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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLÁN La presencia de la Estética del Modernismo en la poesía lírica de Enrique González Rojo (Análisis de cuatro poemas: “El viajero desconocido”, “Epílogo” del libro El puerto; “La nave perdida” del libro Otros poemas y “Estudio en cristal”). TESIS QUE PARA OBTENER EL TITULO DE: Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas PRESENTA: Hermila Araceli Pineda Sánchez Asesor: Lic. María del Rocío Montiel Toledo Octubre, 2008 UNAM – Dirección General de Bibliotecas Tesis Digitales Restricciones de uso DERECHOS RESERVADOS © PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México). 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La estilística según Dámaso Alonso y el Análisis e interpretación del poema lírico propuesto por Helena Beristáin 25 2.1. Las características y funciones de la lengua, 25. 2.2. Los tres niveles del poema lírico, 30. 2.2.1. Nivel fónico fonológico, 32. 2.2.2. Nivel morfosintáctico, 33. 2.2.3. Nivel léxico, semántico y retórico, 35. 2.3. La estilística según Dámaso Alonso, 40. 2.3.1. Conocimiento de la obra poética, 43. 2.3.2. El conocimiento de la crítica, 44. 2.3.3. El conocimiento de la estilística, 45. Cap. 3. Los niveles de la poesía lírica y su aplicación en cuatro poemas: “El viajero desconocido”, “Epílogo”, “La nave perdida” y “Estudio en cristal”. 47 3.1. “El viajero desconocido” de la obra El puerto, 47. 3.1.1. Nivel fónico fonológico, 47. 3.1.2. Nivel morfosintáctico, 51. 3.1.3. Nivel léxico, semántico y retórico, 57. 3.2. “Epílogo” de la obra El puerto, 63. 3.2.1. Nivel fónico- fonológico, 63. 3.2.2. Nivel morfosintáctico, 66. 3.2.3. Nivel Léxico, semántico y retórico, 71. 3.3. “La nave perdida” de Otros poemas. 74, 3.3.1. Nivel fónico- fonológico, 74. 3.3.2. Nivel morfosintáctico, 77. 3.3.3. Nivel léxico, semántico y retórico, 81. 3.4. “Estudio en cristal”, 83. 3.4.1. Nivel fónico-fonológico, 84. 3.4.2. Nivel morfosintáctico, 87. 3.4.3 Nivel léxico semántico y retórico, 91. Cap. 4. La presencia de la estética del modernismo en cuatro poemas: “El viajero desconocido”, “Epílogo”, “La nave perdida” y “Estudio en cristal”. 96 4.1. La estética del modernismo, 100. 4.1.1. La cultura finisecular y el decadentismo, 106. 4.1.1.1. Su bohemia y actitud de flaneur, 111. 4.1.1.2. El spleen vital, 114. 4.1.1.2.1. El spleen de González Rojo, 115. 4.1.1.3. La herencia del romanticismo, 118. 4.1.1.3.1. La interiorización de Rojo, 122. 4.1.1.4 El idealismo estético, 128. 4.1.2. Las variantes del decadentismo en Hispanoamérica, 132. 4.1.2.1. José Martí y su visión de la modernidad en Hispanoamérica, 133. 4.1.2.2. José Martí y la concepción social del artista, 137. 4.1.2.3. El decadentismo mexicano, 139. 4.1.2.3.1. Las polémicas en torno al decadentismo y modernismo, 146. 4.1.2.4. Rojo inmerso en la concepción americanista, según Martí. 150. 4.1.2.4.1. La tristeza, la intranquilidad, la inseguridad y la vaga esperanza en su poesía, 154. 4.1.3. El modernismo: actitud, movimiento o época, 157. 4.1.3.1. Los inicios del modernismo, 165. 4.1.3.2. Las vertientes del modernismo: “el arte por el arte” y el mundonovismo,166. 4.1.3.2. Discurso poético del modernismo, 169. 4.1.4. El artista, según el modernismo,174. 4.1.4.1. La imagen del dandy, 175. 4.1.4.2. Rojo, poeta en exilio interior,178. 4.1.4.3. Otras actitudes de González Rojo enlazadas con el espíritu decadente, 182. 4.1.5. El paisaje modernista, 185. 4.1.5.1. El paisaje de “Estudio en cristal”, 186. 4.1.6. Los símbolos más recurrentes: la nave y el mar, 190. 4.1.7. El color en la poesía modernista, 196. 1.4.7.1 El significado del color negro, 197. 4.1.7.2. Algunas imágenes sinestésicas y el significado del color blanco, 200. 4.1.8. El tópico de la muerte, según González Rojo, 205. 4.1.8.1. La nostalgia, la añoranza y la melancolía: estados del decadentismo en la poesía del autor, 208. 4.1.8.2. Las nuevas variantes: ennui y gouffre, 212. 4.1.9. Las ciudades muertas o espacios que se acaban, 215. 4.1.9.1. Ciudades muertas o espacios que se acaban, 216. 4.1.9.2. De la ciudad muerta al líquido elemento en la poesía del autor, 217. Conclusiones 224 Bibliografía 228 1 Introducción La mayoría de los lectores al hablar, pensar o hacer referencia a la Generación de los contemporáneos, se acuerda de los célebres poetas; Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza o Jaime Torres Bodet; también se acuerda de los poemas “Muerte sin fin”, “Nocturnos” o “Canto a un Dios mineral”. El resto de los miembros del grupo y sus obras poco se mencionan o, en algunos casos, se desconocen totalmente como la figura de Enrique González Rojo, debido a la escasa difusión que se les ha dado. Al leer fragmentos de las tres antologías clásicas de la lírica: Laurel (1941),1 Poesía en movimiento (1966)2 y Antología de la poesía mexicana moderna (1928)3, descubrimos en esta última “Los cuatro mares” de Rojo, una obra desconocida entre obras conocidas. Por qué elegir la poesía de González Rojo, un poeta desconocido entre conocidos, y no la de otro escritor mexicano consagrado que forma parte de la nómina en las antologías; como Ramón López Velarde que está presente en las tres, González Martínez que anuncia nuevos rumbos para la poesía hispánica. O bien, Octavio Paz que manifiesta universalidad estética en su obra, rica en 1 El título proviene de un verso de Lope de Vega:“Presa en Laurel la planta fugitiva”. La obra revela el deseo de fijar, inmovilizar y eternizar una tradición que se presenta inicialmente como algo dinámico. Los poetas seleccionados son modernistas, posmodernistas, de la Generación del 27 y contemporáneos hispanoamericanos. Los antólogos fueron Juan Gil, Villaurrutia, Emilio Prados y Octavio Paz 2 Antología colectiva fue labor de Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y Homero Aridjis. Los poemas seleccionados responden a las inquietudes de las generaciones más jóvenes; tienen un carácter más actualizado y más próximo a nuestro presente cambiante. 3 Esta antología tenía como objetivo ordenar y dar a conocer las nuevas creaciones; así como situarlas entre una tradición y una renovación (entre el pasado y el presente). Cuesta dice que hay un desinterés puro en la selección de las obras; el criterio de aceptación es el hallazgo autónomo. 2 significados o José Gorostiza que se ha convertido en el acertijo moderno más enigmático de lírica mexicana. De todos esos mundos poéticos fascinantes, el de Rojo despierta nuestro interés. Paso inmediato, leer e indagar su poesía completa para ser copartícipes de su sensibilidad: El puerto (1924) y Obra completa. Verso y Prosa: 1918-1939 (1985). Según la estilística, es el primer acercamiento, en el que prevalece la intuición afectiva, es decir el presentimiento que no permite descubrir lo formal, por el contrario, la satisfacción del espíritu. Nuestra percepción, de su poesía, es singular e inmediata y representa un proceso complejo en el que no sólo percibimos sensiblemente, sino que a su vez recordamos, imaginamos y pensamos. Por otro lado, nuestra percepción de la poesía de Rojo es selectiva ya que dejamos a un lado los poemas, cuyos temas son nacionalistas o populares y estudiamos, aquellos que reflejan experiencias más significativas: el vacío vital, la preocupación por lo fugaz, la permanente interiorización, la evasión, el paisaje y la muerte. Temas que cautivan nuestro entendimiento y sugieren representarlos en nuestra mente. A partir del acercamiento a la lectura de los poemas y a la expresión inmanente que vincula el espíritu del poeta a la forma de su creación; advertimos poemas con ciertos rasgos que se circunscriben a la estética modernista. ¿Por qué revivir y repensar el modernismo perteneciente al siglo antepasado, hoy en día?. El modernismo sigue vigente porque al releer un texto de aquella época no sólo se amplía el conocimiento, sino que se recaban ideas para interpretar nuestro tiempo, “el advenimiento de una globalización que se define más como un 3 presente tangible que como un anhelo futuro.”4 De tal manera que el modernismo sigue revelando situaciones precarias que desembocan en la cultura de la postmodernidad. El presente estudio es, precisamente, un acercamiento estilístico a la poesía lírica de Enrique González Rojo (“El viajero desconocido”, “Epílogo” del libro El puerto; “La nave perdida” del libro Otros poemas y “Estudio en cristal”). Con dicho análisis se revalora poéticamente al autor; se le otorga su ubicación dentro de la literatura mexicana y se le reivindica más allá de su biografía personal. Investigar la creación del poeta bajo la perspectiva antes mencionada puede responder interrogantes acerca del proceso de construcción de las letras hispanoamericanas. El trabajo está integrado por cuatro capítulos; el primero es la presentación del poeta mexicano. Enrique González Rojo (1899-1939) vivió en Sinaloa hasta 1910, después se trasladó a la Ciudad de México, en donde se vislumbraron el nacionalismo, el vanguardismo, y el desarrollo capitalista. Su formación en la escuela Nacional Preparatoria fue esencial, pues ahí se enriqueció culturalmente con sus profesores, algunos pertenecientes al Ateneo de la Juventud; otros a la Generación del 15, y con las diversas lecturas de la cultura clásica, del modernismo, de los autores europeos modernos y más tarde, la poesía española. En 1917 Rojo, Bodet, Montellano y Gorostiza, conformaron el Segundo Ateneo de la Juventud. A este grupo se unió la generación bicápite: Novo y Villaurrutia; más tardíamente se unieron Owen y Cuesta. Poetas que publicaron sus obras en los suplementos literarios y crearon varias revistas. En 1928, Rojo y Villaurrutia se 4 Schulman, Iván, El proyecto inconcluso. La vigencia del modernismo, México, Siglo XXI, 2002. p.15. 4 integraron al trabajo de Bernardo Gastélum (jefe del Departamento de Salubridad). A la nueva asociación se le llamó “Parnasillo de Salubridad,” cuya poesía fue caracterizada como “no viril” no por el estilo sino por los poetas y su hipotética homofilia. Rojo hizo varios viajes a Europa, pero desistió de éstos a causa de su enfermedad y murió en 1939. El segundo capítulo describe la importancia de la estilística, y el análisis e interpretación del poema lírico propuesto por Beristáin. Una base fundamental de la estilística se encuentra en los ensayos de Dámaso Alonso quien relaciona la sensibilidad del poeta- autor. Dicho método se conforma de tres conocimientos. El primero es el acercamiento a la obra poética, es la intuición que permite descubrir la satisfacción de espíritu. El segundo conocimiento, el de la crítica, hace una descripción de los motivos artísticos de la poesía, considerando el contexto del autor. El tercer conocimiento define el estilo como lo peculiar, lo diferencial de un habla. Aprecia con mayor o menor intensidad la intuición totalizadora de la creación, hace una descripción de los motivos artísticos de la poesía. Para ello se auxilia de los tres niveles del poema lírico, según Beristáin: nivel fónico-fonológico, nivel morfosintáctico y nivel léxico, semántico y retórico. El tercer capítulo hace la descripción de los tres niveles en los cuatro poemas: “El viajero desconocido,” “Epílogo,” “La nave perdida” y “Estudio en cristal”. En cada uno de éstos, se observan rasgos que definen el estilo del poeta mexicano; como las constantes imágenes visuales, la presencia del tiempo en pretérito. En “Epílogo”, por ejemplo, se presenta el sonido de la /r/ que según la posición del fonema en la palabra es su intensidad. En “El viajero desconocido” es significativa 5 la cláusula en abanico, oraciones breves y acumuladas; en la que se advierte la presencia, la concepción y aprehensión de la muerte. El cuarto capítulo habla acerca de la vivencia estética, es decir de la dependencia mutua entre el espectador y la obra; del acercamiento a la belleza del mundo modernista. Se hace referencia a la innovación, la artificialidad y la influencia del Parnasianismo y el verdadero romanticismo. Dentro del simbolismo germinan las variaciones individuales del decadente. El artista decadente asume actitudes hasta conformar una cosmovisión (anarquismo, aristocratismo, bohemia, idealismo, cosmopolitismo), prevalece el individualismo desmesurado. Si se hiciera la pregunta ¿cuáles son las actitudes del decadentismo, manifestadas en la vida o en la personalidad de Rojo?. Mencionaremos sólo algunas la primera de éstas la doble imagen: el bohemio y el flaneur. El poeta mexicano, desde siempre, ha manifestado movilización; su vida en provincia, en la Ciudad, en el extranjero va conformando su cosmos y en varios momentos de su poesía plasma la imagen del viajero. La bohemia de González Rojo no trazó cuadros excéntricos como los de Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera o Bernardo Couto. Rojo se reunía con sus amigos en los cafés porque allí encontraba lo que les negaba la sociedad: reconocimiento, admiración y público. Por otro lado, dice González Rojo “este país tan lleno de color y tan vacío de todo lo demás”, levemente el spleen de fin de siglo. Ni los sueños del ajenjo, ni la formaciónde nuevos espacios, ni las publicaciones de revistas satisfacen su realidad. El mal humor, el desencanto y el spleen reflejan y trazan su actitud solitaria. 6 CAPÍTULO I 1. Un poeta olvidado, Enrique González Rojo. Enrique González Rojo es una figura ignota y olvidada, cuyo nombre está vinculado con los contemporáneos, con el poeta Enrique González Martínez y con la poesía modernista. En consecuencia, la crítica lo ha considerado un autor menor. 1.1 Enrique González Rojo, su tiempo y formación literaria. Hablar de Enrique González Rojo es remitirse al célebre poema “La muerte del cisne”; a la pretensión poética de emular los significados del mar en la creación El Puerto; a la diáspora de un grupo de escritores, a la cruzada juvenil de Vasconcelos y a lo acaecido en las primeras décadas del siglo XX. En 1904 México seguía la tríada del orden, la paz y el progreso; el gobierno, del más longevo presidente Porfirio Díaz, representó el crecimiento económico, espejismo de desarrollo, la explotación y represión en algunos sectores. En los primeros años del siglo hubo transformaciones sociopolíticas que se proyectaron en la vida nacional. Transformaciones que muchos artistas no consideraron coincidente con su ideología y proyecto estético, es el caso de Enrique González Martínez, cuya presencia será importante en la vida de Rojo. 7 Enrique González Rojo (1899 – 1939) estuvo inmerso en esa movilidad social; su existencia fue breve __ en contraste con su padre octagenario __ y se concentró en dos actividades: la literatura y la carrera diplomática. Nació en Sinaloa y vivió ahí hasta 1910, año en que inició el movimiento de la Revolución; en que Porfirio Díaz renunció a la República y en el que un grupo de pensadores protestaron ante el panorama tan desolador que se presentaba en los ámbitos agrario1 y laboral; en sí, protestaron ante el régimen del dictador que propiciaba la desigualdad. Debido a las actividades de su padre (delegado político) Rojo y su familia viajaron a los Ángeles California; después a la Ciudad de México. El ambiente provinciano en donde había vivido quedó atrás y se presentó ante él, una atmósfera con rezagos nacionalistas, rasgos del vanguardismo y desarrollo capitalista.2 En el ámbito nacionalista, Madero, personaje demócrata del siglo XX, propuso restaurar el gobierno3 y la libertad política de tal manera que hubiese igualdad de los hombres ante la ley; sin embargo su objetivo no se cumplió y su gobierno provisional declinó en 1913. Cabe mencionar que, ideológicamente, el Positivismo influyó en la educación y con ello evolucionó la enseñanza; dicha labor fue “instrumento para cohesionar los mundos urbano y rural y las tres razas __ 1 La política agraria del Porfiriato estribaba en la entrega de extensiones territoriales a individuos y empresas extranjeras, principalmente, en la frontera norte de la nación. Muchos trabajadores estaban inconformes con las jornadas de trabajo (a veces 13 horas diarias) y el mísero salario (los hombres en conjunto ganaban 75 centavos por día, las mujeres 3 a 5 centavos por semana y los niños de 20 a 50 centavos), los extranjeros ganaban el doble que los mexicanos, por ejemplo los norteamericanos en Cananea. Vid. Mason Hart, John, El México revolucionario y proceso de la Revolución mexicana, Tr. Manuel Arboli, México, Alianza, 1990. 2 Rápidamente se manifestó en la organización de empresas de instituciones modernas de crédito como los bancos, el desarrollo del comercio y grupos monopolistas que controlaron la actividad económica del país. 3 En el Plan de San Luis Potosí, se desconocía el Gobierno de Díaz, se declaraba el principio de “No reelección” del Presidente y Vicepresidente. 8 blanca, mestiza, indígena__; y fue un salto común al progreso y a la modernidad”.4 La educación de Enrique González Rojo fue tradicional. En su infancia, al igual que un sinnúmero de escritores comenzó a leer a los clásicos y a los no tan clásicos como Mauspassant. En 1913, a los 14 años, Rojo ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria ubicada, físicamente, en San Ildefonso. En la Preparatoria, todavía, quedaban atisbos del plan positivista y al mismo tiempo se gestaba una educación ecléctica. Profesores aún con ideas positivistas; profesores pertenecientes al Ateneo de la Juventud y otros más, a la Generación del 15 proponían su propia forma de enseñanza. Los del Ateneo, integrado por Henríquez Ureña, Reyes y Jesús T. Acevedo, se basaron en una ideología humanista y escéptica a la vez, que cimentó la educación moderna del país. La Generación del 15 o el grupo de los Siete Sabios – formado por Castro Leal, Vázquez del Mercado, Lombardo, Gómez Morín, Olea y Leyva, Bassols, Alfonso Caso y Jesús Moreno Baca – participó, activamente, en las conferencias, conciertos, suplementos culturales de periódicos y boletines. De tal modo que ambas ideologías influían invariablemente en la formación del autor; lo tradicional y conservador aunado a lo ideal humanista. En la Preparatoria varios maestros tuvieron sus seguidores, el más famoso fue González Martínez, a cuyos imitadores les llamaron; “el grupo del cuello torcido.” 4 Clark de Lara, Belem, “Educación,” en Revista Moderna en México (1903-1911), México, UNAM, 2002, p.4. 9 En ese ambiente con sesgo de erudición estuvo inmerso Rojo y sus compañeros: Ortiz de Motellano, Torres Bodet, Pellicer y Gorostiza. Más tardíamente, Villaurrutia y Salvador Novo; ellos se dirigían hacia él, como Enrique, el chico o el Jr. Rojo comenzó su formación humanística en la Preparatoria; diversas ideas y tendencias lo enriquecieron espiritualmente propiciando en él lo que Ortega y Gasset llama lo insubstancial. La ideología de los clásicos, del Modernismo, del Ateneo, de la Generación del 15, de los autores europeos modernos, más tarde, la Generación del 98 y los primeros atisbos del 27 confluyeron y conformaron el pensamiento del poeta. Las lecturas comentadas fueron lo esencial en las cátedras impartidas. Las obras de Platón, Kant, Shopenhauer, Nietzsche, Bergson, Croce, apartaron a los jóvenes estudiantes de lo tradicional. Las letras españolas, las clásicas, las francesas e inglesas fueron recuperadas y acogidas con vehemencia. El mundo helenístico, el decadentista, y el filosófico, fueron los referentes para la creación de sus futuras obras poéticas. Sheridan afirma que los jóvenes estudiantes acudían a la escuela para discutir libremente sus lecturas no positivistas y, por supuesto mostrar las primeras composiciones literarias Muchas obras y artistas incidieron como claves, con mayor o menor intensidad, en González Rojo: Maupassant, Marcel Proust, Ramón de Valle Inclán, Machado, Eugenio Dor’s, Rubén Darío, Luis G. Urbina, Tablada, Lugones, López Velarde, González Martínez, Bergamín, Jean Moréas. El último simbolista fue el 10 predilecto de Rojo; con ello se advierte que el modernismo y el decadentismo fueron referentes en su creación.5 Además conoció e intercambió ideas con varios escritores y poetas españoles exiliados; y otros no conocidos como Joel Patiño, Víctor Landuño, Ricardo E, Molinari y Ventura García Calderón. Rojo formó parte activa de veladas literarias escolares y citadinas. Es ineludible notar la formación literaria del autor con diálogos múltiples a los que hace alusión y, otras veces, recrea. En México siguieron prevaleciendo algunos rasgos de la cultura europea en la cotidianidad. Rojo fue observador y partícipe de la realidad más banal. Así lo reiteró en algunas de sus crónicas y en sus vivencias en las que hizo referencia a la corrida de toros, al teatro, la ópera, la natación; las reuniones en los cafés, los más populares el “Café de nadie” y “Caféde América”, sus recorridos por las calles, sus constantes visitas a las librerías y sus viajes a Europa. Sus trivialidades no fueron sui generis, como las de Pellicer o Salvador Novo que se circunscribieron a la extravagancia. En 1917 el cenáculo de poetas (segundo Ateneo de la Juventud; Bodet, Montellano, Gorostiza y Rojo)6 publicaba sus obras en los suplementos literarios. Pronto, Rojo comenzó a columbrar el terrorismo crítico; surgieron comentarios en torno a la originalidad de su obra y existió confusión con el nombre de su padre. Como se manifestó en el siguiente caso; González Martínez, hijo, ganó “un modesto accesit en unos juegos florales de Saltillo. Al día siguiente apareció la noticia en los diarios, y los versos firmados por 5 Vid infra, cap. 4 6 El proyecto del Nuevo Ateneo de la juventud fue efímero, pero constituyó el germen del grupo que se aglutinaría en Los contemporáneos. 11 González Martínez, sin el Jr, que entonces usaba”7. Su padre fue felicitado y Rojo nunca recibió el premio. Desde aquel suceso decidió usar el apellido de su progenitora Luisa Rojo Fonseca (quien falleció en 1935) y de manera oficial lo hizo en 1918. También decidió firmar con el pseudónimo “Sub y baja” al igual que Bodet. En 1920 Carranza fue asesinado y se nombró a Adolfo Huerta presidente interino. En ese mismo lapso, Vasconcelos se desempeñó como rector de la Universidad de México y un año más tarde fundó la SEP; con ello se intentó comenzar la integración social, cultural y racial de la sociedad mexicana o lo que los historiadores denominan la cruzada Vasconcelos8. La utopía fue trabajar en la conformación de Instituciones y encausar al pueblo al mundo de los libros y lo artístico. Vasconcelos se auxilió de los jóvenes intelectuales, en un principio se unieron Jaime Torres Bodet y Carlos Pellicer, después los otros contemporáneos. Cuando Rojo regresó de Chile (1920) fue nombrado jefe del departamento de Bellas Artes por el fundador de la educación moderna. Cabe mencionar que Salvador Novo trabajó con él en esa área. El objetivo del poeta fue cumplir el ideal de la cruzada, de tal forma que “se encargó . . . de instaurar una pintura mural, conformar casas de arte . . . patrocinar a Diego Rivera y sus murales . . . restablecer la Academia de San Carlos, restablecer el Conservatorio Nacional y propiciar la arquitectura pública.”9 Una labor ardua y eminente. 7 Scheridan, Guillermo, Los contemporáneos ayer, México, FCE, 1985, p. 58. 8 Trabajar con Vasconcelos era la mejor manera de ganarse la vida y obtener prestigio, además existía la oportunidad de conocer artistas, escritores y editores 9 Guillermo Sheridan, op. cit; p. 125. 12 El trabajo en la cruzada y las primeras publicaciones no lo confortaron vitalmente y se manifestó en él el spleen;10 por ello decidió viajar a Europa; España, Francia, Italia (1925), después de haberse conformado el grupo de los Contemporáneos. Oswald Spengler habla sobre la decadencia de Europa; sobre la agonía de la civilización occidental que fue propiciada por la industrialización, la urbanización, el progreso de la ciencia y los hechos bélicos (1914-1918). Todos esos elementos desintegraron valores e ideales que hasta entonces habían existido. “El cúmulo de nuevas cuestiones en torno a valores filosóficos, psicológicos, éticos y estéticos .van despertando una hiperconciencia en el hombre”.11 El arte reflejó esta situación del artista en diferentes formas que ceden paso a una nueva sensibilidad y otras posibilidades estéticas. El artista se refugió en su realidad, en su yo desolado que trata de recuperar su existir a través de procesos psíquicos o de la liberación absoluta del lenguaje y la conciencia; asimismo, surgen las vanguardias (los llamados ismos) en Europa en las primeras décadas del siglo XX. Los escritores hispanoamericanos no permanecieron inmunes a la incertidumbre, a la inquietud existencial y acogieron los movimientos vanguardistas. Hugo Verani identifica en las vanguardias las siguientes características: el cosmopolitismo no el idealizador de los modernistas sino el irreverente y el antiacadémico; una actitud iconoclasta ante la literatura que no exige reglas, la 10 Vid infra, El spleen vital de Rojo en el cap. 4 11 Gambetta, Aída, “En torno a las vanguardias en Latinoamérica” en Las humanidades en el siglo XX, México, UNAM, 1978, p. 14. 13 deshumanización del arte en el alejamiento de todo sentimentalismo, el sarcasmo, la confusión y el humorismo, con ello intentaban describir nuevos cánones de belleza; inconformidad con la función de la lengua y creación de una tipografía más expresiva a través de espacios en blanco, signos matemáticos, notaciones musicales, nueva distribución de versos y letras en la página en planos simultáneos; de ahí la creación de las metáforas exacerbadas, los caligramas y bombardeos de imágenes.12 Aunado a la morfología, está la sintaxis que rompe con el orden lógico de la oración y la métrica altera los moldes estróficos (ritmos, métrica y rima). El movimiento estridentista surgió en 1921 con la aparición del primer número de Actual, hoja volante de Manuel Maples Arce en la que incluía un “Directorio de Vanguardia” europea y el nombre de algunos mexicanos como Reyes, Tablada, Rivera y Siqueiros. El estridentismo retomó postulados de varios ismos que se caracterizaron por ser polémicos y provocativos. Maples Arce “proponía . . . un rompimiento radical con formas, temas y actitudes . . . por el modernismo; proponía al mundo urbano “moderno” como sustituto del jardín interior, el tranvía como sucedáneo de la flor, la sintaxis escabrosa y tumultuaria de la agitación urbana contra el metro adocenado y musical de la herencia gonzalezmartinista”.13 12 Vid. Verani, Hugo, Las vanguardias literarias en Hispanoamérica, 3ª ed, México, FCE, 1964. 13 Scheridan, op. cit; p. 125. 14 Pronto los vanguardistas se manifestaron contra “los contemporáneos” a quienes criticaron por trabajar en puestos públicos, por aceptar una crítica oficial y por ser seguidores fieles de Enrique González Martínez. Las pugnas entre ambos grupos siguieron y Maples Arce, también, juzgó la homosexualidad de varios integrantes. En 1928, González Rojo y Xavier Villaurrutia se integraron al trabajo burocrático de Bernardo Gastélum (jefe del Departamento de Salubridad). A la nueva asociación; Novo le llamó, sarcásticamente, “Parnasillo de Salubridad”; su poesía fue caracterizada como “no viril” no por el estilo sino por los poetas creadores y su hipotética homofilia. Esta característica no era un misterio en algunos de ellos. “Fueron honrados consigo mismos y se enfrentaron con entereza y aún con humor a la intolerancia. Sin embargo, no se encuentra en sus escritos la independencia moral y la coherencia intelectual de un Gide o la rebeldía de un Cernuda.” 14 Los integrantes del Parnasillo viajaron al extranjero, Rojo nuevamente fuera del país. Esas constantes salidas le permitieron conocer la cultura y los escritores europeos, asimismo adentrarse a la poética de las diversas tendencias. González Martínez, en su Autobiografía, remitió a la enfermedad y a los cinco meses de agonía de Rojo, quien a causa de ello desistió de sus viajes; aunque plasmó sus impresiones y aprehensiones de los mismos15 en su obra. Su muerte acaeció en 1939, un año antes de que culminara el sexenio de Lázaro Cárdenas. 14 Paz, Octavio, Generaciones y semblanzas, México, FCE, 1987, p. 162. 15 Vid González Rojo, Enrique, “Carta” en Obra completa. Verso y prosa: 1918-1939, México, Ed. Domés,1985, p. 454 15 La crítica establece que en la vida del poeta no hay nada polémico, ni inestable sin embargo la relación con su padre célebre y la constante comparación entre la obra poética de ambos y su evasión de la realidad hace dudar de la anterior afirmación. 1.2 Enrique González Rojo y la indeleble figura de González Martínez. Un verso de arte mayor “Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje”, perteneciente a Senderos ocultos (1911), siguió el oleaje renovador de la lírica. Este soneto representó la primera de las tres rupturas de la tradición en las letras mexicanas durante el siglo XX; las siguientes fueron las vanguardias y la llamada literatura del “boom” latinoamericano. Muchos críticos adulan la poesía y la figura de Enrique González Martínez, lo han considerado como uno de los mejores poetas cuya obra no es evanescente. González Martínez tuvo muchos cargos y condecoraciones;16 además fue candidato al Premio Nobel en 1949 por una composición que revela toda la angustia del poeta frente a la ceguedad humana: “Babel.” A pesar de ser un poema cuya imaginación se vuelve crítica de la realidad social; no tuvo tanta resonancia como “Tuércele el cuello al cisne”. Varios comentarios han surgido en torno a esta composición; el crítico Henríquez Ureña asevera que fue un “manifiesto literario antimodernista o síntesis de doctrina estética”;17 por su parte, 16 Participó en la creación de varias revistas literarias extranjeras y del país, fue Miembro activo de Academias de Literatura en América; representó a México en varios Congresos internacionales. 17 Pacheco, José Emilio, “Enrique González Martínez” en Antología del Modernismo (1884-1921), México, UNAM, 1929, p. 228. 16 Rufino Blanco Fombona aclara que fue el término del ciclo modernista y para Octavio Paz es ruptura y tradición:“González Martínez . . . rompe con el modernismo : al cisne enfrenta el búho . . . no se opone al modernismo: lo desnuda y despoja. Al despojarlo de sus adherencias sentimentales y parnasianas, lo redime, le otorga conciencia de sí mismo y de su oculta significación”.18 El mismo González Martínez expresaba sobre su obra: el poema . . . era la expresión reactiva contra ciertos tópicos modernistas arrancados al opulento bagaje lírico de Rubén Darío de Prosas profanas y no el de vida de Cantos de vida y esperanza. Dejando a un lado lo esencial en la poesía del gran nicaragüense, se prolongaba en sus imitadores lo que podríamos llamar exterioridad y procedimiento . . . Contra aquella moda inquietante, aunque efímera, iban los versos míos que tomaban al cisne como símbolo de la gracia intrascendente, y el búho como paradigma de la contemplación meditativa que ahonda en los abismos de la vida interior. Nada contra Darío, salvo las inevitables discrepancias personales; nada contra su poesía fascinadora y estimulante.19 Con su propuesta, intentó renovar la actitud del poeta ante la poesía; reflejó un espíritu de contemplación e interrogación frente a lo enigmático de la vida. En cada uno de los elementos que plasmaba alentaba un sentido interior. 18 Paz, Octavio, op. cit; p. 45. 19 José Emilio, Pacheco, op. cit; p.228. 17 La imagen del poeta perteneciente al Ateneo de la Juventud se reflejó en la generación ulterior. En su momento, fue maestro y líder de los Contemporáneos; organizaba reuniones en las que discutían temas de arte y literatura; a veces, rendían homenaje a distinguidos escritores. Su fama no sólo ha hecho pasar inadvertida la obra de Rojo, en ocasiones su propia vida. Enrique González Martínez discurrió sobre muchos poetas en su Autobiografía; describió con certidumbre sus aptitudes, sus desavenencias y hasta sus padecimientos físicos sin embargo de su hijo, González Rojo expresó con austeridad algunas situaciones y vivencias, en sí, sus comentarios hacia él no son asiduos. Por otro lado, colaboraron juntos en varias revistas. Rojo con ayuda de Torres Bodet seleccionó y organizó un grupo de poemas de su padre, bajo un criterio temático más no cronológico que se publicó en España; también hubo ocasiones en que Rojo le sugirió el título de algunas composiciones. En el ámbito artístico y social, las confusiones por los nombres se dejaron entrever. La presencia de González Martínez fue innegable; los amigos de Rojo “lo respetaban más por ser hijo de quien era que por su obra lírica.20 Para Rojo fue una situación laberíntica, para el poeta del Ateneo fue adulador: mi presencia en su vida lírica fue acaso un estímulo y de una incorporación a la poesía, brote de una herencia involuntaria aceptada con alegría interior, como deber grata y ligeramente cumplido, pero henchido de responsabilidades tremendas . . . pensaba yo en él no sólo por mi 20 Scheridan, op. cit; p. 58. 18 madurez frente a su adolescencia, por mi obra y hecha ante el balbuceo de la suya y por el trato con los amigos de letras, que le creaban un ambiente propicio a la imitación, sino principalmente, por su amor, que le ocultaba y le borraba cuanto en mi vida y en mi obra pudiera de inadmisible y censurable.21 1.3 La participación del autor en la Generación de los Contemporáneos. Alí Chumacero, poeta de Tierra nueva, afirma que con Ramón López Velarde, González Martínez y José Juan Tablada, la poesía lírica concluía su misión. Quedaba atrás el último eslabón del movimiento ecléctico. Los nuevos creadores “deberían ejercer otros propósitos, tanto en la actitud como en la expresión, tendrían que romper con una poética rutinaria que ya había dado sus mejores galas.”22 Un nuevo grupo de escritores comenzarían a proliferar; integrado por Ortiz de Montellano, Torres Bodet, González Rojo, Carlos Pellicer, Villaurrutia, Novo, Owen y Cuesta, se les denominó los contemporáneos. La Generación fue revolucionaria y el primer objeto de su atención fue la palabra cuyo estilo fue inaugural y moderno. ¿Cómo se formó la Generación de los contemporáneos?. Guillermo Scheridan en el capítulo IX, intitulado, “1925: Es necesario echar una bomba (se aburre uno)” de los Contemporáneos ayer; habla de la integración del grupo. 21 González Martínez, Enrique, La apacible locura, 2ª ed. México, FCE, 1951, p. 135. 22 Chumacero, Alí, “Prólogo “ en Obras completas de Xavier Villaurrutia, México, FCE, 1985, p. XXI. 19 En el México de los Contemporáneos había supervivencias del Siglo pasado (XIX) y el aburrimiento se convirtió en hastío que invadía el alma, el mismo Rojo lo percibió así: “este país tan lleno de color y tan vacío de todo lo demás”.23 En 1925, los miembros del grupo tenían entre 20 y 26 años habían madurado artísticamente, era el momento de comprometerse con la literatura y enriquecer esa heterogeneidad del ser a la que alude Machado. El nuevo Ateneo de la Juventud (Bodet, Ortiz de Montellano y González Rojo) se unió a la generación bicápite (Villaurrutia y Novo) y más tardíamente se unieron Owen y Cuesta y conformaron la generación. A los escritores también se les conoce como el “Grupo sin grupo”, el “archipiélago de las soledades”, el “grupo de forajidos”24 que a pesar de sus soledades y diferencias llegaron a formar el grupo más idóneo. Mucho se ha escrito sobre el “Archipiélago de las soledades”. Los estudiosos afirman que su poesía rompe con el tono solemne y la forma tradicional; ahora presenta un tono enigmático y una pureza formal. Su poesía enriquece las posibilidades del lenguaje y recrea la realidad hasta encontrar sus misterios. Para Julius Petersen el Archipiélago reúne las características propias de un grupo generacional. Karl Mancheim ha establecido que en ellosprevaleció una unidad de generación que se atrae y se repele simultáneamente, después de la diáspora varios negaron haber pertenecido a la agrupación. 23 Scheridan, op. cit; p.201. 24 Torres Bodet, propuso el nombre “Archipiélago de las soledades”; Villaurrutia” Grupo sin grupo” y Cuesta; “Grupo de forajidos”. 20 Por su parte, Leiva afirma que el lado vulnerable del grupo fue su falta de preocupación por lo social ya que vivieron voluntariamente extraños a la realidad de su tiempo y de su patria. Octavio Paz, en contraposición escribe: “se ha reprochado muchas veces a los Contemporáneos su indiferencia ante la historia y asuntos públicos . . . La acusación ha sido mal formulada. Pues la reacción del grupo fue en contra de ciertas circunstancias históricas – sociales (la corrupción de los revolucionarios y su transformación en una plutocracia).”25 Su actitud de alguna manera fue reaccionaria y una muestra de total desacuerdo; esa indiferencia o quizá escepticismo fue el emblema para ya no creer en las revoluciones. Por eso se aislaron en un mundo privado poblado por los fantasmas del erotismo, el sueño y la muerte; sin embargo no se les puede llamar ni revolucionarios ni conservadores pues sería inútil buscar en su obra o en su vida declaraciones, ideas o actitudes como las de los surrealistas franceses u otros autores europeos. La presencia de varios integrantes de los Contemporáneos fue destacada. La de González Rojo no fue esencial, tampoco casual; sin embargo sus actividades culturales coadyuvaron a proyectos mucho más ambiciosos. Rojo participó en la conformación de varias revistas y suplementos literarios como Revista Nueva y la San Ev Ank que precedieron a los Contemporáneos y Examen (excéntrica y anarquista). Asimismo de su participación literaria en los cafés, que tenían matices de la bohemia modernista, surgió la creación de los epigramas; composiciones que circularon impresas en hojas rosas por todas partes, una labor fuera de lo ordinario, denominadas como literatura del cordel o buhonero. 25 Octavio, Paz, op. cit; p. 167. 21 Llevado por la curiosidad intelectual como los demás miembros del Grupo; Rojo difundió la poesía, dio cabida en las páginas de las revistas a varios escritores mexicanos e hispanoamericanos; además escribió ensayos y comenzó a trabajar una Antología de prosa mexicana moderna y con ello agudiza, la cualidad definitoria: la crítica. 1.4 Producción literaria Varios géneros conforman la obra del autor; el relato, la crónica y la poesía lírica. Algunas de sus composiciones se dieron a conocer como obras sueltas o independientes en las publicaciones de moda como Heraldo ilustrado, Universal, Pegaso, Contemporáneos, El popular, Falange y sólo dos se editaron completas durante su existencia y el resto fue recopilado hasta después de su muerte. 1.4.1 La poesía lírica El género lírico es el más extenso y cultivado; lo conforman varias obras: Primeros poemas, El puerto, Vínculos, Otros poemas, Espacio, Elegías romanas, Poemas dispersos, Romance de José Conde, Estudio en Cristal, Otros Poemas y Últimos poemas. Guillermo Rousset dice que la lírica de Rojo se caracteriza por tener rasgos modernistas, populares y atisbos de la poesía pura. Por otro lado, José Gorostiza identifica dos matices opuestos de la creación poética del Archipiélago; “un ideal musical y temporal del poema como canto, desarrollo y crecimiento y . . . un ideal plástico y espacial del poema como 22 estructura inmóvil.”26El autor de Muerte sin fin adscribe a Rojo en la primera concepción, otro rasgo más que no revela su estilo. Lo característico de la obra el Puerto es el lenguaje del mar: las olas, el cromatismo, la fauna, las naves y los seres mitológicos. Originalmente iba a intitularse “Años de lucha y pensamiento”. Finalmente se publicó con el otro nombre en 1924, editado por cvltvral.27 Espacio se publicó en 1926, el mismo año en que Villaurrutia publicó Reflejos y Owen Desvelo. Esta publicación reúne setenta poemas que reflejan el mundo cósmico; los lugares más apartados son explorados y revalorados por el poeta: la tierra, el agua, el espacio, lo citadino, lo campirano, lo nacional. La obra de Rojo se dio a conocer en Madrid, en la Editorial Mundo latino propiedad de Espasa Calpe, pero pasó inadvertida en España y en México. Así lo expresó Rojo en los Contemporáneos por sí mismos: “ha de saber- le dice a Villaurrutia- que Espacio ha sido un éxito de librería... tres ejemplares vendidos en Madrid en tres meses–. Me sobran pues novecientos noventa y siete para los amigos”.28 De todas la obras, según la crítica, las de mayor valor son “Estudio en Cristal” (publicado en la revista Taller poético 1936) y “Sobre la muerte de Narciso,” poema inconcluso, cuando Rojo las escribe (1938) ya había madurado poéticamente. 26 Stanton, Anthony, Inventores de tradición: ensayos sobre poesía mexicana moderna, México, FCE, 1998, p.129. 27 La Editorial usa la “v” para imitar el logotipo del Mercvre de Francia. 28 Enrique, González Rojo, op. cit; p. 455 23 1.4.2 Otros géneros cultivados por el autor. La crónica, el ensayo y el relato fueron los otros géneros cultivados por el autor. En su crónica habló del paisaje, de la calle, del pueblo y la burocracia, sin dejar a un lado la modernidad. Con dicho género cumplía su quehacer de “narrar,” al unir los sucesos de su época con la imaginación. Su labor como cronista fue efímera, pero le permitió sugerir y transmitir sensaciones. Sus ensayos versan, principalmente, sobre la preceptiva y el arte de la palabra. Nociones de narrativa, de poesía, de estilo; así como algunos aspectos en torno a escritores son interpretados y revalorados. Muchos de sus escritos expresan una tendencia crítica que adopta como los demás miembros del “Grupo sin Grupo”. En los ensayos se advierten fundamentalmente dos rasgos, uno de orden objetivo, el de investigar en qué consiste el desarrollo de la creación y cómo se formó; y el otro, de orden poético que conforma la creación. De todos, el que ha sido retomado es el intitulado “¿Cómo se hace una antología?” que remite a la lírica de los Contemporáneos y discurre algunos criterios para seleccionar un texto. En los relatos existe una unidad temática: el eterno fluir del tiempo. También prevalecen los símbolos del mar, la nave, la barca y el viaje, como en su poesía. Símbolos que expresan el devenir de la existencia humana. El más representativo fue El día más feliz de Charlot publicado en Cuentos mexicanos inolvidables en 1993. 