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1ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Cali, Colombia - 2013
(GLWRU�&LHQWtÀFR
Laureano Quintero B., MD
en los servicios
Abordaje inicial
de urgencias
2
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
TRAUMA: ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
© Fundación Salamandra
© (GLWRU�&LHQWtÀFR
Laureano Quintero Barrera, MD.
Quinta edición actualizada
2013
ISBN 978-958-57342-5-8
Derechos Reservados
Santiago de Cali, Colombia
Cali
Calle 18 Nº 122 Casa 03
Avenida Cañasgordas Pance
PBX: (572) 372 8266
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Bogotá
Carrera 45 A Nº 91-25
La Castellana
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Telefax: (571) 758 8425
Medellín
Carrera 45 Nº 6-80
Patio Bonito El Poblado
PBX: (574) 311 1953
Telefax: (574) 582 8991
Barranquilla
Carrera 54 Nº 68-196
3UDGR�2ÀFHQWHU���/RFDO����
PBX: (575) 369 2690
&RUUHR�HOHFWUyQLFR
contactodirecto@salamandra.edu.co
Página WEB
www.salamandra.edu.co
/tQHD�JUDWXLWD�1DFLRQDO
01-8000-111102
Portada
Francisco de Goya (1746-1828)
Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808, 1814
Óleo/lienzo, 266 x 345 cm
'LDJUDPDFLyQ�H�LPSUHVLyQ
Impresora Feriva S.A.
Calle 18 No. 3-33
PBX: 524 9009
Feriva@feriva.com
www.feriva.com
Cali - Colombia, 2013
En Colombia
Fundación Salamandra
Trauma: abordaje inicial en los servicios de urgencias / autor editor
Fundación Salamandra. -- 5a. ed. -- Cali: Fundación Salamandra, 2013.
676 p.; 28 cm.
ISBN 978-958-57342-5-8
1. Urgencias médicas. 2. Accidentes. 3. Asistencia en emergencias. 4.
Traumatología I. Tít.
616.025 cd 21 ed.
A1386493
CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango
3ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Autores
$GHOPD�6RItD�+R\RV�� �0'� Cirujana Vascular Hospital
Universitario del Valle y Centro Médico Imbanaco,
Cirujana Vascular y del Laboratorio Vascular, Clínica
Amiga de Comfandi.
$OEHUWR�'HOJDGR��0'. Subdirector del Servicio de Or-
topedia y Traumatología, Hospital Universitario del
Valle.
$OEHUWR�*DUFtD��0'. Cirujano de Urgencias y Cuidado
Intensivo Fundación Valle del Lili y Hospital Univer-
sitario del Valle
$OHMDQGUD�$ULDV���0'. Médica y Cirujana, Residente de
Oftalmología, Universidad del Valle.
$OHMDQGUR� -LPpQH]� *DUFtD�� 0'. Médico Fundación
Universitaria San Martín, instructor internacional
Fundación Salamandra.
$OH[�&DVWUR��0'. Médico y Cirujano, residente de Anes-
tesiología, Hospital Universitario del Valle, Univer-
sidad del Valle.
$QD�0DUtD�+XUWDGR��0'. Médica y Cirujana, Univer-
sidad de Caldas, instructora Fundación Salamandra.
ÉQJHOD�0DUtD�+HUUHUD�3HxD��0'. Médica y Cirujana,
Universidad Libre, instructora internacional Funda-
ción Salamandra.
%HDWUL]�(QGR���0'. Médica y Cirujana Universidad Li-
bre de Cali, residente de Oftalmología, Universidad
del Valle, instructora internacional Fundación Sala-
mandra.
&DUORV�$QGUpV�*DOYLV�5L]R��0'. Biólogo, Jefe de Área
de Biología, Unidad de Bienestar Animal, Fundación
Zoológica de Cali.
&DUORV�2UGyxH]��0'. Cirujano de Urgencias y Cuidados
Intensivos, Fundación Valle del Lili, profesor Uni-
versidad del Valle.
&KULVWLDQ� 4XHVDGD��0'. Médico y Cirujano, Univer-
sidad Libre, Unidad de Trasplantes Clínica Dime
Cardiovascular, instructor internacional Fundación
Salamandra.
&ULVWLDQ� 3DOODUHV��0'. Médico Universidad del Valle,
candidato a Maestría en Epidemiología, asesor de
Epidemiología Hospitalaria y Jefe del Comité de In-
fecciones del Hospital Universitario del Valle.
'DYLG�6FDYR��0'� Fellow en Cirugía de Trauma y Emer-
gencias. Universidad del Valle.
(UQHVWR�0DUWtQH]��0'. Médico Internista de la Univer-
sidad del Valle, especialista en Enfermedades Infec-
ciosas de la Universidad de Cincinnati-Estados Uni-
dos, Jefe de Infectología Clínicas Cali Comfandi.
*XLVHW� &DUYDMDO� %HGR\D��0'. Médica Universidad del
Valle, instructora internacional Fundación Salamandra.
-DLPH�$QGUpV�5RD�6LOYD��0'. Médico y Cirujano Uni-
versidad Libre de Cali, especialista en Medicina del
Deporte, Universidad del Bosque, Coordinador de
Innovación Fundación Salamandra, instructor inter-
nacional Fundación Salamandra.
-DLPH�$UWXUR�5RD�%HUQDO��0'. Médico Pediatra Inten-
sivista, Profesor Titular Emérito de Pediatría Uni-
versidad del Valle, Magíster en Salud Ocupacional
Universidad del Valle, abogado Universidad San
Buenaventura.
-DLPH�*LUyQ��0'. Médico de la Universidad del Valle,
especialidad en Fisioterapia de Cuidado Intensivo de
adulto. Universidad del Rosario; equipo de Cuidado
Intensivo, Fundación Valle del Lili.
-DYLHU�$\DOD�,]TXLHUGR��0'. Médico y Cirujano, Uni-
versidad del Valle, médico del equipo de planta Uni-
dad de Quemados Hospital Universitario del Valle.
4
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
-KRQ� -DLUR� %HUUtR�� 0'. Cirujano Vascular, instructor
Fundación Salamandra.
-XDQ�&DUORV�6DODPHD�0ROLQD��0'� Fellow en Cirugía
de Trauma y Emergencias. Universidad del Valle.
-XDQ�)HOLSH�6DQMXiQ��0'� Médico y Cirujano Univer-
sidad Libre, Maestría en Epidemiología Universidad
del Valle.
-XDQ�3DEOR�7UyFKH]��0'� Médico y Cirujano del equi-
po de planta de la Unidad de Quemados del Hospital
Universitario del Valle.
-XOLR�&pVDU�$UDQ]D]X��0'. Médico Universidad de Cal-
das; Médico de Urgencias Fundación Clínica del Norte.
/DXUHDQR� 4XLQWHUR� %��� 0'. FACS, Cirujano de Ur-
gencias, profesor del Departamento de Cirugía de la
8QLYHUVLGDG�GHO�9DOOH��'LUHFWRU�&LHQWtÀFR�)XQGDFLyQ�
Salamandra, Director Clínica Amiga Comfandi.
/LOLDQD�&DVWLOOR�6RWR��0'� Médica y Cirujana, Univer-
sidad Libre, instructora internacional Fundación Sa-
lamandra.
/XLV�)HOLSH�9LOORWD�(VFREDU��0'. Especialista en Orto-
pedia y Traumatología, Cirujano de Columna, Clíni-
ca Nuestra Señora de los Remedios.
/XLV�)HUQDQGR�3LQR��0'. Fellow en Cirugía de Trauma
y Emergencias Universidad del Valle, Jefe Servicio
de Urgencias Hospital Universitario del Valle.
/XLV�)HUQDQGR�6DQWDFUX]��0'� Médico Neurocirujano
de la Universidad del Valle, Neurocirujano Clínica
Amiga de Comfandi, instructor Fundación Sala-
mandra.
0DUFRV�6LOYD�5HVWUHSR��0'. Médico y Cirujano Univer-
sidad Nacional de Colombia, equipo de Anestesiolo-
gía Universidad del Valle, Hospital Universitario del
Valle, instructor Fundación Salamandra.
0DUtD�GH�)iWLPD�-XUDGR��0'. Coordinadora Operativa
de Trasplantes, Fundación Valle del Lili.
0DULR�$ODLQ�+HUUHUD���0'. Cirujano de Urgencias Hos-
pital Universitario del Valle y de las Clínicas Cali
Comfandi.
0DXULFLR�6DQDEULD�6WRULQR��0'. Cirujano Plástico Uni-
versidad del Valle y Hospital Universitario del Valle.
2VFDU�'DQLHO�6LOYD��0'. Médico y Cirujano Universi-
dad Nacional de Colombia, instructor Fundación Sa-
lamandra.
5LFDUGR�$QGUpV�7UR\D�%DVWLGDV��0'� Médico Univer-
sidad Cooperativa de Colombia, Coordinador Acadé-
mico Fundación Salamandra, instructor internacional
Fundación Salamandra.
5LFDUGR�)HUUDGD��0'. Cirujano de Urgencias y Cuida-
do Intensivo, Jefe del Equipo de Quemados Clínica
Amiga Comfandi y Cirujano del Equipo de Urgen-
cias Centro Médico Imbanaco.
6HEDVWLiQ�$OED�2VSLQD��0'. Médico y Cirujano, ins-
tructor internacional Fundación Salamandra.
9DVFR� 2UGyxH]� )HUQiQGH]�� 0'. Médico y Cirujano,
residente Anestesiología Hospital Universitario del
Valle, Universidad del Valle.
9LYLDQD�*DUFtD�*yPH]��0'. Médica y Cirujana, Médi-
ca de la Unidad de Cirugía Plástica, Hospital Univer-
sitario del Valle.
5ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Contenido
1. Pautas generales de intervención .........................................13
Laureano Quintero B.
2. Metas en reanimación del paciente traumatizado ................49
Laureano Quintero B.
3. Líquidos y hemoderivados en trauma ..................................61
Juan Carlos Salamea M.
4. Manejo de vía aérea en trauma ............................................73
Sebastián Alba O.
5. Oxigenoterapia en trauma ....................................................89
Jaime Girón
6. Resucitación y cirugía en control de daños .........................99Carlos Alberto Ordóñez D.
Juan Carlos Salamea M.
Juan Felipe Sanjuán
7. Choque en el paciente traumatizado ..................................117
Oscar Daniel Silva
Laureano Quintero B.
Ángela María Herrera P.
8. Trauma de cuello ..............................................................149
Laureano Quintero B.
Ana María Hurtado
9. Trauma de tórax ................................................................169
Laureano Quintero B.
Mario Alain Herrera
10. Guía de trauma abdominal penetrante ..............................199
Carlos A. Ordóñez D.
Luis Fernando Pino O.
11. Manejo inicial de los pacientes con trauma
abdominal cerrado .............................................................219
David Scavo
Alberto García
Pág
Introducción .............................................................................. 9
6
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
12. Trauma craneoencefálico ....................................................233
Luis Fernando Santacruz
Ángela María Herrera P.
13. Trauma raquimedular .........................................................259
Luis Fernando Santacruz
Ángela María Herrera P.
14. Trauma en el embarazo ......................................................275
Guiset Carvajal B.
15. Manejo del paciente quemado ............................................289
Ricardo Ferrada.
Juan Pablo Tróchez
Javier Ayala I.
16. Metas de reanimación en el paciente quemado .................307
Julio César Aranzazu M.
17. Control ortopédico de daños ..............................................313
Luis Alberto Delgado
18. Trauma de extremidades y trauma deportivo ....................333
Jaime Andrés Roa S.
19. Trauma de mano ................................................................353
Mauricio Sanabria S.
Viviana García G.
20. Trauma maxilofacial ..........................................................367
Mauricio Sanabria S.
21. Trauma pediátrico ..............................................................385
Christian Quesada
22. Accidente ofídico ...............................................................393
Maurix Fernando Rojas
Carlos Andrés Galvis R.
Luis Felipe Villota
����$QWLELyWLFRV�SURÀOiFWLFRV�HQ�WUDXPD ..................................417
Ernesto Martínez B.
Christian José Pallares G.
24. Trauma de tejidos blandos .................................................431
Mauricio Sanabria S.
7ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
25. Trauma ocular .....................................................................445
Alejandra Arias
26. Quemaduras oculares .........................................................451
Beatriz Endo
27. Índices de gravedad en trauma ..........................................459
Liliana C. Castillo S.
28. Atención prehospitalaria en trauma ...................................469
Ricardo Andrés Troya B.
29. Trauma y donación de órganos ..........................................481
Alex H. Castro
Vasco Ordóñez F.
Fátima Jurado M.
30. Sedación y analgesia en urgencias .....................................509
Oscar Daniel Silva R.
Marcos Silva R.
31. Cadena de custodia en trauma ...........................................529
Jaime Arturo Roa B.
Jaime Andrés Roa S.
32. Cinemática del trauma .......................................................543
Javier Alejandro Jiménez G.
33. Procedimientos en la Unidad de Trauma ...........................565
Laureano Quintero B.
34. Trauma vascular periférico ................................................627
John Jairo Berrío C.
Adelma Sofía Hoyos U.
����7URPERSURÀOD[LV�HQ�WUDXPD...............................................634
John Jairo Berrío C.
Adelma Sofía Hoyos U.
36. Galería interactiva – Aplicación de casos en trauma .........649
8
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
9ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Introducción
La Fundación Salamandra ofrece con
satisfacción esta quinta edición de
Trauma, abordaje inicial en los servi-
cios de urgencias. Hemos integrado en
ella nuevos artículos y hemos revisado
algunos de los anteriores con el afán
de seguir contribuyendo a la literatura
sobre Trauma de nuestro país.
10
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
11ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
FRANCISCO DE GOYA (1746 – 1828)
La Pradera de San Isidro, 1788
Óleo/lienzo, 44 x 94 cm.
12
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
13ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Pautas generales de intervención
1
LAUREANO QUINTERO B.
La práctica diaria en el abordaje de múltiples víctimas de
trauma apoyándonos en la mejor evidencia médica posible
nos permite sugerir pautas de intervención en busca de
resultados óptimos.
El mundo académico de hoy seduce a los grupos de
WUDEDMR�D�EXVFDU�OD�~OWLPD�QRYHGDG�HQ�ODV�UHYLVWDV�FLHQWtÀFDV�
y la aplicación de los últimos y más novedosos procedi-
mientos diagnósticos.
Una primera recomendación es la de retomar en prime-
ra instancia la aplicación de los procedimientos básicos y
disciplinar a todo el equipo para que aplique una secuencia
FRGLÀFDGD�GH�DWHQFLyQ�
No podemos insistir en buscar el último journal para
encontrar nuevas verdades si nos olvidamos del ABCDE
que recomienda la evaluación primaria del paciente trau-
matizado.
Si no retornamos a la aplicación del ABCDE, ninguna
unidad de quirófanos y ninguna unidad de terapia intensiva
va a mejorar el pronóstico de las víctimas del trauma.
Recuerde su secuencia:
Haga siempre contacto con su paciente
Use sin excepciones sus elementos de bioseguridad
Pida apoyo a su equipo para trabajar (No trabaje solo).
Recoja completa y cuidadosa información sobre las
circunstancias del evento (cinemática del trauma)
A. Determine si la vía aérea está permeable y si va a
permanecer permeable. Inicie soporte con oxígeno
Haga un manejo cuidadoso de la columna vertebral
cervical. Inmovilice la columna cervical si hay
indicación para ello.
B. Determine si en el componente ventilatorio existen
situaciones que amenazan la vida y que sean
susceptibles de manejo inmediato.
C. Haga valoración de la frecuencia cardíaca, del
llenado capilar, del estado de conciencia, del
pulso; determine si hay sangrado activo externo
y contrólelo. Inicie la administración de líquidos.
Compruebe si hay evidencias clínicas de sangrado
interno activo.
D. Evalúe la situación neurológica. Haga el Glasgow y
evalúe pupilas y probable focalización.
E. Haga exposición completa del paciente y proteja de
la hipotermia.
Evalúe los antecedentes de trascendencia a través del
interrogatorio AMPLIA :
Alergias
Medicamentos
Patologías
Última ingesta
Características del ambiente en el que se presentó el
evento
Practique su valoración secundaria.
Vamos a hacer ahora algunos comentarios sobre as-
pectos relevantes de cada uno de estos componentes que
han ido cambiando con el tiempo.
�� 9tD�DpUHD�\�FRQWURO��� � �
GH�FROXPQD�YHUWHEUDO�FHUYLFDO
Las indicaciones generales para intubar a un paciente
víctima de trauma se mantienen vigentes. No obstante, es
necesario precisar varios puntos.
14
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Si usted va a intubar a un paciente con trauma
maxilofacial complejo FRQ�GLÀFXOWDG�UHVSLUDWRULD��HV�LGHDO�
que la intubación se ejecute en un servicio de sala de ope-
UDFLRQHV��TXLUyIDQR���SRU�ODV�GLÀFXOWDGHV�TXH�HVWR�LPSOLFD�
y por la necesidad ideal de contar con la participación de
un anestesiólogo. Debe usted activar el equipo de cirugía
plástica, maxilofacial y/o otorrinolaringología de acuerdo
con la complejidad de la institución. Si usted labora en una
institución de nivel poco complejo inicie oxigenación por
el mejor método a su alcance y programe una inmediata
remisión a un centro de trauma.Para estos pacientes el procedimiento previo a la intu-
bación no debe involucrar el uso de relajantes musculares
pues hay gran riesgo de broncoaspiración.
Los pacientes con sospecha de quemadura de la vía
aérea deben ser intubados precozmente y debe tenerse en
cuenta que la infección de vías respiratorias multiplica el
riesgo de mortalidad . La intubación debe (como en todos
los casos) guardar todas las normas posibles de asepsia.
El uso del combitubo está siendo progresivamente
desplazado. Es muy probable que la máscara laríngea y el
WXER�ODUtQJHR�KDJDQ��TXH��ÀQDOPHQWH��HO�FRPELWXER�QR�VH�
use más en el futuro.
La secuencia de intubación rápida ha venido cam-
biando también para los servicios de urgencias. No se
FXHQWD�FRQ�VXÀFLHQWH�HYLGHQFLD�SDUD�XWLOL]DU�KDELWXDOPHQWH�
atropina y lidocaína como opciones farmacológicas. Se
mantiene la recomendación de utilizar midazolam 0.1mg
x kg, succinil colina 1 mg x kg y fentanyl.
En todos los eventos de trauma con secuencia de intu-
bación rápida o sin ella, la intubación debe ir acompañada
de un proceso de preoxigenación y contar con monitoría
de pulsoximetría, sin excepción. La preoxigenación se hará
durante tres minutos si no hay paro cardiorrespiratorio.
El estudio radiológico de columna cervical no se
hace habitualmente en todo paciente traumatizado. Se man-
tiene la prescripción de practicarlo solamente en aquellas
personas que evidencian dolor espontáneo o a la palpación
en el componente vertebral; en aquellas personas no valo-
rables por efectos de licor o tóxicos; en aquellas personas
FRQ�GpÀFLW�QHXUROyJLFR�R�VLQWRPDWRORJtD�UHODFLRQDGD�FRQ�
la probable lesión. Y en aquellas personas en quienes la
cinemática del trauma hace prever la presencia de lesión.
�� &RPSRQHQWH�YHQWLODWRULR
Las lesiones torácicas en su mayoría tendrán un manejo no
quirúrgico y podrán ejecutarse en los servicios de urgencias
o en quirófanos sin necesidad de toracotomía.
La tendencia a usar tubos de tórax apunta a que progre-
sivamente se utilizarán dispositivos de menor calibre, que
generan menos molestias y complicaciones en el paciente.
No obstante, mientras no sea una norma comprobada se-
guiremos usando tubos de tórax del calibre convencional.
El eco FAST progresivamente va tomando mayores
espacios en la valoración torácica del traumatizado. Cen-
tros de trauma con experiencia han suprimido la ventana
pericárdica, reemplazándola por la ecografía subxifoidea
o transtorácica.
La valoración de probables lesiones diafragmáticas
ha evolucionado y ocupan lugar predominante diagnóstico
y terapéutico la laparoscopia y la toracoscopia. El scan
multicorte ha ganado mucho terreno y es previsible que
en el próximo futuro sea la herramienta diagnóstica por
excelencia en sospechas de este tipo.
Las lesiones de grandes vasos (aorta en particular) se
abordan cada vez con mayor frecuencia a través de pró-
tesis endovasculares, lo cual disminuye la probabilidad
de morbilidad y mortalidad. Aún falta mucho terreno por
recorrer en este campo.
�� &RPSRQHQWH�FLUFXODWRULR
La administración habitual de líquidos en bolos de 2000 cc
ha sido replanteada.
La situación de cada paciente puede invitar a que
manejemos volúmenes a administrar más cuidadosamente.
La tendencia a la reanimación hipotensiva debe conside-
rarse con miras a no desencadenar mayores sangrados en
pacientes en quienes su hemostasia ha limitado los focos
de hemorragia.
Entre las medidas que deben practicarse al ingreso del
paciente y durante la valoración de su efectiva reanimación,
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
15ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
se recomienda tomar muestras para gases arteriales y calcular
el exceso de base y la condición acidobásica como factores
fundamentales para guiar la mejor reanimación posible.
Las cifras de tensión arterial, frecuencia cardiaca y
IUHFXHQFLD�UHVSLUDWRULD�QR�VRQ�OR�VXÀFLHQWHPHQWH�FRQÀDEOHV�
para garantizar que el paciente no se encuentra en choque
o que ha sido adecuadamente reanimado. El uso del lactato
sérico como método evaluativo de una adecuada reanima-
ción es también de gran utilidad.
�� &RPSRQHQWH�QHXUROyJLFR
El Glasgow en cada paciente es un poderoso instrumento
SURQyVWLFR� \� HYDOXDWLYR� TXH� LQGLFD�PHGLGDV� HVSHFtÀFDV�
de intervención. No obstante, su uso inadecuado puede
conducir a que se condene a un paciente a elementales
medidas de soporte por “pronóstico reservado”, o a que
se le sobreintervenga.
En este sentido hay varias observaciones pertinentes:
- El Glasgow debe ser evaluado por una persona de
experiencia en el área.
�� 1R�HV�FRQÀDEOH�XQ�*ODVJRZ�SUDFWLFDGR�HQ�XQ�SD-
ciente bajo efectos de tóxicos, licor o sedación.
�� 1R�HV�FRQÀDEOH�HO�*ODVJRZ�SUDFWLFDGR�HQ�XQ�SD-
ciente hipóxico.
�� 1R�HV�FRQÀDEOH�HO�*ODVJRZ�SUDFWLFDGR�D�XQ�SDFLHQWH�
en choque.
Sin corregir la hipoxia, la hipotensión, el choque,
los efectos del tóxico o el sedante, etc., no tendremos un
Glasgow objetivo.
Por otro lado, el examen de las pupilas sigue siendo
IXQGDPHQWDO�\�GHÀQLWLYR�HQ�OD�FRUUHFWD�YDORUDFLyQ�\�HQ�HO�
adecuado plan terapéutico del paciente con trauma.
Las pupilas se convierten en otra fuente de confusión
si no se manejan conceptos claves.
Las pupilas dilatadas bilateralmente y no reactivas o
poco reactivas no necesariamente indican que “ya no hay
paciente”; que “es solo ya candidato a donante de órganos”.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
Igualmente aquí deben descartarse múltiples situa-
ciones que originan pupilas midriáticas bilaterales poco
reactivas y que no son necesariamente consecuencia de un
grave daño cerebral. Algunas de las etiologías comunes de
esta situación son :
- Hipoxia
- Hipovolemia
- Choque profundo
- Intoxicaciones
- Contusión bilateral del tercer par
- Hipotermia
Sólo al descartar y corregir estas situaciones podremos
aseverar que las pupilas midriáticas bilaterales hiporreacti-
YDV�R�QR�UHDFWLYDV�FRUUHVSRQGHQ�D�SUREOHPiWLFD�HVSHFtÀFD�
neurológica o neuroquirúrgica.
Sigue siendo vital mantener en mente que todo pa-
ciente con trauma craneoencefálico agudo debe mantener
presiones arteriales sistólicas mínimas de 90 mm de Hg y
saturación arterial mínima de 90%.
�� ([SRVLFLyQ�\�FRQWURO�GH�KLSRWHUPLD
1XQFD�VH�LQVLVWLUi�OR�VXÀFLHQWH�HQ�OD�QHFHVLGDG�GH�KDFHU�
exposición completa de cada paciente. Omitirlo es una de
las fuentes más comunes y más letales de error. No mirar la
parte posterior de cada paciente; no mirar las zonas axilar,
perineal, genital o posterior del cuello implica pasar por alto
IUHFXHQWHV�OHVLRQHV�\�SXHGH�VLJQLÀFDU�ULHVJRV�GH�PRUELOLGDG�
y de mortalidad inaceptables.
Igualmente, no debemos olvidarnos de proteger a
cada paciente contra la hipotermia. Líquidos tibios, buen
abrigo y ambientes adecuados de trabajo contribuirán a
esto.
Veamos ahora algunos algoritmos de trabajo en los
que diferenciaremos las recomendaciones de atención en
instituciones de complejidad intermedia (Nivel II) y en
instituciones de alta complejidad (Nivel III).
16
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Hospital Nivel II
0DQHMR� LQLFLDO� GHO� SDFLHQWH� WUDXPDWL]DGR�
�9DORUDFLyQ�SULPDULD�
Utilice siempre sus medidas personales de protección
(lentes, tapabocas, guantes).
Haga contacto con su paciente pidiéndole el nombre
y ofreciéndole ayuda, lo que puede indicarle, de paso, su
HVWDGR�GH�FRQFLHQFLD�LQLFLDO�\�GHÀQLU�VL�OD�YtD�DpUHD�VH�HQ-
FXHQWUD�SHUPHDEOH��8Q�SDFLHQWH�TXH�UHVSRQGH�VLQ�GLÀFXOWDG�
y con claridad, seguramente tiene una vía aérea permeable.
Pida apoyo a su equipo de trabajo (equipo de enfer-
mería, terapia respiratoria, médico de apoyo, cirujano de
urgencias o líder del equipo de trauma, según su escuela).
Evite trabajar solo.
Proceda a su secuencia ABCDE
A. Determine la permeabilidad de la vía aérea
Despéjela de secreciones, cuerpos extraños, prótesis.
Si está permeable determine si va a permanecer permea-
EOH��VL�WLHQH�GXGD�DO�UHVSHFWR��DVHJXUH�XQD�YtD�DpUHD�GHÀQLWLYD��Proteja siempre la columna cervical; coloque siem-
pre oxígeno con mascarilla con reservorio en el paciente
traumatizado. Si tiene la opción, conecte al paciente al
pulsoxímetro. Si su paciente está inconsciente, coloque una
cánula orofaríngea y la mascarilla de oxígeno.
¿Cuándo intubar a un paciente con trauma múl-
tiple?
�� 3DFLHQWH�HQ�DSQHD
�� *ODVJRZ�PHQRU�R�LJXDO�D��
�� 3DFLHQWH�FRQ�VRVSHFKD�ÀUPH�GH�TXHPDGXUD�GH�OD�YtD�
DpUHD�R�FRQ�TXHPDGXUD�GH�OD�YtD�DpUHD�FRQÀUPDGD
�� 3DFLHQWH�FRQ�OHVLyQ�PD[LORIDFLDO�TXH�LPSLGH�PDQWHQHU�
permeable la vía aérea por otros medios. En este caso
es mejor intentarlo con personal de mucha experiencia
e idealmente en sala de operaciones.
�� 3DFLHQWH�FRQ�VDQJUDGR�SURIXVR�TXH�LPSLGH�OD�SHUPHD-
bilidad de la vía aérea.
�� 3DFLHQWHV�FRQ�)5�PHQRU�GH���y�PD\RU�GH�����VRQ�FDQ-
GLGDWRV�ÀUPHV�D�LQWXEDFLyQ�
B. Evalúe y propicie una buena ventilación
Su paciente puede presentar vía aérea permeable, pero
lesiones torácicas que impiden buen intercambio gaseoso.
Inspeccione, palpe, percuta y ausculte, buscando las
cinco situaciones que amenazan la vida. Si detecta alguna,
manéjela de inmediato así:
Neumotórax a tensión: Tubo de toracostomía.
Hemotórax masivo: Tubo de toracostomía: si drena más
de 1.500 cc, considerar de inmediato cirugía.
Neumotórax abierto: Cierre el defecto en condiciones de
asepsia. Coloque tubo de toracostomía.
Tórax inestable: Oxigenoterapia (máscara con reservorio),
terapia respiratoria, analgesia periférica (si no hay
pronta respuesta considere catéter peridural. Si hay falla
respiratoria declarada, proceda a intubación y manejo
con ventilación asistida).
Taponamiento cardiaco: Debe ser llevado a cirugía in-
mediatamente.
Si en la valoración primaria no detecta lesiones ame-
nazantes para la vida, proceda a la valoración secundaria
para buscar y tratar las lesiones descritas en el capítulo
correspondiente. Esto solamente cuando complete el
ABCDE de la valoración primaria.
C. Garantice evaluación y manejo de la circulación
y controle hemorragias
Determine coloración y temperatura de la piel, presencia o
ausencia de sudoración, llenado capilar, frecuencia y natu-
raleza del pulso central y periférico, estado de conciencia.
Tome la tensión arterial. Si hay sangrado activo externo
haga compresión de la zona sangrante. Si el sangrado no
se controla, proceda a cirugía. Inicie líquidos endovenosos
con catéteres gruesos y cortos por vía periférica.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
17ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
8WLOLFH�ODFWDWR��GH�5LQJHU�R�VROXFLyQ�VDOLQD�
WLELRV� ����&���6L� VX�SDFLHQWH� WLHQH� VLJQRV�GH�
choque inicie una carga de 250 cc y determine
la necesidad de cirugía.
Si no hay evidencia de sangrado externo,
valore siempre la condición general del abdo-
men (blando, distendido). Un abdomen normal
no descarta la probabilidad de sangrado intra-
abdominal, pero un abdomen anormal puede
fortalecer la mejor decisión.
No olvide que en un paciente traumatizado
con choque de origen inexplicado, la primera
opción a considerar es el abdomen como fuente
de tal estado.
Valore la pelvis siempre como probable
fuente de sangrado profuso. Haga las maniobras
básicas de evaluación pélvica. Determine si
hay deformidades óseas evidentes que puedan
implicar pérdida acumulada de sangre que
origine hipotensión. Si la lesión pélvica es
importante remita al paciente a nivel III una
vez estabilizado.
Nunca atribuya el choque a trauma craneo-
encefálico sin una evaluación exhaustiva que
descarte otra fuente.
'��'HWHUPLQH�VL�KD\�GpÀFLW�QHXUROyJLFR
Valore el estado de conciencia. Aplique el Glas-
gow. Evalúe las pupilas; la presencia o ausencia
de lateralización. Pacientes con TCE mode-
rado o grave deben ser remitidos a nivel III.
E. Exponga por completo al paciente
Examine la espalda, la región perineal, los
glúteos, la cara posterior de las extremidades,
la región encefálica posterior. Cúbralo para
protegerlo de la hipotermia. No olvide: Evite
líquidos fríos al canalizar una vena.
$WHQFLyQ�LQLFLDO�
GHO�SDFLHQWH�WUDXPDWL]DGR
Garantice su bioseguridad
(guantes, tapabocas, lentes)
Haga contacto y verifique condición inicial
(Pregunte el nombre a su paciente y ofrézcale ayuda)
Pida apoyo a su equipo de trabajo
(Evite trabajar solo)
Despeje la vía aérea y determine si requiere
o no vía aérea definitiva.
Garantice adecuado manejo de la columna cervical
Inspeccione, palpe, percuta y ausculte el tórax para buscar
y manejar situaciones inmediatamente
amenazantes para la vida
extremidades).
Determine destino ideal del paciente de acuerdo
con su condición.
18
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
)OXMRJUDPD��¢GHEH�LU�HO�SDFLHQWH�D�XQ�FHQWUR�GH�WUDXPD"��1LYHO�,,,�
Determine signos vitales
y escala de Glasgow
SI
Escala de Glasgow <13 ó
Presión sistólica<90 ó
Frecuencia respiratoria <10 ó >29
Determine anatomía de la lesión
y mecanismo de lesión
cabeza, cuello, pelvis, dos o más huesos
largos proximales.
Quemaduras
GII >10% Adultos
GIII > 5% Niños o ancianos.
Muertos en la escena ocupantes del mismo
vehículo
Caída de 5 m o más.
Eyección del vehículo o de la motocicleta.
SI NO
trauma. Notifique
al centro regulador
de urgencias y a la
entidad de destino
vía radio
Edad <10 ó >55 años
Enfermedad asociada
conocida previa
Embarazada
NO
Informe al CRU y solicite
instrucciones para el destino
Oxigenación
Perfusión
Evento neurológico
NO
SI
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
19ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�GH�FXHOOR
+RVSLWDO�1LYHO�,,
3UDFWLTXH�HO�$%&'(�GHO�WUDXPD�SDUD�FRQÀUPDU�R�GHVFDUWDU�
lesiones que amenacen la vida.
Determine el nivel de la lesión.
+HULGD�SRU�DUPD�FRUWRSXQ]DQWH
Nivel I (Extendido desde la horquilla es-
ternal y el borde superior de las clavículas
hasta el cartílago cricoides)
Valoración de la lesión para investigar si compromete
VRODPHQWH� HO� SODQR� VXSHUÀFLDO� \�GHWHUPLQDU� VX� WUD\HFWR��
5HFXHUGH�TXH�XQD�OHVLyQ�QLYHO�,�SXHGH�SHQHWUDU�HQ�QLYHO�
II. La exploración debe ser hecha por médico de planta
entrenado, residente (si lo hay) o especialista; nunca por
un estudiante o interno sin supervisión directa de alguno
de ellos.
El paciente debe encontrarse estable; de hallarse
inestable proceda a su estabilización inmediata, incluso
con traslado a sala de operaciones si es necesario. Si se
estabiliza remita pronto a nivel III con transporte en
el que debe participar el médico.
Hasta donde sea posible, obtenga el consentimiento
informado para el transporte.
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma.
¿Hay signos de certeza de lesión vascular o signos
que evidencian amenaza a la vida del paciente en forma
inminente?
Cirugía inmediatamente.
¿Hay signos de alarma de lesión vascular, o signos
o síntomas que sugieren lesión de otra estructura ana-
tómica del cuello?
Remita a Nivel III. Angioscan. esofagograma, esofa-
goscopia y traqueobroncoscopia.
¿No hay signos?
2EVHUYDFLyQ�GXUDQWH����KRUDV�
Nivel II (extendido del cartílago cricoides
hasta el hueso hioides y su proyección al
ángulo de la mandíbula)
Exploración de la herida para averiguar si penetra o no y
GHWHUPLQDU�VX�WUD\HFWR��5HFXHUGH�TXH�XQD�OHVLyQ�QLYHO�,,�
puede penetrar en nivel I ó III.
La exploración debe ser hecha por médico de planta
entrenado, residente (si lo hay) o especialista; nunca por
estudiante o interno sin supervisión directa.
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma.
¿Hay signos de certeza de lesión vascular o signos
que evidencian amenaza a la vida del paciente en forma
inminente?
Cirugía inmediatamente.
¿Hay signos de alarma de lesión vascular, o signos
o síntomas que sugieren lesiónde otra estructura ana-
tómica del cuello?
Remita a Nivel III. Eco duplex, faringoesofagogra-
ma, faringoesofagoscopia. Si no cuenta con opción de eco
duplex proceda a angiografía.
¿No hay signos?
2EVHUYDFLyQ�GXUDQWH����KRUDV�
Nivel III (Extendido desde el ángulo de la
mandíbula a la base del cráneo)
Valoración de la herida, para determinar si atraviesa o no el
SODQR�VXSHUÀFLDO��5HFXHUGH�TXH�SXHGH�SHQHWUDU�HQ�QLYHO�,,�
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
20
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma o si
no hay signos.
¿Hay signos de certeza?
Traslado inmediato a cirugía.
¿Hay signos de alarma?
Remisión a Nivel III. Angioscan. Nasolaringoscopia.
¿No hay signos?
2EVHUYDFLyQ�GXUDQWH����KRUDV�
+HULGDV�SRU�DUPD�GH�IXHJR
Se presume que son penetrantes. Si no hay signos o sín-
tomas el paciente debe ser sometido a observación por un
SHUtRGR�PtQLPR�GH����KRUDV���
¿Hay signos de certeza?
Traslado inmediato a cirugía.
¿Hay signos de alarma?
5HPLWD�D�1LYHO�,,,�GH�DWHQFLyQ��(VWXGLRV�KDELWXDOHV�GH�
DFXHUGR�FRQ�HO�QLYHO�GH�OD�OHVLyQ��5HFXHUGH�TXH�OD�KHULGD�
por arma de fuego puede comprometer, según su trayecto,
uno o todos los niveles del cuello.
6L� OD� OHVLyQ� HQ� HO� FXHOOR� HV� WUDQVÀ[LDQWH� SUDFWLTXH�
angioscan, esofagograma, esofagoscopia y estudio de vía
aérea. Solamente en Nivel III.
Negativa
Sangrado activo
Hematoma expansivo o pulsátil
Herida soplante
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�FXHOOR
Mediastino ensanchado
Soplo
Hematoma estable
Pulso disminuido
Choque previo
Herida por bala transcervical
Hemoptisis
Hematemesis
Odinofagia
valorable
CIRUGÍA
SALIDA
SALIDA
NO
SI
Observación
48 horas
Positiva
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
21ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�FXHOOR
SALIDA
SIGNOS DE ALARMA
Remita a nivel III
SIN SIGNOS
CIRUGÍA HACP: Observación 48h HAF: Observación
Angioscan
Esofagograma
Esofagoscopia
Ecoduplex
Faringoesofagograma
Faringoesofagoscopia
Angioscan
Nasolaringoscopia
7UDXPD�GH�WyUD[
+RVSLWDO�1LYHO�,,
5HFXHUGH�TXH�HO�����D�����GH�VLWXDFLRQHV�VRQ�VXVFHSWLEOHV�
de manejo en el servicio de urgencias.
Practique el ABCDE del trauma.
'HWHUPLQH�OD�XELFDFLyQ�WRSRJUiÀFD�\�SURFHGD�DVt�
��� 7UDXPD�SUHFRUGLDO�
El área precordial involucra el área contenida desde el
borde inferior de las clavículas en ambos hemitórax (línea
medioclavicular) hasta el reborde costal inferior.
6H�GHÀQH�FRPR�LQHVWDEOH�KHPRGLQiPLFDPHQWH�DTXHO�
paciente con tensión arterial sistólica por debajo de 90
mmHg.
Paciente inestable hemodinámicamente: Traslado
de inmediato a cirugía.
Paciente estable:
A. Herida por arma cortopunzante: Explórela para deter-
minar su trayecto y penetración. Una herida que fracture
el esternón se considera penetrante, al igual que aquella
que compromete el plano de la fascia de los músculos
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
22
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
intercostales. Debe ser explorada por médico de planta
entrenado, residente o profesor de cirugía; nunca por
interno o por estudiante sin compañía.
Si la herida no penetra: Lavado exhaustivo, sutura,
prevención contra el tétanos y salida.
Si la herida penetra: 5DGLRJUDItD�GH�WyUD[��SRVWHURDQWH-
rior. Ecocardiograma subxifoideo. Ventana pericárdica.
6L�KD\�VXÀFLHQWH�H[SHULHQFLD�\�YDOLGDFLyQ��HO�HFRFDUGLR-
grama puede desplazar la ventana pericárdica. Si no hay
ecocardiograma en nivel II proceda a ventana pericárdica.
Si el ecocardiograma (o la ventana) es positivo:
Cirugía (Toracotomía).
Ecocardiograma negativo: Validación con ventana
pericárdica. Hoy en día la mayoría de las escuelas solo
solicitan ecocardiograma.
B. Herida por arma de fuego o por almarada: Se pre-
sume que son penetrantes. No se exploran. Se procede
a ecocardiograma o ventana pericárdica.
Cuando se trate de pacientes con trauma cerrado torá-
cico que se encuentran en paro cardiorrespiratorio con
actividad eléctrica sin pulso, o en condición agónica (sin
TA perceptible, esfuerzo respiratorio presente), se sugiere
no intervenir dada la baja probabilidad de supervivencia.
��� +HULGD�WRUDFRDEGRPLQDO
El área toracoabdominal está comprendida entre el quinto
espacio intercostal o las tetillas y el reborde costal inferior
por delante, y la punta de la escápula y el reborde costal
inferior por detrás.
Toda herida toracoabdominal implica la sospecha de
lesión de diafragma y el paciente no debe ser dado de alta
hasta no descartar lesión de este músculo.
Si el paciente se encuentra inestable hemodinámica-
mente se intentará su reanimación con bolos de líquidos
isotónicos. Si no hay respuesta el paciente debe ser llevado
a cirugía.
Si el paciente se encuentra estable hemodinámicamente
se procederá a practicar radiografía de tórax.
Posteriormente a esto, debe practicarse laparoscopia o
WRUDFRVFRSLD�SDUD�GHÀQLU�VL�H[LVWH�R�QR�OHVLyQ�GHO�GLDIUDJPD�
Si la laparoscopia o la toracoscopia son positivas se
procederá a reparación del diafragma. Si son negativas el
paciente puede ser dado de alta.
Si no se dispone de laparoscopia o toracoscopia el
paciente debe ir a laparotomía. Es probable que pronto se
valide el scan multicorte como opción diagnóstica.
En caso de que el paciente presente abdomen agudo
deberá ir a cirugía sin estudios adicionales. Si presenta
edad avanzada o comorbilidad importante debe remitirse
a nivel III.
La excepción a la regla de practicar laparoscopia,
toracoscopia o laparotomía es la herida toracoabdominal
derecha posterior, caso en el cual el paciente puede ser dado
de alta luego de observación de unas 24 horas.
Naturalmente, si el paciente con herida toracoabdo-
minal derecha posterior presenta choque que no revierte
al tratamiento o presenta abdomen agudo, debe ir a
laparotomía.
7UDXPD�SUHFRUGLDO
MORIBUNDO o en paro
cardiorrespiratorio
con trauma cerrado
AGÓNICO con trauma
penetrante
CIRUGÍA ECO SUBXIFOIDEA
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
23ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�DEGRPLQDO
+RVSLWDO�1LYHO�,,
7UDXPD�FHUUDGR�GH�DEGRPHQ
Paciente con abdomen valorable estable
hemodinámicamente
– Abdomen negativo: Observación durante 12 horas. Si
continúa con abdomen negativo, se inicia vía oral; si
la tolera sin complicaciones durante seis a doce horas
más se ordenará salida.
– Abdomen dudoso: Proceda a scan abdominal con medio
de contraste hasta donde sea posible. De no contar con
scan, proceda a lavado peritoneal.
– Abdomen agudo: Proceda a laparotomía.
Paciente con abdomen valorable inestable
hemodinámicamente (Tensión arterial
sistólica debajo de 90 mmHg)
En estos casos se supone que el ABCDE del trauma que se
practica inicialmente ya ha descartado una fuente extraab-
dominal de la inestabilidad.
Proceda a administrar una carga inicial de líquidos
(250 cc) tibios a goteo abierto. Proceda a eco FAST in-
mediatamente. (Si usted dispone de eco FAST, siga este
procedimiento mientras va pasando la carga de líquidos).
Si el eco FAST detecta líquido libre en la cavidad, proceda
a laparotomía. Si no dispone de eco FAST y/o el paciente
persiste inestable a pesar de la carga de líquidos, proceda
a laparotomía.
Si el paciente se estabiliza luego de la carga de líquidos
monitorice presión arterial y signos vitales cada diez mi-
nutos durante una hora. Si durante este periodo reaparece
la hipotensión, proceda a laparotomía. No insista en la
administración de líquidos.
Si permanece estable, continúe monitoría estricta por
doce horas más, antes de iniciar vía oral.
En ocasiones cuando el paciente se ha estabilizado y el
eco FAST muestra líquido libre en la cavidad abdominal,
el equipo de trauma decide no intervenir de inmediato.
(Q�HVRV�FDVRV�GHEH�WRPDUVH�VFDQ�DEGRPLQDO�FRQ�HO�ÀQ�GH�
detectar, si es posible��OD�IXHQWH�GH�VDQJUDGR�\�GH�HVWDGLÀ-car la lesión. El plan de observación y reposo del paciente
será diferente de acuerdo con ciertos tipos de lesión en el
hígado o el bazo. Además, debe practicarse una cuidadosa
observación con miras a descartar otro tipo de lesión o
incluso que el líquido libre corresponda a otra fuente que
no sea víscera sólida. Si no dispone de eco FAST y/o el
paciente persiste inestable a pesar de la carga de líquidos,
proceda a laparotomía (o LPD en sala de operaciones si la
condición clínica del paciente lo permite).
Paciente con abdomen no valorable
inestable hemodinámicamente:
Descarte fuentes extraabdominales. Proceda a eco FAST.
¿Cuándo no es valorable?
– GODVJRZ�PHQRU�R�LJXDO�D�����5HPLWD�D�QLYHO�,,,�
²� /HVLyQ�UDTXLPHGXODU��5HPLWD�D�QLYHO�,,,
– Efecto de licor o sustancias tóxicas.
– Paciente bajo efectos de analgesia o sedación profunda
continua.
– Paciente con trauma abdominal sometido a cirugía ex-
traabdominal bajo anestesia y quien no ha completado
tiempo de observación.
Estable hemodinámicamente
Proceda a scan de abdomen. De no disponer de scan abdo-
minal proceda a lavado peritoneal.
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�DEGRPHQ�SRU�DUPD�
FRUWRSXQ]DQWH
Paciente estable hemodinámicamente
Determine lD�XELFDFLyQ�WRSRJUiÀFD�GH�OD�OHVLyQ��
Lesión de abdomen anterior: Aunque se describe la
XELFDFLyQ�GH�DEGRPHQ�HQ�DQWHULRU��ÁDQFRV�\�OXPEDU��SXHGH�
XQLÀFDUVH�HO�FRQFHSWR�HQ�DQWHULRU�\�SRVWHULRU��(O�DQWHULRU�
se extiende hasta la línea axilar media y después de esta se
denomina abdomen posterior.
Proceda a la exploración de la herida. Si atraviesa la
fascia posterior se considera penetrante. La exploración la
debe hacer el médico entrenado, el residente (si lo hay) o
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
24
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
el profesor de cirugía. Nunca debe ser hecha por el interno
o el estudiante en solitario.
Si la lesión no penetra: Lavado, sutura, prevención
del tétanos y salida.
Si la lesión penetra: Observación doce horas antes
de probar vía oral.
Si el abdomen es positivo desde el inicio o se torna
positivo durante la observación, proceda a laparotomía.
/HVLyQ�HQ�ÁDQFR�R�UHJLyQ�OXPEDU��DEGRPHQ�SRVWH-
rior): Por sus características anatómicas y la gruesa capa
muscular que se encuentra allí, no se consideran lesiones
explorables convencionalmente, aunque sí deben valorarse
SDUD�GHVFDUWDU�OHVLRQHV�PX\�VXSHUÀFLDOHV��6L�OD�OHVLyQ�QR�
HV�VXSHUÀFLDO��\D�TXH�DWUDYLHVD�HO�FHOXODU�VXEFXWiQHR��VH�
considera penetrante.
Si el abdomen es positivo desde el inicio o se torna
positivo durante la observación, proceda a laparotomía.
Si el abdomen es dudoso en presencia de lesión lumbar,
debe realizarse laparotomía ya que una lesión posterior
no tiene por qué originar ninguna manifestación en el
abdomen anterior.
Las manifestaciones en el abdomen posterior pueden
evidenciarse más tardíamente y por ello se recomienda una
REVHUYDFLyQ�PiV�FRQVHUYDGRUD�GH�FXDQGR�PHQRV����KRUDV�
Paciente eviscerado: Proceda a laparotomía.
Paciente con epiplocele: Con anestesia local y respe-
tando las normas de asepsia, ligue la base del epiplocele.
5HVHTXH�HO�WHMLGR�VREUDQWH��&LHUUH�OD�IDVFLD��&LHUUH�OD�SLHO��
Deje al paciente en observación. Si se torna positivo el
abdomen, proceda a laparotomía.
Paciente inestable hemodinámicamente: Administre
bolos de 250 cc de líquidos isotónicos tibios a goteo abierto.
Si hay respuesta proceda a controlar la tensión arterial y
signos vitales cada diez minutos durante una hora.
Si reaparece la hipotensión, realice laparotomía. No
insista en administración de líquidos.
Si el paciente se muestra estable, monitorice durante
doce horas sin vía oral. Si reaparece la hipotensión, proceda
a laparotomía.
7UDXPD�SHQHWUDQWH�SRU�DUPD�GH�IXHJR
Paciente estable hemodinámicamente
Si el abdomen es negativo, proceda a observación estricta
GXUDQWH����KRUDV��$QWH�FXDOTXLHU��VLJQR��DEGRPHQ�GXGRVR��
agudo o hipotensión) proceda a laparotomía.
