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Guía básica para una 
buena corrección de estilo 
 
 
 
Compilado por: Andrés Gulla-Ván 
(Fabián Andrés Gullaván Vera) 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Contenido 
Presentación .......................................................................................................................... 4 
¿Cómo lee un corrector de estilo? ......................................................................................... 5 
Algunas expresiones cuyo sentido varia si están juntas o no ................................................ 9 
Acentuación: ......................................................................................................................... 9 
Palabras compuestas:........................................................................................................... 11 
Uso de las Mayúsculas ........................................................................................................ 12 
Abreviaturas y acrónimos: .................................................................................................. 12 
Signos de puntuación: ......................................................................................................... 13 
Dos puntos (:) .................................................................................................................. 13 
Puntos suspensivos (…) .................................................................................................. 14 
Punto (.) ........................................................................................................................... 15 
Coma (,) ........................................................................................................................... 16 
Punto y coma (;) .............................................................................................................. 18 
Cifras y letras: ..................................................................................................................... 19 
Cardinales ........................................................................................................................ 19 
Ordinales ......................................................................................................................... 19 
Fechas y horas: .................................................................................................................... 20 
Palabras que sí entienden de género: ................................................................................... 21 
Uso de las comillas:............................................................................................................. 21 
Usos incorrectos del gerundio: ............................................................................................ 21 
Plurales: ............................................................................................................................... 23 
Queísmo y dequeísmo: ........................................................................................................ 23 
Paréntesis, corchetes y llaves: ............................................................................................. 25 
( ) ..................................................................................................................................... 25 
[ ] ..................................................................................................................................... 25 
{ } .................................................................................................................................... 25 
Palabras parónimas:............................................................................................................. 25 
El párrafo: ............................................................................................................................ 27 
Uso de la raya o guion mayor: ............................................................................................ 27 
Bilbiografía: ........................................................................................................................ 28 
 
 
 
4 
 
Presentación 
 
El siguiente documento es el resultado de la experiencia acumulada más que del estudio 
academizado. Aunque la investigación bibliográfica, compilación y redacción del presente ha 
tomado varias semanas, cabe anotar que su contenido se ve corto ante manuales de corrección 
de estilo y gramática mucho más rigurosos que distintas instituciones tradicionalmente han 
venido desarrollando. Con base en esto, se anima al interesado, al curioso, a quien quiera 
abordar uno de los aspectos de los procesos editoriales, en este caso la corrección de estilo, para 
que continúe y refuerce sus estudios en la materia. 
He preparado este documento a partir de un favor que se me ha pedido. Inicialmente lo pensé 
como una guía metodológica a la hora de realizar un taller de corrección de estilo ofrecido a los 
noveles miembros de una revista estudiantil. Sin embargo, cuando comencé el estudio juicioso 
me percaté del poco bagaje que en realidad tenía al respecto. Esto, en vez de desanimarme y 
obligarme a dar la espalda al favor, me ha obligado (con gusto) a iniciar un viaje con el mismo 
espíritu que uno de mis poetas favoritos plasma en el que es quizás su poema más famoso. 
Hablo de Constantino Kavafis y su poema Ítaca. 
Mi principal área de interés es, y siempre ha sido, la creación; la escritura creativa y sobre todo 
la narrativa. Y en mi precaria formación como escritor he aprendido que el creador, en este caso 
de contenido, tiene el legítimo derecho a ser caníbal. Por ello he destripado información de 
varias fuentes con el objeto de hacer encajar a las malas este monstruo de Frankenstein. 
Y es precisamente por mi egoísmo como escritor que he planteado agregar, quizás de manera 
escurridiza y poco visible, algunas pautas para mejorar la redacción. Porque si bien el corrector 
de estilo es en principio un buen lector, el otro lado de la moneda me lleva a inferir que este 
debería ser también un buen redactor. 
Espero que esta labor un tanto teórica, complementado con el taller práctico, sirva a todos 
quienes se acerquen. Quiero animarlos para que continúen con su formación en el mundo 
editorial. Que no se queden, como ya he dicho, con este documento tan simplón, sino que se 
atrevan a explorar las infinitas posibilidades que las publicaciones, seriadas o libros; comercial o 
académica, ofrece. 
Si me viera en la obligación de dar un único consejo al curioso, basado en mi experiencia en 
publicaciones universitarias, sería nunca deje de moverse. Del mismo modo, quiero que lo que a 
continuación encontrarán sirva como materia prima para la construcción de sus propios 
manuales de estilo. Úsenlo, acá los derechos patrimoniales no existen; pero los morales son 
inobjetables. 
 Finalizo pues esta presentación con una cita que en encontrado: 
El estilo de un escritor puede ser considerado como la utilización individual y creativa de los 
recursos de la lengua, dentro de una época, un dialecto elegido, un género y un propósito. Para 
comprender y explicar la creatividad lingüística de un autor, para apreciar por completo la 
alquimia por medio de la cual transforma la base del metal de la lengua diaria en oro artístico, es 
preciso, en primer lugar, reconocer y si es posible especificar el radio lingüístico dentro del cual 
trabaja el autor, y sobre el cual monta su obra. Intentar hacerlo así, con detalle analítico, no 
significa destruir la magia de la obra, sino, por el contrario, realzarla. (Lingüística y estilo, p. 15) 
 
5 
 
¿Cómo lee un corrector de estilo? 
Texto leído en la jornada "Lectura bajo los árboles" 
Instituto Distrital de las Artes (Idartes) 
Bogotá, 1° de septiembre de 2012 
Por Jorge Luis Alvis CastroVoy a concentrarme en este breve texto en intentar precisar algunas ideas fundamentales sobre 
el corrector de estilo como lector profesional. Antes es necesario dar cuenta de algunos 
rasgos de la corrección. 
 
1. La corrección de estilo no es un pasatiempo. Hay una enorme diferencia entre 
hacer crucigramas, sopas de letras, scrabble, el ahorcado o quemado, u otro 
juego de o con las palabras... y sentarse de seis a diez horas a leer con el fin de 
revisar y ajustar textos de diversa índole, procedencia y destino. 
 
2. La corrección de estilo es un oficio. No podemos decir que la corrección de 
estilo sea una profesión, aunque la desempeñen personas tituladas y no tituladas. 
Importa destacar, más bien, que es un “trabajo”, una manera de ganarse la vida, 
algo por lo que se cobra y se paga. 
 
3. La corrección de estilo es control de calidad. Se trata de una fase del proceso 
de producción del texto, sea en un entorno industrial (editorial) o informal. La 
calidad de un texto se observa en rasgos de distinto orden, como su legibilidad, 
comprensibilidad, coherencia, solidez conceptual, unicidad semántica, 
homogeneidad tipográfica, entre otros. 
 
4. La corrección de estilo demanda recursos para su realización. Un buen 
computador, una pantalla cómoda, una silla adecuada, libros de referencia, 
acceso a internet y bases de datos, a veces un poco de música [escucho algo de 
Carlos Nuño mientras escribo estas líneas], además de un poco de silencio y 
mucho tiempo son requeridos para trabajar la corrección de un texto. 
 
5. La corrección de estilo exige dominio técnico de las herramientas 
informáticas y de búsqueda de información. En nuestros días, el uso de la 
herramienta control de cambios no es opcional. El corrector debería ser capaz de 
utilizarla con los ojos cerrados: configurarla según sus necesidades, tener guías y 
claves para los autores, conocer varias versiones. Sucede lo mismo con otros 
recursos, como los buscadores de internet, los foros, los diccionarios en línea, las 
páginas especializadas. 
 
