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ALICE LARDE 
Miembro de las Saciedades de G e o g r a f í a y de Geolog ía de Francia. 
Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias de Córdoba, (España) 
Miembro de Honor de la Acad. Hispano Americana de Ciencias, Letras y Artes de Cádiz (España) 
Correspondiente de los Instit. Histórico y Geográfico del Brasil, de Victoria, Parahyba y Ceará 
¿Es la Electricidad el origen 
de la Vida y de la Muerte? 
(Ensayo) 
IMPRENTA EL IMPARCIAL 
SAN DIEGO 75 
SANTIAGO DE CHILE 
1 9 4 3 
ALICE LARDE 
M i e m b r o d e l a s S o c i e d a d e s d e G e o g r a f í a y d e G e o l o g í a d e F r a n c i a . 
M i e m b r o C o r r e s p o n d i e n t e d e l a A c a d e m i a d a C t e n c i a s d e C ó r d o b a , ( E s p a ñ a ) . 
Miembro de Honor de la Acad. Hispano Americana de Ciencias, Letras y Artes de Cádiz (E spaña) 
Correspondiente de los Inst i t . Histór ico y Geográfico del Brasi l , de Victoria, Parahyba y Ceará 
¿Es la Electricidad el origen 
de la Vida y de la Muerte? 
(Ensayo) 
I M P . E L I M P A R C I A L 
- S A N D I E G O 7 5 -
S A N T I A G O D E C H I L E 
1 9 4 3 
I N D I C E 
PAG. 
Prefacio 7 
Influencia de la Electricidad en el organismo 11 
La; Electricidad existe, de hecho, en todo organismo 1'2 
El foco eléctrico matriz estaría localizado en el cerebelo . . 14 
Aproximado cuadro del sistema eléctrico humano 16 
La Electricidad atmosférica también alimentaría a la' pila 
eléctrica cerebelar humana 19 
¿Es la Electricidad el origen de la Vida y de la Muerte? 21 
La Electricidad expandiríase en el organismo debido a un 
proceso inter-atómico 22 
La atracción sexual sería obra de la Electricidad 24 
¿Tendríamos en la Electricidad el origen de las prístinas cé-
lulas vivientes? ¡ 28 
La electro-nutrición natural alimentando a las células hu-
manas, ayudaría a determinar el sexo e imprimiría la 
manera de ser de cada cual 3)1 
Los ojos, focos de luz eléctrica 38 
El proceso mental también sería provocado por la Electri-
cidad 44 
La facultad de hablar y de oír deberíasa a la Electricidad 47 
Influencia del desfogue eléctrico mental sobre el sexual . . 49 
La transmisión del pensamiento explicaríase por la Electrici-
dad cerebelar humana 53 
Las curas por sugestión y autosugestión tendrían igual origen 64 
¿Estaríamos en vísperas de encontrar el origen de las dolen-
cias mentales? 58 
La cólera no sería más que las explosiones súbitas de la 
Electricidad acumulada en el organismo 63 
El mecanismo humano necesita de su moderado utilizamiento 63 
Los sones musicales atraerían hacia los ejecutantes y audi-
tores, la tonificadora Electricidad atmosférica . . . *.. 66 
La Electricidad en desfogue condicionaría las creaciones ar-
tísticas y el descubrimiento de leyes fundamentales . . . 619 
El primitivo debería a la Electricidad absorbida sin ambages, 
fuerza y salud 72 
El origen de ciertas enfermedades tendría como base los 
bombardeos electromagnéticos 74 
P R E F A C I O 
No el torpe anhelo de aplausos; menos la mezquina 
sed de exhibicionismo, sino el elevado propósito de servir 
a la Humanidad, contribuyendo con nuestras modestas ex-
periencias al desarrollo de la Ciencia Moderna, nos lia im-
pulsado a escribir este pequeño Einsayo acerca de la Elec-
tricidad en relación con el organismo lliumano. Está basa-
do en observaciones directas y en inducciones y deduccio-
nes derivadas de las mismas. 
Después de largas meditaciones respecto de los fenó-
menos cosmológicos, tuvimos la revelación de que si los 
electrones, agrupados en torno a los iones y protones for-
man a los átomos, y la Materia está constituida por éstos, 
la que le infunde vida y dótala de fuerza y movimiento, 
es LA ELECTRICIDAD, ELLA ES EL FLUIDO MAGICO, 
EL ESPIRITU ANIMICO DEL CUERPO UNIVERSAL. 
Encuéntrase en cada partícula suya; circula por todo su 
ser y, en ininterrumpidas vibraciones, desdóblase y diláta-
se en el espacio en sucesivas ondas produciendo los soni-
dos, el calor y la luz. 
Así_, pues, si los animales, vegetales y minerales, están 
for jados con Jos propios elementos que integran a la Ma-
teria, ya que los aludidos no son más que congregaciones 
de átomos sabia y armoniosamente combinados, encarna-
dos en moléculas y células, fácil es inferir que debido a tal 
cosa, todo cuanto existe en la Naturaleza EiSTA DOTADO 
DE ELECTRICIDAD. 
Ahora bien, siendo que el fenómeno electro-dinámico 
no es part icular sino general, por lógica deducción llega-
mos a suponer que la Electricidad es también la que cons-
t i tuye el hálito vital, el ALMA, podría decirse, de cada in-
dividuo. Ella íes, sin duda alguna, la cansa primordial de la 
energía anímica, emocional e intelectual humana. Ella es 
en nosotros una fuerza dominante cuya acción continua y 
metódica comunícase de diversa manera a los distintos en-
granajes elle la máquina de nuestro organismo, imprimien-
do en sus múltiples palancas variados y armoniosos movi-
mientos. Creando un maravilloso sistema dótanos, de dicho 
m,odo, de las facultades de vivir, ver, ha-bliar, gustar, oír, 
tocar, comer, amar, digerir, cantar, reír, llorar, caminar, 
entender, pensar y morir. 
Esta idea es la que desarrollamos en el presente tra* 
bajo. El, 'como lo sugerimos, está basamentado en la inves-
tigación directa y en inducciones y deducciones desprendi-
das de la misma. Oada página suya lleva la dolorosa san-
gre de nuestro espíritu y el (hondo amor por la raza a que 
pertenecemos y a quien desearíamos mitigar BUS sufrimien-
tos. 
Sabemos >que muchos se alzarán para criticarnos, por-
que demoler es más fácil >que ¡construir, y la maldad, me-
diocridad e ignorancia de los hombres son en nuestra jo-
ven e inexperta América, más generales que Montgomery 
y Mac Arthur. 
Todo investigador encuentra en su camino obstáculos 
difíciles de vencer y, en su luclha por la Verdad, vése obli-
gado a beber el agua envenenada de Jas almas impuras. 
Si es una Mujer, con mayor motivo tendrá que apurar 
las más amargas cicutas, ¡por la sencilla razón de su sexo 
y, en especial, debido a que algunos seres del género opues-
to, creyéndose dueños absolutos de los campos científicos, 
110 anhelarán dejarse suplan.tar ni menos reconocer cier-
tas verdades de esas criaturas insignificantes y débiles a 
quienes consideraron siempre como entes inferiores. E n su 
ilógica ceguera y enconado egoísmo, no iquerrán ver en la 
Mujer una colaboradora .leal y abnegada, un ser comple-
mentario suyo, que lia de ayudarle eficazmente en la bús-
queda de las soluciones de los básicos problemas universa-
les, porque ella, debido a su mismo sexo y a su desigual 
psicología, vé las cosas de diferente ra'odo y acaso más pro-
fundo. 
Sin embargo, estamos firmemente convencidas de qne 
en «1 mundo existen también almas nobles e inteligentes, 
al par que sabios ilustres que viven consagrados por ente-
ro a la" investigación de la ciencia pura que, posiblemente, 
recibirán con benevolencia nuestras sugerencias y sabrán 
apreciar y aprovechar cuánto de bueno encierran. 
Por el momento, nos es grato agradecer con la robus-
ta sinceridad de nuestro espíritu, la valiosa opinión del 
eminente Secretario General dé la Facultad de Medicina y 
Ciencias Biológicas de la Universidad de iQhile, y Catedrá-
tico de Biología de la misma, Dr. Aldo Contrucci, quien, 
henchido de sana bondad y premunido de su alta autori-
dad, nos exteriorizó: 
"Es toy completamente de acuerdo con Ud. en la tesis 
que basamenta su interesante t rabajo, relativo a .que la 
Electricidad es la 'que infunde y ida a la Materia y consti-
tuye el hálito vital individual. Sin embargo, la Facultad 
de Biología de la Universidad de 'Chile, no puede patroci-
narlo, porque en él Ucl. expone idea« nuevas, que chocan 
con la Ciencia tradicionalista que se enseña en ella". 
Dicho esto, no nos queda más que impregnarnos de 
una fuer te filosofía, para hacer f rente a cuanto bueno y 
sobre todo de malo, encontremos en nuestra espinuda ruta 
de idealistas. 
De todas maneras, «ean o no apreciados y comprendi-dos el enorme esfuerzo y la energía moral que hemos ne-
cesitado desplegar para llevar a cabo y dar a luz el pre-
sente Ensayo, al menos nos quedará la suprema satisfac-
ción de haber luchado para despertar el espíritu científi-
co q u e ' e n nuestras tierras hispanoamericanas duerme su 
sueño inerte o permanece anquilosado por fal ta de estímu-
lo y comprensión ambiente. 
Este solo heclio basta para compensar nuestros sacri-
ficios pues, en esta hora trágica y espantosa en que la Eu-
ropa entera se 'desangra y la llama de la barbarie amena-
za con arrasar todos los adelantos alcanzados por el es-
píritu fraternal humano, nuestra América debe sacudir su 
inercia y poniéndose en pie, abrir sus brazos maternales a 
todos los sabios del mundo para que sus investigaciones no 
se pierdan en el vacío y sirvan, al mismo tiempo, para lo-
grar el propio desenvolvimiento científico, moral y espiri-
tual, que ella aún no ha alcanzado. 
LA AUTORA. 
INFLUENCIA DE LA ELECTRICIDAD EN EL 
ORGANISMO 
En el Trópico Central, fácil es comprobar la decisiva 
influencia que ejerce la electricidad en el cuerpo humano. 
E n las etapas de mayor vitalidad eléctrica, los indivi-
duos excítanse por cualquier motivo, tornándose tan irasci-
bles que en un momento dado estallan las peleas entre unos 
y otros, al grado de que, a veces, hay que lamentar las he-
ridas o la muerte de algunos de los contrincantes. 
Tal gravitación 110 se opera apenas en hombres, mu-
jeres y niños; alcanza también a los animales, pudiendo ver-
se a los perros, gatos, aves de corral y al ganado, riñendo 
sin saber por qué, impulsados por esa fuerza invisible que 
circula por los estuosos ámbitos regionales y que impélelos 
a obrar así. 
Además, los impulsos genésicos vuélvense irresistibles, 
despertándose de improviso el apetito sexual aun en las 
criaturas de corta edad. A ello habría que agregar el hecho 
comprobado de que en las zonas cálidas los seres despiértan-
se más temprano en sus funciones amorosas, emotivas e in-
telectuales, con relación a los de clima frío, y la menstrua-
ción en las niñas es sumamente precoz. 
En los lapsos en que desátanse las vigorosas tormentas 
eléctricas, el organismo experimenta fluidos extraños y ¡ co-
sa rara! al peinarse las femeninas cabelleras, que se ponen 
como tostadas, despiden luces, chispas fosfóricas produ-
cidas por el frote del peine y el pelo que al compás emite 
sordos chirridos. 
Al paso huracanado de las corrientes electrificadas gal-
vanízase el lomo de las selvas, de los pastizales y del mar. 
Cada árbol y cada onda, parecen invadirse en una especia-
lísima hipertensión nerviosa. 
De las aristas de las negras rocas y en los mástiles y 
cordajes de las embarcaciones, brotan pequeñas llamas azu-
ladas, conocidas por el nombre de "Fuego de Santelmo". 
Tales acontecimientos ocurren, en particular, en los 
meses de más acre calor. Entonces, la atmósfera cargada de 
electricidad caldéase al máximum, y la tierra en llamas des-
foga su energía vil al con duple intensidad, tendiendo en el 
aire una red de calor virgen, o ti fe electricidad geocéntri-
ca, que en forma de laminilla reverberante y tangible ál-
zase a varios metros sobre la superficie caldeada. 
LA ELECTRICIDAD EXISTE, DE HECHO, EN 
TODO ORGANISMO 
Conforme los estudios modernos y las experiencias rea-
lizadas por medio de aparatos de radio, se lia llegado a de-
mostrar que en el cuerpo humano o animal, considerado co-
mo un todo, lo mismo que en los primeros estados de cual-
quier vida zoológica individual y hasta en el huevo, existen 
fuerzas eléctricas definidas. 
En cuanto a los últimos, el Prof. Burr, de Yale, mi-
diendo las fuerzas eléctricas generadas constantemente en 
el interior del embrión en desarrollo, y controlándolas, ha 
llegado a determinar qué extremidad de aquél crecerá como 
cabeza y cuál como pies. 
Y lo más asombroso de ello consiste en que tal sistema 
eléctrico está asociado a Ja fuerza vital misma porque há-
llase presente fínicamente cuando el huevo está vivo. Si éste 
muere, desaparece su sistema de electricidad. Subrayamos 
tal peculiaridad, ¡porque más adelante llegaremos a Una 
conclusión que creemos interesante para la Ciencia. 
"Cuando la célula huevo fertilizada empieza a crecer, 
divídese en dos células que a su vez conviértense en cuatro, 
continuando así su multiplicación. En su principio el em-
brión toma la forma de una esfera hueca de células, pero 
pronto comienzan a aparecer diferencias estructurales. La 
primera de éstas es la placa neural que da lugar al. sistema 
nervioso central. Un extremo de la placa, dotada del mayor. 
potencial eléctrico, llega a ser EL CEREBRO, la cabeza del 
embrión en gestación, el otro, las pa tas" . 
Si se ha llegado a tan asombrosas conclusiones respecto 
de los huevos de gallina y ranas, ¿por qué no creer que en 
el feto humano o de cualquier otro animal ocurre lo similar? 
Además, se ha comprobado que cada movimiento eje-
cutado por los seres humanos, lo mismo que los realizados 
por el coletazo de los peces en el agua, producen ligeras co-
rrientes eléctricas. Y r posiblemente sucederá- algo igual con 
los aleteos del ave en sus vuelos y con cualquier actividad 
ejecutada por los otros animales. 
Esto es completamente lógico. Sabemos que la mate-
ria está constituida por átomos; éstos, por electrones que a 
su vez giran alrededor de núcleos formados ñor iones y pro-
tones, (neutrones y positrones). 
Ahora bien: si los electrones integran a los átomos que 
agrupados entre sí, forman las moléculas y las células, es 
natural que todo ser viviente, lo mismo que las familias ve-
gcial y mineral, que no son más que congregaciones de aqué-
llas, combinadas de manera sabia y maravillosa, ESTEN 
DOTADAS DE ELECTRICIDAD. 
Inducciones derivadas de diversos hechos nos hacen su-
poner que LA ELECTRICIDAD CONSTITUYE EL SO-
PLO VITAL, el Alma, podría decirse, de cada individuo. 
* 
EL FOCO ELECTRICO MATRIZ ESTARIA LOCALI-
ZADO EN IEL CEREBELO 
Suficiente estudiado está que toda angustia espiritual 
y iodo dolor físico que en apariencia sentimos producirse en 
cualquier punto del cuerpo, tienen su verdadera raíz en el 
cerebelo. Pues bien, ¿no es lógico pensar que la base primor-
dial del sistema de electricidad que da vida a. los seres esté 
localizada precisamente en dicho sitio y que aquél funcio-
ne en estrecha correlación con el corazón? ¿Y 110 es natural 
también, que si el cerebelo recibe todas las impresiones es 
porque desempeña un rol preponderante en las funciones 
orgánicas? Sus mismos hilos de irradación hacia todos los 
puntos del cuerpo humano, ¿110 serán los que le traigan las 
sensaciones experimentadas por el aludido? 
