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SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER
© 2016. Elsevier España, S.L.U. Reservados todos los derechos
Antibacterianos51
RESUMEN
En este capítulo seguimos desarrollando las ideas que 
planteábamos en el anterior. Un estudio detallado 
de la bacteriología excede los límites de este libro; 
no obstante, la tabla 51.1 proporciona información 
sobre algunos microorganismos patógenos impor-
tantes para situar al lector en el contexto adecuado. 
Se describen las principales clases de fármacos anti-
bacterianos1 (tabla 51.2), sus mecanismos de acción, 
sus propiedades farmacocinéticas más destacadas 
y sus efectos adversos. El capítulo concluye con un 
resumen de las nuevas líneas de investigación en este 
importantísimo campo.
INTRODUCCIÓN
En 1928, Alexander Fleming, que por aquel entonces trabajaba 
en el St. Mary’s Hospital de Londres, observó que una placa de 
cultivo con estafilococos se había contaminado con un hongo 
filamentoso del género Penicillium. Tuvo la perspicacia de darse 
cuenta de que el crecimiento bacteriano se había inhibido en 
las proximidades del hongo, una observación de trascendental 
importancia. A continuación procedió a obtener un cultivo puro 
del hongo y demostró que producía una sustancia con actividad 
antibacteriana a la que denominó penicilina. Más adelante, en 
Oxford, en 1940, Florey, Chain et al. prepararon y purificaron 
penicilina en grandes cantidades para estudiar sus efectos 
antibacterianos. Demostraron que carecía de toxicidad para el 
huésped, pero que destruía los microorganismos patógenos en 
ratones infectados, lo que constituyó el inicio de la «era antibió-
tica». Setenta años más tarde, el número de diferentes tipos de 
antibióticos se ha multiplicado por 10, y hoy en día la práctica 
de la medicina sin utilizar estos fármacos sería impensable.
Tinción de Gram y estructura de la pared celular 
de las bacterias
La mayoría de las bacterias se pueden clasificar como gram-
positivas o gramnegativas, según se tiñan o no con la técnica de 
tinción de Gram. Esto se debe a diferencias fundamentales en 
la estructura de sus paredes bacterianas, la cual tiene implica-
ciones importantes para la acción de los antibióticos.
La estructura de la pared de los microorganismos gram-
positivos es relativamente simple. Tiene un espesor de entre 
15 y 50 nm y está compuesta aproximadamente de un 50% 
de peptidoglucanos (v. capítulo 50), un 40-45% de polímeros 
ácidos (que hacen que la superficie celular sea muy polar y que 
tenga carga negativa) y un 5-10% de proteínas y polisacáridos. 
La alta polarización de la capa de polímeros influye en la 
penetración hacia el interior celular de moléculas ionizadas 
y, en este sentido, se ven favorecidas las que presentan carga 
positiva, como la estreptomicina.
La pared celular de los microorganismos gramnegativos es 
mucho más compleja. Desde la membrana plasmática y hacia 
el exterior está compuesta de:
•	 Un	espacio periplasmático, que contiene enzimas y otros 
componentes.
•	 Una	capa de peptidoglucano de 2 nm de espesor, que 
constituye el 5% de la masa de la pared celular, y 
que se encuentra unida con frecuencia a moléculas 
de lipoproteínas que se proyectan hacia el exterior.
•	 Una	membrana externa consistente en una bicapa 
lipídica, parecida en cierta forma a la membrana 
plasmática, que contiene moléculas proteicas y 
(en su cara interna) lipoproteínas que se unen al 
peptidoglucano. Otras proteínas forman canales 
transmembrana denominados porinas, que contienen 
agua y a través de los cuales se pueden mover 
libremente los antibióticos hidrófilos.
•	 Polisacáridos complejos, que son componentes importantes 
de la superficie externa. Estos difieren según la cepa 
bacteriana de que se trate y son los que determinan 
su antigenicidad. Son también la fuente de endotoxina, 
que, cuando se libera in vivo, desencadena diversos 
fenómenos inflamatorios al activar el complemento y 
varias citocinas, y da lugar a fiebre, etc. (v. capítulo 6).
La dificultad para atravesar esta compleja capa externa es 
probablemente la razón por la que algunos antibióticos son 
menos activos frente a los microorganismos gramnegativos que 
frente a los grampositivos. También es una de las razones de 
la extraordinaria resistencia a los antibióticos que caracteriza a 
Pseudomonas aeruginosa, un patógeno capaz de provocar infec-
ciones letales en pacientes neutropénicos, así como en heridos 
y quemados. Los lipopolisacáridos de la pared bacteriana son 
también una eficaz barrera frente a la penetración de algunos 
antibióticos, como la bencilpenicilina, la meticilina, los macró-
lidos, la rifampicina, el ácido fusídico y la vancomicina.
Para estudiar la farmacología de los diferentes fármacos 
antibacterianos conviene dividirlos en varios grupos según 
su mecanismo de acción.
AGENTES ANTIBACTERIANOS 
QUE INTERFIEREN EN LA SÍNTESIS 
O ACCIÓN DEL FOLATO
SULFAMIDAS
En 1930, antes de la introducción de la penicilina, Domagk 
realizó un trascendental descubrimiento al demostrar que un 
fármaco podía suprimir una infección bacteriana. El fármaco 
en cuestión era el prontosil,2 un colorante que resultó ser un 
profármaco, inactivo in vitro y que se tenía que metabolizar in 
vivo para dar el producto activo, la sulfanilamida (fig. 51.1). 
Desde entonces se han desarrollado muchas sulfamidas, pero 
1En sentido estricto, el término «antibiótico» solo es aplicable a los agentes 
antibacterianos producidos por un organismo para matar a otro (p. ej., la 
penicilina), y no a compuestos sintéticos como las sulfamidas. De todas 
formas, en la práctica, este matiz no se suele tener en cuenta, ya que existen 
muchos fármacos antibacterianos «semisintéticos» (p. ej., flucloxacilina).
2Domagk creyó erróneamente que las propiedades colorantes de los 
azocompuestos como el prontosil eran las causantes de su actividad 
antibacteriana. Utilizó el prontosil (un colorante rojo) para tratar a su joven 
hija que padecía una grave infección estreptocócica. La niña sobrevivió, 
pero su piel quedó teñida de color rojo durante el resto de su vida.
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su importancia ha ido en declive debido a los crecientes pro-
blemas de resistencia. Las únicas sulfamidas que se siguen 
utilizando como antibacterianos sistémicos son el sulfameto-
xazol (generalmente en forma de cotrimoxazol, una asociación 
con trimetoprim), la sulfasalacina (que se absorbe mal en el 
tracto gastrointestinal y se utiliza en el tratamiento de la colitis 
ulcerosa y la enfermedad de Crohn; v. capítulos 26 y 30). La 
sulfadiacina argéntica se utiliza por vía tópica, por ejemplo, en 
el tratamiento de quemaduras infectadas. Hay otras sulfami-
das que se utilizan clínicamente de forma muy distinta (p. ej., 
el antiagregante prasugrel, capítulo 24, y la acetazolamida, 
un inhibidor de la anhidrasa carbónica, capítulo 29), pero que 
comparten con las anteriores algunos de sus efectos adversos.
Mecanismo de acción
La sulfanilamida es estructuralmente similar al ácido p-ami-
nobenzoico (PABA; v. fig. 51.1), un precursor esencial en 
la síntesis del ácido fólico que las bacterias requieren para 
Tabla 51.1 Algunas bacterias patógenas con importancia clínica
Género Morfología Especie Enfermedad
Gramnegativas
Bordetella Cocos B. pertussis Tos ferina
Brucella Bacilos curvados B. abortus Brucelosis (en ganado y seres humanos)
Campylobacter Bacilos espirales C. jejuni Intoxicación alimentaria
Escherichia Bacilos E. coli Sepsis, infecciones de heridas, IVU
Haemophilus Bacilos H. influenzae Infección aguda de las vías respiratorias, meningitis
Helicobacter Bacilos móviles H. pylori Úlcera péptica, cáncer de estómago
Klebsiella Bacilos capsulados K. pneumoniae Neumonía, sepsis
Legionella Bacilos flagelados L. pneumophila Legionelosis
Neisseria Diplococos N. gonorrhoeae Gonorrea
Pseudomonas Bacilos flagelados P. aeruginosa Sepsis, infeccionesrespiratorias, IVU
Rickettsia Cocos o cadenas Varias especies Infecciones transmitidas por garrapatas e insectos
Salmonella Bacilos móviles S. typhimurium Intoxicación alimentaria
Shigella Bacilos S. dysenteriae Disentería bacteriana
Yersinia Bacilos Y. pestis Peste bubónica
Vibrio Bacilos flagelados V. cholerae Cólera
Grampositivas
Bacillus Bacilos, cadenas B. anthracis Carbunco
Clostridium Bacilos C. tetani Tétanos
Corynebacterium Bacilos C. diphtheriae Difteria
Mycobacterium Bacilos M. tuberculosis Tuberculosis
M. leprae Lepra
Staphylococcus Cocos, acúmulos S. aureus Infecciones de heridas, forúnculos, sepsis
Streptococcus Diplococos S. pneumoniae Neumonía, meningitis
Cocos, cadenas S. pyogenes Escarlatina, fiebre reumática, celulitis
Otras
Chlamydia Gram «indeterminado» C. trachomatis Enfermedad ocular, infertilidad
Treponema Bacilos espirales flagelados T. pallidum Sífilis
IVU, infección de las vías urinarias.
Aplicaciones clínicas 
de las sulfamidas
•	Asociadas	a	trimetoprim (cotrimoxazol) en el 
tratamiento de las infecciones por Pneumocystis carinii 
(ahora denominado P. jirovecii),	de	la	toxoplasmosis	y	
de la nocardiosis.
•	Asociadas	a	pirimetamina en el tratamiento del 
paludismo	resistente	a	los	fármacos	tradicionales	
(v. tabla 54-1)	y	de	la	toxoplasmosis.
•	En	la	enfermedad	inflamatoria	intestinal	se	utiliza	
la sulfasalacina (combinación de sulfapiridina y 
aminosalicilato; v. capítulo 30).
•	Para	quemaduras	infectadas	(sulfadiacina argéntica 
por vía tópica).
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
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Tabla 51.2 Perspectiva general de los fármacos antibacterianos y de sus mecanismos de acción
Familia Ejemplos
Principales 
microorganismos sensibles Mecanismo de acción
Sulfamidas Sulfadiacina, sulfametoxazol, 
(trimetoprim)
T. gondii, P. jirovecii Síntesis del folato bacteriano
β-lactámicos pENICILINAS
Bencilpenicilina, fenoximetilpenicilina
Sobre todo grampositivos; 
también algún gramnegativo
Síntesis del peptidoglucano de 
la pared celular
Penicilinas resistentes a la penicilinasa
Flucloxacilina, temocilina
Utilizadas para infecciones 
estafilocócicas
Penicilinas de amplio espectro
Amoxicilina, ampicilina
Muchas especies grampositivas 
y gramnegativas
Penicilinas antipseudomonas
Piperacilina, ticarcilina
Determinadas especies de 
gramnegativos, especialmente 
P. aeruginosa
MECILINAM y DERIvADOS
Pivmecilinam
Principalmente gramnegativos
CEfALOSpORINAS
Cefaclor, cefadroxilo, cefalexina, 
cefixima, cefotaxima, cefpodoxima, 
cefradina, ceftarolina, ceftacidima, 
ceftriaxona, cefuroxima
Amplio espectro de actividad 
frente a grampositivos y 
gramnegativos
CARbApENÉMICOS
Ertapenem, imipenem, meropenem, 
doripenem
Numerosos grampositivos y 
gramnegativos
MONObACTáMICOS
Aztreonam
Bacilos gramnegativos
Glucopéptidos Vancomicina, teicoplanina, daptomicina Microorganismos grampositivos
Polimixinas Colistimetato, polimixina B Microorganismos 
gramnegativos
Estructura de la membrana 
celular externa de las bacterias
Tetraciclinas Demeclociclina, doxiciclina, limeciclina, 
minociclina, oxitetraciclina, tetraciclina, 
tigeciclina
Numerosos grampositivos y 
gramnegativos
Síntesis de proteínas 
bacterianas (inhibición de 
múltiples mecanismos, como la 
iniciación, la transpeptidación y 
la translocación; v. texto)Aminoglucósidos Amikacina, gentamicina, neomicina, 
tobramicina
Muchos gramnegativos, 
algunos grampositivos
Macrólidos Azitromicina, claritromicina, eritromicina, 
espiramicina, telitromicina
Parecidos a los de la penicilina
Oxazolidinonas Linezolid Grampositivos
Lincosamidas Clindamicina Grampositivos
Anfenicoles Cloranfenicol Grampositivos y gramnegativos
Estreptograminas Quinupristina, dalfopristina Grampositivos
Antimicobacterianos Capreomicina, clofacimina, cicloserina, 
dapsona, etambutol, isoniacida, 
piracinamida, rifabutina, rifampicina
La mayoría utilizados 
exclusivamente para 
infecciones por micobacterias
Diversos mecanismos (v. texto)
Quinolonas Ciprofloxacino, levofloxacino, 
moxifloxacino, ácido nalidíxico, 
norfloxacino, ofloxacino
Grampositivos y gramnegativos Síntesis del ADN bacteriano
Varios Ácido fusídico Grampositivos Síntesis de proteínas 
bacterianas
Nitrofurantoína IVU por gramnegativos Daño del ADN bacteriano
Metenamina IVU por gramnegativos Profármaco de formaldehído
No se muestran asociaciones de fármacos (p. ej., cofluampicil, flucloxacilina con ampicilina).
