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Jesús Martín-Barbero Edición a cargo de Carles Feixa y Mònica Figueras-Maz JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO YEL HIPERTEXTO Ju blog Twitter cultura ma docent usuario aje enlaces Prólogo de Néstor García Canclini Epílogo de Rossana Reguillo BIBLIOTECA DE INFANCIA Y JUVENTUD NEDÍNDICE C Jesús Martín-Barbero, 2017 Presentación 9 De la edición y presentación: Carles Feixa y Mònica Figueras Del prólogo: Néstor García Canclini Carles Feixa y Mònica Figueras © Del epílogo: Rossana Reguillo De los textos: Nilda Jacks, Daniela Schmitz y Omar Rincón Prólogo. Otro conocimiento para otra política 13 Néstor García Canclini Montaje de cubierta: Juan Pablo Venditti Introducción. Entre jóvenes y adolescentes 17 Jesús Martín-Barbero © 2017, Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., Barcelona 1. Del Palimpsesto al Hipertexto 29 Primera edición: octubre de 2017, Barcelona 2. Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad 37 3. Cambios culturales, desafios y juventud. 57 Derechos reservados para todas las ediciones en castellano 4. Jóvenes: comunicación e identidad 83 Preimpresión: Editor Service, S.L. www.editorservice.net 5. Ciudad, jóvenes y escuela: una escuela ciudadana para una ciudad-escuela 95 ISBN: 978-84-16737-23-9 Depósito Legal: B.20470-2017 6. Crisis identitarias y transformaciones de la subjetividad 111 Impreso en España 7. Jóvenes: entre la ciudad letrada y el mundo digital 129 Printed in Spain 8. Memorias jóvenes, estéticas políticas y ciudadanías Queda prohibida la reproducción parcial total por cualquier medio de impresión, en mestizas 149 forma idéntica, extractada modificada, de esta versión castellana de la obra. 9. Jóvenes, sociedades y tecnicidades 167 Ned Ediciones www.nedediciones.com 10. Jóvenes: una ciudadanía de raíces móviles 177JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Sujetos juveniles y protagonismo social en Jesús Martín-Barbero 187 PRESENTACIÓN Nilda Jacks y Daniela Schmitz Carles Feixa y Mònica Figueras Jesús Martín-Barbero, el maestro 213 Omar Rincón Epílogo. 217 El presente libro recopila diez textos sobre los jóvenes escritos por Jesús Rossana Reguillo Martín-Barbero a lo largo de las dos últimas décadas, textos que hasta ahora permanecían dispersos en distintas publicaciones (revistas, capi- tulos de libro o actas de congresos), algunas de difícil acceso, e incluso algunos eran inéditos. La mayor parte de ellos giran en torno a dos con- ceptos centrales que el autor utiliza de manera metafórica y que se re- flejan en el título: palimpsesto e hipertexto. El primero hace referencia a los antiguos pergaminos reaprovechados mediante nuevas escrituras que no borran completamente las anteriores, y remite a la constante rescritura y reciclaje que las culturas juveniles hacen del pasado. El se- gundo hace referencia a las técnicas de escritura multidimensional (y multimedia) que surgen con las modernas ciberculturas y remite a las nuevas formas de comunicación digitales a través de las cuales los jó- venes imaginan el futuro. El uso creativo que el autor hace de ambos conceptos ha tenido un gran impacto en los estudios culturales y en los estudios sobre la juventud en el ámbito iberoamericano, por lo que hemos pedido a dos de los referentes en este campo -además de ami- gos personales del autor- que redactaran el prólogo Néstor García Canclini- y el epílogo -Rossana Reguillo- precisamente sobre las contribuciones de Martín-Barbero a ambos campos de estudio, que en este libro se hibridan a través de la comunicación. La mayoría de los textos fueron originalmente conferencias impar- tidas en distintas ciudades y universidades iberoamericanas. Aunque luego se convirtieron en artículos de revistas o de libros colectivos, con- servan el tono oral original, que para los que hemos tenido el privilegio de escuchar en boca del autor, resulta inconfundible, lo que les da fuer- za y vigor. Se ha optado por ordenarlos de manera cronológica según la 9JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Presentación fecha de la publicación original, para poner de manifiesto la evolución municación, con la cultura juvenil en el punto de mira. En total hemos del pensamiento del Martín-Barbero (en una nota al pie al principio de seleccionado diez textos que, aunque no son los únicos en los que el au- cada capítulo se cita la referencia original). No por casualidad la mayor tor ha hablado -pues la mayoría fueron inicialmente y parte se publicaron entre fines de la década de 1990 y principios de la escrito sobre la juventud, consideramos que son los más significativos. del 2000, coincidiendo con la expansión de la cultura digital y la emer- Como criterio general se ha intentado respetar en su integridad la pri- gencia de la generación de la red, que constituyen el marco de análisis mera versión de los textos incluidos en el volumen, para mostrar la for- temporal de los textos. mulación original y su evolución en el pensamiento del autor. Por ejem- Tras nuestra presentación y el sugerente prólogo de Néstor García plo, el capítulo 1 se mantiene pese a su redacción esquemática Canclini, el libro se abre con una introducción inédita de Jesús porque se trata de la primera formulación de los dos conceptos centrales Barbero último que ha en la que explica desde donde del libro: palimpsesto e hipertexto; el capítulo 2 también se mantiene fueron pensados, hablados, o escritos dichos textos. A continuación integro, porque es uno de los más conocidos y citados del autor, pese a aparecen los dos capítulos centrales que desarrollan las ideas del pa- que sus ideas fueron reformuladas y reaprovechadas en textos posterio- limpsesto y del hipertexto: una conferencia de 1996 (que se reproduce res. En los capítulos siguientes, cuando hay pasajes reiterativos, hemos en el capítulo 1), y el ensayo seminal publicado en 1998 en el libro co- optado por suprimirlos, incluyendo una Nota de los Editores (NdE) a lectivo Viviendo a toda. Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilida- pie de página, indicando en qué parte del libro pueden encontrarse. En des (que se reproduce en el capítulo 2). Los siguientes siete capítulos realidad, dichos textos pueden leerse como si fueran hipertextos, pues a constituyen aplicaciones de dichos conceptos a la comprensión de los través de esos pasajes las ideas centrales remiten unas a otras y provocan distintos mundos de vida juveniles -la cultura, la comunicación, la diálogos intertextuales. educación, el trabajo, la lectura, la memoria, la se basan La mayoría de los textos proviene de las versiones en formato word en encuentros y publicaciones que tuvieron lugar en la década que va facilitadas por el autor y en algún caso se han adaptado a partir de pu- del 2000 al 2010. El último capítulo 10- es una conferencia pro- blicaciones escaneadas o de transcripción de conferencias, por lo que nunciada en 2015 en que vuelve al pasado para reconstruir la contenían errores. Hemos optado por adaptar la redacción para hacerla memoria de la guerra y de la paz en Colombia y para reflexionar sobre comprensible a un lector internacional, aunque se han mantenido ex- el papel de la juventud en la construcción de la ciudadanía. El libro se presiones del castellano de Latinoamérica («computadora» en lugar completa con un artículo de las comunicólogas brasileñas Nilda Jacks y de «ordenador») y palabras de argot de los dos lugares donde ha vivi- Daniela Schmitz, que analiza de manera muy completa las contribucio- do (Colombia y México); también se han respetado algunos modismos nes del autor a los estudios sobre juventud y que dialoga con los del autor, como por ejemplo el uso de guiones en algunos sufijos («des- los del volumen; con un texto de su discípulo y colaborador, el comuni- muchas palabras en cursiva, entrecomilladas 0 incluso cólogo colombiano Omar Rincón, que se centra en las contribuciones en mayúsculas son también del autor. del autor a los estudios sobre juventud y comunicación; y finalmente En cuanto a la bibliografia, se ha unificado el sistema y se han trasla- con el Epílogo de una de sus almas gemelas, la antropóloga mexicana dado las citas al pie de página que referencias bibliográficas al Rossana Reguillo. final de cada capítulo; así se han reservado las citas al pie para comenta- La tarea de edición de los textos es fruto de un trabajo colaborativo rios, referencias al margen las citadas NdE. En algunos capítulos falta de Carles Feixa y Mònica Figueras, a caballo de la antropología y la co- la página de las citas literales, que no hemos podido localizar, pero se ha 10 11JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO mantenido el entrecomillado para dejar claro que se trata de referencias textuales; en otros los editores han añadido las obras referenciadas, por PRÓLOGO lo que puede que en algún caso no sea la correcta. OTRO CONOCIMIENTO PARA OTRA POLÍTICA Creemos que el libro se publica en una coyuntura muy oportuna. Néstor García Canclini En unos momentos en que los Millennials son retratados en base a es- tereotipos y generalizaciones, caricaturizando en forma idealizada alarmista el uso y abuso que hacen de las TIC, rescatar el pensamiento precursor de Martín-Barbero, formulado en los albores de la emergen- cia de la cultura digital, puede ser un antídoto crítico contra toda forma Nada más desacertado al encarar este libro que mirarlo como una re- de pensamiento único de pensamiento débil. Es un honor para la Bi- colección de textos que empiezan en 1996, o sea que vienen del siglo blioteca de Infancia y Juventud haber podido recopilar los textos de este pasado. Quizá uno se dispone a ver cómo pensaba hace dos décadas autor fundamental, que esperamos tengan un largo recorrido. un fundador de los estudios comunicacionales, y desde las primeras pá- ginas nos cuenta que en aquellos años se hablaba de los jóvenes como Barcelona-Buenos Aires, julio de 2017 «agentes de la «pandillas, bandas, parches, asociadas al lumpen, al sicariato, la guerrilla». Los de violencia y muerte de los jóvenes» junto «a rituales de solidaridad y de expresividad es- es lo que se estudia sobre las nuevas generaciones en los años más recientes. Entonces se me ocurre que habría que escribir con otra lógica el género de las semblanzas con que se anuncia a un conferencista: en qué universidad estudió y en cuál enseña, los títulos de sus libros y sus premios. Está bien: de Martín-Barbero pueden decirse estas cosas, pero habría que comenzar nombrando el país y la ciudad donde fueron con- cebidas. Colombia era hace dos décadas el futuro de América Latina. En México batallábamos por lograr el tránsito del monopartidismo al multipartidismo, creyendo que de eso dependía llegar a vivir en un país democrático; en Argentina y las naciones del cono sur se averiguaba cómo acabar de salir de las dictaduras y sobrellevar las privatizaciones, el desmantelamiento del Estado, ir hacia el nuevo siglo con agendas políticas adecuadas a los giros tecnológicos y la industrialización de la cultura. Cuando aparecían cerca, con demasiada frecuencia, las violen- cias que nos alarmaban en Bogotá Medellín, tendíamos a ver más la diferencia de no tener en nuestros países a las FARC y los paramilitares que a registrar los signos de lo que ya devastaba el futuro de las nuevas 12 13JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Prólogo generaciones. Cuando las evidencias arreciaban, algunos políticos y pe- nía del cuerpo, la empatía con los juegos de interfaz en los aparatos riodistas avisaban del riesgo de que México se colombianizara. Pasaron tecnológicos, la plasticidad camaleónica de las generaciones recientes pocos años para que en Argentina y varias sociedades más comenzára- en los nuevos contextos. mos a temer que se mexicanizaran. Porque el protagonismo de lo joven se entrelaza con estas transfor- Así como Alonso Salazar fue precursor al explorar de cerca las pan- maciones, la sociedad (quiero precisar: el capitalismo electrónico o in- dillas urbanas, Jesús percibió que su país daba a los jóvenes el prota- formático neoliberal) les devuelve a las generaciones que irrumpen una gonismo trágico y emprendedor que hoy es un lugar común en los terca precariedad, los riesgos constantes de la extinción. «Escribiendo estudios sobre ellos. Cada sociedad tuvo o no tuvo sus guerrillas, su desde Colombia no puedo soslayar lo que ese lugar de enunciación im- transición deficiente desde los autoritarismos a esto en que estamos, plica al haber sido el país en el que por primera vez se adoptó la palabra pero Colombia anticipó la ruda descomposición que hoy hace dudar en desechables para nombrar a los jóvenes todo occidente de que esta forma de gobierno que aún se llama demo- Otras asociaciones precursoras indagadas por Jesús están en estas cracia sea la que nos distinga de otras zonas del mundo. En todas partes páginas: la combinación del anonimato urbano y los flujos comunica- estamos aprendiendo que lo que sucede es más complejo y denso que lo cionales, las tareas de las escuelas ante las ciudadanías mestizas, los jó- que se atribuía a las drogas, las mafias el desorden posmoderno. venes como exploradores de lo que viene en un planeta que ahora vive Si Martín-Barbero se dio cuenta en conferencias de 2000 o 2004 por primera vez el sentimiento de ausencia de futuro. Y, por supuesto, de lo que se insinuaba en los usos nuevos de las tecnologías digitales, que «si la televisión atrae es porque la calle expulsa, es de los mie- la desestructuración de lo urbano y la desubicación de las escuelas ante dos que viven los estas mutaciones, fue porque viajó por muchos países donde las señales ¿Cómo se forma este pensamiento de las paradojas? Además del coincidían y también por la conmoción colombiana que nos incitó a procedimiento de hacerse cargo de tensiones incómodas, nutriéndose varios mexicanos (notoriamente a Rossana Reguillo) a convencerlo de en autores de varios países y disciplinas. Manuel Castells junto a Jac- hacer una pausa en Guadalajara, y porque él y Elvira, después de esa ques Rancière, Beatriz Sarlo cerca de María Teresa Uribe, Margaret experiencia, sintieron que Bogotá era su hogar como hoy es claro para Mead y en seguida Carlos Monsiváis o Michel Foucault. La vecindad todos, fueron quedando cada vez menos islas. entre ellos está pensada sin ocultar las divergencias. Enciclopedismo La identificación de los jóvenes con lo moderno, por la cual ya no del filósofo que se nutre en todos los saberes? Más bien, otro modo son ellos quienes imitan a los adultos sino los adultos los que sueñan de reflexionar indisciplinadamente, pero con el rigor y la perspicacia con parecerse a los jóvenes, está trabajada en estos textos deslindando aprendido en la filosofía y la semiótica. Los riesgos aumentan cuando sus variaciones. Lo joven es visto como emblema de modernidad no se trata sólo de hacer conversar a departamentos universitarios en- su sentido fuerte, el de la también su sentido cantados de desconocerse, sino de reconocer también saberes habi- débil, post o tardo-moderno, de la actualidad y lo actual, que es el que tualmente desvalorizados: los de las músicas y las creencias populares, corresponde a la percepción de una realidad No se trata los provistos por el juego con las imágenes y no sólo por la cultura sólo de operaciones de mercado, ese gran descifrador del sentido de letrada. los cambios. Para comprenderlo hay que explorar, muestra Martín- ¿Los jóvenes ya no leen? No es así, dice Martin-Barbero. Lo que Barbero, cómo se enlazan la destrucción de la memoria de nuestras ocurre es que quienes hicimos ciencia como si se tratara de ciudades, la acelerada obsolescencia de objetos cotidianos, le hegemo- sustituir el mundo cualitativo de las percepciones sensibles por la cuan- 14 15JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO tificación y la abstracción lógico-numérica» llegamos al punto en que se necesita reincorporar al saber el valor informativo de lo sensible y lo INTRODUCCIÓN visible. Los jóvenes expandieron la capacidad de leer de los libros a la ENTRE JÓVENES Y ADOLESCENTES publicidad, el comic, el videoclip y el hipertexto. Jesús Martín-Barbero Destaco unos fragmentos de las contribuciones de este autor para celebrar que por fin se reúnan en un libro. Permite compendiar lo que iluminó sobre la condición joven y al mismo tiempo las muchas entra- das con que habilitó un pensamiento entre disciplinas. ¿Es necesario recordar que esta reformulación en los modos de conocer y comuni- Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como car lo que hacemos en las islas universitarias es indispensable, una de existía en la época de nuestra infancia y juventud. Nacidos y criados las condiciones primeras, para hacer política y una sociedad donde los antes de la revolución electrónica, la de nosotros no entiende jóvenes tantos no sigan tratados como desechos, para que lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se entendamos qué puede ser la democracia en vez de esta confusión de asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país violencias? nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos. Pero para proceder así debemos reubicar el futuro. A Ciudad de México, julio de 2017 juicio de los occidentales el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debe- mos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contra- rio sería demasiado tarde. Margaret Mead Lo que estamos viendo no es simplemente otro trazado del mapa cul- tural movimiento de unas pocas fronteras en disputa, el dibujo de algunos pintorescos lagos de montaña- sino una alteración de los principios mismos del mapeado. La situación es fluida, plural, descen- trada. Las cuestiones no son ni tan estables ni tan consensuales, y no parece que vayan a serlo pronto. El problema más interesante no es cómo arreglar todo este enredo sino qué significa todo este fermento. Clifford Geertz El intercambio es bastante revelador de los supuestos que juegan en el cruce de la música y las identidades juveniles: desde el punto de vista de las clases medias habría una realidad de desorden, suciedad, propia 16 17JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Introducción de los que escuchan cierta música y tienen cierta pertenencia social. Y Fueron los jóvenes colombianos con los que aprendí a descifrar si en el intercambio de mensajes que estamos analizando la referencia la temporalidad moderna: aquella en la que la dinámica y el peso de la se hace en relación explícita al rock escuchado en los sectores popula- historia se hallan enteramente volcados hacia el futuro en detrimento res, y sobre todo a la realidad social que ese rock espeja y retrata, algo del pasado. Y es a Walter Benjamin al que debo el haberme alertado semejante ocurre con las manifestaciones de jóvenes de clases medias que admiten cualquier tipo de música, menos la cumbia. Más allá de pioneramente del agujero negro que succionaba a esa temporalidad: lo que se elige como género enemigo se antagoniza socialmente a tra- representación de un progreso del género humano en la historia vés de su denostación. Desde el punto de vista de las clases populares es inseparable de la representación de la prosecución de ésta a lo largo ciertas preferencias y evaluaciones musicales revelan una orientación de un tiempo homogéneo y La experiencia de ese «tiempo ho- moral y social. mogéneo y fue la que Gianni Vattimo develó después como el ahora de la propia sociedad tardomoderna: la del progreso convertido Pablo Semán y Pablo Vila en rutina por hallarse «fisiológicamente ligado a la supervivencia del sistema, haciendo que la novedad no tenga ya nada de revolucionario 1. ¿Cuándo y por qué comencé a interesarme en la vida de los jóvenes ni Estamos anclados en un progreso cuya realidad hasta el punto de volvérseme un estratégico campo de investigación, se confunde con la apariencia del cambio que producen las imágenes. casi obsesivo, durante bastantes años? La respuesta no la tengo clara Hasta Martin Heidegger habló de ligazón de la técnica con un mundo pero lo cierto es que bien pronto en la juventud encontré una veta cla- que se constituye en imágenes, y Vattimo lo recalcaría planteando que ve de comprensión de los cambios que atravesaba la sociedad entera. «el sentido en que se mueve la tecnología ya no es tanto el dominio de Y ello hasta el punto de que fue esa trama la que me abrió conexiones la naturaleza por las máquinas sino el específico desarrollo de la infor- tanto en lo que para mí empezaban a significar los medios como en la mación y la comunicación del mundo como otra dimensión más larga y ancha de las mediaciones sociales, cultu- rales y políticas. Y fue esa doble entrada al campo-de-la-comunicación 2. Fue en París en el otoño del año 69, a medias entre el entusiasmo y la lo que me suscitó las más arriesgadas preguntas, las que transforma- resaca del mayo del 68. Trabajaba yo en Bruselas y estudiaba en Lovai- ron el tema de los jóvenes en una de las vetas más preciosas tanto de na, pero en los fines de semana me escapaba con frecuencia a respirar los programas de mis cursos como de las pistas que me iban abrien- el aire aun libertario de las avenidas con huecos que habían dejado las do a la investigación. Una investigación a la que me llevó, casi de la barricadas de adoquines construidas por los estudiantes en su afán de mano, Margaret Mead: «Cultura prefigurativa es aquella en que los cambiar al mismo tiempo el mundo y la vida: pues «la barricada cierra pares reemplazan a los padres instaurando una ruptura generacional, la calle pero abre el camino», que se hace al andar, que es el vivir. Y en que es la que vivimos hoy, sin parangón en la historia, pues señala un los sótanos de la librería Maspero, entre periódicos y boletines de to- cambio en la naturaleza misma del proceso: hombres de tradiciones das las guerrillas y movimientos subversivos del mundo, desde Angola culturales muy diversas emigran en el tiempo, inmigrantes que llegan a Camboya pasando por Bilbao y Montevideo, encontré un pequeño a una nueva era: algunos como refugiados y otros como proscritos, libro de un tal Walter Benjamin, editado por la propia Maspero: pero todos compartiendo las mismas leyendas y sin modelos para el Essais sur Bertolt Brecht. Pues el futuro había escogido otro modo de manifestarse, a la calle buscando una silla en un café, y cuando me senté me incluso para mí. topé con comme una conferencia dictada por 18 19JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y HIPERTEXTO Introducción Benjamin en París el año 1934. Trabajaba yo entonces en una tesina retos que la innovaciones tecno-productivas y laborales le plantean al de maestría sobre el debate marxista en «Occidente» -Adam Schaff, ciudadano en términos de nuevos lenguajes y saberes. Pues sería suicida Karel Kosic, Louis Althusser y Lucien cuando en el texto para una sociedad alfabetizarse sin tener en cuenta el nuevo país que de W. Benjamin era donde habitaba el verdadero otro marxismo, el más productivamente está apareciendo. otro de todos ya que en una conferencia para obreros había afirmado En segundo lugar, construcción de ciudadanos significa que la «en lugar de preguntarse cuál es el lugar de una obra frente a las re- educación tiene que enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir laciones de producción de una época [...] yo quiero proponeros una tiene que ayudar a crear en los jóvenes una mentalidad crítica, cuestio- pregunta: ¿cuál es su lugar en esas nadora, desajustadora de la inercia en que la gente vive, desajustadora El desplazamiento de la mirada crítica propuesto por W. Benjamin del acomodamiento en la riqueza y de la resignación en la pobreza. Es fue de 180 grados, y del afuera al adentro, de lo que la obra dice acerca mucho lo que queda por movilizar desde la educación para renovar la de las relaciones de producción a los procesos de construcción de la cultura política, de manera que la sociedad no busque salvadores sino obra, y su específica función en la transformación de las relaciones so- genere sociabilidades para convivir, concertar, respetar las reglas del ciales. ¡Y eso dicho y escrito en el año 1934! Era «el derecho a la exis- juego ciudadano, desde