El mecanismo suyo resultaría sencillísimo. De la bate-
ría eléctrica central (cerebelar), dimanarían los vigorosos 
flúidos que irradiarían hacia el cráneo, el corazón y la espi-
na dorsal, gobernadora de los movimientos musculares. 
E n el primer caso serían ondas cortas o de variables 
voltajes, las lanzadas en dirección a la cabeza e impartidas 
en su interior por intermedio de las s^^tiles fibras y mem-
brana protectora de la.masa encefálica, a través de sus mi-
riadas de células y tendrían por objetivo impulsar el de-
sarrollo de las facultades de entender, ver, oír, oler, hablar 
y gustar. 
Las corrientes eléctricas irradiadas hacia el corazón, 
(bomba de recepción y expulsión), serían acogidas por él, 
con la finalidad de diseminarlas en todo el cuerpo por 
medio de la sangre y por conducto de la complicada made-
ja de arterias y venas para ayudar a construir nuestros 
órganos y humores. Sus pulsaciones produciríanse en for-
ma matemática al encontrarse las ondas vitales enviadas me-
tódicamente por la batería central con las corrientes san-
guíneas lanzadas por el corazón hacia la cabeia. Las alu-
didas acelerarían.«? en caso de que la máquina cerebclar 
sufriese trastornos; que esta misma o la cosmología local 
desplazaran hacia la caja receptriz (corazón), subitáneas o 
duples cantidades de electricidad,(fiebres), o padeciese 
fuertes conmociones de orden emotivo o mental, etc. 
Sin embargo, uno de los roles preeminentes estaría a 
cargo de la espina dorsal. Por su médula descenderían im-
portantes cantidades de la energía eléctrica cerebelar. Con-
fundida con la substancia gris suya, haríala circular por la 
prodigiosa red de nervios siendo ellos los agentes transmi-
sores del impulso motor de los músculos. 
Por lo dicho, fácil resulta colegir que LA ELEC-
TRICIDAD SERIA LA CAUSA PRIMORDIAL DE LA 
ENERGIA ANIMICA, EMOCIONAL E INTELECTUAL 
HUMANA. 
* 
# * 
APROXIMADO CUADRO DEL SISTEMA ELECTRICO 
HUMANO 
La aproximada forma en que estaría organizado el por-
tentoso sistema (le electricidad encerrado en el cofre huma-
no, podríamos presentarlo de la siguiente manera: 
nía central; el cerebelo. 
Receptores principales: el corazón, la cabeza y la colum-
na vertebral. 
Válvulas de escape: la boca, los ojos, la nariz, el cabe-
llo, y todas las extremidades del cuerpo, como ser los geni-
tales, la lengua, los dedos, los pezones, etc. Los poros tam-
bién serían sutiles puertas de desfogue. 
El estómago constituiría la gran base de elaboración de 
los combustibles que, transmutados, ayudarían al mejor fun-
cionamiento de la batería general. Al ser ingeridas por los 
individuos las substancias nutritivas que, en mayor o menor 
grado, están dotadas de su propia electricidad y de la que 
reciben de 1a, cosmología local, lo mismo que de los minera-
les que componen a ésta y a todo organismo, sufrir ían una 
rápida trituración y descomposición. De la análoga mane-
ra que los minerales en bruto pasan por diversos procesos 
para que extraigan de ellos el oro, la plata, el cobre, etc., el 
proceso estomacal, ayudado por la Química Natural, sepa-
raría y alearía los diferentes ingredientes constitutivos de 
las materias ingeridas, preparando así los elementos princi-
pales: electricidad, gases, ácidos, minerales, grasa, azúca-
res, sales, líquidos, etc. para alimentar la batería vital car-
dinal y lograr de tal modo el perfecto funcionamiento del in-
tegral sistema vital-individual. De esta manera el cuerpo 
humano constituiría algo así como una inmensa fábrica de 
substancias químicas en continuo movimiento, que por medio 
de especiales tuberías, dispersaríanse en toda su estructura 
c e l u l a r suministrando a los tejidos la energía que necesitan 
0 el material imprescindible para la constitución y desdo-
blamiento de sus mismas células. 
Sabido es que la existencia de todos los seres depende, 
en gran parte, de los comestibles. De poco o nada le servi-
ría a un individuo tener en su organismo una flamante 
latería eléctrica en función si no contara con la colaboración 
de las materias nutritivas. Si él dejara de comer, podría pro-
longar su existencia cuarenta y tantos días más, es decir, 
mientras se va (justando paulatinamente la energía aními-
ca que lo sostiene. Pero, agotada ésta, el soplo vital extin-
guiríase POR FALTA I)E COMBUSTIBLE, y de inme-
diato fenecería. 
Está comprobado que los alimentos considerados como 
de primer orden son los frutos y legumbres que pueden in-
gerirse críalos lo mismo que los huevos y la leche. Y el se-
creto residiría en que ellos conservan su energía vital (elec-
tricidad) en estado VIVO, cualidades excelentes que pueden 
transmitir a los seres que los aprovechan, restableciéndoles 
su salud y fortaleciéndolos. 
Por otra parte, es natural que si la maquinaria orgáni-
ca vital funciona gracias a cierta proporción de combusti-
ble, cuando a ésta se le introduce más de lo necesario se ve-
rá obligada a t rabajar el doble, causando así varios tras-
tornos en el sistema total y provocando el mayor número 
de enfermedades. Es por dicho motivo que la salud humana 
depende en grado sumo del buen funcionamiento estomacal. 
De más está decir que si lo ingerido encuéntrase descom-
puesto, los males que acarreará serán superiores. 
El excedente de material inservible o sea el bagazo, re-
siduo o escoria, tiene que ser expulsado por sus respectivos 
orificios. 
Así veremos que todos los centros de acción vital, por 
pequeños que sean, arrojan los desperdicios por sus diversos 
agujeros. Los residuos de la fragua de elaboración de com-
bustibles (estómago), son los excrementos y la orina; los de 
los focos visuales, las lágrimas y las légañas; los de la men-
te, garganta y órganos sexuales, las mucosidades; los de los 
oídos, la cera, etc. El sudor expelido por los poros también 
cumpliría con su comisión en el total concierto, lo mismo 
que los gases que salen por la boca y el recto. Aquél, lim-
piando además, a las mimisculas aberturitas de la piel, evi-
taría su obstrucción por las suciedades, manteniéndolas en 
magnífico estado para que puedan absorber sus alimentos 
cósmicos, a la par que arrojar el excedente de electricidad 
orgánica. 
Si los elementos sobrantes reseñados no pueden ser ex-
pulsados al exterior, sobrevienen complicaciones que afec-
tan a cada parte o al sistema general electro-vital. 
No podemos dejar de mencionar la decisiva coopera-
ción de los demás .órganos en el funcionamiento corporal 
total. 
El hígado brinda la bilis necesaria para que se desha-
gan con rapidez los alimentos; los ríñones coadyuvarán a la 
fabricación de los alcaloides en la orina, etc. 
Respecto del bazo, conducto por donde corren los flui-
dos de la economía integral, hemos hecho personales obser-
vaciones y parece ser que él es el receptor y transmutador 
de todos los gases. Cuando éstos se acumulan con exceso en 
su interior, prodúcense fuertes dolores, agudizándose al 
máximo al aumentar su volumen. Las punzadas tórnanse 
más terribles cada vez que se respira, llegando su paroxismo 
hasta producir helados sudores frontales. Poco a poco van 
saliendo los gases por la boca y el recto, y después de algu-
nas horas o días de real sufrimiento, las oleadas de vapores 
en huida, van aliviando al bazo de su carga y a la persona 
que padece los efectos, de- los dolores. 
Notamos también que los susodichos gases cobran supe-
rior densidad cada vez .que se tiene un disgusto, como si el 
hígado, al secretar la bilis, dejase escapar, conjuntamente, 
algunas de las materias volátiles mencionadas, en mayor 
porcentaje, aventándolas sobre aquel recipiente. 
# 
* # 
LA ELECTRICIDAD ATMOSFERICA TAMBIEN ALI-
MENTARIA A LA PILA ELECTRICA-CEREBELAR 
HUMANA 
Del mismo modo que los altos árboles o prominentes 
cumbres y escolleras atraen hacia sí la fuerza desatada de 
los rayos, la cabeza humana, antena prodigiosa, cúspide 
máxima de la erecta columna dorsal, atraería hacia sí la elec-
tricidad cósmica, que penetraría con mayor fluidez a la pila 
eléctrica-cerebelar, por las ranuras que encajan las respec-
tivas partes craneales. 
El hombre y la mujer, que poseen como imico privilegio 
la facultad de caminar con los pies llevando la espina verte-
bral COMPLETAMENTE VERTICAL, deberían la espe-
cífica cualidad que los caracteriza de pensar y hablar, a este 
hecho transcendentalísimo que les permitiría captar por me-
dio del cerebro, ondas de energía cósmica que en forma ra-
dioactiva actuarían dentro de sus cabezas realizando tales 
maravillas. 
Otros focos de receptividad eléctrica serían los poros, 
los oídos, la boca y la nariz. Las plantas de los pies tendrían 
la misión de absorber con mayor fuerza que cualquier otra 
porción corporal, la electricidad que arroja nuestro Plane-
ta para su propia defensa, y regándola en toda la estruc-
tura humana, dotaríanla también de la idéntica malla pro-
tectora contra los enemigos comunes: los rayos cósmicos. 
Al unísono, los aludidos pies servirían a manera de alambres, 
de punto de conexión entre cada individuo y la tierra. Por 
medio de ellos vaciaríase en el pavimento la abrumadora 
carga de electricidad estática recibida del exterior que fuera 
condensándoseles en el organismo entero. ( 1 ) . 
Hemos constatado que determinados individuos, toman-
do con una mano el alambre de la radio que sirve para cap-
tar las ondascortas, para lo cual tiénese que conectar con 
cualquier objeto de hierro, lo hacen con mayor eficiencia 
que el mismo metal, es decir, obtienen idénticos o mejores 
resultados sirviendo personalmente de antenas. Esto no es 
de extrañar ; en el Brasil, un hombre rústico se quejó ante 
numerosas personas, de que casi estaba loco, pues día y no-
che oía la música del mundo entero y las habladurías (con-
ferencias) transmitidas en múltiples idiomas por él desco-
nocidos. Dicho campesino era una antena viva, tremenda y 
reveladora de las cualidades receptoras mencionadas. 
(1) Lo idéntico acaece con los Arboles. Sus ramalajes repl«. 
tos de innumerables puntas o ganchos, atraen la electricidad cós-
mica, en tanto sus raíces chupan la savia terráquea al mismo tiempo 
que descargan en el su-elo su excedente de electricidad. Cosa simi-
lar (pasaría con todos los animales y objetos. 
« • 
¿ES LA ELECTRICIDAD EL ORIGEN DE LA VIDA Y 
DE LA MUERTE? 
Es de suponer que si el sistema) de hilos conductores de 
la electricidad humana (nervios), se descompusiese o que-
mase parcialmente, sobrevendrían las enfermedades o el de-
bilitamiento local o general propicio al desarrollo de las mis-
mas. 
¿Cómo podría operarse tales cosas? ¿Sería debido a 
curto circuitos producidos por el choque de dos fuerzas de 
cargas contrarias, que al lanzar chispitas incendiarían las 
porciones de tejidos celulares, dando margen a su descom-
posición o a la de la sangre? ¿O tendrían por causa los po-
tentes bombardeos cósmicos, emanaciones de radio o energías 
misterioras que invaden la atmósfera que al penetrar en un 
momento dado en el organismo, obligaría a determinado 
núcleo de células y a su vez a los átomos humanos a desin-
tegrarse, a perder su estado normal? 
Sea por una u otra razón, si la pila eléctrica cerebclar, 
debido a su incesante actividad, sufriese un rápido desgas-
te, las personas vivirían menos, y si la aludida pila genera-
dora de las corrientes susodichas se extinguiese, como lógica 
consecuencia, cesarían instantáneamente de vivir. La existen-
cia suya dependería, pues, de la mayor o menor conservación 
DE SU POTENCIAL ELECTRICO CEREBELAR. 
Por otra parte, debemos reflexionar en el hecho com-
probado de que el cerebro vive quince minutos después de 
que el corazón cesa de f uncionar, no obstante verse priva-
do de la corriente sanguínea que éste le envía y que según 
afirman, necesita para subsistir, y ello deberíase a que en él 
reside-el foco vital matriz. Es de ahí que obsérvase que 
cuando un individuo va a fenecer, primero enfríamele las 
extremidades y poco a poco, las secciones superiores ctel 
cuerpo, continuando el ininterrumpido proceso. Si del cerebe-
lo parten los hilos irradiatorios hacia todos los puntos del 
organismo, natural es que resulte así y que el postrer reduc-
to en paralizarse sea el cerebro, por ser él, como sugerimos 
antes, el que imparte los flúidos eléctrico-vitales. 
Al respecto, es también bastante aleccionador el caso de 
que cuando a un ser cualquiera le cortan la cabeza o hié-
renle el corazón, de súbito muere, no aconteciendo así si cer-
cenan algún otro de sus miembros, verbigracia los pies, las 
manos, etc. 
# 
m * 
LA ELECTRICIDAD EXPANDI RIASE EN EL ORGA-
NISMO DEBIDO A UN PROCESO INTER-ATOMICO 
¿De qué manera expaudiríase y actuaría dentro de los 
individuos la electricidad absorbida por sus organismos en 
ondas cósmicas o por los alimentos? 
Creemos que ello podría explicarse por lo que nosotras 
denominamos ta dinámica - de Jos átomos. 
Nadie ignora que éstos están constituidos por electro-
nes que giran al igual que microscópicos satélites alrededor 
de un núcleo integrado por iones y protones que, por sus 
cualidades positivas, ejercen sobre aquéllos, cargados ne-
gativamente, decisivas influencias magnéticas. 
Pues bien, al penetrar al interior del cuerpo el flúido 
exterior en estudio, los primeros núcleos atómicos que en-
contraran en su camino atraeríanlo vertiginosamente y, en 
la misma forma, tomarían de él lo que necesitaran para for-
tificarse. Simultáneamente los electrones, acelerando sus ra-
pidísimos continuos movimientos en torno a su centro de 
atracción, expulsarían el excedente de la electricidad intrusa, 
lanzándola de inmediato hacia otro átomo. Este, a su vez, 
aumentando sus idiosincráticas propiedades radioactivas, 
realizaría lo idént ico con el congénere vecino quien despla-
zaría su acción con el subsiguiente, y así sucesivamente. De 
ese modo el elemento móvil iría circulando, a través de los 
filamentos de cada célula, por todo el organismo, restauran-
do las partes debilitadas, reconstruyendo los tejidos rotos o 
reemplazando a las células muertas. El resto de la electri-
cidad entrometida, saldría de nuevo al exterior por medio de 
los puntos de desfogue aníeriormente citados. Tal proceso 
no se interrumpiría jamás, salvo que la batería cerebelar hu-
mana cesase de funcionar, vale decir, que el individuo mu-
riese. 
Sería el mismo mecanismo que, a nuestro juicio, opera-
ríase en el proceso de la Luz. La electricidad transmitida, 
en sucesivos desplazamientos, por los átomos de las carnadas 
cósmicas superiores a los de los estratos etéreos inferiores, 
y. éstos, traspasándosela a los de las capas de más abajo, etc., 
irían produciendo ininterrumpidas ondas por todo el Orga-
nismo Universal, llegando a cada uno de los mundos, inclusi-
ve el nuestro, en forma de radiaciones luminosas. 
Los Astros, a su turno, absorberían por medio de sus 
moléculas, las corrientes eléctricas puestas en juego en el es-
pacio haciéndolas circular, de átomo en átomo, por su en-
tera estructura. Una vez que tomaran de aquellos fluidos 
errátiles 1a. fuerza vital necesaria, impregnando, de paso, a 
todas las criaturas suyas; tornarían a expulsarlos hacia afue-
ra devolviéndolos al Cosmos. Y así sucesivamente, en incesan-
te giro y por medio de la dinámica de los átomos, repetiríase 
el fenómeno lumínico eléctrico-ondulatorio, a través de los si-
glos, de tal suerte que la gravitación e intercambio de ele-
mentos vitales entre todos los orbes y sistemas siderales, se-
rían recíprocos y perennes. 
