duro pdtpabie Presente Falta
Recidíva en el mismo sitio Habitual Falta
NÓDULOS
La lesión dementai que se forma en Ia hipodermis es e!
nódtdo. Se define como una lesión sólida, sobreelevada o
no, de tamano mayorde 0,5 a 1 cm, que puede o no resol-
verse espontaneamente, \ que puede o no deiar cicatriz,
atrofia o discromia, El eritema nudoso y ia vasaditis no
diiltu son los más frecuentes. El proceso histopatológico
dei primem asienta en los tabiques, mientias que el se
gundo es lobular.
Ei eritema nudoso se manifiesta clinicamente como
nódulos múltiples, eritematosos, calientes y dolorosos en
Ia cara anterior de Ias piernas, de forma simétrica. La evo-
lución remeda ia resoíución de los hematomas (dermatí-
tis contusiforme) (fig. 20-3A y B).
Si ei nódulo se reblandece y úlcera, evacuando su
contenido ai exterior, se lia ma goma; siempre repara con
cicatriz. Son ejemplos los gomas sifiliticos v los de ias
micosis profundas.
Otros tipos de nódulos de frecuente observación, pero
sin componente inflaniatorio, son los nódulos renmatoi-
deos v los tofos goto sos.
Otro gran grupo de enfermedades importantes son ias
neoplasias primarias benignas v malignas, que pueden
asentar en ia hipodermis, tal como ei lipoma, el angioli-
poma y los liposarcomas, La hipodermis puede también
ser asiento de metástasis de neoplasias internas, que se
manifiestan clínicamente como nódulos (p. ej,, en el cân
cer de pâncreas).
En el diagnóstico diferencial de Ias enfermedades no-
dulares se deberá tener presente que exlsten característi
cas clínicas semiológicas e histopatológicas comunes
entre ellas, lo cual hace necesario ia correlación clínico-
patológica para su correcta interpretación,
ENFISEMASUBCUTANEO
Es la presencia de un gas {habitualmente aire) en el TCS.
La palpación revela la sensación de crepítación o de un
burbujeo. El origen puede ser una herida traumática a cra
ves de la piei, con entrada de aire, la ruptura de una bulla
pleural (neumotómx) o la producción de gas por bactérias
{gangrena gaseosa). Según el contenido gaseoso dentro dei
TCS, se mantendrá más o menos localizado, tendiendo a su
reabsorción o disecando el tejido en su zona más lábil.
EDEMA
La presencia de edema en el TCS se pone de ma ni fies to
mediante Ja búsqueda dei signo de la fóvea o dei gpdet. El ca
pítulo 12 presenta una descripción detaliada dei edema.
GÂNGLIOS Y VASOS LINFÁTICOS
Las alteraciones de ios vasos linfáticos pueden ser in-
flamatorias o por estasís mecânica,
Las alteraciones inflamatorias linfangitis) pueden
ser de dos tipos: troncular o nodular, cuando compromete
los troncos profundos que corren por el TCS que
rodea
los grandes vasos, Se manifiesta a través de una celulitis
perivascular o de una tromboflebitis acompahante. En el
cuadro 20-1 se describen los elementos para el diagnós
tico diferencial entre tromboflebitis y linfangitis.
Las alteraciones mecânicas por estasis se manifies
tan por edema no mtlamatorio dei TCS (linfedema) y de
la piei ("p iei de naranja” ).
Ei linfedema es duro, no deja godet, no dueie y está li
mitado al território correspondiente.
Comprenden diversos síndromes, que se pueden di
vidir en primários y secundários. Entre los pnmeros se
haliaia el linfedema congênito familiar (enfermedad de
Milroy) y el linfedema esencial o idiopático, ambos con
amplia prevalência en las mujeres. Entre las causas se
cundarias se deben mencionar las relacionadas con obs-
trucción por neoplasias (en las piernas, por câncer de
próstata en el hombre v linfoma en la muier, y en los bra-
zos, por câncer de mama) y las posflebitis, poslinfangitis,
posradioterapia y posquirúrgicas.
Véase Bibliografia cap. 20 Tejido celular subcutdneo ^
Véase Autoevaluación cap. 20 Tejido celular subcutãneo gg
Véase Video 3 Sistemas diseminados
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Sistema venoso
superficial
Marcelo E. Álvarez y Horacio A Ar gente
INTRODUCCIÓN
Las venas superficiales son normalmente vísibles bajo
Ia piei e » las cuatro extremidades, sobre todo en el dorso
de las manos y los pies, En el resto de Ia extremidad se
pueden apreciar facilmente en personas delgadas y de piei
clara, en especial en Ia posición de pie, como cordones
aislados con un trayecto recto y paralelo al eje longitudi
nal dei miembro.
Si las venas subcutáneas se dilatan y alargan constitu-
yen las denominadas várices ve nos as que adoptan direc-
ciones serpenteantes en ei teudo celular subcutáneo y au-
mentan desmesuradamente de tamano cuando la persona
se pone de pie, Este aumento de tamano se debe a la in
competência de ias válvulas venosas a raiz de la dilatación
de las venas, que permite el reílujo de la sangre por la ac-
ción de la gravedad.
MIEMBROS
Las várices de los miembros inferiores consütuyen
la afección vascular periférica mas frecuente, Su desarro-
11o tiene una importante carga hereditária y se observan
pi ele rentemente en las mujeres, en especial en aquellas
que han tenido vários embarazos, en ias personas obesas
y en las que deben permanecer de pie muchas horas dei
día (caso clínico 21 -1).
Las alteraciones de las venas superficiales en los miem
bros (várices y flebitis) se describen en el capítulo 24' Ex
tremidades en esta niisma Parte.
TÓRAX Y ABDÔMEN
En el tórax y el abóomen, las venas normalmente no
sé visualizan. La dilatación y elongadón de los trãyec-
tós venosos en estos territoiios son consecuencia de
la obstrucdón de las venas profundas.
La obstrucdón de la vena cava superior (síndrome
mediastinico), que en la mayoría de los casos es secunda
ria a adenopatías tumorales (linfbma, câncer de puimón),
presenta una tríada clásica constituída por edema en
esctavina, caracterizado por abotagamiento de la cara,
tumefacción dei cuello y borramiento de los huecos supra-
claviculares; cianosis de la cara, el cuello y los miembros
superiores v circutación venosa colateral, con turgencia de
las venas yugulares. Cuando la obstrucdón afecta tambíén
la desembocadura de la vena ácigos, las venas superficia
les dei tórax están muy dilatadas \ d retorno venoso se
Caso clínico 21-t
Élidd, de SO anos. obesa y con antecedentes de hipertensiòn
arterial controlada con Fármacos vasodilatadores, consulta por
sensacion de "hinchazón" y pesadez en ambos miembros infe
riores, en especial al final dei dia. Tiene cuatro hijos y trabaja
desde hace vários meses como vendedora en un comercio. En
el examen fisico se constata edema grado 2/4 en ambas re-
giones maleolares y pretibiales, y dilataciones venosas en las
cara anteromterna y el muslo de ambos miembros inferiores
y C u á l es la c a u s a m a s p r o b a b le d e s u s m a n ife s t a c io n e s
c l in ic a s y d e tos h a lla z g o s d e i e x a m e n f ís ic a ?
IQ u é p u d o h a b e r a c t u a d o c o m o d e s e n c a d e n a n t e ?
i S e p la n t e a a lg ú n d ia g n ó s t ic o d if e r e n c ia l?
iS o l ic i t a r ia a lg ú n e s t u d io c o m p le m e n t a d o ?
C o m en t á r io
La impresiòn clínica orienta hacia un edema oor insuficiência
venosa por várices en e! território de la safena interna. Los an
tecedentes íobesidad, vanos embarazos) y el examen fisico de
las extremidades avalan esta oresunción. El desencadenante
pudo haber sido el nuevo trabajo de Élida. Algunos vasodila-
tadores dei tipo de los bloqueantes dei caldo como la nifedí-
pina pueden causar edema en los miembros inferiores. Para
confirmar ei diagnostico debe pedirse un eco-Doppier de los
vasos de los miembros inferiores.
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194 Parte V - Semiología general
Fig . 21-1 . Circuldción colateral enun paciente con un síndrome
de Ia vena cava inferior.
Fig. 21-2. A icitís a tensión y circulación colateral én el abdômen
en un paciente con hipertension portal. Obsérvese ía presencia
de una hérnia umbilical.
efectúa por Ias vertas laterotorádcas y epígástricas liada
Ia vena cava inferior.
La obstrucción de Ia vena cava in ferior se debe en Ia
mavoría de los casos a trombosis localizada o propagada
a partir de una trombosis iliofemoral. Se caracteriza por
edema de Ja pared abdominal y de los genitales externos
y circulación venosa colateral abdominotorácica, Las
venas arrancan de la íngle y siguen un trayecto ascendente
y divergente liada la pared torácica, en la que poco a poco
pierden su relieve y desapareceu (fig. 21 1).
La obstrucción de la vena porta (trombosis) o de la
circulación portal (hepatopatía crônica difusa en está
dio cirrótico) produce derivación de la comente sanguí
nea por venas profundas v superficiales, Estas últimas,
que se hallan dilatadas y tortuosas, reciben la sangre de
las venas umbilicales o paraumbilicales y se dirigen desde
el ombligo liacia el tórax (circulación portocava superior)
(fig. 21 -2). Otras veces emergen vasos venosos desde el
ombligo en dirección a la ingle (circulación portocava
inferior). La emergencia de estos vasos umbilicales, su-
mada a la de los anteriores, confiere el aspecto conocido
como "cabeza de medusa" En algunas circunstancias, la
presencia de ascitis importante genera una tensión abdo
minal que comprime la vena cava inferior; en estos casos
puede verificarse que la circulación colateral adquiere el
aspecto de obstrucción tipo cava inferior.
Véase Autoevaluación cap. 21 Sistema venoso superficial
\ease Video 3 Sistemas diseminados -%
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Sistema linfático
Marcelo J. Melero
INTRODUCCIÓN
Para realizar e! diagnóstico de una entermedad de los
gânglios linfãticos es necesario, en primera instancia, co-
nocer los grupos ganglionares corporales de significación
clínica que se dividen en superficíales y profundos. Ade
rnas, se debe tener en cuenta el drenaje linfático de los di
ferentes territórios corporales.
GÂNGLIOS SUPERFICÍALES
Están situados en el teiido celular subcutáneo y son fa
cilmente aceesibles a Ia exploración semiológica íinspec-
ción v palpaciónj. Representan una muestra fácilmente
accesible para evainar el estado de todo el aparato gan-
glionar. Se describen a continuación los grupos gangliona-
res más significativos.
Gânglios de Ia cabeza y el cueilo
El cuerpo humano tiene aproximadamente 600 gân
glios linfãticos, ei 30% de los cuales están situados en ia
cabeza y el cueilo. Estos grupos ganglionares se encuen
tran distribuídos a manera de collar en la base
de ia ca
beza y en cadenas verticales que siguen el travecto dei
músculo esternocleidomastoideo (fig . 22-1) v se descri
ben a continuación.
Gânglios occipitales: se encuentran entre la protube-
rancia occipitai externa y la apófisis mastoides por iuera
de Ias masas musculares- reciben aferencias dei cuero ca-
belludo.
Gânglios posanricnlares o mastoideos: están ubica-
dos por detrás de la oreja, sobre la apófisis mastoides a
nivei de ia inserción dei músculo esternocleidomastoideo;
reciben aferencias dei pabellón auricular, el conducto au
ditivo externo y ia región temporal dei cuero cabelludo.
Gânglios preanriculares: se ubican por deiante dei
trago dei pabellón auricular; reciben aferencias de !a piei
y ias conjuntívas de los párpados, ia piei de la región
temporal, el conducto auditivo externo y el pabellón au
ricular.
Gânglios submaxilares: se ballan por debajo dei ma
xilar inferior; reciben aferencias de la lengua, la glândula
submaxiiar, los gânglios submentonianos, la mucosa de
los lábios, la mucosa yugal y las encfas.
Gânglios submentonianos: se ubican por debajo de la
unión de los maxilares inferiores; reciben aferencias dei
labio inferior, el piso de la boca, la punta de la lengua y ia
pie! de las meiillas.
Gânglios yugulares o cervictiles anteriores: se ubican
a io largo dei borde anterior dei esternocleidomastoideo,
desde eí ângulo dei maxilar inferior hasta la clavícula; reci-
ben aferencias de los dos tercios posteriores de la lengua,
las amígdalas, el pabellón auricular, la parótida, ia laringe \
la tiroides.
Gânglios cervicates posteriores: se encuentran a Io
largo dei borde posterior dei músculo esternocleidomas
toideo y por deiante dei trapecio; reciben aferencias dei
cuero cabelludo y el cueilo, de los gânglios axilares, de los
miembros superiores y de ia región pectorai.
Gânglios supraclaviculares: están por detrás de ias
inserciones ciaviculares dei músculo esternocleidomas
toideo; reciben aferencias de Ja cabeza, el miembro su
perior, la pared torácica y la mama, la cavidad torácica y
abdominal.
Los gânglios supraclaviculares tienen gran importân
cia po nu asociación con cânceres intratorácicosoin-
traabdaminales. £n los pacientes mayores de 40 anos
el 90' o de las adenomegalias supraclaviculares son de etiolo-
gía neoplásica. Las mamas, la pared dei tórax y el contenído de
lácâvldad torácica drenan hacia ambos huecos supraclavícu-
iãres. Pero como el conducto torácico que drena la linfa de la
cavidad abdominal sê vacia en la vena innominada, en la re-
gíón supradavicular izquierda. el compromiso tumoralde los
gânglios suDradaviculares homolaterales ouede onginarse en
el abdômen o la pélvis.
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196 Parte V - Semiología general
Supiâclavicu ares Cérvicalss praliindras
Parotídeas Prea-jncLilares
Submaxilares
SabmenlQrianoE
S jb lngual
Ce rvlcaías
antériares
PostauricuJares
□ mastaídeos
□ ccip ila lss
RetraiaringEQ
D amigdalinD
poslenDres
Fig. 22-1. Grupos ganglionares
superfídales de Ia cabeza y el
cuello.
La presencia dei nódulo de Virchow (Epónimos ^ 3 ) o
gânglio centínela isigno de Troisien (Epónimos “Ç, 1
corresponde a Ia melastasis de un adenocarcinoma (p. ej.,
orimario de ovaria, gastrointestinal u otrã neoplasia intraab-
dominal) en un gânglio supraclavicular Izquierdo. Lamenta-
blementé, Ia búsqueda de este signo se olvida con frecuenda
en el examen físico.
Gânglios cervicales profundos: están ubicados por
debajo dei esternocleidomastoideo, siguiendo a Ia vena
yugular interna.
Gânglios epitrocleares
Están situados por encima dei epicóndiio humeral, en
el surco entre los músculos bíceps y tríceps braquial; re-
ciben aferencias de Ia mitad cubital dei antebrazo y la
mano, y de los dedos medio, anular y nienique.
Gânglios axilares
Estos gânglios se distribuyen en una estructura seme-
lante a una pirâmide truncada limitada por los múscu
los pectorales, la parrilla costal, los músculos subescapu-
lar y dorsal ancho, y la cara interna dei brazo. Reciben
aferencias dei miembro superior, la pared torácica y la
mama.
Gânglios inguinales
Se encuentran en una eadena horizontal a Io largo dei
ligamento ingmnal y otra vertical que sigue el segmento
superior de ia vena safena (fig. 22-2); reciben aferencias
dei miembro inferior, la pared abdominal anterior, ei pene
y el escroto, la vulva y ia vagina, el periné, la región giú-
tea y !a porción terminal dei eonducto anai.
Los testículos y el contenido pelviano drenan, a través
de los gânglios ilíacos internos, a Ias cadenas periaórticas
en el interior de la cavidad abdominal.
GÂNGLIOS PROFUNDOS
Están ubicados en Ias cavidades viscerales {tórax y abdô
men) y, salvo excepciones, no son evaluables durante el
examen físico. Los gânglios profundos de mavor signifi
cado clínico son los; a) dei hilio pulmonar, b) mediastinícos,
c) intraabdominales, d) retroperitoneales y e) pelvianos.
Fig. 22-2. Gânglios inguinalessuperfíciales.
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Sistema linfático 197
Sin embargo, los gânglios abdominales enfermos pue-
den deformar el abdômen y/o hacerse palpables cuando Ia
masa adenomegálica adquiere un volumen significativo o
en los pacientes delgados.
SEMIOLOGfA GANGLIONAR
Los gânglios linfáticos deben exaniinarse por inspec-
ción y palpación, con un método sistemático, región por
región, sin omitir ninguno de los grupos ganglionares su-
perficiales accesibles.
En el examen físico cuidadoso de un adulto sano es
posible encontrar gânglios linfáticos palpables nor-
males en mas dei 50% de los casos, especialmente en
los jóvenes, en Ias personas delgadas y en Ia región cervical.
tnspección
La inspección de ios territórios ganglionares tiene por
objeto detectar asimetrías o masas visibles, identificar ci-
catrices de cirugías y/o enfermedades ganglionares pre
vias y/o supuración. LI uso de luz indirecta puede ayudar
a resaltar estructuras. Además, es probable descubrir le-
síones cutaneomucosas que justífiquen adenomegalias sa
télites (chancro sifilitico, melanoma). La piei por encima
de ios gânglios normales no debe tener alteraciones; en
Ias adenitis piágenas, esta adquiere edema y rubor. Es
característico el color azulado de ia piei de Ia región ingui-
nal que cubre los gânglios dei linfogranuloma vettéreo. A
veces los gânglios enfermos supuran; este signo limita no-
tablemente ias posibilidades etiológicas. La presencia de
una cicatriz estrellada en Ia región cervical o supraclavi-
cular es Ia consecuencia de utta linfadenitis tuberculosa
que supuró (escràfula).
La linfangitis aguda superficial í inilamación aguda
de los c asos linfáticos subcutáneos), identificable como
un travecto eritematoso que se extiende desde Ia lesión
primaria hacia los gânglios regionales, acompana con fre-
cuencia a ias infecciones de ia piei y ias partes blandas por
estreptococos dei grupo A (véase cap. 20 Tejido celular
subcuteineo).
La tumefacción nodular dei tejido celular subcutáneo
a lo largo dei travecto linfático define una situación cií-
nica distinta que se conoce como linfangitis nodular, si
se asocia a! antecedente de una herida traumática conta
minada con tierra o acaecida durante tareas de jardine-
ría, sugiere esporotricosis o nocardiosis.
Fig. 22-3. Palpacion de los gânglios de Ia cabeza y el cuello. Los grupos ganglionares simétricos pueden palparse en forma simul
tânea. A. Gânglios preauriculares. B. Gânglios submaxiíares C. Ganghos cervicales anteriores. D. Gânglios supraclaviculares.
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198 Parte V - Semiología general
CUADRO 22-1. Características semlológlcas que dlstlnguen los gânglios normales de los patológicos
Gânglios Normales
Patológicos
Inspección: piei normal linfangitís
tumor (adenomegalia visible)
piei con color alterado, edema
suouraciòn, cicatrices
úlcera o lesión (lesión primaria)
Palpación:
Forma elipsoidat redonda
Tamano 0,5-1 tm >1 cm
ingumales: 2 cm >2 cm
Sensibdidad indoloros dolorosos
Consistência blanda, elástica frrme o pétrea
Adherencia móviles adhendos entre si, a la piei y/o
los planos profundos
Adeniás de Ias alteraciones localizadas de Ia piei, es po-
sibie encontrar lesiones mucosas (p. ej„ candidiasis oro-
iaríngea en pacientes H ÍY positivos, úlcera luética de ias
amígdalas) o cutâneas generalizadas (p. ej., exantema dei
sindrome mononudeósico, eritrodermias}, que constitu-
yen excelentes claves diagnosticas,
Palpación
Debe realizarse con ei pulpejo de uno o más dedos (ín
dice, medio, anular), ejerciendo presión variable (inicial
mente, presión mínima para evitar el desplazamiento de
los gânglios) y movimientos circulares o de vaívén.
Cuando se exploran los grupos ganglionares de ia cabeza
y el cuello, los axilares \ los epitrocleares, el paciente debe
estar sentado, El examinador puede ubicarse, indistinta-
mente, por adelante o por atrás (fig. 22-3Aa D) \ sostener
CUADRO 22-2. Estructuras que sfmulan
adenomegallas
Tumefacción de Ias gianduSas salivales
Quisles (branquiales o tirogloso)
Hueso hioides
Tumores vasculares idiSataciones artériales. hemangioma,
linfangiomai
Bodo nodular
Bandas dei músculo cutâneo dei cuello (no deben confun-
dirse con gânglios suoraclavicuüdres agrandados)
Hérnia crural
Metástasis subcutáneas (signo de íd hermana Maria Josefa:
metástasis umbilical de un carcmoma)
Prolongación axdar de Ia glândula mamaria o cola de
Spence (en Ias mujeresi
Hidradenitis axilar
Lipomas, fibrollpornas, neurofibromas
la cabezu dei paciente con una de slls manos, Àdemás, al
imprimirle movimientos pasívos de flexión, extensión o
rotación, se provoca ia relajación de los músculos dei
cuello que favorece Ia palpación. La realización de ia ma-
niobra de VaJsaiva facilita Ia palpación de los gânglios sli-
pracla\ iculares. Los gânglios epitrocleares palpables sou
habitualmente patológicos.
Mediante Ia palpación se deben determinar Ias siguíen-
tes características:
• Forma y tamaiío: los gânglios normales son estructu
ras elipsoidales, como un poroto, con un eje mayor de
0,5-1 cm; en ia región inguina! pueden llegar a tener
2 cm. E! aumento de tamano, que puede ser visible y
palpable, y/o los câmbios de forma (se hacen esféricos)
son signos de patologia ganglionar. Cuando un conglo
merado ganglionar tiene un tamano superior a 10 cm
en su eje mayor se lo designa como masa ganglionar y
es una manifestación característica dei compromiso de
los gânglios profundos por iinfoma o metástasis de car-
cinoma, Un estúdio demostro la ausência de lesiones
neoplásicas en todos los gânglios biopsiados que te-
nían un tamano menor de 1 cm. En cambio, ei câncer
estaba presente en el 08% de Ias adenomegaiias mayo-
res de 2,25 cm.
Caso clínico 22-1
Ins, de 27 anos y asintomática, consulto porque habia notado
desde hacia varias semanas la aparicicn de una tumoracion
en su ingle derecha. Fue derivada por su médico de cabecera
al consultorÍD extemD de cirugía para la realización de una
biopsia quirúrgica de una presunta adenomegalia inguinal de-
recha.
i O u é m a n io b r a e f e c t u a d a p o r e l c i r u ja n o m o t iv o q u e n o se
r e a liz a r a la b io p s ia ?
C o m e n t á r io
Ei examen físico mostró como úmca alteración la oresencia
de una tumoracion indolora de 3 cm de diâmetro, facilmente
reducible. ubrcada por debajo dei ligamento inguinal dere-
cho, que asentaba en la fosa oval y correspondia a una hérnia
crural.
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Sistema linfático 199
» Sensibilidad: ios gânglios normales son indoloros. La
presencia de dolor espontâneo o a la palpación (rela
cionado con el estlramiento de ia cápsula) sugiere un
proceso infeccioso, pero no es un dato conduyente. En
Ia leucemia aguda, ios gânglios, por su rápido creci-
miento, son dolorosos. En la enfermedad de Hodgkin
es característico e! dolor ganglionar después de !a in-
gesta de bebidas alcohólicas.
• Consistência: ios gânglios normales tienen consistên
cia blanda, Ios metastásicos son duros o pétreos y Ios
afectados por procesos linfoproliférativos son firmes
(consistência de “goma de borrar").
H La dureza de una adenomegalia es directamente proporcional a la probabüidad de que !á causa que la origina sea neoplásica.
Los gânglios, normales o patológicos, no laten; esta
manifestación debe sugerir que la formación que se
está palpando como un gânglio sea una estructura vas
cular arterial. Sin embargo, Ios gânglios que están en
estrecho contacto con una artéria pueden tener un la
tido transmitido.
- Movilidad: ios gânglios normales son móviles. Los pa
tológicos pueden adherirse entre sí, a la piei v/o a Ios
planos profundos. La perdida de la tnovilidad ganglio-
nar normal es un signo semiológico que indica que la
patologia que enferma al gânglio ha superado el limite
anatômico de la cápsula; es característica dei compro-
miso neoplásico, aunque también puede hall ar se en in-
fecdones.
El cuadro 22-1 resume Ias características semioiógicas
de ios gânglios normales v patológicos.
Algunas de Ias estructuras que pueden plantear el diag
nóstico diferencial semiológico con una adenomegalia se
enumeran en el cuadro 22-2 (caso clínico 22-1).
INTERPRETAC1ÓN DIAGNÓSTICA
El hallazgo de gânglios anormales es un signo que
obliga al médico a identificar aquellos poços pacientes
conadenomegalias por una enfermedad grave, diferentes
de la gran mayoría que tiene una enfermedad benigna
(caso clínico 22 2 t?, :■ ). En el examen físico, adeniás de ia
evaluación cuidadosa de todos ios grupos ganglionares,
deberá investigarse la existência de alterado nes semioió
gicas en el hígado y ei ba20. La esplenomegalia asociada
con adenomegalias sugiere síndrome mononudeósico,
linfoma, leucemia aguda, leucemia linfocítica crônica v
sarcoídosis. Para completar este tema, véase el capítulo
62-2 Et paciente con adenomegalias.
SEMIOLOGÍA DEL BAZO
Este tema se describe en ei capitulo 41 Examen físico
dei abdômen y en ei capítulo 62-3 El paciente con espieno-
megnlia.
\ éase Bibliografía cap. 22 Sistema linfático --d
Véase Autoevaluación cap. 22 Sistema linfático "=3
Véase Video 3 Sistemas diseminados
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Sistema
osteoarticulomuscular
Jesús Ramilo Álvarez
INTRODUCCIÓN
La comprensión semiológica correcta de !a enferme-
dad con compromiso articulai1 exige en primei1 lugar una
anamnesis detallada que haga especial liíncapié en la sis
temática dei dolor y una exploración física minuciosa que
abarque no solo el aparato locomotor sino ios distintos
órganos y sistemas, Se obtendrá así una aproximación
diagnostica que orientará la solicitud de estúdios cornple-
mentarios necesarios para la confírmación dei diagnós
tico.
ANAMNESIS
A veces el iniciado la subestima y asi se comete el pri-
mer error grave, En la anamnesis es donde se perfila el
buen semiólogo. Como decía Gregorío Maranón: "Ei ins
trumento más importante en medicina es la sílla"
Ante la pregunta acerca dei motivo de consulta, se debe
dejar que el paciente se explaye: “habla para que te vea”
decía Sócrates, y recoger solo lo importante. En la mayo-
ria de los casos de afecciones dei sistema osteoarticulo-
muscular, la respuesta es el dolor ísensación más emo-
ción).
Ei dolor muscuioesquelético es de tipo profundo (al
igual que los neurálgicos, viscerales, eentrales, \ asculares
y psicógenos), se percibe con dificultad, es sordo, habi
tualmente difuso y con frecuencia está
acompahado por
dolor referido (dolor profundo que se percibe en una es-
tructura distinta deaquella que sufre la lesión), Esta dis-
tinción es muy importante, ya que ei no tenerla en cuenta
conduce a Lin error diagnóstico. LTna gonalgia o dolor en
la rodilla puede ser la manifestación de una coxopatía que
se pondrá de manifiesto ante una semiología correcta que
demuestre la indemmdad de la rodilla v el compromiso
de la cadeia, La espondiloartropatía L4-L5 puede simular
una coxopatía (seudosíndrome de la cadera). El hombro
doloroso presenta dolor referido al brazo {regiôn externa)
y en ocasiones, al antebrazo. Un hombro doloroso tam-
bién puede ser ocasionado por un absceso subfrénico ho-
molateral. E! compromiso sacroilíaco, además de produ-
cir dolor en la articulación, provoca a menudo dolor en ia
región posterior dei muslo (ciática corta o falsa ciática).
Cuando ia respuesta al motivo de consulta hava corres
pondido a dolor se realizará una anamnesis ordenada y
minuciosa sobre sus características mediante Ias siguien-
tes preguntas;
1. ; Donde presenta el dolor?
2. tCuándo se presenta?
3. ;Cómo empezó?
•k ;En qué circunstancia o sltuación apareció?
5. ;Cómo es?
6. ;Cuál es su intensídad?
7. ^Exísten manifestaciones asociadas?
8. tCómo evolucionó?
9. ; Cuál fue la respuesta al tratamiento?
10. ^Existe sintomatologia intlamatoria local?
11. iCuál es el grado de capacidad funcional?
1. ^Dórtde presenta el dolor?
El dolor puede ser generalizado (el paciente expresa:
“me dueie todo"), como se presenta en la fibromialgia, o
bien ser localizado. Se facilita la búsqueda indicándole al
paciente que senaie la zona dolorosa. El dolor se localiza
más fácilmente cuanto más superficial v periférico es.
2 . ^Cuándo se presenta?
Resulta de utilídad precisar:
• Horário dei dolor: el dolor mecânico (artrósico) au
menta con el transcurso dei dia. En las espondiloartro-
patías, el dolor sacroilíaco y vertebral se exacerba en Ia
madrugada v obliga a! enfermo a levantarse. El dolor
en ia artritis gotosa aguda se inicia por la noche, El de
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Sistema osteoarticu lomuscular
Ia artritis reumatoidea (AR), iunto con la rigidez, es
predominantemente matinal.
■ Posicióm ei dolor en la osteoartrosis (mecânico) tiene
total dependencia de la moviUdad articular, aparece ai
comienzo de la marcha (cadera, rodiila) y desaparece
con el reposo. En la patologia lumbar baja no es infre-
cuente que ios pacientes refieran diflcultad para perma
necer sentados, El dolor por discopatia se alivia de ma
neia característica con la extensión y se agrava con ia
flexión lumbar, la posición sedente y la deambuiación.
En la estenosis dei canal lumbar (seudoclaudicactón o
claudicación neurógena), el dolor aparece con la mar
cha o la bipedestación sostenida y se alivia con el reposo.
• Movimiento: el dolor, tanto inílamatorio como mecâ
nico, empeora con el movimiento, pero en el segundo
caso es de corta duración (prácticamente ai inicio dei
movimiento) v disminuye o desaparece luego. Un dolor
en el hombio que no empeora con los movimientos,
sean activoso pasivos, debe hacer sospechar que no se
origina en ei hombro (dolor referido),
3. ^Córno empezó?
Agudo: de instalación rápida, en pocas horas, conti
nuo y que puede impedir la conciliación dei siteno y pro
vocar impotência funcionai. Es característico de ias artri
tis sépticas y por microeristales (gota, seudogota,
tendinitis cálcica). E! inicio agudo también puede obser-
varse en la fiebre reumática (FR), el sindrome de Reíter,
Ias discopatias y los traumatismos.
CUAORO 23-1. Asociaciones de Ias afeedones
osteoartlculares
Eslres (c rugía, IAMi
Diuféticos/híperuncemsdntes
Alcohol
Alteraciones en ia dieta
Hipouricemiantes
íal principio de iu uso)
Traumatismos
Drogadicción por vía !V
Traumatismos
Artritis gotosa
Artritis séptica
Homosexualidad
Promiscuidad sexual
Corticoides
Artritis asociada con el HIV
Artritis viral (hepatitis viral)
Necrosis ósea avascular (NOA)
Aplastamiento vertebral
(osteoporosisl
Diarrea-uretritis
Faringitis
Diarrea
Estrés
Câmbios climáticos
Artritis reactivas (Reíter, FR)
} Artritis enteropáticas
Fibromialgia
Subagudo (solapado): de establedmiento lento y
menor intensidad; puede tener esta característica en
todas ias formas de artritis.
4, £En qué circunstancia o situación aparectó?
En el cuadro23-1 se presentan asociaciones frecuen-
tes de ias afeedones osteoarticuiares.
5. £Cómo es?
Agudo-atente-punzatfíe: es el producido en los teji-
dos superficiales o en Ias ratees y troncos nerviosos (dolor
superficial).
Sordo-ttial localizado: se origina en Ias estrueturas
osteoartieul o musculares o bien visceraies (dolor pro
fundo).
6. ;Cuál es su intensidad?
Los doiores de origen tumoral en ocasiones son muy
intensos, no se alivian con el reposo, suelen ser noctur
nos (interfieren con el sueno) y su respuesta a los analgé
sicos comunes es escasa, La oligoartritis asociada con el
HIV es muy dolorosa, así como ia artritis gotosa aguda y,
en ocasiones, la artritis séptica, la artritis reumatoidea
grave, ias tendinitis cálcicas v la necrosis ósea avascular
(N O A ).
7. ^Existen manifestaciones asociadas?
Es importante recabar información sobre:
■ Compromiso dei estado general: ia presencia de su-
doración, fiebre y escalofr/os, así conto de perdida de
peso, permitirá excluir una patologia de origen mecâ
nico y hará pensar en alteradones inflamatorias, infec
ciosas o tumorales, Los escalofríos orientan hacia un
cuadro bacteriano o por microcristales.
