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LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA: SITUACIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA DE LA LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA EN LA COMUNIDAD VALENCIANA TOMO I Joaquín Rodrigo López http://www.ua.es/ http://www.eltallerdigital.com/ 1 UNIVERSIDAD DE ALICANTE FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DOCTORADO EN LITERATURA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA, LENGUA ESPAÑOLA, LINGÜÍSTICA GENERAL Y TEORÍA DE LA LITERATURA DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA, LINGÜÍSTICA GENERAL Y TEORÍA DE LA LITERATURA LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA: SITUACIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA DE LA LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA EN LA COMUNIDAD VALENCIANA TOMO I Tesis doctoral presentada por D. Joaquín Rodrigo López Dirigida por el prof. Francisco Gimeno Menéndez Alicante, octubre de 2012 2 3 ÍNDICE Págs. PREÁMBULO……………………………………………..….…………………….9 PARTE PRIMERA: MODELOS Y COMPONENTES DE ANÁLISIS I. INTRODUCCIÓN…………….……………………….....………….........……..13 2. LA SITUACIÓN SOCIAL Y JURÍDICA DE LA LSE………….…………23 2.1. Situación social de la LSE………………………………..…...........23 2.2. Comunidad de señas…………………………………….….……….32 2.3. Aspectos educativos del multilingüismo social………….……..39 2.4. Situación jurídica de la LSE……………………………..………….49 3. CONCIENCIA LINGÜÍSTICA, ACTITUDES LINGÜÍSTICAS Y PLANIFICACIÓN LINGÜÍSTICA……………………………………...……….59 3.1. Conciencia lingüística……………………………………………….59 3.2. Actitudes lingüísticas……………………………………….……….60 3.3 La normalización lingüística…………………………………...........65 4 3.4. Normalización social y lingüística de la LSE…………………….72 4. ANÁLISIS SOCIOLINGÜÍSTICO DE LA LSE: Status quaestionis……….81 4.1. Consideraciones sobre la LSE………………………….................81 4.2. Bilingüismo, diglosia y conflicto lingüístico…………….............85 4.3. Sociedad y cultura en la comunidad de señas………...……......89 4.4. Comunidad de señas y cultura sorda…………………….............94 4.5. Otras líneas de investigación…………………………………......105 PARTE SEGUNDA: ANÁLISIS SOCIOLINGÜÍSTICO 5. OBJETIVO Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN…..…..………115 5.1. Hipótesis de la investigación……..………………..……………117 5.2. La muestra de estudio…………………………….……...………117 5.3. Variables de la muestra………………………………….……….131 5.4. Metodología de la investigación sociolingüística…..……….133 5.5. El equipo investigador de campo……………..………….….....138 5.6. El trabajo de campo de la investigación sociolingüística...139 5.7. El cuestionario………………………………….……..…...………139 5 6. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA……………………………………………..………….161 6.1. Análisis sobre la competencia comunicativa de la comunidad sorda, en función del sexo…………………......161 6.2. Competencia comunicativa de la LSE, LE (oral y lectoescrita) de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo…..……………………………162 6.3. Competencia comunicativa sorda valenciana respecto a la comprensión y producción de la L1: LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, en función del sexo…………..……………………………………173 6.4. Competencia comunicativa de la LSE, dentro y fuera de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo… ………………………………………….177 7. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA ACTUACIÓN COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA ………..181 7.1. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito familiar en función del sexo………………………….………….………..181 6 7.2. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito laboral en función del sexo………………………………………..……...189 7.3. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito económico, en función del sexo………………………………..………………194 7.4. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LE o LV en textos escritos, en función del sexo…………………………………………………198 8. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA ACTITUD LINGÜÍSTICA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA……………...201 8.1 Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la influencia de la enseñanza en LSE, en función del sexo. …………………………………….........…. 204 8.2. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE en el ámbito público, en función del sexo…...............................................................206 8.3. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE dentro y fuera de la Comunidad Valenciana, en función del sexo……...…….…………..………232 7 8.4. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al futuro de las lenguas implicadas (LSE, LE y LV) dentro de su contexto social, en función del sexo…….…....241 8.5. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia del intérprete en la enseñanza, en función del sexo………..………………………….….............245 8.6. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al futuro de la LSE, en función del sexo…….....….260 9. CONCLUSIONES…………....………………….…………...…………..….. 263 BIBLIOGRÁFIA..….……………………….….………………..……..........…...291 APÉNDICE I MODELO DE LA ENCUESTA…………………………………….....…….…..305 APÉNDICE II FORMULARIO ORIGINAL DE LA ENCUESTA…………............................329 APÉNDICE III TABULACIÓN DE LA ENCUESTA SOCIOLINGÜÍSTICA…………………337 APÉNDICE IV TABLAS DE FRECUENCIAS DE LA ENCUESTA..........................……..1241 APÉNDICE V DATOS ALGORÍTMICOS DE LA ENCUESTA………………..........……...1271 8 9 PREÁMBULO La investigación sociolingüística que abarca esta tesis doctoral surge del entusiasmo hacia las lenguas y su estudio y más hacia la disciplina de la sociolingüística, cuyo director es el que la introdujo en los estudios universitarios españoles, y me introdujo por esta disciplina rigurosamente empírica. Deseo expresar mi inmensa gratitud a mi querido mentor, padre-guía de vida y más que amigo Francisco Gimeno por su constancia y perseverancia en este estudio sociolingüístico sobre las personas sordas. Mis agradecimientos al Prof. A. Muñoz, ya que sin él no hubiésemos obtenidos los datos sociológicos (tarea compleja y dificultosa para los lingüistas y filólogos investigadores), y por hacerme ver que la estadística es una disciplina básica de la investigación científica. Muchas gracias a las personas sordas, asociaciones y federaciones de sordos que han colaborado y aportado un granito de arena para llegar a construir esta pirámide compleja sociolingüística. Y como no, decir que este estudio se ha visto demorado por los acontecimientos de la vida y personales (ausencia omnipresente de mi padre, mi matrimonio y mis dos preciosos hijos que están en una edad 10 tormentosa, pero muy alegre y llena de vida) y que ahora, por fin, ha visto su resultado final en esta tesis doctoral. Quiero dedicarle este trabajo de investigación plasmado en esta tesis doctoral, a todas las personas sordas y oyentes que me han apoyado moralmente durante 14 años de dedicación a la docencia, la investigación, defensa y divulgación de la LSE. Y mis más sinceros agradecimientos a mi madre y padre y a Mercedes e hijos, que estarán orgullosos del presente trabajo. Os quiero mucho. 11 PARTE PRIMERA: MODELOS Y COMPONENTES DE ANÁLISIS 12 13 1. INTRODUCCIÓN El bilingüismo es un bien intrínseco, y en nuestros días se le considera como la condición humana normal. Es necesario que aludamos aquí a la sana prevención contra la triste precariedad de limitarse a meras consideraciones teóricas y elucubraciones librescas, sin soporte alguno en la realidad viva de la lengua, y alejadas de cualquier consideración de la lingüística como ciencia social. Es necesario insistir en la recolección de las tradiciones culturales de las diferentes comunidades de señas que forman las personas sordas, y la situación en que se trasmiten los enunciados gestuales, con el fin de interpretar todas lascaracterísticas que le son pertinentes. Las encuestas sociolingüísticas hasta ahora han sido la excepción más que la norma. 1.1. La historia social de las lenguas considera la evolución de los contactos crecientes entre ellas, ya que la mayor densidad y la movilidad de sus poblaciones las han llevado a interactuar, con el progresivo impacto sobre las funciones sociales de las lenguas, donde no retroceden la propia lengua y el número de hablantes, sino dichas funciones relacionadas con los ámbitos de uso, a través de la emigración, vigencia de mecanismos históricos de sustitución lingüística, descenso del índice de natalidad, globalización económica, desigual socialización de la generaciones más 14 jóvenes en la lengua autóctona, etc. Y a su vez, otra lengua puede expandirse por asunción de las funciones sociales de la lengua subordinada. La globalización económica no es un fenómeno nuevo en la historia de la Humanidad, ya que siempre se ha conocido el acercamiento de unos individuos a otros, a través de su economía, cultura y costumbres. Sin embargo, la globalización más reciente tiene características distintas a las anteriores, debido a que se asienta en una revolución tecnológica (el código digital, la era de internet), y afecta (más que a cualquier otro sector) a las finanzas. La globalización financiera es sólo una parte de la globalización económica, y ésta es una visión parcial de la creciente uniformización de la vida moderna. La verdadera globalización tiene un componente económico, otro cultural y otro social, pero el que domina y descompensa es el económico. Maurais, J. y Morris, M. A. (2003) han destacado la importancia de la integración económica supranacional (o suprarregional) para el futuro de las lenguas, y concluyen que un mundo globalizado plantea un desafío de interdependencia creciente entre las lenguas, ya que ningún sistema lingüístico está protegido o asegurado, y un mundo más fuertemente integrado favorece generalmente la difusión del inglés. La sustitución lingüística no es nueva, pero el alcance mundial de la competitividad entre las lenguas es de nuestros días. Es necesaria una estrategia lingüística mundial que equilibre la continua difusión del inglés, con la conservación de la diversidad lingüística. 15 En este sentido, Maurais, J. (2003) se pregunta si vamos hacia un nuevo orden lingüístico en el siglo XXI, y ofrece algunos de los pronósticos ofrecidos por varios autores. Unos auguran que asistiremos a una disminución de la diversidad: Así, p. ej., se evalúan aproximadamente las lenguas habladas en el mundo en unas 6.000, y se calcula que el 90 % de todas las lenguas desaparecerán o estarán próximas a la extinción durante el presente siglo (en mi opinión, es más aceptable el pronóstico que cita Mackey, W. F., 2003, págs. 77: el 50 % de las 6.600 lenguas no sobrevivirán al siglo XXI). Otros vaticinan acerca de la fragmentación de las grandes lenguas y de la pérdida de intercomprensión entre las diferentes variedades geográficas de los países. Además, alguno ha presagiado que en un futuro lejano el mandarín será la lingua franca del mundo. La idea de que los problemas lingüísticos en el mundo podrían resolverse fácilmente bien por la difusión del inglés, bien por los recursos tecnológicos de la máquina de traducción automática, o bien por la enseñanza obligatoria de dos lenguas extranjeras, no tiene que ver nada con la realidad. Es una falacia. Ni el multilingüismo universal utópico ni el monolingüismo del mundo hegemónico pueden satisfacer nuestras necesidades de la comunicación y de las identidades culturales. Sin embargo, la tendencia hacia una sociedad mundial, como resultado de la globalización económica y tecnológica, no debe pasar por la homogeneización cultural y lingüística, sino por permitir la descentralización 16 nacional, regional y local que conserve la diversidad cultural y lingüística de los pueblos. Son dos procesos paradójicamente contrarios, que manifiestan la característica fundamental del cambio social en estas décadas de transición hacia una nueva era. Aunque teóricamente puedan parecer términos incompatibles, globalización y diversidad cultural y lingüística son reconciliables en la práctica, y constituyen dos corrientes actuales de presión medioambiental que encajan a la perfección en el principio de la diversidad en la globalidad. Recientemente, en Madrid (11-12 de junio de 2005) los ministros de Cultura de 45 países suscribieron un acuerdo sobre la diversidad cultural como factor de pluralismo, democracia, identidad de las sociedades y los individuos, cohesión social y diálogo. Dicha declaración, presentada en la 33ª Convección General de la UNESCO (20 de octubre de 2005) que se ha celebrado en París, fue confirmada con los votos a favor de 148 estados. El pleno sanciona el derecho de los pueblos a la diversidad cultural, y exige la protección y la promoción de la diversidad cultural, a fin de frenar la globalización económica y la liberalización actual (véase Gimeno, F., 2008). A partir de la evolución tanto económica y demográfica, como la potencial sustitución lingüística, Graddol (1997, pág. 59) ha ofrecido un informe sobre la jerarquía de las lenguas en el año 2050, y establece el siguiente pronóstico: a) las grandes lenguas (chino, hindi/urdu, inglés, español y árabe); 17 b) las lenguas supranacionales de los mayores bloques comerciales (árabe, malayo, chino, inglés, ruso y español); c) las lenguas nacionales, alrededor de unas 90 lenguas que atenderán más de 220 estados-nación, y d) las lenguas regionales, el resto de unas 1000 lenguas del mundo con grados diversos de reconocimiento oficial. En el siglo XXI ninguna lengua ocupará la posición hegemónica que casi alcanzó el inglés a finales del siglo XX. Por un lado, la sustitución actual del monopolio del inglés por el oligopolio de varias lenguas en el estrato superior producirá mayor pluralismo, pero la pérdida significativa de varios miles de lenguas en el estrato inferior ocasionará la inmensa pérdida de la diversidad actual, por el otro. Con otras palabras, las lenguas no mueren, sino que mueren los seres humanos, pero ese no es el caso, ya que cualquier humano ha optado, opta y optará por la sustitución lingüística, a favor de mejores instrumentos de comunicación (en nuestro caso, por lenguas supranacionales), aunque eso implique lamentablemente que se pierda su patrimonio lingüístico y cultural, que le está discriminando y limita su capacidad de comunicación. No estamos a favor de semejantes pérdidas, pero no podemos simplificar los factores que están involucrados en el presente y futuro próximo del patrimonio lingüístico y cultural de la humanidad. 18 Ya contamos con un censo y datos oficiales (INE, 1999) sobre el número de personas sordas. En el Estado español el colectivo asciende a 961.491 personas mayores de 6 años, quienes se ven afectados por distintos grados de sordera o por algún tipo de limitación auditiva. Las personas sordas totales son 102.395, quienes no pueden percibir ningún sonido, ni siquiera utilizando sistemas de amplificación. Otras 230.735 tienen dificultades graves o importantes para oír sonidos fuertes (sirenas, alarmas o dispositivos de emergencia). Un total de 815.637 personas (además de las personas totales) tienen dificultades para escuchar el habla. Entre ellos se estima que el número de sordos señantes en España puede rondar entre 35.000 y 50.000 personas, de modo que la abrumadora mayoría emplea la lengua oral en su comunicación. Además se numera que los niños menores sordos de 6 años son un total de 5.302 con deficiencias auditivas y 922 con sordera profunda. En la Comunidad Valenciana las personas con discapacidad auditiva de 6 a 64 años suman un total de 29.370 individuos. Nuestra propuesta actual es “lengua de señas” como la variedad específica de comunicación de los sordos. Otro problema será la delimitación entre lasdiversas lenguas de señas, que de alguna manera están más próximas que las distintas lenguas orales y no tienen por qué estar en función de ellas. Y por supuesto partimos de una "lengua de señas española" (LSE) y de una “lengua de señas catalana” (LSC). 19 Asimismo, "lengua de señas" podría ser mejor reconocida que "lengua de señas", ya que toda lengua natural es un sistema de señas. La seña en la lengua de los sordos puede mejor caracterizar la especificidad del canal gestual-visual, frente al canal vocal-auditivo de la seña de la lengua oral (véanse Gascón, A., 1998; Storch, J. G., 1998), aunque el carácter natural del gesto está limitado a ciertas manifestaciones muy simples de tipo emocional o imitativo. En las lenguas de señas (LLSS), el gesto evoluciona hacia lo arbitrario. El niño (sordo u oyente) posee medios innatos y específicos para el lenguaje. 1.2. En la historia social de las LLSS, se pueden distinguir las tres fases siguientes: a) Una situación social monolingüe, en la que se planteaba la subsidiariedad de las lenguas de seña, en función de la obligatoriedad de la lengua oral en la enseñanza (Congreso de Milán, 1880); b) una situación social de conflicto lingüístico, defendida por algunos investigadores en el pasado, en la que el cambio de lengua se había independizado de la movilidad social, y se planteaba un proceso inestable de sustitución lingüística de las LLSS por la variedad oral, y c) una situación social de diglosia, caracterizada por una situación estable de desplazamiento lingüístico de la LSE con la enseñanza de la segunda lengua oral y por una movilidad social. Esta hipótesis de trabajo 20 responde a los nuevos planteamientos de la sociolingüística (sociología del lenguaje). La principal hipótesis de trabajo que hemos mantenido ha sido la del multilingüismo social de nuestro contexto social y cultural de la Comunidad Valenciana, en la que las variedades de las lenguas de señas y las variedades orales se basan en una covariación entre los tres (sub)sistemas de un único repertorio lingüístico. De manera que dicho repertorio identificaría la operatividad de una competencia comunicativa compleja que incluiría todos las variedades de nuestro contexto social y cultural (LSE estándar, LSE vernácula, español señado, castellano/valenciano vernáculo y español/valenciano estándar) (véase figura 1). El español señado es un calco lingüístico de la lengua española y corresponde a la traducción literal simultánea del registro oral, que se ha utilizado en la retransmisión de noticias de algunas cadenas televisivas. Aunque ha sido una estrategia de traducción del pasado, dicho registro corresponde a la comunicación del sordo postlocutivo con personas oyentes. Es decir, se daría una sola comunidad de intereses comunicativos, por encima de las tres comunidades lingüísticas y de esta manera, hemos materializado una sola encuesta por encima de las comarcas castellanas/valencianas. 21 Entre otras cosas, aquí encontraríamos un escaso índice de monolingüismo en lengua de señas y la mayor parte de la población encajaría dentro de un esquema de señante multilingüe (activo o pasivo). Figura 1 DIASISTEMA DE LA DIASISTEMA DE LA LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA LENGUA ESPAÑOLA LSE VERNÁCULO ESPAÑOL MURCIANO/VALENCIANO VALENCIANO ESPAÑOL ESTÁNDAR DE LA LSE SEÑADO ALICANTINO MURCIANO ESTÁNDAR C O N T I N U O DE H A B L A CALCO LINGÜÍSTICO DE LA LENGUA ESPAÑOLA REGISTRO DEL SORDO POSTLOCUTIVO O SEÑANTE EN LA COMUNICACIÓN CON OYENTES TRADUCCIÓN SIMULTÁNEA DE LAS NOTICIAS DE ALGUNOS MEDIOS TELEVISIVOS FRENTE A TRADUCCIÓN LIBRE DEL INTÉRPRETE DE LSE ESTÁNDAR VARIEDAD SITUACIONAL ENTRE LOS PROPIOS SEÑANTES SORDOS NATIVOS (CON AUSENCIA DE PERSONAS OYENTES) EN INTERACCIONES FORMALES 22 23 2. LA SITUACIÓN SOCIAL Y JURÍDICA DE LA LENGUA DE SEÑAS ESPAÑOLA 2. 1. Situación social de la LSE La situación social de la LSE frente a la lengua oral en general se caracteriza como una diglosia amplia, relativamente estable, en la que el aprendizaje de la variedad oral implica un claro desplazamiento lingüístico con expectativas de promoción social y modificación de la condición social. Se comprende así bajo diglosia amplia cualquier situación en la que aparecen dos variedades lingüísticas distintas, diversificadas funcionalmente, de tal modo que una de ellas se utiliza en las relaciones formales (lengua oral) y la otra en las informales o familiares (LSE) (véase Gimeno, F. y Gimeno, M. V., 2003, págs 31-48). De ningún modo, puede caracterizarse como conflicto lingüístico, tal como la definió Rodríguez, M. A. (1992, pág. 37), que se debatiría entre coordenadas de sustitución y normalización lingüísticas, aunque no ofreció ninguna explicación al respecto. Con otras palabras, no sólo es fundamental la característica del uso condicionado o reglamentado de cada variedad con una función social diferente, sino también la estabilidad de la situación, junto a la movilidad social (con el desplazamiento lingüístico correspondiente) que facilita la enseñanza de 24 la variedad oral. Así se contribuye a una mejor comprensión de las relaciones que se plantean entre la situación de “diglosia amplia” (relativamente estable a largo plazo, con movilidad social) y el “conflicto lingüístico” (o desestabilización de la configuración estática de la diglosia amplia sin movilidad social, dentro de una dinámica progresiva de sustitución lingüística). Ha llegado, pues, el momento de integrar el estudio de la lengua dentro de la investigación de las relaciones entre la sociedad y la cultura. No es la lengua la que cambia la sociedad, sino la sociedad la que trasmite, mantiene y modifica la cultura y la lengua. Por medio de la lengua el ser humano se integra en el grupo, y será a través de la lengua como puede manifestar los distintos roles que materializan su comportamiento en el seno de la sociedad. 2.1.1. Desde el estudio clásico de Ferguson, C. A. (1959) sobre la diglosia estricta, se ha venido aludiendo generalmente a la situación diglósica del mundo árabe como la más genuina, aunque los análisis actuales de algunos de sus investigadores disten de ser claros en un contexto amplio de occidentalización postcolonial y de globalización económica. Los vernáculos árabes se distribuyen en dos grandes comunidades de habla (mutuamente incomprensibles entre sí): a) oriental (Egipto, Siria, Líbano, Irak...), y b) occidental (Magreb). Los años 1956-1962 marcaron el comienzo del fin de la dominación extranjera en el Magreb (Marruecos, Túnez y Argelia), y la puesta en marcha de una política de arabización, cuyo principal objetivo consistió en la generalización del árabe estándar en la educación y en los medios de 25 comunicación social. Este cambio histórico conlleva un renacimiento de las etnicidades (árabe y bereber) y del árabe estándar, con la correspondiente política lingüística de normalización y adaptación a las modernas necesidades de designación. Recientemente, Fasla, D. (2006) ha publicado un artículo sobre la situación sociolingüística y la identidad cultural del Magreb. La situación sociolingüística del mundo árabe variaría de un país a otro en función de las diferentes variedades de árabe hablado, de las lenguas coloniales adoptadas, de la existencia de grupos étnicos indígenas y de la influencia variable de lenguas de sustrato y/o adstrato. La evolución histórica de la situación de contacto lingüístico documentada en la comunidad multilingüe magrebí, desde finales del siglo XIV (1391) hasta el momento actual, permitiría identificar la vitalidad de un conjunto relativamente amplio de variedades lingüísticas, no covigentes y en determinados casos de carácter minoritario: árabe clásico, árabe moderno, árabe dialectal, beréber, francés, español, inglés, judeoespañol y judeoárabe, entre otras. No convendría olvidar que el árabe dialectal y el beréber (variedades maternas de esta comunidad, marcadas por la oralidad e influidasde distinto modo por el sustrato romance) presentan una caracterización sociolingüística muy diferente respecto del conjunto restante de lenguas en contacto. La situación social actual del Magreb, según Fasla, sería una evolución de la diglosia estricta árabe hacia una triglosia, en la que podrían diferenciarse 26 tres variedades: a1) árabe clásico; a2) árabe (culto) moderno, y b) árabe dialectal (marroquí, argelino, tunecino). La variedad culta se utilizaría por arabófonos de pertenencia diastrática medio-alta, de idéntica o diversa procedencia geográfica y difiere del árabe clásico básicamente en dos niveles lingüísticos (morfosintáctico y léxico). Dicha variedad presenta en el nivel morfológico una simplificación del sistema respecto al árabe clásico que afecta a las marcas de flexión y a la frecuente formación de síncopas, así como a una realización alofónica del vocalismo. La triglosia sería, pues, un estadio superior de la diglosia, que podría definirse como una especialización funcional trilateral debida a una situación sociolingüística determinada por el uso diferencial de dos variedades altas (A1 y A2) y de una variedad baja (B). De este modo, la variedad intermedia (A2) tendría la función de reducir la distancia conceptual y estructural entre el árabe coloquial (hablado) y el árabe clásico. Por otra parte, la elección de una u otra variedad lingüística de dicha escala (A1, A2 y B) estaría en función del tema, del contexto situacional y del tipo del interlocutor. Así, p. ej., la variedad intermedia alta podría utilizarse, en ciertos casos, para la comunicación entre hablantes de procedencia geográfica que no compartirían el dominio de una misma variedad dialectal. Al margen de este uso lingüístico condicionado por factores sociales, esta variedad intermedia se utilizaría sobre todo en la comunicación oral y espontánea (en situaciones oficiales o formales), y en la producción escrita que caracterizaría el lenguaje administrativo (véanse 27 Gimeno, F. y Gimeno, M. V., 2003; Gimeno, F. y Martínez Olmos, E., 2008; Gimeno, F., 2004, 2008). Sin embargo, considera la autora que la consideración funcional de las lenguas implicadas históricamente en la comunidad multilingüe magrebí se traduciría en una serie de “pares diglósicos” que daría lugar a una situación de poliglosia lineal o continua: (a) (A.I) (árabe clásico (A1) / árabe moderno (A2); (b) (A.II) inglés (A3) [/ español (A4), en Argelia y Marruecos]; (c) (A-B) francés; (d) (B.I) árabe dialectal (B1) / bereber (B2), y (e) (B.II) judeoespañol (B3) / [judeoárabe (B4) en Marruecos]… BN Tras cuatro décadas de independencia, la arabización realizada bajo el patrocinio de la Liga Árabe (desde 1960) sólo habría tenido lugar parcialmente, y se consideraría un proceso aún no concluido, ya que el francés se utiliza todavía en la educación superior, en el sector privado y en el lenguaje administrativo, comercial y jurídico. El bilingüismo árabe moderno-francés estaría completamente generalizado en el Magreb, y el francés habría sido adoptado históricamente como segunda lengua a favor del desarrollo económico. No obstante, en la actualidad se enseña el inglés en las universidades de los tres países del Magreb como lengua extranjera, y su uso se ha extendido principalmente en el ámbito educativo, en los medios de comunicación social y en el sector turístico. 28 2.1.2. Algunos autores (Stokoe, W. C., Woodward, J.,…) han considerado también la situación social de la lengua de señas de otros países como una diglosia. Con frecuencia se ha identificado la “variedad signada“ (o calco lingüístico de la variedad oral) (véase infra) con la variedad formal. Además, se ha planteado la vigencia de un “continuo de habla” (conocido como pidgin inglés señado) o variedad mixta de inglés señado y de la LSA en la comunidad de señas americana. En uno de los extremos del continuo estarían las variedades de la LSA y en el otro extremo las variedades del inglés señado o inglés manual, y estarían en relación con circunstancias sociales diferentes y tan fundamentales como el ser sordo u oyente, ser hijo de padres sordos u oyentes o haber aprendido la lengua de señas antes de los seis años de edad (véase Rodríguez, M. A. , 1992, págs. 41-42). Sin embargo, Lucas, C. y Valli, C. (1989) se han planteado describir las condiciones sociolingüísticas que seleccionan la variedad del pidgin inglés señado, ya que hasta ahora la recolección de datos no ha tenido en cuenta la situación comunicativa de la interacción natural. Contrariamente, a las afirmaciones de que esta variedad ocurría sólo en presencia de participantes oyentes, bien para lograr la comprensión o para negarles el acceso a la lengua de señas, los datos empíricos obtenidos demuestran claramente que el pidgin inglés señado se produce entre los propios señantes sordos nativos de la lengua de señas en ausencia de personas oyentes. Los factores sociolingüísticos que motivan dicha selección lingüística incluyen la formalidad 29 relativa de la situación de entrevista y la falta de familiaridad con los participantes. Además, según ellos, la relación entre las actitudes lingüísticas y la elección de la variedad apropiada fue la que impulsaría en el pasado a describir la situación sociolingüística de la comunidad de señas americana como diglósica, y no sería tal. En la comunidad de señas americana, más que una situación estrictamente diglósica debería considerarse la utilización de un continuo de habla, que aparecería en algunas situaciones sociolingüísticas entre señantes sordos y oyentes, y que no debería calificarse como una situación de “criollización” de la LSA. La elección de otra variedad que no sea la propia lengua de señas, y la consideración de que la LSA no es apropiada para algunas situaciones serían el resultado directo de una situación sociolingüística en la que dicha variedad ha sido ignorada y devaluada, y cuya base ha sido tradicionalmente la instrucción y uso del inglés americano estándar. 2.1.3. Por nuestra parte, debemos elogiar la disposición empírica de los citados autores a recurrir a la encuesta sociolingüística para confirmar o no las hipótesis del pasado, y debemos llamar la atención sobre la necesidad de potenciar esta línea de investigación. Aunque debe partirse de unas ideas claras al respecto. Por una parte, debe superarse una visión simplista del bilingüismo que lo presenta como el mayor peligro para la conservación de las lenguas minoritarias. Haugen, E. (1953/1969, pág. 370 y sig.) se planteó la sustitución lingüística en una típica comunidad de inmigrantes noruegos en los 30 EEUU, y se basaba en la relación entre el monolingüismo o el bilingüismo de sus miembros y su nivel de competencia (mínima o máxima) en cada lengua. Cuando el 70 % de la población mundial es bilingüe, y el uso de dos o más lenguas dentro de una comunidad de habla es más la regla que la excepción, resulta paradójico que todavía algunos lingüistas confundan el hecho bilingüe en general, con las situaciones específicas de diglosia o conflicto lingüístico, y reduzcan la compleja dinámica de la sustitución lingüística a una mera cuestión de monolingüismo o bilingüismo. La problemática como puede suponerse es más compleja, y debería remitirse a los estudios sobre la conservación y la sustitución lingüística, donde se contemplen todas las variables lingüísticas, sociales y culturales del amplio marco social del contacto de lenguas. Por otra parte, el bilingüismo como uso de dos o más lenguas caracteriza tanto la situación propia de la conducta individual, como del comportamiento social. La diglosia amplia es una situación relativamente estable, en la que se da una diferenciación funcional de las variedades implicadas, con movilidad social objetiva. Así, p. ej., una variedad alta (A) para la comunicación pública o formal y una variedad baja (B) empleada en la interacción privada o familiar. Las personas sordasviven en minoría numérica, dentro de la sociedad de personas oyentes, quienes han dirigido y programado su educación, así como su "integración" en el seno de la vida laboral. La realidad es que un niño sordo de nacimiento ha adquirido una educación primaria muy limitada con relación a la educación de un niño oyente, y que muy 31 pocos han llegado a concluir una educación secundaria, y han sido las excepciones las que han conseguido una educación universitaria. Desde el Congreso Internacional de maestros de sordos, celebrado en Milán (1880), la lengua de señas ha estado eliminada en la enseñanza del sordo. Los maestros asistentes al Congreso –en su mayoría oyentes– proclamaron el triunfo del oralismo, sin tener en cuenta que el sordo desarrolla una lengua distinta. La consecuencia más tremenda fue que motivó un menosprecio secular hacia los gestos que realiza el sordo, e impidió ver que tales gestos son una lengua, cuyo conocimiento no sólo es útil, sino que es necesario para conseguir el objetivo de que el sordo aprenda la lengua de los oyentes. Han sido necesarios 100 años para que en el congreso de Hamburgo (1980) hubiera un cambio sustancial, y reivindicaran las asociaciones de las personas sordas el reconocimiento oficial de la lengua de señas, así como el derecho irrenunciable a comunicarse y a recibir educación a través de ella (véase Álvarez, M. et al., 2001, págs. 351-352). El último cuarto del siglo XX ha sido testigo de la reivindicación de LSE y de la LSC, como los instrumentos propios de las personas sordas que optan libremente por algunas de ellas en España. Numerosas reuniones nacionales e internacionales de expertos han planteado la necesidad de su reconocimiento y uso para garantizar el acceso pleno a la educación, los servicios, la viada económica y cultural, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información y comunicación (véase Gascón, A. y Storch, J. G., 2004). 32 2.2. Comunidad de señas En general, debe delimitarse el vernáculo, como variedad materna y familiar, frente al estándar como variedad escolar y formal. Ambas variedades son registros que todos utilizamos en función del contexto informal y formal, respectivamente (véase Gimeno, F., 1990, págs. 25-33). De la misma manera, en el mundo no oyente deben distinguirse dos registros (vernáculo y estándar) o niveles de uso en función del contexto informal o formal, respectivamente. Un registro vernáculo de señas es el que el sordo utiliza en la comunicación inmediata con otros sordos y con personas oyentes bilingües, normalmente pertenecientes a su familia. El registro estándar de señas es el que el niño aprende y utiliza en la escuela para sordos o en la asociación, o en comunicación con interlocutores sordos y oyentes bilingües no familiares. Los rasgos que diferencian el registro estándar del vernáculo son semejantes a los que separan ambos registros en el seno de cualquier lengua, es decir, menor tendencia a la elipsis, menor empleo de señas estereotipados, manifestación menos intensa de la afectividad, patente en el ritmo de signación, y una mayor riqueza de señas. Mientras que entre los oyentes no hay en general individuos de registro único (vernáculo), muchos sordos en sus actuaciones comunicativas sólo distinguen el registro vernáculo de la comunicación inmediata. Comprenden el registro estándar cuando aprenden la lectoescritura en el ámbito escolar. Con frecuencia, son personas que por circunstancias diversas han estado privadas de la comunicación con otros 33 sordos durante gran parte de su vida, y no han podido asistir a un colegio para sordos ni a las asociaciones, por residir en pueblos pequeños donde posiblemente no haya habido otro sordo. 2.2.1. La comunidad de señas aglutina a un conjunto de grupos de señantes que se relacionan de un modo regular y frecuente, por medio de una variedad (local, regional o nacional) de lengua de señas. Así, p. ej., hablamos de comunidad de señas española, catalana, americana, alemana, británica, francesa, etc. La comunidad de señas delimita, pues, al conjunto de grupos de señantes que se caracteriza por una interacción regular y frecuente, mediante un grupo compartido de restricciones comunicativas. Se configura a través de: a) la uniformidad de modelos abstractos de variación, y b) determinados comportamientos evaluativos (véase, Gimeno, F., 1990, págs. 45-49). Storch, J. G. (en prensa a) ha ofrecido una visión de la libertad individual para la elección de la lengua de señas o lengua oral, desde la perspectiva de la filosofía del lenguaje. Distingue entre identidad social, identidad moral e identidad personal. La primera alude al arraigamiento social de la persona en una cultura, una lengua, una moral o una religión. La segunda se refiere al hecho de cada persona tiene su autonomía moral dentro de su grupo social y respeto de cualquier grupo social posible, con la superación de conceptos equívocos de “minoría” y de “cultura”. La tercera distingue a toda persona dentro del grupo al que pertenece, y la hace distinta 34 a todos los demás miembros distintos del grupo, y eso que la distingue dentro del grupo social de pertenencia como persona individual es lo mismo que la distingue con relación a cualquier otro grupo, allá donde vaya o se relacione. En consecuencia, la identidad social es parcial y relativa, y la identidad moral llega hasta donde llega la responsabilidad personal. En cambio, la identidad personal no es relativa y es constitutivamente previa a la personalidad del agente moral. Si la persona cambia de identidad social o moral no pierde ni cambia su identidad como persona. Pero que el grupo cambie de identidad significa que la pierde, así p. ej. el español no es el latín, ni el protestantismo es el catolicismo, pero la persona que se hizo protestante o católica sigue siendo la misma persona que antes de convertirse, tan idéntica persona como antes de cambiar, aunque cambie su identidad social o su identidad moral. De manera que tan grave es que se margine a un sordo porque libremente decida usar la lengua de señas, como que se le excluya o repudie porque también opte libremente por una comunicación oral o escrita. Nadie está obligado a pertenecer a una comunidad contra su voluntad. Los lingüistas han hablado de “comunidad lingüística”, del mismo modo en que anteriormente se ha hablado de “comunidad familiar”, pero hay una diferencia fundamental entre ellas: la segunda es una comunidad esencialmente real o biológica, la primera es puramente virtual o cultural. A nadie se le puede obligar a que hable una lengua que no sea la suya, pero 35 tampoco se le puede impedir que aprenda nuevas lenguas o que prescinda (si desea y puede hacerlo) de su propia lengua. La identidad propiamente dicha es la personal, mientras que la identidad lingüística lo es siempre de un modo relativo. Las lenguas son comunidades virtuales de comunicación, y son instrumentos arbitrarios e intertraducibles de comunicación humana. La primera manifestación comunicativa del hombre es el vernáculo en el ámbito familiar, y la primera manifestación de identidad cultural es la pertenencia a una familia. En cuanto a las comunidades de señas, éstas son virtuales y culturales, por el hecho de que se ven obligadas a compartir una misma lengua, y están limitadas para acceder a otras con plenitud. Los sordos están en situación de desventaja, y no se supera dicha restricción, sino a través de una facilitación de medios y “medidas de acción positiva”, que permitan superarla, y aseguren la esencial igualdad de todos los seres humanos. El reconocimiento jurídico de la lengua de señas exige que se le reconozca como una lengua específica, traducible y comunicable con las demás, y como la lengua propia de una comunidad virtual que necesita expresarse y comunicarse con la comunidad real a la que social, cultural y familiarmente pertenece. Frente a esto, debe denunciarse conceptual,ética y racionalmente una cierta corriente ideológica a favor de una pretendida “identidad colectiva sorda”, basada en una igualmente pretendida “especificidad cultural” de las personas sordas, a partir del dato de la utilización de la lengua de señas como su “única lengua natural” y 36 suficientemente definidora de diferencias antropológicas que conforman (según se dice) una “minoría” culturalmente autónoma: la “comunidad sorda”. El crónico analfabetismo funcional que padece la mayoría de las personas sordas señantes no se resuelve con declaraciones de “oficialidad” de la lengua de señas, sino con la adecuada implementación de políticas y recursos de educación accesible y de calidad, en la que la lengua de señas ocupe indudablemente un papel señalado, junto a las lenguas orales. No se trata, pues, de establecer fórmulas de acceso a los actos jurídicos a la comunidad de señas, sino de superar barreras comunicativas para garantizar a las personas sordas una igual participación ciudadana en la vida social y un correcto ejercicio de los derechos humanos, cuyos titulares son primaria y exclusivamente personas y no grupos. El papel fundamental de la educación de los sordos es de otorgarles la competencia y autonomía individual, lingüística y cultural suficiente para ejercitar el derecho a la opción de la lengua de señas o la lengua oral. 2.2.2. Se ha distinguido una variedad alternativa del uso de la LSE (denominada "español señado"), y sería la que el sordo postlocutivo utiliza en la comunicación con personas oyentes que han adquirido algunos conocimientos de la LSE. También se utilizaría, desde hace unos diez años, en algunos programas de enseñanza para niños sordos, con la denominación de "educación bimodal" (véase Monfort, M. et al., 1999). Español señado es, asimismo, la variedad utilizada en alguna retransmisión de algunos 37 telediarios: mientras una persona oyente comunica las noticias en español estándar, la otra oyente bilingüe presenta la traducción simultánea en "español señado" para los receptores sordos. Se trata de hacer corresponder las señales de la lengua de señas a la estructura simplificada del español estándar, las cuales aparecen como equivalentes visuales de las palabras emitidas. Sin duda, se trata de una traducción simultánea, equivalente a cualquier traducción simultánea de una lengua oral a otra, pero con el inconveniente de que se trata de dos lenguas muy distintas, y la traducción palabra por palabra a la LSE resulta artificial, ya que una seña no equivale a una palabra, y la traducción no puede calificarse como tal de LSE, sino de un calco lingüístico de la lengua oral. Actualmente, se ha introducido débilmente la propia traducción libre de las noticias del telediario en LSE, junto a la subtitulación. Por lo demás, el continuo de habla (conocido como “pidgin inglés señado”) de una variedad mixta de inglés señado y de la LSA en la comunidad de señas estadounidense no es ninguna situación sociolingüística que pueda caracterizar a comunidad alguna frente a la diglosia, sino una propia consecuencia de la realidad de toda lengua humana, que nos aparece como un continuo de habla infragmentable. La lengua no es una suma de variedades, sino un diasistema que revela diferencias intrínsecas parciales de las variedades, dentro de una estructura con algunas particularidades semejantes. Un diasistema que integra un conjunto ordenado de 38 descripciones estructurales con criterios geográficos y sociales, a fin de dividir el continuo de habla en variedades discretas. La lengua de señas no es homogénea. Como toda lengua presenta variedades geográficas, sociales y contextuales, y el continuo de habla que experimenta el investigador a la hora de caracterizar las variedades mixtas que se dan entre la lengua oral y la lengua de señas respondería a la diferenciación social y contextual de la situación comunicativa. De igual manera, se da la diferenciación geográfica que se manifiesta en los distintos países (así, p. ej., hablamos de lengua de señas española, francesa, británica, alemana, etc.) y en las diversas regiones (andaluza, castellano- leonesa, castellano-manchega, gallega, madrileña, murciana, navarra, vasca y valenciana). El continuo de habla, pues, no puede combinarse con una tipología general de las situaciones sociolingüísticas, la cual plantea explícitamente, de un lado, las relaciones entre la estructura lingüística, el uso de la lengua y las actitudes lingüísticas, y del otro, los fenómenos de organización social y las funciones comunicativas (véanse Gimeno, F. y Rodrigo, J., 2002). La persistencia de las lenguas de señas en condiciones tan adversas como la carencia de escritura y de instrumentos de cohesión, así como su ausencia histórica en la enseñanza y en los planes de estudio de los niños sordos, es una prueba evidente de la vitalidad que posee toda lengua natural para resistir en el pasado los prejuicios e incomprensiones. Hoy las condiciones 39 socioculturales son muy otras, entre ellas es necesario reconocer la aparición reciente de programas de lecto-escritura de señas (veánse Sutton, V., 1974; Prillwitz, S. et al., 1989; Rodrigo, J., 2000), y la supervivencia de las lenguas entrañan políticas lingüísticas definidas contra la sustitución lingüística y las actitudes lingüísticas negativas de los señantes. 2.3. Aspectos educativos del multilingüismo social La consideración general de los dos sistemas lingüísticos que se han encontrado implicados en la enseñanza de los niños sordos (lengua de señas y lengua oral) nos lleva al planteamiento de los aspectos educativos del bilingüismo, así como al reconocimiento de la diferenciación social y funcional de las variedades implicadas. Es más, en cualquier persona sorda se da en mayor o menor grado una confluencia entre ambas lenguas, en función de la edad en la que le sobreviene la pérdida de la audición, y también según el grado de pérdida de la misma. Por consiguiente, los bilingües sordos son personas que no sólo han aprendido la lengua de señas como variedad materna (bien de sus padres o bien de otros niños sordos en las guarderías infantiles), sino que también han estado expuestos a la variedad estándar oral y escrita del español (bien dentro del sistema educativo, bien en la interacción posterior con hablantes oyentes) (cfr. Lucas, C. y Valli, C. , 1989, pág. 14). 40 Asimismo, también son bilingües los sordos profundos (es decir, aquellas personas cuya pérdida auditiva se coloca, en general, a partir de 70 decibelios en el promedio de las tres frecuencias conversacionales de 500, 1000 y 2000 Hz.), quienes desde la etapa preescolar, siguen el método de enseñanza basado en la comunicación total, es decir, en el aprendizaje sistemático de las dos lenguas. 