Abdomen dudoso o positivo desde el ingreso: proceda
a laparotomía.
Paciente inestable hemodinámicamente
(tensión arterial sistólica por debajo de
90 mmHg)
Inicie administración de líquidos isotónicos endovenosos y
proceda a laparotomía. No espere respuesta a los líquidos.
/D�KLSRWHQVLyQ�HV�VXÀFLHQWH�FULWHULR�SDUD�SURFHGHU�D�FLUXJtD��
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
25ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
NO
CIRUGÍA
SÍ
NO
SÍ
(penetra)
SÍ
DIAFRAGMA SANO
REPARO POR
LAPAROSCOPIA
REPARO POR
NORMAL
ABDOMEN (-)
LAPAROSCOPIA
(+)
(-)
7UDXPD�WRUDFRDEGRPLQDO
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
26
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
3DFLHQWHV�TXH�FRQYHQFLRQDOPHQWH�� �
GHEHQ�LU�D�FLUXJtD�
�� (YLVFHUDFLyQ
�� &KRTXH�UHIUDFWDULR
�� +HPDWHPHVLV
�� 5HFWRUUDJLD
�� $EGRPHQ�DJXGR
* Scan+: va a cirugía de acuerdo con hallazgos.
Ver adelante.
7UDXPD�FHUUDGR�GH�DEGRPHQ
ABCDE
RESPONDE ABDOMEN
ABDOMEN
no valorable
SCAN (+)
NO RESPONDE
Ó RESPONDE Y ECO +*
(+)*
(-)
(-)
- Glasgow <10
- Intoxicación aguda
con alcohol o drogas
- Uso continuo de
opioides para
analgesia
- Anestesia conductiva
o generalCIRUGÍA DUDOSO
LPD (+) SCAN Ó LPD
Según disponibilidad LPD (-)
> 10 cc de sangre 500 Leucocitos
Observación
SCAN* Máximo en 4 – 6h
SCAN
100.000
Glóbulos rojos
* Si el eco FAST es + pero el paciente se estabiliza con rapidez puedo proceder a scan, siempre y cuando permanezca estable.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
27ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
SCAN
(-) Para lesión de víscera hueca ó
sólida
(+) Para lesión de víscera
sólida (+) Para lesión de víscera hueca
Cumple criterio
No cumple criterios
o no cumple con recursos
para adecuada monitoría
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
28
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
ARMA BLANCA
ARMA DE FUEGO
RESPONDE A
NO
RESPONDE
EPIPLOCELE
Ligue, reseque y
observe si desarrolla
abd + laparotomía
ABDOMEN (+) ABDOMEN
(-)
HDA. EN ABDOMEN
DUDOSA
ABDOMEN (+)
EXPLORAR HERIDA
ABDOMEN (-)
24 A 48 HORAS
ABDOMEN
DUDOSO
antitetánica
LAPAROSCOPIA
SALIDA
ABDOMEN (-) ABDOMEN
DUDOSO ABDOMEN (+)
48 HORAS
7UDXPD�GH�DEGRPHQ�SHQHWUDQWH
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
29ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�UDTXLPHGXODU
¿Cuándo hacer estudios?
Guía para screening de pacientes con sospecha de lesión
de columna vertebral.
a. Persona con paraplejía o cuadriplejía. Se debe tener la
presunción de inestabilidad espinal.
b. Pacientes despiertos, alerta, sobrios y neurológica-
mente normales, sin dolor de cuello: Es improbable
TXH�WHQJDQ�DOJXQD�OHVLyQ�DJXGD��5HWLUH�HO�FROODU�DO�SD-
ciente en posición supina. Palpe la columna cervical.
6L�QR�KD\�VHQVLELOLGDG�VLJQLÀFDWLYD�SLGD�DO�SDFLHQWH�
que mueva voluntariamente su cuello de lado a lado.
6L�QR�KD\�GRORU��SLGD�DO�SDFLHQWH�TXH�KDJD�ÁH[LyQ�\�
extensión de cuello. De nuevo si no hay dolor, no se
considera mandatorio el estudio de columna cervical.
c. Despiertos, alertas, neurológicamente normales pero
con dolor de cuello. Todos deben incluir estudio ra-
diológico de columna cervical dentro de su valoración.
Determine si tomará scan o resonancia magnética
(Nivel III).
d. Pacientes en coma, con estado de conciencia alterado
o muy jóvenes para describir sus síntomas: Scan de
columna cervical.
e. Hay dudas por cualquier razón: Scan.
f. Siempre consulte al ortopedista o al neurocirujano si
hay sospecha de lesión.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
,QGLFDFLRQHV��GH�LQPRYLOL]DFLyQ�HVSLQDO
Alteración en estado de conciencia
Déficit neurológico
SI NO SI NO
¿Dolor a la palpación
NO INDICADA
¿Deformidad anatómica
SI NO
Mecanismo que hace suponer
riesgo de lesión
SI NO
limitación para la comunicación
SI NO
30
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�YDVFXODU�SHULIpULFR
Enfoquediagnóstico
SI CIRUGÍA (+)
NO
SI IPA (+)
ANGIOSCAN
o Cirugía
NO
(+)
(-)
(-)
CASA
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
31ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Hospital Nivel III
0DQHMR�LQLFLDO�GHO�SDFLHQWH�WUDXPDWL]DGR
�9DORUDFLyQ�SULPDULD�
Utilice siempre sus medidas personales de protección
(lentes, tapabocas, guantes).
Haga contacto con su paciente pidiéndole el nombre y
ofreciéndole ayuda, con lo cual, de paso, puede determinar
VX�HVWDGR�GH�FRQFLHQFLD�\�GHÀQLU�VL�OD�YtD�DpUHD�VH�HQFXHQWUD�
SHUPHDEOH��8Q�SDFLHQWH�TXH�UHVSRQGH�VLQ�GLÀFXOWDG�\�FRQ�
claridad, seguramente tiene una vía aérea permeable.
Pida apoyo a su equipo de trabajo (equipo de enfer-
mería, terapia respiratoria, médico de apoyo, cirujano de
urgencias o líder del equipo de trauma según su escuela).
Evite trabajar solo.
Proceda a su secuencia ABCDE
A. Determine la permeabilidad de la vía aérea
Despéjela de secreciones, cuerpos extraños, prótesis.
Si está permeable determine si va a permanecer permea-
EOH��VL�WLHQH�GXGD�GH�HOOR�DVHJXUH�XQD�YtD�DpUHD�GHÀQLWLYD��
Proteja siempre la columna cervical, coloque siempre
oxígeno con mascarilla, con reservorio, en el paciente
traumatizado. Si tiene la opción conecte al paciente al
pulsoxímetro. Si su paciente está inconsciente coloque una
cánula orofaríngea y la mascarilla de oxígeno.
¿Cuándo intubar a una paciente con trauma múltiple?
�� 3DFLHQWH�HQ�DSQHD
�� *ODVJRZ�!�y� ��
�� 3DFLHQWH�FRQ�VRVSHFKD�ÀUPH�GH�TXHPDGXUD�GH�OD�YtD�
DpUHD�R�FRQ�TXHPDGXUD�GH�OD�YtD�DpUHD�FRQÀUPDGD�
�� 3DFLHQWH�FRQ�OHVLyQ�PD[LORIDFLDO��TXH�LPSLGH�PDQWHQHU�
permeable la vía aérea por otros medios.
�� 3DFLHQWH�FRQ�VDQJUDGR�SURIXVR��TXH�LPSLGH�OD�SHUPHD-
bilidad de la vía aérea.
�� 3DFLHQWHV�FRQ�)5�PHQRU�D���y�PD\RU�D�����VRQ�FDQGL-
GDWRV�ÀUPHV�D�LQWXEDFLyQ�
B. Evalúe y propicie una buena ventilación
Su paciente puede presentar vía aérea permeable, pero le-
siones torácicas que impiden el buen intercambio gaseoso.
Inspeccione, palpe, percuta y ausculte, buscando las
cinco situaciones que amenazan la vida. Si detecta alguna,
manéjela de inmediato así:
Neumotórax a tensión: Tubo de toracostomía.
Hemotórax masivo: Tubo de toracostomía, si drena
más de 1500 cc, considerar cirugía de inmediato.
Neumotórax abierto: Cierre el defecto en condiciones
de asepsia. Coloque tubo de toracostomía.
Tórax inestable: Oxigenoterapia (máscara con reser-
vorio), terapia respiratoria, analgesia periférica (si no hay
pronta respuesta considere catéter peridural. Si hay falla
respiratoria declarada, proceda a intubación y manejo con
ventilación asistida).
Taponamiento cardiaco: Debe ser llevado a cirugía
inmediatamente.
Si en la valoración primaria no detecta lesiones ame-
nazantes para la vida, proceda a la valoración secundaria
para hallar y manejar las lesiones descritas en el capítulo
correspondiente. Esto solamente cuando complete el
ABCDE de la valoración primaria.
C. Garantice evaluación y manejo de la circulación
y controle hemorragias
Determine coloración y temperatura de la piel, presencia o
ausencia de sudoración, llenado capilar, frecuencia y natu-
raleza del pulso central y del periférico, estado de concien-
cia. Tome la tensión arterial. Si hay sangrado activo externo
haga compresión de la zona sangrante. Si el sangrado no
se controla, proceda a cirugía. Inicie líquidos endovenosos
por vía periférica con catéteres gruesos y cortos.
8WLOLFH� ODFWDWR� � GH�5LQJHU� R� VROXFLyQ� VDOLQD� WLELRV�
����&���6L�VX�SDFLHQWH�WLHQH�VLJQRV�GH�FKRTXH�LQLFLH�ERORV�
de 250 cc y determine la necesidad de cirugía. Considere
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
32
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
la necesidad de administración de
glóbulos rojos, plaquetas y plasma.
Si no hay evidencia de sangrado
externo, valore siempre la condición
general del abdomen (blando, dis-
tendido). Un abdomen normal no
descarta probabilidad de sangrado
intraabdominal, pero un abdomen
anormal puede fortalecer la mejor
decisión.
No olvide que en un paciente
traumatizado con choque de origen
inexplicado, la primera opción a con-
siderar es el abdomen como fuente
del choque.
Valore la pelvis siempre como
probable fuente de sangrado profu-
so. Haga las maniobras básicas de
evaluación pélvica. Determine si hay
deformidades óseas evidentes que
puedan implicar pérdida acumulada
de sangre que origine hipotensión.
Nunca atribuya el choque a trauma
craneoencefálico sin una evaluación
exhaustiva que descarte otra fuente.
D.�'HWHUPLQH�VL�KD\�GpÀFLW�QHX-
rológico
Valore estado de conciencia. Deter-
mine el Glasgow. Evalúe pupilas.
Evalúe presencia o ausencia de
lateralización.
E. Exponga por completo al
paciente
Examine la espalda, la región peri-
neal, los glúteos, la cara posterior de
las extremidades, la región encefálica
posterior. Cúbralo para protegerlo
de la hipotermia. No olvide: evite
líquidos fríos al canalizar una vena.
$WHQFLyQ�LQLFLDO�GHO�SDFLHQWH�WUDXPDWL]DGR
Garantice su bioseguridad (guantes, tapabocas, lentes)
Haga contacto para verificar condición inicial
(Pregunte el nombre a su paciente y ofrézcale ayuda)
Pida apoyo a su equipo de trabajo
(Evite trabajar solo)
Despeje la vía aérea y determine
si requiere o no vía aérea definitiva.
Garantice adecuado manejo de la columna cervical
Inspeccione, palpe, percuta y ausculte el tórax para buscar y manejar
situaciones inmediatamente amenazantes para la vida
.
Determine destino ideal del paciente de acuerdo con su condición.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
33ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�GH�FXHOOR
+RVSLWDO�1LYHO�,,,
3UDFWLTXH�HO�$%&'(�GHO�WUDXPD�SDUD�FRQÀUPDU��R�GHVFDUWDU�
lesiones que amenacen la vida.
Determine nivel de la lesión.
+HULGD�SRU�DUPD�FRUWRSXQ]DQWH
Nivel I (Extendido desde la horquilla es-
ternal y el borde superior de las clavículas
hasta el cartílago cricoides)
Valoración de la lesión para investigar si compromete
VRODPHQWH�HO�SODQR�VXSHUÀFLDO�\�GHWHUPLQDU�VX�WUD\HFWR��
5HFXHUGH�TXH�XQD�OHVLyQ�QLYHO�,�SXHGH�SHQHWUDU�HQ�QLYHO�
II. La exploración debe ser hecha por médico de planta
entrenado, residente o profesor. Nunca por un estudiante
o interno sin supervisión directa presencial de alguno
de ellos.
El paciente debe encontrarse estable; de hallarse ines-
table proceda a su estabilización inmediata incluso con
traslado a sala de operaciones si es necesario.
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma.
¿Hay signos de certeza de lesión vascular o signos
que evidencian amenaza a la vida del paciente en forma
inminente?
Cirugía inmediatamente.
¿Hay signos de alarma de lesión vascular, o signos
o síntomas que sugieren lesión de otra estructura ana-
tómica del cuello?
Angioscan, esofagograma, esofagoscopia y bron-
coscopia.
¿No hay signos?
Observación durante 24 horas.
Nivel II (Extendido del cartílago cricoides
hasta el hueso hioides y su proyección al
ángulo de la mandíbula)
Exploración de la herida para investigar si penetra o
QR�\�GHWHUPLQDU�VX�WUD\HFWR��5HFXHUGH�TXH�XQD�OHVLyQ�QLYHO�
II puede penetrar en nivel I ó III.
La exploración debe ser hecha por médico de planta
entrenado, residente o profesor; nunca por estudiante o
interno sin supervisión directa de cualquiera de ellos.
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma.
¿Hay signos de certeza de lesión vascular o signos
que evidencian amenaza a la vida del paciente en forma
inminente?
Cirugía inmediatamente.
¿Hay signos de alarma de lesión vascular, o signos
o síntomas que sugieren lesión de otra estructura ana-
tómica del cuello?
Eco duplex, faringoesofagograma, faringoesofagos-
copia. Si no cuenta con opción de eco duplex proceda a
angioscan.
¿No hay signos?
2EVHUYDFLyQ�GXUDQWH����KRUDV�
Nivel III (Extendidodesde el ángulo de la
mandíbula hasta la base del cráneo)
Valoración de la herida para determinar si atraviesa o no el
SODQR�VXSHUÀFLDO��5HFXHUGH�TXH�SXHGH�SHQHWUDU�HQ�QLYHO�,,�
No penetra:
/DYDGR� H[KDXVWLYR�� 6XWXUD�� 3URÀOD[LV� DQWLWHWiQLFD��
Salida.
Penetra:
Determine si hay signos de certeza o de alarma o si
no hay signos.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
34
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
¿Hay signos de certeza?
Traslado inmediato a cirugía.
¿Hay signos de alarma?
Angioscan. Nasolaringoscopia.
¿No hay signos?
2EVHUYDFLyQ�GXUDQWH����KRUDV�
Heridas por arma de fuego
Se presume que son penetrantes. Si no hay signos o
síntomas el paciente debe ser sometido a observación por
XQ�SHUtRGR�PtQLPR�GH����KRUDV���
¿Hay signos de certeza?
Traslado inmediato a cirugía.
¿Hay signos de alarma o no hay signos?
Estudios habituales de acuerdo con el nivel de la lesión.
5HFXHUGH�TXH�OD�KHULGD�SRU�DUPD�GH�IXHJR�SXHGH�FRPSUR-
meter, según su trayecto, uno o todos los niveles del cuello.
6L� OD� OHVLyQ� HQ� HO� FXHOOR� HV� WUDQVÀ[LDQWH� SUDFWLTXH�
angioscan, esofagograma, esofagoscopia y estudio de vía
aérea.
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�FXHOOR
Sangrado activo grave
Hematoma expansivo o pulsátil
Herida soplante
Mediastino ensanchado
Soplo
Hematoma estable
Pulso disminuido
Choque previo
Herida por bala transcervical
Hemoptisis
Hematemesis
Odinofagia
Enfisema subcutáneo
no valorable
CIRUGÍA
SALIDA
NO
SI
Observación 48
horas
Negativa
Positiva
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
35ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�FXHOOR
SALIDA
SIGNOS DE ALARMA SIN SIGNOS
CIRUGÍA HACP: Observación 48h HAF: Observación
Angioscan
Esofagograma
Esofagoscopia
Ecoduplex
Faringoesofagograma
Faringoesofagoscopia
Angioscan
Nasolaringoscopia
7UDXPD�GH�WyUD[
+RVSLWDO�Pi[LPD�FRPSOHMLGDG
5HFXHUGH�TXH�GHO�����DO�����GH�VLWXDFLRQHV�VRQ�VXVFHS-
tibles de manejo en el servicio de urgencias.
Practique el ABCDE del trauma.
'HWHUPLQH�OD�XELFDFLyQ�WRSRJUiÀFD�\�SURFHGD�DVt�
1. Trauma precordial
El área precordial involucra el área contenida desde el
borde inferior de las clavículas en ambos hemitórax (línea
medioclavicular) hasta el reborde costal inferior.
6H�GHÀQH�FRPR�LQHVWDEOH�KHPRGLQiPLFDPHQWH�DTXHO�
paciente con tensión arterial sistólica por debajo de 90
mmHg.
Paciente inestable hemodinámicamente: Traslado
de inmediato a cirugía.
3DFLHQWH�HVWDEOH
A. Herida por arma cortopunzante: Explórela para
determinar su trayecto y penetración. Una herida que
fracture el esternón se considera penetrante. Herida
que compromete el plano de la fascia de los músculos
intercostales se considera penetrante.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
36
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Debe ser explorada por médico de planta entrenado,
residente o profesor de cirugía; nunca por el interno o
por el estudiante sin compañía.
Si la herida no penetra
Lavado exhaustivo, sutura, prevención contra el tétanos
y salida.
Si la herida penetra: 5DGLRJUDItD�GH�WyUD[��SRVWHURDQWH-
rior. Ecocardiograma subxifoideo. Ventana pericárdica.
6L�KD\�VXÀFLHQWH�H[SHULHQFLD�\�YDOLGDFLyQ��HO�HFRFDU-
diograma puede desplazar la ventana pericárdica.
Si el ecocardiograma es positivo: Cirugía (Toraco-
tomía). Considerar previa ventana pericárdica.
Ecocardiograma negativo: Validación con ventana
pericárdica. Hoy en día la mayoría de las escuelas, solo
solicitan ecocardiograma.
B. Herida por arma de fuego o por almarada: Se presu-
me que son penetrantes. No se exploran. Se procede a
ecocardiograma con el mismo esquema anteriormente
descrito de validación con ventana pericárdica.
Cuando se trate de pacientes con trauma cerrado torá-
cico que se encuentran en paro cardiorrespiratorio con
actividad eléctrica sin pulso, o en condición agónica (sin
TA perceptible, esfuerzo respiratorio presente), se sugiere
no intervenir dada la baja probabilidad de supervivencia.
2. Herida toracoabdominal
El área toracoabdominal se extiende entre el quinto
espacio intercostal o las tetillas y el reborde costal inferior
por delante, y la punta de la escápula y el reborde costal
inferior por detrás.
Toda herida toracoabdominal implica la sospecha de
lesión de diafragma y el paciente no debe ser dado de alta
hasta descartar lesión de este músculo.
Si el paciente se encuentra inestable hemodinámica-
mente se intentará su reanimación con bolos de 250 cc de
líquidos isotónicos. Si no hay respuesta el paciente debe
ser llevado a cirugía.
Si el paciente se encuentra estable hemodinámicamente
se procederá a practicar radiografía de tórax.
Posteriormente a esto, debe practicarse laparoscopia o
WRUDFRVFRSLD�SDUD�GHÀQLU�VL�H[LVWH�R�QR�OHVLyQ�GHO�GLDIUDJPD�
Si la laparoscopia o toracoscopia son positivas se
procederá a reparación del diafragma.
Si son negativas el paciente puede ser dado de alta.
Si no se dispone de laparoscopia o toracoscopia el
paciente debe ir a laparotomía.
En caso de que el paciente presente abdomen agudo
deberá ir a cirugía sin estudios adicionales.
La excepción a la regla de practicar laparoscopia,
toracoscopia o laparotomía es la herida toracoabdominal
derecha posterior, caso en el cual el paciente puede ser dado
de alta luego de observación de unas 24 horas.
Naturalmente, si el paciente con herida toracoabdominal
derecha posterior presenta choque que no revierte al trata-
miento o presenta abdomen agudo, debe ir a laparotomía.
7UDXPD�SUHFRUGLDO
MORIBUNDO o en paro
cardiorrespiratorio
con trauma cerrado
AGÓNICO con trauma
penetrante
CIRUGÍA
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
37ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�DEGRPLQDO
+RVSLWDO�QLYHO�GH�Pi[LPD�FRPS,HMLGDG
7UDXPD�FHUUDGR�GH�DEGRPHQ
3DFLHQWH� FRQ� DEGRPHQ� YDORUDEOH� HVWDEOH�
KHPRGLQiPLFDPHQWH�
– Abdomen negativo: Observación durante 12 horas. Si
continúa con abdomen negativo se inicia vía oral; si
la tolera sin complicaciones durante seis a doce horas
más se ordenará salida.
– Abdomen dudoso: Proceda a scan abdominal con me-
dio de contraste hasta donde sea posible. De no contar
con scan, proceda a lavado peritoneal.
– Abdomen agudo: Proceda a laparotomía.
Paciente con abdomen valorable inestable
hemodinámicamente (Tensión arterial sis-
tólica debajo de 90 mmHg)
En estos casos se supone que el ABCDE del trauma que se
practica inicialmente ya ha descartado una fuente extraab-
dominal de la inestabilidad.
Proceda a administrar una carga inicial de líquidos
(250 cc) tibios a goteo abierto. Proceda a eco FAST in-
mediatamente. (Si usted dispone de eco FAST, siga este
procedimiento mientras va pasando la carga de líquidos).
Si el eco FAST detecta líquido libre en cavidad, proceda
a laparotomía. Si no dispone de eco FAST y/o el paciente
persiste inestable a pesar de la carga de líquidos, proceda
a laparotomía.
Si el paciente se estabiliza luego de la carga de líquidos
monitorice presión arterial y signos vitales cada diez mi-
nutos durante una hora. Si durante este periodo reaparece
la hipotensión, proceda a laparotomía. No insista en la
administración de líquidos.
Si permanece estable, continúe monitoría estricta por
doce horas más antes de iniciar vía oral.
En ocasiones cuando el paciente se ha estabilizado y el eco
FAST muestra líquido libre en la cavidad abdominal, el equipo
de trauma decide no intervenir de inmediato. En esos casos
GHEH�WRPDUVH�VFDQ�DEGRPLQDO�FRQ�HO�ÀQ�GH�GHWHFWDU�OD�IXHQWH�
GH�VDQJUDGR�VL�HV�SRVLEOH�\�GH�HVWDGLÀFDU�OD�OHVLyQ��(O�SODQ�GH�
observación y reposo del paciente será diferente de acuerdo
con ciertos tipos de lesión en el hígado o el bazo. Además debe
practicarse una cuidadosa observación con miras a descartar
otro tipo de lesión o incluso que el líquido libre corresponda
a otra fuente que no sea víscera sólida. Si no dispone de eco
FAST y/o el paciente persiste inestable a pesar de la cargade
líquidos, proceda a laparotomía (o LPD en sala de operaciones
si la condición clínica del paciente lo permite).
Paciente con abdomen no valorable inesta-
ble hemodinámicamente
Descarte fuentes extraabdominales, proceda a eco FAST.
¿Cuándo no es valorable?
– Glasgow menor o igual a 10
– Lesión raquimedular
– Efecto de licor o sustancias tóxicas
– Paciente bajo efectos de analgesia o sedación profunda
continua
Paciente con trauma abdominal sometido a cirugía ex-
traabdominal bajo anestesia y quien no ha completado
tiempo de observación. Abdomen estable.
Estable hemodinámicamente
Proceda a scan de abdomen. De no disponer de scan
abdominal proceda a lavado peritoneal.
7UDXPD�SHQHWUDQWH�GH�DEGRPHQ�SRU�
DUPD�FRUWRSXQ]DQWH
3DFLHQWH�HVWDEOH�KHPRGLQiPLFDPHQWH
'HWHUPLQH�OD�XELFDFLyQ�WRSRJUiÀFD�GH�OD�OHVLyQ��
Lesión de abdomen anterior: Aunque se describe la
XELFDFLyQ�GH�DEGRPHQ�HQ�DQWHULRU��ÁDQFRV�\�OXPEDU��SXHGH�
XQLÀFDUVH�HO�FRQFHSWR�HQ�DQWHULRU�\�SRVWHULRU��(O�DQWHULRU�
se extiende hasta la línea axilar media y después de esta se
denomina abdomen posterior.
Proceda a la exploración de la herida. Si atraviesa la fascia
posterior, se considera penetrante. La exploración la debe ha-
cer el médico entrenado, el residente o el profesor de cirugía;
nunca debe ser hecha por el interno o el estudiante en solitario.
Si la lesión no penetra: Lavado, sutura, prevención
del tétanos y salida.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
38
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Si la lesión penetra: Observación doce horas, antes
de probar vía oral.
Si el abdomen es positivo desde el inicio o se torna
positivo durante la observación, proceda a laparotomía.
/HVLyQ�HQ�HO�ÁDQFR�R�OD�UHJLyQ�OXPEDU��DEGRPHQ�
posterior) Por sus características anatómicas y la gruesa
capa muscular que se encuentra allí, no se consideran
lesiones explorables convencionalmente, aunque sí deben
YDORUDUVH�SDUD�GHVFDUWDU�OHVLRQHV�PX\�VXSHUÀFLDOHV��6L�OD�
OHVLyQ�QR�HV�VXSHUÀFLDO��\D�TXH�DWUDYLHVD�HO�FHOXODU�VXEFX-
táneo, se considera penetrante.
Si el abdomen es positivo desde el inicio o se torna
positivo durante la observación, proceda a laparotomía.
Si el abdomen es dudoso en presencia de lesión lumbar,
debe realizarse laparotomía ya que una lesión posterior
no tiene por qué originar ninguna manifestación en el
abdomen anterior.
Las manifestaciones en el abdomen posterior pueden
evidenciarse más tardíamente y por ello se recomienda una
REVHUYDFLyQ�PiV�FRQVHUYDGRUD�GH�FXDQGR�PHQRV����KRUDV�
Paciente eviscerado: Proceda a laparotomía.
Paciente con epiplocele: Con anestesia local y res-
petando normas de asepsia, ligue la base del epiplocele.
5HVHTXH�HO�WHMLGR�VREUDQWH��&LHUUH�OD�IDVFLD��&LHUUH�OD�SLHO��
Deje al paciente en observación. Si se torna positivo el
abdomen, proceda a laparotomía.
Paciente inestable hemodinámicamente Administre
bolos de 250 cc de líquidos isotónicos tibios a goteo abierto.
Si no hay respuesta, proceda a laparotomía. Si hay respuesta
proceda a controlar la tensión arterial y signos vitales cada
diez minutos durante una hora.
Si reaparece la hipotensión, realice laparotomía. No
insista en administración de líquidos.
Si el paciente se muestra estable, monitorice durante
doce horas sin vía oral. Si reaparece la hipotensión, proceda
a laparotomía.
7UDXPD�SHQHWUDQWH�SRU�DUPD�GH�IXHJR
3DFLHQWH�HVWDEOH�KHPRGLQiPLFDPHQWH
Si el abdomen es negativo, proceda a observación
HVWULFWD�GXUDQWH����KRUDV��$QWH�FXDOTXLHU��VLJQR��DEGRPHQ�
dudoso, agudo o hipotensión) proceda a laparotomía.
Abdomen dudoso o positivo desde el ingreso: proceda
a laparotomía.
Paciente inestable hemodinámicamente (tensión
arterial sistólica por debajo de 90 mmHg)
Inicie administración de líquidos isotónicos endove-
nosos y proceda a laparotomía. No espere respuesta a los
OtTXLGRV��/D�KLSRWHQVLyQ�HV�VXÀFLHQWH�FULWHULR�SDUD�SURFHGHU�
a cirugía.
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
39ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�WRUDFRDEGRPLQDO
NO
CIRUGÍA
SÍ
NO
SÍ
(penetra)
SÍ
DIAFRAGMA SANO
NORMAL
ABDOMEN (-)
LAPAROSCOPIA
(+)
(-)
REPARACIÓN POR
LAPAROSCOPIA
REPARACIÓN POR
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
40
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�FHUUDGR�GH�DEGRPHQ
ABCDE
RESPONDE ABDOMEN
ABDOMEN
no valorable
SCAN (+)
NO RESPONDE
Ó RESPONDE Y ECO +
(+)*
(-)
(-)
- Glasgow <10
- Intoxicación grave
con alcohol o drogas
- Uso continuo de
opioides para
analgesia
- Anestesia conductiva
o generalCIRUGÍA DUDOSO
LPD (+) SCAN Ó LPD
Según disponibilidad LPD (-)
> 10 cc de sangre 500 Leucocitos
Observación
SCAN*
SCAN
3DFLHQWHV�TXH�FRQYHQFLRQDOPHQWH�� �
GHEHQ�LU�D�FLUXJtD�
�� (YLVFHUDFLyQ
�� &KRTXH�UHIUDFWDULR
�� +HPDWHPHVLV
�� 5HFWRUUDJLD
�� $EGRPHQ�DJXGR
* Scan+: va a cirugía de acuerdo con hallazgos.
Ver adelante.
100.000 G rojos
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
41ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
SCAN
(-) Para lesión de víscera hueca ó
sólida
(+) Para lesión de víscera
sólida (+) Para lesión de víscera hueca
Cumple criterio
No cumple criterios
o no cumple con recursos
para adecuada monitoría
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
42
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
ARMA BLANCA
ARMA DE FUEGO
RESPONDE A
NO
RESPONDE
EPIPLOCELE
Ligue, reseque y
observe si desarrolla
abd + laparotomía
ABDOMEN (+) ABDOMEN
(-)
HDA. EN ABDOMEN
DUDOSA
ABDOMEN (+)
EXPLORAR HERIDA
ABDOMEN (-)
24 A 48 HORAS
ABDOMEN
DUDOSO
antitetánica
LAPAROSCOPIA
SALIDA
ABDOMEN (-) ABDOMEN
DUDOSO ABDOMEN (+)
48 HORAS
7UDXPD�GH�DEGRPHQ�SHQHWUDQWH
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
43ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�UDTXLPHGXODU
¿Cuándo hacer estudios?
a. Persona con paraplejía o cuadriplejía. Se debe presumir
inestabilidad espinal.
b. Pacientes despiertos, alerta, sobrios y neurológicamente
normales, sin dolor de cuello: es improbable que tengan
DOJXQD� OHVLyQ� DJXGD��5HWLUH� HO� FROODU� DO� SDFLHQWH� HQ�
posición supina. Palpe la columna cervical. Si no hay
VHQVLELOLGDG�VLJQLÀFDWLYD�SLGD�DO�SDFLHQWH�TXH�PXHYD�
voluntariamente su cuello de lado a lado. Si no hay
GRORU��SLGD�DO�SDFLHQWH�TXH�KDJD�ÁH[LyQ�\�H[WHQVLyQ�
de cuello. De nuevo, si no hay dolor, no se considera
mandatorio la radiografía de columna cervical.
c. Despiertos, alertas, neurológicamente normales pero
con dolor de cuello. Todos deben incluir estudio ra-
diológico de columna cervical dentro de su valoración.
5HDOLFH�VFDQ�R�UHVRQDQFLD�PDJQpWLFD�
d. Pacientes en coma, con estado de conciencia alterado
o muy jóvenes para describir sus síntomas: Scan de
columna cervical.
e. Hay dudas por cualquier razón: Scan.
f. Siempre consulte al ortopedista o al neurocirujano si
hay sospecha de lesión.
,QGLFDFLRQHV��GH�LQPRYLOL]DFLyQ�HVSLQDO
Alteración en estado de conciencia
Déficit neurológico
SI NO SI NO
¿Dolor a la palpación
NO INDICADA
¿Deformidad anatómica
SI NO
Mecanismo que hace suponer
riesgo de lesión
SI NO
limitación para la comunicación
SI NO
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
44
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
7UDXPD�YDVFXODU�SHULIpULFR
Enfoque Diagnóstico
SI CIRUGÍA (+)
NO
SI IPA (+)
(-)
ANGIOSCAN
NO
(-)
(+)
CASA
O CIRUGÍA
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
45ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
1 American College of Surgeons: Advanced Trauma Life
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��� 0HOWRQ�60��.HUE\�-'��0F*LIÀQ�'��HW�DO��7KH�HYROXWLRQ�RI�
FKHVW�FRPSXWHG�WRPRJUDSK\�IRU�WKH�GHÀQLWLYH�GLDJQRVLV�RI�
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������������������>0HGOLQH@��
11 Moore EE, Feliciano DV, Mattox KL: Trauma. 5th ed. New
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0HG������0DU�������6XSSO���6�����>0HGOLQH@��
��� 3DUNV�61��,QLWLDO�DVVHVVPHQW��,Q��7UDXPD���WK�HG��1HZ�<RUN��
0F*UDZ�+LOO�3XEOLVKHUV�����������������6PLWK�+(��%LIÁ�
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ZH�JRQH�WRR�IDU"�-�7UDXPD������6HS����������������GLVFXVVLRQ�
������>0HGOLQH@��
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��� +RSSHU�5$��6DOHP\�6��6]H�5:��'LDJQRVLV�RI�PLGIDFH�IUDFWX-
UHV�ZLWK�&7��ZKDW�WKH�VXUJHRQ�QHHGV�WR�NQRZ��5DGLRJUDSKLFV�
�����0D\�-XQ����������������>0HGOLQH@�
��� 3DSSDFKDQ�%��$OH[DQGHU�0��&RUUHODWLQJ� IDFLDO� IUDFWXUHV�
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�������>0HGOLQH@�
%LEOLRJUDItD
Pautas generales de intervención LAUREANO QUINTERO B.
46
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
BLANCA
47ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
6(3$5$'25
3('52�0$&+8&$��¿QDO�GHO�VLJOR�;9�±������
El descendimiento de la cruz������
ÏOHR�WDEOD������[�����FP�
48
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
BLANCA
49ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
El trauma sigue siendo una de las primeras causas de muerte
en el mundo y una de las primeras causas de consulta en los
servicios de urgencias de los hospitales de todo el planeta.
En Colombia la disminución de la tasa de homicidios
ha tenido una evolución poco favorable en la mayoría de las
principales ciudades, y aunque Bogotá, su capital, registró
para el primer trimestre del 2012 una tasa histórica de 16.7
homicidios por cada 100.000 habitantes, las ciudades con
mayor número de habitantes después de ella, Medellín
y Cali, continúan con cifras de 40 homicidios por cada
100.000 habitantes y 80 a 90 homicidios por cada 100.000
habitantes, respectivamente. Con ánimo comparativo vale
la pena anotar que la tasa de homicidios en Londres es de
1.6 por cada 100.000 habitantes; en Madrid, de 0.27 por
cada 100.000 habitantes, y en Tokyo, de 0.43 por cada
100.000 habitantes.
Sumado a esto, los accidentes de tránsito siguen
cobrando una muy considerable cifra de víctimas anual-
mente, y los pacientes afectados por quemaduras, caídas y
lesiones por arma de fuego y arma cortopunzante ocupan
una primera línea en los informes de morbilidad nacional.
Esto, paradójicamente, ha comportado una faceta
positiva: los equipos de atención en trauma en Colombia
tienen una vasta experiencia y un profundo conocimiento
en la atención del paciente traumatizado en urgencias, en
los quirófanos, en las unidades de cuidado intensivo, en
los servicios posquirúrgicos y en la escena prehospitalaria.
Además del ya tradicional y validado esquema ABCDE
del abordaje inicial del paciente, la cultura de atención en
Metas en reanimación
del paciente traumatizado
2
LAUREANO QUINTERO B.
OD�VDOD�GH�HPHUJHQFLDV�KD�LQFRUSRUDGR�SDXWDV�PiV�UH¿QDGDV�
que permiten predecir y/o mejorar su pronóstico evolutivo
\�HO�GHVHQODFH�¿QDO�
En este capítulo revisaremos algunos de los conceptos
relacionados con las metas que deben lograrse en el abor-
daje inicial y secuencial del paciente víctima de trauma
múltiple.
Las metas ideales de reanimación en el paciente trau-
matizado continúan siendo objeto de debate permanente y
no podemos hablar en la actualidad de un consenso universal
HQ� OR� UHODFLRQDGR� FRQ�SDUiPHWURV� HVSHFt¿FRV� D� FXPSOLU��
HVTXHPD�GH�ÀXLGRV�D�XWLOL]DU�R� LQGXFFLyQ�GH�KLSRWHQVLyQ�
permisiva (esta última particularmente en el paciente con
trauma cerrado o con trauma craneoencefálico).
En este sentido valga recordar, por ejemplo que la pre-
sión arterial y la frecuencia cardíaca en los pacientes víctimas
de trauma no son adecuados indicadores de choque. Estos
SDFLHQWHV��DXQ�FRQ�SpUGLGD�VLJQL¿FDWLYD�GH�VDQJUH��SXHGHQ�
cursar con cifras tensionales o de frecuencia cardíaca dentro
de límites normales: es la condición ampliamente conocida
como de choque compensado, en la cual la presión arterial
es normal pero la perfusión tisular del paciente es baja. En
una situación como esta dichos parámetros tradicionales
SLHUGHQ�YDORU�\�QR�UHÀHMDQ�OR�TXH�UHDOPHQWH�HVWi�RFXUULHQGR��
El paciente continúa en condiciones perniciosas que deben
ser superadas so pena de precipitar complicaciones que
pueden ser fatales.
Han surgido, entonces, parámetros bioquímicos que
LGHQWL¿FDQ�PHMRU�OD�FRQGLFLyQ�GH�FKRTXH�\�ODV�JXtDV�D�VHJXLU�
50
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
en el proceso de resucitación. A este respecto, el lactato
VpULFR��HO�S+�\�HO�Gp¿FLW�GH�EDVH�KDQ�FREUDGR�PXFKD�WUDV-
cendencia y la evidencia progresivamente los sitúa como
factores claves a considerar en aras de alcanzar metas de
reanimación deseables.
3RU�RWUR�ODGR��HV�VDELGR�HO�¿QR�EDODQFH�TXH�H[LVWH�HQWUH�
la entrega y el consumo de oxígeno. Cuando este equilibrio
HV�DOWHUDGR�HPSLH]D�D�FRQ¿JXUDUVH�OD�GHXGD�GH�R[tJHQR��(O�
FKRTXH�HV�HO�UHÀHMR�GH�XQD�FULVLV�FHOXODU�SURJUHVLYD�GHULYDGD�
de la disminución de la perfusión tisular, frecuentemente
acompañada o precedida por hipotensión, y es una clásica si-
tuación clínica que puede precipitar dicha deuda de oxígeno.
Los efectos de la hipotensión, y aun más, los de la hipo-
perfusión deben ser revertidos lo más pronto posible, pues la
deuda de oxígeno que se genera desencadena una secuencia
temible que de no intervenirse conducirá a la muerte.
Benjamín Trump es uno de los autores que han des-
crito con mayor detalle las consecuencias celulares de la
hipoperfusión.
Según Trump, una vez desencadenados los eventos
secundarios a la isquemia tisular tendrán lugar siete etapas
de deterioro progresivo. Inicialmente hay una fase de daño
celular (aún reversible) expresada a través de las tres prime-
ras etapas. Viene a continuación una etapa IV o fase de inicio
de la muerte celular, y el proceso termina en las etapas V, VI
y VII que consolidan la muerte celular.
La etapa IV marca la irreversibilidad del proceso. Si
permitimos que el paciente llegue allí, hagamos lo que ha-
gamos, ya no habrá retorno. Habremos perdido al paciente,
es decir, morirá.
$QWH�OD�GH¿FLHQFLD�GH�R[tJHQR�PLWRFRQGULDO�VH�SUHVHQWD�
XQ�Gp¿FLW�HQ�OD�SURGXFFLyQ�GH�$73��$XPHQWD��HQWRQFHV��OD�producción de ácido láctico y a nivel intracelular hay una
disminución reversible de la síntesis de RNA nuclear. La
persistencia de la hipoperfusión conduce a edema celular
secundario y a pérdida de los gránulos mitocondriales. Viene
a continuación la expresión de la fase III, en la que el edema
celular se hace más notorio y se inhibe tanto la síntesis de
proteínas como la función mitocondrial.
En la etapa IV (“transición al no retorno”) se acentúan
aun más el edema celular, el edema mitocondrial y la pérdida
de potasio. Aparece un nuevo y grave proceso caracterizado
por el ingreso de un exceso de calcio a la célula, lo que pro-
ducirá efectos muy lesivos y de no revertirse desencadenará
las fases V, VI y VII en las cuales, por un efecto dominó,
se produce el rompimiento lisosomal y de las estructuras
celulares, y necrosis.
Podríamos decir, entonces, que un objetivo terapéutico
fundamental es evitar que nuestro paciente llegue a la fase
IV del choque según la concepción de Trump.
Independientemente de la causa del choque, las alterna-
tivas terapéuticas deben incluir la expansión de volumen, los
vasopresores, la participación de un equipo multidisciplinario
para detectar la causa y manejarla a fondo, la prevención
GH�OD�IDOOD�PXOWLVLVWpPLFD��\�HQ�JHQHUDO�¿MDU�XQDV�PHWDV�TXH�
KDEUiQ�GH�FXPSOLUVH�HQ�WLHPSRV�FODUDPHQWH�HVSHFL¿FDGRV�
En el primer trimestre del año 2012 , Holley, Lukin
y colaboradores publicaron en Emergency Medicine Aus-
tralasia un interesante documento que revisa los objetivos
hemodinámicos del proceso de resucitación. [Anthony
Holley,1,3 William Lukin,2,3 Jennifer Paratz, Review article:
Goal-directed resuscitation – Which goals? Haemodynamic
targets, Emergency Medicine Australasia (2012) 24, 14–22].
Veamos algunos de sus planteamientos:
Presión arterial media
En la práctica clínica cotidiana, sin necesidad de maniobras
invasivas, es relativamente fácil evaluar este parámetro y
hacerle seguimiento. La fórmula TA diástólica + 1/3 de la
presión de pulso (sistólica menos diastólica) es la que se
utiliza con mayor frecuencia. Ahora bien, para una medi-
FLyQ�FRQVWDQWH�\�FRQ¿DEOH�GH�ODV�SUHVLRQHV�DUWHULDOHV��XQ�
FDWpWHU�LQWUDUWHULDO�HV�HO�GLVSRVLWLYR�PiV�FRQ¿DEOH�
)LMDU�XQD�FLIUD� HVSHFt¿FD�GH�SUHVLyQ�DUWHULDO�PHGLD�D�
alcanzar como meta de reanimación puede ser caprichoso
y aventurado, dado que variables individuodependientes y
HWLRORJtDGHSHQGLHQWHV�SXHGHQ�LQÀXLU�HQ�ODV�FLIUDV��1R�REV-
tante, se ha postulado que en pacientes víctimas de trauma
una cifra de 65 - 75 mmHg, que debe ser alcanzada en los
primeros 30 a 60 minutos de las maniobras de reanimación,
es acertada como parte de los objetivos para evitar que se
perpetúe la hipoperfusión y se abra el camino hacia la falla
multisistémica.
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
51ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Debe tenerse claro, sin embargo, que cuando el pacien-
te traumatizado presenta una hemorragia exsanguinante
activa, una meta inmediata es la intervención quirúrgica
para detener el sangrado. Si no hay sangrado activo o si
este ha sido controlado por los mecanismos naturales de
homeostasis no es una buena alternativa llevar las cifras
de presión arterial a valores normales o supranormales, ya
que esto puede desencadenar nuevamente el sangrado. Es
necesario recordar –como se ha comprobado en animales–
que en condiciones de normotensión durante la reanimación
la entrega de oxígeno y otros parámetros de trascendencia
se ven notoriamente comprometidos.
Uno de los estudios que podemos referenciar para
soportar este aserto es el de Bickell. Este autor y sus co-
laboradores demostraron mejoría en la supervivencia en
pacientes víctimas de trauma penetrante de torso cuando se
aplicaron protocolos de resucitación hipotensiva en choque
hemorrágico. En el estudio de Bickell aquellos pacientes
que fueron tributarios de resucitación tardía tuvieron mejor
supervivencia que aquellos que fueron llevados a reanima-
ción normotensiva inmediata.
Sin embargo, otros estudios han fallado en demostrar
la desventaja de la reanimación normotensiva y no ha sido
posible precisar cuál es la cifra de presión arterial media a
alcanzar dentro de los criterios de reanimación del paciente
víctima de trauma. Lo que sí es claro es que deben evitarse
tanto la hipoperfusión como la sobrerreanimación.
Oxigenación
La entrega de oxígeno ha sido un parámetro que se ha in-
tentado correlacionar relevantemente con las posibilidades
de supervivencia de pacientes críticos, incluidos aquellos
víctimas de trauma. Se ha postulado que pacientes que al-
canzan valores supranormales de entrega de oxígeno tienen
mayores posibilidades de supervivencia frente a aquellos
que no lo logran. No obstante, no hay evidencia convincente
que soporte que este factor mejore la supervivencia.
Monitoreo y trauma
El monitoreo hemodinámico del paciente traumatizado gra-
ve debe manejarse con precaución, ya que la hipoperfusión
sistémica y la disfunción cardíaca oculta pueden presentarse
en gran número de ellos. Scalea instituyó protocolos de
monitoreo hemodinámico invasivo temprano en pacientes
de edad avanzada víctimas de trauma cerrado y documentó
con anticipación situaciones de choque oculto, y con base
en ello intervino estas situaciones y previno desenlaces con
falla multisistémica y muerte.
El mismo equipo de trabajo encontró que pacientes
jóvenes víctimas de trauma penetrante tienen a menudo
situaciones de hipoperfusión, y determinan que trabajan-
do terapéuticamente para lograr normalizar el consumo
de oxígeno y los niveles de lactato se podría mejorar la
supervivencia.
La resucitación con líquidos es el tratamiento primario
para pacientes traumatizados con choque hemorrágico y
debe enlazarse a la evaluación de indicadores de adecuada
recuperación de volumen intravascular. Chang y otros au-
tores han evaluado algunos de estos tópicos sin que hasta
el momento haya evidencia contundente en todos ellos.
'pÀFLW�GH�EDVH�
La inadecuada entrega de oxígeno a los tejidos conduce a
metabolismo anaeróbico. El grado de anaerobiosis es, a su
vez, proporcional a la gravedad y profundidad del choque
hemorrágico del paciente traumatizado. Dicha anormalidad
¿VLROyJLFR�PHWDEyOLFD�SXHGH�UHÀHMDUVH�HQ�HO�Gp¿FLW�GH�EDVH�
y en los niveles de lactato. El pH arterial no es un indicador
de valor, ya que los mecanismos compensatorios corporales
pueden enmascarar la situación real. Eachempati sugirió
en un estudio realizado en el 2003 que la concentración de
ELFDUERQDWR�VpULFR�SXHGH�VHU�PiV�FRQ¿DEOH�TXH�ORV�JDVHV�
arteriales y se correlaciona muy bien con los valores del
Gp¿FLW�GH�EDVH��
'DYLV��EDVDGR�HQ�HO�KHFKR�GH�TXH�HO�Gp¿FLW�GH�EDVH�HV�
rápidamente obtenible, estableció en un estudio retrospec-
WLYR�TXH�QLYHOHV�DOWRV�GH�HVWH�Gp¿FLW�VH�DVRFLDURQ�D�UHTXHUL-
mientos de mayor cantidad de líquidos en la reanimación.
Así mismo, Rutherford y Falcone comprobaron que
HO�Gp¿FLW�GH�EDVH� VH� FRUUHODFLRQDED�FRQ� OD�PRUWDOLGDG�\�
con el requerimiento de productos sanguíneos durante la
resucitación en trauma.
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
52
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
$]XD\D�HQFRQWUy��DGHPiV��TXH�HO�Gp¿FLW�GH�EDVH��HO�
lactato y la necesidad de transfusión fueron predictores del
desarrollo de falla multisistémica.
Dado que un buen número de pacientes traumatizados
se encuentran bajo los efectos del licor, debe tenerse en
cuenta que está documentado que esta condición puede
HPSHRUDU�HO�Gp¿FLW�GH�EDVH�FRPSDUDWLYDPHQWH�FRQ�SDFLHQWHV�
con la misma gravedad de trauma que no han ingerido licor.
Lactato arterial
Vincent mostró que, además del nivel de lactato ini-
cial, la respuesta del nivel de lactato ante intervenciones
terapéuticas tales como la resucitación con líquidos podría
serun buen predictor de complicaciones en pacientes con
choque circulatorio no cardiogénico.