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sintetizar ADN y ARN (v. capítulo 50). Las sulfamidas com-
piten con el PABA por la enzima dihidropteroato sintetasa, de 
modo que sus efectos se pueden contrarrestar mediante el 
aporte de cantidades adicionales de PABA. Esta es la razón por 
la que algunos anestésicos locales que son ésteres del PABA 
(como la procaína; v. capítulo 43) pueden antagonizar el efecto 
antibacteriano de estos fármacos.
▾ Aunque no siempre tiene importancia clínica, existe una regla general 
según la cual los antibióticos que interfieren en la síntesis de la pared 
bacteriana (p. ej., penicilinas; v. tabla 51.2) o inhiben enzimas esenciales 
(como las quinolonas) suelen matar a las bacterias (es decir, son bacte-
ricidas). Aquellos que inhiben la síntesis de proteínas, como las tetraci-
clinas, tienden a ser bacteriostáticos, es decir, impiden el crecimiento y la 
replicación. Las sulfamidas pertenecen a este segundo grupo.
La acción de las sulfamidas se anula en presencia de pus o de productos 
de degradación tisular, ya que estos contienen timidina y purinas, que 
las bacterias emplean para superar la necesidad de ácido fólico. La 
resistencia es frecuente, está mediada por plásmidos (v. capítulo 50) y se 
debe a la síntesis de una enzima bacteriana insensible a estos fármacos.
Aspectos farmacocinéticos
La mayoría de las sulfamidas se administran por vía oral y, 
con la excepción de la sulfasalacina, se absorben bien y se dis-
tribuyen ampliamente por el organismo. Cuando se adminis-
tran por vía tópica, existe riesgo de sensibilización o de la 
aparición de reacciones alérgicas.
Los fármacos penetran en los exudados inflamatorios y 
atraviesan tanto la barrera placentaria como la hematoencefá-
lica. Se metabolizan principalmente en el hígado y el principal 
producto es un derivado acetilado que carece de actividad 
antibacteriana.
Efectos adversos
Entre los efectos adversos más importantes que hacen precisa 
la suspensión del tratamiento se encuentran la hepatitis, las 
reacciones de hipersensibilidad (exantemas como el síndrome 
de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica, fiebre, 
reacciones anafilácticas; v. capítulo 57), la depresión de la 
médula ósea y la insuficiencia renal aguda debida a nefritis 
intersticial o cristaluria. Este último efecto se debe a la preci-
pitación de metabolitos acetilados en la orina (capítulo 29). 
Puede producirse cianosis debida a la presencia de metahe-
moglobina, pero no es tan alarmante como parece. Entre los 
efectos adversos leves y moderados se encuentran las náuseas 
y los vómitos, las cefaleas y la depresión mental.
TRIMETOPRIM
Mecanismo de acción
El trimetoprim presenta similitud química con el fármaco 
antipalúdico pirimetamina (capítulo 54), y ambos son anta-
gonistas del folato. Es parecido estructuralmente a la porción 
pteridina del folato (v. fig. 51.1), y este parecido es suficiente 
como para poder «engañar» a la dihidrofolato reductasa bacte-
riana, que es mucho más sensible al trimetoprim que la enzima 
equivalente de origen humano.
El trimetoprim también es bacteriostática y presenta activi-
dad frente a la mayoría de las bacterias patógenas más comu-
nes, así como frente a protozoos; se utiliza en el tratamiento 
de diversas infecciones urinarias, pulmonares y de otros 
tipos. Algunas veces se administra en forma de cotrimoxazol, 
asociado a sulfametoxazol (v. fig. 51.1). Como las sulfamidas 
inhiben un paso distinto dela misma vía metabólica bacteria-
na, pueden potenciar la acción del trimetoprim (fig. 51.2). En 
el Reino Unido, el cotrimoxazol se suele utilizar solamente 
en el tratamiento de las neumonías por Pneumocystis carinii 
(conocido ahora como P. jirovecii; una infección fúngica), de 
la toxoplasmosis (una infección por protozoos) y de la nocar-
diosis (una infección bacteriana).
Aspectos farmacocinéticos
El trimetoprim se absorbe bien por vía oral y se distribuye 
ampliamente por todos los tejidos y líquidos corporales. Alcan-
za concentraciones elevadas en los pulmones y los riñones, y 
bastante altas en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Cuando 
se administra conjuntamente con sulfametoxazol, cada 24 h se 
excreta aproximadamente la mitad de la dosis de cada uno 
Fig. 51.1 Estructuras de dos sulfamidas típicas y del 
trimetoprim. Las estructuras ilustran la similitud entre las sulfamidas y 
la	porción	del	ácido	fólico	correspondiente	al	ácido	p-aminobenzoico 
(cuadros	de	color	naranja),	así	como	la	posible	relación	entre	los	
fármacos	antifolato	y	la	porción	de	pteridina	(color	naranja).	El	
cotrimoxazol	es	una	asociación	de	sulfametoxazol	y	trimetoprim.
Fig. 51.2 Acción de las sulfamidas y del trimetoprim sobre 
la síntesis de folato en bacterias. Véanse en el capítulo 25 
más	detalles	acerca	de	la	síntesis	de	tetrahidrofolato,	así	como	la	
comparación	entre	fármacos	antifolato	en	la	tabla 50.1.	PABA,	ácido	
p-aminobenzoico.
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
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de los fármacos. Como el trimetoprim es una base débil, su 
excreción renal aumenta al disminuir el pH urinario.
Efectos adversos
La administración de trimetoprim durante períodos prolon-
gados puede dar lugar a déficit de folato, con la consiguiente 
anemia megaloblástica (v. capítulo 25). Otros efectos adversos 
son las náuseas, los vómitos, los trastornos hematológicos y 
los exantemas.
ANTIBIÓTICOS b-LACTÁMICOS
PENICILINAS
Las notables propiedades antibacterianas de la penicilina 
administrada por vía sistémica a seres humanos quedaron 
claramente demostradas en 1941.3 Se administró una pequeña 
cantidad de penicilina, que había sido extraída laboriosamente 
a partir de cultivos primarios en los laboratorios del Dunn 
School of Pathology de Oxford, a un policía en estado de 
extrema gravedad que padecía sepsis y abscesos múltiples. 
Aunque se disponía de sulfamidas, no habrían tenido efecto 
en presencia de pus. Se inyectó la penicilina por vía intrave-
nosa cada 3 h y se fue recogiendo toda la orina del paciente, a 
partir de la cual se extraía diariamente la penicilina excretada 
para poder reutilizarla. Cinco días después, el estado del 
paciente había mejorado extraordinariamente y era obvio 
que los abscesos estaban en fase de resolución. Además, no 
se había detectado ningún efecto tóxico debido a la adminis-
tración del fármaco. Desgraciadamente, cuando se terminó la 
penicilina de que se disponía, su estado fue empeorando y 
1 mes después falleció.
Las penicilinas, muchas veces asociadas a otros fármacos, 
siguen siendo piedras angulares de la quimioterapia anti-
bacteriana, pero pueden ser destruidas por las amidasas y las 
b-lactamasas bacterianas (penicilinasas; fig. 51.3). Este es uno de 
los principales tipos de resistencia a los antibióticos.
Mecanismos de acción
Todos los antibióticos b-lactámicos interfieren en la síntesis del 
peptidoglucano de la pared celular bacteriana (v. capítulo 50, 
fig. 50.3). Mediante su unión a las proteínas fijadoras de penicilina 
de las bacterias (de las que existen siete o más tipos en diferen-
tes microorganismos), inhiben la transpeptidasa que cataliza 
la formación de enlaces cruzados entre las cadenas peptídicas 
unidas al esqueleto de peptidoglucano.
La actividad bactericida final se debe a la inactivación de un 
inhibidor de las enzimas autolíticas de la pared bacteriana, lo 
que conduce a la lisis celular. Algunos microorganismos, deno-
minados «tolerantes», tienen enzimas autolíticas defectuosas, 
por lo que en estos casos no se produce la lisis en presencia 
del fármaco. La resistencia a la penicilina puede deberse a 
múltiples causas, y se estudia con detalle en el capítulo 50.
Tipos y actividad antimicrobiana de las penicilinas
Las primeras penicilinas que se conocieron fueron la bencilpe-
nicilina (penicilina G) y sus análogos, la fenoximetilpenicili-
na (penicilina V) entre ellos, todos de origen natural. La ben-
cilpenicilina presenta actividad frente a un amplio espectro de 
microorganismos y es el fármaco de elección en el tratamiento 
de muchas infecciones (v. cuadro clínico, anteriormente). Sus 
principales inconvenientes son su escasa absorción en el tubo 
digestivo (por lo que debe ser inyectada) y su sensibilidad 
frente a las b-lactamasas bacterianas.
Las penicilinas semisintéticas poseen diferentes cadenas 
laterales unidas al núcleo de la penicilina (en R1 de la figu-
ra 51.3), y entre ellas se encuentran las penicilinas resistentes a 
Agentes antimicrobianos 
que interfieren en la síntesis 
o acciones del folato
•	Las	sulfamidas	son	bacteriostáticas;	actúan	
interfiriendo	en	la	síntesis	del	folato	y,	por	tanto,	en	
la de los nucleótidos. Los efectos adversos incluyen 
cristaluria e hipersensibilidad.
•	El	trimetoprim	es	bacteriostático.	Actúa	por	
antagonismo con el folato.
•	El	cotrimoxazol es una mezcla de trimetoprim 
y sulfametoxazol,	que	afecta	a	la	síntesis	de	
nucleótidos en la bacteria en dos puntos de la vía.
•	La	pirimetamina y el proguanilo también presentan 
actividad	antipalúdica	(v.	capítulo 54).
3Aunque Paine, un graduado en el St. Mary’s Hospital al que Fleming 
había proporcionado algo del hongo de la penicilina, ya la había 
utilizado con éxito por vía tópica 10 años antes para tratar a cinco 
pacientes con infecciones oculares.
Aplicaciones clínicas 
de las penicilinas
•	Las	penicilinas	se	administran	por	vía	oral	o,	en	las	
infecciones	más	graves,	por	vía	intravenosa,	muchas	
veces asociadas a otros antibióticos.
•	Se	utilizan	frente	a	microorganismos	sensibles,	y	
muchas veces es conveniente realizar un estudio de 
sensibilidad,	si	esto	es	posible.	Las	infecciones	en	que	
se utilizan son:
– Meningitis bacteriana	(p.	ej.,	las	causadas	por	
Neisseria meningitidis o Streptococcus pneumoniae): 
altas dosis de bencilpenicilina por vía intravenosa.
– Infecciones óseas y articulares	(p.	ej.,	
Staphylococcus aureus): flucloxacilina.
– Infecciones de piel y tejidos blandos	(p.	ej.,	
por Streptococcus pyogenes o S. aureus): 
bencilpenicilina, flucloxacilina; mordeduras de 
animales: amoxicilina con ácido clavulánico.
– Faringitis (por S. pyogenes): fenoximetilpenicilina.
– Otitis media (suelen estar implicados S. pyogenes, 
Haemophilus influenzae): amoxicilina.
– Bronquitis	(son	frecuentes	las	infecciones	mixtas):	
amoxicilina.
– Neumonía: amoxicilina.
– Infecciones de vías urinarias	(p.	ej.,	por	Escherichia 
coli): amoxicilina.
– Gonorrea: amoxicilina (con probenecid).
– Sífilis: bencilpenicilina procaína.