2.3.1. Las recientes investigaciones sobre el desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños sordos demuestran que los insuficientes resultados académicos conseguidos en su etapa escolar no se deben a una incapacidad a causa de la sordera, sino a la barrera comunicativa que ha puesto la enseñanza tradicional al grupo no oyente, que pone en evidencia el sistema educativo del pasado, por una parte, y a la escasa exposición de intercambios comunicativos con el resto de la sociedad, por la otra, ya que no disponen de un código lingüístico común. Dentro de una propuesta de bilingüismo, traducción e interpretación de lenguas y su aplicación a la lengua de señas, Veyrat, M. (1998, págs. 27-37) alude al modelo de la “Teoría interpretativa de la traducción”, con el fin de concebir la traducción y la interpretación como un acto de comunicación, cuyo objetivo es reproducir el sentido del texto o discurso original y no sus medios lingüísticos. Un traductor e intérprete debe dominar no sólo la lengua a la que trasvasa los contenidos de un mensaje originario, sino debe conocer también los códigos socioculturales del destinatario y los mecanismos específicos que41 rigen el funcionamiento de cada tipo de texto o discurso en cada lengua. La comprensión de un intercambio comunicativo es un proceso interpretativo que requiere tres etapas: a) la fusión de los rasgos lingüísticos del significado de las palabras y las frases con los conocimientos extralingüísticos de la lengua fuente; b) la desverbalización del sentido nacido de esta fusión, y c) la reexpresión lingüísticamente libre de dicho sentido, con la utilización de los medios propios del sistema de la lengua meta, fusionados a su vez con la complementación cognitiva adecuada a ella. Asimismo, ha planteado la conveniencia de una educación bilingüe en el niño sordo que plantee la LSE como primera lengua (L1) y la lengua oral como segunda lengua (L2), de acuerdo con la propuesta teórica de Paivio, A. (1986, pág. 49 y 1991, pág. 56), sobre un modelo dual para explicar la coexistencia en los bilingües de los procesos lingüísticos que muestran un funcionamiento, tanto independiente como interdependiente, de sus lenguas. El bilingüismo social favorece el desarrollo intelectual y la cosmovisión del sujeto bilingüe, con la capacitación para reconocer y valorar la diversidad y la singularidad lingüística y cultural de las distintas comunidades. 2.3.2. El aprendizaje de una segunda lengua (L2) es el proceso por el que el individuo adquiere un nivel de competencia lingüística y de competencia 42 comunicativa que le permite entrar en interacción con una comunidad idiomática que no es la suya propia. La lengua es un sistema y un instrumento de comunicación social. Para la mayor parte de sus usuarios, la lengua es fundamentalmente un instrumento de comunicación, y su carácter de sistema es algo implícito, ya que su funcionamiento interno es casi desconocido por los hablantes. Sin embargo, cuando un hablante oyente comienza el aprendizaje de la LSE como segunda lengua no se le plantea inicialmente el conocimiento del sistema de la lengua de señas, y sólo tras su interiorización podrá convertir dicho sistema en instrumento de comunicación social con la comunidad de señas. La enseñanza/aprendizaje de segundas lenguas ha experimentado un desarrollo científico y una profesionalización de sus docentes. La lingüística aplicada ha desarrollado una investigación seria y científica, desde los años cuarenta del pasado siglo, en torno al proceso de aprendizaje de una segunda lengua. Esta línea de investigación ha cristalizado en varios modelos que se agrupan bajo el término de “lingüística contrastiva”, cuyo objetivo final es facilitar el proceso de aprendizaje de una segunda lengua, a través de un estudio científico basado conjuntamente en una teoría lingüística y en una teoría del aprendizaje. Dicha disciplina cuenta con una larga tradición en los EEUU, Europa central y en la antigua Europa del este, frente a los pocos y aislados trabajos realizados en el ámbito hispánico. Los tres modelos que mejor han desarrollado esta disciplina científica son: el análisis contrastivo, el análisis de errores y la interlengua (véase Santos, I., 1993). 43 El Centro de Lingüística Aplicada de Washington (DC) mostró desde hace tiempo un interés vital por los estudios de tipo contrastivo. Una de sus publicaciones iniciales (Cárdenas, D., 1960) sirvió durante muchos años como guía práctica para profesores de español en los EEUU. Entre 1960 y 1965, el centro recibió un contrato de la Oficina de Educación de los EEUU para producir una importante serie de estudios contrastivos del inglés con las cinco lenguas extranjeras enseñadas comúnmente en los EEUU, a saber: francés, alemán, italiano, ruso y español. El propósito de la serie, que estaba entonces bajo la dirección de Ferguson, C. A., era prestar ayuda al profesor de cada una de esas cinco lenguas extranjeras en su enseñanza en los EEUU. La primera aplicación extensa del funcionalismo lingüístico al análisis contrastivo estaba lógicamente en íntima conexión con la investigación sobre el bilingüismo. La monografía de Weinrech, U. (1953) sobre las lenguas en contacto proporcionó un excelente marco conceptual para la comprensión de las influencias (fonológicas, sintácticas y léxicas) entre las lenguas que entran en contacto en las situaciones bilingües. A su lado hemos de mencionar a Haugen, E. (1953/1969) con su magistral estudio sobre el comportamiento bilingüe de los noruegos en EEUU. 2.3.3. A partir de los años sesenta del pasado siglo se observó entre los teóricos de la gramática generativa una marcada tendencia a quitar importancia a las diferencias entre las lenguas, con el fin de relegarlas a los estratos de 44 superficie. La posición teórica de Di Pietro, R. J. (1971) es que deben proyectarse cuidadosamente las semejanzas y las diferencias, a fin de formarnos una idea de los universales del lenguaje humano, y evaluar los enunciados contrastivos a la luz de la perspectiva que les corresponda. Uno de los acontecimientos de mayor importancia en el ámbito de la lingüística ha sido el resurgimiento del interés por los universales lingüísticos. La existencia de restricciones universales en las lenguas representa una suposición básica para poner en práctica el análisis contrastivo entre las lenguas particulares, ya que hemos de estar de acuerdo en que la gramática de las lenguas particulares debe contribuir de alguna forma a la teoría gramatical de todas las lenguas. En los últimos años la enseñanza de la lengua de señas como segunda lengua se ha convertido en un tema de creciente interés. En todos los países se ha incrementado la demanda de cursos y seminarios de lengua de señas, ya que no solamente empieza a interesar a los profesores oyentes de niños sordos, sino a todo tipo de profesionales que trabajan con niños sordos, o que quieren ampliar su nivel de especialización. En particular, Álvarez, M. et al. (2001) son buenos exponentes de este interés, y reflexionan brevemente sobre el estado actual de la enseñanza de la LSE como segunda lengua para personas oyentes. A pesar de que la especulación sobre la lengua de señas es tan antigua como las teorías sobre el lenguaje humano en general (así, p. ej., recordemos que en El Cratilo de Platón, Sócrates considera el caso de los sordos y su 45 manera de dar nombre a las cosas), en España los antecedentes históricos sobre ella se inician en la segunda mitad del siglo XVIII, con la publicación de L. Hervás y Panduro sobre la “Escuela española de sordomudos o arte para enseñarles a escribir y hablar el idioma español”, que supone un paso en la integración social de las personas sordas. La elaboración de un “Diccionario de mímica y dactilología”, que incluía 1500 señas de la LSE, por F. Fernández Villabrille representó un hito importante hacia la estandarización de la LSE. Con el establecimiento de los primeros colegios de sordomudos y ciegos, en la España del siglo XIX, se avanzó en la institucionalización de la educación de las personas sordas, ciegas y sordociegas, con la consiguiente conciencia lingüística y social en ese colectivo, así como del inicio del proceso normalizador de la variedades de la LSE y de la LSC. Aparte de que las circunstancias socioeducativas de todos los países, en la línea del oralismo estricto, influyeron directamente en el comienzo tardío de los estudios sobre la lengua de señas, se daban las dificultades de investigación derivadas de la propia naturaleza de dicha lengua. Así, p. ej., el hecho de ser una lengua no oral y de existir sólo en la expresión contextual del aquí y ahora (es decir, en el contexto situacional). El último cuarto del siglo XX ha sido testigo de la reivindicación de la LSE y de la LSC, como los instrumentos de comunicación propios de las personas sordas que optan libremente por alguna de ellas. Numerosas reuniones nacionales e internacionales de expertos han planteado la necesidad 46 de su reconocimiento y uso para garantizar el acceso pleno a la educación, los servicios, la vidaeconómica y cultural, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información (véase Gascón, A. y Storch de Gracia, J. G. , 2004). 2.3.4. Por otra parte, la utilización de los recursos que potencian la comunicación vía oral, a través de los medios de apoyo a la comunicación oral (como la labiolectura, las prótesis auditivas, el subtitulado y cualquier otro avance tecnológico), supone un derecho fundamental y básico de las personas sordas (con discapacidad auditiva y sordociegas) que han optado libremente por este medio de comunicación. En este período, se han materializado los avances científicos más vertiginosos en la medicina, la audiología, la tecnología, la pedagogía y la lectura labial con relación a la audición. De manera que las aportaciones de estas disciplinas han hecho realidad expectativas impensables para la educación y el acceso a la comunicación oral de las personas con discapacidad auditiva, así como a su integración y participación más activa con su entorno cultural, laboral y social. Sin embargo, hemos de prevenir sobre aquellas metodologías desfasadas, dentro del capítulo del multilingüismo social. En el pasado se partía de que el monolingüe era la única base natural y estable de estudio lingüístico. El bilingüismo era simple reflejo de la comunicación entre dos grupos monolingües. De manera que se planteaba una estrategia de estudio a partir de una lengua (oral), y se descartaba en todo momento la interacción 47 social. En nuestros días, el estudio del bilingüismo se plantea la descripción sociolingüística dentro de una comunidad de habla bilingüe, a través de las normas sociales que determinan el uso de variedades particulares, entre singulares individuos y en situaciones específicas. De ahí que la auténtica dimensión del individuo bilingüe sea manifestar las normas sociolingüísticas de su particular grupo. En España, contamos con colegios de integración de sordos con niños oyentes y con colegios de educación especial para sordos. La elección de unos u otros depende de cada niño, de su nivel de sordera y de su evolución, así como de la propia decisión de los padres. La educación de los niños sordos encierra complicadas encrucijadas entre diferentes modelos educativos. Unos sistemas dan prioridad a la enseñanza oral (con el fin de que el niño hable cuanto antes), otros a la lengua de señas (en el que cada seña expresa un concepto, no palabra por palabra) y otros a la enseñanza bimodal (en la que se da traducción de la lengua oral a señas, palabra por palabra, acompañada de su emisión labial). Hasta ahora se venía dando prioridad en los colegios de educación especial para sordos a la enseñanza oral, pero ya empieza a imponerse en España la lengua de señas y la educación bilingüe. Los niños sordos que tienen un padre o una madre sordos aprenden esta lengua con la misma rapidez que un oyente aprende la lengua oral. Hay, pues, una base científica para enseñar la lengua de señas como primera lengua y la oral como segunda. 48 Antes que hacer del niño sordo un adulto oyente, hemos de conseguir del niño sordo un adulto sordo, con posibilidades de acercarse al oyente. El método de enseñanza de la "comunicación total" o de la enseñanza bilingüe para sordos es el que simultanea ambas lenguas desde la etapa preescolar y primaria. Al final de la etapa preescolar, a los cinco años, los niños sordos son conscientes de que hay dos códigos, ya que por un lado comprenden y se expresan en lengua de señas, y por el otro han comenzado el aprendizaje articulatorio de los sonidos y la lectura labial. Tras la enseñanza primaria, los niños sordos son bilingües. Antes que hacer del niño sordo un adulto oyente, hemos de conseguir del niño sordo un adulto sordo, con posibilidades de acercarse al oyente. Asimismo, conviene manifestar que la educación de los niños sordos viene marcada hoy por la falta de profesionales preparados para hacer frente a la nueva corriente de la educación bilingüe. Hay que incorporar a los profesores sordos a este tipo de enseñanza, ya que nadie conoce mejor la LSE. En España todavía no contamos con ninguna universidad para sordos, como se cuenta con la universidad Gallaudet College de Washington. 49 2.4. Situación jurídica de la LSE El registro jurídico no presenta un bloque compacto (véanse Alcaraz, E., 2000; Alcaraz, E. y Hughes, B., 2002), sino que pueden distinguirse al menos cuatro variedades o géneros jurídicos: a) el legislativo o jurídico-normativo de los textos legales; b) el jurisdiccional o de los jueces (sentencias, autos, providencias, etc.); c) el administrativo o de la Administración del Estado (instancias, expedientes, etc.), y d) el notarial (testamentos, escrituras de compraventa, poderes, etc.). Es evidente que en la situación jurídica de la LSE debemos referirnos a la norma suprema de carácter general e impersonal (elaborada y aprobada por las Cortes Generales), por la que se reconocen las lenguas de señas españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Es conocido que históricamente las personas sordas y sordociegas han sido objetos de discriminación, y en muchos sentidos siguen siéndolo, tanto en las legislaciones como en la práctica cotidiana. La comunicación de los sordos (y su plena integración social en condiciones de igualdad en dignidad y libertad) está supeditada a su nivel de adquisición de la lengua, a partir de sus propias capacidades y posibilidades relacionales (familiares y sociales) y de sus 50 experiencias educativas. Es más, en pleno siglo XXI, aún continúa el debate sobre el problema de la educación y de la integración social de los sordos, caracterizados por su altísimo nivel de analfabetismo funcional y consecuente bajísimo nivel cultural, lo que les determina al desempeño de las profesiones meno cualificadas y peor consideradas. 2.4.1. Storch, J. G. (2008) ha ofrecido los antecedentes histórico- legislativos de las lenguas de señas en el Derecho español y el panorama internacional y nacional en las lenguas de señas, así como las consideraciones jurídico-civiles de las necesarias reformas. En el mundo occidental, los vehículos de expresión y comunicación que más utilizan las personas sordas congénitas o prelocutivas entre sí (con independencia de que en determinados casos puedan usar en su relación con los oyentes el registro oral, escrito o la lectura labial) son dos: a) la lengua de señas, principalmente, y b) el alfabeto manual, complementariamente, o notación espacial del alfabeto del correspondiente registro oral. En el ámbito del Derecho internacional, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó (el 13 de diciembre de 2006) la “Convención internacional de los derechos de las personas con discapacidad”, que consagra (en su artículo 3) algunos de los principios fundamentales siguientes: 51 a) el respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual (incluida la libertad de tomar las propias decisiones) y la independencia de las personas; b) la no discriminación; c) la participación e inclusión plenas e efectivas en la sociedad; d) el respecto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas; e) la igualdad de oportunidades; f) la accesibilidad; g) la igualdad entre el hombre y la mujer, y h) el respecto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad. Dicho texto que fue ratificado por el Estado español y entró en vigor el 3 de mayo del 2008, desempeñará un papel fundamental en la interpretación, modificación y desarrollo de la legislación nacional. En el ámbito del derecho comparado, la legislación de los distintos países del mundo (en relación con las lenguas de señas y con su reconocimiento y protección como lenguas de cultura) nos proporciona las siguientesconclusiones: a) en la casi totalidad de las Constituciones se recoge el principio de libertad de uso de cualesquiera lenguas, para los actos de comunicación privada, sin que se admita discriminación por tal 52 motivo. Expresamente se cita a las lenguas de señas, no como lenguas oficiales, sino como lenguas de especial protección en las Constituciones de Uganda (1995), África del Sur (1996), Portugal (1997), Ecuador (1998), Finlandia (1999) y Venezuela (1999); b) Igualmente, en la casi totalidad de las Constituciones se establece que los procedimientos judiciales se tramitarán en la lengua oficial, no obstante si la parte no conoce dicha lengua oficial tiene derecho a intérprete; c) en la mayor parte de las constituciones que hacen mención al derecho a la educación se establece que ésta se instrumentará en la lengua oficial (que es, salvo alguna puntual excepción, de aprendizaje obligatorio), y, opcionalmente, en la lengua materna de la minoría lingüística correspondiente, y d) en sede de legislación ordinaria (no constitucional), las lenguas de señas se recogen expresamente en muchas normas de muy diversos rangos, que pueden ordenarse por diferentes campos de aplicación, ya que como medio de comunicación (en tanto que lenguas de interés cultural), ya como instrumento de educación (directa o alternativa). La observación del panorama internacional nos muestra que las lenguas de señas, por su carácter de lenguas no territoriales y no generacionales (ya que la trasmisión se hace mayoritariamente fuera del ámbito familiar), no se han considerado como “lenguas oficiales” constitucionales, ni tan siquiera como 53 “lenguas de minorías étnicas” –salvo el caso excepcional de Nueva Zelanda–. En su lugar, se las ha considerado como “lenguas minoritarias” por su valor cultural e instrumental, y precisan de los más elevados niveles de protección posibles, a causa de la fragilidad cultural, comunicativa y social de sus usuarios. Las comunidades de señas se configuran, pues, como “comunidades virtuales” de lengua, porque forman o pueden formar parte de cualesquiera grupos humanos (diferenciados o no), pero no étnicas (es decir, de trasmisión cultural generacional en el ámbito de la familia, históricamente vinculada a un territorio), aunque reclamen y obtengan (con mayor o menor extensión y eficacia) una protección jurídica propia y adecuada a su situación vulnerable. Desde la década de los sesenta del pasado siglo, tanto en el ámbito internacional como en el nacional, se ha comenzado a vivir un cambio sobre la situación de las personas con discapacidad, en el reconocimiento de su derecho a la igualdad de oportunidades. Así, p. ej., la ONU en su Resolución 48/96 (de 20 de diciembre de 1993, y en concreto en su artículo 5º, apartado 7) ha considerado la utilización de la lengua de señas en la educación de los niños sordos, así como en sus familias y comunidades, y la prestación de servicios de interpretación de la lengua de señas para facilitar la comunicación entre las personas sordas y las demás personas. También, en el apartado 6, ha establecido la obligación de los Estados sobre la utilización de las tecnologías apropiadas para proporcionar acceso a la información oral por parte de las personas con discapacidad auditiva. 54 Así mismo, el Comité de Ministros del Consejo de Europa ha elaborado una Recomendación sobre la protección de la lengua de señas en los Estados miembros del Consejo de Europa (documento 9738 de 17 de marzo de 2003), en la que ha reconocido la lengua de señas como un medio de comunicación natural y completo, con capacidad de promover la integración de las personas con limitaciones auditivas en la sociedad, y para facilitar su acceso a la educación, el empleo y la justicia. 2.4.2 En España, la ley de “Igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad” (51/2003 de 3 de diciembre) que reconocía tanto la importancia de las lenguas de señas en la formación de las personas sordas como su libertad de elección respecto a los distintos medios utilizables para su comunicación con el contexto social, reflejaba esta nueva tendencia, y contemplaba expresamente la regulación de la lengua de señas y de los medios de apoyo a la comunicación oral. Desde el marco normativo constitucional y legal español, constituye una obligación de los poderes públicos tanto el desarrollo de medios que faciliten el acceso a la expresión verbal y escrita de la lengua oral a las personas sordas (con discapacidad auditiva y sordociegas), cuanto la configuración de una normativa básica sobre el aprendizaje, conocimiento y uso de las lenguas de señas españolas. Con el fin de superar las barreras comunicativas y conseguir la normalización social de las lenguas de señas en España se ha promulgado la “Ley 27/2007 por la que se reconocen las lenguas de señas españolas y se 55 regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de la personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas” (BOE de 24-10-2007). La ley pretende dar respuesta a la normalización de la sociedad y a la integración de las personas con discapacidad, y es consciente de que las personas con limitaciones auditivas y las sordociegas tienen diferentes necesidades, lo que implica que algunas personas pueden optar por la comunicación a través de la lengua de señas, mientras que otras prefieran la utilización de recursos que posibilitan la comunicación vía oral. La ley reconoce ese derecho de opción, y deja la elección en manos de los principales interesados: las personas con discapacidad auditiva y sordociegas, o sus padres (o tutores) en el caso de los menores. Es deber de los padres procurar que se facilite el aprendizaje de la lengua de señas, si el interés del niño sordo, (objetiva y prudentemente ponderado) lo exige. La ley busca incrementar el grado de protección y de seguridad jurídica de sus contenidos, por el cual se prevén los efectos jurídicos que llegarán a tener el aprendizaje y uso de las lenguas de señas y de los medios de apoyo a la comunicación oral. De acuerdo con ello, se aspira a que la norma legal no se limite únicamente a efectuar una declaración programática a favor de un grupo social débil, sino que va más allá. Por una parte, con el establecimiento de las vías capaces de garantizar a las personas con discapacidad auditiva el ejercicio de los derechos y libertades constitucionales, que legítimamente les corresponden como ciudadanos de un Estado social y democrático de Derecho: en especial, el libre desarrollo de su personalidad y su formación en 56 el respeto de los derechos fundamentales y libertades públicas, principalmente a través del derecho a la educación, y su plena participación en la vida política, económica, social y cultural. Y por la otra, con la previsión de una serie de medidas y garantías que tiendan a asegurar su eficacia frente a los poderes públicos y frente al resto de los ciudadanos. La presente ley determina, pues, el reconocimiento y regulación de la LSE (sin perjuicio del reconocimiento de la LSC en su comunidad de señas, y de los medios de apoyo a la comunicación oral), así como el derecho a la enseñanza / aprendizaje, conocimiento y uso de las lenguas de señas españolas. Se proponen medidas para impulsar el uso de las lenguas de señas españolas en todos los ámbitos de uso público, así como la incorporación obligatoria de dichas lenguas en el sistema educativo del Estado. Además, impone a los poderes públicos que promuevan la prestación de servicios de intérpretes en lenguas de señas españolas (con la formación necesaria y la titulación oportuna) a todas las personas sordas, con discapacidad auditiva o sordociegas, cuando lo precisen en los diferentes ámbitos públicos o privados. Finalmente, plantea la creación de dos nuevos órganos especiales que se ubicarán en el organigrama competencial del Real Patronato sobre Discapacidad: a) el CentroEspañol del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA), cuya finalidad consistirá en investigar, fomentar, promover iniciativas, coordinar actuaciones y extender la subtitulación y la 57 audiodescripción como medios de apoyo a la comunicación de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Dicho Centro ya se creó anteriormente por vía reglamentaria, y se halla en pleno funcionamiento en la sede de la Universidad Carlos III, y b) el Centro de Normalización Lingüística de la LSE, cuya constitución se establece en la Ley que (a través del desarrollo de su actividad formadora e investigadora) desempeñará su cometido de fomentar (al más alto nivel académico y social) el empleo de las lenguas de señas y de velar por su buen uso. Dicho Centro contará en su plantilla con profesionales expertos en lenguas de señas y en sociolingüística, y desarrollará sus acciones a partir de consultas y de la formalización de convenios con las Universidades y las entidades representativas de las personas sordas y de sus familias. 58 59 3. CONCIENCIA LINGÜÍSTICA, ACTITUDES LINGÜÍSTICAS Y PLANIFICACIÓN LINGÜÍSTICA 3.1. Conciencia lingüística En nuestros días, la sociolingüística plantea que la hipótesis de la relación entre el estrato sociocultural y la conciencia lingüística es muy estrecha, y que a medida que se baja en el espectro social disminuye el grado de capacidad distintiva de los sociolectos de la comunidad de habla. En particular, López Morales, H. (1989, págs. 257-79) ha demostrado que existe una relación directa entre conciencia sociolingüística hacia los sociolectos y estratificación sociocultural, conciencia que se hace más clara y definida en el sociolecto alto del espectro. 3.1.1. La conciencia sociolingüística implica, pues, por una parte el conocimiento de la existencia de distintas variedades (o variantes) y por la otra la identificación de las relaciones entre dichas variedades (o variantes) y los sociolectos socioculturales altos de la comunidad de habla. En una buena cantidad de ocasiones, la conciencia sociolingüística proporciona los criterios de “corrección” que permiten el estudio de la seguridad e inseguridad lingüísticas, es decir la identificación de determinadas variedades (o variantes) con los sociolectos altos de la comunidad de habla, al menos en 60 los casos en que funciona el prestigio general y abierto, no el encubierto. La coincidencia entre conciencia sociolingüística y actitudes lingüísticas positivas lleva a la conservación de las variedades lingüísticas, mientras que la discrepancia entre ellas determina la sustitución lingüística. La inseguridad lingüística es uno de los resultados del empleo reflexivo de una variedad, y produce una actitud purista hacia esa variedad. El purismo es, pues, una reacción general contra la rápida y profunda contaminación de una variedad por otra, y motiva el proceso de su normalización lingüística. Por supuesto que es preciso diferenciar el purismo del estándar y el del vernáculo (véanse Gimeno, F., 1986, 1988, 2008d; Gimeno, F. y Gómez, J. R., 2007). 3.2. Actitudes lingüísticas En un sentido amplio, la actitud lingüística se caracteriza como un modelo hipotético relacionado con el comportamiento lingüístico o con las respuestas verbales a cualquier conjunto de estímulos. La actitud se determina mediante un índice afectivo, cognitivo o conativo de las reacciones evaluativas, bien hacía las diferentes variedades lingüísticas, bien hacía una variable sociolingüística de una hablada, bien hacía el uso de una variedad determinadas de un ámbito específico, o bien hacía una lengua como marcador de grupo. 61 Las medidas técnicas de las actitudes lingüísticas pueden ser calificadas de análisis de contenido del tratamiento social, mediante medidas directas o indirectas, en nuestro caso, la encuesta se ha limitado a medidas directas, que observan las actitudes lingüísticas a partir de una serie de cuestiones cerradas en entrevistas personales. El criterio de prestigio ha sido manejado frecuentemente como vector que impele al cambio de código y a la sustitución lingüística, aunque debe ser especificado empíricamente, en función del propio grupo de hablantes y del contexto implicado. 3.2.1 Dentro del amplio marco de la teoría de la identidad social, una aproximación sociosicológica a los factores que influyen en la conservación y sustitución lingüística debe incluir los conceptos de percepción de la realidad etnolingüística y de percepción de los límites de grupo, así como la noción de pertenencia como miembro a múltiples grupos. La teoría de la identidad social proporciona un análisis de las estrategias de cambio social, con el fin de logra una diferenciación psicolingüística positiva que está en relación con las diferencias de estatus de las lenguas. La categorización social del mundo implica el conocimiento de nuestra propia calidad de miembros de determinados grupos. Sin embargo, la identidad social solo adquiere significado por comparación con otros grupos, y se supone que los individuos desean pertenecer a grupos que le den satisfacción y orgullo. 62 La comparación social con un grupo étnico externo sobre cierto valores (poder, recursos económicos, atributos intelectuales, etc.) tiene como resultado una identidad positiva o negativa parta los miembros del grupo, que adoptarán el último caso una o varias estrategias de movilidad social, creatividad social o de competición social, con el fin de superar las limitaciones inherentes. La mayoría de estas estrategias tiene una importante correlación lingüística (véase Gimeno, F. y M. V. Gimeno, 2003, págs. 57- 64). 3.2.2. La situación sociolingüística de la comunidad sorda valenciana tiende a materializarse en una competencia comunicativa activa en LSE, y en función familiar y escolar muestra una competencia pasiva en LE y LV, es decir, las personas sordas tienen un nivel medio de conocimiento en la lengua oral mediante la lectura labial o escrita y LSE. La explicación de la competencia comunicativa corre a cargo de una serie de elementos subyacentes como son la conciencia lingüística, las creencias y, sobre todo, las actitudes de los hablantes y de la comunidad de habla, según H. López Morales (1989, pág.188). En este sentido, esta situación sociolingüística de las comunidades sordas viene determinada por la diglosia amplia estable entre la LSE y la LE, y que a su vez, es eminentemente enriquecedora para la comunidad sorda. De modo que, hoy la actitud lingüística negativa de la comunidades sordas 63 hacia la LE, está marcada por la influencia de la LSE dentro del sistema educativo1. Por otra parte, la situación sociolingüística de las comunidades sordas2, muestra una actitud lingüística negativa hacia la lengua española oral y la LSE en el ámbito público. Así pues, el conocimiento de la lengua española oral por parte de un número de personas sordas sería el sociolecto marcado por el estigma social en el contexto sordo de la comunidad sorda valenciana propiamente dicha. La lengua de señas sería el sociolecto no marcado en el contexto sordo de las comunidades sordas valencianas. Por consiguiente, la jerarquización de funciones caracterizaría esta fase multilingüe de la diglosia estable, y suscitaría la oposición sociolingüística LSE/LE oral en función de la persona Sorda/sorda3 (véase tabla I). 1 Hoy podemos constatar que hay un cierto sentimiento de odio hacia la LE por parte de algunos miembros de las Comunidades Sordas. Este sentimiento de odio, se modificaría si la LSE estuviera presente dentro del sistema educativo, de modo que la actitud lingüística hacia la LE cambiaría a positiva. No obstante, hoy se está aplicando la enseñanza bilingüe, en la que se introduce la LSE, como primera lengua y a partir de los 3-4 años la LE, de modo que está actitud lingüística hacia la LE está desapareciendo. 2 Para poder interpretar los resultados, se habrá que tener en cuenta eltipo de ámbito familiar de la muestra, ya que, hoy se distingue la persona Sorda que usa la LSE y pertenece al mundo sordo y la persona sorda que usa la LEO y LSE y pertenece al mundo oyente y al mundo Sordo. 3 Las investigaciones realizadas en los EE.UU. ofrecen una delimitación clara respecto a la denominación de persona Sorda con “S” mayúscula se utiliza para las personas que están integradas dentro de una Comunidad Sorda, éstas defienden su lengua, sus costumbres y su identidad cultural; y por otra parte, las personas sordas con “s” minúscula estarían integrados por personas que tienen una discapacidad auditiva y en un principio no estarían integrados en la Comunidad Sorda. No obstante, hoy un gran número de personas sordas se están integrando en la Comunidad Sorda. 64 TABLA I Esquema de la situación sociolingüística actual de las actitudes lingüísticas hacia la LSE y LE, en función de la persona Sorda y sorda LSE LE Tendencia LSE y LE Sordo + - - sordo - + + La actitud lingüística de las comunidades sordas valencianas se podría caracterizar como un modelo hipotético directamente relacionado con el comportamiento lingüístico o con las respuestas señales verbales a cualquier conjunto de estímulos. Asimismo, según F. Gimeno (1986), sabemos que la actitud lingüística se determina mediante un índice afectivo, cognitivo o conativo de las reacciones evaluativas hacia las diferentes variedades lingüísticas, una variable sociolingüística de una lengua dada, el uso de una variedad determinada en un ámbito específico o hacia una lengua como marcador de grupo. De manera que las medidas técnicas de las actitudes lingüísticas pueden ser calificadas de análisis de contenido del tratamiento social, medidas directas e indirectas. En nuestro caso, la encuesta se ha limitado a medidas directas, que observan las actitudes lingüísticas a partir de una serie 65 de cuestiones directas en entrevistas personales realizadas en cinco puntos de muestreo dentro de la Comunidad Valenciana durante un período de investigación de campo (1997-99), y del mismo modo, nuestro cuestionario estaba diseñado por preguntas y respuestas cerradas. A lo largo de la investigación sociolingüística se ha mencionado el criterio de prestigio como vector que impele al cambio de código y sustitución lingüística, aunque deber ser especificado empíricamente, es decir con datos, en función del propio grupo de hablantes o informantes y del contexto implicado. 3.3. La normalización lingüística La normalización lingüística consiste, según Aracil, L. V. (1965, págs. 31-32), en la reorganización de las funciones lingüísticas de la sociedad, con el fin de readaptar las funciones sociales de la lengua a unas condiciones “externas” cambiantes. La normalización es muy compleja, de manera que cada “caso” particular muestra una singularidad aparentemente irreductible, pero detrás de esta diversidad innegable podemos discernir una estructura esencial casi invariable e inconfundible. Además, las normalizaciones no son casi nunca acontecimientos históricos completamente aislados. Al contrario, parece que la normalización tiende a propagarse “en cascada” de comunidad de habla en comunidad de 66 habla y hasta de época en época, de una manera que ilustra las tesis difusionistas. El latín (la primera lengua europea occidental que fue normalizada eficazmente al ejemplo del griego helenístico) pasó a ser después el modelo común que inspiró (directa o indirectamente) la normalización progresiva de casi todos los idiomas europeos. 3.3.1. Ahora bien, antes de considerar los problemas que dan origen a la política lingüística debemos establecer los papeles respectivos del habla y la escritura. En el estudio de la planificación lingüística la escritura es primaria y el habla secundaria. La inversión se justifica por la función de la escritura como medio de comunicación entre hablantes separados por el tiempo y el espacio. La perdurabilidad de la escritura y su importancia para la comunidad de habla hacen necesario que su estudio sea diferente al del habla. El mejor planificador es, por consiguiente, el que no solamente codifica, sino que también escribe el texto. Los autores particulares se necesitan en el caso de una lengua escrita, tal como los hablantes específicos en el caso del habla. Haugen, E. (1966b) analizó el conflicto lingüístico y la planificación lingüística, a propósito de la revisión del conflicto noruego desde el siglo XIX, el cual trataba de evitar la sustitución lingüística por la imposición del viejo danés durante cuatrocientos años. La planificación lingüística establecía la necesidad de la normalización de un noruego actual, a partir de los dialectos del oeste del país, por encima de las dos anteriores variedades nacionales. El termino de planificación lingüística fue divulgado por Haugen, E. (1987, págs. 626-627) en 67 el año 1958, y la definió como la actividad de redactar una ortografía, una sintaxis y un diccionario normativos, a fin de orientar a escritores y hablantes en una comunidad de habla heterogénea. Asimismo, dicho término podría utilizarse retrospectivamente y aplicarse hacia atrás en la historia de la naciones más civilizadas. Por lo demás, Haugen, E. (1966a, págs. 282-284) mencionó también que es importante el estilo del discurso (formal o informal). Generalmente, la lengua del pasado es esmerada y pública, mientras que el habla diaria no lo es. De manera que la planificación lingüística se refiere fundamentalmente más a los estilos formales que a los informales, especialmente en su forma escrita. Como podría suponerse, las gramáticas del griego y del latín vinieron bastante después de los períodos clásicos de estas lenguas, y fueron en lo esencial codificaciones de una norma ya aceptada. El término codificación significa simplemente la expresión explícita del código en la forma de una ortografía, una sintaxis y un léxico. La lengua no sólo sirve como medio de cooperación social, sino también como medio de expresión individual. Lo primero conduce a la uniformidad del código, lo segundo a la diversidad. El resultado real debe ser una especie de balance entre la dos. La peculiaridad de la lengua estándar y la definición de cualquier norma lingüística son la estabilidad con flexibilidad. La estabilidad es el correlato diacrónico de la uniformidad, mientras que la flexibilidad es el correlato diacrónico de la diversidad. 68 La planificación lingüística es la evaluación del cambio lingüístico, y es necesario saber cuál es el cambio y cómo se relaciona con la estructura pasada y presente de la lengua. Sin embargo, es necesario establecer las limitaciones del cambio, y la reconstrucción, a veces, no es fácil. Una manera de que el planificador identifique una lengua es establecer su historia. La geografía lingüística y la historia se combinan para fijar los límites a los posibles cambios que puedan hacerse. En la práctica la comunicación se logra mediante un precario balance entre la economía expresiva del hablante y la economía de percepción del oyente. La mayor parte de los criterios de planificación lingüística son aspectos del principio general de eficiencia: una forma es eficiente si es fácil de aprender y fácil de usar. La lingüística del siglo XX ha proporcionado una preciosa información sobre la naturaleza de la lengua como medio funcional de comunicación humana, y sólo una completa comprensión de este aspecto puede suministrar el conocimiento necesario para una evolución útil. Aunque la lingüística teórica pueda estrechar su perspectiva al microcosmos del idioma, una lingüística aplicada no puede pasar por alto el macrocosmos de la sociedad en la cual realmente vivimos, hablamos y escribimos (véase Cobarrubias, J., 1983). 3.3.2. El español, según Marcos, F. (1979, págs. 83-84), ha sido una lengua que, a lo largo de su historia, ha sufrido varias y grandes reformas, a pesar de la aparente continuidad de sus recursossintácticos y del espejismo 69 que causa su grafía casi fonológica, pero que es naturalmente otro resultado de esas reformas. El español ha sido reformado intencionalmente en cuatro grandes momentos o períodos: 1) el siglo XIII, con el rey Alfonso X el Sabio; 2) el siglo XVI, con el triunfo cesáreo de la idea de lengua imperial y universal; 3) el siglo XVIII, con la creación de la Real Academia Española y el relativamente fracasado intento de enciclopedismo y racionalismo de Luzán, Jovellanos o Feijoo, y 4) el siglo XX, con la renovación de las instituciones académicas, de los modos de vida de la comunidades hispánicas o la importante preocupación generalizada por la adaptación de tecnicismos, y por ello relacionada con el viejo tema de la pureza lingüística y con el más moderno de la norma hispánica. F. Gimeno y C. García Turza (2010, págs. 158-61) han aludido a la trascendencia de Alfonso X el Sabio y Toledo en el posterior desarrollo explícito de la planificación del romance castellano, en la segunda mitad del siglo XIII, pero en su insuficiencia para explicar y comprender el inicio de una primera normalización de los romances, que promovería el desarrollo de la escritura por parte de escribanos y notarios particulares desde la primera mitad del siglo IX. En ella, se darían una selección e implementación implícitas, que coincidirían con una propia elaboración funcional de los registros jurídicos, aunque no existieran inicios de codificación lingüística, así como inicialmente tampoco testimonios de conciencia lingüística (revisamos así nuestra propuesta anterior). Es decir, se ha planteado una hipótesis de trabajo sobre la 70 reconstrucción histórica contraria a una concepción de la historia de la lengua basada en sucesivas reformas desde el siglo XIII, pero se ha ceñido a una normalización del castellano desde esa época bajo-medieval. La hipótesis actual sobre una primera normalización de los romances se adelanta, pues, varios siglos hasta la segunda mitad del siglo VIII. Las primeras muestras romances de los glosarios y los primeros textos romances de la documentación manuscrita deben inscribirse en el contexto social de una incipiente normalización de los romances, dentro de un proceso implícito de planificación lingüística. Ya Menéndez Pidal, R. (1926/1950, pág. 70) había afirmado que la fijación grafemática que encontramos en las obras de Fernando III y Alfonso X es fruto de la selección ejercitada en los siglos anteriores al siglo XII, y que por lo tanto la grafemática alfonsí procede por tradición ininterrumpida de la grafía usual desde el siglo X. La aparición de los Serments de Strasbourg (842) y la necesaria eclosión normalizadora del registro jurídico y el notarial evidencian los propios antecedentes de la influencia de la historia del derecho romano en la determinación de la función social de los romances. Es más, dicha manifestación es constitutiva del proceso mismo de formación de los protorromances hispanos, y plantea a partir de ella la propia elaboración funcional de los registros jurídicos. 71 3.3.3. El modelo más reconocido de Haugen, E. (1983) sobre la normalización lingüística es una aplicación explícita, consciente y más o menos programada de planificar la dinámica de vernáculo a estándar, con el fin de guiar a escritores y hablantes de una comunidad de habla. Este modelo describe las cuatro fases siguientes de la planificación lingüística: a) selección de la norma; b) codificación de la norma; c) implementación de la función, y d) elaboración de la función. Por una parte, las etapas a) y b) se relacionan con la norma, y c) y d) se ocupan de la función. Por la otra, las etapas a) y c) son principalmente sociales y “externas” a la lengua, y b) y d) son principalmente lingüísticas e “internas” a la lengua. Dichas fases muestran cierta sucesión lógica, pero no son necesariamente sucesivas temporalmente, sino que también pueden ser simultáneas o cíclicas. Las cuestiones sobre políticas lingüísticas se remontan a la antigüedad, y pueden rastrearse bajo innumerables títulos (reforma de la lengua, lengua nacional, lengua literaria, lengua y nacionalismo, estandarización de la lengua, cultivo de la lengua, norma lingüística, etc.). Es más, incluso puede argüirse que desde Panini los gramáticos han estado comprometidos en actividades más o menos conscientes de planificación lingüística. Históricamente, la mayoría de las normalizaciones lingüísticas han sido implícitas, y han sido 72 emprendidas bien por individuos particulares, bien por instituciones. A pesar de que en esta política lingüística es artificial el establecimiento de las fases técnicas de la planificación lingüística, la asignación de las diversas actividades y etapas que suponen el proceso complejo de la normalización resulta operativa y práctica. 3.4. Normalización social y lingüística de la LSE El informe coordinado por la Universidad Complutense de Madrid sobre un “Estudio preliminar para la constitución del Centro de Normalización e Investigación Lingüística de la LSE (CENILSE)” es una excelente propuesta para avanzar en la materialización de la normalización lingüística de la LSE, con la colaboración de 13 universidades españolas (Alicante, Autónoma de Barcelona, Autónoma de Madrid, Barcelona, Cádiz, Carlos III, Córdoba, Coruña, Deusto, Extremadura, La Rioja, Las Palmas y Málaga). Dicha propuesta plantea que el proceso de “normalización” exigido por las lenguas gestuales precisa que se forme previa y adecuadamente a los operadores (docentes, mediadores e intérpretes) de la LSE, de modo que se pueda adquirir en las escuelas infantiles desde edades tempranas, y se mantenga su estudio a lo largo de todo el sistema educativo. La investigación llevada a cabo por los representantes de las distintas universidades colaboradoras se ha centrado, pues, en la necesidad de definir la constitución y 73 las posibles líneas de actuación del CENILSE, con el fin de llevar a cabo el triple cometido de la eliminación de barreras de accesibilidad, de la investigación de calidad y de la normalización académica de la LSE, requisito este último necesario para una plena normalización social de las mismas. Dicho proceso no exigiría una “normativización”, que queda excluida en la propia Ley 27/2007 (cuando garantiza la libertad de opción y de uso), ya que no garantiza de ningún modo su éxito, sobre todo en el caso de unas lenguas que carecen generalmente de registro escrito aceptado. Por sus especiales características viso-gesto-espaciales (que requieren el empleo de sofisticados instrumentos visuales de recogida y análisis de datos) y su carácter ágrafo, no hay sistemas de escritura de la LSE, y el supuesto de que el proceso de su normalización debe pasar por la implantación –deliberada o inconsciente– de una norma escrita no sería sólo tarea vana, sino que no estaría relacionado con las verdaderas necesidades de la LSE, ni con las de sus usuarios. 