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Introducción a la teoría de sistemas (Luhmann): Comunicación
· La teoría general de los sistemas autopoiéticos exige que se indique con exactitud la operación que realiza la autopoiesis del sistema y que de este modo delimita al sistema con respecto a todo lo demás. En el caso de los sistemas sociales, esto sucede mediante la comunicación. 
· De lo anterior, se excluye toda determinación psicológica. Los sistemas sociales no constan de sistemas psíquicos y mucho menos de seres humanos de carne y hueso. 
· La teoría de sistemas y la teoría de la comunicación corresponden a sistemas sociales. La teoría de sistemas exige que el sistema se reproduzca por medio de uno, y solo un, tipo de operación. La teoría de la comunicación trata características de esta operación.
· La comunicación tiene las propiedades suficientes para ser un sistema autopoiético. Es una operación genuinamente social porque presupone el concurso de gran número de sistemas de conciencia, pero como una unidad que no puede ser imputada a ninguna conciencia singular/sola. 
· Los sistemas sociales ajustan el concepto de comunicación a todo complejo teórico. La comunicación es un fenómeno que ha atraído la solicitud teórica. 
· El concepto de la comunicación, tanto en lo cotidiano como siendo objeto de investigación, se sustenta en la metáfora de la transferencia/transmisión. La idea de comunicación que requiere la teoría de sistemas contradice esta metáfora. El receptor acepta comunicación, información y noticias y se encuentra en ello involucrado activa o pasivamente. 
· Hay críticas respecto a esta metáfora. Para Maturana, el lenguaje no se puede entender como transmisión de algo sino como una supercoordinación de la coordinación de los organismos. En específico, Bateson plantea que:
1) La metáfora de transmisión puede suponer el traspaso de una cosa de un lugar a otro. La comunicación no se trata de deshacerse de algo. Es decir, no funciona como lo hace el dinero, por ejemplo. No hay un desapego de una posesión como en el caso de concretar una compra. La comunicación es un suceso de efectos multiplicadores y no de pérdida de algo. El fenómeno de la comunicación sirve para la elaboración de redundancias, para la creación de un excedente comunicativo al servicio de todo aquel que se interese por él. Por ejemplo: la televisión. Algo que se transmite por este medio puede ser percibido por cualquiera que encienda el televisor. Hay una sobreproducción de excedentes en que el conocimiento se multiplica a sí mismo y en este proceso comunicacional, la cuota de olvido o desinterés debe ser la más baja posible. 
*Surge la pregunta: ¿cómo es posible que esta operación, al generar excedentes en un principio, consista luego en un tratamiento selectivo?
2) El modelo de transmisión no presupone que se tiene conocimiento del estado interno de los que participan. Es decir, parece ser necesario saber lo que hay al interior de A y B para afirmar que efectivamente hay comunicación. Si lo que se encuentra dentro de estos, A y B, fuera diferente, ¿cómo es posible la comunicación? Lo único que se puede confirmar es que ha habido comunicación sin que se puedan precisar las igualdades de los contenidos comunicativos en los individuos particulares. 
3) La metáfora de transmisión supone simultaneidad. El proceso comunicativo está dispuesto en la simultaneidad del acto de comunicar y en el acto de entender. En la comprensión básica del proceso de comunicación no hay extensión ni de espacio ni de tiempo: lo que se dice debe ser entendido de inmediato/de forma simultánea, como cuando se habla y se va entendiendo al mismo tiempo o cuando se presupone que el que escucha también está situado en este tiempo y espacio de simultaneidad. La comunicación oral está condicionada por un espacio delimitado por las presencias individuales. Es dependiente del presente. En el caso de la escritura, se rompe esta concepción espacial y se intenta evitar cualquier desvío en la interpretación. Sucede en el presente y sucede simultáneamente con una presencia totalmente nueva en el tiempo. Se genera la ilusión de simultaneidad de lo no simultáneo. Con la escritura hay una posible combinación de posibles presentes que son el uno para el otro pasado o presente. Consiste en una separación espacial y temporal entre el acto de transmisión y el de recepción. En este contexto, la metáfora de transmisión no es suficiente para explicar dicho fenómeno constitutivo de la comunicación.
· En síntesis, la metáfora de transmisión no es útil porque implica demasiada ontología. Sugiere que el emisor transmita algo que es recibido por determinado receptor. Esto no es aplicable porque el emisor no da nada realmente, no pierde algo y la metáfora de poseer, tener, dar y recibir no sirve para la comprensión de la comunicación. La metáfora de transmisión coloca lo esencial de la comunicación en la transmisión misma, en el acto de participar en la comunicación que dirige la atención en el emisor. Esto es solo una propuesta/sugerencia. Cuando sí se procesa el estímulo, se genera comunicación. Exagera la identidad de lo que se transmite y esto supone que la información que se transmite es la misma para el emisor que para el receptor cuando en realidad puede no ser así. Esto es tan solo una parte del contenido comunicacional. Limita el acto de comunicación en dos partes, en que el emisor le participa algo al receptor. 