Abrahamson, por su parte, estudió a un grupo de pa-
cientes víctimas de trauma grave que fueron resucitados
llevándolos a valores supranormales de transporte de
O
2
, y detectó que el tiempo necesario para normalizar el
lactato sérico fue un importante factor pronóstico para la
supervivencia. Todos los pacientes que normalizaron este
valor en 24 horas sobrevivieron. Aquellos que normalizaron
el lactato sérico entre las 24 y 48 horas tuvieron una rata
del 25% de mortalidad. Y aquellos que no normalizaron
el lactato dentro de las primeras 48 horas tuvieron una
mortalidad del 86%.
Tonometría gástrica
Cuando el sistema corporal, en respuesta a la hipovolemia,
GHFLGH�³VDFUL¿FDU´�DOJXQRV�OHFKRV�YDVFXODUHV��VXHOH�HVFR-
ger primero el sistema gastrointestinal. Cuando los pasos
terapéuticos son adecuados y progresivamente deviene
la recuperación tisular, el proceso es inverso; es decir, el
SULPHUR�HQ�VHU�VDFUL¿FDGR�HV�HO�~OWLPR�HQ�VHU�UHFXSHUDGR�
Se ha encontrado que el estómago, como uno de los
lechos que se recuperan más tardíamente, es un órgano
trascendente a la hora de evaluar los resultados de la rea-
nimación en el trauma.
El criterio para utilizar la tonometría gástrica es que
la isquemia tisular conduce a un incremento de la PCO
2
tisular y posteriormente a una disminución del pH tisular.
Partiendo de que el CO
2
se difunde rápidamente en ciertos
tejidos, la PCO
2
en la secreción gástrica equilibra pronto la
PCO
2
de las mucosas gástricas. Para su medición, se coloca
dentro de la luz gástrica un balón semipermeable añadido
a una sonda nasogástrica especial. El balón es llenado con
solución salina y el CO
2
empieza a difundir dentro del balón
SRU�XQ�SHUtRGR�HVSHFt¿FR��6H�PLGH��HQWRQFHV��OD�3&2
2
en la
solución salina y el pH intramucoso gástrico se calcula con
base en la ecuación de Henderson Hasselbach. La diferencia
entre la PCO
2
intragástrica y la PCO
2
arterial (PCO
2
gap)
o pH intramucoso gástrico se correlaciona con el grado de
isquemia gástrica.
Roumen en un estudio prospectivo con 15 pacientes
víctimas de trauma cerrado encontró que aquellos que
tuvieron un pH intramucoso gástrico normal mostraron
buena evolución. Naturalmente, todo esto debe correla-
cionarse con el tipo de trauma, la edad y otros parámetros
mencionados.
Debemos anotar que todos estos parámetros pueden
ser de utilidad pero no sustituyen la valoración clínica
juiciosa de cada paciente y el seguimiento constante de su
evolución. Así mismo, aunque no todos los servicios de
urgencias del país cuentan con medios para manejar todos
los parámetros relevantes, es importante que cada institu-
ción que atiende trauma busque mejorar las condiciones
de valoración y la tecnología básica, y ante todo, la actitud
de cada equipo médico.
Presión venosa central
Por mucho tiempo ha venido siendo usada la presión ve-
nosa central como criterio de evaluación de la precarga en
el manejo de pacientes críticos. Una meta inicial de 8 - 12
mmHg fue un criterio muy utilizado, pero hoy es aceptado
que hay poca correlación entre la presión venosa central y
el volumen sanguíneo. Los cambios en la presión venosa
central no permiten predecir o evaluar la respuesta a la
administración de líquidos. Es bastante claro que una PVC
baja y una presión arterial baja coexistentes indican muy
probablemente hipovolemia y necesidad de reposición de
volumen. No obstante, lo contrario no parece ser cierto. Una
elevada PVC no siempre indica una repleción intravascular
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
53ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
adecuada, ya que la PVC es afectada por múltiples factores
¿VLROyJLFRV�\�DXQ�IHQRWtSLFRV��3RU�RWUR�ODGR��HQ�FRQGLFLRQHV�
de choque profundo no es recomendable que el abordaje
inicial del paciente involucre la colocación de un catéter
central, por los riesgos aparejados a esta maniobra.
La presión venosa central como parámetro de reanima-
ción en el trauma, según nuestra revisión, no es un criterio
que, por lo pronto, merezca la atención como factor crítico,
al menos en la primera fase de abordaje.
Saturación venosa de oxígeno
La saturación venosa de oxígeno hace referencia a la
saturación de la Hb en la sangre venosa, ya sea en la vena
cava superior (saturación central venosa de oxígeno) o en
la arteria pulmonar (saturación mixta venosa de oxígeno).
Fisiológicamente, el contenido venoso de oxígeno
(CvO
2
) está determinado por la diferencia entre el contenido
arterial de oxígeno (CaO
2
) y el consumo de oxígeno (VO
2
).
Las variables que tienen que ver con la cifra de sa-
turación venosa de oxígeno incluyen el gasto cardíaco,
el contenido arterial de oxígeno, el contenido venoso de
oxígeno y el consumo de oxígeno.
Si la concentración de Hb, el consumo de oxígeno y la
saturación arterial de oxígeno son constantes, los cambios
HQ�OD�VDWXUDFLyQ�YHQRVD�PL[WD�GH�R[tJHQR�VHUiQ�XQ�UHÀHMR�
del gasto cardíaco. Esta saturación venosa de oxígeno es un
indicador de la extracción global de oxígeno. La saturación
venosa de oxígeno se mide tradicionalmente introduciendo
un catéter en la arteria pulmonar, maniobra no usual en
VHUYLFLRV�GH�XUJHQFLDV��6LQ�HPEDUJR��KR\�HQ�GtD�VH�SHU¿ODQ�
GLVSRVLWLYRV�QR�LQYDVLYRV�TXH�KDQ�GHPRVWUDGR�FRQ¿DELOLGDG�
en la medición y que pueden, por tanto, cambiar muy pronto
el panorama a este respecto.
Al interpretar las mediciones debemos recordar que
la saturación venosa central de oxígeno es representativa
de la perfusión de aquellos órganos que drenan a través de
OD�YHQD�FDYD�VXSHULRU����6XHOH�D¿UPDUVH�TXH�HQ�FRQGLFLR-
QHV�¿VLROyJLFDV�QRUPDOHV�OD�VDWXUDFLyQ�YHQRVD�FHQWUDO�GH�
O
2
solo es ligeramente inferior a la saturación venosa de
oxígeno. Este punto de partida es útil, ya que la relación se
puede invertir en presencia de choque séptico, por ejemplo.
Para efectos de parámetros de reanimación, la dis-
minución de la saturación venosa central de oxígeno es
indicadora de hipoxia tisular global, y cada vez se usa con
más frecuencia como indicador de la gravedad del choque.
Monitoreo Doppler
Hacia 1970 se empezó a utilizar el monitoreo Doppler
HVRIiJLFR�FRQ�HO�¿Q�GH�PHGLU�HO�ÀXMR� VDQJXtQHR�DyUWLFR�
expresado por la velocidad de circulación de la sangre en
la aorta descendente durante la sístole ventricular. Esta
velocidad, junto con el diámetro aórtico, se utiliza para
HVWDEOHFHU� FRQ�FLHUWR�JUDGR�GH� FRQ¿DELOLGDG�HO�YROXPHQ�
latido del ventrículo izquierdo.
Las limitantes de esta prueba se relacionan con la
GL¿FXOWDG�GH�PHGLU�FRQ�SUHFLVLyQ�HO�GLiPHWUR�DyUWLFR��3RU�
RWUR�ODGR��HO�'RSSOHU�HVRIiJLFR�PLGH�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�
HQ�OD�DRUWD�GHVFHQGHQWH�\�GHMD�GH�ODGR�HO�ÀXMR�HQ�HO�DUFR�
DyUWLFR�\�VXV�YDVRV��(V�ELHQ�VDELGR�TXH�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�
de la aorta descendente es aproximadamente el 70% del
gasto cardíaco. Esto implica aplicar un factor de correc-
ción del 30% para tener en cuenta los vasos del cayado.
Hacen falta más estudios para validar esta alternativa
de seguimiento a las maniobras de reanimación.
Reanimación hídrica
Como podemos ver las metas a cumplir tienen mucho que
YHU�FRQ�OD� WHUDSLD�GH�ÀXLGRV�TXH�VH�DFRPHWD� WDQWR�HQ� OR�
relacionado con el tipo de líquidos como con el esquema
HVSHFt¿FR�GH�DGPLQLVWUDFLyQ�GH�HVWRV�OtTXLGRV�
Ertmer, Kampmeier, Rehberg y Lange, del Departa-
mento de Anestesiología y Cuidado Intensivo de la Univer-
sidad de Muenster, en Alemania, publicaron en el año 2011
un interesante artículo que revisa los conceptos de muchos
DXWRUHV�D�HVWH�UHVSHFWR��(VSHFt¿FDPHQWH��OD�UHYLVLyQ�GH�ORV�
autores se enfoca en los componentes no sanguíneos para
utilizar durante la reanimación del paciente víctima de
trauma múltiple. ¿Cuáles líquidos? ¿Bajo cuál esquema?
Actualmente la evidencia es clara en el sentido de
quela administración masiva de líquidos puede ser inútil
y aun perjudicial en el paciente que cursa con hemorragia
no controlada. Grandes cantidades de líquidos isotónicos
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
54
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
cristaloides pueden asociarse con hipotermia, acidosis y
DXQ�FRQ�UHVSXHVWD�LQÀDPDWRULD�P~OWLSOH�
Según los autores, la evidencia se inclina cada vez más
a favor de los líquidos hipertónicos.
Particularmente, en las víctimas de trauma craneoen-
cefálico la hipotensión arterial debe ser evitada, y en ese
escenario la infusión de líquidos hipotónicos se considera
obsoleta y se privilegia la administración de soluciones
KLSHUWyQLFDV��FX\RV�EHQH¿FLRV�YDQ�PiV�DOOi�GH�OD�HVWDELOL-
zación hemodinámica.
En las primeras 24 horas posteriores al trauma las
causas universalmente más comunes de muerte incluyen
la hemorragia exsanguinante y el trauma craneoencefálico.
De esas muertes, un poco más del 50% ocurrirán antes de
llegar a un hospital. La mortalidad tardía ha sido descrita
ampliamente en muchas publicaciones y está claro que será
determinada por la falla multisistémica y la sepsis.
Las decisiones terapéuticas tempranas tienen efecto
directo en los riesgos de muerte tempranos o tardíos para
cada paciente.
Se ha establecido que en la fase temprana posterior al
trauma se liberan catecolaminas y hormonas endógenas que
incrementan el gasto cardíaco y los volúmenes de perfusión,
lo cual contribuye a aumentar la pérdida de sangre. Fisio-
SDWROyJLFDPHQWH��FXDQGR�VH�PDQL¿HVWD�OD�KLSRYROHPLD��VH�
liberan sustancias vasoconstrictoras que redistribuirán la
sangre, privilegiando los órganos vitales: corazón, cerebro,
pulmón y riñones. Esta maniobra de defensa del organis-
PR�HV�XQ�DUPD�GH�GREOH�¿OR��(Q�SULPHUD�LQVWDQFLD�ORJUD�
prevenir la exsanguinación y conservar el funcionamiento
de estructuras vitales; pero, por otro lado, al producir la
hipoperfusión en los tejidos periféricos desencadena una
cascada de respuestas que conducen a la acidosis, a la per-
petuación e incremento progresivo de la deuda periférica
GH�R[tJHQR�\�¿QDOPHQWH�D�OD�IDOOD�PXOWLVLVWpPLFD�
El objetivo terapéutico primordial, en primera instan-
cia, es controlar la pérdida de sangre.
En los entrenamientos y en la formación de grupos
médicos y de grupos de intervención prehospitalaria se deja
claro que los sangrados externos activos pueden ser contro-
lados mediante compresión externa, y que alternativas que
incluyen el torniquete podrían ser válidas en condiciones
PX\�ELHQ�GH¿QLGDV�
En estos pacientes, y en pacientes con sangrado interno
activo secundario a trauma pélvico o ruptura de órganos
intraabdominales o intratorácicos por ejemplo, el papel de
OD�ÀXLGRWHUDSLD�TXL]iV�VH�RULHQWH�D�PHMRUDU�OD�YROHPLD�SHUR�
no contendrá las fuentes de sangrado. La administración
de líquidos diluirá los componentes sanguíneos y además
incrementará las presiones de perfusión, lo cual puede
incluso llevar a que se desprendan coágulos ya formados
TXH�KDEUtDQ�JHQHUDGR�KHPRVWDVLD��(O�HIHFWR�¿QDO�VHUi�OD�UH-
activación del sangrado en lechos previamente controlados,
y todo por una equivocada intervención médica. Si, además
de administrar altos volúmenes, el equipo de intervención
no cuida de la temperatura a la cual administra los líquidos,
otro efecto negativo y perjudicial será la hipotermia.
Dado que la hipotermia, la acidosis y la coagulopatía
se consideran como la tríada de la muerte, no es aceptable
que una intervención médica equivocada que lleve a admi-
nistrar volúmenes masivos de líquidos y con ello a diluir los
componentes sanguíneos, desencadenar nuevos sangrados
en territorios controlados y propiciar la hipotermia, se haga
cómplice de los desenlaces naturales de la exsanguinación
por trauma.
En los escenarios de trauma múltiple es común que
coexista la situación de trauma craneoencefálico. Este tipo
de trauma cerebral no se asocia con hipovolemia o pérdida
PDVLYD�GH�VDQJUH�HQ�JHQHUDO��6LQ�HPEDUJR��FRQ¿JXUD�XQ�
panorama que debe enfocarse terapéuticamente con sumo
cuidado, pues de no tratarse con esmero el neurotrauma
el pronóstico del paciente será sombrío por la destrucción
de áreas cerebrales vitales por el trauma mismo, o por los
desequilibrios de demanda de perfusión cerebral y aporte de
oxígeno. Si limitamos el aporte volumétrico al paciente con
trauma cerebral o raquimedular es posible que la presión de
perfusión cerebral se deteriore y que no se alcancen metas
críticas en neurorreanimación, con serias consecuencias
neurológicas en un paciente que quizá podríamos conservar
vivo pero con daño cerebral irreversible. Nos referimos con
esto al paciente a quien hubo, por ejemplo, de controlársele
hemostáticamente el sangrado intraabdominal y en quien,
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
55ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
coexistiendo trauma cerebral, para no precipitar la reapa-
rición del sangrado, limitamos los líquidos e incluimos
XQD�SUHVLyQ�DUWHULDO�PHGLD�EDMD��FRQ�OR�FXDO�VDFUL¿FDPRV�
OD� SHUIXVLyQ� FHUHEUDO� \�¿QDOPHQWH� IDYRUHFLPRV� HO� GDxR�
cerebral y como consecuencia su pronóstico integral.
(O�HTXLSR�WHUDSpXWLFR�GHEH�D¿QDU�PX\�ELHQ�VX�PRQL-
toría y su seguimiento de este tipo de pacientes para lograr
un delicado balance en la cantidad de líquidos que debe
infundir: ni tantos como para desencadenar sangrados ni
WDQ�SRTXLWRV�FRPR�SDUD�VDFUL¿FDU�SHUIXVLyQ�FHUHEUDO�
La administración masiva de líquidos, insistimos,
puede conducir a diluir factores sanguíneos y a incremen-
tar notoriamente el gasto cardíaco, lo cual favorecería la
pérdida de sangre y la coagulopatía.
Hay publicaciones que han recogido series de pacientes
víctimas de trauma penetrante en quienes la administración
inmediata de líquidos fue asociada con menor supervi-
vencia.
De lo anterior se colige que la hipotensión permisiva,
consistente en la administración restringida de líquidos
KDVWD� DOFDQ]DU� XQD�PHWD� HVSHFt¿FD�� FREUD� WUDVFHQGHQFLD�
terapéutica para aplicar de acuerdo con la realidad del
medio, del escenario y del tipo de paciente, incluso acom-
pañada de la administración de vasoconstrictores cuando
hay hipotensión amenazante para la vida.
En algunos casos de choque hemorrágico refractario
a la administración de volumen se ha sugerido que la
administración de vasopresina puede ayudar a mejorar las
presiones, incluso redistribuyendo el volumen sanguíneo
lejos del sitio de la zona lesionada. Este es un asunto que
está siendo estudiado y con respecto al cual no hay conclu-
VLRQHV�QL�HYLGHQFLD�GH¿QLWLYD��1R�REVWDQWH��GHEH�VHU�WHQLGR�
en cuenta a la luz de expectativas futuras inmediatas.
En lo referente al tipo de líquidos, vale la pena que
recordemos algunos planteamientos interesantes que que-
remos consignar en esta revisión.
La solución salina ha sido la piedra angular de los líqui-
dos a utilizar en la resucitación del paciente víctima de trau-
ma múltiple. No obstante, se ha establecido que este tipo
de sustancia puede producir múltiples efectos deletéreos.
Está claro que en el choque hipovolémico hemorrágico la
rápida infusión de líquidos cristaloides puede incrementar
transitoriamente la presión arterial. Sin embargo, por su
naturaleza, hasta un 70% de estos líquidos administrados
pasarán al espacio intersticial pocos minutos después de la
infusión. Esta migración al espacio intersticial puede ser
agravada por el daño endotelial vascular. Por esta razón,
DOJXQRV�DXWRUHV�D¿UPDQ�TXH�FXDQWR�PiV�JUDYH�HV�HO�WUDXPD��
más perjudiciales pueden ser los cristaloides.
El sofisma de la mejora hemodinámica temporal
gracias a los cristaloides se devela por el daño que real-
mente genera la lesión por reperfusión, y por una especie
de “isquemia de rebote” que surge prontamente luego de
la migración de loslíquidos fuera del compartimiento
intravascular.
Un postulado metabólico para abstenerse de adminis-
trar cristaloides sugiere que la falta de bicarbonato entre
sus componentes podría agravar la acidosis metabólica
preexistente y en consecuencia la hipoperfusión y la deuda
creciente de oxígeno. En este contexto, cuanto más grave
sea la lesión, más deteriorado estará el metabolismo, más
comprometido el equilibrio ácido-base y más perjudi-
ciales serán los cristaloides. Al hacer más pronunciada
la acidosis, más riesgo habrá de coagulopatía y de otras
complicaciones.
Por si esto fuera poco, se sostiene, además, en relación
con la administración de cristaloides:
�� (O�EDODQFH�SRVLWLYR�GH�OtTXLGRV�DO�TXH�SXHGHQ�FRQGXFLU�
WUDQVLWRULDPHQWH�SRGUtD�IDYRUHFHU�HO�VtQGURPH�GH�GL¿-
cultad respiratoria agudo.
�� (O� HGHPD� WLVXODU� LQGXFLGR� SRU� OD� DGPLQLVWUDFLyQ� GH�
abundantes cristaloides puede ejercer efecto negativo
sobre la permeabilidad gástrica, sobre la función renal
y aun sobre la evolución de la herida misma.
Soluciones hipertónicas
Uno de los principios fundamentales de la infusión de
este tipo de líquidos es que causarán la redistribución
extracelular e intracelular de los líquidos en el espacio
intravascular y con ello generarán un efecto de volumen
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
56
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
que excede la cantidad de líquidos administrados. El efecto
hemodinámico puede ser precedido por un corto período
GH�YDVRGLODWDFLyQ�UHÀHMD�\�HYHQWXDOPHQWH�SRU�XQD�FDtGD�GH�
la presión sanguínea.
Entre los atributos que se reconocen a la administración
de este tipo de líquidos están:
�� 6X�HIHFWR�GH�DGPLQLVWUDFLyQ�GH�JUDQ�YROXPHQ�
�� /LPLWDQ�OD�JHQHUDFLyQ�GH�HGHPD�
�� 6X�HIHFWR�DQWLLQÀDPDWRULR
�� 6X�HIHFWR�LQPXQRPRGXODGRU�
Estos efectos son particularmente útiles frente a los
riesgos de falla multisistémica posresucitación. El hecho
de que las soluciones hipertónicas restauren rápidamente
el volumen plasmático, que impliquen usar un menor
volumen, que expongan menos al riesgo de hipotermia y
TXH�WHQJDQ��DGHPiV��XQ�EHQH¿FLR�HSLGHPLROyJLFR��KDFH�TXH�
un buen número de autores lo consideren un recurso ideal
para la resucitación del choque hemorrágico controlado.
1R� H[LVWH�� VLQ� HPEDUJR�� QL� VX¿FLHQWH� HYLGHQFLD� QL�
VX¿FLHQWHV� HVWXGLRV� TXH� MXVWL¿TXHQ� HO� XVR� KDELWXDO� GH�
soluciones hipertónicas en caso de choque hemorrágico
no controlado.
La recomendación de infundir dos litros de cristaloides
habitualmente en un paciente víctima de trauma se basó en
la práctica tradicional y en los consejos de expertos, pero
QR�HQ�OD�HYLGHQFLD�FLHQWt¿FD��+R\�HQ�GtD�VH�LQVLVWH�HQ�OD�
trascendencia de controlar el sangrado y en la alternativa de
usar líquidos hipertónicos en vez de líquidos cristaloides.
En escenarios de trauma complejo por combate armado
los programas de cuidado táctico de heridos sugieren la
infusión de 500 ml de HES para pacientes en choque, y
repetir la infusión después de 30 minutos si el choque aún
no se resuelve.
A propósito de esquemas de resucitación y de reanima-
ción hipotensiva, Morrison, Carrick y Norman publicaron
en el 2011 una interesante información preliminar de un
estudio prospectivo randomizado en la que se revisa la si-
tuación de los primeros 90 pacientes enrolados. Los grupos
de estudio incluyeron uno en el que se aplicó la estrategia
de reanimación hipotensiva que tenía como objetivo lograr
una presión arterial media de 50 mmHg, y otro que bus-
caba mantener una presión arterial media de 65 mmHg.
Los grupos fueron seguidos 30 días y se evaluaron las
complicaciones posoperatorias y la morbilidad en general.
Los pacientes enfocados con el esquema de reani-
PDFLyQ�KLSRWHQVLYD�QHFHVLWDURQ�XQD�FDQWLGDG� VLJQL¿FD-
tivamente menor de líquidos y de productos sanguíneos
durante la reanimación intraoperatoria.La mortalidad en
el período temprano posoperatorio también notoriamente
menor en este grupo de pacientes. Otro de los resultados
favorables en los pacientes sometidos a reanimación
hipotensiva fue una menor probabilidad de desarrollar
coagulopatía en el posoperatorio inmediato y menor
probabilidad de morir por sangrado posoperatorio se-
cundario a coagulopatía.
Este estudio, sin embargo, incluyó la reanimación hi-
potensiva intraoperatoriamente (laparotomía o toracotomía)
y en pacientes víctimas de trauma cerrado o penetrante. Es
decir, a diferencia de muchas otras revisiones, la hipoten-
sión se evaluó durante la cirugía y se incluyó a pacientes
con trauma cerrado.
Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
57ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
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Metas en reanimación del paciente traumatizado LAUREANO QUINTERO B.
59ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
ANNIBALE CARRACI (1560 – 1609)
Asunción de la Virgen, hacia 1590
Óleo/lienzo, 130 x 97 cm.
60
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
61ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Líquidos y hemoderivados
en trauma
3
JUAN CARLOS SALAMEA M.
(O�SULPHU�UHSRUWH�GH�DGPLQLVWUDFLyQ�GH�ÀXLGRV�HQ�PHGLFLQD�
hace referencia a la utilización de líquidos por vía oral en un
paciente con trauma de cráneo, descrito en los tratamientos
para heridas de guerra, de la Dinastía XVII de Egipto en
el año 1600 a.C. documentado en el papiro Edwin Smith.1
Desde esa época hasta la actualidad ha habido mucha con-
troversia durante la resucitación del paciente traumatizado
y en choque en relación con la cantidad de líquidos y su
velocidad de administración, el tipo de líquido (cristaloi-
des isotónicos, hipertónicos o coloides), cuándo y cómo
se administran sangre y/o hemoderivados y hasta cuándo
debemos hacerlo.
Son las 18:00 horas en la sala de emergencia del hos-
pital, y es traído por el personal de atención prehospitalaria
un paciente masculino de 25 años con una herida abdominal
por proyectil de arma de fuego. La vía aérea está normal,
y la frecuencia respiratoria es de 24 por minuto; puede
decir su nombre y relata con angustia lo sucedido hace
menos de 10 minutos. El pulso es palpable en el canal
radial con una frecuencia de 100 por minuto, y la presión
arterial es 120/80 mmHg. A la exposición los hallazgos son
palidez, abdomen doloroso, agujero único sin sangrado en
OD�UHJLyQ�SHULXPELOLFDO��QR�VH�LGHQWL¿FD�RUL¿FLR�GH�VDOLGD��
Mientras se realiza el manejo inicial el personal médico
y paramédico nota que el paciente presenta sudoracióny
ahora se encuentra confuso. Las interrogantes para el líder
del equipo de trauma son:
���¢&XiO�HV�HO�PHMRU�ÀXLGR�SDUD�UHVXFLWDU�D�HVWH�SDFLHQWH"
2. ¿Cuánto y a qué velocidad se debe administrar?
3. ¿Cuál es mi meta para suspender la resucitación?
4. ¿Tiene algún papel en este paciente la hipotensión
permisiva?
5. ¿Se debe usar sangre o hemoderivados en su resucita-
ción?
El choque hipovolémico y la exanguinación son las
principales causas de muerte en los pacientes traumatizados
tanto en la esfera civil como en la militar; la mortalidad
llega al 80% en la sala de operaciones y cerca del 50%
fallece en las primeras 24 horas.2 En la secuencia del
ABCDE del manejo inicial del trauma, en relación con
“C” lo más importante es detener el sangrado, restaurar
el volumen extravascular y recuperar la perfusión distal
(microcirculación), cumpliendo así con los principios de
Ficke; la entrega de oxígeno a la hemoglobina por parte del
pulmón y la liberación de esta en los tejidos,3 para mantener
el metabolismo aerobio y la producción regular de energía
para evitar que se desarrolle la tríada de la muerte: acidosis,
hipotermia y coagulopatía.4,5
Durante el manejo inicial del paciente traumatizado,
al llegar a “C” es importante reconocer la presencia de
choque y si lo hay supondremos que es hipovolémico y
secundario a hemorragia, por lo que lo enfocaremos como
choque hemorrágico. El diagnóstico se fundamenta en la
apreciación clínica del paciente con base en la frecuencia
respiratoria, la frecuencia de pulso, el color y la tempera-
tura de la piel, la presión de pulso (presión sistólica menos
presión diastólica), y recordar que la presión arterial es
62
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
un signo tardío de choque. No habrá que olvidar los otros
cuadros de choque como el cardiogénico, el neurogénico y
el séptico. De esta manera y usando las recomendaciones
del protocolo ATLS® del Comité de Trauma del Colegio
Americano de Cirujanos, basadas en un paciente joven
masculino de 70 kilos, podemos hacer una aproximación
UiSLGD�\�SUiFWLFD�GH�VX�HVWDGR�GH�FKRTXH�\�FODVL¿FDUOR�HQ�
una de las cuatro categorías, que además nos permite esti-
mar la pérdida sanguínea como guía para la reposición de
volumen.6 Luego de disponer de una vía aérea, oxigenación
y ventilación adecuadas, nos enfocaremos en el remplazo
GH�ÀXLGRV�SDUD�UHYHUWLU�HO�HVWDGR�GH�FKRTXH�KHPRUUiJLFR�\�
permitir la perfusión de los órganos vitales.7
Presentación inicial del paciente y pérdida estimada de sangre
Tipo I Tipo II Tipo III Tipo IV
Pérdida de sangre (ml) > 750 750-1500 1500-2000 > 2000
Pérdida de sangre
(% de la volemia)
> 15 15-30 30-40 > 40
Frecuencia de pulso < 100 100-120 120-140 > 140
Presión arterial Normal Normal Baja Baja
Presión de pulso (mmHg) Normal o baja Baja Baja Baja
Frecuencia respiratoria 14-20 20-30 30-40 > 35
Diuresis (ml/h) > 30 20-30 5-15 Insignificante
Estado de conciencia Ligeramente ansioso Moderadamente
ansioso
Ansioso y confuso Confuso a letárgico
Remplazo de fluido Cristaloides Cristaloides Cristaloides y sangre Cristaloides y sangre
Partiendo de la premisa de que en el paciente en cho-
que hemorrágico lo más importante es parar el sangrado,
el eje del manejo es el reemplazo de volumen. Luego de
la controversia académica de décadas, en la cual la medi-
cina basada en evidencia ha jugado un rol fundamental,
hoy podemos recomendar que la resucitación inicial debe
realizarse con cristaloides,8,9 en consideración a la revisión
sistemática de Perel y Roberts,9 que incluyó 65 ensayos
clínicos con la mejor calidad metodológica luego de una
selección muy rigurosa y comparó coloides (albúmina,
KLGUR[LHWLODOPLGyQ�� JHODWLQD�PRGL¿FDGD�� GH[WUiQ�� YHUVXV�
cristaloides; también comparó coloides en cristaloide hi-
pertónico versus cristaloide isotónico, y por último coloides
en cristaloide isotónico contra cristaloide hipertónico. Se
demostró que no hay evidencia que sugiera que la reanima-
ción con coloides sea mejor o reduzca el riesgo de muerte
en pacientes con traumatismos, y son considerablemente
más costosos que los cristaloides.10 Pero debemos recordar
que los cristaloides difunden principalmente al espacio
intersticial y causan edema durante la resucitación, lo que
obliga a aplicar el axioma de reposición 3:1 cristaloides
versus pérdida sanguínea, concepto que no se ha validado
porque en la práctica clínica y con la administración de-
liberada e intensiva llega a ser de hasta 8-10:1; lo que sí
HVWi�FRQ¿UPDGR�HV�TXH�FRQ�OD�DGPLQLVWUDFLyQ�GH������PO�GH�
solución de Hartmann (lactato de Ringer) la expansión de
volumen intravascular es de 250 ml.8 Esto debe ser consi-
derado al resucitar a pacientes con trauma craneoencefálico
concomitante, quienes requieren menores volúmenes para
precautelar el desarrollo de edema cerebral, o en pacientes
con trauma grave porque se produciría dilución de los
factores de coagulación y agravaría la coagulopatía aguda
inducida por trauma.11
A pesar de la mayor difusión y uso del lactato de
Ringer, no existe evidencia para sugerir que esta solución
cristaloide es superior a otras; además, produce una sig-
Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
63ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
QL¿FDWLYD� DFWLYDFLyQ�GHO� VLVWHPD� LQPXQH�� VREUH� WRGR�GH�
QHXWUy¿ORV��\�FRPR�yUJDQR�GLDQD�HO�SXOPyQ��LQGXFH�GDxR�
celular, aunque esto haya sido demostrado en pacientes
que desarrollaron complicaciones tardías con respuesta
LQÀDPDWRULD�SHUVLVWHQWH��\�VREUHYLYLHURQ�DO�FKRTXH�KHPR-
rrágico tipo IV y resucitación masiva. Estudios en animales
sugieren que se podría sustituir el lactato por un isómero y
así disminuir estos efectos adversos. El lactato de Ringer no
está aprobado por la Asociación Americana de Bancos de
Sangre para la infusión conjunta con paquete de glóbulos
rojos concentrados, debido a que el calcio puede quelar el
citrato y resultar en coagulación en los sistemas de infusión,
concepto que debe ser tomado en cuenta.12
Por otro lado está la reanimación con solución salina
normal, que puede resultar en una acidosis metabólica
hiperclorémica y cursar además con vasodilatación, lo que
empeora el tercer espacio intersticial sobre todo pulmonar
y también genera coagulopatía por dilución. Sin embargo,
no se ha demostrado con todo esto un empeoramiento del
UHVXOWDGR�¿QDO�13,14 Lo que queda expuesto es que ninguna
solución es inocua para el organismo y que casi todos los
ensayos clínicos muestran una equivalencia de los diferen-
tes cristaloides usados durante la resucitación, incluido el
lactato de Ringer, la solución salina normal o la solución
salina hipertónica.3,15
En relación con la solución salina hipertónica (SSH),
descrita por primera vez en 1980 en pacientes traumatiza-
dos, tiene la ventaja de que con la administración de 250
ml al 7,5%, por su osmolaridad elevada, producirá una
expansión de volumen plasmático igual a 1000 ml y causará
difusión de líquidos del intersticio hacia el espacio intravas-
cular. Esta solución ha sido ampliamente investigada en el
SURSyVLWR�GH�KDOODU�HO�PHMRU�ÀXLGR�SDUD�UHVXFLWDFLyQ��\�HQ�OD�
literatura existen muchas publicaciones e incluso ensayos
clínicos controlados que muestran resultados iguales a los
cristaloides; sólo uno de ellos reportó menor mortalidad en
un subgrupo de pacientes con trauma encefalocraneano;
el líquido de resucitación usado fue SSH más dextran.15
Cuando se utiliza SSH sola en el traumatizado hipotenso
y con trauma encefalocraneano asociado no se ha demos-
trado menor mortalidad o mejor desenlace neurológico
D�VHLV�PHVHV�DO�FRPSDUDUOR�FRQ�ORV�ÀXLGRV�FRQYHQFLRQD-
les.16 A pesar de la lista de efectos colaterales que puede
producir la administración de SSH como deshidratación
celular, hemorragia masiva, mielinólisis o convulsiones
por hipernatremia, estas no han sido reportadasdurante
la reanimación. Deben tomarse en cuenta los reportes de
estudios experimentales sobre la alteración de la función
inmunitaria celular causada por la SSH.17 En la actualidad
el reto continúa y la investigación de laboratorio y expe-
rimental se enfoca a usar volúmenes bajos de SSH al 3%
y 5%,18 así como la combinación de SSH con coloides a
diferentes concentraciones,18 y ha encontrado menor res-
SXHVWD�LQÀDPDWRULD�\�PHQRU�GDxR�FHOXODU��OR�TXH�VXJLHUH�
que son seguros para el uso en seres humanos.19,18
La mayoría de conocimientos anteriormente dispo-
nibles en relación con el choque hemorrágico, la pérdida
sanguínea y la resucitación se basaban en modelos animales
y datan de los años cincuenta y sesenta, y se sugería la
DGPLQLVWUDFLyQ�GH�ÀXLGRV�GH�PDQHUD�LQWHQVLYD��EDVDGD�HQ�
los resultados experimentales de que pérdidas intravascu-
lares mayores que 40% deben ser recuperadas en menos
de dos horas pues de lo contrario sobrevendría un estado
irreversible y la muerte.20 En seres humanos la respuesta
a pérdidas del 30% y 40% de sangre no ha podido ser bien
documentada hasta la actualidad.21 Acorde con estos con-
ceptos, el Colegio Americano de Cirujanos y su protocolo
ATLS® recomiendan la reposición rápida y con grandes
cantidades de cristaloides que inician con la infusión de
2L.6 Por otro lado están los reportes y observaciones de
lesiones en guerra de autores como Amborse (siglo XVI),
FRQ�HO�PDQHMR�FRQVHUYDGRU�\�VLQ�DGPLQLVWUDFLyQ�GH�ÀXLGRV�
de un trauma abdominal por proyectil de arma de fuego;22
y Canon (1918), quien relata las desventajas de administrar
líquidos en pacientes hipotensos y con sangrado ya que pro-
ducen movilización de coágulos y causan exanguinación,
y recomienda que “la presión arterial debe mantenerse tan
EDMD�TXH�HYLWH�OD�SpUGLGD�VDQJXtQHD��SHUR�OR�VX¿FLHQWHPHQWH�
alta para perfundir las zonas distales, hasta que el sangra-
do pueda ser corregido”, con lo que nace el concepto de
“hipotensión permisiva”.23
Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
64
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
A pesar de lo expuesto, durante cincuenta años se ha
PDQHMDGR�HQpUJLFDPHQWH�OD�UHVXFLWDFLyQ�FRQ��ÀXLGRV�SDUD�
los pacientes con trauma e hipotensión que se presume por
hemorragia, hasta el reporte de Bickell (1994), que rompió
el paradigma, al estudiar a casi 600 pacientes con hipoten-
sión y traumatismos penetrantes del torso, y reportó una
VXSHUYLYHQFLD� VLJQL¿FDWLYDPHQWH�PHQRU� HQ� ORV�SDFLHQWHV�
TXH� UHFLELHURQ�ÀXLGRV� GH� UHDQLPDFLyQ� DQWHV� GHO� FRQWURO�
quirúrgico de la hemorragia, en relación con aquellos que
UHFLELHURQ�ÀXLGRV�GH�UHDQLPDFLyQ�UHWDUGDGD�HQ�HO�TXLUyIDQR��
también encontró que hubo una tendencia a la reducción
de la disfunción multiorgánica en el grupo de reanimación
retardada.24 A partir de este estudio han nacido muchas in-
vestigaciones y ensayos clínicos controlados, con resultados
divergentes en relación con tiempo y cantidad de líquidos
y la meta de resucitación, si es la presión arterial sistólica
(PAS) o si es la presión arterial media (PAM) y sus valo-
res: PAS no mayor que 90 mmHg o PAM alrededor de 60
mmHg. Así, tratando de brindar la mejor respuesta, se ha
realizado una revisión sistemática de la literatura y la con-
clusión es que no existe una mejor ni única estrategia para la
DGPLQLVWUDFLyQ�GH�ÀXLGRV�HQ�SDFLHQWHV�WUDXPDWL]DGRV�\�FRQ�
sangrado,25 pero sí hay un grupo de pacientes, sobre todo con
trauma penetrante, en quienes lo primordial es el control de
la hemorragia antes que recuperar la presión arterial, y en
ellos el manejo prehospitalario adecuado con el precepto de
“recoja y corra” sumado a la reparación quirúrgica inmediata
permite un mejor desenlace; además de las nuevas eviden-
cias que respaldan la hipotensión permisiva, como que el
reemplazo con volúmenes mayores a 1,5L de cristaloides
es un factor independiente de riesgo de mortalidad, ya que
causa sangrado incontrolable, coagulopatía, síndrome de
compartimento abdominal y falla multiorgánica, por lo
TXH�VH�GHEH�HYLWDU�OD�DGPLQLVWUDFLyQ�SURIXVD�GH�ÀXLGRV�26
También está demostrado que administrar menores canti-
dades de cristaloides y mantener una presión arterial media
(PAM) tan baja como 50 mmHg es una estrategia segura y
UHGXFH�VLJQL¿FDWLYDPHQWH�OD�QHFHVLGDG�GH�KHPRGHULYDGRV�
SDUD�WUDQVIXVLyQ��VLQ�PRGL¿FDU�OD�PRUWDOLGDG�27
Para este momento de la resucitación estamos frente a
un paciente que requiere cirugía para el control del sangra-
do. Se ha repuesto la pérdida sanguínea con cristaloides,
tratando de no sobrepasar 1,5L y manteniendo una PAS no
mayor que 90 mmHg y una PAM alrededor de 60 mmHg.
Si a estas alturas la reparación quirúrgica es posible y ade-
cuada, lo que corresponde al 90-95% de los casos, quizás
se necesite hemoderivados de manera selectiva con base
en los resultados de exámenes de laboratorio; pero existe
un 5-10% en quienes el control del sangrado no es posible
aún28 y para poder cubrir la deuda de oxígeno entran en
metabolismo anaerobio que genera acidosis y coagulopatía
aguda inducida por el trauma;29,30 por lo tanto, la reco-
mendación es continuar con la “resucitación hemostática”.
Los grandes avances en el tratamiento del trauma grave
y la disminución en la mortalidad desde el 90% hasta el
50% hacia los años 2000 y 2004,31,32 se han dado gracias
a Harlan Stone (1983) con la descripción de la laparoto-
mía abreviada y la cirugía por etapas;33 Michael Rotondo
(1993) con la estrategia de cirugía de control de daños y
sus tres fases,34 a las que Johnson (2001) agregó una cuarta
tomando en cuenta la fase 0 prehospitalaria.35 De ahí hacia
adelante y haciendo un balance del manejo quirúrgico del
trauma y el estancamiento en el impacto en la mortalidad, se
vio que aún no se ha podido romper la tríada de la muerte.
Con los nuevos reportes de trauma civil y de las guerras
de Irak y Afganistán,36 observamos que alrededor del 25%
de traumatizados que llegan a la sala de emergencias ya
tiene algún grado de coagulopatía37 que va a ser empeorado
por la reanimación y la lesión tisular producto directo del
traumatismo, lo que acelera la coagulopatía aguda inducida
por el trauma y con ello la muerte, por lo que nace la nueva
WiFWLFD�GH¿QLGD�FRPR�³UHVXFLWDFLyQ�HQ�FRQWURO�GH�GDxRV´�
(RCD) propuesta por Holcomb en el 200728 que incluye
tres eslabones: 1. Hipotensión permisiva, ya descrita. 2.
Resucitación hemostática. 3. Cirugía de control de daños
con los mismos preceptos quirúrgicos de controlar la he-
morragia, controlar la contaminación, prevenir el síndrome
GH� FRPSDUWLPHQWR� DEGRPLQDO�� \� UHSDUDU� GH¿QLWLYDPHQWH�
FXDQGR�HO�SDFLHQWH�HVWp�¿VLROyJLFDPHQWH�FRPSHQVDGR�
La resucitación hemostática hace referencia al uso tem-
SUDQR�GH�VDQJUH��KHPRGHULYDGRV�\�DQWL¿EULQROtWLFRV�SDUD�OD�
resucitación primaria, para prevenir la coagulopatía aguda
Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
65ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
inducida por el trauma y evitar la coagulopatía dilucional.38
Esta medida será aplicada a pacientes con sangrado masivo,
GH¿QLGR�FRPR�OD�SpUGLGD�GH��YROHPLD�HQ����KRUDV�R�����PO�
en tres horas.39 Varios estudios tratan de predecir y anticipar
la necesidad de transfusión masiva para ser administrada
dentro de las primeras 6 horas y RCD,40 por ejemplo:
Otro concepto simple que refuerza la administración
de sangre de manera temprana es que si el paciente pierde
sangre debemos reponer sangre, y lo hacemos mediante
concentrados de glóbulos rojos, y el volumen intravascu-
ODU�VH�UHFXSHUD�UHSRQLHQGR�SODVPD�IUHVFR�FRPR�ÀXLGR�GH�
resucitación primaria en una relación 1:1,44 juntamente con
plaquetas y crioprecipitados a la misma relación,45 además
de ácido tranexámico y calcio.46
Mucho se ha ensayado tratando de buscar la reposición
ideal de hemoderivados.47 Con la relación 1:1en la admi-
nistración de glóbulos rojos y plasma fresco se ha visto una
disminución de la mortalidad de 65% a un 19% y compli-
caciones menores como resangrado y sepsis,48,49 y si desde
el inicio se administran plaquetas en una relación similar
se ve un impacto en la mortalidad medido a las 24 horas y
a los 30 días.41 Las metas a alcanzar son una hemoglobina
de al menos 7g/dl y un conteo de plaquetas de alrededor
de 100.000 por dl, con normalización de los tiempos de
FRDJXODFLyQ��(Q�FDVR�GH�H[LVWLU�VRVSHFKD�GH�¿EULQyOLVLV�VH�
Autor Predictores Predicción
McLaughlin41 Frecuencia cardiaca
(FC) >105 x min.
PAS <110mmHg
pH <7,25
Hto <32%-
83%
Cotton42 Trauma penetrante
PAS <90 mmHg
FC >120 x min.
FAST positivo
84-87%
Ordóñez43 Acidosis déficit de base
* -8
Blood Loss hemoperito-
neo >1500mL
C o l d t e m p e r a t u r a
<35°C
Damage NISS (New In-
jury Severy Score) *35
87%
Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
debe administrar crioprecipitados, con la meta de elevar el
¿EULQyJHQR�SRU�HQFLPD�GH�����PJ�GO�HQ�VDQJUH�FLUFXODQWH��
recordando que seis paquetes de plasma fresco aportan 2400
PJ�GH�¿EULQyJHQR������PJ�SRU�XQLGDG�GH�SODVPD�IUHVFR���
y si se necesita mayor aporte se administrarán crioprecipi-
tados. Se debe dar 10 unidades de crioprecipitado (250 mg
GH�¿EULQyJHQR�SRU�XQLGDG�GH�FULRSUHFLSLWDGR��SDUD�OOHJDU�D�
XQD�GRVLV�GH������PJ�GH�¿EULQyJHQR��3DUD�HVWDEOHFHU�HVWR�
debe existir un protocolo de transfusión en trauma que debe
ser analizado, discutido y socializado en cada hospital para
su adecuada implementación.50 En este caso sugerimos
el siguiente, acorde con la mejor evidencia actual para
administrar en relaciones 1:1:1:1.51,52,53,54
Paquete de transfusión en trauma
Debemos recordar que es importante tomar una mues-
tra de sangre para realizar pruebas de compatibilidad, y
mientras tanto el banco de sangre despachará el paquete de
transfusión en trauma y luego hemoderivados compatibles.
La mayor experiencia de que se dispone hasta la
actualidad es la de transfusiones en guerra, en las que el
uso de sangre fresca ha sido la norma55 y se realizan las
pruebas a los soldados para evitar las enfermedades infecto-
contagiosas y el emparejamiento según compatibilidad. En
civiles se usa la terapia con hemoderivados, que resulta
ser efectiva con la ventaja hipotética de ser más segura.56
Por último, haremos referencia a las recomendaciones en
medicina militar dadas por el Comité del TCCC (Tactical
Combat Casualty Care):
del sangrado.
57 o el uso
58
66
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
/D� UHDQLPDFLyQ� \� DGPLQLVWUDFLyQ� GH� ORV� ÀXLGRV� VH�
sustentará en dos parámetros que indican choque:
1. Presencia de pulso radial que equivale a una PAS de 80
mmHg.
2. Evaluación del estado de conciencia.59
6HJ~Q�HVWR�VH�UHDOL]DUi�OD�UHSRVLFLyQ�GH�ÀXLGRV�HQ�ERORV�
de 500 ml cada 30 minutos y re-evaluación.60
Tener el conocimiento sobre las diferentes estrategias
GH�UHVXFLWDFLyQ�HQ� WUDXPD��HO�XVR�DGHFXDGR�GH�ÀXLGRV�\�
hemoderivados, y las metas de resucitación es el pilar
fundamental para el abordaje del paciente traumatizado y
en riesgo de muerte. Las recomendaciones basadas en la
evidencia son pocas, y muchas las experiencias, lo que nos
obliga a estar pendientes de las nuevas publicaciones en
busca del mejor manejo para nuestros pacientes.
Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
67ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
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Líquidos y hemoderivados en trauma JUAN CARLOS SALAMEA M.
70
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
71ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
THEODOOR ROMBOUTS (1597 – 1637)
El sacamuelas, hacia 1627-1628
Óleo/lienzo, 119 x 221 cm.
72
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
73ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Manejo de vía aérea en trauma
4
SEBASTIÁN ALBA O.
Introducción
Un manejo adecuado de la vía aérea y una buena ventilación
son fundamentales para la supervivencia y pronóstico de
los pacientes traumatizados. El potencial de lesión de la
columna cervical hace más compleja la valoración y manejo
de la vía aérea en estos pacientes y se debe sospechar en
todos los mecanismos de lesión traumática.1 Pacientes con
Glasgow < 15, con dolor cervical o deformidad anatómica
evidente, o cuando los mecanismos del trauma sugieran
lesión cervical, requieren inmovilización cervical inicial
y posteriormente con un collar cervical de talla adecuada,
tabla espinal y soportes laterales con cintas de sujeción
alrededor de la frente.2 Aquellos con lesiones por encima
de las clavículas están en mayor riesgo, que aumenta cuatro
YHFHV��VL�KD\�WUDXPD�FUDQHRHQFHIiOLFR�FOtQLFDPHQWH�VLJQL¿-
cativo (Glasgow <9). Las lesiones de la columna cervical
a menudo están ocultas, y debe evitarse la lesión secun-
daria de la médula espinal. La columna cervical debe ser
inmovilizada hasta que se realice una completa evaluación
clínica y/o radiológica y se descarte algún daño3 (Figura 1).
Valoración de la vía aérea
Un paciente con un adecuado estado de conciencia es capaz
de mantener su vía aérea y no necesita de otros mecanis-
mos para sostenerla. Sin embargo, los pacientes pueden
deteriorarse en cualquier momento. Por esto el ABC debe
ser evaluado constantemente. En presencia de un paciente
con alteración del estado de conciencia podemos evaluar su
respiración haciendo la maniobra de tracción mandibular
para determinar si hay movimiento de la caja torácica o
movimientos respiratorios.
Figura 1. Tracción mandibular
Procedimientos para disminuir
el riesgo de aspiración
Todo paciente de trauma inconsciente se considera con
estómago lleno y tiene un alto riesgo de broncoaspiración.