3.4.1. Con respecto a la formación, se plantea para el CENILSE una primera investigación teórica de los contenidos lingüísticos y metodológicos que respondan a las exigencias planteadas por el “Marco común europeo de referencia para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de las lenguas”, y en segundo lugar una aplicación práctica que permita no sólo la elaboración de materiales multimedia con calidad universitaria para la enseñanza / aprendizaje y la evaluación de la LSE, sino también de las herramientas pedagógicas que contribuyan a una docencia de esta lengua como segunda lengua, a través de 74 la conexión a internet, con las garantías de la excelencia académica, la libertad de cátedra y, además, de la interdisciplinariedad y la accesibilidad. En este sentido, las experiencias adquiridas han permitido plantearse objetivos más ambiciosos, las cuales se han enfocado a la investigación y docencia universitaria de la LSE (en particular, a la elaboración de losmateriales didácticos: libro del alumno, libro del profesor, libro de ejercicios y material multimedia), y se han concretado en la configuración y constitución de la Red Interuniversitaria para la Investigación y Docencia de las Lenguas de Señas (RIID-LLSS). Mientras que las lenguas orales cuentan con un extraordinario número de métodos y de manuales de enseñanza, la LSE no habría visto materializada todavía sus expectativas, lo cual no sólo ha dificultado hasta ahora un acceso más efectivo a dicha lengua, sino que ha impedido su normalización, con la consiguiente perpetuación de la marginación de las personas sordas. El convenio suscrito por 28 universidades españolas (Alicante, Autónoma de Barcelona, Alcalá, Autónoma de Madrid, Barcelona, Cádiz, Carlos III, Complutense de Madrid, Córdoba, Coruña, Deusto, Extremadura, Huelva, Jaume I, Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, UNED, Pablo Olavide, País Vasco, Politécnica de Madrid, Pompeu Fabra, Rey Juan Carlos de Madrid, Salamanca, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vigo y Zaragoza) establece el vínculo común de intereses y la integración de conocimientos para desarrollar la investigación en el área de herramientas y metodologías de LSE, así como la 75 accesibilidad de los medios audiovisuales, en especial para personas con discapacidad auditiva. 3.4.2. Además, debe mencionarse el convenio de colaboración entre la Universidad Complutense de Madrid (a través de su Facultad de Derecho), la Editorial Universitaria R. Areces y el Centro Hervás y Panduro, SCM (HERPAN). Posteriormente, se ha adherido la Fundación Aequitas del Consejo General del Notariado de España, y bajo el patrocinio económico de El Corte Inglés se ha creado la colección editorial “Por más Señas”, con el fin de publicar trabajos relacionados con la discapacidad en general y con las personas sordas y las LSE en particular. Hasta la fecha, se han publicado una decena de títulos, y hay varios más en proyecto. Por otra parte, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha propuesto la impartición de posgrado “Máster en docencia e interpretación en lengua de señas”, cuyo coordinador responsable académico del programa en la UCM es J. G. Storch y en la universidad de Valladolid (UVa) es C. H. Moriyón. Dicho programa se plantea como objetivo fundamental la capacitación del alumnado para el ejercicio profesional en las diferentes titulaciones que lo constituyen. En este sentido, se orienta hacía la formación de los futuros profesionales (docentes e intérpretes jurídicos en lengua de señas) capaces de garantizar a las personas sordas señantes la igualdad de oportunidades que les reconoce la legislación vigente. Con este propósito, el programa se centra en el 76 desarrollo en destrezas en dos campos considerados esenciales: la educación e interpretación jurídica. También, la Universidad de Alicante participa en dicho Máster y en años sucesivos se firmará un convenio de colaboración con la UCM y la UVa para la realización conjunta del programa del posgrado. Además, en la Facultad de Psicopedagogía, dentro del Plan de Estudios de 1997, se ofrece actualmente en primer ciclo una asignatura optativa de “Introducción al lenguaje de los señas”, con un total de 4,5 créditos. Asimismo, se estima que hay en España 500 intérpretes acreditados, quienes realizan 40.000 servicios anuales en centros de enseñanza, hospitales, comisarías o espacios culturales. En muchos países europeos hay un intérprete por cada 10 personas sordas, mientras que en España hay uno por cada 221 personas sordas. 3.4.3. Con respecto a la normalización lingüística de la LSE, la selección de una variedad específica implica el reconocimiento de las diversas variedades regionales de la LSE (andaluza, castellano-leonesa, castellano- manchega, gallega, madrileña, murciana, navarra, vasca y valenciana) y la designación de una variedad suprarregional estándar de la LSE. Ya hemos aludido antes a la reciente aparición de varios programas de lecto-escritura de señas. El proceso de enseñanza / aprendizaje de la escritura 77 (sobre todo para aquellos que son sordos de nacimiento) supone un obstáculo no siempre fácil de superar, puesto que debe basarse en las características viso-gesto-espaciales de las lenguas de señas. Con el objetivo de superar esta barrera, Sutton, V. (1974) planteó un programa de señaescritura sobre la LSA, y se usa por miles de personas sordas o con impedimentos de audición en 27 países. El instrumento que facilita su utilización es el Banco de señas, que es una base de datos en la que se puede encontrar archivos de ilustraciones, video-clips y animaciones con LSA. En este caso se utilizan los símbolos del programa ordenados a través de la secuencia símbolo-seña. Además, la base de datos consta de 25.000 símbolos, y ofrece la traducción a otras lenguas de señas (británica, alemana y española). La adaptación española de Muñoz, I. M., Parkhurst, D. D. y Parkhust, S. J., se plantea la utilización de la traducción como material de apoyo para las clases prácticas, y conmuta los ejemplos de la LSA por los correspondientes en la LSE, en particular de la variedad regional madrileña. 3.4.4. Desde el punto de vista metodológico la aportación de Prillwitz, S. et al. (1989) sobre el sistema de escritura de Hamburgo de las lenguas de señas ha resultado útil para algunos en el estudio de las primeras señas, ya que proporciona un procedimiento de análisis de los diferentes parámetros y sus variaciones, y su implementación en el ordenador facilita el trabajo de trascripción, así como permite construir una base datos que recoja lo más fielmente posible la estructura formal de las primeras expresiones. 78 En cuanto al programa de trascripción de LSE de Rodrigo, J. (2000) es un sistema que sirve de acceso a la lecto-escritura de señas, y puede adaptarse a la lengua española, con el fin de facilitar el análisis contrastivo de la estructura sintáctica entre ambas lenguas. Además, entre los procesos de codificación debe mencionarse los trabajos de adquisición de segundas lenguas y análisis contrastivo entre la LSE y la lengua española, a propósito de la monografía de Rodrigo, J. (2002) sobre la traducción e interpretación de la LSE, dentro de un marco de Lingüística aplicada. Desde el punto de vista comunicativo, la enseñanza /aprendizaje de la LSE como segunda lengua supone un dominio no sólo de una competencia lingüística (o gramatical), sino también de una competencia comunicativa. Es decir, tanto el conocimiento de las reglas de la gramática, como la capacidad de materializar esas reglas de forma adecuada en una situación comunicativa particular, la cual posibilita la integración paulatina del sujeto dentro de la comunidad de señas española. Se ha hablado mucho del análisis contrastivo, y se le ha criticado, así como también se le ha defendido en un intento por reinterpretarlo y recuperar la esencia del mismo. Así, p. ej., algunos experimentos han demostrado que un 50 % de los errores tienen como origen las interferencias de la lengua nativa con la segunda lengua. Sin embargo, y a pesar de las críticas (algunas de ellas 79 objetivas, otras menos), hay que reconocerle su valor y considerar que el análisis contrastivo constituye el fundamento y origen de los actuales estudios sobre la interlengua. Cierto paralelismo se había dado también en los estudios bilingües respecto al análisis de la interferencia, donde las descripciones de la L1 y de la L2 eran abstractas, normativas y estáticas. Su propuesta posterior es muy otra. La interferencia lingüística ya no debe reducirse, a priori, a simples desviaciones entre códigos lingüísticos, sino a variables relativas a ciertos grupos y circunstancias, las cuales deben ser descubiertas por el investigador. La adopción por una variedad particular de ciertas características estructurales procedentes de otra no es condición suficiente. En este sentido, cabría reconocer la importancia delconcepto de "actitud lingüística" como un probable elemento explicativo más de la existencia o no de un acento extranjero. Ya no se habla, por consiguiente, hoy de interferencia como producto de una desviación, sino de transferencia y de convergencia sintáctica, que han aportado matices tan interesantes como fructíferos. La transferencia se produce cuando determinados elementos de una lengua aparecen en la otra que está en contacto, sin ofrecer necesariamente un resultado agramatical. En suma, en los actuales estudios de multilingüismo social hay siempre una base para enriquecer esa metodología de adquisición de segundas lenguas. Máxime cuando cualquier situación de enseñanza de lenguas 80 extranjeras se plantea sobre un contexto de bilingüismo. Si el objetivo final es la formación de personas bilingües, el profesor debe conocer el tema específico del multilingüismo social, y el análisis sociolingüístico será un instrumento imprescindible. 81 4. ANÁLISIS SOCIOLINGÜÍSTICO DE LA LSE: Status quaestionis 4.1. Consideraciones sobre la LSE Además, en general, debe delimitarse el vernáculo, como variedad materna y familiar, frente al estándar como variedad escolar y formal. Ambas variedades son registros que todos utilizamos en función del contexto informal y formal, respectivamente. De la misma manera, en el mundo no oyente deben distinguirse dos registros (vernáculo y estándar) o niveles de uso en función del contexto informal o formal, respectivamente. Un registro vernáculo de señas es el que el sordo utiliza en la comunicación inmediata con otros sordos y con personas oyentes bilingües, normalmente pertenecientes a su familia. El registro estándar de señas es el que el niño aprende y utiliza en la escuela para sordos o en la asociación, o en comunicación con interlocutores sordos y oyentes bilingües no familiares. Los rasgos que diferencian el registro estándar del vernáculo son semejantes a los que separan ambos registros en el seno de cualquier lengua, es decir, menor tendencia a la elipsis, menor empleo de señas estereotipados, manifestación menos intensa de la afectividad, patente en el ritmo de signación, y una mayor riqueza de señas. Mientras que entre los oyentes no hay en general individuos de registro único (vernáculo), muchos sordos en sus 82 actuaciones comunicativas sólo distinguen el registro vernáculo de la comunicación inmediata. Comprenden el registro estándar cuando aprenden la lectoescritura en el ámbito escolar. Con frecuencia, son personas que por circunstancias diversas han estado privadas de la comunicación con otros sordos durante gran parte de su vida, y no han podido asistir a un colegio para sordos ni a las asociaciones, por residir en pueblos pequeños donde posiblemente no haya habido otro sordo. 4.1.1. Un gran capítulo de la sociolingüística del multilingüismo se centra actualmente en la investigación sobre la "lengua de señas". Frente a estudios estrictamente lingüísticos, no contamos hoy con un análisis sociolingüístico de la lengua de señas en España. En este sentido, nuestra aportación intenta cubrir este hueco en la bibliografía española, y llamar la atención sobre la necesidad de potenciar las encuestas sociolingüísticas, con el fin de conocer los diversos componentes de la competencia comunicativa, actuación comunicativa y actitudes lingüísticas de los no oyentes. En nuestro caso particular, dicho apartado implica además el análisis de la comunicación e interacción entre la comunidad no oyente y la oyente, a partir de la necesidad de que la sociedad asuma la realidad multilingüe de nuestro contexto sociocultural, y contemple la importancia de la enseñanza/aprendizaje de las tres variedades lingüísticas implicadas (lengua de señas, valenciano y castellano). Debe plantearse despertar la conciencia social y luchar por el reconocimiento social de la lengua de señas, así como por la supresión de las numerosas barreras de comunicación a las que día a día se enfrenta el sordo. 83 La perspectiva de estudio de una lengua de señas no debe limitarse al sistema de señas en sí, sino que debe tener en cuenta contextos más amplios, como la sociedad, la cultura y la situación comunicativa. Es necesario analizar las costumbres de las diferentes comunidades de habla que forman las personas sordas, y la situación en que se trasmiten los enunciados gestuales, con el fin de interpretar todas las características que le son pertinentes. El estudio de la dimensión social del sistema que utilizan las personas sordas conduce a reforzar el vínculo de la lingüística con otras disciplinas próximas, tales como la sociolingüística, psicolingüística, antropología y semiótica. Hasta ahora hemos leído y oído "lenguaje de señas" norteamericano, británico e incluso español. Son traducciones del "American Sign Language" o "British Sign Language", pero "langue de signes française". Es conocido que "Language" significa 'lenguaje' y 'lengua', pero no es lo mismo un término que otro, aunque ha sido lamentablemente una ambigüedad permitida. Asimismo "Sign" significa 'seña', 'indicio' y 'señal', y tampoco es lo mismo. P. ej., en francés cabe diferenciar entre 'langage' y 'langue'. En español, cabe diferenciar dentro de los señas entre 'indicio', 'icono', 'señal' y 'símbolo'. Las terminologías científicas necesitan ser unívocas para delimitar conceptos. 4.1.2. Lenguaje es la capacidad de los animales y del hombre para comunicarse por medio de señas. Hay un lenguaje de las abejas, de los delfines, de las hormigas,..., como puede haber un lenguaje artificial, así p. ej., 84 el código de la circulación. 'Lengua' es un instrumento de comunicación específico de una comunidad idiomática. Nuestra propuesta es 'lengua de señas' como el instrumento específico de comunicación de los sordos. Otro problema será la delimitación entre las diversas lenguas de señas, que de alguna manera están más próximas que las distintas lenguas orales y no tienen por qué estar en función de ellas. Y por supuesto partimos de una hipótesis de una "lengua de señas española" y no de una "lengua de señas valenciana", por ahora inexistente. Aparte de que las circunstancias socioeducativas de todos los países, en la línea del oralismo estricto desde hace un siglo, influyeron directamente en el comienzo tardío de estudios sobre la lengua de señas, se dan las dificultades de investigación derivadas de la propia naturaleza de dicha lengua, así p. ej., el hecho de ser una lengua no oral y de existir sólo en la expresión contextual del aquí y ahora, es decir, en el discurso en situación, sin un sistema de recodificación escrita, que ahora comienza a plantearse. En este sentido, hemos de prevenir sobre aquellas metodologías desfasadas. En el pasado se partía de que el monolingüe era la única base natural y estable de estudio lingüístico. El bilingüismo era simple reflejo de la comunicación entre dos grupos monolingües. De manera que se planteaba una estrategia de estudio a partir de una variedad oral, y se descartaba en todo momento la interacción social. 85 Hoy se habla de la lengua como un sistema abstracto, pero que se materializa en un diasistema (o sistema de sistemas) tangible, a partir de 4 criterios extralingüísticos (tiempo, espacio, sociedad y situación) y dos niveles (macronivel espacio/tiempo y micronivel sociedad y situación). Cualquier lengua presenta estas cuatro coordenadas reales, que implican variaciones concretas en función del tiempo, espacio, sociedad y situación, sin dejar de ser la misma lengua. La dimensión situacional (registro formal de un seminario frente a un registro informal de un ámbito familiar) funciona diferentemente de la variación social (sociolecto masculino frente al sociolecto femenino), aunque es una proyeccción suya. 4.2. Bilingüismo, diglosia y conflicto lingüístico En algunos estudios sobre la lengua de señas de otros países se considera que entre la lengua de señas y la lengua oralse da una situación general de diglosia, entendida como comunidades en las que aparecen dos variedades lingüísticas diversificadas funcionalmente, de tal modo que una de ellas se utiliza en las relaciones formales (lengua oral) y la otra en las informales o familiares (lengua de señas). El bilingüismo como uso de dos o más lenguas caracteriza tanto la situación propia de la conducta individual, como del comportamiento social. La diglosia es una situación relativamente estable, en la que se da una diferenciación funcional de las variedades implicadas. Así, p. ej., una variedad 86 alta A para la comunicación pública o formal y una varieda baja (B) empleada en la interacción privada o familiar. El mejor ejemplo de diglosia estricta sigue siendo el árabe clásico o coránico como variedad A y el marroquí, egipcio o argelino como variedad B. El aprendizaje de la variedad A implica un claro desplazamiento lingüístico que conlleva movilidad social y expectativas de promoción social: el cambio de grupo social provoca cambio de lengua. El conflicto lingüístico activa la configuración estática y estable de la diglosia amplia, y se constituye en un proceso histórico complejo y de larga duración, en el que lenguas y hablantes se encuentran inmersos. La sustitución de una lengua por la otra se produce sin modificación de la condición social, y se diferencia así de las reglas de la diglosia. Un ejemplo palmario que todos podemos tener en mente es la propia situación del valenciano, gallego o euskera, los cuales a partir de este siglo, y en particular de la segunda mitad, han entrado en fases críticas de regresión lingüística. 4.2.1. Las personas sordas viven en minoría numérica, dentro de la sociedad de personas oyentes, quienes han dirigido y programado su educación, así como su "integración" en el seno de la vida laboral. La realidad es que un niño sordo de nacimiento ha adquirido una educación primaria muy limitada con relación a la educación de un niño oyente, y que muy pocos han 87 llegado a concluir una educación secundaria, y han sido las excepciones las que han conseguido una educación universitaria. La situación general de la lengua de señas con respecto a lengua oral no es la de un conflicto lingüístico (véase Rodríguez, M. A., 1992, pág. 37), sino que estaríamos ante una situación diglósica, relativamente estable, en la que el aprendizaje de la variedad A oral implica un claro desplazamiento lingüístico con expectativas de promoción social y modificación de la condición social. Hoy, la lengua de señas española empieza a tenerse en cuenta en la enseñanza. En general, el profesor debe delimitar el vernáculo como variedad materna y familiar, frente al estándar como variedad escolar y formal. Ambas variedades son registros que todos utilizamos en función del contexto informal y formal, respectivamente. De la misma manera, en el mundo no oyente cabe distinguir dos registros (vernáculo y estándar) o niveles de uso en función del contexto informal o formal, respectivamente. Un registro vernáculo es el que el sordo utiliza en comunicación inmediata con otros sordos y con personas oyentes bilingües, normalmente pertenecientes a su familia. El registro estándar es el que el niño aprende y utiliza en la escuela para sordos o en la asociación, o en comunicación con interlocutores, sordos y oyentes bilingües no familiares. 88 Mientras que entre los oyentes no hay en general sujetos de registro único (vernáculo), muchos sordos en sus actuaciones comunicativas sólo distinguen el registro vernáculo de la comunicación inmediata. Comprenden el registro estándar, pero no son capaces de expresarlo, y no lo distinguen en su expresión. Con frecuencia, son personas que, por circunstancias diversas, han estado privadas de la comunicación con otros sordos durante gran parte de su vida, y no han podido asistir a un colegio para sordos ni a las asociaciones, por residir en pueblos pequeños donde posiblemente no haya habido otro sordo. Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de sordos que no distingue el registro vernáculo y el estándar pertenece al grupo de sordos prelocutivos (es decir, aquellos cuya pérdida auditiva sea congénita o se produzca antes del primer año, cuando el proceso de adquisición de la lengua oral apenas ha comenzado). Dado que a un sordo prelocutivo le resulta imposible comprender la lengua escrita, parece obvio que cierto grado de competencia en la lengua escrita influye en la completa distinción de los dos registros de uso de la lengua de señas, aunque cabe distinguir el estándar escrito del oral. 4.2.2. En la etapa de enseñanza primaria y de la ESO con enseñanza concertada, hay modelos de educación bilingüe, a partir de los seis años donde profesores sordos utilizan la lengua de señas, y los profesores oyentes utilizan ambos códigos. De manera que al final de la etapa de enseñanza primaria, los niños sordos son bilingües. 89 Hace algunos años, funcionaban 170 centros de integración de sordos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y 144 de Bachillerato y Formación Profesional en España. Sólo en Madrid, ha habido cuatro centros de educación especial para sordos (tres de ellos concertados), en los que estudiaban unos 280 niños. La educación de los niños sordos encierra complicadas encrucijadas entre diferentes modelos educativos. Unos sistemas dan prioridad a la enseñanza oral (con el fin de que el niño hable cuanto antes), otros a la lengua de señas (en el que cada seña expresa un concepto, no palabra por palabras) y otros a la enseñanza bimodal (en la que se da traducción de la lengua oral a señas, palabra por palabra, acompañada de su emisión labial). 4.3. Sociedad y cultura en la comunidad de señas Nuestra aportación es clara. Cualquier estudio actual de cualquier lengua no puede ser realizada al margen de la sociedad que la utiliza. Es una pura ficción, que hoy no tiene sentido. Es posible que haya llegado el momento de integrar el estudio de la lengua dentro de la investigación de las relaciones entre la sociedad y la cultura. No es la lengua la que cambia la sociedad, sino la sociedad la que trasmite, mantiene y modifica la cultura y la lengua. 90 Aunque el esquema es algo simplista, tiene la ventaja de conjugar la escala biológica y humana con el lenguaje, al mismo tiempo que plantea las relaciones complejas de la sociedad con la lengua y la cultura. La figura tiene en cuenta la aportación de Halliday, M. A. K. (1978) sobre el lenguaje como semiótica social. Por medio de la lengua el ser humano se integra en el grupo, y será a través de la lengua cuando puede manifestar los distintos roles que implica la vida en el seno de la sociedad. Ser miembro de una sociedad significa desempeñar papeles o “roles sociales”, por medio de la lengua. Así la lengua es condición necesaria para ese elemento final en el proceso del desarrollo del individuo desde un ser humano hasta la personalidad, que se considera como la configuración de un complejo número de roles definidos por las relaciones sociales en las que participa. La cultura es el conjunto complejo que incluye conocimientos, arte, moral, ley, costumbre y cualquier otra facultad adquirida por el hombre como miembro de la sociedad. La cultura como creación de la superior inteligencia del hombre participaría de esa conjunción de sociedad y lengua, aunque la sociedad es un requisito indispensable pero no suficiente para la existencia de cultura. 4.3.1. La perspectiva de estudio de una lengua de señas no debe limitarse al sistema de señas en sí, sino que debe tener en cuenta contextos 91 más amplios, como la sociedad, la cultura y la situación comunicativa. Es necesario analizar las costumbres de las diferentes comunidades de habla que forman las personas sordas, y la situación en que se trasmiten los enunciados gestuales, con el fin de interpretar todas las características que le son pertinentes. El estudio de la dimensiónsocial del sistema que utilizan las personas sordas conduce a reforzar el vínculo de la lingüística con otras disciplinas próximas, tales como la sociolingüística, psicolingüística, antropología y semiótica. Desde sus comienzos, la investigación en relación con las personas sordas ha corrido a cargo, principalmente, de audiólogos, médicos, terapeutas del lenguaje y psicólogos que, atraídos por la diferencia de estos individuos en relación con la población normo-oyente, han tratado, por un lado, de evaluar las repercusiones que el déficit puede producir a nivel sensorial, lingüístico, cognitivo y social en las personas sordas y, por otro, de proponer medidas rehabilitadoras o de intervención educativa que palien los efectos de la deficiencia auditiva. Así por ejemplo, la investigación médico-audiológica, de larga tradición, trata de determinar lo más exactamente posible cuestiones como la etiología, el tipo, el grado de la pérdida auditiva o la localización de la lesión, con el fin de encontrar tratamientos médicos o quirúrgicos que curen la sordera o de desarrollar aparatos técnicos, cada vez más sofisticados, que “devuelvan” la audición, al menos en parte, a los afectados de sordera. 92 Durante muchos años, y aún hoy en algunos ámbitos, la educación de los niños y niñas sordos se ha visto muy influenciada por esta línea médico- rehabilitadora y ha desarrollado sus programas educativos sobre la base de la rehabilitación del órgano dañado y de sus consecuentes secuelas en el habla. Por su parte, los trabajos de carácter más psicológico y psicolingüístico se centran en las implicaciones de la sordera en el desarrollo general del individuo. Desde esta perspectiva se trata de establecer las diferencias y similitudes entre los sujetos sordos y oyentes en aspectos tan variados como pueden ser el desarrollo cognitivo y lingüístico, la personalidad o las estrategias de acceso a la lectura. Estas líneas de investigación también han repercutido en los planteamientos educativos seguidos con las alumnas y alumnos sordos y, en particular, en los modelos de evaluación psicopedagógica y en las estrategias de intervención comunicativa que, a partir de los años 70, incorporan en gran medida sistemas visuales complementarios a la lengua oral. A partir de la segunda mitad de la década de los setenta, investigadores del campo de la lingüística y la psicolingüística han puestos el punto de mira en el estudio de la lengua de señas. Los primeros estudios lingüísticos (Stokoe, W., 1960; Klima y Bellugi, 1979) confirieron el estatus de lengua a este sistema de comunicación viso-manual que, hasta ese momento, había sido contemplado como un conjunto de gestos icónicos más 93 cercanos al mimo que a un lenguaje propiamente dicho. A partir de ese momento, se vienen sucediendo un cúmulo importante de investigaciones, tanto sobre sus características como sobre aspectos psicolingüísticos, tales como la adquisición de la lengua de señas en hijos de padres sordos, los modos de interacción madre-hijo a través de esa lengua o las implicaciones que puede tener para el desarrollo general de los sujetos sordos. También, la práctica educativa se ha alimentado en gran medida de esta línea de investigación. Las propuestas de educación bilingüe viene avalada por este conjunto de investigaciones, con la consiguiente necesidad de incorporar a profesores competentes tanto en la lengua oral y escrita como en la lengua de señas. 4.3.2. En estrecha relación con las investigaciones lingüísticas y psicolingüísticas sobre las lenguas de señas, comenzaron a surgir, principalmente en los EEUU y Gran Bretaña, algunas voces que proponían enfocar el estudio de la sordera y las personas sordas desde una perspectiva sociológica más que médica o evaluadora, con la visión de que las personas sordas comparten ciertas características que les permiten ser tratadas como un colectivo o comunidad social con rasgos culturales propios. Desde esta perspectiva se nos ofrece otro enfoque, otra forma de interpretar la sordera, otro modo de entender a las personas sordas que pone el acento, más bien, en lo colectivo frente a lo individual, en las 94 características sociales y culturales. La diferencia entre las personas sordas y las oyentes no estaría en el hecho de que unas oigan y otras no, sino en las consecuencias sociales y culturales que ello provoca. Así, frente a una cultura en la que la audición tiene un peso central - la oyente -, se sitúa otra organizada alrededor de la experiencia visual: la sorda. Frente a una lengua de características auditivo-vocales organizada temporalmente (lengua oral) se sitúa otra de tipo viso-gestual que utiliza el espacio para su organización (lengua de señas). La sordera se convierte así en un fenómeno de diferenciación social, con base biológica, que lleva a algunas personas a construir unos procesos de socialización diferentes (véanse Erting, 1982; Behares, 1991). Como señalan algunos investigadores, cuando las personas sordas hablan acerca de sí mismas tienen en mente algo más que el estatus audiológico. La visión, como elemento central de la experiencia, ayuda a configurar una identidad diferente a la de las personas oyentes (véase Johnson y Erting, 1989). Se insiste, pues, en la diferencia del sordo frente al oyente y no tanto en la disminución de una capacidad sensorial en sí misma y en las repercusiones “deficitarias” que esta conlleva. 4.4. Comunidad de señas y cultura sorda El reconocimiento del colectivo sordo como grupo social con características propias se fundamenta, en gran medida, en la idea de que la 95 conexión con el mundo a través de la visión y el uso de una lengua de señas confieren rasgos de identidad propios. Para clarificar la doble visión de sordo como no oyente y de sordo como miembro de una cultura diferente, se emplean dos acepciones del término ‘sordo’ que se representan con dos grafías diferentes: sordo y Sordo. La primera hace referencia a la condición audiológica de no oyente mientras que la segunda alude a la pertenencia a un grupo particular de personas sordas que comparten una lengua (la de señas), una experiencia (la visual) y una cultura relacionada con ambas (véase Padden, C. y Humphries, 1988). Sin embargo, no resulta fácil identificar y definir las características que configuran el grupo de personas con “S” mayúscula. Como un aspecto central de esta línea de trabajo, numerosos investigadores se han preocupado por definir el colectivo de personas que conforman el objeto de estudio: la comunidad sorda (véanse entre otros Meadow, 1975; Padden y Markowicz, 1976; Erting, 1978; Baker y Padden, 1978, 1980, 1989; Kannapell, 1980; Woodward, 1980; Kyle y Allsop, 1982; Brennan, 1987; Padden y Humphries, 1988; Ladd, 1988; Jones y Pullen, 1988; Kyle, 1990 y Turner, 1991, 1994). Estos trabajos han traído al área de estudio de las personas con discapacidad auditiva conceptos tales como, ‘cultura sorda’, ‘comunidad sorda’, ‘sordera actitudinal’, ‘identidad’, etc. 96 4.4.1. En este apartado revisaremos brevemente el estado actual de esta línea de investigación con los influyentes trabajos de Kyle, J. (1990) y Padden, C. (1976). Su descripción nos permitirá exponer el sentido que se atribuye a la nueva terminología a la que hemos hecho referencia y plantear el debate que actualmente se suscita. El estudio realizado por Kyle, J. y Allsop, L. (1982) de la Universidad de Bristol fue una de las primeras descripciones de los modos de vida y actitudes de las personas sordas de su país, a través de la realización de entrevistas individuales a la población sorda del condado de Avon. Este estudio sacó a la luz algunas características de este colectivo en relación con el comportamiento y actitud frente al trabajo, sobre el tipo de relaciones que establecían, la organización de su vida social, etc.; modos de vida y actitudes de un colectivo que resultaba ajeno a la sociedad en general. Estainvestigación fue un punto de partida para entender algunas de las características que definen al colectivo de personas sordas como comunidad. En un trabajo posterior, Kyle, J. (1990) describe la comunidad sorda (su cultura, costumbres y tradiciones), y ofrece una serie de reglas de comportamiento, costumbres y tradiciones, que recogerían la experiencia diaria y cotidiana de las personas Sordas y, en su opinión, estarían en la base de la cultura Sorda. De sus escritos parece desprenderse la idea de que la cultura Sorda es la cultura de la comunidad Sorda. 97 Según el anterior autor, la comunidad sorda está formada por personas sordas e hipoacúsicas que comparten experiencias, valores y un modo común de interactuar tanto entre ellos como con los oyentes. El aspecto básico para ser considerado miembro de la comunidad sorda es lo que se denomina “sordera actitudinal”, según Baker y Padden, C. (1978, pág. 4), es decir, una persona se identifica a sí misma como un miembro de la comunidad sorda y los otros miembros aceptan que forme parte de esa comunidad. Vinculada a la idea de comunidad, Kyle, J. (1990, pág.177), enfatiza el papel de las asociaciones de sordos como elementos fundamentales en la vida comunitaria de las personas Sordas, aunque una parte de la comunidad Sorda no acuda a esos centros. Las asociaciones son el foro para la interacción, donde se organizan actividades y la lengua de señas británica (BSL) es la más efectiva y la fuente de la cultura Sorda. En muchos sentidos, las asociaciones de Sordos funcionan como el “corazón” de la comunidad de señas, ya que ésta identifica a todos los señantes, es decir, que implica compromiso, identidad y mutuo respeto de acuerdo con Kyle, J. (1990, pág. 178). Algunas de las reglas de conducta de la Comunidad Sorda Británica que recoge J. Kyle son, entre otras, las relativas al modo de llamar la atención del otro, reglas para la incorporación a una conversación, 98 establecimiento del turno de palabras, tratamiento de temas privados o confidenciales en una lengua que es visual y por tanto “visible” a los demás, etc. También cita algunas costumbres vinculadas a la vida social y que, en cierta medida serían diferentes a las de los oyentes, (así p. ej. la dilatación temporal de algunas conversaciones o encuentros sociales, la organización social de acontecimientos tales como bodas, etc.). Además de las conductas, costumbres y tradiciones (manifestaciones externas de la Cultura Sorda), Kyle, J. (1990, págs.182-183) introduce un nuevo concepto, el de ‘Identidad Cultural’ como exponente de los factores internos que hacen que una persona comparta y se sienta cómoda con esas costumbres y tradiciones. La identidad cultural se mediría por la adherencia que tiene cada individuo a las creencias y costumbres de la comunidad y, normalmente se ve indicado por la participación en las asociaciones y en el grado en que uno busca a otras personas Sordas. Pero no es solo eso, sino que añade el sentido de la proximidad a los otros, la eliminación de barreras y la innecesaria negociación de las normas de interacción. Es un sentimiento de compartir la experiencia del mundo, es decir, eso sería la identidad de ser Sordo, lo cual es fácilmente reconocible no sólo por los participantes sino también por aquellos que observan. 99 4.4.2. Por otra parte, los Estados Unidos de América es una de las principales precursoras y potenciadoras de la investigación sobre las características socioculturales de las personas sordas, y en particular Padden, C. (1980) de la Universidad de California. Esta investigadora escribió un texto ya clásico sobre la definición de los términos comunidad y cultura de las personas sordas. Para ello propone, por un lado, la ampliación del sentido restrictivo que Schein, J. (1968) adjudicaba al término comunidad sorda, ya que la consideraba como el conjunto de personas que son audiológicamente deficientes. Por otro lado, plantea la necesidad de diferenciar más claramente entre comunidad y cultura, circularmente relacionadas en aquellas definiciones que entienden la comunidad sorda como aquellas personas que forma parte de la Cultura Sorda. La definición que Padden, C. (1989, págs. 4-5) sugiere es una comunidad sorda es un grupo de personas que viven en una localidad concreta, comparten objetivos comunes y, de diferentes maneras, trabajan para conseguir esos objetivos. Una comunidad sorda puede incluir personas que no son Sordas, pero que apoyan activamente los objetivos de la comunidad y trabajan con los Sordos para conseguirlos. En cuanto a la cultura, la entiende como el conjunto de comportamientos aprendidos por un grupo de personas que tienen su propia 100 lengua, valores, reglas de conducta y tradiciones. Los miembros de la cultura Sorda se comportan como lo hace la gente Sorda, usan la lengua de la gente Sorda y comparten las creencias de las personas Sordas sobre sí mismas y sobre otras personas que no son Sordas. De esta manera, es posible diferenciar entre Comunidad y Cultura, tal y como se expresan los miembros sordos de una comunidad de señas que también puede aglutinar otros miembros (oyentes o con deficiencia auditiva), que no son culturalmente sordos, pero que interactúan diariamente con las personas Sordas en intereses comunes. La cultura de las personas Sordas es, pues, más cerrada que la comunidad sorda, y se identifica con la comunidad de señas. A partir de esa diferenciación entre cultura y comunidad sorda, describe una serie de rasgos característicos, en términos de valores, reglas de conducta y tradiciones, que (a modo de ejemplo) conformarían la Cultura de las personas Sordas estadounidenses. Para ella, uno de los valores culturales fundamentales, quizás el más importante, es la Lengua de señas estadounidense (ASL). Las personas Sordas usan y valoran dicha lengua como su variedad primaria de intercambio social (incluso aunque no sea nativos señantes por no ser hijos de sordos), aunque puedan tener habilidades en otras lenguas orales. Asimismo, dichas personas Sordas rechazan el uso de otras variantes de 101 señas, como por ejemplo, la variante complementada (Cued-Speech). Es más, para algunas personas sordas es permisible la utilización del registro oral en contextos mixtos (personas sordas y oyentes), pero a nivel cultural interno, dicho registro oral se considera como una conducta inapropiada. Además, Padden, C. (1989, pág.14) hace referencia a ciertos comportamientos sociales y a la presencia de relatos (juegos, cuentos infantiles, poemas, etc.) que toman cuerpo a través del ASL y que se transmiten de unos sordos a otros. Concluye que el grupo de Sordos es un grupo de personas que comparten un código de conductas y valores, que se aprenden y pasan de una generación a otra. El proceso de incorporación en la cultura Sorda y de llegar a ser Sordo significa aprender todas las conductas que son apropiadas para comportarse como una persona Sorda. Este trabajo de observación y sistematización de las características culturales de las personas sordas, responden a la propia intuición y experiencia de la autora como persona sorda hija de padres sordos y, por tanto, inmersa en la cultura Sorda desde su nacimiento. En definitiva, las investigaciones defienden la existencia de una Comunidad Sorda a la que pertenecen aquellas personas que, independientemente de su pérdida auditiva, presentan lo que se denomina Sordera Actitudinal, que tiene que ver con unos determinados valores, modos de conducta, costumbres y tradiciones aprendidos y compartidos en contacto con otros miembros de esa comunidad. El principal valor cultural de la 102 Comunidad Sorda es la Lengua de señas, que se utiliza y valora por las personas Sordas como lengua primaria de comunicación e intercambio social, especialmente dentro del grupo. La idea de Identidad Sorda se entiende como el sentimiento de las personas Sordas de pertenencia a esa comunidad,y de aceptación e interiorización de las reglas de comportamiento, costumbres y tradiciones como rasgos manifiestos de la Cultura Sorda. 4.4.3. Sin embargo, últimamente han empezado a surgir algunas voces que ponen en cuestión, no tanto la existencia o no de una comunidad sorda o una cultura sorda, sino, más bien unos medios poco “ortodoxos” para llegar a la descripción de ciertas características que configuran al grupo y su cultura. El hecho es que (como hemos dicho) C. Padden se basa en su intuición personal y experiencia para describir una lista de comportamientos de los Sordos. Esta metodología es propia de una investigación por observación etnográfica. Sin embargo, Turner, G. (1994, págs. 103-126) plantea otras cuestiones, y advierte del riesgo que comporta utilizar esas “listas” de comportamientos y costumbres para caracterizar la cultura de las personas sordas. Es lo que él denomina “Modelo de cultura cartón de bingo”, en el que se van tachando elementos y cuando se tienen todos, entonces se puede decir que se es Sordo. Y si, por ejemplo, no sueles continuar hablando en grupo cuando la fiesta ha terminado, o no invitas a mucha gente a tu 103 boda, ¿no podrías ser auténticamente un Sordo? Esta manera de descripción de la cultura podría llevar a una trivialización del concepto, que debería ser, sin embargo, una explicación más seria y profunda. Por otra parte, no sólo cuestiona la manera de descripción de la cultura sorda, sino que también pone en tela de juicio el planteamiento “circular” que propone C. Padden para la identificación misma de los miembros que forman parte de la Comunidad y comparten la Cultura Sorda. El problema aparece cuando Padden, C. (1989, pág.14) afirma que el proceso para entrar en la cultura Sorda y de llegar a ser Sordo significa aprender todas las conductas que son apropiadas para comportarse como una persona Sorda. De manera que la pregunta clave para la que no parece haber una clara contestación es ¿quiénes son esas personas sordas cuyo comportamiento ha de servir de modelo para otras personas sordas? Su respuesta sería que las personas que se comportan como las personas sordas, usan la lengua de las personas sordas y comparten las creencias de las personas sordas. Sin embargo, reconoce la importancia y significación de este tipo de trabajos sobre las características sociales de las personas sordas, en particular por el valioso papel que han cumplido para el reconocimiento del colectivo de sordos como un grupo humano y no como una simple colección de casos patológicos, con todo lo que ello ha podido suponer desde un punto de vista político-social. 104 4.4.4. Además, debemos destacar los trabajos de Erting (1982 y 1985) y Johnson & Erting (1989, pág.49), quienes llaman la atención de los lectores hacia las implicaciones políticas que pueden tener las distintas maneras de entender la sordera y a las personas sordas. Estos autores enfatizan dos aspectos de la sordera a tener en cuenta: a) que la sordera es, ante todo, una experiencia visual y b) que los sordos dependen de los que no lo son. En particular, en la última contribución afirman que además de que (las personas sordas experimentan el mundo y estructuran sus vidas de acuerdo con una cultura visual) se les demanda que interactúen con (y dependan institucionalmente) personas externas conocedoras muy poco acerca de la experiencia sorda y de la cultura de personas dependientes fundamentalmente de su visión para su conocimiento e interacción con el mundo. Por su parte, Anderson, Y. (1994) y Bahan, B. (1994) proponen examinar cómo se definen las personas sordas a sí mismas y sus redes sociales desde su propia perspectiva. En lugar de definir las relaciones sociales de las personas sordas bajo las etiquetas de Comunidad Sorda y Cultura Sorda, que son términos creados desde una perspectiva académica, plantean que el término “mundo sordo” (deafworld), en el núcleo de la red social de los sordos, se ha empleado para describir las relaciones entre las personas sordas, y podría explicar muchas cosas más, desde una conducta particular de las personas sordas opuestas a la de las personas oyentes, hasta el mantenimiento de conexiones sociales entre unos y otros. En efecto, 105 el mundo sordo, según Bahan, B. (1994, pág. 242) hay asociaciones de Sordos, organizaciones de Sordos (políticos y deportistas) y hay una red que conecta los niveles locales, nacionales e, incluso, internacionales. No obstante, también este autor reconoce el valor del término Cultura Sorda, ya que ha conseguido aumentar la conciencia de las personas sordas de su propio mundo. Esta última discusión en torno a los términos que se emplean para “delimitar” al colectivo de sordos resulta muy interesante para nuestro estudio, ya que, según hemos extraído de nuestra investigación, para la mayoría de las personas sordas españolas el término comunidad de señas no les dice nada. Es algo artificial. Quizá un término demasiado científico. Sería interesante la motivación sobre la reflexión de la identificación entre los sordos españoles, de una manera similar al término del mundo sordo de las comunidades de señas estadounidenses. 