# 
# * 
LA ATRACCION SEXUAL SERIA OBRA DE LA 
ELECTRICIDAD 
La atracción sexual engendi'aríase por la gravitación de 
fuerzas electromagnéticas, positivas y negativas, que en gra-
dos proporcionales estuviesen concentradas o circulantes en 
el organismo del hombre y"la mujer, (macho y hembra). 
Cuando dos seres del sexo contrario poseyesen potencia-
les orgánico-vitales de cargas opuestas, experimentarían im-
perativa atracción, siendo ésta mayormente sensual e instin-
tiva, al no estar aquéllos debidamente equilibrados por las 
fuerzas mentales. Al hallarse las energías aludidas en niode-, 
rada discordancia, tenderíase entre ambos, en gradaciones 
armoniosas, las corrientes simpáticas y, al encontrarse di-
chas fuerzas en 'igualdad de condiciones, es decir, cuando 
los dos cuerpos humanos tuviesen cargas semejantes o pare-
cidas, sentirían mutua repulsión o repelencia: mujeres más-
culas son rechazadas por los varones quienes experimentan 
antipatía por tal singularidad. Los hombres femeninos re-
sultan resistidos por las hembras normales y, los entes de 
débil temperamento raramente se atraen entre sí. En suma, 
las atracciones sufridas por personas de diverso sexo estarían 
condicionadas conforme el mayor o menor potencial electro-
magnético que entre las diferentes gamas poseyesen sus res-
pectivas humanidades. 
El Deseo produci ríase por la demasiada acumulación 
en el organismo de energías vitales, (electricidad, gases u 
otras substancias desprendidas de la misma) que, por falta 
de ejercicios físicos y espirituales fuesen quedando rezaga-
dos en el interior, pugnando por encontrar su necesaria vál-
vula de escape. 
Fluidos eléctricos condensados en el cerebro y en la 
médula espinal, descenderían por la complicada red de ner-
vios y arterias pasando de una célula a la otra, inundando 
al cuerpo v¡ buscando luego su puertade salida, hallaríala 
en el sexo. 
La imperativa necesidad genésica exacerbaríase por 
medio del pensamiento, de la vista, el olfifto, de ondas de 
calor en desplazamiento que incentivarían los instintos o del 
simple contacto entre la mujer y el hombre. El acto carnal 
serviría como un desfogue, una descarga del exceso de elec-
tricidad almacenada en el organismo. De ahí el goce sano y 
natural que se experimenta durante esos instantes en que 
un sencillo mecanismo humano libra a los seres de su vehe-
mente presión interior. (2). 
Los espasmos de voluptuosidad podrían traducirse por 
vibraciones eléctricas de cualidades especiales que circula-
rían en momentos propicios o por escapes gaseosos de indén-
tica índole, es decir, de la misma electricidad en fuga. 
(2) Es do suponer que sin tales obligados desfogues, la mayo-
ría de los conflictos matrimoniales quedarían insolubles y los inás 
feroces rencores liarían convertirse al hombre y a la mujer en de-
testables enemigos. Gracias a dicha imperiosa necesidad orgánica, 
muchos cónyuges separados por hondos resentimientos u odios pro-
fundos, suavizan sus disgustos, fingiéndose amores y mutuamente 
toléranse, aunque después de logrados los desahogos corporales an-
siados, vuélvanse otra vez "como perros y g a t o s " . 
Cualquiera puede comprobar por sí propio las siguien-
tes experiencias : 
l.o Cuando dos seres de sexos opuestos sufren recípro-
cas atracciones, llamadas amorosas, estréchanse las manos, 
de inmediato prodúcense en ellas suaves y agradables co-
rrientes de electricidad que las une y liga, podría decir-
se, más férreamente. Los dedos, que como dijimos antes, son 
como pequeños alambres por donde circula la electricidad 
y escápase por sus puntas, al apoyarse en las respectivas 
palmas de ambos, originan dichos fluidos fusionadores for-
mando una sola corriente. 
2.0 Al encontrarse las miradas amantes, los ojos, (pun-
to de desfogue), pénense brillantes, enriéndense en llamas 
misteriosas, mientras tienden invisibles hilos de electricidad 
que se entrelazad mutuamente haciendo que las pupilas 
(aberturas por donde fluye la luz interior), permanezcan en-
clavadas unas en las otras y, en ocasiones, las aludidas on-
das penetran hasta la recóndita raíz de las entrañas. Es de 
ahí la recíproca influencia que experimentan los enamora-
dos, pues sus fluidos cerebelares electromagnéticos intercám-
bianse, primando las emociones e ideas de éste sobre aquélla 
y viceversa. 
3.o Si juntan sus bocasr opérase similar fenómeno: los 
labios quedan prendidos entre sí, generando los besos raras 
corrientes eléctricas que circulan por el organismo con fuer-
tes vibraciones acariciantes. Lo idéntico acontece, pero ple-
no de mayor violencia, con las lenguas. Estas balizan, al es-
tar atadas, una especie de labor sexual. Cosa "parecida se 
efectúa si la boca y la lengua masculina succiona la pun-
ta del seno femenino. Al respecto debemos informar que el 
amamantamiento resulta, un placer debido a que cada chu-
pada que el niño prodiga al pezón, experiméntanse en todo 
el cuerpo, agradables ondas de voluptuosidad que parten 
del mismo pecho al sexo. Es posible que sin este atractivo, 
la mayoría de las hembras (no podemos decir mujeres, por-
que éstas poseen un alto sentido del deber maternal) que 
pueblan el mundo, evitarían la crianza directa de sus hijos. 
4.0 Cuando se acarician las cabezas, sobre todo la por-
ción trasera del cerebro, pónese de manifiesto la condición 
eléctrica del cabello, en especial si es corto. Al sentir el con-
tacto de los dedos, cada pelo erízase mientras descienden 
por la nuca, particulares ondas vitales. 
Es sabido que la electricidad estática acumulada en to-
das las cosas, tiende a escaparse por puntas agudas, bordes 
afilados e hilos muy delgados. De ahí que indúcese que el 
pelo que recubre al cuerpo humano, (lo mismo al de los ani-
males), serviríales para el mismo objeto y que, los lugares 
de mayor escape del nombrado elemento, estarían más po-
blados de vellos y cabellos, variando el largor o abundancia 
de éstos según la necesidad de cada individuo, porque unos 
contendrían más potencial eléctrico o poderes de recepción 
que otros (3). Además, toda hebra de pelo tendría a su vez 
la función de atrapar algo de las ondas eléctricas atmosfé-
ricas y conducirlas al cráneo, quien las depositaría en su 
.propia base. 
Ahora bien, dichos fenómenos ocurren de manera más 
vivida en los calurosos meses del año. Es precisamente en 
la estimulante primavera y durante la estuosa etapa del 
verano cuando cobran también mayor fuerza, tornándose de-
cisivamente imperativas las necesidades genésicas, época en 
que el organismo animal recibe superiores cantidades de 
energía eléctrica cósmica. 
(3) Para librar a los aeroplanos de la electricidad estática pro-
ducida en ellos por cualquier causa, se les ha dotado de un alambro 
muy fino que cuelga de la pa r t e posterior. Por él escápase gra-
dualmente la aludida, evitando así la acumulación <V cargas de 
alta presión y las chispas consiguientes. 
/TENDRIAMOS EN LA ELECTRICIDAD EL ORIGEN 
DE LAS PRISTINAS CELULAS VIVIENTES? 
El apogeo de la electricidad femenina manifiéstase en 
lo» días preliminares y ulteriores de la menstruación en los 
que la mujer adquiere superiores poderes de atracción con 
relación al hombre. Sus ojos brillan con raros y magnéticos 
fulgores y la capacidad emotiva y sensual agudízanse en ella. 
El período mensual de la aludida es también un motivo de 
desfogue de su exceso de electricidad orgánica, pudiendo 
constatarse que por tal causa posee, (por regla general pues 
los casos contrarios son menos abundantes), mayores facul-
tades para resistir el imperativo genésico con respecto a los 
individuos del sexo opuesto. De todas maneras, ella necesita 
también del acto genital y está comprobado que si no lo rea-
liza en forma normal, la neurastenia o histerismo crónico ha-
cen presa de su vida tornándola en un ser desgraciado y a 
veces insoportable. Las solteronas, salvo exiguas excepcio-
nes, constituyen una confirmación de lo expuesto. 
El hecho de que la mayoría de ellas sean irascibles, egoís-
tas, envidiosas, vengativas y crueles, provendría de la conten-
sión forzada de sus funciones sexuales que oblígalas a mante-
ner el desquiciante congestionamiento del excedente de la 
electricidad suya en el interior del propio organismo. La con-
tinua contrariedad de no poder dar rienda suelta a sus ins-
tintos, sin traba alguna como las demás congéneres, prodú-
celes una especie de desasociego psíquico y corporal. La cons-
tant e angustia ocasionada en todo su sér por las acaloradas 
materias internas que pugnan por salir y el pensamiento 
acongojante de no tener la natural cooperación del órgano 
masculino necesario para tal acción, prodúceles cierto des-
equilibrio mental, viéndose presionadas a buscar hasta los 
más audaces medios a su alcance para, lograr el desconges-
tionamiento de los aludidos elementos perturbadores. 
Por su parte el hombre presenta el caso suyo en forma 
parecida al de la mujer, pero no igual, pues posee la carac-
terística resaltante de que su desahogo eléctrico-vital 110 só-
lo es orgánico general, sino de orden cerebro-espinal. 
La columna vertebral sírvele a modo de tubo conductor 
hacia los vasos genitales de las materias espermatozoides 
que, al vaciarse en el recipiente femenino júntanse con el 
óvulo procreatriz arrojado por los ovarios, fecundándolo. 
Así como los iones y protones que son fuerzas electro-
positivas y negativas al juntarse entre sí originan el núcleo 
de los electrones que agrupados a su alrededor dan vida a 
los átomos y éstos a su vez, al reunirse, crean a las molécu-
las que a su turno, y siempre bajo la égida de un poder de 
gravitación, congréganse para constituir a las células, el es-
permetazoides posiblemente cargado de especial electricidad 
por provenir directamente de la Central Eléctrica Cerebelar 
o ser tal vez alguna composición más negativa que positi-
va, al ser ATRAIDOpor el óvulo, al parecer formado por 
materiales donde entran más elementos positivos que nega-
tivos, pero de poderes magnéticos decisivos, experimentaría 
un choque. Debido a la colisión susodicha y al igual de lo 
que ocurre con las nubes de cargas opuestas que al encon-
trarse violentamente, crean al rayo, produciríase una chis-
pa que aprisionada por el óvulo, pasaría a constituir la lla-
ma o el soplo vital del mismo, gestando, con la, fusión de los 
elementos en desfogue, la célula inicial del embrión humano 
que luego iría bipartiéndose hasta constituir el feto (4). 
(4) En el Trópico, tuvimos ocasión de ver un hecho singu-
lar y muy sugerente, por cuanto podría tener alguna relación res-
pecto del proceso del fenómeno vital en estudio: acercábase la 
tempestad y la atmósfera cargada de electricidad aumentaba por 
minutos su presión. No tardaron en desatarse fuertes vientos hu-
El hálito anímico de éste alinientaríase en la matriz con 
la propia electricidad sanguínea de la mujer durante su des-
arrollo, y por medio de la de la leche al salir a luz conver-
tido en una criatura. 
Es muy llamativo el hecho de que el jugo lácteo prin-
cipia a producirse, al término del embarazo, bajo el estímu-
lo de la glándula pituitaria, situada en la base del cráneo. 
Respecto a la integración de elementos positivos y ne-
gativos disímiles en las substancias procreatrices femeninas 
y masculinas, creemos encontrar una prueba en el hecho re-
saltante de que siempre los seres de opuesta contextura fí-
sica y psíquica so atraen. Los altos buscan a las ba jas ; los 
gordos a las delgadas; ios de carácter violento a las de sua-
ve y débil temperamento; los frivolos a las ordenadas y ra-
zonables; etc. y viceversa. Es así cómo los individuos for-
jados de mayor cantidad de elementos electro positivos que 
negativos, buscarán a las que poseen superiores sumas de 
materias electro negativas que positivas, porque son seres 
complementares y en el mundo todo tiende a un armonioso 
equilibrio. 
Por otra parte, se ha observado que las mujeres de re-
cias condiciones varoniles, sienten profunda antipatía por 
los hombres. «En cambio, buscan para sus desfogues sexuales 
a las congéneres de temperamento débil. Lo idéntico acaece 
con los del sexo masculino, ya que hay hombres con cuali-
racanados que, a su paso Jiacían quejarse y crugir la elástica ar-
mazón de los ftrboles. La profusa copa de uno de estos ejemplares 
"botánicos sacudíase violenta, lanzando ayes de pro tes ta . Con el 
compás del movimiento, dos de sus ramas frotábanse entre sí. El 
continuado roce ¿izólas .entrar en calor, no tardando en operarse 
el milagro: una hermosa chispa saltó de ellas provocando su par-
cial incendio. Es decir, apenas vastó que por el refregamiento y 
recalentamiento de ambas partes en función generárase «1 tercer pro-
ducto que dió por resultado la aparición de la maravillosa l lamita 
vital. 
tiack's femeninas que evitan todo trato carnal con las hem-
bras, en tanto tienen amores con los varones fuertes. Ello 
resultaría fácil de explicar si buscamos la solución en las 
leyes naturales. De esa suerte aparecería como un proceso 
puramente lógico, ya que sería un fenómeno físico basado 
en la ley fundamental de las cargas eléctricas: los cuerpos 
de cargas opuestas SE ATRAEN; los de cargas semejantes 
REPELENSE. 
Lo idéntico podría aducirse del engendramiento de la 
prístina célula viviente, ya que ésta sería creada con subs-
tancias dispares pero a la vez complementares, energías vi-
tales electro negativas - y positivas que, combinadas armo-
niosamente logran plasmar el asombroso protoplasma del 
embrión humano. 
¿Es en realidad, la Electricidad el elemento máter de 
•la Vida y de la Muerte? ¿Estamos en vías de resolver tales 
problemas ? 
Es posible. 
« 
* # 
LA ELECTRO-NUTRICION NATURAL ALIMENTAN-
DO A LAS CELULAS HUMANAS, AYUDARIA A 
DETERMINAR EL SEXO E IMPRIMIRIA LA MANERA 
DE SER DE CADA CUAL 
Natural es que con la fusión de dos elementos celulares 
disímiles pero. complementares, como el espermatozoide y 
el óvulo, al crear un huevo o sea el punto de partida de un 
nuevo ser, se mezclen también en el producto engendrado, 
las características de los procreadores. 
Es de suponer que tanto el espermatozoide como el 
óvulo sean componentes de elementos positivos y negativos 
en los cuales estén condensadas todas las peculiaridades del 
padre y de la madre sobresalientes en el instante carnal. 
Claro está que los dichos materiales que constituyen la subs-
tancia procreatriz masculina y femenina divergerían en la 
forma y cantidad de ingredientes de diversas modalidades 
que entrasen en la composición de cada una de ellas; que 
lo que a ésta le sobrase, a la otra le faltase y viceversa. De 
ahí que ambas se complementan. 
Tan debe ser así que observando el proceso se vé que 
aunque el hombre 110 tiene ingerencia en el desarrollo del 
feto ni duranle la crianza del niño, ya que éste en el primer 
caso aliméntase con la sangre materna y en el segundo, con 
la leche de la misma, el hijo siempre hereda, alguna o más 
cualidades o defectos paternos. 
Así pues, los descendientes heredarían las condiciones 
morales, intelectuales o físicas de sus progenitores, según el 
mayor o menor grado de potencial eléctrico representativo 
de dichas índoles, invertido en el acto de la posesión, por 
uno y otro. En caso que el potencial aludido desfogado por 
ambos fuese equivalente, el niño heredaría las cualidades y 
faculiades de los dos, produciéndose en él, una combinación 
armoniosa y plena, de los elementos procreatrices. 