Sonda gástrica: Es un dispositivo útil para evacuar
el estómago y disminuir la presión intragástrica. Su co-
locación es mal tolerada por el paciente consciente y no
garantiza por completo el vaciamiento gástrico debido a
que puede obstruirse con restos alimenticios. En pacientes
con sospecha de lesión de base del cráneo, la sonda debe
74
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
colocarse por la boca, y puede hacerse luego de la intu-
bación para descomprimir el estómago y proteger la vía
aérea al momento de la extubación o mientras el paciente
continúa intubado; además, se recomienda la maniobra de
Sellick para disminuir el riesgo de aspiración.4
Retiro de cuerpos extraños y aspiración
de secreciones
En primer lugar hay que despejar la vía aérea de cualquier
cuerpo extraño. La técnica del barrido digital consiste
en introducir el dedo índice a manera de gancho por la
comisura labial hasta la base de la lengua, pasando el
dedo por detrás del objeto y haciendo un movimiento
de tracción para extraerlo, evitando siempre realizar un
barrido digital a ciegas por el riesgo de introducir aun más
el objeto y empeorar el cuadro. En el caso de secreciones
como sangre, saliva y material regurgitado del estómago
se debe contar con sistemas de aspiración adecuados para
despejar la vía aérea.5
Elevación del mentón
Se colocan los dedos de la mano del examinador bajo la
mandíbula en la línea media y después se levanta con sua-
vidad para desplazar la mandíbula hacia adelante.
'HVSOD]DPLHQWR�PDQGLEXODU
Se sujetan los ángulos del maxilar inferior y se desplaza la
mandíbula hacia adelante.
&iQXOD�RURIDUtQJHD
Es un dispositivo para mantenerabierta la vía aérea; se-
para la lengua de la pared posterior de la faringe. Facilita
la aspiración de secreciones y previene que el paciente
muerda y ocluya el tubo endotraqueal; son de plástico duro.
Las más conocidas son las cánulas de Guedel y Bergman
(Figura 4). Para seleccionar el tamaño adecuado basta con
medir la cánula desde el lóbulo de la oreja hasta el ángulo
mandibular o la comisura labial del paciente.
Inserción: Limpiar la boca de secreciones, sangre o
vómito con aspiración. Se introduce en la boca siguiendo
el paladar en posición invertida. Cuando nos acercamos
a la pared posterior de la faringe se rota 180 grados para
ubicarla en la posición correcta. Otros bajan la lengua con
un bajalenguas y la introducen directamente.
Complicaciones y recomendaciones: Si no está bien
ubicada o el tamaño es incorrecto puede desplazar la lengua
hacia atrás y empeorar la obstrucción.
Figura 2. Maniobra de tracción mandibular (Variación)
Procedimientos para mantener
OD�YtD�DpUHD�SHUPHDEOH
La vía aérea superior en pacientes inconscientes se obs-
truye por la pérdida de tonicidad en los músculos que
sostienen la lengua y en forma indirecta la epiglotis. El
desplazamiento posterior de la lengua ocluye la faringe.
Existen diferentes técnicas para abrir la vía aérea, las cuales
se describirán a continuación. Recordemos que esta es una
prioridad: siempre debemos realizar la maniobra de apertu-
ra antes de utilizar cualquier elemento accesorio. (Figura 3)
Figura 3. Obstrucción de la vía aérea por la lengua.
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
75ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
En pacientes semiconscientes puede estimular el
vómito y el laringoespasmo, por lo tanto, debe usarse en
pacientes inconscientes.
Oxigenación
En trauma se necesita aumentar la fracción inspirada de oxí-
geno (FiO
2
) por encima de 0.8, o sea, se deben administrar
concentraciones inspiradas de O
2
por encima del 80-85%
y en casos graves lo más cercano al 100%. Esto se logra
FRQ�HO�HPSOHR�GH�VLVWHPDV�GH�DOWR�ÀXMR�FRPR�OD�PiVFDUD�
de no reinhalación con reservorio. Si el paciente tiene un
patrón respiratorio inadecuado luego de realizar las manio-
bras básicas iniciales, como apnea, frecuencia ventilatoria
< 12 por minuto o frecuencia ventilatoria por encima de 30
por minuto, asociado a trastornos de la oxigenación como
alteraciones del sensorio, cianosis o saturación de oxígeno
por debajo de 90%, el paciente requiere soporte ventilatorio
con un dispositivo BVM (bolsa-válvula-mascarilla)
'LVSRVLWLYR�EROVD�YiOYXOD�PDVFDULOOD�(BVM)
(VWH� GLVSRVLWLYR� HV� XQD� EROVD� DXWRLQÀDEOH� TXH� YLHQH� GH�
diferentes tamaños según la edad del paciente, con un
volumen para adultos de hasta 1.600 cc; para neonatos,
de 250 cc y para niños, de 450-500 cc. Se conecta a una
fuente de oxígeno con un reservorio que permite propor-
cionar FiO
2
mayores que 90% (Figura 7). La mascarilla se
coloca de manera que cubra la boca y la nariz de la víctima,
utilizando el puente de la nariz como guía para lograr que
su posición sea correcta. El sellado se consigue aplicando
sobre la mascarilla el primer y el segundo dedo, en forma de
C, y utilizando los otros tres para mantener la elevación de
OD�PDQGtEXOD��&XDQGR�KD\�GRV�UHDQLPDGRUHV��XQR�¿MD�FRQ�
ambas manos la mascarilla a la cara del paciente, mientras
TXH�HO�RWUR�FRPSULPH�HO�EDOyQ�DXWRLQÀDEOH��PHMRUDQ�ORV�
resultados de la ventilación y se obtiene un mejor sellado
Figura 4. Cánula de Guedel (arriba), cánula de Bergman (abajo).
Figura 5. Tamaño adecuado de cánulas nasofaríngea y orofaríngea
Figura 6. Cánula nasal
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
CiQXOD�QDVRIDUtQJHD
Es más maleable que la cánula orofaríngea. Para seleccionar
el tamaño adecuado se mide desde el lóbulo de la oreja
hasta el ala de la nariz (Figura 5), se lubrica y se inserta
SRU�HO�RUL¿FLR�QDVDO�GH�PD\RU�WDPDxR�KDVWD�SDVDU�SRU�OD�
parte posterior de la nasofaringe y la orofaringe. Es mejor
tolerada en pacientes conscientes. Está contraindicado su
uso en embarazadas y niños por el riesgo de sangrado y
en pacientes con sospecha de fractura de base de cráneo.
(Figura 6)
76
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
de la mascarilla a la cara del paciente, con lo que evitamos
fugas. (Figura 7)
Figura 8. Técnica de la C y la E
Tabla 1. Indicaciones de intubación orotraqueal más frecuentes
Paro cardiorrespiratorio
Apnea
Obstrucción de la vía aérea
Escala de Glasgow ) 8 puntos
Choque hemorrágico grave
Protección de broncoaspiración de sangre o vómito en pacien-
Fracturas faciales o heridas que puedan comprometer la vía
aérea
Inhalación de humos, como prevención ante la existencia o
sospecha de quemaduras químicas o físicas en la vía aérea
Necesidad de ventilar con presión positiva al paciente
Traumatismo craneoencefálico que requiere hiperventilación
Signos de insuficiencia respiratoria grave: presencia de bra-
dipnea (< 8 rpm) o taquipnea (> 30 rpm) que originen una
ventilación ineficaz; trabajo respiratorio excesivo
Se recomienda suministrar ventilación a presión po-
sitiva de un segundo y poco volumen, que apenas levante
el tórax, para evitar la distensión del estómago, a una
frecuencia de aproximadamente 8 - 10 ventilaciones por
minuto. Es conveniente aplicar maniobra de Sellick para
disminuir el riesgo de sobredistensión gástrica (Figura 8).
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
Figura 7. Dispositivo BVM
VtD�DpUHD�GHÀQLWLYD
8QD�YtD�DpUHD�GH¿QLWLYD�LPSOLFD�OD�SUHVHQFLD�HQ�OD�WUiTXHD�
GH�XQ�WXER�FRQ�EDOyQ�LQÀDGR��FRQ�HO�WXER�FRQHFWDGR�D�DOJXQD�
forma de ventilación asistida y a una fuente de oxigeno
y la vía aérea asegurada en su sitio con cinta adhesiva,
VXWXUDV�R�GLVSRVLWLYRV�FRPHUFLDOHV�¿MDGRUHV�GH�WXER��+D\�
tres tipos de tubo:
�� 7XER�RURWUDTXHDO
�� 7XER�QDVRWUDTXHDO
�� 9tD�DpUHD�TXLU~UJLFD��FULFRWLURLGRWRPtD�±�WUDTXHRVWRPtD�
6HFXHQFLD�GH�LQWXEDFLyQ�UiSLGD
La SIR es el procedimiento de elección para lograr el ac-
ceso y el control inmediato de la vía aérea en la mayoría
de los pacientes críticos. La elección del fármaco inductor
LQÀX\H�HQ�ODV�FRQGLFLRQHV�GH�OD�LQWXEDFLyQ��LQFOXVR�FRQ�HO�
uso simultáneo de bloqueantes neuromusculares. Además
de las características farmacocinéticas y farmacodinámicas
H[LVWHQ�RWURV�IDFWRUHV�TXH�SXHGHQ�LQÀXLU�HQ�OD�HOHFFLyQ�GHO�
fármaco. Determinados fármacos ofrecen ventajas especí-
¿FDV�HQ�GLIHUHQWHV�VLWXDFLRQHV�FOtQLFDV��SHUR�WRGRV�WLHQHQ�
efectos secundarios y contraindicaciones que se deben con-
siderar siempre. El uso de los bloqueantes neuromusculares
debe ser parte de la técnica de intubación.6
Valoración: Existen indicaciones precisas respecto de
TXp�SDFLHQWHV�UHTXLHUHQ�XQD�YtD�DpUHD�GH¿QLWLYD�\�FXiO�HV�HO�
momento adecuado para intubar. Como en toda situación
77ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
en medicina de emergencias, cuanto más precozmente
realizamos las indicaciones adecuadas sobre el paciente,
disminuye la morbimortalidad y por supuesto mejora el
pronóstico.
Preparación: Preparar todos los elementos necesarios.
Si estamos en el servicio de urgencias o en la ambulancia,
debemos controlar que estén y que funcionen los elementos
para vía aérea: oxígeno, aspiración, accesos endovenosos,
monitor, oximetría de pulso, bolsa-válvula-máscara, la-
ringoscopio, hojas, luz y pilas, distintos tamaños de tubos
HQGRWUDTXHDOHV��YHUL¿FDU�TXH�QR�HVWp��SLQFKDGR�HO�EDOyQ�LQ-
ÀDEOH��PDQGULO��FRQWDU�FRQ�HO�SHUVRQDO�TXH�YD\D�D�FRODERUDU��
(Q�¿Q��WRGR�HOHPHQWR�DX[LOLDU�SDUD�OD�R[LJHQDFLyQ�\�SDUD�
la permeabilización de la vía aérea. Bioseguridad: guantes,
tapabocas y lentes. Retirar objetos del paciente (dentadura
SRVWL]D��SUyWHVLV�PyYLOHV��TXH�SXHGDQ�GL¿FXOWDU�OD�,27���9HU�
Tabla 2). Se llenan y se dejan preparadas las jeringas con
la medicación para premedicar, inducir y relajar.
Tabla 2. Lista de chequeo paraintubación
1. Asegurar disponibilidad y funcionamiento del siguiente equipo:
a. Fuente de oxígeno.
b. BVM del tipo y tamaño adecuados.
c. Mascarilla de no reinhalación en el paciente.
d. Laringoscopio funcionando y con valvas adecuadas.
e. Cánulas orofaríngeas del tamaño adecuado.
f. Tubos endotraqueales en los diámetros requeridos, manguito
probado.
g. Equipo de vía aérea para manejo alterno si falla la vía aérea
definitiva.
h. Medicamentos, conociendo sus dosis y efectos adversos.
i. Equipos de succión funcionando.
j. Materiales para fijación de la vía aérea definitiva.
k. Monitores de presión arterial, pulso, oximetría y EKG conectados
al paciente.
l. Servicio de anestesiología presente o en camino.
3. Preoxigenación durante tres minutos.
4. Considerar uso de sedantes y relajantes musculares en pacientes
conscientes.
7. En caso de dificultad para la intubación considerar planes alternos.
8. Completar ABCD primario y secundario.
9. Disponibilidad de líquidos y vasopresores.
10. Traslado para manejo definitivo.
Posición (Del operador y del paciente). Posición de
quien va a realizar la IOT: detrás de la cabeza del paciente.
Colocarse alineado en la cabecera del paciente; asegurarse
de que dispone de un espacio adecuado para realizar las
maniobras. Comprobar que conductos de suero, cabecera
GH�OD�FDPD�X�RWURV�REMHWRV�QR�LQWHU¿HUDQ�VX�DFWXDU��3RVLFLyQ�
del cuello y la cabeza del paciente: cuello en posición neutra
\�¿MR��FRQ�D\XGD�GH�XQ�DX[LOLDU�HQ�FDVR�GH�WUDXPD��FXHOOR�
no hiperextendido en niños pequeños.
Preoxigenación: Con BVM y oxígeno al 100% a 12
l/min, de 3 a 5 minutos para optimizar su saturación en la
sangre, antes de realizar la IOT cuando por unos segundos
no se aportará O
2
.
Coadyuvantes
Utilizados para atenuar la respuesta simpática a la larin-
goscopia e intubación. Los más usuales son:
Fentanil: 2-10 μg por kg intravenoso. Agente analgé-
sico opioide. Provee una acción analgésica durante 30 a 40
minutos. Inicia su acción a los 90 segundos. Disminuye el
ÀXMR�VDQJXtQHR�FHUHEUDO��OD�SUHVLyQ�LQWUDFUDQHDQD���HO�FRQ-
sumo de oxígeno; produce hipotensión leve y bradicardia.
Se debe tener especial cuidado con la velocidad de admi-
nistración, ya que si se administra demasiado rápido puede
producir complicaciones como rigidez torácica, conocida
como tórax leñoso, la cual generalmente es mortal. Es el
más utilizado actualmente.
Inductores
Encargados de inducir pérdida de la conciencia. Deben ser
usados de manera juiciosa y titulada para evitar efectos ad-
versos, en especial colapso hemodinámico y paro cardiaco.
Los más usados en orden de frecuencia y disponibilidad
son:
Tiopental sódico: 3 – 5 mg por kg, intravenoso.
Barbitúrico de acción ultracorta (5 a 10 minutos), sin
propiedades analgésicas ni amnésicas; inicia su acción a
los 30 segundos. Recomendado en pacientes con TCE sin
hipotensión. Puede causar hipotensión grave, depresión
respiratoria, laringoespasmo y broncoconstricción con
aumento de secreciones. No se recomienda en pacientes
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O..
78
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
FRQ�DVPD�R�UHDFFLyQ�DQD¿OiFWLFD��6H�GHEH�XVDU�FRQ�PXFKD�
precaución en pacientes hipovolémicos, disminuyendo la
dosis a 0.5 a 1 mg/kg IV.
Midazolam: 0,1 - 0,3 mg por kg, intravenoso. Ben-
zodiacepina de corta acción (30 minutos) con inicio a
los 2 o 4 minutos; produce depresión respiratoria e hi-
potensión especialmente en pacientes ancianos. No tiene
propiedades analgésicas. Recomendado en pacientes con
TCE sin hipotensión en las dosis más bajas. Inicio tardío.
No se recomienda como agente único para inducción de
secuencia rápida.
Etomidato: 0,1 - 0,3 mg por kg, intravenoso. Agente
hipnótico y sedante no barbitúrico de corta acción (2 a 4
minutos). Tiene mínimo efecto hemodinámico y puede
ser de elección en pacientes hipotensos. Se recomienda en
pacientes con TCE, falla cardiaca, edema agudo de pulmón.
3XHGH� SURYRFDU� LQVX¿FLHQFLD� VXSUDUUHQDO� FRQ� XQD� VROD�
dosis. Importante conocer este efecto para diagnosticarlo
y suplementar al paciente con corticoesteroides en caso de
que se presente.7
Propofol: 1 mg - 4 mg por kg, intravenoso. Tiene
aspecto blanco lechoso. Es de acción ultracorta. Después
de 30 segundos produce apnea. Es un agente anestésico e
hipnótico de corta acción (10 a 20 minutos); inicia su acción
a los 20 segundos, se metaboliza en el hígado y su excreción
es renal. Debe tenerse cuidado en su administración, ya que
produce dolor en el área e hipotensión marcada y depresión
miocárdica. No produce analgesia.
Ketamina: 1–2 mg por kg, intravenosa. Agente
neuroléptico y anestésico disociativo (el paciente puede
estar despierto con amnesia y analgesia) de corta acción
(10 a 15 minutos). Inicia su acción antes de 60 segundos.
Aumenta la presión arterial y la presión intracraneana. Es
broncodilatador y puede aumentar las secreciones. No se
recomienda en TCE. Puede usarse en pacientes hipoten-
VRV�\�HV�GH�HOHFFLyQ�HQ�DVPiWLFRV�\�FRQ�DQD¿OD[LD��'HEH�
usarse con precaución en IAM y en pacientes intoxicados
con sicoactivos (en especial cocaína). Es el único agente
inductor analgésico.
Relajación neuromuscular
Se realiza luego de la inducción. En esta fase se pueden
utilizar los siguientes medicamentos:
Succinilcolina: 1–2 mg por kg. Relajante despolari-
zante de corta acción (5 a 10 minutos). Es el relajante por
excelencia en los protocolos de inducción de secuencia
rápida, ya que si la intubación no es exitosa se tendrá
control voluntario de la respiración en 5 a 10 minutos. Su
efecto clínico se inicia en 35 a 60 segundos. Puede producir
aumento de la presión intracraneana y efectos hemodiná-
micos diversos, pero principalmente la hiperkalemia hace
que sea controvertido su uso en quemados y en aquellos
con síndromes de aplastamiento, arritmias, hipotermia y
enfermedad renal. La lidocaína y la atropina, junto con la
dosis despolarizante, pueden minimizar sus efectos secun-
darios. Existe un efecto adverso que ocurre en uno de cada
15.000 pacientes manejados con este medicamento, y es la
³KLSHUWHUPLD�PDOLJQD´��TXH�VH�PDQL¿HVWD�FRQ�KLSHUWHUPLD��
acidosis metabólica, rabdomiolisis y coagulación intravas-
cular diseminada. La mortalidad es casi del 100% en estos
casos en ausencia del dantroleno, que sería el medicamento
de elección para tratar esta entidad. Necesita refrigeración.
Bromuro de rocuronio: 0,6-1,2 mg por kg, intrave-
noso. Relajante no despolarizante de acción corta (15 a 20
minutos). Su efecto clínico se inicia en 45-60 segundos.
Tiene efectos cardiovasculares mínimos y es el relajante de
elección cuando hay contraindicación para la succinilcolina.
Los siguientes relajantes neuromusculares no están
indicados para intubación endotraqueal y su uso está
reservado para mantenimiento de la relajación durante el
transporte, especialmente en pacientes agitados y com-
bativos en los cuales las dosis adicionales de sedantes y
analgésicos pueden comprometer su estado hemodinámico;
en caso de requerirse para intubación deben ser usados con
el concepto de secuencia inversa (aplicación del relajante
neuromuscular tres minutos antes del agente inductor).
Bromuro de vecuronio: 0,1 mg por kg, intravenoso.
Relajante no despolarizante de acción media (30 a 45
minutos). Inicia su efecto clínico en 3 a 5 minutos. Tiene
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
79ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
efectos cardiovasculares mínimos. Es una buena alternativa
para relajación luego de intubar con succinilcolina. En caso
de requerir una relajación prolongada puede mantenerse a
dosis de 0,01 - 0,1 mg por kg.
Bromuro de pancuronio: 0,1 mg por kg, intravenoso.
Relajante no despolarizante de acción larga (45 a 90 mi-
nutos). Su efecto clínico se inicia en 3 a 6 minutos y tiene
efectos hemodinámicoscomo taquicardia e hipertensión.
Por su larga duración se recomienda en estos protocolos
como relajante de mantenimiento en transportes prolon-
gados. La dosis de mantenimiento es de 0,1 mg por kg;
necesita refrigeración.
Besilato de atracurio: 0,6 mg por kg, intravenoso.
Relajante no despolarizante de corta acción (25 a 30 mi-
nutos). Su acción se inicia a los 5 minutos, posee efectos
cardiovasculares mínimos y llega a liberar histamina.
Necesita refrigeración. Su dosis de mantenimiento es de
0,4 mg por kg.
Besilato de cisatracurio: 0,2 mg por kg, intraveno-
so. Relajante no despolarizante de duración intermedia
(30 minutos). Su acción se inicia a los 5 minutos, posee
efectos cardiovasculares mínimos; no libera histamina;
necesita refrigeración. Su dosis de mantenimiento es de
0,05 mg por kg.
Diferentes estudios informaron que el etomidato com-
binado con midazolam fue lo más usado en protocolos de
sedación con una buena tolerancia hemodinámica. La succi-
nilcolina ofrece una ventaja por su rápida y corta acción.11
Presión cricoidea��R�PDQLREUD�GH�6HOOLFN��
Estando el paciente en decúbito dorsal, se presiona el
cartílago cricoides contra el esófago, ligeramente hacia la
derecha y arriba, con la intención de comprimir el esófago y
disminuir el riesgo de aspiración de contenido gástrico. Por
supuesto, si el paciente en ese momento presenta amenaza
de vómito debemos dejar de presionar inmediatamente
ya que se podría desgarrar el esófago por la presión del
vómito contenida con la maniobra; y girarle la cabeza, o
rotarlo en bloque hacia el decúbito lateral en caso de trauma
cervical.8 (Figura 9)
,QWXEDFLyQ�RURWUDTXHDO
Es la colocación de un tubo en la tráquea. Permite el manejo
GH¿QLWLYR�GH�OD�YtD�DpUHD�\�GHEH�VHU�UHDOL]DGD�SRU�SHUVRQDO�
entrenado. Los tubos traqueales son de PVC, de forma
curvada para facilitar la maniobra, disponibles en varias
medidas. Los laringoscopios pueden ser de rama curva
(Mackintosh) o recta (Miller). Se utilizan para realizar la
laringoscopia directa con el objetivo de visualizar la glotis.
Técnica: Se toma el laringoscopio con la mano iz-
quierda, el tubo con la derecha, y se ingresa por la comisura
labial derecha del paciente. El laringoscopio ingresa por
ese sitio a la cavidad bucal y desplaza la lengua hacia el
lado izquierdo; se introduce un poco más, y si la hoja es
de rama recta toma y levanta la epiglotis con la punta; si
es de rama curva, la punta se coloca en la vallécula.9 Una
vez posicionado, sin quebrar la muñeca, se eleva y si lo
hacemos correctamente veremos la glotis. La maniobra
no debe durar más de 30 segundos y debe ser realizada
bien y rápido, no con fuerza sino con técnica. El tubo
endotraqueal que utilizamos es, en general, el Nº 7 para la
mujer, y Nº 8 para el hombre. Puede colocarse con guía o
sin ella. El tubo queda queda aproximadamente a 2 cm de
la punta del tubo. Muchas veces es conveniente doblarlo
como un palo de hockey, y sostenerlo con la mano dere-
cha por arriba del balón, para poder direccionarlo mejor,
ver las cuerdas vocales y controlar el correcto pasaje del
Figura 9. Maniobra de Sellick
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
80
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
WXER�HQWUH�HOODV�\�TXH�HO�EDOyQ�TXHGH�LQÀDGR�GHEDMR�GH�ODV�
FXHUGDV�YRFDOHV��GH�PDQHUD�GH�QR�SHUPLWLU�IXJDV��1R�LQÀDU�
excesivamente (Figura 10).
Posición del tubo��9HUL¿FDFLyQ�SULPDULD�\�VHFXQGDULD�
de la adecuada ubicación del tubo según protocolos ACLS.
Que se haya controlado el correcto pasaje del tubo a través
de las cuerdas vocales; ver que se empañan las paredes del
tubo en la fase espiratoria. Que no entre el aire cuando
auscultamos el epigastrio, y que ingrese adecuadamente en
los campos pulmonares. Utilizar detector de CO
2
si dispo-
nemos de él y posteriormente tomar radiografía de tórax.
Protección del tubo: Corroborar que el balón esté
DGHFXDGDPHQWH� LQÀDGR��\�UHDOL]DU� ODV�PDQLREUDV�GH�¿MD-
ción del tubo para evitar desplazamientos. Rechequear
inmediatamente los signos vitales del paciente. Existen
GLVSRVLWLYRV�FRPHUFLDOHV�SDUD�¿MDU�HO�WXER��\�HQ�VX�GHIHFWR�VH�
puede utilizar esparadrapo. Cuando se tiene una adecuada
estabilización manual de la columna cervical para realizar
el procedimiento y se acompaña de preoxigenación, manio-
bra de Sellick, coadyuvantes farmacológicos e intubación
endotraqueal, se completa el estándar de manejo de la vía
aérea en trauma (Figura 11).
Dispositivos alternos: Tener listos los elementos
adecuados para una vía aérea alternativa en caso que
falle la IOT. Videolaringoscopia, máscara laríngea, tubo
laríngeo, set para cricotiroidotomía, set para ventilación
jet transtraqueal, u otra.
Figura 11. Dispositivo comercial para fijar el tubo
&RPELWXER
Provee ventilación cuando se lo coloca tanto en posición
esofágica como en posición traqueal. El ETC puede ser
insertado a ciegas. Puede ser usado como un dispositivo
de rescate urgente en el ámbito prehospitalario, al igual
que en el hospital. También se utiliza en los quirófanos en
cirugía electiva.10 En la posición esofágica el aire pasa a
WUDYpV�GH�ORV�RUL¿FLRV�KDFLD�OD�KLSRIDULQJH��\�GH�DTXt�KDFLD�
la tráquea, mientras que la boca, la nariz y el esófago per-
manecen sellados por los globos orofaríngeo y distal. Está
disponible en dos tamaños: 37F (adulto pequeño), para ser
utilizado en pacientes con talla de 1,20m a 2,0 m, y 41F,
que se utiliza en pacientes de talla superior a los 2,00 m.
Se inserta a ciegas abriendo la boca y se introduce hasta la
marca de líneas negras (anillos) en la parte proximal. Estas
deben quedar a la altura de los dientes. 9ROXPHQ�D�LQÀDU�
HQ�HO�EDOyQ�IDUtQJHR������PO�GH�DLUH��9ROXPHQ�D�LQÀDU�HQ�
el balón distal: 10 ml de aire.11 El combitubo actualmente
tiene una indicación IIa en los pacientes en paro cardio-
rrespiratorio en el manejo prehospitalario de la vía aérea12
(Figura 12).
7XER�ODUtQJHR�
Es un dispositivo supraglótico para control de la vía aérea
que se coloca a ciegas. Tiene las mismas indicaciones del
combitubo y también tiene puerto accesorio para aspiración
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
Figura 10. Técnica de intubación orotraqueal
81ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
y descompresión gástrica, pero presenta algunas ventajas
VREUH�HO�FRPELWXER��OD�PLVPD�MHULQJD�LQÀD�ORV�GRV�EDORQHV�
\�WLHQH�VyOR�XQ�GLVSRVLWLYR�GH�FRQH[LyQ��OR�TXH�VLPSOL¿FD�
HO� SURWRFROR� GH� YHUL¿FDFLyQ��9LHQH� GLVSRQLEOH� HQ� FLQFR�
tamaños, inclusive tamaños pediátricos, población en la
cual no sirve el combitubo (Figura 13).
Figura 12. Combitubo
Máscaras laríngeas
Máscara laríngea convencional: Componente laríngeo de
VLOLFRQD��URGHDGR�GH�XQ�ERUGH�R�DQLOOR�LQÀDEOH��(VWi�XQLGD�
a un tubo estándar de 15 mm con adaptador compatible a
sistemas de ventilación BVM o circuitos de ventilación
mecánica. Se introduce en la faringe hasta percibir una re-
sistencia que indica que el extremo distal se encuentra en la
hipofaringe a nivel de la unión entre los tractos respiratorio
Figura 14. Mascara laríngea convencional
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
Figura 13. Tubo laríngeo
y digestivo, donde forma un sello circunferencial de baja
presión en torno a la glotis. Viene en diferentes tamaños
de acuerdo con la edad, desde 1 hasta 6.
Ventajas:
�� ,QWURGXFFLyQ�D�FLHJDV��VLQ�DSDUDWRV�HVSHFLDOHV�QL�QHFH-
sidad de visualizar la glotis.
�� 1R�KD\�QHFHVLGDG�GH�FRORFDU�OD�FDEH]D�HQ�XQD�SRVLFLyQ�
particular.
�� ÒWLO�HQ�OHVLRQHV�FHUYLFDOHV�LQHVWDEOHV�
�� 3XHGH�XWLOL]DUVH�SDUD�YHQWLODFLyQ�HVSRQWiQHD��PDQXDO�R�
mecánica.
�� 'LVSRQLEOH�HQ�YDULRV�WDPDxRV��6H�SXHGH�XVDU�HQ�QHR-
natos.
Desventajas:
�� 1R�SURWHJH�OD�YtD�DpUHD�GH�OD�EURQFRDVSLUDFLyQ�
�� 1R�VH�SXHGH�YHQWLODU�FRQ�SUHVLRQHV�LQVSLUDWRULDV�PD\RUHV�
a 20 cm H
2
O por el riesgo de distensión gástrica.
�� 1R�SHUPLWH�DYDQ]DU�XQD�VRQGD�SDUD�DVSLUDU�\�GHVFRP-primir la cámara gástrica (Figura 14).
Actualmente se dispone de modelos más evoluciona-
dos de máscaras laríngeas que brindan protección de la
aspiración del contenido gástrico y se colocan de la misma
manera que la máscara laríngea común:
ML Fastrach: Está diseñada con un armazón de acero
y mango para facilitar la inserción en la faringe con mínima
82
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
movilización del cuello, y además de la ventilación permite
la intubación orotraqueal a ciegas a través del conducto de
la máscara (Figura 15a).
sellado de la vía aérea y tiene incorporado un mordillo en
su estructura (Figura 16).
Figura 15b. Máscara laríngea proseal
ML Proseal: Se diferencia de la máscara laríngea
común por poseer un conducto adicional que termina en
la punta de la máscara, a través del cual se puede avanzar
una sonda hasta la cámara gástrica, lo que la hace útil en
pacientes con estómago lleno para disminuir el riesgo de
aspiración al permitir evacuar el estómago.
Esta máscara también permite la ventilación con pre-
siones más elevadas (hasta de 30 cm H
2
0), lo que la hace útil
en pacientes difíciles de ventilar por obesidad, embarazo o
disminución de la distensibilidad pulmonar (Figura 15b).
Figura 16. ML Supreme.
Figura 17. ML i-gel
ML i-gel: Es un dispositivo supraglótico sin almoha-
GLOOD�LQÀDEOH��7LHQH�QXPHURVDV�YHQWDMDV��LQFOXLGD�XQD�PiV�
fácil inserción, un mínimo riesgo de compresión en los
tejidos y una mayor estabilidad tras su inserción (no puede
FDPELDU�GH�SRVLFLyQ�DO�QR�KDEHU�LQÀDGR�GH�OD�DOPRKDGLOOD���
La cánula i-gel se ha diseñado como dispositivo de un
solo uso, libre de látex. El dispositivo está provisto de un
canal gástrico integrado para la succión de los contenidos
gástricos o para permitir el paso de un tubo nasogástrico
que vacíe el estómago (excepto en el tamaño 1). Hasta la
fecha i-gel no ha sido evaluado en aplicaciones alternativas
y por lo tanto actualmente no hay datos que apoyen su uso
en tales circunstancias.13 (Figura 17)
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
Figura 15a. ML Fastrach.
ML Supreme: Comparte algunas características con la
proseal, como el tubo de drenaje gástrico, pero a diferencia
GH�ODV�RWUDV�0/�SHUPLWH�UHDOL]DU�SUXHEDV�SDUD�YHUL¿FDU�HO�
83ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
$,5�4
El AIR-Q es otro dispositivo supraglótico con un diseño
moderno y su forma de uso es similar al de una máscara
laríngea. Tiene un conector con rosca que permite un
mejor sellado del tubo. El tubo tiene forma curva oval que
disminuye la torsión de la vía aérea. Una de sus grandes
ventajas es que es un dispositivo reutilizable. Cuenta con
XQ�RUL¿FLR� DX[LOLDU� GH� OD� YtD� DpUHD� SRU� HO� TXH� VH� SXHGH�
avanzar una sonda de aspiración gástrica. Es 100% libre
de látex. Similar a la máscara laríngea Fastrach, permite
pasar un tubo a través de la máscara para dejar una vía
DpUHD�GH¿QLWLYD�HQ�HO�SDFLHQWH�14
Contraindicaciones:
�� $OWR�ULHVJR�GH�UHJXUJLWDFLyQ�R�DVSLUDFLyQ�
�� &LUXJtD�WRUiFLFD�R�DEGRPLQDO�GH�JUDQ�PDJQLWXG�
�� 3DFLHQWHV�TXH�VH�HQFXHQWUHQ�FRQ�HVWDGR�QDXVHRVR�
�� 2EHVRV�PyUELGRV�
�� (PEDUD]DGD�GH�PiV�GH����VHPDQDV�
�� 5HWDUGR�GHO�YDFLDPLHQWR�JiVWULFR�
�� 5HÀXMR�HVRIiJLFR�
Para avanzar un tubo orotraqueal a través de la máscara
AIR- Q se recomienda que la musculatura laríngea y de las
cuerdas vocales esté relajada. Se puede usar un anestésico
local o relajante muscular. Como en todo procedimiento de
intubación se debe realizar preoxigenación. El tubo debe
HVWDU�OXEULFDGR�\�OD�PiVFDUD�FRPSOHWDPHQWH�GHVLQÀDGD��6H�
debe remover el conector Air-Q e insertar el tubo orotra-
queal a través del Air- Q unos 12 a 15 cm (Ver Figura 18).
Figura 18. Dispositivo Air- Q
Ventajas
Es de silicona, blando, no tiene necesidad de ser removido
para ser sustituido con un tubo orotraqueal, es más fácil de
insertar, funciona bien con tubos estándar.
Posibilita mejor manejo de la vía aérea durante
emergencias y extubación. Es más rápido de sacar y más
FRQ¿DEOH�TXH�HO�)DVWUDFK�
VtD�DpUHD�TXLU~UJLFD
Si no se puede oxigenar ni ventilar pese a todas las me-
didas para permeabilizar una vía aérea, como posicionar
correctamente la cabeza y el cuello, barrido digital de la
orofaringe, aspiración con cánulas gruesas, colocación
de cánulas faríngeas o intento de ventilación con bolsa
y máscara; si se usan dispositivos supraglóticos como el
combitubo o la máscara laríngea y no se puede ventilar, y
aún el paciente continúa en apnea o intenta respiraciones
LQIUXFWXRVDV�H�LQVX¿FLHQWHV�FRQ�XQD�REVWUXFFLyQ�SDUFLDO�R�
total ya sea de tipo orgánica como edema de glotis total,
colgajos de tejidos, lesiones nerviosas, impactación de
tejidos óseos, coágulos; o por cuerpos extraños alojados en
algún nivel de la vía aérea, el paso siguiente es el abordaje
cervical de la vía aérea, que podrá ser por cricotiroidotomía
percutánea con aguja, cricotiroidotomía quirúrgica o por
traqueostomía.
Cricotiroidotomía percutánea con aguja
Técnica: Se inserta una aguja calibre 14 en la membrana
cricotiroidea en un ángulo de 45º dentro de la tráquea y se
suministra oxígeno por una fuente que arroje 15 L/4min,
\D�VHD�FRQ�XQ�FRQHFWRU�HQ�<�R�XQD�PDQJXHUD�FRQ�RUL¿FLR�
ODWHUDO��RFOX\HQGR�HO�RUL¿FLR�XQ�VHJXQGR�\�GHMiQGROR�VLQ�
ocluir durante cuatro segundos; esto permite oxigenar du-
rante 30 a 40 minutos pero lleva a retención importante de
CO
2
��1R�VH�FRQVLGHUD�XQD�YtD�DpUHD�GH¿QLWLYD�
Cricotiroidotomía por dilatación
Se realiza una pequeña incisión con bisturí en la membrana
cricotiroidea y con movimientos rotatorios se introduce la
cánula de cricotiroidotomía montada sobre un dilatador.
$O�LQWURGXFLUOD�HQ�YtD�DpUHD�VH�OR�UHWLUD�\�VH�¿MD�OD�FiQXOD�
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
84
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Cricotiroidotomía percutánea con técnica
de Seldinger
Es la técnica de elección en situaciones en que no se ha
podido intubar y ventilar al paciente por obstrucción total
de la vía aérea; particularmente útil en personal no cirujano
por ser una técnica fácil y rápida (Figura 19).
Técnica: Se punza la membrana cricotiroidea en
sentido perpendicular con la aguja del set conectada a
una jeringa de 5 ml que contiene 3 ml de lidocaína. En la
medida en que se avanza, se aspira hasta obtener burbu-
jas, lo que indica que llegó a la luz de la vía aérea. Se
retira la jeringa. A través de la aguja se avanza una guía
de alambre atraumática (cuerda de piano) en sentido
caudal; esta guía sirve como tutor. Se avanza un equipo
percutáneo de cricotiroidotomía por dilatación, previa
incisión vertical en la piel de unos 0.5 cm. Los set tienen
FiQXODV�FRQ�EDOyQ�LQÀDEOH�SDUD�HYLWDU�SpUGLGDV�\�SURWHJHU�
contra la aspiración.
Figura 19. Cricotiroidotomía percutánea con técnica de Seldinger
&ULFRWLURLGRWRPtD�TXLU~UJLFD�
Se usa en obstrucciones totales. Se utilizan tubos endo-
traqueales desde 4.5 hasta 6.5 (diámetro interno), incluso
algunos con balón para aislar la vía aérea.
Técnica: A través de la membrana cricotiroidea se rea-
liza una incisión medial y transversal de aproximadamente
5 mm. Luego se coloca el borde romo del mango del bisturí
sobre la incisión, y se gira 180° con el propósito de dilatar
HO�RUL¿FLR��GHVSXpV�VH�LQVHUWD�HO�WXER�HQGRWUDTXHDO��VH�LQ-
VXÀD�HO�PDQJXLWR�\�VH�SURFHGH�FRQ�HO�VRSRUWH�UHVSLUDWRULR�
7UDTXHRVWRPtD
La apertura quirúrgica de la tráquea y la introducción del
tubo traqueal debe ser realizada por personal entrenado,
preferiblemente cirujano o anestesiólogo, ya que si el per-
sonal no está familiarizado con la técnica aumenta el riesgo
de complicaciones y de lesiones.15 Este procedimiento no
se considera urgente, ya que requiere disección por planos
hasta llegar a la tráquea, además de hiperextensión para
la adecuada exposición de los anillos traqueales, lo que
pondría en riesgo al paciente de potencialessecuelas por
compromiso cervical. Se procederá siempre posteriormente
a la cricotirotomía quirúrgica o por punción para brindarle
al cirujano un paciente bien oxigenado.
Como recomendación general, siempre se indica la
cricotiroidotomía, no la traqueostomía. Existen situaciones
especiales como rotura de vía aérea, fractura de cartílagos
laríngeos o tumores que impiden la realización de la cri-
cotiroidotomía, pero son casos excepcionales.
&RQÀUPDFLyQ�GH�OD�YtD�DpUHD�GHÀQLWLYD
Lo que verdaderamente asegura que un paciente quedó
debidamente intubado es ver que el tubo pasa a través de
las cuerdas vocales, pero cuando no es posible visualizar
la vía aérea, ya sea por secreciones como sangre, es posi-
ble utilizar otros métodos complementarios, los cuales se
describirán a continuación:
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
85ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Figura 20. Detector colorimétrico de CO2.
Figura 21. Bulbo autoinflable
Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
Detectores de CO2 espirado: Hoy día para determi-
nar el CO
2
espirado se cuenta con medios cuantitativos
y cualitativos. Un medio cuantitativo es la capnografía
tradicional, que representa numéricamente y a través de
trazados el C0
2
espirado. Sin embargo, no siempre se
dispone de este recurso. Para detectar cualitativamente el
CO
2
se dispone actualmente de equipos que conectados al
WXER�RURWUDTXHDO�SHUPLWHQ�LGHQWL¿FDU�VL�HVWH�VH�HQFXHQWUD�
en la vía aérea o en el esófago. Se basan en el principio
de detección con un papel químico, que cuando entra en
contacto con el CO
2
cambia de coloración. Si se torna de
color amarillo indica que está en la vía aérea y si es color
púrpura está en el esófago (Figura 20).
Bulbo autoinflable: Este dispositivo consiste en una
SHUD�DXWRLQÀDEOH�TXH�HQ�VX�H[WUHPR�WLHQH�XQ�FRQHFWRU�SDUD�
instalarlo al tubo orotraqueal; este genera una fuerza de as-
piración en el extremo traqueal del tubo cuando el operador
FRPSULPH�FRPSOHWDPHQWH�OD�SHUD�GH�JRPD�ÀH[LEOH��/D�SHUD��
XQD�YH]�FRPSULPLGD��VH�XQH�¿UPHPHQWH�DO�H[WUHPR�GHO�WXER�
que sale por la boca y después se libera la presión. Si el tubo
está en el esófago, se aspirará mucosa esofágica contra el
extremo distal del detector, que impedirá la reexpansión de
la pera. Si el tubo está en la tráquea, los anillos traqueales
no dejan colapsar la pera, y por tanto esta se reexpande y
FRQ¿UPD�OD�LQWXEDFLyQ�WUDTXHDO��)LJXUD�����
86
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
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Manejo de vía aérea en trauma SEBASTIÁN ALBA O.
87ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
LUCA GIORDANO (1632 – 1705)
Sueño de Salomón, hacia 1694
Óleo/lienzo, 245 x 361 cm.
88
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
89ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Oxigenoterapia en trauma
5
JAIME GIRÓN
Generalidades
El oxígeno en condiciones normales de presión y tempe-
ratura es un gas incoloro, inoloro e insaboro. Constituye
cerca de un quinto de la composición del aire atmosférico
(20,99% en volumen y 23,2% en peso). Es 1,1 veces más
pesado que el aire, ligeramente soluble en agua y un débil
conductor de la electricidad.
Es un elemento muy activo. No se quema pero sí man-
tiene la combustión. Se combina directa e indirectamente
con todos los elementos, a excepción de los gases raros,
y forma óxidos. Estos procesos de oxidación ocurren a
distintas condiciones de presión y temperatura.
Historia
El oxígeno como elemento constitutivo de la atmósfera
fue descubierto por Joseph Priestly en 1772.1 Rápidamente
IXHURQ�LGHQWL¿FDGDV�VXV�IXQFLRQHV�EHQp¿FDV�HQ�ORV�SDFLHQ-
tes con problemas respiratorios, así como sus resultados
deletéreos al usarse indiscriminadamente en animales.
El oxígeno se utiliza desde 1840 en anestesia y se
usó de manera habitual en pacientes con enfermedades
cardiorrespiratorias. Debieron conocerse claramente sus
efectos para que los resultados buscados con su aplicación
fuesen los deseados en la disminución de la hipoxia tisular
y produjesen los menores efectos adversos posibles.
El concepto de “oxígeno como droga” se remonta a
1920 y se atribuye a Alban Barach su utilización como
método terapéutico (oxigenoterapia) en las patologías
respiratorias, cardiovasculares y en medicina crítica.2 Por
esto su prescripción se debe basar en claros y profundos
FRQRFLPLHQWRV�VREUH�OD�¿VLRORJtD�GHO�WUDQVSRUWH�GH�R[tJHQR�
D� OD� SHULIHULD� \� OD�¿VLRSDWRORJtD� GH� OD� KLSR[HPLD��'HEH�
administrarse correctamente y de manera segura, como
cualquier droga, para darle la mejor aplicación clínica.
)XQGDPHQWRV�ÀVLROyJLFRV
de la oxigenoterapia
3DUD�WUDWDU�ORV�IXQGDPHQWRV�¿VLROyJLFRV�GH�OD�R[LJHQRWHUD-
pia es necesario recordar brevemente el papel que cumple
el oxígeno en la cadena respiratoria. La oxigenación pul-
monar es una de las propiedades emergentes del sistema
respiratorio; es decir, es una propiedad que “emerge cuando
WRGRV�VXV�FRPSRQHQWHV�LQWHUDFW~DQ´��(VWD�SXHGH�GH¿QLUVH�
como todos los procesos químicos y físicos implicados en
la entrega de oxígeno a la célula. Para ello el sistema debegenerar un gradiente de oxígeno entre el alvéolo y la sangre
de los capilares para permitir la entrada de oxígeno desde
el alvéolo a la sangre (hematosis). Así mismo, es preciso
recordar los mecanismos principales de la hipoxemia,
como son: la hipoventilación alveolar (debilidad muscular,
desórdenes del SNC, anormalidades de la pared del tórax),
alteraciones de la ventilación- perfusión, shunt intrapulmo-
nar, alteraciones de la difusión, disminución del oxígeno
DWPRVIpULFR� �DOWLWXG���/D�KLSR[HPLD� VH�GH¿QH�FRPR�XQD�
UHODWLYD�GH¿FLHQFLD�GH�R[tJHQR�HQ�OD�VDQJUH�DUWHULDO3 (PaO
2
menor que 60 mmHg). La caída del contenido de oxígeno
disminuye su aporte a los tejidos, la llamada hipoxia tisular,
que de persistir en el tiempo sin tratamiento adecuado puede
90
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
comprometer la vida. La oxigenoterapia previene enton-
ces la hipoxemia de diferentes etiologías, ayuda a tratar la
hipertensión pulmonar4 y, no menos importante, reduce el
trabajo miocárdico y respiratorio. Aunque el mecanismo
por el cual el oxígeno disminuye la frecuencia cardiaca es
incierto, esta respuesta puede ser un efecto directo de la
hiperoxia sobre el nodo sinusal o un efecto de la respuesta
mediada por barorreceptores.5
(IHFWRV�GH�OD�R[LJHQRWHUDSLD
Con la implementación de la oxigenoterapia en diferentes
situaciones tanto agudas como crónicas:
�� /RV�PHFDQLVPRV�GH�FRPSHQVDFLyQ�QDWXUDOHV�GHMDQ�GH�
ser necesarios.
�� 6H�FRUULJHQ�OD�KLSHUYHQWLODFLyQ��OD�WDTXLFDUGLD��ODV�DOWH-
raciones neurológicas, miocárdicas y renales, además
de la vasodilatación hipóxica.
�� 6H�FRUULJH�OD�GHSUHVLyQ�GHO�FHQWUR�UHVSLUDWRULR��SDFLHQWH�
con EPOC).
�� 6H�QRUPDOL]D� OD� DOWHUDFLyQ�GH� OD� UHODFLyQ�YHQWLODFLyQ�
perfusión, debido a la corrección de la vasoconstricción
hipóxica.
Toxicidad del oxígeno
Se considera generalmente resultado de la formación de
radicales libres de oxígeno en exceso de la cantidad que
puede ser depurada por los sistemas antioxidantes de los
tejidos disponibles.6
Al parecer la lesión causada por el oxígeno ocurre en
OD�VXSHU¿FLH�GH�OD�PHPEUDQD�\�DFWLYD�OD�UHVSXHVWD�LQPXQH��
Se ha establecido que la exposición de oxígeno a presiones
altas causa alteraciones en todo el aparato respiratorio y
su epitelio. Con el uso cada vez más generalizado de la
ventilación mecánica en diferentes situaciones en urgencias
se está utilizando en los pacientes de trauma y médicos
concentraciones altas de oxígeno (100%) por periodos
prolongados, a veces no necesario y por el contrario en
muchas ocasiones deletéreo, sin que esto sea detectado por
el personal puesto que los cambios morfológicos iniciales
QR�VRQ�VLJQL¿FDWLYRV�
Entonces, es importante señalar las alteraciones
producidas por la hiperoxia, que pueden ser, entre otras:
�� 5HGXFFLyQ� GH� OD� GLIXVLyQ� SXOPRQDU� FRPR� UHVXOWDGR�
de la lesión endotelial, la destrucción de los capilares
alveolares y el edema.
�� 'HVLJXDOGDG�HQ�OD�UHODFLyQ�9�4��TXH�LQFUHPHQWD�HO�VKXQW�
intrapulmonar.
Aunque otros autores señalan que la toxicidad del
oxígeno durante la ventilación mecánica se presume que
ocurre con niveles de oxígeno que exceden 0.407 y consi-
deran otras condiciones como la inadecuada ventilación y
el tiempo como causantes de la lesión pulmonar. Se asocia
también la hiperoxemia (PaO
2
< de 300 mmHg) con un
incremento de la mortalidad comparada con la normoxia.
Además, en lesión cerebral traumática aguda la hipoxemia
y la hiperoxemia también se relacionaron con aumento de
la mortalidad.8 Otro estudio experimental sugiere que tanto
la hipoxemia como la hiperoxemia en hemorragias pueden
tener implicaciones sobre el compromiso hemodinámico
y la reanimación.9
Indicaciones en situaciones agudas
La principal indicación para la oxigenoterapia en cualquier
situación es reversar la hipoxemia.