24 La prensa se caracterizó por su diversidad, de tal forma que permitió la comunicación entre un público de disímil nivel económico y cultural. Junto a los grandes rotativos coexistieron las revistas; por ejemplo, revista Azul (1907), Revista Moderna de México (1903 – 1911)29 que impulsaron las tendencias artísticas. Enrique González Rojo, guiado por su padre, colaboró en varios suplementos, en los que publicó varios de sus primeras composiciones (1918). Él y Jaime Torres Bodet tuvieron la inquietud de conformar una revista en la que se recogiera la obra de los jóvenes poetas; así surgió Revista Nueva (1919) de la cual fue director y cuyo nombre hacía referencia al nuevo siglo y los tiempos modernos. La publicación tenía, aún, influencia del modernismo. Siguió incursionando en el trabajo editorial y otras de sus participaciones fueron las siguientes; colaborador en Pegaso y Gladius (1917), San-Ev-Aank (1918), México Moderno (1920-1923), La Falange (1922), Ulises (1927) y redactor de los Contemporáneos (1925-1932).29 Vid infra, Las características de estas revistas se mencionan en El decadentismo mexicano en el cap. 4 25 CAPÍTULO 2 La estilística según Dámaso Alonso y el Análisis e interpretación del poema lírico propuesto por Helena Beristáin 2.1 Las características y funciones de la lengua Dentro de la teoría del arte, la creación artística es la apreciación sensible cultural del mundo; cuya función es deleitar o satisfacer al espectador. En el momento en que el receptor aprehende una obra se manifiesta el saber o experiencia estética, por tanto él es primordial en el proceso de comunicación. En el ámbito literario el poeta, el texto y el lector están inmersos en un proceso complejo y dinámico. El escritor recrea su concepción del mundo en el texto, a partir de su ideología, de lo que conoce y de sus experiencias; crea una obra única e irrepetible. El lector la interpreta, también, con base en su formación y sensibilidad, y con ello la obra literaria, al ser leída cumple una función social. A partir de las primeras décadas del siglo XX se iniciaron nuevos estudios en torno a la obra literaria que consideraron varios criterios lingüísticos y estéticos como instrumentos de análisis; uno de éstos, el propuesto por Roman Jakobson en su obra Lingüística y Poética. El autor describe las funciones de la lengua a través del esquema del proceso de comunicación1: 1 Beristáin, Helena, Análisis e interpretación del poema lírico, México, UNAM, 2004, p. 25. 26 Contexto Referencial Hablante: Mensaje – Oyente Emotiva: Poética- Conativa Contacto código Fática Metalingüística El Contexto genera la función referencial también llamada pragmática, práctica, representativa, cognoscitiva, informativa o comunicativa. El referencial contiene una información de la realidad circundante o extralingüística; es la fuente de donde parte el creador o emisor para la transmisión del mensaje. Esta función se caracteriza por ser explícita, precisa, clara. Para que sea unívoca debe construirse con las expresiones más exactas que denoten un solo significado. La lengua en su función referencial se manifiesta en un modelo teórico de los discursos científicos o masivos; y también en un modo llamado situacional o coloquial. Un reportero, por ejemplo, expresa: “Este día lloverá, pues se ha oscurecido la atmósfera”2 .Es la realización concreta de la lengua; en la que interlocutores “emisor y receptor comparten física, afectiva y conceptualmente la misma situación”.3 Y aunque algunas veces, las expresiones quedan incompletas o repetitivas, no hay obstáculo de comunicación, puesto que la lengua recurre al tono de voz y los gestos mediante los cuales alude al referente. El factor emisor (hablante o destinatario) da lugar a la función emotiva (expresiva) que transmite los contenidos emotivos mediante signos indicadores de 2 Ibidem 3 Ibid; p. 26. 27 la primera persona que lo representa. El escritor manifiesta su propia intimidad, sus emociones y sensaciones (subjetividad) que va plasmando en la poesía. Beristáin dice que el hablante es un ser constituido por su realidad social; los presupuestos históricos culturales influyen de manera inmediata en la conformación de sus mensajes. En la hermenéutica del texto, a la que alude la autora, son importantes porque coadyuvan a revelar la construcción y el significado del mismo. El receptor (oyente destinatario) describe la función conativa (apelativa). Dicha función constituye un llamado dirigido al destinatario con el objetivo de modificar o influir en su comportamiento. Los ejemplos más representativos son el vocativo y el imperativo. Aunque, también, se aplica a los exordios y exhortaciones que despiertan la atención del receptor y tratan de influir sobre el subconsciente para inclinarlo hacia una causa. Cabe mencionar que la función está relacionada de manera inmediata con la poética. El canal genera a la función fática que consiste en establecer, restablecer o prolongar la comunicación con el receptor a través del canal acústico, óptico, táctil o eléctrico. También se considera la conexión psicológica y según Malinovsky, los ruegos, optaciones y exclamaciones ¡ojalá!, ¡Dios mediante!, ¡suerte!, ¡misericordia!, son ejemplos representativos. Al factor código le corresponde la función metalingüística. El código no sólo se aplica a la lengua; también a otros sistemas de signos convencionales como el cine, la publicidad, la pintura. Un discurso político, un estudio de ciencias, un poema o un diccionario pueden ser explicados por los interlocutores. 28 El emisor y receptor deben asegurarse de que usan el mismo conjunto de signos (código) para la transmisión y descodificación de los mensajes; para ello recurren a los “fenómenos metalingüísticos”; la descripción, la paráfrasis y la definición. La función, de mayor complejidad, es la poética que se manifiesta en la construcción de su propia estructura y se opone a la función práctica de la lengua referencial. Cuando se lee un poema representativo de algún movimiento o escuela literaria, del Modernismo, por ejemplo, rápidamente se percibe el discurso poético del autor y se contrasta con la de cualquier otro texto de índole informativo. ¿Cuál es la función de la poética y cuáles son sus características?. Son dos las funciones; la de crear y recrear, en la primera el emisor construye el poema; en la segunda, el receptor lo goza. La función poética se aparta de lo convencional y manifiesta la creatividad del poeta, de tal forma que deja entrever sus emociones, sus sueños, sus pasiones y estados anímicos. El poeta asocia aspectos del referente con nuevos significantes, estructurando varias connotaciones, de ahí que la poesía sea polisémica. Helena Beristáin identifica varios rasgos del lenguaje poético como la transgresión de las palabras comunes, de las que se aparta intencionalmente; al igual que de la preceptiva establecida. Se presenta la creatividad “la individualidad del poeta”; el estilo al que alude Dámaso Alonso. La sistematicidad conformada por una estructura compleja, resultado de las múltiples relaciones sintagmáticas, es decir, las cadenas lineales de las frases; y las paradigmáticas que se relacionan con los diferentes niveles lingüísticos 29 (fonológico, léxico-semántico, morfosintáctico) y suman significados. Como ocurre en el haikú de José Juan Tablada: Tierno saúz Casi oro, Casi ámbar, Casi luz. . . En la composición hay un juego rítmico de la simetría y la aliteración; hay una morfosintaxis con tres predicados nominales (oro, ámbar, luz) y en el nivel léxico- semántico, se presentan las metáforas visuales, que en conjunto, manifiestan “una imagen cinematográfica, un proceso quinésico que en tan breve espacio presenta a nuestra imaginación el aspecto rápidamente cambiante del saúz”.4Todo esto se logró por la desviación de la lengua común y las convenciones poéticas establecidas. La teoría de desautomatización y desviación son un “hecho de estilo” que permiten expresar una visión única del mundo. Otras características del lenguaje poético son la resistencia a la paráfrasis y a la traducción; no se puede citar un texto “vertiéndolo en sinónimos traduciéndolo a palabras distintas de las que uso su creador . . . el significado es inseparable de su significante”.5 Debido a las peculiaridades mencionadas anteriormente, la función poética “constituye un detonador de significaciones que enriquece las posibilidades de interpretación y hace denso, profundo y complejoel texto artístico”.6 Por ello, se 4 Ibid;.36. 5 Ibid; p. 41. 6 Ibid; p. 42. 30 presenta la equivocidad y la polisemia en cualquier nivel de la lengua; que sugiere más de una interpretación. 2.2 Los tres niveles del poema lírico La estructura sistemática del texto, a partir de la expresión o del contenido y de sus diversos niveles, remite a su vez a conjuntos estructurales. Se entiende por estructura “una red de articulaciones y relaciones que establecen las partes entre sí y con el todo . . . es un sistema relacional, del cual también forman parte las reglas que gobiernan el orden mismo de sus construcción (las cuales rigen tanto la elección de sus elementos como su disposición”.7 En sí, las estructuras van conformando un sistema cuyas partes se interrelacionan en la construcción y disposición que son significativas. El texto se relaciona de manera inmediata con la serie literaria, la serie cultural y la serie histórica. Los formalistas rusos denominaron serie, al conjunto estructural que “icónicamente podría ser representada como círculos concéntricos que constituyen el contorno, a menor o a mayor distancia relacional del texto objeto de análisis”.8 La serie más próxima es la literaria, en la que el escritor encuentra una tradición lingüística, retórica y temática. En la serie cultural están inmersos los valores, los símbolos, las ideas, las actitudes, los comportamientos, la visión del mundo que 7 Ibid; p. 68. 8 Ibid; p. 64. 31 rodea al escritor. Y la última de las series, la histórica está conformada por factores socioeconómicos que determinan y modelan la personalidad del autor. Los tres contextos influyen remarcadamente en la conformación de la obra. A partir de la correlación entre el texto y las series, surge la intertextualidad, la alusión a otras obras y otros autores9 de cualquier época. En ocasiones, es tan remarcada la intertextualidad que “un texto puede llegar a ser una especie de “collage” de otros textos, algo como una caja de resonancia de muchos ecos culturales, y puede hacernos rememorar no sólo temas o expresiones, sino rasgos estructurales característicos de lenguas.”10 En otras, el discurso es tan recreado y transformado que conforma su propio contexto interno o cotexto, el propio universo de la obra. Para descifrar el todo del poema lírico, es necesario considerar el método estructural, cuyo procedimiento es deductivo y consiste en identificar sus unidades y describir su interrelación funcional. Dicho método abarca dos etapas; la primera, el análisis de elementos específicos que constituyen el contexto y responde a la siguiente interrogante ¿qué dice y cómo dice (contenido)?; en la segunda, se realiza el análisis de la relación entre las estructuras significativas y la correlación de las mismas con el marco histórico cultural y ayuda a descifrar los contenidos. Por ello, es necesario considerar cada uno de los niveles que conforman la estructura articulada del lenguaje: el fónico-fonológico, morfosintáctico y léxico semántico. 9 Todo texto literario contiene un diálogo múltiple, hecho de alusiones implícitas o explícitas, formas o de contenido de citas literales o – más frecuentemente – modificadas . . . y recontextualizadas; diálogos que el constructor del texto mantiene con una infinidad de emisores de otros textos que han precedido al suyo o que son sus contemporáneos, a los cuales alude deliberadamente. 10 Beristáin, Helena, Diccionario de Retórica y poética, 7ª ed. México, Porrúa, 1995, p. 264. 32 2.2.1 Nivel fónico-fonológico La retórica es el elemento esencial de la poesía. En la época antigua era considerada como elocutio, repertorio de donde se eligen las figuras. A partir de Quintiliano, la retórica ha vuelto a aplicarse a todos los niveles lingüísticos; en la época actual el Grupo M en la obra Retórica general hace una clasificación de las mismas indicando el nivel que abarcan. Los metaplasmos, figuras de dicción que alteran la construcción interna de las palabras, pertenecen al nivel fónico- fonológico. El fonema es un elemento simple de la lengua; es el constituyente más pequeño de la palabra conformado por rasgos acústicos distintivos (sonidos). El fonema carece de significado, pero articulado con otros fonemas forma los morfemas. El nivel fónico-fonológico considera los fenómenos lingüísticos del fonema (aliteraciones), así como las variantes fónicas (métrica, ritmo, sinalefas, sílabas acentuadas). Los sonidos son expresivos cuando están en un contexto y se relacionan con otros elementos. Para la descripción de los fenómenos fonológicos se toma en consideración el esquema métrico-rítmico “pues se perciben sonidos que no son fonemas, el ritmo producido por la distribución de acentos y el sonido correspondiente a la emisión separada de cada sílaba – y, en la línea versal, de cada número dado de sílabas”.11 11 Beristáin Helana. Análisis e interpretación del poema lírico, p. 217. 33 Octavio Paz en El Arco y la lira asevera que el poema es un conjunto de frases fundado en el ritmo. Tomashevski considera que lo distintivo del verso es la cadena fónica (segmentación rítmico-melódica). Oldrich Belic dice que el ritmo en el verso es progresivo porque se basa en la repetición sistemática de las unidades métrico-rítmicas. El ritmo es una figura retórica que depende de la distribución periódica de los acentos, las pausas y sílabas (cuantitativas) tónicas (cualitativas). Tomando en consideración a la Estilística y lo dicho, anteriormente, por los críticos, el ritmo emite una disposición de ánimo, “es un ir hacia algo, aunque no se sepa qué pueda ser ese algo”;12 puede ser una actitud, un sentido o una imagen del mundo. Para descifrar el significado del ritmo es necesario considerar los siguientes elementos del esquema métrico; las sinalefas, el número de sílabas de cada verso (restando una en palabras esdrújulas), las pausas y los fonemas consonánticos más repetitivos. Helena Beristáin lo representa con un poema de Bonifaz Nuño, perteneciente al libro El ala del tigre en el que se manifiestan los versos polirrítmicos que denotan la ambigüedad poética (verso libre o prosa rítmica); cuya significación sería la reflexión sobre la fugacidad de la vida y la certeza de la muerte, interpretación subjetiva. 2.2.2 Nivel morfosintáctico Algunos lingüistas consideran que la sintaxis es la parte central del lenguaje, que permite la producción de las frases y su organización en un relato o poema. También consideran que la relación lineal de la lengua es sintagmática y de esta 12 Paz, Octavio, El Arco y la lira, 3ª ed. México, FCE, 2005, p. 54. 34 relación surgen estructuras representativas que comunican algo. Los metataxas, figuras de construcción, corresponden a este nivel y se producen como consecuencia del orden en que el hablante dispone las expresiones dentro del discurso. Dentro de la poesía, lo poético depende de la disposición estructural de los enunciados (enuntiatio) que se distribuyen de dos formas. El poeta las estructura con base en las convenciones artísticas del movimiento al cual pertenezca. La segunda forma, depende de las disposiciones personales del poeta conformándolo de un modo inédito o inesperado; de tal forma que el poeta transgrede la lengua. El poema lírico está distribuido en enunciados unimembres y bimembres (oraciones independientes, construcciones nominales, oraciones simples, compuestas) que se van correlacionado hasta tener un significado, de ahí que surjan varios estudios en torno a la oración y sus partes. FrancoisRustand señala que el orden de las palabras forma parte de los medios de expresión en la lengua; al igual que la elección de los vocablos. Para él, el orden de los elementos oracionales depende de un estado psicológico; presentándose de tal forma una posibilidad de matices. En este segundo nivel se descubren las relaciones existentes en la construcción de las oraciones que coadyuvan a descifrar el estilo. 35 2.2.3 Nivel Léxico, semántico y retórico La retórica es primordial, desde la época antigua, ha cumplido un papel en la creación literaria. Cuando el poeta (enunciador) escribe lo hace con una intención; convencer, conmover, comunicar, sensibilizar e influir en el lector (enunciatorio); hace uso de la gramática que no es normativa, por el contrario, es permisiva y se llama retórica. La retórica procura recursos para expresar ideas y sentimientos de manera novedosa, atractiva y persuasiva. En el periodo clásico, la retórica se conformaba por cuatro partes; la inventio que abarca las ideas generales (recursos persuasivos); la dispositio que organiza la estructura de las ideas (proposición, división, insinuación); la elocutio conjunto de expresiones con los que se elabora el discurso (combinación fonética, semántica y sintáctica) y la actio, la puesta en escena del orador. En la Edad Media y Renacimiento la retórica era una herramienta didáctica que influyó en la formación intelectual del filósofo y el humanista. Dichas características fueron retomadas por los estudiosos de los ulteriores siglos y han contribuido a nuevas aportaciones, así como a la reclasificación de las figuras que conforman la retórica. En este nivel prevalecen los recursos literarios cuyos significados son connotativos: los metasemas (tropos de sentencia). Los metasemas son figuras que remplazan un rasgo distintivo por otro sobre el plano del significado; como ocurre con la metáfora. La metáfora está fundada en una relación de semejanza entre los significados, nace la intersección de dos o varios términos que poseen semas en común 36 Los metalogismos remiten a plano del contenido, para su compresión o interpretación es necesaria la referencia a un dato extralingüístico; es decir recurrir a la realidad y confrontarla con el lenguaje fingido. En este apartado se sintetiza y comprende el significado total del poema; se consideran las estructuras de los otros niveles que se van interrelacionando y conectando. Se hace énfasis en los significados denotativos y connotativos de la retórica para comprender ¿qué dice el poema y cómo lo dice?; de ahí la importancia de este nivel. Algunos elementos literarios presentes en la poesía de González Rojo son la metáfora, la imagen, de ahí que se describan a continuación. En el Diccionario de la Real Academia se define a la imagen como “figura, representación, semejanza, apariencia, símbolo, copia”. Aristóteles, durante la época clásica, en el libro III de la Retórica señala que la imagen es igualmente una metáfora, la única diferencia existente entre ambas es el nexo, como en el siguiente ejemplo: “Aquiles que se abalanzó: Este león se abalanzó”. La primera figura es una imagen, la segunda es una metáfora; lo que hay en común es la existencia de algo real a algo imaginario. Tomando en consideración esto, hay una transposición y Aquiles ha sido calificado como león. En la actualidad, la crítica la define desde diversos puntos de vista, lingüístico, literario y filosófico. Octavio Paz en El Arco y la lira la define como un producto 37 imaginario. También la designa como “la forma verbal, frase o conjunto de frases, que el poeta dice y unidas componen un poema.”13 Para Malrieu Philippe la imagen se construye a partir de una actitud de espera, es decir el sujeto está frente a una situación definida que produce un fenómeno de anticipación, y siempre hay un estímulo perceptivo evocado e interpretado según el autor. Y Estébanez Calderón señala en el Diccionario de términos literarios que es una representación sensible de un objeto, como la reproducción mental de una vivencia sensorial o perceptiva. En la poesía operan imágenes creadas por el autor, que dan forma sensible a ideas, conceptos, intuiciones y sensaciones. Con el fin de evocar una realidad en su corporeidad sensible, el poeta transmite sensaciones que experimenta en su imaginación y crea imágenes dirigidas a la vista, al olfato, al tacto y al gusto. En todas estas acepciones lo que hay en común es la semejanza analógica existente entre lo recreado y el término real. Existen diversas clasificaciones de las imágenes, Wellek las clasifica con base en los sentidos; la del gusto, la del olfato, la sinestética, ésta última lleva a cabo una transposición de un sentido a otro. Ivor Richards hace énfasis a las del sentido de la vista ya que propicia una sensación o percepción, representa algo invisible o algo interior. Puede ser representación o presentación al mismo tiempo: “Voló la noche negra de murciélagos” 13 Paz, Octavio, op. cit; p. 98. 38 Bousoño distingue dos imágenes la tradicional y la visionaria. En la tradicional “hay una relación visible y racional entre los dos elementos . . . por semejanza física o moral, por identidad de valor o espiritual”14. En la visionaria no hay una relación visible ni correspondencia clara entre los dos elementos de la imagen y el lector debe descubrirla. Con base en lo anterior, se define a la imagen como uno de los recursos estilísticos de la poesía que permite representar seres o cosas abstractas mediante sensaciones táctiles, olfativas, visuales, gustativas y auditivas. Es una expresión evocativa de sensaciones y experiencias semejantes en el lector. Por otro lado a la metáfora , también, la han definido desde diversas perspectivas. Aristóteles, en la época clásica, señaló que es el resultado del traslado de un nombre que habitualmente designa una cosa a otra cosa. Jean Dubois en Retórica general establece que es una comparación entre dos elementos. Para Wheelwright “es la profundidad psíquica a la que las cosas del mundo, reales o fantásticas, son transportadas por la serena vehemencia de la imaginación.”15Chesterton y Leech, al igual que Pfeiffer establecen que es una de las figuras retóricas más penetrantes de la lírica. Jackobson dice que no es, en sus orígenes, un tropo literario sino un fenómeno estrictamente lingüístico que afecta la vía de conocimiento y designa las cosas por la relación de semejanza. 14 Diez Borque, José María, Comentario de textos literarios. Método y práctica, Madrid, Playor, 1980, p.108. 15 Wheelwright, Steven, Metáfora y metonimia. Tr. Augusto Gálvez, Madrid, Cátedra, 1976, p. 84. 39 La mayoría de los lingüistas entre ellos Ullman, Breal, y Helena Beristáin, comparten la acepción de Dubois y afirman que es un tropo con co-posesión de semas en el plano semántico y referencial. Con base en las aportaciones de los estudiosos, la metáfora es uno de los recursos estilísticos de la poesía que permite la transformación de un mundo tangible a uno intuible; o de un mundo concreto a otro intangible y abstracto por medio de la imaginación. La metáfora surge como una necesidad de designar una realidad o una fantasía a un elemento o concepto que percibimos en nuestra mente; para lograrlo, en el nivel léxico-semántico de la poesía, deben asociarse dos elementos que implica la co-posesión de semas (unidades mínimas de significado). Al asociarse dos elementos cuyos significados guardan entre sí una relación de semejanza parcial se produce una interacción de semas comunes. Dando como resultado un tercer significado que posee mayor expresividad y que proviene de lasrelaciones entre los términos implicados. Helena Beristáin lo representa a través de A, C, B (en c está la co-posesión de semas). Para Richards, A es el tenor y B el vehículo; y los rasgos en común constituyen el fundamento (ground). Por otro lado, la mayoría de los críticos concuerdan que la metáfora más apartada del referente inmediato alcanza un grado de perfección, por tanto los méritos poéticos son aún mayores. Ullman clasifica cuatro tipos: la antropomórfica que toma como elemento la comparación con el ser humano. Las que se comparan con plantas y objetos; las cuales adquieren a veces connotaciones humorísticas, irónicas, peyorativas o 40 grotescas. Las que van de lo concreto a lo abstracto y las sinestéticas, éstas últimas más complejas y poéticas. Las sinestéticas “están basadas en la transposición de un sentido común a otro; del oído, a la vista, del tacto al oído. Cuando hablamos de una voz cálida o fría se percibe alguna semejanza entre la temperatura ... y la cualidad de ciertas voces.”16 De tal forma se pueden leer figuras como “voz de lirios”, “olorosa música” y “cielo encendido de gritos”. Otra clasificación es la propuesta por Wheelwright, habla de la metáfora epifórica y la diafórica. En la primera se comparan elementos muy similares y son fáciles de descifrar; en la segunda, el proceso es más complejo “tal movimiento (phora) se caracteriza por pasar de una imagen más concreta y más fácil sobre (epi) otra más vaga, más problemática y extraña,”17 es decir, la relación se establece entre un elemento real y un elemento que se aparta totalmente del referente y es difícil interpretarla. 2.3 La estilística según Dámaso Alonso El crítico y poeta español, Dámaso Alonso, afirma que un poema es un “cosmos, un universo cerrado en sí;” y se debe indagar en lo que le constituye único; para saberlo es necesario recurrir al método de la estilística. Estilística proviene del griego estylos, (estilo), antiguamente "era el punzón agudo por un extremo y, plano por el otro con que los antiguos escribían y 16 Ullman, Stephen. Semántica. Introducción a la ciencia del significado. Madrid. Aguilar, 1976. 17 Wheelwright, Steven, op.cit; p. 74 41 borraban en tablillas enceradas”.18 Por la significación, el término fue atribuido a nociones de creación. Se ha discutido interminablemente en torno a los estudios estilísticos de la poesía. El primer punto de discusión es saber el significado de la misma o de las diversas estilísticas. Se habla de una estilística de los clásicos representada por Du Bus, Battex, Du Marsais y Lausberg; de una estilística estructuralista que retoma los elementos de la lingüística y hace hincapié en la expresión del lenguaje, representada por Saussure, Sechehagen Marouzeau, Bruneau y Bally. Ellos conciben expresión "como el sentido psicológico y afectivo de cada entonación, de cada palabra, de cada forma escogida y de cada sintagma preferido en cualquier enunciado debido a la emoción".19Una estilística expresiva "llamada literaria" representada por Dámaso Alonso. Para estos estudiosos la "expresión es un elemento sobre todo estético inmanente en todo material lingüístico filtrado en una forma, o mejor transformado en un enunciado artístico, elemento inventivo que vincula en el espíritu de un creador. . . a la forma de su creación".20 Por otro lado, Césares clasifica tres estilísticas: una general aplicada a examinar las relaciones espirituales del poeta y la manera como se manifiesta. Una particular limitada a conocer ciertas obras lingüísticas, y una individual que "aprecia las características ideológicas y temperamentales en el sistema expresivo 18 Alonso, Martín, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Tomo I, Madrid, Aguilar, 1975, p. 19 Hatzfeld, Heltum, Estudio de Estilística. Tr. Antonio Prieto, Barcelona, Planeta, 1980, p.27. 20 Ibid; p.28. 42 de una determinada persona".21 Hemos de observar que en las estilísticas propuestas converge y coincide lo afectivo. Amado Alonso y demás estudiosos afirman que intervienen elementos lingüísticos, afectivos y estéticos en la Estilística. Ésta "busca cuáles son los tipos expresivos que en un período dado han producido los movimientos del pensamiento y del sentimiento".22 Con base en este argumento no existen seis o nueve estilísticas; sino una sola. Y cada crítico estudia el elemento que más le sea conveniente para su interpretación, pero siempre desde el punto de vista artístico o estético; por tanto la finalidad de la Estilística será comentar las obras de arte literario. Hatzfeld reconoce dos métodos en la Estilística: el método exterior y el intrínseco. El exterior consiste en la comparación de dos textos, en los que se observan las particularidades de los elementos retóricos predominantes. El método interior o intrínseco es más interesante, ya que es intuitivo y descubre aspectos insospechados de estilo. Este método, al igual que el propuesto por Panosfky y Dámaso Alonso, van encausando al lector a descubrir la intuición del poeta y a descifrar la poesía. Una base fundamental de la estilística, sobre todo aplicado a los autores clásicos, se encuentra en los ensayos de Dámaso Alonso quien relaciona la sensibilidad del poeta-autor; el aspecto formal de la obra y el estilo (elementos afectivos, conceptuales e imaginativos). Dicho estudio se conforma de tres conocimientos. 21 Alonso, Martín, op. cit; p.382. 22 Ibidem. 43 2.3.1 Conocimiento de la obra poética. El primer conocimiento es el acercamiento a la obra poética, al universo externo y al mundo íntimo del poeta; “consiste en una institución totalizadora, que iluminada por la lectura, viene a reproducir la intuición . . . que dio origen a la obra misma, es decir la de su autor”.23 Es el acercamiento a la realidad espiritual de la creación a través de la intuición afectiva (el goce estético); “este conocimiento se fija o completa en la relación del lector con la obra, tiene como fin primordial la delectación y en la delectación termina”.24 En el primer acercamiento está presente la intuición afectiva; es decir el presentimiento que no permite descubrir el misterio de la poesía (lo formal); por el contrario, la “satisfacción del espíritu”. En el presente análisis; el primer conocimiento permitirá rescatar los elementos de “interés”25 de cada uno de los poemas de González Rojo.26 Para Dámaso Alonso la obra literaria (y cada obra de arte) es un espacio abierto en la imaginación del receptor; sus impresiones son el primer paso para el estudio de la misma. A este primer acercamiento Helena Beristáin, también lo llamó lectura inocente y Panosfky lo denominó significado fáctico (aprehensión de los elementos primarios). Las impresiones conllevan al misterio de la poesía; a sus eternas realidades. El lector capta esas intuiciones totalizadoras con una finalidad: 23 Alonso, Dámaso, Poesía española: ensayo de métodos y límites estilísticos, Madrid, Gredos, 1993, p. 38. 24 Ibid; p. 39. 25 La palabra interés, según Friedrich Kainz es el estímulo espiritual por algo. 26 Vid infra, cap.4 44 la de criticar y se llega al segundo conocimiento de la obra poética, la función de la crítica. 2.3.2 El conocimiento de la crítica. En el segundo conocimiento, el crítico es primordial; ya que él “comunica compendiosamente . . . imágenes de esas intuiciones recibidas: he ahí su misión”.27 Aprecia con mayor o menor intensidad la intuición totalizadora de la creación,; hace una descripción de los motivos artísticos de la poesía, considerando el contexto del autor. ¿Qué es criticar? y ¿cuálesson las características de un crítico?. El crítico es a la vez, receptor y emisor; está última es la función más importante porque debe despertar la sensibilidad de futuros lectores, de futuros gustadores de la poesía; como lo hicieron Thibaudet, Curtius, Bertram y el mismo Dámaso Alonso. El crítico debe ser imprescindiblemente erudito para esclarecer lo que ha querido decir la obra; debe ser hábil para eludir la impresión y lo glacial. Además no debe ser falaz y frágil y desviarse de la orientación estética. En el conocimiento de la crítica, lo esencial es advertir el valor o el conjunto de valores de la literatura; es reconocer la presencia de los mismos; también es reconocer la intuición estética de ciertas nociones artísticas y no del arte mismo. La poesía de González Rojo no demanda el conocimiento de la crítica; no hay estudios que emitan juicios sobre su poética, tampoco que ahonden en aquellos elementos que acrediten su imaginación y afectividad. 27 Alonso,Dámaso, op.cit; p. 203. 45 Rojo se expresa con motivos artísticos o según, Dámaso Alonso, significantes (métrica, rima, palabras, imágenes . . . ) que ensanchan o engrandecen; merman o aminoran los significados de los poemas; y precisamente el conocimiento de la Estilística permite conocer sus rasgos propios. 2.3.3 El conocimiento de la estilística Dámaso Alonso define el estilo como “lo peculiar, lo diferencial de un habla”,28 lingüística o literaria. En la expresión lingüística prevalece el sentido psicológico y afectivo de cada entonación, de cada palabra, de cada forma escogida y de cada sintagma preferido y en la expresión literaria se vincula el lenguaje artístico con lo espiritual. El tercer conocimiento consiste en dar una explicación del hecho artístico, es decir, investigar la huella particular del autor. Para el análisis se toma en consideración el significante y el significado;29 el primero es la imagen acústica; “esta no es el sonido material, puramente físico, sino la huella psíquica de tal sonido, la representación que de él nos da el testimonio de nuestros sentidos; es una representación sensorial”.30 La imagen acústica es una abstracción; es un complejo de significantes parciales, es decir portador o transmisor de conceptos. El significante “es una modificación del mundo físico, medible y registrable con absoluta exactitud (una serie de sonidos con duración , intensidad, altura, 28 Ibid; p.401. 29 El significante es algo físico y el significante es algo espiritual. 30 Alonso, op.cit; p. 20. 46 timbre).”31 El significado es algo más complejo, es un mundo. Es el sentido emotivo de lo vital y lo anímico de las palabras (lenguaje artístico) en la poesía. Entonces, el cometido de la estilística es ver cómo estos elementos se disponen, se organizan y se interrelacionan en cada texto literario y analizar los elementos de estilo (los sonidos, metáforas, ritmos, las imágenes, descripciones, diálogos, el tiempo, el espacio) del autor para crear su universo poético, Además, considera dos formas para el estudio de dicho universo, una comparativa que analiza, de manera simultánea dos textos; como lo hizo Dámaso Alonso con los escritores Fray Luis de León y San Juan de la Cruz. Y la otra forma, la interior e inmanente que “indaga en elementos afectivos, volitivos, en toda la red de reacciones del autor frente al pasado o a lo contemporáneo, frente a las cosas . . . a las obras de arte . . . busca elementos que habrán dejado su huella en la forma interior”.32 y descubre insospechados aspectos del estilo. El crítico asevera que la poesía es un complejo de complejos, por lo mismo es válido seleccionar o elegir aquellas variantes estilísticas que permitan conocer la afectividad e imaginación del poeta. 31 Ibid; p.403. 32 Ibid; p.414. 47 Capítulo 3 Los niveles de la poesía lírica y su aplicación en cuatro poemas: “El viajero desconocido”, “Epílogo”, “La nave perdida” y “Estudio en cristal”. 3.1 “El viajero desconocido” de la obra El puerto “El viajero desconocido,” una de las primeras composiciones escritas por Rojo, es el antepenúltimo poema de los once que conforman El puerto. Obra editada por cvltvral y publicada en 1924. 3.1.1 Nivel fónico-fonológico Los metafonemas o metaplasmos son diversas alteraciones o modificaciones que afectan a la construcción fonológica de las palabras1; manifiestan un “hecho de estilo” que permiten expresar una visión única del mundo. Existen cuatro grupos de metaplasmas; por adición de fonemas (prótesis, epéntesis…), por supresión (aféresis, síncopa, apócope…), por inversión (metátesis), y por sustitución (antítesis)2. Y Plett propone un grupo más, el de equivalencias fonológicas. Las equivalencias fonológicas son un artificio, “son reglas adicionales de refuerzo o intensificación de determinados segmentos de la materialidad fónica de tales 1 Vid. Mayoral, José Antonio, Figuras retóricas, Madrid, Editorial Síntesis, 1994. 2 Protesis: incrementa una sílaba en posición inicial (abajar), epéntesis: inserción de un fonema o sílaba en posición interna de palabra (vio-vido), Aféresis: deleción de un fonema o sílaba en posición inicial de palabra (ahora-hora), síncopa: deleción de un fonema o sílaba en posición interior de palabra (crudeza-crueza), apócope: supresión de un fonema o sílaba en posición final de palabra (siquiera-siquier), metátesis: es la inversión o trasmutación de fonemas o sílabas en el interior de la unidad-palabra (cátedra-catreda) antítesis: sustitución de un fonema (raramente una sílaba) por otro en el interior de una palabra (mesmo-mismo). 48 unidades en la cadena del discurso3.” Cabe mencionar que en los poemas de González Rojo están presentes las figuras de este último grupo. Los estudiosos del Modernismo, entre ellos Jitrik, consideran que el verso es primordial en la lírica, pues por su forma siempre sugiere algo y la rima es su única armonía. La estructura versal de “El viajero desconocido” es clásica, se conforma por seis cuarteros alejandrinos que presentan tres momentos: la ambientación, la subjetividad del poeta y la presencia de la muerte. En la versificación se consideran 29 sinalefas normales; en los versos 15 (siento que alguien se acerca taciturno y sombrío) y 23 (será acaso la muerte y pensé en mi locura) aparece el mayor número de éstas: VV. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Tot. 1 el cie loes sin es tre llas un man to de ne gru ra 2 co bi ja nues tras al mas ya pa ga nues tros o jos 3 só lo se ven a ve ces gran des fa ro les ro jos 4 quea lum bran a dis tan cia la de rro ta fu tu ra 5 na da bri llaen las on das que lle gan con si gi lo 6 ya ca ri cian los flan cos de la na ve sa lien te 7 que mar cha in di fe ren te 8 so bre la fá cil ru ta del pié la go tran qui lo La rima es de tipo consonante abrazada, es decir la igualdad acústica aparece en medio de otros dos que rimanentre sí: El cielo es sin estrellas un manto de negrura A cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos B sólo se ven a veces grandes faroles rojos B que alumbran a distancia la derrota futura. A Nada brilla en las ondas que llegan con sigilo C 3 Ibid, p.59. 49 y acarician los flancos de la nave saliente D que marcha indiferente D sobre la fácil ruta del piélago tranquilo. C Negras se ven las cosas que se impregnan de bruma E Negro el cielo y las velas suspendidas en alto F y el alma que se azora mira con sobresalto F pasar trémulas sombras en la lívida espuma. E Con base en Rafael de Balbín, autor de Sistema de rítmica castellana hay dos tipos de rima: espaciada y agrupada; la primera responde a una función comunicativa o expositiva. En “El viajero desconocido” las líneas versales con rima espaciada (AA, CC, EE) describen una ambientación nocturna, temática de los primeros modernistas por la influencia romántica. La noche tenebrosa, que anuncia la llegada o presencia de la muerte, es el primer momento del poema. En contraste la rima acumulada denota la expresividad subjetiva del poeta con un sinfín de matices. En los versos con rima agrupada (BB, DD, FF) Rojo manifiesta un estado sombrío que a veces se confunde con la tristeza y la melancolía; plasma versos con matices de fin de siglo; en los que el sujeto lírico intuye a la muerte, el segundo momento del poema: Al soplo de la brisa que me entume de frío siento que alguien se acerca taciturno y sombrío. Perdiéronse lo mismo que su extraña figura será acaso la muerte y pensé en mi locura.” 50 Hemistiquio significa medio verso, divide un verso largo en dos partes iguales4, como en las siguientes líneas versales; en éstas hay pausas mediales, es decir pausas que resultan compatibles con las sinalefas, pero no quebrantan la línea melódica como en los siguientes casos: Negras se ven las cosas/ que se impregnan de bruma, negro el cielo y las velas/ suspendidas en alto, y el alma que se azora/ mira con sobresalto pasar trémulas sombras/ en la lívida espuma. El rumor de unos pasos/ se prolonga indiscreto… al soplo de la brisa/ que me entume de frío, siento que alguien se acerca/ taciturno y sombrío al rincón en que mi alma/ desnuda su secreto. Las pausas tienen una intención que corresponde a la función emotiva de la lengua. La pausa en “El viajero desconocido” es expresiva porque refleja una actitud inquisitiva, inquieta y luzbélica del poeta; al crear en el poema una atmósfera tenebrosa por la imagen de la muerte, como se ve en el verso 24: ¡Lo vi … Miré sus ojos… Y ¡respiré su aliento!... Los acentos recaen en las sílabas (2,6,9,13), lo que indica una reiteración simétrica así se observa en los siguientes versos: v.v. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 Tot. 1 - / - - - / - - / - - - / - 2 - / - - - / - - / - - - / - 3 / - - / - / - - / - - - / - 4 - / - - - / - - / - - - / - 4 Vid. Valencia Morales, Henoc, Ritmo, métrica y rima, México, Trillas, 2000. p. 37. 51 La intensidad de las sílabas recae principalmente en las vocales (a, e, i); en la /e/ 23 veces, en la /i/ 18 veces y en la /a/ 24 veces. Esto indica que los sonidos van de menor a mayor intensidad, estilísticamente, el poeta simula un murmullo de ofuscación o turbación por la presencia del espectro. 3.1.2 Nivel morfosintáctico Al artista del modernismo lo caracteriza el spleen, humor continuo y apatía incurable que conduce a la desesperación y a veces a la muerte; el spleen constituye el sentimiento aristocrático más profundo del poeta. El aburrimiento o tedio se genera en González Rojo, así lo plasma en su creación: “Dolencia triste, que cansada de las prisiones del hastío resurge en la noche callada, bajo la luna y en el frío (v.v. 9-12 “Noche de luna”) González Rojo evade el spleen construyendo otro mundo en su poesía, hace fluir las palabras y construye imágenes que transportan a la evasión, a la ensoñación, a lo sorpresivo, a la lejanía, al misterio e incluso a la muerte como en “El viajero desconocido”. Tres elementos se correlacionan en el poema para recrear el concepto de la misma; la atmosfera, el sujeto lírico y la presencia del espectro. 52 En “el viajero desconocido”, la construcción de la oración simple y las proposiciones subordinadas adjetivas tienen un significado y un valor expresivo. González Rojo utiliza la oración simple para lograr el efecto poético pretendido, es decir transmitir el miedo por la presencia de la muerte. Con la oración simple, el poeta, también, logra que el lector aprehenda esa sensación o unidad de impresión. El poema comienza con una oración simple de verbo copulativo es, y no está, porque expresa la inherencia del vacío y la desolación. Sintácticamente, Rojo no utiliza el verbo estar porque no hay posibilidad de cambio: El cielo es sin estrellas. Un manto de negrura cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos. Sólo se ven a veces grandes faroles rojos que alumbran a distancia la derrota futura. Los subsiguientes versos (es manto de negrura cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos) van conformando la atmosfera lúgubre. La presencia del sufijo ura que significa acción, alude al cielo no de manera descriptiva, sino sugerente; sugiere incertidumbre, pesar, augurio y miedo. El verbo resalta la delimitación temporal de la acción (apaga nuestros ojos), que simbólicamente connota lo fatídico. Rojo utiliza las proposiciones subordinadas adjetivas para enfatizar los momentos decadentes o de tensión; como el siguiente ejemplo: “Sólo se ven a veces grandes faroles rojos que alumbran a distancia la derrota futura” 53 Para el poeta hipersensible, la derrota futura es el estigma de la muerte que puede interpretarse de dos formas, como voluptuosidad ante la llamarada máxima de la vida ante el inevitable fin;5 y como una primacía del decadente que engrandece el espíritu, al hallar lo absoluto que no desemboca en un mundo petrificado sino en uno continuo. Enrique González Rojo, en otros poemas, hace alusión al agua clara, viviente, fresca y espejeante, sin embargo en “El viajero desconocido” la recrea de distinta forma. El conjunto de elementos sintácticos (sustantivo, verbo y proposiciones subordinadas adjetivas) van describiendo al vago y muerto mar. La nada, sustantivo abstracto, connota finitud; para los poetas, ésta, era algo estimulante, por la llegada de la muerte. Aunado está la subordinación adjetiva (que llegan con sigilo) que caracteriza a las olas silenciosas, cautelosas o fatídicas. Para Rojo el mar es un abismo lleno de terror y de misterio en el que, después del viajeya no hay regreso, es lo sublime terrorífico: Nada brilla en las ondas que llegan con sigilo y acarician los flancos de la nave saliente, que marcha indiferente sobre la fácil ruta del piélago tranquilo. 