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Dr. Rafael Sánchez Borrego Dr. Oscar Martínez Pérez GUÍA PRÁCTICA EN ANTICONCEPCIÓN ORAL Basada en la evidencia Rafael Sánchez Borrego Clínica DIATROS. Barcelona Oscar Martínez Pérez Hospital Gregorio Marañón. Madrid Con el aval de la SEC GUÍA PRÁCTICA EN ANTICONCEPCIÓN ORAL Basada en la evidencia ÍNDICE Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 ¿Cómo utilizar esta guía? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Capítulo 1 Medicina basada en la evidencia (MBE) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Capítulo 2 Farmacología de la anticoncepción hormonal oral . . . . . . . . . . . . . . 29 Capítulo 3 Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales . . . . . . . . . . 55 Capítulo 4 Beneficios contraceptivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79 Capítulo 5 Beneficios no contraceptivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95 Capítulo 6 Efectos adversos de los anticonceptivos orales . . . . . . . . . . . . . . . . 165 Efectos adversos menores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171 Efectos adversos mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207 Anticoncepción y patología cardiovascular . . . . . . . . . . . . . . . . 207 Anticonceptivos y riesgo de cáncer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233 Capítulo 7 AOs en las diferentes etapas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263 Capítulo 8 AOs en existencia de patología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 293 Capítulo 9 Interacciones de los anticonceptivos orales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 405 Capítulo 10 Anticoncepción postcoital de emergencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 411 Anexos Anticoncepción hormonal oral. Preparados disponibles en España . . . 417 Nota informativa de la Agencia Española del Medicamento sobre el uso de anticonceptivos orales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 418 3ÍNDICE © de los autores. Edita: Emisa. Avda. de la Fuente Nueva s/n 28700 San Sebastián de los Reyes. Madrid. Imprime: Gráficas Enar, S.A. ISBN: 84-86917-66-2 Depósito Legal: M-19521-2003 El contenido de esta publicación se presenta como un servicio a la profesión médica, refle- jando las opiniones, conclusiones o hallazgos propios de los autores incluidos en la publi- cación. Dichas opiniones, conclusiones o hallazgos no son necesariamente los de Wyeth, ni los de ninguna de sus afiliadas, por lo que Wyeth no asume ninguna responsabilidad deri- vada de la inclusión de las mismas en esta publicación. PRESENTACIÓN Existen múltiples artículos que tratan de describir la actitud correcta para el manejo de una situación determinada. La experiencia ha demostrado que la información que aparece en dichos artículos suele ser refutada o contradicha por estudios posteriores. Las guías médicas que especifican cómo tratar las situaciones médicas y qué procedimiento llevar a cabo, aparecen cada vez con mayor fre- cuencia en la literatura médica. Su uso y aplicación va a afectar la prác- tica médica en los próximos años. Las guías siempre han estado próximas a los clínicos. Dado que no podemos someter a cada paciente a un ensayo controlado randomizado, nosotros dependemos de la guía para dirigir las decisiones en muchas de nuestras pacientes. El problema que tienen muchas guías es la falta de rigor con la que han sido desarrolladas. Nuestra principal intención ha sido buscar las recomendaciones clínicas desarrolladas por organismos, examinando las evidencias y explicitando sus aceptaciones o sesgos. Los cambios que han generado tanta discusión sobre las guías prácti- cas a lo largo de la pasada década, se han basado en presiones para la contención del gasto, la disponibilidad de nuevas herramientas que per- miten combinar la evidencia de varios estudios, y un aumento del reconocimiento de la necesidad de desarrollar guías prácticas comunes. Pero por otro lado, la aparición de guías prácticas también pone de manifiesto la escasez de datos sobre resultados concretos y la necesidad de flexibilidad clínica. Las guías prácticas pueden mejorar la calidad de la atención al sinteti- zar las evidencias actuales, pero también pueden reducir la calidad de las atenciones si las recomendaciones no tienen un evidente soporte clínico y científico. Los aspectos económicos y médico-legales también pueden influenciar los beneficios potenciales y dañar las guías prácticas. La medicina basada en la evidencia (MBE) tiene sus críticos, que señalan que todos los estudios clínicos tienen criterios de inclusión y exclusión, que hacen que los individuos no sean el “mundo real”. Los críticos señalan que: 1. Los individuos y los investigadores son seres humanos y, cuan- do hay una oportunidad, pueden alterar de manera inconsciente la distribución aleatoria. 2. No todos los estudios son analizados o publicados de manera correcta. 5Presentación 3. El riesgo epidemiológico no se puede igualar con el riesgo individual. 4. “Un zapato no se ajusta a todos”. Sin embargo, la MBE permite a los médicos analizar material compli- cado, de manera que se tomen las mejores decisiones clínicas posibles para los enfermos. Los artículos en este volumen utilizan principios de la MBE para valorar la calidad de los datos presentados. El motivo de realizar una guía práctica sobre anticonceptivos orales es porque aproximadamente 65 millones de mujeres en el mundo usan anticonceptivos orales (AOs) para prevenir un embarazo (Klitsch 1992). El contenido hormonal de los AOs actuales es muy diferente a la primera píldora estudiada en Puerto Rico en 1956. Desde entonces, los AOs han sido los fármacos que más estudios, y de más largo seguimiento, se han diseñado hasta la actualidad. El hecho que sean utilizados por personas sanas hace necesario que dispongamos de las mayores pruebas para poder considerarlos como seguros. Las publicaciones médicas abundantes corroboran los múltiples benefi- cios para la salud que tienen los anticonceptivos orales. Las primeras tabletas de combinación de estrógenos/gestágenos fueron lanzadas al mercado para tratar diversos trastornos menstruales. Aunque los anti- conceptivos orales de uso actual ya no tienen aprobada dicha indi- cación, siguen siendo opciones válidas para diversos trastornos ginecológicos. Quiero y debo resaltar que no pretendemos que los profesionales asuman esta guía sin espíritu crítico, sino al contrario que eviten la tentación de su utilización como “libro de cocina” ya que, con frecuencia faltan datos, los trabajos que presentan una mayor evidencia, tales como el meta-análisis, pueden basarse en estudios inapropiados y de esta mane- ra dar lugar a resultados incorrectos; y, sobre todo y primordial, recor- dar que las mujeres usuarias-pacientes no son iguales. Las preferencias de la mujer también deben ser tomadas en consideración si la evidencia es dudosa. El peligro del “libro de cocina de la medicina” ocurre cuando los autores de las guías exageran la bondad de sus recomendaciones e infraestiman la complejidad de los cuidados del paciente con deci- siones rígidas y simplistas. Pienso que no todas las actualizaciones clínicas cumplirán los criterios para que el lector se sienta satisfecho y seguro de aplicar a su práctica clínica (por falta de estudios que avalen las recomendaciones o por 6 Guía Práctica en Anticoncepción Oral aparición de nuevos datos que anulen los anteriores) pero lo que sí es seguro es que hemos intentado recoger las máximas evidencias actuales sobre cada tema para que merezca la pena leerlo y que sea importante para usted en su práctica diaria. Rafael Sánchez Borrego Editor. 7Presentación PRÓLOGOEste libro que tenéis en las manos está dirigido por mi amigo Sánchez Borrego, miembro activo de nuesta Sociedad y una de las personas con más inquietudes en el área de la endocrinología ginecológica, él es organizador de los CURSOS DIATROS, cita obligada entre la maraña de reuniones de nuestra especialidad. Se nos presenta una GUÍA PRÁCTICA EN ANTICONCEPCIÓN ORAL BASADA EN LA EVIDENCIA que permitirá a los profesionales que están a pie de obra, tomar las mejores decisiones en relación con la anticon- cepción oral. Desde mi punto de vista, el mayor aporte de medicina basada en la evidencia es que nos ayuda junto con nuestra experiencia profesional, a tomar la decisión más acertada para resolver los proble- mas que se nos presentan en la práctica médica diaria. Sólo espero que por el esfuerzo, trabajo y horas dedicadas a esta guía se traduzca en una amplia difusión, cosa que habrá que agradecer a los laboratorios WYETH. Todos sabemos que, sin la industria farmacéutica, trabajos intelectuales como éste serían imposible que vieran la luz. Este tipo de colaboración dignifica la colaboración entre la industria y los prescriptores, en este sentido WYETH en los últimos tiempos ha colabo- rado con nuestra Sociedad en la edición de varios manuales de gran contenido científico que hoy son libros de consulta obligados para nues- tros compañeros. Creo que esta Guía va a ser también un libro importante y práctico para el ginecólogo y el médico generalista, sin que esto quiera decir que sea un "libro de cocina" con recetas para todo como muy bien dicen los autores. Los profesionales debemos de tener siempre una lectura crítica para sacar el máximo provecho del esfuerzo realizado por nuestro com- pañero. Gracias por vuestro trabajo. J.L. Doval Conde Presidente de la S.E.C. 9Prólogo INTRODUCCIÓN • Los últimos 40 años han marcado una particular revolución con la mejora de la eficacia anticonceptiva liberando a las mujeres del estrés del embarazo no deseado y permitiéndoles que controlaran su fertilidad. • El primer paso de importancia fue el desarrollo de la píldora. Esfuerzos previos usando estrógenos naturales fallaron, ya que éstos se inactivaban rápidamente por las enzimas digestivas. • El descubrimiento de esteroides sintéticos oralmente activos per- mitió la introducción del primer anticonceptivo oral en 1960. Este producto contenía una dosis enorme de esteroides según los están- dares actuales: 150 mcg de mestranol como estrógeno y 9,85 mg de noretinodrel como gestágeno. • Los niveles altos de hormonas sintéticas usados en los primeros AOs, aunque muy eficaces para prevenir el embarazo, estaban aso- ciados con riesgos mayores que los esperados en un principio. Pronto se informó de un mayor número del esperado en usuarias de la píldora que desarrollaron tromboembolismo venoso (TEV) y aparecieron evidencias de un efecto pro-trombótico de la píldora (Egeberg & Owren 1963). Tras disponer de estudios clínicos y estadísti- cos, se reconoció la relación dosis-dependiente de los estrógenos (Inman et al 1970). • Para la década de 1970, se introdujeron en el mercado formula- ciones de AOs que contenían menos de 50 mcg de etinilestradiol, nombradas de “baja dosis” y ya, en 1978, menos del 20% de las usuarias de AOs permanecían en regímenes que contenían 50 mcg o más de estrógeno. • El conocimiento de la historia de los AOs es importante para los médicos, ya que muchas de las percepciones erróneas y temores respecto a estos fármacos se basan en experiencias de preparados sustancialmente diferentes y con dosis mucho más altas, utilizadas en la década de los 1960 y a principios de los 1970. • Desde entonces, en el intento de minimizar al máximo los riesgos, las dosis estándar de etinilestradiol se han ido reduciendo progresiva- mente, hasta alcanzar la mínima dosis actual de 15 mcg diarios (10 veces menos que la píldora inicial). • Los AOs proporcionan beneficios no contraceptivos ya constatados (Tabla 1), y van apareciendo nuevos efectos beneficiosos para la salud de la mujer (Serfaty 1992). Los datos actuales sugieren que la 11Introducción terapia con AOs incrementa la densidad ósea, y que mejora también el acné, que es una de las mayores preocupaciones de salud entre las mujeres jóvenes. • Además, los anticonceptivos orales proporcionan una reducción duradera en el riesgo de dos neoplasias ginecológicas graves; el cáncer ovárico y el endometrial. Los datos con respecto al primero son lo bastante abrumadores para recomendar los AOs en mujeres con riesgo alto, por antecedentes familiares, estado de portador positivo de las mutaciones BRCA o nuliparidad, incluso cuando no se requiera la anticoncepción. • Si la reducción de la dosis de estrógenos ha sido seguida de una dis- minución de los trastornos cardiovasculares en las usuarias de los compuestos de baja dosis (Vessey 1989, Thorogood 1990), la aparición de nuevos gestágenos y de su reducción progresiva también ha par- ticipado en dicha disminución de efectos secundarios. • El gestágeno en AOs es el principal causante del efecto anovulatorio y el estrógeno es el componente que actúa de manera sinérgica. El compo- nente de estrógeno en AOs permite una dosis de gestágeno menor para lograr la acción anovulatoria y proporciona también importante control del ciclo menstrual. • Los anticonceptivos orales de baja dosis actualmente disponibles son seguros para la mayoría de las mujeres, con menor mortalidad global en las usuarias de la píldora que en no usuarias (Beral et al 1999). Tabla 1. Efectos de los AOs. 12 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Fiables. Convenientes. Mejoran la regularidad menstrual. Previenen el embarazo ectópico. Pueden usarse durante años. Altas tasas de cumplimiento y continuación entre adultos. 40% reducción en la incidencia de cáncer ovárico. 50% reducción en la incidencia de cáncer endometrial. 50% reducción en la incidencia de patología mamaria benigna. 50% reducción en la incidencia de artritis reumatoide. BIBLIOGRAFÍA Beral V, Hermon C, Kay C, Hannaford P, Darby S, Reeves G. Mortality associated with oral contraceptive use: 25 year follow up of cohort of 46000 women from Royal College of General Practitioners’ oral contraception study. BMJ 1999; 318: 96-100. Egeberg O, Owren PA. Oral contraception and blood coagulability. BMJ 1963; 1: 220-221. Inman WHW, Vessey MP, Westerholm B, Engelund A. Thrombo-embolic disease and the steroidal content of oral contraceptives. A report to the Committee on Safety of Drugs. BMJ 1970; 2: 203-209. Kaunitz AM. Oral contraceptive health benefits: Perception versus reality. Contraception 1999; 59 (1 suppl): 29S-33S. Serfaty D. La contraception. Doin éditeurs. Paris. 1992. POTENCIAL CONFLICTO DE INTERESES Dr. Rafael Sánchez Borrego es consultor y ha participado en ponencias específicas sobre anticonceptivos hormonales orales en symposiums organizados por los si- guientes laboratorios que poseen anticonceptivos hormonales orales: Organon Española S.A., Schering España S.A., Wyeth Farma S.A. Dr. Oscar Martínez Pérez es consultor y ha participado en ponencias específicas sobre anticonceptivos hormonales orales en symposiums organizados por Wyeth Farma S.A.. 13Introducción ¿CÓMO UTILIZAR ESTA GUÍA? • Ningún fármaco ha sido investigado más extensamente que la Píldora. Con el paso del tiempo, han aparecido un gran número de informes sobre efectos beneficiosos o adversos que, bien o mal, se han atribuido al uso de la Píldora. Es evidente que esa interpretación de la literatura científica exige a uno diferenciar entre los diferentes niveles de evidencia. Éstos pueden ir desde los datos clínicos, bio- químicos, o experimentales muy limitados hasta una evidencia sóli- da. • Por razones prácticas, la fecha de corte usada para las publicaciones en la mayoría de los temas repartidos en la revisión presente ha sido fijado en Septiembre de 2002. Rafael Sánchez Borrego Oscar Martínez Pérez Autores. Descripción de los niveles de evidencia. Nivel I: Ensayos prospectivos,aleatorizados y controlados. Nivel II-1: Ensayos controlados, bien diseñados, aunque sin aleatorización. Nivel II-2: Estudios bien diseñados, de cohorte o de casos-control, preferi- ble de más de un centro o grupo de investigadores. Nivel II-3: Obtenida de múltiples series en el trascurso del tiempo, con o sin intervención (por ejemplo, estudios transversales y de inves- tigación no controlados); experimentos no controlados con resultados notables también podrían considerarse como este nivel de evidencia. Nivel III: Opiniones de autoridades en la materia, basadas en su experien- cia clínica; estudios descriptivos e informes de casos; informes de comités de expertos. 15¿Cómo utilizar esta guía? Listado de abreviaciones AEDs fármacos antiepilépticos AINEs antiinflamatorios no esteroideos ALAT o SGPT alanina aminotrasferasa aPL anticuerpos antifosfolípidos APS síndrome antifosfolipídico AOs anticonceptivos orales (engloba a todos los tipos de anticoncepción oral) ASAT o SGOT aspartato aminotrasferasa AT antitrombina III AVC accidente vásculo-cerebral CASH Cancer and Steroid Hormone Study CBG globulina transportadora de corticosteroides CI intervalo de confianza CIN neoplasia cervical intraepitelial COCs anticonceptivos orales combinados (asociación de estrógenos y gestágenos) CPA acetato de ciproterona DHEA dehidroepiandrostenodiona DEXA absorciometría de rayos X de doble energía DIU dispositivo intrauterino DMO densidad mineral ósea DMPA acetato de medroxiprogesterona depot DNG dienogest DRSP drospirenona DSG desogestrel DSM-IV Diagnostic, Statistical Manual of Mental Disorders, Cuarta Edición ECG electrocardiograma E1 estrona E2 estradiol E3 estriol EE etinilestradiol EEG electroencefalograma EMEA Agencia Europea del Medicamento EPI enfermedad inflamatoria pelviana ETS enfermedad de transmisión sexual ETG enfermedad trofoblástica gestacional FSH hormonas folículoestimulante GABA ácido γ-aminobutírico 16 Guía Práctica en Anticoncepción Oral GnRH hormona liberadora de gonadotrofinas GSD gestodeno Hb A1c hemoglobina glicosilada IAM infarto agudo de miocardio IgE inmunoglobulina E IgG inmunoglobulina G IMC índice de masa corporal HbSA enfermedad de células falciformes heterozigótica HbSS enfermedad de células falciformes homozigótica HCG gonadotropina coriónica HIV virus de inmunodeficiencia humana HPV virus del papiloma humano HDL lipoproteínas de alta densidad K potasio LDL lipoproteínas de baja densidad LES lupus eritematoso sistémico LH hormona luteinizante LNG levonorgestrel mcg microgramos MAO monoamino-oxidasa mg miligramos MPA medroxiprogesterona acetato MSH hormona melanocito estimulante Na sodio NETA acetato de noretisterona NG norgestrel NGM norgestimato OMS Organización Mundial de la Salud OR odds ratio Oxford/FPA Oxford University/Family Planning Association P progesterona PAI inhibidor del activador de plasminógeno PCA proteína C activada POPs anticonceptivos orales con sólo gestágenos, minipíldoras. PRL prolactina RCGP Royal College of General Practitioners RR riesgo relativo SHBG globulina trasportadora de hormonas sexuales SIL sistema intrauterino liberador de gestágenos SRAA sistema renina-angiotensina-aldosterona 17¿Cómo utilizar esta guía? TA tensión arterial TAD tensión arterial diastólica TAS tensión arterial sistólica TEP tromboembolismo pulmonar TEV tromboembolismo venoso TG triglicéridos THS terapia hormonal sustitutiva TMG trimegestona t-PA activador del plasminógeno tisular VLDL lipoproteínas de muy baja densidad 18 Guía Práctica en Anticoncepción Oral MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA (MBE) INTRODUCCIÓN • La medicina basada en pruebas (evidencias) (MBE) se ha convertido en un tema de interés para los médicos por muchas razones. • Se ha definido como “la utilización consciente, explícita y juiciosa de la mejor prueba actual, en la toma de decisiones sobre la atención de los pacientes individuales” (Sackett et al 1996). • En 1972, Cochrane avanzó el concepto de que la atención de la salud debe valorarse en base a pruebas científicas, más que en la opinión clínica (Cochrane 1972). • El Cochrane Collaboration, con centros en múltiples países, conserva y promueve la posibilidad de acceso a revisiones sistemáticas de los efec- tos de intervenciones de atención a la salud. • Los recursos de la MBE están fácilmente disponibles en muchas fuentes, especialmente en Internet. VALORACIÓN CRÍTICA • Comprender la MBE requiere una “valoración crítica”, que se ha definido como la obtención y síntesis sistemática de la mejor prueba disponible, con uso de la perspicacia del médico (Grimes et al 1998, Scott & Markert 1994). • Permite comprender las limitaciones de un estudio, reconocer los sesgos, extraer información y sacar conclusiones apropiadas. • La valoración crítica se basa en principios epidemiológicos bien establecidos (Grimes & Atkins 1998). EPIDEMIOLOGÍA • Ciencia inductiva, de inferencias biológicas derivadas de observa- ciones. Es una ciencia basada en hechos, más que en opiniones. 19 http://www.cochrane.org The Cochrane Collaboration http://www.hiru.mcmaster.ca/cochrane McMaster University http://www.cebm.jr2.ox.ac.uk Center for Evidence-Based Medicine-Oxford CAPÍTULO 1 • El objetivo de la epidemiología es identificar exposiciones, realizar observaciones y calcular las relaciones de resultados, para determi- nar si existe o no una relación causal. • De manera clásica, estos estudios han sido satisfactorios para deter- minar el “quién”, el “qué” y el “dónde”. El uso de principios de medi- cina basados en pruebas puede ayudar a los médicos a descubrir el “por qué”. DISEÑO DEL ESTUDIO • Los estudios epidemiológicos se pueden dividir en dos tipos: � Analíticos: pretenden establecer una relación causa-efecto. ❍ Experimentales: ensayo aleatorizado. ❍ Observacionales: como los de cohorte o de testigos, que no permiten control al investigador. � Descriptivos: Simplemente informan de resultados no com- parativos, como las tasas de incidencia, prevalencia o mortali- dad de las enfermedades. Estos estudios no conducen a la determinación de causalidad. JERARQUÍA (EN ORDEN DESCENDENTE) DE LOS ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS I. Ensayos controlados aleatorizados • Un ensayo aleatorizado es un verdadero experimento clínico, en el que una intervención se compara con un tratamiento estándar, ningún tratamiento, o con placebo, con la asignación del tratamiento al azar. Puede hacerse más de una compara- ción dentro de un mismo estudio. Ni los investigadores ni los individuos conocen quién está en cada grupo. Las mediciones se obtienen prospectivamente y se determinan los resultados. 20 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Ventajas: Proporciona evidencia a las pruebas epidemio- lógicas. Desventajas: Muy caro y requiere tiempo. Sólo un limitado número de hipótesis puede evaluarse en un único estudio. Ejemplo: The Women’s Health Initiative. II. Estudios observacionales (Estudios no experimentales: Observación sin intervención) Diseño de cohorte: • Cuando interesan resultados raros, como el de cardiopatía o de cáncer, que pueden manifestarse muchos años después de la exposición, no es posible realizar un estudio aleatorio que sea lo bastante grande y que dure el suficiente tiempo para proporcionar las respuestas. Por esta razón, la mayor parte de los estudios que examinan la anticoncepción y los resultados de salud son observacionales. • En el clásico diseño del estudio de cohorte, las mujeres hacen su selección de anticoncepción y son seguidas en forma prospectiva. Se realizan las mediciones y los resultados son valo- rados al comparar los obtenidos en mujeres que escogieron o no esa forma particular de anticoncepción. Se conocen también como estudios de “seguimiento” o estudios “longitudinales”. Aunque acostumbran a ser prospectivos, con el uso de bases de datos computarizadas disponibles en la actualidad, es posible realizar estudios de cohorte retrospectivos. Ventajas: Una estimación relativamente exacta debido al grannúmero, puede evaluar los cambios con el tiempo, evita el sesgo de llamada. Desventajas: Caro, largo en tiempo, y sujeto a sesgos (particu- larmente sesgo de selección y vigilancia). Haciendo dos grupos pueden compararse de forma desigual. Ejemplo: The Nurses’ Health Study. Oxford Family Planning Association Cohort Study. Royal College of General Practitioners’ Cohort Study. Estudios caso-control: Son los estudios retrospectivos comunes. Se identifica primero a las mujeres que tienen un trastorno médico en particular y entonces se las entrevista acerca de exposición pre- via a los anticonceptivos. Controles hospitalarios: El grupo testigo son mujeres seme- jantes, que se hallan en el hospital al 21Medicina basada en la evidencia (MBE) mismo tiempo, y que no tienen el trastorno. Controles basados: El grupo testigo comprende mujeres en la población semejantes, dentro de cierta área geográfica. Ventajas: Relativamente rápido y barato debido al pequeño tamaño de la muestra. Desventajas: Sujeto a sesgos y errores. Ejemplo: WHO Collaborative Study of Cardiovascular Disease and Steroid Hormone Contraception. Estudios transversales: una descripción de un grupo de individuos en un momento dado de tiempo. Ventajas: Un método fiable para estimar la prevalencia, rápido y barato. Desventajas: No se pueden evaluar los cambios con el tiempo y es muy susceptible a probar el error (el grupo no es representativo de la actual población de interés). Ejemplo: The Health and Nutritional Examination Survey. III. Informes clínicos • Una serie de casos: Una colección de casos similares que sugieren más que azar u ocurrencia coincidente. • Informe de un caso: Un informe anecdótico que sirve para llamar la atención a un posible problema o condición. TÉRMINOS EPIDEMIOLÓGICOS NORMALMENTE USADOS • Los datos observacionales son informados como estimaciones de punto, que miden la magnitud o la potencia de una asociación obser- vada. Las estimaciones de punto son expresadas en estudios de cohorte como riesgo relativo (RR) y en estudios caso-control como riesgo relativo aproximado (OR, odds ratio). Ambos cálculos proporcionan una medición de la relación entre la enfermedad y la exposición. 22 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Riesgo relativo: Es el riesgo de enfermedad en el grupo expuesto, dividido entre el riesgo de la enfermedad en el grupo no expuesto. Odds Ratio: Es la probabilidad de exposición en el grupo del caso, dividida entre la probabilidad de exposición en el grupo testigo (control). Medida de asociación calculada en los estudios caso- control cuando la prevalencia de eventos de la enfermedad es baja. La estimación y la interpretación son similares al riesgo relativo. • Intervalo de confianza (CI): De manera semejante a los resultados de un estudio estadísticamente significativo, para el cual los valores de P son menores de 0,05, las estimaciones de puntos pueden satisfacer los mismos criterios de precisión con intervalos de confianza (CI) de 95%. El resultado es estadísticamente significativo cuando el CI no se superpone a 1.0. La precisión también está determinada por lo estrecho del intervalo de confianza. • Riesgo atribuible: Cuando se trata de valorar sucesos poco frecuentes, una interpretación más realista del riesgo para los pacientes es contar el número real de casos extra que suceden debido a una exposición. 23Medicina basada en la evidencia (MBE) Experiencia Anecdótica Ensayos terapéuticos Control de confusión Tamaño y Precisión RCT* Series de Casos Estudios de Cohorte y caso-control Gran RCT* en un solo centro Registro *RCT: Ensayo aleatorizado controlado Estudios multicéntricos de Cohorte/caso-control RCT* Multicéntrico El riesgo atribuible se obtiene al restar la incidencia del resultado sin la exposición (la incidencia a nivel basal de la población general no expuesta), de la incidencia del resultado después de la exposición. SESGOS Y ELEMENTOS DE CONFUSIÓN • El sesgo se refiere a las características del diseño del estudio o de su ejecución, que dan por resultado una respuesta incorrecta. Variación sistemática de las mediciones, a partir de los valores verdaderos. Existen numerosos sesgos, entre los que se encuentran: � Sesgo de selección. También llamado sesgo de referencia o sesgo de tratamiento. Es particularmente importante en estudios observacionales. Diferencias en las características entre las seleccionadas para el estudio (casos) y las del grupo control, como la prescripción preferencial, la historia familiar, la referencia preferencial de pacientes, el efecto de usuaria sana. � Sesgo de diagnóstico o vigilancia. El hecho de tener un mayor acceso o utilización de intervenciones médicas y pruebas de diagnóstico aumenta la posibilidad de más casos diagnostica- dos. � Sesgo de información o recuerdo. Es importante en los estudios caso-control. La información proporcionada por personas afec- tadas por un trastorno en particular, es diferente de la que dan las no afectadas. � Sesgo de la usuaria sana. Es importante en estudios de fár- macos. También llamado sesgo de “novedad de introducción al mercado”. Es más probable que las mujeres que evolucionan bien con un método anticonceptivo en particular, continúen uti- lizando ese método de manera indefinida. En cambio, las mujeres que experimentan efectos secundarios descontinúan el fármaco. Este fenómeno puede hacer que los anticoncep- tivos más viejos parezcan más seguros de lo que en realidad son, cuando se comparan con preparados más recientes. Cuando existe la creencia de que un producto más reciente es más seguro que uno más antiguo, puede prescribirse a una mayor proporción de mujeres con mayor riesgo de complica- ciones. 24 Guía Práctica en Anticoncepción Oral � Sesgo de publicación. Los estudios negativos (nulos) y los que confirman resultados anteriores son más difíciles de ser publica- dos. Una fuente importante de sesgos en el meta-análisis. • El elemento de confusión es diferente del sesgo, ya que se trata de un factor interno en el tema, que distorsiona el RR, más que un aspecto del diseño del estudio. Cuando se sospecha, con frecuencia puede ser controlado con análisis estadístico. Las fuentes posibles de elementos de confusión son el género, la edad, el tabaquismo, el acceso a la atención y los antecedentes obstétricos. CLASIFICACIÓN DE LAS PRUEBAS • El Canadian Task Force on the Periodic Health Examination (Canadian Task Force 1979) y la US Preventive Services Task Force (US Preventive Services 1996) clasificaron los niveles de evidencia (Tabla 1), desde el nivel III (estudios descriptivos, opinión y con- sensos de paneles de expertos) hasta el nivel I (ensayos controla- dos aleatorizados bien diseñados). 25Medicina basada en la evidencia (MBE) Clasificación del nivel de evidencia I Al menos un estudio aleatorio con testigos, realizado de forma apropiada. II-1 Estudios con testigos, bien diseñados, sin distribución aleatoria. II-2 Estudios bien diseñados de cohorte y de casos-control, de preferencia de más de un centro o de un grupo de investigación. II-3 Obtenida de múltiples series en el transcurso del tiempo, con intervención o sin ella; resultados notables en experimentos sin testigos. III Opiniones de expertos, con base en experiencia clínica; estudios descriptivos e informes de casos. • Basado en esa evidencia, tasaron las recomendaciones clínicas, desde “A” (la mejor evidencia en apoyo de una práctica) a “E” (la mejor evidencia para oponer una práctica). Un gran número de prácticas clínicas pertenecen a la categoría “C”, es decir la evidencia es insuficiente para recomendar o desaconsejar una intervención. VALORACIÓN DE LA CAUSALIDAD • La valoración de la causa y el efecto comienza con la determinación de las relaciones estadísticas. Cuando no hay asociación (RR cer- cano a 1.0), no hay causa-efecto. Cuando sí existe, la valoración de la magnitud y la precisión de la relación es el siguiente paso. Cuando hay RR importante y preciso, se debenutilizar criterios para determinar la causalidad (Bradford-Hill 1971). • La utilización de los criterios de Bradford-Hill permite la capacidad para realizar recomendaciones con base en la prueba. CRITERIOS PARA VALORAR LA CAUSALIDAD • Criterios que permiten concluir que un estudio epidemiológico es clínicamente real: 1. Fuerza de la asociación (a mayor riesgo relativo, más probabili- dad de que sea real). 26 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Recomendaciones a base de evidencias A: Existe buena evidencia de causa y efecto. B: Existe prueba regular de causa y efecto. C: Existe prueba insuficiente. 1. No hay pruebas o datos. 2. Prueba con resultados conflictivos entre sí y sin resolución. 3. Dos o más explicaciones posibles. D: Existe prueba regular contra la causa y el efecto. E: Existe buena prueba contra la causa y el efecto. Grimes DA, Atkins D. The US Preventive Services Task Force: Putting evidence based medicine to work. Clin Obstet Gynecol 1998; 41:332. 2. Consistencia, uniformidad, y acuerdo entre muchos estudios. 3. Relación dosis-respuesta (con la dosis de un fármaco o por el mayor efecto con el mayor tiempo de exposición). 4. Plausibilidad biológica del hallazgo (conocer los mecanismos por los que la exposición podría causar o influir en la enfermedad). 5. Apropiada relación temporal (el tiempo entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad es la apropiada según la patogénesis de la enfermedad). NECESIDAD DE UNA PRÁCTICA DE LA ANTICONCEPCIÓN BASADA EN LA EVIDENCIA • Los pensamientos no críticos y la evidencia inadecuada también alteran la práctica de la planificación familiar (Grimes 2000). • Las recomendaciones sobre el manejo de los anticonceptivos orales necesitan mejor evidencia (Hannaford & Webb 1996). • Las guías prácticas (guidelines) sobre anticoncepción basadas en la evi- dencia son valiosas herramientas clínicas para los médicos. • Las guías de la OMS incluyen todos los métodos de contracepción. Se resume la literatura y la opinión de los expertos con un simple score numérico. Las categorías 1 y 2 generalmente indican un uso apropiado de un método, mientras que las categorías 3 y 4 argu- mentan contra un método para una condición médica específica. En las guidelines actuales de la OMS, se pueden distinguir entre las recomendaciones que reflejan evidencia sólida y aquéllas sólo basadas en la opinión. • La Cochrane Collaboration representa un consorcio internacional que intenta proporcionar un acceso fácil a consumidores y a clíni- cos a la mejor evidencia. En un inicio, la Collaboration se enfocó únicamente en ensayos controlados aleatorizados, el tipo de ensayo que puede dar los resultados más válidos. Sin embargo, la Collaboration probablemente también incluya estudios observa- cionales de alta calidad, dado que muchas cuestiones clínicas importantes no tienen (y no pueden tener) respuesta a través de ensayos aleatorizados. • La Cochrane Collaboration se ha ampliado para incluir revisiones sis- temáticas en el campo de la contracepción. El Fertility Regulation Group se reúne para analizar los estudios sobre contracepción. • Han aparecido varias revisiones sistemáticas en The Cochrane Library. La biblioteca se distribuye trimestralmente en CD-ROMs (Update Software Ltd., Summertown Pavilion, Middle Way, Oxford 27Medicina basada en la evidencia (MBE) OX2 7LG, UK) y por Internet (http://www.update-software.com) a los suscriptores de todo el mundo. BIBLIOGRAFÍA Bradford Hill A. Principles of Medical Statistics, ed 9. New York, Oxford University Press 1971, p 309. Canadian Task Force on the Periodic Health Examination. The periodic health examination. CMAJ 1979; 121:1193. Cochrane AL. Effectiveness and efficacy: Random reflections on health services. London, Nuffield Provincial Hospitals Trust, 1972. Cook DJ, Mulrow CD, Haynes RB. Systematic reviews: synthesis of best evidence for clinical decisions. Ann Intern Med 1997; 126:376-380. Evidence-Based Medicine Working Group. Evidence-based medicine. A new approach to teaching the practice of medicine. JAMA 1992; 268:2420-2425. Grimes DA, Bachicha JA, Learman LA. 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Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva: WHO, 2000. 28 Guía Práctica en Anticoncepción Oral FARMACOLOGÍA DE LA ANTICONCEPCIÓN HORMONAL ORAL INTRODUCCIÓN • Al inicio de 1900, se descubrió que los extractos ováricos y de la pla- centa administrados a ratones podrían prevenir la fertilidad. Se llegó al aislamiento e identificación química de los esteroides sexuales na- turales: la testosterona, progesterona, y estrógeno. • El uso clínico de estas hormonas naturales, limitado por su falta de biodisponibilidad oral y su corta vida-media hizo necesaria su ad- ministración en forma de inyectable (Henzl 1996). • En 1938, se descubrió que la adición de un grupo etinil a la posición 17 de la molécula de 17β-estradiol, producía el etinilestradiol (EE) (Inhoffen et al 1938), un estrógeno oral muy potente usado en los ac- tuales anticonceptivos orales (AOs). • También se descubrió que la unión de un grupo etinil a la posición C-17 de la molécula de testosterona cambiaba las expresiones hor- monales androgénicas a progestacionales (Inhoffen et al 1938, Henzl 1996). Aunque la actividad progestacional resultante era débil, esta síntesis condujo al desarrollo de los semisintéticos y moléculas to- talmente sintéticas con actividad progestacional que se usa en las formulaciones actuales de AOs. TIPOS DE AOs • Los AOs se han clasificado de dos maneras. La primera divide a los AOs en formulaciones de alta dosis (conteniendo ≥ 50 mcg de EE) y de baja dosis (conteniendo 15, 20, 30, ó 35 mcg de EE, o 50 mcg de mestranol). La segunda clasificación está basada según si los niveles del estrógeno o del gestágeno varían o permanecen cons- tante en el curso del ciclo. Si la dosis de hormonas varía durante el ciclo, las píldoras son multifásicas (bifásicas o trifásicas); si la dosis es constante durante todo el ciclo, las píldoras son monofásicas. • La mayoría de los AOs se dan en un ciclo de 28 días, con 21 días de píldoras activas que contienen hormonas y 7 días sin píldoras o píl- doras de placebo. 29CAPÍTULO 2 • Si atendemos a criterios epidemiológicos y para seguir la nomenclatu- ra de los artículos que comparan los anticonceptivos entre sí clasifi- caremos éstos según la siguiente tabla: Tabla 1. Definiciones usadas en los estudios epidemiológicos. Preparados fásicos • Los AOs trifásicos se desarrollaron en un esfuerzo por reducir aún más la dosis total de esteroides manteniendo un adecuado control de ciclo en ausencia de proliferación endometrial. Estos regímenes anticonceptivos consisten en tres fases, cada uno con una dosis de gestágeno diferente (Hale 1987, Weber-Diehl et al 1992); en algunas for- mulaciones, la dosis del estrógeno se incrementa también en la se- gunda fase. Hay tres regímenes diferentes: � Formulaciones monofásicas: donde cada tableta activa contiene una dosis constante de estrógenosy gestágenos a lo largo del ciclo. � Formulaciones bifásicas: en que la dosis del estrógeno se mantiene constante a lo largo de las tabletas activas pero la dosis del gestágeno aumenta en la segunda mitad del ciclo. � Formulaciones trifásicas: en las que la dosis de estrógenos aumentan en la mitad del ciclo para disminuir la tasa de sangrado disfuncional, mientras la dosis del gestágeno es inicialmente baja y se aumenta a lo largo del ciclo. 30 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Término Definición AOs de baja dosis Productos que contienen < 50 mcg de etinilestradiol. AOs de primera generación Productos que contienen ≥ 50 mcg de etinilestradiol. AOs de segunda generación Productos que contienen levonorgestrel, norgestima- to* o otros integrantes de la familia de la noretistero- na, y 30 ó 35 mcg de etinilestradiol. AOs de tercera generación Productos que contienen desogestrel o gestodeno con 20 ó 30 mcg de etinilestradiol. * El norgestimato se incluye en el grupo de los anticonceptivos orales con levonorgestrel por- que se cree que su actividad se debe, en gran parte, al levonorgestrel y a sus metabolitos, aunque esto puede no ser totalmente exacto. Tabla 2. Tipos de anticonceptivos según pauta y composición. Ver anexo I sobre nombres comerciales y composición de los anticon- ceptivos disponibles en España. FARMACOLOGÍA DE LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES Estrógenos • El estrógeno en los anticonceptivos orales combinados (COCs) es mes- tranol o etinilestradiol (EE). Mestranol debe convertirse a EE para ser activo; 50 mcg de mestranol son aproximadamente 35 mcg de EE. • En la actualidad el estrógeno común a los anticonceptivos orales combinados es el etinilestradiol. Este compuesto surge al añadir un grupo etinil en la posición 17 alfa del estradiol. Esta adicción le confiere la posibilidad de su administración por vía oral, una metabo- lización más lenta lo que mejora su biodisponibilidad. La metabo- lización es por vía hepática y gracias a la enzima P450NF por lo que compite con otros fármacos. Circula unido a la albúmina en un 97% y sufre metabolización entero hepática. • El metabolismo del etinilestradiol (en especial el que se refleja en los niveles sanguíneos) varía significativamente de persona a persona, y de una población a otra (Goldzieher 1990). Incluso existen variaciones en un mismo individuo, según el momento en que se toma la mues- tra. Por lo tanto, no resulta sorprendente que la misma dosis provoque efectos colaterales en una persona y no en otra. 31Farmacología de la anticoncepción hormonal oral Composición Pauta Estrógeno GestágenoEstrógeno+Gestágenos COMBINADA: Monofásico 28 días* Bifásico 24 + 4 etinilestradiol levonorgestrel Combinación Trifásico días** noretisterona de estrógenos y 22 días 15 mcg a 50 mcg gestágenos 21 días gestodeno desogestrel norgestimato acetato ciproterona drospirenona * Pauta de 21 días de tratamiento + 7 días de placebo (comprimidos sin actividad). ** Pauta de 24 días de tratamiento + 4 días de placebo (comprimidos sin actividad). GESTÁGENOS “Monofásica” 28 días No contiene desogestrel SOLOS Postcoital 2 dosis No contiene levonorgestrel • El contenido estrogénico (dosis) de la píldora tiene gran importan- cia clínica. La trombosis es uno de los efectos colaterales más se- rios de la píldora, y es fundamental para el aumento del riesgo de muerte (en el pasado, con altas dosis) por diferentes problemas cir- culatorios. Este efecto colateral se relaciona con los estrógenos y con la dosis. Por lo tanto, la dosis de estrógenos es un elemento crítico cuando se selecciona un anticonceptivo oral. Gestágenos • Debido a que la dosis del componente estrogénico de la píldora an- ticonceptiva ha alcanzado los mínimos (15 mcg), la atención se ha focalizado en el componente gestagénico. • Cuando se descubrió la estructura química de la progesterona, se comprobó que sólo tenía actividad si era administrada por vía paren- teral. Esto llevó a buscar compuestos activos por vía oral, que per- mitieran una administración más cómoda. • La mayoría de los efectos antiovulatorios de la píldora anticoncepti- va proviene de la acción del componente gestagénico. La dosis del estrógeno no es suficiente para producir un efecto antiovulatorio consistente. El componente estrogénico de la píldora potencia la ac- ción del gestágeno y estabiliza el endometrio para minimizar el san- grado disfuncional (Speroff et al 1999). • El gestágeno ideal para usar en anticoncepción debe inhibir la ovu- lación, proporcionar un buen control de ciclo, y tener beneficios de salud no contraceptivos, con mínimos efectos secundarios. Clasificación de los gestágenos • La clasificación de los gestágenos ha causado confusión. La desig- nación de gestágenos de primera-, segunda- o tercera-generación está basado según el momento de la introducción en el mercado y no en diferencias estructurales y fisiológicas o eficacia. • Otro esquema de clasificación, presentado en la Tabla 3, está basa- do en la derivación estructural y divide a los gestágenos en estranos, gonanos y pregnanos (Speroff et al 1999). • En la actualidad, se prefiere clasificar a los gestágenos en dos cate- gorías: los derivados de la 19-nortestosterona y los derivados de la 17-hidroxiprogesterona. 