Otra indicación seria, es administrar oxígeno empí-
ricamente en pacientes con paro cardíaco o respiratorio,
R�FXDQGR�KD\�GL¿FXOWDG� UHVSLUDWRULD�R�KLSRWHQVLyQ�10 En
situación aguda la dosis administrada de oxígeno puede ser
crítica. Una inadecuada cantidad de oxígeno para aliviar la
hipoxemia en situaciones críticas puede ocasionar la muerte
o una discapacidad permanente. En estos casos el uso de
DOWDV�FRQFHQWUDFLRQHV�GH�R[tJHQR�SRGUtD�HVWDU�MXVWL¿FDGR�
por los riesgos asociados con altas dosis de oxígeno. Por
lo anterior, algunos autores hablan de que se debe hacer
una adecuada titulación del oxígeno como cualquier otro
medicamento.
La mayoría de los autores de revisiones realizadas
sobre este tema coinciden en que se debe administrar en
situaciones agudas, cuando la saturación de oxígeno cae
a <90% o < 60 mmHg PaO
2
11. Estos representan puntos
peligrosos en la curva de disociación del oxígeno, pues
Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
91ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
caídas más pequeñas tienen el potencial de producir hi-
poxia tisular.
Sin embargo, aunque el oxígeno esté bien indicado en
la mayoría de situaciones agudas, no hay que dejar de men-
cionar que su utilización no es excluyente para otras inter-
venciones con las cuales se puede y debe tratar de manejar
la hipoxemia, como la terapia con ventilación mecánica
no invasiva, que en situaciones de trauma grave de tórax
reduce la intubación comparado con la oxigenoterapia.12
Contraindicaciones de la
oxigenoterapia en urgencias
1R� H[LVWHQ� FRQWUDLQGLFDFLRQHV� HVSHFt¿FDV� SDUD� OD� R[L-
JHQRWHUDSLD� FXDQGR� ODV� LQGLFDFLRQHV� HVWDQ� FRQ¿UPDGDV��
aunque existe fuerte evidencia de precauciones de su uso
en estos casos:
�� (Q� SDFLHQWHV� FRQ� KLSHUFDSQLD� FUyQLFD� �3D&2
2
+ 44
mmHg a nivel del mar, o 35 mmHg en Bogotá) existe
el riesgo de que se presente depresión ventilatoria si
reciben la oxigenoterapia a concentraciones altas de
oxígeno. Cabe señalar que en los pacientes con Epoc está
ELHQ�GH¿QLGR�TXH�OD�KLSR[HPLD�VH�SURGXFH�FRQ�YDORUHV�
de PaO
2
�GH������PP+J�R���GH����PP+J�FRQ�VLJQRV�GH�
falla cardiaca derecha o policitemia,13 cuyas principales
manifestaciones son:
�� 'HSUHVLyQ�GH�OD�YHQWLODFLyQ�DOYHRODU
�� )LEURVLV�SXOPRQDU
�� 'LVPLQXFLyQ�GH�OD�FRQFHQWUDFLyQ�GH�KHPRJORELQD
�� (Q�intoxicaciones con paraquat. No administre oxí-
geno suplementario hasta que el paciente desarrolle
hipoxemia grave.14 Los pulmones son el primer blanco
del paraquat, y sus efectos en ellos representan la ma-
nifestación más letal y menos tratable de la toxicidad.
El mecanismo principal de la lesión es la generación
de radicales libres que oxidan el tejido pulmonar.
Los neumatocitos tipos I y II parecen acumular el
paraquat de forma selectiva. La biotransformación del
paraquat en estas células genera radicales libres, lo que
trae como resultado la peroxidación de lípidos y daño a las
células. Por tanto, concentraciones elevadas de oxígeno en
los pulmones incrementan el daño inducido por él. Se ha
sugerido la inhalación de óxido nítrico como un método
para mantener la oxigenación tisular en bajas concentra-
FLRQHV�GH�LQVSLUDFLyQ�GH�R[tJHQR��SHUR�VX�H¿FDFLD�QR�KD�
sido probada. Cuando la lesión pulmonar se encuentra
tan avanzada que no hay expectativas de recuperación,
proporcione oxígeno para aliviar la falta de aire, o cuando
la PaO
2
caiga por debajo de 50 mmHg.
�� &RQ�)L22 mayor o igual que 0,5 (50%) se puede pre-
sentar atelectasia de absorción, toxicidad por oxígeno
y depresión de las funciones ciliar y leucocitaria
�� (Q�prematuros debe evitarse llegar a una PaO
2
de más
80 mmHg, por la posibilidad de retinopatía.15
�� (Q�niños con malformación cardiaca ductodependiente
el incremento en la PaO
2
puede contribuir al cierre o
constricción del conducto arterioso.
�� 'XUDQWH�EURQFRVFRSLD�con láser, se deben usar míni-
mos niveles de oxígeno suplementario por el riesgo de
ignición intratraqueal.
�� (O�SHOLJUR�GH�XQ�LQFHQGLR�DXPHQWD�HQ�SUHVHQFLD�GH�FRQ-centraciones altas de oxígeno. Todo servicio de urgencias
debe tener a mano extintores de fuego.
Medición y monitorización
El éxito del tratamiento de la hipoxemia requiere el re-
conocimiento temprano, lo cual es difícil en situaciones
de urgencia debido a que las características clínicas son
LQHVSHFt¿FDV�
La cianosis central HV�XQ�LQGLFDGRU�¿DEOH�GH�KLSR[LD�
tisular. Es detectable cuando la concentración de hemo-
globina reducida es de aproximadamente 15 g / L.
La oximetría de pulso para la valoración del estado
GH�R[LJHQDFLyQ�HQ�XQ�PRPHQWR�HVSHFt¿FR�HV�GH�JUDQ�YDORU��
pues permite seleccionar el nivel de soporte o titulación de
la fracción inspirada de oxígeno que requiere el paciente
más rápidamente, evitando con ello complicaciones se-
rias.16 Pero su interpretación puede ser poco precisa, ya que
presenta una serie de factores o situaciones que alteran o
limitan su utilización. Por ejemplo, es insensible en detectar
la hipoxemia en pacientes con niveles de presión alveolar
Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
92
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
GH�R[tJHQR�EDVDO��FRQ�OD�OX]�DPELHQWDO��OiPSDUDV�ÀXRUHV-
centes) y puede dar valores bajos de saturación; además,
depende de una adecuada perfusión arterial y de la piel. De
RWUD�SDUWH��OD�KLSRWHUPLD�\�OD�YDVRFRQVWULFFLyQ�GL¿FXOWDQ�XQD�
PRQLWRUL]DFLyQ�FRQ¿DEOH��VXPDGR�D�ORV�LQFRQYHQLHQWHV�GHO�
movimiento del artefacto, la pigmentación de la piel, y el
efecto de algunos medicamentos (azul de metileno), entre
otros. Adicionalmente, los cambios en la saturación de
R[tJHQR�SRU�SXOVR[LPHWULD�QR�VLHPSUH�UHÀHMDQ�ORV�FDPELRV�
en la saturación arterial.17
La determinación frecuente de los valores de gases
arteriales constituye el parámetro fundamental de la
PRQLWRUtD�GH� OD� IXQFLyQ� UHVSLUDWRULD�\�GH� OD� H¿FDFLD�GHO�
soporte ventilatorio y de oxigenación, considerando que
HO�H[DPHQ�FOtQLFR�QR�HV�XQ�PpWRGR�FRQ¿DEOH�QL�FHUWHUR�GH�
valoración de la oxigenación cuando se presenta cianosis
ya que hay un porcentaje importante de hemoglobina no
saturada cuando la cianosis es evidente. Es necesario una
correcta obtención y manipulación de la muestra para evitar
errores preanalíticos que alteren los resultados obtenidos.
Anticoagulantes: Para el análisis de los gases sanguí-
neos se agrega sangre fresca total a una jeringa impregnada
con heparina, para evitar la coagulación de la muestra. Sin
embargo, este medicamento posee un pH de 7 que puede
alterar el pH de la muestra si se agrega en exceso.
Condiciones anaerobias: No se debe permitir que se
produzcan burbujas de aire en la muestra sanguínea. Los
gases contenidos en la burbuja de aire buscan equilibrarse
con los gases sanguíneos, de acuerdo con sus gradientes de
presión, lo que resulta en una disminución en la muestra
sanguínea de la PCO
2
y una elevación del pH.
Demora en el análisis: Como regla general, las mues-
tras de sangre arterial deben ser analizadas en un término
de 10 minutos o ser enfriadas de inmediato. La sangre
es un tejido vivo y metabólicamente activo que continúa
consumiendo O
2
y produciendo CO
2
incluso después de
haber sido extraída.
Prescripción en situaciones agudas
Aunque como ya se mencionó la oxigenoterapia está indi-
cada en hipoxemia y empíricamente en algunas situaciones
agudas, hay estudios que critican su adecuada formulación
e implementación señalando al menos que en pacientes
médicos con enfermedad respiratoria la evaluación de
la necesidad de oxígeno en situación aguda sólo se está
realizando en el 63% de los pacientes antes de ser admi-
nistrado.18
Así, la correcta prescripción del oxígeno debe basarse
en la respuesta a los siguientes cuestionamientos según N.
T. Bateman y R. M. Leach en su lista de chequeo para una
prescripción segura de oxígeno:
�� ¢&yPR� SXHGH� VHU� UHFRQRFLGD� OD� R[LJHQDFLyQ� WLVXODU�
inadecuada ?
�� ¢&XiQGR�HV�DSURSLDGD�OD�WHUDSLD�DJXGD�GH�R[tJHQR�\�HQ�
qué dosis?
�� ¢0HMRUy�HO�GHVHQODFH�GH�OD�HQIHUPHGDG"�
�� ¢&yPR�VH�DGPLQLVWUDQ�PHMRU�HO�R[tJHQR�\�OD�KXPLGL¿-
cación sí es necesario?
�� ¢&XiOHV�VRQ�ORV�SHOLJURV�GHO�WUDWDPLHQWR�FRQ�R[tJHQR"�
�� ¢6RQ�QHFHVDULRV�OD�HYDOXDFLyQ�\�HO�VHJXLPLHQWR"�
�� ¢&XiQGR�GHEH�VXVSHQGHUVH�OD�WHUDSLD�GH�R[tJHQR"
O, con mayor seguridad, seguir los protocolos de ad-
ministración de cualquier otro medicamento en un servicio
de hospitalización: el momento correcto, la dosis correcta,
la presentación adecuada, la vía de administración correcta,
la frecuencia precisa.
Métodos de administración de oxigeno
Los dispositivos para administrar oxígeno son conductos
SRU�ORV�FXDOHV�ÀX\H�HO�R[tJHQR�GH�OD�IXHQWH�GH�JDV��WDQTXH�R�
concentrador) al paciente. Estos dispositivos se dividen en:
6LVWHPDV�GH�EDMR�ÁXMR
(VWRV�VLVWHPDV�GDQ�ÀXMRV�PHQRUHV�TXH�OD�GHPDQGD�UHVSL-
ratoria y no satisfacen todas las necesidades del paciente;
además, no están capacitados para entregar una FiO
2
constante a los pacientes que tengan un patrón respiratorio
anormal, es decir, dependen de la frecuencia respiratoria y
HO�YROXPHQ�FRUULHQWH�R�ÀXMR�LQVSLUDWRULR�Pi[LPR��(Q�HVWRV�
sistemas la frecuencia afecta la FiO
2
, considerando el tiem-
Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
93ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
SR�TXH�H[LVWH�HQWUH�HO�¿Q�GH�XQD�LQVSLUDFLyQ�\�HO�FRPLHQ]R�
de la siguiente. Por ejemplo: si se tiene un paciente polip-
neico, el tiempo necesario para que se llene el reservorio
GH�R[tJHQR�QR�HV�VX¿FLHQWH�\�SRU�WDO�UD]yQ�OD�)L2
2
caerá.
Además, si el paciente respira por la boca o por la nariz
las concentraciones de oxígeno se verán alteradas. En la
WDTXLSQHD�GLVPLQX\H�HO�WLHPSR�¿QDO�HVSLUDWRULR�\�HO�LQLFLR�
de la inspiración disminuye así el llenado del reservorio
inspiratorio y por ende la FiO
2
. O sea que si la respiración
HV�OHQWD�\�VXSHU¿FLDO� OD�)L2
2
por ende aumentará. De lo
anterior se concluye que estos sistemas no tienen una FiO
2
SUHGHFLEOH�\�GL¿FXOWDQ�GHWHUPLQDU�VL�OD�HQWUHJD�GH�R[tJHQR�
es la necesaria. Por lo tanto, en fallas respiratorias o en
hipercapnia grave donde se requieren FiO
2
exactas, no son
útiles para entregar oxígeno al paciente.
Si el paciente presenta una ventilación normal y esta-
ble, estos sistemas brindan una FiO
2
constante y predecible.
/RV�VLVWHPDV�GH�EDMR�ÀXMR�VH�XVDQ�SDUD�WUDWDPLHQWR�GH�
OD�LQVX¿FLHQFLD�UHVSLUDWRULD�FUyQLFD�SXHV�SHUPLWHQ�REWHQHU�
una PaO
2
y SaO
2
satisfactorias sin favorecer la retención de
CO
2
�SRU�DEROLFLyQ�GHO�HVWtPXOR�KLSy[LFR�R�SRU�PRGL¿FDFLyQ�
de la relación V/Q.
Las máscaras simples tienen mayor peligro de reinhala-
ción de CO
2
acumulado en la máscara durante la espiración,
ya que constituyen un espacio muerto no desdeñable a pesar
GH�ORV�RUL¿FLRV�ODWHUDOHV�
2WUR�GH�ORV�VLVWHPDV�GH�EDMR�ÀXMR�VRQ�ODV�PDVFDULOODV�
que funcionan adicionando una bolsa de reservorio para
aumentar la capacidad de reserva de oxígeno entre 600
mL a 1000 mL (según el tamaño de la bolsa). Si la bolsa
VH�PDQWLHQH�LQÀDGD�HO�SDFLHQWH�LQKDODUi�VROR�HO�JDV�FRQ-
tenido en ella. Existen dos tipos de dispositivo con bolsa
de reservorio: el primero de ellos es el sistema de reinha-
lación parcial, donde el gas exhalado en la fase inicial de
la espiración vuelve a la bolsa de reservorio y a medida
TXH�WUDVFXUUH�OD�HVSLUDFLyQ�YD�FD\HQGR�HO�ÀXMR�HVSLUDWRULR��
FXDQGR�HVWD�VH�KDFH�LQIHULRU�D�OD�WDVD�GHO�ÀXMR�GH�R[tJHQR�
el gas espirado ya no penetra en la bolsa reservorio. El
inicio de la espiración contiene gas que viene de las vías
respiratorias altas (espacio muerto anatómico) y por lo
tanto el gas que se reinhala es rico en oxígeno y contiene
muy poco CO
2
. Estos dispositivos pueden alcanzar una
FiO
2
�GH�����±�������(O�VHJXQGR�GLVSRVLWLYR�PRGL¿FDGR�HV�
un sistema de no reinhalación. Este posee una válvula
unidireccional que impide que el gas exhalado vuelva a
la bolsa de reservorio. Estos dispositivos permiten inhalar
oxígeno a concentracionesde FiO
2
de 0.8.
6LVWHPDV�GH�DOWR�ÁXMR
/RV�VLVWHPDV�GH�DOWR�ÀXMR�WLHQHQ�UHVHUYRULR�PD\RU�TXH�HO�
HVSDFLR�PXHUWR�DQDWyPLFR�\�XQ�ÀXMR�WRWDO�DOWR�GH�JDV�TXH�
HV�VX¿FLHQWH�SDUD�ODV�QHFHVLGDGHV�LQVSLUDWRULDV�GHO�SDFLHQ-
te, es decir, que el paciente solamente respira el gas dado
por el sistema. La frecuencia ventilatoria y el volumen de
ventilación pulmonar no afectan las concentraciones de
oxígeno inspiradas por el sistema.
Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
Tomado de: N T Bateman,
R M Leach, ABC of Oxygen
Acute Oxigen Therapy, BMJ
volumen 317, 1998.
94
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
/D�PD\RUtD�GH�ORV�VLVWHPDV�GH�DOWR�ÀXMR�IXQFLRQDQ�FRQ�
el mecanismo venturi, con base en el principio de Bernoulli
sobre la entrada de aire que se succiona del medio ambiente
\�VH�PH]FOD�FRQ�HO�ÀXMR�GH�R[tJHQR��(VWR�VLJQL¿FD�TXH�SRU�
FDGD�OLWUR�GH�R[tJHQR�TXH�HQWUHJD��SRU�XQ�RUL¿FLR�HQWUDUi�XQD�
porción determinada de aire ambiental. Al ir aumentando
la velocidad de un gas, su presión lateral disminuye y pasa
oxígeno por un tubo que va disminuyendo su diámetro. La
FiO
2
�VH�GHWHUPLQD�SRU�HO�ÀXMR��HO�WDPDxR�GHO�RUL¿FLR�ODWHUDO�
\�HO�ÀXMR�¿QDO�GH�OD�PH]FOD��R�VHD��TXH�DO�LU�DXPHQWDQGR�
la FiO
2
�YD�GLVPLQX\HQGR�HO�ÀXMR�WRWDO��/D�R[LJHQRWHUDSLD�
FRQ�DOWR�ÀXMR�VH�UHVHUYD�SDUD�ORV�SDFLHQWHV�TXH�SUHVHQWDQ�
LQVX¿FLHQFLD�UHVSLUDWRULD�DJXGD�
Las mascarillas venturi son uno de estos sistemas de
DOWR�ÀXMR� \� WLHQHQ� OD� FDSDFLGDG� GH� GDU� FRQFHQWUDFLRQHV�
Sistema
de administración Descripción Flujo en l/min
Complicaciones
y comentarios
Cánula nasal
24 – 40 FiO2
Se inserta 1 cm en cada fosa nasal
Cómoda y de bajo costo
El paciente puede comer
La FiO2 administrada depende del volumen de ventilación
pulmonar y la frecuencia ventilatoria.
Las fosas nasales deben estar permeables.
Máscara simple
35 – 50% FiO2
5 – 10 min
Plástico trasparente: debe ajustarse
herméticamente a la cara del paciente.
2 y evitar
su reinhalación.
Debe usarse con cautela en pacientes comatosos.
Hay que fijarla de manera segura a la cara del paciente
para evitar la entrada de aire atmosférico y la disminución
de la FiO2.
Mascarilla
de reinhalación
parcial
40 – 70%
Mascarilla de plástico transparente que
incluye una bolsa de reservorio en el
sistema para aportar concentraciones de
en la inspiración.
Otras complicaciones son iguales a las de la mascarilla
sencilla.
Mascarilla
de no reinhalación Mascarilla de plástico transparente con
bolsa de reservorio y dos válvulas unidi-
reccionales (una en la máscara y otra en-
tre la bolsa de reservorio y la mascarilla).
a la inspiración.
Otras complicaciones son iguales a las de la mascarilla
sencilla.
Mascarilla con
adaptador
de venturi
Las velocidades de flujo son variables.
Mascarilla de plástico transparente con
distintos adaptadores, de los cuales de-
pende la FiO2. Aporta concentraciones
de oxígeno precisas.
Las concentraciones inspiradas no va-
rían con la frecuencia ventilatoria ni con
el volumen de ventilación pulmonar.
El dispositivo de elección en pacientes
con COPD que dependen del estímulo
hipóxico.
3 l/min = 28%
4 l/min = 31%
6 l/min = 36%
8 l/min = 40%
10 l/min = 45%
12 l/min = 50%
14 l/min = 55%
El flujo se fija según lo indicado en el dispositivo o el color
(depende de la casa que lo fabrique).
Debe usarse con cautela en pacientes comatosos.
Hay que fijarla de manera segura a la cara del paciente.
Máscaras de aerosol o
tubo en T, con nebuliza-
dor jet. Tiendas faciales.
Aporta FiO2 de 100% No usar flujos menores de 8 l por el peligro de reinha-
lación de CO2.
Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
de oxígeno exactas (FiO
2
entre 0.24 – 0.60). Permiten,
así mismo, variar la FiO
2
cambiando el adaptador o los
KXPLGL¿FDGRUHV jet, que requieren girar su dial. Además,
VH�XWLOL]DQ�SDUD�DGPLQLVWUDU�KXPLGL¿FDFLyQ�\�QHEXOL]DFLyQ�
para prevenir la sequedad en las mucosas. El sistema puede
adaptarse para dar oxígeno por máscara de aerosol terapia
o por tubo en T para los pacientes con IOT.
Entre las desventajas de las mascarillas tenemos: de-
EHQ�PDQWHQHUVH�¿UPHPHQWH�¿MDGDV�FRQWUD�OD�FDUD��OR�TXH�
SURGXFH�LQFRPRGLGDG�H�LUULWDFLyQ�IDFLDO��H�LQWHU¿HUHQ�FRQ�OD�
conservación y la ingesta. La FiO
2
programada puede variar
si la mascarilla no está bien ajustada, si se obstruyen los
RUL¿FLRV�GH�HQWUDGD�GHO�R[tJHQR��VL�VH�DQJXOD�OD�PDQJXHUD�
R�VL�VH�XVDQ�ÀXMRV�PHQRUHV�GH�ORV�UHFRPHQGDGRV�
95ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
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Oxigenoterapia en trauma JAIME GIRÓN
96
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
97ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
FRANCISCO DE GOYA (1746 – 1828)
El coloso, hacia 1810
Óleo/lienzo, 116 x 105 cm.
98
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
99ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Evolución
En la segunda mitad del siglo XX, los cirujanos debían
PDQHMDU� HO� WUDXPD�GH�PDQHUD� DJUHVLYD�\� GH¿QLWLYD�� FRQ�
cirugías largas y reparos anatómicos complejos, con gran-
GHV�SpUGLGDV� VDQJXtQHDV��JUDQ� UHSRVLFLyQ�GH�ÀXLGRV�FRQ�
el consecuente desarrollo de falla metabólica y que en la
actualidad es conocida como la tríada de la muerte: hipo-
termia, acidosis y coagulopatía. Los pacientes soportaban
la cirugía pero fallecían horas después por el desarrollo de
una falla multiorgánica.
Los primeros reportes de la violación del dogma de
UHVWLWXLU�OD�DQDWRPtD�\�OD�¿VLRORJtD�HQ�XQ�VROR�WLHPSR�TXL-
rúrgico se adjudican a Pringle en 1908 cuando realizó el
manejo de heridas hepáticasmediante empaquetamiento
con compresas y compresión digital del hilio hepático,1
OXHJR�HVWD�WpFQLFD�IXH�PRGL¿FDGD�SRU�+DOVWHG��TXH�LQWHU-
puso hojas plásticas entre el hígado y las compresas para
proteger el parénquima.2
Feliciano, en 1988,3 en un reporte de 300 heridas ab-
dominales por proyectil de arma de fuego mostró una tasa
global de supervivencia del 88,3% con la realización de
FLUXJtD�GH¿QLWLYD�HQ�OD�RSHUDFLyQ�LQLFLDO��6LQ�HPEDUJR��VL�
los traumatismos eran principalmente vasculares la tasa de
supervivencia disminuyó al 60% y si estaban acompañados
de lesiones viscerales la supervivencia disminuyó aún más;
concluyó que la “tríada de la muerte” contribuía con un
85% de las defunciones que se producían en la población
del estudio.
El término de “laparotomía abreviada” descrito por
6WRQH�HQ�������FRQ�OD�¿QDOL]DFLyQ�WHPSUDQD�GH�OD�FLUXJtD�
abdominal por el desarrollo de coagulopatía,4 mostró una
importante disminución de la mortalidad al poner en prác-
tica esta nueva estrategia,así se describió el “manejo por
etapas” que consistió en empaquetamiento intraabdominal
\�¿QDOL]DFLyQ�UiSLGD�GH�OD�ODSDURWRPtD��FRQ�DSOLFDFLyQ�GH�
maniobras temporales en los órganos lesionados, como el
intestino y las vías urinarias, sugiriendo que podría com-
pletarse la cirugía luego de corregirse la coagulopatía, e
informó una tasa de supervivencia del 65% en 17 pacientes
tratados con este método.5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16
El término “control de daños” conceptualizado por la
fuerza naval estadounidense,17 que consiste en la habilidad
de absorber y reparar daños en el barco sin interrumpir y
terminar la misión, para luego retornar al puerto y hacer
XQ� DUUHJOR� GH¿QLWLYR�� IXH� DFXxDGR�SRU� SULPHUD� YH]� SRU�
Rotondo18 en 1993, presentando una tasa de supervivencia
de 58% en pacientes exsanguinados con la aplicación de la
secuencia de manejo en tres etapas:
�� (WDSD�,��&RQWURO�GH�KHPRUUDJLD��FRQWURO�GH�OD�FRQWDPL-
nación, empaquetamiento abdominal, cierre rápido y
temporal.
�� (WDSD�,,��0DQHMR�HQ�OD�8QLGDG�GH�&XLGDGRV�,QWHQVLYRV�
�8&,��SDUD�UHDQLPDFLyQ�\�UHVWDXUDFLyQ�GH�OD�¿VLRORJtD�
�� (WDSD�,,,��5H�H[SORUDFLyQ��WUDWDPLHQWR�\�FLHUUH�GH¿QLWLYR��
Luego se adicionó y describió la etapa cero (Ground
Zero) por Johnson et al.,19 demostrando mejores resultados
con la introducción de esta fase temprana que incluye el
manejo prehospitalario, la admisión y la decisión en las
salas de emergencia, con la determinación anticipada de los
pacientes quienes van a requerir control del daño (Figura 1).
Resucitación y cirugía
en control de daños
6
CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
100
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Con la experiencia del manejo de control de daños
durante estos últimos 18 años se ha visto una reducción
VLJQL¿FDWLYD�HQ�OD�PRUWDOLGDG�GH�ORV�SDFLHQWHV�FRQ�WUDXPD�
agudo y lesiones exsanguinantes. En el 2000 Shapiro20
hizo la primera revisión, recopiló 32 revisiones de control
de daños con 1.001 casos, con una mortalidad del 50%
(503/1001) y una morbilidad del 40% (193/480); y Schrei-
ber, en el 2004,21 en una revisión de 10 estudios con 714
pacientes reporta una mortalidad del 51%. Estudios en el
Hospital Universitario del Valle (HUV) y en la Fundación
Valle del Lili (FVL) han demostrado, a través, del tiempo
la reducción de la mortalidad a un 38,5% y además detec-
taron predictores de mortalidad como el pH, temperatura y
paquetes globulares usados en las primeras 24 horas.22,23,24
A pesar de la cirugía de control de daños los pacientes
siguen presentando la tríada de la muerte.25,26 En el abordaje
de esta situación se encontró que para los pacientes con
infusión de líquidos para llevar la presión arterial a valores
normales seguido de la transfusión de paquetes globulares,
lo aprendido y recomendado por el Colegio Americano
de Cirujanos y el protocolo ATLS®27, agrava el estado
caogulopático en este tipo de pacientes con trauma agudo
y grandes transfusiones que tienen una mortalidad de hasta
un 90%.28 El uso racional o equilibrado de la reanimación
con mejores resultados se detalla por Hess29 en el 2006 y se
recomienda una adecuada resucitación sumada a la cirugía
de control de daños, con lo que nace el término en inglés
“Damage Control Resuscitation”, con referencia al cuidado
\�PDQHMR�GHO�SDFLHQWH�TXLU~UJLFR�¿VLROyJLFDPHQWH�DOWHUDGR�
o en choque, que requiere intervención quirúrgica avanzada
de control de daños, para revertir la tríada de la muerte,
y se apoya con medidas médicas aplicadas precozmente
para prevenir o revertir la coagulopatía, la hipotermia y
la acidosis.
De esta manera, la “Resucitación en Control de Da-
xRV´��5&'���)LJXUD�����LQFOX\H��FRQ�HO�¿Q�GH�GLVPLQXLU�OD�
mortalidad por falla metabólica o desarrollo de la tríada de
la muerte, lo siguiente:
1. Hipotensión permisiva.
2. Resucitación hemostática.
3. Cirugía de control de daños.
La tríada de acidosis, hipotermia y coagulopatía (Fi-
JXUD�����GHQRPLQDGD�WDPELpQ�GH¿FLHQFLD�PHWDEyOLFD��FUHD�
un círculo vicioso que se autopropaga y lleva a una lesión
¿QDOPHQWH�LUUHYHUVLEOH��SURGXFH�PiV�PXHUWHV�WUDQVRSHUDWR-
rias que la falla en completar la reparación anatómica de los
órganos. La esencia de la RCD es prevenir el desarrollo de
esta tríada y terminar la intervención quirúrgica antes que
VH�SURGX]FD�OD�YLRODFLyQ�GH�HVWH�IUiJLO�HQWRUQR�¿VLROyJLFR�
Acidosis metabólica: La alteración del transporte y del
consumo de oxígeno durante el periodo de choque ocasiona
un desequilibrio en la oxigenación de los tejidos, el cual,
al no ser restablecido en el tiempo, genera hipoperfusion,
isquemia y el inicio del metabolismo anaeróbico con ele-
vación del lactato.30, 31 La acidosis láctica es entonces el
UHVXOWDGR�¿QDO�GH�OD�KLSRSHUIXVLyQ�\�HV�VHFXQGDULD�DO�FKRTXH�
hipovolémico. Niveles de lactato mayores a 4 mmol/l son
indicadores sugeridos para realizar el control de daños,
así mismo, el aclaramiento progresivo del lactato en suero
indica restauración de la perfusión tisular y corrección de
la deuda de oxígeno.32, 33, 34
Hipotermia: Varios estudios han evaluado la relación
entre la hipotermia y la muerte.35, 36 La hipotermia se debe,
entre otras razones, a pérdida de calor en la escena, edad del
paciente, gravedad del traumatismo, maniobras de reani-
mación con líquidos o hemoderivados fríos, exposición de
las cavidades corporales durante la intervención quirúrgica
y a la temperatura ambiente del quirófano, entre otras.37,38
Coagulopatía: Durante la hipotermia, la cascada de la
coagulación se inhibe en diferentes grados.39 En estudios
clínicos previos se ha demostrado disminución cuantitativa
y cualitativa de los factores de la coagulación, como resul-
tado del choque hemorrágico y de la reanimación masiva,
para concluir que la hipotermia produce un decremento
en la tasa de reacción de la cascada de la coagulación con
reducción en la producción de los factores de la coagula-
ción.40, 41, 42 Sin embargo, la evaluación de la coagulación
en estos pacientes se hace a través del Ratio Normalizado
Internacional (INR), Tiempo de Tromboplastina (PTT) y
Recuento Plaquetario (PLT). El uso del INR y del PTT solo
evalúa la coagulación enzimática y el PLT solo el número
GH�ODV�SODTXHWDV��(Q�OD�¿VLRSDWRORJtD�GH�OD�FRDJXORSDWtD�HQ�
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
101ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
trauma, algunas teorías han determinado el rol de la función
plaquetaria en la coagulopatía. En la actualidad tenemos
el tromboelastograma y la tromboelastografía, un examen
complementario de coagulación, no disponible en todos los
centros de atención, en el cual se evalúa los componentes de
la formación del coágulo y su posible anormal disolución;
demuestra la integración de los factores de coagulación,plaquetas (número y función).43 Los resultados en tiempo
real del tromboelastograma permiten realizar una terapia
de corrección dirigida, mediante el uso de plasma fresco,
crioprecipitados o plaquetas; orientado a la corrección
y a su vez a la reducción de transfusiones de productos
sanguíneos.44,45,46,47
Hipotensión permisiva
Retoma la “nueva vieja estrategia” de mantener la presión
arterial tan baja como para evitar la pérdida sanguínea
R�PRYLOL]DU� FRiJXORV�� SHUR� OR� VX¿FLHQWHPHQWH� DOWD� SDUD�
perfundir zonas distales, además con las ventajas de evitar
la dilución de los factores de coagulación y plaquetas, no
alterar la viscosidad de la sangre ni las propiedades de la
misma. Cannom y Fraser, en 1918, luego de la Primera Gue-
UUD�0XQGLDO�D¿UPDURQ��³6L�OD�SUHVLyQ�DUWHULDO�DXPHQWD�DQWHV�
de que el cirujano esté preparado para controlar la fuente
de sangrado, la sangre, que es sumamente necesaria, puede
perderse”,48 y este concepto fue practicado y reforzado por
Beecher durante la Segunda Guerra Mundial, denominán-
dola “resucitación hipotensiva” con la recomendación de
mantenerla entre 70 y 80 mmHg a la presión sistólica antes
del reparo quirúrgico.49
Se recomienda la restricción de los líquidos endo-
venosos hasta el control quirúrgico de la hemorragia y
la hipotensión permisiva y, teniendo en cuenta criterios
FOtQLFRV�SDUD�OD�DGPLQLVWUDFLyQ�GH�ÀXLGRV��VHUtD�HO�HVWDGR�GH�
conciencia, la presencia de pulso radial y la presión arterial
sistólica entre 70 y 90 mmHg.50,51,52 De esta manera, un
paciente lesionado, consciente y con pulso radial no ne-
cesita la administración de líquido endovensoso y si tiene
alteración del estado de consciencia y ausencia de pulso
periférico, se le deben administrar líquidos endovenosos
en bolos de 250 ml hasta que retorne el pulso y el estado
de conciencia,35 puesto que la importancia radica en parar
el sangrado y en el reparo quirúrgico inmediato.
Resucitación hemostática
Se ha tratado de determinar el líquido de reanimación
ideal53 y la relación en la administración de hemoderiva-
dos y el planteamiento de una diversidad de protocolos de
transfusión masiva.54,55,56 En la actualidad se considera
que la práctica de administración deliberada de cristaloi-
des y paquetes globulares exacerba la coagulopatía en los
pacientes de trauma grave, exsanguinados o con lesiones
vasculares mayores.57�6H�GH¿QH�FRPR�VDQJUDGR�PDVLYR�OD�
pérdida de una volemia en 24 horas o 500 ml en 3 horas.58
La restauración del volumen intravascular se logra me-
GLDQWH�HO�XVR�GH�SODVPD�IUHVFR�FRPR�ÀXLGR�GH�UHVXFLWDFLyQ�
primaria, con una relación 1:1:1:1 glóbulos rojos: plasma
fresco: plaquetas: crioprecipitados/ácido tranexámico y
calcio. Con la relación 1:1 en la administración de glóbulos
rojos y plasma fresco, se ha visto una disminución de la
mortalidad de 65% a un 19% y complicaciones menores
como re-sangrado y sepsis,59,60 y, si desde el inicio se
administran plaquetas en una relación similar, se ve un
impacto en la mortalidad medido a las 24 horas y a los 30
días.61,62�(Q�FDVR�GH�H[LVWLU�VRVSHFKD�R�HYLGHQFLD�GH�¿EUL-
nólisis se debe administrar crioprecipitados (6 paquetes
GH�SODVPD� IUHVFR� DSRUWDQ� �����PJ�GH�¿EULQyJHQR�� ����
mg por paquete de plasma fresco) y si se necesita mayor
aporte se administrarán crioprecipitados. Se debe dar 10
XQLGDGHV�GH�FULRSUHFLSLWDGR������PJ�GH�¿EULQyJHQR�SRU�
unidad de crioprecipitado) para llegar a una dosis de 2500
PJ�GH�¿EULQyJHQR@�
Las metas a alcanzar son:
�� +HPRJORELQD����J�GO
�� &RQWHR�GH�SODTXHWDV����������GO
�� 1RUPDOL]DFLRQ�HQ�ORV�WLHPSRV�GH�FRDJXODFLyQ�
�� )LEULQyJHQR�SRU�HQFLPD�GH�����PJ�GO�HQ� VDQJUH�
circulante
(Q�QXHVWUD�H[SHULHQFLD�VH�LGHQWL¿FDURQ�����SDFLHQWHV�
con heridas por arma de fuego abdominal durante el pe-
riodo 2003 a 2010, con una mortalidad global de 11,2%,
en quienes se aplicaron las medidas de RCD en un 80%,
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
102
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
con resucitación hemostática de relaciones 1:1:1:1; del
DQiOLVLV�GH�HVWRV�FDVRV�VH�LGHQWL¿FDURQ�ORV�IDFWRUHV�SDUD�OD�
implementación de RCD con un 87,7% de precisión para
realizar RCD63 (Figura 4).
La recomendación para disminuir morbilidad y morta-
OLGDG��HV�LGHQWL¿FDU�DO�SDFLHQWH�TXH�UHTXLHUH�5&'�FRQ�XQD�
sencilla nemotécnica del ABCD.63
A�� $FLGRVLV��Gp¿FLW�GH�EDVH������
B. (Blood Loss): hemoperitoneo1.500 ml
C. (Cold): temperatura< 35 °C.
D�� �'DPDJH���1,66��1HZ�,QMXU\�6HYHU\�6FRUH������
Con estos criterios se debe iniciar RCD y ordenar el
paquete de transfusión masiva (Figura 5). Se toma una
Dimensión Objetivo Acciones
Primera:
Estrategia de una
operación
Conocer los objetivos, el significado, las alterna-
tivas y las opciones para lograr el control en el
menor tiempo posible.
Lesiones que amenazan la vida.
Control temporal del sangrado y fugas intestinales.
Exploración completa.
Toma de decisión entre el reparo definitivo o CCD.
Manejo de la pared abdominal.
Planeación del retorno para reparos definitivos:
1. La gravedad de la herida.
2. La presencia de lesiones vasculares.
3. La contaminación por lesiones intestinales.
4. La cantidad de sistemas comprometidos con el trabajo y
tiempo que demandan para ser resueltos con relativa urgencia.
Segunda:
Líder del equipo Coordinar y mostrar el objetivo terapéutico.
Incluir al anestesiólogo y al equipo de UCI.
Evitar la pérdida de tiempo en la preparación del paciente.
Lavado rápido y efectivo del paciente.
Adelantarse a los acontecimientos e impartir las órdenes pertinen-
tes con un paso adelante a la circulante, dos a la instrumentadora
y tres a los cirujanos, al anestesiólogo y al equipo de la UCI.
Tercera: Pensamiento
táctico
Saber y conocer la secuencia de cada uno de
los pasos del acto quirúrgico y su objetivo final.
Maniobras alternativas ante el fallo.
Pedir ayuda.
Soluciones rápidas y sencillas.
PXHVWUD�GH�VDQJUH�SDUD�KHPRFODVL¿FDFLyQ�TXH�VHUi�XWLOL]DGD�
para el segundo paquete, en buena coordinación con el
banco de sangre, que inmediatamente enviará:
�� ��SDTXHWHV�JOREXODUHV�25K��R�HQ�VX�GHIHFWR�25+��
�� ��XQLGDGHV�GH�SODVPD�IUHVFR�$5K��
�� ��SODVPDIpUHVLV�GH�SODTXHWDV��R���XQLGDGHV�GH�SODTXHWDV�
�� ���XQLGDGHV�GH�FULRSUHFLSLWDGR
Cirugía de control de daños (CCD)
El cirujano de trauma y emergencias debe manejar
las tres dimensiones del trauma, es decir, la estrategia, el
manejo del equipo y la táctica, como a continuación lo
explican los doctores Hirshberg y Mattox.64
Algunos aspectos a tener en cuenta:
±� /RV�Q~PHURV�GH�OD�PRQLWRUtD�WUDQVRSHUDWRULD�QR�UHÀHMDQ�
HO�YHUGDGHUR�LPSDFWR�HQ�HO�GDxR�GH�OD�FXELHUWD�¿VLROyJLFD�
que ocurrirá en el tiempo, además debe tener en cuenta
la calidad del servicio, de su equipo y de los recursos
disponibles.
– Pedir ayuda de otra persona más experimentada podría
resolver el problema; si se tiene esta posibilidad haga
uso de ella, esto es un signo de buen juicio.
±� 1R�HV�QHFHVDULR�ORJUDU�XQ�UHSDUR�DQDWyPLFR�GH¿QLWLYR��
debe controlar el daño y así parar el sangrado y evitar
la contaminación.
– CCD describe un enfoque sistemático en cuatro etapas
FX\D�¿QDOLGDG�HV�LPSHGLU�OD�FDVFDGD�PRUWDO�GH�DFRQWHFL-
mientos que culminará con el fallecimiento del paciente
(Rotondo).
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
103ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Etapas de la cirugía de control de daños
Etapa Momento Acciones
Ground 0
Desde que ocurre el trauma hasta que inicia la
atención prehospitalaria.
- Transporte rápido a un centro cercano y capacitado para la
atención de traumas graves.
Sala de emergencias.
- Se inicia la reanimación.
- Contención de sangrado visible.
- Prevencion de la hipotermia. Muestras para hemoclasificación
y gases arteriales.
- Solicitar paquete de transfusiónmasiva.
- Estudios radiológicos.
Etapa I La primera cirugía.
- Control de la hemorragia.
- Control de la contaminación.
- Manejo de la pared abdominal.
Etapa II Cuidado intensivo. - Control y monitoría.
Etapa III
- Cirugía planeada
- Cirugía no planeada
Ground 0:Manejo prehospitalario
y en sala de emergencias
El paciente comprometido se encuentra en el área prehospi-
talaria y en sala de emergencias; allí se anticipa y advierte
la necesidad de realizar control de daños. Esta acción se
divide en dos partes. La primera, desde cuando ocurre
el trauma y se inicia la atención prehospitalaria con los
componentes inherentes al sistema de trauma, el mismo
que tiene que estar preparado para ser pronto, coherente y
efectivo; se debe aplicar la política de “recoger y correr”,
con énfasis en el trasporte rápido al hospital más cercano
y capacitado en la atención de trauma agudo. La segunda
parte tiene lugar en la sala de emergencia, con un equipo
multidisciplinario capacitado en el manejo del trauma grave
que se activa cuando un paciente es anunciado o ingresa
al servicio. Este equipo reconoce el problema, decide y
establece que el paciente va a necesitar cirugía de control
de daños, se inicia la reanimación, se contiene el sangrado
visible, se previene la hipotermia, se toman muestras para
KHPRFODVL¿FDFLyQ�\�JDVHV�DUWHULDOHV��VH�VROLFLWD�GH�LQPHGLD-
to el paquete de transfusión masiva, se decide si requiere un
estudio radiológico y se traslada el paciente lo más pronto
posible a sala de operaciones (Johnson).
Etapa I: La primera cirugía.
El control de la hemorragia se hará con empaquetamiento
del lecho sangrante o de la lesión aguda del órgano compro-
metido, o con técnicas vasculares sencillas como ligaduras,
derivaciones temporales y taponamiento con sondas de
balón en las lesiones vasculares.65,66,67 No se deben realizar
reparaciones complejas como anastomosis o injertos y si es
necesario se emplean derivaciones vasculares temporales.68
Los tiempos operatorios pueden variar entre 60 y 180 mi-
nutos, lo ideal es efectuar la intervención quirúrgica en el
menor tiempo posible.4,21,63-71,69,70,71,72,73,74,75,76,77
Las lesiones traumáticas de los órganos huecos se
controlan de modo temporal, con ligadura, grapas o suturas
VLPSOHV��6H�GL¿HUHQ�ODV�DQDVWRPRVLV��ODV�UHFRQVWUXFFLRQHV�
y las ostomías. Cuando se controla la hemorragia y la con-
taminación, se da por terminado con prontitud el procedi-
PLHQWR��/DV�UHSDUDFLRQHV�\�ODV�UHFRQVWUXFFLRQHV�GH¿QLWLYDV�
se realizarán en la siguiente etapa. No debe hacerse un cierre
formal de la pared abdominal suturando la fascia y la piel
pues se desperdicia tiempo, y puede ocasionar hipertensión
LQWUDDEGRPLQDO��%DVWD�FRQ�XQ�FLHUUH�UiSLGR�\�H¿FD]�TXH�SHU-
mita concluir rápidamente la laparotomía, y cerrar con un
material suave que no produzca lesión sobre las asas y que
evite la tensión en la pared abdominal. Cualquier técnica
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
104
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
que obedezca estos principios es válida.78,79,80,81,82 El cierre
rápido del abdomen se logra mediante mallas de material
no absorbible, suturadas a la piel o a la fascia, la bolsa de
Bogotá, el sistema vacuum pack o el V.A.C.®83,84,85,86,87 De
evitarse los grandes volúmenes de solución de cristaloides,
con el nuevo enfoque de hipotensión permisiva y resucita-
ción hemostática, se deben administrar de 6 a 12 unidades
de glóbulos rojos, de 6 a 12 unidades de plasma fresco, de
1 a 2 plaquetaféresis y 10 unidades de crioprecipitado. Esta
reanimación puede llegar a producir hipertensión intraab-
dominal y síndrome de compartimiento abdominal, que
pueden evitarse y prevenirse mediante el uso de sistemas
no convencionales para el cierre de la pared y la restricción
de líquidos endovenosos.
Es frecuente la hipertensión intraabdominal (HIA),
después de un trauma extenso en un paciente que haya
requerido cirugía para el control de daños. Los factores que
ayudan intrínsecamente a la hipertensión intraabdominal
son el edema y la congestión intestinal secundarias a la
reanimación intraoperatoria, el empaquetamiento hepá-
tico, retroperitoneal y pélvico. También contribuyen la
acumulación de líquidos, sangre y coágulos después de un
trauma grave. Si se hace un cierre de la pared abdominal, la
cual se encuentra tumefacta, con edema y es inelástica, se
puede agravar la hipertensión abdominal, la cual produce
HIHFWRV�JUDYHV�HQ�OD�¿VLRORJtD�\�HQ�OD�FDYLGDG�DEGRPLQDO��
Cuando se presentan estos trastornos se debe hablar del
síndrome de compartimiento abdominal (SCA). Se carac-
teriza fundamentalmente por el abdomen distendido, tenso,
con presión intraabdominal elevada, aumento en la presión
LQVSLUDWRULD�Pi[LPD��KLSR[LD��GLVPLQXFLyQ�GHO�ÀXMR�UHQDO��
caída del gasto cardiaco y reducción del retorno venoso.
El síndrome de compartimiento abdominal comprometerá
rápidamente al paciente y la solución pronta y expedita es
la descompresión abdominal.88,89,90,91
En el tórax las técnicas de control de daños muestran
gran utilidad en las lesiones graves. Si hay sangrado difuso
de la pared torácica se puede controlar con empaquetamien-
to y cierre temporal de la piel de la toracotomía con pinzas
de campo o sutura continua. Si existen lesiones graves
y sangrantes del parénquima pulmonar, a las cuales hay
que aplicarles control de daños, se puede hacer mediante
grapadoras lineales con varios disparos hasta controlar el
sangrado, sin realizar lobectomías formales.
Etapa II: En cuidado intensivo
5HVWLWXFLyQ�GH� OD� UHVHUYD�¿VLROyJLFD: La prioridad en la
UCI es completar la reanimación. Después de la cirugía de
control de daños, el paciente llega a la UCI hipotérmico,
con acidosis metabólica, en coagulopatía, y en muchas
ocasiones con una hemorragia sostenida e incontrolable. Se
deben efectuar todas las medidas precisas para romper este
círculo vicioso, las cuales deben ser enérgicas e inmediatas.
Cuando el paciente ha sobrevivido a la reanimación inicial,
debe sobrevivir a las primeras 24 horas, que son las más
difíciles para alguien en estas condiciones.
La reanimación debe hacerse utilizando principalmente
las recomendaciones de la resucitación hemostática 1:1:1:1
(glóbulos rojos, plasma fresco, plaquetas y crioprecipita-
dos/ácido tranexámico), además del uso de soluciones de
cristaloides calientes, acompañada de gelatinas o coloides
\�YDVRSUHVRUHV��FRQ�HO�¿Q�GH�UHVWDXUDU�OD�SHUIXVLyQ�D�ORV�
tejidos que han sufrido una gran pérdida de oxígeno y se
encuentran en hipoperfusión marcada, manifestada por
una acidosis metabólica persistente. Si estos fenómenos
no se corrigen rápidamente se ocasionará un estado de
choque irreversible, con persistencia de la coagulopatía,
de la hemorragia y de la disfunción múltiple de órganos.
Posteriormente se producirá falla de los órganos y la muerte
será inminente un tiempo después.92,93,94,95
Una de las prioridades en la reanimación es transportar
R[tJHQR�VX¿FLHQWH�D�ORV�WHMLGRV�SDUD�TXH�VX�FRQVXPR�VHD�
óptimo. La mejor manera es aplicar las metas de reani-
mación del trauma,96,97 así todo paciente catalogado con
trauma agudo debe ir a un régimen de resucitación, con
base en los siguientes parámetros:
Frecuencia cardíaca (FC) mayor de 90 latidos por minuto.
Frecuencia respiratoria (FR) mayor de 30 latidos o menor
de 10 latidos por minuto.
Presión arterial sistólica(PAS) < 90 mmHg.
Escala de coma de Glasgow (ECG) menor de 13.
Evidencia de pérdida de más de 500 cc de sangre.
Trauma en dos o más sistemas.
Quemaduras de II grado mayor de 30% o de III grado mayor
de 20%.