• Compromiso de la piei y las fanetas: son comunes
ias siguientes asociaciones:
- Rash: lupus eriteniatoso sistêmico ÍI.ES), eníerme-
dad de Lyme, fiebre reumática (FR), entermedad de
StilJ dei adulto, dermatomiositis (D.VI).
- Lestones queratósicas: artritis psoriásica, sindrome
de Reíter.
- Unicaria: artritis de la hepatitis B, sindrome de Sjo-
gren (SS), LES, vaseufitis, cirrosis biliar primaria.
- Módulos: artritis reumatoidea, gota (toíòs), LES, FR,
poliarteritis nudosa (PAN), sarcoidosis,
- Raynaud: enfermedad dei tejido conectivo, vascuii-
tis, crioglobulinemia, gammapatias inonocionales,
cirrosis biliar primaria, hepatitis crônica actisra, ieu-
cemias.
- Atopecia difusa: LES, enfermedad mixta dei tejido
conectivo (EMTC).
- Púrpura palpable: vascuiitis.
- Fotosensibtlidad: LES, DM, porfiria.
Esderodermia: escierosis sistêmica, EMTC, fascitis
eosinoíihca, gammapatias monoclonaks, sindrome
POEMS, amiloidosis primaria, sindrome carci-
noide, sindrome paraneoplásico,
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202 Parte V - Semiología general
Eritema nudoso: artritis enteropáticas, artritis de las
enfermedades pancreáticas, eníermedad de Behçet,
lepra lepromatosa, micosis, tuberculosis (TB Q , psi-
tacosis, eníermedad por aranazo de gato, sarcoido-
sis, infección estreptoeócica, yersiniosis.
~ Onicopatias:
- unas en dedal, onlcólisis, hiperqueratosis subun-
gueales; artritis psoriásica.
- hiperqueratosis: eníermedad de Reíter,
- hemorragias en astilla: AR, LES, endocardítis,
síndrome antiíosfoiipídico.
- Eritema en heliotropo: DM.
- Páputas de Gottron: DM.
- Livedo reticularis (coloración violácea de Ia piei con
patrón reticular, preferentemente en miembros in
feriores): vaseulitis, LES, AR, síndrome antifosfoli-
pidico.
♦ Coniprotniso de mucosas:
- Úlceras orales v genitales:
- Indoloras: LES (ocasionalmente dolorosas).
- Reiter (balanitis circinada).
- Dolorosas: Behçet, síndrome M AG IC (ulcera-
ción oral v genital con inflamación dei cartíiago;
se trata de un síndrome de superposíción entre
Behçet y policondritis recidivante).
Úlceras orales: LES, Behçet,
Reiter, Crohn (dolo
rosas).
- Úlceras genitales: Behçet, LES, Reiter,
- Úlceras cutâneas: conectívopatías, vaseulitis, artro-
patías enteropáticas, síndrome antiíosfoiipídico,
eníermedad de Behçet, pioderma gangrenoso, he-
patitis crônica activa.
■ Fiebre: artritis séptica, FR, vaseulitis, eníermedad de
Still, LES, AR asociada con vaseulitis-serositis, eníer
medad de Lyme (borreliosis), síndrome de Reiter, es-
pondiloartropatías seronegativas, sarcoidosis, TBC,
micosis, leucemias, fiebre mediterrânea familiar, artri
tis por microcristales (si Ia articulación es mayor \ Ia
inflamación, intensa),
" Coniprotniso ojialntológico:
- Queratoconjuntivitis seca: síndrome de Sjõgren pri
mário,
- Epiescleritis, escleritis, síndrome de Sjõgren secun
dário: AR.
Uveítis anterior: artritis reumatoidea juvenil
(ARI), eníermedad de Behçet, granulomatosis de
Wegener,
- Síndrome de Sjõgren secundário, retinopatía, con-
juntivitis: LES.
- Conjuntivitis, iridociciitis: síndrome de Reiter.
- Uveítis anterior aguda: espondiiítis anquilosante.
Uveítis posterior (coriorretinitis): eníermedad de
Behçet.
- Amaurosís, diplopía, ptosis palpebral, disminución
de Ia agudeza visual: arteritis de células gigantes.
En ei cuadro 23-2 se presentan Ias manifestaciones de
las enfermedades reumáticas cuando comprometen los
diferentes aparatos y sistemas.
8. £Cómo evolucionó?
Autolimitado (episodio agudo con remisión total):
gota, seudogota, reumatismo palmdrómico (recurrente),
tendinitis cálcica.
Aditivo (persiste el compromiso en Ia primera articu-
lación mientras se afectan aiticulaciones adicionales): AR,
LES, rubéola, EASN.
Migratório (Ia sinovitis cesa en una articulación para
aparecer en otra previamente normal): ER, LES, artritis
gonocócica, AR.
Recurrente (palindrómico); AR, fiebre mediterrânea
familiar, EASN, eníermedad de Behçet, eníermedad de
Whipple, hidrartrosis intermitente.
9. £Cuál fue Ia respuesta al tratamiento?
Se conoce la respuesta rápida al ácido acetilsalicílieo
(AAS) en la FR, que es útil también para apoyar ei diag
nóstico, y la excelente respuesta a los corticoides en Ja po-
limialgia reumática y la arteritis temporal, que suprime
los sintomas en menos de una semana, La respuesta rela
tivamente específica de la artritis gotosa a la colchicina,
con remisión de los sintomas en las primeras 24- horas,
sirve para confirmar el diagnóstico.
10. i Existe sintomatologia inflamatoria local?
Se deberá preguntar al paciente sobre Ja presencia de:
- Dolor (que ya se ha descrito).
- Enrojecimiento (rubor).
- Aumento de la temperatura local (calor).
- Tumeíacción (“tumor").
- Impotência funcional,
- Rigidez matutina í no deberá omitirse nunca preguntar
por su presencia \ duración, ya que resulta de valor
inestimable como parâmetro de inflamación y de fiabi-
lidad en Ja AR, comparable con la eritrosedimentación).
11. ^Cuál es el grado de capacidad funcional?
De acuerdo con ei Colégio Norteamericano de Reuma-
tología (ACR), la capacidad funcional se clasifica en:
• Grado I: completa.
• GradoIb realiza su trabajn habitual a pesar de su limi-
tación o moléstia articular.
• Grado III: no puede realizar su trabajo habitual o solo
hace una pequena parte. Puede atender a su cuidado
personal.
« Grado IV: incapacidad total. Necesita ayuda para su
cuidado personal.
En el cuadro 23-3 se presenta la signosintomatología
que debe tenerse en cuenta para una orientación etioló-
gica dei compromiso articular.
Antecedentes personales
En el cuadro 23-4 se enumeran los antecedentes per-
sonales que pueden orientar hacia el diagnóstico de las
distintas artropatías.
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Sistema osteoarticu lomuscular 203
CUADRO 23-2. Compromlso de aparatos y sistemas
de Ias enfermedades reumáticas
a) Compromiso pleuropulmonar:
P leu ra l: AR, LES
N ú d u la y AR, Wegener, sarcoidosis
C a v ita c ió n : espondilitis anquilosante, AR, Wegener
F íb ro s is : AR, esclerosis sistêmica, síndíome de Sjògren, espon-
dilitis anquilosante {lóbulo superior)
N e u m o n itn in terstic ia f: -ES, PM-DM lanti Jo - ) , Wegener. es-
clerusis sistêmica, sindrome de Sjògren
( C o n ü
e) Compromiso intestinal:
Enfermedad de CrDhn
Colitis ulcerosa
Diarrea
Artritis reactiva enterógena
Espondiloartropdtidi
indiferenciadas
Enfermedad de Whippie
Sindrome de asa eiega
Enfermedad celíaca
Enfermedad de Behçet
b) Compromiso nefrourológico: enfermedad de Reiter, LES,
EMTC, esclerosis sistêmica, vasculitis, gota, sindrome de
Sjògren
c) Compromiso cardíaco: Dolor
P e rica rd itís : FR, AR, LES, vasculitis, esclerosis sistêmica, EMTC, abdominal
espondiloartropatias, enfermedad de Behçet
M io c a rd it i i : FR, esclerosis sistêmica, PM-DM, vascuíilis, enfer-
medad de Lyme, enfermedad de Behçet
V cilvu lop a tia s: FR, LES, sindrome antifosfolípido, AR, EMTC,
espondiloartropatias seronegativas iEASN}, policondritis
recidivante, enfermedad de Elehçet
A lte r a d ó n d e i i is te m a d e c o n d u c d ó n : FR, LES, PM-DM EASN, Enterorragia
enfermedad de Lyme, esclerosis sistêrmca
E n fe r m e d a d coronofíorsindrome antifosfolípido, EMTC, LES,
AR, enfermedad de Kawasaki, Wegener, artentis de células
gigantes, enfermedad de Churg-Sfrauss
Colitis colagenosa
Enfermedad de Crohn
Colitis ulcerosa
Púrpura de Schòlein-iHenoch
AR, LES, PAN, vasculitis
Amiloidosis
Esclerosis sistêmica
Enfermedad deW hippie
Enfermedad de Behçet
Fiebre mediterrânea famiiiar
' Vasculitis
Colitis ulcerosa
Enfermedad de Whippie
d) Compromiso neurológico:
Cefalea
Mielopatia ísubluxación atlantoaxoidea'
Mononeuritis múltiple
Neuropatia craneana
Neuropatia por atrapamiento
{sindrome dei túnel carpiano, etc)
AR
Con mspecto a los posibies tratamientos, es muy im
portante, por ejemplo, saber si el paciente presenta o pa-
dectó gastritis o úlcera gastroduodena], si se deben mdicar
antiin flama todos no esteroides (AIXE) y/o cortico ides. La
hipertensión arterial (HTA), la insuficiência cardíaca y una
nefi opatía podrían agravar.se al suministrar esos iánna
cos. Él tratamiento con diuréticos en estas patologias
puede ser la causa de una exacerbación gotosa.
Cefalea
Psicosis
Mielopatia
Infarto cerebral
Encefalopatfa difusa
Corea
Convulsiones
Neuropatia craneana
Neuropatia por atrapamiento
Mononeuritis múltiple
LES
Infarto cerebral
Encefalopatia difusa
Convulsiones
Cefaleas > PAN
Psicosis
Mononeuritis múltiple
Neuropatia craneana
Cefalea
Sindrome cerebeloso
Neuropatia craneana . Enfermedad
Fhpertensiòn endocraneana benigna de Behçet
Piramidalismo
Memngitis aséptica j
Neuropatia periférica
M eningit is-Encefa li tis í- Enfermedad de Lyme
Neuropatia craneana (C o n t.)
• M # H ** • * #*
Medicamentos
Se debe interrogai' al paciente sobre la toma de medi
camentos durante ía aparición dei cuadro articular o antes
de ella. En el cuadro 23*5 se presentan aigunas asociacio-
nes conocidas entre fármacos y patologia osteoarticuio-
muscular.
Se tendrá en cuenta también si ei paciente se Ivalla me
dicado con hipoglucemiantes o anticoagnlantes orales, ya
que estos fármacos incrementan su acción con la toma de
A INC.
Profesión o actividad
En general, la profesión se relaciona sobre todo con el
reumatismo de partes blandas. Son comunes Ias siguien-
tes asociaciones:
- Jogador de tênis: epicondilitis (codo de tenista).
- Jugador de goli: epitrocleítis (codo de golfista).
- Trabajador manual, ama de casa: tendinitis de De
Quer vai m
- Trabajador con martillo neumático o de frigoríficos:
fenômeno de Raynaud.
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204 Parte V - Semiología general
1 ^ CUADRO 23-3. Orientadón etioldgka ante ei compromlso articular
Degenerativo
Imecánico) Inflamatorio Psícógeno
Doior Sígue a la actividad
Dtsminuye o cede con el reposu
No cede con el reposo Leve y sin variación con
Ia actividad
Rigidez Pocos minutos y despues
dei teposo (“congelamlento")
Superior a una hora, acentuado dl
levantarse luego dei reposo nocturno
Escasa y sin variación
Fatiga No Importante y más en horas de Ia tarde Matinal
DebiJidad Local (leve) Acentuada Neurastenia
Depresión No Habitual, mejora al hacerlosu enfermedad Frecuente
Tumefacción Derrame sinovial Frecuente,
srnovitis leve
Derrame sinovial muy frecuente,
sinovitis franca
No
Doior provocado
por Ia paipación
Habitua! Prácticamente siempre (el parâmetro
más sensible de inflamación!
’ Le dueie todo’
Calor y rubor Ocasiona] Común No
Crepftación ante
Ia movilización
articular
Gruesa Fina No (salvo que también
haya osteoartrosis)
Modificado de William L Kaopman Arthritis ar-c allied corditions, '3‘c ed. Ba lumore: Williams & Wilkrns 1M7
Antecedentes familiares
Son importantes, aunque a veces imprecisos. En oca
siones pueden orientar hacía el diagnóstico. Las enfer-
medades autoinmunes tienen una susceptibilídad here-
CUADRO 23-4. Antecedentes personales y su
reladón con artropatías
C ó ü l o í n e fr f t ic o í: pueden hacer presumir una Irtiasis de
oriqen gotoso
ConíocíDs: prévios dl cuadro articular con pacientes
portadores de rubéola, parotiditis. hepabtis A (Ia artntis
es infrecuente)
D r o y a d iL u a n : hepatitis B-C, artropatia por HIV, aítritis séptica
H a m o ie x u a lid a d o p r o m iíc u id a d s e x u a l: arlr\t'is gonococica,
HIV (artropatia), artritis viral (hepatitis B'1
A lc o h o l i im o : artntis séptica, necrosis ósea a vascular (NOA),
gota
Diabetes: artritis séptica
enfermedad de Dupuytren
artritis neuropáticas
sindrome dei túnel carpiano (STC)
capsulitis adhesiva (hombro)
osteoartritis
queiroartropatid
Psorraió: artritis psoriásica
S/fi/is-tepra; artropatia neuropática (Charcot)
ditaria, de caracter poligénico, complejo y multifacto-
rial.
La inmunogenética permitió d estúdio dei complejo
mayor de histocompatibilidad (CM H), que se ubica en el
brazo corto dei cromosoma 6, y esto a su vez ha permitido
comprobar Ia asociación de algunas enfermeaades reu
máticas con ei HLÀ,
La artritis reumatoidea, que se caracteriza por una si-
novitis crônica, presenta una fuerte asociación con el
HLA-DR4. El LES (se calcula que entre el 10 y el 12% tiene
algún familiar afectado) se relaciona con el HLA-
DR2/DR3; el LES inducido, con el HLA-DR4; el sindrome
de Sjõgren, con el HLA-B8, DR3 y DR52, v Ia dermato-
miositis-polimiosítis (PM-DM ), con el HLA-A1-B8 v
DR2.
Otras patologias con inerte agregación familiar (con-
currencia en más de un individuo de una misma familia
nuclear) seriam
- Esporudilitis anquilosante (HLA-B27).
- Enfermedad de Reiter (HLA-B27).
- Espondilitis psoriásica (HLA-B27).
- Gota.
Nodulos de Heberden (Epónimos A )•
- Colitis ulcerosa-enfermedad de Crohn.
- Sindrome SAPHO (HLA-B27).
EXAMEN FÍSICO
Inspección
Parafraseando a Goethe "solo se ve lo q ue se conoce'! El
examen comienza al tomar contacto visual con el paciente
reumatoJógico. Su tácies, marcha, manos, gestos, postu
ras, lenguaje, movimientos o ausência de ellos, como se
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Sistema osteoarticu lomuscular 205
CUADRO 23-5. Asocladones entre fármacos y
patologia osteoartlculomuscular
Tamoxifeno (antiestrõgeno'': poliartritis simétrica
D iurétkõi: artritis gotosa
C o rtico id e :,: artritis séptica, MOA, osteomielitis, artropatia
neuropática, osteoporosis (aplastamiento vertebral!,
degeneración tendinosa
C o rt ic o id e s e n p u ls o s : artraigias, artritis
C ic lo s p o r ín a : artralgias
L è flu n a m id o : tenosinúvitis
Oorpromcizma, isoniattda, lavcístatina, qutmdma, mettldopu:
lupus inducido (se han contabilizado mas de 70
medrcamentosl
fstüírnfls.' miositis, miaigias, calambres musculares
Qurno/onds:artritis-ártralgias-tendinitis con predomínio dei
tendon de Aquiles
In te rfe ró n < i; artralgias-artrítis
V a cu n a a n tih e p a t it ii 8 o crnfrrrutreüírco: artritis reactivas
In m un o terap ia (BCG ): artritis
B e ta -b lo q u e a n te s : artritis
D e fe rtp ra n o (quelante dei hierrol: artritis
V ita m in a A : artralgias-miafgias
Bafbitúricoí, isoniazida, etum bulol. eticrncrmicía.-distrofia
simpática refleta (reumatismo 1,gardenálico'"i
desviste, entre otros faetores, informan acerca de sli pato
logia. Algunos ejemplos son:
- La facies con rash en alas de mariposa en el LES.
- El rash en heliotropo (rojo violáceo) en ios párpados
superiores en la D M
- La escasa mímica, el lenguaje monocorde y la píel se-
borreíca en el parkmsottiano que consulta por rigidez
presuntamente articular.
- La piei tirante con boca pequena (mic rosto mia) y rode
ada de arrugas en la escierodermia.
El epicanto en el síndrome de Ehlers-Danlos.
- Las escleróticas azules en la osteogénesis imperfecta.
- La nariz en siiia de montar en la granulornatosis de
Wegener, la sífilis, Ja policondritis recidivante, la lepra
y la leishmaniasis.
- Los pabellones auriculares inflamados en la policon
dritis recidivante o con tolos en la gota.
- La prominencia frontal y el prognatismo en la enfer-
medad de Paget (Epónimos 'AÇ).
Se deben observar también otros aspectos:
Como inicia la marcha después de la espera en el con-
sultono ( p. ej., el “congelamiento" característico de la
osteoartrosis).
- La inclinación dei tronco sobre la cadera artrósica al
deambular.
- La difkuitad para ponerse las medias o atarse los cor-
dones en la artrosis de la cadera, o para quitarse la ropa
en el hombro doloroso.
- La verborragia y la gesticulación exagerada dei pa-
ciente “funcional" v su característico “me duele todo"
Continuando cori !a inspección, se deberá observar Ia
presencia de tumefacción, defonnaciones, y el estado
muscular.
Tumefacción: implica la presencia de patologia arti
cular (inflamación subyacente) y es notoria en las articu-
laciones superfidales como las rodillas, los codos, los car-
pos, ias articulaciones metacarpofalángicas (M CF) y
metatarsofalángicas (M TF), v los tobíllos.
Su causa, que debe ser precisada, puede ser:
- Aumento de! líquido articular.
- Engrosamiento sinovial,
- Tumefacción de los teiidos blandos periarticulares.
Pueden generar confusión las bursitis-tendinitis (dac-
tilitis o dedo en salchicha dei síndrome de Reiter o la ar
tritis psoriásica), el engrosamiento de las epífisis óseas
articulares (osteofitosj, como se observa en ocasiones en
las rodillas y en los paquetes de grasa yuxtaarticulares. El
conocimíento anatômico facilita la distinción entre los di
ferentes procesos que provocar, la tumefacción.
El derrame sinovial puede ser inflamatorio o no, y
puede objetivarse, por ejemplo, en ia rodílla, con la ma-
niobra de la oleada o con la presencia de la “tecla o cho
que rotuiiano" (véase más adelante). F.l hallazgo de rubor,
aumento de ia temperatura local y dolor a Ia presión v a la
movilización indica derrame inflamatorio.
dio por medio de la a rtro c e n te s is , que permitirá en ocasiones
realizar un diagnóstico de certeza (gota, seudogota, artritis
séptica).
Un cuadro articular con derrame no está eatudiado por com
pleto si no se realiza ia artrocentesis {esta es obligatoria en la
monoartritis),
Defornuición: en muchos casos permite Jlegar ai diag
nóstico \ conocer su evolucion. Son característicos:
- En la artrosis digital, los nódulos de Heberden (osteo-
fltos en las articulaciones interfalángícas distales [IFDI)
y de Bouchard (osteofitos en las articulaciones inter-
falángicas proximales IFP] ).
- En la AR, la subluxación articular
de las articulaciones
MCF que produce la “ráfaga cubital" y la alteración
capsuloligamentana que provoca los dedos en cuello
de cisne o en boutonnière (ojal).
- La mano en escuadra de la rizartrosis,
- Los tofos gotosos en las manos.
- La perdida de la alíneación articular de la calumna ver
tebral en la espondilitis anquiiosante (cifosis dorsal con
perdida de la lordosis lumbar).
- La cifosis armónica de la paciente anosa con aplasta-
mientos vertebrales debidos a su osteoporosis.
- La posición antálglca (escoliosts) en la discopatía lumbar.
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206 Parte V - Semiología general
Estado muscular: la causa de Ia emaciacion muscular
generalizada es multifactoriaL Se la observa en procesos
crônicos, de larga evolución y con escasa respuesta ai tra-
tamiento, como en la AR grave, la DM-PM, ia escierosis
sistêmica, etc. La hipotrotia localizada se observa en ia
musculatura interósea (la atrofia muscular de los extenso-
res se presença con rapidez en una articulación inflamada
o iesionada, como en la AR). Son características Ia hipo-
trofia dei cuádriceps ante el compromiso de la rodilla y la
hipotrotia dei deltoides en una artritis tuberculosa dei
hombro o en un hombro doloroso de larga evolución, la
hipotrotia de Ia eminencia tenar en el síndrome dei túnel
carpiano evolucionado.
Palpación
Durante la exploración es importante diferenciar en
primer lugar el dolor de la movilización ) el dolor paipa-
torio.
Cuando el dolor se produce en todos los movimien-
tos, es posible afirmar que se trata de una sinovins (ar
tritis). Por ejemplo, en una artritis de hombro (AR, sép
tica, etc.) habrá dolor con todos los movimientos. Si el dolor se
produce solo con los movimientos que implican la utilización
de un tendem o bolsa serosa, esto indica la inflamación de
estas estrueturas.
Palpatoriamente, se procurará localizar los puntos do
lorosos (se dice que los dedos dei clínico reumatólogo son
su estetoscopio). La palpación articular dei recién iniciado
es habitualmente suave. Es necesario ejercer una presión
suficiente, esto es, aquella que blanquea los lechos subun-
gueales {aproximadamente 5 kg/cnr), que, como es obvio,
será más suave en Ias articuladones con inflamación evi
dente. Si no hav dolor con la presión antes citada, se
puede excluir la inflamación.
El dolor palpatorio en una zona siempre se debe
comparar con el existente en la opuesta y simétrica. En
ei paciente que dice que "le duele todo" y retira la mano
dei explorador, la búsqueda de puntos gatillo itrigger
points) es de suma utilidad para aproximar ei diagnós
tico àe fibromialgia.
Una palpación cuidadosa puede precisar una locali-
zación extraarticulardel doloro bien indicarloen una
bolsa serosa (bursitis trocantéreal, un tendón itendmi-
tís bidpital), una msercion tendinosa oentesis (èpicondilitís),
el músculo, el tejido celular subeutaneo ifíbromiaigia) o los
paquetes adiposos.
Ante una raquialgia, es oblígatoria la búsqueda dei
punto doloroso. Con el paciente en decúbito ventral se
utilizará como procedimiento palpatorio el pulgar apo-
yado sobre la segunda falange dei índice (es superior a la
percusión con martillo); de este modo se precisará la lo-
calización dei dolor (por discitis séptica, metástasis, ar
tritis reactiva, discopatía degenerativa, aplastamiento ver
tebral).
Calor: a diferencia dei dolor a ia presión, que es un ele
mento muy sensible ante la inflamación, el calor lo es
menos. Sin embargo, en toda articulación presuntamente
inflamada, debe buscarse con el dorso de los dedos ia di
ferencia de temperatura locai (puede estimarse con una
certeza de aproximadamente 0,5 "C). Una rodilla más fria
que el resto de la pierna dificilmente tendia una sinovitis.
Crepitación: por lo general se la percibe en la palpa
ción durante la movilidad articular, aunque puede ser au-
dible (sobre todo con ei estetoscopio sobre la articuia-
ción). Traduce erosión y adelgazamiento importante dei
cartílago articular, como en la osteoartrosis avanzada; v
la crepitación es tosca y su sonido, seco.
Por lo común, cuanto más fma es ia crepitación, mayor
importância clinica tiene. La crepitación tendinosa, como
el frote dei cuero, se produce en ia escierosis sistêmica di
fusa, sobre todo en los tendo nes extensores y flexores dei
carpo, así como en la rótula ai flexionar y extender la
pierna; se debería al depósito de fibrina.
Limitación a la movilidad: su exploración es impor
tante en el diagnóstico reumatológico. La movilización
activa (realizada poi el paciente) permitirá compro bar su
grado y la presencia de dolor para luego realizar ia movi-
lización pasiva (efectuada por eí médico). Si existe dife
rencia entre ellas, se tomará en cuenta ia movilización pa
siva (que en general es mayor), ya que esta depende de la
articulación. En aigunos casos, la limitación activa puede
originarse por tendinitis, contracturas, compromiso neu
rológico, dolor muscular, capsulitis adhesiva, derrame por
tensíón, cuerpo libre intraarticular, anquilosis fibrosa,
subluxación o luxación (perdida total de contacto articu
lar). Es importante comparar la limitación articular con la
de la articulación simétrica para comprobar su grado; si es
igual, se recurrirá a Ias tablas de grado de movilidad nor
mal (fig. 23-1 A y B).
La anquilosis (fusión anômala de los huesos que for-
man una articulación por destrucción dei cartílago articu
lar y el hueso subcondral con fibrosis y osificación) ocu-
rre con frecuencia en la artritis reumatoidea juvenil (ARJ),
la artropatía psoriásica, el Reiter, la AR (en el carpo), ia
espondilitis anquilosante y la artrosis (en las caderas en
la coxartrosis grave).
La movilidad vertebral resulta afectada sobre todo en
la espondilitis anquilosante, en la que la limitación es do
lorosa, mientras que en la hiperostosis esquelética idio-
pática difusa (HEID, DI.SH, por su sigla en inglês) no lo
es. Tiene vital importância comprobar la subluxación
atlantoaxoidea en la AR avanzada, s si el paciente pre-
senta limitación dolorosa de la movilidad cervical (rota-
ciones) se deben solicitar estúdios por imágenes.
EXPLORACIÓN ARTICULAR SISTEMÁTICA
Es importante seguir un método u orden en la explo
ración reumatológica. El ordenamíento hará que sea más
improbable omitir una región o sistema que pueda brin
dar la clave diagnóstica, más aún si el tiempo apremia y la
fatiga está presente.
Ante la presencia de monoartntis, oligoartntis o po-
liartrhrs, además dei examen minucioso de la o las
articulaciones afectadas se debera buscar el com
promiso vertebral y ío sacroiliaca y también explorar los di
ferentes órganos y sistemas: ojos, piei, mucosas, faneras, apa
rato respiratório, aparata cardiovascular. sistema nervioso.
etc. Nunca se insistirá bastante en la necesidad de un exa-
men completo qué, cuando se realiza en forma metódica, es
muy rápido y muchas veces permite hacer haliazgos de valor
diagnóstico.
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Sistema osteoarticu lomuscular 207
Hombro
rlexión
Exiensión
Abducciõn
Elovación
tao'
Codo
Hcxión
Exionsion
MCF
Roxión
fig. 23-1. A y B. Gráficos de Ia movilidad articuldr normal, { c o n t )
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208 Parte V - Semiología general
B
Aíjduccion
Aducción
Rotaciòn
íntorna
Pulgar
Abduccicm
Oposición
0"
Flexion IF
0
Pie, dedos
Exíon&íón MTF
Flexion MTF
m Fig. 23-1. B. i c o n t . )
• M • M ** t t •» t • ••• M **•• #•
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Sistema osteoarticu lomuscular 209
Columna vertebral cervical
htspección y palpación: se comprobará prímero Ia ali-
neación correcta en los planos sagital y transversal. La
palpación deberá
efectuarse explorando las apófisis espi-
nosas, los pnntos snboccípitales v los trapecios. Propor
cionará información acerca de 2onas dolorosas, como
tanabién dei tono muscular y Ia presencia de crepitación
en la cervicoartrosis.
Explaración de la movilidad (flg. 23-2A a C): es la re-
gión mas móvil dei raquis en todos los sentidos: sagital
(flexoextensión), laterales y de rotacíón, y la que se ex
plora con más iaciitdad. La flexoextensión se produce
sobre todo en la articulación occipitoatioidea y luego en
C4-C5 y C5-C6. Las inflexiones laterales se JJevan a cabo
sobre todo por C4-C5 y C5-C6, Las rotaciones se produ-
cen entre el atlas y ia apótisis odontoides dei axis, esta úl
tima lljada fuertemente por el ligamento transverso.
En la ílexión normal, el paciente deberá tocar con el
mentón (la boca cerrada) el manubrio esternaL Para ex
plorar la extensión, se le indica que aleje el mentón de la
horqudla esternaL la distancia normal deberá superar los
18 cm, o bien la frente y la nariz deberán quedar en un
plano horizontal (se utiliza un bajaiengua u hoja de papel,
que deben quedar en posicíón horizontal). En las rotacio-
nes normales, el paciente puede ver por encima de sus
hombros (supera los 60 ). Las inflexiones laterales se
miden en grados y normalmente superan los 30".
Patologia cervica ly su correlato semiológico
En la degeneracióti discai se observa limitación en las
inflexiones, sobre todo las laterales, con crepitación en
los movimientos v a veces con dolor referido al hombro,
el brazo v la escapula (en el 30% de los pacientes).
El compromiso radicular (radiculitis) produce un
dolor cervical que con los movimientos se irradia bacia
el hombro, el brazo o incluso la mano, junto con la apa-
rición de parestesias. Puede producirse por degenera-
ción discai u osteoartrosis (osteofitos en las articulacio-
nes de Luschka o uncoartrosis) que compromete los
agujeros de conjuncíón cervical. Las raíces cervicales
que presentan mayor riesgo de compresión son C3-C6-
C7-C8 y EH. Conociendo su distribucíón cutânea y mus
cular, se puede precisar la raiz afectada por medio dei
examen físico (fig. 23-3A a E). Se debe explorar:
- Sensibilidad (dolor superfícial-hiposensibilidad).
- Reflejos tendinosos (hiporreílexia).
- Fuerza muscular.
- Maniohra de Spurling (fig. 23-4A a C): pone de mani-
fiesto la compresión de una raiz cervical en los aguje
ros de conjuncíón.
- Maniohra de Vabalva: después de una mspiraaon lor-
zada máxima, se realiza una espiración forzada con la
glotis cerrada (imita el esfuerzo de la defecación); esto
incrementa la presión intratecal y, poi1 lo tanto, el dolor
cLiando es radicular o por ocupación dei canal raquídeo.
- Maniohra de Naffziger-fones: se comprimen las venas
yugulares, con lo que se incrementa la presión intrate-
cal y hay aumento dei dolor radicular.
La cervicalgia secundaria a hérnia discai (mucho
menos frecuente que la lumbar) está acompanada por li-
Fig. 23-2. Movilidad activa cervical. A. Flexoextensión. B. Rota
ciones. C . Lateralizaciones.
mitación marcada de la movilidad cervical, espasmo de
la musculatura paravertebral, acro parestesias, hiporrefle
xia, debilidad motora \ maniobra de Valsalva positiva.
En la artritis reumatoídea, ett especial en los casos
avanzados, se observa limitación, sobre todo de las ro
taciones, por compromiso de la articulación atlantoa-
xoidea.
La limitación dolorosa de todos los movimientos en
hombres jóvenes debe hacer pensar en espoudilitis att-
quilosante. Las limitaciones de la movilidad global sin
dolor, en pacientes mavores de 50 anos, pueden indicar
hiperostosis esquelética idiopática difusa. La limita-
ción dolorosa de la movilidad, en especial la rotacíón, in
cluso con fíjadón en posición antálgica, se observa tam-
bién en el torticolis.
La limitación y la posición antálgica, con dolor a la pal
pación y compromiso dei estado general, obligará a des
cartar una patologia infecciosa {discitis- osteomielitis) o
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210 Parte V - Semiología general
Fig. 23-3. Alterdcíones motoras. de los reflejos y de Ia sensibilidad en ias radiculitís: A . C5 (bícipital); B . C6 íestilorradial)
(cortt).
neoplasias vertebrales primitivas (sarcomas-mieloma
múltiple) o metastásicas (más comunes que los tumores
primitivos).
La cervicalgia importante, con rigidez matutina, dolor
en Ia cintura escapular y/o peh iana, en personas mayores
de 50 anos y con una eritrosedimentación (VSG) supe
rior a los 40 mm en la primera horar sugerirán una poli-
mialgia reumática.
La cervicalgia después de una colisión automotriz de-
berá hacer pensar en esguirtce o luxacióti cervicaL
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Sistema osteoarticu lomuscular 211
Fig. 23-3. (conf.) C. C7
Uriupitdl); D. C8 (cubito-
pronador).