las de tráfico hasta las del pago de impuestos. tencia del poeta en el que, para W. Benjamin, era el dere- Y en tercer lugar la educación es realmente moderna en la medida cho a su autonomía. Y una autonomía ligada ya no a la ideología sino a en que sea capaz de desarrollar sujetos autónomos. Frente a una socie- la técnica, como mediación capaz de superar la estéril oposición entre dad que masifica estructuralmente, que tiende a homogenizar incluso fondo y forma. La libertad de pensar, según W. Benjamin, iba aún mu- cuando crea posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciu- cho más lejos: se trataba de liberase de las «ideas hechas» sobre las dadanos es directamente proporcional al desarrollo de sujetos autóno- formas y los géneros literarios a fin de liberar las energías literarias de la mos, es decir de gente libre tanto interiormente como en sus tomas de época, pues «nos hallamos en el corazón de un enorme proceso de re- posición. Y libre significa gente capaz de saber leer la publicidad y para fundición de las formas de literatura, en el que numerosas oposiciones qué sirve, y no dejarse masajear el cerebro, gente que sea capaz de tomar -desde las cuales estamos habituados a pensar- pueden estar per- distancia del arte de moda, de los libros de moda, gente que piense con diendo su cabeza y no con las ideas que circulan a su alrededor. Esa reflexión me llevó a pensar que el sentido del rechazo entre 3. De regreso a mi análisis sobre los cambios de vida entre los jóvenes los jóvenes a dejarse representar debe a la desafección ideológica hacia me topé con el chileno Martín Hopenhayn, que planteaba una educa- unas instituciones políticas lastradas por una verdadera incapacidad ción expandida por el ecosistema comunicativo y rearticulando el lugar de representación de la diferencia en el discurso que denuncia la des- de la escuela desde tres objetivos: formar recursos humanos, construir igualdad. La transferencia del sentido de la democracia desde el ámbi- ciudadanos y desarrollar sujetos autónomos. En primer lugar, la educa- to de lo político al ámbito de lo social responde a sus miedos y deseos: ción no puede seguir de espaldas a las transformaciones del mundo del la salud, el empleo, la sexualidad. La democracia está necesitada de trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de los nuevas hablar otros idiomas: el del cuerpo, la salud, el sexo, la subjetividad y figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las la pareja. Y también de la inseguridad colectiva reavivando la necesi- profesiones. No se trata de supeditar la formación a la adecuación de dad de pertenencia que empuja estética, barrial o recursos humanos para la producción, sino de que la escuela asuma los del parche. Pues la gente no puede vivir sin un mínimo de pertenencia 20 21JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Introducción y reconocimiento. Ser ciudadano tiene que ver hoy mucho menos con La contradicción no puede ser más evidente: mientras el sujeto votar y mucho más con ser capaz de asociarse con los vecinos del ba- emerge hoy de un entorno fuertemente imaginal y emocional, la casa, rrio para reclamar derechos, hacer demandas y defender sus propios y sobre todo la escuela, se aferran a una racionalidad que, a nombre del estilos de vida. principio de realidad, expulsa el cuerpo en el momento de mayor sen- sibilidad. De ahí que el mundo donde el sujeto adolescente habita sea 4. Los adolescentes entre las nuevas generaciones, perciben y asumen la mayormente el del grupo de pares, la pandilla, el parche,¹ o el ghetto y relación social como una experiencia que pasa básicamente por su cor- la secta que conectan frecuentemente con el mundo de la droga. Desde poreidad y su sensibilidad, ya que es a través de esa experiencia como ahí nos miran y oyen unos sujetos íntima y corporalmente mediado por ellos -que en su mayoría hablan muy poco con sus les están sus interacciones desde y con la tecnología. diciendo muchas cosas a los adultos a través de otros idiomas: los del Se trata de un sujeto ya no pensable de adentro para afuera sino vestirse, tatuarse y adornarse, o los de enflaquecerse conforme a los mo- al revés, de afuera para adentro. Un sujeto tanto más formado cuan- delos de cuerpo que les propone la sociedad a través de la moda y la to más densa y fuerte sea la trama de las interacciones que mantiene publicidad. No son sólo las mujeres pues hoy millones de adolescentes con otros sujetos. Y es en esa trama de interacciones donde las me- en el mundo sufren gravísimos trastornos orgánicos y psíquicos de ano- diaciones tecnológicas revelan su potencial: la tendencia de los ado- rexia y bulimia. Y mientras la sociedad lo que les exige es que se hagan lescentes al ensimismamiento ha encontrado en las redes su mundo cargo de sí mismos aunque lo que necesiten sea una mínima claridad más propio donde, a la vez que los conecta fomenta una adicción que sobre su futuro laboral profesional. los aísla. Algo de cierto hay en esos temores, algo dicen de ciertas ten- De ahí que los adolescentes se muevan entre el rechazo a la socie- dencias, pero lo que revelan las investigaciones sobre los usos que los dad y su refugio en la fusión tribal. Millones a lo largo del mundo se jóvenes hacen del computador muestran otro panorama. Y me baso juntan sin hablar, sólo para compartir la música que los conecta, que los la investigación que durante un año dirigí en Guadalajara sobre permite estar juntos a través de la empatía corporal que ella genera. Y usos jóvenes de En ella ni la adicción, ni el aislamiento, ni la hay una palabrita que hoy denomina una droga, el éxtasis, convirtiéndo- pérdida del sentido de la realidad eran la tendencia. Los adolescentes se en la metáfora de su situación extática, que es el estar fuera de sí, fuera que usan frecuentemente internet siguen igualmente frecuentando la del yo que le asigna la sociedad y que los jóvenes se niegan a asumir. No calle, gozando la fiesta de fin de semana y prefiriendo la compañía al porque sean unos desviados sociales sino porque sienten que la socie- aislamiento. Hay una cierta adicción, pero eso no constituía un peligro dad no tiene derecho a pedirles una estabilidad emocional que entre fuerte, y desde luego no era esa la pasión por la que se muere sino por los propios adultos escasea cada día más. Pero tanto el trabajo como la otras bien distintas. Un ejemplo, entro mucho otros de la sociabilidad escuela atraviesan una fuerte incapacidad a la hora de hacerse cargo de no perdida: muchachos que tienen computador en casa y sin embargo esa inestabilidad. Lo que está ahí hoy es una ladina corrupción que se van al cibercafé a ver ciertos programas y jugar porque es allí donde presenta bajo las trampas del vacío ideológico, la ausencia de densidad pueden compartir los hallazgos de la navegación y las aventuras del simbólica de los partidos y la incapacidad de convocar. Con demasiada juego con los amigos presentes. frecuencia el ejemplo que los adolescentes reciben de las generaciones mayores en cuestiones de ética, fidelidad o solidaridad es, por decir lo menos, decepcionante. 1. El grupo, la pandilla (NdE). 22 23JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Introducción 5. Bogotá-Jóvenes. «Su situación es crítica: principales víctimas de todas las otras relaciones como las relaciones de parentesco o las que homicidio y accidentes, de suicidios; con poco acceso a la educación entrelazan los mitos con los ritos, y viceversa. superior, vinculados a bandas criminales. Urge una atención integral Es así como la tecnología hoy remite, mucho más que a la nove- para ellos, sobre todo para que dejen de seguir siendo vistos como dad de unos aparatos, a nuevos modos de percepción y de lenguaje, a sinónimo de problemas cuando no lo son» (periódico El Tiempo, nuevas sensibilidades y escrituras. Y la pregunta por la técnica se nos 29/07/17). vuelve cada día más crucial en la medida en que la diversidad cultural Esa nota es real y le pone telón, nunca más de-fondo, a la vida y de las técnicas, persistentemente testimoniada por los antropólogos, se milagros de miles de niños, adolescentes y jóvenes que habitan Colom- enfrenta hoy a una tecnicidad-mundo que opera como conector uni- bia, uno de los países más trastornados del mundo hoy y ahora, cuando versal en lo global. Una tecnicidad-mundo que ha entrado a trastornar está comenzando a salir de una guerra civil de más de cincuenta años. Y las condiciones mismas de lo que Marx llamara la «producción social», por eso esta pregunta de entrada: ¿qué tiene que cambiar en el sistema esto es la producción que atañe no sólo al mundo de los objetos sino educativo para que los niños y adolescentes (en la Colombia de hoy) también de los sujetos y al lazo social que los une. Estamos entonces no puedan comprender e interiorizar lo que su país está viviendo tanto ante meros avatares de la tecnicidad que atañen no sólo a las estructuras en la superficie (léase la política) como en el fondo-de-la vida social y de la economía sino también a las estratégicas dinámicas de la cultura y cultural? a los cambios de sentido que trastornan la vida política. Pero aquí sólo me referiré a la necesidad vital que tiene ese país de Es por eso que la reflexión sobre los nuevos sentidos de pertenencia una escuela que asuma esa palabra no como un simple tema de -tarea en tiempos de globalización trae al primer plano la paradógica relación después de unas sino como la veta transversal de todas entre lo que la mutación tecnológica está pasando a significar en térmi- las asignaturas. Y más aún: que la figura del país sea la que le ponga fon- nos culturales y el proceso inverso que atraviesa la política. Pues mien- do a la de los trabajos escolares. Pero para que eso sea posible tras la tecnología, que durante siglos fue tenida por un mero instrumen- poder reconstruir la figura misma de un maestro que to, ha pasado a convertirse en razón, y en dimensión constitutiva de los dicta sus clases pegado a unas fórmulas que le vienen ya listas del Minis- cambios socioculturales, la política ha sufrido el proceso inverso: el de terio de Educación. «la pérdida de densidad (Paul Ricoeur), que es la pérdida Este es el momento más propicio que haya tenido Colombia en de su capacidad de convocarnos y mantenernos juntos. toda su historia para replantear la relación Escuela/Estado no sólo en términos salariales sino pedagógicos. Lo que ha venido a plantear la 6. ¡Bienvenidos al caos! o cuando aún el progreso no nos permite verdadera pregunta-del-millón: ¿cómo pueden los niños y jóvenes acce- pensar la mutación. Lo que agrava más fuertemente la incertidumbre der a una comprensión de su país que les capacite, al menos básicamen- del presente en que vivimos es la dificultad de nuestras sociedades para te, para ayudar a cambiarlo? asumir que convivimos con una mutación que ha comenzado a trans- Pues hoy es el lugar mismo de la cultura en la sociedad lo que cam- tornar nuestra experiencia del tiempo pues liquida la concepción mo- bia cuando la mediación tecnológica de la comunicación ha dejado de derno-hegemónica de un tiempo en secuencia lineal ininterrumpida. Se ser meramente instrumental para convertirse en estructural. Fue el an- trata de una concepción compartida por derechas creyentes e izquier- trópologo francés André Leroi-Gourhan quien usó por primera vez la das ateas con la misma convicción ya que se apoya en la divina pro- palabra tecnicidad para denominar a la técnica que hace sistema con videncia o en la más secular de las Walter Benjamin fue el pri- 24 25JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Introducción mero en desafiar esa concepción oponiéndole la tarea de «hacer obrar NOTA de AGRADECIMIENTO: Este collage de textos entrelazados en libro la experiencia de la historia» mediante «una conciencia del presente no puede terminar sin que haga explícito mi agradecimiento más since- que haga deflagrar la continuidad pues «esa continuidad en y real a todos los que han colaborado en su publicación: empezando la historia no existe sino para los vencedores. Y ni siquiera los muertos por Carles Feixa quien ideó el libro y lo ha labrado con un montón de estarán a salvo del enemigo, si éste vence. Y este enemigo no ha cesado horas de trabajo y una fabulosa paciencia. A Néstor García Canclini por de un prólogo tan actualizador y abridor, y a Rossana Reguillo por un Necesitamos no sólo repensar sino re-hacer el sentido del presente logo que entrevera milagrosamente recuerdos y futuros. como el tiempo-ahora: esa chispa que conecta el pasado con el futuro, Y a Elvira, Alejandro y Olga por la paciente canción con la que me o sea todo lo contrario de nuestra instantánea y aletargada actualidad. han ayudado, día tras día, a llegar hasta el hoy de mi epílogo. El presente es un ahora desde el que nos es posible des-atar el pasa- do amarrado pues él están vivas la confianza, el coraje, el humor y Bogotá, agosto de 2017 la astucia actuando retroactivamente desde la lejanía de los tiempos» (W. Benjamin). Un replanteamiento radical frente al historicismo, esa ilusa concepción que cree posible resucitar la tradición precisamente porque su fe reside en su contrario, en el progreso que convierte a la historia en «un tiempo homogéneo y La memoria que se hace cargo de la tradición no es la que nos traslada a un tiempo inmóvil sino la que hace visibles los destiempos, sea la que hace presente un pasado que nos desestabiliza. Es la tarea enunciada por Nelly Richard de sacar a flote el montaje de fragmentos y residuos, de arcaismos y modernidades, de los que está hecha nuestra modernidad, cuando en lugar de sucesividad lineal la historia es pensa- da como «combinatoria de tiempos y secuencias, alternación de pausas y vueltas atrás, anticipación de finales y salto de Esto es, la historia como del tiempo que libera las narraciones de su sumisión al progreso posibilitando nuevas, inédi- tas formas de relación con el pasado, o mejor, con los diversos pasados de que estamos hechos. 26 271 DEL PALIMPSESTO AL HIPERTEXTO¹ Tanto en el terreno de los cambios socioculturales como en el teórico la comunicación se ha convertido en eje de los nuevos modelos de socie- dad. A partir de las transformaciones tecnológicas, la información aparece como espacio de punta de la modernización -productiva, administra- tiva, y se enfrenta a la «orfandad dejada por la crisis de los paradigmas de la producción y la representación. La razón comunicativa (Habermas, 1987, 1989) se convierte en eje de las dimensiones liberadoras que aún guarda la modernidad: clave de la re- novación del análisis de la acción social, de su agenda y la reformulación de la teoría crítica. Aún más beligerantemente desde la otra vertiente -la que enuncia la crisis y anuncia la formación del sensorium el relevamiento de la estructura comunicativa de la sociedad aparece liga- do a la comprensión del cambio en las condiciones del saber (Lyotard, 1984). Un cambio marcado por la apertura de un horizonte ilimitado de exploración y ruptura con la razón «moderna», ambiciosa de unidad; por la asunción del «irreductible carácter local de los y de la naturaleza operativa del conocimiento científico; por su ocuparse de ines- tabilidades; por su producirse y ordenarse como información. Pertenece también a ese orden de cambios la revalorización de las prácticas y las experiencias en la emergencia de un saber mosaico, he- cho de objetos móviles y fronteras difusas, de intertextualidades y bri- colajes. Si ya no se escribe ni se lee como antes es porque tampoco se puede ver ni representar como antes. Y ello no es reducible al hecho tecnológico, pues «es toda la axiología de los lugares y las funciones de las prácticas culturales de memoria, de saber, de imaginario y creación 1. Conferencia impartida en el Congreso de Convergencia - Fals Borda, Cartagena (Co- lombia), agosto de 1996. 29JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Del Palimpsesto al Hipertexto la que hoy conoce una seria la visualidad electrónica tificación y la abstracción lógico-numérica, y el que reincorpora al pro- ha entrado a formar parte constitutiva de la visualidad cultural, ésa que ceso científico el valor informativo de lo sensible y lo visible. Un nueva es a la vez entorno tecnológico y nuevo imaginario «capaz de hablar episteme cualitativa abre la investigación a la intervención constituyente culturalmente no sólo de manipular de abrir de la imagen en el proceso del saber: arrancándola a la sospecha racio- nuevos espacios y tiempos para una nueva era de lo sensible» (Renaud, nalista, la imagen es percibida por la nueva episteme como posibilidad 1990). La del enlace de la televisión con el computador, el videojuego y de experimentación/simulación que potencia la velocidad del cálculo y el hipertexto multimedia en «un aire de familia que vincula la variedad permite inéditos juegos de interfaz, esto es, de arquitecturas de lengua- de pantallas que reúnen nuestras experiencias laborales, hogareñas y lú- jes. Virilio (1989) denomina «logística a la remoción que las (Ferrer, 1995). imágenes informáticas hacen de los límites y funciones tradicionalmen- Hablar de pensamiento visual puede resultar demasiado chocante te asignados a la discursividad y la visibilidad, a la dimensión operato- a los racionalistas y ascéticos oídos que aún ordenan el campo del sa- ria (control, cálculo y previsibilidad), la potencia interactiva (juegos de ber. Y sin embargo hace ya tiempo que Foucault (1966, 1971) señaló interfaz) y la eficacia metafórica (traslación del dato cuantitativo a una los dos dispositivos discursiva y operatividad que forma perceptible: visual, sonora, táctil). La visibilidad de la imagen de- movilizan la nueva discursividad constitutiva de la visibilidad, la lógico- viene legibilidad (Carrascosa, 1992), permitiéndole pasar del estatuto numérica. Estamos ante el surgimiento de «otra figura de la razón» de «obstáculo al de mediación discursiva de la fluidez (Renaud, 1995) que exige pensar la imagen, por una parte, desde su (flujo) de la información y del poder virtual de lo mental. nueva configuración sociotécnica: el computador no es un instrumen- Más que un conjunto de nuevos aparatos, de maravillosas máqui- to con el que se producen objetos, sino un nuevo tipo de tecnicidad nas, la comunicación designa hoy un nuevo sensorium (Benjamin, 1980): que posibilita el procesamiento de informaciones y cuya materia prima nuevos modos de percibir, de sentir y relacionarse con el tiempo y el son abstracciones y símbolos, lo que inaugura una nueva aleación de espacio, nuevas maneras de re-conocerse y de juntarse que los adultos cerebro e información, que sustituye a la del cuerpo con la máquina; tienden a desvalorizar convencidos de que los cambios que viven los jó- y, por otra parte, desde la emergencia de un nuevo paradigma del pen- venes son, como lo fueron siempre, «una fiebre pasajera». Rompiendo samiento que rehace las relaciones entre el orden de lo discusivo (la esa inercia, Mead (1971) supo leer, a principios de la década de 1970, lógica) y de lo visible (la forma), de la intelegibilidad y la sensibilidad. lo que en la actual ruptura generacional remite a la larga temporalidad El nuevo estatuto cognitivo de la imagen se produce a partir de su in- en que se inscriben nuestros miedos al cambio, tanto como las posibi- formatización, esto es, de su inscripción en el orden de lo numerizable, lidades que éste abre de inaugurar nuevos escenarios y dispositivos de que es el orden de cálculo y sus mediaciones lógicas: número, código, diálogo entre generaciones y pueblos: «Nacidos antes de la revolución modelo. Inscripción que no borra la figura ni los efectos de la imagen electrónica la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los pero hace que esa figura y efectos remitan ahora a una economía in- jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros formacional que reubica la imagen en las antípodas de la ambigüedad de la primera generación nacida en un país Se trata de una ge- estética y la irracionalidad de la magia o la seducción. El proceso que neración cuya empatía con la cultura tecnológica está hecha no sólo de ahí llega entrelaza un doble movimiento. El que prosigue y radicaliza facilidad para relacionarse con los aparatos audiovisuales e informáti- el proyecto de la ciencia moderna -Galileo, Newton- de traducir/ sino de complicidad cognitiva con sus lenguajes, fragmentaciones sustituir el mundo cualitativo de las percepciones sensibles por la cuan- y velocidades. Y «cuyos sujetos no se constituyen a partir de identifica- 30 31JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Del Palimpsesto al Hipertexto ciones con figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen Es sólo a partir de la asunción de la tecnicidad mediática como di- la cultura sino a partir de la conexión-desconexión (juegos de interfaz) mensión estratégica de la cultura que la escuela puede insertarse en los con los aparatos» (Ramírez, 1995). Lo que se traduce en una camaleó- procesos de cambio que atraviesa nuestra sociedad, e interactuar con nica elasticidad cultural que les permite hibridar y convivir ingredientes los campos de experiencia en que hoy se procesan los cambios: des- de mundos culturales muy diversos. territorialización/relocalización de las identidades, hibridaciones de la De ahí que los medios de comunicación y las tecnologías de in- ciencia y el arte, de las literaturas escritas y las audiovisuales (Piscite- formación le planteen hoy a la educación un verdadero reto cultural al Ili, 1990, 1996), reorganización de los saberes desde los flujos y redes hacer visible la brecha cada día más ancha entre la cultura desde la en- por los que hoy se moviliza no sólo la información sino el trabajo y la señan los maestros y aquella desde la que aprenden los alumnos. Es ese creatividad, el intercambio y la puesta en común de proyectos, de in- reto el que pone al descubierto el carácter obsoleto de un modelo de co- vestigaciones científicas y experimentaciones estéticas. Y, por lo tanto, municación escolar que, acosado por los cuatro costados, se coloca a la interactuar con los cambios en el campo/mercado profesional, es decir, defensiva desfasándose aceleradamente de los procesos de producción con las nuevas figuras y modalidades que el entorno informacional po- y circulación del conocimiento que hoy dinamizan la sociedad. Prime- sibilita, y con las nuevas formas de participación ciudadana que ellos ro, negándose a aceptar el descentramiento cultural que atraviesa el que abren especialmente en la vida local. ha sido su eje tecno-pedagógico, el libro. Pues aprendizaje del texto Pero esa interacción exige superar radicalmente la concepción ins- asocia a través de la escuela un modo de transmisión de mensajes y un trumental de los medios y las tecnologías de comunicación que predo- modo de ejercicio del poder, basados ambos en la (Brun- mina no sólo en las prácticas de la escuela, sino en los proyectos educa- ner, 1991). Segundo, ignorando que en cuanto transmisor de conoci- tivos de los ministerios, y hasta en muchos documentos de la UNESCO. mientos la sociedad cuenta hoy con dispositivos de almacenamiento, ¿Cómo puede la escuela insertarse en la actual complejidad de mestiza- clasificación, difusión y circulación mucho más versátiles, disponibles jes -de tiempos y memorias, imaginarios y culturas- anclada única- e individualizados que la escuela. Tercero, atribuyendo la crisis de la mente en la modernidad letrada e ilustrada, cuando en nuestros países lectura de libros entre los jóvenes únicamente a la maligna seducción la dinámica de las transformaciones que calan en la cultura cotidiana que ejercen las tecnologías de la imagen, lo que le ahorra a la escuela de las mayorías provienen básicamente de la desterritorialización y las tener que plantearse la profunda reorganización que atraviesa el mundo hibridaciones que agencian los medios masivos y de «la persistencia de los lenguajes y las escrituras; y la consiguiente transformación de los de estratos profundos de la memoria colectiva sacados a la superficie modos de leer que está dejando sin piso la obstinada identificación de por las bruscas alteraciones del tejido