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
105ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
A estos pacientes se les inserta un catéter venoso cen-
tral, sonda vesical, ademásmonitoría hemodinámica no
invasiva, PA cada hora, ECG permanente, FC permanente,
diuresis horaria, monitoría respiratoria, FR cada hora,
SaO
2
cada hora. A todo paciente que se ha sometido a las
técnicas de control de daños se le debe medir la presión
intraabdominal desde su ingreso a la UCI.
Los exámenes complementarios que se deben solicitar
son los siguientes:
Al ingreso A las 6 horas A las 12 horas
Hemograma
Creatinina BUN
Electrolitos
Gases arteriales
Gases venosos
Ácido láctico
TP, TPT, INR,
Fibrinógeno
Gases arteriales
Gases venosos
Ácido láctico
Electrolitos
Gases arteriales
Gases venosos
Ácido láctico
TP / TPT INR
Fibrinógeno
En este tiempo se deben alcanzar las siguientes metas:
�� +E���J�GO�D�PHQRV�TXH�OD�692��HVWp�PHQRU�GH������
entonces la meta será 10 g/dl.
�� 'LXUHVLV�HQWUH���±�����FF�NJ�K
�� +&2����������
�� %(�����
�� )&���������SRU�PLQXWR
�� )5����±����SRU�PLQXWR
�� 6D2�!����
�� 7$0�!� ���� HQ� HO� TXHPDGR� !���� HQ� HO� WUDXPD�
HQFpIDOR�FUDQHDQR��7(&�!����
�� 7HPSHUDWXUD�����±�������&
�� 3&2����������
�� *OLFHPLD����±�����PJ�GO
�� ÈFLGR�OiFWLFR����PPRO�O
�� 7LHPSRV�GH�FRDJXODFLyQ�HQ�OtPLWHV�QRUPDOHV
�� )LEULQyJHQR�!�����PJ�GO
�� 3ODTXHWDV�DOUHGHGRU�GH���������SRU�GO
Para el TEC98 las consideraciones especiales son TAM
mayor de 100 mmHg y Hb mayor o igual a 10 g/dl y en
el caso de los pacientes quemados, diuresis de 2 cc/kg/h.
Estos pacientes graves o muy comprometidos pueden
requerir la colocación de un catéter en la arteria pulmonar
para mejor control y seguimiento. Con este catéter se
logran las mediciones del índice cardíaco, presiones de
llenado y resistencias, entre otras medidas. Todo con el
¿Q�GH�YHUL¿FDU�VL� OD� UHDQLPDFLyQ�VH�FXPSOH�GH� OD�PHMRU�
manera y sí el paciente responde al manejo que se le está
ofreciendo. El seguimiento debe ser estrecho, al pie de la
cama del paciente, pues es de vital importancia reanimarlo
completamente en las primeras 6 a 24 horas. La acidosis
metabólica debe caer a la mitad en las primeras 12 horas
de su ingreso a la UCI, el consumo de oxígeno debe ser
supranormal99 en las 24 horas iniciales y la presión arterial
media debe encontrarse en los rangos de normalidad en los
primeros 45 minutos de UCI. Si no se han logrado estos
objetivos, la reanimación es inadecuada y se debe estar
alerta para realizar algún cambio rápido y llegar hasta la
decisión de la revisión quirúrgica.
Optimización pulmonar: Estos pacientes, tan graves
y complicados, requieren ventilación mecánica para opti-
mizar la ventilación pulmonar. El objetivo de conservar la
función pulmonar es lograr saturación arterial por encima
de 90% con un FiO
2
de 0.6 o menor, y evitar que las pre-
siones de la vía aérea sobrepasen los puntos críticos.
Estabilización de la temperatura: La hipotermia se
GH¿QH�FRPR�WHPSHUDWXUD�FHQWUDO�PHQRU�GH�����&��SURGXFH�
trastornos de la cascada de la coagulación y disfunción de
las plaquetas.100,101 En esta etapa lo importante es calen-
tar al paciente en la UCI. Para el efecto se deben seguir
medidas tales como infusión de líquidos calientes, igual
que las transfusiones de productos derivados de la sangre,
calentar y humedecer los circuitos del ventilador, usar
mantas térmicas y cobertores de calentamiento y aumen-
tar la temperatura ambiente alrededor del paciente. Si es
necesario re-operarse debe usarse solución salina tibia en
OD�FDYLGDG�SHULWRQHDO�\�WRUiFLFD��7RGR�HVWR�FRQ�HO�¿Q�GH�UHV-
taurar la temperatura a rangos normales. El grupo de cirugía
de trauma y emergencias debe iniciar este calentamiento
desde la recepción en la sala de emergencias y “evitar que
el paciente se enfríe”.
Revisión terciaria: Todos los pacientes que llegan
a la UCI después de la cirugía de control de daños, que
están en reanimación, al cumplir las primeras 24 horas se
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
106
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
debe realizar una nueva recolección de la información del
evento traumático, la escena y entorno, historia clínica
completa, recapitulación de todo lo sucedido y realizado
en el paciente, le revisión y re-evaluación de todos los
exámenes complementarios, examen físico completo, a los
que se le ha denominado la revisión terciaria.102 Todo esto
FRQ�HO�¿Q�GH�HYLWDU�HUURUHV�R�OHVLRQHV�PHQRUHV�TXH�SXHGHQ�
pasarse por alto.
Etapa III: Retorno a sala de operaciones, reconstrucción
GH¿QLWLYD�\�FLHUUH�GH�OD�SDUHG�DEGRPLQDO�
Cuando se han alcanzado las metas de reanimación se
inicia la tercera etapa del control de daños, para lograr la
UHFRQVWUXFFLyQ�GH¿QLWLYD�YDVFXODU�H�LQWHVWLQDO��HO�UHWLUR�GHO�
empaquetamiento y posterior cierre de la pared abdominal.
Este retorno del paciente tiene dos opciones, la primera es
que la re-operación sea planeada y la segunda es un regreso
no planeado, es decir, antes de haber logrado la reanimación
FRPSOHWD�\�DXQTXH�HVWp�HQ�Gp¿FLW�PHWDEyOLFR�103,104
Re-operación no planeada: Es una cirugía de emer-
gencia, inesperada, inmediata, con aplicación en cualquier
momento en un paciente inestable, que no ha restablecido la
homeostasis, en el cual la tríada de la muerte está presente,
y es la decisión más difícil después del control de daños.
El cirujano que realizó la cirugía del control de daños,
en conjunto con el equipo de cuidado intensivo, debe ser
quien decide si se realiza de inmediato una re-operación
no planeada. Las causas relacionadas son:
- En la mitad de los casos se sabe que el sangrado se
origina de una lesión olvidada, de una arteria no ligada,
GH�XQ�HPSDTXHWDPLHQWR�GH¿FLHQWH�R�DOJ~Q�RWUR�WLSR�GH�
iatrogenia, o de una hemostasia incompleta en una lesión
no consignada durante el procedimiento de control de
daños.
- Coagulopatía y trombocitopenia.
- Sospecha de infección abdominal aguda por tejido
necrótico persistente o fuga de líquido intestinal a la
cavidad abdominal.
- Presión intraabdominal alta. Por encima de 20 mmHg
se presentan las complicaciones del síndrome de com-
partimento abdominal y se debe llevar de inmediato a
descompresión.105,106,107
Re-operación planeada: Se necesitan entre 24 a 36
horas para restaurar la homeostasis y retornar al paciente
D� XQ� HVWDGR�¿VLROyJLFR� DFHSWDEOH�� HQ� HO� TXH� OD� DFLGRVLV�
metabólica sea mínima, la coagulopatía se haya corregido
y el paciente lleve varias horas con temperatura normal.
Siempre que se ha colocado empaquetamiento para detener
la hemorragia, se incrementará en alguna manera el riesgo
de infección conforme pasa el tiempo. Las compresas del
empaquetamiento se pueden dejar por 48 a 72 horas. El
ULHVJR� VpSWLFR�\� OD� LQÀDPDFLyQ� DXPHQWDQ� D�PHGLGD�TXH�
transcurren las horas. Cuando existen asas ciegas por liga-
duras, si son muy cortas es preferible llevarlo por lo menos
en las primeras 48 horas para la revisión de estas asas.
Dependiendo de esta revisión, se puede liberar la presión
sobre ellas y de nuevo graparlas, si es necesario, y si no
es posible realizar la anastomosis en este momento. Por el
contrario, si hay estabilidad hemodinámica, se recuperó la
WHPSHUDWXUD��QR�KD\�DFLGRVLV��QL�FRDJXORSDWtD��OD�GH¿FLHQFLD�
metabólica ha cedido, se pueden realizar las anastomosis
luego de retirar las hiladillas y el tejido necrótico, se des-
comprime el intestino y se hacen anastomosis, raramente
sería necesario efectuar una colostomía. Demetriades108
publicó un estudio multicéntrico prospectivo en trauma
grave del colon, en el que concluye que la anastomosis
primaria puede ser considerada en todos los pacientes. El
Hospital Universitario del Valle fue uno de los diecinueve
centros del estudio.
Basados en nuestra experiencia en el manejo de pe-
ritonitis agudas mediante cirugía de control de daños, se
demostró que no hay diferencias en morbilidad o mortalidad
con el uso de anastomosis diferida primaria versus el uso de
ostomías en elmanejo de pacientes que requieren cirugía
por etapas.109 El mismo principio lo hemos aplicado para
HO�PDQHMR� GHO� WUDXPD�� HVSHFt¿FDPHQWH� SDUD� ODV� KHULGDV�
destructivas del colon, con un éxito del 81,4% con la apli-
cación de los principios de control de daños y anastomosis
diferidas; el uso de ostomías solo aplica cuando existen
abscesos intraabdominales persistentes, edema agudo de
OD� SDUHG� LQWHVWLQDO� H� LQÀDPDFLyQ� \� DFLGRVLV�PHWDEyOLFD�
persistente.110
Por lo general, el desempaquetamiento debe hacerse
entre las primeras 48 a 72 horas, a no ser que existan heridas
demasiado complejas como empaquetamiento hepático
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
107ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
sobre la cava retrohepática, que amerite algunas horas más
FRQ� HO� HPSDTXHWDPLHQWR�KDVWD� OD� UHVWDXUDFLyQ�GH¿QLWLYD�
para lograr un resultado óptimo. La re-operación planeada
debe tener una secuencia lógica y con etapas claves para
el procedimiento. Recordar que se está trabajando en un
DEGRPHQ�KRVWLO��FRQ�LQÀDPDFLyQ�GH�ORV�yUJDQRV�VyOLGRV�\�
edema del intestino. Por ello la re-laparotomía debe ser
diligente y el manejo de la cavidad y su contenido delicado
SHUR�H¿FD]��,QLFLDOPHQWH�VH�GHEH�KDFHU�XQ�ODYDGR�H[KDXVWL-
vo con solución salina y una exploración de toda la cavidad
en busca de lesiones inadvertidas.
Cuando se efectúa la re-operación planeada, todas las
especialidades que han sido consultadas deben ser llamadas
de nuevo para que determinen con claridad si necesitan
algún otro procedimiento.111
Indicaciones para el control de daños
Muchas veces un paciente estable puede tener un grave
compromiso anatómico, con lo que debemos sospechar la
DOWHUDFLyQ�¿VLROyJLFD�R�HO�GHVDUUROOR�GH�OD�PLVPD�TXH�VH�YD�
a dar en los próximos minutos, con lo que se debe decidir
rápidamente realizar RCD. Por lo tanto, esta decisión debe
ser tomada y no esperar a efectuar intentos de reparación
con poca posibilidad o después de haber perdido mucho
tiempo y sangre en estos intentos. Por lo tanto, es respon-
sabilidad del cirujano de trauma y emergencias la decisión
y la comunicación inmediata a todo el equipo quirúrgico
y al grupo de cuidado intensivo acerca de la decisión de
terminar la cirugía. El método está indicado sólo a un
número limitado de pacientes traumatizados graves. Se
ha reportado del 5% al 10% de laparotomías con técnica
de control de daños desarrollados con estas indicaciones
muy precisas.112 Así no se sobrepasará la aplicación de la
técnica a pacientes que en realidad no la necesitan. Quien la
UHTXLHUH�VH�EHQH¿FLDUi�PXFKR�GH�HVWD�WpFQLFD��SHUR�HO�TXH�QR�
la precisa y se le aplique puede tener morbilidad posterior.
Se puede decir que son tres las situaciones operatorias en las
que el cirujano decida esta estrategia.113,114,115,116,117,118,119
1. Necesidad de terminar con prontitud la laparotomía,
porque el paciente se encuentra acidótico, hipotérmico
con coagulopatía y exanguinándose.
2. Incapacidad para controlar la hemorragia mediante
hemostasia directa; ejemplo, lesiones hepáticas graves
o hematomas retroperitoneales o pélvicos muy agudos,
con daño visceral concomitante o sin él.
3. Incapacidad para cerrar formalmente el abdomen sin
tensión debido al edema visceral masivo y al empa-
quetamiento colocado, previniendo el síndrome de
compartimiento abdominal.
Debe hacerse cirugía de control de daños en las si-
guientes circunstancias: Trauma abdominal penetrante con
PAS < 90 mmHg, heridas de alta velocidad y en trauma
por aplastamiento, trauma múltiple y trauma abdominal
mayor, fractura pélvica y trauma grave de abdomen, recurso
limitado en cirugía y trauma militar.
2WUD�PDQHUD�GH�LGHQWL¿FDU�D�ORV�SDFLHQWHV�TXH�YDQ�D�
necesitar cirugía de control de daños es con trauma pene-
trante, que tenga un FAST (Focused assesment sonography
LQ�WUDXPD��SRVLWLYR��SXOVR�������[���FRQ�3$6������PP+J��
1XHVWUD� SURSXHVWD� HV� LGHQWL¿FDU� D� ORV� SDFLHQWHV� HQ�
los primeros minutos en la sala de emergencias o en los
primeros minutos en el quirófano, a lo que hemos deno-
PLQDGR�³PLQXWRV�GRUDGRV´��FRQ�OD�¿QDOLGDG�GH�LGHQWL¿FDU�
al paciente problema, quién se puede morir, quién va a
necesitar resucitación hemostática, antes de que entre en
el devastador círculo de la tríada de la muerte, basados en
la nemotécnica del ABDC para la decisión de RCD.
Errores en control de daños
Los errores frecuentes que se presentan en la cirugía de
control de daños son:120,121
�� 5HWDUGR� HQ� HO� UHFRQRFLPLHQWR� GH� OD� QHFHVLGDG� GH� OD�
técnica.
�� 3URFUDVWLQDU�\�IDOODU�HQ�OD�WRPD�GH�GHFLVLRQHV�
�� 3REUH�FRPXQLFDFLyQ�FRQ�HO�HTXLSR�GH�FLUXJtD��GH�DQHV-
tesia y con el grupo de la UCI.
�� )DOOD�HQ�OD�PHGLFLyQ�GH�OD�WHPSHUDWXUD�\�OD�WRPD�GH�JDVHV�
sanguíneos.
�� ,QDGHFXDGD�PRQLWRUtD�HQ�FLUXJtD�\�8&,��
�� 3REUH�UHVXFLWDFLyQ�GH�OtTXLGRV�\�SURGXFWRV�VDQJXtQHRV�
�� (O�(*2�GHO�FLUXMDQR��TXH�FUHH�TXH�HV�FDSD]�GH�ORJUDU�XQ�
UHSDUR�DQDWyPLFR�GH¿QLWLYR�
�� /D�GHPRUD�HQ�ORV�WUDVODGRV�D�FLUXJtD��HQ�FLUXJtD�\�D�OD�
UCI.
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
108
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Conclusiones y recomendaciones
“Resucitación en control de daños es el avance más impor-
tante en el cuidado del trauma en los pacientes heridos en
el trauma militar y civil durante la guerra” (Cordt).122 La
resucitación en control de daños se asienta en tres pilares
fundamentales: la hipotensión permisiva, la resucitación
hemostática y el control de daño quirúrgico, se debe mane-
jar al paciente problema según este principio fundamental
lo más pronto posible.“Quedarse fuera del problema, en
lugar de tratar de salir del problema”,33 esta es la forma
más rápida y apropiada de revertir la tríada de la muerte,
apoyado con medidas médicas aplicadas precozmente
para prevenir o revertir la coagulopatía, la hipotermia y la
acidosis. Desarrollamos una nueva neumotecnia, un ABCD
(Figura 15) que ayude al cirujano menos experimentado en
la toma de decisiones cuando se vea enfrentado a un pacien-
te con trauma grave. Es simple de recordar y de duplicar,
no requiere cálculos matemáticos para activar la RCD.
“No hay nada más difícil de emprender, ni más
peligrosa conducta, ni éxito más incierto que tomar
la iniciativa en la introducción de un nuevo orden
de las cosas. El innovador tiene por enemigos a
todos aquellos que han hecho bien en el pasado,
y defensores tibios en todos aquellos que pueden
hacerlo bien en el futuro”.
Nicolás Maquiavelo,
tomado de Kenneth L. Mattox (trauma.org 2003)
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
109ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Figura 1. Control de daños
Figura 2. Resucitación en control de daños
Figura 3. Tríada de la muerte
Figura 4. Área bajo la curva con una predicción del 87%, usando el
modelo de ABCD, déficit de base de * -8, hemoperitoneo > 1500 ml.,
temperatura < 35 °C, NISS �35.
Figura 5. Paquete de transfusión masiva en trauma
Figura 6. Empaquetamiento hepático
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
ACIDOSIS
COAGULOPATÍA
HIPOTERMIA
1.
00
0.
75
0.
50
0.
25
0.
00
0.00 0.25
S
en
si
tiv
ity
0.50 0.75 1.00
Area under ROC curve = 0.8774
ROC curve
AUROC = 0.8774
1 - Specificity
Goodness-of-fit test: p=0.23
110
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Figura 7. Manejo temporal con sonda Foley. Herida por arma de
fuego en Zona III del cuello.
Figura 8. Colocación de shunt temporal en lesión completa y con
pérdida de sustancia, herida por arma de fuego a nivel de vasos
ilíacos.
Figura 9. Shunt (tubo de tórax) a nivel de la aorta abdominal, herida
por arma de fuegoFigura 10. Control de daños, Vacuum Pack y oclusión temporal con
clamp a nivel de la aorta abdominal, al finalizar la cirugía
Figura 11. Bolsa de Bogotá
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
111ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Figura 12. Sistema Vacuum Pack
Figura 13. Sistema comercial V.A.C.®
Figura 14. Colocacion de puntos totales en piel y cierre de pared
abdominal, luego de cirugía de control de daños.
Figura 15.
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
ACIDOSIS
BE*-8
BLOOD LOSS
Hemoperitoneo
* 1500 cc
COLD
Temperatura ) 35°C
A B C D
112
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Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
115ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Resucitación y cirugía en control de daños CARLOS ALBERTO ORDÓÑEZ D. - JUAN CARLOS SALAMEA M.- JUAN FELIPE SANJUÁN
TIZIANO (1488/1490 – 1576)
Ticio, 1549
Óleo/lienzo, 253 x 217 cm.
116
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
117ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Choque en el paciente
traumatizado
7
OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
Introducción
Desde épocas históricas y a pesar de los avances en el
tratamiento del trauma, éste continúa siendo una causa
importante de muerte y discapacidad. En la actualidad, la
creciente problemática social y de orden público hacen del
trauma uno de las principales contribuyentes a la morbi-
mortalidad de la población en general.
Las lesiones traumáticas son en el mundo la principal
causa de mortalidad en los pacientes menores de 44 años.
Algunos estudios reportan que hasta un 20% de las muertes
por trauma pueden prevenirse y que la mayoría de estas se
deben a la hemorragia no controlada.1
Se calcula que cada año mueren en el mundo cerca
de seis millones de personas como resultado del trauma,
muchas después de llegar al hospital. Entre las que so-
breviven al ingreso, la hemorragia no controlada es una
causa común de muerte (alrededor del 40%). Las muertes
causadas por el choque hemorrágico después del trauma,
que ocurren entre las primeras seis horas del trauma, por
lo general pueden prevenirse.
La naturaleza del trauma en sí y sus consecuencias en
OD�¿VLRORJtD�QRUPDO�VRQ�ORV�SULQFLSDOHV�GHWHUPLQDQWHV�GH�
VX�JUDYHGDG��/D�DOWHUDFLyQ�¿VLROyJLFD�PiV�DPHQD]DGRUD�\�
prevalente en estos casos es la hemorragia, causa más fre-
cuente de choque en el paciente traumatizado y que ocurre
típicamente de manera temprana después de producirse
HO�HYHQWR��(O�ULHVJR�GH�KHPRUUDJLD�VLJQL¿FDWLYD�DXPHQWD�
con el subsecuente desarrollo de coagulopatía, que puede
presentarse hasta en el 25% de todos los pacientes ingre-
sados en el hospital después de un traumatismo. En éstos
la mortalidad es 3-4 veces mayor que en los pacientes sin
coagulopatía.1
Mantener una adecuada perfusión órgano-sistémica
es una prioridad en todo paciente traumatizado. El estado
de choque impide este importante aspecto, compromete
de manera preocupante la evolución satisfactoria de los
pacientes y lleva en últimas a un pronóstico ominoso si no
se diagnostica y trata de manera precoz. Su diagnóstico
involucra el reconocimiento clínico de que los tejidos y cé-
lulas no reciben un adecuado suministro de oxígeno y otros
substratos metabólicos. Así pues, es imperativo reconocer
las manifestaciones precoces y emprender intervenciones
enérgicas para dar soporte a la función de los órganos
vitales y estabilizarla. Lo anterior es necesario, ya que
una vez se produce la falla orgánica la reversión es difícil,
independientemente de la técnica de resucitación empleada.
'HÀQLFLRQHV�
Puede definirse el choque como un síndrome de
instalación aguda caracterizado por el estado crítico del
sistema circulatorio, en el cual se presenta una inadecuada
perfusión y oxigenación generalizada que no logra satis-
facer las demandas metabólicas tisulares. Como resultado
de esta hipoperfusión y escasa entrega de oxígeno y otros
QXWULHQWHV�ORV�WHMLGRV�VH�OHVLRQDQ��\�GDGD�OD�GL¿FXOWDG�GH�
funcionamiento del metabolismo aerobio se activa el
metabolismo anaerobio y su pobre aporte energético,
con la consecuente producción y efectos deletéreos del
ácido láctico.2,3
118
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
6H�GHEH�HQWHQGHU�TXH�HO�FKRTXH�FRPR�VtQGURPH�¿VLR-
lógico no tiene diagnósticos diferenciales sino etiologías
diferentes; además, debe desecharse el concepto de que
hipotensión es lo mismo que choque, ya que la hipotensión
es tan sólo un signo tardío del choque.
Debido, entre otras cosas, a la ligereza con que se
utiliza el término,aun en la comunidad médica existen
concepciones distintas de lo que es el choque, por lo que
continúa habiendo un grado notable de confusión y con-
troversia sobre este síndrome. Al respecto, debe hacerse
claridad sobre los siguientes términos:
Isquemia: Interrupción de la circulación sanguínea en
la vasculatura arterial en algún sector o en algunos sectores.
+LSR[LD� Condición en la cual el organismo por com-
pleto, o una región, es privado del suministro adecuado de
oxígeno, es decir, hay una disminución de la difusión de
oxígeno en los tejidos y en la célula.
+LSR[HPLD��Disminución anormal de la presión parcial
de oxígeno en la sangre arterial.
Si bien puede suceder que estas alteraciones concurran
en el estado de choque, se las debe considerar de forma
independiente pues en la contribución al fallo circulatorio
y metabólico puede ocurrir a diferentes niveles.
)LVLRSDWRORJtD�GHO�FKRTXH
La función del sistema cardiovascular es mantener la
circulación para satisfacer las necesidades metabólicas
de los tejidos; esto lo realiza mediante el transporte de
oxígeno y otros nutrientes y la recolección de dióxido de
carbono y otros productos metabólicos, además de otras
funciones como la regulación de la temperatura corporal,
el transporte de sustancias reguladoras de la función celular
(Ej.: hormonas) y el transporte de componentes de defensa
celular y humoral.
Los componentes del sistema cardiovascular son tres:
una bomba (corazón), un líquido circulante (sangre) y un
sistema de conducción (vasos sanguíneos). Las alteracio-
nes en cualquiera de estos componentes, derivadas en este
caso de un evento traumático, comprometerían la entrega
de oxígeno a los tejidos pese a que se conservasen la oxi-
genación y la ventilación.
Corazón
Formado en realidad por dos bombas conectadas en serie;
la derecha bombea sangre hacia los pulmones para que ésta
se oxigene y la izquierda se encarga de bombear la sangre
oxigenada hacia los tejidos periféricos. Cada una de estas
bombas está compuesta por dos cavidades: la aurícula, cuya
función es almacenar y acumular la sangre; y el ventrículo,
que se encarga de impulsar la sangre.
El ciclo cardiaco es el complejo y sincronizado con-
junto de acontecimientos que ocurren desde el inicio de
un latido hasta el comienzo del siguiente; consta de dos
periodos: un periodo de relajación denominado diástole
y un periodo de contracción llamado sístole, durante los
cuales se generan variaciones de presión y de volumen en
los diferentes compartimientos cardiacos, responsables
¿QDOPHQWH�GHO�HIHFWR�GH�ERPED�
En el sistema cardiovascular la expresión presión
sistólica indica el valor máximo de presión que se alcanza
durante la sístole y representa la fuerza producida por la
FRQWUDFFLyQ�YHQWULFXODU��\�OD�SUHVLyQ�GLDVWyOLFD�VH�UH¿HUH�D�OD�
presión más baja durante la diástole y representa la presión
en reposo (residual) durante la diástole. La tensión arterial
media es la presión media del sistema cardiovascular y se
calcula así:
TAM = TAD + 1/3 (TAS - TAD)
Usualmente el choque es resultado de un gasto cardiaco
inadecuado. El gasto cardiaco (GC) es la cantidad (volu-
men) de sangre bombeada por el corazón en cada minuto.
Para determinarlo se multiplica la frecuencia cardiaca (FC)
por el volumen sistólico (VS). Su unidad de medida se
expresa en litros por minuto.2
*& �)&�[�96
El gasto cardíaco normal de un hombre joven y sano
es en promedio 5.6 litros por minuto. En condiciones
QRUPDOHV�*&� ����PO�ODWLGR�[����ODWLGRV�PLQ�§���O�PLQ��
119ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
En las mujeres es un 10% a 20% menor que este valor.2
Los experimentos han demostrado que el gasto cardiaco
aumenta notablemente cuando aumenta el tamaño corporal.
Por tanto, se puede expresar en términos de índice cardiaco:
JDVWR�FDUGLDFR�SRU�PHWUR�FXDGUDGR�GH�VXSHU¿FLH�FRUSRUDO��
*&�6XSHU¿FLH�FRUSRUDO
Una persona adulta de aproximadamente 70 kg de peso
WLHQH�HQ�SURPHGLR�XQD�VXSHU¿FLH�FRUSRUDO�GH�����P2, lo que
VLJQL¿FD�TXH�HO�tQGLFH�FDUGLDFR�PHGLR�QRUPDO�HQ�ORV�DGXOWRV�
es de 3 l/min/m2�GH�VXSHU¿FLH�FRUSRUDO�
Es importante recordar que la cantidad de sangre
bombeada por el corazón en cada sístole (volumen sistó-
lico), está determinada por tres factores: la precarga, la
contractilidad miocárdica y la poscarga.3 Principalmente
a expensas de un bajo volumen sistólico, por alteración de
sus diferentes determinantes de acuerdo con la naturaleza
del trauma, los pacientes politraumatizados presentan bajo
gasto cardiaco y los efectos deletéreos de la hipoperfusión
que caracterizan el choque.
Precarga
+DFH�UHIHUHQFLD�DO�JUDGR�GH�GLVWHQVLyQ�GH�OD�¿EUD�PXVFXODU�
cuando empieza a contraerse, que es directamente propor-
FLRQDO�DO�YROXPHQ�GH�VDQJUH�TXH�FRQWLHQH�DO�¿QDO�GH�OD�GLiV-
tole. El volumen de sangre venosa que retorna al corazón
está determinado por la capacitancia venosa, la volemia y
la diferencia entre la presión venosa media sistémica y la
presión atrial derecha. Este diferencial de presiones deter-
PLQD�HO�ÀXMR�YHQRVR��(O�FRPSRQHQWH�PiV�LPSRUWDQWH��HO�
volumen venoso, contribuye a la presión venosa sistémica
media. Se estima que cerca del 70% del volumen sanguíneo
corporal total está localizado en el circuito venoso. La rela-
ción entre el volumen venoso y la presión venosa describe
la compliance del sistema. Es este gradiente de presión el
TXH�OOHYD�HO�ÀXMR�YHQRVR�\�SRU�OR�WDQWR�HO�UHWRUQR�YHQRVR�
al corazón. Estos factores periféricos son habitualmente
más importantes para controlar el gasto cardiaco, ya que el
corazón tiene incorporado un mecanismo que normalmente
le permite bombear automáticamente la cantidad de sangre
que llegue a la aurícula derecha procedente de las venas
�OH\�GH�)UDQN�6WDUOLQJ��FXDQGR�ÀX\HQ�FDQWLGDGHV�PD\RUHV�
de sangre al corazón, se distienden las paredes de las ca-
vidades cardiacas; como resultado de esta distensión se
contrae el músculo cardiaco con mayor fuerza y, dentro de
ciertos límites, vacía las cavidades cardiacas expandidas).
Los factores que disminuyen el retorno venoso, como la
GHSOHFLyQ�GHO�YROXPHQ�VDQJXtQHR�HQ�OD�KHPRUUDJLD��¿QDO-
mente incidirán de manera negativa en la precarga con la
consecuente disminución del volumen sistólico y por tanto
del gasto cardiaco. Las lesiones por encima del diafragma
SXHGHQ�HYLGHQFLDU�SHUIXVLyQ�RUJiQLFD�LQVX¿FLHQWH�GHELGR�
a pobre gasto cardiaco por un trauma cerrado miocárdico,
taponamiento cardiaco o neumotórax a tensión que produce
UHWRUQR�YHQRVR�LQDGHFXDGR�\�DIHFWD�¿QDOPHQWH�OD�SUHFDUJD��
Cuando se pierde el control del tono vasomotor en casos
de choque neurogénico se produce una dilatación venosa
masiva que reduce la presión de llenado sistémico, que a
su vez reduce el retorno venoso.
Contractilidad miocárdica
6H�UH¿HUH�D�OD�ERPED�TXH�FRQGXFH�HO�VLVWHPD��3XHGH�DOWH-
rarse en casos como taponamiento cardiaco, lo cual afecta
¿QDOPHQWH��HO�YROXPHQ�VLVWyOLFR��
Poscarga
(V�OD�UHVLVWHQFLD�DO�ÀXMR�DQWHUyJUDGR�GH�OD�VDQJUH�TXH�GHEH�
superar el ventrículo izquierdo para bombear la sangre hacia
el sistema arterial. +DEOD�HVSHFt¿FDPHQWH�GH�OD�UHVLVWHQFLD�
vascular sistémica (periférica). Se afecta igualmente en
casos de choque neurogénico. Si bien, teóricamente, una
disminución en la poscarga derivaría en un aumento del
gasto cardiaco, por un aumento en la capacitancia vascular,
fenómeno concomitante en el choque neurogénico, el gasto
cardiaco se ve afectado.
Independientemente de si la causa del bajo gasto car-
diaco es un factor periférico o un factor cardiaco, siempre
que el gasto cardiaco cae por debajo del nivel necesario para
la adecuada nutrición de los tejidos se dice que la persona
sufre un choque circulatorio.
Los tipos de choque y sus consecuencias hemodinámi-
cas serán detalladas más adelanteen este capítulo.
120
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
A escala microhemodinámica también ocurren altera-
ciones importantes. Para ello cabe recordar que el metabo-
lismo aerobio utiliza glucosa y oxígeno como sustratos y
obtiene, mediante el ciclo del ácido cítrico (ciclo de Krebs),
ATP, H
2
O y CO
2
��(VWD�HV�OD�YtD�SULQFLSDO�\�OD�PiV�H¿FD]�HQ�
la producción energética. Mediante esta vía se generan 38
moléculas de ATP por cada molécula de glucosa degradada
a CO
2
y H
2
O. En ausencia de adecuada perfusión tisular,
la vía del metabolismo anaerobio es la opción para la ob-
tención de energía, aunque con mucho menor rendimiento
energético y la producción inevitable de ácido láctico. La
glucólisis puede ocurrir en condiciones anaerobias, pero
esto tiene un precio porque se limita la cantidad de ATP
que se forma por mol de glucosa oxidada (sólo 2), así
que se tiene que metabolizar más glucosa en condiciones
anaerobias que en condiciones aerobias.
Para garantizar la obtención de sustratos para el me-
tabolismo aerobio se requiere la llegada de los hematíes a
las células (tejidos). Para este paso es necesario un número
GH�KHPDWtHV�VX¿FLHQWH�\�XQ�YROXPHQ�VDQJXtQHR�DGHFXDGR��
factor que con frecuencia se halla seriamente afectado en el
paciente traumatizado. El traspaso de oxígeno a las células
es igualmente importante, lo cual puede verse afectado por
circunstancias como el edema, que aleja los hematíes de
los capilares, situación que puede ser concomitante con la
legión traumática o llegar a complicarla.
Vasos sanguíneos
Sistema cerrado de conductos cuya función es contener y
transportar la sangre del corazón a los tejidos y de vuelta al
FRUD]yQ���(O�ÀXMR�VDQJXtQHR��*&��HV�GLUHFWDPHQWH�SURSRU-
cional a la fuerza (presión arterial media) e inversamente
proporcional a la resistencia (resistencia vascular sistémi-
FD���/D�VDQJUH�ÀX\H�D�WUDYpV�GH�ORV�YDVRV�SULQFLSDOPHQWH�SRU�
el efecto cardiaco de bomba; sin embargo, otros elementos
IDYRUHFHQ� HVWH� ÀXMR�� FRPR� VRQ� OD� SUHVLyQ� QHJDWLYD� GHO�
tórax durante la inspiración, la compresión venosa por los
músculos durante el ejercicio, y la retracción diastólica ar-
WHULDO��(QWUH�ORV�PHFDQLVPRV�TXH�HMHUFHQ�UHVLVWHQFLD�DO�ÀXMR�
se encuentra la viscosidad sanguínea y en mayor proporción
el diámetro de los vasos (principalmente las arteriolas). La
función de las arterias es la de transportar sangre con una
SUHVLyQ�HOHYDGD�KDFLD�ORV�WHMLGRV��ÀXMR�DOWR���/DV�DUWHULRODV�
actúan como válvulas de control, con gran capacidad de
DOWHUDU�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�VHJ~Q�VX�HVWDGR�GH�GLODWDFLyQ�R�
contracción. Los capilares realizan el intercambio de gases,
líquidos, electrolitos, metabolitos, etc., entre la sangre, el
líquido intersticial y las células. Las vénulas recogen la
sangre de los capilares y desembocan en venas de mayor
tamaño, cuya función es la de transportar la sangre hacia
el corazón y sirven como reservorio de ella.
Existen mecanismos reguladores sistémicos y locales
GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR�TXH�DMXVWDQ�ODV�UHVSXHVWDV�YDVFXODUHV�
en el cuerpo, lo que depende fundamentalmente de las
necesidades y prioridades de los tejidos.
Sangre
La sangre constituye el líquido circulante del sistema
cardiovascular; contiene elementos celulares (eritrocitos,
leucocitos, plaquetas), electrolitos, proteínas, etc., suspen-
didos en el plasma. La volemia está relacionada con la edad,
al igual que existe un porcentaje variable de agua corporal
en relación con la edad. (Tabla 1).
El agua corporal total (ACT) se encuentra en dos
compartimientos: intracelular (líquido intracelular) y
extracelular (líquido extracelular), separados por la
membrana celular. Este líquido a su vez está dividido en
dos subtipos: intersticial e intravascular, separados por la
membrana capilar.
Existe una delicada relación entre el tamaño del conte-
nedor del sistema vascular (vasos) y el líquido intravascular
(volemia), lo cual condiciona que variaciones en estos com-
SRQHQWHV�LQÀX\DQ�GH�PDQHUD�GLUHFWD�H�LQPHGLDWD�VREUH�HO�
ÀXMR�VDQJXtQHR��FRQVWLWX\pQGRVH�DVt�HQ�XQD�GH�ODV�PD\RUHV�
bases terapéuticas en el tratamiento del choque hipovolé-
mico. Constantemente funcionan múltiples mecanismos
para ajustar y equilibrar el aporte y las pérdidas de líquidos
(balance de líquido), lo cual origina que en condiciones
normales el volumen de agua del organismo permanezca
constante (normovolemia). Como ya se ha mencionado,
VH�UHTXLHUH�TXH�VH� OOHYH�D�FDER�XQ� LQWHUFDPELR�H¿FLHQWH�
de nutrientes en las células para garantizar su viabilidad.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
121ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Para el intercambio de oxígeno y otros nutrientes es
necesario su paso inicialmente del líquido intravascular
al líquido intersticial a través de la membrana capilar; pos-
teriormente estos nutrientes tienen que llegar a las células
desde el líquido intersticial hasta el líquido intracelular,
atravesando la membrana celular. Este paso se lleva a cabo
mediante procesos de difusión (paso de solutos a través de
una membrana que tiene grados de permeabilidad variables
a diferentes solutos) y ósmosis (movimiento del agua a
través de una membrana desde una zona hipotónica hacia
una hipertónica). Dos fuerzas en equilibrio en la microcir-
culación permiten que el movimiento de líquidos entre los
compartimentos se lleve a cabo sin comprometer de manera
negativa la volemia: la presión capilar hidrostática (empuja
líquido del endotelio capilar al intersticio) y la presión
osmótica coloidal, que fuerza el líquido a permanecer en
el espacio intravascular.
Tabla 1. Volumen sanguíneo circulante estimado
Edad
Adulto hombre 70
Adulto mujer
Suministro de oxígeno
Los efectos nocivos en la economía del organismo en el
estado de choque se deben principalmente a la activación
del metabolismo anaerobio por el aporte inadecuado de
oxígeno a los tejidos; por ende, la medición de este aporte
sirve también como indicador del compromiso del cho-
que. El aporte de oxígeno a los tejidos es la cantidad de
oxígeno suministrado a todo el organismo por minuto, y
es producto del GC (o índice cardiaco) por el contenido
arterial de oxígeno:
SO
2
= IC * Contenido arterial de oxígeno
El contenido arterial de oxígeno se expresa en ml de
O
2
por dl de sangre:
Contenido arterial de oxígeno = [ ] Hb * 1,34 ml de O
2
* Sat oxihemoglobina + (PaO
2
*0.03)
El contenido normal de oxígeno arterial es alrededor de
18 – 20 ml de oxígeno por dl de sangre. En condiciones ba-
sales los tejidos extraen 25% del suministro de oxígeno; sin
embargo, los tejidos muestran volúmenes de extracción de
oxígeno variables según su metabolismo. Como se expone
en la fórmula, cuando se presenta una situación en el cual
el gasto cardiaco se encuentre alterado (Ej: hipovolemia),
presenta y se asocia a una disminución en la cantidad de he-
moglobina (Ej: anemia) y a una inadecuada saturación de la
oxihemoglobina (alteraciones de la vía aérea-ventilación),
se entiende el porqué la terapia de los pacientes en estado
de choque hipovolémico por hemorragia se fundamenta
en tratar de restaurar la entrega de oxígeno a los tejidos
mientras se corrige la causa subyacente.
Cabe aclarar que los valores de hematocrito y hemo-
JORELQD�QR�VRQ�FRQ¿DEOHV�SDUD�GHWHUPLQDU�OD�SpUGLGD�DJXGD�
de sangre y son inadecuados para diagnosticar un estado
de choque.
La pérdida masiva de sangre puede causar una leve
disminución del hematocrito, y este valor tan solo podría
sugerir una pérdida masiva de sangre o una anemia pre-
existente. Sin embargo, con un hematocrito normal no se
SRGUtD�GHVFDUWDU�XQD�SpUGLGD�VLJQL¿FDWLYD�GH�VDQJUH�
En la Tabla 2 se exponen los tiempos máximos de
tolerancia a la isquemia de los principales órganos del
cuerpo humano. Nótese cómo los órganos vitalesson los
que menos toleran la privación de oxígeno.
Tabla 2. Tolerancia de los órganos a la isquemia: Sensibilidad
de las células del organismo a la falta de oxígeno.
Órgano Tiempo
Cerebro-Corazón-Pulmones
45-90 min
Piel-Músculo-Hueso
Tabla 3. Variaciones en la saturación de oxígeno. Tomado y
adaptado de Marino P L. The ICU Book 3rd Edition. Edición.
Estado SaO2 (%) SvO2 (%) SaO2-SVO2 (%)
Normal >95 20-30
Hipovolemia >95 30-50
Choque
hipovolémico
>95 <50 >50
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
122
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Etapas del choque
Una de las descripciones clásicas acerca de las conse-
cuencias celulares de la hipoperfusión es la de Benjamin
Trump y colaboradores. En este esquema se comprende
GH�PDQHUD�SUHFLVD�OD�SHUIXVLyQ�WLVXODU��VX�GH¿FLHQFLD�\�VXV�
defectos en la célula.
La historia natural de la muerte celular secundaria a
hipoperfusión con isquemia/hipoxia secundarias muestra
que, una vez desencadenado el proceso, se produce una
secuencia de eventos que lleva a la muerte de la célula.
Se han descrito siete etapas
Coagulopatía traumática
Es el estado hipocoagulable que ocurre después de una
lesión como resultado de los efectos combinados de la
acidosis, la hipotermia, la hemodilución por resucitación
con líquidos y la pérdida de proteínas de coagulación
con sangrado continuo y consumo. Esta condición, por
tanto, empeora el sangrado. Se la ha considerado como
un predictor independiente de la necesidad de transfusión
PDVLYD��!���8*5�HQ����KRUDV��\�PXHUWH���/RV�SDFLHQWHV�
que desarrollan coagulopatía tienen mayor probabilidad de
estadía prolongada en UCI, falla orgánica multisistémica
(falla renal) y lesión pulmonar aguda.
La coagulopatía traumática aguda ocurre antes de la
GLOXFLyQ�VLJQL¿FDWLYD��HQWUH�ORV����PLQXWRV�GHVSXpV�GH�OD�
lesión, y afecta un 24% - 56% de los pacientes. Aunque
OD�¿VLRSDWRORJtD�QR�HV�WRWDOPHQWH�HQWHQGLGD��VH�SLHQVD�TXH�
es concomitante con la hipoperfusión.
La hipotermia es un evento común asociado al trauma,
causado por pérdida de calor en la escena sin adecuado con-
trol ambiental y por los manejos en el trayecto al hospital.
Estudios in vitro muestran que la actividad de coagulación
de la proteasa está moderadamente reducida cuando la
temperatura desciende de 37 ºC a 33 ºC. Este cambio en
la temperatura parece tener efecto igualmente en la función
C
H
O
Q
U
E
C
O
M
P
E
N
S
A
D
O
O
N
O
P
R
O
G
R
E
S
I
V
O
Cuando la célula “atra-
viesa” la etapa IV, in-
dependientemente del
manejo, la célula inde-
fectiblemente morirá.
Fase reversible
Fase I: “apelotonamiento” reversible
de la cromatina nuclear debido a
acidosis intracelular derivada de la
activación de vías productoras de
ácido láctico en ausencia de O2 .
Este fenómeno también puede ser
la consecuencia de la pérdida de
los puentes de potasio y su principal
efecto es una disminución reversible
de la síntesis de RNA nuclear.
Fase II: alteración del funciona-
miento de la bomba sodio-potasio
ATP-asa, con acúmulo de sodio
intracelular y edema secundario,
evidente en la mitocondria y el
retículo endoplásmico. Comienzan
a aparecer bulas en la pared celu-
lar y hay pérdida de los gránulos
mitocondriales. Es reversible si se
restauran las condiciones de normo
perfusión.
Fase III: se acentúa el edema celular
y mitocondrial. Ocurre dilatación
del retículo endoplásmico y de
las crestas mitocondriales, que se
acompaña de una pérdida de K y
una inhibición de la síntesis proteica.
Estructuralmente aumentan las
bulas en la membrana y se inhibe en
gran medida la función mitocondrial.
Transición a la etapa de no retorno
Fase IV: determina la irreversibilidad
del proceso. Acentuación de los fe-
nómenos de edema celular, mito-
condrial y del retículo endoplásmico,
reducción de la síntesis proteica y
pérdida de potasio.
Fase de consolidación de la muerte
Fase IV: determina la irreversibilidad del proceso.
Acentuación de los fenómenos de edema celular,
mitocondrial y del retículo endoplásmico, reducción
de la síntesis proteica y pérdida de potasio. ingreso
de un exceso de calcio a la célula, que de persistir,
tiene consecuencias catastróficas para la supervi-
vencia celular
Fases V, VI y VII: continúa la cascada
Ingreso de Ca masivo, se satura la calmodulina,
y se forma un complejo calcio-calmodulina con
efectos nocivos:
a) Activa fosfolipasas que hidrolizan los fosfolípidos
de las membranas;
b) Altera el esqueleto celular, la orientación de los
organelos y aumenta las vesículas autofágicas;
c) Separa las uniones intercelulares
d) Aumenta el calcio mitocondrial. Estas acciones
producen un efecto dominó: se rompen los
lisosomas y demás estructuras celulares
D
A
Ñ
O
I
R
R
E
V
E
R
S
I
B
L
E
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
Necrosis
123ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
plaquetaria y puede causar reducción en la activación de
las plaquetas y en la agregación y adhesión al factor Von
:LOOHEUDQG�HQ�ODV�VXSHU¿FLHV�HQGRWHOLDOHV�
Por debajo de los 33 ºC hay evidencia de disfunción
de las proteasas así como de disfunción plaquetaria sig-
QL¿FDWLYD��6LQ�HPEDUJR�� WHPSHUDWXUDV�PHQRUHV�GH���� �&��
son poco comunes (uno de cada 10 pacientes de trauma).
La acidosis es otra complicación común del trauma
grave, causada por lesión tisular, hipoxia, hipoperfusión
y subsecuente producción de ácido láctico. La acidosis
tiene igualmente varios efectos deletéreos en la hemos-
tasia, incluida la disfunción plaquetaria y de proteasas de
la coagulación. Las investigaciones han demostrado que
un pH de 7.2 lleva a una pérdida del 50% de la actividad
del complejo protrombinasa (FXa/Va). Adicionalmente,
la generación de trombina se reduce a valores la mitad de
OR�QRUPDO��D�XQ�S+�GH�����H�LQFUHPHQWR�GH�OD�¿EULQyOLVLV��
La iatrogenia juega a su vez un papel importante en
la perpetración de la coagulopatía, y ocurre por el fenó-
meno de hemodilución ocasionado por una reanimación
LQWHQVLYD�FRQ�OtTXLGRV��(O�YROXPHQ�GH�ÀXLGR�DGPLQLVWUDGR�
es proporcional a la coagulopatía. Se ha demostrado que
más de 40% de los pacientes traumatizados desarrollan
coagulopatía después de la administración de dos litros de
cristaloides y coloides, y puede llegar hasta el 70% con la
administración de cuatro litros o más. Algunas investiga-
ciones sugieren que la hemodilución lleva directamente a
la prolongación del tiempo de protrombina por la reducción
de nivel del factor VII.
Se ha postulado que la coagulopatía traumática aguda
se produce principalmente por la proteína C activada, que
causa efectos tanto coagulantes (al inhibir los factores Va
\�9,,,D��FRPR�SUR�¿EULQROtWLFRV�DO� LQKLELU�HO� LQKLELGRU���
del activador de plasminógeno (PAI-1).
Se han descrito altos niveles de activador tisular del
plasminógeno (tPA) en pacientes coagulopáticos. El tPA
es un potente activador del plasminógeno y se piensa que
es liberado desde las células endoteliales en respuesta a la
lesión. Una hipótesis soportada por varios estudios clínicos
D¿UPD�TXH�HO�3$,���LQKLEH�ORV�HIHFWRV�GH�OD�W3$�\�SRU�OR�
WDQWR��FRQ�OD�SURJUHVLyQ�GHO�FKRTXH��OD�¿EULQyOLVLV�VH�YXHOYH�
más marcada.
$~Q�KR\�QR�H[LVWH�XQ�FRQVHQVR�FODUR�VREUH�OD�GH¿QLFLyQ�
de coagulopatía traumática. Clásicamente el diagnóstico de
coagulopatía traumática se ha hecho cuando el PTT o el
PT están prolongados más de 1.5 veces el límite superior
normal. Los estudios han reportado que tanto el PT como
el PTT son factores independientes de mortalidad. El PT/
INR puede ser más sensible que el PTT para la coagulopatía
WUDXPiWLFD��\�SRU�OR�WDQWR�XQ�PHMRU�PDUFDGRU��ÒWLOHV�\�GH�
fácil realización en urgencias, su limitación radica en el
tiempo promedio de obtención de resultados: 65 minutos.