32 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Tabla 3. Gestágenos utilizados en anticoncepción. La designación de gestágenos de primera-, segunda- o tercera-generación está basado según el momento de la introducción en el mercado y no en diferencias estructurales y fisiológicas o eficacia. • Los gestágenos derivados de la testosterona son muy potentes y cuanto más modernos más potentes. Los gestágenos de tercera generación tienen la mayor similitud bioquímica con la progesterona sin embargo, parecen tener mayor impacto sobre los factores de co- agulación que el resto de los gestágenos. Gestágenos derivados de la testosterona • Mediante la modificación de la molécula de noretisterona se ob- tienen una gran cantidad de gestágenos (Tabla 3). Todos ellos se conocen con el nombre genérico de 19-norderivados (Rock, Pincus & García 1956), y tienen en común la adición del grupo etinilo en el car- bono 17 y la falta del carbono 19. • Las primeras modificaciones efectuadas en la noretisterona con- sistieron en la adición de diversos radicales a la molécula de noretis- terona. Se obtuvieron así los 19-norderivados de primera generación o estranos. En este grupo encontramos, además de la noretisterona y acetato de noretisterona, el noretinodrel, linestrenol, etinodiol, 33Farmacología de la anticoncepción hormonal oral ORIGEN Precursores Segunda generación Tercera Otrosgeneración Derivados de la 19-nortestosterona 13 metil gonanos Testosterona • Etisterona • Noretindrona • Noretinodrel • Acetato Noretindrona • Linestrol 13 etil gonanos • Norgestimato • Norgestrel • Gestodeno • Levonorgestrel • Desogestrel Derivados de la 17-hidroprogesterona • Acetato de Progesterona Medroxiprogesterona • Acetato de Ciproterona • Acetato de Clormalidona Similares a la • Drospirenona espirolactona Otros • Dianogest • Trimesgestona norgestrienona, etinerona y la tibolona, entre otros. La mayoría deben convertirse a noretisterona para ser biológicamente activos. • La denominación de estranos hace referencia a que todos los miembros de este grupo tienen una cierta acción estrogénica, varia- ble según cada molécula. Así encontramos que los estranos tienen acción androgénica (recuerdo de su procedencia de la testos- terona), gestagénica y estrogénica. De estas acciones, la menos de- seable es la androgénica, ya que de ella se derivan importantes efectos secundarios, como ya hemos comentado anteriormente. • Para disminuir la actividad androgénica de estos primeros 19- norderivados, se realizó la sustitución del radical metilo del carbono “13” por otros radicales. Ello dio lugar a una nueva familia de 19- norderivados: los gonanos. Se caracterizan por tener una actividad gestagénica muy intensa, mayor que lade los estranos, lo que les hace ideales para su uso en anticoncepción oral. Sin embargo, al- gunos de ellos conservan actividad androgénica (Carr 1998), por lo que desde el punto de vista clínico resulta útil dividir los gonanos en dos grupos: androgénicos y no androgénicos, o también “mal lla- mados” 19-norderivados de segunda y tercera generación respecti- vamente (Kuhl 1996). Dentro de los gonanos con acción androgénica encontramos el norgestrel y su isómero activo, el levonorgestrel. En el grupo de los gonanos no androgénicos se encuentran el norgesti- mato, el desogestrel y el gestodeno. Recientemente se han incorpo- rado a este grupo nuevos gestágenos: el dienogest y el nomegestrol. Gestágenos derivados de la progesterona • Los gestágenos sintéticos que tienen su origen en la molécula de progesterona, conocidos generalmente con el nombre de preg- nanos, se obtienen mediante la adición de un grupo acetilo en el carbono “17”. También se conocen con el nombre de 17-acetoxi- progestágenos. En este grupo encontramos la clormadinona, medroxiprogesterona, ciproterona y nomegestrol. En conjunto, se caracterizan por tener una actividad gestagénica más potente que la de la progesterona, pero menor que la de los 19-norderivados. También tienen un cierto grado de actividad androgénica, si bien es mucho menor que la que tienen los 19-norderivados. Otros gestágenos • En la actualidad, contamos con nuevos gestágenos que son “híbri- dos” de los anteriores (dienogest) o que proceden de otras molécu- las (drospirenona). 34 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Dienogest es un gestágeno que combina las propiedades de la fa- milia de los 19-nortestosterona y los derivados de la progesterona (Foster & Wilde 1998). Ejerce actividad antiandrogénica. • Drospirenona (DRSP), que debe sus especiales propiedades a su novedosa estructura molecular, derivada de la 17-alfa-espironolac- tona. Estas propiedades confieren a la DRSP la capacidad de con- trarrestar la estimulación de la aldosterona inducida por los estrógenos, función que, en el ciclo normal, desempeña la proges- terona endógena (Oelkers et al 1991, Oelkers et al 1995). Figura 1. Estructura química de la progesterona y 19-nortestoterona. También se muestran la estructura química de los gestágenos 19-norderivados empleados en los AOs. Clasificación según “generación” • Habitualmente, los gestágenos se han clasificado según el momen- to de su introducción (por ejemplo, los de segunda versus los de ter- cera generación), pero esta clasificación no se dirige a las características únicas de cada gestágeno o define su actividad. • Los gestágenos poco androgénicos —NGM, DSG, y GSD— han si- do clasificados como gestágenos de tercera generación, aunque cada uno tiene acciones diferentes sobre el receptor nuclear y la ac- 35Farmacología de la anticoncepción hormonal oral Progesterona Noretindrona Norgestimato 19-Nortestosterona Levonorgestrel Desogestrel Gestodeno tividad de unión a las proteínas plasmáticas, actividad androgénica/ progestacional, y recientemente se han informado diferencias en la inhibición de la actividad de la 5α-reductasa (Rabe et al 2000). • La clasificación debe reflejar la estructura propia de cada gestágeno, lo que determina su potencia, androgenicidad y selectividad. Por lo tanto, la clasificación de estos compuestos como gestágenos de primera, segunda o tercera generación es inadecuada (Carr 1998). MECANISMO DE ACCIÓN • La principal consecuencia de la administración de estrógeno y gestágeno durante el ciclo menstrual es la supresión de la ovulación al inhibir la síntesis de gonadotrofinas a nivel hipofisario e hipotalámico. Los dos componentes presentan particularidades en su acción anticonceptiva. � El estrógeno inhibe la producción de FSH y así la foliculogénesis y potencia el efecto de los gestágenos. � El gestágeno inhibe la producción de LH y su pico preovulatorio. • Adicionalmente existen otros mecanismos anticonceptivos mediados por las hormonas administradas, estos mecanismos son determi- nantes en los beneficios no contraceptivos. � El estrógeno estabiliza el endometrio ayudando al gestágeno a mantener el control del ciclo. � El efecto gestagénico sobre el moco cervical, la función tubárica y el endometrio conlleva una dificultad de receptividad de los mismos a los gametos e impide la fecundación. � Debido a que el componente estrogénico potencia la acción an- ticonceptiva del componente gestagénico (probablemente au- mentando el nivel intracelular de receptores de progesterona), sólo se requiere una dosis mínima de estrógenos para mantener la eficacia de los COCs (Speroff & Darney 1996). • La píldora que contiene sólo gestágenos contiene una pequeña canti- dad de gestágeno (minipíldora), aproximadamente un 25% de los anticonceptivos combinados clásicos. • El mecanismo de acción anticonceptivo es mucho más dependiente de la alteración del moco cervical y de la decidualización del en- dometrio que de la supresión de las gonadotrofinas. Aproximadamente el 40-50% de las pacientes ovula en algún momento del ciclo. La acción 36 Guía Práctica en Anticoncepción Oral sobre el moco tarda de 2 a 4 horas en ser eficaz y dura aproxi- madamente 22 horas por lo que es importante insistir en mantener una misma hora de toma. CARACTERÍSTICAS FARMACOLÓGICAS DE LOS GESTÁGENOS DE LOS AOS • La habilidad de un gestágeno para unirse a los receptores de pro- gesterona en los órganos dianas (por ejemplo, en útero, glándulas mamarias y en hígado), expresada como la afinidad de unión rela- tiva, determina su potencia (Carr 1998). De la misma forma, la afinidad de un gestágeno por los receptores de andrógenos, de- nominado afinidad de unión relativa androgénica, determina su an- drogenicidad. La proporción de estas dos medidas determina la selectividad de un gestágeno, y se expresa como el ratio de unión andrógeno-a-gestágeno (A/P) (Carr 1998). A mayor ratio, mayor la diferencia entre la respuesta progestacional (deseadas) y androgéni- ca (indeseables) (Carr 1998). • Además de ejercer una respuesta androgénica directa por unión a los receptores de andrógenos, algunos gestágenos pueden unirse a la SHBG y pueden causar una respuesta androgénica indirecta des- plazando a los andrógenos endógenos, principalmente la testos- terona. • Las hormonas que se unen a la SHBG no pueden acceder a sus células dianas. Así, SHBG limita el clearance metabólico de sus li- gandos esteroideos y regula su distribución a las células dianas. Un aumento en los niveles de SHBG proporciona lugares de unión adi- cionales, que unen la testosterona endógena y disminuyen su efec- to androgénico. El etinilestradiol es un inductor muy potente de producción de SHBG por el hígado, produciendo un marcado au- mento en los niveles séricos, considerando que los andrógenos y los gestágenos androgénicos pueden disminuir los niveles de SHBG no- tablemente. Por consiguiente, una medida del perfil androgénico de un AOs es su efecto en la concentración plasmática de SHBG y testosterona libre. Un aumento o disminución observadas en los niveles de SHBG después del uso de AOs refleja el equilibrio relati- vo estrógeno-androgénico. Otros factores que pueden afectar las concentraciones de SHBG en las mujeres son obesidad, hiperinsu- linemia, predisposición genética (que puede disminuir SHBG) y las hormonas tiroideas (que pueden aumentar los niveles de SHBG por 5 a 10 veces). • Levonorgestrel tiene una biodisponibilidad mayor (Back et al 1981), vi- da-media sérica más larga (Fotherby 1994), y mayor afinidad relativa 37Farmacología de la anticoncepción hormonal oral de unión que la noretisterona (NET) (Wallach 2000). Estos rasgos pueden traducirse en un mejor control de ciclo menstrual. A diferencia de LNG, NET sufre metabolismo de primer-paso, que puede contribuir a la mayor variabilidad interindividual en los niveles séricos y en los efectos biológicos (Fotherby 1994). • Considerando que el estrógeno induce la proliferación endometrial, los gestágenostransforman el endometrio a un estado secretor. Se han estimado las dosis requeridas de gestágenos para la transfor- mación endometrial (Shoupe 1994). BIBLIOGRAFÍA Archer D, Meaux R, DelConte A, O´Brien F. A New low-dose combination oral con- traceptive (Alesse®) with levonorgestrel 100 µg and Ethinylestradiol 20µg. Contraception 1997;55:139-144. Carr BR. Uniqueness of oral contraceptive progestins. Contraception 1998; 58 (suppl 3): 23-27. Corson SL. Contraceptive efficacy of a monophasic oral contraceptive containing de- sogestrel. Am J Obstet Gynecol 1993 Mar;168(3 Pt 2):1017-20. Evidence-guided prescribing of the pill. P.C. Hannaford, A.M.C. Webb. Parthernon Publising. Londres. 1996. Foster RH, Wilde MI. Dienogest. 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Esta estrate- gia condujo a los AOs bifásicos y trifásicos. • Los AOs fásicos intentan supuestamente “imitar” el patrón de as- censos y descensos de los estrógenos y de la progesterona, como ocurre durante el ciclo menstrual normal. En conjunto, esto pro- duce una menor dosificación total de esteroides mensual compara- do con la mayoría de AOs monofásicos (Hale 1987). Sin embargo, varios estudios observacionales han sugerido que puedan asociarse las píldoras multifásicas con mayores tasas de embarazo y peor con- trol de ciclo que las píldoras monofásicas (Ketting 1988). • El control de ciclo influye en el cumplimiento y la continuación de los AOs (Petitti 1994). Por lo que, si los AOs multifásicos tienen un control de ciclo diferente que los AOs monofásicos, esto podría tener un gran efecto en la elección de la píldora. COMPOSICIÓN DE LOS REGÍMENES TRIFÁSICOS • Las cantidades totales de estrógenos y gestágenos en los COCs son variadas por los diferentes fabricantes, para perfeccionar el equilibrio entre un mejor control del ciclo y los efectos secundarios no desea- dos. Las dosis más altas de resultado del estrógeno en el mejor so- porte endometrial y menos episodios de sangrado disfuncional. Sin embargo, estas dosis pueden causar efectos secundarios no desea- dos que producen un uso indebido del contraceptivo oral. El control de ciclo no siempre es dependiente de la dosis de EE (Rosenberg et al 1999). Durante los primeros dos ciclos menstruales, las usuarias de AOs con 20 mcg EE tuvieron un patrón de sangrado similar a las que usaron un anticonceptivo trifásico con dosis más altas de EE (35 mcg). Sin embargo, efectos secundarios como hinchazón, mastalgia, y náuseas fueron un 50% más frecuentes en las mujeres que utilizaron COCs 35 mcg EE. 40 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Todos los AOs trifásicos y la mayoría de los monofásicos modernos incluyen EE como componente estrogénico. Entre los regímenes trifásicos, los rangos de las dosis de EE diarios (0,025-0,040 mg) y por ciclo (0,525-0,735 mg) son bastante estrechos, lo cual es con- sistente con el rango de dosis de EE diarios y por ciclo incluidos en la mayoría de los actuales preparados monofásicos disponibles (es decir, 0,020 a < 0,050 mg/d durante 21 días). • Los anticonceptivos trifásicos difieren en el tipo y dosis del compo- nente gestagénico. Las diferencias en las dosis se relacionan con las potencias relativas de los distintos gestágenos. Comparado con AOs monofásicos que contienen la misma dosis de gestágeno, los anti- conceptivos trifásicos aportan una dosis total (por ciclo) del gestágeno substancialmente más baja. Las dosis diarias típicas de varios gestágenos, cuando se usan preparaciones monofásicos, generalmente corresponden a la dosis diaria aportada en las formu-laciones trifásicas durante la tercera fase del ciclo; así, las formula- ciones monofásicas aportan dosis de gestágenos por ciclo que son superiores aproximadamente 1,1-1,5 veces a las que se usan en regímenes trifásicos. MONOFÁSICOS VERSUS BIFÁSICOS • Una revisión de la Cochrane incluyó los estudios aleatorizados con- trolados comparando los AOs bifásicos con los AOs monofásicos. Sólo se encontró un ensayo de calidad limitada comparando un preparado bifásico con uno monofásico (Percival-Smith et al 1990). El estudio no encontró diferencias significativas en el sangrado inter- menstrual, amenorrea y abandono del estudio debido a sangrado in- termenstrual entre AOs bifásicas y monofásicas. • Existen insuficientes datos para comparar adecuadamente los COCs bifásicos y los monofásicos. Las píldoras bifásicas están menos ex- tendidas en el mercado comparado con las píldoras mono - y trifási- cas (Hatcher 1998, Wallach 2000). Los beneficios específicos de las menores dosis total de esteroides por ciclo aún no han sido establecidos. No existe razón científica para las píldoras bifásicas. Por lo tanto, son preferibles las píldoras monofásicas, aunque disponemos de poca información acerca de las bifásicas. • Aunque la disponibilidad y uso de los AOs bifásicos sea limitada, son necesarios ensayos controlados aleatorizados como evidencia de apoyo. 41Farmacología de la anticoncepción hormonal oral * ATENCIÓN: En España no existen píldoras bifásicas comercializadas. Existe una píldora combifásica, pero no se pueden trasladar las mismas conclusiones a las que se han llegado con las bifásicas. BIFÁSICOS VERSUS TRIFÁSICOS • Sólo se han identificado dos ensayos controlados aleatorizados que comparan un régimen bifásico con un régimen trifásico (Larrañaga 1978, Percival Smith 1990). Debido al gran número de abandonos tras la aleatorización, estos estudios pueden ser considerados observa- cionales más apropiadamente, y la validez interior de estos ensayos es cuestionable. Debido al pequeño tamaño de la muestra, no se pueden sacar conclusiones acerca de la eficacia anticonceptiva. Sin embargo, se puede sugerir un mejor control de ciclo con el régimen trifásico (Percival Smith 1990). • La comparación entre píldoras fásicas se resolvió a favor de la píl- dora trifásica, debido al mayor sangrado irregular asociado con el uso de los AOs bifásicos (Mishell 1991). No obstante, y dado que se ha referido una menor frecuencia de sangrado irregular dependien- do del gestágeno utilizado (Schilling 1989, Droegemueller 1989), el peor control de ciclo con la píldora bifásica comparado con la trifásica podría reflejar el gestágeno usado (noretisterona) en lugar de la propia formulación fásica (Percival Smith 1990). • Dado el escaso uso de las píldoras bifásicas, no parece estar justifi- cado realizar costosos estudios comparativos (Van Vliet et al 2002). MONOFÁSICOS VERSUS TRIFÁSICOS • En un estudio aleatorizado, comparativo, multicéntrico, la formu- lación monofásica de LNG/EE 100 mcg/20 mcg proporcionó mejor control de ciclo que un trifásico con NET/EE 500-750-1.000 mcg/35 mcg. A pesar de la mayor dosis de estrógenos del prepara- do trifásico, la proporción de ciclos normales fue consistentemente mayor con LNG/EE en todos los ciclos de tratamiento. La ocurren- cia de sangrado intermenstrual (sangrado por disrupción y/o man- chado) también fue consistentemente menor para LNG/EE en todos los ciclos de tratamiento, y la diferencia fue estadísticamente signi- ficativa en dos de cuatro ciclos de tratamiento. • Aunque se considera que el estrógeno es el más importante deter- minante del control de ciclo, el componente gestagénico de los AOs 42 Guía Práctica en Anticoncepción Oral también influye (Van der Vange 1988). Las diferencias farmacocinéticas entre LNG y NET también pueden responder en parte de sus dife- rencias en el control de ciclo. BIBLIOGRAFÍA Droegemueller W, Katta LR, Bright TG, Bowes WA Jr. Triphasic Randomized Clinical Trial: comparative frequency of intermenstrual bleeding. Am J Obstet Gynecol 1989; 161,5:1407-1411. Hale RW. Phasic approach to oral contraceptives. Am J Obstet Gynecol 1987; 157: 1052-1058. Hatcher RA, Trusell J, Stewart F, Cates W Jr, Stewart GK, Guest F, Kowal D. 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Wallach M, Grimes DA, Chaney EJ, Connell EB, Creinin MD, Emans SJ, Goldzieher JW, Hillard PJA, Mastroianni L Jr. Modern Oral Contraception. Totowas, NJ: Emron, Inc, 2000. 43Farmacología de la anticoncepción hormonal oral REDUCCIÓN DE DOSIS INTRODUCCIÓN • Durante las dos últimas décadas ha habido cambios significativos cualitativos y cuantitativos en la composición de los AOs. La dosis de estrógenos se ha reducido en respuesta a las complicaciones trombóticas observadas, y la de gestágenos también debido a las al- teraciones metabólicas observadas y relacionadas con un mayor rie- go de enfermedades cardiovasculares. • Esta reducción en la dosis de esteroides ha dado lugar a una nueva generación de AOs que han reducido, en parte, la incidencia de efectos adversos manteniendo la eficacia del fármaco. • Tras la reducción en la dosis de estrógenos se puso en evidencia que el componente gestagénico también estaba asociado con la enfer- medad cardiovascular y con alteraciones del metabolismo lipídico. Se han introducido nuevos gestágenos y reducido la dosis del ges- tágeno. • Los preparados de dosis más bajas no sólo presentan menores efec- tos secundarios, los cuales son el principal motivo de abandono de los AOs, sino que también reducen el riesgo de complicaciones gra- ves con los eventos tromboembólicos venosos. • Se intenta inhibir la ovulación fiablemente con la menor dosis posi- ble de esteroides, sin comprometer la eficacia y al mismo tiempo disminuir los efectos secundarios, los efectos metabólicos y el riesgo. 44 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 150 mcg (mestranol) 0,06 mg (gestodeno) 15 mcg (etinilestradiol) 10 mg (noretisterona) GESTÁGENO ESTRÓGENO Año 1960 2000 REDUCCIÓN DE DOSIS DE LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES EFICACIA • Dado que la actividad ovárica residual extensa es una característica de los AOs combinados actualmentedisponibles, el enfoque de re- ducir aún más las dosis de estrógenos y gestágenos de los AOs combinados puede conducir a una reducción de la eficacia anticon- ceptiva. • Al reducir la dosis de EE de 30 a 15-20 mcg, aumenta el tamaño del folículo, y el desarrollo folicular se duplica (Teichmann et al 1995), pro- bablemente por la mayor concentración de FSH (Spona et al 1996). Estos datos han despertado cierta inquietud por la posible ovulación y embarazo, en particular si se alarga inadvertidamente la semana sin píldoras. • Si bien la eficacia global puede no afectarse por las modificaciones recientes de dosis, algunos datos de revisión de cambios en el folí- culo ovárico sugieren que puede haber menos margen de error con preparados de dosis bajas, de manera que el no tomar píldoras du- rante dos o más días pudiera conllevar más probabilidad de una ovu- lación entre las dosis (Young et al 1992). PATRÓN DE SANGRADO • Existe la preocupación sobre la habilidad de las formulaciones dis- ponibles de mantener el control del ciclo (Appel et al 1987). • Al reducir la concentración de EE a menos de 30 mcg existe el ries- go de hemorragia anormal, lo que reduce todavía más la aceptación por parte de la usuaria. Se ha informado que AOs de 20 mcg de EE se acompaña de hemorragias intermenstruales similares a las que producen los COCs que contienen entre 30 y 50 mcg de EE después de los primeros tres o cuatro meses de uso (Mircette Study Group 1998). • El control de ciclo no siempre es dependiente de la dosis de EE (Rosenberg et al 2000). EFECTOS SOBRE TARGETS ESTRÓGENO-DEPENDIENTES (HUESO) • La reducción de la producción de estrógenos se debe al elevado y continuo nivel de bloqueo de la actividad ovárica, especialmente el que se produce con AOs con menos días de intervalo libre de píl- doras. • La masa ósea va incrementándose de manera lineal según se pro- duce el crecimiento. Aunque no hay unanimidad en el momento de alcanzar el pico de masa ósea, parece que el período en el que se al- 45Farmacología de la anticoncepción hormonal oral canza se encuentra entre los 16 a los 25 años de edad, de hecho existe un mínimo incremento de la masa ósea después de 2 años de la menarquia. • Las dosis de 30 y 20 mcg de EE son capaces de reducir la resorción (pérdida ósea) en una magnitud similar (Paoletti 2000). Estos resulta- dos contradicen otros anteriores (Polatti et al 1995). ANTICONCEPTIVOS 20 MCG • En Europa, se han usado ampliamente AOs que contienen 20 mcg de EE durante los últimos 10 años y han demostrado una buena se- guridad, eficacia anticonceptiva y control del ciclo. • Esta píldora de combinación de dosis baja resultó eficaz, con un índice de Pearl de 0,29 en un estudio prospectivo (Bannemerschult et al 1997), manteniendo un perfil de seguridad comparable al de otros AOs de baja-dosis (Archer et al 1997, Bannemerschult et al 1997). En 12,4 y 4,5% de los ciclos se produjo manchado y hemorragia por supre- sión, respectivamente. La amenorrea se informó en 2,4% de los ci- clos a partir del sexto. No hubo efectos adversos a lo largo de los ciclos terapéuticos. Los efectos secundarios más comunes fueron cefalea, tensión mamaria y náuseas, con una frecuencia de 17,3, 11 y 7,7%, respectivamente (Bannemerschult et al 1997). ANTICONCEPTIVOS 15 MCG • En un intento de mejorar aún más la seguridad y la tolerabilidad manteniendo la eficacia se ha desarrollado una formulación de do- sis ultra-baja de 60 mcg GTD y 15 mcg EE, en un régimen de 24 días de píldoras activas y 4 días de placebo. Para garantizar el manteni- miento de la eficacia a estas bajas dosis, se incrementó el número de días con píldora activa de 21 a 24, acortando de esa forma el pe- ríodo placebo en el que se desarrollan la mayoría de las ovulaciones “de escape”. • El presente régimen de 24 días de la formulación GTD/EE es el pri- mero en utilizar un intervalo libre de píldoras más corto. • El índice de Pearl para GTD/EE fue bajo y cuando se combinó con el estudio no comparativo, el índice de Pearl fue de 0,24. Otros es- tudios clínicos con esta formulación confirman sus potentes efectos sobre la supresión de la actividad ovárica en comparación con los regímenes de 21 días. • Un beneficio teórico de un régimen más prolongado es el del man- tenimiento de unas concentraciones plasmáticas más continuas de 46 Guía Práctica en Anticoncepción Oral progesterona y estradiol (tanto endógenos como exógenos). A cau- sa de la reducción de la producción endógena de estrógenos con el régimen GTD/EE de 24 días, estaría indicado cuando la mujer pre- sentara síntomas estrógeno-dependientes (náuseas y tensión ma- maria) o síndrome premenstrual. • La mayor supresión ovárica podría explicar la menor incidencia de dolor abdominal con el régimen GTD/EE de 24 días. De esta forma, es coherente una menor incidencia de quistes ováricos y de folícu- los intactos en las usuarias de GTD/EE con el hallazgo de una inci- dencia sustancialmente menor de dolor abdominal severo o definitivamente relacionado con el tratamiento. La reducción de la dismenorrea (relacionada con la reducción del flujo menstrual) tam- bién puede haber contribuido a esta menor incidencia de dolor ab- dominal. EVIDENCIAS • El único ensayo hasta ahora que ha comparado la incidencia de efectos secundarios con AOs que contiene 20 contra 35 mcg etiniles- tradiol (EE) mostró una menor incidencia de náuseas, mastalgia, e hinchazón con las píldoras de 20 mcg (Rosenberg et al 2000). • Un régimen de 24 días de dosis ultra-baja de 60 mcg de GTD / 15 mcg de EE proporcionan un aceptable control de ciclo, buena eficacia y un favorable perfil de seguridad, típicos de los AOs de baja dosis. • Las concentraciones plasmáticas más constantes de progesterona y estradiol ofrecen un potencial para una mejor tolerabilidad, lo que podría contribuir a mejorar el cumplimiento. • No existen suficientes estudios que avalen recomendaciones con preparados de 15 mcg. • Son necesarios estudios epidemiológicos amplios y a largo plazo pa- ra verificar estos potenciales beneficios de las formulaciones con 15 y 20 mcg de EE. BIBLIOGRAFÍA Appel TB, Kambi AA, Birdsall C, et al. 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Los POPs tienen dosis más bajas de gestágenos que los COCs. • Usado correctamente, la tasa de fallos es menor de 1% (Trusell et al 1990). • Las POPs deben tomarse todos los días a la misma hora. La eficacia anticonceptiva no se garantiza si se tarda más de 3 horas. • La irregularidad menstrual es el efecto secundario más común. Se resuelve espontáneamente con el uso, o puede ayudar si se cambia a otro gestágeno diferente. MECANISMO • El espesamiento del moco cervical previene el paso de espermato- zoides al tracto reproductor superior (mecanismo principal). El efec- to de su corta vida-media requiere la dosis de forma puntual. Otros mecanismos incluyen la supresión de la ovulación (en aproximada- mente 50% de los ciclos), adelgazamiento y atrofia del endometrio que evita la implantación; y retarda la movilidad tubárica. INDICACIONES • Mujeres más mayores –especialmente las de alrededor de 35 años en caso de fumadoras y alrededor de los 45 años en no fumadoras–. • Diabetes mellitus –como alternativa a los métodos de barrera y es- terilización–. • Hipertensión –como una alternativa a COCs–. • Migraña, incluyendo las variedades focales. 49Farmacología de la anticoncepción hormonal oral • Postparto y lactancia. • Enfermedad de células falciformes. • Hipersensibilidad documentada a los estrógenos. MINIPÍLDORA CON 75 MCG DE DESOGESTREL • El objetivo principal del desarrollo de una nueva minipíldora fue ob- tener un anticonceptivo oral libre de estrógenos que evitase de for- ma consistente la ovulación, equiparándose en eficacia a los COCs. Cada comprimido de esta nueva minipíldora contiene 75 mcg de desogestrel, un gestágeno muy selectivo con actividad androgénica débil (Stone 1995). A esta dosis, el desogestrel (DSG) inhibe consis- tentemente la ovulación sin incrementar la incidencia de efectos an- drogénicos adversos (Rice et al 1999). La inhibición de la ovulación producida por DSG 75 mcg se refleja en una eficacia anticoncepti- va (índice de Pearl 0,14) comparable a la de los COCs y superior a la observada en las POPs tradicionales (Rice et al 1996, Collaborative Study 1998). • Tras la administración oral, el desogestrel se absorbe rápidamente y se transforma en su metabolito activo (Viinikka et al 1980), etonoges- trel, el cual es responsable de sus efectos hormonales. Etonogestrel es la denominación actual aceptada internacionalmente para el me- tabolito 3-ketodesogestrel. DESVENTAJAS • Sangrados irregulares que van de la amenorrea a un mayor núme- ro de días con manchado y sangrado pero con la pérdida de sangre global reducida. • Disminuye la pérdida de sangre menstrual. Amenorrea (10% de mu- jeres global). • Manchado y sangrado pueden interferir con la actividad sexual. • La amenorrea puede producir preocupación por un posible emba- razo. • Posible aumento en la depresión, ansiedad, irritabilidad, fatiga o cambios en el humor. • Puede asociarse con ligero riesgo de folículos ováricos persistentes. • Debe extremarse tomar la píldora a la misma hora cada día. • El efecto sobre el moco cervical disminuye después de 22 horas y desaparece a las 27 horas. • No da protección contra ETS. Deben utilizarse preservativos si exis- te riesgo. 50 Guía Práctica en Anticoncepción Oral CANDIDATAS PARA USO • Cualquier mujer que pueda tomar correctamente las píldoras puede ser una candidata para POPs. • Los POPs están particularmente indicados en mujeres con contrain- dicaciones o con intolerancia a los estrógenos o a gestágenos a do- sis superiores: • Las mujeres con historia personal de trombosis o historia familiar grave de TEV. • Mujeres postparto reciente. • Mujeres lactantes (una vez la lactación se ha establecido). • Fumadoras mayores de 35 años. • Mujeres que tuvieron o tienen cloasma, las que empeoran sus dolo- res de cabeza o migraña, hipertrigliceridemia u otros efectos secun- darios estrógeno-relacionados. • Las mujeres mayores, con fertilidad disminuida, pueden estar prote- gidas adecuadamente por métodos que no tienen una eficacia tan alta, como las píldoras sólo-gestágenos. LACTANCIA • Los estrógenos pueden reducir la producción de leche, por lo que no se aconsejan los COCs durante la lactancia. Al contrario, los ges- tágenos no afectan la lactancia y se excretan por la leche en canti- dades insignificantes. Pueden usarse métodos sólo gestágenos o no hormonales u otros. INICIANDO EL MÉTODO • Se muestran las pautas de inicio de POPs en la Tabla 1. Destacar que las POPs deben tomarse de forma continua sin descanso, dis- tinto que con los COCs. • Nuevas usuarias (starts): En mujeres lactantes, se debe ofrecer un método de barrera (preservativos) durante la primera semana de uti- lización de POPs. • Post-parto: Puede iniciarse inmediatamente sin tener en cuenta si es lactante o no. Nota: La OMS y la IPPF preocupadas por el impacto hipotético de los gestá- genos sobre la producción de leche materna en los países tercermundistas con la malnutrición materna recomiendan retardar el inicio hasta seis semanas postparto. 51Farmacología de la anticoncepción hormonal oral • Tras interrupción o aborto: Comenzar inmediatamente. • Mujeres que menstrúan: Iniciar al primer día de la regla si es posi- ble. Puede iniciarse cualquier día del ciclo si la mujer no está emba- razada, pero debe recomendarse una semana por lo menos de seguridad asociando un método de barrera. • Mujeres que cambian de método (DIUs, COCs, DMPA, etc.): Empezar inmediatamente. Es necesario garantizar la seguridad, aso- ciando un método de barrera, dependiendo del método previo. Tabla 1. Pautas de inicio de POPs. FERTILIDAD TRAS USO • La fertilidad retorna rápidamente a su nivel de inicio tras interrumpir los POPs. BIBLIOGRAFÍA Collaborative Study Group on the Desogestrel-Containing Progestogen-only Pill. A double-blind study comparing the contraceptive efficacy, acceptability and safety of two progestogen-only pills containing desogestrel 75 µg/day or levonorgestrel 30 µg/day. Eur J Contracept Reproduct Health Care 1998; 3:169-178. Hatcher RA, Trussel J, Stewart F, et al. Contraception Technology. 16th revised edi- tion. New York: Irvington Publishers, 1994. La Vecchia C. Depot-medroxiprogesterone acetate, other injectable contraceptives, and cervical neoplasia. Contraception 1994; 49:223-230. Mishell DR. Oral contraception: past, present, and future perspectives. Int J Fertil 1992; 37:7-18. Moreno V, Bosch FX, Muñoz N, Meijer CJLM, Shah KV, et al, for the International Agency for Research on Cancer (IARC) Multicentric Cervical Cancer Study Group. Effect of oral contraceptives on risk of cervical cancer in women with human 52 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Situación Iniciar Precaución extra Menstruando 1 día de la regla No Postparto No lactante Cuando quiera antes de 4 semanas No Lactante Normalmente 7-42 días después del parto No Postaborto / Legrado El mismo día No Cambio de COC a POP Cambiar al instante No papillomavirus infection: the IARC multicentric case-control study. Lancet 2002; 359:1085-1092. Poulter NR, Chang CL, Farley TMM, MeirikO. Risk of cardiovascular diseases asso- ciated with oral progestogen preparations with therapeutic indications. Lancet 1999; 354:1610. Rice C, Killick S, Hickling D, et al. Ovarian activity and vaginal bleeding patterns with a desogestrel-only preparation at three different doses. Hum Reprod 1996; 11:737-40. Rice CF, Kiilick SR, Dieben T, et al. A comparison of the inhibition of ovulation achie- ved by desogestrel 75 µg and levonorgestrel 30 µg/daily. 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Es necesario proporcionar in- formación al inicio de la prescripción y durante su uso. • Al prescribir AOs es esencial aclarar las dudas de uso, asegurando que la mujer esté claramente informada sobre cómo actúan los an- ticonceptivos y la necesidad de usarlos eficazmente. Las usuarias también necesitan estar informadas de los probables efectos adver- sos iniciales y qué hacer si una píldora se olvida. PRECAUCIONES DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (CRITERIOS DE ELECCIÓN MÉDICA) • Para ayudar a decidir si prescribir AOs a una determinada mujer y mejorar el acceso a este método de anticoncepción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló los criterios de elección médica para el uso de AOs en 1996 (WHO 1996) y los revi- só en el 2000 (WHO 2000) (Tabla 1). Se clasifica el riesgo de uso de AOs en cuatro categorías: Tabla 1. Criterios de Elección Médica. Categoría 1: ninguna restricción en el uso de AOs. Categoría 2: las ventajas de AOs generalmente superan a los riesgos. Categoría 3: los riesgos generalmente superan a los beneficios. Categoría 4: se contraindican AOs. • En cada categoría se incluyeron las condiciones que pueden afectar el criterio de uso de AOs (Tabla 2). • Las mujeres incluidas en la categoría 4 de la OMS no deben utilizar AOs (Hatcher et al 1998, OMS 2000) [la categoría 4 OMS es comparable a la categoría del Physicians’ Desk Reference “¿Quién no debe to- mar AOs?” (PDR 1999)]. Las condiciones de la categoría 3 OMS son aquéllas para las que el médico debe mostrar un “ejercicio de cau- 55CAPÍTULO 3 tela” en la prescripción de AOs “y supervisar cuidadosamente los efectos adversos” (WHO 2000, PRD 1999). • Los condiciones de la categoría 2 OMS son aquéllas en que las “ven- tajas” de los AOs, generalmente sobrepasan a las desventajas teóri- cas o probadas” (WHO 2000). Generalmente pueden prescribirse AOs sin restricciones a las mujeres con estas condiciones. Las condicio- nes de la categoría 1 son esencialmente relacionadas con el meta- bolismo de los agentes anticonceptivos orales. Las mujeres con estas condiciones no tienen ninguna restricción en el uso de la píldora. Tabla 2. Precauciones de la OMS para el uso de COCs. 56 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Categoría 4 (contraindicaciones de uso) • Tromboembolismo Venoso.* • Enfermedad arterial coronaria o cerebrovascular.* • Enfermedad estructural cardíaca. • Diabetes con complicaciones. • Cáncer de mama. • Embarazo. • Lactancia. • Hepatopatía. • Cefaleas con síntomas neurológicos focales. • Cirugía mayor con inmovilización prolongada. • Edad > 35 años y fumadora de ≥ 20 cigarros al día. • Hipertensión (TA >160/100 mm Hg o con enfermedad vascular concomitante). Categoría 3 (cautela en el manejo) • Postparto < 21 días. • Lactancia (6 semanas a 6 meses). • Sangrado vaginal o uterino no diagnosticado.* • Edad > 35 años y fumadora de menos de 20 cigarros al día. • Historia de cáncer de mama pero sin recurrencias en los últimos 5 años. • Interacciones farmacológicas. • Colescitopatía. Categoría 2 (las ventajas sobrepasan a los riesgos) • Cefaleas severas tras el inicio de AOs. • Diabetes mellitus. • Cirugía mayor sin inmovilización prolongada. • Drepanocitosis. • T.A. de 140/100 a 159/109 mm Hg. • Nódulo mamario no etiquetado. • Cáncer de cérvix.* • Edad > 50 años. • Condiciones predisponentes al no cumplimiento. • Historia familiar de alteraciones lipídicas. • Historia familiar de infarto de miocardio prematuro. 57Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales (Continuación) Tabla 2. Precauciones de la OMS para el uso de COCs. ELECCIÓN DEL PREPARADO • Deben descartarse las posibles contraindicaciones e informar sobre los posibles efectos secundarios antes de iniciar la toma de AOs. • Existen cuatro regímenes diferentes: � Formulaciones monofásicas: cada tableta activa contiene una dosis constante de estrógenos y gestágenos a lo largo de todo el ciclo. � Formulaciones bifásicas: la dosis de estrógenos permanece constante durante todas las tabletas activas pero la dosis del ges- tágeno se incrementa en la segunda mitad del ciclo. � Formulaciones trifásicas: la dosis de estrógenos se incrementa a la mitad del ciclo para disminuir hasta la tasa del sangrado por deprivación, mientras que la dosis del gestágeno es inicialmente baja y se aumenta a lo largo del ciclo. 57 Categoría 1 (ninguna restricción) • Postparto ≥ 21 días. • Postaborto, con aborto realizado en el primer o segundo trimestre. • Historia de diabetes gestacional. • Venas Varicosas. • Cefaleas leves. • Patrón de sangrado vaginal irregular sin anemia. • Antecedentes de EPI. • Historia actual o reciente de EPI. • Historia actual o reciente de ETS. • Vaginitis sin cervicitis purulenta. • Mayor riesgo de ETS. • HIV-positivo o de alto riesgo para infección por HIV o SIDA. • Enfermedad benigna mamaria. • Historia familiar de cáncer de mama, de endometrio o de ovario. • Ectropion cervical. • Portadora de hepatitis vírica. • Fibroides Uterinos. • Antecedente de Embarazo Ectópico. • Obesidad. • Condiciones tiroideas. EPI = Enfermedad Pélvica Inflamatoria; ETS = Enfermedad de Transmisión Sexual; HIV = Virus de la Inmunodeficiencia Humana; SIDA = Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. *Listado como contraindicación en la Physicians' Desk Reference. Montvale, N.J.: Medical Economics, 1999. El PDR también contraindica el uso de AOs: ictericia colostática o del embarazo o por uso previo de AOs; adenoma o carcinoma hepático; y cáncer endometrial. 58 Guía Práctica en Anticoncepción Oral � Formulaciones sólo con gestágenos (POPs). • La elección depende principalmente del componente gestagénico, aunque la dosis del estrógeno y el coste también deben ser valora- dos. Generalmente, tienen 21 tabletas por ciclo y un descanso de 7 días entre ciclos. (También pueden darse en un régimen tricíclico –tomar 3 blisters de forma continua seguidos por un descanso de 1 semana, reduciendo así los descansos/reglas a 4 por año). INFORMACIÓN A LA USUARIA • Antes de iniciar el uso de AOs es esencial enfatizar que las mujeres tomen la píldora correctamente. Debe explicarse a las mujeres la sis- temática exacta que debe seguir en la toma de la píldora dado que existen diferentes blisters para diferentes marcas comerciales. Si se inicia el primer día del ciclo (es decir, el primer día del sangrado menstrual) la usuaria tiene cobertura contraceptiva inmediata. Si lo inicia después, las mujeres necesitan usar otro método de anticon- cepción durante siete días. • Debe advertirse a las mujeres que inicianAOs de la probabilidad de sangrado disfuncional y aumento de tensión mamaria, y que los sangrados serán más ligeros y más cortos y que puede ser de un co- lor más oscuro que en su ciclo natural. Debe aclararse cualquier du- da que tenga la mujer. • Es importante que cualquier prescripción de AOs vaya acompañada de material escrito, en un lenguaje inteligible, para leer en su casa. PREOCUPACIONES COMUNES DE LAS USUARIAS DE AOS • También es importante aclarar dudas y preocupaciones sobre la píl- dora, particularmente con respecto al cáncer, esterilidad y ganancia de peso. Muchas mujeres todavía tienen dudas sobre el potencial carcinogénico de los AOs y estos problemas deben discutirse antes de iniciar el uso. • ¿Los AOs dañan la fertilidad? � No, no por lo que se refiere a la tasa de fertilidad a largo plazo. � Sin embargo, puede existir un retardo de 2-3 meses, o más tiem- po en quedar gestante tras interrumpir la píldora. � Con las modernas formulaciones de baja dosis, el desarrollo fo- licular ocurre en cuanto se interrumpe su toma, y a finales del día 7 del intervalo sin píldoras, los folículos han desarrollado un tamaño mayor de 7 mm. Esto significa que si se “olvidan” 58 59Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales pastillas al principio o al fin del ciclo aumentará el riesgo de ovulación. • ¿Es necesario realizar “descansos” después de varios años de to- mar la píldora? � No, la reversibilidad de los AOs no es dependiente de la duración de su uso. • ¿Es necesario esperar algún tiempo en quedar gestante después de interrumpir AOs? � No, no existen evidencias de riesgo fetal residual en las ex-usua- rias de AOs. � El examen ultrasónico puede resolver el problema de edad gesta- cional incierta. • ¿Los AOs producen aumento de peso? � No existen evidencias que los AOs de baja dosis aumenten el peso corporal. En un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, con AOs de baja-dosis (Rosenberg 1998), el número de mujeres que ganaron o perdieron peso fue similar, indicando que los cambios de peso pro- bablemente puedan atribuirse a la variación normal. La píldora se utiliza como excusa cuando existe cualquier aumento de peso. REQUISITOS IMPRESCINDIBLES PARA INICIAR ANTICONCEPCIÓN ORAL HORMONAL • Una detallada historia médica personal y familiar (con particular aten- ción a los factores de riesgo cardiovasculares) y una exacta medición de la tensión arterial deben realizarse antes de iniciar el uso de AOs. BIBLIOGRAFÍA Hatcher RA, Trussel J, Stewart F, Cates W Jr, Stewart GK, Guest F, et al. Contraception Technology. 17th revised edition. New York: Ardent Media, Inc, 1998. (Nivel III). Physicians’ desk reference. 53rd ed. Montvale, N.J.: Medical Economics, 1999. (Nivel III). Rosenberg M. Weight change with oral contraceptive use and during the menstrual cy- cle. Results of daily measurements. Contraception 1998; 58:345-349. (Nivel I). World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva, World Health Organization, 1996:13-26. (Nivel III). World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use, 2nd ed. Geneva, World Health Organization, 2000. (Nivel III). 59Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 60 Guía Práctica en Anticoncepción Oral CONTRAINDICACIONES AOS INTRODUCCIÓN • Basado en las evidencias disponibles de riesgos, la OMS ha desa- rrollado unos criterios de elegibilidad para el uso de métodos anti- conceptivos (WHO 2000). Se considera que las condiciones siguientes representan un riesgo de salud inaceptable si se usan COCs: CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS DEL USO DE COCS • Sospecha de embarazo. • Sangrado vaginal o uterino anormal de causa desconocida. • Enfermedad cardiovascular o con factores de riesgo conocidos. • Historia anterior de trombosis de cualquier tipo. • Trombofilia hereditaria (por ejemplo, factor V Leiden) • Desórdenes del metabolismo lipídico. • Migraña focal o crescendo o migraña que requiere tratamiento con ergotamina. • Hepatopatía activa, adenoma o carcinoma hepático. • Sospecha o conocimiento de neoplasia mamaria o de tracto geni- tal. • Pemphigus gestationis, sordera otosclerótica deteriorante o ictericia colestática durante el embarazo. • Enfermedad trofoblástica reciente, hasta que regresen los niveles elevados de hCG. • Enfermedad de la vesícula. • Psicosis o depresión severa (si no existe ningún otro problema, pue- de ser una contraindicación relativa). • 2 a 4 semanas antes de cirugía mayor o de las extremidades infe- riores. • Colitis ulcerosa o Crohn con ataques severos. • Porfiria. • Fumadoras mayores de 35 años. CRITERIOS DE ELEGIBILIDAD DE LA OMS. CATEGORÍA IV (WHO 2000) • Fumar más de 20 cigarros/día en mujeres de 35 o más años. • Hipertensión >160/100 mmHg. • Diabetes con evidencia de afectación vascular. • Historia actual o anterior de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar. • Cirugía mayor con inmovilización prolongada. 60 61Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 61Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales • Historia actual o anterior de enfermedad isquémica coronaria. • Historia actual o anterior de ictus. • Valvulopatía cardíaca complicada (hipertensión pulmonar, fibrilación atrial, historia de endocarditis bacteriana). • Cefaleas/migraña recurrente severa con sintomatología neurológica focal. • Cáncer de mama actual. • La presencia de múltiples factores de riesgo también puede ser con- siderado una contraindicación absoluta en ciertas circunstancias. • Estas contraindicaciones afectan sólo a una minoría de posibles candidatas. La mayoría de los riesgos anteriores se relaciona al com- ponente estrogénico de la píldora combinada, por lo que los méto- dos sólo-gestágenos y los métodos no-hormonales son posibles alternativas. ALTERNATIVAS A LA PÍLDORA COMBINADA • Para mujeres que no toleran o no quieren tomar COCs, la píldora só- lo con gestágenos (minipíldora) (POPs) es una buena alternativa. Hay relativamente pocas contraindicaciones a la píldora sólo con gestágenos. • La píldora sólo-gestágenos se toma de forma continua, y el efecto adverso mayor es el patrón imprevisible de sangrado. • Las mujeres pueden tener ciclos normales, o ciclos erráticos, cortos o largos, o simplemente manchado. Un porcentaje pequeño desa- rrollará amenorrea. Aparte de las irregularidades del sangrado, los efectos adversos de la píldora sólo con gestágenos son raros. Sin embargo, algunas mujeres pueden desarrollar quistes foliculares. CONTRAINDICACIONES DE LAS PÍLDORAS SÓLO-GESTÁGENOS • Sospecha de embarazo. • Sangrado vaginal o uterino anormal de causa desconocida. • Embarazo ectópico anterior. • Enfermedad trofoblástica reciente, hasta que los niveles de hCG ele- vados regresen a la normalidad. • Cualquier enfermedad maligna conocida de mama. • Hepatopatía activa, adenoma o carcinoma hepático. • Ictericia colostática recurrente. • Antecedente de ictericia en el embarazo (contraindicación relativa). • Antecedente de enfermedad arterial severa o un perfil lipídico muy anormal. 62 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Cualquier efecto secundario grave del uso de anticonceptivos orales combinados que no se atribuyeron a los estrógenos. • Historia de hospitalización por quistes ováricos funcionales. • No aceptación del patrón de sangrado menstrual irregular. BIBLIOGRAFÍA Hatcher RA, Trussel J, Stewart F, Cates W Jr, Stewart GK, Guest F, et al. Contraceptive technology. 17th rev. ed. New York: Ardent Media, 1998. (Nivel III). Physicians’ desk reference. Montvale, N.J.: Medical Economics, 1999. (Nivel III). World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva, World HealthOrganization, 1996:13-26. (Nivel III). World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use, 2nd ed. Geneva, World Health Organization, 2000. (Nivel III). 62 63Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales INICIO AOS PRUEBAS IMPRESCINDIBLES PARA INICIAR LA TOMA DE AOS • Es imprescindible una historia médica personal y familiar detallada (con especial atención a los factores de riesgo cardiovasculares) y la medición exacta de la tensión arterial antes de iniciar el uso de la píl- dora (Tabla 1). Tabla 1. Importancia de los procedimientos seleccionados para iniciar AOs (Hatcher et al 1998). • Un examen físico y la toma de Papanicolaou (con cultivo vaginal si es necesario) normalmente se realiza en el momento en que se pres- cribe la píldora anticonceptiva (Hannaford & Webb 1996). Sin embargo, dichos exámenes pueden reducir el acceso, sobre todo en gente jo- 63Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales COCs de POPs dosis baja Anamnesis detallada A A Examen pélvico C C Toma de tensión arterial B C Exploración mamaria B C Evaluación para ETS en C Cpersonas asintomáticas (mediante pruebas de laboratorio) Analítica de rutina D D (colesterol, glucosa, pruebas de función hepática) Información específica sobre A A el método (incluye instrucciones sobre olvidos de pills) Información sobre patrón de sangrado A A Clase A= Imprescindible o importante para el uso seguro del método anticonceptivo. Clase B= En algunos casos tiene sentido desde la perspectiva médica para mayor se- guridad en el uso del método, pero puede que no sea apropiado para todas las mujeres en todas las situaciones. Clase C= Puede ser apropiado como buena medida preventiva para la salud, pero no materialmente relacionado a la seguridad en el uso del método. Clase D= No está materialmente relacionado a la buena rutina preventiva para la salud ni al uso seguro y eficaz del método. ven, a una anticoncepción eficaz, y puede aumentar por consi- guiente el riesgo global de la salud de la mujer (Armstrong & Stover 1994, Zabin et al 2000). Estos requisitos también involucran consideraciones éticas e inconscientemente refuerzan la percepción errónea amplia- mente sostenida que los anticonceptivos hormonales son peligrosos. • El riesgo a un posible embarazo y la seguridad de la píldora (basado en la guía de la OMS) permite prescribir AOs antes de realizar una exploración física y una citología cervicovaginal (Pap test) en chi- cas jóvenes sanas (Hatcher et al 1998). Tabla 2. Modelo de Anamnesis para iniciar AOs. • Se debe evaluar la adecuación de este método con la historia médi- ca (Tabla 2). La historia debe incluir una historia sexual actual, los problemas pasados con la ganancia de peso, acné, dolores de ca- beza, dismenorrea, reglas irregulares, náuseas, y dolor abdominal. No es necesario realizar pruebas de laboratorio de screening de en- fermedades protrombóticas (Vandenbroucke et al 1996, Suissa et al 1997). 64 Guía Práctica en Anticoncepción Oral64 HISTORIA FAMILIAR HISTORIA OBSTÉTRICA Hipertensión Hipertensión Diabetes Diabetes Gestacional Enfermedad Isquémica Arterial / Ictus < 50 años Piel: Ictericia / Prurito /Anomalías fetales Trastornos del embarazo Colelitiasis Cáncer de mama ANTECEDENTES MÉDICOS / SÍNTOMAS EXPLORACIÓN FÍSICA Ictericia / Hepatopatía / Portadora de Hepatitis B Peso Mamas: Desarrollo / Cáncer / Secreción Presión Arterial Mastalgia severa Albuminuria Depresión Glucosuria / Glucemia Reglas abundantes / Sangrado vaginal anormal Piel: Ictericia / Acné / Dolor piernas/hinchazón pigmentación Precordialgia severa Piernas: Venas varicosas / Cefaleas severas Edema Tabaquismo Corazón / Pulmón Alergia a medicamentos Mamas Medicación habitual Frotis / Toma Papanicolau Otros Otros PROBLEMAS CON MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS ANTERIORES La tabla 3 refiere las cuestiones de la historia personales y familiares importantes relacionadas con el tromboembolismo venoso. Tabla 3. Historia personal y familiar para el tromboembolismo venoso. LA PRIMERA VISITA ANTICONCEPTIVA EN LA ADOLESCENTE • Es esencial establecer y clarificar con los padres y con la adolescen- te el concepto de confidencialidad al inicio de los controles de salud de la adolescente (Thrall et al 2000). Si la chica revela que es sexual- mente activa, discuta las consecuencias emocionales y riesgos de la actividad sexual y los métodos para reducir el riesgo. Muchas ado- lescentes de 14 y 15 años tienen relaciones sexuales de forma invo- luntaria, por lo que es de suma importancia discutir el sexo coercitivo, sobre todo cómo evitarlo y cómo informarlo. • Al iniciar la visita, se debe preguntar a la chica sexualmente activa si ha usado algún método de anticoncepción alguna vez, si quiere que- darse embarazada, y si cree que puede quedar embarazada. La últi- ma pregunta identifica a las adolescentes que pueden negar su fertilidad o les pueda preocupar su futura fertilidad. INDICACIONES DE LOS AOS • Generales – Indicadas como anticoncepción en mujeres sanas, jó- venes, no fumadoras, y motivadas. • Indicaciones específicas – Pueden indicarse como uso terapéutico en acné, dismenorrea, ciclos irregulares, tensión premenstrual, me- norragia, endometriosis, quistes funcionales ováricos. 65Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 65Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales ¿Usted o algún miembro familiar directo, incluyendo tíos y tías, ha tenido al- guna vez un coágulo (trombo) de sangre en las piernas o pulmones? ¿Usted o algún miembro familiar directo se han hospitalizado alguna vez por un coágulo (trombo) en las piernas o pulmones? ¿Usted o un miembro familiar han tomado anticoagulantes? ¿Bajo qué circunstancias se produjo el coágulo (trombo)? (cáncer, viaje en avión, obesidad, inmovilización, embarazo). PRIMERAS USUARIAS • Si se elige un combinado estroprogestágeno, iniciar con uno de baja dosis, excepto cuando esté específicamente indicada una dosis mayor. • La elección de un anticonceptivo monofásico, bifásico o trifásico de- penderá en gran parte de la dosis total de estrógeno y gestágeno ad- ministrada por ciclo, así como del tipo de gestágeno. No se han encontrado diferencias significativas en seguridad ni en efectos se- cundarios entre los diferentes tipos de preparados mono o multifá- sicos (Van Vliet 2002). • La Agencia Europea del Medicamento advierte del teórico aumen- to del riesgo de patología tromboembólica en el primer año de uti- lización con los llamados gestágenos de tercera generación, por lo que es recomendable iniciar con un gestágeno de segunda genera- ción (levonorgestrel) (Anexo II). ¿Cuándo debe iniciarse? • El momento del inicio de los AOs depende de la situación de la can- didata (Tabla 4). • La mayoría de mujeres que menstrúan: Comenzar el día 1 del ciclo menstrual (no se necesitan precauciones extras). Si se empiezan en cualquier otro día se requieren 7 días de precauciones extras. � Tomando la primera píldora el primer día de la menstruación, se produce una temprana supresión ovárica en el ciclo inicial, per- mitiendo el uso seguro inmediato de la anticoncepción hormonal oral. La desventaja de empezar el “día 1” es que el primer ciclo será más corto de 28 días. � Si las usuarias deciden empezar con la píldora el 5º día del ciclo (se ha referido un mejor control del ciclo en ese primer mes), se recomienda asociar otro método alternativo durante otros 7 días teniendo en cuenta la supresión ovárica. • Si es puérpera pero no lactante: Si se trata de COCs, comenzar el día 21 desde el parto, si no existen factores de riesgo de trombo- embolismo. Los POPs pueden iniciarse en cualquier momento. • Si es postaborto voluntario o espontáneo: En COCs o POPs, co- menzar el día siguiente de la intervención. • Si es después de cirugía mayor o cirugía de las piernas o condicio- nes de inmovilidad: Comenzar 2 semanas después de la moviliza-ción plena (interrumpir 4 semanas antes de la cirugía). 66 Guía Práctica en Anticoncepción Oral66 • Si está amenorreica (por ejemplo, 6 semanas después del parto). Tras descartar gestación, iniciar con precauciones extras durante 7 días. • Cuando se debe cambiar de POPs a COCs o de COCs a otro COCs diferente: comenzar la nueva píldora inmediatamente, sin el interva- lo libre de píldoras. Tabla 4. Iniciando COCs. NORMAS DE USO. CONTROLES SUCESIVOS • Una vez se ha indicado el uso de la píldora, debe plantearse un pro- tocolo de controles. Esto cubre 4 áreas: 1. Control rutinario de presión sanguínea y la puesta al día de los cuidados preventivos de salud, tales como la citología cervical, autoexploración de mama, anemia, inmunidad rubéola, y hemo- globinopatía. 2. La valoración de cualquier cambio en el estilo de vida o de salud personales, lo cual influye en el uso continuo del método. Entre áreas de control está el fumar, informar sobre las migrañas foca- les, antecedentes médicos, y sobre el uso de drogas y la necesi- dad de sexo seguro. 3. Controlar los patrones de sangrado y examinar los efectos se- cundarios. Dichos efectos secundarios pueden requerir un cam- bio de preparado, dependiendo de si son estrógeno- o gestágeno-dependientes. 67Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 67Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales Situación Inicio Precaución extra (durante primer ciclo de uso) Menstruando 5º día de ciclo Sí Menstruando 1er día de ciclo No Puerperio No lactante Después de la 4ª semana No Lactante Aconseje otro método Sí Aborto espontáneo/ El mismo día Nointerrupción del embarazo Cambio de otra marca de COCs, Tras los 7 días de inter- Node la misma dosis valo sin píldoras Cambio de otra marca de COCs, Ningún descanso Node dosis altas a baja dosis Cambio de POPs a COCs 1er día de ciclo No 4. Todas las usuarias deben ser conscientes, y alertadas del deber de informar, si aparecen síntomas sugerentes de complicaciones serias del uso de AOs, como cefaleas intensas, dolor intenso de mama, abdominal, o ictericia. EVIDENCIAS • En la actualidad, existe un acuerdo generalizado adoptado durante la última década: los AOs pueden prescribirse de forma segura ba- sado únicamente en la anamnesis detallada y la medición de la ten- sión arterial. Para la mayoría de las mujeres, no son necesarias evaluaciones más extensas. El examen pelviano y de mama y la pre- vención de la neoplasia cervical y de las ETS, siendo sumamente importantes como control de salud de TODAS las mujeres, no pro- porcionan información para identificar a las mujeres que deben evi- tar los AOs o quién necesita una evaluación más extensa antes de tomar una decisión sobre su uso. • Los anticonceptivos orales son una opción fiable y segura de anti- concepción para la mayoría de las mujeres. No importa qué méto- do se elija, la visita anticonceptiva ofrece a los médicos muchas oportunidades para proporcionar consejos sobre la actividad sexual, sus consecuencias, y cómo practicar el sexo seguro. BIBLIOGRAFÍA Armstrong KA, Stover MA. SMART START: an option for adolescents to delay the pelvic examination and blood work in family planning clinics. J Adolesc Health 1994;15:389-395. Hannaford PC, Webb AM. Evidence-guided prescribing of combined oral contracepti- ves: consensus statement. Contraception 1996; 54:125-9. (Nivel III). Hatcher RA, Trussel J, Stewart F, Cates W Jr, Stewart GK, Guest F, et al. Contraceptive technology. 17th rev. ed. New York: Ardent Media, 1998. (Nivel III). International Federation of Fertility Societies. Consensus Conference on Combination Oral Contraceptives and Cardiovascular Disease. Fertil Steril 1999; 71,3. (Nivel III) Physicians’ desk reference. Montvale, N.J.: Medical Economics, 1999. (Nivel III). Suissa S, Blais L, Spitzer WO, Cusson J, Lewis M, Heinemann L. First-time use of newer oral contraceptives and the risk of venous thromboembolism. Contraception 1997; 56:141-6. Thrall JS, McCloskey L, Ettner SL, et al. Confidentiality and adolescents’ use of providers for health information for pelvic examinations. Arch Pediatr Adolesc Med 2000; 154:885-892. Vandenbroucke JP, van der Meer FJ, Helmerhorst FM, Rosendaal FR. Factor V Leiden: should we screen oral contraceptive users and pregnant women?. BMJ 1996;313:1127-30. Van Vliet AAM, Grimes D, Helmerhorst F, Schultz K. Biphasic versus triphasic oral contraceptives for contraception. The Cochrane Library, Issue 2002; 2. Oxford: Update Software. (Nivel III). 68 Guía Práctica en Anticoncepción Oral68 World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use. Geneva, World Health Organization, 1996:13-26. (Nivel III). World Health Organization, Family and Reproductive Health Programme. Improving Access to Quality Care in Family Planning. Medical Eligibility Criteria for Contraceptive Use, 2nd ed. Geneva, World Health Organization, 2000. (Nivel III). Zabin LS, Stark HA, Emerson MR. Reasons for delay in contraceptive clinic utilization. J Adolesc Health. 1991;12:225-232. 69Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 69Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 70 Guía Práctica en Anticoncepción Oral ANTICONCEPTIVOS ORALES: ACEPTACIÓN Y USO EFECTIVO INTRODUCCIÓN • Se pretende en este capítulo dar respuestas prácticas a las situacio- nes que se nos presentan en la consulta diaria y que son motivo de inquietud en muchas ocasiones por parte de las usuarias, a la luz de los conocimientos que sobre el mecanismo de acción se han co- mentado en otros capítulos. CRITERIOS DE SELECCIÓN PARA EL USO DE CONTRACEPCIÓN ORAL • No existen contraindicaciones a los AOs para mujeres jóvenes sa- nas. Los actuales COCs tienen un perfil metabólico neutro y un ratio beneficio/riesgo positivo. La fertilidad está protegida si no au- mentada. • La seguridad de los AOs proviene también de descartar previamen- te los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, como son: � Fumar - especialmente en mujeres mayores de 35 años. � Hipertensión. Cuando se utilizan combinados con estrógenos, los gestágenos pueden afectar la presión sanguínea de una manera dependiente de la dosis. Un estudio de la OMS encontró un dis- creto aumento en la presión sistólica y diastólica tras el uso de COCs (WHO 1989). No se afecta por la modificación de la dosis de estrógenos. Una hipertensión severa constituye una absoluta con- traindicación a los COCs. Una historia previa de hipertensión in- ducida por el embarazo no contraindica COCs. � Diabetes. Puede utilizarse a corto plazo con preparados de baja dosis de estrógeno/gestágenos en diabetes no complicadas. Para un uso a largo plazo deben buscarse otras alternativas. � Un historial familiar de trombosis venosa en menores de 40 años, o enfermedad cardíaca isquémica en menores de 45 años en un familiar de primer grado, obliga a un estudio previo de hi- perglicemia y/o coagulopatía antes de iniciar AOs. � La obesidad es un reconocido factor de riesgo independiente de enfermedades cardiovasculares. Considerado independientemen- te, la obesidad es un factor de riesgo débil, pero incrementa el riesgo relativo de aquellas condiciones como la hipertensión, dia- betes e hiperglicemia - especialmente un elevado ratio LDL/HDL 70 de colesterol. El grado de obesidad también importa. Un peso del 20-50% por encima del peso ideal se considera como un riesgo relativo, la obesidad por encima del 50% se ha considerado como una contraindicación absoluta a la píldora combinada. Una obesi- dad evidente también incrementa el riesgo de trombosis venosa profunda. � La edad es un factor de riesgo sólo si se añade a algún otro fac- tor de riesgo. Los COCs proporcionan a las mujeres mayores de 40 años una contracepción eficaz y muchos beneficios no con- traceptivos. Se ha abolido el límite de edad para el uso de COCs en mujeres sin riesgo. EL INTERVALOLIBRE DE PÍLDORAS • Es costumbre, tras 21 días de toma de la píldora, descansar duran- te 7 días. Al interrumpir la toma, se produce el sangrado, lo que pro- voca en muchas mujeres la sensación de que “todo es normal”. • La aparición del sangrado es una respuesta periférica (“órgano fi- nal”) y no refleja la función ovárica. • La actividad folicular ovárica se resume durante el intervalo sin píl- doras, con un creciente estradiol endógeno al final del intervalo libre de píldoras. Existe actividad folicular significativa en un 23% de las mujeres examinadas por ecografía pélvica en el 7º día del intervalo libre de píldora (Tayob et al 1990). • Durante el “período sin píldoras” hay un incremento progresivo en el crecimiento folicular, con folículos que alcanzan un diámetro de 10- 12 mm, coincidente con el incremento en la concentración de FSH y LH (Killick et al 1998, Coney & Del Conte 1999). Si se alarga el intervalo libre de píldoras de 7 días a 9 días puede existir actividad folicular, que se- rá mayor en las usuarias de AOs de menor dosis. Se desconoce el sig- nificado clínico de dichos hallazgos pero es sabido que la idiosincrasia individual pone a alguna mujer en riesgo de ovulación. • El estricto cumplimiento del “período sin píldoras” es crítico para que la anticoncepción sea fiable, efectiva. • No se puede asegurar que no exista un “escape ovulatorio” si se ol- vidan píldoras del final de un blister, o no se empieza el siguiente blister a su tiempo. Cuando la biodisponibilidad del esteroide está comprometida, como durante la terapia anticonvulsivante, acortar o suprimir el intervalo libre de píldoras mantiene la supresión ovárica y aumenta la eficacia. Otras indicaciones para eliminar el intervalo li- bre de píldoras incluye la migraña menstrual, dismenorrea y sínto- mas cíclicos asociados con la menstruación. 71Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 71Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales • Se han diseñado blisters que no poseen “período sin píldoras”, ya que contienen píldoras placebo sin esteroides, que puede ser útil pa- ra asegurar la continuidad. SEGUIMIENTO Y MANEJO DE LAS USUARIAS DE AOS • Inicialmente, las mujeres que inician un determinado preparado de AOs deben acudir a la consulta al finalizar el tercer ciclo, para de- terminar si la formulación es conveniente. Tras este tiempo, la ma- yoría de los efectos adversos comunes tempranos como el sangrado disfuncional, la mastalgia y las náuseas tienden a desaparecer. • Síntomas relacionados con un exceso relativo de estrógenos: • Cuando la usuaria refiere náuseas, vértigos, tensión premenstrual e irritabilidad, ganancia de peso cíclica, aumento del flujo vaginal (sin infección), mastalgia, etc., podemos cambiar a COCs que contenga menos dosis estrogénica. � En las náuseas o vómitos: puede ser de ayuda tomar las tabletas con una comida ligera y no después de una comida copiosa. � Si la mastalgia persiste, aumentar el gestágeno (por ejemplo, cambiar de un trifásico a un monofásico). • Síntomas relacionados con un exceso relativo de gestágenos: Cuando la usuaria refiere sequedad vaginal, ganancia de peso sos- tenida, pérdida de libido, laxitud, acné, seborrea, hirsutismo, pode- mos cambiar a COCs que contenga mayor dosis estrogénica. EL PROBLEMA DE LAS PÍLDORAS OLVIDADAS • Una píldora omitida se define como la toma de más de 12 horas de la hora de toma habitual. • Debe informarse a la usuaria de cómo ocuparse de las píldoras olvi- dadas (Tabla 1) y de si debe usar protección extra (preservativo) du- rante los próximos 7 días. 72 Guía Práctica en Anticoncepción Oral72 Tabla 1. Instrucciones para las usuarias que olvidan alguna píldora. MANEJO DEL SANGRADO CAUSADO POR LOS AOS • El cumplimiento de uso no sólo es importante para asegurar la efi- cacia anticonceptiva de los AOs, sino también para evitar los efectos secundarios, como el sangrado disfuncional. PÍLDORAS COMBINADAS • El control del ciclo es el problema mayor con los modernos AOs de baja dosis. La mayoría de las mujeres que inician COCs experimen- tará algún sangrado en los primeros ciclos (hasta un 30%). Las mu- jeres deben ser informadas y animadas a continuar la píldora, ya que lo más posible es que desaparezca el sangrado al tercer ciclo (Wallach et al 2000, Hatcher & Guillebaud 1998). • Si el sangrado ocurre después de 3 meses en un gestágeno diferen- te, puede ser necesario aumentar la dosis estrogénica. Las altera- ciones de sangrado disminuyen con la mayor duración de uso en los primeros 6 meses, independientemente de la formulación. • Después de tres meses y si se han excluido otras causas de sangra- do (incluyendo el embarazo), el tratamiento con suplementos de es- trógenos y/o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) a menudo alivia el sangrado (Tabla 2) (Wallach et al 2000, Hatcher & Guillebaud 1998). La adición extra de estrógenos manteniendo la misma dosis de ges- tágenos aumenta el espesor endometrial, estabilizando el endome- trio y los vasos sanguíneos. 73Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 73Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales Si usted se olvidara de tomar una píldora: Tome la píldora olvidada lo más pronto posible y la píldora correspondiente a ese día en el momento regularmente fijado. Si usted se olvidara de tomar dos píldoras seguidas durante las primeras 2 se- manas: Tome dos píldoras el día que usted se recuerde y dos píldoras al siguiente día. Siga con una píldora al día hasta que el blister se acabe. Asocie anticoncepción de barrera du- rante 1 semana. Si usted se olvidara de tomar dos píldoras en la tercera semana o usted olvida tres píldoras activas en cualquier momento de su ciclo menstrual: • Tire el resto del blister actual. • Empiece un nuevo blister el mismo día. • Asocie anticoncepción de barrera durante 1 semana. • Si el sangrado persiste a pesar del uso de suplementos de estróge- nos y/o AINEs y el cumplimiento es bueno, se podría cambiar a otro COCs de baja dosis con otro gestágeno diferente. Sin embargo, existe poca evidencia que sugiera que cambiar a otro COCs reduce el sangrado (Wallach et al 2000, Cerel-Suhl & Yeager 1999). Lo más proba- ble es que sea el tiempo de uso el factor responsable, y que el san- grado habría desaparecido si hubiéramos continuado el primer preparado. • Cambiar a COCs de 50 mcg aumenta la dosis de estrógenos y la de gestágenos. Los efectos secundarios, incluyendo náuseas y tensión mamaria, pueden aumentar. Agregar un segundo COCs de forma diaria no es una buena opción, porque dobla las dosis de estróge- nos pero también la de gestágenos, aumentando los efectos secun- darios. Cuando se doblan las píldoras, el componente gestagénico tiende a dominar; por consiguiente, el endometrio se atrofia y au- menta el sangrado irregular subsecuente. Tabla 2. Opciones de tratamiento para el sangrado uterino anormal en mujeres usuarias de anticoncepción hormonal. PÍLDORAS SÓLO-GESTÁGENOS • El sangrado uterino anormal en mujeres que están usando métodos anticonceptivos sólo-gestágenos se trata con suplementos de es- trógenos para estabilizar el endometrio y/o AINEs para disminuir las prostaglandinas endógenas mientras exista sangrado (Wallach et al 2000, Hatcher 1998). • Píldoras sólo-gestágenos. Los patrones de sangrado menstrual se afectan en más de la mitad de las mujeres que usan POPs. Los cam- 74 Guía Práctica en Anticoncepción Oral74 Tratamiento Dosis AINEs como ibuprofeno. 800 mg tres veces al día durante 1 a 2 semanas, o hasta que no pare el san- grado. Suplementos de estrógenos. Estrógenos conjugados equinos (Premarin®) 0,625 a 1,25 mg por día durante 1 a 2 semanas. Estradiol 0,5 a 1 mg por día durante 1 a 2 se- manas. bios menstruales incluyen sangrado irregular, ciclos cortos (causa- dos por una fase lútea inadecuada), y amenorrea (Wallach et al 2000; Hatcher 1998). • Dado que POPs son activas por poco tiempo, el tiempo de ingestión es importante. Debe aconsejarse a las mujeres tomarsu píldora só- lo-gestágeno a la misma hora todos los días. Variaciones de sólo dos a tres horas pueden causar el sangrado uterino anormal. • El uso de AINEs y/o suplementos de estrógenos pueden ayudar (Hatcher 1998). Ocasionalmente, puede ser necesario cambiar a COCs. MANEJO DE LA AUSENCIA DE SANGRADO POR DEPRIVACIÓN • El problema mayor con la ausencia de sangrado durante AOs es la ansiedad de la usuaria, y también del médico, a que la falta de san- grado signifique un signo de embarazo. • La incidencia de ausencia de sangrado en el primer año de uso con COCs de baja dosis es menor de 2%. Esta incidencia aumenta con la duración, alcanzando 5% tras varios años de uso. Es importante aler- tar a las mujeres al iniciar AOs de la posibilidad de disminución del sangrado e incluso de ausencia de sangrado en ocasiones. Por otra parte, la amenorrea no es excepcional en mujeres que toman POPs. • Con las COCs de baja dosis, el contenido estrogénico no es sufi- ciente en algunas mujeres para estimular la proliferación endome- trial. El efecto progestacional domina de tal grado que produce un endometrio atrófico, faltando el tejido suficiente para provocar un sangrado por deprivación. Debe enfatizarse que no ocurre una atro- fia permanente, y la reanudación de la función ovárica normal res- taurará el crecimiento endometrial y su desarrollo. De hecho, no existen consecuencias permanentes de la amenorrea durante AOs. • Se debe tranquilizar a las usuarias, explicándoles el porqué no hay sangrado y que puede continuarse la píldora a pesar de la ameno- rrea. Es posible tranquilizarlas explicándoles que la amenorrea sim- plemente es resultado de la atrofia endometrial y por consiguiente la falta de algo “que provoque sangrado”. Si las mujeres aún están pre- 75Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 75Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales El suplemento con estrógenos y/o AINEs (por ejemplo, ibuprofeno) pue- de corregir el sangrado anormal en usuarias de cualquier método sólo- gestágeno. ocupadas, un régimen con altas dosis de estrógenos (provocando una mayor proliferación endometrial) puede resolver el problema. CONTROLES SUCESIVOS EN LAS USUARIAS DE AOS • Tensión Arterial: 3 meses, 6 meses, anualmente. • Nuevos Factores de Riesgo: revisión a los 30, 35, 40, 45 años y posteriormente de forma anual. • Test de Papanicolau y examen mamario: De forma ideal, anual- mente. No obstante, debe valorarse el balance coste/beneficio. • Otros controles rutinarios en el Cuidado de Salud de la Mujer: Según esté establecida la periodicidad de cada prueba. SITUACIONES ESPECIALES: CIRUGÍA Y COCS • Cualquier cirugía mayor, especialmente las intervenciones abdo- minales e incluso la cirugía menor que inmoviliza los miembros in- feriores, conlleva un riesgo de tromboembolismo. Los COCs deben discontinuarse 4 semanas por lo menos antes de la inter- vención. • Pueden reiniciarse a la primera menstruación después de la inter- vención pero no antes de 2 semanas y sólo si el paciente es total- mente móvil. • El tromboembolismo venoso con la embolia pulmonar sigue sien- do una causa mayor de fatalidades asociada con la cirugía (inclu- yendo la ginecológica). Los resultados de un gran estudio británico prospectivo de cohorte sugirió que el riesgo de TEV post- operatorio era aproximadamente dos veces mayor (P > 0,05) en las usuarias de COCs que en las no usuarias (Vessey et al 1986). Un estudio prospectivo encontró que, entre mujeres que toman COCs formuladas con 30 mcg de estrógenos, los cambios procoagulan- tes inducidos por los COCs no se resolvieron substancialmente hasta 6 o más semanas después de la interrupción de COCs (Robinson GE et al 1991). De acuerdo con esto, los riesgos asociados con la interrupción de los COCs 1 mes o más antes de la cirugía mayor, debe balancearse contra los riesgos de un embarazo im- previsto (Bonnar 1999). En usuarias de COCs actuales que requieren una cirugía mayor, debe considerarse la administración de hepari- na profiláctica (Bonnar 1999). • Puede utilizarse un método sólo con gestágenos para cubrir el pe- ríodo peri-operatorio. 76 Guía Práctica en Anticoncepción Oral76 • Debido al bajo riesgo peroperatorio de TEV, no es necesario sus- pender la toma de COCs actuales antes de una esterilización tubári- ca laparoscópica u otro procedimiento quirúrgico breve. BIBLIOGRAFÍA Bonnar J. Can more be done in obstetric and gynecologic practice to reduce morbidi- ty and mortality associated with venous thromboembolism. Am J Obstet Gynecol 1999; 180:784-791. (Nivel III). Cerel-Suhl SL, Yeager BF. Update on Oral Contraceptive Pills. Am Fam Physician 1999; 60:2073-84. (Nivel III). Coney P, DelConte A. The effects on ovarian activity of a monophasic oral contracep- tive with 100µg levonorgestrel and 20µg ethinyl estradiol. Am J Obstet Gynecol 1999; 181:S53-S58. Hatcher RA. Depo-Provera, Norplant, and progestin-only pills. In: Hatcher RA. Contraceptive technology. 17th ed. rev. New York: Ardent Media, 1998:467-509. (Nivel III). Hatcher RA, Guillebaud J. The pill: combined oral contraceptives. In: Hatcher RA. Contraceptive technology. 17th ed. rev. New York: Ardent Media, 1998:405-66. (Nivel III). Killick SR, Fitzgerald C, Davis A. Ovarian activity in women taking a oral contracep- tive containing 20µg ethinyl estradiol and 150µg desogestrel: Effects of low estrogen doses during the hormone-free interval. Am J Obstet Gyencol 1998; 179:S18. Robinson GE, Burren T, Mackie IJ, Bounds W, Walshe K, Faint R, et al. Changes in haemostasis after stopping the combined contraceptive pill: implications for major sur- gery. BMJ 1991; 302:269-271. (Nivel II-3). Tayob Y, Robinson G, Adams J, et al. Ultrasound appearance of the ovaries during the pill-free interval. Br J Fam Plann 1990; 16:94-96. Vessey M, Mant D, Smith A, Yeates D. Oral contraceptives and venous thromboem- bolism: findings in a large prospective study. BMJ (Clin Res Ed) 1986; 292:526 (Nivel II-2). Wallach M, Grimes DA, Chaney EJ, et al., eds. Modern oral contraception: updates from The Contraception Report. Totowa, N.J.: Emron, 2000:70-6. (Nivel III). WHO special programme of research development and research training in hu- man reproduction. Task force on oral contraceptives. The WHO multi-centre trial of the vasopressor effects of combined oral contraceptives: 1. Comparison with IUD. Contraception 1989; 40:129-145. 77Prescripción de los anticonceptivos hormonales orales 77 BENEFICIOS CONTRACEPTIVOS INTRODUCCIÓN • En los países desarrollados, el 5% de las mujeres con riesgo de un embarazo (las sexualmente activas) no usa ningún método anticon- ceptivo (Piccinino & Mosher 1998). • Es indispensable, en todas las edades, un uso constante y correcto de los métodos anticonceptivos para reducir la incidencia de emba- razos no deseados. • La mayoría de las mujeres que utilizan la píldora lo hacen para evitar un embarazo. ANTICONCEPTIVOS ORALES • Los AOs son uno de los métodos anticonceptivos disponibles más eficaces. • En condiciones de uso perfecto (por ejemplo, tomarla a la misma hora todos los días) la tasa de fallos es del 0,1% (Hatcher et al 1998). • Con el uso habitual, (la mujer puede olvidar pastillas, empezar el blister antes o más tarde, uso esporádico, discontinuación, etc.,) la tasa de fallos aumenta hasta el 5% (Hatcher et al 1998). • La información a adolescentes y chicas jóvenes debe destacar men- sajes respecto a la eficacia y uso apropiado (Davis & Wysocki 1999). • Los problemas con el cumplimiento, a menudo debido a efectos secundarios como la hemorragia anormal, han dado como resulta- do una menor eficacia en cuanto al uso. En conjunto, dicha eficacia varía del 94 al 97% por esos factores. Si bien la eficacia global puede 79 Los beneficios contraceptivos para la salud debidos al efecto de la píldora son los siguientes: � Reducción del riesgo de embarazo no deseado y de aborto. � Disminución de la necesidad de esterilización quirúrgica. � Disminución de la mortalidadmaterna. � Menor riesgo de embarazo ectópico. � Reducción de enfermedad inflamatoria pélvica. � Disminución del riesgo de hospitalización por embarazo ectópico, compli- caciones maternas, o enfermedad inflamatoria pélvica. CAPÍTULO 4 no afectarse por las modificaciones recientes de dosis, los datos sobre los cambios en el folículo ovárico sugieren que puede haber menos margen de error con los preparados de baja dosis, de manera que el no tomar píldoras durante dos o más días podría comportar mayor probabilidad de ovulación entre las dosis (Young et al 1992). EMBARAZO ECTÓPICO • El embarazo ectópico es un trastorno que pone en peligro la vida. Los AOs, gracias a su eficacia anticonceptiva, reducen el riesgo de embarazo ectópico en más del 90%. SÍNDROME PREMENSTRUAL • El síndrome premenstrual (PMS) afecta adversamente la calidad de vida de un subgrupo de mujeres. Aunque no se conoce la fisiopa- tología precisa, se considera, que las mujeres con PMS, tienen alte- ración en la sensibilidad de los neurotransmisores centrales, en particular serotoninérgicos, a los valores circulantes normales de estradiol y progesterona. Los AOs muestran, en la mayoría de las pacientes, alivio de los síntomas perturbadores del estado de ánimo y mejoría de los parámetros de función social. BIBLIOGRAFÍA Davis A, Wysocki S. Clinician/patient interaction: Communicating the benefits and risks of oral contraceptives. Contraception 1999; 59(1 suppl):39S-42S. Hatcher RA, Trussell J, Stewart F, Cates W Jr, Stewart GK, Guest F, et al. Contraceptive technology. 17th ed. New York: Ardent Media; 1998. p 216. Piccinino LJ, Mosher WD. Trends in contraceptive use in the United States: 1982- 1995. Fam Plann Perspect 1998; 30:4-10, 46. Young RL, Snabes MC, Frank ML, et al. A randomized, double-blind, placebo-con- trolled comparison of the impact of low-dose and triphasic oral contraceptives on folli- cular development. Am J Obstet Gynecol 1992; 167:678-682. 80 Guía Práctica en Anticoncepción Oral EFICACIA ANTICONCEPTIVA INTRODUCCIÓN • La experiencia personal (anecdótica) de un médico con los métodos anticonceptivos es realmente insuficiente como para proporcionar la información exacta que requiere la usuaria. El médico debe conocer las definiciones y mediciones usadas para evaluar la eficacia anti- conceptiva y debe utilizar las recomendaciones de expertos en este área para resumir las tasas de fallos, exactas y comparativas de los diferentes métodos anticonceptivos (Trussell et al 1990). • Los AOs suprimen la ovulación al disminuir la frecuencia de los pul- sos de la hormona liberadora de gonadotropinas e impedir la secre- ción súbita de hormona luteinizante. También modifican la consis- tencia del moco cervicouterino, el revestimiento endometrial y el transporte tubárico. Cuando se administran de manera correcta y constante, confieren una eficacia de método mayor del 99% para impedir el embarazo (Trusell & Kost 1987). DEFINICIONES • La eficacia anticonceptiva se evalúa generalmente midiendo el número de embarazos no deseados que ocurren durante un deter- minado período de exposición y uso de un método anticonceptivo. Los dos métodos que se han usado para medir la eficacia anticon- ceptiva son el índice de Pearl y el análisis de tablas de vida. • Índice de Pearl. La eficacia anticonceptiva se valora universalmente mediante el índice de Pearl, que da el número de embarazos pro- ducidos (cualquier causa) por 100 mujeres-año de uso de un pro- ducto determinado. • El índice global de Pearl calculado de esta forma puede corregirse, para tener en cuenta los embarazos que se consideran debidos a factores distintos al fallo del método per se (p. ej. falta de cumpli- miento de la mujer), obteniéndose así el índice de Pearl ajustado. • Con la mayoría de los métodos anticonceptivos, la tasa de fallos dis- minuye con la duración de uso. El índice de Pearl está usualmente basado en una exposición determinada (normalmente un año) y, por consiguiente, pueden existir defectos si comparamos los diferentes métodos con distintos tiempos de exposición. Esta limitación se supe- ra usando el método de análisis de tablas de vida. • Análisis de tablas de vida. Se calcula la tasa de fallos para cada mes de uso. La tasa de fallos acumulativa puede comparar los méto- 81Beneficios Contraceptivos dos en un tiempo determinado de exposición. Las mujeres que dejan un estudio por cualquier razón distinta a la de un embarazo imprevisto, se extraen del análisis, contribuyendo su exposición hasta el momento de su abandono. • Los fallos de los métodos anticonceptivos ocurren, y por muchas razones. Por lo tanto, “la efectividad del método” y “la efectividad de uso” se han utilizado para designar la eficacia con el uso correcto e incorrecto de un método. Se debe resaltar la tasa de fallos con el mejor uso (la menor tasa de fallos esperada) y con la experiencia usual (tasa real de fallos). • La menor tasa de fallos esperada (uso perfecto) se determina en ensayos clínicos, donde se combina a mujeres muy motivadas con el frecuente soporte del investigador, dando los mejores resultados. Las tasas de métodos habituales (uso habitual) son de mayor valor, ya que refleja el uso fuera de una situación controlada. • Debe destacarse que algo más de la mitad de los embarazos no deseados son debido a fallos de la anticoncepción (Henshaw 1998). EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LA EFICACIA • Cuando se administran de manera correcta y constante, los AOs confieren una eficacia de método mayor del 99% para evitar el embarazo (Trusell 1990). • Los problemas con el cumplimiento, a menudo por efectos secun- darios como el sangrado irregular, provocan una menor eficacia en cuanto al uso. • En conjunto, dicha eficacia varía del 94 al 97% por esos factores. Si bien la eficacia global puede no afectarse por las modificaciones recientes de dosis, algunos datos de revisión de cambios en el folí- culo ovárico sugieren que puede haber menos margen de error con preparados de baja dosis, de manera que el no tomar la píldora durante dos o más días podría conllevar mayor probabilidad de una ovulación entre las dosis (Young et al 1992). • La baja tasa teórica de fallos de los AOs (no asumiendo las píldoras que se olvidan) es 0,1%, pero la tasa real de fallos es aproximada- mente 5,0%. Con todos los métodos anticonceptivos existen tasas teóricas y reales de fallos (Tabla 1). • La mayoría de las mujeres prefieren los AOs porque les permiten controlar su fertilidad, son seguros y no interfieren con la actividad sexual espontánea. El uso de AOs también regulariza los ciclos menstruales, reduce la dismenorrea, y reduce el sangrado menstrual (beneficios particularmente importantes en las adolescentes oligo- menorreicas y en las mujeres con ciclos abundantes). 