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A C U L A R E S Y A R T I C U L A R E S G.D.S . 
Respir-Acciones 
Texto de Philippe Campignion 
Ilustraciones de Godelieve Denys-Struyf y Philippe Campignion 
FE DE ERRATAS 
Página 47, Fig. 19, leer: Fig. 20. 
Página 122, en lugar de Tigura 47 pág. 91", leer: Fig. 57, pág. 121. 
Página 158, en lugar de Tig. 74 b", leer: Fig. 76. 
Página 169, en lugar de "(Fig. 47, p. 91)", leer (Pág. 47, Fig. 19). 
Página 170, en lugar de "(Fig. 69 c)", leer: Fig. 59 
en lugar de "(fig. 81)" leer: Fig. 79. 
Página 172, en lugar de "(fig. 34 y Pág. 65)", leer: Fig. 34, pág. 68. 
Prólogo 
La respiración reviste una considerable importancia en el enfoque globalista de i¿> 
terapias manuales. Frangoise Méziéres, los osteópatas y anteriormente a ellos ios 
yogis, comprendieron que la respiración permitía actuar a la vez sobre el cuerpo y la 
mente. 
El tema ha sido abordado muchísimas veces, pero las preguntas que me hacen los 
pacientes y también los alumnos me han hecho pensar que sería útil retomar otra vez 
este tema: "Usted nunca nos pide que respiremos dos veces de la misma manera y yo 
no se bien cómo debo respirar!" 
Ha sido mi esposa quien me hizo tomar conciencia de que en las sesiones colectivas 
de trabajo corporal que dirijo o en los cursos que imparto a los kinesiterapeutas, les 
pedía por ejemplo, espirar durante un esfuerzo de estiramiento, para facilitar la rela-
jación muscular o buscando una relajación general, otras veces les pedía una espira-
ción "inflando el abdomen" o al contrario "hundiendo el abdomen", pero sin especi-
ficar dónde quería llegar con esto. 
Creía sin embargo haber insistido sobre el hecho de que la respiración no se apren-
de, se libera y debe ser automática. 
Cuántas veces lo he repetido a las personas que han practicado el yoga, que no dejan 
de preguntar, cuando se trata de respirar: 
"¿Debo respirar con la parte superior o inferior del tórax o con el abdomen?" 
Me pareció absolutamente necesario hacer una diferenciación entre la respiración 
practicada con una finalidad de ventilación y las utilizadas para otros fines, como 
por ejemplo la relajación muscular o la relajación global. 
Pero además, ante todo, proponer una definición de la respiración fisiológica, es decir 
la respiración sin trabas y los mecanismos inherentes a la misma. 
El contenido de este libro es el resultado de una pasión por la anatomía y de un cami-
no hecho durante casi veinte años en métodos de kinesiterapia global, gracias a las 
enseñanzas de profesoras como Mademoiselle Frangoise Méziéres, que me ha ense-
ñado a observar y Madame Godelieve Denys - Struyf que me ha permitido compren-
der mejor la mecánica humana y particularmente ciertos mecanismos relacionados 
con la respiración que serán tratados en este libro. 
Todo mi reconocimiento a madame Frangoise Blot, consultora en relaciones huma-
nas, porque fue después de sus "cursos de escucha" que mis manos cesaron de agi-
tarse inútilmente y por fin se pusieron a la escucha de los tejidos. 
Nada reemplaza lo vivido, la práctica sobre el terreno nos recuerda que ante la e\-
dencia "la excepción confirma la regla". Esto nos obliga, ante cada uno de nuestros 
pacientes, a un permanente reajuste de datos teóricos y al recurso de la imaginación 
y la creatividad con respecto a las técnicas. 
Me atrevo a esperar que este libro ayudará a quienes como yo piensan que la respi-
ración sin trabas es indispensable para el bienestar global del ser humano. 
Capítulo Primero 
¿CUÁLES SON LOS MÚSCULOS 
QUE NOS PERMITEN 
RESPIRAR? 
E L DIAFRAGMA 
Recuerdo anatómico y puesta en evidencia de las relaciones que solidarizan al dia-
fragma con el contenido abdominal y torácico, como así también con la estructura 
ósea, relacionando la respiración a la estática vertebral. 
Centro 
Fascículos 
musculares 
Fig.l. Diafragma 
vista de frente. 
Fig.2. E l diafragma está constituido por 
un conjunto de músculos digástricos. 
Un músculo digástrico comprende dos porciones 
inusculares unidos por un tendón intermendiario. 
Fig.3. E l centro frénico. 
1. Folíolo anterior. 2. Folíolo izquierdo 3. Folíolo derecho 
Diafragma 
Fig.4. Relaciones aponeuróticas del diafragma. 
La aponeurosis del diafragma está en perfecta condnuidad con 
la del trasverso del abdomen, cuadrado lumbar y psoas ilíaco. 
E L DIAFRAGMA 
Descripción anatómica y relaciones aponeuróticas 
El diafragma está descrito clásicamente como un músculo delgado y plano, sepa-
•ando la cavidad torácica de la cavidad abdominal (septum transversus). 
Tiene forma de cúpula cóncava hacia abajo, cuya base está en relación con el con-
orno inferior de la caja torácica. Esta cúpula es más alta a la derecha que a la izquier-
la, y se eleva en la espiración hasta el 5." arco costal a la derecha y hasta el 6." a la 
zquierda. (Fig.l) 
El diafragma está en relación por debajo con las visceras abdominales y hacia 
irriba con los pulmones y el pericardio, lo que veremos con detalle. 
Su centro es fibroso, mientras que su periferia es muscular y ciertos autores lo 
;onsideran como una serie de músculos digástricos. (Fig.2) 
He tenido la posibilidad de constatar en preparados de disección que la propor-
;ión de fibras musculares con respecto a las de tejido fibroso, es menos importante en 
ndividuos ancianos que en jóvenes. 
Porción tendinosa 
) centro frénico 
Recordemos la disposición particular de las fibras de esta porción tendinosa, en 
brma de trébol, con tres folíolos: uno anterior, uno derecho y uno izquierdo, ligados 
)or dos bandeletas, llamadas bandeleta oblicua y bandeleta arciforme. (Fig.3) 
En la unión del folíolo derecho y el anterior encontramos el orificio de la vena 
ava inferior, que resulta del entrecruzamiento de dos bandeletas. Este orificio fibro-
0 que está situado en pleno centro frénico tiene un diámetro de aproximadamente 2,5 
1 3 cm. 
La vena cava se adhiere a este orificio que no parece ser indeformable. He podi-
lo constatar hasta qué punto la pared de esta vena es delgada e inconsistente en com-
laración con la aorta, que es, al contrario sólida y difícilmente compresible. 
E*orción muscular 
nserciones costales y continuidad aponeurótíca. 
En disección se observa netamente que la aponeurosis que recubre las fibras eos-
ales del diafragma se adhieren en algunos centímetros al contorno inferior y a la cara 
nterna de la caja torácica. La inserción no se limita, como se pensaba, al borde infe-
ior del tórax. 
El fondo de saco entre la pared torácica y la cara superoexterna del diafragma no se 
hace tan profunda, debido a la forma que presenta el diafragma de paracaídas. (Fig. 4) 
Por otra parte, esta aponeurosis está en perfecta continuidad con la del transverso 
del abdomen (que fue ya descrita porTestut). 
Hemos podido verificar la perfecta continuidad entre las aponeurosis: la del dia-
fragma con la del transverso del abdomen, pero además éstas se continúan con la del 
cuadrado lumbar, hasta la cresta ilíaca. (Fig. 4) 
El peritoneo que tapiza el conjunto de la cavidad abdominal a la manera de una 
pleura, se adhiere a estas aponeurosis y refuerza aún más la estrecha relación que 
unen el diafragma, el psoas, el cuadrado lumbar y el transverso del abdomen. 
Notemos de paso que el psoas y el cuadrado lumbar reciben, igual que el diafrag-
ma, inervación del sistema nervioso autónomo a través del nervio vago, y del sistema 
nervioso central a través del nervio frénico. Están regulados a la vez automáticamen-
te y voluntariamente. 
Inserciones esternales y continuidad musculoaponeurótíca. 
La cara endotorácica del esternón está recubierta por el músculo triangular del 
esternón, cuyo nombre latino (transversus toracis), nos hace recordar que en realidad 
se trata de una expansión intratorácica del transverso del abdomen (transversus abdo-
minis). 
Esto parece más evidente porque es fácil constatar que estos dos músculos están 
comprendidos en una misma aponeurosis. 
Hemos tenido la oportunidad de ver estos dos músculos unidos en una reproduc-
ciónen cera, que data del siglo XVII I , en el museo de la Spécola, en la Facultad de 
Medicina de Florencia. 
F.D. Netter, en su obra: "Atlas of human anatomy", reproduce esta continuidad, 
pero con menos nitidez. 
Observando esta región, no hemos logrado encontrar con precisión las insercio-
nes óseas del diafragma sobre el esternón. En cambio esta prolongación aponeurótíca 
del transverso hacia el triangular aparece claramente, hasta el punto de dar la impre-
sión de que el diafragma se inserta sobre esta prolongación aponeurótíca. En efecto, 
es fácil desprender el diafragma, pero subsiste sobre la cara endotorácica del esternón 
y del apéndice xifoides gran cantidad de tejido aponeurótico que es difícil diferenciar. 
(Fig. 5) 
Todo esto es para mostrar hasta qué punto 
el diafragma está ligado a sus vecinos y 
particularmente al transverso y al triangular 
del esternón. 
Fig.5. Inserciones esternales del diafragma. 
Centro 
Fig.6. Los pilares del diafragma. 
Inserciones lumbares, costales y uniones aponeuróticas 
En la columna las fibras del diafragma se reagrupan y se entrecruzan para formar 
los pilares del diafragma (Fig. 6): 
- E l pilar derecho desciende más abajo que el izquierdo, se inserta en los cuer-
pos de la segunda y tercera vértebras lumbares, así como en los discos intervertebra-
les L1-L2, L2-L3, L3-L4. Se desdobla en un pilar principal y más lateralmente en un 
pilar accesorio. 
- E l pilar izquierdo se inserta en el cuerpo de L2 así como en los discos L1-L2 y 
L2-L3. Se desdobla igualmente. 
Cada uno de ellos recibe fibras musculares que provienen del lado opuesto y de 
este entrecruzamiento de fibras, en forma de 8 resultan dos orificios: por el orificio 
anterior pasa el esófago y por el otro, contra la columna vertebral, pasa la aorta. 
. A partir de los pilares, el diafragma se inserta igualmente sobre las transversas de 
L1, formado una arcada por donde pasa el psoas (arcada del psoas). 
Uniéndose a la duodécima costilla, forma una segunda arcada por donde pasa el 
cuadrado lumbar (arcada del cuadrado lumbar). 
En fin, existe una última arcada entre la duodécima y la undécima costilla por la 
cual pasan vasos y nervios (arcada de Senac). 
Estas arcadas son fibrosas y aquí una vez más, la relación con las aponeurosis de 
estos músculos es evidente. (Fig. 6) 
Se podría creer que existe una vía de comunicación entre la cavidad torácica y la 
cavidad abdominal, más aún porque corrientemente se describe ausencia de fibras 
musculares por encima de la arcada del cuadrado lumbar (hiatus diafragmático de 
Henle). De hecho no hay que olvidar que la pleura parietal tapiza la cavidad torácica y 
delimita dos cavidades, para recibir una el pulmón derecho y la otra el pulmón 
izquierdo. Los grandes vasos y el esófago son evidentemente extrapleurales. Ocurre 
lo mismo para la cavidad abdominal que está tapizada por el peritoneo. 
Todo esto hace que el tórax y el abdomen sean dos cavidades herméticamente cerra-
das, pues los orificios comunican el interior de los órganos pero no los espacios entre 
los órganos que están realmente "embalados al vacío". Se comprende pues que todo 
movimiento del diafragma tiene una inmediata repercusión sobre las dos cavidades. 
Elemento de separación entre las dos cavidades, el diafragma es una estructura 
central en relación aponeurótica con las estructuras vecinas, es una cúpula que 
recibe e irradia, que se prolonga en las cavidades abdominal y torácica. 
Fig.7. Fascia endotorácica. 
Forma una verdadera columna fibrosa, compartimentada, que se inserta en la columna 
desde C7 a D4 y por delante en el esternón. 
Contiene, el corazón, la tráquea, el esófago y también los grandes vasos del mediastino. 
Aorta Esternón Fascia 
ascendente ¡ endotorácica 
Fig.8. 
Corte horizontal 
del tórax. 
pleura tapiza la pared torácica 
ro también la fascia endotorá-
a y los elementos del medias-
lo posterior que ella contiene 
Aorta torácica Pleura parietal 
Mucosa 
Fibras 
concéntricas 
Fibras 
longitudinales 
Fig.8 bis. 
Pared muscular 
del esófago. 
En el yoga existe un ejercicio llamado 
Udhyana bandha, en el cual el yogui hace 
una verdadera aspiración del contenido abdo-
minal hacia arriba. Para conseguirlo, los 
abdominales deben estar relajados y no inter-
vienen en el ejercicio. 
Uno de mis amigos, practícante de yoga 
posee radiografías del saco pericárdico 
durante el ejercicio y se observa que está 
fuertemente acortado, aplastado sobre si 
mismo. 
Pienso que es, por la contracción de las fibras 
longitudinales del esófago asociada a una 
depresión intratorácica, por lo que el yogui 
consigue elevar la ciípula diafragmática. En 
efecto, el esófago es el único elemento mus-
cular contenido dentro de esta fascia. Posee 
fibras circulares destinadas a la constricción 
de su luz, así como fibras longitudinales que 
pueden hacer disminuir su longitud. 
El esófago se adhiere a la columna vertebral 
a partir de C7, por medio de las bandeletas de 
Charpy, pero además se une hacia arriba \ 
adelante a las estructuras bucales, a la faringe 
que está suspendida a la base del cráneo, par-
ticularmente al esfenoides y al occipital. 
Volveremios más adelante sobre las conse-
cuencias posibles de esta suspensión. 
Segmento declive superior 
Segmento proclive superior 
D8, 
Segmento declive inferior 
L3 
Segmento proclive inferior 
(palanca lumbo-sacro-coxígea) 
Fig.9. División mecánica de la columna vertebral 
como se considera en el método G.D.S. 
2 segmentos proclives y 2 segmentos declives constituyendo las palancas 
articuladas sobre los pivots L3, D8 y C4-C5 (o C7 en algunos casos). 
E L DIAFRAGMA 
Relaciones y uniones con los elementos torácicos 
El corazón reposa sobre el folíolo anterior del centro frénico y está contenido en 
un saco, el saco fibroso pericárdico, que se adhiere fuertemente al diafragma por toda 
su base. 
Este saco está relacionado con las fascias que envuelven los elementos del 
mediastino posterior: la tráquea, el esófago, la vena cava superior y hacia atrás contra 
la columna, la aorta torácica. Esto forma una verdadera columna fibrosa, comparti-
mentada, que se adhiere a la columna vertebral, desde la 7." cervical a la 4." dorsal 
(fig- 7y 10). 
La pleura parietal tapiza la pared torácica y las partes laterales de los cuerpos ver-
tebrales, pero también el saco pericárdico, así como los elementos del mediastino pos-
terior (fig. 8). Esto hace que, a primera vista, una vez hecha la ablación de los pulmo-
nes, esta fascia visceral parezca una separación media que se adhiere ftiertemente por 
detrás a la columna vertebral en C7 y por delante a la cara posterior del esternón. 
Yo esperaba encontrar una diferenciación bastante neta de las adherencias de esta 
fascia, tanto sobre el esternón como sobre la columna vertebral, como lo describió 
Rouviére (los ligamentos esternopericárdicos inferior y superior y vertebropericárdi-
co). 
De hecho, esta última adherencia, tan fuertemente ligada a la superficie retroes-
ternal, así como a la cara anterior y lateral de los cuerpos vertebrales por detrás, apa-
rece únicamente a partir de C7. 
En fin, estando verdaderamente adherido al centro frénico, este saco pericárdico 
está fijado al diafragma y suspendido de la columna vertebral, y particularmente al 
segmento proclive superior de la columna, de D8 a C7. 
Este término de segmento proclive superior de la columna vertebral, corresponde 
a la división mecánica de la misma tal como la vemos en el método G.D.S. (fig. 9): 
1. Dos segmentos llamados "proclives" porque están inclinados hacia arriba y 
adelante: Descritos de abajo a arriba, son: 
a. E l segmento proclive inferior que comprende el sacro y el coxis, L5 y L4. 
Este conjunto constituye la palanca lumbo-sacro-coxígea. 
b. E l segmento proclive superior, una segunda palanca que abarca desde D7 a 
D I y que puede llegar a C4-C5 (cuando el cuello no está bajo la influencia 
del músculo largo del cuello, que lo coloca en rectitud desde C7, estoocurre 
en ciertas tipologías que definiremos más adelante). 
2. Las dos palancas anteriores se alternan con dos segmentos llamados "decli-
ves", porque están inclinados hacia arriba y hacia atrás. Descritos desde abajo 
hacia arriba son los siguientes: 
a. E l segmento declive inferior, de L2 a D9. 
b. E l segmento declive superior, de C7 o C4 al occipital. 
3. Las vértebras L3, D8, C7 o el disco C4-C5 son estructuras "pívot", son char-
nelas entre esas palancas. 
El "segmento proclive superior" (fig. 10), como su nombre indica, está inclinado 
hacia adelante y debe sostener el pericardio y los elementos del mediastino posterior 
que se enganchan de él. Esta carga aumentada por la acción de la gravedad, tendrá 
tendencia a llevar las vértebras en flexión, unas con respecto a las otras. 
Veremos el papel que juegan a este nivel los músculos de la cadena posterior. 
El "segmento declive"(de L2 a D9), está inclinado hacia atrás y soporta el conte-
nido torácico. Su tendencia, bajo la acción de la gravedad, es hacia la "retrolistesis" 
vertebral. Recordemos el rol del diafragma que es mantener esta región en buena 
posición. 
El saco fibroso pericárdico contiene el esófago y más arriba, la tráquea. Estos dos 
elementos continúan solos su trayecto hacia el cuello y alcanzan la faringe. Hemos 
podido verificar que a partir de C7, estos elementos dejan de mantener una relación 
estrecha con la columna, están en realidad suspendidos al maxilar inferior y a la base 
del cráneo ffig. 11). 
Por debajo de C7y en C7, el esófago está amarrado a la aponeurosisprevertebral 
por los tabiques sagitales de Charpy, mientras que más arriba, existe un espacio 
retrofaríngeo, que separa la faringe de la aponeurosis precervical, este espacio no 
está descrito por todos los autores. 
He podido verificar en disección, la existencia de este espacio y la relativa inde-
pendencia, de la cara posterior de la faringe con respecto a la columna cervical y a la 
aponeurosis de los músculos prevertebrales, tal como el largo del cuello. Esto se da 
sin duda para que la deglución no tenga demasiada incidencia sobre la columna cervi-
cal y viceversa. 
La faringe está constituida por músculos que se suspenden a la base del cráneo y 
más exactamente al occipital, por detrás de la esfeno-basilar y más hacia adelante a la 
apófisis pterigoides del esfenoides (fig. 11). Es interesante constatar que realmente no 
hay continuidad de la fascia visceral a nivel cervical, sólo en la aponeurosis preverte-
bral que sirve de amarre al esófago, bajo C7. Aponeuróticamente, el cuello queda 
relativamente libre, mientras que muscularmente, los escalenos suspenden los dos pri-
meros arcos costales a la columna cervical (fig. 12). 
Fascia 
endotoráci 
Diafragma 
Segmento proclive 
superior 
D8 
Segmento declive 
inferior 
Fig.10. 
Influencia torácica sobre la columna. 
El segmento proclive superior sostiene el pericardio 
y los elementos del mediastino posterior al que están enganchados. 
El segmento declive inferior soporta el contenido torácico. 
Espacio 
retro-faríngeo 
Bandeletas de 
Charpy 
Fig. 11. Suspensión de la faringe a la base del cráneo. 
La faringe está constituida por músculos que están suspendidos a la base del cráneo. 
Su cara posterior está separada de la aponeurosis pre-cervical por el espacio retro-faríngeo. 
Fig. 12. Suspensión muscular del tórax 
a la columna cervical. 
Los escalenos suspenden las dos primeras costillas a la columna cervical. 
Los intercostales externos solidarizan las costillas entre si. 
Cavidades pleurales 
.13. Solidaridad entre los pulmones y la caja torácica. 
Como la hoja parietal se adhiere a la pared torácica y la hoja visceral 
a los contornos pulmonares, hay solidaridad entre la parrilla costal 
y los pulmones mantenidos en volumen por la cavidad pleural. 
Estos músculos tienen la misma dirección de fibras que los intercostales ev.e:r:.:< 
que solidarizan todas las costillas entre sí, así pues toda la caja torácica está susper.cicd 
a la columna cervical. Las cúpulas pleurales están también suspendidas al primer ¿r:; 
costal por los ligamentos costopleurales separándose de la aponeurosis pre\ertebraL 
La pleura tapiza las paredes de la caja torácica (fig. 13), así como los órganos del 
mediastino de los cuales toma la forma (pleura parietal). La pleura se refleja para 
recubrir los pulmones y los pedículos pulmonares (pleura visceral). 
Entre las dos cavidades la cavidad pleural es virtual, porque las dos hojas quedan 
pegadas por efecto del vacío que atrae las paredes una contra la otra. 
La hoja parietal, adhiriéndose a la pared torácica y la hoja visceral a los contornos 
pulmonares, producen solidaridad entre la parrilla costal y los pulmones contenidos 
por la cavidad pleural. 
Se entrevé hasta qué punto la respiración va a estar ligada a la estática verte-
bral, de hecho, el diafragma está aponeuróticamente suspendido a la columna 
dorsal y la caja torácica lo está muscularmente a la columna cervical. 
Esta suspensión de los órganos del mediastino y del diafragma por las unio-
nes aponeuróticas, al segmento proclive dorsal hasta C7, es indudablemente 
un enganche muy fuerte y muy importante, porque va a permitir al centro 
frénico tomar punto fijo arriba durante su contracción en el tiempo inspira-
torio. 
Se comprende la importancia que tiene la buena posición del segmento pro-
clive para que este punto fijo sea eficaz. 
Aponeuróticamente, el cuello parece relativamente libre por encima de C7. 
Por el contrario, muscularmente están los escalenos que suspenden los dos 
primeros arcos costales a la columna cervical, los escalenos fonnan una con-
tinuidad con los intercostales externos que solidarizan todas las costillas 
entre sí. 
Notemos que esta unión que, en cierta forma podría "encadenar" el cuello al 
tórax es una unión muscular y forma parte de una cadena que nuestra inter-
vención puede controlar, mientras que una suspensión aponeurótica escapa-
ría a nuestro control. 
Tenemos pues, por medio de estas estructuras musculares, una llave en 
nuestras manos. Una llave por un lado para la salud de nuestra columna 
cervical, y por otro lado para el funcionamiento óptimo del contenido de 
nuestros espacios supra e infra-diafragmáticos. 
E L DIAFRAGMA 
Correspodencias y relaciones con los 
órganos abdominales 
Los órganos abdominales, situados debajo del diafragma, están suspendidos a él 
por el peritoneo interpuesto entre ambos, y algunos de ellos directamente por ciertos 
ligamentos suspensorios, a saber: 
- Las dos hojas del ligamento frenogástrico para el estómago. 
- El ligamento falciforme para el hígado. 
- Los ligamentos frenocólicos derecho e izquierdo que suspenden los ángulos 
cólicos. 
Por otra parte el mesenterio, en el cual está contenido el intestino delgado, está 
suspendido a la columna vertebral, entre los pilares del diafragma. 
No olvidemos que la fascia perirrenal que es extraperitoneal, se adhiere también 
al diafragma. 
En disección, cuando se procede a la ablación del contenido abdominal, para 
abordar el diafragma por su cara inferior, se observa: que el diafragma se mantiene 
en su lugar, conserva su cúpula, aunque no descanse sobre el hígado. Si se le perfora, 
da la impresión de desinflarse y se desolidariza de la cavidad pleural, que, no estando 
al vacío cesa de estirarlo hacia arriba. 
Aspirado hacia arriba, el diafragma tira de los órganos que están suspendidos a 
él. Ciertos autores hablan de "imantación diafragmática". 
La cavidad abdominal está tapizada por el peritoneo parietal al cual está adherida 
también la fascia que recubre la cara inferior del diafragma. Aquí se invagina para for-
mar el peritoneo visceral que recubre los diferentes órganos (fig. 14). 
La cavidad abdominal está pues herméticamente cerrada, y contiene órganos 
huecos. Estos órganos, recubiertos por los rephegues del peritoneo, están como empa-
quetados al vacío, como hemos visto anteriormente para la cavidad torácica. 
El diafragma,situado entre estas dos 
cavidades herméticamente cerradas, 
es pues solidario tanto de una como de otra. 
Peritoneo 
Fig.14. 
Suspensión de los órganos 
abdominales al diafragma. 
Los órganos abdominales situados por debajo del diafragma, 
están suspendidos a él. 
Fig. 15. Acción del diafragma y del psoas sobre 
arco inferior de la columna vertebral (según G.D.S.). 
De la acción rítmica combinada do los músculos diafragma y psoas, 
da por resultado la ensilladura lumbar fisiológica. 
E L DIAFRAGMA 
Su acción sobre 
la estática vertebral 
Volvamos a nivel del segmento declive dorsolurabar (fig. 9), zona donde se inser-
ta el diafragma. Esta zona, debido a su orientación en el espacio y por la acción de ia 
gravedad, corre el riesgo de hundirse, cada una de las vértebras de este segmento 
desde D9 a L2 tienen una tendencia al deslizamiento posterior. En el centro de esta 
zona declive, se encuentra la duodécima vértebra dorsal. 
En una obra sobre biomecánica de la columna vertebral, Littlejhon define DI 2 
como la vértebra que está colocada en un plano de resistencia contra la pérdida de 
los arcos. Pero no dice nada más. 
Para el profesor Delmas D12 es la vértebra diafragmática, aunque este músculo 
no se inserte en ella. 
Si se considera que los pilares del diafragma pueden tener una acción hacia arriba, 
a partir de un punto fijo sobre el centro frénico que está unido a la columna desde C7 
a D4, se puede pensar que el diafragma es lordosante por la tracción que ejerce sobre 
L l , L2 y los doceavos arcos costales, así como indirectamente sobre D12 (fig. 15). 
El diafragma compensa de esta manera las insuficiencias de este segmento, que 
tiene tendencia al deslizamiento posterior y a la pérdida de su arco. Es sobre todo 
durante su contracción en la inspiración, cuando el diafragma endereza activamente 
este segmento vertebral, pero no olvidemos que durante la espiración, el centro fréni-
co remontándose hacia arriba, no abandona completamente su lugar. Se puede decir 
que su acción estática es en cierta forma rítmica. 
En ciertos casos que estudiaremos con detalle en el capítulo que trata de la 
influencia de la tipología sobre la respiración, la tensión del diafragma es permanente 
y marca su huella en la región D12, L l , L2 que aparecen con excesiva lordosis. Mme. 
Méziéres insistía mucho sobre esta huella morfológica que ella llamaba Xordosis 
diafragmática". 
L a tercera vértebra lumbar está bajo control del psoas que la mantiene en el 
vértice de la lordosis lumbar Esta posición avanzada de L3 desplaza la carga del tron-
co hacia adelante con respecto a la pelvis. La línea de gravedad está ligeramente avan-
zada con respecto a las apófisis articulares del segmento lumbar, de manera que el 
peso del tronco esté dirigido sobre las cabezas femorales, según la expresión de 
Littlejhon. 
Se puede pensar entonces, que es la acción combinada del diafragma sobre 
D12 - L l - L2 y del psoas sobre L3 en particular que da por resultado la ensilla-
dura lumbar fisiológica (fig. 15). Esta lordosis es indispensable para la buemm 
fisiología de los discos intervertebrales, los cuales se sabe que tienen una duracioc 
de vida superior cuando son cuneiformes. 
Esta cuneifonnidad ideal, evaluada precisamente entre 11° y 20° porTroisier, 
solamenie e> pcKiWe cuando L3 está en el vértice de la lordosis. 
A nivel lumbar la lordosis es necesaria 
Pero para que esta lordosis se mantenga fisiológica es necesario un antagonista de 
los músculos lordosantes, a fin de jugar el juego sutil de suficiente pero no demasia-
da lordosis. Para ciertos autores, el transverso del abdomen (fig. 16) puede jugar 
este papel. 
Este músculo se inserta por detrás sobre las apófosis transversas lumbares y note-
mos que sus inserciones son fibrosas y muy resistentes. Estas son vecinas de las del 
cuadrado lumbar, de los fascículos del transverso espinosos y de los fascículos acce-
sorios del psoas, que se insertan más anteriormente. 
Se fija sobre la vertiente interna de la cresta ilíaca, antes de alcanzar por delante la 
línea alba. 
Por encima, se inserta en la cara interna de la porción cartilaginosa de los 6 últi-
mos arcos costales. 
Sus fibras horizontales se reúnen por delante en la línea alba, pero notemos que 
en sus tres cuartos superiores, pasan por detrás de los músculos rectos mayores del 
abdomen, cuya aponeurosis refuerza la hoja posterior. 
Por el contrario, en su cuarto inferior, su aponeurosis se prolonga por delante de la 
vaina de los rectos mayores, lo que hace aún más sólida la unión con su homólogo 
contralateral. 
Por intermedio de su aponeurosis profunda (fascias transversalis), el transverso 
envuelve el conjunto de la cavidad abdominal y recubre directamente el peritoneo 
adherido a su aponeurosis. 
Por su contracción, combinada a la del diafragma, el transverso comprime esta 
cavidad y ahí reparte la presión, lo que tiene por efecto empujar la columna verte-
bral hacia atrás. Por este hecho, los pilares del diafragma, no pudiendo llevar más 
la columna hacia adelante participan en su erección. 
En las tipologías que presentan un exceso de lordosis (centradas sobre D12-L1-
L2) bajo la acción del diafragma y de los psoas, no es raro constatar una diástasis de 
rectos mayores en la parte superior del abdomen, sitio donde el transverso contribuye 
a formar la vaina de estos últimos (Fig. 17). 
Pensamos que es el transverso que, en su esfuerzo por limitar la lordosis, tira 
demasiado de sus inserciones. Las inserciones anteriores tienden a separar los rectos 
mayores uno del otro. Esto es frecuente durante el embarazo en mujeres de esta tipo-
logía lordótica. 
Rectos 
Fig. 17. Aponeurosis y acción del trasverso. 
Por su contracci;on, combinada con la del diafragma, comprime la cavidad abdominal y 
reparte la presi;on, lo que tiene por efecto deslordosar empujando la columna hacia atrás. 
Es posible que el transverso no sea el único implicado y que otras acciones mus-
culares participen también en esta deslordosis. 
Observemos ahora ciertas fibras del cuadrado lumbar y los diferentes fascícu-
los del psoas, de perfil (fig. 18). 
Vistos bajo este ángulo, estos músculos parecen constituir verdaderas riendas para 
la columna lumbar. Por otro lado suelen llegar al espasmo cuando la columna está 
bloqueada en actitud antálgica. Por este hecho ciertos autores atribuyen al psoas una 
acción deslordosante. 
Esto se podría pensar de sus fascículos principales que se insertan sobre los discos 
intervertebrales, así como cerca de los cuerpos vertebrales desde D I 2 a L5 (el disco 
L5-S1 queda libre). Es cierto que la forma en que se insertan sobre la columna lum-
bar, hace inevitable la comparación con el largo del cuello en la región cervical. No 
será el psoas el sostén convexitario de la columna lumbar? 
En efecto se puede pensar que estos fascículos pueden cerrar el espacio interver-
tebral por delante y de esta forma deslordosar. Pero de hecho, se insertan mucho más 
lateralmente de lo que se piensa y hemos visto en disección que la dirección de las 
fibras de los fascículos principales del psoas, eran únicamente longitudinales, con 
dirección oblicua hacia abajo y ligeramente hacia adelante. 
Además a este nivel, la columna está fisiológicamente lordosada. Me parece pues 
difícil, aun admitiendo la posibilidad de una acción aislada de estos fascículos, que 
puedan ellos solos llevar la columna lumbar a la deslordosis. 
Los fascículos accesorios que se insertan muy posteriormente sobre los tubércu-
los anteriores de las transversas, no pueden de ninguna manera ser considerados como 
deslordosantes. 
Pienso que una vez más, es difícil atribuir una acción a un músculo aislado, sobre 
todo cuando éste está ínt imamente ligado a sus vecinos, desde un punto de vista apo-
neurótico. El psoas está ligado al transverso del abdomen, que se inserta en el vértice 
de las transversas lumbares y a los fascículos iliolumbares del cuadrado lumbar, que 
se insertan sobre los tubérculosposteriores. 
Como conclusión de este párrafo, pensamos pues, que el transverso del 
abdomen y los fascículos iliolumbares del cuadrado lumbar, contribuyen 
por su acción, a la deslordosis que acompaña la inspiración fisiológica. 
Precisemos, que esta acción se hace posible por la retroversión de la pelvis, 
que acompaña también la fase inspiratoria y de lo que se hablará en el 
próximo capítulo. El hueso ilíaco da punto fijo al cuadrado lumbar, para 
tirar las vértebras hacia atrás. 
Los Psoas, puestos en tensión por la posteriorización de la columna lum-
bar, reaccionan como un elástico y retoman su longitud en la espiración, 
volviendo a llevar a L3 al vértice de la lordosis. 
36 
Fig.18. Deslordosis en la inspiración por acción del cuadrado lumbar. 
El hueso ilíaco da punto fijo al cuadrado luinbar para llevar las vértebras 
hacia atrás y deslordosar El psoas, puesto en tensión por el retroceso de la columna 
lumbar, reacciona como un elástico y retomando su longitud, vuelve a llevar 
a L3 al vértice de la lordosis en la espiración. 
37 
CONCLUSIÓN D E L PRIMER CAPÍTULO 
Es interesante notar que el diafragma está en el centro de dos espacios her-
méticamente cerrados, aspirado hacia arriba por el vacío pleural y suspendido 
con los órganos intratorácicos a la columna dorsal alta hasta C7. 
Las visceras abdominales igualmente solidarias del diafragma, se benefician 
de esta suspensión y aspiración hacia arriba. 
E l suelo pelviano, de este modo aspirado, se parece más a un diafragma 
que a un suelo. 
Todo esto va a funcionar bien, a condición de que la estructura ósea que lo 
sostiene cumpla correctamente su función sin aplastarse. Es importante insistir 
en la observación de los puntos de suspensión: 
1. Suspensión por las ligaduras aponeuróticas, al segmento proclive dorsal 
hasta C7. Por encima de C7 el cuello está relativamente libre. 
2. Suspensión muscular a la columna cervical por los escalenos, desde los dos 
primeros arcos costales, en la continuidad de los músculos intercostales. 
Esta l igazón muscular corre el riesgo de encadenar el tórax al cuello y el 
cuello al tórax, pero se trata de una tensión que puede ser controlada puesto que 
es muscular. Nosotros disponemos de una llave para preservar, para equili-
brar las tensiones, controlar la estática dorso-cervical, la suspensión de las 
estructuras intratorácicas y abdominales y el funcionamiento del contenido 
de estos espacios sub y supra-diafragmáticos. L a aspiración de este conte-
nido estará favorecida si la columna cervical está bien erguida y libre. 
Para comprender el mecanismo respiratorio, es indispensable describir con 
precisión el diafragma y en particular todas sus relaciones con el conjunto del 
tronco. E s el actor principal de la respiración. Fuertemente ligado a la está-
tica vertebral, es también uno de sus actores. 
39 
Capítulo Segundo 
¿CÓMO 
RESPIRAMOS? 
La respiración y la estática están indudablemente ligadas. 
El diafragma, actor principal de la respiración, depende de la estática. 
Es también actor en la correcta disposición vertebral. 
41 
Es conveniente proponer una teoría sobre los mecanismos de la respiración ri¿.r_-
ra l , es decir, como medio de ventilación para la oxigenación de los tejidos 
Confrontada a las teorías que circulan en el seno de la enseñanza del yoga en occi-
dente y en kinesiterapia, Godelieve Denys Struyf explica su piuito de vista sobre b 
'respiración natural, la respiración forzada y la respiración reeducativa": El modo res-
piratorio varía según las necesidades del organismo y existen diversas modalidades de 
respiraciones naturales, que es necesario diferenciar de la respiración forzada y de las 
respiraciones reeducativas. 