4.5. Otras líneas de investigación En el apartado anterior hemos hecho referencia a algunos grupos de investigadores que han centrado sus trabajos en la delimitación y definición de la Comunidad Sorda y de cuantos aspectos culturales de ella se derivan. En conjunción con esta línea hay otras investigaciones que tratan de estudiar aspectos relacionados con las condiciones de vida de las personas sordas, como por ejemplo, condiciones de salud mental de esta comunidad, servicios de atención disponibles, situación de los ancianos sordos, acceso a los 106 medios de comunicación social, a las instituciones, al empleo y a la formación y disponibilidad de intérpretes, etc. Se trata de investigaciones que tienen como meta el bienestar de las personas sordas y la mejora de su calidad de vida. Haremos brevemente referencia a algunos de estos trabajos: 1) Una de las líneas de investigación más importante es la que tiene que ver con los aspectos lingüísticos, psicolingüísticos y sociolingüísticos. En este sentido, las Actas del simposio organizado por ISLA4 y el CNREE5, que tuvo lugar en Salamanca (1992), dan buena cuenta del estado actual de este ámbito de investigación (véase Ahlgren, Bergman y Brennan, 1994). En ellas se recogen investigaciones acerca de características de la estructura lingüísticas de distintas lenguas de señas, investigaciones encaminadas al desarrollo de diccionarios, investigaciones sobre los procesos de adquisición de la lengua de señas por parte de los niños sordos e investigaciones sobre las variaciones y usos de las lenguas de señas en diferentes contextos sociales. 2) Una segunda línea está relacionada con el acceso a los medios de comunicación social y a la información. La completa incorporación de las personas sordas a la sociedad pasa, en gran medida, porque tengan acceso a la información que les rodea. Numerosas investigaciones tienen como objetivo estudiar medios que permitan a las personas sordas visualizar la 4 The International Sign Linguistics Association (ISLA) con sede en la Universidad de Durham (Reino Unido). 5 Centro Nacional de Recursos para la Educación Especial (CNREE). Ministerio de Educación y Ciencia. 107 información percibida por vía auditiva en los oyentes. Algunas de estas investigaciones desarrollan sistemas de acceso por medio de ayudas técnicas informáticas como las descritas por Wood (1990). A través de ellas se pretende que las personas hipoacúsicas y sordas tengan acceso a la transcripción escrita de una conferencia, curso o exposición, en tiempo real (con una demora de 3-5 segundos). Este tipo de ayudas permite, entre otras cosas, que las personas sordas puedan seguir sus cursos universitarios, participar en debates, etc. Otro modo de “visualizar” la información esa través de la presencia de intérpretes de lengua de señas. El acceso igualitario a la información y al contacto con las instituciones y administraciones (sanitarias, legales, educativas, etc.) pasa, en muchos casos, por la presencia de intérpretes de lengua de señas. La formación y seguimiento de la labor de estos profesionales constituye uno de los focos prioritarios de trabajo de algunos grupos de investigación (Universidad de Durham, Universidad de Bristol, Centro de Comunicación Total de Dinamarca y Universidad de Estocolmo, entre otros). El acceso a otros medios de comunicación, en concreto a la televisión constituye otro campo de interés para algunos investigadores. Este es el caso del Centre for Deaf Studies de la Universidad de Bristol que entre 1990 y 1991 llevó a cabo una extensa consulta con personas sordas e hipoacúsicas de todo el Reino Unido acerca de la subtitulación de programas 108 con el fin de identificar los elementos que permitan hacer más eficaz este servicio. Desde este mismo grupo de investigación, Woll, P. (1994) ha analizado el impacto que tienen los programas televisivos en los que se emplea la BSL sobre las actitudes de los espectadores, así como sobre las variaciones que se observan en el uso de la propia lengua de señas entre sus usuarios. 3) Una tercera línea se relaciona con la situación social y personal de las personas sordas. Algunos investigadores se han preocupado, sobre todo en los últimos diez años, por describir algunas de las situaciones sociales y personales en las que se desarrolla la vida de las personas sordas. En esta línea, quizá el primer trabajo de envergadura fue el ya comentado de Kyle, J. y Allsop, L. (1982), que constituye el punto de partida de esta línea de investigación. En él se describen la situación, opiniones y actitudes de 175 sordos adultos británicos en relación con diferentes esferas de su vida: empleo, familia, aficiones, amistades, contacto con las instituciones, etc. Investigaciones posteriores han estudiado algunos de estos aspectos en mayor profundidad. Este es el caso del trabajo de Kyle, J. y Pullen, J. (1984), centrado sobre todo en la situación de empleo de jóvenes sordos británicos. Otro es el trabajo de Jones y Pullen (1988), en el que se analizan algunas situaciones en relación con la educación, formación, empleo y salud en 11 países de la Unión Europea. Otro estudio es el de Divaris y Sorensen (1996) en relación con la situación laboral de los sordos daneses. En los trabajos de Grigg (1995) se analizan los servicios de salud mental disponibles para las 109 personas sordas y los estudios de Takala (1994) analizan el grado de satisfacción de sordos fineses en relación con su participación en la sociedad. Estos trabajos aportan interesantes datos para entender la situación de desventaja social en la que se encuentran las personas sordas (aunque existen importantes diferencias entre países), y plantean la necesidad de incrementar los servicios de interpretación y la presencia de ayudas técnicas que permitan a las personas sordas mayor independencia y mejores oportunidades educativas y laborales. Asimismo, estos trabajos señalan el enorme potencial de recursos de la propia comunidad sorda y la necesidad de incorporar a las personas sordas tanto al análisis como a la planificación y desarrollo de aquellos servicios que sea preciso establecer. En este sentido, y en referencia a las investigaciones de carácter social, los nuevos intereses requieren investigar “con” las personas sordas más que “sobre” las personas sordas. 4) Una cuarta línea de investigación se ocupará de la visión de las personas sordas como grupo social, lingüístico y cultural minoritario. Su descripción y estudio resultará más rico, en la medida en que investigadores sordos accedan a la planificación y desarrollo de las investigaciones. No se trata de un cambio social sencillo, según señalan Baker-Shenk y Kyle, J. (1990, pág. 68). Desde el punto de vista de los sicólogos, la distancia entre “nosotros” y “ellos” se encuentra intensificada por la tradición de evaluación y 110 rehabilitación que experimentamos hacia los “sujetos” de los test. Desde el punto de vista de los lingüistas y antropólogos, la disonancia comienza incluso antes de llegar al lugar del trabajo (la comunidad sorda). Conocemos la existencia de una gran variedad de creencias y prácticas culturales así como de estructuras lingüísticas. Nuestra formación nos dice que debemos respetar estas diferencias con respecto a nuestras propias normas. Incluso algunos de nosotros hemos sido formados para aprender y adoptar las prácticas de otros grupos y llegar a ser “observadores participantes” de una investigación etnográfica. Pero seguimos con la tendencia de hacerlo desde una perspectiva de cultura dominante, así que nos vemos entre dos ideas contradictorias: somos superiores debido a nuestra inteligencia, conocimiento y cultura superior; y, por otro lado, debemos respetar, aceptar y adoptar hasta cierto punto las prácticas y el lenguaje del grupo que estamos investigando. Según Pullen y Jones (1990) es posible trabajar juntos a condición de tener una mente abierta y respetar los diferentes puntos de vista que favorezcan un auténtico proceso de intercambio entre los investigadores. Es preciso tener en cuenta que, sin una auténtica colaboración, los investigadores oyentes difícilmente tendrán acceso a la comprensión de los fenómenos sociales y culturales en que se hayan inmersas las personas sordas, con la perpetuación de estereotipos y falta de reconocimiento de las potencialidades de las personas sordas. 111 5) Una quinta línea de investigación se centraría sobre personas sordas de nuestro país. Si bien abundan numerosos e importantes trabajos de investigación de corte audiológico, psicológico, psicolingüístico y educativo, la investigación sociológica o sociolingüística es prácticamente inexistente en nuestro país. La incorporación de nuestro equipo de trabajo al proyecto “Inter-Sign” nos ha permitido, por un lado, conocer con mayor profundidad las principales investigaciones, actualmente en curso, en un conjunto de centros investigadores europeos de gran relevancia. Por otra parte, ha posibilitado que actuáramos de “intermediarios”, con el contacto entre estos centros e investigadores españoles de diversas universidades. Por último, ha motivado la materialización de presente investigación. Esperemos que todo ello contribuya al desarrollo futuro de estas líneas de investigación sociolingüística. 112 113 PARTE SEGUNDA: ANÁLISIS SOCIOLINGÜÍSTICO 114 115 5. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN El objetivo fundamental del estudio consiste en la determinación de los principales aspectos de la problemática sociolingüística de la LSE en la Comunidad Valenciana, y en particular los aspectos de la competencia y actuación comunicativa, así como el grado de aceptabilidad que puede tener en nuestro contexto social, dentro de los diversos ámbitos de uso. Así pues, se trata de un estudio eminentemente empírico, a partir de los datos procedentes de una encuesta estadísticamente representativa de la Comunidad Valenciana, con las cuestiones técnicas que se especifican en el epígrafe correspondiente. El equipo investigador ha estado formado por el profesor F. Gimeno, A. Muñoz, Y. Alfaro (intérprete de esta encuesta de LSE), J. Alfaro (Vicepresidente de la Fesord de la Comunidad Valenciana y profesor de Lengua de Señas) y J. Rodrigo (coordinador del trabajo de campo y autor de la encuesta adaptada). La Comunidad Valenciana es un área de multilingüismo social, donde conviven tres lenguas (catalán, castellano y LSE). Por una parte, la situación social de la Comunidad Valenciana nos muestra un conflicto lingüístico, donde 116 la sustitución del vernáculo valenciano por el castellano estándar se produce sin modificación de la condición social. Por otro lado, debe agregarse lasituación de diglosia entre la lengua oral (L1) y la LSE (L2), como hemos visto en el apartado 2.1. La provincia de Alicante es una entidad político-administrativa arbitraria, aunque sobre ciertas razones históricas, jurídicas, económicas e, incluso, geográficas. Es más, a pesar de que dichos motivos sean discutibles, la división provincial constituye una suposición forzada que no podemos eludir, sobre todo cuando se trata de una provincia, cuyas fronteras lingüísticas apenas coinciden con las demarcaciones históricas, y donde no ha habido una tradición comarcal (véase Sanchis Guarner, M., 1961 y 1973; Roselló, V. M.,1964). Desde este punto de vista, Alicante ha sido y es una encrucijada lingüística, social y cultural, desde los primeros tiempos de la conquista islámica. Dentro del contexto valenciano y no valenciano se singulariza por un carácter marcadamente fronterizo, donde las barreras lingüísticas, historias, geográficas y económicas sesgan cualquier pauta interna de conducta reflejada. Esta situación se enriquece con la presencia de una lengua minoritaria que se identifica con una comunidad de señas, y que ha sufrido la imposición de una enseñanza “oral”, obligada y forzada. No obstante, este hecho diferencial de las comunidades de señas ha marcado su personalidad colectiva. 117 5.1. Hipótesis de la investigación En líneas generales, los presupuestos de partida son los siguientes: 1) la competencia comunicativa de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana es mínima, ya que la falta de una enseñanza pública de LSE en el pasado muestra una gran deficiencia en las competencias de lectura y escritura. 2) la actuación comunicativa de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana está relegada al ámbito familiar, y determina la situación social de diglosia. 3) las actitudes lingüísticas de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana muestran unas actitudes positivas hacía la LSE y el castellano. La situación social de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana no es de un conflicto lingüístico, ya que no se observa un desplazamiento de la LSE (L2) por el castellano (L1), sino que hay una modificación de la condición social en la adquisición de esta última. 5.2. La muestra de estudio El establecimiento de una muestra demográfica de la comunidad de señas valenciana debe establecerse a partir de los datos de los socios de las 118 comunidades de señas de la Comunidad Valenciana (1970). La cantidad de información que se nos ha facilitado permite, al menos parcialmente, diseñar la muestra a base de cuotas proporcionales. De acuerdo con ello, la muestra ha partido de la colaboración con la Federación de sordos de la Comunidad Valenciana y las Asociaciones de Sordos siguientes: Asociación de Sordos de Alicante Asociación de Sordos de Alcoy Asociación de Sordos de Elche Asociación de Sordos de Elda Asociación de Sordos de Alcira “La Ribera” (Valencia) El proyecto se realiza sobre una muestra estratificada con la aplicación de la estadística y las técnicas de investigación, según el trabajo de Pulido, A. (1972, pág. 183). La muestra ha sido 397 personas, de acuerdo con las tres variables siguientes: 1) edad comprendida en cuatro grupos (15 a 30, de 31 a 46, de 47 a 62 y de 63 y más); 2) sexo (hombre y mujer), 3) discapacidad auditiva (subdividida en sordos profundos, hipoacúsicos prelocutivos y postlocutivos) (véase López Morales, H., 1989, págs. 111- 141); Wölk, W. (1976). En la determinación de la muestra, no se han tenido en cuenta cuotas de edad, ya que la muestra no lo permitía, pero sí se han manejado cuotas de sexo (al 50 %), así como tampoco han podido utilizar cuotas de 119 discapacidad auditiva. Desde un punto de vista estrictamente audiológico, sordo es todo aquel que tiene una perdida auditiva, con la tipología de sordo profundo o ligero, bilateral o monolateral, prelocutivo o postlocutivo. Por lo menos dos de las variables del estudio podrían fundamentarse en la estratificación de la muestra: el sexo y la edad. El Censo demográfico de la Comunidad Valenciana indica que de la población considerada 634.650 son hombres y 657,914 mujeres (47, 3% y 41,5%) respectivamente. Con respecto a la edad, el Censo ofrece la información a través de un continuo, que imposible de utilizar directamente. Sobre dicha variable, hemos delimitado cuatro niveles generacionales: I: 15-30; II: 31-46; III: 47-62; y IV de 63 en adelante. Generación Hombres Mujeres Total I 15-30 9 9 18 II 31-46 9 9 18 III 74-62 9 9 18 IV De 63 a + 9 9 18 120 Además, este análisis parte de un universo de estudio que corresponde geográficamente a las siguientes áreas (véase Gimeno, F., 1986); a) el Alacantí; b) el Baix Vinalopó y les Valls del Vinalopó: c) el Baix Segura y el Vinalopó Mitjá, con la inclusión de Elda; d) el Alcoià, y e) la región de Valencia La población total de las áreas a, b, c y d asciende a 1.334.545 individuos (véase Algado, M. T., 1993). Sin embargo, de este total es preciso excluir a la importante presencia de población extranjera avecindada en la provincia de Alicante (41,124 individuos), véase Anuari estadístic municipal i comarcal, 1991. Además, desde una perspectiva sociológica, no se ha tenido en cuenta que sordo es aquel que con relativa independencia de su perdida auditiva se siente parte de la comunidad de señas, conoce su lengua y comparte sus peculiaridades culturales. Eso formaría parte de otra investigación, en la que se estableciesen cuotas mínimas de niveles socioculturales, de acuerdo con la instrucción, profesión e ingresos anuales de la familia. 121 5.2.1. Ante la dificultad de establecer un criterio de discapacidad auditiva, se han determinado los criterios de selección de la muestra, según la siguiente clasificación sobre el tipo de sordera, con la clasificación correspondiente (véase figura 5.1): a) sordo profundo b) sordo prelocutorio c) sordo post-locutorio d) hipoacúsico e) sordo deficiente f) sordociego FIGURA 5.1 Clasificación de la muestra, en función del tipo de sordera del informante T I P O D E S O R D E R A 4 7 % 2 8 % 2 2 % 3 % S .PR O F . S .PR EL O C . S .PO S T L O C . H IPO A C Ú S . Por otra parte, con objeto de comprender los resultados de la encuesta, se incluyó una pregunta sobre la discapacidad auditiva de los 122 padres, y a continuación se muestra la clasificación tipológica de la generación paterna (véanse figura 5.2 y 5.3). Padre Madre a) sordos profundos b) sordos prelocutorios c) sordos post-locutorios d) hipoacúsicos e) sordos deficientes f) sordociego g) padres oyentes FIGURA 5.2 Clasificación del padre, en función del tipo de sordera Tipo de padre 9% 91% Sordo profundo Padre oyente 123 FIGURA 5.3 Clasificación de la madre, en función del tipo de sordera 85% 9% 1%2%3% OYENTE PROFUNDO PRELOCU. POSTLOCU. HIPOACUS. 5.2.2. Y por último, dentro del formulario, se planteó el siguiente nivel de formación académica de los sordos informantes, con la clasificación de nivel estudios y de la frecuencia de la muestra (véanse figura 5.4 y cuadro 5.1): a) no sabe leer ni escribir b) ninguno c) estudios primarios 1º - 5º EGB d) bachiller elemental 6º - 8º EGB e) formación profesional f) bachiller superior g) estudios universitarios 124 h) no sabe/ no contesta FIGURA 5.4 Clasificación del nivel de estudios de la muestra E S T U D I O S C O M U N I D A D S O R D A V A L E N C I A N A 1 3 % 6 % 8 % 4 8 % 8 % 1 7 % N i n g u n o U n i v e r s i d a d C O U B U P F P N S / L - E S C . Actualmente, la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana, (según los datos facilitados por la Federación de Sordos de la Comunidad Valenciana,1996) está formada por 44.000 individuos, y se compone mayoritariamente de tres clases de sordos (sordos profundos, sordos prelocutivos y sordos postlocutivos). Es más, hay solo 1.316 personas sordas localizadas en las distintas asociaciones de sordosde la Comunidad Valenciana (1996). Nosotros hemos citado anteriormente que en la Comunidad Valenciana las personas con discapacidad auditiva de 6 a 64 años suman un total de 29.370 individuos, según datos INE (1999). 125 CUADRO 5.1 Frecuencia relativa de la muestra, en función de nivel de estudios Valido Acumulado Valor Nivel Valor Frecuencia Porcentaje Porcent. Porcentaje Ninguno 0 6 6,7 6,7 6,7 Estudios Universita 1 3 3,3 3,3 10,0 Bachiller Superior 2 4 4,4 4,4 14,4 F.P. 3 1 1,1 1,1 15,6 F.P. 4 3 3,3 3,3 18,9 No sabe Leer ni Esc 5 1 1,1 1,1 20,0 No sabe Leer ni Esc 6 6 6,7 6,7 26,7 Estudios Primarios 8 44 48,9 48,9 75,6 Bachiller Elemental 9 22 24,4 24,4 100,0 Por consiguiente, encontramos en la muestra un 24,4% de personas encuestadas que tienen estudios de Bachiller Elemental, y se observa una reducción de la mitad comparada con los que tienen estudios primarios (48,9%), lo cual demuestra que se produce un fracaso escolar, junto a la general disminución de alumnos en enseñanza secundaria. 126 Por otra parte, podemos decir que otro motivo importante es la poca dedicación que se dedica a las personas sordas por parte del profesorado, y también por el desconocimiento que tienen de la LSE. Por supuesto, que hemos estimado que debíamos ceñirnos a la actual población estudiantil que contaba con 15 o más años de edad, con el fin de disminuir la influencia de la etapa escolar primaria. En resumen, aunque la muestra ha sido 397 personas, nos hemos limitado a una muestra total de 90 sujetos encuestados. Sobre dicha determinación, debemos aludir a la investigación de W. Labov (1966) sobre Nueva York, que estimaba para una población de 100.000 personas, la muestra de 81 sujetos podía descender a 25 sin variación de los resultados descriptivos, de manera que un .081 del universo puede justificarse con el 0.25, cuando se trataba de una muestra suficientemente estratificada. Por otra parte, la afirmación de Sudman (1976) de que basta con una pequeña muestra cuando la investigación no maneja muchas variables. En nuestro caso, sobre un universo de 29.370 individuos y una muestra de 90 personas del presente estudio corresponde a un 0.30%. De acuerdo con ello, la encuesta presenta las siguientes características: a) satisface plenamente los objetivos de la presente investigación, b) resulta suficientemente representativa, con lo cual queda 127 asegurado la significación estadística, y c) recoge las variables sociales que son pertinentes en las encuestas sociolingüísticas, con lo cual cumple las tres condiciones de una buena muestra lingüística, según lo establecido por Wölk (1976). 5.2.3. Las entrevistas se llevaron a cabo de acuerdo a un plan preestablecido sobre un mapa zonificado de la Comunidad Valenciana, y una vez seleccionados definitivamente los sujetos de la muestra y realizadas todas las encuestas, se procedió a la estratificación, según las variables sexo y edad. Aunque, no hemos tenido en cuenta la variable para la estratificación de acuerdo a niveles socioculturales hemos acudido a cuatro parámetros de base: zona, escolaridad, profesión e ingresos. La escolaridad había sido tomada ya en consideración a la hora de seleccionar a los informantes, y sus resultados no son tan contundentes como en los casos de las variables de sexo y edad. Por otra parte para el establecimiento de la sumatoria paramétrica que constituiría la base de la estratificación sociocultural el parámetro escolaridad quedó cuantificado de la siguiente forma (véase el cuadro 5.2) 128 CUADRO 5.2 Frecuencia relativa de la muestra, en función de la situación laboral Valido Acumulado Valor Nivel Valor Frecuencia Porcentaje Porcent. Porcentaje 0 8 8,9 8,9 8,9 Empresario o profes 1 3 3,3 3,3 12,2 Autonomo 2 5 5,6 5,6 17,8 Busca primer trabaj 3 3 3,3 3,3 21,1 Miembro de Federaci 4 1 1,1 1,1 22,2 Trabajador fijo 5 18 20,0 20,0 42,2 Trabajador Temporal 6 17 18,9 18,9 61,1 Parado cobrando paro 7 7 7,8 7,8 68,9 Parado sin cobrar pa 8 15 16,7 16,7 85,6 Minusvalido... 9 13 14,4 14,4 100,0 Los otros dos parámetros de base, de acuerdo con la información recogida en la encuesta, fueron también cuantificados. El de profesión con la ayuda del Index de Edwards (1940), refrendado por Shuy et al. (1968), y el de los ingresos (según la renta per capita anual de la familia en pesetas)-con una distribución equitativa entre las cifras correspondientes a los ingresos, ver cuadro 5.3, aunque las graves limitaciones de autenticidad que presenta 129 esta pregunta del cuestionario invalida cualquier correlación con esta variable económica. CUADRO 5.3 Frecuencia relativa de la muestra, en función de nivel de ingresos Nivel de Ingresos Familiar: Menos de 30.000 pts. De 30.000 a 50.000 pts. De 50.000 a 75.000 pts. De 75.000 a 100.000 pts. De 100.000 a 150.000 pts De 150.000 a 200.000 pts. De 200.000 a 250.000 pts. Más de 250.000 pts No sabe/ No contesta El parámetro de profesión fue ponderado según una constante específica, que analizaremos en otro capitulo, y la estratificación de la muestra aparece en la figura 5.5. 130 FIGURA 5.5 Clasificación de la situación laboral de la comunidad de señas valenciana S IT U A C IÓ N L A B O R A L C O M U N ID A D S O R D A V A L EN C IA N A 4 % 6% 4% 1 % 2 1% 21 % 9 % 1 8% 1 6% EMP./PRO F. A UTÓ NO MO B US C.EMP. MIEMB RO TRA B .FIJO TRA B .TEMP. P.CO N PA R. P.S IN PA RO MINUS V . En resumen, la clasificación sociocultural quedó integrada por cinco estratos (aunque la muestra se limitó generalmente a dos estratos mayoritarios media-baja y media-media) (véase fig. 5.6): I. alta II. media-alta III. media-media IV. media-baja V. baja 131 FIGURA 5.6 Clasificación de la clase subjetiva de la muestra C L A S E S U B J E T I V A 2 % 3 % 3 7 % 5 0 % 8 % A L T A M E D IA A L T A M E D IA M E D . M E D IA B A J A B A J A 5.3. Variables sociales de la muestra El autor ha realizado un estudio de la situación actual de la lengua de señas donde analiza los datos estadísticos de la encuesta realizada a un número de personas sordas, aproximadamente 397 personas a fin de que sea significativa la muestra6, entre las que se seleccionarán en las siguientes variables independientes: 1) Discapacidad auditiva: Sordo profundo Hipoacúsico prelocutorio Hipoacúsico postlocutorio 2) Sexo 6 Tablas sociológicas. Apéndice II. 132 3) Edad Los datos obtenidos se tabularán a través del programa Stadistical Package for the Social Sciences (SPSS) dando un margen de error de un 20% sobre la fiabilidad de los resultados de dicha encuesta. Así obtendremos la situación de una reivindicación de la comunidad sorda en integrarse en la comunidad oyente con su lengua propia, es decir, se trata que a través de esta encuesta se demuestre la intención de una comunidad sorda por integrarse en la comunidad de oyente, pero bajo una situación en la que se acepte y se reconozca la lengua de señas como una lengua más dentro de una situación multilectal en un determinado contexto social. De esta forma la comunidad sorda podrá elaborar una planificación lingüística con la ayuda y creación de un proceso de normalización dentro y fuera de la comunidad sorda. El objetivo del presente estudio es recoger y analizar ciertos datos capaces de describir, por primera vez en la comunidad valenciana y extensible a nuestro país, algunas características de la realidad social de las personas sordas de la Comunidad Valenciana en relación con su competencia y actuación comunicativa y la actitud lingüística que tiene la comunidad de señas de la comunidad valenciana, así como también, su actividad laboral, sus hábitos y aficiones, sus relaciones sociales, su contacto con profesionales, etc. Así pues, se trata de un estudio omnibus de carácter exploratorio sobre esta población. 133 Los ámbitos de estudio son: las condiciones audiológicas personales, la familia el trabajo, el ocio y tiempo libre, las asociacionesde sordos, la relación con la variable sexual. Se ha pretendido obtener información tanto sobre la situación social real del colectivo como de sus actitudes y opiniones en cada uno de los ámbitos del estudio 5.4. Metodología de la investigación sociolingüística Esta investigación sociolingüística, fue iniciada por el profesor colaborador honorífico del Departamento de Filología Española, Lingüística General y Teoría de la Literatura, en colaboración desinteresada por parte de las asociaciones de la Provincia de Alicante y Valencia que ha respondido positivamente a la realización de este cuestionario que a continuación presentamos, y con la aportación del Departamento de Sociología (Muñoz, A. Profesor Titular, Universidad de Alicante, que ha desarrollado la tabulación de las encuestas (en índices y porcentuales) empleando el paquete informático Stadistical Package for the Social Sciences (SPSS), y de los departamentos de Humanidades Contemporáneas ( Manuel Oliver, Profesor Titular, Área de Antropología Social) y de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, ha realizado un estudio exploratorio sobre la situación sociolingüística de la Lengua de Señas en la Comunidad Valenciana, cuyo tema trata esta encuesta. 134 En años muy recientes, la sociolingüística ha lanzado la hipótesis (exitosamente corroborada), hasta el presente, de que la variación que se observa en la actuación lingüística determinada es resultado de unos procesos armónicos incondicionados por factores tanto lingüísticos como extralingüísticos. Supone esta hipótesis que la variación completamente libre o el polimorfismo injustificado en apariencia son circunstancias que al recibir análisis detenido dejan al descubierto el cumplimiento sistemático de ciertas reglas; de donde se desprende que la variación es parte integrante de la estructura lingüística de todo sistema. Los factores que impulsan o determinan esta variación son, además de los propiamente lingüísticos, de carácter social. Pretender que la variación observada en la actuación lingüística del hablante, y consiguientemente del grupo, sea totalmente fortuita e inmotivada nos llevaría a postular que nada regularía. Sin embargo, desde la investigación neoyorquina de Labov, W. (1966) se viene comprobando reiteradamente que la actuación no está libre de covariación y que existe una dependencia sistemática entre la frecuencia de ejecución de determinada regla y de determinados factores, tanto contextuales como ajenos a la situación sociocultural. El propósito de la presente investigación es describir una parcela -tres variables sociales- de la competencia sociolingüística de la comunidad sorda en la comunidad valenciana, partiendo de la premisa de que la actuación es un 135 reflejo estadístico de la competencia y la variación que en ella encontramos responde sistemáticamente a patrones específicos muy alejados de la arbitrariedad y no está divorciada de la competencia. Son tres las variables aquí estudiadas: competencia lingüística, actuación comunicativa y actitud lingüística. Cada una de ellas ocurre en distintos contextos y disfruta de más de una posición en la comunidad. La primera tarea es la de dar cuenta de las relaciones existentes entre diversas variables aquí estudiadas. Pero, como el interés primordial de este trabajo es comprobar si determinados factores sociales tiene incidencia en el uso de la primera lengua (lengua de señas) y las segundas y terceras lenguas (lengua española o lengua catalana/ valenciana), el análisis anterior se enriquece de varios elementos que estructuran la comunidad sorda. El estudio exige, por lo tanto el análisis de un voluminoso corpus (en forma de formulario) que nos informe sobre la variabilidad inherente a la actuación; la interpretación posterior de estos datos, formalizados mediante tablas y variables, nos permite ir al descubrimiento de la competencia sociolingüística de la comunidad sorda analizada. Este segundo ejercicio trabaja con todos los factores que patrocinan la variedad, haciendo hincapié en aquellos que actúan interrelacionados al impulsar el cumplimiento de una situación de uso de una u otra lengua. 136 No hubiese sido tan elocuente este estudio si a lo ya señalado no añadiésemos el cotejo y la comparación de los datos de la lengua de señas en la comunidad valenciana. Esta investigación carece de antecedente de ahí que nuestro estudio sea de un enorme interés para que de una forma resultativa, mediante los datos obtenidos estadísticamente nos refleje la situación de la lengua de señas en esta comunidad, así gracias a los resultados de la encuesta habremos un chequeo indirectamente de la situación sociocultural y lingüística de la comunidad sorda. Descontando la monografía de Matta (1979, pág. 173), estos estudios han sido abordados desde marcos teóricos al margen de la sociolingüística; por lo que la presente investigación - la primera en estudiar la competencia además de la actuación - viene a abrir una brecha, novedosa no sólo para Puerto Rico, sino para otras muchas zonas del mundo hispánico. La encuesta ha sido elaborada dentro del Departamento de Filología, Lingüística General y Teoría de la Literatura, y en ella han participado los distintos departamentos citados en la cabecera de la encuesta, además con la ayuda y paciencia de los profesores de lengua de señas de la Asociación de sordos de Alicante, los cuales se han encargado de supervisar la encuesta. 137 La encuesta está compuesta de cuatro partes (véase modelo de encuesta, Apéndice I) 1. CABECERA SOCIOECONÓMICA 2. COMPETENCIA COMUNICATIVA 3. ACTUACIÓN COMUNICATIVA 4. ACTITUD LINGÜÍSTICA El proyecto se realiza sobre una muestra estratificada en tres variables en las cuales se estudian un número de 397 personas divididas en: 1. Discapacidad auditiva subdividida en sordos profundo, hipoacúsicos prelocutivos y postlocutivos. 2. Sexo (masculino y femenino). 3. Edad comprendida en tres grupos : De 15 a 30 De 31 a 46 De 47 a más La competencia comunicativa ofrece el conocimiento bilingüe por parte de una comunidad. La actuación comunicativa refleja la utilización de las distintas variedades de lenguas y en que ámbitos se usa: 1. Familiar, lengua que se usa dentro de un contexto familiar. 138 2. No familiar o público, lengua de señas, oral, castellana/catalana u otra lengua. La actitud lingüística identifica la reacción evaluativa de una comunidad ante una situación de conflicto. Este apartado mostrará al individuo de una comunidad tanto desde un punto de vista sociológico, psicológico y antropológico. En este sentido se muestra una actitud lingüística negativa hacia el uso público de la lengua oral antes, pero ahora se está intentando que ambas lenguas se usen por igual. 5.5. El equipo investigador de campo Esta investigación ha sido desarrollada por dos personas: doña Yolanda Alfaro (intérprete natural e hija de padres y familiares de personas sordas) y el doctorando, durante 1 año de visitas a las asociaciones de sordas de la comunidad valenciana. Asimismo, se ha contado el visto bueno para poder acceder sin bloquear nuestro acceso a las asociaciones de sordos, y con el escaso asesoramiento metodológico de la federación de sordos de la comunidad valenciana y en el tratamiento de las preguntas e inclusión de algunas preguntas del cuestionario. 139 5.6. El trabajo de campo de la investigación sociolingüística El complejo trabajo de campo se realizó durante un año de salidas a las asociaciones de sordos que colaboraron y por parte del investigador principal y la intérprete natural en las siguientes fases: 1) Petición de la autorización de la federación de sordos 2) Concertación de cita con el Presidente de la asociación y su autorización para poder realizarla 3) Cita y reunión con los usuarios de sordos (in situ), para la realización de la encuesta. 4) Recolección de datos de la encuesta, con la lectura e interpretaciónde la encuesta, en la que se notificaba que había sido seleccionado/a dentro de una muestra aleatoria y representativa dentro de toda la Comunidad Valenciana sorda, para contestar las preguntas de esta encuesta. Y a continuación, se le pedía que las respuestas fueran hechas con toda sinceridad y quedaba garantizada su anonimato. 5.7. El cuestionario Las preguntas adaptadas e interpretadas sobre competencia comunicativa, actuación comunicativa y actitud lingüística se formularon de la siguiente manera: 140 MODELO DE ENCUESTA El modelo de encuesta se ha basado en la adaptación de la encuesta sociolingüística elaborada por la Facultad de Sociología de la Universidad de Valencia (véase Apéndice I y II). La encuesta se compone de las siguientes partes: 1) ficha sociológica, variables independientes y 2) cuestionario formado por tres partes : Competencia comunicativa Actuación comunicativa Actitud lingüística 1. CABECERA DE LA ENCUESTA DATOS DE IDENTIFICACIÓN Y CLASIFICACIÓN SOCIOECONÓMICA A. TIPO DE PADRES Padre Madre Sordos profundos Sordos prelocutorios Sordos post-locutorios Sordo hipoacúsico 141 Sordos deficientes Sordociego Padres oyentes B. EDAD De 15 a 30 años De 31 a 46 años De 47 y más C. TIPO DE SORDERA Sordo profundo Sordo prelocutorio Sordo post-locutorio Sordo hipoacúsico Sordo deficiente Sordociego D. SEXO Hombre Mujer 142 E. ESTADO CIVIL Soltero/a Casado/a Separado/a Otros F. LUGAR DE NACIMIENTO El mismo municipio Otro municipio valencianohablante de la Provincia de Alicante Otro municipio castellanohablante de la Provincia de Alicante Cataluña/ Baleares (Región catalohablante) Castilla/ Aragón (Región castellanohablante) Andalucia/ Murcia Otros G. PROCEDENCIA DE LA FAMILIA El mismo municipio Otro municipio valencianohablante de la Provincia de Alicante Otro municipio castellanohablante de la Provincia de Alicante Cataluña/ Baleares (región catalohablante) Castilla/ Aragón (región castellanohablante) Andalucia/ Murcia 143 Otros H. RELACIÓN CON EL JEFE DE LA FAMILIA Jefe de familia Marido/ mujer Hijo/ a Otros I. NÚMERO DE COMPONENTES DE LA FAMILIA 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 J. NIVEL DE ESTUDIOS No sabe leer ni escribir Ninguno Estudios primarios 1º - 5º EGB Bachiller elemental 6º - 8º EGB Formación profesional Bachiller superior Estudios universitarios No sabe/ No contesta 144 K. SITUACIÓN LABORAL ACTUAL Empresario o profesional, jefe de empresa Empresario o profesional sin salario o trabajador independiente. Autónomo Miembro de cooperativa que trabaja en ella. Socio de empresa Miembro de federación, asociación, que trabaja en ella Trabajador fijo con sueldo, jornal, comisión Trabajador eventual con sueldo, jornal, comisión Parado cobrando paro Parado sin cobrar paro Minusválido, jubilado, pensionado Busca primer trabajo No sabe/ No contesta L. ACTIVIDAD PRINCIPAL Agricultura, ganadería Industria, taller, fábrica Construcción Comercio, panadería, tienda Ayuntamiento, Correos Ama de casa Estudiante No sabe/ No contesta 145 M. NIVEL DE INGRESOS FAMILIAR Menos de 30.000 ptas. De 30.000 a 50.000 ptas. De 50.000 a 75.000 ptas. De 75.000 a 100.000 ptas. De 100.000 a 150.000 ptas. De 150.000 a 200.000 ptas. De 200.000 a 250.000 ptas. Más de 250.000 ptas. No sabe/No contesta N. EQUIPAMIENTO DEL HOGAR Frigorífico eléctrico Lavadora automática Aspiradora y/o lavaplatos Fax 1 ó 2 T.V. color Vídeo Cadena HI-FI Vídeo-teléfono Motocicleta Coche -1000 cc. Pequeño Coche +1000 cc. Grande 146 Ordenador 2ª Vivienda No sabe/ No contesta Ñ. HABITAT De 2001 a 10.000 habitantes De 10.001 a 50.000 habitantes De 50.001 a 200.000 habitantes Más de 200.000 habitantes 2. COMPETENCIA COMUNICATIVA 1. ¿Entiende Usted la Lengua de Señas? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Entiende Usted la Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Entiende Usted la Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 147 2. ¿Sabe usted leer en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted leer en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 3. ¿Sabe usted escribir en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted escribir en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 4. ¿Sabe usted comunicarse en Lengua de Señas? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en lecto-escritura española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 148 ¿Sabe usted comunicarse en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en lecto-escritura valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 5. ¿Cuál fue la primera lengua entendida por usted? 6. ¿Y la primera en usar? Entendida Usar Lengua de Señas Lengua española Lengua valenciana Otras lenguas No recuerda No sabe/ No contesta 7. ¿Entiende la Lengua de Señas cuando se comunica con una persona de la Comunidad Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC 149 ¿Y de otra Comunidad Española? Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC ¿Y del extranjero? Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC 3. ACTUACIÓN COMUNICATIVA 8. ¿En qué lengua se comunica con su padre y madre? ¿En qué lengua se comunica con sus hijos? ¿En qué lengua se comunican sus padres con ellos? Padre Madre Hijos Entre ellos Siempre en Lengua Señas Siempre en Lengua española Siempre en lecto-escritura española Siempre en Lengua valenciana Siempre en lecto-escritura valenciana Más en L. Señas que en L. Oral Más en L. Oral que en L. Señas Igual L. Señas y L. Oral No sabe/ No contesta 150 9. ¿En qué lengua se comunica con su pareja? ¿En qué lengua se comunica con sus amigos/as en centros de reunión (asociación, cafetería, etc.)? ¿En qué lengua se comunica con sus compañeros de trabajo? ¿En qué lengua se comunica con sus superiores en su trabajo? Pareja Amigos/as Comp. Trabajo Superiores Siempre en LSE Siempre en LE Siempre en lecto-escritura española Siempre en LV Siempre en lecto-escritura valenciana Más en LSE que en L. Oral Más en L. Oral que en LSE Igual LSE y L. Oral No sabe/ No contesta 10 ¿Cuando sale a comprar en qué lengua se comunica con los comerciantes de un pequeño comercio (panadería …)? ¿Cuando sale a comprar en qué lengua se comunica con los comerciantes de un gran comercio (PRYCA …)? 151 Pequeño-Panadería Grande-PRYCA Siempre en LSE Siempre en LE Siempre en lecto-escritura española Siempre en LV Siempre en lecto-escritura valenciana Más en LSE que en L. Oral Más en L. Oral que en LSE Igual LSE y L. Oral No sabe/ No contesta 11. ¿En qué lengua escribe los documentos (cartas, impresos, cheques, etc.)? Siempre en Lengua española Siempre en Lengua valenciana Más en Lengua española que en Lengua valenciana Más en Lengua valenciana que en Lengua española Otra lengua No sabe/ No contesta 152 4. ACTITUDES LINGÜÍSTICAS 12. ¿Quién ha influido en que tú te comuniques en Lengua de Señas? Padres Mujer, novios/as, etc. Vecinos Amigos/as Compañeros de trabajo Profesores No sabe/ No contesta 13. ¿Se siente incómodo cuando se comunica en Lengua Señas fuera de la asociación? Sí No Me da igual No contesta 14. ¿Se siente incómodo cuando se comunica en Lengua Oral fuera de la asociación? Sí No Me da igual No contesta 15. ¿Cree usted que toda la Comunidad sorda que vive de una manera permanente en Alicante o pueblo debería comunicarse en LSE? 153 Sí No Me da igual No contesta ¿Y los que viven en la Comunidad valenciana? Sí No Me da igual No contesta ¿Y los que viven en España? Sí No Me da igual No contesta ¿Y en el extranjero? Sí No Me da igual No contesta 16. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en la enseñanza pública? Nada Un poco Bastante No sabe/ No contesta 17.¿Usted cree que sería importante que los profesores oyentes conocieran la LSE? Sí No Me da igual No contesta 154 18. ¿Hoy o en un futuro próximo usted cree que es necesario usa la LSE? Solo LSE Solo Lengua española Solo Lengua valenciana Las tres lenguas No sabe/ No contesta 19. Que la lengua de señas se enseñe desde la escuela infantil (guardería) hasta los estudios superiores (universidad) en un centro público. ¿Tú piensas qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual No sabe/ No contesta 20. Que la lengua de señas se use en los ayuntamientos, diputaciones, etc. ¿Tú piensas que es? Muy importante Importante 155 Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 21. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en los actos oficiales (conferencias, visitas políticas, del presidente, etc.? 22. ¿Que la LSE se utilice en las conferencias, usted como considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 23. ¿La presencia de un intérprete desde la escuela infantil hasta los estudios superiores en un centro público, si el profesor no conoce la LSE, usted considera qué es? Muy importante 156 Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 24. ¿La presencia de un intérprete en la administración pública, usted considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 25. ¿La presencia de un intérprete en los actos oficiales, usted considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual 157 NS/NC 26. La presencia de un profesor sordo de apoyo en la escuela infantil, primaria, secundaria …. para apoyar la lengua de señas. ¿Qué piensas que es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 27. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en la T.V. pública (TVE 1, TVE 2)? ¿Y en la T.V. privada (T. 5, A. 3)? ¿Y en la T.V. Autonómica (Canal 9)? ¿Y en la T.V. local (C. 37, C.15)? Pública Privada Autonómica Local Nada Un poco Bastante 158 No sabe/ No contesta 28. Que la T.V. pública/privada haga una programación en LSE. ¿Cómo considera usted que es? Programación Pública Privada Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 29. ¿Cree usted que la LSE se usa en la calle actualmente más, igual o menos que antes? Más Igual Menos No contesta 30. ¿Según su opinión la LSE debería usarse más, igual o menos que se usa actualmente? Más Igual Menos No contesta 159 31. El reconocimiento oficial de la LSE. ¿Cómo considera usted que es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 160 161 6. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA 6.1 Análisis sobre la competencia comunicativa de la comunidad sorda, en función del sexo La competencia comunicativa de la muestra no oyente de la comunidad sorda valenciana consta de las siguientes valoraciones hacia las lenguas implicadas en el contexto social (es decir, lengua de señas, castellano y valenciano) a saber: a) comprensión, b) comunicación, c) adquisición de primera lengua, y c) nivel de intercomprensión entre las variedades de señas. El cuestionario incluía preguntas sobre la variable dependiente referidas a los conocimientos y habilidades de lectura y escritura. En la medida que son recursos que utiliza la comunidad no oyente para su comunicación se encuentran íntimamente ligadas ambas habilidades al apartado de la comunicación/expresión, y se ha optado por evitar la repetición ya que se han obtenido los mismos resultados. 162 Las variables independientes, tal como lo hemos expuesto en la metodología, han sido: tipo de sordera de los padres del informante, edad, tipo de sordera del informante, sexo, estado civil, lugar de nacimiento y procedencia, número de personas que viven en tu familia, nivel de instrucción (estudios), situación laboral, lugar de trabajo, ingresos mensuales, equipamiento del hogar, número de habitantes, (véase apéndice 1). Por su especial dinámica hemos entresacado y citamos en primer en lugar las correlaciones con la variable sexo. 6.2. Competencia comunicativa de la LSE, LE (oral y lectoescrita) de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo Los índices de comprensión de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en nuestro contexto social7, en función de la variable sexo, nos muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación en la comprensión de la lengua de señas (1.7) frente al sexo femenino, que queda a escasa distancia del hombre (1.6), y ambos se sitúan dentro de un nivel de “bastante bien” (véase cuadro 1). 