6. La corrección de estilo no se reduce ni a la gramática ni a la ortografía, pero sí 
empieza por ellas. La única manera de evitar el subjetivismo en la corrección es 
gozar de argumentos que aclaren y expliquen la razón de ser de las 
modificaciones introducidas y de las recomendaciones sugeridas a los autores. 
Un gran porcentaje de estas razones se encuentran en la gramática, entendida 
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como la teoría de la estructura y funcionamiento de una lengua natural. Otro 
pertrecho del corrector es el dominio de la ortografía como conjunto prescriptivo 
y cambiante de reglas de escritura. 
Con estas ideas en nuestro haber, podemos proceder a hablar sobre el corrector de estilo 
como lector. 
¿Por qué es importante el corrector de estilo? Mi respuesta tiene un origen en una rama 
de la teoría lingüística: porque como usuario de su lengua, cada hablante o escribiente 
se cree representante de la norma. Especialmente si se trata de un escribiente de oficio, 
o sea, de alguien con alguna posición de autoridad social o intelectual. Cuanto más 
cerril sea esta creencia o autoconciencia del autor como norma, más difícil será que él se 
someta a la corrección de estilo. Esta identificación de la persona con la norma es uno 
de los pilares del argumento, casi rechazo, que dice que “el estilo de una persona no se 
corrige”. 
Pongamos un caso, paráfrasis de un ejemplo que leí en algún libro de dialectología y 
que hoy me es imposible recuperar textualmente: una persona escucha a otra decir 
“Dígale que traigan los manteles que haiga”. Y otra que lo escucha reprende 
mentalmente: “que haya, señor”. Por cortesía, digamos, no somete a escarnio el yerro 
del hablante. Y el censor continúa así en su monólogo interno: “¿Es que no le enseñaron 
en casa cómo se habla? ...”. 
El lingüista de orientación dialectológica (o sea, que entiende que la lengua no es solo 
un sistema unitario de combinaciones impertérritas sino, sobre todo, un conjunto de 
normas históricas superpuestas con valor social) respondería: “¡Sí, sí le enseñaron a 
hablar en casa, allí le enseñaron que se decía ‘haiga’ y no ‘haya’!”. La norma, para el 
hablante, es “haiga”, y así está bien, punto. Hay que salir de ella para “extrañarla”, o 
sea, para interpretarla como una equivocación. Ahora, no falta quien diga que “haiga” sí 
“está bien dicho”, porque significa “automóvil muy grande y ostentoso”. Aquí no queda 
más que reír. 
Volvamos al corrector. Él es importante porque su trabajo consiste en moverse por los 
entrepaños de las normas lingüísticas que rigen una comunidad de hablantes-
escribientes con el fin de asegurar la comunicación entre sus miembros. Dicho esto, 
puede colegirse que el corrector no es la norma ni hace la norma: vela por que se 
cumpla, cualquiera que sea aquella a la que deba apelar. 
Pongamos otro caso, más relacionado con la escritura, donde se observa el problema de 
encontrar la palabra precisa que asegure la comunicación. Lo tomo de una reflexión de 
Alberto Gómez Font sobre el llamado español internacional: «El 8 de septiembre del 
2004 llegó al Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe una consulta de una 
redactora de la sección de información gráfica: estaba traduciendo un pie de foto del 
inglés y necesitaba una palabra equivalente a la española "chabola" que se pudiese 
entender en todos los países hispanohablantes. Esa duda al redactar en español es la que 
más veces les surge a los periodistas de los grandes medios de comunicación 
internacionales en español cuando están escribiendo sus informaciones; se preguntan de 
vez en cuando si lo que están poniendo podrán entenderlo todos los hispanohablantes. 
Una solución, la más inmediata, es buscar en las fuentes. En el Diccionario de 
Sinónimos de la Universidad de Oviedo (http://www.etsimo.uniovi.es/dic/sinon.html) 
solo aparecen dos sinónimos: "casucha" y "chamizo". En el diccionario de sinónimos 
http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.etsimo.uniovi.es%2Fdic%2Fsinon.html&h=GAQHzS7Ks&enc=AZPn0qL68XLZGYyBLZ7qKm8ZdMJc43d4tS-bzKCQ3QgwNcF1dDApEhcug6_oMhOZWH7Hsp_zcPEVd8oQD9lGeIgNtftTTFV4DdekA5g-XsWXmFJeDmIVKqm3odmPgGp3DnKwFSiejoTDuXvq7VPnFH6Ehk0d4GWsWx3PC5SWskrvsQ&s=1
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que está incluido en el procesador de textos Word, de Microsoft, hay algunos más: 
"choza", "chamizo", "cabaña", "tugurio", "antro", "cueva", "refugio", "cobijo", 
"barraca", "bohío", "casucha", "caseta", "casilla" y "garita". Catorce posibles sinónimos, 
aunque muchos de ellos no sirven para nombrar exactamente lo mismo. 
En ninguno de los dos diccionarios consultados aparecen las dos palabras que, 
seguramente, son las más usadas en español de América para nombrar a ese tipo de 
infraviviendas: "rancho" y "favela". Sin embargo, ambas aparecen en los mejores 
diccionarios de uso del español, y también en el de la Real Academia Española. En este 
último, al definir "favela", se indica que se usa en América y se remite a las definiciones 
de "barraca" y de "chabola". Si se opta por usar "rancho" surge el problema de que, 
tanto en España como en algunos otros países, su significado no coincide con el que se 
precisa, y si se utiliza favela aparecerá la duda de si ese lusismo (préstamo del 
portugués) es ya conocido por todos los hablantes o, al menos, por la mayoría. En el 
Salvador, hay otra palabra para referirse a ese tipo de viviendas: "champa", y en la 
Argentina se conocen como "casilla" y sus agrupaciones son las "villas miseria". 
En esa búsqueda hay que tener también en cuenta el quehacer de los organismos 
internacionales, y si se comienza por la ONU puede verse que en su United Nations 
Multilingual Terminology Database (UNTERM) han optado por la palabra "tugurio", 
que también es la que utilizan en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el 
Banco Mundial, en la UNICEF, en el Programa de las Naciones Unidas para el 
Desarrollo (PNUD) y enel macrotesauro de la OCDE... Parece que esta vez, al menos 
para los medios de comunicación, no sirve el término de los organismos internacionales, 
pues "tugurio" tiene en español significados muy marcados y muy alejados del que se 
está buscando. 
De la lista de los catorce sinónimos que proporciona Microsoft se puede elegir uno que 
quizás sea el más fácil de entender por todos los hispanos: "casucha", pues está formado 
con la raíz de "casa" ("cas") y el sufijo diminutivo y despectivo "-ucha", lo que lleva a 
pensar, aunque no se use habitualmente esa palabra, en una casa pequeña y de baja 
calidad. 
Y quizá lo mejor sea, como en muchos otros casos, olvidarse de encontrar una palabra 
común y aceptar que lo mejor muchas veces es recurrir a una perífrasis, que aquí sería 
"viviendas precarias"». 
El corrector es un lector, una persona que lee mucho, en un sentido técnico y no 
ideológico, sociológico o cultural (“intelectualoide”). Recuerdo ahora las palabras de un 
amigo que cuando decía que era editor muchos le espetaban: “¡Ah, entonces eres una 
persona que lee bastante!”. “No”, decía él al principio, intentando separar su trabajo de 
sus lecturas personales. Pero renunció a hacer esa distinción y ahora acepta que la gente 
crea que lee bastante, cuando leer es solo su trabajo. “En realidad —me confiesa—, yo 
llego a mi casa a ver televisión”. 
El corrector y el editor, pero sobre todo el corrector, lee todo el día: se le paga por eso, 
por leer. Ahora bien, podría decirse que su trabajo no consiste en eliminar todos los 
errores del texto (cualquiera que sea la noción de error que se maneje) sino en disminuir 
su porcentaje. Al fin y al cabo siempre habrá una falta que espera agazapada entre los 
renglones a que se imprima el libro para saltar ofensivamente a los ojos del autor, del 
editor jefe o del lector. Sin embargo, este es el punto: la lectura del corrector es una 
lectura de control de calidad lingüística. 
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El lector lee varias veces en varios niveles o dimensiones del texto: la lectura del 
original cuenta como una lectura integral de todos los planos lingüísticos y editoriales 
(ortotipografía, sintaxis, léxico, semántica, intertextualidad [citas]); la lectura de cotejo 
cuenta como una lectura de control (para asegurar que se hayan tenido en cuenta las 
observaciones de la primera lectura); la lectura de pruebas finales cuenta como una 
lectura de verificación (de criterios lingüísticos, pero también de criterios editoriales, 
como el manejo de gráficos, anexos, suplementos y su relación con el cuerpo del texto 
principal). En todas las ocasiones que lee, el corrector siempre pasa por el primer 
escalón de la ortografía (entendida como las reglas de escritura de las palabras, los 
números y los símbolos no alfabéticos de una lengua). 
A diferencia del lector normal, o consumidor del producto editorial, el corrector no lee 
por placer, para matar el tiempo mientras el médico atiende a otro paciente, para 
responder el examen en la universidad, para enterarse de las noticias o para “formarse” 
o “ilustrarse” en un tema. Lee porque es su trabajo. Algo queda, por supuesto: un dato 
curioso [María Callas era obesa antes de ser una diva], una palabra extraña [rebota en 
mi mente desde hace varios días la palabra “manumitido”, que no recuerdo haber leído 
recientemente], una idea valiosa [Las guerras napoléonicas fueron el gatillo de las 
guerras de Independencia en Hispanoamérica, debido al acecho militar y a la amenaza 
política que representaron para la Corona Española luego de la Revolución Francesa, lo 
que supuso un debilitamiento de su poder sobre las colonias de ultramar], y una actitud 
de vigilia ante todo lo que sea letra y texto que se extiende más allá de lo que nos pagan. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Algunas expresiones cuyo sentido varia si están juntas o no 
 