5 Ibid, p. 37. 54 Con base en Iván Schulman el color negro, en el poema, es un símbolo que expresa una dualidad universal (noche). La variación morfológica del vocablo (negras, negro) y la proposición subordinada adjetiva coadyuvan a dar el matiz lúgubre a la noche, que no sólo alude a las tinieblas, a la oscuridad también sugiere estados del alma y connota muerte; así se observa en los versos: Negras se ven las cosas que se impregnan de bruma, negro el cielo y las velas suspendidas en alto, En la siguiente oración copulativa, el sustantivo abstracto (alma) también hace referencia a la interiorización romántica de González Rojo; en su obsesionada evasión para liberarse del asfixiante aire de la limitación conforma una ambientación inhóspita y recrea al espectro. Rojo lo recrea en movimiento, el uso del infinito (pasar) expresa la oración que comienza a efectuarse y se hace latente. Aunado al arribo de la muerte, el color negro del mar denota lo hórrido, lo misterioso, el pesar y el declive. El color negro va revelando paulatinamente la ambientación y, al mismo tiempo, el estado emocional del poeta (negro>noche>augurio>miedo): y el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma. En las últimas estrofas sobresalen las proposiciones y la adjetivación de estilo pictórico-impresionista (trémula, lívida, indiscreto, sombrío, misterioso, incógnito); a través de la designación de los adjetivos, el poeta va conformando la imagen de la muerte. 55 Los versos de las oraciones son de emoción (estremecer e inquietar); ambos son considerados como imperfectos porque el lector se fija en la continuidad de la acción, es decir, se fija en la sacudida nerviosa o sobresalto en el ánimo del sujeto lírico [se estremecen las fibras del corazón cobarde, que se inquieta al sentirse cerca . . . ]. De manera mediata, una oración adversativa [pero cuando era tarde ] con sentido restrictivo que interrumpe la acción del sujeto (asir): El rumor de unos pasos se prolonga indiscreto… Al soplo de la brisa que me entume de frío, siento que alguien se acerca, taciturno y sombrío al rincón en que mi alma desnuda su secreto. Se estremecen las fibras del corazón cobarde, que se inquieta al sentirse cerca del misterioso e incógnito viajero… mi brazo presuroso quiso después asirlo, pero cuando era tarde… En la última parte de la composición la relación oracional denota la inmensurable imaginación de González Rojo: Lo vi que se alejaba… Mis gritos en el viento perdiéronse lo mismo que su extraña figura. ¿Será acaso la muerte? Y pensé en mi locura: La elipsis, figura de supresión, “suprime elementos de la frase… dotándola de brevedad, energía, rapidez y poder sugestivo.” 6 La constante omisión connota la 6 Ibid, p.37 56 angustia y un sinfín de circunstancias. El enunciado interrogativo formula una pregunta, cuya respuesta no puede negarse (¿será acaso la muerte?); el verbo en pretérito permite ver el pasado desde el presente, es decir aparece en nuestra mente como un acto momentáneo impregnado de subjetividad: (pensé en mi locura). El poeta mexicano al no vencer el tedio, manifiesta un estado sombrío, busca la soledad y se aficiona a las tinieblas y a las sombras. Expresa sensaciones tumultuosas o aterradoras como al final del poema, cuya cláusula en abanico, “oraciones breves y acumuladas . . . . constituye también un afán de acumular todas las circunstancias que se vivieron intensamente sin elección ni preferencia.”7 Hatzfelf lo denomina estilo veni- vide- vici, empleado constantemente para terminar o concluir escenas. En el poema hay una visión sobre la muerte, expresadas con intensidad; en una gradación en orden descendente (de inicio a fin), en donde el poeta refleja la presencia, la concepción y la aprehensión de la misma: Lo vi . . . Miré sus ojos . . . Y ¡respiré su aliento! . . 7 Castagnino, Raúl, El análisis literatio. Introducción a una estilística integral, Buenos Aires, Nova, 1979, p. 378 57 3.1.3 Nivel léxico, semántico y retórico Dentro de la lirica la metáfora es significativa y adquiere un valor estético; con dicha figura “la palabra cobra su máxima tensión expresiva”8, porque está presente la afectividad del escritor. Enrique González Rojo la retoma para crear su poesía que refleja su visión de la muerte. En “El viajero desconocido” hay tres momentos expresivos. En el primer momento, las metáforas van configurando lo nocturno: El cielo es sin estrellas. un manto de negrura cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos. Sólo se ven a veces grandes faroles rojos que alumbran a distancia la derrota futura. Nada brilla en las ondas que llegan con sigilo y acarician los flancos de la nave saliente, que marcha indiferente sobre la fácil ruta del piélago tranquilo. Varias de las metáforas son in praesentia. En éstas aparecen explícitos dos términos (A-tenor, B- vehículo) que hacen posibles las aproximaciones y los rasgos en común constituyen el fundamento. “Revisten siempre una forma gramatical que introduce relaciones de comparación, de equivalencia, de similitud u otras derivadas.”9 Este tropo establece de manera inmediata una relación de semejanza, como en los siguientes versos: un manto de negrura, tenor (cielo), 8 Hipólito Fernández, Pelayo, op. cit. p. 10 9 Beristaín, Helena, Guía para la lectura comentada de textos literarios. Parte I, p.32 58 vehículo (manto) y el fundamento (la extensión del cielo en tinieblas). El color connota una decrepitud anímica por tanto en la noche no sólo prevalece un ambiente físico sino también emotivo. Nada brilla en las ondas que llegan con sigilo, tenor (olas), vehículo (las ondas cuyo movimiento es lento y secreto y el fundamento (la forma). En la poesía de Rojo, también están presentes las figuras patéticas en las que “predomina el sentimiento; traducen la emoción que denomina al escritor y expresan por lo tanto, las ideas con una fuerza, vehemencia y apasionamiento superiores a lo normal.”10 Una de éstas, la prosopopeya que consiste “en atribuir cualidades propias de seres animados y corpóreos a seres inanimados o abstractos; o acciones y cualidades del hombre a otros seres animados o inanimados”.11 Hay prosopopeyas con varios matices; por ejemplo en la siguiente, se personifica o vivifica la noche, que se describe en acción y cubre todas las cosas de tinieblas: “Un manto de negrura cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos” En la otra, las olas realizan una acción humana; su desplazamiento lento y secreto propicia un ambiente lúgubre y de misterio: . . . las ondas que llegan con sigilo Y acarician los flancos de la nave saliente” 10 Pelayo, op. cit, p.67. 11 Ibid, p.71 59 La descripción “es la pintura animada de los objetos; es el cuadro que hace visible las cosas materiales. Su fin es dar la ilusión de la vida”12. La descripción del tercer y cuarto cuartetos se aproxima a una pintura porque manifiesta emociones del poeta; para evocar lo que ha visto (el mar y la noche); y por plasmar con viveza figurativa estos dos elementos: Nada brilla en las ondas que llegan con sigilo y acarician los flancos de la nave saliente que marcha indiferente sobre la fácil ruta del piélago tranquilo. Negras se ven las cosas que se impregnan de bruma Negroel cielo y las velas suspendidas en alto y el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma. En la descripción, también, se manifiestan las impresiones del poeta para crear la muerte. El asombro o sobresalto, hacia la misma, comienza en el verso doce exactamente en la mitad del poema, en donde hay una prosopopeya que anima lo inanimado: pasar trémulas sombras en la lívida espuma, el rumor de unos pasos se prolonga indiscreto 12 Ibid, p.61 60 La prosopopeya es expresionista e impresionista, es decir hay una consignación de rasgos físicos a la muerte (trémulas sombras) y atribución de rasgos espirituales (taciturno y sombrío). Se percibe el movimiento de las sombras logrado por el verbo en infinitivo. La imagen de las aguas tenebrosas (lívida espuma) coadyuva a conformar una atmósfera de inquietud. Aunado está la sinestesia, tropo recurrente de los poetas simbolistas que consiste en “asociar sensaciones que pertenecen a diferentes registros sensoriales . . . que se logra al describir una experiencia”13. La sinestesia mezcla percepciones vinculadas con las experiencias de la realidad. Existe una conexión de la mente con los sentidos. Así la poesía recrea fantasía del oído, vista, olfato, tacto y gusto. Raúl Castagnino considera la “denominada sensibilidad interna: hambre, sed, náusea, ahogo, opresión, plenitud, fatiga, cansancio, descanso, bienestar, malestar, depresión, euforia . . . los estados particulares que comportan exacerbación sensorial: escepticismo . . . optimismo”14. Las sinestesias, que recrea Rojo, pertenecen a la sensibilidad interna; en las que se advierten varios estados emocionales: Al soplo de la brisa que me entume de frío siento que alguien se acerca taciturno y sombrío al rincón en que mi alma desnuda su secreto. En el tropo hay un entrecruzamiento de percepciones auditivas y sensitivas. Por un lado, pareciera escucharse el sonido que mite el viento (soplo de la brisa) y por otro, el sujeto lírico siente frío, angustia y asombro. 13 Beristáin, Helena, Diccionario de retórica y poética, México, Porrúa, 1995, p. 36 14 Castagnino, Raúl, op. cit. P.117 61 Otras sinestesias son las siguientes: “se estremecen las fibras del corazón cobarde”, “mis gritos en el viento perdiéronse”, en la primera se percibe el temor e inquietud por el presentimiento de la llegada de la muerte, en la segunda están presentes lo auditivo y lo visual. Dentro del poema sobresalen otras figuras; la sinécdoque y el símbolo. La sinécdoque “es el tropo por relaciones de contigüidad, de vecindad . . . . se funda en las relaciones de coexistencia entre el todo y sus partes; designa un objeto o un todo con el nombre de una de sus partes o la parte con el nombre del todo”.15 Hay sinécdoques cuya mención es la parte por el todo; como en las siguientes, cuyos elementos almas, ojos y brazo pueden sustituir al ser humano y flancos y velas pueden sustituir a la nave: “Cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos” “Mi brazo presuroso quiso después asirlo”. . . Y acarician los flancos . . . . . . y las velas suspendidas en alto” En “El viajero desconocido” también aparece un símbolo; éste consiste en evocar un objeto que significa lo apuesto a lo que se representa y se designa. Dentro de la poesía modernista es un vehículo que denota el enigma. Lo sugerido es órfico, es decir oracular, porque como el oráculo, puede contener múltiples significados”16. Por consiguiente, el poeta debe sugerir en lugar de nombrar. 15 Ibid, p.100 16 Balakian, Anna, El movimiento simbolista, Tr. José Miguel Velloso, Madrid, Guadarrama, 1969, p.106 62 Existen tres tipos de símbolos, los naturales que son los más usuales; los míticos en los que se hay una inmanencia y relación entre lo divino y lo terrenal. Y por último, aquellos en los que se fusionan lo abstracto y lo concreto. En el poema, uno de los símbolos que aparece es el mar. El mar se manifiesta muerto, manifiesta decrepitud, que en otros tiempos guardó reflejos: Sobre la fácil ruta del piélago tranquilo Rojo recrea a figura de la muerte, le da forma sensible y transmite sus sensaciones que se dirigen a la vista y a la sensibilidad interna como se vio anteriormente en la construcción de las sinestesias: E incógnito viajero . . . Mi brazo presuroso quiso después asirlo, pero cuando era tarde . . . Lo vi que se alejaba . . . mis gritos en el viento. La confusión del poeta es remarcada con las figuras de interrogación y aclamación. La primera formula una pregunta sobre el misterio del viajero: ¿será acaso la muerte?, cuya respuesta infiere sorpresa y miedo. La admiración funciona como aclamación porque sintetiza o concluye el poema: La vi . . . Miré sus ojos . . . Y ¡respiré su aliento! 63 3.2 “Epílogo” de la obra El puerto Por el título mismo el poema denota conclusión, término, y es el último de la obra El puerto. 3.2.1 Nivel fónico – fonológico. El poema está integrado por siete cuartetos con versos de arte mayor denominados tetradecasílabos o alejandrinos. El cuarteto es la combinación típica de las dos primeras partes del soneto; sin embargo Rojo lo usa como estrofas independientes: Ya la ilusión no alienta, y la vida se ensaña, con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro. El sistema de versificación es progresivo porque las actitudes del poeta modernista, cuyas causas suelen responder al orden existencial, falta de una estabilidad emocional, de un tiempo o de una esperanza, comienzan a presentarse en las primeras estrofas y continúan desarrollándose en las siguientes. 64 En la métrica se consideran 47 sinalefas normales y 2 violentas, se le denomina sinalefa violenta a la unión de tres vocales juntas como se observa en los versos 11 y 15: “El fer vor deu naes pe raoel si len cio di vi no” “In men si dad que duer me tran qui layu ni for me” La rima es entrelazada o alterna (ABAB), los núcleos idénticos rimantes se suceden intercalando un verso de rima distinta. Las líneas versales manifiestan actitudes del poeta modernista, según la concepción de José Martí en el prólogo- manifiesto “Al poema del Niágara”17: La intranquilidad: Ya la ilusión no alienta, y la vida se ensaña, con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro. La vaga esperanza: Ya sólo se que entonces, en pos de un horizonte crucé mares de ensueño y un piélago salvaje y en el lejano y vago confín se alzaba el monte, una eterna esperanza y al término del viaje. La tristeza: De las crujientes ondas, de las noches de luna, del goce de un instante ya en mí nada se advierte; y ¡ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte!. 17 Vid. Infra. José Martí y su visión de la modernidad en Hispanoamérica. Cap. IV 65 Otras equivalencias fonológicas son la similicadencia “recurrencia fónica localizada en las sílabas o fonemas finales de dos o más palabras situadas … en la cadena del discurso”18: “con furor en el tímido cavilar prematuro” “Abandoné mi tierra por una tierra extraña” La aliteración que “consiste en combinar repetidamente ciertos sonidos iguales o finales a lo largo de un verso”19: “Ya la ilusión no alienta y la vida se ensaña” “ya sólo sé que entonces en pos de un horizonte” “Una eterna esperanza al término del viaje” “Con el mar y los montes, con la muerte y la vida” Se infiere que los elementos fónicos másrecurrentes son /e/, /o/, /a/, /m/. Por su posición la /e/ es abierta; cuando aparece con /r/, como en la palabra muerte y es cerrada cuando aparece entre /m/, /n/, /s/, /x/ como en las palabras solemnes, alienta, ensaña, extraña. La /o/ es cerrada cuando está situada en sílabas libres como en las palabras ilusión, tímido, noches. Lo que significa que los sonidos van cambiando de intensidad. El encabalgamiento consiste en la continuación de una idea en el verso siguiente; en el poema esta figura rompe con la linealidad del verso y connota a la evasión: 18 Mayoral, José Antonio, op.cit, p. 65. 19 Ibid; p. 63 66 ¡Oh ensueño de otros días! La pupila inconforme de la fábula heroica sólo vio la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, La división de los hemistiquios se da en los elementos relacionados directamente con el decadentismo: “Ya la ilusión no alienta/ y la vida se ensaña” “Abandoné mi tierra / por una tierra extraña y el tranquilo presente / por un vago futuro”. “De un presentido asombro / sólo queda un lamento; de una esperanza inútil / sólo queda una herida” . . . “Y ¡ha formado las notas/ de mi canción con una desilusión más grande/ que el olvido y la muerte!”. 3.2.2 Nivel morfosintáctico En “Epílogo” hay una inquietud vital manifestada a través de la nostalgia, la añoranza, la melancolía y otras actitudes del artista. Lo característico de estas emociones es el matiz del tiempo irreversible. De ahí que el poeta prefiera buscar un mundo perfecto que siente imposible. 67 En varias partes de “Epílogo” predomina el polisíndeton que consiste en “repetir más conjunciones de las necesarias tiñendo de ese modo la frase de gran efectividad y dotando a la expresión de mayor lentitud y solemnidad”20. Según Girón Alconchel este tipo de relación oracional constituye un todo complejo de tal modo que cada una de las oraciones aglutinadas comunica un significado. La unión de oraciones copulativas denota un matiz de nostalgia, el deseo doloroso de regresar. Regresar a un punto de partida: al cero infinito. A un lugar desde el que pudiera abarcarse el paisaje del alma: lo que pudo haber sido, dicho o hecho: Ya la ilusión no alienta, y la vida se ensaña con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro. Aquel afán por regiones ignotas, abrió sus alas púgiles y se alejó del puerto, entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto. Varios son los elementos sintácticos que ayudan a configurar las actitudes decadentes en el poema, por ejemplo el adverbio. Gili y Gaya en el Curso superior de sintaxis española afirma que los adverbios coinciden con los adjetivos en ser palabras calificadoras o determinativas21 En “Epilogo” los adverbios determinan el significado del sujeto, como en el primer enunciado, que expresan un tiempo y 20 Girón Alconchel, José Luis, Introducción a la explicación lingüística de textos. Metodología y práctica de comentarios lingüísticos, 3ª ed. Edinumen Madrid, p. 51. 21 Castagnino, op. cit, p. 344. 68 acción pretéritos: [Ya la ilusión no alienta]. El poeta añora un mundo ideal y para alcanzarlo se refugia en su interior; se refugia en su yo, donde se entrelazan emociones, sensaciones, subterfugios y el recuerdo: “Abandoné mi tierra por una tierra extraña Y el tranquilo presente por un vago futuro” González Rojo a las acciones pasadas les confiere la primacía de todo lo satisfactorio. Utiliza el pretérito para expresar el inscape, proceso de interiorización con el cual se alcanza la idealización o evasión. Dice Iván Schulman la ilusión al pasado es una forma de reestructurar el universo frente a las disfunciones sociales que marginan el espíritu del poeta mexicano: “Crucé mares de ensueño” “Aquel afán … se alejó del puerto Los sustantivos abstractos y los adjetivos hacen referencia a la melancolía, a la carencia o ausencia vital del artista, que a veces cae al abismo sin salida y merodea por los confines del mundo: Aquel afán por regiones ignotas, abrió sus alas púgiles y se alejó del puerto, entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto. 69 En varios casos, los adjetivos son definitorios (regiones ignotas, alas púgiles), en otros son explicativos (blancas y solemnes gaviotas, azul desierto). De tal forma que algunos adjetivos adquieren un valor poético, por ejemplo el color blanco que coonota un silencio, pero no el desesperanzador del negro sino un silencio lleno de posibilidades. Por otro lado, los sustantivos: ilusión , futuro, ensueño, inmensidad, esperanza, confín proyectan una perspectiva espacial y marcan el instante de ruptura entre el poeta con la temporalidad anterior y el mundo que llena su vacío: “azul desierto” “mar de ensueños” “desnuda inmensidad Tres formas poéticas diferentes de recrear al mar con diferentes sustantivos (azul, ensueño e inmensidad). Según Helena Beristáin, esta repetición intermitente del mar es una anáfora. Para Rojo, el piélago representa un camino para evadirse, Para Rojo, el piélago representa un camino para evadirse, en éste puede encontrar o captar una armonía o la muerte como en el poema anterior. También se llama anáfora a la repetición de expresiones al principio del verso consecutivo. Dicha figura reitera pesadumbre por lo irreversible, además, el verbo en pasado hace alusión al recuerdo. Para el poeta el recuerdo es un paisaje interior hecho del disfrute y del sufrimiento de la vida cotidiana: Treinta veces la aurora se mostró en mi camino, treinta veces la noche cobijó con su manto el fervor de una espera o el silencio divino de una estrella que luce en el iris del llanto. 70 El vocativo no pertenece a una oración contigua, ni da un sentido completo a la misma, sin embargo en el poema es significativo porque expresa lamentación. El poeta aspira otros momentos, espacios empíreos y al no hallarlos se desvanece: ¡Oh ensueño de otros días! La pupila inconforme de la fábula heroica sólo vio la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, insensible a las ansias y feroz a la duda. Pero, súbitamente, se refugia en la contemplación del mar, en la imagen del agua dormida. Bachelard, la denomina como agua en plena quietud (la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, insensible a las ansias…) González Rojo recrea el agua mesurada, pero no desprovista de vida; en el plano emocional, significa que hay engrandecimiento de su espíritu al contemplarla. La relación oracional por polisíndeton, en la última parte, enlaza una enumeración, una serie de parajes desconocidos que reiteran los estigmas del mundo moderno; como la vaga esperanza. Sintácticamente está marcada con una aposición, recurso que yuxtapone in modificador puramente explicativo: Y este canto es un lloro forjado con el viento, con el mar y los montes, con la muerte y la vida. Ya sólo sé que entonces en pos de un horizonte, crucé mares de ensueño y un piélago salvaje, y en el lejano y vago confín se alzaba el monte una eterna esperanza al término del viaje. 71 También los versos expresan la actitud de poeta gemebundo con una tonalidad subjetiva, manifiesta el lamento que abarca todo lo existente (agua- aire- tierra) y lo opuesto (vida- muerte). Rojo eleva la melancolía a una categoría espiritual, puesto que afecta al alma de forma agradable y permanente, de tal forma que reside en las cosas: Y este canto es un lloro forjado con el viento, con el mar y los montes, con la muerte y la vida. Al final, el autor se manifiesta muy desesperanzador y afligido,sintácticamente el comparativo hiperbólico de superioridad (más … que) sintetiza todo lo anteriormente expuesto y concluye con un matiz decadente: ¡ha formado las notas de mi canción con una Desilusión más grande que el olvido y la muerte! 3.2.3 Nivel léxico, semántico y retórico La actitud subjetiva de Rojo se manifiesta en sus emociones, sensaciones y recuerdos. La negación en la primera estrofa intensifica el lamento del sujeto lírico: Ya la ilusión no alienta y la vida se ensaña con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro. 72 Estilísticamente, la ilusión, la vida y el cavilar, sustantivos abstractos, son personificados y adquieren características propias. La ilusión es desesperanzadora, la vida parece deleitarse en hacer daño y el pensamiento se manifiesta temeroso, todo en conjunto propician una atmósfera de desolación. Cabe mencionar, que el vocablo cavilar denota ‘reflexión’, ‘preocupación’, ‘meditación’, ‘concentración’, ‘ensimismamiento’, ‘abstracción’ e ‘introspección’ rasgos que se gestan en la composición. Al igual que en otros poemas, la tristeza se hace evidente por la nostalgia de un pasado: “abandone mi tierra por una tierra extraña” y el tranquilo presente por un vago futuro”. En el primer verso hay lamento por el abandono de la tierra y el enfrentamiento a otra desconocida; en el otro verso, hay lamento por la ausencia de otros tiempos. La personificación y la espiritualización de lo inanimado son dos elementos estilísticos que siguen manifestándose. Hay una referencia del afán en acción, los verbos remiten al vuelo, en su desplazamiento va acompañado de las aves. Dicha imagen hace énfasis al sentido de la vista ya que propicia la percepción de los colores tanto de las gaviotas como la del mar: Aquel afán por regiones ignotas, abrió sus alas y se alejó del puerto, entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto. En la tercera y cuartas estrofas, los hechos pasados determinan la situación actual del poeta. De ahí que surja la facultad de vivir en el ostracismo, en la evasión. El poeta vuelve a centrar su atención hacia hechos inmóviles que están en su 73 memoria, como la oposición entre contrarios: día/ noche. Para Rojo, la noche es mas significativa porque es refugio de soledad para recordar o meditar; estilísticamente la describe en movimiento: Treinta veces la aurora se mostró en mi camino, treinta veces la noche cobijó con su manto el fervor de una espera o el silencio divino de una estrella que luce en el iris del llanto. ¡Oh ensueño de otros días! La pupila inconforme de la fábula heroica sólo vio la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, insensible a las ansias y feroz a la duda. Los subsiguientes versos denotan la subjetividad del poeta, con ello se presentan diversos matices de afectividad que provienen de la impresión de hechos agradables o desagradables. Hay una aflicción, ésta es causada por no ver algo deseado o haberlo cumplido, así lo reitera la presencia de los contrarios: De un presentido asombro, sólo queda un lamento, de una esperanza inútil, sólo queda una herida… y este canto es un lloro forjado con el viento, con el mar y los montes, con la muerte y la vida. Al final del poema, el autor plasma una imagen desesperanzadora, en la que su pasado se disipa. Retóricamente, varios elementos le dan ese matiz. El uso de la hipérbole que expresa engrandecimiento, la exclamación que remite al poeta en 74 pesadumbre y el significado del vocablo nada que remite a la ausencia y vacío emocional: en mí nada se advierte: Del goce de un instante ya en mí nada se advierte y ¡ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte! 3.3 “La nave perdida” de Otros poemas “La nave perdida” pertenece a Otros poemas, obra integrada por 24 composiciones, cuya temática alude a la poesía, la naturaleza y el fluir del tiempo. 3.3.1 Nivel fónico- fonológico El poema está conformado por trece tercetos endecasílabos, hay 47 sinalefas y la acentuación recae en las sílabas (3,6,10). Los tercetos son encadenados, es decir “riman los versos 1 y 3 de cada estrofa, el 2 con el 1 y el 3 de la siguiente y así sucesivamente”:22” Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos… corpulentos, los árboles mecían su ramaje rumoroso de pájaros contentos. Por encima de espléndido oleaje que azotaba la plácida ribera, el alma diose a un milagroso viaje. 22 Valencia Morales, op. cit, p. 107. 75 Al igual que en el poema anterior (“Epílogo) el sistema de versificación es progresivo porque expresa una confrontación de la mortalidad humana con la fuerza de supervivencia y la muerte a través del símbolo de la nave que representa al poeta a lo largo de los tercetos. En las primeras estrofas se expone la estabilidad emocional del sujeto lírico: “Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila.” Y en los últimos tercetos se manifiesta el declive, tema del decadentismo: Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo, y en un reto último ruge el agua que la azota Y la nave resiste, sin que nada impida se hunda al fin, informe y rota. Hay encabalgamientos de verso y estrofa que expresan artificiosamente sorpresa del poeta: Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos . . . Corpulentos, los árboles mecían su ramaje rumoroso de pájaros contentos. 76 Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo, y en un reto El encabalgamiento de estrofa se sucede cuando una idea que no se ha desarrollado totalmente en una estrofa tiene que continuar en la siguiente: Una vaga ilusión acariciada con el ferviente amor del que sustenta pájaro azul en la prisión dorada, se llegaba hasta mí como una lenta visión que maravilla, como un hada de veste fina que la luna argenta. Una equivalencia fonológica constante es la aliteración, lograda por el uso recurrente de la /a/, /e/, /r/ que parece simular los sonidos del ambiente físico de manera pintoresca (los sonidos de las ramas, de la fuente, de los vientos y la esquila). La aliteración ha procurado transmitir la insinuación, la sugestión del escenario, de tal forma que no la describe sino que plasma impresiones: Pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila Los árboles mecían su ramaje rumoroso de pájaros contentos. A partir de la octava estrofa, las mismas vocales y el sonido de la /r/ tienen otra connotación. Martínez Celdrán asevera que según la posición del fonema en la 77 palabra es su intensidad. Dentro del poema hay palabras que llevan la /r/ al final de la sílaba ante pausa (mar, furor, amor, ++); palabras que la llevan al final de la sílaba interior (pavura, perdura, ++) las que forman el grupo consonántico con /c/, /d/, /f/ (estrellan, secreto, lóbrego, perdida, desierta, brilla, disfrazada, +-); las palabras que inician con la consonante (ruge, resiste, rota, recuerda, reto, restos, raudas, -+) y las palabras que llevan /r/ intervocálica (huracán, derrota, llora, pero, esperanza,++). De tal forma que el sonido es intenso, después decrece y nuevamente se incrementa simulando un sonidobrusco que semánticamente se relaciona con el contenido (declive). 3.3.2 Nivel morfosintáctico Enrique González Rojo huye de lo fútil y se recrea con la invención de otro mundo que oscila entre lo abstracto y lo real. Dentro de esa realidad inventada se manifiesta el viaje interior, ese viaje dirigido a la búsqueda del yo. Rafael Argullo dice que el poeta romántico es, en el sueño o en la realidad, un obsesionado nómada. El poeta mexicano se regocija al inventar un escenario, sintácticamente, el pronombre personal (yo) enfatiza en la subjetividad, el verbo en copretérito hace duradera la acción pasada (miraba) y la enumeración, figura por adición, presenta varios elementos de la naturaleza (vientos, pradera, ribera, oleaje): 78 Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos … corpulentos, los árboles mecían su ramaje rumorosos de pájaros contentos. Por encima de espléndido oleaje que azotaba la placida ribera, el alma diose a un milagroso viaje. La fuente que murmura placentera, con sus linfas que aroman la espesura derramaba frescura por doquiera. La presencia de la elipsis (Espaciaba los ojos . . . ) remite admiración, causada por lugares infinitos y finitos: la placida ribera, la celeste altura, la desierta playa, el doquiera. El hipérbaton, figura de permutación, “designa toda alteración de las regulares relaciones de contigüidad, tanto entre los elementos de un constituyente sintáctico (núcleo y complementos), como entre los propios constituyentes entre sí en el interior de una estructura oracional”23. El hipérbaton, en la tercera estrofa, rompe con la linealidad precedente de las otras oraciones; el sujeto aparece casi al final. En esta construcción sintáctica el poeta amalgama sensaciones para expresar anhelos e inquietudes de su vida interior: 23 Mayoral, op. cit; p.151 79 Por encima de esplendido oleaje que azotaba la plácida ribera, el alma diose a un milagroso viaje. El sujeto (el alma) hace referencia al individualismo, al yo que se separa del mundo y se adentra a otras posibilidades; es el alma iluminada por la esperanza de encontrar algo mejor durante el recorrido. El verbo en pretérito se expresa como si estuviera ocurriendo (diose); esto hace duradera la acción y pareciera estar viendo al alma en movimiento. En la quinta estrofa la conjunción copulativa enlaza una oración cuya idea es igual a la anterior, ambas proyectan la imaginación y el ensueño del poeta. En ese momento, el poeta ya no considera el lugar, ni el tiempo, sino que su espíritu se dirige a la intuición y olvida su voluntad propia (rasgos del romanticismo): Y el alma se elevaba sin premura, de inútiles lamentos libertada, sola y tranquila a la celeste altura. Cabe mencionar que los sustantivos y la adjetivación connotan a la inmensidad (celeste altura, espléndido oleaje), que según Bachelard es una categoría del mundo que toma en consideración la grandeza. Ésta “determina una actitud… un estado del alma tan particular… ante un mundo que es infinito”24. En este sentido el cielo y el mar son elementos del sueño tranquilo. 24 Bachelard, Gastón, La poética de la ensoñación, México, FCE, p 220 80 En la segunda parte del poema hay un descenso que va marcando la decadencia espiritual. El enlace coordinante adversativo, al inicio remite la contrariedad y el copulativo establece una adición desesperanzadora. La tranquilidad y el ensueño del poeta se desvanecen, ahora se manifiesta lleno de angustia: Mas hoy, contemplo el mar. Sus raudas olas se estrellan con furor en la negrura de la noche en que el alama se halla a solas. Ni fe, ni amor, ni faro en la pavura del instante sin voz, como un secreto que lóbrego hace tiempo que perdura. En su viaje interior, el poeta quiere distanciarse de lo fútil, pero aun evadiéndose no logra la estabilidad y se siente azorado, turbado. Sintácticamente las aposiciones reiteran esa situación: Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo y en un reto Al final la nave se hunde, simbólicamente el poeta se resigna y se presenta el declive; así lo expresa la proposición subordinada adjetiva (el alma que recuerda otra jornada) y los verbos desinentes, cuyas acciones comienzan y acaban (elevar, rugir, resistir, hundir, recordar, llorar). Acciones propias, relacionadas con el espíritu decadente, “sentirse fin de algo”: 81 último ruge el agua que la azota, y la nave resiste, sin que nada impida se hunda al fin, informe y rota. El alma que recuerda otra jornada, llora sus ilusiones una a una en la desierta playa abandonada. 3.3.3 Nivel léxico, semántico y retórico En “La nave perdida sobresalen las experiencias vitales o ‘vivencias; éstas dentro de la estilística, adquieren un matiz distinto al de su sentido habitual. La vivencia, según ortega y Gasset, es todo aquello que llega con tal inmediatez al ser humano. La vivencia de González Rojo se presenta cuando recrea con regocijo los espacios y no sólo los experimenta, sino que los vive; como en los siguientes versos: Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila espaciaba los ojos… corpulentos, los árboles mecían su ramaje rumorosos de pájaros contentos. 82 En los espacios recreados por el autor prevalecen las prosopopeyas que denotan movilidad (los árboles mecían su ramaje/ rumoroso de pájaros contentos, eglógico canto de la esquila). El movimiento es logrado por el uso del verbo mecer y los semas de los adjetivos (rumoroso, eglógico y contentos). Los semas de rumoroso: ‘susurro’, ´murmullo’, ‘sonido’, ‘ruido,’ contentos: ‘felicidad’, ‘gozo’, ‘agrado’, ‘deleite’ y eglógico: ‘campiña’, ‘agreste’, ‘silvestre’, ’natural,’ ‘campesino’, ‘bucólico’ expresan vitalidad y le dan un matiz pintoresco a la composición. También plasma imágenes en las que se entrecruzan los sentidos del oído y el olfato. Los verbos en presente (murmura, aroman) hacen duraderas las acciones, por tanto el sonido se alarga y el olor es más duradero. Estilísticamente el uso de la /r/ entre vocales en las palabras (murmura, aroman, derramaban, doquiera) simula el sonido de la fuente: La fuente que murmura placentera, con sus linfas que aroman la espesura derramaba frescura por doquiera. El poeta en su afán de atrapar la vida en un instante y el placer o la estabilidad se evade en un sueño, es el voyant, destinado a ofrecerle un refugio mental ante una realidad desagradable: Y el alma se elevaba sin premura, de inútiles lamentos libertada, sola y tranquila a la celeste altura. 83 Una vaga ilusión acariciada con el ferviente amor del que sustenta pájaro azul en la prisión dorada , se llegaba hasta mí como una lenta visión que maravilla, como un hada de veste fina que la luna argenta. En su sueño crea dos imágenes significativas: “una vaga ilusión …/ de veste fina que la luna argenta”, y el “pájaro azul”. La primera alude a la presencia de un mundo ideal al que debe aspirar todo artista. La segunda representa la conciencia o el ensimismamiento del ser humano que a veces es interrumpido por la realidad. Al final el poeta decae; esta inestabilidad es remarcada con una hipérbole que exagera la pesadumbre: El alma que recuerda otra jornada llora sus ilusiones una a una en la desierta playa abandona… 3.4 “Estudio en cristal” A juicio de Guillermo Rousset Banda, “Estudio en cristal” es una de las mejores creaciones. La primeraversión con 43 versos se publicó en la revista Taller poético en 1936; y en 1939 se publicó la versión completa con 98 versos en Las cien mejores poesías mexicanas modernas, recopiladas por Antonio Castro Leal. 84 3.4.1 Nivel fónico- fonológico Algo característico de “Estudio en cristal” es su extensión, dice el autor de “La ciudad del mar” que un poema extenso no es más que una sucesión de poemas breves porque produce varios efectos poéticos. El poema está conformado por 98 versos de arte mayor denominados endecasílabos: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 1 a gua pro fun da ya so lay dor mi da 2 en un es tan que de si len cio mu da 3 más a llá de tu sue ño la me mo ria 4 en u na cla ra des nu dez de cie lo En la métrica se consideran más de 90 sinalefas, varias son violentas, pues tienen tres vocales juntas como en los versos 52 y 59: Só loun mi la groyel mi la gro vi no Em pren deel via jeha ciael a bis moos cu ro El sistema de versificación es anticlimático porque en los primeros versos se va describiendo el paisaje de una realidad imaginada, y asciende gradualmente en los demás que siguen, así se observa a continuación: Agua profunda ya, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda. Más allá de tu sueño, la memoria 85 en una tersa aparición de lago, en una clara desnudez de cielo, en reposo y sin mácula de nube. Sobre tu lecho, diálogo de frondas con sílabas maduras en la tarde; la joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces que liman la quietud de la ribera. En la composición se presenta la asonancia, el uso de esta forma connota una actitud subjetiva del poeta al recrear la naturaleza: La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta, que hiere reflexiva a quien la manda; el lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso. Surge la línea de horizontes nuevos, yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino; y el verde mar de la leyenda copia, en azogada plenitud nocturna, la lividez del astro como perla. 86 El poema es polirrítmico, la distribución de acentos es variable, sin embargo hay aliteración (equivalencia fonética) de las vocales /a/, /e/: Agua profunda, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda. Más allá de tu sueño, la memoria en una tersa aparición de lago, en una clara desnudez de cielo, en reposo y sin mácula de nube. Sobre tu lecho, diálogo de frondas con sílabas maduras en la tarde; la joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces que liman la quietud de la ribera. A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido, el sueño, el despertar, el sueño solo y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo La vocal /a/, según Chevalier connota perfección y amplitud, y la /e/ connota serenidad.25 Lo que significa que Rojo realza la belleza del paisaje para oponerla con la realidad circundante. 25 Vid. Chevalier, Jean. Diccionario de los símbolos, Barcelona, Herder, 1994 87 3.4.2 Nivel morfosintáctico La estética modernista eleva “las ideas eternas, al reino del pensamiento y de la libertad,… se da leyes y disposiciones generales y disuelve el mundo en abstracciones”26. El artista se libera de la realidad circundante, para ello se auxilia, dicen los simbolistas, de los monstruos de la imaginación. González Rojo, en “Estudio en cristal” crea un paisaje artificial que sólo existe en una realidad transitoria, propia de la creación finisecular; y reflexiona sobre el sentido de la poesía. En la composición se presenta el anticlímax, según Helena Beristáin es la presencia de una gradación ascendente y descendente a la vez. Varios elementos formales ayudan a propiciar ese efecto, como el uso de la yuxtaposición, “suma de dos o más elementos que desempeñan una misma función… es la suma de dos oraciones, puede darse sin hacer uso de ninguna conjunción”27. En la primera parte del poema se presenta la descripción del paisaje, la yuxtaposición y la supresión lingüística del verbo, la hacen más dinámica: Agua profunda ya, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda. Más allá de tu sueño, la memoria en una tersa aparición de lago, en una clara desnudez de cielo, en reposo y sin mácula de nube. 26 Gitiérrez, Girardot, Rafael, Modernismo. Supuestos históricos y culturales, México, FCE, 1878, p. 92 27 Seco, Manuel, Gramática esencial del español, Madrid, Espasa Calpe, p.226 88 Sobre tu lecho, diálogo de frondas con sílabas maduras en la tarde; la joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces que liman la quietud de la ribera. El poeta parece regocijarse con la contemplación de este escenario, al igual que en el poema anterior.” En la descripción hay una liberación de su imaginación, amalgama colores, movimientos formas, todo para recrear a la naturaleza. ¿Cuáles son los elementos formales que configuran el paisaje? El uso de la adjetivación. Hay calificativos que denotan tranquilidad (solo, dormida, serena, sosegada); otros misterio y finitud (negro, oscuro, profunda); otros denotan inmovilidad (informes, rotas, cegadora, torpe). En sí, los adjetivos expresan la intensificación de contrastes, lo que connota que nada es previsible. Contrastes que están desvinculados de las condiciones materiales existentes y sólo son manifestados en el referente del autor. La presencia de enunciados unimembres y vocativos que semánticamente ofrecen posibilidades para designar un número indefinido de seres o cosas (el despertar, el sueño solo, agua profunda, tiempo inútil, las rotas jarcias sin vida, las informes velas): A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido el sueño, el despertar, el sueño solo. 89 ¡Hasta cuándo este vértigo! Las rotas jarcias sin vida, las informes velas, el mástil loco y el timón sin rumbo En otros poemas el autor usaba los verbos en pretérito por la idealización; ahora se auxilia de los verbos en presente, que al igual que la yuxtaposición, hacen más dinámica o rápida la representación: Los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta El chirriar de pesados aldabones emprende el viaje hacia el abismo oscuro Con el uso de la proposición subordinada adjetiva, el poeta realza la descripción y se torna más expresiva. Las proposiciones no marcan situaciones decadentes como en los poemas anteriores: Hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso Y ¿la voz? y ¿ la voz que siempre tuvo ancho sendero en la florida boca? 90 Han dicho los críticos que los paraísos son limitados porque implican siempre un retorno. Lo distintivo de “Estudio en cristal” es la evasión y regresión constante. El poeta se pierde en su ensoñación: El sueño, el despertar, el sueño solo, y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo. Otras veces manifiesta inquietud por la finitud: Con la ilusión de la postrera escala, el ancla se hunde en el ansiado puerto; el chirriar de pesados aldabonesemprende el viaje hacia el abismo oscuro. También establece un conflicto entre él y su realidad, conformando un estado de angustia, expresado, simbólicamente, con los restos de la nave: Las rotas jarcias sin vida, las informes velas el mástil loco y el timón sin rumbo. Rojo al no engrandecer su espíritu, totalmente, se refugia en la poesía y comprende que ésta basta por sí misma para describir cualquier existencia universal, un paisaje, la muerte, lo insondable y el misterio de los sueños. 