– Endocarditis	(p.	ej.,	por	Streptococcus viridans 
o Enterococcus faecalis): altas dosis de 
bencilpenicilina	por	vía	intravenosa,	a	veces	
combinada con un aminoglucósido.
– Infecciones graves por Pseudomonas aeruginosa: 
ticarcilina, piperacilina.
Esta	lista	no	es	exhaustiva.	A	veces,	cuando	se	
sospecha	que	el	microorganismo	responsable	de	la	
infección	puede	ser	sensible	a	las	penicilinas,	se	inicia	
empíricamente	el	tratamiento	con	uno	de	estos	fármacos	
mientras	se	espera	a	que	el	laboratorio	identifique	
el microorganismo y determine su sensibilidad a los 
antibióticos.
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b-lactamasas (p. ej., meticilina,4 flucloxacilina y temocilina) y 
las penicilinas de amplio espectro (p. ej., ampicilina y amoxici-
lina). La utilización de penicilinas de espectro ampliado (p. ej., 
ticarcilina y piperacilina) con actividad frente a Pseudomonas 
aeruginosaha permitido soslayar parcialmente los problemas 
que plantean las graves infecciones que causa este microor-
ganismo. La amoxicilina y la ticarcilina se administran algu-
nas veces asociadas a ácido clavulánico, un inhibidor de las 
b-lactamasas. El pivmecilinam es un profármaco del mecili-
nam, que también presenta un amplio espectro de actividad.
Aspectos farmacocinéticos
La absorción oral de las penicilinas es variable, y depende 
de su estabilidad en un medio ácido y de su adsorción a los 
alimentos en el intestino. Las penicilinas también se pueden 
administrar por vía intravenosa. Además, hay disponibles 
formulaciones para la administración intramuscular, entre las 
que se encuentran algunas de liberación prolongada, como la 
bencilpenicilina benzatina, que es útil en el tratamiento de 
la sífilis debido a la extrema lentitud con que se reproduce 
Treponema pallidum. La administración intratecal de penicilina 
se utilizó antiguamente en el tratamiento de la meningitis, 
pero esta indicación ha caído en desuso debido a que puede 
provocar convulsiones.5
Las penicilinas se distribuyen ampliamente en los líquidos 
corporales, penetrando en las articulaciones; en la cavidad 
pleural y en la pericárdica; en la bilis, la saliva y la leche, y 
atraviesan la placenta. Al no ser liposolubles, no penetran en 
las células de los mamíferos, y solamente atraviesan la barrera 
hematoencefálica si las meninges se encuentran inflamadas, en 
cuyo caso pueden alcanzar concentraciones terapéuticas en el 
líquido cefalorraquídeo.
La eliminación de la mayor parte de las penicilinas es rápida 
y principalmente renal, el 90% mediante secreción tubular. La 
semivida plasmática relativamente corta de la bencilpenicili-
na plantea un problema para su utilización clínica, aunque, 
como la penicilina actúa impidiendo la síntesis de la pared 
celular en las células en proceso de división, es posible que 
la exposición intermitente al fármaco sea más eficaz que una 
exposición continua.
Efectos adversos
Las penicilinas provocan pocos efectos tóxicos directos (con 
la excepción de las convulsiones que origina su adminis-
tración intratecal). Los efectos adversos principales son las 
reacciones de hipersensibilidad debidas a los productos de 
degradación de la penicilina, que se combinan con proteínas 
del huésped y adquieren propiedades antigénicas. La fiebre 
y los exantemas cutáneos son frecuentes; más raramente se 
produce una forma retardada de enfermedad del suero. Una 
complicación mucho más grave es el choque anafiláctico 
agudo, que, aunque es poco frecuente, puede resultar fatal. 
Las penicilinas administradas por vía oral, especialmente las 
de amplio espectro, alteran la flora bacteriana gastrointes-
tinal. Esto puede conllevar molestias intestinales y, en algunos 
casos, sobreinfección por otros microorganismos resistentes a 
penicilinas, que pueden originar problemas como la colitis seu-
domembranosa (debida a Clostridium difficile; v. más adelante).
CEFALOSPORINAS Y CEFAMICINAS
Las cefalosporinas y las cefamicinas son antibióticos b-lactámi-
cos que se obtuvieron por primera vez a partir de hongos. Todas 
ellas comparten su mecanismo de acción con las penicilinas.
Fig. 51.3 Estructuras básicas de cuatro 
grupos de antibióticos b-lactámicos y del 
ácido clavulánico. En las estructuras se 
aprecia el anillo b-lactámico	(marcado	con	
una	B)	y	los	sitios	de	acción	de	las	enzimas	
bacterianas	que	inactivan	estos	antibióticos	
(A,	anillo	de	tiazolidina).	En	R1,	R2 y R3 se 
añaden diversos sustituyentes para conseguir 
derivados con diferentes propiedades. 
En	los	antibióticos	carbapenémicos,	la	
configuración	estereoquímica	de	la	parte	
del anillo b-lactámico	que	se	muestra	
sombreada en color naranja es diferente a 
la parte correspondiente de las moléculas 
de penicilinas y cefalosporinas; este es 
probablemente el motivo de la resistencia 
de los antibióticos carbapenémicos a 
las b-lactamasas.	Se	cree	que	el	anillo	
b-lactámico	del	ácido	clavulánico	se	une	
fuertemente a la b-lactamasa,	con	lo	que	
protege a los otros b-lactámicos	de	la	acción	
de la enzima.
4La meticilina fue la primera penicilina resistente a b-lactamasas. En 
la actualidad no se utiliza clínicamente, ya que su administración se 
ha asociado a nefritis intersticial, pero aún se hace alusión a ella en el 
acrónimo «SARM» (Staphylococcus aureus resistente a meticilina).
5De hecho, la inducción de convulsiones mediante la aplicación tópica de 
penicilinas sobre la corteza cerebral de animales de experimentación se 
utiliza como modelo de epilepsia (v. capítulo 45).
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
632
Se han obtenido cefalosporinas semisintéticas de amplio 
espectro mediante la inserción en el núcleo de la cefalospori-
na C de diversas cadenas laterales en posiciones R1 y/o R2 
(v. fig. 51.3). Estos fármacos son hidrosolubles y relativamente 
estables en un medio ácido. Su sensibilidad a las b-lactamasas 
es variable. En la actualidad se dispone de gran cantidad de 
cefalosporinas y cefamicinas para uso clínico (v. lista en la 
tabla 51.2). La resistencia a este grupo de fármacos ha ido en 
aumento debido a la propagación de nuevas b-lactamasas 
plasmídicas o cromosómicas. Estas últimas se encuentran 
presentes prácticamente en todas las bacterias gramnegativas 
e hidrolizan las cefalosporinas con más eficacia que las penici-
linas. En algunos microorganismos, una única mutación puede 
dar lugar a la producción constitutiva de grandes cantidades 
de esta enzima. La resistencia se puede deber también a una 
menor penetración del fármaco debido a alteraciones de las 
proteínas de la membrana externa o a mutaciones de las pro-
teínas en sus sitios de unión de cefalosporinas.
Aspectos farmacocinéticos
Algunas cefalosporinas se pueden utilizar por vía oral, pero la 
mayoría se administran por vía parenteral, intramuscular (que 
puede resultar dolorosa) o intravenosa. Una vez absorbidas, 
se distribuyen ampliamente en el organismo, y algunas, como 
la cefotaxima, la cefuroxima y la ceftriaxona, atraviesan la 
barrera hematoencefálica. La excreción se produce funda-
mentalmente por vía renal, sobre todo por secreción tubular, 
aunque el 40% de la ceftriaxona se elimina por vía biliar.
Efectos adversos
Pueden aparecer reacciones de hipersensibilidad, muy pareci-
das a las que producen las penicilinas, y es posible que tengan 
con estas últimas un cierto grado de sensibilidad cruzada; apro-
ximadamente un 10% de las personas con hipersensibilidad a 
las penicilinas presentan reacciones alérgicas tras la administra-
ción de cefalosporinas. Se han descrito casos de nefrotoxicidad 
(especialmente con la cefradina), así como de intolerancia al 
alcohol inducida por fármacos. La diarrea es frecuente y puede 
estar causada por C. difficile.
OTROS ANTIBIÓTICOS b-LACTÁMICOS
Los antibióticos carbapenémicos y los monobactámicos 
(v. fig. 51.3) se desarrollaron para combatir los microorganis-
mos gramnegativos productores de b-lactamasa y resistentes 
a las penicilinas.
CARBAPENÉMICOS
El mecanismo de acción del imipenem, uno de los antibióticos 
carbapenémicos, es igual al de los demás antibióticos b-lactá-
micos (v. fig. 51.3). Presenta un amplio espectro de actividad 
antimicrobiana, y es eficaz en el tratamiento de infecciones 
producidas por muchos microorganismos grampositivos y 
gramnegativos, tanto aerobios como anaerobios. Sin embargo, 
muchos de los estafilococos «resistentes a meticilina» son 
menos sensibles, y durante el tratamiento con ellos también 
han aparecido cepas resistentes de P. aeruginosa. La resistencia 
al imipenem era baja, pero en la actualidad va en aumen-
to debido a que algunos microorganismos han adquirido 
genes cromosómicos que codifican b-lactamasas capaces de 
hidrolizarlo. Se suele administrar asociado a cilastatina, que 
impide su inactivación por enzimas renales. El meropenem es 
parecido, pero no es metabolizado en el riñón. El ertapenem 
presenta un amplioespectro antibacteriano, pero su uso solo 
está autorizado para unas pocas indicaciones concretas. La 
mayoría de los carbapenémicos no son activos por vía oral, y 
solo se recurre a ellos en circunstancias especiales.
Los efectos adversos son parecidos a los de otros b-lactámicos, 
y los más frecuentes son las náuseas y los vómitos. Cuando las 
concentraciones plasmáticas son elevadas, se puede producir 
neurotoxicidad.
MONOBACTÁMICOS
El principal antibiótico monobactámico es el aztreonam 
(v. fig. 51.3), que es resistente a la mayoría de las b-lactamasas. Se 
administra por vía parenteral y posee una semivida plasmática 
de 2 h. El espectro de actividad del aztreonam es muy peculiar, y 
es eficaz solamente frente a bacilos aerobios gramnegativos, como 
Pseudomonas spp., Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae. No 
es activo frente a microorganismos grampositivos ni anaerobios.
Sus efectos adversos son parecidos a los de otros antibióticos 
b-lactámicos, pero es un fármaco que no suele presentar reacti-
vidad inmunitaria cruzada con las penicilinas y sus productos, 
por lo que habitualmente no provoca reacciones alérgicas en 
individuos sensibles a estas últimas.
GLUCOPÉPTIDOS
La vancomicina es un antibiótico del grupo de los glucopépti-
dos, al igual que la teicoplanina, que es parecida, pero de efecto 
más duradero. La vancomicina inhibe la síntesis de la pared 
bacteriana (v. capítulo 50, fig. 50.3). Es eficaz principalmente 
frente a bacterias grampositivas. La vancomicina no se absorbe 
en el tracto gastrointestinal, y se utiliza por vía oral exclusiva-
mente en el tratamiento de las infecciones gastrointestinales por 
C. difficile. Para uso sistémico se administra por vía intravenosa 
y presenta una semivida plasmática de alrededor de 8 h.
Las aplicaciones clínicas más importantes de la vancomicina 
son el tratamiento de los SARM (suele ser el último recurso 
frente a este tipo de infecciones) y el de algunas otras infecciones 
graves. También es útil para tratar a pacientes alérgicos a peni-
cilinas y cefalosporinas con infecciones estafilocócicas graves.
Entre sus efectos adversos se encuentran la fiebre, los exan-
temas y la flebitis en el punto de inyección. También puede 
producir ototoxicidad y nefrotoxicidad, y en algunas ocasiones 
reacciones de hipersensibilidad.
La daptomicina es un nuevo antibacteriano lipopeptídico 
con un espectro de acción parecido al de la vancomicina. Se 
suele utilizar asociado a otros fármacos en el tratamiento de 
las infecciones por SARM.
AGENTES ANTIBACTERIANOS 
QUE ACTÚAN SOBRE LA SÍNTESIS 
DE PROTEÍNAS BACTERIANAS
TETRACICLINAS
Las tetraciclinas son antibióticos de amplio espectro. Entre ellas 
se encuentran la tetraciclina, la oxitetraciclina, la demeclocicli-
na, la limeciclina, la doxiciclina, la minociclina y la tigeciclina.