social que la propia aceleración la lectura con lo que solamente al libro y no a la pluralidad y he- modernizadora comporta?» (Marramao, 1989). Un uso creativo y crí- terogeneidad de textos, relatos y escrituras (orales, visuales, musicales, tico de los medios y las tecnologías informáticas -televisión, vídeo, audiovisuales, telemáticas) que hoy circulan. Cuarto, impidiéndose in- computador, multimedia, sólo es posible en una escuela que teractuar con el mundo del saber diseminado en la multiplicidad de los transforme su modelo y su praxis de comunicación: que haga posible medios de comunicación a partir de una concepción premoderna de la el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal que encade- tecnología, que no puede mirarla sino como algo exterior a la cultura, na unidireccionalmente materias, grados, edades y paquetes de cono- «deshumanizante» y perversa en cuanto desequilibradora de los con- cimientos, a otro descentrado y plural, cuya clave es el «encuentro» textos de vida y aprendizajes heredados. del palimpsesto texto en el que un pasado borrado emerge tenaz- 32 33JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Del Palimpsesto al Hipertexto mente, aunque borroso en las entrelíneas que escriben el Renaud, A. (1995). de l'économie informationelle à la pensée vi- el hipertexto: escritura no secuencial sino montaje de conexiones en en Réseaux, 74, red que, al permitir/exigir una multiplicidad de recorridos, transforma (1990). la imagen hoy. Nuevas imágenes, nuevo régimen la lectura en escritura. Lo que en lugar de sustituir viene a potenciar la de lo visible, nuevo en Videoculturas del fin de siglo, Cátedra, figura y el oficio del educador, que de mero retransmisor de saberes se Madrid. convierte en formulador de problemas, provocador de interrogantes, Virilio, P. (1989). La máquina de visión, Cátedra, Madrid. coordinador de equipos de trabajo, sistematizador de experiencias, me- moria viva de la institución que hace relevo y posibilita el diálogo entre culturas y generaciones. Bibliografía Benjamin, W. (1980). Iluminaciones, vol. 2, Taurus, Madrid. Brunner, J.J. (1991). Fin 0 metamorfosis de la escuela», en David y Goliath, n° 58, Buenos Aires. Carrascosa, J.L. (1992). Quimeras del conocimiento. Mitos y ritos de la inteligen- cia artificial, Fundesco, Madrid. Ferrer, Ch. (1995). «Taenia saginata el veneno en la red», en Nueva Socie- dad, 140, Caracas. Foucault, M. (1971). La arqueología del saber, Siglo XXI, México. (1966). Les mots et les choses, Gallimard, Habermas, J. (1989). El discurso filosófico de la modernidad, Taurus, Madrid. (1987). Teoría de la acción comunicativa, Taurus, Madrid. Lyotard, J.F. (1984). La condición postmoderna. Informe sobre el saber, Cátedra, Madrid. Marramao, G. (1989). «Metapolítica: más allá de los esquemas binarios ac- ción/sistema y comunicación/estrategia>, en Palacios, X. y Jarauta F. (ed.), Razón, ética y política, Anthropos, Barcelona. Mead, M. (1971). Cultura y compromiso, Gránica, Buenos Aires. Piscitelli, A. (1996). y neo-televisión. Del contrato pedagógico a la interactividad generalizada», en Gómez Mont, C. (coord.), La metamor- fosis de la TV, Universidad Iberoamericana, México. - (1990). «De las imágenes numéricas a las realidades en David y Goliath, 57, Buenos Aires. Ramirez, S. y Muñoz, S. (1995). Trayectos del consumo, Univalle, Cali. 34 352 JÓVENES, DES-ORDEN CULTURAL Y DE IDENTIDAD¹ De los jóvenes como amenaza a la juventud como actor social A mediados de los años ochenta dos adolescentes montados en una moto asesinaron al Ministro de Justicia, Lara Bonilla, y aquel día el país pareció darse cuenta de la presencia entre nosotros de un nuevo actor social, la juventud. Los jóvenes comenzaron a ser protagonistas en titu- lares y editoriales de periódicos, en dramatizados y otros programas de televisión, e incluso se convirtieron en objeto de investigación. Pero el estigma del inicio ha estado marcando fuertemente la preocupación y la mirada de los investigadores sociales: a la dificultad para definir los con- tornos de ese nuevo objeto de conocimiento que serían los jóvenes -un objeto nómada, de contornos se le añade el malentendido que asocia juventud con amenaza social, desviación y violencia. El cre- ciente interés de la sociedad colombiana por el mundo de los jóvenes carga así su mirada con una doble miopía: la que viene de la costumbre acerca de lo que siempre se ha creído sobre los jóvenes, los diversos pero coincidentes lastres ideológicos que impiden acercarse a lo que actualmente son y representan, y la que viene de la ausencia de la di- mensión cultural en la investigación social. 1. Conferencia impartida en el seminario internacional «¿Qué sabemos de los jóvenes? Estado del arte de la investigación sobre juventud», organizado en Bogotá a fines de 1996, entre el departamento de Investigaciones de la Universidad Central y el Vicemi- nistro de la Juventud de Colombia. La conferencia se publicó con posterioridad en el influyente libro de H.J. Cubides, M.C. Laverde y C.E. Valderrama (Eds.), a Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades, Bogotá, Universidad Central, Siglo del Hombre, 1998. 37JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad La primera tiene mucho que ver con la convergencia entre lo que preocupación de corte moralista, incapaz de comprender, de dar cuenta desde tiempos remotos dicta el sentido común juventud es una de la transformación que los valores están atravesando: del por qué hay etapa/puente, sin espesor ni con la vulgata de un marxismo valores que se pierden y de cuáles son los que se ganan, los que se han para el que la clase media no existe, pues las únicas clases con existencia gastado y los que se recrean. Porque en todo caso donde se están acaban- social son la burguesía y el proletariado: así también los jóvenes resultan do los valores no es entre los jóvenes, ellos están haciendo visible lo que impensables en su identidad social, y reducidos a mera transición entre desde hace tiempo se ha venido pudriendo en la familia, en la escuela, los dos grupos de edad cuya existencia es reconocida socialmente, es en la política. De tal manera que identificar a la juventud con la ausencia decir, los niños y los adultos. de valores es otro gesto más de hipocresía de esta sociedad incapaz de La sociología en este país, según lo muestra claramente un estu- preguntarse: ¿con qué queremos que sueñe una juventud alimentada dio reciente del Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP, cotidianamente sólo y no tanto en la televisión sino en la casa, ha tendido a no mirar el fenómeno jóvenes sino desde el punto de vista en la calle, en el trabajo- con el afán de lucro fácil, con el dinero y el de los violentos, de los delincuentes, de los rebeldes, mejor, de los confort como valores supremos, con la confusión del inteligente con el desviados sociales, esto es, a criminalizar a la figura social de la juven- listo, es decir, con el que sabe engañar y trepar rápido, con la corrupción tud (Pérez Guzmán, 1996). La antropología, por su parte, continúa con como estrategia de ascenso tanto en la clase política como empresarial? una visión de la adolescencia como espacio de los ritos de paso entre la Qué entusiasmo por los proyectos colectivos le están trasmitiendo las infancia y la adultez. Y en un país en el que no hay antropología urbana derechas y las izquierdas? ¿Qué imágenes de respeto a las normas le en- -aunque hay inicios de antropología en la ciudad, no hay antropología señan hoy unos ciudadanos mayoritariamente tramposos, ventajistas, de la ciudad (Durham, 1986)-, la tendencia dominante es la de una aprovechados? ¿Qué experiencias de solidaridad generosidad les ofre- concepción monoteísta de la identidad, étnica, fuerte, nítida, concep- ce hoy a los jóvenes una sociedad desconfiada, recelosa, profundamen- ción desde la que resulta imposible identificar lo juvenil hoy. te injusta y sin embargo estancada y conformista? Lo que tenemos entonces, con alguna excepción, es un acerca- A pesar de ello, en los últimos años en las grietas del saber académi- miento al mundo de la juventud básicamente preocupado por la violen- CO se ha ido abriendo camino otra mirada sobre la juventud. Una mirada cia juvenil, por lo joven-violento: pandillas, bandas, parches, asociadas al que intenta romper con la de los violentólogos, puesto que a la vez que lumpen, al sicariato, la guerrilla, etc. En primer lugar, la preocupación nos han ayudado a entender la multiplicidad de violencias que encade- de la sociedad no es tanto por las transformaciones y trastornos que la nan este país, no han hecho nada para comprender la envergadura an- juventud está viviendo, sino más bien por su participación como agente tropológica, es decir, el espesor cultural de esas violencias, tanto de su de la inseguridad que vivimos y por el cuestionamiento que explosiva- origen como de su trama. Hay dos hitos en el proceso de gestación de mente hace la juventud de las mentiras que esta sociedad se mete a sí esta mirada nueva en Colombia que se abren lentamente campo en las misma para seguir creyendo en una normalidad social que el descon- grietas del saber oficial de nuestras universidades centros de investiga- cierto político, la desmoralización y la agresividad expresiva de los jóve- ción. El primer desplazamiento se produce en el trabajo de investi- nes están desenmascarando. Y, en segundo lugar, también le preocupa gación-acción de un comunicador social en los barrios de las comunas a la sociedad el desajuste de los jóvenes con las instituciones escolar nororientales de Medellín, y recogido en el libro No nacimos pa' semilla. y familiar, compendiando en la obsesión de que en los jóvenes están Alonso Salazar (1990) es el primero que en este país se arriesga a perdiendo los valores, que estaríamos ante una juventud «sin valores», investigar el mundo de las pandillas juveniles urbanas desde la cultura y en- 38 39JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad frenta la reducción de la violencia juvenil a efecto de la injusticia social, gadicción, en una palabra, de la colonización del mundo de la vida por del desempleo, la violencia política y la facilidad de dinero que ofrecía el la modernidad (Giraldo y López, 1991). Pero donde esa perspectiva ha narcotráfico. La investigación de Salazar no ignora estas realidades pero hallado mayor densidad es en la reflexión de intelectuales y escritores muestra que la violencia juvenil se inscribe en un contexto más ancho y que, al no estar atrapados en las demarcaciones disciplinarias, perciben de más larga duración: el del complejo y delicado tejido sociocultural en mejor la multiculturalidad y la hondura de los cambios que atraviesa la que se insertan las violencias que atraviesan entera la vida cotidiana de identidad de los jóvenes como actor social: la gente en Colombia en general y de la sociedad antioqueña en particu- lar. Se pone así al descubierto la complejidad y el espesor cultural de los En nuestras barriadas populares urbanas tenemos camadas enteras rituales de violencia y muerte de los jóvenes, en su articulación a rituales de jóvenes cuyas cabezas dan cabida a la magia y a la hechicería, a las de solidaridad y de expresividad estética, reconstruyendo el tejido desde culpas cristianas y a su intolerancia piadosa, lo mismo que a utópicos el que esos jóvenes viven y sueñan: el metal duro y sus peculiares modos sueños de igualdad y libertad, indiscutibles y legítimos, así como a sen- de juntarse, las memorias del ancestro paisano con su afán de lucro, su saciones de ausencia de ideologías totalizadoras, fragmentación fuerte religiosidad y la retaliación familiar, pero también los imaginarios de la vida y tiranía de la imagen fugaz y el sonido musical como lenguaje de la ciudad moderna, con sus ruidos, sus sonidos, sus velocidades y su único de fondo (Cruz Kronfly, 1994: 60). visualidad electrónica. Desde esa mirada cambia el sentido en que los jó- venes sicarios constituyen el desecho de la sociedad, pues desechable signi- Transformaciones de la sensibilidad y del des-ordenamiento fica tanto la proyección sobre las personas de la rápida obsolescencia de cultural que están hechos hoy la mayoría de los objetos que produce el mercado, como tiene que ver también con desecho, esto es, con aquello de lo que Hay algo realmente nuevo en la juventud actual? ¿Y si lo hay, cómo pen- una sociedad se deshace se quiere deshacer porque le incomoda, le sarlo sin hipostasiar tramposamente la diversidad social de la juventud estorba. Salazar nos ha ayudado a comprender de qué dolorosas y a la en clases, razas, etnias, regiones? Pienso que la respuesta a esas preguntas vez gozosas experiencias, de qué sueños, frustraciones y rebeldías está pasa, en primer lugar, por aceptar la posibilidad de fenómenos trans-cla- hecho ese desecho social que conforman las bandas juveniles, esas que sistas y trans-nacionales, que a su vez son experimentados siempre en mo- desde los barrios populares llevan la pesadilla hasta el centro de la ciudad dalidades y modulaciones que introduce la división social y la diferencia y sus barrios bien habientes y bien pensantes. cultural, lo que implica un trabajo de localización de la investigación, que Un segundo desplazamiento vino del libro que recoge el primer no es el propósito de este texto ya que lo que se plantea es algo mucho debate colombiano sobre la contradictoria modernidad de este país, y más limitado: introducir algunas cuestiones cuya ausencia ha estado las- sobre el que dos economistas tuvieron la valentía de escribir (Giraldo trando seriamente la investigación y el debate sobre la problemática de y Viviescas, 1991). El marginado que habita en los grandes centros ur- los jóvenes. Y en segundo lugar, la respuesta pasa por asumir un doble banos, y que en algunas ciudades ha asumido la figura del sicario, no es recorrido: el del proceso de desorden cultural que hoy cataliza la juventud, sólo la expresión del atraso, la pobreza, el desempleo, la ausencia del y el de la inversión de sentido que el mercado parece ser el único en saber Estado y una cultura que hunde sus raíces en la religión católica y en la aprovechar para hegemonizar la construcción imaginaria de lo joven. violencia política. También es el reflejo, acaso de manera más protube- Para hablar del des-ordenamiento cultural voy a basarme en dos rante, del hedonismo y del consumo, de la cultura de la imagen y la dro- análisis del cambio de época que estamos viviendo. El primero es un li- 40 41JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad bro de Margaret Mead (1971), la antropóloga quizá más importante rando una ruptura generacional sin parangón en la historia, pues señala que han tenido los Estados Unidos, escrito cuando era ya anciana, y no un cambio de viejos contenidos en nuevas formas, viceversa, sino publicado en inglés en 1970. El segundo es el libro de un sociólogo, un cambio en lo que denomina la naturaleza del proceso: la aparición norteamericano también, que estudia las relaciones entre los cambios de una «comunidad mundial» en la que hombres de tradiciones cultu- que atraviesan las formas humanas de comunicar y las de producir co- rales muy diversas emigran en el tiempo, que llegan a una nocimientos (Meyrowitz, 1992). Escribe Margaret Mead: nueva era, algunos como refugiados y otros como proscritos», pero to- dos compartiendo las mismas leyendas y sin modelos para el futuro. Un Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como futuro que sólo balbucean los relatos de ciencia-ficción, en los que los existía en la época de nuestra infancia y juventud, nacidos y criados an- jóvenes encuentran narrada su experiencia de habitantes de un mun- tes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo do cuya compleja heterogeneidad «no se deja decir en las secuencias que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país lineales que dictaba la palabra impresa», y que remite entonces a un nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los aprendizaje fundado menos en la dependencia de los adultos que en la próximos pasos; pero para proceder así, debemos reubicar el futuro. propia exploración que los habitantes del nuevo mundo tecnocultural A juicio de los occidentales, el futuro está delante de nosotros. A jui- hacen de la visión, de la audición, del tacto o la velocidad. cio de muchos pueblos de Oceanía, el futuro reside atrás, no adelante. Los jóvenes, según Mead, no son hoy simplemente la esperanza del Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, futuro, sino el punto de emergencia de una cultura a otra, que rompe debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo tanto con la cultura basada en el saber y la memoria de los ancianos, para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo como en aquella cuyos referentes, aunque movedizos, ligaban los pa- contrario, será demasiado tarde (Mead, 1971: 105-106). trones de comportamiento de los jóvenes a los de los padres que, con algunas variaciones, y adaptaban los de los abuelos. Que sea De lo que habla Mead es del surgimiento de un nuevo tipo de cultura una antropóloga, experta por oficio en descifrar la continuidad que entre la juventud contemporánea de la revolución electrónica, y expli- subyace a los cambios, la que caracterice el cambio que culturalmente ca ese cambio a partir de su contraste con los dos tipos de cultura que atraviesan los jóvenes como ruptura nos está señalando algunas claves ella ha vivido: el uno como ciudadana norteamericana y el otro en su sobre los obstáculos y la urgencia de comprenderlos, esto es, sobre la experiencia de antropóloga. Llama posfigurativa a aquella cultura en la envergadura antropológica, y no sólo sociológica, de las transformacio- que el futuro de los niños está por entero plasmado en el pasado de los nes en marcha, dada la larga temporalidad en que se inscriben nuestros abuelos, pues la esencia de esa cultura reside en el convencimiento de miedos al cambio, tanto como los nuevos escenarios del diálogo entre que la forma de vivir y de saber de los ancianos es inmutable e imperece- generaciones y entre pueblos. dera. Llama cofigurativa a otro tipo de cultura en la que el modelo de los Desde la Europa actual Marc Augé (1996) se ha atrevido a reco- comportamientos lo constituye la conducta de los contemporáneos, lo ger el desafio lanzado por Margaret Mead de hacer antropología de la que le permite a los jóvenes introducir algunos cambios por relación al contemporaneidad, de aprehender en una misma sociedad no sólo lo comportamiento de sus mayores. Finalmente llama prefigurativa a una que perdura sino aquello que la transforma en profundidad. Dedicada a nueva cultura que ella ve emerger a fines de los años sesenta y que carac- estudiar la diferencia en el espacio, y no en el tiempo -que era el objeto teriza como aquella en la que los pares reemplazan a los padres, instau- propio de la la antropología debe interrogarse hoy por esas 42 43JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad nuevas migraciones que tienen como escenario el tiempo, y por los nue- gran medida por la acción de la televisión que, al transformar los modos vos de historicidad en los que: de circulación de la información en el hogar rompe el cortocircuito de los filtros de autoridad parental. Afirma Meyrowitz: la frontera entre historia y actualidad se hace cada día más imprecisa. Los parámetros del tiempo, así como los del espacio, experimentan Lo que hay de verdaderamente revolucionario en la televisión es que ella una evolución, una revolución sin precedentes. Nuestra modernidad permite a los más jóvenes estar presentes en las interacciones de los crea historia de manera desenfrenada aun cuando pretenda estabilizar adultos [...]. Es como si la sociedad entera hubiera tomado la decisión la historia y unificar el mundo [...]. Hoy todos los hombres pueden de autorizar a los niños a asistir a las guerras, a los entierros, a los juegos de considerarse contemporáneos y el advenimiento de esta contempora- seducción eróticos, a los interludios sexuales, a las intrigas criminales. La neidad define las condiciones de una investigación antropológica re- pequeña pantalla les expone a los temas y comportamientos que los novada pues le suministra un objeto de estudio (Augé, 1996: 26 y 55). adultos esforzaron por ocultarles durante siglos (Meyrowitz, 1995: 62). Es la experiencia de esa contemporaneidad ya no entre hechos sino entre Mientras la escuela a través de la «historia patria» sigue contando una temporalidades la que hace de los jóvenes de hoy (en la bella metáfora bellísima historia de los padres de la patria y del hogar como héroes, de Mead) los «primeros habitantes de un país Comprender abnegados y honestos, que los libros infantiles corroboran, la televi- las modalidades etno/sociales de esa experiencia constituye el reto de sión expone cotidianamente a los niños a la hipocresía y la mentira, a la fondo que la juventud plantea a la investigación. corrupción y la violencia que entreteje la vida cotidiana de los adultos. Apoyándose en investigaciones históricas y antropológicas sobre Ese bien significativo: mientras los niños siguen gustando de libros para la infancia (Ariès, 1960; Mead, 1955), en las que se des-cubre cómo niños, prefieren sin embargo los programas de televisión para adultos. durante la Edad Media y el Renacimiento los niños han vivido todo el Y ello porque al no exigir un código complejo de acceso, como el que tiempo revueltos en los mayores, revueltos en la casa, en el trabajo, en exige el libro, la televisión posibilita romper la largamente elaborada se- la taberna y hasta en la cama, se concluye que es sólo a partir del siglo paración del mundo adulto y sus formas de control. Mientras el libro XVII que la infancia ha empezado a tener existencia social. Y ello merced escondía sus formas de control en la complejidad de los temas y del en gran medida al declive de la mortalidad infantil y a la aparición de la vocabulario, el control de la televisión exige hacer explícita la censura. escuela primaria en la que el aprendizaje pasa de las prácticas a los libros, Y como los tiempos no están para eso, la televisión, o mejor, la relación asociados a una segmentación en el interior de la sociedad que separa que ella instituye de los niños y adolescentes con el mundo adulto, va a lo privado de lo público y que en el interior de la casa misma instituye re-configurar radicalmente las relaciones que dan forma al hogar. la separación del mundo de la infancia del mundo del adulto. Desde Es obvio que en este proceso la televisión no opera por su propio el XVII hasta mediados del siglo XX el mundo de los adultos ha creado poder sino que cataliza y radicaliza movimientos que estaban en la so- unos espacios propios de saber y de comunicación de los cuales man- ciedad previamente, como las nuevas condiciones de vida y de trabajo tenía apartados a los niños, hasta el punto que todas las imágenes que que han minado la estructura patriarcal del a familia: inserción acelera- ellos tenían de los adultos eran filtradas por las imágenes que la propia da de la mujer en el mundo del trabajo productivo, drástica reducción sociedad, especialmente a través de los libros escritos para niños. Desde del número de hijos, separación entre sexo y reproducción, transforma- mediados de nuestro siglo esa separación de mundos se ha disuelto en ción en las relaciones de pareja, en los roles del padre y del macho, y en 44 45JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad la percepción que de sí misma tiene la mujer. Es en ese debilitamiento la riqueza, la educación y la cultura -ser del pueblo y ser inculto eran social de los controles familiares donde se inserta el des-ordenamiento así ser joven se identificó con la negación de la respon- cultural que introduce la televisión. Pues ella rompe el orden de las sabilidad y la productividad. Hoy ser joven ha invertido su sentido y secuencias que en forma de etapas/edades organizaban el escalonado está pasando a significar la matriz de un nuevo actor social, de un nuevo proceso del aprendizaje ligado a la lectura y las jerarquías en que éste se valor que se confronta con lo que representó ser viejo: experiencia y apoya. Y al deslocalizar los saberes, la televisión desplaza las fronteras memoria. Pero no nos apresuremos a moralizar. Después que se com- entre razón e imaginación, saber e información, trabajo y juego. plete el circuito temporal del péndulo, el valor de ser joven no tiene por Lo que hay de nuevo en la juventud de hoy, y que se hace ya pre- qué ser necesariamente antinómico con los haberes y saberes del ser sente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aún oscura y viejo. Los pueblos no pueden construir el futuro sin memoria, pero en desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de so- los momentos en que arrecian los cambios no es extraño que sean los cialización: ni los padres constituyen el patrón-eje de las conductas, ni jóvenes quienes más los sientan y los expresen. la escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro La prueba de que los cambios que experimenta lo joven no son una que articula la cultura. La lúcida mirada de Mead apuntó al corazón de mera operación de mercado sino que éste está sabiendo fagocitar su se- nuestros miedos y zozobras: tanto más que en la palabra intelectual o creta conexión con el cambio de época, se halla en el segundo referente en las obras de arte, es en la desazón de los sentidos de la juventud donde de la inversión de sentido: el de la conversión de la juventud en elemen- se expresa hoy el estremecimiento de nuestro cambio de época. to constitutivo de identidad. Pienso que el mejor argumento acerca de ese cambio no son las proclamas de los jóvenes -que tienen su inicio en los grafiti del 1968- sino los testimonios que nos proporcionan los Visibilidad social y densidad cultural de la juventud adultos explicitando cómo la juventud no marcó identidad para ellos. En una entrevista reciente Carlos Monsivais afirma: Los procesos y sensibilidades que articulan la ruptura generacional al cambio de época que vivimos han comenzado a hacerse socialmen- Yo no me consideraba joven con el énfasis de ahora. Tenía certidum- te visibles. Y de un modo especial en la inversión de sentido que, cata- bres sobre mi edad, pero me consideraba lector, estudiante, simpati- lizada por el mercado, le está permitiendo capitalizar en su provecho zante de izquierda, incluso mexicano, pero no joven, categoría irrele- la construcción social de lo joven. Como dice Beatriz Sarlo «el mercado vante culturalmente hablando antes del rock (Monsivais, 1996: 9). está en la curva en que se cruzan el peso descendente de la escuela y la Y poniendo en historia su experiencia Monsivais analiza cómo ni siquie- hegemonía ascendente del (Sarlo, 1994: 42). ¿Cuáles son ra durante la revolución soviética lo de jóvenes contó, aunque la mayo- los referentes de esa inversión de sentido? Dos: el valor positivo que ha ría de sus líderes lo fueron; sólo a partir del 1968 puede localizarse «una adquirido lo joven y la experiencia de identidad social que los propios transformación en la que la revolución de las costumbres es jóvenes tienen. obra de los jóvenes como tales. Beatriz Sarlo ubica el cambio más noto- Durante siglos decir adolescente, joven, era igual a decir inmadu- rio en los sectores populares pero no sólo: rez, inestabilidad, irresponsabilidad, improductividad; todos esos «in» señalan una negación, aquella en que se constituía socialmente el ser jo- Antes los pobres sólo excepcionalmente eran jóvenes, y en su mundo ven. Como durante siglos lo popular se constituyó por la exclusión de se pasaba sin transición de la infancia a la cultura del trabajo; quienes 46 47JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad no seguían ese itinerario entraban en la calificación de excepcionalidad débil, pos tardo-moderno, de la actualidad y lo actual, que es el que peligrosas: delincuentes juveniles cuyas fotos muestran pequeños viejos, corresponde a la percepción de una realidad aligerada «por estar me- como las fotos de niños raquíticos; [...] ni Brecht, Adorno Benjamin nos netamente dividida entre lo verdadero, la ficción, la información fueron jóvenes, y las fotos de Sartre o R. Aron cuando apenas tenían y la imagen» (Vattimo, 1985: 158). Lo joven-moderno pasa a significar veinte años, muestran una gravedad posada con la que sus modelos quieren disipar toda idea de inmadurez (Sarlo, 1994: 38). entonces lo fresco, lo espontáneo, lo informal, esto es, lo que converge en los valores de la edad con la sobrevaloración actual del cuerpo. Lo jo- ven es entonces el doble imaginario de un cuerpo sano y bello, es decir, También Sarlo ubica alrededor de los sesenta y de la cultura del rock ágil y atractivo, y una moda espontánea e informal. Lo joven es ahora, ese cambio que acorta la infancia y prolonga la juventud hasta más allá rizando el rizo, el cuerpo sin arrugas y la moda con ellas, el mundo de las de los treinta, convirtiendo la juventud en un territorio de experimenta- drogas adelgazantes y los ejercicios aeróbicos, de la comida vegetariana ción, movilización y resistencia: «La rebeldía del rock anuncia un y los orientalismos de la nueva era. Lo joven libera» entonces de la ritu de contestación que no puede ser escindido de la oleada juvenil que edad y se convierte en el imaginario que obsesiona a los viejos hacién- ingresa en él la escena política a fines de los (Sarlo, 1994: 36). doles soñar con la hormona milagrosa que renueva los tejidos, lubrica La otra cara de ese movimiento en lo social y lo cultural, que el mer- las arterias y potencia indefinidamente la atracción erótica. cado cataliza y aprovecha, es la conversión de lo joven en paradigma de La clave del éxito de la juventud en nuestros días la tienen a medias lo moderno. Ese movimiento viene de más lejos: los románticos fueron los publicistas y los diseñadores de modas, pues son ellos los que pare- los primeros en hacer de la juventud un elemento clave de la moderni- cen haber captado mejor el sentido de la inversión que hace que hoy ya dad estética, y los surrealistas construyeron un héroe cuya modernidad no sean los jóvenes los que imitan a los adultos, sino los adultos (y hasta se identifica con transexualidad e inocencia perversa. Pero nunca como los ancianos) los que imitan a, sueñan obsesivamente en ser como, pa- hoy la juventud ha sido identificada con la permanente novedad que recerse a, los jóvenes. Pero de lo que ese éxito nos habla no es sólo del caracteriza a lo moderno. Y es en esa identificación donde el mercado dinero que con ello ganan los comerciantes, nos habla también de la trabaja. Mediante una doble operación: de un lado, la juventud es con- capacidad del mercado para descifrar el sentido de lo que en este «tiem- vertida en sujeto de consumo, incorporándola como un actor clave del po de carga de simbolización a la juventud, y construir con consumo de ropa, de música, de refrescos y de parafernalia tecnológica. ellos imaginarios de felicidad y plenitud. Y de esa forma, en una sociedad Y de otro, ello se produce mediante una gigantesca y sofisticada estra- que padece el déficit simbólico quizá más grande de la historia, y que lo tegia publicitaria que transforma las nuevas sensibilidades en materia tapona saturándose de signos, lo joven atraviesa nuestros imaginarios prima de sus experimentaciones narrativas y audiovisuales. Frente a las y pesadillas cobrando sentido de símbolo. Y si la juventud simboliza no reticencias del intelectual, y en buena medida de los artistas, a hacerse es por la tramposa operación del mercado sino porque ella condensa, cargo de las sensibilidades y narrativas que emergen del espesor cultural en sus desasosiegos y desdichas tanto como en sus sueños de libertad, de la tecnicidad electrónica, la publicidad está fagocitando y explotando en sus complicidades cognitivas y expresivas con la lengua de las tec- dimensiones y dispositivos claves de esa cultura como la fragmentación nologías, claves de la mutación cultural que atraviesa nuestro mundo. del discurso, la aceleración de las imágenes y el estallido del relato. Si la ruptura generacional a que nos enfrentan los jóvenes hoy está Pero lo joven es identificado con lo moderno no sólo en su senti- siendo impensada (y en alguna medida impensable) en el marco de los do fuerte, el de la innovación, el de lo nuevo, sino también en su sentido saberes académicos sobre lo social, no es porque los investigadores no 48 49JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad perciban las conexiones que la ligan al desasosiego y la incertidumbre la misma casa, no habiten la misma ciudad de los adultos, pues mientras que acarrean los cambios que vivimos, sino porque esa ruptura desco- estos viven no sólo la ciudad que ven sino la que les falta y recuerdan, loca y desautoriza las jerarquías y segmentaciones en que se basan mu- dando así cohesión a su ciudad, los jóvenes habitan otra ciudad, sin ape- chos de aquellos saberes, y eso parece darnos aún más miedo que los nas raíces -las que conserva el barrio- y como estallada, como la úni- cambios mismos. ca real. Doblemente real, puesto que es la ciudad que ven y desde la que ven: una ciudad descentrada y caótica, hecha de restos, pedazos y dese- chos, de incoherencias y amalgamas que es la que realmente conforma Palimpsestos de identidad su mirada, su modo de ver. El des-arraigo, que padecen los adultos se ha transformado en un des-localizado modo de arraigo desde el que los Utilizo la metáfora del palimpsesto para aproximarme a la compren- jóvenes habitan nómadamente la ciudad (Maffesoli, 1990; Pérez Tor- sión de un tipo de identidad que tanto nuestra percepción adul- nero, Costa y Tropea, 1996) desplazan periódicamente sus lugares de ta como nuestros cuadros de racionalidad, y que se asemeja a ese texto encuentro y la atraviesan en una exploración que tiene muchas relacio- en que un pasado borrado emerge, tenazmente aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente. Es la identidad que se gesta en el nes con la travesía televisiva que permite el zappear, esa programación errante hecha de restos y fragmentos de novelas, informativos, deportes doble movimiento des-historizador y des-territorializador que atravie- san las demarcaciones culturales. Y des-localizadas las culturas tienden y conciertos. De otro lado, entre ese des-localizado habitar de los jóve- nes y la temporalidad productiva de una sociedad, que torna cada vez a hibridarse como nunca antes. Un mapa a mano alzada de esos trayec- tos resalta como elementos más notorios la devaluación de la memo- más aceleradamente obsoletos los objetos que pueblan la cotidianidad, hay una conexión que refuerza el desarraigo hasta hacerlo completa- ria, la hegemonía del cuerpo, la empatía tecnológica y la contracultura mente indoloro. En nuestros países, unos por ser pobres, emigrados del política. La devaluación de la memoria la vivimos todos, pero mientras los campo y emigrantes ellos mismos (sus padres 0 sus abuelos) dentro de la ciudad a medida que se van valorizando las invasiones, y otros porque adultos la sentimos como mutilación, la gente joven la siente como la su capacidad económica y su estatus social les exigen estar al día, a la forma misma de su tiempo. Un tiempo que proyecta el mundo de la vida sobre el presente, un presente continuo cada vez más efímero (Lech- moda, la inmensa mayoría de los jóvenes habita casas sin apenas memo- ria arquitectónica y con pocos objetos que recuerden y exijan conversar ner, 1987: 260). La identificación de la juventud con el presente tiene a mi ver dos escenarios claves: el de la destrucción de la memoria de con otras generaciones. De ahí la configuración de una identidad mar- cada menos por la continuidad que por una amalgama en la que aún la nuestras ciudades y el de la acelerada obsolescencia de los objetos co- articulación de los tiempos largos la hacen los tiempos cortos, son ellos tidianos. Des-espacializado² el cuerpo de la ciudad por exigencias del los que vertebran internamente el palimpsesto tanto de las sensibilida- flujo/tráfico de vehículos e informaciones, su materialidad histórica se des como de los relatos en que se dice la identidad. Es de lo que habla ve devaluada a favor del nuevo valor que adquiere el «régimen general esa cultura de la fragmentación (Sánchez Biosca, 1995) que se expresa en de la (Virilio, 1989: 81), que pasa a legitimar el arrasamien- la cada día más intensa identificación de los adolescentes con los relatos to de la memoria urbana. Esto hace que los jóvenes, aunque compartan fragmentados del vídeo y del último cine. Frente a las culturas letradas, ligadas a la lengua y al territorio, las electrónicas audiovisuales, se basan 2. Sobre la des-espacialización de la ciudad, ver (1995). en comunidades hermenéuticas que responden a identidades de tempo- 50 51JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad ralidades menos largas, más precarias, pero también más flexibles, do- capacidad de absorción de información vía televisión o videojuegos tadas de una elasticidad que les permite amalgamar ingredientes que computarizados -que erosiona la autoridad de la escuela como única provienen de mundos culturales muy diversos, y por lo tanto atravesa- instancia legítima de transmisión de a la facilidad para en- das por discontinuidades y contemporaneidades en las que conviven trar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas. Frente a reflejos modernos con gestos atávicos. la distancia con que gran parte de los adultos resienten y resisten esa Hegemonía del cuerpo habla de entrada de la contradicción cultural nueva cultura -que desvaloriza y vuelve obsoletos muchos de sus sa- señalada de forma pionera por Daniel Bell (1977) entre una economía beres y destrezas- los jóvenes responden con una cercanía hecha no del cálculo, el ahorro y el rendimiento y una cultura del hedonismo, la sólo de facilidad para relacionarse con las tecnologías audiovisuales e experimentación y el derroche que desde los años sesenta trastorna, a informáticas sino de complicidad expresiva: es en sus relatos e imágenes, la vez que moviliza, al capitalismo. La hegemonía del cuerpo se hace en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que encuentran su primeramente visible en el movimiento que todos los analistas seña- ritmo y su idioma (Gil Calvo, 1988; Mier y Piecini, 1987). Idioma en lan como decisivo para el surgimiento de una cultura de los jóvenes: el el que la oralidad que perdura en estos países como experiencia cultural hippismo, y su hacer del cuerpo el territorio y símbolo de la liberación primaria de las mayorías entra en complicidad con la oralidad secunda- social y sexual mediante la experimentación de los sentidos, la búsque- ria (Ong, 1987) que tejen y organizan las gramáticas tecnoperceptivas da erótica y el tatuaje. Pero desde los años ochenta la hegemonía del de la visualidad electrónica: televisión, computador, vídeo. Se trata de cuerpo significa otra cosa: la cruzada obsesión por la salud y la belle- una visualidad que ha entrado a formar parte de la visibilidad cultural, za, movilizada desde el mercado del deporte, los ejercicios aeróbicos y a la vez entorno tecnológico y nuevo imaginario «capaz de hablar cul- las dietas, y que la moda potencia al estilizar los cuerpos redoblando la turalmente no sólo de manipular de abrir nuevos mediación entre sujeto y cuerpo. Y convertido en centro del cuidado y espacios y tiempos a una nueva era de lo sensible» (Renaud, 1989: 17). de la experimentación, el cuerpo emerge como sustrato a la vez de una Las nuevas generaciones saben leer pero su lectura se halla reconfigura- estetización y una erotización generalizadas que devalúan al mundo del da por la pluralidad de textos y escrituras que hoy circulan, de ahí que la trabajo como eje de la vida y fuente de riqueza (Baudrillard, 1991). complicidad entre oralidad y visualidad no remita al analfabetismo sino se inaugura el «crepúsculo del deber» (Lipovestsky, 1992), que era la a la persistencia de estratos profundos de la memoria y la mentalidad forma social de lo religioso, poniendo las bases al segundo ciclo de la se- colectiva «sacados a la superficie por las bruscas alteraciones del tejido cularización de las costumbres: superado el ideal de la abnegación pasan tradicional que la propia aceleración modernizadora (Ma- a sustituirlo «la estimulación sistemática de los deseos inmediatos, la rramao, 1988: 60). pasión del ego, la felicidad intimista y Finalmente la contracultura política apunta, de un lado, a la ex- Con tecnológica apuntamos al surgimiento de una «gene- periencia de desborde y des-ubicación que tanto el discurso como la ración cuyos sujetos culturales no se constituyen a partir de identifica- acción política atraviesan entre los jóvenes. La política se sale de sus ciones con figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen discursos y escenarios formales para reencontrarse en los de la cultu- "la cultura" sino a partir de la conexión/desconexión (juegos de inter- ra, desde el grafiti callejero a las estridencias del rock. Entre los jóvenes faz) con los aparatos» (Ramírez y Muñoz, 1996: 60). Lo que se apoya no hay territorios acotados para la lucha el debate político, se hacen en una plasticidad neuronal que dota a los jóvenes de una enorme faci- desde el cuerpo o la escuela: erosionando la hegemonía del discurso lidad para los idiomas de la tecnología. Empatía que va de la enorme racionalistamente maniqueo que opone goce a trabajo, inteligencia a 52 53JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes, des-orden cultural y palimpsestos de identidad imaginación, oralidad a escritura, modernidad a tradición. Donde esa Gil Clavo, E. (1988). Los depredadores audiovisuales. Juventud urbana y cultura contracultura se está haciendo estos últimos años más expresiva es en el de masas, Tecnos, Madrid. rock en español. Identificado hasta hace bien poco con el imperialismo Giraldo, F.y Viviescas, F. (comps.) (1991). Colombia: el despertar de la moder- cultural y los bastardos intereses de las trasnacionales, el rock adquiere nidad, Foro, Bogotá. en los años ochenta una sorprendente capacidad de decir, en nuestros Giraldo, F. y López, H.F. (1991). «La metamorfosis de la en: países, algunas transformaciones claves de la cultura política (Casullo, Colombia: el despertar de la modernidad, Foro, Bogotá. 1982; Brito García, 1991). En Colombia el rock en español nace liga- Lechner, N. (1987). democracia en el contexto de una cultura postmo- derna», en: Cultura política y democratización, Flacso, Buenos Aires. do -primeros años ochenta- a un claro sentimiento pacifista con los Lipovetsky, G. (1992). Le crépuscule du devoir, Gallimard, París. grupos Génesis o Banda Nueva, pasando estos últimos años a decir la Maffesoli, M. (1990). El tiempo de las tribus, Icaria, Barcelona. cruda experiencia urbana de las pandillas juveniles en los barrios de cla- Marramao, G. (1988). más allá de los esquemas binarios», en: se media-baja en Medellín y media-alta en Bogotá, y se ha convertido Razón, ética y política, Anthropos, Barcelona. en vehículo de una conciencia dura de la descomposición del país, de la Martín-Barbero,J. (1995). «De la ciudad mediada a la ciudad Revis- presencia cotidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral, de ta Telos, 44, Madrid. la exasperación y lo macabro. Desde la estridencia sonora del heavy me- Mead, M. (1971). Cultura y compromiso, Gránica, Buenos Aires. tal a los nombres de los grupos -La pestilencia, Féretro, y de (1955). 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El mapa de los saberes A lo largo de la historia, el saber ha estado siempre asociado al poder, después de Michel Foucault (1986) esto ha quedado bastante claro; pero la manera como el saber se asocia al poder ha sido a través de dos operaciones, la centralización del saber y su legitimación. El saber ha estado siempre en el lugar en que el poder lo puede controlar. La rela- ción saber-poder ha estado centralizada en términos de territorio, hay un lugar del saber que está siempre muy cercano al lugar del poder y ha tenido siempre este carácter de centro, de ahí que el palacio de los sacerdotes en Egipto estuviera tan cercano al palacio de los reyes. Aun cuando las investigaciones de Foucault nos han ido mostrando cómo históricamente ha habido un proceso de descentramiento del poder, 1. El texto es fruto de un seminario realizado en 1999 en Medellin, publicado después en el libro colectivo que recoge las actas de dicho evento: Umbrales. Cambios culturales, desafios nacionales y juventud (págs. 21-50), Corporación Región, Medellin, 2000. 57JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud este descentramiento también se viene dando del lado del saber, y eso compañías de analistas financieros, que coincidieron en un último día es justamente lo que quiero mostrar. de una semana, fueron realmente las que motivaron el desastre financie- Pero además de centrado y controlado, el saber también ha sido ro del Sudeste Asiático -incluido Japón, Corea del Sur, Tailandia-,y legitimado por el poder. A lo largo de la Edad Media el saber cambia que en dos días, más de la mitad del capital invertido en esos países salió en la medida en que comienza un cierto descentramiento con relación y entró en una crisis brutal. al poder político, pero lo sustituye el poder de la iglesia y ocurre un re- Esos saberes del análisis financiero hoy están fuera de la escuela, centramiento. En la Edad Media el saber estaba en los monasterios, los fuera de la academia. Por supuesto que la economía se estudia en la que saben son los clérigos, los demás son excluidos. Los señores feuda- academia, pero el tipo de saber que puede tener estos efectos absolu- les, que vivían en sus castillos, eran muchas veces analfabetos y en su tamente desequilibradores de la economía del mundo no está pasando inmensa mayoría incultos, como diríamos hoy, y los monjes eran los por la escuela, y no está pasando porque ese saber, ese poderoso saber cultos. Pero lo que parece claro es que el saber no sólo está centrado, es un saber secreto, como fueron en otros tiempos los saberes de ini- sino que necesita ser legitimado; hay una institución que legítima el sa- ciación. Pero además de que hay montones de saberes que ya no están ber para que pueda circular por la sociedad. Y eso ha llegado en diversas asociados a la institución escolar oficial, porque ha habido un descen- formas hasta nuestros días. Todavía la escuela, desde la primaria hasta tramiento, hay también una reticulación. Lo que encontramos ahora la universidad, se cree la única institución legitimadora de los saberes. Si es una multiplicidad de redes por las cuales circulan los saberes más en la Edad Media comienza un recentramiento, en el Renacimiento se valiosos hoy. opera un descentramiento mayor. Los saberes de las artes, por ejemplo, Se ha roto ese centro, hay una difuminación. Por supuesto que las han tenido siempre una relación bastante conflictiva con la institución redes tienen sus nodos claves por donde de alguna manera se acumula que legitima el saber, por eso las artes han estado asociadas a lo que cierto tipo de saber, pero la imagen aquella vertical del saber se ha roto. tiene que ver más con magos y brujas que a lo que tiene que ver con la Entonces, por un lado hay un descentramiento del saber, una fuerte academia en el sentido moderno. Esto para plantear que los modos de deslegitimación de los personajes que representan la institución tradi- producción, y especialmente de transmisión del saber, están sufriendo cional del saber. De ahí que los adolescentes hoy entran en contacto una profunda revolución. con una multiplicidad de saberes de los cuales la escuela ni se ha entera- Hasta hace muy poco, que tuve la dicha de poder conversar con do de que existen; saberes que, en gran medida, son los que les permiten Manuel Castells, nunca me había atrevido a juntar la palabra revolución adecuarse a la nueva sociedad, a una sociedad atravesada por una multi- con tecnología, porque para nuestra tradición izquierdista este con- plicidad de cambios. La escuela no se ha enterado, no por mala volun- cepto sólo nos servía para hablar de revolución política y social. Pero a tad, sino porque el sistema educativo de la inmensa mayoría de los paí- partir de escuchar a un marxista como