91 3.4.3 Nivel léxico semántico y retórico La finalidad de la descripción es “mostrar o poner ante los ojos del receptor el objeto descrito, mediante la enumeración de sus propiedades o características más destacadas reales o fingidas. El poema se caracteriza por ser descriptivo, alude a un paisaje en el que sobresalen el agua, el tiempo, el amanecer y la poesía. Lo peculiar del paisaje es que se acerca más a una introspección de Rojo. Los críticos la denominan como topotesia, una enumeración fingida que sólo existe en la mente del autor. Para Rojo, la metáfora es el recurso predilecto para trasmutar lo común en poético, a lo largo del poema recrea varias, en presencia, (sobre tu lecho, diálogo de frondas) además de las prosopopeyas que animan a la naturaleza (la joven rama verde que se enjuga/ los dedos de esmeralda entre tus linfas): Agua profunda ya, sola y dormida, en un estanque de silencio muda. Más allá de tu sueño, la memoria en una tersa aparición de lago, en una clara desnudez de cielo, en reposo y sin mácula de nube. Sobre tu lecho, diálogo de frondas con sílabas maduras en la tarde; la joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces que liman la quietud de la ribera. . 92 Hay otras que hacen referencia a la claridad del agua. Tres son las metáforas que sobresalen: “por tu impoluta claridad de espejo”, “vivos cristales” y “el lumínico vaso se desborda”. En la primera, el fundamento son el color y la brillantez, en la segunda, son la brillantez y lo incoloro y en la tercera, son la transparencia y lo incoloro. Los tres tropos, en conjunto, propician un efecto de iluminación. Aunado está la imagen de la luna cuya luz es intensa y se refleja en el agua (una blanca y cegadora luna/ que nada entre las ondas de improviso). Semánticamente el reflejo en el agua espejeante aprisiona, en sí, un trasmundo que se escapa y no puede tocarse: Por tu impoluta claridad de espejo. Nace un tiempo sin alas, tiempo inútil encadenado a la falaz orilla y atadas las gacelas de las horas. La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta, que hiere reflexiva a quien la manda; el lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso Otras de las figuras retóricas son las imágenes, en la siguiente, el autor transmite sensaciones dirigidas al oído y a la vista; representa algo intangible (el viento) y algo abstracto (el sueño). El sueño transporta, momentáneamente, a otra existencia; con base en el romanticismo, puede ser considerado como el retorno del alma a sí misma: 93 A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido, el sueño, el despertar, el sueño solo, y la imagen del sueño que resbala. También hay una imagen del tiempo, en la que se entrecruzan sensaciones táctiles y visuales. El tiempo es animado, es considerado espacial y temporal. El tiempo aparta al poeta de la sucesión habitual de los hechos o de la realidad y lo transporta a otra duración, como alude el mismo autor: Nace un tiempo sin alas, tiempo inútil, encadenado a la falaz orilla atadas las gacelas de las horas. Rojo en su afán de no alcanzar nunca un contacto con la realidad, deja entrever aun más su actitud subjetiva y de manera lúdica se transporta a otros espacios; plasma igualmente, lo diurno que lo nocturno, la desesperación y la tranquilidad, lo tangible y lo intangible: Surge la línea de horizontes nuevos, yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino; y el verde mar de la leyenda copia, en azogada plenitud nocturna, la lividez del astro como perla. No más color. Lo negro va en la noche, y apacienta sus tímidos rebaños de sombras por las sombras de la ruta y hacia prados límites del miedo. 94 La presencia de la antítesis, “unidad léxica, cuyo significado se halla vinculado por alguna de las modalidades de relación semántica de oposición” ofrece grados muy diversos de explicitud, En el poema se presentan los siguientes tipos; entre contrarios: día/ noche, lumínico/lividez, nuevo/antaño; entre relativos: lago/ mar. Estilísticamente, la oposición indica que nada es estable, nada es previsible; cualquier cosa puede convertirse en otra, debido a lo emocional o el estado del alma. Deja de existir el día y se presenta la noche. La negación (no más color) determina la descripción de lo nocturno. La oscuridad propicia el misterio y el temor. El cielo que anteriormente era luminoso, ahora denota ser lúgubre, el uso de la hipérbole lo expresa así (“límites de miedo” y “sombras de la ruta” ) engrandecen o resaltan la ambientación de la noche. Con la presencia del dragón, la noche se torna más temerosa: “entre las fauces del dragón marino”. La imagen del dragón representa el conflicto entre el bien y el mal, es el presagio de la muerte. Recordemos que dentro de la cultura clásica aparecía como trémulo de presentimientos y amenazas, ese mismo significado tiene en el poema: No más color. Lo negro va en la noche, y apacienta sus tímidos rebaños de sombras por las sombras de la ruta y hacia prados límites del miedo. Surge la línea de horizontes nuevos, yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino; 95 El poeta desciende emocionalmente y, metafóricamente, se sumerge en el misterio, en lo vago, en lo pavoroso, y en lo abismal una nueva belleza para los decadentistas. Retóricamente las sinécdoques (anclas, aldabones, velas) representan la nave a la deriva; las prosopopeyas vivifican al viento (el último gemido de los vientos/ se estremece en el casco sin sentido) y a los sonidos discordantes (el chirriar de pesados aldabones / emprende el viaje…). El gouffre es la visión interior que establece la frontera entre lo visible y lo no visible. Dice Balakian “es el único manantial de novedad, aunque los peligros del viaje son múltiples y videntes”.28 El sujeto lírico se evade: “emprende el viaje hacia el abismo oscuro”, se pierde en lo insondable: Con la ilusión de la postrera escala, el ancla se hunde en el ansiado puerto; el chirriar de pesados aldabones emprende el viaje hacia el abismo oscuro, bajo la losa de los cielos claros y en apartada soledad de acento. Prisionero en las velas recogidas, un retardo son de las borrascas se escapa de la cárcel de las lonas, Al final de la composición, Rojo alude o intenta descubrir el significado de la poesía; el precepto de “pensar, soñar, admirar” se gesta en él: Pero me falta el instrumento claro, fiel preciso que me convierte en número su canto 28 Balakian, Anna, El movimiento simbolista, Tr, José Miguel Velloso, Madrid, Guadarrama, 1969 p. 68 96 El autor busca lo infinito que desemboca en la poesía por tanto, para él es un ir o fluir hacia algo; es una revelación o misterio del mundo. La poesía es representada a través de la voz y la canción, ambos símbolos de la palabra y de la lírica que unen al poeta con su creación: Y en en el reflejo de las aguas puras se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría ¡Como el espejo en que miro el alma! 96 El autor busca lo infinitoque desemboca en la poesía por tanto, para él es un ir o fluir hacia algo; es una revelación o misterio del mundo. La poesía es representada a través de la voz y la canción, ambos símbolos de la palabra y de la lírica que unen al poeta con su creación: Y en en el reflejo de las aguas puras se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría ¡Como el espejo en que miro el alma! 4. La presencia de la estética del Modernismo en cuatro poemas: “El viajero desconocido”, “Epílogo”, “La nave perdida” y “Estudio en cristal”. Para el ser humano siempre es grato acercarse a la naturaleza, a la música, a la poesía o a todo aquello que propicia una vivencia o situación estética como denominan los críticos. Vivencia estética entendida como unidad y dependencia mutua; entre el espectador y la obra, o más fríamente, entre el sujeto y objeto. Estética, del griego aisthetikos, derivado de aisthesis que significa ‘sensación’ o ‘percepción sensible’. La han definido de varias maneras; como ciencia de lo bello; teoría de la percepción y sensibilidad o estudio de las manifestaciones de belleza en los seres. En la época clásica Platón estudia los conceptos estéticos fundamentales; lo bello, lo feo, lo trágico y lo sublime. El escritor alemán Alexander Baumgartem en el siglo XVIII, define a la estética como la disciplina filosófica que retoma el saber 97 intelectual y el conocimiento sensitivo para explicar el arte; es decir estudia la creación como manifestación cultural, considerando sus valores (la belleza- lo bello) y la vinculación artística. La estética, según Kant, se refiere a la sensibilidad, a las sensaciones y percepciones; es la ciencia de todos los principios a priori de la sensibilidad. Para él la percepción de lo estético no implica la satisfacción de un bien moral (lo bueno); tampoco un deseo de poseerlo como algo útil; sino que es un placer desinteresado. Dentro de su pensamiento, habla de los juicios estéticos que expresan el placer o desplacer del ser humano. Cuando un objeto, por su aspecto pone en acción las facultades cognoscitivas, la fantasía y el entendimiento del ser humano, despierta su gusto estético; quien le asigna, a su vez, un valor de belleza, en consecuencia es subjetivo. Kant considera la intuición del espacio y el tiempo para el conocimiento sensible de los objetos y propiciar la correlación entre creador, lector y creación. Para Hegel la estética “es el estudio de las diversas manifestaciones y objetos de arte; el análisis del proceso de creación y de las diversas experiencias estéticas.”1 Schiller ve en la creación estética un medio de relación armónica entre la naturaleza y el hombre; entre los sentidos y la inteligencia; entre la materia y la forma. Considera lo bello en la naturaleza como la manifestación de lo divino. Es necesario escribir definiciones del arte, de la belleza y de lo bello. Arte, palabra mutable, polisémica2, ilimitada, tiene un sinfín de significados. Arte viene de ars que en latín significa creación y del griego arcte. Teresa del Conde 1 Estébanez Calderón, Demetrio, Diccionario de términos literarios, Madrid, Alianza Editorial, 1999. p. 370. 2 En la época clásica Platón y Aristóteles consideraron el arte como la apariencia respecto de la verdadera realidad o reproducción imitativa. Hegel lo define como el esparcimiento del espíritu. Lévi Straus señala que es un lenguaje o sistema de signos cuya función es, ante todo, establecer una relación significativa con el espectador. 98 interpreta al primer significado como “las reglas que permiten hacer bien una cosa. Esto conlleva habilidad, trabajo, constancia”3; y al segundo, como el adverbio “que tiene que ver con lo sólido, lo justo, lo profundo.”4 Significados que se refieren a la intuición y a los conceptos de la creación; a la obra (opus). El arte es una creación que comunica un contenido humano sensible y tiene su fin en sí mismo. Hegel expresa “ninguna existencia real expresa lo ideal, como lo expresa el arte”5. Al conformar una obra, el artista debe encontrarse en un estado particular del alma que excluye, a veces, la reflexión y manifiesta la inspiración. Para Kant la finalidad del arte es la creación de la belleza. Schopenhauer confiere al arte la función de consuelo de una vida humana carente de sentido e inmersa en el aburrimiento y el dolor. El ser humano “ve a través de la contemplación artística de la realidad, el medio de superación de la triste individualidad desesperanzada, la elevación hacia lo universal y la inmersión en la esencia del mundo.” 6 ¿La creación del arte es accidental, es un capricho, es una fantasía, es un lucro o una necesidad de nuestra naturaleza?. El arte surge como una necesidad del ser humano para manifestarse en lo exterior, en lo que le rodea y reconocerse en su obra. El artista “crea imágenes, apariencias destinadas a representar ideas, a mostrarnos la verdad bajo formas sensibles;”7 sentimientos, pasiones y estados 3 Del Conde, Teresa, ¿Es arte? ¿No es arte?, México, CONACULTA, 2000, p. 16. 4 Ibidem 5 Hegel, Georg. “Necesidad y fin del arte” en Textos de estética y teoría del arte, México, UNAM, 1972, p. 74. 6 Estébanez Calderón, Demetrio, op.cit; p. 371. 7 Hegel, Georg, op.cit; p. 76. 99 del alma. El ser humano, al percibirla, al contemplarla y al abstraer la idea de su universalidad se vincula estéticamente. Una característica del arte es representar la belleza y lo bello. La belleza es una percepción de la mente; y sólo existe en la mente del quien contempla. Es la emoción que afecta a la naturaleza volitiva y apreciativa; es un bien que proporciona satisfacción al espíritu. Hay dos tipos de belleza, la libre y la adherente; en la primera; el espectador le da un valor a las cosas; en la segunda la naturaleza o las cosas valen por sí mismas porque la belleza no se inmuta. Lo bello se define como atributo de la naturaleza humana hacia las cosas; como lo absoluto e intemporal que place universalmente. Para definir esta categoría estética, Kant considera la subjetividad, la sensibilidad peculiar del ser humano. Para el filósofo alemán, lo bello es un sentimiento “que encanta”; que recrea el espíritu propiciando diversas formas sensibles: alegría, tristeza, melancolía, tranquilidad. La belleza y lo bello son dos elementos esenciales de la estética; sin embargo para que existan es necesario la vinculación artística, la contemplación. El poeta recrea su realidad, a partir de su ideología, de lo que conoce y de sus experiencias, expresa cierta relación con el mundo, creando otro nuevo. En la obra de González Rojo están presentes las funciones de crear y recrear; en la primera, el poeta construye el poema; en la segunda, el receptor lo goza. Se manifiesta la actitud del lector hacia la poesía; lo que los alemanes denominan einfülung (empatía o proyección sentimental o la, ya reiterada, vinculación artística).8 8 Es la actividad perceptiva general. Pues todo objeto sensible en cuanto exista para el espectador siempre es solamente la resultante de estos dos componentes: lo perceptible por los sentidos y la actividad perceptiva. 100 ¿Cuáles son los elementos que constituyen y revelan lo estético en la poesía del autor mexicano?. La libertad de su expresividad; su relación con el mundo; así como su temple de ánimo. En conjunto “la forma de una forma”. Según Schiller, el artista se comporta activa y pasivamente frente a la naturaleza. Es pasivo cuando tiene sensaciones de sus efectos al contemplarla y activo cuando determina esas sensaciones y las representa en su obra. Rojo va transmitiendo poco a poco los estratos de las sucesivasimpresiones sensoriales en su poesía. Al hablar de estética, es hacer referencia a la sensibilidad del autor. Enrique González Rojo puede ser denominado como un poeta silencioso o tradicional; sin embargo la estética de los poemas “El viajero desconocido”, “Epílogo”, “La nave perdida” “Estudio en cristal” vislumbra lo contrario. Las características de su poética sugieren “color, sabor, olor, matiz, movimiento, estados”9; infieren que Rojo es un poeta vital, idealista, decadentista y arcano. 4.1 La estética del modernismo La estética del Neoclasicismo es mesurada, sólo expresa lo perfecto, lo razonable, basándose siempre en una rigurosa preceptiva. Los rasgos distintivos de la estética romántica son esa constante evasión y espíritu sin reservas. El realismo prefiere otras categorías; lo feo, lo grotesco y la alusión del hombre con su mundo inmediato. 9 Castagnino, Raúl, El análisis literario. Introducción metodológica a una estilística integral, Buenos Aires, Nova, 1979, p. 87 101 Art nouveau, Modernismo10, diferentes denominaciones para referirse a un cambio radical en el arte. Revivir y repensar en la estética del Modernismo es hacer referencia a varios hallazgos literarios. La estética modernista se caracteriza principalmente por la innovación y la artificialidad influida por el simbolismo y el parnasianismo. Sin embargo hay algunos matices en la estética, debido a la modernidad; al progreso científico y tecnológico de la revolución industrial de las profundas transformaciones económicas y sociales creadas por el capitalismo; surge una época con espíritu urbanístico e industrial; en la que el arte no pretende buscar belleza en sí. Surge la Bella época (1890-1914), la época de oro, la época inmediatamente anterior a la guerra, en la que existió un apogeo económico y cultural. Los artistas de la tendencia arquitectónica, por ejemplo, afirman que sólo puede ser atractivo lo práctico; para ellos11 el fin del arte es la funcionalidad y la belleza; de tal forma que lo artístico está al alcance de la burguesía, de la clase dominante que puede poseer una pintura, una escultura o vivir en un edificio con elementos artísticos. Es más, se puede “observar una mesa, una silla, en donde todo parece nuevo, sorprendente, elocuente... De golpe la realidad más banal”.12 Oscar Wilde también fue partícipe de esa funcionalidad, estuvo rodeado de muebles con un estilo anglojaponés, totalmente, antivictorianos; y el pintor James Whistler le decoró utensilios de la vida cotidiana. Existe el arte para desmerecer lo práctico. 10 Denominado con distintos nombres en los países; Francia, España e Hispanoamérica. 11 Arquitectos famosos como de Van de Velde, Victor Horta, Auguste Pret (Teatro de los Campos Elíseos), Gustave Eiffel, Deglane (Grand Palais) y Girault (Petist Palais). 12 Resina, Juan R, Un sueño de piedra. Ensayos sobre la literatura del modernismo europeo, Barcelona, Anthropos, 1990, p. 230. 102 En la sociedad burguesa el arte “ya ha dejado de ser la forma en la que se manifiesta la verdad y constituye el más alto menester del espíritu”.13 Ahora tiene influencias externas de las leyes, de las instituciones de Estado. El arte, a veces se convierte en un interés privado, de utilidad; en un elemento de hedonismo, de lujo y de riqueza. Louis Philippe sintetiza esta idea en la consigna “enriqueceos”, es decir la creación artística ya no existe por sí misma; su significado y valor depende de alguien más, entregado al “gozo y goce de lo material”. Por tanto el artista está dominado por la temporalidad y expresa la autonomía o liberación del arte. En el Modernismo la estética eleva “las ideas eternas, al reino del pensamiento y de la libertad, y en cuanto voluntad se da leyes y disposiciones generales y disuelve el mundo vivido y floreciente en abstracciones.” 14Es una estética innovadora que consiste en dejar a un lado lo caduco, lo tradicional; prevalece lo postulado por Rubén Darío en “Palabras liminares” de Prosas profanas y otros poemas, una estética acrática que no impone modelos o códigos; y lo primordial es crear y crear. La estética modernista rompe con la analogía clásica de lo causal (lo real inmediato) en su poesía plasma imágenes sorpresivas que transportan a la evasión, a la ensoñación, al exotismo y a lo fantástico. Crea todo un mundo poético que denota una absoluta hegemonía. Para Iván Schulman se trata de una búsqueda persistente y prolongada que rechaza lo prehecho, impuesto por otras literaturas; prácticas sociales o expresiones académicas anteriores. 13 Gutiérrez Girardot, Rafael, Modernismo. Supuestos históricos y culturales, México, FCE, 1978, p. 92. 14 Ibid; p. 25. 103 Por otro lado, aunque parezca contradictorio, está presente el cruzamiento; teoría literaria de Nájera en la estética modernista. Manuel Gutiérrez Nájera15 (1859-1895) fundador de la Revista azul y autor de “La duquesa Job”16 expone varias disertaciones en torno a la poesía y al arte en general. En 1894 en el “Cruzamiento en literatura” habla sobre la importancia de la creación en las letras mexicanas. Nájera niega la convención de que el poeta sólo creará ciertos y determinados asuntos ya que éstos limitan su genio. Consciente de la modernidad sugiere la individualidad poética influida por el cruzamiento, en el que el poeta no sólo debe describir los lugares de su patria y cantar las hazañas de los héroes; debe interrelacionarse con otras culturas para apropiarse de las tradiciones y después de un gran proceso intelectual en el que asimila varios estilos, logra la maduración, la inspiración y la forma para su obra. Por ello se considera que existen modernismos y no un modernismo ya que la estética no está limitada por las fronteras nacionales. Dos tendencias que influyeron remarcadamente fueron el Parnasianismo y el Simbolismo. A pesar de las perturbaciones de la Revolución industrial, la clase burguesa va configurando su propio mundo. Un cosmos perfecto en el que el “hombre goza, en un lapso determinado, tan sólo del placer meramente objetivo de la realidad circundante.”17 Los poetas se refugian en la naturaleza, en la tranquilidad y belleza exterior de la vida; surgen los parnasianos entre 1860 y 1866, representados por 15 Nájera repudió el desaliño de la bohemia y prefirió la elegancia de la vida del dandy. Su propósito fue hacer respetable la actividad literaria vista con desdén por la naciente burguesía mexicana. 16 La heroína idealizada de este poema es una joven (Marie) con la cual Nájera se relacionó antes de casarse con Cecilia Maillefert en 1888. Vid. Pérez Gay, Rafael, Manuel Gutiérrez Nájera, 3ª ed. México, Aguilar, 1996. 17 Vela, Arqueles, El modernismo. Su filosofía. Su estética. Su técnica, México, Porrúa, 1987, (Sepan cuántos, 217), p. 10. 104 Gautier y Leconte de Lisle, cuyas publicaciones fueron Revista fantasiosa (1861) y Revista del progreso moral, literario, científico y artístico (1863-1864). Estéticamente, el parnasianismo deja a un lado lo confidencial y sentimental del Romanticismo. Prevalece el ideal artepurista; trabajar el verso hasta despojarlo de todo valor subjetivo. Los poetas parnasianos son tan glaciales e inexpresivos que apenas se advierten impresiones sensorias detrás de esa belleza impecable de su obra.18 La realidad para la escuela francesa es estática (momentáneamente imperecedera); “los objetos se convierten en ornamentos sonoros; los actos sensorios en mecanismos de la ilusión”.19 Es un mundo definido por el intelecto, por tanto el poeta debe resignarse amar con mesura, de no excederse en ideales y perderse en delectaciones. Debe prevalecerla objetividad, su relación con el referente no debe ser sentimental; de ahí que su creación poética no sea extensiva. Uno de los autores más representativos fue Leconte de Lisle, denominado como el más griego de los artistas y ferviente admirador de Víctor Hugo. De Lisle se inspira en la poesía clásica porque la considera perfecta y armónica; en contraste con la de la época moderna, así lo asevera él mismo: “desde Homero, Esquilo y Sófocles, que representan la poesía en su vitalidad, en su plenitud y en su unidad armónica, la decadencia y la barbarie han invadido el espíritu humano.”20 A juicio de Rubén Darío, el poeta francés conoce e interpreta sagazmente lo griego; fue 18 Arqueles Vela señala que ese afán de perfeccionar su poesía se debe a la lucha por evadir los tiempos revolucionarios. 19 Vela, Arqueles, op cit; p. 13. 20 Darío, Rubén, Los raros, Barcelona, Alianza Editorial, 1976, p.36. 105 insigne traductor de Homero, Sófocles, Hesiodo, Teocrito, por ello en su creación “conservaba la ortografía de los idiomas antiguos; y así sus obras tienen a la vista una aristocracia tipográfica que no se encuentra en otras.”21 En contraste está la estética del simbolismo o el verdadero romanticismo porque manifiesta la individualidad desmesurada, proyectando el mundo subjetivo hasta el último límite. El simbolismo surge principalmente entre los pequeños cenáculos literarios, los martes de Mallarmé que se caracterizan por su anarquía, por su marginalidad y transgresión de la ley burguesa; en ese sentido, el crítico LuKács afirma que los simbolistas representan la agonía de la burguesía. En el espíritu simbolista hay una apertura del alma hacia lo vago, lo misterioso e inmensurable, prevalece lo mórbido. En la creación poética hay “ascensiones y descensos, visión de cumbres y exploración de galerías, laberintos y subterráneos.”22 Por ello, Juan Ramón Jiménez define al simbolismo como “poesía abierta”. Los autores simbolistas rebasan los límites del arte por el arte y establecen relaciones entre el estado interior y el mundo objetivo, estableciendo una correspondencia melódica; evocan un objeto que manifiesta una condición anímica, difícil de descifrar. Los simbolistas crean una estética de sonidos,23 de fantasías auditivas, visuales y de sinestesias de las impresiones. 21 Ibid; p.38. 22 Jiménez, José, El simbolismo, Madrid, Taurus, 1979, p. 23. 23 Vid. infra, Las características del discurso poético del modernismo en cap. 4. 106 4.1.1 La cultura finisecular y el decadentismo Retomar el arte es profundizar en la esencia del espíritu humano, estudiarlo y comprenderlo. A través de esa comprensión se logra alcanzar la libertad del hombre inmerso en la sociedad. El arte tiene una espiritualidad susceptible que es manifestada por medio de un lenguaje estético. En cada época lo artístico es plasmado de diversas formas por medio de la imaginación. ¿Cómo es el arte en el final del siglo XIX?. Abundante, versátil, ecléctico, inventivo, moderno, pero con un matiz no de optimismo sino de melancolía: el tedio o el mal del siglo. Ante ese panorama el ser humano se manifiesta degradado, derrotado y siente la necesidad de buscar un mundo armónico. Hay reacciones de novelistas, pintores, poetas y del hombre mismo en diversas actitudes como el decadentismo y simbolismo. Desde siempre ha existido la congoja por la ruptura de una fecha a otra, de una década a otra, cuánto más de un siglo a otro. Esa congoja es propiciada por los significados existenciales, filosóficos, y a veces, religiosos que conlleva la transición de un periodo a otro; y es reflejada en el decadentismo. Surge, entonces, la interrogante qué ha de entenderse por decadencia, decadentismo y espíritu decadente. Decadencia proviene del latín cadentia y cadere que significa caer. En la acepción más amplia es el principio de la ruina o de la degradación. El concepto, 107 literalmente, se aplica en el ámbito histórico a la caída de las culturas clásicas24, la Edad Media y otras civilizaciones. En el ámbito artístico Du Bellay en la Antigüedad de Roma evoca el ambiente, el pathos y la melancolía de la ciudad. Maurice Barrés en La muerte de Venecia plasma la ruina romántica con un aire de decadencia, y así un sinnúmero de poetas recrean el tópico. Los críticos definen el término decadentismo como la colectiva sensibilidad del fin de siglo o como una actitud del espíritu. Balakian afirma que es la hipersensibilizada conciencia existencial de la época y proyección metafísica sobre las que se conformó la visión moderna; es el estilo artístico. ¿Cuál es el tiempo y espacio del decadentismo?. Francia y otros países de Europa, entre los años de 1880 a 1895; de los prerrafaelistas a Oscar Wilde. El decadentismo está representado, según Pierre Bourdieu, por escritores pertenecientes a la clase media, la gran burguesía y la nobleza, provistos de un gran capital escolar, en contraste con los simbolistas que pertenecen a familias de artesanos o clase media cuyas reuniones las hacían en los salones de café. Paralelamente el simbolismo, definido, como poética de una época, expresa las manifestaciones profundas del alma universal. Cronológicamente abarca los años de 1885 a 1895, surge en el cenáculo parisino cosmopolita, terreno fértil en que germina una tendencia artística, sujeta a variaciones individuales. Los simbolistas publican manifiestos y periódicos como La revista wagneriana, La fama, Revista independiente y Decadencia. El objetivo de los simbolistas (Baudelaire, Mallarmé) 24 La grandeza del Hélade radica en haber formado una civilización con una irrenunciable visión humana de anhelo de libertad, expresada a través del arte, el pensamiento y la filosofía. La civilización griega es definida y reconocida en el mundo marítimo mediterráneo cuya repercusión histórica; se advierte en Europa, Asia y África. El esplendor griego no es perenne. El desastre, la decadencia; el hundimiento de la polis atenienses se manifiesta a partir de las guerras médicas y del imperialismo persa que culmina con la expansión de Macedonia. Las polis sucumben y con ello el mundo helenístico y surge el nuevo coloso de Europa: Roma. 108 fue recrear “el problema no nacional, no temporal, no geográfico, no sectario, de la condición humana: la confrontación de la mortalidad humana con la fuerza de supervivencia que se deriva de la conservación de la sensibilidad humana en las formas artísticas.”25 Los poetas rechazan la sociedad y en lugar de ser portavoces oficiales de sus países, comienzan a moverse en el interior de estrechos círculos o cenáculos. El crítico Bowra resalta dos rasgos esenciales de los simbolistas; la experiencia vital al recrear las cosas y un lenguaje que evoca una realidad más allá de los sentidos. Por otro lado, Rubén Darío en Influencia del sentido de la belleza valora sus características: el simbolismo trajo, entre otras cosas, el amor de la reflexión, la guerra a los prejuicios; nuevas especulaciones filosóficas, apego a la erudición intelectual y a la alta crítica científica; ritmos nuevos y hallazgos de manifestación verbal; odio a la vulgaridad, desdén de los inútiles, análisis y tendencia a la síntesis; resurrección de clásicos mal estudiados u olvidados; vistas simpáticas a las literaturas extranjeras, e importación de nuevas tendencias. 26 Esta tendencia es el arte de la sugerencia cuyo elemento primordial, el símbolo, representa lo inmaterial, traduce matices del espíritu moderno y relaciona mundos como los colores y los aromas; de tal forma que tienen algo en sí mismos, “en el aroma de la violeta hay color lila, y en el matiz del lila hay como violeta.”27El decadentismo, con su fascinante estética, renueva y ofrece una variedad de manifestaciones espirituales, poéticas que huyen de la realidad inhóspita y se dirigen hacia un mundo de la imaginación bellamente confortable, anunciando una sensibilidad especial de la vida. Esta nueva estética obedecerá a unos rasgos 25 Balakian, Ana, El movimiento simbolista, Tr. Miguel Velloso, Madrid, Guadarrama, 1969, p. 21. 26 Jiménez, José, op. cit; p. 50. 27 Ibid. p. 52. 109 compartidos a un perfil común, el mito de cultura: el decadente. La primacía del movimiento es “la voluptuosidad ante la muerte, o un gusto lujosamente desenfrenado ante el morbo y el fin, esto es, complacencia por lo raro, por lo prohibido y lo enfermo – siempre con barrocas sensaciones de arte- como una llamarada máxima de la vida ante la inminencia inevitable y deseada de la muerte.”28Es el sentimiento de final y agonía glorificados por el refinamiento. El ser humano al sentirse acabado busca un mundo perfecto a través de una beldad para crear otra belleza ideal, quimérica, terrible o ambigua. El artista finisecular o decadentista asume actitudes e ideas hasta conformar una cosmovisión, en éste hay un caudal “de anarquismo, aristocratismo, bohemia, libertad moral, esteticismo, espiritismo, idealismo, decadentismo, paganismo, cosmopolitismo y afán erótico”29. En lo quimérico hay una búsqueda del idealismo desmesurado por la imperfección de la naturaleza y se recurre al artificio; a los llamados paraísos artificiales. Se pretende reemplazar la realidad misma por la visión de otra realidad. En la novela Al revés de Huysmans, discípulo baudelariano se sintetiza la ideología. Para el protagonista la sociedad, en la cual está inmerso, es anodina y vacía: su familia, los compañeros del colegio, su grupo de amigos e inclusive los miembros que conforman la tertulia literaria. Por ello, optó apartarse de todos y construir su propio mundo artificial. Un mundo en el que todo lo sensitivo (color, olor, sabor, textura) se manifiesta de manera hiperbólica. Dentro de lo anecdótico, uno de sus tantos caprichos fue predicar un sermón sobre el dandismo desde un púlpito. A partir de entonces lo consideraron como un 28 Villena de, Luis Antonio, Máscaras y formas del fin de siglo, Madrid, Valdemar, 2002, p. 50. 29 Ibid; p 13. 110 excéntrico, por su vestimenta, por su alimentación, decoración, por el significado que le daba a lo artístico (utilitario) y por la correspondencia de las artes con la bohemia. Convirtiéndose, de ese modo, en un experto de las sensaciones, pues logra mediante los subterfugios y los textos literarios trasladarse a los lugares imaginados desde su habitación.30 La propuesta de la novela es colocar el sueño de la realidad en el lugar de la realidad. Huysmans considera que la naturaleza; había acabado ya con la confinada admiración de los verdaderos artistas, ya había llegado al momento de reemplazarla por el artificio. Cabe mencionar que la importancia de los paraísos artificiales radica en que a través de éstos los artistas alcanzaron los placeres terrenales como en la bohemia. ¿Qué es tener espíritu decadente? Es “sentirse fin de algo, y por tanto también nuevo principio... anuncia y proclama el final de una época, para que se le considere el heraldo de lo que habrá de venir.”31 El decadente tiene pensamientos refinados y un alma con voluptuosidades intensas. Se siente decepcionado ante un mundo imperfecto e insatisfactorio; siente el fin y la muerte; por tanto, es necesario, gozar y apresurar su vida “ese último momento de esplendor, previo a la caída”32. Lo característico en él, es el lujo, arte, morbidez antes de su agonía, también existe la búsqueda de una individualidad especial. Iván Schulman considera que esta actitud se aplica propiamente al mundo de las letras, “ a la interpretación de la creación literaria y reflexiones críticas sobre la postura poética- 30 Vid. Infra, las particularidades del artista en el cap. 4. 31 Villena de, Luis Antonio, op cit; p. 67. 32 Ibidem. 111 ideológica, la orientación sexual y bohemia de los propios poetas.”33 Como Wilde, Baudelaire, Couto. 4.1.1.1 Su bohemia y actitud de flaneur Si se hiciera la pregunta ¿cuáles son las actitudes del decadentismo, anteriormente expuestas, manifestadas en la vida o en la personalidad de Rojo?. Varias, la primera de éstas, la doble imagen: el bohemio y el flaneur. El flaneur es el paseante, el que indaga y observa su derredor, de manera mutable; conoce las intrigas y enredos de la ciudad. Se enriquece con todo lo exterior para conformar el imprescindible fondo de la modernidad en su obra. Como lo hace Walter Benjamín en “París, capital del siglo XIX.” Por otro lado, André Bazin señala que es el vagabundo que no pasea sino que camina sin rumbo y se evade. El flaneur prefiere los espacios abiertos que los satisfacen y son referentes para su poesía. González Rojo, desde siempre, ha manifestado movilización; su vida en provincia, en la Ciudad, en el extranjero conforma su cosmos y en varios momentos de su poesía plasma la imagen del viajero: “Yo, pescador de ensueños, cuando termina el día, echo mi red tres veces en el profundo mar. Una vez de los cielos la claridad venía a fundirse en las ondas de esmeralda y cristal. Eché mi red de ensueños al terminar el día 33 Schulman, Iván, El proyecto inconcluso. La vigencia del modernismo, México, Siglo XXI, 2002, p. 13. 112 Y cogí de las ondas una estrella de mar”. (v v. 1-6 “La estrella de mar”) Rojo vive de la multitud, de los laberintos de piedra, de los cafés, de las calles, de los teatros, de las librerías en búsqueda permanente de apacibilidad: “sus actividades ... se limitaban a asistir al cine los sábados por la tarde... el cinematógrafo mudo... de vez en cuando a un concierto... juntos a Biblos o a Porrúa y, por supuesto, al café donde comentaban sus hallazgos literarios más recientes: Verlaine, Regnier, Guérin junto a Darío, Machado, Lugones y, poco a poco, Juan Ramón Jiménez.” 34 Sin embargo, sus recorridos por la Ciudad de México, en compañía de su padre, González Martínez, o tal vez, de sus amigos Xavier Villaurrutia o Jaime Torres Bodet no son, lo necesariamente, confortables; así lo asevera él mismo: “este país tan lleno de color y tan vacío de todo lo demás.”35 Las tardes en el Sanborns de los azulejos y demás lugares se vuelvan abúlicas. Por tanto, decide viajar a Europa para calmar sus aspiraciones cosmopolitas y su vida errante o retomar actitudes enlazadas con el simbolismo; ostracismo, voyant, gouffre, saudade para marcar fronteras entre lo vital y lo inexistente. Por ello, Rojo presenta en su poesía imágenes con espacios abiertos o imágenes en las que se descubre lo infinito y se aspira a lo absoluto. Los creadores del arte prefieren una vida bohemia; abusan literalmente del alcohol, del ajenjo, bebida de la clase obrera y los intelectuales. Su cuerpo se transforma en un centro de experimentación para todos los excesos. Los artistas 34 Scheridan, Guillermo, Los contemporáneos ayer, México, FCE, 1985, p. 45. 35 Ibid; p 201 113 se evaden de la realidad y la monotonía, crean y construyen un paraíso artificial fantasmagórico; desde que cruzan el umbral de un salón comienza la creatividad. El bohemio es el artista que bebe, el que frecuenta la noche y se margina, pero al mismo tiempo conforma su obra. En aquella época los consumidores del ajenjo imponen moda; y para la sociedad bohemio y poeta son sinónimos. Según Gutiérrez Girardot, algunos bohemios se caracterizan por la pobreza yla duda; sin embargo esa miseria no prevalece en todos los cenáculos. En Hispanoamérica, por ejemplo, algunas veladas son frívolas tienen como referente a París. Los tópicos de la vida bohemia se hacen presentes: las noches etílicas del ajenjo y la absenta; los fumadores del opio y los clubes de comedores de hachís, la sodomía y el malditismo. Entre los grupos más conocidos están la Syringa fundada por Rubén Darío, La Gruta de Zaratustra fundada por Guillermo Valencia y Ricardo Hinistrosa, autores parnasianos de Bogotá; y la Torre de los panoramas cuyo líder fue Julio Herrera y Reissig36 en Montevideo. Estos círculos literarios fueron importantes porque difundieron las innovaciones estéticas. La bohemia de González Rojo no trazó cuadros excéntricos como los de Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera o Bernardo Couto. Rojo se reunía con sus amigos en los cafés porque allí encontraba lo que les negaba la sociedad: reconocimiento, admiración y público. Para los poetas el café “es un mundo contrario al de la vida cotidiana... un terreno neutral, no tocado por el cambio de las estaciones y la correspondencia concreta de la esfera sublime y arrobada de lo literario”37 El asociacionismo cultural fue característico entre él con los diversos escritores; 36 Se reunían en la azotea de una lujosa mansión de Reissig. Los jóvenes poetas también practicaban esgrima y espiritismo. 37 Gutiérrez Girardot, Rafael, op.cit, p. 92. 114 pues formó parte activa de varias veladas literarias, escolares y citadinas; el grupo del cuello torcido, Segundo Ateneo de la juventud (1917), Los contemporáneos (1925) y Parnasillo de Salubridad (1928). Cenáculos que no fueron tan exorbitantes. Tranquilidad, camaradería, creación son las experiencias de la bohemia de González Rojo. 4.1.1.2 El spleen vital Procede del griego δπληη (bazo, bilis negra), del que deriva el inglés spleen (melancolía). Hipócrates y Galeno afirman que el bazo es la sede fisiológica de la tristeza y el hastío. El spleen es un humor continuo y una apatía incurable que conduce a la desesperación y a veces al suicidio; constituye el sentimiento aristocrático más profundo del artista. El spleen no equivale a la tristeza por un motivo concreto, de ahí su carácter crónico, no efímero. Es el tedio de vivir, el sabor amargo de quien no espera nada y al que nada le interesa; dice Baudelaire: “es el fruto de la melancólica falta de curiosidad” en el poema 87 de Las flores del mal. La diferencia dolorosa, la falta de ganas de vivir es ya el spleen. El artista sufre los efectos de la modernidad: el tedio, la soledad, la existencia sin sentido, la ausencia de esperanzas y la angustia, todo ello es el spleen; por eso se refugia en su obra con un sinfín de matices. El aburrimiento del poeta no se enfrenta a la nada sino a todo lo mundano: las ciudades, las diversiones, la riqueza, el amor, el sexo, e inclusive, la poesía; 115 aunque como ya se mencionó, la mayoría de las veces es el refugio de los artistas. Así lo expresan ellos mismos; Julie de Rousseau: “la felicidad me aburre”, Jean Renoir: “domingos tan tristes como el lunes,” Mallarmé: “me ha aburrido demasiado desde hace un mes como para no tener horror de mi pluma,” “Ella está triste aquí y se aburre. Estoy triste y me aburro. Con nuestras dos melancolías podremos quizás engendrar una felicidad”. El tedio o aburrimiento se despliega como cansancio de una conciencia que se sabe encerrada en los límites de un yo hermético incapaz de fluctuar o balancear en otro espacio. En contraposición dice Du Bos, el artista debe buscar pasiones la ruina, la enfermedad, la muerte, el horror, el crimen, la marginación, la miseria, el arte..., aunque le causen dolor, aunque le hagan sufrir, porque sufriría más sin éstas. La poesía como los otros paraísos artificiales hace más llevadero el tedio o aburrimiento. Dice Baudelaire: ésta es la receta “Hay que estar siempre ebrio. Nada más: ése es todo el asunto. Para no sentir el horrible peso del tiempo que os fatiga la espalda y os inclina hacia la tierra, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos.” 38 4.1.1.2.1 El spleen de González Rojo El pensamiento de Baudelaire expresa el aburrimiento, el aburrimiento de la vida, expresado en los sentimientos y sentidos del ser humano. El tedio, el humor sombrío es causado por la cotidianidad, pues no hay nada que distraiga o enriquezca al ser humano. 