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Nos quedaba el mar © Laureano Alberto Domínguez Ruiz laldormar@gmail.com Diseño e impresión: El Bando Creativo Primera edición, julio de 2021 Cali - Colombia Derechos reservados. Se pueden hacer referencias textuales de la obra para fines culturales, académicos y educativos sin ninguna restricción, solamente mencionando el título, el autor de la obra y la página. Domínguez, Laureano Nos quedaba el mar / Laureano Domínguez - Cali, Colombia. Julio 2021. 258 páginas. 38 fotografías. ISBN: 978-958-49-2625-8 1. Antecedentes de la práctica terapéutica con agua de mar. 2. Método marino. 3. Dispensarios marinos. 4. Casos clínicos. 5. Efectos del agua de mar en el organismo. 6. Sistemas de Impulsión de Agua de Mar. 7. Oasis marinos. 8. Historia del Método Marino. Del mar somos, al mar volvemos Mi padre, Joaquín Pablo Domínguez López, y mi madre, Lucila Ruiz Echeverri, siempre vieron a la familia como Dios la concibió: una unidad perfecta de sangre y alma. Por ello, ante la crisis mundial por la que atraviesa esta Divina institución, base de una sociedad sana, elevo una humilde súplica, lo hago a nombre de mis siete hermanos. Todos y cada uno, desde su historia personal, pero sobre todo como manojo sagrado de nuestros adorados padres. Ellos han sido baluartes en el desarrollo del Método Marino que se empieza a estructurar con esta primera entrega de Nos quedaba el mar. A mis hermanos, Francisco de Paula, Carmen Lucía, Eugenio, Margarita María, Matilde Elena, Juan Carlos y Luis Orlando. Dedico este libro a mi adorada Sirenita, que es como siempre he llamado a Sofía, mi hija menor, y a Luciana Domínguez Martínez, mi nietecita. Legarles a ellas la misión que su abuelo y bisabuelo me encomendaron, me ha mantenido vivo. Dedicatoria Quiero que la familia siga siendo la garante que salvaguarde las grandes ideas en favor de la humanidad. Al padre José Darío Soto Soto, Elena SolyMar, Juan Sebastián Bedoya Arévalo, Luz Ángela Arévalo Melo, Gustavo López Ospina, Rubén Giraldo, Gilberto Augusto Soto Ramírez, Aracely Lozano, Gina Paola Beltrán, William Quintero Grajales, Elizabeth Muñoz Garzón, Estanislao Garzón Agredo, Nelcy Carabalí Ospina, Armando Barbosa Álvarez, Óscar de Jesús Naranjo Ramírez, Jacqueline Guevara, Álvaro Mejía Becerra, Víctor Jaime Rincón Morales, Paola Andrea Cubides Molina, Rodrigo Alfonso Franco Dorado, Yanet Orozco Guzmán y Hernán Darío Olano Pérez. Ver cada día al padre Darío Soto sumergido en el hermoso jardín de su creación en el hostal Villabosco, recordar sus sabias enseñanzas como salesiano en La Ceja, cuando yo apenas era un crio…. y ahora, sostener profundas charlas con él, con la periodista Elizabeth Muñoz y Estanislao, su esposo, y con Gilberto Augusto Soto Ramírez, acerca de la hechura de este libro, es una muestra que la caridad y la paciencia, en este caso de ellos para conmigo, da buenos frutos. Dar a luz el libro Nos quedaba el mar conlleva en sí una fuerza inspiradora para quienes, a partir de su lectura, decidan retomar la antorcha del Método Marino. Agradecimientos Presentación ................................................................................ 13 Prólogo ........................................................................................ 15 Introducción ............................................................................... 19 Un pequeño viaje a los orígenes. .............................................27 Del laboratorio a la práctica terapéutica ..................................... 31 Vidas salvadas con el agua de mar ............................................. 33 Los establecimientos de cura marina .......................................... 34 Tratamiento eficaz para el reumatismo ...................................... 36 La talasoterapia en Alemania ...................................................... 37 Los oligoelementos ..................................................................... 40 Decadencia de la talasoterapia .................................................... 43 ¿Por qué no se promueven investigaciones? ................................ 47 La Ley de Constancia General de Quinton .............................. 49 Método marino y medicina social ..........................................51 Prácticas terapéuticas del Método Marino ................................. 57 Perspectiva social y terapéutica ................................................... 59 Estilo de vida de las personas ....................................................60 Relación con el medio ambiente y la salud pública .................. 61 Dispensarios marinos en América Latina ...............................77 La experiencia en Nicaragua ....................................................... 86 El mar en Santa Fe de Bogotá D.C., Colombia ......................... 89 Dispensarios marinos en el municipio La Ceja (Antioquia, Colombia) ................................................. 91 Contenido Casos clínicos presentados en los dispensarios marinos .......... 95 Casos tratados en el dispensario marino del barrio Los Chircales ............................................................................. 114 Casos tratados en el dispensario marino de El Santuario ..........116 Entrevista entre dos consumidores de agua de mar .................. 117 Tres vasos de agua de mar diarios dan vida ......................... 121 La sangre, medio vital .................................................................126 Algunas características comunes del agua de mar y la sangre ....131 El agua y la memoria, el agua en la sangre .................................135 Efectos profundos del agua de mar en el organismo ..................136 Los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar .........................141 Agua de mar, la sustancia maravillosa en el mundo ..................149 El mar, fuente de salud ...............................................................159 De la hidrología a la hidronomía ...............................................168 Beneficios de llevar el agua de mar a las casas ............................172 Oasis marinos .................................................................... 173 ¿Qué se puede sembrar con agua de mar? ..................................178 ¿Existen precedentes de los oasis marinos? .................................179 ¿Cómo multiplicar los oasis marinos?…......................................180 ¿El porqué de la nueva generación? ...........................................181 Beneficios de los oasis marinos .................................................182 Conectándose con la memoria del Cannabis .............................191 Los experimentos .......................................................................192 El ormus y agricultura marina ...................................................196 Historia conocida del Método Marino ........................................ 199 Epílogo ...............................................................................................245 Índice de Códigos QR Experiencia de sustitución de sangre por agua de mar en Laguna, Islas Canarias (entrevista). ................................. 57 Experiencia con agua de mar en el barrio Los Chircales de Bogotá (entrevista).. .............................................. 61 Primera recogida solidaria de agua de mar en Nicaragua (documental) .............................................................. 86 Encuentro Internacional de Agua de Mar en Colombia (documental). ..............................................................177 Entrevista a Laureano Domínguez sobre oasis marinos.. .....................................................181 Libro “El agua de mar, medio orgánico” (PDF)... ..................................................................211 Libro “El dispensario marino, un organismo nuevo de puericultura” (PDF)... .....................................220 Conferencia del doctorRoberto Giraldo.... .....................................243 Entrevista con el doctor Jaime Marulanda en el pueblo natal de René Quinton.. ..............................................251 Producción de Salicornia Bigelovii en Eritrea (documental)... ...........258 Los códigos QR te permiten acceder a información complementaria (videos, documentos y fotos) acerca del Método Marino. 13 Presentación Conocí a Laureano Domínguez cuando era un adolescente inquieto y soñador. Lo volví a encontrar en diferentes momentos de su vida como misionero del Método Marino. En noviembre de 2019 participé en el Congreso Internacional sobre Agua de Mar, llevado a cabo en el hostal Villabosco de Palmira (Colombia). Recordando el dicho popular “una golondrina sola no hace verano”, al final del congreso propuse unir esfuerzos para hacer realidad el sueño de publicar parte del arsenal de artículos y un sinfín de documentos que Laureano conservaba atiborrados en la buhardilla de una vieja casa en Abejorral, Antioquia (Colombia). De inmediato, la propuesta tuvo eco en varios participantes y constituimos un grupo de apoyo para lograr el objetivo. Durante doce meses, desde mayo de 2020 hasta abril de 2021, el aporte constante y puntual de este maravilloso grupo permitió que el autor se dedicara a la ardua tarea de revisar, seleccionar y organizar el material que finalmente se entrega en esta publicación. Sea esta la oportunidad para rendir un homenaje póstumo a Hernán Darío Olano Pérez, uno de los integrantes más entusiasta y generoso, quien fue llamado a la eternidad el 26 de febrero de 2021. Su presencia espiritual acompañará siempre este proyecto editorial. Padre José Darío Soto Soto 14 15 Prólogo Comienzo destacando que el desempeño de Laureano Domínguez es tan fuerte como todas las investigaciones que ha generado el Método Marino, desde que René Quinton le dio piso científico. He sido testigo de su gran esfuerzo para promover la socialización del Método Marino, desde que en los años sesenta intentamos, junto a su padre, Joaquín Pablo Domínguez, que el Gobierno lo introdujera a nuestro país. En Chile, por ejemplo, con un selecto grupo de científicos, en el desierto de Atacama, el más seco del mundo, Laureano tuvo la premonición de lo que seguramente será, a mediano plazo, la forma definitiva de socializarlo. Me refiero a los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar (SIAM). Allí se construyó el primero de estos. Expertos en agricultura con agua de mar asesoran a Laureano en su proyecto Oasis Marinos, apasionante tema que él ha expuesto ante estamentos que se dicen responsables de la seguridad alimentaria de los pueblos, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Caritas Internacional, la Academia de Ciencias del Vaticano, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centre Africain de Formation et de Recherche Administrative Pour Developppement (Cafrad), entre otros. 16 Nos Quedaba el Mar Hoy, por fin, llega Nos quedaba el mar, una exquisita selección de textos relacionados con el agua de mar, unos escritos por Laureano Domínguez, otros inspirados en sus trabajos. Este libro es el abrebocas para publicaciones y documentales fílmicos que él produce con sus colaboradores en el Centro de Documentación del Agua de Mar que he visitado y consultado. El libro narra la manera injusta en que, por diversas causas, investigaciones y desarrollos sociales, basados en el agua de mar, no han cumplido la misión que él asignó, esto es, que en última instancia el preciado líquido esté al alcance de todos en forma gratuita. Es su principal lucha y paradójicamente el mayor impedimento para que el Método Marino sea una realidad en el mundo. Difícilmente se encuentran personas tan obcecadas con un programa de vida, como Laureano. A pesar de que en dos ocasiones su material científico y de difusión ha sido hurtado, ahora nos entrega este libro. Pero lo más importante, quizás, lo que quedará para la historia, es que deja tras de sí dispensarios marinos, pilotajes de desarrollo de agricultura con agua de mar, redes para el suministro gratuito a algunos núcleos poblacionales y, lo más importante, el diseño de los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar (SIAM), que espera sean ejecutados en Colombia, en algunas regiones de África y en otros lugares estratégicos, en su empeño de extender el Método Marino por doquier. También, tuve el honor de participar en octubre de 2020 en la inauguración de la Universidad del Agua de Mar, que será el epicentro de los conocimientos y desarrollo social que genera el Método Marino aplicado a humanos, animales, agricultura y medio ambiente. Laureano Domínguez 17 Si bien estas son semillas de algunas de sus obras, es cierto que su modelo de dispensario marino, en mi concepto, da más claridad que los desarrollados en Francia, para el desarrollo del Método Marino. Nada ni nadie ha logrado comprarle la conciencia a Laureano, en cuanto al empeño de que el agua de mar es un modelo económico, social y sanitario con ausencia total del dinero. Estoy seguro de que, si la humanidad logra desarrollarlo algún día, respirará libre. De cumplirse su sueño, será el mejor legado para las próximas generaciones. Es el legado de ese gran salubrista que fue su padre, y que Laureano ha defendido con altísimos costos para su vida, su familia y en lo social, pero con un prominente futuro asegurado. Afortunadamente nunca ha estado solo. Y para la producción de este libro ha encontrado un grupo de personas comprometidas y conscientes, liderados por el padre José Darío Soto, que lo conoce desde niño y quien también ha dedicado su vida a la labor social, inspirado en el carisma de san Juan Bosco. Hoy tengo el honor de presidir el Comité Científico de Omdimar y Ciencia1, asociación que preside Laureano desde el deceso de mi gran amigo Francisco García Donas-Navarro, conocido cariñosamente como “Don Paco”, creador de los oasis marinos. El doctor Roberto Giraldo, miembro de honor de dicho comité, fallecido recientemente, estuvo a nuestro lado muchos años acompañándonos y luchando también porque el agua de mar tuviera su lugar en la rama médica y académica. Muchas de 1 Omdimar y Ciencia: Oasis y dispensarios marinos para Latinoamérica, Asia y África. 18 sus maravillosas conferencias de cátedra magistral forman parte del Centro de Documentación de Omdimar y Ciencia, y serán puestas en manos de los lectores de este libro, como material inédito. Los demás miembros del Comité Científico que presido son citados suficientemente a lo largo del libro y se incluyen algunos de sus trabajos en esta obra. Esta dinámica permite que el público tenga acceso al valioso material de referencia sobre el agua de mar. Asimismo, se presentan, como aportes al desarrollo del Método Marino, trabajos realizados por René Quinton, Jean Jarricott, André Mahé, Jules de Michelet, entre otros. Esta obra de Laureano es un paso decisivo en la socialización del Método Marino y abre la puerta que permite retomar el camino a la Cumbre Mundial del Agua de Mar en África, interrumpida a raíz del fallecimiento de don Paco, su principal gestor. Este libro es también un homenaje a su memoria. Jorge Reynolds Pombo Ingeniero electrónico. Presidente del Comité Científico de Omdimar y Ciencia. Investigador sobre el corazón de las ballenas. 19 Introducción Con este libro quisiera experimentar la misma sensación que Jean Jarricot, en el siglo XIX, expresó al presentar su obra El dispensario marino, un organismo nuevo de puericultura: “Mi deseo es que el lector aprecie el valor de este y discierna sobre las razones del ostracismo al que ha sido sometido el Método Marino”. Cuenta la historia que el doctor Jarricot homenajeó en Lyon a René Quinton, le dedicó el libro y colocósu nombre en el frontispicio del dispensario marino. Para ese entonces, ya se sentían pasos de animal grande en contra del Método Marino, y a Jarricot solo le quedó el recurso literario para aclarar el confinamiento al que fue sometido por parte de las autoridades sanitarias. Asumo aquí el papel de narrador de lo que he visto y redescubierto, para contar lo que suscitaron estos dos gigantes, Quinton y Jarricot, sus obras y sus luchas más emblemáticas. Cuando partí de Colombia hacia Francia, en julio de 1998, no imaginé que mi empeño para encontrar una posible prueba biológica o piso científico que sustentara la Teoría General del Atavismo se empezara a concretar desde mi llegada a la capital francesa. En forma providencial aparecieron ediciones recientes de la obra de René Quinton, y personajes salidos como de un cuento de hadas me suministraron datos acerca del uso del Método Marino en Europa, desde que Quinton lo impulsara y aplicara personalmente en el siglo XIX. 20 Nos Quedaba el Mar Las bibliotecas y algunos archivos en París, Montpellier y Lyon se abrieron para mí con mínimos requerimientos, como si me estuvieran esperando desde siempre. Caminé por los lugares donde Quinton trabajó, en el Colegio de Francia, donde demostró contundentemente sus leyes sobre la Constancia General. Tomé café en los bares que él visitó en París, cerca del sitio de sus experimentos, donde ni siquiera se menciona su nombre, no me explico por qué. Encontré fotografías de Quinton, equipos originales de su laboratorio personal, manuscritos y documentación abundante e inédita de sus hallazgos. Cada vez descubría más sobre este personaje, casi desconocido hoy en el ámbito científico. Un hombre revolucionario condenado al olvido. Por ello, aún me impaciento por el silencio al que han sido sometidos sus trabajos. Fue entonces cuando decidí desenterrar su obra y de a poco darla a conocer en castellano, con el único fin de crear conciencia entre quienes puedan impulsar nuevamente los dispensarios marinos gratuitos, su gran legado. El redescubrimiento de la obra de Quinton fue un justo premio a la testarudez por defender lo que, en buena parte, ha sido mi búsqueda constante sobre el origen de la vida. A Barcelona (España) fui invitado por un seguidor entusiasta del pensamiento quintoniano, quien se enteró, desde el Consulado de Colombia en París, sobre mi estancia en Europa y concretamente sobre una conferencia que dicté el 3 de diciembre de 1998 en esa sede diplomática: “La teoría general del atavismo y su relación con los trabajos de René Quinton sobre el agua de mar como sustituto de la sangre”. De hecho, recuerdo que al final de la conferencia se me acercó un raro potentado y, casi susurrándome al oído, Laureano Domínguez 21 me advirtió que sin aliados científicos no llegaría lejos. Tomé muy en serio su consideración y de inmediato me puse en la búsqueda, y en Barcelona logré las primeras alianzas para actualizar las experiencias de René Quinton. Considero útil para la humanidad hacer realidad el pensamiento quintoniano. Nada de lo que se diga alrededor de los trabajos de este sabio francés debe sonar a exageración. Ahora que concateno mi búsqueda, documentada a partir de mi primer cuento “Los discípulos de la sal” (1972), con las demostraciones clínicas hechas por Quinton y sus seguidores en los dispensarios marinos de París, Montpellier, Lyon, Londres, Egipto y en los hospitales que adhirieron al Método Marino, no me queda duda de que es un acto de amor que nos debemos todos, retomar sin egoísmos la antorcha que nos legó este visionario francés. Desde el comienzo de sus investigaciones, Quinton comprendió que su concepción marina desembocaba directamente en una terapia. Sus trabajos no conducían únicamente a una nueva visión de los avatares de la vida celular, con el cambio de las formas desde los orígenes, sino que implicaban también una concepción del organismo y su medio interior, que es el nivel fisiológico fundamental, porque el estado de la célula depende de su integridad. Cada vez que se altera ese medio, las células padecen, las funciones se realizan mal y los órganos sufren. En última instancia, a pesar de la complejidad de la fisiología y de la anatomía, un organismo no es otra cosa que un tubo de cultivo de células. La célula vive en el organismo como un pez en el agua, y en el interior de nuestro cuerpo se encuentra en un verdadero acuario. Los trabajos de Quinton complementan los de Claude 22 Nos Quedaba el Mar Bernard, al demostrar la naturaleza de este medio interior cuando prueba que es exactamente agua de mar, que ese acuario interno es un acuario marino, donde las colonias celulares continúan viviendo en las condiciones de sus orígenes. Para explicar la idea, Quinton empleó una imagen: los peces viven alegremente en el agua pura del acuario. Al cabo de algún tiempo, esta se altera, los peces pierden su actividad y mueren. Si se renueva, la fuerza y la vivacidad reaparecen inmediatamente en ellos. Cambiar el agua de la pecera, me explicaba uno de esos aliados científicos, se puede hacer de dos maneras: limpiando, lo cual sugiere pequeñas dosis, o cambiando literalmente toda el agua de la pecera, que era lo que empleaba Quinton con los pequeños moribundos, a quienes en un lapso de tres semanas les suministraba dosis de agua de mar que igualaban su peso. El agua de mar introducida en el organismo humano desempeña una función útil en todos los casos en que el medio interior está viciado por envenenamiento químico o infección microbiana, insuficiencia de los órganos eliminatorios, fallos de ciertos aportes alimenticios, entre otros. En suma, Quinton defiende exactamente lo contrario a lo postulado por Louis Pasteur, fundador de la microbiología, quien dedicó su vida a la búsqueda del microbio, el agente patógeno. Quinton, a partir de una concepción fisiológica general, propone fortalecer el medio interno, a través de su renovación con agua de mar. Con los sueros de Pasteur, la medicina posee los medios de lucha directa contra la proliferación del agente patógeno. El agua de mar proporciona al organismo la fuerza para defenderse del elemento perturbador. Esta concepción de la salud y la enfermedad la resaltaremos en este libro. Laureano Domínguez 23 Las teorías y los trabajos de Quinton revolucionaron la ciencia. Cabe recordar que el Método Marino se sustenta en las leyes de Constancia General (osmótica, térmica, lumínica y marina), solo probadas por Quinton y algunos seguidores suyos. Él no quiso ocuparse de informes sobre estas leyes y sus implicaciones en las diversas corrientes de pensamiento, su meta era salvar vidas. Aun así, avanzó en diferentes frentes para actualizar los experimentos básicos que le sirvieron para demostrar dichas leyes, las cuales son los pilares del Método Marino. Cuando Cesare Lombroso (Verona 1835, Torino 1909) estableció su hipótesis de las “virulencias heredadas”, estuvo cerca de relacionar sus teorías con los experimentos que realizaba Quinton, contemporáneamente en París, sobre el “tratamiento prenatal”, en el cual evidenció que los bebés de mujeres tratadas con inyecciones de agua de mar, en la época de gestación, nacían sin taras físicas ni predisposiciones hereditarias a tuberculosis y otras enfermedades. Este hecho debería haber partido la historia de la medicina. Más aún, ya en esa época se destacaba otra de las indicaciones del Método Marino, el tratamiento para alteraciones mentales y neurosis. ¿Podrá existir un método más pacífico y contundente para explicarnos los fenómenos de la vida, sus perturbaciones y soluciones? En resumen, el agua de mar es la sopa completa que, una vez suministrada al organismo, es aprovechada por este de acuerdo con sus necesidades. Esta imagen es comparable a la de un río que es llevado a diques para ser utilizado en la producción de energía y llega hasta los más recónditos lugaresdel planeta, pero en su recorrido riega los campos, fertiliza los suelos y calma la sed de los seres vivos. 24 Nos Quedaba el Mar Al igual que Quinton en su época, concluimos que la célula, cuando recibe la información del agua de mar, supera el sentido de tiempo y espacio y recupera su máxima actividad. Por eso, el agua de mar debe llegar a cada casa a través de las redes domiciliarias, partiendo de los sistemas de impulsión desde los litorales. Es un plan ambicioso, pero el único capaz de detener nuestro egoísmo y mezquindad frente al mar. No solo para salvar vidas, sino para que el mayor número de personas emprenda el camino hacia la armonía biológica. De ahí que este libro esté encaminado a llamar la atención de cualquier Gobierno del mundo, la clave es que se replique el modelo de Impulsión de Agua de Mar creado en Chile, ya no para lavar cobre, sino para bien de sus gentes. Después de más de veinte años de lucha para dar a conocer el pensamiento quintoniano en Latinoamérica, este se rodea de seguidores de las más diversas disciplinas. Y, al igual que en la Europa de principios del siglo XIX, se han ido adhiriendo al Método Marino distintas medicinas consideradas alternativas o complementarias. Luego de prologar la traducción del libro Le secret de nos origines révélé par René Quinton, de André Mahé, cuya edición en español se tituló El plasma de Quinton: el agua de mar, nuestro medio interno (Barcelona 1999), me propuse abrir el primer dispensario marino en algún lugar de Colombia y realizar encuentros mundiales sobre el agua de mar. La meta se cumplió con creces, en Barcelona, Colombia y países de tres continentes. Laureano Domínguez 25 Al igual que Quinton en su época, concluimos que, la célula, cuando recibe la información del agua de mar, supera el sentido de tiempo y espacio y recupera su máxima actividad. Mi propuesta fue abrir dispensarios marinos como cátedra de observación para la ciencia médica y convocar para el seguimiento a los resultados de aplicación del Método Marino. Entre muchos pilotajes que describiré en este libro, cabe resaltar el dispensario marino Casa del Pan, en el municipio de La Ceja (Antioquia). Esta es una prueba de que puede hacerse la revolución desde la biología. Estoy seguro de que esta publicación despertará en los lectores la sed de más, mucho más, sobre este extraordinario legado, patrimonio de la humanidad. 26 Laureano Domínguez 27 Pequeño orígenesA LOS Viaje UN 28 Nos Quedaba el Mar El presagio de la mariposa De todas maneras, es posible la muerte hoy. Única alma gemela acicate creador, pues una mariposa negra merodeó a mi alrededor por un buen rato Siempre serás, hermana muerte, mi única posibilidad de vivir. Bienvenida, si es verdad el presagio de la mariposa, que a vos te agradezcan lo que les dije. Por vos, que vuelvan más tranquilos a casa”. Laureano Domínguez 29 H emos nacido del mar, y el mar sobrevive en nosotros. En el momento cuando René Quinton (1866– 1925) examinó los desarrollos de su Ley de Constancia General, ya estaba admitido que el origen de la vida, el lugar de aparición de la primera célula, era el mar. En consecuencia, la misma lógica de su hipótesis le lleva a considerar que el medio interno del vertebrado, la matriz líquida que hay en nosotros, es agua de mar. La hipótesis, que se convertirá en ley para Quinton después de sus experiencias, será formulada así: La vida animal, aparecida en estado de célula en el mar tiende a mantener, por su elevado funcionalismo celular, a través de la serie zoológica, las células constitutivas en el medio marino de los orígenes. La Ley de la Constancia General se apoya en los trabajos de Claude Bernard, relativos al medio interno. El fisiólogo francés enseñó que las células del organismo animal continúan viviendo en las condiciones originales del organismo unicelular, es decir, en un medio líquido interno. Al ampliar poco a poco sus definiciones concluyó que, este medio interior está constituido por la totalidad de los líquidos circulantes en el organismo. Así pues, la integridad de la vida celular es función del equilibrio fisicoquímico del medio interno, el cual se halla asegurado por acciones reguladoras. Los seres vivos, desde que alcanzan un cierto nivel de complejidad, se defienden contra las variaciones y perturbaciones del medio interior, gracias a 30 Nos Quedaba el Mar mecanismos reguladores. Bernard los enumeró así: respiración, digestión, circulación, secreciones externas, secreciones internas y acciones del sistema nervioso vegetativo. Partiendo de los trabajos de Claude Bernard sobre el medio interno, W.B. Cannon, le aplicó la expresión “matriz líquida del organismo”. Quinton se entrega en el laboratorio del Colegio de Francia a experimentos clasificados en grupos, con el auspicio del fisiólogo Étienne Jules Marey. En el primero realizó una sangría de glóbulos rojos a un perro hasta obtener la abolición del reflejo corneal, para después inyectar agua de mar. A pesar del carácter peligroso del experimento, ya que los glóbulos rojos se habían sustraído y al mismo tiempo se le inyectaba el agua de mar, este tuvo éxito: el perro revivió literalmente, y pocos días después se le notaba más vivacidad que antes del experimento. Ante este acontecimiento, Charles Julliot manifestó que había asistido personalmente con el doctor Hallion —quien fue miembro de la Academia de Medicina— al primer experimento hecho antaño por Quinton en el Colegio de Francia, y recordaba todavía, al cabo de treinta y cinco años, la emoción que experimentaron los tres (incluso el propio Quinton, a pesar de su seguridad) cuando vieron volver a la vida y sostenerse de nuevo sobre sus patas a aquel animal que regresaba de tan lejos. Del mismo modo, contra el parecer de sus maestros del Colegio de Francia que le predecían un fracaso, Quinton quería hacer vivir en agua de mar glóbulos blancos. La experiencia se llevó a cabo sobre peces, batracios, reptiles, mamíferos (hombre, conejo, perro), pájaros y otros vertebrados. El éxito fue total: en todos los casos, los glóbulos blancos bañados por el líquido marino persistieron y todas las especies sometidas a experimentación presentaron los diversos signos de la Laureano Domínguez 31 vida normal. Las experiencias de este grupo demostraron la persistencia del medio marino original como medio vital de las células. A Quinton le faltó tiempo para aportar las pruebas químicas sobre la teoría marina, ya que se entregó a una labor abnegada para confrontar una multitud de trabajos dispersos. Finalmente, al reunir las cifras de los análisis, pudo comprobar que las características químicas del agua de mar y las del medio interno son idénticas: “En nuestro organismo, el medio interno y sólo él, posee la misma personalidad mineral, la misma fisonomía marina que el agua de mar”2. Con esta investigación se estableció la presencia de diecisiete cuerpos raros en el agua de mar, así como en el medio interno animal, que no se sospechaban y de los que se subraya su probable importancia. Del laboratorio a la práctica terapéutica Quinton se dio cuenta de que su descubrimiento marino desembocaba directamente en una posibilidad terapéutica que no tenía nada que ver con la talasoterapia de entonces. Explicó que la célula vive en el organismo como el pez en el agua, encontrándose como en un verdadero acuario en el interior de nuestro cuerpo, pero un acuario marino. El agua de mar, introducida en el organismo humano, lógicamente debería desempeñar un papel útil en todos los casos en los que el medio interno estuviera viciado por cualquier causa: envenenamiento químico o infección microbiana, insuficiencia de los órganos de eliminación, déficits de ciertos aportes alimenticios, entre otros. 2 QUINTON, René. El agua de mar medio orgánico. París: Masson, 1904. 32 Nos Quedaba el Mar También aquí hacía falta experimentarsobre el cuerpo humano. En un hospital parisiense, un enfermo se hallaba en el último estadio de fiebre tifoidea, estaba en pleno coma terminal y, según los médicos tratantes, moriría ese día. El hospital cedió el paciente a Quinton, quien le administró, a las 11 de la mañana, por vía intravenosa, una fuerte inyección de agua de mar. Quinton les dijo a las enfermeras que, hacia las seis de la tarde pasaría de nuevo, que el paciente recuperaría el conocimiento, pediría de beber y quizá también un poco de alimento. Al oírle hablar así, le tomaron por un iluminado del agua de mar. Quinton sólo confió a una persona, su esposa, el estado de espíritu en que se encontraba esa tarde. A pesar de su gran confianza en el momento de entrar en la sala, después de haber subido dos pisos, temió avergonzarse si fracasaba. Descendió de nuevo hasta la planta baja, andaba de un lado para otro repitiéndose que debía prepararse para abrir la puerta de la sala y ver que la cuarta cama de la izquierda se hallaba vacía, que en aquel momento debería conservar toda su sangre fría, no exteriorizar ninguna decepción, conservar una conducta imperturbable, que no llamaría la atención ya que nadie creía en el milagro. Quinton subió de nuevo a la sala y abrió la puerta: el tífico, apoyado sobre las almohadas, estaba conversando con una enfermera. Moribundo en la mañana, el hombre se había salvado3. Con este primer resultado, Quinton trabajó, desde 1896, en varios hospitales al lado de jóvenes médicos y más tarde colaboró con profesores que firmaron con él sus comunicados. 3 MAHÉ, André. Le secret de nos origines. Paris: La Colombe, 1962. Laureano Domínguez 33 La publicación de la obra de Quinton, El agua de mar medio orgánico, de carácter científico, despertó un considerable interés. La prensa se apasionó con el tema luego de que él abriera el primer dispensario marino en la calle De L’Arrivée 4, en París. Por ejemplo, el diario Le Monde tituló en primera página: “La sangre venida del mar”4. Vidas salvadas con el agua de mar En aquel tiempo existían enfermedades frecuentes y temibles, por ejemplo, en Francia, la gastroenteritis en los recién nacidos causaba 70.000 víctimas por año; el cólera infantil y la atrepsia producían múltiples decesos. Sin embargo, con frecuencia, los pequeños moribundos trasladados a los dispensarios marinos volvían a la vida. Asimismo, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, el éxito del Método Marino era tal que el Ministerio del Interior francés propuso que las inyecciones de agua de mar fueran obligatorias en la época escolar, del mismo modo que la vacuna contra la viruela. En 1899, el doctor Louis Bagot creó en Roscoff, un establecimiento de hidroterapia marina donde empleaba el agua de mar caliente. En este balneario se trataban pacientes depresivos, hipotónicos, anoréxicos y en estados crónicos bastante diversos. Bagot trató a una campesina de veinticinco años que como consecuencia de una enfermedad infecciosa desarrollaba un reumatismo general. Todas sus articulaciones le dolían, 4 GONZÁLEZ, Toni. La sangre que vino del mar. Diario Médico. 10 de noviembre de 1999. 34 Nos Quedaba el Mar incluso las vértebras cervicales, de modo que se hallaba en un estado de impotencia absoluta. El agua de mar podía proporcionar resultados si se empleaba caliente, sustituyendo la de los balnearios de agua de cloruro sódico, cuyas aguas son, desde luego, menos mineralizadas que la de mar. Se sumergió a la paciente en agua de mar caliente, haciéndole ejecutar poco a poco movimientos para devolver el juego a las articulaciones. Al término del tratamiento, la mujer se hallaba en estado normal. Este éxito permitió complementar el uso de agua de mar caliente con baños, duchas e infusiones que, en conjunto, constituían una síntesis de los medios que representaban, según el Método Marino, una segunda forma de verdadera talasoterapia. He visto repetirse muchas curaciones, sino idénticas a la de la campesina reumática, por lo menos bastante próximas por sus características. Este modelo se puede cotejar con la cura de poliomielitis con agua de mar caliente. Los establecimientos de cura marina Desde tiempos inmemoriales, los médicos han considerado el clima como determinante de la salud; y no exactamente como medicina, sino como condición de vida imprescindible para evitar que prospere la enfermedad. De hecho, hace más de un siglo, el doctor Bonnardière, en Arcachon (Francia), prescribió clima marino y baños de mar en la playa para determinados trastornos. A este tratamiento lo llamó talasoterapia. Pero no fue sino hasta los descubrimientos de René Quinton que la talasoterapia encontró su lugar científico. Laureano Domínguez 35 Sin embargo, no es correcto designar con el término de talasoterapia únicamente a la cura marina realizada en establecimientos, pues cuando en Francia descubrieron el Instituto Marino de Roscoff y al mismo tiempo el desarrollo de la talasoterapia alemana, en los mares del Norte y el Báltico ya existían diecisiete estaciones que utilizaban el agua de mar caliente, veintidós para la cura con agua de mar por ingesta, doce para inhalaciones y seis con lodo marino. Acerca de la acción del agua de mar en caliente se han emitido varias hipótesis. Una de ellas plantea la talasoterapia como un fenómeno de catálisis, análogo al que se obtiene con los oligoelementos marinos administrados por vía lingual. El agua de mar es un medio intensamente mineralizado que contiene todos los elementos químicos de la tabla periódica de Dimitri Mendeléyev, en una determinada sinergia e íntima relación con los equilibrios fundamentales de la vida. Ahora bien, en el baño caliente, la piel se vasodilata, de una forma u otra se presta a los cambios, mientras que el tejido conjuntivo subcutáneo, que es una enorme reserva de sustancia fundamental, alcanza rápidamente la hipertemia relativa, es decir, un intenso flujo sanguíneo. Existe, pues, una serie de cambios iónicos y electrónicos entre los dos medios, cuyas afinidades son evidentes. La ducha de agua de mar caliente a chorro es un poderoso medio, cuyo efecto tonificante no se puede imaginar si no se prueba. Otras técnicas de duchas son también eficaces, entre las cuales, La Farge señala la hidrotermotalasopuntura, una ducha filiforme que permite la percusión directa de algunos puntos con un pequeño chorro muy caliente. Además de esta, existe una gran riqueza de técnicas en camino de ser desarrolladas por el reciente impulso del Método Marino. 36 Nos Quedaba el Mar Tratamiento eficaz para el reumatismo Cada balneario marino completa la utilización del agua de mar caliente bajo distintas formas, una de ellas, el masaje del tejido conjuntivo subcutáneo según el método roscovita, que es el preconizado por el doctor Wetterwald desde 1910. Sobre este punto, las estadísticas alemanas son verdaderamente impresionantes. Después de haber indicado que los baños de mar calientes poseen la misma acción antirreumática que los baños de lodo, el doctor Zurcher5 escribió en El abecé de la terapéutica marina: Según Schultze-Heubach, el porcentaje de éxitos oscila del 71% para las artritis crónicas, al 80% para las ciáticas crónicas hasta el 87% para las otras neuralgias: los éxitos alcanzan hasta el 90% en las ciáticas agudas. Un total del 83% de sus tratamientos (del doctor Weber) pueden considerarse como éxitos. Zóken-dorfer comunica cifras análogas6. El profesor Leroy, creador de la quinebalneoterapia, ha indicado la importancia que el empleo del agua de mar puede tener en el método de estos cuidados: en la poliomielitis, la mayor parte de las fibras musculares se han perdido, pero nunca de un modo total. Si solo queda una décima parte, esta será suficiente gracias al agua y, principalmente, al agua de mar. Al suprimir el 9/10 de la masa, el agua permitirá al 1/10 de las unidades motrices restantes provocar lareaparición de los movimientos, repararlos, rehacer las fibras, mantener la motricidad muscular y conservar la memoria motriz. 5 El abecé de la terapéutica marina. 1954. Embajada de la República de Alemania en París. 6 Estos datos han sido extraídos de El Abecé de la terapéutica marina, un documento cien- tífico y oficial que ha sido traducido a cuatro idiomas y difundido al extranjero. La obra contiene unos veinte estudios firmados por los médicos talasoterapeutas alemanes. Laureano Domínguez 37 Como subraya el eminente profesor, este método de reeducación muscular excede el marco de las secuelas poliomielíticas y permite luchar contra las enfermedades que comprometen la motricidad. La talasoterapia en Alemania Los alemanes inspirados en Roscoff crearon en los mares del Norte y en el Báltico una red de establecimientos marinos. El Abecé de la terapéutica marina muestra notables estudios que los médicos alemanes poseían sobre la práctica de la talasoterapia, ya que en esta terapéutica empleaban agua de mar caliente no solo en forma de baños y duchas, sino también en inhalaciones como aerosol. Todo este movimiento repercutió en la gran prensa, la que duplicó la información sobre los trabajos de Quinton sobre la talasoterapia. Se dieron cuenta de que el primer dispensario que él creó en París, en 1907, en la calle de L’Arrivée, existía todavía, y en 1958, con ocasión de cumplirse el cincuentenario de este, se reunió allí el ministro de Sanidad, representado por el profesor Jaonnon de la Facultad de Medicina y subsecretario de dicho Ministerio, quien declaró: Nos hemos reunido para admirar, con un retroceso de medio siglo, la vida y la obra de René Quinton… la gran cofradía médica lo acoge. La medicina lo adopta. No creemos paradójico ver, en el agua de mar, el suero mismo de la vida orgánica, es decir, un medio de restituir a las células su actividad desaparecida o disminuida, de renovar la parte mineral de su caldo de cultivo alterado, cualquiera que sea la causa que haya producido esta alteración. Las sales marinas reconstituyen el medio vital alterado en su importante individualidad mineral7. 7 SIMON, Robert. Aplications thérapeutiques de l’eau de mer. Paris: Masson, 1907. 