En hora buena se escribe separada cuando equivale a un adverbio de modo 
Enhorabuena se escribe en una sola palabra cuando es sustantivo y significa felicitación, 
parabién. 
En hora mala se escribe siempre separando sus tres elementos. 
Se escribe porqué cuando es un nombre que equivale a motivo. 
Se escribe porque cuando es una conjunción causal que introduce una oración que explica la 
razón de otra principal. 
Se escribe por qué cuando es pregunta. Equivale a por qué motivo, causa o razón. 
Se escribe por que cuando se trata de la preposición por y el pronombre relativo que, que 
puede sustituirse por el cual, la cual, etc. 
 
Acentuación: 
En español existe la regla de que las palabras monosílabas no se acentúan. 
Ejemplos: 
Ti, zinc, ven, pie, dio, fue, vi, la, un, por, vez, flan, sin, su, por, no, bien, yo, tras, mal, con, di, 
vio, en, voy, ras, ves, a, ten, vas. 
Sin embargo, existen palabras llamadas homónimas, es decir, palabras que tienen igual 
estructura, pero que desempeñan funciones gramaticales diferentes. En estos casos, el acento 
que se coloca sobre ella, se denomina acento diacrítico, porque sirve para fijar la función 
gramatical que desempeña la palabra. 
Los monosílabos que pueden llevar acento diacrítico son: 
1) más, cuando es adverbio o nombre. Nunca cuando es conjunción. 
2) dé, cuando es forma verbal. No se acentúa cuando es preposición. 
Dé parte de sus ganancias. 
3) sé, cuando es forma verbal del ser y saber. 
Sé todo lo que ha pasado. 
Sé fuerte y tenaz. 
No se acentúa cuando es variante pronominal, signo de impersonalidad o de 
pasiva: 
Se fue esta mañana. 
Se venden parcelas a bajo precio. 
Se publicó este libro. 
 
4) té, cuando es nombre de planta. No se acentúa cuando es variante pronominal o 
nombre de la letra del alfabeto. 
5) él, cuando es pronombre personal. No se acentúa cuando es artículo. 
6) mí, cuando es variante del pronominal: 
Lo trajo a mí. 
No se acentúa cuando es posesivo o nombre de nota musical. 
7) sí, cuando es adverbio, variante pronominal o adverbio sustantivo. 
10 
 
Sí, estoy de acuerdo contigo. 
Guardó todo para sí. 
 
8) Tú, cuando es pronombre personal. No se acentúa cuando es posesivo. 
9) qué, cuando es interrogativo o admirativo. No se acentúa en los demás casos. 
10) cuál, cuando es interrogativo, admirativo, indefinido o con sentido distributivo. 
11) quién, cuando es interrogativo, admirativo, indefinido o con sentido distributivo. 
12) aún, cuando equivale a todavía: Aún es temprano. No se acentúa cuando 
equivale a también, hasta, inclusive, ni siquiera. 
13) Adónde, dónde, cuánto, cuánta, cuando son interrogativos, admirativos o con 
sentido distributivo. 
14) Los determinantes demostrativos (éste, ésta, ésa, aquél, aquella y sus plurales) 
pueden acentuarse cuando desempeñan la función de pronombres y pueden 
prestarse a confusión estas palabras. No se acentúan cuando acompañan a 
nombre y cuando pueden ser sustituidos por una forma del artículo: Esta niña es 
rubia; Aquel que sabe trabajar bien, triunfa. 
15) ¿Solo o sólo? 
16) Hasta hace poco, la conjunción o, cuando aparecía entre cifras, llevaba acento 
ortográfico. Esto ocurría para evitar que se confundiera con cero (0). 
 
O te sientas o te levantas 
El 7 ó 9 de julio tendrán fiesta en la playa. 
 
También hay que tener en cuenta que, igual que cuando se trata de una palabra, 
se convierte en u cuando la pronunciación de la cifra que sigue a dicha 
conjunción empieza por o: 60 u 80; 7 u 8. 
 
Ejercicio: 
Tu no comprendes que tu proposión no es conveniente para mi. 
Desconozco el como y el cuando. 
Me contento con un si rotundo. 
¿Cado llega la tia? Cuando haya terminado el invierno. 
Estos no saben lo que aquellos piensan. 
Ese boligrafo es de aquel. 
El huerfano vive solo 
¿Cuanto consiguió para si? Pues cuanto quiso. 
Aun tengo esperanzas de obtener el premio. 
Se conciso en tu comosición y aun en tus disertaciones. 
Se lavo la cabza y salio al rato. 
Mientras mas lo piensa menos lo cree. 
Si tienes corae,lcha conel. 
Explicaselo todo antes de que comience a trabajar. 
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Raul trajo el ataúd para su abuela. 
Habia muchos indios e la feria. 
Saul fue el primer rey de los judios. 
¡Que cosas tuvo que escuchar alli! 
 
Palabras compuestas: 
En las palabras compuestas el acento ortográfico de su primer elemento se pierde y se conserva 
solamente el del segundo: 
Baloncesto, tiovivo, rioplatense, sabelotodo, decimoséptimo, asimismo, 
pasamanos, iberoamericano, indogermánico. 
Los adjetivos compuestos de dos o más adjetivos unidos por guión, conservan los 
acentos ortográficos de sus componentes. 
Décimo-séptimo, histórico-crítico, gramático-histórico, teórico-práctico. 
Los nombres personales extranjeros pueden escribiese siguiendo las reglas del acento 
ortográfico o no. Ambos procedimientos son correctos en nuestra lengua. En el caso de 
las expresiones latinas incorporadas a nuestra lengua, se siguen las reglas generales de 
la acentuación ortográfica. 
Hay un grupo de palabras en las que el acento puede recaer sobre diferentes sílabas. 
Esta doble posibilidad responde a preferencias del español de España y el español de 
América. En estos casos, la Real Academia Española de la Lengua acepta oficialmente 
ambas posibilidades. 
Alveolo Alvéolo 
Amoniaco Amoníaco 
Austriaco Austríaco 
Bimano Bímano 
Cantiga Cántiga 
Cardiaco Cardíaco 
Conclave Cónclave 
Chófer Chofer 
Dinamo Dínamo 
Etíope Etiope 
Fríjoles Frijoles 
Fútbol Futbol 
Gladíolo Gladiolo 
Medula Médula 
Olimpiada Olímpiada 
Omóplato Omoplato 
Ósmosis Osmosis 
Pabilo Pábilo 
Pentagrama Pentágrama 
Período Periodo 
Policiaco Policíaco 
Polígloto Poligloto 
Reuma Reúma 
Tortícolis Torticolis 
Ibero Íbero 
 