Seguidamente precisaremos el porqué de ciertos tipos de respiración utilizados 
con fines distintos a la pura venti lación (relajación muscular o global...) pero en lo 
que concierne a esta última, retendré las diversas modalidades de respiración natural 
que son puestas en evidencia y definidas en el contexto de la enseñanza G.D.S. 
La respiración depende de la estática de la columna vertebral, de hecho, no seria 
óptima sin tener en cuenta una buena actitud en bipedestación. El emplazamiento de 
la línea de gravedad juega un papel importante en la definición de las tipologías en el 
método G.D.S. y determina las estáticas favorecidas o desfavorecidas en cuanto a la 
posición vertebral y a las consecuencias respiratorias, de todo esto hablaremos más 
adelante. Precisamente, cada t ipo log ía tiene su modo de organ izac ión de las 
palancas proclives de la columna vertebral y coloca su l ínea de gravedad de 
manera favorable o desfavorable con respecto a la columna vertebral y así pues 
con respecto a la respiración. 
Vamos a empezar por definir el abanico de equilibrios de los cuerpos en el plano 
sagital (fig. 19). 
43 
Según G.D.S. 
1. Actitud pulsada 2. Actitud centrada 3. Actitud retenida 
hacia adelante erigida - rítmica hacia atrás 
Fig.l9. Abanico de equilibrios del cuerpo 
en bipedestación, vista sagital. 
La línea verde es una vertical de referencia (según G.D.S.), que se eleva desde abajo, 
más precisamente desde la parte más posterior del empeine del pie. 
La línea azul corresponde a la línea de gravedad, que es la vertical que baja desde la 
mastoides y que se desplaza según la pulsión del individuo. 
Idealmente ambas están superpuestas y todo desplazamiento de la línea de gravedad 
con respecto a la línea G.D.S. permite apreciar la pulsión del cuerpo. 
44 
ABANICO DE EQUILIBRIOS DE LOS CUERPOS 
EN E L PLANO SAGITAL 
1. Línea de gravedad anterior: la línea de gravedad pasa ampliamente por delan-
te de L3 y del centro de las coxofemorales. La actitud es pulsada hacia adelante, sus-
pendida a un encadenamiento muscular posterior. 
En término de cadenas G.D.S., se trata de una actitud que activa un conjunto de 
músculos posteriores, desde los talones al occipital, perteneciendo a una cadena pos-
terior y mediana (iniciales PM). 
Esta actitud evoca una personalidad cerebral, activa, proyectada hacia el futuro, el 
porvenir, la realización. 
2. Línea de gravedad posterior: pasa por detrás del cuerpo vertebral de L3 y del 
centro de las articulaciones coxofemorales. 
Es una actitud retenida hacia atrás, suspendida a un encadenamiento de músculos 
anteriores y medianos, desde el dedo gordo al m e n t ó n . En t é r m i n o s de cadenas 
G.D.S. se trata de una tipología llamada anteromediana (iniciales AM). 
Evoca una personalidad más "estática"ttmQnáo necesidad de anclaje, de base, de 
apoyo, sobre todo sensible y afectiva. 
3. Línea de gravedad central: están representadas dos actitudes cuyas estructu-
ras se organizan alrededor de una línea de gravedad central que se confunde con la 
vertical de referencia descrita por G.D.S. (fig. 19): esta línea de gra\edad pasa por la 
cara anterior de los cuerpos vertebrales, tangente a L3 y cerca de C4-C5. 
Después de haber tocado L3, cae al aplomo del eje que une los dos centros coxo-
femorales. 
Llega al final a un eje transversal colocado a nivel de la parte más posterior del 
empeine del pie, por delante de los tobillos. 
Una de las dos actitudes está naturalmente erguida sin tensión, ni en encadena-
miento muscular anterior ni en posterior. Está en una situación particular que libera la 
.actividad de los músculos profundos de la columna vertebral y del tórax. Liberados de 
inhibición ligada a la actividad de los grandes músculos superficiales, los pequeños 
fascículos profundos de la columna vertebral, se activan e intervienen en la alineación 
correcta de las piezas vertebrales. 
Estos músculos regulan la inclinación de las palancas proclives y declives y están 
í la \"ez implicados en el proceso respiratorio. Se activan, cuando las tensiones inhibi-
vr ias que fijan las costillas están reducidas. 
45 
E l diafragma figura entre estos músculos y está sometido a las tensiones de 
las cadenas anteriores y posteriores. 
Detrás de esta actituderguida hacia el cénit que acabamos de mencionar, se perfi-
la una actitud más aplastada. La primera coloca las masas corporales en rectitud más 
cerca de la vertical de gravedad, mientras que la segunda, más rítmica, coloca las tres 
masas corporales en equilibrio estable, de un lado y del otro de esta misma vertical 
central. 
Estas dos actitudes, una erguida hacia arriba, la otra aplastada hacia abajo, for-
man una pareja y corresponden a dos conjuntos musculares que se controlan 
mutuamente (fig. 20): 
- Uno posteroanterior (PA) debe su apelación al hecho de estar constituido por 
músculos de dirección sagital, más numerosos en el tronco posteriormente. 
- E l otro anteroposterior (AP) constituido por músculos que también tienen una 
dirección sagital, pero en este caso más numerosos anteriormente sobre el cuerpo y 
los miembros. 
PA actúa esencialmente en la parte superior de la columna vertebral, con la 
ayuda de los músculos prevertebrales, músculos profundos anteriores de la columna 
cervical y dorsal alta. 
Reduce la lordosis cervical, endereza la palanca proclive superior descrita 
anteriormente y mantiene la columna en rectitud. 
A P corrige la rigidez de esta rectitud con la ayuda de otros músculos anteriores, 
los escalenos que reinstalan la lordosis. 
Es pues la actitud llamada PA-AP la que vamos a estudiar para describir la res-
piración más natural (fig. 21): esta cadena nos lleva a una actitud vertebral cuyas cur-
vas están correctamente ritmadas, pero poco acentuadas. La nuca en particular, es 
característica en esta actitud PA-AP, es larga, prácticamente sin curva, enderezándose 
a partir de C7 en la prolongación de una palanca proclive superior suavemente incl i -
nada hacia adelante. 
Este tipo de cuello ofrece puntos de suspensión elevados, lo que es ideal para las 
aponeurosis profundas y para la inserción de los músculos escalenos que amarran las 
dos primeras costillas al cuello. Por otro lado, la apófisis espinosa de C7, particular-
mente larga, constituye, cuando no está demasiado flexionada hacia adelante una 
palanca particularmente eficaz para soportar la carga suspendida a los cuerpos verte-
brales por delante. 
Para respirar correctamente, en las condiciones de la vida activa, 
es necesario estar correctamente erguido y rítmico. 
Vamos a describir en adelante, los diferentes mecanismos de esta respi rac ión 
natural. 
46 
Actitud "erguida'' 
Son A P 
los músculos 
lordosantes 
Largo 
del cuello 
Escalenos 
Psoas 
Suboccipitales 
(D 
Los músculos 
intrínsecos 
de la columna 
vertebral son PA 
Transversos 
espinosos 
Diafragma 
Transverso 
del 
abdomen '^i 
Actitud "aplastada'' 
Fig. 19. Ritmo de las curvas ligadas a la tensión recíproca 
de los conjuntos musculares PA y AP 
47 
PA: 
Largo del cuello, 
suboccipitales, 
transverso espinoso, 
diafragma, 
y trasverso del abdomen. 
AP: 
Escalenos 
y psoas 
D7 - D8 Chamelas 
D8 - D9 Ínter - arcos 
Arco inferior 
Fig.21. Esquema de la actitud espontánea 
de extensión axial PA ritmada por AP 
Resultado de esta forma de curvas vertebrales: La parte alta de la columna vertebral está 
I en rectitud, mientras que la lordosis está más marcada en la zona dorso-lumbar. 
49 
Recto 
lateral 
Recto 
anterior 
menor 
Recto 
anterior 
mayor 
Fig.22. Los pre-cervicales 
El largo del cuello tapiza lateralmente 
la cara anterior de los cuerpos verte-
brales desde C l a D3. 
Fig.23. Los Músculos de 
la erección vertebral en 
la región cervical 
(según G.D.S.) 
Los pre-cervicales: Largo del cue-
llo, rectos anteriores mayor y 
menor, borran la lordosis cervical y 
orientan la cima del cráneo hacia el 
cénit. Los suboccipitales, recto 
posterior mayor y menor y los obli-
cuos menores, llevan C l y C2 
hacia atrás. Los oblicuos mayores 
hacen avanzar C2 y retroceder C l , 
coaptando la articulación atloidea-
odontoides. 
Recto 
anterior menor 
Recto 
anterior mayor 
Largo 
del cuello 
Recto posterior 
menor 
Recto posterior 
mayor 
Oblicuo 
menor 
Oblicuo 
mayor 
Transverso 
espinoso 
50 
MECANISMO D E L 
AUTO-ENDEREZAMIENTO R E F L E J O 
M Ú S C U L O S D E L A E R E C C I Ó N 
V E R T E B R A L R E F L E J A 
Los precervicales (fig. 22 y 23) borran la lordosis cerical y orientan la cima del 
cráneo al cénit produciendo una ligera flexión de la cabeza. 
Los que practican el yoga buscan conscientemente esta posición, colocando la 
nuca en esta ligera tensión que alarga la columna vertebral. 
Los suboccipitales (fig. 23) son puestos en tensión y son llevados hacia arriba por 
el ascenso del occipital. 
Los rectos posteriores menores y los oblicuos menores toman punto fijo en el 
occipital para posteriorizar la primera cervical con respecto al occipital. 
De la misma manera, los rectos posteriores mayores, llevan C2 hacia arriba, esto 
va a poner en tensión y dar punto fijo a los transversos espinosos que comienzan a 
este nivel. 
Los oblicuos mayores hacen avanzar C2 bajo Cl y posteriorizan Cl sobre C2 lo 
que tiene por efecto alinear C2 bajo Cl y coaptar la articulación atloideo-odontoides. 
Los fascículos musculares del transverso espinoso son verdaderos centinelas de 
las articulaciones vertebrales (fig. 22y 23): experiencias electromiográficas pusieron 
en evidencia que los fascículos musculares profundos de la columna vertebral, que 
pertenecen a la cadena PA-AP, no participan necesariamente en el movimiento de 
extensión de la columna vertebral (arqueamiento posterior), realizado por los múscu-
los paravertebrales más superficiales, curiosamente estos pequeños músculos se acti-
van para frenar una flexión de la columna vertebral. 
Pareciera que todas las capas musculares que cubren posteriormente la columna 
vertebral no son obligatoriamente solidarias y susceptibles de cumplir las mismas 
funciones: cuanto más profundos son los fascículos musculares, estrechamente aso-
ciados al sistema ligamentario de contención articular, más se puede comparar a la de 
un centinela, a la de un ligamento activo que protege la articulación y regula sus posi-
ciones. 
Los músculos de PA están próximos a los ligamentos, cápsulas y aponeurosis, 
G.D.S. los llama en forma imaginaria: "músculos centinelas". 
La acción de los fascículos del transverso espinoso, vistos bajo esta óptica es sus-
ceptible de ser descrita de una manera diferente con respecto a la descripción clásica, 
4|ue los clasifica entre los músculos lordosantes de la columna vertebral. 
51 
Seguidamente vamos a a desarrollar la teoría de Godelieve Denys-Struyf, pero 
antes de entrar en detalles, es necesario realizar un recuerdo anatómico con respecto a 
los diferentes fascículos del transverso espinoso. 
Clásicamente existen dos teorías (fig. 24): 
Winckler describe cuatro fascículos que nacen en una misma apófisis espinosa y 
llegan al vértice de las apófisis transversas de las cuatro vértebras sub-yacentes. 
Por otro lado, distingue los dos fascículos nacidos de la lámina de una vértebra: 
laminar corto y laminar largo, de los dos fascículos nacidos de las espinosas de esa 
misma vértebra: espinoso corto y espinoso largo. 
Trolard describe cuatro fascículos, pero partiendo de una transversa que llegan a 
las láminas y a las espinosas de las cuatro vértebras supra-yacentes. 
Las dos teorías no son tan diferentes como pareciera, es suficiente para compro-
bar esto, disponer todos los fascículos de los transversos espinosos en cada segmento 
de la columna vertebral, procediendo según Winckler de un lado y según Trolard del 
otro. Obtenemos la misma imagen en forma de pino (fig. 25). Parece simplemente que 
Trolard comenzó a disecar desde el sacro, mientras que Winckler comenzó a nivel 
cervical. 
Para terminar con el repaso anatómico, recordemos que los transversos espinosos 
están presentes desde C2 hasta el sacro, donde se sitúan por debajo de la porción apo-
neurótica de la masa común, que sirve de punto de anclaje a los músculos paraverte-
brales más superficiales y laterales. 
Para comprender bien la fisiologíade estos músculos, es necesario recordar el 
punto de partida del impulso que recorre el encadenamiento muscular postero-ante-
rior: 
\ E l largo del cuello y los pre-vertebrales posteriorizan la columna cervical y 
producen una ligera anteflexión de la cabeza, esta acción pone en tensión los elemen-
tos musculares situados por detrás de la colunma. 
2. Los suboccipitales son, efectivamente, llevados por el ascenso del hueso occi-
pital. Fijados de esta manera a sus inserciones superiores, ajustan la posición de C l y 
de C2 por debajo del occipital. 
3. De esta forma, C2 se vuelve punto fijo para los primeros fascículos de los 
transversos espinosos (fig. 26). Puestos en tensión a partir de su inserción superior, 
van a tener una función particular,/M«C/Ó« de asegurar en la mejor posición de ajuste, 
la perfecta coaptación de las articulaciones vertebrales colocadas en extensión axial. 
52 
Laminar 
corto 
Laminar 
largo 
Espinoso 
corto 
Espinoso 
largo 
Lámina 
Apófisis 
espinosa 
Apófisis 
transversas 
Fig.24. Los fascículos del transverso espinoso (según Rouviére) 
Teoría de Wincler: 
Cuatro fascículos a partir 
de la lámina y de la espi-
nosa de una vértebra 
hacia el vértice de las 
transversas de las cuatro 
vértebras subyacentes, a 
veces cinco. 
Teoría de Trolard: 
Cuatro fascículos a partir 
de una transversa hacia 
las espinosas de dos vér-
tebras suprayacentes y 
las láminas de las dos 
siguientes. 
53 
Fig.25. Espigas de los transversos espinosos "in situ" 
Las dos teorías no son tan diferentes como parece, para darse cuenta, basta disponer 
todos los fascículos en todos los niveles vertebrales, procediendo según Winckler de 
un lado y segtín Trólard del otro. Obtenemos la misma imagen en forma de pino. 
55 
Vamos a estudiar esta acción particular de los fascículos de los transversos espi-
nosos en los diferentes segmentos de la columna vertebral: 
- A nivel cervical (fig. 27): las espinosas están sobre la misma horizontal que las 
transversas y estas transversas están orientadas lateralmente y por delante de las lámi-
nas. 
Los fascículos cortos "posteriorizan la vértebra inferior con respecto a la supe-
rior". Si consideramos que esto se reproduce en todos los segmentos subyacentes a 
Cl, podemos comprender que estos fascículos puedan fijar la columna cervical en 
deslordosis. 
Los fascículos largos, que cruzan perpendicularmente las superficies articulares, 
son sobre todo coaptadores. Quiero insistir sobre el hecho de que esta fisiología sólo 
es posible a condición de que los miisculos precedentes les ofrezcan un punto fijo 
superior. 
En el segmento proclive de la columna dorsal (fiig. 28): se trata de la porción de 
columna comprendida entre C7 y D8, que está inclinada hacia adelante. 
Las espinosas de las vértebras dorsales descienden mucho, mientras que las trans-
versas están elevadas y muy por detrás de las láminas. Esto hace cambiar completa-
mente la orientación de los fascículos del transverso espinoso y particularmente del 
laminar corto que invierte su acción con respecto a sus homólogos cervicales (fig. 28 
y 29). 
Los fascículos laminar corto y laminar largo dejan de posteriorizar y al contrario 
hacen avanzar la vértebra de abajo con respecto a la de arriba. 
Cuando la cifosis es importante, por su contracción en cuerda de arco, los trans-
versos espinosos se comportan como verdaderos ligamentos activos, frenando la diso-
ciación de las articulaciones vertebrales posteriores, por deslizamiento hacia adelante 
de la vértebra de arriba sobre la de abajo (fig. 29 b). 
De hecho, en todos los casos se ocupan de mantener las superficies articulares 
"vis a vis" lo que es la verdadera definición de coaptación. 
Cuando hay demasiada decoaptación, es decir, riesgo de entorsis de los ligamen-
tos intervertebrales, los transversos espinosos se contraen en defensa y bloquean dos o 
más vértebras, unas con respecto a las otras. 
Los fascículos espinoso corto y espinoso largo, manteniendo el vértice de la cifo-
sis en una verdadera hamaca (fig. 30), juegan el papel de "sostén convexitario poste-
rior" e intervienen para fi-enar la cifosis extrema. 
En la electromiografía se observa que estos miisculos entran en acción, cada vez 
que la cifosis aumenta. En los sujetos cifóticos, están tensos y son dolorosos. 
56 
Según 
Godelieve 
Denys-Struyf 
Fascículos cortos 
Suboccipitales 
Fascículos Largos 
Fig.26. Los transversos espinosos de perfil en la zona cervical 
Los primeros fascículos de los transversos espinosos entran en juego de la misma 
manera que los suboccipitales que le han dado punto fijo a nivel de C2. 
Desde un punto de vista morfológico, las espinosas de las vértebras cervicales están 
en la misma horizontal que las transversas y éstas están orientadas lateralmente por 
delante de las láminas. 
Nota: Cuando decimos que una vértebra "retrocede o avanza", no se trata de un macro-movimien-
to. ni tampoco de un desplazamiento, sino de una tensión muscular que se ejerce a manera de... 
Decimos que los fascículos cortos del transverso espinoso, a nivel cervical, posteriorizan la vérte-
bra inferior con respecto a la superior en el sentido de una deslordosis. 
Esto se puede traducir de la siguiente forma: La columna cervical ya está en deslordosis por la 
acción de los prevertebrales, ahora, los "centinelas" de las articulares cervicales van a impedir que 
la vértebra retome su posición lordosada. Esto se realiza por la tensión que se ejerce en el sentido 
de una translación hacia atrás de la vértebra concernida. 
Fig.27. Acción de los fascículos cortos 
de los transversos espinosos 
57 
Fig.28. Los fascículos 
cortos del transverso 
espinoso a nivel cervi-
cal y proclive dorsal. 
Desde el punto de vista morfoló-
gico, las espinosas de las vérte-
bras dorsales descienden más 
con respecto a las transversas 
que están elevadas y muy por 
detrás de las láminas. Esto cam-
bia completamente la orienta-
ción de los fascículos del tras-
verso espinoso y más específica-
mente del laminar corto, que 
invierte su acción con respecto a 
sus homólogos cervicales. 
Laminar corto 
Laminar laigo 
Laminar corto 
Fig.29. Acción del lami-
nar corto a nivel procli-
ve dorsal. 
a. A partir de un punto fijo 
superior, hace avanzar la vérte-
bra inferior con respecto a la 
superior. 
b. A este nivel, la gravedad tien-
de a flexionar este segmento y 
lleva la vértebra superior hacia 
adelante con respecto a la de 
abajo, se comporta entonces 
como un verdadero ligamento 
activo frenador de la disociación 
de las articulares posteriores. 
Segmento 
proclive dorsal 
59 
- En el segmento declive de la columna dorsal, es decir, el segmento vertebral 
de D8 a L3, que está inclinado hacia atrás, la orientación de las superficies arti-
culares posteriores, es aquí diferente, y se puede comprender que a este nivel la 
gravedad tendrá tendencia a decoaptar y a llevar las vértebras en deslizamiento 
hacia atrás. 
Los fascículos cortos coaptan (fig. 31) y limitan la "retrolistesis" con la 
ayuda de los pilares del diafragma. 
La electromiografía revela que los fascículos largos intervienen sólo 
para frenar el enrollamiento del tronco. 
-A nivel lumbar, según el Dr. Samuel, no hay laminar corto. 
De todas formas, por la dirección de sus fibras, al no poseer un brazo de palan-
ca suficiente en el plano sagital, dejan de ser deslordosantes como a nivel cervi-
cal, y son únicamente coaptadores, al ser perpendiculares a las superficies arti-
culares (fig. 32). 
A nivel dorsolumbar, parece ser pues, que la lordosis está favorecida, esto 
aclara aún más la idea que hemos desarrollado en la páginas 35 y 37. 
No hay solamente una forma de describir las acciones muscula-
res. La diversidad de las situaciones del cuerpo en movimiento y 
de las actitudes, ciertamente intervienen, pero es sobre todo la 
solidaridad de los músculos, sus interacciones y las influencias 
que sufren las cadenas articulares por los encadenamientos apo-
neuróticos, lo que nosobliga a considerar sus acciones a partir de 
otros puntos de vista. 
60 
Fig.30. Los transversos espi-
nosos a nivel del segmento 
declive dorso-lumbar y a 
nivel lumbar 
A nivel dorsal, los fascículos largos de 
los transversos espinosos intervienen fre-
nando la cifosis en una verdadera hama-
ca y se comportan como un "sostén con-
vexitario" (término atribuido al Dr. 
Samuel). 
A nivel lumbar, según el Dr. Samuel, no 
habría más laminar corto. De todas mane-
ras, por la dirección de sus fibras, los 
transversos espinosos prácticamente no 
tinen ya acción deslordosante en el plano 
sagital. Serían más bien lordosantes. 
Fig.31. Acción de los fascículos cor-
¡ tos del transverso espinoso en el 
I segmento declive dorso-lumbar. 
i 
La orientación de las carillas articulares es dife-
rente con respecto al segmento proclive dorsal. 
Por este hecho, los fascículos cortos del trasverso 
espinoso son de nuevo coaptadores y limitan la 
retrolistesis. 
61 
Según 
WINKLER 
Según 
de TROLARD 
Fig.32. Los transversos espinosos 
a nivel lumbar 
Según el Dr. Samuel, no existen los laminares cortos a nivel lumbar. 
Como las carillas articulares son sagitales, los fascículos del transver-
so espinoso, tienen más, en el plano frontal una acción, de coaptación 
de las articulares. 
63 
Fascia 
endotorácica 
Centro 
frénico 
Transverso 
del abdomen 
Fig.33. 
Erección vertebral refleja 
Músculos centinelas del eje vertical 
La respiración del hombre en bipe-
destación está fuertemente ligada a la 
estática vetebral y a sus posibilidades 
de erección refleja que dependen de 
la cadena postero-anterior. 
En situación de equilibrio estático de 
esta cadena P-A, a semejanza de una 
onda vibratoria que recorre la colum-
na vertebral, se van a suceder varias 
fases desde arriba hacia abajo. 
Pilares 
del diafragma 
64 
Ahora que tenemos a todos los protagonistas en su sitio de actuación. podemo> 
describir este mecanismo (fig. 33): 
J) Todo comienza pues, arriba y adelante, con una ligera flexión de la cabeza 
sobre la columna cervical, bajo la acción de los prevertebrales. 
2) Esto tiene por efecto abrir el espacio sub-occipital y estimular la acción de los 
suboccipitales que, a paitir de un punto fijo superior, inician la posteriorización de Cl 
y C2 bajo el occipital. 
A partir de C2 aparecen los transversos espinosos que, coaptando las articulares 
posteriores, van a favorecer el retroceso de las vértebras subyacentes. Esta acción, 
combinada con la acción de "sostén convexitario" que realiza el largo del cuello en la 
parte anterior, da por resultado la rectitud cervical. 
^ Este impulso se propaga seguidamente hacia abajo, por la oblicuidad de los 
transversos espinosos dorsales que participan en la abolición de las curvas, hasta 
D9-D10. 
(4)A partir de D12, hemos visto que la acción de los trasvesos espinosos es menos 
importante, y cede el lugar a la acción de los agonistas-antagonistas diafragma-psoas 
y transverso del abdomen, que juegan el juego sutil de "suficiente pero no demasia-
da lordosis". 
En efecto, hemos visto que a este nivel varios imperativos priman: 
- D12 debe ser mantenida en buena posición para garantizar los arcos de la 
columna, y es el diafragma el que asegura esta función estática. 
- L3 debe mantenerse horizontal y vértice de la lordosis. y son los psoas los 
encargados de mantenerla en esta posición. 
Es a partir de esta "vigilancia" 
raquídea que vamos a poder 
realizar la inspiración de tipo 
dinámica 
65 
MECANISMO DE 
LA RESPIRACIÓN NATURAL 
Era indispensable describir con precisión el diafragma, como así también sus rela-
ciones con el resto del cuerpo, ya que él es el actor principal de la respiración. 
Aceptadas estas bases, es necesario describir los mecanismos periféricos que van 
a participar en esta acción. 
Como habíamos precisado antes, conviene distinguir: 
- la respiración de tipo adinámica. 
- la respiración de tipo dinámica. 
- la respiración forzada. 
67 
Fig.34. a. 
Respiración adinámica 
"Respirar con el abdomen" 
en posición de reposo es correcto 
N.B. Según un artículo escrito por un 
profesor de yoga: "La respiración al 
derecho y al revés", Claudio Marechal, 
instructor de yoga, confirmó a Mademe 
Struyf que la "respiración al derecho" 
debía ser revisada. 
Según él, en Madras, India, Desikachar 
aseguraba que los antiguos yoguis utili-
zaban la respiración torácica posterior. 
La llamada respiración abdominal es 
una respiración "al revés", impuesta por 
la necesidad de reeducar un organismo 
que "no sabe respirar". 
Fig.34. b. Actitud adinámica 
Esquema de G. Denys-Struyf. 
"Respirar con el abdomen" en posición erecta es 
contrario a la fisiología. 
RESPIRACIÓN 
CVÁMICA 
Es la respiración de reposo, del hombre acostado, sentado con espalda ap>?̂ .ii¿í : 
•ctiatro patas. Este tipo de respiración corresponde a las necesidades mínimas ¿e c^-
groo dada la inactividad del sujeto. "Se respira con el abdomen". Es una respiracüm 
«wf una intervención muscular mínima: 
- Ninguna tensión en el músculo transverso. 
- Ninguna fijación de las primeras costillas. 
- Ninguna fijación dorsal. 
Esta respiración es únicamente diafragmática (Fig.34 a): el diafragma, contra-
yéndose, rechaza la masa visceral y al final de su excursión encuentra una resistencia 
y despliega un poco la base del tórax que aumenta ligeramente su volumen inferior. 
De hecho, la respiración se vuelve de tipo pasiva, normal y suficiente para el esta-
do de reposo y las posiciones del cuerpo no impiden el retorno venoso. 
Sin embargo hay actitudes en bipedestación, sin vigilancia vertebral, actitudes en 
donde la actividad de los músculos profundos de la columna vertebral es deficiente. 
Tomemos el ejemplo de una actitud de tipo AP sin soporte PA (Fig.34 b). La modali-
dad respiratoria adinámica es adoptada por estas tipologías, presentando una actitud 
vertebral aplastada: 
- La pelvis está basculada hacia adelante sobre un recurvatum de 
rodillas. 
- El tórax está posteriorizado y aplastado, lo mismo que el segmento 
dorsal superior. 
- El cuello proyecta la cabeza hacia adelante. 
La columna al no estar suficientemente apuntalada, no puede dar un punto fijo a 
los músculos capaces de elevar las costillas, como los escalenos pero sobre todo al 
diafragma, que requiere su punto fijo sobre la fascia endotorácica. 
El juego de presiones y depresiones entre las cavidades torácica y abdominal es 
insuficiente y por este hecho, la circulación venosa de retorno y la circulación linfáti-
ca se van a encontrar contrariadas. 
"Respirar con el abdomen " es completamente natural en situación de 
reposo pero completamente erróneo cuando el tronco está erguido 
(ver encuadre Fig. 34 ) . 
69 
RESPIRACIÓN F O R Z A D A 
D E T I P O A D I N Á M I C A 
No habiendo soporte vertebral para accionar los supracostales, el sujeto eleva la 
parte superior del tórax con los músculos anteriores (esterocleidomastoideos, pectora-
les menores y otros) lo que genera espasmos y hasta sensaciones de angustia. 
70 
L A RESPIRACIÓN 
DINÁMICA 
Corresponde a la respiración del hombre en estado de vigilancia, es decir de pie 
en actividad. Esto está fuertemente ligado a la estática vertebral y a sus posibilidades 
de erección refleja, que dependen de la actividad de los músculos de la cadena poste-
ro-anterior (PA). 
En situación de equilibrio estático, a manera de una onda vibratoria que recorre la 
columna vertebral, se van a suceder varias fases, de arriba hacia abajo y de atrás 
hacia adelante, correspondiendo a la activación de los diferentes músculos actores de 
la erección refleja, así como de los que van a participar en la puesta en escena de los 
decorados que necesita el diafragma para jugar su papel de actor principal (Fig. 35): 
Inspiración de tipo dinámica 
Vamos a describir de arriba a abajo, todas las acciones musculares. 
(\) Los escalenos a partir del punto fijo superior que les ofrece la columna cer-
vical al posteriorizarse, fijan lasdos primeras costillas hacia arriba. Esto tiene por 
efecto garantizar la buena posición del ángulo de Louis y evitar la depresión inspira-
toria paradójica de la parte superior del tórax, que describiremos mas adelante. 
Por otro lado, los escalenos ponen en actividad a los músculos intercostales exter-
nos, cuya dirección de fibras (oblicuas hacia arriba y atrás) es la misma y en las cua-
les se prolongan (Fig. 12). 
Estos ocupan prácticamente todo el espacio intercostal, desde la articulación cos-
totransversa por detrás, a la articulación condrocostal por delante. Protegen la caja 
torácica del aplastamiento por la presión atmosférica. 
Los intercostales medios sólo ocupan la parte anterior de este espacio, los internos 
están presentes lateralmente y tienen una dirección de fibras diferentes (hacia abajo y 
atrás). 
La actividad de los intercostales externos propagándose hacia abajo y adelante 
con el conjunto de la caja torácica, tienen por efecto solidarizar las costillas. 
(D A nivel dorsal, los supracostales se prolongan en los transversos espinosos, 
los cuales tienen la misma dirección de fibras, hacia el borde superior de las costillas 
inferiores (Fig. 36). Se extienden desde las apófisis trasversas de las vértebras de C7 a 
DI 1 al borde superior de las costillas subyacentes, por dentro del ángulo posterior. A 
menudo el primero está fusionado al escaleno posterior. Su talla aumenta gradual-
mente hacia abajo y algunos autores reconocen su acción solamente a partir del tercer 
arco costal. 
71 
Los supracostales, como los escalenos, tienen la misma dirección de fibras que los 
intercostales externos, en los cuales se prolongan, la contracción de estos los activan. 
Los supracostales mantienen en su sitio el brazo menor de la costilla, elevándola. 
E l dorsal largo (Fig. 37) puede así hacer girar el brazo menor sobre si mismo, 
sin subluxarlo hacia abajo, y de esta manera mantener la buena orientación del brazo 
mayor. Recordemos de paso que esta buena orientación del brazo mayor, se acerca 
más a los 45° de inclinación que a la horizontal, como frecuentemente se representa en 
los tratados de anatomía. Podemos perfectamente comprobarlo en nosotros mismos. 
(3)A nivel lumbar, los transversos espinosos transmiten la tensión a las inser-
ciones vertebrales del transverso del abdomen. Esta puesta en activación va a pre-
parar al trasverso del abdomen para responder a la contracción de su antagonista 
directo, el diafragma. Muchos autores le atribuyen el rol de darle punto fijo al centro 
frénico. No soy el único en pensar que es principalmente la fascia endotorácica 
quien da punto fijo al centro frénico (Fig. 35), pero a condición, evidentemente, de 
que la columna cervico-dorsal desde C7 a D4 pueda enderezarse y ofrecerle punto 
fijo superior. Y no es menos cierto que el transverso del abdomen controla la pre-
sión intra-abdominal y la dirige hacia arriba, en la inspiración, lo que contribuye 
al enderezamiento del tronco por un lado, y evita el exceso de presión en la pelvis 
menor por otro lado. 
Este mismo transverso (transversus abdominis) se prolonga en la cara endotoráci-
ca del esternón, en el triangular del esternón (transversus toracis). Estos dos mús-
culos están representados como uno solo, en una reproducción de disección, en cera, 
en el museo de anatomía de la Facultad de Medicina de Florencia. 
A partir del esternón y del apéndice xifoides, el triangular del esternón envía digi-
taciones en estrella, hacia afuera y arriba, hacia los 6°, 5°, 4°, 3° y 2° cartílagos con-
drocostales (Fig. 38) 
El triangular del esternón suspende el esternón al resto de la caja torácica (T), 
pero se puede decir también que limita la elevación excesiva de las costillas con res-
pecto al esternón. 
Veremos que, en los casos donde la tensión es excesiva, este músculo puede blo-
quear considerablemente el juego costal. 
La tonicidad de los rectos mayores del abdomen está ciertamente incriminada 
para mantener el esternón vertical, mientras que el trasverso controla la apertura 
del ángulo de Charpyy también la excesiva elevación del tórax inferior (Fig. 38,(?)), 
este mecanismo va a evitar la disociación estemo-costal durante la inspiración. 
Una vez colocado todo en su sitio, el diafragma va a elevar la parrilla costal de 
esta forma solidarizada. El arco costal, al estar en torsión sobre si mismo, va a per-
mitir al diafragma, aumentar todos los diámetros torácicos a partir de un simple 
movimiento de elevación de la caja torácica. 
72 
Fig.35. Mecanismo 
de la respiración dinámica 
Fase inspiratoria 
Descripción de las acciones musculares 
que participan en la "puesta en escena y 
decorados" que necesita el diafragma para 
ejecutar su rol de actor principal. La onda 
vibratoria que se propaga desde arriba 
hacia abajo (en azul), t ambién se propaga 
dése atrás hacia adelante (en rojo). 
Intercostaie; 
externos 
del abdomen 
73 
Laminar 
corto 
Laminar 
largo 
Espinoso 
corto 
Espinoso 
largo 
Supracostal 
Intercostales 
externos 
Supracostal 
Fig.36. Relación entre 
los transversos espino-
sos, supracostales e 
intercostales externos 
Todos estos múscu los mantienen 
relaciones aponeurót icas eviden-
tes, esto solidariza unos con res-
pecto a otros en su actividad. 
A d e m á s sus fibras tienen la 
misma dirección, lo que favorece 
aún más el paso de la tensión de 
unos a otros. 
Fig.37. Complementaridad 
supracostal- dorsal largo 
en la posición costal. 
Los supracostales mantienen en su 
sitio el brazo menor de la costilla ele-
vándola . E l dorsal largo puede así 
hacer girar el brazo menor sobre si 
mismo, sin subluxarlo hacia abajo y 
de esta forma mantener la buena 
orientación del brazo mayor. 
75 
Fig.38. El triangular del esternón 
y el transverso del abdomen 
El triangular del esternón solidariza el esternón a las costillas y las costi-
llas al esternón. 
El transverso del abdomen controla la apertura del ángulo de Charpy y la 
expansión del contorno torácico inferior. ¿N o part icipará acaso en el fenó-
meno llamado de ampl iac ión torácica? 
Observemos de paso las inserciones del diafragma que, como lo hemos 
precisado anteriormente, están muy ligadas a la de ambos transversos. 
77 
Todo lo que hasta ahora hemos descrito se reproduce en cada contracción inspira-
toria del diafragma y notemos que todos los mtisculos activos en esta "puesta en esce-
na forman parte de un mismo encadenamiento musculo-aponeurótico descrito por 
Madame Struyf bajo el nombre de cadena postero-anterior PA (Fig. 39). 
L a fase espiratoria 
en la respiración de tipo dinámica 
Esta fase corresponde a la relajación de las acciones musculares precitadas, a 
excepción de la vigilancia vertebral, en particular a nivel cervical. 
Es lo que habitualmente se denomina "compliance" torácica, que está, para citar 
a Kapandji, "directamente ligada a la elasticidad de los elementos anatómicos del 
tórax y de los pulmones", que lleva a la caja torácica a su posición de partida, desde la 
relajación de las acciones musculares. 
Para comprender mejor este fenómeno, es conveniente detenerse un instante en 
la fisiología costal: el arco costal está articulado posteriormente con el disco inter-
vertebral y la apófisis transversa de la vértebra inferior (Fig. 37). Está articulado ante-
riormente con el esternón, por intermedio del cartílago costal. 