38 Nos Quedaba el Mar Y agregó: (…) de muy buena gana haremos entrar su existencia en la historia de la medicina. Sin embargo, atención: el historiador no se preocupa solo del pasado, se interesa también por el presente e incluso por el futuro, por las próximas perspectivas, por las constantes que hallará. Ahora bien, ¿cómo vamos a ver si Quinton importa principalmente al pasado de la medicina, o si el sabio que fue importa principalmente al futuro de la medicina?8. Antes de 1914, un gran número de médicos, así como de profesores de facultad, experimentaron el Método Marino de diversas formas, incluso dedicaron muchas tesis para el Doctorado en Medicina. Este cuerpo médico había asimilado el principio mismo del Método. La investigación había dado la razón al profesor Joannon, ya que, desde finales de 1956, la celuloterapia encontró una amplificación considerable de sus resultados con el redescubrimiento de los trabajos de Quinton. El doctor Pierre Colinet explica en la carta publicada en Le secret de nos origines, de André Mahé: Antes de emplear el agua de mar utilizábamos el suero de Locke-Ringer que había sido elegido por Niehans y colaboradores como el suero más semejante al fisiológico normal. Hemos debido emplear el agua de mar, debido a las manifestaciones locales (induraciones, trastornos de la absorción, dolores musculares) y las manifestaciones generales, estado de choque inmediato después de la inyección o a la media hora siguiente y una elevación de la temperatura en ausencia de cualquier elemento infeccioso que nos obligaba a esperar 8 Ibíd. Laureano Domínguez 39 prácticamente toda una semana, mientras que, ahora, con raras excepciones, los conservamos unas cincuenta horas. Además, el agua de mar permite la supervivencia de las células frescas desde su salida del laboratorio y durante la media hora en la que es administrada al paciente9. Un poco más tarde, el doctor Le Gac introdujo el Método Marino de Quinton en su tratamiento de la esclerosis en placas. Esto sucedió más o menos en el momento en que en Roscoff renacía la talasoterapia, cuando se puso en evidencia el poder antibiótico del agua de mar. Este descubrimiento fue objeto de comunicaciones a la Academia de Medicina en 1952 y 1953 por el profesor Tanon. Estas aportaciones se apoyaban en las experiencias de tres sabios franceses, Heim de Balzac, Bertozzi y Goudin, que habían comprobado la notable acción antibiótica del agua de mar sobre los gérmenes que proliferan especialmente en los intestinos: colibacilo, bacilo tífico de Eberth, paratíficos A y B, bacilo disentérico, enterococo, entre otros. Es interesante subrayar que el agua de mar solo es bactericida en relación con las bacterias patógenas, es decir, aquellas que son nocivas a los seres vivientes superiores. El poder antibiótico del agua de mar fue experimentado y después empleado en clínica humana por el doctor La Farge. Ahora bien, el agua de mar no es un medicamento fabricado que pueda ser superado por un nuevo producto de laboratorio; es un agente natural, un elemento propio para las necesidades de la célula viva. 9 MAHÉ, André. Op. cit. 40 Nos Quedaba el Mar Las principales indicaciones del Método Marino están en las enfermedades de la infancia, la enteritis coleriforme o tóxica, las enfermedades gastrointestinales, la atrepsia, la intolerancia a la lactosa, las hipotrofias y la incontinencia de orina en los niños mayores. En los adultos, este método se emplea en tuberculosis pulmonar, trastornos digestivos, dermatosis, enfermedades ginecológicas, trastornos mentales y neurosis, intoxicaciones agudas, astenia, insomnio, hemorragias, senectud precoz y tratamiento prenatal. Y desde hace algunos años, como sustitución de la penicilina. Al principio, Quinton y sus colaboradores administraban dosis muy fuertes, de 500 c.c., 600 c.c. y a veces 700 c.c. para una sola aplicación. Un hecho que sorprende es el resultado sensacional obtenido en los lactantes, ya que se les suministra dosis hasta de 200 c.c., mañana y tarde, para un pequeño cuerpo que no pesa más de 3 a 6 kilogramos. Los oligoelementos Gabriel Bertrand, sin recurrir a la energética, llamó oligoelementos a los cuerpos raros encontrados por Quinton en el agua de mar; entendidos estos como un organismo animal o vegetal que produce una reacción y no aparece en el resultado final (átomos catalíticos). Esta definición se puede completar con la del médico alemán Friedrich Khan, cuando afirma que el principio de la vida está representado por un motor de agua de mar, puesto en movimiento por la fuerza eléctrica de las sales marinas; estas últimas son los electrolitos, es decir, que se hallan cargados de energía eléctrica y la transportan. En aquella época aún no se conocía la oligoterapia. Sin embargo, La Farge indica que el baño de agua de mar caliente es: Laureano Domínguez 41 (...) esencialmente mineral, de una riqueza de mineralización incomparable, el baño de mar caliente, sobre todo cuando es general y prolongado, posee efectos químicos que proporcionan un poder terapéutico cuyo empleo se encuentra todavía por debajo de lo que cabe esperar. Aunque no sea más que en ínfimas proporciones, la piel absorbe las partículas minerales del agua de mar. Efectivamente, la piel es permeable a los iones, permeabilidad que se halla favorecida por el calor. De esta forma se produce, progresivamente, entre el tegumento y el agua marina, un intercambio de sustancias, un intercambio de iones10. Por su parte, Bagoi añade: El agua de mar hipertónica, radiactiva, viviente contiene todos los elementos histoquímicos que pueden actuar biológicamente sobre los tejidos. Por irritación de los receptoresperiféricos, el agua estimula y solicita la actividad de la célula nerviosa. Quizá se le añadan fenómenos de ósmosis y de difusión, dando lugar, a través de la piel, a los intercambios entre dos medios orgánicos en presencia11. Por otra parte, Winkler manifiesta: Cuanto más se aleja la temperatura, en uno u otro sentido del punto neutro de 35 grados, más intensas son las repercusiones sobre las regulaciones de la circulación y del metabolismo que se producen entre los sistemas simpático y parasimpático. Todavía no se ha conseguido explicar completamente esta acción originada por la composición química de los baños y los de agua de mar. Algunos lo atribuyen a la absorción de partículas minerales, incluso en proporciones ínfimas. La mejoría del dolor en los reumatismos y en las neuralgias, es sin duda un efecto iónico que modifica la carga eléctrica de la piel12. 10 LA FARGE, Georges. La santé par la mer. Paris: Vigot, 1961. 11 BAGOI, René. Revue de Rhumatologie, 1949. 12 WINKLER, de Norderney. El abecé de la terapéutica marina. París: Embajada de la República de Alemania. 1954. 42 Nos Quedaba el Mar Los precursores de la talasoterapia preconizaban que era necesario llevar a los enfermos a los litorales marinos para que respiraran el aire altamente ionizado o bañarlos en las playas; y posteriormente, se introdujo la costumbre de trasladarlos a establecimientos creados para los tratamientos respectivos. Revisando la historia de estos lugares, es posible constatar que en ese tiempo se utilizaban sales de síntesis con agua a 37 °C. Llegué a conocer “hospitales marinos” donde se simulaban los beneficios del agua de mar. El hospital para niños en San Pedro, Montpellier, es un ejemplo de ello, pues el mar estaba a pocos metros. Largas y pesadas discusiones se dieron sobre el poder de fijación de patógenos en el agua de mar. Los obsesionados por la asepsia, a veces ganaban la discusión; otras veces, tomaban prelación quienes defendían la capacidad del agua de mar para detener la proliferación de bacterias patógenas. Al final del debate, la única perdedora fue la humanidad, porque poco a poco se entronizaron los miedos, dando lugar al cierre de muchos centros de talasoterapia y de playas, para dar paso a la microfiltración del agua de mar y venderla en ampollas esterilizadas, con acceso excluyente, distribuidas a través de las farmacias. Cuando se me pidió que participara en la publicación de libros u otras formas de difusión sobre el agua de mar, no lo hice porque no era el momento de cantar victoria, ni proclamar conclusiones sin la evidencia clínica. Había que desatar un río marino, literalmente, en núcleos poblacionales y observar resultados. El experimento llevó más de veinte años, tiempo en el que observé el extraño comportamiento humano frente a su matriz primigenia. Podría aseverar que los intereses económicos llevaron a parcelar el agua de mar, ignorando de paso su generosidad, abundancia, bioseguridad y sabiduría. Laureano Domínguez 43 Desde que Quinton irrumpió en el escenario del Método Marino, la historia ha presentado un ir y venir de aciertos y errores, simetrías y asimetrías, es como se ha escrito el desarrollo de la biología. Sin embargo, la lógica se impone. Es increíble cómo damos vueltas y vueltas, cuando las cosas son tan sencillas. Tienen que pasar varias generaciones para que una idea simple, pero eficaz, se posicione para que sea propiedad de la gente, útil a su desarrollo y armonía biológica. Pero todo llega en su momento. Decadencia de la talasoterapia Poco tiempo antes de la Primera Guerra Mundial, la talasoterapia ocupó un lugar importante entre los médicos terapeutas. El término talasoterapia aparecía a menudo en la gran prensa, había despertado el interés del público por las posibilidades del tratamiento marino. Se conocía principalmente el método de Quinton, pero la creación de establecimientos marinos planteaba problemas a la técnica de aquel tiempo, ya que el agua de mar caliente posee alta acción corrosiva sobre los materiales utilizados en las calderas, canalizaciones y revestimientos, y la obligación de renovar con frecuencia una parte del material, lo cual hacía difícil su aplicación. ¿Puede ser esta una de las causas de la decadencia de la talasoterapia? La talasoterapia se vio truncada por la aparición de la quimioterapia, a tal punto que desapareció poco tiempo después. Entre 1919 y 1950 triunfó la invasión fulminante de la quimioterapia. 44 Nos Quedaba el Mar El Instituto Marino de Roscoff, que había logrado mantenerse hasta 1939, fue ocupado por los alemanes que lo utilizaron como depósito de municiones, y poco después, en su retirada, fue destruido. Así desapareció el último bastión de la talasoterapia. Incluso el mismo nombre quedó relegado al olvido. Sin embargo, ha sido Roscoff quien, al renacer de sus cenizas, tuvo ocasión de devolverle la fuerza a la talasoterapia. El fundador del Instituto Marino había muerto durante la ocupación, pero su hijo, el doctor René Bagot, emprendió la tarea de reconstruirlo. El instituto pudo abrirse de nuevo algunas semanas antes del término de la temporada de 1953 y durante 1954, de mayo a septiembre. A pesar de todo, en junio de 1955, el establecimiento era escasamente frecuentado. Pero algo había cambiado en la mentalidad del público, como reacción a los propósitos de la gran prensa que, antes de la guerra, no se había preocupado por el Instituto Marino. A finales de julio de 1955, se publicó un reportaje sobre Roscoff, el cual obtuvo un éxito considerable y fue el origen no solamente del relanzamiento del instituto, sino del movimiento para desarrollar la talasoterapia en Francia13. La reacción del público, demostrada en miles de cartas que solicitaban información y la invasión inmediata del instituto por enfermos, puso en evidencia ciertas realidades que empezaban a imponerse. En una determinada parte de este gran público, la quimioterapia perdía terreno, se estaba operando un viraje en favor de terapéuticas que tenían un carácter diferente y, en particular, hacia aquellas que empleaban los agentes naturales. 13 MAHÉ, André. Cures à l’eau de mer chaude en Bretagne. En: Constellation. Agosto 1955. Laureano Domínguez 45 Desde la antigüedad se conocen los poderes terapéuticos del líquido marino. Cuatro siglos antes de Jesucristo, los sacerdotes egipcios trataron y curaron al filósofo Platón. De él se cree que surgió la expresión: “El mar lava todos los males del hombre”. En la Edad Media, los humanos sintieron horror por el mar. En el siglo XVI, Ambroise Paré intentó, en vano, rehabilitar el concepto. Solo en el siglo XVIII se prestó nuevamente atención a la matriz original. En 1750, el médico inglés Richard Russel afirmó: Las poblaciones costeras que se alimentan del mar son las más simpáticas. Instintivamente presentan un gran poder vital. El agua de mar sorprendía, en primer lugar, por su virtud purgativa. Habían observado muy bien que esta laxación ayudaba a neutralizar las escrófulas y a combatir las heridas resultantes. Creían que su sabor amargo era excelente contra las lombrices que atormentaban a los niños. Pero Russel no se contentó con ensalzar los efectos del áspero clima de las costas británicas, también preconizó los baños de oleaje, lo que debía parecer espantoso en aquella época, y aconsejaba, además, beber agua de mar. A lo largo del siglo XIX, aparecen algunas iniciativas que tienen por objeto aplicar los consejos médicos del inglés, pero fue la climoterapia marina la que más interesó en esta primera fase. La talasoterapia se vio truncada por la aparición de la quimioterapia, a tal punto que desapareció poco tiempo después. Entre 1919 y 1950 triunfó la invasión fulminante de la quimioterapia. A finales de julio de 1955, se publicó un reportaje sobre Roscoff, el cual obtuvo un éxito considerable y fue el origen no solamentedel relanzamiento del instituto, sino del movimiento para desarrollar la talasoterapia en Francia. 46 Nos Quedaba el Mar Hacia 1850, en Pas-de-Calais (Francia) se observó que los niños raquíticos y escrofulosos, confiados a las educadoras se transformaban rápidamente y en el período de seis meses a un año, recobraban la salud. Se dieron cuenta de que cada mañana la buena nodriza transportaba a sus pequeños a unos 1500 metros hasta la playa. Allí los desnudaba, bañaba, lavaba sus heridas con agua de mar y los dejaba correr medio desnudos por la arena. Esta experiencia fue tan concluyente que lo citaron en su informe anual. La asistencia pública hizo construir en la playa su primer hospital con 40 camas. Los buenos resultados se confirmaron, y se amplió la capacidad del hospital hasta 100 camas y, más tarde, se construyó otro14. La creación de estos hospitales muestra, de forma sorprendente, cómo el empirismo popular conoce y transmite la sabiduría de la naturaleza olvidada por la medicina. Los resultados obtenidos en el hospital de Berck fueron reconocidos y utilizados ampliamente en la segunda mitad del siglo XIX y al mismo tiempo tuvieron lugar los ensayos, atrevidos, por cierto, en aquella época, sobre la helioterapia marina. Algunos balnearios instalaron baños de mar calientes para ciudadanos frioleros o delicados. La cura de agua de mar por ingesta, parte del arsenal de los talasoterapeutas alemanes, fue casi desconocida en Francia por mucho tiempo. Valdría la pena saber si el doctor Bensch, director del establecimiento de Borkum (aprobado por el doctor La Farge) tiene razón cuando afirma que una ingesta de agua de mar multiplica por 8 o 10 el contenido de magnesio en la sangre, en pocas semanas; y que esta cura “no solamente tiene el poder de restablecer el metabolismo mineral alterado, 14 LA FARGE, Georges. Op. cit. Laureano Domínguez 47 sino que, al mismo tiempo, hace desaparecer los trastornos funcionales que desequilibran el sistema vegetativo y el metabolismo hormonal”15. ¿Por qué no se promueven investigaciones? Muchos reumatólogos se desentienden cuando se citan casos de recuperación con agua de mar porque se limitan a verlos sin profundizar en la investigación. Los miles de enfermos, incluso docenas de millares que, desde 1955 han sido tratados en los establecimientos marinos franceses, constituyen una excelente base para la comprobación del impacto positivo del agua de mar en la salud pública. Otra evidencia clínica irrefutable es el tratamiento de los trastornos neurovegetativos con agua de mar. En este aspecto encontramos también que las estadísticas alemanas son muy buenas y completas y deberían hacer reflexionar a los poderes públicos, no solo por razones de sanidad, sino también en función de las cargas cada vez más elevadas de la seguridad social. De cien pacientes enviados por las cajas de seguros sociales para pasar de cuatro a seis semanas en Norderney, noventa y ocho pudieron reintegrarse a su trabajo: setenta y dos con muy buenos resultados, sin trastornos; veintidós con buenos resultados (algunos trastornos ocasionales); cuatro con resultados satisfactorios (algunos trastornos patológicos) y sólo dos no presentaron ninguna mejoría16. Ciertas enfermedades de la mujer, como los trastornos de la menstruación, pueden beneficiarse del tratamiento marino. 15 ZURCHE. Op. cit. 16 Íbid. 48 Nos Quedaba el Mar En este terreno se pueden confrontar fácilmente los resultados, pues a pesar de los obstáculos, la ginecología se enriquecería con las posibilidades que ofrece el mar. La Farge insiste sobre el amplio campo de aplicación que las prácticas talasoterapéuticas ofrecen a la dermatología. El mar es literalmente un agua de juventud. Aquí también La Farge subraya el papel que la cura marina puede desempeñar en la lucha contra la senectud prematura. Sus desarrollos científicos, que ningún médico debería ignorar, alcanzan los arrebatos líricos de Eugene Jules Michelet en su clarividente libro El mar, en el que se encuentra ya en potencia la talasoterapia. Con sus trabajos y su obra, La Farge ocupa un lugar entre los “descubridores del mar”: Richard Russel, Eugéne Jules Michelet, René Quinton y Louis Bagot. Particularmente en Francia, la Segunda Guerra Mundial marcó el golpe decisivo al elemento que salvaguardaba una esperanza de dar fuerza a la talasoterapia, cuando Quinton parecía definitivamente olvidado. He aquí lo que el doctor Fouqué, de Lyon, escribió en 1955: “Hace 30 años que Quinton desapareció y escribió en su adolescencia: ‘lo que quedará de nosotros unos lustros después de nuestra muerte, es lo que importa’, parece haberse disipado en el olvido junto con su obra’. Los miles de enfermos, incluso docenas de millares que desde 1955 han sido tratados en los establecimientos marinos franceses, constituyen una excelente base para la comprobación del impacto positivo del agua de mar en la salud pública. Otra evidencia clínica irrefutable es el tratamiento de los trastornos neurovegetativos con agua de mar. Laureano Domínguez 49 René Quinton siempre tuvo la más profunda estima por los trabajos de Louis Pasteur, a pesar de que este exploraba un camino inverso y consagró su vida a descubrir el microbio y el agente patógeno. Quinton, por su parte, formuló el nivel fundamental del medio interno contra este agente. Precisamente, fue Eugéne Jules Michelet quien anunció el principio de la talasoterapia, mientras que Quinton pronosticó el nacimiento de los dispensarios marinos; de esta forma se da la bienvenida a los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar. Es increíble observar cómo se manifiesta el instinto de sobrevivencia cuando se agota la provisión de agua de mar. Considero, entonces, que esta es una de las tantas vueltas al mar, al origen. Al igual que Quinton, cuando decía sentir vértigo por haber creado un puente entre las eras (persistencia del medio marino en la evolución), yo vivo y disfruto la observación de una de esas tantas vueltas a casa, en el sin tiempo. La Ley de Constancia General de Quinton La Ley de Constancia General indica que la vida animal aparecida primero en estado de célula en el mar, en condiciones físicoquímicas determinadas, tiende a mantenerse por su elevado funcionamiento celular, en las condiciones de sus orígenes. Esta ley escandalizó a la sociedad académica, ya que iba contra la concepción darwiniana acerca de la evolución. Quinton no niega la evolución, pero aclara que no está determinada únicamente por las fuerzas exteriores. Para él, el mundo viviente evoluciona suavemente en la medida que asimila los cambios en el ambiente exterior, adaptándose a ellos. Rechaza que la materia viviente sea solo una sustancia plástica, plegándose, para sobrevivir, al juego de las fuerzas 50 Nos Quedaba el Mar ciegas e incoherentes del universo físico; el poder consustancial de adaptación que le confiere a la célula su origen marino pone los cimientos de la evolución natural, que de esta manera no es un simple azar. Para Quinton, la evolución no es una obediencia a las fuerzas hostiles del cosmos, sino una insurrección de la vida contra el conjunto de fuerzas que le sean perjudiciales. En su evolución, la célula rechaza los eventos de adaptación que comportan decadencia: construye barreras, gracias a formas y aparatos fisiológicos nuevos, suscitando victorias definitivas sobre las condiciones adversas, gracias a la persistencia del medio marino en sus procesos vitales. De esta forma, Quinton complementa a Darwin demostrando que, si las formas anatómicas son cambiantes, es precisamente para permitir a los valores biológicos mantenerse en su plena intensidad. En octubre de 1906, después de la publicación de la obra El agua de mar, medio orgánico, Pierre Dastrese, discípulo predilecto de Claude Bernard y secretario de la Academia de Ciencias, presentó la teoría quintonianaen el Instituto de Francia y concluyó: “Darwin nos enseña que la obediencia a la Ley de Adaptación rige las formas de los animales. Quinton, por su parte, enseña que la resistencia a la adaptación rige la vida animal”. En conclusiòn, medio siglo antes de Erwin Schrödinger y su escuela, Quinton demostró, por medio de la biología, que la segunda Ley de la Termodinámica no es aplicable al mundo viviente, y que la vida, lejos de obedecer al proceso entrópico definido por Carnot-Clausius, se nutre para crear justamente un proceso contrario, antrópico. Laureano Domínguez 51 La necesidad, como la experiencia, es la madre de la ciencia. Método social MedicinaY Marino “La historia está escrita en nuestros huesos, y la sal de nuestra sangre está vinculada a un mar antiguo. Así vive en nosotros el pasado…”. Teoría General del Atavismo Laureano Domínguez 53 U n día, Luis Fernando Correa, médico director del hospital de Sonsón (Antioquia, Colombia), recibió un extenso mensaje y al leerlo meneó la cabeza de manera desconsolada y con aire de impotencia. La hermana Nelly Álvarez, quien en ese entonces trabajaba sola, en una región agreste de la costa Pacífica colombiana, a muchos kilómetros de distancia, pedía consejo sobre el tratamiento de cuatro niños atacados por una enfermedad extraña, cuyos síntomas ella describía. El médico contestó a la carrera: “Poliomielitis, parálisis infantil, no hay remedio conocido, haga lo que pueda”. Un año después, la hermana Nelly, alta, robusta, tostada por el sol y el viento regresó de las lejanas tierras donde había servido de enfermera, partera y médica a las pocas familias que vivían a sus anchas por el litoral marítimo. El doctor Correa le preguntó con sumo interés y curiosidad científica por los enfermos de poliomielitis. —Después hubo otros dos más graves que los primeros —contestó la joven enfermera—, pero los seis ya están bien. —¡Magnífico! —exclamó el médico—. ¿Y quedaron los niños muy lisiados o impedidos? —¡No quedaron lisiados, de ningún modo, doctor! Están en perfecto estado, normal. 54 Nos Quedaba el Mar El médico miró fijamente a la hermana Nelly. Luego sacó de un archivo la nota que ella le había puesto, y al leerla dijo: —Estos casos parecen muy serios. Algunos de ellos han llegado ya al período de parálisis. ¡Vaya, hermana! Casos como estos no se curan completamente. —¡Pero estos niños están perfectamente bien! —repitió la enfermera con firmeza, sonriendo ligeramente. —¿Y usted qué hizo? —preguntó el galeno cada vez más entusiasmado. —Pues me serví de lo que tenía —contestó ella—, agua de mar, calor, frazadas y mis propias manos. Los niños se curaron. Aún incrédulo, el doctor Correa llevó apresuradamente a la enfermera al hospital. En una camilla blanca estaba tendido un chiquillo con las piernas entablilladas y la carita demostraba mucho dolor. —Este es un caso nuevo —dijo el doctor—. Lo pongo enteramente en sus manos. Muéstrenos ahora lo que usted hizo. Los médicos y las enfermeras se agruparon alrededor de la cama a ver qué resultaba del inusitado modo de proceder. Sin darles tiempo para discutir, la hermana Nelly quitó suavemente las tablillas y vendas que aprisionaban los miembros pálidos y —¿Y usted qué hizo? —preguntó el galeno cada vez más entusiasmado. —Pues me serví de lo que tenía —contestó ella—, agua de mar, calor, frazadas y mis propias manos. La hermana Nelly quitó suavemente las tablillas y vendas que aprisionaban los miembros pálidos y doloridos del niño. Luego pidió agua de mar caliente (por ese entonces, el agua de mar brotaba por los grifos, en cada casa) y una frazada gruesa, la cortó y rasgó en tiras anchas, las metió en el agua de mar y envolvió en ellas las piernas del pequeño. Tan pronto como las tiras se enfriaban, las reemplazaba por otras calientes. Así, la hermana Nelly, sola y sin más guías que su ingenio e intuición, comenzó su heroica campaña contra la cruel y devastadora poliomielitis. Laureano Domínguez 55 adoloridos del niño. Luego pidió agua de mar caliente (por ese entonces, el agua de mar brotaba por los grifos, en cada casa) y una frazada gruesa, la cortó y rasgó en tiras anchas, las metió en el agua de mar y envolvió en ellas las piernas del pequeño. Tan pronto como las tiras se enfriaban, las reemplazaba por otras calientes. Con gran sorpresa de todos, el chiquillo empezó pronto a restablecerse y al cabo de pocos días, las piernas no le dolían, tampoco las tenía lastimadas. La piel, antes pálida y encogida, recobró su color y vitalidad. Luego, la hermana Nelly comenzó a moverle las piernas y los brazos, a masajear los músculos. Más tarde, ayudándolo un poco, hizo que él mismo comenzara a mover todo su cuerpo. Pocas semanas después, el chiquillo corría, saltaba y jugaba como si nada le hubiera acontecido. Así, la hermana Nelly, sola y sin más guías que su ingenio e intuición, comenzó su heroica campaña contra la cruel y devastadora poliomielitis o parálisis infantil. Dedicó toda su vida a cuidar enfermos, exponer y demostrar sus métodos a los médicos, enseñándolos a otras enfermeras y extendiendo, con el celo de un misionero, el interés en la curación de la terrible enfermedad. Pocos médicos saben que, durante toda su vida, la hermana Nelly no ha aceptado ni un centavo por sus servicios, tampoco sueldo, honorarios, dádivas, ni nada por el estilo. Algunas de las pocas personas que saben esto, preguntan: ¿De qué vive la hermana Nelly? De una modesta renta que basta para satisfacer sus sencillas necesidades. “La misión de la hermana Nelly”, dicen los médicos del Hospital General, ha sido altruista. Ella no busca dinero ni gloria, lo único que pide es que se sigan sus enseñanzas a fin de aliviar a los niños y promover su bienestar. 56 Nos Quedaba el Mar A ella se le paga con una moneda intangible que vale mucho más que la moneda ordinaria: la oración con que todos los niños de la localidad empiezan cada día sus tareas escolares, con la que ruegan por la buena hermana Nelly y su noble labor. Por aquel tiempo, en otra población, se estableció el primer dispensario marino. El pueblo inauguró el parque, donde se han plantado los árboles favoritos de la hermana. Frente a la tarima, durante la ceremonia de aquel día, se hallaba como espectador entusiasta y reverente, conmovido hasta lo más profundo de su corazón, un eminente científico, ampliamente conocido en el país. Era uno de los “Niños del Mar” de hace años: el primer paciente de poliomielitis curado por la hermana Nelly. *** Un médico cirujano egresado de la Universidad de Antioquia (1981), vive y ejerce su profesión en La Ceja (Antioquia, Colombia). Desde hace veintitrés años se ha preocupado por el estado de algunos pacientes con úlceras varicosas, muchas de estas infectadas. Su dedicación lo ha llevado a atender más de 40.000 pacientes con esta patología. Con un grupo de cinco pacientes, el galeno decidió el tratamiento con agua de mar, luego de conocer las bondades de este maravilloso líquido. Él, durante dos meses consecutivos, observó a estos cinco pacientes con resultados halagadores, pues tres de ellos cerraron sus heridas y en dos, se disminuyó el tamaño de estas. Una mujer de sesenta y seis años, con úlceras de treinta y ocho años de evolución, en ambas piernas, al cabo de dos meses de tratamiento, logró sanarse. Aún falta mucho por estudiar, observar e investigar a fin de aprovechar al máximo este maravilloso elemento que Dios ha puesto de manera gratuita a nuestro alcance en la naturaleza. Laureano Domínguez 57 Prácticas terapéuticas del Método Marino Experiencia de sustitución de sangre por agua de mar en Laguna, Islas Canarias (entrevista). Entre 1974 y 1975, en la Universidad de La Laguna, Islas Canarias, se desarrollaron investigaciones en la Facultad de Medicina, áreas de Fisiología y Endocrinología Analítica. En estos estudios, la sustituciónde sangre en perros por agua de mar mostró que la hematopoyesis es reforzada hasta el punto de que los caninos tratados recuperaron su dotación sanguínea normal en un tiempo de siete a nueve días, tras haber sido sangrados hasta provocarles un shock hipovolémico, lo que significó extraer aproximadamente el 75% de la sangre de cada animal. De otro lado, estudios realizados en el Departamento de Alergia del Hospital Central Unitika de la Prefectura de Kyoto, Japón, se encontró que la ingestión de agua de mar disminuyó el tiempo del flujo sanguíneo total; además, la presión arterial sistólica y diastólica. Los mismos investigadores demostraron que la ingesta de agua de mar disminuyó las respuestas alérgicas cutáneas, los niveles séricos de IgE total, las tasas de IgE específicas al polen de cedro japonés, así como las tasas de interleukina 4, 6, 13 y 18 en sujetos enfermos que padecían rinitis alérgica. Concluyeron que tomar agua de mar podría ser útil y efectivo en el tratamiento de enfermos con trastornos alérgicos. 58 Nos Quedaba el Mar Hay un renovado interés por el estudio del agua de mar. Se han empezado a estudiar sus principios activos, antibióticos, antiinflamatorios, antitumorales, además de sus propiedades nutricionales. Está claro para qué sirve el agua de mar, desde el punto de vista clínico. Lo único que hace falta es que el agua de mar llegue a las casas. Si esto sucede, desde el momento mismo de abrir una llave de agua de mar en una casa o vaciar el inodoro con agua de mar, esto ya supone una revolución desde el punto de vista medioambiental. Automáticamente se está dando inicio al tratamiento de aguas residuales, al aportar más oxígeno y otros gases nobles al paisaje, y crear fuentes de compostaje de una insospechada riqueza biógena. Es exactamente lo que vieron los alemanes, ingleses, rusos, italianos y franceses en la llamada talasoterapia, solo que esta vez se hará en cada casa. La llave de la cocina, cuando se use el agua de mar en la preparación de alimentos, será el primer sistema masivo de medicina preventiva. Es indudable que el agua de mar tiene aplicación en todos los sistemas económicos por ser un método natural, inocuo, efectivo, que no introduce en el organismo elementos modificados por técnicas de síntesis químicas, tiene cero costo y alta efectividad. El agua de mar puede llegar a las más amplias capas sociales. Basta un mínimo de disposición y organización de grupos de base, además de voluntad política de los gobiernos, para lograr el ahorro de recursos en salud pública y un bienestar colectivo. Laureano Domínguez 59 Perspectiva social y terapéutica El agua de mar es, desde el punto de vista social, un método para el manejo de diversas enfermedades. Aunque su principal aplicación en la medicina preventiva es también una herramienta fundamental en la atención primaria de salud. Puede revolucionar aspectos claves en la nutrición y la terapéutica al contrarrestar de forma efectiva el daño oxidativo molecular, específicamente en moléculas en el ADN, por la acción de radicales libres. La llamada memoria del agua se refleja en nuestro organismo, desde el nivel celular y la composición e historia evolutiva del mismo. La información contenida en la célula, en nuestros genes y cromosomas no solo es más vieja que nosotros, sino que marca el camino de la evolución y la constancia de la vida, en lo que tiene de esencial. Desde esos niveles hasta lo que somos en realidad estamos influenciados por la relación del agua de mar, su permanencia en lo vivo y, en nuestro caso, en la serie zoológica. En nuestro entorno, el ser humano forma parte interactiva de un todo orgánico vivo que constituye la biosfera en la que nos desarrollamos, donde el mar ocupa un lugar importantísimo, tanto por su extensión como por su actividad e influencia determinantes. De hecho, la Teoría General de Sistemas, enunciada por el biólogo Bertalanffy en 1932, plantea que los seres vivos están organizados como totalidades inseparables de su medio ambiente, donde el todo constituye algo más que la suma de las partes. Aplicándolo al ser humano, este es un biosistema perfecto compuesto por subsistemas que a la vez forma parte de otro biosistema de orden superior: el medio ambiente, con el cual interactúa a nivel físico, químico y energético. Este medio 60 Nos Quedaba el Mar ambiente incluye los sistemas de la naturaleza, mar, tierra y aire, el espacio sociocultural, económico y político donde vivimos; la familia, el vecindario, la población, el municipio, la provincia, la nación, el continente, el hemisferio, el planeta, el sistema solar, la galaxia... Todo influye, todo está interconectado a tal punto que la expresión “Barrio Cósmico”, referida al sistema solar, es cada vez más usual entre los niños. Gracias al desarrollo de la físico-astronomía estamos creando más puentes entre las grandes distancias interestelares. Quinton dijo sentir vértigo cuando estableció este tipo de relaciones entre las eras de la evolución. No es suficiente proponer que el individuo sea el artífice de su bienestar. Las investigaciones modernas evidencian que el 50% del mejoramiento de la salud poblacional depende del estilo de vida de las personas; el 20% de la genética de las poblaciones; el otro 20% del estado del medio ambiente y solo el 10% de la salud pública (atención médica). Ello obliga a una reestructuración profunda de esta última, con el paso decidido a la orientación socio-profiláctica, a la intensificación del proceso médico-sanitario, al rescate de métodos valiosos y efectivos de la medicina natural y tradicional, y a la humanización de esta. Tales orientaciones no tienen otras alternativas de éxito. Estilo de vida de las personas Una observación que puede aportar al debate es la que hicimos en el dispensario marino de Los Chircales (sur de Bogotá, capital de Colombia) donde nuestro objetivo era evaluar medidas antropométricas en niños consumidores de tres vasos de agua de mar al día. El ambiente donde ellos crecían no era el más armonioso. Y uno de los factores de desequilibrio Laureano Domínguez 61 de la armonía en familia, cuando la había, era una marcada tendencia al consumo de bebidas alcohólicas de los mayores y los jóvenes. Tal vez por la evolución favorable de los niños es que los adultos, a hurtadillas, decidieron consumir también agua de mar. Además, las señoras preparaban los alimentos con esta. Con el tiempo, se disminuyó el consumo de alcohol y los responsables del dispensario reportaron algunos casos de abstinencia. Según Quinton, después de realizado con éxito el tratamiento prenatal en París, la predisposición genética a ciertas Experiencia con agua de mar en el barrio Los Chircales de Bogotá (entrevista). taras se puede corregir. Cuanto más temprana se haga la intervención con agua de mar, más esperanzas existen de mejorar la genética. Recordemos que él intervino directamente a bebés en sus primeros meses después de la gestación. En el caso de Los Chircales, se logró la cura de enanismo y el desarrollo armónico de los niños en ese lugar. Relación con el medio ambiente y la salud pública Tomemos el caso del aire contaminado en Medellín (Colombia). Este sería purificado con la capacidad natural del agua de mar para ionizarlo. De hecho, en Senegal se hizo un pilotaje cuando enseñé a los niños de la escuela del pueblo de Pointe Saréne, a 120 kilómetros de Dakar, a hacer sus propios jardines de halófilas: Batis Marítima (halofíticos con hojas carnosas), Sesuvium Porthulacastrum (verdolaga de playa), Salicornia (herbáceas 62 Nos Quedaba el Mar suculentas)… Que no solo dieron colorido al paisaje, sino que hicieron el aire más fresco y rico, el suelo productivo y húmedo, y el paisaje habitado por especies que habían desaparecido del lugar. El humedal Marino de Torre Flavia, cerca de Roma, y otros muchos ejemplos en los litoralesdel mundo, dan fe de ello. La novedad es que, llegando el mar a las ciudades del interior, estas realidades estarán al alcance de la población que no vive cerca de las playas. Estos son los objetivos a los que no debemos renunciar en favor de la salud de nuestros pueblos. De igual forma, es necesario insistir en el siglo XXI sobre la importancia de la salud pública como solución a los problemas globales que debería ser la base de la nueva mentalidad política para el mundo. Es inevitable la discusión amplia de importantes problemas éticos de la medicina, como la tecnificación y la automatización que vienen transformando la secular relación médico-paciente en una relación médico-máquina-paciente. En esta perspectiva se inscribe la interpretación más humanista de los problemas de salud, su vinculación con la desigual distribución de las riquezas en el mundo, el hambre y la desnutrición en millones de seres humanos, de manera inconcebible en África, Asia y América Latina. Por consiguiente, la medicina social tiene que contribuir a potenciar las tendencias sintético-integradoras del pensamiento médico contemporáneo. Tres ejemplos de ello son (a) la epidemiología genética –campo tremendamente distante de la medicina natural y tradicional, hoy unidos–; (b) la psico- neuro-inmunología –que ha puesto de manifiesto los diversos mecanismos de cómo los estados depresivos condicionan la sensible disminución del umbral de las barreras inmunológicas Laureano Domínguez 63 defensivas–; y (c) la sociobiología –para desentrañar, por ejemplo, la diferente capacidad de los sexos y los grupos poblacionales particulares para la vida y la salud. También hay que contribuir decididamente a hacer más científicas las medicinas diferentes. Y hasta ahí llegué yo cuando en el Congreso de la Salud de los Pueblos, realizado en Cuenca (Ecuador), expuse mi teoría de desarrollo del Método Marino. En esa época creía, con ingenuidad, como Jarricot en 1922, que el Método Marino se inscribiría en la medicina. O por lo menos en la medicina social, o en las medicinas diferentes. Con los años volví a pensar como los salubristas clásicos: el motor de la salud es de libre albedrío. El dispensario marino es un acto de conciencia del individuo frente al mar. Por lo tanto, quienes se deben ocupar de la salud de los pueblos deben poner a disposición de las gentes ese combustible base, en forma generosa y gratuita. El enfoque social de la medicina indica que los problemas de salud no pueden ser solo preocupación de los médicos; la persona individual, las comunidades, la sociedad en general tiene que jugar un papel activo en el logro y mantenimiento de esta. Dicha orientación ha estado presente, desde el inicio en la creación de los dispensarios marinos, en países de nuestra América Latina. La idea de utilizar las propiedades del agua de mar para restablecer la salud humana es tan antigua como la medicina misma. Las referencias abundan. No obstante, como punto de partida de la historia moderna, el concepto agua de mar como combustible básico para la vida, como un elemento natural exactamente adaptado a sus necesidades, debe ser apartado del arsenal terapéutico que casi obliga a que se compare con un medicamento. 64 Nos Quedaba el Mar En mi concepto, vistos los resultados obtenidos en el uso de agua de mar en grandes colectivos, esta debe llegar a las casas y quienes se acercan a ella deben hacerlo con la actitud de asombro que embarga al individuo cuando está, por primera vez, frente a la majestuosidad del paisaje marino. La utilización del precioso líquido como un medio preventivo, nutricional o terapéutico en diversos desequilibrios, trastornos y enfermedades del funcionamiento humano, constituye la base de la armonía biológica. Las propiedades terapéuticas y nutricionales del agua de mar se deben no solo a la riqueza de su composición (todos los elementos de la tabla periódica de Mendeléyev, microplancton en forma de zooplancton y fitoplancton, vitaminas, proteínas, gases, etc.), sino también a la memoria de vitalidad y equilibrio, planteamiento que encuentra fundamento en la medicina natural y bioenergética. René Quinton descubrió toda esa riqueza y la tradujo, para bien de la humanidad, en sencillos dispensarios marinos, en los que se curaron miles de niños y adultos con el agua de mar administrada por distintas vías. Cuando quisimos adaptar esta experiencia al contexto actual, fracasamos. En un abrir y cerrar de ojos vimos el sueño manipulado, aparentemente tecnificado y comercializado. La propuesta, en cambio, desde la época de los dispensarios marinos italianos en 1760, consistía en abrir las puertas del mar para que pudiéramos volver sin obstáculos a casa. Y el principal obstáculo, en mi concepto, es haber cerrado las playas del mundo a las gentes. Con advertencias miedosas innecesarias, con normas insoportables sobre la libre recogida del agua de mar y posteriormente con absurdas condiciones para su uso. Hay países donde crearon leyes para beber agua de mar, se hicieron libros sobre esto. Era sencillo, pero lo complicamos. Laureano Domínguez 65 Los dispensarios marinos que operaron en diversos países, en el período de fundación, nos confirman de forma clara y sencilla la veracidad de los trabajos de René Quinton: es posible evitar la muerte, las propiedades terapéuticas y equilibrantes de este líquido abarcan dimensiones cada vez mayores en organismos enfermos y en personas sanas. La introducción de esta terapéutica en la práctica médica internacional, al confirmarse sus resultados en los estudios científicos, tendría un indudable impacto económico y social, que se traduciría en un considerable ahorro por la disminución en el consumo de fármacos, muchos de ellos inalcanzables para la mayor parte de la población, por su elevado costo. Igualmente, la rápida recuperación del sujeto enfermo y la reincorporación a su vida activa, laboral o de estudio, reportaría también beneficios económicos, individuales y sociales. Y lo que es más importante, también permitiría una elevación significativa de la calidad de vida de las personas. Traigo a colación una anécdota relacionada con los intentos por cerrar los dispensarios marinos que alguna vez fundé en Nicaragua. Me telefoneó Ángel Gracia y me solicitó que hiciéramos una defensa contra el ataque a los dispensarios marinos de ese país, a través de la prensa local escrita, en Managua y emisiones de televisión, desde Miami. Le dije que la fuerza de los dispensarios era imparable, pues la gente era depositaria del conocimiento y, lo más importante, no había dinero de por medio en ninguno de los dispensarios marinos de Nicaragua. Que seguramente tendríamos bajas, pero no nos exterminarían. Recordé el libro de Ernesto Cardenal, La revolución perdida. Tuve dudas, pero de momento. El pueblo nicaragüense es maduro, pensé. 66 Nos Quedaba el Mar El artículo periodístico que atacó lo dispensarios fue escrito en 2011, este contenido se ensañó a tal punto que tituló “La muerte es la que flota en agua de mar”17. Aquí nunca estuvo tan mal acompañada la palabra muerte, pues el agua de mar es la fuente de la vida. Este episodio me recordó el nefasto día cuando sellaron los dispensarios marinos Shalom en La Ceja (Antioquia). Días antes, un funcionario de la salud había declarado a los medios: “¿Si un niño muere por consumir agua de mar en La Ceja, ¿quién lo va a pagar?”