 
 
 
 
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Uso de las Mayúsculas 
Se usan las mayúsculas en los siguientes casos: 
1) En la primera palabra de un escrito, en la que va después de punto (ya sea aparte 
o seguido), y en la que sigue el encabezamiento de una carta. 
2) Después de los dos puntos cuando se citan palabras textuales. 
3) En los nombres propios, ya sean de persona, animal o cosa. Cuando el nombre 
lleva artículo, éste va también en mayúscula. 
4) Denominaciones de los cargos: se escriben con minúscula inicial vayan o no 
vayan acompañados del nombre de la persona que los ocupa: El rey Juan 
Carlos, el papa Francisco, el embajador, el ministro, etc… 
5) Tratamiento: Se escriben con minúscula inicial, aunque sus abreviaturas sí 
mantienen la mayúscula: don, excelencia, fray, vuestra, sor… 
6) Premios: se escriben con mayúscula todas las palabras significativas. La 
categoría se escribe con mayúscula en los grandes premios internacionales 
(Premio Nobel de Literatura) y en minúscula el resto (Óscar a mejor dirección). 
Cuando se alude al objeto que representa el premio o a la persona premiada, se 
escribe en minúscula (el director posó con su óscar). 
7) Puntos cardinales: se escriben con minúscula, salvo cuando son parte de un 
nombre propio (rumbo al norte, hemisferio sur, sureste del país, pero América 
del Norte, Corea del Sur o Europa del Este), al igual que las líneas imaginarias 
(ecuador, trópico, meridiano). 
8) En los números romanos se usa mayúscula. 
9) Los pronombres demostrativos que se refieran a Dios o a la Virgen María y los 
que se apliquen a ellos se usa mayúscula. 
10) No se deben usar mayúsculas en los nombres de los días, los meses y las 
estaciones del año, aunque en otros idiomas como el inglés, las usen. 
 
Abreviaturas y acrónimos: 
La abreviatura es la representación de una palabra con una o algunas de sus letras. El 
acrónimo es la representación del nombre de un organismo o institución por las letras 
iniciales o siglas de varias palabras o bien sílabas, incluso no iniciales. 
Los acrónimos de más de cuatro letras —Unesco, Fedegán, Icfes— deben escribirse en 
altas y bajas, y con las tildes que requieran. Los acrónimos que se componen de cuatro o 
menos letras van en fijas y sin puntos: SENA, DIAN, ONU. Las siglas imposibles de 
leer deben ir en mayúscula fija y sin puntos independientemente de su extensión: 
UNHCHR. 
 
 
 
13 
 
Signos de puntuación: 
 
Dos puntos (:) 
Los dos puntos es un signo de puntuación que indica que lo que sigue es consecuencia o 
conclusión de lo que antecede, y que en el habla corresponde a una pausa precedida de 
un descenso en el tono. Dicha pausa es mayor que la de la coma y menos que la del 
punto. Al contrario de lo que ocurre con el punto, los dos puntos no indican que se 
termina la enumeración del pensamiento completo. Estos detienen el discurso para 
llamar la atención sobre lo que va a continuación, que siempre está en estrecha relación 
con el texto precedente. 
Los dos puntos deben escribirse pegados a la palabra o el signo que los antecede, y 
separados por un espacio en blanco de la palabra o el signo que los sigue. Usos: 
1. Para marcar una pausa enfática: detrás de algunas expresiones de carácter 
introductorio del tipo a saber, ahora bien, pues bien, esto es, en síntesis, en 
resumen, dicho de otro modo, en otras palabras, más aún… se pueden poder dos 
puntos para marcar una pausa enfática. 
¿Recuerdas lo que te conté de Ramiro? Pues bien: ha vuelto a hacerlo. 
En la mayoría de estos casos los dos puntos se pueden sustituir por la coma. Al 
utilizar los dos puntos, se da énfasis a lo que va a continuación y se crea cierta 
expectación en el lector. Si se pone coma, en cambio, esos matices desaparecen. 
Cuando dos oraciones están relacionadas entre sí, se pueden unir poniendo dos 
puntos, sin que haya necesidad de usar otro nexo. De esta forma se pueden 
expresar relaciones de causa y efecto, de conclusión, de consecuencia o resumen 
de la oración anterior, o de explicación. 
Está lloviendo: no podremos ir a la playa. 
2. Para introducir una conclusión, una consecuencia, un resumen de la oración 
anterior o una explicación de lo mencionado anteriormente, también se puede 
usar el punto y coma. Si se utiliza algún enlace, no se ponen los dos puntos. 
3. Delante de citas textuales si van precedidas de verbos o expresiones 
introductorias del lenguaje en estilo directo (decir, declarar, explicar, 
responder…). Dichas citas deben escribirse entre comillas y comenzar con 
mayúscula. 
4. Delante de enumeraciones explicativas. 
Había dos personas implicadas en el robo: uno de los trabajadores de la 
empresa y uno de sus hijos. 
5. En cartas y documentos. Tras las fórmulas de saludo en los encabezamientos de 
cartas y documentos hay que poner dos puntos. En esos casos, la inicial de la 
palabra que va detrás de los dos puntos debe ir en mayúscula y en renglón 
aparte. 
6. En textos jurídicos y administrativos como decretos, sentencias, bandos, edictos, 
certificados o instancias, se colocan los dos puntos detrás de los verbos típicos 
de estos escritos (expone, certifica, dispone, declara…), que presentan el 
objetivo fundamental de los documentos y que van escritos con todas sus letras 
14 
 
en mayúscula. La primera palabra que sigue dichos verbos se debe escribir con 
inicial mayúscula y en párrafo aparte. 
7. Para separar el título general del tema concreto en títulos y epígrafes se suelen 
poner dos puntos. 
 
Usos Incorrectos 
Es incorrecto escribir dos puntos entre una preposición y el sustantivo o sustantivos que 
esta introduce. 
Este artículo ha sido escrito por: Julio Pérez. 
Iremos de viaje a: España e Inglaterra. 
Le gusta leer los poemas de: César Vallejo y Pablo Neruda. 
 
Tampoco deben ponerse dos puntos ni delante ni detrás de la conjunción que (excepto 
en los casos mencionado anteriormente: en textos jurídicos y administrativos). 
Después de dos puntos, siempre hay que empezar con minúscula, excepto cuando lo que 
va detrás es una cita, una enumeración ordenada en varios párrafos y algún otro caso 
excepcional. 
Asimismo, es inadecuado el uso de los dos puntos entre el verbo y su complemento (u 
objeto) directo. 
Habíacomprado: lápiz, tajador y corrector líquido. 
 
El único caso en que se presentan los dos puntos entre el verbo y su objeto directo es 
cuando se reproduce una cita textual 
 
Puntos suspensivos (…) 
Se usan para indicar la existencia en el discurso de una pausa que expresa duda, temor, 
vacilación o suspenso. Para indicar que se deja algo inacabado, porque se da por hecho 
que el interlocutor sabrá completarlo; es especialmente frecuente este uso cuando se 
reproduce un refrán o un fragmento literario de sobra conocido. Para insinuar 
expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes, evitando su reproducción; a veces 
se colocan tras la letra inicial del término que se insinúa. Se usan cuando, por cualquier 
otro motivo, se desea dejar el enunciado incompleto y en suspenso. También se emplean 
no con valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para 
alargar entonativamente un texto. Para indicar que una enumeración podría continuar. 
Para evitar repetir completo un título largo de una obra que debe volver a mencionarse. 
Para indicar que en un texto citado se elimina alguna parte. En estos casos, los puntos 
suspensivos aparecen entre corchetes […] o entre paréntesis (…). 
Los puntos suspensivos y la expresión etc. Se excluyen entre sí, ya que ambos indican 
que una enumeración podría continuar. Poner ambas indicaciones es redundante. 
 