Aplicaciones clínicas 
de las cefalosporinas
Las cefalosporinas se utilizan para tratar las infecciones 
causadas	por	microorganismos	sensibles.	Al	igual	que	
ocurre	con	otros	antibióticos,	los	patrones	de	sensibilidad	
varían	geográficamente,	y	los	tratamientos	se	suelen	
iniciar	de	forma	empírica.	Se	pueden	tratar	muchos	tipos	
de	infecciones,	entre	las	que	se	encuentran:
•	Sepsis	(p.	ej.,	cefuroxima, cefotaxima).
•	Neumonía por microorganismos sensibles.
•	Meningitis	(p.	ej.,	ceftriaxona, cefotaxima).
•	 Infecciones de las vías biliares.
•	 Infecciones de las vías urinarias (especialmente durante 
el	embarazo	o	en	pacientes	que	no	responden	a	otros	
fármacos).
•	Sinusitis	(p.	ej.,	cefadroxilo).
51ANTIBACTERIANOS
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Mecanismo de acción
Una vez que penetran en los microorganismos sensibles 
mediante sistemas de transporte activo, las tetraciclinas inhi-
ben la síntesis de proteínas (v. capítulo 50, fig. 50.4). Se las 
considera bacteriostáticas, no bactericidas.
Espectro antimicrobiano
El espectro de actividad antimicrobiana de las tetraciclinas 
es muy amplio, e incluye bacterias grampositivas y gram-
negativas, Mycoplasma spp., Rickettsia spp., Chlamydia spp., 
espiroquetas y algunos protozoos (p. ej., amebas). La minoci-
clina es activa también frente a N. meningitidis y se ha utilizado 
para erradicar este microorganismo de las vías nasofaríngeas 
de individuos portadores. Desgraciadamente, la aparición 
de resistencias frente a estos fármacos ha mermado su utilidad. 
La resistencia se propaga fundamentalmente mediante plás-
midos y, como los genes que confieren resistencia a las tetraci-
clinas están estrechamente relacionados con los responsables 
de la resistencia a otros antibióticos, pueden aparecer microor-
ganismos resistentes simultáneamente a muchos fármacos.
Aspectos farmacocinéticos
Las tetraciclinas se suelen administrar por vía oral, aunque 
también pueden ser utilizadas por vía parenteral. La minoci-
clina y la doxiciclina presentan una buena absorción oral. 
Antibióticos b-lactámicos
Son	bactericidas,	porque	inhiben	la	síntesis	del	
peptidoglucano.
Penicilinas
•	Antibióticos	de	primera	elección	para	muchas	infecciones.
•	Bencilpenicilina:
– Administrada por vía parenteral tiene una semivida corta 
y es destruida por las b-lactamasas.
–	Espectro:	cocos	grampositivos	y	gramnegativos,	así	
como algunas bacterias gramnegativas.
– En la actualidad muchos estafilococos son resistentes.
•	Penicilinas	resistentes	a	b-lactamasas	(p.	ej.,	
flucloxacilina).
– Administración oral.
– Espectro: el mismo de la bencilpenicilina.
– En la actualidad muchos estafilococos son resistentes.
•	Penicilinas	de	amplio	espectro	(p.	ej.,	amoxicilina):
– Administración oral; son destruidas por las b-lactamasas.
– Espectro: como el de la bencilpenicilina	(aunque	
menos potentes); también son activas frente a bacterias 
gramnegativas.
•	Penicilinas	de	espectro	ampliado	(p.	ej.,	ticarcilina):
– Administración oral; sensibles a las b-lactamasas.
– Espectro: como el de las penicilinas de amplio espectro; 
son también activas frente a pseudomonas spp.
•	Efectos	adversos	de	las	penicilinas:	principalmente	
hipersensibilidad.
•	La	asociación	de	ácido clavulánico con amoxicilina 
o con ticarcilina es activa frente a muchos 
microorganismos productores de b-lactamasas.
Cefalosporinas y cefamicinas
•	Antibióticos	de	segunda	elección	para	muchas	
infecciones.
•	Las	administradas	por	vía	oral	(p.	ej.,	cefaclor) se utilizan 
para tratar infecciones urinarias.
•	Administración	parenteral	(p.	ej.,	cefuroxima,	que	es	
activa frente a S. aureus, H. influenzae y enterobacterias).
•	Efectos	adversos:	principalmente	hipersensibilidad.
Antibióticos carbapenémicos
•	El	imipenem es un antibiótico de amplio espectro.
•	El	imipenem	se	utiliza	asociado	a	la	cilastatina,	que	evita	
que	se	metabolice	en	los	riñones.
Antibióticos monobactámicos
•	Aztreonam: activo solamente frente a bacterias 
aerobias gramnegativas y resistente a la mayoría de las 
b-lactamasas.
Otros fármacos antibacterianos 
que impiden la síntesis de la pared 
o de la membrana celular
•	Glucopéptidos	(p.	ej.,	vancomicina). La vancomicina 
es	bactericida	y	actúa	inhibiendo	la	síntesis	de	la	
pared	celular.	Se	administra	por	vía	intravenosa	en	el	
tratamiento de infecciones debidas a estafilococos 
multirresistentes,	y	por	vía	oral	en	la	colitis	
seudomembranosa. Entre sus efectos adversos se 
encuentran	la	ototoxicidad	y	la	nefrotoxicidad.
•	Polimixinas	(p.	ej.,	colistimetato).	Son	bactericidas	
y	actúan	destruyendo	la	membrana	de	las	células	
bacterianas.	Son	muy	neurotóxicas	y	nefrotóxicas,	por	
lo	que	solamente	se	utilizan	por	vía	tópica.
Aplicaciones clínicas 
de las tetraciclinas
•	Las	tetraciclinas	cayeron	en	desuso	debido	a	la	
propagación	de	resistencias	a	las	mismas,	pero	en	la	
actualidad	están	volviendo	a	ser	utilizadas	(p.	ej.,	en	el	
tratamiento	de	infecciones	respiratorias),	ya	que	dicha	
resistencia ha ido en descenso como consecuencia 
precisamente de su poco uso. La mayoría de los 
miembros del grupo presentan características 
microbiológicasparecidas; la doxiciclina solamente 
requiere	una	dosis	diaria	y	puede	ser	utilizada	en	
pacientes	con	problemas	renales.	Entre	los	usos	que	
se dan a las tetraciclinas (algunas veces asociadas a 
otros antibióticos) se encuentran:
–	 Infecciones	por	rickettsias	y	clamidias,	brucelosis,	
carbunco y enfermedad de Lyme.
–	Como	antimicrobiano	útil	de	segunda	elección,	por	
ejemplo	en	pacientes	con	alergias,	en	el	tratamiento	
de diversas infecciones (v. tabla 51.1),	como	las	
producidas por micoplasmas o la leptospirosis.
–	 Infecciones	del	aparato	respiratorio	(p.	ej.,	
exacerbaciones	de	la	bronquitis	crónica,	neumonía	
comunitaria).
– Acné.
–	Secreción	inadecuada	de	hormona	antidiurética	
(p.	ej.,	debida	a	algunos	tumores	pulmonares	
malignos),	con	la	consiguiente	hiponatremia:	la	
demeclociclina inhibe la acción de esta hormona 
mediante	un	mecanismo	totalmente	distinto	al	que	le	
confiere su actividad antibacteriana (capítulo 33).
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
634
La mayoría de las tetraciclinas restantes se absorben de for-
ma irregular e incompleta, aunque su absorción mejora si se 
toman en ayunas. Como las tetraciclinas forman complejos 
no absorbibles con iones metálicos (calcio, magnesio, hie-
rro, aluminio), su absorción se reduce en presencia de leche, 
algunos antiácidos y suplementos de hierro.
Efectos adversos
Los efectos adversos más comunes son las alteraciones gas-
trointestinales, debidas inicialmente a un efecto irritante direc-
to y, más tarde, a la modificación de la flora intestinal. Puede 
producirse déficit de vitaminas del complejo B, así como sobre-
infecciones. Debido a su capacidad para formar complejos con 
el Ca2+, las tetraciclinas se depositan sobre los huesos y dientes 
en crecimiento, y dan lugar a manchas dentales y, en los casos 
más graves, a hipoplasia dental y deformaciones óseas. Por 
ello, no se deben administrar a niños ni a mujeres durante el 
embarazo o la lactancia. Otro peligro para las mujeres embara-
zadas es la hepatotoxicidad. También se han descrito casos de 
fotosensibilidad (sensibilización a la luz solar), especialmente 
con el uso de demeclociclina. La minociclina puede producir 
alteraciones vestibulares (mareos y náuseas). La adminis-
tración de tetraciclinas en altas dosis puede afectar a la síntesis 
de proteínas de las células del huésped, un efecto antianabólico 
que puede conducir a lesiones renales. Los tratamientos muy 
prolongados pueden provocar trastornos de la médula ósea.
CLORANFENICOL
El cloranfenicol se aisló originalmente a partir de cultivos 
de Streptomyces. Inhibe la síntesis de proteínas bacterianas 
mediante su unión a la unidad ribosómica 50S (v. capítulo 50, 
fig. 50.4).
Espectro antibacteriano
El cloranfenicol presenta un amplio espectro de actividad 
antibacteriana, incluidos microorganismos grampositivos, 
gramnegativos y rickettsias. Es bacteriostático frente a la 
mayoría de los microorganismos, pero bactericida frente a 
H. influenzae. Cuando existe, la resistencia se debe a la producción 
de cloranfenicol acetiltransferasa y es transmitida en plásmidos.
Aspectos farmacocinéticos
Cuando se administra por vía oral, el cloranfenicol se absorbe 
rápida y totalmente, alcanzando su concentración plasmática 
máxima 2 h después. También se puede administrar por vía 
parenteral. El fármaco se distribuye ampliamente por todos 
los tejidos y líquidos corporales, LCR incluido. Su semivida 
es de aproximadamente 2 h. Alrededor de un 10% se excreta 
inalterado en la orina y el resto se inactiva en el hígado.
Efectos adversos
El efecto adverso más importante del cloranfenicol es una 
mielodepresión grave e idiosincrásica, que origina pancitope-
nia (una disminución de la cantidad de todos los elementos 
celulares de la sangre), un efecto que, aunque es raro, puede 
aparecer en algunos individuos incluso tras la administración 
de bajas dosis del fármaco. El cloranfenicol debe ser utiliza-
do con extrema precaución en neonatos, monitorizando la 
concentración plasmática, ya que la inactivación y excreción 
inadecuada del fármaco puede dar lugar al «síndrome del niño 
gris», consistente en vómitos, diarrea, flacidez, hipotermia y 
un color gris ceniza, y que conlleva una mortalidad del 40%. 
Pueden producirse reacciones de hipersensibilidad, así como 
alteraciones gastrointestinales debidas a la alteración de la 
flora microbiana intestinal.
AMINOGLUCÓSIDOS
Los aminoglucósidos constituyen un grupo de antibióticos 
de estructura química compleja que se parecen entre sí por su 
actividad antimicrobiana, características farmacocinéticas y 
toxicidad. Los principales son la gentamicina, la estreptomi-
cina, la amikacina, la tobramicina y la neomicina.
Mecanismo de acción
Los aminoglucósidos inhiben la síntesis de proteínas bacterianas 
(v. capítulo 50). Existen varios posibles sitios de acción. Su pene-
tración a través de la membrana celular de la bacteria depende, 
en parte, de un proceso de transporte activo dependiente a su 
vez de oxígeno y llevado a cabo por un sistema transportador de 
poliaminas (que, casualmente, es bloqueado por el cloranfeni-
col); por ello, apenas tienen actividad frente a microorganismos 
anaerobios. El efecto de los aminoglucósidos es bactericida y se 
ve reforzado por la administración conjunta de fármacos que 
interfieren en la síntesis de la pared celular (p. ej., penicilinas).
Resistencia
La resistencia a los aminoglucósidos se está convirtiendo en 
un problema. Se debe a varios mecanismos diferentes, y el 
más importante es su inactivación por enzimas bacterianas, 
de las que se conocen nueve o más. La amikacina se diseñó 
intentando que fuese un mal sustrato para estas enzimas, pero 
hay algunos organismos que también pueden inactivarla. La 
resistencia debida a la imposibilidad de penetrar en la bacteria 
se puede contrarrestar administrando simultáneamente peni-
cilina y/o vancomicina, si bien esto supone un aumento del 
riesgo de que aparezcan efectos adversos graves.
Espectro antibacteriano
Los aminoglucósidos son eficaces frente a muchos microor-
ganismos aerobios gramnegativos y algunos grampositivos. 