Manuel Castells hacer una larga ses hace años que está de espaldas a la sociedad. Y que me perdonen exposición sobre la revolución tecnológica, me atrevo a hablar de una todos los maestros, pero durante mucho tiempo, sobre todo en la iz- revolución profunda en los modos de transmisión del saber. Esta revo- quierda, no admitíamos como cambio social sino los que nosotros pre- lución en los modos de transmisión del saber pasa evidentemente por veíamos, los que iban en la dirección que a nosotros nos gustaban, los un descentramiento radical. Los saberes que más cuentan hoy cada vez demás no los tomábamos por cambio; y cuando nos hemos despertado, tienen menos que ver con la academia. Hoy día el saber más poderoso resulta que hay cambios muy fuertes, que no van para nada en la direc- es el de los analistas financieros. Castells nos planteaba como cuatro ción que nosotros pensábamos, y éste es uno de esos. 58 59JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud La identidad del portador legítimo del saber en la sociedad atravie- subdesarrolladas y tan poco democráticas sociedades, está sufriendo sa hoy una crisis profunda. Hace unos años una amiga mexicana, que una transformación profunda en su sistema comunicativo: ya no tienen tenía por oficio visitar a las escuelas de secundaria de todo el país para como eje al libro. Cierto es que América Latina no ha tenido nunca al hacer renovación pedagógica, una renovación de los currículos, me libro como eje, pero sí lo tuvo en la medida en que los políticos y los contaba: lo que menos necesitan los maestros son renova- curas eran letrados, mientras que la inmensa mayoria de nuestra gente dores pedagógicos, lo que necesitan son psicoanalistas, hay una crisis no era así. de identidad radical de los maestros cuando cada mañana se colocan Una reciente investigación sobre consumos culturales realizada delante de 40 por Sergio y Sonia Muñoz (1995), en Cali, en la Universidad Frente a este descentramiento y esta deslegitimación de la institu- del Valle, encontró que no sólo los sectores populares y medios no tie- ción que durante siglos legitimaba los saberes, nos encontramos con un nen como eje al libro, sino también la clase alta de Cali. Cuando se les ecosistema comunicativo, que es a la sociedad actual tanto más impor- preguntó que con qué asociaban el libro, el 90% dijo que con escuela, y tante que el sistema verde. El ecosistema comunicativo está compuesto una vez que se sale de la escuela, el libro es un objeto de adorno. El libro básicamente por dos órdenes de realidades: el orden de las tecnologías se compra por metros para exhibirlo, y cuanto más grueso sea el lomo y de producción, de difusión de los saberes, y las nuevas sensibilidades. cuanto más dorados tenga, mucho mejor. Entonces, hay un nuevo eco- Han aparecido una serie de tecnologías que van desde la radio, la tele- sistema, un ecosistema comunicativo que está formado por una serie de visión, el CD el computador, pero también otras asociadas con el uni- tecnologías con las que la gente joven tiene hoy una especial empatía verso de la música y la producción y reproducción musical. Gil Calvo cognitiva y expresiva. Todo lo que de miedoso tiene la relación de los (1985), uno de los sociólogos más interesantes que hay hoy en España, adultos con las nuevas tecnologías de información, lo tiene de gozoso, hizo a fines de la década de 1980 una investigación comparando la ju- de aventurero, la relación de la gente adolescente y joven. ventud española con la sueca y llegó a la conclusión de que ser joven Es indudable que la juventud se encuentra en su mundo, y no sólo en Europa es hacer cola para encontrar trabajo (mientras se es joven se la juventud, los niños y niñas de dos y tres años interactúan a través de está en la fila) y que la información más importante que requieren los los computadores con todas las dimensiones de la sensibilidad. Creo jóvenes, que necesitan, pasa por el rock. Estas son las dos conclusiones que ya lo único que falta es el olfato, porque ya as tiene todas: el ver, el de una investigación que mostraba lo mucho que tenían en común, dos oir, el palpar. Los niños aprenden a la vez salsa y Bach, por ejemplo, en sociedades aparentemente tan distintas, la juventud sueca y la juventud la narración de un cuento de los hermanos Grimm, donde todo habla y española. todo tiene música (los muebles, los animales, las puertas y las paredes). El otro orden de los saberes, como ya dije, son las nuevas sensibi- Pueden, incluso, leer cien versiones del mismo cuento según los cami- lidades, la base de lo que llamamos estética. La raíz griega de estética nos que tracen en ese hipertexto que les presenta el pequeño disquete. es la sensibilidad, lo sensible. Por tanto, estamos hablando de nuevas Lo que se nos plantea es que la escuela no sólo está de espaldas, sino sensibilidades, de nuevas formas de ver, de nuevas visualidades, de que está en contra el nuevo ecosistema comunicativo. Se pasa los días nuevas formas de nuevas sonoridades, nuevas formas de percibir, maldiciéndolo, ignorándolo, tratándolo moralmente, desde el walkman de gustar, de tocar, de palpar. Son nuevas sensibilidades en todos los hasta la televisión, pasando por los ritmos que dan cuenta de sus nuevas registros de los sentidos, desde el olfato hasta el tacto, y por supuesto el sensibilidades. El problema no es cómo meter nuevos aparatos en la es- oído y la vista. Aquí está para mí la clave. La sociedad, incluso nuestras cuela. Yo les aseguro que si no cambia el modo de relación de la escuela 60 61JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud con la sociedad, todo aparatito que se meta viene a reforzar el carácter po, los nuevos modos de aprender, los nuevos modos de Mientras la lineal, secuencial y vertical de la escuela. Mientras no cambie el mode- escuela no se plantee que lo que está ahí es un reto cultural, y no un reto lo de comunicación escolar para que interactúe con el ecosistema de la de máquinas y de aparatos, cualquier modernización tecnológica sólo sociedad, con el nuevo ecosistema comunicativo, todo lo que se haga es reforzará y mantendrá la moribunda vida del dinosaurio. Ahí está, a mi contraproducente y está reforzando el esquema libresco de Occidente, ver, un campo de investigación fundamental, la relación entre las nuevas donde se lee de izquierda a derecha y de arriba abajo. Esa es la escuela, sensibilidades de la gente joven y de la que hoy día empieza a ser joven. todo de izquierda a derecha, de pequeño a mediano y a mayorcito, y todo Estamos en una sociedad en la que la materia más valiosa de todas es el lo que se salga de la normalidad por arriba o por abajo, revienta al sistema. conocimiento, ya no es el oro ni las perlas ni el platino. La materia prima Mi hija está actualmente estudiando literatura, pero cuando tenía más valiosa es el conocimiento, y los países que no asumen esto en serio seis años escribía extrañamente lindo y los maestros no podían enten- están condenados a desaparecer -porque bajándoles los salarios a los der que ni estaba plagiando, ni que su papá o su mamá le estábamos obreros, que es la única manera de hacer competitivas nuestras materias haciendo la tarea, e hicieron todo lo posible para que dejara de escribir, primas en el mercado mundial, estamos bien Y parece que para que perdiera el gusto por escribir, y casi lo logran. Igual les pasa a ésa es la única manera. Cada vez más materias primas son sustituidas por los que escriben por debajo, mal, revientan al sistema, porque el siste- materias primas artificiales. Este fue el caso de Uruguay cuando el nylon ma es lineal, es sucesivo. Si usted no tiene tanto de inteligencia, tanto reemplazó la lana, y pasó de ser el país más moderno de América Latina de imaginación, se jodió; entonces se echa mano de psiquiatras de de comienzos de siglo, el primer país que estableció educación gratui- paramilitares. Esto tiene mucho que ver con los modos como la escuela ta y obligatoria desde primaria y universidad, a lo que es actualmente. controla a los anormales, sea por arriba o por abajo. La escuela como En Uruguay, América Latina tiene la figura trágica de lo que pueden ser institución hoy es un dinosaurio, que empezó a morir hace cincuenta estos países si no se deciden a producir conocimiento, si no se deciden años y que posiblemente tarde dos siglos en morir. Parece que los dino- saurios tardaron siglos en morir, desde que empezaron a morirse hasta a entrar en la competitividad. Y no la de materias primas, que cada vez valen menos, sino la competitividad en cuanto al conocimiento, al sa- que se volvieron polvo. Y la escuela tuvo un tiempo en que empezó a morirse oficialmente, en mayo de 1968 en París, en Berkeley, en ciudad ber, a crear un sistema educativo en el que también la gente joven tenga de México. Cuando se conmemoraron los 30 años de mayo de 1968 y nuevas posibilidades de producción y de transmisión del conocimiento. se publicaron una cantidad de libros, me encontré con que la mayoría Como primera conclusión tenemos que la revolución en las formas que gritaban su fracaso no han entendido nada, porque la revolución de de producción y de transmisión del saber es quizás la más profunda de mayo de 1968 fue una revolución contra el poder del saber escolar, y el este fin de siglo. El acceso a la información, a la multiplicidad de infor- centro fue la universidad. El objetivo fue la universidad y, evidentemen- mación, que posibilitan hoy las nuevas tecnologías resquebraja radical- te, la universidad era una metáfora del dinosaurio, porque el dinosaurio mente el sistema de legitimación tradicional del saber. no es sólo la escuela, por supuesto. La escuela no ha podido entender que para interactuar con la so- El mapa ideológico ciedad tiene que asumir en serio el desafio que le plantean las nuevas sensibilidades de los jóvenes, no las nuevas tecnologías. El desafio se lo Si los modos de la generación del saber están sufriendo una transforma- plantean los nuevos modos de oler, los nuevos modos de llevar el cuer- ción radical, los modos de representación de los ciudadanos también. 62 63JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud El primer aspecto de esta transformación tiene que ver con el embo- ciedad de Caracas, acaba de publicar un panfleto el Y rronamiento del mapa ideológico. Yo no creo que hayan muerto las es radical cuando plantea que quien ha vaciado la política de contenido ideologías, pero sí creo que han sufrido un emborronamiento enorme. político no han sido los medios de comunicación, ha sido el centro. El ¿Dónde está la izquierda?, ¿dónde la derecha?, ¿dónde está el socialis- centro es un agujero negro que absorbe, todo lo disuelve en lo mismo, mo?, ¿dónde está la ideología crítica?, ¿qué es hacer hoy crítica de la so- es decir, todo lo que se meta en el centro se neutraliza. ciedad? En la década de 1980 todavía creímos tener respuestas nítidas a Además de esta disolución -disolución de los extremos- y de esas preguntas, ahora no. esta hipóstasis del centro, tenemos otro factor más grave: culpar del Y este emborronamiento del mapa ideológico significa para los emborronamiento del mapa ideológico a la televisión. Y en este tema que no creen, lo que significa el emborronamiento de los dogmas más me he vuelto radicalmente provocador, decididamente agitador. Pien- sagrados para los que creen en América Latina esto lo sabemos so, primero, y como dice Flores d'Arcais, que no son los medios los que porque hemos vivido la política como una Y no es una me- han corrompido a los partidos, los que los han desideologizado, sino táfora, no es algo puramente simbólico, sino bastante material, físico y que son los propios partidos los que en la medida en que han profesio- corporal -recuerden que en Colombia los curas mandaban a matar nalizado la política la han reducido. Ellos la han reducido a algo ligth, a los liberales desde el Pues bien, todavía hoy los dogmas a algo espectacular, a algo digerible sin el menor problema estomacal. son mapas de rutas para los que creen, así han sido las ideologías para Son ellos los que han podrido la política. Lo único que hace la televisión los que creemos en las posibilidades de construcción de una sociedad es pasarles la factura del nuevo idioma; porque un idioma no es un ins- democrática. Norbert Lechner (1990), uno de los pocos sociólogos trumento, es un modo de expresión. que ha estudiado la crisis de la política en América Latina, llama a este George Simmel (1925) el gran sociólogo del siglo XIX, el primer fenómeno el enfriamiento de la política, el enfriamiento de los sectaris- gran sociólogo de la cultura, dice que el paseante de la gran ciudad ve mos de derecha y de izquierda. Lechner plantea que ese enfriamiento pero no oye. Hay una prevalencia radical del ver sobre el y esto me de la política nos ha hecho mucho bien, porque nos ha bajado el talante parece que es clave y que no es un invento de la televisión. El «¡Cara- sectario de nuestras adscripciones ideológicas; pero a la vez, este en- jo!» de Jorge Eliécer Gaitán, en la plaza de de cualquier ciudad friamiento trae consigo una sustitución de la ideología por la gerencia, de Colombia, era un gesto pero sobre todo un grito. Y si ustedes re- por la administración. Hoy, el oficio de los políticos no es un oficio corren las narrativas de la política colombiana, se podrán dar cuenta, de ciudadanos, es un oficio de expertos, de especialistas. El emborro- como lo ha hecho Carlos Mario Perea en ese libro espléndido Porque namiento es doble: se emborrona el acortamiento de las ideologías la Sangre es Espíritu (1996), de lo adecuado de una frase de Nietzsche, de extrema derecha, derecha moderada, derecha sin más, izquierda- que estaba de título de un artículo de Laureano Gómez en el periódico izquierda, izquierda radical, izquierda suave, cuasi izquierda y, sobre El Siglo, cuando empezó la batalla liberal-conservadora. Carlos Mario todo, se ha emborronado la de centro, pues hoy todos son Perea plantea que el discurso de Gaitán es el discurso de la voz del pue- centro, no hay un partido que no lo sea: centro izquierda, centro dere- blo. El sintagma clave es que el pueblo tenga voz: «Yo soy la voz», no cha, centro-centro. la imagen. Hoy día el pueblo necesita tanto más que voz, necesita ima- Flores d'Arcais, uno de los últimos anarquistas de verdad que que- gen, necesita ser visto. El derecho a ser visto es hoy el derecho a existir dan en este planeta y que dirige una de las revistas más espléndidas que socialmente. De lo que estamos hablando es de cómo se construye la se estén publicando hoy, la Revista Mico/Mega de la editorial Nueva So- visualidad o, mejor, la visibilidad social de las la visibilidad 64 65JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud social del pueblo. Y esa visibilidad social hoy tiene mucho más que ver jóvenes, unos relatos llenos de rabia, furia, desazón, confusión y des- con el reconocimiento que con la representación. concierto. Hay una relación intrínseca hoy entre el derecho a ser reconocido La otra imagen tiene que ver con una observación de José Luis Ro- y el derecho a ser visto, y no con el derecho a ser representado. Los nue- mero en el libro Latino América, las ciudades y las ideas (2001), muy vos actores sociales -las mujeres, los jóvenes, los lo polémico en Argentina pero que fue de los aportes más grandes que que buscan no es quién los represente, lo que buscan es que la sociedad nos hizo. José Luis Romero, organizando la historia de las ciudades en los reconozca en su diferencia subversiva, en la diferencia subversiva América Latina por los tiempos, nos dice que no es fácil entender lo que que es su propio modo de ser corporal, vital, existencial. Lo que buscan significó la masificación urbana en Buenos Aires entre las décadas de no es que se los represente, es que se los deje ser, es decir, que se los 1920 y 1940, porque lo que las masas urbanas buscaban era integrarse a reconozca. Yo creo que ahí hay una pista de fondo para la investigación. la sociedad, buscaban educación, salud, vivienda, ocio, cultura. Pero no se podían integrar a la sociedad urbana sin desintegrarla. Buenos Aires Cambios culturales y jóvenes como actores de primera línea era una sociedad aristocrática, elitista, era una sociedad que, según él, tenía mucho de medieval, porque los estratos sociales eran brutalmente Quiero comenzar por dos imágenes. Una, lo que nos dijo un joven de excluyentes. De ahí que las masas que querían entrar, que querían ingre- Bogotá hace unos meses, cuando estábamos empezando a descifrar las sar en los bienes de esa sociedad, no podían integrarse sin desintegrarla, estadísticas de una investigación sobre juventud en Bogotá:² sin romperla. No se podía masificar la educación, masificar la salud, ma- sificar la vivienda, sin desbaratar a Buenos Aires. Oyéndoles a ustedes, los adultos, me convenzo cada día más de que Creo que la gente joven de hoy vive una experiencia parecida. No como el mundo hoy no sabe para dónde va, como nunca este planeta caben en esta sociedad porque lo que están buscando tiene muy poco ha vivido una ausencia de futuro, la sociedad nos está mandando a la que ver con las grandes utopías revolucionarias del siglo XIX, con las gente joven a explorar el futuro, y muchos de nosotros nos quemamos, grandes utopías estéticas de comienzo de siglo. Es cierto que la juven- y entonces somos los violentos, los drogadictos, los desviados. Mi sen- tud de hoy no tiene utopías, lo que buscan es integrarse en esta socie- sación es que lo que la sociedad no es capaz de hacer, nos lo está enco- dad, buscan tener derecho a sus bienes. Evidentemente, los jóvenes no mendando a nosotros, nos está mandando por delante para que avizo- pueden integrarse en esta sociedad sin desintegrarla, sin desbaratarla, remos qué es lo que se ve más allá del presente, y estamos sirviéndoles de exploradores del futuro dejando por el camino muchos muertos. sin desbaratar la cantidad de prejuicios que quedan todavía, toda la hi- pocresía, la cantidad de formas de exclusión, la cantidad de formas de Me impresionó enormemente la lucidez de este muchacho. Estoy con- relegación social, económica, política, cultural. Y los jóvenes no pueden vencido de que es así; donde podemos vislumbrar hoy de una manera entrar no porque no sean virtuosos. No quiero hacer ningún análisis horrorosa ciertos indicios de los cambios más de fondo que está sufrien- populista de la juventud. Las masas urbanas de comienzos de este si- do nuestra sociedad, mucho más que en el arte, es en los relatos de los glo tampoco eran nada virtuosas, de hecho, los partidos socialistas en Buenos Aires de esos años fracasaron en atraer a las masas, y quienes 2. Investigación dirigida por Alonso Salazar, con la asesoría de Napoleón Franco y Jesús las atrajeron fueron Perón y Evita porque completamente los Martín-Barbero. Se trata de una investigación inédita, encargada por el viceministro de cuadros de la política, y ellos tampoco tenían nada de virtuosos, ni de la juventud en 1998, a la que el autor se refiere en el capítulo 10 (NdE). utópicos. 66 67JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud Quiero dejar dos figuras planteadas como base de mi reflexión: pri- ha metido en la competencia a muerte de un capitalismo que nunca fue mera, la gente joven está explorando el futuro desde aquí; y segunda, la mitad de capitalista de lo que es hoy. la gente joven hoy es subversiva, con un tipo de subversión que es in- La modernidad nos ha incumplido la de las promesas, pero descifrable desde las ideologías políticas de izquierda. Todos los que se ha habido una que sí ha cumplido, y que quien la avizoró fue Max We- pongan a indagar sobre el izquierdismo de la juventud fracasan, porque ber (1979) y es que la modernidad nos iba a desencantar el mundo, es su manera de subvertir la sociedad no sólo no tiene cara política, sino decir, que la razón iba a triunfar sobre la magia, sobre el misterio, sobre cara cultural. lo trascendente. La razón iba a racionalizarlo todo, y eso lo ha cumpli- El inglés Edward Palmer Thompson, uno de los grandes historia- do. Para Weber, la superación en sentido hegeliano de las dimensiones dores de Europa, en La formación histórica de la clase obrera en Inglaterra mágico-mistéricas de la existencia humana por medio de la razón y de la (1989) tuvo que hacer todo un rodeo por la cultura y por la historia de ciencia conducían a una vida sin sentido, mera vida. la clase obrera -la primera historia de la cultura popular en Inglate- Hoy los que hacen los relatos del desencanto son los adultos. Hay rra- para entender cuál era el proyecto político de esas clases popu- dos adultos que yo respeto mucho y para mí son los grandes narradores lares, porque no estaba formulado en los relatos del discurso político. del desencanto, Joe Steinner y Milan Kundera. Pero quienes viven el Thompson se enfadó con la inmensa mayoría de los historiadores de desencanto no son ellos, sino la gente joven. Y si en algo habla la nece- izquierda porque eran incapaces de entender que la política empezó sidad de droga, aquí y en Ámsterdam, la necesidad de éxtasis, la necesi- antes de la Revolución Francesa y porque en Inglaterra desde media- dad de tribus en las que disolver el yo, es justamente en el desencanta- dos del siglo XVIII hubo una lucha de clases, que evidentemente tenía miento del mundo. Los viejos hablan de él, pero vicariamente, hablan bastante poco que ver con ciertos clichés que el marxismo adoptó sobre de él añorando. Los jóvenes no añoran, los jóvenes experimentan lo que lo que es una clase. Fue Thompson quien percibió que sólo estudiando es una vida sin sentido. la cultura de los sectores populares era posible entender qué proyecto No voy a entrar en cifras de cómo en las estadísticas de suicidio político había allí. Pienso que por allí va la manera como la juventud la gente joven pone cada vez más cuerpos en la morgue. Pero lo que sí está construyendo otro proyecto de sociedad, por supuesto igual que quiero decir es que la globalización ha potenciado hasta un grado hu- los obreros del siglo XVIII, sin saberlo. manamente inabordable la racionalización del mundo. Muy bella y muy Quiero plantear cuatro cambios culturales en los que para mí la ju- crudamente lo dijo Manuel Castells (1998): la racionalización del mun- ventud es un actor primordial, es un esbozo, una El primer do que lleva a cabo la globalización consiste en entronizar como el único cambio, el que me parece más de fondo, es el desencantamiento del autómata el capitalismo financiero. Ese autómata que la humanidad de mundo. Y diría para comenzar que la modernidad ha incumplido casi Occidente ha venido temiendo desde el siglo XIX, y que tenía siempre la todas sus promesas. Ha incumplido la promesa de la igualdad, tenemos figura de la máquina, de Frankenstein; ese susto que llevamos hace más en este momento más pobreza, más miseria en América Latina que en de un siglo que la máquina nos devore, la máquina que nosotros mismos la década de 1960, y eso que es desde entonces que somos modernos. hemos creado, ya la tenemos, ya está entre nosotros, gritó Castells: el No ha cumplido la promesa de la libertad. Yo pondría como ejemplo la autómata es un capitalismo financiero que es la plenitud de la razón ins- vida subhumana de los miles de presos que hay en este país como una trumental. Todo lo que vale, según el criterio del negocio, lo asume; lo de las imágenes de que no hemos sabido construir la libertad. Y mucho que no vale, lo expulsa, lo excluye. Esto es el análisis financiero, esto es, menos ha cumplido la promesa de la fraternidad; la globalización nos el dinero engendrando dinero sin pasar por la producción. 