15 
 
Punto (.) 
Se usa principalmente para indicar el final de un enunciado, de un párrafo o de 
un texto que no sea exclamativo ni interrogativo. Se usa también después de 
las abreviaturas. 
El punto también puede ser usado para separar elementos de la fecha y de la hora (como 
unidad de tiempo) cuando se expresan numéricamente. 
El punto final indica que el escrito ha concluido en su totalidad. Es incorrecta la forma 
punto y final. 
El punto y seguido separa oraciones en las que se trata un mismo tema. 
El punto y aparte separa párrafos. Marca el fin de la exposición de una idea o de 
características de la misma y el comienzo de otra. 
Otros usos del punto: 
• Se puede separar las horas de los minutos mediante un punto: 7.30 h, 12.00 h. Sin 
embargo, es poco común y puede presentar ambigüedades al confundirse con un 
punto separador de número decimal. La notación más común en este formato es 
usando dos puntos: 7:30, 12:00. 
• Análogamente la fecha se puede expresar numéricamente de la forma: 21.2.2011 
por 21 de febrero del 2011. No obstante, las notaciones más comunes son con el uso 
de guion o de la barra: 21-02-2011 o 21/02/2011 respectivamente (con posibles 
variaciones en su extensión). 
 
• No llevan punto final los títulos ni subtítulos referentes a artículos, capítulos ni 
cuando se nombran libros ni obras de arte, etc., siempre que aparezcan aislados. 
• No se aconseja separar mediante puntos los dígitos de números muy grandes; en su 
lugar, se deben agrupar los dígitos en grupos de tres dejando un espacio entre cada 
grupo. Es decir, en lugar de escribir: 1.000.000; escribiremos: 1 000 000. Esta 
recomendación no debe aplicarse en documentos contables ni en ningún tipo de 
escrito en que la separación arriesgue la seguridad. Tampoco se debe utilizar esta 
separación, en la expresión numérica de los años, en la numeración de páginas, 
portales de vías urbanas y códigos postales ni en los números de artículos, decretos 
o leyes. 
• Se coloca al final de la mayoría de las abreviaturas. Sra., Dr., etc. Los símbolos se 
escriben siempre sin puntos (km, kilómetro, Li, litio). Si bien los símbolos son 
abreviaciones, no debe confundírselos con las abreviaturas (un tipo de abreviación), 
que casi siempre llevan punto. 
 
 
 
16 
 
Coma (,) 
Usos correctos de la coma: 
• Incisos 
Una de sus funciones principales marcar incisos, en cuyo caso de emplean siempre dos 
comas (una para abrir el inciso y otra para cerrarlo), a menos que coincidan con el 
comienzo de una oración, punto, punto y coma, puntos suspensivos, etc. En la mayoría 
de los casos puede alternar su uso con las rayas y los paréntesis. 
 
Hay que señalar que no se escriben comas cuando el adjetivo o la subordinada cumplen 
una función especificativa. 
 
• Enumeraciones 
Se escribe coma entre los términos, simples o compuestos, de una enumeración, excepto 
los unidos por conjunción. Se considera anglicismo ortográfico colocar, en estos casos, 
una coma seguida de una conjunción. 
 
Si la conjunción precede a un miembro de la enumeración que se aparta de la secuencia 
de los otros, sí se escribe coma. 
 
• Vocativos 
Es necesaria para separar los vocativos del resto de la oración: 
 
Sebastián, te he dicho que vengas 
Ya tiene usted un aviso, Martínez 
Sí, señor. 
 
• Interjecciones o locuciones interjectivas 
 
Bah, no lo tengas en cuenta. 
 
• Omisión del verbo 
Cuando el verbo se omite por haber sido mencionado con anterioridad o cuando el 
verbo puede ser obviado 
 
 Belén, Pedro y Juan van a ir a la cena: Cristina y María, no. 
 
• Como marcadores del discurso 
Como los marcadores del discurso tienen la libertad de posición en la oración, es decir, 
pueden ir al principio, al final, o en medio, hay que tener en cuenta el sentido para una 
correcta puntuación en oraciones yuxtapuestas. 
 
Lo arregló un aficionado hace un año. Lo hizo bien, sin embargo; todavía 
me funciona. 
Lo arregló un aficionado hace un año. Lo hizo bien; sin embargo, ya no 
me funciona. 
 
17 
 
• Por ello/por lo cual/por lo que 
Los giros como por ello, con ello, en ello, por eso, por esto, etc., cuando se emplean 
como marcadores, implican una pausa que no tienen los correspondientes por lo cual, 
por lo que, etc. De ahí que ante ellos se emplee punto y coma en lugar de coma, 
mientras que con por lo cual, etc., se emplee coma: 
 
 Hoy lloverá, por lo que mejor no salimos. 
 Hoy lloverá; por ello, mejor no salimos. 
 Lee el prólogo; con ello lo entenderás. 
 Lee el prólogo, con lo que lo entenderás. 
 
• Pero/así que/aunque 
No se escribe coma detrás de pero. Sí la puede llevar si va seguido de un inciso. 
 
No es mi libro preferido, pero me gusta. 
 Ya es tarde; pero, ya que me lo pides, me quedo un poco más. 
 
Cuando pero precede a una construcción interrogativa o exclamativa no se pone coma; 
se pueden utilizar puntos suspensivos. 
 
Tampoco se coloca coma detrás de aunque ni de así que: 
 
 Tu trabajo no está completo, así que es mejor que lo repitas. 
Aunque había estudiado, no aprobé el examen. 
 
Si la conjunción y posee valor adversativo (equivalente a pero), puede ir precedida de 
coma: 
 Le dije que se fuera, y no hizo caso. 
 
• Excepto/salvo/menos 
Es conveniente escribir coma delante de estos marcadores. 
 
• Usos incorrectos 
Las oraciones yuxtapuestas se unen con punto, dos puntos o punto y coma, pero no con 
coma. Entre sujeto y el verbo no debe utilizarse coma. 
 
Cuando el sujeto está compuesto por varios elementos separados por comas. Cuando el 
sujeto es largo se suele marcar una pausa oralmente, pero en ningún caso se representará 
gráficamente, aunque hay dos excepciones a esta regla: cuando el sujeto es una 
enumeración que se cierra con etcétera y cuando inmediatamente después del sujeto se 
abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan con comas del resto 
del enunciado. En esos casos aparece, necesariamente, una coma delante del verbo de la 
oración. 
 
 
 
18 
 
Punto y coma (;) 
Es un signo de puntuación que separa parte de un enunciado relacionadas entre sí. Tiene 
mayor valor aislante que la coma, pero menor que el punto. 
Usos 
• Para separar oraciones relacionadas entre sí, pero sin conjunción o preposición 
(proposiciones yuxtapuestas). 
Nada más ver aquella habitación, decidió limpiarla y ponerla en orden; la 
desempolvó, la fregó, la abrillantó y la pulió. 
• Para separar los elementos de una enumeración que ya están separados entre sí 
por comas.Mi madre es tendera; la de Sandra, arquitecta; la de Antonio, cirujana. 
• Al final de cada elemento de una lista o relación se escriben en líneas 
independientes y comienzan por minúscula. La excepción es el último elemento, 
que se cierra con un punto. 
Había que estar en contacto con la naturaleza; dejar entrar el cielo, el mar 
y el viento; dormir sobre los tablones, sobre el suelo; sentarse en sillas 
medio rotas. 
• Tras una oración seguida de otra que está introducida por una conjunción y que 
no esté directamente relacionada con ella. 
Nada pudieron hacer para detenerlo, solo esperar a que cediera su frenesí; 
y ocurrió entonces que el destino jugó su baza. 
• Para separa períodos sintácticos completos entre los que existe una estrecha 
vinculación de significado. 
Relación de contraste: 
En julio, estaré trabajando; en agosto, me iré de vacaciones 
 Relación entre un todo y una de sus partes, o entre varias cosas y una de ellas: 
El sistema digestivo se compone de muchas partes; la primera de ella es 
la boca. 
 Relación de paralelismo: 
 Unos salieron el viernes; otros, el sábado. 
Relación adversativa, concesiva o consecutiva, con conectores como pero, mas, 
aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, etc., cuando las oraciones que 
encabezan tienen cierta longitud: 
Ismael tuvo muy buenas notas; no obstante, estudió menos de lo que 
creemos. (Adversativa). 
Fue puesto en liberta; aunque no hizo méritos para ello. (Concesiva). 
19 
 