Para mejor aclaración pasaremos una revista al proceso 
en estudio: 
l.o En la génesis del embrión humano entrarían como 
componentes las substancias electro-negativas y positivas 
masculinas, (espermatozoides), y las electro-negativas y po-
sitivas femeninas, (óvulo). 
2.0 Durante el desarrollo del feto, la célula inicial pro-
seguiría multiplicándose gracias a la sangre materna y a 
la propia electricidad acarreada por la misma desde su pun-
to de origen: el cerebelo, que al unísono alimentaría a su 
hálito vital (alma). 
3.0 Al ver la luz el nuevo ser continuaría nutriéndosele 
el cuerpo con la mencionada sangre progenitora femeni-
na transformada en leche gracias al estímulo de la glán-
dula pituitaria situada en la base craneal, la cual sumi-
nistraría la electricidad necesaria para proseguir alentando 
en él, el soplo de la vida. 
Ahora bien, como el feto aliméntase de la sangre mater-
na y ésta enriquécese con las materias alimenticias con que 
la mujer se nutre, es lógico que la sangre aludida, debido 
a las cantidades de átomos especiales que han entrado a 
constituirlas, impongan en el infante en gestación y en el 
recién nacido, características particulares que lo predispon-
gan a desarrollar tal o cual modalidad o sexo. 
De lo antedicho derivaríase que los comestibles ingeri-
dos por la madre durante el embarazo y la crianza, y por el 
mismo niño después de la lactancia, variando las cualidades 
y defectos transmitidos por la herencia, gravitarán en la 
manera de ser de cada cual. 
Es decir, la idiosincrasia de cada persona dependerá 
de su propia materia constitutiva y en ello tendrían decisi-
va participación no sólo los ingredientes traspasados por los 
padres, sino también, como acabamos de sugerir, los alimen-
tos consumidos por el mismo individuo. 
Nadie ignora que toda substancia nutritiva posee pro-
piedades disímiles y que el comer o beber determinadas por-
ciones de una especie u otra, produce en el organismo tales 
o cuales efectos, malos o beneficiosos para la salud. Unos 
ayudarán a desarrollarse normalmente a los huesos librán-
dolos del raquitismo, otros a engordar, a enriquecer la san-
gre, a fortalecer y mejorar la vista, el cerebro, etc., e in-
cluso a emblanquecer como esa planta africana que torna 
albinos a los negros, etc. 
¿Por qué sucede esto? ¿Qué causa da por resultado di-
chas modalidades? Sin duda alguna deberíase a que cada 
uno de los alimentosmencionados compondríase de diferen-
tes clases de elementos atómicos o éstos no estarían combi-
nados en análogas proporciones dentro de los líquidos, ve-
getales, animales o minerales, por haberse nutrido también 
de opuestos elementos. Además, éstos con relación a aqué-
llos, recibirían mayores o - menores influencias del sol, 
de las lluvias, vientos o fr íos; de los terrenos calcáreos, are-
nosos, arcillosos, ferruginosos, etc.; de las salóbregas aguas 
del mar, de la dulce linfa de los ríos o de los fangales, etc., 
adquiriendo por ello particularísimas cualidades que al 
transmitirlas en especiales sumas, determinarían no sólo el 
fu turo carácter y sexo del ser en gestación, sino también 
fundamentales transformaciones biopsicológicas en los indi-
viduos ya organizados. 
Por otra parte, no sería del todo imposible que al inge-
rirse substancias alimenticias de opuestas partículas atómi-
cas produjérase en el estómago, que es la f ragua de elabora-
ción, un proceso de combinación maravilloso. Por ejemplo, 
algunos de esos elementos ya en combustión, desmembración 
o aleamiento, gravitarían de tal modo en los demás compo-
nentes que, con una formidable acción de bombardeo po-
drían provocar la desintegración o descomposición de los 
átomos cambiándoles su estructura ê idiosincrasia; trocán-
dolos en átomos de otras substancias a que ellos no perte-
neciesen o dotándolos de propiedades radioactivas que pu-
diesen cooperar a la constitución o restauración de las célu-
las. 
Claro está que ello traería por consecuencia, al regarse 
por todo el cuerpo, por medio de la sangre, especiales mu-
taciones en el organismo humano. 
De esto resultaría que la inmensa muchedumbre que 
puebla el planeta no es uniforme, ya que por las causas se-
ñaladas sus respectivas constituciones serían totalmente 
diversas. 
Como el asunto alimenticio viene desde los albores de 
la humanidad, los seres han ido variando a través de las 
edades debido a que las substancias nutritivas, con motivo 
de las mutaciones climatéricas y en la era presente, descal-
cificación y desnitratización de los terrenos, etc., también 
vienen sufriendo profundas modificaciones. 
Además, unos se alimentan de los productos del mar, 
otros de la caza, de los frutos naturales de la tierra o de los 
producidos por la agricultura. Estos comen todo cocinado, 
aquéllos, crudo o semicrudo, etc., redundando tal estado de 
cosas en la insensible transmutación de los tejidos orgáni-
cos. 
Si una familia, por ejemplo, que según se sabe trans-
mite de generación en generación a sus descendientes no 
sólo sus hábitos y costumbres sino también su particular for-
ma de alimentarse, come sistemáticamente sólo determinadas 
substancias de nutrición, creará en sus órganos y en su psi-
cología cualidades específicas injertadas por los elementos 
o materias electro-positivas o negativas ingeridas en dichos 
comestibles. 
Pero si esa misma familia superdivídese y dispérsase 
por los amplios ámbitos de la tierra y se ubican en mesologías 
de diferentes climas y producción natural, imponiendo a ca-
da grupo diversa manera de vivir y comer, lógico es que 
ello repercuta en su estructura, mentalidad e inclinaciones. 
Unos serán campo propicio para el desarrollo de tal o cual 
enfermedad en contraste con el metabolismo de los demás. 
Estos1 tendrán más inclinaciones hacia el bien o el mal, a la 
timidez o a la audacia, a la actividad o la flojera, a la amo-
rosidad o a la frialdad, criminalidad o santidad, etc. Eá de-
cir, a pesar de estar constituidos de la misma materia que la 
Naturaleza, variará cada cual debido a las cantidades espe-
cíficas del tal o cuál elemento mezclado en la pasta huma-
na. 
Así, pues, el ser humano viene al mundo con predispo-
siciones físicas y psicológicas ya definidas. Nace bueno o ma-
lo y no es la sociedad la que lo hace de este o de otro modo. 
Con el contacto de la aludida apenas se desarrollarían o 
amenguarían las cualidades congénitas individuales. Los que 
nazcan con superior número de materiales del Mal serán in-
dudablemente inclinados a él. Desenvolverá atributos per-
versos o criminales si una educación especialísima no lo con-
trola y encauza atrofiando en ellos los perniciosos instintos. 
Sucedería lo similar con los que atesoran elementos especí* 
fieos de Bien o una armoniosa mezcla de ambas modalida-
des. 
El hombre viene a la Tierra con condiciones físicas y 
psíquicas particulares marcadamente definidas. La socie-
dad no lo hace porque sí, a su capricho de tal o cual idio-
sincrasia. Apenas, como señalamos antes, cooperará al desple-
gamiento de aquellas inclinaciones naturales predispuestas 
por la herencia y las substancias electro-positivas y negati-
vas con que se ha nutrido, de la misma manera que en con-
tacto de climas propicios ciertas enfermedades latentes ha-
cen explosión e increméntanse. 
# * 
LOS OJOS, FOCOS DE LUZ ELECTRICA 
Conforme las inducciones presentadas al principio de 
esta exposición, la electricidad orgánica tendría sus válvu-
las de escape en todos los poros y en mayor grado en los ori-
ficios y extremidades del cuerpo. 
Las ondas eléctricas aludidas saldrían al exterior en 
cantidades proporcionales, como una defensa del organismo 
contra las fuerzas cósmicas radioactivas, siempre al acecho 
de lograr desintegrar los átomos humanos. 
Sin embargo, como los mencionados fluidos al ser ex-
pelidos hacia afuera no tendrían nada que los detuviera, ni 
captara sus propiedades luminosas, no podrían percibirse. 
No acontecería así con los ojos. Estos, a similitud de las am-
polletas de vidrio que alumbran nuestras habitaciones, se-
rían los focos que aprisionarían los rayos lanzados en su di- • 
rección, por conducto de los nervios ópticos, por la Central 
Eléctrica Cerebelar. La misma función que efectúan los de-
licados filamentos incandescentes colocados dentro de las 
bombillas -artificiales nombradas, que emiten en número in-
contable los electrones que fluyen hacia ellos por medio de 
los tubos o alambres conductores de tales elementos, serían 
la que realizarían los del radiado iris. Las ondas lumínicas 
condensadas en las retinas, manando por la especie de tubo 
que converge al orificio de las pupilas, esparciríanse por esa 
sutilísima red de nerviesillos explayados en el disco del 
ojo que tomando la forma de un diafragma dilátase o con-
trae según la intensidad del fulgor solar. La misión del ór-
gano de la vista residiría en captar, e irradiar con fuerza la 
luz interior, AMOLDANDOLA A LA EXTERIOR. 
Un especial mecanismo ocular, capacitaría a los indivi-
duos a ver por intermedio suyo. 
Es de anotar el hecho, sumamente sugerente, de que 
cuando una persona pierde un ojo, la energía entera de las 
ondas que afluían a los dos globos visuales, concéntrase en 
uno solo, en el que resta, reforzándose así el nervio óptico 
en función. 
Además, se han constatado casos sorprendentes de in-
dividuos ciegos que ven a través,de sus párpados cerrados, 
como si la débil piel que recubre a sus ojos no fuese impe-
dimento alguno para que el fenómeno visual se produjese. 
Natural es que si la pupila, que es la abertura situada 
en el centro del iris, permanece intacta, la luz interna conti-
nuará fluyendo en forma normal, no sucediendo así si por 
ejemplo dicho agujero fuese obstruido por determinada car-
nosidad o por ciertos nerviesillos entrometidos en la espe-
cie de tubo conductor de la electricidad visual, (nervio óp-
tico). De dicha forma, el párpado vendría a ser algo pareci-
do a una transparente cortina. 
Es de suponer que al estar tapados los hoyos pupila-
res, los chorros lumínicos (¿electrones?), que no pueden sa-
lir al exterior por tal conducto, busquen otro sitio por donde 
escapar, por ej. los senos frontales, reforzando y agudizan-
do así los órganos o cualidades intelectivos. 
Tales cosas son dignas de un detenido estudio y al res-
pecto reflexionamos que si fuese posible aprisionar la luz 
quq por todo su cuerpo expele el ser humano, éste aparece-
ríacontorneado por un halo resplandeciente. 
Por otra parte, es fácil constatar que los ojos son los 
reflectores de los estados anímicos individuales. La cólera, 
el odio, la envidia y el desprecio, inyéctanles el fuego de la 
violencia o particulares brillos expresivos de tales bajos sen-
timientos; la ternura, la seda de sus caricias: el dolor y la 
angustia, sus intensas sombras; el amor los dota de miste-
riosos resplandores, en tanto que la pasión o el deseo, enro-
jécelos; el sueño insatisfecho, tórnalos en dos ardorosas bra-
sas. Cuando las lágrimas manan de ellos a raudales, parece 
que pasaran sobre una pareja de ascuas encendidas robándo-
les un poquito de calor, pues siempre salen tibias. Después 
del llanto, las pupilas reflejan la paz recobrada por el es-
píritu sufriente, y si ese lloro saludable no puede brotar, la 
inquietud persiste, manifestándose en los lentes mágicos, la 
angustia interior. 
Observaciones directas nos han dado la convicción ab-
soluta de que mientras los individuos VIVEN, la luz ful-
gura dentro de su par de focos eléctricos visuales de mane-
ra rotunda, pero SI MUERE, de súbito apágase el resplan-
dor que los animaba tornándose ambos ojos vitreos y OPA-
COS. 
Por otra parte, es de anotar que los ojos de los niños, de 
los jóvenes y de las personas que poseen una buena salud, 
fulguran con vivida intensidad en contraposición con los de 
edad madura o senil, debido quizá a que conservan casi in-
tacto su potencial vital. 
Además, hemos constatado que los ojos negros aparecen 
impregnados de superior fuerza y brillo, y son más resis-
tentes para desafiar los rayos del'sol, que los de color ama-
rillo, vérde y azúl pálido, es decir, de todos aquéllos que po-
seen tonalidades claras. Parece que su color obscuro es co-
mo un matiz protector contra las vigorosas ondas cósmicas 
exteriores; que gracias a dicho colorido pudieran concen-
trar mayor cantidad de energía eléctrica visual y que por 
tal motivo, en su interior desarrolláranse, con duple inten-
sidad, las tempestades energéticas. 
La influencia magnética que ejercen algunos de esta 
clase de ojos sobre la psiquis y el organismo de ciertos seres 
es indubitable. Ellos atraen con fuerza increíble, de la idén-
tica manera que el acero se siente atraído por el imán, la 
mariposa por la luz, la tierra por el sol. Y es tal la gravita-
ción de estos lumínicos focos visuales, que al poderoso influ-
jo de sus profundas miradas que penetran hasta la propia 
raíz de las entrañas, logran obtener, sin la intervención di-
recta del órgano procreador, la posesión carnal del ser que 
ama al individuo que los tiene o está preso bajo la t iranía 
imperativa de las dominantes corrientes subyugadoras suyas. 
Los seres así dotados —aunque regístranse algunas ex-
eepciones —son sensuales por excelencia. De alií que. poseen 
el extraño poder de desnudar con la mirada a las personas 
del sexo contrario, de acariciar la piel y de provocar por 
medio de aquélla, en momentos propicios, el desfogue geni-
tal de las mismas, segim lo afirmamos antes. 
Si dicha clase de individuos están dotados, además, de 
la fuerza intelectual, los resultados serán más decisivos. 
Ellos pueden, por medio de la mirada, hacer bajar la vista 
y si es fulminante, paralizar la risa y la palabra de aquellos 
que se les interponen en el camino. Esto también pueden lo-
grarlo los que atesoran en su ser un potencial eléctrico pu-
jante. 
Podríamos añadir nuevas observaciones de orden tras-
cendental, acerca de los ojos. Por ejemplo, después que és-
tos han trabajado durante largas horas sin reposo alguno, 
captando e irradiando la luz de las corrientes recibidas de 
la Central Eléctrica Cerebelar, comienzan a fatigarse. A se-
mejanza de lo que ocurre con las camisas protectoras de la 
luz de las lámparas a petróleo que, con el abuso del conti-
nuo calor terminan por incendiarse, los focos visuales, a 
fuerza de recibir en exceso el calor eléctrico en fuga, irían 
recalentándose poco a poco amenazando con quemar los hi-
los captadores de la luz. Es así cómo la gente desvelada y 
somnolienta siente ardores y picazones en los ojos que-
muéstranse enrojecidos cual si fuesen verdaderas ascuas. 
A medida que el cansancio avanza, la necesidad de dor-
mir va tornándose cada vez más imperativa. Los párpados 
caen con intermitencias sobre los globos visuales tratando 
de protegerlos y evitar que sigan trabajando. Cuando lo-
gran, por fin, cubrirlos férreamente, el individuo duerme y 
el descanso se produce. Durante el sueño se enfrían las bu-
gías oculares OBLIGADAS POR LOS PARPADOS a no 
irradiar luz. l i e aquí la función primordial de estos últimos. 
Mientras los ojos están abiertos, tienen que trabajar , en 
tanto que cerrados por las cortinas parpadales cesan su 
labor, el reposo obra milagros trayéndoles consigo nuevas 
energías para cumplir con su misión de captar y de ex-
pandir la luz por medio de la cual podemos ver y admirar 
las bellezas y horrores del mundo. 
Es totalmente natural que con el sueño economízanse 
las energías visuales y restáuranse las gastadas con largue-
za. Este viene a ser como un poderoso alimento. Si la dura-
ción del sueño es insuficiente, el cerebro y su sistepia de 
irradiación, (nervioso), no reposan lo suficiente y no fun-
cionan con normalidad. El agotamiento, la excitabilidad, las 
perturbaciones intelectivas van produciéndose en las vícti-
mas, aparejando el desgano por el trabajo, el apagamien-
to del espíritu de iniciativa y el malestar general. 