68 69JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud La globalización arranca con esto, conecta todo lo que vale en tér- mos! Hoy los psicólogos y los antropólogos, que sólo creen que existen minos del capital y desconecta todo lo que no vale. Esta es la definición niños y adultos, no pueden de ninguna manera reconocer una identidad de razón instrumental. Por tanto, las memorias de los pueblos tradicio- media, una identidad que no es ni de niño, ni de adulto. Evidentemente, nales valen sólo en la medida en que las podamos vender como diferen- como la clase media, el joven no existe, no puede tener identidad, es cia exótica. Al capital le interesa mucho hoy la diferencia, pero en la me- simplemente un lugar de paso, una transición. Pero cuando esa transi- dida en que sea vendible. Hoy día los managers hablan de vender ción se espesa y grita y patalea, vamos empezando a pensar que allí hay la ciudad, Barcelona, por ejemplo, es una de las ciudades que mejor se una identidad, quizás la identidad del pataleo y de la furia, que no es ni la ha sabido vender en el mundo. del balbuceo de los niños, ni la del silencio de los adultos y los ancianos. Aquí vuelve a aparecer la juventud. Si la juventud experimenta la Digo que la juventud no encaja como actor social, porque no está falta de sentido tan brutalmente hasta hacer que montones de jóvenes en ninguno de los cuadros epistemológicos ni de la psicología, ni de la mueran de sobredosis, buscando sentido, buscando algo distinto al va- antropología, ni de la sociología. Y si no, lean a Bourdieu (1990), cuan- lor (parafraseando uno de los textos más bellos de Walter Benjamin, do dice juventud, esa palabra que no nombra nada. Es el choque entre la contradicción entre sentido y valor en la sociedad capitalista), evi- la juventud que busca tener identidad, que lucha por tener identidad y dentemente se tiene que atascar de droga para ver si encuentra algún una sociedad que se la niega, salvo el mercado. El único que está sabien- agujerito por el que encontrar sentido. do percibir los esbozos de identidad de la juventud y que está sabiendo Los relatos del desencanto, donde son los adultos los que escriben rentabilizarla, que es lo que sabe hacer, es el mercado, la publicidad. En todo lo que ha perdido Occidente, justamente esos relatos, tachan al el discurso de la publicidad es en el único discurso social en el que se rock. Léase lo que dicen del rock Kundera y Steinner y van a ver que dibujan algunos rasgos de la identidad de la gente joven. ambos coinciden en que el rock es el ruido que no los deja pensar, es el Pero en este choque frontal entre este nuevo actor social y esta barullo, es la negación de la palabra. Allí no hay palabra, no hay armo- sociedad que se niega a aceptarlo, que no cabe sin reventar los esque- nía, allí sólo hay ruido y furia, es decir, irracionalidad. Evidentemente, mas mentales y sociales, lo que nos encontramos es algo terrible, los tanto Kundera como Steinner, siendo espléndidos como son, siendo estudiantes de el crecimiento del atractivo que las ideologías lúcidos como son, no pueden rebasar su tiempo, son de la modernidad, mesiánicas totalitarias fundamentalistas ejercen sobre la gente joven en y para la modernidad la razón es lo contrario de lo irracional y el mundo el mundo entero, y que es muy fuerte. Unas veces llega hasta donde los de los jóvenes hoy está por entero impregnado de irracionalidad, y por chicos de Denver, otras veces no tiene esa figura, pero hay un atractivo eso las metáforas de esa irracionalidad son el rock y la droga. enorme que se ejerce sobre los jóvenes desde esas identidades fuertes Esta imagen me lleva a decir que en las búsquedas de sentido de que lo piden todo, hasta la vida. los jóvenes lo que hay son búsquedas de identidad. Y esas búsquedas Los primeros movimientos sociales en el mundo Occidental que de identidad dejan sin piso a los psicólogos y a los antropólogos, al igual erigieron la juventud en actor político fueron el nazismo alemán y el que la clase media dejó sin piso al marxismo, porque para el marxismo la fascismo italiano. La juventud ocupó un lugar clave en los manifies- clase media no existía, sólo existía el patrón y el obrero, la burguesía y el proletario, y cuando la clase media fue la gran ayudadora de la CIA para entregar a Allende y para masacrar a Chile, muchos marxistas chilenos 3. El autor se refiere al tristemente célebre caso del Instituto Columbine, que tuvo lugar en abril de 1999, en el que dos estudiantes mataron a balazos a 23 compañeros y profe- empezaron a escribir: ¡Existe la clase media!, ¡qué tarde lo descubri- sores (NdE). 70 71JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud tos nazis y fascistas. La juventud era la que podía entregarle todo a la diferentes clases sociales usan diferentes figuras de agresividad, pero en revolución nacionalsocialista y, ciertamente, los fascismos cuidaron y los jóvenes hay una agresión que los constituye, una nueva agresividad, potenciaron enormemente a los jóvenes. A mí me pescó entre mi ni- no porque ellos la quieran la busquen, sino porque no ven otra forma ñez y mi adolescencia una forma bastante rebajada de ello como fue en de existir. España, el Frente de Juventudes del Franquismo. A mí se me obligó a Hopenhayn (1998) diría baile sin reglas, música sin armonía, fu- vestir la camisa azul con las flechas y el yunque. Pero también en la con- sión neotribal, olvido estático de éxtasis. En todo caso, rebasamiento cepción fascista de José Antonio y de la Falange, la juventud ocupaba del yo, del peso del sujeto que les lleva esto me parece clave- a no un lugar primordial. romper con el consenso, por el contrario, lo que buscan es integrarse, Aquí hay algo muy delicado, y es el atractivo que las ideologías to- un exterior del mundo racional con el que construyen su mundo in- talitarias encuentran en una juventud que busca una identidad nueva, terior», es decir, los jóvenes se niegan, no rompen, no se estrellan contra frente a una sociedad que se la niega. Y en un país como éste nos pode- la racionalidad capitalista, al revés, la mayoría de ellos compran Nike mos encontrar quizás en poco tiempo con fenómenos de este tipo, real- llegan a matar al que los tiene. Y esto que nos dice Rossana Reguillo mente trágicos. La otra cara de esta moneda es la despolitización de la (1999) es realmente de fondo, matan al que los tiene y untan con la gente joven. Todos los maestros con los que hablo me dicen que la ma- sangre del muerto los tenis que se van a poner. Con todo lo que el orden yoría de los jóvenes son conformistas, que no les interesa nada, que no capitalista deja fuera la gente joven se está construyendo una vida inte- creen en nada, que no les apasiona nada, y menos la política. Creo que rior. Una vida interior que oscila en el tiempo entre el enfrentamiento ésta es justamente la otra cara de lo que acabo de decir. La gente joven violento y la integración consumista; del mismo modo en que esa vida no está dispuesta a jugar la política. Cuando la juventud cree en algo, interior oscila entre una interiorización individualista, casi autista, en cree en serio, cree de veras, pero en el mundo, y especialmente en este que los jóvenes se niegan a hablar con los adultos, se niegan a contarle país, la política no le ofrece nada en qué creer que merezca la pena. Y el sus penas, se niegan a hacerles saber de ellos, al revés, una enorme ex- que parece que va a romper, acaba digerido por el sistema. teriorización tribal, hecha de tatuajes, de músicas, de adornos, de jergas. Este desencanto desemboca en un segundo, que está muy unido a El tercer cambio es la recomposición de tiempos y espacios. Junto él, que es el malestar del sujeto. La juventud es hoy protagonista de un con el desencantamiento del mundo, hoy vivimos un estallido radical especial malestar, de una subjetividad desazonada, desarticulada. Mar- del orden del tiempo. Ese pasado que precede a un presente, y al que tín Hopenhayn (1998) habla de cómo la exclusión de los jóvenes está sigue a un futuro, no es el tiempo de la vida de la gente joven. Algunos, produciendo por una parte una especial capacidad de agresión de los con su parte de razón, llaman a esto la pérdida de la conciencia históri- jóvenes, es decir, la agresión de los jóvenes es proporcional a la sensa- ca. Por poner un ejemplo, la mezcolanza que en la serie que ahora se re- ción de exclusión que ellos tienen; exclusión de la escuela que en su in- lanza de La guerra de las galaxias hicieron Lukas y Spielberg del pasado mensa mayoría no los entiende para nada; exclusión de la familia por la babilónico, asirio, egipcio; con mitologías de la ciencia-ficción del año misma razón; exclusión del mundo del trabajo que no encuentra cómo 3030; esa mezcolanza de poner el pasado en futuro, de poner el futuro ubicar millones de jóvenes. Proporcional a la exclusión, se cocina en en pasado. el sujeto joven un modo de existir, que es agredido. El volumen de la Esa recomposición de los tiempos, esa reconfiguración de la flecha música, el pintarrajeado o las vestimentas raras la violencia terrorista del tiempo, es decir, del progreso, eso se fue al diablo, y se fue al diablo están conectados a distintas formas de agresión. Por supuesto que las no en los textos de los posmodernos, se ha ido al diablo en la experien- 72 73JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud cia del tiempo vital de los jóvenes. A los muchachos de hoy les pasa lo tación y la aceleración. En treinta segundos un videoclip puede conden- que a las películas norteamericanas, que hablan del pasado siempre con sar cientos de horas de experimentación. Yo le digo a los estudiantes, el discurso del presente. No son capaces de establecer la distancia, de con Umberto Eco (1965), que la publicidad estará en el museo del siglo manera que todo acaba mezclado. Sin embargo, no hay sólo una ruptura XX cuando los miren los del siglo XXII, y allí van a ver toda la poesía que de la flecha del tiempo y una combinatoria de tiempos. La chilena Nelly era capaz de digerir el capitalismo. Richard, que ha escrito ya dos libros, La Insubversión de los Signos (1994) Y el cuarto cambio es el de la zona más oscura, porque es la zona en y un segundo que tiene que ver con metáforas y religiones, piensa en qué la que la exclusión de la juventud la estamos construyendo todos, espe- significa el tiempo para estos países en los que la flecha del tiempo es la cialmente los que trabajamos con maestros, con docentes, desde la pri- que en gran medida les condenó a abandonar sus propias culturas para maria hasta la universidad: no estamos preparando a la gente joven para ser modernos. El desarrollo significaba llegar a ser como los norteameri- la nueva geografía laboral. La revolución industrial inventó las máquinas canos o, como mucho, por el lado socialista, como los suecos. Desarro- dizque⁴ para ahorrar trabajo e inventó más adelante el trabajo en serie. El llarse no era realizar lo que de virtualidad y de posibilidad hay dentro de trabajo en serie, dice Castells (1998), es el modo de trabajo que corres- los pueblos. La creencia en el desarrollo era imitar a otros. pondía a la moda en serie. Hoy estamos en el inicio de una revolución Lo que está viviendo la gente joven de América Latina, de un lado, electrónica digital y formacional en la que lo que busca la industria es sí es una falta de conciencia histórica; pero de otro, es el surgimiento de captar cada vez más diferencias, incluso hasta llegar a la personalización otro tipo de conciencia del tiempo, que nos permita una relación con de lo que quiere producir. El ideal hoy del supercapitalismo es diseñar la el pasado que no sea únicamente celebratoria de los héroes, sino de un ropa que tú necesitas, es individualizar, es personalizar, fragmentar, dife- pasado que nos permita construir un futuro. Ahí es donde está la nue- renciar. Todo lo contrario de la serie. Para eso hay que globalizar la eco- va sensibilidad del tiempo de la gente joven, que no puede decirla sino Y esa economía global hoy desubica el trabajo en dos sentidos, en esas narrativas de la fragmentación. No se puede romper la flecha según Castells (1998). Primero, los desubica teniendo como unidad de del tiempo, la utopía del progreso, sin tener que trabajar con pedazos análisis y de producción ya no a la empresa, sino al proyecto, es decir, la de tiempo. Y así como hay una lectura crítica de los reaccionarios, que articulación de una multiplicidad de empresas por alianzas estratégicas es trabajar con la fragmentación, Nelly Richard (1994) ha demostra- cada vez más móviles. Y, segundo, desubica los territorios de la produc- do que en tiempo de Pinochet en Chile los únicos que rompieron de ción. El diseño de un automóvil se hace desde Frankfurt, la carcasa se verdad con la racionalidad capitalista y totalitaria fueron los pintores y hace en China, el motor en Hong Kong y se ensambla en Sao Paulo. los poetas, que lo que hicieron fue componer obras con pedazos, con Este estallido del tiempo y del territorio de la producción desubica ra- fragmentos, con trozos rotos. Todos los demás acabaron rediseñando dicalmente a los sindicatos. Ya no hay el sindicato del metal, ya no hay en negativo lo que Pinochet dibujaba en positivo, y creo que hay mucho sindicato de la industria automotriz, porque el sindicato de la industria de verdad. automotriz no es el de Sao Paulo, Sao Paulo ensambla. Hay una lectura del fragmento, del pedazo, del deshecho, que me Pero esto lleva a otra desubicación mucho más fuerte que tiene que parece que es clave. La gente joven hoy está haciendo otro tiempo, ver, dice Castells (1998), con el trabajo. El capitalismo inventó el traba- otros relatos. Así, el videoclip, no sólo es un objeto estético, sino una jador de tiempo completo para toda la vida y con pensión de jubilación, metáfora de los nuevos relatos. Estos nuevos relatos hablan de la nueva experiencia del tiempo que tiene la gente joven, es decir, de la fragmen- 4. Supuestamente (NdE). 74 75JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud y eso se acabó. A la gente joven le va a tocar vivir en una sociedad en que sin símbolos capaces de cohesionar un nosotros en el que quepamos va a haber montones de tiempo parcial y cuando exista el tiempo com- todos los colombianos. El más grande que le plantea el país a la pleto va a ser temporal, y otra cantidad de trabajadores van a ser auto- gente joven es cómo ser ciudadano en un país que no es mínimamente empleados. Es muy difícil aceptar esta nueva situación porque no fue un comunidad. Un país en el que hemos abandonado los lazos de la comu- regalo del capitalismo, sino que lo conquistamos con la lucha de la clase nidad premoderna, sin llegar a ser ciudadanos modernos. Ese vacío en- obrera. Pasó más de un siglo desde la jornada de 14 horas hasta la jorna- tre el clientelismo y la ciudadanía. Puede que el clientelismo esté cam- da de ocho horas. Pero, como dice Castells (1998), las conquistas de la biando algo, que esté rompiéndose, empezando a erosionarse. Pero, ¿Y clase obrera se van en el mismo movimiento en el que se va la revolu- qué lo está sustituyendo fuera de la corrupción galopante de cada uno ción industrial. Entonces, hay que preparar a la gente joven. Primero, de la inmensa de los políticos? Evidentemente, este país está para unos saberes que en su mayoría no pasan por la escuela hoy, para roto, y de lo cual ya hablaba Jorge Eliécer Gaitán⁵ Roto entre el país unos aprendizajes que están lejísimos de la manera como se aprende oficial y el país nacional; entre la guerrilla, los paras y el ejército; entre hoy en la escuela, en unas destrezas mentales, analíticas, instantáneas, los narcos, los gremios y los sindicatos, y que me perdonen por esta para las cuales tampoco prepara la escuela. triada especialmente, pero me parece que esa triada desgarra al país casi Pero este nuevo modelo de educación, de lo que no se podrá pres- tanto como la anterior, aunque la otra ponga más sangre. Ese país de las cindir de ninguna manera, es de algo que la gente joven plantea hoy; etnias, de los negros, las mujeres y los jóvenes, sin apenas comunica- juntar trabajo y proyecto de vida. Y Castells (1998) dice que va a haber ción entre ellos. posiblemente más oportunidad de esto en la nueva sociedad, porque en El segundo es un país sin instituciones, y que creyó reinsti- la que tenemos hoy la mayoría trabaja en algo que no tiene nada que ver tucionalizarse en la Constitución de 1991, pero que lo que nos ha mos- con lo que es su proyecto de vida. trado como realidad ha sido todo lo contrario, el desbaratamiento de lo En el mundo del cine y la televisión, por ejemplo, que es ya del siglo poco que teníamos de institucional. La Corte Constitucional peleando futuro, ¿qué director es de tiempo completo?, ¿qué actriz de telenovela, con la Corte Suprema, la acusación de los parlamentarios del juicio a qué guionista es de tiempo completo indefinido? Hay sectores de punta Samper, la mayoría de las instituciones peleándose unas con otras. Esta en los que ya está operando claramente la otra revolución, con todos los tiene mucho que ver no sólo con la corrupción, choques y rupturas, acercar su trabajo a su proyecto de vida. sino con algo que me ha enseñado en estos últimos años la historiadora María Teresa Uribe (1998), cuando habla de las ciudadanías mestizas, de un orden complejo de coexistencia entre continuidad institucional Desafíos del país a la gente joven y desafíos y altísima turbulencia social. Parecería que estamos hechos así desde de la gente joven al país el comienzo, que nadie confunda esto con la naturaleza de los colom- bianos. María Teresa Uribe está hablando de cómo se ha configurado Qué desafíos le plantea este país a la juventud la nacionalidad y lo poco de ciudadanía que tenemos, esas ciudadanías mestizas, en las que el país con menos dictaduras y menos golpes de El primer es uno que tiene una realización muy a largo plazo y es lo que significa un país roto, un país, como dice Marco Palacio en su 5. Alcalde de Bogotá y candidato presencial por el Partido Liberal, asesinado en 1948 último libro La Parábola del liberalismo (1999), sin mitos fundadores, (NdE). 76 77JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud estado en América Latina convive con la turbulencia social y con la vio- ra paisa⁶ tiene sus cadencias de machismo y «madre-solterismo», que lencia más brutal también de toda América Latina. Precariedad de las desde el punto de vista social ha dado unos resultados terribles, la muer- instituciones que se dan la mano con la precariedad de la sociedad civil, te simbólica del padre. Los jóvenes sicarios matando para comprarle el porque sin instituciones del Estado que den continuidad política, es di- equipo de sonido más grande y más sonoro que haya en el almacén más ficil tener una densa sociedad civil de instituciones. grande de Medellín a la mamá. Este borramiento del padre en la familia Este fenómeno nos lleva, según María Teresa Uribe (1998), a la colombiana, de la familia nacional, no sólo de la familia pequeña, creo precaria articulación de un orden normativo con órdenes sociales muy que es un brutal que tiene que enfrentar la juventud. diversos, y esto me parece clave para entender este país. Un orden nor- mativo liberal, pero una multiplicidad de órdenes societales (guerrillas, Qué desafíos le plantea la gente joven a este país paras, ejército, etnias, indígenas, negros, mujeres, jóvenes, narcos, gre- mios, sindicatos). Esta pluralidad de órdenes societales hacen muy En primer lugar, el que supone romper el monopolio de la po- cil esta configuración del orden complejo, lo cual nos lleva a la enorme lítica que han tenido los partidos por su incapacidad de representar al dificultad de que la gente joven encuentre, sino un proyecto político, país, de representar la vida real del país, las demandas reales del país, por lo menos algunos proyectos éticos, y éste es para mí el segundo de- las culturas reales del país. Los jóvenes desafian a la política reubicán- clave. dola. Primero, ya no tanto en el espacio de la representación, sino en No olvidemos lo que escribió Gómez Buendía después de que el el espacio del reconocimiento. La gente joven no quiere que nadie la Presidente Samper le hablara al país diciéndole, después de las declara- represente, lo que quieren es ser reconocidos, es decir, que se respete ciones de Botero, que no renunciaba porque tenía su conciencia tranqui- su derecho a ser como quieren ser. Y éste es un radical, resituar la. Gómez Buendía decía: es que no es su conciencia individual la que nos la política en eso que hoy se llama la ciudadanía cultural, y es que hay importa a los colombianos, es la conciencia pública que tiene que tener nuevas ciudadanías que son políticas, pero su discurso no es ni el de los un presidente y ambas son bien distintas. No puede confundir su con- partidos, ni el de los sindicatos. ciencia individual con la ética civil de un presidente de la república. Y los Y, en segundo lugar, el desafio a la política pasa por la especial rela- jóvenes hoy no sólo no encuentran proyectos políticos; no encuentran ción de la gente joven con la vida de la ciudad. La relación joven-ciudad proyectos éticos. Y a los 13 18 años, no tener un mínimo de proyecto se ha vuelto un espacio estratégico de reconfiguración de la política, ético puede poner a mucha gente al borde del suicidio. tanto por lo que tienen los nuevos modos de ser ciudadanos (y ahí están El tercer está referido a las subculturas del desquite, del muchos de los trabajos que se están haciendo hoy), como por el modo vivo, de la viveza, de cómo la mayoría de la población colombiana es- como la gente joven desubica la ciudad y arma sus propios circuitos ciu- quiva la ley. A eso que también María Teresa Uribe (1998) llama la dadanos, sus propios trayectos, los marca, los carga de símbolos, pero resistencia desviada, y que Alonso Salazar (2000) trabaja a partir de de una manera nómada; de tal manera que no se quedan a vivir en un la idealización positiva del bandolero. En Colombia, a falta de héroes sitio, sino que van rompiendo la ciudad, la van marcando y, de alguna éticos, de héroes cívicos, tenemos bandoleros convertidos en modelos manera, van apropiándose de ella a través de nuevos gestos, de nuevas de colombianos. figuras, de nuevos comportamientos. Y el cuarto que también lo ha trabajado Alonso Salazar, es el machismo. Y aunque es muy colombiano, creo que en la cultu- 6. Originario de Antioquia y departamentos en Colombia (NdE). 78 79JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Cambios culturales, desafios y juventud El tercer desafio es el de la escuela. Lo que le está pidiendo la gente la iglesia, mientras que los partidos políticos tienen el menor porcenta- joven a la escuela es que sea contemporánea de ellos, que los entienda, je; los jóvenes les piden a las iglesias dos cosas. En primer lugar, que no que entienda que oyen de otra manera, aman de otra manera, leen de otra se crean las únicas monopolizadoras de la espiritualidad. Hay muchas manera. Ellos no tienen, como sí lo hemos tenido nosotros desde el siglo formas de espiritualidad hoy en este planeta que no son las que pasan XIII-XVI, al libro como el eje de la lectura. Los jóvenes ponen en el mismo por la religión católica, ni por la religión evangélica, ni por la religión plano oralidad, escritura, sonoridad e imagen. No hay una cosa que atrai- mormona. Entonces les piden que respeten los muy diferentes modos ga su lectura especialmente. Pero resulta que en la escuela la cultura oral de relación con la trascendencia de la vida humana, con la espirituali- está completamente fuera, desde los relatos de la gente, incluido los mitos dad. Y, en segundo, que dejen de ser moralistas y formen a la gente con de los indígenas, que nos llegan convertidos en libro, cuando podríamos un mínimo de ética pública; que dejen la obsesión con el sexo, que es la tenerlos en disquete, en CD. Entonces, la oralidad, la cultura oral del rock clave de su moralina, tanto de las católicas como de las protestantes; y y del rap, están radicalmente fuera de la escuela porque no es cultura, sino que se preocupen un poquito más por la ética pública. incultura. Está fuera la cultura audiovisual, está fuera la imagen. Las ac- tuales imágenes de la secundaria, de ese purgatorio que es la secundaria, son tan poco ilustrativas como mis pobres libros de los años 1940 y 1950 Bibliografia cuando yo hice el bachillerato en España. Y aunque ahora se meten com- putadoras, televisores y vídeos, el uso que hace el maestro de la imagen es Bourdieu, P. (1990). «La "juventud" no es más que una palabra», en Sociolo- igualmente instrumental, ilustrativo de la verdad que está en el libro. gía y Cultura, Grijalbo, México. Entonces, lo que le pide la juventud a la escuela es que sea contem- Castells, M. (1998). La Era de la Información. Economía, sociedad y cultura, poránea, que asuma su diferencia radical, y que los maestros tengan la Alianza Editorial, Madrid. humildad de escuchar, escuchar que ellos oyen de otra manera, gustan Eco, U. (1965). Apocalípticos e integrados, Lumen, Barcelona. de otra manera, leen de otra manera. Y si la escuela no se plantea esto Foucault, M. (1986). Vigilar y castigar, Siglo XXI, Madrid. en serio, será imposible que hagamos un país en el que esta gente pueda Hopenhayn, M. (1998). y metrópoli en la postmodernidad latinoa- ubicarse en la geografia laboral de la que hablaba al principio. en Follari, R. y Lanza, R. (eds.). Balance sobre lo posmoderno Lo otro que le reclama la gente joven a la escuela, es que la escuela en América Latina, Fondo Editorial Sentido, Caracas. no está formando ciudadanos, no está formando para un análisis crítico Lechner, N. (1990). Los patios interiores de la democracia: subjetividad y políti- de lo que estamos viviendo. Es muy importante que la gente lea a Bal- ca, Fondo de Cultura Económica, México. Max, W. (1979). La ética protestante y el del capitalismo, Premia zac, pero les aseguro que para ser ciudadanos es tan más necesario Editora, México. descifrar los noticieros de televisión. Por la información pasa la política Palacios, M. (1999). Parábola del liberalismo, Norma, Santafé de Bogotá. hoy, ahí se hace, no se reproduce, ahí se produce. De veras, la gente Perea, C. M. (1996). Porque la sangre es Aguilar-Instituto de Estudios joven le está pidiendo a la escuela que le enseñe, que le ayude a gozar el Políticos y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colom- cine, a gozar el rock, y a poder cuestionar toda la trama de mentiras de bia, Santafé de Bogotá. que está hecha la política. Ramirez, S. y Muñoz, S. (1995). Trayectos del consumo, Univalle, Cali. Finalmente, a las iglesias, en plural. En un país en el que las encues- Reguillo, R. (1999). expandidas. Jóvenes y discurso en tas siguen diciendo que la institución con más credibilidad en el país es Jóvenes, 8. 