Ha perdido el autobús de siempre; por lo tanto, llegará tarde. 
(Consecutiva). 
Relación explicativa: 
Cuando tengo mucho trabajo, me pongo nervioso; en otras palabras, me 
altero por cualquier cosa. 
Cifras y letras: 
Cardinales 
Se aconseja escribir con letras los números cardinales que constan de una sola palabra 
gráfica: números del cero al veintinueve, las decenas (veinte) las centenas (doscientos) y 
los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (tres millones). 
También se escribirán con letras los numerales cardinales compuestos que interpongan 
la conjunción y entre los cardinales simples: treinta y uno, cuarenta y cinco, etc.., 
aunque la Ortografía de la lengua española del año 2010 también considera válida la 
escritura en una sola palabra (treintaiuno, cuarentaicinco), pero es una grafía minoritaria 
y en el uso culto son mayoritarias las grafías pluriverbales (treinta y cinco, cincuenta y 
cuatro). Estas formas se acentúan según las normas generales. 
Cuando el número cardinal compuesto se refiera a cantidades en miles, se mantendrá la 
independencia gráfica de sus componentes (dos mil, quince mil, cuatrocientos mil) y no 
se mezclarán cifras y letras; hay que tener en cuenta que aquí mil no es un sustantivo (la 
forma sustantiva es millar), sino que forma parte de los adjetivos numerales compuestos 
de dos palabras: 154.000 personas (no 154 mil personas). 
Millón, billón, trillón y cuatrillón sí son sustantivos, y, por lo tanto, no hay ningún 
problema en mezclar en las cantidades en que aparecen cifras y letras: 14 millones de 
personas, o catorce millones de personas. 
Ordinales 
Los numerales ordinales compuestos correspondientes a la primera y segunda decenas 
se pueden escribir en una o dos palabras, aunque hoy se prefiere la forma simple 
(decimotercero,-a; vigesimoprimero,-a; etc.). A partir de la tercera decena se escriben 
tradicionalmente en dos palabras (trigésimo segundo, quincuagésimo cuarto, etc.,) 
aunque también se admiten las grafías en una sola palabra. Cuando se opte por la grafía 
separada, el femenino se marcará en los dos componentes (décima tercera). Cuando se 
escriben en dos palabras, conservan la tilde de la primera, pero si se escriben en una 
sola, la pierden (décima tercera, decimotercera). 
Además, es importante conservar la coherencia y la uniformidad y no mezclar en un 
mismo texto números escritos con cifras y números escritos con letras. Aunque lo 
habitual es respetar el ordinal en los números menores que veinte, a veces es también 
correcto el empleo del cardinal. 
 
 
20 
 
Fechas y horas: 
El orden que la Real Academia Española recomienda para la escritura de las fechas es 
día, mes y año. Se puede recurrir al orden inverso, tal y como aconsejan las normas 
ISO, cuando se trate de documentos de carácter científico o técnico de circulación 
internacional. La Academia no recomienda en ningún caso el orden mes, día y año 
propio de los países anglosajones. 
Las fechas pueden escribirse con letras, con letras y números o solo con números. La 
primera opción es habitual en documentos solemnes, escrituras públicas, actas notariales 
o cheques bancarios. En este caso, para referirse al primer día del mes, el día se escribe 
normalmente con el ordinal en América y con el cardinal en España (primero de marzo 
de dos mil cuatro o uno de marzo de dos mil cuatro). 
La opción más común es la que combina letras y números, con el mes siempre con 
inicial minúscula. Cuando las fechas se escriban solo con números, los correspondientes 
al día, mes y año deben separarse mediante guiones, barras o puntos, y sin espacios: 4-
6-1982, 5/8/2009, 12.9.03. 
La RAE recomienda no anteponer, salvo por imperativos técnicos, un cero al número 
del día cuando este es inferior a 10; el mes puede escribirse en número arábigos o 
romanos y el año puede aparecer con las cuatro cifras o solo con las dos últimas. 
Recuérdese que, cuando el año se escriba con cuatro dígitos, no se debe usa un punto 
para marcar los miles. 
No es aconsejable omitir el artículo que precede al año en las fechas. Respecto al uso 
del artículo delante de la expresión de los años hay que tener en cuenta que: 
• Desde el año 1 (y los anteriores a cristo) y hasta el año 1000, se emplean el 
artículo el y la forma contraída de la preposición y el artículo, del. 
• Desde el año 1000 hasta 1999, se utiliza solo la preposición de, omitiendo el 
artículo, para evitar cacofonía. 
• Desde el 2000 en adelante, se ha impuesto la tendencia a usar de nuevo el 
artículo el y, por consiguiente, la contracción del en la escritura de los años. 
En la grafía de las horas, minutos, segundos… se debe tener en cuenta que: 
• Cuando indican el tiempo invertido en una competición, el orden es horas, 
minutos, segundos y se escriben acompañando cada cifra del correspondiente 
símbolo. Pero no es correcto escribirlas como si se tratase de grados, minutos y 
segundos sexagesimales. 
• Cuando sea necesario hacer constar las décimas, centésimas, etc., pueden 
indicarse de la siguiente manera: 14h 25min 12,6s; 14h 25min 12,0006s. 
• Cuando indican el momento en que algo va a realizarse, debe tenerse en cuenta 
que, si la hora no tiene fracciones, puede elegirse entre usar números o letras, y 
lo mismo con las medias. Si la hora tiene fracciones, la expresión horaria suele 
escribirse con números. 
• Las horas se escriben siempre con letras cuando indican el tiempo transcurrido o 
el que se requiere para algo. Y, preferentemente, en las obras literarias, textos 
noticiosos o cualquier otro escrito no específicamente científico o técnico. 
21 
 
Palabras que sí entienden de género: 
Muchas palabras tienen distinto significado según su género, pero mientras que algunas 
no resultan problemáticas, como corte, capital, frente o coma, otras provocan errores 
habituales, como editorial, margen y orden. 
El editorial es el “artículo de fondo no firmado”. No debe confundirse con la editorial, 
“casa editora”, ni con la sección o página editorial de un periódico. 
Margen, en cambio, es una palabra de género ambiguo. Con el significado de “orilla de 
una corriente de agua u orilla de un camino, carretera, etc.” Puede usarse en ambos 
géneros, aunque es más frecuente el femenino: la margen derecha de la carretera, el 
margen derecho de la carretera. 
Es de género masculino con los significados de “espacio en blanco alrededor de los 
escrito”, “ocasión,motivo, oportunidad”, “diferencia prevista entre el cálculo de algo y 
lo que realmente es” y “beneficio que se obtiene en una venta, teniendo en cuenta el 
precio y el coste”. 
Orden, en femenino, es “un instituto religioso aprobado por el papa y cuyos individuos 
viven bajo las reglas establecidas por su fundador o por sus reformadores, y emiten 
votos solemnes o un mandato que se debe obedecer, observar y ejecutar”. En masculina, 
en cambio, es “uno de los siete sacramentos de la Iglesia católica, que reciben los 
obispos, presbíteros y diáconos”, así como “relación o respecto de una u otra cosa”. En 
género ambiguo, puede ser la “colocación de las cosas en el lugar que les corresponde o 
el concierto o buena disposición de las cosas entre sí”. 
 