Maior Flexares de
Ia mune
Triceps
Hefleio
tricipitèl
SensibiVJad
El dolor en lo.s puntos gatillo en ia región posterior dei
cuello y los trapecios sugierejübromialgia (jibroaitis).
El síndrome de la costilla cervical se produce por
compresión dei plexo braquial \ !a artéria subclavia por
una costilla cervical o, más comúnmente, por la inserdón
anômala de los escalenos anterior v medio nuiv tensos.
Se maniãesta por parestesias en Ias manos, atrofia hipo-
tenar y, en ocasiones, aumento de la sudoración de Ias
manos por compromíso simpático. La prueba de Adsan
ayuda a establecer el diagnóstico: se efectúan abducción,
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212 Parte V - Semiología general
extensión y rotaciõn externa dei brazo dei paciente. Se le
psde que inspire profundamente y rote Ia cabe2a hacia el
brazo explorado. Si existe compresión de la artéria subcia-
via, se percibe disminución o ausência dei pulso [fig. 23-
5A y B). También puede auscultarse un soplo en el hueco
supraclavicular o bien reproduclr las parestesias,
Columna dorsolumbar
El hecho de que las primeras nueve costillas se articu-
len con las vértebras dorsales y el esternón iinpide ei mo-
vímiento de llexoextensión y casi la lateralización de ias
vértebras. Esto obliga a explorar la rotaciõn y la expan-
sión torácícas como índice de moviiidad vertebral dorsal,
que es máxima a la altura de D7 y D8. Las vértebras dor
sales restantes, a ias que se unen las costillas libres, tie-
nen un movimiento aproximado, aunque menor, al de las
vértebras lumbares.
Inspección: se realiza con el paciente en bipedestación,
en posición neutra v con los pies paralelos, separados
aproximadamente 10 cm, El médico, situado a un par de
pasos de distancia, lo observará de frente, de perfil y por
detrás, Evaluará el grado de nutrición, ia conformación to-
rácica {aplanada en los espondiiíticos) y las aiteraciones
cutâneas que hagan presumir una patologia reumatoló-
gica u ósea. Por e|emplo, la presencia de tumores pedun-
culados múltiples, semejantes a neurofibromas (2 o más)
v manchas de color café con leche (6 o más), hará pensar
en neurotlbromatosis. Esta suele presentar cifoescoliosis
con cuerpos vertebrales displásicos y erosión de los aguje-
ros deconjunción intervertebrales. El hallazgo de hipertrí-
cosis localizada o de una almohadilla grasa en ia región
lumbar baja hará presumir una espina biíida ( falta de cie-
rre dei arco posterior, habituaimente en L5 o Sl).
Se observará además la alineación de la columna. La
desviación lateral en el plano frontal conformará una es-
Fig. 23-4. Mamobrd de Spur-
líng:en la neuralgía cervicobra-
quial la compresión de la ca-
beza, lateraiizándola hacsa el
lado doloroso, provoca dolor
y/o parestesias.
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Sistema osteoarticu lomuscular 213
Fig, 23-5. Prueba de Adsün: ai
rotar Ia cabeza hacia el brazo ex
plorado e inspirar
profundamente,
si existe compresión de Ia artéria
subclavia se percibe disminución o
ausência dei pulso radial.
Fig. 23-6. A. Paciente con escolio-
sis en quien se observa descenso
de Ia escapula y ei hombro iz-
quierdos y asimetría dei triângulo
de Ia talla. B. La maniobra de
Adams acentua Ia escoliosis.
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214 Parte V - Semiología general
A B
Fig. 23-7. A. Escoliosis, no estructural (a n tá lg ic a B. Escoliosis es-
tructural.
coliosis (escolio = tortuoso) que hará que Ia altura de los
hombros sea desigual (si la escolíosis no está compen
sada), provocará un descenso de Sa escapula de un lado y
destacará el relieve de una cresta ilíaca. Los pliegues glú-
teos serán asimétricos v los triângulos de la talla (confor
mados, por un lado, por la región lateral dei tronco y por
el atro, por la región mediai dei brazo) serán diferentes.
Con la maniobra deAdams se pondrá en evidencia ia es-
coliosís en forma más marcada. Se hace inclinar al pa
ciente hacia delante en actktud de tocarse los pies v se lo
observa desde atrás y adelante (fig. 23-6).
La escolíosis puede ser:
- Estructural: ídiopática, poJiomielítica o congênita.
- No estructural: antálgica por patologia discai, postu-
ral, o oompensadora por acortamiento de un miembro
inferior.
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Fig. 23-8, Si la escolíosis persiste con el paciente sentado e incli
nado hacia delante es sugestivo de escolíosis estructural ífija);
la giba confirma la escoliosis.
La desaparición de la curva anormal, con el paciente
sentado, sugiere que la escoliosis es móvil y secundaria al
acortamiento de un miembro inferior. Si persiste e incluso
se acentua cuando se inclina hacia delante estando sen
tado. se confirma el diagnóstico de escolíosis estructural
(flgs. 23-7AyBy 23-8). En Ias escoliosis se describirán ias
curvas, denominándolas por el lado de la convexidad \
por la vértebra vértice de Ia curvatura (p. ej., escoliosis
dorsal derecha).
La alteración de la aiineación en el piano sagital (ante-
ropostenor) de la columna se denomina cifosis (convexi
dad). Se examinará al paciente desde un lado. Cuando el
aumento de la curvatura es regular, se habla de cifosis ar-
mónica (se específica la vértebra que constituye el vértice
de la cifosis) (fig. 23-9). Las causas más comunes de citó-
sis regular tija son la cifosis senil (por adelgazamiento de
generativo discai o aplastamientos vertebrales debidos a
osteoporosis o a fracturas patológicas), la espondilitis an-
Sistema osteoarticu lomuscular 215
quilosante v ia enfermedad de Scheuermann (osteocon-
drosis de Ia unión discovertebral que afecta al adoles
cente). En Ia cifosis angular (prominencia anormal de una
apófisis espitiosa o giba) las causas más com unes som
fractura (traumática o patológica), TBC vertebral o ano
malia vertebral congênita (fig. 23-10).
La curvatura lumbar normal (lordosis) puede estar
aumentada en forma secundaria a un incremento de Ia
curvatura torádca o a caderas en flexión (se efectuará la
semiología de caderas y la maniobra de Thomas; véase
más adelante). También puede estar normalmente au
mentada en las mujeres. La disminución de la lordosis
lumbar normal se observa en el prolapso discai, laespon-
dilitis anquilosante, la espondiloartrosis y la espondilo-
discitis (fig. 23-11).
La palpación digital ya descrita se hará a Io largo dei
raquís buscando hipersensibilidad por prolapso discai,
discitis séptica, tuberculosa o micótica, o tumor primi
tivo o metastásico. En la espondilolistesis es característico
encontrar un escalón palpabie en la unión lumbosacra
(deslizamiento hacia delante, poi lo general de L5 sobre
Sl). Se palparãn además la musculatura paravertebral en
busca de contractura dolorosa refleja y ios puntos sacro-
ilíacos, que serán dolorosos en la sacroilitis (a veces, eí
único indicio de compromiso sinovial).
Exploración de la mavilidad: como ya se menciono,
a nível de la coiumna dorsal Ios movimientos son limita
dos; los movimientos sobresalientes son ias rotaciones y
el nivel máximo se encuentra en D7-DS. Con el paciente
sentado, con las manos sobre la región cervical y los
codos perpendiculares al eje dei tronco, se explora Ja ro-
tación hacia ambos lados, alejando v aproximando los
codos al eje dei cuerpo (fig. 23-12A a C).
Un elemento exploratorio de utílidad (sobre todo en la
espondilitis) es la medición de la expansión torádca. Se
rodea el tórax con una cinta métrica a la altura de la aré-
ola mamaria en el hombre y de los surcos submamarios
en la mujer (4." espado intercostal). Se tomará en cuenta
la diferencia entre la máxima inspiración y ei reposo. Si es
inferior a 2,5 cm, se puede afirmar que está redudda (ca
racterística de la espondiloartropatía).
En la coiumna lumbar se explora la flexión anterior, la
extensión y la lateralización (flexión lateral): *
* Flexión: se le indica al paciente que trate de tocarse ia
punta de los pies con los dedos extendidos, sin flexio
nar las rodillas (un 20% de los indíviduos normales no
llega a hacer contacto). N o se debe olvidar que en este
movimiento la cadera interviene con aproximada
mente 60"; por io tanto, un paciente con espondilitis
podría tener una flexión aparentemente normal. Es
más importante observar cómo realiza el movimiento
y si la lordosis se transforma en cifosis (como ocurre
normalmente) (fig. 23-13A y B).
• Prueba de Schoben es más útil para el seguimiento dei
paciente espondilítico que para su diagnóstico. Se efec-
túa una marca sobre L5 y otra 10 cm más arriba. Se
pide al paciente que realice una flexión anterior com
pleta v en esa posición se mide la distancia entre las
marcas. La diferencia normal debe ser mayor de 3 cm
(fig. 23-14).
■ Extensión: es difícil de evaiuar, aproximadamente de
30". En las discopatías, es común ei dolor.
• Latemlizadón: la línea de las apófisis espinosas des-
cribe normalmente una curvatura regular de 40 a 50".
En este movimiento no participan las caderas, de ma-
nera que en ios pacientes con espondilitis la limitación
es más evidente y más temprana que la flexión.
Es importante recordar que en la espondilitis todos los
movimientos están igualmente afectados, mientras que
en las lumbalgias o lumbociatalgias soio io están uno o
dos de eilos.
Maniobra de Goldtbwait: posee gran sensibilidad
para la deteccíón de la lumbalgia. Con el paciente en
decúbito dorsal, se eleva la pierna con la rodilla exten-
Fig. 23-12. A a C. Explora-
ción de la movilidad dei
raquis dorsal.
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216 Parte V - Semiología general
Fig. 23-13. Flexión de Ia columna
lumbar. Â . Normal, se corrige Ia lor-
dosrs lumbar y aparece una leve cifo-
sis. B. Anormal, Ia perdida de Ia movi-
hdad imprde Ia desaparicrón de Ia
lordosis.
dída (como en ia prueba de Lasègue) mientras se coloca
Ia otra mano en la región lumbar con el fin de detectai
el instante en que la columna comienza a moverse. La
aparición de dolor lumbar ba)o en este momento indica
compromiso de la columna lumbar. Esta maniobra es
válida, siempre y cuando Ias caderas \ ias articulacio-
nes sacroilíacas se hallen libres de dolor a la expiora-
cíón.
Maniobra de Lasègue (Eponimos c=^ ; } : con el pa
ciente en decúbito dorsal, se eleva ei miembro interior to-
mándolo desde el talón, con la rodilla en extensión. Si
antes de los 70' aparecen dolor o parestesias en banda (a
Io largo dei miembro inferior y con la distribucíón propia
de la raiz atèctada), la maniobra se considera positiva (fig.
23-15A). Se debe tener en cuenta que a partir de los 70‘ se
puede producir dolor por compromiso de la cadera, ias
articuiacíones sacroilíacas y ia región lumbosacra. En la
maniobra de Lasègue posterior, con el enfermo
en decú-
bito ventral, se extíende el muslo con la rodilla flexionada,
El dolor aparecerá en la región anterior dei muslo en Ia
radiculopatía L4 (fig. 23-15B).
Maniobra de Bragard: después de efectuar la manio
bra de Lasègue, si esta es positiva, se desciende levemente
la pierna hasta que desaparece ei dolor, luego se eíecuta
una fiierte dorsiflexión dei pie; con ello reaparece el dolor
si hay radiculitis.
Fig. 23-14. Prueba de Schober.
Maniobra de Neri: tiene una sensibilidad igual o su
perior a la de Lasègue. Con el paciente sentado y con
Ias piernas colgando de ia camilla, se le baia la cabeza
en forma pasiva, intentando hacer contacto mentón-
tórax. La aparición de dolor radicular en ia extremidad
inferior indica la compresión de la raiz nerviosa ífíg.
23-16A).
Maniobra de Neri reforzada: si Ia prueba anterior
es negativa, se eleva la pierna con el paciente en la
misma posición, hasta el punto máximo posible sin que
aparezca el dolor, La aparición de dolor al flexionar la
cabeza hace que la prueba sea positiva, cuando ia ma
niobra de Neri simple no Io iograba (fig. 23-16B).
En Ias radieulopatias de la región lumbar, ias manio-
bras que aumentan la presión íntratecal (como la de
Valsalva y la de Naftziger-Jones) son tainbién positivas.
Se deberá explorar además la sensibilidad en busca de
alteraciones con topografia radicular sensitiva (L5 co
rresponde al lado interno dei pie, y SI al lado externo
dei dorso dei pie) y la fuerza muscular. En ei compro-
niiso L5 existe debilidad en la dorsiflexión (es útil com
parar la extensión contra resistência de ambos hallux
o bien la dorsiflexión de los antepiés). De manera si
milar, se explora la flexión plantar para detectar com
pro niiso Sl,
También es útil Ia exploración de la marcha. La eiec-
tuada en puntas de pie resulta dolorosa en el compro
miso de la raiz Sl, mientras que el dolor al marchar con
los talones aparecerá si el compromiso es de L5.
No se debe omitir la exploración de los refletas ten-
dinosos, que pondrán de maniíiesto hiporrerlexia o
arreflexia aquiiiana (S l) o patelar (L4) (fig. 23-17A a C).
Los procesos capaces de provocar iumbalgia pueden
potencialmente producir ciatalgia al actuar sobre ias ra-
íces que transitan la región posterolateral de los cuer-
pos vertebrales, como por ejemplo la hérnia de disco,
ia artrosis interapofisaria posterior, la espondilolistesis,
la espondilitis infecciosa o metastásica y los tumores in-
trarraquídeos, como ei meningioma, el neurofibroma \
el ependimoma (que suelen atectar varias ratees y pro
vocar sintomas en ambos miembros inferiores).
En ei cuadro 23-6 se enumeran otras enfermedades
reumáticas que causan dolor en la columna lumbo
sacra.
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Sistema osteoarticu lomuscular 217
Fig. 23-15. A. Maniobra de Lasègue. B, Lasègue posterior.
No se deben olvidar ios procesos que producen dolor
referido de Ia regíón lumbar y Cuyo diagnóstico re-
quiere un alto nível de sospecha un examen exhaus-
tivo y Ia reslización de estúdios complementados. Son Ios si-
guientes:
— Vasculares; aneurisma aórtico expansivo.
— Genitourinario: endometriosis. embarazo ectópico, litiasis
renal, orostatitis.
— Gastrointestinales: pancreatitis, úlcera péptica, carcinoma
de colon.
Orientación diagnostica ante elpaciente con
lumbaígia *
* Discopatía (hérnia de disco): inicio brusco, por Io
general después de un esíuerzo, posición antálgiea,
irradiación a! míembro interior. Maniobras para
explorar radiculopatías (Neri, Lasègue, Valsaiva)
positivas; reactantes de fase aguda escasamente ele
vados.
• Espondilodiscitis infecciosas: compromiso dei estado
general, fiebre v escalofríos; reactantes de fase aguda
(VSG) muy elevados,
• Tumoresprimitívos óseos o metastásicos: dolor con
tinuo, incluso durante Ia noche, intenso, refractario a
ios analgésicos. Compromiso dei estado general; reac
tantes de fase aguda (VSG) muy elevados.
• Aplastamiento vertebral (osteoporosis): dolor varia-
ble que cede o disminuye con ei reposo. Antecedente
de traumatismo. Osteopenia radiológica sin elevación
de ios reactantes de fase aguda.
Espoudiloartrosis dolor de escasa magnitud que cede
con el reposo y se exacerba con Ios movimientos {reac
tantes de fase aguda normales).
• Espondil oartropa tias seronegati vas. paciente en ge
neral joven, de sexo masculino. Dolor deaparicíón v/o
exacerbación nocturna que Io obliga a deambular; rigi
dez lumbar, entesitis (talalgia).
Fig. 23-16. A. Maniobra de Neri.
B. Maniobra de Neri reforzada: si
Ia mamobra de Neri es negativa se
eleva Ia pierna afectada y al flexio
nar la cabeza aparece el dolor rá-
dicular.
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218 Parte V - Semiología general
Fig, 23-17. Alteradones motoras, de los reflejosy de Ia
sensibilidad en Ias radkulitis A. 14,, B. L5 y C. S l .
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Sistema osteoarticu lomuscular 219
CUADRO 23-6. Enfermedades reumáticas que
producen lumbaigla
Es po n d iI oa rtroo atias se roneg ativa s:
Espondilstis anquilosante
Sindrome de Reiter
Artritis psoriasica
Artritis enteropatica
Espondiloartropatia indiferenciada
Enfermedad de Behcet
Fiebre mediterrânea familiar
Enfermedad deWhippIe
Hiperostosis esquelética idiopatica difusa íHEID:
Articulaciones sacroilíacas
Son articulaciones profundas, con escasa movililidad
(aproximadamente 4°) que desaparece en la 5: década.
El tercio superior de ia articuiación carece de sinoviaJ,
hecho que se deberá tener en cuenta en el examen cli
nico y por imagenes. Orientará hacia el compromiso de
Ias articulaciones sacroilíacas la presencia de un dolor
lumbar en el cuadrante superior e interno, con ocasional
propagación hacia la región posterior dei musio (ciática
corta o seudociática). Se debe descartar que este sín-
drome sacroilíaco se deba a patologia lumbar o de la ar-
tículación coxoiemoral; por eso es importante el examen
exhaustivo.
La inspección permitirá descubrir un absceso poste
rior por sacroilitis infecciosa (TBC, por brucelosis, pió-
geno).
La búsqueda dei pauto sacroilíaco de Forestier-Jacqtte-
Üue-Rotes Quero! (fig. 23-18) es muy útil, y la presencia de
dolor en este nível es a veces el único indicio de compro-
miso sacroilíaco. Se haila inmediatamente por deba.io de
la espina ilíaca posterosuperior (donde la articuiación
queda ai descubierto). La exploración se facilita al hacer
que el paciente apoye el abdômen sobre la camiJIa (como
si la abrazara en sentido transversal). Cs también el punto
Fig. 23-18. Punto sacroilíaco de Forestier-Jacqueiine-Rotes Que-
rol (lugar donde la articuiación es paloablej. El asterisco marca la
espina ilíaca posterosuperior).
de elección para la artrocentesís. La sensibilidad en este
punto siempre se debe comparar con el lado contralateral.
Con Ias inaniobras para explorar Ias articulaciones sa-
croilíacas, se intenta moviiizar los iltacos y despertar
dolor, si están atéctadas, Ninguna es totalmente sensible
y específica, por lo que convendrá realizar ias que se de-
tallan a continuación:
■ Maniobra de apertara (de Volkman): con el paciente
acostado, se presionan con ambas manos las es pinas
ilíacas anteriores hacia afuera y abajo (fig, 23-19 A).
• Maniobra de cierre (de Ericksen): se presiona con
fuerza hacia adentro la parte anterior de ambas crestas
ilíacas (fig. 23-19B). Estas dos inaniobras son especifi
cas, pero poco sensibíes.
• Maniobra de Patrick, de “tabefe” (/lexión-aMucción-
rotación externa) o dei 4 (fig. 23-20). Es una de las más
; F'9- 23-19. A. Maniobra de apertura ide Volkman): con e! paciente en decúbito dorsal se presionan las espmas Hiacas an-
I_____1 tenores hacia afuera y abajo con ambas manos. B. Maniobra
de cierre (de Erickseni: en igual posidon se presiona con
fuerza hacia adentro la parte anterior de ambas crestas ilíacas.
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220 Parte V - Semiología general
Fig. 23-20. Mdniobra de Pa-
trick. de "faòere" o prueba dei
4 normal o 4 Invertido (pierna-
derecha o izquierdal
sensibles; se Ileva ei muslo a Ia abducdón \ rotacíón
externa apoyando el tobilio sobre la rodilla opuesta (el
paciente forma un cuatro con sus miembros inferio
res); después, fijando la espina iiíaca anterosuperior
contralateral, se presiona hacia abajo ia rodilla ilexio-
Fig. 23-21. Maniobra de Gaenslen.
nada. El cuatro invertido se formará al investigar Ia sa~
croilíaca izquierda.
• Maaiobra de Gaenslen: con ei paciente en decúbito
dorsal, se deja que una pierna caíga hacia aíuera de la
camilia mientras la otra se flexiona y se Ileva contra el
tórax. Esto provoca dolor en ia articulación sacroiliaca
correspondiente ai miembro que cae fuera de ia mesa
de examen (fig. 23-21).
Para que Ias maniobras tengan valor, es necesario que
la cadera sea normal. Se considerarán positivas si provo-
can dolor y el paciente lo reflere a nível de la articulación
sacroiliaca, o como dolor profundo en la cara posterior
dei muslo.
Orientación diagnostica
• Sacroiíitis de Ias espondiloartrapatias seronegati-
vcis: simétrica en la espondilitis anquilosante v asimé-
trica en la espondiloartropatía psoriásica, y a menudo
en ei Reiter. Existe dolor moderado con propagación
al muslo (seudociática o ciàtica corta).
• Ari tos is sacroiliaca; dolor leve, sobre todo en ia mujer
obesa con osteotitosis.
• Sacroiíitis infecciosa: por TBC, brucelosis o piógena
(generalmente estafllocócica). Existen comproiniso dei
estado general, fiebre, escalofríos \ dolor con localiza-
cíón bien definida, unilateral.
• Nódulos fibrosíticos: se locaiizan con facilidad, son
moderadamente dolorosos y el dolor aumenta con la
palpación. Tienen una excelente respuesta a la infiltra-
ción con corticoides.
• Osteitis condensa.» te iltaca: se ve en mujeres jóvenes,
por lo general muitíparas, con dolor intermitente. La
imagen radiológica es característica; se observa una es-
clerosis bilateral de los huesos ilíacos, triangular con
ia base en ei iliaco, limitada a la parte anterior de los
dos tercios inferiores de Ias articulaciones sacroiliacas.
Respeta el sacro y la interlinea articular es normal, a
diferencia de lo que sucede en ias sacroiíitis infecciosas
o inflamatorias.
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Sistema osteoarticu lomuscular 221
Museu Io
subescapular
Clavícula
Acromion Supraespinoso
Deltoides
Bolsa AT
serosa
Tendòn
largo
dei bíceps
La bolsa serosa
separa los dos
planos musculares
idel deltoides y dei
manguito)
Bolsa
serosa
Clavícula
Acromior
Infraespinoso
Supraespinoso
(rotador intemoi
Rotadores
externos
Coracoides
Subescapular
Irotador interno!
Tendòn
largo
dei bíceps
Fig. 23-22. Manguito rotador A . Vista frontal. B. Vista lateral.T: troquíter; t: troquín.
• Tumores óseos de! ala dei sacro, en especial metastá-
sicos: imágenes osteoiíticas u osteoblásticas (p. ej., cân
cer de mama y de próstata).
* Enfermedad de Paget: la pélvis resulta aíectada con
frecuencia. Es característico el engrosamiento cortical,
con aumento de tamano dei isquion y e! pubis con pa-
tión trabecLtlar irregular.
Exploración dei hombro y orientación
diagnostica
Ai igual que Ja cadera, ei hombro (que es una enartro-
sis) tiene gran amplitud y diversidad de moviinientos. En
el mtervíenen cinco articulaciones;
1. Eseapuiohumeral: estrueturada más para el movi-
miento y rtiucho menos para ei apoyo de carga y esta-
bilidad, como la coxoíemoral.
2. Acromiodav icular: otorga estabiltdad a la movilidad
dei hombro.
J. Esteruoclavicuiar: tiene la mlsma función que la ante
rior.
4. Escaputotorácica: aunque no es una verdadera articu-
lación, se comporta como tal. Facilita los demás movi-
mientos en un hombro congelado por compromiso es-
capulohumeral-bursa subacromiodeltoidea y permite
conservar un grado moderado de movilidad (hasta los
60: de abducción, aproximadamente}.
5. Bursa subacromiodeltoidea: dei tamano de la palma de
la mano, se la considera ia U2.J artkmladón dei hom
bro" y permite el desplazainiento de la extremídad hu-
meral cubierta por los músculos dei manguito rotador
(fig. 23-22A y B) con respecto al deltoides y la bóveda
acromiai. El manguito rotador está compuesto por los
músculos supraespinoso (elevador), infraespinoso (ro
tador externo), redondo menor (rotador externo) y su-
bescapular (rotador interno).
Inspecciótt: se debe realizar por delante, por detr ás, por
arriba y lateral mente, comparándolo con el hombro sano.
Es poco probable hallar tumeíacción, eritema o câmbios
en su conformación. N o obstante, la atrofia de los múscu
los infraespinoso o supraespinoso sugiere un hombro do
loroso crônico o una rotura aguda dei manguito rotador.
La atrofia de! deltoides provoca un hombro “angular" o
,Jen charretem" característico de la artritis tuberculosa. La
hipertrofia de ambos hombros (hombreras de jugador de
fútbol norteamericano) se observa en la amiloidosis. En. la
sinovitis glenohumeral, el derrame puede detectarse por la
presencia de tumeíacción a Io largo dei tendòn dei bíceps
cuando atraviesa el canal bicipítal. Una tumeíacción con
fluctuación leve debajo dei deltoides sugiere una bursitis
subacromiodeltoidea (generalmente por microcristales).
Palpacián: debe ser minuciosa, y compararia con el
lado sano. De este modo se determina un aumento de
temperatura o dolor sobre la interlínea acromioclavicu-
lar ante la presión digital (casi siempre atribuible a os-
teoartiosis). La sinovitis glenohumeral puede ocasionar
dolor intenso a la palpación dei hueco axilar. En la movi-
lización pasiva de la articuiación glenohumeral, mientras
se apoya la otra mano sobre el hombro, pueden palparse
crepitaciones características de la osteoartrosis.
En la tendínitis bicipítal, aparecerá dolor con la palpa
ción en la corredera bicipítal (se paipa mejor con el brazo
en rotación interna y colocado en la espalda, intentando
tocarse la escapula contra lateral); se debe comparar con ei
hombro opuesto. Tambíén despierta dolor la supinación
contra resistência de la mano con el codo flexionado 90
grados {mattiobra de Yergason). En el compromiso de Ia
articuiación esternodavicular (artrosis, AR, traumatis
mos) puede haber tumeíacción y dolor a ia palpación.
Para la palpación dei manguito de los rotadores y la bursa
subacromiodeltoidea (fig. 23-23) se debe colocar el brazo
en extensión íorzada. El dolor palpatorio es característico
en las tendínitis por microcristales.
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222 Parte V - Semiología general
Fig. 23-23. Palpación dei manguíto de Io í rotadores y Ia bursa
tubacrOrmodeittiided.se debe colocar el brazoen extensión.
Expioración de la movilidad: se debe tener en cuenta
que en los primeros 90' de abducción participa funda
mentalmente la articulación escapulohumeral, y a partir
de ios 90 se moviliza la acromioclavicular (aproximada
mente 20' ) y la esternoclavicular. Entre los .30: y los 130 ,
la articulación escapulotorácica desempena una impor -
tante acción (participa unos 60 ); por Io tanto, si al abdu-
cir el br azo aparece dolor al pasar los 9 0 esto sugiere una
lesión en ia articulación acromioclavicular y, en menor
medida, en la esternoclavicular.
Una forma rápida yefectiva de evaiuar la movilidad ac
tiva de Ias articulaciones escapulohumerales consiste en
pedirle al paciente que junte Ias palmas por encima de ía
cabeza (abducción), que una las manos en la nuca sepa
rando los codos (rotación externa)
v que una las manos en
la espalda intentando tocar los omóplatos (rotación in
terna) (fig. 23-24A a C). Para investigar las articulaciones
Fig. 23-25. Expioración de la abducción pasiva.
esternoclavicular y acromioclavicular, se hace encoger y
protruir los hombros.
Después se explora la movilidad pasiva, que brinda
información diagnostica clave cuando ios movimientos
activos se hallan limitados. La limitación de la abducción
y las rotaciones (activa v pasiva) son los mejores marca
dores de compromiso glenohumeral teinprano. La ab
ducción pasiva se eíectúa filando la escápula con una
mano; la otra mano sostiene el brazo con el codo flexio
nado y lo abduce, llegando normalmente a los 90". Al lle-
gar a los 9Q:', el troquíter tropieza con el arco coraco-
acromiai, en este punto, la rotación externa (levando el
troquíter hacia atrás permite ia eievación completa dei
brazo. Para la rotación pasiva, el brazo se abduce a 90 y,
con el codo flexionado, se lleva el antebrazo hacia arriba
para la rotación externa (ia mano debería quedar nor
malmente a la altura de la cabeza) (fig. 23-25) y hacia
abalo para la rotación interna (la mano debe quedar
sobre e! eje dei cuerpo). Siempre se debe comparar con el
lado opuesto.
La perdida de la movilidad activa con conservación de
la pasiva se produceen patologias neurológicas (paresia o
plejia), como también en la ruptura total dei manguíto de
los rotadores (seudoparalisis dei hombro). Esto se pone
en evidencia con la prueba de la caída dei brazot el pa
ciente coloca el brazo en abducción v se le pide que lo baie
lentamente; si hay desgarro en el manguíto (sobre todo
en el músculo supraespinoso), el brazo caerá (no podrã
Fig. 23-24. Expioración activa
de la motilidad de los hombros.
A. Abducción, B. Rotación ex
terna. C. Rotación interna
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Fig. 23-26. En Ia abducción, Ia presencia de uri arco doloroso
entre los 70r y 100' es característica de Ia tendinitis dei supraes-
pínoso (A). Si el dolor se presenta a losW-lOCf y se mantíene al
continuar con Ia abducaón, sugíere osteoartrosis acromioclavi-
cular (B).
hacerlo con lentitud). Si puede sostenerlo en abducción,
un suave goipe a nivel de! antebrazo hará caer ei brazo.
Los moviinientos contra resistência permiten localizar
!a región tendí nosa lesionada dei manguito de los rotado-
res:
- Dolor en Ia abducción (tendinitis dei supraespinoso).
- Dolor en ia rotación externa (tendinitis dei inlYaespi-
noso).
- Dolor en ia rotación interna (tendinitis dei subescapu-
lar).
La presencia de un arco doloroso es característica de Ia
tendinitis dei supraespinoso. El paciente presenta dolor
cuando se llega a los 70' de abducción, que se mantiene
hasta los 100'' v remite al pasar los 100 , aproximadamente
(retlejo dei máximo rango de actividad dei supraespi
noso), Si el dolor aparece a los 90' de abducción y se man-
tiene cuando se continua con Ia abducción, sugiere os
teoartrosis acromiodavicukr (fig. 23-26),
En ia capsulitis adkesiva primaria u hombro congelado
existe una restricción muitidireccional dolorosa dei mo-
vimiento gienohumeral (sobre todo, ia rotación externa),
tanto del activo como dei pasivo, sin aiteración articular.
En ia forma secundaria, el diagnóstico etiológico resulta
difícil (rotura del manguito rotador, AR, etc.). Las enfer-
medades que se asocian con Ia capsulitis adhesiva son:
diabetes mellitus, TBC, carcinoma de pulmón, patologia
tiroidea, cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascu-
lar (AC V ) y traumatismo de hombro.
Es muy importante Ia distinción entre e! hombro dolo
roso por patologia intrínseca o del propio hombro, v el
dolor referido. En el prímer caso, el dolor puede deberse
a Ia palpación o a Ia movüldad. En el dolor referido, ia ex-
ploración del hombro es normal v se deberá pensar en-
Sistema osteoarticu lomuscular 223
tonces en patologia cervical, cardíaca, subfrénica, del hí-
gado o tracto bíliar, pleural, mediastínica, neoplasia e in-
fárto pulmonar, neuropatía por atrapamiento, hérnia hia-
tal, esofagitis péptica, espasmo esofágico, aneurisma
disecante de aorta. El dolor no referido, cuando es bilate
ral, sugerirá polimialgia reumática (sinovitis como sus-
trato).
Ante un hombro doloroso, entonces, se deberá averi
guar:
- Si es originado en el hombro o es referido.
- SisedebeaJesión periarticular (manguito rotador-bursa su-
bacramiodekoidea).
- Si existe sinovitis o artritis escapulohumeral (hay que recor
dar que en este caso existirá una limitación dolorosa a Is
movilización muitidireccional ÍAR. artritis séptica o porcris-
tales]).
Siempre hay que tener presente que Ia manera más
simple de evidenciar la existência de una aiteración del
hombro es la comparación bilateral (casos clínicos 23-1 y
23-2).
Exploración del codo y orierttación diagnostica
El codo, articulación gingiimoidea (de tipo bisagra),
está compuesto por tres articulaciones: húmero-cubital,
húmero-radial y radio-cubital.
La extensión normal es de 0 -5", ta flexión aproximada
es de 150 (el paciente normalmente puede tocarse el
hombro) v la pronosupinación es de 90 , La hiperexten-
sión pasiva del codo de 5" hasta 20" es uno de los signos
frecuentes en hipermovilídad articular.