Es posible que si los individuos durmieran lo necesario, 
conservarían en mejores condiciones su capacidad visual, no 
sucediendo así con los que abusan de ella por medio de la 
lectura u otras forzadas actividades en que se necesite f i j a r 
mucho la atención, como el bordado, escritura excesiva, etc., 
y no dejan descansar a sus pobres ojos. El debilitamiento 
o entorpecimiento óptico y aún la ceguera tendrá, como una 
réplica, que producirse. 
Los intelectuales serán los que más sufran las conse-
cuencias antes citadas pues no sólo desgastan la luz ocular 
sino, también la luz mental y como base la energía que ali-
menta a ambas, y que es usada sin moderación. A ello ha-
bría que agregar la acción nefasta ejercida sobre los ojos 
por la utilización extralimitada, de la luz artificial. 
Parece ser que desde la iluminación edissoniana han 
aparecido mayor número de enfermedades en los ojos, gene-
ralizándose la miopía y la presbicia. No es del todo imposi-
ble que ello origínese por el choque de las corrientes eléetri-
cas irradiadas por los glóbulos visuales con las arrojadas en 
su contra por 'los focos de Edison, o más acertadamente, 
por el entrelazamiento de especiales nervicsillos interiores 
oculares, ocasionado por alguna conmoción violenta de or-
den emocional. 
Estudios íntimos acerca de la presbicia nos dieron re-
sultados insospechados. Estando un día acostadas en el cama-
rote de viaje, un rayo de sol, penetrando por un intersticio 
de la ventana, llegó a herir nuestra vista, revelándonos al-
go interesantísimo: la mosca o el puntito negro insepara-
ble que veíamos volando f rente a nuestros ojos, apareció en 
su verdadera figura. No era más que el reflejo de nuestro 
propio iris, a veces duplicado, sobre una especie de vidrio na-
tural formado, al parecer, por un vaho de calor ocular con-
tinuo lanzado por el mismo ojo. Sus vuelos coincidían, ma-
temáticamente, con los movimientos ejecutados de un lado 
a otro, hacia arriba o abajo, por éste. Y, ¡ cosa rara!, la luz 
penetraba a través de los párpados cerrados y dentro de 
él la imagen del radiado disco del órgano visual, ejecutaba 
sus incesantes oscilaciones. Es decir, el párpado cerrado o 
abierto, no constituía ningún impedimento para que el fe-
nómeno visual se produjese, pues nosotras lo veíamos nítida-
mente . 
Más tarde, fuimos a donde un oculista para que nos 
examinara j diera una receta que nos capacitara para 
volver a ver de cerca, pues de lejos mirábamos perfecta-
mente bien. 
Nosdió unos anteojos. Con ellos tuvimos otra sorpre-
sa que nos hizo volver al estudio anterior. Después que los 
usábamos, quedaban los lentes con sus manchas, en especial 
el izquierdo, que es el del ojo enfermo del extraño mal, re-
flejados, como la mosca, en la calurosa atmósfera visual. La 
existencia del estuoso vaho aludido pudimos comprobarla 
con entera facilidad, pues los vidrios quedaban, al ponerlos, 
bastante y momentáneamente empañados. 
Tales experiencias diéronnos hasta cierto punto, la 
clave de la tan difundida dolencia y tenemos la convicción 
que ellas pueden servir de huella o base para ulteriores es-
tudios que traigan como consecuencia beneficios a la huma-
nidad. 
Lo mismo pensamos respecto de lo relacionado con el 
color negro, que dota a los ojos de mayor fuerza y resisten-
cia para soportar los efectos directos de los rayos del sol. 
De ésto podrían derivarse útiles resultados, como por ejem-
plo, ensayar con los albinos teñir de negro o suplantar por 
otras artificiales de color obscuro las blanquísimas cejas y 
pestañas suyas que les impiden ver bien y resistir la vio-
lenta claridad de la luz solar. Es sabido que las pestañas 
protegen a los ojos. Al hallarse ofuscados por la fuerza de 
la luz, basta entrecerrar los párpados para que la ceguera 
cese y a través de los hilos pestañosos que hacen disminuir 
el rigor de los rayos solares, las imágenes surgen claras 
y precisas. 
Ya se han constatado los innegables beneficios que pres-
tan a la vista, en las horas de mayores fulgores fébeos, los 
lentes ahumados, es decir, de tinte pardo. 
Agregaremos a éstas algunas nuevas experiencias en ex-
tremo' sugerentes y aleccionadoras, relativas al matiz obscu-
ro en la piel humana. Los individuos morenos o negros, mu-
jeres y hombres, son más ardorosos o pasionales que los de 
color blanco y, con mayor razón, los que viven en las zonas 
tropicales. Ello parece tener su origen en la capacidad de 
superior atracción orgánica suya, de las corrientes eléctri-
cas atmosféricas regionales, que unidas a las que encierra 
su propio cuerpo darían, por consecuencia, duples descar-
gas radioactivas y acumulaciones eléctricas internas que, a 
causa de no tener potentes válvulas de escape intelectual, 
buscarán los genitales para desahogarse. Es sabido que los 
seres de clima fr ío son de temperamento un poco más apa-
cible que los de ambientes caliginosos, y más tardos de inte-
ligencia. 
Por otra parte, ¿no dimanaría de su matiz la dañina 
influencia que producen en el espíritu y en la carne los tra-
jes de luto? 
EL PROCESO MENTAL TAMBIEN SERIA PROVOCA-
DO POR LA ELECTRICIDAD 
Estando radicada la Central Eléctrica Humana en el 
CEREBELO, lógico es pensar que alguna acción directa 
tiene que ejercer en las demás porciones del cerebro. 
Ya vimos la que realizan los ojos al captar la luz de 
las corrientes de electricidad que t ra tan de escapar por 
ellos. Ahora procuraremos inducir la labor ejecutada por la 
parte superior de la cabeza, al recibir las sucesivas ondas 
cortas o de variados voltajes emitidas en dirección al crá-
neo y a la frente por la pila eléctrica aludida, y que bus-
carían también en aquéllos el sitio por donde huir. 
No hay lugar a dudas que la masa encefálica para algún 
fin determinado estará constituida de su peculiar materia, 
tendrá su forma escarolada como de pistones por donde cir-
culan caldeados vapores destinados a producir el movimien-
to, y permanecerá envuelta en la membrana suya, al pare-
cer "pro tec tora" . Nada de raro tendría que en ella tuviese 
lugar la química de las radiaciones que por medio de las ra-
nuras craneales llegan a su interior, con las emitidas por la 
propia pila eléctrica cerebelar. Tal cosa daría por conse-
cuencia la creación de un ambiente específico para que en 
dicho lugar brillase la luz de la inteligencia o del entendi-
miento individual. 
Corrientes negativas y positivas en eterna movilidad, 
harían brotar en el cerebro, al chocar entre sí en sus accio-
nes y reacciones, las luminosas chispas de la inteligencia 
propiciando el desarrollo de las ideas. 
Es de gran notoriedad el hecho de que cuando el inte-
lectual está creando mentalmente los trabajos que trasla-
dará al papel, experimenta el juego de esos fluidos en ten-
sión que operan en todo su cerebro. Algunas de estas vibrá-
tiles corrientes hacen confluir sus puntas, podría decirse, 
hacia arriba, hacia el propio cráneo. Sin embargo, LA SU-
PERIOR RADIACION ENERGETICA CONVERGE HA-
CIA LA FRENTE. En ciertas ocasiones escúchase el ruido 
producido por tales energías en movimiento. 
Mientras el pensador medita, las dos prominencias que, 
por lo general, realzan ambos de sus costados frontales, bri-
llan con tenues claridades; al concentrar su potencia intelec-
tiva, fórmasele entre las cejas una o más profundas arru-
gas, como protegiendo el pensamiento o conteniendo en con-
densación los fluidos creatricés intelectuales; las venas de la 
frente hínchansele ligeramente y los ojos, perdidos en las 
honduras recónditas, bríllanle con electrizantes resplandores. 
Parece ser que en tales instantes, LAS SIENES reali-
zaran el oficio de expeler al exterior el calor y los gases des-
pedidos por el combustible interior en acción, que también 
fugaríanse por los senos frontales y por las ranuras cra-
neales. A ello deberíase que las improntas estereotipadas en 
el casco o encefalógrafo, puesto sobre la cabeza de los indi-
viduos, según novísimas experiencias, sean registradas mien-
tras éstos no piensan, pues las substancias expelidas por el 
pensador huirían a través de sus cavidades frontales antes 
citadas. A veces, delicadas pulsaciones dejan sentir en las 
sienes su tic tac comó si fuesen parte del mecanismo cro-
nométrico mental. 
Es conveniente anotar que cuando el hombre o la mu-
jer han reconcentrado su pensamiento para encontrar solu-
ción a un problema fundamental o para coordinar las ideas, 
se abstraen por completo del mundo que los rodea. Si en 
dichos momentos alguien se atreve a perturbarlos, sufren un 
violento choque cerebral, y una descarga eléctrica traducida 
en iracundia cae sobre el desdichado. 
Es que las corrientes eléctricas en convergencia mental 
o más bien dicho los hilos por donde éstas fluyen, 8TJEL-
TANSE DE SUBITO, sufriendo el pensador su sacudida, 
con lo que viene a desequilibrarse el proceso mental en ges-
tación. 
Existe, bastante generalizada, la creencia de que los 
individuos dueños de una testa enorme, son los de mayor 
talento. Esto es un grave error, pues abundan los cabezones 
de cortos alcances. 
Pensamos que no será más inteligente el que tenga una 
cabeza de destacado volumen, sino aquél que posea superior 
potencial eléctrico cerebelar, cuyas capacidades intelectuales 
hayan sido fortificadas y desarrolladas con los continuos 
ejercicios mentales. Estos son realizados por los seres do-
tados de tal atributo desde que nacen. De ahí que los hom-
bres y mujeres ilustres que han llenado de gloria al mundo 
manifestaron su genio desde la niñez. 
LA FACULTAD DE HABLAR Y DE OIR DEBERIASE 
A LA ELECTRICIDAD 
Así como ciertos aparatos se mueven por medio de la 
electricidad emitiendo ruidos, músicas, canciones, lloros, etc., 
el especialísimo mecanismo bucal movería también sus re-
sortes, hilos, palancas, etc., gracias a la electricidad que por 
medio de las fibras nerviosas envíale el cerebelo PARA 
QUE EMITA LAS PALABRAS. 
Decimos ésto, porque creemos que una persona no pue-
de hablar si antes no funciona su, mente, ya que cada frase 
es dictada por aquélla. De tal cosa derivaríase que la pila 
eléctrica cerebelar y el propio cerebro están en estrecha co-
rrelación con el órgano de la dicción, siendo ellos mismos 
los que impulsan sus movimientos y lo facxdtan para que 
hable. Esto es evidente: cuando el cerebro funciona en for-
ma normal, el individuo habla correctamente y hasta puede 
exponer profundos razonamientos; pero si la máquina cere-
belar, no anda bien, si los hilos irradiadores están enreda-
dosunos con otros o simplemente entrecruzados, el pobre 
aparato bucal sólo puede transmitir los confusos y atropella-
dos pensamientos, gritos o sones inconexos e incoherentes, 
lanzados por la mente del enfermo (idiotizado o loco). 
Los mudos deberían su incapacidad articular, á la mala 
conformación de su aparato bucal-cerebral originado tal vez, 
por el entrelazamiento de .los nervios auriculares-bucales 
conductores de la electricidad cerebelar, porque también los 
oídos guardan viva conexión con el cerebelo y el órgano de 
la voz. 
Al respecto diremos que éstos están supeditados al sis-
tema total aludido y no puede prescindir de ninguno de sus 
engranajes. Así por ejemplo, las corrientes enviadas en su 
dirección por la pila eléctrica matriz, tantas veces mencio-
nada, y que escápanse por las orejas, tenderíase en el aire a 
manera de hilillos, captando todos los ruidos. Sus pabello-
nes ayudaríanles a atraer, retener y aumentar las vibracio-
nes de los mismos. Así, pues, los oídos pueden escuchar, pe-
ro es el cerebro, la mente, LA UNICA QUE PUEDE EN-
TENDER. Si ello no fuese así, los órganos auditivos apenas 
registrarían con las 12,000 a 30,000 cuerdas que según afir-
man poseen, los sonidos diversos de la Naturaleza, engloban-
do en ello los emitidos por el hombre y los animales. 
El oído oye lo que pronuncia la boca, pero es la mente 
humana la que entiende su significado ya que ella es la que 
ha creado el lenguaje. Cada palabra o frase es únicamente 
una serie de sonidos combinados, una especie de composición 
musical, para el aparato auditor de cada individuo, y sólo 
el intelecto suyo puede comprender lo que expresan. 
Tan es así, que el sordo adivina lo que los otros dicen, 
sin oírlos, aunque su misma boca permanezca inmóvil. Es 
que la luz de su inteligencia natural es la que le hace com-
prender y le permite conocer y entender lo que "ESCU-
CHA" por medio de aquélla. 
Por otra parte, según se afirma, el sentido auditivo de 
un ciego resulta inferior al del que está dotado de la vis-
ta. Ello explicaríase, porque al encontrarse despojado de 
sus facultades ópticas, veríase también privado de la in-
fluencia decisiva que ejercerían en los oídos suyos las on-
das eléctricas que afluían a sus ojos en tiempo normal, o que 
pudieron ejercer al no haber tenido ellos desde su nacimien-
to, obstruido el nervio óptico o sea la especie de tubo con-
ductor de la electricidad visual. Es posible que las aludidas 
ondas eléctricas del ciego tengan su salida por los senos fron-
tales, dotándolo así de un arma defensiva, ya que éstas 
anunciaríanle la presencia de un árbol, una casa o muro, 
al chocar contra tales cosas en lugar de continuar tendién-
dose sin traba alguna a través del espacio libre de obstácu-
los. De paso añadiremos que también es factible que la pro-
pia electricidad que escapa o penetra por la punta de los 
dedos del falto de vista sea la que conduzca hacia el cere-
bro del mismo, las imágenes de los objetos y personas que 
por medio de aquéllos palpan. 
INFLUENCIA DEL DESFOGUE ELECTRICO MENTAL 
SOBRE EL SEXUAL 
E n páginas anteriores hicimos ver como una posibili-
dad el hecho de que la instintiva atracción experimentada 
por la mujer y el hombre tendrían como base las corrientes 
electromagnéticas circulantes en su sér y la necesidad de 
desfogarse del exceso de electricidad o materias expelidas 
por la misma, acumuladas en el organismo de aquéllos. Así 
como dos alambres cargados de electricidad al chocar arro-
jan chispas y al juntarse tienden entre ambos una sola co-
rriente para producir la luz, y según los voltios utilizados en 
la operación debilitan o gastan en mayor o menor grado su 
energía y el combustible de las baterías productoras de la 
electricidad, los seres humanos obtienen el desgaste de sus 
propias reservas electrovitales, en el inmoderado acto carnal. 
Como no todos los individuos atesoran dentro de sí mis-
mos idénticas cantidades de electricidad sino que unos po-
seen mucho más que otros, resulta que aquéllos experimen-
tarán mayores imperativos de desfogarse. Estos son los lla-
mados pasionales. Además, la gente floja, que vive ociosa y 
no desgasta sus fuerzas animales en el saludable trabajo o 
ejercicios físicos metodizados, tiene que sentir los efectos de 
esa energía vital intacta que, pugnando por escapar, busca-
rá sus genitales obligándolos a ponerse en función. De ahí 
que pasan los días en plena concupiscencia. 
Así tenemos que los que sólo procuran liberarse del exea-
dente de electricidad acumulada en su organismo, por in-
termedio del acto carnal, tendrán que verse presionados a 
un desgaste energético continuo y a vivir esclavos de su 
su propia idiosincrasia, pues el incesante laboreo genital 
creándoles un hábito, los empujará a satisfacer a cualquier 
hora sus llamados. 