Mientras que los ensayos de coagulaciónestándar
sólo detectan el tiempo de inicio de la coagulación, la
tromboelastometría (TEM ®) proporciona información
sobre la cinética de enteros de la hemostasia: el tiempo de
coagulación, la formación de coágulos, la estabilidad del
coágulo y la lisis. Los test viscoelásticos pueden ser un
medio de individualizar el manejo de la coagulación para
los pacientes y guiar la resucitación con transfusión.
La mortalidad después del trauma está asociada de
manera independiente con valores bajos de resistencia
del coágulo determinados por una técnica denominada
ROTEM®. Datos recientes también muestran que la coa-
gulopatía traumática aguda puede ser caracterizada por el
test de ROTEM®. Una amplitud del coágulo de 5 minutos
(una medida de la fortaleza del coágulo) menor que 36 mm
puede ser usada para diagnosticar coagulopatía traumática
aguda y predecir la necesidad de transfusión masiva. Otro
de los cambios viscoelásticos reportados asociados con el
trauma es el incremento en el tiempo para coagular. Los test
viscoelásticos tienen la ventaja de sus rápidos resultados
(entre 5-10 min de empezado el test), y proveen informa-
ción de la contribución de los factores de coagulación,
¿EULQyJHQR�\�SODTXHWDV��D�OD�KHPRVWDVLD��DVt�FRPR�EXHQD�
GRFXPHQWDFLyQ�DFHUFD�GH�¿EULQyOLVLV��DXQTXH�HVWR�SXHGH�
a menudo tomar al menos 30 minutos).
&ODVLÀFDFLyQ�GHO�FKRTXH
(O�SURSyVLWR�GH�FODVL¿FDU�HO�FKRTXH�HV�IDFLOLWDU�VX�UHFRQR-
cimiento y promover la adopción de una terapia correcta y
HVSHFt¿FD�WDQ�UiSLGR�FRPR�VHD�SRVLEOH��(O�FKRTXH�VH�SXHGH�
FODVL¿FDU�GHVGH�GLIHUHQWHV�SXQWRV�GH�YLVWD�GH�acuerdo con
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
124
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
su etiología, etapa (progresión), parámetros hemodinámi-
cos, de consumo de oxígeno, metabólicos, etc.; a su vez,
H[LVWHQ�VXEFODVL¿FDFLRQHV�UHODFLRQDGDV��SRU�HMHPSOR��FRQ�
el manejo.
choque según su etiología. Dicha categorización del choque
de acuerdo con la causa, aunque simplista, permite una
visión general realmente útil, sin olvidar que en ocasiones
las etiologías se superponen.
'H�PDQHUD�FOiVLFD�VH�KD�FODVL¿FDGR�HO�FKRTXH��FRPR��
hipovolémico (hemorrágico, no hemorrágico), cardiogé-
QLFR��GLVWULEXWLYR��QHXURJpQLFR��DQD¿OiFWLFR��\�REVWUXFWLYR�
(Figura 1).
3DUD�HIHFWRV�SUiFWLFRV�HQ� WUDXPD�FRQYLHQH�FODVL¿FDU�
inicialmente el choque en el paciente traumatizado como
hemorrágico o no hemorrágico. Dentro del no hemorrágico
caben los demás tipos de choque mencionados.
La determinación inicial de la causa del choque depen-
de de la realización de una adecuada y completa historia
clínica sumada a un cuidadoso examen físico.
&KRTXH�KLSRYROpPLFR
El estado de hipoperfusión se presenta por disminución
considerable del contenido vascular (hipovolemia), lo que
ocasiona una menor precarga y por ende disminución del
gasto cardiaco. Existen dos tipos de choque asociados a
la hipovolemia:
Choque no hemorrágico
Se debe a una pérdida de volumen plasmático sin com-
promiso de la masa eritrocitaria. Las causas pueden ser
múltiples y van desde enfermedades gastrointestinales
(diarrea, vómito), hasta alteraciones renales (uso de diu-
réticos, diabetes insípida, diuresis osmótica) y aumento de
ODV�SpUGLGDV�LQVHQVLEOHV��¿HEUH�TXH�RFDVLRQD�VXGRUDFLyQ�H�
El choque se puede dar por la alteración de la función
de cualquiera de los tres componentes del sistema cardio-
vascular: bomba, contenedor y volumen de líquido. Este
FRQFHSWR�OOHYD�D�VX�YH]�D�OD�FODVL¿FDFLyQ�FRQYHQFLRQDO�GHO�
Tipos de choque según su etiología
Hipovolémico Cardiogénico Obstructivo Distributivo
Hemorrágico No Hemorrágico Neurogénico Anafiláctico
Figura 1. Tipos de choque según su etiología
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
125ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
KLSHUYHQWLODFLyQ���3DUD�HO�FDVR�HVSHFt¿FR�GHO�WUDXPD�SXHGH�
encontrarse en los casos de formación de un tercer espacio
(quemaduras, peritonitis, ascitis, edema traumático), y
también se puede presentar por aportes inadecuados.
Choque hemorrágico
En los pacientes traumatizados la causa más común del
shock es la hemorragia y sus manifestaciones dependen del
volumen sanguíneo perdido, que origina mecanismos com-
pensatorios y repercusiones de la hipoperfusión y la hipoxia.
3XHGH�GH¿QLUVH�OD�KHPRUUDJLD�FRPR�OD�SpUGLGD�DJXGD�
del volumen de sangre circulante. El volumen de sangre
de un adulto normal es aproximadamente el 7% del peso
corporal. El volumen de sangre de los adultos obesos se
estima basado en su peso corporal ideal. El volumen de
sangre para un niño se calcula como el 8-9% del peso
corporal (80-90 ml/kg).
Dado que la hemorragia es la causa más común de
choque después de una lesión traumática, puede consi-
derarse que todos los pacientes con lesiones múltiples
tienen elementos de hipovolemia. Esta presunción no es
errada, especialmente en el abordaje inicial de los pacientes
politraumatizados, algunos de los cuales pueden encon-
trarse en estado de choque no hemorrágico y sin embargo
VH� EHQH¿FLDQ�GH� XQD� UHVXFLWDFLyQ�EUHYH� FRQ�YROXPHQ�\�
muestran una respuesta parcialmente positiva en su estado
hemodinámico.
3RU� OR� WDQWR�� VL� VH� LGHQWL¿FDQ� VLJQRV� GH� FKRTXH�� HO�
tratamiento usualmente debe instaurarse como si el pa-
ciente estuviera hipovolémico. Pero una vez hecho esto es
mandatorio determinar si la causa del choque es diferente
y por lo tanto la conducta de reposición de volumen es
LQVX¿FLHQWH�R�ELHQ�GHOHWpUHD��'XUDQWH�HO�PDQHMR�LQLFLDO�HV�
posible detectar algunos de estos casos de choque traumá-
tico no hemorrágico, como los debidos a taponamiento
cardiaco, neumotórax a tensión, contusión miocárdica o
trauma raquimedular, capaces de complicar un estado de
choque hipovolémico-hemorrágico. Se debe entender que
para establecer la presencia de choque en el paciente trau-
matizado que ingresa al servicio de urgencias, ningún tipo
de estudio es más efectivo y práctico que el examen clínico.
El uso de estudios adicionales para el diagnóstico etiológico
preciso no deberá en ningún caso retardar el aporte enérgico
de volumen plasmático al menos en el ámbito hospitalario,
ya que en el ámbito prehospitalario se deben tener otras
consideraciones para tratar el choque hemorrágico. Estu-
dios invasivos como la medición de la PVC y la presión en
cuña de la arteria pulmonar facilitan el tratamiento, pero
su uso dependerá del compromiso sistémico del choque y
la edad del paciente, entre otras consideraciones. Recursos
diagnósticos como las radiografías de tórax, pelvis y ab-
domen, junto con la ultrasonografía, ayudan a determinar
la etiología del choque, pero su manejo en cualquier caso
deberá, como mínimo, ser simultáneo a la realización de
los estudios.
Las lesiones de los tejidos blandos ocasionan edema
en el área, proporcional a la gravedad de la lesión; por esta
razón se produce una pérdida adicional de la volemia, ya
que se presenta una transferencia de líquido desde el plasma
hacia el espacio intersticial.
(IHFWRV�ÀVLRSDWROyJLFRV�GH�OD�KHPRUUDJLD
Macrohemodinámicos/Sistémicos
La hemorragia ocasiona pérdida del volumen sanguíneo; en
consecuencia, se disminuye el retorno venoso, lo que causa
disminución del gasto cardiaco y debido a esto una merma
del suministro de oxígeno a los tejidos y activación del
metabolismo anaerobio. En el sistema se ponen en marcha
diversos mecanismos que intentan aumentar el aporte de
oxígeno tisular, especialmente a los órganos más sensibles a
la isquemia, para lo cual el organismo se vale de diferentes
PHGLRV��,QLFLDOPHQWH�VH�LQWHQWD�XQD�FRPSHQVDFLyQ�UHÀHMD�
VLPSiWLFD��6H�FRQVLGHUD�TXH�ORV�UHÀHMRV�VLPSiWLFRV�KDFHQ�
que la cantidad de sangre que se puede perder sin causar
la muerte sea hasta dos veces la posibleen ausencia de los
UHÀHMRV��/D� UHVSXHVWD�FLUFXODWRULD� LQLFLDO�D� OD�SpUGLGD�GH�
sangre son la vasoconstricción compensatoria progresiva
FXWiQHD�PXVFXODU� \� YLVFHUDO� \� OD� SUHVHUYDFLyQ� GHO� ÀXMR�
sanguíneo a los riñones, el corazón y el cerebro con el
mantenimiento de la circulación visceral (priorización de
recursos). Como mecanismo compensatorio para preservar
el gasto cardiaco, la respuesta a la depleción aguda de
volumen es un incremento en la frecuencia cardiaca. De
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
126
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
ahí que en la mayoría de casos la taquicardia sea el signo
circulatorio medible más temprano de choque.
FC x ?VS = ?GCB�FC x ?VS = GC normal
Por efecto de catecolaminas endógenas que se liberan
durante el trauma se incrementa la resistencia vascular
periférica, lo que aumenta la presión sanguínea diastólica
y reduce la presión de pulso, pero hace poco para elevar la
presión de perfusión de los órganos. Otras hormonas como
OD�KLVWDPLQD��OD�EUDGLFLQLQD��ODV�EHWD�HQGRU¿QDV�\�XQD�FDV-
cada de prostanoides y otras citoquinas son liberadas hacia
la circulación durante el choque. Estas sustancias tienen
propiedades vasoactivas y por tanto efectos profundos en
la microcirculación y la permeabilidad vascular.
Es importante aclarar que la autorregulación que existe
en los lechos vasculares cerebral y coronario da lugar a
TXH�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�HQ�HVWRV�yUJDQRV�VH�PDQWHQJD�HQ�
valores esencialmente normales mientras la PAS no caiga
por debajo de 70 mmHg en el adulto. Independientemente
de cualquier cambio en el tono vasomotor o en la función
de la bomba cardiaca, una pérdida del 30-40% del volumen
circulante llevará a hipotensión marcada e hipoperfusión
de órganos.
Los principales mecanismos compensatorios cardio-
vasculares son:
Aumento del GC:�(O�DXPHQWR�GHO�ÀXMR�VLVWpPLFR�VH�GD�
gracias al incremento, principalmente de dos parámetros: la
frecuencia cardiaca (taquicardia) y la fuerza de contracción
(inotropismo positivo).
Aumento del retorno venoso: Aumenta la contracción
de las venas frente a un volumen reducido, de manera que
se percibe como un aumento en el volumen de sangre del
sistema venoso; de esta manera el sistema intenta mantener
un retorno venoso adecuado.
Aumento del volumen: Existen múltiples mecanismos
SDUD�HO�DXPHQWR�GH�OD�YROHPLD��DOJXQRV�PiV�H¿FLHQWHV�H�
inmediatos que otros.
a. Recambio transcapilar: Es el proceso por el cual el
volumen de líquido intersticial pasa temporalmente al
volumen plasmático; así, el líquido intersticial actúa
como un volumen buffer, pero de capacidad limitada.
El volumen de líquido puede ser tanto como un litro en
HO�SDFLHQWH�DGXOWR��OR�TXH�GHMD�XQ�Gp¿FLW�HQ�HO�HVSDFLR�
intersticial. Este proceso comienza durante la primera
hora después de la hemorragia y se puede prolongar
hasta 30-40 horas, inicialmente a una velocidad de 90-
120 ml/h, la cual va disminuyendo progresivamente.
b. Activación del eje renina-angiotensina-aldosterona y de
la ADH: Ocasiona retención de Na y H
2
O renal, que se
distribuye en un 80% intersticialmente y suple en parte
HO�Gp¿FLW�JHQHUDGR�SRU�HO�OOHQDGR�WUDQVFDSLODU��
c. Activación de la médula ósea: Lo cual busca no solo
suplir el volumen sanguíneo perdido, sino la capacidad
de transporte de oxígeno dada por los eritrocitos. Este
proceso es lento e inicia horas después de la pérdida
de sangre y se prolonga hasta 6-8 semanas según las
pérdidas.
Celulares
Las células que no reciben adecuada perfusión y oxigena-
ción carecen del suministro de sustratos esenciales para el
metabolismo aeróbico normal y la producción de energía.
Dicha falta de oxígeno para la síntesis de ATP, esencial
para las funciones celulares, obliga a las células a utilizar
el metabolismo anaerobio como medida de salvamento.
Por esta vía se emplea la glucosa y mediante el ciclo de
Embden Mayerhof se obtiene ATP, ácido láctico y ácido
SLU~YLFR��6LQ�HPEDUJR��HVWD�HV�XQD�YtD�LQH¿FD]�SDUD�SUR-
ducir energía, genera desechos potencialmente nocivos y
HVWi�OLPLWDGD�D�XQ�FRUWR�WLHPSR��/D�LQH¿FLHQFLD�GHO�VLVWHPD�
se debe a que se producen tan solo dos moléculas de ATP
por gramo de glucosa usada frente a las 38 moléculas de
ATP totales generadas durante la glucólisis aeróbica. Si
el choque es prolongado y la entrega de sustrato para la
generación de ATP continúa inadecuada, se mantiene el
metabolismo en condiciones anaerobias y la mayor pro-
porción de ácido pirúvico se convierte en ácido láctico,
el cual difunde fácilmente la membrana celular hacia el
OtTXLGR�H[WUDFHOXODU�\�¿QDOPHQWH� OR�DOWHUD�� OD�PHPEUDQD�
celular queda inhabilitada para mantener su integridad y
se pierde el gradiente eléctrico normal.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
Compensación
127ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
La producción aumentada de ácido láctico, que va de
un valor normal de 1 mmol/l hasta valores mayores de 9
mmol/l, deprime el miocardio, disminuye la capacidad de
respuesta vascular periférica a las catecolaminas y puede
llegar a causar coma.
La primera evidencia de la hipoxia celular es el edema
del retículo endoplásmico. Hay daño mitocondrial, se pre-
senta ruptura lisosomal y se liberan enzimas que causan
lisis de otras estructuras intracelulares. También se activa
HO�VLVWHPD�LQÀDPDWRULR�FRQ�PLJUDFLyQ�GH�OHXFRFLWRV�\�OL-
beración de citoquinas y otras sustancias vasodilatadoras.
Al no corregirse a tiempo el choque las células pierden
la capacidad de generar energía, lo que hace insostenible
el mantenimiento de la membrana celular al perder el
gradiente eléctrico. En este punto, entran a la célula Na y
H
2
O. Este proceso tardío incrementa la pérdida de volemia
y la hipoperfusión.
Para intentar revertir las alteraciones ocasionadas
por la activación del metabolismo anaerobio se presenta
un aumento de la frecuencia respiratoria, pues al detectar
un incremento de la concentración de CO
2
, producto
del intento del organismo de neutralizar los ácidos
GHO�PHWDEROLVPR�DQDHURELR��OD�UHVSXHVWD�¿VLROyJLFD�HV�
aumentar la frecuencia respiratoria para “barrer” este
exceso de CO
2
.
Microvasculares
A medida que el choque progresa ocurren cambios micro-
vasculares en los que se pueden distinguir tres fases:
Fase isquémica:�+D\�GLVPLQXFLyQ�GHO�ÀXMR�FDSLODU�\�
aparición del metabolismo anaerobio con el subsiguiente
aumento de la producción de desechos (ácido láctico).
Fase de estancamiento: Durante esta fase se abre el
esfínter precapilar y se cierra el esfínter poscapilar, lo cual
aumenta la presión hidrostática y ésta a su vez ocasiona un
aumento del líquido intersticial, con presencia de edema
y acidosis tisular.
Fase de lavado: El esfínter poscapilar se abre y el
ácido láctico acumulado en el líquido intersticial pasa a
la circulación sistémica y ocasiona una acidosis sistémica.
&KRTXH�FDUGLRJpQLFR
6H�GHEH�D�XQD�LQVX¿FLHQFLD�HQ�OD�DFWLYLGDG�GH�ERPED�GHO�
corazón, en la mayoría de las veces por una falla en la
función miocárdica. La disfunción miocárdica puede ser
causada por un trauma cerrado cardiaco, por taponamiento
cardiaco, por embolismo aéreo o, raramente, por un infarto
de miocardio asociado con el trauma del paciente. Todos
los pacientes con trauma cerrado de tórax necesitan moni-
toría de EKG constante para detectar patrones de lesión y
arritmias. De manera especial, el trauma cardiaco cerrado
debería ser sospechado cuando el mecanismo de lesión
hacia el tórax es desaceleración rápida. Para la valoración
de este tipo de choque no es útil el control de niveles de
enzimas cardiacas, debido a que por el trauma asociado
éstas pueden estar elevadas y no ser buenos marcadores
GH� OHVLyQ� FDUGLDFD��/D�PRQLWRUtD� HOHFWURFDUGLRJUi¿FD�\�
por ecografía cardiaca es útil para el diagnóstico, pero aún
se debate su papel en el paciente crítico en el servicio de
urgencias. La ecocardiografía puede ser útil en el diagnós-
tico del taponamiento cardiaco y la ruptura valvular, pero a
menudo no es práctica o no se encuentra inmediatamente
disponible en la sala de urgencias. Para estos casos el eco-
)$67�SXHGH�LGHQWL¿FDU�ÀXLGR�SHULFiUGLFR�\�OD�SUREDELOLGDG�
de taponamiento cardiaco como la causa del choque.
(VWH�WLSR�GH�FKRTXH�VH�FODVL¿FD�VHJ~Q�VL�VH�SURGXFH�SRU�
causas intrínsecas o extrínsecas al corazón, así:
Intrínsecas
$OWHUDFLRQHV�GHO�PLRFDUGLR��SRU�REVWUXFFLyQ�GHO�ÀXMR�FR-
ronario (Ej: IAM), por trauma/contusión directa (trauma
de tórax).
Arritmias: por hipoxia, que causa frecuentemente
taquicardias y extrasístoles. Por contusión directa, que
usualmente produce taquicardia leve persistente.
Ruptura valvular: es raro que se produzca, pero cuando
sucede se asocia a una compresión intensa y rápida del
DEGRPHQ��3XHGH�GHEXWDU� FRPR�XQD� LQVX¿FLHQFLD� DJXGD��
con edema pulmonar y choque.
Extrínsecas
�1RWD��SRU�VX�¿VLRSDWRORJtD��D�VX�YH]�HVWDV�FDXVDV�H[WUtQ-
secas pueden catalogarse dentro del grupo independiente:
causas obstructivas).
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
128
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Taponamiento cardiaco: Ocasiona una disminución del
llenado ventricular durante la diástole, disminuyendo así el
volumen sistólico (ley de Frank Starling). Usualmente se
relaciona con el trauma penetrante de tórax (especialmente
si la lesión se ubica en el área precordial), pero también
puede ocurrir como resultado de trauma cerrado de tórax.
La clásica tríada de Beck (ruidos cardiacos velados, in-
gurgitación yugular e hipotensión) no es una constante, y
por tanto su ausencia no excluye esta condición. El tapo-
namiento cardiaco se trata de mejorar con toracotomía. La
pericardiocentesis puede ser usada como una maniobra tem-
poral cuando la toracotomía no es una opción disponible.
1HXPRWyUD[�D�WHQVLyQ� Es una verdadera emergencia
quirúrgica que requiere inmediato diagnóstico y tratamien-
to. Se desarrolla cuando el aire entra al espacio pleural pero
un mecanismo de válvula impide su escape. Como conse-
cuencia de ello la presión intrapleural se eleva, causando
colapso total del pulmón y desplaza el mediastino al lado
opuesto con el consecuente colapso del sistema venoso,
GL¿FXOWDG�SDUD�HO�UHWRUQR�YHQRVR�\�FDtGD�GHO�JDVWR�FDUGLD-
co. El neumotórax a tensión puede imitar el taponamiento
cardiaco, pero se diferencia de este último por la ausencia
GH�UXLGRV�UHVSLUDWRULRV��SHUFXVLyQ�KLSHUUHVRQDQWH�\�HQ¿VH-
ma subcutáneo sobre el hemitórax afectado, además de un
evidente desplazamiento de la tráquea. El posicionamiento
apropiado de una aguja dentro del espacio pleural en caso
de neumotórax a tensión alivia temporalmente esta condi-
ción que amenaza la vida. Esta acción debe ser inmediata,
LQFOXVR�VLQ�HVSHUDU��OD�FRQ¿UPDFLyQ�SRU�UDGLRJUDItD�GH�WyUD[�
&KRTXH�GLVWULEXWLYR�
Se presenta cuando el tamaño del contenedor (vasos sanguí-
neos) se aumenta sin el respectivo aumento del contenido
(volemia). Lo anterior origina dos importantes alteracio-
nes: hipovolemia relativa con la consecuente disminución
de la precarga, y disminución de la resistencia vascular
sistémica con reducción de la tensión arterial sistólica.
Los mecanismos por los que se puede presentar este tipo
de alteración son:
�� Neurogénico: Por pérdida del control del sistema
nervioso autónomo sobre el tono simpático vascular/
cardiaco, como en el caso del trauma raquimedular o la
anestesia raquídea. Esto ocasiona vasodilatación intensa
sin posibilidad de que actúe el mecanismo compensato-
rio cardioacelerador. En la clínica se puede evidenciar
disminución de la tensión arterial sisto/diastólica con
presión de pulso conservada; también se puede observar
bradicardia, por vasodilatación; piel caliente y seca.
Es importante aclarar que las lesiones intracraneanas
aisladas no causan choque. Por lo tanto, la presencia
de choque en un paciente con trauma craneoencefálico
requiere una investigación exhaustiva de otra etiología
aparte de la lesión intracraneana. La pérdida del tono
simpático puede originar hipotensión, lo cual compli-
FD� ORV� HIHFWRV�¿VLROyJLFRV�GH� OD�SRVLEOH�KLSRYROHPLD�
concomitante, y viceversa: la hipovolemia complica
ORV� HIHFWRV�¿VLROyJLFRV� GH� OD� GHQHUYDFLyQ� VLPSiWLFD��
La presentación típica del choque neurogénico es hi-
potensión sin taquicardia o vasoconstricción cutánea.
Los pacientes con lesión espinal tienen a menudo
trauma asociado en el torso; por ello los pacientes con
choque neurogénico sospechado o conocido deberían
ser tratados inicialmente por hipovolemia, tal como se
enfoca a todo paciente politraumatizado. Sin embargo,
ha de tenerse en cuenta que la falla en la resucitación
con líquidos sugiere o hemorragia continua o un choque
neurogénico.
�� 6pSWLFR: Ocasionado por liberación de múltiples sustan-
FLDV�SURLQÀDPDWRULDV�TXH�HQ�HO�VLVWHPD�FDUGLRYDVFXODU�
ejercen efectos de vasodilatación sistémica y fuga ca-
SLODU��FRQ�OR�FXDO�PDQL¿HVWDQ�FRPSRQHQWHV�GHO�FKRTXH�
distributivo e hipovolémico. En el paciente traumatizado
el choque debido a infección inmediatamente después
de la lesión es poco común; su aparición es tardía, y
pese a la contaminación que presenten las heridas, si
el evento es reciente no se debe pensar en este tipo de
choque como origen de alteraciones hemodinámicas
en este paciente. El choque séptico puede sospecharse
en pacientes con trauma abdominal penetrante y con-
taminación de la cavidad peritoneal por el contenido
LQWHVWLQDO�FRQ�UHWUDVR�FRQVLGHUDEOH�HQ�VX�LGHQWL¿FDFLyQ�
H�LQVWDXUDFLyQ�GHO�PDQHMR�HVSHFt¿FR�
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
129ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
�� $QD¿OiFWLFR: La liberación de sustancias como la bra-
dicinina y la histamina ocasiona intensa vasodilatación
y aumento de la permeabilidad capilar. Mediado por
mecanismos de hipersensibilidad a alergenos.
En la Figura 1 de la página 124 se esquematizan los
tipos de choque. Se incluyen categorías no relacionadas
GLUHFWDPHQWH�FRQ�HO�WUDXPD�D�¿Q�GH�UHFRUGDU�XQD�SDQRUi-
mica general de este síndrome y sus diversas etiologías.
,GHQWLÀFDFLyQ�GHO�HVWDGR�GH�FKRTXH
La presión sanguínea es el parámetro más común para
evaluar los pacientes con choque hemorrágico que se
SUHVHQWDQ�HQ�OD�VDOD�GH�XUJHQFLDV��3HUR�FRQ¿DU�VRODPHQWH�
en la presión sistólica como indicador de choque puede
resultar en su reconocimiento tardío. Para lograr incidir en
la progresión del estado de choque, éste se debe sospechar
y diagnosticar de forma precoz.
Otro de los criterios para evaluar a los pacientes con
choque hemorrágico es la frecuencia cardiaca. Aunque hay
XQ�VLJQL¿FDWLYR�LQFUHPHQWR�HQ�OD�IUHFXHQFLD�FDUGLDFD�HQ�ORV�
casos de pérdida aguda de sangre, ella se encuentra afectada
por diversos factores internos y externos. Su sensibilidad y
HVSHFL¿FLGDG�OLPLWDQ�VX�XWLOLGDG�HQ�OD�HYDOXDFLyQ�LQLFLDO�GH�
los pacientes con trauma, y la ausencia de taquicardia no
debería inducir al médico a suponer que no existe pérdida
VLJQL¿FDWLYD�GH�VDQJUH�GHVSXpV�GHO�WUDXPD��/D�IUHFXHQFLD�
del pulso puede, por lo tanto, también fallar en el diagnós-
tico de la primera etapa del choque hemorrágico.
Aunque la presión sanguínea indica la gravedad del
FKRTXH��DOJXQRV�DXWRUHV�KDQ�UHSRUWDGR�TXH�HO�ÀXMR�VDQJXt-
QHR�QR�SXHGH�LQIHULUVH�FRQ¿DEOHPHQWH�GH�OD�PHGLFLyQ�GH�OD�
presión arterial y la frecuencia cardiaca hasta que ocurra
la hipotensión extrema, porque los mecanismos compen-
satorios pueden evitar una caída evidente en la presión
sistólica hasta que se haya perdido hasta un 30% del volu-
men sanguíneo,3 brindandoasí valores de tensión arterial
normales. El choque circulatorio profundo, evidenciado
por el colapso hemodinámico con perfusión inadecuada
de la piel, los riñones y de SNC, es simple de reconocer.
3RU�HVR�OD�DWHQFLyQ�HVSHFt¿FD�GHEHUtD�HVWDU�GLULJLGD�D�ORV�
signos precoces del choque, que no son otros que aquellos
que sugieren la puesta en marcha de los mecanismos com-
pensatorios ya discutidos: frecuencia cardiaca, frecuencia
respiratoria, características de la circulación cutánea, au-
mento del tiempo de llenado capilar, y la presión de pulso
(la diferencia entre la presión sistólica y diastólica). La
taquicardia y la vasoconstricción cutánea son respuestas
¿VLROyJLFDV�WHPSUDQDV�WtSLFDV�D�OD�SpUGLGD�GH�YROXPHQ�HQ�
la mayoría de los adultos. Por ello todo paciente politrau-
matizado en quien se evidencie frialdad y taquicardia se
considera que está en choque hasta demostrar lo contrario.
Ocasionalmente, una frecuencia cardiaca normal o incluso
la bradicardia está asociada con una reducción aguda del
volumen sanguíneo. En estos casos deben ser monitorizados
otros índices de perfusión.
/D�WHQVLyQ�DUWHULDO�HQ�HO�FKRTXH
De forma clásica y para muchos incluso en la actualidad,
el diagnóstico de choque suele basarse en los valores de
la tensión arterial. Si bien existe correlación, ésta no es
absoluta, lo cual puede incidir en el diagnóstico tardío del
estado de choque si se toman decisiones basadas sólo en
este parámetro. La tensión arterial está determinada por
el tono vasomotor y el gasto cardíaco y es la responsable
de mantener la perfusión de los órganos. Esto depende
principalmente de la presión de perfusión y de la demanda
metabólica. En caso de incremento del metabolismo tisular,
HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�GHO�yUJDQR�DXPHQWD�SURSRUFLRQDOPHQWH�
por un mecanismo de vasodilatación local selectiva de
las arteriolas de resistencia. En ausencia de inestabilidad
hemodinámica que altere los mecanismos reguladores nor-
PDOHV��HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�ORFDO�WDPELpQ�VHUi�SURSRUFLRQDO�D�
la demanda metabólica local. Si el gasto cardíaco es incapaz
de aumentar de forma paralela, la presión arterial disminuye
y se limita la capacidad del control vasomotor local para
PDQWHQHU�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�KDFLD�HO�yUJDQR��6LQ�HPEDUJR��
si la demanda metabólica local permanece constante, los
cambios de la presión arterial suelen ser equilibrados por
FDPELRV�HQ�HO�WRQR�DUWHULDO��SDUD�PDQWHQHU�XQ�ÀXMR�VDQJXt-
neo del órgano relativamente constante. De lo anterior se
GHGXFH�TXH�HO�WRQR�YDVRPRWRU�ORFDO�LQÀX\H�DVLPLVPR�HQ�OD�
GLVWULEXFLyQ�GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR��&RQ�EDVH�HQ��DOWHUDFLRQHV�
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
130
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
HQ�HO�WRQR�DOID�HO�RUJDQLVPR�GH¿HQGH�OD�SUHVLyQ�GH�SHUIXVLyQ�
de los órganos. Esta supremacía de la presión arterial en la
respuesta adaptativa al choque circulatorio se debe a que
WDQWR�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�FRURQDULR�FRPR�HO�FHUHEUDO�GHSHQ-
den sólo de la presión de perfusión. La vascularización
cerebral no tiene receptores alfa y la circulación coronaria
VyOR�WLHQH�XQRV�SRFRV��$Vt�SXHV��VL�ELHQ�OD�KLSRWHQVLyQ�UHÀHMD�
alteración cardiovascular, la normotensión no la excluye.
/D�KLSRWHQVLyQ�GLVPLQX\H�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�GH�ORV�yUJDQRV�
y estimula una importante respuesta simpática con efecto
tanto alfa como beta adrenérgico, es decir, incremento en
el tono vasomotor e incremento en la frecuencia cardiaca
y la contractilidad miocárdica. Por lo anterior, una presión
DUWHULDO�QRUPDO�QR�VLJQL¿FD�TXH�WRGRV�ORV�yUJDQRV�UHFLEDQ�
una cantidad adecuada de perfusión, puesto que los au-
mentos del tono vasomotor local y la obstrucción vascular
mecánica pueden inducir isquemia vascular asimétrica.
El gasto cardíaco cobra importancia para mantener un
ÀXMR� VDQJXtQHR� DGHFXDGR�\� FDPELDQWH�� HPSDUHMDGR� FRQ�
los cambios del tono vasomotor, de forma que la presión
arterial permanezca constante. Puesto que el gasto cardía-
co es proporcional a la demanda metabólica, no existe un
QLYHO�GH�JDVWR�FDUGtDFR�TXH�UHÀHMH�YDORUHV�QRUPDOHV�HQ�HO�
paciente inestable y metabólicamente activo; sin embargo,
la perfusión de los órganos suele resultar comprometida
cuando la presión arterial media disminuye por debajo de
60 mmHg o cuando el índice cardíaco disminuye a menos
de 2,0 l/min/m2, y si la situación se mantiene conducirá al
fracaso de los órganos y a la muerte.
Por lo anterior se debe ser cauteloso al considerar un
límite absoluto de presión arterial o gasto cardíaco para
dirigir una estrategia de reanimación.
Empíricamente en la mayoría de los casos, se suponen
como normales determinados niveles de presión arterial
media y de gasto cardíaco de acuerdo con cada paciente.
Actualmente se considera que el mantenimiento de la
presión arterial media de un paciente previamente no hi-
pertenso por encima de 65 mmHg mediante la reanimación
con líquidos y la terapia vasopresora subsiguiente es un
objetivo aceptable. No existe ventaja demostrada en forzar
el tono arterial o el gasto cardíaco hasta niveles más altos
para conseguir una presión arterial media por encima de
ese umbral. De hecho, los datos disponibles sugieren que
los mayores esfuerzos de reanimación mediante el uso de
fármacos vasoactivos aumentan de forma marcada la mor-
talidad, y se ha demostrado que el concepto relativamente
nuevo de «reanimación retrasada» e «hipotensiva» para el
choque hemorrágico traumático mejoró la evolución en
algunos estudios clínicos y experimentales. Esos estudios,
sin embargo, se hicieron en pacientes traumatizados con
heridas penetrantes y sin acceso inmediato a la reparación
quirúrgica. Una vez que el paciente está en el hospital y
los focos de hemorragia activa reciben atención adecua-
da, está indicada la reanimación enérgica con líquidos y
fármacos presores.
Adicionalmente, la respuesta cardiovascular al choque
está afectada por la edad, las enfermedades cardiopulmo-
nares subyacentes, las intervenciones médicas y las drogas.
En cuanto a la variación de la frecuencia cardiaca normal
FRQ�OD�HGDG��HO�OtPLWH�SDUD�GH¿QLU�WDTXLFDUGLD�HV�������HQ�HO�
ODFWDQWH�������HQ�HO�SUHHVFRODU�������HQ�HO�HVFRODU�KDVWD�OD�
SXEHUWDG�\������HQ�HO�DGXOWR��/D�KDELOLGDG�SDUD�LQFUHPHQ-
tar el gasto cardiaco a expensas de la frecuencia cardiaca
puede estar ausente en los pacientes ancianos (respuesta
cardiaca limitada a la estimulación simpática; empleo de
fármacos controladores de la frecuencia: betabloqueadores,
presencia de marcapasos).
Una presión de pulso estrecha sugiere pérdida signi-
¿FDWLYD� GH� VDQJUH� \� SDUWLFLSDFLyQ� GH�PHFDQLVPRV� FRP-
pensatorios.
La medición de la hemoglobina o el hematocrito no
HV� FRQ¿DEOH� SDUD� HVWLPDU� OD� SpUGLGD� DJXGD�GH� VDQJUH�� \�
por tanto es inapropiada como única herramienta para
diagnosticar choque. La pérdida masiva de sangre puede
producir sólo una mínima disminución en la concentración
de hemoglobina y hematocrito. En consecuencia, un valor
de hematocrito muy bajo obtenido poco después de la lesión
sugiere pérdida masiva de sangre o anemia preexistente.
Desde hace algún tiempo se viene proponiendo que el
diagnóstico temprano del estado de choque puede hacerse
FRQ�KHUUDPLHQWDV�FRQ¿DEOHV�TXH�FRPSOHPHQWH�OD�GHWHFFLyQ�
de una tensión arterial baja.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
131ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Un método empleado en la detección de las fuentes
de sangrado es la sonografía (ecografía) referida como
FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma:
Evaluación enfocada con ecografía para el trauma). El
FAST es la aplicación más común de la ecografía para la
evaluación inicial de los pacientes de trauma. Su propósito
HV�OD�E~VTXHGD�GH�FXDOTXLHU�FROHFFLyQ�GH�ÀXLGR�HQ�ORV�HV-
paciosintraabdominal y pericárdico, lo que sugiere lesión
RUJiQLFD�FHUFD�DO�ÀXLGR�
Por otro lado, la evaluación de hipovolemia común-
mente se basa en la presión sanguínea y la frecuencia
cardiaca en la sala de emergencias. Un estudio prospectivo
llevado a cabo en 35 pacientes lesionados encontró que el
diámetro promedio de la vena cava inferior en los pacientes
FRQ�FKRTXH�HUD�VLJQL¿FDWLYDPHQWH�PHQRU������PP��TXH�
en el grupo control, concluyendo así que el diámetro de la
vena cava inferior se correlaciona con la hipovolemia en
ORV�SDFLHQWHV�WUDXPDWL]DGRV��3DUD�GH¿QLU�HO�FRQFHSWR�GH�XQD�
vena cava inferior aplanada existen distintos parámetros
según los diferentes estudios; uno de ellos es aplanamiento
de la porción infrahepática en por lo menos tres secciones
a intervalos de 1 cm.
Índice yugular
En la primera fase de choque, en la que muchos de los
parámetros son normales, los cambios en el diámetro de
la vena yugular pueden proveer información valiosa sobre
la volemia de un paciente. Se ha considerado que la me-
dición de este parámetro es útil en el ámbito de urgencias
y unidades de cuidados intensivos para la detección de la
hemorragia en las primeras etapas y con ello la prestación
de un tratamiento precoz adecuado, además puede ser una
estrategia de seguimiento.
Un estudio evaluó la presencia o no de cambios
VLJQL¿FDWLYRV� HQ� HO� GLiPHWUR�GH� OD� YHQD�\XJXODU� LQWHUQD�
durante la inspiración y la espiración detectados por ultra-
sonografía durante el primer estadio del choque. Incluye
a 35 voluntarios sanos que donaron 450 ml de sangre y se
midió en ellos la presión arterial, la frecuencia cardiaca,
el diámetro anteroposterior y transverso y el área de la
vena yugular interna durante la inspiración y la espiración
antes y después de la donación de los 450 ml de sangre,
simulando un escenario de choque grado I. Los cambios
en todos los valores de medición de diámetro y área con
respecto a la respiración se calcularon como porcentajes:
índice de área, índice anteroposterior e índice transversal.
Se obtuvieron además valores de tensión arterial sistólica:
la TAS pre hemorragia fue 128.5 ± 17.3 mmHg, mientras
que la TAS post hemorragia fue 114.0 ± 17.1 mmHg; la
FC pre hemorragia fue 77.2 ± 13.0 por minuto y la post
hemorragia fue 114.0 ± 17.1 mmHg. Aunque las diferen-
cias entre los valores pre y post hemorragia de la TAS y la
IUHFXHQFLD�FDUGLDFD�IXHURQ�HVWDGtVWLFDPHQWH�VLJQL¿FDWLYRV��
permanecieron en el rango de lo normal. El diámetro AP
de la vena yugular interna pre-hemorrágico durante la
inspiración y la espiración fue 4.9 ± 2.2 y 7.9 ± 3.1 mm,
y los valores post hemorrágicos fueron 2.7 ± 1.6 y 6.6 ±
3.1 mm, respectivamente. El índice yugular AP fue 36% ±
15% antes de la hemorragia y 58% ± 17% después de la
hemorragia. Las áreas de la vena yugular interna durante
la inspiración y la espiración fueron 0.40 ± 0.28 y 0.81 ±
0.51 cm2 antes de la hemorragia y 0.14 ± 0.15 y 0.61 ± 0.47
cm2 después de la hemorragia. El índice yugular de área
pre hemorrágico fue de 47% ± 18%, mientras que éste se
incrementó a 73% ± 18% en la fase post hemorrágica. La
GLIHUHQFLD�IXH�HVWDGtVWLFDPHQWH�VLJQL¿FDWLYD���6H�FRQFOX\y�
que la medición del índice de la vena yugular interna es un
LQGLFDGRU�FRQ¿DEOH�GH�FKRTXH�KHPRUUiJLFR�FODVH���\�SRU�
tanto puede ser empleado como parte del eco-FAST en la
práctica clínica.
La relación entre la TAS
\�ORV�SXOVRV�SDOSDEOHV
De forma clásica, según las guías del ATLS, se considera
que se puede obtener un estimado de la tensión arterial
sistólica según los pulsos que sean palpables en un paciente
traumatizado. Si el paciente sólo tiene el pulso carotídeo
palpable, la TAS es 60-70 mmHg; si el pulso carotídeo y el
femoral son palpables, la TAS es 60-70 mmHg, y si el pulso
radial además es palpable, la TAS es de más de 80 mmHg.
Uno de los estudios que evaluó inicialmente la precisión
de este modelo usó mediciones no invasivas, lo cual tiene
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
132
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
una tendencia a subestimar la TAS durante la hipotensión.
2WUR�HVWXGLR� UHDOL]DGR�KDFH�\D�YDULRV�DxRV�YHUL¿Fy�HVWD�
comparación al obtener mediciones invasivas de la tensión
arterial sistólica. El mínimo de TA predicho por la guías fue
excedido sólo en cuatro de los 20 pacientes, por lo cual se
concluyó que las guías sobreestiman la TAS asociada con
el número de pulsos presentes. Lo que sí queda claro es
que el pulso radial siempre desaparece antes que el pulso
femoral, el cual a su vez siempre desaparece antes que el
pulso carotídeo. Así pues, sin ser absolutamente precisa, la
palpación de los pulsos es una herramienta rápida, de fácil
DSOLFDFLyQ�SRU�VHU�QR�WHFQL¿FDGD��SDUD�HVWLPDU�OD�WHQVLyQ�
arterial de pacientes con choque hemorrágico, y si bien
no permite establecer un valor exacto de la tensión arterial
según lo expone el ATLS, brinda al proveedor de salud
una idea del estado hemodinámico y de perfusión de su
paciente y lo alerta para establecer de manera precoz las
acciones correctivas.
El examen físico continúa siendo la piedra angular
para enfocar a los pacientes víctimas de choque. Los signos
presentes en ellos permiten estimar la gravedad del choque
de acuerdo con la cantidad de sangre perdida (para el caso
del choque hemorrágico) y su repercusión a nivel hemodi-
námico y de perfusión sistémica. En la Tabla 4 se expone
OD�FODVL¿FDFLyQ�GHO�HVWDGR�GH�FKRTXH�VHJ~Q�ODV�JXtDV�GHO�
ATLS vigentes hasta ahora.
Tabla 4. Clasificación del estado de choque
Estimado de pérdida de sangre basado en la presentación inicial del paciente
Clase I Clase II Clase III Clase IV
Pérdida de sangre
(mL)
Hasta 750 750-1500 1500-2000 >2000
Pérdida de sangre
(% de volumen de
sangre)
Hasta 15% 15-30% 30-40% >40%
Frecuencia de
pulso
<100 100-120 120-140 >140
Tensión arterial Normal Normal ? ?
Presión de pulso
(mmHg)
Normal o incrementado ? ? ?
Frecuencia
respiratoria
14-20 20-30 30-40 >35
Gasto urinario >30 20-30 5-15 despreciable
Estado mental Ligeramente ansioso Medianamente ansioso Ansioso, confundido Confundido, letárgico
con líquidos
Cristaloides Cristaloides Cristaloides y sangre Cristaloides y sangre
Para un hombre de 70 kg
Las directrices de esta tabla están basadas en la regla 3:1, la cual deriva de la observación empírica de que la mayoría de pacientes en choque hemorrágico requieren tanto como 300
ml de solución electrolítica por cada 100 ml de pérdida de sangre. Aplicada a ciegas, estas directrices pueden resultar en administración de líquidos excesiva o inadecuada. Por ejemplo,
un paciente con una lesión por accidente de tránsito en una extremidad puede tener hipotensión que está fuera de proporción con su pérdida de sangre y puede requerir líquidos en
exceso de la guía 3:1. En contraste, un paciente en quien la pérdida continua de sangre está siendo reemplazada por transfusión de sangre requiere menos de 3:1. El uso de la terapia de
bolos con monitoría cuidadosa de la respuesta del paciente modera estos extremos. Adaptado de Advanced Trauma Life Support for Doctors - Student Course Manual. Americal College of
Surgeons Committee on Trauma in American College of Surgeons. 8th Edition. (2008)
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
133ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
(VWH�VLVWHPD�GH�FODVL¿FDFLyQ�SURSXHVWR�SRU�ODV�JXtDV�GHO�
ATLS intenta enfatizar en los signos tempranos de choque
para su reconocimiento precoz. Debe ser sólo una guía y por
WDQWR�QR�HV�LGHDO�LQWHQWDU�HQFDMDU�DO�SDFLHQWH�HVSHFt¿FDPHQWH�
HQ�XQD� FODVL¿FDFLyQ�¿VLROyJLFD� SUHFLVD� GH� FKRTXH� DQWHV�
de iniciar la reposición de volumen, lo que debe hacerse
cuando los signos y síntomas tempranos de hemorragia
son aparentes o se sospechan,o cuando por el mecanismo
del trauma se presuman lesiones que predispongan a un
choque hemorrágico. Iniciarla cuando la presión arterial
está cayendo o no se detecte, quizá sea demasiado tarde.
Choque grado I: La consecuencia hemodinámica de
este estado se asemeja a la de un individuo que ha donado
una unidad de sangre. Con una pérdida de hasta el 15% del
volumen de sangre ocurre taquicardia mínima. Usualmen-
WH�QR�VH�SUHVHQWDQ�FDPELRV�VLJQL¿FDWLYRV�R�FOtQLFDPHQWH�
detectables en la presión arterial, en la presión de pulso o
en la frecuencia respiratoria. Individuos con mecanismos
compensatorios indemnes como el llenado transcapilar,
entre otros, es posible que restauren el volumen de sangre
en 24 horas y por tanto no se requiere la administración
intensiva de líquidos.
Choque Grado II: Representa la pérdida del 15-30%
del volumen de sangre. El impacto hemodinámico es
más marcado y se empiezan a presentar signos como
taquicardia, taquipnea y presión de pulso disminuida. El
cambio más tardío ocurre en la presión arterial y sucede un
aumento del componente diastólico debido a un aumento
de la resistencia y del tono vascular periférico secundario
a un incremento en las catecolaminas circulantes. Por lo
anterior, es importante evaluar la presión de pulso más que
la presión sistólica, ya que esta poco se altera en estadios
tempranos del choque. Se empiezan a presentar, además,
cambios sutiles en el SNC, y el paciente puede mostrarse
ansioso u hostil. El gasto urinario está afectado levemente.
En esta etapa se indica el tratamiento con cristaloides.
Estos dos estadios encajan en una etapa del choque
compensada. Los mecanismos compensadores como los
UHÀHMRV�VLPSiWLFRV�PDQWLHQHQ�OD�WHQVLyQ�DUWHULDO�GHQWUR�GH�
valores normales o al menos no en cifras hipotensivas, con
HO�VDFUL¿FLR�GH� OD�SHUIXVLyQ�HQ�FLHUWRV� OHFKRV�YDVFXODUHV�
para privilegiarla en otros.
Choque Grado III: La pérdida del 30-40% del volumen
circulante puede ser devastadora si no se toman las acciones
correctivas a tiempo. En este punto son evidentes los signos
clásicos de mala perfusión y de mecanismos de compen-
sación como taquicardia y taquipnea, así como cambios
VLJQL¿FDWLYRV�HQ�HO�HVWDGR�PHQWDO�\�XQD�FDtGD�PHGLEOH�HQ�
la presión arterial, que afecta ya la presión sistólica. Los
pacientes con este grado de pérdida de sangre casi siempre
requieren transfusión. Sin embargo, la prioridad del manejo
es controlar la fuente de sangrado de manera quirúrgica. La
decisión de transfundir sangre se basa en la respuesta del
paciente a la resucitación inicial con líquidos y la adecuada
perfusión y oxigenación de órganos diana.
Choque Grado IV: En un paciente con marcada taqui-
FDUGLD��GLVPLQXFLyQ�VLJQL¿FDWLYD�GH�OD�SUHVLyQ�DUWHULDO�\�XQD�
presión de pulso muy estrecha ( o una presión diastólica
no obtenible), gasto urinario despreciable, estado mental
marcadamente deprimido, piel fría y pálida, se sospecha una
pérdida mayor o igual que 40% del volumen de sangre. Un
grado tal de exanguinación amenaza de forma importante
la vida del paciente y lo lleva a un estado premortem. Su
terapia incluye el empleo de hemoderivados y, por supuesto,
el control del origen de la hemorragia.