Caso clínico 23-1
Paolo, de 30 anos, concurre al consultorio externo del hospi
tal por uresentar dolor en su hombro derecho (omaigía) de
micio abrupto y que apareciò tras efectuar m ovim iertos de
objetos pesados.
lQué preguntas no debe omitir en /a anamnesis?
iCóm o debe efectuar el examen físico?
{Qué estúdios por imágenes solicitaria inicialmente?
C o m en tário
La anamnesis deberá incluir las características del dolor, su
uropagación, las circunstancias acompahantes, Ia relación con
los movimientos activos-pasivos del miembro superior y la co-
lumna cer vical, las circunstancias agravantes y atenuantes, y la
presencia de sintomas digestivos y csrdiorrespiratorros que
hagan presumir un dolor referido. Se realizarán movimientos
activos-pasivos contra resistência de las articulaciones gie
nohumeral estemoclavicular y acromioclavicular, el examen
del manguito rotador, y el examen del tórax y el abdômen.Los
estúdios por imágenes mcluirán ia radiografia de ambos hom-
bros (rotación interna y externa) o la ecografia si se presume
una patologia bursotendinosa. La resonancra magnética se in
dicara si las imágenes anteriores no son diagnosticas. Se rea-
lizaran estúdios del torax y el abdômen si son necesarios.
Este paciente presentaba un arco doloroso. La radiografia
mostro calcificacion del tendón del supraespinoso que con
firmo la ecografia. El diagnóstico fue tendinitis del suoraespi-
noso.
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224 Parte V - Semiología general
Caso clínico 23-2
Pio, de 72 anos, comenzo en forma aguda ton afectatiòn de
grandes ãrticulaciones (hombrosl con derrame glenohume-
ral. Presenta ba adernas perdida de peso y los examenes de fa-
boratorro mostraron marcada elevacíón de los reactantes de
fase aguda con un factor reumatoidea y antia lru lina negati
vos,
iC uà l es el diagnóstico mós probable?
iQ ué diagnósticos diferenciales se plcmtea?
C o m e n t á r io
El comienzo abrupto con afectacion de grandes artrculado-
nes con un oatrón oligoarticular, una edad de inicio superior
a los 60 anos y un factor reurnatoideo y anticitrulinas negati
vos obligan a ubscarelcuadrocomo Ia presentacion clinica de
ia artntis reumatoidea (AR; en el anciano. Las espondiloartrD-
patías y Ia poliartntis viral raramente se presentan en el an
ciano. La artritis mícrocriatalma puede presentarse como pD-
liartritis simétrica con afectacion más común de los dedos de
Ias manos y ios oiesy hasta un 30": uuede tener un factor reu-
matoideo positivo. Las
radiografias pueden remedar Ia AR. En
el paciente anciano se debe considerar siempre Ia artntis pa-
raneoplasica. Ia tendencia es a (a afectacion más frecuente de
í q s miembros inferiores lias neoplasias más frecuentes asocia-
das son las de mama y próstata'!- La polimialgia reumática
puede tener sintomas similares a Ia AR dei anciano con una
respuesta espectacular a dosis bajas de esteroides. El sín-
drorne de smovitis remitente simétrica seronegativa con
edema punteado (RS3PE'i puede ser mdistmguible de Ia AR
dei anciano. Ei inicio súbito y él edema de manos y carpos con
frecuente comprorniso tendmosoflexar orientan hacia el sin-
drome.
Con los brazos extendidos en posición anatômica
(palmas al frente), los ejes dei brazo v el antebrazo pre
sentan un valgo fisiológico (se alejars de Ia linea media)
o “ângulo de carga" (más notable al cargar objetos pesa
dos) de aproximadamente 5 en el hombre y 10° a 15' en
Ia mujer.
Fig. 23-27. Gota tofácea crônica. Presencia de un tofo en Ia re-
giòn olecraneana.
Inspección
Tanto el cúbito valgo (más de los 5' -15* normales)
como el cúbito varo (deformidad en culata) pueden ser
producidos por fracturas. Se deberá observar Ia simetria
y ia presencia de les tones psoriásicas (una de las localiza-
cíones más frecuentes y de gran valor orientador de una
artropatía), tofos (fig. 23-27), nódulos de Meynet (se oib-
servan en la FR; son firmes, redondeados, indoJoros, más
pequenos que los de la AR, y se asocian casi siempre con
carditis), calcinosis (escierodermia), xan tomas y quistes
sebáceos.
La región oJecraneana es una zona de búsqueda de nó-
dulos reumatoideos (en realidad, se palpan mejor de lo
que se ven), que son firmes, indoloros, móviles y se aso
cian con manifestaciones extraarticulares y un pronóstico
más grave de la enfermedad. También puede haber nó-
dulos en el LLS y la enfermedad mixta dei tejido conectivo
(EMTC),
En la región posterior dei codo es donde mejor se vi
sualiza la sinovitis (eritema y tumefácción difusa), que im-
pide visualizar los surcos o canales olecraneanos. La tu-
mefacción localizada obliga a pensar en bursitis
olecraneana, cuva etiología puede ser traumática (codo
de estudiante), infecciosa, por microcristales (gota) o por
artritis reumatoidea (fig. 23-28A y B).
Palpación
Permitirá comprobar el aumento de la temperatura en
los procesos infla mato rios (gota, AR, íiebre reumática y
bursitis olecraneana), la tumefácción (sinovitis), así como
detectar el nervio cubital en el surco olecraneano interno
v evaluar sll engrosamiento (lepra).
Las adenopatias epitrocleares sugieren procesos infec
ciosos en la mano o el antebrazo (heridas, enfermedad
por aranazo de gato) y, ante este hallazgo, siempre se de-
berá buscar la puerta de entrada.
La interlínea radiohumemt se pone de maniflesto en
forma pasiva, provocando un movimiento de rotación en
la cabeza dei radio al realizar la pronosupinación de la
mano. Esta maniobra suscita dolor en ia osteoartrosis, la
osteocondritis disecante y ias lesiones en Ja cabeza dei
radio (fig. 23-29).
La epicondilitis (codo de tenista) es Ia causa más
común de dolor en la región dei codo i también entre los
que no practican tênis), En ella se produce una lesión (mi-
crodesgarro) de los músculos extensores, en especial de
los radiales externos, en ia región dei epicóndiJo. El pa
ciente refiere dolor en la cara lateral dei codo, que puede
propagarse por e! dorso dei antebrazo y liegar a los dedos.
Este se pone en evidencia al palpar el epicóndilo con el
pulgar o mediante la prueba de Cozeu (modificada), en la
que el explorador sostiene el brazo dei paciente flexio
nado a 90 mientras con su pulgar presiona sobre el epi
cóndilo. Se le pide al paciente quecierre el puno y lo ex-
tienda, mientras la otra mano se opone a la extensión de
la muneca (fig. 23-30), Si el paciente presenta una epicon
dilitis, experimentará dolor intenso v súbito en el sitio de
inserción de los extensores de la muneca.
En la epitrocleitis (codo de golfista) se produce una le
sión en la inserción (epitróclea) de ios músculos prona-
dores-flexores. La maniobra para evidenciaria es, en
cierta manera, similar a la prueba de Cozen. LI pulgar pal-
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Sistema osteoarticu lomuscular 225
Fig. 23-28. A y B. Bursitis olecra-
neana de etíología traumática.
Medidnte Ia aspiración percutá-
nea de Ia bursa se obtuvieron
15 m l de liquido secohematico.
La tincion con Gram, Ia bús-
queda de crístales y el cultivo
fueron negativos.
pará Ia epitródea con el brazo en flexión de 90 \ Ja mano
en supinación. Aparecerá dolor en Ia epitródea con ia fle
xión dei carpo contra resistência.
Exploración de Ia muneca y orientación
diagnostica
La amplitud aproximada dei movimiento de la muneca
en la flexión palmar es de 90 , la dorsiflexión, de 70 , la
lateralización cubital, de 60 y la desviación radial de 25".
Inspección
Se evalúa la presencia de deformidad o tumefacción.
La desviación radial de la mano es común después de la
fractura de Colles (fractura de la extremidad inferior dei
radio), como también lo es la prominencia dei cúbito {de
formidad de Madelung),
La subtuxación det cúbito puede observarse en la AR,
que provoca una artritis crônica de la articulación radio-
cubital con inestabiiidad v subluxadón dorsal de la ca-
beza cubital, que se desplaza en forma semejante a la tecla
de un piano ai etectuar presión bacia abaio.
La tumefacción dei carpo, la mano y los dedos, con pie!
brillante, eriternatosa e hipersensibilidad difusa, es típica
de la distrofia simpática tefleja o enfermedad de Sudeck,
que aparece en forma secundaria a patologias como ta
fractura de Colles o Ias lesiones dei carpo.
La muneca es asiento de tumefaccione.s localizadas, es
féricas, firmes, denominadas gangliones (quiste con re-
vestimiento sinovial v contenido liquido gelatinoso) {fig.
23-31). Los de pequeno tamano pueden ponerse de ma-
nifiesto con la flexión palmar de la muneca. El ganglión
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226 Parte V - Semiología general
Fig. 23-29. Palpación dei codo.
La interlinea radiohumeral be
localiza con la pronosupina-
dón de la mano.
puede ser causa de dolor persistente en nuijeres jóvenes
y, si no se etéctúa un examen cuidadoso, se corre ei riesgo
de interpretar los sintomas como íuncionales.
La inílamación sobre la región lateral dei radio distai se
observa en la tenosinovitis estenosante de De Quervain
(sinovitis de las vainas dei abductor largo v el extensor
corto dei pulgar).
La tumefacción que sigue a la sinovitis de ia anicula-
ción radiocarpiana (AR. artritis psoriásica, TBC, gono-
cocia) se dispone en forma transversal y abarca desde la
apófisis estiloides radial hasta la cubital, y se evidencia en
Ias caras palmar y dorsal. Ei ado que la sinovial es muy am
plia en el lado cubital, se debe buscar su tumefacción
como signo de una sinovitis dei carpo, pidiendo al pa
ciente que una las palmas (como si rezara), La posición
en actitud de oracíón es útil además para poner de relieve
en el paciente diabético la contractura en flexión de las
articulaciones metacarpofalángicas e interfalángicas pro-
ximales (los dedos no pueden tomar contacto plenamente
por su cara palmar) secundaria a un depósito excesivo de
colágeno en la dermis profunda.
Palpación
La muneca se palpa en flexión palmar leve. La tume
facción sinovial se percibe mucho mejor sosteniendo la
articulación con los dedos de ambas manos y apoyando
los pulgares sobre la región dorsal dei carpo (fig. 23-32).
Previamente, se comprobará la existência de aumento de
la temperatura local.
La hipersensibilidad localizada en las vainas dei abduc
tor largo y el extensor corto dei pulgar, con
firecuente en-
grosamiento local de las vainas, se presenta en la tenosi
novitis de De Quervain. Esta se pondrá en evidencia con
la maniobra de Finkelstein (que es patognomónica): el pa
ciente flexiona el pulgar y cierra los dedos sobre él; a con-
Fig . 23-30. Maniobra de Cozen
(modificada) para poner en evi
dencia una epicondilitis.
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Sistema osteoarticu lomuscular 227
Fig . 23-31. Gangliones en Ia superfície dorsal y ventral (palmar)
de Ia muneca.
tinuación, el médico toma Ia mano dei paciente y le im
prime una desviación cubital que provocará dolor agudo
si Ja maniobra es positiva (fig. 23-33A y B).
El síndrom e de i túne l carp iano es Ia neuropatía por
atrapamiento más frecuente y se debe a Ia compre-
sion dei nervio mediano en el tunel carpiano (entre el
tendón dei palmar largo y el flexor radial dei carpo). Existen
muchas etiologias, y entre Ias más frecuentes Se encuentran;
AR, hipotiroirfismo, diabetes, amiloidosis, embarazo, atrome-
galia, ocupacional e idiopática.
LI paciente presenta dolor y parestesias en el territó
rio dei nervio mediano (eminencia tenar y cara palmar
de los dedos pulgar, índice, medio y lado radial dei anu
lar) que, de manera característica, apareceu ante la rea-
lización de determinadas maniobras í pelar papas, escu-
rrír topa, coser) o durante la noehe (caso clinico 23-6
). listas manifestaciones pueden reproducirse me
diante ia percusiõn sobre el mediano que da e! signo de
Tinel (fig. 23-34), o bien con la maniobra de Phaien,
Fig . 23-33. A y B. Maniobra de Fínkelstem,
manteniendo las manos unidas en flexión ventral y ele
vando los codos durante 1 a 2 minutos (fig. 23-35).
El síndrome dei canal cubital puede ser provocado por
AR, compresión ganglionar, enfermedad de la artéria cu
bital y fracturas. El nervio cubital es comprimido al atra
vés ar el canal carpiano-cubital entre el hueso pisiforme y
la apófisís unciforme dei piramidal (canal de Guyon). Se
puede comprometer ia división sensitiva y producir utr
trastorno sensitivo en la cara palmar dei medique, o bien
la división motora y generar atrof ia de la musculatura in
trínseca hipotenar \ debilidad en la mano Ique se mide
con la potência para aducir ei medique).
Rodeando la muneca con una mano y pidiendo al pa
ciente que realice flexión palmar, flexión dorsal y desvia
ción cubital de la muneca, se pueden percibir crepitado-
nes en la osteoartrosis (infrecuente), en la fractura dei
Fig. 23-34. Signo deTinei.Fig . 23-32. Palpaciõn de la articulación dei cárpcc
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Parte V - Semiología general
*
Fig. 23-35, Maniobra de Phalen
esc a to ides y en Ia enfermedad de Kiemhock {necrosis
aséptica dei semilunar). Para el diagnóstico de esta última,
es útil detectar dolor a la palpación sobre el semi lunar,
Para eilo se sigue el tercer metacar piano haoa arriba
hasta caer en una depresión (cuello dei hueso grande);
entre esa depresión y el borde de la epííisis dei radio se
halla el semilunar. Tambiên se percibirán crepitaciones
tinas en la tenosinovitis de los tendones extensores ímien-
tras se toma la mufieca coit una mano, se pide al paciente
que flexione y extienda los dedos), En la esclerosis sistê
mica, se puede palpar una crepitación como dei roce dei
cuero al movilizar los tendones extensores y flexores de la
mufieca,
Exploración de la mano y orientación
diagnostica
El estúdio de la mano no puede separarse dei de la mu-
neca v víceversa, La mano summístra enorme informa-
cíón en ei examen clínico-reumatológico,
Inspección
Como ya se menciono, la comparación bilateral es una
forma rápida, efectiva y muy úiil para comprobar la exis
tência de signos patológicos en ia mano. Se deben obser
var las manos en actitud de reposo y en movimiento,
La presencia dei fenômeno de Raynaud (Epóní-
mos "ATI (fíg. 23-36A) orientara hacia una coiagenopa-
tía y, si ei paciente es mavor de 35 a 40 anos, se debe pen
sar en esclerosis sistêmica progresiva (ESP), ya que el 90%
de los casos Io presença. El eritema palmar se observa en
la AR (con piei calientey húmeda, fina, briliantey atrofica
Fig, 23-36, A. : enomeno de Raynaud. Obsérvese la palidezdis-
tal de los dedos anular y medio. B. Eritema palmar en la artritis
reumatoídea.
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Sistema osteoarticu lomuscular 229
en los dedos), aunque es ínespecííico, pues aparece tam-
bién en la cirrosis hepática, el hipertiroldismo y el emba-
razo (fig. 23-36B).
En la aríritis reactiva (síndrome de Rei ter), semanas
después de la aparición dei cuadro inicial (artrítis, uretri-
tis y/o cervicitis, enteropatía) apareceu lesiones hiperque-
ratósicas (queratodermia blenorrágica) similares a las de
la psoriasis pustuiosa,
El exantema palmar y plantar con predomínio en la
zona radia! de los dedos y en los pulpeios (dedos enten
didos) se observa en ei LES, al igua) que el eritema pe-
riungueal, que aparece también en la dermatomiositis,
donde pueden observarse además:
- Capilares dilatados y hemorragias en el pliegue subun-
gueal {en los ninos son constantes),
Rash eritematoso en el dorso de la mano y lesiones pa-
puloeritematosas disc on ti nuas, situadas en el dorso de
Ias manos y en las articulaciones MCE e interfalángi-
cas, denominadas páputas de Gottron (patognomóní-
cas de dermatomiositis),
Hiperplasia cuticuiar (liiperqueratosis dei hiponiquio
de la cutícula), que es trecuente pero de poca especili-
cidad,
- Calcinosis.
En la enfermedad de Dupuytren (fig, 23-37) se obser-
van la retracción y el engrosamiento nodular de la apo-
neurosis palmar, que es más trecuente en la base dei anu
lar pero puede afectar después los otros dedos. Se
presenta en forma predominante en los hombres (rela-
ción 5:1) de edad mediana o avanzada, y puede ser idio-
pática o asociarse con la diabetes, el alcoholismo, el trau
matismo repetido o la ingesta de anticonvulsívantes,
La identificación de las altemdones de Lu unas pro
porciona una ayuda enorme, por Io que su examen no
debe omitirse nunca (véase también cap. 19 Anexos cutâ
neos) , La lesión ungueal se observa en el 70 a 80% de ios
pacientes con artritis psoriásica; puede observarse pique-
teado o punteado (unas en dedal), hiperqueratosis subun-
gueal, onicólisis ysurcos horizontales visibles y/o palpa-
bles (fig. 23-38A aC).
En la osteoartropatía hiper trafica (OAH) se ven ias
unas en vidrio de reloj y los dedos en palillo de tambor
o acropaquia (fig. 23-39), con periostitis acompanada
por dolor óseo y sinovitis (con predomínio en los miem-
bros inferiores). Este trastorno puede ser primário, pero
casi siempre es secundário a una patologia pulmonar
(carcinoma broncógeno, TBC, abscesos, EPOC, librosis
pulmonar, neoplasias con metástasis intratorácicas),
cardiovascular (endocarditis infecciosa, cardiopatías
congênitas) o gastrointestinal (câncer de esôfago, colon
o hígado, cirrosis, hepatitis crônica activa, enfermedad
inflamatorla dei intestino).
Continuando con la inspección de la mano, se deberá
buscar la presencia de hipotrofía muscular: interósea en
la AR y en ios estados de eaquexia, de ia eminencia tenar
en el síndrome dei túnel carpiano y de la hipotenar en el
síndrome dei canal de Guyon (cubital), ambos de evolu-
dón prolongada. Siempre hay que hacer el diagnóstico di
ferencial con la atrofia de origen neurológico. La lesión
de ia 8“ raiz cervical y la ÍJ dorsal provoca atrofia de la
musculatura tenar, hipotenar, cubital anterior, flexora e
interósea de los dedos (síndrome de Amn-Duchenne). La
atrofia de la mano también se observa en la esclerosis la-
Fig . 23-37. Enfermedad de Dupuytren. Engrosamsento y con-
tracción nodularde la aponeurosís palmar que líeva a Sa flexión
de
la articulación IvlCF dei 4 ’1 dedo (en general el que se afecta
primero).
teral amiotrófica (se buscarán la hiperreflexia y las fasci-
culaciones). La poliomielitis y la lepra provocan también
atrofia de la mano. Las cuatro patologias citadas pueden
originar la iiamada mano de Amn-Duchenne (mano plana
o simiana por atrofia de su musculatura).
Se observará iuego la presencia de deformidades de la
mano y de los dedos entre las que se encuentran:
La desviación cubital (ráfaga cubital) de los dedos
(véase fig. 23-41 A), por desviación cubital de los tendones
extensores, se presenta sobre todo en ia AR, la FR grave y
el LES (artropatía de Jaccoud); el anciano puede tener una
desviación cubital leve que no representa patologia. En la
artritis reumatoidea juvenil (ARJ) es más trecuente la des
viación radial que la cubital.
La mano eu esctuidra, con prominencia de la articula-
ción trapeciometacarpiana (TM C ) por deformidad o su-
bluxación, se observa en Ia artrosis TM C (rizartrosis).
La mano en garra por rigidez articular’, engrosamiento
e induración de la piei v tlexión permanente de los dedos
se ve en la esclerosis sistêmica y en la artritis psoriásica
por anquilosis de las articulaciones interfalángicas proxi-
males (IFP) v distales (1FD).
Los dedos en “anteo/os de teatro" o telescopados por
osteóiisis de las falanges y articulaciones metacarpianas
presentan grau acortamiento, con importante inestabili-
dad articular (los dedos se “elongan" y “acortan” como un
cataiejo). Se presenta en la forma mutilante de la artritis
psoriásica (5%) y de la AR {fig, 23-40).
En los dedos en citello de cisne (fig. 23-41 A) se observa
la articulación MCF en tlexión, la IFP en hiperextensión
y la IFD en tlexión. Se presenta en ia AR y el LES (atropa-
tía de Jaccoud) y la produce una contractura de ta muscu
latura intrínseca. Es la deformidad digital articular que
más afecta la funcionalidad de la mano.
Los dedos en ojal o boutonnière presentan ia IFP en fle-
xión y la IFD en extensión. Se producen por ruptura o de-
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230 Parte V - Semiología general
Fig . 23-38, Artritis, psonásica, A.
Compromiso de Ias unas en una
paciente cun onicólisís y surcos-
transversales. B y C. Afectación
de Ias unas y articulaciones MCF.
Fíg. 23-39, Unas en vidrio de
re!o]-dedos en palillo de tam
bor {hipucTdtismo digital o
acropaquial. Perdida dei an
gulo oroxímal de Ia una al pe
netrar en el plíegue ungueal
inormal 15 a 20 grados).
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Sistema osteoarticu lomuscular 231
Fig, 23-40. Artritis resor-
tiva (mutüante).
bilitamiento dei tendón extensor digital a nível de ia arti-
culación 1FP como consecuencia de la sinovitls. Se obser-
van en Ja AR (fig. 23-41B),
En Ias denominadas manos, de mecânico aparecen grie-
tas, tis uras e hiperpigmentación ejt Ias palmas de las
manos y en los dedos, en ocasiones con pequenos mi-
croinfartos subungueales, que dan el aspecto de mano
sucia. Esto se observa en pacientes con miosiüs con anti
Jo-1 positivo, acompanada por enfermedad intersticial
pulmonar (en el 75% de los casos), artritis (90%) \ fenô
meno de Raynaud (60%), y que constituye el “síndrome
antisintetasa!
La vasculitis digital puede presentarse en forma de in-
fartos periungueales y hará sospechar AR o LES. Las úl
ceras vasculíticas también se ven en la granitlomatosis de
Wegener, y las iesiones gangrenosas graves que afectan a
los dedos se observan en la panarteritls nu dosa (PAN), ia
enfermedad mixta dei tejldo conectivo (EMTC) y la ESP.
En el sindcome antifosfoíipido pueden presentarse sin
tomas de isquemia, gangrena y necrosis digital secundaria
a la üdusión de las artérias o arteriolas digitales distales.
En los estádios inicíales de la esclerosis sistêmica se
observan manos edematosas (sin fóvea), con borra-
miento de los piiegues. Más tarde aparecen atrofia, in-
duración y alteración de la pigmentación de la piei, ulce-
raciones digitales, calctnosis y aflnamiento de los dedos
{esderodactilia), para llegar finalmente a ia flexión per
manente de los dedos (mano en garra) y ia perdida de
las falanges (fig. 23-42A y B).
El edema de las manos se puede encontrar también
en la AR, la EMTC, el síndrome de superposición y el
síndrome denominado RS3PE {remiting se cônega tive
sbnetric synovitis with pitting edema), que consiste en
una sinovitls simétr ica seronegativa de inicio brusco en
los carpos y ias pequenas articulaciones de las manos
por compromiso de las vainas de los tendones flexores.
Está acompanada por edema con godet en el dorso de
las manos (mano en guante de boxeador) y predomina
en los hombres (relación 4:1) de edad avanzada. La pre
sencia de edema en una sola mano, sin manifestaciones
articulares, obligarã a pensar en distrofia simpática re-
fleja.
Fig. 23-41. A. Desviaaón cubsta! de los dedos y dedos en cuello de cisne. B. Dedo índice en boutonniére o en ojai (1FP en flexión e
IFD en extensión) y resto de los dedos en cuello de cisne (flexión de IFD e hiperextensión de IFP).
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232 Parte V - Semiología general
Fig. 23-42. Manlfestacionei dei bindrome CREST (Calcinosís, Raynaud, compromibo Esofágico, e íderodactilia y Felangiectasias) en
la ebcleroiis sítémica progrebíva. A. Obsérveie el afinamiento de Ia punta de los dedos.. Ia perdida de los. pliegues y Ia netrosis y am-
putación digital. B . Úlceras y necrosis digital en dedos de íos pies.
En los dedos eu resorte, el dedo permanece en tlexión
a causa de un bloqueo provocado por un nódulo en el ten-
dóti ílexor a uivei de Ia articulación MCF que impide la
extensión (el tendón extensor es más débil). El paciente
recurre a la mano opuesta para conseguir la extensión. Se
presenta en la AR, la osteoartrosis, la gota, o puede ser
idiopático (fig. 23-43).
Fig. 23-43. Dedo en resorte. Para lograr la extensión. el exami
nador fuerza el estiramlento dei dedo afectado.
La tumefacción de los dedos (dedos en salchicha) se
cundaria a dactilítis (tenosmoviüs dei tendón ílexor
acompanada de sinovitís de las interíalángicas) se pre
senta en la artritts psoriásica (20 a 40% de los casos) y
como maniíestación de entesitis (inflamación dei punto
de inserción de ligamentos, tendones y fascias) en el sín-
drome de Reiter.
La tumefacción localizada, por ejemplo en una articu-
lación MCF, orienta hacia el diagnóstico de artropatía por
microcristales (condrocalcinosis, gota). Si hay varias atéc-
tadas, y más aún si el compromiso es bilateral, hacia AR
o LES. Una forma rápida de evidenciar la presencia de si-
novitis es observar la disminución de las depresiones
entre los nudillos con la mano cerrada.
La tumefacción localizada en la articulación interfa-
lángica proximal, si es simétrica, planteará ei diagnós
tico de osteoartrosis [nódulo de Bouchard) (fig. 23-44A),
AR, TEC, sarcoidosis o sífilis; la tumefacción que pre
domina en un lado de la articulación es característica de
los tofos en la gota (fig. 23-45). La tumefacción íusi-
forme de las 1FP se observa en los estádios iniciales de ia
AR (fíg. 23-46).
En el dorso de las IFP se pueden observar los nódulos
no dolorosos de Garrod {knuckle pads) por engrosa-
miento flbrótico de la cápsula articular. Careceu de im
portância. La tumefacción de la articulación IFL> puede
deberse a osteoartrosis digital {nódulos de Heberden)
(Epónímos -çp ), que a menudo se asocian con desvia-
ción de la 3." falange (fig. 23-44B). En los estádios inicia
les pueden presentar signologia inllamatoria, ai igual que
los nódulos de Bouchard. La sinovitís de las IFE) se pre
senta de manera característica en ia artritis psoriásica, go-
tosa v en la ARI.
Palpación
Las articulaciones MCF se exploran
en forma indivi
dual buscando engrosamiento, hipersensibilidad, edema
y aumento dei calor local. Con la palma de la mano hacia
abajo y la MCF en leve tlexión, se paJpa con ambos pulga-
res en la región dorsal y los índices en la región palmar
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Sistema osteoarticu lomuscular 233
Fig. 23-44. Osteoartrosis digital. A
y B. Nódulos de Bouchard (1FP) y
de Heberden ÍIFD) con desviación
de Ia 3.'< falange.
Fig, 23-45. Múitíples tofos en ambas
manos en una gota tofácea crónrca.
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Extremidades 259
Fig. 24-2. Sindrome de Holt-Oram. Paciente cQn comunicadón
intersuricular tipo ostium Secundum. Obsérvese Ia implanta-
ción anômala dei dedo pulgar tzquierdo, que presenta tres fa
langes.
anteriores (fig. 24-3). El que se presenta desde el naci-
miento (congênito) es hereditário y carece de significado
clinico. La insaturación arterial es su causa más común
y, los câmbios tipícos, aun en Ias cardiopatías congêni
tas con cianosis al nacer, son ostensibles después dei pri-
mer ano de vida. por lo general entre los 2 y 4 anos. Si la
cianosis es más tardia (sindrome de Eisenmerger) o
menos intensa (tetraiogía de Faliot de menor grado,
transposiciones de los grandes vasos con defectos septa-
les ventriculares de buen tamanoj el empalillamiento no
solo es de lento desarrollo sino incompleto. En estos
casos sueie manitestarse únicamente como unas en “vi-
drio de reloj" (dobie curvatura) o en "pico de loro" con
aumento (tnayor de ISO") dei angulo o perfil de Lovi-
bond, formado por el lecho ungueal y el dorso superior
de ia falangeta.
El hipocratismo o acropaquia secundaria a neumopa-
tías crônicas puede presentarse aun antes dei desarrollo
de un corazón pulmonar crônico con cianosis. Aunque
no es tan marcado como en los ninas y en los adolescen
tes con cardiopatías cianóticas graves, se asocia con le-
siones cartilaginosas, óseas v periôsticas (osteopatía hi-
pertrofiante néumica de Bamberger-Marie). Si es de
rápido desarrollo (câncer broncopulmonar, tibrosis in-
tersticiai acelerada de algunas colagenopatías), aparece
acompanado por dolor, a veces intenso,
La acropaquia también puede ser ocasionada por in-
iecciones pulmonares prolongadas (bronquiectasias y
abscesos de pulmón) y, en Ias endocarditís infecciosas,
casi siempre por estreptococos. Sin embargo, estos hipo-
cratismos “rosados v calientes" se observan solo de modo
excepcional en la actualidad.
Es en Ias unas donde pueden observarse mejor Ias al-
teraciones dei color, como cianosis y eritrocianosis, y las
petequias de la endocarditis infecciosa o hemorragias
“en astilia" que, coma se sabe, son también visibles en
otras infecciones agudas v crônicas, hemopatías e incluso
en indivíduos sanos (fig. 24-4), También es periecta-
mente apreciable ei enrojecimiento sincrônico con el
pulso dei lecho ungueal, denominado pulso capilar de
Quincke, propio de las insuficiências valvulares aórticas
y de fístulas arteriovenosas de gran magnitud. Si la re-
gurgitación aórtica no es tan marcada, el pulso capilar
puede hacerse ostensible con una compresión suave dei
lecho distai de la una.
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Fig. 24-3. Hipocratismo digital en un pacíenteccm tetralogia de
Faliot.
En el curso evolutivo dei infarto agudo de miocardio
puede aparecer una depresión en forma desurco, paralela
a ia lújtula, denominada surco de Beau, que también se
desarrolla en las sepsis prolongadas v después de trauma
tismos ungueales. Conviene saber que las unas côncavas
“en cuehara" o coiloniquia, propias de las anemias ferro-
pénicas, también pueden desarroliarse en la cardiopatia
isquéinica crônica.
En las enfermedades arteriaies obstructivas, de neto
predominio en los miembros interiores, las unas sufren
câmbios característicos. Crecen con lentitud, aumentan
de grosor (paquioniquia l , en especial las dei dedo gordo,
se hacen opacas, amarillentas, con manchas negruzcas
debido a la frecuente infección por hongos diversos (oni-
xis micótica) derivada de la casi constante invaslón inter
digital y plantar de estos. Suelen encorvarse tanto eit sen
tido transversal como longitudinal onicogrifosís), o bien
se escaman y fraccionan (onicorrexis), y pueden quedar
reducidas a un opaco munôn en la zona de Ja lúnula (fig.
24-5) (véase cap. 19 Anexos cutâneos).
El giomus o tumor glómico, constituído por peque
nos angiomas con anastomosis arteriovenosas de volu-
men reducido (2 a 4 mm), puede aparecer en cualquier
lugar dela piei; son roíizos v muy dolorosos a la más ligera
presión.Tlenen predilección porei lecho ungueal, donde
producen intensas algias espontâneas, con irradiaciones
a la raiz dei iniembro.
Fig. 24-4. Hemorragias en àstillá.
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234 Parte V - Semiología general
Fig. 23-46. Artrítís reumatüjdea
temprana, Se observa tumefac-
o ón fusiforme de Ias articula-
ciones 1FP que predomina en el
dedo medio izquierdo e hípo-
Erofia de Ia musculatura interò-
sea. No presenta deformidad
articular.
(fig. 23-47). Esto permite distinguir Ia sinovitis de los pro-
cesos aftrósicos (osteofitos) en ía 2.a y 3/ MCE (frecuente
en pacientes que han realizado trabajos muy pesados con
las manos).
La exploración conjunta de las articulaciones MCF se
hace con Ia palma de Ia mano bacia abajo, efectuando
compresión semejante a un apretón de manos, pero a
nivel de ias articulaciones M CE Esto provocará dolor en
presencia de sinovitis (AR, LES).