82 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Tabla 1. Eficacia teórica y real de diferentes métodos anticonceptivos. FOLICULOGÉNESIS DURANTE Y DESPUÉS DE COCS • Los COCs están compuestos de estrógenos sintéticos (etinilestradiol o mestranol) junto con uno de los diferentes gestágenos sintéticos. Su alta eficacia anticonceptiva es debida a diferentes efectos en el tracto reproductivo, pero su principal mecanismo de acción es la inhibición de la ovulación. • La hormona luteinizante (LH) está suprimida por los estrógenos y por el gestágeno, que inhiben la habilidad de los estrógenos para producir un pulso preovulatorio de LH (Swerdloff & Odell 1969). En cambio, los estrógenos son los principales responsables de suprimir la FSH, y del desarrollo de los folículos. Así, el grado de actividad folicular que ocurre durante el uso de COCs depende del tipo y dosis de esteroides. MÉTODOS DE VALORACIÓN DE LA ACTIVIDAD FOLICULAR • Antiguamente, para la determinación de la actividad del ovario durante el uso de AOs se utilizaba la medición de los esteroides ová- ricos (estradiol y progesterona) o la observación directa del ovario por laparotomía (Ostergaard & Starup 1968). • La introducción de ultrasonidos de alta resoluciónhizo posible hacer mediciones seriadas del crecimiento folicular, (Hackeloer et al 1979) lo que proporcionó una valoración mucho más exacta del modo de acción (Killick 1989, Hoogland & Skouby 1993). • La presencia de actividad folicular puede sugerir una incompleta supresión gonadal. Los folículos grandes, particularmente los mayores de 15 mm de diámetro, pueden tener un potencial mayor para alcanzar el tamaño necesario para la ovulación. En 83Beneficios Contraceptivos Tasa fallos teórica Tasa fallos real � DIU liberador de gestágenos < 2,0% < 2,0% � Preservativo 2,0% 12,0% � Coitus interruptus 4,0% 18,0% � Diafragma y espermicidas 6,0% 18,0% � Esponja anticonceptiva 9,0% 28,0% � Implante 0,05% 0,2% � No método 85% 85% general, la ovulación ocurre cuando los folículos alcanzan los 18 a 20 mm de diámetro (Coney & Del Conte 1999). • Los AOs de 20 mcg proporcionan una supresión efectiva de la acti- vidad ovárica con el uso correcto (Coney & Del Conte 1999). Sin embar- go, la reducción en la dosis del estrógeno de 30 ó 35 mcg a 20 mcg tiene un considerable y significativo efecto sobre el tamaño y la acti- vidad folicular (Teichmann et al 1995). • Un estudio prospectivo aleatorizado (Teichmann et al 1995), encontró que el desarrollo folicular era el doble en frecuencia cuando se comparan los 20 con los 30 mcg. Los folículos que alcalzaron diámetros mayores de 30 mm estuvieron presentes en el 5% del grupo 20 mcg EE, compa- rado con el 1,9% del grupo 35 mcg EE (p < .001) (Teichmann et al 1995). PÍLDORAS SÓLO GESTÁGENOS (POPS) • La secreción de FSH se afecta muy poco por la progesterona natu- ral o por los gestágenos sintéticos a las dosis incluidas en la mayo- ría de los AOs. Mayor dosis de algún gestágeno suprime la FSH y la LH y, entonces, el crecimiento folicular es mínimo (Rudel et al 1965, Klopper, 1973). • El desarrollo folicular continúa durante la administración de POPs y, de hecho, en algunos la dosis es tan baja que puede ocurrir la ovulación (Diezfalusy et al 1969, Landgren & Diezfalusy 1980) Los quistes foliculares son frecuentes (10-20%), pero son generalmente asintomáticos y se resuelven espontáneamente (Tayob et al 1985). El efecto anticonceptivo es dependiente del efecto continuo del gestágeno sobre el moco cervical y endometrio. ANTICONCEPTIVOS ORALES COMBINADOS (COCS) • El efecto de los COCs depende de la dosis de estrógenos, la cual se ha ido reduciendo progresivamente desde los 150 mcg de mestranol que estaban presentes en la primera píldora (Enovid®). Probable- mente, 15 mcg etinilestradiol es la mínima dosis que suprimirá la FSH lo suficiente para prevenir el crecimiento de un folículo ovulatorio. • Durante el “período sin píldoras” hay un incremento progresivo en el crecimiento folicular, con folículos que alcanzan un diámetro de 10- 12 mm, coincidente con el incremento en la concentración de FSH y LH (Smith et al 1986, Elomaa et al 1998, Coney & Del Conte 1999, Van Heusden & Fauser 1999, Jain et al 2000). • Si el inicio del siguiente blister se retrasa 1 día (sería el día 8 sin píl- doras), existe riesgo de continuar el crecimiento folicular y la ovula- 84 Guía Práctica en Anticoncepción Oral ción (Killick et al 1990). Con dosis mayores de estrógenos es menos probable que la ovulación pueda ocurrir, probablemente porque la actividad folicular se suprime de una forma mayor en el ciclo anterior (Grimes et al 1994). Con píldoras combinadas de 20 mcg de etinilestradiol, se vieron folículos >10 mm de diámetro en la mayoría de los ciclos, y la ovulación ocurrió espontáneamente en el 1,7-2,7% de ciclos (Coney & Del Conte 1999, Jain et al 2000). • Los folículos grandes (>12 mm) encontrados durante el uso de POPs secretan diferentes cantidades de estradiol. Estos folículos secretan muy poco estradiol, ya que las concentraciones de LH son normal- mente demasiado bajas para que los precursores de andrógenos mantengan cantidades adecuadas de síntesis de estrógenos (Crosignani et al 1996). Sin embargo, estos folículos pueden continuar secretando inhibina y pueden, por consiguiente, llamarse “funcionales”. • Para intentar evitar el ascenso de la FSH tras acabar un blister de AOs de baja dosis, ha aparecido en algunos países, un régimen que contiene píldoras con 10 mcg de EE durante los días 3-7 (durante el intervalo de descanso) (Killick et al 1998). Es dudoso si esto producirá un mayor número de mujeres sin deprivación menstrual. • Se han introducido píldoras bifásicas y trifásicas que contienen dosis variantes de estrógenos y gestágenos en un esfuerzo por reducir la dosis total de esteroides. CUMPLIMIENTO • Con las múltiples acciones de los AOs, es difícil comprender por qué la omisión de una o dos píldoras puede provocar un embara- zo. • La revisión cuidadosa de los fracasos sugiere que los embarazos, por lo general, se producen porque se demora el inicio del siguien- te ciclo, lo que impide la supresión ovárica. • El estricto cumplimiento del “período sin píldoras” es crítico para que la anticoncepción sea fiable, efectiva. • Se han diseñado blisters que no poseen “período sin píldoras”, ya que contienen píldoras placebo sin esteroides, que pueden ser útiles para asegurar la continuidad. • Un estudio que alargó el intervalo período sin píldoras de 7 días a 9 días, demostró actividad folicular significativamente mayor en las usuarias de 20 mcg EE/LNG que en las de 35 mcg EE/ NGM trifási- co. Otro estudio, sin embargo, no demostró diferencias en la tasa de desarrollo de folículos ováricos o quistes con el uso de 20 mcg EE/DSG y 35 mcg EE/NGM monofásico (Egarter et al 1995). 85Beneficios Contraceptivos • Dado que las mujeres que usan AOs a menudo olvidan tomar las píl- doras, el margen de seguridad anticonceptiva –supresión continua de la actividad folicular– puede ser importante. • Son necesarios nuevos ensayos clínicos para determinar lo adecua- do de este margen en los AOs de ≤ 20 mcg EE. BIBLIOGRAFÍA Coney P, Del Conte A. The effects on ovarian activity of a monophasic oral contra- ceptive with 100 µg Levonorgestrel and 20 µg Ethinyl estradiol. Am J Obstet Gynecol 1999; 181:S53-S58. Hackeloer BJ, Fleming R, Robinson HP, et al. Correlation of ultrasonic and endocri- nologic assessment of human follicular development. Am J Obstet Gynecol 1979; 135:122-128. Hatcher RA, Trussel J, Stewart F, et al. Contraception Technology. 16th revised edi- tion. 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Teichmann AT, Brill K, Albring M, Schnitker J, Wojtynek P, Kustra E. The influence of the dose of Ethinylestradiol in oral contraceptives on follicle growth. Gynecol Endocrinol 1995; 9:299-305. Trussell J, Kost K. Contraceptive failure in the United States: A critical review of the lite- rature. Stud Fam Plan 1987; 18:237-283. Trusell J, Hatcher RA, Cates Jr W, Stewart FH, Kost K. A guide to interpreting con- traceptive efficacy studies. Obstet Gynecol 1990; 76:558. Young RL, Snabes MC, Frank ML, et al. A randomized, double-bind, placebo-contro- lled comparison of the impact of low-dose and triphasic oral contraceptives on follicu- lar development. Am J ObstetGynecol 1992; 167:678-682. 86 Guía Práctica en Anticoncepción Oral EMBARAZO ECTÓPICO INTRODUCCIÓN • Es la causa principal de muerte relacionada con la gestación en el primer trimestre del embarazo (CDC 1995), por rotura de la trompa de Falopio acompañada de hemorragia intraabdominal masiva. • Con el desarrollo de pruebas para cuantificar los valores de gonado- tropina coriónica humana (hCG) y la monitorización transvaginal con ultrasonido, la detección de una gestación anormal se puede lograr mucho más temprano. • La incidencia de embarazo ectópico en la población general ha aumentado considerablemente desde 1970 (Mishell et al 1997). Según las estadísticas de Estados Unidos, se informó de 108.800 embara- zos ectópicos en 1992, lo que representa un 2% de todos los emba- razos durante ese año (MMWR 1995). Es más, el embarazo ectópico aumenta el riesgo de otro embarazo ectópico casi 8 veces (Levin et al 1982), y dos tercios de las mujeres que han tenido un embarazo ectó- pico no tendrá con posterioridad un nacimiento vivo (Mishell et al 1997). • El riesgo de repetición del embarazo ectópico es muy elevado, apro- ximadamente del 27% (Menard et al 1990). EPIDEMIOLOGÍA • El principal factor de riesgo son las condiciones que impiden o retar- dan la migración del huevo fecundado al útero. El daño de las trom- pas de Falopio por una lesión inflamatoria, como la enfermedad inflamatoria pélvica (EPI), las secuelas de cirugía pélvica y un emba- razo ectópico previo, incrementan el riesgo posterior de embarazo ectópico (Ankum et al 1996). Otros factores de riesgo son el tabaquis- mo y el incremento de la edad. • La fuerza de las relaciones entre embarazo ectópico y cesárea pre- via, cirugía abdominal previa y exposición a una enfermedad de transmisión sexual (en ausencia de EPI) y la asociación de la histo- ria reproductiva de la mujer (por ejemplo, gestaciones, nuliparidad, interrupción voluntaria de la gestación, abortos previos) no han sido confirmadas de manera definitiva. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL EMBARAZO ECTÓPICO • El probable mecanismo es la supresión de la ovulación, un efecto que obviamente evita todos los tipos de embarazo y que estaría pre- sente también con AOs de baja dosis. 87Beneficios Contraceptivos EFICACIA • El uso de la píldora disminuye drásticamente la tasa de embarazos ectópicos comparado con no usar ningún método anticonceptivo. El uso de AOs está asociado con una proporción más baja de emba- razos ectópicos que otros métodos también muy eficaces de anti- concepción reversible o como la esterilización tubárica (Figura 1) (Franks et al 1990, Sivin 1991, Peterson et al 1997). Figura 1. La anticoncepción disminuye el riesgo de embarazo ectópico *Por 1.000 mujeres-año (Franks et al 1990, Sivin 1991). EVIDENCIAS • En base a un número de estudios epidemiológicos, los AOs originan disminución de casi un 90% del riesgo de embarazo ectópico (Peterson & Lee 1989). • Una revisión de la Cochrane reveló que los OR comunes para el uso actual de AOs eran 0,19 (95% CI: 0,15-0,24) y 1,8 (95% CI: 0,9-3,4) cuando se comparó a los controles no gestantes y gestantes, res- pectivamente. El OR para el uso anterior de AOs se informó como 1,04 (95% CI: 0,52-2,1) en un estudio de cohorte y 1,2 (95% CI: 0,92-1,5) en estudios caso-control. BIBLIOGRAFÍA Ankum W, Mol B, van der Veen F, et al. Risk factors for ectopic pregnancy: A meta análisis. Fertil Steril 1996; 65:1093-1099. Franks AL, Beral V, Cates W Jr, Hogue CJR. Contraception and ectopic pregnancy risk. Am J Obstet Gynecol 1990; 163:1120-1123. 88 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 3 Tasa de incidencia Ninguno AOs Vasectomía Preservativo Diafragma Implantes Esterilización Tubárica DIU de cobre 0,005 0,005 0,100 0,150 0,2 0,28 0,318 2,5 2 1,5 1 0,5 0 2.600 Levin AA, Schoenbaum SC, Stubblefield PG, et al. Ectopic pregnancy and prior indu- ced abortion. Am J Public Health 1982; 72:253-256. Mishell DR Jr, Stenchever MA, Droegemueller W, Herbst AL. Comprehensive gyne- cology. St. Louis, Missouri: Mosby, 1997:431-465. MMWR. Ectopic pregnancy –United States, 1990-1992. MMWR 1995; 44:46-48. Mol B W, Ankum W M, Bossuyt P M, Van der Veen F. Contraception and the risk of ectopic pregnancy: a meta-analysis. Contraception 1995; 52(6):337-341. Peterson HB, Lee NC. The health effects of oral contraceptives: Misperceptions, con- troversies, and continuing good news. Clin Obstet Gynecol 1989; 32:339-355. Peterson HB, Xia Z, Hughes JM, et al. The risk of ectopic pregnancy after tubal steri- lization. N Engl J Med 1997; 336:762-767. Sivin I. Dose- and age-dependent ectopic pregnancy risk with intrauterine contracep- tion. Obstet Gynecol 1991; 78:291-298. 89Beneficios Contraceptivos SÍNDROME PREMENSTRUAL INTRODUCCIÓN • El síndrome premenstrual (PMS) está caracterizado por la presenta- ción de un conjunto de síntomas, relacionados de modo temporal con el ciclo menstrual. Los síntomas de PMS incluyen cambios físicos y del estado del humor, que alcanzan su máximo antes de la menstruación y se resuelven poco después del inicio del sangrado menstrual. • El término síndrome premenstrual fue utilizado por Greene y Dalton para describir una serie de síntomas físicos y emocionales (Greene & Dalton 1953). • Las investigaciones científicas más recientes se han enfocado en pacientes con trastorno disfórico premenstrual (PMD), que es una forma grave de PMS con criterios diagnósticos estrictos (Figura 1). Figura 1. Síndrome premenstrual. Graduación de síntomas. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS • Los síntomas frecuentes del PMS comprenden fatiga, irritabili- dad, hinchazón, ansiedad, hipersensibilidad de mamas, labilidad emocional, depresión, y deseo imperioso de alimentos (Mortola et al 1990). El diagnóstico de PMS requiere sólo una historia de un síntoma físico o del estado de ánimo, que sucede de manera cíclica. • Para el diagnóstico de PMD, debe estar presente alguno de los siguientes síntomas principales (Figura 2): � Síntomas físicos (p.ej., hipersensibilidad de las mamas, hincha- zón, estado de ánimo deprimido, ansiedad, labilidad afectiva, o irritabilidad). 90 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Síntomas premenstruales Síndrome premenstrual Trastorno disfórico premenstrual Menos severos Más severos � Además, de al menos uno de estos síntomas principales, debe haber un total de cinco síntomas. Figura 2. Trastorno Disfórico Premenstrual (PMD). • Para satisfacer los criterios de PMS o de trastorno disfórico pre- menstrual, el complejo sintomático debe tener asociación temporal con el ciclo menstrual. • De manera específica los síntomas se deben manifestar antes de la menstruación de inmediato y ser seguidos por intervalos sin sínto- mas, que comienzan después de iniciarse la menstruación. En gene- ral, los síntomas se resuelven con rapidez con el inicio de sangrado menstrual (en cuestión de horas, de uno a dos días) y no deben rea- parecer hasta después de la ovulación. • Un requerimiento específico para el diagnóstico del PMD y, no un requisito para el PMS, es que el complejo sintomático debe interfe- rir con el trabajo, la escuela, las relaciones o algunos de los aspec- tos de la vida diaria (Figura 3). Figura 3. Trastorno Disfórico Premenstrual (PMD). 91Beneficios Contraceptivos • Los síntomas interfieren en la relación personal, social y en la función ocupacional. • Los síntomas están relacionados con el ciclo menstrual y no empeoran con otros trastornos continuados. • Los síntomas se confirman probablemente por clasificaciones diarias de 2 ciclos menstruales. Cinco o más de los siguientes síntomas premenstruales (uno debe ser un síntoma principal)* • Signos de depresión • Letargo / fatiga. o cambios de humor. • Cambios de apetito. • Signos de ansiedad.* • Trastorno del sueño. • Signos de labilidad afectiva.* • Síntomas psíquicos. • Signos de irritabilidad.* • Falta de interés en actividades usuales. • Dificultad de concentración. Diagnostic and Satistical Manual of mental disorders,4th.edn. American Phychiatric Association, 1994 AOS Y SÍNDROME PREMENSTRUAL • La mastalgia e hinchazón se producen más frecuentemente duran- te los intervalos libres de hormonas, con una mayor prevalencia en los últimos días de píldoras activas. • Los síntomas que se producen previamente al intervalo libre de hor- monas podrían correlacionarse con los niveles séricos de E2. � Los AOs de baja dosis con ≤ 35 mcg de EE no producen supre- sión ovárica completa (Grimes et al 1994, Crosignani et al 1996, van der Spuy et al 1990). Los niveles séricos de FSH y 17β-E2 están suprimidos al principio de los 7 días sin hormonas, pero aumen- tan gradualmente al cabo de pocos días. � No existen diferencias significativas entre los niveles de FSH en el día 7 del intervalo libre de hormonas comparado con los con- troles en la fase folicular normal del ciclo ovárico, sugiriendo que la producción de gonadotrofinas se suprime de forma incompleta durante los intervalos libres de hormonas (van der Spuy et al 1990). � Los niveles de estradiol inician el ascenso durante el final del intervalo libre de hormonas, alcanzando el máximo en la primera mitad del ciclo de AOs, disminuyendo posteriormente durante la semana previa al intervalo libre de hormonas (Fitzgerald et al 1994, Spona et al 1996). Esto puede ser la causa de los síntomas de deprivación estrogénica durante la última semana de píldoras activas y en el intervalo libre de hormonas. MANEJO DEL SÍNDROME PREMENSTRUAL • Se ha confirmado (Sulak et al 2000) sintomatología significativa duran- te el intervalo libre de hormonas, incluyendo cefaleas, tensión mamaria, e hinchazón. Acortando el intervalo libre de hormonas de 7 a 4 ó 5 días, se proporcionaría mayor supresión ovárica (mayor efi- cacia) y disminuiría el número de días con síntomas premenstruales (Spona et al 1996). • Asociar un estrógeno durante los habituales 7 días libres de hormo- nas puede proporcionar mejor supresión ovárica y disminución de los síntomas. Aunque no existen estudios comparativos (Killick et al 1998). • Reducir los intervalos libres de hormonas (realizar un período libre de hormonas cada 3-4 meses) proporciona menor frecuencia y severidad de los síntomas (Sulak et al 1997). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL SÍNDROME PREMENSTRUAL • La naturaleza cíclica del PMS y su relación con la fase luteínica del ciclo menstrual, condujo a pensar que existía una deficiencia de pro- 92 Guía Práctica en Anticoncepción Oral gesterona en la fase luteínica. No existen evidencias de una diferen- cia en los valores circulantes de estradiol o progesterona, en pacien- tes con PMS y en testigos (Roca et al 1996). • El metabolismo de la progesterona en el sistema nervioso central puede participar en la fisiopatología del síndrome premenstrual. Los valores de alopregnanolona (metabolito de la progesterona, que interactúa con el sistema del receptor del ácido gamma-aminobutí- rico) son mucho más bajos en la fase luteínica en el día 26, en pacientes con PMS respecto a los testigos (Rapkin et al 1997). Una defi- ciencia en alopregnanolona ocasionaría incremento de la ansiedad en pacientes con PMS. • Las migrañas menstruales y las cefaleas premenstruales pueden ser desencadenadas por disminución de los valores de estrógenos en la fase luteínica y se ha demostrado que responden a los AOs de baja dosis. • La mastalgia cíclica es una molestia frecuente y responde al trata- miento con AOs (Graham & Sherwin 1992). EVIDENCIAS • Los AOs se prescriben a menudo para PMS a pesar de la carencia de datos claros de eficacia. • Aunque es ampliamente reconocido que los AOs reducen la disme- norrea, no se ha establecido la eficacia de estos fármacos para los sín- tomas del estado de ánimo de PMS/trastorno disfórico premenstrual. • En un estudio doble ciego, con testigos que recibieron placebo de un anticonceptivo oral hubo reducción en la hinchazón y dolor de mamas, aunque sin reducción significativa de los síntomas del esta- do de ánimo (Graham & Sherwin 1992). • Otros estudios sobre el efecto de los AOs sobre los síntomas del PMS están en evolución. Aunque un subgrupo de mujeres con PMS puede recibir cierto beneficio con AOs, no hay datos con peso que sugieran eficacia de éstos para el trastorno disfórico premenstrual. • Los AOs pueden empeorar o aliviar varios síntomas del PMS y agre- gar un componente farmacológico que empañe el diagnóstico. BIBLIOGRAFÍA Crosignani PG, Testa G, Vegetti W, Parazzini F. Ovarian activity during regular oral contraceptive use. Contraception 1996; 54:271-273. Greene R, Dalton K. The premenstrual syndrome. BMJ 1953; 1:1007. Graham CA, Sherwin BB. A prospective treatment study of premenstrual symptoms using a triphasic oral contraceptive. J Psychosom Res 1992; 36:257. 93Beneficios Contraceptivos Grimes DA, Godwin AJ, Rubin A, Smith JA, Lacarra M. Ovulation and follicular deve- lopment associated with three low-dose oral contraceptives: A randomized controlled trial. Obstet Gynecol 1994; 83:29-34. Fitzgerald C, Feichtinger W, Spona J, Elstein M, Lüdicke F, Müller U, et al. A com- parison of the effects of two monophasic low dose oral contraceptives on the inhibition of ovulation. Adv Contracept 1994; 10:5-18. Killick SR, Fitzgerald C, Davis A. Ovarian activity in women taking an oral contra- ceptive containing 20 µg Ethinyl estradiol and 150 µg Desogestrel: Effects of low oes- trogen doses during the hormone-free interval. 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Contraception 1990; 42:597-609. 94 Guía Práctica en Anticoncepción Oral BENEFICIOS NO CONTRACEPTIVOS • Los beneficios no contraceptivos (y el perfil de efectos secundarios beneficiosos) de las píldoras anticonceptivas orales son tan impor- tantes que algunas mujeres usan la píldora exclusivamente por esas razones. • La estrategia de reducir las dosis de estrógenos y de gestágenos se ha relacionado con un descenso en algunos riesgos y disminución de efectos secundarios, no obstante, ha surgido la idea de que las nuevas formulaciones podrían no ofrecer la misma protección, frente a algunos de estos beneficios no contraceptivos encontrados entre usuarias de preparados antiguos de dosis altas de estrógenos (como un riesgo reducido de enfermedad mamaria benigna y quistes ováricos funcionales, y protección frente al cáncer de endometrio y ovario). • Los beneficios no contraceptivos de los AOs de baja dosis pueden agruparse en dos categorías principales: � Beneficios que aparecen cuando se utilizan los AOs con propósito anticonceptivo. � Beneficios que resultan de utilizar AOs para tratar problemas y desórdenes (uso terapéutico). Tabla 1. Beneficios no contraceptivos de los AOs. 95 Dismenorrea. Mittelschmerz (dolor ovulatorio intenso). Metrorragia. Síndrome Premenstrual. Hirsutismo. Cáncer de ovario y de endometrio. Quistes funcionales de ovario. Quistes benignos mamarios.Embarazo ectópico. Acné. Endometriosis. CAPÍTULO 5 BENEFICIOS DEMOSTRADOS Dismenorrea/Mittelschmerz • El dolor pélvico crónico es un trastorno frecuente, con múltiples causas somáticas y psicosomáticas. Los anticonceptivos orales mejoran el dolor pelviano relacionado con el ciclo menstrual, como las algias a mitad de ciclo, la tensión premenstrual y la dismenorrea. Mittelschmerz (palabra compuesta alemana; mittel = medio, schmerz = dolor). Alteraciones de la menstruación • Por lo general, los AOs disminuyen la pérdida de sangre, reducien- do la posibilidad de desarrollar anemia. Regularizan los ciclos pre- vios irregulares. Enfermedad inflamatoria pelviana • La incidencia de enfermedad inflamatoria pelviana (EPI) es más baja en usuarias de AOs que en no usuarias o que en las usuarias de otros métodos, con excepción de los métodos de barrera. Cáncer ovárico • El uso de AOs reduce el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer ovárico alrededor de un 40%. El mayor tiempo de uso está rela- cionado con un menor riesgo (hasta un 80%, tras 10 o más años de uso). Como con el cáncer endometrial, la protección contra el cáncer ovárico empieza tras 1 año de uso de AOs (CASH 1987) y per- siste durante dos décadas después de interrumpirlos (CASH 1987). • El uso de AOs disminuye el riesgo de cáncer ovárico sustancialmente entre las mujeres consideradas de alto riesgo debido a nuliparidad, historia familiar positiva, o mutación del BRCA1. Es cada vez más fre- cuente la prescripción de AOs como quimioprotector del cáncer ovárico en mujeres con alto riesgo de esta enfermedad letal. Cáncer endometrial • Existen evidencias epidemiológicas de que el uso de los AOs dis- minuye el riesgo de cáncer de endometrio un 50% (WHO 1988). La protección se inicia al año de uso (CASH 1987), aumenta con el tiempo de uso (CASH 1987) y persiste durante por lo menos 20 años después de abandonar los AOs (CASH 1987, Jick et al 1993). Esto significa que las mujeres que usan AOs a la edad de 30 a 40 años pueden reducir su riesgo de ser diagnosticadas por esta neoplasia ginecológica en las siguientes décadas (50 a 60 años) –aquellos años de su vida en que tienen mayor frecuencia de diagnóstico. 96 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Enfermedad mamaria benigna • El uso de los AOs protege contra ciertos tipos de tumores benignos de la mama. Leiomiomas uterinos • Los leiomiomas uterinos son los tumores pélvicos más frecuentes en las mujeres. Los datos del estudio de Oxford Family Planning mostraron una reducción en el riesgo de miomas en mujeres que toman anticonceptivos. La protección aumenta con el uso prolongado (CASH 1987). Las usuarias actuales de anticonceptivos orales mostraron reducción significativa del 70% en el riesgo de miomas. Para quienes tomaron anticonceptivos en el pasado, el riesgo de miomas uterinos disminuyó con la mayor duración de uso de AOs, y alcanzó reduc- ción significativa del 50% en mujeres que los habían ingerido durante siete años o más (CASH 1987). Acné • El acné puede reducirse con los anticonceptivos orales. Los mecanis- mos probables son comunes a todos los tipos de formulaciones. La supresión de gonadotrofinas origina disminución de la producción ovárica de andrógenos. El componente de estrógenos induce la mayor producción de la SHBG (globulina de unión a hormonas sexuales), que da lugar a disminución de andrógenos libres. También está suprimida la producción suprarrenal de andrógenos. Los anticonceptivos orales inhiben a la enzima 5α-reductasa, que causa la conversión de la testos- terona en dihidrotestosterona, que es el andrógeno activo en la piel y en los folículos pilosos. 97Beneficios no contraceptivos ¿Qué deben saber las mujeres sobre el uso de AOs y riesgo de cáncer? Riesgo de cáncer de mama El uso de AOs no tiene impacto a largo plazo en el riesgo. Sin embargo, existe un efecto sobre el uso actual durante aproximadamente 10 años, similar al que se asocia con el embarazo (Collaborative Group 1996). Riesgo de cáncer de endometrio El uso de AOs disminuye el riesgo en un 50% com- parado con las no usuarias (WHO 1988). Riesgo de cáncer de ovario El uso de AOs disminuye el riesgo del 40 al 80% comparado con las no usuarias (CASH 1987). Riesgo de cáncer de colon Posibilidad de que los AOs disminuyan el riesgo de muerte por cáncer colorrectal en usuarias actuales y usuarias antiguas (Beral 1999). Prevención de la osteopenia • A finales de los años 80 en Detroit, se desarrolló un estudio epi- demiológico retrospectivo transversal que evaluaba los factores de riesgo de una baja densidad ósea. Los resultados indicaron que las mujeres con mayor densidad ósea era probable que hubiesen recibido tratamiento anticonceptivo, de acuerdo con su historial clíni- co. Además, la protección frente a una disminución de la masa ósea (DMO), era mayor cuanto mayor era el tiempo del tratamiento anti- conceptivo, alcanzando un 76% tras al menos dos años de tratamien- to. Estos datos sugieren que los AOs mantienen y quizá mejoran la densidad ósea. Desde el punto de vista clínico, los AOs pueden uti- lizarse para prevenir la osteopenia en las mujeres de riesgo debido a tratamientos crónicos con corticosteroides (p. ej. tratamiento del asma), suplementación tiroidea o hipoestrogenismo. BENEFICIOS PROBABLES Artritis reumatoide • Es motivo de controversia la relación que existe entre la utilización de anticonceptivos orales y la artritis reumatoide. Un amplio metaanálisis publicado en 1996 no encontró efectos con- cluyentes, aunque notó heterogeneidad considerable en los estudios revisados. Un estudio caso-control halló reducción del 78% en el riesgo en usuarias actuales, aunque sin beneficio concomitante con las antiguas usuarias. Endometriosis • Una causa principal del dolor pélvico cíclico es la endometriosis. Las usuarias actuales de AOs disfrutan de una menor incidencia de endometriosis. Las mujeres con endometriosis se benefician del menor estímulo sobre el endometrio ectópico, inducido por la potencia de los gestágenos en los AOs. Una revisión de Cochrane apoyó el uso de éstos como tratamiento de primera línea, aunque concluyó que se requieren estudios aleatorizados para valorar de forma completa la suficiencia de este tratamiento. Migraña menstrual, asma y porfiria • Los valores de estrógeno en descenso causan exacerbaciones mens- truales de la cefalea migrañosa. La adición de estrógenos durante el intervalo en que no se toman tabletas, o el tratamiento anticonceptivo oral continuo ayudan a prevenir estas cefaleas. Se ha informado que el tratamiento con AOs mejora otros problemas médicos, como la por- firia y el asma, cuando existen exacerbaciones menstruales. 98 Guía Práctica en Anticoncepción Oral USOS TERAPÉUTICOS DE LOS AOS • Además de los clásicos y de los descubiertos nuevos beneficios no contraceptivos para la salud de los AOs, muchos médicos los usan para tratar varias alteraciones de la mujer (Tabla 2). Aunque la indi- cación de la primera formulación de AOs fue la del tratamiento de los trastornos menstruales, ninguno de estos usos terapéuticos es especialmente importante en la práctica clínica. Tabla 2. Uso terapéutico de los AOs. • Además de estos beneficios de salud no contraceptivos, los AOs se han revelado valiosos en cuanto al tratamiento de muchos trastornos ginecológicos comunes. Los profesionales de la salud y las mujeres deben conocer estos importantes beneficios no contra- ceptivos y corregir la mala percepción existente que a menudo impi- de a las mujeres aprovecharse de los beneficios que ofrecen los AOs. � Los anticonceptivos orales son el tratamiento de elección para las mujeres con sangrado uterino disfuncional anovulatorio. También son eficaces en el alivio de la dismenorrea o mittelschmerz (algias en hipogastrio durante la ovulación). Cuando se dan AOs diarios en pauta continua, sin descanso y sin sangrado, son eficaces en la prevención de recurrencias de endometriosis en mujeres que han sufrido cirugía o se hantratado con análogos de la GnRH. � Los AOs de baja dosis son eficaces en el tratamiento del acné e hirsutismo. La supresión de los niveles de testosterona libres es comparable (sobre una reducción del 40-50%) a la lograda con AOs de dosis más altas. El efecto clínico beneficioso es el mismo 99Beneficios no contraceptivos Sangrado uterino disfuncional. Anovulación persistente (p.e. síndrome ovarios poliquísticos). Fallo ovárico prematuro. Quistes funcionales ováricos. Amenorrea asociada con hiperprolactinemia o disfunción hipotalámica. Dolor pelviano (incluyendo dismenorrea secundaria). Mittelschmerz (dolor ovulatorio intenso). Endometriosis. Control del sangrado con discrasias sanguíneas. con preparaciones de baja dosis que contienen levonorgestrel, pre- viamente reconocido como causante de acné a dosis altas. Las formulaciones con desogestrel, gestodeno y norgestimato están asociadas a aumentos mayores de SHBG y una disminución sig- nificativa de los niveles de testosterona libres. Estudios compara- tivos con AOs que contienen estos gestágenos no han detectado diferencias en los efectos sobre varios parámetros androgénicos entre varios productos. Es probable que todas las formulaciones de baja dosis, a través de los efectos combinados de un aumento en el SHBG y una disminución en la producción de testosterona, produzcan una respuesta clínica similar global, especialmente con el tiempo (un año o más). � Se han usado los AOs mucho tiempo para acelerar la resolución de quistes ováricos, pero la eficacia de este tratamiento no ha sido establecida. Se han realizado ensayos aleatorizados con mujeres que desarrollan quistes ováricos después de la inducción de la ovulación. Los quistes se resolvieron completa e igualmente rápido en ambos grupos (tratados y no tratados). Por supuesto, éstos eran quistes funcionales secundarios a la inducción de la ovulación, y esta experiencia no puede aplicarse a los quistes que aparecen espontáneamente. Dos estudios aleatorizados a corto plazo (5 y 6 semanas), no pudieron documentar ningún efecto mayor del tratamiento de AOs en la resolución de quistes ovári- cos espontáneos cuando se comparó con un manejo expectante. La experiencia clínica (no resuelta por los estudios) nos lleva creer que los AOs evitan la recurrencia de quistes ováricos. • Nuevas evidencias sobre beneficios no contraceptivos del uso de AOs han permitido hacer nuevas recomendaciones de uso (aumento de la densidad mineral ósea en mujeres hipoestrogéni- cas y mejora del acné). Son necesarios estudios aleatorizados para demostrar otros beneficios conocidos; así, podremos informar a las candidatas y hacer un balance beneficio/riesgo basado en la realidad. BIBLIOGRAFÍA Beral V, Hermon C, Kay C, Hannaford P, Darby S, Reeves G. Mortality associated with oral contraceptive use: 25 year follow-up of cohort of 46,000 women from Royal College of General Practitioners’oral contraceptive study. Br Med J 1999; 918: 96-100. 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Mientras que el estrógeno induce proliferación endometrial, los gestágenos transforman el endometrio a un estado secretor (Wilde et al 1995). • En los años ochenta, en un esfuerzo por reducir la dosis de esteroides para hacer “más segura” la píldora, se introdujo el con- cepto de los AOs “fásicos” (Dunson 1993). En lugar de una dosis fija de esteroides durante todo el ciclo (formulaciones monofásicas) este concepto modifica las dosis de estrógenos y gestágenos en las píldoras (Hale 1987). Estos AOs multifásicos cambian la dosis de esteroides 2 veces (formulaciones bifásicas) o 3 veces (formula- ciones trifásicas) durante un mismo ciclo. Una ventaja potencial de la píldora multifásica es que se toma una dosis total menor por ciclo que con la mayoría de las píldoras monofásicas. 102 Guía Práctica en Anticoncepción Oral MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL CONTROL DEL CICLO • Usando AOs, el nivel en sangre de las hormonas sexuales sintéticas caen en el intervalo sin píldoras o en la fase de tabletas placebo (deprivación hormonal), provocando un episodio de sangrado, conocido como sangrado por deprivación. • Dada la inhibición de la secreción de hormonas sexuales endógenas, el endometrio es expuesto principalmente a la influencia de hor- monas sexuales sintéticas. Su desarrollo durante el ciclo de uso es incompleto. Por consiguiente, el sangrado por deprivación no es igual que el sangrado menstrual. Este último ocurre, en una mujer no usuaria de métodos hormonales, de un endometrio secretor completamente desarrollado. Por la misma razón, el sangrado por deprivación es normalmente más corto y menos abundante que el sangrado menstrual. • Los AOs de baja dosis, que exponen al endometrio a dosis conti- nuas de estrógenos y gestágenos, inhiben los cambios prolifera- tivos normales y se asocian a atrofia endometrial, dado que el gestágeno antagoniza el efecto estrogénico sobre el endometrio. Específicamente, el endometrio se caracteriza por ser delgado, estrecho, las glándulas ampliamente espaciadas y cambios prede- ciduales en el estroma. • Puestoque los gestágenos de los AOs son derivados de la 19-nortestosterona, son muy potentes en su efecto sobre la activi- dad endometrial. 103Beneficios no contraceptivos La OMS definió y clasificó los episodios de sangrado por deprivación o intermenstruales (Belsey et al 1986): • Manchado (“spotting”): sangrado ligero que no requiere protección higiénica (compresas). • Sangrado (“bleeding”): se definió como un sangrado mayor, similar al flujo menstrual normal que requiere protección sanitaria. • El sangrado por deprivación se definió como sangrado o manchado que se inicia durante el intervalo libre de píldoras y puede durar hasta el 4º día del siguiente ciclo. • Todos los otros sangrados o manchados se incluyeron en el término “sangra- do intermenstrual”. • Ciclos sin sangrado por deprivación o sin sangrados intermenstruales fueron clasificados como amenorrea (Archer et al 1997). PATRÓN DE SANGRADO ENTRE USUARIAS DE ANTICONCEPTIVOS ORALES COMBINADOS • Los COCs provocan una regularidad de ciclo mucho mayor que los anticonceptivos sólo gestágenos. • Aunque durante los primeros meses pueden existir trastornos del ciclo (hasta en el 20% de los ciclos) éstos tienden a disminuir con el uso. • El control regular del ciclo depende de la dosis estrogénica en la píl- dora combinada y posiblemente pueda relacionarse con la dosis y tipo del gestágeno. En una comparación aleatorizada, doble-ciego, de dos preparados de COCs que contienen el mismo tipo y dosis de gestágenos pero dosis diferentes de etinilestradiol, no existieron diferencias en la eficacia pero sí diferencias significativas en cuanto al control del ciclo (Åkerlund et al 1993). • Aunque varios estudios han sugerido que los diferentes gestágenos pueden asociarse con un mejor control del ciclo (se ha sugerido que gestodeno es mejor que noretisterona o desogestrel mientras que levonorgestrel también podría ser mejor que noretisterona) (Rosenberg & Long 1992); una reciente revisión (Thorneycroft 1999) concluyó que las diferencias metodológicas entre los estudios, par- ticularmente por lo que se refiere a la definición de sangrado y del análisis, imposibilitan comparar los patrones de sangrado asociados con un preparado u otro. • Existe la impresión de que los preparados monofásicos pueden pro- porcionar un mejor control de ciclo que los multifásicos. Aunque esto parece biológicamente plausible, esta impresión no ha sido confirmada por estudios comparativos. • Las píldoras trifásicas tienen menores efectos en el sangrado dis- funcional pero reducen la incidencia de amenorrea. PATRÓN DE SANGRADO CON LA MINIPÍLDORA SÓLO GESTÁGENOS (POPS) • Al contrario que la píldora combinada, la píldora sólo gestágenos (POPs) se asocia con una incidencia relativamente alta de irregula- ridades del ciclo. No obstante, hasta un 50% de las usuarias tendrán un ciclo de sangrado regular. • Mientras que en la casi totalidad de las mujeres la píldora combinada inhibe la actividad ovárica endógena, las POPs se comportan de manera diferente: � Del 10% al 15% de las mujeres tendrán inhibición completa de la actividad ovárica y con probabilidad, amenorrea. 104 Guía Práctica en Anticoncepción Oral � Alrededor del 50% de mujeres tienden a tener un ciclo ovulatorio regular con fase lútea anormal y estas mujeres son las que ten- drán un patrón normal de sangrado menstrual. � El restante 35-40% tendrá supresión irregular de la actividad ovárica con desarrollo folicular variable, y la ovulación ocasional se caracterizará por fases lúteas cortas o inadecuadas. Este patrón presentará obviamente sangrado irregular. • Se desconoce por qué las mujeres con métodos sólo gestágenos padecen sangrado por disrupción. EVIDENCIAS • Las mujeres que toman la píldora oral combinada experimentan un control de ciclo mucho mejor comparado con las usuarias de cualquier otro método anticonceptivo. • A largo plazo, alrededor de un 80 a un 90% de las mujeres que toman la píldora tienen patrones de sangrado regular. • Los gestágenos también participan en el control regular del ciclo. El patrón de sangrado informado con AOs con levonorgestrel normal- mente ha sido más favorable que el informado con preparados con noretisterona. Sin embargo, un estudio que compara un AO con levonorgestrel con un preparado con NETA reveló tasas comparables de sangrado intermenstrual (Percival-Smith et al 1990). • Las píldoras trifásicas que contienen una dosis gradual de estrógenos no han demostrado ninguna mejora en el patrón de san- grado comparado con lo observado en las usuarias de píldoras orales combinadas de dosis fijas. BIBLIOGRAFÍA Begg C. Improving the quality of reporting of randomized controlled trials. 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La duración de dolor normalmente va de 8-72 horas y se relaciona con el sangrado menstrual. Por el contrario, la dismenorrea secundaria es más probable que debute años después de la menarquia, y ocurre tanto premenstrualmente como durante la menstruación. IMPACTO (MORBILIDAD) • Puede afectar al 50% de las mujeres, y el 10% de estas mujeres la sufren de forma severa y las incapacitan durante 1-3 días cada ciclo menstrual (Dawood 1990). Comporta un elevado absentismo esco- lar y laboral. No se ha evaluado el impacto de la dismenorrea en la calidad de vida o coste. • La dismenorrea es muy prevalente entre las adolescentes y se ha iden- tificado como una causa principal de morbilidad en esta población. • Aunque no se ha evaluado la eficacia de los preparados OTCs (no necesita receta médica) en el alivio del dolor, el 30-60% de las mujeres refieren autotratarse con ellos (Campbell & McGrath 1999). ETIOLOGÍA • La causa de la dismenorrea primaria aún no ha sido claramente elu- cidada. Sin embargo, las prostaglandinas (PGs) probablemente jueguen un papel importante. Los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) probablemente reduzcan la dismenorrea por inhibición directa de la producción de PGs (inhibición enzimática de la vía de la ciclooxigenasa). • La producción de prostaglandinas está controlada por la proges- terona. Inmediatamente antes de la regla, los niveles de progesterona caen y provocan el aumento de la producción de prostaglandinas. La sobreproducción de PGs provoca contracciones uterinas y dolor. 107Beneficios no contraceptivos • El proceso de ovulación también está implicado; la dismenorrea sólo ocurre en ciclos ovulatorios, explicándose por qué la dis- menorrea primaria debuta poco después de la menarquia, cuando se establecen los ciclos ovulatorios (Dawood 1990). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA DISMENORREA • Los AOs actúan suprimiendo la ovulación y provocando un adel- gazamiento del grosor endometrial. Por consiguiente, con el uso, el sangrado menstrual disminuye y se reduce la producción de PGs, lo que da lugar a menor vasoconstricción e isquemia endometrial local, disminuyendo las contracciones uterinas y aliviando a su vez la dismenorrea. TRATAMIENTO CON ANTICONCEPTIVOS ORALES • Los anticonceptivos orales combinados son un tratamiento amplia- mente usado para la dismenorrea primaria. La dismenorrea responde favorablemente a la inhibición de la ovulación. Sin embargo, esta indicación sólo se utiliza si además se desea una anticoncepción a largo plazo (Chan 1981). El uso de los AOs para la dismenorrea secundaria también se ha cuestionado, ya que aunque este tipo de tratamiento puede tener un efecto último favorable sobre la dismenorrea, es necesario dirigirse a la causa orgánica del dolor (Smith 1993). • El mecanismo fisiológico del impacto de AOs en la dismenorrea primaria probablemente involucre a las PGs y pueda ser complejo. Los AOs provocan cambios en los niveles de PGs del sangrado menstrual, las PGs séricas, la arginina-vasopresina sérica (AVP), y la presión intrauterina. EVIDENCIAS • Aún existe un gran desconocimiento en el manejo de la dismenorrea. • Los estudios observacionales clínicos muestran que los AOs son efi- caces en el tratamiento de la dismenorrea, inhibiendo la ovulación y reduciendo los niveles de prostaglandinas. • Si bien hay información limitada de estudios clínicos acerca de AOs como tratamiento de la dismenorrea primaria, varios informes anecdóticos comprueban su eficacia (van Hoof et al 1998). • Sólo existe un ensayo aleatorizado, doble-ciego, placebo-control que haya examinado la efectividad de AOs en el tratamiento de la 108 Guía Práctica en Anticoncepción Oral dismenorrea primaria (Matthews 1968). Los AOs utilizados fueron trifásicos, de dosis mucho más altas de estrógenos (80 mcg), y con un gestágeno diferente de los utilizados en la actualidad. No existe ningún estudio aleatorizado, placebo-control, diseñado para valorar la eficacia de los actuales AOs de baja dosis. BIBLIOGRAFÍA Brill K, Norpoth T, Schnitker J, Albring M. Clinical experience with a modern low-dose oral contraceptive in almost 100,000 users. Contraception 1991; 43,2: 101-110. Campbell MA, McGrath PJ. Non-pharmacologic strategies used by adolescents for the management of menstrual disconfort. Clin J Pain 1999; 15: 313. Davis AR, Westhoff CL. Primary dysmenorrhea in adolescent girls and treatment with oral contraceptives. J Pediatr Adolesc Gynecol 2001; 14: 3-8. Dawood MY. Dysmenorrhea. Clin Obstet Gynecol 1990; 33,1:168-178. Goldzieher JW, Zamah NM. Oral contraceptive side effects: Where’s the beef?. Contraception 1995; 52: 327-335. Matthews AE, Clarke JE. Double-blind trial of a sequential oral contraceptive (sequens) in the treatment of dysmenorrhea. J Obstet Gynecol Brit Comm 1968; 75, 11: 1117. Smith RP. Cyclic pain and dysmenorrhea. 