. Volvamos al artículo de El Nuevo Diario de Managua, allí comienza citando declaraciones de una nutricionista que afirmaba que el agua de mar no contiene los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita. Agregó que no tiene ni pies ni cabeza la campaña de recuperar niños afectados por desnutrición y concluyó categóricamente: “El agua de mar está contraindicada en casos de desnutrición”. En el mismo contenido, un médico advirtió que el agua de mar era altamente peligrosa y tenía efectosantagónicos en pacientes con enfermedades renales. Fue más allá, aseguró que puede conducir a fallas cardiacas, edema pulmonar, retención de líquidos, elevamiento de la presión arterial… y aseguró, además, que es una estafa, menos mal que no se vendía. Dijo también que, en la literatura médica no había ni un solo registro acerca de los efectos terapéuticos del agua de mar. Para ese entonces contábamos ya con una colección de 18.000 casos clínicos exitosos en toda Nicaragua. Otro doctor aseguró que el agua de mar deshidrata las células. Mientras otro galeno dio la peor noticia: “El agua de mar puede conducir a la muerte”. Afirmó que su consumo produce edema cerebral y renal. 17 El Nuevo Diario de Managua, 2 de septiembre de 2011. Laureano Domínguez 67 El sexto afirmó que puede producir hipertiroidismo e hipernatremia, acompañados de arritmias y trastornos cardiacos. Que, si la gente nota lozana su piel cuando va al mar, es mentira, pues, según él, se debe al fruto de la acumulación de agua por deshidratación celular. Por la importancia de los conceptos y fundamentos, transcribo aquí la aclaración y defensa hecha por la doctora Teresa Illari18 , responsable del dispensario marino de la clínica Santo Domingo, de Managua. Defensa de Teresa Illari a raíz del artículo “La muerte es la que flota en agua de mar”, publicado en El Nuevo Diario, el 2 de septiembre 2011. Aclaro varios conceptos publicados en El Nuevo Diario que no tienen fundamento científico, sobre todo por respeto a los millares de pacientes que han depositado su confianza en el poder terapéutico del agua de mar y en los colegas galenos que la prescriben desde hace más de ocho años en Nicaragua. Las bases científicas de lo que llamamos Método Marino fueron instauradas por René Quinton, hace más de cien años en Francia. Por sus importantes descubrimientos científicos (le llamaron el Darwin francés) y por haber salvado miles de vidas de morir por las enfermedades que diezmaban a la población en los hospitales de la época, mereció el reconocimiento de la comunidad científica de París, por lo que recibió el Premio de la Academia de Ciencias de Francia, equivalente al Premio Nobel de la actualidad. A solicitud del rey de Egipto detuvo 18 Teresa Illari. Médica catalana, coordinadora del dispensario marino de la Clínica Santo Domingo en Los Escombros de Managua. 68 Nos Quedaba el Mar una epidemia de cólera con la administración de agua de mar en dicho país. Como remanente de su gran obra quedó abundante literatura y casuística clínica, perfeccionada por Jean Jarricot en el dispensario marino René Quinton de Lyon. De hecho, el agua de mar hacía parte del Vademécum de Francia, siendo reembolsado por la seguridad social francesa, a los asegurados. Todavía hoy en día es prescrito por médicos en Europa y es de uso obligatorio en los deportistas de alto rendimiento, por su gran poder energizante; por ejemplo, en los ciclistas que compiten en las vueltas a Italia y Francia. En Nicaragua hemos implementado el Método Marino desde 2003 y, en diferentes ocasiones se han desarrollado cursos de capacitación para profesionales de la salud y usuarios en general, con la participación de importantes científicos de talla internacional, tales como: Laureano Domínguez, periodista e investigador colombiano, quien después de rescatar la gran obra del Dr. René Quinton en Francia, trajo a América Latina y a España el Método Marino. Autor de varios libros, ocupa cargos directivos en las fundaciones Aquamaris y Omdimar y Ciencia, ambas españolas y difusoras del Método Marino en el mundo. Ha visitado Nicaragua y nos ha capacitado en diferentes instancias, entre ellas el Ministerio de Salud, en tres ocasiones, visitando también la Costa Atlántica (RAAN y RAAS). Dr. Ángel Gracia, PhD., científico español. También ha visitado Nicaragua para capacitarnos en diferentes foros. Uno de ellos fue inaugurado por Margarita Gurdián, en ese entonces viceministra de Salud y posteriormente ministra de Salud. Laureano Domínguez 69 Dr. Héctor Bustos, científico mexicano, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Baja California. Premio Nacional de Oceanografía (2002). Ha impartido cursos de formación en el Método Marino, junto a Wilmer Soler, en las facultades de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua y la UNAN-León. Se han capacitado en estos cursos, a lo largo de estos ocho años, más de 300 médicos, enfermeras y trabajadores de la salud del Ministerio de Salud de Nicaragua (Minsa) y de diferentes centros de salud y hospitales del resto del país. En los cursos universitarios de formación académica sobre el Método Marino conocimos estudios científicos europeos, de Japón y de Colombia sobre la cura de diferentes enfermedades con la ingesta del agua de mar, los cuales están a la disposición de la comunidad médica y científica en la Clínica Santo Domingo, de los padres jesuitas, en Managua. Existen miles de testimonios de pacientes curados con el agua de mar a lo largo de estos ocho años. Si los medios se comprometieran a publicarlos podríamos enviar dos casos diarios, durante por lo menos dos años. Existen 66 dispensarios marinos en el país, la mayoría de ellos en Managua, pero también en Juigalpa, Somoto, Estelí, Masaya, Jinotepe, Diriomo, Granada, León, Tipitapa, Ticuantepe, Nagarote, entre otros. En estos lugares se distribuye gratuitamente el agua de mar a la población, la cual, por motivos de logística se suele recoger de la orilla. Las características fisicoquímicas del agua de mar, como la ósmosis, la biocenosis, el fenómeno de dispersión, el alto contenido en cloro, los rayos ultravioletas hacen que esté libre de microbios patógenos, esto lo comprobó reiteradamente el Centro de Diagnóstico Clínico del Minsa. 70 Nos Quedaba el Mar El agua de mar se traslada en camiones cisterna y es almacenada en depósitos de plástico bien lavados. La capacidad de almacenamiento y distribución mensual en la Clínica Santo Domingo es de 6.000 litros. El agua de mar, según estudios realizados en la Universidad de Miami, contiene todos los minerales y oligoelementos de la tabla periódica, y por su contenido en fitoplancton y zooplancton, cuando es recogida cerca de la superficie marina, así como la biomasa de bacterias propias del mar, contiene proteínas, vitaminas y ácidos nucleicos, además de otros nutrientes. Estas bacterias propias del mar (9 millones por litro de agua) han sido estudiadas en la Universidad de California, demostrándose que tienen efectos analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos. El agua de mar tiene tres ejes principales de acción terapéutica: La recarga hidroelectrolítica El reequilibrio funcional enzimático La regeneración celular En cuanto a la recuperación nutricional, podemos ver uno de los casos curados y salvados de morir por el Dr. René Quinton en los dispensarios marinos de Francia, gracias al efecto terapéutico del agua de mar, descritos en el libro de Quinton: “El agua de mar, medio orgánico”. ¡No tomar en cuenta este enorme poder de recuperación nutricional del agua de mar y no promover su uso masivo en los países donde cada año mueren millones de niños por desnutrición, es ser cómplice de estas muertes! Hemos podido comprobar en centenares de casos que el agua Laureano Domínguez 71 de mar no es contraproducente en los casos de hipertensión arterial, ya que, después de varios meses de tomar medio litro al día, los pacientes hipertensos logran controlar sus cifras tensionales y en muchos casos pueden descontinuar el tratamiento farmacológico, bajo control médico, obviamente. Varios casos de insuficiencia renal crónica, con oliguria o anuria (es decir, en palabras sencillas, que no orinan u orinan poco por tener “paralizado” el riñón) al ingerir pequeñas cantidades de agua de mar, siempre bajo control médico estricto, empiezan a producir orina, y se han visto disminuciones de la creatinina(último caso del Dr. Villavicencio que, después de tomar tres meses el agua de mar, la creatinina descendió de 12 a 4). Esto se debe a que tiene un poder estimulador de la nefrona (célula renal) y es diurética. Hay múltiples casos reportados en Nicaragua de eliminación de cálculos renales por la ingesta de agua de mar, con ultrasonidos del antes y el después. Uno de los primeros casos tratados en la Clínica Santo Domingo, fue un caso de cirrosis hepática (el hígado “no funcionaba” por antecedentes de alcoholismo) y después de 4 meses de tomar medio litro de agua de mar al día, el paciente ya no necesitó de paracentesis (sacarle dos galones de líquido ascítico del abdomen cada semana), quedó curado y pudo volver a trabajar. Casos de enfermedades de tiroides (hipo e hipertiroidismo) han mejorado con la ingesta del agua de mar, hasta tal punto que los pacientes han podido descontinuar o disminuir las dosis de medicamentos. Casos de cardiopatías severas y arritmias se han estabilizado y compensado gracias a la ingesta cotidiana de agua de mar. 72 Nos Quedaba el Mar Enfermedades de la piel han mejorado en pocos días después de la ingesta y la aplicación tópica. Igualmente, ha habido mejoría del estrés, depresión e insomnio, logrando descontinuarse los tratamientos ansiolíticos y antidepresivos (tipo alprazolam, clonazepam, etc.). En enfermedades reumáticas desaparece el dolor en la mayor parte de los casos que se acompañan de cambios en la alimentación. Se ha utilizado como cimarrona en alcohólicos para dejar de tomar, con muy buenos resultados. En los congresos internacionales sobre el uso terapéutico del agua de mar se ha realizado paralelamente la “Semana del Náufrago” demostrándose claramente, con testigos incluidos, que los náufragos no tienen por qué morir en alta mar, ya que ingieren sorbos de agua de mar que se isotoniza mezclándose con el agua metabólica que produce nuestro cuerpo, producto de las reacciones bioquímicas de nuestras células. Nicaragua se ha constituido, después de Colombia, en el segundo país consumidor de agua de mar en el mundo, dada la masiva expansión de su consumo en nuestra población, con base en innumerables testimonios de sus efectos benéficos, que se propagan de boca en boca, más allá de los comentarios desinformados. Hemos representado a Nicaragua con su valiosa experiencia de uso del agua de mar en: Primer y segundo Encuentro Internacional de Terapia Marina “El agua de mar, fuente de salud y vida”, Fuerteventura, Islas Canarias, España. IV Foro Internacional del Agua, México. Séptimo Encuentro Internacional del Agua de Mar, La Ceja, Colombia. Laureano Domínguez 73 Tercer Encuentro Internacional del Mar, Coatzacoalcos, Veracruz, México. II Salón Internacional de la Cooperación, Dakar, Senegal. Un curso de hidrología marina: “El Poder Curativo del Agua de Mar” ha sido reconocido de interés sanitario por el Instituto de Estudios de la Salud del Departamento de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya (Gobierno Catalán). El agua de mar también se utiliza en agronomía (agricultura biosalina, en Arabia, Eritrea, China, Colombia, México, etc.) y en ganadería, demostrándose en diferentes estudios de grado en la UNA (Universidad Nacional Agraria), el efecto benéfico de la ingesta del líquido en el ganado para el engorde más rápido, la cura de diferentes enfermedades y la prevención de estas. El agua de mar es el recurso natural más abundante en el planeta Tierra, ya que constituye el 70% de su composición. Es gratuita y ofrecida generosamente por la naturaleza a la humanidad. Es una bendición de Dios que nos ayuda a recuperar la salud y mantenernos con energía y un bienestar físico completo. En los océanos primigenios surgió la vida (primeras células) y en el agua de mar permanecen los elementos que dieron origen a la vida y que, al restituirlos a nuestro cuerpo, a nuestras células, nos la devuelve cuando enfermamos. Los pacientes la toman en un promedio de medio litro al día, pura o mezclada con agua dulce, con refrescos cítricos (naranja, limón, piña, tamarindo, papaya, guayaba, etc.) o la usan en vez de sal común para cocinar (sopas, verduras, arroz, frijoles, etc.). 74 Nos Quedaba el Mar No es nuestra intención hacer ningún tipo de proselitismo, ya que, al ser gratuita, el agua de mar, su distribución y consumo no responde a ningún interés, ni farmacéutico, ni personal ni mercantil, ni comercial. A los seres humanos nos ha sido dado el libre albedrío y la libertad de escoger e ingerir los alimentos y bebidas que consideremos pertinentes para nuestra salud y bienestar. El objetivo de este programa de difusión del Método Marino es llegar a los países más pobres del planeta para salvar de la muerte por desnutrición a los 10 millones de niños que mueren anualmente en el mundo. Esta información la ofrecemos en los medios de comunicación éticos para aclarar dudas que se hayan podido generar por desconocimiento y por respeto a nuestros pacientes que han depositado, desde hace años, la confianza en este método natural e inofensivo de recuperar la salud. Los resultados están a la vista y no podemos ignorarlos Estamos a la disposición para facilitar información científica y experiencia médica a quien de buena fe quiera probar la terapia marina y/o difundirla entre sus pacientes. La doctora Illari presenta los nombres de los médicos que han consumido y/o prescrito el agua de mar: Laureano Domínguez 75 José Enrique Solís. Pediatra. Hospital Manuel de Jesús Rivera (La Mascota). Marlene Bordas. Médica general. Direc- tora de la Clínica docente de Ciudad Sandino. María del Socorro Zepeda. Médico gene- ral. Maestría en Salud Pública. CEPS. Luis Mairena. Médico especialista en Ortopedia y Traumatología. Policlíni- ca Morazán. José Francisco Somarriba. Médico espe- cialista en Traumatología y Ortopedia. Hospital Roberto Calderón. Liset Castillo. Médica dermatóloga pe- diátrica. Hospital Vivian Pellas. Norma Estela Francis. Clínica de la Igle- sia Nuestra Señora de los Ángeles. Tiene un dispensario marino. Evelyn Kraudy. Psiquiatra. Exdirectora del Hospital Psiquiátrico. Tiene un dispensario marino. Liberato Villavicencio. Médico internis- ta. Clínica de la Parroquia San Luis Gonzaga. Tiene un dispensario marino. Juan Manuel López. Médico general. Médico de la Prepa/Internado de la UNAN-León. Difundió el método ma- rino desde el Departamento de Bienes- tar Estudiantil de la UNAN-León. Armando Matute. Médico internista. In- fectólogo. Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-León. Leonor Gallardo. Médica salubrista. Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua. Fue directora de la Cruz Roja. Rosa Quintanilla. Pediatra. Médica do- cente de la Facultad de Ciencias Mé- dicas de la UNAN-Managua. Moisés Elías Bautista Lara. Médico ge- neral. Docente de la Facultad de Cien- cias Médicas de la UNAN-Managua. Violeta de Trinidad. Médica con especialidad en Otorrinolaringo- logía. Hospital Regional de Jino- tepe. Alexandra Pereira. Médica salu- brista. Eduardo de Trinidad Barboza. Mé- dico salubrista. Mary Luz Dussán Márquez. Médica salubrista. Elba Luisa Largaespada. Médica general. Olga María Chávez. Médica salu- brista. Directora del Hospital Ro- berto Calderón. Javier Lacayo Bossa. Médico gene- ral y médico homeópata. Director de la Clínica de Extensión Aca- démica Monte Tabor. UPOLI. Manuel Collado. Médico general naturópata. Director de la Clínica Médica de la UPONIC. Tiene un dispensario marino. Brenda Barahona. Médica general naturópata. Decana de la Facul- tad de Medicina de la UPONIC. Tiene un dispensario marino. Edwin Urbina. Médico general na- turópata. Decano de la Facultad de Medicina de la UPONIC. Maura Flores. Médica general natu- rópata. Presidente de la Asocia- ción de Médicos Naturópatas de Nicaragua. Tiene un dispensario marino. Santos WilfredoLópez. Médico general naturópata. Asesor de la Comisión de Salud de la Asam- blea Nacional, para la elabora- ción de la Ley de Medicina Natu- ral y Terapias Alternativas. 76 Nos Quedaba el Mar Rubí María Selva. Médica general naturópata. Es médica de “Na- turaleza”. Tiene un dispensario marino. Luisa Rojas. Médica general na- turópata. Tiene un dispensario marino. Daniel Mayorga. Médico general naturópata. Tiene un dispensario marino. Roberto Ferguson. Médico general naturópata. Tiene un dispensario marino. Kenia Sánchez Gómez. Médica general naturópata. Tiene un dispensario marino. Mariano Mendoza. Médico general naturópata. Roberto Guerrero. Médico general naturópata. Biólogo. Silvia Juliana Robleto Hernán- dez. Médica general naturópata. Bióloga. Tiene un dispensario marino. Victoria Bermúdez. Médica general naturópata. Digna Rosa Paredes Lara. Médica gene- ral naturópata. SILAIS-Managua. Sergio Zamora. Médico general naturó- pata. Tiene un dispensario marino. Ivania Espinoza Solórzano Balladares. Médica general naturópata. Odontólo- ga. Departamento de Higiene y Segu- ridad de la Alcaldía de Managua. Rafael Mairena. Médico general naturópata. Rodolfo Urbina. Naturista. Nutricionista. Tiene un dispensario marino. Verónica Barreto. Naturista. Nutricionista. Licenciado Eduardo José Jirón. Nutricio- nista. Juan Diego Pérez. Homeópata. María Teresa Illari. Médica internista. Homeópata. Gerontóloga. Directora de la Clínica Santo Domingo de los padres jesuitas. Tiene dos dispensarios marinos. José Humberto Gallego. Médico cirujano. Y muchos otros que no pudieron ser con- tactados al momento de escribir este artículo. Laureano Domínguez 77 disPensarios aMérica marinos EN latina “Nuestro organismo contiene fragmentos de antiguas partes, que proceden de épocas primordiales, y que han sido hábilmente adaptados a nuevos fines. Tan admirables son las complejidades de la vida y su inexplicable don de organización, que hasta oímos por medio de fragmentos de nuestras perdidas mandíbulas de reptil”. Teoría General del Atavismo Laureano Domínguez 79 H e recorrido caminos de Latinoamérica buscando ya no el famoso Dorado que rastrearon los conquistadores españoles, sino nuestra propia piedra filosofal, la que nos permita llegar a una revolución pacífica desde la biología. En muchos espacios, centros de estudio, salones comunales, congresos y simposios se han escuchado mis exposiciones, cuyo objetivo ha sido concientizar sobre la importancia del agua de mar en la vida humana. Siempre he hablado sobre la gratuidad del agua de mar. Sin embargo, no todas las personas formadas en mis largos viajes alrededor del mundo han sido fieles a ese principio. En todo lugar he dejado claro que el motor de la socialización del Método Marino no es otra cosa más que empoderar a las grandes masas hacia su uso, como un recurso que ofrece la naturaleza en forma generosa y gratuita. El lema propuesto para utilizar en etiquetas y envases, con aliados ocasionales y desinteresados, reza: “El agua de mar es propiedad de la humanidad. Recuerde: no comprar ni vender agua de mar es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras”. 80 Nos Quedaba el Mar A pesar de esta recomendación, algunas organizaciones, científicos, profesores, voluntarios y aliados terminaron dedicados a comercializarla. Desde “la voluntad”, como bautizaron en algunas partes la cuota que deberían aportar quienes tenían acceso al agua de mar, no fue posible eludir el papel del dinero. Sin embargo, nos quedaba ese modelo perfecto y honrado que nos debemos unos a otros: el respeto por la generosidad, la abundancia y la gratuidad del agua de mar. No obstante, considero que ese modelo de gratuidad será un alivio para la especie humana que ha cobrado tantas vidas por su culto al dinero. Cuenta la historia que poco después de la muerte de René Quinton, el agua de mar apareció en forma de ampolletas y otros envasados que se comercializaron como un producto más de la industria farmacéutica, intervenidos por las normas de la farmacopea. Esto fue suficiente para quitarle su principal característica de medio orgánico. A continuación, hago un rápido recorrido narrativo por uno de los tantos intentos por socializar el Método Marino. Esta vez en algunos países de Latinoamérica. Lo comparé con el viaje que emprendió el médico Ernesto Guevara, cuando visitó los leprosarios desde Argentina hasta México. O el viaje de Ernesto Cardenal desde Nicaragua hasta La Ceja. Después del Primer Encuentro de Diálogo Interuniversitario (Canarias, 2003), partí hacia Colombia, y un martes 1 de julio viajé de Rionegro (Antioquia) a Buenos Aires (Argentina). Esa misma mañana se hicieron los primeros contactos con la prensa local. A las 10:40 horas del mismo día partí hacia Montevideo (Uruguay), donde me reuní con la doctora Silvana González, impulsadora del primer dispensario marino de Uruguay, en compañía del doctor Alberto Barboza. Allí dictamos una conferencia en el auditorio de los laboratorios Late. El 4 de julio, Laureano Domínguez 81 en la noche, visitamos medios de comunicación y llevamos a cabo reuniones para concientizar sobre la importancia de crecer el número de dispensarios marinos en ese país. De Uruguay me desplacé, en un buque bus cruzando el río La Plata a Buenos Aires. Allí me esperaban las mejores sorpresas relacionadas con el encuentro de viejos amigos, veintitrés años atrás. Personas con las que siempre he compartido el deseo de ver con nuevos ojos de esperanza nuestra Latinoamérica. Al igual que había hecho en Colombia y Uruguay visité medios de comunicación, Organismos No Gubernamentales dedicados a la atención de los niños malnutridos, representados por entidades como Cáritas, la Red Solidaria Argentina y el Foro del Sector Social, entre otros. Uno de los motivos centrales de la visita a Buenos Aires era lograr una entrevista que tiempo atrás nos había pactado Carlos Casabeltrame con el doctor Jorge Affanni, neurofisiólogo, catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad de Morón, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y conocedor profundo de los trabajos de René Quinton. La entrevista con el doctor Affani me animó a constituir un comité científico del Cono Sur para apoyar al resto de investigadores que adelantan trabajos en diferentes frentes. Mientras tanto, nos desplazamos hasta Córdoba (Argentina), donde tenía previstas reuniones con personajes del Foro del Sector Social y la Red de Solidaridad Argentina, además de líderes sindicales que nos prestaron el lugar donde habría de fundarse el primer dispensario marino del país, en una Villa Miseria, en las afueras de Córdoba, donde vivía el llamado padre Vasco, un sacerdote que había convivido más de treinta años con los desposeídos. 82 Nos Quedaba el Mar Regresé a Buenos Aires y de ahí partí a Bahía Blanca, donde tenía previstas reuniones con líderes locales, trabajadores sociales y jefes de jóvenes brigadistas voluntarios que serían los encargados de recoger el agua de mar para ser enviada a los dispensarios marinos del padre Vasco y a los de Buenos Aires, o donde surgieran nuevos dispensarios. Hice la primera recogida de agua de mar en Bahía Blanca —muelle— y Pehuencó. En Bahía Blanca y por invitación de Dulfo Cervini, di una charla a un grupo de sacerdotes de la zona de la Patagonia (Argentina). Charlas como esta fueron la constante durante el viaje. Y detrás de cada semilla sembrada y las acciones concretas que preceden a cada reunión, no se hacen esperar los ecos con preguntas y buenas noticias que aún sigo en la distancia. Partí de nuevo hacia Buenos Aires y luego a Santiago de Chile. Allí se hizo una especie de contrarreloj para visitar medios de comunicación, cumplir los compromisos adquiridos para charlas, conferencias y recoger las muestras yprovisionamiento de agua de mar en Viña del Mar y Valparaíso, pueblo cercano a Viña, donde Pablo Neruda hizo sus mejores poemas sobre el mar. De allí, el 26 de julio volví cargado de agua de mar a Buenos Aires, después de sobrevolar el Cristo de Los Andes. Con esta provisión, el doctor Jorge Affani aprendió a consumir el agua de mar e inició sus investigaciones en neurofisiología; otras personas también se beneficiaron del líquido traído de Chile. Después nos comunicó que, a la segunda semana de beber tres vasos al día, desapareció su crisis matinal de rinitis alérgica. El doctor Jorge Affani aprendió a consumir el agua de mar e inició sus investigaciones en neuro- fisio- logía; otras personas también se beneficiaron del líquido traído de Chi- le. Después nos comunicó que, a la segunda semana de beber tres vasos al día, desapareció su crisis mati- nal de rinitis alérgica. Laureano Domínguez 83 Posteriormente, se creó el comité científico para investigaciones sobre el agua de mar en Chile, Argentina y Uruguay. Mi conclusión sobre esas conversaciones, impregnadas de los primeros resultados parciales obtenidos en diversos frentes de trabajo, las intuiciones de años, el resultado de las extensas y bien documentadas lecturas del doctor Affani sobre el Método Marino y las hipótesis por él sustentadas se vislumbró un camino seguro hacia la demostración de varios de nuestros postulados relacionados con la aplicación del Método Marino, según la línea de los dispensarios marinos existentes hasta el momento, donde predomina la gratuidad absoluta del agua de mar, la ausencia total de tecnicismos o valores agregados sobre la misma y la posibilidad siempre latente de impulsar la creación de acueductos marinos sobre el planeta. De hecho, con los años, un argentino, Alberto Avaca, diseñó el primer Sistema de Impulsión de Agua de Mar (SIAM) en Chile. Cuando lo visité, le pregunté: “¿Es posible crear redes de suministro de agua de mar a partir de estos sistemas de bombeo para regadío de halófitas, por ejemplo, en este desierto? Sonriendo, me contestó: “Sí, Laureano”. Fui a Montevideo, invitado por el agrónomo Fernando Nieto. Ahora quería compartir el sueño de una revolución pacífica y contundente, posible de realizar desde todo nuestro bagaje de experiencias. Nuestro reencuentro, al igual que había pasado en Buenos Aires con Roldi, Alberto Palacio, Marcos Vorobey, Marcelo; en Santiago de Chile con Raúl Zúñiga; en Córdoba, con Hernán Apezteguía; en Bahía Blanca, con Dulfo Cervini; y en Montevideo con Roberto Abella y José Cardozo supuso el abrazo en el sin tiempo de quienes nos sabemos unidos por una causa común: El “Que Todos sean Uno”, pedido por Jesús al Eterno Padre. 84 Nos Quedaba el Mar Con Fernando Nieto, inmediatamente se iniciaron los diálogos, las visitas, los contactos, la recogida del agua de mar, las primeras ingestas, reuniones de difusión y disponibilidad para iniciar la fundación de nuevos dispensarios marinos. Él y su esposa me acompañaron a visitar los dispensarios marinos de La Paloma y Rocha donde encontramos no solo una sede física al lado del mar, sino también un nutrido grupo de voluntarios, amantes y practicantes del Método Marino. Entrevisté al doctor Barboza, responsable del dispensario marino La Paloma, y a personas que acompañan su cotidianidad con la ingesta de los tres vasos de agua de mar. Una señora nos decía que va con el vaso a la playa tres veces por día, no solo a beberla, sino porque siente la necesidad de agradecer personalmente a Dios y al mar por este obsequio. Al igual que ella, mucha gente lugareña de cada país, cercano o alejado del mar, narró ante la cámara, vivencias con respecto al mar y otras ya olvidadas que ahora revivían al escucharnos. En Medellín retomé las reuniones en los dispensarios. Narré el periplo por el Cono Sur, visité pacientes delicados de los dispensarios en su propia casa, inauguré el dispensario marino San José, en el Centro de Bienestar del Anciano en Marinilla (Antioquia); reorganicé el sistema de aprovisionamiento de agua de mar, de manera tal que pudiese garantizar su gratuidad absoluta. Para ello, el sistema de abastecimiento tenía que ser fruto de una simple logística basada en el trueque. Quienes tuvieran los camiones o cualquier tipo de vehículo, lo pondrían a disposición común. Quienes pudieran abastecer el combustible o cubrir los peajes de las rutas hasta los litorales, lo harían; todos, quienes aseaban los envases, canecas o tanques en los que se recogiera el agua de mar, siempre usando el reciclaje, todos tendrían a cambio agua de mar para su propio sustento o el de sus allegados. Laureano Domínguez 85 La pedagogía del no dinero, en todo lo relacionado con el agua de mar, será más importante que cualquier resultado obtenido por su uso. Recuerdo la insistencia en cada charla de conservar esa limpieza y la honradez en el suministro. Les decía que llegaría el momento en que gobiernos foráneos, empresas privadas, colectivos cooperativos o gobiernos locales se encargarían de extender las redes de suministro domiciliario de agua de mar, a partir de centros de acopio, en las ciudades, a través de mareductos. Sigo pensando igual. Tengo la certeza de que así será. Cuando vuelvo al pasado, no me intimida pensar en la época griega del esplendor del uso del agua de mar, o la época china que a veces mencionan los historiadores en los libros, o más aún, la época del resurgimiento del Método Marino que en Italia se dio en 1760, o lo que llamo la época quintoniana: el período comprendido entre 1897 y 1922. Todo esto hace que regrese a la década de los sesenta de mi padre, a mi lucha desde los 12 años. En algún recodo de mi memoria reposa la lógica de los ríos de agua de mar. Y así será. Es parte de nuestro instinto de sobrevivencia y de retorno al origen. Aquí cabe citar a Whitman: “Llegaremos a las estrellas sólo para ir más allá”. Visité de nuevo a Bogotá. Me esperaban los testimonios a viva voz y en imágenes de cuatro años de funcionamiento del dispensario marino de Ciudad Bolívar, un populoso barrio del centro-sur de Bogotá. A un carismático líder del lugar le bastó ver, en una emisión televisiva, mis declaraciones sobre las virtudes del agua de mar para emprender, en solitario, una admirable labor de solidaridad hacia la gente de su barrio. 86 Nos Quedaba el Mar En mi visita al dispensario asistieron a la charla, además de un nutrido grupo de pacientes, ya recuperados gracias a la persistencia en ingerir agua de mar, médicos interesados en colaborar con el dispensario marino. En Bogotá se multiplicaron las reuniones con investigadores, veterinarios, biólogos y médicos. Primera recogida solidaria de agua de mar en Nicaragua (documental). Llegué a Nicaragua invitado por el padre Paco Xanmar, sacerdote jesuita, quien se enteró de mi paso por Barcelona, donde realicé una verdadera cruzada de difusión a favor del agua de mar. Llevaba conmigo los documentos recuperados en la Biblioteca de Medicina de París y los archivos de otras universidades, como Montpellier y Lyon. Me dediqué a dar charlas y a organizar la primera publicación en español sobre estos hallazgos, anteponiendo a todas, acciones concretas de apertura de dispensarios marinos. Uno de mis interlocutores preferidos fue el sacerdote jesuita Juliá Maristany. Desde su oficina se gestaron verdaderas cruzadas por varios países. De a poco las he ido cumpliendo. Una de esas fue en Nicaragua. Me puse en contacto con el padre Paco Xanmar, y no se hizo esperar la primera visita a ese país. Los jesuitas no solo son los responsables de la Universidad Centroamericana en Managua, sino de la Clínica Santo Domingo. La experiencia en Nicaragua Laureano Domínguez 87 En 2003, en Nicaragua se concretó uno de los modelos de llevar el mar a las ciudades del interior. La propuesta se vuelve práctica cuando se le lleva el agua a lagente. Queremos que sea lo normal en aquellos lugares donde no es posible desplazarse a la línea de playa. El primer día dicté una charla en el auditorio de la universidad. Al concluir, alguien del público preguntó: —¿Qué hay qué hacer? —Lo primero, tener agua de mar en algún lugar de Ma- nagua, contesté. —¿Queda muy lejos el mar?, pregunté. —Más o menos a 80 kilómetros, la playa más cercana es Pochomil. A continuación, solicité que levantaran la mano quienes tenían vehículo; acordamos encontrarnos a las siete de la mañana en la entrada principal de la universidad, solicité que llevaran consigo recipientes limpios de todo tipo. Ocupé media noche lavando canecas que conseguí de segunda mano en el mercado de Managua. Partimos temprano según lo acordado. Una fiesta llena de colorido, con olor a brisa marina y muchos diálogos sencillos y hermosos. Algunos registrados en el video que acompaña este capítulo (Ver el anterior código QR). Tras llenar las canecas, las llevamos a Managua, allí, en una zona de bodegaje, en el dispensario marino de la Clínica Santo Domingo se inició la distribución. Nicaragua alcanzó un alto grado de conciencia social sobre este tema, tanto que el Ministerio de Salud (Minsa) hacía 88 Nos Quedaba el Mar controles aleatorios, como si se tratara de un acueducto marino, aunque todavía sin redes de distribución domiciliarias, que es mi sueño. En ese solo dispensario se consumían semanalmente 1.500 litros de agua de mar y se fundaron más de 87 en todo el país. Lo más importante, lo que debe destacarse, lo que debe aprender el resto del mundo, es que allí no se movía dinero para acceder al agua de mar, llegaba a cada rincón de Nicaragua a través de redes de solidaridad, bien fundadas y sostenidas por Canteras, organización de base liderada por la hermana Julie Marciacq. En Managua y Pueblo Nuevo se inauguraron los primeros dispensarios marinos y se extendían a otras poblaciones. Las reuniones y conferencias no solo fueron de carácter general, pues también se dictaron en el Ministerio de Salud Nacional. Asimismo, se hicieron reuniones técnicas con los responsables de la nutrición de los niños en el Ministerio de Salud. Aún retumban en mi mente los discursos con que intenté defender la simpleza del Método Marino ante los funcionarios de turno. La historia, hasta hoy, da por perdido mi intento; sin embargo, en unos cuantos años será diferente. Años después, cuando asistí a un congreso de cooperación internacional en Dakar (Senegal, África), la hermana Marciacq me habló acerca de una envasadora de agua de mar promovida por empresarios, quienes afirmaban querer venderla a los ricos para darla a los pobres. Nunca entendí este proceder, pues estaba seguro de que tanto ricos como pobres se proveían, en forma gratuita, del agua de mar. Yo mismo lideré este proceso, en el que todos se proveían del líquido sin distingo alguno, a través de brigadas de solidaridad, con apoyo gubernamental. Laureano Domínguez 89 Allí en Dakar, la hermana Marciacq denunció: “Ahora conseguir el agua de mar en Managua es asistir a un mercado persa, lo que sucede cuando se involucra el dinero, tal como lo advirtió Laureano, si no se defendía la gratuidad del líquido”. Recordé con nostalgia el libro La revolución perdida, que Ernesto Cardenal me firmara y regalara días antes, cuando me concedió una entrevista en su casa de Managua. Tampoco puedo olvidar el título de la obra principal de Quinton, El agua de mar, medio orgánico, el cual sugiere que no debemos quitarle su característica orgánica. "Somos hijos de la evolución", sugirió Darwin. "Somos hijos del mar, porque el mar persiste en nosotros a través de la serie zoológica", afirmó Quinton. Y el mar de Quinton, a pesar del empecinamiento de los salubristas por la asepsia, no obedece a las reglas de la inocuidad convencional. El mar en Santa Fe de Bogotá D.C., Colombia Ahora les compartiré la experiencia de un dispensario marino en Bogotá (Colombia), en el barrio Los Chircales, al sur de la ciudad, en 1998. Un líder, Héctor Giraldo garantizó la provisión permanente, con grandes esfuerzos. Ojalá existieran otras personas, con alto grado de solidaridad, que lleven el mar a ciudades tan lejanas como esta capital, a 507 kilómetros del litoral Pacífico colombiano. En un video de la época se observa la primera reacción de los habitantes al ingerir el agua de mar pura, como en 90 Nos Quedaba el Mar Nicaragua; lo hacen niños, ancianos, jóvenes, personas sanas o enfermas. Los primeros resultados obtenidos con la simple fórmula de incorporar a la dieta diaria tres vasos de agua de mar (500 c.c.), es que se solucionaron patologías crónicas y se recuperaron jóvenes mal alimentados, con problemas graves en su crecimiento, incluso se registraron dos casos de aumento de talla en niños diagnosticados con enanismo (uno de ellos en Los Chircales y otro en Managua). Inicialmente, el agua de mar estaba destinada a la población infantil; no obstante, los padres de familia, al ver los efectos saludables, también empezaron a tomarla. En ese sector se experimentó la reducción del consumo de alcohol y de violencia familiar. Otro modelo importante de dispensario marino se ubicó en el barrio Ciudad Bolívar, en la misma capital colombiana. El tema se difundió masivamente gracias a una entrevista que me hiciera la periodista Gloria Valencia de Castaño (q.e.p.d.), y fue vista por un líder del lugar, quien se interesó por contactarme. Luego se ingenió la forma de llevarla, primero a su casa, a sus hijos y a su suegra, quien estaba intoxicada por ingesta de Ponstan, un analgésico muy fuerte. El agua de mar la recuperó totalmente. Esta información pasó al vecindario y luego a la farmacia del barrio. Igualmente, un grupo de médicos de la localidad nos invitó para ampliar el tema. Les contamos y ellos mismos se las ingeniaron para proveerse del líquido. En esos días manifestaron que irían en grupos familiares a llenar los recipientes que, posteriormente, trasladarían al dispensario. Este fue un caso de recogida solidaria de agua de mar, con el que se demuestra que la voluntad y la decisión son suficientes para alcanzar grandes propósitos. Laureano Domínguez 91 Dispensarios marinos en el municipio La Ceja (Antioquia, Colombia) Desde 1999 hasta hoy, en el municipio La Ceja existen dispensarios marinos para el suministro gratuito de agua de mar. En este lapso, los bodegajes de agua de mar han oscilado entre 43.000 litros (1999) y 9.000 litros mensuales, actualmente, los cuales se utilizan para consumo humano y la agricultura. En La Ceja se mostraron los efectos del agua de mar en la preparación de alimentos en un lugar que los proveía gratuitamente a personas de escasos recursos. Una religiosa (al igual que en Nicaragua) fue encargada, por el obispo, de manejar el lugar. Este exitoso modelo se originó en el dispensario marino denominado Casa del Pan, el cual funcionó por varios años. A pocos meses de instaurado, observamos los primeros resultados favorables en los comensales y decidimos ayudar a quienes sufrían problemas de salud crónicos, como desnutrición, gastritis, cirrosis, adicciones y otras patologías, a través de la vía parenteral. Igualmente, un grupo de jóvenes voluntarios se formó, de la mano de una enfermera, en aplicación endovenosa de agua de mar. Cuando ya habían recibido las primeras instrucciones, algunos empezaron a aplicarse las primeras inyecciones de prueba. Posteriormente, el resto de los voluntarios se ofreció para recibir las inyecciones; cuando hubo confianza entre ellos, se citó al primer grupo para que, quienes quisieran, empezaran a recibir su dosis por vía endovenosa. Un hecho curioso y muy hermoso a la vez, es que mi madre encabezó la lista. El procedimiento se hacía dos veces por semana y las dosis de aplicación oscilaban entre 200 c.c. 92 Nos Quedaba el Mar y 500 c.c. de agua de mar,tal como la traíamos de diferentes litorales del país, solamente decantada. Por supuesto, la recogida y el resto de las actividades del dispensario marino quedaron registradas fílmicamente. Esporádicamente se invitaba a algunos observadores, incluso de otros países; médicos, nutricionistas, biólogos, deportólogos, microbiólogos, bacteriólogos y sociólogos, entre otros, a quienes se les mostraba con orgullo el dispensario marino Casa del Pan, porque, en mi concepto, operaba mejor que los dispensarios marinos franceses de comienzos del siglo XIX, aquellos de los que mi padre y yo ya habíamos tenido noticia a través de la literatura de la época, porque luego de su muerte, como ya lo dije, fui a verificar en Francia y otros países sobre la historia y documentación de estos. Casa del Pan arrojó resultados positivos, por no decir espectaculares, en la recuperación de diversas patologías padecidas por las personas que se sometieron a las inyecciones de agua de mar. Con el tiempo se orquestó su cierre. Esta situación no me sorprendió. Nadie iba a salir a defenderlo, como tampoco lo hicieron cuando las autoridades del orden nacional sellaron los 43 tanques de agua de mar de 1.100 litros cada uno, en el dispensario marino Shalom de La Ceja. La experiencia del funcionamiento de la Casa del Pan por espacio de nueve meses ininterrumpidos, haciendo el bien sin mirar a quien, me llenó de regocijo. Jamás se inmiscuyó el dinero. Nunca se le puso valor agregado al agua de mar que allí se utilizó. No hubo que convencer a nadie. El agua de mar llegaba pródigamente a este y a muchos otros dispensarios marinos del pueblo, por la Providencia y a través de redes de solidaridad. Laureano Domínguez 93 Nadie tenía que preguntarse cómo se había creado ese hermoso río de agua de mar, desde las líneas de playa colombiana hasta La Ceja. Todos aprendimos en este proceso. Enfermeras y médicos eran responsables de cada paciente. Todo el equipo se formó para actuar en situaciones de emergencia. De hecho, algunos de estos jóvenes estaban prestos a intervenir cuando se presentaran. Otra buena noticia que encontramos a nuestro paso por Antioquia (Colombia) fue la de un médico que atendía a sus pacientes en un hospital de la Policía, a quienes recomendaba la ingesta de agua de mar para diversas patologías, obteniendo excelentes resultados. Quienes manejaban este centro de atención marino, al igual que los médicos del dispensario del parque Bolívar, suministraron historias clínicas debidamente registradas en cada centro. En su momento, esos datos fueron ordenados para los informes sobre los dispensarios marinos de Colombia, los cuales están descritos más adelante. Otra experiencia de dispensario consistió en dar alimento a los niños en situación de calle y se hizo un pilotaje acerca del rendimiento en fútbol con un grupo de deportistas jóvenes que ingirieron agua de mar, en La Ceja. También he constatado que el agua de mar incorporada a la dieta diaria es un nutriente que reduce la ansiedad por la ingesta de alimentos. En países con hambruna por sequía, bastaría medio litro de agua de mar en el estómago de la persona condenada a morir por hambre, para salvarse. Entonces, ya sabemos que funciona, por lo tanto, la tarea es crear conciencia y difundir cada vez más los logros obtenidos en los dispensarios. 