80 81JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Richard, N. (1994). La insubordinación de los signos, Editorial Cuarto Propio, Chile. 4 Romero, J. L. (2001). Latinoamérica: las ciudades y las ideas, Siglo XXI, Buenos JÓVENES: COMUNICACIÓN E IDENTIDAD¹ Aires. Salazar, A. (2000). La parábola de Pablo, Planeta, Barcelona. Simmel, G. (1925). «La metrópolis y la vida en Bassols, M. et al. (comps.) (1988). Antología de sociología urbana. UNAM, México. En nuestras barriadas populares urbanas tenemos camadas enteras Thompson, E.P. (1989). La formación histórica de la clase obrera en Inglaterra, de jóvenes cuyas cabezas dan cabida a la magia y a la hechicería, a las Editorial Crítica, Barcelona. culpas cristianas y a su intolerancia piadosa, lo mismo que a utópicos Uribe, M. (1998). complejos y ciudadanías mestizas: una mirada al sueños de igualdad y libertad, indiscutibles y legítimos, así como a sen- caso colombiano», en Estudios Políticos, 0 (12). saciones de vacio, ausencia de ideologías totalizadoras, fragmentación de la vida y tiranía de la imagen fugaz y el sonido musical como lenguaje único de fondo (Cruz Kronfly, 1994: 60). algo realmente nuevo en la juventud actual? Y si lo hay, ¿cómo pen- sarlo sin mixtificar tramposamente la diversidad social de la juventud en clases, razas, etnias, regiones? La respuesta a esas preguntas pasa por aceptar la posibilidad de fenómenos trans-clasistas y trans-nacionales, que a su vez son experimentados siempre en las modalidades y modu- laciones que introduce la división social y la diferencia cultural. Lo que exige un trabajo de localización de la investigación, que no es el propósito de este texto ya que lo que se propone es algo mucho más limitado: intro- ducir algunas cuestiones cuya ausencia han estado lastrando seriamente la investigación, el debate y las políticas que conciernen a los jóvenes.² Visibilidad social y cultural de la juventud en la ciudad Lo que el rápido mapa trazado avizora³ es tanto la des-territorialización que atraviesan las culturas, como el malestar en la cultura que experi- 1. Conferencia impartida en Bogotá en junio del 2000. Con posterioridad se publicó como artículo en la revista de la Organización de Estados Iberoamericanos, Pensar Ibe- roamérica, 0, 2002. 2. El autor reproduce aquí pasajes del capítulo 2, sección 2 de la sensibilidad y del des-ordenamiento al que remitimos (NdE). 3. Se refiere al pasaje anterior. 82 83JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes: comunicación e identidad mentan los más jóvenes en su radical replanteamiento de las formas los del emigrante -al que le toca seguir indefinidamente emigrando tradicionales de continuidad cultural: más que buscar su nicho entre dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las y las culturas ya legitimadas por los mayores se radicaliza la experiencia valorizándose los terrenos- y, sobre todo, con el trazado que liga los de desanclaje que, según Anthony Giddens (1994), produce la moder- desplazamientos de la banda juvenil que constantemente cambia sus nidad sobre las particularidades de los mapas mentales y las prácticas lugares de encuentro a lo largo y ancho de la ciudad. locales. Los cambios apuntan a la emergencia de sensibilidades «des- Y es que por la ciudad es por donde pasan más manifiestamente ligadas de las figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que defi- algunos de los cambios de fondo que experimentan nuestras socieda- nen «la cultura» y cuyos sujetos se constituyen a partir de la conexión/ des: por el entrelazamiento entre la expansión/estallido de la ciudad y el desconexión con los aparatos» (Ramírez y Muñoz, 1995: 60; Ramírez, crecimiento/densificación de los medios masivos y las redes electróni- 1996). En la empatía de los jóvenes con la cultura tecnológica, que va cas. «Son las redes audiovisuales las que efectúan, desde su propia ló- de la información absorbida por el adolescente en su relación con la gica, una nueva diagramación de los espacios e intercambios televisión a la facilidad para entrar y manejarse en la complejidad de (García Canclini, 1993: 49). La diseminación/fragmentación de la ciu- las redes informáticas, lo que está en juego es una nueva sensibilidad dad densifica la mediación y la experiencia tecnológica hasta el punto de hecha de una doble complicidad cognitiva y expresiva: es en sus rela- sustituir, de volver vicaria, la experiencia personal y social. Estamos ha- tos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que bitando un nuevo espacio comunicacional en el que «cuentan» menos ellos encuentran su idioma y su ritmo. Estamos ante la formación de los encuentros y las muchedumbres que el tráfico, las conexiones, los flu- comunidades hermenéuticas que responden a nuevos modos de percibir jos y las redes. Estamos ante nuevos «modos de estar juntos» y unos y narrar la identidad, y de la conformación de identidades con tempora- nuevos dispositivos de percepción que se hallan mediados por la televi- lidades menos largas, más precarias pero también más flexibles, capaces sión, el computador y, dentro de muy poco, por la imbricación entre de amalgamar, de hacer convivir en el mismo sujeto, ingredientes de televisión e informática en un una acelerada alianza entre velocidades universos culturales muy diversos. audiovisuales e informacionales. Los ingenieros de lo urbano ya no Quizá ninguna otra figura como la del flujo televisivo (Barlozzet- están interesados en cuerpos reunidos, los prefieren interconectados. ti, 1986) para asomarnos a las rupturas y las formas de enganche que Mientras el cine catalizaba la «experiencia de la en la calle, presenta la nueva experiencia cultural de los jóvenes. La programación pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad, televisiva se halla fuertemente marcada, a la vez, por la discontinuidad lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la «experiencia que introduce la permanente fragmentación -cuyos modelos en tér- y domesticada: es desde la casa que la gente ejerce ahora minos estéticos y de rentabilidad se hallan en el videoclip publicitario cotidianamente su conexión con la ciudad. Mientras del pueblo que se y el musical- y por la fluida mezcolanza que posibilita el zapping, el tomaba la calle al público que iba al cine la transición era transitiva, y control remoto, al televidente, especialmente al televidente joven ante conservaba el carácter colectivo de la experiencia, de los públicos de cine la frecuente mirada molesta del adulto. Más allá de la aparente demo- a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda cratización que introduce la tecnología, la metáfora del zappear ilumina transformación. La pluralidad social sometida a la lógica de la desagrega- la escena social: hay una cierta y eficaz travesía que liga los modos de ción hace de la diferencia una mera estrategia del rating: es de ese cam- ver desde los que el televidente explora y atraviesa el palimpsesto de los géneros y los discursos, con los modos nómadas de habitar la ciudad: 4. Ocupaciones ilegales de terrenos (NdE). 84 85JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes: comunicación e identidad bio que la televisión es la principal mediación. Constituida en el centro adulta como nuestros cuadros de racionalidad, y que se asemeja a ese de las rutinas que ritman lo cotidiano, en dispositivo de aseguramien- texto en que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, to de la identidad individual, y en terminal del videotexto, la videocom- en las entrelíneas que escriben el presente. Es la identidad que se gesta en pra, el correo electrónico y la teleconferencia, la televisión convierte el el movimiento des-territorializador que atraviesan las demarcaciones espacio doméstico en el más ancho territorio virtual: aquél al que, como culturales pues, desarrigadas, las culturas tienden inevitablemente a afirma certeramente Virilio (1989), llega sin que haya que hibridarse. A la inseguridad que ese descentramiento del modo de habitar Ante el desconcierto de los adultos vemos emerger una generación implica, la ciudad añade hoy la expansión del anonimato propio del formada por sujetos dotados de una neuronal» y elastici- no lugar (Augé, 1993): ese espacio -centros comerciales, autopis- dad cultural que, aunque se asemeja a una falta de forma, es más bien tas, aeropuertos- en que los individuos son liberados de toda carga apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más di- de identidad interpeladora y exigidos únicamente de interacción con versos contextos y una enorme facilidad para los del vídeo informaciones o textos. En el supermercado usted puede hacer todas y del computador, esto es, para entrar y manejarse en la complejidad sus compras sin tener que identificarse, sin hablar con, ni ser interpelado de las redes informáticas. Los jóvenes articulan hoy las sensibilidades por, nadie. Mientras las «viejas» carreteras atravesaban las poblaciones modernas con las posmodernas en efimeras tribus que se mueven por convirtiéndose en calles, contagiando al viajero del del lugar», la ciudad estallada o en las comunidades virtuales, cibernéticas. Y fren- de sus colores y sus ritmos, la autopista, bordeando los centros urba- te a las culturas letradas -ligadas estructuralmente al territorio y a la nos, sólo se asoma a ellos a través de los textos de las vallas que «ha- lengua- las culturas audiovisuales y musicales rebasan ese tipo de blan» de los productos del lugar y de sus sitios de interés. No puede adscripción congregándose en comunas hermenéuticas que responden entonces resultar extraño que las nuevas formas de habitar la ciudad a nuevas maneras de sentir y expresar la identidad, incluida la nacional. del anonimato, especialmente por las generaciones que han nacido con Estamos ante identidades más precarias y flexibles, de temporalidades esa ciudad, sea agrupándose en tribus (Maffesoli, 1990; Pérez Tornero, menos largas y dotadas de una flexibilidad que les permite amalgamar Costa y Tropea, 1996) cuya ligazón no proviene ni de un territorio fijo ingredientes provenientes de mundos culturales distantes y heterogé- ni de un consenso racional y duradero sino de la edad y del género, de neos y, por lo tanto, atravesadas por dis-continuidades en las que convi- los repertorios estéticos y los gustos sexuales, de los estilos de vida y ven gestos atávicos con reflejos modernos, secretas complicidades con las exclusiones sociales. Enfrentando la masificada diseminación de sus rupturas radicales. anonimatos, y fuertemente conectada a las redes de la cultura-mundo Quizás sea el fenómeno del rock en español el que resulte más sin- de la información y el audiovisual, la heterogeneidad de las tribus urba- tomático de los cambios que atraviesa la identidad en los más jóvenes. nas nos descubre la radicalidad de las transformaciones que atraviesa el Identificado con el imperialismo cultural y los bastardos intereses de las nosotros, la profunda reconfiguración de la sociabilidad. multinacionales durante casi veinte años, el rock ha adquirido, desde la década de 1980, una capacidad especial de traducir la brecha generacio- Tecnologías y palimpsestos de identidad nal y algunas transformaciones claves en la cultura política de nuestros países. Transformaciones que convierten al rock en vehículo de una Utilizo la metáfora del palimpsesto para aproximarme a la compren- conciencia dura de la descomposición de los países, de la presencia co- sión de un tipo de identidad que desafía tanto nuestra percepción tidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral y la desazón 86 87JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes: comunicación e identidad moral de los jóvenes, de la exasperación de la agresividad y lo macabro conciertos, esas nuevas músicas vuelven definitivamente urbana e inter- (Brito García, 1994). El movimiento del rock latino rompe con la mera nacional una música cuyo ámbito de origen fue el campo y la provincia. escucha juvenil para despertar creatividades insospechadas de mesti- zajes e hibridaciones: tanto de lo cultural con lo político como de las estéticas transnacionales con los sones y ritmos más locales: de Botellita Nuevos lenguajes y formación de ciudadanos de Jerez a Maldita Vecindad, Caifanes Café Tacuba en México, Charly García, Fito Paéz o los Enanitos verdes y Fabulosos Cádillac en Argentina, La aparición de un ecosistema comunicativo se está convirtiendo para hasta Estados Alterados y Aterciopelados en Colombia. nuestras sociedades en algo tan vital como el ecosistema verde, am- biental (Martín-Barbero, 1996). La primera manifestación de ese eco- Afirma una joven investigadora colombiana: sistema es la multiplicación y densificación cotidiana de las tecnologías En tanto afirmación de un lugar y un territorio, este rock es a la vez comunicativas e informacionales, pero su manifestación más profunda propuesta estética y política. Uno de los «lugares» donde se construye se halla en las nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras que las tec- la unidad simbólica de América Latina, como lo ha hecho la salsa de nologías catalizan y desarrollan. Y que se hacen más claramente visibles Ruben Blades, las canciones de Mercedes Sosa y de la Nueva Trova entre los más jóvenes: en sus empatías cognitivas y expresivas con las Cubana, lugares desde donde se miran y se construyen los bordes de lo tecnologías, y en los nuevos modos de percibir el espacio y el tiempo, la latinoamericano (Rueda, 1998). velocidad y la lentitud, lo lejano y lo cercano. Se trata de una experien- cia cultural nueva, o como Benjamin lo llamó, un sensorium nuevo, unos Que se trata no de meros fenómenos locales/nacionales sino de lo lati- nuevos modos de percibir y de sentir, de oir y de ver, que en muchos noamericano como un lugar de pertenencia y de enunciación específico, aspectos choca y rompe con el sensorium de los adultos. Un buen campo lo prueba la existencia del canal latino de MTV, en el que se hace presen- de experimentación de estos cambios y de su capacidad de distanciar a te, junto a la musical, la creatividad audiovisual en ese género híbrido, la gente joven de sus propios padres se halla en la velocidad y la sono- global y joven por excelencia, que es el videoclip. ridad. No sólo en la velocidad de los autos, sino en la de las imágenes, Atravesado por los movimientos que le impone el mercado, desde en la velocidad del discurso televisivo, especialmente en la publicidad y las compañías discográficas a la radio, en el rock latino se superan las los videoclips, y en la velocidad de los relatos audiovisuales. Y lo mismo subculturas regionales en una integración ciertamente mercantilizada sucede con la sonoridad, con la manera como los jóvenes se mueven en- pero en la que se hacen audibles las percepciones que los jóvenes tie- tre las nuevas sonoridades: esas nuevas articulaciones sonoras que para nen hoy de nuestras ciudades: de sus ruidos y sus sones, de la multi- la de los adultos marcan la frontera entre la música y el ruido, plicación de las violencias y del más profundo desarraigo. Sin olvidar mientras para los jóvenes es allí donde empieza su experiencia musical. ese otro fenómeno cultural que son las mezclas de las músicas étnicas Una segunda dinámica, que hace parte del ecosistema comunicati- y campesino-populares con ritmos, instrumentos y sonoridades de la VO en que vivimos, se anuda pero desborda el ámbito de los grandes me- modernidad musical como los teclados, el saxo y la batería. Ahí el «vie- dios, se trata de la aparición de un entorno educacional difuso y descentra- jo folclor» no se traiciona ni deforma sino que se transforma volvién- do en el que estamos inmersos. Un entorno de información y de saberes dose más universalmente iberoamericano. Aunque producto en buena múltiples, y descentrado por relación al sistema educativo que aún nos medida de los medios masivos y de la escenografia tecnológica de los rige, y que tiene muy claros sus dos centros en la escuela y el libro. Las 88 89JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes: comunicación e identidad sociedades han centralizado siempre el saber, porque el saber fue siem- que se avecinan. Lo que implica abrir la escuela a la multiplicidad de pre fuente de poder, desde los sacerdotes egipcios hasta los monjes escrituras, de lenguajes y saberes en los que se producen las decisiones. medievales o los asesores de los políticos actualmente. Desde los mo- Para el ciudadano eso significa aprender a leer/descifrar un noticiero de nasterios medievales hasta las escuelas de hoy el saber ha conservado televisión con tanta soltura como lo aprende hacer con un texto litera- ese doble carácter de ser a la vez centralizado y personificado en figuras rio. Y para ello necesitamos una escuela en la que aprender a leer signi- sociales determinadas: al centramiento que implicaba la adscripción del fique aprender a distinguir, a discriminar, a valorar y escoger dónde y saber a unos lugares donde circulaba legítimamente se correspondían cómo se fortalecen los prejuicios se renuevan las concepciones que unos personajes que detentaban el saber ostentando el poder de ser los tenemos de la política y de la familia, de la cultura y de la sexualidad. Ne- únicos con capacidad de leer/interpretar el libro de los libros. De ahí cesitamos una educación que no deje a los ciudadanos inermes frente que una de las transformaciones más de fondo que puede experimentar a las poderosas estratagemas de que hoy disponen los medios masivos una sociedad es aquella que afecta los modos de circulación del saber. Y para camuflar sus intereses y disfrazarlos de opinión pública. es ahí que se sitúa la segunda dinámica que configura el ecosistema De ahí la importancia estratégica que cobra hoy una escuela capaz municativo en que estamos inmersos: es disperso y fragmentado como de un uso creativo y crítico de los medios audiovisuales y las tecnologías el saber puede circular por fuera de los lugares sagrados que antes lo informáticas. Pero ello sólo será posible en una escuela que transforme detentaban y de las figuras sociales que lo administraban. su modelo (y su praxis) de comunicación, esto es, que haga posible el La escuela ha dejado de ser el único lugar de legitimación del saber, tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal -que encade- pues hay una multiplicidad de saberes que circulan por otros canales y na unidireccionalmente grados, edades y paquetes de a no le piden permiso a la escuela para expandirse socialmente. Esta di- otro descentrado y plural, cuya clave es el «encuentro» del palimpsesto versificación y difusión del saber, por fuera de la escuela, es uno de los y el hipertexto. Pues como antes afirmé el palimpsesto es ese texto en retos más fuertes que el mundo de la comunicación le plantea al sistema el que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las educativo. Frente al maestro que sabe recitar muy bien su lección hoy se entrelíneas que escriben el presente; y el hipertexto es una escritura no sienta un alumno que por ósmosis con el medio-ambiente comunicati- secuencial, un montaje de conexiones en red que, al permitir/exigir una vo se halla «empapado» de otros lenguajes, saberes y escrituras que cir- multiplicidad de recorridos, transforma la lectura en escritura. Mientras culan por la sociedad. Saberes-mosaico, como los ha llamado Abrahan el tejido del palimpsesto nos pone en contacto con la memoria, con la Moles (1978), por estar hechos de trozos, de fragmentos, que sin em- pluralidad de tiempos que carga, que acumula todo texto, el hipertexto bargo no impiden a los jóvenes tener con frecuencia un conocimiento remite a la enciclopedia, a las posibilidades presentes de intertextua- más actualizado en física o en que su propio maestro. Lo que lidad e intermedialidad. Doble e imbricado movimiento que nos está está acarreando en la escuela no una apertura a esos nuevos saberes sino exigiendo sustituir el lamento moralista por un proyecto ético: el del un fortalecimiento del autoritarismo, como reacción a la pérdida de au- fortalecimiento de la conciencia histórica, única posibilidad de una me- toridad que sufre el maestro, y la descalificación de los jóvenes como moria que no sea mera moda retro ni evasión a las complejidades del cada día más frívolos e irrespetuosos con el sistema del saber escolar. presente. Pues sólo asumiendo la tecnicidad mediática como dimensión Y sin embargo lo que nuestras sociedades están reclamando al sis- estratégica de la cultura es que la escuela puede hoy interesar a la juventud tema educativo es que sea capaz de formar ciudadanos y que lo haga e interactuar con los campos de experiencia que se procesan esos cambios: con visión de futuro, esto es, para los mapas profesionales y laborales desterritorialización/relocalización de las identidades, hibridaciones de 90 91JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Jóvenes: comunicación e identidad la ciencia y el arte, de las literaturas escritas y las audiovisuales: reor- significa que la educación tiene que enseñar a leer ciudadanamente el ganización de los saberes y del mapa de los oficios desde los flujos y mundo, es decir, tiene que ayudar a crear en los jóvenes una mentalidad redes por los que hoy se moviliza no sólo la información sino el trabajo, crítica, cuestionadora, desajustadora de la inercia en que la gente vive, el intercambio y la puesta en común de proyectos, de investigaciones desajustadora del acomodamiento en la riqueza y de la resignación en científicas y experimentaciones estéticas. Sólo haciéndose cargo de esas la pobreza. Es mucho lo que queda por movilizar desde la educación transformaciones la escuela podrá interactuar con las nuevas formas de para renovar la cultura política, de manera que la sociedad no busque participación ciudadana que el nuevo entorno comunicacional le abre salvadores sino genere sociabilidades para convivir, concertar, respetar hoy a la educación. las reglas del juego ciudadano, desde las de tráfico hasta las del pago de Por eso uno de los más graves retos que el ecosistema comunicati- impuestos. Y en tercer lugar, la educación es moderna en la medida en que vo le hace a la educación reside en planearle una disyuntiva insoslaya- sea capaz de desarrollar sujetos autónomos. Frente a una sociedad que ma- ble: su apropiación por las mayorías o el reforzamiento de la división sifica estructuralmente, que tiende a homogenizar incluso cuando crea social y la exclusión cultural y política que él produce. Pues mientras los posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciudadanos es di- hijos de las clases pudientes entran en interacción con el ecosistema in- rectamente proporcional al desarrollo de los jóvenes como sujetos au- formacional y comunicativo desde el computador y los videojuegos que tónomos, tanto interiormente como en sus tomas de posición. Y libre encuentra en su propio hogar, los hijos de las clases populares -cuyas significa jóvenes capaces de saber leer/descifrar la publicidad y no de- escuelas públicas no tienen, en su inmensa mayoría, la más mínima in- jarse masajear el cerebro, jóvenes capaces de tomar distancia del arte teracción con el entorno informático, siendo que para ellos la escuela de moda, de los libros de moda, que piensen con su cabeza y no con las es el espacio decisivo de acceso a las nuevas formas de conocimiento- ideas que circulan a su alrededor. están quedando excluidos del nuevo espacio laboral y profesional que la Si las políticas sobre juventud no se hacen cargo de los cambios actual cultura tecnológica ya prefigura. culturales, que pasan hoy decisivamente por los procesos de comunica- Abarcando la educación expandida por el ecosistema comunica- ción e información, están desconociendo lo que viven y cómo viven los tivo y la que tiene lugar en la escuela, el chileno Martín Hopenhayn jóvenes, y entonces no habrá posibilidad de formar ciudadanos, y sin (1998) traduce a tres objetivos básicos los «códigos de ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción ni Esos objetivos son: formar recursos humanos, construir ciudadanos y sociedad democrática en lo político. desarrollar sujetos autónomos. En primer lugar, la educación no puede estar de espaldas a las transformaciones del mundo del trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de las nuevas figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las profesiones. Ariès, P. (1960). L'enfant et la vie familial sous l'Ancien Regime, Plon, No se trata de supeditar la formación a la adecuación de recursos hu- Augé, M. (1993). Los «no Espacios del anonimato, Gedisa, Barcelona. manos para la producción, sino de que la escuela asuma los retos que Barlozzetti, G. (ed.) (1986). Il Palinsesto: testo, apparati y géneri della televisio- las innovaciones tecno-productivas y laborales le plantean al ciudadano ne, Franco Angeli, Milán. en términos de nuevos lenguajes y saberes. Pues sería suicida para una Brito García, L. (1994). El imperio contracultural. Del rock a la postmodernidad, sociedad alfabetizarse sin tener en cuenta el nuevo país que productiva- Nueva sociedad, Caracas. mente está apareciendo. En segundo lugar, construcción de ciudadanos Cruz Cronfly, F. (1994). La sombrilla planetaria, Planeta, Bogotá. 