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De entre las histerectomías rea- lizadas por este motivo, las etiologías más comunes son la existencia de fibromas (leiomiomas uterinos o miomas) y la hemorragia dis- funcional idiopática (establecida por exclusión del resto de causas conocidas). Es indudable la necesidad de emplear esta técnica en las lesiones malignas o premalignas. No obstante, más de un 80% de las histerectomías se realizan por motivos no oncológicos. • Existen diferentes terapias, con el fin de reducir el excesivo sangrado menstrual, que incluyen a los inhibidores de la prostaglandin-sinte- tasa, antifibrinolíticos, anticonceptivos orales y otras hormonas. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA MENORRAGIA • Los anticonceptivos orales combinados poseen una serie de acciones que inducen el adelgazamiento endometrial y la inhibición de la ovulación, que provoca un efecto terapéutico sobre la menorra- gia y proporciona además anticoncepción. EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LA MENORRAGIA • Existen pocos datos disponibles sobre el tratamiento del sangrado uterino disfuncional (HUD), o menorragia, con anticonceptivos orales (Hickey et al 2000, Yyer et al 2000). • El primer estudio aleatorizado, multicéntrico, doble-ciego, placebo- controlado, de la eficacia de AOs en el tratamiento de diferentes tipos de HUD (metrorragias, menometrorragias, oligomenorrea y polimenorrea) se informó en el año 2000 (Davis et al 2000). Los resul- tados del ensayo de 35 mcg EE/trifásico NGM contra placebo, demostraron significativamente que menos mujeres que recibieron AOs presentaron un sangrado anormal. 110 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Con cada subtipo de HUD, la mejora referida por las mujeres y por los investigadores, en la condición de la paciente fue superior en el grupo de AOs que en el grupo placebo.Además, la mejora en el estado físico (ej., autonomía, andar, levantarse, hacer ejercicio) fue mayor con AOs que con placebo (Davis et al 2000). • Un estudio aleatorizado (Fraser & McCarron 1991), comparó un AO monofásico de baja dosis con el ácido mefenámico, naproxeno y bajas dosis de danazol para medir la pérdida de sangre menstrual, aunque no había un grupo placebo ni un grupo “sin tratamiento”. • Este pequeño estudio (Fraser 1991) no encontró diferencias entre grupos tratados con AOs, ácido mefenámico, bajas dosis de danazol o naproxeno. Los AOs con 50 mcg EE disminuyeron el sangrado una media global del 53% en las participantes, incluyendo aquéllas con úteros agrandados o con fibroides (Nilsson et al 1971). En otro estudio, los AOs monofásicos con 30 mcg EE/0,15 mg DSG disminuyó el sangra- do menstrual diario (p < ,001), la duración del sangrado (p < ,01), y la dismenorrea (p < ,05), y aumentó las reservas férricas (Larsson et al 1992). IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA • En conjunto, la evidencia del único estudio aleatorizado no es sufi- ciente para evaluar de forma adecuada la efectividad de los AOs. • Cuando no se requiere anticoncepción, pueden darse un gestágeno oral por 10 días/mes durante 6 meses, aunque no ofrece ningún beneficio sobre el ácido tranexámico o los agentes antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) (Lethaby et al 2000). • En la mujer perimenopáusica, se ha sugerido el uso de gestágenos cíclicos durante 25 días o estrógenos cíclicos con la administración concomitante de MPA desde los días 16 al 25. También pueden pro- barse los anticonceptivos orales combinados de baja dosis. IMPLICACIONES PARA LA INVESTIGACIÓN • Deben realizarse ensayos aleatorizados, placebo-control, con un número adecuado de pacientes y con una duración de por lo menos tres a seis ciclos, para reafirmar que los AOs son eficaces en el tratamiento de la menorragia. • Pocos estudios han demostrado claramente los efectos beneficiosos de los anticonceptivos actuales de dosis baja sobre el flujo menstrual y la dismenorrea. 111Beneficios no contraceptivos Cuadro 1 112 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Causas de Hemorragia Uterina Anormal Cuello uterino Útero Cervicitis. Embarazo. Condiloma. Endometriosis. Pólipos. Hiperplasia Cáncer. Cáncer. Sarcoma botrioides. Pólipos. Endocrinas Leiomiomas. Hipotiroidismo. Vulva/vagina Hiperprolactinemia. Vaginitis. Otras Traumatismos. Ejercicio. Infección. Dieta/anorexia nerviosa. Cáncer Ovárica Sarcoma botrioides. Inmadurez del eje hipotálamo-hipófisis-ovario. Adenocarcinoma de células claras. Ovarios poliquísticos. Tumores productores de estrógenos. Figura 1. Cambios hormonales, ováricos, endometriales y de la tempera- tura basal y sus relaciones a lo largo del ciclo menstrual normal. FASE FOLICULAR Ovulación P LH FSH Cuerpo lúteo Temperatura corporal (ºC) 2 36,0 36,5 37,0 4 6 8 10 12 14 Días 16 18 20 22 24 26 28 Histología endometrial Histología ovárica Ciclo endocrino Reclutamiento folicular Menstruación Folículo dominante E2 FASE LUTÉINICA BIBLIOGRAFÍA Chuong CJ, Brenner PF. Management of abnormal uterine bleeding. Am J Obstet Gynecol 1996; 175: 787-792. Coulter A, Kelland J, Peto V, et al. Treating menorrhagia in primary care: an overview of drug trials and a survey of prescribing practice. Int J Technol Assess Health Care 1995; 11: 456-471. Davis A, Godwin A, Lippman J, Olson W, Kafrissen M. Triphasic Norgestimate-Ethinyl estradiol for treating dysfunctional uterine bleeding. Obstet Gynecol 2000; 96: 913-920. (I) Farquhar CM. 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Oxford: Update Software. 113Beneficios no contraceptivos ANEMIA POR DÉFICIT DE HIERRO INTRODUCCIÓN • Se considera que un individuo presenta anemia cuando se reduce su masa eritrocitaria, lo que supone una reducción del aporte de oxígeno que precisan sus tejidos. • La concentración de hemoglobina (Hb) expresada en g/dl es el parámetro hematológico que mejor refleja la masa eritrocitaria y su reducción define la existencia de un cuadro anémico. • El diagnóstico de anemia se basa en la definición de la OMS: � Hemoglobina menor de 11g/dl para niños de cero a cuatro años y embarazadas. � Menor de 12 g/dl en niños de 5 a 12 años y en no embarazadas. � Menor de 13g/dl en varones. • La magnitud del problema en países en desarrollo es enorme, sobre todo en mujeres y niños. • La anemia no es una enfermedad, sino una manifestación de un trastorno de base a veces frecuente y en otras raro o muy raro. En todo el mundo, las causas más frecuentes de anemia son deficien- cia de hierro, talasemia y hemoglobinopatías, deficiencia de folatos y enfermedades parasitarias (en especial, paludismo). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA ANEMIA • Al reducir la proliferación endometrial, los anticonceptivos orales dis- minuyen también la duración y la cantidad del flujo menstrual. Los depósitos de hierro mejoran y el riesgo de anemia por deficiencia de hierro se reduce sustancialmente (Galan et al 1998, Milman et al 1998). EVIDENCIAS • Los AOs reducen el número de días y la cantidad de sangrado menstrual (Milman et al 1998, Weng et al 1991). • De hecho, en las mujeres anémicas, un aumento en la hemoglobina y los niveles de ferritina acompañan al uso de AOs (Task Force 1998). • Los AOs están indicados como terapéutica en mujeres para reducir su sangrado menstrual. � Mujeres con discrasias sanguíneas. La enfermedad de Von Willebrand es el trastorno más fre- cuente. Los quistes luteínicos hemorrágicos pueden causar 114 Guía Práctica en Anticoncepción Oral dolor, abdomen agudo y hemorragia, que pone en peligro la vida en mujeres con trastornos de la coagulación. Los anticon- ceptivos orales pueden impedir la recurrencia de este problema (Gómez et al 1998). � Tratamiento de la menorragia. Un AO con 50 mcg EE disminuyó el sangrado una media del 53% global en las participantes, incluyendo aquéllas con úteros agrandados y con fibroides (Nilsson et al 1971). En otro estudio, un AO monofásico con 30 mcg EE/150 mcg DSG disminuyó el sangrado menstrual diario (p < ,001), la duración del sangrado (p < ,01), y la dismenorrea (p < ,05), y aumentó las reservas férricas (Larsson et al 1992). BIBLIOGRAFÍA Claessens EA, Cowell CA. Acute adolescent menorrhagia. Am J Obstet Gynecol 1981; 139: 277-280. Galan P, Yoon HC, Preziosi P, Viteri P, Fieux B, et al. Determining factors in the iron status of adult women in the SU.VI.MAX study. Eur J Clin Nutr 1998; 52: 383. 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Contraception 1991; 43: 263-271. 115Beneficios no contraceptivos ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA INTRODUCCIÓN • Es una infección ascendente que avanza en forma progresiva hasta la parte superior del aparato genital y provoca uno o varios de los siguientes trastornos: endometritis, salpingitis, absceso tubo-ovári- co, peritonitis pélvica y perihepatitis. • Los microorganismos causales más comunes en la EPI son C. Trachomatis y N. gonorrhoeae, pero también se han aislado otros que forman parte de la flora vaginal normal. • Las secuelas a largo plazo de la EPI, como infecundidad, embarazo ectópico y dolor pélvico crónico afectan de forma más notable a las pacientes jóvenes. DIAGNÓSTICO • Algunas veces es difícil diagnosticar la EPI aguda, pero por lo general se manifiesta por dolor constante en los cuadrantes inferiores del abdomen. • En el diagnóstico diferencial del dolor abdominal se deben considerar varias enfermedades. Algunas pacientes manifiestan secreción vaginal, irregularidades menstruales, dispareunia, fiebre, náuseas y vómitos. • La exploración pélvica bimanual revela hipersensibilidad en los anejos o al mover el cuello uterino. A menudo es difícil establecer el diagnóstico y la posibilidad de secuelas irreversibles en el apara- to reproductor, por lo que no se debe retrasar el tratamiento cuan- do se sospecha una EPI. • Los criterios definitivos para el diagnóstico son los datos histopa- tológicos de endometritis en la biopsia endometrial y los hallazgos laparoscópicos que concuerdan con EPI, aunque estas técnicas no son necesarias ni se recomiendan en adolescentes. • Las parejas sexuales de las pacientes que reciben tratamiento por EPI se deben examinar y tratarse si tuvieran contacto en los 60 días previos a los síntomas. MECANISMO DE ACCIÓN • Los mecanismos de la supuesta protección son espesamiento y mayor viscosidad del moco cervical inducidos por el gestágeno, de manera que se evita el ascenso de bacterias. • También puede participar el hecho de un menor sangrado menstrual, que aminora el paso retrógrado del material hacia las 116 Guía Práctica en Anticoncepción Oral trompas de Falopio, un ambiente con menos probabilidad de pro- mover la proliferación de microorganismos bacterianos, y posi- bles cambios en la contractilidad uterina que retardan el ascenso de microorganismos. EVIDENCIAS • Varios estudios epidemiológicos muestran que el uso de AOs amino- ra el riesgo de salpingitis en 50 a 80%, en comparación con el de mujeres que no usan anticonceptivos o que utilizan métodos de barrera. • A destacar, que los AOs no protegen contra la adquisición de ETS de la porción inferior del aparato genital, como infecciones cervi- cales por Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae. 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Los folículos ováricos normales con frecuencia alcanzan los 30 mm de tamaño. • Los quistes ováricos benignos incluyen: � Quistes funcionales o fisiológicos que provienen del folículo o del cuerpo lúteo. � Quistes epiteliales benignos, normalmente de naturaleza serosa o mucinosa. � Teratomas quísticos benignos, o quistes dermoides. • La verdadera incidencia de quistes ováricos, incluyendo los que no requieren ingreso hospitalario, se desconoce, pero un estudio reveló que el 44% de las mujeres evaluadas en los días 18-21 del ciclo previo a entrar en un ensayo de AOs (edad media 26 años), tenía evidencia ultrasónica de quistes foliculares de 10-30 mm y el 4% tenían quistes >30 mm de diámetro (Teichmann et al 1995). USO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES E INCIDENCIA DE QUISTES OVÁRICOS FUNCIONALES • Las usuarias de AOs monofásicos de alta dosis presentan menor ocurrencia de quistes ováricos funcionales (RR promedio 0,59, 95% CI 0,34-1,02) (Vessey et al 1987, Booth et al 1992, Holt et al 1992, Lanes et al 1992). • Los preparados multifásicos no reducen el riesgo de quistes ovári- cos funcionales (RR promedio 1,10, 95% CI 0,55-2,21) (Holt et al 1992, Lanes et al 1992), aunque no incrementan la hospitalización por quistes ováricos benignos (Tiznes & Hughes 1989). USO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES E INCIDENCIA DE QUISTES EPITELIALES OVÁRICOS BENIGNOS • Las usuarias de AOs presentan menos quistes ováricos seromuci- nosos (Vessey et al 1987, Chiaffarino et al 1998). USO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES E INCIDENCIA DE TERATOMAS QUÍSTICOS BENIGNOS • No existen evidencias de que el uso de AOs influya en el diagnóstico de esta lesión congénita (Vessey et al 1987, Booth et al 1992). 118 Guía Práctica en Anticoncepción Oral AOS Y PREVENCIÓN DE QUISTES OVÁRICOS • No existen evidencias que puedan justificar el uso de cualquier tipo de AOs para prevenir el desarrollo de quistes ováricos. • Un pequeño ensayo aleatorizado evaluó tres preparados de 35 mcg etinilestradiol y noretisterona (monofásicos de 1.000 mcg y de 500 mcg, y un preparado trifásico) entre 40 voluntarias durante 6 meses (Grimes et al 1994). El riesgo de desarrollar una estructura folicular > 30 mm de diámetro fue 5,1, 10,0 y 13,3 por 100 ciclos respectiva- mente, comparado con 6,7 en el grupo no esteroideo. Otro ensayo evaluó 20 mcg EE + 150 mcg DSG y 30 mcg EE + 75 mcg GSD (Teichman et al 1995) y halló un pequeño y significativo beneficio con la combinación de 30 mcg de etinilestradiol. • La efectividad del uso de AOs para la prevención de quistes ováricos es incierta (RR global: 0,68, 95% CI 0,34-1,36). El efecto absoluto del tratamiento es pequeño. AOS EN EL TRATAMIENTO DE QUISTES OVÁRICOS • Los resultados de dos pequeños ensayos no apoyan la prescripción de AOs para tratar los quistes ováricos preexistentes. • Un pequeño ensayo aleatorizado evaluó COCs (1 mg noretisterona + 50 mcg mestranol) entre mujeres con quistes ováricos fun- cionales. Los quistes ováricos regresaron en 9 semanas en todas las mujeres con quistes foliculares de un tamaño promedio ≥ 15 mm en el diámetro, tanto en el grupo tratado como en el grupo control (Steinkampf et al 1990). En 6 semanas el RR de desaparición del quiste era 1,01 (95% CI 0,06-17,3). Otro ensayo evaluó AOs monofásicos de alta dosis y de baja dosis, así como los trifásicos durante 5 sema- nas, comparados con la conducta expectante (grupo sin tratamien- to) (Turan et al 1994). Aunque la probabilidad de desaparición fue mayor en el grupo tratado, los resultados tampoco fueron estadísti- camente significativos. • De hecho, las formulaciones modernas de AOs tienen escasa, si alguna, influencia en la hospitalización por quistes funcionales, quistes epiteliales benignos o teratomas císticos benignos. Es improbable que las prescripciones de AOs prevengan el desarrollo de quistes fun- cionales o aceleren su desaparición. EVIDENCIAS • La frecuencia de quistes ováricos en usuarias de AOs depende mucho de las dosis de esteroides en las fórmulas. Aunque los datos son inconsistentes, hay una clara sugerencia de que los AOs de 119Beneficios no contraceptivos mayor dosis, por ejemplo 50 mcg o más de etinilestradiol, protegen contra la formación de quistes. • Por el contrario, no existen evidencias de que las fórmulas actuales de dosis menores puedan tener efecto sobre esta circunstancia (Young et al 1992). Un reciente estudio (Westoff et al 2000) informó que, en mujeres que habían usado AOs alguna vez, el riesgo de desarrollar tumores ováricos benignos se reducía un 21% (OR 0,79; 95% CI, 0,60-1,05) comparado con las nousuarias, aunque esta reducción no era estadísticamente significativa. La reducción de riesgo era mayor para las mujeres que habían usado AOs durante más de 24 meses (Westoff et al 2000). • Es importante reconocer que muchos de los estudios recientes de valoración de ese resultado utilizan definiciones ultrasonográficas de los quistes a diferencia de los estudios antiguos en que el diagnóstico era clínico, en las que puede haber indicación de algún tipo de tratamiento. Es más, muchos de esos “quistes” identificados en tales estudios desaparecen con el tiempo. • Los AOs de baja dosis actuales evitan la ovulación, pero pueden per- mitir cierta actividad folicular. • Un quiste ovárico que aparece durante el uso de AOs no es una indi- cación para suspender el uso de AOs. Dichos quistes desaparecen casi seguro en 2-3 meses. Si el quiste persiste después de 3 meses, debe realizarse un estudio detallado. BIBLIOGRAFÍA Ben-Ami M, Geslevich Y, Battino S, Matilsky M, Shalev E. Management of functio- nal ovarian cyst after induction of ovulation. 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ETIOLOGÍA DEL CÁNCER DE OVARIO • Las causas del cáncer ovárico epitelial se desconocen, pero se ha sugerido que las hormonas reproductivas pueden estar involucradas en su etiología. Durante mucho tiempo, las hipótesis de la “ovu- lación incesante” y la de las “gonadrofinas” respecto a la car- cinogénesis se han apoyado en la epidemiología. En la actualidad, la biología molecular hace plausible los posibles mecanismos etiológi- cos. Otra hipótesis sugiere el “transporte retrógrado de contami- nantes o carcinógenos” a través de las trompas de Falopio. • Ciertos factores –descendientes de judíos Ashkenazi, historia familiar de mama o de ovario, historia personal de cáncer de mama- colocan a ciertas mujeres en riesgo superior de padecer estas mutaciones y cáncer de ovario. • Los descubrimientos de los genes BRCA1 y BRCA2 y de sus muta- ciones nos permiten matizar nuestra comprensión de la genética del cáncer de ovario más allá de la historia familiar. Aproximadamente el 10% de los cánceres epiteliales ováricos son hereditarios. EPIDEMIOLOGÍA DEL CÁNCER DE OVARIO • Los estudios epidemiológicos y genético-moleculares han identifi- cado numerosos riesgos y factores protectores: � Los factores protectores incluyen multiparidad, anticonceptivos orales, y ligadura tubárica o histerectomía. � El factor de riesgo más significativo es una historia familiar de la enfermedad. Se han encontrado las mutaciones en los genes supresores BRCA1 y BRCA2, responsables de la mayoría de casos de cáncer ovárico hereditario. Los factores de riesgo adi- cionales incluyen nuliparidad y esterilidad refractaria. 122 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Los estudios epidemiológicos dirigidos en los años ochenta demostraron claramente un efecto protector del uso de AOs en el riesgo de cáncer ovárico, los AOs evaluados fueron predominante- mente formulaciones de 50 mcg de EE o más. El uso de AOs reduce el riesgo de cáncer ovárico en 40-50% en las usuarias comparado con las no usuarias. • El debate sobre los fármacos de fertilidad y el cáncer ovárico tam- bién sigue vivo (Balasch & Barri 1993). Un reanálisis de tres estudios caso-control americanos (Whittemore et al 1992) mostró un mayor ries- go de cáncer ovárico entre mujeres que habían usado tratamientos para fertilidad, particularmente para tumores de bajo potencial maligno (Harris et al 1992) y entre las mujeres nulíparas. Un riesgo aumentado de tumores borderline también se informó en una cohorte de mujeres infértiles (Rossing et al 1994). Sin embargo, datos de una cohorte de mujeres para técnicas de reproducción asistida (Venn et al 1999), y un estudio caso-control italiano (La Vecchia et al 1995), van en contra de cualquier asociación existente entre la exposición a fármacos para fertilidad y el riesgo subsecuente de cáncer ovárico epitelial, con RR estimados cerca de la unidad. • El tratamiento de reemplazo hormonal (THS) en la menopausia no es protector, e incluso algún estudio ha relacionado un discre- to aumento en el riesgo de cáncer ovárico (IARC 1999, Negri et al 1999). • La identificación de marcadores genéticos y la medición del nivel de esteroides en el líquido folicular y el microambiente del epitelio ovári- co puede influir en la investigación futura en la epidemiología del cáncer de ovario. EL IMPACTO DE LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES EN LA CARCINOGÉNESIS OVÁRICA • Los AOs son “los más poderosos agentes quimioprotectores cono- cidos para el cáncer ovárico” (Ness et al 2000). • La protección estimada global es aproximadamente 40% en usua- rias de AOs, y aumenta con la duración de uso (Franceschi et al 1991, Whittemore et al 1992, Risch et al 1994, Rosenberg et al 1994, Vessey & Painter 1995, La Vecchia & Franceschi 1999, IARC 1999, Chiaffarino et al 2001). • El efecto favorable de los AOs contra el riesgo de cáncer ovárico parece persistir durante por lo menos 15-20 años después de interrum- pir su uso y no se confina a ningún tipo particular de formulación de AOs (Beral et al 1999, La Vecchia & Franceschi 1999, IARC 1999). 123Beneficios no contraceptivos • El efecto protector se confiere ya incluso con uso relativamente corto de AOs, como 6 meses en algunos estudios,y se mantiene durante por lo menos 10 años después de interrumpir su uso. Se desconoce el mecanismo en que se basa esta prolongación del efecto protector. MECANISMO PROTECTOR • Se desconoce el efecto biológico exacto que causa esta disminución del riesgo, aunque es más probable que se relacione con la supre- sión de la ovulación, que es algo semejante al efecto de la paridad y de la lactancia prolongada. • La ovulación repetida en cada ciclo causa daño recurrente sobre el epitelio ovárico; esto puede producir cambios genéticos que pueden llevar al cáncer en el futuro. Sin embargo, esta explicación no es concluyente. • Es más, el uso de AOs tiene un efecto protector desproporcionada- mente mayor para que pueda atribuirse únicamente a la supresión de la ovulación (La Vecchia et al 1983), y el tratamiento con gestágenos produce una proporción aumentada de apoptosis en el epitelio ovárico (Rodríguez et al 1998). Así, las apoptosis pueden ser un factor pertinente en el papel protector de los AOs en la carcinogénesis ovárica. DURACIÓN DE USO • La reducción del riesgo aumenta con la duración de uso y persiste durante 10-15 años. Algunos estudios observaron un efecto protector adicional si el uso de AOs se iniciaba antes de los 25 años, mientras que otros estudios no observaron ningún efecto en la edad de ini- cio. Un efecto independiente de la edad de inicio todavía no se ha establecido claramente. LATENCIA • La protección persiste después de interrumpir el uso de AOs, aunque se duda sobre el tiempo de protección. Los datos actuales sugieren que sea durante por lo menos 10 años (Franceschi 1996). 124 Guía Práctica en Anticoncepción Oral AOS EN EL RIESGO GENÉTICO • De todas las mujeres que presentan cáncer ovárico, el 20% tiene una historia familiar de cáncer ovárico y el 8% son portadoras de mutación de BRCA1 o BRCA2 (BReast CAncer). Mujeres portadoras de mutación BRCA1 tienen un 63% de riesgo perpetuo de desarrollar cáncer ovárico, y las mujeres portadoras de la mutación BRCA2 tienen un 27% de riesgo perpetuo de desarrollar cáncer ovárico. • Las pruebas indican que las mujeres con riesgo alto, en virtud de nuliparidad, antecedentes familiares positivos y portadoras de las mutaciones del gen BRCA disfrutan también de protección (Gross & Schlesselman 1994). • Los factores hereditarios, principalmente las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, causan el 10% de los cánceres invasores de ovario (Narod et al 1998). En el Hereditary Ovarian Cancer Clinical Study Group la utilización previa de AOs confirió reducción del ries- go de 50% en esta población de riesgo alto (OR 0,5; 95% CI 0,3-0,8) 125Beneficios no contraceptivos Figura 1. Odds ratios de cáncer de ovario según la duración de uso de AOs. Las barras representan el intervalo de confianza (95%) en el modelo categórico. 0 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8 5 10 Duración de uso de AOs (en años) Odds ratio 15 20 25 30 continuo categórico (C ± 95%) (Narod et al 1998). La mayor duración de uso redujo aún más el ries- go a 60% (OR 0,4; 95% CI 0,2-0,7) después de seis años o más. Al restringir el análisis para los testigos positivos para cualquiera de las mutaciones BRCA, se redujo el OR a 0,4 (95% CI, 0,2-0,7), o reduc- ción de 60% del riesgo. La disminución del riesgo fue semejante para cualquiera de las mutaciones. • En cambio, en el estudio Israeli-NCI se evidenció que no existía una reducción en el riesgo de cáncer de ovario para las portadoras de estas mutaciones genéticas. Se desconoce por qué los resultados difieren entre los dos estudios. La razón podría estar relacionada con las características de las participantes del estudio, los métodos estadísticos usados, o el azar. El Study Group enroló mujeres de familias con abundantes antecedentes de cáncer de mama u ovári- co, mientras que en el estudio Israeli-NCI no se enfocó exclusiva- mente en mujeres de familias de alto riesgo. Mayor investigación resolverá esta cuestión. • Por otro lado, hay que recordar que las portadoras de mutaciones del gen también tienen mayor riesgo de cáncer de mama (ver efec- tos adversos). También existen datos contradictorios. Mientras que el Hereditary Breast Cancer Clinical Study Group reveló que el uso de AOs no parece que aumente el riesgo de cáncer de mama en mujeres no seleccionadas, se piensa que el uso de éstos puede aumentar el riesgo de cáncer de mama en este grupo particular (Ursin et al 1997). Por ello, puede ser muy ventajoso en esta situación clínica reducir al mínimo la dosis total. La clave de actuación será indudablemente combinar el formato y la composición de los AOs. PROTECCIÓN SEGÚN PREPARADOS • Ha existido preocupación por que los COCs de baja dosis no pudie- ran tener dicho efecto protector, pero un reciente estudio (Ness et al 2000) concluyó que los COCs de bajo-estrógeno/bajo-gestágeno producían una reducción del riesgo estimado idéntico al de las píl- doras de alto-estrógeno/alto-gestágeno, y que los COCs mantenían el efecto protector hasta 30 años después de interrumpir su uso. • Un reanálisis de los datos del estudio CASH sugiere que los COCs con alta potencia del gestágeno confieren el doble de protección contra el cáncer ovárico comparada con las píldoras con gestágenos de menor potencia (Schildkraut et al 2002). • La escasa información con anticonceptivos orales sólo gestágeno (POPs) tiende a mostrar que las mujeres que usan la minipíldora también tienen un menor riesgo de cáncer ovárico (WHO-IARC 1999), 126 Guía Práctica en Anticoncepción Oral aunque muchas mujeres que usan píldoras sólo gestágenos tengan ciclos ovulatorios. Es más, el uso de COCs tiene un efecto protector desproporcionadamente mayor para que pueda atribuirse única- mente a la supresión de la ovulación (La Vecchia et al 1983), y el tratamiento con gestágenos produce una proporción aumentada de apoptosis en el epitelio ovárico (Rodríguez et al 1998). Así, las apoptosis pueden ser un factor importante en el papel protector de los AOs en la carcinogénesis ovárica. PROTECCIÓN SEGÚN TIPO HISTOLÓGICO TUMORAL • Es importante establecer si los mismos factores de riesgo se aplican a los diferentes tipos histológicos de cáncer ovárico, ya que los tumores ováricos mucinosos parecen presentarse con otros factores de riesgo diferentes. • La gran mayoría de los datos disponibles se refieren al cáncer inva- sivo epitelial de ovario. Un efecto beneficioso en otros tipos de tumor ovárico también puede existir. • Algunos datos indirectos, sin embargo, sugieren que el riesgo de tumores epiteliales de bajo potencial maligno y de algún cáncer ovárico no epitelial (es decir, tumores del estroma) puede también reducirse por el uso de AOs (Harris et al 1992, Horn-Ross et al 1992). • El uso de AOs parece proteger contra todos los subtipos histológicos de tumores epiteliales ováricos, con la posible excepción de los tumores mucinosos (Purdie et al 2001). EVIDENCIAS • El mecanismo común por el cual el uso de los AOs protege frente al desarrollo del cáncer de ovario es la supresión de la ovulación. Desde que las preparaciones con dosis más bajas son tan eficaces como las de dosis más elevadas de manera general y en relación a este objetivo (usadas de manera directa), se predijo que las prepara- ciones de dosis más bajas ofrecerían una protección comparable contra el cáncer de ovario. • Muchos estudios han mostrado que las ex-usuarias tienen un riesgo relativo de 0,6 comparado con las nunca usuarias (CASH 1987). El Cancer and Steroid Hormone Study (CASH), realizado entre 1980 y 1982 por los Centres for Disease Control proporcionaron la prueba inicial de este efecto protector. Fue publicado en 1987 y es la investigación más grande de la relación entre anticonceptivos orales y cáncer de ovario. El estudio CASH mostró una reducción 127Beneficios no contraceptivos de 40% en el riesgo después de tan sólo tres a seis meses de uti- lización de AOs. El grado de protección se incrementó progresiva- mente con la duración de su utilización, hasta 80%a los 10 años o más, lo cual sugiere un gradiente biológico. BIBLIOGRAFÍA Balasch J, Barri PN. Follicular stimulation and ovarian cancer. Hum Reprod 1993; 8:990-996. Chiaffarino F, Pelucchi C, Parazzini F, et al. Reproductive and hormonal factors and ovarian cancer. Ann Oncol 2001. Franceschi S, Parazzini F, Negri E, et al. Pooled analysis of 3 European case-control studies of epithelial ovarian cancer: III. Oral contraceptive use. Int J Cancer 1991; 49:61-66. Franceschi S. Oral contraceptive use and risk of cancer of the ovary and corpus uteri. In: Hannaford PC, Webb AMC (eds). Evidence-guided Prescribing of the Pill. Carnforth, UK. Parthenon 1996:145-156. La Vecchia C, Franceschi S. Oral contraceptives and ovarian cancer. Eur J Cancer Prev 1999 Aug; 8(4): 297-304. La Vecchia C, Franceschi S, Gallus G, et al. Incessant ovulation and ovarian cancer: a critical approach. 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Afecta sobre todo a mujeres post- menopáusicas, con un pico de edad a los 58-60 años, aunque un 5% puede presentarse por debajo de los cuarenta. • La mayoría de estas pacientes experimenta síntomas de hemorragia anormal, lo cual conduce al diagnóstico y tratamiento tempranos de la enfermedad localizada, con una tasa de supervivencia a los 5 años de 86%. Cuando hay metástasis a distancia la tasa de supervivencia desciende a 27%. • El estímulo estrogénico sin oposición es un factor de riesgo para el cáncer de endometrio. AOS Y CÁNCER DE ENDOMETRIO • Un metaanálisis (Schlesselman 1997) sugirió una reducción aproxima- da del 50% en el riesgo, conferida por la utilización de AOs. La pro- tección aumentó con el uso prolongado y fue desde 56% tras cuatro años, hasta 72% a los 12 años o más. También se demostró persis- tencia del efecto. • El menor riesgo de cáncer endometrial persiste 15-20 años después de abandonar su uso. En el estudio CASH, el RR fue 0,5 durante 10-14 años tras el abandono; en el estudio OMS (WHO 1992), la odds ratio (OR) fue 0,2 para AOs con altas dosis de gestágenos ≥ 10 años después del abandono; en un estudio americano multicéntrico el OR fue 0,3 para 15-19 años y 0,8 para ≥ 20 años después de interrumpir el uso de AOs (IARC 1999). • La mayor duración de uso se asocia con menor riesgo (Voig et al 1994). El RR fue 0,4 durante 10-19 años tras interrumpir el uso, y 0,8 durante > 20 años (Levi et al 1991). El uso posterior de THS no modifica el efecto protector a largo plazo del uso previo de AOs (Weiderpass et al 1999). MECANISMO PROTECTOR DE LOS AOS SOBRE EL CÁNCER DE ENDOMETRIO • La explicación biológica más probable para la protección conferida por los anticonceptivos orales combinados contra el cáncer endome- 130 Guía Práctica en Anticoncepción Oral trial es por medio de su dominación de gestágenos que suprime la actividad mitótica endometrial (Key & Pike 1988). LATENCIA • Existen evidencias que sugieren un efecto protector residual de la toma anterior de AOs que continuará a lo largo de la menopausia, momento en que el riesgo de cáncer endometrial es mayor. • Asumiendo que el uso de AOs suprima la actividad mitótica endometrial, tomar AOs durante 5 años a una edad joven produce una reducción del 60% en el riesgo durante el resto de su vida (Key & Pike 1988). • Dos estudios (CASH 1987, Stanford et al 1993) estimaron el riesgo respecto al tiempo desde el primer uso (latencia), pero sólo uno tuvo en cuenta explícitamente la duración de uso (Stanford et al 1993). Los datos sugieren que el menor riesgo de cáncer endometrial ocurre a partir de los 10 años de comenzar el uso de AOs, y que se mantiene el efecto protector hasta 30 años después de interrumpir su uso (Levi et al 1991). Figura 1. Riesgo Relativo de cáncer endometrial según la duración de uso de AOs. 131Beneficios no contraceptivos 0 R ie sg o Re la tiv o 0,01 0,1 1 10 2 4 Duración de uso de AOs (en años) 6 8 10 12 14 16 Años RR 4 0,44 8 0,33 12 0,28 18 20 Figura 2. Riesgo Relativo de cáncer endometrial según el tiempo desde el abandono de AOs. PROTECCIÓN SEGÚN TIPO HISTOLÓGICO • Los AOs proporcionan protección contra los tres tipos histológicos principales de cáncer endometrial: adenocarcinoma, adenoacan- toma y adenoescamoso. PROTECCIÓN SEGÚN PREPARADOS • Aunque no todos los estudios lo han confirmado (Rosenblatt et al 1992), tanto los preparados de altas dosis como los de más bajas dosis son protectores (CASH 1987, Rosenberget al 1994). Esto también puede apli- carse a los anticonceptivos con sólo gestágenos. Sin embargo, nuevos tipos de formulaciones como los bifásicos y trifásicos, aún no se han evaluado suficientemente a causa del número limitado fijo de mujeres- año de uso, aunque se ha sugerido que la protección es consistente con todos los tipos de preparados de AOs (Weiderpass et al 1999). • Nuevos estudios han confirmado que persiste el efecto con formula- ciones de dosis más baja (Vessey & Painter 1995, Sherman et al 1997). EVIDENCIAS • Los datos epidemiológicos indican que los anticonceptivos orales combinados reducen el riesgo de cáncer endometrial. También parece existir un efecto protector residual que continúa mucho tiem- po después de interrumpir los AOs. 132 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 0 R ie sg o Re la tiv o 0,01 0,1 1 10 2 4 Años transcurridos desde último uso de AOs 6 8 10 12 14 16 Años RR 5 0,33 10 0,41 18 20 22 24 26 28 30 • Hay una evidencia sustancial de que el uso de AOs reduce el riesgo de cáncer endometrial aproximadamente el 50% (IARC 1999, La Vecchia et al 2001), pero el número limitado de mujeres mayores que habían usado AOs no permite una estimación definitiva de la protección tras largos períodos y/o según la duración de exposición. • En base a las pruebas disponibles, se debe orientar a las mujeres respecto al efecto protector de la utilización de AOs sobre el ries- go de cáncer endometrial. Las mujeres de mayor riesgo deben considerar utilizar AOs, incluso cuando no se requiera de este últi- mo beneficio. BIBLIOGRAFÍA IARC. Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. Vol 72. 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WHO 1992, Geneva. 134 Guía Práctica en Anticoncepción Oral ENFERMEDAD MAMARIA BENIGNA INTRODUCCIÓN • Los trastornos patológicos benignos han sido menospreciados en comparación con el cáncer, si bien representan a casi el 90% de las manifestaciones clínicas mamarias. • Existen pruebas clínicas sólidas de que muchos de los trastornos mamarios benignos, en especial dolor, nodularidad y quistes, muy probablemente tengan su patogenia en sucesos hormonales durante el período de la reproducción. • Dado que los cambios histológicos de enfermedad fibroquística están presentes en casi todas las mujeres normales, se sugirió que la enfer- medad fibroquística no existía (Love et al 1982). La denominación actual- mente aceptada para este trastorno es “cambios fibroquísticos”. • Un sistema útil de clasificación hace énfasis en la variedad de trastornos mamarios benignos que ven los clínicos (Love et al 1982), que se basa en síntomas y hallazgos de exploración (Cuadro 1). • Se ha propuesto un sistema de clasificación histopatológica útil para las enfermedades mamarias benignas (Cuadro 2). Las lesiones no proliferativas de la mama constituyen casi un 70% de las benignas y no conllevan mayor riesgo de aparición de carcinoma. Cuadro 1. Clasificación de las enfermedades mamarias benignas en base a sus características clínicas. 135Beneficios no contraceptivos I. Tumefacción e hipersensibilidad fisiológicas. II. Nodularidad. III. Mastalgia (dolor mamario). IV. Tumores predominantes. A. Quistes macroscópicos. B. Galactoceles. C. Fibroadenoma. V. Secreción por el pezón. A. Quistes macroscópicos. Galactorrea. B. Secreción anormal por el pezón. VI. Infecciones mamarias. A. Mastitis intrínseca. 1. Ingurgitación postparto. 2. Mastitis de la lactancia. 3. Absceso mamario de la lactancia. B. Absceso subareolar crónico recurrente. C. Mastitis aguda relacionada con mamas macroquísticas. D. Infecciones extrínsecas. AOS Y ENFERMEDAD MAMARIA BENIGNA • El Canadian National Breast Screening Study (NBSS) es un ensayo controlado aleatorizado de screening para cáncer de mama en mujeres de 40-59 años seleccionadas para el reclutamiento (Rohan & Miller 1999). Se encontró una asociación inversa entre el uso de AOs y el riesgo de todos los tipos de enfermedad mamaria benigna. La reducción en el riesgo se confinó mayoritariamente a las formas proliferativas, y en particular, a esas formas proliferativas sin atipia histológica, en las que había una reducción progresiva en el riesgo con la mayor duración de uso [IRR (95% CI)]. Para el uso de más de 7 años fue 0,64 [(0,47-0,87)]; el riesgo de proliferación con atipia se incrementó un poco con el mayor uso de AOs [IRR (95% CI)]. Para el uso de más de 7 años fue 1,43 (0,68-3,01), pero no de forma dosis-dependiente. Cuadro 2. Sistema histopatológico de clasificación de los trastornos mamarios benignos. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA ENFERMEDAD MAMARIA BENIGNA • El probable mecanismo de acción es la supresión de la ovulación y, por tanto, inhibición de la proliferación celular mamaria que nor- malmente sucede en la primera mitad del ciclo menstrual. Ese efecto debe continuar observándose con dosis de estrógenos de 30 a 35 mcg, aunque puede no ser tan significativo con las nuevas píldoras de 15 y 20 mcg, con las que hay períodos ovulatorios más frecuentes. 136 Guía Práctica en Anticoncepción Oral I. Lesiones no proliferativas de la mama A. Quistes y metaplasia apocrina. B. Ectasia ductal. C. Hiperplasia epitelial ductal leve. D. Calcificaciones. E. Fibroadenoma y lesiones relacionadas. II. Trastornos proliferativos mamarios sin atipias A. Adenosis esclerosante. B. Lesiones esclerosantes radiales y complejas. C. Hiperplasiaepitelial ductal, moderada y florida. D. Papiloma intraductal. III. Lesiones proliferativas atípicas A. Hiperplasia lobulillar atípica (ALH). B. Hiperplasia ductal atípica (ADH). MANEJO • Es importante resaltar que los fibroadenomas no remiten espon- táneamente y tienden a crecer con el tiempo. • La mastalgia es un síntoma mamario frecuente y en ocasiones molesta. Cuando es leve, es un cambio fisiológico normal en casi todas las mujeres. Cuando persisten los síntomas de dolor intenso más de seis meses, a menudo es útil interrumpir el uso de AOs. Si la mujer desea continuar tomando AOs, una píldora con mayor con- tenido de gestágeno mejora los síntomas. EVIDENCIAS • Los AOs disminuyen notablemente los síntomas de casi todas las pacientes con cambios fibroquísticos; sin embargo, reaparecen en el 40% de ellas al interrumpir el tratamiento. • Existe una disminución de 30 a 50% en la incidencia de trastornos fibroquísticos benignos con el uso de AOs (Charreau et al 1993). • La aparición de fibroadenomas es menor en usuarias de AOs a largo plazo, actuales y recientes. • Las dosis o la mayor potencia de los gestágenos pueden mejorar la disminución del riesgo. • También se ha demostrado que el uso de AOs disminuye la incidencia de galactorrea. BIBLIOGRAFÍA Charreau I, Plu-Bureau G, Bachelot A, et al. Oral contraceptive use and risk of benign breast disease in a Frech case-control study of young women. Eur J Cancer Prev 1993; 2:147-154. Rohan TE, Miller AB. A cohort study of oral contraceptive use and risk of benign breast disease. Int J Cancer 1999; 82(2):191-6. 137Beneficios no contraceptivos LEIOMIOMAS UTERINOS INTRODUCCIÓN • Los leiomiomas uterinos (fibromas o miomas) constituyen la neo- plasia pélvica más frecuente y se encuentran hasta en un 40% de las mujeres. Son la principal causa de histerectomía. • Existe una mayor susceptibilidad entre las mujeres de raza negra a presentar leiomiomas uterinos. • Varios defectos genéticos clave incluyen anomalías cariotípicas que afectan el crecimiento de los leiomiomas. • El efecto de los esteroides y los factores de crecimiento en el aumento de volumen de los leiomiomas han sugerido nuevos méto- dos terapéuticos para los síntomas producidos por los tumores. • Aún se desconocen los mecanismos patogénicos del inicio de los leiomiomas. El papel de un componente genético subyacente en el desarrollo de los leiomiomas espera ser descubierto. EPIDEMIOLOGÍA DE LOS LEIOMIOMAS • La disminución notoria de aparición de los leiomiomas después de la menopausia, apoya de manera sólida la participación de las hor- monas ováricas. • Se desconoce el papel de estrógenos y gestágenos en la aparición de leiomiomas uterinos, dentro de un complejo ambiente hor- monal cíclico endógeno. • La menarquia precoz constituye un importante factor de riesgo (Marshall et al 1998). • No existe evidencia de la participación de los anticonceptivos orales y de la THS en los leiomiomas uterinos. • Existen escasos estudios del uso de hormonas exógenas dedicados a estos tumores y, por tanto, se requieren resultados de investigación futura para valorar el impacto (si acaso) de los AOs en el riesgo de leiomiomas uterinos. EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LOS LEIOMIOMAS • Los estudios han informado desde un menor riesgo de aparición con el uso de AOs (Ross et al 1986, Lumbiganon et al 1995), a no encon- trar ninguna relación (Samadi et al 1996). • La disminución del riesgo sólo es evidente en mujeres que usan AOs actualmente (Marshall et al 1998, RCGP 1974). Sólo un estudio encontró que el riesgo de leiomiomas uterinos decrece conforme aumenta el número de años de uso de AOs (Ross et al 1986). 