· Para sustituir esta metáfora e ir más allá de la mera recepción de algo proveniente de alguien, es necesario algo que la suplante y para ello se utiliza la teoría de los sistemas sociales. Acorde a esta, la comunicación es una realidad emergente, un estado de cosas sui generis. Se llega a ella mediante la síntesis de tres selecciones que actúan simultáneamente y no pueden actuar de manera aislada:
1) Selección de información 
2) Selección del acto de comunicar
3) Selección que se realiza en el acto de entender o no entender la información y el acto de comunicar. 
· El acto de entender aferra una distinción entre el valor de la información y su contenido informativo. Puede ocuparse o de la información o del comportamiento expresivo del otro. Esto depende de que se capte tanto la información como el acto de comunicar. Estas deben mantenerse distintas por separado y sin esta distinción, solo nos encontramos frente a percepción. La existencia inmediata de la percepción no requiere de comunicación. Lo que otro ha percibido no está sujeto a ser ni negado, ni afirmado, ni puesto en cuestión, ni rechazado. La percepción permanece en la clausura de conciencia y es invisible tanto para el sistema de comunicación como para la conciencia de otros. De todas formas, toda percepción puede ser transformada en comunicación, pero esto solo mediante el lenguaje. 
· Entender no es nunca la sola duplicación en la conciencia de lo que alguien ha comunicado, sino la ocasión de que se lleve a cabo la autopoiésis del sistema. Es decir, sin importar lo que cada uno entienda en su conciencia, que es autopoiéticamente clausurada, el sistema de comunicación elabora su propio entendimiento y su propia incomprensión. O sea, el sistema crea su propio proceso de observación y autocontrol. 
· Caso de no entendimiento: Expresar “tú no me entiendes” comunica ambivalencia. Se da a entender que no se tiene la capacidad de entender algo y este acto pretende que se reconozca que esto es así. Luego, este acto de participación deja entrever que, si la comunicación ha de continuar, debe tomar como punto de partida la información de la incomprensión. Solo debido a esta incomprensión la comunicación puede proseguir. En este sentido, entonces, hay una paradoja presente que consiste en que la resolución debe clarificar el proceso de comunicación sirviéndose de la misma comunicación. 
· Hay teorías respecto a la comprensión del proceso comunicativo, pero puestas bajo la teoría de la acción en que la comunicación es comprendida como éxito o fracaso de la transmisión de un mensaje, información o de expectativas (*metáfora de transmisión).· En la teoría de sistemas se enfatiza la verdadera emergencia de la comunicación. No existe propiamente la transmisión de una cosa. En vez de ello, hay una redundancia que se crea en el sentido de que la comunicación inventa su propia memoria que puede ser evocada por distintas personas, de diferentes maneras. Hay creación de redundancia y con cada selección, el sistema se expande permanentemente. 
· Los tres componentes sintéticos (1, 2 y 3 ↑) no deben ser interpretados como actos o funciones u horizontes de aspiraciones de validez. No existen piezas concretas de comunicación. 
· La comunicación debe ser entendida como cuestión de distintas selecciones cuya selectividad está constituida por la comunicación misma. Fuera del marco de referencia de la comunicación no existe ni información, ni acto de comunicar, ni acto de entender. 
· La información no es la exteriorización de una unidad, sino la selección de lo que conduce a que el sistema cambie de estado y que opere en él otra diferencia. Cada sistema produce información y esto en dos modos:
1) El carácter de sorpresa de la información
2) La selección de las posibilidades que la información efectúa
· Los horizontes de selección ya están predefinidos. La información necesita llevarse a cabo en un contexto de expectativas para poder lograr una selección. *El fútbol no se puede confundir con el tenis. La información es una selección en una escala de posibilidades y solo puede llevarse a cabo en el sistema de comunicación. Solo allí se crea el contexto de las expectativas y solo allí la información es una sorpresa. La información es lo que antecede y “postcede” a la irritación y solo se logra en el contexto de un sistema. 
· El sistema de comunicación es un sistema absolutamente clausurado por su operación, ya que crea los elementos mediante los cuales él mismo se reproduce y, en este sentido, la comunicación es un sistema autopoiético que, al reproducirse, lo que sirve de unidad de operación al sistema, se reproduce a sí mismo. Esto solo es posible con la relación respecto a un entorno y sus restricciones. El sistema no solo especifica sus elementos, sino también sus propias estructuras. Lo que no se puede comunicar no puede influir en el sistema. Solo la comunicación puede influenciar la comunicación. Solo la comunicación puede controlar y volver a reforzar la comunicación. 