Las cuatro primeras costillas tienen un cartílago propio, mientras que laS/CÓstillas 
5" a 10"* lo tienen en común. Las dos últimas no están articuladas por de|aiíte. 
En su movimiento gira sobre si misma, a nivel de su inserción discal, mientras que 
toma apoyo sobre la transversa que la sostiene por fuera. 
Si se observa atentamente los arcos costales desde el 4° al 10°, nos daremos cuen-
ta que están torcidos sobre ellos mismos. Cuando se habla de la torsión de un hueso, 
significa que sus dos extremidades están en rotación en sentido opuesto. 
Para hacernos integrar la torsión del arco costal, G.D.S. la compara con elbrazo. 
Se puede realizar esta experiencia colocando un brazo delante de nosotros como en 
la figura 40 a: La rotación externa atrás, para ello, llevar activamente la raíz de este 
brazo, hacia abajo y hacia afuera con respecto al cuerpo. 
La rotación es interna por delante, para ello, sin relajar el primer esftierzo de rota-
ción externa proximal, llevar pasivamente con la ayuda de la otra mano, vuestra 
muñeca o vuestra mano hacia abajo y hacia dentro. 
Sin relajar la torsión, vais a curvar este brazo, para darle la forma de un arco cos-
tal, como lo muestra la flecha azul en la figura 40 b. 
La rotación que se impone a la extremidad anterior del brazo, parecería ahora más 
una rotación externa, debido a la forma curva adoptada por vuestro brazo, y sin 
embargo sigue siendo interna e inversa de la de su extremidad proximal. 
78 
Fig.39. Encadenamiento muscular postero-anterior 
(Esquema de G. Denys-Struyf) 
Está presente solamente a nivel del tronco y comprende dos grupos de músculos : 
- Los músculos más posteriores, los transversos espinosos, que constituyen el 
grupo de centinelas del eje vertical. 
- Los músculos más anteriores, entre ellos el diafragma, que constituyen el grupo 
de respiratorios y presores. 
79 
Tratad de imaginar que este brazo es realmente una costilla suplementaria de 
forma que acompañe el movimiento de la caja torácica en la inspiración y en la espi-
ración ¿Qué ocurre? 
La inspiración acentiia la rotación interna de la extremidad distal de este arco cos-
tal al mismo tiempo que la externa de su extremidad proximal, la costilla se tuerce 
aún mas sobre si misma en la inspiración. 
El esternón queda vertical en todas las situaciones, tanto en la inspiración como 
en la espiración y de esta forma la octava dorsal es mantenida vértice de la cifosis y 
se opone así a la tonicidad excesiva de los músculos posteriores. 
El esternón es mantenido en buena posición por la tonicidad de los rectos mayores 
del abdomen, mientras que el triangular del esternón los solidariza a los 2° a 6° cartí-
lagos costales (Fig. 38). Se puede considerar que durante la inspiración, las costillas 
ponen en tensión este músculo, por su movimiento de elevación y de rotación interna 
distal. 
Su tonicidad asociada a la elasticidad de los cartílagos costales lleva, a la mane-
ra de un elástico que ha sido estirado, el tórax anterior hacia abajo. 
A excepción de la espiración forzada, el tiempo espiratorio será pasivo. 
80 
Rotación 
extema proximal Rotación 
interna distal 
a. Arco costal - Vista lateral 
Rotación 
extema proximal 
Rotación 
interna distal 
a. Arco costal - Vista posterior 
Fig.40. Torsión del arco costal 
a. El arco costal está torcido sobre él mismo y esta torsión asocia una rotación 
extema proximal a una rotación interna distal (flechas rojas). 
b. Está también incurvado longitudinalmente y hacia adentro (flecha azul). 
81 
L A RESPIRACIÓN FORZADA 
A partir de la respiración dinámica natural, aquí van a intervenir dos conjuntos 
musculares secundarios. 
Hemos visto tres conjuntos musculares de los cuales uno de ellos es doble, con-
juntos que se ponen enjuego para la equilibración del cuerpo en bipedestación en el 
plano anteroposterior. 
Madame Struyf describe igualmente dos grupos musculares que determinan un 
modo de equilibrio observable principalmente en el plano frontal: 
- E l encadenamiento posterolateral, P L está asociado al aumento de la base de 
apoyo (Fig. 41). Todos los músculos del cuerpo que tienen función de abductores, de 
separadores, entran en esta cadena. 
Piernas separadas, base de sustentación amplia, brazos separados, costillas abier-
tas en inspiración, tórax ancho, se trata de una pulsión comportamental que tiende 
hacia la expansión. 
- E l encadenamiento anterolateral A L está asociado al estrechamiento de la 
base de apoyo (Fig. 42). Piernas cerradas, incluso cruzadas, la base dc/áustentación 
está reducida al mínimo. Todos los músculos del cuerpo que tienen función de aduc-
tores, de aproximadores, de cierre, forman parte de esta cadena. 
Brazos juntos cruzados sobre el tórax, costillas descendidas, tórax cerrado en 
espiración, se trata de una actitud comportamental discreta, incluso borrada. 
Cuando las necesidades de oxígeno aumentan, la respiración forzada necesita de 
la intervención de otros músculos, los cuales pertenecen a estas dos cadenas. Estos, 
como acabamos de ver son reclutados a partir de los músculos erectores de la colum-
na vertebral y por intermedio de músculos de enlace (Fig. 43). 
En la inspiración, los músculos de las cadenas PA-AP llaman en sus auxilio a los 
músculos de la cadena PL, en particular al serrato mayor que va a reforzar la eleva-
ción de las costillas. Esto, a condición de que la columna vertebral esté erguida y 
pueda dar punto fijo a los músculos interescapulares para fijar el omóplato, zona de 
inserción superior del serrato mayor. Estos músculos fijadores del omóplato son: 
E l angular que, a partir de sus insecciones vertebrales sobre la apófisis transver-
sa del atlas y los tubérculos posteriores de las transversas de 2", 3", 4", 5" cervicales, 
llegan al ángulo superior del omóplato, tirando de él hacia arriba. Impide que la cavi-
dad glenoidea bascule hacia arriba. 
Los romboides que aproximan el borde espinal del omóplato a la porción infe-
rior del ligamento cervical, a la apófisis espinosa de C7 (romboides menor) y a las 
espinosas de D I a D4 o D5 (romboides mayor). Fijan el omóplato impidiendo que la 
cavidad glenoidea bascule hacia arriba. 
82 
Fig.4l. Encadenamiento postero-lateral 
(según GDS) 
Los músculos de PL separan los miembros 
en rotación extema, la actitud es desplegada. 
83 
Fig.42. Encadenamiento antero-lateral 
(según GDS) 
Los múscu los de A L aproximan los miembros 
en rotación interna, la actitud es replegada. 
85 
El serrato mayor de PL, a partir de su inserción superior en el borde espinal del 
omóplato, alcanza por delante y lateralmente las 9 o 10 primeras costillas. 
Aumenta el diámetro latreral del tórax. 
Debemos también agregar los músculos pectorales menores que, beneficiándose 
de un punto fijo escapular sobre la apófisis coracoides acentúan la elevación de los 
3°, 4°, y 5° arcos costales. 
N.B. Precisemos que la solicitación frecuente de este músculo en la respiración, es 
decir forzada, no es deseable, pues entraña su crispación y determina toda una sinto-
matología específica, con dificultades respiratorias y sensación de angustia. 
Los músculos dorsales largos, de los cuales ya hemos hablado, pueden también 
intervenir gracias a sus inserciones sobre el brazo menor de las costillas, pero a con-
dición de que los supracostales realicen correctamente su rol de antagonistas comple-
mentarios, manteniendo en su sitio el brazo menor (Fig. 37). 
Terminaré la enumeración de los posibles participantes en la inspiración forzada 
pues en el capítulo siguiente veremos que, según la tipología, los músculos recluta-
dos serán diferentes, pero sin que ello sea necesariamente fisiológico. 
En el tiempo espiratorio, cuando es necesaria una intervención muscular para 
acentuar y acelerar la espiración, el músculo trasverso de la cadena PA-AP se vuelve 
más activo e induce al encadenamiento anterolateral AL. 
Esta cadena AL viene en auxilio de PA-AP con ciertos músculos como el serrato 
menor postero-inferior; que a partir de sus inserciones sobre las espinosas de DI 1 a 
L3, puede aumentar el descenso de los 4 últimos arcos costales, cerrando la parte 
inferolateral del tórax. 
Esta acción puede también prolongarse en los oblicuos menores, los rectos 
mayores y sin olvidar el dorsal ancho que, a partir de un punto fijo ilíaco, puede lle-
var hacia abajo, debido a sus inserciones en las 4 últimas costillas. 
Esta lista de músculos que participan en la espiración forzada es incompleta, pues 
existen otros, cuya acción sobre la respiración no es su principal función, pero pueden 
contribuir a esta acción. 
86 
Fig.43.La respiración forzada 
Cuando las necesidades de oxígeno aumentan, otros músculos periféricos son 
reclutados por medio de ciertos músculos de enlace, lo que permite aumentar aún 
más el volumen torácico. 
Estos músculos de enlace están muy ligados, a nivel de sus inserciones vertebra-
les, a los músculos transversos espinosos. 
87 
LA RESPIRACIÓN P O R R E E D U C A R 
La respiración natural refleja, tal como la define G. Denys-Struyf necesita de una 
gran libertad articular y por lo tanto muscular de la caja torácica y de la totalidad del 
cuerpo. 
En algunos casos, al principio del tratamiento será necesario indicar una forma de 
respirar, no ya para educar, sino para liberar el cuerpo de sus tensiones o con el fin de 
obtener una mejor movilidad en las articulaciones torácicas. 
En ciertas posturas, los mezieristas piden al paciente de inflar el abdomen soltan-
do el aire; esto no tenemos que verlo como un aprendizaje de la respiración justa, sino 
simplemente como un medio de obtener una mayor movilidad torácica inferior. 
Para Frangoise Méziéres todos los individuos tienen tendencia a estar bloqueados 
en inspiración. La espiración facilita la relajación por alargamiento de los músculos 
implicados en el bloqueo torácico en posición inspiratoria. Por esta razón, en este 
método, el tiempo fuerte, activo, es la espiración. Pero esto conduce a veces a ciertos 
pacientes a pensar que solo la espiración es activa. De hecho esto solamente es una 
cuestión para ganar amplitud en la espiración, pero en ningún caso Frangoise 
Méziéres ha afirmado que esta sea la mejor forma de respirar. 
En cambio decía: Es tan absurdo enseñar a respirar como enseñar a circular la 
sangre por las venas. 
A veces los terapeutas insisten mas sobre la elevación de las costillas bajas para 
liberar el tórax de tensiones abdominales excesivas, existen otras formas específicas 
que situaremos en su contexto seguidamente. 
En ciertas técnicas, no se trata de mejorar la respiración, sino de utilizarla 
como medio, para otros fines: es el caso de numerosas técnicas de meditación que 
"manipulan" la conexión entre el control voluntario y automático de la respiración. 
Desde un punto de vista general, el cuerpo es sensible a la cantidad de C 0 2 : si 
el tenor aumenta, la respiración se acelera, mientras que si el tenor disminuye, se 
ralentiza. 
Al aumentar la cantidad de oxígeno en sangre por hiperventilación, se desenca-
denan espasmos convulsivos a nivel de los músculos y el cuerpo se inunda de sensa-
ciones que dominan los centros de atención. Esto puede llevar hasta un estado de 
trance. Es lo que se utiliza en las técnicas de "rebirth". 
Si la cantidad de €02 aumenta, se obtiene por el contrario una inhibición de las 
sensaciones. Por este mecanismo se puede calmar una crisis de letanía haciendo res-
pirar durante unos segundos en un saco de plástico. 
Es a menudo necesario, en un primer tiempo, liberar la respiración, y después se 
puede hablar de aprendizaje, pero a condición de que este se realice requiriendo al 
inconsciente, a las sensaciones del interior, más que a lo consciente. 
88 
CONCLUSIÓN DEL SEGUNDO CAPÍTULO 
En este mundo deshumanizado, el hombre condenado a vivir en 
permanente actividad, se olvida de respirar. Las tensiones musculares 
acumuladas progresivamente lo encadenan e impiden el libre juego 
diafragmático. Toda emoción influye directamente sobre el ritmo car-
diaco y respiratorio, así como sobre el equilibrio de presiones entre las 
dos cavidades torácica y abdominal. 
El diafragma es el primer órgano afectado por la emoción, por la 
melancolía, el miedo, la angustia, la cólera, solo la alegría lo libera. 
Ciertas expresiones populares son reveladoras de este hecho: 
"contener el aliento", 
"cortarse la respiración", 
"faltar el aire", 
"perder el aliento". 
A veces decimos a una persona que nos contraría: 
"no me dejas respirar" 
"¡déjeme respirar!" 
"¡usted me agobia!" 
En fin, algunas cosas olvidadas pueden resurgir cuando liberamos 
un diafragma, el fisioterapeuta debe saber evaluar, la necesidad, para el 
paciente, de otras terapias paralelas (psicoterapia, etc.). 
El diafragma ¿puede ser quizás como una cinta grabada, encerrando 
en un film, la historia de la persona? 
Esa historia la puede asfixiar inconscientemente y el cuerpo busca 
compensaciones para poder respirar 
Liberar la respiración, 
¿no es una primera etapa hacia la comunicación? 
89 
Capítulo Tercero 
EFECTOS 
DE LA RESPIRACIÓN 
SOBRE OTRAS PARTES 
DEL CUERPO 
EL DIAFRAGMA: "PUNTO DE EQUILIBRIO DEL CUERPO" 
91 
INFLUENCIA DE L A ACTIVIDAD 
DIAFRAGMÁTICA SOBRE LAS PRESIONES 
INTRA-TORÁCICA E INTRA-ABDOMINAL _ 
La contracción del músculo diafragma durante la respiración de tipo dinámi-
ca, produce el descenso instantáneo del centro frénico que empuja la masa visceral 
hacia abajo. 
Esta masa visceral queda contenida gracias a la tonicidad del músculo transverso 
del abdomen que dirige la presión hacia arriba, evitando que esta presión se ejerza 
sobre la pelvis menor. (Fig. 44). 
En este aspecto, algunos fisioterapeutas, indican a sus pacientes, en los grupos, a 
inflar el abdomen en la inspiración. Muchas veces por una mala interpretación, los 
pacientes «sacan» el abdomen en vez de inflarlo, esto va a dificultar la buena fisiología 
del transverso. Es mejor utilizar la imagen de la gente de Extremo Oriente cuando piden 
de «llevar el aire que rodea a cada uno, hacia el vientre para llenarlo y también hacia los 
pulmones» (Fig. 45). 
Pero volvamos a la presión: mientras la presión aumenta en el abdomen, disminuye 
bruscamente en el tórax. Esto se debe a que los pulmones, son solidarios a las paredes 
de la caja torácica y a la aponeurosis del diafragma, por intermedio de las pleuras, y 
están permanentemente dilatándose hacia abajo por el descenso del centro frénico. 
Esta brusca depresión invita al aire a penetrar en los pulmones, y en un segundo 
tiempo, la elevación de la parrilla costal por el diafragma, completa ese lleno. Por otro 
lado, el aumento de presión dentro del abdomen, comprime las venas de manera que la 
sangre venosa es «succionada» hacia el tórax, que está justamente en presión negativa. 
Cuando el diafragma se relaja, los pulmones y la caja torácica, dilatados por la 
entrada del aire en el estado precedente, buscan retomar su volumen inicial. Esto incita 
al aire a salir de los pulmones. 
La presión es ahora muy fuerte en los pulmones y disminuye en el abdomen, debido 
a la relajación de la contracción diafragmática. Notemos que el transverso continúa 
vigilante y sólo por su tonicidad sigue conteniendo el abdomen. 
Las visceras abdominales son verdaderamente aspiradas hacia arriba por el ascenso 
de centro frénico. 
Algunos autores hablan de imantación diafragmática, que se hace sentir hasta la 
pelvis menor (Fig. 44). 
Esta brusca depresión intra-abdominal permite penetrar a la sangre venosa que 
viene de los miembros inferiores. 
La actividad diafragmática, alternando las presiones entre cavidad torácica 
y cavidad abdominal, favorece el retorno venoso hacia el corazón. 
92 
a. Inspiración. b. Espiración. 
Fig.44. Juego de presiones entre el tórax y abdomen. 
Fig.45. Integración de la inspiración por el gesto justo. 
93 
INFLUENCIA DE LA ACTIVIDAD DIAFRAGMÁTICA 
SOBRE LAS VÍSCERAS ABDOMINALES 
El hígado y el estómago, son los órganos más directamente concernido. Durante 
la respiración, son llevados por el diafragma, lateralmente hacia fuera y arriba. 
Durante la espiración, hacia adentro y abajo (Fig. 46). Pero como lo habíamos dicho 
anteriormente, todo el contenido abdominal está relacionado más o menos directa-
mente al diafragma, todas las visceras abdominales están influenciadas por el juego 
diafragmático. 
El intestino grueso, sigue también este movimiento, por medio del tractus fibroso 
que lo suspende al hígado y al estómago, pero también a las paredes laterales del 
abdomen (aponeurosis del transverso). De hecho sus ángulos cólicosson llevados 
hacia arriba y hacia añiera, en cada inspiración, el colon, en sus diferentes porciones, 
ascendente, transversa y descendente, sufre una ligera elongación, seguida de una 
relajación en la espiración. Esto obviamente facilita el tránsito intestinal. 
Hemos visto hasta qué punto los ríñones están ligados a las aponeurosis del dia-
fragma y del psoas. 
En las tipologías bloqueadas es espiración, el centro frénico, al estar mantenido 
en una posición baja, lleva a los ríñones a situarse también en una posición descendi-
da, dando la impresión de una ptosis real. 
La relajación de las tensiones abdominales responsables en estas tipologías, (obli-
cuo menor entre otros), permite en algunos casos su reposicionamiento. 
Los escalenos y el psoas, que son músculos de la cadena A.P., se prolongan en las 
fascias viscerales y constituyen así un enlace entre la columna vertebral «estructura 
ósea» y las visceras. Por lo tanto este enlace va a seguir la ritmicidad del diafragma, 
es decir sus movimientos (Fig. 47). 
El diafragma realiza 
un verdadero 
«masaje neumático» 
de las visceras abdominales. 
La respiración refleja el ritmo vital de expansión-retracción y la ritmicidad de la 
contracción diafragmática, se prolonga a todo el cuerpo, influyendo en las diferentes 
funciones del organismo. Esto explica los efectos a distancia que la liberación del dia-
fragma puede producir. 
En los capítulos que siguen vamos a ver cómo este movimiento puede estar blo-
queado por el exceso de tensión en ciertas cadenas miofasciales, llevándolo cada una 
de ellas a un bloqueo específico. 
94 
Presión 
del centro frénico 
Expansión 
costal lateral 
E l h ígado está directamente inflluenciado por la contracción diafragmática y sufre un 
movimiento de "rotación extema" en la inspiración y "rotación interna" en la espiración. 
Fig.46. Movimiento de las visceras 
durante la contracción diafragmática. 
Los ángulos cólicos son llevados hacia arriba y hacia afuera en la inspiración pues se 
adhieren lateralmente a las paredes del tórax. 
95 
Fig.47. La AP constituye un 
enlace rítmico entre el eje 
raquídeo y las otras partes 
del cuerpo 
Los múscu los de la cadena A P se pro-
longan en las fascias viscerales constitu-
yendo así un enlace entre la columna 
vertebral y las visceras. 
Los escalenos suspenden la caja torácica 
a la columna cervical y ciertos autores 
describen una prolongación aponeurót í -
ca o a veces muscular que suspende el 
fondo de saco superior de la pleura a la 
apófisis transversa de C7 (Testut). 
La fascia endotorácica está suspendida 
a la columna dorsal, de la que se sus-
pende el centro frénico, y este a su vez 
suspende las visceras. 
Los psoas suspenden los miembros infe-
riores a la columna lumbar 
Este enlace está ritmado por el diafrag-
ma cuyo movimiento siguen. 
97 
RELACIONES ENTRE E L DIAFRAGMA 
TORÁCICO Y LOS OTROS DIAFRAGMAS 
E L DIAFRAGMA PÉLVICO 
Este segundo diafragma situado frente a frente al primero, está constituido por el 
plano profimdo o superior del periné, (Fig. 48). Este plano comprende los músculos 
siguientes: 
Las partes esfinterianas y elevadoras del músculo elevador del ano, cuyas 
inserciones laterales se prolongan en la aponeurosis del obturador interno, que tapiza 
la cara endopelviana de la membrana obturadora. 
El obturador interno se dirige hacia atrás y se refleja en el hueso ilíaco, en la esco-
tadura ciática menor, antes de insertarse, acompañado de los géminos superior e infe-
rior en la foseta digital de la cara interna del trocánter mayor. 
Los isquiocoxígeos, que van desde los bordes laterales del coxis y la parte inferior 
del sacro a los isquiones. 
E l piramidal de la pelvis, completa por detrás el diafragma pélvico, se extiende 
desde el contomo del 2°. 3°. y 4°. agujeros sacros a la cara anterior del sacro, sale de la 
pelvis por la escoltadura ciática mayor para insertarse en el borde superior del trocán-
ter mayor. 
Se puede decir que el piramidal como el obturador interno son a la vez múscu-
los del periné y músculos pelvitrocantéreos. 
Este plano muscular recibe los órganos contenidos en la pelvis menor y está 
influidos por las modificaciones de presión en el abdomen y en la pelvis menor. 
Durante la inspiración, el aumento de la presión intra-abdominal pone pasiva-
mente en tensión el suelo pelviano, así como al obturador interno al estar fuertemen-
te ligado y al piramidal que lo completa por detrás y podemos constatar que: 
El obturador interno lleva el ilíaco en nutación, (retro-báscula alrededor de la 
articulación sacroilíaca) y al fémur en rotación externa. 
El piramidal, lleva al sacro en contranutación (verticalización con respecto a la 
articulación sacroilíaca) y al fémur en rotación extema (Fig. 49). 
98 
Parte esfinteriana Recto Parte elevadora del 
Fig.48. Plano profundo del periné - vista inferior 
E l múscu lo elevador del ano se inserta sobre la aponeurosis del obturador interno. 
E l piramidal de la pelvis completa por detrás los músculos del suelo pélvico. 
Contranutación 
sacra 
por el 
piramidal 
(1) 
Rotación 
extema 
del fémur 
Nutación ilíaca por 
el obturador interno 
y los géminos (2) 
Vista extema Vista intema 
Fig.49. Acción del piramidal y del obturador interno 
Los piramidales llevan al sacro en contranutación, los obturadores internos llevan al 
hueso ilíaco en nutación. 
La nutación y la contranutación corresponden a los movimientos o bien sólo del sacro 
o sólo del ilíaco o también de uno con respecto al otro, pero alrededor de las articu-
laciones sacroil íacas. 
99 
En la inspiración, el coxis se endereza en extensión, al mismo tiempo que el sacro 
se verticaliza. (Fig. 44a). 
En la espiración, el coxis se flexiona, mientras que el sacro se horizontaliza (Fig. 
44b). 
Todo parece contribuir a que el diafragma pélvico guarde la misma longitud, 
tanto en la inspiración como en la espiración. Puesto en tensión por el aumento de 
presión intra-abdominal durante la inspiración. Este plano profundo del periné, por 
su tono muscular, ofrece una resistencia, sin verdadera contracción, a la manera de 
una membrana elástica. 
Se trata, pues, de un verdadero diafragma 
Todas las acciones anteriores producen una retroversión global de la pelvis 
durante la inspiración. 
Los músculos que basculan la pelvis, son también rotadores externos del fémur, y 
esta rotación externa proximal se transmite a todo el miembro inferior, por medio 
de la cadena posterolateral de la cual forman parte (Fig. 41). 
La ligera flexión anterior de la cabeza, la deslordosis de la columna cervical y la 
posteriorización del segmento proclive de la columna vertebral, ponen en tensión a 
los angulares y romboides, músculos fijadores de los omóplatos. 
Estos músculos tiran los omóplatos hacia atrás y reclutan a los músculos de la 
cadena posterolateral, cuya contracción induce a una rotación externa de todo el 
miembro superior. 
Por esta causa la inspiración se acompaña casi siempre de una rotación externa 
de cinturas y de miembros. 
En la espiración, la caja torácica, lleva con ella en su descenso, a la columna cer-
vical en lordosis por medio de los escalenos. 
Los músculos psoas iliacos que habían sido estirados hacia arriba, durante la ins-
piración, retoman la posición de L3 y de los ilíacos lle\s hacia adelante. La lor-
dosis retoma su sitio (vuelta a la lordosis), en los diferentes segmentos de la columna, 
y la rotación externa se borra. 
Si forzamos la espiración, intervienen los músculos de la cadena antero-lateral 
AL, que es rotadora interna de cinturas y de miembros. Por esta razón Frangoise 
Méziéres hacía mantener los miembros y las cinturas en rotación externa durante la 
espiración, a fin de obtener un mayor estiramiento de los músculos rotadores internos. 
101 
Fig.50. Diafragma faríngeo 
(según Kapandji) 
Estos dos sistemas constituyen el diafragma faríngeo, 
que permite entre otras cosas, regular la presión intratorácica 
en complementaridad con eldiafragma torácico. 
102 
E L D I A F R A G M A FARÍNGEO 
Existe un tercer diafragma, en la parte superior de la cavidad torácica, que es un 
poco más complejo. Este diafragma juega un papel muy importante en diferentes fiin-
ciones (Fig. 50): 
- La tos 
- La deglución 
- La fonación. 
En la tos, las cuerdas vocales cierran momentáneamente el orificio superior de 
las vias aéreas al aproximarse una a otra. Este cierre, que sucede a una flierte inspira-
ción y asociado a la contracción de los músculos espiradores, hace aumentar la pre-
sión intratorácica. 
La glotis se relaja bruscamente a fin de crear una violenta expulsión de aire desti-
nada a propulsar hacia el exterior el cuerpo extraño, causa de irritación bronquial o 
de moco. 
Durante la deglución, el cierre de la glotis permite evitar los fenómenos de 
«falsa vía» es decir la entrada en los pulmones de cuerpos extraños o de los alimen-
tos. Es interesante constatar que el juego diafragmático está momentáneamente inte-
rrumpido durante la deglución. 
La glotis se cierra igualmente durante los esfuerzos abdominales y estos dos fenó-
menos son reflejos. 
En la fonación, el juego diafragmático está controlado incluso interrumpido 
momentáneamente, para modular la salida del aire, con el fin de hacer vibrar las cuer-
das vocales. 
La laringe se eleva cuando se producen sonidos agudos y desciende con los soni-
dos graves. Este desplazamiento vertical fisiológicamente, no va más allá de los dos o 
tres centímetros, pero permite una cierta libertad a la laringe, de la cual ya hemos 
hablado en su descripción anatómica. 
Recuerdo una sesión de trabajo corporal dirigida por un amigo brasileño, Ivaldo 
Bertazzo, durante la cual nos pidió pronunciar sonidos repetidos sobre la base de la 
letra G, como gua, gua, gua, gue, gue, gue, gui, gui, gui..., afín de obtener la libera-
ción del diafragma. 
La emisión de estos sonidos obliga a alargar el tiempo espiratorio sobre una con-
tracción diafragmática sostenida. Cuando cesa el esfuerzo sostenido se produce la 
relajación del diafragma (¿contracción-relajación?). 
El diafragma superior dispone de las cuerdas vocales y de la glotis, 
verdaderos esfínteres para la cavidad torácica. 
103 
Fig.51. Los 3 diafragmas. 
Entre ellos, la libertad depende del equilibrio 
de tensiones en las cadenas anteriores y posteriores 
Flexión 
del esfenoides 
Cadena 
anterior: 
músculos 
pterigoides y 
constrictor supe-
rior de la faringe 
Flexión 
del occipital 
Cadena 
posterior 
músculo 
complexo 
mayor 
Fig.52. a. 
Flexión esfenobasilar 
Masa común 
Contranutación 
sacra 
Músculos 
piramidal e isquiocoxígeos 
Fig.52. b. 
Influencias sacras 
En el exceso de tensiones, las cadenas anteriores y posteriores influyen en la base del 
cráneo y en el sacro perturbando la fisiología del sistema cráneo-sacro. 
104 
E L D I A F R A G M A C R A N E A L 
Los osteópatas describen un cuarto diafragma, constituido por las membranas 
intracraneales. Este diafragma posee su ritmo propio, diferente del ritmo respiratorio 
y el ritmo cardiaco. Este ritmo propio, corresponde a las fluctuaciones rítmicas de 
presión en el líquido cefalorraquídeo, que ellos denominan movimiento respiratorio 
primario (MRP). Este ritmo craneal empuja al líquido cefalorraquídeo hacia la peri-
feria, concierne a todo el tubo neural hasta el sacro. 
Los esteópatas insisten igualmente en el hecho de que el cráneo está ligado al 
sacro por medio de las membranas que envuelven al tubo neural, duramadre (Fig. 
51). En efecto esta última se adhiere al contomo interno del agujero occipital por arri-
ba y al contorno del canal sacro por abajo, quedando libre en el resto de su trayecto 
medular. Para los osteópatas las tensiones en estas membranas explican ciertas pato-
logías. 
Los excesos de tensión en las cadenas anteriores y posteriores que ejercen presio-
nes sobre los huesos del cráneo, comprometen la elasticidad de las suturas y por lo 
tanto la ritmicidad intracraneal. Sus excesos producen también presiones sobre el 
sacro, modificando la correspondencia cráneo-sacra (Fig. 52 a y b): 
- Las tensiones en las cadenas AM (anteriores y medianas) puede producir a 
nivel craneano una flexión del esfenoides y bloquear el sacro en contra-nutación. 
- Las tensiones en las cadenas PM (posteriores y medianas), pueden bloquear el 
occipital en extensión posterior, teniendo en cuenta la definición clásica de 
extensión (lo que para los esteópatas corresponde a una flexión), y el sacro en 
nutación (Fig. 52 a y b). 
- La competición entre las dos, es decir la tensión permanente en las dos cadenas 
provoca obligadamente la flexión de la esfenobasilar (Fig. 52 a). Esta flexión 
esfenobasilar, pone en tensión las membranas intracraneales, por medio de la 
hoz del cerebro y obstaculiza el movimiento respiratorio primario, M.R.P. (Fig. 
52 a) así como también ciertas funciones glandulares, como la de la hipófisis 
por ejemplo. A esto se sigue una puesta en tensión de las envolturas medulares, 
(duramadre, piamadre y aracnoides), dificultando el movimiento respiratorio 
primario. 
Equilibrando las tensiones en las cadenas, llegamos a liberar la respiración dia-
fragmática, pero así también los otros ritmos del cuerpo, entre ellos el movimiento 
respiratorio primario. Es evidente que habiendo equilibrado las tensiones de estas 
cadenas, las técnicas osteopáticas craneales serán más eficaces para relanzar ese ritmo 
tanto tiempo obstaculizado. 
105 
Capítulo Cuarto 
¿RESPIRAMOS TODOS 
DE LA MISMA MANERA? 
107 
I N F L U E N C I A D E L A TIPOLOGÍA 
S O B R E E L M E C A N I S M O R E S P I R A T O R I O 
En el contenido de este capítulo, voy a referirme nuevamente a los trabajos de 
Godelieve Denys-Struyf, autora de la obra que lleva por título: "Las cadenas muscu-
lares y articulares". 
La autora rinde homenaje a los que llama los pioneros en la noción de "solidari-
dad muscular": Kabat, Méziéres, Piret-Béziers, de la obra sobre «La coordinación 
motriz» de Piret-Béziers, cita la frase siguiente: "todo gesto está impregnado de psi-
quismo ", 
Nosotros sabemos por otro lado que, la repetición del gesto influye a corto o 
largo plazo, sobre la forma del cuerpo, lo que nos permite pensar que el comporta-
miento psicológico influye sobre la morfología. 
Cada individuo adopta una actitud corporal que le es propia 
y que se desprende de su vivencia psicocomportamental. 
Por lo cual, es posible, a partir de una lectura del cuerpo, hacerse una idea del 
comportamiento de un individuo y de su manera de comunicarse con el medio. 
Godelieve Struyf insiste en el hecho de que esto no permite en ningún caso su 
definición, pero nos informa sobre sus carencias y sus aspiraciones actuales. 
En el plano de la personalidad, una persona en demanda de afecto, adopta una 
posición enrollada a nivel del tronco, mientras que otra, cuya motivación es la acción, 
está propulsada hacia adelante. 
Desde el punto de vista relacional, una persona cuya motivación es la de comuni-
car, adopta una actitud corporal en apertura de miembros y de cinturas. A la inversa, 
una persona reservada tiene tendencia a mantenerse retirada y adopta una actitud 
replegada de miembros y cinturas. 
En un primer tiempo, esta motivación no se marca a nivel del cuerpo más que por 
la activación de ciertos músculos reunidos en una misma familia, para dar al cuerpo 
cierta actitud. 
Tomaré el ejemplo más simple que es el de la expresión de alegría: la risa es el 
resultado de acciones musculares a nivel de la cara, pero el cuerpo entero puede tam-
bién estar implicado para «saltar de alegría». 
Se trata más bien de un lenguaje hablado del cuerpo que refleja mi alegría sin 
necesidad de expresarla verbalmente. En el instante que sigue, todas esas acciones 
musculares se relajan, y puedo tomar otra actitud. En ese estadio, puedo aún adaptar-
me a las situaciones variadas del medio que me rodea. 
108 
Fig.53. Las tipologías de Godelieve Denys-Struyf 
y las cadenas muscularescorrespondientes 
Seis familias de músculos para que el cuerpo pueda expresarse, 
pero que pueden transformarse en cadenas de tensiones miofasciales 
que encadenan el cuerpo en una tipología. 
109 
En un segundo tiempo, los músculos de una o varias familias pueden, a fuerza de 
activación, aumentar su tono de reposo, para luego reclutar otros músculos a cuyas 
aponeurosis se encuentran unidos. Todos estos músculos retrayéndose, terminan por 
formar verdaderas cadenas de tensiones miofaciales que aprisionan el cuerpo ente-
ro en una actitud dada. 
El reclutamiento de los diferentes músculos componentes de estas cadenas, se rea-
liza por medio del reflejo miotático: un músculo, por su contracción, pone en tensión 
su propia aponeurosis y transmite esta tensión a la aponeurosis del vecino con la cual 
está ligado, este último se contrae en respuesta al estiramiento sufrido y asi se conti-
núa de músculo en músculo. 
Un músculo no está obligadamente ligado a todos los músculos vecinos, sino que 
existen redes muy precisas que va a seguir la tensión, encadenando los músculos, los 
unos a los otros. 
Denys-Struyf define seis encadenamientos posibles (Fig. 53). Estas seis estruc-
turas constituyen una base arquetipal, a partir de la cual todas las combinaciones son 
posibles, cada persona puede utilizar varios encadenamientos. 
Tomemos el ejemplo de una persona cuya motivación es el afecto y que no logra 
hacerse querer, o simplemente quererse a si misma. Los músculos que reflejan esa 
demanda van a mantener tensiones miofasciales que encadenan todo el cuerpo en una 
posición enrollada, en cifosis vertebral. Esta actitud no favorece en absoluto la acción, 
la persona estará permanentemente frenada y todo el funcionamiento de su aparato 
locomotor estará condicionado por esos frenos musculo-aponeuróticos. 
En este estadio podemos hablar de lenguaje grabado, puesto que estas tensiones 
hacen aparecer en el cuerpo huellas permanentes que pueden volverse molestas para 
la buena fisiología. 
La experiencia nos ha mostrado que, en toda gestual, los músculos que pertene-
cen a un encadenamiento en el cual el sujeto está progresivamente aprisionado, 
entran en acción en prioridad, aún cuando son inútiles para el movimiento que se 
va a realizar. Tomemos el ejemplo de la acción de inclinarse hacia adelante (flexión 
de tronco sobre M.L). En un esquema fisiológico esta acción se desarrolla en varios 
tiempos: 
- En un primer tiempo, observamos una retrobáscula y una posterización de la 
pelvis, afín de ensanchar la base de sustentación hacia atrás. 
- En un segundo tiempo, la pelvis bascula globalmente hacia adelante, alrededor 
de las coxofemorales, y la columna vertebral puede en este momento redondearse 
armoniosamente hasta la nuca. 
Una persona encadenada por la tensión de los músculos P.M. (postero-mediana), 
no logra en un primer tiempo a hacer la retrobáscula de pelvis, porque la cadena pos-
110 
teromediana se activa desde el principio del impulso acoitándose, 
posición horizontal y la cabeza en extensión posterior. 