138 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • El uso de AOs también reduce la pérdida de sangre menstrual en mujeres con fibromas uterinos. EVIDENCIAS • Los datos del estudio de Oxford Family Planning mostraron una reducción en el riesgo de fibroides en mujeres que toman anticon- ceptivos (Ross et al 1986). • La relación entre uso de AOs y leiomiomas uterinos es problemática, porque se desconoce si algunos estudios de esos tumores tratados por histerectomía incluyeron el uso de AOs prescritos para los sín- tomas después del diagnóstico clínico o ultrasonográfico. • Incluso cuando se considera el uso de AOs antes del diagnóstico, la capacidad de dichos medicamentos de suprimir la hemorragia da lugar a la posibilidad de que la aparente protección observada no sea debida a un efecto sobre los tumores en sí. • Los estudios de revisión del uso de AOs se han hecho en grupos con uso variable de diferentes fórmulas, lo que complica las compara- ciones entre informes si la dosis o potencia relativa de estrógenos y gestágenos tienen influencia en la aparición de leiomiomas uterinos. BIBLIOGRAFÍA Burkman RT. 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La piel grasa severa parece ser una de las principales causas de malestar en las mujeres jóvenes particularmente. • La actividad funcional de los sebocitos en la piel es estimulada por las hormonas androgénicas, dehidrotestosterona (DHT) y el precursor de la testosterona suprarrenal dehidroepiandrosterona-sulfato (DHEAS). • DHEAS es responsable del estímulo primario del sebocito, el cual se estimula por la testosterona producida por los ovarios o testículos. Dentro del sebocito, la 5α-reductasa convierte la testosterona a DHT, que se liga a los receptores citoplasmáticos de DHT, es trans- portado al núcleo, y activa la diferenciación del sebocito y aumenta la producción de sebum. ETIOLOGÍA DEL ACNÉ • El exceso de andrógenos provoca acné al incrementar la producción de sebo o el crecimiento de la glándula sebácea. • Aunque los niveles de secreción de sebo y la severidad del acné están interrelacionados, son necesarios otros factores etiológicos para activar esta condición. Éstos incluyen la hiperqueratosis folicular, la colonización de Propionibacterium acnes, una predisposición genética y factores psicológicos, todos los cuales necesitan ser con- siderados para el manejo de esta patología. • Los resultados clínicos de estos eventos incluyen pápulas inflamato- rias, pústulas, y nódulos y comedones no inflamatorios abiertos y cerrados (Thiboutot 2000). 140 Guía Práctica en Anticoncepción Oral O CH3 CH3 OH Testosterona 5αα reductasa Dihidrotestosterona 17 H O CH3 CH3 OH 17 H MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL ACNÉ • Existe plausibilidad biológica para el efecto beneficioso del uso de AOs en condiciones asociadas al exceso de andrógenos. • Los mecanismos probablesson comunes a todos los tipos de éstos: � Los estrógenos disminuyen la secreción sebácea compitiendo con los andrógenos en varios niveles: ❍ Supresión de producción de las gonadotrofinas adrenales y ováricas, reducción de andrógenos circulantes (debido al aumento de andrógenos unidos como resultado del aumento de la producción de SHBG), y supresión de la secreción de andrógeno por la corteza suprarrenal. ❍ El componente de estrógenos induce la mayor producción de SHBG (Sex Hormone Binding Globulin), proteína encargada del transporte plasmático de la testosterona, con lo cual dis- minuye la fracción libre de la hormona, forma activa de la misma que se encuentra a disposición del receptor sebáceo. ❍ La supresión de gonadotrofinas origina disminución de la producción ovárica de andrógenos. ❍ Realizan una acción antiadrogénica moderada a nivel del metabolismo periférico, es decir, dentro del sebocito. ❍ También está suprimida la producción suprarrenal de andrógenos. ❍ Los anticonceptivos orales inhiben a la enzima 5α reductasa, que causa la conversión de la testosterona en dihidrotestos- terona, que es el andrógeno activo en la piel y en los folículos pilosos. � Entre los gestágenos actuales, sólo acetato de ciproterona, aceta- to de clormadinona, dienogest y la drospirenona poseen actividad antiandrogénica. La testosterona dentro de la piel puede metabolizarse a dihidrotestosterona, un potente andrógeno, y este proceso está controlado por la 5α reductasa. El mayor efecto inhibidor de un gestágeno sobre la 5α reductasa, reside en la disminución de la conversión de andrógenos a dihidrotestosterona, reduciendo así los niveles de andrógenos circulantes y por lo tanto, un exceso de andrógenos. Los resultados mostraron que todos los gestágenos proporcionan alguna acción inhibitoria (Rabe et al 2000). 141Beneficios no contraceptivos ANDROGENICIDAD DE LOS NUEVOS GESTÁGENOS Y TRATAMIENTO DEL ACNÉ • La androgenicidad de un gestágeno está determinada por varios factores, como su afinidad relativa de unión al receptor de proges- terona y de andrógenos, así como su interacción con la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG). • Si consideramos que los preparados poco androgénicos pueden mejorar el acné pre-existente, los AOs andrógeno-dominantes (sobre todo, los que contienen altas dosis de gestágeno) pueden asociarse con una exacerbación del acné. • El gestodeno, el desogestrel y el norgestimato tienen una afinidad relativa más baja por el receptor de andrógenos que el levonorgestrel; varios estudios han informado mejoría del acné pre-existente. • Debido a que la SHBG es el principal regulador de la distribución plasmática y el clearance metabólico para algunos gestágenos, la biodisponibilidad de LNG, DSG y GSD puede influenciarse por los cambios en la concentración plasmática de SHBG. ¿TODOS LOS AOS MEJORAN EL ACNÉ? • El mayor nivel de evidencia se ha demostrado con un prepara- do trifásico que contiene 35 mcg de EE y norgestimato trifásico (180 mcg/215 mcg/250 mcg) y con un monofásico que con- tiene 20 mcg de EE y levonorgestrel (100 mcg) (I). • En base a lo que se sabe acerca de los probables mecanismos de acción, se esperan beneficios semejantes para todos los anticon- ceptivos orales (II-2). � Dado el efecto beneficioso de los estrógenos, serían preferibles los preparados con dosis mayores de estrógenos. No obstante, los AOs de baja dosis (20 mcg de EE/100 mcg de levonorgestrel) también mejoran el acné basado en el número de lesiones, en la mejora de dichas lesiones y en la percepción de la propia paciente (Thiboutot et al 2001). � Por otro lado, la mejora de acné en algunas mujeres tratadas con AOs es debida a la acción sobre los marcadores anti-androgénicos (Thorneycroft et al 1999). • Aunque existe reducción en las lesiones de acné con preparados con diferentes gestágenos, como ciproterona, desogestrel, gestodeno, 142 Guía Práctica en Anticoncepción Oral levonorgestrel y norgestrel, son de elección los preparados con un gestágeno poco androgénico (II-2). Un preparado que contenga cipro- terona (gestágeno antiandrogénico) debe ser considerado en mujeres con acné moderado – severo. • No existen estudios aleatorizados que comparen AOs con otros antiandrógenos. • La FDA americana aprobó la indicación de tratamiento del acné para un preparado trifásico que contiene 35 mcg de EE y norgestimato trifásico (180 mcg/215 mcg/250 mcg). ¿QUÉ MUJERES PUEDEN BENEFICIARSE CON EL TRATAMIENTO HORMONAL DEL ACNÉ? • No se han establecido criterios absolutos para definir las pacientes que mejoran con el tratamiento hormonal del acné. Algunas de las indicaciones son el antecedente de fracasos o intolerancia a terapias tradicionales; antecedente de irregularidades menstruales o quistes de ovario; la intensificación premenstrual del acné, del tipo papular 143Beneficios no contraceptivos Fig. 1. Estudios aleatorizados de uso de AOs y acné. Porcentaje medio de disminución de las lesiones en el ciclo 6. (Redmont et al 1997, Lucky et al 1997). Redmont P<0,01 Lucky P<,0001 0 10 20 30% 40 50 60 Trifásico NGM Placebo o nodular inflamatorio; la seborrea, el hirsutismo leve o moderado, y la intensificación del acné durante la edad adulta. • Para la mayoría de las mujeres, el uso de cualquier AO mejora el acné. Sin embargo, las formulaciones que contienen desogestrel (reducen los niveles de testosterona libre de la circulación) o ciproterona (antiandrogénico) pueden ser de beneficio particular en las mujeres con acné. Para las mujeres con hirsutismo puede ser útil una preparación que contenga ciproterona, aunque en ocasiones la dosis de 2 mg de ciproterona puede ser insuficiente, siendo a veces necesario la adición de otros preparados con ciproterona. • Es importante recordar que las bajas dosis de tetraciclinas usadas en el manejo de acné no reduce la eficacia de los AOs. • Instaurar una contracepción segura es un requisito indispensable en mujeres tratadas con isotretinoína. BIBLIOGRAFÍA Beylot C, Doutre MS, Beyloy-Bary M. 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Contraception 1999; 60:255-262. 144 Guía Práctica en Anticoncepción Oral AOs Y DENSIDAD ÓSEA INTRODUCCIÓN • La masa ósea está determinada por el pico de masa ósea lograda en la juventud menos la pérdida ósea posterior. • El pico de masa ósea se alcanza entre los 20 y 25 años, permanece constante durante casi 10 y despuésdisminuye progresivamente, a una proporción de aproximadamente 1% por año de los factores endógenos relacionados con la edad. • En mujeres, la pérdida ósea anual se acelera durante la peri- menopausia y la menopausia, tanto como 3% a 5%. La pérdida a lo largo de su vida puede alcanzar 30% a 40% del pico de masa ósea. • El mayor riesgo para reducir la densidad mineral ósea (DMO) es la existencia de un estado hipoestrogénico. El estado hipoestrogénico en mujeres en edad reproductiva incluye la anorexia nerviosa, la amenorrea inducida por el ejercicio, la disgenesia gonadal, la ooforectomía precoz, el fallo ovárico prematuro, la quimioterapia y/o radioterapia y la hiperprolactinemia. • Otros factores de riesgo de disminución de la DMO incluyen el tabaco, historia familiar, abuso de alcohol y/o de cafeína, hipertiroidismo, uso crónico de esteroides, delgadez extrema y estilo de vida sedentaria. EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LA DENSIDAD MINERAL ÓSEA (DMO) • El uso de AOs ha sido asociado a un aumento de la masa ósea cor- tical y trabecular y mayor DMO tanto en mujeres premenopáusicas como postmenopáusicas. • La deficiencia estrogénica de la menopausia puede causar bastante pér- dida ósea que descompense el efecto del uso de AOs en la premenopau- sia, a menos que el reemplazo estrogénico continúe tras la menopausia. • Un meta-análisis de 13 estudios (Kuohung et al 2000) evidenció que el uso previo de AOs de baja dosis está asociado a niveles más altos de DMO y que el grado de protección se relaciona con la duración de exposición. Aunque es destacable que existen estudios que reflejan que el uso AOs de baja dosis indican poco impacto sobre el hueso (Mais et al 1993, Polatti et al 1995, Hartard et al 1997). • Estudios prospectivos han confirmado que las mujeres peri- menopáusicas que usan AOs conservan la DMO cuando se com- pararon con no usuarias (Pasco et al 2000). • El efecto de AOs sobre la DMO es dosis-dependiente; la dosis óptima pa- rece ser 20 a 35 mcg de etinilestradiol o su equivalente (DeCherney 1996). 145Beneficios no contraceptivos • Se ha demostrado protección en mujeres hipoestrogénicas jóvenes, con anorexia y amenorrea inducida por el ejercicio. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL HUESO • Los estrógenos aumentan la absorción del calcio y disminuyen las concentraciones de minerales en suero y orina, indicando una reducción de la resorción ósea. • Inhibición directa de la resorción por osteoclastos. EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LAS FRACTURAS • La medición de la DMO no es tan importante como el resultado clínico: las fracturas. Figura 1. Curso fisiológico de la masa ósea. 146 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Consecuencias a largo plazo de situaciones hipoestrogénicas: Representación esquemática de la densidad ósea en el curso de los años de la vida: con el inicio de la pubertad el hueso madura y alcanza a la edad de 25-30 años su máxima densidad ósea (pico de masa ósea). Seguidamente, aparece una osteopenia lenta como consecuen- cia de la desintegración fisiológica del hueso. En el déficit estrogénico a largo plazo exis- tirá una masa ósea mucho menor, en comparación con las mujeres con producción normal de estrógenos. pico de masa ósea M as a ós ea D is pe rs ió n (± 2 D es vi ac io ne s es tá nd ar ) Zona de riesgo de fracturas Insuficiente formación de osteoide por déficit hormonal Menopausia Cese de la producción de estrógenos Postmenopausia Osteoporosis 10 20 30 40 50 60 70 Años • El uso previo de AOs protege a las mujeres en la menopausia. Existe menor riesgo de disminución de la DMO (OR=0,35; 95% CI; 0,23-0,53) y mayor posibilidad de aumento de DMO (OR=2,19; 95% CI; 1,7-2,83) en usuarias previas de AOs. La protección se incrementa cuanto más pro- longado haya sido el período de uso (Kleerekoper et al 1991). • Estudios retrospectivos indican una reducción de las fracturas en mujeres postmenopáusicas que habían usado AOs previamente (Mallmin et al 1994, Johansson et al 1996, O’Neill et al 1996, O’Neill et al 1997). En el Royal College of General Practitioners Study, el riesgo global de fracturas con el uso de AOs fue ligeramente menor. Se han obser- vado resultados similares en el Oxford-Family Planning Association Study (Vessey et al 1998). • Un estudio caso-control sueco (Michaelsson et al 1999) encontró una reducción en el riesgo de fractura de cadera postmenopáusica cuando se usaban AOs después de los 40 años (preparados antiguos de dosis altas principalmente) por mujeres que no tenían sobrepeso, con un mayor beneficio a mayor duración de uso anterior (Michaelsson et al 1999). Mostró que el uso de AOs después de los 40 años reduce el riesgo de fractura de cadera postmenopáusica por 30%. • Dado que las antiguas usuarias de AOs están llegando a la senec- tud, época de mayor incidencia de fracturas, son necesarios nuevos estudios de mujeres postmenopáusicas para desvelar la relación exacta entre el uso de AOs y las fracturas osteoporóticas. 147Beneficios no contraceptivos Figura 2. DMO esperada para usuarias de AOs de bajas dosis versus placebo (grupo control). 100 101 99 98 97 96 95 94 93 92 91 Control Po rc en ta je d e D M O in ic ia l AOs baja dosis Inicio A los 3 años ¿TODOS LOS AOS EVITAN LA PÉRDIDA ÓSEA? • Como el hueso trabecular de la columna es más sensible al turnover óseo acelerado que lleva a la osteoporosis, estos resultados sugieren que los AOs de baja dosis pueden proteger contra la osteoporosis. • Así, la mejora de la mineralización ósea entre usuarias de AOs de baja dosis es biológicamente plausible. • Puesto que el componente estrogénico de los AOs es el encargado de estos efectos, es poco probable que se observe dicho beneficio con la minipíldora de sólo gestágenos. SESGOS DE LOS ESTUDIOS • Las mujeres que han usado AOs se diferencian de las que nunca los han usado en algunas variables de estilo de vida y nivel socioe- conómico. Se ha informado de un mayor tabaquismo, o más con- sumo de tabaco y alcohol combinados en mujeres que han usado AOs alguna vez. • La medición de la DMO en diferentes zonas óseas, el uso de diferentes técnicas y la reducción de la dosis de esteroides en los AOs a lo largo del tiempo, limita las interpretaciones y las aplicaciones prác- ticas de los hallazgos. • La ingesta de calcio entre mujeres en edad reproductiva no siempre es la adecuada. EVIDENCIAS • Tres estudios usaron la ocurrencia de fractura como un end point evaluando el efecto de AOs de alta dosis en la DMO. • Las mujeres pueden haber sido demasiado jóvenes para mostrar un efecto beneficioso del uso de AOs sobre el riesgo de fractura. La DMO es una medida aproximada del riesgo de fractura; sin embar- go, la DMO puede medirse en el estudio de inicio, mientras que la incidencia de fractura requiere observación durante muchos años. • La osteoporosis se manifiesta por mayor pérdida de hueso trabecu- lar que de hueso cortical. RECOMENDACIONES • Basándose en el cuerpo de evidencia disponible hoy, se pueden realizar algunas recomendaciones clínicas basadas en la evidencia: 1. En mujeres jóvenes, sanas, en edad reproductiva, que están en la función ovárica máxima, no existen evidencias que sugieran que el 148 Guía Práctica en Anticoncepción Oral uso de AOs mejore a la larga la DMO. Semejantemente, la eviden- cia es débil para un efecto protector con el uso a corto plazo “D”. 2. En mujeres jóvenes, en edad reproductiva, con una condición de hipoestrogenismo, hay un efecto protector sobre DMO con el uso de AOs “B”. 3. En mujeres en el final de su vida reproductiva, declinando la función ovárica, hay un efecto protector sobre la DMO con el uso de los AOs “B”. Con el uso a largo plazo de los AOs, más de 5 años, la pro- tección aumenta con la mayor duración de uso “B”. BIBLIOGRAFÍA Burr DB, Yoshikawa T, Teegarden D, McCabe G, McCabe L, Weaver C. Exercise and oral contraceptives suppress the normal age-related increase in bone mass and strength in the femoral neck of youngwomen 18–31 years old. Bone 2000; 27:855-63. Castelo Cooper C, Hannaford P, Croft P, Kay CR. Oral contraceptive pill use and frac- tures in women: a prospective study. Bone 1993; 14(1):41-45. DeCherney A. Bone-sparing properties of oral contraceptives. Am J Obstet Gynecol 1996; 174:15-20. Garnero P, Sornay-Rendu E, Delmas PD. Decreased bone turnover in oral contracep- tive users. Bone 1995; 16:499-503. Gambacciani M, Ciaponi M, Cappagli B, Benussi C, Genazzani AR. Longitudinal evaluation of perimenopausal femoral bone loss: effects of a low-dose oral contracep- tive preparation on bone mineral density and metabolism. Osteoporos Int 2000; 11:548. Klerekoper M, Brienza RA, Schultz LR, et al. Oral contraceptive use may protect against low bone mass. Henry Ford Hospital Osteoporosis Cooperative Research Group. Arch Intern Mad 1991, 151:1971-6. 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Volpe A, Silferi M, Genazzani AD, Genazzani AR. Contraception in older women. Contraception 1993; 47:229-39. 150 Guía Práctica en Anticoncepción Oral AOs Y ARTRITIS REUMATOIDE INTRODUCCIÓN • Es la causa más frecuente de artritis inflamatoria crónica, y afecta alrededor de 1 a 2% de la población general. Aproximadamente el 75% de los afectados es del género femenino. • Existe evidencia clínica que apoya una influencia de las hormonas gonadales en la artritis reumatoide. • El signo clásico es la poliartritis simétrica que afecta a las articula- ciones pequeñas de las manos y pies. Con el tiempo, puede quedar afectada casi cualquier articulación del cuerpo. Alrededor de 80 a 85% de las pacientes tiene factor reumatoide detectable en sangre. • Los síntomas y signos clínicos de la AR varían en intensidad con el ciclo menstrual. • El embarazo es beneficioso en la mayoría de pacientes con AR. • Se cree que los esteroides sexuales influyen en el sistema inmunológico, y se han descrito cambios en los niveles de hormonas gonadales en las pacientes con AR. • La interacción entre los sistemas inmunes y endocrinos parece jugar un papel importante en la patogénesis de las enfermedades autoinmunes, como la AR. La activación de células T por medio de células dendríticas puede no requerir antígeno (Thomas & Lipsky 1996), y es posible que no haya sólo un desencadenante antigénico para esta enfermedad. EFECTOS DE LOS AOS SOBRE LA ARTRITIS REUMATOIDE (AR) • Desde que en 1978 el Royal College of General Practitioners sugirió un efecto protector de los AOs contra el desarrollo de AR, es moti- vo de controversia. • La literatura en la artritis reumatoide ha sido polémica, con los estu- dios en Europa que encuentran evidencia de protección y estudios en América del Norte que no han demostrado tal efecto. • Un metaanálisis de nueve estudios basados en la población y en hospitales (Spector & Hochberg 1990) evaluó el efecto protector de los AOs sobre la artritis reumatoide. Los datos del pool de los estudios evidencian que los AOs disminuyen el riesgo de artritis reumatoide en aproximadamente el 30% (OR ajustada 0,73; 95% CI, 0,61-0,85) (Spector & Hochberg 1990). • Otro meta-análisis posterior no encontró efectos concluyentes, aunque notó heterogeneidad considerable en los estudios revisados (Pladevall-Vila et al 1996). 151Beneficios no contraceptivos • Un estudio caso control halló reducción del 78% en el riesgo (OR=0,22; 95% CI, 0,06-0,85) en usuarias actuales, aunque sin beneficio en las antiguas usuarias (Brennan et al 1997). • El uso de AOs disminuye el riesgo de artritis en ≥ 50% de los casos basados en hospitales (OR, 0,49; 95% CI, 0,39-0,63), por lo que se ha sugerido que los AOs pueden prevenir la progresión a formas más severas de la enfermedad. • Las mujeres que han usado AOs durante más de 5 años tienen un riesgo relativo de desarrollar la enfermedad leve, de 0,1 (95% CI, 0,01-0,6) (Jorgensen et al 1996). • Se ha señalado que la mayor protección con el uso de AOs se daba en mujeres con una historia familiar positiva (Hazes et al 1990). • Un reciente estudio de cohorte reveló que el uso de AOs no influye de forma significativa en el resultado a largo plazo de AR. Hay, sin embargo, una tendencia para las usuarias de AOs a largo plazo a tener menos lesiones radiográficas y un mejor nivel funcional (Drossaers-Bakker et al 2002). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA ARTRITIS REUMATOIDE • Se desconoce cómo interactúan las hormonas sexuales a dosis terapéuticas con un trastorno con esta causa (autoinmune). • Se ha sugerido un efecto inmunosupresor de los niveles aumenta- dos de estrógenos y progesterona circulantes. EVIDENCIAS • Un meta-análisis concluyó que la evidencia consistente indicaba un efecto protector, pero en lugar de prevenir el desarrollo de enfer- medad, los AOs pueden modificar el curso de la enfermedad, inhi- biendo la progresión de moderada a severa (Spector & Hochberg 1990); mientras que un metaanálisis posterior concluyó que no había evi- dencias de un efecto protector (Pladevall-Vila et al 1996). • Existen algunas evidencias que sugieren que los AOs podrían ser protectores para las formas severas de AR, aunque son necesarios estudios aleatorizados. BIBLIOGRAFÍA Brennan P, Bankhead C, Silman A, Symmons D. Oral contraceptives and rheuma- toid arthritis: Results from a primary care-based incident case-control study. Semin Arthritis Rheum 1997; 26:817-823. 152 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Drossaers-Bakker KW, Zwinderman AZ, van Zeben D, Breedveld FC, Hazes JMW. Pregnancy and oral contraceptive use do not significantly influence outcome in long term rheumatoid arthritis. Hazes JMW, Dijkmans BAC, Vandenbroucke JP, De Vries RRP, Cats A. Reduction of the risk of rheumatoid arthritis among women who take oral contraceptives. Arthritis Rheum 1990; 33:173. Jorgensen C, Picot MC, Bologna C, Sany J. Oral contraception, parity, breast feed- ing, and severity of rheumatoid arthritis. Ann Rheum Dis 1996; 55:94-98. Pladevall Vila M, Delclos GL, Varas C, Guyer H, Brugués Tarradellas J, Anglada Arisa A. Controversy of oral contraceptives and risk of rheumatoid artritis: Meta-analy- sis of conflictingstudies and review of conflicting meta-analyses with special emphasis on analysis of heterogeneity. Am J Epidemiol 1996; 144:1-14. Silman A J. Contraceptives, pregnancy, and RA. Ann Rheum Dis 2002; 61:383. Spector TD, Hochberg MC. The protective effect of the oral contraceptive pill on rheumatoid arthritis: an overview of the analytic epidemiological studies using meta- analysis. J Clin Epidemiol 1990; 43:1221-1230. 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Los factores de riesgo incluyen la menar- quia precoz y la menopausia tardía. • Los implantes extrapélvicos, incluyendo en el ombligo y diafragma, son raros. Las células embrionarias pueden dar lugar a los depósitos en el ombligo, mientras la menstruación retrógrada puede depositar las células endometriales en el diafragma. Los endometriomas son quistes de endometriosis dentro del ovario. • Los propósitos del tratamiento en mujeres con endometriosis son el alivio de estos síntomas, la prevención del avance de la enfermedad y la promoción de fecundidad. • A pesar de las mejoras significativas en los esquemas médicos y quirúrgicos de tratamiento de la endometriosis aún no se ha estable- cido una terapéutica óptima. • La cirugía conservadora en mujeres con endometriosis sintomática es generalmente satisfactoria, pero frecuentemente con resolución incompleta del dolor o su recurrencia. Cuando no se desea gestación, la terapia médica constituye una alternativa válida. • Las terapias hormonales para la endometriosis normalmente no son cito-reductoras y la actividad metabólica de los implantes ectópicos usualmente reaparece tras la atrofia temporal inducida por el fármaco (Evers 1987). ETIOLOGÍA DE LA ENDOMETRIOSIS • Se desconoce la causa específica de la endometriosis. • La enfermedad se caracteriza por implantes de tejido constituidos por glándulas y estroma endometriales a menudo rodeados por una respuesta inflamatoria. La teoría de Sampson (menstruación retrógrada) ofrece una explicación factible para la presencia de teji- do endometrial dentro de la pelvis. 154 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • El tejido endometriósico presenta muchas similitudes con el endometrio uterino. Ambos tienen receptores de estrógeno y progesterona y la capacidad de responder al estímulo hormonal a través de ellos. • La supresión del crecimiento endometrial constituye la base para el diseño de tratamientos médicos eficaces en la enfermedad, inducien- do amenorrea. • Los anticonceptivos orales reducen el riesgo de endometriosis, y este efecto protector persiste hasta un año después de su interrupción. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA ENDOMETRIOSIS • La observación clínica de resolución de una aparente resolución de los síntomas durante el embarazo dio lugar al concepto de tratar a las pacientes con un régimen de pseudoembarazo. Se usaron dosis altas de combinaciones de estrógeno-gestágenos y gestágenos solos. No existen evidencias de la efectividad de los AOs de baja dosis que se usan actualmente. • Evidencias epidemiológicas, sin embargo, refieren que en el momen- to de uso de AOs existe una menor incidencia de endometriosis (Vessey 1993). Los AOs tienen la gran ventaja, sobre otros tratamientos hormonales, de que pueden tomarse indefinidamente. • Los AOs crean un medio hormonal, en el cual el agente gestagénico impide el efecto del estrógeno sobre el recubrimiento endometrial e induce decidualización y atrofia consecuente de las lesiones del endometrio. Desafortunadamente, la endometriosis puede per- manecer activa a pesar de los AOs y algunas pacientes continúan quejándose de síntomas. Cuando la paciente no logra experimentar alivio de los síntomas en tres meses después de iniciar tratamiento con AOs y uso concomitante de AINEs, se justifica una modalidad médica más enérgica. ANTICONCEPTIVOS ORALES EN EL TRATAMIENTO DE LA ENDOMETRIOSIS • El manejo hormonal de la endometriosis se basa en la supuesta respuesta de implantes endometriósicos a un ambiente endocrino adverso, es decir; bajas concentraciones de estrógenos y/o altas de gestágenos o andrógenos. Los gestágenos con/sin estrógenos inducen anovulación y amenorrea según su dosificación; provocan una marcada decidualización, aciclicidad y atrofia del endometrio eutópico y ectópico y reducen la inflamación intraperitoneal. 155Beneficios no contraceptivos • Los gestágenos y estrógenos-gestágenos para la endometriosis sin- tomática han demostrado un consistente efecto antidismenorreico. Considerando los estudios observacionales, la frecuencia de las no respondedoras al final del tratamiento es aproximadamente del 10% (Vercellini et al 1997). Hasta la fecha, ningún estudio comparativo ha demostrado que la eficacia de danazol o de los análogos GnRH sea superior a la de los gestágenos o a la de las combinaciones de estrógenos-gestágenos orales, los cuales son similares en cuanto a la eficacia en reducir el dolor pelviano asociado con la endometrio- sis y en la mejora de aproximadamente el 70% de la calidad de vida de las pacientes sintomáticas (Vercellini et al 1997, Gruppo Italiano per lo Studio dell’Endometriosi 2000). • El principal objetivo terapéutico debe ser temporal y posiblemente prolongado alivio de los síntomas en las circunstancias específicas y no la curación definitiva, porque más de la mitad de las mujeres con dismenorrea severa o dispareunia tendrán recurrencia a los pocos meses de interrumpir el fármaco, cualquiera que sea el tratamiento esteroideo usado (Vercellini et al 1997, ACOG 1999, RCOG 2000). • En comparación con otras terapias, los gestágenos se caracterizan por efectos secundarios de relativa limitada severidad clínica, buena tolerancia global, y bajo coste. Esto es particularmente importante en enfermedades crónicas como la endometriosis. • Solos o combinados con estrógenos, como los AOs, los gestágenos podrían ser una opción óptima para el tratamiento a largo plazo de endometriosis sintomática en mujeres seleccionadas que no desean gestación (ACOG 1999, RCOG 2000). Los gestágenos pueden ser preferibles cuando deban evitarse efectos secundarios metabólicos y subjetivos relacionados con los estrógenos o para las mujeres que no deseen AOs, considerando que los AOs probablemente sean la mejor opción para prevenir los efectos de la deprivación estrogéni- ca cuando se decide un esquema de tratamiento a largo plazo. Como los síntomas de dolor en las pacientes con endometriosis se relacionan principalmente con los episodios de sangrado uterino, puede sugerirse una pauta continua en lugar de la administración cíclica usual de los AOs. EVIDENCIAS • En el único estudio de grupos basado en la población que se ha realizado hasta la fecha (Oxford Family Planning Association Contraceptive Study), todas las pacientes tenían confirmación laparoscópica del diagnóstico; sin embargo, puede haber habido algún 156 Guía Práctica en Anticoncepción Oral error en la clasificación porque algunas de las que no se sometieron a laparoscopia podrían tener endometriosis (Vessey 1993). • El uso de AOs está asociado a una menor incidencia de endometrio- sis, aunque el efecto protector probablemente se limiteal uso actual o reciente, consistente en la creencia de que el tratamiento hor- monal de endometriosis debe verse como supresor, no curativo (Vessey et al 1993, Parazzini et al 1994). La endometriosis no se vinculó con la duración del uso de AOs. • Una revisión de Cochrane apoyó el uso de éstos como tratamiento de primera línea, aunque concluyó que se requieren estudios aleato- rios para valorar de forma completa la suficiencia de este tratamiento (Moore et al 1999). IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA • En el tratamiento del dolor no menstrual, una revisión de Cochrane no mostró ninguna diferencia significativa en las puntuaciones (scores) del dolor, al final del tratamiento entre los análogos GnRH y los AOs. Seis meses después del tratamiento, los síntomas se habían repetido en todas las pacientes. • Para la dismenorrea, los análogos GnRH son evidentemente más efi- caces que los AOs durante el tratamiento, porque los análogos de la GnRH inducen la amenorrea. Sin embargo, tras seis meses de tratamiento, ninguna mujer de ambos grupos había experimentado resolución completa de su dismenorrea. • No existen diferencias significativas entre AOs y los análogos GnRH (Goserelin) en el tratamiento de la dispareunia, tanto al final del tratamiento como después de seis meses de seguimiento. • La endometriosis es una enfermedad común, y los diferentes tratamientos actualmente disponibles tienen efectos secundarios desagradables de un tipo u otro. Para todos los tratamientos hor- monales, excepto para los AOs, la duración de la terapia es limitada, al menos teóricamente. Los síntomas frecuentemente reaparecen cuando la medicación se interrumpe. Si los AOs demuestran ser efi- caces, pueden ser la opción de elección, ya que ofrecen control de los síntomas a largo plazo. Son necesarios grandes estudios en los que se introduzcan variables de satisfacción de la paciente. IMPLICACIONES PARA LAS PACIENTES • Existen pocas evidencias disponibles sobre el uso de AOs en el tratamiento de la endometriosis. En un pequeño estudio, se sugiere que Goserilin (un fármaco de la familia de los llamados ago- 157Beneficios no contraceptivos nistas de la GnRH) y los AOs son igualmente eficaces en el tratamiento del dolor no menstrual, pero Goserelin es más eficaz en tratar el dolor menstrual (básicamente porque provoca amenorrea). • Los anticonceptivos orales pueden ser la opción para tratamientos a largo plazo de los síntomas dolorosos de la endometriosis. Los análogos de la GnRH parecen tener mayores efectos secundarios (sofocaciones, sequedad vaginal e insomnio) y sólo pueden usarse durante seis meses seguidos. BIBLIOGRAFÍA Farquhar CM. Endometriosis. Extracts from “Clinical Evidence”. BMJ 2000; 320: 1449-1452. Moore J, Kenedy S, Prentice A. Modern combined oral contraceptives for the treat- ment of painful symptoms associated with endometriosis In: cochrane library. Issue: Oxford Update Software, 1999 (search date September 1996). Moore J, Kennedy S, Prentice A. Modern combined oral contraceptives for pain asso- ciated with endometriosis. Cochrane Database Syst Rev 2000; (2): CD001019. Parazzini F, Fedele L, Busacca M, Falsetti L, Pellegrini S. Postsurgical medical treat- ment of advanced endometriosis: results of a randomised clinical trial. Am J Obstet Gynecol 1994; 171:1205-7. Prentice A, Deary AJ, Goldbeck-Wood S. Progesterone and antiprogestagens for painful simptoms associated with symptomatic endometriosis in: cochrane library. Issue: Oxford Update Software, 1999 (search date September 1996). Vercellini P, Trespidi L, Colombo A, Vendola N. A gonadotrophin-releasing hormone agonista versus a low-dose oral contraceptive for pelvic pain associated with endometriosis. Fertil Steril 1993; 60:75-9. Vercellini P, Trespidi L, DeGiorgi O, Cortesi I, Parazzini F, Crosignani PG. Endometriosis and pelvic pain: relation to disease stage and localization. Fertil Steril 1996; 65:299-304. Vercellini P, Cortesi I, Crosignani PG. Progestins for symptomatic endometriosis: a critical analysis of the evidence. Fertil Steril 1997; 68:393-401. Vessey MP, Villard-Mackintosh L, Painter R. Epidemiology of endometriosis in women attending family planning clinics. BMJ 1993; 306:182-4. 158 Guía Práctica en Anticoncepción Oral CÁNCER DE COLON INTRODUCCIÓN • En países occidentales, el cáncer colorrectal es el cáncer más fre- cuente en los no fumadores (ambos géneros). Existe alta evidencia de la contribución de los hábitos dietéticos, vida sedentaria, y genéti- ca. • Debe considerarse el cáncer colorrectal y los pólipos adenomatosos por separado. Es importante también la localización tumoral (por ejemplo, colon y recto y, si es en el colon, el derecho o el izquierdo). • La incidencia es similar entre géneros para el cáncer de colon, mien- tras que existe un predominio masculino al cáncer rectal. La pro- porción mujer:hombre para el cáncer de colon es relativamente mayor en la premenopausia, sugiriéndose la influencia de alguna correlación biológica de género. Durante las últimas dos décadas, la tasa de mortalidad en muchos países desarrollados ha disminuido en mujeres pero no en hombres. • Es plausible el papel de las hormonas femeninas exógenas (AOs, THS). EPIDEMIOLOGÍA • Es sugerente el papel de los factores reproductivos y hormonales en la carcinogénesis colorrectal. • Se cree que la producción de ácidos biliares secundarios favorece la carcinogénesis del colon. • La mayoría de estudios epidemiológicos indican que la THS reduce el riesgo de cáncer colorrectal (Herbert-Croteau 1998). • Varios estudios han hecho pensar en una asociación inversa entre el uso de AOs y riesgo de cáncer colorrectal. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL CÁNCER DE COLON • Los mecanismos biológicos de los estrógenos en el cáncer colorrectal se han enfocado en las variaciones del metabolismo de los ácidos biliares en respuesta a las hormonas femeninas. Se cree que los ácidos biliares inician o promueven cambios malignos en el epitelio colónico, y los estrógenos exógenos (que disminuyen la pro- ducción de ácidos biliares) podrían ser por consiguiente protectores, particularmente del lado derecho del colon (Mc Michael & Potter 1985). • Otros mecanismos biológicos pueden estar involucrados, aunque ninguno de ellos están establecidos claramente: 159Anticoncepción hormonal oral y patología asociada � Los estrógenos inhiben el crecimiento de células de cáncer de colon in vitro (Lointier et al 1992), y se han identificado receptores estrogénicos en las células epiteliales normales y neoplásicas de colon (Thomas et al 1993). � Las más recientes hipótesis se han dirigido a los receptores de hormonas esteroideas en las células normales así como en las de tumor colorrectal (p.e., pérdida de la metilación después de la deprivación estrogénica). El receptor génico de estrógenos (ER) podría jugar un papel supresor tumoral. � Los estrógenos pueden reducir el factor de crecimiento insulin- like-1 sérico (IGF-1), un mitógeno que se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer colorrectal (Giovanucci et al 2000). EVIDENCIAS DE UN MECANISMO PROTECTOR • Un meta-análisis encuentra una reducción del 18% en el riesgo de cáncer colorrectal entre las siempre usuarias de AOs [RR 0,82 (95% CI 0,74-0,92)] (Fernández et al 2001). Este efecto es aparentemente más fuerte para el uso reciente de AOs (RR 0,46; 95% CI 0,30-0,71), pero no hay efecto de duración. • La duración más larga de uso se asoció con un menor riesgo en el Nurses’ Health Study. • Estos resultados concuerdan con la epidemiología descriptiva del cáncer colorrectal (dos Santos Silva & Swerdlow 1996, Fernández et al 2000), con la observación de una relación inversa entre THS y riesgo de 160 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Estrógenos circulantes Expresión de receptor de estrógeno génico Tumores de colon MSI+ Estrógenos THS Estrógenos del tejido adiposo periférico Estrógenos endógenos en la premenopausia Figura 1. Estrógenos, receptor de estrógenos y prevención de tumoresde colon. cáncer colorrectal (Herben-Croteau 1998, Fernández et al 2000), y con las hipótesis biológicas y los resultados experimentales en la fisiología y las teorías moleculares del cáncer colorrectal (Mc Michael & Potter 1985, Potter 1999). • Se ha sugerido una atenuación de la aparente protección tras 5–15 años de interrumpir el uso de AOs. • Los datos en los pólipos adenomatosos colorrectal y uso de AOs son más escasos que los de cáncer colorrectal. El único estudio de cohorte que aportó datos para tumores tanto benignos como malig- nos sugirió únicamente una relación inversa para el cáncer. Es con- cebible que los agentes que actúan en la carcinogénesis puedan no influir en el riesgo de tumores precoces como el adenoma colorrec- tal, pero son necesarios más datos. • No existen diferencias consistentes entre el colon derecho e izquier- do e incluso entre colon y recto. La heterogeneidad biológica de los tumores colorrectales (por ejemplo, la selectiva asociación inversa del uso de AOs con los tumores colorrectales p53-negativos) tam- bién ha sido sugerida, pero necesita confirmación. • Pueden existir sesgos de confusión: � Sesgo de prevención. Las usuarias de AOs tienden a tener un estilo de vida más saludable (p.e., mayor ingesta de verduras, más ejerci- cio, etc.), como se ha propuesto para la THS. Sin embargo, los dos mayores estudios que mostraron una asociación inversa con el cáncer colorrectal estratificaron y ajustaron los resultados para un espectro muy grande de factores de riesgo. � Sesgo de vigilancia. La exploración pelviana más frecuente puede proteger a las mujeres que usan AOs y provocar un menor riesgo de muerte por cáncer colorrectal (Beral et al). Sin embargo, puede aumentar el número de casos diagnosticados de pólipos adenomatosos y cáncer temprano. � Sesgo de información. Se informa más exactamente del uso de AOs por las mujeres control que por aquéllas con cáncer colo- rrectal. Aunque parece una explicación improbable para los resul- tados presentes. � Sesgo de selección. Es difícil de achacar a este sesgo los resulta- dos, sobre todo debido a la baja participación de los estudios evaluados. � Sesgo de publicación. La aparición de trabajos sobre la relación favorable de la THS y el cáncer de colon, puede haber precipitado la aparición de artículos sobre AOs y riesgo de cáncer de colon. 161Anticoncepción hormonal oral y patología asociada Tabla 1. Estudios de Cohortes sobre anticonceptivos orales y cáncer colorrectal. BIBLIOGRAFÍA Beral V, Hermon C, Clifford K, et al. Mortality in relation to oral contraceptive use: 25- year follow-up of women in the Royal College of General Pratitioners’s Oral Contraception Study. Br Med J 1999; 318:96-100. Bostick RM, Potter JD, Kushi LH, et al. Sugar, meat, and fat intake, and non-dietary risk factors for colon cancer incidence in Iowa women (United States). Cancer Causes Control 1994; 5:38-52. Chute CG, Willett WC, Colditz GA, Stampfer MJ, Rosner B, Speizer FE. A prospec- tive study of reproductive history and exogenous estrogens on the risk of colorectal can- cer in women. Epidemiology 1991; 2:201-207. Fernández E, La Vecchia C, Balducci A, Chatenoud L, Franceschi S, Negri E. Oral contraceptives and colorrectal cancer risk: A meta-analysis. Br J Cancer 2001; 84(5):722-727. Franceschi S, La Vecchia C. Oral contraceptives and colorectal tumours. A review of epidemiologic studies. Contraception 1998; 58:335-348. Giovannucci E, Pollak MN, Platz EA, Willett WC, Stampfer MJ, Majeed N, et al. A prospective study of plasma insulin-like growth factor-1 and binding protein-3 and risk of colorectal neoplasia in women. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2000; 9:345-349. Herbert-Croteau N. A meta-analysis of hormone replacement therapy and colon can- cer in women. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 1998; 7:653-659. La Vecchia C, Tavani A, Franceschi S, Parazzini F. Oral contraceptives and cancer. A review of the evidence. Drug Safety 1996; 14:260-272. La Vecchia C, Altieri A, Franceschi S, Tavani. Oral contraceptives and cancer –an update to the year 2000. Drug Safety 2001; 24(10):741-754. Martínez ME, Grodstein F, Giovannucci E, et al. A prospective study of reproductive factors, oral contraceptive use, and risk of colorrectal cancer. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 1997; 6:1-5. McMichael AJ, Potter J. Host factors in carcinogenesis: certain bile-acid metabolic profiles that selectively increase the risk of proximal colon cancer. J Natl Cancer Inst 1985; 75:185-191. 162 Guía Práctica en Anticoncepción Oral RCGP= Royal College of General Practitioners; BCDDP= Breast Cancer Detection Demonstration Project. Referencia Estudio Población (seguimiento) Nº cánceres Chute et al 1991; Nurses' Health Study 89.448 (12 años) 501 Martínez et al 1997 Bostick et al 1994 Iowa, 35.215 (4 años) 212 Troisi et al 1997 BCDDP 57.528 (10 años) 95 Beral et al 1999 RCGP Study 48.000 (25 años) 170 muertes van Wayenburg et al 2000 Holanda 10.671 (18 años) 95 muertes Nanni O, La Vecchia C. The influence of reproductive and hormonal factors on the risk of colon and rectal cancer in women. Eur J Cancer 1998; 34:1070-1076. Talamini R, Franceschi S, Dal Maso L, Negri E, Conti E, et al. The influence of repro- ductive and hormonal factors on the risk of colon and rectal cancer in women. Eur J Cancer 1998; 34:1070-1076. Thomas ML, Xu X, Norfleet AM, Walson CS. The presence of functional estrogen receptors in intestinal epithalial cells. Endocrinology 1993; 132:426-430. Troisi R. Schairer C, Chow W-H Schatzkin A, Brinton LA, Fraumeni JF Jr. Reproductive factors, oral contraceptive use, and risk of colorectal cancer. Epidemiology 1997; 8:75-79. 