En las 1FP la palpación se efectúa con los dedos puiga-
res e índices de una mano en la regíón dorsal y palmar
mientras que los dedos pulgares e índices de la otra mano
palpan en la región lateral (palpación a cuatro dedos). Se
comprobará asi ta presencia de fluctuación (sinovitis). Las
ITD se palpan igual que las IFP,
Exploración de la cadera y orientación
diagnostica
Examen de la marcha
La observación se hace desde adelante, lateralmente y
desde atrás. En las coxopatías (coxa = cadera) aparece una
marcha antálgica en la que el paciente apoya ei miembro
afectado Io más breve y suavemente posible.
Fig. 23-47. Palpación de articulaciones metacarpofalãngícas.
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En la coxartrosis de tipo superqlateral (en la que las
mayores mamiestaciones de pinzamiento de la interlínea
articular, esclerosis y formación de quistes se observan en
la parte superolateral de la artículación) existe una per
dida progresiva de la rotacíón interna v de la abducción,
Con la progresión de la enfermedad, la cadera se baila en
flexión, aducción y rotación externa. La aducción, sumada
o no a la alteración de la cabeza temor ai, la presencia de
subluxación o deformidades dei cueilo femoral, produce
acortamiento de la extremidad inferior. Esto determina
utia cojera característica (marcha antálgica) con bascula-
ción pelviana hacia abajo en el lado sano cuando se trans-
tlere el peso de la cadera afectada, por hipotonía de los
músculos abductores (glúteos medio y menor), llamada
marcha de Trendelenburg (Epónímos ), y de pato si el
compromiso es bilateral. Ambas marchas se tornan más
evidentes luego dei reposo.
Prueba de Trendelenburg
Cuando el paciente está de pie, apovado en una sola
pierna, nortnalmente la hemipelvis contralateral se eleva,
lo que hace que la nalga dei lado no apovado ascienda (ca
dera dei lado de apoyo normal) (fig. 23-48A). Si la hemi-
pehás dei lado no apovado y el surco glúteo descienden,
la prueba se considera positiva (fig. 23-48B). Esto puede
deberse a (fig. 23-49A a D):
- Debtlidad glútea (atrofia muscular, poliomielitis).
- Inhibición glútea por coxalgía.
- Coxa vara (ângulo cervicodiaíisano menor de 128*).
- Luxadón congênita de !a cadera, seudoartrosis dei cue-
11o femoral.
La prueba de Trendelenburg tiene
un 10% de falsos po
sitivos.
tnspección
Se examina al paciente en bi pe destación, por delante tra
tando de detectar una indinaciónpelviana (si se ubican los
pulgares eji ambas espi nas il tacas anterosuperiores, normal
mente quedarán al mismo nivel). La indinación podrá de-
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Sistema osteoarticu lomuscular 235
Fig. 23-48. Prueba de Trendelenburg. A. Cadera izquierda nor
ma 1. B, Cadera izquierda patológica.
berse a Ia deformidad de la cadeia en aducción o abducción,
Ia piema más corta, a escoliosis, ooxartrosis (piema en ro-
taeión externa con !a cadera flexionada y aducida, como va
se explico), así como también a Ja presencia de atrofia mus
cular glútea producida por procesos sépticos.
Observando al paciente lateralrnente, se evalúa si pre-
senta incremento de la lordosis lumbar. Esto sugiere la de-
fonmdad enflexiôn coxofenioral (la pélvis procura adop-
tar la posición necesaría para compensar Ias diferencias
de longitud entre ambos miembros inferiores y lograr así
que ambas extremidades estén verticales y paralelas). Sí la
cadera se halla en extensión, habrá menos lordosis (recti-
ficación lumbar). Un acortamiento real o aparente dei
miembro inferior, sea por contractura en aducción o
abducción de ia cadera, se compensará con una escoliosis.
Inspeccionando al paciente por detrás, se observa si
presenta escoliosis (por Ia inciinación peiviana ya consig
nada) atrofia glútea o cicatrices.
En ia exploracíón de ia cadera es muy importante de
terminar si el paciente presenta o no acortamiento de ia
extremidad inferior, Este puede ser verdadero (ei miem
bro inferior comprometido es fisicamente más coito que
el otro) o aparente. El acortamiento verdadero puede di-
vidirseen forma práctica en a) originado por encima dei
trocánter mavor y b) por debajo de éi (cuadro 23-7). En el
acortamiento aparente, la longitud de Ja extremidad es
normal, pero parece más corta por contractura de la ca
dera en aducción o ílexión, que se compensa por la incli-
nación de la pélvis (como ya se explico) (fig. 23-50).
En el examen con el paciente en decúbito dorsal, nor
malmente los talones se hallan al mismo nivei v la pélvis
no está inclinada. Si hay acortamiento verdadero, los ta
lones se eneontrarán a distinto nivei y la pélvis no estará
inclinada, Se compara la distancia entre los pulgares ubi-
Fig. 23-49. Prueba de Trendelenburg positiva. A. Paralisis ode-
bilidad glútea. B. Inhibicicm glútea (dolor en la articulacion coxo
fem oralJ.C . Coxa vara. D. Luxación congénda.
cados sobre ambas espinas iliacas anterosuperiores y el
resto de los dedos en los trocánteres mayores. Una dis
tancia menor en un lado sugiere que la alteración está
por encima dei trocánter. Si la distancia es normal, se
pide ai paciente que flexione Ias rodillas y se ubtcan los
talones exactamente juntos. Se observa la altura de ias
rodillas: si una es más alta que la otra, la tibia de esa ex-
CUADRO 23-7, Causas de acortamiento verdadero
de la extremidad Inferior
Originadas por encima dei trocánter:
Coxa vara (angulo cervicodiafisarío menor de 128"'
- Deslizamiento epifisano (adolescentesl
- Coxa vara congênita
- Fracturas de! cueilo femoral
- Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes f forma de necrosss
avascular en nines)
Perdida dei cartilagoarticular
- Sinovitis (artritis séptica, AR)
- Osteoartrosis
Luxación de cadera
Originadas por debajo dei trocánter:
Secuelas de fracturas
- Férnur o tíbia
Trastorno dei crecimiento
- Osteomielitis, artritis séptica, ARJ. traumatismo
epifisario
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236 Parte V - Semiología general
Fig . 23-50. Acortam.entü aparente por contra dura en aducción
de Ia cadera, que se compensa con inclinación pelvíana.
tremidad es más larga; si una mdilia se proyecta más
haaa delante que Ia otra, el fêmur de esa extremidad es
más largo (fig. 23-51A y B).
Indudablemente, la medición con cinta métrica de los
miembros inferiores permitirá definir con mayor preci-
sión el acortamiento total (verdadero). Se debe medir
desde la espina iliaca anterosuperior hasta ei maléolo in
terno con la cinta métrica pasando por encima de la ró
tula (fig. 23-52A y B).
Ei acortamiento aparente (oblicuidad peiviana) se
puede comprobar, en primer lugar, si ias mediciones ver-
daderas de la longitud de Ias extremidades son iguales y,
en segundo lugar, midiendo, pero ahora desde el ombligo
Fig. 23-52. A y B. Medicsón de la longitud de ambos miembros
inferiores.
o la unión xifoesternai hasta los maléolos internos. La di
ferencia en la medición indica acortamiento aparente de
los miembros interiores.
Palpación
La cabeza femoral se encuentra ubicada en el triângulo
de Scarpa (limitado por arriba por el ligamento inguinal,
niedialmente por el primer aductor y lateralmente por el
sartorio). Si se colocan los dedos en este triângulo, lateral
mente a la artéria femoral y por debajo dei reborde ingui
nal, se palpa la cabeza femoral y se puede buscar hiper-
sensibilidad o tumefacción. Si se hace girar la pierna en
forma lateral y mediai, se puedeti percibir crepitaciones
Fig. 23-51. Dsferendd de Éongi-
tud A .Tibias. B. Fêmures.
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Sistema osteoarticu lomuscular 237
F íg . 23-53. Maniobrd de
Thomas. Evidencia Ia actstud
real en flexiòn de !a cadera y
permite e! examen de Ia hipe-
rextensiòn de Ia cadera en de-
cudito dorsal. A . Se explora Ia
cadera derecha: normalmente
queda en extensión al flexio
nar Ia cadera opuesta (hiperex-
tensión normal 30 grados, de
1 Bü líega a 210). B . Al no existir
Ia hiperextensiòn normal, con
Ia mamobra de Thomas, la ca
dera no se hiperextiende y en-
tonces ia cadera se flexiona.
en la coxoartrosis (se palpará aun mejor si ei paciente
adopta ia posición dei 4: ia rodilla de! miembro que se ex
plora flexionada y ei maláoJo externo descansando sobre
la otra rodilla). En esta posición la cadera está en Ilexión,
abducción y rotación externa.
Con el paciente en decúbito lateral, se palpa el trocán-
ter mayor en busca de Ia tenobursitis trocantérea, causa
irecuente decoxalgia j que a veces se subestima. Para elio,
con el pulgar en la espina ilíaca posterosuperior, se mue-
ven los dedos hacia abajo, Io que permite palpar la super
fície posterior dei trocánter mayor. Si existe una tenobur
sitis trocantérea, el dolor aparecerá con ia palpación sobre
el trocánter y aumentará con la abducción contra resis
tência.
Expioración de la movilidad
Ftexión (120 ): con el paciente en decúbito dorsal, con
la pélvis a uivei y en ângulo recto con ei tronco, se estabi
liza la peivis colocando una mano debajo de su coiunina
lumbar. Se flexiona entonces la cadera, de maneia que el
musio se aproxime lo más posible al tronco (al flexionar
la cadera se advierte con la mano que está debaio de ia
columna lumbar que la lordosís ha dismmuido, luego que
la peivis se ha estabilizado, y la flexíón ocurre a expensas
de la articulación coxofemoral).
Extensión (nuuüobra cie Thomas): al efectuar la ilexión
como va se describió, se observa si la cadera opuesta (en
reaiidad es ia examinada) se eleva de la camilla (lo cual es
patológico). Como no existe la hiperextensiòn normal (de
180 se pasa a 210 ), con la maniobra de Thomas la ca
dera no se hiperextiende \ la rodilla se flexiona. La manio
bra de Thomas, al suprimir la lordosis, pene en evidencia
la actitud real en ilexión de la cadera y permite el examen
de la extensión (hiperextensiòn) en decúbito dorsal (fig.
23-53A y B). Eu decúbito ventral, se comprueban perdidas
menores de extensión; se sujeta la peivis con una mano y
con la otra se eleva el musio tomando la rodilla. La ampli-
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Parte V -
Semiología general
Fig. 23-54. A. Rotación rnterna de Ia cadera en flexión de 90".
Amplítud normal: 45" (Ia dirección de Ia rodilla indica Ia difec-
ción de Ia rotación). B. Rotación externa de Ia cadera en flexión
de 90" (rodilla hacia fuera). Amplítud normal: 45".
Lud normal varia de 5" a 20' {se debe compararcon el lado
opuesto). La perdida de extensión suele ser el primer
signo de derrame en la articulación coxofêmoral.
Abducción: se deberá fijar la pélvis previamente (si Ia
pélvis bascula, puede haber un error en el examen). Se
toma una espina ilíaca anterosuperior con una mano y la
otra se fija con el antebrazo. Con la otra mano se mueve
lateraimente la pierna. La amplitud normal es de 45'\
Aducciôn: se cruza la pierna extendida de la cadera
examinada sobre la otra en la región mediai dei muslo. La
amplitud normal es de 15°.
Fig . 23-55. Rotación interna en extensión. Amplitud normal: 35\
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Fíg. 23-56. Exploracsón de la rotación interna y externa en exten-
srón (cuando la afectación de la rodilla tmpide su Flexión). Amplí
tud normai: 90".
Rotaciones: con ei paciente en decóbito dorsal se fle-
xiona la rodilla 90 . luego se la toma con una mano y con
la otra se toma el talón. Se imprime un movimiento late
ral ai pie, alejándolo de la iínea media, y de manera simul
tânea se dirige la rodilla hacia la Iínea media, produciendo
la rotación interna de la cadera (la dirección de la rodilla
indica qué rotación se explora). La amplitud normal es de
45 (fíg.23-54A). Dirigiendo la rodilla hacia afuera, se ex
plora la rotación externa, cuya amplitud normal también
es de 45° (fig. 23-54B). Una manera de realizar una com-
paración simultânea y sensible de la rotación interna de
ambas caderas es pidiendo al paciente que en decubito
ventral mantenga juntas Ias rodilbs mientras el explora
dor lateraliza ambos pies (fig. 23-55). La comparaciónde
la rotación externa se efectúa cruzando una pierna sobre
la otra (siempre con Ias rodillas en flexión de 9 0 En oca
siones, el compromiso de una rodilla impide su flexión.
Como no se pueden realizar las rotaciones antes explica
das, se coloca ai paciente en decúbito dorsal, con el mienv
bro inferior extendido. Se hace girar el pie lateraimente
(rotación externa) y medialmente (rotación interna). La
amplitud normal es de 90 (fíg. 23-56).
En general, ios movimientos que se afectan en forma
más temprana y frecuenteson la flexoaducción y las rota
ciones.
Orientación diagnostica ante una cadera
dolorosa
Osteoartrosis primaria (GAP): en Ios estádios inicia -
les, el doior aparece al comenzar la marcha o al levan-
tarse desde la posición sedente. Se localiza en la cadera,
la ingle, el trocánter v la nalga, y puede ser referido a la
rodilla. La rigidez puede ocasionar diíicultad para po-
nerse las medias o atarse Ios cordones de ios zapatos (al
principio se afectan las rotaciones y la abducción). La
llexíón fija (véase maniobra de Thomas) y la contrac-
tura en aducciôn son comunes, con acortamiento dei
miembro comprometido (coxartrosis evolucionada)
(caso clínico 23-7
Osteoartrosis secundaria: por lo comiin aparece en pa
cientes de menor edad que la GAP, con igual signosinto-
matología. Las causas pueden ser: luxación congênita de
cadera, coxa vara congênita, displasia de cadera, enfer-
medad de Legg-Calvé-Perthes, artritis séptica (piógena,
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Sistema osteoarticu lomuscular 239
Caso clínico 23-3
Nadia, de 40 anos, tiene antecedentes de un LES de 5 anos de
evoludón y hâ desarroilado una giomerulonefntis lupica du
rante los últimos 4 anos que requiriò tratamiento inmunosu-
presor con ptednisona con una dosis que oscilei entre 15 y 60
mg.-dia. Al inicio de su enfermedad recibíó pulsos de metil-
prednisolona y ciclofosfamida. Ha tenido una menopausia
precoz ía los 36 anos!. Consulta en Ia actualídad por un dolor
continuo en Ia cadera derecha, con propagacion hacia ;a re-
gión anterior dei mus Io homolatera! que aumenta con Ia mar
cha y disminuye con el reposo. En el examen Físico no se ha-
laron aiteraciones neurológicas. La marcha es antalgica por
ia afectación de Ia cadera derecha. Las rotaciones de Ia cadera
5on dolorosas y limitadas a predominio de Ia rolación interna.
tCuàl es el diagnóstico más probable?
iQ ué estúdio por imágenes solicitaria para corroborar su
diagnóstico en Ia forma mós temprana?
; Realizaria algún otro estúdio en el contexto de Ia paciente?
Comentário
El movim lento doloroso y limitado de Ia cadera derecha indica
que Ia articulación coxofemoral es el origen dei dolor. Los pa
cientes íúpicos tienen incrementado el riesgu de necrosis avas-
cular de Ia cadera (el tratamiento con corticoides aumenta el
riesgo en forma aproximadamente proporcional a Ia dosis total
o con dosis superiores a 15-20 mg, dia). La radiografia simple
Solo evidencia Ia lesión cuando ocurre mfarto y colapso òseo,
Se observa un aspecto moteado. esclerosis, Imagen en semi-
luna fcolaoso subcondrall, seguidos de Ia disminuoón de Ia In-
lerlinea articular, geodas y colapso óseo. La tomografía compu-
larizada (TC) es mas sensible. El centellograma óseo es útil en
Ia enfermedad multifocal, pero Ia RM es Ia que detecta câm
bios isquémicos tempranos en Ia medula ósea de Ia cabeza Fe-
moral La menopausia precoz y el tratamiento prulongado cdr
corticoides obhgaria a solicitar una densitometría ósea con el
Fin de pesquisar una osteoporosls tipo III aunque esta no sea Ia
causa dei dolor.
TBC), AR, enfermedad de Paget, N O A v epíftsis femoral
deslizada {en el adolescente).
Necrosis ósea avascular (NOA): su etiopatogenia es is-
quémica {coagulación intravascular local), Los fáctores
de riesgo son: fractura dei cuello femoral, traumatismos,
cortícoterapia, alcoholismo, LES, AR. gota e hiperlipide-
mia. Hay dolor referido a la ingle, la región interna dei
musio, el glúteo o la rodilla, que no cede totalmente con
el reposo y aumenta con la marcha. La resonancia magné
tica (RM ) es el método más eficaz y sensible para su de-
tección inicial (caso clinico 23-3).
Artritis reumatoidea: hay compromiso de las caderas
en el 10 a 30% de los casos. En general es de aparíción tar
dia (más de 5 anos), a mentido bilateral v más frecuenteen
los pacientes seropositivos y con nódulos reumatoídeos.
El dolor casi siempre está acompanado por claudicación
de la marcha. Se produce dolor ante la movilización glo
bal {duele con todos los movimientos) v afecta más las ro-
taciones y la abducción.
Espondiloartropatias seronegativas: la coxaigia puede
deberse a una espondilitis anquilosante (que puede con-
ducir a lesiones invalidantes) o a un síndrome de Reíter,
que en general ocasiona un compromiso menos impor
tante.
Artritis infecciosa: ia cadera es la 2 articulación en
orden de frecuencía entre las artritis baeterianas (la pri-
mera es la rodilla). La cadera es dolorosa y tiene impor
tante limitación de la movilidad. Además, hay fiebre y
compromiso dei estado general. La artritis tuberculosa
produce una monoartritis crônica. Existe el antecedente
de una TBC pulmonar o extrapulmonar {de a Ui ia impor
tância de una anamnesis exhaustiva). En el 10 a 15% de
los casos coexiste con una TBC pulmonar activa.
Bursitis troca ntérea: suele ser de etiología traumática,
por microcristales, infecciosa o secundaria a una artro-
patía inflamatoria generalizada (p, ej., AR). Existe dolor
frente a la presión digital sobre el trocánter mayor, que se
exacerba con ia abducción contra resistência.
Otras causas de coxaigia son:
- Sinovitis transitória (rúfios).
Bursitis isquioglútea, bursitis ileopectínea o de! iliop-
soas.
- Meralgia parestésica.
- Tendinitis aduetor-abduetor.
- Sinovitis vellonodular pigmentaria-tumor sinovíaJ.
- Fracturas (dei cuello dei fêmur o ramas púbicas).
Patologia
regional con dolor referido a la cadera: el
dolor puede reflejarse en la cadera v provenir en realidad
de la coktmna lumbar, ia rodilla u otras estrueturas. LIna
exploración normal de la cadera sugiere un dolor referido,
Las causas pueden ser: hérnia inguinai o femoral, dísco-
patía lumbar L3-L4, artrosis interapofisaria lumbar, os-
teítis condensante dei iltaco, osteítis pubiana, cólico renal,
tromboiiebitis femoral \ ateroesclerosis obliterante.
Exploración de la rodilla y orientación
diagnostica
Inspección
Se observa primero la marcha, que debe realizarse con
movimientos suaves y ritmicidad. La rodilla, nomial-
mente, debe estar extendida por completo en el momento
dei choque dei talón. En bipedestación, con extensión
completa de la rodilla y los pies separados, las rótulas
deben ser simétricas y estar a! misrno nível (si no es asi, se
debe pensar en fractura de rótula, rotura dei tendón rotu-
liano o avulsión de la tuberosidad tibial},
Se observa luego la atineación de las rodítlas. Existe
un ligero valgo fisiológico (6 a 10) que es más acentuado
en la mujer. Las desvíadones mavores de 10 confirman
e\gemt valgunt {pierna en X, choque de Ias rodillas), cuya
causa más frecuente es constitucional o esencial. Predis-
pone ai pie plano y la gonartrosis. Otras causas son la os-
teomielitis con afectación dei sector externo dei cartílago
de crecimiento, y la postraumática o por ARf y AR dei
adulto.
Ge nu varum (piernas en paréntesis o en "0”): hasta la
edad de tres anos, es normal, junto con el pie plano. La
causa más común es la constitucional (predispone a la go
nartrosis). Otras etiologías son: gonartrosis, raquitismo,
Paget y AR,
Ei,çertn recurvatum (rodillas en hiperextensión de 190'-
200 ) suele estar acompanado por genu valgunt. Se Io ob
serva en la hipermovilidad articular y en la poliomielitis.
H\genu flexu o rodilla en flexión es siempre patológico
(fig. 23-57A a D).
Con el paciente en decúbito dorsal, se puede observar
una rodilla en "aparente flexión" Elevando el talón v com-
probando la extensión de la rodilla, se demuestra que la li
mitación se baila en la cadera y no en la rodilla,
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240 Parte V - Semiología general
Fig. 23-57. A. Genu valgum. B.
Geriu varum. C. Genu recurva-
tum. D. Genu flexum.
Se deberã observar Ia presencia de tumefacción, que
puede abarcar toda la rodilla o ser localizada. En el primer
caso hay borra miento de los reiieves y depresiones y
abombamiento en herradura, que ocupa bacia arriba el
fondo de saco subcuadricipital (fig. 23-58), Puede ser in
dicativa de derrame sinovial, hemartrosis, piartrosis, le-
sión ocupante de espacio (la presencia de venas dilatadas
sobre una tumefacción suele indicar un proceso neoplá-
sico) o bien proliferación sinovial.
Si la tumefacción es localizada, de acuerdo con su ubi-
cación los diagnósticos probables son:
• Por delante de la rótula, ia bursitis prerrotuliana de
etiología traumática, séptica, gotosa, reumatoidea y,
con frecuencia, por apoyo continuo (religiosas).
• Por debaio de la rótula, la bursítis infmrrotuliana {tu
bérculo tibial), de igual etiología y menor frecuencia.
* En la interlínea articular (externa), un quiste meniscat
(más visible con la rodilla en flexión).
* En la tuberosidad tibial, q ue puede estar prominente e
hipersensible en la enfermedad de Osgood-Schíatter
(av Lilsión parcial dei tubérculo con necrosís avascular
dei fragmento arrancado).
» En la región anteromedial de la epiíisis tibial, la bursitis
tmseritta o de la pata de ganso (músculos sartorio, recto
interno v semítendinoso), que suele asociarse con 1a ten-
dinitis dei ligamento colateral mediai (lateral interno).
■ En la región poplítea, el quiste de Baker (bursitis de la
bolsa serosa común dei semimembranoso y el gemelo
externo), que resulta de un derrame articular inflama-
torio, habitual mente secundário a artritis reumatoidea,
si bien cuaiquier artropatia inflamatoria puede provo-
carlo. También se Io asocia con derrame mecânico (go-
nartrosis), El quiste de Baker se debe diferenciar dei
aneurisma de la artéria poplítea (pulsatiiidad) y dei
neurinomadel cíático poplíteo interno (que genera un
dolor intenso a la palpación por fuera de los vasos po-
plíteos (propagado a la pierna).
L f 1 La ruptura üel quiste de Baker plantea el diagnóstico
diferencial can una tromboflebitis (sindrome seudo-
tromboflebítíco), En la ruptura hay antecedentes de
una lum efacaón en la bolsa poplítea, aparición brusca de
dolor asociado con sensación de líquido que se desliza por la
pántorrilla y presencia dei signo de la “media luna", que es un
hematoma en la región dei tobillo por debaio de los maléolos.
Fig. 23-58. Derrame sinovial a
tènsión en la rodilla derecha de
una paciente portadora de una
artropatia psoriasica (forma oli-
goarticular).
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En lesiones meniscales recientes puede aparecer un
edema orientador en la interlínea articular. En las lecio
nes ligamentarias pueden existir signos de contusión v
hematomas (en las lesiones meniscales, la contusión no
es habitual).
En la piei es posible observar eritema (artropatía infla-
matoria), lesiones psoriásicas (artropatía psoriásica, pre
sente en el 7 ai 10% de los pacientes con psoríasis), cica-
trices y f ístulas (TB Q .
Se examina también el cuádriceps (extensor principal
de la rodilla), apreciando su trofrsmo y comparándoio con
el contralateral. Se !e pide al paciente que en decúbito
dorsal extienda las rodillas contra la eamilla, y se com
para nuevamente. En todas las afecciones dolorosas e in-
llamatorias de la rodilla aparece atrofia de cuádriceps, que
se produce con rapidez por íalta de utilización dei mús
culo. Esto conduce a inestabílidad articular y traumatismo
repetido.
Palpación
Normalmente, la rodilla está más (da queel muslo y la
pierna (estas regiones se hailan más vascularízadas), de
maneia que la palpación con et dorso de los dedos es muy
útil y permite inferir si la rodilla presenta un proceso
mflainatorio. La identifícación de puntos dolorosos a la
presión unidigital suscitará, según su iocalización, ia sos-
pecha de:
- Metáfisis: osteomielitis.
- Interlínea articular, parameniscitis cercanas a Ia rup
tura meniscal (por Io general el menisco aíectado es el
interno).
- Cara mediai, por debajo de la interlínea articular
(zona de inserción de la pata de ganso); tenobursitis
anserina.
- Cara mediai o lateral también por debajo de la inter
línea articular, esguince o entorsis, distensión o rotura
ligamentaria lateral o mediai, trazo de fractura.
- Tuherosidad anterior de la tibia (como ya se men
ciono, puede haber también tumefacción): osteocon-
drosis de ta tuberosidad tibial anterior (enfertnedad de
Osgood-Schlatter en los adolescentes).
En la artritis. el dolor es dduso y no localizado como en
los casos anteriores.
Mediante la palpación se puede reconocer si la tume-
tacción se debe a una proliíeración sinovial (consistência
esponjosa, gelatinosa), un derrame sinovial o un agran-
damiento óseo (engrosamiento de las epífisis articulares
por osteofitosis).
El derrame sinovial se pone de manifiesto con la ma-
nlobra dei choque o de la tecla rotuliana (permite estable-
cer la diferencia con la tumefácctôn de la bursitls prerro-
tuliana). Con ia región palmar de la mano izquierda (para
explorar la rodilla derecha), se comprime el fondo de saco
subcuadricipital y con la palma de la mano derecha, ha-
ciendo presión sobre el tercio superior de la pierna, se as-
ciende hasta llegar a la rodilla. Se eleva el índice derecho
y se procura deprimir la rótula, comprobando su hundi-
miento si existe derrame articular (fíg, 23-59A a C).
El derrame también puede
evidenciarse con la manio-
bra de la oleada: se desplaza el líquido con ia cara palmar
de la mano izquierda (para la rodilla derecha) por la cara
mediai dei muslo (polo inferior de la rótula hasta el tercio
inferior). Luego se desliza el dorso de la mano derecha en
sentido inverso y a la misma altura de la región lateral dei
muslo, observando el abultamiento producido porei des-
plazamiento líquido en la región mediai de la rodilla. Esta
maniobra es útil en los derrames pequenos y será negativa
si ei derrame se produce bajo tensión.
La palpación permite también percibir crepitaciones
gruesas, que mdican dano cartilaginoso (gonartrosis). Se
coloca ia palma de la mano sobre Ia rótula y ei puigar y el
índice, sobre la interlínea articular'; luego se flexiona y ex-
tiende la articulación, y se palpa claramente la crepita-
ción. Aplicando el estetoscopio sobre la rótula, se percibe
con totaJ claridad.
La palpación de la interlínea articular mediai y lateral
puede poner de manifiesto hipersensibilidad y permite de
tectar los rebordes osteofíticos correspondientes a la osteo-
artrosis, Con la rodilla flexionada en forma completa, se
busca hiper sensibilidad sobre los cóndilos temorales, pres
tando especial atención al interno, pues es el lugar' más
frecuente de osteocondritis disecante (díseceíón de un
fragmento óseo subcondral epifísario por isquemia local o
pequenos traumatismos), que potencial mente puede ori
ginar un bloqueo articular si el fragmento se despr ende
(cuerpo libre intrarticular o “rata articular’').
Con la rodilla en extensión, desplazando la rótula en
forma vertical y lateral, y presiónándola simultáneamente,
aparecen dolor, crepitación o roce en ia gonartrosis y la
condromalacia rotuliana. En esta última, ia percusión pa-
telar es dolorosa. El dolor en los polos superior e inferior
de la rótula se observa en la fesión por1 tracción dei apa
rato extensor [rodilla deisaltador).
Sistema osteoarticulomuscular ^ 2 3
Fig. 23-59. A y B . Maniobra dei choque o de la tecla rotuliana. C. La presión dei dedo hace descender la rótula (1) que choca con
tra los cóndilos femorales y vuelve luego al punto inicial (2).
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242 Parte V - Semiología general
Fig , 23-60. Maniobra dei bostezo articular, A y B. Bostezo in
terno, C Bostezo externo.
En Ia priteba de aprensión de la íuxación rotuliatm se
desplaza la rótula externamente mientras se flexiona Ia
rodilla desde la posidón extendida. El paciente intentará
detener la prueba expresando temor y malestar.
La presencia de una rodilla inestable en torma lateral o
bien de doior posterior a una distensión o traumatismo
obliga a la exploración ligamentaria. Se explorará la pre
sencia de doior a la presión sobre la inserción superior e
inferior de los ligamentos laterales interno (colateral me
diai) y externo (colateral lateral). La lesión más frecuente
es la dei ligamento interno en su inserción superior (fe-
moral).
Se tratará de detectar si hay “bostezo articular” (aper-
tura anormal de la articulación). Para ello se intenta angu
lar de manera íorzada el miembro inferior a nível de la
rodilla; para explorar el bostezo interno, una mano sos-
tiene el muslo en su cara externa, en el tercio inferior, in-
movilizándolo; la otra toma la pierna e intenta llevarla
liada afuera (mano móvil); en caso de bostezo, se observa
la apertura de la interlinea, que indica la ruptura dei liga
mento lateral interno i fig. 23-60 A y B). Un bostezo am-
• M • M ** t t •»
Caso clínico 23-4
Nahuel, de 16 anos, es llevado ai servicio de urgências de un
hosDital pues mientras jugaba un partido de íútbo! sufrio un
traumatismo importante en su rodilla derecha. No ouede ca-
minar y en el examen físico se constata que la rodi;‘a derecha
está tumefacta y es extremadamente dolorosa frente a cual-
quier movilizarión.
iC u á l es su presunrión d ia g n o s t ic a ?
i Q u é p r u e b a s d e b e r ia r e a l iz a r ?
iQ u é esíudio c o m p le m e n t a r io s o lic ita r ia ?
C om entário
La presencia de tumefacción y doior articular agudo relacio
nado con un traumatismo obliga a descartar el derrame arti
cular que, en este caso podria deberse a u na hemartrosís por
ruutura ligamentaria. La exploración debe incluir la prueba
dei choque rotuliano, que pondra de manifíesto eí derrame
articular, y Ias pruebas dei bostezo y dei cajón para explorar la
estabilidad dei sistema ligamentarro.
El paciente tenia una prueba dei bostezo interno positiva am
plia y una prueba dei cajón anterior positiva. Estos hallazgos
□ ermíten presumir la ruptura asociada dei ligamento lateral
interno :colateral mediai': y dei ligamento cruzado anterior. La
RM de la rodilla confirmara la presunción.
plio sen ala una probable ruptura, además, dei ligamento
cruzado anterior (caso clínico 23-4).
Para explorar un "bostezo" externo por ruptura dei li
gamento lateral externo (menos frecuente) una mano se
colocará en la cara interna dei muslo y la otra intentará
llevar la pierna hacia adentro (fig. 23-60 Cl. En este caso,
se debe buscar una lesión asociada dei ciático popliteo
externo (se explora que esté conservada la ilexión dor
sal dei pie).
Ruptura de los ligamentos cruzados: en general se aso-
cia con la ruptura de los ligamentos laterales. Se pone de
manifíesto con la prueba dei cajón, En la dei cajón ante
rior (para el ligamento cruzado anterior), se flexiona la
rodilla a 80 y el examinador se sienta sobre el pie dei pa
ciente para que no haya desplazamiento. Se toma la
pierna con firmeza (con los pulgares a nivel dei tubérculo
tibial) y se procura despiazarla hacia adelante. Si la epífi-
sis tibial se desplaza 1,5 cm, casi con certeza está desga
rrado el ligamento cruzado anterior, En igual posición se
repite la maniobra, pero ahora desplazando hacia atrás la
epífisis tibial (cajón posterior). Un desplazamiento de
1 cm o más es muy sugestivo de ruptura dei ligamento
cruzado posterior l poco frecuente) (fig. 23-61A a C).
Ruptura men iscai: ias lesiones son producidas por
traumatismos (rotacíón brusca de la rodilla en flexión).