Cuando la pérdida de la volemia es tan grave que se
presenta franca hipotensión (menor percentil 5) pese a los
mecanismos compensatorios, las manifestaciones se hacen
mucho más evidentes y se entra a una etapa de choque des-
compensado. Se correlaciona con un choque grado III o IV,
los que a su vez, de acuerdo con el éxito de las maniobras
de resucitación, pueden progresar a los siguientes:
Choque progresivo: El propio choque genera más
FKRTXH��(O�ÀXMR�VDQJXtQHR�LQDGHFXDGR�RFDVLRQD�HO�GHWH-
rioro del sistema cardiovascular y el desarrollo de diversos
tipos de retroalimentación positiva, lo cual crea un círculo
vicioso de disminución progresiva del GC. Ejemplo de
esta situación es la depresión cardiaca que se puede dar
SRU�GLVPLQXFLyQ�GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR�FRURQDULR�SRU�GHEDMR�
de las necesidades miocárdicas y por efecto directo de
OD� DFLGRVLV��/D� LQVX¿FLHQFLD�YDVRPRWRUD� VH�SURGXFH�SRU�
OD�GLVPLQXFLyQ�GHO�ÀXMR� VDQJXtQHR�DO� FHQWUR�YDVRPRWRU��
que se deprime hasta inactivarlo: durante los primeros
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
134
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
4-8 minutos está intensamente activado (en el paro), pero
entre los 10-15 minutos siguientes se deprime tanto que
no muestra más signos de actividad simpática. El aumento
excesivo de la frecuencia cardiaca eleva el consumo de
oxígeno miocárdico y disminuye la perfusión del ventrículo
izquierdo al reducirse el tiempo de diástole ventricular
(perfusión ventricular), y por último merma el volumen
sistólico al disminuir la precarga (disminución del tiempo
de llenado diastólico). La fuga capilar con formación de
edema, la necrosis tubular renal y la acidosis metabólica
son otros ejemplos.
Choque irreversible: 6H� UH¿HUH� D�XQ� HVWDGR�GH� FKR-
que prolongado por tanto tiempo que, aun revirtiendo las
causas iniciales que originaron ese proceso, el paciente
persiste con grave compromiso cardiovascular y con otras
complicaciones derivadas de la hipoperfusión prolongada.
La muerte sobreviene al cabo de días o semanas, después
de múltiples intentos de tratamiento. Aunque no está cla-
ramente documentado en humanos, en modelos animales
de choque hemorrágico una pérdida de más del 40% del
volumen intravascular puede resultar en choque irreversible
y su muerte si no se trata efectivamente con resucitación
con líquidos en menos de dos horas.
Algunas consideraciones importantes de los pará-
metros clínicos para tener en cuenta en el momento de la
evaluación del paciente en choque son:
�� Edad
�� Gravedad de la lesión, con especial atención en su tipo
y localización.
�� Tiempo entre la lesión y el inicio del tratamiento.
�� Fluidoterapia prehospitalaria y aplicación de prendas
de vestir antichoque.
�� Medicamentos usados para control de condiciones
crónicas.
�� Frecuencia cardiaca: Aunque la taquicardia es un sig-
no precoz de compromiso circulatorio, es sumamente
LQHVSHFt¿FR�VL�VH�GHWHFWD�HQ�SDFLHQWHV�FRQ�GRORU��DQ-
VLHGDG��PLHGR��¿HEUH��SRVWHULRU�DO�HMHUFLFLR��\�HQ�RWUDV�
situaciones.
�� Pulso: Ya se discutió su utilidad para estimar la tensión
arterial sistólica. Sin embargo, se debe guardar un orden
HVSHFt¿FR�TXH�SHUPLWD�JHQHUDU�XQD�SULPHUD�LPSUHVLyQ�
acerca del estado hemodinámico actual. Se debe in-
tentar palpar siempre inicialmente el pulso periférico,
y si no se encuentra se debe buscar el pulso central, lo
que orienta como parámetro de gravedad del choque.
También se debe valorar la calidad del pulso. Los
pulsos periféricos en ocasiones no se palpan cuando el
ambiente es frío, debido a la vasoconstricción periférica.
�� Presión arterial: Ya se ha enfatizado que la hipotensión
es un signo tardío y de mal pronóstico, debido a que se
SUHVHQWD�FXDQGR�ORV�PHFDQLVPRV�FRPSHQVDWRULRV�¿VLR-
OyJLFRV�VRQ�LQH¿FDFHV��2WUR�GDWR�~WLO�HV�HO�FiOFXOR�GH�OD�
presión del pulso (diferencia entre la TAS y la TAD),
ya que ésta disminuye cuando se presenta aumento de
la RVS, como choque hipovolémico o cardiogénico.
�� Frecuencia respiratoria: El aumento de la frecuencia
respiratoria es un signo útil, por ser un mecanismo
compensatorio de la acidosis metabólica incipiente. Su
valoración se omite con frecuencia, especialmente si
HO�DXPHQWR�HV�OHYH�\�HO�SDFLHQWH�QR�SUHVHQWD�GL¿FXOWDG�
respiratoria, como en los estadios iniciales del choque.
También se deben evaluar los patrones respiratorios,
aunque estos se afecten en situaciones críticas o tardías.
�� Piel: Debido a que la piel se considera un órgano
terminal no vital, los pacientes tienen la capacidad
GH�UHGLVWULEXLU�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�GH�HVWH�yUJDQR�KDFLD�
yUJDQRV�YLWDOHV��FRQ� OR�TXH� VH�PDQL¿HVWDQ� VLJQRV�GH�
disminución de la perfusión. La vasoconstricción cu-
tánea por la activación simpática aparece en las fases
tempranas del choque y es un indicador muy sugestivo
del sindrome; sin embargo, al igual que los otros signos
de choque, debe valorarse en el contexto del paciente.
El compromiso de la perfusión de la piel va de distal a
proximal, desde los dedos de las manos y los pies hasta
el tórax y el abdomen. La valoración debe incluir el
aspecto, el color, la temperatura (palpada con el dorso
de la mano, en el tórax y el abdomen) y la humedad.
�� Llenado capilar: El llenado capilar se debe evaluar
preferiblemente en un sitio distal de las extremidades,
presionando por cinco segundos y liberando la presión.
Se debe elevar la extremidad ligeramente por encima
del nivel del corazón para asegurar que sea llenado ar-
teriolar y no estasis venoso. También se debe asegurar
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
135ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
que el ambiente tenga una temperatura adecuada para
TXH�HVWH�KDOOD]JR�VHD�PiV�¿GHGLJQR��/RV�VLWLRV�GRQGH�
se puede valorar el llenado capilar son los pulpejos de
los dedos, las palmas, las plantas y el dorso.
�� Estado neurológico: Los signos dependen de la grave-
dad y la duración; así, inicialmente se puede observar
confusión, letargo o irritabilidad y progresar hasta
obnubilación y coma. En estados de compromiso grave
de la perfusión y la oxigenación cerebral, en el examen
PLQXFLRVR�VH�SXHGH�REVHUYDU�KLSRUUHÀH[LD� WHQGLQRVD�
profunda, miosis reactiva, alteración de los patrones
UHVSLUDWRULRV� KDVWD� KLSRWRQtD�� \� SRVWXUDV� GH�ÀH[LyQ�
extensión intermitentes.
�� Diuresis:�/D�SHUIXVLyQ�UHQDO�SXHGH�UHÀHMDUVH�HQ�HO�JDVWR�
urinario absoluto. No se debe olvidar que la primera
orina tomada de la vejiga se debe eliminar, y desde este
punto se empieza a considerar el gasto urinario; esto
debido a que no sabemos cuántas horas lleva la orina
retenida en la vejiga. Típicamente, en ausencia de daño
renal un riñón bien perfundido puede producir entre
1-2 ml orina/kilogramo/hora o más; por esto, el gasto
urinario se considera un buen indicador de perfusión y
de volumen intravascular adecuados.
En la evaluación de laboratorio, puede presentarse
una acidosis metabólica con elevación del lactato sérico.
Excepto en el choque hipovolémico agudo, la acidosis
metabólica es consecuencia del metabolismo anaerobio
(acidosis láctica) solamente. Si bien son datos que com-
plementan la evaluación clínica, debe tenerse en cuenta
TXH�QR�VRQ�DEVROXWDPHQWH�VHQVLEOHV�QL�HVSHFt¿FRV�SDUD�OD�
presencia de choque. El análisis de gases arteriales puede
revelar una alcalosis respiratoria, una acidosis metabólica
o una combinación de las dos.
Valoración y manejo
Metas de reanimación en trauma
Un axioma claro a la hora de abordar al paciente en choque
es que, no importa qué tan intensos sean los esfuerzos de
reanimación, ésta no tendrá éxito o repercusión positiva
HQ�OD�VXSHUYLYHQFLD�GHO�SDFLHQWH�VL�QR�VH�LGHQWL¿FD�\�WUDWD�
la razón principal del estado de choque. Así pues, la re-
sucitación dirigida a lograr la normalidad de los niveles
IXQFLRQDOHV�GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR�\�OD�SUHVLyQ�GH�SHUIXVLyQ�
de órganos durante las primeras seis horas del desarrollo
del choque mejora el resultado tanto en los pacientes con
trauma como con sepsis. Sin embargo, los estudios clínicos
KDQ�GHPRVWUDGR�TXH�OD�UHVWDXUDFLyQ�GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR�WRWDO�
a niveles supranormales en sujetos con choque establecido
presente por más de seis horas no mejora la sobrevida.
La conducta más adecuada para tratar al paciente
traumatizado en choque, es guiar esta reanimación por
metas. En la Tabla 5 se exponen los principales parámetros
a corregir y evaluar durante el abordaje terapéutico:
Tabla 5. Parámetros de reanimación en el paciente
traumatizado
Parámetro Valor meta de reanimación
Presión arterial sistólica 90 mmHg
Presión arterial media
Saturación de oxígeno 90%
Frecuencia cardiaca
Temperatura
Glasgow >8
Lactato
Exceso base
Hemoglobina
Gasto urinario
Las estrategias que se deben realizar para la consecu-
ción de estas metas se detallan a continuación.
Debe iniciarse con la valoración primaria del paciente
traumatizado, la cual se basa en la nemotecnia del “AB-
CDE”:
A. Vía aérea y estabilización cervical.
B. Ventilación.
C. Circulación y control de las hemorragias.
'��'p¿FLW�QHXUROyJLFR�
E. Exposición y control de la hipotermia.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
136
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Para realizar una aproximación al manejo del paciente
en estado de choque se debe entender el contexto en el que
se encuentra el paciente, ya que el tratamiento varía en un
ambiente prehospitalario y en uno intrahospitalario.
0DQHMR�SUHKRVSLWDODULR
La valoración y el manejo prehospitalario del paciente se
caracterizan por ser rápidos y orientados a estabilizarlo
para su traslado al nivel hospitalario más apropiado según
su condición.
A. 9tD� DpUHD� \� HVWDELOL]DFLyQ� FHUYLFDO��Garantizar la
permeabilidad de la vía aérea del paciente mientras se
mantiene estable la columna cervical con las maniobras
o dispositivos que se requieran.
B. 9HQWLODFLyQ��Valorar la mecánica ventilatoria, diagnosti-
car las patologías que amenazan la vida, brindar soporte
ventilatorio si se requiere.
Todo paciente traumatizado debe recibir oxígeno su-
SOHPHQWDULR�D�DOWR�ÀXMR��)L2
2
100%), idealmente por un
sistema de mascarilla facial de no reinhalación con reser-
vorio, y en los casos en que se cuente con un pulsoxímetro
se debe garantizar una saturación de O
2
mínimo del 95%.
Nota: Ya que el choque consiste en un problema de
hipoperfusión e hipoxia sistémico, garantizar la permea-
bilidad de la vía aérea, una adecuada ventilación y un
suministro de oxígeno adicional, aunque no aumenta la
perfusión sí permite que la perfusión sistémica disminuida
tenga la mayor oxigenación posible.
C. Circulación y control de las hemorragias
,GHQWLÀFDU�KHPRUUDJLDV�H[WHUQDV�\�UHDOL]DU�FRQWURO
simultáneo
El objetivo de garantizar una adecuada perfusión sistémica
nunca se logrará mientras las hemorragias se perpetúen;
por ende, el primer paso a realizar es el control de las
hemorragias externas.
La capacidad del organismo para controlar el sangrado
depende de variables como el tamaño y la presión interna
del vaso lesionado y su capacidad de vasoespasmo, así
como de la cantidad/calidad de las plaquetas, y de factores
de coagulación. La laceración de un vaso (ruptura parcial), a
diferencia de la transección (ruptura total; pérdida completa
de la continuidad), presenta mayor sangrado debido a que
mecanismos como el vasoespasmo, la vasoconstricción y
OD�WURPERVLV�GH�ORV�H[WUHPRV�VRQ�PHQRV�H¿FLHQWHV�
La tasa de pérdida de sangre de un vaso lesionado
GHSHQGH�D�VX�YH]�GH�GRV�IDFWRUHV��HO�WDPDxR�GHO�RUL¿FLR�\�
la presión transmural del vaso (la presión transmural del
vaso es la diferencia entre la presión intraluminal y la ex-
WUDOXPLQDO���D�PD\RU�WDPDxR�GHO�RUL¿FLR�\�D�PD\RU�SUHVLyQ�
transmural, mayor será la pérdida sanguínea.
La presión directa sobre el vaso lesionado es altamente
efectiva en el control de las hemorragias externas, ya que
afecta estos dos factores: disminuye la presión transmural
al aumentar la presión extraluminal y disminuye el tamaño
GHO�RUL¿FLR�GHO�YDVR�DO�FRODSVDU�\�DIURQWDU�VXV�SDUHGHV��6H�
deben tener en cuenta algunas consideraciones para rea-
OL]DU�HVWD�PDQLREUD��HQ�HO�PRPHQWR�TXH�VH�LGHQWL¿TXH�OD�
hemorragia se debe ejercer presión manual directa, intensa
y constante con una compresa sobre el sitio de sangrado;
se puede usar una segunda compresa sobre la primera si el
sangrado persiste luego de un tiempo razonablede hemos-
tasia. Esto se debe hacer sin retirar la primera compresa,
pues de lo contrario se perdería el proceso iniciado de
formación del trombo. En casos en que no se cuente con
mucho personal, se puede usar un vendaje compresivo para
mantener constante la presión.
Si lo anterior falla para lograr el control de la hemo-
rragia se deberá optar por la colocación de un torniquete.
Anteriormente se seguían dos pasos intermedios antes
de considerar el uso del torniquete: la elevación de la
extremidad y la compresión del vaso proximal al sitio de
sangrado. El elevar la extremidad lesionada para reducir el
sangrado busca disminuir la presión intraluminal del vaso
OHVLRQDGR�DO�PHUPDU�HO�ÀXMR�SHULIpULFR��SHUR�GHELGR�D�TXH�
no se han publicado estudios que demuestren la efectividad
de este manejo y en cambio sí existen riesgos al realizarlo
(Ej: convertir una fractura cerrada en una abierta), ya no se
recomienda elevar la extremidad lesionada. La búsqueda
de un punto donde se pueda comprimir el vaso proximal al
sitio de sangrado, y ejercer presión sobre él, intenta dismi-
nuir de igual manera la presión intraluminal y la cantidad
de sangre que llegue al lugar de la lesión; sin embargo,
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
137ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
la experiencia con este procedimiento es anecdótica y su
ejecución es técnicamente difícil, por lo que actualmente
tampoco se recomienda su realización.
El uso prehospitalario de torniquetes continúa siendo
cuestionado, tanto por las lesiones vasculares y nerviosas
que puede producir, como por el riesgo de pérdida de la
extremidad si se aplica por mucho tiempo. Por ello es pre-
ocupante que debido a la simplicidad de su colocación y
a su efectividad inmediata se recurra al uso del torniquete
como una primera opción en el control de las hemorragias
externas. Sin embargo, en el caso de un paciente con
riesgo vital inminente por una hemorragia externa que
no ha cedido a las medidas iniciales (presión manual),
el torniquete no debe considerarse una opción sino una
indicación. Clásicamente se ha usado una tela doblada de
aproximadamente 10 cm que se ubica en la extremidad
proximal al sitio de sangrado; se anuda y sobre este nudo
se ubica una vara de madera o metálica, posteriormente se
realiza un segundo nudo y se comienza a girar hasta que
la hemorragia haya cesado.
Existen algunas consideraciones adicionales respecto
al uso del torniquete: la primera consiste en la presión ne-
cesaria para detener el sangrado. Por regla general, a mayor
diámetro de la extremidad mayor la presión que debe ser
aplicada. Se ha discutido si la aplicación del torniquete debe
realizarse proximal a la articulación del codo o la rodilla
por el riesgo aumentado de lesionar estructuras nerviosas
\�YDVFXODUHV�TXH�VH�XELFDQ�HQ�OD�VXSHU¿FLH�GH�GLFKDV�DUWL-
culaciones, pues cuanto más tejido por debajo del nivel del
torniquete, mayor será el tejido en isquemia y más alto el
nivel de amputación si se llegare a realizar.
Anteriormente, cuando se usaba un torniquete se debía
DÀRMDU�DSUR[LPDGDPHQWH�FDGD������PLQXWRV�SDUD�SHUPLWLU�
reperfundir el tejido isquémico; pero si se tiene en cuenta
que el torniquete se implementó como medida desesperada
para el control de la hemorragia exanguinante en el pacien-
te, no se debería recurrir a la hemorragia para disminuir la
isquemia de la extremidad.
En el contexto de atención prehospitalaria en áreas
de combate se han comenzado a usar agentes tópicos
hemostáticos como el HemCom ®, el QuikClot ®, y el
TraumaDex®, aprobados por la FDA (Food and Drugs
Administration) de los Estados Unidos, pero hasta el
momento no existen estudios que corroboren su uso en
el área civil, en parte porque los tipos de lesiones donde
se ha comprobado su efectividad raramente ocurren en el
contexto prehospitalario civil.
Valorar el estado hemodinámico
Después de controlar las hemorragias externas se debe
proceder a valorar el estado hemodinámico del paciente,
para lo cual es fundamental indagar si presenta un estado de
choque con todas las características clínicas que permiten
VX�WLSL¿FDFLyQ��\�VL�OR�KXELHUH��GH¿QLU�HO�JUDGR�GHO�FKRTXH��
y distinguirlo entre los diferentes tipos de choque; aunque
no se debe olvidar que, como premisa, en trauma hay que
considerar que todo paciente traumatizado en estado de
choque tiene un choque hemorrágico hasta comprobar lo
contrario.
La primera consideración en el reemplazo de líquidos
en la escena prehospitalaria es que establecer un acceso
venoso nunca debe retrasar el transporte del paciente; si
es preciso, se debe hacer dentro de la ambulancia cuando
se traslade al paciente, o en el terreno si se cuenta con
SHUVRQDO�GH�DVLVWHQFLD�H[WUD��'HELGR�D�GL¿FXOWDGHV�HQ�HO�
WHUUHQR��(M��GH¿FLHQWH�OX]���D�ORV�UHTXHULPLHQWRV�GH�H[SHU-
ticia del personal de atención, y a condiciones anatómicas
\�¿VLROyJLFDV�FRPR�HO�FRODSVR�YDVFXODU�SRU�OD�GLVPLQXFLyQ�
de la volemia, este procedimiento consume demasiado
tiempo, lo que ocasiona un retraso adicional en el traslado
GHO�SDFLHQWH��6L�VH�FRQVLGHUD�HO�ÀXMR�GH�VDQJUH�TXH�SXHGH�
perderse por minuto debido a una hemorragia interna no
FRQWURODGD�\�HO�ÀXMR�SRU�PLQXWR�GH�OtTXLGRV�TXH�VH�SXHGH�
llegar a infundir en un paciente con uno-dos accesos vas-
culares percutáneos (Ej: antecubitales), se entiende por
qué la medida más acertada es el transporte del paciente a
un centro hospitalario donde se pueda controlar la pérdida
sanguínea. Asociado a esta alta tasa de pérdida sanguínea
y a la baja tasa de la velocidad de infusión de líquidos
endovenosos está la relación entre el volumen de líquidos
cristaloides administrados y los que permanecen como parte
de la volemia luego de algunos minutos. Por regla general,
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
138
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
por cada 100 ml de cristaloides infundidos, tan solo 1/3 -1/4
parte permanece en el compartimiento vascular, sin contar
con que la infusión de cristaloides no aumenta la capacidad
transportadora de oxígeno (disminuida por la pérdida de
hematíes) y la hemodilución secundaria que disminuye la
concentración de factores de coagulación.
Las metas del remplazo de líquidos en escenarios
extrahospitalarios dependen básicamente de si el paciente
presenta una hemorragia controlada o una no controlada.
En pacientes con una hemorragia no controlada a quienes se
les realizó una infusión de líquidos con volúmenes altos, la
mortalidad aumentó. Esto se debe a que en una hemorragia
QR�FRQWURODGD��(M��LQWUDEGRPLQDO��OD�GLVPLQXFLyQ�GHO�ÀXMR�
sanguíneo sistémico reduce las pérdidas y permite a los sis-
temas hemostáticos la formación de un tapón hemostático
HQ�HO�VLWLR�GH�VDQJUDGR��6L�HO�ÀXMR�VDQJXtQHR�VH�OOHYD�D�FLIUDV�
normales, este aumento de la tensión ocasiona en la mayoría
GH�ORV�FDVRV�OD�UHFXUUHQFLD�GHO�VDQJUDGR�D�XQ�DOWR�ÀXMR�FRQ�
desprendimiento del tapón hemostático (trombo), y ya que
los factores de coagulación y plaquetas están disminuidos
VH�GL¿FXOWD�D~Q�PiV�ORJUDU�OD�KHPRVWDVLD��\�ODV�SpUGLGDV�
¿QDOPHQWH�VRQ�PD\RUHV��'HELGR�D�HVWR�VH�KD�SURSXHVWR�XQ�
abordaje del manejo prehospitalario del estado de choque
hemorrágico basado en la presencia o no de hemorragia
controlada y el grado de choque (Figura 2).
,GHQWLÀFDU�ODV�KHPRUUDJLDV�LQWHUQDV
La sospecha de hemorragias internas se refuerza por la pre-
sencia de signos de choque en todo paciente traumatizado
HQ�TXLHQ�QR�VH�ORJUH�LGHQWL¿FDU�KHPRUUDJLDV�H[WHUQDV�R�QR�
se pueda atribuir a éstas la gravedad del estado de choque.
Todos los pacientes traumatizados deben ser examinados
en busca de sitios de sangrado interno. Los sitios que deben
ser explorados cuidadosamente son el tórax, el abdomen,la
pelvis y los huesos largos. En el tórax durante la valoración
primaria debe diagnosticarse el hemotórax masivo, dado
que tan sólo un hemitórax puede albergar más del 50% de
la volemia
0DQHMR�LQWUDKRVSLWDODULR
Es pertinente rescatar aquí el principio de Fick, que esta-
blece que la cantidad de sustancia captada por un órgano
(o por la totalidad del cuerpo) por unidad de tiempo es
igual a la concentración arterial de la sustancia menos
la cifra venosa. La descripción de los componentes del
tratamiento intrahospitalario necesarios para que las cé-
lulas dispongan de una oxigenación adecuada se pueden
extrapolar de este principio.
1. Captación de oxígeno por los hematíes en los pulmones:
Requiere de una vía aérea permeable, una ventilación
adecuada (volumen/frecuencia respiratoria) y una FiO
2
VX¿FLHQWH�
2. Llegada de los hematíes a las células (tejidos): Para este
SDVR�VH�UHTXLHUH�GH�XQ�Q~PHUR�GH�KHPDWtHV�VX¿FLHQWH�\�
un volumen sanguíneo adecuado.
3. Traspaso de oxígeno a las células (tejidos): Este paso
puede verse afectado por algunas circunstancias como
el edema, que aleja los hematíes de los capilares, o
cuando el monóxido de carbono altera la capacidad de
la hemoglobina para liberar oxígeno.
En el manejo del choque hemorrágico la velocidad es
esencial, así que el diagnóstico y tratamiento se deben rea-
lizar casi simultáneamente. Igualmente todos los pacientes
cuya función cardiovascular se ve comprometida deberán
recibir oxígeno suplementario; y como se había anotado
anteriormente, en el caso de pacientes politraumatizados
la mayoría de estados de choque responden parcial o tran-
sitoriamente al manejo con líquidos. No olvidar nunca
que el diagnóstico de choque en un paciente traumatizado
requiere la presencia inmediata de un cirujano cuando se
atienda al paciente.
El manejo precoz con líquidos en cantidades adecua-
das es prioritario. Retardos en el tratamiento del paciente
previamente sano ahora en choque así como reanimaciones
subóptimas, contribuyen a la evolución a choque irrever-
sible que no responde más tarde a la terapia intensiva, la
disfunción orgánica post choque y al paro cardiaco.
No se recomienda intentar el clampeo vascular sin
visualización directa ya que, aparte de ser con frecuencia
inútil, es peligroso por el riesgo de lesionar estructuras
cercanas (otros vasos sanos y nervios).
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
139ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
La resucitación del choque puede dividirse en periodos
primario y secundario. El periodo primario es el tiempo
de la evaluación inicial durante la primera ronda de re-
sucitación. El objetivo en este periodo es la resucitación
cardiopulmonar y cerebral, para lo cual se deben considerar
los principios de soporte de vida básico y avanzado y lograr
una adecuada presión de perfusión cerebral y perfusión de
los tejidos con sangre oxigenada. Como ya se mencionó,
esto abarca el establecimiento de una apropiada vía aérea,
la restauración del ritmo cardiaco productivo y posterior
ÀXMR�VDQJXtQHR�\�OD�REWHQFLyQ�GH�XQD�7$0�!���PP+J��
Si no se consigue este objetivo inmediato, todos los otros
objetivos de resucitación son de valor cuestionable y por
tanto no deben ser considerados aislados. Una vez la TAM
es la correcta para mantener la perfusión cerebral y miocár-
dica, empieza el periodo secundario de resucitación, cuyas
metas son: 1) Establecer una adecuada perfusión de todos
ORV�yUJDQRV������(VWDEOHFHU�XQ�DGHFXDGR�ÀXMR�VDQJXtQHR��
3) Establecer un adecuado transporte de O
2
; 4) Controlar
GH¿QLWLYDPHQWH�OD�IXHQWH�GH�VDQJUDGR�R�ORV�PHFDQLVPRV�
de choque distinto al hemorrágico, si lo hay. Los primeros
dos objetivos se logran utilizando la expansión de volumen.
Para el tercero y el cuarto se requiere, respectivamente, el
empleo de hemoderivados cuando está indicado y brindar
manejo quirúrgico en la mayoría de ocasiones de choque
hemorrágico que amenaza la vida. En la Tabla 6 se comple-
PHQWDQ�HVWRV�REMHWLYRV�JHQHUDOHV�FRQ�DOJXQRV�HVSHFt¿FRV�
para el caso de choque hipovolémico-hemorrágico.
Hemorragia no controlada
Hemorragia controlada
Choque clase I o II
Choque clase I
Líquidos para mantener vena
permeable
Líquidos para mantener vena
permeable
Líquidos para mantener PAS 80-90 mmHg
PAM (60-65 mmHg
Líquidos EV para mantener
signos vitales normales
Líquidos EV para mantener PAS
80-90 (PAM 60-65 mmHg)
Respuesta
transitoria, mínima
o sin respuesta
Respuesta rápida
Choque clase III o IV
Choque clases II, III o IV
Bolos 250 cc
Figura 2. Flujograma de manejo prehospitalario de la resucitación con líquidos.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
140
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
los nuevos enfoques en la concepción de la coagulopatía
traumática, una de las complicaciones más temidas del
paciente traumatizado. Las estrategias de control de daños
apuntan a reducir la hemorragia y optimizar el sistema de
coagulación. El retraso en la resucitación intensiva con
OtTXLGRV�KDVWD�TXH� VH� UHDOLFH� HO� FRQWURO� GH¿QLWLYR�SXHGH�
prevenir un sangrado adicional por iatrogenia. Se ha
propuesto entonces como acción prudente balancear el
objetivo de la perfusión con los riesgos de resangrado al
aceptar una presión más baja de lo normal. Lo anterior ha
sido catalogado con distintos nombres, como ‘‘resucitación
controlada’’, ‘‘resucitación balanceada’’, ‘‘resucitación
hipotensiva’’ o ‘‘hipotensión permisiva’’. El objetivo es el
balance, no la hipotensión. Tal estrategia de resucitación
puede ser un puente mas no el sustituto para el control
TXLU~UJLFR�GH¿QLWLYR�GHO�VDQJUDGR��
La resucitación de control de daños utiliza múltiples
abordajes para prevenir y combatir la consabida tríada de
la muerte del politraumatizado: acidosis, hipotermia y
FRDJXORSDWtD�� WRGR� OR�FXDO� OOHYD�¿QDOPHQWH�D�XQ�HVWDGLR�
casi terminal de hipoperfusión. La hipotensión permi-
siva es uno de los componentes centrales del control de
daños que busca prevenir los efectos deletéreos de la
resucitación con altos volúmenes. Su práctica limita los
líquidos endovenosos, bien sea retrasando el momento
de administración o minimizando el volumen dado (hasta
la fecha no existe un protocolo establecido y claro acerca
de cuánto se debe reducir el volumen). Se considera que
al reducir la administración de líquidos, se minimiza la
coagulopatía dilucional y los efectos de la hipotermia, así
como se reducen los riesgos teóricos del desplazamiento
de coágulos hemostáticos en formación al mantener una
SUHVLyQ�VLVWyOLFD�PiV�EDMD��3HUR��HO�FRQWURO�GH¿QLWLYR�GH�OD�
hemorragia típicamente requiere intervención quirúrgica o
radiológica. Los métodos incluyen recalentamiento activo,
administración temprana de hemoderivados, mejorar los
mecanismos para la formación del coágulo y la hemostasia
y restaurar la entrega de sangre oxigenada a los tejidos.
Otro concepto novedoso como objetivo común de-
nominador de las estrategias de ‘‘resucitación limitada’’
parece ser la reintroducción gradual de oxígeno a los teji-
Tabla 6. Objetivos de la valoración y manejo del estado
circulatorio
transporte de oxígeno
internas
pérdida de volumen
&RQ�HO�¿Q�GH�UHVWDXUDU�OD�SHUIXVLyQ�GH�yUJDQRV�VH�LQGLFD�
la administración de líquidos endovenosos para reemplazar
la pérdida de volumen intravascular. Para ello se utilizan
soluciones isotónicas como lactato de Ringer o solución
salina normal. Los cristaloides generan una expansión
intravascular transitoria y estabilizan el volumen vascular
al reemplazar las pérdidas de líquido no circulante efectivo
que se desplaza al espacio intersticial e intracelular.
Se deben administrar bolos de 250 cc escalonados hasta
alcanzar las metas previstas. Actualmente se recomienda
quedurante la reanimación se apliquen líquidos y hemo-
derivados en relación: 1:1:1 (1 de glóbulos rojos - 1 de
plasma – 1 de plaquetas)
La resucitación con líquidos y evitar la hipotensión
son principios importantes a la hora de brindar el soporte
inicial a los pacientes con trauma cerrado, particularmente
aquellos con TCE. En el trauma penetrante con hemorragia
VH� SUH¿HUH� XQ� DERUGDMH más mesurado y cuidadoso con
revaluación frecuente. Si bien un objetivo que parece lógico
en un paciente hipotenso es restaurar una presión sanguínea
normal, si la presión sanguínea es incrementada rápida-
mente antes de que la hemorragia haya sido controlada
GH¿QLWLYDPHQWH�SXHGH�HPSHRUDU�HO�VDQJUDGR��3RU�OR�WDQWR��
la infusión persistente de altos volúmenes de líquidos en un
intento de alcanzar una presión sanguínea normal no debe
VXVWLWXLU�R�UHWUDVDU�HO�FRQWURO�GH¿QLWLYR�GH�OD�KHPRUUDJLD��
En la última década ha habido un marcado cambio en
la práctica de la resucitación en trauma hacia la resucitación
de control de daños, con base en la experiencia militar y
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
141ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
dos previamente privados de él. Una estrategia soportada
por datos experimentales prometedores es la resucitación
bajo hipoxemia con retorno gradual a la normoxemia. Se
ha demostrado que esta estrategia de resucitación atenúa
el estrés oxidativo, evidenciado por la detección reducida
de especies reactivas de oxígeno y producción de malon-
dialdehído manteniendo las reservas de antioxidantes.
6LPLODUPHQWH��OD�UHVSXHVWD�LQÀDPDWRULD�VH�DWHQ~D�D�PHGLGD�
que se disminuye la producción de citoquinas que se de-
tectan en el suero y en el lavado broncoalveolar. También
KD\�PHQRU�JUDGR�GH�LQ¿OWUDFLyQ�GH�FpOXODV�LQÀDPDWRULDV�D�
los tejidos, en parte atribuido a la expresión disminuida de
IL-8 y menor lesión de órganos blancos.
Con evidencia limitada a su favor, esta estrategia con-
WLQ~D�HQ�HYROXFLyQ�SDUD�GH¿QLU�VX�URO�HQ�OD�UHVXFLWDFLyQ�HQ�
trauma. Uno de los primeros estudios clínicos controlados
aleatorizados en examinar esta estrategia reportó una
reducción del 8% de la mortalidad absoluta en el trauma
penetrante de tórax para pacientes que recibieron resucita-
ción retrasada y experimentaron una menor presión sistólica
antes del procedimiento quirúrgico. Otros estudios son
controversiales. Que las diferencias se deban a que la hipo-
tensión permisiva es más aplicable al trauma penetrante que
al cerrado, o que sea por otros factores de confusión, sigue
por demostrarse. La evidencia más reciente alrededor de la
hipotensión permisiva proviene de estudios experimentales.
Los datos de modelos de ratas sugirieron que una TAM
REMHWLYR�GH�������PRVWUy�PiV�EHQH¿FLR�HQ�OD�VREUHYLGD�HQ�
animales con choque hemorrágico no controlado. El límite
de tolerancia de hipotensión permisiva fue 90 minutos.
2WURV�PRGHORV�DUURMDQ�UHVXOWDGRV�FRQÀLFWLYRV��8Q�HVWXGLR�
en cerdos con lesiones por onda expansiva reportó un
menor tiempo de sobrevida con la hipotensión permisiva
comparada con la resucitación normotensiva.
En humanos, recientemente se han publicado datos
preliminares de un estudio clínico aleatorizado que arroja
resultados de 90 pacientes en quienes se comparó la presión
arterial media objetivo de 50 mmHg y 65 mmHg. La co-
horte de TAM más baja, que recibió menos hemoderivados
y volúmenes de líquidos más pequeños intraquirúrgicos,
estuvo menos predispuesta a la coagulopatía post quirúrgica
\�WXYLHURQ�VLJQL¿FDWLYDPHQWH�PHQRU�WDVD�GH�PRUWDOLGDG�SRU�
causa temprana.
A pesar de la amplia acogida de estas prácticas y las
guías que invocan los principios de la resucitación de daño
para el manejo de la hemorragia mayor, actualmente faltan
datos de alta calidad que lo soporten.
Aunque las complicaciones asociadas con la resuci-
tación en trauma son indeseables, la alternativa de exsan-
guinación lo es mucho menos, y los líquidos endovenosos
continúan siendo el pilar en el manejo inicial del paciente
traumatizado en choque. La evidencia seguirá guiando la
práctica más segura que permita organizar un protocolo
adoptando las nuevas tendencias.
Solución salina hipertónica: Una alternativa de líquido
inicial es la solución salina hipertónica, la cual ha sido ob-
jeto de creciente interés en la actualidad como una nueva
modalidad de resucitación de poco volumen en politrau-
PD��VHSVLV�\�7&(��$GHPiV��KD�VLGR�LGHQWL¿FDGD�FRPR�XQ�
potente agente inmunomodulador que atenúa el cebado de
QHXWUy¿ORV�\�OD�FLWRWR[LFLGDG��PHUPDQGR�DVt�OD�UHVSXHVWD�
KLSHULQÀDPDWRULD�GHVSXpV�GH�XQ�WUDXPD�PD\RU��3RU�HOOR��
la solución salina hipertónica puede ser una estrategia de
resucitación válida en pacientes politraumatizados, sobre
todo en la presencia de trauma craneoencefálico y frac-
WXUDV� DVRFLDGDV�GH�GLi¿VLV� IHPRUDO��6LQ� HPEDUJR��GHEHQ�
diseñarse ensayos clínicos multicéntricos a gran escala
SDUD�GH¿QLU�HO�PRPHQWR�GH�OD�DGPLQLVWUDFLyQ�\�HO��JUXSR�
exacto de pacientes politraumatizados graves que pueden
EHQH¿FLDUVH�GH�OD�UHVXFLWDFLyQ�HQ�³SHTXHxR�YROXPHQ´�FRQ�
solución salina hipertónica.
Actualmente no se cuenta con evidencia fuerte para
recomendar la reversión directa de la acidosis con bicarbo-
nato, por lo cual es mejor corregir la hipotensión, detener
la pérdida de sangre y revertir la hipotermia. Igualmente,
la repleción de calcio y magnesio tiene poca evidencia de
soporte, pero permanece teóricamente deseable.
/D�KHPRJORELQD�\�HO�KHPDWRFULWR�ySWLPRV
Suponiendo que se ha establecido una adecuada presión
arterial media, entonces se necesita asegurar que el trans-
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
142
ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
porte de O
2
del corazón hacia el cuerpo es adecuado para
cumplir las demandas metabólicas.
Transporte de O
2
= Gasto cardiaco x Contenido arterial
de oxígeno.
El contenido arterial de oxígeno es igual a la cantidad
de oxígeno adsorbida en la hemoglobina y disuelta en el
plasma. Ya que el O
2
es llevado 1200 veces más sobre la
hemoglobina que la disuelta en el plasma, usualmente se
ignora el componente de O
2
en el plasma.
El cuerpo es capaz de aumentar el gasto cardiaco para
sostener el transporte de O
2
��OR�TXH�VH�FRQ¿UPD�DO�YHU�TXH�
muchos pacientes han tenido desenlaces favorables durante
la cirugía y después de ella a pesar de un muy bajo nivel
de hemoglobina y hematocrito, mientras pudieron mantener
una adecuada perfusión tisular y gasto cardiaco. Parece te-
ner poca evidencia el que sea posible resucitar a un paciente
HVWDEOH�FRQ�XQ�KHPDWRFULWR�!����FRQ�JOyEXORV�URMRV��/RV�
glóbulos rojos empacados deberían ser transfundidos para
FRUUHJLU�HVSHFt¿FDPHQWH�OD�HYLGHQFLD�GH�LVTXHPLD�WLVXODU��
como se indica en los estadios III y IV del choque hemo-
rrágico. Los datos en animales sugieren que la máxima tasa
de extracción sistémica de O
2
es cerca del 70% con los re-
querimientos propios de O
2
de cada órgano. Si el transporte
falla para cumplir este mínimo, entonces el consumo de
R[tJHQR�GHSHQGHUi�GHO�ÀXMR�VDQJXtQHR�GHO�yUJDQR��$XQTXH�
se desconoce la concentración óptima de hemoglobina para
lograr una adecuada perfusión de órganos y entrega de O
2,
con la transfusión de glóbulos rojos empacados es razonable
mantener una concentración de hemoglobina alrededor de
��PJ�GO��3RU�HQFLPD�GH�HVWR��FXDOTXLHU�EHQH¿FLR�DGLFLRQDO�
en la entrega de O
2
se contrarresta por incrementos en la
viscosidad sanguínea.
5HVXFLWDFLyQ�KHPRVWiWLFD�\�HVWUDWHJLDV�GH�WUDQVIXVLyQ
Uno de los principios centrales de la resucitación hemos-
tática es el uso temprano de la transfusión balanceada para
lograr entregar glóbulos rojos (GR) y plasma fresco con-
gelado (PFC) en una relación cercana 1GR:1UPFC con el
objetivo de atenuarla coagulopatía. Muchos estudios, pero
no todos, han reportado resultados similares; sin embargo,
QR�KD\�DEVROXWR�DFXHUGR�D�TXp�UHODFLyQ�HVSHFt¿FD�3)&�*5�
(1:1, 2:3, etc.) merma la mortalidad. En cambio, parece
que la administración incrementada de PFC puede ser be-
QH¿FLRVD�HQ�SDFLHQWHV�TXH�UHTXLHUDQ�WUDQVIXVLyQ�P~OWLSOH��
Y aunque una premisa válida para administrar mayores
proporciones de PFC es apuntar hacia la coagulopatía
traumática, pocos de los estudios reportan cambios en la
FRDJXODFLyQ��OR�TXH�GL¿FXOWD�GHWHUPLQDU�VL�HVWH�HIHFWR�VH�
logra. En contraste, se ha reportado que el PFC tiene poco
EHQH¿FLR�HQ�SDFLHQWHV�TXH�UHFLEHQ�PHQRV�GH����XQLGDGHV�
de GR, y sí mayor incidencia de SDRA y sin mejoría en
la sobrevida.
La transfusión de sangre y hemoderivados no está libre
de riesgos. Fallas orgánicas multisistémicas, infección y
estadías prolongadas han sido asociadas con la transfusión
masiva de sangre de personas mayores, y altas proporciones
de GR:PFC en pacientes de trauma que reciben transfusión
masiva acarrean incremento relativo del riesgo de sepsis,
falla orgánica única y SDRA. Los hemoderivados deben
ser administrados prudentemente luego de sopesar cuida-
GRVDPHQWH�HO�EDODQFH�ULHVJR�EHQH¿FLR��
Este tópico se trata a fondo en capítulo aparte del
presente libro.
5HVSXHVWD�D�OD�ÁXLGRWHUDSLD�
Debe evaluarse la respuesta del paciente a la administración
inicial de líquido, y las decisiones terapéuticas y diagnós-
ticas han de basarse en esta respuesta. Se deben buscar
signos de adecuada perfusión y oxigenación de órganos
diana (diuresis, nivel de conciencia y perfusión periférica).
Si durante la resucitación, la cantidad de líquido requerida
para restaurar o mantener la perfusión adecuada de órganos
excede mucho estos estimados, es necesario una cuidadosa
revaluación de la situación y buscar lesiones no reconocidas
y otras causas de choque.
La Tabla 7 contiene los signos clínicos que permiten
evaluar el grado de respuesta del paciente a la terapia de
UHPSOD]R�GH�OtTXLGRV��,GHQWL¿FDU�KDFLD�FXiO�GH�HVWRV�HVWD-
dios ha evolucionado el paciente orienta la terapéutica a
seguir. Como premisa general se debe considerar la necesi-
dad de exploración quirúrgica si el paciente llega hipotenso
o si la inestabilidad hemodinámica persiste a pesar de la
administración de cristaloides y sangre.
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
143ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
Tipos de respuesta a la administración de líquidos endo-
venosos:
�� 5HVSXHVWD� UiSLGD�� VLJQRV� YLWDOHV� UHJUHVDQ� D� YDORUHV�
normales.
�� 5HVSXHVWD�WUDQVLWRULD��VLJQRV�YLWDOHV�PHMRUDQ�LQLFLDOPHQ-
te y luego se deterioran.
�� 5HVSXHVWD�PtQLPD�R�VLQ� UHVSXHVWD�� VLJQRV�YLWDOHV�FRQ�
variación mínima o nula.
Al paciente con trauma grave y pérdidas sanguíneas
que amenazan su vida se le debe tomar una muestra de
VDQJUH�SDUD�WLSL¿FDU�\�FUX]DU��6H�VXJLHUH�DGHPiV��VL�ORV�UH-
sultados de estas pruebas no se han obtenido y los pacientes
requieren transfusiones de GRE, que deberán recibir sangre
tipo O Rh negativo si son mujeres y tipo O Rh negativo o
positivo si son hombres.
Se contraindica el uso de inotrópicos-vasoactivos en
pacientes hipovolémicos, pues con ello sólo se producirá
hipoxia miocárdica grave, con disminución del gasto car-
GLDFR�HQ�DXVHQFLD�GH�SUHFDUJD�H¿FLHQWH��6LHPSUH�VH�GHEH�
Tabla 7.
Respuesta rápida Respuesta transitoria Respuesta mínima o no respuesta
Signos Vitales Mejoramiento transitorio, recu-
rrencia de presión sanguínea
disminuida y frecuencia cardiaca
aumentada
Persiste anormal
Pérdida de sangre
estimada
Mínimo (10-20%) Moderada y continua (20-40%) Grave > 40%
Necesidad de más
cristaloides
Bajo Alto Alto
Necesidad
de sangre
Bajo Moderado a alto Inmediato
Preparación de
sangre
Tipo y pruebas cruzadas Tipo específico Entrega inmediata de sangre
Necesidad de
intervención
quirúrgica
Posiblemente Probablemente Altamente probable
Presencia rápida
de cirujano
Sí Sí Sí
Adaptado de Advanced Trauma Life Support for Doctors - Student Course Manual. Americal College Of Surgeons Committee On Trauma in American College of Surgeons. 8th
Edition. (2008)
tener en cuenta que estos enfermos ya presentan vasocons-
tricción máxima.
(O�iFLGR�WUDQH[iPLFR�\�VX�SDSHO�HQ�HO�FRQWURO�GH�OD�
hemorragia
(O�iFLGR�WUDQH[iPLFR�HV�XQ�DQWL¿EULQROtWLFR��LQKLELGRU�GH�
OD�¿EULQyOLVLV���%ORTXHD�HO�SXQWR�GH�HQODFH�GH�OD�OLVLQD�HQ�OD�
HQ]LPD�GH�OD�¿EULQyOLVLV�SODVPLQD��HVHQFLDO�SDUD�HO�HQODFH�
GH� OD�SODVPLQD�D� OD�¿EULQD��'H�HVWH�PRGR�VH�EORTXHD�HO�
efecto normal de la plasmina: la disolución de coágulos
�¿EULQyOLVLV��� (Q� GRVLV� UHGXFLGDV�� HO� iFLGR� WUDQH[iPLFR�
actúa como inhibidor competitivo de la plasmina; en dosis
elevadas como inhibidor no competitivo. La dosis conven-
cional de administración es de 2 g intravenoso, 1 g en bolo
inicialmente y 1 g en perfusión durante 8 h.
El clásico estudio Crash-2 sobre la administración
temprana de ácido tranexámico a los pacientes de trauma
sangrante marcó una importante pauta acerca de este me-
dicamento. El estudio reclutó a 20.211 pacientes de 274
hospitales en 40 países. Los resultados mostraron que el
Choque en el paciente traumatizado OSCAR DANIEL SILVA - LAUREANO QUINTERO B. - ÁNGELA MARÍA HERRERA P.
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ABORDAJE INICIAL EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS
ácido tranexámico reduce la mortalidad en pacientes de
trauma con riesgo o en riesgo de sangrado, sin aparente
incremento de efectos colaterales. Si se da entre las pri-
meras tres horas del trauma, el ácido tranexámico reduce
en aproximadamente un tercio el riesgo de muerte debida
a sangrado. La administración de ácido tranexámico ha
mostrado ser altamente costo efectiva en países de altos,
medios o bajos ingresos. Sobre la base de los resultados
del estudio Crash-2, el ácido tranexámico ha sido incluido
en la lista de medicamentos esenciales de la OMS.
Un estudio reciente acerca de las muertes que podrían
ser evitadas con la administración temprana de ácido
tranexámico a pacientes con sangrado estimó que cada
año alrededor del mundo hay aproximadamente 400.000
muertes intrahospitalarias traumáticas debido a hemo-
rragias. Concluyó que si estos pacientes recibieran ácido
tranexámico en la primera hora de la lesión, entonces apro-
ximadamente 128.000 muertes podrían ser evitadas. Si los
pacientes recibieran ácido tranexámico entre las tres horas
del trauma, cerca de 112.000 muertes podrían evitarse.36
Complicaciones
El aumento de la morbimortalidad se debe por lo común
al choque persistente y a la reanimación inadecuada, por
lo que el diagnóstico precoz y el tratamiento intensivo
son esenciales. Entre las complicaciones que se presentan
FDEH�UHVDOWDU�OD�LQVX¿FLHQFLD�UHQDO�DJXGD��HO�VtQGURPH�GH�
GL¿FXOWDG�UHVSLUDWRULD�DJXGR��OD�LQVX¿FLHQFLD�KHSiWLFD��OD�
coagulación intravascular diseminada, el daño cerebral, la
falla orgánica multisistémica y la muerte. La falla orgánica
multisistémica que puede seguir al trauma representa la
principal causa de morbilidad y mortalidad tardía. La sepsis
y la hipoperfusión tisular son consideradas como las princi-
pales causas subyacentes de la patogénesis de la FOM en el
contexto de trauma. La FOM se desarrolla dentro de los pri-
meros tres días después de la lesión sin signos de infección,
\�VH�DWULEX\H�D�XQD�DEUXPDGRUD�UHVSXHVWD�SURLQÀDPDWRULD�
LPSXOVDGD�SRU�OHXFRFLWRV�TXH�VH�PDQL¿HVWD��FOtQLFDPHQWH�
FRPR�VtQGURPH�GH�UHVSXHVWD�LQÀDPDWRULD�VLVWpPLFD��6,56���
Simultáneamente con la FOM, se desarrolla una respuesta
inmunosupresora, conocida como síndrome de respuesta
DQWLLQÀDPDWRULD�FRPSHQVDWRULD��HQ�XQ�LQWHQWR�GH�PRGXODU�
el SIRS. Muchos sostienen que el síndrome de respuesta
LQÀDPDWRULD�VLVWpPLFD�\�OD�FRPSHQVDFLyQ�FRQ�HO�VtQGURPH�
GH�UHVSXHVWD�DQWLLQÀDPDWRULD�RFXUUHQ�FRPR�XQ�VtQGURPH�
de respuesta mixta antagónica,