No sucederá así al que alterna dichas funciones sexua-
les con las intelectuales. Estando el foco central de la elec-
tricidad, en estudio, ubicado en la porción trasera del cere-
bro, natural es que las actividades mentales se originen por 
las sucesivas radiaciones de ondas cortas o de variados volta-
jes emitidas por la susodicha pila eléctrica matriz con direc-
ción al cráneo y a la frente y que, como manifestamos antes, 
buscarían sus puertas de escape en las ranuras craneanas, 
las sienes y los senos frontales. 
Lógico es, entonces, que si el individuo utiliza la mayor 
parte de su tiempo en la reflexión y elucubraciones intelecti-
vas, demandará mayores cantidades de energía vital llegan-
do, con el ejercicio, a crear un núcleo de duple irradiación 
PESFOGATRIZ en el cerebro. 
De ese modo, librando al aparato centro-cerebelar men-
cionado, de parte del congestionamiento de sus productos 
electrodinámicos, obligaría al mismo a controlar los enviados 
a otras secciones del organismo. Por consiguiente, la elec-
tricidad acumulada, ya no se desplazaría únicamente hacia 
el genital como pricipal válvula de escape, lográndose así el 
más armónico equilibrio entre los desfogues cerebrales y los 
sexuales. 
Es por demás conocido el hecho de que los intelectua-
les, hombre o mujer, dedicados de lleno, no al cultivo de la 
poesía, la música, la novela, la pintura, la escultura, etc., 
sino a las investigaciones y meditaciones profundas QUE 
EXIGEN UNA MAYOR CONCENTRACION MENTAL, 
son parcos eu sus manifestaciones genésicas, en tanto la ge 
neralidad y en particular los mayormente dotados de electri-
cidad incontrolada por la disciplina y la voluntad, son 
por temperamento sensualistas y morbosos. Los últimos, con 
el continuo abuso de las funciones del sexo, van obteniendo 
el paulatino desgaste de sus virtudes procreativas, hasta caer 
en la máxima impotencia, porque no sólo utilizan su exce-
dente de electricidad, sino también las cantidades reserva-
das para el consumo orgánico total. Aquí no incluiríamos 
los casos particulares de los impotentes por deficiencia del 
órgano genital, o por enfermedades sociales. 
En forma diversa, el científico, con la monopolización 
de su propia electricidad para las creaciones mentales su-
yas, llega easi a anular el imperativo sexual, llegando por 
fin a iguales resultados que el pasional. Además, el excesi-
vo trabajo mental sin método ni contrapeso alguno, causa, 
por desgaste exagerado de la energía motora, el debilita-
miento del poder creador mental. El esfuerzo realizado por 
el cerebro sin la cooperación del combustible estimulador 
funcional intelectual necesario, provocaría una especie de irri-
tabilidad nerviosa que al culminar en el máximo de desgas-
te eléctrico cerebelar, traduciríase en aguda neurastenia. 
Es de ahí que los científicos deberían alternar sus es-
tudios con la lectura de obras ligeras como las novelas u 
otros trabajos o recreamientos espirituales. Así harían des-
cansar de sus arduos esfuerzos a la mente flexibilizándola 
52 ALICE IARDE 
y dándole margen a que recobrara su normal vigor con la 
nueva creación de materias eléctrico cerebelares. 
Es una verdad indubitableque el pasional 'modifica su 
temperamento, cuando se dedica en cuerpo y alma a los es-
tudios y, sobre todo, a las investigaciones de los problemas 
universales, manteniéndose así en un ininterrumpido ejer-
cicio mental. Ello acontece, como advertimos antes, por el 
desgaste de ingentes cantidades de energía vital, (electrici-
dad) , destinada en su principio a desfogarse por conducto 
sexual, utilizadas por la mente en sus trabajos creadores (5). 
Reforzando lo anterior diremos que las mejores y , m á s 
» 
vigorosas elucubraciones intelectuales femeninas realízan-
se en los días precursores de su menstruación, es decir, cuan-
do está en suma concentración su potencial vital sobrante 
y, por consiguiente, éste está pugnando con máxima fuerza 
por salir al exterior de una u otra manera,« sea por medio 
de explosiones espirituales, genitales y emotivas, bien por 
ataques de risa, cólera, ternura, sadismo, etc. 
Los seres dedicados simplemente a la lectura, haciendo 
accionar a su cabeza, lograrían estabilizar la armonía entre 
el desahogo y aprovechamiento de la electricidad por ésta y 
los genitales. Claro está que entre más se intelectualicen las 
personas serán menos instintivas, y la atracción entre dos 
de diferente sexo será menos material. Si dichas personas 
han logrado realizar continuas y elevadas funciones cerebra-
les que requieren para ello el desgaste de mayores cantida-
des de corrientes electrovitales, creando así un hábito mental, 
podrán despojarse hasta cierto punto de los instintos y ex-
perimentar amores espirituales. El intelecto, habrá atraído 
al similar de idéntico o parecido potencial. El desequilibrio 
•(5) Debemos añadir que la abstinencia lograda gracias a la 
voluntad, dota a los individuos de fuerte energía moral y con-
fianza en sí mismos. 
en las efusiones amorosas será un hecho cuando una perso-
na sea intelectual y la otra sensual. 
Lo que diferencia a los humanos de los animales infe-
riores, es la función de los instintos incontrolados. El hom-
bre y la mujer dejan de ser macho y hembra, sólo cuando 
por medio de la mente pueden dominar y tener bajo férrea 
disciplina a sus propios instintos. 
« 
* * 
LA TRANSMISION DEL PENSAMIENTO EXPLIOA-
RIASE POR LA ELECTRICIDAD CEREBELAR 
HUMANA 
De la misma manera que los hilos de electricidad arti-
ficiales transmiten de uno a otro teléfono la voz de los que 
hablan, el cerebro humano que es una pila receptora y di-
fusora de la electricidad individual, ha de tener también 
extraordinarias facultades de transmisión. 
Así como el hombre de ciencia que gracias a una cfonti-
nua actividad intelectual consiguió que gran parte de sus 
propias corrientes electrovitales se dirigieran al cerebro su-
yo para crearle en él, el órgano del pensamiento, el indivi-
duo dotado de superior potencial eléctrico cerebelar, después 
de largos ejercicios mentales podría lograr que su cerebro 
obtuviera particular fuerza para transmitir su pensamiento 
a las personas de similares o más bajas condiciones electro-
centrales. 
Debido a la concentración de la mente y a la energía 
de la misma puesta en juego por su dueño, haría que la ba-
tería electrodinámica cerebelar suya, lanzara con vigor ha-
cia el centro de su propia frente, mayores y potentes radia-
ciones de electricidad. Dichas corrientes, saliendo al exterior, 
tenderíanse del cerebro en función hacia el del otro que ser-
viría de receptor. Por ellas circularía, a manera de hilos te-
lefónicos, el pensamiento del transmisor humano. Esa sería 
la natural explicación de lo que hasta ahora nos había pare-
cido enigmático, lo mismo que la de los contagios colecti-
vos de orden moral. El dolor, la risa, el heroísmo, la alegría, 
el bostezo, la religiosidad, los actos de coraje, pesimismo, be-
licosidad, crimen o suicidios colectivos, deheríanse a ondas 
de electricidad contagiante, a corrientes electromagnéticas 
tendidas de un individuo al otro en cadena interminable. 
LAS CURAS POR SUGESTION Y AUTOSUGESTION 
TENDRIAN IGUAL ORIGEN 
Las curas por sugestión y autosugestión tendrían el 
el mismo origen, es decir, deberíanse a la transmisión del 
pensamiento y de la electricidad personal en los espíritus 
desorientados (nerviosos), a causa de su prematuro desgas-
te vital, y pensamos que sería en extremo interesante ensa-
yar su aplicación científica en los enfermos de agotadas 
energías vitales. 
Es un hecho comprobado la existencia de hombres dota-
dos de poderes extraordinarios, llamados faquires, que rea-
lizan verdaderos milagros sobre determinados individuos. 
Su sistema es singular. Después de concentrar su fuer-
za mental, dirigen la enérgica mirada de sus ojos profunda-
mente negros y grandes, por lo general, hacia éstos, procu-
raudo al mismo tiempo echarles fluidos con la punta de los 
dedos de ambas manos, logrando así y por medio de la trans-
misión de su pensamiento, hacerlos dormir,, andar de acá pa-
ra allá, adivinar lo que está escrito en tal o cual papel, li-
bro, pasaporte, etc. 
Pues bien, tales flxiidos expelidos al unísono por cere-
bro, dedos y ojos, no serían más que las corrientes eléctricas 
tantas veces citadas, por medio de las cuales podrían impo-
ner su voluntad en las personas que fuesen objeto de los 
experimentos suyos. Claro está que no todos serían material 
propicio para ello sino los seres de especiales condiciones. 
Así como el pasional crea un hábito sexual procurando 
el desfogue de su electricidad sólo por intermedio de las 
funciones amorosas, y el investigador forja el suyo intelec-
tual poniendo a su cerebro en continua actividad, los seres 
que realizan incesantes y vigorosos ejercicios mentales con 
el propósito de transmitir el pensamiento, también crearían el 
suyo particular, o sea el poder de transmisión. 
Es el análogo caso de la mujer fatal o vampiresa, como 
han dado en llamarla, que ejerce perniciosas influencias so-
bre los hombres. Ella, que sólo vive en un eterno desdobla-
miento de sus ansias sexuales, ha ejercitado diriamente su 
poder de seducción CREANDO JJN HABITO que le da ro-
tundos resultados. Pone en juego el poderoso magnetismo de 
sus ojos, la energía de su mente y en especial, el imperativo 
llamado de todo su ser. Cimbréase en voluptuosos movimien-
tos delante de sus víctimas, dándoles por anticipado una en-
trega mental. Sus ardorosidades las guardará para la hora 
del triunfo, cuando aquéllas estén completamente enredadas 
en los influjos nefastos de sus flúidos genésicos. 
Si estudiáramos a fondo este problema, tal vez nos da-
ríamos cuenta de que ciertos hombres de facultad sensual 
en potencia y pertenecientes a la categoría señalada, tan> 
bién ejercen similar influencia entre el elemento femenino 
y se enamoran de ésta o de aquella mujer, no porque tengan 
cualidades relevantes sino, simplemente, porque son del sexo 
opuesto y, por consiguiente, apropiadas para los fines que 
ellos persiguen, no importa que la elegida les corresponda o 
haga caso. 
Como sugerimos antes, a semejanza de lo que realiza el 
faquir, tal vez sería factible efectuar curas milagrosas. Usan-
do su mismo sistema, podría intentarse la transfusión de 
electricidad humana en los organismos debilitados por el 
forzado desgaste de sus propias reservas vitales (electrici-
dad) , devolviéndoles así su fortaleza anímica. De igual ma-
nera obtendríase el saneamiento radical de las personas que 
padecen de enfermedades reflejas, es decir, las adquiridas 
por autosugestión o que sólo existen en sus mentes flébiles 
y miedosas. 
Además, como los seres humanos están hechos del idén-
tico material que constituye a la Naturaleza, la misma elec-
tricidad cósmica podría servir para el caso, captándola e in-
yectándola en cantidades proporcionales en las partes orgá-
nicas debilitadas por el exceso de utilización de los fluidos 
anímicos individuales o por deficiencia física personal. 
Nadie ignora las curaciones asombrosas alcanzadas gra-
cias a la sugestión. Tullidos y paralíticos que por muchos 
años vivieron aprisionadosen un sillón sin poder moverse 
o que difícilmente se arrastraban, tiraron sus muletas 0 aban-
donaron para siempre los objetos en que pasaban sentados 
cuando, posesionados por su firme convicción mental, fueron 
a visitar tal o cual gruta, piedra o lugar pregonados por 
sus famosas virtudes sanativas. Conocemos algunos de estos 
parajes y hemos visto la fabulosa cantidad de bastones y 
muletas amontonados en sus alrededores, 
Por otra parte, es del dominio de los entendidos, que el 
factor principal del método creado por la Hermana Kenny, 
en la cura de la parálisis infantil, radica en el dominio de los 
músculos POR EL PENSAMIENTO. 
Es decir, ella, sin darse cuenta de la verdadera función 
ejercida por el cerebro en dichas curaciones pero advirtien-
do sus efectos saludables, ha puesto en práctica un sistema 
que revolucionará los métodos modernos. 
Sabemos la influencia decisiva de la mente en la realiza-
ción de tales hechos y la causa del por qué produciríanse. 
Si el cerebro es el que concentra en su parte inferior la 
fuerza eléctrico vital principal de cada individuo, es natu-
ral que él haga uso de su potencial lanzando vigorosos des-
plazamientos dlé electricidad ¡hacia determinados sitios, 
cuando éste lo desee con firmeza. Además, como la espina 
dorsal es uno de los preeminentes conductos de la electrici-
dad que luego circula en el interior del organismo por medio 
de su substancia gris con que gobierna los movimientos de 
los músculos, sería lógico que, al creer el individuo enfer-
mo que gracias a él mismo y por medio de su propio pensa-
miento, va a sanar, funcionará con mayor energía su bate-
ría eléctrica cerebelar enviando a los lugares afectados ma-
yores cantidades electrodinámicas vitales, con las que destru-
yendo los gérmenes infecciosos y reconstituyendo la capaci-
dad motriz de los músculos les haría recobrar su movimien-
to. 
t # 
¿ESTARIAMOS EN VISPERAS DE ENCONTRAR EL 
ORIGEN DE LAS DOLENCIAS MENTALES? 
Otras observaciones que suponemos puedan brindar 
nuevas luces para futuros métodos terapéuticos, son los si-
guientes. 
Cuando se recibe un susto o cualquier fuerte impresión, 
experiméntase que en el cerebro se forma un extraño vacío 
que luego que pasan aquéllos DESAPARECE. En la boca 
del estómogo acontece lo idéntico, produciéndose además y 
como contragolpe, en ocasiones, aguda colitis. El corazón 
palpita con precipitación inusitada y un ligero temblor sa-
cude todo nuestro ser, llegando, a veces, a castañetear los 
dientes. Cerebro, estómago, corazón y columna vertebral, 
marchan, pues, AL UNISONO. 
Ahora bien, si la Central Eléctrica Cerebelar está dota-
da de especiales hilillos de irradiación hipersensibles (ner-
viesillos), es na tura 1 suponer que con cualquier golpe emo-
cional dichos hilillos OSCILARIAN. Si la impresión nom-
brada fuese recibida de improviso, aquéllos paralizarían 
instantáneamente sus movimientos lo mismo que los perte-
necientes a la espina dorsal, y por consiguiente, la de toda 
la máquina humana, provocando LOS TRANSITORIOS 
ATAQUES. E n caso de que las oscilaciones de los mencio-
nados nervios fuesen más fuertes pero no súbitos, produci-
ríanse dentro del cerebro el vacío momentáneo antes citado, 
pues, pasada la impresión los filamentos aludidos volverían 
a su posición normal. Pero si la conmoción resultase de ca-
rácter aún más violento, entonces, la perturbación sufrida 
por los hilillos de irradiación vital sería tan terrible que, 
posiblemente, en sus alocados movimientos. ENREDA-
RIANSE, en mayor o menor número, unos con otros, De 
esa forma el vacío prolongaríase más, reinando en las regio-
nes cerebrales un espantoso caos. E n ello, tal vez, residiría 
EL ORIGEN DE CIERTOS CASOS DE LOCURA y de ser 
realmente así, es factible que con otra conmoción de similar 
intensidad y naturaleza o provocada por dos simultáneas co-
rrientes de electricidad que partieran de la frente y del ce-
rebelo, los hilos PERTURBADOS volverían a oscilar des-
enredándose y recobrando así su anterior posición normal, 
y los enfermos mentales sanarían. 
Muy sugerente es que las guerras civiles e internacio-
nales, exacerbadoras del sufrimiento humano, de sustos an-
gustiosos y espantosos terrores, originen tantísimos casos de 
demencia. Ello vendría a explicarse por lo que acabamos de 
exponer. Igual génesis tendría la amnesia. 