163Anticoncepción hormonal oral y patología asociada EFECTOS ADVERSOS DE LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES INTRODUCCIÓN • No existe otro tema más sensible entre los facultativos y las usuarias que la ocurrencia de efectos secundarios. Es preciso recordar que la evidencia disponible al respecto es muy abundante pero en general heterogénea. Cuando nos enfrentamos a los trabajos publicados es preciso tener en cuenta que: � La mayoría de los estudios sobre efectos secundarios se realiza- ron cuando sólo se disponía de anticonceptivos de alta dosis. � Existen escasos estudios randomizados controlados sobre la ma- yoría de los síntomas referidos. Estos trabajos son los que pro- porcionan la mejor evidencia sobre efectos secundarios. � Muchos trabajos publicados están basados en encuestas sobre usuarias o en estudios epidemiológicos retrospectivos. � Muchas publicaciones están patrocinadas por la industria farma- céutica y pese al prestigio de los autores es preciso tener en cuenta esta importante circunstancia a la hora de valorar los re- sultados. • Es preciso resaltar que los AOs proporcionan una anticoncepción eficaz, segura y reversible. • La preocupación persistente respecto a la seguridad de los AOs uti- lizados actualmente se puede explicar en parte por los resultados de numerosos estudios, bien realizados, que valoraron anticonceptivos antiguos y con dosis mayores. Estos estudios demostraron un incre- mento de resultados adversos para la salud de las usuarias de AOs; sin embargo, estos preparados ya no están disponibles o rara vez se usan. El equiparar el mayor riesgo relacionado con los AOs de altas dosis, hacia las usuarias de píldoras actuales con dosis baja, no es científico ni clínicamente fundamentado. • La aplicación de los principios de la medicina basada en pruebas en la evaluación de la seguridad de AOs, requiere el uso de datos im- portantes para valorar adecuadamente los riesgos y los beneficios de la utilización de AOs actuales. • En un intento para proporcionar a los médicos la información más novedosa, en este capítulo se revisan estudios sobre sucesos trom- 165CAPÍTULO 6 boembólicos venosos, accidentes cerebrovasculares, infarto de mio- cardio y riesgo de cáncer en mujeres que utilizan fórmulas de AOs que contienen menos de 50 mcg de etinilestradiol. Se introduce a los lectores envarias pruebas genéticas, que influyen sobre la salud de las mujeres y que es probable tengan una participación impor- tante en la identificación y tratamiento de las enfermedades en el fu- turo. • La mayor parte de las investigaciones evaluadas en esta revisión pre- sentan datos nivel II-1, II-2, II-3 y III. La información se seleccionó de estudios no aleatorizados con testigos y de estudios observaciona- les. Aunque estos trabajos pueden tener un menor impacto que los estudios aleatorizados con testigos bien diseñados (nivel I), la cons- tancia de los resultados entre los diferentes trabajos y otras valora- ciones de medicina a base de pruebas (p. ej. plausibilidad biológica, temporalidad) proporcionan información clínica profunda, que pue- de tener un efecto positivo sobre las prácticas de atención a la sa- lud. De hecho, los estudios aleatorios con testigos que valoran los aspectos de seguridad, son difíciles, si no imposibles, de realizar, de- bido a consideraciones éticas. AOS Y EFECTOS ADVERSOS MENORES • Aunque la mayoría de los efectos secundarios no reflejan un riesgo médico, ello causa ansiedad por parte de la usuaria y puede ser mo- tivo de abandono del método. Muchos de los efectos secundarios que se presentan al inicio del uso, desaparecen tras los primeros meses de utilización. • La agrupación de los datos de dos estudios aleatorizados, placebo- control, doble-ciego, a 6 ciclos, de AOs de baja dosis en chicas jó- venes para demostrar la eficacia de los AOs en el tratamiento del acné moderado, no se asoció con muchos de los efectos secunda- rios tradicionalmente atribuidos a los AOs. Las tasas de cefaleas, náuseas, aumento de peso, y mastalgia, efectos secundarios co- múnmente asociados a los AOs, fueron similares en ambos grupos (p>0,05) (Coney et al 2001). 166 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Figura 1. Porcentaje de usuarias que experimentan efectos secundarios habitualmente asociados con el uso de AOs. Un porcentaje si- milar de mujeres en los grupos EE/LNG y placebo informaron de dolor de cabeza, náuseas, mastalgia, ganancia de peso, mi- graña, y vómitos (Coney et al 2001). EE 20 mcg/LNG 100 mcg • En este capítulo nos referiremos únicamente a las hemorragias dis- funcionales yatrogénicas, o sea, aquéllas debidas al método anti- conceptivo por sí mismo, entendiendo que todas las otras posibles causas de hemorragias, ya sean disfuncionales u orgánicas, aunque se presenten en alguna mujer usuaria de algún método anticoncep- tivo, ya han sido descartadas previamente. No obstante, no hemos de olvidar la gran frecuencia con que se asocian las HUD debidas a algún método anticonceptivo con alguna otra patología (miomas, pólipos, endometritis,..). Tampoco comentaremos, ya que se expli- cará en otros apartados, el posible tratamiento de alguna hemorra- gia uterina disfuncional con los anticonceptivos orales (AOs). El aporte homogéneo de hormonas que tiene lugar durante la anticon- cepción hormonal constituye una opción terapéutica excelente en estas pacientes. El hecho de que los anticonceptivos hormonales disminuyan la intensidad y la duración de la hemorragia mensual también previene, al mismo tiempo, los estados de ferropenia. • Los esteroides sexuales naturales y sintéticos afectan en el humor, probablemente alterando la producción y el metabolismo de pépti- dos opiodes endógenos. De todas formas, en algunas mujeres las píl- doras en las que dominan los estrógenos, incluyendo algunos 167Efectos adversos de los anticonceptivos orales preparados trifásicos, pueden causar cambios premenstruales en el humor. • Las depresiones mórbidas son mucho menos comunes y se cree que son generadas por los gestágenos. El estudio inglés del RCGP mostró un pequeño incremento en las enfermedades depresivas reac- tivas entre las usuarias de COCs. • Las náuseas son un efecto secundario estrógeno-dependiente y re- fleja una predisposición individual. Las náuseas experimentadas al iniciar la anticoncepción irán decreciendo a medida que se use la píldora. Si se vomita, puede afectar a la eficacia anticonceptiva. Si la píldora se vomita entre las 2 horas de ingestión, se debe tomar otra. Las preparaciones de baja dosis que contienen 20 mcg de etiniles- tradiol tienen un menor riesgo de náuseas y vómitos. • Las cefaleas no deben estar relacionadas con los AOs. Algunas me- joran tras el uso de AOs. Las cefaleas menstruales cíclicas respon- den a la supresión del intervalo libre de píldora. Las migrañas focales, las migrañas prolongadas o migrañas experimentadas por primera vez en COCs, pueden evidenciar indirectamente un mayor riesgo de isquemia cerebral y debe contraindicarse el uso de AOs. • El estudio RCGP mostró un incremento de las tasas de infección del tracto urinario en usuarias de COCs. Esto probablemente refleja una frecuencia coital incrementada. • Las candidiasis vaginales son comunes en mujeres en la fase fértil de la vida. Los COCs, especialmente los de baja dosis de estrógeno, no incrementan la frecuencia de candidiasis. Informes anecdóticos de candidiasis de repetición en usuarias de la píldora es probable que sean un reflejo de las predisposiciones individuales. AOS Y EFECTOS ADVERSOS MAYORES • Desde que la FDA americana aprobó la píldora en el inicio de los años 60, ha existido la controversia sobre si la administración de hormonas exógenas, particularmente el estrógeno, podría aumentar el riesgo de cáncer de la mujer. Estudios en animales, en las décadas de los años 20 y 30, habían indicado que extractos ováricos podrían producir la proliferación tisular en el tracto genital femenino y apa- recieron informes de casos aislados en que la terapia estrogénica era sospechosa de jugar un papel en el desarrollo de cáncer mama- rio y endometrial. • Referente al problema del tromboembolismo venoso (TEV), se ob- servó un RR de aproximadamente 2 en los cuatro estudios origina- les publicados hasta 1996 entre las usuarias actuales de COCs de 168 Guía Práctica en Anticoncepción Oral tercera generación (conteniendo desogestrel y gestodeno) compa- rado con los anticonceptivos orales con levonorgestrel. Varios reaná- lisis de datos disponibles, así como la publicación de estudios adicionales a los originales, han aclarado que el exceso de aproxi- madamente el doble de riesgo de TEV entre las usuarias de COCs de tercera generación es real (Jick et al 2000, Skegg 2000). • Este aumento del RR corresponderían a un aumento de casos de 15-20/100.000 mujeres-año de TEV (Hannaford 2000), y aproximada- mente un número de embolismos pulmonares fatales de 4/1.000.000 mujeres-año, aunque las últimas estimaciones son ine- xactas dados los escasos datos directos que están disponibles (Parkin et al 2000). • El seguimiento de 25 años a 46.000 mujeres del Reino Unido encuentra una disminución en la mortalidad por cáncer ovárico y un aumento en la mortalidad por enfermedades circulatorias y cáncer cervical entre las mu- jeres que estaban usando o habían usado AOs en los últimos 10 años. • Después de 10 o más años tras interrumpir el uso, la mortalidad es simi- lar en las usuarias antiguas y las nunca usuarias. • Los AOs parecen tener su efecto principal sobre la mortalidad mientras se están usando y en los 10 años posteriores de abandonar su uso. • No existen evidencias que cualquier efecto adverso persista a los 10 o más años después de interrumpir el uso de los AOs. Royal Collage of General Practitioners’ oral contraception study. (Beral et al 1999). • El Royal College of General Practitioners’oral contraception study fue iniciado en 1968 para supervisar la salud de las mujeres que habían usado anticonceptivos orales. Los resultados a los 25 años de seguimiento de esa población revelan los efectos del uso de AOs sobre la mortalidad a largo plazo, sugiriendo que la mayo- ría de los efectos de los AOs sobre la mortalidad ocurre en las usuarias actuales o recientes y que los pocos, si algunos, efectos persisten 10 años después de interrumpir su uso (Beral et al 1999). Estos resultadosrelacionan predominantemente el uso de COCs que contenían 50 mcg de estrógenos. BIBLIOGRAFÍA Beral V, Hermon C, Kay C, Hannaford P, Darby S, Reeves G. Mortality associated with oral contraceptive use: 25 year follow-up of cohort of 46,000 women from Royal College of General Practitioners’oral contraceptive study. Br Med J 1999; 918:96-100. (Nivel II-2). 169Efectos adversos de los anticonceptivos orales Coney P, Washenik K, Langley RGB, DiGiovanna JJ, Harrison DD. Weight change and adverse event incidence with a low-dose oral contraceptive: two randomized, pla- cebo-controlled trials. Contraception 2001; 63:297-302. (Nivel I). Hannaford P. Health consequences of combined oral contraceptives. Br Med Bull 2000; 56:749-760. (Nivel III). Jick H, Kaye JA, Vasilakis-Scaramozza C, Jick SS. Risk of venous thromboembolism among users of third generation oral contraceptives compared with users of oral con- traceptives with levonorgestrel before and after 1995: cohort and case-control analysis. BMJ 2000; 321:1190-1195. Parkin L, Skegg DCG, Wilson M, Herbison GP, Paul C. Oral contraceptives and fatal pulmonary embolism. Lancet 2000; 355:2133-2134. (Nivel III). Skegg DCG. Third generation oral contraceptives. Caution is still justified. BMJ 2000; 321:190-191. 170 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 171Efectos adversos de los anticonceptivos orales EFECTOS ADVERSOS MENORES ACNÉ • El acné es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea. • La seborrea, condición previa para el acné, afecta al 64-75% de la población de 15-20 años. Los síntomas son piel y pelo grasientos. La piel grasa severa parece ser una de las principales causas de ma- lestar en las mujeres jóvenes particularmente. • La actividad funcional de los sebocitos en la piel es estimulada por las hormonas androgénicas, dehidrotestosterona (DHT) y el precur- sor de la testosterona suprarrenal dehidroepiandrosterona-sulfato (DHEAS). • DHEAS es responsable para el estímulo primario del sebocito, que se estimula por la testosterona producida por los ovarios o testículos. Dentro del sebocito, la 5α-reductasa convierte la testosterona a DHT, que se liga a los receptores citoplasmáticos de DHT, es transportado al núcleo, y activa la diferenciación del sebocito y aumenta la produc- ción de sebum. • Las minipíldoras que contienen levonorgestrel se han asociado con el acné. El acné se produce por la actividad androgénica del gestá- geno sin oposición, a pesar de su dosis muy baja, que disminuye el nivel de SHBG circulante. Como resultado, se aumentan los niveles biológicamente disponibles de LNG y testosterona. Los AOs de ba- ja dosis no causan acné porque los estrógenos, que aumentan la SHBG, neutralizan el efecto del gestágeno (Speroff & Darney 1996). ETIOLOGÍA DEL ACNÉ • El exceso de andrógenos provoca acné al incrementar la producción de sebo o el crecimiento de la glándula sebácea. • Aunque los niveles de secreción de sebo y la severidad del acné es- tán interrelacionados, son necesarios otros factores etiológicos para activar esta condición. Estos incluyen la hiperqueratosis folicular, la colonización de Propionibacterium acnes, una predisposición gené- tica y factores psicológicos, todos los cuales necesitan ser conside- rados para el manejo de esta patología. ANDROGENICIDAD DE LOS GESTÁGENOS Y ACNÉ • La androgenicidad de un gestágeno es determinada por varios fac- tores, como su afinidad relativa de unión al receptor de progestero- na y de andrógenos, así como su interacción con la globulina trans- portadora de hormonas sexuales (SHBG) (Lucky 1995). • Si consideramos que los preparados poco androgénicos pueden mejorar el acné pre-existente, los AOs andrógeno-dominantes (so- bre todo, los que contienen altas dosis de levonorgestrel) pueden asociarse con una exacerbación del acné. • El gestodeno, el desogestrel y el norgestimato tienen una afinidad relativa más baja por el receptor de andrógenos que el levonorges- trel; varios estudios han informado mejoría del acné pre-existente. • Los anticonceptivos que contienen acetato de ciproterona no pro- vocan acné, sino al contrario son útiles en su tratamiento. EVIDENCIAS • El Royal Collage of General Practitioners’ Oral Contraception Study (RGCP 1974) no mostró ninguna asociación estadísticamen- te significativa entre el uso de COCs y aparición de acné. BIBLIOGRAFÍA Lucky AW. Hormonal correlates of acne and hirsutism. Am J Med 1995; 98(11A):89S-94S. Royal College of General Practitioners. Oral Contraceptives and Health. An interim report from the Oral Contraception Study of the Royal College of General Practitioners. London: Pitman Medical Publishers, 1974. Speroff L, Darney PD. Oral contraception: a clinical guide for contraception. 2nd ed. Baltimore: William & Wilkins; 1996. 172 Guía Práctica en Anticoncepción Oral TENSIÓN MAMARIA. MASTALGIA INTRODUCCIÓN • La tensión mamaria y/o mastalgia (dolor mamario) es un síntoma muy frecuente. Forma parte del síndrome premenstrual. • Se distinguen entre la mastalgia esencial: � Las formas cíclicas, uni- o bilaterales, generalmente premens- trual, en respuesta a un hiperestrogenismo relativo o absoluto. � Otras mastalgias (no cíclicas). Son más raras y corresponden a anomalías tisulares locales. • Cuando la tensión mamaria y/o mastalgia es premenstrual es se- cundaria al efecto estrogénico sobre áreas de hiperplasia focal de la mama. Por el contrario, cuando se presenta en el período de des- canso es debida a la retención excesiva de agua como consecuen- cia de la interrupción brusca de los gestágenos (Espinós et al 1997). • La mastalgia cíclica es una molestia frecuente y responde al trata- miento con AOs. Un estudio a doble-ciego de AOs demostró también reducción del dolor mamario premenstrual (Graham & Sherwin 1992). • Los AOs también pueden provocar tensión mamaria/mastalgia. Se debe pensar en un hiperestrogenismo provocado a veces por los COCs minidosificados o por los COCs con fuerte efecto estrogénico. AOS Y TENSIÓN MAMARIA • La mastalgia y tensión mamaria se producen más frecuentemente durante los intervalos libre de hormonas, con una mayor prevalen- cia en los últimos días de píldoras activas. • Se ha confirmado sintomatología significativa durante el intervalo libre de hormonas, incluyendo cefaleas, dolor, tensión mamaria, e hinchazón (Sulak et al 1997). Acortando el intervalo libre de hormonas de 7 a 4 ó 5 días se proporcionaría mayor supresión ovárica (mayor eficacia) y disminuirían el número de días con síntomas premens- truales (Spona et al 1996). • Se ha informado de menor frecuencia y severidad de los síntomas al reducir o evitar los intervalos libres de hormonas (realizar un perío- do libre de hormonas cada 3-4 meses) (Sulak et al 1997). EVIDENCIAS • Es aconsejable utilizar COCs de dosis bajas, con un ambiente ges- tagénico dominante (Rosenberg et al 2000). 173Efectos adversos de los anticonceptivos orales BIBLIOGRAFÍA Graham CA, Sherwin BB. A prospective treatment study of premenstrual symptoms using a triphasic oral contraceptive. J Psychosom Res 1992; 36:257. Espinós JJ, Balasch J, Barranco E, Letxundi R, Parrilla JJ. Efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales orales. En: Buil Rada C. (ed). Manual de Anticoncep- ción Hormonal Oral. Grupo de Trabajo sobre Anticoncepción Oral de la Sociedad Es- pañola de Contracepción. INO Reproducciones SA, Zaragoza 1997. Cap. 6, pp: 127-157. Rosenberg MJ, Meyers A, Roy V. Efficacy, cycle control, and side effects of low- and lower-dose oral contraceptives: a randomized trial of 20µg, and 35µg estrogen prepa- rations. Contraception 2000; 60:321-329. Spona J, Elstein M, Feichtinger W, Sullivan H, Lüdicke F, Müller U, et al. 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Es difícil de evaluar la relación entre el uso de AOs y el aumento de peso, sin estudios es- pecialmente diseñados para lograr este propósito. • Un primer ensayo placebo-control que informó los cambios de peso moderados con AOs de altas dosis encontró cambios de peso simi- lares en el grupo AOs y en el placebo (Goldzieher et al 1971). Adicional- mente, dos ensayos placebo-controlados con AOs trifásicos con 35 mcg EE y norgestimato encontró una incidencia similar de ganancia de peso referida como un evento adverso, aunque la ganancia de peso moderada no fue informada (Redmond et al 2000). Ensayos pla- cebo-controlados que evaluaron el efecto de los AOs de bajas dosis no informaron de aumento de peso. • En estudios que informaron de la eficacia anticonceptiva de AOs de 20 mcg, se demostró que la ganancia de peso era mínima (Boerrigter et al 1999, Bannemerschult et al 1997) y que la incidencia de abandonos debido a la ganancia de peso era baja (Archer et al 1999). Otros ensa- yos, sin controles placebo, que examinaron los efectos de los AOs en el peso no encontraron efecto, o muy poco (Reubinoff et al 1995, Ro- senberg 1998, Carpenter & Neinstein 1986, Moore et al 1995). • La creencia que los AOs causan ganancia de peso tiene un impacto poderoso en la decisión de una mujer sobre usar AOs. El 40% de las mujeres que informaron ganancia de peso interrumpieron el uso de AOs (Rosenberg et al 1995). El miedo a ganar peso es una razón para discontinuar o no iniciar el uso de AOs (Wysocki 2000), sobre todo en las adolescentes (Davis & Wysocki 1999). Además, las adolescentes que engordan mientras están tomando AOs lo atribuirán a los AOs y dis- continuarán su uso. • Un objetivo de la tendencia a disminuir las dosis hormonales de los AOs es reducir la incidencia de efectos secundarios relacionados con el estrógeno. En ensayos placebo-controlados, la incidencia de efectos colaterales que están normalmente asociados con la discon- tinuación de AOs, como el dolor de cabeza, náuseas, ganancia de peso, y mastalgia (Rosenberg & Waugh 1998), fueron similares en los gru- pos de AOs y placebo. Un reciente informe demostró una incidencia mayor de efectos secundarios con AOs que contienen 35 mcg EE 175Efectos adversos de los anticonceptivos orales 176 Guía Práctica en Anticoncepción Oral comparado con formulaciones de AOs que contienen 20 mcg EE (Rosenberg et al 2000). • El uso de ensayos placebo-controlados en el estudio de AOs se ha visto dificultado por varios factores, como las consideraciones éti- cas, la posibilidad de un embarazo no deseado, las ganas de inclu- sión de las participantes potenciales, las oportunidades de mantener el “ciego” de las participantes e investigadores a las condiciones del tratamiento, y los posibles sesgos de selección que pueden resultar de las diferentes tasas de abandonos entre las condiciones del tra- tamiento y del placebo. ESTUDIOS DOBLE-CIEGO • La tabla 1 muestra los estudios doble-ciego que se han diseñado ha- cia la ganancia de peso y uso de COCs. Uno es un diseño aleatori- zado, controlado, otro es un crossover placebo controlado y el otro es un estudio crossover, pero no placebo-controlado. Tabla 3. Estudios doble-ciego. • El estudio de Goldzeiher (1971) tiene mérito científico ya que fue di- señado para estudiar los cambios en el peso corporal en usuarias de COCs, comparado con no usuarias y comparando cuatro prepara- dos diferentes de COCs con placebo. Este estudio pudo analizar el efecto del placebo y encontrar que en un 30% de todos los grupos Autor Año Prepa- Diseño No. Duración Organización Aumento rado de mujer Goldzeither et al. 1971 4 prep DB placebo 398 3/12 meses Texas University En 30%, 2 kg transversal USA Neel et al. 1987 EE 50 & DB transversal 55 4/12 meses Discreto au- 35 mcg no aleatorio mento 50 +NET mcg COCs Åkerlund et al 1998 EE+DSG DB aleatorio 1.000 1 año Suecia 0,57 kg Micro- diol® 0,21 kg Sua- vuret® Coney et al 2001 EE 20 + DB placebo 704 6 ciclos USA, Canadá y Sin cambios LNG 100 multicéntrico Australia DB=doble-ciego se ganaron 2 kg de peso. Éste es un estudio muy importante, ya que es uno de los pocos estudios placebo-control en anticoncepción, (no son éticamente bien diseñados); el estudio se remonta a mu- chos años, con un período bastante corto de seguimiento. Un re- sultado interesante fue que la ganancia de peso era similar entre los diferentes grupos de usuarias de COCs y el grupo de no usuarias, aunque la dosis de estrógenos era más alta en las formulaciones de COC (0,1 mg EE, 0,1-0,5 mg mestranol). Se ha observado un dis- creto aumento en el peso con COCs de altas dosis de estrógenos (50 mcg EE) comparado con COCs de baja dosis de estrógenos (35 mcg EE) (Neel et al 1987). • Se presentan los primeros ensayos placebo-controlados que exami- nan los efectos de AOs que contiene 20 mcg EE en la ganancia de peso. Ninguna diferencia en la media de cambio de peso entre los grupos de AOs y placebo se observó en ningún momento del tiem- po. Resultados similares fueron informados en el otro ensayo place- bo-control que publicó los efectos de AOs de alta dosis en la ganancia de peso (Goldzieher et al 1971). En dos ensayos placebo-con- trolados subsecuentes de un AOs trifásico con 35 mcg EE con nor- gestimato, se informó de la ganancia de peso con la incidencia de EA en lugar de las medidas de peso corporal objetivas (Redmond et al 2000), siendo difícil sacar conclusiones con respecto al efecto de los AOs en el peso. Figura 2. Porcentaje de usuarias con cambios en el peso al ciclo 6 en cada grupo de tratamiento (Coney et al 2001). EE 20 mcg/LNG 100 mcg 177Efectos adversos de los anticonceptivos orales • La agrupación de los datos de dos estudios aleatorizados, placebo- control, doble-ciego, a 6 ciclos, de una baja dosis de AOs que con- tiene 20 mcg EE y 100 mcg LNG para demostrar ser eficaces en el tratamiento de acné moderado, no evidenció ganancia de peso (Coney et al 2001). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL PESO CORPORAL • Se han postulado varios mecanismos de cómo y por qué los COCs pueden causar ganancia de peso: � Estímulo del mecanismo renina-angiotensinógeno. � Aumento de la retención hídrica. � Alteración del metabolismo de los hidratos de carbono. � Alteración del metabolismo cerebral con un resultante aumento de la ingesta hídrica (Karlsson et al 1992). Otros posibles mecanismos serían: � Una supresión de la colecistokinina sérica puede relacionarse al aumento de apetito y ganancia de peso (Karlsson et al 1992). � Interacción marginal de uso de COCs con la mayor ingesta energé- tica total (P = 0,06), con usuarias de COCs que consumen una pro- porción mayor de energía como la grasa (P = 0,02), y un porcentaje menor de energía como hidratos de carbono (P = 0,008) (Eck et al 1997). • Una píldora anticonceptiva que contienen un gestágeno anti-mine- ralocorticoide, drospirenona (Oelkers et al 1995), puede llevar a una li- gera disminución en el peso corporal y puede ser una opción en mujeres susceptibles a ganar peso. La pérdida de peso con drospe- rinona no es un indicador de pérdida de grasa, sino de una menor retención de agua. EVIDENCIAS • Las evidencias disponibles sugieren que, para la mayoría de las mu- jeres que usan COCs, no hay ningún riesgo de ganancia de peso que para otras mujeres sexualmente activas y el peso corporal perma- nece esencialmente inalterado, o con mínimos cambios (Darney 1997, Diffey et al 1997, Fotherby 1995). • No se observaron cambios en el peso con el tipo de preparado de COCs usado (Darney 1997, Diffey et al1997). Sin embargo, es prudente 178 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 179Efectos adversos de los anticonceptivos orales abstenerse de dibujar demasiadas conclusiones ya que factores co- mo tiempo, la población y las diferencias geográficas pueden influir en los efectos secundarios reportados (Goldzeiher et al 1971) y los re- sultados pueden variar en dos países, o incluso en áreas geográficas diferentes del mismo país. La pertinencia de resultados puede limi- tarse así. La mayoría de los estudios parece no tener un acuerdo ge- neral en lo que constituye la ganancia de peso excesiva. • Puede existir un sesgo importante si las mujeres que experimenta- ron una mayor ganancia de peso interrumpen el uso de COCs y no lo refieren a sus médicos. • Son necesarios estudios prospectivos que evalúen los cambios en el peso en mujeres que usan COC y métodos de barrera durante un período de tiempo mayor de 1 año. • Las adolescentes están en mayor riesgo de un embarazo no desea- do y pueden tener percepciones erróneas sobre la píldora que pue- den influir en su uso personal. Se requiere que los profesionales de la salud, que representan al 65% de las fuentes de información que reciben las adolescentes (Oddens et al 1994), y los medios de comuni- cación enfaticen los beneficios positivos de la píldora (mejora del control de ciclo, dismenorrea, acné y posibilidad de dominar el san- grado menstrual) y tranquilizar sobre la falta de evidencia de ganan- cia de peso con el uso de COCs de bajas dosis. Dicha información puede mejorar el cumplimiento y ayudar a minimizar los abandonos y, contribuir de alguna manera a reducir la alta tasa de embarazos imprevistos en adolescentes. BIBLIOGRAFÍA Akerlund M, Rode A, Westergaard J, et al. Comparative profiles of reliability, cycle control and side effects of two oral contraceptive formulations containing 150 micro- grams desogestrel and either 30 microgram or 20 micrograms ethinyl oestradiol. Br J Obstet Gynaecol 1993; 100:832-838. 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El 95% de las mujeres jóvenes experi- mentan cefaleas durante un período de 12 meses. Los costes directos e indirectos, así como el absentismo laboral es extraordina- rio. • El comienzo de la migraña tiene lugar frecuentemente en la época de la menarquia. • La clasificación de las cefaleas como primarias (migrañas, tensiona- les o en racimos) o secundarias puede facilitar su evaluación y tra- tamiento. • Las relaciones de la migraña con el ciclo menstrual son conocidas desde antiguo por simple observación de pacientes. Ciertos datos clínicos y epidemiológicos relacionan la migraña con el ciclo mens- trual. • El embarazo alivia la migraña en el 60-70% de los casos. En oca- siones se intensifica en el primer trimestre pero típicamente mejora en el segundo y tercero. A veces, en el inicio del embarazo o inme- diatamente después del parto se presentan crisis o se desarrolla por primera vez la migraña. • La menopausia modifica frecuentemente el curso evolutivo de la mi- graña, que puede cesar por completo en algunas mujeres aunque en otras se hace más persistente. MIGRAÑA MENSTRUAL • La migraña menstrual se define como aquélla en la que los ataques ocurren con regularidad en o entre los días –2 y +3 del ciclo mens- trual y no en otros momentos. • En un 60% demujeres migrañosas, los ataques se relacionan con la menstruación, con un marcado pico en la frecuencia de ataques dentro de los siete días del comienzo de la misma (II-3). El ciclo menstrual afecta tanto a la migraña clásica (con aura) como a la co- mún (II-3). • Los ataques ocurren exclusivamente con la menstruación en el 14% de las mujeres con migraña. CARACTERÍSTICAS • El 7,2% de las mujeres que acuden a una clínica de cefaleas pre- sentan criterios de migraña menstrual. Mientras que el 34,5% de las mujeres refirieron un aumento del número de ataques en el mo- mento de la menstruación, además de crisis en otras fases del ci- clo. • La cefalea de tensión durante la menstruación es ligeramente más intensa y responde peor al tratamiento que la cefalea no mens- trual. • La migraña relacionada con el ciclo menstrual tiene más factores desencadenantes reconocibles, especialmente bebidas y alimentos, que la migraña en mujeres sin influencia del ciclo menstrual. Tam- bién puede estar precedida de síntomas depresivos con más fre- cuencia que otras migrañas. ETIOPATOGENIA • La patogenia de la migraña menstrual no está totalmente aclarada. Se acepta que la crisis es el resultado de la caída de los niveles de estrógenos previamente elevados. Las variaciones en los niveles de estradiol pueden ser también un factor importante en las diferentes expresiones clínicas de la migraña, con o sin aura. • Las fluctuaciones de los niveles de estrógenos producen diversos cambios bioquímicos. Los estrógenos aumentan el número de re- ceptores para serotonina 5-HT2 y disminuyen los receptores 5-HT1 y beta-adrenérgicos y, por otro lado, elevan los niveles plasmáticos de prolactina y endorfinas, que pueden jugar un papel importante en la aparición del brote migrañoso. • Los estrógenos estimulan la síntesis de prostaglandinas (PGF2) que, además de incrementar las contracciones uterinas, juegan un papel importante en la vasoconstricción inicial durante los pródromos y en la vasodilatación, inflamación neurogénica y disminución del umbral para el dolor en la fase dolorosa de la migraña. DOLOR DE CABEZA Y AOS • El dolor de cabeza es un efecto secundario común informado con el uso de AOs. La relación de AOs con el dolor de cabeza no siempre es cierta. Los sesgos metodológicos son numerosos: el tiempo en- tre el ataque de uso de AOs y ocurrencia del dolor de cabeza y la du- ración de observación no se recuerda a menudo. 182 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Se disponen de escasos ensayos placebo-control. En un estudio no controlado, el dolor de cabeza afectó al 10% de mujeres que infor- maron no haber tenido ningún dolor de cabeza antes de iniciar AOs de alta dosis aproximadamente (≥ 50 mcg EE) (Larsson-Cohn et al 1970). En cambio, cuatro estudios doble-ciego, placebo-controlado, no encontraron ninguna diferencia entre AOs y placebo en la inci- dencia del dolor de cabeza (Silberstein et al 1993). • Las diferencias en la dosis y tipo de estrógeno y gestágeno también afectan el dolor de cabeza. Reduciendo la dosis de estrógenos tam- bién se reduce el dolor de cabeza. INFLUENCIA DE LA CONTRACEPCIÓN ORAL EN EL CURSO DE LA MIGRAÑA • Los AOs pueden modificar el tipo y la frecuencia de migraña, aun- que de modo variable. La migraña puede aparecer por primera vez al inicio del tratamiento, empeorar o mejorar con el mismo; tam- bién es posible la presentación de migraña por suspensión del fár- maco. ¿CUÁNDO SE CONTRAINDICAN LOS AOS? • La migraña y los AOs están asociados con un mayor riesgo de ictus isquémico. Desde el riesgo absoluto de ictus isquémico es muy ba- jo en las mujeres migrañosas jóvenes (19 por 100.000/año, vs. seis por 100.000/año en no migrañosas), y el uso actual de COCs con- tenga dosis bajas de EE, su uso en la migraña representa un riesgo mínimo de ictus; así, la migraña no es una contraindicación al uso de COCs en la mayoría de las mujeres. • Cuando el riesgo de ictus isquémico es alto, uno puede decidir no prescribir, o detener, el COC. Los factores principales que aumentan el riesgo de ictus isquémico son: � Tipo de migraña: la migraña con aura aumenta el doble el RR de ictus isquémico tanto como la migraña sin aura. El riesgo dife- rencial debido al tipo de migraña en una usuaria de AOs es des- conocido, pero parece ser mayor para la migraña con aura. Se desconoce si el riesgo es diferente para las mujeres con previa migraña con aura con el aura que inicia AOs comparado con las mujeres que desarrollan el aura por primera vez asociado al uso de AOs. Los ataques isquémicos transitorios y la migraña con aura no siempre pueden distinguirse. Pacientes con aura comple- ja o prolongada se cree que tienen mayor riesgo que las con au- 183Efectos adversos de los anticonceptivos orales ra simple, pero esta asunción está basada más en la opinión que en datos objetivos. � Edad de la paciente: La incidencia de ictus isquémico aumenta significativamente con la edad. El riesgo absoluto es 10 veces mayor a la edad de 40 años que cuando tenía 20 años. � Uso de tabaco: Fumar mucho (>20 cigarros por día) aumenta el riesgo relativo de ictus en migrañosas (Tzourio et al 1995). � Otros factores de riesgo vasculares: hipertensión, diabetes, hi- perlipidemia, y obesidad. TRATAMIENTO • Por lo que se refiere al tratamiento de la migraña menstrual, es no- table su resistencia a medidas terapéuticas que generalmente son eficaces en otras formas de cefalea. En el tratamiento de la crisis, el naproxeno se considera el fármaco de elección (Sances et al 1990); además, el naproxeno puede ser eficaz como preventivo, adminis- trando 550 mcg por vía oral dos veces al día en el período pre- menstrual (Sances et al 1990). • El empleo de estrógenos es eficaz a condición de mantener niveles estables, ya que dosis insuficientes o fluctuantes paradójicamente pueden inducir ataques migrañosos. BIBLIOGRAFÍA Larsson-Cohn U, Lundberg PO. 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Al contrario del tipo epidérmico, el tipo dérmico desaparece más despacio o no del todo. • La exposición a la luz solar es el principal factor causal para el cloas- ma facial. • También son factores etiológicos, el embarazo, uso de AOs, uso de THS, hormonas melanocito-estimulantes, hormonas adrenocortico- trópicas, hormona luteinizante, ciertos ingredientes de cosméticos, una predisposición genética, así como ciertos componentes de la comida o deficiencias, y algunas enfermedades. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL CLOASMA • El cloasma observado bajo los estroprogestativos no se acompaña de una hiperpigmentación de las zonas normalmente pigmentadas, como es frecuente en el caso del embarazo, y no tiene estimulación de la secreción de la hormona melanocito estimulante (MSH). • Los estrógenos y la progesterona son fuertes estimulantes de la me- lanogénesis (Snell & Biscmitz 1962) y la exposición solar puede agravar o desencadenar el cloasma. AOS Y APARICIÓN DE CLOASMA • Existe un riesgo estadísticamente significativo para las usuarias de AOs (RCGP 1974). La pigmentación se desarrolla despacio y ocurre en los primeros 20 meses del inicio de uso de AOs. Tras la interrupción de los AOs, puede tardar largo tiempo antes de que la pigmentación desaparezca; incluso puede no desaparecer. • En usuarias de AOs, se ha reportado una prevalencia de melasma de un 0,07% hasta un 20%. 186 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Su incidencia aumenta con la duración de uso. • De desarrollo lento, sobre todo en la cara, y que empeora con el sol. • Actualmente, es un problema raro debido a la disminución en la do- sis de estrógenos (Dueñas et al 1997). • Desgraciadamente, una vez aparece el cloasma, y tras el cese de AOs, sólo disminuye gradualmente y puede no desaparecer nunca de forma completa. • Los fármacos para blanquear la piel pueden ser útiles. EVIDENCIAS • El cloasma o melasma representa el principal efecto adverso cutá- neo de la contracepción • Disminuyendo la cantidad de estrógenos/gestágenos de la píldora se puede reducir la posibilidad de hiperpigmentación en mujeres sus- ceptibles, por ejemplo, las mujeres que experimentan melasma du- rante el embarazo. Preferentemente, en estas mujeres la píldora debe tomarse al anochecer para evitar la exposición solar mientras los ni- veles sanguíneos de esteroides son mayores. Además, se les debe aconsejar evitar la exposición directa a la radiación ultravioleta (por lo menos en la cara), como sobre el uso de algunos cosméticos. BIBLIOGRAFÍA Dueñas Díez JL, López Arregui E, Álvarez González JD, Perpiñá Cano J. Anticon- cepción hormonal oral y nefrología, dermatología y enfermedades autoinmunes. En: Buil Rada C, ed. Manual de Anticoncepción Hormonal Oral. Grupo de Trabajo sobre Anticoncepción Oral de la Sociedad Española de Contracepción. Cap. 25. INO Repro- ducciones SA. 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Predomina entre los fac- tores que influyen en la interrupción de AOs la ocurrencia de efec- tos secundarios, incluyendo el sangrado disfuncional, dolor de cabeza, ganancia de peso, y amenorrea (Speroff & Darney 1996). • Las alteraciones del ciclo pueden interferir el estilo de vida de la mu- jer, y afectar su calidad de vida. Y, por otra parte, el hecho que en al- gunas culturas el sangrado prolongado o manchado que sucede a veces no está aceptado por razones sociales, religiosas, ni persona- les, hace necesario que revisemos cuáles son las causas y motivos por los que AOs pueden presentar dichos efectos secundarios inde- seables y, al mismo tiempo, cuáles son las estrategias que debemos seguir para solucionarlos. • Hemos de recordar los patrones de sangrado que pueden suceder en cualquier mujer, sin necesidad que sea debido a su método anti- conceptivo. Es necesario descartar cualquier patrón de hemorragias previo, para no achacar, posteriormente, las anomalías del ciclo a dicho método anticonceptivo. • Para una usuaria de cualquier método anticonceptivo un cambio en su patrón de sangrado vaginal es un hecho que la inquieta y que provoca la discontinuidad de ese método anticonceptivo, especial- mente los hormonales. Representa un 5-10% de los abandonos del método. Los trastornos menstruales (metrorragias, pérdidas o ame- norrea) provocan una pérdida de confianza en el método anticon- ceptivo y una sensación de inseguridad respecto al producto. Una valoración objetiva de los esquemas de sangrado vaginal es, por lo tanto, imprescindible para evaluar a cualquier nuevo método anti- conceptivo para su aceptación y uso. • De todos los métodos anticonceptivos, la anticoncepción hormonal oral en forma de píldoras combinadas es el que consigue un mejor control del ciclo durante su uso. El 90% de las usuarias de píldoras orales combinadas presenta un patrón de sangrado normal al pri- mer año del uso del método (Thorneycroft 1999). Las hemorragias uterinas disfuncionales debidas a algún método anticon- ceptivo son la causa más frecuente de hemorragias uterinas anómalas. 188 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Las mujeres que presentan un sangrado irregular, frecuente o pro- longado, abandonan el método anticonceptivo con más frecuencia que si se compara con las que tienen retrasos menstruales u oligo- menorrea. También el perfil de la usuaria contribuye a la disconti- nuidad del método. Es más probable que la mujer que elige algún método anticonceptivo que requiera de un procedimiento quirúrgi- co menor (inserción de implantes o DIU) soporte mejor las irregula- ridades del sangrado. TERMINOLOGÍA • El término “sangrado disfuncional” se refiere al sangrado en un mo- mento inesperado durante el ciclo menstrual, con sangrado sufi- ciente para requerir uso de un tampón o compresa sanitaria. • El término “sangrado intermenstrual” simplemente relaciona al mo- mento del sangrado anormal, no a su cantidad. Los episodios de sangrado por deprivación y sangrado intermenstrual han si- do definidos por la OMS (Belsey et al 1986, Belsey & Farley 1988): � El sangrado se define como el sangrado, similar al sangrado menstrual normal, que requiere protección sanitaria. � El manchado se define como un ligero sangrado inesperado que no re- quiere protección sanitaria. � El sangrado por deprivación se define como el sangrado que se inicia durante el intervalo libre de píldoras y puede durar hasta el 4º día del si- guiente ciclo. � Todos los otros sangrados o manchados se clasificaron como sangrado intermenstrual. � Los ciclos sin sangrado por deprivación o sangrado intermenstrual se cla- sifican como amenorreicos. EVALUACIÓN DEL SANGRADO UTERINO ANORMAL • Aunque los AOs son una causa común de sangrado uterino anor- mal, también deben considerarse otras causas (Tabla 1). Debe eva- luarse a las mujeres que tienen sangrado uterinoanormal y están usando AOs (Tabla 2) (Schrager 2002). • Los datos clínicos de la historia y del examen físico pueden orientar las pruebas complementarias (Tabla 2). Si existe cervicitis, se debe descartar Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae. Si el útero está agrandado, debe descartarse un embarazo. Si el sangra- 189Efectos adversos de los anticonceptivos orales do es abundante, es apropiado descartar la anemia. La ultrasono- grafía pelviana o la biopsia endometrial pueden descartar leiomio- mas uterinos y anormalidades del endometrio. • Hay dos característicos patrones de sangrado disfuncional: � El sangrado irregular en los primeros meses después de iniciar AOs. � El sangrado inesperado después de muchos meses de uso. FACTORES NO DEPENDIENTES DE LOS AOS QUE PUEDEN INFLUIR EN EL CONTROL DEL CICLO • Ninguno de los estudios que compararon el sangrado con diferen- tes AOs se ajustaron para el tabaquismo o para infección de C. tra- chomatis. Estos dos factores han sido asociados con mayor sangrado uterino anormal en usuarias de COCs (Thorneycroft 1999, Rosenberg et al 1996, Krettek et al 1993). • Un estudio (Rosenberg et al 1996) mostró que las fumadoras tenían un 47% más probabilidades de experimentar sangrado uterino anor- mal que las no fumadoras (Figura 1). El tabaquismo está asociado con efectos antiestrogénicos y puede disminuir los niveles de estrógenos. 