Sugieren el diagnóstico el antecedente traumático y un
cuadro clinico de doior en ia marcha que el paciente ubica
en el lado correspondiente ai menisco afectado (con
mayor precisión, en ei menisco mediai). En general el en-
fermo refiere episodios recidivantes de bloqueo {rodilla
trabada) con derrame articular o sin él, v el desbloqueo
característico con un ciic. Hay que tener en cuenta que
no todo bloqueo tiene origen meniscal (aunque es la
causa más frecuente). También se produce por cuerpos
libres íntrarticulares (rata articular) que pueden origí-
narse por el desprendimiento de osteofitos (en la gonar-
trosis), condromatosís sinovial, osteocondritis disecante o
condromalacia rotuliana.
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Sistema osteoarticu lomuscular 243
Fíg. 23-61. A. .Warúobra dei cajón, B. Anterior. C. Posterior.
Pnteba de MeMurray: permite el diagnóstico de lesio-
nes dei menisco mediai (parte posterior). Con el paciente
en decúbito dorsal, con las piernas extendidas, se toma el
talón con una mano y se flexiona la rodilla. La otra mano
toma ia articulación de ia rodilla con los dedos sobre la
interlínea mediai y el pulgar y la eminencia tenar sobre la
mterlínea lateral. Se efectúa presion con el pulgar (regiÓn
lateral), tratando de llevar la rodilla al valgo, y al mismo
tiempo se etectúa la rotaciõn externa de ia pierna; man-
teniendo esta posición se procura extender lentamente la
pierna. Sí se produce un chasquido palpable o audtble, es
probable el desgarro dei menisco mediai (fig. 23-62).
Miwiobra de Moragas: permite el diagnóstico de iesio-
nes dei menisco lateral. Con ei paciente en decúbito dor
sal se coloca el miembro por explorar en posición
de 4 o
4 invertido, de acuerdo con Ja rodilla que se va a investi
gar, Se li bica el pulgar en Ia interlínea mediai v el índice en
la lateral, y con ei pulgar se ejerce presión forzando el varo
(se provoca así la apertura de la interlínea lateral), lo que
permite que el índice se ubiquemejor enlainterlínea (por
debajo dei ligamento lateral). Luego se extiende la rodilla
con lentiLud. Si el dedo índice provoca dolor y es recha-
zado por el menisco lateral, es probable que este se en-
cuentre lesionado (fig. 23-63).
Prueba de compresiân de Apley (modificada): permite
detectai1 la lesión de cualquier menisco. Con el paciente
en decúbito ventral y tlexión de 90' de la rodilla que se va
a explorar, se ejerce presión hacia abai o sobre el talón, con
el fin de comprimir los meniscos simultaneamente, y se
rota la tibia en dirección externa e interna. La región en
la que se produce ei dolor indicará si la lesión es dei me
nisco mediai o dei lateral (fig. 23-64).
Exploración dei tobillo y orientaciórt
diagnostica
La artícuiación tíbiotarsiana presenta solo movimien-
tos de flexoextensión. Con el pie en ângulo recto en rela-
ción con la pierna, ia amplitud de tlexión dorsal normal es
de 20" a 25", y la tlexión plantar, de 40 a 45“. Ei examen
sieinpre debe ser comparativo.
tnspección
Se busca deformidad postunil, por ejemplo tlexión
plantar por un tendón de Aquiles corto, o su rotura (que
genera imposibilidad para mantenerse sobre ese pie), con-
tusíón o tumefíicción (se deberá hacer el diagnóstico dife
rencial con el edema).
Si la tumefacción es localizada, hay que pensar en una
lesión Ugameritaría (esguince o entorsis), Cn el desgarro
dei ligamento lateral externo, ia tumefacción se produce
con rapidez, es de forma ovoide, se sitúa sobre el maléolo
externo y está acompanada por equimosis submaleolar
externa. LTna tumefacción ubicada en la cara anterior dei
Fig. 23-62. Prueba de
MeMurray para lewones
dei menisco mediai.
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244 Parte V - Semiología general
Fiçj. 23-63. Prueba de Moragas para lesiones dei menisco lateral.
tobillo, redonda, indolora, móvil y de consistência duro-
elástica, corresponde a ungangtiórt. La tumeiacción aso-
ciada con un cuadro toxiinfeccioso, con dolor puntual
(otte finger paitt) puede deberse a una osteomielitis. Si Ia
tumeiacción predomina de un lado, simulando un com-
promiso paraarticular, se deberá pensar en gota (tercera
ubicaeión en frecuencia). La tumeiacción con desapari-
ción de los canaies maleolares, y en especial de los pre-
maleolares (Ia sinovitis es más extensa y ia cápsula es más
laxa en Ia cara anterior dei tobillo), indica artropatía tibio-
tarsiaiui (artritis séptica, AR, espondiloartropatías sero-
negativas), La tumeiacción aquíliana (para una mejor ex-
ploración, ei paciente se ubica en decúbito ventral)
sugiere tendínitis o bursitis (preaquiliana o retroaq ui liana)
secundaria a traumatismo, gota o entesitis (espondiloar-
tropatía seroaegativa).
En el taJón de Aquiles se pueden observar nódulos reu-
matoideos, tofos o xantomas.
Ante Ia tumeiacción difusa e indolora dei tobillo con
persistência del derrame, detórmidad e incapacidad fun
cional progresiva, o fracturas espontâneas, se debe pen
sar en artropatía neuropática (diabetes, tabes, lepra, alco-
hoiismo).
Palpación
Con Ia mano izquierda (para un explorador diestro) se
sostiene el pie del paciente y con los dedos de Ia mano de-
recha se palpa Ia cara anterior de Ia articulación» La in-
terlínea tibioastragalina se haJla en un plano perpendicu
lar al eje tibial, 2 cm por encima del maléolo peroneo. La
presencia de dolor en Ia cara anterior de Ja interlínea ar
ticular permite presumir una sinovitls. La flexión plantar
forzada faciliLa ia palpación de ia parte anterior del astrá-
galo. Si existe derrame, se io puede poner de manifiesto
tomando el talón con una mano que abarca los maléoJos
y “exprime" Ias regiones retromaleolares para llevar el lí
quido sinovial, si estuviera presente en exceso, hacia la re-
gión anterior de la articulación, donde se evidencia con
facilidad (fig. 23-65A y B).
La ruptura dei tendón de Aquiles se explora con la
prueba de Thompson: con el paciente de rodillas sobre la
camilla, con los pies iuera de esta, se comprime a mano
llena la pantorrilla y se observa que en el lado sano se pro-
duce la flexión plantar dei pie, mientras que en el pie del
lado afectado no hay respuesta.
Fig. 23-64. Prueba de compresíén de Apiey para el desgarro me-
niscal (cuaiquiera de ellosí
La palpación del tendón de Aquiles puede poner en
evidencia dolor v/o tumeiacción, debidos, como se men
ciono, a bursitis preaquiliana o retroaquiiíana, tendínitis
aquiliana, nódulos reumatoideos, tofos o xantomas.
En el esguince o entorsis del tobillo es importante la
búsqueda de dolor a la palpación sobre el maléolo ex
terno, en el trayecto del ligamento peroneoastragalino
(hacia deiante y abajo) y ei peroneocalcáneo (hacia abaio),
Fig- 23-65. A y B. Palpación del tobillo.
• M • M ** t t •» t • ••• M **•• #•
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Sistema osteoarticulomuscular 245
va que son los que habitualmente se distienden. Si se ob
serva equimosis, se presume la ruptura total de los liga
mentos.
Exploración dei pie y orientador* diagnostica
Inspección
Se observa en primer lugar la presencia de defortna-
ciones;
Pie plano; el arco interno se halla disminuido; el caicá-
neo, pronado; el talón se valguiza y el tubérculo dei esca-
ioides resalta. En el pie plano no es posible introducir los
dedos índice y medio debajo dei escafoides. Cs causa de
“cansando" y/o dolor en las piernas, los pies, los tobillos,
\ predispone a la osteoartrosis dei pie, El pie plano valgo
es frecuente en la AR v se haee más noto rio a medida que
pragresa laentermedad (fig. 23-66).
Pie cavo: a diferencia dei anterior, ei arco longitudinal
se halla aumentado v es posible introducir los dedos ín
dice y medio 2 cm o más desde el borde mediai dei pie
por debajo dei escafoides. Cl apoyo se realiza solo con el
talón y el antepié, puede estar acompanado poi dedos en
garra, callosidades debajo de las eabezas de los metatar-
sianos (que soportan un peso excesivo) e hiperqueratosis
sobre la superfície dorsal de los dedos (por presión dei
calzado). Frente a todo pie cavo, se inspeccionará la re-
gión vertebrolumbar en búsqueda de pilosidad o pigmen-
tación sugestivas de espina bitida o neurofibromatosis.
Pie equino; el pie se encuentra en flexión plantai'. Puede
ser de causa iatrogénica, por posición prolongada en de-
cúbito sumada al peso de las ropas de cama, o de causa
congênita, por un tríceps sural retraído o predominante.
Pie equino varo: (pie zambo o bot) por su alteración
estructural, no apoya en los tres sitios normales de
apoyo de la planta: cabeza dei 1." metatarsiano, 5." me-
tatarsiano v talón. Es la anomalia congênita más impor
tante dei pie, y combina la aducción-supmarión dei an-
Fig. 23-66. Pie izqu lerdo piano, valgo y pronado en la artrítis reu-
matoidea avanzáda.
tepié a nivel de la artículación mesotarsiana, el equi-
nismo a nivel de la dei tobillo y el varo dei talón a nivel
de la artículación subastragalina.
Pie talo: se mantiene una ilexión dorsal dei tobillo y el
pie apoya solo con ei talón (fig.. 23-67A a F).
Pie plano transverso: se pierde el arco anterior, hay en-
sanchamiento de la parte anterior dei pie por debilidad
muscular intrínseca, y prominencia en la cara plantar a
nivel de las eabezas metatarsianas 2.*y 3.", con hiperque-
ratosis secundaria a la sobrecarga ponderai. Es una ano
malia que suele acom panar a la AR avanzada (pie plano
valgo y pronado-pie reumatoideo) (fig. 23-68).
El hailux valgus: (“ juanete") consiste en la deformación
dei primer dedo
que se desvia hacia afuera (hailux valgo)
Fig. 23-67. Deformaciones dei
píe. A. Varo. B. Valgo. C. Equino.
D. Talo. E. Cavo. F. Plano.
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246 Parte V - Semiología general
Fig . 23-68. Pie reumatoideo:
plano severo, valgo y pronado;
hallux valgus; desviación de los
dedos (rafagaperonea).
con respecto al primer metatarsiano, que se encuentra
varizado. El hallux suele presentar rotación interna. Si Ia
deformidad en valgo es importante, el hallux puede
estar por debajo o encima dei 2/ dedo, y este puede su-
bluxarse en Ia articulación metatarsofalángica (fig. 22-69).
El hallux valgus está acompanado a menudo por bursitis
en ia 1.-' articulación metatarsofalángica.
El dedo eu martillo se presenta con más frecuencia
en el 2. dedo y sueie asociarse con pie plano anterior o
hallux valgus. La ílexión se efectúa en Ia articulación
IFP, sobre ja que suele haber hiperqueratosis (véase fig.
23-69).
La presencia de una tumefacción localizada, redon-
deada, indolora, móvil y dura a !a palpación obligará a
pensar en un ganglión. La tumefacción eritematosa acom-
paftada por dolor en el vértice de Ia deformidad dei ha-
ttux valgus corresponde a una bursitis dei hallux.
La tumefacción en (a primera articulación metatarso-
falángíca, intensamente dolorosa:, de inicio súbito, en
general nocturno, con calory eritema, y autollmitado
en horas o dias, debe hacer pensar en una artritis gotosa
aguda Ipodagra). El cuadro remile en uno a cuatro dias (difi
cilmente supere los 10 dias) y se produce descamación cutâ
nea en coincidência con Ia atenuación de Ia inflamadón. La
primera articulación MTF es Ia afectada Con mayor frecuen
cia en el primer ataque gotoso [50 a 80%),
Se deberá hacer el diagnóstico diferencial con otras pa
tologias que alectan Ia misma articulación: artritis sép
tica, otras artritis por microcristales (pirosfosfato de cál
cio, hidroxiapatita, oxaiato de cálcio), bursitis dei hallux,
espondiloartropatía seronegativa (espondilitis anquilo-
sante, artritis psoriásica, enfermedad de Eeiter) o sesa-
moiditis.
La tumefacción dei tarso con la signosintomatología
inflamatoria ya descrita puede deberse también a una ar-
trítis gotosa aguda ( segunda localización en orden de fre-
cuenda).
Una artropatía psoriásica puede presentarse al princi
pio conto una monoartritis mediotarsiana,
La tumefacdón en uno o más dedos de los pies (dacti-
litis), al igual que en ias manos, es sumamente orienta
dora de artritis psoriásica, y también se la observa en el
síndrome de Reiter, incluso conto signo de presentación
(nunca se debe omitir el examen de los pies en el paciente
con artropatía).
La sino vi tis de las articulado nes metatarsofalángicas,
dolorosa, bilateral y simétrica, es una de las manifestacio-
nes ntás frecuentes de la AR. Los dedos de los pies se
separan (se observan mejor en la bipedestación) y coits-
tituyen el signo de la venta na (fig. 23-70).
La piei y las unas aportan gra.n informadón en ei diag
nóstico reumatoiógico. La onicopatia, va explicada en las
manos, se puede encontrar también en los pies en la pso-
Fíg . 23-69. Hallux valgus dei
pie derecho con bursitis dei ha
llux. Cabalgamiento y lesión ul
cerada (por presión dei cal-
zado) dei 2." dedo. Dedos en
martillo.
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Sistema osteoarticu lomuscular 347
Fig. 23-70. Paciente portadora de una artritis reumatoidea con
compromiso de Ias articulaciones MTF. Se observa Ia separaciòn
dei 2.° y 3 ." dedos (signo de Ia ventanaí
ríasis y en Ja enfermedad de Reiter. Los tofos, cavas loca-
lizaciones más frecuentes son los pies y el tendón de
Aquiles, tienen tamano variable, forma irregular, y en oca
siones se ulceran, eliminando una sustancia blanquecina
parecida a Ia pasta dentífrica.
Las lesiones itlcemtivasy necróticãs en los pulpejos de
los dedos sugieren vasculitis. YA fenômeno de Raynaud,
igual que en las manos, también puede observarse en los
pies, con ia característica de Ia palidez paroxística, Ja cia-
nosis y, por último, el enrojecimiento.
Las lesionespapulosas que se transíorman en pústu
las, con contenído queratósico que, ai confluir, iorma
placas, de ubicación en las plantas (también en las
manos), establecen ia llamada queratodermia blenorrá-
gica observada en el síndrome de Reiter. Lesiones idên
ticas, clínica e histológicamente, se observan en Ia pso-
riasis pustulosa.
El malperfomnteplantar (ulceración indolora secun
daria a alteraciones tr óticas) sobre las cabezas dei Ll'ry 5."
metatarsiano y en el talón se puede observar en Ias eniér-
medades causantes de neuroartropatía,
Las verrugas plantares pueden provocar doior en el an
te pie durante Ia marcha y son muy sensibies a Ia compre-
sión lateral (diagnóstico diferencial con Ia callosidad).
Palpación
Se apreciará la temperatura de Ia piei y se ia comparará
con la dei otro pie. Un pie caliente es muy sugestivo de
AR o artritis gotosa, La frialdad obligará a ía exploración
circulatória.
La palpación de las articulaciones M TF se hace con el
pulgar en la superficie plantar, dos centímetros por de-
bajo dei pliegue interdigital, y ei índice en la dorsal (fig.
23-71A y BR La sinovitis de estas articulaciones es uno de
los signos más frecuentes en la AR, y a veces es la forma
de presentación. También pueden afectarse en las espon-
diloartropatías ser o negativas.
La presión local entre las cabezas de los metatarsianos
puede ser dolorosa en el neuroma de Morton (atrapa-
miento dei nervío plantar digital, más frecuente entre el
3.® y ei 4.').
Fig. 23-71. A y B. Palpación de las cabezas meta ta rs ia nas.
La palpación de los metatarsianos puede ser dolorosa
(onefhiger pain) en las fracturas (traumáticas o por so
brecarga).
La exploración de la articuiación subastragalina se re
aliza fijando el talón con una mano mientras con la otra
se toma el antepié v se efectúa la pronosupinación. La ti-
mitación dolorosa indica compromiso articular (AR, OA,
seudofractura dei calcáneo).
El doior palpatorio sobre el talón (talalgia) sugerirá
una entesitis (inflamación en la inserción de un liga
mento, cápsula o tendón) atribuible a espondilitis an-
quilosante, gota o enfermedad de Reiter (inflamación
de la aponeurosis plantar en la inserción dei calcáneo)
(fig. 23-72). El espolón calcáneo sintomático ocasiona
doior sobre el mismo punto l borde interno de la cara
plantar).
Fíg. 23-72. Palpación dei punto calcáneo interno, doloroso en
las entesítis.
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248 Parte V - Semiología general
Enia fibromatosis plantar [enfermedad de Ledderhose)
se palpa una formación nodular dolorosa (por conipre-
sión de una rama dei plantar interno) que seria el equiva
lente en el pie de Ia enfermedad de Dupuytren.
En el síndrome dei túnel tarsiano (seme jante al dei
túnel carpiano, provocado por traumatismos, quistes lo-
cales, fracturas), el nervio tibial posterior (inervación
principal de ia planta dei pie) es comprimido al pasar
por e! canal dei tarso en la región dei maléolo interno, El
golpe suave sobre el nervio produce parestesias en el pie
(signo de Tinel). Si con e! manguito dei tensiómetro
sobre la pierna, inflado por sobre ia tensión arterial sís-
tólica durante dos minutos, se reproducen los sintomas,
se confirmará el diagnóstico de síndrome dei túnel tar-
siano,
ENFOQUE DEL PACIENTE CON ARTRITIS
O ARTRALGIAS
Como va se menciono, una artralgia es muchas veces
una artritis sin un buen examen. En un paciente con ar-
tritis se debe:
• Confirmar que efectivamente se trata de una artritis y
no de una afectación periarticular (bursitis, tendinitis,
etc.),
• Comprobar si se está en presencia de una monoartri
tis, es decir, que hav compromiso
de una sola articula-
ción (artritis séptica, por microcristales, etc,), una oii-
goartritis, con 2 a 4 articulaciones aféctadas (inicio de
una AR, artropatia seronegativa, etc,) o una poliartrí-
tis, con más de 4 articulaciones aféctadas (AR, colage-
nopatías, etc.).
CUADRO 23-8. Etiologia probable de una
monoartritis según la edad de presentadón*
Ninos y adolescentes menores de 17 anos
Infecciòn
ARJ
Tiastornos osteoartsculares no inflamatorios
- Qsgood Schlattef.
- Eoifísiólisís.
- Traumatismos.
Diatesis hemorragiparas-hemofiliid
Tumores locales
Adultos de 17 a 50 anos
Infeccioso
Por microcristales (çota-seudogota)
Espondiioamopatías
Alterdciones mecânicas d no inflamdtürids (meniscopatia,
osteocondritis dísecante, osteoartrosis, NOA, artropatia
neuropátical
AR-LES
Adultos de más de 50 aiios
Infecciosa
Por microcristales
Osteoartrosis infiamatorid
Neoplasias
‘ En bastardilla la í causa: mas frecuertes.
• Determinar si la artritis es aguda (inicio súbito) y con
signosintomatología inílamatoria florida desde su ini
cio (por microcristales, séptica, FR, Reiter), o bien crô
nica, de comienzo graduai y menor intensidad (AR,
TBC, micótica). En forma arbitraria, si el cuadro arti
culai1 supera Ias seis semanas se Io considera crônico.
• Comprobar si existe afectación extraarticidar. fiebre,
compromiso cutâneo, ocular, renal, digestivo, neuro
lógico, cardíaco, pleuropulmonar.
Se deberá además tener en cuenta:
- Edad.
- Sexo.
- Articulaciones aféctadas, iocalización, distribución y
curso evolutivo,
- Factores desencadenantes.
- Enfermedades asociadas.
- Antecedentes epidemiológicos.
Enfoque dei paciente con monoartritis
La clave diagnostica frente a un paciente con una mo
noartritis es la edad de presentadón (cuadro 23-8).
El sexo de! paciente también resulta útil en la orienta-
ción diagnostica. En el hombre son más frecuentes la
gota, e! síndrome de Reiter y la espondilitis anquilosante,
mientras que en la mujer Io son las colagenopatías y la go-
nococia.
Los factores desencadenantes proporcionan aynda
sobre la etioiogía; así, un traumatismo puede desencade-
nar una artritis gotosa, séptica o bien mecânica.
También se deberá Investigar sobre la toma de fárma-
cos como corticoides (artritis séptica, N O A ) o diuréticos
(gota); estrés e ingesta de alcohol (gota) \ la presencia de
uretritis, cervicitis o enteropatía que pueden dar orlgen a
una artritis reactiva (es decir, una artritis aguda durante
o inmediatamente después de una infecciòn en cualquier
lugar dei organismo, pero en la cual ei microorganismo
no alcanza la articuiacíón).
La Iocalización articular en ocasiones es orientadora:
por ejemplo, el compromiso de la primera articuiacíón
metatarsofalángica en la gota (recordando que no toda
podagra es gota) o el de las sacroilíacas en las espondilo-
artropatías seronegativas,
Las enfermedades asociadas son datos relevantes,
como por ejemplo ia diabetes y su predisposición a la ar-
tritis séptica y la artropatia neuropática; ei tabes y la lepra
en la artropatia neuropática; la hemocromatosis, el hiper-
tíroidismo, el hipotiroidismo, la enfermedad de Wilson \
la acromegalia en la seudogota, y e! alcoholismo en la ar-
tritLs séptica, la N O A y la gota. En todo paciente portador
de una poiiartriüs inílamatoria crônica, sobre todo AR, v
tratado con corticoides, y que además presenta una mo
noartritis aguda, se deberá prestar atenclón pues muy
probablemente se trate de una artritis séptica (caso cli
nico 23-8 ).
Los antecedentes epidemiológicos, como el contacto
con pacientes con TBC y la promiscuidad sexual, son
datos que deben tener se en cuenta.
La mayoría de las artritis sépticas se manifiestan
como monoartritis aguda (rodilla, cadera, hombros, mu-
neca y tobillo, con frecuencia decreciente) y ia mayor
parte ocurre por dlseminación hematógena.
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Sistema osteoarticu lomuscular 249
En todo paciente con una monoartritis se debera
pensar siempre en ur.a mfecciòn hasta que se de-
muestre Io contrario, pues esta situaaon constituye
una emergencia médica.
E1 paciente piesenta dolor intenso en reposo en !a ar-
ticalación aíectada, que se encuentra caliente y con im
portante limitación funcional. La repercusión sobre el es
tado general es marcada (Tiebre, escalofríos, malestar
general). En pacientes sexualmente activos el germen más
común es Neisserm gonorrhoeae. Stapftylococcus aureits
predomina en adultos sarros, en anciattos y en pacientes
con AR; mientras que Staphylococcus epiíiermidis preva
lece en pacientes con prótesis articular, v Haemophilus
influenzae, en ninos pequenos. La artritis por bacilos
gramnegativos, E. coli, Pseudomonas, Prateas, 1 Serrada
(20% de Ias artritis sépticas), se presenta en pacientes con
enfermedades crônicas sttb\acentes como cirrosis, insu
ficiência renal crônica, drepanoeitosis, diabetes, alcoho-
lismo, drogadicción, y bajo tratamiento con citostáücos.
El 1% de los pacientes con TBC tiene artritis tubercu
losa, y en ei 50% de estos se observa compromiso de ia
columna vertebral (mal de Pott). En enfermos crônicos o
inmunodeprimidos, en ocasiones se producen artritis mi-
cóticas (por candidiasis, histoplasmosis, biastomicosis,
coccidioidomicosis o criptococosis). Estas se manifiestan
como una monoartritis insidiosa v dificilmente se Ias con
funda con una artritis bacteriana,
iff» j Ante el diagnóstico probable de una artritis séptica,
es obligatoria Ia aspiracion articular (artrocentesis) y
el estúdio dei liquido sinovial. En este caso sera muy
turbio (d normal es transparente), y en ocasiones purulento
(Ia naturaleza inflamatoria se basa en Ia celularidad y esta es
determinante dei aspecto).
La celularidad estará muy incrementada, con más de
70,000 leucocitos/mm1 (normal < 200) y un porcentaje
de neutrófilos superior al 75% (normal (< 25%) (cuadros
23-9 y 23-10). La determiiración de glucosa enel liquido
CUADRO 23-9. Características dei líquido sinovial y estúdios especlales de Ias distintas patologias
Liquido sinovial Normal No Inflamatorio
(grupo l|
Inflamatorio
[grupo II)
Purulento
(grupo III)
Hemorrágico
(grupo IV)
Color Amarillo claro Xantocrómico Kantocromico
a blanco
Blanco Hemorrágico
Claridad
(transparência)
Transparente Transparente Opaco Muy opaco Muy opaco
Viscosidad Muy alta Alta Disminuida Muy disminuida
ípuede ser alta con
estádio coagulasa (+)
Disminuida
Coagulo de mucina Bueno Regular Maio Maio Maio
Leucocitos < 200 200-2.00 Ü > 2.000
(3.000 a 50.0001
50.000 a 300.000
PMN {%) < 25 <25 >70 > 90
Glucosa N N Disminuida Muy disminuida
Complemento i LES - AR Normal o dismi-
nuido en Ia artritis
séptica o por
microcristales
Factor reumatoideo (+) AR (+) AR (+) AR
Cultivo-Gram l+) Artritis sépticas
Búsqueda de crístales
(microscopia polarizada'
(+) Artritis por
microcristales
{+) Artritis por
microcristales
Rojo de alizarina (tincióni (+) Artritis por
microcristales
(+) Artritis por
microcristales
Células LE (+) LES
Amiloide Amiloidosis
(articular)
CéluSas neoplásicas
(citológico)
Tumores primitivos
o metas tá sicos
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250 Parte V - Semiología general
CUADRO 23-10. Distintas etloli>gIas según Ias
características dei líquido slnovial
Grupo I i no inflamatono - < 2.Ü00 cél/mm').
Artropstia neurooatica, osteoartropatías hioeitróficas,
mixedema, condfomatosis, osteoartrosis, esteocondritis,
AR temprana, NOA
Colagenopatias (el LES puede tener un líquido
iinovíalinflamatono. tipo II'
Polimialgfa reumatica, PAN (puede ser de tipo II)
Grupo II (mflamatorio - > 2.0G0 leucocitos/mm y/0
PMN > 25%)
AR. EASN. artritis por microcrístales
Artritis
virales, sépticas (por estafilucocos coagulasa (-),
Borrdia burgdorfen, Ndssería, Moraxdla)
TBC, Fiebre reumática
Enfermedad de Behçet. LES
Grupo 111 ipurulento)
Artritis séptica, seudogota, gota
Grupo IV fhemátito)
Sinovitis vellonodular, sinovitis traumática, hemangioma.
hemofilia., enfermedad de Von Willebrand, neoplasias
hombro de Milwaukee, artropatia neuropatica,
condrocalcinosís, enfermedad mieloproliferatíva
sinovial puede orientar bacia una infección articular
(normalmente, el nível es igual ai sérico). Un valor inte
rior al 60% de Ia glucemía hace sospechar una infección.
El ácido lácUco elevado en el liquido sinotiai también su-
gíere artritis séptica.
El estúdio bacteriológico con tinción de Grani y ei cul
tivo permiten identificar el microorganismo responsable
en aproximadamente ei 90% de los casos (solo en un 30%
de Ias artritis gonocócicas). Las causas más frecuentes de
cultivo negativo son antibioticoterapia previa, médios de
cultivo inadecuados (los anaerobios. Aí. tuberculosis, los
gonococos, ias brucelas y los hongos requíeren técnicas
micro biológicas diferentes de los cultivos para gármenes
piógenos),
Se eféctuarán además hemocultivos seriados (no
menos de tres en las primeras 48 horas), cultivos de los
tocos de infección posible (exudado uretral, anai, fárín-
geo, de cérvix y de iesiones cutâneas), y se solicitará sero-
logia para los gérmenes sospechados, por ejemplo: estrep-
tococos, Bmcella o Barrelia burgdorferi (para enfermedad
de Lyme).
Se deberá realizar Ia evaluación radiográfica de Sa arti-
culación atéctada y Ia contralateral (comparativa) con el
fin de evidenciar pequenas alteraciones. La radiografia
suele ser normal en las artritis sépticas con una evolución
inferior a una semana. El centellograma óseo con tecne-
cio 99 (wmTC) muestra hipercaptación por aumento de la
activ idad metabólica v aporta una información más pre
cisa (aunque inespedfica) que Ja radiografia. El centello
grama con metdendifosfonato de tecnecio (M DP-wmTC),
combinando la fase vascular (temprana) \ la ósea (tardia),
permite ia distinción entre una celulitís (partes blandas)
y un proceso infeccioso osteoarticular. El gaiio 67 (67Ga),
por su afinidad por los leucocitos, sean estos circulantes
o localizados en Ja Jesión, facilita el diagnóstico de focos
infecciosos en una etapa más temprana. El centellograma
con leucocitos marcados con Índio 111 (111 In) o con hexa-
metilpropilenaminaoxima (HM PAO) tiene una mayor es-
pecificidad en las infecciones osteoarticular es v es más
precoz, de manera que tiende a utílizarse en la actualidad.
La tomografíacomputarizada (TC ) es útil en las infeccio
nes de las articulaciones fibrocartilaginosas (sacroilíacas,
esternoclaviculares y sinfisis dei pubis). La resonancia
magnética (RM) resulta eficaz para el diagnóstico precoz
(proporciona información más detallada que el centello
grama y Ja TC). El derrame sinovial se visualiza temprano,
y la tumefacción adyacente al proceso infeccioso se pone
de manifiesto por los câmbios de serial, Io que aumenta la
especilicidad dei diagnóstico.
La gota aguda cláslcamente se inicia como una mono-
artritis en un paciente de sexo masculino de edad media.
En los prímeros ataques hay neta predilección por la pri-
tnera articulación M TF (podagra), con signos inilamato-
ríos muy manifiestosy autolimitación dei cuadro con des-
cámación cutânea a los 4 o 5 dias de iniciado, Otras
articulaciones afectadas al comienzo son el tarso, el tobi-
11o, la rodilia y el cai po. También pueden comprometer.se
en forma inicial el tendón de Aquiles y la bursa olecrane-
ana. Ln un pequeno porcentaje, el inicio puede ser oligo-
articular o poliarticular, Si el compromiso es de una arti
culación grande o poliarticular, el paciente puede
presentar además fiebre que no supera los 38,3-38,8 C y
escalofríos (caso clinico 23-9 ). Se deberá recabar in
formación sobre factores predisponentes, como abuso ali-
mentario, ingesta de alcohol, traumatismos, descenso
brusco de la uricemia, diuréticos v clrugía. La artrocente-
sis con estúdio dei líquido sinovial identificará los crista-
les de urato monosódico, Io que permitirá un diagnóstico
de certeza (la aspiraeión articular se efectuará extre
mando la asepsia y sin introducir Udocaina en la articula-
ción con el fin de no alterar la muestra). Por medio de la
microscopia óptica de polarización se identificarão los
cristaies intraleucocitarios de ácido úrico, que tienen
forma acicular (de aguia) y birrefringencia negativa (se
ven amarillos si están paralelos al eje dei polarizador, y
azules si están perpendiculares). La presencia de toíos y
erosíones marginales observadas en los estúdios por imá-
genes son datos evolutivos tardios.
La enfermedad por depósito de cristaies de pirofos-
lato de cálcio, dentro de la variedad de sus manifestacio-
nes articulares (se ia ha descrito como la gran imitadora)
puede producír, en la forma esporádica, una monoartri-
tis similar a la gota [seudogota). El inicio dei cuadro es
menos brusco y afecta a indivíduos de mayor edad sin
predilección por el sexo masculino. La articulación más
comprometida es ia rodilia, y la siguen las munecas y las
articulaciones MCF. Ei depósito de cristaies de pirofos-
fato de cálcio produce en la radiografia una imagen lineal
o puntiforme en los cartilagos fibrosos {condrocalcinosís)
de las rodillas, ia sinfisis dei pubis y ia articulación radio-
carplana. Con una mayor evolución, se compromete el
cartílago hialino. En la forma asociada con enfermedad
metabólica (hipom agnesem ia, heinocro inatos is, hipoti-
roidismo, hiperparatíroidismo, hipofosfatasia), el co-
mienzo es más temprano y existe una condrocaldnosis
difusa. Por último, se observa la forma familiar (condro
caldnosis hereditana). Cl líquido sinovial mostrará los
cristaies característicos de pirofosfato cálcico, de forma
romboídal v birrefringencia positiva débil.
El depósito de cristaies de fosfato cálcico básico (hi-
droxiapatita) también puede provocar una artritis aguda.
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Sistema osteoarticu lomuscular 251
. 23-73. Enfoque dei paciente con monoartritis.
La artritis traumática se considerará en todo paciente
con tumefacción articular (fractura, hemartrosis, tendi-
nitis, bursitis) postraumática.