38 Baudelaire, Charles, “Los paraísos artificiales” en Obras selectas. Barcelona, Fontamara, 2000, p. 353. 116 El artista siente nostalgia de otra época mejor, está consciente de que muy rara vez puede armonizar con el mundo circundante. Se manifiesta hastiado, desengañado frente a la insulsez de la naturaleza humana y desafíos de la vida moderna. Baudelaire considera que el poeta es una víctima del spleen; así lo plasma en la composición “Triste y errante”.39 El autor de Generaciones y semblanzas y Guillermo Scheridan afirman que en el México de Rojo había supervivencias del siglo pasado (XIX) y el aburrimiento se convertía en hastío que invadía el alma. Los poetas de su generación y él manifiestan su desánimo y la frase “descubrimiento de sí mismo” suele ser utilizada por los mismos aludiendo a su condición homosexual o vital; en lo artístico enriquecen su heterogeneidad del ser a la que alude Machado; creando más obras y actividades culturales. Dice González Rojo: “este país tan lleno de color y tan vacío de todo lo demás”, “tan vacío de todo lo demás”, levemente el spleen del fin de siglo. Ni los sueños del ajenjo, ni la formación de nuevos espacios, ni las publicaciones de revistas satisfacen su realidad. El mal humor, el desencanto y el spleen reflejan y trazan su espíritu endeble, su actitud solitaria: Dolencia triste, que cansada De las prisiones del hastío Resurge en la noche callada, 39 Yo soy cual el rey de un país ensombrecido, / rico pero impotente, joven y envejecido, que despreciando altivo reverencia y molestias / se aburre con sus perros como con otras bestias. Nada puede alegrarle, ni caza ni falcón / ni su pueblo muriendo frente al real balcón. La grotesca balada de su bufón más fiel / no distrae ya la mente de ese enfermo cruel. su lecho se transforma en sepulcro fastuoso; / sus damas, para quienes todo rey es hermoso, no saben ya encontrar vestido ni amuleto / que arranque una sonrisa al joven esqueleto. El sabio que le fabrica el oro jamás ha conseguido / extirpar de su cuerpo lo que hay de corrompido, / y en esos baños sanguinolentos de los tiempos romanos / que aun err los viejos días rememoran los sanos, / no logró a este cadáver animar su deseo, / pues tiene en vez de sangre, verde agua del Leteo.(“Moesta et errabunda”) 117 Bajo la luna y en el frío” (vv. 9-12 Noche de luna) Ese aburrimiento (vacío y soledad) que se genera en Rojo, lo lleva a la creación de su obra. El poeta mexicano evade el spleen, construyendo otro mundo, de tal forma que refleje el desaire de una realidad fría y sin ilusiones: “frente a la nada de la verdad, estas gloriosas mentiras.”40 Los críticos hacen referencia a la actitud vital del decadente que se inserta en la valoración artística y biográfica. Rojo se afana por cultivar el genio de su vida no con frivolidad, ni hachís, ni erotismo sino con su participación en cenáculos, sus viajes, su eclecticismo, su evasión y su poesía. Pretende encontrar una salida natural para el tedio con el arte. Enrique González Rojo lleva a su poesía la visiónfatal de la vida, la pesadumbre, pero a la vez refleja la fugacidad del todo a través de subterfugios. Hace fluir las palabras y construye imágenes que transportan a la evasión, a la ensoñación, a lo sorpresivo, a la lejanía, al misterio e incluso a la muerte: “¿Será acaso la muerte? Y pensé en mi locura” El tedio de la realidad, la pretende reemplazar con la invención de espacios abiertos y no cerrados. Prefiere los primeros, por el ahínco de sus viajes y para desprenderse de las ligaduras de lo tangible (lo material), aspirando a los ambientes de celestes espacios: “Sobre la fácil ruta del piélago tranquilo” (v. 8 “Viajero desconocido”) “... la tranquila 40 Vid. infra, Se exponen algunos rasgos de la concepción de la poesía, según Rojo en el cap. 4 118 pradera acariciada por los vientos.” (v v. “La nave perdida”) Espacios abiertos, que a veces, no se sabe a dónde terminan, pero para el poeta mexicano son de sumo agrado y con los que tiene una correspondencia o una afinidad. Ante la necesidad de salir del tedio, Rojo también evoca seres o cosas que no ha conocido y llega un momento en que se evade. Así lo denotan las imágenes de la visión, la vaga ilusión y el pájaro azul: “Una vaga ilusión acariciada Con el ferviente amor del que sustenta Pájaro azul en la prisión dorada, Se llegaba hasta mí como una lenta Visión que maravilla, como una hada De veste fina que la luna argenta.” (vv. 16-21 “La nave perdida) La imagen del pájaro azul connota el emblema del alma humana, que enjaulado alude al engaño; en oposición está la figura del hada que remite a la presencia de un mundo ideal al que debe aspirar todo artista o poeta. Nuevamente la reiteración de Rojo hacia la poesía como un elemento armónico. 4.1.1.3 La herencia del Romanticismo Adentrarse al romanticismo, es adentrarse al espíritu, a la interioridad del poeta; a la creación de imágenes llenas de sueño y subjetividad. 119 En El alma romántica y el sueño Albert Béguin va caracterizando al movimiento literario a través de la poética de diversos escritores; entre ellos, Novalis, considerado como el iniciador del romanticismo. Para los románticos la poesía es el acto supremo que aspira a apoderarse del acontecimiento interior. La lírica permite conocer, dice Béguin, los abismos interiores, por ello un poema es absolutamente inagotable, es la representación del alma, del mundo interior en su totalidad. El escritor retoma los materiales del universo sensible, selecciona y se orienta a uno particular; “esta renuncia al infinito es la condición misma del verdadero viaje hacia el infinito.”41 El poeta es omnisciente, ordena, reúne, elige, inventa; “es un universo en pequeño.”42 Al retomar los fragmentos del universo, lo hace conscientemente, es decir emplea voluntariamente el mundo de los sentidos para recrearlos en su obra. De tal forma que va manifestando sus estados anímicos y también romantiza el universo, en donde todo lo habitual, lo desconocido y desconocido se vuelve misterioso y viceversa; todo lo superior, desconocido, místico, infinito, recibe una expresión corriente. La obra de Novalis está inmersa en esa concepción poética y prevalecen varios tópicos; la mirada hacia el interior, la contemplación del yo. La muerte que es una atracción y consolación al mismo tiempo. El suicidio no como una renuncia a la existencia; sino a lo espiritual que va acompañado de la soledad, de la angustia y el sueño. 41 Béguin, Albert, El alma romántica y el sueño, Tr. Mario Monteforte, México, FCE, 1996, p. 260. 42 Ibid; p. 259 120 En la poesía romántica el mundo se convierte en sueño, el sueño se convierte en mundo. El sueño es más que el simple sueño nocturno; es la manifestación consciente de una realidad invisible. Novalis se desprende de la vida o del mundo para realizar un acto (sueño) que tenga un valor absoluto. En el sueño está presente la conciencia superior, “destinada a resolver un día las contradicciones fundamentales de la vida.”43 El sueño ahonda en el destino del ser humano, revela cómo el alma concibe la realidad. El estado de apacibilidad o felicidad del soñador “es el de una existencia apartada de las sensaciones por la acumulación misma de las sensaciones;”44es decir al aprehender la realidad, el romántico la transfigura y no distingue entre el sentimiento interno y las cosas percibidas fuera del yo. Así el alma alcanza esa sensación del eterno presente, de la armonía que abarca las dos vertientes del conocimiento, lo material y lo espiritual. Escaparse del tiempo, sustraerse de la vida que sigue su curso indefinidamente y conocer súbitamente la identidad personal, en una aparente eternidad, es la aspiración del Romanticismo.45 El poeta romántico vive en dos planos, a la vez, el de su referente inmediato y el de su realidad transfigurada que muchas veces llegan a confundirse. En su pensamiento consciente se esconde el extraño acompañamiento de las imágenes interiores; también se encuentra ese espacio o país que es infinito, inagotable como un abismo. Por ejemplo, el poeta al concebir la noche, es más que él mismo; el universo está en él y se presentan 43 Ibid; p. 246. 44 Ibid; p. 406. 45 El ruido de las olas y la agitación del agua, al fijar mis sentidos y al expulsar de mi alma toda otra agitación, la sumergían en una ensoñación deliciosa, en la cual solía sorprenderme la noche sin que me diera cuenta. El flujo y reflujo de esa agua, su ruido continua, pero intensificado en intervalos, golpeándome sin tregua los oídos y los ojos, suplía los movimientos internos que la ensoñación extinguía en mí, y bastaban para hacerme sentir con placer mi existencia, sin preocuparme de pensar. 121 revelaciones del diálogo interior; es el descenso en el yo; es “al mismo tiempo ascensión, asunción, mirada hacia la verdadera realidad exterior.”46 La poesía es el género literario por excelencia, dentro del romanticismo, “aspira a apoderarse del acontecimiento interior, de toda la realidad psíquica... inconsciente y la suprema consciencia”.47 Himnos a la noche, obra publicada en 1800, expresa el alma profunda de Novalis. En la primera parte la noche se opone al día, evocada con imágenes precisas. Para el poeta la noche no sólo es un bienhechor de la soledad para recordar, también revela la vida más secreta a través de la intuición. El segundo himno reitera su exaltación a la noche y al sueño48. El tercer himno es el culminante, en éste se conjuntan la noche, el sueño y la amada. “La noche adquiere por fin su pleno valor místico; es para Novalis lo que para San Juan de la Cruz: el reino del ser que se confunde con el reino de la Nada; la eternidad al fin conquistada y cuya plenitud no se puede expresar humanamente sino por la imagen de la Ausencia de toda creatura, de toda forma”49. El sueño es muy significativo y le permite adentrarse a un mundo intemporal, en el que prevalece la esperanza infinita, pero a la vez, Novalis vuelve hacia el mundo transformado o transfigurado. Los últimos himnos reflejan los dos mundos, el día y la noche, la realidad y el sueño y finalmente la búsqueda de la muerte, pero mientras llega ese fin el poeta vivirá una vida hermosa por el constante deseo de la misma. 46 Beguin, Albert, op.cit; p. 251. 47 Ibid; p. 260 48 “Yo me vuelvo hacia la noche secreta, inefable y santa. Allá lejos, el mundo desierto y solitario ocupa su sitio hundido en una fosa profunda. Profunda melancolía sopla en las cuerdas del pecho. Quiero descender en gotas de rocío y mezclarme en la ceniza- Lejanías del recuerdo, deseos de lajuventud, sueños de la infancia, las breves alegrías y esperanzas perentorias de la vida entera y larga, vienen con vestimentas grises como niebla nocturna que sigue a la puesta del sol.” 49 Béguin, op.cit; p.266. 122 4.1.1.3.1 La interiorización de Rojo Theodor Zeldin dice que el gusto es la afirmación del individuo y la aceptación de las normas; en el gusto de González Rojo se amalgama la poesía de los clásicos, la poesía francesa, la española y la modernista. El poeta mexicano leyó una galería de autores cuya cosmovisión estética se verá a lo largo de su lírica. Moréas es uno de sus preferidos; quien retoma la subjetividad del romanticismo en su manifiesto. Rubén Darío presenta lacónicamente, a un grupo de escritores extraños, excepcionales; cuya poesía es inusitada e hipersensible. Uno de estos artistas es precisamente Jean Moréas; ¿qué hay de raro en él?. Su ascendencia heroica, su físico inadmisible, su arrogancia su ironía, su orgullo y, obviamente, su poesía cuya fama circuló por los cafés estudiantiles y literarios. Para algunos críticos la poesía del autor es incomprensible. Mallarmé la define como una euforia fragmentada que depende de la intuición del lector. Para Rubén Darío es un mundo de contrastes; uno lleno de pasiones y otro glacial con un aire intelectual. Jean Moréas 50 expone la percepción de la poesía en su manifiesto publicado, en Le Figaro el 18 de septiembre de 1886. Expone su postura teórica basándose en las características anteriormente expuestas. Afirma que la poesía es hermética, sin embargo no prevalece “la idea en sí misma”, hay apariencias 50 Enrique Gómez carrillo afirma que el simbolismo llegó a España por medio del manifiesto de Moréas. Vid. Jiménez, José, El simbolismo, Madrid, Taurus, 1979. 123 sensibles destinadas a representar afinidades incomprensibles o veladas con ideas primordiales; es decir la poesía refleja el ser o la sustancia de la naturaleza, la vida o cualquier otro elemento. Hay un idealismo que se hace latente por la interiorización perfecta de la exterioridad sensible. La poesía de Rojo presenta el yo interno, el yo emancipado que refleja su individualidad y la contemplación de las cosas; esa contemplación es una escala del arte. En consecuencia Rojo “es un conocedor puro, liberado de la voluntad, de dolor y del tiempo.”51 Las siguientes estrofas hacen referencia a lo litoral y a la pradera; el poeta no sólo los experimenta, sino que los vive: “Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos Y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos . . . corpulentos, Los árboles mecían su ramaje Rumoroso de pájaros contentos. Por encima de espléndido oleaje Que azotaba la plácida ribera, El alma diose a un milagroso viaje. La fuente que murmura placentera Con sus linfas que aroman la espesura Derramaba frescura por doquiera Y el alma se elevaba sin premura De inútiles lamentos libertada Sola y tranquila a la celeste altura. 51 Laurent, Jenny, El fin de la interioridad. Teoría de la expresión e invención estética en las vanguardias francesas 18885-1935, Madrid, Cátedra, 2003, p. 32. 124 (vv.. 1-15 “La nave perdida) En “La nave perdida” el poeta remarca la interiorización con el pronombre Yo y el sustantivo alma que vinculan el espíritu con el entorno. Predomina lo que Allan Poe llama frenesí o intuición extática en el Método poético; es decir Rojo plasma sus impresiones de la pradera y lo litoral; así como la exaltación de ánimo: “el alma dióse a un milagroso viaje”, la evasión total. Retóricamente, esas impresiones son recreadas por el ritmo melódico y la aliteración que parecen simular los sonidos del entorno de manera pintoresca (el ruido propiciado por el movimiento de las ramas, el sonido del viento el sonido de lo esquila). El uso de la /r/ es peculiar en la cuarta estrofa, pues simula el sonido que emite el agua: “la fuente murmura placentera derramaba frescura por doquiera”. En el poema (Yo miraba), la mirada puede ser considerada como un recurso estilístico, porque permite percibir de manera inmediata al mundo. González Rojo “delimita y une, aísla y transgrede el objeto en que recae; recorta claramente o amplia la imagen, transita lógica o caprichosamente de un centro de atracción a otro, abrevia o impone distancias, opera fragmentaciones . . . . refleja la conciencia de las dimensiones y de la perspectiva espacial”52A través de la mirada el poeta mexicano funde lo espacial y lo temporal, recrea representaciones que captan el instante de ruptura entre él con la temporalidad anterior y el mundo que llena su vacío: Por encima de espléndido oleaje que azotaba la plácida ribera 52 Cañas, Dionisio, Poesía y percepción , Ed. Hiperión, Madrid, 1984, p. 12. 125 el alma diose un milagroso viaje “El alma diose a un milagroso viaje”, estilísticamente, es un saudade es la imagen del alma apesadumbrada, pero iluminada por la esperanza de encontrar algo mejor durante el recorrido. Rojo en su afán de atrapar la vida en un instante y en momentos de auténtico sosiego recurre al inscape como un proceso de interiorización, alcanzando la perfección: “Y el alma se elevaba sin premura, de inútiles lamentos libertada sola y tranquila a la celeste altura” (vv.13-15 “La nave perdida) “Crucé mares de ensueño...” (v. 22 Epílogo) “Y el alma se elevaba sin premura”este verso tiene el mismo significado y connotación que el anterior. El alma viaja en su desventura, pero a su vez, pretende encontrar lo perdido. El poeta mexicano, en ese momento, ya no considera el lugar, ni el tiempo, ni las cosas; los principios de la razón no ocupan su conciencia sino que su espíritu se dirige a la intuición y olvida su voluntad propia (rasgos del romanticismo). Por otro lado, en “El viajero desconocido” y “Epílogo” el sujeto lírico, el yo tiene otro matiz; ya no es contemplativo, ahora se manifiesta atormentado: 126 “el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma” (vv. 11-12 “El viajero desconocido”) En este verso la oración subordinada adjetiva (el alma que se azora) no limita los significados del presagio, por el contrario los resalta y expresa. El sujeto lírico se manifiesta asustado y sobresaltado (el alma que se azora). Estilísticamente, el tiempo presente hace duradera la acción (mira) y nuevamente la mirada que, ahora, se dirige al espectro y propicia angustia en el poeta. En “Epílogo”, Rojo, le da un significado a la letra /e/ que manifiesta lamentación por el pretérito, por lo que le habían sido grato y placentero (la intuición extática): “Del goce de un instante ya en mí nada se advierte; y ¡ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte!. (vv. 26-28 “Epílogo”) Es evidente la subjetividad en el poeta mexicano, su falta de ilusión es muy remarcada, expresada sintácticamente con la comparación (más grande que el olvido y la muerte). La siguiente imagen sensibilizadora puede considerarse como sinónima de la anterior: “El alma, que recuerda otra jornada, 127 llora sus ilusiones una a una en la desierta playa abandonada” (vv. Nave perdida) La siguiente figura es una imagen: “la desierta playa abandonada;” en la que la visión (óptica) y la visión (espacial) coadyuvan a manifestar la melancolía del poeta. La desierta playa abandonada es la residencia para aliviar su soledad o esparcirla. Los cambios, las expresiones que refleja el alma, manifiestan el desvanecimiento vital; del regocijo a la ansiedad o tribulación; manifestandoun estado anímico cambiante. En sí, esa identidad o interiorización romántica de González Rojo se manifiesta a través del viaje interior, ese viaje, siempre, dirigido a la búsqueda del yo. Rafael Argullo dice que el héroe romántico es, en el sueño o en la realidad, un obsesionado nómada. Necesita recorrer amplios espacios- los más amplios a ser posible- para liberar a su espíritu del asfixiante aire de la limitación. En los cuatro poemas existe ese viaje, esa escisión de la realidad. En “El viajero desconocido” se adentra a otros espacios y recrea al espectro, conforma un ambiente inhóspito que propicia cierto temor. En “Epílogo” recrea espacios ideales, en los que no existe el presente sólo el pretérito. En “La nave perdida” el poeta viaja hacia fuera para viajar hacia adentro y, al final de la larga travesía, encontrarse a sí mismo; en ese viaje se advierten varias etapas que van conformando la individualidad, la interiorización de Rojo.53 Se aleja 53 Vid infra, El símbolo de la nave en el cap. 4 pp. 185-189. 128 de lo cotidiano y recurre a un espacio hostil y, a veces, de ensueño para encontrar su propia identidad. Y en el último poema “Estudio en cristal” Rojo toma conciencia de su labor como poeta, vuelve a la realidad que lo rodea para recrearlo a través de la poesía. 4.1.1.4 El idealismo estético De los matices del idealismo, a los que alude Moréas en su manifiesto, están presentes el idealismo metafísico y el idealismo estético. Este último engrandece el espíritu; es la búsqueda del infinito y del absoluto que no desemboca en un mundo petrificado, sino en uno continuo: vida, muerte, poesía y naturaleza. El idealismo estético es aludir o descubrir lo agradable o lo bello que se encuentra en el orden espiritual. Gutiérrez Nájera reitera que lo bello es la representación de lo infinito en lo finito, la manifestación de lo extensivo en lo intensivo; el reflejo de lo absoluto. Enrique González Rojo encuentra lo ideal estético, primero en la muerte, la naturaleza, la poesía y por último en el agua. Siente aberración por la presencia de la muerte, pero al mismo tiempo se regocija al intuirla. Interrelaciona el sueño, la realidad y el sentimiento de gouffre para recrearse con la invención de la naturaleza. Y se recrea al tratar de encontrar un sentido a la creación, a la poesía. El precepto de “pensar, soñar, admirar” o la libertad del pensamiento se gesta en el autor al tratar de definir a la poesía en “Estudio en cristal”. 129 Por el título mismo el poema puede denotar dos significados; es un aposento para la reflexión y la aplicación del espíritu para comprender algo, en este caso, la premeditación o reflexión del poeta mexicano para encontrar el significado de la poesía: “ . . . pero me falta el instrumento claro, fiel preciso que me convierta en número su canto”. (V.V. 85-87) Como idealista, Rojo se refugia en lo desconocido por el placer de estar ahí; en su aislamiento o refugio crea un espacio, en el que pareciera ser partícipe; recrea el agua, el amanecer, la noche, en sí, un fragmento de la naturaleza llena de contrastes. Contrastes de apacibilidad, apartamiento, inestabilidad y zozobra. Estilísticamente ese contraste es logrado por la adjetivación que en su mayoría funciona como modificadores inmediatos: inútil, falaz, muda, fugaces, solo, azogada, lívida, torpe, profunda, dormida. Los semas de dichos calificativos, inquietud, bullicio, mentira, soledad, inmovilidad, pesadez, distancia conforman esa atmósfera; aunado con las imágenes visuales (visión-táctil, visión-óptica, visión-auditiva y visión espacial) que representan la expresión de Rojo con el mundo y, nuevamente, se advierte la visión lejana como una escala del arte: “La joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces 130 que liman la quietud de la ribera” (vv. 9-12 “Estudio en cristal”) “Y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso” (vv. 25-26 “Estudio en cristal”) “Y el último gemido de los vientos se estremece en el casco sin sentido” (vv. 66-67 “Estudio en cristal”) Aquí se presentan las vivencias por parte del poeta al contemplar algunos elementos de la naturaleza que las describe como si las estuviera viendo: la rama verde, blanca y cegadora luna, los vientos se estremecen. A lo largo del poema va conformando imágenes, en las que prevalecen sugestiones, las inquietudes, los ensueños y lo inesperado. Dentro de sus sugestiones, insinúa la presencia del sueño que lo personifica a través de la prosopopeya: “Y la imagen del sueño que resbala”. A través de éste Rojo se pierde en un espacio indefinido y manifiesta sensaciones idealistas y vitalistas a la vez: “A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido, el sueño, el despertar, el sueño solo, y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo” (vv. 13-17 “Estudio en cristal”) 131 Por otro lado, personifica al tiempo, asignándole características (inútil, encadenado) que denotan la subjetividad del autor; su monotonía y pesar por el transcurrir del mismo. Esa monotonía lo conlleva a establecer un conflicto entre él y su realidad; conformando un estado de angustia: “¡Hasta cuando este vértigo! Las rotas jarcias sin vida, las informes velas el mástil loco y el timón sin rumbo.” (vv. 50-52 “Estudio en cristal”) La imagen es simbólica y significativa remite a la inestabilidad vital del poeta (decadentismo) y al vacío que siente de sí mismo: “pero me falta el instrumento claro, fiel preciso que me convierta en número su canto”. (vv. 85-87 “Estudio en cristal”) Después de su meditación, y en su apartamiento, advierte que la poesía es un ir o fluir hacia algo; es una revelación o misterio del mundo. Con la poesía se adentra al abismo interior y permite observar de manera impasible el entorno: “Y ¿la voz. Y la voz que siempre tuvo ancho sendero en la florida boca? Escapada al espejo de otros años, Corre tímidamente y se deslumbra Ante la misma luz que la refleja” (v.v. 72-77 “Estudio en cristal”) 132 Rojo representa a la poesía a través de la voz y la canción; ambos símbolos de la palabra y de la lírica que unen al poeta con su obra. Al poeta mexicano con su creación: “Y en el reflejo de las aguas puras se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría” (V:V:95-97 “Estudio en cristal”) La poesía basta por sí misma para describir cualquier existencia universal; la simple forma del agua, la misteriosa presencia del espectro (la muerte), lo insondable, la imaginación y el misterio de los sueños. La poesía permite ordenar el curso de sus imágenes y recrear su espíritu. 4.1.2 Las variantes del decadentismo en Hispanoamérica Los últimos años del siglo XIX y primeros del XX fueron los inicios de la modernización en Hispanoamérica. Los países buscan la emancipación y la forma de ponerse al día, ya que la modernidad implica una actitud diferente, un ser distinto frente al arte y a la vida; y no coincidir con todo lo precedente, pero existe una desventaja: la crisis espiritual. Dentro de la literatura, propiamente, los poetas sobreviven “el colapso de la colonia, el creciente utilitarismo, la crisis de la fe, la comercialización de la cultura y la marginalización,”54sobreviven la modernidad. 54 Schulman, Iván, op. cit; p. 13. 133 Para Calinescu, la modernidad es la escisión irreversible de la primera mitad del siglo XIX. Es la etapa de la historia, de la civilización occidental, “productodel progreso científico y tecnológico, de la revolución industrial, de las profundas transformaciones económicas y sociales creadas, por el capitalismo (.. la modernidad burguesa)”.55También define la modernidad estética como la práctica de los experimentos estilísticos que van en contra de la rutina de la tradición literaria y el mercantilismo de la burguesía. En Hispanoamérica varios autores han disertado, sobre la modernidad y el decadentismo, uno de ellos José Martí. Considerado por Rubén Darío como Ulises para los que no hay vuelta a casa. El espíritu errante siempre estuvo presente en el poeta cubano, pues le interesó el viaje como una forma de rebeldía. 4.1.2.1 José Martí y su visión de la modernidad en Hispanoamérica José Martí (1853-1895) considerado, por Federico de Onís y Schulman, como poeta modernísimo pues a más de un siglo de su existencia; su poesía es más válida y patente que la de otros modernistas. Su obra es fragmentaria; abarca poesía, prosa, diario, teatro, crítica literaria, estética, periodismo, escritos políticos, un inmenso epistolario y una miscelánea de textos imposibles de clasificar. Muchos de éstos se leen casi sin sentir su distancia histórica. La vida de Martí se divide en cuatro etapas; el periodo en Cuba (1870), la española (1871-1874), la de los años en México y Guatemala (1875-1878) y la 55 Ibid; p. 49. 134 etapa en New York y otras ciudades, dentro y fuera de Estados Unidos y termina con su muerte a los 43 años. Por sus actividades revolucionarias, fue condenado a seis años de presidio; después desterrado a España donde estudió Derecho y Letras, periodo importante, pero su etapa más fructífera fue la de New York. Con gran ironía Estados Unidos contribuyó a forjar la identidad hispanoamericana amenazada por ese país. El sueño de una patria se consolidó durante su exilio. El poeta cubano es considerado por Guilherme Merquior como el artista, que reflexiona sobre la cultura y los problemas de su época, sobre el decadentismo. Martí, pronto, advierte el espíritu burgués con su banalidad, superficialidad y pose artificial; se opone a la política que fatiga; la ciencia que engaña, la poesía mercenaria e ilegítima. Expresa consciente y agónicamente su percepción sobre la época (modernidad) en varias de sus obras como Crónicas americanas y Versos libres. En las crónicas visualiza el espacio norteamericano, presenta una escena de amo y esclavo (Estados Unidos- Hispanoamérica). Hispanoamérica, metafóricamente, es manipulada por el nuevo sistema socioeconómico, cuyo poder la limita y propicia esta crisis. Martí observa las tensiones y contradicciones de la sociedad; comprende las múltiples facetas de la modernización. Advierte “la experiencia prolongada de la colonia, y las disfunciones socioeconómicas creadas en los países periféricos por las aspiraciones eurocéntricas referidas a los modelos culturales y las estructuras 135 socioeconómicas de las clases dominantes del distante centro de poder.” 56 La dominación económica y social de Estados Unidos; por ejemplo en Cuba.57 Ante todo aquello, define la modernidad como tiempos nuevos, “desquiciados”; como un tiempo hostil y metamórfico; en el que el ser humano debe responder con la fusión del arte, la vida y el orden natural. Inmerso en esa modernidad mutable e imprevista, la sociedad hispanoamericana debe hallar su identidad y el poeta, la armonía y la tranquilidad. Surge, entonces, el concepto ideal en la poesía el “discurso del deseo”, definido como la aspiración de un revolucionario en busca de espacios empíreos y perfectos. Martí “privilegia la deseada perfectibilidad del futuro en lugar del presente imperfecto”58; se advierte en él, una visión esencialmente idealista y a veces romántica de la libertad y perfección humanas. En el prólogo- manifiesto que hace Martí, “Al poema del Niágara” de Juan Antonio Bonalde, discurre el ideal poético: “En todo está hirviendo la sangre nueva. Aunque se despedacen las entrañas, en su rincón más callado están airadas y hambrientas la Intranquilidad, la Inseguridad, la Vaga Esperanza, la Visión secreta... No hay obra permanente, porque las obras de los tiempos de reenquecimiento y remolde son por esencia mudables e inquietas, no hay caminos constantes... ¿Qué es el hombre arrogante, sino vocero de lo desconocido, eco de lo sobrenatural, espejo de las luces eternas, copia más o 56 Schulman, op. cit; p. 49. 57 Cuba estuvo dominada por el gobierno español, hasta que comenzaron los movimientos de Independencia. En 1871 se suspendió la importación de mano barata de China, se abolió la esclavitud y en 1893 se proclamó la igualdad civil para todos. En 1895 se reanudó el movimiento de Independencia bajo dirección de Martí y el general Máximo Gómez. En 1898 el gobierno estadounidense intervino a favor de Cuba. 58 Schulman, op cit; p.57. 136 menos acabada del mundo en que vive?... Lo que otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada Hombre reconstruir su vida: a poco que se mire en sí, La reconstruye... La perfección de la forma se consigue siempre a costa de la Perfección de la idea... Siente uno, luego de escribir Orgullo de escultor y de pintor... Pulir es buena, más dentro de la mente y antes De sacar el verso al labio. El verso hierve en la mente, como en la cuba el mosto.”59 Dice el poeta cubano es necesario escribir con otras posibilidades poéticas y creativas; sustituir la anquilosada poesía y enriquecerla con las formas estilísticas europeas. Conformar obras con originalidad y armonía que concuerden con los “tiempos nuevos”; que expresen la liberación del ser y la identidad con la sociedad. Con el prólogo- manifiesto Martí, ha definido, tácitamente, la modernidad estética; con ello ha precedido la teoría poética de Rubén Darío de “Palabras liminares” en Prosas profanas. He inaugura el movimiento artístico: Modernismo.60 La renovación de Martí fue profundamente original, por sus cualidades cromáticas y musicales; atrajo muy pronto a varios escritores, incluso a Rubén Darío. Dentro de la literatura hispanoamericana fue Martí quien inicio la cruzada poética; luchar por la belleza y la poesía como rompimiento con el pasado. Le interesa 59 Schulman no retoma la versión original del prólogo “Al poema del Niágara,” la transcribe según su interpretación. Vid, Martí, José, “Prólogo al poema Al Niágara. Manifiestos modernistas” en Modernismo visto por los modernistas, Barcelona, Labor, 1893, p. 35. 60 Existe la discusión sobre quiénes son los iniciadores del modernismo: Darío, Casal, Martí, Nájera. Vid. Schulman, Iván, Génesis del modernismo, México, Siglo XXI, 1966. 137 crear un nuevo lenguaje que refleje una nueva sensibilidad artística, estética y social. 4.1.2.2 José Martí y la concepción social del artista De los tres poetas, Rodó, Darío y Martí, el que mayormente explora las dimensiones sociales modernistas fue el último. “Nuestra América” es la obra más representativa sobre la nación americana. En ésta, Martí expone una postura de cambio que “busca re-basar... colocar sobre una nueva y más sólida base las sociedades hispanoamericanas, reconociendo la diversidad de sus aspiraciones, sus recursos individuales, y, a la vez, los obstáculos a su modernización creadas por el pensamiento colonial.”61 Nuevamente se percata del dominio de los países europeos; su ideal es conformar la nacionalidad hispanoamericana y a los países marginados hacerlos partícipes de la modernidad. Dicen los críticos, el ideal martiano es situar al país en el presente, pero con una visión hacia el futuro. ¿Cómo asimila y concibe el poeta, la cultura de lamodernidad; el mercantilismo, lo hegemónico, la idiosincrasia, la política, la tecnología, las artes plásticas?. Surge en Martí, el cuestionamiento de la cultura dominante y establece una distancia entre ésta y la otra cultura, la hispanoamericana; observa que vive en un mundo lleno de contradicciones: “¡Ruines tiempos en que no priva más arte que el de llenar bien los graneros de la casa y sentarse en silla de oro, y vivir todo dorado; sin ver que la 61 Shulman, op. cit; p. 36. 138 naturaleza humana no ha de cambiar de cómo es, y con sacar el oro, no se hace sino quedarse sin oro alguno adentro!... Ruines tiempos en que los sacerdotes no merecen ya la alabanza ni veneración de los poetas.” Ha dicho Claude Duchet que toda creación artística es práctica social e ideológica. Martí como poeta e intelectual de América, inmerso en ese proceso de modernización expresa sus impresiones e inquietudes a través de la tríada de su poesía: Yo soy, yo sé, yo he visto____ yo quiero Es la conciencia humana de una nueva generación de poetas representativos de ese periodo. Martí los ha denominado “pálidos y gemebundos” cuya obra es “atormentada con una tonalidad íntima confidencial y personal; crean una poesía con una experiencia interiorizada, un arte que cuestiona los estigmas de la cultura dominante y su visión. Físicamente los vislumbra de rostro enjuto, ojos llorosos, boca seca, vestidos de negro. En el prólogo al “Poema del Niágara” describe la experiencia del poeta moderno con una vida personal, dudadora, alarmada, preguntadora inquieta y luzbélica. Lo luzbélico es una tendencia al mal, a lo terrorífico, a la crueldad y a todo lo que se precie con las tinieblas. José Martí y los demás poetas hispanoamericanos responden a un perfil delimitado por una época, un estilo, una estética y una sensibilidad; en sí una visión del mundo que comparten entre sí. El poeta cubano advierte la triple búsqueda del artista: expresión auténtica, ubicación existencial y una identidad 139 nacional. Para lograrlo, debe interrelacionarse con el mundo; adentrarse a los valores culturales y sociales de una crisis. Por ello, su poesía plasma una experiencia interiorizada, es un “arte de transición, arte que cuestiona los signos de la cultura dominante.”62El artista acerca el lenguaje del ensayo al de la poesía; el de pensar no sólo con ideas sino con imágenes cuya dinámica intelectual y emocional se unen. 4.1.2.3 El decadentismo mexicano En México, también prevaleció la esperanza de vivir la modernidad burguesa y la estética. La ilusión parisina devoró, metafóricamente, a la metrópoli. En el mundo de las letras hay una asimilación del decadentismo, cuyos temas no difieren del universal; el hastío de la vida, la búsqueda de la muerte, lo artificial sobre lo natural, una imaginación desorbitada y erotismo. Belem Clark de Lara distingue a los primeros decadentistas: José Juan Tablada, Ernesto Elorduy, Rubén M. Campos, Jesús Valenzuela. Bernardo Couto, Carlos Díaz Dufoo y Ciro B. Ceballos. De ellos, sólo dos son considerados como los más representativos; Tablada y Couto. José Juan Tablada (1871-1945) es un poeta polifacético que se caracteriza por su curiosidad intelectual y creadora; así como su fascinación por el Oriente, la poesía europea y sus periplos. Colabora en la prensa diaria, escribe crónicas y notas de críticas de libros. Enrique González Martínez en La apacible locura lo describe con un “espíritu demasiado práctico y activo negociante en todo lo 62 Ibid; p. 80. 140 negociable,”63 y conocedor de la literatura francesa. Sus primeras obras tienen la influencia de Baudelaire y un erotismo escandaloso para la época. El poema “Misa negra”64de El florilegio, publicado en El país (1893), es el inicio del decadentismo mexicano. El poema levantó controversia entre la burguesía65, pues lo consideró un texto lleno de erotismo sacrílego; en respuesta Tablada acusa a la sociedad de tener una actitud “gazmoña”, “rezagada” e “hipócrita”, y prefiere renunciar a la dirección literaria del diario, antes de sacrificar sus convicciones artísticas. Tablada y Ruelas impulsan La revista moderna en 1898, pero antes circuló La revista azul (1894). La revista es un suplemento dominical de El partido liberal, fundada por Nájera y Carlos Díaz Dufoo. Ha sido considerada como la máxima expresión de la unidad cultural mexicana del último decenio del siglo XIX. Henríquez Ureña afirma que se retomaron elementos de la Revista azul que se publicaba en París para su creación. El título de la publicación alude al color como “símbolo de la elevación desinteresada del espíritu, de la imaginación poética y de otros valores simbólicos”66, pero es el mismo Nájera quien explica el porqué del título y lo que sugiere el color: Para la “loca de la casa” no teníamos casa y por eso fundamos esta revista. ¡Azul...! ¿Y por qué azul? Porque en lo azul hay sol, porque en lo azul hay alas, porque en lo azul hay nubes y 63 González Martínez, Enrique, La apacible locura, México, FCE, p. 255. 64 Seguramente alarmaron las siguientes estrofas: “Quiero cambiar el grito ardiente/ de mis estrofas de otros días/ por la salmodia reverente/ de las unciosas letanías/ Quiero en las gradas de tu lecho/ doblar temblando la rodilla/ y hacer el ara de tu pecho/ y de tu alcoba la capilla.../ Y celebrar, ferviente y mudo/ sobre tu cuerpo seductor/ lleno de esencias y desnudo/ la misa negra de mi amor/.” 65 La esposa del dictador Porfirio Díaz leyó “Misa negra” y lanzó una amenaza de censura sobre El país 66 Carter Boyd, “La revista Azul, La resurrección fallida: Revista azul de Manuel Caballero” en El modernismo, p. 338 141 porque vuelan en lo azul las esperanzas en bandadas. El azul no es sólo un color : es un misterio... una virginidad intacta. Y bajo el azul impasible, como la belleza antigua, brinca del tallo la flor, abriendo ávida los labios; brota el brazo, como de cuerno de oro el toque de diana; y corre la prosa, a moda de ancho río, llevando cisnes y barcas de enamorados, que sólo para alejarse de la orilla se acordaron en breve instante de los remos. Azul es la toldilla de nuestra góndola, amigos nuestros.67 Lo característico de la revista es la política de las puertas abiertas. Gracias a esta política y a la personalidad y prestigio de El Duque Job, se dan a conocer todos los géneros, de todas las tendencias estéticas, principalmente del parnasianismo. Cabe mencionar que paralelamente en Hispanoamérica se publicaron otras revistas como Revista cubana, La Habana elegante en Cuba; El fígaro en Chile; Revista de Artes y Letras en Ecuador; El cojo ilustrado en Venezuela y Revista de América en Argentina. Después se publica La Revista moderna considerada como “vocero del movimiento modernista de todo el continente.”68 Tablada la funda ante la necesidad de independizar la lírica de las páginas de los diarios y crear una publicación exclusivamente literaria y artística. El director artístico es Ruelas y los redactores: Tablada, Couto, Rubén M. Campos, Alberto Leduc, Francisco M. Olaguíbel, Jesús Urueta, Ciro B. Ceballos, Jesús Valenzuela y Rafael Delgado. Los autores simbolistas influyen, de manera inmediata, principalmente Baudelaire en el grupo de la revista. Carter Boyd y Christina Karageorgou en “Un arrebato decadentista” afirman que la influencia más que estética, es vital; y apoyan su 67 Ibid; p. 369. 68 Ibid; p. 359 142 hipótesis con lo expresado por Tablada69: “Incapaces de discernir el artificio en la descarriada vida del gran poeta, fuimos más sincerosque él y desastrosamente intentamos normar no sólo nuestra vida literaria, sino también la íntima por sus máximas disolventes creyendo así asegurar la excelencia de nuestra obra de literatos.”70 Sin embargo Puga y Acal en “Lirismos de antaño” (1923) asevera que la influencia de la poesía finisecular se manifiesta principalmente en el fondo; en el léxico, la reaparición de vocablos, la creación de nuevas formas, así como la formación de nuevas combinaciones métricas que estaban en boga en Francia. La obra de Ruelas se caracteriza por ser satánica, lasciva, intensa, erótica, sádica y moderna; con ésta ilustra la estética de la poesía y el pensamiento de los poetas. De tal forma que surge una trasposición de la pintura en la literatura. Los dibujos de la revista conforman una iconografía artística atractiva para el lector71. Valenzuela tiene la idea de que la publicación sea portavoz de todas las tendencias artísticas y no se ciñera, únicamente, a lo mexicano; hay una aspiración a lo universal y a lo bello. A pesar de lo expresado por el mecenas de la revista, se publican con menos frecuencia obras de escritores ingleses y españoles. Los poetas franceses, por supuesto, están ampliamente representados por inserciones en su lengua original o traducciones de Balbino Dávalos y Tablada. Cabe mencionar que se publican obras completas de autores mexicanos e hispanoamericanos como las de Amado 69 Tablada tuvo aspectos criticables de su vida, su divorcio, su bohemia disipada y su adicción a las drogas minan su salud y lo hunden en una depresión de la que intenta salir por la vía teosófica. Abandona su trabajo de la SEP. Se convierte en un próspero importador de vinos y lleva una vida ostentosa. Más tarde trabaja para el régimen y escribe La epopeya nacional. Porfirio Díaz (1909). 70 Carter, Boyd, op. cit; p. 366. 