Además de las anteriores observaciones hemos consta-
tado que cuando por alguna contrariedad o aflicción esta-
mos sumamente excitados, los nervios faciales contráense 
de repente de manera brusca. Ora brinca Ja nariz, la boca, 
los ojos o la cara en conjunto o bien es el cerebro el que agí-
tase con fuerza. Por la noche, mientras dormimos, prosiguen 
las contracciones nerviosas y los intermitentes saltos que en 
forma cortante sacuden a nuestro cuerpo, nos despiertan a 
menudo. 
Por otra parte, se ha visto que los hombres de negocios, 
debido a los muchos disgustos y choques desagradables que 
tienen que recibir en el desempeño de los mismos, o los su-
perdotados de sensibilidad, resultan mayormente expuestos 
a las perturbaciones de sus hilillos de irradiación eléctrica 
cerebelar. 
¿ Estaríamos, acaso, en vías de conocer la verdadera cau-
sa de las trágicas dolencias mentales y de encontrar un mé-
todo curativo de mayor eficiencia que los actuales? 
¿No pasará lo idéntico con la ceguera repentina o las 
enfermedades oculares como la miopía y la presbicia, lo 
mismo que con determinados tipos de parálisis y ciertos ma-
les de los oídos y del corazón? 
¿No habrá también la posibilidad de que ellas se pro-
duzcan debido a que especiales nerviesillos ópticos, audi-
tivos, cardíacos o cerebro-espinales con motivo de fuertes 
conmociones de orden emocional recibidas por los afectados 
se hayan enredado o cruzado los unos con los otros, provo-
cando así tan dañinos resultados? 
Demasiado aleccionador es lo que pasa con relación a 
la vista. Los turnios, por ejemplo, aseguran que ven en cada 
rostro reproducirse los ojos, la boca, nariz o cejas, hacia un 
lado, en tanto algunos miopes los miran duplicarse hacia 
arriba o los contornos individuales preséntameles en extre-
mo borrosos y movedizos. 
i Por qué ocurren tales hechos ? ¿ No es de suponer que la 
clave estaría en que algunos nerviesillos, como insinuamos 
antes, al entremezclarse por uno u otro motivo, no permitan 
que las imágenes aparezcan nítidas o hagan por esa misma 
condición, que sean duplicadas las figuras en la forma antes 
señalada ? 
Si tales cosas fuesen un hecho, ¿no podría intentarse, 
con aplicaciones de proporcionales descargas de electricidad, 
la separación de los hilillos susodichos? 
Pensamos que tal cosa podría traer magníficas conse-
cuencias en la doliente caravana de pacientes que entenebre-
cen al mundo y que gracias a ello volverían a recobrar la 
normal función de sus afectados órganos. 
• • 
LA COLERA NO SERIA MAS QUE LAS EXPLOSIO-
NES SUBITAS DE LA ELECTRICIDAD ACUMULADA 
EN EL ORGANISMO 
De la idéntica forma que se desarrolla la tormenta en el 
trópico central, prodúcese la cólera en la mujer o el hombre. 
El estallido de una tempestad requiere la preparación 
de un ambiente especifico. Primero, caldéase al máximo la 
atmósfera. Luego, huracanados vientos recorren el espacio 
arrastrando consigo densas masas de negras nubes preñadas 
de agua. No tardan en producirse los choques entre éstas y 
las corrientes de cargas contrarias. La electricidad regional 
tiende en el cielo sucesivos y fulgentes relámpagos. El ronco 
estallido de los truenos hacen retemblar los ámbitos y los 
rayos caen furibundos fulminando a los esbeltos árboles, 
mientras el agua, en cataratas de frescura, desplómase sobre 
la tierra estuosa y sedienta. Libre ya de su fuego interior, 
la Naturaleza entera queda impregnada de profunda paz y 
llena de agradables sensaciones. 
A semejanza de la tormenta natural es la cólera del 
hombre. El excedente de su propia electricidad orgánica va 
acumulándose dentro de su ser, caldeándolo. Ráfagasde in-
contenible descontento circúlanle por la nuca y el cráneo, em-
pujando hacia sus centros sensoriales nubes de incomprensi-
ble nerviosidad y provocando ligeras contracciones de la red 
de los hilos irradiatorios. Corrientes exteriores chocan con su 
estado interior y comienza a irritarse sin fundamento, por 
cualquier cosa. De súbito, una explosión de cólera sacude su 
cerebro. Relámpagos de electricidad erízanle el pelo ponién-
doselo como verdaderos clavos. Sus ojos despiden fuego pa-
sando por ellos sucesivas llamaradas. Los bramidos de los 
truenos enloquecidos salen por la boca suya entorpeciéndo-
le la lengua que lanza una lluvia de incongruentes frases. 
Por fin, en lo más álgido del proceso, los rayos desfogatri-
ces accionan por intermedio de los puños y de los pies. En 
ocasiones, cuando la razón no acude a tiempo, todo termina 
en tragedia. 
El organismo entero tomará parte en el desfogue de la 
superabundancia de su propia electricidad estancada. De allí 
que, a veces, sobreviénenle ligeros o graves trastornos, según 
la frecuencia con que las explosiones críticas se produzcan. 
Los nervios en tensión debilítanse; el estómago sufre dolo-
res, arroja gases por medio de sucesivos eructos y violenta 
diarrea le sacude; el hígado segrega bilis, quizás, más de lo 
conveniente, afectándolo etc. 
Desahogada la presión atmosférica individual, los resor-
tes que la impulsaban aflójanse en el tremendo esfuerzo, y 
la serenidad derrámase en el espíritu atormentado del vio-
lento. 
La cólera puede estallar por tres motivos fundamentales: 
l .o por el aglomeramiento de la electricidad o de sus vahos 
en el interior del organismo humano que, por una u otra 
causa no han podido tener un oportuno escape; 2.o por el 
desgaste máximo en abrumadores y fatigantes trabajos físi-
cos o intelectuales, de la energía vital en estudio; 3.o debido 
al desplazamiento de ondas de calor insoportable de proce-
dencia externa, que al envolver al organismo individual 
producen su recalentamiento general. 
El desasosiego íntimo irascible mencionado, puede durar 
varios días antes .de su total culminación y desaparición, ha-
ciendo padecer al individuo que lo sufre y a cuantos le ro-
dean a quienes hace sus víctimas. La descarga de su males-
tar, vuelve a tornar humano al hombre convertido por él en 
una especie de animal irresponsable. 
También en el alma sufriente (soplo vital en zozobra por 
vibradoras emociones conjuntivas mentales y emotivas), 
desátanse terribles tormentas. Nubes de dolor recorren su os-
cilante ámbito aumentando cada minuto su presión, hasta 
que, al fin, la bienhechora lluvia de las lágrimas, rueda, sa-
liendo por los ojos a raudales, refrescándola y tranquilizán-
dola. 
Insignificantes seres humanos, nosotros no somos más 
que un vigoroso remedo de la Naturaleza y todo cuanto ocu-
rre en ella realízase también en nuestro ser, PORQUE ES-
TA COMPUESTO DE SUS PROPIOS ELEMENTOS. 
» 
# * 
EL MECANISMO HUMANO NECESITA DE SU MO-
DERADO UTILIZAMIENTO 
Exactamente igual a lo que acontece con los ojos que 
precisan cerrarse con el objeto de descansar de su trabajo, 
para conservar sus reservas vólticas eléctricas, Y NO DES-
PILFARRARLAS DE UNA SOLA VEZ, también acaece 
con nuestro organismo entero. 
Toda máquina en función tiene que suspender su labor 
para evitar el peligroso recalentamiento que la obligaría a 
explotar, o su prematura descomposición o desgaste. La má-
quina humana entra asimismo en esta regla. Su engranaje 
total debe guardar prudenciales horas de quietud absoluta, 
con el objeto de reponer las energías gastadas en sus conti-
nuos movimientos. 
Si no practica tal cosa vendrá el agotamiento físico. Los 
hilos de irradiación eléctrica (nervios), no podrán realizar 
su cometido de manera eficiente. Debido al debilitamiento 
corporal susodicho, no les será posible conservar su íntegra 
quietud, pues el impulso dinámico continuo a que se ven su-
jetos, los obligará a proseguir moviéndose. Como asustados 
animalitos temblarán, y hasta que recuperen su normal vi-
gor se mantendrán vibrando, pudiendo ser ello la causa de 
múltiples enfermedades nerviosas. La relajación de la ma-
teria necesariamente tendrá, por consiguiente, que produ-
cirse. 
Esto es un hecho comprobado. Nosotras hemos experi-
mentado que después de ejecutar un trabajo físico extra na-
tural, nuestras piernas, brazos, manos, pecho y aiin el cere-
bro, vale decir, el cuerpo entero, cae preso bajo un temblor 
suave y desquiciante. A veces la energía del espíritu logra 
vencer o amenguar el cansancio del cuerpo pero, en ocasio-
nes, parece ser que éste también flaquea. 
Cuando caminamos en demasía o realizamos esfuerzos 
corporales sobrehumanos, sobreviene la fatiga de todas nues-
tras palancas orgánicas; aflójanse los cordajes y tornillos 
que las sujetan, presionándonos a caer sobre los asientos sin 
alientos para seguir moviéndonos. Es que con tal abuso, he-
mos consumido más energía vital de la estipulada para el 
uso diario y es menester repararla, según ya lo advertimos, 
por medio de la inmovilidad obligatoria. Bastará un reposo 
adecuado para lograrlo. Con sólo tendernos en la cama por 
breves instantes, boca arriba, los miembros bien extendidos 
y los ojos cerrados, obtendremos lo que perseguimos. 
Así como las células desdóblanse unas de otras hasta 
constituir un tejido, la electricidad humana en tales ins-
tantes va creándose a sí misma, tomando como base sus pro-
pias reservas y la recibida del exterior. Poco a poco irá acu-
mulando y recuperando su normal capacidad energética, 
volviendo a funcionar nuestro ser, en un tiempo prudencial, 
con la antigua potencialidad. Claro está que si las reservas 
aludidas restan apenas como exiguo rescoldo o cenizas,' nada 
ni nadie le hará adquirir su primigenia vitalidad en escasas 
horas. 
Por otra parte, habría que advertir que así como resul-
ta perjudicial el desmedido trabajo, por el exagerado des-
gaste del potencial eléctrico orgánico que ello implica, tam-
bién lo es la exorbitante quietud individual pues las fuer-
zas vitales necesitan del armonioso movimiento para mante-
nerse pujantes, y la inanición traerá como consecuencia el 
aflojamiento y descomposición de todo el mecanismo hu-
mano. 
Ambos extremos engendrarán males irreparables. La 
vida moderna, por ejemplo, a causa del dinamismo de que 
hace gala, ha traído como consecuencia el exacerbamiento de 
las enfermedades neuróticas. La gente en su afán de eterna 
movilidad y ansias de gustar desenfrenadamente todos los 
placeres, gasta más rápidamente sus reservas vitales. Es-
to redunda en el debilitamiento o desgaste de sus hilos de 
irradiación a quienes obliga a t rabajar sin medida, lo que 
a la larga viene a ocasionarle una terrible hipertensión ner-
viosa. Como es natural, si su potencial vital es utilizado sin 
moderación, tendrá que terminarse más rápidamente que 
si fuese aprovechada con mesura y, como consecuencia lógi-
ca, los individuos qup así obran vivirán menos. 
La electricidad es en nosotros una fuerza dominante-
cuija acción continua y metódica se comunica de diversa 
manera a los distintos engranajes de la- máquina de nuestro 
organismo, imprimiendo en sus múltiples palancas variados 
y armoniosos movimientos. Creando un maravilloso sistema, 
dótanos, de dicho modo, de las facultades de vivir, ver, ha-
blar, gustar, oir, tocar, comer, amar, digerir, cantar, reir, llo-
rar, caminar, entender, pensar y morir. 
LOS SONES MUSICALES ATRAERIAN HACIA LOS 
EJECUTANTES Y AUDITORES, LA TONIFICADORA 
ELECTRICIDAD ATMOSFERICA 
Desde antiguo se ha venido observando el lieeho asom-
broso de que los individuos que realizan sus faenas mien-
tras cantan, lo hacen mejor y más alegremente, como si un 
fluido misterioso y pujante aumentara sus energías y des-
plegara las aptitudes suyas para efectuar sin mayores can-
sancios cualquier rudo trabajo. 
En Jas plantaciones de café, azúcar y tabaco, oblígase 
a las legiones de negros a realizar sus labores al son de una 
consabidamelodía, que siempre es acompasada. 
En tanto la entonan, con o sin acompañamiento musi-
cal, olvidan su tradicional flojera y mueven los músculos 
con presteza, haciendo la tarea en menos tiempo y con su-
periores rendimientos que si ileváranla a cabo en silencio. 
Por otra parte, se ha constatado que el impulso motriz 
del trabajador decae o aumenta conforme los ritmos van tor-
nándose pausados, ligeros o arrebatadores. 
¿Por qué sucede esto? ¿A qué causa obedecerían tan 
asombrosos fenómenos ? 
Es factible que ello débase a que las ondas sonoras, al 
salir de las gargantas humanas o de los instrumentos y ele-
varse, removerían el aire, chocando con las ondas eléctricas 
atmosféricas que, al vibrar, devolvéríanlas, de rebote, a los 
cantantes y músicos, pero ya cargadas de s.u propia electri-
cidad. 
Al ser emitidos los sones sin interrupción, tenderíase en-
tre los cantores y la atmósfera, y a manera de una cinta gi-
ratoria e intangible, -una corriente eléctrica continua cuyo 
movimiento estaría de acuerdo con la menor o mayor velo-
ciclad puesta en la ejecución de los ritmos o modulaciones su-
sodichos. 
La aludida electricidad aérea penetraría en el organis-
mo de los ejecutantes, posiblemente por intermedio del crá-
neo, de los cabellos y oídos, y recorriéndolo por entero dota-
ría a cada individuo de un sutil y placentero dinamismo 
que aligerándole el ánimo y el cuerpo de las materias cra-
sas, haríalo sentirse semi alado y dispuesto a realizar to-
das las empresas. 
Por su parte, las inflexiones de la voz exhaladas por la 
garganta de aquéllos, con monotonía o desplegando las más 
variadas gamas de la sonoridad, ayudarían a expulsar por 
la boca de los mismos, los gases o substancias sobrantes, o 
sea, los desperdicios del combustible eléctrico vital gastado 
en el esfuerzo muscular y pulmonar y que, de 110 ser así, 
acumularíanse en sus organismos entorpeciéndoles los movi-
mientos y provocándolos el cansancio y el desgano para se-
guir ejecutando las arduas labores mencionadas. Un hecho 
que comprobaría tales aseveraciones tendríamoslo en que, 
cuando nos abruma la pena y cantamos, el peso que oprimía 
nuestro pecho y ahogábanos el alma, huye como por encanto. 
Algo similar sucedería con la música. Las notas lanza-
das por los instrumentos al espacio, haciendo estremece)' al 
ámbito aéreo, atraerían hacia los auditores las correspon-
dientes vibraciones emitidas por las ondas sonoras atmosfé-
ricas, produciéndoles agradables sensaciones. Sin embargo, 
como 110 todos los que escuchan las melodías son forjados de 
idéntica manera sensorial, resultaría que determinados so-
nes que para unos tendrían la virtud de ser un sedante espi-
ritual, otros encontrarían]os desagradables y experimenta-
rían por los mismos, repulsivas contracciones nerviosas. 
Es de ahí que se observa que, mientras la música clá-
sica produce hondo sosiego y dulzura profunda en el alma 
sufriente de ciertos individuos, y los ruidos inarmónicos y 
ensordecedores de las piezas modernas exacérbales o despiér-
tales una irritabilidad incontrolada, en otros seres opérase 
lo inverso. Aun más, determinada clase de melodías originan 
el despliegue sensual en gran porcentaje de organismos hu-
manos, e incluso acucian su lascivia. 