En un segundo tiempo, no puede redondear armoniosamente su cotonana -«fite-
bral y si a esto se le suma la tensión de los músculos posteriores de M.L, no puede, de 
ninguna manera tocar el suelo. 
Un individuo encadenado por la tensión de los músculos de la cadena A M , antero-
mediana, va al contrario, desde el inicio del impulso, exagerar la retrobáscula, su 
sacro está bloqueado en felxión por los músculos del suelo pelviano y los piramidales. 
Los rectos mayores del abdomen se contraen también, exagerando la cifosis del tron-
co. La exageración de la retrobáscula de pelvis del primer tiempo, va a limitar la ante-
báscula en el segundo tiempo y en este caso también,el movimiento estará limitado. 
Así vemos hasta qué punto se puede llegar a ser prisioneros de estas tensiones 
que van a dificultar la motricidad favoreciendo la aparición de fenómenos álgicos. 
De la misma manera, estas cadenas de tensión miofascial. condicionan la forma de 
respirar, porque modifican la localización correcta de los puntos fijos necesarios en 
la respiración fisiológica. 
El diafragma continúa contrayéndose de forma rítmica, pero utilizando los pun-
tos fijos que se le ofrecen y que son diferentes de una tipología a otra. 
Para Farngoise Méziéres todos los tórax están bloqueados en inspiración y el dia-
fragma está forzosamente crispado. Decía: "el diafragma es el que recibe todos los 
golpes bajos ". 
Es verdad que el diafragma está casi siempre implicado, pero, no obstan-
te, pienso, que no está siempre en exceso por él mismo, sino además por 
el hecho de que otras causas intervienen para comprometer su fisiología. 
En cuanto al tórax, pensamos que no todos están bloqueados en posición 
inspiratoria lejos de ello, como a continuación vamos a ver. 
Me he sentido confortado en esta idea al leer la obra de un psicoanalista america-
no, Stanley Keleman, titulada: «Anatomía Emocional». El autor nos define también 
diferentes tipos morfológicos, siendo cada uno de ellos el reflejo de un comporta-
miento psico-emocional dado. 
El materializa sobre el cuerpo estas diferentes pulsiones emocionales, insistiendo 
entre otras, sobre las presiones engendradas en el tórax y el abdomen por la contrac-
ción del diafragma y como nosotros describimos también, en ciertos casos, el tórax 
está bloqueado en espiración. 
Ahora vamos a pasar al estudio de lo que se puede llamar las diferentes tipologías 
respiratorias. 
111 
TÓRAX BLOQUEADO 
EN POSICIÓN INSPIRATORIA 
Características morfológicas generales 
Esta forma de tórax resulta de una tensión que se vuelve excesiva y permanen-
te en los encadenamientos músculo-aponeuróticos postero-anteriores, es decir una 
PA aislada que coloca el cuerpo en la actitud correspondiente al reactivo. 
No me extenderé en la descripción de esta tipología, porque, de hecho se trata de 
una fijación en la acción de todos los músculos que hemos hecho intervenir en el auto-
enderezamiento reflejo y en la inspiración de tipo dinámica, en el capítulo precedente. 
Recordemos, no obstante, que estos músculos no deben fijarse y que su acción 
debe permanecer refleja y rítmica. Nos será necesario, en este caso refuncionalizar a 
los encadenamientos PA y AP, relanzando la ritmicidad de sus acciones recíprocas. 
El tórax bloqueado en posición inspiratoria, que podemos llamar también tórax de 
gran diámetro o tórax en tonel se pueden encontrar también en la tipología que resul-
ta de una tensión en las cadenas postero-anteriores y antero-posteriores asociadas, 
es decir PA-AP. 
G. Denys-Struyf asocia esta actitud corporal a la impulsividad, y por la descrip-
ción detallada de este tipo de comportamientos, os aconsejo la lectura de su obra, de 
la cual voy a citar algunos pasajes: "los sujetos PA-AP van en búsqueda del ideal y 
están dotados de una gran intuición. En esta personalidad, la emoción domina y 
engendra la reacción. Son sujetos nerviosos. 
Las estructuras PA y AP, cuyas cualidades principales son el equilibrio y el ritmo, 
pueden fácilmente desequilibrarse y perder la ritmicidad, produciendo una "gran ines-
tabilidad psicológica y orgánica". 
En lo que concierne al aspecto mecánico y morfológico, tomamos como referen-
cia la figura 54 que nos da el detalle de las acciones musculares sobre todo el cuerpo 
y la actitud resultante de estas acciones musculares: 
- La columna cervical aparece posteriorizada y rectificada. La radiografía puede 
revelar una inversión de la curva cervical superior, es decir un ligera flexión anterior 
de la cabeza sobre C l , de Cl sobre C2 y de C2 sobre C3 (Fig. 55). La actitud es "esti-
rada" y son columnas muy rígidas. 
Encontraremos los músculos erectores cervicales (largo del cuello, prevertebra-
les, sub-occipitales y transversos espinosos) fijados en su contracción. 
112 
Elevación de las dos 
primeras costillas por 
los escalenos 
Diástasis de los rectos 
mayores por exceso 
de tensión en las fibras 
supra-umbilicalesdel transverso 
Aproximación de las 
EIAS por las fibras 
sub-umbiHcales 
del transverso 
/ 
D12 
L3 
Rectitud cCTvicaL 
Largo del cuello, 
suboccipitales y 
transversos espinosos 
Lordosis interesc^ular 
por los transversos 
espinosos 
Lordosis 
diafragmático-psoítica 
Anteversión 
de la pelvis 
Recto anterior 
Recurvatum 
de fémur 
Extensores 
de los dedos 
Actitud PA-AP según 
Godelieve Denys-Struyf. Detalles de las acciones musculares 
Fig.54. Tipología con predominancia 
de la cadena postero-anterior y antero posterior 
113 
Fig.55. Inversión de la curva cervical de tipo PAAP 
Imagen realizada calcando una radiografía 
Los anteriores de la columna cervical llegan, en el exceso de tensión 
a flexionar anteriormente la cabeza sobre Cl, Cl sobre C2 y C2 sobre C3. 
El resto de la columna cervical está rígida y rectificada. 
115 
- La región dorsal se encuentra en inversión de curva, presentando una lordosis 
interescapular centrada en la cuarta vértebra dorsal, esto resulta de la tensión exce-
siva de los transversos espinosos, pero pienso que, la tracción de la fascia endotorá-
cica, distendida entre la columna vertebral y el centro frénico, también participa de 
forma importante. Encontramos esta misma situación en la concavidad dorsal, en los 
escolióticos, pero desgraciadamente en estos casos, frecuentemente se llega hasta la 
fibrosis de los transversos espinosos. 
- La lordosis total de D12 a L5 es la más impresionante, los pilares del diafrag-
ma, beneficiándose de un punto fijo superior, gracias a la fascia endotorácica, mante-
nida hacia arriba por la posteriorización de la columna cervicodorsal, mantiene la 
región de D12 a L3, hacia adelante y arriba. 
El psoas no se contenta con orientar L3 con respecto a las articulaciones coxofe-
morales, y se asocia al diafragma, para llevar toda la columna lumbar hacia adelante. 
Hay que añadir que el psoas, por sus inserciones en el reborde superior, flexiona L5 
hacia adelante, con respecto a SI, lo que determina un terreno predispuesto a la ante-
lístesis. 
- La pelvis sigue este proceso anteriorizándose globalmente, tirada por los mús-
culos ilíacos, mientras que las rodillas son llevadas pasivamente al recun'atum, por 
razones de equilibrio del conjunto. 
Es suficiente mimar, en posición de pie, esta actitud, empezando por la posteriori-
zación de la columna cervical. Si no se tiene demasiada tensión en los grupos muscu-
lares antagonistas de la familia PA-AP, se puede constatar que cuanto más se poste-
rioriza el cuello, más aumenta la lordosis dorsolumbar. 
Más allá de cierto límite, la pelvis se ve obligada a bascular hacia adelante y las 
rodillas van a contrabalancear con recurvatum. 
Es importante retener de qué manera y en qué orden se han ido encadenando, las 
diferentes fases, afín de poder tratar eficazmente este tipo de problema. En efecto 
sería tiempo perdido tratar directamente esa lordosis, sin haber previamente flexi-
bilizado la columna cervical, que es en este caso, el punto fijo del conjunto. 
- La tensión es en general fuerte en los transversos del abdomen que se oponen 
permanentemente a la acción de los músculos precedentes de los cuales son antago-
nistas. Refiriéndonos a la Fig. 56 por el detalle de sus acciones: leemos frecuente-
mente que la musculación de los transversos, permite "afinar la talla". Nosotros pen-
samos que eso depende principalmente de los oblicuos. En efecto, los transversos, 
contrayéndose, comprimen globalmente la masa visceral y reparten la presión. 
Tendrían entonces tendencia a uniformizar la talla. Es fácil comprobarlo, haciendo la 
experiencia sobre nosotros mismos, contrayéndolos. 
No obstante en ciertos sujetos delgados, la tensión del transverso hace tomar al 
abdomen la forma de reloj de arena. En los sujetos gruesos se nota un pliegue rode-
ando toda la circunferencia del abdomen (Fig. 56). 
116 
Fig.56. Acción excesiva del músculo transverso 
sobre la pared del abdomen y la pelvis 
A nivel supra-umbilical la línea blanca presenta una fragilidad más marcada, ocurre 
entonces que el transverso valiéndose del punto fijo en las costillas, bloqueadas en 
inspiración (1), separa verdaderamente a los rectos mayores, ralizando la famosa 
diástasis (2). 
En la parte media encontramos, sobre todo en las personas "rellenitas" un estrecha-
miento en forma de pliegue que rodea la cintura en todo el perímetro (3). Esto se debe 
igualmente a la tensión del transverso. 
A nivel sub-umbilical, las fibras están sólidamente sujetas unas a las otras a nivel de 
la línea blanca que, entonces, va a servir de punto fijo al transverso para llevar los ilí-
acos en rotación interna (4). 
Este acercamiento de la parte alta de las alas ilíacas, lleva a una separación de los 
isquiones abajo y a un bostezo inferior de la sínfisis pubiana (5). 
117 
Antes de continuar tendremos que volver sobre algunos principios de ñatáaffm 
muscular: Cuando un músculo se contrae, tiende simplemente a acercar sus insenio-
nes, es decir sus extremos, pero es necesario que estos estén libres. En el caso negati-
vo, si una de sus inserciones está bloqueada por la actividad de otros músculos, pasa-
rá a ser punto Jijo, mientras que el otro extremo sufrirá un desplazamiento debido al 
acortamiento. 
En la región supra-umbilical, hemos visto que la aponeurosis de los transversos 
contribuye a formar la de los rectos mayores del abdomen. Se forma, entonces, una 
zona de fragilidad a nivel de la linea blanca, por el hecho de que las aponeurosis no se 
prolongan una dentro de la otra. 
Sus inserciones posteriores parecen ser a menudo punto fijo. En consecuencia, 
cuando los transversos están en exceso, tienen tendencia a separar los rectos mayores 
entre sí. Esto produce la famosa diástasis de rectos que encontramos frecuentemente 
en estas tipologías. 
Durante el embarazo, si al comienzo se encuentran tensos, estos músculos se opo-
nen al aumento de volumen del abdomen, lo que conduce igualmente a la diástasis. 
Nosotros preconizamos a título preventivo, para las mujeres de esta tipología, no 
reforzar estos músculos,sino al contrario, devolverle la elasticidad, como así también a 
la piel, a fin de que el abdomen pueda ir aumentando de volumen sin riesgos. 
A nivel sub-umbilical y particularmente entre los ilíacos las inserciones sobre la 
línea alba, parecen más resistentes, porque no encontramos el problema de diástasis. 
Sin embargo, hemos constatado, siempre en caso de exceso en PA-AP, que los trans-
versos aproximan las alas de los ilíacos por delante. 
Madame Struyf,ha determinado por método estadístico, la distancia ideal entre 
las espinas ilíacas anteriores y superiores. Ella sitúa en un valor medio entre 22 y 
24 cm, teniendo en cuenta la diferencia de talla y de sexo (Fig. 56). Nosotros hemos 
encontrado diferencias enormes en personas de la misma talla y el mismo sexo: 32 
cm en una y 16 cm en otra. 
Encontré muchas personas que sufrían de pubalgias resultantes de un bostezo 
inferior de la sínfisis, por exceso de tensión en los transversos. Estas pulbalgias las 
hemos tratado consiguiendo buenos resultados con un trabajo dirigido a armonizar 
las tensiones recíprocas en las cadenas PA-AP y permitiendo, además la relajación 
de los músculos transversos. La distancia entre las EIAS era en todos los casos, infe-
rior a 20 cm antes del tratamiento, controlada después del tratamiento era mayor de 
20 cm. 
119 
Influencia sobre la fisiología torácica 
y las funciones dependientes de la actividad diafragmática 
En esta actitud morfológica, la caja torácica en su totalidad está suspendida a 
la columna cervico-dorsal, la cual está posteriorizada (Fig. 57): 
Los músculos de la erección vertebral refleja, (Fig. 34, p. 64), están en tensión y 
van a activar, a partir de un punto fijo superior a los músculos implicados en la inspi-
ración dinámica (Fig. 35, p. 67), pero normalmente sólo en la fase inspiratoria. En 
consecuencia no habrá posibilidad de relajación de las acciones muscularesen la fase 
espiratoria, ésta estará reducida. 
Los escalenos van a mantener en forma permanente los dos primeros arcos costa-
les ascendidos, cuando en principio, deberían invertir su punto fijo en la fase espira-
toria y acompañando las costillas en su descenso, llevar a la columna cervical a la lor-
dosis, participando así en la mecánica fisiológica de: deslordosis en inspiración y lor-
dosis en la espiración. 
Los angulares y los romboides, están también tensos y, dan punto fijo superior 
sobre la apófisis coracoides del omóplato a los pectorales menores, (Fig. 58). Estos 
mantienen los terceros arcos costales elevados, y en este caso,la palpación despierta 
un punto doloroso en el borde superior de las terceras costillas, por delante (Fig. 58). 
Los supracostales están tensos y dolorosos a la palpación, un poco por dentro de 
los ángulos costales. Esta tensión se prolonga en los intercostales extemos, tensos de 
forma permanente (Fig. 58). 
La fascia endotorácica, mantenida hacia arriba, impide todo descenso del centro 
frénico (Fig. 57). Las fibras musculares del diafragma toman punto fijo permanen-
te sobre el centro frénico, completando la elevación costal. 
Se llega así a un aumento de todos los diámetros del tórax, que toma forma de 
tonel (tórax en tonel). Notemos de paso que el esternón conserva relativamente la 
verticalidad. 
La mobilidad del tórax y del diafragma están reducidas y la presión es perma-
nentemente fuerte en las dos cavidades, en el tórax bloqueado en inspiración y en el 
abdomen por la tensión de los músculos transversos. 
El juego de presiones entre las dos cavidades está interrumpido y la circulación 
venosa y linfática de retorno se hace más difícil 
120 
Fig.57. Tórax bloqueado en posición inspiratoria. 
El tórax está suspendido a la columna cervical. 
i 
121 
La tensión del psoas se agrega a este cuadro, comprimiendo las venas iliacas.que 
están en relación estrecha con la aponeurosis de este músculo. El edema de miem-
bros inferiores es además frecuente en estos sujetos. 
PA yAP, siendo cadenas complementarias, se vuelven antagonistas: 
PA interviene en la parte alta del cuerpo, manteniendo fuerte-
mente todos los puntos fijos en alto, manteniendo el tórax en posición 
inspiratoria. 
AP interviene abajo, tomando punto fijo inferior, lleva la pelvis en 
anteversión. 
Deja de haber alternancia, tal y como se observa en la figura 47 de 
la página 91. PA y AP, se petrifican, siendo funcionales se vuelven 
estructurales y no alcanzan a asegurar la ritmicidad del cuerpo, que 
como habíamos visto precedentemente, están ligadas a la ritmicidad 
diafragmática. 
122 
Angular 
del Omóplato 
Romboide 
Apófisis 
coracoides 
Intercostales 
extemos 
Punto 
doloroso 
revelador 
Fig.58. Acción del pectoral menor 
y de los intercostales extemos 
El pectoral menor utilizando el punto fijo superior en la apófisis 
coracoides del omóplato, eleva la 3.", 4° y 5° arcos costales. 
Los intercostales extemos que tapizan todo el espacio intercostal, 
contribuyen también a bloquear el tórax en posición inspiratoria. 
123 
h 
Horizontalización 
del esternón 
Báscula hacia 
atrás del occipital 
(Complexos) 
Verticalización del 
segmento proclive 
Trabajo en cuerda de arco 
de los paravertebrales 
Masa común 
Horizontalización 
del sacro 
^ Extensión 
coxofemoral 
(Glúteo Mayor) 
Rotación interna 
de rodilla 
(Isquiotibiales 
internos) 
Recurvatum 
de tibia 
(Soleo) 
Tipología PM (postero - mediana) 
según G. Denys-Struyf 
Detalle de las acciones musculares 
Cadena PM en exceso 
Fig.59. Tipología con predominio 
de la cadena posterior y mediana 
124 
TÓRAX CON GRAN DIÁMETRO 
ANTEROPOSTERIOR 
Características morfológicas generales. 
Encontramos este tipo de tórax en las tipologías con dominancia muscular poste-
rior (Fig. 59). 
Madame Struyf define esta tipología con el nombre de postero-mediana PM. 
Corresponde al activo cerebral. El sujeto PM es muy emprendedor en su actividad 
profesional, duerme poco o casi no duerme. 
Algo importante que debe saber el terapeuta es, que los individuos de esta tipolo-
gía, no tienen mucha conciencia corporal y maltratan su cuerpo y aceptan difícil-
mente cuidarse por sí mismos. Pienso en todos esos pacientes que me dicen: "Vengo 
para que me quite este dolor, pero yo no haré nada, ni quiero saber nada". 
Entre otras particularidades,son sujetos gruesos, hipertensos y los exámenes san-
guíneos revelan una tendencia al colesterol y al ácido úrico. Tienen una hipertonía 
muscular generalizada de la cual no son conscientes, diciendo: "es normal yo soy 
fuerte". Siempre vienen a la consulta muy tarde, es decir, cuando los síntomas revela-
dores de un desequilibrio están ya bien instalados. Comentan con frecuencia que les 
sorprende el malestar que sienten, porque antes nunca habían estado enfermos. En el 
interrogatorio se pone en evidencia el «surmenage» que ya lo tienen asumido y justi-
ficado diciendo que "es lógico con la cantidad de responsabilidades que tengo". 
Desde el punto de vista mecánico y morfológico: 
- El flexor corto plantar y el cuadrado de Silvio ahuecan el pie, mientras que los 
otros flexores realizan los dedos en garra para aferrarse al suelo. 
- Las tibias son mantenidas hacia atrás por el músculo soleo, por otro lado,algu-
nas mujeres de esta tipología PM, no pueden caminar sin tacones, porque sufren 
calambres. A este recurvatum se le agrega una rotación interna, producida por los 
isquiotibiales internos. 
Las rodillas que están en recurvatum y rotación interna,están a la vez separadas. 
Nosotros calificamos esta huella morfológica como falso varo, porque no es fijo y se 
corrige, en muchos casos con una simple rotación externa activa de todo el miembro 
inferior. 
125 
- Las curvas de la columna están prácticamente borradas, dando la impresión 
de dorso plano, porque los diferentes segmentos de la columna vertebral, son mante-
nidos verticales por los músculos paravertebrales. 
L a lordosis a pesar de su apariencia general, 
se reduce a un ángulo lumbo-sacro en extensión. 
Para comprender la acción de esta cadena posterior, más allá de la acción seg-
mentaria de cada uno de los músculos que la constituyen, es necesario considerar la 
pulsión global, es decir el resultado de todas las acciones musculares combinadas. 
A nivel segmentario: Los músculos dorsal largo y epi-espinoso por sus insercio-
nes sobre las transversas, para unos y sobre las espinosas (de una vértebra), para los 
otros, realizan un trabajo bilateral simétrico, una extensión posterior de la vértebra 
de arriba sobre la de abajo. (Fig. 60 a). 
Podemos pensar entonces que, la actividad permanente de los músculos de la 
cadena posterior, lleva a una posteriorización de la columna hacia atrás. 
En el contexto más global de la acción combinada de todos los músculos perte-
necientes a la cadena posterior, como lo decia Fran^oise Méziéres, lógico es constatar 
que en su conjunto, los músculos paravertebrales se comportan como un sólo múscu-
lo,que se extienden desde el sacro al occipital. Acortándose, actúan sobre la columna 
como una cuerda de arco (Fig. 60 y 61). 
Es sobre todo el caso del epi-espinoso, extendido desde las espinosas de D I a D9, 
hasta las espinosas de las dos últimas dorsales y de L 1 , L2 y L3: 
- tomando apoyo sobre la cifosis dorsal, verticaliza el segmento proclive superior 
y lleva la 3" vértebra lumbar hacia atrás, 
- llevando la 3" lumbar hacia atrás, (Fig. 61), suprime la lordosis fisiológica y da 
lugar a una rectitud lumbar por encima de una angulación lumbosacra en extensión 
(Fig. 62). 
Los fasciculos costo-costales del sacrolumbar o iliocostal, extendidos desde los 
primeros seis arcos costales a los seis últimos, actúan sobre la caja torácica como 
sobre un acordeón (Fig. 60 b). 
Los músculos dorsales largos, toman apoyo sobre la masa común que les da 
inserción. A este nivel, la masa común es aponeurótica y no contráctil. Luego, seguirá 
su contracción hacia arriba,llevando al sacro en nutación (horizontalización). 
Fisiológicamente, la masa común debiera estar sostenida hacia abajo por las fibras 
profundas de glúteo mayor, cuya acción estática debiera ser: mantener el sacro vertical. 
126 
Extensión 
posterior Propulsión 
global de la 
columna 
Dorsal 
largo 
Trabajo 
global en 
cuerda 
de arco 
Vértebras del segmento declive dorsal. 
a. Segmentariamente hay 
extensión posterior 
de la vértebra de arriba 
sobre la de abajo. 
b. Globalmente hay una propulsión 
de todo el tronco hacia adelante 
Adelante Atrás 
c. Caja torácica 
de perfil 
El fascículo costo-costal del mús-
culo iliocostal actúa sobre la parri-
lla costal como sobre un acordeón. 
Fig.60. Efecto del exceso de los posteriores 
sobre la columna vertebral y la caja torácica 
127 
Epiespinoso 
Dorsal largo 
Epiespinoso 
Masa común 
Fig.61. Acción global 
de PM sobre la 
columna de perfil. 
Los músculos paravertebrales se 
conducen como un solo múscu-
lo. Aproximan el sacro al occipi-
tal, verticalizan los diferentes 
segmentos de la columna y 
borran la cifosis y las lordosis. 
Sólo la columna cervical apare-
ce aplastada en lordosis por la 
tensión de los complexos. 
Según GDS, el ángulo 
lumbosacro ideal está 
evaluado en 130°, con 
PM disminuye. 
Retroceso 
deL3 
Psoas 
Fig.62. a. Ensilladura 
lumbar fisiológica. 
L3 está en el vértice de una lordosis 
armoniosa, su posición es horizontal, 
mientras que L5 está inclinada hacia 
adelante. 
Fig.62. b. Extensión 
lumbo-sacra. 
PM hace retroceder L3 y verticaliza la 
palanca proclive inferior de la columna. 
L5 se horizontaliza y se vuelve vértice 
de una curva "quebrada" lumbo-sacra. 
129 
Cuando hay exceso de tensión en la cadena posterior y mediana, los músculos 
paravertebrales arrastran esta parte del glúteo mayor que invierte su punto fijo y se 
vuelve extensor de la coxo-femoral, acción que realizan las fibras superficiales. Esta 
extensión coxo-femoral aumenta aún más la propulsión anterior. 
Godelieve Denys-Struyf llama a esto: "el abandono del glúteo mayor" y signifi-
ca el paso del equilibrio en la cadena PM, al exceso. 
Cuando hay equilibrio de tensiones en las cadenas, el dorsal largo se asocia a los 
supracostales para mantener la buena orientación del brazo mayor de las costillas. 
Cuando hay exceso de tensión en PM, el dorsal largo arrastra a los supracostales 
que se vuelven insuficientes para mantener el brazo menor en la horizontal. 
El brazo menor de la costilla es llevado hacia la columna y hacia abajo, mien-
tras que el brazo mayor se eleva en su parte anterior con el esternón (Fig. 63 a). 
Podemos comparar esta acción a la de un chaleco que, cuando más lo cerramos 
por detrás, más se abre por delante. 
Los músculos de PM, por sus acciones combinadas, borran la cifosis 
fisiológica, verticalizan los segmentos declive dorso-lumbar y proclive dorsal, 
lo que lleva a una propulsión del tórax hacia adelante con horizontalización 
del esternón (Fig. 65 b y c). 
Además, estos músculos, horizontalizan el sacro y basculan el occipital 
hacia atrás,esto inflige a la unión esfeno-basilar una posición obligada en 
flexión. 
Estos dos factores pueden llegar a perturbar el ritmo craneano. 
130 
Fig.63. Acción excesiva del dorsal largo 
sobre el arco costal 
a. De perfil 
En exceso, las expansiones costales del dorsal largo llevan la extremidad externa del 
brazo menor costal hacia abajo y adentro, "el chaleco se cierra hacia atrás". 
El brazo mayor ser eleva y se abre hacia adelante, "el chaleco explota por delante" 
131 
Influencia sobre la fisiología torácica y sobre 
las funciones dependientes de la actividad diafragmática. 
El tórax agranda su diámetro anterioposterior (Fig. 64 y 65 a) y se fija en 
posición alta. 
La parte anterior de la caja torácica está bloqueada en inspiración, mientras que 
la aparte posterior lo está en espiración. 
La presión es muy fuerte en los pulmones, lo que provoca una dilatación alveolar 
permanente y constituye un terreno predispuesto al enfisema. 
El abdomen es átono y está descendido globalmente. 
¿Qué puntos fijos podrá utilizar el diafragma 
durante su contracción? 
En la inspiración, el centro frénico desciende en un primer tiempo, p^ero se topa 
rápidamente con la resistencia de la fascia endotorácica, mantenida en posición alta 
debido a la posteriorización del segmento proclive superior verticalizado (Fig. 64). 
Las fibras musculares más anteriores del diafragma, distendidas entre la parte 
anterior de las costillas y el esternón hacia adelante, y la fascia endotorácica estirada 
hacia arriba y atrás, se van a contraer en cuerda de arco (1). 
Las fibras más posteriores del diafragma,van a tomar punto fijo abajo sobre 
sus inserciones costales posteriores, tiradas hacia abajo por el dorsal largo (2). 
Los pilares (3), tirados por un lado, por el ascenso del centro frénico y por otro 
lado por la posteriorización de L3, responden en cuerda de arco y verticalizan el con-
junto del segmento declive inferior de la columna, yendo en el sentido de la propul-
sión global. 
En un esquema fisiológico,la contracción rítmica del diafragma conlleva modifi-
caciones de tensión sobre la fascia endotorácica: 
- es estirada en elongación cuando el centro frénico desciende en la inspira-
ción,mientras que el segmento proclive dorsal se verticaliza. 
- se relaja cuando el centro frénico asciende en la espiración mientras que el seg-
mento proclive dorsal vuelve a la flexión. 
He tenido ocasión de ver radioscopias mostrando esta fascia cuando el diafragma 
está en su máximo descenso y opuestamente, cuando está en su máximo ascenso.En 
ciertas posturas de yoga, utilizando,evidentemente la contracción de las fibras más 
verticales del esófago. 
132 
Las fibras musculares más anteriores del 
diafragma están distendidas por el ester-
nón que se horizontaliza, y llevan el cen-
tro frénico hacia adelante (1). 
Las fibras más posteriores van a tomar 
punto fijo abajo, sobre sus inserciones 
costales posteriores, tiradas hacia abajo 
por el dorsal largo (2). 
Los pilares (3) "tironeados" entre el 
ascenso del centro frénico y el retroceso 
de L3, se espasman en cuerda de arco y 
enderezan el conjunto del segmento 
declive inferior de la columna en posi-
ción vertical, yendo en el sentido de la 
propulsión global. 
La presión es niuy fuerte en los pulmones 
(4), el abdomen está átono y prolapsado 
en toda su altura (5) 
El diafragma pélvico está también pertur-
bado, la cadena PM le produce un estira-
miento sagital (6). 
Fig.64. Tórax con gran diámetro antero posterior 
133 
a. Modificación del diámetro torácico y del diafragma 
vista superior. 
El chaleco se cierra por detrás (1) y explota por delante (2). 
El tórax está dilatado por delante y retraído lateralmente y hacia atrás. 
b. Tórax en decúbito 
de perfil. 
c. Tórax en decúbito 
vista superior. 
La horizontalidad del esternón 
es a veces impresionante. 
El abdomen es átono. 
La movilidad torácica en la inspiración 
es casi nula y la relajación en la espi-
ración parece imposible de obtener. 
Fig.65. Huellas torácicas PM. 
135 
El saco pericárdico sufre efectivamente una deformación muy importante, que no 
deja ninguna duda en cuanto a la influencia que esta fascia pueda tener sobre la fisio-
logía del músculo cardíaco. 
En el caso que estamos estudiando (Fig. 64), el ritmo difragmático está dificulta-
do y la fascia queda permanentemente estirada, entre el segmento proclive de la 
columna, que está bloqueada en posición vertical y el centro frénico por el hecho de 
que el diafragma se ha horizontalizado (Fig. 64). 
Esto va, ciertamente a comprimir el corazón perturbando su fisiología.En esta 
tipología hay, además un terreno propicio a los accidentes cardiacos. 
El esófago sufre una elongación entre la estructura bucal, la columna dorsal, a la 
cual se adhiere por las bandeletas de Charpy (Fig. 11 p.25) y el orificio del diafragma 
por el cual se une al estómago. Esto puedeterminar produciendo una hernia hiatal, 
(una parte del estómago acaba por ser llevada hacia adentro de la cavidad torácica). 
El exceso de tensión en las cadenas PM produce una reactividad en la cadena 
antagonista, que es la antero-mediana, AM. Esta última termina arribaba nivel del 
maxilar inferior, por los músculos hioideos así como por los músculos de la estructu-
ra bucal y los de la faringe. 
En caso de competición, AM puede bloquear el maxilar inferior posteriorizando-
lo y producir serios problemas en la articulación temporomandibular (Fig. 66). 
Comprendemos entonces por qué la tensión en esta región puede, alterar la fisio-
logía del diafragma faríngeo. Los cantantes conocen este problema, porque esto los 
puede llevar hasta a modificar la voz. 
Los músculos pterigoideos que se extienden desde la apófisis pterigoides del esfe-
noides a la rama ascendente del maxilar inferior, tomando,en este caso, punto fijo en 
el maxilar que está posterior, refuerzan la posición en flexión de la esfenobasilar, 
frenando la ritmicidad craneana (Fig. 52 a). 
En la pelvis, el diafragma pélvico también va a estar perturbado. La cadena PM le 
produce un estiramiento antero-posterior, (Fig. 64). El periné está distendido por la 
nutación sacroilíaca, (Fig. 67), que aumenta la distancia anteposterior entre el extre-
mo del sacro, el coxis por detrás y el pubis por delante. El coxis está por esta razón 
en flexión. 
Esta distensión permanente puede ser la causa de incontinencia en las personas 
mayores, que el trabajo sobre el periné, a veces no llega a corregir. Es necesario, en 
estos casos, trabajar el exceso en la PM, y tratar de liberar al sacro de la compresión 
que sufre. 
136 
Fig. 66. Retroceso del maxilar por AM reactiva a PM. 
La competición entre la cadena postero-mediana y la cadena antero-mediana es fre-
cuente. PM toma la cabeza y la hace bascular hacia atrás (1) y AM toma el maxilar 
inferior y lo hace retorceder (2). Esto favorece los bloqueos en la articulación tempo-
romandibular (3). Los pterigoideos, que van desde la apófisis pterigoides del esfenoi-
des a la rama ascendente del maxilar inferior, toman entonces punto fijo en el maxilar 
que está posteriorizado y refuerzan la prosición en flexión de la esfenobasilar (4), 
Alterando la ritmicidad craneal. 
137 
Fig. 67. Distensión del periné por nutación sacro-ilíaca. 
Godelieve Denys-Struyf define los ángulos de orientación del sacro y del ilíaco con 
respecto a la vertical, como así también de uno con respecto al otro. 
1. - Línea de orientación del ilíaco: Tangente a la parte mas avanzada del pubis y 
a la espina anterosuperior. Por término medio, esta línea es vertical a H- ó - 1.°. 
2. - Línea de orientación del sacro: pasa por el centro teórico de las dos primeras 
vértebras sacras. Forma aproximadamente un ángulo de 51° con respecto a la 
vertical. 
3. - El entrecruzamiento de las dos líneas da por resultado el "ángulo sacro-ilía-
co", cuya angulación media a sido evaluado estadísdcamente en 51° + ó - 1.°. 
Los movimientos de nutación y contranutación corresponden a movimientos en las 
sacro-ilíacas: 
- La nutación abre la pinza hacia abajo y hacia arriba, para el sacro, corresponde 
a una báscula hacia adelante (horizontalización) 
- La nutación del ilíaco corresponde a una báscula hacia atrás. 
N.B.: Cada uno de estos huesos puede estar en una mala posición, con respecto al otro 
que haya quedado en una buena posición, según las acciones musculares: PM y PL son 
untantes, mientras que AM y AL son contra-nutantes. 
139 
Fig. 68. Tipologías AL-PM y PL-PM según G.D.S. 
Las cadenas del eje relacional se asocian frecuentemente a las cadenas de la persona-
lidad y pueden aumentar o minimizar sus efectos. 
PL aumenta el dinamismo de PM con 
el serrato mayor que despliega las 
partes laterales del tórax y con los 
extensores de cadera que propulsan 
aún mas al sujeto hacia adelante. 
AL frana un poco la propulsión de 
PM replegándola sobre ella misma y 
reforzando lateralmente el bloqueo 
posterior en espiración. 
Observemos que la flexión de caderas 
lleva a flexionar también las rodillas. 
141 
Las cadenas relaciónales postero-lateral y antero-Iateral (Fig. 69), cuya acción 
leremos con detalle más adelante,se asocian frecuentemente a las cadenas de la per-
SCTialidad y pueden tanto aumentar sus efectos como disminuirlos: 
- PL aumenta el dinamismo de PM con el serrato mayor, que abre las partes late-
rales del tórax, más los extensores de la cadera que propulsan aún más al individuo 
kicia adelante. 
- AL frena un poco la pulsión de PM, replegándola sobre ella misma. En este caso 
actúan los serratos menores posteriores e inferiores, los oblicuos menores y las fibras 
Optales del dorsal ancho se asocian para cerrar los cuatro últimos arcos costales, con-
tra la columna. Estos músculos refuerzan el bloqueo espiratorio posterior. 
Tenemos así una visión de lo que es verdaderamente la globalidad: partiendo de la 
respiración, hemos llegado a la pelvis, por idéntico razonamiento, a veces es necesario 
negar al tobillo para desbloquear la respiración, como podremos ver en los capítulos 
consagrados al tratamiento. 
En kinesiterapia global, no hay esquemas preestablecidos, hay sólo una adapta-
rían permanente a la evolución de un paciente. 
En su deseo de acción PM está literalmente propulsado hacia adelante. 
Su esternón horizontalizado, pone en evidencia su impulso anterior. 
Esta estructura obliga a las demás a una actividad permanente, la rit-
micidad y la alternancia están comprometidas. 
Si se pudiera comparar PA-AP al fuego y PM al agua en este caso, el 
agua apagarla al fuego.,esto se verifica desde un punto de vista mecáni-
co: PM tiene poder en la columna vertebral y en el tórax, dificultando la 
buena fisiología de PA-AP. 
El tórax está bloqueado posteriormente en espiración y anteriomente en 
inspiración. 
Hay que destacar que si, en el primer caso, se trata evidentemente de un 
exceso de PA-AP y de los músculos de la respiración principalmente el 
diafragma, en el caso presente es el exceso de otra estructura lo que difi-
culta la respiración fisiológica. 
143 
Trapecio superior 
y medio 
Fascículos medios 
e inferiores del 
pectoral mayor 
Oblicuo mayor 
Rectos mayores 
Aductores 
Bandeleta de 
Maissiat 
parte posterior 
D 9 
Serrato Mayor 
Actitud AM-PL 
por Mme. Godelieve Struyf-Denys. Detalle de las acciones musculares. 