Se utilizan sobre todo en infecciones por microorganismos 
gramnegativos entéricos y en la sepsis. En las infecciones 
estreptocócicas y en las causadas por Listeria spp. y P. aeru-
ginosa, se pueden administrar asociadas a una penicilina 
(v. tabla 51.1). El aminoglucósido utilizado con más frecuencia 
es la gentamicina, aunque para las infecciones por P. aerugi-
nosa es preferible utilizar tobramicina. La amikacina es la que 
tiene el espectro antibacteriano más amplio, por lo que puede 
resultar útil en infecciones por microorganismos resistentes a 
gentamicina y tobramicina.
Aspectos farmacocinéticos
Los aminoglucósidos son policationes y, por tanto, muy polares. 
No se absorben en el tracto gastrointestinal, por lo que se suelen 
administrar por vía intramuscular o intravenosa. Atraviesan la 
placenta, pero no la barrera hematoencefálica, aunque se pue-
den alcanzar elevadas concentraciones en el líquido articular 
Aplicaciones clínicas 
del cloranfenicol
•	El	uso	sistémico	del	cloranfenicol	debe	limitarse	al	
tratamiento	de	infecciones	graves	en	las	que	los	
beneficios	que	puede	aportar	el	fármaco	compensen	
el	riesgo	de	toxicidad	hematológica,	un	efecto	adverso	
poco	frecuente,	pero	de	consecuencias	muy	graves.	
Entre estos posibles usos se encuentran:
– Infecciones debidas a H. influenzae resistente a otros 
antimicrobianos.
– Meningitis	en	pacientes	a	los	que	no	se	pueden	
administrar penicilinas.
– Fiebre tifoidea,	aunque	el	ciprofloxacino o la 
amoxicilina asociada al cotrimoxazol son 
igualmente	eficaces	y	menos	tóxicos.
•	Su	uso	por	vía	tópica	en	el	tratamiento	de	la	
conjuntivitis bacteriana es seguro y eficaz.
51ANTIBACTERIANOS
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y pleural. Su semivida plasmática está comprendida entre 
2 y 3 h. Se eliminancasi totalmente en el riñón por filtración 
glomerular, y se excreta de esta manera y de forma inalterada 
entre el 50 y el 60% de la dosis en las primeras 24 h. Cuando 
la función renal está disminuida, se acumulan rápidamente, 
con un aumento secundario de los efectos tóxicos que guarda 
relación con la dosis (como la ototoxicidad y la nefrotoxicidad).
Efectos adversos
Los aminoglucósidos causan efectos tóxicos graves, propor-
cionales a las dosis administradas, que pueden ir en aumento 
a lo largo del tratamiento; los principales son la ototoxicidad 
y la nefrotoxicidad.
La ototoxicidad consiste en la aparición progresiva de lesio-
nes en las células sensoriales de la cóclea y del sistema vestibu-
lar del oído, que pueden conducir finalmente a su destrucción. 
El resultado suele ser irreversible y se puede manifestar en for-
ma de vértigo, ataxia y sensación de desequilibrio cuando las 
lesiones afectan al sistema vestibular, y de trastornos auditivos 
o sordera cuando la afectada es la cóclea. Todos estos efectos 
pueden ser causados por cualquier aminoglucósido, pero la 
estreptomicina y la gentamicina tienen mayor tendencia a 
dañar el sistema vestibular, mientras que la neomicina y la 
amikacina son más nocivas para la audición. La ototoxicidad 
se ve potenciada por la administración simultánea de otros 
agentes ototóxicos (p. ej., diuréticos del asa; capítulo 29), y la 
propensión a la misma viene determinada genéticamente por 
el ADN mitocondrial (v. capítulo 11).
La nefrotoxicidad consiste en una lesión de los túbulos rena-
les y puede hacer precisa la utilización de diálisis, aunque se 
puede corregir si se suspende el tratamiento. Los pacientes 
con trastornos renales preexistentes o enfermedades en las 
que el volumen de orina está reducido son más propensos a 
la nefrotoxicidad, y la utilización simultánea de otros fármacos 
nefrotóxicos (p. ej., cefalosporinas de primera generación, 
vancomicina) no hace sino aumentar el riesgo. Como la elimi-
nación de estos fármacos se lleva a cabo casi en su totalidad 
por vía renal, sus efectos nefrotóxicos pueden alterar su propia 
excreción, con lo que se puede generar un círculo vicioso. Las 
concentraciones plasmáticas han de controlarse regularmente, 
procediendo al correspondiente ajuste de la dosis.
Una reacción tóxica poco frecuente, pero grave, es la paráli-
sis por bloqueo neuromuscular. Esto solo suele ocurrir cuando 
los aminoglucósidos se administran al mismo tiempo que 
algún bloqueante neuromuscular. Se debe a la inhibición de la 
captación de Ca2+, que es precisa para la liberación exocitótica 
de acetilcolina (v. capítulo 13).
MACRÓLIDOS
El término macrólido hace referencia a una estructura de lactona 
cíclica con muchos átomos a la que se encuentran unidos uno 
o más desoxiazúcares. Los principales antibióticos macrólidos 
son la eritromicina, la claritromicina y la azitromicina. La espi-
ramicina y la telitromicina tienen una utilidad más limitada.
Mecanismo de acción
Los macrólidos inhiben la síntesis de proteínas bacterianas 
mediante su acción sobre la translocación ribosómica (v. capí-
tulo 50, fig. 50.4). Al igual que el cloranfenicol y la clindami-
cina, estos fármacos se unen también a la subunidad 50S del 
ribosoma bacteriano, por lo que todas estas sustancias pueden 
competir entre sí si se administran simultáneamente.
Espectro antimicrobiano
El espectro antimicrobiano de la eritromicina es muy parecido 
al de la penicilina, y constituye una alternativa segura y eficaz 
para los pacientes con hipersensibilidad a esta última. La eri-
tromicina es eficaz frente a bacterias grampositivas y espi-
roquetas, pero no ante la gran mayoría de microorganismos 
gramnegativos, excepto N. gonorrhoeae y, en menor medida, 
H. influenzae. También son sensibles Mycoplasma pneumoniae, 
Legionella spp. y algunas clamidias (v. tabla 51.1). Pueden apa-
recer resistencias, que se deben a alteraciones mediadas por 
plásmidos del sitio de unión de la eritromicina al ribosoma 
bacteriano (v. capítulo 50, fig. 50.4).
La azitromicina es menos activa que la eritromicina frente 
a bacterias grampositivas, pero es considerablemente más 
potente frente a H. influenzae y tal vez frente a Legionella spp. 
Se puede utilizar en el tratamiento de infecciones por Toxo-
plasma gondii, ya que destruye sus quistes. La claritromicina 
es igual de activa frente a H. influenzae que la eritromicina, 
pero su metabolito es el doble de activo. También es eficaz 
frente a Mycobacterium avium-intracellulare (que infecta a 
individuos con déficit inmunitario y a personas mayores con 
enfermedades pulmonares crónicas), y puede resultar útil en el 
tratamiento de la lepra y de la infección por Helicobacter pylori 
(v. capítulo 30). Estos dos macrólidos también se utilizan para 
tratar la enfermedad de Lyme.
Aspectos farmacocinéticos
Los macrólidos se administran por vía oral o parenteral, aun-
que las inyecciones intravenosas pueden dar lugar a trombofle-
bitis local. Penetran rápidamente en la mayoría de los tejidos, 
pero no atraviesan la barrera hematoencefálica ni llegan en 
cantidad suficiente al líquido sinovial. La semivida plasmática 
de la eritromicina es de unos 90 min; la de la claritromicina 
es tres veces mayor, y la de la azitromicina, entre 8 y 16 veces 
mayor. Los macrólidos penetran y, de hecho, se concentran 
en los fagocitos (las concentraciones de azitromicina en los 
lisosomas de los fagocitos pueden ser 40 veces mayores que las 
sanguíneas), lo que puede potenciar la destrucción intracelular 
de las bacterias por parte de estas células fagocíticas.
La eritromicina se inactiva parcialmente en el hígado; la azi-
tromicina es mucho más resistente frente a esta inactivación, y 
la claritromicina se convierte en un metabolito activo. La inhibi-
ción del sistema del citocromo P450 por parte de estos fármacos 
puede afectar a la biodisponibilidad de otros, dando lugar a 
interacciones de gran importancia clínica, como ocurre, por ejem-
plo, con la teofilina. La principal vía de eliminación es la bilis.
Efectos adversos
Los trastornos digestivos son frecuentes e incómodos, pero no 
graves. En el caso de la eritromicina, se han descrito también 
reacciones de hipersensibilidad, como exantemas y fiebre, 
alteraciones transitorias de la audición y, más raramente, icte-
ricia por colestasis tras tratamientos de más de 2 semanas de 
duración. Pueden producirse también infecciones oportunistas 
intestinales y vaginales.
ANTIMICROBIANOS QUE AFECTAN 
A LA TOPOISOMERASA
QUINOLONAS
La familia de las quinolonas está compuesta por los antibióticos 
de amplio espectro ciprofloxacino, levofloxacino, ofloxacino, 
norfloxacino y moxifloxacino, así como por el ácido nalidíxico, 
un antimicrobiano de espectro reducido que se utiliza para 
tratar infecciones del tracto urinario. La mayoría son compues-
tos fluorados (fluoroquinolonas). Estos fármacos inhiben la 
topoisomerasa II (una ADN girasa bacteriana), la enzima que 
genera un superenrollamiento negativo del ADN y permite de 
esa manera la transcripción y la replicación (fig. 51.4).
Espectro antibacteriano y aplicaciones clínicas
El ciprofloxacino es la quinolona más utilizada y típica dentro 
de este grupo. Se trata de un antibiótico de amplio espectro 
eficaz tanto frente a microorganismos grampositivos como 
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
636
gramnegativos, entre los que se incluyen las Enterobacteriaceae 
(bacilos gramnegativos entéricos) y muchos microorganismos 
resistentes a las penicilinas, cefalosporinas y aminoglucó-
sidos, así como H. influenzae, N. gonorrhoeae productoras de 
penicilinasa, Campylobacter spp. y Pseudomonas spp. Entre los 
microorganismos grampositivos solo inhibe parcialmente a 
estreptococos y neumococos, y son numerosas las cepas de 
estafilococos resistentes. El ciprofloxacino no debe ser utilizado 
en el tratamiento de infecciones causadas por SARM. En la 
práctica clínica, las quinolonas se deben reservar paratratar 
infecciones debidas a bacilos y cocos gramnegativos faculta-
tivos o aerobios.6 Han ido apareciendo cepas resistentes de 
Staphylococcus aureus y P. aeruginosa.
Aspectos farmacocinéticos
Las fluoroquinolonas se absorben bien por vía oral. Se acumulan 
en diversos tejidos, fundamentalmente en los riñones, la prós-
tata y los pulmones. Todas la quinolonas se concentran en los 
fagocitos. La mayoría no atraviesan la barrera hematoencefálica, 
pero el ofloxacino sí. Los antiácidos que contienen aluminio y 
magnesio interfieren en la absorción de las quinolonas. La eli-
minación del ciprofloxacino y el norfloxacino se realiza en parte 
Fig. 51.4 Diagrama simplificado del mecanismo de 
acción de las fluoroquinolonas. [A]	Ejemplo	de	quinolona	 
(el	núcleo	de	las	quinolonas	se	muestra	en	color	naranja).	
[B]	Diagrama	esquemático	de	la	doble	hélice	(izquierda)	y	de	la	
misma doble hélice en conformación superenrollada (derecha) 
(v. también fig.	50.6).	La	misión	fundamental	de	la	ADN	girasa	es	
deshacer	el	superenrollamiento	positivo	inducido	por	el	ARN	(no	
se muestra) y generar un superenrollamiento negativo.
Antibióticos que actúan sobre la síntesis de proteínas bacterianas
•	Tetraciclinas	(p.	ej.,	minociclina).	Son	antibióticos	
activos	por	vía	oral,	bacteriostáticos	y	de	amplio	
espectro.	Están	aumentando	las	resistencias.	Las	
molestias	gastrointestinales	son	frecuentes.	Forman	
complejos con el calcio y se depositan en los huesos 
en	crecimiento.	No	deben	usarse	en	niños	ni	en	mujeres	
embarazadas.
•	Cloranfenicol.	Se	trata	de	un	antibiótico	activo	por	vía	
oral,	bacteriostático	y	de	amplio	espectro.	Puede	dar	
lugar	a	efectos	tóxicos	graves,	como	insuficiencia	de	la	
médula	ósea	o	el	«síndrome	del	niño	gris».	Solo	debe	ser	
usado en infecciones muy graves.