190 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Tabla 1. Diagnóstico Diferencial del Sangrado Uterino Anormal. Anticoncepción hormonal. Embarazo intrauterino o ectópico. Endometrial o pólipo cervical. Anormalidades endocrinas (hipotiroidis- mo, hipertiroidismo, hiperprolactinemia). Cervicitis. Displasia cervical o carcinoma. Trastornos de sangrado. Fracaso hepático o renal. Hiperplasia endometrial o carcinoma. Leiomiomas uterino. Tabla 2. Evaluación del Sangrado Uterino Anormal en muje- res que usan anticoncep- ción hormonal. La historia y el examen físico (incluyendo el examen pelviano). Valoración de cumplimiento con anticon- cepción hormonal. Revisión de calendario menstrual. Prueba de embarazo. Test Papanicolaou (para evaluar la patolo- gía cervical). Pruebas apropiadas de laboratorio (por ejemplo, hemoglobina, niveles de TSH y de prolactina). Test para pruebas para Chlamydia tracho- matis y Neisseria gonorrhoeae. Ultrasonografía pelviana. Biopsia endometrial, si es necesario. Figura 1. Proporción de usuarias de AOs con manchado o sangrado, se- gún si es fumadora o no (Rosenberg et al 1996). • El sangrado irregular que ocurre en mujeres previamente bien re- gladas con AOs puede ser debido a una infección previa por Chlamydia no detectada o recientemente adquirida en lugar de una causa del anticonceptivo oral (Krettek et al 1993). • El cumplimiento con la anticoncepción hormonal debe evaluarse, por lo que debe repasarse el calendario menstrual para determinar el patrón de sangrado. A menudo, las mujeres desconocen el im- pacto que las píldoras olvidadas pueden suponer sobre su ciclo menstrual. Incluso una única píldora olvidada puede causar sangra- do por deprivación. El uso inconstante de los AOs se asocia con un aumento del 60-70% en el riesgo relativo de sangrado intermenstrual (Rosenberg et al 1995). • También existen estilos de vida que pueden repercutir en la aparición de desarreglos del ciclo en usuarias de AOs (por ejemplo, atletas de élite, alimentación vegetariana). FACTORES DEPENDIENTES DE LOS AOS QUE PUEDEN INFLUIR EN EL CONTROL DEL CICLO • Dado que las menores dosis de estrógenos de los AOs actuales son insuficientes para mantener la integridad endometrial, el sangrado uterino anormal se ha vuelto más frecuente (Kaunitz 1998). 191Efectos adversos de los anticonceptivos orales 192 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • La causa más frecuente de sangrado disfuncional con los AOs es la decidualización y la atrofia endometrial inducida por los gestágenos, lo que provoca una deprivación menstrual y sangrado irregular. • A medida que la dosis y potencia del estrógeno y del gestágeno au- menta, disminuye la incidencia de sangrado disfuncional (Kaunitz 1998, Sulak et al 1999). Se desconoce cómo las diferentes formulacio- nes que contienen dosis bajas de estrógenos (menos de 50 mcg de EE) difieren en su propensión para causar sangrado disfuncional. • Además de los problemas con la terminología, las variaciones en las formulaciones hacen difícil la comparación de AOs. Algunas píl- doras son monofásicas y tienen dosis fijas de EE y gestágenos a lo largo del ciclo de 21 días. Algunas son trifásicas y tienen tres dosis diferentes de estrógenos y gestágenos. El tipo de gestágeno tam- bién varía (DelConte et al 1999). Tres recientes estudios (Rosenberg et al 2000, Chávez & DelConte 1999, Reisman et al 1999) han mostrado inciden- cias similares de sangrado disfuncional con píldoras monofásicas y trifásicas de baja dosis. Un cuarto estudio (Sulak et al 1999) encontró que las usuarias de píldoras trifásicas tenían menos sangrado anormal de forma significativa que las usuarias de píldoras mono- fásicas. • Los patrones de sangrado disfuncional pueden relacionarse además a la proporción de estrógeno a gestágeno (Stubblefield 1994). Cada mujer metaboliza las hormonas de forma diferente (Wallach et al 2000). Estos factores complican aún más la interpretación de resultados del estudio. No hay ninguna evidencia de que la aparición del sangrado disfuncional se asocie con menor eficacia, independientemente de qué preparado se use, in- cluso con los que contienen dosis más bajas. PATRÓN DE SANGRADO ENTRE USUARIAS DE ANTICONCEPTIVOS ORALES COMBINADOS • Los anticonceptivos orales combinados (COCs) están mucho me- nos relacionados con alteración del patrón de sangrado que los an- ticonceptivos sólo gestágenos. • Los trastornos del sangrado durante los primeros 3 meses de uso de la píldora combinada ocurren hasta en el 20% de los ciclos pero tienden a disminuir con el uso. En una revisión de la literatura (Rosenberg & Long 1992), tras 6 meses de uso hasta un 8,5% de las mu- jeres refieren manchado irregular, hasta un 12% refiere sangrado y hasta un 6% experimentan amenorrea (ausencia de sangrado por deprivación). Hay una marcada variación en la incidencia de proble- mas de sangrado, incluso para el mismo preparado. • El control regular del ciclo depende de la dosis estrogénica en la píl- dora combinada y posiblemente pueda relacionarse con la dosis y ti- po del gestágeno. En una comparación aleatorizada, doble-ciego, de dos preparados de COCs que contienen el mismo tipo y dosis de gestágenos pero diferentes dosis de etinilestradiol, no existieron di- ferencias en la eficacia pero sí diferencias significativas en cuanto al control del ciclo (Åkerlund et al 1993). Las tasas de sangrado disfuncio- nal son mayores con AOs de dosis más baja, pero no llamativamen- te más altas (Endrikat et al 1997). • Aunque varios estudios han sugerido que los diferentes gestágenos pueden asociarse con un mejor control del ciclo (se ha sugerido que gestodeno es mejor que noretisterona o desogestrel mientras que le- vonorgestrel también podrían ser mejor que noretisterona) (Rosenberg & Long 1992); una reciente revisión (Thorneycroft 1999), concluyó que las di- ferencias metodológicas entre los estudios, particularmente por lo que se refiere a la definición de sangrado y del análisis, imposibilitan com- parar los patrones de sangrado asociados con un preparado u otro. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE EL SANGRADO DIS- FUNCIONAL • El sangrado que ocurre en los primeros meses del inicio de AOs re- presenta la rotura tisular a medida que el endometrio pasa de su es- tado normal engrosado a un estado relativamente más delgado, inducido por los AOs. • El sangrado disfuncional que ocurre muchos meses después de ini- ciar AOs es una consecuencia de la decidualización inducida por el gestágeno. Este endometrio y sus vasos sanguíneos tienden a ser frágiles, a romperse y provocar sangrado asincrónico. EFECTO DE LOS COCS SOBREEL ENDOMETRIO • Los COCs de baja dosis, que exponen al endometrio a dosis continuas de estrógenos y gestágenos, inhiben los cambios proliferativos nor- males y se asocian a atrofia endometrial dado que el gestágeno anta- goniza el efecto estrogénico sobre el endometrio. Específicamente, el endometrio se caracteriza por ser delgado, estrecho, las glándulas ampliamente espaciadas y cambios predeciduales en el estroma. 193Efectos adversos de los anticonceptivos orales • Puesto que los gestágenos de los COCs son derivados de la 19-nor- testosterona, son muy potentes en su efecto sobre la actividad en- dometrial. PATRÓN DE SANGRADO CON LA MINIPÍLDORA SÓLO-GESTÁGENOS (POPS) • Al contrario que la píldora combinada, la píldora sólo gestágenos (POPs) se asocia con una incidencia relativamente alta de irregulari- dades del ciclo. � 33% de las mujeres que inician POPs tiene algún trastorno del sangrado. � 10% refieren sangrado frecuente durante los primeros 90 días. � 25% interrumpen POPs durante el primer año debido a trastor- nos de sangrado. � El sangrado intermenstrual y manchado tiende a aumentar en fre- cuencia en los primeros 3 meses de uso en el 30% de mujeres. Las fluctuaciones de los esteroides exógenos circulantes no se correlacionan con el sangrado disfuncional. Se desconocen los mecanismos subyacentes del sangrado disfuncional. • La mayoría de estudios sobre el sangrado disfuncional se han basa- do en los preparados sólo gestágenos de larga acción, como Nor- plant® o el DIU liberador de levonorgestrel, y no hay datos de mujeres que usen POPs. El sangrado disfuncional probablemente se corresponde a áreas determinadas y a vasos individuales en lugar de la totalidad de la superficie endometrial. • Aunque se desconoce por qué las mujeres con métodos sólo-ges- tágenos padecen sangrado por disrupción, existe alguna evidencia de los cambios en la morfología de los vasos endometriales en mu- jeres expuestas a gestágenos de larga acción. � Reducción en el número, tamaño y el grado de espiralidad de las arterias espirales, aunque el cambio principal parece estar en los capilares y vénulas. � Aumento de la densidad microvascular endometrial. � Aumento en la fragilidad de las vénulas superficiales. 194 Guía Práctica en Anticoncepción Oral 195Efectos adversos de los anticonceptivos orales EVIDENCIAS • Las mujeres que toman la píldora oral combinada experimentan un control de ciclo mucho mejor comparado con las usuarias de cual- quier otro método anticonceptivo. • A largo plazo, alrededor de un 80 a un 90% de las mujeres que to- man la píldora tienen patrones de sangrado regular. • Los gestágenos también participan en el control regular del ciclo. • Las píldoras trifásicas que contienen una dosis gradual de estrógenos no han demostrado ninguna mejora en el patrón de sangrado compa- rado con lo observado en las usuarias de píldoras orales combinadas de dosis fijas ni con las bifásicas (ver capítulo de tipos de anticonceptivos). • No existe evidencia de que el sangrado esté asociado con una me- nor eficacia, no importa qué formulación AOs se use, incluyendo a los preparados de dosis más bajas. En realidad, el sangrado disfun- cional no se ha correlacionado con cambios en los niveles sanguí- neos de esteroides anticonceptivos (Jung-Hoffm & Kuhl 1990). • Comparar el grado de control de ciclo proporcionado por los dife- rentes AOs es problemático. Las limitaciones inherentes, las peque- ñas diferencias demostradas, y las diferentes características de presentación de datos de los diferentes ensayos apoyan la conclu- sión que es casi imposible comparar los patrones de sangrado de una preparación con los de otras. La infección por Chlamydia, fu- mar, y el mal uso son factores que tienen efectos significantes en las tasas de spotting y sangrado por disrupción. • Los médicos deben informar a las usuarias de la posibilidad de san- grado intermenstrual y alentar la importancia de la toma continua y constante de los AOs para minimizar esos problemas. RECOMENDACIONES • La revisión de la literatura permite realizar las siguientes recomenda- ciones para el manejo del sangrado intermenstrual en usuarias de AOs: 1. Avise a las usuarias de la posibilidad del sangrado intermenstrual. Su conocimiento mejora la aceptación del método y evita que discontinúe AOs. 2. Explique la relación entre el mal uso de AOs y el sangrado inter- menstrual así como entre el mal uso y el embarazo imprevisto. Recuerde la opción de poder llamar para cualquier consulta si ocurren efectos secundarios o sangrado intermenstrual, enfati- zando que no debe discontinuar el método sin avisar. 3. Informe a las usuarias fumadoras sobre el efecto adverso del ta- baco sobre el control del ciclo. Debe aprovecharse cualquier oportunidad para animarlas a que dejen de fumar. 4. Cuando ocurra sangrado intermenstrual, descartar infección por Chlamydia como posible factor causal. 5. En cualquier caso de sangrado intermenstrual lo bastante serio como para motivar la queja de la usuaria, debe indagarse acerca del correcto cumplimiento y proporcionar consejos apropiados antes de iniciar cualquier medida terapéutica. BIBLIOGRAFÍA Åkerlund M, Rode A, Westergaard J. Comparative profiles of reliability, cycle control and side effects of two oral contraceptive formulations containing 150 µg desogestrel and either 30 µg or 20 µg ethinyl oestradiol. Br J Obstet Gynaecol 1993; 100:832-838. Archer DF. Management of bleeding in women using subdermal implants. Contemp Ob Gyn 1995; 40(7):11-25. Belsey EM, Machin D, d’Arcangues C. The analysis of vaginal bleeding patterns indu- ced by fertility regulating methods. Contraception 1986; 34:253-60. Belsey EM, Farley TMM. The analysis of menstrual bleeding patternst: a review. Con- traception 1988; 38:129-56. Chávez A, Del Conte A. 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Contraceptive technology. 17th ed. rev. New York: Ardent Media, 1998:405-66. Jung-Hoffman C, Kuhl H. Intra- and interindividual variations in contraceptive steroid levels during 12 treatment cycles: no relation to irregular bleedings. Contraception 1990; 42:423. Kaunitz AM. Oral contraceptive estrogen dose considerations. Contraception 1998; 58(3 suppl):S15-21. Krettek JE, Arkin SI, Chaisilwattana P, Monif GR. Chlamydia trachomatis in patients who used oral contraceptives and had intermenstrual spotting. Obstet Gynecol 1993;81(5 pt 1):728-31. Reisman H, Martin D, Gast MJ. A multicenter randomized comparison of cycle con- trol and laboratory findings with oral contraceptive agents containing 100 microg levo- norgestrel with 20 microg ethinyl estradiol or triphasic norethindrone with ethinyl estradiol. Am J Obstet Gynecol 1999; 181(5 pt 2):45-52. 196 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Rosenberg MJ, Long SC. Oral contraceptives and cycle control: A critical review of the literature. Advances Contraception 1992; 8(suppl 1):35-45. Rosenberg MJ, Roy V. Efficacy, cycle control, and side effects of low- and lower-dose oral contraceptives: a randomized trial of 20 µg and 35 µg estrogen preparations. Con- traception2000; 60:321-329. Rosenberg MJ, Waugh MS, Meehan TE. Use and misuse of oral cotraceptives: risk in- dicators for poor pill taking and discontinuation. Contraception 1995;51:283-8. Rosenberg MJ, Waugh MS, Stevens CM. Smoking and cycle control among oral con- traceptive users. Am J Obstet Gynecol 1996;174:628-32. Schrager S. Abnormal Uterine Bleeding Associated with Hormonal Contraception. Am Fam Physician 2002; 65:2073-80,2083. Speroff L, Darney P. A clinical guide for contraception. Baltimore: Williams & Wil- kins;1996. Stubblefield PG. Menstrual impact of contraception. Am J Obstet Gynecol 1994; 170(5 pt 2):1513-22. Sulak P, Lippman J, Siu C, Massaro J, Godwin A. 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El mecanismo propuesto fue la in- terferencia con la síntesis de triptofano que podía revertirse con pi- ridoxina. • Si la paciente tiene antecedentes de depresión y /o ésta se desen- cadena tomando anticonceptivos hormonales orales es recomenda- ble suspenderlos. • Se ha informado, aunque es poco frecuente, que una de las conse- cuencias de usar AOs es un deterioro del interés sexual, que podría ser motivo de discontinuar el método. Las usuarias de la píldora re- fieren aproximadamente cuatro veces más quejas de dificultades se- xuales que las usuarias de otros métodos (RCGP 1974). • Es posible un sesgo de entrevista, por la mayor posibilidad de ha- blar de sexualidad en la consulta de anticoncepción. Las mujeres que atribuyen un valor alto a la vida sexual y las relaciones íntimas tienen un mayor riesgo de experimentar efectos negativos de la píl- dora en la motivación sexual (Graham et al 1995). • Debe realizarse una evaluación individual del impacto psicológico del método anticonceptivo antes de atribuir la pérdida de interés se- xual a un efecto farmacológico. • El tipo y dosis de los estrógenos y gestágenos no parecen ser signi- ficativos con respecto a este efecto (Dei et al 1997). • El uso de POPs no se asocia con efectos negativos en la sexualidad (Graham et al 1995). MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS AOS SOBRE LA LIBIDO • La reducción de andrógenos circulantes producida por los AOs po- dría ser responsable de este efecto secundario. Pero, al comparar a usuarias de AOs que refieren afectación de su función sexual versus un grupo control de usuarias de AOs sin cambios en su sexualidad, no se observan diferencias entre los niveles de testosterona y de an- drostendiona en los dos grupos (Bancroft et al 1991). No existe mejora en el grupo con problemas sexuales prescribiendo androstendiona adicional (Dei et al 1997). 198 Guía Práctica en Anticoncepción Oral • Se ha descrito un aumento en la oxitocina plasmática en mujeres que toman AOs, pero no es un factor determinante en el deterioro del deseo sexual (Silber et al 1987). • Dado que la variabilidad de los niveles hormonales podría determi- nar la motivación sexual, la supresión de fluctuaciones en los niveles de esteroides sexuales inducida por la píldora podría ser otra expli- cación. Se ha informado un aumento en el interés sexual durante la semana libre de píldoras (Bancroft & Sartorius 1990). • La depresión está relacionada con bajo deseo sexual. Un estudio con COCs a altas dosis (Cullberg 1973) encontró que la mayoría de las usuarias que se quejaron de deterioro sexual también refirieron cam- bios del humor. Las reacciones emocionales adversas se presentan más frecuentemente en mujeres con una historia anterior de síndro- me premenstrual (Cullberg 1973). EVIDENCIAS • Hay mayor evidencia que ciertas mujeres (en lugar de ciertas píldo- ras) son de riesgo para los cambios psicosexuales durante la utiliza- ción de estrógeno-progestágenos. Algunas mujeres presentan trastornos del humor durante la pubertad, en la fase lútea tardía (es decir, el síndrome premenstrual), durante el uso de AOs, en el pe- ríodo postparto y en la perimenopausia. De algún modo, todos se relacionan con cambios inducido por hormonas sobre los recepto- res neurotransmisores. Estos desórdenes podrían ser expresiones di- ferentes de la propia sensibilidad particular del sistema nervioso central, presente en un subgrupo de mujeres que son más vulnera- bles a las fluctuaciones de las hormonas menstruales (Steiner 1992). BIBLIOGRAFÍA Bancroft J, Sartorius N. The effects of oral contraceptives on web-being and sexuality. Oxf Rev Reprod Biol 1990; 12:57-92. Bancroft J, Sherwin BB, Alexander GM, Davidson DW, Walker A. Oral contracepti- ves, androgens, and the sexuality of young women: I. A comparison of sexual experien- ce, sexual attitudes, and gender role in oral contraceptive users and nonusers. Arch Sex Behav 1991; 20:105-120. Bancroft J, Sherwin BB, Alexander GM, Davidson DW, Walker A. Oral contracepti- ves, androgens, and the sexuality of young women: II. The role of androgens. Arch Sex Behav 1991; 20:121-135. Cullberg J. Mood changes and menstrual symptoms with different gestagen/estrogen combinations. Acta Psych Scand 1973; 276 (Suppl):16-21. Dei M, Verni A, Bigozzi L, Bruni V. Sex steroids and libido. Eur J Contracept Reprod Health Care 1997; 2:253-258. 199Efectos adversos de los anticonceptivos orales Graham CA, Ramos R, Bancroft J, Maglaya C, Farley TMM. The Effects of Steroidal Contraceptives on the Well-being and Sexuality of Women: A Double-blind, Placebo- controlled, Two-centre Study of Combined and Progestogen-only Methods. Contracep- tion 1995; 52:363-369. Royal College of General Practitioners. Oral Contraceptives and Health. London: Pitman, 1974. Sanders D, Warner P, Bäckstrom T, Bancroft J. Mood, sexuality, hormones and the menstrual cycle. I. Changes in mood and physical state: description of subjects and methods. Psychosom Med 1983; 45:487-501. Silber M, Carlstrom K, Larsson B, et al. Sexual interest level and coital frequency are apparently more dependent on the calender than on hormones. Int J Prenat Perinat Stud 1989; 5:173-179. Steiner M. Female-specific mood-disorders. Clin Obstet Gynecol 1992; 35,3:599-611. 200 Guía Práctica en Anticoncepción Oral VIRILIZACIÓN DE LA VOZ INTRODUCCIÓN • Además de la piel, el aparato foniátrico de la voz es un órgano dia- na para los andrógenos. Así, la voz es más profunda bajo la influen- cia de los andrógenos. • Las disfonías de la mujer joven son de causa endocrina en el 15% de los casos. • El uso de andrógenos y anabolizantes pueden, dependiendo de la sensibilidad individual y dosis, producir cambios de la voz. • Desde que se informó de casos de virilización de la voz con el uso de AOs (Ismail 1966), varios estudios han informado de dicho efecto secundario (Dordain 1972, Pahn & Göretzlehner 1979). AOS Y CAMBIOS EN LA VOZ • De forma global, los esteroides sexuales podrían tener algún efecto sobre la voz: por ejemplo, pueden agrandar las cuerdas vocales (pro- vocando una voz baja y de menor alcance) y enrojecimiento o infla- mación de la mucosa laríngea (Basset 1992). • La reducción en la dosificación de los AOs, así como el uso de otros componentes activos, puede haber contribuido a que este efecto no sea actualmente revelante. No obstante, algunas mujeres registran sensaciones como un sentimiento desagradable en la garganta, o ronquera. • Los efectos de los AOs sobre la vozhan sido atribuidos a la reten- ción hídrica y a la actividad androgénica del componente gestagéni- co de la Píldora que podría causar virilización. • Un estudio comparó AOs con acetato de ciproterona, un gestágeno con efecto anti-androgénico pronunciado, con AOs que contenían un gestágeno 19-norderivado, con respecto a su influencia en el ran- go de la voz (Wendler et al 1995). Los exámenes foniátricos no revela- ron ninguna evidencia significativa de efectos adversos en la voz. No existieron cambios subjetivos ni mesurables de la voz, ni cambios or- gánicos apreciables en la laringe. Con respecto a la calidad del so- nido de la voz, no existió mayor o menor ronquera. EVIDENCIAS • No existen evidencias que el uso de AOs de baja dosis afecte en la calidad de la voz. 201Efectos adversos de los anticonceptivos orales • Únicamente debe aconsejarse un seguimiento foniátrico regular a aquellas mujeres usuarias de AOs cuya profesión requiera una aten- ción vocal especial, como las cantantes. BIBLIOGRAFÍA Basset JM. Contraception et affections ORL. En: Serfaty D, ed. La Contraception. Doin éditeurs. Paris. 1992:593-596. Dordain M. Etude statistique de l’influence des contraceptifs hormonaux sur la voix. Fo- lia phoniat 1972; 24:86-96. Ismail HK. The oto-rhino-laryngological manifestations of oral contraceptives. Poc Na- se, Hals und Ohr. 8th Int Congr ORL, Tokyo, 1966:764-6. Pahn J, Göretzlehner G. Hormonale Kontrazeptiva und Stimmstorungen. HNO-Praxis 1979;4:220-8. Wendler J, Siegert C, Schelhorn P, Klinger G, Gurr S, et al. The Influence of Mi- crogynon“ and Diane-35“, Two Sub-Fifty Ovulation Inhibitors, on Voice Function in Wo- men. Contraception 1995; 52:343-348. 202 Guía Práctica en Anticoncepción Oral EFECTOS DE LOS AOS SOBRE EL HÍGADO INTRODUCCIÓN • Casi todas las enfermedades de los sistemas hepático y biliar afec- tan a ambos sexos. Sin embargo, varios trastornos afectan a muje- res de modo diferente en comparación con varones. Los cálculos biliares, la cirrosis biliar primaria y la hepatopatía autoinmunitaria predominan en mujeres. • Los estrógenos pueden influir de diversas maneras sobre la estruc- tura y la función del hígado. Es posible que aparezcan colestasis y neoplasias hepáticas, así como una relación con síndrome de Budd- Chiari y otras lesiones vasculares. En ocasiones, el uso de anticon- ceptivos orales puede desenmascarar hepatopatía crónica no manifiesta en clínica. • El uso de AOs y el embarazo pueden tener efectos específicos sobre el hígado (Bacq et al 1997). COLELITIASIS Y AOS • Colelitiasis es un trastorno caracterizado por la presencia o forma- ción de cálculos biliares en el tracto biliar, normalmente en la vesí- cula. La formación del cálculos biliares en los conductos biliares, es decir en el cístico (ductus cysticus) o más frecuentemente en el co- lédoco (ductus choledochus), se denomina coledocolitiasis. Aunque se haya practicado una colecistectomía, no puede descartarse el de- sarrollo de nuevos cálculos en el conducto biliar. • Se estima que ocurre en 10% de la población adulta, y es dos veces más frecuente en mujeres que en varones (Hoover et al 1988). La inci- dencia máxima de cálculos biliares es a los 30 a 39 años de edad (Williams & Jonson 1980). • Los cálculos biliares se caracterizan por su composición química; los de colesterol están compuestos principalmente de este último, en tanto los de pigmento están compuestos de bilirrubina y sus sales de calcio. • Se especula que el riesgo aumentado de aparición de cálculos bilia- res en mujeres depende de la secreción endógena de estrógenos. • Tanto los AOs como la THS oral se han relacionado con colelitiasis (Everson et al 1991), aumentando el riesgo en 2 a 3 veces más que en la población general. • Los estrógenos poseen algunas propiedades litogénicas, incremen- tando la secreción biliar de colesterol y el índice de saturación del 203Efectos adversos de los anticonceptivos orales colesterol (proporción entre colesterol y ácidos biliares) (Van Berge He- negouwen & Van der Werf 1992), lo que comporta una menor solubilidad del colesterol, y un incremento en la incidencia de formación de cál- culos biliares. • Los COCs con dosis bajas de estrógenos presentan menor riesgo que con las formulaciones antiguas. COLESTASIS Y AOS • La ictericia colestática o ícterus está causada por la colestasis. Co- lestasis se refiere a la obstrucción biliar o deterioro de la formación y excreción de la bilis por el hepatocito. El aumento de la concen- tración de bilirrubina sérica es la causa de la ictericia. • La ictericia colestática puede ser el resultado de una obstrucción in- trahepática fisiológica o mecánica (en los hepatocitos o conductos y canalículos biliares interlobulares) o de una obstrucción anatómi- ca o mecánica en el sistema biliar extrahepático (los grandes con- ductos biliares extrahepáticos o el espacio porta). La colestasis intrahepática se observa en la colestasis recurrente del embarazo y la colestasis inducida por fármacos, como la colestasis asociada con el uso de AOs. • Existen condiciones que pueden predisponer a la mujer a desarro- llar colestasis o a presentar una agravación o exacerbación con el uso de AOs, como la predisposición determinada genéticamente a la colestasis, por ejemplo síndrome de Dubin-Johnson y síndrome de Rotor (Mowat & Arias 1969, Schinella 1972, Pagter et al 1976). � Síndrome de Dubin-Johnson. Este trastorno, también llamado ictericia idiopática crónica, es una hiperbilirrubinemia hereditaria autosómica, benigna, caracterizada por la presencia de pigmen- to oscuro en la región centrolobular de las células hepáticas. Existe un defecto en la excreción biliar de bilirrubina, que provo- ca el típico color colefílico, y de porfirinas. � Síndrome de Rotor. Es muchos aspectos es similar al síndrome de Dubin-Johnson. Una diferencia es la ausencia de pigmentación de las células hepáticas. En lugar de un deterioro de la excreción, existe un deterioro de la capacidad del almacenamiento hepático. La prevalencia es sumamente baja: a excepción de algún caso anecdótico, no existen datos de la ocurrencia de ambos síndro- mes en relación con el uso de AOs. • Los estrógenos administrados por vía oral pueden asociarse a colosta- sis canalicular intrahepática entidad a la que los gestágenos pueden 204 Guía Práctica en Anticoncepción Oral contribuir incrementando en cierta medida el efecto estrogénico, y esto que en mujeres sanas puede ser un efecto adverso no significativo, en mujeres predispuestas conduce a la aparición de ictericia clínica. • Puede ocurrir como resultado de uso de anticonceptivos orales. A menudo aparece en el transcurso de los primeros dos meses de tra- tamiento, y se manifiesta por prurito e hiperbilirrubinemia conjuga- da (Bass & Ockner 1996). • Cuando se suspende COCs, el síndrome se resuelve por completo y la función hepática vuelve a lo normal en el transcurso de dos me- ses (Bass & Ockner 1996). • El mecanismo exacto para el desarrollo de colostasis es desconoci- do, y puede recurrir si la mujer vuelve a tomar anticonceptivos ora- les. • Así pues, la aparición de ictericia o la elevación de los niveles séricos de transaminasas o fosfatasa alcalina, durante el uso de anticon- ceptivos combinados aconseja la interrupción del tratamiento. • Es un factor predisponente la historia personal o familiar de colosta- sis intrahepática recurrente durante el embarazo (Bacq et al 1997). SÍNDROME DE BUDD-CHIARI • Abarca un grupo de trastornos que se originan por obstrucción del flujo de salida venoso hepático. Esta obstrucción causa inhabilidad de los sinusoides del hígado para drenar, lo que da pie a congestión, necrosis de hepatocitos, daño hepático progresivo, y finalmente fi- brosis. • La relación entre síndrome de Budd-Chiari y el uso de COCs se ha atribuido a incremento de los factores de la coagulación y tendencia aumentada a trombosis venosa por los estrógenos (Mackworth-Young et al 1986, Shaaban et al 1982). Se ha emitido la hipótesisde que el riesgo aumentado de trombosis puede relacionarse con aumento de los factores VII y VIII, así como de fibrinógeno. Se estima que el riesgo relativo en usuarias de COCs es 2,4 veces mayor que en las contro- les (Shaaban et al 1982). EVIDENCIAS • Se ha observado una mayor incidencia de patología hepatobiliar du- rante los primeros años tras la toma de AOs a grandes dosis, pero no se encuentra un aumento global del riesgo de este problema al realizar estudios de larga duración. 205Efectos adversos de los anticonceptivos orales • Los AOs a grandes dosis parecen acelerar el desarrollo de los sínto- mas, pero no inician la formación de cálculos biliares. • Las formulaciones a dosis bajas actualmente utilizadas raras veces producen problemas hepáticos adversos. • Los principales factores de riesgo para la patología hepatobiliar son el bajo nivel socioeconómico, el hábito tabáquico, la multiparidad y el índice de masa corporal (Grodstein et al 1994). BIBLIOGRAFÍA Bacq Y, Sapey T, Brechot MC, Pierre F, Fignon A, Dubois F. Intrahepatic cholestasis of pregnancy: a French prospective study. Hepatology 1997;26:358-364. Bass NM, Ockner RK. Drug-induced liver disease. En: Zahim D, Boyer TD (eds): He- patology. A Textbook of Liver Disease, ed 3. Philadelphia, WD Saunders, 1996, pp 962- 1017. (Nivel III). Dourakis SP, Tolis G. Sex hormonal preparations and the liver. Eur J Contracept Re- prod Health Care 1998;3:7-16. Everson GT, Fennessey P, Kern F. Contraceptive steroids alter the steady-state kinetics of bile acids. J Lipid Res 1988; 29:68-76. Grodstein F, Coldizt GA, Hunter DJ, Manson JE, Willet WC, Stampfer MJ. A pros- pective study of symptomatic gallstones in women: relation with oral contraceptives and other risk factors. Obstet Gynecol 1994;84:207-214. Huezo CM, Carignan CS. Medical and Service Delivery Guidelines for Family Planning. Second Edition. Hertford: IPPF 1999; p. 34-35. Mackworth-Young CG, Melia WM, Harris EN, et al. The Budd-Chiari syndrome: Pos- sible pathogenetic role for anti-phospholipid antibodies. J Hepatol 1986; 3:83. Mowat AP, Arias IM. Liver function and oral contraceptives. J Reprod Med 1969; 3:19- 29. Pagter AGF de, Berge Henegouwen GP van, Bokkel Huinink JA ten, Brandt K-H. Familial benign recurrent intrahepatic colestasis. Interrelation with intrahepatic colesta- sis of pregnancy and from oral contraceptives?. Gastroenterology 1976; 71:202-207. Schinella RA. Jaundice with Dubin-Johnson-Sprinz síndrome precipitated by oral con- traceptives. NY State J Med 1972; 72:2810-2813. Shaaban MM, Hammad WA, Fathalla MF, et al. Effects of oral contraception on liver function tests and serum proteins in women with past viral hepatitis. Contraception 1982; 26:65. Van Berge Henegouwen GP, Van der Werf SDJ. Serum bile acids and the bile acid to- lerance test under oral contraceptives. Hepato-Gastroenterol 1992;39:177-180. 206 Guía Práctica en Anticoncepción Oral EFECTOS ADVERSOS MAYORES • ANTICONCEPCIÓN Y PATOLOGÍA CARDIOVASCULAR • • La acción de los anticonceptivos sobre la fisiología de la hemostasia y los lípidos plasmáticos han conducido a que los efectos secunda- rios cardiovasculares sean los que han marcado desde su inicio la evolución y desarrollo de los anticonceptivos hormonales. Existe una gran controversia sobre la influencia real de estos preparados en pa- tologías tan relevantes como la trombosis venosa. La confusión exis- tente obedece a una serie de circunstancias que es preciso conocer antes de evaluar cualquier trabajo o conclusión al respecto. � Preparados de distintas dosis de etinilestradiol presentan distin- tos efectos. � No todos los gestágenos se comportan igual. � Influencia de pacientes con factores de riesgo desconocidos y di- fíciles de detectar (trombofilias). � Distintos métodos de valorar la epidemiología de los efectos se- cundarios. � Heterogeneidad en material y métodos de los trabajos existentes. � Sin duda, el factor que más influye en la dispersión de las con- clusiones de los estudios epidemiológicos es que aquellos traba- jos realizados con anticonceptivos de alta dosis no pueden ser extrapolados a los nuevos anticonceptivos. Actualmente los anti- conceptivos combinados orales contienen la tercera parte de la cantidad de estrógeno que los antiguos y la décima parte de la cantidad de gestágeno (que por otra parte es totalmente distin- to). • El propósito de esta obra no es extenderse en analizar detallada- mente cada trabajo, muy al contrario intentaremos mostrar la mejor evidencia disponible y de esta manera discriminar entre lo realmen- te basado en trabajos de peso y lo que aún necesita mejores evi- dencias científicas. • Es preciso distinguir entre la influencia de los anticonceptivos orales en los factores de riesgo cardiovascular y el efecto secundario car- diovascular. Como norma general los factores de riesgo cardiovas- cular se comportan de manera sumatoria y así cuantos más factores de riesgo, mayor probabilidad de patología. Es también cierto que el hecho de presentar un factor de riesgo no significa necesariamente padecer la enfermedad. 207Efectos adversos de los anticonceptivos orales 208 Guía Práctica en Anticoncepción Oral ANTICONCEPTIVOS Y FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR ANTICONCEPTIVOS Y SISTEMA DE LA COAGULACIÓN • No es posible entender el aumento de riesgo de estas enfermedades cardiovasculares atribuido a la toma de estrógenos sin conocer la in- fluencia de éstos sobre el sistema de coagulación. La coagulación es un equilibrio entre dos componentes, los factores fibrinogénicos y los fibrinolíticos de tal forma que puede verse alterada por la disfun- ción de cualquiera de los dos. • Factores de la coagulación � La coagulación se incrementa cuando aumentan: ❍ Fibrinógeno y factores VII, VIII y X. � La coagulación se favorece cuando disminuyen: ❍ Antitrombina III, Proteína C y S. � Factores fibrinolíticos. � La coagulación se incrementan cuando aumentan: ❍ Plasminógeno. ❍ Inhibidor del Activador Plasminógeno 1 (PAI-1). � La coagulación se favorece cuando disminuyen: ❍ Antiplasmina. • Las altas dosis de estrógenos incrementan la producción de facto- res de coagulación como los factores VII, VIII, X, XII, Proteína C y fi- brinógeno. Disminuyen la antitrombina III y la proteína S. La reducción en la dosis de estrógenos ha provocado una disminución en los efectos de los mismos sobre el sistema de coagulación. Los anticonceptivos de baja dosis estimulan la actividad tisular del plas- minógeno y disminuyen los niveles del inhibidor tisular del plasmi- nógeno. Como resultado de esto, el incremento de la actividad fibrinolítica de los anticonceptivos de baja dosis contrarresta cual- quier aumento de la actividad procoagulante. • La reducción de la dosis de estrógenos conduce a una menor in- fluencia de los mismos sobre el sistema de la coagulación. (Meade et al 1977) Tabla 1. 209Efectos adversos de los anticonceptivos orales Tabla 1. Alteración de los Factores de coagulación con distintas dosis de etinilestradiol. • Existe una mínima alteración en los factores de coagulación con los preparados de 30 mcg y ningún cambio en los preparados de 20 mcg (Basdevant et al 1993). • Los gestágenos no alteran en principio los factores de coagulación pero recientes trabajos a raíz de los informes sobre un aumento del riesgo de trombosis venosa en usuarias de gestágenos de tercera generación ha hecho replantarse esta antigua convicción. • Los gestágenos de tercera generación desencadenan una mayor re- sistencia a la actividad de la proteína C que los gestágenos de se- gunda generación lo que podría explicar el aumento de riesgo de trombosis venosa en las primeras (Rosing et al 1997). Estos autores su- gieren que los gestágenos y sobre todo los de tercera generación in- ducen una resistencia adquirida a la actividad anticoagulante de la proteína C. • La resistencia a la proteína C activada es la alteración congénita más frecuente del sistema de coagulación y se asocia al 50% de los ca- sos de trombosisvenosa familiar y el 30% de los individuos que pre- sentan una trombosis venosa. • La proteína C activada degrada el factor V y el VIII interrumpiendo el proceso de la coagulación. Una mutación en el factor V (adenina por guanina en el nucleótido 1691) provoca que éste sea resistente a la degradación y que la cascada de la coagulación no se encuentre contrarrestada por la fibrinólisis conduciendo a un estado protrom- bótico. El factor V mutado se denomina factor V de Leiden. • El factor V de Leiden es muy prevalente entre pacientes de origen europeo (3-4% de media) y se reconoce como uno de los principa- 50 mcg 30-35 mcg Tiempo de protrombina Elevado Sin cambios Tiempo parcial de tromboplastina Disminuido Sin cambios Actividad antitrombina III Disminuido Sin cambios o elevado Factores V, VII, VIII y X Elevado Sin cambios o elevado Fibrinógeno Elevado Sin cambios o elevado Fibrinopéptido A Elevado Elevado les factores de riesgo de trombosis venosa en Europa y Estados Uni- dos. La extensión en el uso de la anticoncepción oral ha conducido a que el riesgo de una paciente con la mutación se exponga a la píl- dora haya aumentado considerablemente (Tabla 2). Tabla 2. Riesgo de trombosis venosa en función del tipo de gestágeno y la mutación del factor V. • Parece evidente que existe un aumento de riesgo de trombosis de- pendiente del tipo de gestágeno y que potencia un factor de riesgo preexistente de naturaleza congénita. TENSIÓN ARTERIAL • La toma de la tensión arterial debe constituir una de las pocas prue- bas complementarias que se deben realizar antes de prescribir anti- conceptivos. La tensión arterial elevada es uno de los factores de riesgo capitales para sufrir accidentes vasculares arteriales en no usuarias y sobre todo en usuarias de anticonceptivos. • La hipertensión arterial inducida por anticonceptivos orales afecta al 5% de las usuarias de anticonceptivos orales incluso los de baja do- sis (30 mcg de EE), también con nuevos gestágenos y se da tanto en preparados monofásicos como multifásicos. • Se ha explicado por la activación del sistema renina - angiotensina y se produce durante los seis primeros meses de tratamiento. • Se produce un aumento tanto de la tensión sistólica como la diastólica que cede entre 3 a 6 meses tras la discontinuación de la medicación. • Las pacientes que han tenido estados hipertensivos del embarazo o nefropatías previamente a la toma de la píldora no presentan mayor riesgo. 210 Guía Práctica en Anticoncepción Oral Riesgo relativo de trombosis No usuarias de anticoncepción. No mutación 1 No usuarias. Heterocigotas para la mutación 8 No usuarias. Homocigotas para la mutación 80 Usuarias de levorgestrel. No mutación 3,8 Usuarias de desogestrel. No mutación 8,7 Usuarias de desogestrel. Heterocigotas para la mutación 30-50 211Efectos adversos de los anticonceptivos orales • Las pacientes que desarrollan una hipertensión arterial tras la toma de anticonceptivos orales no presentan mayor riesgo de padecer preeclampsia en embarazos posteriores. • En pacientes previamente hipertensas que estén controladas, sin otros factores de riesgo ni antecedentes de enfermedad cardiovas- cular puede prescribirse anticoncepción hormonal de baja dosis con estricto seguimiento médico. • Un metaanálisis (Endrikat et al 2001) no encontró cambios clínicos sig- nificativos en los valores de la tensión arterial sistólica o diastólica durante el uso de COCs de baja dosis. ANTICONCEPCIÓN Y LIPOPROTEÍNAS PLASMÁTICAS • Durante las pasadas décadas se puso un gran énfasis en las lipo- proteínas plasmáticas como factor de riesgo cardiovascular y así y to- do lo que tenía que ver con un perfil lipídico desfavorable se asociaba a un incremento de riesgo cardiovascular. En la actualidad aunque se reconoce la importancia del nivel de colesterol en plasma como un factor de riesgo cardiovascular, se estiman otros factores que son también muy importantes, moderándose el peso de las lipoproteínas en la patología cardiovascular y uso previo de anticonceptivos orales. • Es fundamental por tanto tamizar y situar en este contexto los tra- bajos que hablan sobre un efecto desfavorable de los anticoncepti- vos sobre lipoproteínas. • El efecto de las hormonas incluidas en los anticonceptivos sobre las lipoproteínas se muestra en la siguiente tabla y por supuesto de- pende sobre todo de la dosis. Tabla 3. Tabla 3: Alteración de los niveles plasmáticos de lipoproteínas en fun- ción de los esteroides incluidos en los anticonceptivos orales. VLD Triglicéridos LDL HDL Apoproteína A Etinilestradiol Alta dosis – – Etinilestradiol Baja dosis – – Gestágenos de 2ª g. / – – Gestágenos de 3ª g. – – – – /– – / – – – – : Poco efecto : Eleva : Desciende • Cuanto más dosis de componente estrogénico (sean preparados monofásicos o multifásicos) tiene un anticonceptivo mejor compor- tamiento sobre las lipoproteínas. La evolución de los anticoncepti- vos ha tendido a reducir la relación estrógeno/gestágeno, lo que ha sido contrarrestado por una reducción de la dosis del gestágeno y una menor androgenicidad del mismo. • Los anticonceptivos que incluyen gestágenos de segunda genera- ción se comportan algo peor sobre el perfil lipídico en relación con los niveles de HDL que los que contienen gestágenos de tercera ge- neración y esta diferencia se reduce cuando disminuye la dosis de gestágeno y del estrógeno acompañante. • Los efectos desfavorables del gestágeno suponen una elevación del LDL-colesterol y apoproteína B con un descenso del HDL-co- lesterol y apoproteína A. Esto conduce a un perfil total aterogéni- co. • Como consecuencia de los numerosos trabajos publicados sobre el tema podemos concluir que: � Los anticonceptivos de baja dosis tienen un efecto nulo sobre el colesterol total y sus fracciones pese a reducirse la dosis de es- trógeno e incrementarse el ratio gestágeno/estrógeno ya que también se ha producido evolución del gestágeno (menos an- drogénico) y una disminución de la dosis del mismo. � Cuando se estudian preparados con baja dosis de etinilestradiol (20 mcg) y un gestágeno de segunda generación con baja dosis (le- vonorgestrel 100 mcg) se observa un perfil lipídico similar a los preparados de baja dosis con gestágeno de 3ª generación. Con el uso a largo plazo los niveles de lipoproteínas revierten al esta- do previo al tratamiento. • Las implicaciones clínicas que tiene la influencia de los estrógenos y gestágenos en los lípidos plasmáticos es limitada. En situaciones extremas de dislipemia es preciso atender a una serie de recomen- daciones específicas (ver capítulo de patología asociada). ANTICONCEPCIÓN Y METABOLISMO HIDROCARBONADO • Con los antiguos anticonceptivos se comunicó una reducción en la tolerancia de la glucosa. Estos cambios reflejan una mayor resisten- cia periférica a la insulina que es atribuido al componente gestagé- nico. El metabolismo de los carbohidratos también se puede afectar indirectamente por los efectos estrogénicos sobre las lipoproteínas y el cortisol. En mujeres sanas esta mayor resistencia se vence au- 212 Guía Práctica en Anticoncepción Oral mentando la secreción de insulina con lo que los valores de gluce- mia basal y de la mayoría de los pruebas de tolerancia no se alteran. • Las principales cuestiones cuando se abordan el dilema anticoncep- ción hormonal oral y metabolismo de los carbohidratos es si la mí- nima resistencia a la insulina que aquéllos provocan conlleva alguna consecuencia clínica. � Es la resistencia a la insulina y no la diabetes franca la que su- pondría un teórico factor de riesgo cardiovascular en las usuarias de anticonceptivos (Gaspard & Lefebvre, 1990). � No existe un mayor riesgo de padecer diabetes mellitus entre las usuarias de anticoncepción hormonal oral. En un estudio pros- pectivo que siguió a 98.000 mujeres se observó que el uso de COCs no incrementaba el riesgo de diabetes del tipo 2. � En un estudio californiano sobre población hispana con antece- dentes de diabetes gestacional