Fig. 69. Tipolología del afectivo extravertido 
144 
TÓRAX PARADÓJICO CON PEQUEÑO 
DLÁJMETRO ANTERO-POSTERIOR 
Y GRAN DIÁMETRO LATERAL 
Características morfológicas generales. 
Esta tipología resulta de una asociación entre la cadena antero-mediana AM y 
Im cadena postero-lateral del extrovertido. 
Según Godelieve Struyf,las tensiones en las cadenas antero-medianas están liga-
das a una necesidad de afecto. Los sujetos AM tienen necesidad de ser amados por 
los demás y pienso que esa necesidad de reconocimiento por parte de los demás, 
enmascara una dificultad de reconocerse a sí mismo. En efecto, cuanto menos con-
tlanza hay en uno mismo, más necesidad habrá de sentirse seguro de lo que los demás 
piensan de ti mismo. 
Esta noción de afecto, toma cariz particular en la personalidad afectivo extroverti-
do, porque está tratando siempre de estar en buena relación con sus congéneres.Esta 
tendencia de abrirse al medio se puede observar en la posición desplegada en rotación 
externa de miembros y cinturas, resuhando de la activación de los músculos de las 
cadenas postero-laterales. 
Desde el punto de vista mecánico, cuando las cadenas de tensión antero-media-
nas trabajan en forma simétrica a derecha e izquierda, están inducidas por un des-
bloqueo de rodillas, que representan el pivot primario de esta pulsión psico-com-
portamentql. Este desbloqueo de rodillas induce todo un proceso de reequilibración 
que necesita una suspensión del cuerpo a ciertos músculos anteriores.Estos músculos 
que reaccionan aumentando el tono van a marcar su huella sobre elcuerpo: 
- Los músculos gemelos internos instalan un flexo de rodilla. 
- Una tensión permanente en los músculos que forman el suelo pélvico, sumado al 
piramidal de la pelvis, que lo completa por detrás,el sacro en posición vertical. 
- Los rectos mayores del abdomen, asociándose con los fasículos medios e infe-
riores de los pectorales mayores, fijan el esternón en posición baja. 
El tronco se enrolla en cifosis y bascula hacia atrás, mientras que los hombros se 
enrollan hacia abajo y adelante. En algunos casos, puede hasta modificarse la forma 
del esternón, produciendo el famoso hundimiento esternal, llamado también tórax en 
embudo. 
-La cabeza puede estar flexionada hacia adelante, con la mirada dirigida a los 
pies. En este caso, la cadena PL compensa esta actitud capital. 
145 
Las cadenas posterolaterales, despliegan el cuerpo en el plano frontal y en el 
plano horizontal, separando los miembros del tronco en rotación externa. 
PL tienen como pivot primario las coxofemorales que se colocan en extensión. La 
necesaria reequilibración, solicita ciertos músculos, que al aumentar su tono de forma 
excesiva, van a marcar en el cuerpo diversas huellas: 
- los trapecios superiores, a partir de su inserción superior elevan el hombro, pero 
en este caso, la tensión de los fasículos AM del pectoral mayor, limitan este ascenso. 
- los fasículos medios del serrato mayor, separan los omóplatos pegándolos a la 
caja torácica, mientras que los fascículos inferiores despliegan lateralmente las costi-
llas bajas. 
- el ilíaco es mantenido en nutación, (retro-báscula), por la tensión de los múscu-
los pelvitrocantéreos, (principalmente el cuadrado crural), por las fibras más poste-
riores del glúteo mediano y por las fibras superficiales del glúteo mayor. 
- el sacro, estando en contranutación por acción de AM, hace que la pelvis,vista 
de perfil, esté globalmente en retroversión, las nalgas son planas pero sin embargo 
duras. 
- el gemí vanim en rotación externa y el verdadero píe plano se observan entre 
las huellas morfológicas que ponen de manifiesto la hiper-actividad de PL. 
Influencia sobre la fisiología torácica 
y las funciones dependientes de la actividad diafragmática. 
Este tipo de tórax es bastante paradójico. En efecto, una parte está bloqueado 
en espiración, mientras que la otra lo está en inspiración (Fig. 70). 
La cadena AM, trabaja principalmente en el sentido de la espiración, mientras que 
PL participa en la inspiración sobre todo forzada, pero sus acciones no son ejercidas 
en los mismos sitios: 
- La cadena AM enrolla el tronco en cifosis y lo lleva hacia atrás. El pivot ínter-
arco está desplazado hacia abajo, (a veces más abajo de DIO), esto está acompañado 
de un hundimiento hacia abajo y atrás del segmento declive inferior de la columna. 
La musculatura AM determina una posición hacia abajo y atrás, esto lleva a una 
reducción del eje antero-posterior del tórax (Fig. 70 a) y un bloqueo en espiración de 
su parte media. El sujeto se enrolla alrededor de su esternón que se hunde, hasta 
puede llegar en ciertos casos a invertir completamente el ángulo de Louis, (tórax en 
embudo). 
146 
Depresión 
submamaria 
Alerones 
Rectos Mayores 
b. Inspiración 
paradójica. 
Sólo las partes infe-
rolaterales del tórax 
se despliegan en la 
inspiración, mien-
tras que el esternón 
queda en posición 
espiratoria. 
a. Influencias 
torácicas. 
La AM mantiene el 
eje anteroposterior 
del tórax en ten-
sión hacia abajo y 
atrás i 11. es decir 
en posición de 
espiración. 
Trapecio superior 
Fibras inferiores 
del serrato mayor 
Fig. 70. Tórax paradójico 
147 
El descenso del esternón produce la contracción del transverso del tórax (llama-
do triangular del esternón), este músculo como hemos visto, solidariza las costillas al 
esternón. 
Esta contracción es el origen de dolores retroesternales y está justificada por el 
hecho de que A M fija el esternón hacia abajo, mientras que PL separa las costillas 6" 
a 10^ 
Muchos autores consideran que este músculo es el responsable del hundimiento 
esternal, mientras que otros, han constatado que la deformación se acentúa en la ins-
piración, considerando al diafragma responsable. 
Nosotros pensamos que la causa primaria está ligada a una hiperactividad de la 
A M que se materializa sobre el cuerpo por un enrollamiento del tronco. "¿No debe-
riamos considerar este hueco esternal como una forma simbólica de mostrar un vacío 
que pide ser llenado?". 
En principio el diafragma no es mas que una víctima. No obstante las estructuras 
fasciales a las que está ligado pierden progresivamente su elasticidad en el plano 
anteroposterior, por la aproximación permanente del esternón a la columna vertebral. 
Será necesario proceder a la elongación, a veces difícil de estas estructuras. 
PL despliega lateralmente el tórax inferior y hace aumentar el diámetro lateral 
(Fig. 70 b). Esta marca se acentúa en cada inspiración, es decir que el tiempo inspi-
ratorio se realiza solo de esta manera: aumentando el diámetro lateral. 
Los rectos mayores del abdomen se insertan lateralmente sobre el 5° arco costal, 
que se encuentra aproximadamente a la altura de D8 por detrás. 
Según Godelieve Denys-Struyf, son los rectos mayores que, manteniendo el 
esternón vertical, cumplen el rol de mantener D8 en el vértice de la cifosis, pero 
cuando están en exceso, bloquean este 5° arco costal hacia abajo produciendo una 
depresión submamaria. 
Si a esto le añadimos la acción conjugada de los serratos mayores de PL sobre las 
costillas bajas, esto favorece la aparición de los famosos alerones deSigaud (Fig. 70). 
149 
Tensiones anteroposteriores 
D 
Fig. 71. Puntos fijos diafragmáticos 
Las fibras anteriores del diafragma y sus pilares, están obligadas a tomar punto fijo 
inferior, resultado de la actitud vertebral y costal engendrada por la tensión de los rec-
tos mayores. Estas fibras atraen la parte media del centro frénico hacia abajo (1), mien-
tras que las fibras musculares laterales, ayudadas por los serratos mayores, elevan las 
partes laterales del tórax (2) en cada inspiración. 
b. Esquema de las influencias sobre el diafragma 
AM determina una tensión hacia abajo y atrás, y a la vez por delante y por detrás, de 
lo que resulta una reducción del eje antero posterior del tórax. 
PL despliega lateralmente el tórax inferior y ensancha su diámetro transversal. En la 
inspiración, el sujeto se "enrolla alrededor de su esternón". 
150 
¿Qué puntos fijos 
va a tomar el diafragma durante su contracción? 
La actividad de los fascículos inferiores de los serratos mayores de la cadena 
posterolateral, permite forzar la inspiración aumentando el diámetro lateral del tórax. 
Es decir que la elevación costal, realizada por el diafragma, está facilitada, pero 
únicamente en las partes laterales e inferiores del tórax. 
Los rectos mayores de la cadena anteromediana, tiran el segmento proclive supe-
rior de la columna en flexión anterior, esto no ofrece un punto fijo ideal a la fascia 
endotorácica. 
Por otro lado los pilares del diafragma son tirados hacia abajo y atrás. Como sus 
fibras anteriores están mantenidas hacia abajo durante la inspiración, el diafragma 
desciende en su parte anteroposterior y mediana, durante todo el tiempo inspiratorio 
(Fig. 70 y 71) 
Hay que recordar que la fascia endotorácica se adhiere fuertemente al esternón, 
que es tirado hacia atrás por el descenso del centro frénico, esto explica que la defor-
mación esternal "en embudo" se acentúe durante la inspiración. 
Todo ocurre como si el sujeto "se enrollara alrededor de su esternón " en cada 
inspiración. 
En conclusión: Pienso que en esta tipología, el diafragma sufre tensiones 
contradictorias (Fig. 71b): 
- Hacia ahajo según su eje antero-posterior, es decir en el sen-
tido de la espiración, 
- Hacia arriba y lateralmente según su eje transversal, es decir 
en el sentido de la inspiración. 
Aquí, una vez mas, el diafragma no es directamente responsable,sino mas 
bien víctima del exceso de tensión en las otras cadenas que lo obligan a 
tomar puntos fijos diferentes. No obstante, en este caso también su ritmi-
cidad está perturbada. 
151 
r 
Fascículos 
esternales 
del E c o ^ ^ 
Pectorales mayores 
Fascículos 
medio e inferior 
Rectos mayores 
Fascículos clavicula-
res del Ecom y del 
pectoral mayor 
Oblicuo menor y serrato 
menor posterior e inferior 
Glúteo menor 
y tensor de la 
fascia lata 
Piramidal e 
isquiocoxígeos 
Tibial anterior y 
tibial posterior 
Tipología AM-AL 
por Mme. Godelieve Struyf-Denys. Detalle de las acciones musculares. 
Fig. 72. Tórax bloqueado en espiración 
por exceso de tensión en los anteriores. 
152 
TÓRAX BLOQUEADO EN ESPIRACIÓN 
O TÓRAX CON PEQUEÑOS DIÁMETROS 
Características morfológicas generales. 
La actitud general resulta de la tensión en dos pares de cadenas asociadas: las 
cadenas antero-mediana y antero-lateral. 
Encontramos la necesidad de afecto o de reconocimiento que la cadena A M refle-
ja sobre el cuerpo, pero esta vez asociada a un comportamiento relacional de tipo 
introvertido. 
Godelieve Struyf precisa que el comportamiento A M se degrada con mas fre-
cuencia cuando se acompaña con el dinamismo AL. Favorecido por los choques con 
el medio, desarrolla una tendencia al aislamiento y al repliegue de si. Estos sujetos no 
buscan ya, ser amados por los demás, se cierran a la comunicación. 
La cadena antero-lateral es una cadena implicada en las reacciones de defensa, 
por ejemplo, ante el estrés o después de un traumatismo físico. A propósito de este 
tema sepamos que son las cadenas AL y PA-AP las que participan en el famoso refle-
jo antálgico a priori de Frangoise Méziéres, que consiste en hacer tomar al cuerpo, 
después de un traumatismo, una actitud de defensa para no sufrir. Lamentablemente, 
esta actitud viciosa lleva luego a un desequilibrio que va a producir nuevos dolores, 
que frecuentemente aparecen a distancia del fenómeno primario y el paciente vendrá 
a tratarse este último dolor. 
A partir de un pivot primario situado en las coxofemorales, que se colocan en fle-
xión y rotación interna, los músculos de la cadena A L se retraen muy fácilmente y 
aprisionan el cuerpo en una actitud de repliegue característica, que se añade a las mar-
cas morfológicas ligadas a la hiperactividad de A M (Fig. 72): 
- Las rodillas se juntan en valgo, debido al flexum y a la rotación interna de las 
coxofemorales. 
- Los huesos ilíacos están basculados hacia adelante y abiertos por delante (rota-
ción externa), por los glúteos menores. 
G. Denys-Struyf, evalúa la distancia media entre las espinas ilíacas antero-supe-
riores, en alrededor de 24 cm. Para individuos de altura aproximadamente idéntica, 
hemos encontrado valores diferentes en función de sus tipologías: 16 cm. de distancia 
en los ilíacos mas replegados a más de 30 cm. para los más desplegados. El afectivo 
introvertido (AM-AL), presenta una pelvis tipo "mariposa", ancha arriba mientras los 
isquiones están muy cerrados abajo (Fig. 73 a y b). 
153 
- A l estar el sacro mantenido en posición vertical por la A M , la pinza sacro-ilíaca 
está en contranutación.E?,io va a generar dolores en los ligamentos sacro-iliacos pos-
teriores, distendidos por esta contranutación, sobre la cual actúan como freno pasivo. 
- El tronco está enrollado en cifosis, por la tensión combinada de rectos mayores y 
pectorales mayores. 
Las vértebras del segmento dorsal proclive se encuentran en la siguiente posi-
ción: flexión de la vértebra superior sobre la inferior (Fig. 74 a). Las articulares pos-
teriores divergen, esto ocasiona tiraje en los ligamentos interspinosos e intertransver-
sos, pero también en los músculos inter-espinosos, inter-transversos y transverso-espi-
noso que entran en espasmo de defensa. 
En el segmento declive inferior de la columna, (Fig. 74 b) la tendencia es hacia el 
hundimiento posterior, lo que tiene por efecto aumentar la presión intradiscal. Por esta 
razón, en esta tipología y en la precedente, el riesgo de hernia discal es importante. 
- El hueso hioides está frecuentemente subluxado hacia abajo y la mandíbula está 
en retroceso, debido a la tensión excesiva en los músculos hioideos. El mgntón da la 
impresión de desaparecer. 
Los músculos de la cadena antero-lateral están directamente implicados en las 
reacciones de defensa ante los estímulos externos. Cuando hay un exceso de tensión 
en esta cadena, se observa una orto-simpaticotonía de las extremidades, produciéndo-
se una disminución de la circulación superficial con sensación de extremidades frías. 
El estudio detallado de los músculos que constituyen esta cadena, revela que buen 
número de ellos forman arcadas por las que pasan vasos y nervios. Es evidente que el 
espasmo de estos músculos produce una lentificación de la circulación en los vasos 
concernientes. He tenido la ocasión de hacer un estudio, en asociación con un angió-
logo sobre un caso de flebitis de esfuerzo, engendrada por la compresión de ciertos 
músculos. 
En nuestra práctica corriente, no es raro solucionar pseudo-parestesias asociadas a 
problemas circulatorios, cuya etiología no estaba definida clínicamente. 
En fin, parece que el exceso de actividad en los músculos de la cadena A L indu-
cen una tensión en la fascia mas superficial del cuerpo, que está situada bajo la capa 
profunda de la piel. Esta fascia está perforada por una multitud de pequeños vasos y 
ramificaciones nerviosas destinadas a la piel. 
Para que el paso de los líquidos destinados a nutrir la piel sea posible, es necesario 
que esta fascia sea elástica, es decir rica en fibras de elastina. 
Cuando una fascia sufre una tensión permanente, la cantidad de fibras de elastina 
disminuye, la fascia se fibrosa y comprime los vasos que la atraviesan, la piel se vuel-
ve seca y a menudo aparecen pequeñas vénulas que los angiólogos a veces esclerosan. 
154 
Glúteo medio 
El glúteo medio mantiene el fémur en abducción, mientras que el cuadrado crural 
separa el isquion y determina el repliegue del ala ilíaca arriba. 
Trasverso profundo 
del periné 
Fig. 73. b. "Pelvis en Mariposa" 
Las fibras más anteriores del glúteo menor, favorecen el despliegue del ala ilíaca, 
mientras que el trasverso profundo del periné, cerrando los isquiones, favorece el des-
pliegue lateral. 
155 
Fig. 74. a. Flexión anterior de la vértebra superior 
sobre la inferior, en el segmento proclive dorsal > 
Hay decoaptación de las articulares posteriores en divergencia (R.Sohier). Los liga-
mentos posteriores, elongados permanentemente, piden ayuda a los músculos pre y 
paravertebrales que se espasman en defensa. 
Fig. 74. b. Retroceso de la vértebra superior 
sobre la inferior, en el segmento declive dorsal 
Hay hundimiento posterior del segmento dechve en su totalidad, con aumento de la 
presión intradiscal. 
156 
Fig. 75. a. Detalle de las acciones AL 
sobre el tórax y el abdomen 
El glúteo menor y el tensor de la fascia lata mantienen al ilíaco en contranutación y 
desplegado y la coxofemoral en flexión. 
El serrato menor posterior e inferior mantiene los cuatro últimos arcos costales cerra-
dos hacia atrás, lo que hace que el ángulo de Charpy se cierre por delante. 
El oblicuo menor aproxima el tórax al ala ilíaca y mantine la compresión intra-abdo-
minal. 
157 
Hioideos y fascículos 
esternales del Ecom íí 
Rectos mayores 
del abdomen 
Distensión 
del periné 
Fascículos claviculares 
del Ecom 
CD 
Oblicuo menor y 
Serrato menor posterior 
e inferior 
Piramidal 
de la pelvis 
Estrechamiento del 
tórax inferior por ten-
sión en los serratos 
menores posteriores e 
inferiores y de los 
obKcuos menores. 
3. Prominencia 
del tórax supe-
rior, único sitio 
donde la respira-
ción es posible. 
Fig. 74. b. Tórax bloqueado en espiración 
por exceso de tensión en los anteriores 
158 
Influencia sobre la fisiología torácica y 
las funciones dependientes de la actividad diafragmática. 
Las cadenas A M yAL trabajan en el sentido de la espiración, y mantienen e¡ tórax 
en posición baja: 
- Los rectos mayores de A M colocan al esternón en posición baja y por su ten-
sión, asociada a la de los pectorales mayores, enrollan el tronco en cifosis. El seg-
mento proclive superior de la columna está fuertemente flexionado hacia adelante, 
mientras que el segmento declive inferior se hunde hacia atrás y hacia abajo. (Fig. 76 
® ) 
- Los serratos menores posteriores e inferiores, asociados a los oblicuos menores 
y al dorsal ancho de AL, fijan el contorno costal inferior en posición baja. Los inter-
costales internos (o íntimos) que tienen la misma dirección de fibras, tiran el resto de 
la caja torácica en el mismo sentido (Fig. 75). 
¿Qué puntos fijos va a utilizar 
el diafragma durante su contracción? 
El centro frénico no puede utilizar un punto fijo superior, porque el segmento pro-
clive dorsal no está lo suficientemente erguido como para colocar en una posición alta 
la fascia endotorácica. 
Las fibras anteriores y laterales del diafragma no pueden utilizar un punto fijo 
inferior, impuesto por los rectos mayores del abdomen y los oblicuos. Ocurre lo 
mismo'̂ con los pilares debido al retroceso de L l , L2 y L3. 
Durante su contracción en inspiración, el diafragma solo hace descender el 
centro frénico, arrastrando con el la fascia endotorácica y la columna dorsal que pro-
gresivamente aumenta su flexión anterior (Fig. 76 (?)). 
A l estar la expansión torácica globalmente contrariada el individuo aumenta "el 
tiraje" en la parte anterosuperior del tórax, debido a un trabajo excesivo de los escale-
nos y de los pectorales menores, (Fig. 76 (3)y 77 (3)). 
Estas tensiones producen sensación de angustia. Progresivamente esta región se 
deforma y se hace saliente, determinando una deformación del tórax llamada "tórax 
en carena" 
En esta tipología es donde el juego de presiones entre la cavidad torácica y la 
cavidad abdominal se encuentra muy comprometida: la presión se mantiene negativ a 
en el tórax, mientras que se mantiene importante en el abdomen. 
159 
La depresión intra-torácica favorece el brocoespasmo y constituye un terreno pre-
dispuesto al asma y a las alergias. 
La presión intra-abdominal compromete considerablemente la funciones digesti-
vas y mas particularmente el tránsito intestinal. Recordemos, de paso, que toda emo-
ción repercute simultáneamente en el diafragma y en los intestinos. Los sujetos AL 
sufren de espasmos intestinales y a menudo estreñimientos crónicos. 
El hígado está permanentemente comprimido y es frecuente el espasmo de vesí-
cula biliar. 
En cada inspiración, la presión aumenta aún mas en el abdomen, cuyas paredes 
están cerradas por un verdadero corsé muscular. A l aumentar esta presión se repercu-
te en la pelvis menor y el periné deja de ser aspirado hacia arriba, (como ocurre fisio-
lógicamente en cada inspiración), sino que está permanentemente rechazado hacia 
abajo. En un primer tiempo, el periné resiste pero a la larga, se distiende. Según 
G.S.D., esto puede ser el origen de un tipo de incontinencia en la cual la debilidad de 
periné es relativa, debiendo buscarse la causa en la hiper-presión que sufre la pelvis 
menor, cuyas tensiones musculares en las cadenas antero-laterales AL, serían las res-
ponsables. Pensamos que tratar de fortalecer aisladamente el periné es insuficiente e 
ineficaz en estos casos. 
La tensión en los músculos de la cadena antero-mediana, tienen también repercu-
siones sobre el tercer diafragma, es decir el diafragma faríngeo: el único músculo 
situado en el mediastino es el esófago, como hemos visto, posee fibras longitudinales, 
capaces, cuando entran en espasmo, de reducir la distancia entre faringe y estómago. 
Su funcionamiento, evidentemente, está bajo control del sistema nervioso autónomo, 
si bien ciertos Yoguis logran contraerlo activamente, en una postura conocida con el 
nombre de; Uddiyana-Bandha y que consiste en remontar al máximo el diafragma, 
aspirando literalmente el contenido abdominal que debe quedar libre de todas las ten-
siones abdommales. 
Pensamos que la tensión en las estructuras A M se acompañan de un espasmo per-
manente en el esófago, que por un lado contribuye afijar la cifosis, pues el esófago se 
adhiere en ciertos puntos a la columna dorsal y por otro lado sería el origen de los 
"nudos de tensión" que describen estos sujetos a nivel del plexo solar y de la faringe. 
Estos nudos producen en el paciente sensación de angustia. 
En este caso, la hernia hiatal podría esta producida por el descenso del centro fré-
nico que se opone al ascenso del estómago debido al espasmo del esófago y reforzado 
por la presión intra-abdominal. 
Pero esta tensión no influye solamente a nivel diafragmático, concierne igualmen-
te a la faringe, que es la continuación del esófago hacia arriba. El espasmo de esófago 
fija la faringe hacia abajo lo que ciertamente va a dificultar la deglución. 
160 
E n la inspiración, la aperturea del 
ángulo de Charpy está limitada por la 
tensión de los serratos menores pos-
teriores e inferiores, posteriormente y 
los oblicuos menores, lateralmente. 
Para compensar esta falta de expan-
sión lateral del tórax, la inspiración 
se hace sobre todo en la parte antero-
superior del mismo 2)- . por una 
acción excesiva de los mú s cu l o s 
escaleno^ \. 
Fig. 77. Tórax bloqueado en 
espiración en los dos 
tiempos respiratorios. 
E n la espiración, el ángulo de 
Charpy se cierra exageradamente 
bajo la acción de los músculos obli-
cuos menores y serratos menores 
posteriores e inferiores. 
La presión en el abdomen se mantie-
ne fuerte, tanto en la inspiración 
como en la espiración. 
161 
Recordemos los músculos hioideos, pertenecientes ellos también a A M . 
Fisiológicamente hay un equilibrio entre los músculos supra-hioideos e infra-hioideos 
(Fig. 78): 
- Los supra-hioideos, que comprenden el digástrico, el estilo-hioideo y el genio-
hioideo, citando los principales, suspenden el hueso hioides al temporal por 
detrás y a la mandíbula por delante. 
- Los infra-hioideos, controlan esta suspensión, hacia el omóplato a través del 
omo-hioideo y hacia el esternón a través del esterno-hioideo, el tiro-hioideo y el 
esterno-tiroideo recubren los dos precedentes. 
Cuando hay exceso de tensión en la cadena A M , el esternón es mantenido hacía 
abajo y hacia atrás, del mismo modo el omóplato, esto hace que los infra-hioideos 
tensen hacia abajo a los supra-hioideos, obligándolos a cambiar de punto fijo. 
Esta inversión del punto fijo (Fig. 78 b), se traduce por un descenso del hueso 
hioides, por un retroceso de la mandíbula y por tensiones en la lengua. 
Esta tensión en los músculos hioideos puede producir hasta una inversión de la 
lordosis cervical centrada en C4-C5 (Fig. 79). 
Los músculos constrictores de la faringe se fijan en el occipital y en el esfenoides 
(Fig. 11, p. 25), esta tensión permanente actuará en la base del cráneo y mas preci-
samente en la esfeno-basilar. 
La mandíbula está suspendida al cráneo por los músculos pterigoideos, maseteros 
y temporal. Por su contracción, los pterigoideos, desde las apófisis pterigoides del 
esfenoides en las que se insertan, hacen avanzar el maxilar inferior, pero en este caso, 
al estar contrariados en su acción, pueden entrar en espasmo de defensa, reforzando 
aún mas la tensión que se ejerce sobre la esfeno-basilar 
En cuanto a los maseteros y a los temporales, las tensiones de estos músculos van 
a agravar los problemas ligados a las modificaciones de la articulación dentaria. 
162 
Estilohioideo. 
Vientre anterior 
de! digástrico 
Mandíbula 
Geniohideo 
Estemohideo 
Temporal 
Suprahioideos 
Infrahioideos 
Esternón 
Omóplato 
a. Suspensión fisiológica del hueso hioides y de la faringe. 
La suspensión correcta del hueso hioides y del maxilar inferior, depende del equilibrio 
de tensiones entre los supra e infrahioideos 
Tirohioideo 
Estemohideo 
b. Exceso de tensión en la cadena anteromediana AM . 
El equilibrio entre supra e infrahioideos se rompe, ganan los infrahioideos, haciendo 
bajar al hueso hioides y llevando el maxilar inferior hacia atrás. El espasmo del esó-
fago, va a reforzar esta tendencia, fijando la faringe hacia abajo. 
Fig. 78. Influencia del exceso de tensión de la A M 
sobre el diafragma faríngeo 
163 
Fig. 79. Retroceso de la mandíbula e inversión de 
la curva cervical por exceso de tensión en los hioideos 
La mandíbula está suspendida al cráneo por músculos pterigoideos, masetero y tem-
poral. Por su contracción, fisiológicamente los pterigoideos (T) llevan la mandiljula 
hacia adelante. Al estar contrariados, en este caso, pueden entrar en espasmo de defen-
sa perturbando la fisiología del esfenoides. 
La tensión de los hioideos puede llegar hasta producir una inversión de la curva cer-
vical centrada en C4-C5. 
165 
En conclusión, en esta tipología, el diafragma está verdaderamente 
"calzado " al contorno inferior de la caja torácica y ala columna lum-
bar, de esta manera, el diafragma está condenado a descender su cen-
tro frénico en cada contracción. 
Este descenso al estar frenado por la hiperpresión intraabdominal, 
produce el espasmo del mismo, pero en una posición del tórax en espi-
ración. La relajación del diafragma es indispensable, pero esta depen-
de sobre todo de la liberación del tórax, en el sentido de la inspiración, 
así como también la del abdomen, prisionero de un verdadero corsé 
muscular. Veremos mas adelante cuales son las precauciones a tomar 
en este caso. 
La presión intra-abdominal es permanente y aumenta en cada ins-
piración, dificultando las funciones digestivas y circulatorias, pero más 
allá de esta acción local, es la vitalidad general que puede estar inhibi-
_f da en estos individuos que viven en "economía ". 
167 
PA 
AM 
Rectos 
mayores 
Aductores 1 
menor, 
medio y 
mayor 
D8 
D9 Escalenos, 
Psoas 
Gemelo 
interno 
a. Anclaje por la A M que 
desbloquea la rodilla y 
coloca a D8 en el vértice 
de la cifosis. 
b. AP y PA realizan el 
juego lordosis deslordosis 
por encima y por debajo de 
D8 vértice inter-arcos. 
Complexos 
Paravertebrales 
PM 
r Glúteo mayor 
Isquiotibiales 
internos 
Soleo 
c. PM mantiene 
el conjunto vertical 
Fig. 80. Estructuración de la columna 
vertebral en el plano sagital (según G.D.S.) 
168 
TÓRAX ASTÉNICO 
Características morfológicas generales. 
El tórax asténico lo encontramos en la tipología llamada del emotivo. 
Madame Struyf define a estos sujetos, cuando están en exceso, como "en carne 
wa", muy vulnerables. Al ser individuos hiper-sensibles las emociones los estreme-
cen, ya sea para dinamizarlos o para traumatizarlos, lo que les confiere un aspecto 
ciclotimico. 
La actitud general es asténica, su andar se parece al del personaje de la historieta 
Gastón Lagaffe. Esta actitud es frecuente en los adolescentes, cuyos padres están per-
manentemente pidiéndoles "ponerse rectos". 
Contrariamente a las otras tipologías, la del emotivo resulta no ya de una hiper-
actividad en una cadena muscular, sino, por el contrario de una carencia de actividad 
de algunas de ellas. Comenzaremos a precisar el rol de las diferentes familias muscu-
lares en la bipedestación ideal, según G.D.S.: 
La cadena antero-mediana AM es primordial en la estructuración del equilibrio 
en bipedestación, porque es responsable del desbloqueo de las rodillas que va a per-
mitir el anclaje de los pies en el suelo y además la posición correcta de D8 en el vér-
tice de la cifosis (Fig. 80 a). 
El desbloqueo de las rodillas activa al cuadríceps que actúa como un verdadero 
sostén convexitario limitando esta flexión. 
El cuadríceps trabaja en concierto con otros músculos que tienen también función 
de sostén convexitario: el trasverso del abdomen para la columna lumbar y el largo 
del cuello a nivel cervico-dorsal (Fig. 80 b), todos estos músculos participan del ende-
rezamiento vertebral. 
Observemos que el cuádriceps, por su acción de empujar hacia arriba juega un rol 
capital de "starter" de esta erección vertical. 
Los músculos de PA y de AP pueden de esta forma participar del juego de alter-
nancia de lordosis-deslordosis por encima y por debajo de D8 que debe estar en el vér-
tice del inter-arco. Recordemos que PA deslordosa en la inspiración, (sostén convexita-
rio) y AP reinstala la lordosis en la espiración, (escalenos y psoas). Para ello los mús-
culos de AP deben poder cambiar de punto fijo según las necesidades (Fig. 47, p. 91). 
169 
La cadena postero-mediana PM debe limitarse a mantener la verticalidad del 
conjunto (Fig. 69 c) 
- el soleo asegura la verticalidad de la tibia 
- los isquiotibiales, la de los iliacos y fémur 
- las fibras profundas del glúteo mayor, la del sacro 
- los paravertebrales verticalizan los diferentes segmentos de la columna 
- y los complexos mayor y menor mantienen la masa cefálica en la horizontal 
Cada familia muscular tiene su utilidad en el equilibrio en bipedestación y es 
complementaria de las otras. 
Volvamos ahora a la actitud del emotivo (Fig. 81): Al no tener elementos estruc-
turantes, el individuo está como suspendido a los músculos de AP, pero también a las 
fascias correspondientes (fascia endotorácica, fascia ilíaca) y a ciertos ligamentos 
(ligamentos cruzados de la rodilla). 
Esto puede afectar a los ligamentos y a las fascias, pero también a los músculos de 
la cadena AP a los cuales les es necesario el movimiento, principalmente a los psoas y 
a los escalenos, que no son músculos que se ocupen de la estática. En este caso, 
entran frecuentemente en espasmo en reacción a la tensión que deben soportar. 
Las masas están dispuestas en zig-zag con respecto a la vertical de referencia: 
- La cabeza se traslada hacia adelante, pero la mirada se mantiene a la horizontal 
- El tórax está hundido en posición de espiración y hacia atrás. 
- La pelvis se traslada hacia adelante mientras que las rodillas están en recurvatum. 
El segmento proclive superior de la columna está en marcada flexión, lo que 
puede confundirse frecuentemente con una cifosis debida a la tensión en las cadenas 
anteromedianas. En cada inspiración, la tracción, hacia abajo del diafragma, aumenta 
esta flexión, por la carencia de actividad de los músculos erectores del raquis. Los 
dolores a este nivel son frecuentes. 
El tórax, en este caso, suspendido por los escalenos a la columna cervical está en 
"vilo" debido a la proyección anterior del cuello. 
La cabeza es mantenida en la horizontal por los suboccipitales. 
Todos estos músculos entran en un espasmo de defensa por no poder soportar la 
contracción permanente. 
170 
Proyección . 
anterior * 
de la cabeza 
Escalenos 
Fascia endotorácica 
Diafragma 
Psoas 
Translación j 
anterior 
de la pelvis 
Recto anterior 
del cuádriceos 
Ligamentos 
cruzados 
Extemsor 
de los dedos 
Suboccipitales 
Retroceso 
de la masa 
torácica 
Recurvamm 
del fémur 
PC 
Fig. 79. Tipología del emotivo 
Contrariamente a las otras actitudes, la del emotivo no resulta de una hiperactividad 
en una cadena muscular, sino al contrario de una carencia de actividad en otras. Los 
sujetos de esta tipología, al no poseer nada para estructurarse, están suspendidos a los 
músculos de la AP, como así también a las fascias a las que están ligados y a ciertos 
ligamentos. 
171 
Influencia sobre la fisiología torácica 
y las funciones dependientes de la actividad diafragmátíca 
En esta actitud, la caja torácica está hundida, no obstante estar suspendida a la 
columna cervico-dorsal (Fig. 82 ) : 
- a la columna cervical por los músculos escalenos.' 
- a la columna de C7 a D4 por la fascia endotorácica. 
El diafragma al no beneficiarse de ningún punto fijo debe conformarse 
rechazando la masa visceral hacia abajo. 
Encontrando una resistencia al final de su descenso, el diafragma despliega un 
poco la base del tórax, que aumenta ligeramente su volumen inferior. ¡, 
Los pilares del diafragma no logran evitar el hundimientodel segmento declive 
(Fig. 34 y pag. 65). 
Esta respiración es, como lo hablamos precisado en la página 49, normal y sufi-
ciente para el estado de reposo y para las posiciones del cuerpo donde no está obsta-
culizada la circulación de retorno. 
En las actitudes de bipedestación, la vigilancia vertebral, garantizada por los mús-
culos profundos de la columna vertebral, será defectuosa y el juego de presiones entre 
la cavidad torácica y abdominal será insuficiente. 
La caja torácica está deprimida, como así también la cavidad abdominal. Por esta 
razón, la circulación venosa de retorno y la circulación linfática van a estar dificul-
tadas. Al igual que en la tipología PA-AP, las alteraciones circulatorias que producen 
edemas en miembros inferiores, son frecuentes. El drenaje linfático es útil, pero los 
resultados no pueden ser definitivos si no se mejora la estática vertebral estimulando 
las estructuras en carencia. 
Como para las otras tipologías, las combinaciones con las cadenas relaciónales 
AL y PL son frecuentes. En este caso, la actitud puede estar modificada de las 
siguientes maneras: 
- Es frecuente que AL substituya a AM ausente. Los músculos de AP, como lo 
habíamos precisado en la figura 47, deben poder cambiar de punto fijo según la fase 
respiratoria. Los músculos de AL al ser mas estáticos, toman punto fijo inferior, pero 
172 
Fig. 82. Tórax del asténico. 
El tórax queda en posición hundida por 
defecto de acciones musculares y el 
aprote de oxígeno es mínimo. La respi-
ración, es en este caso únicamente 
abdominal: Cuando se contrae en la 
fase inspiratoria, el diafragma, al no 
disponer de nigún soporte vertebral, 
desciende su centro frénico (1) y recha-
za las visceras hacia abajo, el abdomen 
se infla en la inspiración (2). 