71 Se anunció una posible publicación de “Máscaras”, 28 dibujos de Ruelas, pero nunca se llevó a cabo. 143 Nervo: El éxodo y las flores del camino y Viaje al país de la decadencia. A partir de 1903 la publicación cambia de título por Revista moderna de México que pierde el matiz artístico y se enfoca a aspectos políticos, científicos y de actualidad. Otra figura sobresaliente del decadentismo mexicano es Bernardo Couto (1880-1901) quien murió antes de cumplir veintiún años, “víctima lamentable de la vida irregular que arrastraban los bohemios y artistas del tiempo.”72Ciro B. Ceballos advierte la influencia de autores europeos en la obra del autor como Maupassant, Verlaine, Sade... El mismo Couto expresa su gusto por esta literatura, así lo reitera en la introducción a Asfódelos: pero un artista lo quiere, ha venido hasta la hamaca desmayada en que descanso embriagado de lasitud en la meditación crepuscular de la tarde de otoño, y entrando a mi alcoba enciendo luz, luz para leer esa negrura, las páginas macabras que apenas suelen destellar de vez en cuando fugaces fuegos fatuos de sus fosforescencias hoscas, y me abismo en la lectura de una pesadilla demoniaca, de cuentos lúgubres bebidos en Poe o en Arnold Bocklin, ¡el pintor que se goza en pavorizar!73 A los 17 años publica Asfódelos74; obra en la que logra aprehender las inquietudes del movimiento modernista. Los personajes de dicha obra son enfermizos y pasionales; “buscan la pasión con angustia porque ésta los elevará por encima del mundo gris, asfixiante y monótono que los rodea, se lanzan en su busca y pagan el precio más alto al obtenerla.”75 Sus personajes viven una angustiosa pesadilla, sus mujeres son del gran mundo, seductoras, aristocráticas, 72 Ceballos B, Ciro, “Presentación” en Asfódelos, INBA, México, 1946, (La matraca), p.7. 73 Couto, Bernardo, Asfódelos, INBA, México, (La matraca), 1946, 21. 74 El asfódelo es una planta liliácea de hermosas flores. Según esta definición el volumen está formado por una docena de estas flores que distan mucho de ser hermosas. 75 Ceballos B. Ciro, op. cit; 9. 144 depravadas e insaciables, admirables en su hastío. Los personajes viriles son misteriosos y siempre se ven envueltos en una atmósfera de pecado. El autor de Claro-obscuro (1898) señala que el estilo de Couto es “lamentablemente desaliñado”, sin embargo ha llegado a poseer una elegancia natural que tanto ha caracterizado a los escritores y poetas franceses. “La alegría de la muerte” y “Blanco y rojo” reflejan de manera exacerbada a la muerte. En el primero, Couto la personaliza, la describe y va enumerando sus características: sarcástica, cruel, despiadada, lúdica. Va narrando la búsqueda de sus victimas, desde un anciano hasta un infante y va enmarcando el sufrimiento del ser humano ante la llegada de la misma. En “Blanco y rojo” va delineando al protagonista, un hombre culto con actitudes vitales del decadentismo que se confunden con la locura. Alfonso Castro se enamora de una mujer, enigmática, que le causa ternura y miedo a la vez. Para hacerla suya le corta las venas; la sangre fluye hasta que él queda extasiado “ante aquella palidez, ante aquella sinfonía en Blanco y Rojo.”76 Dos cuentos considerados como los mejores de la época. Los decadentistas mexicanos toman conciencia de su existencia y de su obra, dentro de la sociedad. El artista se siente aislado en una cultura burguesa que lo convierte en un ser cautivo. En sí, el decadentismo es una reacción de la profunda desilusión del poeta ante su contexto. El decadentismo en las letras nacionales se manifiesta como actitud, un espíritu de época desarrollado bajo la sombra del “orden y progreso”. La escuela del decadentismo como la denomina Tablada, representa un asunto de discusión por 76 Couto, Bernardo, op. cit; p. 52. 145 los múltiples significados que se le han asignado (literatura artificial, exotismo, hipersensibilidad patológica, decaimiento mental y espiritual); para muchos críticos es renovador, para otros enfermizo. Existe un doble discurso en su significado “como progreso y regresión”, como “regenerador y degenerador”, como “progreso e insaluble”77. Retomar al decadentismo significa contribuir al progreso intelectual del país mexicano, procurar el adelanto del arte y la cultura intelectual. Significa un “hálito de educación moderna”, insertarse en lo universal; en lo artístico se equipara a lo que Díaz había logrado en política y administración. Al decadentismo le han dado varios significados. Por ejemplo, Alberto Leduc dice que a los escritores decadentistas “la vida real les hiere y les oprime, y la literatura es para ellos la venganza que toman de las humillaciones con que les ha oprimido la excitación; cuando escriben llegan a obtener un grado de existencia que borra instantáneamente la dolorosa cicatriz de la realidad.78 Amado Nervo define al decadentismo no como escuela literaria sino como reacción contra otras tendencias artísticas anquilosadas, que impedían la evolución de este arte, de ahí que constituyera un punto de partida, en el progreso de las letras universales y nacionales. Era insertarse en un orden más amplio y del mundo moderno. Claudio Frollo afirma que el decadentismo era la “patología de moda” que consistía en el cultivo de una literatura extranjerizante y artificial. 77 Zavala Díaz, Ana Laura, “Notas sobre el decadentismo mexicano”en Literatura mexicana del otro fin de siglo, México, COLMEX, 2001, p. 53. 78 Ibid; p. 57. 146 4.1.2.3.1 Las polémicas en torno al decadentismo y modernismo Belem Clark de Lara y Ana Laura Zavala Díaz seleccionan los principales ensayos y artículos que muestran las polémicas entre los pensadores de la época; entre los académicos y decadentistas. Las duraspolémicas comienzan en la época de Nájera en aquellos años los debates eran prolongados; incluso en una misma semana los periódicos podían compartir los textos firmados por los decadentistas y por los defensores de los académicos. Son varias las polémicas en torno al modernismo y decadentismo que datan entre 1876 y 1907. Con la publicación de “El arte y el materialismo” (1876) de Manuel Gutiérrez Nájera surge la búsqueda hacia la modernidad literaria. El Duque Job está en contra de la objetividad y propone una preceptiva que considera la libertad del arte; el idealismo y el sentimiento como elementos esenciales de la poesía; la permanente presencia de la belleza y el cruzamiento en la literatura79. Cinco años más tarde critica el estilo de algunos autores, entre éstos, el de Vicente Riva Palacio; quien, a su vez, tacha a Nájera de afrancesado y lo acusa de plagiario, con lo cual hace evidente su cruzamiento en la literatura; además de hacerle una caricatura de su vida personal80. Nájera no tolera la burla, así que sigue el alegato con Riva Palacio por dos años. En 1884, El duque Job publica un ensayo llamado “La academia mexicana” expone su ruptura con la generación 79 Clark de Lara, Belem. “Una crónica de las polémicas modernistas” en op.cit; 2001. 80 “¡Qué! ¿no han conocido ustedes, lectores míos, a un jovencito de cabeza picuda como los pájaros azulejos, de andar grave, de nariz abultada, frente voluminosa y maneras estudiadas, que colabora en todos los periódicos, juzga todas las obras de autores grandes y chicos, describe todas las tertulias, le llama a la alta sociedad high life, a sus criadas duquesas...” 147 anterior y alude a la falta de inspiración por parte de los autores conservadores y defiende a los liberales quienes llevaban la iniciativa, el entusiasmo y el impulso a nuestras letras. Alrededor de 1891 apareció la generación de los decadentes, representada por Jesús Urueta, Amado Nervo, Balbino Dávalos, José Juan Tablada. Ciro B. Ceballos y Bernardo Couto; fue un grupo que representó el hastío y las convulsiones angustiadas de fin de siglo. Los escritores pretendieron encontrar “un principio artístico, un dogma estético... un parentesco fisiológico... de ciertos temperamentos hiperestasiados.”81 En 1893 con la publicación de “Misa negra”; los académicos reaccionan contra cualquier tipo de experimentación y están favor de poner límites a lo que es lo literario. Tablada y Urueta escriben sobre las características de la generación; así como de la Revista Moderna. En 1896 circuló en un periódico una severa crítica contra el decadentismo y la literatura moderna, “en la cual se le calificaba de tísica , enferma e inútil, ya que el pueblo no podía entenderla.”82 Amado Nervo defiende a los decadentistas, argumentando que ellos sólo escriben por y para el arte; y que el pueblo ignorante; no comprende ni la literatura realista, cuyo referente es más inmediato. Aurelio Horta interviene en la polémica, en defensa del pueblo mexicano; señala que éste “ya sabe leer y comprende lo que lee, por más que El nacional lo crea embrutecido.”83 Y José Monroy hace referencia a la obra de varios autores 81 Clark de Lara, Belem, op. cit; p. 65. 82 Ibid; p. 67 83 Ibid; p. 69 148 ( Heine, Bécquer) que podían considerarse como modernas o tienen un carácter del lied; y defiende una vez más al pueblo mexicano. Amado Nervo en “Fuegos fatuos. Los poetas mexicanos y el pueblo” insiste en la labor del poeta y la falta de preparación y cultura de los mexicanos: ¿Quién considera, quién comprende en México al literato?. Nadie. Júzgasele aplicándole prejuicios de los tiempos de Maricastañas; cúrase de él la gente como de un animal raro, créese destruido de valor su trabajo y hay quien sostenga, sin temor de Dios, que es un holgazán, pues que la tarea intelectual, esa tarea ingrata, agotadora de mil energías y ¿por que no decirlo? Sublime y redentora, no es, según el común criterio, un trabajo propiamente dicho: es algo inútil y aun nocivo. Y esto que digo lo refiere a la gente llamada ilustrada, que de tal suerte opina; que por lo que ve al pueblo, la cosa varía: el pueblo ni censura, ni aplaude; simplemente no entiende. Nuestro pueblo no es más que una masa de estupidez humana84 Nervo reitera la misión del literato, la de recrear y sensibilizar a través de “lo bello y lo bueno”, el verdadero arte tan necesario para la vida de los pueblos. La polémica más larga (1897-1898) es la carta dirigida a Francisco M. De Olaguíbel escrita por Victoriano Salado Álvarez. En ésta califica a los decadentes de artificiosos e imitadores: “ ustedes... sin tener en cuenta cosas tan sencillas, se dan a imitar frases, dicción, metro e ideas de los poetas franceses novísimos y consiguen no sólo que el gran publico no las entienda, sino que la pequeña minoría que lee, los moteje de no comprender su época”85. Por otro lado, Boca de Ganso en El universal protesta en contra de la publicación de textos decadentes y en respuesta escribe Amado Nervo en “Los modernistas mexicanos. Réplica” que el modernismo: “va hacia dos grandes fines: el símbolo y la relación. El símbolo que, sutilizándose será el único verbo del porvenir... y la relación que ata a los 84 Ibid; p.70. 85 Ibid; p. 72. 149 mundos en un imponderable abrazo, ejemplo, el color y el aroma que siendo dos vibraciones tienen el uno del otro en sí mismos, de tal suerte, que en el aroma de la violeta hay color lila y en el matiz de lila hay aroma de violeta.”86 Existe otra carta dirigida a Salado Álvarez firmada por Tablada, en la que se autonombra el primer modernista y reconsidera el término decadente, y más que decadente se debe asignar modernista, Por ese mismo lapso Valenzuela considera a Álvarez como un crítico severo y resalta que Gutiérrez Nájera ya cultivaba el modernismo. Existen otras cartas en las que siguen las polémicas, por ejemplo, la firmada por Amado Nervo quien comenta los términos de decadentismo y modernismo y niega que los mexicanos hayan imitado fielmente todo lo europeo. Salado Álvarez escribe la “Última réplica” y aclara que no ha confundido los dos términos, afirma comprender más los matices literarios del decadentismo: arte exquisito, ultraelegante y lleno de refinamiento. Y caracteriza al modernismo como un fondo psíquico de amargura, de desencanto, de hastío de la vida que no es compatible con el estado actual del ser humano. Manuel Larrañaga Portugal interviene en la polémica y coincide con Nervo al diferenciar los estilos que hay en el modernismo, y reconoce a Couto y Tablada como los únicos autores representativos de este movimiento. Después de la polémica de 1898 surge la idea de crear un periódico exclusivamente literario cuya redacción está a cargo de: Jesús Valenzuela, Julio Ruelas, Jesús Urueta, Balbino Dávalos, Ciro B. Ceballos, Bernardo Couto, Rafael Delgado, Alberto Leduc, Francisco M de Olaguíbel y Rubén M. Campos. 86 Ibid; p. 74. 150 La discusión sobre el modernismo sigue; en 1903 aparecen tres ensayos, en uno de éstos “Valor estético de las obras decadentistas” se hace hincapié a no menospreciar las obras que siguen inspirándose en el decadentismo. La última crónica la escribe Manuel Caballero (1907) en la que intenta revivir la Revista azul. Sin embargo ve con recelo al decadentismo y señala: “¡guerra al decadentismo!, guerra contra ese virus, dice que vuelve turbio todo lo claro, incomprensible lo que es llano y falso lo que es verdadero.”87 Para apoyar su teoría retoma “El arte y el materialismo” de Nájera, en el cual concibe al arte como lo bueno, lo bello y lo verdadero; y buscamantener en su periódico una sección de modelos clásicos que permitieran a los jóvenes su estudio e imitación. A su vez los ateneístas se opusieron a la segunda publicación de la Revista azul y con ello pretender dar término al movimiento modernista. 4.1.2.4 Rojo inmerso en la concepción americanista, según Martí En el prólogo-manifiesto a “El poema del Niágara” (1882) se describe al poeta “con una vida personal escéptica, alarmada, preguntadora, inquieta, luzbélica”. 88 Surge una Generación de poetas pálidos y gemebundos, poetas con un porvenir incógnito y una poesía atormentada y dolorosa, pero a la vez crítica y poética. Enrique González Rojo con su contradiscurso cultural modernista se circunscribe a este grupo de poetas. 87 Ibid; p. 82. 88 Schulman, op. cit; p.80 151 El poeta cubano, José Martí, ha denominado a los modernistas escritores pálidos, cuyo color puede denotar vejez y depresión. Simbólicamente dentro de la concepción americanista Rojo asume estas actitudes; crea una diversidad de espacios que parecen acordar más consigo mismo, con su soledad que con todo lo demás: “Y el alma . . . sola y tranquila a la celeste altura” (v.v.13-15 “La nave perdida”) Algunos espacios recreados proyectan paz y alivio como en la primera parte del poema “La nave perdida y en “Estudio en cristal”, ya que la invención misma del paisaje revela tranquilidad o consuelo. En contraposición está la actitud de “gemebundo” en “El viajero desconocido” y “Epílogo” que presentan ese dejo o impresión poética. En el primer poema, lo incógnito se revela: “Negro el cielo y las velas suspendidas en alto, y el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma, el rumor de unos pasos se prolonga indiscreto . . . al soplo de la brisa que me entume de frío, siento que alguien se acerca, taciturno y sombrío al rincón en que mi alma desnuda su secreto”. (v.v. 10-16 “Viajero desconocido”) Rojo le da forma a la idea de lo desconocido con las imágenes cinestéticas y las dirigidas a la vista que denotan esa atmósfera de pesadumbre, caracterizada, estilísticamente, con los adjetivos: trémulas, lívida, taciturno y sombrío. 152 Los significados de los calificativos transmiten esas sensaciones de misterio que el poeta experimenta y rompen con la estabilidad. En “Epílogo”, el sujeto lírico se manifiesta inseguro, asombrado y deplorable: “De un presentido asombro, sólo queda un lamento; de una esperanza inútil, sólo queda una herida.” (v.v. 17-18 “Epílogo”) En la teoría americanista, José Martí habla de lo luzbélico para nombrar lo hórrido, lo misterioso, el pesar y el declive. Hay atisbos del horror en la poesía de Enrique González Rojo; en las composiciones se manifiesta de manera paulatina con imágenes impresionistas y, a veces, acerbas. El poeta mexicano va conformando un ambiente físico hiperbólico. El crítico García de Diego conceptúa la hipérbole como una figura de pasión; “el apasionado, dice, pondera exageradamente la realidad, desfigurándola con su ímpetu desmedido.”89 La densa noche expresa esa tonalidad luzbélica: “Negras se ven las cosas que se impregnan de bruma Negro el cielo y las velas suspendidas en alto” (v.v. 9-10 “Viajero desconocido”) Aunado está el horrísono: “el rumor de unos pasos se prolonga indiscreto... al soplo de la brisa que me entume de frío.” (vv. 13-14 ” Viajero desconocido”) 89 Castagnino, Raúl, op. cit; p. 289. 153 y la presencia del mar tenebroso por las súbitas olas: “... el mar sus raudas olas se estrellan con furor en la negrura.” (vv. 22-23 “ Nave perdida”) Lo anterior conlleva a la presencia de lo que causa la inquietud en el sujeto lírico: la muerte y la nave naufragada que denotan lo desagradable: “Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo, y en un reto último ruge el agua que la azota. Y la nave resiste, sin que nada impida se hunda al fin, informe y rota”. (vv. 28-33 “La nave perdida”) Ese sentimiento es logrado por el efecto fonético de la /r/, que a juicio de Allan Poe es la más evocadora de las consonantes. Dentro de la imagen el sonido de la /r/ es intenso, después decrece y nuevamente se incrementa simula el oleaje del mar (ruge el agua). La imagen “el esqueleto de una nave perdida” permite representar de manera abstracta y mediante una sensación visual: la muerte. El armazón de la nave es arrastrado por un huracán durante la noche, propiciando un clima sombrío o luzbélico que desde luego está relacionado con lo vital del poeta “pálido”. Los críticos afirman que la belleza es la “elevación placentera del alma”; para González Rojo el recrear o transformar las cosas más abominables es sorpresivo y atrayente. Como poeta pálido y gemebundo, presenta una sensibilidad sui 154 generis de la vida y de la poesía. No retoma la descripción misma de la realidad; hay una indiferencia y desdén de lo cotidiano y prefiere la libertad en la creación, de ahí que deguste de la noche, la muerte, el misterio y el porvenir incalculable que también es luzbélico: “Solo se ven a veces grandes faroles rojos que alumbran a distancia la derrota futura” (vv. 3-4 “viajero desconocido”) 4.1.2.4.1 La tristeza, la intranquilidad, la inseguridad y la vaga esperanza en su poesía Para Dámaso Alonso el poema, y cada obra de arte, es un espacio abierto en la imaginación del receptor, sus impresiones son el primer paso para el estudio de la misma. La recepción de “Epílogo”remite a la tristeza o el pesar, la de “Viajero desconocido” remite intranquilidad. Hay un acercamiento a los estigmas del mundo moderno: la intranquilidad, la inseguridad, la vaga esperanza y la tristeza. ¿Cuáles son las causas de éstos?. No hay referencia directa hacia el mundo social, actitudes revolucionarias o biográficas en relación con su padre célebre y la constante comparación entre la obra poética de ambos. Las causas suelen responder al orden existencial; término de una estabilidad emocional, de un tiempo, o de una esperanza. González Rojo diferencia su tiempo de otros; el que percibe no tiene futuro imaginable o previsible, metafóricamente su presente se disipa. Ante esto, el pensamiento metafísico predomina y surgen ideas de abatimiento: 155 “Del goce de un instante ya en mí nada se advierte y ¿ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte! (v.v. 26-28. “Epílogo”) Es una imagen desesperanzadora, muy subjetiva, que recrea el espíritu del poeta “pálido” lleno de aflicción. Retóricamente el uso de la hipérbole le da ese matiz: una desilusión más grande que el olvido y la muerte; aunado al significado de la nada que remite a la ausencia y vacío emocional: en mí nada se advierte. Estilísticamente el uso de los adjetivos (tímido, extraña, vaga, ignotas, mudas, púgiles) y la presencia de encabalgamientos y hemistiquios que parecen simular o remarcar las pausas no de sorpresa sino de incertidumbre; conforman esa atmósfera: “Ya la ilusión no alienta, y la vida se ensaña con furor en el tímido cavilar prematuro.” (v. v. 1-2 “Epílogo”) “Oh ensueño de otros días!. La pupila inconforme de la fábula heroica sólo vio la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, insensible a las ansias y feroz a la duda.” (v.v. 13-16 “Epílogo”) Y ¡ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte!. (27-28 “Epílogo”) 156 Es notable la inseguridad o duda: el tímido cavilar prematuro. Reflexión, preocupación, meditación, concentración, ensimismamiento, abstracción, introspección, razonamientotodo ello comunica el poeta al sentir contradicción vital o falta de estabilidad. En el poema hay alusión a la vaga esperanza, a la falaz idea de encontrar una posibilidad o tranquilidad. Existe la aspiración de un poeta, en busca de espacios empíreos, sin embargo al no hallar lo que busca se desvanece espiritualmente: “Y en el lejano y vago confín se alzaba el monte, una eterna esperanza al término del viaje”. (v.v. 23-24 “Epílogo”) “De una esperanza inútil, sólo queda una herida...” (v. 18 “Epílogo”) Ante este panorama, dice José Martí, el poeta busca el pretérito, y privilegia la deseada perfectibilidad del futuro en lugar del presente imperfecto. Rojo plasma algunas imágenes impresionistas, recrea el tiempo pasado, un tiempo que confiere la primacía de todo lo satisfactorio, pero culmina e inicia otro (decadentismo): “Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro” (v.v 3-4 “Epílogo”) 157 “¡Oh ensueños de otros días...!” (v. 13 “Epílogo”) “De un presentido asombro, sólo queda un lamento de una esperanza inútil, sólo queda una herida” (v.v. 17-18 “Epílogo”) La oposición semántica de ideas sitúa las experiencias en un pasado de carácter perfectivo o determinativo. “La reubicación del pasado es una forma de reestructurar el universo frente a las disfunciones sociales que marginaron y marcaron el espíritu del escritor finisecular de América.”90 A pesar de que González Rojo idealiza el pasado sigue manifestándose la tristeza que deja de ser pasajera y se transforma en una profunda melancolía, plasmada en otras composiciones. 4.1.3 El modernismo: actitud, movimiento o época ¿Por qué revivir y repensar el modernismo perteneciente al siglo antepasado, hoy en día?. El modernismo sigue vigente porque al releer un texto de aquella época no sólo se amplia el conocimiento, sino que se recaban ideas para interpretar los rasgos de nuestra propia cultura, “el advenimiento de una globalización que se define más como un presente tangible que como un anhelo futuro.”91 Según 90 Schulman, op. cit; p.85. 91 Olea Franco, Rafael, op.cit; p.18 158 Schulman existen nexos entre la literatura y la política; existen paralelismos y vínculos entre las promesas del liberalismo económico del novecientos... y la globalización económica y cultural que caracteriza el fin del siglo.”92 De tal manera que el modernismo sigue revelando situaciones precarias que desembocan en la cultura de la postmodernidad. En su momento, el modernismo fue un tema demasiado controvertido, como ya se advirtió en las polémicas, pues varios académicos lo consideraron una copia fiel de la literatura francesa, otros como Salado Álvarez lo caracterizan como un fondo psíquico de amargura, de desencanto, de hastío que no era compatible con el ser humano. En la actualidad sigue siendo un tema atrayente; cuyos límites son muy amplios. Sin embargo existe una concordancia, entre los críticos, quienes opinan que en el modernismo existe un afán renovador, un anhelo de igualarse a la literatura europea. El modernismo significa libertad y renovación en las letras mexicanas. Etimológicamente, deriva del latín modernus que significa reciente o lo más nuevo; en el Diccionario de la Real Academia se define como “afición a las cosas modernas con menosprecio de las antiguas, especialmente en artes y literaturas.” En su acepción más inmediata el modernismo es la literatura que corresponde al mundo moderno, a las sociedades transformadas por la evolución social, industrial, científica y tecnológica. Es una literatura de la búsqueda continua, de utopías y de realidades. 92 Schulman, op.cit; p. 12 159 Ricardo Gullón y Juan Ramón Jiménez aseveran que el modernismo tiene un haz de direcciones por sus complejidades; es un movimiento, escuela, época, crisis. Federico de Onís considera que es una época, “una forma hispánica de la crisis universal de las letras y el espíritu que inicia hacia 1885, la disolución del siglo XIX y se había de manifestar en el arte, la ciencia, la religión y gradualmente en los demás aspectos de la vida con todos los caracteres, por tanto de un hondo cambio histórico cuyo proceso continúa hasta hoy”.93 Ricardo Gullón en Direcciones del modernismo afirma que es una sucesión de cambios operados en el modo de pensar por las transformaciones ocurridas en la sociedad occidental del siglo XIX; la industrialización, el positivismo, la politización creciente de la vida, el anarquismo, el militarismo, la lucha de clases, la ciencia experimental, el capitalismo, la burguesía y las utopías; en conjunto, todo, provoca una reacción compleja en el ser humano. Max Henríquez Ureña señala que es la revolución literaria hispanoamericana, que reacciona contra los excesos del romanticismo y contra las limitaciones de la retórica, de las últimas décadas del siglo XIX. Para Octavio Paz es el romanticismo latente en Hispanoamérica, “y como en el caso del simbolismo francés, su versión no fue una repetición, sino una metáfora: otro Romanticismo.” Arqueles Vela, es la confluencia del espíritu moderno y del espíritu antiguo, es la síntesis de inquietudes, ideales, sentimientos universales. Ángel Rama lo considera como un conjunto de formas literarias que traducen diferentes maneras de la incorporación de América a la modernidad por la expansión económica de Europa y Estados Unidos. Saúl Yurkievich escribe que el modernismo es la “máxima amplitud tiempo- espacial, la máxima amplitud 93 Henríquez Ureña, Max, Breve historia del modernismo, México, FCE, 1954, p. XVI. 160 psicológica, la máxima amplitud estilística. Produce la primera ruptura del confinamiento de las literaturas comarcanas, una actualización cosmopolita que sincroniza el arte latinoamericano con el de la metrópolis cultural”.94 Abarca un horizonte semántico de la época, lo finisecular donde la concepción tradicional del mundo entra en conflicto con la contemporánea. Para Noé Jitrik, el modernismo rompe con la poética y cultura de una burguesía, pero sólo en apariencia. Es una consecuencia o expresión del capitalismo; es un sistema poético con ciertas características. De manera inmediata, la originalidad que no se separa de la subjetividad, la experiencia de la creación. Están presentes los procedimientos de la subjetividad, “las impresiones que dejan las cosas; lo igualmente conocido: elegir lo único, lo que no se parece a nada como “tema” o como “tópico” o como”vivencia psicológica”, búsqueda que conduce a otro lugar común en el modernismo “lo raro”, buscado por los modernistas como lo no común, lo poco, aristos.”95 Esta idea se sintetiza con el pensamiento de Rubén Darío: “Sé tú mismo.” De ahí la desemejanza por las subjetividades, y la marca, lo distintivo en toda la diversidad del mundo infinito por parte del poeta. Jitrik dentro de la producción del discurso poético modernista, considera varios elementos que lo integran; la red primaria conformada por el nivel fonológico (acentos, sonidos); la red secundaria, por imágenes que unidas o articuladas va conformando un proceso de significación, expresan una ideología. Para el crítico la red primaria, el fonocentrismo es un elemento esencial ya que constituye un espacio ideológico; 94 Yurkievich, Saul, Celebración del modernismo, Barcelona, Lauria, 1976, p. 18. 95 Jitrik, Noe, Las contradicciones del modernismo, México, Fontamara, p. 14 161 un espacio para manifestar el pensamiento del autor. En esta época hay un intelectual nuevo que depende de lo social; en sí, es un intelectualismo que se opone al del siglo XIX. Es la posiciónde un poeta que recupera la subjetividad y se opone al sistema establecido que intenta frenar el deber ser. El poeta modernista rechaza lo burgués; presenta otras actitudes y manifestaciones poéticas, crea otros modelos. Modelos que sirven para adelantar lo artístico y darle a la poesía un alcance universal. Jitrik dice que la universalidad del modernismo radica principalmente en la belleza de las formas. Por otro lado, Litvak y Belem Clark están de acuerdo en varias disertaciones con el crítico, por ejemplo, al considerar, también, que el modernismo exige una inteligencia más profunda y, que ante todo, es técnica y estilística; es evolución y renacimiento artístico. Belem Clark coincide en la influencia del fondo histórico o plano material, como lo llama ella, en el modernismo. Define el plano material como un complejo de estructuras y procesos políticos, económicos y sociales que se moviliza y se correlaciona con las culturas periféricas96 que intentan destruir los antiguos entornos. Dichas tensiones se dejan sentir en el universo del escritor modernista (plano espiritual) que evoluciona lo artístico y al mismo tiempo toma conciencia de la situación de su realidad inmediata (inhóspita). Iván Schulman reflexiona sobre la pluralidad del mismo, sobre los varios significados que puede tener. Para él, el modernismo es la búsqueda de la 96 Hispanoamérica marchaba bajo los impulsos del capitalismo, pues esos son los años, en que los países más avanzados económicamente terminan ya de adquirir los rasgos fundamentales de potencias imperialistas, extienden sus tentáculos por todos los continentes y, al mismo tiempo que generan transformaciones sustanciales en las fuerzas productivas, también dan origen a amplían a las nuevas clases explotadas, extendiendo la miseria polarizando la distribución de la riqueza; principalmente en Hispanoamérica. La burguesía quería afirmarse y desarrollarse como clase en contra de los vestigios institucionales e ideológicos del colonialismo, y luego contra la estructura agraria. 162 modernidad en el proceso de la cultura occidental; “es la organización textual generada en la época moderna cuyas modalidades se insertan en el flujo vacilante de narraciones de signo estético, estilístico, social, económico, anticolonial y antiimperialista de la modernidad y posmodernidad.”97 El modernismo es el discurso de la liberación; surgen dos discursos emblemáticos, en uno los escritores reflejan los rasgos del poder burgués (valores hegemónicos: mercantilista e industrial); en el otro, plasma el anhelo de la liberación del discurso dominante (burguesía); contradiscurso que busca una cultura americana. El rey burgués de Rubén Darío, Crónicas norteamericanas de José Martí y Sociedad de la Habana de Julián de Casal son ejemplos representativos de esta ideología. Ante las aceleradas transformaciones de la modernización, lo sociopolítico y el capitalismo incipiente; el artista modernista intenta construir universos esencialitas y alternativos; dice Schulman se vio obligado a labrar una cultura fugitiva y vivir enclaustrado en ella. El modernismo metafóricamente, es visto como una época de transición en que siente la angustia de la tensión entre el peso de la tradición, el deseo de innovar, el repudio por parte de la cultura dominante de sus aspiraciones. Para Schulamn, el arte modernista no deja de ser sincrético, adquiere diversas formas e incorpora “códigos del discurso exógeno”, sin embargo, simultáneamente hay otro proceso el de la apropiación del discurso de una otredad que “revelaba el resentimiento de marginalización característica de culturas periféricas y de clases marginadas.”98 De ahí que se rechace la teoría de ser un movimiento 97 Schulman, op. cit; p. 20. 98 Ibid; p. 13. 163 exclusivamente literario de modelos franceses, su innato sincretismo confirma la presencia de una identidad americana; la primera de las letras hispanoamericanas. Ricardo Gullón y Jitrik discurren sobre la importancia de la intertextualidad en el modernismo. Dicha actitud retoma elementos de otras tendencias; romanticismo, realismo, simbolismo, parnasianismo que recrea técnica o bellamente, de ahí que se le asigne un valor ecléctico. Esa misma concepción la propone Resina en Un sueño de piedra. Ensayos sobre el modernismo; el modernismo parte del romanticismo francés, pasa por lo parnasiano, pero se detiene en el simbolismo. Por su parte, Iris Zavala, además de considerarlo, como sinónimo del decadentismo; lo ubica como una búsqueda de identidad americana que pretende destruir el lenguaje y los sistemas cognoscitivos existentes, intenta construir nuevos sistemas de referencia para reubicar y crear un nacionalismo. Los modernistas también reflexionan sobre el movimiento; por ejemplo, el duque Job escribe su teoría estética en “El arte y el materialismo” (1876) y “El cruzamiento en la literatura” (1894). Dicha teoría resalta las siguientes características de la literatura; oposición a la corriente realista promovida por la inclinación científica, la consigna de unir lo bello a la creación y la belleza sobre la verdad, libertad de creación en la imaginación, así como el cruzamiento en la creación que da una expresión verdadera en la poesía. Amado Nervo afirma que el modernismo no es una imitación fiel de la literatura europea, pues en cada una de las creaciones hay un matiz que lo hace muy personal. José Juan Tablada lo ve como actitud, como un refinamiento de espíritu, como un sistema de emancipación del individuo; el poeta es la sede misma de la 164 condición modernista. Dice el autor de El Florilegio: “encaminada en mi persona.” Para Rubén Darío es la búsqueda de una estética acrática y de la originalidad; en Los colores del estandarte explica su empeño por lograr una síntesis creadora: “Sé tú mismo: esa es la regla. Si soy verleniano no puedo ser moreísta, o mallarmista, pues son maneras distintas. Se conocen, eso sí, los instrumentos diversos y uno hace su melodía cantando en su propia lengua, iniciando en el misterio de la música ideal y rítmica.”99 Juan Ramón Jiménez señala que no es una escuela tampoco un movimiento sino una época en la que intervienen factores tan diversos; por ello, las letras son similares, pero no uniformes. El modernismo irrumpe por todas partes, en todas las manifestaciones artísticas y en el actuar del ser humano, “es una toma de conciencia de aquella sociedad... y juzga espontáneamente a su época.”100 Gran parte de la crítica afirma que el modernismo fue una gran tendencia de entusiasmo y libertad hacia la belleza. El modernismo abandona la realidad, la realidad engañosa que transforma para suplantarla por otra; y pretende “salir de un mundo en que todo lo absorbe... busca la emoción de arte que vivifique nuestros espíritus fatigados en la violenta lucha por la vida, restituir al sentimiento lo que le roba la ralea de egoístas que domina en todas partes.”101 Todo ello representa el modernismo. 99 Litvak, Lily, Modernismo, Madrid, Taurus, p.46. 100 Jiménez, Juan Ramón El modernismo, Madrid, Aguilar, 1972, p. 75. 101 Litvak, Lily, op.cit; p. 22. 165 4. 1. 3. 1 Los inicios del modernismo Surgen las interrogantes: ¿cuándo surgió el modernismo?, ¿quiénes son los iniciadores?. Los hipotéticos precursores; Julián del Casal, Manuel Gutiérrez Nájera, José Martí y José Asunción Silva son en realidad los fundadores del modernismo. Varios críticos entre ellos, Iván Schulman, Belem Clark, Rafael Pérez Gay, Jorge Von Ziegler y Manuel Pedro González, le dan el asenso o crédito a Nájera de ser el iniciador del modernismo. El modernismo no se inició en la poesía, sino en la prosaque se publicó en los diarios mexicanos, escrita por el Duque Job y Martí. Los poetas comienzan con la crónica con gran valor estético; después la poesía y la novela. Ésta última, dice Clark, es un anticipo de la narrativa futura con su empleo de juegos temporales, monólogo interior y final abierto. A Nájera se le considera el primer modernista por las características de su obra; su pensamiento y estilo responden a los presupuestos de la modernidad. La utopía del poeta es múltiple: “la redención de las mujeres, el progreso de México, la humanización de una sociedad materialista y la creación de una literatura propia.”102 Rubén Darío, perteneciente a la segunda generación, es el más representativo, debido a que asimiló todas las características poéticas de sus predecesores y las perfeccionó, ello se ve reflejado en Azul (1888) y Prosas profanas (1896), en el momento de plenitud. Y Enrique González Martínez está inmerso en la última etapa modernista, ya que su composición “Tuércele el cuello al cisne” (1911) expresa el término del movimiento. 102 Clark de Lara, Belem, Tradición y modernidad en Manuel Gutiérrez Nájera, México, UNAM, 1998, p. 66. 166 El autor de Génesis del modernismo dice que los primeros escritores de esta tendencia empiezan a escribir en 1857, año en que aparece María, obra prototípica de Jorge Isaacs. Sin embargo considerando la creación literaria de Nájera, el modernismo se ubica en el año de 1875. Existen varias cronologías propuestas por la crítica; José Emilio Pacheco lo ubica de 1884 a 1921, Juan Ramón Jiménez y Ricardo Gullón de 1890 a 1940. Federico de Onís establece la gestación de 1890-1904 y vigencia de 1905-1919 cuyos autores sobresalientes son: Rubén Darío (1867-1916), Ricardo Jaimes Freyre (1868-1933), José Asunción Silva (1865-1896), Julián del Casal (1863-1893), Leopoldo Lugones (1874-1938), Amado Nervo (1870-1979), José Juan Tablada (1871-1952), Enrique Gómez Carrillo (1873-1927), Enrique Larreta (1873-1961), Rufino Blanco Fombona (1874-1944) y José Enrique Rodó (1871-1917). 4.1.3.2 Las vertientes del modernismo: “el arte por el arte” y el mundonovismo Son varios los autores que consideran dos vertientes modernistas, “el arte por el arte” y el mundonovismo. Noé Jitrik también designa a la primera como “Torremarfilismo.” En la primera vertiente existe un aislamiento social, una evasión de toda unión con la vida; se opone la estética de lo exquisito o el culto del “arte por el arte” a lo común o vulgar, a la realidad inhóspita de la burguesía. Girardot ha dicho que el artista modernista reacciona contra la sociedad, contra sus presiones, sus intereses privados y sus valores antipoéticos; sabe que su pensar y sentir no son 167 afines a su temporalidad. Así lo refleja Baudelaire en dos de sus poemas “El albatros” y “El cisne” de Las flores del mal, en el que contrasta dos situaciones o espacios del artista, por un lado un espacio ideal y sublime, junto a otro hosco. Autoconsciente de la aterradora situación prefiere “la torre de marfil” del espléndido retiro y el culto preciosista de la forma que culmina en un refinamiento artificioso. El poeta se fuga de lo consuetudinario, de la realidad habitual y del lenguaje usual crea su propio universo lingüístico. Ese refinamiento se ve reflejado en la poesía que se manifiesta hacia lo extraño, lo estético y pretende alcanzar la belleza. “Los poetas “buscan la poesía más allá de lo palpable con multiformes combinaciones sonoras, entre la materia expresiva y el pensamiento y los sentimientos comunicantes, para alcanzar la eternidad... cuyos verdaderos elementos están... en el arte”103 El poeta se encuentra en su torre de marfil y sólo pretende hallar la perfecta ejecución de la forma, una estética de orfebres. Prosas profanas (1895)104 de Rubén Darío pertenece a esta vertiente. Para los poetas inmersos en “el arte por el arte” su obra no tiene un “para qué, es decir no es un medio y fin para otros; por consiguiente no vive en un mundo ordinario, sino en uno que ellos mismos han imaginado, y en los que buscan lo infinito, la fantasía y el enriquecimiento de lo sensorial. Hay una transgresión lingüística, semánticamente, hay un gusto por los colores, la luz, las figuras mitológicas, la orfebrería y seres irreales (princesas azules, los gnomos, Venus...). Fonológicamente buscan la belleza en la poesía, como Rubén Darío que 103 Vela, Arqueles, op. cit; p. 36 104 El anárquico idealismo, el cosmopolitismo ideal de Darío, de sus contemporáneos de fin de siglo, el suyo propio le parecían por entonces a Rodó una manera de superar el americanismo rústico y costumbrista de románticos y gauchescos, la vulgaridad del realismo y del naturalismo literarios y la sequedad del positivismo filosófico. Rodó veía en el Darío de Prosas profanas, un artista plenamente civilizado, sin ninguna parte primitiva... y hacer de América otra Europa, de la cultura americana una cultura igual a la europea. 168 concentra la mayor densidad polirritmica en los siguientes versos: “Ríe, ríe, ríe la divina Eulalia” y “la divina Eulalia ríe, ríe, ríe.” cuyo efecto estético lo logra, precisamente, la musicalidad. La musicalidad en el poema “Era un aire suave” sugiere y no dice el significado de la risa de Eulalia que puede tener varias connotaciones: alegría, satisfacción, sarcasmo, ironía, benevolencia... En “el arte por el arte” están presentes lo marmóreo del Parnaso y la fluidez sugestiva de la inspiración simbólica; tal y como se ve en “Era un aire suave”. En contraste está el mundonovismo, vertiente que alude a la situación política, social y existencial del continente. El mundonovismo hace alusión a la conciencia del poeta, hacia la agónica atmósfera que prevalece en Hispanoamérica. A partir del tercer decenio del siglo XIX y de la descolonización comienza la modernidad; una vida compleja para el mundo marginado (el de la periferia). La nueva vida “que nació de este proceso de ruptura... reveló características caóticas pluralísticas y precarias.”105 Rubén Darío observó las desconcertantes situaciones y escribió: “¿qué hay de nuevo?...Tiembla la tierra/ En la Haya incuba la guerra.” Darío es testigo visionario de la alineación social producido por la marginalización de la experiencia poscolonial. Ahora el americanismo contrasta frente al afrancesamiento; reacciona en contra del carácter cosmopolita, esteticista y evasionista del “arte por el arte”. Para la crítica el mundonovismo es el proceso inverso dentro del cual, lo subjetivo alcanza manifestaciones artísticas ante el misterio de la vida y la muerte en el mundo americano. Es una actitud crítica, ideológica y ética frente al mundo 105 Schulman, op. cit; p. 14 169 tangible y espiritual de la sociedad, frente al caos creado por el proceso de la modernización; por ejemplo, la toma del Canal de Panamá. Cantos de vida y esperanza es la obra que mejor representa al mundonovismo; en esta composición Rubén Darío refleja el mundo hispanoamericano y su tradición ancestral. En “Canto de esperanza” plasma el desasosiego, la inestabilidad social del continente a través de la prosopeya. “A Roosevelt” alude al imperio capitalista de los Estados Unidos que contrasta con la concepción de América, la “América del gran Moctezuma, del Inca, la América de Guatemoc”. Otra característica de la vertiente es el indigenismo, como un impulso de extrañamiento. El indigenismo es regresar al pasado, legendario o histórico; “es nostalgia de un estado pretérito, de un ayer abolido, y por eso mismo resplandeciente.”106 De ahí que exalte a los personajes de crónicas de Indias. En el poeta, inmerso en el mundonovismo, surgeuna indagación metafísica y se cuestiona como José Asunción Silva: “¿Qué somos?, ¿A dónde vamos?, ¿Por qué hasta aquí vinimos? . Rubén Darío: “¿Y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos?”