· Que el sistema funcione con la clausura de operación y la autopoiésis conduce a incluir 1, 2 y 3 ↑ dentro de los dispositivos internos de un sistema. Por lo tanto, fuera de la comunicación no hay ni información, ni participación de la comunicación, ni acto de entender la comunicación. 
· La información es un acontecimiento que solo puede surgir en el sistema y los argumentos respecto a él son válidos para el acto de comunicar. El acto de entender no es comprensible fuera de la comunicación. Se entiende solo lo que se dice. 
*Hermenéutica -> Se genera un marco de comprensión radicalmente distinto al de la teoría de sistemas. Se aferra al horizonte interno de alguien que ha comunicado y solo es posible si media no tanto un proceso de comunicación sino uno de entendimiento. 
· El acto de entender no debe comprenderse como un estado sustancialmente psíquico, sino sólo como condición para que una comunicación pueda proseguir hacia adelante. Entender presupone y lleva implícita la posibilidad de entender y del no entender. Si alguien no entiende, la comunicación no puede proseguir y se tiene que recurrir a bases muy elementales de intercambio para desatascar el punto muerto. En el concepto del acto de entender está incluida cierta carga de malentendidos con los que debe contar la comunicación sin que sea necesario aclararlo absolutamente todo. Esto último sobrecargaría la comunicación. El malentendido es posible mientras no atente contra la autopoiesis del sistema. 
· En el sistema de comunicación se pueden formar episodios que se propongan la consecución de un fin con tal de que sean acordes con la autopoiesis. En muchos casos se asume implícitamente que la comunicación persigue el consenso o la aprobación. Según la teoría de la racionalidad desarrollada por Habermas, está construida bajo esta premisa. Sin embargo, se ha demostrado que es empíricamente falso, porque la comunicación puede ser empleada para manifestar el disentimiento e incluso el conflicto puede ser buscado a propósito. No hay ninguna razón para pensar que la búsqueda de consenso es más racional que la búsqueda del disenso. Esto depende únicamente de los temas de la comunicación y de los participantes. La comunicación es imposible sin algún tipo de consenso, pero no se descarta el disenso en ella. La comunicación conduce a la decisión de que tanto la información como el acto de comunicar pueden ser aceptados o rechazados. Toda comunicación lleva implícito el riesgo de la no aceptación. *Habermas plantea que la comunicación está orientada a procurar consenso. 
· La comunicación no pretende alcanzar consenso sino que bifurca/divide la realidad. Crea dos versiones del mundo: la del sí y la del no. Con esto hay una obligación a la toma de una decisión y a focalizar una alternativa. Gracias a la bifurcación, la autopoiesis de la comunicación puede garantizar su continuidad. La alternativa identifica la posición de enlace para la siguiente comunicación.
· ¿Cómo es posible que se produzca una síntesis de la comunicación dentro del sistema mismo sin que sea necesario conocer el estado interno del sistema psíquico que la activa y sin conocer todos los horizontes dentro de los que será seleccionada? Según la teoría de sistemas: La síntesis por la que se hace posible la comunicación se logra en el acto de entender. En la teoría de la diferenciación se observan diferencias en cuanto a la información, el acto de comunicar y el acto de entender. Este último posibilita el que se pueda observar a los otros factores como una diferencia. Uno de los tres elementos es encargado de que los otros dos puedan quedar vistos como unidad y ser tratados como unidad. El entender está colocado en un nivel distinto al de los otros factores. La fundación de la unidad está colocada junto a la diferencia y la conexión que genera el acto de entender entre los otros dos factores. Si desde el acto de entender no se produce diferencias entre información y acto de comunicar, no existe ninguna comunicación. El entender deja abierto el que se responda con un sí o con un no, no tiene intención de emplear técnicas persuasivas. La comunicación no debe ser considerada como un valor, sino que siempre debe estar abierta a estas opciones. *Es el que genera las explicaciones posibles respecto al acto mismo.
*Teoría semiótica -> El signo es el tercer factor que posibilita la unidad de la distinción significante/significado. 
· En la tesis de la teoría de sistemas, la diferencia entre información y acto de comunicar es fundamental.
· Quien emplea el lenguaje implícitamente manifiesta la intención de participar una comunicación. Existe una diferencia fundamental entre la comunicación y el resto de los procesos biológicos y es que la comunicación tiene la capacidad de autoobservarse. Cada comunicación debe comunicar al mismo tiempo que ella misma es una participación comunicativa y debe hacer énfasis en quién la ha comunicado y qué ha comunicado para que la comunicación que se enlace pueda ser determinada y pueda continuar la autopoiesis. 