7 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿Entiendes la lengua de señas? ¿Entiendes la lengua española oral? ¿Entiendes la lengua catalana/valenciana oral? Las respuestas eran “nada”, “un poco”, y “bastante bien”. Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. Hemos utilizado la siguiente notación: L1= lengua de señas, L2= lengua castellana oral, L3= lengua catalana/valenciana oral. 163 CUADRO 1 Índices de comprensión (entender) de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en nuestro contexto social (L 1= LS, L2= LOC y L3= LOC/V), en función de la variable sexo L1 L2 L3 TOTAL HOMBRE 1.7 1.3 .3 1.2 MUJER 1.6 1.6 .4 1.2 Valores asignados: a “nada” = 0 a “un poco” = 1, y a “bastante bien” = 2 Por otro lado, el índice de comprensión de la lengua castellana oral es superior en el sexo femenino (1.6) frente al masculino que obtiene un (1.3). En este caso, ambos índices se mantienen más distantes entre los niveles de “bastante bien” y “un poco”. También, el índice de comprensión de la muestra hacia la lengua catalana/valenciana es ligeramente superior en el sexo femenino (0.4) frente al sexo masculino (0.3), ambos dentro de un nivel mínimo. Además, presentamos en el gráfico I los porcentajes de comprensión subjetiva de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en nuestro contexto social, en función de la variable sexo, con el fin de complementar los resultados obtenidos a partir de la representación mediante gráfico de barras de las respuestas concretas (“nada”, “un poco” y “bastante bien”). 164 0 10 20 30 40 50 60 70 NADA LSE NADA LE O NADA LC / VO UN P OC O L1 UN P OC O L2 UN P OC O L3 B . B IE N L1 B . B IE N L2 B . B IE N L3 Gráfico I. Porcentajes de la competencia comunicativa subjetiva de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, en función de la variable sexo. HOMBRE MUJER En suma, los índices de comprensión hacia las variedades implicadas en nuestro contexto social, en función de la variable sexo, nos muestran una clara manifestación social de la dinámica sexual de la mujer no oyente hacia las variedades orales más prestigiosas culturalmente, la cual coincide con otros estudios sociolingüísticos llevados a cabo sobre variedades urbanas orales, bien por movilidad social, o bien por apropiación de pautas de poder simbólico. En ese aspecto, la mujer no oyente sigue estrategias comunicativas semejantes a la mujer oyente, independientemente de las barreras comunicativas que presentan. Índices de comunicación en la lengua de señas española, lengua española y lengua catalana 165 En los índices de comunicación de la muestra no oyente en las lenguas implicadas en nuestro contexto social, en función de la variable sexo8, observamos que el sexo femenino obtiene una mayor puntuación en la comunicación de la lengua de señas (1.8) y en lengua española (1.7), frente al sexo masculino que queda a escasa distancia del sexo femenino, en lengua de señas (1.7) y en lengua española (1.6), y ambos se sitúan dentro unos niveles de comprensión de “bastante bien” (véase cuadro 2). CUADRO 2 Índices de comprensión (expresión-comunicación) de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en nuestrocontexto social (L 1= LS, L2= LOC y L3= LC/V), en función de la variable sexo L1 L2 L3 TOTAL HOMBRE 1.7 1.6 .4 1.2 MUJER 1.8 1.7 .2 1.2 Valores asignados: a “nada” = 0 a “un poco” = 1, y a “bastante bien” = 2 Por otro lado, el índice de comunicación en lengua catalana/valenciana oral es superior en el sexo masculino (0.4) a escasa distancia del sexo femenino (0.2), y ambos de sitúan dentro del nivel “mínimo”. Véase además el gráfico II (porcentajes de comprensión subjetiva comunicativa de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en 8 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿Sabes comunicarte en lengua de señas? ¿Sabes comunicarte en lengua española oral? ¿Sabes comunicarte en lengua catalana/oral? Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. Hemos utilizado la siguiente notación: L1= lengua de señas, L2= lengua castellana oral, L3= lengua catalana/valenciana oral. 166 nuestro contexto social, en función de la variable sexo), que complementa los resultados obtenidos a partir de la representación mediante gráfico de barras de las respuestas concretas: “nada”, “un poco” y “bastante bien”). 0 10 20 30 40 50 60 70 80 NA DA L SE N AD A LEO N AD A LC /VO UN POC O L1 UN POC O L2 UN POCO L3 B.BIE N L1 B .B IEN L2 B. BI EN L3 Gráfico II. Porcentajes de la comunicación de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, en función de la variable sexo. HOMBRE MUJER En suma, todas las personas sordas conocen dos de las variedades más generales del repertorio lingüístico, las cuales utilizan en función de la situación comunicativa y sitúa el análisis dentro de los estudios bilingües o multilingüe. Asimismo, constatamos la manifestación de la dinámica sexual de a mujer sorda hacia la comunicación/expresión en las variedades más generales del repertorio lingüístico de la Comunidad Valenciana, aunque solo supera ligeramente al hombre. Los índices de índices de comunicación de la muestra no oyente a través de las variedades lecto-escritas orales implicadas en nuestro contexto 167 social, en función de la variable sexo9, nos muestran que el sexo femenino obtiene el índice superior en la comunicación lecto-escrita castellana (1.3) frente al sexo masculino que queda a escasa distancia (1.2). Ambos sexos se sitúan dentro del nivel de mínimo “un poco” (véase cuadro 3). CUADRO 3 Índices de comunicación de la muestra a través de las variedades lecto-escritas implicadas en nuestro contexto social (L1= LC y L2= LC/V), en función de la variable sexo L1 L2 TOTAL HOMBRE 1.2 .2 .7 MUJER 1.3 .1 .7 Valores asignados: a “nada” = 0 a “un poco” = 1, y a “bastante bien” = 2 Por otro lado, los índices de la comunicación en lecto-escritura catalana/valenciana de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, en función de la variable sexo, muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación (0.2) frente a la escasa distancia del sexo femenino (0.1), ambos se sitúan dentro de un nivel mínimo. Además, se de complementa los resultados obtenidos a partir de la representación mediante gráfico de barras de las respuestas concretas (“nada”, “un poco” y “bastante bien”) (véase gráfico III). 9 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿Sabes comunicarte en lengua española lecto-escrita? ¿Sabes comunicarte en lengua catalana/valenciana? Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. Hemos utilizado la siguiente notación: L1= lengua de señas, L2= lengua castellana oral, L3= lengua catalana/valenciana oral. 168 0 10 20 30 40 50 60 70 80 NA DA LE E N AD A LEC /V U N PO CO L1 UN POCO L2 B .BIEN L1 B. BIEN L2 Gráfico III. Porcentajes de la comunicación en lecto-escritura española y catalana/valenciana de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, en función de la variable sexo. HOMBRE MUJER En suma, los índices de la comunicación en lecto-escritura castellana y catalana/valenciana de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, nos muestran la dinámica sexual de la mujer no oyente hacia la comunicación lecto-escrita en la variedad mayoritaria del mundo oyente, es decir, la lengua española lecto-escrita. Además, los índices de la comunicación en lecto-escritura castellana y catalana/valenciana de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, manifiestan la barrera comunicativa que ha sido impuesta por la enseñanza tradicional al colectivo sordo. Es difícil interpretar esa ligera puntuación mayor en el hombre que en la mujer, dada la complejidad de la situación del conflicto lingüístico en el País Valenciano. El valenciano se encuentra en una encrucijada de normalización lingüística, y es complicada una lectura en función de la variable sexo, ya que podría ser contradictoria con lo anterior. 169 Entre sus causas se podría mentar la situación tradicional de la actividad laboral en el campo (huerta valenciana), y por otra la dinámica normalizadora del valenciano, en la reciente enseñanza de la lengua catalana/valenciana en el ámbito escolar (1985). El dominio de dos lenguas representa un desafío en cualquier hablante, y por supuesto mayor en el no oyente, debido a las barreras de comunicación existentes dentro de la formación del niño sordo; no obstante, este punto se analizará en profundidad en el apartado de la educación del niño sordo y la escolaridad. Por lo tanto, en esta década se están desarrollando nuevas métodos de enseñanza para que el niño sordo acceda a la escuela con su lengua materna (LS), es decir, se pretende enseñar a los niños sordos con la lengua de señas, la lengua española u otra lengua. Así pues, introducimos el concepto de la “enseñanza bilingüe” para el niño sordo. Los porcentajes de la comunicación de la muestra a través de la variedad lecto-escrita castellana, en función de la variable sexo, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje en la comunicación lecto- escrita de la lengua española (42%) a escasa diferencia del sexo masculino (40%). Si bien el resto del colectivo sordo muestra un mayor desconocimiento de la comunicación lecto-escrita española, se observa que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (42%) frente al sexo masculino en la respuesta “un poco” (38 %). A continuación, el sexo 170 masculino obtiene un porcentaje mayor (20%) frente al sexo femenino (11%) en la respuesta “nada” (véase cuadro 4). CUADRO 4 Porcentajes de la comunicación de la muestra a través de la variedad lecto-escrita castellana, en función de la variable sexo NADA UN POCO BASTANTE BIEN NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 9 20 17 38 18 40 1 2.2 MUJER 5 11 19 42 19 42 2 4.4 Por otro lado, la suma total de los porcentajes de la comunicación de la muestra a través de la variedad lecto-escrita castellana, en función de la variable sexo, obtenidos de las respuestas “un poco” y “bastante bien”, muestran que el sexo femenino obtiene un porcentaje mayor en competencia comunicativa en lecto-escritura española (84%) frente al sexo masculino (78%). A fin de complementar los resultados obtenidos de los porcentajes de la comunicación lecto-escrita castellana y catalana/valenciana a partir de las respuestas concretas (“nada”, “un poco” y “bastante bien”), los hemos representados mediante un gráfico de barras (véase gráfico IV). 171 0 10 20 30 40 50 NS/ NC N ADA U N PO CO BAS T ANT E BIE N Gráfico IV. Porcentajes de la comunicación de la muestra a través de la variedad lecto-escrita castellana, en función de la variable sexo HOMBRE MUJER En suma, los porcentajes de la comunicación de la muestra no oyente a través de la variedad lecto-escrita castellana, en función de la variable sexo, muestran que el sexo femenino supera al sexo masculino en una mayor competencia comunicativa lecto-escrita castellana. No obstante, habría que añadir que a pesar de que el sexo femenino supere al sexo masculino, deducimos que más de la mitad del colectivo sordo(hombres y mujeres) tiene problemas a la hora de comunicarse a través de la lecto- escritura castellana y pone en evidencia el sistema educativo del pasado. A modo de conclusión, una de las situaciones más generalizadas dentro de los integrantes que constituyen las comunidades sordas de la Comunidad Valenciana deriva en la repercusión del “fracaso escolar”, de manera que a partir del análisis de las cifras absolutas del cuadro anterior, referidas al castellano (véase fig. 4) : “Porcentajes de la comunicación de la muestra a través de la variedad lecto – escrita castellana, en función de la 172 variable sexo”, podemos considerar que la falta de comunicación a través de la lecto – escritura castellana se debe a una ausencia en su competencia comunicativa del conocimiento de la escritura castellana, adquirida expresamente en el ámbito escolar. La principal hipótesis que hemos mantenido ha sido la situación sociolingüística de diglosia amplia y el multilectismo de las comunidades sordas de la comunidad valenciana. En este sentido, las comunidades sordas de la Comunidad Valenciana serían por un parte individuos con una capacidad bilingüe, es decir, tiene una comprensión de labiolectura labial de la L2 y L3, y en las diferentes variedades señalectales de las lenguas de señas de su entorno comunicativo sordo, debido a la iconocidad de las lenguas de señas. En este capítulo, los índices y porcentajes obtenidos de la muestra no oyente de la Comunidad Valenciana, muestran que el sexo femenino es básicamente multilectal, ya que se basarían en una covariación entre los dos (sub)sistemas de un único repertorio lingüístico con presencia de las distintas lenguas de uso comunicativo lengua de señas española, lenguas de señaslectales, lengua española en su forma de lectura labial, en lecto-escrita o lengua oral, y en último lugar la lengua catalana/valenciana, superando al sexo masculino en las lenguas de su repertorio lingüístico. 173 En conclusión, dicho repertorio lingüístico identificaría la operatividad de una competencia comunicativa colectiva sorda compleja que incluiría todos los sociolectos de señas de nuestro contexto social (lengua de señas de la zona de Elche, Alicante, Alzira, Elda, y Alcoy), y podría darse una comunidad mayor de integración simbólica, por encima de las dos comunidades idiomáticas (Gimeno, 1986a, par. 3). Entre otras cosas, implicaría que el monolingüismo de la lengua de señas por cada comunidad sorda, en términos absolutos, sería prácticamente inexistente o aislado y la mayor parte de la población sorda respondería a un esquema comunicativo de bilingüismo activo o pasivo. 6.3 Competencia comunicativa sorda valenciana respecto a la comprensión y producción de la L1: LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, en función del sexo Los porcentajes de comprensión de la muestra no oyente respecto al entendimiento de la primera lengua (lengua de señas, lengua española y catalana oral, labiolectura y lectoescrita u otra lengua) de la comunidad sorda valenciana, en función de la variable sexo10, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje en el entender la lengua española (60%) frente al sexo masculino (42,2%). Asimismo, observamos que el sexo 10 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿Cuál fue la primera lengua entendida por Vd.? Las respuesta fueron: LSE (1), LE (2), LV (3), Otra lengua (4), No recuerda (5), No sabe/no contesta. 174 masculino obtiene un mayor porcentaje en el entendimiento de la lengua de señas (40%) frente al sexo femenino (28,9%) véase cuadro 5. CUADRO 5 Porcentajes de la competencia comunicativa de la muestra a través de las variedades LSE, LE y LV (entender la primera lengua), en función de la variable sexo LSE LE LV OTRA L. NO REC. TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 18 40 19 42,2 3 6.7 1 2.2 4 8.9 MUJER 13 28.9 27 60 1 2.2 1 2.2 3 6.7 Por otro lado, observamos que el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje respecto al entendimiento de la lengua catalana (6,7%) frente al sexo femenino (2,2%), ambos sexos se sitúan dentro de unos niveles bajo de entendimiento de la lengua catalana, por lo que la mayoría de la comunidad sorda tiene una competencia comunicativa baja respecto a la lengua catalana (véase gráfico V). 0 10 20 30 40 50 60 LE LS LV Otra lengua Gráfico V. Porcentajes de la competencia comunicativa a través de las variedades implicadas en nuestro contexto social, respecto a entender la primera lengua Hombre Mujer 175 En resumen, la omnipresente comunicación oral del castellano aparece reflejada en la atención que presenta el sexo femenino en su primera infancia, frente a la dinámica masculina en la lengua de señas Los porcentajes de comprensión de la muestra no oyente respecto al uso de la primera lengua (lengua de señas, lengua española, lengua catalana oral, labiolectura, lectoescrita u otra lengua) de la comunidad sorda valenciana, en función de la variable sexo11, observamos que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje en el uso de la lengua de señas (55,6%) frente al sexo masculino (53,3%). También, observamos que ambos sexos obtienen el mismo porcentaje en el uso de la lengua española (35,5%) véase cuadro 6. CUADRO 6 Porcentajes de la competencia comunicativa de la muestra en el uso de la primera lengua (LSE, LE, LC/V y otra lengua), en función de la variable sexo LSE LE LV OTRA L. NO REC. TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 24 53.3 16 35.6 2 4.4 1 2.2 2 4.4 MUJER 25 55.6 16 35.6 1 2.2 0 0 3 6.7 Por otro lado, muestran que el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje en la comprensión de la lengua catalana (4,4%) frente al sexo femenino (2,2%), y ambos sexos se sitúan dentro de unos niveles bajo de 11 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿Cuál fue la primera lengua usada por Vd.? Las respuesta fueron: LSE (1), LE (2), LV (3), Otra lengua (4), No recuerda (5), No sabe/no contesta. 176 entendimiento de la lengua catalana, por lo que la mayoría de la comunidad sorda tiene una competencia comunicativa baja respecto a la lengua catalana (véase gráfico VI). 0 10 20 30 40 50 60 LE LS LV Otra lengua No recuerda Gráfico VI. Porcentajes de la competencia comunicativa a través de la muestra de las variedades LSE, LE, LV u otra lengua, respecto a la primera en usar Hombre Mujer En suma, los porcentajes de la muestra no oyente de la Comunidad Valenciana respecto a qué lengua ha sido la primera en utilizar, en función del sexo, vislumbran una curva gráfica ascendente hacia la lengua de señas y posteriormente desciende hacia el uso de la lengua catalana. 177 6.4 Competencia comunicativa de la LSE, dentro y fuera de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo Los índices de comprensión de la muestra hacia las lenguas de señas dentro de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo12, muestran, por un lado, que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación en la comprensión (1.5) frente al sexo femenino, que queda a escasa distancia del sexo masculino (1.4), ambos se sitúan dentro de un nivel de “un poco” (véase cuadro 7). CUADRO 7 Índices de comprensión de la muestra no oyente en la lengua de señas dentro y fuera del contexto social de la comunidad de habla/seña, en función de la variable sexo C. VALENCIANA OTRA COMUNIDAD EXTRANJERO HOMBRE 1.5 1.3 .4 MUJER 1.4 1.4 .5 Por otro lado, los índices de comprensión de la muestra hacia la lengua de señas fuera de la comunidad sorda valenciana, en función del 12 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: 1. ¿Cuando hablas con una persona sorda de la Comunidad Valenciana, la entiendes? Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, “bastante bien” = 2, “no he tenido la oportunidad” =3. 2. ¿Cuando hablas/signas con una persona sorda de otra comunidad sorda española, la entiendes? Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, “bastante bien” = 2, “no hetenido la oportunidad” =3. 3. ¿Cuando hablas/signas con una persona sorda extranjera, la entiendes? Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, “bastante bien” = 2, “no he tenido la oportunidad” =3. 178 sexo, muestran que el sexo femenino obtiene una mayor puntuación en la comprensión (1.4) frente al sexo masculino, que queda a escasa distancia del sexo masculino (1.3), ambos se sitúan dentro de un nivel de “un poco” (véase gráfico VII). 0 10 20 30 40 50 60 N AD A U N PO CO BAST .B IEN NA DA UN PO CO B AST.BI EN NA DA U N PO CO BA ST.BIEN Gráfico VII. Porcentajes de la comprensión de la comunidad sorda valenciana, hacia las lenguas de señas dentro y fuera de la Comunidad Valenciana, en función de la variable sexo. HOMBRE MUJER Además, los índices de comprensión de la muestra hacia la lengua de señas fuera de la comunidad sorda española, en función del sexo, muestran que el sexo femenino obtiene una mayor puntuación en la comprensión (0.5) frente al sexo masculino, que queda a escasa distancia del sexo masculino (0.4), ambos se sitúan dentro de un nivel de mínimo. Por tanto, los índices de comprensión hacia las variedades de lenguas de señas implicadas dentro y fuera del contexto social de la comunidad sorda valenciana, en función de la variable sexo, muestran una ligera manifestación social de la dinámica sexual de la mujer no oyente hacia la comprensión de 179 las variedades de señas de otra comunidad sorda distinta (autonómica o extranjera). Asimismo, ambos sexos muestran que el nivel de comprensión disminuye, es decir, se vuelve ininteligible, a medida que aumenta la distancia entre las comunidades sordas, ya que los factores geográficos y sociales han desarrollado su propia variedad lingüística de señas respecto a otra comunidad de habla/seña sorda. En suma, la principal hipótesis que hemos mantenido ha sido el multilectismo de las comunidades sordas de la comunidad valenciana. En este sentido, las comunidades sordas de la Comunidad Valenciana son básicamente multilectales, ya que se basarían en una covariación entre los dos (sub)sistemas de un único repertorio lingüístico. Asimismo, dicho repertorio identificaría la operatividad de una competencia comunicativa colectiva sorda compleja que incluiría todas las variedades presentes de señas dentro de nuestro contexto social (lengua de señas y español), y podría darse una comunidad mayor de integración simbólica, por encima de las dos comunidades idiomáticas (Gimeno, 1986a, par. 3). Por una parte, implicaría que el monolingüismo de la lengua de señas por cada comunidad sorda, en términos absolutos, sería prácticamente inexistente o aislado y la mayor parte de la población sorda respondería a un esquema comunicativo de bilingüismo activo o pasivo, y por otra es evidente, que la dinámica sexual de la mujer sorda hacia las variedades de señas de otras comunidades 180 sordas, es mayor que el hombre. No obstante, ambos sexos determinan una comprensión decreciente de lengua de señas de mayor a menor cuando aumenta la distancia entre las diferentes comunidades. 181 7. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA ACTUACIÓN COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA Las diferencias entre la actuación sociolingüística de hombres y mujeres han sido tan reconocidas y examinadas ya, que Key (1975) ha preparado todo un volumen con un detallado estudio de conjunto y una bibliografía. Se trata del factor social más estudiado, pero también la generación y, por supuesto, los estratos socioculturales han demostrado ampliamente su pertinencia en el análisis de la variación lingüística; repárese si no en el resultado de las investigaciones de Labov (1963, 1966), Weinreich, Labov y Herzog (1968), Alvar (1972), Bailey (1972) y Trudgill (1974), por ejemplo. La variable procedencia, en cambio, es una innovación que debemos a Cedergren (1973). 7.1. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito familiar en función del sexo Los índices de la actuación comunicativa respecto al uso de la lengua de señas, lengua española (oral-labiolectura y lectoescrita) y lengua catalana (valenciano) de la comunidad sorda valenciana dentro del ámbito 182 familiar en relación con el padre, la madre, los hijos y la pareja a través de las variedades LSE, LOE y LOC, en función de la variable sexo13, muestran que el sexo femenino supera al sexo masculino en la relación paterna (padre y madre) donde la lengua española oral supera a la lengua de señas (2.8), frente al sexo masculino, que obtiene 2.7. De modo que ambos sexos obtienen un índice, que se sitúa al nivel de un uso mayor de lengua española que la lengua de señas en la relación paterna (padre - madre), ello indica que la primera generación de la muestra constituye un núcleo familiar, principalmente, oyente (véase cuadro 8). CUADRO 8 Índices de la actuación comunicativa de la muestra dentro del ámbito familiar (relación paterna y filial) a través de las variedades LSE, LOE y LOC/V, en función de la variable sexo PATERNA FILIAL HOMBRE 2.7 4.5 MUJER 2.8 4.7 Por otra parte, los índices de la actuación comunicativa de la muestra no oyente a través de las variedades LSE, LOE y LOC, en función de la variable sexo, muestran el sexo femenino supera al sexo masculino, que obtiene un 13 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En qué lengua se comunica con padre, madre, hijos y pareja? Las respuestas fueron las siguientes: “Siempre en LSE”, “Siempre en LE”, “Siempre en lecto-escritura española”, “Siempre en LC/V”, “Siempre lecto-escritura catalana/valenciana”, “Más en lengua de señas que en lengua española”, “Más en lengua oral que en lengua de señas”, “Igual lengua de señas y lengua española”. Y los valores asignado a las respuestas fueron los siguientes: “Siempre en LSE”= 6, “Siempre en LE”= 2, “Siempre en LC/V”=1, “Más en lengua de señas que en lengua española”=5, “Más en lengua oral que en lengua de señas”=3, “Igual lengua de señas y lengua española”=4. 183 4.5), frente al sexo femenino (4.7) en la relación filial (hijos y pareja). Así pues, en la relación filial los índices muestran que dentro del ámbito familiar se produce en un uso mayor de la LSE que la LOE, en contraste con la primera generación que usa más la LOE que la LSE. Ello indica también que dentro de la muestra analizada en este estudio, los entrevistados han sido mayoritariamente personas sordas que usan la LSE, como lengua natural, para comunicarse con sus hijos, independientemente, que sean sordos u oyentes los hijos14 y denotan una estrategia de comunicación de señas. En suma, los índices de la actuación comunicativa de la muestra no oyente a través de las variedades LSE, LOE y LOC, en función de la variable sexo, muestran que en la relación paterna (padre/madre)15, hay una tendencia hacia un uso mayor de la LOE que la LSE. Y por otra parte, la relación filial (hijo-pareja) la LSE es la lengua que predomina en la actuación comunicativa familiar. Por una parte, se podría deducir que la dinámica comunicativa del ámbito familiar que parte de una relación paterna, con un uso mayor de la LOE que la LSE y en la relación de pareja-filial con un uso mayor de la LSE 14 En este punto, tenemos que aclarar que existen tres tipos de familias, en relación a la sordera: a) Padres sordos (LSE) y niños sordos (LSE). b) Padres sordos (LSE y LOE) y niños oyentes (LSE y LOE). c) Padres sordos (LSE) y niños oyentes (LSE y LOE). 15 Hay que tener en cuenta los porcentajes obtenidos de los encuestados para la valoración de las resultados, así pues son los siguientes: Padres y Madres oyentes (90%) y sordos (10%). 184 que la LOE, de modo que, podemos argumentar que hay un proceso del desarrollo bilingüe por parte de los entrevistados. El bilingüismo ha sido estudiado también a partir de un criterio más amplio que el estrictamente lingüístico, enfunción de las normas sociales que determinan el uso de variedades específicas en situaciones particulares dentro de una comunidad de habla, de manera que el vernáculo oral o de señas se usa en la relación paterna o filial de acuerdo con el comportamiento y específicamente de las situaciones familiares y ha desarrollado una dinámica de tipo oralista. Asimismo, podemos mencionar que las personas sordas de la Comunidad Valenciana son conscientes de la situación diglósica existente, es decir, el registro oral (LOE) para comunicarse en el mundo oyente, y el registro de señas (LSE) para comunicarse dentro de los ámbitos familiares y asociativos. No obstante, hoy en día, hay una tendencia a desarrollar dicha situación, pero se da el mismo condicionamiento de las lenguas minoritarias. La solución reside en el desarrollo del bilingüismo por parte del colectivo sordo, pero transcurrirá un largo tiempo hasta que se implante realmente el concepto de la capacidad bilingüe de las personas sordas (L1- LSE y L2- LO), véase gráfico VIII. 185 0 10 20 30 40 50 60 70 H (Padre) M (Padre) H (Madre) M (Madre) H (Hijos) M (Hijos) Gráfico VIII. Porcentajes de la actuación comunicativa a través de la muestra, respecto a la comunicación entre el padre, la madre y los hijos (LS, LE y LV). LE LS LV Lecto-escrita Igual Los resultados obtenidos indican que las personas sordas se emparejan con personas de sus propias características, es decir, parejas formadas, por dos personas sordas16. De modo que, el peso específico del uso de la lengua de señas española dentro de los matrimonios monógamos sordos y más concretamente, en el ámbito familiar y asociativo, influye, sin duda alguna, en los índices totales superiores respecto al uso de la lengua de señas frente a la lengua española. Por una parte, una explicación puede residir, principalmente, en los matrimonios monógamos entre las personas sordas, y por otra parte, en los escasos matrimonios mixtos, compuestos entre una mujer y un hombre sorda/oyente, los cuales tienen una competencia lingüística y una actuación comunicativa bilingüe, véase gráfico IX. 16 No obstante, dentro de las comunidades sordas, también encontramos parejas formadas por una persona oyente y otra sorda. De modo que, este tipo de emparejamiento desarrolla un bilingüismo dentro de este núcleo mixto. 186 0 10 20 30 40 50 60 70 Hombre (Pareja) Mujer (Pareja) Hombre (Amigos) Mujer (Amigos) Gráfico IX. Porcentajes de la actuación comunicativa a través de la muestra, respecto a la pareja y amigos (LS, LE y LV). LE LS LV Igual Lecto-escrita Por consiguiente, el desplazamiento lingüístico sustitución lingüística se ha impuesto dentro del ámbito de la pareja, y se impone todavía en una gran parte del ámbito familiar no sordo y sordo; no obstante esta situación deriva en el conocimiento de las lenguas del contexto (LOE o LOV) como una exigencia del cambio social, y se encuentra en relación con la tendencia a la integración social de la persona sorda y oyente dentro de un mundo bisociocultural. En suma, la situación sociolingüística actual en función de la actuación comunicativa de la comunidad sorda se presenta en términos de ámbitos de uso según la atención y formalidad prestadas al discurso (familiar, de ocio y tiempo libre, laboral y de intercambio económico). La actuación comunicativa bilingüe dentro del ámbito de la pareja sorda en función de la variable sexo (hombre vs mujer), muestra visiblemente los propios términos de la dinámica de la movilidad social de la diglosia -en 187 su contexto más informal y más formal- que tiende hacia una situación de bilingüismo social que más adelante analizaremos. La actuación comunicativa bilingüe del ámbito familiar (relación encuestado - pareja) en función del sexo, ofrece en general la configuración descriptiva de una diglosia activa con predominio de la LSE sobre la LOE17. De manera que, los índices, muestran hasta qué punto la sustitución lingüística se ha impuesto dentro del ámbito conyugal dependiendo si es de tipo oralista o lengua de señas española, en confrontación al desplazamiento lingüístico inverso, que se origina dentro del ámbito laboral en relación con sus jefes y compañeros de trabajo como exigencia del cambio social e integración social. 7.1.1. Los índices de la actuación comunicativa de la comunidad sorda valenciana en relación con los amigos, en función del sexo18, muestran que el sexo femenino obtiene una mayor puntuación (4.5) en el uso de ambas lenguas (LSE y LOE) frente la sexo masculino, que queda a escasa distancia 17 Un gran número de personas sordas, se acomodan en el uso de la LSE, y la LOE, tiende a usarse con menor frecuencia. No obstante, aquellas personas sordas que tienen unas inquietudes por relacionarse con el mundo oyente socioculturalmente, estará abocado a desarrolla la LOE. Y el proceso inverso, respecto a la persona oyente, ésta deberá conocer la LSE para poder acceder al mundo del sordo. 18 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En qué lengua se comunica con los amigos? Las respuestas fueron las siguientes: “Siempre en LSE”, “Siempre en LE”, “Siempre en lecto-escritura española”, “Siempre en LC/V”, “Siempre lecto-escritura catalana/valenciana”, “Más en lengua de señas que en lengua española”, “Más en lengua oral que en lengua de señas”, “Igual lengua de señas y lengua española”. Y los valores asignado a las respuestas fueron los siguientes: “Siempre en LSE”= 6, “Siempre en LE”= 2, “Siempre en LC/V”=1, “Más en lengua de señas que en lengua española”=5, “Más en lengua oral que en lengua de señas”=3, “Igual lengua de señas y lengua española”=4. 188 del sexo femenino (4.3) dentro de una utilización similar de lengua de señas y lengua española, véase cuadro 9. CUADRO 9 Índices de la actuación comunicativa de la muestra dentro del ámbito no familiar (amigos, compañero de trabajo y jefes) a través de las variedades LSE, LE y LV, en función de la variable sexo AMIGOS HOMBRE 4.3 MUJER 4.5 En suma, la actuación comunicativa de la comunidad sorda valenciana respecto a la lengua de señas supera a la lengua española dentro del vinculo de la amistad, puesto que las personas sordas y oyentes utilizan la LSE para comunicarse, y por otra parte, también dentro del movimiento asociativo19. Así pues, el presente estudio muestra que se está generando una actitud lingüística positiva hacia el conocimiento de las variedades lingüísticas (LSE, LOE, y LOC/V) para comunicarse dentro del mundo sordo-oyente. Los índices de la actuación comunicativa de la comunidad no oyente, muestran que la comunidad sorda valenciana, en relación al vinculo de la amistad desarrollado principalmente en el ámbito asociativo, indican que las asociaciones son un eje y punto de encuentro donde la lengua de señas es la lengua de comunicación para el mundo sordo y oyente20. 19 Cabría hacer mención de que una de las normas que en algunas asociaciones o ámbito familiar de sordos profundos se propugnan con carácter obligatorio es el uso de la lengua de señas únicamente, por lo que cualquier amigo oyente deberá aprender la lengua de señas para poderse integrarse a la comunidad sorda en cuestión. No obstante, existen otras asociaciones donde la presencia de ambas lenguas están permitidas. 20Cabría hacer mención de que en el ámbito nacional existen diversas asociaciones donde se usa, o bien la lengua española oral, o bien la lengua de señas, o bien ambas lenguas (LSE y LE), por lo que esta última estará más abierta para recibir cualquier tipo de sordo. 189 7.2. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito laboral en función del sexo Los índices de la actuación comunicativa de la muestra no oyente dentro del ámbito laboral (relación compañeros de trabajo y jefe), en función de la variable sexo21, muestran que el sexo masculino obtiene un mayor índice en el uso de la LOE(2.1) frente al sexo femenino que obtiene (2). Ambos sexos se sitúan en el nivel del uso de la LOE, por lo que, los resultados ofrecidos indican que hay una mayor presencia de personas sordas del sexo masculino que acceden al trabajo, cuyo sistema de comunicación es la lengua española, y por otra parte, el sexo femenino accede en menor cantidad al mundo laboral, y se circunscribe al ámbito familiar, véase cuadro 10. 21 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En qué lengua se comunica con los compañeros del trabajo y sus jefes? Las respuestas fueron las siguientes: “Siempre en LSE”, “Siempre en LE”, “Siempre en lecto-escritura española”, “Siempre en LC/V”, “Siempre lecto-escritura catalana/valenciana”, “Más en lengua de señas que en lengua española”, “Más en lengua oral que en lengua de señas”, “Igual lengua de señas y lengua española”. Y los valores asignado a las respuestas fueron los siguientes: “Siempre en LSE”= 6, “Siempre en LE”= 2, “Siempre en LC/V”=1, “Más en lengua de señas que en lengua española”=5, “Más en lengua oral que en lengua de señas”=3, “Igual lengua de señas y lengua española”=4. 190 CUADRO 10 Índices de la actuación comunicativa de la muestra dentro del ámbito laboral (compañeros de trabajo y jefes) a través de las variedades LSE, LE y LV, en función de la variable sexo ÁMBITO LABORAL HOMBRE 2.1 MUJER 2 Cabría anotar que en este ámbito la lengua española desplaza a la lengua de señas debido a que esta situación manifiesta la presencia general de la oralidad en el mundo laboral, aunque hoy en día se está elaborando medidas y medios para la integración social y laboral de las personas sordas llevadas por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Entre la integración de las personas sordas que acceden al mundo laboral, observamos que por ejemplo, la Fundación ONCE tiene empresas donde las personas sordas están integradas, la fábrica de automóviles Opel en la provincia de Zaragoza, recoge un alto número de personas sordas en su plantilla, y también existen ayudas económicas las cuales se ofrecen al empresario por contratar a una persona con minusvalía. En suma, esta mejora para la integración laboral de las personas minusválidas (persona sorda) conlleva un aumento de la presencia de la lengua de señas española dentro del ámbito laboral; así pues, podemos mencionar que esta presencia de la LSE en contacto con la lengua oral española desarrolla un proceso de trasferencia lingüística entre la LOE y LSE. También, se observa que la LSE está expuesta a cambios de códigos, 191 préstamos, y unas series de compromisos comunicativos, que han sido investigados en numerosos estudios sociolingüísticos, véase gráfico X. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Hombre (Trabajo) Mujer (Trabajo) Hombre (Jefe) Mujer (Jefe) Gráfico X. Porcentajes de la actuación comunicativa a través de la muestra, respecto al trabajo y jefes (LS, LE y LV). LE LS LV Igual Lecto-escrita En suma, de los índices obtenidos inferimos que las personas sordas dentro del ámbito laboral oyente-sordo usan más la lengua española para comunicarse con sus compañeros de trabajo y jefes. No obstante, entre los compañeros sordos y aquellas personas oyentes que conozcan la lengua de señas, estos usan la lengua de señas para comunicarse, pero cabría destacar que la lengua de comunicación inmediata entre los jefes y el resto de compañeros corresponde al uso de la lengua española, de forma que el sexo masculino supera al femenino en el uso de la lengua española dentro del contexto laboral. 192 La situación sociolingüística actual de las comunidades sordas de la comunidad valenciana en función de la actuación comunicativa bilingüe viene determinada cualitativamente por las normas de uso de los individuos dentro del ámbito familiar y del contexto laboral, de manera que la diglosia estable con tendencia hacia el bilingüismo se ha verificado en general dentro de las relaciones familiares, pareja y laboral en la parte de la Comunidad Valenciana. No se puede separar el estudio del bilingüismo en el individuo del estudio de la influencia de la sociedad en el mismo, ya que el bilingüe, último recinto del contacto de lenguas se encuentra condicionado por los factores socioculturales de la comunidad. Así pues, la situación sociolingüística de la comunidad sorda valenciana se presenta hacia una tendencia de bilingüismo y diglosia estable por parte de las comunidades sordas, en relación al uso de la lengua de señas dentro del contexto asociativo, laboral y familiar. Cabe destacar descriptivamente que la comunidad sorda valenciana se puede considerar como una comunidad bilingüe activa con predominio del castellano oral sobre la lengua de señas22, de manera que la dinámica paterna (encuestado - padre) contrasta con la materna (encuestado - madre) y experimenta un descenso general respecto al uso de la lengua de señas y la lengua 22 Se debe hacer una aclaración, el dominio de la LOE o LSE, dependerá del ámbito familiar, es decir, si los componentes son padres sordos con hijos sordos/oyentes, o bien padres oyentes con niños sordos, de manera que una lengua dominará sobre la otra dependiendo de los padres. 193 española, es decir, la figura de la madre es el principal medio de trasmisión de la lengua de señas o bien de la lengua española oral. La actuación comunicativa bilingüe del ámbito familiar (relación paterna y filial) en función del sexo, muestra hasta qué punto el desplazamiento lingüístico se ha impuesto como exigencia del cambio social, y si se ha independizado de dicha movilidad e integración social. Los porcentajes de la actuación bilingüe del ámbito familiar sordo nos ofrecen una dinámica sustitutiva por parte del padre. Por otra parte, los porcentajes de la actuación sorda bilingüe de la relación filial nos ofrecen de un modo descriptivo la dinámica de actuación bilingüe, de modo que se obtiene a partir de análisis de al actuación comunicativa bilingüe del ámbito familiar (relación paterna, materna y filial) en función del sexo. La actuación comunicativa de la muestra sorda, respecto a las variedades LSE, LOE y LV, se presenta en términos de ámbitos de uso según la atención y formalidad prestadas al discurso hablado/señado (familiar, de ocio y tiempo libre, laboral y de intercambio económico). Hemos analizado la actuación comunicativa dentro del ámbito familiar (en relación con el padre) de las personas sordas en función de la variable sexo, es decir, la actuación comunicativa sorda bilingüe del ámbito familiar a fin de examinar 194 visiblemente los propios términos de la dinámica sustitutiva del conflicto lingüístico en su contexto más informal y más formal. 7.3. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LSE, LE (oral-labiolectura y lectoescrita) y LV, dentro del ámbito económico, en función del sexo El siguiente apartado pretende analizar qué registros y estilos contextuales usan la muestra no oyente en el ámbito económico. El estudio de la variación estilística sólo podrá realizarse en términos cuantitativos, si se establece la serie de estilos contextuales en que aparece una variable sociolingüística y lingüística. Es, además, en función del contexto social y situacional lo que ha podido descubrir la estructura de la variación a lo largo del continuo de habla estilístico en el interior de la comunidad de habla. En los índices de la actuación comunicativa de la muestra no oyente en las lenguas implicadas en nuestro contexto social, en función de la variable sexo23, se observa que a través de las variedades LSE, LOE y 23¿En qué lengua se comunica cuando va a comprar a un pequeño comercio y grande comercio? Las respuestas fueron las siguientes: “Siempre en LSE”, “Siempre en LE”, “Siempre en lecto-escritura española”, “Siempre en LC/V”, “Siempre lecto-escritura catalana/valenciana”, “Más en lengua de señas que en lengua española”, “Más en lengua oral que en lengua de señas”, “Igual lengua de señasy lengua española”. Y los valores asignado a las respuestas fueron los siguientes: “Siempre en LSE”= 6, “Siempre en LE”= 2, “Siempre en LC/V”=1, “Más en lengua de señas que en lengua española”=5, “Más en lengua oral que en lengua de señas”=3, “Igual lengua de señas y lengua española”=4. 195 LOC/V, el sexo femenino obtiene una mayor puntuación respecto al uso de la LOE dentro del pequeño comercio (2.7) y grande comercio (2.0) frente al sexo masculino que obtiene pequeño comercio (2.4) y grande comercio (1.6). No obstante, se constata que en estas situaciones comunicativas el discurso usado es mínimo o casi nulo, véase cuadro 11, específicamente en que sólo es la mujer en el pequeño comercio la que presenta un uso mayor de la lengua oral que en lengua de señas, mientras que en el gran comercio tiene la estrategia del hombre que utiliza siempre la lengua oral (tanto en el pequeño comercio como el gran comercio). CUADRO 11 Índices de la actuación comunicativa de la muestra respecto al uso de la LSE, LOE y LOC/V dentro del ámbito pequeño y gran comercio, en función de la variable sexo PEQUEÑO COMERCIO GRAN COMERCIO HOMBRE 2.4 1.6 MUJER 2.7 2 La situación sociolingüística actual de la lengua de señas española de la Comunidad Valenciana en función de la actuación comunicativa individual se presenta en términos de ámbitos de uso según la atención y formalidad prestadas al discurso (familiar, de ocio y tiempo libre, laboral y de intercambio económico). Dada la propia continuidad de dichos contextos, se pretende mostrar, vid. cuadro 11, la actuación comunicativa bilingüe de la comunidad sorda valenciana dentro del ámbito de intercambios económicos (pequeño y gran comercio) en función de la variable social sexo (masculino y femenino), a fin de examinar visiblemente los propios términos del 196 desplazamiento lingüístico, la diglosia con movilidad social en su contexto más informal y formal, véase gráfico XI. 0 10 20 30 40 50 60 70 LE LS LV LESC. Igual LE y LS Gráfico XI. Porcentajes de la actuación comunicativa de la muestra a través de la variedades (LS, LE y LV), dentro del gran comercio. Hombre Mujer En suma, los índices de la actuación comunicativa de la muestra no oyente dentro del ámbito comercial/económico (pequeño y gran comercio), muestran que ambos sexos, principalmente usan la LOE, y en un segundo lugar la lengua de señas española tiene una presencia mayor en el ámbito del pequeño comercio por parte del sexo femenino, véase gráfico XII. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 LE LS LV LESC. Igual LE y LS Gráfico XII. Porcentajes de la actuación comunicativa de la muestra a través de las variedades (LS, LE y LV), dentro del pequeño comercio. Hombre Mujer 197 De modo que, la situación sociolingüística actual de las comunidades de sordas valencianas en función de la actuación comunicativa viene determinada cualitativamente por las normas de uso de los individuos dentro del ámbito comercial. El desplazamiento lingüístico se ha verificado en general dentro de la relación comercial formal (gran comercio) o menos formal (pequeño comercio) en la Comunidad Valenciana y se encuentra en relación con la socialización y educación de los hijos. Este desplazamiento con movilidad social manifiesta la diglosia entre la lengua española para el uso formal oral y la lengua de señas para el uso familiar y asociativo, lo cual origina que una parte de la comunidad de señas sea competentes en la lengua española (lecto-escrita u oral). En correlación a este estudio de la lengua de señas en la Comunidad Valenciana, nos sustentamos en trabajos sobre el proceso de sustitución lingüística de la lengua catalana -valenciano, según F. Mira (1981, pág. 117 y sig.), o bien para la provincia de Alicante, vid. Gimeno (1986 a, par. 2.1.) que distinguió: a) “ocupaciones no móviles” (agricultores, empresarios y comerciantes) y, b) “ocupaciones móviles” (empleados y profesiones liberales) del País Valenciano. 