Un cuadro monoarticular puede ser ocasionado por
una hemartrosis en el contexto de trastornos hemorragí-
paros como por eiemplo Ia enfermedad de Von Wiile-
brand, la hemofilia y en ei paciente anticnagulado.
La sinovitis vellonodular pigmentada (proliferación
benigna de la sinovial), que constituye la eniermedad tu-
moral articular más frecuente, puede manifestarse como
un derrame articular hemorrágico persistente, sobre todo
en ia rodilla. La biopsia sinovial revela la histología carac
terística.
En ias monoartritis de etiología no aclarada se pen
sará en reumatismo palindrómico, Lebre mediterrânea
familiar o hidrartrosis intermitente.
La figura 23-73 presenta un algoritmo para ei enfoque
el paciente con monoartritis.
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352 Parte V - Semiología general
CUADRO 23-11. Causas comunes de poiiartritis*
Conectivopatias lagudab o crônicas)
AR dei adulto yjuvenil (ARJ)
LES
EMTC, sindrome de superposiciòn
Esclerosis sistêmica
De rma to m i os itis/polim iositi s
Vaseulitis
Por m icrocrista les agudas o crônicas'1
Gota (urato monosódíco)
Condrocalcinosis o seudogota ipirofosfato de caicio)
Infecciosas igeneralmente agudas)
Artritis virales (hepatitss B y C, rubéola, HIV. parvovirus)
Enferrnedad de Lyme, sifilis secundaria, endocardius
bactéria na, bruceíosis, FR fartritis reactiva)
EspondiEoartropatias seronegativas agudas o crônicas:
Espondiiitis anpuilosante
Artrapatia psoriásica
Sindrome
de Reiter-artritii reactivai
Auropatias enteropáticas .enferrnedad inflamatoria
intestinal, enferrnedad de Crohn, colitis ulcerosal.
Espondiloar tropa tias ~ diferenciadas
Otras (agudas o crônicas)
Pülimialgia reumática
Sindrome de Sjogren primaria
Osteoartrosis
Sarcoidosis
Amiloidosis
Sindrome paraneoplásico
Leucemia aguda
Enferrnedad de Whipple
Policondritis recidivante
Agammaglobulinemia
Reumatismo palindròmico
En bastardilla, la= ca usas más frEcuentec
Enfoque dei paciente con poliartritis
Es Ja inflamación de cuatro o más articuiaciones, y mu-
chas veces constituye un verdadero desafio diagnóstico.
Se deberá tener en cuentar
- Si se trata real mente de una polia rtritis.
- Si es aguda (menos de 6 semanas de duración) o crô
nica.
- Si existe evidencia de compromiso extrarticular.
Las articuiaciones afectadas (localización, distribución
y curso evolutivo).
- La edad v el sexo.
- Los factores desencadenantes y antecedentes epide-
miológicos.
En el cuadro 23-11 se enumerem las etiologias más fre-
cuentes y ia figura 23-74 presenta un algoritmo para el
enfoque dei paciente con poliartralgias.
La artritis reumatoidea es el prototipo de las poliar-
tritis crônicas. Tiene un comienzo insidioso en Ia gran
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CUADRO 23-12. Critérios para el diagnóstico de
Ia artritls reumatoidea (Colégio Norteamericano
de Reumatología}
1. Rigidez matutina en las articuiaciones y alrededor de
ellas, con una duración de oor Io menos una hora
2. Artritis de tres u más articuiaciones (IFP. MCF, muneca,
codo, tobillo, rodilla, MTF) observada por un médico
3. Artritis de las articuiaciones de las manos (MCF, IFP,
muneca): oor Io menos una
4. Artritis simétrica iartritis simultânea de dos articuiaciones
simétricas' el compromiso de IFP, MCF o MTF puede ser
bilateral y no simétrico.1
5. Módulos subeutaneos reumatoideos en prominencias
óseas. superfícies extensoraso daraarLiculares
observados por un médico
6. Factor reumatoideo positivo (porcualquier método que
sea positivo en menos dei 5"r de los controles normales!
7. Câmbios radiolôgicos (erosiones Liosteopenia epifisaria!
en Ia radiografia de las manos o !as munecas
Se 3cep1a que un paciente tiene AR 5; reúne ai menc t * de los 7 critenct. Los
critérios I a 4 í clínicos] deben estar presentes durante por Io menos seis
semanas.
mayoiía de los casos, aunque puede inídarse en forma
aguda. Aíecta con más frecuencia las mujeres (relación
3:1) y Ia mayoria de los casos se desarrollan entre los 30 y
los 60 anos. Se Ia puede definir como una poiiartritis si
métrica de pequenas \ grandes articuiaciones, con rigi
dez matinal. En el cuadro 23-12 se presentan ios critérios
dei ACR (Colégio Norteamericano de Reumatología), re
visados en 1987, para la clasificación de Ia AR (caso clí
nico 23-10 ).
La aparición, en una mujer de edad media, de una po-
liartritib simétrica que afecta a pequenas y grandes
articuiaciones y se acompana de rigidez matinal debe
hacer sospechar una artritis reumatoidea.
En el lupus eritematoso sistêmico (LES), las manifes-
taciones clínicas iniciales más comunes son las articula
res y las cutáueas. El compromiso articular es el sintoma
inicial en el 50% de los casos y, eit el transcurso de la en-
térmedad, llega al 95%. La mayoria cursa con poiiartritis
episódica, migratória, con rigidez matutina leve o mode
rada. La locaiización más frecuente es en las IFP, ias rodi-
llas, los carpos \ ias MCF; en general es asimétrica, con
dotor intenso, no erosiva v no deformante. Un porcentaje
menor de pacientes presenta la llamada artropatía defor-
mante de Jaccoud (lesión articular crônica dei LES), que
consiste en desviación cubital de ios dedos, hiperelastici-
dad articular y deformidad en cuello de cisne (atribuibles
al compromiso ínflamatorio de los ligamentos, los tendo-
nes y la cápsula articular),
Los anticuerpos antinucleares (A N A ) son positivos en
el 95% de los casos v tienen alta sensibilidad, pero baia es-
pecificidad. Tienen escasa utiiidad para el diagnóstico,
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Sistema osteoarticu lomuscular 253
. 23-74. Enfoque dei pádentecon poliartralgias.
salvo en ei caso dei patrón moteado grueso (esclerosis sis
têmica limitada). Pueden presentar una imagen o patrón
homogêneo (anti-DXP, anti-Histona-Mi2), moteado
(anti-Sm, anti-\TP, anti-Ro, anti-La) o periférico (anti-
DNA nativo). La imagen nudeolar, si bien es ia observada
en Ia ESP, puede verse también eti el LES y en d sindrome
de Sjõgren.
Los anticuerpos anti-DNA nativo (presentes en el 50-
60% de los casos) hacen presumir una imagen o patrón
periférico, y los títulos altos se asocian con actividad dei
LES, compromiso renal y dei sistema nervioso central
(S\TC). Los anticuerpos anti-Sm son positivos en el 20-
30% de los casos (en general, asociados con anti-RNP);
son sumamente específicos de LES (se los considera cri
tério) y se relacionan con un mayor compromiso renal,
dei SNC y pericarditis (caso clinico 23-11 ).
Los anticuerpos anti-Ro (SSÀ) son positivos en el 40%
de los casos y su presencia se asocia con rash fotosensible,
lupus cutâneo subagudo, lupus neonatal, déficit de C2 v
mayor compromiso renal. La determinación dei comple
mento hemolítico totai (CH50) v de C3 y C4 {este último,
de menor utilidad l sirve para evaluar el grado de actividad
de ia enferme dad.
La dermatomiositis-polimiositis (D M -PM ) (caso clí
nico 23-12 puede presentar artrids con distribución
similar a Ia AR, al igual que ia esclerosis sistêmica, Ia eti-
fermedad mixta dei tejido conectivo (EM TC ) v el sin-
drome de Sjógren primário (caso clinico 23 13 !■ La
artritis gotosa de larga data (anos) con episodios frecuen-
tes de crisis gotosas puede presentar un caracter poliarti-
cular (hasta en un 30% de Jos casos), que semeja una AR
con crisis agudas sobreagregadas. La artnopatía por piro-
fosfato câicico dihidratado (seudogota, ia grau imitadora
de enfermedades reumáticas) puede presentarse como
una poliartritis que recuerda a ia AR (seudorreumatoi-
dea).
Las espondiloartropatías seronegativas (EASN) se
caracterizan por compromiso axial (raquis y sacroilía-
cas), entesopatia, artritis asimétrica y con predomínio
en los miembros inferiores, agrupación familiar, asocia-
ción marcada con el HLA-B27, FR negativo y manifesta-
ciones cutaneomucosas, oculares, intestinales v uroló-
gicas. Entre elias. Ia espondiíitis anquilosante es más
frecuente en los hombres (relación 3-4:1) y aparece en
los jóvenes (15-30 anos). Guando existe afectación peri
férica, esta es oligoarticular. La artropatia psoriásica
presenta cinco grandes formas que coexisten con las ie-
siones dermatológicas: una forma simétrica poliarticu-
lar similar a ia AR (Ia más frecuente). Ia clásica con com
promiso de IFD, más relacionada con Ia lesión ungueal,
ia espondilítica, Ia mutilante y Ia oligoartritis asimétrica,
qne afecta los dedos de las manos y los pies con dactili-
tis (dedos en salchicha) (caso clinico 23-14 A ió ), En el
sútdroiiie de Reiter (artritis reactiva) ia artritis perifé
rica es asimétrica, oligoarticular, con predominio en los
miembros inferiores (es Ia causa más frecuente de oli
goartritis de los miembros inferiores). Hay entesitis,
dactilitis, sacroiiitis, conjuntivitis, úlceras mucosas no
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354 Parte V - Semiología general
W n9. 23-75. Enfoque diagnóstico de Ias espondiloartropatias.
dolorosas, balanitis, uretritis o diarrea y queratodermia
blenorrágica. La forma de presentación puede ser en
dêmica, asociada con infección genitourinaria (por
Chianiydia trachomatis o Ureaptasma urealyticum) que
es más frecuente en los hombres, o epidêmica, que tíene
mayor recurrencia, se asocia con diarrea {Salmonetla,
Shigetln,
Yersinia, Campytobacter jejuut) v es más fre
cuente en Ias mujeres. En Ias artropatías etiteropàti-
cas (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa) puede exis
tir una oligoartritis no erosiva (en el 10-20% de ios casos
y más frecuente en el Crohn), que se relaciona con Ia ex-
tensión \ actividad de la enfermedad y sueíe afectar Ias
rodillas y los tobilios.
La figura 23-75 presenta un algoritmo para ei enfoque
diagnóstico de Ias espondiloartropatías,
La polimiaigia reumática aparece en pacientes nvayo-
res de 50 anos, con dolor y rigidez en ta columna cervical,
cinturas escapuiar v pelviana, y eritrosedimentación de más
de 40 mm en la primera hora. El sus trato anatomopatoJó-
gico es una sinovitis. Aproximadamente el -10% de los casos
presenta arteritis temporal (arteritis de células gigantes). La
respuesta a dosis baias de corticoides es espectacular; la falta
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Sistema osteoarticu lomuscular 255
C a so clín ico 23-5
Modesto, de 70 anos, consulta oor adelgazamiento, fiebte y
cefdteas de inicio reciente y de características diferentes de
otros episodios de cefalalgia. En el examen físico se halló hipe-
restesia en la región temporal derecha, Ia artéria temporal su
perficial derecha se encontraba indurada, dolorosa a la palpa-
ción y con ausência de pulso. Al preguntarle por sintomas
oculares refirio haber visto doble en algema oportunidad y
perdida transitória de la visiõn a Io que le restó importância.
Tambien se le preguntõ si su masticacion era normal a Io que
respondió que sentia debilidad mandibular durante sus comi
das que le obligaban a detener la masticación y reiniciaria en
unos minutos.
iCuàt es su díognòsf/co.?
/Que estúdios complementarias solicitaria?
/Que sintoma considera mós específico?
/Que deberia explorar para completar su examen?
C o m e n t á r io
El paciente reúne 3 de los 5 critérios dei Colégio Norteamert-
cano de Reumatologia (ACR) para el diagnóstico de arteritis
de células gigantes: edad > SD aiíos, ceíalea de inicio reciente,
alteraciones de la artéria temporal. La VSG > 50 mm en la I
nura es el dato de laburatorio más característico y uno de los
critérios de clasificación dei ACR. El hemograma revelara ane
mia leve de los trastornos mílamatorios crônicos. La ecografia
de Ias artérias temporales revelará oclusiones. estenosis y el
signo dei halo. Se debe indicar una biopsia de !a artéria tem
poral superficial (amplitud de 3 a 5 cm, con cortes cada 3 mm
dado que Ias lesiones son Focales) que confirmara el dagnós-
tico. Si es negat>va y la sospecha clíníca es alta se efectuara >a
biopsia de la artéria temporal contralateral.
El sintoma más específico de la arteritis temporal es la daudica-
cion mandibular. Se halla presente en un 54% en pacientes con
biopsia positiva '.Mayo Climc 19B3l. Aunque su especificidad es
elevada no es dei 100%. Puede presentarse en amilordosis sis
têmica primaria, y ateruesclerosis de la carótida externa.
Para completar e1 examen se realizara la medición de la ten-
sión arterial ;TAl en ambos brazos, auscultacíón sobre Ias arté
rias braquial, subclavia y axilar, esto permite orientar el diag
nóstico de ACG con compromiso dei cayado aórtico. Es
importante la palpación rutinaría abdominal y la auscultacíón
cardíaca a fin de pesquisar una insuficiência aórtica y la pre
sencia de una masa abdominal pulsátil (el paciente con ACG
tiene 1 7 veces más posibilidades de desarrollar aneurismas
torácicos y 2,4 veces de desarrollar aneurismas de la aorta ab
dominal).
de respuesta o b liga a descartar un síndrome paraneoplásico
(caso clínico 23-5 y caso clínico 23-15‘^ í> ).
Si bien en la enorme mayoría de los casos, la artritis in
fecciosa es monoarticular, en pacientes con innumidad de
primida puede ser poliarticular (aproximadamente, 10-20%).
En este grupo pobiacíonal se deberá pensar en compro
miso por gram negativos, La infección bacteriana que más
a menudo produce pohartritis es lagonacócica (25%), con
un curso evolutivo migratório o aditivo que se asocia con
el cuadro febril, ia dermatopatia (vesteulopustulosa o pui-
púrica en zonas distales de Ias extremidades) y la tenosino-
vitis. La brucelosis puede presentarse como sacroilitis,
espondilitis, poliartritis periférica o monoartritis, La
enfermedad de Lyme provocada por una espiroqueta,
Boi retia burgdorferi, es una entidad multisistémica ca
racterizada por lesiones cutâneas (eritema crônico migra
tório) en el inicio de la enfermedad. En el período tardio
(aproximadamente 6 meses después) puede produdr com
pro mis o articular (monoartritis, oligoartrítis o poliartri
tis). Las enjermedades vi rales, como la hepatitis B y C, la
rubéola (v la vacuna antirrubeólica) y el parvovirus B19
pueden manifestarse como poliartritis. En la bepatitis B.
en la fase preictérica, puede aparecer una poliartritis
aguda, simétrica, migratória, con compromiso de peque
nas articulaciones de las manos v las rodiltas, que en gene
ral remite con la aparición de la icterícia. La rubéola (con
mayor frecuencia en los adultos) puede dar un cuadro si
milar a la AR. La artritis aparece a las 48 horas de iniciada
la erupción, dura 1 a 3 semanas y puede presentar adetnás
tenosinovitis y síndrome dei túnel carpiano. LJ parvovirus
B19 simula a veces una AR o bien un LES de comienzo
agudo. El entumecimiento matutino es frecuente. El cua
dro es autolimitado y remite en alrededor de 2 semanas. La
detección de Ig.M anti-parvovirus B19 aclara el diagnós
tico, La infección por el vírus de la innuinodeficienciu
humana (HIV), además de una poliartritis, puede produ-
cir diferentes nianifestadones articulares (síndrome de Rei-
ter, artritis psoriãsica, artritis séptica v oligoartrítis),
La fiebre reumática (FR) presenta una poliartritis
aguda, muy dolorosa, no erosiva, con afectación de gran
des articulaciones de los miembros, migratória en el nino
v persistente en el adulto, y con una respuesta espectacu-
iar ai ácido acetilsalicílico. En el 75% de los casos existe el
antecedente de faringitis (caso clinico 23-16 f£ i). Los
critérios de fones (cuadro 23-13) siguen conservando su
validez. En el adulto existe una mayor incidência de ar-
Carditis Fiebre
Poliartritis Artralgias
Corea Fiebre o cardiopatía reumática* previas
Eritema marginado Aumento de la VSG o PCR positiva
Nódulos subcutáneos PR alargado
MÁS:
Evidencia de infección estreptocòcica reciente, aumento de antiestreptolisina (ASTO) o de otros anticuerpos eslreptocócicos,
cultivos de farmge positivos para estreptococo grupa A o escarlatina reciente.
Dos critérios mayores o un critério mayor y dos menores mdican alta probabilidad de FR si hay evidencia de infección estreptocó-
cica reciente. La ausência de esta última permite un diagnóstico de sospecha, excepto en situaciones en que la FR se descubíe
desuués de un largo periudo de latenc-.a tras la infección previa (corea de Sydenham, card itis discreta).
La última revisión (1992] excluyõel antecedente de FR prewa ode cardiopatàa reumática previa iciseiia los critenos solo para el diagnóstico dei ataque inicial de FR'
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256 Parte V - Semiología general
CUADRO 23-14. Laboratorlo de reumatologta
Prueba Alta utilidad Utilidad media
VSG (eritrosedimen-
tdciònl
Sospecha clinica de PMR-AT. Seguimiento
dei paciente con AR, PMR, AT
Para distinguir el compromiso articular
snflamatorio dei no inflamatorio cuando el
diagnóstico es incierto
PCR Seguimiento dei paciente con AR Evidencia de infección en intercurrencia, pa
ciente con conectivopatias
ASTO Fuerte sospecha de fíeure reumática
Uricemia Seguimiento dei paciente con diagnostico de
gota y evaluación dei tratamiento
Sospecha clinica de artritis gotosa
Factor reumatoideo Sospecha clínica
de AR. Pronóstico y
estadificaaón de Afi
Sospecha clínica de otras conectivopatias
icnoglobulinemia). Seguimiento secuencial
de Ia actividad de Ia AR
Antipeptidos ciclicos Marcador diagnostico y pronóstico de Ia AR Fuerte sospecha de crioglobulmemia
Citrulinados Puede presentarse con antelacion ai micio de Ia AR.
Sensibiíidad bim ilalFR (70%) y especifícidad 9S ío
Sospecha clinica de espondiloartropatias
y artrstis reactivas
ANA Süipecha clínica de L£S o de LES mducido
por fármacos
Sospecha clin íca de otras conectivopatias.
Ej.: DM/PM, ESP
Anti DNA
ibicatenario o nativo!
Evaluación de! compromiso renal en LES
Seguimiento de Ia actividad def LES
Ayuda a descartar el LES con ANA- y
presentaaón clinica atípica
ENAantt-5m. RNP,
Ro (SSA), La ÍSSB)
Sospecha clinica de LES (Sm). Definición de
subgrupob de LES (Sm-RNP!. Sobpecha clinica
de EMTC (RNP). Sobpecha clinica de LES
neonatal (Ro)
Sospecha clínica de sindrome de Sjògren
(Ro-La)
Sobpecha de inmunodeficiencia relacionada con
ia aubencia de componenteb dei complemento
Sobpecha clínica de enfermedad mediada por
complejo5 inmuneb (p. ej_, enf. dei sueco) o
compromíso renal en LES
Seguimiento y evaluación de Ia actividad dei LES
Sospecha clínica de ang ioedema hereditário
Seguimiento de Ia respuesta terapêutica
Crioglobulinas Fuerte sospecha de crioglobulinerma
HLA-B27 Sospecha clinica de esoondiloartropatías y
artritis reactivas
ANCA
(anticuerpos
anticitoplasma
de neutrófilo)
Fuerte sospecha de vasculitis pulmonar-renal Seguimiento dei paciente con vasculitis
ANCA+
Anticuerpos
antifosfolipidos
Evaluación dei paciente con trombosis arterial
o venosã inexplicable, evaluación de pacientes
con auortüs en el segundo o tercer trimestre,
inexplicables
Evaluación de una trornbocitopenia aislada.
livedo retkularií, isquemia ocular
Anti-centrómero Fuerte sospecha de sindrome CREST Sindrome de Raynaud
Anti-5cl 70
An t;i-M,-2
Anti-Ja-,
Antl-SPR
Sospecha de:
ESP
DM
DM-PM
PM
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Sistema osteoarticu lomuscular 257
ti'itis y menor de carditis, y son excepeionales ia corea, el
eritema marginado y los nódulos subcutáneos.
La artritis reactiva poses treptococica representa una
forma incompleta de FR en La cual la poliartritis no es mi
gratória \ la respuesta al ácido acetilsalicílico es incompleta.
LABORATORIO EN REUMATQLOGlA
En general, la anamnesis y el examen t ísico permíten
realizar el diagnóstico presuntivo tirme de la mayor
parte de las afecciones reumáticas* La mformación ob-
tenida mediante el laboratorio y ei estúdio por imáge-
nes permite confirmar o incrementar la posibiiidad dei
diagnóstico, realizar el seguimiento o establecer el pro-
nóstico de la enfermedad. En el cuadro 23-14 se enu-
meran las príncipales pruebas utilizadas en reumatolo-
gia y su utiiidad.
Véase Bibliografia cap. 23 Sistema osteoarticulomuscular
Váase Autoevaluación cap. 23 Sistema osteoarticulomuscular
Véase Video 4 Sistema osteoarticulomuscular i -
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Extremidades
INTRODUCCIÓN
La expioración cuidosa de Ias extremidades permitirá
descubnr graii cantidad de signos de indudable valor
diagnóstico, algunos de elios casi patognomónicos v otros
que acompanan a atecciones sistêmicas, Es necesario en-
tonces seguir una sistemática en su realización que evite
pasar por alto cualquiera de sus constituyentes,
En ei capítulo 23 Sistema osteoartiadomuscuiar se ha
hecho referencia a los hallazgos en los miembros depen-
dientes de atecciones dei aparato locomotor, En este capi
tulo se describirán ios câmbios morfológicos, dei tamano
y dei color, los trastornos tróficos y las alteraciones de los
pulsos arteriales y de ios vasos venosos.
CÂMBIOS MORFOLÓGICOS
La forma de las manos y de los pies permite no pocas
veces orientar el diagnóstico, en especial cuando se asocia
con otras alteraciones morfológicas corporales, como la
estatura y la tacies.
En e! sindrome de Marfim (Epónimos ® ) , la regia es
la aracnodactiiia (dedos largos e hiperextensibles}, con
talla elevada, y se asocia con mixomatosis valvuLar, dilata-
ción dei anillo aórtico y disección aórtica (fig. 24-1A y B).
En el sindrome de Turner, las manos son pequenas y
suaves, sobre todo el dedo menique, con liníedema y
unas pequenas, hallazgos que, relacionados con el "cue-
llo de esfinge” por la presencia de gruesos pliegues mas-
toideo-acromiales, permiten realizar ei diagnóstico a
sitnple vista,
En ninos con sindrome de Hurter (gargolismo), y en di
versas trísomías, son muy com unes las manos cerradas en
forma de garra, En estas últimas, tanto en ei muy fre-
cuente sindrome de Down {trisomía 21), como en las más
raras trísomías 13-13 o sindrome de Patau, se asocian con
polidactilia o sindactilia. En la última, además, los pies
son marcadamente cavos o, por el contrario, muy conve
xos o “en mecedora"
Mayor prevalência tiene el sindrome de Holt-Oram, en
el que los antebrazos son cortos, con difkultades en la
pronación-supinación, y hay un pulgar anômalo, que pa
rece un dedo índice (puede tener tres falanges o, por el
contrario, ser muy atrófico) (fig. 24-2).
Los dedos en palillo de tambor, hipocratismo d ig i
tal o acropaquia son más írecuentes que las alteraciones
Fig. 24-1. Aracnodactiiia en
manos (A) y pies (B) en un pa
ciente con sindromede Marfan.
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260 Parte V - Semiología general
Fig. 24-5. Hiperqueratosis ungueal por vasculopatía periférica.
El smdrome hombro-mano descrito hace anos como
coniplicación tardia de un iníarto de miocardio es muy
raro. Consiste en un cuadro de periartritis escápulo-
humeral, junto con inflamación v rigidez articular, con
piei brillante y engrosada de Ia mano, rebelde a Ja tera
pêutica convencional. Se Io ha atribuído a reílejos simpá
ticos similares a Ia clásica causalgia y, aunque io habitual
es su desarrollo dei lado izquierdo, también puede apare
cer a Ia derecha.
CÂMBIOS EN ELTAMANO
El desarrollo exagerado de un miembro en relación con
el otro, incluvendo su longitud, con aumento dei desarro
llo venoso y de la temperatura, es indicativo de aneuris-
mas arteriovenosos congênitos o de fístulas adquiri
das (traumáticas, quirúrgicasj cuando se producen en la
infância {sindrome de Klippel-Trenaunay). El frêmito y el
soplo continuo en el lugar de la coinunicación arteriove-
nosa permiten ubicarla, a la vez que su ociusíón por com-
presión manual produce siempre una notoria reducción
de la frecuencia cardíaca (signo de Branham).
Por ei contrario, si se trata solo de un aumento dei
grosor o de la circunferência, de aparición más o menos
súbita, pero no de la longitud de una extremidad, es pro-
pio de las trombosls de troncos venosos principales,
La trombosis venosa axilar no es infrecuente despuês
de esfuerzos o traumatismos dei brazo y suele observarse
en gente joven y activa; ia acompana un ligero dolor axi
lar y un rápido desarrollo de la circulación colateral,
La trombosis venosa iliofemorai predomina en las mu-
|eres, por lo general obesas y a las que se ha indicado re-
poso por diversas causas (fracturas, posoperatorio), sobre
todo en presencia de várices subcutáneas, En estas cir
cunstancias, el aumento dei miembro afêctado es llama-
tivo por el desarrollo rápido de edema, que hace palidecer
la der mis, y a la vez está acompanado por signos flogósí-
cos en el trayecto venoso comprometido y dolor difuso
en el resto de la pierna {flegmasia albn dolens). En al-
gunos de estos pacientes se agrega, al comienzo, un in
tenso espasmo reflejo de ias artérias iliacas y femoral co-
rrespondientés, por lo que desapareceu de manera
transitória los pulsos arteriales en
la pierna atectada; el
dolor es más profundo y la palidez es reemplazada por
una franca cianosis {flegmasia cerutea dolens), Los pul
sos reapareceu en pocas horas, y con elio se produce Ia
desaparidón de la cianosis, pero en los primeros momen
tos se la puede confundir con una embolia o una trom
bosis arterial. La ausência de edema en estas últimas es el
elemento diferenciai más importante.
La trombosis venosa puede comprometer también las
venas por debajo de la rodiila, produciendo maniíestacio-
nes clínicas similares, aunque limitadas a la pantorriila y
el pie. En estos casos, se describe clásicamente el dolor
que despierta en Ja pantorriila la dorsiflexión dei pie
{signo de Homans).
Si bien se describen muchos signos f ísicos v maniobras
para el diagnóstico de la trombosis venosa profunda (cua
dro 24-1), los que han mostrado un mayor cociente de
probabilidad {ükelihoúd nitio) son Ia tumefacción dei
muslo, la tumefacción asimétrica (> 2 cm) de la pantorri-
lla, las dilataciones venosas superficiales y eí aumento de
la temperatura de la piei (asimêtrico), La probabilidad
diagnostica se incrementa si existe alguno de los siguien-
tes antecedentes: câncer activo, parálisis, paresia o mmo-
viiización con yeso de las extremidades y, por último, re-
poso en cama de más de tres dias o cirugía mayor en las
últimas cuatro semanas. La combinación de estos signos
físicos y antecedentes elevan de modo significativo la pro
babilidad pretest de trombosis venosa profunda.
La presencia de un aumento asimêtrico dei grosor en
los miembros inferiores en un paciente con reposo
prolongado en cama debe orientar bacia el diagnós
tico de trombosis venosa profunda.
EI aumento de voltunen de una o ambas extremidades
puede deberse a un edema duro, en el que es imposible
obtener el signo de la fóvea. La piei es gruesa y se tbrman
rodetes de gran tamano, que ilegan a deformar los tobillos
y el antepié. Estos casos suelen deberse a liníedema, dei
que se conocen vários tipos. En primer lugar, figuran los
de aparición temprana, y entre ellos el congênito heredi
tário familiar o enfermedad de Milroy y el congênito no
familiar, que a veces recién aparece en ia pubertad o
enfermedad de Meege. A estos se agregan el adquirido idio-
pático de las mujeres jóvenes y de edad media (algunas
parecen ser formas tardias dei tipo Meege) y el adquirido
secundário a obstrucciones inflam a to rias (tinfangitis re
petidas), parasitarias (fitariasis), turno rales (linfomas) o
por resecdón linfática, como ocurre en uno de los brazos
debido a la operación de Haldsted {mastectomía radicai)
para el câncer mamario. Por ei volumen que adquiere la
extremidad comprometida (casi siempre unilateral), suele
usarse el término elelantiasis o paquidermia. Además,
con el tiempo, la írecuente aparición de complicaciones
infecciosas (epídermodermitis, celuiitis, linfangitis recu-
rrentes) hace que la piei se torne dura, gruesay pardusca,
y entonces se emplea también la denominación de piei
paquidérmica.
Es necesario no confundir el liníedema con la lipodis-
trofia, entidad casi privativa dei sexo femenino. En estos
casos, el engrosamiento de las extremidades es siempre
bilateral y el aumento dei tejido adiposo suele ser desde la
cintura, y no pocas veces también de ambos brazos (sin
compromiso de los antebrazos), Cuando las mujeres per-
manecen ntucho tiempo de pie o sentadas, sobre todo en
tiempo caluroso y húmedo, se agrega cierto grado de
edema y un leve signo de la fóvea; se io denomina lipe-
detna.
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Extremidades 261
CUADRO 24-1. Diagnóstico de trombosis venosa profunda*
HaFlazgo
Sensibilidad
(% |
Especificidad
(% )
Cociente de
probabilidad
positiva
Cociente de
probabilidad
negativo
Inspeccion
Cuaiquier grado de tumefacción de Ia pantornlla o
dei muslo
41-90 8-74 MS 0,7
Tumefacción as'métrica de Ia pantorrilla > 2 cm de
diferencia
61 71 2,1 0,6
Tumefacción dei muslo 50 80 2,5 0,6
Dilatacion venosa superficial 29-33 82-85 1,9 NS
Eritema 16-48 61-87 IMS NS
Tromboflebitis superficial 5 95 NS NS
Palpacíón
Dolor 42-85 10-65 IMS NS
Frialdad cutanea asimétrsca 42 63 NS NS
Caior cutâneo asimétrico 29-71 51-77 1,4 NS
Cuerda palpable 15-30 73-85 IMS NS
Otras pruebas
Signo de Hiomans 10-54 39-89 IMS NS
f4S, no significativo
EitancardiagnosticD paia trombosis ver-osa: venografia üa comrasta positiva.
Modificado de McGee 5. Evidence-Based Physical Diagnous. Philadelphia: Saunders; 2001. p. 66-1.
CÂMBIOS DE COLOR
Un análisis aparte mereceu los câmbios de color en
una o más extremidades. La palidez abrupta de un
miembro o segmento de este, asociada con irialdad mar
cada, impotência funcional, ausência de pulsos y dolor es
pontâneo franco, son expresión ciara de una trombosis
arterial aguda o de una embolia (síndrome de isquemia
arterial aguda) (véase también cap. 30-12 insuficiência
vascular periférica). El nivel de palidez y frialdad, que en
Ia embolia puede ser bien precisado, indica ei sitio de Ia
obstrucción, y de ese nivel dependerá Ia viabilidad dei
miembro. Si no se estabiece con rapidez una circulación
supletoria, pronto ia palidez será invadida por cianosis
distai, ai principio en áreas y luego más difusa, que
cuando reaparece instantaneamente ai retirar los dedos
apoyados sobre ia piei, implica una necrosis (gangrena)
en breve lapso.
L.a presencia de palidez abrupta de un miembro u
segmento de este, con frialdad dolor intenso e im
potência funcional, debe orientar hacia el diagnós
tico de una obstrucción arterial aguda.