· En un solo acto, la comunicación puede reunir comunicación y operación. Esto es posible gracias a la función que esta tiene. Para la teoría de sistemas la función de la comunicación es volver probable lo que es altamente improbable, es decir, la autopoiesis del sistema de comunicación llamado sociedad. Bajo este precepto, hay una continuación luego de obtener un consenso. En la teoría autopoiética, la acción es entendida como la necesidad del proceso comunicativo de solamente dirigirse hacia un rumbo. La acción no aferra la totalidad del proceso de la comunicación. La autopoiesis de la comunicación es un proceso que se constituyea sí mismo, que incluye acción pero que él mismo no es una acción. 
≠ Habermas: Plantea que todos los individuos deben esforzarse por conseguir consenso y la unidad de la comunicación debe estar orientada a un control normativo. 
· La comunicación absorbe inseguridad/reduce inseguridad/simplifica y reduce complejidad y mediante dichos mecanismos puede quedar asegurada la continuidad de la autopoiesis de la comunicación, o sea, está orientada por la premisa de lo que ha sido inmediatamente entendido, sin necesidad de volver a la reconstrucción de todo el proceso de comunicación. Una vez que se ha procesado la información y se ha llegado a la toma de decisiones, todo lo que se deriva de allí se orienta por esta decisión y no por las fuentes de donde han surgido los resultados. No necesita retomar el principio y quedarse en el pasado. La comunicación ofrece la oportunidad de que se acepte o rechace la última comunicación. La comunicación está ajustada a la secuencialización temporal. No se queda atascada en el tiempo gracias a las decisiones que se toman como punto de partida. Hay autoridad presente en la comunicación en el sentido de que tiene la capacidad de elaboraciones razonables/ofrecer razones en forma simplificada para poder proseguir con la comunicación. 
· Hay una relación estrecha entre el permanente continuar de la autopoiesis y el hecho de que los enlaces de la comunicación no estén estructurados linealmente. A un “sí” en la comunicación le puede seguir un “no”.
· Los “síes” y los “noes” no están repartidos de manera proporcional. Hay más síes que noes. Esto debido a que:
· Desde lo lógico y no cronológico, la comunicación comienza por el acto de entender. Todo aquel que participa alguna información tiene un sentido de anticipación en la medida en que prevé si su comunicación será aceptada o no. En el acto de comunicar, ya está la condición de posibilidad de aceptación. El proceso de socialización ya está avanzado y produce efecto de suficiente visibilidad en el proceso comunicativo como para anticipar el éxito. Sobre la base solo del rechazo, sería inviable la comunicación. El proceso de comunicación es altamente selectivo y contingente al incluir horizontes de posibilidades de sentido y requiere de una especie de autocontrol en este contexto. La simultaneidad de la interacción sirve de control de la aceptación de una comunicación. 
· En el caso de la escritura, se aísla tanto al que escribe como al lector y se crea un texto que no puede ser controlado por la presencia de la interacción. Se utiliza, en primera instancia, a modo de anotación. *Con una carta, la persona que la recibe no acude a los medios de la presencia física (gestos, suspiros, etc), sino a su propia imaginación (acude a sí misma). La escritura transforma la situación de reaccionar al sí o al no de la comunicación y obliga, desde el punto de vista cultural, a inventar formas que se pudieran sobreponer al rechazo. Es decir, existe la necesidad de generar más aceptación de síes que de noes. 
· Si la aceptación dependiera solo del lenguaje, solo se podría esperar el fracaso y la comunicación correspondiente no tendría lugar. El mismo lenguaje, en base a sí mismo, puede realizar una escasa parte de lo lingüísticamente posible. Los medios simbólicamente generalizados (MSGC) transforman de manera que suscita estupor/sorpresa, por las probabilidades del no en probabilidades del sí. Estos MSGC coordinan selecciones que no serían relacionables entre sí y que se presentan como una cantidad de elementos acoplados de manera amplia. Son selecciones de información, actos de comunicar y actos de entender. Deben funcionar con base simbólica y deben generalizarse para que las expectativas correspondientes, anticipando autopoiesis ulterior, puedan constituirse solo si la forma comprende más situaciones distintas. Consisten en volver continuamente posible una combinación altamente improbable de selección y motivación. En este contexto, no es relevante la parte psicológica (cómo se sienta X persona al pagar por algo, por ejemplo), pero lo que sí lo es, son las construcciones sociales. 
· En la actualidad, no se aspira al consenso, sino al acuerdo pasajero. Hay un espectro de la realidad muy amplio que va desde lo político hasta lo matrimonial. 
· El lenguaje nace para hablar. La comunicación está ligada a sistemas de interacción entre presentes.