198 Por consiguiente, la dinámica diglósica de la lengua de señas, como veníamos comentando, se impune como un acceso a la educación por parte del niño sordo, que ha propiciado el desplazamiento de la lengua de señas hacia ámbitos familiares y de los amigos (asociación). De manera que se obtiene una comunidad sorda diferenciada dentro del ámbito comunicativo formal e informal con tendencia a una actuación comunicativa bilingüe superando el sexo femenino al masculino: a) bilingüismo activo con predominio de la lengua de señas sobre la lengua española en el contexto sordo y bilingüismo activo con predominio del castellano oral sobre la lengua de señas, en el contexto oyente, b) bilingüismo pasivo con dominio del castellano (lectura labial) en el contexto oyente. 7.4. Actuación comunicativa sorda valenciana respecto al uso de la LE o LV en textos escritos, en función del sexo La actuación comunicativa respecto al uso de la lengua española o lengua catalana (valenciano) en documentos por parte de la comunidad sorda valenciana, en función del sexo, responde a los datos porcentuales de la actuación comunicativa bilingüe de la comunidad sorda valenciana dentro del ámbito de intercambio económico y su relación con la lengua utilizada 199 para escribir los documentos en función del sexo24, nos muestran que el sexo femenino supera al sexo masculino (91,1%) frente al sexo masculino, que queda a escasa distancia (88,8%), y ambos se sitúan a un nivel alto respecto al uso de la lengua española como lengua utilizada para la comunicación lecto-escrita, véase cuadro 12. CUADRO 12 Porcentajes de la actuación comunicativa de la muestra a través de las variedades LE, LV u otra lengua (escribir documentos), en función de la variable sexo LE LV OTRA L. NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 40 88.8 1 2.2 0 0 4 8.9 MUJER 41 91.1 1 2.2 1 2.2 2 4.4 Por otra parte, presentamos en el gráfico XIII, los porcentajes de la actuación comunicativa bilingüe de la comunidad sorda valenciana dentro del ámbito de intercambio económico y su relación con la lengua utilizada para escribir los documentos en función del sexo, con el fin de complementar los resultados obtenidos a partir de la representación mediante un gráfico de barras, de manera que se observa que, ambos sexos tienen un conocimiento mínimo de lengua valenciana escrita, y a su vez, obtienen un porcentaje equilibrado (2,2% y 2,2%) por parte de ambos sexos. También, de los resultados de los porcentajes de este apartado el sexo femenino contesta que tienen dominio de otra lengua (2,2%), que probablemente debe ser la 24 ¿En qué lengua escribes los documentos? Las respuestas fueron las siguientes : “Siempre en LE”, “Siempre en LC/V”, “Otra lengua”, y “No sabe/No contesta” 200 lengua inglesa, puesto que las personas sordas tienen mayor facilidad para adquirir la lengua inglesa, debido a que es una lengua menos compleja sobre todo en el sistema verbal frente a la lengua española, véase gráfico XIII. 0 20 40 60 80 100 LE LV Otra Lengua Gráfico XIII. Porcentajes de la actuación comunicativa a través de la muestra de las variedades escritas (LE, LV u otra lengua), en los documentos Hombre Mujer En suma, la situación sociolingüística actual de las comunidades sordas en función de la actuación comunicativa bilingüe, en primer lugar, viene determinada mayoritariamente por la tipología familiar, y en segundo lugar, por el tipo de escolarización se ha llevado, es decir, colegios de integración públicos o privados, con tendencia oralista, lengua de señas, o bilingüe. Por una parte, en el ámbito familiar (no sordo y sordo) se da una tendencia a la enseñanza oralista, mientras que en el ámbito familiar sordo se tiende por la LSE. 201 8. ANÁLISIS ESTADÍSTICO E INFORMÁTICO DE LA ACTITUD LINGÜÍSTICA DE LA COMUNIDAD SORDA VALENCIANA El estudio de las actitudes lingüísticas ha sido durante mucho tiempo una de las principales preocupaciones de la sociología y psicología social, que en granparte se dedicaban a plantear formulaciones teóricas y metodológicas acerca de dichas actitudes. Desde un punto de vista sociolingüístico, la investigación se ha centrado en dos problemas, de acuerdo con la pauta de W. Labov: a) comprensión de la asociación entre algunos rasgos lingüísticos específicos (variantes fonológicas (Muñoz, I., 1999), léxicas25 y sintácticas) b) comprensión de las deducciones hechas por oyentes-no oyentes sobre estas asociaciones de alguna forma aunque se vean reducidas en lengua de señas es en si misma muy enriquecedora para la estructura del niño sordo. A la vista de la ausencia de una teoría explícita sobre esta área, E. B Ryan, H. Giles y R. J. Sebastian (1982, págs. 1-19) plantean tres dimensiones críticas: 25 En la obra titulada Programa Señas 97-98 de Rodrigo, J. (1998), en este programa se recoge los señas más utilizadas por la comunidad sorda valenciana según los estudios sobre disponibilidad léxica. Por otra parte, cabe destacar que las distintas comunidades de señas manejan unas diferentes señas geográficas. 202 1) identificación de los factores socioestructurales de la variedad lingüística que las comunidades tienen en cuenta cuando adoptan una actitud ante ella (es decir, grado de estandarización y vitalidad), 2) tipos de medidas técnicas de las actitudes (esto es, análisis del contenido, medidas directas e indirectas), 3) modelos de preferencia lingüística26 por parte de los miembros de la comunidad sorda, respecto a la posición social y solidaridad que debe desempeñar cada variedad. La actitud lingüística se determina mediante un índice afectivo, cognoscitivo o conativo de las reacciones evaluativas, hacia las diferentes variedades lingüísticas (lengua de señas, castellano, valenciano u otra lengua), una variable sociolingüística de una lengua dada, el uso de una variedad determinado en un ámbito específico, o una lengua como marcador de grupo. El hecho de que las lenguas no son sólo instrumentos objetivos y socialmente neutros que transmiten un significado, sino que están relacionadas con las identidades de los grupos sociales o étnicos, tiene consecuencias para la evaluación social de las lenguas y para las actitudes que éstas provocan. Aunque quizás debiéramos expresarlo de otra manera: si hay una relación 26 Hoy en día existen dos posturas divergentes sobre la lengua de señas: 1) padres oyentes que tienen niños sordos, intentan que sus hijos hablen o se oralicen puesto que viven en contexto oyente oralizado y lo ven necesario para que sus hijos puedan desenvolverse en esta sociedad. 2) padres sordos con hijos sordos, en este apartado tenemos aquellos padres que quieren que sus hijos aprendan la lengua de señas y otros padres quieren que sus hijos sean opalizados, pero estos son una minoría. 203 intensa entre lengua e identidad, esta relación debería manifestarse en las actitudes de los individuos hacia esas lenguas y sus usuarios. La asunción subyacente es que en la sociedad los grupos sociales (o étnicos) adoptan determinadas actitudes hacia otros grupos según sus diferentes posiciones sociales. Estas actitudes influyen en actitudes hacia instituciones o modelos culturales que caracterizan a estos grupos, tales como la lengua, y conducen a actitudes hacia los miembros individuales de esos grupos En general, se distinguen dos aproximaciones teóricas al estudio de las actitudes lingüísticas. La primera es la perspectiva ‘conductista’, según la cual las actitudes se deben estudiar mediante la observación de la respuesta a determinadas lenguas, es decir, su uso en interacciones reales. La perspectiva ‘mentalista’ considera que las actitudes son un estado interno y mental que puede dar lugar a ciertas formas de comportamiento. Puede describirse como “una variable que interviene entre un estímulo que afecta a una persona y la respuesta de esa persona”, según Fasold (1984, pág.147). Casi todos los investigadores en el campo de las actitudes lingüísticas se adhieren a esta última perspectiva, aunque plantee serios problemas de investigación, porque los estados mentales internos no se pueden observar directamente sino que tienen que se inferidos por el comportamiento o por 204 datos aportados por el propio hablante, que suelen tener una validez muy cuestionable. 8.1 Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la influencia de la enseñanza en LSE, en función del sexo Los porcentajes de la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana a través de la muestra no oyente recogida en relación a la persona que ha influido en el aprendizaje de la lengua de señas española, en función de la variable social sexo, muestran que el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje (44,4%), frente a la mujer que obtiene un (24,4%), respecto a la influencia asociativa para el conocimiento de la lengua de señas, véase cuadro 13. CUADRO 13 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (enseñar LSE), en función de la variable sexo PARES MAR. AMIG. COMP. PROF. ASO C. TOTAL N % N % N % N % N % N % HOMBRE 6 13.3 1 2.2 11 24.4 0 0 7 15.6 20 44.4 MUJER 6 13.3 2 2.2 14 31.1 1 2.2 11 24.4 11 24.4 205 De manera que este dato es significativo para este trabajo de investigación, ya que, indica que las asociaciones de sordos actualmente son el principal foco de predominio de la lengua de señas; no obstante en nuestros días, la lengua de señas empieza a renacer gracias a las actuaciones formativas del Ministerio de Educación y Ciencia (Módulo Especiales de Formación en Interpretación de la lengua de señas). En este sentido, las asociaciones son puntos principales del movimiento sordo, además de que la lengua de señas estará presente en los distintos ámbitos familiares. Por otra parte, los porcentajes de la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana a través de la muestra no oyente recogida en relación a la persona que ha influido en el aprendizaje de la lengua de señas española, en función de la variable social sexo27, muestran que el sexo femenino supera al masculino (31,1%), frente al masculino que obtiene un 24,4%, por lo tanto la influencia de los amigos es una vía de transmisión para aprender la lengua de señas. También, respecto a respuesta de la influencia de los profesores, el sexo femenino obtiene un 24,4%, frente al sexo masculino que obtiene un 15,6%, véase gráfico XIV. 27 La pregunta fue formulada de la siguiente: ¿Quién te ha influido para aprender la LSE? Las respuestas fueron las siguientes: asociación, padres, amigos, profesores y compañeros. 206 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Padres Marido/Mujer Amigos Compañeros Profesor Asociación Gráfico XIV. Porcentajes de la muestra a través de la actitud lingüística hacia la LS, respecto a su enseñar/aprendizaje. Hombre Mujer Por último, los porcentajes de la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana a través de la muestra no oyente recogida en relación a la persona que ha influido en el aprendizaje de la lengua de señas española, en función de la variable social sexo, ambos sexos obtienen el mismo porcentaje en relación a la enseñanza de la lengua de señas por parte de los padres (13,3%)28. 8.2. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE en el ámbito público, en función del sexo Dentro de las actitudes lingüísticas de una comunidad de habla o de seña conlleva una serie de factores sociales implicados, así pues, unos y otros (factores lingüísticos y sociales) son simples “condiciones” generales e 28 Como ya se mencionó, cabe recordar que los padres de los encuestados son mayoritariamente oyentes (91,1%). 207 históricas – nunca “causas” – de una situación sociolingüísticas de hecho con la que se enfrenta la libertad lingüística del hablante (vid. E. Coseriu, 1985, pág. 119 y sig.; 1983). La competencia sociolingüística del hablante y de la comunidad de habla (vid. King, 1969, pág. 179; López Morales,1989, págs. 182-204; Gimeno, 1983, 1988). Vienen representadas por una serie de elementos subyacentes, tales como la conciencia lingüística, las creencias y sobre todo las actitudes lingüísticas de los hablantes de la comunidad. Actitudes lingüísticas negativas y la inseguridad lingüística constituyen un poderoso motor del cambio de código del desplazamiento lingüístico. M. Sala (1988, pág. 22 y sigs. y 190 y sigs.) indica que a veces la relación entre los factores extralingüísticos y lingüísticos es bastante complicada, y es muy importante el conocimiento de la historia en cada situación concreta de contacto idiomático. De manera que para comprender los datos del siguiente apartado hemos de tener presente la historia de la evolución de la lengua de señas que vimos en el apartado anterior, por lo que la eliminación de la lengua de señas en la educación del niño sordo determinará una actitud positiva o negativa dependiente de qué tipo de escolarización ha recibido. Cabe hacer mención de uno de los factores lingüísticos que influye en la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana es el contacto de las lenguas (LS, LE y LV). H. Schuchardt (1900) observó la importancia capital del contacto de lenguas para la lingüística, y se ocupó de manera especial de 208 la fusión étnica propiamente dicha y de las numerosas y variadas relaciones que permite la movilidad geográfica y social de los hablantes. Asimismo, son muchos los estudios sociolingüísticos los cuales se han centrado en investigaciones sobre el español hablado en los EEUU (vid., entre otros, Klein, 1982; Silva – Corvalán, 1982). Probablemente sea en el ámbito de las investigaciones sobre el multilingüismo donde la cuestión de las actitudes lingüísticas ha tenido una aplicación más directa y fructífera (vid. J. L. Blas, 1998, pág. 111). La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el registro señado de la lengua de señas en función de la variable sexo aparece analizada a tráves del porcentaje de aceptabilidad activa (pregunta nº 19 29) obtenido de la muestra recogida y en los porcentajes de las actitudes por la calle de la LSE. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra hacia el uso de la lengua de señas por la calle, en función de la variable sexo, muestran que ambos sexos obtienen el mismo porcentaje 35,6% para la respuesta “sí”. Por otra parte, el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje (un 31,1% frente al 29 La pregunta fue formulada de la siguiente forma: ¿Le molesta que le vean los oyentes señar/hablar en lengua de señas por la calle?, y las respuestas fueron: sí, no y me da igual. 209 sexo femenino que obtiene un 28,9%) en ambas respuestas de “no y me es indiferente”, véase cuadro 14. CUADRO 14 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (comunicarse en LS), en función de la variable sexo SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 16 35.6 14 31.1 14 31.1 MUJER 16 35.6 13 28.9 13 28.9 De modo que, el grado descriptivo de intolerancia hacia el uso de la LSE es, en líneas generales, equilibrada por parte de ambos sexos (35,6%), no obstante, el porcentaje de la tolerancia, la motivación y movilidad social es inferior, con la distinción de la actitud del sexo masculino (31,1%) frente al femenino que obtiene un 28,9%, para un nivel de confianza de un 95%, véase gráfico XV. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Sí No Me da igual Gráfico XV. Porcentajes de la muestra a través de la actitud lingüística hacia la LS, en cuanto a su uso por la calle . Hombre Mujer 210 En suma, una parte del colectivo sordo, y más concretamente el sexo masculino, obtiene un porcentaje mayor en relación a la actitud lingüística de la lengua de señas en la comunidad valenciana, y según los porcentajes obtenidos, véase cuadro 19, muestran la existencia de una cierta intolerancia activa minoritaria y un nivel de aceptabilidad activa significativa hacia el uso de la lengua de señas por la calle por ambos sexos, con la superación del sexo masculino al femenino. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia el uso de la lengua de señas por la calle, en función del sexo, destaca por una actitud en cierta medida negativa por parte del sexo masculino, de manera que él mismo tiene conciencia de la presencia de una L1 mayoritaria. 8.2.1. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso del registro oral por la calle, en función del sexo, aparece analizada a través de los porcentajes de aceptabilidad pasiva (pregunta nº 1930), obtenido de la muestra recogida y en los porcentajes de las actitudes por la calle. Los porcentajes respecto al uso de la lengua oral por la calle, en función de la variable sexo, muestran que el grado descriptivo de aceptabilidad pasiva de la lengua española oral, en líneas generales, es 30 La pregunta fue formulada de la siguiente forma. Cuando vas por la calle y usas la lengua española oral, ¿te molesta?, y las respuestas fueron: “sí, no y me da igual” 211 superior por parte del sexo masculino (31,1%) frente al femenino (28,9%), véase cuadro 15. CUADRO 15 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LOE (usar), en función de la variable sexo SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 14 31.1 13 28.9 16 35.6 MUJER 13 28.9 13 28.9 15 33.3 En este mismo orden respecto a la tolerancia pasiva destaca el equilibrio de porcentaje por parte de ambos sexos (28,9%). Y por otra parte, se observa una actitud de lingüística acomodada hacia la LOE por parte del colectivo sordo destacando el sexo masculino (35%) frente al sexo femenino que obtiene un 33,3%, véase gráfico XVI. 0 10 20 30 40 Sí No Me da ig. Gráfico XVI. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra hacia la LEO, en cuanto a su uso por la calle. Hombre Mujer 212 Por consiguiente, nuestra hipótesis sobre la dependencia entre la actitud respecto del grado de tolerancia activa o pasiva de la lengua española oral y los señantes de la comunidad sorda valenciana en relación al sexo es similar hacia la lengua de señas. En suma, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia el uso de la lengua oral española por la calle, en función del sexo, destaca por una actitud lingüística hacia la lengua española oral similar con el apartado anterior, es decir, en cierta medida negativa, pero por parte del sexo femenino, de manera que se demuestra una conciencia presencial de una L2 (LSE) minoritaria dentro de su contexto social. 8.2.2. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la uso de la LSE en la enseñanza, en función del sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “nada” “un poco” “bastante bien” “no sabe/no contesta”. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la lengua de señas, en función de la variable sexo31, nos muestran que el sexo femenino obtiene un mayor puntuación (40%) en la respuesta “nada” frente al sexo masculino, que queda a escasa distancia del sexo femenino (37,8%), véase cuadro 16. 31 La pregunta fue formulada de la siguiente forma: ¿Se usa la lengua de señas en la escuela?, y las respuestas fueron: “nada, un poco, y bastante bien “ 213 CUADRO 16 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE en la escuela, en función de la variable sexo NADA UN POCO BAST. BIEN NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 17 37.8 21 46.7 6 13.3 1 2.2 MUJER 18 40 18 40 8 17.8 1 2.24.4 Por otro lado, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la lengua de señas, en función de la variable sexo, nos muestran que el sexo masculino obtiene un mayor puntuación (46,7%) en la respuesta “un poco” frente al sexo femenino, que queda a escasa distancia del sexo masculino (40%), También, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la lengua de señas, en función de la variable sexo,indican que el sexo femenino obtiene un mayor puntuación (17,8%) en la respuesta “bastante bien” frente al sexo masculino, que queda a escasa distancia del sexo femenino (13,3%), véase gráfico XVII. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 Nada Un poco Bastante Bien Gráfico XVII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra hacia la LSE, respecto al uso de la lengua de señas en la escuela. Hombre Mujer 214 Ambos sexos han obtenido un porcentaje medio proporcional en la respuesta “nada”, es estadísticamente significativo, ya que la comunidad sorda valenciana es consciente de la poca presencia de la lengua de señas en la escuela, por lo que nuestra hipótesis es corroborada ya que la diglosia estable desplaza la lengua de señas con movilidad social entraña la configuración de la lengua española como variedad estándar, y relega la lengua de señas a una variedad vernácula. Asimismo, cabe destacar los porcentajes de la respuesta “bastante bien” para un nivel de confianza del 95%, puesto que en los mismos se observa como una parte del colectivo sordo encuestado ha cursado sus estudios de EGB en colegios de carácter religioso o privados donde el profesorado usa la lengua de señas para comunicarse con los alumnos sordos y han apostado por la lengua de señas como método aplicado para la enseñanza del niño sordo. En suma, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana refleja que la presencia de la lengua de señas es mínima dentro de la escuela, hasta la fecha de hoy, y que corrobora la escisión sociolingüística de la diglosia estable en función de dos variables diversificadas funcionalmente (variedad pública frente a variedad privada), con la instauración del aprendizaje de la lengua española para la promoción social y la consiguiente movilidad social. 215 8.2.3. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE por parte del profesorado, en función del sexo viene a complementar el anterior ítem sobre la presencia de la LSE en la escuela, con la formulación de la pregunta sobre qué actitud lingüística tiene la muestra sobre si el profesorado oyente debe conocer la lengua de señas. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el conocimiento de la lengua de señas por los profesores oyentes dentro de la clase, en función de la variable sexo32, nos muestran que el sexo femenino obtiene un mayor puntuación (91,1%) en la respuesta “sí” frente al sexo masculino, que obtiene un (71,1%). De manera que ambos sexos obtienen un porcentaje alto respecto a que los profesores sí deben conocer la lengua de señas, véase cuadro 17. CUADRO 17 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la presencia y conocimiento de la variedad LSE por parte de los profesores oyentes, en función de la variable sexo SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 32 71.1 6 13.3 6 13.3 MUJER 41 91.1 1 2.2 2 4.4 32 La pregunta se formuló de la siguiente forma: ¿Los profesores oyentes deberían conocer y usar la lengua de señas dentro de la clase? y las respuestas fueron: “Sí, no y me da igual “ 216 Asimismo, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el conocimiento de la lengua de señas por los profesores oyentes dentro de la clase, en función de la variable sexo, nos muestran que el sexo masculino obtiene un mayor puntuación (13,3%) en la respuesta “no” frente al sexo femenino, que obtiene un (2,2%). Por otro lado, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el conocimiento de la lengua de señas por los profesores oyentes dentro de la clase, en función de la variable sexo, nos muestran que el sexo masculino obtiene un mayor puntuación (13,3%) en la respuesta “me da igual” frente al sexo femenino, que obtiene un 4,4%. En este caso, cabría destacar que el sexo masculino tiene una actitud lingüística negativa y desinteresada hacia el conocimiento de la lengua de señas, y nos hace reflexionar que una parte del sexo masculino no acepta que los profesores oyentes usen la lengua de señas con el fin de comunicarse con el niño sordo, véase figura XVIII. 0 20 40 60 80 100 Sí No Me da ig. Gráfico XVIII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto al conocimiento de la lengua de señas por los profesores oyentes. Hombre Mujer 217 En este sentido, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana es muy positiva hacia el conocimiento de la lengua de señas por parte del profesorado, puesto que vislumbra una necesidad imperiosa de que se les explique en su propia lengua con el fin de que el niño sordo pueda desarrollarse cognitiva y paralelamente con el niño oyente dentro de un sistema de educación bilingüe. La UNESCO ha reconocido el uso de la variedad vernácula en la educación (vid. R. Fasold, La sociolingüística en la sociedad, págs. 435-455). 8.2.4. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia de la LSE en la enseñanza pública, en función del sexo, es muy importante por la ausencia en el pasado de la LSE. Hasta estos momentos la presencia de la lengua de señas dentro del ámbito de los estudios es mínima, por este motivo, le hemos preguntado a la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana sobre qué actitud lingüística tienen hacia la presencia de la LSE en la enseñanza pública. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el enseñanza en la lengua de señas dentro de la escuela, en función de la variable sexo33, nos muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (95,5%) de la suma de las respuestas “muy importante e 33 La pregunta se formuló de la siguiente forma: Que la lengua de señas se enseñe desde la escuela infantil hasta los estudios universitarios ¿Tú qué piensas que es? y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 218 importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (82,2%). En este caso ambos sexos tienen una actitud lingüística positiva mayoritaria, no obstante el sexo femenino parece ser que es el que tiene una actitud más positiva hacia la lengua de señas, véase cuadro 18. CUADRO 18 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (enseñar LSE desde la escuela infantil hasta los estudios universitarios), en función de la variable sexo MUY I. IMPORT. POCO RIDIC. M DI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 30 66.7 7 15.6 4 8.9 0 0 1 2.2 MUJER 38 84.4 5 11.1 1 2.2 1 2.2 0 0 Por otro lado, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el enseñanza en la lengua de señas dentro de la escuela, en función de la variable sexo, muestran que el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje (8,9%) en la respuesta “poco importante” frente al sexo femenino, que obtiene un (2,2%), de modo que parte del sexo masculino encuestado en este estudio opinan poco importante que esté presente la lengua de señas dentro de la escuela, así como también mantiene una actitud lingüística desinteresada hacia la lengua de señas en la respuesta “tontería” 2,2%, véase figura XIX. 219 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Importante Poco importante Ridículo Me da igual Gráfico XIX. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra hacia la variedad LSE, respecto a su enseñanza dentro de la escuela. Hombre Mujer En suma, ambos sexos estadísticamente analizan la necesidad con carácter importante de la presencia de la lengua de señas dentro de la escuela. De modo que el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana reivindica a la sociedad que su lengua natural, lengua de señas, esté presente dentro de la educación de las personas sordas, puesto que esta ausencia de la lengua de señas, originado en el pasado, ha provocado la marginación de la lengua de señas, llevando un retraso cognitivo de las personas sordas, y a su vez, conlleva la desvinculación deeste colectivo dentro del contexto social oyente. De manera que, hoy, se ha creado una la ley (Real Decreto con fecha 28-4-98) - enfocado hacía el colectivo sordo - en la que se indica: “La administración educativa favorecerá el reconocimiento y estudio de la lengua de señas y facilitará su utilización en los centros docentes que 220 escolaricen a los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad auditiva en grado severo o profundo” “Se promoverá la formación de los profesores de apoyo y los tutores de estos alumnos en el empleo de sistemas orales y visuales de comunicación y en el dominio de la lengua de señas” No obstante, la pregunta que nos planteamos es si ¿se aplica o no este Real Decreto? La respuesta nos lleva a decir que poco. 8.2.5. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la utilización de la LSE en la administración pública (y por extensión en la privada), en función del sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”. En este sentido, a partir del apartado anterior la estadística nos ofrecerá unos resultados que se mantienen dentro de nuestra hipótesis partida, en relación a la sustitución lingüística por la cual la lengua de señas fue desplazada por la lengua oral, en proceso de un bilingüismo por parte de la comunidad sorda valenciana. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas dentro de administración pública/privada, en función de la variable sexo34, nos muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (95,6%) de la suma de las respuestas “muy importante e 34 La pregunta se formuló de la siguiente forma: Que la lengua de señas se use dentro de la administración pública/privada ¿Tú qué piensas que es? y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 221 importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (77,7%). En este caso ambos sexos tienen una actitud lingüística positiva mayoritaria, no obstante el sexo femenino es el que tiene una actitud más positiva hacia la lengua de señas, véase cuadro 19. CUADRO 19 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (usar en la administración pública), en función de la variable sexo MUY I. IMPORT. POCO RIDIC. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 24 53.3 7 15.6 3 6.7 0 0 1 2.2 MUJER 34 75.6 5 11.1 1 2.2 1 2.2 0 0 De manera que, la comunidad sorda valenciana tiene una actitud lingüística positiva y opina que es necesario que dentro de la administración pública/privada se use la lengua de señas para poderse comunicar y eliminar las barreras de comunicación. Esto supone que la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana necesita que dentro de la administración halla por lo mínimo personal sordo u oyente (con conocimientos de la lengua de señas) con el fin de facilitar al derecho de la información de las personas sordas, véase gráfico XX. 222 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Importante Poco importante Ridículo Me da igual Gráfico XX. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto al uso de la lengua de señas dentro de la administración pública. Hombre Mujer No obstante, hoy en día las personas cuando tienen que hacer algún tipo de trámite administrativo, suelen, en primer lugar, pedir asesoramiento en los centros destinados para ese fin, y en segundo lugar, algún familiar, amigo se lo gestiona, o bien se solicita el servicio del intérprete que en el siguiente apartado analizaremos. Por consiguiente, la presencia de la lengua de señas dentro del ámbito de la administración es mínima, de modo que el colectivo sordo, opina ( estadísticamente) y destaca que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje de la tabla respecto al uso importante de la lengua de señas dentro de la administración pública, luego el sexo femenino tiene una actitud lingüística, en líneas generales, mayoritaria más positiva hacia la reivindicación de la presencia de la lengua de señas dentro de la administración pública/privada. 223 En suma, el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana solicita la necesidad con carácter urgente la presencia de la lengua de señas dentro de la administración. Así pues, la comunidad sorda valenciana reivindica a la sociedad que su lengua esté presente en la administración pública con el objeto de facilitar la información a este colectivo. 8.2.6. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la uso de la LSE en los actos oficiales, en función del sexo aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “bastante”, “un poco” “nada” y “no sabe/no contesta”. En este sentido, la estadística nos ofrecerá unos resultados que se engloban en la hipótesis partida de este estudio sociolingüístico (sustitución lingüística L1>L2 o LO>LS en proceso de bilingüismo). Los índices de la actitud lingüística respecto a la presencia de la lengua de señas en los actos oficiales, en función de la variable sexo35, muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación (.8) frente al sexo femenino, que queda a escasa distancia del hombre (.6), y ambos se sitúan dentro de un nivel de “mínimo” (véase cuadro 20). 35 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En la actualidad usted cree que la lengua de señas se utiliza en los actos oficiales? Las respuestas eran “nada”, “un poco”, y “bastante bien”. Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. 224 CUADRO 20 Porcentaje de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (usar LSE en los actos oficiales), en función de la variable sexo NADA UN POCO BAST. BIEN NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 16 35.6 17 37.8 10 22.2 2 4.4 MUJER 18 40 14 31.10 10 22.2 3 6.7 Además, presentamos el gráfico XXI, los porcentajes de la actitud comprensión subjetiva de la muestra no oyente hacia las lenguas implicadas en nuestro contexto social, en función de la variable sexo, con el fin de complementar los resultados obtenidos a partir de la representación mediante gráfico de barras de las respuestas concretas (“nada”, “un poco” y “bastante bien”). 0 10 20 30 40 Nada Un poco Bastante Gráfico XXI. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto al uso de la lengua de señas en los actos oficiales. Hombre Mujer 225 En suma, estadísticamente los resultados son significativos (.8 y .6) puesto que la comunidad sorda valenciana es consciente de la poca presencia de la lengua de señas en los actos oficiales, así como también dentro de la administración pública/privada y en las escuelas. Por otra parte, cabría hacer mención que ambos sexos obtienen un promedio igual para la respuesta “bastante bien” (22,2%), de modo que parte del colectivo opinan que hay cierta presencia de la lengua de señas en los actos oficiales (conferencias, campaña electoral, bodas, funerales, etc.), lo cual quiere decir que en ese acto en concreto hay una persona que está haciendo la interpretación denominada traductor/intérprete véase M. Veyrat. 8.2.7. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE en conferencias y actos públicos, en función del sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”, puesto que como se sabe que la gran mayoría de las conferencias públicas que se organizan en el ámbito oyente están enfocadas para el colectivo oyente y si hay presencia de personas, éstas no comprender al conferenciante, por lo que previamente se solicita el servicio de intérprete. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas en las conferencias públicas, en función de la 226 variable sexo36, nos muestranque el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (97,8%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (84,4%). En este caso ambos sexos tienen una actitud lingüística positiva mayoritaria, no obstante el sexo femenino continua manteniendo una actitud más positiva hacia la lengua de señas, véase cuadro 21. CUADRO 21 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (usar la LSE en conferencias), en función de la variable sexo MUY I. IMPORT. POCO RIDICU LO MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 27 60 11 24.4 4 8.9 0 0 0 0 MUJER 36 80 8 17.8 0 0 0 0 0 0 En este sentido, estadísticamente es significativo el alto porcentaje, véase gráfico XXII, obtenido por parte de ambos sexos, por lo que se constata que la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana reclama su derecho a recibir la misma información en igualdad que el resto de la comunidad oyente, y son conscientes de la escasa presencia de la lengua de señas en las conferencias y en los actos oficiales. 36 La pregunta se formuló de la siguiente forma: Que la lengua de señas se use en las conferencias ¿Tú qué piensas que es? y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “ no sabe/no contesta “. 227 Asimismo, cabría hacer mención que, dentro de la actitud lingüística del sexo masculino, los resultados en porcentaje muestran que se hay un desinterés mínimo hacia la lengua de señas (4,4% para la respuesta “me da igual” y 8,9% para “poco importante”). 0 20 40 60 80 100 Importante Poco importante Me da ig. Gráfico XXII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto al uso en el futuro de la lengua de señas en las conferencias. Hombre Mujer En suma, cabe destacar que el sexo femenino tiene una actitud lingüística más positiva que el sexo masculino hacia la mayor presencia de lengua de señas en todos los ámbitos de comunicación posibles, luego la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana solicita al resto de la sociedad oyente un mayor conocimiento y uso de la lengua de señas española. 8.2.8. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia de la LSE por calle, en función del sexo37, aparece 37 La pregunta se formuló de la siguiente manera: ¿Cree usted que la lengua de señas se utiliza en la calle actualmente más, igual o menos que antes?, y las respuestas fueron: “más”, “menos”, “igual”, y ” no sabe/no contesta” 228 analizada a través del porcentaje de las respuestas “más” “igual” “menos” y “no sabe/no contesta”. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas por la calle, en función de la variable sexo38, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (53,3%) frente al sexo masculino, que obtiene un (44,4%) para la respuesta “igual”, Por otro lado, el sexo femenino opina que la lengua de señas se usa más por la calle (35,6%) frente al sexo masculino que obtiene un porcentaje menor (20%), véase cuadro 22. CUADRO 22 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (uso en la calle), en función de la variable sexo MÁS IGUAL MENOS NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 9 20 20 44.4 14 31.1 2 4.4 MUJER 16 35.6 24 53.3 4 8.9 1 2.2 Asimismo, el sexo masculino obtiene un porcentaje mayor (31,1%) frente a la mujer que obtiene un 8,9%, respecto a un uso menor de la lengua de señas por calle, ello muestra una actitud lingüística desinteresada hacia la lengua de señas por parte del sexo masculino, véase gráfico XXIII. 38 El cuestionario antes de desarrollarlo en el campo fue revisado por FESORD, la cual optó por incluir esta pregunta. 229 0 10 20 30 40 50 60 Más Igual Menos Gráfico XXIII. Porcentajes de la actitud lingüística respecto a la frecuencia/uso de la lengua de señas en la calle. Hombre Mujer En suma, estadísticamente el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana, constata con sus respuestas que la presencia de la lengua de señas por la calle, es medio-alto superando los resultados del sexo femenino frente al masculino, de manera que el sexo femenino tiene una actitud lingüística más positiva hacia la lengua de señas por la calle. De modo que, se puede decir que el sexo femenino es mucho más consciente de la implicación que tiene la lengua de señas en su entorno social. 8.2.9. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al reconocimiento oficial de la lengua de señas, en función del sexo, pretende recoger, por un lado, la opinión y la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia el reconocimiento oficial de la lengua de señas, y por otro complementa los ítems anteriores que hemos ido interpretando a lo largo de este estudio. 230 Siguiendo con los objetivos del presente trabajo de investigación en relación a la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el reconocimiento oficial de la lengua de señas dentro del ámbito nacional39, según la variable sexo40, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”, consiste en demostrar la opinión que tiene el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana respecto a que la lengua de señas, lengua natural de las personas sordas, sea oficial. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el reconocimiento oficial de la lengua de señas, en función de la variable sexo, muestran que ambos sexos obtienen un resultado alto, no obstante, el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje (93,4%), a escasa distancia del sexo femenino, que obtiene un (93,3%) para la suma de las respuestas “importante” y “muy importante”, véase cuadro 23. CUADRO 23 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (oficial), en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RID. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 34 75.6 8 17.8 1 2.2 0 0 0 0 MUJER 37 82.2 5 11.1 2 4.4 0 0 1 2.2 39 Cabe indicar que el día 24 de diciembre de 1998, se reconoce oficiales, dentro del ámbito nacional, la LSE (lengua de señas española) y LSC (lengua de señas catalana) en la Constitución Española. 40 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: Que la lengua de señas sea oficial, ¿qué piensas que es?, y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “ridículo”, “me da igual”, y “no sabe/no contesta”. 231 En este sentido, el resultado obtenido por ambos sexos es alto por lo que se vislumbra que el colectivo sordo valenciano tiene una actitud lingüística positiva hacia el reconocimiento oficial de la lengua de señas, véase gráfico XXIV. . 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Importante Poco importante Me da igual Gráfico XXIV. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a que lengua de señas sea reconocida oficial. Hombre Mujer Por lo que a pesar de los valores de la estadística en relación a la actitud lingüística de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, vid. gráfico XXIV, el sexo masculino, en esta pregunta, se ha mantenido al mismo nivel alto que el sexo femenino en relación a otros ítems analizados anteriormente donde se ha situado por debajo de los resultados de la mujer y nos ha ofrecido una actitud lingüística negativa hacia la lengua de señas en determinadas preguntas. De manera que, ambos sexos opinan que es muy importante el reconocimiento oficial de la lengua de señas puesto que ello supondrá el 232 desarrollo, crecimiento y un estatus social reconocido de la lengua de señas y las comunidades sordas (como minoría lingüísticas) por la sociedad oyente. En suma, estadísticamente el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana solicita a la sociedad la necesidad con carácter importante del reconocimiento oficial de la lengua de señas como lengua natural para la comunicación entre los sordos y los oyentes. De estamanera, la comunidad sorda valenciana reivindica a la sociedad que su lengua esté presente en los estudios, la administración pública/privada, los actos oficiales y los medios de comunicación con el objeto de facilitar la integración social de las personas sordas, en todos los contextos sociales, con el reconocimiento oficial de la lengua de señas española, lengua natural de las personas sordas que no pueden desarrollar, por diferentes motivos, por la lengua oral de su lengua. 8.3. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al uso de la LSE dentro y fuera de la Comunidad Valenciana, en función del sexo El siguiente apartado pretende analizar a través de los datos ofrecidos por la muestra no oyente, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia la comunicación del registro señado de la lengua de señas 233 en función de la variable sexo, respecto a las variedades lingüísticas de señas dentro del ámbito de la Comunidad Valenciana. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas dentro de la comunidad valenciana, en función de la variable sexo41, se presentan analizados a través de los porcentajes de aceptabilidad activa (pregunta nº 19a), véase cuadro 24, y de aceptabilidad pasiva (pregunta nº 19b). En líneas generales, el grado descriptivo de tolerancia activa hacia la comunicación en lengua de señas es mayoritaria por parte de ambos sexos destacando el sexo femenino que obtiene un 80%, frente al masculino 75,6%, luego el sexo femenino tiene una conciencia lingüística mayor hacia el uso de la lengua de señas española para la comunicación entre el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana. CUADRO 24 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (comunicarse en LSE) dentro de la C. Valenciana, en función de la variable sexo SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 34 75.6 3 6.7 8 17.8 MUJER 36 80 1 2.2 8 17.8 41 La pregunta fue formulada de la siguiente forma: Las personas sordas que viven dentro de la Comunidad valenciana, ¿deberían comunicarse en lengua de señas?, las respuestas fueron: “sí, no y me da igual” 234 No obstante, el porcentaje es significativamente mayor a la indiferencia en la que se da un equilibrio en ambos sexos (17,8%). Mientras que el grado de la no aceptabilidad y el sexo masculino tiende a tener un grado superior de no aceptabilidad de la lengua de señas (6,7%) en comparación al sexo femenino que obtiene un 2,2% (véase gráfico XXVI). 0 20 40 60 80 Sí No Me da ig. Gráfico XXV. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la comunicación en lengua de señas dentro de la Comunidad Valenciana. Hombre Mujer Por consiguiente, se observa que parte del colectivo sordo, y más concretamente, el sexo femenino obtiene un porcentaje mayor respecto a la tolerancia activa en relación a la comunicación en la lengua de señas de la Comunidad valenciana, y también muestra una cierta intolerancia activa minoritaria (2,2%) y un nivel de aceptabilidad pasiva significativa. De manera que, el porcentaje obtenido de aceptabilidad pasiva y activa dentro de la comunidad sorda valenciana se mueve dentro de coordenadas de tolerancia hacia la comunicación en lengua de señas 235 española. Asimismo hay intolerancia activa mínima hacia la lengua de señas por parte del sexo masculino. En suma, nuestra hipótesis sobre la dependencia entre la actitud lingüística respecto del grado de tolerancia activa o pasiva hacia la comunicación en la lengua de señas dentro de la Comunidad Valenciana y los señantes de la comunidad sorda valenciana en relación al sexo es real. Por otro lado, las diferencias entre los señantes de la comunidad sorda valenciana que rehúsan (o no) activa o pasivamente la comunicación en lengua de señas española son ambas estadísticamente significativas: “sí“ - “no” activas (75,6% y 80%) y “sí” - “no” pasivas (17,8%) para un nivel de confianza del 95%. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia la comunicación en lengua de señas dentro de la comunidad valenciana, en función de la variable sexo, presenta una actitud lingüística positiva por parte de ambos sexos destacándose el sexo femenino. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas dentro de España, en función de la variable sexo42, aparecen analizados a través de los porcentajes de aceptabilidad activa y de aceptabilidad pasiva, muestra que el grado descriptivo de 42 La pregunta fue formulada de la siguiente forma: Las personas sordas que viven en España, ¿deberían comunicarse en lengua de señas?, las respuestas fueron: “sí, no y me da igual” 236 tolerancia activa hacia la comunicación en lengua de señas es, en líneas generales, mayoritaria por parte del sexo femenino (46%), frente al sexo masculino que obtiene un 26,7%, de modo que el sexo femenino ofrece el menor porcentaje de intolerancia activa hacia la lengua de señas (véase cuadro 25). CUADRO 25 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (comunicarse en LSE) dentro de España, en función de la variable sexo SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 12 26.7 22 48.9 9 20 MUJER 21 46.7 15 33.3 7 15.6 Por otro lado, las diferencias entre los señantes de la comunidad sorda valenciana que rehúsan (o no) activa o pasivamente la comunicación en lengua de señas española son ambas estadísticamente significativas: “sí“ - “no” activas (75,6% y 80%) y “sí” - “no” pasivas (17,8%) para un nivel de confianza del 95%. El sexo femenino tiene, pues una conciencia lingüística mayor hacia el uso de la lengua de señas española para la comunicación entre el colectivo sordo que vive en España. No obstante, el porcentaje significativamente, es inferior respecto a la tolerancia pasiva (“me es indiferente”), en la que el sexo masculino supera (20%) al sexo femenino que obtiene un 15,6%. Mientras que el grado de la no aceptabilidad respecto a la comunicación en 237 lengua de señas no es superior, en el caso de las mujeres, en el sexo masculino presenta un porcentaje muy superior (48,9%) en comparación con el de la mujer que obtiene un 33,3%, véase gráfico XXVI. 0 10 20 30 40 50 60 Sí No Me da ig. Gráfico XXVI Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la comunicación en LSE con otra comunidad autonómica. Hombre Mujer Por otra parte, se observa que parte del colectivo sordo y más concretamente el sexo femenino obtiene un porcentaje mayor respecto a la actitud lingüística respecto a la comunicación en la lengua de señas de la Comunidad valenciana, y muestra una cierta intolerancia activa minoritaria de un 33,3% (a la respuesta “No”). De modo que el sexo femenino ofrece el menor porcentaje de intolerancia activa hacia la lengua de señas, aunque ambos sexos mayoritariamente acepten una tolerancia pasiva (20% y 15,6%). Por consiguiente, el porcentaje obtenido de aceptabilidad para fuera de la comunidad sorda valenciana se mueve entre unas proporcionadas 238 coordenadas de tolerancia e intolerancia hacia la comunicación en lengua de señas española. Asimismo hay intolerancia activa hacia la lengua de señas por parte del sexo masculino. Nuestra hipótesis sobre la dependencia entre la actitud lingüística respecto del grado de tolerancia e intolerancia hacia la comunicación en la lengua de señas fuera de la Comunidad Valenciana, es decir, dentro del territorio nacional, y los señantes de la comunidad sorda valenciana en relación al sexo es proporcionalmente real. Por otro lado, las diferencias entre los señantes de la comunidad sorda valenciana que rehúsan (o no) activa o pasivamente la comunicación en lengua de señas española fuera de sus fronteras lingüísticas son ambas estadísticamente significativas: “sí“, “no” activas (48,9% y 33,3%) y “sí” “no” pasivas (20 % y 15,6%) para un nivel deconfianza del 95%. En suma, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia la comunicación en lengua de señas en función del sexo fuera de las fronteras lingüísticas de la Comunidad Valenciana, destaca por una actitud lingüística media proporcional tanto positiva como negativa por parte ambos sexos destacándose el sexo femenino para la positiva y el masculino para la negativa. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas fuera de España, en función de la variable 239 sexo43, aparecen analizados a través del porcentaje de aceptabilidad, y muestran que el grado descriptivo de tolerancia hacia la comunicación en lengua de señas es, en líneas generales, mayoritaria por parte del sexo femenino 46,7%, frente al sexo masculino que obtiene un 26,7%. El sexo femenino tiene pues, una conciencia lingüística más amplia hacia el uso de la lengua de señas como sistema de comunicación entre el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana y la comunidad sorda internacional. Ahora bien, el porcentaje de la tolerancia pasiva (“me es indiferente” es significativamente menor en el que el sexo masculino presenta un porcentaje superior (20%) al del sexo femenino que obtiene un 15,6%, véase cuadro 26. CUADRO 26 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (comunicarse en LSE) fuera de España (extranjero), en función de la variable sexo. SÍ NO INDIFERENTE TOTAL N % N % N % HOMBRE 12 26.7 22 48.9 9 20 MUJER 21 46.7 15 33.3 7 15.6 Por otro parte, el grado de la no aceptabilidad respecto a la comunicación en lengua de señas fuera del territorio nacional ofrece que el sexo masculino tiene un porcentaje superior de no aceptabilidad de la lengua de señas (48,9%) con relación al sexo femenino que obtiene un 33,3%. 43 La pregunta fue formulada de la siguiente forma: Las personas sordas que viven dentro de la Comunidad valenciana, ¿deberían comunicarse en lengua de señas fuera de España?, las respuestas fueron: “sí, no y me da igual” 240 El sexo femenino obtiene pues, un porcentaje mayor respecto a la actitud lingüística positiva respecto a la comunicación en la lengua de señas con el colectivo sordo internacional, muestra una intolerancia menor (33,3%) frente al sexo masculino. Asimismo, muestra un nivel de aceptabilidad pasiva menor de un 15,6% en la respuesta “me es indiferente”, que el sexo masculino (20%), y señala una tolerancia mayor hacia la lengua de señas como medio de comunicación entre el colectivo sordo internacional, véase gráfico XXVII. 0 10 20 30 40 50 Sí No Me da igual Gráfico XXVII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la comunicación en lengua de señas en el extranjero Hombre Mujer En suma, el porcentaje obtenido de aceptabilidad dentro de la comunidad sorda valenciana se mueve entre coordenadas de tolerancia e intolerancia hacia la comunicación en lengua de señas con el colectivo internacional, pero destaca la intolerancia activa mayor hacia la lengua de señas como medio de comunicación por parte del sexo masculino. 241 Así pues, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia la comunicación en lengua de señas con el colectivo internacional en función del sexo, presenta un carácter positivo en el sexo masculino. El colectivo sordo de la Comunidad Valenciana es consciente de la utilización de la lengua de señas como medio de comunicación, dentro de su comunidad y en ámbitos superiores (nacional e internacional). La actitud lingüística en función de la variable sexo, es positiva entre el sexo femenino y negativo entre el sexo masculino con las comunidades de sordos, en un segundo término, con las comunidades de ámbito nacional y en tercer término, con las comunidades de ámbito internacional. 8.4. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al futuro de las lenguas implicadas (LSE, LE y LV) dentro de su contexto social, en función del sexo El siguiente apartado para su evaluación se sustenta en los antecentes las contribuciones teóricas de U. Weinreich (1953), J. A. Fishman, R. L. Cooper, R. Ma et al. (1971) y S. Poplack (1981) sobre estudios sociolingüísticos del multilingüismo centrándose sobre los aspectos lingüísticos, sociales y variacionales del bilingüismo. 242 La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el uso de la lengua de señas, la lengua española, la lengua catalana-valenciana en el futuro, según la variable sexo aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “LS”, “LE”, “LV”, y “L1, L2 y L3”, o enfocado desde otro punto de vista, qué variedad lingüística del contexto comunicativo del colectivo sordo de la comunidad sorda valenciana debería usarse desde hoy y para el futuro. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas, lengua española y lengua catalana/valenciana, en función de la variable sexo44, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor puntuación (53,3%) en la respuesta “las tres lenguas” frente al sexo masculino, que obtiene un (42,2%). De manera que ambos sexos obtienen un porcentaje mayor respecto al uso de las tres lenguas que se utilizan dentro de su contexto social comunicativo, e igualmente deja constancia de una actitud lingüística positiva para usar las tres lenguas (LSE, LE y LC/V), véase cuadro 27. 44 La pregunta se formuló de la siguiente forma: ¿Hoy o en un futuro próximo crees que se necesita utilizar la lengua de señas? y las respuestas fueron: “sólo lengua de señas”, “sólo lengua española”, “sólo valenciana” o “las tres lenguas”. 243 CUADRO 27 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (hoy o en un futuro usar la LSE) LS LE LV L1,L2,L3 TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 17 37.8 5 11.1 1 2.2 19 42.2 MUJER 16 35.6 2 4.4 1 2.2 24 53.3 Por otro lado, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas, lengua española y lengua catalana/valenciana, en función de la variable sexo, muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación (11,1%) en la respuesta “lengua española” frente al sexo femenino, que obtiene un (4,4%). También, ambos sexos en la respuesta “lengua catalana/valenciana” obtienen un resultado estadísticamente bajo similar para ambos sexos (2,2%), de manera que es indicio de las dificultades del aprendizaje de una segunda lengua por parte del colectivo sordo, este dato viene a corroborar los datos ofrecidos por las preguntas formuladas en la sección de la competencia comunicativa (LE o LV), véase gráfico XXVIII. 244 0 10 20 30 40 50 60 LE LS LV Las tres lenguas Gráfico XXVIII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra hacia las variedades del contexto social (LE, LS y LV), respecto a su uso en el futuro. Hombre Mujer Hoy, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana, se establece a través del uso de dos o más lenguas dentro de las comunidades de sordos. Asimismo, para establecer un modelo explicativo del comportamiento multilingüe de las comunidades sordas o comunidad de habla, es preciso acudir al concepto de competencia comunicativa, ya que el hablante/señante de una comunidad multilingüe se caracteriza por un conocimiento compartido de las reglas de la interacción verbal y de las normas del comportamiento social. En suma, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana en relación al uso y conocimiento de las variedades de su contexto comunicativo sordo-oyente adquiere una implicación y predisposición para su aprendizaje. En este sentido, se podría mencionar que la comunidad sorda es consciente de la situación actual dentro de su contexto comunicativo – en este caso la Comunidad Valenciana -, de manera que es necesaria la adquisición de las variedades lingüísticas de su entorno, con el fin de acceder a un mundo 245 sociocultural sordo-oyente propiamentebilingüe/multilingüe que acepta y respeta la situación de las variedades minoritarias o mayoritarias. 8.5. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia del intérprete en la enseñanza, en función del sexo Otro de los objetivos que pretendemos obtener a través de la estadística de la muestra analizada para el presente trabajo de investigación en relación a la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia del intérprete dentro de la escuela pública y por extensión la privada, en los actos oficiales y en al administración pública y privada (estos dos últimos ítems los desarrollaremos en los apartados siguientes), en función de la variable sexo que aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”, consiste en la opinión que tiene el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana respecto a la figura del intérprete. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la presencia de un intérprete dentro de la escuela, en función de la variable sexo45, nos muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje 45 La pregunta se formuló de la siguiente forma: La presencia de un intérprete desde la escuela infantil hasta la universidad si el profesor no conoce la lengua de señas, ¿usted considera qué es?, y las respuestas fueron: “muy 246 (86,6%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (84,4%). En este caso, ambos sexos tienen una mayor actitud lingüística positiva, no obstante el sexo femenino continua manteniendo una actitud más positiva hacia la presencia del intérprete dentro de la escuela, véase cuadro 28. CUADRO 28 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la presencia del intérprete en la escuela, en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RIDIC. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 24 53.3 10 22.2 3 6.7 1 2.2 3 6.7 MUJER 33 73.3 6 13.3 1 2.2 4 8.9 1 2.2 Por otra parte, los resultados obtenidos por ambos sexos es alto, pero el resto el resto de las respuestas muestran ciertas actitudes lingüísticas negativas hacia la figura del intérprete. Así pues, una parte del sexo masculino contestaron que la presencia del intérprete en la escuela es ridícula (2,2%) frente al sexo femenino que respondió un 8,9%, este resultado es significativo ya que estamos ante indicio de una actitud lingüística autosuficiente por parte de la mujer para desenvolverse en el mundo oyente sin la necesidad de la figura del intérprete, véase gráfico XXIX. importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 247 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Importante Poco importante Ridículo Me da igual Gráfico XXIX. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la presencia de un intérprete en la escuela. Hombre Mujer En suma, el sexo masculino obtiene una actitud lingüística más negativa que el sexo femenino hacia la presencia del intérprete46 en la escuela. 8.5.1. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia del intérprete en la administración pública, en función del sexo, complementa al anterior apartado, con el análisis de la presencia de la figura del intérprete dentro de dos ámbitos laborales (público/privada). Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la presencia de un intérprete dentro de la administración pública/privada, en función de la variable sexo47, muestran que el sexo femenino obtiene un 46 Rasgo de la comunidad sorda chistes donde se prescinde de la figura del intérprete 47 La pregunta se formuló de la siguiente forma: La presencia de un intérprete en la administración pública/privada, ¿usted considera qué es?, y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 248 mayor porcentaje (95,6%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (88,9%). En este caso, ambos sexos tienen una mayor actitud lingüística positiva, no obstante el sexo femenino continúa manteniendo una actitud más positiva hacia la presencia de la figura del intérprete, véase cuadro 29. CUADRO 29 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la presencia del intérprete en la administración, en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RIDIC. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 30 66.7 10 22.2 3 6.7 0 0 2 4.4 MUJER 35 77.8 8 17.8 1 2.2 0 0 0 0 Siguiendo con los objetivos del presente trabajo de investigación en relación a la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia del intérprete dentro de la administración pública y por extensión la privada, en función de la variable sexo que aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”, consiste en la opinión que tiene el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana respecto a la figura del intérprete, véase gráfico XXIX. 249 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Importante Poco importante Me da igual Gráfico XXX. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra sobre la presencia de un intérprete en la administración Hombre Mujer Por otro lado, los resultados en porcentajes de la muestra no oyente, respecto a la presencia de la figura del intérprete dentro de la administración pública/privada, en función de la variable sexo, indican que parte del sexo masculino contestaron que la presencia del intérprete en la administración es “poco importante” (6,7%) frente al sexo femenino que respondió un 2,2% para “poco importante” y para “me da igual”, de manera que una parte de ambos sexos presentan una actitud lingüística negativa hacia la presencia del intérprete, por tanto ello es un indicio, según el ítem anterior, que parte del colectivo sordo es consciente de prescindir de la figura del intérprete. Ello se puede obtener con el aumento de la lengua de señas en diferentes ámbitos de actuación comunicativa, bien con la presencia del intérprete o bien con un conocimiento mínimo de lengua de señas por parte del funcionario sordo u oyente, o viceversa. Por lo tanto, el sexo masculino 250 tiene una actitud lingüística negativa respecto la sexo femenino hacia la presencia del intérprete48 en la administración. En suma, estadísticamente el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana solicita la necesidad con carácter importante de la presencia del intérprete de la lengua de señas dentro de la administración. De esta manera, la comunidad sorda valenciana reivindica a la sociedad que su lengua esté presente en la administración pública con el objeto de facilitar la información a este colectivo y eliminar las barreras comunicativas. 8.5.2. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia del intérprete en los actos oficiales, en función del sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”, consiste en la opinión que tiene el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana respecto a la figura del intérprete. El siguiente ítem viene a complementar el anterior y el siguiente apartado sobre la presencia de la figura del intérprete dentro de dos ámbitos de estudio (público/privada), en relación a la escuela y la administración. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la presencia de un intérprete en los actos oficiales, en función de la variable 48 Rasgo de la comunidad sorda chistes donde se prescinde de la figura del intérprete 251 sexo49, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (95,6%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (84,4%). En este caso, la estadística, en líneasgenerales, mantiene la misma perspectiva de resultados siendo significativo el alto porcentaje obtenido por parte de ambos sexos, que tienen una mayor actitud lingüística positiva, hacia la presencia de la figura del intérprete, véase cuadro 30. CUADRO 30 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la presencia del intérprete en los actos oficiales, en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RID. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 27 60 11 24.4 4 8.9 0 0 3 6.7 MUJER 36 80 7 15.6 2 4.4 0 0 0 0 Por otro lado, los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente, muestran unas actitudes lingüísticas negativas hacia la figura del intérprete por parte del sexo masculino en las respuestas “poco importante” 6,7%, frente al sexo femenino que obtiene 4,4%, y para la respuesta “me da igual” que obtiene un 6,7%, véase gráfico XXXI. 49 La pregunta se formuló de la siguiente forma: La presencia de un intérprete en los actos oficiales, ¿usted considera qué es?, y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 252 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Im portante Poco importante Me da igual Gráfico XXXI. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra sobre la presencia de un intérprete en la administración pública H.Púb. M.Púb. En suma, los porcentajes obtenidos muestran que parte del sexo masculino presentan una actitud lingüística negativa significativa hacia la presencia del intérprete en los actos oficiales, no obstante, a pesar de este resultado la comunidad sorda es conciente de la necesidad del servicio de intérprete para comunicarse con la sociedad oyente dentro de su entorno comunicativo. 8.5.3. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia de un profesor sordo de apoyo en la enseñanza pública50, en función del sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”. En este sentido, la comunidad sorda valenciana tiene una actitud lingüística positiva hacia la siguiente pregunta formulada. 50 El cuestionario antes de desarrollarlo en el campo fue revisado por FESORD, la cual optó por incluir esta pregunta entre otras, ya que les interesaba obtener valores. 253 Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la presencia de un profesor sordo de apoyo dentro de la escuela, en función de la variable sexo51, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (97,8%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (96,7%). En este caso, la estadística, en líneas generales, mantiene la misma perspectiva de resultados siendo significativo el alto porcentaje obtenido por parte de ambos sexos, que tienen una mayor actitud lingüística positiva, hacia la presencia de la figura del intérprete, véase cuadro 31. CUADRO 31 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la presencia de un profesor sordo de apoyo en la escuela, en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RID. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 31 68.9 8 17.8 4 8.9 0 0 2 4.4 MUJER 41 91.1 3 6.7 1 2.2 0 0 0 0 Además, los resultados del cuadro anterior muestran que ambos sexos son conscientes de la escasa presencia de la lengua de señas dentro de la escuela. Esto supone que la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana necesita que dentro de la escuela exista un profesor sordo de apoyo, con su lengua natural, con el fin de facilitar la enseñanza del niño sordo en su propia lengua materna. No obstante, hoy en día hay colegios 51 La pregunta se formuló de la siguiente forma: La presencia de un profesor sordo de apoyo dentro de la escuela, ¿usted considera qué es?, y las respuestas fueron: “muy importante”, “importante”, “poco importante”, “tontería “, “me da igual” y “no sabe/no contesta “. 254 donde se están aplicando una metodología bilingüe con presencia de personal sordo de apoyo dentro de las escuelas infantiles. Por otra parte, los resultados de los porcentajes de la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia de un profesor sordo de apoyo dentro de la escuela, en función de la variable sexo, muestran que el sexo masculino respondieron un 4,4% a la pregunta “me da igual” y 8,9% para “poco importante”, frente al sexo femenino que obtiene un 2,2%, de modo que estos resultados indican una actitud lingüística desinteresada hacia la presencia de un profesor sordo de apoyo dentro de la escuela, véase gráfico XXXII. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Importante Poco importante Me da igual Gráfico XXXII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la presencia de un profesor sordo de apoyo Hombre Mujer 8.5.4. Los índices de la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia de la LSE en los medios de comunicación 255 públicos (TVE, T5, A3, C9 y C37), en función del sexo52, muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación (0.1 televisión pública y 0.08 televisión privada) para la presencia de la lengua de señas en los medios de comunicación (televisión), frente al sexo femenino, que obtiene 0.06 para la televisión pública y privada, y ambos se sitúan dentro de un nivel de “nada” (véase cuadro 32). CUADRO 32 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (TV pública/privada), en función de la variable sexo TV PÚBLICA TV PRIVADA UN POC. NADA UN POC. NADA NS/NC TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 7 15.6 38 84.4 4 8.9 39 86.7 2 4.4 MUJER 8 17.8 37 82.2 3 6.7 41 91.1 1 2.2 Por otra parte, la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia de la lengua de señas en los medios comunicativos bien de carácter público o privado, según la variable sexo aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “nada” “bastante” y “no sabe/no contesta”. En este sentido, la estadística ofrece unos resultados que se mantienen dentro de nuestra hipótesis partida, en relación a la sustitución lingüística por la cual la lengua de señas fue desplazada por la lengua oral con su implicación relación directa en los medios de comunicación, 52 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En la actualidad usted cree que la lengua de señas se usa en la televisión, TVE, T5, A3, C9 y C37 y C15? Las respuestas eran “nada”, “un poco” y “bastante bien”. Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. 256 principalmente en la televisión como canal mayoritario de información visual para las personas sordas, véase gráfico XXXIII. 0 20 40 60 80 100 H. Púb. M. Púb. H. P r. M. Pr. H. Aut . M. Aut. H. Loc. M. Loc. Gráfico XXXIII. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la presencia de la lengua de señas en la televisión pública, privada, autonómica y local. Nada Un poco Cabe destacar que, la comunidad sorda valenciana tiene constancia y una actitud lingüística negativa provocada por la sustitución de la lengua de señas dentro de los ítems analizados durante este estudio. De modo que la presencia de la lengua de señas es mínima en la medios comunicativos, véase gráfico XXXIII. Asimismo, hemos querido ampliar la visión de la lengua de señas hasta los medios autonómicos y locales, para ver qué presencia hay de la lengua de señas en ellos, de modo que, si en los medios televisivos dirigidos a una gran masa de audiencia la presencia es mínima los índices siguientes tendrán una relación de similitud o menor. 257 Los índices de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la presencia de la lengua de señas en los medios de comunicación autonómicos y locales, en función de la variable sexo53, muestran que el sexo masculino obtiene una mayor puntuación (0.8) para la presencia de la lengua deseñas en los medios de comunicación autonómicos/locales (televisión), frente al sexo femenino, que obtiene 0.7, y ambos se sitúan dentro de un nivel de “nada” (véase cuadro 33). CUADRO 33 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (TV autónoma/ local), en función de la variable sexo TV AUTONÓMICA TV LOCAL B.B. UN POC. NADA UN POC. NADA NS/NC TOTAL N % N % N % N % N % N % HOMBRE 8 17.8 37 82.2 4 8.9 34 75.6 10 22.2 MUJER 1 2.2 13 28.9 31 68.9 2 4.4 36 80 7 15.6 En suma, estos datos mínimos respecto a la presencia de la lengua de señas en los medios de televisión, indican que las comunidades sordas de la Comunidad Valenciana ven necesario que se les informe de los acontecimientos que ocurren dentro y fuera de su ámbito social local usando la lengua de señas en los medios informativos54. 53 La pregunta fue formulada de la siguiente manera: ¿En la actualidad usted cree que la lengua de señas se usa en la televisión, TVE, T5, A3, C9 y C37 y C15? Las respuestas eran “nada”, “un poco”, y “bastante bien”. Los valores que se han asignado a dichas respuestas son: “nada” = 0, “un poco” = 1, y “bastante bien” = 2. 54 Hoy podemos decir que a nivel autonómico la RTVV emite un informativo especial para sordos en lengua de señas, a partir de la 16:30 horas, o bien al cierre de la emisión informativa. 258 8.5.5. La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la emisión de programas dirigidos a personas sordas y donde se utilice la LSE, según la variable sexo, aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “un poco” “importante y muy importante” “ridículo” y “me da igual”. El siguiente apartado viene a complementar el ítem anterior sobre el uso y la presencia de la lengua de señas en los medios de comunicación a través de programas donde se use la lengua de señas Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia la realización de programas en lengua de señas, en función de la variable sexo55, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (93,3%) de la suma de las respuestas “muy importante e importante” frente al sexo masculino, que obtiene un (88,9%) para la realización de programas en lengua de señas, véase cuadro 34. CUADRO 34 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (programación en LSE), en función de la variable sexo MUY I. IMP. POCO RID. MDI TOTAL N % N % N % N % N % HOMBRE 33 73.3 7 15.6 2 4.4 2 4.4 1 2.2 MUJER 36 80 6 13.3 3 6.7 0 0 0 0 55 El cuestionario antes de desarrollarlo en el campo fue revisado por FESORD, la cual optó por incluir esta pregunta. 259 En líneas generales, la estadística mantiene la misma perspectiva de resultados positivos siendo significativo el alto porcentaje obtenido por parte de ambos sexos, lo cual indica una mayor actitud lingüística positiva hacia la presencia de la lengua de señas en los medios de comunicación, véase gráfico XXXIV. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 H.Púb. M.Púb. H.Pr. M.Pr. Gráfico XXXIV. Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto a la emisión de programas en lengua de señas. Importante Poco importante Ridículo Me da igual Por otro lado, parte del colectivo sordo masculino una actitud lingüísticas negativa hacia la presencia de una programación en la lengua de señas (4,4% para la respuesta “poco importante” frente al sexo femenino que obtiene un 6,7%, un 4,4% para la respuesta “ridícula” y un 2,2% para la respuesta “me da igual”), ello es debido a que algunas personas sordas encuestadas han adquirido conocimientos de lengua oral, lectura, escrita, o lectura labial y por lo tanto no ven necesario el uso de la lengua de señas. 260 En suma, el sexo masculino obtiene una actitud lingüística negativa respecto al sexo femenino hacia la presencia de la lengua de señas y la elaboración de programas de televisión en lengua de señas. 8.6. Actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al futuro de la LSE, en función del sexo Las actitudes lingüísticas son: conciencia de la norma, lealtad lingüística y orgullo. Una vez que se le formuló a la comunidad sorda valenciana sobre el uso actual de la lengua de señas por la calle, hemos querido preguntarle qué opinan sobre el uso de la lengua de señas en el futuro en relación a la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el uso de la lengua de señas en la calle y en el futuro, según la variable sexo aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “más” “igual” “menos” y “no sabe/no contesta” de los datos obtenidos se vislumbra una actitud positiva. La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el uso de la lengua de señas en la calle, según la variable sexo56 aparece analizada a través del porcentaje de las respuestas “más” “igual” “menos” y “no sabe/no contesta”. 56 La pregunta se formuló de la siguiente manera: ¿Según su opinión en el futuro la lengua de señas debería usarse más, igual o menos que se usa actualmente?, y las respuestas fueron: “más”, “menos”, “igual”, y ” no sabe/no contesta” 261 Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas por la calle, en función de la variable sexo57, muestran que el sexo femenino obtiene un mayor porcentaje (84,4%) frente al sexo masculino, que obtiene un (73,3%) para la respuesta “más”, es decir, las personas sordas opinan que se debería usar más la lengua de señas desde ahora hasta el futuro, véase cuadro 35. CUADRO 35 Porcentajes de la actitud lingüística de la muestra a través de la variedad LSE (opinión usar la LSE), en función de la variable sexo MÁS IGUAL MENOS NS/NC TOTAL N % N % N % N % HOMBRE 33 73.3 9 20 0 0 3 6.7 MUJER 38 84.4 4 8.9 0 0 2 4.4 Por otro lado, el sexo femenino opina que la lengua de señas se debería usar igual en el futuro la calle (20%) frente al sexo masculino que obtiene un porcentaje menor (8,9%). De manera que nos mantenemos en el porcentaje positivo sobre el uso de la lengua de señas por la calle en el futuro véase gráfico XXXV. 57 El cuestionario antes de desarrollarlo en el campo fue revisado por FESORD, la cual optó por incluir esta pregunta. 262 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Más I gual Menos NS/NC Gráfico XXXV Porcentajes de la actitud lingüística a través de la muestra, respecto al uso de la lengua de señas en el futuro Hombre Mujer En suma, la comunidad sorda valenciana opina, en líneas generales, que la lengua de señas debería usarse más por la calle, destacando que el sexo femenino tiene una actitud lingüística más positiva hacia el uso de la lengua de señas por la calle. De modo que, se menta que el sexo femenino es mucho más consciente de la implicación que tiene la lengua de señas en su entorno social. 263 9. CONCLUSIONES El objetivo específico del trabajo era plantear la situación sociolingüística de la LSE en la Comunidad Valenciana y ofrecer la situación social y jurídica de la LSE, en un amplio contexto de globalización económica y de respeto a la diversidad cultural y lingüística de las minorías lingüísticas, dentro de las claves del siglo XXI. Todas las lenguas de señas se enriquecen con el contacto lingüístico y reflejan las necesidades sociales y culturales de los señantes. Sin embargo, cualquier comunidad de señas minoritaria que no se percate de las coordenadas globalizadoras del mundo que nos ha tocado vivir, y no se implique en la necesaria defensa de la diversidad lingüística y cultural, será testigo de cargo de la implacable sustitución de las lenguas minoritarias que se nos viene encima durante este siglo. De modo que para poder introducir que la comunidad de señas está preparada para aceptar el concepto de bilingüe, debemos plantearnos que desde principio de siglo el concepto de “bilingüismo” ha estado asociado a un dominio idéntico de dos lenguas, y así han sido muchos los autores los que lo han definido. Entre otros: L. Bloomfield (1933,pág. 64): “control de dos lenguas como si ambas fueran maternas”, A. R. Jr. Diebold (1961, pág. 111) amplió el concepto de bilingüismo incluyendo el conocimiento pasivo de la 264 lengua, U. Weinreich (1953, pág. 17) consideró que sus observaciones sobre el bilingüismo eran aplicables al multilingüismo, fenómeno que define como el hábito de usar alternativamente tres o más lenguas, y para W. F. Mackey (1976, pág. 9), el bilingüismo es la alternativa de dos o más lenguas, lo cual supone la existencia de dos comunidades monolingües diferentes, aunque no implica la existencia de una comunidad bilingüe. Hemos tenido en cuenta que el multilingüismo ha sido estudiado bajo los aspectos lingüísticos y sociales como comportamiento individual y como fenómeno de grupo con las aportaciones teóricas de U. Weinreich (1953), Ch. A. Ferguson (1959) y J. A. Fishman (1969) y por otra parte, F. Gimeno (1984) trabajó y propuso tres etapas o fases en los estudios sociolingüísticos del multilingüismo: a) lenguas en contacto, basada en las medidas de interferencia. b) diglosia y conflicto lingüístico, como estudio del comportamiento individual integrado en las normas sociolingüísticas de la comunidad de habla, y c) variacionismo, que intenta explicar la competencia sociolingüística de las comunidades de habla bilingüe bajo la forma de probabilidades teóricas. Así pues, en una situación de lenguas en contacto, es decir cuando un individuo o grupo que utiliza normalmente una lengua A adquiere una lengua B, pueden presentarse varias soluciones: 265 a) sustitución lingüística, cuando la lengua B queda sustituida totalmente por la lengua A. Así por ejemplo, respecto a la comunidad sorda los datos históricos habrían planteado que la LSE ha sido sustituida por las lenguas orales en general. b) interferencia y cambio de código, cuando se da un uso alternativo de las dos lenguas. Así por ejemplo, la seña “por fin” el sordo señante por influencia de la LE al señarlo, realiza la seña correspondiente más la labiolectura (por+fin), y c) amalgama de A y de B en una nueva gramática (C). Así por ejemplo, el español señado se ha podido incluir en este apartado, pero no procede, ya que el español señado respone a un calco de la lengua española por parte de la LSE a nivel sintáctico y léxico. Según F. Gimeno (1981, págs. 341-373), todo hablante es básicamente bilingüe, en función de la adquisición de la variedad oral en el ámbito familiar y de la enseñanza de la variedad escrita en el ámbito público. La diferenciación sociolingüística puede ser más fácilmente reconocible en los repertorios bilingües que en los monolingües. El estudio del multilingüismo puede contribuir a la clarificación y solución de los problemas básicos, teóricos y metodológicos, con los que se enfrenta la lingüística contemporánea. Las divergencias lingüísticas y el cambio lingüístico han sido estudiados como disciplinas separadas, dialectología y lingüística histórica. La teoría sociolingüística multilingüe puede ofrecer una alternativa 266 socialmente auténtica para la investigación teórica de la evolución lingüística en general. Se ha intentado describir el multilingüismo por categorías, dicotomías o escalas y se ha diferenciado entre bilingüismo “pasivo”, “integral”, “diglósico”, “regional”, “estable” o “inestable”, “progresivo” o “regresivo”. El uso de dos o más variedades lingüísticas por un mismo individuo o comunidad conduce generalmente a la interferencia lingüística, tradicionalmente conocida como “préstamo”. Los hablantes dentro de la comunidad de habla, se influyen mutuamente y producen la convergencia lingüística. La imitación es parte de una tendencia colectiva convergente, que está en función de la intensidad del contacto, clase y contacto social. El poder de dominio de una lengua es relativo y está en función de las otras lenguas con las que se hallan en contacto. La atracción entre lenguas dependerá de la distancia geográfica, interlingüística y de dominio. 9.1 Este estudio sociolingüístico sobre el proceso de normalización social y jurídica, que implica la normalización académica (docente e investigadora) de la LSE, se ciñe a las propuestas de los siguientes apartados: 1. La comunidad de señas de la LSE debe responder en el presente y el futuro próximo al desafío inmediato que plantean dos características fundamentales de principios del siglo XXI: la globalización económica y la normalización social de la LSE. La globalización económica debe canalizarse a 267 través de un respeto absoluto a la diversidad lingüística y cultural de los pueblos, y constituir así dos corrientes actuales de presión medioambiental. Es necesario frenar la globalización cultural y la anglización, a partir de preconizar un respeto a la diversidad cultural y lingüística de los pueblos, tal como propuso la ONU, y sancionó el pleno de la 33ª Convención General de la UNESCO. 2. Un gran capítulo de la sociolingüística del multilingüismo social se centra actualmente en la investigación sobre la LSE. Sin dejar de reconocer la complejidad lingüística de una lengua de señas, su análisis no debe limitarse sólo al sistema de señas en sí, sino que debe tener en cuenta contextos más amplios, como la sociedad, la cultura y la situación comunicativa. Frente a estudios estrictamente lingüísticos, contamos con escasos análisis sociolingüísticos de la LSE. Las recientes investigaciones sobre el desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños sordos exigen el uso de la lengua materna (LSE) en la etapa preescolar y la primaria, y la conveniencia de una educación bilingüe que plantee la LSE como primera lengua y la variedad oral como segunda lengua. 3. Es más, dicho apartado implica además el análisis de la comunicación e interacción entre la comunidad no oyente y la oyente, a partir de la necesidad de que la sociedad asuma la realidad multilingüe de nuestro contexto sociocultural, y contemple la importancia de la enseñanza / aprendizaje de las variedades lingüísticas implicadas. Debe insistirse en la concienciación lingüística, social y cultural de la comunidad de señas, e implicarse en el 268 reconocimiento social de la LSE y en su trasmisión familiar, así como en la supresión de las numerosas barreras de comunicación a las que día a día se enfrenta la persona sorda. Sin embargo, debe denunciarse la gran limitación de la barrera comunicativa que ha supuesto en el pasado la enseñanza tradicional al grupo no oyente. La superación entraña el conocimiento claro de que hay una base científica para enseñar la LSE como primera lengua. 4. Con el fin de superar las barreras comunicativas y conseguir la normalización social de las lenguas de señas en España se ha promulgado la “Ley 27/2007 por la que se reconocen las lenguas de señas españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de la personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas”. La ley busca incrementar el grado de protección y de seguridad jurídica de sus contenidos, por el cual se prevén los efectos jurídicos que llegarán a tener el aprendizaje y uso de las lenguas de señas y de los medios de apoyo a la comunicación oral. De acuerdo con ello, se aspira a que la norma legal no se limite únicamente a efectuar una declaración programática a favor de un grupo social débil, sino que va más allá. Por una parte, con el establecimiento de las vías capaces de garantizar a las personas con discapacidad auditiva el ejercicio de los derechos y libertades constitucionales, que legítimamente les corresponden como ciudadanos de un Estado social y democrático de Derecho: en especial, el libre desarrollo de su personalidad y su formación en el respeto de los derechos fundamentales y libertades públicas, principalmente a través del derecho a la educación, y su plena participación en la vida política, económica, social y cultural. Y por la 269 otra, con la previsión de una serie de medidas y garantías que tiendana asegurar su eficacia frente a los poderes públicos y frente al resto de los ciudadanos. 5. Asimismo, dicha ley plantea la creación de dos nuevos órganos especiales: a) el Centro Español del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA), cuya finalidad consiste en investigar, fomentar, promover iniciativas, coordinar actuaciones y extender la subtitulación y la audiodescripción como medios de apoyo a la comunicación de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, aunque dicho Centro ya se creó anteriormente por vía reglamentaria, y b) el Centro de Normalización Lingüística de la LSE, cuya constitución se establece en la Ley con el cometido de fomentar (al más alto nivel académico y social) el empleo de las lenguas de señas y de velar por su buen uso. Dicho Centro debería contar en su plantilla con profesionales expertos en lenguas de señas y en sociolingüística, y desarrollaría sus acciones a partir de consultas y de la formalización de convenios con las Universidades y las entidades representativas de las personas sordas y de sus familias. 6. El informe coordinado por la Universidad Complutense de Madrid, con la colaboración de 13 universidades españolas, sobre un “Estudio preliminar para la constitución del Centro de Normalización e Investigación Lingüística de la LSE” fue y sería una una excelente propuesta para avanzar en la 270 materialización de la normalización lingüística de la LSE desde un punto de vista académico y no político. 7. La configuración y constitución de la Red Interuniversitaria para la Investigación y Docencia de las Lenguas de Señas es un proyecto necesario para la normalización académica (docente e investigadora) de la LSE, y la expectativa creada es la opción mejor y más adecuada. 8. El Gobierno español debe contar con la Red Interuniversitaria para la Investigación y Docencia de las Lenguas de Señas para la gestión del Centro de Normalización Lingüística de la LSE y la propia universidad de Valladolid dentro del Centro de Normalización e Investigación Lingüística de la Lengua de Señas Española. 9.2 Con respecto a la situación sociolingüística de la LSE en la Comunidad Valenciana, los resultados son los siguientes: a) la población de señas estudiada (a nivel familiar) son descendientes de padres oyentes, a pesar de que los encuestados son discapacitados auditivos usuarios de la lengua de señas, b) a nivel de estudios de los encuestados, son escasos los resultados obtenidos de aquellos informantes que poseen estudios primarios, bachiller, y un mínimo de estudios universitarios (finalizados o sin finalizar), c) a nivel laboral, los informantes no poseen trabajo fijo (acceso por oposición), debido a su grado de discapacidad y a la adquisición de estudios están 271 abocados al paro y al mantenimiento por las ayudas de la administraciones públicas (certificado del grado de minusvalía) y privadas, d) a nivel de pertenencia de clase social, los informantes se sitúan en grupos socioeconómicos, particularmente dentro del grupo medio-bajo y del medio- medio, e) se demuestra que la competencia comunicativa en las lenguas autonómicas (español y valenciano) de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana es mínima, ya que la falta de una enseñanza pública en LSE en el pasado muestra una gran deficiencia en las competencias de lectura y escritura. 1. Por lo tanto en el capitulo de la competencia comunicativa, el sexo masculino obtiene una mayor puntuación en la comprensión de la lengua de señas frente al sexo femenino, que queda a escasa distancia del hombre, y ambos se sitúan dentro de un nivel de “bastante bien”. Pero el sexo femenino supera al masculino en comprensión en LE, he aquí el dato de movilidad social por parte del sexo femenino. Y respecto a la lengua catalana/valenciana oral el sexo masculino supera al femenino (escaso nivel obtenido por parte de ambos sexos), debido a la incorporación laboral del hombre sordo, tanto en trabajos manuales (carpintería…), en el campo donde se usa el catalán/valenciano. Así pues, todas las personas sordas conocen dos de las variedades más generales del repertorio lingüístico, las cuales utilizan en función de la situación comunicativa y sitúa el análisis dentro de los estudios bilingües o multilingües. Asimismo, constatamos la manifestación de la dinámica sexual de la mujer 272 sorda hacia la comunicación/expresión en las variedades más generales del repertorio lingüístico de la Comunidad Valenciana, aunque solo supera ligeramente al hombre. 