•	Aminoglucósidos	(p.	ej.,	gentamicina).	Se	administran	
por	vía	parenteral.	Son	antibióticos	bactericidas	de	
amplio	espectro	(pero	poco	activos	frente	a	anaerobios,	
estreptococos	y	neumococos).	Están	aumentando	las	
resistencias. Los principales efectos adversos son la 
nefrotoxicidad	y	la	ototoxicidad,	ambas	relacionadas	
con	la	dosis	administrada.	Se	deben	monitorizar	las	
concentraciones séricas. (La estreptomicina es un 
aminoglucósido antituberculoso.)
•	Macrólidos	(p.	ej.,	eritromicina).	Se	pueden	
administrar	por	vía	oral	o	parenteral.	Son	bactericidas/
bacteriostáticos.	Su	espectro	antibacteriano	es	igual	al	
de la penicilina. La eritromicina puede causar ictericia. 
Los	miembros	más	modernos	de	la	familia	son	la	
claritromicina y la azitromicina.
•	Lincosamidas	(p.	ej.,	clindamicina).	Se	pueden	
administrar	por	vía	oral	o	parenteral.	Pueden	causar	colitis	
seudomembranosa.
•	Estreptograminas	(p.	ej.,	quinupristina/dalfopristina). 
Se	administran	combinadas	en	inyección	intravenosa.	
Mucho menos activas si se administran por separado. 
Eficaces frente a diversas cepas de bacterias resistentes 
a	otros	fármacos.
•	Ácido fusídico.	Antibiótico	de	espectro	reducido	que	
inhibe	la	síntesis	de	proteínas.	Penetra	en	los	huesos.	
Entre sus efectos adversos se encuentran los trastornos 
gastrointestinales.
•	Linezolid.	Se	administra	por	vía	oral	o	parenteral.	Activo	
frente a diversas cepas de bacterias resistentes a otros 
fármacos.
Aplicaciones clínicas 
de las fluoroquinolonas
•	 Infecciones de vías urinarias complicadas 
(norfloxacino, ofloxacino).
•	 Infecciones	respiratorias	por	Pseudomonas aeruginosa 
en	pacientes	con	fibrosis	quística.
•	Otitis	externa	invasiva	(«otitis	maligna»)	debida	a	
P. aeruginosa.
•	Osteomielitis	crónica	por	bacilos	gramnegativos.
•	Erradicación	de	Salmonella typhi en portadores.
•	Gonorrea (norfloxacino, ofloxacino).
•	Prostatitis bacteriana (norfloxacino).
•	Cervicitis (ofloxacino).
•	Carbunco.
6Cuando se introdujo el ciprofloxacino, los farmacólogos clínicos y los 
microbiólogos propusieron sensatamente que su uso fuese reservado 
contra microorganismos resistentes a otros fármacos, para evitar la 
aparición de resistencias. Sin embargo, ya en 1989 se estimaba que 
se prescribía a 1 de cada 44 ciudadanos norteamericanos, es decir, 
la recomendación había caído en saco roto y la situación ya estaba 
absolutamente fuera de control.
51ANTIBACTERIANOS
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mediante las enzimas P450 hepáticas (a las que pueden inhibir, 
dando lugar a interacciones con otros fármacos), y el resto se 
excreta por vía renal. El ofloxacino se elimina por vía urinaria.
Efectos adversos
En los hospitales existe riesgo de infección por C. difficile, aun-
que, por lo demás, los efectos adversos son poco frecuentes, 
generalmente leves y reversibles. Los más frecuentes son los 
trastornos gastrointestinales y los exantemas cutáneos. En 
individuos jóvenes se han descrito artropatías. También se 
han observado síntomas del sistema nervioso central (cefaleas 
y mareos) y, con menos frecuencia, convulsiones asociadas 
a enfermedades previas del sistema nervioso central o a la 
administración simultánea de teofilina o de algún antiin-
flamatorio no esteroideo (AINE) (capítulo 26).
Existe una importante interacción clínica entre el cipro-
floxacino y la teofilina (por la inhibición de las enzimas 
P450), que puede dar lugar a la aparición de efectos tóxicos 
debidos a la teofilina en individuos asmáticos tratados con 
fluoroquinolonas. Esta cuestión se aborda con más detalle en 
el capítulo 28. El moxifloxacino prolonga el intervalo QT del 
electrocardiograma y, siguiendo las recomendaciones de la 
Food and Drug Administration, es muy utilizado como con-
trol positivo en estudios llevados a cabo con voluntarios sanos 
para determinar los posibles efectos de nuevos fármacos sobre 
la repolarización cardíaca.
ANTIBACTERIANOS DIVERSOS 
Y POCO COMUNES
METRONIDAZOL
▾ El metronidazol se empezó a utilizar como agente antiprotozoario 
(v. capítulo 54), pero también es activo frente a bacterias anaerobias 
como Bacteroides spp., Clostridium spp. y algunos estreptococos. Es 
eficaz en el tratamiento de la colitis seudomembranosa, y es también 
muy útil en las infecciones graves por anaerobios (p. ej., la sepsis 
de origen intestinal). Presenta un efecto parecido al del disulfiram 
(v. capítulo 49), por lo que los pacientes tratados con metronidazol 
deben abstenerse de tomar alcohol.
ESTREPTOGRAMINAS
▾ La quinupristina y la dalfopristina son péptidos cíclicos que inhiben 
la síntesis de proteínas bacterianas mediante su unión a la subuni-
dad 50S de los ribosomas bacterianos. La dalfopristina modifica la 
estructura del ribosoma de tal manera que promueve la unión de 
la quinupristina. Administradas cada una por separado, solo muestran 
una débil actividad bacteriostática, pero cuando se administran con-
juntamente por vía intravenosa son activas frente a muchas bacterias 
grampositivas. La combinación de ambas se utiliza en el tratamiento 
de infecciones graves, por lo general cuando no hay ningún otro 
antibiótico que pueda resultar eficaz. Por ejemplo, esta combinación es 
eficaz frente a SARM y a Enterococcus faecium resistente a vancomicina. 
En la actualidad no se utilizan en el Reino Unido. Ambos fármacos 
experimentan un intenso metabolismo hepático de primer paso, por 
lo que deben ser administrados mediante infusión intravenosa. La 
semivida de cada uno de estos compuestos se sitúa en torno a 1-2 h.
Entre los efectos adversos que presentan se encuentran la inflamación 
y el dolor en el punto de inyección, artralgias, mialgias y náuseas, 
vómitos y diarrea. Hasta la fecha, parece que la resistencia a la quinu-
pristina y la dalfopristina no constituye un problema importante.
CLINDAMICINA
▾ La clindamicina es una lincosamida activa frente a cocos grampo-
sitivos, incluidos muchos estafilococos resistentes a penicilina, así 
como frente a bacterias anaerobias como Bacteroides spp. Su mecanis-
mo de acción es igual que el de los macrólidos y el cloranfenicol 
(v. capítulo 50, fig. 50.4). Aparte de su utilización en infeccionescausadas por Bacteroides spp., se emplea también para tratar infec-
ciones estafilocócicas de huesos y articulaciones. Además, se puede 
administrar por vía tópica en forma de colirio para la conjuntivitis 
estafilocócica y como fármaco antiprotozoario (v. capítulo 54).
Sus efectos adversos consisten principalmente en trastornos digestivos, 
que pueden ir desde una molesta diarrea hasta una colitis seudomem-
branosa potencialmente letal causada por C. difficile productor de toxina.7
OXAZOLIDINONAS
▾ Inicialmente alabadas como la «única clase de fármacos antimicro-
bianos verdaderamente novedosos comercializados en varias décadas» 
(Zurenko et al., 2001), las oxazolidinonas inhiben la síntesis de proteí-
nas bacterianas mediante un mecanismo original: la inhibición de la 
unión del N-formilmetionil-ARNt al ribosoma 70S. El primer miem-
bro de esta familia de antibióticos es el linezolid. Es activo frente a 
una amplia variedad de bacterias grampositivas, y es especialmente 
útil en el tratamiento de bacterias resistentes, como SARM, Streptococ-
cus pneumoniae resistente a la penicilina y enterococos resistentes a la 
vancomicina. También presenta actividad frente a algunos anaerobios, 
como C. difficile. Los microorganismos gramnegativos más comunes 
no son sensibles a este fármaco. El linezolid se puede utilizar para 
tratar neumonías, sepsis, e infecciones de piel y tejidos blandos. Su 
uso se debe restringir a aquellas infecciones bacterianas graves en las 
que han fracasado previamente otros antibióticos, y hasta el momento 
se han descrito pocos casos de resistencia.
Entre sus efectos adversos se encuentran trombocitopenia, diarreas, 
náuseas y, con menor frecuencia, exantemas y mareos. El linezolid 
es un inhibidor no selectivo de la monoaminooxidasa, por lo que se 
deben guardar las pertinentes precauciones (v. capítulo 47).
ÁCIDO FUSÍDICO
▾ El ácido fusídico es un antibiótico esteroideo de espectro reducido 
que es activo principalmente frente a bacterias grampositivas. Actúa 
inhibiendo la síntesis de proteínas bacterianas (v. capítulo 50, fig. 50.4). 
En forma de sal sódica, el fármaco se absorbe bien desde el tracto gas-
trointestinal y se distribuye ampliamente por los tejidos. Una parte se 
excreta en la bilis, mientras que otra se metaboliza. Se utiliza asociado 
a otros antimicrobianos en el tratamiento de la sepsis estafilocócica, y 
administrado por vía tópica en forma de colirios o cremas se emplea 
mucho para tratar otras infecciones por estafilococos.
Entre sus efectos adversos cabe citar los trastornos digestivos, que son 
bastante frecuentes. También pueden aparecer exantemas cutáneos e 
ictericia. Las resistencias se desarrollan cuando se administra como 
agente único por vía sistémica, por lo que en estos casos siempre se 
asocia a otros fármacos antibacterianos.
NITROFURANTOÍNA
▾ La nitrofurantoína es un compuesto sintético activo frente a un amplio 
rango de microorganismos grampositivos y gramnegativos. El desarro-
Antibióticos que actúan 
sobre la ADN topoisomerasa II
•	Las	quinolonas	interfieren	en	el	superenrollamiento	
del	ADN.
•	El	ciprofloxacino posee un amplio espectro 
antibacteriano,	y	es	especialmente	activo	frente	a	
microorganismos	coliformes	gramnegativos	entéricos,	
entre	ellos	muchos	que	son	resistentes	a	las	penicilinas,	
las cefalosporinas y los aminoglucósidos; también 
es eficaz frente a H. influenzae, N. gonorrhoeae 
productoras	de	penicilinasa,	Campylobacter spp. 
y Pseudomonas spp. Hay una alta incidencia de 
resistencias en estafilococos.
•	Entre	sus	efectos	adversos	se	encuentran	las	molestias	
gastrointestinales,	las	reacciones	de	hipersensibilidad	
y,	en	raras	ocasiones,	trastornos	del	sistema	nervioso	
central.
7Esto también puede ocurrir con las penicilinas de amplio espectro y con 
las cefalosporinas.
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
638
llo de resistencia por parte de los organismos sensibles es poco frecuente, 
y no existen fenómenos de resistencia cruzada. Su mecanismo de acción 
está probablemente relacionado con su capacidad para dañar el ADN 
bacteriano. Se administra por vía oral y se absorbe rápida y totalmente 
desde el tubo digestivo, y se excreta de forma también muy rápida por 
vía renal. Su utilidad se limita al tratamiento de infecciones urinarias.
Los efectos adversos, como los trastornos digestivos, son relativamen-
te frecuentes, y se pueden producir reacciones de hipersensibilidad 
que afecten a la piel y a la médula ósea (p. ej., leucopenia). También 
se han descrito hepatotoxicidad y neuropatía periférica.
La metenamina presenta una utilidad clínica parecida a la de la 
nitrofurantoína y también comparte con ella algunos de sus efectos 
adversos. Su efecto se debe a su lenta conversión en la orina ácida 
en formaldehído.
POLIMIXINAS
▾ Las polimixinas que se utilizan en la actualidad son la polimixina B 
y el colistimetato. Poseen las propiedades características de los deter-
gentes catiónicos y destruyen la membrana celular externa de las 
bacterias (capítulo 50). Presentan una actividad bactericida selectiva 
y rápida frente a los bacilos gramnegativos, especialmente Pseudomo-
nas spp. y microorganismos coliformes. No se absorben en el tubo diges-
tivo. Las aplicaciones clínicas de estos fármacos están limitadas por 
su toxicidad y se restringen en gran medida a la esterilización intes-
tinal y al tratamiento tópico de infecciones óticas, oculares o cutáneas 
causadas por microorganismos sensibles.