94 Laureano Domínguez 95 casos Marinos DisPensarios Presentados EN LOS clínicos 96 Nos Quedaba el Mar “Cuando el agua de mar atraviesa nuestra boca, esta capta el oxígeno disuelto en ella a través de la antigua función de nuestras branquias. Y aunque el curso del tiempo es creador, está abierto y preñado de posibilidades. La vida, contenida en el agua de mar, su cuna, infunde a la materia un futuro impredecible. En esto reside el milagro de todos nosotros, que procedemos de oscuridades ancestrales. Soportamos las penurias de nuestra generación en nuestra calidad de seres que pertenecen al pasado y al futuro”. Teoría General del Atavismo Laureano Domínguez 97 Este contenido es un informe producto de las observaciones y seguimientos realizados a los dispensarios marinos localizados en Santa Fe de Bogotá y en los municipios de El Santuario, La Ceja y Medellín (Antioquia); aunque no los considero necesarios, solicité a los profesionales que los hicieran, solo para dejar constancia histórica de mi respeto por los protocolos médicos y estadísticos en salud pública. El principio que, en mi concepto, rige en los dispensarios marinos gratuitos y en adelante con las redes de suministro domiciliario de agua de mar es: “Haz el bien y no mires a quién”. Los casos clínicos derivados de la actividad de los dispensarios evidencian el impacto positivo en la calidad de vida de quienes decidieron aplicar el Método Marino. A partir de estas realidades, más que biológicas, y al no ser, repito, un medicamento, lo prioritario es que llegue gratuita y desinteresadamente al alcance de todos. Los casos clínicos derivados de la actividad de los dispensarios evidencian el impacto positivo en la calidad de vida de quienes decidieron aplicar el Método Marino. Incluyo en este libro algunos de ellos, aunque podrían ser miles. 98 Nos Quedaba el Mar Es mucha el agua de mar que ha corrido por los tractos digestivos de cientos de miles de personas, quienes, desde 1999 empezaron a consumir habitualmente el agua de mar, en diversas partes del mundo. Si quisiera dedicarme sólo a coleccionar historias de recuperación en todas las patologías, no me alcanzaría el tiempo para impulsar el propósito de este libro que es divulgar la importancia de implementar los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar (SIAM) hacia las casas. Los beneficios del agua de mar en patologías relacionadas con déficit de aporte nutricional, específicamente oligoelementos, fueron los que más nos propusimos observar. Por este motivo, se impulsó la creación de los dispensarios marinos, a partir de marzo de 2002, haciendo énfasis en sectores vulnerables con altas tasas de desnutrición. El agua de mar que se utiliza en los dispensarios de Colombia se recoge directamente de las costas de los océanos Atlántico y Pacífico, en envases de todos los tamaños, limpios y reciclados. En la mayor parte de estos se ha realizado la terapia marina por ingesta únicamente. En Medellín, se trabajó por ingesta y vía parenteral. En todos, antes de ponerlos en funcionamiento, se dictaron conferencias sobre la composición y los beneficios del agua de mar. El agua de mar que se utiliza en los dispensarios de Colombia se recoge directamente de las costas de los océanos Atlántico y Pacífico, en envases de todos los tamaños, limpios y reciclados. En la mayor parte de estos se ha realizado la terapia marina por ingesta únicamente. En Medellín se trabajó por ingesta y vía parenteral. En todos los dispensarios, antes de ponerlos en funcionamiento, se dictaron conferencias sobre la composición y los beneficios del agua de mar. Laureano Domínguez 99 Posteriormente se suministra agua de mar para consumo oral, tres vasos diarios, a grupos de personas con diferentes patologías. Cada persona tenía un registro individual con datos generales, tales como nombre, edad, peso, talla, patología, síntomas descritos, inicio de la terapia marina y evolución de los síntomas. En los dispensarios se ha logrado la mejoría clínica de las personas que han realizado constantemente la terapia marina, gracias al compromiso de un número de personas voluntarias cada vez mayor que garantizan la obtención, transporte y suministro del agua y el posterior seguimiento a las personas que la beben o aplican. Este informe es una descripción cualitativa general de algunos casos de personas atendidas en los dispensarios marinos, en los que la mejoría fue sobresaliente: 1 Paciente de sexo femenino, 49 años, natural, residente y procedente de Santa Fe de Bogotá,zona urbana, casada, ama de casa, con antecedente personal de hipertensión de difícil manejo en tratamiento con Verapamilo y Enalapril, neurosis de ansiedad, enfermedad ácido-péptica y anemia secundaria debido a hemorragia uterina anormal secundaria a miomatosis uterina. Consulta por “crisis de nervios”, sensación de mareo y sangrado vaginal de leve a moderado ocasional. Se realizó terapia marina por ingesta con tres vasos de agua de mar diarios durante tres meses. Al finalizar, presenta cifras tensionales estables, sin episodios de sangrado vaginal, como tampoco crisis de ansiedad y se corrige completamente el cuadro anémico sin suministro de vitaminas de síntesis química. 100 Nos Quedaba el Mar 2 Paciente de sexo masculino, 16 años, natural, residente y procedente de Santa Fe de Bogotá, zona urbana, estu- diante, soltero, con desnutrición moderada, asintomático. Se registró el inicio de la terapia marina por ingesta en marzo 19 de 2002. Peso: 40 kilogramos, talla: 1,55 me- tros. El 23 de julio de 2002 registra peso: 42 kilogramos y talla: 1,57 metros. El 7 de diciembre de 2002 se registra peso: 44 kilogramos y talla: 1,59 metros. Estos cambios en peso y talla se dieron sin ningún tipo de vitamina de síntesis. 3 Paciente de sexo masculino, 5 años, natural, residente y procedente de Santa Fe de Bogotá, zona urbana, con antecedente de dermatitis atópica y asma, desde el naci- miento. El 6 de abril de 2002 fue llevado por su madre al dispensario y presentaba lesiones descamativas finas eritematosas en cara y brazos. Inicia terapia marina por ingesta con tres vasos de agua de mar diarios. Fue eva- luado el 26 del mismo mes y se encontraba sin lesiones en brazos. En noviembre de 2002 ya estaba sin ningún tipo de lesión y no presentaba nuevos episodios de crisis asmática. 4 Paciente de sexo femenino, 19 años, soltera, ocupación hogar, natural y residente en Santa Fe de Bogotá, zona urbana, a quien se realizó diagnóstico de colitis no infec- ciosa el 14 de mayo de 2002. Se inicia terapia marina por ingesta con tres vasos de agua de mar diarios, sin ningún otro tipo de tratamiento, y el 11 de junio de 2002 refiere ausencia de síntomas. 5 Persona de sexo femenino, 40 años, residente de Medellín. Consulta por gastritis, agrieras, dolor y edema en las ar- ticulaciones de las manos. Hacía un año había tenido Laureano Domínguez 101 cirugía de la matriz, por cáncer. A los ocho días de estar tomando el agua de mar presentaba mejoría del reflujo gastroesofágico, de la intolerancia a los alimentos y sus manos se desdematizaron. En control del 31 de mayo de 2004 relata estabilidad y mejoría en las manos y el reflu- jo. Además, refiere que un dolor en el pie derecho, que le impedía caminar bien, también desapareció. Se declara muy satisfecha. 6 Mujer de 47 años que padecía migraña, de localización frontal toma agua de mar para encontrarse mejor y com- probar sus efectos. Ingiere dos vasos de agua de mar, uno por la mañana y otro por la tarde. Le han desaparecido completamente los dolores, sin seguir ningún otro método. Además, desaparece pesadez en las piernas, tiene varices no muy importantes, pero que le producían pesadez nota- ble, piernas cansadas a pesar de que regularmente hace ejercicio físico: camina una hora con paso ligero cuatro días a la semana. Desaparece dolor en hipogastrio, en relación con menstruación. La paciente padecía de dolor menstrual no intenso. Está mejorada completamente. En ningún momento ha habido aumento de la tensión ar- terial a pesar de que sus paramédicos no ven con buenos ojos este método, pues piensan que al tomar el agua de mar lleva mucha sal y les va a producir inexorablemente hipertensión incontrolable. Pues bien, no solo no se ha producido, sino que no se ha informado de ningún au- mento de la presión arterial. 7 Persona de 42 años, sexo femenino, residente de Medellín. Presenta migrañas frecuentes. Hace unos seis meses ini- ció la ingesta de agua de mar. Relata que en esa época no la toleró, pues le desencadenaba cólicos. La suspendió 102 Nos Quedaba el Mar durante tres meses. Reinició la ingesta en dosis muy bajas y los cólicos desaparecieron. Progresivamente aumentó la dosis. Refiere la desaparición casi total de las migrañas. 8 Paciente de sexo femenino, natural y residente de Mede- llín, edad 50 años, viuda. Hipertensa hace cuatro, desde la muerte de su esposo, su presión arterial no desciende de 180/110, a pesar de estar tomando tres antihipertensivos y un diurético. Se queja, además, de cefalea casi perma- nente. En la consulta se le recomienda ingerir pequeñas dosis de agua de mar. En el control a los ocho días, relata desaparición de la cefalea y elevación del estado de ánimo; presión arterial: 120/85, pulso: 80/min., ligero edema postural en miem- bros inferiores. Control a los 15 días, mejor estado de áni- mo, más despejada, ausencia de cefalea, presión arterial: 120/80, pulso: 80/min. Persiste el edema postural. El tratamiento de las heridas de la piel ha sido exitoso en casi todos los casos. Para estos, la recomendación de tomar dos vasos de agua de mar al día y aplicar una gasa previamente humedecida con agua de mar sobre la herida, durante dos meses, fue suficiente para obtener el cerramiento completo de las heridas. En dos casos, dismi- nuyeron el tamaño. 9 Paciente de sexo masculino, 42 años, residente en La Ceja. Presentaba gastritis crónica por más de veinte años y no respondía a ninguna de las formas de terapia que había intentado. La primera toma de agua de mar fue espontánea. Al consumir luego alimentos que agudiza- ban el dolor de la gastritis, tuvo la sorpresa de no sentir Laureano Domínguez 103 dolor. Después, siguió consumiendo diariamente el agua de mar, reportando mejoría permanente de la gastritis. 10 Paciente de sexo femenino, 77 años, residente en La Ceja. Presión arterial 180/100, relata dolores en extremidades inferiores, sobre todo rodilla y pierna izquierda. Después de estar consumiendo el agua de mar, sus familiares rela- tan mejoría del estado de ánimo, notoria lucidez mental, normalización de su presión arterial y disminución mar- cada de las molestias en sus miembros inferiores. 11 Paciente de 44 años, sexo masculino, residente en La Ceja. Se quejaba de estrés permanente y agotamiento. A la semana de estar tomando tres vasos al día el agua de mar manifiesta tranquilidad, reenergización y dismi- nución notoria de la sensación de hambre. En controles posteriores relató estabilidad en los logros obtenidos. 12 Paciente 62 años, sexo femenino, residente en La Ceja. Presenta hipertensión e hiperglicemia. Después de veinte días tomando el agua de mar, relata estabilidad de su presión arterial y mejoría de los niveles de glicemia. 13 Cinco casos de pacientes (cuatro mujeres y un hombre), con un rango de edad entre 45 y 60 años, con insufi- ciencia venosa en las extremidades inferiores, han sido tratados con agua de mar. Los síntomas comunes eran: piernas cansadas, adoloridas en cuanto estaban más de media hora en posición de pie, dolor insoportable por la tarde y más en verano. Moderada hinchazón. Calambres. Todos los casos han obtenido una mejoría notable, con desaparición del dolor y los calambres, así como la hin- chazón. Entre los cinco casos seguidos, dos tenían insu- ficiencia venosa notable con dilataciones en el territorio 104 Nos Quedaba el Mar de la safena interna. Estos dos casos eran quirúrgicos, decidieron probar antes con agua de mar para ver si el dolor de piernas desaparecía. En ambos, la pesadez y el dolor disminuyeron de forma notable. La explicación a este fenómeno se puede deber al aporte de oligoelementos y minerales del agua de mar que supera, en todos los casos, a los medicamentos tipificados tónicos venosos. Lo sorprendente de estos resultados es que los síntomas han disminuido, incluso en pacientes con obesidad. Es un hecho constatado que el agua demar ha mejorado y continúa mejorando a estos pacientes. Animo a terapeutas marinos o no que comprueben estos resultados en pacientes aquejados por problemas circulatorios venosos en extremidades y les traten solo con agua de mar durante seis meses, tomando tres vasos de agua de mar diarios. 14 Persona de 56 años, sexo masculino, residente de Medellín. Comienza la ingesta de agua de mar por curiosidad. A los ocho días de tomarla observó que disminuyó la descamación de placas de psoriasis en cuero cabelludo, de carácter hereditario, que no respondían a tratamientos convencionales. Se le sugiere que también se aplique tópicamente el agua de mar en la zona afectada. Refiere que la mejoría de las placas es más notoria. 15 Persona de 70 años, sexo masculino, residente en Medellín. Presenta enfisema pulmonar de varios años de evolución, necesita oxígeno durante toda la noche. Se le sugiere a un allegado que utilice agua de mar en el frasco destinado a humidificar el paso de oxígeno. Relata tranquilidad y Laureano Domínguez 105 respiración más fácil y solicita que se continúe usando el agua de mar como humidificante del oxígeno. Se le sugiere que también se emplee la ingesta del agua de mar. 16 Paciente de 10 años, sexo femenino, residente en Mede- llín. Ha venido consultando por déficit de atención y ac- tividad exagerada. Con los tratamientos implementados inicialmente no se había dado respuesta satisfactoria. Hace tres meses inició el consumo oral del agua de mar, coincidiendo con cambios en el comportamiento hacia la superación de sus patologías. Consulta ahora por fiebre, vómito, dolor en epigastrio e hipocondrios de dos días de evolución. Llega con notoria adinamia, sensación de frío y mucosas orales secas. Ante la no tolerancia de líquidos orales, se le sugiere la aplica- ción endovenosa de agua de mar, con la aquiescencia de la señora madre. Se le inyectan, vía intravenosa, 20 c.c. de agua de mar. Tolera el procedimiento sin ninguna reac- ción adversa. Relata sensación de calor durante la aplica- ción, y al salir, mejora en su estado general. Al regresar a su casa presenta escalofrío y luego elevación de la tempe- ratura corporal, que cede con la aplicación de compresas húmedas y empieza a tolerar la vía oral. Al día siguiente presenta ausencia de signos y síntomas iniciales. 17 Paciente de 78 años, con problemas de herpes zóster y sin resultados en su tratamiento médico. Inicia terapia con dos vasos de agua marina, durante ocho meses. Los sínto- mas desaparecieron totalmente. 18 Mujer de 50 años, con problemas de circulación, pesadez de piernas, uñas quebradizas y fuerte caída del cabello. Comienza terapia marina durante catorce meses, toman- 106 Nos Quedaba el Mar do dos vasos al día, y en los seis meses siguientes, un vaso diario como mantenimiento. Durante este periodo no solo se solucionaron los problemas que describimos anterior- mente, sino que también se vio mejoría notable en los síntomas menstruales que empezaban a ser irregulares. Además, y lo más asombroso es que se empieza a descu- brir una mejoría en la mastopatía fibroquística en ambos pechos, uno de los bultos tenía el tamaño de un huevo de paloma, el cual desapareció totalmente a lo largo de este periodo. 19 Señora de 52 años, tez blanca, 1,52 metros de estatura, 71 kilogramos de peso, diabética, presentaba una úlcera diabética en tobillo derecho y empeine izquierdo, para lo cual recibía tratamiento con glibenclamida 5 miligra- mos, pentoxifilina 400 miligramos y clindamicina 300 miligramos, con resultados mínimos de recuperación. Al iniciar la terapia con agua de mar, por vía oral y tópica se observó una aceleración en el proceso de cicatrización y, en el curso de tres semanas la paciente sanó. 20 Señora de 64 años, tez trigueña, 1,55 metros de estatu- ra, 52 kilogramos de peso, con diagnóstico de cáncer de útero, recibe tratamiento con quimioterapia y presenta efectos secundarios como malestar general, dolor de cabe- za y vómito, debido a estos iba a desertar del tratamiento, pero al iniciar la toma oral de agua de mar, los efectos secundarios disminuyeron y continuó la quimioterapia. 21 Niña de 6 años, natural de Medellín, residente y proce- dente de Rionegro, zona urbana, con cuadro de siete me- ses de evolución de episodios de rinitis, rinofaringitis y ri- nosinusitis cada quince o veinte días. Producto del primer embarazo de madre de 32 años, embarazo suspendido a Laureano Domínguez 107 las treinta y tres semanas por preeclampsia severa, parto por cesárea. Estuvo hospitalizada durante dos días por síndrome de dificultad respiratoria del recién nacido. Pre- sentó infección urinaria a los siete meses, reacción anafi- láctica por picadura de insectos a los seis meses y presenta hiperreactividad de vías aéreas desde los 3 años, maneja- da por períodos con antihistamínicos y beta2 inhaladores. Al examen físico en diciembre de 2002 se encontró con peso: 21 kilogramos y talla: 1,19 metros, agudeza visual 20/50, congestión nasal, cardiopulmonar normal. Esta- do mental normal para la edad. Se inició terapia marina por ingesta con 3 onzas de agua de mar tres veces al día y aplicación tópica de esta por la nariz dos veces al día. En la evaluación realizada el 15 de febrero de 2003, se encontró un solo episodio de rinitis de aproximadamente tres días, sin cuadro de tos seca, ni disneas atribuibles a hiperreactividad de la vía aérea. La paciente estuvo sin terapia durante ocho días por falta de suministro. No se administró a la paciente antihistamínicos ni otra medica- ción durante ese período. 22 Paciente de sexo masculino, 45 años, casado, natural de La Estrella (Antioquia), residente y procedente de Rio- negro, zona urbana, estudiante universitario, con ante- cedentes personales de asma iniciada a los 30 años, con cuadros de crisis cada treinta o cuarenta y cinco días manejados con beta dos inhaladores, esteroides inhalados y parenterales, antibioticoterapia y antihistamínicos; po- litrauma severo a los 30 años, con trauma craneoencefá- lico, trauma con pérdida de tejido y paresia secundaria, trauma en rodilla izquierda con avulsión de tejidos blan- dos que requirió injerto; dermografismo, urticaria y rinitis 108 Nos Quedaba el Mar alérgica a los 30 años. Consulta en septiembre de 2002 por cuadros repetidos de rinosinusitis cada veinte días que responden parcialmente a antibioticoterapia. Además, refirió lesión ulcerativa en rodilla izquierda en área de injerto que sana con costra delgada y se repite, pese a tratamiento con antibióticos tópicos y cremas re- generativas de tejido. Al examen físico se encontró ten- sión arterial 120/80, afebril, frecuencia respiratoria: 20/min., frecuencia cardiaca: 80/min. Eritema y ede- ma de mucosas nasales, rinorrea amarillenta. Eritema fa- ríngeo, amígdalas sin pus, pulmones bien ventilados, sin ruidos agregados. Hipotrofia de codo, antebrazo y mano izquierda con paresia de los mismos. Lesión ulcerativa en rodilla izquierda de 1,5 centímetros x 1 centímetro, sin costra, sin signos infecciosos, con leve eritema periférico. Estado mental normal, presentando estados de ansiedad. Se hizo diagnóstico de rinosinusitis crónica agudizada, asma, urticaria, úlcera crónica en rodilla derecha, rini- tis alérgica, paresia de MSI como secuela de politrauma, estado de ansiedad transitorio. Se inicia terapia marina por ingesta de 500 c.c. diarios divididos en tres tomas, aplicación tópica de agua de mar, en forma de lavado na- sal, dos veces al día durante dos meses y aplicación tópica en forma de aerosol dos veces al día de agua de mar en lesión ulcerativa de rodilla izquierda. Se evalúa a los cinco días y se encuentra remisión com- pleta del cuadro de sinusitis (rinorrea, cefalea y malestar general), al examen físico no se encontraron alteraciones en nariz y boca. En la evaluación realizada a los quince días, el paciente resulta asintomático; al examen físicoLaureano Domínguez 109 se encontraron las secuelas de trauma en miembro supe- rior izquierdo y lesión en rodilla en idénticas condiciones manifestando que no ha iniciado la aplicación tópica en rodilla. Se evalúa nuevamente el paciente en diciembre de 2002 y manifiesta que durante el período de tratamiento no ha presentado nuevas crisis de asma ni cuadros de rinitis, ni urticaria. El 26 de enero de 2003 inicia apli- cación tópica en rodilla izquierda. Se evalúa nuevamente el 9 de febrero de 2003 y refiere que presentó un episodio de rinitis de tres días de duración, en enero de 2003; no presentó crisis de asma ni urticaria, tampoco rinorrea amarillenta ni cefalea acompañando el cuadro de rinitis. Al examen físico en esta fecha se encontró costra gruesa de 0,2 centímetros en lesión ulcerativa de rodilla izquier- da, sin eritema. En la última evaluación realizada el 20 de febrero de 2003 se encuentra asintomático, sin cuadros de las en- fermedades conocidas; y al examen físico en rodilla iz- quierda, se encuentra cicatrización completa de lesión ulcerativa, cicatriz hipocrómica de 0,4 centímetros, sin eritema local; nariz, boca y pulmones sin alteraciones a la evaluación. 23 Paciente de sexo femenino, 11 años, estudiante, natural, residente y procedente de Marinilla (Antioquia), zona rural, con antecedente de amigdalitis a repetición (cada 30 o 45 días) e hipoglicemia reactiva diagnosticada a los 8 años y en tratamiento con dieta con restricción de carbohidratos. Consulta el 11 de enero de 2003 por sensación de mareo frecuente asociada especialmente al consumo de azúcares y acompañada ocasionalmente de náuseas y vómitos. Al examen físico se encontró afebril, 110 Nos Quedaba el Mar consciente, frecuencia respiratoria: 20/min., frecuencia cardiaca: 88/min. Amígdalas con hipertrofia moderada sin eritema ni pus. Ojos y oídos sin alteraciones. Resto del examen físico: normal. Se inicia terapia marina por ingesta con tres onzas de agua de mar tres veces al día. A los veinte días de iniciada la ingesta presenta cuadro de amigdalitis aguda que se resolvió en dos días, sin nin- gún otro tratamiento adicional. Evaluada el 16 de febre- ro de 2003 se encuentra asintomática, refiere no haber presentado episodios de mareos en el tiempo de la terapia y al examen físico se encuentra normal, excepto por hi- pertrofia moderada de amígdalas, sin signos de infección activa. Se le ordenó continuar terapia por ingesta durante dos meses y nueva evaluación médica en dos meses o en el momento de presentar síntomas. 24 Paciente de sexo femenino, 14 años, soltera, estudiante, natural, residente y procedente de Marinilla, zona rural, con diagnóstico de acné juvenil. Consulta el 11 de ene- ro de 2003 y al examen físico se encuentran lesiones en cara tipo comedones y aumento de grasa en zona frontal, nariz y mentón, sin otras alteraciones. Se inicia terapia con aplicación tópica de agua de mar en forma de aerosol en cara dos veces al día y se ordena no aplicar ningún otro tipo de cremas, ungüentos o tratamientos en cara. El 16 de febrero de 2003 es evaluada nuevamente y pre- senta únicamente dos lesiones aisladas en cara; refiere que las lesiones iniciales desaparecieron en tres días y que lesiones nuevas aparecen esporádicamente y desaparecen en veinticuatro horas con la aplicación tópica enunciada. Al examen físico no se encontraron cicatrices en cara. Laureano Domínguez 111 25 Paciente de sexo femenino, 32 años, unión libre, ama de casa, dos hijos, residente y procedente de Santa Fe de Bo- gotá, zona urbana. Consulta el 21 de diciembre de 2002 por diagnóstico reciente de hipertensión arterial leve que, según ella, se manifiesta como cefalea global; además, re- firió dismenorrea desde hace varios años. Con anteceden- te de desnutrición diagnosticada en la infancia. Al exa- men físico se encontró tensión arterial 140/90, afebril, consciente, frecuencia respiratoria: 18/min., frecuencia cardiaca: 72/min., talla: 1,51 metros, peso: 49 kilogra- mos. Examen físico sin alteraciones importantes. Se hace impresión diagnóstica de HTA leve fase I, desnutrición crónica y dismenorrea. Se recomienda a la paciente dieta hiposódica, hipograsa, ingesta de agua de mar 450 c.c. en el día distribuidos en tres tomas. No se ordenan ayu- das diagnósticas porque la paciente dice no tener recursos económicos. Es evaluada nuevamente el 11 de febrero de 2003 y refiere inapetencia y poco peso. Además, refiere que no realizó dieta indicada, ni consumió medicamen- tos antihipertensivos, suspendió la terapia marina veinte días antes y durante el período que la ingirió presentó dismenorrea en una ocasión y mejoró la cefalea (en in- tensidad). Al examen físico se encuentra tensión arterial 130/90, frecuencia respiratoria: 18/min., frecuencia cardiaca: 72/min., peso: 49,5 kilogramos, talla: 1,51 metros. No se encontraron otras alteraciones al examen físico. Examen mental normal, con estados de ansiedad transitorios. Se sugiere reiniciar terapia marina igual por tres meses, toma de tensión arterial cada quince días. 112 Nos Quedaba el Mar 26 Niño de 2 años, natural, residente y procedente de Santia- go de Cali, zona urbana, quien fue llevado al dispensario por bajo peso y cuadros recurrentes de rinofaringitis. Hijo de madre de 22 años, embarazo de término, parto natu- ral, recién nacido sano, peso al nacer 2.700 gramos, talla al nacer 52 centímetros. Al examen físico, en octubre de 2002, se encontró peso: 7,8 kilogramos, cabello escaso, amígdalas hipertróficas sin pus ni eritema, sin otras alte- raciones. Se inició terapia marina por ingesta con medio vaso de agua de mar tres veces al día. En la evaluación realizada el 15 de marzo de 2003, se encontró que había ingerido el agua de mar durante tres meses en forma re- gular y después en forma irregular. Presentó un episodio de infección de vías urinarias a los 27 meses y actual- mente está asintomático. Al examen físico, peso: 9,5 ki- logramos, talla: 86 centímetros, perímetro cefálico: 45,5 centímetros, amígdalas hipertróficas sin pus ni eritema, y ningún otro hallazgo anormal al examen físico. Solo se administró al paciente agua de mar. 27 Paciente de sexo femenino, 43 años, estudiante, natural, residente y procedente de Santiago de Cali, zona urbana, soltera, sin hijos, desempleada, con antecedente de dia- betes mellitus tipo II de veintidós años de evolución, en tratamiento con dieta con restricción de carbohidratos, metformina y glibenclamida oral, con cuadro de lesiones ulcerativas en piernas, por varios años en ambas pier- nas, con mejoría temporal con antibióticos. Consultó en noviembre de 2002 por nuevas lesiones ulcerativas muy dolorosas en ambas piernas que en esta ocasión no me- joran con antibióticos tópicos e intramusculares, ni con cremas granulantes. Además, refería sensación de mareo Laureano Domínguez 113 frecuente. Al examen físico se encontraron tres lesiones ul- cerativas: una en tercio distal de pierna izquierda, a nivel de maléolo interno, de 7 centímetros x 4 centímetros, con borde y costra amarillenta, fondo eritematoso, dolorosa; una en tercio distal de la misma pierna, de 4 centímetros x 2 centímetros, con similares características; y otra en pierna derecha, tercio distal, a nivel maleolar interno de 3 centímetros x 2 centímetros, dolorosa y con dificultad para deambular. Peso: 72 kilogramos. Se inicia terapia mediante aplicación tópica de agua de mar una vez al día. A los veinte días de iniciada la terapia se observa te- jido de granulación y reducción de tamaño de las úlceras y remisión completa de dolor en piernas. A los dos meses presentó cicatrización completa de las úlceras, e inicia terapia marina por ingesta con agua de mar, tres vasos en el día. Evaluada el 15 de marzo de 2003, se encuen- tra asintomática, refiere no haber presentado episodios de mareos en el tiempo de la terapia por ingesta y al examen físico se encuentra con peso:69,5 kilogramos, talla: 1,51 metros, tensión arterial: 130/80, frecuencia cardiaca: 80/min., fondo de ojo con retinopatía I, abdomen con leve dolor a la palpación profunda en flanco y fosa iliaca izquierda, sin masas, ni visceromegalias, hipoestesia en segundo dedo del pie derecho, cicatrices de antiguas úlce- ras hipopigmentadas, sin otras alteraciones en piel. Se le sugiere continuar terapia por ingesta de agua de mar, con- trol de peso, glicemia mensual y nueva evaluación médica en dos meses o en el momento de presentar síntomas. 114 Nos Quedaba el Mar Casos tratados en el dispensario marino del barrio Los Chircales Amparo Uribe es una lideresa colombiana que ha sostenido por más de cuarenta años la obra social Los Chircales, promovido por el Movimiento Los Focolares. En esta obra surgió desde 2003 un dispensario marino que a la fecha se sostiene. Amparo es una voluntaria y ha dedicado su vida al servicio de sus pares, así relata algunos hechos del inicio de este dispensario: “En el centro social de Los Chircales, de sesenta a setenta personas toman tres vasos de agua de mar al día. Hay muchos pacientes. Los logros más significativos, donde he visto recuperación es en la desnutrición de los niños y enfermedades relacionadas con la cabeza. He visto que el agua de mar ejerce una acción muy rápida”. Estos son algunos de los casos tratados en este dispensario: 1 Señor con cáncer terminal, 35 años, con trasplante de médula. Llegó como un cadáver, pálido y demasiado del- gado. Le dije que se tomara el agua de mar. Hace quince días la está tomando. Tiene otra cara, más llena, aunque sigue un poco pálido, pero el color ha cambiado. Está muy contento, dice que tiene más fuerzas. 2 Joven de 16 años, pequeñito, que no crecía, muy triste, con un estado de desnutrición avanzado. Empezó a to- marse el agua en mayo. A los tres meses, en agosto, había crecido tres centímetros, y a la fecha, tres centímetros y medio. También ha aumentado de peso, está muy conten- to, se siente supremamente bien, es uno de los casos más significativos en el dispensario. Laureano Domínguez 115 3 Niño de 5 años que tenía el cuerpo lleno de psoriasis, solo la cara la tenía limpia. Se toma tres vasos de agua de mar al día. A los dos meses y medio empezó a cambiar de piel. 4 Señora con hemorragias muy fuertes, recientemente opera- da. El médico estaba asombrado, pues las hemorragias no habían desencadenado en anemia. El médico, impresio- nado, pidió agua de mar para hacerla examinar y buscar qué contenía. 5 Señora con úlcera gástrica. Con el primer vaso de agua de mar ingerido sintió ardor. Ahora está muy bien del estómago. 6 Paciente con osteoporosis generalizada en la rodilla. No lograba caminar. Desde que empezó a tomar el agua de mar, no volvió a sentir dolor en las rodillas. No ha vuelto a hacer los exámenes. Además, tenía anemia crónica, con la ingesta de agua de mar ha mejorado su sangre. Lleva cuatro meses tomando tres vasos diarios de agua de mar. Una de las cosas que más he notado en las personas que ingieren el agua de mar es la limpieza interna, afirma Amparo Uribe. En el barrio, uno de los problemas apremiantes es el dolor de estómago, y con solo empezar a tomar el agua de mar hacen una limpieza tal que arrojan gusanos, piedras, parásitos, logrando mejorar. Todos los que han probado el agua de mar indican que les genera energía, les da ánimo. Una señora vino orgullosa a mostrarme las piernas porque ya se le empezó a desvanecer la vena várice. 116 Nos Quedaba el Mar Por último, aunque se me escapan muchos casos no tan renombrados, Amparo Uribe me cuenta su experiencia personal: "El dolor de cabeza desapareció totalmente, soy hipertensa. Me tomo el agua de mar por la mañana, al medio día y por la noche. Nunca más me volvió a doler la cabeza y cada vez que vuelvo al médico para los controles de presión arterial, la encuentra normal. El agua de mar la estabilizó". Casos tratados en el dispensario marino de El Santuario “Primero que todo, agradezco a quienes han hecho posible mantener nuestro dispensario marino provisto de su recurso principal. Esperamos continuar el trabajo iniciado, pues estamos frente a una población que requiere de una adecuada nutrición. En el dispensario atendemos niños con edades entre los 2 años y los 16 años. Los primeros reportes de los padres de familia, después de cierto tiempo de consumo de agua de mar es la limpieza que ha obrado en los niños, respecto a los parásitos intestinales y amebas. Incluso, los padres, que también tomaron el agua de mar, mostraron recuperaciones sorprendentes en casos tan concretos como problemas de azúcar en la sangre y asfixia. En los casos de presión arterial, también se notó el beneficio. La dosis de consumo, inicialmente, por niño ha sido de un vaso por día. Ahora empezamos una nueva fase, cuando incorporaremos los tres vasos diarios. Ellos mismos reclaman la dosis diaria, no le hacen ninguna resistencia. El dispensario está ubicado en el municipio El Santuario, al oriente del departamento de Antioquia”, expresó la hermana Nelly Pineda, quien lo orienta. Laureano Domínguez 117 Entrevista entre dos consumidores de agua de mar Guillermo León Cardona hizo esta entrevista a Augusto Grajales Arteaga, uno de los voluntarios en el dispensario marino Casa del Pan. Guillermo: ¿Cómo se enteró usted de la existencia del grupo de personas que vienen promoviendo el conocimiento del agua de mar? Augusto: Conocí este grupo liderado por el profesor Laureano Domínguez, a través de comentarios hechos por un amigo, sobre las bondades alimentarias y los últimos descubrimientos con respecto al agua de mar. G: ¿Cuál fue tu primera inquietud sobre el agua de mar? A: Según la experiencia contada por este amigo y al relacionarme los pasos dados por su propia familia, me interesé en ver por mí mismo los efectos renovadores de los que ellos hablaban. Luego me dirigí al dispensario marino situado en La Ceja, para informarme de primera mano por el expositor de estos postulados. G: ¿Cuál fue tu primer paso al conocer la historia y los estudios científicos conocidos hasta la fecha sobre el agua de mar? A: Nunca he tenido problemas de fe, ni me he visto impedido por el tan acostumbrado escepticismo de los naturales buscadores de panaceas. Lo que hice fue tomar mis dos galones y empezar a ingerir la cantidad de agua de mar que se consideró era la más acertada, así: medio litro por día, de manera constante. 118 Nos Quedaba el Mar G: ¿Qué cambios o qué efectos empezaste a sentir en tu organismo? A: Lo primero que experimenté fue la sensación salobre en las papilas gustativas; luego, sentí un calor placentero en la región del pecho, seguido gradualmente por una sensación de “subirse la temperatura” por todo el cuerpo hasta alcanzar las extremidades; esto en la mañana. A mediodía experimenté un lavado intestinal intenso que permaneció por espacio de tres días, pero ello no significa que durante dicho periodo sintiera decaimiento o algún síntoma que me llevara a sentirme enfermo; al contrario, siempre hubo plena vitalidad. Esto terminó y las evacuaciones continuaron normales. G: ¿Qué otros cambios adicionales como resultado de la continuidad en el consumo diario ha mostrado tu parte física y energética? A: Lo primero es que la sensación salobre ha desaparecido, al punto de hacerse agradable la ingestión. He percibido que, a la fecha, el apetito ha disminuido, de tal manera que la dosis ingerida (medio litro por día) es suficiente para una jornada de ocho horas de trabajo continuo, sin que por ello se presenten síntomas de fatiga o desvanecimiento en el día. He conseguido aumentar doce libras de peso. Durante los últimos días del procedimiento he llegado a desarrollar equilibrio en la relación peso/ talla y sostenerlo. Laureano Domínguez 119 G: ¿Cuánto tiempo llevas tomando agua de mar? A: Seis mesesininterrumpidos. G: En tu estado anímico y físico, ¿cuál es el cambio más evidente? A: He podido constatar que, aun disminuyendo considerablemente la cantidad de alimento, la capacidad laboral y el rendimiento, en un esfuerzo continuado tiende a mejorar, luego de las tomas de agua de mar. Debido a mi trabajo, doy fe de que la capacidad intelectual se mejora ostensiblemente y se sostiene durante los periodos más exigentes de mis jornadas laborales (actualmente me desempeño como escultor en piedra y vitralista en madera). G: ¿Qué experiencia has podido constatar con tu salud? A: La parte más sobresaliente es la concerniente a una afección de hipoglicemia que llegué a padecer durante mucho tiempo, antes de conocer que el agua de mar se podía tomar; luego, esta afección llegó a desaparecer con el uso prolongado de esta práctica, ya que no tomo medicamentos para tratarla. Supongo (no soy un erudito en cuestiones medicas alternativas) que inyecciones de agua de mar a razón de 20 centímetros vía venosa y las continuas tomas diarias durante el día, han contribuido a estar pleno. Otro cambio positivo adicional ha sido que el nivel de estrés que manejaba ha mejorado al cien por cien. A nivel general, puedo decir que me he visto en franca mejoría en todos los aspectos inherentes a mi salud y nutricionales. 