Encontrando una resistencia al final de 
su excursión, despliega un poco la base 
del tórax (3) que aumenta Hgeramente 
su volumen inferior 
Los pilares del diafragma no logran 
sostener el segmento declive inferior y 
éste sufre un hundimiento posterior (4). 
173 
mantienen relaciones estrechas con los músculos de AP. Es el caso, por ejemplo del 
esternocleidomastoideo de AL que, a partir de un punto fijo inferior, contribuye a 
mantener la horizontalidad de la mirada. En exceso de actividad los ECOM imponen 
un punto fijo inferior a los escalenos deAP y a partir de ahí, fijan la proyección ante-
rior del cuello entrando en tensión permanente (Fig. 83). 
AL contribuye a petrificar AP que se transforma en estática. Ocurre de igual 
manera en los psoas-ilíacos de AP a nivel de la pelvis (Fig. 84). En este caso, el tórax 
no solo está hundido, sino también hacia abajo, como el tórax bloqueado en espira-
ción. 
PL, cuando se asocia a AP, arquea enteramente el cuerpo y aumenta la tracción 
sobre las fascias, principalmente ilíacas (Fig. 85). El psoas sufre un estiramiento 
excesivo y hace un espasmo en defensa, determinando cierta forma de cruralgias. 
A nivel torácico, el serrato mayor de PL puede favorecer el despliegue de las par-
tes laterales de la base del tórax. 
174 
Fig. 83. Proyección anterior del cuello. 
El tórax está suspendido por los escalenos a la columna cervical, que está mantenida 
en vilo por la proyección anterior del cuello. 
La cabeza es mantenida en la horizontal por los suboccipitales. 
175 
Fig. 84. AL "petrifica" AP. 
Es frecuente que los músculos de la 
cadena anterolateral en exceso impon-
gan un punto fijo inferior a los mús-
culos de la cadena antero posterior 
Fig. 85. PL "distiende" a AP 
PL arquea el cuerpo en su totalidad 
y aumenta la tracción sobre las fas-
cias, principalmente ilíacas. 
176 
Cuando se la separa de su gemela PA y sus padres AM y PM, AP 
es como un huérfano frágil. 
No está AM para asegurarle una buena base, no está PM para 
mantenerla de pie, no está PA para vigilar su enderezamiento verte-
bral, esta cadena AP tiene dificultad para mantenerse en bipedesta-
ción y debe conformarse con un apoyo sobre las fascias. 
En esta tipología se hace necesario construir todo, igual que en 
el niño, el sujeto AP necesita de un modelo ideal para estructurarse. 
Si no se hace nada por él, corre serio riesgo de caer en el abandono y 
transformarse en un ser "en carne viva", por su vulnerabilidad. 
177 
Capítulo Quinto 
¿Y YO, CÓMO RESPIRO? 
¿Cómo tomar conciencia de nuestro propio modo de respirar? 
179 
Fig. 86. Posición inicial. 
Coloqúese confortablemente estirado en decúbito dorsal, si la cabeza bascula dema-
siado hacia atrás, ponga un pequeño cojín bajo la nuca y otro debajo de las rodillas 
a fin de aliviar eventuales tensiones lumbares. 
Fig. 87. 
Test de tensiones 
abdominales laterales. 
Sujete la piel del abdomen, late-
ralmente entre la parte inferola-
teral de la caja torácica y la cres-
ta ilíaca. 
Fig. 88. 
Test de tensiones 
diafragmáticas 
y del transverso. 
Coloque el talón de sus manos 
sobre la parte inferoanterior del 
tórax, dirigiendo los dedos hacia 
el plexo solar. 
Flexione entonces, las dos últi-
mas falanges, afín de hacerlas 
penetrar por debajo de la parrilla 
costal. 
180 
Vamos a pasar a la práctica y tratar de tomar conciencia de nuestro propio modo 
de respirar. 
Para ello es necesario colocarse en decúbito dorsal, confortablemente instalado, 
con un pequeño almohadón bajo la nuca, si esta bascula demasiado hacia atrás, y otro 
bajo las rodillas a fin de evitar eventuales tensiones en la zona lumbar (Fig. 86). 
Adoptar ahora un ritmo respiratorio regular, pero ligeramente forzado, pues en 
posición de reposo, como ya hemos visto, el organismo adopta una respiración adiná-
mica que es únicamente abdominal. Es conveniente pues prolongar la inspiración 
para que sea más completa y hacer la espiración más activa. 
Una vez colocados cómodamente podemos pasar a controlar las diferentes regio-
nes que ponemos enjuego en nuestra respiración. Nota: Se puede ir apuntando en una 
hoja de papel, lo que vamos constatando, para poder analizarlo al final. 
En primer lugar, prestar atención a lo que pasa en el abdomen tanto en la ins-
piración como en la espiración: 
En la inspiración: ¿Se infla, se llena, se contrae? 
Conviene hacer la diferencia entre un abdomen que se infla y un abdomen que se 
llena: Un abdomen que se infla es el que aumenta su volumen hacia adelante, que-
dándose hipotónico. Un abdomen que se llena es una abdomen en el cual la presión 
aumenta globalmente bajo el efecto del diafragma y por la contención uniforme del 
transverso del abdomen. 
En la espiración: ¿Se relaja o por el contrario se contrae? 
Colocar las manos sobre el abdomen para confirmar lo que habéis sentido. 
Sujetar la piel del abdomen lateralmente, entre la parte inferior de la caja torá-
cica y la cresta ilíaca (Fig. 87) 
¿Qué pasa en la inspiración? Generalmente, la piel se escapa de los dedos debido 
a la actividad del transverso del abdomen. 
¿Qué pasa en la espiración? Es más fácil sostener el pliegue de piel. Si por el con-
trario se escapa de las manos, es que las tensiones en los oblicuos son demasiado fuer-
tes. Podéis incluso sentir como una "cuerda" muscular oblicua entre la caja torácica y 
la cresta ilíaca, lo que confirma la tensión en los oblicuos. 
181 
Colocar los talones de las manos en la parte inferoanterior del tórax, como se 
precisa en la figura 88, dirigiendo los dedos hacia el plexo solar. Flexionar las dos 
últimas falanges a fin de hacerlas penetrar debajo de las costillas inferiores: 
¿Es esto posible? ¿Qué pasa durante la inspiración y la espiración? 
Los dedos son empujados hacia el exterior en la inspiración por las contracciones 
del diafragma y del transverso, pero pueden penetrar mas profundamente en la espira-
ción, debido a la subida del centro frénico en el tórax. 
Cuando el diafragma y el transverso están demasiado tensos, los dedos serán 
empujados hacia afuera también en el tiempo espiratorio. 
Poned ahora una mano en el esternón, en el sentido longitudinal si es posible, a 
fin de tomar el máximo de superficie(Fig. 89): 
¿Se mueve durante la respiración o queda inmóvil? 
Un esternón horizontal, no se mueve ni en la inspiración ni en la espiración. 
¿Se desplaza tanto en la inspiración como en la espiracón? 
Puede dar la impresión de subir mucho durante la inspiración, pero de no descen-
der en la misma medida durante la espiración, (tórax bloqueado en inspiración y de 
gran diámetro ateroposterior). 
Por el contrario, puede no subir durante la inspiración pero descender durante la 
espiración. Un esternón "hundido" puede a veces aumentar su hundimiento en la ins-
piración. 
¿Se desplaza en bloque o solamente en parte? 
¿Se mueve quedando globalmente paralelo al suelo o basculando sobre él mismo? 
¿En qué sentido bascula? 
En ciertos casos (Fig. 90), sólo la parte inferior del esternón sube durante la ins-
piración (tórax con gran diámetro anteroposterior). En otros (Fig. 91), sólo la parte 
superior participa en la inspiración (tórax bloqueado en espiración). 
Tratar de imitar con la mano el movimiento que habéis sentido. 
182 
Fig. 89. 
Test de la movilidad esternal. 
Coloque sus manos sobre el esternón, lon-
gitudinalmente si es posible, a fin de ocu-
par el máximo de superficie. 
¿Se desplaza en bloque o solamente en 
parte? 
¿Se mueve quedando paralelo al suelo o 
bascula sobre él mismo? 
Fig. 90. 
Báscula del esternón 
hacia arriba. 
¿En qué sentido bascula? 
En algunos casos, sólo la parte inferior del 
esternón sube en la inspiración, (tórax a 
gran diámetro anteroposterior). 
Fig. 91. 
Báscula del esternón 
hacia abajo. 
En otros casos, sólo la parte superior par-
ticipa en la inspiración, (tórax bloqueado 
en espiración). 
183 
Ahora pasemos a la parte superior del tórax que comprende: el manubrio ester-
nal, las clavículas y los dos primeros arcos costales. (Fig. 92). 
Sintamos qué pasa tanto en la inspiración como en la espiración: 
En la inspiración: ¿Se eleva hacia la cabeza o no? ¿normalmente o exagerada-
mente? 
En la espiración: ¿Desciende o parece quedar bloqueado hacia arriba? 
Un tórax bloqueado en espiración, sólo esta región llega a aumentar su volumen 
en el tiempo inspiratorio y termina por quedar bloqueado hacia arriba, pero de forma 
mucho menos armoniosa que en el primer caso, porque las tensiones en los escalenos 
y en los ecom. son muy importantes. Las clavículas están muy salientes, puesto que 
están mantenidas en rotación interna. 
Colocar los dedos por encima de la parte media de las clavículas, después des-
plazarlos un poco hacia abajo imaginando las primeras costillas por debajo, des-
pués tratar de palpar las segundas y sobre todo las terceras costillas, a dos o tres 
dedos por fuera del esternón (Fig. 93). 
Anatómicamente las terceras costillas están mas salientes que las otras. 
Desplazando los dedos sobre el borde superior de estos terceros arcos costales y 
hacia el exterior, se puede encontrar un punto doloroso que corresponde a la inserción 
del pectoral menor. 
¿Están saientes y sensibles? 
¿Se mueven hacia arriba en la inspiración y hacia abajo en la espiración? 
En un tórax bloqueado en inspiración, no descienden y son dolorosas. 
Separando los codos, colocar las manos sobre las partes laterales e inferiores 
del tórax, con los dedos dirigidos hacia el abdomen (Fig. 94): 
En la inspiración: ¿Hay dilatación lateral del tórax o no? 
¿Normalmente o de forma excesiva? 
En la espiración: ¿Se cierra lateralmente o no? 
¿Normalmente o exageradamente? 
184 
Fig. 92. 
Test del tórax superior. 
Pasemos ahora a la parte superior del 
tórax, que comprende el manubrio ester-
nal, las clavículas y los 3 primeros arcos 
costales. 
Sentimos qué ocurre tanto en la inspira-
ción como en la espiración. 
Fig. 93. 
Localización 
del 3" arco costal. 
Coloque sus dedos por encima de la parte 
media de la clavícula, luego desplace 
hacia abajo, imaginando las primeras cos-
tillas, trate luego de palpar las segundas y 
sobre todo las terceras costillas, a una dis-
tancia de dos dedos por fuera del esternón. 
185 
Colocar los dedos de manera que adopten la forma del ángulo de Charpy (Fig. 95): 
¿Está abierto o cerrado? 
¿Se abre tanto én la inspiración como se cierra en la espiración? 
¿Se cierra más en la espiración que se abre en la inspiración? 
¿No se abre tanto en la inspiración como se cierra en la espiración? 
Volver durante unos instantes a vuestra respiración habitual y estiraros como que-
ráis, y después comenzar otra vez a forzar ligeramente la respiración. Repasad todas 
las diferentes regiones que han sido testadas y comparar sus respectivos comporta-
mientos: 
¿Qué regiones son las que inspiran? 
¿Qué hacen las otras durante este tiempo? 
¿Qué regiones son las que espiran? 
¿Qué hacen las otras durante este tiempo? 
Para terminar, tratar de haceros una idea general de la morfología de vuestro 
tórax y de su funcionamiento, aunque no siempre es fácil hacer el test sobre uno 
mismo. 
Teniendo en cuenta las sucesivas anotaciones que habéis hecho sobre la hoja de 
papel, vamos a tratar de definir con un poco más de precisión, vuestro modo de respirar. 
186 
Fig. 94. 
Test de las partes 
laterales del tórax. 
Separando los codos, coloque sus 
manos en la parte lateral inferior 
del tórax, dedos dirigidos hacia el 
abdomen. En la inspiración: ¿Hay 
dilatación lateral del tórax o no? 
En la espiración: ¿Se cierra late-
ralmente o no? 
Fig. 95. 
Angulo de Charpy 
Coloque sus dedos de manera que 
se amolden a la forma del ángulo 
de Charpy. 
¿Está abierto o cerrado? 
¿No se cierra en la espiración como 
se ha abierto en la inspiración? 
¿No se abre en la inspiración tanto 
como se cierra en la espiración? 
187 
Ahora vamos a tratar de constatar lo que ha sido desarrollado en el capítulo pre-
cedente, y de encontrar similitudes con cada una de las tipologías descritas. Pero 
ante todo, recordemos que esto no quiere decir que seamos anormales, enfermos o 
irrecuperables. Esto corresponde simplemente a nuestra diferencia y muy a menudo 
a una diferencia temporal. Si bien es verdad estas diferencias pueden reducir nues-
tras posibilidades respiratorias, pero esto puede mejorar, como veremos en el capí-
tulo siguiente. 
Describiré solamente las tipologías más frecuentemente encontradas en los dis-
tintos individuos, las características pueden estar acentuadas o disminuidas, tenien-
do en cuenta que pueden presentarse todas las asociaciones posibles. 
Vuestro abdomen se contrae en la inspiración y se relaja en la espiración. 
Vuestro esternón se desplaza de abajo a arriba y hacia la cabeza quedando para-
lelo al suelo durante la inspiración y arriba a abajo y hacia el abdomen durante la 
espiración: está libre de toda tensión. 
Vuestro tórax ensancha todos sus diámetros en la inspiración y los disminuye 
en la espiración, comprendida también su parte superior. 
Tenéis la impresión de llenar todos los rincones de los pulmones y de sentir una 
buena movilidad costal. 
Vuestra respiración 
es libre 
Desde que el diafragma entra en acción, vuestro abdomen se contrae exagerada-
mente, creando tensiones a nivel del plexo solar e incluso es posible que hayáis 
constatado una diástasis de rectos mayores. 
Vuestro esternón está en posición alta, pero casi paralelo al suelo. 
Vuestro tórax parece globalmente poco móvil, permanece en posición alta, 
incluso en la espiración, las terceras costillas están muy salientes y no descienden. 
La hiperlordosis lumbar no se puede disminuir mas que lordosando la coloumna 
cervical, flexionar las rodillas no es suficiente. 
Vuestro tórax 
está bloqueado en inspiración 
188 
Vuestro abdomen se infla de forma excesiva en la inspiración, pero permanece 
flácido. 
Vuestro esternón está muy inclinado, su parte inferior sube más que la superior 
(Fig. 90). 
Vuestras articulaciones torácicas no se mueven en la espiración, e incluso 
podéis pensar que es imposible para todo el mundo. Incluso pueden aparecer calam-
bres en los paravertebrales si se fuerzan, por otra parte os es necesarioflexionar las 
rodillas, para aliviar la zona lumbar. 
Vuestro tórax tiene tendencia a agrandar 
su diámetro anteroposterior 
Vuestro abdomen se comporta normalmente, sólo sentís una ligera tensión entre 
las costillas y la cresta ilíaca o también una cuerda oblicua de arriba a abajo y de 
atrás a adelante, que a veces es visible y corresponde a la tensión del oblicuo mayor. 
Vuestro esternón se hunde en la espiración y queda hundido en la inspiración y 
puede presentar incluso, una forma cóncava. 
Las partes laterales de la caja torácica se despliegan exageradamente en la ins-
piración y no se cierran en la espiración. 
í* ' Vuestro tórax funciona 
de forma paradojal 
Vuestro abdomen se contrae excesivamente en la inspiración, mas aún en la 
espiración. En ninguna posición y de ninguna manera es posible relajarlo, evidente-
mente hay tensión en los abdominales. Por otra parte habéis observado dos peque-
ñas depresiones laterales por fuera de los rectos mayores, y vuestro tránsito intesti-
nal es lento. 
Vuestro esternón bascula sobre él mismo en la espiración, su parte inferior des-
ciende más que la superior (Fig. 91). En la inspiración, esta parte es poco móvil y 
sólo asciende la parte superior del tórax, produciendo fuertes tensiones en los mús-
culos escalenos y esternocleidomastoideos. 
Las partes laterales de la caja torácica son poco móviles, el Angulo de Charpy 
queda cerrado. 
No estáis cómodos en decúbito dorsal, las tensiones abdominales os impiden 
apoyar la cabeza en el suelo. 
'•^ Vuestro tórax tiene tendencia 
al bloqueo en espiración 
189 
Vuestro abdomen y vuestro tórax os parecen libres, e incluso elásticos. 
Podéis llegar a respirar ampliamente dos o tres veces sucesivas, pero realizando 
un gran esfuerzo, naturalmente preconizáis la ley del minimo esfuerzo. 
La posición decúbito dorsal os resulta incómoda, porque tenéis dificultad de 
mantener vuestra cabeza sobre el suelo, os hace falta un almohadón más grueso. 
f*' Vuestra forma de respirar 
es de tipo asténico 
En los grupos de trabajo corporal, es interesante completar este test 
observando la respiración de unos a otros, palpando el tórax y el abdo-
men si es necesario, y anotar los nuevos resultados. 
La comparación de los dos test permite diferenciar lo subjetivo de 
lo objetivo. 
No es raro que los resultados sean diferentes, pues el individuo 
siente lo que puede o quiere sentir. Lamentablemente puede ocurrir lo 
mismo a un fisioterapeuta con falta de objetividad que parece no ver 
mas que un tipo de patología, que a menudo corresponde a su propia 
problemática. 
Es difícil pasar revista a todas las combinaciones posibles, sabien-
do que son a veces tan complejas. En el método de cadenas GDS, dis-
ponemos de toda una batería de test que permiten dicernir el terreno 
con gran precisión, pero esto excedería de lo ya expuesto. 
190 
Capítulo Sexto 
COMO HACER 
PARA RESPIRAR MEJOR. 
191 
PUESTA A PUNTO 
¿Hasta dónde podemos cambiar la morfología de un individuo? ¿Puede esto 
modificar su comportamiento o, a la inversa, es necesario obligatoriamente que el 
comportamiento cambie para permitir ese remodelaje? Nuestra finalidad no es la de 
cambiar a alguien, sino tratar de ayudarle a vivir en armonía consigo mismo. 
Trabajando sobre el cuerpo y teniendo en cuenta la relación que existe entre la 
estática y el comportamiento, podemos tener, a veces como limitación, el hecho de no 
poder curar a alguien a pesar de él mismo... 
Sin embargo, la armonización de tensiones musculares puede ayudar a ciertas per-
sonas a tomar conciencia de sus excesos y estimularlo a cuidarse por si mismo. En 
este caso, es una grata tarea poder deshacer tensiones del cuerpo y enseñarle la buena 
utilización. 
No obstante, como kinesiterapeutas, disponemos sólo de algunas herramientas, 
nuestro trabajo debe ser complementario a otros enfoques terapéuticos, como la acu-
puntura, la homeopatía, el enfoque psicoterápico o psicoanalítico, pero también la 
alopatía en casos agudos. 
Tratándose de una kinesiterapia globalista, es imposible resumir en pocas líneas 
un tratamiento, so pena de caer en la receta. ¡No hay receta!. El tratamiento, que pre-
fiero llamarlo "acompañamiento", está construido sobre una adaptación permanente 
de quien se deja ir descubriendo a lo largo de las sesiones. 
Comenzamos generalmente con sesiones individuales: tratamos, al principio de 
comprender el modo de funcionar el paciente, en el momento actual, a fin de armoni-
zar las tensiones entre las diferentes cadenas, sabiendo que no hay, como podríamos 
creer, por un lado músculos "malos" que hay que estirar a todo precio, y por otro 
músculos "buenos" que necesitan sólo ser reforzados. 
Principalmente buscaremos un equilibrio entre las difierentes familias de mús-
culos, transformadas en cadenas de tensiones antagónicas entre si, en lugar de com-
plementarias entre si. 
Si tomo como ejemplo un paciente presentando un exceso en las cadenas poste-
riores y medianas, el trabajo no será inhibir a todo precio esa cadena, sino mas bien, 
rearmonizar las tensiones de esta PM, con respecto a A M y a PA-AP que son sus anta-
gonistas. 
Esta es una fase de refuncionalización, un trabajo de superficie, que de alguna 
manera, no requiere una implicación profunda por parte del paciente. 
Ciertos síntomas deben ser respetados y no deben ser combatidos sin descerni-
miento, porque pueden ser señal de alarma de un malestar más general. 
192 
A lo largo de las sesiones, teniendo en cuenta, nuestras observaciones y test suce-
sivos, pero sobre todo las propias reflexiones del paciente, podemos llegar a delimitar 
mejor el terreno, y con su consentimiento, emprender un trabajo en profundidad que 
implica una toma de conciencia importante por parte del paciente. 
Este trabajo de acompañamiento de una persona, decidida a responsabilizarse de 
si misma, no es cosa fácil, si lo comparamos a la simple supresión de un síntoma. En 
el alivio del síntoma podemos ser rápidos y eficaces, pero emprender un trabajo en 
profundidad, requiere paciencia y humildad. 
Estoy entre los que piensan, que lamentablemente es más fácil expresar un males-
tar por sufrimiento físico, (ciática o periartritis escapulohumeral, por ejemplo) que 
hacer una toma de conciencia más profunda de uno mismo... 
Un trabajo emprendido con Frangoise Blot, profesora en relaciones humanas, a 
quien debo mucho, me ha convencido de que no se puede hablar de globalidad limi-
tándose solamente al cuerpo, ya sea físico o energético. 
No obstante no hay que caer en el error de muchos terapeutas, que piensan que lo 
han comprendido todo y creen poder definir a los demás, explicándole que algo debe 
ir mal en su vida y que debiera tratar de cambiar esa situación, etc. un amigo mío puso 
un cartel en un sitio, que para muchos es de tranquilidad y reflexión, la frase es la 
siguiente: "La puerta del cambio se abre solamente desde el interior y cada uno de 
nosotros posee la llave". En efecto, la toma de conciencia no se debe imponer, se rea-
liza cuando es oportuno para cada uno pero estoy convencido que el trabajo corporal 
facilita enormemente las cosas. En relación a esto Stanley Keleman escribe que: "El 
trabajo sobre la respiración constituye un excelente medio para entrar en relación 
tanto con uno mismo como con los demás ". 
Abordar la respiración hace parte de un todo indisociable, que incluye un trabajo 
del cuerpo en su totalidad, "de la cabeza a los píes, hasta la punta de los dedos". 
Nuestra forma de trabajar, tiene cierta complejidad para poder ser resumida en 
algunas páginas. Tendría que "pasar revista a las técnicas, como así también a las pre-
cauciones específicas a cada estructura y esto constituiría, de todas maneras un catá-
logo de técnicas, con las cuales hay que aprender a "maniobrar" en función de cada 
caso particular. Las personas que han hecho la formación podrán tomar lo esencial. 
Quiero honestamente, proponeros lo medios para relanzar esta mecánica respiratoria.a través de la integración del "movimiento justo". 
Entre los ejercicios que voy a proponer a continuación, encontraremos algunos 
pertenecientes a otras disciplinas, como el yoga, la coordinación motriz, la eutociia éc 
Gerda Alexader, MathiasAlexander, del método de Mme. Erehnfried, de Nfoshe 
Feldenkreís, y el método de cadenas G.D.S., por supuesto. Espero no olvidar a nadie y 
estoy a todos muy agradecido por el beneficio que todo esto aporta a los pacientes. 
193 
Cada una de las tipologías definidas precedentemente, presentan frenos muscula-
res, específicos, que bloquean la ritmicidad diafragmática. Es absolutamente necesa-
rio, liberar esos frenos, antes de poder "relanzar el mecanismo". 
LIBERACIÓN DE UN TÓRAX 
BLOQUEADO EN INSPIRACIÓN 
En primer lugar, intentaremos volver a dar ritmicidad a la región cervico-cefálica. 
pivot primario de PA-AP. relajando los músculos largo del cuello y precervicales. 
(Fig. 96): colocar al paciente en decúbito prono con un balón o un almohadón peque-
ño, bajo el esternón, en sentido longitudinal, para favorecer la cifosis en D8, y otro 
cojín debajo de los pies. 
Los codos separados, las manos superpuestas con las palmas hacía abajo, apoyar la 
frente sobre los dos dedos índices superpuestos. Si la nariz toca el suelo, se puede 
colocar un libro debajo de las manos por ejemplo, para evitar esta molestia.Por otro 
lado hay que colocar las manos en buen lugar para que la cabeza tenga suficiente liber-
tad y pueda bascular sobre si misma. 
Normalmente, la inspiración se acompaña de una deslordosis cervical y lumbar, y 
de una retroversion de la pelvis, mientras que en la espiración se vuelven a instalar 
las dos lordosis. 
En esta tipología la lordosis no reaparece y la columna cervical queda fijada en 
rectitud. 
Por un instante, fijad la atención en la mitad de la columna cervical, (C4 y C5). 
Tratar de hacerla descender hacia el suelo, o sea de relordosar la columna aprovechan-
do el tiempo espiratorio, y durante el tiempo inspiratorio, remontarla deslordosando. 
Insistiremos en la lordosis en el tiempo espiratorio con el fin de relajar el largo del 
cuello y los precervicales. Sin forzar y tratando de visualizar el movimiento correcto. 
Después de este ejercicio conviene colocarse en decúbito dorsal y estirarse cada 
uno como quiera. 
Acostado sobre la espalda (D.D.) colocar una pelota blanda bajo el cuello, para 
conservar la flexibilidad que se ha obtenido con el ejercicio anterior y para mantener la 
lordosis fisiológica. A continuación doblar las rodillas a fin de colocar confortable-
mente la pelvis y deslordosar la columna lumbar. En esta posición vamos a flexibili-
zar la región interescapular (Fig. 97): Coger los codos con las manos por delante del 
cuerpo y llevar los brazos a la vertical. Empujar con los codos hacia arriba, hasta que 
las escápulas se despeguen del suelo, ¿Es posible realizar esto sin la participación de la 
columna vertebral?. Visualizar bien la distancia entre los omóplatos y la columna e 
intentar agrandar esta distancia. Aprovechar el tiempo espiratorio y asociar a este 
movimiento anterior un descenso del esternón hacia los pies y hacia el suelo y si es 
posible, prolongar el tiempo espiratorio para mantener el estiramiento. 
194 
. «•'•.-Me-, 
Fig. 96. Flexibilización de la columna cervical. 
Las manos, con las palmas hacia abajo, están superpuestas y apoyadas en el suelo. Coloque 
su frente sobre los dos índices superpuestos. Dirija su atención hacia el medio de la colum-
na cervical (C4 y C5) y trate de hacerla descender hacia el suelo, es decir hacerla lordosar 
en el tiempo espiratorio, a fin de relajar el largo del cuello y los prevertebrales. 
Fig. 97. Flexibilización de la región interscapular. 
Coloque sus codos hacia arriba, hasta que los omóplatos se despeguen del suelo. A la vez 
haga descender el esternón hacia los pies y hacia el suelo, durante el tiempo espiratorio que 
tratará de alargar, para mantener más tiempo el estiramiento. Visualice bien la distancia 
entre los omóplatos y la columna y trate de agrandar esta distancia. 
195 
Durante la inspiración, relajar apoyando los omóplatos en el suelo. 
Repetir el ejercicio sin forzar y según las posibilidades de cada uno. 
A continuación, abrazarse los omóplatos, cifosando la columna dorsal alta y sin 
forzar la cabeza ni el cuello movilizar la columna y el tórax en todas las direcciones. 
Insistir en las inclinaciones rítmicas laterales para relajar los intercostales. 
Con precaución, pasar a la posición sentada. Se puede adoptar la posición de sastre 
o sentarse sobre los talones, cada uno elige la que más cómoda le sea, para relajar los 
pilares del diafragma. (Fig. 98): En la posición elegida abrazarse los omóplatos y 
enrollar el tronco en cifosis. Sin soltar los omóplatos, ejercer con los codos una presión 
hacia abajo y atrás sobre el esternón, con el fin de dirigir la cifosis hacia la región de la 
columna situada entre D12 y L3. 
Los pilares del diafragma que se insertan en L l , L2 y L3 tiran de esta región hacia 
arriba y adelante. Tratar de visualizar el sentido de la tracción que los pilares ejercen 
sobre esta parte de la columna. 
Aprovechar la espiración para volver a la posición de partida, y después oponerse a 
la elevación costal y al enderezamiento de la columna en la inspiración. Mantener un 
instante la apnea antes de relajarse en la espiración. 
Realizarlo durante dos o tres veces. 
Las fibras anteriores del diafragma deben ser también distendidas. (Fig. 99): 
Aún en posición sentada, colocar los talones de las manos sobre las partes inferiores 
del tórax, a cada lado del ángulo de Charpy, los dedos dirigidos hacia el ombligo. 
Doblar los dedos para intentar hacerlos penetrar cada vez un poco más por debajo 
de la parrilla costal. A l principio, penetran difícilmente, e incluso los dedos son recha-
zados al comienzo de la espiración. Esto se debe al exceso de tensión en el diafi-agma y 
el transverso del abdomen. 
Cuando sea posible, asociar a la espiración un empuje del talón de las manos hacia 
abajo, para bajar la parrilla costal y un empuje de los dedos en sentido contrarío, o sea 
hacia arriba y adentro de la parrilla costal, a fin de rechazar el diafragma hacia arriba. 
En la inspiración, oponerse simultáneamente a la subida de las costillas y al des-
censo del centro frénico. 
Para favorecer la relajación del transverso del abdomen, masajear el abdomen 
desde la columna por detrás, hasta la línea blanca por delante. 
Después, progresivamente, hacer penetrar la pulpa de los dedos en el interior de 
las crestas ilíacas, presionar sobre ellas para abrirlas en rotación externa y masajear 
delicadamente los músculos ilíacos a menudo dolorosos. 
196 
Fig. 98. Relajación 
de los pilares 
del diafragma. 
Aproveche el tiempo espiratorio para 
llegar bien a la posición inicial, 
luego, opóngase a la elevación costal 
y al enderezamiento de la columna en 
el tímpo inspiratorio. manténgase un 
instante en apnea, luego relaje el 
esfuerzo hecho, espirando. 
Repita dos o tres veces 
Fig. 99. Relajación de las fibras anteriores del diafragma. 
Asocie la espiración a un empuje hacia abjo con los talones de las manos, para bajar la 
parrilla costal, y un empuje de los dedos en sentido contrario, por debajo de la paiTÜla con-
tal, a fin de rechazar el diafragma hacia arriba. 
En la inspiración, opóngase simultáneamente al ascenso de las costillas y al descenso del 
centro frénico. 
197 
La toma de conciencia de la movilidad diafragmática, mediante la mímica es 
muy interesante, (Fig. 100): de pie, colocar las manos superpuestas delante de voso-
tros a la altura del tórax, los codos hacia abajo. 
En la inspiración, en un primer tiempo, hacer descender las manos que representan 
el centro frénico. 
En un segundo tiempo, se para el descenso de las manos, se elevan y separan los 
codos, para reproducir la elevación costal. Hacer deslizar las manos una sobre otra, a 
fin de acortar la distancia entre loscodos, reproduciendo de esta forma el acortamien-
to de las fibras musculares del diafragma. 
En la espiración, hacer descender los codos aproximándolos, mientras que se ele-
van las manos y se aumenta la distancia ente las dos. 
Ivaldo Bertazzo, este amigo brasileño, especialista del movimiento, hace realizar a 
sus alumnos, una verdadera movilización espiroide del diafragma: para ello hay que 
anclarse bien en el suelo, desbloqueando las rodillas, (Fig. 101) 
Retened en la mente la conciencia del eje vertical. Abrazaros los omóplatos sin 
elevar los hombros y liberando el cuello. 
Ejerciendo una suave presión de los codos hacia atrás, encontraréis el relieve de la 
caja torácica, como para masajearla. 
Partiendo de la parte media, dirigir esta presión hacia la derecha y seguir el relieve 
interno de la parte posterior del hemitórax derecho, después llegar a la pared lateral y 
luego a la anterior. De vuelta sobre la línea media, cruzad la columna vertebral por 
delante, para alcanzar la pared posterior del hemitórax izquierdo después la pared late-
ral y por último la anterior y volver de nuevo a la línea media. 
De esta forma, se dibuja un bucle, una lemniscata, símbolo del movimiento. 
Realizarlo varías veces, sin forzar, el movimiento debe ser regular, fluido. 
Frecuentemente es necesario relajar el psoas para disminuir la lordosis dorso-
lumbar típica de esta tipología (Fig. 102): para ello, siempre en decúbito dorsal, fle-
xionar una pierna sobre el pecho, sujetándola con las manos. 
Tener en cuenta la buena alineación y buen apoyo de la pelvis, llevando la rodilla 
hacía el abdomen, para deslordosar al máximo la columna lumbar. 
Alinear la pierna que queda sobre el suelo, evitando toda abducción o rotación. 
Para estirar la rodilla, evitando el recurvatum, apuntar con los dedos del píe en el eje, 
durante todo el tiempo espiratorio. Prolongar el tiempo espiratorio, para mantener el 
estiramiento durante más tiempo, siempre sin forzar y siguiendo cada uno su ritmo. 
198 
Fig. 100. Mímica de la 
fisiología diafragmática 
En posición de pie, colocad las manos 
superpuestas delante de vosotros, a la 
altura del tórax, los codos hacia abajo. 
Inspiración 
En la inspiración: 
En un primer tiempo, haced descender 
las manos que representan el centro 
frénico. 
En un segundo tiempo, detened el des-
censo de las manos, elevad > separad 
los codos, para reproducir la ele\n 
costal. Deslizad las manos una sobre la 
otra, a fin de acortar la di>tancid enrre 
los codos, reproduciendo el acona-
miento de las fibras musculares del 
diafragma. 
En la espiración: 
En la espiración, volver a descender 
los codos aproximándolos, mientras 
las manos suben deslizándose hacia 
afuera, aumentando la distancia entre 
ambas. 
Espiración 
199 
Fig. 101. Movilización 
espiroide del diafragma. 
Partiendo del medio, dirija la presión 
hacia la derecha y siga el relieve de la 
pared posterior del hemitórax derecho, 
luego siga la pared lateral y al fin la 
anterior Volviendo a la línea media, 
cruce la columna vertebral por delante, 
para alcanzar la pared posterior del 
hemitórax izquierdo, siguiendo con el 
lateral y otra vez el anterior para volver 
a la línea media. 
De esta forma, dibujáis un bucle, una 
lemniscata, símbolo del movimiento. 
201 
Ahora es el momento de relanzar la ritmicidad diafrágmica en todo el cuerpo, 
(Fig. 103): Colocaros en decúbito prono, colocando un almohadón longitudinal bajo 
el esternón, con el fin de fijar D8 en el vértice de la cifosis. 
Colocar las dos manos superpuestas apoyadas en el suelo, de la misma forma que 
en el primer ejercicio de la progresión. Si la nariz es demasiado larga, podéis elevar las 
manos apoyándolas sobre un libro. Colocad también un almohadón bajo los tobillos. 
Una vez colocados, inspirad profundamente. ¿Sentís la deslordosis en la inspira-
ción y la vuelta a la lordosis en la espiración? 
Incluso si tenéis la impresión de que es fácil, reinstalad esta alternancia, del ritmo 
respiratorio, sin forzar, sin interrupciones: 
- En la inspiración, deslordosad la columna cervical y la columna lumbar, mientras 
que retrobasculais la pelvis, pensando en apoyar el pubis sobre el suelo y llevar el 
coxis hacia el pubis. 
- En la espiración, relajad todas las acciones musculares y volved a instalar las lor-
dosis. Tratar de percibir las modificaciones de presión en las dos cavidades, torácica y 
abdominal. 
En DD para terminar el ejercicio, estiraros en todas las direcciones y rolar de un 
lado a otro sobre la espalda. Rascaros el esternón en sentido logitudínal. 
Levantaros con precaución, apoyándoos sobre los miembros superiores y pasando 
a la posición cuadrúpeda. Una vez de píe, anclaros en el suelo, destrabar las rodillas y 
erguir la columna sin excesos. 
Con pequeñas flexiones rítmicas y rápidas de rodillas, despertad los cuadríceps 
que, reaccionando frenan esta flexión y os hace rebotar hacia arriba empujando con los 
pies en el suelo, (Fig. 104) 
Sólo el eje vertical permanece despierto, mientras que los miembros y las cinturas 
están relajados. 