Los efectos adversos pueden ser graves, y entre ellos se encuentran 
la neurotoxicidad y la nefrotoxicidad.
FÁRMACOS ANTIMICOBACTERIANOS
Las infecciones más importantes que causan las micobacterias 
a los seres humanos son la tuberculosis y la lepra, infecciones 
crónicas debidas a Mycobacterium tuberculosis y M. leprae, res-
pectivamente. Otra infección por micobacterias que trataremos 
aquí con menor detalle es la causada por M. avium-intracellulare 
(dos organismos, en realidad), que afecta a algunos pacientes 
con sida. Uno de los problemas más importantes que plantean 
las micobacterias es que, una vez fagocitadas, pueden sobre-
vivir en el interior de los macrófagos, salvo que estas células 
sean «activadas» por citocinas producidas por linfocitos T 
colaboradores de tipo Th1 (v. capítulos 6 y 18).
FÁRMACOS UTILIZADOS EN EL TRATAMIENTO 
DE LA TUBERCULOSIS
Durante muchos siglos, la tuberculosis fue una enfermedad 
devastadora, pero el descubrimiento de la estreptomicina a 
finales de la década de los cuarenta, seguida del de la isonia-
cida y, finalmente, de los de la rifampicina y el etambutol 
en los años sesenta, revolucionaron la farmacoterapia de este 
trastorno infeccioso. La tuberculosis se convirtió en una enfer-
medad fácilmente tratable, pero, desgraciadamente, esto ya no 
es así hoy en día, al haber aparecido cepas más virulentas o 
resistentes a múltiples fármacos (Bloom y Small, 1998). En la 
actualidad causa más muertes que cualquier otro microorga-
nismo, pese a que la incidencia de la infección se va reducien-
do lentamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) 
estima que a lo largo del año 2012 contrajeron la enfermedad 
8,6 millones de personas, y que aproximadamente 1,3 millones 
fallecieron como consecuencia de la misma. Un tercio de la 
población mundial (2.000 millones de personas) son portado-
res del bacilo, y un 10% de ellos desarrollarán la enfermedad en 
algún momento de su vida. Este problema afecta con especial 
virulencia	a	los	países	más	pobres	de	África	y	Asia,	en	parte	
debido a la fatal sinergia existente entre las micobacterias 
(p. ej., M. tuberculosis, M. avium-intracellulare) y el VIH. Apro-
ximadamente una cuarta parte de las muertes relacionadas 
con el VIH se deben a la tuberculosis.
El tratamiento básico se lleva a cabo con los denominados 
fármacos de primera línea: isoniacida, rifampicina, rifabutina, 
etambutol y piracinamida. Entre los fármacos de segunda 
línea se encuentran la capreomicina, la cicloserina,la estrep-
tomicina (que hoy en día apenas se utiliza en el Reino Unido), 
la claritromicina y el ciprofloxacino. Estos se utilizan para 
tratar infecciones en que se sospecha que existe resistencia a los 
fármacos de primera fila, o cuando estos últimos se han de dejar 
de administrar debido a la aparición de reacciones adversas.
Para reducir la probabilidad del desarrollo de resistencias se 
suele recurrir a estrategias en que se administra una asociación 
de varios fármacos. Estas suelen consistir en:
•	 Una	fase	de	tratamiento	inicial	(alrededor	de	2	meses)	 
en que se combinan isoniacida, rifampicina y 
piracinamida (añadiendo además etambutol si se 
sospecha que el organismo puede ser resistente).
•	 Una	segunda	fase	de	continuación	del	tratamiento	
(alrededor de 4 meses) en la que se asocian isoniacida y 
rifampicina; estos tratamientos han de ser más prolongados 
en los pacientes con meningitis, afectación ósea o articular, 
o infección por microorganismos resistentes.
ISONIACIDA
La actividad antibacteriana de la isoniacida se limita a las 
micobacterias. Impide el crecimiento de los microorganismos 
latentes (es decir, es bacteriostática), pero sí que puede matar 
las bacterias que se están dividiendo. Entra fácilmente en las 
células de los mamíferos y, por tanto, es eficaz contra microor-
ganismos intracelulares. La isoniacida es un profármaco que 
debe ser activado por las enzimas bacterianas antes de ejercer 
su efecto inhibidor de la síntesis de ácidos micólicos, constitu-
yentes importantes de la pared celular de las micobacterias. 
Pueden aparecer resistencias al fármaco debidas a una menor 
penetración al interior de la bacteria, pero no se ha descrito 
resistencia cruzada con otros agentes antimicobacterianos.
La isoniacida se absorbe rápidamente en el tracto gastrointes-
tinal y se distribuye ampliamente en los tejidos y líquidos cor-
porales, incluido el LCR. Un aspecto importante es que penetra 
bien en las lesiones tuberculosas «caseosas» (es decir, lesiones 
necróticas con una consistencia parecida a la del queso). Su 
metabolismo conlleva acetilaciones y depende de factores gené-
ticos que determinan si un individuo es un acetilador rápido o 
lento del fármaco (v. capítulo 11), y responden mejor al trata-
miento aquellos que lo inactivan más lentamente. La semivida 
en los acetiladores lentos es de 3 h, y en los rápidos, de 1 h. La 
isoniacida se excreta en la orina parcialmente en forma intacta, y 
el resto está inactivado mediante acetilación u otro mecanismo.
Los efectos adversos dependen de la dosis y afectan apro-
ximadamente a un 5% de los pacientes, y los más frecuentes 
son las erupciones cutáneas de origen alérgico. Se han descrito 
muchos otros efectos adversos, entre los que se encuentran 
fiebre, hepatotoxicidad, alteraciones hematológicas, síntomas 
de artritis y vasculitis. Los efectos adversos que afectan al sis-
tema nervioso central o al periférico son consecuencia en gran 
medida del déficit de piridoxina y son frecuentes en pacientes 
desnutridos si no se previenen mediante la administración de 
esta sustancia. La isoniacida puede causar anemia hemolítica 
en individuos con déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, 
y reduce el metabolismo de los anticonvulsionantes fenitoína, 
etosuximida y carbamacepina, dando lugar a un incremento de 
la concentración plasmática y de la toxicidad de estos fármacos.
RIFAMPICINA
La rifampicina (denominada algunas veces rifampina) actúa 
uniéndose e inhibiendo a la ARN polimerasa dependiente del 
ADN de las células procariotas, sin afectar a la de las eucariotas 
(capítulo 50). Es uno de los fármacos antituberculosos más 
activos que se conocen, y es eficaz también frente a la lepra y 
la mayoría de las bacterias grampositivas, así como muchas 
gramnegativas. Penetra en los fagocitos y puede, por tanto, 
destruir microorganismos intracelulares, como el bacilo de 
51ANTIBACTERIANOS
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la tuberculosis. Se puede desarrollar resistencia rápidamente 
mediante un proceso de un solo paso en el que una mutación 
cromosómica modifica su sitio de unión en la ARN polimerasa 
dependiente de ADN bacteriana (v. capítulo 50).
La rifampicina se administra por vía oral y se distribuye 
ampliamente en los tejidos y líquidos corporales (LCR inclui-
do), tiñendo la saliva, los esputos, las lágrimas y el sudor de 
color anaranjado. Se excreta en parte en la orina y en parte 
en la bilis, y una proporción sufre circulación enterohepática. 
Su metabolito mantiene la actividad antibacteriana, pero se 
absorbe con mayor dificultad en el tracto gastrointestinal. Su 
semivida está comprendida entre 1 y 5 h, y se acorta durante 
el tratamiento debido a la inducción de enzimas microsómicas 
hepáticas.
Los efectos adversos son poco frecuentes. Los más frecuentes 
son las erupciones cutáneas, la fiebre y las molestias gastroin-
testinales. Se han descrito lesiones hepáticas con ictericia, que 
resultaron fatales en una pequeña proporción de los pacientes, 
pero que hacen precisa una evaluación previa de la función 
hepática antes de comenzar el tratamiento. La rifampicina 
induce las enzimas hepáticas responsables del metabolismo 
de muchos fármacos (capítulo 10), lo que incrementa la velo-
cidad de degradación de la warfarina, los glucocorticoides, 
los analgésicos opioides, los antidiabéticos orales, la dapsona 
y los estrógenos; la degradación acelerada de estos últimos 
puede conducir a fracasos de la anticoncepción oral.
ETAMBUTOL
El etambutol carece de efectos sobre microorganismos dife-
rentes a las micobacterias. Penetra en estas últimas y ejerce 
un efecto bacteriostático después de un período de unas 24 h, 
probablemente debido a la inhibición de la síntesis de la pared 
celular micobacteriana. La resistencia surge rápidamente si el 
fármaco se utiliza en monoterapia. El etambutol se administra 
por vía oral y se absorbe muy bien. Puede alcanzar concen-
traciones terapéuticas en el LCR en casos de meningitis tuber-
culosa. En la sangre es captado por los eritrocitos, que des-
pués lo van liberando lentamente. El etambutol se metaboliza 
parcialmente y se excreta en la orina.
Los efectos adversos son poco frecuentes, y el más importante 
es la neuritis óptica, que está relacionada con la dosis y es más 
probable si la función renal se encuentra alterada. Esto da lugar 
a trastornos visuales que se manifiestan inicialmente como una 
ceguera a los colores rojo y verde y que evoluciona finalmente 
hacia una disminución de la agudeza visual. Los pacientes 
deben ser sometidos antes y durante los tratamientos prolonga-
dos a pruebas para evaluar su percepción de los colores.
PIRACINAMIDA
La piracinamida es inactiva a pH neutro, pero tuberculostática 
a pH ácido. Es eficaz frente a los microorganismos intracelu-
lares alojados en los macrófagos, ya que una vez fagocitados, 
los organismos se acumulan en el interior de fagolisosomas 
en donde el pH es bajo. El fármaco inhibe probablemente la 
síntesis de ácidos grasos bacterianos. La resistencia se desa-
rrolla bastante rápidamente, pero no existe resistencia cruzada 
con la isoniacida. Se absorbe bien tras su administración oral y 
se distribuye ampliamente por todo el organismo, penetrando 
incluso en las meninges. Se excreta por vía renal, mayoritaria-
mente mediante filtración glomerular.
Los efectos adversos incluyen gota, que se asocia a una alta 
concentración de uratos en el plasma. También se han descrito 
molestias intestinales, malestar y fiebre. Antiguamente, la 
hepatopatía grave debida a las altas dosis que se administra-
ban constituyó un problema importante, pero en la actualidad 
es menos probable debido a que se administran dosis más 
pequeñas y durante menos tiempo; de todas formas, antes de 
iniciar el tratamiento se debe comprobar el estado de la función 
hepática del paciente.
CAPREOMICINA
▾ La capreomicina es un antibiótico peptídico que se administra por 
inyecciónintramuscular. Entre sus efectos adversos se encuentran 
las lesiones renales y las del nervio auditivo, con las consiguientes 
sordera y ataxia. Este fármaco no debe asociarse a estreptomicina ni 
a otros fármacos que puedan provocar sordera.
CICLOSERINA
▾ La cicloserina es un antibiótico de amplio espectro que inhibe el creci-
miento de muchas bacterias, entre las que se encuentran las coliformes 
y las micobacterias. Es hidrosoluble y se destruye a pH ácido. Actúa 
inhibiendo competitivamente la síntesis de la pared celular bacteriana, 
al impedir la formación de D-alanina primero y del dipéptido D-Ala-D-
Ala a continuación, que es el que ha de unirse a la cadena tripeptídica 
lateral del ácido N-acetilmurámico para que se inicie la síntesis de la 
pared; es decir, impide que se fabriquen los bloques elementales con los 
que se construye el peptidoglucano (v. capítulo 50, fig. 50.3). Se absorbe 
por vía oral y se distribuye por todos los tejidos y líquidos corporales, 
LCR incluido. La mayor parte del fármaco se elimina en su forma activa 
en la orina, y se metaboliza aproximadamente un 35% del mismo.
Fármacos antituberculosos
Para	evitar	la	aparición	de	microorganismos	resistentes	
se	utilizan	tratamientos	combinados	(p.	ej.,	tres	fármacos	
inicialmente seguidos de un régimen con solamente dos 
de ellos).