120 Nos Quedaba el Mar G: ¿Alguien más en tu familia consume agua de mar? A: Después de mi inicio, mi madre, luego mi hermana; después, al ver la mejoría en el aspecto físico de ellas, se sumó mi padre y mi otra hermana. Se buscaba mejoría en unos síntomas que se venían presentando: colon irritable, afecciones de la piel, manchas, hipertensión, prostatitis, resequedad de la piel y decaimiento. G: ¿Qué resultado observaste en ellos? A: Pude ver que todas las afecciones tendían a desaparecer, al punto de reducir o suspender los medicamentos de su uso diario. Las manchas en la piel de mi hermana desaparecieron en forma total. La piel de las tres mujeres mayores de mi familia mejoró en su aspecto, suavidad, color e hidratación. G: ¿A qué conclusión llegas tú, después de tu experiencia personal y familiar? A: Después de ver al médico recostarse en su sillón y decirme: “Sinceramente, no encuentro qué más hacer para erradicar tu mal”, concluyo que este conocimiento maravilloso debe propagarse de manera generosa por parte de los que están seriamente interesados en ello, y me incluyo. G: Gracias, Augusto, por tu aporte testimonial. A: No, gracias a Dios que ha dispuesto en el corazón de personas como Laureano Domínguez y el grupo de voluntarios que lo apoyamos desinteresadamente, el servir de ayuda para esta humanidad contemporánea, necesitada de aportes para la nutrición y la salud. Laureano Domínguez 121 Vasos DIARIOS DAN VIDA19 Agua Mar TRES DE DE 19 Este contenido es parte de las ponencias presentadas en el II Encuentro de Diálogo Interuniversitario de Agua de Mar, publicado en este libro bajo la responsabilidad y autorización del relator del evento, Mariano Arnal, con el consentimiento del coorganizador del evento, Francisco Sánchez, presidente de Aquamaris. Islas Canarias, 2003. Su autora es Silvana González. “Acciono mis deseos desaforados por volver. Araño y regateo las ansias de volver por las alas, y mis branquias piden a los agujeros de la piel tosca que las asfixia, volver a la lejanía del mar y de ahí partir en el uno, de vuelta”. Teoría General del Atavismo Laureano Domínguez 123 E l agua es el canal que utiliza el organismo para realizar todas sus reacciones químicas, físicas y biológicas, actúa como catalizador, sistema de transporte y termostato para abastecernos de nutrientes y de impulsos eléctricos. En el cuerpo humano existen cien trillones de células llenas de agua y rodeadas por esta, que actúan en todos los niveles del ser humano. Somos criaturas acuosas viviendo en un planeta acuoso. No existe la vida sin agua. El agua resulta imprescindible para mantener y perpetuar la vida. Sin agua no habría semen, ni espermatozoide dotado de forma extraordinaria para nadar y alcanzar al óvulo para fecundarlo. Sin agua no existiría líquido amniótico, linfa, sudor, ni lágrimas. No existiría la sangre. Si el agua es imprescindible para dar una nueva vida, no queda duda de que lo fue también para originar esa primera célula marina precursora de las demás células vivas. Esta célula, henchida de agua de mar, aprendió y retuvo en forma de código la sabiduría que le transmitió el agua en la que flotaba. Esa célula no tenía más alimento que agua de mar, y de ella obtuvo todos sus poderes para perpetuarse en organismos cada vez más complejos, inicialmente solo marinos, después terrestres, que siguen teniendo como sustrato básico el agua de mar. Fue el agua de mar la que rodeó al primer núcleo celular, con todo su ADN y su mensaje genético para formar la primera célula; fue el agua de mar la que cohesionó varias células para construir los 124 Nos Quedaba el Mar primeros organismos pluricelulares y discurrió por canales para alimentar los primeros tejidos; fue el agua de mar la primera sangre transparente y rica de algunos animales marinos. Basta ver la medusa. Entendemos, pues, que el agua de mar es el líquido intracelular y extracelular para mantener el equilibrio; es el líquido amniótico y plasma de la sangre, cada uno con sus características sabias para dar vida y perpetuarla. Somos pequeños océanos y todos los sistemas del organismo, aunque no están conectados físicamente, se mantienen en contacto y transmiten información por medio del agua de mar. La homeostasis natural ocurre dentro del cuerpo como ocurre en el océano. El mar diluye o concentra sus sales de acuerdo con sus propias necesidades para mantener la vida marina, adaptándose a los distintos grados de polución y desequilibrio ecológico. Nosotros también necesitamos adaptarnos al desequilibrio que nos llega de todas partes: estrés, polución, alimentos demasiado refinados, pensamientos negativos, ruidos, etc. La sabiduría antigua sigue estando en el mar, aunque tengamos una gran capacidad de adaptación, esta siempre se encuentra limitada por nuestra condición de océanos cerrados. La llamada del mar ocurre cuando esta capacidad de adaptación se agota y se traduce en síntomas y enfermedades. El organismo busca entonces, de forma instintiva, una vía, una puerta de entrada a su fuente de sabiduría primitiva. Es una llamada biológica de sabiduría corporal y la puerta que primero se abre es la memoria, por medio de la intuición. Debido a nuestra condición de océanos cerrados, es preciso que vayamos renovando de forma periódica los mensajes de Laureano Domínguez 125 salud e integridad celular que solo el mar nos puede aportar. El agua de mar, como dadora de vida, puede incidir positivamente en las células, desde las primeras señales de vida, desde la más temprana configuración de sus elementos. Cuando la madre embarazada bebe agua de mar, suministra a su hijo una multitud de mensajes vitales para sus células. En todos los líquidos corporales que están en contacto con el feto, muy especialmente en la sangre y en el líquido amniótico viajan recordatorios del inmenso amnios marino que fue capaz de iniciar la vida hace millones de años, transformado ahora en sangre y amnios humano. Una vez ha nacido, el niño debe mantener el contacto con la fuente marina mediante la ingesta periódica de agua de mar. La primera infancia es una fase muy importante del desarrollo, ya que todas las células del cuerpo se multiplican a gran velocidad y son muy susceptibles a la calidad de información que le llega por la ingesta. Con tan solo tres vasos de agua de mar al día se aseguraría la nutrición celular del organismo infantil, así como el recordatorio periódico de “salud física y mental” aportada por la sabiduría ancestral del agua marina. Esos tres vasos diarios de agua de mar querecomendamos para niños, adultos y personas de la tercera edad no solo resolverían el problema de la desnutrición propia de países ricos –debido a una alimentación de escaso valor nutricional– y de países pobres –por falta de alimentos y, a menudo, de forma desequilibrada–, sino que también incidirán en el desarrollo y mantenimiento adecuado de órganos, tejidos y sistemas del cuerpo humano, a lo largo de la vida. 126 Nos Quedaba el Mar La sangre, medio vital René Quinton definió cuatro grandes partes del organismo: medio vital, materia viva, materia muerta y materia secretada: Medio vital: conjunto de plasmas de la cavidad general (cavidades peritoneal, pleural, pericárdica) de la linfa intersticial, de la linfa canalizada y de la sangre; todos los plasmas de imbibición de las diversas sustancias fundamentales (unificadoras y separadoras) de los tejidos epiteliales (membrana celular y cemento intercelular), conjuntivos y cartilaginosos. Es el líquido extracelular que baña todas las células orgánicas, algunas de forma directa (células de la cavidad general, de la linfa canalizada, de la sangre); otras de forma indirecta, por imbibición de las sustancias fundamentales en las que las células se encuentran unidas y a la vez separadas nadando en un medio vital (células de los tejidos epiteliales, conjuntivo y cartilaginoso). Forma un todo único, constantemente depurado y renovado por la circulación linfática y sanguínea, por un lado, y por los fenómenos de ósmosis y difusión, por otro. La sangre forma parte de este medio, debido a su elevado contenido líquido, y el plasma sanguíneo constituye el 78% del organismo. El plasma sanguíneo es una parte muy pequeña del medio vital (una octava parte aproximadamente), pero es el único líquido que recorre todos los rincones del organismo de forma autónoma y activa, impulsado por una bomba, el corazón, que mantiene la sangre en movimiento, de forma continua a través de un circuito de vasos: arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas. Laureano Domínguez 127 El mecanismo circulatorio gira alrededor de un hecho esencial: suministrar a los capilares un volumen de sangre adecuado para las necesidades cambiantes de las células. Todos los factores que rigen la circulación están encaminados a este fin. Ninguno de los miles de millones de células del organismo se halla lejos de un capilar. El motivo de esta abundancia de capilares obedece a su función de brindar ininterrumpidamente a las células los elementos que necesitan y eliminar los de desecho. El otro gran sistema líquido que circula por el organismo es el linfático, que es en realidad un componente especializado del sistema circulatorio de la sangre, ya que está constituido por líquido en movimiento (linfa) que deriva de la sangre y por un grupo de vasos linfáticos que regresan la linfa a la sangre por una ruta tortuosa. El sistema linfático carece de bomba propiamente dicha, pero cuenta con dos mecanismos principales que contribuyen a crear un gradiente de presión hacia la sangre: los movimientos respiratorios y las contracciones de los músculos esqueléticos. Otros factores que ayudan a la circulación linfática son las pulsaciones arteriales, los cambios posturales y la compresión pasiva de los tejidos blandos del cuerpo. Es en los capilares sanguíneos y linfáticos más finos donde tiene lugar la función más importante del sistema circulatorio sanguíneo y linfático. En cualquier momento, solo el 5% de El plasma sanguíneo es una parte muy pequeña del medio vital (una octava parte aproximadamente), pero es el único líquido que recorre todos los rincones del organismo de forma autónoma y activa, impulsado por una bomba, el corazón, que mantiene la sangre en movimiento, de forma continua a través de un circuito de vasos: arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas. 128 Nos Quedaba el Mar la sangre circulante se halla en los capilares, pero este es, en un sentido, la parte más importante del volumen sanguíneo, porque es a través de las paredes de los capilares como entran el oxígeno y los nutrimentos al líquido intersticial y el CO 2 y los productos de desecho pasan a la sangre. El intercambio por las paredes capilares es esencial para la supervivencia de todos los tejidos del cuerpo. El agua y los solutos se filtran ininterrumpidamente de la sangre capilar hacia el líquido intersticial y simultáneamente ingresa agua desde el líquido intersticial hacia la sangre. Parte del líquido que se filtra por los capilares regresa a ellos por ósmosis, el resto vuelve a la sangre a través de los vasos linfáticos. También sale de los capilares hacia el líquido intersticial alrededor del 50% de las proteínas sanguíneas totales, que después regresan a la sangre por los vasos linfáticos. La linfa fluye desde los capilares y los vasos linfáticos cada vez mayores hasta retornar a la sangre en la unión de las venas yugular interna y subclavia. En todo este trasiego de líquidos, gases, solutos, proteínas y demás nutrientes tenemos a los grandes protagonistas de la historia: La célula que sabe por su memoria lo que necesita: agua de mar. El líquido intersticial, despensa de la célula y siem- pre complaciente con ella, saca de aquí y de allá lo que la célula le pide: componentes del agua de mar. La sangre, con ayuda de la linfa, que sabe “de me- moria” lo que tiene que llevar al líquido intersticial y se esfuerza por sustraerlo de la respiración y de los líquidos y alimentos ingeridos. El medio vital está formado por los plasmas de la sangre, la linfa, las cavidades serosas y la imbibición. Laureano Domínguez 129 Todos los plasmas, en realidad, conforman uno solo en el mismo organismo. Si les damos diferentes nombres es para designarlos según su posición anatómica. El conjunto de estos plasmas forma, pues, un todo homogéneo que se encuentra constantemente removido, depurado y renovado por la circulación sanguínea y los fenómenos de difusión. Ciertamente, la célula ha organizado un sistema complejo para asegurar su nutrición, depuración, homeostasis y perfecto funcionamiento. La primera célula, inmersa en la preciosa densidad del agua de mar, no necesitaba estos complicados mecanismos de idas y venidas de líquidos impulsados por una bomba y enormes tuberías. Esa primera célula se hallaba en contacto con el líquido que había sido su medio de cultivo y que le aportaba de forma directa todos los nutrientes que necesitaba: el agua, los minerales, los elementos traza, las proteínas, los gases, la memoria genética, las vibraciones electromagnéticas, los rayos solares y los movimientos cósmicos. Porque ese medio de cultivo era el agua de mar. Pero resulta que la célula, ante tanta riqueza, se multiplicó; aparecieron los organismos pluricelulares, los invertebrados, los vertebrados, los mamíferos, y algunos se aventuraron a vivir fuera del agua. Así, la célula, unidad básica de todos los órganos y tejidos de los seres vivos, se fue distanciando cada vez más de su medio de cultivo primigenio. Para subsanar esta tremenda osadía de la evolución, la célula se rodeó de un medio idéntico al agua de mar, el que ahora llamamos liquido intersticial y se aseguró la renovación de ese líquido por medio de la esmerada circulación de la sangre. 130 Nos Quedaba el Mar La sangre es el elemento que conecta la célula con el exterior, los gases (respiración), las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas (alimentación), los minerales (agua), el agua (alimentación), las vibraciones electromagnéticas (agua) y la memoria (agua). La sangre está en perpetuo movimiento, se reparte por todas las tuberías de las cuales dispone, se remansa en los capilares y en las lagunas, difunde su plasma por ósmosis hacia los espacios intersticiales, baña todas las células, recorre todos los órganos y tejidos, transporta el agua, los gases, las proteínas, los minerales, las hormonas, lasvitaminas, las enzimas, las transaminasas, los antígenos, los anticuerpos, los factores de coagulación… lo transporta todo. Todo se mide en la sangre, y por medio de la sangre podemos saber cuál es el estado de las células. La sangre defiende a las células de organismos extraños, tapa agujeros, regula la temperatura corporal, organiza el sistema endocrino, yendo de aquí para allá con las hormonas para cumplir con el feedback. Las funciones de la sangre son muchas e increíblemente complejas. Pero ¿cuál es la importancia de tanta y tan compleja actividad? La importancia es que la sangre se desvive haciendo todo eso para asegurar a cada célula del organismo un medio vital lo más parecido posible a su medio vital primigenio: ¡El agua de mar! Para lograrlo, se ha equipado con una magnifica bomba que la mueve por impulsos, como el mar; unas células apropiadas para asegurar sus funciones de transporte (eritrocitos), defensa (leucocitos), tapar agujeros (plaquetas); con un plasma capaz de hidratar y suplir minerales; un complicadísimo sistema de canalización para alcanzar todos los rincones del organismo, incluso con un color vivo para avisar, en caso de fuga. Laureano Domínguez 131 Se nos hace obvio que es la memoria marina, implícita en la sangre desde tiempo inmemorial, lo que le permite cumplir a la perfección con todas esas funciones que un día fueron propias del agua de mar. Algunas características comunes del agua de mar y la sangre El agua de mar y la sangre son elementos naturales que no se pueden reproducir en laboratorios. Ninguno ha podido ser reconstituido a partir de elementos químicos, debido precisamente a su complejidad, haciendo que estos líquidos que nutren el macrocosmos y el microcosmos, respectivamente, sean imprescindibles para la vida. Otra característica común es la capacidad de homeostasis, que consiste en mantener el equilibrio a través de mecanismos reguladores: pH, temperatura y equilibrio hídrico. De la misma manera, la homeostasis del océano, la constancia y el equilibrio de su composición peculiar, es regulada por la propia actividad del ecosistema marino. El agua de mar y el plasma sanguíneo albergan una presencia específica y similar de oligoelementos y minerales. Este secreto que comparten no se basa solamente en la cantidad y en la variedad, la peculiaridad radica en la perfecta relación entre sí de estos elementos y en algo que todavía va más allá de este concepto, en la poderosa interacción de cada elemento con su vecino, constituyendo una idoneidad en sí misma para el funcionamiento del organismo. La concentración relativa de minerales en el océano es estable y el agua de mar debe esta composición al funcionamiento 132 Nos Quedaba el Mar del ecosistema marino. Algunas de estas sustancias solo existen en estado de rangos imponderables, tanto en la sangre como en el agua de mar. Son los llamados elementos traza. Las plantas y los animales marinos son los principales responsables de este equilibrio de los elementos minerales. En el agua de mar, la matriz salina no es el resultado de un encuentro al azar de minerales con el agua, es consecuencia de una proporción perfectamente regulada y específica. El agua de mar posee, por lo tanto, su propia homeostasis, que es análoga a la del medio interno del organismo humano. De todos es sabido que la sangre mantiene en equilibrio estricto sus minerales y oligoelementos, lo que aporta valores de referencia con mínimas variaciones en las analíticas sanguíneas y cuya alteración da lugar de forma inmediata a sistemas de alarma que conocemos como síntomas y signos. El agua de mar y la sangre comparten un poder antibiótico y autorregenerador característico y posee una flora permanente constituida por bacterias no patógenas que se encuentran libres o fijas en las plantas y en los organismos planctónicos. Estas bacterias no patógenas, presentes en el tubo digestivo de todos los animales, son abundantes cerca de la costa y en la superficie, pero mar adentro y en los grandes fondos disminuyen. Se trata de una flora permanente no microbiana que combate la flora accidental patógena procedente de los ríos, las riberas y los bañistas. Como dato interesante, en 1936, el científico norteamericano Zobell afirmaba, presintiendo este poder antibiótico, que el 99% de los gérmenes procedentes de las cloacas moría al cabo de dos días en el agua de mar. Otro científico, Carpentier, en 1938 apuntaba que se producía un descenso del 80% de los gérmenes al cabo de media hora en el agua de mar. Laureano Domínguez 133 Posteriormente, en 1952, un grupo de investigadores franceses demostró, con pruebas científicas, el poder antibiótico de las aguas de mar con relación a los gérmenes de origen entérico vertidos por los afluentes contaminados de las ciudades, el antibiotismo fulminante del agua de mar. Finalmente, el médico francés Georges de La Farge declaró de forma convincente en el Congreso Internacional de Talasoterapia de Cannes, en 1957, que el agua de mar constituye un antibiótico ideal, observando que el agua de mar solo es bactericida para las bacterias patógenas. Por otro lado, sabemos que la capacidad de autorregeneración del agua de mar está mediada por el zooplancton, el cual tiene capacidad para digerir cualquier sustancia extraña que sea vertida al mar, como el petróleo y los residuos orgánicos, transformándolos en biodisponibles para los seres vivos, proceso denominado biocenosis. Hoy en día tenemos claro que, la eficacia con que el mar ejerce su poder antibiótico y de autorregeneración depende de factores como el tiempo, el movimiento, las corrientes marinas y el grado de insolación, por un lado y, por el otro, de la cantidad de agente infeccioso o contaminante que sea vertida en sus aguas en un determinado periodo. De la misma manera, la sangre posee un poder antibiótico propio y natural, mediado por la inmunidad humoral y por la inmunidad celular. Grosso modo, la inmunidad humoral actúa por medio de los linfocitos B que se transforman en células plasmáticas segregando grandes cantidades de anticuerpos e inmunoglobulinas. Esta inmunidad defiende fundamentalmente al organismo de infecciones bacterianas. 134 Nos Quedaba el Mar La inmunidad celular actúa a su vez por medio de los linfocitos T que segregan linfocinas, que son los responsables, bajo la denominación de células T asesinas, del rechazo de tejidos extraños y células tumorales, además de constituir una importante defensa contra virus, hongos y algunas bacterias como el bacilo tuberculoso o bacilo de Koch. La riqueza defensiva de la sangre nos explica por qué algunas personas, expuestas en un momento dado a una misma cantidad y peligrosidad de agentes infecciosos, no resultan contaminadas mientras que otras sí se enferman, pues esta riqueza defensiva que en principio es igual para todos los seres humanos como tal, puede verse mermada por múltiples circunstancias de la persona y el ambiente. Entonces, y solo entonces, su barrera defensiva natural será vencida por el agente infeccioso. Por lo tanto, el agua de mar y la sangre, dos elementos de características casi idénticas, separados por miles de millones de años y unidos íntimamente por una memoria común, se pueden considerar poderosos sistemas de defensa y antibióticos con capacidad de autodepuración. Bastaría este solo postulado para explicar nuestra posición sobre la capacidad antibiótica del agua de mar frente a la actual pandemia ocasionada por el covid-19. Otra característica común es el movimiento continuo del agua de mar y de la sangre. El agua de mar siempre se mueve por pulsos, respondiendo al corazón del océano que obedece a su vez a fuerzas extraordinarias del universo. El océano se mueve debido a los vientos y a las diferencias de temperatura y salinidad de las masas de agua. El calor del Sol es en parte responsable de las mareas, por su fuerza gravitatoria,pero es la fuerza lunar la que ejerce mayor influencia sobre Laureano Domínguez 135 la diferencia de altura entre las mareas, dependiendo de la alineación del Sol, la Luna y la Tierra. Pero estos factores universales complejos que regulan los movimientos marinos no son la finalidad de este trabajo, por ello, solo quiero resaltar que la sangre también se mueve de forma continua, impulsada rítmicamente por un corazón que le es propio y que no solo obedece a las fuerzas intrínsecas de cada universo microcósmico, humano o animal, como la necesidad de oxígeno y la regulación de la temperatura corporal, sino también a otras fuerzas extrínsecas al organismo que lo contiene, rememorando así su pasado marino. El agua y la memoria, el agua en la sangre El agua de mar capta y transmite no solo información molecular, sino también energías que son extremadamente sutiles, característica dieléctrica del agua de mar. Por otro lado, las células también se comunican entre sí por medio de las vibraciones. Una célula es una fábrica bioelectrónica, un oscilador y un receptor radiofónico en miniatura. Las células sanas vibran a frecuencias específicas y captan las resonancias directamente del agua que entra en nuestro cuerpo y lo recorre formando parte de los líquidos corporales, especialmente la sangre. El agua que ingerimos se absorbe mayoritariamente en el intestino delgado y se incorpora al plasma de la sangre. El bioquímico francés Jacques Benveniste realizó diversas investigaciones sobre la memoria del agua en la década de los 90 y demostró que las moléculas de otras sustancias utilizan el agua como medio de comunicación y que actúa como transmisor de la energía física y vibracional almacenada. 136 Nos Quedaba el Mar El agua tiene la capacidad de extraer y almacenar energías sutiles que luego transmite a los sistemas vivientes. Esta capacidad intrínseca constituye la vitalidad y la memoria del líquido. En el corazón, la sangre que se bombea forma la figura de un ocho y fluye por el cuerpo en corrientes espirales, siguiendo los canales pulsantes formados por arterias y venas. En el mar, el agua se mueve continuamente: corrientes profundas, corrientes superficiales en forma de olas, espirales, remolinos, choques de agua contra el agua, choques de agua contra las rocas y deslizamientos sobre la arena. El agua de mar es la más homeopática de las sustancias. La sangre también se mueve de forma continua, chocando con las válvulas y las paredes cardiacas, formando remolinos en las bifurcaciones venosas y arteriales, remansándose para volver a impulsarse en las válvulas venosas. Dado que el principal componente de la sangre es agua con microestructura tridimensional y los restantes componentes son células que actúan como osciladores y receptores radiofónicos, la sangre se comporta como un tejido con capacidad para captar y transmitir información en todo su recorrido por el organismo. Efectos profundos del agua de mar en el organismo A mediados de los años 80, un grupo de investigadores liderado por la neurocientífica norteamericana Candace Pert descubrió que, un conjunto de moléculas llamadas péptidos (derivados proteínicos) son los mensajeros moleculares que facilitan la conversación entre los sistemas nervioso, inmunológico y Laureano Domínguez 137 endocrino. Es decir, estos mensajeros conectan tres sistemas distintos en una sola red. Desde siempre se ha considerado que estos tres sistemas están separados y tienen funciones distintas. El sistema nervioso, constituido por el cerebro y una red de células nerviosas, es la sede de la memoria, el pensamiento, la sensibilidad corporal y la emoción; el sistema endocrino, compuesto por las glándulas y sus secreciones hormonales, controla e integra, como principal sistema regulador del cuerpo, diversas funciones corporales. El sistema inmunológico, conformado por el bazo, la medula ósea, los ganglios linfáticos y las células inmunológicas, constituye la defensa del cuerpo, es decir, es el responsable de la integridad de las células, los tejidos y los órganos. Las investigaciones sobre péptidos han demostrado que estas separaciones conceptuales ya no pueden mantenerse y que los tres sistemas deben considerarse como una única red psicosomática. Los péptidos constituyen una familia de sesenta a setenta macromoléculas que tradicionalmente recibían distintos nombres: hormonas, neurotransmisores, endorfinas, factores de crecimiento, etc. Actualmente se considera que en realidad forman una sola familia de mensajeros moleculares. Estos mensajeros son cadenas cortas de aminoácidos que se fijan a receptores específicos situados abundantemente en las superficies de todas las células del cuerpo. Al unir a los tres sistemas en una misma red, los péptidos son los mensajeros que circulan libremente por esta red alcanzando todos los rincones del organismo. Se transforman así en la manifestación bioquímica de la memoria, el pensamiento, la sensibilidad corporal, la emoción, los niveles hormonales, la capacidad defensiva y la integridad de las células, tejidos y órganos. Todas 138 Nos Quedaba el Mar las partes del cuerpo y de la mente “saben” lo que está pasando en todas las demás partes del cuerpo y de la mente. Es un sistema de información integrado. Pero no es solo eso. Los siguientes descubrimientos ampliaron aún más el concepto y la función de los péptidos. Resultó que las hormonas, supuestamente producidas en exclusividad por las glándulas, son péptidos que también se producen y se almacenan en el cerebro. Un tipo de neurotransmisores llamados endorfinas, que, según se pensaba, eran producidas solamente en el cerebro, son péptidos y también son fabricados por las células inmunológicas. Se siguieron identificando más y más receptores de péptidos y se vio que prácticamente cualquier péptido conocido es producido en el cerebro y en varias partes del cuerpo simultáneamente. Al respecto, Candace Pert concluye que “ya no puedo hacer una distinción tajante entre cerebro y cuerpo”. Los péptidos del sistema nervioso no solo son producidos por las neuronas y juegan un papel fundamental en las comunicaciones de todo el sistema nervioso, sino que, al fijarse en receptores alejados de las neuronas que los originaron, actúan también en otras partes distintas del cuerpo. En el sistema inmunológico, los glóbulos blancos de la sangre no solo tienen receptores para todos los péptidos, sino que ellos mismos fabrican péptidos que controlan el patrón de migración de las células inmunológicas y todas sus funciones vitales. Recordaremos que todos los leucocitos son células, espacios intercelulares móviles, lo que les permite salir de los capilares escurriéndose por los de la pared (diapédesis) y emigrar mediante movimiento ameboideo hacia cualquier microorganismo o partícula extraña que haya invadido los Laureano Domínguez 139 tejidos. Por lo tanto, no solo son capaces de alcanzar todos los rincones del organismo transportados por la sangre, sino que también escapan de la sangre y se mueven por los líquidos intersticiales donde se bañan las células. Otro descubrimiento importante es que los péptidos son la manifestación bioquímica de las emociones. La mayoría de los péptidos, sino todos, alteran la conducta y los estados de ánimo, de tal manera que cada péptido puede evocar un tono emocional único. Los péptidos constituyen el lenguaje bioquímico universal de las emociones. El área cerebral relacionada con las emociones es el sistema límbico que está muy enriquecido con péptidos, pero no es la única zona corporal rica en estos. La totalidad del intestino también está recubierto con receptores de péptidos. Por eso ocurre lo que de forma coloquial se llama “sentir con las tripas”. Literalmente, sentimos nuestras emociones con el intestino. Esta riqueza de receptores de péptidos en los glóbulos blancos y en el intestino explicaría que la acción delagua de mar, tanto por inyección intravenosa (receptores del glóbulo blanco) como por ingesta, tres vasos cada día (receptores del intestino y de la sangre), y por enema (receptores intestinales y sanguíneos), sea capaz de producir modificaciones no solo a nivel físico, sino también mental, al incidir directamente en los estados emocionales. Todas las percepciones sensoriales, todos los pensamientos y todas las funciones corporales estarían influenciados por la emoción a través de los péptidos y estos actuarían como mensajeros directos del agua de mar en el organismo. 140 Nos Quedaba el Mar En conclusión, los glóbulos blancos de la sangre son pedazos del cerebro que flotan a lo largo del cuerpo. De esta manera, los péptidos captarían mensajes moleculares del agua de mar y se transformarían, por su tremenda abundancia y diseminación por todo el organismo, en los transmisores de estos mensajes milenarios. Esta colaboración tan estrecha entre los péptidos y el agua de mar explicaría la acción tan profunda que ejerce el agua de mar en el organismo, no solamente a nivel físico, sino también mental y de forma simultánea. Laureano Domínguez 141 sisteMas agua DE Mar DEiMPulsión LOS DE “El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar? En sueños la marejada me tira del corazón; se lo quisiera llevar. Padre, ¿por qué me trajiste acá? Gimiendo por ver el mar”. Rafael Alberti 143 L as principales indicaciones del Método Marino se direccionan hacia las enfermedades de la infancia, la enteritis coleriforme o tóxica, las enfermedades gastrointestinales, la atrepsia, la intolerancia láctea, las hipotrofias y la incontinencia de orina en los niños mayores. En los adultos, este método se empleaba, o se emplea todavía según los casos, en la tuberculosis pulmonar, trastornos digestivos, dermatosis, enfermedades ginecológicas, trastornos mentales y neurosis, intoxicaciones agudas, astenia, insomnio, hemorragias, senectud precoz y tratamiento prenatal; y, desde hace algunos años, como apoyo de elección en la penicilina. El objeto de este capítulo es develar la visión que tuvimos en 2003, cuando nos reunimos en Fuerteventura, Islas Canarias, para el primer Encuentro de Diálogo Interuniversitario sobre Agua de Mar. Cada uno de los planteamientos que hicimos allí es vigente. Más aún, están por hacerse realidad casi en su totalidad, y considero que es el momento de convocar esas acciones. Como en pocos encuentros sobre agua de mar, en ese se puede decir que estábamos los que teníamos que estar. Desde la convocatoria, apoyada y bien coordinada por Francisco Sánchez Morales, hasta las ponencias, entre ellas: el resumen presentado por Francisco Javier Martínez y su esposa, María Jesús Clavera, que titularon “Cronología del Método Marino”; “Por qué no se enferman los peces”, de Ángel Gracia; “La memoria marina de la sangre”, de Silvana González; “Sida y agua de mar”, de Roberto Giraldo; “Oasis Marinos”, de 144 Nos Quedaba el Mar Francisco García Donas-Navarro; “Medicina social y agua de mar”, de Silvio Veitía; el informe clínico de los dispensarios marinos presentado por Francisco de Paula Domínguez; mi relatoría de viajes fundacionales de dispensarios marinos por Latinoamérica; y “Un sabio sin papeles”, de Francisco García Donas-Navarro. Realmente, el encuentro fue memorable e histórico. En esos días se escribió un manual de acción, decisivo para tener la ruta de acción hacia la socialización del Método Marino de cara al 2057, previsto por mi padre. Francisco Sánchez cumplió su palabra. Me rodeó de un ejército de teóricos, especialista cada uno en su ramo, para que, en el futuro, que es en estos días, otro ejército de manos libres de la atadura del dinero, pudiésemos publicar esas ponencias del encuentro de 2003. Tomo entonces de cada una de las ponencias lo que considero necesario para tal fin, con autorización previa del presidente de Aquamaris de la época, Francisco Sánchez Morales, y el responsable de la redacción de las memorias del encuentro. En primer lugar, los Sistemas de Impulsión de Agua de Mar (SIAM). La mayor parte se deriva de los planteamientos de Mariano Arnal, en su ponencia “La Hidrología Marina”, la cual, en 2003, confieso, me pareció un poco exagerada. Quizás porque no era el momento de su ejecución. Pero hoy sus planteamientos son de una validez indiscutible. Siendo filólogo, Arnal se apasionó a tal punto por el tema del agua de mar, desde que nos conocimos, que no ha cesado en vivirla y darla a conocer. Me gusta el término Hidronomía, acuñado por él. Laureano Domínguez 145 Para adentrarnos en el tema, primero es importante preguntarnos ¿dónde está escrito que nos tengamos que bañar en el río y no en el mar? A estas alturas de la película, cuando millones de personas van todos los veranos a bañarse en agua de mar, nadie sostendrá que esta agua sea impropia para el baño, justo por el uso que ha puesto a los ríos en grave crisis. No es necesario argumentar nada en ningún aspecto y mucho menos en el marketing, con respecto a la enorme superioridad del agua de mar sobre el agua de río para ese uso específico. Los cientos de millones de personas que no reparan en gastos por ir a bañarse en el mar, son garantía de la óptima disposición a aceptar que para usos balnearios se sustituya el agua de río por el agua de mar. Pues bien, esta sola utilidad del agua de mar (y no es la única) justifica la revisión del obtuso concepto de hidrología con el que estamos trabajando actualmente. Se trata, pues, de remover las aguas estancadas en que nos hemos encerrado, para orientar las futuras actuaciones en dirección a la mar, la madre de todas las aguas. Como se puede observar en el resto de las ponencias de este encuentro, ya hace más de un siglo que los científicos descubrieron que el agua de mar es la fuente de vida y salud. Hoy se han reanudado con fuerza aquellas investigaciones, pero hay un camino por recorrer, el de su inclusión preferente en los planes hidrológicos. Decimos que “el agua es un bien escaso” para que la población tome conciencia de la situación desesperada en la que estamos y ahorre. Pero no es cierto que el agua sea un bien escaso: dos tercios de la tierra están cubiertos por el agua de los océanos. Si estuviese repartida uniformemente, un manto de mar de más de tres kilómetros de espesor envolvería toda la Tierra. ¿Cómo podemos decir que escasea el agua? 146 Nos Quedaba el Mar Es surrealista que se haya diseñado la hidrología ignorando el agua de mar, como si no existiera, cuando para el 50%, aproximadamente, de los usos del agua es indistinto que sea dulce o salada; e incluso para algunos usos, como la ducha, el baño y la cocina, es mejor que sea salada, directamente agua de mar. Entonces, ¿cómo vamos a negar la evidencia de los millones de toneladas de vertidos contaminantes al mar? Pero si esa fuese una buena razón para dejar de consumir el agua de mar, ¿qué tendríamos que decir de los millones de toneladas de vertidos a la atmósfera? Tendríamos que prohibir la respiración libre porque nuestra acción contaminante sobre la atmósfera es mil veces superior a nuestra acción contaminante contra los mares. Y la acción descontaminadora del aire es muy limitada, frente al potentísimo poder descontaminador del agua de mar. En el último siglo se produjo un fenómeno de alcance antropológico: después de varios siglos de aversión al medio acuático, grandes masas humanas habían decidido volver a ser anfibios, primero haciéndose traer el río a casa y luego, acercándose al mar y sumergiéndose en sus aguas. El agua, como medio externo, viene desde tiempos inmemoriales. En las zonas geográficas con inviernos crudos, ¿Qué tendríamos que decir de los millones de toneladas de vertidos a la atmósfera? Tendríamos que prohibir la respiración libre, porque nuestra accióncontami- nante sobre la atmósfera es mil veces superior a nuestra acción contaminante contra los mares. Y la acción descontaminadora del aire es muy limitada, frente al potentísimo poder descontaminador del agua de mar. Laureano Domínguez 147 la temperatura del agua fue el gran disuasor para su uso. Sin embargo, las aguas termales fueron el remedio para esta dificultad. Los romanos supieron imitar a la naturaleza en esto y aprendieron a calentar el agua y por eso llamaron termas a sus baños, los edificios más ostentosos de la ciudad. De la mar venimos y a la mar volvemos. Todos llevamos nuestro mar interior, compuesto de los mismos elementos, esa es la clave de nuestra afinidad con él y de nuestra tendencia hacia este. No es el agua lo que atrae a los bañistas al mar, porque hay ríos esparcidos por toda la geografía, y donde estos faltan, los suplen las piscinas. Es el agua de mar y el clima que esta genera en la playa, lo que atrae a millones de bañistas. Es preciso que la hidrología sea consciente de esto a la hora de suministrar agua para bañarse. Como los peces, que viven en un medio acuático, nosotros también somos grandes bebedores, es más lo que bebemos que lo que comemos. Nuestro medio interno es acuático, y el aprovisionamiento sólido es convertido finalmente en líquido por el aparato digestivo. El medio es un concepto sutil, pero es el más importante para el desarrollo de la vida. Incomprensiblemente lo que entendemos hoy por hidrología (después de haberle arrebatado el término a la medicina) se refiere únicamente al agua “dulce”, como si el agua salada (del mar) no fuese también agua, ¡la mejor y la más abundante! Si somos mayormente agua, es porque ese es el medio en el que nos formamos, no solo nosotros, sino todos los seres vivientes. La composición del agua de nuestro cuerpo es la misma que la del mar y sabiendo de qué estamos hechos, es decir, de dónde procedemos, podemos establecer una nueva forma de relacionarnos con ese medio. 148 Nos Quedaba el Mar Cuando se habla de agua, generalmente queda excluida de ese nombre el agua de mar, por lo que se afirma que el agua es un bien escaso. Y por el mismo motivo, si hablamos de agua potable, exigimos que sea incolora, inodora y, sobre todo, insípida. Y encima, a esa insipidez la llamamos dulzura. Luego, si se trata de las cuentas que hay que echar con el agua, que a eso se dedica la hidrología, hay que descartar también el agua de mar, porque para efectos hidrológicos no se tiene en cuenta. El agua es la sustancia más misteriosa y universal de la Tierra. Y apenas sabemos nada de ella. Se nos resiste a ser definitivamente escrutada, al igual que la luz, de cuya naturaleza y propiedades muy poco conocemos. Cuando descubrimos su composición atómica, no hicimos nada más que empezar. Es mucho saber del agua, que está formada por la combinación de dos átomos de hidrógeno –un gas inflamable– y uno de oxígeno – otro gas, el comburente indispensable–. El solo hecho de que los componentes estructurales del agua sean dos gases que, combinados tienen forma líquida, nos sitúa ante un misterio. Pero que esos gases representen la mayor reserva de fuego del planeta, incrementa aún más el misterio. De hecho, el agua es la gran reserva de fuego desactivado como tal, pero con otro género de actividad de la que solo el fuego es capaz. El oxígeno que contiene el agua está disponible para los procesos de oxidación necesarios en las combustiones vitales. Tan disponible está el oxígeno aprisionado del agua como el oxígeno libre del aire. Como si la razón de ser del hidrógeno fuera aprisionar el oxígeno. De hecho, aunque sean dos los átomos de hidrógeno solo representan el 11,19% del peso del agua, mientras que el restante 88,81% corresponde al átomo de oxígeno. Al agua la podríamos llamar, entonces, óxido de hidrógeno, en el que la Laureano Domínguez 149 oxidación acaba dominando a la sustancia oxidada; la mejor oxidada, por cierto, y la única capaz de generar vida. He ahí la gran paradoja: la mayor reserva de fuego y de vida de la Tierra está aprisionada en el agua. Ahí empiezan los insondables misterios del agua. Agua de mar, la sustancia más maravillosa del mundo La vida tanto vegetal como animal que bulle en el medio acuático obtiene del agua el oxígeno –“el generador de oxidación”, el alterador, el excitador de la materia, el vivificador–, de la misma manera que los que vivimos en el medio térreo y aéreo lo obtenemos del aire. Tanto unos como otros necesitamos el oxígeno para excitar y hacer cambiar de forma y estado a la materia viva y a la inerte. Desde la perspectiva de la vida, podríamos decir que la gran función del hidrógeno es retener el oxígeno para que este pueda disponer de él sin límite. El fuego al servicio de la vida. Por más que pueda sorprendernos, el agua de mar estuvo fuera no solo de los usos humanos habituales, sino también de la medicina, salvo en algunos momentos fugaces. Menos se entiende todavía que se excluyese de la medicina a causa de su mal sabor, porque esa era precisamente una de las condiciones que se le exigía a una buena medicina: cuanto más amarga era, tanto mejor se consideraba en la talasoterapia. Pero volvamos a la insipidez, un fenómeno aún más llamativo. En cuanto al sabor, al tiempo que se emprendían audaces expediciones por mar y tierra en busca de especias que diesen sabor a la comida y a la bebida, se exigía del agua para ser 150 Nos Quedaba el Mar aceptada como potable, que fuese insípida (por eso el agua de mar quedaba descartada). Pero resulta que la primera de todas las especias que descubrieron fue nada más y nada menos que la sal. Tan preciada fue que nuestros antepasados la emplearon como moneda en pequeños saquitos de cuero, de allí viene la palabra salario. Así era como pagaba Roma a sus soldados durante las campañas (es que el rancho iba sin sal); el resto de su salario lo recibían en forma de tierras cuando llegados al grado y condición de veteranos se retiraban. Sal y tierra: ese era el pago. ¿Cómo se explica que siendo la sal un condimento tan valioso (de él recibieron el nombre todas las salsas, y con ella se hicieron las salazones) que, siendo tan usada para salar el agua para cocinar, no se pensase en tomar agua salada directamente del mar? La verdad es que no se entiende. La única explicación posible es la extensión al agua de mar de la leyenda que tejieron los fenicios en torno al mar, para proteger su floreciente negocio de la púrpura (sobre este colorante montaron un gran imperio), para que la gente le tuviera pánico al mar. Pero no necesitamos remontarnos a la Antigüedad para tropezarnos con tamaña irracionalidad: aún hoy la inmensa mayoría de náufragos mueren de sed y deshidratados en medio del océano por respetar el tabú del agua de mar. Solo unos pocos se salvan: los que se atreven a saltarse ese tabú y potabilizan el agua salada bebiéndola a pequeños sorbos (es la forma más natural de isotonizarla, mezclándola con la saliva) o rebajándola con agua dulce, si les queda o si les llueve; incluso mezclándola con la propia orina. Resulta que vamos locos detrás de la sal huyendo del mar. ¡Qué absurdo! Porque es en la sal donde percibimos la chispa de la vida, y por eso llamamos soso al que no la tiene y salado Laureano Domínguez 151 al que la tiene. Y a pesar de todo, le hacemos ascos al agua de mar, ¡tan salada! Y tan valiosa, es el signo de la hospitalidad: al huésped se le ofrecía pan y sal en señal de bienvenida. En todos los ritos, la sal es el símbolo del sabor y también de la sabiduría, y para hacer agua bendita se le añade sal al agua dulce. La sal es la única capaz de limpiar el cuerpo y el alma. Además, para hacer incorruptibles el agua, las carnes, los quesos y los pescados, recurrimos a la sal. Entonces, ¿cómo es posible que hayamos vuelto la espalda al mejor yacimiento de sal, el agua de mar, que es el mejor y másequilibrado soluto de todas las sales? Es bueno que distingamos entre el medio en que vivimos (aire, tierra y agua) y las sustancias con que nos alimentamos. Digamos que del medio obtenemos las sustancias que necesitamos, distintas del propio medio. En rigor, no podemos trazar una línea divisoria entre uno y otras, porque el medio aporta microsustancias también indispensables. Pero sí que podemos incluir en el medio aquellas sustancias que se integran a este para formar parte de él, sin que esta absorción constituya propiamente un acto alimentario. Consideramos, en cambio, sustancias diferenciadas del medio, aquellas que ingerimos específicamente para alimentarnos. La alimentación no es forzosamente pasiva, sufrida, sino, en cierto modo, libre, dependiendo de la elección dictada por el instinto. La alimentación no decide la composición de un organismo, sino, por el contrario, la composición primordial decide la necesidad y la elección del alimento. Por tanto, el organismo impone la elección para mantener la integridad del medio interno, análogo al agua de mar. En definitiva, la composición del medio interno depende de los mecanismos reguladores. 