Uso de las comillas: 
Las comillas españolas, también llamadas latinas o angulares, son las que recomienda 
la RAE, a pesar de la popularidad de las comillas inglesas. Por tanto, en un texto 
impreso se utilizarán las comillas españolas en primer lugar; en segunda instancia, las 
comillas inglesas, y en último lugar las comillas simples (« “ ‘ ’ ” »). 
En el libro que leí se decía lo siguiente: «Juan exclamó: “¡Qué ‘simpático’ eres tú!, 
¿no?”» 
 
Usos incorrectos del gerundio: 
El gerundio es una conjugación del verbo que demuestra una acción; pero no está 
definida ni por el tiempo, el modo, el número ni la persona. 
Junto con el participio y el infinitivo, el gerundio es una de las formas no personales del 
verbo o verboides. En general el gerundio puede adoptar dos formas, la simple —por 
ejemplo, comiendo— y la compuesta, construida mediante el uso del verbo 
auxiliar haber —habiendo comido—.Existen dos modalidades para la construcción del 
gerundio, en función de la conjugación a la que pertenece el verbo. Los verbos de la 
primera conjugación (acabados en -ar) se forman con la terminación o desinencia -
22 
 
ando, mientras que los de la segunda y tercera conjugación (-er, -ir) lo hacen con -
iendo. 
Es un galicismo. Este gerundio incorrecto ocupa el lugar donde normalmente aparecería 
un adjetivo especificativo o una oración subordinada adjetiva. Es decir, cuando el 
gerundio se utiliza en sustitución de que + verbo en forma personal, se escribe sin 
comas, dado que su función es especificativa. 
 
Este uso se admite, como excepciones aceptadas por la Academia, en los siguientes 
casos: 
 Agua hirviendo 
 Clavo ardiendo 
 
Si el gerundio forma parte de un inciso explicativo de origen verbal, sí se utiliza la 
coma: 
Los niños, careciendo de recursos de defensa, están totalmente desvalidos 
ante la acción de los adultos. 
 
• Gerundio equivalente a el cual 
Es impropio el uso del gerundio cuando equivale a con lo cual, por el cual, en el cual, 
tras lo cual. 
✓ Ley por la cual se regula la importación de alimentos. 
 Ley regulando la importación de alimentos. 
✓ Es un programa muy completo, en el que se usan PHP y MySQL 
Es un programa muy completo, usando PHP y MySQL 
✓ Se mezclan los componentes, con lo que se consigue el producto. 
Se mezclan los componentes, consiguiéndose el producto. 
✓ Se escaparon de la cárcel, tras lo cual huyeron al extranjero. 
Se escaparon de la cárcel, huyendo al extranjero. 
 
 
• Gerundio de posterioridad 
 
Es el empleado para denotar idea de sucesión de acciones verbales en el tiempo. El uso 
del gerundio con matiz de posterioridad está generalmente desaconsejado en el 
castellano actual. Es decir, no debe emplearse cuando la acción que denota el gerundio 
no es anterior, simultánea o inmediatamente posterior a la del verbo a la que acompaña. 
Rosa aterrizó en París en 1908, empezando a estudiar Ingeniería de 
Sistemas nada más llegar, terminando su proyecto fin de carrera cuatro 
años después y obteniendo un puesto de trabajo en la empresa de su 
padre.» 
Rosa aterrizó en París en 1908 y empezó a estudiar Ingeniería de 
Sistemas nada más llegar. Cuatro años más tarde terminó su proyecto fin 
de carrera, tras lo cual obtuvo un puesto de trabajo en la empresa de su 
padre. 
23 
 
Plurales: 
En español hay sustantivos invariables en plural y sustantivos en cuya forma plural se 
añade –s o –es. 
Los criterios principales para aplicar una u otra forma de plural son los siguientes: 
Si termina en vocal átona o e tónica añaden –s (casa, casas; estudiantes, estudiantes; 
comité, comités). 
Si acaban en –a tónica o en –o tónica forman el plural con –s (papá, papás; gogó, 
gogós). Entre las excepciones, debe recordarse que el plural de no es noes y los de yo, 
yoes y yos. 
Cuando terminen en –i o en –u tónicas admiten normalmente las dos formas (-s y –
es), aunque la lengua culta prefiere –es (bisturí, bisturíes; tabú, tabúes). Y así sucede 
también con los gentilicios. Recuérdese que hay voces provenientes de otras lenguas 
que solo forman plural con –s (pirulís, champús, menús, vermús) y que el plural de sí 
como adverbio, es síes, pero como nota musical es sis. 
Si terminan en –y precedida de vocal lo tradicional es que formen el plural en –es 
(rey, reyes. Sin embargo, las incorporaciones más recientes hacen su plural en –s, con 
la y convertida en i (jersey, jerséis). 
Los sustantivos y adjetivos que terminan en –s o –x forman el plural añadiendo –es si 
son monosílabos o polisílabos agudos (tos, toses). Son invariables en el resto de los 
casos (crisis, crisis). 
Si terminan en –l, -r, -n, -d, -z, -j y estas no van precedidas de otra consonante, forman 
el plural con –es. 
Los sustantivos que acaban en consonantes distintas de estas hacen el plural en –s 
(cómic, cómics), excepto club, cuyo plural es clubes; imán, plural imanes, y álbum, 
plural álbumes. 
Las palabras terminadas en –ch que proceden todas ellas de otras lenguas, o se 
mantienen invariables en plural o hacen el plural en –es, como sándwiches. Y las que 
acaban en grupo consonántico forman el plural con –s (iceberg, icebergs; récord, 
récords). 
 
Queísmo y dequeísmo: 
Se presenta queísmo cuando se omite una preposición (generalmente de o en) exigida 
por un verbo que se construye con un complemento de régimen (darse cuenta de algo, 
alegrarse de algo…), un sustantivo (no cabe duda de que, con la condición de que, 
tener ganas de algo…), un adjetivo que lleva un complemento preposicional (estar 
seguro de algo, estar convencido de algo) o una locución (a pesar de que, a fin de que, 
en el caso de que). 
Una manera de determinar si el uso de la preposición resulta necesario es convirtiendo 
el enunciado en interrogativo. Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición, esta 
ha de mantenerse en la modalidad enunciativa. Si la pregunta no lleva preposición, 
24 
 
tampoco la llevará en la modalidad enunciativa: ¿de qué me alegro? (me alegro DE 
que…); ¿en qué confío? (confío EN que…); ¿de qué está seguro? (está seguro DE 
que…); ¿qué opina? (opina que…). 
Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, en sus acepciones más comunes, 
pueden construirse de dos formas: con un complemento directo (advertir algo a alguien, 
avisar algo a alguien, cuidar algo o alguien…) o un complemento de régimen (advertir 
DE algo a alguien, avisar DE algo a alguien, cuidar DE algo o alguien…). En estos 
casos la presencia de la preposición de delante de la conjunción que no es obligatoria, 
pero el hecho de que aparezca o no da lugar a ligeras diferencias semánticas. 
Aunque la Real Academia lo considera un uso indebido, el queísmo es una 
simplificación muy habitual en el lenguaje coloquial tanto en España como en 
Hispanoamérica. Desde el punto de vista normativo, se considera un error opuesto al 
dequeísmo, y a veces se considera una ultracorrección de este fenómeno gramatical. 
El dequeísmo, fenómeno opuesto al queísmo, se da cuando se emplea indebidamente de 
que en lugar que con verbos que no tienen un complemento de régimen, sino un 
complemento directo. 
Transformar la frase dudosa en una pregunta es una manerade evitar el dequeísmo. La 
pregunta ¿de qué pienso? No es posible, mientras que ¿De qué me percato? es correcta. 
La presencia o ausencia de la preposición en la pregunta indica si es necesaria o no en la 
construcción. 
Los verbos dudar, informar, advertir, avisar, y cuidar presentan dos regímenes en 
español, es decir, pueden construirse con un complemento directo (sin preposición) o 
con un complemento de régimen (con preposición). 
Le avisé que venía y lo avisé de que venía se consideran, pues correctas. 
Verbos y locuciones donde suele aparecer dequeísmo: 
Aconsejar 
Afirmar 
Asegurar 
Comprobar 
Contestar 
Creer 
Explicar 
Gustar 
Imaginar 
Llamar la atención 
Negar 
Notar 
Observar 
Olvidar 
Pedir 
Pensar 
Pretender 
Prohibir 
Recordar 
Saber 
Sospechar 
Suponer 
Valer la pena 
Verificar 
 