La palidez permanente, pero de larga data, de una ex-
tremidad sueie indicar una estrechez arterial fija, sobre
todo cuando existe a Ia vez un cuadro de claudicación in
termitente o de dolor isquémico de reposo, La palidez
puede ser bien ostensible en ia posición horizontal o ma-
nifestarse solo aJ elevar el miembro comprometido du
rante un minuto. También es útil observar si ai descen
der Ia pierna hasta ia vertical, Ia palidez se atenua. Con
estos câmbios, Winiwater y Leo Buerger establecieron el
ângulo de suficiência circulatória, que se mide sobre Ia
base de que ia vertical representa e! eie 0 -180 , y por lo
tanto Ia posición horizontal representa 90 (fig. 24 ó),
Cuando aparece palidez (y ai descender el miembro rea
parece el color rosado) se mide el ângulo, que lógicamente
en los casos más graves será de 0' (palidez aun en posi-
cíón inferior). Como Ias enfermedades arteriales oblite-
rantes sueien ser bilaterales, pero asiniétricas (una más
grave que Ia otra), si bien sueie producirse palidez bilate-
Fig. 24-6. Angulo de suficiência circulatora de Leo Buerger. La
elevacíón vertical representa 180" y el descenso vertical, 0o, por
lo que Ia posición horizontal de los miembrus equivale a 90°.
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262 Parte V - Semiología general
Fig. 24-7. Síndrome de Raynaud en u n hombre con patologia
arterial (aterosclerosis) difusa.
ral, siempre resultará más temprana (antes dei primei1 mi
nuto), más notoria y a un ângulo menor, en ei miembro
más comprometido. Cabe recordar al respecto que llii in
divíduo con circulación arterial normal puede permane
cer de manera indefinida con ambas piernas elevadas a
90 ' sobre Ia horizontal sin que desaparezca ei color ro
sado que le es propio, o se atenue sólo ligeramente. En
caso de obstrucciones leves que no alcanzan a manifestai1
câmbios de coloración en posiciones estáticas, se les adi
ciona un ejercicio para vaciar el lecho capilar v observar
así ia capacidad de tlenado en distintas angulaciones. Se
emplea casi siempre Ia dorsiflexión dei pie con ias pier
nas elevadas (con almohadas o camilla articulada) a 30 , y
se observan Ias plantas durante un minuto (test de Lsque-
nlia plantar dei Goldflam-Samueis).
Si Ia circulación es
normal, el color no varia, mientras que empalidece uno o
ambos pies (uno más que el otro) si existe obstrucción ar
terial. En los câmbios posicionales simples, o con ei agre
gado de ejercicíos, es particularmente útil observar, al
descender los pies, el tiempo de llenado venoso y ei color
que reemplaza a Ia palidez. En condiciones normaies, el
primero no supera los 10 segundos, mientras que en Ias
obstrucciones arteriales se prolonga de medio a 1 minuto,
a ia vez que Ia palidez es reemplazada lentamente (cerca
de 1 minuto más) por una rubicundez reaccional mez-
clada con cianosis (eritrocianosis o eritromelia). El rubor
reaccional normal, es decir, de artérias sanas, es de rápida
aparición v apenas superior al rosado habitual de ia piema
horizontal o elevada. Cabe agregar que iguales maniobras
y conceptos pueden aplicarse a los brazos v manos (test de
isquemia palmar), pero en estos sectores Ias obstruccio
nes arteriales son casi siempre extrínsecas (por compre-
sión) o intrínsecas transitórias (espasmos). Solo cuando
existen diabetes grave, hiperlipoproteinemiás o arteritis
autoinmunes es dable comprobar obstrucciones intraar-
teriales fiias, como en los miembros inferiores. En estos
últimos casos resulta muy útil ia maniobra de Allen, que
consiste en explorar Ia permeabilidad cubital y radial de
manera sucesiva en ambas manos. Para Jograrlo se com-
primen ambas artérias, al tiempo que se imita a cerrar
con firmeza la mano para exprimir el lecho capilar. Se so
licita, luego de pocos segundos, que se abra el puno para
observar ía palma, mientras se libera la compresión de
una de Ias artérias. Se repite luego la maniobra, pero libe
rando el otro vaso. En condiciones normaies, la palma se
colorea de inmediato, v ei paciente percibe el rápido lle
nado por parte de una v otra artéria.
La aparición brusca de palidez intensa con perdida
de la sensibilidad (fenômeno dei "dedo muerto") se
guida en pocos minutos por cianosis, acompanada por
normigueos o picazón en los dos o tres dedos centraies
de ambas manos, por exposición al frio o durante estados
emocionales, configura e! fenôm eno de Raynaud
(Epónimos '^ - ) , que es frecuente en Ias mujeres desde
el segundo decenio de vida. La circulación arterial de los
brazos y de ias palmas de Ias manos es normal y solo se
comprueba un intenso espasmo en Ias eolaterales de los
dedos comprometidos. Los accesos se repiten con fre-
cuencia en temporada invernal y ei pronóstico es be
nigno, aunque en uno de cada diez casos se producen li-
geros cambias esclerodérmicos, o pequenas úlceras
necróticas periungueales, o en los extremos de los dedos.
En la mayoría de Ias pacientes no se comprueban otras
alteraciones que Ias propias de trastornos dei sistema
nervioso vegetativo.
El fenômeno de Raynaud puede ser también expresión
de una enfermedad dei tejido conectivo (esclerosis sistê
mica progresiva, enfermedad mixta dei tejido conectivo,
lupus eritematoso sistêmico, hipertensión pulmonar ple-
xogênica aisiada), más conmnes en ias mujeres, o ser se
cundário a una enfermedad arterial grave y mas o menos
difusa (arterioeseierosis obliterante aisiada o con diabetes,
vasculitis diversas) con una evolución local y general pro
gresiva (fig. 24-7), En la mayoría de estos casos los fenô
menos son unilaterales o francamente asimétricos, y su
significado clinico es muy diferente, ya que suelen ser ex
presión de afecciones graves y progresivas.
Para Ias formas femeninas simétricas y sin patologia
ostensible, se utiliza el nombre de enfermedad de
Raynaud, mientras que para Ias observadas en Ias diver
sas afecciones senaladas, tanto para hombres como para
mujeres, se emplea el término síndrome de Raynaud.
Estos cuadros dificilmente se eonfunden con el fenô
meno dei “dedo azul", que puede aparecer en uno o más
dedos de la mano, pero predomina netamente en los pies.
Se trata de áreas de cianosis de aparición brusca, acompa-
nadas casi siempre por dolor, que comprometeu todo el
dedo o solo su porción distai. Suelen desaparecer en
pocos dias y rara vez provocan necrosís tisular. Obede
ceu a mícroemboiias originadas por fragmentación de pa-
pilla ateromatosa de ias artérias proximales, en especial
Ias ileotémorales [caso clínico 24-1),
También suelen ser de fácil reconocimiento los cua
dros de cianosis por distribución irregular dei flujo san
guíneo en el lecho capilar, pero con circulación arterial
indemne. Se trata de la acrocianosis y la livedo reticnla-
ris, que tienen buen pronóstico porque no provocan ne-
crosis de los tejidos. La primera es casi privativa dei sexo
témenino, se acentúa durante el invierno v aparece en ias
manos y en los pies, pero con frecuencia se extiende a la
porción distai de los antebrazos y ias pantorrillas. La se
gunda se observa en ambos sexos, aunque predomina en
Ias mujeres; la cianosis adopta un aspecto reticular ‘‘mar
móreo" en ia mayor parte de Ias piernas y los brazos y no
pocas veces se extiende hasta la porción inferior dei
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Extremidades 263
Caso clínico 24-1
Toribio, de 4tí anos, llama a la consulta medica de urgências
a su domicilio por presentar un intenso dolor y coloración
azulada de los dedos dei pie derecho, de varias horas de
evolución y que no ha respondido a los analgésicos comu-
nes Tiene antecedentes de cardiupatia isquemica y en la
tarde dei dia anterior se le habia realizado una angiograíia
coronaria por punciòn femorai itécnica de Seldinger), En el
exarnen físico se comprueba que todos los pulsos dei miern-
bro afectado se halían presentes y son de características
normales.
{Com a interpreta el cuadro1
iCóm o to relaciona con los antecedentes
Comentário
Toribio presenta el fenômeno denominado 'dedo azul" pro-
ducido por m croemDolias originadas por fragmentación de
papilla ateromatosa. en este caso de Ias artenas ilíaca y fe-
moral derechas. La Dresencia de los pulsosarteriales y el an
tecedente dei catetérismo por punciòn femorai orientan el
diagnóstico. El cuadro me^oró con la administración de pen-
toxifilma y se resolvió sin secuela en pocos dias.
tronco, características que permiten el diagnóstico al pri-
mer golpe de vista.
Una entidad más frecuente que Ias anteriores es el cri-
tema pernio agudo, o sabanón representado por peque
nas áreas danóticas en las porciones más distales (los pa-
bellones auricuiares, las manos y los pies), dolorosas y
prurigmosas, que pueden llegar a ampollarseo ulcerarse.
Con tranca prevalência en los adolescentes y en las mu-
leres jóvenes, aparecen con los frios intensos y desapa-
recen en primavera. No obstante, sobre todo en las últi
mas mencionadas, pueden persistir, aunque atenuadas,
en verano, y con los anos tienden a multiplicarse y a au
mentar ia proiundidad de las necrosis (eritema pernio
crônico); esto se atribuye a diversos grados de disfunción
ovárica, por- Io que con frecuencia coexisten trastornos
menstrua les.
La rubicundez o color rosado intenso o rojizo de las
piernas o los brazos posee menor interés semiolõgico que
la palidez y la cianosís, o la combinación de estas (Jividez).
Cuando se presenta en ambas piernas y pies, asociado o
no con câmbios similares en los antebrazos y en ias
manos, con acentuaciones paroxísticas dei rubor junto a
dolor urente o quemante, debe presumirse el diagnostico
de eritrom elalgia o enfermedad de Weir-MttdtelL Esta
es una entidad rara que aparece en ambos sexos y a cual-
quíer edad, per o sobre todo entre los 20 v los 40 anos. La
sensación de ardor es casi continua, pero se exagera en
forma de crisis con el calor y la posición pendiente de las
extremidades, y se alivia, al menos parcialmente, con sli
elevación o por medio de bafios o compresas irias. La
temperatura cutânea es siempre alta, y las pulsaciones
ar
teriales. amplias y tensas, Se la atribuye a vasodiJatación
arteriolocapilar por trastornos dei sistema nervioso au
tônomo, aunque podría existir liberación de sustancias
vasoactivas directas. Las denominadas eritromelalgias se
cundarias se observan en la policitemia asociada con hi-
pertensión arterial (sútdrome de Gatsbock), eufermedad
de Vaquez-Oster (Epónimos ^§3), gota e intoxicaciones
por talio o arsênico. Resulta diiícii confundiría con la eri-
trom eliao erítrocianosis de la enfermedad arterial oclu-
siva crônica, va que en ésta la piei es fria, las pulsaciones
son débiles o no son palpables y existe cianosís distai
franca (pulpejos de los dedos, lechos ungueales). Aparece
sobre todo en la posición de declive como expresión de
un rubor reaccionai patológico, pero cuando es persis
tente en cualquier postura, expresa una obstrucclón ar
terial más grave.
TRASTORNOS TRÓFICOS
Las alteraciones tróficas con atrofia de ias distintas
estructuras, las úlceras y Ia necrosis (gangrena), que pre-
dominan en las extremidades inferiores, son característi
cas de cualquier enfermedad arterial obstructiva crônica,
casi siempre de origen ateroesclerótico. La piei se adel-
gaza y adopta un aspecto de "papel de seda" o de “ perga-
mino" a la vez que se torna muy frágil, con desarrollo de
excoriaciones de diversa forma y tamano frente a trauma
tismos mínimos que tardan meses en cicatrizar. Las glân
dulas sudoríparas desapareceu, con la consiguiente se-
quedad y descaniación de la piei, que se torna lampina
debido a la progresiva caída dei vello; es muy llamativa su
ausência en ei dorso de los dedos, los pies y las pantorri-
llas.
Tambtén el tejido celular subcutáneo y los músculos se
atrofian y resulta difícil plegar la piei en las zonas más
comprometidas. Las unas sufren los câmbios expuestosy
aun puede comprobarse la isquemia ósea por la osteopo-
rosis radiológica.
El desarrollo de queratosis (callosidades) es casi cons
tante en las zonas sometidas a fricciones (maléolos, ex
tremo distai dei l.er y 5." metatarsiano). En los pacientes
con diabetes asociada, tal híperqueratosis suele rodear a
ulceraciones a veces profundas, que alcanzan el bueso
subyacente, por donde mana una secreción maioliente.
Se conocen con el nombre de “mal perforante plantar'’ ,
y su ubicación típica es el talón y sobre ias epífisis dista
les de los metatarsianos. En los diabéticos, con lesiones
tronculares obstructivas o sin ellas, se asocian las típicas
lesiones de la necrosis lipídica. Se trata de manchas de ta
mano varíable y bordes geográficos netos, de color ama-
rillento anaraniadov a veces vinoso, que tienen predilec-
ción por las pantorrilias,
Se observan a menudo dos tipos de ulceraciones de las
piernas; la más común es la denominada úlcera varicosa,
casi siempre situada por encima dei maléolo interno (fig.
24-8), Por lo común, es superficial ycostrosa, pero puede
profundizarse hasta denudar ia tibia y extenderse en sen
tido transversal o longitudinal, con bordes netos ‘‘a pico"
Pueden ser múltiples y biiaterales y siempre están acom-
panadas por el “compleio varicoso": piei oscura y esca
mosa, con frecuentes brotes de línfangitis reticular o tle-
bitís, que comprometen la mitad inferior de ia pantorriUa
y generan en el largo plazo una coloración pardusca de la
piei (dermatitis ocre). Esta aparece adelgazada en compa-
ración con el resto de la pierna y son visibles diversos
tipos de várices subcutáneas (tubulares, saculares) y dér-
micas (telangiectasias en forma de "cabeza de medusa" o
“en tela de arana").
Las úlceras arteriales de M artorell (fig. 24-9) son
menos frecuentes, pequenas, muy dolorosas, únicas o
múltiples y de muy difícil cicatrización. Aparecen en las
pantorrilias o en la cara externa de la pierna de indivíduos
con hipertensión arterial y predomínio de cifras díastóli-
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264 Parte V - Semiología general
Fíg . 24-9. Úlcera de Martorell.
Fig. 24-8. Úlcera varícosa típica.
cas elevadas de larga data. Obedecen a verdaderas placas
de necrosis (gangrena) porobstrucción de arteriolas o ar
térias de pequeno calibre, por hiperpiasia musculoelás-
tica de ia media con prollferación endotelial de Ia íntima
(cuadro 24-2).
Por último, deben mencíonarse Ias necrosis tisulares
distalesde Ios dedos y los pies, que evidencian una maia
calidad asistenciai y escaso nivel de alarma y de cuidado
por parte dei paciente. Si existen, se ias debe tratar rapi
damente con cirugía de revascularización y resecciones
tempranas. Los términos gangrena "seca" y "húmeda”
para identificar la necrosis con reduccíón de los teiidos
comprometidos a un estado "momificado” en ia primera
y ia coexistência de infección, que ia transforma en una
necrosis rojo asalmonada con abundante secreción sa-
niosa y pútrida en la segunda, han perdido vigência en los
últimos anos. La forma “seca" era propia de ias obstruc-
ciones arterioescleróticas puras y lentas, mientras que la
“húmeda” era común en presencia de diabetes y en ias
oclusiones precoces de Ias trombo a ngitis obliterantes.
ALTERAGONES DE LOS PULSOS ARTERIALES
La atetmación o aboJición de ios pulsos arteriales de
los miembros siempre debe investigarse en profundídad
cualquiera sea el cuadro clínico de presentación, Con ex-
cepción de la artéria poplítea, ei árbol arterial es superfi
cial y fácil de explorar, Para la primera puede recurrirsea
ia palpación con Ias pantorriiías semi flexionadas, con el
paciente en decúbito dorsal o ventral, despíazando los
dedos en sentido lateral en todo el hueco popliteo. La
pedia es la única que puede ofrecer câmbios de recorrido
y, si no se la palpa en el primer espacio interóseo dei dorso
dei pie por fuera de los tendones extensores dei dedo
gordo, debe expiorarse el área desde un maléolo a otro.
En los pacientes obesos, o con edema marcado, la presión
con los tres dedos centrales debe ser mayor.
L ’ La ausência de los pulsos tibial posterior y pedio es el
halldzgo de mayor especifiddad y cociente de proba-
bilidad positivo para el diagnóstico de insuficiência
vascular periférica {cuadro 24-3),
La ausência o marcada disminución simétrica de todos
los pulsos arteriales de ambas piernas, en un paciente
menor de 30 anos con Kipertensión arterial, es un ha-
ilazgo característico de la coartación de aorta, que pre
domina en los hombres en proporción 3,5-4 a 1, en rela-
ción con Ias mujeres. La misma situación en indivíduos
mayores de 45 anos, en especial dei sexo masculino y con
una tasa elevada de diabetes e hipertensión arterial, sobre
todo con diversos grados de impotência sexual (compro-
j ^ | CUADRO 24-2. Diagnóstico diferencial de Ias úlceras de la plerna y el pie
Venosa Arterial Neurotrófica
Aparieión traumatismo espontânea espontânea
Evoluaún crônica progresíva progresiva
Dolor con infección Intenso ausente
Localizaáón cara interna de la pierna cara externa de la pierna plantar
Piei dermatitis ocre atrófica hiperqueratosis
Pu li o normal dísminuido normal
Trayettos venosos anormales normales normales
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Extremidades 265
CUADRO 24-3. Enfermedad vascular periférica*
Hallazgo
Sensibilidad
(% )
Especificidad
(%>
Cociente de
probabilidad
positivo
Cociente de
probabilidad
negativo
Inspecciòn
Heiidas o úlceras en el pie 2 100 7,0 NS
Color dei pie anormalmente pálido, rojo o azul 35 87 2,8 0,7
Píel atrófica 50 70 1.7 NS
Ausência de pelo en los msembros inferiores 48 71 1,7 NS
Palpatiõn
Frialdad asimétrica de un pie 10 98 6,1 0,9
Pu Iso femoral ausente 7 99 6,1 NS
Ausência de pulsos tibial posterior y pedio 63-72 92-99 14,9 0,3
Auscultación
Soplo en los miembros inferiores 20-50 95-99 7,3 0,7
NS. no sjgr.ifKãiivo.
' Estándaj diagnóstico para Ia enfam ecad vascular parifénca. mdice tohillo-braza u b a 0,97.
Modificado de McGee S. Ev.den-ce-BaseG Physical Diagnosi;. Philaceiphia. Sauroers. 2001. p. b-17.
miso de Ia artéria hipogástrica) sugiere de inmediato el
diagnóstico de obstrucción total, o casi total, aortoilíaca
por ateroesclerosis, con trombosis reciente sobreagregada
(síndrome de Leriche) o sin ella. En pacientes de ambos
sexos con edades que oscilan entre ios dos limites men
cionados (30-45 anos) obliga a pensar en una displasia ii-
bromuscuiar o una arteritis autoirunune, particular mente
en ausência de factores de riesgo de ateroesclerosis (hí-
percolesterolemia, diabetes, tabaquismo),
Debe recordarse que siempre Ia amplitud y tensión de
ios pulsos y, por ende, Ia presión arterial de los miem-
bros inferiores son mayores que ias de los miembros su
periores. Cuando en un nino o un adolescente esa reia-
cíón se presenta invertida, debe investigarse la existência
de una coartación aórtica leve o con una circulación co
lateral muy desarrollada (artérias intercostales paipables
que erosionan ios bordes inferiores de los arcos costales
posteriores en ei examen radiográiico dei tórax o signo
de Roessle). También puede observarse igual situación si
la coartación de aorta está acompanada por un conducto
arterioso permeabie que desemboca por debaio de la es-
trechez (cianosis diferenciai presente si, como es comim,
coexiste hipertensión pulmonar). La presión normal
menor en los miembros inferiores no existe antes de !a
deambulación, por Io que no se observa, o está invertida
(mayores valores en los brazos) en los ninos menores de
un ano.
a . j desaparición brusca de Ias pulsacíones arteria-les solo en una pierna, aso-ciada con un síndrome de ssquemia arterial aguda lim potenaa funciona' palidez con rápido v ira ,t a llvidezo cianosis,, frialdad, doíor de re- poso espontâneo,, intenso y sostenido', es originada por una
de Ias cuatró causas siguíentes:
1. Embolia arterial, si existe fuente embolígena (estenosis
o enfermedad mitral, con fibrilación auricular o sin
ella, prótesis valvulares, ínfarto agudo de miocardio,
aneurismas cardíacos, miocardiopatías dilatadas, en-
docarditis infecciosa, mixoma auricular, hidatidosis
cardíaca, pasaie a ritmo sinusai de una fibrilación au
ricular de una antigüedad mayor de 72 horas),
2. Trombosis sobreagregada en placas ateromatosas,
cuando existen antecedentes de isquemia arterial crô
nica (claudicacíón intermitente, sobre todo) o en arte
ritis de diverso tipo (sépticas, autoinmunes).
3. Aneurisma disecante de la aorta tipo B (o tipo III).
4. Trombofilia por enfermedad hematoiógica predispo-
nente (trombocitosís, policitemia vera, aiteraciones de
las proteínas C y S), posquirúrgica o derivada de un
traumatismo arterial (accidentes viales, cateterismo
cardíaco por arteriotomía o punción).
La dismínución franca de las pulsacíones de una pierna
o de ambas, pero a simétrica, depende de patologias simi
lares a las de ias obstrucciones arteriales simétricas, en
especial, ateroesclerosis obliterante. Cabe agregar aqui
que ia tromhoangítis de Winiwater-Ruerger, descrita en
hombres de edad media, con grau consumo de tabaco y
predominantemente judios, produce obstrucciones asi-
métricas asociadas con típicas tlebitis migratórias y ne-
crosis (gangrena) tempranas y de rápida progresión, pero
no es fiecuente en nuestro médio, como ocurre en países
anglosajones.
La atenuadón o abolición de las pulsacíones de uno o
ambos brazos, asociada con el mismo fenômeno en las
carótidas, puede observarse en el aneurisma disecante de
la aorta (tipo A o I v II), en el síndrome dei cayado aór-
tico por arteritis de diverso tipo (coartación invertida por
enfermedad de Takayasu o afines) que predominan en
mujeres jóvenes, o por ateromatosis ditusa grave (sin-
dromede Martorell-Farre), de neto predomínio en hom
bres mayores de 65 anos.
En los miembros superiores no es muy frecuente la
obstrucción arterial intrínseca más allá de las subdavias,
excepto en Ia arterioesclerosis muy avanzada, sobre todo
asociada con diabetes, y en las lesiones traumáticas o qui-
rúrgicas, incluyendo Ias complicaciones de ias diversas
técnicas de cateterismo cardíaco. En contraste, una pato
logia que le es propia está representada por las obstruc-
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Parte V • Semioiogsa general266
ciones extrínsecas. Estas producen disminuciones francas
y aun abolición de los pulsos en determinadas posturas y
no en otras, por loque resultan intermitentes. En la mayo-
ría de los casos se deben a Ia compresión de la artéria sub-
davia al atravesar el pequeno triângulo formado por los
músculos escalenos anterior v medio, la clavícula y la pri-
mera costilla (síndrome braquial de Aynesworth), En
estos pacientes, a los signos de una isquernia transitória
recurrente posicionai se agregan los derivados de la com
presión simultânea de Ias raíces que forman el piexo ner-
vioso braquial (dolor, parestesias variadas). Cuando el
proceso es de larga duración pueden aparecer trastornos
tróficos isquámicos y atrofias musculares. Se pueden ob
servar varias causas dei síndrome de Aynesworth. Las
más frecuentes son:
1. Presencia de una costilla cervical supernumeraria o sus
equivalentes (hipertrofia de apófisis transversas de la
sépttma vértebra cervical, ligamentos costiformes que
nacen de estas).
2. Desarrollo exagerado de origen congênito, o adquirido
por deportes o trabajos pesados, dei músculo escaleno
anterior (síndrome dei escaleno de Naffziger).
3. Compresión entre la clavícula y la primera costilla.
Se conocen distintas maniobras para averiguar la causa
responsable. Para el síndrome de N a ffz iger se ha pro-
puesto la maniobm de Adson, que consiste en observar si
aparece palidez, dolor y atenuadón o abolición de los pul
sos dei lado afectado, cuando el enfermo está sentado y
erguido, apoya las manos sobre ambas rodilJas, levanta al
máximo el mentón e inspira profundamente, a la vez que
dirige sus hombros bien hacia atrás. Esta maniobra re
sulta negativa en las dos causas restantes. Debe sospe-
charse una costilla supernumeraria cuando los sintomas
referidos aparecen con !a extensión horizontal de ambos
brazos, juntamente con la rotación de ia cabeza hacia uno
y otro lado. Si en esta posíción los sintomas y signos solo
aparecen si se agrega el despiazamiento anterior de los
hombros, se descarta una costilla cervical, a la vez que
debe postularse una compresión costodavicular. Una ra
diografia frontal simple de columna cervical y el electro-
miograma son exámenes oblígados que contribuyen a la
diférenciación.
Existe una causa menos frecuente dei síndrome cervi-
cobraquial de Aynesworth que se denomina síndrome de
hiperabducción de Wright, que no es raro observar en
pintores, yesistas y mecânicos, que trabajan con ambos
brazos en alto v separados. Tambián se comprueba en
personas que duermen con los brazos colocados detrás
de Ja cabeza, en especial cuando presentan gran desarro
llo muscular de la cintura escapuiar o marcada obesidad.
Basta para confirmarlo ia reproducción por un par de mi
nutos de esa postura, con lo que aparecen palidez franca,
disminución de las pulsadones, hormigueos y dolor en
uno o en ambos brazos.
Este cuadro no debe confundirse con ei intenso dolor
y entumecimiento unilateral dei brazo v la mano, que
ocurre en especial durante la noche, con el paciente acos
tado, obligándolo a dormir con el brazo colgado al cos
tado de la cama o a frotarlo fuertemente, hechos que ca-
racterizan al síndrome dei túnel carpiano, En él, la
compresión, sobre todo dei nervio mediano, se produce
por reducción dei túnel dei carpo por osteofitos artrósi-
cos, por engrosamiento dei ligamento anterior dei
carpo
(artritis) debido a sustancia amiloidea (coiitis ulcerosa
crônica ínespecífíca, supuraciones crônicas), mixedema
o tumores mielomatosos.
Por último, cabe mencionar que con cierta frecuencia
se consulta al cardiólogo por presuntos trastornos circu
latórios, que en realidad son doiores y parestesias de uno
de los brazos, por lo general el izquierdo, derivados de la
Lrritación-compresión de raíces nerviosas por osteoii-
tos de espondiloartrosis cervtcodorsal.
ALTERACIONES VENOSAS SUPERFICIALES
La dilatación y tortuosidad de las venas superficia-
les, conocida como venas varicosas, várices o flebec-
tasias, constituye la afección vascular periférica más
frecuente.
Las venas varicosas de las extremidades se pueden cla-
sificar en:
- Dérmicas ("en araria" o “en cabeza de medusa"},
- Subcutáneas medianas (tubulares).
- Subcutáneas mayores (aneurismáticas, con incompe-
tencias vaJvulares v frecuentes trombosis agudas v crô
nicas).
Las dos últimas pueden depender dei sistema de la
Safena interna o de la externa. Las primeras predomi
na n en la cara anterointerna de la pantorrilla y en el
dorso dei pie, pueden comprometer el muslo y llegar
hasta la ingle (cavado de la safena interna que desem
boca en la vena femoral). Las várices dependientes de ia
safena externa, por el contrario, se visualízan en la cara
osterior y posteroexterna de Ea pantorrilla y nunca so-
repasan el hueco popliteo (desembocadura en la vena
popiítea),
Las denominadas várices eseticiales predominan en
las mujeres, en especial multíparas, sobre todo cuando
existen antecedentes familiares y obesidad. No obstante,
es una afección familiar común en hombres que presen
tan estos dos últimos factores, pero afecta de manera par
ticular a aquellos que por razones profesionales perma
neceu mucho tiempo quietos de pie,
Las várices secundarias obedecen a obstrucciones
por trombosis o tromboflebitis de las venas profundas
(ileofemoral, femoropoplítea) o actividad muscular exa
gerada (deportístas, fisícoculturistas) tanto en los miem-
bros inferiores como en los superiores. La presencia de
dílataciones venosas en uno de los brazos, especialmente
en la zona deltoidea y áreas vecinas, suele depender de
una trombosis espontânea de la vena subclavia o axilai
correspondiente, afección frecuente en individuos jóve-
nes de ambos sexos, sobre todo cuando practican depor
tes intensos con los brazos {trombosis "traumática”de ia
axitar). Cuando las dílataciones venosas aparecen en
ambos brazos y en la parte superior dei tórax, acompana-
das por marcada dilatación de las yugulares, obedecen a
obstrucciones (trombosis) o compresiones extrínsecas
(turnoraciones, adenopatías) de la vena cava superior
(caso clinico 24-2).
La esclerosis venosa de la edad avanzada provoca asi-
mismo feblectasias en los antebrazos y las manos, parti-
cularmente en indivíduos que han desarrollado en su vida
activa gran trabajo muscular. Las compresiones extrínse-
cas de las venas mayores profundas (vena cava inferior,
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Extremidades 267
Caso clín ico 24-2
lan, de 37 anos, consulta por intenso dólar e hmchazon dei
miembro superior derécho de varias horas de evolución. No
tiene antecedentes personales de importância. En el examen
fisicd se evidencian trayectos 'jenosos suoerfitiales mas os-
tensibles en Ia región deitoidea icirculaciôn colateral) y edema
blando y frio de todo el miembro superior. En el dia de ayer
participo de un partido de voleibol, actividad no habitual en
su vida.
/Cómo interpreto el cuadro?
iQ ué estúdio complementaria le solicitaria?
C o m e n t á r io
ían presenta un cuadro compatible con trombosis traumatica
de Ia vena axilar derecha. El cuadro clinico y el antecedente
deportivo or entan el diagnostico. La realización de un eco-
Doppler de los vasos dei miembro superior permitira confir
mar el diagnóstico.
ilíacas primitivas) y Ia marcada hipertensión venosa de
Ias pericarditis crônicas constrictivas y valvulopatías tri-
cuspídeas de larga data también ocasionan várices de tipo
secundário de los miembros interiores, En estos últimos
ejemplos pueden coexistir varicosidades en Ia porcíón in-
ferior dei abdômen y en las zonas pudendas (várices vul-
vares, varicocele, hemorroides).
Cabe senalar que las várices pueden depender de iís-
tulas arteriovenosas congênitas y adquiridas, En ambos
tipos es común percibir frêmitos y auscultar soplos (con
tínuos o solo sistóhcos), En ias congênitas están acom-
panadas por un aumento notorio dei tamano de Ia ex-
tremidad comprometida, ai igual que de Ia temperatura
de esta. Las adquiridas también ocasionan un aumento
de temperatura, y uno de los ejemplos más com unes en
Ia actualidad es Sa fistula provocada quirúrgicamente en
uno de los brazos de los pacientes que van a ser o ya
están sometidos a diálisis extracorpórea por insuficiên
cia renal crônica.
Es importante saber que pueden existir grandes varr-
cosidades en los miembros inferiores sin Sintomas de
insuficiência venosa crônica. Esto se debe a Ia relativa
indemnidad de las venas profundas y dei sistema de venas co-
municantes de estos pacientes. En neto contraste, cuando el
sistema venoso profundo de una o ambas piemas se encuen-
tra también comprometido con incompetencias valvulares
múltíples, aparecen los diversos sintomas de claudicadón ve
nosa y los signos cutâneos como epidermitis, flebitis superfi-
ciales recurrentes, dermatitis ocre, elefantiasis con paquider-
mia y ulceraciones crônicas, ya descritas en Trúsfomos tráficos,
Las llebitis superficiales más frecuentes se observan
eri los miembros superiores v su principal causa es Ia pre
sencia de catéteres o agujas intravenosas con administia-
ción de soluciones parenterales, en especial las que con-
tienen potasio, En estos casos el trayecto venoso se baila
dilatado, enrojecido y caliente, y es duro y doloroso a la
palpación; a veces este síndrome local puede tener reper-
cusión general y se expresa por un síndrome febril.
Un tipo especial es la llanvada trom boflebitis m igra
tória, que suele constituir el primer episodio de la trom-
boangitis o de una neoplasia maligna (p. ei., pâncreas); en
estos casos, los trayectos venosos se paipan duros v dolo
rosos, con enrojecimíento y edetna a su alrededor.
Existen numerosas pruebas y maniobras que exploram
la circulacióu venosa en sus distintos sectores, que secon-
sideraban muy utiles para la táctica dei tratamiento qui-
rúrgico de las várices de los miembros inferiores (prueba
de Brodie-Trendelenburg, de Perthes y otros), pero en la
actualidad se obtiene una informacíón más rápida, y sobre
todo más exacta, con el examen mediante la ecografía y
eco-DoppIer de todo ei sistema venoso de cualquiera de
los sectores dei organismo.
ALTERACIONES DE LOS VASOS LINFAUCOS
SUPERFICIALES
Se describeti en Tendo celular suhcutáneo en el capi
tulo 20,
Véase Bibliografia cap. 24 E xtrem idades T -
Véase Autoevaluación cap. 24 Extrem idades
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