152 Nos Quedaba el Mar Viene esta distinción a cuento de que, si queremos manejar ideas claras, no nos conviene hacer un totum revolutum con la alimentación y el medio. Se trata de dos planos distintos, aunque interdependientes. Por llevar al límite la distinción, diríamos que de los microelementos que aporta el medio, se alimentan los microvivientes que constituyen nuestro cuerpo; y de las sustancias o alimentos se nutre y se mantiene en funcionamiento la compleja maquinaria en que está organizado. Precisamente una parte nada desdeñable de esa maquinaria está dedicada a transformar los alimentos en microelementos directamente asimilables por las células. Y ahora viene la cuestión: vivimos en un medio aéreo del que obtenemos el aire que respiramos. Cuando respiramos no decimos ni mucho menos que nos estemos alimentando. Esta parte no ofrece ninguna duda. Pero tan cierto como eso, es que todo nuestro cuerpo es una esponja con partes sólidas que le dan forma y consistencia (algo así como el 25% del peso total), y con la mayor parte acuosa (el restante 75%). Es realmente un medio acuático en el que se mueve y se da vida a la sustancia sólida. La pregunta es: cuando bebemos (en especial si es agua), ¿no estamos manteniendo nuestro medio acuático, igual que cuando respiramos mantenemos nuestro medio aéreo? Parece que la respuesta tendría que ser afirmativa. Eso al menos nos pide la coherencia y la evidencia. El que bebe agua sabe que no se está alimentando: más aún, sabe que, si el agua que bebe contiene otras sustancias, que bien podrían ser alimenticias pero patógenas, le redundará en mal; por eso se pretende que el agua sea pura y cristalina, o dicho en tres palabras, incolora, inodora e insípida. Lo que hacemos al beber agua es mantener el intercambio con nuestro medio acuático, de igual manera, cuando respiramos, mantenemos el contacto con nuestro medio aéreo. Laureano Domínguez 153 Así como es importante velar por la calidad de nuestro medio aéreo, también lo es velar por nuestro medio acuático interno, porque según sea el medio en que viven nuestras células, así será la calidad del intercambio de sustancias entre estas y su repercusión en la salud. Recordamos aquí la imagen de la pecera de Quinton: es importante atender la calidad y cantidad de la comida que se les echa a los peces, pero si el agua de la pecera es insalubre, no habrá alimento ni medicina que garantice su salud. Y obviamente, cuando nos ocupamos de la salud, una cosa es el medio y sus condiciones de salubridad o insalubridad, y otra cosa son las sustancias alimenticias que ofrece el medio. Si somos capaces de mantener en toda su integridad nuestro medio acuático; si mantenemos en perfectas condiciones la pecera donde viven nuestras células; si proveemos la rehidratación correcta de la esponja que es nuestro cuerpo, para reponer el agua interna ya gastada que elimina continuamente; si procedemos correctamente con esto, desplazaremos mucho más allá las barreras entre salud y enfermedad, retardaremos considerablemente el recurso a los fármacos y resistiremos mejor las agresiones a nuestra salud. ¿Y por qué al mar no lo llamamos agua como hacían los griegos, ni lo concebimos como agua? Pues probablemente porque lo percibimos como medio, como lugar, como espacio, como hogar, no como sustancia. La memoria que se esconde en nuestros genes y cromosomas es más vieja que nosotros y más antigua que los millones de años que vivimos en el mar. Nos movemos con el prejuicio de que, si el agua no es potable, la hidrología no la considera agua, por lo tanto, no la incluye en los planes hidrológicos. Y no solo eso; tan 154 Nos Quedaba el Mar vinculado está el concepto de potabilidad del agua dulce (casi diría al agua canalizada en las ciudades), que no se asigna ese adjetivo de potable a nada más: no se dice leche potable, vino potable, brandy potable, caldo potable, que lo son naturalmente. Y cuando en productos farmacéuticos se habla de preparados para beber, no se dice potable, sino bebible. Y claro, es eso lo que nos vemos obligados a decir del agua de mar: no que es potable, sino que es bebible, como si de una medicina se tratara. Para empezar, no está mal que sea “bebible”, pero hemos de llegar a calificarla de “potable”. En un litro de agua de mar, 965 c.c. son de agua y los 35 c.c. restantes son sales y otros elementos. Para mantener a la célula en óptimas condiciones, basta que el medio interno con el que intercambia sustancias mantenga las constantes propias y comunes de ambos: del medio y de la célula. ¿Qué sentido tiene que isotonicemos todos los alimentos añadiéndoles sales industriales para mantener renovado nuestro medio interno, si al mismo tiempo ponemos todo el esmero en hipotonizar el agua que bebemos hasta alcanzar el valor cero? ¿De dónde nace esta obsesión por beber agua pura extraída de la nieve inmaculada? Es posible que la memoria de la especie, labrada a fuerza de epidemias, nos haya enseñado a buscar el agua lo más incolora, inodora e insípida posible, es decir, lo más pura. Pero hemos de recordar al mismo tiempo que nunca desapareció de la memoria colectiva el valor purificador de la sal. El agua bendita siempre ha sido salada, y en el rito de su bendición se advierte su valor salutífero, porque la sal la hace incorruptible. Laureano Domínguez 155 En épocas conocidas, difícilmente había culturas que tuvieran el agua de mar como bebida habitual, puesto que, al no fluir, no se presta para ser extraída a pie enjuto; y al estar en la altitud cero, no hay manera de canalizarla de modo que fluya por su propio peso hacia las ciudades, como fluye la de los ríos. Pero si, a pesar de estas dificultades físicas insalvables, hubo alguna cultura que extrajo agua de mar para usos humanos, sucumbió a la superioridad de las culturas del agua insípida, que se desplaza sola hacia donde la canalicen. Sin embargo, sabemos de civilizaciones que propulsaban agua de mar a ciudades del interior (termas romanas en París, desde la Bretaña francesa). De ahí que no sea descabellado pensar en Sistemas de Impulsión de Agua de Mar (SIAM). Aceptemos que fue la superioridad mecánica del agua de tierra, su calidad de surgente y fluyente la que determinó su victoria definitiva frente al agua de mar, yacente (a ella se refiere el nombre griego de piélago) y por tanto difícil (en realidad, imposible) de desplazar en cantidades suficientes. En tal caso, por la imposibilidad de resolver su transporte, se habría desestimado cualquier otra consideración. En pequeñas cantidades y especialmente, para sustituir la sal en la cocina, el agua de mar fue muy común entre las poblaciones costeras. Pero las barreras mecánicas están superadas: el agua se puede bombeara donde se quiera, y no tiene sentido que sigamos pensando la hidrología, la disponibilidad del agua para la agricultura, la industria y el consumo con los prejuicios de la salobridad, que nunca se revisaron por la imposibilidad de moverla de sitio. Hoy, la racionalidad nos impone contar también con el agua de mar, puesto que se puede hacer fluir sin ninguna dificultad. 156 Nos Quedaba el Mar Los investigadores del agua han abandonado prácticamente los estudios sobre la calidad de las aguas de acuíferos, ríos y lagos, y se han lanzado con pasión a examinar las aguas de los mares. ¿Qué buscan? Pues, aunque parezca mentira, lo que buscan es la contaminación marina. Son mucho más elevados los presupuestos destinados a investigar los males que puedan estar sufriendo las aguas del mar, que los dedicados a investigar sus bienes. Trabajan bajo la hipótesis de que los mares se están muriendo. Es el eslogan de Green Peace: “Con un mar muerto ya tenemos bastante”. Y piden colaboración económica para seguir ejerciendo su oficio de guardianes de la pureza de los mares. Quizá no sea suficiente para explicar esta obsesión, la necesidad que tiene el eugenismo dominante de acentuar y enfatizar los males que justifican la existencia del mar. No se entiende bien que el pesimismo haya contaminado a todos los científicos. Habrá que ahondar, por tanto, en este fenómeno, a ver si la obsesión de la humanidad, consumiendo del mar solo el pescado, la lleve a descubrir hasta qué punto está envenenado. Los estados y las universidades arman buques oceánicos con los aparatos más sofisticados y los dotan de tripulaciones de científicos que van hacia los mares más remotos en busca de metales pesados y de otros restos de contaminación. Olvidan la atmósfera, las aguas terrestres y el propio manto de la tierra, tan severamente castigados por el uso de pesticidas y por las combustiones de todo género, y se lanzan a las profundidades marinas en busca de leves señales de contaminación en las qué sustentar su gran tesis: el agua de todos los mares está contaminada, es venenosa; no se les ocurra bajo ningún concepto consumir agua de mar, si no es sometiéndola a costosos sistemas de purificación que los científicos proveerán. Laureano Domínguez 157 Las expediciones son frustrantes: para encontrar contaminación deben ir a las mismas desembocaduras de los ríos, porque en cuanto se alejan de ellas, ya pueden ser toneladas y toneladas de basuras las que se arrojan diariamente al mar, que sus aguas dan buena cuenta de ellas sin mancharse siquiera más que en los puntos de contacto entre los ríos vertederos y el mar. Y la ciencia erre que erre, que al agua de mar se le echa mucha basura (más o menos, la misma que a la atmósfera que respiramos) y no puede ser buena. Y se desentienden de la enorme vitalidad del agua de mar, que, además de contar con su profundidad y su inmensidad, cuenta con la fuerza de la sal, el gran vivificador y depurador. Si no fuese por la fuerza depuradora de la sal, quizá tendrían algo de razón al denunciar y vaticinar la muerte de los mares: una muerte lenta, pero no es tan inmensa nuestra capacidad de contaminación. Gracias a la sal, cuya concentración ha ido creciendo desde que se formaron los mares, aunque decidiésemos que nos conviene matar el mar, no habría manera de salirnos con nuestro empeño. ¿Acaso intuyen los científicos que está llegándole la hora al agua de mar y quieren tener a toda costa su control y los beneficios que de él se deriven? En cualquier caso, la consigna científica es: “Puedes respirar el aire envenenado, puedes beber el agua dulce tratada; pero si amas tu salud, abstente del agua de mar”. Luego de varios siglos de aversión al medio acuático, la humanidad decidió volver a ser anfibia trayendo el río a casa, y posteriormente buscando el mar y sumergiéndose en él. 158 Nos Quedaba el Mar Afortunadamente, nos hemos reinstalado en la cultura del baño, que en España conoció un gran esplendor, tanto de la mano de los romanos como de los árabes. El baño fue un lugar de culto total al cuerpo, complementado con el culto al espíritu. Los mejores contaban incluso con biblioteca y eran, sin duda, el mejor lugar de encuentro de los ciudadanos. Con la caída del Imperio romano, no cayeron los baños de golpe, pero la mala utilización de estos hizo que la Iglesia los mirara con prevención y acabara condenándolos. La Edad Media cubrió los cuerpos celosamente, hasta de hierro los vistió, y se volvió de espaldas al agua. En el siglo XVII, en toda Europa se había perdido la costumbre de bañarse. Tantos siglos escondiendo el cuerpo, avergonzándose de él y condenando su desnudez, dejaron en las conciencias y en las costumbres un profundo surco de pudor enfermizo que costó mucho superar. Actualmente, podemos contemplar las distintas fases por las que pasó nuestro sentido del pudor y nuestro horror al desnudo. Los baños quedaron ritualizados en el bautismo, en la pila de agua bendita a la entrada de las iglesias, en las aspersiones y en el lavatorio de los pies. Por eso, recuperarnos de la sequía, volver al baño y a los baños nos costó siglos, y la forma de esa recuperación estuvo inequívocamente marcada por la aversión al mar y al desnudo. La vuelta al agua necesitó pretextos. No se pudieron crear de nuevo los baños públicos, porque contra ellos había una severa condena religiosa. El pretexto higiénico (de hecho, igual que en Roma) fue el primero que activó la reconciliación del cuerpo con el agua. Pero había que garantizar la honestidad y mantener a salvo el pudor, así que no se podía pensar en baños públicos, que contaron siempre con canalizaciones propias de agua, sino que ese ritual higiénico debía hacerse en casa, donde no había agua corriente. Laureano Domínguez 159 Los más pudientes instalaron en sus casas la sala de baño. La servidumbre se encargaba de acarrear el agua desde la fuente o desde el pozo, de calentarla y de verterla sobre el afortunado o la afortunada bañista. Más complicado fue atender a los menos pudientes. Para servirles, surgieron forzados emprendedores que acudían allí donde se les solicitaba, acarreando la bañera, las tinajas y todo el utillaje para calentar el agua. La cocina era el lugar elegido para estas abluciones. El costo de un baño era muy elevado; por eso, la frecuencia estándar fue la de una vez al año y las grandes ocasiones como las bodas y poco más. La enfermedad fue otro de los pretextos por los que uno podía tomar los baños. Los enfermos (casualmente, ricos todos ellos) pudieron acudir a los balnearios de aguas mineromedicinales, que cuidaban mucho el pudor. El mar, fuente de salud El camino está emprendido, es el momento de volver a casa. Es tan absurdo que tanta gente padezca graves carencias de agua en un planeta que presenta su color azul precisamente por estar hecho de esta... Ha sido un profundo prejuicio cultural el responsable de que a lo largo de la historia tantos miles de náufragos hayan muerto deshidratados en medio del mar, y de que, tantos pueblos acusen hoy gravísimas carencias de agua, viviendo como viven rodeados de una fuente tan inagotable como el mar, verbo y gracia, el cuerno de África, la mayor región geográfica del planeta con sequías y hambruna. Todas las noticias apuntan a que el siglo XXI estará marcado por el retorno del hombre al mar. Por fin a alguien se le ha ocurrido “enseñar” a las plantas a beber agua de mar, y esa es la noticia: grandes empresas agroalimentarias están trabajando 160 Nos Quedaba el Mar con enorme éxito en la aclimatación de especies agrícolas al agua de mar. Grandes cultivos de Salicornia, Sesuvium Porthulacastrum y Batis Marítima se convierten en la principal fuente de proteína vegetal. Estamos modificando poco a poco el metabolismo de las plantas no halotolerantes para que asimilen el agua de mar, no solo sin sufrir trastornos funcionales, sino experimentandounas mejoras que no alcanzaban con el agua dulce y los abonos y plaguicidas. Y este es solo uno de los síntomas de vuelta a casa. Los grandes descubrimientos son sencillos. La Ley de la Gravedad es tan obvia que cualquiera hubiera podido dar con ella. Quiso la historia que fuese Newton su descubridor y definidor. Probablemente, cuando con cierta perspectiva histórica, ya en pleno siglo XXI se busque al descubridor de las propiedades del agua de mar, se señale a René Quinton como punto de partida de esta nueva cultura. No solo por sus trabajos de fisiología comparada realizados en el College de France, sino sobre todo por ese gran descubrimiento de la aplicación del agua de mar en la medicina preventiva y curativa, en el que sobresale ese salto dimensional entre las eras que estableció con su famoso tratamiento prenatal. La trascendencia de este giro copernicano es inmensa. Estamos en vías de incorporar el agua de mar a nuestra dieta alimentaria, y no precisamente como algo complementario en la producción y elaboración de alimento, sino para el consumo directo. Ahí están, en efecto, los que han entrado en la cultura del agua de mar, que al estar acostumbrados a consumirla habitualmente mezclada en diversas proporciones con el agua Laureano Domínguez 161 dulce y otras bebidas, cuando se bañan en el mar tragan con placer sorbos y hasta bocanadas de agua. El proceso es idéntico al de las plantas a las que se les está enseñando a absorber agua de mar. Hace algo menos de dos siglos, algunos médicos europeos intuyeron que el mar era un bálsamo para la salud. El tiempo les dio la razón. No necesitaron escribir largos protocolos para darle forma científica a su descubrimiento; no necesitaron hacer campañas de divulgación de su nueva medicina; el éxito les cobijó, la gente lo vio claro, sin necesidad de mayores explicaciones. Se nos ha hecho familiar la imagen veraniega de las playas atestadas de gente que, con el más exiguo atuendo posible, van a gozar del agua y del microclima que se genera en la estrecha línea en que el agua de mar entra en contacto con la tierra. Las olas rompen en la playa generando una atmósfera que impregna la piel y entra por los poros, regenera el aire que se almacena en los bronquios y en los pulmones y llega por la sangre a cada célula del cuerpo. Puede ser que los millones de bañistas que acuden cada verano al sol, al mar y a la arena lo sepan, o no necesiten saberlo, porque igual que las golondrinas vuelan cada invierno al África, así vuelan ellos cada verano a las orillas del mar. Sin embargo, no todos pueden volar allá y por eso nuestra propuesta es llevar las virtudes marinas a cada casa. Hace 150 años, las playas de todo el mundo estaban desiertas. La humanidad vivía de espaldas al mar, al que temía sobremanera y miraba con recelo. Del mismo modo que en las ciudades fluviales se instalaron las industrias junto a los ríos para limpiar con ellas sus productos y devolvérselas cargadas 162 Nos Quedaba el Mar de escoria, así también las ciudades costeras se instalaron a la orilla del mar para tener bien cerca dónde verter sus residuos. Al mar no se le veía más utilidad que la pesca y la función de vertedero. Los niveles de salud de la gente eran bajos a causa de la mala alimentación, la falta de higiene y el desconocimiento del origen de las infecciones. Y entre las grandes revoluciones de carácter terapéutico que se pusieron en marcha, se fue abriendo paso el recurso al mar como gran fuente de salud. En 1828 se construían en Viareggio (Italia) los primeros establecimientos para los baños de mar, en una costa donde ya los romanos hacían importantes obras de saneamiento. Por entonces, los baños de mar eran una gran revolución dentro del concepto clásico de los balnearios. Los baños de mar fueron lo más nuevo en terapéutica. Y algo tuvieron que encontrar en ellos los que visitaban frecuentemente los balnearios, que eran quienes acudían asistidos en lujosas instalaciones hoteleras, puesto que de 330 habitantes que tenía la villa un siglo antes, centuplicó su población a lo largo del siglo siguiente, con esa sola actividad como motor de crecimiento. En 1860, en esa misma ciudad, se creó el Hospicio Marino, destinado a ofrecer también a los hijos de los pobres ese plus de salud que tan generosamente regala el mar. Lo más parecido al concepto de dispensario marino que hoy día bien puede quedar fundado en cada casa. No olvidemos que por aquel entonces la tuberculosis hacía estragos entre los más jóvenes. Las propias condiciones de vida en medio de las más severas privaciones, en casas lúgubres que no se permitían derroche, ni la luz del sol, eran criadero de niños y adolescentes tísicos que llevaban en su tez macilenta la marca de la enfermedad. Los que tenían la fortuna de pasar Laureano Domínguez 163 unos meses por el hospicio marino mostraban, junto con el moreno de su piel, signos tan evidentes de la mejora general de su salud, que no tardó en crearse la conciencia de la necesidad de mandar a los niños cada año a la playa. “Si se hubiese podido enviar al mar, no hubiese muerto”, se lamentaban cuando moría un niño en sus brazos. La cultura marina se abría paso con fuerza. Los padres soñaban en acercar a los niños al mar cada verano, con el fin de acumular salud para el resto del año. Porque fue la salud, tan placentera en este caso, la chispa que encendió ese ardor playero que inunda hoy las costas de todo el mundo. La fuerza con que ha arraigado este nuevo hábito nos hace pensar que es el instinto, es el atavismo de la especie, el que nos empuja hacia el mar, a respirar su aire salutífero, cargado de humedad. Si se pone uno a tocar la rompiente de las olas, si se retira tan solo unos metros, pero igualmente denso de los efluvios del mar, está trazando la ruta de esos beneficios para quienes no pueden llegar allí. Es la figura que se podría replicar en Medellín, Colombia, por ejemplo. Si logramos construir el primer SIAM hacia esta ciudad del interior, una de las ciudades cuyo aire presenta altos índices de contaminación, será una de las estrategias más claves en el retorno de lo vivo a los orígenes. Por si algo faltase a nuestra “condición acuática”, tenemos el hecho nada desdeñable de que estamos diseñados para alimentarnos exclusivamente de líquido (la leche materna) hasta que nos crezca la dentadura y sepamos desplazarnos a buscarnos la vida. Eso es por poco más o menos dos años. Estamos de nuevo en el agua de mar. De hecho, el bebé, al 164 Nos Quedaba el Mar dejar el líquido amniótico, su medio de vida por nueve meses, cambia por la leche materna, un proceso de transición líquida y una de las manifestaciones del agua de mar a lo largo de la evolución. Y no nos apartamos de ella totalmente, puesto que durante el resto de nuestras vidas es mayor la cantidad de líquidos que ingerimos que la cantidad de sólidos; y de los sólidos obtenemos solo líquidos. Somos mucho más bebedores que consumidores de alimentos sólidos, porque la máxima necesidad de nuestro organismo es el líquido. Al fin y al cabo, toda la materia sólida que ingerimos (agua en más del 80%) está destinada a enriquecer de nutrientes los líquidos que circulan por nuestro cuerpo para alimentar a cada una de nuestras células y a los miles de millones de parásitos, que forman parte igualmente esencial de nuestro sistema simbiótico. Nuestro medio interno es agua, y siendo incontrovertible que, tanto en biología como en geología, esta denominación corresponde a la gran masa de agua de la Tierra, que son los océanos y los mares, nada tiene de extraño que el diseño del medio interno, idéntico para todos los seres vivientes, sea el marino, y no el agua incolora, inodora e insípida a la que llamamos dulce o potable, porque no es salada. De aquí surge una pregunta, sensata por demás: si nuestro medio interno es de agua de mar, ¿no saldríamos ganando si lo abasteciésemoscon agua de mar? Si nuestra alimentación es deficitaria en algunos de los elementos del agua de mar, las células no los encuentran y se ven obligadas a adaptarse a un medio que, a la larga, en lugar de nutrir, afecta nuestra salud. Así, pues, las condiciones del agua de la pecera son decisivas para la salud de los peces. Laureano Domínguez 165 La conclusión es clara: si pudiéramos reponer el agua que elimina todos los días nuestro cuerpo con agua que contenga los mismos elementos en su estado óptimo, nuestras células lo agradecerán. En otras palabras, el agua nueva que entra todos los días en la pecera para reponer la que se consume, sería reconocida por los peces como la mejor agua posible. Se ha intentado obtener sintéticamente agua de mar en el laboratorio, pero los resultados han sido siempre pobres. Lo más parecido es el agua que le inyectan en la vena, gota a gota, al enfermo grave que no puede ingerir nada, para que al menos en cuanto a líquido, el 70% de su masa corporal mantenga abastecido el organismo. Cada litro de esa agua contiene 9 gramos de sales. Si una mala imitación del agua de mar es capaz de sostenernos en la situación más crítica, ¿no tendrá el agua de mar las mismas virtudes, acaso perfeccionadas? Y si inyectada en vena es tan buena la imitación, ¿no será por lo menos igual de bueno el original, ingerido como un alimento más? Los animales marinos, para los que el agua es a la vez medio interno y externo, sorben constantemente agua por las agallas para obtener oxígeno, y por la boca para aprovisionar de agua su medio interno. Los animales que viven tanto en el agua como fuera de ella sin agallas, obtienen el oxígeno del aire por la boca y la nariz. Pero igual que los animales acuáticos, sorben agua para mantener su medio interno. Los seres vivientes terrestres y aéreos a veces tienen graves dificultades para proveer a su medio interno, porque en muchos lugares de la tierra escasea el agua o es de mala calidad, lo que lleva fácilmente a la enfermedad y a la muerte. 166 Nos Quedaba el Mar Al afrontar el estudio del agua de mar y de sus aplicaciones a las necesidades humanas, respetando rigurosamente el medio, tanto orgánico como terráqueo, sería bueno pensar en términos de hidronomía, es decir, en las leyes internas del agua. Hidrografía e hidrología son otra cosa: la primera se concibe como una parte de la geografía física, que atiende la descripción de las aguas tanto marinas como continentales. Al quedar los ríos y los lagos excluidos de las rutas de la navegación, y fuera de los intereses de la hidrografía, tuvieron que acogerse a un término nuevo forjado por la medicina para sus propios fines: la hidrología. La hidrología se quedó, pues, con los ríos y lagos y se completó posteriormente con las otras fuentes de aprovisionamiento de agua. Esta disciplina trata, por tanto, del aprovechamiento del agua. Conviene recordar que, como la mayoría de “logías”, esta nació también en el campo de la medicina para pasar luego al de la agricultura, la industria y los servicios públicos. Se define como ciencia que trata de las propiedades mecánicas, físicas y químicas de las aguas. Por eso, cuando al fin se piensa en las propiedades del agua de mar y vuelve a ser la medicina la que se entera de que el mar es agua, se habla de hidrología marina, aunque luego la propia medicina abandona ese término y se pasa al de talasoterapia. En el contexto médico terapéutico, se llamó hidrología a la parte de la medicina que estudia las propiedades de las distintas aguas naturales y su eficacia en relación con el tratamiento de enfermedades. Se tenían en cuenta las distintas clases de aguas minerales y termales. En España, por ejemplo, existe un cuerpo de médicos de establecimientos balnearios, entre ellos, algunos marinos (luego llamados centros de talasoterapia) vestigio de la gran importancia y predicamento que tuvieron “las aguas” y los balnearios en el siglo XIX. Laureano Domínguez 167 Cuando la hidrología da el salto de la medicina a las ciencias naturales, y de ahí a la ingeniería, crea el servicio hidrológico, origen primero de los planes hidrológicos, encomendado al cuerpo de ingenieros de montes, cuya misión es corregir torrentes y aludes, repoblar sus cuencas y restaurar las montañas. Estos ingenieros se ocupan también de los puentes y caminos. Actualmente, la hidrología se ocupa de los conocimientos y técnicas que nos llevan al aprovechamiento del agua destinada al consumo humano, e interviene los ríos, lagos, y toda clase de fuentes y manantiales de aguas subterráneas. Por supuesto, esta disciplina solo se ocupa del agua de mar para desalinizarla y convertirla en lo que ellos llaman “agua potable”. No habiendo un espacio razonable para el agua de mar entre las disciplinas que se ocupan del agua, valdría la pena pensar en un concepto más amplio que hidrología, en el cual, el agua de mar ocupe el lugar que le corresponde: “agua madre de todas las aguas”, incluidas las orgánicas, es decir, las de nuestro propio cuerpo. Eso nos haría pensar en términos de compatibilidad del agua de mar con nuestro organismo interno, nuestra piel, los animales de los que nos alimentamos y las plantas. Por este camino llegaríamos a la conclusión de que en ningún caso nos conviene despojar al agua de mar de sus sales, porque con ellas nos llevamos todas sus virtudes. Esta nueva mentalidad nos llevaría a reconocer el medio humano que siempre ha existido, el agua de mar. A nuestra imagen y semejanza hemos hecho la vaca, el cerdo, el pollo y los demás animales de los que nos alimentamos. ¿Y qué son sino monstruos que nunca ha producido la naturaleza? Con las especies vegetales estamos haciendo lo 168 Nos Quedaba el Mar mismo, y otro tanto con el agua. Andamos locos mutilando unas cosas e hipertrofiando otras; y nos obsesionamos luego por la esterilidad. De la hidrología a la hidronomía Hoy debemos pensar en términos de hidronomía, es decir, en las leyes internas del agua de mar, y adaptarnos a ella tanto como sea posible. No pretendamos destrozar el agua marina para convertirla en “agua potable”, entendamos que nuestro medio orgánico se rige por las mismas leyes que el agua madre, el agua de mar. Desde los orígenes de la vida, se ha tenido una percepción mucho más certera del inmenso poder del agua de mar. La hacen aparecer antes del primer día de la creación, alentando entre ellas el espíritu de Dios, y ven a Dios dividiendo las aguas del cielo, de las aguas de la tierra, que antes eran unidad. Tenían un respeto reverente por el agua. A ningún ser viviente se le encuentra un solo elemento que no lo haya obtenido del medio. Las paredes de cualquier célula encierran una porción del medio en que se forma, y seleccionan los elementos que dejan entrar y los que expulsan, según conviene a la singular organización y función asignada dentro a esos elementos. De ahí la obviedad de la íntima comunión entre el ser vivo y su medio, y nunca pueden llegar a disociarse. Los seres vivos están hechos del medio en que viven, y el medio se enriquece y diversifica con los seres vivos que en él se forman. Laureano Domínguez 169 La primera evidencia es que algo más del 70% de nuestro cuerpo y de todos los seres vivos, es agua. Si hacemos este análisis en el cuerpo de un bebé, la proporción de agua es del 90%. Esta primera evidencia va apuntando a que nuestro medio dominante es el agua, ¡no el aire! Si destilamos nuestra agua corporal y analizamos el residuo seco, comprobaremos que es exactamente igual al que queda del agua de mar después de destilarla. Si analizamos nuestra agua corporal sin alterarla y el agua de mar también sin alterarla, comprobaremos que las dos comparten precisamente el principal elemento dinamizador de una y otra, la sal; mejor dicho, las sales tienen la virtud de convertir el agua en un ser vivo y conducir las más sutiles señales eléctricas. Quinton,quien descubrió todo esto, fue un genio de la talla de Newton. Pero de la misma manera que una vez formulada la Ley de la Gravedad, no es necesario ser un superdotado para entenderla y desarrollarla; así sucede también con el principio de la total identidad entre nuestra agua corporal y el agua de mar, no es preciso ser un genio para desarrollarlo y sacar de él otros principios y sus respectivas consecuencias. De ahí deducimos, en primer lugar, que, volviendo al mar, como nuestro medio, no solo no violentamos nuestra naturaleza, sino que le proporcionamos la mayor satisfacción. Nadie discute que toda la vida, tanto vegetal como animal, se formó en el mar y del mar. Todo ser viviente está hecho de dos partes de agua y una de materia sólida, a semejanza del planeta; esas dos partes de agua tienen la misma composición. 170 Nos Quedaba el Mar La única diferencia entre el agua orgánica y el agua de mar es la densidad, no su naturaleza. En el agua de mar, la proporción de sales y otros elementos es de 35 gramos por litro de agua; en nuestro cuerpo, en cambio, es de 9 gramos por litro, pero los componentes son todos los mismos. Por eso, el mejor suero sanguíneo se fabrica a partir del agua de mar. El agua interna que mana en forma de lágrimas, nos recuerda el sabor del mar, por eso solemos decir “estaba hecha un mar de lágrimas”, en vez de recurrir a cualquier otra metáfora. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, dice el refrán. La respuesta a esa presunción es obvia: lo que tiene es sal, de lo contrario, no sería agua bendita. Porque se trata de un agua a la que corresponde dar garantía material y espiritual de incorruptibilidad, esa es precisamente la garantía de que no se corromperá. Es el agua del bautizo y de las abluciones, porque limpia de verdad; con agua salada se asperge todo aquello que necesita ser purificado, hasta el difunto cuando se le despide en su viaje a la eternidad. El agua bendita nunca se corrompe. El agua de mar, cuanto más se concentra por evaporación, más incorruptible se vuelve por la concentración de sales. La sal es el elemento más vivificador, es otro de los grandes misterios de la naturaleza, prefacio del insondable misterio de la vida. Hemos de constatar que los hombres primitivos la valoraron mucho más que nosotros en todos los sentidos, y acertaban: le asignaron el sabor y la sabiduría; parece que efectivamente sin ella no puede funcionar el cerebro. El agua que proveen los ríos no es suficiente. Las grandes ciudades, después de agotarlos, traen otros para seguir atendiendo su creciente demanda. Pues bien, bastaría que las compañías suministradoras creasen una red de distribución de Laureano Domínguez 171 agua de mar exclusiva para baño, para que cediera la actitud del conflicto hidrológico. Lo interesante de todo es que la devolución del agua a la naturaleza puede ser una maravilla. En vez de ir a las alcantarillas, una parte al menos, podría devolverse vaporizada a la atmósfera; no sería difícil dar con la tecnología adecuada. Eso mejoraría significativamente el aire que respiramos. La de los inodoros sería el mejor compostaje para los suelos y la agricultura urbana, y un modelo de tratamiento de aguas residuales, pues volvería no solo oxigenada, sino con el proceso implícito de fijación de patógenos, al igual que lo ha hecho el agua de los mares durante siglos. Llegaremos a crear en nuestras ciudades el mismo fenómeno de ionización del aire que crea el mar cuando sus olas se encrespan o chocan con las rompientes y las playas. La aportación de agua de mar a la capa de aire que respiramos será la mejor actuación para restaurar una atmósfera que castigamos constantemente con la combustión industrial y los humos, algunos de ellos cargados de veneno. Todo esto parece ciencia ficción, pero lo verán nuestros hijos, si nos atrevemos a iniciarlos. Hace más de un siglo se inició un singular movimiento del retorno de la humanidad al mar. Empezó tímidamente, aprovechando la brisa marina. Se buscaba frenar la tuberculosis que hacía estragos especialmente entre la infancia. El resultado fue tan espectacular que cada vez más personas se acercaron al litoral marítimo, primero para respirarlo, y con el tiempo se atrevieron a sumergirse en él. Lo mismo ocurre hoy con la ingesta del agua de mar; de momento son pocos los que lo hacen, pero a futuro será una costumbre. 172 Nos Quedaba el Mar Del mismo modo que los hombres transportaban el agua de los ríos a los campos para fines agrarios y al interior de las ciudades para el uso doméstico, igualmente llegará el día en que el mar será el mayor proveedor de agua para uso humano. El primer gran paso está dado. Se ha descubierto el enorme valor balneario del agua de mar, pero aún no se han vencido los antiguos prejuicios. En las playas todavía existen duchas de agua dulce para lavarnos el agua de mar para quitarnos la sal de la piel. Pero esto se superará y se entenderá finalmente que, la mejor agua para bañarse es la de mar. Beneficios de llevar el agua de mar a las casas El primer paso que nos llevará a una hidrología en que el agua de mar tenga un papel capital, ya se dio. En este momento se construyen balnearios marinos porque se ha despertado un interés específico por el agua de mar, dadas sus propiedades. La novedad está en que al cabo de muchos milenios volverá el mar a sus antiguos dominios y, por fin, desaparecerá de la forma más natural la sequía que azota a tantas zonas de la Tierra, feliz premonición de Maynard Murray en su libro Agua de mar, energía para la agricultura. Del agua madre saldrán todas las demás aguas. Son muchos los poemas y observaciones antropológicas, sociológicas y hasta médicas que han descrito el fenómeno. Fueron precisamente los médicos quienes se fijaron en la excelente salud de los que llevaban esta vida anfibia. La visión de esas formas de vida les abrió un nuevo camino de investigación: la gran influencia del mar en la armonía biológica. Laureano Domínguez 173 oasis Marinos Mírame aquí, pequeña, miserable, todo dolor me vence, todo sueño; mar, dame, dame el inefable empeño de tornarme soberbia, inalcanzable. Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza, ¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo! Desdichada de mí, soy un abrojo, y muero, mar, sucumbo en mi pobreza. Alfonsina Storni 175 E l hambre y la desnutrición crónica son consecuencia del actuar egoísta del ser humano, son el resultado de un sistema injusto y desigual. Lamentablemente, gran porcentaje de la población mundial vive cerca de las costas marinas, pero no conoce, porque no se han querido reconocer, los beneficios del agua de mar. De una hectárea de desierto tratada convenientemente con agua de mar, podría vivir toda una familia. Precisamente, en este capítulo explico cómo el agua de mar ha sido utilizada exitosamente en diversos cultivos alrededor del mundo, dando respuesta a la escasez de proteínas en poblaciones que viven en el litoral marino. Los nutrientes del agua de mar tienen una base mineral que tanto humanos como plantas absorben de forma natural. Para demostrar este hecho, en 2013, Oriol Arnal, junto a su equipo de investigación de cultivos con agua de mar, se dio a la tarea de sembrar acelgas, lechugas, col, apio, perejil, remolachas y rábanos, regados únicamente con agua de mar. Lo sorprendente es que estas plantas que, aparentemente no toleraban la salinidad, demostraron lo contrario. La forma de incorporar el agua de mar es de abajo hacia arriba, es decir, que se encuentra circulando todo el tiempo y que hay unos 4 centímetros de contacto entre la tierra y el líquido. La base del sembrado se hace con la misma arena del mar y sus componentes arcillosos. En el experimento realizado, 176 Nos Quedaba el Mar el sembrado de plantas se hizo en tres niveles:el primero a 40 centímetros, el segundo a 80 y el tercero a un metro y 10 centímetros, semejando la altura del mar. Lo interesante de las primeras cosechas es que el agua de mar modificó el sabor y la textura en algunas de ellas. En el caso de las acelgas, su sabor era un poco salado, la hoja más pequeña y su textura crocante. Las semillas que se guardaron de esta primera cosecha y se sembraron posteriormente, mostraron un cambio significativo, dado que las hojas fueron más grandes, pero su sabor salado se conservó. En el caso de los rábanos, se observó que el tamaño fue más grande, en comparación con el convencional. El investigador sostiene que la concentración de nutrientes cuando estos cultivos son regados con agua de mar es dos veces superior a lo normal. Otro experimento significativo fue cultivar y germinar en arena de playa con agua de mar exclusivamente. Para lo anterior utilizaron germinados de perejil, zanahoria, remolacha y lechuga; pusieron las semillas en la arena y las regaron con agua de mar. El mecanismo fue exactamente igual, depositaron agua de mar por debajo y por efecto de la capilaridad de los granos de arena, esta ingresaba directamente a la planta. Lo interesante de todo este relato es que los investigadores se dieron cuenta de que podían germinar semillas con elementos que antes eran impensables. Las zanahorias, por ejemplo, modificaron su tamaño, muy pequeñas en comparación con lo convencional, y la remolacha resultó mucho más dulce. La acelga y la espinaca mostraron una excelente capacidad para metabolizar las sales. Laureano Domínguez 177 Para los investigadores quedó claro que, si readaptan semillas de las plantas germinadas con agua de mar, generación tras generación, con el tiempo, el objetivo de cultivar en el desierto es un hecho. Volviendo al caso de la acelga, de la cual se han hecho más estudios, las semillas de octava generación suministraron 400 gramos de semillas, de esta cantidad alcanzaron a germinar 3 o 4, debido a la modificación genética que se les realizó. Pero a medida que se repitieron una y otra vez los intentos de siembra, estas volvieron a su origen y se adaptaron a ambientes mucho más altos en salinidad de los que originalmente se utilizaron para su siembra. Las recomendaciones para que las cosechas puedan ser efectivas es regar a nivel de suelo, no en el folículo, ya que el agua se evapora y el cristal de sal queda en la planta, la estresa y la quema. Otro de los descubrimientos es que el agua de mar también sirve como fertilizante. En las pruebas realizadas, la tierra abonada con sal marina, entre 250 y 330 gramos por metro cuadrado puede fertilizar terrenos por cuatro años aproximadamente. Esto significa que durante todo este tiempo se le entregan al terreno y a la planta los nutrientes que necesita. Dicho de otra manera, los efectos positivos se observan cuando se utiliza agua de mar como fertilizante, como riego directo o mezclada con agua dulce. Todo conduce finalmente a la obtención de alimentos más sanos y con altos nutrientes. Encuentro Internacional de Agua de Mar en Colombia (documental). 178 Nos Quedaba el Mar Cuando los humanos se alimentan de vegetales germinados o granos cosechados con agua de mar, los valores nutricionales son mucho más altos que los habituales, porque los elementos de la tabla periódica se están consumiendo de manera natural, evitando intoxicar el cuerpo con fertilizantes y abonos con contenido químico. Así se lograría captar desde el origen los minerales que necesita el cuerpo. Cabe señalar que tanto las personas que se encuentran muy alejadas del mar como aquellas que están cerca pueden utilizar el agua de mar como base para la obtención de alimentos, incluso en terrenos muy arenosos, donde se ha demostrado su buen desempeño. Todo lo anterior muestra que la creencia de hace muchos años de que el agua de mar mata los cultivos y las plantas es falsa. Cuando se sabe utilizar, los resultados son sorprendentes. No obstante, las dosis y el modo de emplearla resultan claves para el desarrollo y el éxito final. ¿Qué se puede sembrar con agua de mar? En lo que mejor funciona es en las plantas halófilas. Sin embargo, en las marismas, sitio donde se unen un río y el mar, con el tiempo, al escasear o desaparecer el agua dulce, sobreviven en excelentes condiciones las especies de agua dulce. Esto sugiere que las plantas “desarrollan” la capacidad de adaptabilidad. De hecho, eso fue lo que me sugirieron en la Universidad de Pisa y en Canarias. La última expresión de la vida es la célula, tanto en el tejido vegetal como en el animal, y la célula surgió en el mar. Es muy difícil que la célula extrañe a la madre: el agua de mar. Laureano Domínguez 179 En la Universidad de Pisa se ha experimentado la siembra de tomates con agua de mar y han descubierto que estos resultan antioxidantes y anticancerígenos. Ha sido una constatación científica reciente y las repercusiones son prometedoras. También han cultivado con éxito girasol y maíz. En el caso de los oasis marinos, lo más práctico e inmediato es crear un sustrato biógeno a través de la siembra de halófilas, como la Salicornia, la Batis Marítima y la Sesuvium Porthulacastrum. Las tres se pueden regar con agua de mar sin diluir y a cualquier temperatura. Son excelente fuente de proteína vegetal, ácidos grasos esenciales, aminoácidos y los demás nutrientes de los vegetales influenciados con el agua de mar. Esto se ha experimentado en los cinco continentes. La Salicornia es una planta halófila que produce comida verde, fresca, aceite de excelente calidad, tanto para consumo humano como para biocombustible, y harinas con un alto valor proteico. ¿Existen precedentes de los oasis marinos? Desde 1998, en Eritrea (África oriental) abrieron un canal procedente del mar que llega a tres millas tierra adentro, en pleno terreno desértico. Esto les ha permitido plantar Salicornia; recogen casi una tonelada por hectárea. También les ha permitido reforestar con manglares. Han hecho tanques donde almacenan cinco especies de camarones que exportan a París y Londres. De modo que la gente encontró empleo y salió de la hambruna. Este modelo de Eritrea se hubiera podido transferir a la vecina Etiopía, donde hay hambruna, pero finalmente fue truncado. 