Llenaros de esta vibración abajo-arriba-abajo... 
Este ejercicio que nos llega de Ivaldo Bertazzo, es excelente para relanzar la diná-
mica de alternancia entre lo de "arriba y abajo, entre PA vAP. 
202 
Fig. 102. Relajación del psoas. 
Procure mantener una buena posición de la pelvis, llevando la rodilla hacia el tórax, para 
deslordosar al máximo la columna lumbar. 
Alinead el otro miembro inferior, evitando cualquier rotación o abducción, luego estírelo, 
llevando lapunta del pie en el eje durante todo el tiempo espiratorio. 
Fig. 103. Relanzar la ritmicidad respiratoria 
en la totalidad del cuerpo 
En la inspiración, deslordose la columna cervical y la columna lumbar, mientras hace una 
retroversion de pelvis, pensando en apoyar el pubis en el suelo. \\o el coxis hacia 
el pubis. 
En la espiración, relajar todas las acciones muscL i la i -cs \r a reinstalar las lordosis. 
203 
Fig. 104. 
Relanzar la dinámica 
de alternancia PA-AP 
Con pequeñas flexiones rítmicas y rápidas 
de rodillas, usted activa los cuadríceps que. 
reaccionando, frenan esta flexión que os 
hace rebotar hacia arriba empujando el 
suelo. 
El eje vertebral queda en actividad, mien-
tras que los miembros superiores y la cin-
tura escapular están relajados. 
205 
LIBERACIÓN DE UN TÓRAX 
CON GRAN DIÁMETRO 
ANTEROPOSTERIOR 
Es necesario comenzar a trabajar el tobillo, pivot primario de la cadena postero-
mediana. Si el tobillo está bloqueado en flexión plantar, es imposible corregir la pul-
sión anterior del tronco, ni tampoco la posición torácica. 
Veamos si vuestros pies están bien anclados en el suelo (Fig. 105): en bipedesta-
ción, pies paralelos y con la misma separación que los isquiones, analizad la forma en 
que estáis apoyados en el suelo: ¿están apoyados totalmente sobre las plantas? ¿o más 
sobre los talones, las puntas, o los bordes externos? 
Cerrad los ojos y oscilar de adelante a atrás y de atrás a adelante ¿estáis mas cómo-
dos hacia adelante o hacia atrás? 
Desplazaros golpeando el suelo, primero varias veces con los talones, después con 
las puntas, los bordes externos y los bordes internos de los pies. 
Continuad andando normalmente unos instantes, después, parar quedándoos en la 
posición de partida: ¿han cambiado vuestros apoyos? 
Vamos a hacer un test de elasticidad de los músculos posteriores (Fig. 106): pro-
bad a flexionaros hacia adelante empezando con la cabeza, después enrollando la 
columna, luego la pelvis en ligera retroversion y por último flexionando las caderas: 
¿podéis enrollar la columna desde el coxis al occipital? 
¿Llegáis a tocar el suelo sin tener que flexionar las rodillas ni llegar al recurvatum? 
Poner las manos en el suelo, es posible que tengáis que flexionar las rodillas, si aún 
asi no se alcanza el suelo, se puede colocar libros o la guía de teléfono, por ejemplo. 
Algunos necesitarán, al principio, separar los pies, hacerlo pero manteniéndolossiem-
pre paráleos. Relajad la cabeza y el cuello entre los brazos y repartid bien el peso del 
cuerpo en manos y pies bien apoyados. 
En esta posición inspirad, hacer un empuje sobre el suelo, sin despegar el talón con 
un pie y luego el otro, haciendo a la vez una espiración larga, para facilitar el estira-
miento de los músculos tríceps sural e isquiotibiales (Fig. 107). 
NB: No es cuestión de estirar la rodilla a cualquier precio, se trata de empujar el 
suelo para hacer elevar la pelvis del mismo lado, evitando absolutamente el recurvatum. 
Alternad el estiramiento de un lado, luego del otro, en los tiempos espiratorios, 
relajando el tiempo inspiratorio. 
Para volver a la posición de píe, flexionad las rodillas hacia adelante al mismo 
tiempo que retrobascula la pelvis, llevando los glúteos hacía los talones y el coxis 
hacia adelante. Luego, empezad a enderezar sucesivamente, los diferentes segmentos 
de la columna empezando por el sacro, para terminar por la cabeza (Fig. 108). 
206 
— 
Fig. 105. 
Toma de conciencia 
del apoyo en el suelo. 
En bipedestación, pies paralelos separados 
a la misma distancia que vuestros isquio-
nes, analizad la forma en que los pies apo-
yan sobre el suelo: 
¿Estáis apoyándoos sobre la totalidad de 
las plantas? 
¿Os apoyáis más sobre los talones, las pun-
tas o quizás los bordes externos? 
Fig. 106. Test de elasticidad de los músculos posteriores. 
Tratad de flexionar el tronco sobre miembros inferiores, iniciando el movimiento en la 
cabeza, luego enrollando la columna, (dorso redondo), luego la pelvis en ligera retro\-
sión y al final flexione las coxofemorales. 
207 
Esto permite a los músculos de las cadenas posteriores y medianas reprogramarse 
a partir de un puento fijo inferior, desde donde van a asegurar su función que es, man-
tener la verticalidad de la estructura esquelética. 
Posición en cuclillas para relajar los tobillos: ¿Podéis poneros en cuclillas mante-
niendo ambos pies paralelos y apoyados en el suelo? 
Si esto no es posible, apoyad una rodilla en el suelo, alineando por delante el otro 
pie, en el mismo plano sagital que la pierna y el muslo (Fig. 109). 
Coloque las manos en la rodilla, luego acentúe la inclinación anterior de la tibia 
sobre el tobillo. Sin crispar los dedos, pensad en aumentar la distancia entre ellos y el 
talón. A veces es necesario despegar ligeramente los dedos del suelo, para facilitar el 
trabajo. Forzar exageradamente es inútil e incluso nefasto, tratar mejor de visualizar 
bien lo que se quiere obtener. 
Ahora, en posición decúbito dorsal, colocar dos pelotitas blandas, del tamaño de 
las de tenis, en la zona glútea a ambos lados del sacro. Esto os servirá para relajar los 
músculos de la región glútea a fin de tomar conciencia del sacro (Fig. 110): 
Flexionar los miembros inferiores, con una buena distancia entre talones y pelvis, 
para que esta apoye confortablemente sobre el suelo, con un ladrillo de madera bajo la 
nuca. 
Para facilitar vuestra relajación, dirigid la espiración hacia la pelvis, dejando caer 
el peso sobre las pelotitas, cada uno a su ritmo. 
Esta región es a menudo sensible, debido a las tensiones, en los piramidales o en 
los músculos glúteos, que se contraen como reacción a la presión de las pelotitas. 
Insistir durante tres o cuatro respiraciones y pronto desaparecerá la molestia que se 
siente al principio. 
Ahora podéis quitaros las pelotitas, sin alejarlas de vosotros, pues pronto os serán 
útiles de nuevo. 
¿Cómo sentís el apoyo de la pelvis? ¿Sentís el relieve del sacro? 
Tratad de analizar la forma, el volumen. Percibir sus curvas, tanto el sentido de su 
longitud como de su anchura. 
Mover el sacro sobre el suelo de adelante atrás y de un lado a otro. No preguntaros 
qué músculos están trabajando, pensad sólo en el sacro y visualizarlo en el espacio. 
Relajaros durante unos instantes, antes de proseguir. 
En la misma posición con los miembros inferiores flexionados en la justa angula-
ción, que permita apoyar sin dificultad la planta de los píes en el suelo. 
Empujad el suelo con ambos píes, ¿lo hacéis espontáneamente con la punta?, ¿con 
los talones?, ¿o con la totalidad de la planta del pie?. 
Repetirlo de nuevo con la punta: ¿qué hace la pelvis? 
208 
Fig. 107. Estiramiento 
de los músculos posteriores 
de miembros inferiores. 
Relaje la cabeza y el cuello entre los bra-
zos y reparta bien el peso del cuerpo sobre 
las manos y los pies bien apoyados. 
Inspire en esta posición, luego empuje el 
suelo con un pie, sin despegar el talón, 
espirando largamente, a fin de facilitar el 
esdramiento de los músculos de la pierna 
y los isquiotibiales. 
Repita lo mismo con el otro pie. 
Fig. 108. Reprogramación de los músculos posteriores. 
Para volver a la posición de pie, flexione las rodillas hacia adelante al mismo tiempo que 
retrobascula la pelvis, llevando los glúteos hacia los talones y el coxis hacia adelante. 
Luego enderece progresivamente los diferentes segmentos de la columna desde abajo 
hacia arriba, por último enderece la cabeza. 
209 
I 
Fig. 109. 
Flexibilización de tobillos. 
Acentúe la inclinación anterior de la tibia 
sobre el tobillo. 
No crispe los dedos y piense que aumenta 
la distancia entre dedos y talón. Es posible 
también despegar los dedos del suelo lige-
ramente, si esto facibtara el trabajo. 
Fig. 110. Toma de conciencia del sacro. 
Eleve la pelvis colocando una pelotita a cada lado del sacro, debajo de los glúteos, dejan-
do caer el peso sobre ellas. Para facilitar la relajación, dirija la espiración hacia la pelvis, 
haciéndola poco a poco mas lenta, a vuestro propio ritmo. 
211 
Después con el talón: ¿se mueve la pelvis de la misma forma? 
Empujad el suelo con la totalidad de la planta de los pies y esta vez voluntaria-
mente, y al mismo tiempo aumentáis la retrobascula del sacro. 
Relajad el esfuerzo y dejar que el sacro vuelva a su posición. 
Vamos a ir un poco mas allá y reprogramar los glúteos mayores en su correcta 
fisiología, en la estática en bipedestación, estos músculos garantizan la verticalidad del 
sacro (Fig. 111): empezad por aumentar el apoyo de los pies en el suelo, retrobascu-
lando el sacro, después tratar de "pegar" L5 sobre el suelo, despegando el sacro que se 
mantiene en retroversión, después L4 despegando L5 y sacro, después L3 despegando 
L4, L2 despegando L3 y en fin despegando L2, con las subyacentes. 
NB: El sacro, en estos momentos está despegado, pero es indispensable mantener-
lo en retrobascula. 
La vuelta a la posición inicial es también importante: Trataréis de apoyar vértebra 
por vértebra, es decir L2, L3, L4 y por último L5, antes de dejar que el sacro se apoye 
de nuevo sobre el suelo. 
Repetir dos o tres veces el ejercicio sin olvidaros de respirar. 
Relajaros y aprovechar este momento para recuperar las pelotitas que os había 
pedido guardarais cerca de vosotros. 
Siempre en decúbito, con los miembros inferiores replegados, elevad ligeramente 
el tórax, para colocarlas a un lado y otro del segmento de la columna comprendido entre 
D9 y D12 y hacia adentro de los ángulos posteriores de las costillas correspondientes 
(Fig. 112). Esta zona es muy sensible, debido a la presencia de los diferentes planos 
musculares. Perseverar y conducir la espiración hacia esta región, dejando caer el peso 
del cuerpo sobre ellas, para facilitar la relajación de los músculos paravertebrales. 
Cuando ya no sintáis las pelotitas, podéis quitarlas. Impregnaros de la nueva percep-
ción de esta región de la espalda, tan poco presente habítualmente. ¿Percibís el movi-
miento costal?, si no es así, no tiene importancia, puesto que volveremos sobre esto. 
Mantened la misma posición y colocar bajo el occipital un libro o un ladrillo de 
madera, tomando conciencia del apoyo del occipital. Vamos a relajar la región occipi-
tal que está bajo la dominancia de los músculos de PM (Fig. 113): 
¿Qué forma tiene vuestro occipital?, ¿es plano o convexo?, ¿puntiagudo o redon-
do?, ¿percibís unrelieve solo o dos?, ¿es sensible?, ¿es simétrico a ambos lados?. A 
menudo un lado parece^mas grueso y mas sensible que el otro. Oscilando la cabeza de 
derecha a izquierda y de izquierda a derecha como para decir "no", masajear la región 
sensible sobre el libro. 
Haciendo variar la verticalidad de la cabeza, podéis masajear más abajo, en la 
unión suboccipital o más arriba en la cima del occipital. Esto favorece la relajación de 
los músculos complexos y occipitales. 
212 
Glúteos 
Mayores 
Fig. 111. Reprogramación de los glúteos 
mayores. 
Comience por aumentar el apoyo de los pies en el suelo retro-
basculando el sacro, luego trate de apoyar L5 sobre el suelo, des-
pegando el sacro, que queda en retroversión, luego L4 despe-
gando L5 y sacro, luego L3 despegando L4, L2 despegando L3 
y al final L l despegando L2 y subyacentes. 
Para mantener la retrobascula del sacro, imagine un asa. unida a 
la punta de vuestro coxis. Tirando de este asa, lleve el coxis y 
también el sacro en flexión. 
El retomo también es importante: Trate de ir apoyando una vér-
tebra cada vez, es decir L2, L3, L4 y a final L5, antes de dejar 
que el sacro se desenrolle para apoyarse otra vez en el suelo. 
Repita dos o tres veces el viaje de ida y vuelta. 
213 
Fig. 112. Relajación de los músculos paravertebrales. 
Eleve ligeramente el tórax, colocando las pelotitas a un lado y otro del segmento de colum-
na comprendido entre D9 y D12 y por dentro de los ángulos posteriores de las costillas 
correspondientes. Dirija la espiración a esta región, para dejar caer el peso del cuerpo y 
facilitar la relajación de los paravertebrales. 
215 
Cuando la sensibilidad haya disminuido, dejáis de hacer este ejercicio y colocáis 
las manos sobre la frente, los dedos dirigidos hacia el cráneo y los bordes cubitales 
de las dos manos en contacto, (Fig. 114). 
Hacer que se adhiera la piel de las manos con la de la frente y sin que las manos 
se deslicen "tirar" hacia los ojos, a fin de poner en tensión la aponeurisis epicránea 
que relaciona los músculos posteriores del occipital con los músculos anteriores fron-
tales. 
Puede que esto resulte algo desagradable, apareciendo sensación de picazón. En 
este caso no sohéis bruscamente la piel, sino llevarla hacia la cima del cráneo, y des-
pués desplazarla varias veces de arriba abajo y de abajo a arriba, con respecto al 
hueso subyacente. A continuación podéis dejar el contacto y estiraros globalmente 
Situaros mentalmente en la región suboccipital, tratad de visualizar CO/Cl y 
C1/C2 (Fig. 115): Empezad por CO/Cl y visualizad las superficies articulares cónca-
vas del atlas, que soportan la convexas del occipital. Mueve muy ligeramente la cabe-
za de abajo a arriba, tratando de realizar el movimiento únicamente en CO/Cl. 
Pasar a C1/C2, visualizando la apófisis odontoides que nace de la parte anterior y 
superior del cuerpo del axis que tiene la forma de una silla de montar, sobre la cual 
está sentado el atlas que rodea la odontoides con sus brazos. 
Mover la cabeza lateralmente como para decir "no" tratando de hacerla girar con 
Cl alrededor de la apófisis odontoides. 
Para terminar dibujar con la nariz un 8, en un sentido y en el otro. 
Este ejercicio es excelente para relajar los pequeños músculos suboccipitales. a 
menudo "asfixiados" por la tensión de los complexos que bloquean la cabeza en 
extensión posterior. 
Pasad progresivamente de la posición precedente a la posición decúbito prono, 
después, a cuadripedia, para terminar sentándose sobre los talones o en posición de 
sastre, según la preferencia. 
Es en esta posición en la que vamos, como en el primer caso a relajar las fibras 
anteriores del diafragma (Fig. 99). 
Después relanzaremos la actividad rítmica de los músculos transversos espino-
sos, asfixiados por el exceso de tensión en las cadenas posteriores y medianas más 
particularmente los paravertebrales: abrazaros los omóplatos y con la mirada fija 
hacia adelante, en la horizontal, movilizar el tórax en rotación derecha-izquierda-dere-
cha-izquierda... en forma pendular, con un ritmo de tic-tac. 
Continuad este ejercicio haciendo variar el enderezamiento de la columna verte-
bral desde la posición cifótica, sin exagerar, hasta la erección casi completa. 
216 
Fig. 113. Relajación de la región suboccipital. 
Oscilando la cabeza de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, como para decir no, 
con un libro o una madera debajo del occipital, se realiza un automasaje en esa sensible 
región. Haciendo variar la verticalidad de la cabeza, puede masajear, mas abajo, hacia la 
articulación suboccipital o más arriba hacia la cima del occipital. Esto favorece la relaja-
ción de los miísculos complexos y occipitales. 
Fig. 114. Estiramiento de la aponeurosis epicránea. 
Colocar suavemente las palmas de las manos en la frente con los dedos dirigidos hacia el 
occipital y tire, sin que las manos se deslicen, hacia los ojos, a fin de poner en tensión, toda 
la circunferencia superior del cráneo, es decir la aponeurosis epicránea que une los mús-
culos occipitales hacia atrás con los músculos frontales hacia adelante. 
217 
Fig. 115. Esquematización 
de las articulaciones 
occipito-atloidea 
y atloideo-axoidea. 
Las superficies articulares cóncavas 
del adas, soportan a las superficies 
convexas del occipital. 
La apófisis odontoides nace de la 
parte anterior y superior del cuerpo 
del axis, que tiene la forma de una 
silla de montar, sobre la cual está sen-
tado el atlas que rodea a la odontoides 
con sus brazos. 
219 
A continuación pasar a la posición de "saludo Alá", sentaros sobre los talones y 
apoyad el abdomen sobre los muslos, o entre ellos según su volumen. 
Relajar el cuello para colocar mejor la cabeza sobre el suelo, por delante de las 
rodillas. ¿Os resulta cómoda esta posición?, ¿Llegáis a flexionar lo suficiente las rodi-
llas o el abdomen os molesta?, ¿Cuando inspiráis profundamente, va la pelvis hacia 
arriba?, ¿Tenéis la impresión de no poder respirar?, ¿Percibís la movilidad costal pos-
terior?. 
Colocar un balón de goma bajo el esternón y volver a la posición de Alá sin apre-
tarlo demasiado, en cada inspiración, imaginad que el balón se infla y enrollaros alre-
dedor de él, esto os permitirá alargar el tórax hacia atrás. Visualizad la parte posterior 
del tórax y amplificad su expansión. Denys-Struyf llama a este ejercicio, "respirar en 
la espalda". 
Dejaros impregnar durante cierto tiempo, para después pasar a posición cuadrú-
peda, tomando apoyo sobre las manos. 
Movilizad la pelvis en todas las direcciones, la columna lumbar, después la 
columna dorsal entre los omóplatos, sin flexionar demasiado los codos. Tomaros el 
tiempo necesario, como un perrito que se estira saliendo de su canasta (Fig. 118). 
Como para el caso precedente, se puede añadir a este trabajo una estimulación de 
la ritmicidad respiratoria en todo el cuerpo, en decúbito ventral (Fig. 97). 
Para terminar, utilizar una cuchara de madera o simplemente la punta de vuestros 
dedos, para golpetear suavemente todo lo que sea accesible en vuestro esqueleto: 
- los talones, el empeine del pie 
- las crestas tibiales, las partes laterales de las rodillas 
- las caras laterales de los trocánteres mayores, las crestas ilíacas 
- el sacro, los isquiones si son accesibles 
- las costillas y el esternón 
- y para terminar las clavículas y el cráneo (un poco mas delicadamen-
te), sin olvidar a nivel de la cara, las arcadas zigomáticas. 
NB: Haced resonar el hueso, a fin de despertar la conciencia de esta estructura 
que es vuestro esqueleto. Entre dos golpeteos llenaros de esta vibración, tratando de 
sentirla hasta lo más profundo. 
220 
Fig. 116. Tic-Tac. 
Abrace los omóplatos y manteniendo la 
mirada fija hacia adelante, a la altura de 
los ojos, movilice el tórax en rotación: 
derecha-izquierda, derecha-izquierda... 
alrededor de un eje vertical en forma 
pendular, en un ritmo de tic-tac. 
Fig. 117. Estimulación de la "respiración en la espalda"En cada inspiración, imagine que el balón colocado debajo del esternón, se infla y enró-
llese alrededor de él, para ello es necesario ensanchar el tórax hacia atrás. La pelvis no se 
debe despegar de los talones ni la cabeza del suelo. 
Visualice la parte posterior del tórax y amplíe su expansión inspiratoria. 
221 
G.D.S., aproximándose a ciertos principios de eutonía nos dice: 
"Si no tengo conciencia de mi tibia, me fabrico una con mi soleo. 
Si no tengo conciencia de mi fémur, me lo fabrico con mis isquiotibiales. 
Si no soy consciente de mi sacro, me lo fabrico con mis glúteos. 
Si no tengo consciencia de mi columna vertebral, me fabrico una con mis para-
vertebrales. ..". 
Hacer vibrar el esqueleto es uno de los medios para despertar en nosotros la 
"conciencia del hueso", también se puede utilizar el trabajo de torsión en miembros o 
la visualización para las zonas menos accesibles. 
Las tensiones en las cadenas posteriores y medianas esconden a menudo un vacío 
energético subyacente, y no es raro que después de las sesiones, la relajación sea tan 
intensa que el sujeto se sienta anormalmente fatigado e incluso deprimido. 
Para paliar estas reacciones desagradables, en los grupos, pedimos a los alumnos 
que se "rastrillen " el uno al otro con las yemas de los dedos: empezando transver-
samente, entre los omóplatos. 
Partiendo de la columna, las manos se alejan una de la otra, hacia los hombros. 
A continuación realizar lo mismo de una parte a otra de las espinosas, de arriba 
hacia abajo, hasta llegar al sacro. 
Sobre la región sacra, insistir de nuevo trasversalmente, pues a menudo está mal 
irrigada debido a las tensiones en la masa común. 
Partiendo del sacro, rastrillad en el sentido de las fibras del glúteo mayor, después 
llegar a los miembros inferiores, posteriormente hasta los talones. 
NB: Este rastrillado debe ser enérgico pero no desagradable, se realiza varias 
veces, hasta que la piel se enrojece, o si se realiza sobre la ropa, hasta que el sujeto 
sienta una impresión de calor. 
222 
Fig. 118. Movilización del tronco en posición cuadrúpeda 
Movilice la pelvis y la columna lumbar, luego la columna dorsal entre los omóplatos, sin 
flexionar mucho los codos. Tómese el tiempo que necesite, como un perrito que se estira 
asomándose de su canasta. 
223 
REFUNCIONALIZACIÓN 
DE UN TÓRAX 
DE TIPO PARADÓJICO _ 
Ante todo vamos a comenzar por armonizar las tensiones entre las cadenas poste-
rolaterales y las cadenas anteromedianas antes de refuncionalizar las estructuras PA y 
AR 
Vamos a empezar por las cadenas posterolaterales, cuyo pivot primario es la 
coxofemoral: instalaros en decúbito dorsal, asegurándoos de que disponéis de sufi-
ciente espacio a derecha y a izquierda, para extender lateralmente los brazos. 
Alinead bien el cuerpo, de la cabeza a los pies y colocad confortablemente la pel-
vis y la cabeza en el suelo. 
Flexionar una pierna, colocando la planta del pie en el suelo, después la otra. 
Llevad una rodilla hacia el abdomen y sujetarla con la mano del mismo lado, 
luego la otra. 
Apretar las rodillas con la ayuda de las manos colocadas en su cara externa y sin 
crispar los hombros. 
Realizar el esfuerzo de separar las rodillas conservando los pies en contacto y 
oponiéndoos con las manos a esta separación (Fig. 119). 
Espirar durante todo el tiempo de la contracción resistida. 
Inspirar durante la relajación. 
Estas contraccionees isométricas mantenidas, están dirigidas a relajar los pelvi-
trocanéreos, rotadores externos de la cadera. 
Apoyar los pies en el suelo, rodillas flexionadas y "rastrillad" el exterior de los 
muslos, desde las partes laterales de los glúteos hasta el exterior de las rodillas. 
Después estiraros, como queráis. 
Flexionar de nuevo los miembros inferiores sobre el abdomen en cuatro tiempos, 
como en el ejercicio precedente, pero esta vez, colocando las manos en el interior de 
las rodillas separándolas al máximo posible, vamos a relajar los aductores (Fig. 120): 
Realizar el esfuerzo de aproximar las rodillas pero oponiéndoos con las manos, que 
una vez más deben resistir. 
Repetir la operación tres veces, acoplando el esfuerzo al tiempo espiratorio, sin 
hacer una fuerza excesiva. 
Es posible que este ejercicio estimule los abdominales y haga elevar el pubis, no 
importa que ocurra esto. 
Volver a apoyar los miembros inferiores en cuatro tiempos y estiraros. 
224 
Fig. 119. Relajación 
de los pelvitrocantéreos. 
Apriete sus rodillas, ayudándose con las 
manos colocadas en la cara externa, sin 
crispar los hombros. Haga ahora el 
esfuerzo de separar las rodillas, mante-
niendo los pies en contacto, pero, resis-
tiendo con las manos que deben sostener 
Espire durante todo el timpo que dure la 
contracción contrariada, inspire durante 
la relajación. 
Fig. 120. Relajación 
de los aductores de cadera. 
Haga el esfuerzo de apretar las rodillas, 
pero resista con sus manos que, una vez 
más, deben so.stener 
Repita la operación tres o cuatro veces, 
haciendo el esfuerzo en la espiración, 
pero sin hacer una fuerza excesiva. 
225 
Continuando en decúbito dorsal, piernas estiradas, alineadas todas las partes del 
cuerpo, vamos a estirar las cadenas posterolaterales, gracias a una postura tomada 
del yoga, (Fig. 121): girar la cabeza hacia la izquierda girándola alrededor del eje 
raquídeo, mantenido previamente en rectitud. 
Separar el miembro superior izquierdo del tronco, deslizándolo sobre el suelo con 
el antebrazo en supinación, y sobre todo sin elevar el muñón del hombro hacia la 
cabeza, el cuello debe quedar libre. No es necesario ir mas allá de los 100 a 110°. 
Procurad mantener la parte posterior del hombro y el codo sobre el suelo, colo-
cando el antebrazo en pronación de forma que la palma de la mano apoye bien. Fijad 
la mirada sobre esta mano. 
Flexionar el miembro inferior izquierdo y llevarlo sobre el abdomen, sujetándolo 
con la mano derecha que queda libre, por el exterior de la rodilla. 
Con una presión de esta mano, llevad la rodilla hacia la derecha, hasta poner en 
torsión la pelvis, después el abdomen y el raquis dorsolumbar. 
El estiramiento a menudo se siente en los glúteos, los pelvitrocantéreos y los 
isquiotibiales externos, insistir también en el descenso de la parte superior y lateral 
del tórax durante la espiración. No forzar, dejar que la rodilla descienda progresiva-
mente hacia el suelo con la ayuda de la respiración. 
Llevar suavemente la pierna hacia el eje del cuerpo, y después estirarla con pre-
caución. Ir bajando poco a poco el miembro superior hacia el cuerpo, empujando 
desde la punta de los dedos, como para "desenganchar" este miembro superior del 
tronco. Por último, llevar la cabeza a posición neutra "creciendo". 
El despliegue lateral de las costillas es debido a la actividad de los serratos mayo-
res, para lo cual necesitan de un punto fijo sobre el omóplato. No es raro encontrar 
tensiones en los fijadores del omóplato, como en el caso del tórax con grandes diá-
metros. 
Continuando en decúbito dorsal, colocar un almohadón pequeño bajo la columna 
cervical para evitar la inversión de la curva. 
A continuación colocar una pelotita a cada lado, entre la columna y los omópla-
tos, bajo los trapecios medios y los romboides que ellos recubren. 
Flexionar sucesivamente los dos miembros inferiores con el fin de colocar con-
fortablemente la pelvis y deslordosar la columna dorsolumbar. Vamos a relajar los 
fijadores del omóplato (Fig. 122): sujetar con cada mano un codo y llevarlos hacia 
adelante con los brazos en la vertical. Empujar con los codos hacia arriba hasta que 
los omóplatos se despeguen del suelo. ¿Es esto posible, manteniendo apoyada la 
columna vertebral? 
Visualizar bien la distancia entre los omóplatos y la columna y agrandar esta dis-
tancia. 
Si podéis, asociar un descenso del esternón hacia los pies y hacia el suelo durante 
226 
Fig. 121. Estiramiento de la cadena posterolateral izquierda. 
Evite elevar el muñón del hombro haciala cabeza, el cuello debe quedar libre. Procure 
mantener la parte posterior del hombro y el codo en el suelo. 
Trate de prolongar el estiramiento en el tronco, insistiendo en el cierre de la parte lateral 
del tórax durante la espiración. 
Sin forzar, deje descender progresivamente la rodilla hacia el suelo, ayudándose con la res-
piración. 
Fig. 122. Relajación de los fijadores del omóplato. 
Empuje con los codos hacia arriba, hasta despegar los omóplatos del suelo. ¿Puede hacer-
lo sin llevar en el movimiento la columna vertebral? 
Visuahce bien la distancia entre los omóplatos y la columna y trate de agrandar esa dis-
tancia. Haga a la vez un descenso del esternón hacia los pies y hacia el suelo, durante el 
tiempo espiratorio, tratando de alargarlo para mantener mas tiempo el esdramiento. 
Apoye los omóplatos sobre las pelotitas en la inspiración. 
227 
el tiempo espiratorio, que debéis alargar para mantener el estiramiento durante más 
tiempo. 
Apoyad los omóplatos sobre las pelotitas en la inspiración. 
Abrazaros los omóplatos, y cifosando la columna dorsal alta, sin forzar la cabeza 
ni el cuello, movilizar la columna y el tórax en todas las direcciones. Insistir en incli-
naciones laterales rítmicas para relajar los intercostales... 
Poneros de lado para pasar a la posición cuadrúpeda y terminar sentados sobre los 
talones, la pelvis apoyada por delante de los isquiones. Vamos a devolver la longitud 
fisiológica a los músculos de la pared anterior del tronco (Fig. 123): colocar las pal-
mas de las manos veticalmente sobre los glúteos a ambos lados del sacro los dedos 
dirigidos hacia el suelo, los codos flexionados hacia atrás. 
Tomar conciencia del eje vertebral y enderezaros, bajando los hombros y llevar 
los codos hacia atrás para aproximarlos el uno al otro. 
Facilitar la apertura transversal del tórax alejando los muñones del hombro el uno 
del otro. Llevar el esternón hacia arriba para aumentar la distancia entre" el apéndice 
xifoides y el pubis y así estirar los rectos mayores del abdomen. 
NB: La columna debe apuntalarse en bloque sobre la región D8/D9. es nece-
sario no bascular la cabeza hacia atrás ni lordosar la columna cervical. 
Una vez que habéis encontrado la posición adecuada, empujar el maxilar inferior 
hacia adelante, durante la espiración, para prolongar el estiramiento en los músculos 
anteriores del cuello. Ganar longitud durante la inspiración y mantener durante todo 
el tiempo espiratorio. 
Mantener la postura durante tres o cuatro ciclos respiratorios. 
Relajar suavemente primero la mandíbula, el esternón, después los codos y los 
hombros. Cruzar los brazos sobre el tórax para abrazaros los omóplatos y enrollaros 
progresivamente en cifosis, efectuando pequeñas rotaciones de tronco en un ritmo de 
tic-tac. No forzar y volver progresivamente a la posición enderezada. 
En decúbito dorsal, confortablemente, un almohadón bajo la cabeza si es necesa-
rio, la pelvis bien colocada, "rastrillar" el esternón en sentido logitudinal. 
Estas tipologías torácicas se llaman paradójicas, porque cuando una parte del 
tórax está en inspiración, la otra está en espiración. Es también el caso de las tipologí-
as torácicas con gran diámetro anteroposterior, pero de forma menos visible global-
mente y sobre todo de frente, con una caja torácica muy elevada en bloque. 
228 
Fig. 123. Relajación de los 
músculos anteriores del tronco 
Enderece el esternón hacia arriba y aumen-
te la distancia entre apéndice xifoides y 
pubis, para estirar los rectos mayores del 
abdomen. 
La columna debe arquease en bloque sobre 
la región D8-D9, no se debe, de ninguna 
manera bascular la cabeza hacia atrás ni los-
dosar la columna cervical. 
Facilite la apertura transversal del tórax, 
alejando los hombros uno del otro. 
Empuje el maxilar inferior hacia adelante, 
espirando. 
Gane en longitud durante la inspiración y 
mantenga lo que ha ganado durante todo el 
tiempo espiratorio. 
Mantenga la postura tres o cuatro ciclos res-
piratorios. 
229 
En el caso presente, la paradoja es visible de frente, el esternón parece hundirse en 
cada inspiración, mientras que las partes laterales del tórax se despliegan exagerada-
mente. 
En la espiración, el esternón se hunde todavía mas, mientras que las partes latera-
les permanecen desplegadas. Es pues necesario facilitar la inspiración en el ester-
nón y la espiración en las partes laterales del tórax.' 
Para ello, vais a colocar las manos lateralmente sobre el tórax, (Fig. 124), orien-
tándolas de forma que se pueda fácilmente cerrar el ángulo de Charpy. 
Comenzar con una inspiración ligeramente forzada y a la cual os oponéis contra-
riando el despliegue lateral. La resistencia es algunas veces fuerte, pero ¿sentís que 
ello facilita la elevación del esternón? 
Durante la espiración, aumentar el cierre lateral del tórax, ¿sentís que esto impide 
que el esternón descienda exageradamente? 
Es "modelando" progresivamente la caja torácica, espiración tras inspiración, que 
devolveréis a las diferentes partes del tórax una mejor movilidad, aunque no sea la 
ideal. 
Permanecer en la misma posición y respirar profundamente varias veces a fin de 
tomar conciencia de lo que ha cambiado: 
- ¿Cómo se mueve vuestro esternón? 
- ¿Cómo se mueven vuestras costillas? 
- ¿Está todo mejor coordinado? 
Estiraros como queráis antes de levantaros gradualmente, pasando por la posición 
de "cuatro patas" a la posición de rodillas enderezadas. Una vez de pie, anclar los pies 
en el suelo, bordes internos paralelos, en la línea de los isquiones. 
Caminar en el sitio, manteniendo las rodillas desbloqueadas y efectuar pequeñas 
flexiones de rodillas, rítmicas y rápidas, para despertar los cuadríceps y reactivar la 
dinámica de alternancia PA-AP descríta en la figura 104. Sólo el eje vertebral perma-
nece vigilante, mientras que los miembros y las cinturas están relajados. 
Sin transición vais a pasar de estas flexiones rítmicas a rebotar sobre la punta de 
los pies y hacer un "slalom" en el sitio (Fig. 125). 
Este trabajo rítmico en torsión, permite equilibrar las tensiones en las cadenas 
cruzadas AL y PL, por la alternancia en el movimiento. 
230 
Fig. 124. Modelaje del tórax. 
Haga resistencia al despliegue lateral del tórax en la inspiración. 
Durante la espiración aumente la presión de cierre lateral del tórax 
Fig. 125. 
Equilibración de tensiones en las cadenas cruzadas AL y PL. 
Rebote sobre la punta de los pies en "slalom". Este trabajo rítmico en torsión, permite equi-
librar las tensiones en las cadenas cruzadas AL y PL, por la alternancia en el movimiento. 
231 
LIBERACIÓN 
DE UN TÓRAX 
BLOQUEADO EN ESPIRACIÓN 
Es necesario empezar a trabajar a nivel de los anclajes mas distales de la cadena 
AL y en particular de su pivot primario, situado en la articulación coxo-femoral, que 
fija en flexión y rotación interna el fémur, bajo una contranutación ilíaca. 
Posición sentado con la espalda completamente apoyada en la pared. Sujetar con 
ambas manos pero con mucha suavidad, los tejidos blandos del exterior del muslo 
(Fig. 126). Vamos a trabajar la bandeleta de Maissiat que es un punto clave para 
equilibrar las tensiones entre las cadenas AL y PL, en los miembros inferiores: con 
una mano al lado de la otra se coge un pliegue de piel longitudinal, en el sentido de 
las fibras de esta bandeleta, después despegar ligeramente la piel, perpendicularmen-
te a la superficie del muslo. 
Esto es a menudo muy doloroso, adaptad la toma y cuando sea menos doloroso 
podéis siempre despegándola, tirar de la piel longitudinalmente, alejando las manos la 
una de la otra. 
Después de esta maniobra será posible hacer una torsión (Fig. 127) de la piel: hacia 
atrás con la mano mas cercana a la raíz del muslo, o sea en el sentido de la rotación 
extema y hacia adelante con la mano mas distal en el sentido de la rotación interna. 