. 4.1.3.2. Discurso poético del Modernismo El lenguaje por sí mismo carece de belleza, es meramente conceptual para que cautive es necesario transformarlo en algo sustancialmente estético. El escritor modernista recrea y animiza las palabras para expresar belleza. Designa la correspondencia entre la realidad y su estado anímico. Transfiere sus ideas, 106 Gullón, Ricardo, Modernismo visto por los modernistas, Barcelona, Labor, 1986, p. 71. 170 pensamientos o sentimientos a las palabras, de tal forma que va conformando un lenguaje poético para recrear el mundo circundante. El modernismo crea su propio universo lingüístico, renueva el lenguaje; crea otras formas en las que se incorporan códigos exógenos y aun los clásicos adquieren otro matiz. Algunos textos considerados como manifiestos modernistas, “Prólogo Al Niágara” de José Martí y Los colores del estandarte de Rubén Darío, expresan la renovación de la forma. El poeta nicaragüense habla de una poética de correspondencias: “llevar el arte de la palabra al terreno de las otras artes, de la pintura verbigracia, de la escultura, de la música ... Pintar el color de un sonido, el perfume de un astro, algo como aprisionar el alma de las cosas”107 En las etapas modernistas se presentan varias características de estilo, una plástica, musical y cromática, y otra reflejadora del parnasianismo y simbolismo que se basa en los temas parisienses, vocabularios y adjetivación. El modernismo persigue la originalidad y la aristocracia de la forma. Los primeros poetas retoman el “espíritu de independencia y de novedad que unido al empeño de trabajar el idioma con arte, habría de culminar en un, movimiento coherente... para romper con la retórica tradicional.”108 Entre los principales rasgos de estilo sobresalen, el cosmopolitismo; surge entre los poetas la necesidad de abrirse al mundo, conocer otros ámbitos y otras culturas. El hastío, la crisis espiritual llevan a muchos poetas a viajar. Dentro de ese anhelo por conocer y manifestar sus propios sentimientos, se considera el cosmopolitismo como una necesidad vital y no como algo superfluo en su 107 Litvak, op.cit; p. 48 108 Henríquez, op. cit; p. 48. 171 existencia. Hay un gran gusto por las grandes urbes y lo universal. Las referencias y mitos extranjeros más frecuentes, Francia, especialmente, París. París cuna del arte, del refinado mundo que sirve de estímulo en su vida y obra. Nájera y Rubén Darío son los parisófilos “que escriben como en París, y París les sirve de tema, invención y pretexto;109 surge con ellos el afrancesamiento en las letras hispánicas. También hay interés por la cultura anglosajona, italiana y japonesa.110 En cuanto a la versificación, Jitrik considera que el acento es primordial en la poesía, pues es el fundamento del ritmo “que desborda la sílaba, la palabra y aun el verso... es el lazo de unión ... una totalidad.”111 El acento va articulando palabras e imágenes sugerentes. Por la influencia del Parnasianismo domina el ideal del verso armonioso y pulido. Algunos escritores retoman la métrica tradicional, otros cultivan el verso libre. Los metros más recurrentes: el alejandrino, el dodecasílabo, el eneasílabo, el octosílabo y el endecasílabo. Lo característico, como ya se hizo referencia, es la distribución de los acentos rítmicos (dactílicos, trocaicos, mixtos), el uso de vocales, la rima y la simetría. Entre las innovaciones modernistas están lo irregular y lo polirrítmico del verso, principalmente, en el alejandrino, eneasílabo y dodecasílabo. Cabe mencionar, que en la irregularidad lírica existe la musicalidad, 109 Gullón, op.cit; p. 17. 110 En 1881 escribió José Martí un ensayo sobre Oscar Wilde. Además se pueden rastrear sin dificultad las huellas de Lord Byron ensalzado en una oda juvenil de Salvador Diáz Mirón. Edgar Allan Poe influyó sobre todo en José Asunción Silva. Walt Whitman admirado por Martí y Darío. La literatura italiana llegó mediante el decadentismo de Dannunzio que influyó en los cultivadores de la novela erótica de principios de siglo: Ángel Estrada, José María Vargas y Abraham Valdelamar. La fascinación que el mundo oriental ejerció sobre los modernistas, aunque también en este caso la sugestión procedía de Francia. Louis y Gautier aprendieron el chino para poder escribir en esa lengua. Rubén Darío cultivó el orientalismo en “La muerte de la emperatriz de China.” El japonesismo por su parte, aparece en las obras de Julián de Casal y Tablada. 111 Jitrik, Noe, Las contradicciones del Modernismo, México, Fontamara, 1978. p.20. 172 “la simetría auditiva en la sucesión de lo sonidos... y corresponde a una simetría de los sentimientos, que seleccionan los sonidos, colocándolos a una altura diferente, según las tonalidades de la armonía interna.”112 Otro rasgo del discurso poético es la relación entre la poesía y la música. Baudelaire en su ensayo sobre “Wagner” habla de la posibilidad de una mezcla sinéstesica; del poder de la música para provocar a través del estímulo de un solo sentido, un plano multisensorial de imágenes. La música puede sugerir más de una imagen; las palabras pueden asumir la misma función que las notas, provocar emociones. Por otro lado, el autor de Romanzas sin palabras (1874) “al elegir las palabras, su principal preocupación será el sonido de la frase más que el sentido que comporta.”113En su poesía combina las palabras, de tal forma que produce un efecto musical; “la poesía se convierte en música porque se dirige al oído y no por su función inherente o por su efecto sobre las asociaciones mentales.”114 Y Mallarmé intenta simular en la poesía la misma estructura o forma de la música: “tema y variaciones, orquestación sinfónica de la frase, pausas -espacios en blanco- entre imágenes igual que entre notas, con la imagen verbal sustituyendo la frase musical”.115 La musicalidad manifiesta el estado contemplativo del poeta, asimismo, se auxilia de la aliteración, cuyos signos fonéticos tienen un significado. De las tres teorías 112 Vela, Arqueles, op cit; p. 23. 113 Balakian, Anna, op. cit; p. 9. 114 Ibidem. 115 Ibid; p.85 173 estéticas sobre la música, la que mayor influencia tiene en los poetas hispanoamericanos es la de Verlaine. Dentro del modernismo, la conceptualización poética se ve influida por la correspondencia de las artes, que se efectúa a través de las percepciones de los sentidos en donde se combina lo real con lo ficticio. Baudelaire considera “una dualidad que consiste en la proyección de la visión interior sobre el mundo de fuera, situando la correspondencia entre la visión interior y la realidad exterior, o en la interacción entre lo subjetivo y lo objetivo.”116 Se retoma la poesía como si fuera una escala y al igual que la música, las palabras pueden despertar los sentidos y conformar una cadena multisensorial de imágenes. En sí, la poesía evoca o provoca emociones. Para lograr esa correspondencia es necesaria la sinestesia que según Cohen “consiste en asociar sensaciones que pertenecen a diferentes registros sensoriales... que se logra al describir una experiencia.”117 La sinestesia mezcla percepciones vinculadas con las experiencias de la realidad. Existe una conexión de la mente con los sentidos. Así la literatura recrea fantasías auditivas, visuales, cromáticas que conforman impresiones en el lector. Para los poetas modernistas, el vehículo para mantener el enigma de su poesía es el símboloque consiste “en evocar un objeto para poner de manifiesto un estado de ánimo mediante una serie de desciframientos.”118 El símbolo significa lo opuesto a lo que se representa y se designa; “lo sugerido es órfico, es decir oracular, porque como el oráculo puede contener múltiples significados.”119 116 Ibid; p. 51. 117 Beristáin, Helena, Diccionario de Retórica y poética, México, Porrúa, 1995, p.466. 118 Balakian, op. cit; p. 106. 119 Ibidem. 174 Whitehead dice que el símbolo es falible o engañoso, en el sentido que connota acciones, sentimientos, emociones o creencias. Por consiguiente el poeta debe sugerir, en lugar de nombrar. Balakian propone tres tipos de símbolos: los naturales que son los más usuales; los míticos en los que hay una inmanencia y relación entre lo divino y lo terrenal y los que fusionan lo abstracto y lo concreto. Los poetas crean toda una poética de símbolos; algunos prefieren los que provienen del reino de la naturaleza; otros del orden idealista; éstos últimos se encuentran contrastados con símbolos de sentido realista o materialista. 4.1.4 El artista, según el modernismo La posición del artista en el ámbito social ha adquirido diversas peculiaridades. Ha sido vanagloriado, exaltado, rechazado, marginado e ignorado. Sus funciones han sido múltiples; portavoz de una realidad histórica (bardo, aedo, juglar). Amante del Neoplatonismo y del amor cortés (trovador). Arquetipo de rebeldía (romántico). Intérprete naturalista del mundo circundante (realista). El espíritu del artista modernista desconoce y está en contra de su referente inmediato que le produce inconformidad o hastío vital. Ante ese panorama, es eminentemente intenso y se manifiesta de diversas formas120; como el poeta marginado; como el dandy que la 120 En el “Rey burgués” de Azul; al rey le llevaron una especie de hombre ante su trono. “¿Qué es eso? – preguntó- señor, es un poeta.” El poeta tenía hambre, y el rey le prometió que comería si hablaba. El poeta le dijo: “yo canto el verbo del porvenir”, y se lo explicó. Y el rey, aconsejado por un filósofo, lo empleó como organillero. Y así murió inadvertido, víctima de la fría intemperie mientras “en el palacio había festín, el pobre diablo de poeta, como gorrión que mata el hielo con una sonrisa amarga en los labios y todavía con mano en el manubrio.” 175 sociedad burguesa desecha; como el cisne en exilio que añora su mundo ideal y como el albatros que está inmerso en una lacerante miseria. 4.1.4.1 La imagen del dandy Los críticos hablan de personajes arquetipos que asumen valores del ser humano; el dandy no sólo es un protagonista que aparece inmerso en las novelas, es un artista o esteta con toda una actitud vital. El artista crea una forma de vida, una ideología, una cosmovisión, una poética. A partir de ello, surge el Dandismo, movimiento cultural estético que surge en Inglaterra y se extiende a otros países europeos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El dandismo reacciona ante el mal del siglo; huye de ello, de esa realidad inhóspita y común y se refugia en un mundo creado por la imaginación estética confortable. Dice Baudelaire, el dandy pretende hacer de su vida una obra de arte. Él planea conscientemente su existir. Vive un sinfín de situaciones y actitudes vitales; consumo de opio, homosexualidad, abulia, frivolidad, eclecticismo, erotismo y recrea paraísos artificiales. El dandy promueve la belleza física, cuida esmeradamente su persona, su manera de vestir, sus gestos, su comportamiento que a veces son originales y sorprendentes. Lo físico se proclama “contra natura y la gama de sensualidad... va de la excentricidad sacrílega del amor, al gozo de los En un soneto Mallarmé alude a la figura del cisne que ha quedado preso en la nieve, metafóricamente representa al artista que recuerda otros tiempos donde no resplandece el hastío. 176 paraísos, a la alabanza de la belleza lograda por el cuerpo artificio de los cosméticos.”121 La tipología del dandy no es común sino rara y extravagante; por su apariencia y actitudes es considerado como un narcisista que está en contra de las costumbres de la sociedad. Aspira a lo bello, a lo sublime, a la elegancia y a la evasión de tal forma que prevalece un espíritu decadente. Como actitud, el dandy cumple una misión social e individual. Socialmente, es la imagen que se rebela contra la grotesca exaltación de lo burgués, contra la aristocracia advenediza, contra todo lo que supone el gobierno regido por el utilitarismo. Desde el punto de vista individual, “el cuidado y excéntrico atuendo del dandi es máscara y coraza, oculta la intimidad y la protege del peligro que supone la mirada de otro.122 El dandy inglés es el intelectual burgués “elegante” y “refinado” que asciende socialmente; mientras que el francés, a veces, desciende a otro nivel. “Uno y otro representan la encarnación de la protesta contra la rutina y trivialidad de la vida burguesa acomodada a unas leyes establecidas que regulan unas existencias grises y mediocres.”123 El dandy sabe afrontar cualquier situación sin que nada le sorprenda y siempre dispone de recursos para no caer en lo vulgar y conservar la sonrisa fría. El esteta, según Baudelaire, es la última revelación del heroísmo en una época de decadencia, “una puesta de sol, el último rayo del orgullo humano.”124 121 Olea Franco, Rafael, Literatura Mexicana del otro fin de Siglo, COLMEX, México, 2001, p. 86. 122 López Castellón, Enrique, “Baudelaire o la dolorosa complejidad de la moral” en Charles Baudelaire. Obras selectas. Edimat, Madrid, 2000, p. 18. 123 Ibid; p. 19. 124 Ibidem. 177 El sentimiento personal del esteta hacia los otros, es el pathos de la distancia; pretende provocar en sí un sentimiento íntimo de superioridad en virtud de las leyes de interacción. Por ello, “el dandy debe aspirar a ser sublime sin interrupción: debe vivir y morir ante el espejo;”125 también debe fortalecer la voluntad y disciplina del alma. Debe ahogar la expresión confidencial, ocultar su dolor, rehuir el trato íntimo y mostrar esa impasibilidad. Debe revestir su soledad o retomar varias actitudes según su entorno. ¿Qué significado tiene su creación poética?. Su creación significa orden, idealismo estético y serenidad en su vida. El esteta lucha contra su abulia, su melancolía y se refugia en ésta; pasa largas horas puliendo los versos de un poema o corrigiendo el estilo y sólo siente que su existencia es significativa cuando conjunta espontaneidad creadora, inspiración, exactitud y pulcritud de la obra; por ejemplo, Baudelaire se tardó 16 años en escribir Las flores del mal. Y desde luego, está presente la teoría del “arte por el arte” puesto que su obra no muestra utilidad para la colectividad burguesa, por tanto no disfrutarán del apoyo de la misma. En sí el artista rechaza la sociedad burguesa “que lo margina y al mismo tiempo reflexiona sobre su situación en esa sociedad que por paradójico que parezca, se depara no solamente la libertad artística sino también la posibilidad de nuevas y complejas experiencias.”126 Históricamente existieron dandys como el Conde Robert de Montesquieu, aristócrata que descendía de una antigua familia. Hombre de gustos exquisitos y extravagantes, cuyas anécdotas sirvieron para trazar la figura del caballero. 125 Ibid; p. 20. 126 Gutiérrez Girardot, op. cit; p.32. 178 La vida y figura del Conde sirven de modelo a Huysmans y Proust para la creación de sus obras. Otro personaje fueEl Rey de Baviera, de personalidad extraña y alucinada, a quien Verlaine considera como el único monarca auténtico de la centuria. En el mundo de las letras, por ejemplo, Oscar Wilde quien propicia una atmósfera de escándalo. En su obra El retrato de Dorian Gray Wilde ensalza el hedonismo como lo esencial en la vida y el culto apasionado a la belleza. El hedonismo y la belleza están representados a través de sus principales personajes. Basil Hallward, el pintor enamorado del arte, Lord Henry Wotton que recrea su propia vida, cínico, en una sociedad elegante y Dorian Gray, el dandy de espléndida belleza, quien representa al autor mismo. 4.1.4.2 Rojo, poeta en exilio interior Enrique González Rojo asume dos formas del artista modernista y actitudes enlazadas con el Dandismo. Dentro de las formas, la del poeta en exilio que añora un mundo ideal y la concepción americanista propuesta por José Martí, vista anteriormente.127 En la narrativa, los escritores recrean su mundo a través de la caracterización de personajes inmersos en un mundo, a veces, diletante, erótico o lleno de maldad. En poesía el sujeto lírico logra alcanzar ese mundo ideal por medio de dos formas; refugiarse en su interior o a través del reemplazamiento de la realidad misma por la visión de otra realidad, la artificialidad. O como define Whitehead para el poeta modernista también es posible el método de inventar. 127 Vid. supra, La caracterización del poeta según Martí p. 146. 179 El poeta mexicano transgrede esa realidad cuando se refugia en su yo, donde se entrelazan emociones, sensaciones, subterfugios y el recuerdo; es el exilio interior. Exilio entendido como el reino de la alucinación, el espacio privado que representa el universo. Rojo se exilia de su época y vaga con toda libertad en otro lleno de armonía. En su poesía se presenta la búsqueda de una utopía o ideal, la búsqueda de plenitud o de mundos lejanos o pasados. El autor de Utopía y la sociedad ideal afirma que la mayoría de los hombres anhelan un mundo mejor. Un mundo en el que se advierta la mejoría de una vida apacible; esta soñada mejoría puede verse como una indulgencia pasiva o sueño escapista destinado a ofrecer un refugio mental ante una realidad desagradable. “Tengo más recuerdos que si tuviera mil años” se lamenta el poeta de Las flores del mal. El recordar también es un exilio interior; el recuerdo es “ un paisaje interior hecho del disfrute y del sufrimiento de la vida cotidiana, de la melancolía inherente a la condición humana.”128 Surge, entonces, la aspiración de Rojo por encontrar lo relativamente perfecto,”un anhelo de alcanzar o recobrar un más allá, un centro perdido y de ese modo llenar una carencia o una ausencia apremiante:”129 “Aquel afán por regiones ignotas abrió sus alas púgiles y se alejó del puerto, entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto” (v.v 5-8 “Epílogo”) 128 Benoit, Claude, “Recuerdos” en Humores negros, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, p. 149. 129 Schulman, op. cit; p. 84. 180 Retóricamente la imagen hace referencia al sujeto lírico; cada uno de los elementos (puerto, gaviotas, nave, desierto) van conformando la atmósfera de evasión. Casi siempre en todas las culturas, las aves tienen un significado positivo. Las gaviotas representan la evasión del alma; la búsqueda del espacio privado del poeta. En el lenguaje del modernismo el color azul es el más profundo e inmaterial de todos; en el azul se pierde la mirada humana sin encontrar obstáculo, dentro del poema de González Rojo puede simbolizar la ilusión o la evasión como en la siguiente estrofa: Con el ferviente amor del que sustenta Pájaro azul en la prisión dorada, Se llegaba hasta mí como una lenta Visión que maravilla, como un hada De veste fina que la luna argenta. (VV 17-21 La nave perdida) En su autoexilio130 Rojo pretende encontrar lo perfecto, denominado por Martí, el discurso del deseo. Consciente de vivir en un mundo imperfecto recurre a una noche de misterio que contrasta con otra iluminada por la luz de la luna, espacios naturales llenos de contraste, pero finalmente se exilia: “Y hay una blanca y cegadura luna que nada entre las ondas de improviso. Surge la línea de horizontes nuevos, Yace el rojo crepúsculo de antaño Entre las fauces del dragón marino; 130 Vid. supra, La interiorización de Rojo en pp. 118-128. 181 Y el verde mar de la leyenda copia, En azogada plenitud nocturna, La lividez del astro como perla” (v.v. 25-32 Estudio en cristal) “No más color. Lo negro va en la noche” ( v. 35 Estudio en cristal) “La bella y sola y plácida blancura” ( v. 42 Estudio en cristal) Tres momentos de contraste que reflejan inquietud, agitación y tranquilidad por medio del anochecer y amanecer. Por otro lado, se infieren varios recuerdos, característica de la poesía finisecular, que denotan la negación del contexto. En los siguientes versos; la palabra clave es tierra que evidencia un tiempo y distancia pretéritos; hay un arraigo a un espacio y a una realidad apacibles. “Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro” (v.v 3- 4 “Epílogo”) 182 4.1.4.3 Otras actitudes de González Rojo enlazadas con el espíritu decadente Del “Grupo sin grupo” quien asume la tipología del dandismo es Salvador Novo; poeta excéntrico que se caracteriza por el uso de maquillaje, pelucas y guantes extravagantes. Aunque la vestimenta de Rojo es conservadora, vitalmente sí asume actitudes de este movimiento cultural. Enrique González Rojo amigo de Villaurrutia y Jaime Torres Bodet, tildado siempre como el hijo de González Martínez tiene un espíritu decadente que se refleja en su vida y poesía. Su vinculación con ese estilo artístico fue a través de las persistentes lecturas de obras europeas (simbolistas, decadentistas) y obras de célebres modernistas mexicanos e hispanoamericanos (Lugones, Tablada, Casal, Rebolledo, Urbina...). Además de las constantes charlas con algunos escritores. Su actitud decadente abarcó la polaridad: vida-muerte, angustia-esperanza, espleen- ideal, plenitud- finitud, presencia- ausencia, luz- obscuridad: “emprende el viaje hacia el abismo oscuro, bajo la losa de los cielos claros” (v.v. 60-61 “Estudio en cristal” “... también brilla la luna, pero como una angustia disfrazada, o como una esperanza inoportuna” (v v. 37-39 “Nave perdida”) 183 “el sueño, el despertar, el sueño solo y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo”. (v.v. 16-17 “Estudio en cristal”) “ se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría.” (v.v. 96-97 “Estudio en cristal”) “Surge la línea de horizontes nuevos, Yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino” (v.v 27-29 “Estudio en cristal”) Ha dicho Schulman que “los artistas del modernismo experimentan una agonía espiritual una duda... sentimientos que generaron una variedad de estrategias experimentales cuya finalidad fue la reconstrucción de su universo individual.”131 Individualmente, Rojo se manifestó impasible ante las situaciones adversas que se le presentan; el desmerecimiento de su obra, la constante confrontación o comparación de su poesía con la de su padre, su enfermedad degenerativa, su hipotética homosexualidad y, a veces, la falta de recursos económicos. Su actitud frente a estas circunstancias y a la sociedad no es ofensiva, sarcástica o irónica; su contradiscurso o actitud de artista se afirma mediante la negación de su contexto, manifestado de varias formas y haciendo a un ladola propuesta poética de la Generación de los contemporáneos. Rojo se aísla de una cultura que no 131 Ibid; p. 11. 184 reconoce el para qué de su poesía (idealismo estético y serenidad en su vida) es más la confrontan o comparan con otra. Al no comprenderla trata de recrearse con proyectos y creación de revistas, con la cruzada de Vasconcelos o decide viajar. Agota varias actividades que no le son muy significativas (esplín), y en consecuencia, manifiesta evasión, soledad y un estado sombrío. Rojo presenta estados sombríos que se confunden con la tristeza y la melancolía; huye de la sociedad, busca la soledad y se aficiona a las tinieblas y a las sombras. Expresa sensaciones, pasiones tumultuosas y funestas. “¿Será acaso la muerte? Y pensé en mi locura ¡La vi... Miré sus ojos... Y respiré su aliento!” Versos sombríos, con matices de fin de siglo; en los que el sujeto lírico intuye a la muerte. Al imaginar su presencia se siente azorado, sobresaltado, presuroso, es más cree perder la estabilidad emocional: “pensé en mi locura”. También hay tumulto al presentir la llegada del espectro: “Lo vi que se alejaba... mis gritos en el viento perdéronse lo mismo que su extraña figura.” (v.v. 21-22 “Viajero desconocido”) Estilísticamente, la construcción de la imagen auditiva simula la emisión de voz que denota confusión y miedo a la vez. Rojo en algunos momentos, recrea la realidad de manera trágica; al aprehenderla se aleja de la contemplación, de la 185 exaltación del ánimo como en “La nave perdida” que describe el hundimiento de la misma. 4.1.5 El paisaje modernista Anteriormente, el paisaje dentro de las letras mexicanas había sido tradicional y costumbrista; pero con la presencia de la poética modernista, la naturaleza reveló los sentimientos, la comunicación de sujeto lírico con ésta. A diferencia de los románticos que exaltan los campos, los bosques, las ruinas, los modernistas buscan menos la naturaleza, por no decir que la rechazan; ellos se circunscriben más a los espacios interiores. Dice Baudelaire “lo que puede verse bajo el sol es siempre menos interesante que lo que ocurre detrás de un cristal. En ese agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida, sufre la vida.”132El poeta francés escribió en una carta dirigida a Desnoyers (1885) que el bosque de Fontaineblau, por ejemplo, no le causaba ninguna sensación, que prefería “una caja de música a un pájaro y que el estado perfecto de los frutos de un jardín sólo comienza en la compostera.”133 En los modernistas, la huida de la realidad se revela como necesaria desde el momento en que ésta se decreta insuficiente. Es preciso sustituirla por otra realidad de la vida; la naturaleza debe ser reformada por la realidad del arte; esta concepción se refleja en la poesía. 132 López Castellón, op. cit; p. 20. 133 Ibid; p. 21 186 La naturaleza deja de ser atractiva e idealizada como en el Romanticismo; ahora el referente inmediato de la misma está a favor del culto a la artificiosidad. En el Modernismo la naturaleza está hecha por el arte del hombre. La esencia de la naturaleza es reemplazada por otra y conforma un paraíso artificial. En el paraíso artificial, el poeta recrea todo lo existente que no le satisface y es trivial, intenta suplirlo; dice Baudelaire, por los monstruos de la fantasía y la artificiosidad. En la recreación de la naturaleza, el estado anímico del poeta se acrecienta al redimir, metafóricamente lo que expresa. 4.1.5.1 El paisaje de “Estudio en cristal” La naturaleza es un tema de la expresión poética; dicen los simbolistas, su extensión es variable y versátil. Así el poeta deja a un lado la secuencia tradicional para recrearla con otra estructura, otra secuencia y forma. El paisaje plasmado en “Estudio en cristal” se acerca más a una reflexión, a una introspección de González Rojo que a un reflejo de la naturaleza existente; el paisaje no pertenece a una realidad vivida, tampoco a una realidad contemplada, pero sí a una imaginada. Dentro de la composición, la descripción del paisaje se presenta a través de una sucesión de imágenes visuales y auditivas; visiones melancólicas y otras de contraste. El sujeto lírico comienza a imaginar un escenario de un lago en reposo, en el que se ven reflejadas las ramas: “Agua profunda, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda. 187 Más allá de tu sueño, la memoria en una tersa aparición de lago, En una clara desnudez de cielo, En reposo y sin mácula de nube. Sobre tu lecho, diálogo de frondas Con sílabas maduras en la tarde; La joven rama verde que se enjuga Los dedos de esmeralda entre tus linfas, Traza arrugas de círculos fugaces Que liman la quietud de la ribera (v.v 1-12 “Estudio en cristal”). Estilísticamente, la vocal /a/ significa lo perfecto y lo amplio, acepciones que ayudan a caracterizar la ambientación, también es peculiar la construcción de la sinestesia que asocia sensaciones de la vista, el oído y el tacto. El uso de los verbos en presente: enjuga, traza, liman connotan esa sensación de movimiento. Sueño es la palabra clave en los siguientes versos que reflejan la expresión del poeta. En la imagen cinestética, ahora la vocal que predomina es la /e/, cuyo significado es serenidad y conciencia del ser: “A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido, el sueño, el despertar, el sueño solo, y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo”. (v.v. 13-17 “Estudio en cristal”) 188 Han dicho los críticos que los paraísos son limitados porque implican un retorno a la realidad. Lo distintivo de “Estudio en cristal” es la evasión y regresión constante. Hay regresión cuando el poeta mexicano toma conciencia del fluir temporal: “Nace un tiempo sin alas, tiempo inútil encadenado a la falaz orilla y atadas las gacelas de las horas.” (v.v. 18-20 “Estudio en cristal”) Después vuelve a evadirse al recrear otros escenarios de contraste, de lo diurno al anochecer, del estanque al mar, del sosiego al misterio; se presentan las variaciones a las que aluden los simbolistas. Dentro del paisaje se hallan el crepúsculo o la noche, el mar, los astros tan característicos de la literatura finisecular: “ La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta, que hiere reflexiva a quien la manda; el lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso. Surge la línea de horizontes nuevos, Yace el rojo crepúsculo de antaño Entre las fauces del dragón marino; Y el verde mar de la leyenda copia, 189 En azogada plenitud nocturna, La lividez del astro como perla.” ( v.v. 21-32 “Estudio en cristal”) Lo nocturno no es una proyección de sentimientos del sujeto lírico, sino que es un estímulo sensorial. Enrique González Rojo hace uso de la retórica para presentarla de diversas formas. La sucesión de metáforas: “ la par presencia de los ojos”, “vivos cristales”, “lumínico vaso”, “blanca y cegadora luna”, “ondas de improviso”, “la lividez del astro como perla” denotan una noche iluminada, en aparente tranquilidad porque la reminiscencia del dragón rompe con ésta y propicia una atmósfera tenebrosa: “yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino” (v.v 28-29 “Estudio en cristal”) “No más color. Lo negro va en la noche, y apacienta sus tímidos rebaños de sombras por las sombras de la ruta y hacia prados límites del miedo.” (v.v. 36-39“Estudio en cristal”) Aunado está el viento, la tormenta, el tornado o la tempestad (son de las borrascas, último gemido de los vientos, ciegos torbellinos ) que también rompe el estado armónico del paisaje y el mar que representa o revela evasión: “el abismo oscuro” 190 Dentro del paisaje de “Estudio en cristal” se perciben varios elementos. Rojo con su imaginación abarca todo al mismo tiempo: colores, movimientos, contrarios, la nada y, a veces olores. Como ya se mencionó anteriormente, el paisaje abarca escenarios cinestéticos o quinésico; todo esto es logrado por imágenes cuyos sustantivos expresan el color blanco: lago, espejo, cristales, perla, astro, mañana, nardo, nieve, agua, metafóricamente, también denotan brillantez. Los movimientos se logran por el uso de los tiempos verbales, y así las ramas, el agua, los astros e inclusive los elementos abstractos: el tiempo y el sueño simulan desplazarse; y el olor se manifiesta por la presencia del sustantivo nardo; según la crítica el olor adormece la conciencia del paso del tiempo. 4.1.6 Los símbolos más recurrentes: la nave y el mar José martí dice “la poesía es lo vago; es más bello, lo que de ella se aspira que lo que ella es en sí”. Expresión que define el espíritu simbolista, la apertura del alma hacia lo vago, misterioso e inmensurable. Los simbolistas consideran la necesidad de hacer un nuevo uso del lenguaje para expresar las relaciones entre lo abstracto y lo concreto. El símbolo significa lo opuesto a lo que se representa y se designa; por consiguiente el poeta se considera un vidente o un visionario de la naturaleza y el mundo; y su poesía refleja lo desconocido. En “La nave perdida” hay una confrontación de la mortalidad humana con la fuerza de supervivencia y la muerte; expresado a través del símbolo de la nave que representa al poeta. 191 La nave es un símbolo abstracto y concreto; es decir expresa emociones íntimas y tiene matices con un efecto visual. La nave, simbólicamente representa el viaje, es el medio o puerta para pasar a otro mundo (al descenso, a lo subterráneo, a la felicidad). Sugerentemente en el poema se presenta a flote en un mar apacible y armónico, estilísticamente, las pausas métricas (heterostiquios) expresan artificiosamente, sorpresa del sujeto lírico al contemplar el lugar. Después la navegación es incierta, la nave se adentra a un mar violento, fonológicamente, el uso de vocales (a/ y /o/ que simbolizan lo extraño y lo trágico; y la adjetivación (raudas, negras, solas, lóbrego) hacen notorio ese cambio. Las olas rápidas y violentas del mar hacen naufragar a la nave y perderse: “ ... el mar. Sus raudas olas Se estrellan con furor en la negrura De la noche en que el alma se halla a solas” (v.v 22-24 “ La nave perdida”). Restos de un huracán, el esqueleto De una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo, y en un reto último ruge el agua que la azota Y la nave resiste, sin que nada impide se hunda, al fin informe y rota. (vv. 26-31 “La nave perdida”) 192 Los hechos naturales recreados, estilísticamente, con la sucesión de sinestesias en las que prevalecen lo visual y lo auditivo (las olas se estrellan, el agua ruge, los restos de un huracán) propician el desgaste progresivo (decadentismo) de la nave. En el poema “Nave perdida” existe la asimilación de la diversas formas de morir, de decaer o terminar (entrecruzamiento); temas de la poesía finisecular. El declive de la nave tiene afinidad, con el fin de los cisnes de los poetas franceses. Mallarmé en el “Soneto II” plasma la muerte del cisne por la escarcha glaciar. Baudelaire lo plasma exiliado y atrapado en un lugar inhóspito. Un cisne queda atrapado por la nieve; el otro por lo acuoso y la nave es atrapada por el huracán y finalmente hundida. Literalmente los tres permanecen atados por un recurso de la naturaleza (nieve, lodo, mar), es un fin inevitable. Simbólicamente, puede significar la añoranza por una vida mejor, los cisnes los lagos; el poeta, representado por la nave, una vida pretérita. La sensación de vacío del poeta, lo lleva a la imposibilidad de creer, pensar, vivir en el mundo; simbólicamente se ha convertido en un barco sin dirección: “... las rotas jarcias sin vida, las informes velas el mástil loco y el timón sin rumbo” (v.v Estudio en cristal) En “La nave perdida” se manifiesta el fracaso o el declive, tema del decadentismo. Hay una inestabilidad en el espíritu del poeta, de su propio ser y de todo lo que le rodea. El declive es expresado en las siguientes estrofas: 193 La reflexión y tranquilidad del poeta: “Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila (VV. 1-3 “Nave perdida”) La imaginación y el ensueño del poeta: “Y el alma se elevaba sin premura, de inútiles lamentos libertada; sola y tranquila a la celeste altura” (vv. 13-15 “Nave perdida”) El estado de angustia: “Mas hoy contemplo el mar. Sus raudas olas se estrellan con furor en la negrura de la noche en que el alma se halla a solas. Ni fe, ni amor, ni faro en la pavura Del instante sin voz, como un secreto Que lóbrego hace tiempo que perdura”: (v.v 22-27”Nave perdida”) El enigma de su existir: “Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota 194 de un afán va diciendo y en un reto último ruge el agua que la azota. Y la nave resiste, sin que nada impida se hunda al fin, informe y rota.” (vv. 28-33”Nave perdida”) Y la resignación del poeta: “el alma que recuerda otra jornada llora sus ilusiones una a una en la desierta playa abandonada, como enantes también brilla la luna, pero como una angustia disfrazada o como una esperanza inoportuna” (vv. 34-39”Nave perdida”) Hay una exploración de la vida interior por parte del poeta; él quiere distanciarse de la realidad, pero aun evadiéndose no logra la estabilidad y se siente azorado, turbado, finalmente resignado. Todo ello representado, simbólicamente, con la nave. Herrera Reissig asevera que todos los escritores tienen un símbolo poético, el genio se emblematiza en una forma. En la poesía de Rojo es la recurrencia del mar, que aparece distintamente en las composiciones. 195 En “Viajero desconocido” hay un mar aparentemente apacible y misterioso: “las ondas que llegan con sigilo” “sobre la fácil ruta del piélago tranquilo” “la lívida espuma”. En “Epílogo” su recreación es más poética: “azul desierto” “mar de ensueño” “desnuda inmensidad”. Para González Rojo, mirar hacia esas profundidades abismales del mar es una experiencia gratificante en “Estudio en cristal”: “el abismo oscuro” La huella particular de estos versos es la adjetivación: tranquilo, lívida, azul, desnuda, oscuro que le dan al mar diferentes variaciones o valores; se presentan ascensos y descensos del mismo. ¿Por qué la presencia del mar en la poesía de rojo? Porque representa un camino para evadirse; en el mar puede encontrar o captar la armonía o la muerte. Dentro de la poesía de Rojo el mar simboliza lo tenebroso, la vida y la muerte. 196 4.1.7 El color en la poesía modernista El color por sí mismo es un material que encierra infinitas posibilidades y no tiene limites en la imaginación; permite reflejar sensaciones, creatividad, símbolos y, a veces sugiere sonidos. El color “es el contacto sensual con las sinuosidades del contorno, profundidad y transparencia de la materia... el color es el elemento luminoso... la sutilidad de los estadosinternos sombríos y claros que estructura la convivencia con la naturaleza.”134 Para la estilística el color está lleno de secretos, de significados no absolutos y subconscientes. Roland Barthes diría: el color sacude todo cuadro inmóvil del lenguaje. Todo objeto creado por la naturaleza o por el artista es un ente con vida propia cuyo efecto es el color. Arthur Rimbaud confirma la importancia del color dentro de su poesía: “será una lengua del alma para el alma, al resumir todo, perfumes, sonidos, colores... el pensamiento agarrando a pensamiento y atrayéndolo.”135 El poeta francés auxiliándose de su imaginación y sensibilidad, pretende encontrar una extraña correspondencia entre el sonido y el color, le asigna un color a algo que no lo tiene como sucede en el famoso soneto de las “Vocales” (1872).136Esta 134 Vela, op. cit; p. 22. 135 BarBáchano Gracia, Carlos, “Introducción” en Poesía 1869-1871, Alianza Editorial, Madrid, 2003, p, 19. 136 A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales/ algún día hablaré de vuestros nacimientos latentes./ A, negro corsé peludo de las moscas deslumbrantes/ que zumban en torno a pestilencias crueles,/ golfos de sombra; E, candores de vapores y de tiendas,/ lanzas de altivos glaciares, reyes blancos, escalofríos de umbelas,/ I, púrpuras, sangre escupida, reír de hermosos labios/ en la cólera o en las borracheras penitentes;/ U, ciclos, vibraciones divinas de mares verdosos,/ paz de pastos sembrados de animales, paz de los surcos/ que la alquimia imprime e las vastas frentes estudiosas;/ O, supremo Clarín lleno de estridencias extrañas,/ silencios atravesados por Mundos y por ángeles:/ -¡O, la omega, rayo violeta de sus ojos!/ 197 analogía y equivalencia delas sensaciones es lo que constituye la poesía modernista. 4.1.7.1 El significado del color negro, según González Rojo Desde la antigüedad hasta nuestros días los colores son un referente inagotable de metáforas y descripciones de tal forma que los poetas sienten predilección por algunos. Dentro de las obras literarias hay colores recurrentes, cuya frecuencia es significativa. Baudelaire en El arte romántico escribe “para adivinar el alma de un poeta o al menos su principal preocupación, busquemos en sus obras cuál es la palabra o cuáles son las palabras que se presentan en ellas con más frecuencia. La palabra traducirá la obsesión.”137 En la poesía de Martí es frecuente el color amarillo que representa lo fatal y la muerte. En la poesía de Darío, el azul, “ color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental”.138 Teófilo Gautier, dentro del Parnasianismo, también prefiere el azul, el color del cielo y del agua para denotar aspectos simbólicos o emotivos. Enrique González Rojo alude con recurrencia al negro. El color negro es el más matizado en la poesía del autor; representa su interiorización, su visión mutable; sus sensaciones, sus emociones más hondas, experimentadas intensas y extensas. En “Viajero desconocido” el color adquiere matices del decadentismo (abismo, tinieblas, muerte). En la composición, inicialmente se va conformando 137 Ullman, Stephen, Semántica, Traducción a la ciencia del significado, Madrid, Aguilar, 1976, p.138. 138 Kandinsky, De lo espiritual en el arte, Barcelona, Ediciones Labor, 1982, p. 82. 198 una ambientación nocturna, temática de los primeros modernistas, por la influencia romántica: “El cielo es sin estrellas. Un manto de negrura cobija nuestras almas y apaga nuestros ojos. sólo se ven a veces grandes faroles rojos que alumbran a distancia la derrota futura. (v.v 1-4 “Viajero desconocido”) La metáfora sensibilizadora da indicios de movilidad; morfosintácticamente los verbos coadyuvan a simular el movimiento. En la sinestesia hay percepciones visuales y cinestéticas, además va revelando una idea del ser humano: confusión. Es evidente que el poeta mexicano hace énfasis al sentido de la vista, ya que propicia una sensación o percepción; de tal forma que la noche se hace latente. Aunado está el uso del sufijo ura que significa acción, presenta la noche no de manera descriptiva, sino sugerente; evoca varios significados: incertidumbre, pesar, miedo, augurio. Con el fin de evocar y transfigurar la noche en su corporeidad sensible, el poeta transmite sensaciones de la realidad o de su imaginación. El color, estilísticamente, es considerado como un símbolo polar es decir, como un contrario. Iván Schulman considera tres tipos; los polares de transición que manifiestan movimiento, cambio (blanco: día, negro: noche). Los polares que expresan el dualismo universal, opuestos estáticos y sin ningún intento de efectuar una transición ( color frío: azul, color cálido: verde) y los que expresan una situación ideal; la naturaleza como armonía y concordia. 199 El color negro funciona como símbolo polar de transición, ya que la ambientación no sólo presenta lo nocturno. La noche no sólo alude a las tinieblas, a la obscuridad; va propiciando indicios físicos y sugiere estados del alma: “Negras se ven las cosas que se impregnan de bruma. Negro el cielo y las velas suspendidas en alto.” (VV: 9-10 “Viajero desconocido”) “No más color. Lo negro va en la noche, y apacienta sus tímidos rebaños de sombras por las sombras de la ruta y hacia prados límites del miedo,” (vv. 33-36 Estudio en cristal) En las imágenes la niebla espesa y las sombras denotan un matiz opaco (ater) del color negro que aluden a la tristeza, lo sombrío y al miedo del poeta. Negro > noche > bruma > miedo > augurio son la evolución o cambios del color en la poesía de Rojo. Estilísticamente, el autor logra ese efecto a través de la recreación de los ambientes: la presencia de la noche, la bruma y la atmósfera de miedo. El color (negro) no sólo designa a la noche, sino también va revelando paulatinamente la ambientación lúgubre y, al mismo tiempo, el estado emocional del poeta. Los poetas modernistas afirman que de manera equivalente a los sonidos y fonemas, los colores se traducen en tonos y brillos que funcionan también como acentos. Los colores, según los modernistas tienen sonidos. 