 
 
 
25 
 
Paréntesis, corchetes y llaves: 
( ) 
En textos, su empleo más frecuente es el de intercalar oraciones que especifican, o 
explican, la oración principal. 
Las frases explicativas pueden acotarse, igualmente, con comas o rayas, teniendo en 
cuenta lo que convenga según el contexto. 
En matemáticas, los paréntesis sirven, principalmente, para especificar el orden en que 
una formula debe resolverse y para dar la referencia de una coordenada. 
Según la nueva Ortografía de la lengua española, el punto de cierre de un enunciado, 
así como el punto final, siempre se escribirá después del paréntesis de cierre. 
En el menú del miércoles tenían ensalada de primero y lentejas de segundo 
plato. (Odiaba lo predecibles que podían ser algunos restaurantes). 
[ ] 
Se aplican de igual manera que los paréntesis, aunque con menos frecuencia que estos, 
pues suelen emplearse para intercalar una oración dentro de otra que ya está en 
paréntesis. 
La tumba de Jim Morrison (cantante de The Doors [mítica banda de rock del 
siglo XX]) se encuentra en el cementerio Père Lachise de París. 
Otro uso bastante frecuente es el de poner entre corchetes puntos suspensivos para 
indicar que en un texto citado literalmente ha quedado un fragmento sin citar. 
Se aplican también para hacer acotaciones dentro de las citas. 
{ } 
Se usa en expresiones matemáticas y en lenguaje informático. 
 
Palabras parónimas: 
Son las semejantes en su etimología o en su forma hablada o escrita, aunque tengan 
significados diferentes. Esta circunstancia, llamada paronomasia o paronimia, puede 
dar lugar a impropiedades y faltas de ortografía, aunque también es un recurso literario 
y ludolingüístico. La paronimia puede ser de tilde (canto -cantó), de letra (abertura -
 apertura) o de ambas (allá - haya). 
A continuación se incluye una lista de palabras parónimas (las que son homófonas están 
en el artículo Lista de palabras homónimas): 
 
ábside (bóveda) ápside (extremo de eje mayor) 
accesible (que se puede acceder) asequible (que se puede conseguir) 
adoptar (de adopción) adaptar (de acomodar) 
afecto (cariño, amistad) efecto (resultado) efectúo (verbo) 
alaba (verbo alabar) Álava (provincia española) alababa (acción) 
alimenticio (que alimenta) alimentario (relacionado con la alimentación) 
http://www.wikilengua.org/index.php/Ludoling%C3%BC%C3%ADstica#Paronomasia
26 
 
amoral (carente de moral) inmoral (impúdico) 
apertura (acción de abrir) abertura (hendidura, grieta) 
apóstrofo (signo ortográfico) apóstrofe (figura retórica) 
aptitud (inteligencia) actitud (disposición) 
apto (hábil) acto (acción) 
ávido (ansioso) habido (verbo haber) 
base (fundamento) baza (intervenir en una cosa) 
carear (someter a careo) cariar (afección dental) 
cesto (recipiente) sexto (sexta parte) 
cortejo (comitiva, agasajo) cotejo (verbo cotejar) 
costo (gasto) coste (precio en dinero) 
deferencia (atención) diferencia (diversidad) 
desbastar (quitar tosquedad) devastar (asolar) 
desecar (poner seco) disecar (preparar seres muertos) 
destornillar (sacar tornillo) desternillar (de risa, romperse las ternillas) 
desvelar (quitar el sueño) develar (descubrir, revelar) 
dulzura (calidad de dulce) dulzor (sabor dulce) 
enología (conocimiento vinícola) etnología (ciencia sobre el origen de los pueblos) 
escarcela (bolsa, mochila) excarcela (verbo excarcelar) 
escita (de Escitia) excita (verbo excitar) 
esclusa (dique, compuerta) exclusa (verbo excluir) 
esotérico (oculto, reservado) exotérico (común, vulgar) 
espiar (observar con disimulo) expiar (recalcar culpa) 
espirar (exhalar) expirar (morir) 
espulgar (quitar pulgas) expurgar (purificar) 
excitar (estimular, provocar) hesitar (dudar, vacilar) 
fragante (perfumado, oloroso) flagrante (evidente) 
honroso (que honra) oneroso (gravoso) 
infringir (quebrantar) infligir (imponer castigo) 
latente (escondido o inactivo) latiente (que late) 
mejoría (mengua de enfermedad) mejora (perfeccionamiento, adelanto, aumento) 
prejuicio (tener juicio previo) perjuicio (daño) 
salubre (saludable) salobre (salado) 
secesión (acción de separar) sucesión (de suceder) 
vagido (gemido) vahído (desvanecimiento) 
yendo (verbo ir) hiendo (verbo hendir) 
yerro (verbo errar) hierro (metal) 
 
 
 
 
 
 
 
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El párrafo: 
 
Es la subdivisión mayor que puede presentar un escritor, identificable a simple vista, y 
puede definirse como el conjunto de renglones que desarrollan una idea completa. 
Desde el punto de vista práctico y del aprendizaje, el párrafo, como tal, no ofrece 
ninguna novedad gramatical, ya que no es más que la suma de otras unidades menores 
contenidas en él. 
Existen diferentes clases de párrafos en cuanto su forma estructural: 
• El párrafo analítico o lineal, está encabezado por una oración que contiene la 
idea central, las demás oraciones que le siguen no hacen más que amplificar y 
precisar su contenido. Este tipo de párrafo es el más común en el idioma, sobre 
todo, en el lenguaje científico, técnico, periodístico y comercial. 
 
• El párrafo sintético o envolvente, se caracteriza porque la idea principal aparece 
solamente en los últimos renglones u oración, precedidos por una descripción de 
circunstancias que progresivamente van complementando el sentido. 
 
• El párrafo complejo, acá se ofrece una síntesis más difícil a la comprensión del 
lector, porque su idea principal aparece dispersa en todo el complejo expresivo. 
Es de mucho uso en el estilo literario, incluido el histórico. 
 
 
Uso de la raya o guion mayor: 
 
Sirve para sustituir el paréntesis, cuando así lo deseemos. Entre las rayas y el texto que 
encierran no debe dejarse ningún espacio. Además, después de cerrar la raya, puede 
escribirse coma, punto, punto y coma, etc. 
Para indicar, en el diálogo directo, las intervenciones textuales (o acotaciones) que cada 
uno de los interlocutores emite en el diálogo. 
Para encabezar cada uno de los ítems de las enumeraciones que no requieren orden 
lógico. 
Para separar ciertas palabras, generalmente nombres propios, que simplemente se 
yuxtaponen, sin asumir carácter de vocablos compuestos. 
 
 
 
 
 
 
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Bilbiografía: 
 
Fundéu BBVA. (2012) Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso 
saber sobre la lengua castellana. Barcelona: Random House Mondadori. 
ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA. (2010). 
Diccionario de americanismos. Lima: Santillana Ediciones Generales. 
ÁVILA, F. (2010). Dudas, errores y corrección de estilo. Bogotá: Intermedio. 
 
 
 
 
 
 
 
«La palabra, la lengua, es la casa del ser. En su morada 
habita el hombre.» Heidegger