Estos hechos son dignos de concienzudos estudios pues, 
ahora que se está implantando el uso de radios y aparatos 
musicales en los hospitales, es preciso conocer la psicología 
de cada uno de los enfermos para saber a ciencia cierta qué 
clase de melodías les conviene y cuál deben suprimir del 
programa, ya que especiales piezas pueden provocar efectos 
contraproducentes para la salud de los mismos. 
No debemos olvidar que así como hay sonidos milagro-
sos que ejercen benéfica influencia hasta en ciertas plantas 
cuyas flores desbordan sus delicados aromas mientras dan 
vueltas hacia el lugar de donde provienen aquéllos, para me-
jor escucharlos, y otros que atraen a los animales de la sel-
va, aun a las fieras salvajes, conócense algunos que estimu-
lan a las vacas a dar más leche que la corriente, si los oyen 
en tanto son ordeñadas, o a desplegar locos raudales de 
gorjeos a las avecitas inocentes. Pero, también existen los 
de cualidades tan desquiciantes y particulares, que dislocan 
el pensamiento humano obligando a que los individuos co-
metan actos reprobables. Tampoco se ignora que hay sones 
que acarrean mortales consecuencias. Por ejemplo, cuando 
los Lamas del Tibet quieren impedir el acceso de los intru-
sos a sus solitarios retiros, uno de ellos emite un grito espe-
cial que de inmediato fulmina al visitante. Es posible qüff 
ello débase a que el agudo alarido lanzado por el monje, sea 
reproducido y agudizado veinte o treinta veces más por las 
tremendas montañas abismales lugareñas, trayendo como con-
secuencia la mayor remoción del ámbito aéreo desértico. El 
violento choque producido por aquél en el espacio causaría 
tales vibraciones que produciendo ingentes flexiones e in-
flexiones en las ondas eléctricas atmosféricas, desplazaría-
las hacia el valle por donde irían ascendiendo las personas 
aludidas, ocasionándoles instantáneamente la muerte. 
* 
* * 
LA ELECTRICIDAD EN DESFOGUE CONDICIONA-
RIA LAS CREACIONES ARTISTICAS Y EL DESCU-
BRIMIENTO DE LEYES FUNDAMENTALES 
Es una. verdad indubitable que existen en el mundo se-
res superdotados de rara sensibilidad. Su capacidad emotiva 
manifiéstase desde la cuna y a través de su existencia se 
ven las hondas huellas con que la misma los ha marcado. 
Tales individuos son, por lo general, aquellos que debido a 
alguna fuerte desilusión amorosa se han revelado luego co-
mo artistas e investigadores insignes, grandes industriales, 
célebres criminales o abnegados benefactores de la Humani-
dad. Poseedores, tal vez, de un potencial eléctrico vital cere-
belar, superior al de los demás, tendrían mayores condicio-
nes para comprender y, por consiguiente, para sufrir , amar 
u odiar. 
Pero, ¿a qué obedecería la resaltante metamorfosis ope-
rada en dichos seres al recibir el choque del brutal rechazo 
de sus ambiciones eróticas? 
Hemos hablado ya de que el organismo humano estaría, 
desde su génesis, cargado de electricidad y que el exceden-
te de la misma o sus derivados, pugnarían por salir al exte-
rior por diversos conductos del cuerpo y, en especial, por 
el sexo, ya que los individuos no adquieren el control abso-
luto de sus instintos sin la previa educación de la inteligen-
cia consciente, o sea de la voluntad. . 
Si en la tierra, por ejemplo, cada mujer, por su particu-
lar constitución eléctrico-atractiva estuviese sólo apta para 
ser apenas de un determinado hombre, cuya organización 
biológica tuviese también la característica de no poder con-
vivir con ninguna otra hembra más que con aquélla, todo 
andaría bien. Pero como hay muchos hombres y mujeres que 
mutuamente se atraen, los conflictos biopsicológicos necesa-
riamente tienen que producirse. 
Es de ahí que los jóvenes que siéntense imperiosamente 
inclinados hacia determinada moza, no se ven correspondi-
dos por aquélla, pues encuéntrase ligada por hilos eléctri-
cos invisibles a otra persona de superiores dotes orgánico-
atraetivos con relación a ella. Y así por el estilo. 
Una poetisa (6) ha dicho: " E l amor entra por los ojos 
para abrirse como rosas de sol dentro del a lma". Y tenía 
razón. El amor, o mejor dicho, la pasión, (porque aquél es 
la atracción sexual ya depurada por sensaciones intelectua-
les), penetra por la vista y los sentidos o sean todos los pun-
tos orgánicos electromagnéticos. Luego, va ganando al alma, 
vale decir, la inteligencia. Al ver en el ser predilecto cuali-
dades morales muchas veces ficticias o que están en nosotros 
mismos, los motivos atractivos acreeiéntanse. 
Si el individuo enamorado no es correspondido, su or-
ganismo entero padece. El desesperado anhelo de no poder 
poseer al ser complementario suyo, el que verdaderamente 
podría lograr su pleno desahogo eléctrico corporal, le obli-
ga a experimentarprofundos sufrimientos biopsicológicos. 
(6) Ali&e Lardé. 
Las emociones cerebrales repercuten sacudiendo o an-
gustiando al corazón, debido a la mutua correlación dinámi-
ca que existe entre ambos. De ahí que experiméntase en di-
cho lugar los desbordamientos de ternura, ansias, temores, 
dolores, etc., que no son más que meros efectos de las imá-
genes concebidas por la mente afiebrada v cuya génesis ope-
raríase por intermedio de las vibraciones eléctrico-vitales 
desprendidas del propio foco motriz cerebelar. 
Los seres, a! ver contrariados sus amores y no poder dar 
expansión natural a los instintos suyos en despliegue, con 
la persona elegida por ellos, vuélvense rebeldes, o tímidos y 
desconfiados. Poco a poco huyen de los demás para recon-
centrarse en sí mismos. Tal cosa capacítalos para desarro-
llar una vida interior de vigorosa envergadura. El conti-
nuo pensar en el fracaso experimentado, crea por fin, en su 
mente, un órgano clesfogatriz espíritu-sexual que, al ir ex-
pulsando el excedente de electricidad almacenada en el 
organismo suyo, va amenguando por grados los verdaderos 
apetitos carnales sublimizándolos. Las funciones que debe-
rían desempeñar los genitales, realizaríalas entonces el in-
telecto dando a luz admirables creaciones artísticas, litera-
rias o científicas; o en casos excepcionales, hazañas magní-
ficas o crímenes abominables. 
He ahí, a grandes rasgos, la evolución operada en cier-
tas individualidades que logran culminar como excelsos mú-
sicos, poetas, escultores, pintores, investigadores, etc. 
El proceso efectuado en el místico tendría algunas va-
riaciones. El, desengañado ya, no aspiraría más que a vol-
car su amor terreno en algo sobrenatural. Todo su pensa-
miento desbordaríalo hacia lo desconocido, buscando un ser 
perfecto a quien entregar su vida. Llámese Dios, Alá, Maho-
ma, Confucio, Buda o Naturaleza, el místico encuentra en 
ellos el motivo de sus desfogues eléctrico-sexual-espirituales. 
Las fuerzas cósmicas influirían sobre él de manera con-
tundente. Lanzándole sus continuas corrientes electromag-
néticas intercambiaríanse con las emitidas por el ser entero 
del religioso o iluminado, de tal suerte, que sufrirían una 
transfusión recíproca que ligaría misteriosamente al indi-
viduo con el Espíri tu Universal a quien entregaríase plena-
mente, en cuerpo y alma. 
* 
* * 
EL ¡PRIMITIVO DEBERIA A LA ELECTRICIDAD AB-
SORBIDA SIN AMBAJES, FUERZA Y SALUD 
El primitivo era más robusto, sano y fuerte que el ac-
tual morador de la Tierra, porque vivía en constante contac-
to con las fuerzas vivas de la Naturaleza. 
Noche y día aspiraba el aire puro y vigorizante de la 
atmósfera, libre del humo de las fábricas modernas. Hacía 
una existencia sencilla y normal, propia del hombre que sin 
traba alguna, sentíase dueño de un mundo virgen que por 
entero le pertenecía y del que podía disponer a su antojo. 
Sorbía el agua pura de las fuentes que sa-ltaban de la dura 
roca en alegres cascabeleos; nutríase de los frutos natura-
les, de carne cruda de animales salvajes o de peces que brin-
caban a cada, mordizco suyo. Desnudo, o apenas cubierto con 
un taparrabos o pedazos de cuero, según la etapa evolutiva 
por la que había pasado, pero sin ropajes absurdos que im-
pidiéranle que sus poros absorbieran la electricidad cósmica, 
iba de aquí hacia allá, corriendo en la persecución de la ca-
za o en la recolección de los sabrosos y dulcísimos frutos re-
gionales. El fr ío tonificábale el organismo expuesto sin fin-
gidos pudores; el sol tostábale la piel inoculándole nue-
vos flúidos radioactivos y el calor, haciéndolo sudar sin cor-
tapisa alguna, botábale los humores dañinos internos. Cum-
plía sus reglas sexuales con la máxima naturalidad, como 
algo que era imprescindible realizar, como la función pri-
mordial de la vida, de la que dependía en grado sumo su 
salud. Y las efectuaba sin nocivas artificiosidades, y sin el 
preconcebido concepto de perpetuar la especie, porque en su 
cabeza de embrionaria inteligencia, no había lugar para ta-
les elucubraciones. Pasaba las horas luchando con las fie-
ras; descansando a ratos; durmiendo al aire puro o en cue-
vas por donde éste circulaba a granel, y tanto el hombre 
cuanto la mujer conservaban su innata energía pues ambos 
hacían _ idéntica existencia. 
Alumbrados por la sedante luminosidad de las estrellas 
o por los fulgores de la luna, no cansaban jamás sus pupilas, 
que podían mirar hasta en la obscuridad. La luz artificial 
no los cegaba. La politiquería no les alteraba el perfecto fun-
cionamiento de su batería eléctrico-cerebelar, ni emponzo-
ñábales el corazón. Ninguna sociedad obligábales a mentir 
o a falsear las cosas, ni ambicionar riquezas de las que 110 
precisaban. Vivían conforme debían. De cara hacia el Sol; 
libres de toda maldad consciente. Sólo atentos al ritmo de 
su existencia clara y sin complicaciones; bebiendo a todo 
pulmón la savia de la Tierra y los potentes flúidos eléctri-
cos cosmológicos. 
* # 
EL ORIGEN DE CIERTAS ENFERMEDADES TEN-
DRIAN COMO BASE LOS BOMBARDEOS ELECTRO-
MAGNETICOS 
Cuando pasan esas terribles ondas de calor electrifica-
do, la irritabilidad cobra evidencia en todos los seres. Cual-
quiera cosa, aunque mínima y sin transcendencia, como enun-
ciamos antes, nos hace reventar en subitáneos arrebatos de 
cólera. Parece que nuestras calderas internas hirviesen lle-
nándolos de irascibles humos . . . La sangre fluye con vio-
lencia al rostro y al cerebro y corre por las venas cual si 
fueran levísimos arrovuelos de llamas fundidas. Palpita el 
corazón con mayor celeridad y fuertes dolores en las sienes, 
muelas u oidos, agobíanos con sus punzadas. El sudor mana, 
impertinente, por todos los poi-os. 
El trastorno orgánico ocasionado por dichos desplaza-
zamientos caloríficos externos, es indubitable. 
Según lo advertimos al principio de este pequeño Ensayo, 
es posible que la más directamente afectada sea la cabeza 
por ser ella la antena receptrk y poseer el foco eléctrico pri-
mordial. 
Al penetrar por las ranuras craneales hasta la pila ce-
rebelar mencionada las abrumadoras descargas cósmicas en 
movimiento, sobrecargaríanla de electricidad obligándola a 
un trabajo inusitado para lograr expulsar de sí el excedente 
de la misma y convirtiendo sus energías en oscilaciones de 
super alta frecuencia. Ello ocasionaría las desazones experi-
mentadas por el organismo entero. (¿Sería también el origen 
de las insolaciones. . .?) 
Es posible que siendo el cuerpo humano un blanco se-
guro para la artillería cósmica, reciba también con precisión, 
su puntería causando en él caldeamientos tormentosos. Las 
infinitesimales partículas de radio fi l tradas en tales ocasio-
nes, bombardearían los tejidos celulares a su alcance. Debi-
litadas las fuerzas de resistencia en los sitios especiales 
enunciados, aquéllas podrían obrar a su antojo, produciendo 
con su sistemática acción la desintegración de los átomos. De 
esta suerte, dichas parcelas humanas, aunque minúsculas, 
ofrecerían un campo propicio para la fructificación y des-
arrollo de tal o cual microbio de los que pululan en -nuestro 
organismo y que sólo esperan una ocasión oportuna para 
manifestarse en las específicas enfermedades que cada uno 
de ellos individualiza. 
Si somos parte integrante de la Naturaleza es lógico 
que tiene que pasar en nosotros cuanto experimenta ella. 
Sabemos que la atmósfera está impregnada de iones 
(que no son más que átomos de aire que fueron destroza-
dos por las emanaciones de radio), despojados, al parecer, 
de todo elemento de vida y que vagan desorientados por el 
espacio con uno o dos electrones de menos. 
No ignoramos tampoco, que cuando el sol sufre SMS cri-
sis efervescentes, tiene también desórdenes generales. Den-
tro de su tormentosa atmósfera, las moléculas se desdoblan en 
átomos; éstos, a su vez, son despojados de sus electrones 
planetarios, que son lanzados libremente al espacio, quedan-
do así los núcleos completamente desnudos para reaccionarunos con otros. E n dicha lucha estréllanse entre sí, combi-
nándose o explotando para proporcionar nuevos elementos. 
Lo único que nos preguntamos acerca de ésto es que si 
en realidad es el ¡propio cuerpo del Astro de la Luz el que 
exhala las llamaradas y ondas caloríficas que desplómanse 
sobre la Tierra en forma tan nociva para sus habitantes, o 
si son campos electromagnéticos que se desplazan periódica-
mente por las sidéreas atmósferas y van a prenderse como 
negros lunares en la rubicunda cara del sol. 
De todas maneras, sea lo que fuere, no sólo él experi-
menta desórdenes físicos. También nosotros padecemos los 
trastornos adquiriendo para algunos, mortales consecuen-
cias. 
Ahora bien, si la propia Naturaleza sufre la desintegra-
ción e integración de sus átomos, ¿por qué nosotros que so-
mos parte de ella nos vamos a librar de tal modalidad 1 
Pensamos que sería excelente el estudio por los espe-
cialistas, de los hechos expuestos, pues si resultara cierto 
que en nuestro organismo produjérase la desintegración 
atómica parcial de los tejidos celulares, y que dicha cosa 
marginara la posibilidad del desarrollo de las enfermedades 
locales o generales en el mismo, podría llegarse a conclusio-
nes maravillosas. Por ejemplo, el de reconstruir por medio 
de la transfusión de electricidad humana o natural, y apro* 
vechando su virtud creadora, los tejidos celulares desin-
tegrados aludidos. 
OBRAS DE 
ALICE LARDE DE VENTURINO 
" P E T A L O S DE ALMA", San Salvador. Centro America. 
" A L M A V I R I L " , Edit, Nascimento, Cliile. 
" S A N G R E DEL TROPICO", Edit. Nascimento, Chile. 
" B E L L E Z A S A L V A J E " , Edit. Espasa-.Calpe, Madrid, 
España. (Colección Contemporánea). 
" E L NUEVO MUNDO POLAR" , Edit. Cervantes, Barce-
lona, España. 
Colección de " L a s mejores poesías líricas de los mejores 
poetas", Tomo 53. Edit. Cervantes, Barcelona, España. 
" L a dinámica terrestre v sus fenómenos inherentes". 
" ¿ E S LA ELECTRICIDAD EL ORIGEN DE LA VIDA Y 
DE LA M U E R T E ? " 
I N E D I T O S 
"América, arista principal de nuestro planeta". 
"Geografía estética". 
"Génesis del mundo y de la humanidad". 
"Odisea de un colegial salvadoreño a través de Centro 
y Sudamérica". 
"El Arte como medio de educación popular". 
"Consejos a mi hija". 
"Chispazos".