200 El lenguaje musical del color negro en la obra de González Rojo, principalmente, en “Viajero desconocido” es el de una pausa completa y definitiva, es un silencio desesperanzador y sin opción: Un manto de negrura, nada brilla, negras se ven las cosas, negro el cielo Desde siempre en la tradición literaria, el negro trae malas noticias: Estilísticamente, el silencio desesperanzador o la pausa completa del negro es un efecto pretendido por el autor para hacer más duradera la atmósfera del miedo y manifestar o anunciar la presencia de la muerte. El negro profundo y frío va trazando una atmósfera de aterramiento por lo venidero; la presencia de la muerte: “Se estremecen las fibras del corazón cobarde que se inquieta al sentirse cerca del misterio e incógnito viajero... mi brazo presuroso quiso después asirlo, pero cuando era tarde... ¿Será acaso la muerte?” (VV 17-20 “El viajero desconocido) El color negro, dentro de la poesía del autor, remite al fin y al principio de otra situación, espacio o mundo como se advirtió anteriormente; o también a lo insondable: “abismo oscuro” 201 4.1.7.2 Algunas imágenes sinéstesicas y el significado del color blanco En la poesía modernista, la correspondencia de las artes se efectúa a través de las percepciones de los sentidos, en los que se combina lo real con lo ficticio. Baudelaire consideraba “una dualidad que consistía en la proyección de la visión interior sobre el mundo de fuera, situando la correspondencia entre la visión interior y la realidad exterior o en la interacciónentre lo subjetivo y lo objetivo”139 Se retoma la poesía como si fuera una escala y al igual que la música, las palabras pueden despertar los sentidos y conformar una cadena multisensorial de imágenes. En sí, la poesía modernista evoca o provoca emociones. Las imágenes mezclan percepciones vinculadas con las experiencias de la realidad; manifestando una conexión de la mente con los sentidos. En la poesía de González Rojo están presentes algunas imágenes sinéstesicas en las que las impresiones de sonido y color se asocian como en esta estrofa; las blancas gaviotas y el azul desierto (color) con la quietud del desierto: ”Aquel afán por regiones ignotas, abrió sus alas púgiles y se alejó del puerto entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto” (vv. 5-8 Epílogo) 139 Balakian, op. cit; p. 105. 202 En la segunda se advierte el color con el lumínico vaso, la blanca y cegadora luna y el sutil sonido que emiten el agua y la luna al desplazarse, logrado por el uso de verbos (desborda, nada): ”La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta que hiere reflexiva a quien la manda; el lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso” (vv. 21- 26” Estudio en cristal”) La tercera imagen es más expresiva, ya que dos elementos distantes se conjunta; ilusión- color argenta, cuya relación no es analógica; sino impresionista. De tal forma que se construye una imagen abstracta, recurso estilístico por la escuela simbolista. Una ilusión argenta; el calificativo no es el usual y está alejado del referente: Una vaga ilusión... Se llegaba hasta mi como una lenta Visión que maravilla como un hada De veste fina que la luna argenta”. (VV: 19-21”La nave perdida”) José Martí afirma que “el color tiene más cambiantes que la palabra, así como en la gradación de las expresiones de la belleza”140 Tradicionalmente, el color plata (argenta) hace referencia a lo pasivo, femenino, lo acuoso y lo frío: para 140 Schulman, Iván, Símbolo y color en la obra de José Martí, 2ª ed. Editorial Gredos, Madrid, 1970, 56. 203 el poeta mexicano significa esperanza, engaño y fin; tres significados opuestos. Los dos últimos anuncian el presagio de la muerte (decadentismo). Por otro lado, el color blanco aparece como el emblema o heraldo de la luz que se entremezcla con lo visual, el sonido y lo termal, prioritariamente en “Estudio en cristal” que hay una recreación del alba y el agua; ésta última representada con un espejo. Aparece el espejo como símbolo de la poesía en el plano de la vida: “La segura mañana se despierta, los cabellos desata, y ¡Oh prodigio! Va floreciendo en el palor de nardo la bella y sola y plácida blancura, en el cristal. La frente que se inclina, purificada en su amplitud serena, firme bajel por las eternas aguas.” (VV. “Estudio en cristal”) “Y ¿la voz? ¡y la voz que siempre tuvo ancho sendero en la florida boca? escapada al espejo de otros años, corre tímidamente y se deslumbra ante la misma luz que la refleja.” (VV. 73-77 “Estudio en cristal”) Raya el cristal su música de nieve Y en el reflejo de las aguas puras 204 Se cristaliza una canción exacta, Libre y presa a la vez, cálida y fría. ¡Como el espejo en que miro el alma!.” (vv. 94-98 “Estudio en cristal”) En las imágenes se hace referencia al agua representada con un espejo. Aparece el espejo como símbolo de los dos planos de la poesía: la vida y la muerte. El blanco, musicalmente, es un silencio cuyo significado es opuesto al del color negro. Es una pausa que de pronto puede comprenderse o como define Kandinsky “es un silencio que no está muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades.”141 En la poesía de González Rojo, el blanco es el color de concordia con el paisaje; además representa transición, de las tinieblas a la luz; del anochecer al alba, del fin al principio y de la meditación a la poesía. Así lo expresan los cuatro en conjunto. En “Viajero desconocido” lo negro es la muerte; en “Epílogo”, el lamento; en “Nave perdida”, la nostalgia y decadencia; en el último poema ”Estudio en cristal” el blanco es el amanecer, lo esperanzador y la poesía. 141 Kandinsky, op. cit; p. 86. 205 4.1.8 El tópico de la muerte, según González Rojo En la poesía modernista se manifiesta lo metafísico, todo aquello que no es accesible en la experiencia del ser humano. Hay una preocupación existencial, inquietud y meditación principalmente por la muerte. Para Baudelaire, el poeta es quien descifra el misterio de la vida con múltiples significados, es un ser dividido entre el deseo de elevarse hasta la contemplación y la necesidad de saborear los zumos espesos del pecado. El poeta agota hasta el fin las posibilidades de su ser y cultiva exacerbados y excepcionales estados del alma. El poeta tiene la capacidad de crear, imaginar y disertar sobre la muerte. Para el artista del modernismo, la muerte es “la gran deseada, la gran perdida, es la obsesión natural de una época pesimista y la puerta magna para esa presentida realidad definitiva”.142 De ahí, también, la obsesión por el abismo o las tinieblas, y la ambivalencia del horror de la vida, éxtasis de la vida. En la conciencia natural del ser humano siempre ha existido el temor o la angustia por la muerte, es con toda certeza algo amaga, sin embargo muchos poetas y artistas la buscan; hay un “gusto complaciente por sentirse fin y paladear por tanto la destrucción, el exceso convertido en sentido máximo de la vida y manera vital de tocar la muerte.”143 142 De Villena, op. cit; p. 46. 143 Ibid; p. 67. 206 Enrique González Rojo la plasma en “Viajero desconocido.” Tres elementos se correlacionan en el poema para recrear el concepto de la misma; la ambientación, el sujeto lírico y la presencia del espectro. Dentro de la ambientación está presente la oscuridad144 que denota frialdad, acabamiento; y a la vez, connota la apertura del alma del sujeto lírico hacia lo inmensurable y el misterio de la muerte. Enrique González Rojo la concibe en su conciencia, la intuye y no sólo la representa como un ente abstracto, sino que la personaliza. El poeta mexicano la recrea a través de una metáfora sensibilizadora; hay una consignación y atribución de rasgos. La muerte es silenciosa, lúgubre, nebulosa, tenebrosa, extraña e incógnita: “ Y el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma, el rumor de unos pasos se prolonga indiscreto... al soplo de la brisa que me entume de frío, siento que alguien se acerca, taciturno y sombrío al rincón en que mi alma desnuda su secreto.” (v.v 11-16 Viajero desconocido) La muerte le causa aberración esto es remarcado con la sinestesia “al soplo de la brisa que me entume de frío”, retóricamente se presenta lo auditivo, lo visual y lo termal para expresar el estado físico y emocional del poeta. “ ...mi alma desnuda su secreto” también en este verso se ve la interiorización, su espíritu manifiesta ansiedad o tribulación. 144 Vid. supra, el significado del color negro pp. 190 –194. 207 En el penúltimo cuarteto del poema, la angustia es expresada con otra imagen que conjunta la sensación de miedo y lo somático: “Se estremecen las fibras del corazón cobarde, que se inquieta al sentirse cerca del misterio e incógnito viajero... mi brazo presuroso quiso después asirlo, pero cuando era tarde...” (vv.17-20) El miedo es enfatizado, fonológicamente, con el uso de la letra /o/, que de manera paralela, al contenido del poema también significa muerte, Enrique González Rojo parece buscar o acechar la muerte; es una atracción que ejerce en él; a pesar del efecto de miedo, la sigue recreando. Para él, la muerte se ofrece como la meta definitiva de la decadencia que se ha venido presentando: “Lo vi que se alejaba... mis gritos en el viento perdéronse lo mismo que su extraña figura ¡Será acaso la muerte? Y pensé en mi locura:” (v.v 21-23) Es evidente la actitud “preguntadora, inquieta, luzbélica”; hay un terror y un gusto por la muerte; estilísticamente, se logra con la cláusula en abanico o el estilo veni, vide, vice; en la que se advierte la presencia, la concepción y aprehensión de la misma: “Lo vi... miré sus ojos... Y¡ respiré su aliento!...”. 208 4.1.8.1 La nostalgia, la añoranza y la melancolía: estados del decadentismo en la poesía del autor El fin de siglo se caracterizó por el toque apocalíptico, por el presagio catastrófico, lo execrable y la presencia de una sociedad burguesa agotada (valores, prejuicios). Los poetas están condicionados por el horror al vacío y a la soledad; existe en ellos una inquietud vital manifestada a través de la nostalgia, la añoranza y la melancolía. Emociones cuyo rasgo característico es el matiz del tiempo irreversible: el pretérito. Nostalgia, del griego nostos, regreso y algía, dolor, significa tristeza originada por el recuerdo de una dicha perdida. La crítica define la nostalgia como el deseo doloroso de regresar. Regresar a un punto de partida: al cero infinito. A un lugar desde el que pudiera abarcarse el paisaje del alma: todo lo que pudo haber sido, dicho o hecho. Iván Schulman la define como la metaforización del pasado, es decir como una traslación o recreación de lo que existió. Antonio Villena en Máscaras y formas de fin de siglo considera que el poeta “ama la nostalgia por idealismo, por buscar un mundo perfecto que siente imposible.”145 Añoranza del catalán anyorar y del latín ignorare, en el sentido de no saber donde se halla el ausente o lo ausente. A veces la añoranza implica ausencia, privación, pérdida; anhelo de encontrar, de buscar, de esperar. 145 De Villena, op. cit; p. 10. 209 En la poesía de González Rojo se vislumbran ambas emociones; esa nostalgia permite la traslación al recuerdo, la traslación de una realidad insatisfactoria a una placentera y en ocasiones se presenta lo atemporal. En “La nave perdida” hay un recuerdo que presenta una vida vehemente serena, en una ambientación natural proyectando una evasión que contrasta con la desilusión por una mejor vida pretérita en el poema “Epílogo”: “Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos. Y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos... corpulentos, Los árboles mecían su ramaje Rumoroso de pájaros contentos.” (v.v. 1-6 “Nave perdida”) “Ya la ilusión no alienta y la vida se ensaña con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña Y el tranquilo presente por un vago futuro” (v.v 1-4 “Epílogo) “¡Oh ensueño de otros días!” (v. 13 “Epílogo”) 210 La melancolía, según Ficino, ha sido propia del hombre de letras. Melancolía; para lo latinos melancholía, para los griegos melaina y colé, (negra, humor y complexión). Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente; es el temor o desazón, es considerado como angustia del alma. Es la perdida del objeto del deseo y de uno mismo. Según Robert Burton la melancolía hace énfasis en el conocimiento, la meditación y reflexión: en el “ser o no ser”. El melancólico se siente confuso, equivocado, está a la deriva y sueña otros lugares; siente una carencia o ausencia vital, cae hacia el abismo sin salida y merodea por los confines del mundo. Existen dos vertientes de la misma, la que permite un escape posible y es desesperanzadora y la que manifiesta la fragilidad del ser humano; la impotencia de la razón. En la poesía del poeta mexicano se advierte la primera; aunque no hay una focalización sobre su dolor, no se logra percibir el por qué de su estado anímico. Su melancolía se caracteriza por la indiferencia y desdén que resalta su individualidad y subjetividad. El aislamiento interior del poeta, ajeno a toda conexión con la vida, aparentemente, lo conlleva a la creación de su obra, al verdadero arte que no es pasajero. Se aplica lo expresado por Federico Schiller, el arte “lo que busca no es sumir al hombre en un sueño de un instante de libertad; su seriedad consiste en hacerle libre efectivamente.”146 El arte desplaza a Rojo del mundo sensible que lo agobia; con la creación pretende aliviar su melancolía, apaciguarse, encontrar esa unidad perdida o 146 Schiller, Federico, Escritos sobre estética, Tr. Manuel García Morente, Tamara, Barcelona, 1991, p. XV. 211 armonía, de tal forma que sí logra una conquista espiritual; como se ve en el siguiente fragmento que busca el mundo del recuerdo y el de la espera para evadirse de tiempo y espacio. Semánticamente expresa la espera con el uso del adjetivo eterna que denota lo infinito: “ Ya sólo sé que entonces, en pos de un horizonte, crucé mares de ensueño y un piélago salvaje, y en el lejano y vago confín se alzaba el monte, una eterna esperanza al término del viaje” (v.v 21-24 “Epílogo”) Cabe mencionar que González Rojo eleva la melancolía a una categoría espiritual, puesto que afecta al alma de forma agradable y permanente, en ese sentido, la melancolía tiene la función de ser un refugio anímico. De tal forma que su melancolía reside en las cosas: “De un presentido asombro, sólo queda un lamento; de una esperanza inútil, sólo queda una herida... y este canto es un lloro forjado con el viento, con el mar y los montes, con la muerte y la vida.” (v.v. 17-20 “Epílogo”)) “De las crujientes ondas, de las noches de luna, del goce de un instante ya en mí nada se advierte; Y ¡ha formado las notas de mi canción con una Desilusión más grande que el olvido y la muerte! (v.v 25-28 “Epílogo”) 212 “... las naves mudas y en el azul desierto” (v. 8 “Epílogo”)” “”en la desierta playa abandonada” (v.36 “Nave perdida”) “... el esqueleto de una nave perdida...” (v. 28-30 “Nave perdida”) “... las rotas jarcias sin vida, las informes velas,” (v.v. 50-51 “ Estudio den cristal”) Una playa y un mar desiertos, una noche desolada, una nave abandonada y destruida hacen que el autor vuelva hacia sí mismo. 4.1.8.2 Las nuevas variantes: ennui y gouffre Los románticos y los simbolistas recrean los sueños y varios procesos de pensamiento para huir de su tiempo y del mundo; pretenden captar lo absoluto y la unidad. El poeta al no sentirse comprendido y, a veces, amado decide dejar viajar su imaginación; crea la facultad de vivir en el ostracismo; esta facultad de 213 evasión es el voyant. El gouffre es la visión interior que establece la frontera entre lo visible y lo no visible, la vida y la no vida. Existe un interés por conformar ambientes y actitudes macabras y diabólicas. Dice Balakian el gouffre” es el único manantial de novedad, aunque los peligros del viaje son múltiples y videntes”147; es un abismo sin pozo. El ennui, según Guy Sagnes, es la presencia de algo que molesta al yo, cansancio vital causado por la monotonía, pesar, tormento o desesperación. Para la crítica es elsentimiento que invade el espíritu o el alma, precisamente porque no hay un sentimiento o espacio anímico. En la poesía de Rojo se encuentran esos matices menos mórbidos, pero sugieren pensamientos o emociones que permiten reflejar el yo interior del poeta al mundo exterior. Después de hundirse en el tedio o esplín, Rojo encuentra un alivio en la poesía. El sentimiento del gouffre y demás formas permiten reducir su vida al sueño y al enclaustramiento ( el abismo, el mar, la soledad, la muerte) como ya se vio anteriormente. Hay otros fragmentos de su poesía que reflejan el gouffre: ”Por encima de espléndido oleaje que azotaba la plácida ribera el alma dióse a un milagroso viaje.” (v.v 7-9 “La nave perdida”) 147 Balakian, op. cit; p. 36. 214 “Y el alma se elevaba sin premura de inútiles lamentos libertada, sola y tranquila a la celesta altura” (v.v 13-15 “La nave perdida”) Lo característico en estos versos es la inmensidad representada por el mar y el cielo. La inmensidad, según Bachelard en La poética de la ensoñación del espacio es una categoría del mundo que toma en consideración la grandeza. Ésta “determina una actitud...un estado del alma tan particular... ante un mundo que es infinito”148 En este sentido el mar y el cielo son elementos del sueño tranquilo. Estilísticamente, en la imagen predominan los adjetivos que connotan sosiego (espléndido, plácida, sola, tranquila, celeste) y los verbos, semánticamente, no indican una actividad inmediata, sin embargo sí se manifiesta una sensación visual. Es notable la reminiscencia del modernismo en los siguientes versos del poeta mexicano: “una vaga ilusión, acariciada con el ferviente amor del que sustenta pájaro azul en la prisión dorada se llegaba hasta mi como una lenta visión que maravilla, como un hada de veste fina que la luna argenta” (v.v 16-21 “Nave perdida”) 148 Bachelard, Gastón, La poética de la ensoñación del espacio, México, FCE, p. 220. 215 El pájaro azul, al que alude González Rojo, representa la conciencia, la razón o la libertad del espíritu. Metafóricamente, el pájaro azul es el alma que está presa en su efugio o ensimismamiento, cuya abstracción es interrumpida por el ensueño. Además el color azul, el azur no blue connota a la poesía, idealismo e imaginación. 4.1.9 Ciudades muertas o espacios que se acaban Los artistas y poetas finiseculares, dentro de su obra, prefieren los lugares en los que había tenido lugar el ocaso y donde había desaparecido una vida en otro tiempo floreciente; plasman ciudades sombrías, desiertas, trágicas. Las ciudades que se acaban son la imagen de la ilusión del mundo y del idealismo. En las obras se encuentra “el amor a todo lo que se hunde y desmorona, la culminación de este sentimiento en una profecía del fin del mundo, y finalmente, el reconocimiento de que ruina y muerte pueden actuar no sólo como narcótico, sino también como estimulantes de la alegría de vivir.”149Las ciudades muertas son para los poetas monumentos en ruina, cargados de melancólicos recuerdos, embellecidos por el arte. 149 Hinterhäuser, Hans, Fin de siglo. Figuras y mitos, Taurus, México, 1998. 230. 216 4.1.9.1 Tipos y características de la ciudad muerta La ciudad muerta, en la literatura del fin del siglo, es una nueva variante de la época se presenta en dos extremos: uno estático (plástico) y otro dinámico con una amplia gama de matices intermedios (estados anímicos). Hinterhäuser en Figuras y mitos de Fin de siglo propone dos grupos; las históricas y aquellas que trasladan las ciudades muertas al líquido elemento cargado de mitos. Las históricas son las que presentan ruinas y tienen una gran tradición; evocan el pathos, la melancolía, el nacionalismo y un matiz de romanticismo. Tres son las ciudades pertenecientes a este grupo: Brujas, Venecia y Toledo. Brujas es el lugar de residencia para calmar o gozar la soledad del poeta; a veces la misma ciudad es concebida como personaje esencial de una obra como lo hace Rodenbach. Venecia es recreada por varios autores (Thomas Mann, Gautier, Byron), pero la recreación finisecular por excelencia es La muerte de Venecia por Barres. En la composición el poeta busca percibir y absorber la decadencia como valor vital, de tal forma que siente un placer egotista y agudiza más su sensibilidad. Gregorio Marañón considera a la ciudad como una “ruina imperial”, como una “ciudad muerta y lugar místico, aunque de modo diferente a Venecia y con mayor intensidad que Brujas.”,150 propicia en los personajes no un placer estético sino una conmoción nerviosa que roza casi al límite de la locura. El segundo grupo es aquel que traslada las ciudades muertas al líquido elemento. Allan Poe es quien propone la partida poética en “La ciudad del mar”. Al igual que los otros poetas él también hace referencia a la decadencia y fascinación 150 Ibid; p. 53 217 ejercida por la idea de la muerte. Crea un espacio en el que prevalece el agua con sus mitos y misterios. En “La ciudad del mar” describe un lugar, donde hubo una vida floreciente, a al desaparecer, todo es ruina y muerte.151Finalmente el poeta se deleita al ver que la ciudad se pierde o se hunde en el piélago. 4.1.9.2 De la ciudad muerta al líquido elemento en la poesía del autor González Rojo no alude a las ciudades históricas, a los lugares físicos o concretos en los que se ubique una historia, pero sí alude al agua cuya contemplación posee variantes; por ello es considerada como un símbolo. Dentro de la poética del autor, el agua es cíclicamente, el devenir de la vida y la muerte. En un principio, el agua es viviente con frescura que impregna a la naturaleza. Estilísticamente, el agua es escuchada antes que vista, esto es logrado por la aliteración, la /r/ intervocálica tiene un sonido fuerte: “La fuente que murmura placentera, con sus linfas que aroman la espesura derramaba frescura por doquiera.” 151 “Los templos descubiertos y las abiertas tumbas/ al nivel de las ondas luminosas están,/ pero ni las riquezas que allí yacen/ en diamantinos ojos de los ídolos,/ni los muertos festivamente enjoyados/ tientan a las aguas desde sus lechos,/ por aquel desierto de cristal/ la calma indica que tal vez los vientos/ estén sobre algún mar remoto y más dichoso;/ ¡ay! La placidez sugiere que los vientos se encuentran/ sobre otros mares menos atrozmente serenos/.Pero mirad: ¡se está agitando el aire!,/ la ola: ¡hay movimiento en ella!/ cual si hubieran las torres empujado,/ con un leve hundimiento, la oscura marea;/ como si sus remates hubieran dejado/ un débil vacío en el cielo vaporoso,/ Las ondas ahora tienen un fulgor más rojizo/ -las horas alientan tenue y quedo_/ y cuando, entre gemidos no terrenales,/ abajo, muy abajo esa ciudad se asiente finalmente,/ alzándose el infierno desde un millar de tronos,/ le rendirá homenaje./” 218 La siguiente imagen, también, expresa esa peculiaridad: “azul desierto.” Desde siempre el azul, ha sido el color oceánico, el color del agua, el color del mar que denota serenidad y vida. En ambas concepciones está la presencia del agua natural que permite adentrar a los sueños. Inmersa en esa claridad, hay un agua espejeante como en “estudio en cristal”: ”Y la imagen del sueño que resbala por tu impoluta claridad de espejo” (v.v 16-17 “Estudio en cristal”) “El lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso” (v.v 24-26 “Estudio en cristal”) “Y ¿lavoz ¿ y ¿La voz que siempre tuvo ancho sendero en la florida boca? Escapada al espejo de otros años, Corre tímidamente y se deslumbra Ante la misma luz que la refleja” (v.v. 23-27 “Estudio en cristal”) “Raya el cristal su música de nieve y en el reflejo de las aguas puras se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría.” (v.v. 94-97 “Estudio en cristal”) Metafóricamente, en el agua se refleja la naturaleza, el sueño como el punto intermedio entre dos mundos, la voz y la canción como instrumentos de la poesía. 219 Finalmente el agua refleja al rostro del poeta y se conoce así mismo: “Como el espejo en que miro el alma” (v. 98 “Estudio en cristal”) El espejo del agua, dice Bachelard, sirve para naturalizar la imagen y conceder inocencia a la contemplación. Lavelle ha señalado que el reflejo acuático es profundo, infinito, sugerente, en contraste con la del espejo (luna de cristal) que aprisiona en sí un trasmundo que se escapa y no se puede agarrar. El espejo acuático es un camino que se abre con muchas posibilidades. En “Estudio en cristal” el reflejo del agua sugiere una idealización, permite acrecentar la imaginación abierta o conocer conscientemente al ser humano. La imagen hace referencia al mito clásico de Narciso y remite a la identidad entre el poeta que se ve y lo que es visto: “¡Como el espejo en que miro el alma!” Hasta ahora un agua clara, viviente, fresca y espejeante, pero a lo largo de su fluidez presenta otras formas. Hay un agua dormida, denominada por Bachelard como un agua en plena quietud en la fuente, el estanque, en el mar: “Agua profunda, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda” (v.v 1-2 “Estudio en cristal”) “Sobre la fácil ruta del piélago tranquilo” (v. 8 “Viajero desconocido”) 220 “Sobre las naves mudas y en el azul desierto” (v. 8 “Epílogo”) “... la desnuda inmensidad que duerme tranquila y uniforme, insensible a las ansias y feroz a la duda” (v.v 14-16 “Epílogo”) González Rojo recrea un agua mesurada, pero no desprovista de vida ya que a su derredor se siguen gestando otros elementos de la naturaleza. En el plano emocional, significa que hay engrandecimiento de su espíritu al contemplarla, de tal forma que las imágenes del agua son muy sugerentes y denotan la imaginación abierta del poeta: “crucé mares de ensueño”. En contraste al igual que otros autores, el poeta mexicano también plasma un agua profunda, muerta, misteriosa: “Con la ilusión de la postrera escala, el ancla se hunde en el ansiado puerto; el chirriar de pesados aldabones emprende el viaje hacia el abismo oscuro, bajo la losa de los cielos claros y en apartada soledad de acento” (v.v. 58-63 “Estudio en cristal”) 221 “Emprende el viaje hacia el abismo oscuro”; el abismo oscuro, visiblemente, es la profundidad del agua. En esta imagen Rojo expresa el sentimiento de lo sublime con dos matices. Denota ser un abismo lleno de terror y misterio en el que tal vez, después del viaje ya no hay regreso, es lo sublime terrorífico. Ese mismo abismo denota melancolía o búsqueda de evasión total, en el que se pueda hallar un estado de asombro o de tranquilidad, es lo noble o lo bello. El poeta mexicano recrea las aguas profundas porque le permiten mantenerse distante ante el mundo como las otras actitudes enlazadas con el simbolismo152. Con las aguas profundas el poeta “elige su visión; puede ver, según le plazca el fondo inmóvil o la corriente, la orilla o el infinito, tiene el ambiguo derecho de ver y de no ver; tiene el derecho de vivir con el barquero o de vivir con una raza nueva de hadas laboriosas, dotadas de un gusto perfecto, magníficas y minuciosas.”153 Como en la subsiguiente imagen: “Surge la línea de horizontes nuevos, yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino; y el verde mar de la leyenda copia, en azogada plenitud nocturna, la lividez del astro como perla” (v.v 28-33 “Estudio en cristal”) 152 Vid. supra, Las variantes del decadentismo p.206. 153 Bachelard, Gastón, op. cit; p. 83 222 La mente del autor viaja a un mar donde pulula un monstruo marino que no es predecible. El dragón marino pude simbolizar el conflicto entre el bien y el mal; es el presagio de muerte. El monstruo aparece como trémulo de presentimientos y amenaza. En “Viajero desconocido” el agua triste y sombría proyecta también una atmósfera de misterio. “Lívida espuma” connota una agua con un matiz de decrepitud, un agua inmóvil que en otros tiempos guardó reflejos: “Y el alma que se azora mira con sobresalto pasar trémulas sombras en la lívida espuma” (vv. 11-12 “Viajero desconocido”) ¿Por qué la presencia del agua en los poemas de Rojo?. Herrera Reissig asevera que todos los escritores tienen un símbolo poético, el genio se emblematiza en una forma. Biográficamente, Rojo conoció ciudades acuosas en Europa (Italia, Inglaterra...) y plasmó sus impresiones de las mismas. Recrea el agua de diversas formas, porque a través de éstas manifiesta sus pensamientos y sentimientos; y al igual que el símbolo de la nave, como se analizó anteriormente, también el agua cambia progresivamente. Dentro de su imaginación, el poeta mexicano, la recrea inmóvil, silenciosa y como testigo de la llegada de la muerte en “Viajero desconocido”; como un reflejo del espíritu en “Estudio en cristal”; como un agua esperanzadora y llena de sueños en “Epílogo”. 223 El poeta mexicano, intenta alcanzar, captar la presencia de algo que ahí reside. De ahí que el autor descienda (gouffre) a unas aguas profundas y se halle en el abismo; se pierda en el ensueño y busque el significado y el valor de la poesía; y descienda nuevamente a su visión interior, para recrear el agua de un paisaje alejado de la realidad; o se angustie vitalmente por la presencia del espectro o la muerte en el agua. 224 Conclusión El modernismo siempre es inagotable, permite descubrir rasgos insospechados en varios de sus tópicos o temas: la apertura artística, la consolidación de la crítica, la modernización de la sociedad, la creación de una estética, la posición del artista y la definición de lo hispanoamericano. América Latina vive desde fines del siglo XIX dos procesos la “globalización” y “occidentalización” que le permiten integrarse a una economía y cultura mundial modernas. Los países periféricos quieren ser partícipes de este progreso, aparentemente, hay una reedificación política, social y económica; pero, al mismo tiempo, el régimen dominante impone una ideología y valores que no son compatibles o favorables al mundo hispanoamericano y propician una crisis. Ante esta situación surge el artista negador por excelencia de los valores burgueses. El artista se caracteriza por su “rareza”, “sensibilidad” y “nobleza”; toma conciencia de los problemas que suscita la modernidad; y a través de su creación estética confortable transmite sus “ideales aristocratizantes”, afirmación de una “nobleza de espíritu” y negación del “la actitud de los nuevos ricos”. En el artista modernista hay una visión esencialmente idealista y, a veces romántica, de la libertad y perfección humanas. Biográficamente muchos aspectos de la vida de Rojo quedan en el misterio; González Martínez no los revela en La apacible locura, tampoco Guillermo Scheridan en los Contemporáneos ayer, menos la obra de Capistrán en Los contemporáneos por sí mismos, sin embargo se infiere que la vida y creación del poeta mexicano está inmersa en ese vaivén modernista, entre el rechazo de la 225 sociedad y la adulación,entre el deseo de vivir y ser partícipe de una realidad para cambiarla o evadirla. Rojo amigo de Villaurrutia y Jaime Torres Bodet, tildado siempre como el hijo de González Martínez, vive situaciones adversas; el desmerecimiento de su obra por parte de la sociedad, la constante confrontación o comparación de su poesía con la de su padre, su hipotética homosexualidad, el pertenecer al “Parnasillo de salubridad”; su enfermedad y, a veces, la falta de recursos económicos. Ante este panorama busca o anhela la liberación de su contexto, se fuga o se exilia interiormente hacia un mundo ilimitado donde los más altos sueños y fantasías pueden cumplirse o al menos sentirse; y en donde la única recompensa del arte es la perfección. González Rojo tiene un espíritu decadentista y aunque no vivió en la época del apogeo modernista, sí se manifiesta la influencia en su obra. Su vinculación con estas tendencias artísticas fue a través de las persistentes lecturas de autores célebres mexicanos, hispanoamericanos y europeos (Lugones, Tablada, Casal, Rebolledo, Nervo, Urbina, Díaz Mirón, Moréas, Regnier, Huysmans...); las constantes charlas con algunos escritores; y la apropiación de otras culturas e ideologías que fue asimilando en sus constantes viajes a Europa. Todo ello, le permitió madurar y engrandecer su inspiración para dar forma a su creación. El decadentismo de Rojo no fue dilettante o hiperestasiado como la de los poetas europeos, tampoco desmesurado como la de algunos mexicanos, pero sí abarcó una polaridad :vida -muerte, angustia-esperanza, spleen - ideal, plenitud- finitud, presencia- ausencia, luz- oscuridad. 226 Los contemporáneos rechazaron su referente inmediato, hubo un cesura entre ellos y la sociedad. Los poetas limitaron su sensibilidad y crearon su propia estética, pero Enrique González Rojo manifiesta cierta anacronismo estético y parece concordar aun con el modernismo. Vitalmente asume una actitud de flaneur, una tímida bohemia en la que aparentemente encuentra lo que la sociedad le negó: reconocimiento, admiración y público, pero el spleen se hace latente y para evadirlo construye otro mundo: el de la poesía. ¿Cuáles son los elementos expresivos o estéticos presentes en los cuatro poemas?. Dentro de los tradicionales el uso del verso alejandrino, la adjetivación, las aliteraciones, las imágenes, los símbolos. Otros rasgos poéticos son la evasión y regresión, el poeta mexicano agota las posibilidades de su pensamiento y cultiva excepcionales estados del alma; por ejemplo, al intentar alcanzar o captar la presencia de algo que reside en el agua, de ahí que descienda (gouffre) “abismo obscuro” y exprese el sentimiento de lo sublime con dos matices, uno terrorífico lleno de misterio en el que tal vez, después del viaje no hay regreso y otro que denota melancolía o búsqueda de evasión. Para Rojo el viaje es una necesidad que le permite recorrer amplios espacios; liberar su espíritu del asfixiante aire de la limitación; también dirigirse hacia adentro y al final de su travesía encontrarse a sí mismo (interiorización). Otro rasgo es la mirada con la que delimita, aísla o transgrede los espacios. A través de la mirada, el poeta recrea representaciones que captan el instante de ruptura entre él con la temporalidad anterior y el mundo que, ahora, llena su vacío. 227 González Rojo plasma el color negro como símbolo polar de transición: negro> noche> bruma>miedo> augurio> muerte, que revela paulatinamente sus estados emocionales. Como el de confusión al recrear la muerte que ejerce atracción en él y un efecto de miedo al mismo tiempo. En cada entonación, en cada palabra, en cada figura retórica y en cada oración de los cuatro poemas; “El viajero desconocido”, “Epílogo,” “La nave perdida” y “Estudio en cristal”, hay expresión, es decir emoción, en ese sentido se vincula el espíritu del poeta mexicano a la forma de su creación. Se concluye que en la lírica del poeta mexicano hay un proceso de maduración literaria que lo lleva a conformar su propio estilo, en el que se fusionan la tradición y la renovación. Su poesía mantiene la preceptiva, las formas de las escuelas literarias antecesoras, que la rigen y le dan una significación. También asimila nuevas posibilidades y aportaciones para crear una nueva poética y conformar una obra propia. La obra de González Rojo representa una conciencia poética que se suma a un esfuerzo por construir una literatura del continente Hispanoamericano. 228 BIBLIOGRAFÍA BIBLIOGRAFÍA DIRECTA González Rojo, Enrique, Obra completa. Verso y prosa: 1918 – 1939, México, Ed. Domés, 1985. Poemas en antologías. Cuesta, Jorge, Antología de la poesía mexicana moderna, México, FCE, 1998, (Letras mexicanas). BIBLIOGRAFÍA INDIRECTA Modernismo: Balakian, Anna, El movimiento simbolista, Tr. José Miguel Velloso, Madrid, Guadarrama, 1969. Baudelaire, Charles, Obras selectas, Barcelona, Fontamara, 2000. Béguin, Albert, El alma romántica y el sueño, 2ª ed, Tr. Mario Monteforte, México, FCE, 1966. Benoit, Claude, Humores negros, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998. 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Se estremecen las fibras del corazón cobarde, que se inquieta al sentirse cerca del misterioso e incógnito viajero... Mi brazo presuroso quiso después asirlo, pero cuando era tarde... Lo vi que se alejaba... mis gritos en el viento perdiéronse lo mismo que su extraña figura. ¿Será acaso la muerte? Y pensé en mi locura: La vi... Miré sus ojos... Y ¡respiré su aliento! 237 “Epílogo” Ya la ilusión no alienta, y la vida se ensaña con furor en el tímido cavilar prematuro. Abandoné mi tierra por una tierra extraña y el tranquilo presente por un vago futuro. Aquel afán por regiones ignotas, abrió sus alas púgiles y se alejó de puerto, entre un vuelo de blancas y solemnes gaviotas sobre las naves mudas y en el azul desierto. Treinta veces la aurora se mostró en mi camino. Treinta veces la noche cobijó con su manto el fervor de una espera, o el silencio divino de una estrella que luce en el iris del llanto. ¡Oh ensueño de otros días!. La pupila inconforme de la fábula heroica sólo vio la desnuda inmensidad que duerme, tranquila y uniforme, insensible a las ansias y feroz a la duda. De un presentido asombro, sólo queda un lamento; de una esperanza inútil, sólo queda una herida... Y este canto es un lloro forjado con el viento, con el mar y los montes, con la muerte y la vida. Ya sólo sé que entonces, en pos de un horizonte, crucé mares de ensueño y un piélago salvaje, y en el lejano y vago confín se alzaba el monte, una eterna esperanza al término del viaje. 238 De las crujientes ondas, de las noches de luna, del goce de un instante ya en mí nada se advierte; Y ¡ha formado las notas de mi canción con una desilusión más grande que el olvido y la muerte!. 239 “La nave perdida” I Yo miraba a lo lejos la tranquila pradera acariciada por los vientos y el eglógico canto de la esquila. Espaciaba los ojos... corpulentos, los árboles mecían su ramaje rumoroso de pájaros contentos. Por encima de espléndido oleaje que azotaba la plácida ribera, el alma diose a un milagroso viaje. La fuente que murmura placentera, con sus linfas que aroman la espesura derramaba frescura por doquiera. Y el alma se elevaba sin premura, de inútiles lamentos libertada, sola y tranquila a la celeste altura. Una vaga ilusión acariciada con el ferviente amor del que sustenta pájaro azul enla prisión dorada, se llegaba hasta mí como una lenta visión que maravilla, como un hada de veste fina que la luna argenta. II 240 Más hoy, contemplo el mar. Sus raudas olas se estrellan con furor en la negrura de la noche en que el alma se halla a solas. Ni fe, ni amor, ni faro en la pavura del instante sin voz, como un secreto que lóbrego hace tiempo que perdura. Restos de un huracán, el esqueleto de una nave perdida, la derrota de un afán va diciendo, y en un reto último ruge el agua que la azota. Y la nave resiste, sin que nada impida se hunda al fin, informe y rota. El alma, que recuerda otra jornada, llora sus ilusiones una a una en la desierta playa abandonada. Como enantes, también brilla la luna, pero como una angustia disfrazada, o como una esperanza inoportuna. 241 “ Estudio en cristal” Agua profunda, ya sola y dormida, en un estanque de silencio muda. Más allá de tu sueño, la memoria en una tersa aparición le lago, en una clara desnudez de cielo, en reposo y sin mácula de nube. Sobre tu lecho, diálogo de frondas con sílabas maduras en la tarde; la joven rama verde que se enjuga los dedos de esmeralda entre tus linfas, traza arrugas de círculos fugaces que liman la quietud de la ribera. A la frase del viento que se moja cuando rozan sus alas este olvido, el sueño, el despertar, el sueño solo, y la imagen del sueño que resbala, por tu impoluta claridad de espejo. Nace un tiempo sin alas, tiempo inútil, encadenado a la falaz orilla y atadas las gacelas de las horas. La par presencia de los ojos hunde en los vivos cristales la saeta, que hiere reflexiva a quien la manda; el lumínico vaso se desborda y hay una blanca y cegadora luna que nada entre las ondas de improviso. Surge la línea de horizontes nuevos, yace el rojo crepúsculo de antaño entre las fauces del dragón marino; y el verde mar de la leyenda copia, en azogada plenitud nocturna, 242 la lividez del astro como perla. No más color. Lo negro va en la noche, y apacienta sus tímidos rebaños de sombras por las sombras de la ruta y hacia prados límites del miedo. Bajo dosel de mármoles felices, en la hora precisa de los mármoles, la segura mañana se despierta, los cabellos desasta, y ¡oh prodigio!, va floreciendo en el palor de nardo la bella y sola y plácida blancura, en el cristal, la frente que se inclina, purificada en su amplitud serena, firme bajel por las eternas aguas. Ayer no más flotaba entre las olas víctima de los vientos implacables y presa de los ciegos torbellinos. ¡Hasta cuándo, señor, la misma lucha! ¡hasta cuándo este vértigo! Las rotas jarcias sin vida, las informes velas, el mástil loco y el timón sin rumbo. ¡Sólo un milagro! ... y el milagro vino al exhalar los ángeles su aliento más que el viento en la cresta de las ondas, ¡ y en sosegado aceite la premura!. Con la ilusión de la postrera escala, el ancla se hunde en el ansiado puerto; el chirriar de pesados aldabones emprende el viaje hacia el abismo oscuro, bajo la losa de los cielos claros y en apartada soledad de acento. Prisionero en las velas recogidas, un retardo son de las borrascas se escapa de la cárcel de las lonas, 243 y el último gemido de los vientos se estremece en el casco sin sentido. Hoy se refleja en el cristal la pura majestad del olvido; y al amparo de tormentas marinas, se sujeta a la virtud de su silueta inmóvil y a la firme columna del descanso. Y ¿la voz? ¿y la voz que siempre tuvo ancho sendero en la florida boca? escapada al espejo de otros años, corre tímidamente y se deslumbra ante la misma luz que la refleja. Hubo aurora con alas, tiempo niño, puro el ensueño, la mirada loca, irreflexivo el don de la palabra. Torpe vuelo que sube y que culmina en la ignorancia de su propia altura Y en la eficacia de su impulso alerta. Miro sus remos amplios en la hora que acaba de nacer, pero me falta el instrumento claro, fiel preciso, que me convierta en número su canto. ¡Líbreme yo, si en rapto de cordura, ahogo el canto al exprimir la nota y antes que la ascensión miro las alas! pero la voz de la poesía eleva consigo al ruiseñor que se remonta en apretada pluma de sonidos. Raya el cristal su música de nieve, y en el reflejo de las aguas puras se cristaliza una canción exacta, libre y presa a la vez, cálida y fría. ¡Como el espejo en que miro el alma! Portada Índice Introducción Capítulo 1. Un Poeta Olvidado, Enrique González Rojo Capítulo 2. La Estilística Según Dámaso Alonso y el Análisis e Interpretación del Poema Lírico por Helena Beristáin Capítulo 3. Los Niveles de la Poesía Lírca y su Aplicación en Cuatro Poemas: "El Viajero Desconocido", "Epílogo", "La Nave Perdida" y "Estudio de Cristal" 4. La Presencia de la Estética del Modernismo en Cuatro Poemas: "El Viajero Desconocido", "Epílogo", "La Nave Perdida" y "Estudio de Cristal " Conclusiones Bibliografía Poema Lírico