180 Nos Quedaba el Mar En los oasis marinos, el centro neurálgico será siempre el dispensario que ofrecerá el agua de mar. Además, se podría obtener comida en el desierto, generar empleo y crear cultura ecológico. También un barrio, una colonia de vecinos o una casa podrían abastecerse de agua de mar. La materia prima es gratis y es lo más abundante en el planeta. Un pozo de decantación puede ser la base del dispensario y del oasis marino, hacer jardines alrededor, sembrar plantas que produzcan comida o talleres didácticos para los niños. Inicialmente, aprovechando muchas zonas del planeta que antes se usaban para piscicultura, los antiguos hacían zanjas para inundar el desierto y capturar mejor los peces. Se tiene conocimiento de que en Senegal, donde hicimos el primer modelo de oasis marino, ya las zanjas estaban hechas. En Nouakchott, capital de Mauritania, donde hicimos otro oasis, bastaba cavar la zanja, prepararla y dar entrada al mar. ¿Cómo multiplicar los oasis marinos? Quienes han escuchado acerca de los oasis marinos han quedado entusiasmados y ven este proyecto posible y muy oportuno. La mayor parte de enfermedades que resolvió Quinton con el agua de mar tenían una relación directa con la desnutrición. Si se da a la gente agua de mar, se les está proporcionando un complemento alimenticio de primer orden. En terapia, lo que le funcionó mejor a Quinton fue la inyección de agua de mar. Ahora está prohibida en Europa, pero hay países del Tercer Mundo en los que personas como misioneras, terapeutas y salubristas practican medicina simplificada que permite resolver problemas enforma sencilla y natural. Laureano Domínguez 181 Los gobiernos tienen dos dolores de cabeza muy grandes. Uno de ellos es la yatrogenia, esto es, los efectos secundarios de los fármacos. El otro es el asunto del calentamiento global. En ambos casos, los oasis marinos son parte de una adecuada solución. Las perspectivas son inmensas. El presidente de Senegal, por ejemplo, quiere reforestar 700 kilómetros de playa. Si hacemos bien nuestro oasis de dos hectáreas, esto podría animar al presidente a hacer extensivo este modelo de oasis por más de 700 kilómetros. Para compartir este conocimiento y contribuir a que el agua de mar sea una alternativa para erradicar el hambre en el planeta, considero conveniente anexar aquí los artículos de Francesc Prims (QR), la ponencia de Francisco García Donas Navarro (Don Paco) y el informe de Álvaro Zuluaga, biólogo que realiza cultivos en Santiago de Cali (Colombia). Entrevista a Laureano Domínguez sobre oasis marinos. ¿El porqué de la nueva generación?20 ¡Buenos días a todos los asistentes a esta III Cumbre Mundial del Agua de Mar de Calama! Me llamo Francisco García-Donas Navarro, de la Asociación Omdimar y Ciencia, con sede en España. La finalidad de esta Asociación es ofrecer el principio de lucha civilizada y pacífica contra millones de enfermedades y muertes 20 Ponencia presentada por Francisco García Donas-Navarro (q.e.p.d.), en la III Cumbre de Agua de Mar. Calama, Chile. 182 Nos Quedaba el Mar ocasionadas por la desnutrición, utilizando, precisamente, los nutrientes del agua de mar, primer eslabón de la cadena alimenticia, y las propiedades de alto nivel de proteínas y ácidos grasos esenciales de las plantas halófilas presentes en las orillas de los desiertos cercanos al mar. Es aquí donde se forman los llamados oasis marinos naturales, debido a las entradas de agua de mar hacia el desierto, las cuales forman pequeños atolones e islotes y cuya arena humedecida es colonizada con las semillas de plantas halófilas depositadas por las suaves mareas. La formación y expansión de un oasis marino es muy económico y sencillo de realizar, ya que la materia prima es la arena del desierto y el agua de mar que aporta todos los nutrientes para la vida, donde nació la primera célula. Este proyecto fue aprobado de forma unánime por todos los asistentes a la I Cumbre Mundial del Agua de Mar celebrada en Madrid, España, en junio de 2010, por considerarlo muy revolucionario socialmente, a la vez que económico y fácil de realizar. “La generosidad del mar avergüenza a las economías de la tierra. El mar da: Aprendamos por tanto a recibir. Su nutricia riqueza nos va a amamantar a torrentes”21. Beneficios de los oasis marinos Los oasis marinos pueden dar respuesta a la escasez de alimento en zonas desérticas, alejadas del mar o vecinas a este y en poblaciones con sequía y hambruna. Estas son algunas de las funciones de los oasis marinos: 21 MICHELET, Jules. El Mar. Madrid: Miraguano, 1992. Laureano Domínguez 183 Crianza de peces. Haciendo grandes balsas o lagunas de agua de mar con entrada y salida a nivel del terreno, que a su vez serviría para el regadío de plantaciones de halófilas, con la idea principal de la crianza de tilapia, langostinos, camarones, etc. Piscinas naturales. Como dispensarios marinos para su disfrute y tratamientos varios, sin riesgo para los niños. Harina de halófilas. Para pan tortas, purés, sopas, etc., y comidas en verde como guarnición de carnes y pescados, ùtiles en zonas de hambruna y almacenadas para catástrofes naturales. Ganadería. Creando los bosques de mar, los manglares, cuyas hojas son un excelente pienso para el ganado, con 50% menos de colesterol. También creando refugios para nuevos animales. Enfermedades del ganado. Se debería cambiar las bolas de sal común (sodio y cloro sintéticos) por las bolas de sal integral o agua de mar que evitan la aparición de las garrapatas que ocasionan la enfermedad de la anaplasmosis y piroplasmosis. Cultivos de halófilas. Sembrando dos esquejes de la planta madre, con el fin de conseguir la forestación de grandes zonas de desierto, lo cual contribuye al enfriamiento de la zona. Aparte de la siembra por semillas. Las salinas. Su explotación supone una inagotable fuente de nutrientes y minerales del mar, así como una fuente económica para el sustento. Enfriamiento del planeta. Puesto que por cada hectárea de desierto forestado, según los expertos, se extraen más o menos 10 toneladas de CO2, el cual se fija en el suelo y lo enriquece, y 12% de oxígeno para descontaminación atmosférica. 184 Nos Quedaba el Mar Migración. Es una solución a la migración, por la gran demanda de mano de obra nativa que se produciría, esto genera empleo y sobrevivencia. En desastres naturales. Muchas vidas podrían haberse salvado si se hubiera utilizado el agua de mar en ausencia de bancos de sangre y suero fisiológico. El proyecto de oasis marinos fue puesto en práctica por dos personas en la Asociación Omdimar y Ciencia, la cual no recibe subvenciones de ninguna clase. ¿Qué no se podría hacer contra el hambre y la desnutrición y la utilización del agua de mar como medio terapéutico, si esta idea la pusieran en práctica otros colectivos o comunidades? Está demostrado que, pese a los esfuerzos del sabio francés René Quinton, no se ha logrado que los gobiernos reconozcan al agua de mar como una alternativa a la medicina convencional. Debemos insistir en formar las nuevas generaciones en la cultura del agua de mar, y esta cumbre es una oportunidad para llegar a los niños y adolescentes de Calama. A nombre de Omdimar y Ciencia, invito a las autoridades locales y a los participantes en esta cumbre a concretar lo acordado en las conclusiones de este encuentro, especialmente en lo relacionado con la formación de niños y adolescentes en la utilización del agua de mar y el aprovechamiento de los Está demostrado que, pese a los esfuerzos del sabio francés René Quinton, no se ha logrado que los gobiernos reconozcan el agua de mar como una alternativa a la medicina convencional. Debemos insistir en formar las nuevas generaciones en la cultura del agua de mar, y esta cumbre es una oportunidad para llegar a los niños y adolescentes de Calama. Laureano Domínguez 185 llamados oasis marinos (agricultura con agua de mar), lo antes posible, a fin de que no corramos el riesgo de posponerlo y quizás archivarlo definitivamente. Para seguir los postulados de René Quinton, los jóvenes deben conocer los hechos ocurridos entre finales de 2010 y 2012, que son, entre otras causas, los que han entorpecido últimamente conseguir que el agua de mar corra libre y gratuitamente para todos. También para que ellos puedan llevar la información de los orígenes de toda clase de vida que reposa en el mar a la humanidad, al mismo tiempo que vayan colonizando el desierto plantando dos esquejes de la Batis Marítima al lado de cada planta madre, sin sacarla de la arena. Pero también deben estar prevenidos, pues conforme vayan logrando mayor incidencia en el campo de la salud humana, por medio de los dispensarios y oasis marinos, mayor oposición van a encontrar por los grandes intereses opuestos a la socialización del Método Marino, oposición que se debería contrarrestar no entrando en discusiones ni descalificaciones, sino apoyándose en hechos concretos, como por ejemplo, los ocurridos entre 2010 y 2012 que se citan a continuación: Haití, octubre de 2010. El poder corrupto en el mundo no dejó pasar a Omdimar y Ciencia a Haití, utilizando el agua de mar para enfrentarse a la epidemia de cólera causada por el terremoto de ese año y agravada luego por el gigantesco tsunami, ocasionando miles de muertes y dando lugar a la aparición de esta epidemia que se pudo haber detenido, así como lo hizo René Quinton en el verano de 1912, en El Cairo. Pero ¿por qué la utilización del agua de mar nofue autorizada y, sin embargo, se permitió comer tortitas hechas con barro y mantequilla, cuando el agua de mar es el mejor nutriente 186 Nos Quedaba el Mar orgánico y altamente alcalino, ideal para combatir el cólera por ser una enfermedad muy ácida, según nos dice Otto Warburg, el nobel de Fisiología o Medicina, que donde hay oxígeno y alcalinidad no puede haber enfermedades ni cáncer. Aquí se gastaron millones en medicamentos y otras ayudas. Esto da para pensar que 5.000 vacunas de Pasteur valen mucho más que 5.000 litros de agua de mar, que es gratis. Unicef lanza un alarmante SOS al mundo anunciando que 3,5 millones de niños mueren por no poderse lavar las manos por falta de agua. ¿Es ignorancia o complicidad? Omdimar y Ciencia propone que se lleven tanques de agua de mar a los lugares del conflicto para combatir las infecciones que producen las moscas africanas. Informa que el agua de mar inhibe la acción de bacterias patógenas. Unicef contesta que, según la OMS, este sistema de proteger la salud no está contemplado en los trabajos que tiene esa organización para combatir las enfermedades. Y así de sencillo, el resultado es que, en lugar de ofrecer una solución, se hace cómplice por la muerte de esos 3,5 millones de niños. Y siguen muriendo igual que en Haití, es decir, se va cumpliendo el genocidio de McNamara. Ante esta situación, Omdimar y Ciencia, cuyo compromiso ante el mundo es luchar contra la desnutrición, se pone en marcha, y con solo dos personas y el gran apoyo de científicos expertos en agricultura con agua de mar, logra demostrar que con las plantas halófilas del desierto y el agua de mar se produce harina y otros derivados, útiles para consumo humano y animal. El primer oasis marino funcionó en La Guajira, límite entre Colombia y Venezuela, donde se pudo observar el Laureano Domínguez 187 proceso completo de acopio de agua de mar para regadío de halófilas y no halófilas, obteniendo productos alimentarios autóctonos y, sobre todo, la gran revolución de harinas de halófilas (Salicornia, Batís Marítima y Sesuvium Portulacastrum), la que por sus características bromatológicas ha demostrado ser el alimento del futuro. Además de su larga permanencia de almacenamiento que permite, como ya se está haciendo, acopiar grandes cantidades tanto para ayudas en zonas de emergencia como para alimentar al mismo tiempo a los pobladores de La Guajira y el pueblo wayú. La III Cumbre de Calama es la puerta para expandir este proceso ya desarrollado en Colombia, que fue exportado a Senegal, Mauritania, Etiopía, Chile, Ecuador, Bolivia, Argentina, México y otros territorios donde Omdimar y Ciencia ha hecho presencia. Al nombrar los países africanos, me viene a la memoria lo siguiente: ¡En África necesitamos una revolución verde! En la región chilena de Antofagasta convergen el mareducto (SIAM) más grande del planeta –un gran proyecto de producción de biomasa de halófila– y un dispensario marino que promete un gran futuro contra el hambre y la desnutrición. En el discurso de la inauguración de la secretaria general de Cooperación Internacional, en el Foro de la Cooperación de África, en Nairobi, el 4 de marzo de 2009, se dio lectura a un comunicado de Barack Obama que dice: “A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y fluyan aguas potables, para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, 188 Nos Quedaba el Mar les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras”. Pues bien, expresidente Obama, en este proyecto de oasis marinos creo que, sin ninguna pretensión, tiene usted el principio de la solución para los problemas de África. Imagínese este proyecto multiplicado por cientos o miles de hectáreas forestadas y regadas con agua de mar, la riqueza alimenticia en agricultura y la solución a los muchos problemas en enfermedades y gastos de medicamentos, en gran parte no serían necesarios.“Pero han pasado cuatro años, y no nos hemos comprometido, señor Obama”, termina diciendo Lesley-Anne Knigh. En septiembre de 2009, Caritas dice: la mujer juega un importante rol en la agricultura con agua de mar. “En África, el crecimiento de la agricultura es un factor esencial, tanto para la seguridad alimentaria, como para el crecimiento económico. Como organización, Caritas debe encontrar soluciones viables para abordar las necesidades básicas humanas, especialmente de quienes no tienen acceso a una nutrición adecuada y a agua sana y limpia. Sobre todo, tenemos que reconocer el rol de las mujeres, que son la mayoría de los pequeños agricultores en muchas de las sociedades africanas y que son fundamentales para aplicar esas soluciones. Omdimar y Ciencia ofreció los medios (oasis marinos) para llevar a cabo estas soluciones y no le escucharon. Por eso, decidió ignorar a estos “poderes” y hacer su propia experiencia de oasis y dispensarios marinos, demostrando con ellos que de los desiertos y el mar se pueden sacar alimentos orgánicos y alcalinos para combatir la desnutrición. Laureano Domínguez 189 Esta situación de tantas enfermedades y muertes, hace recordar lo declarado por Robert McNamara, expresidente del Banco Mundial y ex secretario de Estado norteamericano: “Hay que tomar drásticas medidas de reducción demográfica incluso en contra de la voluntad de la población. Reducir la tasa de natalidad ha sido imposible. Por tanto, hay que aumentar la tasa de mortalidad. ¿Cómo? Con medios naturales: el hambre y la enfermedad”. Es verdad, somos 6.700 millones de personas en el planeta y usted dice que no hay alimentos para todos; así que, según usted, la solución, por lo visto, es continuar con el genocidio en África y otros lugares. Pero también es verdad que tenemos casi una cuarta parte de la superficie del planeta (unos 33,7 millones km2) de desierto donde viven 500 millones de habitantes, una gran cantidad de ellos en las orillas del mar donde se crían plantas comestibles y no saben que es un alimento de primer orden. Ni tampoco saben que el mar (1.340.000 km3 de agua) es el mayor nutriente de la tierra, con una alcalinidad del Ph. 8,4 capaz de terminar con las enfermedades que son todas ácidas, según nos dice el nobel Otto Warburg ¿Qué pasará cuando lleguen a saberlo? ¡Ese es nuestro reto! Los desiertos del mundo sufren como resultado del cambio climático mundial, las altas demandas de agua, el turismo y la salinización de las tierras irrigadas. Un mejor manejo del suministro de agua será el reto clave para el futuro de los desiertos que, de ser eficaz, podría ser un rayo de esperanza y un ejemplo de buena práctica para otras partes del mundo que sufren escasez de agua. Este es uno de los temas a debatir en esta Cumbre. Es decir, la utilización del agua de mar para combatir esta situación. 190 Nos Quedaba el Mar No es verdad que falten alimentos en la tierra. Sobran los negocios que se hacen con la enfermedad, el hambre y la muerte. Sobran las limosnas que, una vez cumplida su misión de emergencia, permanecen de forma continuada ejerciendo su labor humillante y no resuelven el problema definitivamente, porque si se acabase el hambre, se acabaría el negocio de la limosna. Lo mismo que si un medicamento erradicara la enfermedad, no habría que vender más pastillas. Hay que educar sin paternalismos a los pueblos subdesarrollados, para que sean responsables de su destino y dejarlos solos cuanto antes, por supuesto disponen del mar, el desierto y los cultivos de plantas halófilas y no halófilas, junto con la mano de obra suficiente, que de paso reduciría la emigración. Este alimento ya es consumido por los pobladores del desierto de La Guajira (Colombia), así como en el departamento del Chocó, y esto se haconseguido sin apenas recursos económicos, sin la ayuda de ninguna organización. Todos sabemos que cuando alguien muere de hambre se considera un asesinato. Es debido al orden asesino de los poderes oscuros, cuyo interés es desaparecer la mitad de la población mundial. Y cuando pudiendo hacerse algo para impedirlo, no se hace, nos convertimos consciente o inconscientemente en cómplices de ese asesinato. Es, por tanto, que ese hacer algo para impedir esta situación está aquí, en Calama, en la III Cumbre, en los compromisos que salgan de ella y que se lleven a los poderes, no dependiente del poder oscuro, sino de aquellos que amen y respeten la vida de los demás, para que se difunda y se pueda comenzar a sacar de las entrañas de nuestros desiertos y de nuestros mares, la solución a esta situación vergonzosa que está Laureano Domínguez 191 matando a tanta gente. Demostremos, entonces, que la filosofía de Robert McNamara fue equivocada. Conectándose con la memoria del Cannabis22 En mi búsqueda por fortalecer la conexión con la planta de Cannabis sativa, me dispuse a evaluar los efectos del agua de mar en el crecimiento y desarrollo de esta planta. He tenido la oportunidad de verificar los efectos positivos del agua de mar en la salud humana, pero esta vez, el ejercicio parecía un poco más complejo al intentar descubrir de qué manera se comportaba el Cannabis al ser expuesta a hidratación con agua de mar, desde la germinación de la semilla hasta el momento cuando la planta expresa sus contenidos bioactivos en la floración. En un ejercicio como este, es importante entonces estar dispuesto a observar y sentir toda la información que un organismo que tiene una forma de comunicación diferente a la nuestra, es capaz de expresarte. Mi experiencia con la planta me ha permitido verificar cómo ella es capaz de conectarse con nuestra intención, haciendo una lectura perfecta de nuestra necesidad y nuestro propósito para cultivarla. Si lo que buscas es acompañar en su crecimiento a una planta de Cannabis, para que ayude a calmar inflamación y dolor, si te entregas de manera profunda, la 22 Texto elaborado por Álvaro Andrés Zuloaga Perlaza. Biólogo con énfasis en Botánica de la Universidad del Valle (Colombia), con estudios de Homeopatía y Agrohomeopatía en el Centro de Investigaciones en Medicinas Alternativas (CIMA) y uso de Cannabis medicinal en la Universidad del Valle. Cuenta con experiencia en naturopatía, terapias integrativas y uso de plantas medicinales del trópico. Su experiencia como terapeuta le ha permitido acom- pañar procesos de implementación de terapias con agua de mar (talasoterapia) en centros de bienestar. Ha participado en la gestión, dirección y acompañamiento en proyectos de cultivo y transformación de Cannabis con fines medicinales. 192 Nos Quedaba el Mar planta será capaz de disponer todos sus sistemas para que se produzcan componentes y se active energía capaz de ayudar a controlar la inflamación y el dolor. Los experimentos Bajo un modelo de autocultivo de plantas de Cannabis, con fines medicinales, se han evaluado los efectos de la aplicación de agua de mar en diferentes concentraciones y momentos del desarrollo de la planta: germinación y emergencia, periodo vegetativo y periodo de floración. El inicio, despertando la memoria de la semilla. Es el agua, que como un milagro despierta la semilla y desde ese momento se enfrenta a todas las condiciones que marcarán su destino. Temperatura, luminosidad, disponibilidad de nutrientes, capacidad para enfrentarse a plagas y enfermedades, condiciones del entorno y la disposición emocional de quien la cultiva. Es posible lograr el despertar con agua de mar. Con la experiencia desarrollada hasta el momento, se ha verificado que se puede lograr una buena activación de la semilla (altos porcentajes de germinación y disminución del tiempo de esta), haciendo uso de agua de mar diluida al 15% (15% de agua de mar, 85% de agua dulce baja en cloro), incluso a concentraciones más altas (50% agua de mar y 50% agua dulce). Cada nueva generación de plantas tratadas con agua de mar expresa semillas y plantas más tolerantes a la hidratación con agua de mar. La activación de la semilla y la hidratación de la plántula durante los días siguientes con agua de mar ha generado un buen desarrollo radicular, buena velocidad de crecimiento y buenas condiciones fitosanitarias. Laureano Domínguez 193 Desarrollo radicular plántula de Cannabis, tratamiento con agua de mar. Planta de Cannabis tratada con agua de mar (8 semanas). Siembra en suelo. 194 Nos Quedaba el Mar Desarrollo de inflorescencias, plantas tratadas con agua de mar. Evidencias en el desarrollo de las plantas. Durante las pruebas también ha sido evidente el buen desarrollo de plantas tratadas con agua de mar, comparadas con plantas sin tratamiento (testigo). Izquierda: Planta de Cannabis de 6 semanas de desarrollo, tratamiento con agua de mar. Derecha: planta de Cannabis de 6 semanas de desarrollo, sin tratamiento. Laureano Domínguez 195 Fortalecimiento de los sistemas de defensa en la planta. El uso de sustancias químicas de alta toxicidad en la agricultura convencional ha generado mucha vulnerabilidad al sistema de defensas en la planta, y a su vez crea dependencia de la planta a estas sustancias para poder defenderse de ataques de plagas y enfermedades. Con las pruebas con agua de mar se evidencia cómo se fortalecen los sistemas de defensa, logrando que la planta se defienda con más facilidad y se adapte mejor al medio. Además, el uso de agua de mar evita la acumulación de sustancias tóxicas que luego terminan su ciclo en el cuerpo de la persona que usa la planta. El uso de agua de mar en el cultivo de Cannabis permite disminuir e incluso limitar el uso de fertilizantes y controladores de síntesis biológica o química (fungicidas, insecticidas, etc.), de esta manera, la planta podrá lograr una mejor armonía con el entorno. Cabe indicar que estas investigaciones se han podido llevar a cabo gracias a la motivación recibida de uno de mis maestros de vida, Laureano Domínguez, y las bendiciones que la vida me ofrece para contar con un espacio de laboratorio independiente en medio de la naturaleza, que nos genera conocimiento sin condicionamientos, disponible para la humanidad. Que sea este un motivo para quitarnos la venda de los ojos y honrar el inicio de la Universidad del Agua de Mar. 196 Nos Quedaba el Mar El ormus y agricultura marina El ormus es otro de los elementos que se obtienen del agua de mar, mediante un proceso en el que se logra precipitar y concentrar todos los minerales que este líquido contiene. En el proceso de extracción del ormus aparecen los elementos que René Quinton llamó raros y que posteriormente dieron forma a la teoría de los oligoelementos. Las investigaciones acerca del ormus se originaron en la década de los 70, cuando David Hudson analizó sus tierras, pues sospechaba que estas podrían contener pequeños porcentajes de oro y otros minerales que no aparecían en los exámenes. A través de espectrometría comprobó que el residuo del polvo blanquecino analizado contenía minerales como silicio, calcio, aluminio, magnesio, hierro y oro, así como metales preciosos del grupo del platino, al cual llamó ORME (Orbitally Re- arranged Monoatómic Element). A partir del agua de mar, dado que esta contiene la totalidad de elementos de la tabla periódica, se perfeccionó el método de extracción del ormus. Otros investigadores retomaron los trabajos de Hudson, perfeccionaron métodos de obtención y su acción favorable en la agricultura. En Colombia se produce ormus u oro monoatómico, aplicado especialmente a la agricultura. Es el caso del señor Lucas Varela, quien, en Cartagena, utiliza una reacción química consistente en elevar el pH del agua hasta 10,78 mediante soda cáustica. Laureano Domínguez 197 Durante el proceso,los hidróxidos de la soda floculan los minerales del agua de mar, y por aumento de densidad, estos se precipitan. El precipitado contiene entre 89 y 94 minerales, descartando el sodio y el cloro, que quedan reducidos a una pequeña proporción, y así es posible su aplicación en agricultura y ganadería. El resultado obtenido se conoce también como extracto mineral de agua de mar. Se diluye en una concentración del 2% en agua y se aplica pulverizando las plantas y el suelo. Algunos estudios demuestran su gran potencial para favorecer el desarrollo de las plantas, ya que su mayor concentración es el oro en estado coloidal. El ormus estimula a los organismos vivos, en los vegetales aumenta sus cualidades, optimizando los cultivos. 198 Laureano Domínguez 199 Historia Método DEL Marino Conocida Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Antonio Machado 201 L a misión Apolo 8 orbita por primera vez la Luna, a 100 kilómetros de su superficie. Frank Borman, desde el Apolo, después de estar incomunicado más de una hora con la Tierra, ya que venía de orbitar la cara oscura de la Luna, pide dirigir unas palabras a los terrícolas. Los veteranos de la época recordarían años más tarde la escena y dicen haber llorado y asistido al mejor guion que nadie en este planeta podía haber escrito para la ocasión. Borman expresó: Se acerca la aurora lunar y para toda la gente en la Tie- rra, la tripulación del Apolo 8 tiene un mensaje que quisiéramos transmitirles: “Al principio, Dios creó el Cielo y la Tierra. Y la Tierra no tenía forma y estaba vacía. Y la oscuridad cubría las profundidades. Y el es- píritu de Dios emergía de la profundidad de las aguas, y Dios dijo: ‘Que se haga la luz’. Y Dios dijo: ‘Que las aguas bajo los cielos se reúnan en un solo lugar. Y Dios vio que estaba bien”. Así, el Génesis nos describe la presencia de las aguas en la tierra. Por otro lado, misiones específicas de la NASA sugieren que el origen de esta es la Nube de Oort. A partir de aquí, presento una cronología de los descubrimientos, obras y conocimiento sobre el agua de mar, bajo la guía del doctor Francisco Javier Martínez y su esposa, María de Jesús Clavera. 202 Nos Quedaba el Mar -5000 Mesopotamia. Cientos de plantas, sustancias procedentes de animales y minerales, la mayoría de origen marino, son usadas para paliar dolores y enfermedades. Los mares Mediterráneo y Rojo son los proveedores. -4000 Egipto. En los papiros egipcios queda plasmado el florecimiento de las prácticas médicas. El papiro de Ebers cita más de 250 plantas y otros remedios de procedencia marina, como recursos para curar a las personas. -2953 a -2838 China. El emperador Fu-Shi, padre de la medicina tradicional china, enseña el uso nutritivo y terapéutico de los productos marinos: aceites de pescado, hígado de ciertos peces, pulverizados de conchas marinas, esqueletos y fósiles de corales son parte del arsenal médico. -518 a -446 Píndaro, gran poeta griego, escribe: “El agua es lo mejor que existe”. -480 a -406 Eurípides, dramaturgo griego clásico, afirma: “El mar cura todos los males de los hombres”. Laureano Domínguez 203 -428 a -347 Platón afirma: “El agua de mar cura todos los males”. 600 a 1300 Periodo medieval europeo. Árabes y latinos tienen conocimiento sobre las bondades de los corales y organismos marinos que usan terapéuticamente. 1850 Rudolf Clausius descubre la existencia de la entropía y anuncia el segundo principio de la termodinámica, o ley de Carnot-Clausius. Para ello se sirve de los trabajos de Nicolas Léonard Sadi Carnot sobre termodinámica, escritos en 1829 y retomados por William Thomson Lord Kelvin en 1844. 1865 Claude Bernard habla por primera vez del medio líquido interior o medio interno, inicialmente solo referido a la sangre, aunque después lo extiende a la linfa. En este medio, las células (60 trillones = 1014) continúan viviendo en las condiciones acuáticas originales. 1866, diciembre 15 Nace René Quinton en Chaumes-en-Brie (Seine-et- Marne), Francia. Su padre es alcalde de la ciudad, de profesión médico, proveniente de familia de galenos. 204 Nos Quedaba el Mar 1881 Tras salir del Liceo Chaptal, Quinton escoge la carrera de Letras, trabaja como crítico de arte y escribe algunas comedias, como Claude Bernard. 1878 Claude Bernard escribe El fenómeno de la vida, y confirma el papel del medio líquido interior, o medio interno, como la totalidad de los líquidos circulantes en el organismo (sangre y linfa, principalmente), indicando que unos mecanismos reguladores mantienen dicho medio líquido interior en las condiciones originales, constituyendo la llamada autonomía fisiológica. Bernard establece la fijeza (temperatura y composición química) del medio líquido interior, pero nada dice respecto a su origen. 1882 Pasteur inocula ántrax a pollitos (normalmente refractarios al ántrax) con o sin sus patas sumergidas en agua fría (que les hace descender su temperatura corporal de 42 °C a 37 °C). Solo los pollitos enfriados enferman y mueren; pero si antes de morir se les abriga y coloca en una cámara calentada, se recuperan y el bacillus anthracis desaparece de su sangre. Solo con este experimento, Pasteur debe haber deducido que el agente microbiano no es suficiente en la patogenia y/o terapia de una enfermedad, y que el terreno y las condiciones del medio interno (entre ellas, la temperatura suficiente) son aspectos mucho más importantes y el factor decisivo. Laureano Domínguez 205 Más adelante, Jolyet demuestra que el conejo (naturalmente vulnerable al ántrax) vence fácilmente la infección por ántrax inoculado cuando se eleva su temperatura de 39 °C a 42 °C - 43 °C. Tras la Segunda Guerra Mundial, los profesores alemanes Henri Lampert y Goetze observan el comportamiento de los cánceres superficiales cuando a los pacientes se les somete a baños progresivos de temperatura creciente y de larga duración. La célula maligna comienza a debilitarse cuando la temperatura del cuerpo se eleva artificialmente a 39 °C, y a 42 °C muere. En cambio, la célula sana soporta fácilmente una temperatura interna de 43 °C y solo corre peligro cerca de 45 °C. 1889 Charles Richet escribe El calor animal. En esta obra no se distinguen diferencias de temperatura entre los homeotermos. 1891 Paul Regnard escribe en Recherches expérimentales sur les conditions physiques del vie dans les eaux, la sorprendente e intensa fosforescencia de las pescas de los negros fondos marinos abisales. 1895 Claude Bernard, apoyado en la obra de Blainville Los medios íntimos, escribe Introduction à l’étude de la médicine expérimentale. 206 Nos Quedaba el Mar 1895 Quinton, a sus 21 años, se inspira para desarrollar las Leyes de la Constancia General, sillares básicos del Método Marino, en el momento cuando una víbora adormecida por el letargo invernal recobra su actividad debido al calor producido por la chimenea de la sala de su casa. De allí su frase: “La naturaleza no ha debido crear los seres para dormir”. 1896 Quinton va a ver a Charles Richet, autor de El calor animal, pero este rechaza la teoría quintoniana, afirmando dogmática e incomprobadamente que todos los mamíferos tienen de 37 a 39 grados centígrados. 1896 Étienne Jules Marey, profesor de Historia Natural del Collège de France, queda impresionado al oír a Quinton, quien responde a su pregunta: ¿Por qué vuelan las aves? Marey nombra a Quinton a asistente en el Laboratorio de Fisiología Patológico en el Collége de France para que realice experimentos de calorimetría animal. 1896 Quinton escribe Les deux pôles foyers d’origine, d’origine austral de l’homme. Laureano Domínguez 207 1897 En el Laboratorio de Fisiología Patológica de estudiossuperiores del Collège de France, en presencia de varios investigadores, Quinton realiza los siguientes grupos de experimentos: Grupo 1. Inyecciones aditivas A manera de observación, Quinton inyecta vía in- travenosa, 6,600 c.c. de agua de mar a un perro con 10 kilogramos de peso y 40 °C de temperatura rectal, equivalente al 66% del peso corporal del ca- nino. El experimento fue un éxito. Movido por ese experimento, el doctor Hallión, miembro de la Academia de Medicina, inyecta a otro perro de las mismas características, de forma intravenosa, 10,400 c.c. de agua de mar, el 104% del peso corporal del animal, en 11,6 horas, tam- bién con éxito. Esto equivale a inyectar 62,4 litros de agua de mar durante 12 horas a una persona de 60 kilogramos de peso. El animal excretó 9,400 c.c. de orina (90,4% de lo administrado), sin albumi- nuria, agitación, ni diarrea. En ese tiempo los riño- nes trabajaron bien, 60 veces superior a lo normal. La temperatura rectal desciende como mínimo a 36,8 °C, pero 70 minutos después de la inyección tiene 39 °C rectal. Después de 12 horas de la inyec- ción, se detectan trazas de albúmina, que desapare- cen después. En los días sucesivos, el perro presen- ta un aspecto más vivaz que antes del experimento. Quinton repite el experimento, pero inyectando rá- pidamente una mayor cantidad de agua de mar, de 208 Nos Quedaba el Mar forma que al riñón no le dé tiempo de eliminarla: a un perro de 5 kilogramos de peso le inyecta 3,500 c.c. de agua de mar, el 70 % de su peso, en 90 mi- nutos. Se produce una gran ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), bradicardia (ritmo lento del corazón), coma y desaparición del reflejo cor- neal. Pero sobrevive y en el día 11 recupera el peso y muestra alegría y exuberancia máximas. Grupo 2. Inyecciones sustitutivas Quinton desangra totalmente en 4 minutos y sin asepsia a un perro, hasta la abolición de su reflejo corneal, procedimiento denominado hipovolemia quirúrgica total. Con la sangre extraída, 425 c.c., Quinton elimina los glóbulos rojos y blancos, así como los alimentos que contiene la sangre. Inme- diatamente después sustituye la cantidad extraída con agua de mar, en 11 minutos, a 23 °C,logrando: Al inicio: Reaparece el reflejo corneal y el reposo jadeante. Día 2: El perro corretea, a pesar de tener 42,6% de hematíes y 63% de hemoglobina, respecto a la situación inicial. Día 3: La herida supura, fiebre de 40 °C, postra- ción y abatimiento. Día 4: Ídem, pero los hematíes son el 44,4 % y la hemoglobina es el 84%, respecto a la situa- ción inicial. Leucocitosis de 24.000. Días posteriores: Restablecimiento progresivo y rápido. A partir del día 8, las manifestaciones Laureano Domínguez 209 de alegría y vivacidad son notorias y superiores a las del estado inicial. Cinco años más tarde, el perro muere en un accidente (el médico Tus- saud repite meses después el experimento de Quinton, pero usando suero fisiológico: el pe- rro sobrevive solo dos meses y en el más extre- mo abatimiento y astenia). Grupo 3. Cultivo de leucocitos Quinton diluye sangre (de tenca, rana, lagarto, co- nejo, perro y ser humano) en el agua de mar y los leucocitos de todas las especies siguen vivos, móvi- les y sin alterar ninguna de sus características, lo contrario sucede con el suero donde mueren a las dos horas. Los leucocitos humanos, glóbulos blan- cos, viven 21 días, en promedio. Conclusión: Ley de la Constancia Marina La vida animal aparecida en estado de célula en los mares tiende a mantener las células constitutivas de los organismos para su funcionamiento celular ele- vado, a través de las series zoológicas, en el medio marino de los orígenes. Leyes de constancia derivadas de esta son: térmica, osmótica y lumínica. 1895 a 1925 Quinton desarrolla, experimenta y confirma su teoría. Habla de un medio vital que no solo es extracelular, sino también biogenética de los orígenes. Este medio vital no es la materia viva celular, sino el líquido que la baña posibilita, nutre 210 Nos Quedaba el Mar y la mantiene limpia, energética y renovada. Adelantándose cincuenta años a la importancia de los oligoelementos, Quinton afirma que el medio vital contiene todos los elementos (a veces en cantidad de trazas) que contiene el agua de mar. La alimentación no decide la composición de un organismo, por el contrario, es la composición primordial del organismo la que decide la necesidad y elección del alimento. 1897 En un hospital parisino, Quinton administra a un primer enfermo, en coma terminal por tifus, una inyección intravenosa muy fuerte de agua de mar. Predice al personal del hospital que el enfermo se recuperará, pedirá de beber y un poco de alimento. Cuando Quinton vuelve, al cabo de siete horas, el enfermo está recuperado, fuera de peligro. Ante tal resultado, el hospital le confía un segundo caso: un joven que se envenenó voluntariamente con ácido oxálico. Inyecciones intravenosas masivas de agua de mar, producen el mismo milagro. Quinton desaliniza agua de mar y en ella sumerge huevos de erizo de mar y glóbulos blancos, y comprueba que no sobreviven; sin embargo, sí sobreviven en el agua de mar. En adelante usa inyecciones intravenosas de 700 c.c. de esta mezcla (para un adulto de 65 kg) con periodos decrecientes cada 5, 4, 3, 2 días por mes. Laureano Domínguez 211 1897 a 1904 Quinton aplica exitosamente su tratamiento marino en hospitales, asilos y servicios de París, Mouleaux, Lalesque y Festal. Casos de gastroenteritis infecciosa, sífilis, tuberculosis, entre otros, algunos de los cuales se recuperan, otros tienen una mejoría sorprendente y prolongada. Quinton experimenta también con suero fisiológico y se da cuenta de que los resultados son más pobres que cuando usa agua de mar. 1903 El uso del agua de mar es reconocido por la sanidad francesa. La seguridad social gala la reconocerá, pagará y usará hasta 1982. 1904 Edmond Perrier, profesor y director del Museo de Historia Natural, en sustitución de Étienne Jules Marey (enfermo y que moriría semanas después), presenta en una sesión de la Libro “El agua de mar, medio orgánico” (PDF). Academia de Ciencias el libro de René Quinton titulado L’Eau de mer, milieu organique y que dedica precisamente a E. J. Marey. Este libro tiene repercusión no solo científica, sino también filosófica, moral, religiosa y política internacional, y de él se hacen eco numerosas revistas y periódicos que hablan del Darwin francés. 212 Nos Quedaba el Mar 1905 Quinton, junto con los doctores Mace y Potocki, tocólogos del hospital de París, contrastó con 40 niños terapia de suero fisiológico vs. agua de mar. En el Service des débiles et des enfants malades de la maternidad se observó que estos niños, en promedio aumentaban de peso 1,64 gramos/día, pasando a aumentar 5,3 gramos con suero fisiológico; con agua de mar aumentaron 9,7 gramos/día, más del doble de incremento. En el inicio, Quinton y sus colaboradores emplearon dosis muy fuertes (500-700 c.c.) en una sola inyección. Gabriel Lacheze, internista del hospital de Saint-Joseph, hizo una tesis cuyo tema fue el suero fisiológico y el agua de mar, y concluye que la terapia con agua de mar está realmente viva. “El suero es al agua de mar, como una mezcla de agua destilada y bicarbonato es al Agua de Vichy”, sentenció. Quinton prefiere no hablar de un estado orgánico o viviente en el agua de mar, aunque tampoco cree que sea inorgánica o muerta. En cambio, asegura que es un elemento orgánico no organizado, intuyendo así la acción de los compuestos prebióticos de la química del carbono, procedentes de las especies marinas que estuvieron en esas aguas. Quinton nunca concibió el agua de mar como un medicamento, sino como un caldo o medio de cultivo natural exactamente adaptado a las necesidades de la célula viva, con el cual pretendía desplazar el medio vitaldegradado o viciado para sustituirlo por otro nuevo, fresco y vitalizado. Laureano Domínguez 213 1906 El filósofo Henri Bergson publica L’évolution créatice, apoyándose en las leyes descubiertas por Quinton, pero no está de acuerdo con que el segundo principio de la termodinámica (o Ley de Carnot-Clausius) rija también la vida. Todo ocurre como si la vida hiciera lo posible para saltarse las leyes de la materia inerte. Los análisis muestran que la vida hace un esfuerzo por subir la pendiente que la materia va descendiendo. 1906 Albert Dastre, discípulo de Claude Bernard, presenta en el Institut de France, en una sesión solemne que reúne a las cinco academias, un resumen de la teoría de René Quinton. Dastre concluye de forma magistral: “Darwin nos enseña que la obediencia a la Ley de Adaptación rige las formas animales. Quinton, nos enseña que la resistencia a la adaptación rige la vida animal”. 1906 Grandes maestros del mundo médico han experimentado el Método Marino basándose en lo publicado por René Quinton, quien, sin ser médico ni haber cumplido los 40 años, cuenta ya con cincuenta trabajos originales publicados y con cinco tesis doctorales defendidas en las facultades de Medicina, todos basados en su Método Marino. A Quinton le impresionan especialmente los espectaculares resultados 214 Nos Quedaba el Mar en niños y lactantes con atrepsia (atrofia general de los recién nacidos). En una epidemia de cólera infantil con muy alta mortalidad se salva el 100% de los niños tratados con el agua de mar, incluso los terminales. Quinton siente un deber moral ante las 70.000 muertes infantiles anuales que solo en Francia se producían por cólera infantil, atrepsia y enfermedades gastrointestinales. Cuando el sociólogo Gustave Le Bon invita a Quinton a escribir libros para su colección científica en la Editorial Flammarion, este le contesta que por el momento tiene deberes más apremiantes que escribir libros, salvar vidas. 1907 El doctor Robert Simon publica los resultados sorprendentes sobre tratamientos de 4 a 5 semanas, en enfermos terminales de cáncer, tratados con agua de mar. 1907, marzo Quinton abre su primer dispensario en un pequeño local de París (calle de L’arrivée No. 4), donde acoge a cientos de madres que les confían a sus hijos moribundos. Grandes filas se forman en ese dispensario, donde se administran más de 300 inyecciones al día. Uno de sus ayudantes en el dispensario, Jean Jarricot, se hace uno de sus más fieles seguidores. 1907, diciembre La marquesa de Mac Mahón abre un segundo dispensario en París, donde se inyecta a 500 enfermos al día, entre niños y adultos. Laureano Domínguez 215 1907 a 1908 La opinión pública queda impresionada por las curaciones en cierto modo instantáneas obtenidas en niños pequeños moribundos. “Una hora después del comienzo de su tratamiento, aparecen llenos de vida y están salvados”, escribe Parville, reconocido escritor científico en la revista francesa La Nature, dedicada a publicar investigaciones científicas. Numerosos testimonios fotográficos de antes y después atestiguan recuperaciones asombrosas en pocas semanas. Realizándose unas 100.000 inyecciones al año en hospitales de París, la prensa francesa y mundial se hace eco en numerosos artículos del éxito del Método Marino de Quinton, y a nivel popular, los entusiastas lo declaran benefactor de la humanidad. 1907 a 1908 Tras comparar a Quinton con Darwin, ahora se le compara con Pasteur. Pero existe una diferencia capital: Pasteur se focaliza en el agente como base de su terapéutica, acabar con el agente antes de que este acabe con el medio interno, mientras que Quinton se focaliza en el medio interno. Si este es correcto, acabará él solo con el agente. El redactor de L’Intransigeant escribe en 1907: Los trabajos de Pasteur nos aportan una concepción de la enfermedad, los de Quinton nos aportan una concepción de la salud… ¿Qué es un suero de Pasteur? Es un suero particular de una enfermedad y contra esta enfermedad, un suero que ataca a un microbio determinado y a ningún otro. ¿Qué es el agua de mar? Es un suero que no ataca a ningún microbio en particular, sino que da a la célula la fuerza para luchar contra todos. 