92 93JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO García Canclini, N. (1993). «Culturas de la ciudad de México: símbolos co- lectivos y usos del espacio urbano», en El consumo cultural en México, 5 Conaculta, México. CIUDAD, JÓVENES Y ESCUELA: Giddens, A. (1994). Consecuencias de la modernidad, Alianza, Madrid. UNA ESCUELA CIUDADANA PARA UNA Hopenhayn, M. (1998). «La enciclopedia vacía. Desafios del aprendizaje en tiempo y espacio en Nómadas, 9, Bogotá. Maffesoli, M. (1990). El tiempo de las tribus, Icaria, Barcelona. Martín-Barbero, J. (1996). «Heredando el futuro. Pensar la educación desde la en Nómadas, 5, Bogotá. Lo que propone este texto puede entenderse mejor mediante una metá- Mead, M. (1971). Cultura y compromiso, Gránica, Buenos Aires. fora: la de un juego que le permita a nuestra des-ubicada Escuela comu- (1955). Chlidhood in Contemporary Cultures, The University of Chicago nicarse con su Ciudad. De hecho así se llama una investigación/acción Press, Chicago. realizada por un equipo de investigadoras de la universidad ITESO de Meyrowitz, J. (1992). No Sense of Place, University of New Hamsphire. Guadalajara (México) y al que acompañé en su último tramo: Lotería Moles, A. (1978). Sociodinámica de la cultura, Paidós, Buenos Aires. Urbana: un juego para pensar la ciudad (Reguillo y Hernández, 2011). Pérez Tornero, J.M.; Costa, P.O. y Tropea, F. (1996). Tribus urbanas: el ansia Esto es, un juego para pensar, compartir y disfrutar la ciudad. Fue ese de identidad juvenil, Paidós, Barcelona. proyecto, aunque no vinculado únicamente al sector escolar, el que me Ramirez, S. y Muñoz, S. (1995). Trayectos del consumo, Univalle, Cali. puso a mi personalmente a imaginar por primera vez unas verdaderas Ramirez, S. (1996). «Cultura, tecnologías y sensibilidades en Nó- relaciones escuela/ciudad. Se trata de que la escuela aprenda a jugar con madas, 4, Bogotá. la ciudad, esto es, a salirse de sus bien demarcados y asegurados predios, Rueda, A. (1998). Representaciones de lo latinoamericano: memoria, territorio y y a entrar a la cancha grande donde juegan los ciudadanos de a pie. Pero transnacionalidad en el videoclip del rock latino, Tesis, Univalle, Cali. ¿cómo poner a jugar a una escuela convertida como está en un insti- Virilio, P. (1989). La máquina de visión, Cátedra, Madrid. tución tan seria y ascéticamente trabajadora? Una escuela cuyas tareas son todas muy disciplinadas y disciplinariamente racionales y tan car- tesianamente nítidas que permiten distinguir con claridad los espacios del que sabe y del que aprende, del que manda y del que obedece, así como quién es el que evalúa al aprendiz y cuándo y cómo. Y eso es todo lo contrario de lo que ocurre en el juego: si uno juega con alguien -sin trampas, los dos la juegan» con las mismas cartas, en el mismo terreno, con unas mismas reglas y condiciones, cuerpo lim- pio y cara a como ha dicho Savater (2001). Lo que implica la más completa reciprocidad, esto es, cualquiera puede ganar y perder. En el juego con la ciudad no es la escuela la que evalúa y juzga, pues la única 1. Conferencia pronunciada en Bogotá en noviembre del 2004, publicada en la revista Educación y Ciudad, 6, 2004. 94 95JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Ciudad, jóvenes y escuela evaluación posible de un juego es la que hace el público, la sociedad, juz- seguido amenazando a la ciudad con ruina y deterioro progresivos. La gando quien jugó bien mal, honesta o tramposamente. No es extraño descentralización de lo sagrado y su nomadización hicieron posible que que mi propuesta desconcierte las directivas escolares y las autoridades la ciudad se liberara del marcaje que la ligó durante tanto tiempo exclu- políticas: ¡son demasiados riesgos para quienes están acostumbrados sivamente a la memoria de la etnia para abrirse a la memoria y la imagi- a no hacer nada sin planear/controlar todo y asegurándose el ganador nación de la especie. He aquí una clave crucial para entender el proceso final! Y sin embargo no hay otra: o la escuela se sale de su estrecha can- de modernización de nuestras ciudades, y los conflictos y violencias que cha y se arriesga en el laberinto urbano, le va a ser imposible comunicar conlleva, más allá de los indicadores desarrollistas: entender la moder- con la ciudad. nización urbana como tensión entre memorias étnicas y memorias univer- Lo que sigue no es un texto-receta o un manual sino solamente al- sales. Lo que torna enormemente complejas las territorialidades moder- gunos fragmentos de una reflexión a medio construir, como un puzzle nas y frecuentemente fallidas, tanto a las literaturas urbanas que tratan para niños grandes, sea, aquellos a los que crecer no les impide seguir de narrarlas como a las intervenciones politico-ingenieriles que inten- haciéndose continuamente preguntas. tan planificarlas. Una segunda clave de comprensión de la ciudad es el juego, ya mencionado, del puzzle. Frente a tanta investigación que proclamando ¿Desde dónde mirar/pensar la ciudad hoy? multicausalidades e interdisciplinas mantiene sin embargo las piezas se- La ciudad no es sólo un entorno que ambienta el quehacer y el hacerse paradas y nos impide ver la ciudad, es necesario revalorar la experiencia y las narraciones de sus habitantes. Porque la figura de la ciudad tiene del hombre sino que es -aun en el degradado medioambiente de las ciudades de hoy- su mundo más suyo (Sennet, 1997). Y seguir añoran- menos que ver con la alta regularidad de los modelos expertos del urba- nizar que con el mosaico artesanal del habitar (Velho, 1990). Y ello nos do nostálgicamente el tiempo de una ciudad sin deterioro y caos no sólo descubre que la geografía de las identidades remite tanto a las figuras es escapar por una gatera a los desafios de la historia sino que demarcan las calles y las plazas como a las fisuras que introduce el impedirnos asumir activamente los materiales de los que está hecha des-ordenamiento del que dan cuenta las experiencias y los relatos. Del con los que re-construir- la ciudad de hoy: sus territorialidades y su mismo modo frente a los funcionalismos arquitectónicos y las estéticas desespacialización, sus miedos y sus narrativas, sus trayectos a pie y en racionalistas, que ven la ciudad como sistema cerrado, de partes nítida- bus, en taxi en automóvil privado, sus centros y su marginalidades, sus mente delimitadas y sometidas a un régimen fijo, la pista de las fisuras tiempos diurnos y nocturnos, sus mapas y sus calendarios: a medio ha- nos hace posible descubrir otra dinámica: la de las fluctuaciones y los cer entre las fiestas barriales y los festivales globales, entre las plazas de flujos en que se gestan, juntos con el des-orden, otros órdenes (Caneva- mercado y los centros comerciales, entre la estética audiovisual elec- cci, 1997). Visión que abre la ancha pedagogía ciudadana del juego en el trónica, y las oralidades culturales que se involucran los ciudadanos al caminar y habitar cotidianamente La primera manera como la ciudad se deja pensar hoy es como na- la ciudad. rración. Lo que va a implicar hacer memoria de aquellas narrativas del Y una tercera clave de lectura de la ciudad es el palimpsesto: el más origen (judeo-cristianas) que nos des-cubren el nacimiento de la prime- antiguo y denso modo de escritura, la forma humana quizá la más ele- ra ciudad atribuyéndoselo a la desobediencia y la rebeldía de Caín y a la mental de la escritura, aquella que no se inscribe en una pared 0 una Babel nacida de una maldición que, a lo largo de los siglos, parece haber columna sino en una tablilla de cera. Y resulta que cuando se escribía en 96 97JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Ciudad, jóvenes y escuela esas tablillas -como en nuestros viejos pizarrones o tableros de tiza- monoteísta, pretendidamente omnicomprensiva, y la adopción de un había que borrar para volver a escribir y entonces, fragmentos, pedazos pensamiento nómada y plural, capaz de burlar los compartimentos de de palabras o frases de las escrituras borradas, borrosos entre- las disciplinas e integrar dimensiones y perspectivas hasta ahora obsti- mezclándose con las palabras de la nueva escritura. El palimpsesto es la nadamente separadas. escritura haciéndose no sólo con lo que se escribe en el presente sino Resulta entonces indispensable deslindar la posibilidad de una mi- también con todos los residuos que resisten y operan desde la propia rada de conjunto a la ciudad, de su nostálgica complicidad con la idea de memoria del soporte y la materialidad de la escritura. Así está escrita unidad 0 identidad perdida, conducentes a un pesimismo culturalista la ciudad en la multiplicidad de sus capas tectónicas y su polifonía de que nos está impidiendo comprender de qué están hechas las fractu- lenguajes, en su caos, en su monstruosidad y su desconcertante labe- ras que la estallan. Pues de lo que habla ese estallido es tanto de las re- rinto. Pero el palimpsesto puede ser asumido también como una forma novadas formas de marginación y exclusión social como de los nuevos de leer: una perspectiva, en un modo de desciframiento de los sentidos modos de estar juntos que permiten a los ciudadanos experimentan la y las significaciones de lo urbano. Si como escritura el palimpsesto era heterogénea trama sociocultural de la ciudad, la enorme diversidad de aquel texto borrado, aquel pasado que vuelve a emerger tenazmente, estilos de vivir, de modos de habitar, de estructuras del sentir y del na- aunque borroso, en las entrelíneas con que se escribe el presente, aho- rrar. Una trama cultural que desafía nuestras nociones de cultura y de ra lo podemos asumir como modo de ver. Es lo que nos plantea uno de ciudad, los marcos de referencia y comprensión forjados sobre la base los dos grandes politólogos italianos del siglo XX, Giacomo Marramao de identidades nítidas, de arraigos fuertes y deslindes claros. Pues nues- (1989) otro es Norberto Bobbio- cuando afirma que a lo que tras ciudades son hoy el ambiguo y enigmático escenario de algo no re- ahora nos estamos asomando «es a la perspectiva de estratos profun- presentable ni desde la diferencia excluyente y excluida de lo autóctono dos de la memoria y la mentalidad colectiva sacados a la superficie por ni desde la inclusión uniformante y disolvente de lo moderno. las bruscas alteraciones del tejido tradicional que la propia aceleración Heterogeneidad simbólica e inabarcabilidad de la ciudad, cuya ex- modernizadora presión más cierta está en los cambios que atraviesan los modos de La ciudad nos reta casi tanto al pensarla como al habitarla. ¿Es que podemos aun pensar la ciudad como un todo o estamos irremediable- experimentar la pertenencia al territorio y las formas de vivir la identidad. Cambios que se hallan, si no determinados al menos fuertemente asocia- mente limitados a no percibir sino fragmentos reunidos en figuras sin referente en la realidad? Y entonces, ¿es posible percibir la ciudad como dos a las transformaciones tecnoperceptivas de la comunicación, al mo- vimiento de desterritorialización e internacionalización de los mundos un asunto público como mera sumatoria de intereses privados? Pues si en lugar de abrir la mirada las teorías del caos se limitan a celebrar la simbólicos y al desplazamiento de fronteras entre tradiciones y moderni- opacidad irreductible del hecho urbano, hallaríamos ahí una muy peli- dad, entre lo local y lo global, entre cultura letrada y cultura audiovisual. grosa complicidad con la tendencia neoliberal a culpar del caos urbano a la maraña de reglamentaciones del Estado, que estarían impidiendo a Nuevos modos de estar juntos: los jóvenes en la ciudad la ciudad darse su forma, ésa que sólo podrá encontrar cuando el mer- del anonimato y el flujo cado libere sus propias dinámicas, sus mecanismos naturales. Enfren- tar esa convergencia nos está exigiendo asumir la experiencia de des- La modernización urbana se identifica cada día más estrechamente orden y opacidad que hoy produce la ciudad, su resistencia a la mirada tanto en la hegemónica racionalidad que inspira la planificación de los 98 99JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Ciudad, jóvenes y escuela urbanistas como en la contradictoria experiencia de los ciudadanos cada día más del tejido social vivo se reducen a ser sujetos de lo especta- la resistencia de los movimientos con el paradigma de comu- cular como los deportistas o la farándula, la radio y la televisión acaban nicación desde el que está siendo regulado el caos urbano. Se trata del siendo el dispositivo de comunicación capaz de ofrecer formas de con- paradigma informacional (Shanon y Weaver, 1949) centrado sobre el trarrestar el aislamiento de las poblaciones marginadas estableciendo concepto de tráfico ininterrumpido, de circulación constante de vehícu- vínculos culturales comunes a la mayoría de la población. los, personas e informaciones. La verdadera preocupación de los urba- Ello se ha visto reforzado en los últimos años en Colombia por una nistas ya no es, por tanto, que los ciudadanos se encuentren sino que especial complicidad entre medios y miedos. Tanto el atractivo como circulen, porque ya no se nos quiere reunidos sino conectados. De ahí la incidencia de la televisión sobre la vida cotidiana tiene menos que que no se construyan plazas ni se permitan recovecos y lo que ahí se ver con lo que en ella pasa que con lo que compele a las gentes a res- pierda poco importa, pues lo que interesa es la ganancia en la velocidad guardarse en el espacio hogareño. Como escribí en otra parte, en buena de circulación. medida si la televisión atrae es porque la calle expulsa, es de lo miedos que A lo que nos avoca esa hegemonía del paradigma informacional viven los medios. Miedos que provienen secretamente de la pérdida del sobre la dinámica de lo urbano es al des-cubrimiento de que la ciudad sentido de pertenencia en unas ciudades en las que la racionalidad for- ya no es sólo un ocupado» o construido sino también un es- mal y comercial ha ido acabando con el paisaje en que se apoyaba la me- pacio comunicacional que conecta entre sí sus diversos territorios y los moria colectiva, en las que al normalizar las conductas, tanto como los conecta con el mundo. Hay una estrecha simetría entre la expansión/ edificios, se erosionan las identidades y esa erosión acaba robándonos estallido de la ciudad y el crecimiento/densificación de los medios y las el piso cultural, arrojándonos al vacío. Miedos, en fin, que provienen redes electrónicas. de un orden construido sobre la incertidumbre y la desconfianza que Ahora bien lo que constituye la fuerza y la eficacia de la ciudad- nos produce el otro, cualquier otro social, sexual- que se nos espacio comunicacional, que entretejen los flujos informáticos y las acerca en la calle y es compulsivamente percibido como amenaza. imágenes televisivas, no es el poder de las tecnologías en sí mismas sino No puede entonces resultar extraño que las nuevas formas de habi- su capacidad de acelerar amplificar y profundizar- tendencias tar la ciudad del anonimato sean especialmente visibles en la experien- estructurales de nuestra sociedad: cia y los comportamientos de las jóvenes generaciones que han nacido con esa ciudad: son las nuevas grupalidades cuya ligazón no proviene Hay un evidente desnivel de vitalidad entre el territorio real y el pro- ni de un territorio fijo ni de un consenso racional y duradero sino de la puesto por los mass media. La posibilidad de desequilibrios no deriva edad y del género, de los repertorios estéticos y los gustos sexuales, de del exceso de vitalidad de los media, antes bien proviene de la débil, los estilos de vida y las exclusiones sociales. Parceros, plásticos, traque- confusa y estancada relación entre los ciudadanos del territorio real tos, guabalosos 0 desechables son algunas denominaciones que señalaron (Colombo, 1983: 47). la emergencia de diferentes grupalidades en Cali, como la de plásticos, boletas, gomelos, ñeros, nerds, alternativos, fueron las denominaciones ini- Es el desequilibrio urbano generado por un tipo de urbanización irra- ciales de las grupalidades más frecuentes en Bogotá.² cional el que de alguna forma es compensado por la eficacia comuni- cacional de las redes electrónicas. Pues en unas ciudades cada día más 2. El autor reproduce aquí un pasaje del 2, sección 4 de iden- extensas y desarticuladas, donde las instituciones políticas separadas al que remitimos (NdE). 100 101JÓVENES ENTRE EL PALIMPSESTO Y EL HIPERTEXTO Ciudad, jóvenes y escuela ¿Qué hacer para que la escuela comunique con el país dad en la que las condiciones de generación de conocimiento y proce- y sus ciudadanías mestizas? samiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada sobre el procesamiento de informa- Ubicado intelectual y profesionalmente en la estratégica pero utópica ción, la generación del conocimiento y las tecnologías de la infor- zona fronteriza entre educación-cultura-comunicación, necesito plan- mación. Esto no quiere decir que la tecnología sea lo que determine tear lo que, desde esa mirada, constituye el verdadero problema de fon- sino que se constituye un paradigma de un nuevo tipo en el que todos do que atraviesa la educación escolar. Y es lo que emerge de la pregunta los procesos de la sociedad, de la política, la guerra, la economía, pasan ¿por qué tiene que cambiar en el sistema educativo -desde el Ministerio a a verse afectados por la capacidad de procesar y distribuir información las Facultades de Educación, y desde la primaria hasta la universidad- de forma ubicua en el conjunto de la actividad Ello implica para que la escuela se comunique con este país? o dicho de otro modo: que, aun en países como Colombia, en los que una industrialización es ¿qué tiene que cambiar en el sistema educativo para que éste pueda ha- tan precaria y la desigualdad tan abrumadora, la información y el cono- cerse cargo de lo que Colombia está viviendo, sufriendo y creando, para cimiento constituyen la base de su vida democrática y su desarrollo so- que la escuela posibilite a los niños y los jóvenes una comprensión de su cial, pues la globalización conlleva un modelo de sociedad cuya compe- país que les capacite para ayudar a cambiarlo? Frente a los que ven en la titividad productiva depende menos de la fuerza que de la inteligencia, cultura contemporánea que moldean los medios de comunicación y las de las máquinas que del conocimiento, menos de lo acumulado y más de tecnologías de la información la clave del desastre moral y cultural del la capacidad de innovación e invención. Lo que está implicando una país, o su contrario, una especie de panacea, de solución mágica a los transformación profunda en las condiciones de trabajo tanto de las in- problemas de la educación, soy de los que piensan que nada le puede dustrias de punta, la informática, como en industrias tan antiguas, como hacer más daño a la escuela que introducir modernizaciones tecnológicas las de los textiles. Las funciones que cumplen los obreros en este tipo de sin antes cambiar el modelo de comunicación que subyace al sistema industrias están cambiado radicalmente: de la complementación entre escolar: un modelo predominantemente vertical, autoritario en la rela- la fuerza de la «mano de obra» con la energía que producían las máqui- ción maestro alumno, y linealmente secuencial en el aprendizaje. Me- nas estamos pasando a un nuevo un otro tipo de relación mediada cada terle a ese modelo medios y tecnologías modernizantes es reforzar aún vez más intensamente por la información y automatización de los pro- más los obstáculos que la escuela tiene para insertarse en la compleja y cesos: la aleación entre cerebro e información. desconcertante realidad de nuestra sociedad. Al plantear como punto También en el campo político, como lo demostró el Proceso de partida los cambios que necesita la escuela para comunicarse e in- las cosas están cambiando en modo mucho más acelerado de lo teraccionar con el país, estoy haciendo frente a un malentendido que el que creían los politólogos de este país, cuya inmensa mayoría han es- sistema escolar no parece interesado en deshacer: la obstinada creencia tado desconociendo la trama comunicativa de la política, y relegando en que los problemas que atraviesa la escuela pueden solucionarse sin la acción de los medios a una función puramente instrumental. Entre transformar su modelo comunicativo/pedagógico, esto es, con meras otras cosas el Proceso 8000 ha servido para que el país empiece a darse ayudas de tipo técnico o pedagógico. cuenta de que la información y la visibilidad tienen hoy un papel cons- Hablar de comunicación debería significar en primer lugar recono- cer la mutación cultural que implica la actual formación de una sociedad 3. Proceso judicial emprendido en 1995 contra el presidente colombiano Ernesto Sam- del conocimiento: que es, según Manuel Castells (1998), «una socie- per por haber recibido financiación del narcotráfico para su campaña electoral (NdE). 102 103

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