2. El sexo femenino supera en la comunicación lecto-escrita castellana frente al sexo masculino y en lecto-escritura catalana/valenciana el sexo masculino supera al sexo femenino, ambos se sitúan dentro de un nivel mínimo. Así pues, los índices de la comunicación en lecto-escritura castellana y catalana/valenciana de la comunidad sorda de la Comunidad Valenciana, nos muestran la dinámica sexual de la mujer no oyente hacia la comunicación lecto-escrita en la variedad mayoritaria del mundo oyente, es decir, la lengua española lecto-escrita. En suma, la omnipresente comunicación oral del castellano aparece reflejada en la atención que presenta el sexo femenino en su primera infancia, frente a la dinámica masculina en la lengua de señas 3. El sexo femenino obtiene un mayor porcentaje en el uso de la lengua de señas frente al sexo masculino y en la comprensión de otras lenguas fuera de contexto comunicativo española y hacia la lengua de señas fuera de la comunidad de señas española. Por tanto, los índices de comprensión hacia las variedades de lenguas de señas implicadas dentro y fuera del contexto social de la comunidad sorda valenciana, en función de la variable sexo, muestran una ligera manifestación social de la dinámica sexual 273 de la mujer no oyente hacia la comprensión de las variedades de señas de otra comunidad sorda distinta (autonómica o extranjera). En este sentido, las comunidades sordas de la Comunidad Valenciana son básicamente multilectales, ya que se basarían en una covariación entre los tres (sub)sistemas de un único repertorio lingüístico. La población sorda respondería a un esquema comunicativo de bilingüismo activo o pasivo, y por otra es evidente, que la dinámica sexual de la mujer sorda hacia las variedades de señas de otras comunidades sordas, es mayor que el hombre. No obstante, ambos sexos determinan una comprensión decreciente de lengua de señas de mayor a menor cuando aumenta la distancia entre las diferentes comunidades. 4. Por otra parte, un gran capítulo de la sociolingüística del multilingüismo se centra actualmente en la investigación sobre la "lengua de señas". Frente a estudios estrictamente lingüísticos, no contamos hoy con un análisis sociolingüístico de la lengua de señas en España. En este sentido, nuestra aportación intenta cubrir este hueco en la bibliografía española, y llamar la atención sobre la necesidad de potenciar las encuestas sociolingüísticas, con el fin de conocer los diversos componentes de la competencia comunicativa, actuación comunicativa y actitudes lingüísticas de los no oyentes. En nuestro caso particular, dicho apartado implica además el análisis de la comunicación e interacción entre la comunidad no oyente y la oyente, a partir de la necesidad de que la sociedad asuma la realidad multilingüe de nuestro contexto sociocultural, y contemple la importancia de la enseñanza/aprendizaje de las 274 tres variedades lingüísticas implicadas (lengua de señas, valenciano y castellano). Debe plantearse despertar la conciencia social y luchar por el reconocimiento social de la lengua de señas, así como por la supresión de las numerosas barreras de comunicación a las que día a día se enfrenta el sordo. 5. El método de enseñanza de la "comunicación total" o de la enseñanza bilingüe para sordos es el que simultanea ambas lenguas desde la etapa preescolar y primaria. Al final de la etapa preescolar, a los cinco años, losniños sordos son conscientes de que hay dos códigos, ya que por un lado comprenden y se expresan en lengua de señas, y por el otro han comenzado el aprendizaje articulatorio de los sonidos y la lectura labial. Tras la enseñanza primaria, los niños sordos son bilingües. Antes que hacer del niño sordo un adulto oyente, hemos de conseguir del niño sordo un adulto sordo, con posibilidades de acercarse al oyente. 6. Asimismo, conviene manifestar que la educación de los niños sordos viene marcada hoy por la falta de profesionales preparados para hacer frente a la nueva corriente de la educación bilingüe. Hay que incorporar a los profesores sordos titulados a este tipo de enseñanza, ya que nadie conoce mejor la lengua de señas. En España todavía no contamos con ninguna universidad para sordos, como se cuenta con la universidad Gallaudet College de Washington. Sin embargo, debe denunciarse la gran limitación de la barrera comunicativa que ha supuesto en el pasado la enseñanza tradicional al grupo no oyente. La superación entraña el conocimiento claro de que hay una base 275 científica para enseñar la lengua de señas como primera lengua y la oral como segunda. En este sentido, la situación general de la lengua de señas con respecto a la lengua oral no es la de un conflicto lingüístico, sino que estaríamos ante una situación diglósica, relativamente estable, en la que el aprendizaje de la variedad A (oral o señada) implica un claro desplazamiento lingüístico con expectativas de promoción social y modificación de la condición social. Existen diferencias sociolingüísticas entre el hombre y la mujer. Las diferencias en los comportamientos sociolingüísticos de los dos sexos son un universal del comportamiento lingüístico, y dicha universalidad se encuentra etnográficamente documentada en casi todas las culturas del mundo. Las diferencias sociolingüísticas entre hombres y mujeres en nuestro contexto occidental surgen de un conjunto definido de actitudes: hombres y mujeres son diferentes socialmente, porque son diferentes los patrones educativos y distintos los roles sociales asignados a ambos sexos. 7. Otras de las conclusiones a las que se llega es que respecto a la actuación comunicativa de la muestra no oyente a través de las variedades LSE, LOE y LOC, el sexo femenino supera al masculino en la relación paterna (padre/madre), hay una tendencia hacia un uso mayor de la LOE que la LSE, y por otra parte, la relación filial (hijo-pareja) la LSE es la lengua que predomina en la actuación comunicativa familiar bilingüe, en función de matrimonios monolingües o mixtos, con consciencia de la situación diglósica 276 que se presenta en este estudio. En confrontación al desplazamiento lingüístico inverso, que se origina dentro del ámbito laboral en relación con sus jefes y compañeros de trabajo como exigencia del cambio social e integración social, pero entre compañeros señantes se usa la LSE. Y persiste la superación del sexo femenino respecto al uso de la LSE en relación con los amigos 8. La actuación comunicativa de la comunidad de señas de la comunidad valenciana se presenta hacia una tendencia de bilingüismo y diglosia estable por parte de las comunidades sordas, en relación al uso de la lengua de señas dentro del contexto asociativo, laboral y familiar. Cabe destacar descriptivamente que la comunidad sorda valenciana se puede considerar como una comunidad bilingüe activa con predominio del castellano oral sobre la lengua de señas, de manera que la dinámica paterna (encuestado - padre) contrasta con la materna (encuestado - madre) y experimenta un descenso general respecto al uso de la lengua de señas y la lengua española, es decir, la figura de la madre es el principal medio de trasmisión de la lengua de señas o bien de la lengua española oral. La actuación comunicativa bilingüe del ámbito familiar (relación paterna y filial) en función del sexo, muestra hasta qué punto el desplazamiento lingüístico se ha impuesto como exigencia del cambio social, y si se ha independizado de dicha movilidad e integración social. Los 277 porcentajes de la actuación bilingüe del ámbito familiar sordo nos ofrecen una dinámica sustitutiva por parte del padre. 9. El sexo femenino supera al masculino en el uso obtiene una mayor puntuación respecto al uso de la LOE dentro del pequeño comercio y grande comercio, con el apoyo de la articulación o en papel escrito. De modo que el desplazamiento lingüístico se ha verificado en general dentro de la relación comercial formal (gran comercio) o menos formal (pequeño comercio) en la Comunidad Valenciana y se encuentra en relación con la socialización y educación de los hijos. Este desplazamiento con movilidad social manifiesta la diglosia entre la lengua española para el uso formal oral y la lengua de señas para el uso familiar y asociativo, lo cual origina que una parte de la comunidad de señas sea competentes en la lengua española (lecto-escrita u oral). Por consiguiente, la dinámica diglósica de la lengua de señas, como veníamos comentando, se impune como un acceso a la educación por parte del niño sordo, que ha propiciado el desplazamiento de la lengua de señas hacia ámbitos familiares y de los amigos (asociación). De manera que se obtiene una comunidad sorda diferenciada dentro del ámbito comunicativo formal e informal con tendencia a una actuación comunicativa bilingüe superando el sexo femenino al masculino: 278 a) bilingüismo activo con predominio de la lengua de señas sobre la lengua española en el contexto sordo y bilingüismo activo con predominio del castellano oral sobre la lengua de señas, en el contexto oyente, b) bilingüismo pasivo con dominio del castellano (lectura labial) en el contexto oyente. 10. La actuación comunicativa respecto al uso de la lengua española o lengua catalana (valenciano) en documentos y en otra lengua, el sexo femenino supera al sexo masculino, aunque la lengua española es la que obtiene mayor valoración de uso. 11. Siguiendo las líneas conclusivas de investigación de Fasold (1984) et al., la actitud lingüística se determina mediante un índice afectivo, cognoscitivo o conativo de las reacciones evaluativas, hacia las diferentes variedades lingüísticas (lengua de señas, castellano, valenciano u otra lengua), una variable sociolingüística de una lengua dada, el uso de una variedad determinado en un ámbito específico, o una lengua como marcador de grupo. Así pues, la situación sociolingüística de las comunidades de señas, muestra una actitud lingüística negativa hacia la lengua española oral y la LSE en el ámbito público. Así pues, el conocimiento de la lengua española oral por parte de un número de personas sordas sería el sociolecto marcado por el estigma social en el contexto sordo de la comunidad sorda valenciana 279 propiamente dicha. La lengua de señas sería el sociolecto no marcado en el contexto sordo de las comunidades sordas valencianas. Por consiguiente, la jerarquización de funciones caracterizaría esta fase multilingüe de la diglosia estable, y suscitaría la oposición sociolingüística lengua de señas/lengua española oral en función de la persona Sorda/sorda. La actitud lingüística de las comunidades sordas valencianas se podría caracterizar como un modelo hipotético directamente relacionado con el comportamiento lingüístico o con las respuestas señales verbales a cualquier conjunto de estímulos. 12. Los resultados del capitulo sobre la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana a través de la muestra no oyente recogida en relación a la persona que ha influido en el aprendizaje de la lengua de señas española, muestran que el sexo masculino supera a la mujer, respecto a la influencia asociativa (las asociaciones son puntos principales del movimiento sordo y amistades, los profesores, además de que la lengua de señas estará presente en los distintos ámbitos familiares) para el conocimiento de la lengua de señas.Por otra parte, el sexo femenino supera al masculino por lo tanto la influencia de los amigos es otra vía más de transmisión para aprender la lengua de señas. Y ambos sexos se nivelan en la enseñanza y aprendizaje de la lengua de señas por parte de los padres. 280 13. Los porcentajes de la actitud lingüística de la muestra hacia el uso de la lengua de señas por la calle ambos sexos obtienen el mismo resultado para la respuesta “sí”. Por otra parte, el sexo masculino obtiene un mayor porcentaje en ambas respuestas de “no y me es indiferente”. De modo que, el grado descriptivo de intolerancia hacia el uso de la LSE es, en líneas generales, equilibrada por parte de ambos sexos, no obstante, el porcentaje de la tolerancia, la motivación y movilidad social es inferior, con la distinción de la actitud del sexo masculino frente al femenino. Ello muestra la existencia de una cierta intolerancia activa minoritaria y un nivel de aceptabilidad activa significativa hacia el uso de la lengua de señas por la calle por ambos sexos, con la superación del sexo masculino al femenino. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia el uso de la lengua de señas por la calle se destaca por una actitud en cierta medida negativa por parte del sexo masculino, de manera que él mismo tiene conciencia de la presencia de una L1 mayoritaria. 14. Respecto al uso del registro hablado de la lengua española de los resultados de aceptabilidad pasiva, obtenido de la muestra recogida y en los porcentajes de las actitudes por la calle muestran que el grado descriptivo de aceptabilidad pasiva de la lengua española oral, en líneas generales, es superior por parte del sexo masculino frente al femenino. 281 Por consiguiente, nuestra hipótesis sobre la dependencia entre la actitud respecto del grado de tolerancia activa o pasiva de la lengua española oral y los señantes de la comunidad sorda valenciana en relación al sexo es similar hacia la lengua de señas. En suma, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia el uso de la lengua oral española por la calle se destaca por una actitud lingüística negativa hacia la lengua española oral similar por parte del sexo femenino, de manera que se demuestra una conciencia presencial de una L2 (LSE) minoritaria dentro de su contexto social. Los resultados obtenidos sobre la actitud lingüística de la muestra no oyente hacia el uso de la lengua de señas dentro de la comunidad valenciana, el sexo femenino supera al masculino, de modo que luego el sexo femenino tiene una conciencia lingüística mayor hacia el uso de la lengua de señas española para la comunicación entre el colectivo sordo de la Comunidad Valenciana, aunque el grado descriptivo de tolerancia activa hacia la comunicación en lengua de señas es mayoritaria por parte de ambos sexos. Así pues, el porcentaje obtenido de aceptabilidad pasiva y activa dentro de la comunidad sorda valenciana se mueve dentro de coordenadas de tolerancia hacia la comunicación en lengua de señas española. Asimismo 282 hay intolerancia activa mínima hacia la lengua de señas por parte del sexo masculino. De manera que, nuestra hipótesis sobre la dependencia entre la actitud lingüística respecto del grado de tolerancia activa o pasiva hacia la comunicación en la lengua de señas dentro de la Comunidad Valenciana y los señantes de la comunidad sorda valenciana en relación al sexo es real. Por otro lado, las diferencias entre los señantes de la comunidad sorda valenciana que rehúsan (o no) activa o pasivamente la comunicación en lengua de señas española son ambas estadísticamente significativas: “sí“ - “no” activas (75,6% y 80%) y “sí” - “no” pasivas (17,8%) para un nivel de confianza del 95%. La actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana hacia la comunicación en lengua de señas dentro y fuera de la comunidad valenciana, presenta una actitud lingüística positiva por parte de ambos sexos destacándose el sexo femenino, que tiene, pues, una conciencia lingüística mayor hacia el uso de la lengua de señas española para la comunicación entre el colectivo sordo que vive en Comunidad Valenciana, España y fuera del territorio nacional y con el colectivo sordo internacional. Por lo tanto, el porcentaje obtenido de aceptabilidad dentro de la comunidad sorda valenciana se mueve entre coordenadas de tolerancia e intolerancia hacia la comunicación en lengua de señas con el colectivo 283 internacional, pero destaca la intolerancia activa mayor hacia la lengua de señas como medio de comunicación por parte del sexo masculino. El colectivo sordo de la Comunidad Valenciana es consciente de la utilización de la lengua de señas como medio de comunicación, dentro de su comunidad y en ámbitos superiores (nacional e internacional). La actitud lingüística en función de la variable sexo, es positiva entre el sexo femenino y negativo entre el sexo masculino con las comunidades de sordos, en un segundo término, con las comunidades de ámbito nacional y en tercer término, con las comunidades de ámbito internacional. 15. Los resultados de la actitud lingüística de la comunidad sorda respecto a la presencia de la lengua de señas en la escuela y el conocimiento de la LSE por parte del profesorado, el sexo femenino obtiene una mayor puntuación en la respuesta frente al sexo masculino. Pero ambos sexos han obtenido un porcentaje medio proporcional en la respuesta “nada” y “sí”, es estadísticamente significativo, ya que la comunidad sorda valenciana es consciente de la poca presencia de la lengua de señas en la escuela, por lo que nuestra hipótesis es corroborada ya que la diglosia estable desplaza la lengua de señas con movilidad social entraña la configuración de la lengua española como variedad estándar, y relega la lengua de señas a una variedad vernácula. Luego, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana refleja que la presencia de la lengua de señas es mínima dentro de la escuela, hasta la fecha de hoy, y que corrobora la 284 escisión sociolingüística de la diglosia estable en función de dos variables diversificadas funcionalmente (variedad pública frente a variedad privada), con la instauración del aprendizaje de la lengua española para la promoción social y la consiguiente movilidad social. Por tanto, la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana es muy positiva hacia el conocimiento de la lengua de señas por parte del profesorado, puesto que vislumbra una necesidad imperiosa de que se les explique en su propia lengua con el fin de que el niño sordo pueda desarrollarse cognitiva y paralelamente con el niño oyente dentro de un sistema de educación bilingüe 16. Los resultados son positivos respecto a la actitud lingüística de la comunidad sorda hacia el uso de la lengua de señas y la lengua española el sexo masculino supera al femenino y la lengua catalana-valenciana, ambos sexos por igual o las tres lenguas en el futuro muestra que el sexo femenino supera obtiene un mayor puntuación en las respuestas y en “las tres lenguas” frente al sexo masculino, de modo que el comportamiento multilingüe de las comunidades de señas se debe su competencia comunicativa y al conocimiento del contexto comunicativo de la Comunidad Valenciana. Y la importancia de la presencia de la LSE en los estudios, ambos obtienen resultados positivos, aunque el sexo femenino supera al masculino. 285 17. La actitud lingüística positiva de la comunidad sorda hacia la presencia de la lengua de señas en la administración pública y la privada y actos oficiales para eliminar las barreras de comunicación (mediante personal sordo o intérpretes) muestra que es muy importante (por parte de ambos sexos), pero supera en los resultados el sexo femenino. De modo que se deduce que la presencia de la lengua de señas dentro del ámbito de la administración es mínima. Mientras que ambos sexos, superando el sexo masculino al femenino dice que no se usa “nada”la lengua de señas. De manera que, la comunidad de señas valenciana es consciente de la poca presencia de la lengua de señas en los actos oficiales, así como también dentro de la administración pública/privada y en las escuelas. Aunque su actitud lingüística positiva es alta hacia el uso de la lengua de señas por parte de ambos sexos) en las conferencias públicas y otros ámbitos de actuación, aunque el sexo femenino supera al masculino, con el fin de recibir la información al igual que los oyentes. De que la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana solicita al resto de la sociedad oyente un mayor conocimiento y uso de la lengua de señas española. 18. La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia del intérprete dentro de la escuela pública y por extensión la privada, en los actos oficiales y en al administración pública y privada muestran ambos sexos resultados positivos, pero el sexo femenino supera al masculino tanto en la presencia como en su presencia “ridícula” indicio de una actitud 286 lingüística autosuficiente por parte de la mujer para desenvolverse en el mundo oyente sin la necesidad de la figura del intérprete. No obstante, a pesar de este resultado la comunidad sorda es conciente de la necesidad del servicio de intérprete para comunicarse con la sociedad oyente dentro de su entorno comunicativo. 19. La actitud lingüística de la comunidad sorda hacia la presencia de persona sorda o concretamente, la presencia de un profesor sordo de apoyo dentro de la escuela pública es positiva (“muy importante” e “importante” para ambos sexos, aunque el sexo femenino supera la masculino. Ello denota la escasa presencia de la lengua de señas y las dificultades de incorporación de medios humanos presenciales dentro del aula, aunque esta figura es mínima (escuelas infantiles), lo que nos encontramos son profesores con competencias en la lengua de señas o intérpretes profesionales dentro de modelos bilingües de enseñanza. 20. Respecto a la actitud lingüística negativa de la comunidad sorda valenciana hacía los medios de televisión respecto a la presencia de la lengua de señas en los medios de comunicación públicos y privados nacionales, autonómicos y locales (TVE, T5, A3, C9 y C37) nos indican la escasa presencia de la lengua de señas por parte de ambos sexos, superando ligeramente el sexo masculino al femenino, esta situación sociolingüística se plantea en relación a la sustitución lingüística por la cual la 287 lengua de señas es desplazada por la lengua oral con su implicación relación directa en los medios de comunicación, principalmente en la televisión como un canal mayoritario de información visual para las personas sordas. Pero por otra parte, su actitud lingüística positiva por parte de ambos sexos, superando el sexo femenino al masculino se plantea como una necesidad de la presencia de la lengua en los medios públicos y privados como en la programación con presencia de la lengua de señas española. 21. La actitud lingüística positiva de la comunidad sorda valenciana respecto a la presencia de la lengua de señas por la calle y su uso en el futuro, el sexo femenino supera al masculino respecto a su uso (“igual y más”) y muestra su conciencia e implicación de la lengua de señas en entorno social. 22. La opinión y la actitud lingüística de la comunidad sorda valenciana respecto al reconocimiento oficial de la lengua de señas son positivas por parte ambos sexos, superando el sexo femenino al masculino respecto a la importancia de su reconocimiento, el cual se ha conseguido con la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de señas españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, pero escasamente se aplica a fechas actuales. 288 La comunidad de señas de la Comunidad Valenciana solicitaba en este cuestionario a la sociedad la necesidad con carácter importante del reconocimiento oficial de la lengua de señas como lengua natural para la comunicación entre los sordos y los oyentes. Este estudio sociolingüístico ofrece los resultados por los que la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana presenta (en el capitulo de actitudes lingüísticas) a la sociedad que su lengua natural (la lengua de señas) esté presente en los estudios, la administración pública/privada, los actos oficiales y los medios de comunicación con el objeto de facilitar la integración social de las personas sordas, en todos los contextos sociales y el reconocimiento oficial de la lengua de señas española (lengua natural de las personas sordas que no pueden desarrollar la lengua oral por diferentes motivos, que sería tema de otras investigaciones). Y la actuación comunicativa de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana está relegada al ámbito familiar, y determina la situación social de diglosia, teniendo en cuenta que la lengua de señas está y estará presente en el ámbito de asociaciones, relaciones personales y ámbito laboral (donde hay trabajadores sordos) El estudio recoge unos resultados positivos sobre actitudes lingüísticas de la comunidad de señas de la Comunidad Valenciana que muestran unas actitudes positivas hacía la LSE y el castellano. 289 Por todo ello, según los resultados obtenidos de este estudio sociolingüístico en la lengua de señas en la Comunidad Valenciana, nos lleva a afirmar que la lengua de señas no se entiende como una situación de conflicto lingüístico, sino como una situación diglósica estable donde el sexo (mujer) supera en el capitulo de competencias idiomáticas, en la actuación comunicativas, y en el capitulo de actitudes lingüísticas ambos sexos, se obtienes resultados positivos, a pesar de que el sexo femenino se adelanta al masculino. Y es más, está situación sociolingüística se plantea en el resto de las comunidades de señas dentro del ámbito español dependiendo del grado de discapacidad auditiva, del entorno familiar y no familiar, la formación y la motivación por la inserción laboral del señante. En suma, la mujer no oyente supera al hombre no oyente en la comprensión y en la comunicación en castellano, así como en la comunicación lecto-escrita, ya que es consciente de la correlación que se da entre el aprendizaje y uso de una lengua con ciertas expectativas sociales. Las mujeres como las clases medias contraen característicamente muchos vínculos débiles en las relaciones de retícula social, que son las que permiten mejor la movilidad social. 290 291 BIBLIOGRAFÍA Alcaraz, E. (2000): “La traducción del español jurídico y económico”. En Actas del II Congreso Internacional de la Lengua Española sobre “El español en la sociedad de la información”. Madrid, Instituto Cervantes, versión cederrón. Alcaraz, E. y B. 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La encuesta se compone de las siguientes partes: 1) ficha sociológica, variables independientes y 2) cuestionario formado por tres partes : Competencia comunicativa Actuación comunicativa Actitud lingüística CABECERA DE LA ENCUESTA VARIABLES INDEPENDIENTES: DATOS DE IDENTIFICACIÓN Y CLASIFICACIÓN SOCIOECONÓMICA 1. CABECERA DE LA ENCUESTA DATOS DE IDENTIFICACIÓN Y CLASIFICACIÓN SOCIOECONÓMICA A. TIPO DE PADRES Padre Madre Sordos profundos Sordos prelocutorios Sordos post-locutorios 310 Sordo hipoacúsico Sordos deficientes Sordociego Padres oyentes B. EDAD De 15 a 30 años De 31 a 46 años De 47 y más C. TIPO DE SORDERA Sordo profundo Sordo prelocutorio Sordo post-locutorio Sordo hipoacúsico Sordo deficiente Sordociego D. SEXO Hombre Mujer 311 E. ESTADO CIVIL Soltero/a Casado/a Separado/a Otros F. LUGAR DE NACIMIENTO El mismo municipio Otro municipio valencianohablante de la Provincia de Alicante Otro municipio castellanohablante de la Provincia de Alicante Cataluña/ Baleares (Región catalohablante) Castilla/ Aragón (Región castellanohablante) Andalucia/ Murcia Otros G. PROCEDENCIA DE LA FAMILIA El mismo municipio Otro municipio valencianohablante de la Provincia de Alicante Otro municipio castellanohablante de la Provincia de Alicante Cataluña/ Baleares (región catalohablante) Castilla/ Aragón (región castellanohablante) Andalucia/ Murcia 312 Otros H. RELACIÓN CON EL JEFE DE LA FAMILIA Jefe de familia Marido/ mujer Hijo/ a Otros I. NÚMERO DE COMPONENTES DE LA FAMILIA 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 J. NIVEL DE ESTUDIOS No sabe leer ni escribir Ninguno Estudios primarios 1º - 5º EGB Bachiller elemental 6º - 8º EGB Formación profesional Bachiller superior Estudios universitarios No sabe/ No contesta 313 K. SITUACIÓN LABORAL ACTUAL Empresario o profesional, jefe de empresa Empresario o profesional sin salario o trabajador independiente. Autónomo Miembro de cooperativa que trabaja en ella. Socio de empresa Miembro de federación, asociación, que trabaja en ella Trabajador fijo con sueldo, jornal, comisión Trabajador eventual con sueldo, jornal, comisión Parado cobrando paro Parado sin cobrar paro Minusválido, jubilado, pensionado Busca primer trabajo No sabe/ No contesta L. ACTIVIDAD PRINCIPAL Agricultura, ganadería Industria, taller, fábrica Construcción Comercio, panadería, tienda Ayuntamiento, Correos Ama de casa Estudiante No sabe/ No contesta 314 M. NIVEL DE INGRESOS FAMILIAR Menos de 30.000 ptas. De 30.000 a 50.000 ptas. De 50.000 a 75.000 ptas. De 75.000 a 100.000 ptas. De 100.000 a 150.000 ptas. De 150.000 a 200.000 ptas. De 200.000 a 250.000 ptas. Más de 250.000 ptas. No sabe/No contesta N. EQUIPAMIENTO DEL HOGAR Frigorífico eléctrico Lavadora automática Aspiradora y/o lavaplatos Fax 1 ó 2 T.V. color Vídeo Cadena HI-FI Vídeo-teléfono Motocicleta 315 Coche -1000 cc. Pequeño Coche +1000 cc. Grande Ordenador 2ª Vivienda No sabe/ No contesta Ñ. HABITAT De 2001 a 10.000 habitantes De 10.001 a 50.000 habitantes De 50.001 a 200.000 habitantes Más de 200.000 habitantes 2. COMPETENCIA COMUNICATIVA 1. ¿Entiende Usted la lengua de señas? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Entiende Usted la lengua española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Entiende Usted la lengua valenciana? 316 Nada Un poco Bastante Bien No contesta 2. ¿Sabe usted leer en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted leer en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 3. ¿Sabe usted escribir en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted escribir en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 4. ¿Sabe usted comunicarse en Lengua de Señas? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en Lengua Española? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en lecto-escritura española? 317 Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en Lengua Valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta ¿Sabe usted comunicarse en lecto-escritura valenciana? Nada Un poco Bastante Bien No contesta 5. ¿Cuál fue la primera lengua entendida por usted? 6. ¿Y la primera en usar? Entendida Usar Lengua de Señas Lengua española Lengua valenciana Otras lenguas No recuerda No sabe/ No contesta 7. ¿Entiende la Lengua de Señas cuando se comunica con una persona de la Comunidad Valenciana? 318 Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC ¿Y de otra Comunidad Española? Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC ¿Y del extranjero? Nada Un poco Bastante Bien No he tenido la oportunidad NS/NC 3. ACTUACIÓN COMUNICATIVA 8. ¿En qué lengua se comunica con su padre y madre? ¿En qué lengua se comunica con sus hijos? ¿En qué lengua se comunican sus padres con ellos? Padre Madre Hijos Entre ellos Siempre en Lengua Señas Siempre en Lengua española Siempre en lecto-escritura española Siempre en Lengua valenciana Siempre en lecto-escritura valenciana Más en L. Señas que en L. Oral Más en L. Oral que en L. Señas Igual L. Señas y L. Oral 319 No sabe/ No contesta 9. ¿En quélengua se comunica con su pareja? ¿En qué lengua se comunica con sus amigos/as en centros de reunión (asociación, cafetería, etc.) ? ¿En qué lengua se comunica con sus compañeros de trabajo? ¿En qué lengua se comunica con sus superiores en su trabajo? Pareja Amigos/as Comp. Trabajo Superiores Siempre en LSE Siempre en LE Siempre en lecto-escritura española Siempre en LV Siempre en lecto-escritura valenciana Más en LSE que en L. Oral Más en L. Oral que en LSE Igual LSE y L. Oral No sabe/ No contesta 10 ¿Cuando sale a comprar en qué lengua se comunica con los comerciantes de un pequeño comercio (panadería …)? ¿Cuando sale a comprar en qué lengua se comunica con los comerciantes de un gran comercio (PRYCA …)? 320 Pequeño-Panadería Grande-PRYCA Siempre en LSE Siempre en LE Siempre en lecto-escritura española Siempre en LV Siempre en lecto-escritura valenciana Más en LSE que en L. Oral Más en L. Oral que en LSE Igual LSE y L. Oral No sabe/ No contesta 11. ¿En qué lengua escribe los documentos (cartas, impresos, cheques, etc.)? Siempre en Lengua española Siempre en Lengua valenciana Más en Lengua española que en Lengua valenciana Más en Lengua valenciana que en Lengua española Otra lengua No sabe/ No contesta 321 4. ACTITUDES LINGÜÍSTICAS 12. ¿Quién ha influido en que tú te comuniques en Lengua de Señas? Padres Mujer, novios/as, etc. Vecinos Amigos/as Compañeros de trabajo Profesores No sabe/ No contesta 13. ¿Se siente incómodo cuando se comunica en Lengua Señas fuera de la asociación? Sí No Me da igual No contesta 14. ¿Se siente incómodo cuando se comunica en Lengua Oral fuera de la asociación? Sí No Me da igual No contesta 15. ¿Cree usted que toda la Comunidad sorda que vive de una manera permanente en Alicante o pueblo debería comunicarse en LSE? Sí No Me da igual No contesta 322 ¿Y los que viven en la Comunidad valenciana? Sí No Me da igual No contesta ¿Y los que viven en España? Sí No Me da igual No contesta ¿Y en el extranjero? Sí No Me da igual No contesta 16. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en la enseñanza pública? Nada Un poco Bastante No sabe/ No contesta 17. ¿Usted cree que sería importante que los profesores oyentes conocieran la LSE? Sí No Me da igual No contesta 323 18. ¿Hoy o en un futuro próximo usted cree que es necesario usa la LSE? Solo LSE Solo Lengua española Solo Lengua valenciana Las tres lenguas No sabe/ No contesta 19. Que la lengua de señas se enseñe desde la escuela infantil (guardería) hasta los estudios superiores (universidad) en un centro público. ¿Tú piensas qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual No sabe/ No contesta 20. Que la lengua de señas se use en los ayuntamientos, diputaciones, etc. ¿Tú piensas que es? Muy importante Importante 324 Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 21. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en los actos oficiales (conferencias, visitas políticas, del presidente, etc.? 22. ¿Que la LSE se utilice en las conferencias, usted como considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 23. ¿La presencia de un intérprete desde la escuela infantil hasta los estudios superiores en un centro público, si el profesor no conoce la LSE, usted considera qué es? Muy importante 325 Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 24. ¿La presencia de un intérprete en la administración pública, usted considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 25. ¿La presencia de un intérprete en los actos oficiales, usted considera qué es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual 326 NS/NC 26. La presencia de un profesor sordo de apoyo en la escuela infantil, primaria, secundaria …. para apoyar la lengua de señas. ¿Qué piensas que es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 27. ¿En la actualidad usted cree que la LSE se usa en la T.V. pública (TVE 1, TVE 2)? ¿Y en la T.V. privada (T. 5, A. 3)? ¿Y en la T.V. Autonómica (Canal 9)? ¿Y en la T.V. local (C. 37, C.15)? Pública Privada Autonómica Local Nada Un poco Bastante 327 No sabe/ No contesta 28. Que la T.V. pública/privada haga una programación en LSE. ¿Cómo considera usted que es? Programación Pública Privada Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 29. ¿Cree usted que la LSE se usa en la calle actualmente más, igual o menos que antes? Más Igual Menos No contesta 30. ¿Según su opinión la LSE debería usarse más, igual o menos que se usa actualmente? Más Igual Menos No contesta 328 31. El reconocimiento oficial de la LSE. ¿Cómo considera usted que es? Muy importante Importante Poco importante Tontería Me da igual NS/NC 329 APÉNDICE II Formulario original de la encuesta 330 331 332 333 334 335 336 337 APÉNDICE III Tabulación de la encuesta sociolingüística 338 339 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 1 P2 Edad by V10A Lengua Comunicar Pequeño Comercio V10A Page 1 of 2 Count | Row Pct |NS/NC Siempre Siempre Igual Le Mas Len Col Pct | en Lengu Lectoesc ngua Si gua Oral Row Tot Pct | 0 | 2 | 3 | 4 | 5 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 1 | 2 | 1 | 4 | 5 | 30 De 15 a 30 años | 3,3 | 6,7 | 3,3 | 13,3 | 16,7 | 33,3 | 20,0 | 66,7 | 33,3 | 26,7 | 38,5 | | 1,1 | 2,2 | 1,1 | 4,4 | 5,6 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 2 | | 1 | 2 | 7 | 5 | 30 De 31 a 46 años | | 3,3 | 6,7 | 23,3 | 16,7 | 33,3 | | 33,3 | 66,7 | 46,7 | 38,5 | | | 1,1 | 2,2 | 7,8 | 5,6 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 3 | 4 | | | 4 | 3 | 30 De 47 a 62 años | 13,3 | | | 13,3 | 10,0 | 33,3 | 80,0 | | | 26,7 | 23,1 | | 4,4 | | | 4,4 | 3,3 | +--------+--------+--------+--------+--------+ Column 5 3 3 15 13 90 (Continued) Total 5,6 3,3 3,3 16,7 14,4 100,0 340 18 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 2 P2 Edad by V10A Lengua Comunicar Pequeño Comercio V10A Page 2 of 2 Count | Row Pct |Mas en L Siempre Siempre Col Pct |engua de Lengua E en Lengu Row Tot Pct | 6 | 7 | 8 | Total P2 --------+--------+--------+--------+ 1 | | 14 | 3 | 30 De 15 a 30 años | | 46,7 | 10,0 | 33,3 | | 31,8 | 60,0 | | | 15,6 | 3,3 | +--------+--------+--------+ 2 | 1 | 14 | | 30 De 31 a 46 años | 3,3 | 46,7 | | 33,3 | 50,0 | 31,8 | | | 1,1 | 15,6 | | +--------+--------+--------+ 3 | 1 | 16 | 2 | 30 De 47 a 62 años | 3,3 | 53,3 | 6,7 | 33,3 | 50,0 | 36,4 | 40,0 | | 1,1 | 17,8 | 2,2 | +--------+--------+--------+ Column 2 44 5 90 Total 2,2 48,9 5,6 100,0 Number of Missing Observations: 0 341 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 3 P2 Edad by V10B Lengua Comunicar Grande Comercio V10B Page 1 of 2 Count | Row Pct | Siempre Siempre Igual Le Mas Len Col Pct | en Lengu Lectoesc ngua Si gua Oral Row Tot Pct | 0 | 2 | 3 | 4 | 5 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 5 | 2 | 1 | 2 | 3 | 30 De 15 a 30 años | 16,7 | 6,7 | 3,3 | 6,7 | 10,0 | 33,3 | 25,0 | 66,7 | 25,0 | 22,2 | 33,3 | | 5,6 | 2,2 | 1,1 | 2,2 | 3,3 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 2 | 6 | 1 | 2 | 3 | 4 | 30 De 31 a 46 años | 20,0 | 3,3 | 6,7 | 10,0 | 13,3 | 33,3 | 30,0 | 33,3 | 50,0 | 33,3 | 44,4 | | 6,7 | 1,1 | 2,2 | 3,3 | 4,4 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 3 | 9 | | 1 | 4 | 2 | 30 De 47 a 62 años | 30,0 | | 3,3 | 13,3 | 6,7 | 33,3 | 45,0 | | 25,0 | 44,4 | 22,2 | | 10,0 | | 1,1 | 4,4 | 2,2 | +--------+--------+--------+--------+--------+ Column 20 3 4 9 9 90 (Continued) Total 22,2 3,3 4,4 10,0 10,0 100,0 342 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 4 P2 Edad by V10B Lengua Comunicar Grande Comercio V10B Page 2 of 2 Count | Row Pct |Mas en L Siempre Siempre Col Pct |engua de Lengua E en Lengu Row Tot Pct | 6 | 7 | 8 | Total P2 --------+--------+--------+--------+ 1 | | 15 | 2 | 30 De 15 a 30 años | | 50,0| 6,7 | 33,3 | | 36,6 | 66,7 | | | 16,7 | 2,2 | +--------+--------+--------+ 2 | 1 | 13 | | 30 De 31 a 46 años | 3,3 | 43,3 | | 33,3 | 100,0 | 31,7 | | | 1,1 | 14,4 | | +--------+--------+--------+ 3 | | 13 | 1 | 30 De 47 a 62 años | | 43,3 | 3,3 | 33,3 | | 31,7 | 33,3 | | | 14,4 | 1,1 | +--------+--------+--------+ Column 1 41 3 90 Total 1,1 45,6 3,3 100,0 Number of Missing Observations: 0 343 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 5 P2 Edad by V11 Escribir Documentos V11 Page 1 of 2 Count | Row Pct | NS/NC Otra Le Mas Len Siempre Mas Leng Col Pct | ngua gua Vale Lengua ua Españ Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | 4 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 1 | | 1 | 1 | 2 | 30 De 15 a 30 años | 3,3 | | 3,3 | 3,3 | 6,7 | 33,3 | 16,7 | | 100,0 | 100,0 | 50,0 | | 1,1 | | 1,1 | 1,1 | 2,2 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 2 | 2 | | | | 1 | 30 De 31 a 46 años | 6,7 | | | | 3,3 | 33,3 | 33,3 | | | | 25,0 | | 2,2 | | | | 1,1 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 3 | 3 | 1 | | | 1 | 30 De 47 a 62 años | 10,0 | 3,3 | | | 3,3 | 33,3 | 50,0 | 100,0 | | | 25,0 | | 3,3 | 1,1 | | | 1,1 | +--------+--------+--------+--------+--------+ Column 6 1 1 1 4 90 (Continued) Total 6,7 1,1 1,1 1,1 4,4 100,0 344 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 6 P2 Edad by V11 Escribir Documentos V11 Page 2 of 2 Count | Row Pct | Siempre Col Pct | Lengua Row Tot Pct | 5 | Total P2 --------+--------+ 1 | 25 | 30 De 15 a 30 años | 83,3 | 33,3 | 32,5 | | 27,8 | +--------+ 2 | 27 | 30 De 31 a 46 años | 90,0 | 33,3 | 35,1 | | 30,0 | +--------+ 3 | 25 | 30 De 47 a 62 años | 83,3 | 33,3 | 32,5 | | 27,8 | +--------+ Column 77 90 Total 85,6 100,0 Number of Missing Observations: 0 345 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 7 P2 Edad by V12 Enseñar Lengua de Señas V12 Page 1 of 2 Count | Row Pct | Padres Marido/ Amigos Compañer Profesor Col Pct | Mujer os es Row Tot Pct | 1 | 2 | 4 | 5 | 6 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 4 | 1 | 7 | | 3 | 30 De 15 a 30 años | 13,3 | 3,3 | 23,3 | | 10,0 | 33,3 | 33,3 | 33,3 | 28,0 | | 16,7 | | 4,4 | 1,1 | 7,8 | | 3,3 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 2 | 4 | 2 | 9 | | 6 | 30 De 31 a 46 años | 13,3 | 6,7 | 30,0 | | 20,0 | 33,3 | 33,3 | 66,7 | 36,0 | | 33,3 | | 4,4 | 2,2 | 10,0 | | 6,7 | +--------+--------+--------+--------+--------+ 3 | 4 | | 9 | 1 | 9 | 30 De 47 a 62 años | 13,3 | | 30,0 | 3,3 | 30,0 | 33,3 | 33,3 | | 36,0 | 100,0 | 50,0 | | 4,4 | | 10,0 | 1,1 | 10,0 | +--------+--------+--------+--------+--------+ Column 12 3 25 1 18 90 (Continued) Total 13,3 3,3 27,8 1,1 20,0 100,0 346 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 8 P2 Edad by V12 Enseñar Lengua de Señas V12 Page 2 of 2 Count | Row Pct |Asociaci Col Pct |on Row Tot Pct | 7 | Total P2 --------+--------+ 1 | 15 | 30 De 15 a 30 años | 50,0 | 33,3 | 48,4 | | 16,7 | +--------+ 2 | 9 | 30 De 31 a 46 años | 30,0 | 33,3 | 29,0 | | 10,0 | +--------+ 3 | 7 | 30 De 47 a 62 años | 23,3 | 33,3 | 22,6 | | 7,8 | +--------+ Column 31 90 Total 34,4 100,0 Number of Missing Observations: 0 347 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 9 P2 Edad by V13 Incomodo Comunicar Lengua de Señas Fuer V13 Page 1 of 1 Count | Row Pct |NS/NC Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 1 | 11 | 10 | 8 | 30 De 15 a 30 años | 3,3 | 36,7 | 33,3 | 26,7 | 33,3 | 25,0 | 34,4 | 37,0 | 29,6 | | 1,1 | 12,2 | 11,1 | 8,9 | +--------+--------+--------+--------+ 2 | 2 | 6 | 12 | 10 | 30 De 31 a 46 años | 6,7 | 20,0 | 40,0 | 33,3 | 33,3 | 50,0 | 18,8 | 44,4 | 37,0 | | 2,2 | 6,7 | 13,3 | 11,1 | +--------+--------+--------+--------+ 3 | 1 | 15 | 5 | 9 | 30 De 47 a 62 años | 3,3 | 50,0 | 16,7 | 30,0 | 33,3 | 25,0 | 46,9 | 18,5 | 33,3 | | 1,1 | 16,7 | 5,6 | 10,0 | +--------+--------+--------+--------+ Column 4 32 27 27 90 Total 4,4 35,6 30,0 30,0 100,0 Number of Missing Observations: 0 348 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 10 P2 Edad by V14 Incomodo Comunicar Lengua Oral Fuera V14 Page 1 of 1 Count | Row Pct |NS/NC Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+ 1 | 1 | 10 | 11 | 8 | 30 De 15 a 30 años | 3,3 | 33,3 | 36,7 | 26,7 | 33,3 | 16,7 | 37,0 | 42,3 | 25,8 | | 1,1 | 11,1 | 12,2 | 8,9 | +--------+--------+--------+--------+ 2 | 3 | 10 | 8 | 9 | 30 De 31 a 46 años | 10,0 | 33,3 | 26,7 | 30,0 | 33,3 | 50,0 | 37,0 | 30,8 | 29,0 | | 3,3 | 11,1 | 8,9 | 10,0 | +--------+--------+--------+--------+ 3 | 2 | 7 | 7 | 14 | 30 De 47 a 62 años | 6,7 | 23,3 | 23,3 | 46,7 | 33,3 | 33,3 | 25,9 | 26,9 | 45,2 | | 2,2 | 7,8 | 7,8 | 15,6 | +--------+--------+--------+--------+ Column 6 27 26 31 90 Total 6,7 30,0 28,9 34,4 100,0 Number of Missing Observations: 0 349 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 11 P2 Edad by V15A Comunicarse Lengua de Señas C. Valencia V15A Page 1 of 1 Count | Row Pct |Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+ 1 | 22 | 2 | 6 | 30 De 15 a 30 años | 73,3 | 6,7 | 20,0 | 33,3 | 31,4 | 50,0 | 37,5 | | 24,4 | 2,2 | 6,7 | +--------+--------+--------+ 2 | 25 | | 5 | 30 De 31 a 46 años | 83,3 | | 16,7 | 33,3 | 35,7 | | 31,3 | | 27,8 | | 5,6 | +--------+--------+--------+ 3 | 23 | 2 | 5 | 30 De 47 a 62 años | 76,7 | 6,7 | 16,7 | 33,3 | 32,9 | 50,0 | 31,3 | | 25,6 | 2,2 | 5,6 | +--------+--------+--------+ Column 70 4 16 90 Total 77,8 4,4 17,8 100,0 Number of Missing Observations: 0 350 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 12 P2 Edad by V15B Comunicarse Lengua de Señas Vivir C.Val V15B Page 1 of 1 Count | Row Pct |NS/NC Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+ 1 | | 22 | 1 | 7 | 30 De 15 a 30 años | | 73,3 | 3,3 | 23,3 | 33,3 | | 31,4 | 25,0 | 46,7 | | | 24,4 | 1,1 | 7,8 | +--------+--------+--------+--------+ 2 | | 24 | 1 | 5 | 30 De 31 a 46 años | | 80,0 | 3,3 | 16,7 | 33,3 | | 34,3 | 25,0 | 33,3 | | | 26,7 | 1,1 | 5,6 | +--------+--------+--------+--------+ 3 | 1 | 24 | 2 | 3 | 30 De 47 a 62 años | 3,3 | 80,0 | 6,7 | 10,0 | 33,3 | 100,0 | 34,3 | 50,0 | 20,0 | | 1,1 | 26,7 | 2,2 | 3,3 | +--------+--------+--------+--------+ Column 1 70 4 15 90 Total 1,1 77,8 4,4 16,7 100,0 Number of Missing Observations: 0 351 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 13 P2 Edad by V15C Comunicarse Lengua de Señas España V15C Page 1 of 1 Count | Row Pct |NS/NC Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+ 1 | | 17 | 6 | 7 | 30 De 15 a 30 años | | 56,7 | 20,0 | 23,3 | 33,3 | | 32,7 | 54,5 | 28,0 | | | 18,9 | 6,7 | 7,8 | +--------+--------+--------+--------+ 2 | 1 | 17 | 1 | 11 | 30 De 31 a 46 años | 3,3 | 56,7 | 3,3 | 36,7 | 33,3 | 50,0 | 32,7 | 9,1 | 44,0 | | 1,1 | 18,9 | 1,1 | 12,2 | +--------+--------+--------+--------+ 3 | 1 | 18 | 4 | 7 | 30 De 47 a 62 años | 3,3 | 60,0 | 13,3 | 23,3 | 33,3 | 50,0 | 34,6 | 36,4 | 28,0 | | 1,1 | 20,0 | 4,4 | 7,8 | +--------+--------+--------+--------+ Column 2 52 11 25 90 Total 2,2 57,8 12,2 27,8 100,0 Number of Missing Observations: 0 352 11 Feb 11 SPSS for MS WINDOWS Release 6.0 Page 14 P2 Edad by V15D Comunicarse lengua de Señas Extranjero V15D Page 1 of 1 Count | Row Pct |NS/NC Si No Me da ig Col Pct | ual Row Tot Pct | 0 | 1 | 2 | 3 | Total P2 --------+--------+--------+--------+--------+ 1 | | 10 | 16 | 4 | 30 De 15 a 30 años | | 33,3 | 53,3 | 13,3 | 33,3 | | 30,3 | 43,2 | 25,0 | | | 11,1 | 17,8 | 4,4 | +--------+--------+--------+--------+ 2 | 2 | 11 | 9 | 8 | 30 De 31 a 46 años | 6,7 | 36,7 | 30,0 | 26,7 | 33,3 | 50,0 | 33,3 | 24,3 | 50,0 | | 2,2 | 12,2 | 10,0 | 8,9 | +--------+--------+--------+--------+ 3 | 2 | 12 | 12 | 4 | 30 De 47 a 62 años | 6,7 | 40,0 | 40,0 | 13,3 | 33,3 | 50,0 | 36,4 | 32,4 | 25,0 | | 2,2 | 13,3