216 Nos Quedaba el Mar 1907 a 1908 Empiezan pequeños ataques al Método Marino, basados en ironías sobre la “fe marina” o remarcando sobre todo las no mejorías y muertes que se producen generalmente en el caso de la tuberculosis, usando dosis insuficientes, 3 inyecciones de 5 c.c. de suero marino, por ejemplo. Más adelante, el doctor Lavasort, secretario general de la Oficina Central para la Represión del Ejercicio Ilegal de la Medicina, publica una carta en “Le Concours Medical”, en la que pone en duda la eficacia del Método Marino, enfatizando sobre los peligros potenciales del mismo y ataca a Quinton porque no es médico, remitiéndose al texto de la Ley de 1892. En el Journal de Medecine, el doctor Archambault ahonda en el mismo tema, declarando que la medicina marina es un cuento chino, una teoría de la cual se ha sacado una terapia a la que unas mentes preclaras han concedido su autoridad, porque el milagro de la inteligencia no protege a los grandes sabios, y el sentido común no siempre se alía con el talento. En la Sociedad de Medicina de París, su presidente, el doctor Dagmat declara que el método terapéutico en cuestión ha sido creado en todos sus aspectos ajeno al Colegio de Médicos. Si el público se interesa hoy por este, hay que reconocer que se debe únicamente a artículos de periódicos sin carácter científico alguno, y a cierta propaganda en favor de los dispensarios especiales creados para las necesidades de la causa. Laureano Domínguez 217 1908 a 1912 El movimiento homeopático francés e internacional va adoptando el Método Marino de Quinton, en el que ven componentes como parte de su arsenal: la dinamización natural de las aguas marinas, la importancia que Quinton concedía a las trazas y a los elementos raros, etc. 1908 El doctor Arnulphy, presidente de la Asociación Homeopática Francesa, presenta el método de Quinton en el Hahnemann Medical College de Chicago. 1908 a 1914 Quinton deja parte de sus esfuerzos científicos para dedicarse al desarrollo de la aeronáutica, en Francia. 1909 Julien de Lagonde, periodista de Toulouse, queda impresionado tras los resultados vistos en uno de los dispensarios de Quinton en París. Escribe: Cuando me despedí, el señor Quinton me dijo: “Usted tiene una pluma. Pues bien, le hago responsable del dolor de todas las madres que llorarán a sus hijos y del abandono de todos los niños que llorarán por su madre, responsable de la angustia presente en todos los hogares que por su 218 Nos Quedaba el Mar silencio y su timidez se vean privados de este método. Sea mi testigo ante su público y diga lo que hay que decir para que ayuden a que se cumpla mi misión”. 1911 El doctor Arnulphy introduce el Método Marino en una parte del mundo médico convencional de Estados Unidos, en esa época. Los hospitales americanos, como el Children’s Hospital de Boston, adoptan el agua de mar. Aparecen Clínicas Marinas en Italia, Suiza, Bélgica, Holanda y Argelia. 1912 EI doctor Arnulphy, presidente de la Asociación Homeopática Francesa, presenta el método de Quinton en el American Institute of Homeopathy, con más de 8.000 homeópatas afiliados, ante los médicos homeópatas de las grandes ciudades de Estados Unidos. Tras sus comunicaciones, el Método Marino es adoptado oficialmente por esta asociación. 1912 La princesa Elena, hermana de Eduardo VII, tía de Jorge V y Guillermo II, va a París para visitar los dispensarios de Quinton e iniciarse en el Método Marino, a fin de dirigir ella misma el dispensario que quiere crear en Londres. Laureano Domínguez 219 1912 En verano, en El Cairo (Egipto) morían de 700 a 900 niños cada semana. Médicos de la Sociedad Protectora de la Infancia y el gobernadorLord Kitchener piden a Quinton que estudie el problema sobre el terreno. Quinton pasa temporadas en El Cairo y funda un dispensario en Alejandría, su resultado es espectacular. En el cólera infantil y en niños con un promedio de 3 kg de peso, 2 litros de medio interno, Quinton y sus colaboradores aplican durante 18 días más de 5,5 litros de suero marino, 2,5 veces su medio interno, distribuidos así: 10 días: 400 c.c./día, una inyección por la mañana y otra por la tarde de 200 c.c., durante otros 8 días, los niños reciben 200 c.c./día. El chefik pacha de El Cairo despide a Quinton con un discurso en el que expresa: “Que me sea permitido unir mi voz a los hosannas de alegría que por todas partes saludan al prestigioso mago que ha venido a expulsar la plaga que asolaba a nuestros niños y ha traído así la alegría a nuestras madres egipcias…”. 1913 Basado en su experiencia en el dispensario marino de Quinton en París, Jean Jarricot publica su libro Los dispensarios marinos y funda uno en Lyon. 1914 Estalla la Primera Guerra Mundial. Aunque tiene 48 años y está exento de integrarse a una unidad de combate, Quinton ingresa como soldado raso en primera línea de fuego. 220 Nos Quedaba el Mar Antes de incorporarse al frente, predice que su obra marina será parcialmente olvidada, aunque solo temporalmente. El uso del Método Marino basado en inyecciones se interrumpe bruscamente en la medicina convencional (alopática), a excepción de las experiencias de Jean Jarricot. Antes de 1914 se detectan solo en Francia más de 150 títulos de comunicaciones importantes, obras y tesis doctorales sobre el agua de mar. Después de 1914 y hasta 1956 solo encontramos la obra de Jean Jarricot. 1918 Quinton vuelve de la guerra. Se apasiona por las investigaciones del índice cefálico. En una época en que se construyen biplanos, Quinton realiza una gran actividad en favor del vuelo monoplano sin motor. 1921 El doctor Jean Jarricot publica la obra Le Dispensaire Marin, Libro “El dispensario marino, un organismo nuevo de puericultura” (PDF). un organisme nouveau de puericulture, dedicada a Quinton, resumiendo con estadísticas y fotografías una década de resultados concretos. Esta es la única comunicación u obra publicada después de 1914 y hasta 1956 sobre el Método Marino de Quinton. En esta obra, Jarricot escribe: El suero marino tiene un campo de acción sin límite conocido y Laureano Domínguez 221 es previsible que abarque todas las patologías… El Método Marino se presta así a una ironía fácil para quienes desean juzgar los hechos mediante el razonamiento puro, como si el método experimental no existiese todavía. Estas mentalidades han “demostrado” y enseñado durante mucho tiempo que la sangre no circulaba. Fueron quienes durante mucho tiempo obstaculizaron a Pasteur y las nuevas ideas directrices en biología, también se obstinaron dilatadamente en ver en el agua de mar sólo un medicamento cualquiera, y sin comprender que un medicamento pueda tener una esfera de actividad tan amplia, se rehusarán a priori creer en los hechos y en los resultados que están en sus narices. (…) La regla es que una hora después de la primera inyección, el niño que llegó moribundo y que vomitaba absolutamente todo, retiene un biberón de agua, y una hora después, el primer biberón de leche. En la mayoría de los casos, la facultad digestiva suprimida se restablece ya y tan bien, que el niño aumenta fácilmente 500 g de peso en 24 horas tan sólo. Fija el agua en sus tejidos con avidez, con la misma facilidad que antes la dejaba escapar de su organismo. Menos de dos horas después de la inyección de agua de mar, se le dibuja una fisonomía mejorada que reemplaza el aspecto inolvidable del colérico agonizante. 1924 a 1925 Quinton se prepara para publicar sus conclusiones tras años de mediciones antropométricas que refutan la hipótesis de Broca que afirmaba que el índice cefálico individual, proporción entre los diámetros transverso y anteroposterior máximos, era invariable desde el nacimiento. 222 Nos Quedaba el Mar Quinton descubre que todos los niños nacen con un índice cefálico siempre de alrededor de 77 centímetros y con un índice nasal de 100 centímetros, que son propios de la especie humana entera, pero que son independientes del padre, la madre y la raza. Solo después, en los primeros meses de vida, estos índices varían hasta adquirir los de su propia raza. Según Quinton, esto es así porque el feto está sometido a leyes fisiológicas que rigen nuestra especie, y no a las particulares de su raza. Con más razón piensa que el feto escapa probablemente a los caracteres aún más recientes de la herencia inmediata, de donde deduce las bases del tratamiento prenatal. Actuando sobre el feto a través de la madre, debería poder liberársele de muchas taras que provengan de sus ascendientes. Experiencias previas de Quinton, junto a los doctores Mace y Arnulphy, quien funda en Niza la Ligue de Traitement prenatal Marín, arrojaron resultados prometedores: tratamientos prenatales con agua de mar hacían caer a cero el número de incidentes de madres encinta multíparas (=5) que antes habían tenido 28% de alumbramientos prematuros, 14% de muertes intrauterinas y 59% de muertes infantiles antes del año. Los estigmas anatómicos, las herencias sifilíticas y las predisposiciones hereditarias a la tuberculosis son vencidas total o parcialmente. Los tratamientos prenatales con gestantes animales eran, asimismo, espléndidos. Aun después de su nacimiento, los niños estigmatizados por alteraciones heredadas, como sífilis, tuberculosis, artritis hereditaria, alcoholismo, distrofia o simple delgadez o debilidad, eran tratados por Quinton con un régimen de inyecciones de agua de mar, una alimentación liberal (instintívora) y un contacto amplio con la madre, sin hospitalización, incluso en los casos más graves. Laureano Domínguez 223 1925, julio 9 René Quinton muere en París, presuntamente, a causa de una angina de pecho, a los 58 años. Cuatro días después, figuras insignes y una impresionante multitud lo despide en su funeral. Al morir estaba en la cima de su gloria y era reconocido universalmente. Sus dispensarios florecían y su número aumentaba sin cesar. Con el tiempo, el olvido cubrió su obra, y el fallecimiento de sus compañeros de aventura provocó que uno a uno los dispensarios marinos se cerrasen. Ediciones de sus libros fueron destruidas. 1929 Ducalux confirma que las inyecciones de agua de mar provocan una estimulación renal aumentada, hecho clínicamente observado por Quinton y Loeb en 1912. 1931 Se erige un monumento a René Quinton en Chaumes- em-Brie, su pueblo natal. De adolescente, Quinton predijo: “Algún día yo tendré ahí mi estatua”. 1932 Jean Jarricot observa que el riñón elimina dos veces más orina, en volumen y sólidos, luego de una inyección subcutánea de agua de mar que, tras una inyección de suero fisiológico de síntesis. 224 Nos Quedaba el Mar La experiencia demuestra que los sueros “desvitalizados” (industriales), “mutilados” (incompletos), sí producen acidez/ retención de líquidos, pero que el suero panatómico –agua de mar– no produce acidez/retención de líquidos, sino todo lo contrario. Sí bebemos agua de mar, la nefrona elimina 2,5 veces más líquidos y sólidos. 1936 El americano Zobell señala por primera vez el extraordinario poder antibiótico del agua de mar: “El 99% de los gérmenes procedentes de las cloacas no está presente al cabo de dos días en el agua de mar”. Futuras investigaciones demuestran que la capacidad del agua de mar para inhibir gérmenes patógenos es más rápida. 1938 El científico Carpentier comprueba el efecto antibiótico al observar “un descenso del 80% de los gérmenes al cabo de media hora de estar en el agua de mar”. 1946 Los franceses Heim de Balzac, Bertozzi y Goudin comprueban el poder antibiótico del agua de mar sobre los gérmenes entéricos vertidos porafluentes contaminados. Una de las pruebas que se puede incluir en las placas de antibiogramas Laureano Domínguez 225 es depositar una gota de agua marina y una larguísima lista de patógenos serán sensibles y morirán. 1946 En Francia se publica la obra de W.B. Cannon (profesor de Fisiología en Harvard y en la Sorbona) titulada La sagesse du corps, inspirada en y dedicada a la obra de Claude Bernard. La sabiduría del cuerpo consiste en que este hace todo lo posible, a través de múltiples aparatos, para preservar la integridad de la “matriz líquida de la vida” o “medio interno”. Todos los mecanismos vitales, cualquiera que sea su variedad, solo tienen un fin: mantener constantes las condiciones vitales del medio interno (pH, osmolaridad, temperatura, etc.). Esto lo hacen a través de “dispositivos homeostáticos”. Puede estimarse el medio interno como unos 15 litros (20% del peso del cuerpo y 33% del agua total del organismo (33% = 6% sangre + 2% linfa + 20% líquido extracelular + 3% líquido transcelular (secreciones). 1948 Ernst Schrödinger publica Qué es la vida: el aspecto físico de la célula viva. Sin conocer, probablemente, los descubrimientos de Quinton, declara: Los fenómenos de la vida no parecen obedecer a los principios de Carnot e incluso están en contradicción flagrante con el 2o Principio de la Termodinámica (…) la temperatura más elevada de los animales de sangre caliente ofrece la ventaja de permitirles desembarazarse de su entropía con una rapidez mayor, de modo que permite unos procesos vitales más intensos. 226 Nos Quedaba el Mar 1950 Se publica la obra de Alexander Bogomolets, sabio ruso presidente de la Academia de Ciencias de Ucrania y fallecido en 1946, titulada Comment prolongar el vie. En esta obra dice: “La condición esencial para que la vida se prolongue es la renovación periódica del medio interior, su rejuvenecimiento”. 1951 Lumière desarrolla la noción de atavismo para las enfermedades y la demuestra en sus publicaciones. Es obvia la herencia del terreno, entidad somato-psico-clínica que se relaciona con una predisposición para la aparición de las enfermedades, cuando convergen ciertas condiciones. Aunque somos portadores de determinados genes, debemos preguntarnos qué es lo que permite o no la expresión de estos genes. 1952 Un grupo de investigadores franceses demuestra científicamente el poder antibiótico de las aguas de mar con relación a los gérmenes de origen entérico vertidos por los afluentes contaminados de las ciudades y el antibiotismo fulminante del agua de mar extraída aproximadamente a un kilómetro de la orilla. 1953 En el Congreso Internacional de Celuloterapia, celebrado en París, el método creado por Niehans sugiere a los asistentes probar con agua de mar como sostén de las células a Laureano Domínguez 227 inyectar, en vez de con el clásico suero fisiológico que se usaba hasta entonces. Los resultados son tales que rápidamente los celuloterapeutas abandonan el suero fisiológico y adoptan el agua de mar. 1953 Henry Doffin, profesor de la Universidad de Poitiers, escribe: El océano, imperio sin límites de la estabilidad química y térmica, pero también ámbito de la movilidad mecánica e iónica es un medio por excelencia. En el seno de su agua madre, todos los elementos están más o menos presentes. En esta formidable masa fluida, enriquecida por todas las sales arrancadas a las rocas de los fondos o apartadas por los ríos, cada litro es panatómico, es decir, que contiene la totalidad de los elementos existentes. Esa masa recibe especialmente la luz y capta todas las energías. Eternamente removida y penetrada por el aire, atraviesa en su transparencia por las radiaciones y los efluvios cósmicos, vibrante y tibia, pone en comunicación a todos los elementos de las fuerzas universales, así el océano, y solo él, es capaz de dar a luz a la vida terrestre. 1955 Henry Doffin, afirma: Los hidratos proporcionan fácil y rápidamente cristales grandes. Los iones o moléculas hidratadas se organizan habitualmente según redes cristalinas, como si las moléculas de agua enlazadas sirviesen de lubrificante, de plastificante o de cemento. La hidratación es favorable a la edificación 228 Nos Quedaba el Mar de construcciones cristalinas, el agua presta su movilidad, su flexibilidad y al mismo tiempo su vínculo, para facilitar la organización. El agua de mar, más que un simple líquido, es un sorprendente cristal dotado de memoria. 1956 André Mahé inicia la recuperación de la memoria de René Quinton y su terapia marina. Para ello, publica un artículo en una revista de gran tirada, edita un libro y da una conferencia ante un centenar de médicos. 1956 En Francia, el doctor Jacques Menetrier, creador de las “diátesis” y las terapias de oligoelementos, mediante una carta reconoce a André Mahé: Cada vez parece más que los intercambios de iones están en la base de todos los elementos metabólicos y que estos intercambios dependen del medio electrolítico y de una circulación iónica normal o perturbada (…) parece que los catalizadores intervienen como intercambiadores y el agua de mar como medio de intercambio. El carácter particular del agua de mar, su afinidad con los oligoelementos, la convierten en el medio más adecuado y favorable para la vida, es decir, creo yo, para los procesos de intercambio naturales. Laureano Domínguez 229 1957 El médico francés Georges de La Farge inaugura el X Congreso Internacional de Talasoterapia, celebrado en Cannes, con un elogio a René Quinton, afirmando que había que situarlo en el mismo rango que Claude Bernard y Alexis Carrel. La Farge presenta también sus resultados respecto al poder antibiótico del agua de mar. Afirma que esta no es bactericida en sí, solo inhibe a las bacterias patógenas. 1957 Continuando trabajos de Manfred-Curry, en 1957, Hansche observa una potente acción reguladora del pH estomacal e intestinal con el agua de mar. Los desequilibrios de dicho pH facilitan la parasitosis y hace más vulnerable al enfermo. La administración del agua de mar consigue mejoría en asmáticos y eccematosos. 1957 En Itagüí, Colombia, un grupo de salubristas liderado por Joaquín Pablo Domínguez, padre de Laureano Domínguez, diseña un plan estratégico para lograr que el mar llegue a las casas, de cara al 2057. 1958 Se celebra el 50 aniversario del primer dispensario de Quinton reconociéndose la importancia de su obra. El profesor Joannon, catedrático de Medicina Preventiva e Higiene de la 230 Nos Quedaba el Mar Universidad de París, termina su discurso diciendo: ¡Que el ejemplo de René Quinton sea salutífero para nosotros, para todas las personas que tras él tratan de continuar este impulso! Hemos de combatir el sectarismo y pugnar por la ampliación de la medicina, sin partidismos entre escuelas… queremos que la mayor parte de la medicina contenga todo lo que es de eficacia reconocida, según la investigación imparcial. 1958 Jacques Ménétrier publica Ce monde polarisé. Con este libro establece un puente entre las concepciones de Carrel, Schrödinger y Quinton, al afirmar: Quinton, en una época en que nuestros conocimientos actuales físicos y matemáticos solo estaban esbozados, realizó sus brillantes experimentos sobre el medio orgánico, sobre los glóbulos blancos y sobre los oligoelementos, abriendo incluso la vía al problema fundamental de los estados de la materia y de las funciones catalíticas. 1959 Ortigao de Burnãy, caballero de la Legión de Honor y secretario del Xl Congreso Internacional de Talasoterapia, celebrado en Estoril (Portugal), escribió al presidente de Francia: Creo que el mejor homenaje que podemos rendir a la memoria de este gran francés que fue René Quinton, sería reemprender sus famosos experimentos sobre el agua de mar y sus efectos biológicos y médicos. Laureano Domínguez 231 En este congreso se funda la Asociación René Quinton para el estudio,investigación y desarrollo de bioterapia marina. 1960 En una carta a André Mahé, el doctor Pierre Colinet, exdirector de los Servicios de Salud del Alto Comisariado en Alemania y exasesor de la Organización Mundial de la Salud, respecto al uso del agua de mar como vehículo de las aplicaciones celulo-terapéuticas, dice: Antes de emplear el agua de mar como elemento de suspensión, utilizábamos el líquido de Locke-Ringer, que había sido escogido por Niehans y sus colaboradores, como el suero que más se acercaba a la fisiología normal. Nos hemos visto obligados a utilizar el agua de mar a causa de manifestaciones locales (induraciones, trastornos de reabsorción, dolores musculares) y generales (estado de shock inmediatamente después de la inyección o en la media hora siguiente, elevación de la temperatura independiente de todo elemento infeccioso) que nos obligaba a tener en observación a los pacientes una semana entera, mientras que ahora, salvo raras excepciones, los tenemos unas 50 horas. Además, el agua de mar permite la supervivencia de las células frescas entre el momento en que salen del laboratorio y la media hora en que se implantan en los enfermos… Desde su empleo, prácticamente hemos eliminado todas las molestias mayores o menores. El agua de mar está dotada de este antibiotismo polimorfo y se opone al desarrollo de gérmenes que, a pesar de nuestras precauciones de asepsia podrían introducirse en nuestros preparados en el curso de las diversas manipulaciones de laboratorio. 232 Nos Quedaba el Mar 1960 El doctor Paul Le Gac, médico militar destacado en el Instituto Pasteur, obtiene resultados prometedores en un tratamiento para la esclerosis en placas que, en su fase final utiliza baños prolongados de algas y una cura de agua de mar. 1960 Nace en Colombia, el 26 de octubre, Laureano Domínguez, quien será formado por su padre para el desarrollo del Método Marino moderno. 1962 André Mahé escribe su introducción al pensamiento de René Quinton en el libro Le secret des nos origines, en el que remarca las comprobaciones hechas por numerosos investigadores acerca del poder bioestimulador e inhibidor presente en el agua de mar. Las consecuencias de este doble comportamiento tienen enormes beneficios en un mundo progresivamente repleto de crecientes resistencias a antibióticos cada vez más potentes, antibióticos que, además, afectan a los microorganismos patógenos tanto como a los saprofitos y lesionan en parte a las células de nuestro organismo. Mahé termina su libro diciendo: Queremos saber si sus compañeros más ilustres de tenían razón cuando lo consideraban igual a Darwin en el ámbito de las ciencias naturales, de Pasteur en terapia y de Claude Bernard en su definición del medio interno. Queremos saber si sus trabajos constituyen el aporte decisivo para la contradicción entrópica revelada por la física moderna, Laureano Domínguez 233 pues esta concepción puesta de relieve por Schrödinger puede orientar toda la nueva fase de nuestra evolución. El profesor Joannon lo ha percibido claramente: René Quinton pertenece a nuestro futuro. Pertenece ya a nuestro presente. El olvido que ha envuelto y quizá protegido su obra solo podía ser provisional. Esta inmensa estatua yaciente no está inmóvil para la eternidad: dormirá esperando su hora. 1972 Laureano Domínguez escribe su primer cuento “Los discípulos de la sal”. Se empieza a ver la influencia que su padre ha ejercido en él, preparándolo desde niño para dedicar su vida al conocimiento y la expansión del Método Marino. 1975 Impulsadas por Juan José Gómez de Rueda, delegado de la Cruz Roja de México ante Ginebra, en el Departamento de Fisiología de la Universidad de La Laguna (Canarias, España) se llevan a cabo experiencias directas de sustitución de sangre por agua de mar en perros, con resultados exitosos. Se sustituye por agua de mar hasta tres cuartas partes de la sangre de estos. El doctor Carlos Enrique Álvarez, biólogo, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), colaboró en dichas experiencias. 1982 Tras casi 80 años de uso exitoso y sin problemas, la seguridad social francesa declara ilegal el uso del agua de mar y deja de usarlo, financiarlo y reconocerlo. 234 Nos Quedaba el Mar 1987 Álvaro Altés Domínguez, biólogo y escritor, escribe el artículo “El plasma marino”, en la revista Integral de Barcelona (España), sobre la revolucionaria terapia de René Quinton, con el resumen de las experiencias directas de sustitución de sangre por agua de mar en perros, realizada en la Universidad de La Laguna en 1975. 1989 Muere Anrep, antiguo compañero de Quinton que, en sus últimos años, tras largas batallas con la Administración francesa, intentó resucitar, al menos, el uso parenteral veterinario y humano del agua de mar. 1989 En un estudio universitario, DeWayne Ashmead demuestra que cualquier carencia mineral hace poco o nulamente asimilables las vitaminas, aunque las tengamos en la dieta. Sin embargo, la utilización de los minerales disponibles es siempre factible y no está influida por la disminución o ausencia de vitaminas. ¡El agua de mar permite absorber cualquier vitamina, pero el suero fisiológico o el simple uso de sal de cocina, no! 1990 Se observa que en las islas RyŪkyŪ, de origen coralino, vecinas de Okinawa (Japón), muchas personas pasan de los 100 años. Esta longevidad se atribuye a que la población bebe agua de mar que se filtra naturalmente a través de un Laureano Domínguez 235 sustrato de corales. Aunque esta agua es dura, previene contra las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el mundo. Personas que viven en otras regiones de origen volcánico y que beben aguas blandas tienen menor expectativa de vida. 1993 Pierre Moreau, de la Universidad de Montpellier, demuestra la importancia capital de la calidad inicial y modo de absorción de los elementos traza, teniendo en cuenta sus agonismos y antagonismos. Las metaloproteínas (proteínas transportadoras) no reconocen ni se unen con los simples iones minerales aislados, pero sí lo hacen con los iones organificados o biodisponibles como los que existen en el agua de mar. Los elementos traza comercializados en forma de diversas sales (gluconatos, pidolato, orotato, etc.) usan una técnica industrial a base de ligands (una especie de cemento) para resolver el problema de la asimilación orgánica. Ello conlleva un desequilibrio de los sistemas de proteínas transportadoras de la mucosa intestinal; por ejemplo, la absorción del cobre organificado en ligands (que se administra para el tratamiento de estados infecciosos o inflamatorios) depende de las metaloproteínas transportadoras de los iones de cobre y zinc que tiene finalmente una repercusión sobre más de 100 sistemas enzimáticos. 236 Nos Quedaba el Mar 1994 Alfred Pischinger, fisiólogo de la Universidad de la Viena, confirma las observaciones que hizo Duclaux en 1929 asociando los procesos de deshidratación con los procesos de gelificación. La matriz extracelular (MEC) actúa como un verdadero sistema de información, comunicación y regulación de homeostasis (sistema de regulación de base). En composición y funciones de la MEC, la concentración y las regulaciones sinérgicas de los iones son fundamentales. Nuestra hidratación disminuye con la edad. El embrión de un mes está constituido por 94% de agua, el neonato por 80%, en el inicio de la senectud por 65%. La sensación de sed disminuye con la edad, lo que disminuye los aportes hídricos, y esto a su vez modifica la función de la MEC, aumentando su actividad, lo que provoca la disminución del agua intracelular. Un niño deshidratado es parecido a un anciano, pues en ambos aumenta el estado de “gel” de los fluidos internos, y con ellos, la capacidad de coagulación y floculación. El agua de mar compacta los fluidos internos y, por lo tanto, rehidrata; esto hace que se rejuvenezcano revitalicen. 1994 Frederic Viñas, médico naturista catalán formado en Alemania, gana el premio doctor F. López Asión por su libro Nuestro mar interior. Laureano Domínguez 237 1997 En Cannenpass Riffard, el profesor Vles afirma: “La biología no es otra cosa que la ciencia del agua”. El agua es un dipolo (la expresión más simple del Ying-Yang, después del propio átomo de hidrógeno) y, en sus diferentes estados, está implicada en todos los fenómenos bióticos. Se desconoce la estructura real del agua líquida (los modelos existentes nunca han sido verificados experimentalmente). En el agua de mar está la fuente de toda el agua salada o dulce disponible en el globo. El agua es el principal constituyente de los seres vivos, es un medio que reacciona y no olvida las sustancias que disuelve. 1997 Prolongadas investigaciones del profesor Maurice Aubert (antiguo Centre d’Études et de Recherches de Biologie et d’Océanographie Médicale [CERBOM]), en Niza, estudian la absorción de minerales marinos por la biocenosis del fito y el zooplancton, restituyéndolos en forma de sales orgánicas para demostrar la biodisponibilidad de estas últimas. Aubert demuestra que el agua de mar es una compleja solución de coloides semicristalinos que incluyen cadenas cortas de carbono provenientes de seres vivos (entre otros, del ADN del plancton), las cuales tienen una biodisponibilidad aumentada. No es cierto que la base de la pirámide ecológica acabe en el fito y el zooplancton; el fitoplancton descansa sobre el agua de mar, que es la verdadera base y sostén energético-nutriente y vitalizador de todo el resto. Los elementos que ascienden por el agua de mar (fitoplancton, zooplancton), son modificados y se convierten en biodisponibles y organificados. 238 Nos Quedaba el Mar 1998 M. Williams Darren publica en “Nature” un trabajo que confirma los conceptos apuntados en 1896 por Quinton, en su escrito “Les deux pôles foyers d’origine. Origine australe de l’homme”, un siglo antes. 1998 Laureano Domínguez parte de Colombia hacia París con el fin de recabar la información base de sus posteriores obras de sustentación, difusión y aplicación del Método Marino en el mundo. 1999 Se publica la traducción al español del libro Le secret des nos orígenes, hecha por Carlos Enrique Álvarez y Carlos Juan González, quienes intervinieron en las experiencias de sangrado al blanco de un perro en La Laguna, Tenerife. Álvaro Altés coordinó la estructura del libro y fue prologado por Laureano Alberto Domínguez. 2000 Claudine Luu, doctora en Farmacia y en Ciencias por la Universidad de Montpellier, tras sus investigaciones llega a la siguiente conclusión: El agua es el principal constituyente de los sistemas vivos, y no olvida las sustancias que disuelve (…). Puede así Laureano Domínguez 239 recibir, transmitir e incluso memorizar, o amplificar, efectos de condiciones físicas siempre variables, cuyo origen se encuentra en nuestro entorno próximo o lejano. 2000, mayo Laureano Alberto Domínguez, Ángel Gracia, Francisco Javier Martínez, Joseph Antonin y Cuatrecasas, María Jesús Clavera y Leonor Martín dan un ciclo de charlas, transmitidas por televisión, sobre “Propiedades terapéuticas del agua de mar”, en Mataró (Barcelona, España). 2000, octubre 20 Presentación del proyecto “Ciudad Termal Thalassa” en Tarragona (España), por Carmen Sánchez, Javier Gómez, Laureano Domínguez, Joan Miquel Coll y 13 entidades organizadoras. Ese día se conocen Laureano Domínguez y Mariano Arnal. Con los años, sumados a Francisco Sánchez, fundan Aquamaris. 2000, diciembre 20 Experiencia de hemosustitución marina en perros realizada por el veterinario José Antonín y Cuatrecasas. En su clínica extrae 200 c.c. de sangre de una perrita Beagle y a continuación le suministra 300 c.c. de agua de mar, sin aparición de problemas y con recuperación excelente. Participan dos veterinarios más y son testigos Laureano Domínguez, José Aranda, Ángel Gracia, Francisco Javier Martínez y María Jesús Clavera. 240 Nos Quedaba el Mar 2001, febrero 8 En Barcelona, Laureano A. Domínguez funda el Proyecto de Dispensarios Marinos para Latinoamérica, Asia y África (Prodimar), en la sede de la Asociación Plural-21, Asociación para el Cuidado de la Vida en un Planeta Vivo. 2001, febrero 23 Laureano Alberto Domínguez, Ángel Gracia, Francisco Javier Martínez, Francisco García Donas-Navarro y María Jesús Clavera, dan conferencias transmitidas en tiempo real por internet, impulsadas por Prodimar, sobre el tema “El agua de mar como sustituto del plasma sanguíneo”, en el Colegio de Enfermería de Ciudad Real (España), con la colaboración del Colegio de Médicos de la misma provincia. Se exponen los resultados de los experimentos realizados en la Universidad de Barcelona y el Hospital Veterinario de Mataró. 2001, abril 28 Laureano Alberto Domínguez, Ángel Gracia, Francisco Javier Martínez, María Jesús Clavera, Miguel Coll y José Aranda imparten en Barcelona un seminario sobre el agua “Terapia con agua de mar”, dentro del programa monográfico sobre hidrología y climatología, en el primer curso (2000-2001) del posgrado en Medicina Naturista de la Universidad de Barcelona. Laureano Domínguez 241 2002, febrero 28 Primer Simposio Internacional “El agua de mar, fuente de salud y vida: aplicaciones terapéuticas veterinarias y nutricionales”, celebrado en Medellín (Colombia), del 28 de febrero al 2 de marzo de 2002. Intervienen como conferenciantes los colombianos Laureano Domínguez, Rosa Magdalena Uscátegui, Gonzalo Londoño, y los españoles Ángel Gracia, Francisco Javier Martínez y Mariano Arnal, entre otros. 2002, marzo Impulsados por Laureano A. Domínguez se fundan dispensarios marinos en diversos puntos de Colombia, así como su sistema regular de aprovisionamiento gratuito de agua de mar. 2002, julio 5 al 14 En el marco del Congreso Mundial por la Vida (World Conference for Life) en Badalona y Barcelona (España) se expone la conferencia “Uso terapéutico y nutritivo del agua de mar”. 2002, octubre 6 al 11 Durante el XIII Congreso Nacional de Oceanografía, celebrado en Puerto Vallarta, Jalisco (México), Héctor Bustos Serrano, Ángel Gracia y Laureano Domínguez presentan la ponencia “Dispensarios marinos para la nutrición del tercer mundo”. 242 Nos Quedaba el Mar 2002, diciembre En Colombia existen 14 dispensarios marinos, en Santa Fe de Bogotá (dos), Pacho, Girardot, La Ceja, Rionegro, El Santuario, Medellín, Magangué, San Onofre, Villavicencio, Cali, Buenaventura, Barranquilla y Santa Verónica. 2002, diciembre 30 Se constituye la Fundación Aquamaris, en Badalona (Barcelona, España), a fin de “promover el estudio y la aplicación de los valores terapéuticos y nutricionales del agua de mar”, promovida por Mariano Arnal, Francisco Sánchez y Laureano Domínguez. Cuenta con más de 20 fundadores. 2003, enero 9 Entrevista en París con madame Laure Schneiter- Quinton, nieta y depositaria oficial del legado total de la obra de Rene Quinton. Interlocutores: Francisco Sánchez y Laureano Domínguez, representando a la Fundación Aquamaris y la doctora Montserrat Palacín, quien actuó como traductora. 2003, febrero La doctora Silvana González Lessa promueve el método marino en Uruguay. Oyentes argentinos quedan interesados. El 10 de febrero se funda el primer dispensario marino en Uruguay con el nombre René Quinton, en el balneario La Paloma, departamento de Rocha. Su director es el médico Alberto Barboza Altes. Laureano Domínguez 243 2003, febrero 13 al 23 Laureano Domínguez promueve el método marino en Nuakchot (Mauritania), a fin de combatir la hambruna de la franja subsahariana. Se llevan a cabo conferencias y la entrega del libro original de Quinton L´eau de Mer Millieu Organique al rector de turno de la Universidad de Nuakchot. Se establecen contactos institucionales y se impulsan proyectos. Francisco García Donas-Navarroy Laureano Domínguez diseñan el primer Sistema de Impulsión de Agua de Mar (SIAM) para Mauritania. El sistema de bombeo estaría instalado sobre la cubierta de un simbólico buque encallado al frente del antiguo mercado de pescado de la ciudad y atravesaría la ciudad hasta el primer sistema dunario del Sahara. 2003, mayo 1 al 4 Encuentro Internacional de Diálogo Interuniversitario acerca del agua de mar en la Universidad de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) y la Universidad de las Palmas (Santa Cruz de la Palma), de las islas Canarias (España). Ponentes: Francisco Sánchez Morales, Carlos Enrique Álvarez, Laureano Domínguez, Javier Martínez, María Jesús Clavera, Alberto Barboza, Silvana Conferencia del doctor Roberto Giraldo. González Lessa, Mariano Arnal, Demba Sow, Francisco Sánchez Morales, Ángel Gracia Rodrigo, Francisco García Donas-Navarro, Roberto Giraldo y un nutrido grupo de colaboradores que refundarían las directrices de desarrollo del Método Marino de cara al 2057. Presididos y auspiciados por Francisco Sánchez Morales. 244 Nos Quedaba el Mar 2014 en adelante… El mar todavía nos guarda grandes sorpresas: los beneficios del agua de mar en casa. Este será el gran logro de los Sistemas de Impulsión del Agua de Mar (SIAM), tema central del segundo tomo de Nos quedaba el mar. En él se recogerán las investigaciones y aplicaciones del Método Marino del año 2014 en adelante. 245 Epílogo Desapareced el dinero de la Tierra y veréis a vuestros hijos hurgar de nuevo golosinas a la naturaleza. Las vaquitas derramando solo la leche necesaria y pariendo a sus crías en proporción exacta a la población humana nacida en número exacto. Desapareced el dinero de la Tierra y veréis al mar, el magnífico gestor de todo lo vivo, volver en proporción exacta a bañar cada una de las células que hacen tejidos, miembros, órganos y aparatos biológicos de cada una de las especies, volviéndolas a los orígenes, a la armonía cósmica. Desapareced el dinero de la Tierra y veréis cómo de a poco se va también quien le dio vida: la palabra. Entonces, asombrados, contemplaréis un nuevo despertar en la ausencia de símbolos y conceptos; en su lugar, la telepatía, la telekinesia, la bilocación y la ubicuidad, propios hasta hoy solo de almas ascetas, unas pocas almas perfectas. Desapareced el dinero de la faz de la Tierra y veréis, por fin, que el individuo será, sin necesidad de ser gobernado, pero sobre todo sin la ambición de tener que gobernar a otros. 246 Nos Quedaba el Mar Desapareced el dinero de la Tierra y veréis cómo la avaricia por adquirir conocimientos se irá con él. A cambio veréis la hermosa creación. Todo aquello que no está en ningún texto de estudio aflorará libre en el sin tiempo como destello memórico. Desapareced el dinero del planeta Tierra y os aseguro que llegaréis pronto a las estrellas... Sólo para ir más allá. Esta es mi conclusión, humanidad. Laureano Alberto Domínguez Ruiz Texto inspirado en el despertar de mi hijo Juan Pablo, antesala de su cumpleaños número diez, en casa de mi madre en La Ceja, Antioquia. Madrugada del 18 de enero de 1998. Laureano Domínguez 247 En Madrid, España, con Don Paco (q.e.p.d.), en los días de creación del proyecto Oasis Marino. Uno de los encuentros de planeación para el desarrollo de la socialización del Método Marino, entre el presidente de la asociación hispanocolombiana Omdimar y Ciencia, Laureano Domínguez, y el presidente de su comité científico, Jorge Reynolds Pombo. Plan 1957-2057. 248 Nos Quedaba el Mar Primera muestra histórica de agua de mar presentada al Instituto Pasteur, sede Dakar. Durante la fundación del Método Marino en Dakar (Senegal, África). Laureano Domínguez 249 Primera recogida de agua de mar en Dakar (Senegal). Durante los diálogos realizados en Tánger para llevar a cabo la Cumbre Africana de Agua de Mar. En la foto, el camerunés Sthefan Monney, director de Cafrad, y Laureano Domínguez. 250 Nos Quedaba el Mar El doctor Jorge Reynolds Pombo coordina, en la sede de la Universidad del Agua de Mar, junto a Oscar Bianciotto, uno de los encuentros de formación. Científicos de Nicaragua,Venezuela, Brasil, Argentina, México junto a Laureano Domínguez y su hija Sofía en la Cumbre Mundial de Agua de Mar en El Santuario, Antioquia, Colombia. Anfitrión: Rodolfo Giraldo, responsable del dispensario marino local. Laureano Domínguez 251 Con don Francisco Sánchez Morales junto a la tumba del visionario francés René Quinton. Dispensario marino en La Ceja, Antioquia (Colombia). Entrevista con el doctor Jaime Marulanda en el pueblo natal de René Quinton. 252 Nos Quedaba el Mar Agua de mar embotellada, del dispensario marino de La Ceja, Antioquia (Colombia). Dispensario marino en La Ceja, Antioquia (Colombia). Laureano Domínguez 253 En los sitios de afluencia se establecieron bebederos de agua de mar gratuitos. En los colegios se distribuyó agua de mar. Aquí, una monja italiana se sirve su ración. 254 Nos Quedaba el Mar Niños y madres nicaragüenses en espera de su porción de agua de mar. Las playas de Pochomil (Nicaragua) fueron las escogidas para hacer la primera recolecta de agua de mar para el dispensario marino. Laureano Domínguez 255 Julie Marciacq, Teresa Ilari y Laureano Domínguez recogen agua de mar en Nicaragua (2003) Agua de mar en la clínica Santo Domingo, primera provisión (2003). Para distribución gratuita. 256 Nos Quedaba el Mar Playas de Pochomil (Nicaragua), primera recolección de agua de mar para dispensario marino. Las playas de Pochomil (Nicaragua) cada cual llevó sus recipientes para provisionarse del maravilloso liquido. Laureano Domínguez 257 En Chile, visitando el SIAM. En Chile, visitando el SIAM. 258 Nos Quedaba el Mar Brotes de Salicornia recolectados en la Patagonia argentina. Sostener profundas charlas con el padre Darío Soto para la hechura de este libro, demuestra que la caridad y la paciencia dan buenos frutos. Producción de Salicornia Bigelovii en Eritrea (documental). He tenido el honor y la fortuna de participar en la revisión del material de este maravilloso libro. Estoy profundamente sorprendido de los inmensos beneficios y propiedades del agua de mar, entre otras, que el plancton marino es considerado el otro pulmón del planeta, ya que consume el 30% del CO2 que generamos los humanos y, a través de la fotosíntesis que realiza con ayuda de la luz solar, produce el 80% del oxígeno que respiramos. Además, el agua de mar desintoxica y oxigena la piel, reduce el estrés, tonifica el tejido muscular, limpia y flexibiliza las articulaciones y es un regenerador celular en general. El consumo libre y gratuito de agua de mar puede ser el mejor sistema masivo de medicina preventiva. Padre José Darío Soto Soto En el mar se originó la vida y por eso conservamos en nuestro interior su ADN. Lágrimas, sudor, sangre y orina tienen sabor a sal, porque nuestras células interactúan en un medio similar al agua de mar, aquella que posee todos los elementos de la tabla periódica. La que recibe todo el día los rayos solares y es influenciada por la Luna; la misma que ocupa las tres cuartas partes de nuestro planeta y conoce todos los secretos cósmicos, porque no duerme… El agua de mar es el milagro, da vida, salud, alimento, bienestar, y un día no lejano, transformará nuestras relaciones desde la solidaridad, la justicia y la equidad. El agua de mar está para todos y debe ser reconocida por la humanidad por su grandeza y magnitud, por su esencia. Por eso, la obra que tiene en sus manos, Nos quedaba el mar, invita a reconocerla como tal y a emplear el Método Marino para lograr los efectos biológicos y sociales que necesitamos. Este sueño de Laureano Domínguez que hoy se concreta, es uno de los mejores homenajes que podemos rendir a la memoria del sabio francés René Quinton, quien nos dio a conocer la importancia del agua de maren nuestra vida. Elizabeth Muñoz Garzón Página en blanco