En este sentido de torsión fisiológica de los tejidos, se equilibra el tono entre 
todas las cadenas miofasciales.Este trabajo se realiza en toda la longitud de la bandeleta, desde la tuberosidad 
externa de la tibia hasta el trocánter mayor. 
Este trabajo se termina "rastrillándose" toda la zona en sentido longitudinal. 
En posición decúbito dorsal lo mas confortable posible y con todos los segmentos 
bien alineados. Si es necesario, colocar bien la pelvis. Miembros inferiores en la línea 
de los isquiones y pies paralelos. 
Flexionar la pierna derecha de forma que el talón esté a la altura de la tuberosidad 
tibial de la otra pierna que permanece estirada. 
Asegurar que la planta del pie derecho esté bien instalada en el suelo, sin tensión. 
Sujetar el hueso iliaco derecho, los dedos sobre la cresta iliaca y el pulgar sobre la 
espina ilíaca antero-superior (Fig. 128). 
Sin demasiado esftierzo, llevar este ilíaco a la retroversión, y después dejarlo vol-
ver. ¿Es posible?. 
Repetir varias veces esta operación para integrar bien el movimiento de este 
hueso. 
Sin sujetar el ilíaco con la mano tratar de hacer la retroversión activamente, y 
visualizar la apertura del pliegue inguinal. 
232 
Fig. 126. Trabajo de la bandeleta de Maissiat. 
Pince con las dos manos, pero con mucha suavidad al principio, los tejidos blandos del 
exterior del muslo. 
Una mano seguida de la otra, realice un pliegue de piel longitudinal, luego despegue la 
piel, perpendicularmente a la superficie del muslo. Frecuentemente es muy doloroso, 
adapte la toma y cuando sea menos doloroso, podrá, siempre despegándola, tirar sobre la 
piel longitudinalmente, alejando las manos una de la otra. 
Fig. 127. Pliegue de piel en torsión. 
Es posible torcer la piel hacia atrás con la mano proximal a la raíz del miembro, hacia la 
rotación externa y hacia adelante, con la mano distal, en rotación interna. 
De esta manera, usted trabaja en el sentido de la torsión fisológica de los tejidos, cuando 
hay equilibrio tónico entre todas las cadenas miofasciales. 
233 
La espina iliaca anterosuperior debe alejarse del fémur hacia arriba y hacia atrás. 
Dejarla volver, y repetir el ejercicio varias veces. Al principio esto nos puede parecer 
imposible de realizar, no forcéis, tratar más bien de sentir el movimiento. 
Ahora trataremos de aumentar la apertura del pliegue inguinal ÍFig. 129), 
haciendo una retroversión del iliaco y colocando el muslo en el eje de la rodilla, en el 
momento de una inspiración. 
NB: El ilíaco debe quedar en retroversión cuando empujamos en el eje de la 
rodilla. 
Relajar el esfuerzo durante la espiración. Recomendamos repetirlo tres o cuatro 
veces. 
Estirar de nuevo este miembro inferior y analizar las nuevas sensaciones: 
¿Cómo sentís el lado que acabáis de trabajar? 
Efectuar el mismo trabajo del lado izquierdo, y después estiraros antes de pasar al 
ejercicio siguiente. 
Flexionad uno de los miembros inferiores, colocando la planta del pié a la altura 
de la tuberosidad tibial del lado opuesto, después flexionar la otra pierna y colocar ese 
pié al lado del otro, de forma simétrica, con una separación que corresponda a la parte 
media de los glúteos, colocad de nuevo si es necesario la pelvis, para que la posición 
de los miembros inferiores pueda ser mantenida cómodamente y sobre todo, permita 
que disminuya la tensión en los abdominales. 
Vamos a relajar la zona abdominal sirviéndonos de la piel: este trabajo lo vamos 
a realizar en seis tiempos, comenzando por la derecha y terminando en el lado 
izquierdo, a fin de seguir el sentido del tránsito intestinal. 
Sujetad con las dos manos la piel del abdomen, a la derecha y lateralmente, entre 
la cresta ilíaca y la zona mas baja de la caja torácica (Fig. 130). Traccionar esta piel 
hacia el exterior y mantened esta tracción durante tres ciclos respiratorios. Si la piel 
tiene tendencia a escaparse de los dedos es preciso reajustar la toma. 
Desplazar las manos, para coger la piel a lo largo del ángulo de Charpy (Fig. 131) 
y reproducir la misma maniobra. 
NB: Es posible que dando un cierto sentido a esta tracción, prolongarla hacia el 
ligamento falsiforme que suspende el hígado al diafragma y lo une a la vesícula biliar. 
No es raro sentir una especie de vacío con un ruido característico. 
Sujetad la piel hacia adentro y cerca del vértice del ángulo de Charpy, siempre del 
lado derecho (Fig. 132) y traccionar de la misma forma. 
234 
Fig. 128. Retrobáscula pasiva del ilíaco 
Coja el hueso ilíaco derecho, dedos debajo de la cresta y pulgar sobre la espina ilíaca 
anterosuperior 
Sin esfuerzo excesivo, lleve el ilíaco en retroversión, y luego déjelo volver por si mismo. 
Fig. 129. Apertura del pliegue de la ingle 
Trate de aumentar la apertura del pliegue de la mgle. haciendo una retroversión del ilíaco 
y empujando el muslo en el eje de la r od i l l a , en el t i e m p o mspiratorio. Relaje el esfuerzo 
en la espiración. 
N.B. El ilíaco debe quedar siempre en retrobáscula. cuando se hace el empuje en el eje 
de la rodilla. 
235 
Relajación de la esfera abdominal lado derecho. 
Fig. 130. 
Tome con las dos manos la piel del 
abdomen, a la derecha y lateralmen-
te, entre la cresta ilíaca y la parte más 
baja de la caja torácica. 
Traccione esta piel hacia el exterior 
y mantenga esta tracción durante tres 
ciclos respiratorios. 
Fig. 131. 
Coja la piel a lo largo del borde infe-
rior de la parrilla costal, por dentro 
del ángulo de Charpy y reproduzca 
la misma maniobra. 
Es posible, dando cierto sentido a la 
tracción, prolongarla hacia el liga-
mento falciforme, que suspende el 
hígado al diafragma y alcanzar la 
vesícula. 
Fig. 132. 
Coja la piel hacia adentro y cerca del 
vértice del ángulo de Charpy, pero 
siempre del lado derecho y traccione 
de la misma manera. 
237 
Ahora pasad al lado izquierdo y traccionad la piel hacia dentro y cerca del vértice 
del ángulo de Charpy (Fig. 133). 
NB. A este nivel se puede influir sobre el estómago. 
Descender hacia adentro del ángulo de Charpy, por su parte inferior y lateral, 
para el quinto tiempo (Fig. 134), y terminar entre la parte inferior de la caja torácica 
y la cresta ilíaca izquierda para realizar la sexta y última toma (Fig. 135). 
La relajación se prolonga hasta el colon en sus tres partes, y el efecto sobre las 
sensaciones de meteorismo es radical. 
Se utiliza también esta tracción sobre la piel, en el sentido de las fibras de los rec-
tos mayores del abdomen, para relajarlos. Es suficiente alejar progresivamente una 
mano de la otra en cada inspiración, manteniendo lo que se ha ganado de longitud, en 
la espiración, para obtener muy rápidamente su relajación (Fig. 136). 
Con el fin de estirar toda la cadena AL, flexionar el miembro inferior izquierdo, 
con un buen apoyo de la planta del pie y pasad la pierna derecha por debajo. Sujetad 
el pie derecho con la mano izquierda, estirando ahora la pierna izquierda y tratar de 
llevar el muslo derecho paralelo al izquierdo, sin anteversar la pelvis que debéis con-
trolar activamente. 
¿Es posible?. No forzar, no ir mas allá de lo que permita la posición controlada 
de la pelvis. Para conseguir esto, a veces es necesario tomar sesiones individuales. 
Girar la cabeza alrededor del eje raquídeo hacia la derecha y llevar el miembro 
superior derecho por encima de la cabeza. 
Aprovechar el tiempo espiratorio para empujar con el codo derecho y rodilla dere-
cha en direcciones diametralmente opuestas, con el fin de abrir el lado derecho (Fig. 
137). Visualizar bien la apertura del pliegue inguinal y de ese lado. No forzar, mas 
bien quedaros por debajo de las posibilidades del momento y comenzar otra vez por el 
principio, repitiendo el ejercicio cuatro o cinco veces. 
Volver suavemente a la posición de partida, primero el brazo, que va descendien-
do despacio a lo largo del cuerpo, haciendo un empuje en el eje para decoaptar la 
escapulohumeral, después la cabeza que se lleva al eje realizando un autoestiramiento. 
Flexionar la pierna izquierda con el fin de poder mas fácilmente liberar el miem-
bro inferior derecho, con precaución,sujetándoos la cadera si es necesario. 
Permanecer estirados unos instantes para apreciar la diferencia de sensaciones 
entre el lado trabajado y el otro. Inspirar profundamente y sentir si el tórax reacciona 
de la misma forma a la derecha que a la izquierda. 
Después, repetir el ejercicio con el lado izquierdo. 
Para terminar estiraros de la cabeza a los pies hasta la punta de los dedos, antes de 
pasar al ejercicio siguiente. 
238 
Relajación de la esfera abdominal, lado izquierdo. 
Fig. 133. 
Pase ahora al lado izquierdo, toman-
do la piel por dentro y cerca del 
ángulo de Charpy. Prolongando la 
tracción en profundidad, a ese nivel 
podemos actuar sobre el estómago. 
I 
Fig. 134. 
Siga descendiendo, siempre por den-
tro del ángulo de Charpy, hacia la 
parte inferior y lateral, este sería el 
5.° tiempo. 
Fig. 135. 
Para terminar, en la parte inferior de 
la caja y la cresta ilíaca izquierda, 
para el 6.° y último tiempo. 
El efecto se prolonga hasta las pare-
des del colon en sus tres porciones. 
Esta última toma es eficaz en el 
meteorismo. 
239 
f ' 
Fig. 136. Relajación de los rectos mayores del abdomen. 
Traccione la piel, en dirección y en el sentido de las fibras de los rectos mayores del abdo-
men. Será suficiente ir alejando poco a poco y progresivamente, una mano de la otra en 
cada inspiración, manteniendo lo que ganamos en longitud en el tiempo espiratorio para 
obtener rápidamente su relajación. 
Fig. 136. Postura global de 
inhibición de tensiones en la 
cadena antero lateral 
En esta posición, aproveche el dempo 
espiratorio para hacer un empuje con el 
codo derecho y la rodilla derecha en 
direcciones diametralmente opuestas a 
fin de abrir el costado. 
Controle la pelvis tratando de limitar la 
anteversión. 
Visualice bien la apertura del pliegue 
inguinal y costado. 
No forzar, no llegue al límite de las posi-
bilidades, y comience otra vez repitien-
do el ejercicio cuatro o cinco veces 
241 
En esta tipología las partes laterales e inferiores del tórax están atraídas hacia la 
pelvis, solo la parte anterosuperior llega a inspirar. Es necesario pues, dilatar la parte 
inferior y lateral del tórax, teniendo en cuenta que la cadena anterolateral es una 
cadena de defensa, que en una principio tolera mal el ser estirada. 
Es preferible al comenzar el tratamiento "ir hacia la lesión" como dicen los osteó-
patas, acortándola todavía mas, con el fin de suscitar una reacción del cuerpo. 
Para ello, colocar las manos sobre el lado derecho del tórax, una hacia atrás y late-
ralmente, la otra hacia adelante, con los dedos dirigidos hacia el ombligo (Fig.^ 138). 
Realizar una presión sobre esta zona, y aprovechar cada espiración para cerrar aiin 
más ese hemitórax. 
Tener en cuenta el hígado y la posición que esta maniobra le inflige: "se enrolla 
sobre la vesícula biliar". 
Seguir cerrando hasta que sintáis que el tórax comienza a hacer una resistencia, y 
rechazar esa presión. 
Elegir el buen momento, es decir, sentir que la apertura que queríamos conseguir 
se va haciendo presente, y en una inspiración profunda, relajar esa presión y al con-
trario, aspirar ese hemitórax con las manos para aumentar su dilatación. 
Relajar los brazos a lo largo del cuerpo y analizar las nuevas sensaciones antes de 
hacer lo mismo con el otro hemitórax. La sensación de apretura es a menudo impre-
sionante. 
Ahora nos falta un ejercicio para facilitar el descenso, durante la espiración, de 
la parte anterosuperior del tórax, que ha estado compensando durante mucho tiempo 
en inspiración. 
Colocar las manos a cada lado del ángulo de Charpy, con los dedos sujetando el 
reborde inferior de este ángulo (Fig. 139). 
En la inspiración, facilitar la apertura máxima de este ángulo, y en la espiración 
"enganchar" con los dedos por debajo, como si impidiéramos su cierre. 
¿Nota la depresión que se produce en la parte superior del tórax? 
Continúe este modelaje durante algunos ciclos respiratorios, luego apoye los bra-
zos a lo largo del cuerpo, tratando de analizar los resultados. 
Continúe aprovechando bien esta nueva movilidad y trate de visualizarla men-
talmente. 
Hacer varias maniobras de "rascado" de esternón desde arriba hacia abajo, y estí-
rese completamente, como cuando nos despertamos de un sueño reparador. 
Sujetad las puntas de los pies y empujad los talones hacia el techo hasta que todo 
el cuerpo se enrolla y la espalda queda apoyada en D8/D9, si fuera posible. No hay 
que forzar la flexión anterior de la cabeza. Esta postura favorece la posición en AM 
(Fig. 140) 
242 
Fig. 138. Apertura de un hemitórax. 
Coloque sus manos sobre el costado derecho del tórax, una por detrás y lateralmente, la 
otra por delante, dedos dirigidos hacia el ombligo. 
Haciendo presión con ambas manos, aproveche cada espiración para cerrar cada vez mas 
el hemitórax. 
Apriete hasta que sienta que el tórax comienza a resistir e inclusive a rechazar esa presión. 
Elija el momento justo, es decir cuando sienta una urgente necesidad de apertura, para, rea-
lizando una inspiración profunda, relajar la presión y al contrario, "aspire" el hemitórax 
con sus manos para aumentar su dilatación. 
Realizad oscilaciones en todo sentido, tratando de quedar en equilibrio sobre D8-
D9, luego dejarse caer lentamente sobre el costado y quedarse unos instantes acurru-
cados en esa posición, (Fig. 141). 
Para terminar, pasad a la posición "a cuatro patas", para levantarse lentamente, ter-
minando por una dinamización en base a vibraciones, como en la tipología precedente. 
244 
Fig. 139. Modelaje torácico. 
Coloque sus manos a cada lado del ángulo de Charpy. con los dedos preparados para coger 
el reborde inferior de este ángulo. Inspirando, facilite la apertura al máximo de este ángu-
lo, luego durante la espiración sostenga bien por debajo, oponiéndose al cierre. 
Fig. 140. Postura 
favoreciendo la A M . 
Sujete las puntas de los pies y 
empuje con los talones hacia 
el techo, enrroUarse hasta tra-
tar de apoyarse solo sobre 
D8-D9, si fuera posible. No 
forzar la fexión anterior de la 
cabeza. 
Fig. 141. Posición 
"acurrucado". 
Déjese caer sobre el costado 
y quédese unos instantes en 
esta posición acurrucada. 
245 
REESTRUCTURACIÓN 
DE UN TÓRAX ASTÉNICO 
Se diferencia de todos los precedentes por el hecho de que este tórax no es vícti-
ma de tensiones excesivas, sino por el contrario, sufre una carencia de actividad en 
algunas cadenas. Como habíamos precisado anteriormente estos individuos logran 
mantenerse de pie, suspendiéndose a ciertos ligamentos y a ciertas fascias, (la/ascia 
ilíaca, la fascia endotorácica, para citar alguna de ellas). 
Como verdaderos huérfanos, no han podido integrar en ellos la cadena anterome-
díana A M y la cadena posteromediana P M , ambas útiles e imprescindibles para la 
estática. 
En lo que concierne a la respiración, en esta tipología no hay suficiente soporte 
vertebral, carecen de la "vigilancia" de los músculos erectores vertebrales. 
Será necesario entonces, despertar a los erectores vertebrales con ejercicios apro-
piados y repetidos. Pero hay que recordar que estos músculos actúan puntualmente y 
no deben ser potenciados, sino mas bien estimulados dentro de un ritmo, en movi-
miento. 
En primer lugar vamos a trabajar las sensaciones de apoyo en el suelo y el des-
bloqueo de rodillas (Fig. 142): Posición de pie, píes descalzos y paralelos, en posi-
ción relajada y cerrando los ojos, analizad la forma en que los pies reposan sobre el 
suelo. ¿Las rodillas están relajadas o tensas, en flexo o en recurvatum? 
Quedaros en equi l ibr io sobre un pie, con la rodi l la ligeramente flexionada. 
Desplazad el otro pie hacia atrás, de manera de poder apoyar las dos primeras falan-
ges de los dedos sobre el suelo. 
Haced oscilar el talón de derecha a izquierda y de izquierda a derecha a f in de 
apoyar sucesivamente las primeras falanges de todos los dedos sobre el suelo. 
Masajear a conciencia la cara dorsal de estas falanges, a menudo estoes doloroso. 
Este ejercicio permite relajar los extensores de los dedos, que tienen tendencia a 
aplastarnos al trasladar el apoyo hacia la parte posterior del pie. 
Colocar los pies paralelos y analizar, siempre con los ojos cerrados, la nueva sen-
sación de apoyo. ¿Sentís cómo la pulsión es ahora diferente entre el lado trabajado y 
el otro?. Repetir el ejercicio con el otro lado. 
Ahora caminar por la sala adoptando un paso "militar": subir hacia arriba las rodi-
llas y golpear el suelo con las puntas de los pies. A continuación hacer lo mismo con 
los talones. 
Continuar andando naturalmente, analizando la forma en que ahora los pies abor-
dan el suelo. 
246 
Fig. 142. 
Relajación de los 
extensores de los dedos. 
Manténgase en equilibrio sobre un 
pié, la rodilla ligeramente flexiona-
da. Desplace el otro pie hacia atrás 
colocando la cara dorsal de las pri-
meras falanges en el suelo. 
Haga oscilar el talón de izquierda a 
derecha y de derecha a izquierda, 
llevando sucesivamente cada una 
de las primeras falanges apoyadas 
en el suelo. 
Cuando paréis, colocaros con los pies paralelos, con una apertura que coincida 
mas o menos con el medio de los glúteos. Tomar conciencia del apoyo después de 
estos primeros ejercicios. Desbloquear las rodillas, flexionándolas ligeramente para 
aumentar el apoyo en el suelo (Fig. 143). La pelvis no debe estar ni en anteversión ni 
en retroversión. Con los hombros relajados, codos en ligera flexión, abrid bien las 
manos y colocarlas hacia el suelo imaginando que las apoyáis sobre almohadones de 
aire. 
En cada inspiración, empujar el suelo, primero con un miembro inferior y luego 
con el otro, luego con los dos a la vez. Relajar en el tiempo espiratorio. 
N B . Sobre todo no llegar a la extensión completa de rodillas: mientras las rodillas 
permanezcan en ligera flexión, la acción de empujar sobre el suelo engendra una erec-
ción vertical de la columna vertebral, pero si las rodillas se tensan, no tardan en colo-
carse en recurvatum y este empuje vertical se trasformaría en una propulsión anterior. 
Si queréis realizad la experiencia. 
¿Sentís que empujando el suelo, la columna se endereza?. Repetir la experiencia 
hasta que esto se haga automáticamente. 
Continuar realizando pequeñas flexiones rítmicas y rápidas de rodillas para des-
pertar los cuadríceps, como está descrito en la figura 104. 
Estos ejercicios estimulan también los músculos erectores del raquis y relanzan 
la dinámica de alternancia entre PA y AP. Existen otros ejercicios que pueden ser 
utilizados en el caso de un sujeto asténico, pero es necesario retener que: 
La refuncionalización del cuádriceps, es decir el llevarlo a 
realizar su función de sostén convexitario de la rodilla, es una 
de las claves óptimas de utilización corporal. 
Por otro lado, el psoas es flexor de la coxofemoral y lordosante para la columna 
lumbar. Limita pues la extensión coxofemoral en ciertas tipologías, producidas por los 
pelvitrocantéreos y los glúteos, o también a un hundimiento posterior del segmento 
declive dorsolumbar. 
Es un error corriente en este caso, estirar el psoas, puesto que es el exceso de ten-
sión de los músculos responsables de la fijación en extensión coxofemoral o del hun-
dimiento posterior del segmento declive lo que es preciso tratar. 
En el caso de esta tipología AP asténica, la masa pelviana está trasladada hacia 
adelante, y apoyada permanentemente sobre el psoas, que no es capaz de cumplir su 
función de flexionar la cadera para que la masa pelviana pueda retrobascular. 
La refuncionalización del cuádriceps y del psoas van a la 
par puesto que son los sostenes convexitarios de las articulacio-
nes coxofemorales. 
248 
Fig. 143. 
Aprendizaje del empuje 
sobre el suelo. 
Las rodillas están ligeramente fle-
xionadas, la pelvis está ni en ante-
versión ni en retroversión. 
Los codos están flexionados, las 
palmas de las manos están abiertas 
y mirando hacia el suelo, 
íln cada inspiración, haga un empu-
je con los pies sobre el suelo, y con 
las manos, como si empujara el aire. 
Relaje en el tiempo espiratorio. 
Vamos pues a "despertar" los psoas (Fig. 144): 
Posición de pie, pies paralelos, rodillas siempre desbloqueadas, primero movi l i -
zar la pelvis alrededor de las coxofemorales, realizando varias anteversiones y-retro-
versiones. 
¿Podéis hacerlo fácilmente?, si es asi, podéis pasar a la etapa siguiente. 
Manteniendo las rodillas flexionadas, inclinaros ligeramente hacia adelante, pro-
yectando los isquiones hacia atrás, mientras que empujáis con la cima del cráneo hacia 
adelante y alargando los brazos, como para coger algo que está lejos y por delante. 
Realizarlo varias veces sin forzar, volviendo cada vez a la posición de partida. 
NB. Evitar lordosar exageradamente a nivel lumbar, bascular la cabeza hacia atrás 
y soltar el aire al mismo tiempo. Si es posible controlar la posición de la columna ver-
tebral tratando de mantenerla recta. 
Relajar y andar "in situ", después en posición de pie y con los ojos cerrados dirigir 
la atención sobre el eje raquídeo, empezando por la cabeza: 
¿Está la cabeza en buena posición con la mirada en la horizontal? 
¿Podéis retrobascular fácilmente la columna cervical? 
¿Sois conscientes del eje vertebral? 
¿Podéis erguir la columna sin esfiierzo? 
¿De dónde parte el impulso? 
Vamos a servirnos de los brazos para configurar un arco costal completo, y 
poder imitar el desplazamiento de las costillas durante la respiración: Elegiremos 
el sexto o séptimo arco (Fig. 145). Las manos con los dedos entrecruzados, figuran el 
esternón, el antebrazo y el brazo, una costilla a la cual se le da una torsión y una incli-
nación, lo mas parecido posible a las costillas reales. 
En un primer tiempo, tratar de percibir interiormente el movimiento de las costi-
llas y del es ternón, para poder imitarlo fuera de vosotros, en un segundo tiempo, 
ampliar el movimiento de los brazos progresivamente, hasta que sintáis que el movi-
miento de las costillas también se amplifica, tanto en la inspiración como en la espi-
ración. 
Dejar caer los brazos a lo largo del cuerpo y continuar respirando ampliamente, 
estando bien atentos a la movilidad de la caja torácica. 
Golpetearos las costillas con la punta de los dedos, de forma que resuenen los hue-
sos del tórax, por delante, por detrás y sobre las costillas, por todas las zonas posibles. 
Respirad de nuevo y estar atentos a la movilidad costal. ¿No os parece que es mas 
amplia?. 
250 
Fig. 144. Para 
despertar los psoas 
Manteniendo las rodillas en 
flexión, trate de llevar hacia 
atrás los isquiones mientras se 
estira con los brazos dirigidos 
hacia adelante, pero evitando 
lordosar la zona lumbar. 
Rotac ión 
externa 
ación 
interna 
Fig. 145. Mímica del 
juego costal. 
Las manos, con los dedos entre-
cruzados, representan el esternón, 
los brazos y antebrazos represen-
tan una costilla, a la cual se colo-
ca en torsión e inclinación, imi-
tando la posición real de la costi-
lla. En un primer tiempo, trate de 
percibir interiormente el movi-
miento de costilla y esternón para 
poder imitarlo con los brazos. En 
un segundo tiempo, amplifique 
progresivamente el movimiento 
de sus brazos, hasta sentir que 
también se amplifica el movi-
miento de las costillas. 
2*1 
\ 
La toma de conciencia de la movilidad diafragmática haciendo la mínima con 
los brazos, que ya hemos utiUzado para la tipología bloqueada en inspiración, es muy 
interesante en el caso presente (Fig. 100). El diafragma, al no encontrar resistencia a 
nivel de la fascia endotorácica, a causa de la carencia de enderezamiento vertebral 
reflejo, ha tenido que contentarse durante mucho tiempo en simplemente descender 
el centro frénico, durante el primer tiempo de su contracción. 
Como describe la figura 100 de la pág ina 199: en b ipedes tac ión , colocar las 
manos superpuestas delante de vosotros, a la altura del tórax, codos descendidos. 
- En la inspiración, en un primer tiempo, descenderlas manos, que representan el 
centro frénico. Deslizarías una sobre la otra, con el f in de acortar la distancia entre 
los codos y de reproducir el acortamiento de las fibras musculares del diafragma. 
En un segundo tiempo, parar el descenso de las manos, pero remontar y separar 
los codos para reproducir la elevación costal. 
- En el tiempo espiratorio, volver a descender los codos aprox imándolos y al 
mismo tiempo remontar las manos y aumentar de nuevo la distancia entre las dos. 
Terminaremos con un ejercicio de síntesis, asociando el "autocrecimiento " 
reflejo durante la inspiración (Fig. 148): continuamos de pie, los pies paralelos y 
bien anclados en el suelo. 
Empujad de nuevo el suelo para crecer y asociad a la inspiración esta erección 
vertebral. ¿Lo sentís bien?. 
Ahora vuestros brazos deben colocarse como para abrazar un gran balón, llevad 
las manos hacía el ombligo, como para atraer hacia el abdomen el aire que está a 
vuestro alrededor, y al mismo tiempo llenar los pulmones. 
Esto despierta el control que el míisculo transverso del abdomen ejerce al aumen-
tar la presión en el abdomen y favorece la respiración torácica posterior. Recordemos 
que la mayor cantidad de alvéolos no está en la parte anterior sino en la zona posterior 
de la caja torácica. 
En la espiración, relajad el esfuerzo de "autocrecimiento" y alejad las manos del 
abdomen como para hacer salir el aire. 
Vamos a terminar este encadenamiento de ejercicios, quedándonos a la escucha 
de nuestra respiración, de nuestro eje vertebral, al mismo tiempo que nos desplaza-
mos por la sala. Quizás ahora podéis percibir la erección vertebral que suscita cada 
vez que atacáis el suelo con el ta lón . . . 
252 
F i g . 148. Integración de la inspiración por el gesto justo. 
253 
CONCLUSIÓN 
Los encadenamientos de ejercicios que he propuesto para cada una de las tipolo-
gías, constituyen solo un bosquejo con respecto a todo lo que hay aún para mejorar la 
respiración, en el marco de una kinesiterapia globalista o de "trabajo sobre el terre-
no". Se puede perfectamente realizar diferentes encadenamientos en función a lo que 
queremos obtener. 
Quiero dejar claro que estos ejercicios no reemplazan las técnicas de kinesiterapia 
de urgencia, como las que yo mismo he utilizado, en cierta época en el medio hospi-
talario para los casos agudos, pero lo que es cierto es que pueden ser complementa-
rias. En efecto, pueden ser utilizadas a título preventivo, o bien al final de un trata-
miento individual para completar la readaptación funcional. 
En la enseñanza de Cadenas Musculares que realiza Madame Struyf y su equipo, 
del cual formo parte, se proponen, a quienes van a hacer la formación, varias formas 
de trabajar: algunas son aplicables en el marco de una terapia individual en la rela-
ción terapeuta-paciente. Se trata de masajes, de técnicas reflejas, posturas globales de 
estiramiento o mas localmente contracciones isométricas contra resistencia. Citaré 
también lo que G.D. Struyf llama los "ajustes", que consisten en devolver a cada mús-
culo de una cadena y con respecto a los músculos de las cadenas vecinas, el mejor 
punto fijo para su buena fisiología. 
Otra forma de trabajar propuesta, entra en el marco educativo, que permite al 
individuo responsabilizarse de si mismo, buscando el equil ibrio de sus cadenas 
musculares. 
Por m i parte he elegido proponer un trabajo educativo, abordable en trabajo de 
grupos, que beneficiarían a mayor cantidad de personas, sin riesgo alguno. En efecto, 
las técnicas curativas son mas delicadas y sobre todo, no hay recetas, sino que hay una 
adaptación caso por caso, lo que sería bastante mas difícil trasmitir por escrito. 
Estoy convencido de que aparte de algunas enfermedades, los procesos agudos 
son frecuentemente el resultado de disfuncionamientos crónicos. El conocimiento 
de las cadenas musculares y de las tipologías respiratorias que derivan de sus exce-
sos, reduce considerablemente la responsabilidad atribuida al azar de gran número 
de patologías y no solamente respiratorias. 
Sería aconsejable emprender tratamientos preventivos cada vez que observa-
mos un terreno que nos parece deficiente, con el fin de evitar que se instale una 
patología. 
255 
INDICE DE MATERIAS 
Prefacio de la edición española 3 
Prefacio de madame Godelieve Denys-Struyf 4 
Prólogo 5 
Capítulo primero: Cuáles son los músculos que nos permiten respirar? 
El Diafragma; Recuerdo anatómico y relaciones que lo solidarizan con los 
contenidos abdominal y torácico, como asi también con la estructura ósea 
y que relaciona la respiración a la estática vertebral 7 
El diafragma: Descripción anatómica y relaciones aponeuróticas 13 
El diafragma: Relaciones y enlace con los elementos torácicos 21 
El diafragma: Relaciones y enlace con los órganos abdominales 30 
El diafragma: Su acción sobre la estática vertebral 33 
Conclusión del primer capítulo 39 
Capítulo segundo: Cómo respiramos? 
Respiración y estática están innegablemente ligados. Es diafragma, actor 
principal de la respiración, depende de la estática y es también actor en 
la posición vertebral correcta 41 
Abanico de equilibrios del cuerpo en el plano sagital 45 
Mecanismo del autocrecimiento: 
Músculos de la erección vertebral refleja 51 
Erección vertebral refleja 51 
Los mecanismos de la respiración natural: 
La respiración adinámica 65 
La respiración forzada de tipo adinámica 69 
La respiración dinámica 70 
Inspiración de tipo dinámica 69 
Fase espiratoria en la respiración de tipo dinámica 78 
La respiración forzada 82 
La respiración por reeducar 88 
Conclusión del segundo capítulo 89 
Capítulo tercero: De los efectos de la respiración sobre 
las otras partes del cuerpo 91 
Influencia de la actividad diafragmática sobre las presiones intratorácica e 
intraabdominal 92 
Influencia de la actividad diafragmática sobre las visceras abdominales 94 
Relaciones entre el diafragma torácico y los otros diafragmas: 
El diafragma pélvico 98 
El diafragma faríngeo 103 
256 
El diafragma craneal 105 
Capítulo cuarto: Respiramos todos de la misma forma? 107 
Influencia de la tipología sobre el mecanismo de la respiración 108 
Tórax bloqueado en posición inspiratoria: 
Características morfológicas generales 112 
Influencia sobre la fisiología torácica y las funciones dependientes 
de la actividad diafragmática 120 
Tórax con gran diámetro anteroposterior: 
Características morfológicas generales 125 
Influencia sobre la fisiología torácica y las funciones dependientes 
de la actividad diafragmática 132 
Tórax paradójico con pequeño diámetro anteroposterior y gran diámetro lateral: 
Características morfológicas generales 145 
Influencia sobre la fisiología torácica y las funciones dependientes 
de la actividad diafragmática 146 
Tórax bloqueado en espiración o con pequeños diámetros: 
Características morfológicas generales 153 
Influencia sobre la fisiología torácica y las funciones dependientes 
de la actividad diafragmática 159 
Tórax asténico: 
Características morfológicas generales 169 
Influencia sobre la fisiología torácica y las ftinciones dependientes 
de la actividad diafragmática 172 
Capítulo quinto: ¿Y yo, cómo respiro? 
¿Cómo tomar conciencia de su propio modo respiratorio? 179 
Capítulo sexto: ¿Cómo hacer para respirar mejor? 191 
Puesta a punto 192 
Liberación de un tórax bloqueado en posición inspiratoria 194 
Liberación de un tórax con gran diámetro anteroposterior 206 
Refuncionalización de un tórax paradójico 224 
Liberación de un tórax bloqueado en expiración 232 
Estimulación de un tórax asténico 246 
Conclusión 255 
257 
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TESTUT, Traite d'anatomie topographique, 3éme édition, Paris, éditions Octave Doin 
e t f i l s , 1914. 
UPLEDGER J.E., Thérapie cránio-sacrée, Paris, IPCO. 
Formaciones recibidas: 
de Mademioselle Fran^oise Méziéres y de Monsieur Philippe Souciiard. Saint 
Mont, 1977 y 1978. 
de Madame Godelieve Denys-Struyf, Cadenas Musculares y Ar t icu lares 
Wegimont, de 1980 a 1981. 
de Madame Fran^oise Blot, formación en psicoterapia de grupo y relaciones 
humanas, 1994 y 1995. 
curso de gimnasia Holístita dirigido por Marie-Joseph Guicard, verano 1987. 
Intercambios con: 
Ivaldo Bertazzo, a quien admiro por su talento para trasmitir diferentes vivencias 
corporales, y por su conocimiento mas que sutil del movimiento. 
Alain d'Ursel y Dong van Hung quienes mucho me han enseñado sobre la u t i l i -
zación de mi propio cuerpo. 
A los terapeutas de los métodos de Madame Ehrenfried, de Moshé Feldenkrais, 
de Eutonía de Madame Gerda Alexander, del método Mattias Alexander, del yoga, 
del Gi Qong y del Tai Chi Chuan... 
Agradecimientos a Benóit Lasage, que me ha permitido hacer ciertas verificacio-
nes a través de la disección, y al profesor Guyot de la Facultad de Besangon, que me 
ha permitido gentilmente utilizar su laboratorio de anatomía. 
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Philippe CAMPIGNION 
Profesor y Delegado para Francia del Instituto 
de Cadenas Musculares y de Técnicas G.D.S. 
Profesor en la Asociación Mezierista 
Internacional de Kinesiterapia 
C A D E N A S M U S C U L A R E S Y A R T I C U L A R E S . M E T O D O G.D.S. 
Un método elaborado en el curso de los años 1960-70, de enfoque comportamental, 
de kinesiterapia, de tratamiento, de prevención y de toma de conciencia corporal, a 
partir de un trabajo individualizado basado en el "terreno predispuesto". 
RESPIR-ACCIONES 
El título de esta obra define su contenido: partiendo de la descripción de los actores 
así como también de los mecanismos de la respiración, todas las acciones reflejas 
que originan o acompañan esta función están descritas en ella. 
Descubrimos entonces hasta qué punto la liberación de este ritmo esencial, puede 
tener repercusiones sobre los otros ritmos, como también sobre las otras funciones 
del organismo. 
Pero, a la inversa, nuestro comportamiento psicológico, ¿no influye sobre nuestra 
forma de respirar? ¿Respiramos todos de la misma manera? ¿Qué es lo que ocurre 
con todas las acciones reflejas ligadas a la respiración? Todo esto está desarrollado 
en este libro, donde se precisa también la influencia del terreno predispuesto. 
Quedaría una cuestión importante; ¿podemos influir en el "terreno" de un individuo? 
Nosotros pensamos que sí, pero a condic ión de que la persona se encuentre lo 
suficientemente motivada para hacerse cargo de sí misma. 
La última parte tiene una sola pretensión y es la de abrír una vía hacia la liberación 
de la respiración, a través de la toma de conciencia de los mecanismos correctos, que 
en su momento deberán volverse reflejos. Los ejercicios que este libro describe son 
una proposición de trabajo "en cadena" y desearía que el lector introduzca la variedad 
a partir de lo que haya aprendido con sus propias vivencias.