Fármacos de primera línea
•	La	isoniacida	mata	micobacterias	que	se	reproducen	
en el interior de las células del huésped. Tras su 
administración	oral,	penetra	bien	en	las	lesiones	
necróticas	y	en	el	líquido	cefalorraquídeo	(LCR).	Los	
«acetiladores lentos» (genéticamente determinados) 
responden	bien.	Su	toxicidad	es	baja.	El	déficit	de	
piridoxina	aumenta	el	riesgo	de	neurotoxicidad.	No	
presenta	resistencia	cruzada	con	otros	fármacos.
•	La	rifampicina	es	un	fármaco	potente,	activo	por	vía	oral,	
que	inhibe	la	ARN	polimerasa	micobacteriana.	Penetra	
en el LCR. Los efectos adversos son poco frecuentes 
(aunque	se	han	descrito	graves	lesiones	hepáticas).	Induce	
las	enzimas	hepáticas	responsables	del	metabolismo	de	
muchos	fármacos.	Puede	aparecer	resistencia	con	rapidez.
•	El	etambutol inhibe el crecimiento de las 
micobacterias.	Se	administra	por	vía	oral	y	puede	
penetrar en el LCR. Los efectos adversos son 
infrecuentes,	pero	puede	producir	neuritis	óptica.	
La	resistencia	se	puede	desarrollar	rápidamente.
•	La	piracinamida	posee	actividad	tuberculostática	
frente	a	las	micobacterias	intracelulares.	Se	administra	
por vía oral y penetra en el LCR. La resistencia puede 
aparecer	rápidamente.	Entre	sus	efectos	adversos	
se encuentran el incremento de la concentración 
plasmática	de	urato	y	la	toxicidad	hepática	cuando	se	
administra en altas dosis.
Fármacos de segunda línea
•	La	capreomicina se administra por vía intramuscular. 
Entre sus efectos adversos se encuentran las lesiones 
renales y del nervio auditivo.
•	La	cicloserina	es	un	fármaco	de	amplio	espectro.	
Inhibe una de las primeras fases de la síntesis del 
peptidoglucano.	Se	administra	por	vía	oral	y	penetra	
en el LCR. Los principales efectos adversos afectan al 
sistema nervioso central.
•	La	estreptomicina es un antibiótico de la familia 
de	los	aminoglucósidos	que	inhibe	la	síntesis	
de	proteínas	bacterianas.	Se	administra	por	vía	
intramuscular.	Sus	efectos	adversos	son	la	ototoxicidad	
(fundamentalmente	vestibular)	y	la	nefrotoxicidad.
SECCIÓN 5 FáRMACOS UTILIzADOS EN EL TRATAMIENTO DE LAS INFECCIONES Y EL CáNCER51
640
La cicloserina presenta efectos adversos, especialmente sobre el sis-
tema nervioso central. Pueden producirse problemas muy diversos, 
desde cefaleas e irritabilidad hasta depresiones, convulsiones y 
estados psicóticos. Su utilización se limita a la tuberculosis que es 
resistente a otros fármacos.
FÁRMACOS UTILIZADOS EN EL TRATAMIENTO 
DE LA LEPRA
La lepra es una de las enfermedades que el ser humano conoce 
desde hace más tiempo, y se menciona en textos que datan del 
año 600 a. de C. Su agente causal es M. leprae. Es una enfer-
medad crónica que desfigura a quien la padece, con un largo 
período de latencia, y los pacientes afectados se han visto 
sometidos históricamente al ostracismo y han sido obligados a 
vivir apartados de la sociedad en comunidades aisladas, aun-
que en realidad no se trata de una enfermedad especialmente 
contagiosa. Aunque antiguamente se consideraba incurable, la 
introducción de la dapsona en los años cuarenta y, más tarde 
en los años sesenta, de la rifampicina y la clofacimina, cambió 
por completo nuestra percepción de la lepra. En la actualidad 
suele ser casi siempre curable, y las cifras globales muestran 
que su prevalencia se ha reducido un 90% en los últimos 
20 años como consecuencia de las medidas de salud pública y 
de las pautas de tratamiento con múltiples fármacos que evitan 
el desarrollo de resistencias, y que han sido implantadas por 
la OMS y financiadas por algunas compañías farmacéuticas. 
La enfermedad ha sido erradicada de 119 países de un total 
de 122 en los que previamente se consideraba un grave pro-
blema sanitario. En 2012 se comunicaron 180.000 nuevos casos, 
concentrados	especialmente	en	Asia	y	África.
La lepra paucibacilar, que es aquella en que el paciente presen-
ta entre una y cinco zonas en las que ha perdido la sensibilidad, 
es principalmente de tipo tuberculoide,8 y se trata con dapsona y 
rifampicina durante 6 meses. La lepra multibacilar se caracteriza 
por más de cinco lesiones de este tipo, es fundamentalmente de 
tipo lepromatoso y es preciso tratarla durante al menos 2 años 
con rifampicina, dapsona y clofacimina.
DAPSONA
La dapsona se relaciona químicamente con las sulfamidas y, 
puesto que su acción es antagonizada por el PABA, proba-
blemente actúa inhibiendo la síntesis de folato. La resistencia 
a este fármaco ha ido en aumento desde que comenzó a usarse, 
por lo que en la actualidad se recomienda que se utilice siem-
pre en tratamientos combinados.
La dapsona se administra por vía oral; se absorbe bien y se 
distribuye ampliamente por toda el agua y tejidos corporales. 
Su semivida plasmática es de 24 a 48 h, pero una parte de la 
dosis administrada persiste durante mucho más tiempo en el 
hígado, en los riñones y, en menor medida, en la piel y en los 
músculos. Existe una circulación enterohepática del fármaco, 
si bien una parte de la misma se acetila y se excreta por vía 
urinaria. La dapsona se utiliza también en el tratamiento de la 
dermatitis herpetiforme, un trastorno que cursa con formación 
crónica de vesículas cutáneas y que va asociado a la enferme-
dad celíaca.
Los efectos adversos de la dapsona son bastante frecuentes y 
consisten en hemólisis eritrocítica (que no suele ser lo suficien-
temente grave como para generar anemia), metahemoglobine-
mia, anorexia, náuseas y vómitos, fiebre, dermatitis alérgica y 
neuropatías. Se pueden producir las denominadas reacciones 
leprosas (exacerbaciones de las lesiones lepromatosas), y en 
algunas ocasiones se ha descrito un síndrome potencialmente 
fatal parecido a la mononucleosis infecciosa.
CLOFACIMINA
La clofacimina es un colorante de estructura compleja. Es 
posible que en su mecanismo de acción frente a los bacilos de 
la lepra intervenga algún efecto sobre el ADN. Posee también 
actividad antiinflamatoria y es útil para tratar a los pacientes 
en los que la dapsona produce efectos adversos inflamatorios.
La clofacimina se administra por vía oral y se acumula en 
el organismo, quedando atrapada en el sistema de fagocitos 
mononucleares. Su semivida plasmática puede ser hasta de 
8 semanas. El efecto antileproso es de tipo retardado y puede 
no ser detectable hasta que hayan transcurrido 6 o 7 semanas.
Los efectos adversos pueden estar relacionados con el hecho 
de que la clofacimina es un colorante. La piel y la orina pue-
den adquirir un tono rojizo y las lesiones una coloración azul 
negruzca. También se pueden producir náuseas, vértigo, cefa-
leas y trastornos gastrointestinales, todos ellos relacionados 
con la dosis administrada.
POSIBLESNUEVOS FÁRMACOS 
ANTIBACTERIANOS
Al contrario de lo que ocurrió entre aproximadamente 1950 
y 1980, los años «heroicos» de la investigación antibiótica en 
los que la rapidez con que se sucedieron los descubrimientos 
y el desarrollo de nuevos fármacos nos proporcionaron la 
práctica totalidad de las moléculas de que disponemos hoy 
en día, el río ha dejado de fluir, y desde entonces se han intro-
ducido solamente dos antibióticos verdaderamente novedosos 
(Jagusztyn-Krynicka y Wysznska, 2008). Al mismo tiempo, las 
resistencias han ido en aumento, y a ellas se les puede atribuir 
en la actualidad alrededor de la mitad de los fallecimientos que 
se producen en Europa por causas infecciosas (Watson, 2008).9
La resistencia suele aparecer en los dos primeros años tras 
la introducción de un nuevo fármaco (Bax et al., 2000). En 
una revisión y un metaanálisis bastante inquietantes, Cos-
telloe et al. (2010) llegan a la conclusión de que la mayoría 
Fármacos antileprosos
•	Para	la	lepra tuberculoide: dapsona y rifampicina 
(rifampina).
– La dapsona	es	análoga	a	las	sulfamidas	y	es	posible	
que	inhiba	la	síntesis	del	folato.	Se	administra	por	vía	
oral. Los efectos adversos son bastante frecuentes; 
unos pocos son graves. La resistencia va en aumento.
– Rifampicina	(v.	cuadro	«Fármacos	
antituberculosos»).
•	Para	la	lepra lepromatosa:	dapsona,	rifampicina y 
clofacimina.
– La clofacimina	es	un	colorante	que	se	administra	
por	vía	oral	y	que	se	acumula	al	quedar	atrapado	 
en	los	macrófagos.	Sus	efectos	tardan	entre	6	y	 
7	semanas	en	ser	perceptibles,	y	su	semivida	es	de	 
8 semanas. Entre sus efectos adversos se encuentran 
la	coloración	rojiza	de	la	piel	y	la	orina	y,	en	algunas	
ocasiones,	molestias	gastrointestinales.
9Los microorganismos que plantean los retos más importantes son 
denominados algunas veces, bastante adecuadamente, «patógenos 
ESKAPE». El acrónimo recoge las iniciales de E. faecium, S. aureus, 
K. pneumoniae, A. baumanii, P. aeruginosa y Enterobacter spp.
8Parece que la diferencia entre enfermedad tuberculoide y lepromatosa 
consiste en que las células T de los pacientes con lepra del primer tipo 
producen interferón g en grandes cantidades, lo que permite a los 
macrófagos destruir los microbios intracelulares, mientras que en el 
segundo caso la respuesta inmunitaria se encuentra bajo el control de la 
interleucina 4, que bloquea la acción del interferón g (v. capítulo 18).
51ANTIBACTERIANOS
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de los pacientes a los que se les prescriben antibióticos para 
tratar una infección respiratoria o urinaria desarrollan resis-
tencia individual frente al fármaco en el lapso de unas pocas 
semanas, y que esta resistencia persiste hasta 1 año después 
del tratamiento. Además, como aproximadamente la mitad 
de los antibióticos que se consumen son para uso veterinario, 
no es solamente la medicina humana la que está implicada en 
este fenómeno.
Los motivos que dificultan el desarrollo de nuevos fármacos 
son complejos y han sido analizados detalladamente por Coa-
tes et al. (2011), que también han evaluado muchas de las nue-
vas direcciones que está tomando la investigación académica e 
industrial en este sentido. De todas maneras, las conclusiones 
a las que llegan son bastante deprimentes: señalan que para 
poder enfrentarnos a los retos que plantea el aumento de la 
prevalencia de la resistencia a los agentes antimicrobianos, 
sería preciso descubrir 20 clases nuevas de antibióticos en los 
próximos 50 años.
Desde un punto de vista más optimista, es cierto que se 
siguen descubriendo potenciales nuevos antibióticos en vege-
tales (Limsuwan et al., 2009) y bacterias (Sit y Vederas, 2008), 
así como mediante las estrategias tradicionales de la química 
médica. Además, los investigadores que están a la cabeza de 
este importantísimo campo están adoptando toda la tecnología 
conceptual de vanguardia: la bioinformática, utilizando la 
información obtenida a partir de la secuenciación del genoma 
de los agentes patógenos, es solamente una de estas nuevas 
armas (Bansal, 2008). La búsqueda de factores de virulencia 
bacteriana y el desarrollo de estrategias frente a ellos también 
parece una vía prometedora (Escaich, 2008). Se han desarrolla-
do procedimientos nuevos de cribado (Falconer y Brown, 2009) 
que pueden conducir al descubrimiento de nuevas dianas 
terapéuticas, y se están empezando a desarrollar sofisticados 
métodos farmacodinámicos destinados a abordar el problema 
(Lister, 2006).
El mundo espera novedades conteniendo la respiración.
BIBLIOGRAFÍA Y LECTURAS RECOMENDADAS
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Recurso útil en Internet
<www.who.int>. (Once again, the World Health Organization website is 
a mine of information about the demographics and treatment of infectious 
diseases. The sections on leprosy and tuberculosis are especially worthwhile 
studying. The site includes photographs, maps and much statistical 
information, as well as information on drug resistance. Highly 
recommended)